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Archivo para Domingo, 2 de noviembre de 2014

La muerte está vencida

Domingo, 2 de noviembre de 2014

Del blog À Corps… À Coeur:

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¡ Ver los cementerios como un lugar de vida! Es en la Eucaristía donde estamos más en comunión con nuestros difuntos. Sin embargo, los cementerios son una proclamación magnífica de la esperanza en la resurrección de la carne, bien más allá del postulado simple y arbitrario de una cierta supervivencia del alma. Allí están aquellos a los que los primeros cristianos llamaban ” los durmientes “. Y es a sus hermanos vivos para Dios, por quien los cristianos van a visitar el cementerio. Si se va a la tumba del Cristo, aunque esté vacía, precisamente es porque allí se produjo la resurrección de Cristo, la prenda de nuestra propia resurrección. Mantengamos nuestras tumbas pero no cultivemos la flor del tormento, de la culpabilización. Tenemos algo mejor que hacer: reguemos la flor de la Fe, entonces hagamos de nuestros cementerios  bellos jardines de esperanza! “

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Père Pierre Trevet

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¡La Eucaristía! Es el regalo más bello que puede ofrecerse a los que “se fueron”. La Salvación ya ha sido dada de una vez para siempre por la muerte y la resurrección de Cristo, pero la actualización de la misa va a abrir el corazón del difunto y a alumbrarlo con una luz nueva. Si está en el “Purgatorio“, la misa es potencia de liberación. Si ya está en el Cielo, podrá utilizar este don con una “inteligencia” celeste para los de la tierra que lo necesitan más. Comprendamos que es también un regalo para los vivientes porque purificar y lavar nuestra historia pasada aporta bendición en el presente y en el futuro.

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , ,

“En las manos de Dios”. 2 de noviembre de 2014. Conmemoración de los difuntos. Marcos 5, 33-39; 16,1-6

Domingo, 2 de noviembre de 2014

abrazoLos hombres de hoy no sabemos qué hacer con la muerte. A veces, lo único que se nos ocurre es ignorarla y no hablar de ella. Olvidar cuanto antes ese triste suceso, cumplir los trámites religiosos o civiles necesarios y volver de nuevo a nuestra vida cotidiana.

Pero tarde o temprano, la muerte va visitando nuestros hogares arrancándonos nuestros seres más queridos. ¿Cómo reaccionar entonces ante esa muerte que nos arrebata para siempre a nuestra madre? ¿Qué actitud adoptar ante el esposo querido que nos dice su último adiós? ¿Que hacer ante el vacío que van dejando en nuestra vida tantos amigos y amigas?

La muerte es una puerta que traspasa cada persona en solitario. Una vez cerrada la puerta, el muerto se nos oculta para siempre. No sabemos qué ha sido de él. Ese ser tan querido y cercano se nos pierde ahora en el misterio insondable de Dios. ¿Cómo relacionarnos con él?

Los seguidores de Jesús no nos limitamos a asistir pasivamente al hecho de la muerte. Confiando en Cristo resucitado, lo acompañamos con amor y con nuestra plegaria en ese misterioso encuentro con Dios. En la liturgia cristiana por los difuntos no hay desolación, rebelión o desesperanza. En su centro solo una oración de confianza: “En tus manos, Padre de bondad, confiamos la vida de nuestro ser querido”

¿Qué sentido pueden tener hoy entre nosotros esos funerales en los que nos reunimos personas de diferente sensibilidad ante el misterio de la muerte? ¿Qué podemos hacer juntos: creyentes, menos creyentes, poco creyentes y también increyentes?

A lo largo de estos años, hemos cambiado mucho por dentro. Nos hemos hecho más críticos, pero también más frágiles y vulnerables; somos más incrédulos, pero también más inseguros. No nos resulta fácil creer, pero es difícil no creer. Vivimos llenos de dudas e incertidumbres, pero no sabemos encontrar una esperanza.

A veces, suelo invitar a quienes asisten a un funeral a hacer algo que todos podemos hacer, cada uno desde su pequeña fe. Decirle desde dentro a nuestro ser querido unas palabras que expresen nuestro amor a él y nuestra invocación humilde a Dios:

“Te seguimos queriendo, pero ya no sabemos cómo encontrarnos contigo ni qué hacer por ti. Nuestra fe es débil y no sabemos rezar bien. Pero te confiamos al amor de Dios, te dejamos en sus manos. Ese amor de Dios es hoy para ti un lugar más seguro que todo lo que nosotros te podemos ofrecer. Disfruta de la vida plena. Dios te quiere como nootros no te hemos sabido querer. Un día nos volveremos a ver“.

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Difunde la confianza en Dios nuestro Salvador. Pásalo.

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“Transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso”. Domingo 2 de noviembre de 201. Conmemoración todos los Difuntos. 31 del tiempo ordinario

Domingo, 2 de noviembre de 2014

CrossofLGBTQMartyrs800pxCruz “mártires gays”

Leído en Koinonia:

Job 19,1.23-27a: Yo sé que está vivo mi Redentor.
Salmo responsorial: 24: A ti, Señor, levanto mi alma.
Filipenses 3,20-21: Transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso.
Marcos 15,33-39;16,1-6: Jesús, dando un fuerte grito, expiró

El tema de la «vida eterna» no es un tema tan claro e intocable como en el ámbito de la fe tradicional nos ha parecido. Buena parte de la reflexión teológica renovadora actual está pidiendo replantear nuestra tradicional visión al respecto, la que habíamos aceptado con ingenuidad cuando niños, y que mantenemos ahí como guardada en el frigorífico del subconsciente, y que no nos atrevemos a mirar de frente.

 A la luz de lo que hoy sabemos, no es fácil, en efecto, volver a profesar en plenitud de conciencia lo que tradicionalmente hemos creído: que somos un «compuesto de cuerpo y alma», que el alma la ha creado Dios directamente en el momento de nuestra concepción, y que como tal es inmortal; que la muerte consiste en la «separación de cuerpo y alma», y que en el momento de la muerte Dios nos hace un «juicio particular» en el que nos juzga y nos premia con el cielo o nos castiga con el infierno, con lo que ya sabemos tradicionalmente de estas dos imágenes. No resulta fácil hablar de estos temas, ni siquiera con nosotros mismos, en la soledad de nuestra conciencia frente a la esperada hermana muerte. Pero es conveniente hacerlo. La teología está asumiendo este desafío. Citamos sólo tres obras:

– Roger LENAERS, Otro cristianismo es posible, colección «Tiempo axial», Abya Yala (www.abyayala.org), Quito, Ecuador, 2007, con un capítulo expreso sobre el más allá, la vida eterna. El libro está puesto en internet y es muy recomendable como manual de texto para un grupo de formación que quiera actualizar su fe con valentía. Puede tomarse libremente, por capítulos (http://2006.atrio.org/?page_id=1616).

– También, John Shelby SPONG, Ethernal Life. A new vision, HarperCollins, 2010, 288 pp, publicado en español por la editorial Abya Yala de Quito, en su colección «Tiempo axial» (tiempoaxial.org).

– Hace ya unos 30 años Leonardo BOFF publicó su libro sobre escatología: «Hablemos de la otra vida» (Sal Terrae, que sigue reeditándolo actualmente; y está en la red, por cierto). Es una visión de los temas escatológicos desde una filosofía actualizada y desde una espiritualidad liberadora.

Los tres son muy recomendables, tanto para la lectura/estudio/oración personal, como para tomarlos como un manual de base para un cursillo de formación/actualización de nuestra fe en este ámbito de temas.

 • La fiesta de los fieles difuntos es continuación y complemento de la de ayer. Junto a todos los santos ya gloriosos, queremos celebrar la memoria de nuestros difuntos. Muchos de ellos formarán parte, sin duda, de ese «inmenso gentío» que celebrábamos ayer. Pero hoy no queremos rememorar su memoria en cuanto «santos» sino en cuanto difuntos.

Es un día para hacer presente ante el Señor y ante nuestro corazón la memoria de todos nuestros familiares y amigos o conocidos difuntos, que quizá durante la vida diaria no podemos estar recordando. El verso del poeta «¡Qué solos se quedan los muertos!», expresa también una simple limitación humana: no podemos vivir centrados exhaustivamente en un recuerdo, por más que seamos fieles a la memoria de nuestros seres queridos. Acabamos olvidando de alguna manera a nuestros difuntos, al menos en el curso de la vida ordinaria, para poder sobrevivir.

Por eso, este día es una ocasión propicia para cumplir con el deber de nuestro recuerdo agradecido. Es una obra de solidaridad el orar por los difuntos, es decir, de sentirnos en comunión con ellos, más allá de los límites del espacio, del tiempo y de la carne.

 • En algunos lugares, la celebración de este día puede ser buena ocasión para hacer una catequesis sobre el sentido de la «oración de petición respecto a los difuntos», para la que sugerimos esquemáticamente unos puntos:

-el juicio de Dios sobre cada uno de nosotros es sobre la base de nuestra responsabilidad personal, no en base a otras influencias (como si la eficacia de la oración de intercesión por los difuntos pudiera actuar ante Dios como “argolla, enchufe, recomendación, padrino, coima…”);

-Dios no necesita de nuestra oración para ser misericordioso con nuestros hermanos difuntos…; nuestra oración no añade nada al amor infinito de Dios, en cierto es innecesaria;

-no rezamos para cambiar a Dios, sino para cambiarnos a nosotros mismos;

-la «vida eterna» no es una prolongación de nuestra vida en este mundo; la «vida eterna», como todo el resto del lenguaje religioso, es una metáfora, que tiene contenido real, pero no un contenido “literal-descriptivo”. Leer más…

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(2. XI. 14). Todos los difuntos. Purgatorio, un proceso de amor.

Domingo, 2 de noviembre de 2014

cruceiro_Porto_3Del blog de Xabier Pikaza:

Según la teología tradicional, purgatorio (en sentido figurado) es el “purificatorio”, que no se entiende como “tiempo” sino como proceso de transformación creyente (nos atrevemos a decir “cristiana”) de aquellos que han muerto sin hallarse aún preparados para alcanzar la bienaventuranza de Dios. Tiene un sentido básicamente medicinal: las purgas se empleaban antiguamente para curar a los enfermos de cuerpo. Del mismo modo, los enfermos de alma, necesitarían una purificación espiritual, a fin de limpiarse por dentro, para así recibir el amor de Dios y responderle igualmente en amor, amando a los demás hombres y mujeres, llegando de esa forma al cielo.

Por eso, más que de purgatorio e incluso de purificatorio, habría que hablar de amatorio, es decir, de aprendizaje y experiencia de amor, pues quien no ha conseguido amar o recibir en gratuidad el amor de Dios en Dios no está preparado para responderle en amor. Es, por tanto, una escuela de amor, donde el símbolo del fuego no emplea en clave de castigo, sino de creatividad de amor.

De todas formas, la Iglesia Católica no ha logrado explicar plenamente el purgatorio/amatoria, de manera que, en general, las iglesias protestantes se oponen a su visión del tema. Pero muy posiblemente esa oposición se dirige a un tipo de “mercado” del purgatorio (¡misas por los difuntos, en sentido casi comercial!) que a la visión recta del tema. Sea como fuere, esta experiencia del pugatorio tiene sus límites, pero incluye también grandes valores. Sobre ella quiero reflexionar este día de difuntos.

(Imágenes: en la honda devoción popular de países de gran tradición cristiana como Galicia, en las representaciones del purgatorio (petos das ánimas) aparecían casi sólo obispos, nobles y curas; los demás, la gente de a pie, bastante purgatorio había tenido en este mundo). Buen día de ánimas a todos..

Principio

Estrictamente hablando, el símbolo del purgatorio no aparece en la Biblia, aunque se conocen y aceptan en ella las oraciones por los difuntos, como aparece no sólo en 2 Macabeos 12, 43-46 (que es el texto clásico sobre el tema), sino en el conjunto de la piedad israelita y cristiana. En esa misma línea se puede entender un pasaje de Pablo (1 Cor 15, 29), donde se habla de aquellos que se “bautizan” (es decir, se purifican) por los muertos. Pero más que en unos textos aislados, la experiencia y teología del purgatorio ha de entenderse desde la visión completa de la fe cristiana, que es una fe en la vida, en la transformación y resurrección de los creyentes, es decir, de todos los hijos de Dios, por medio de Jesús.

En ese sentido, creo que el purgatorio forma parte del proceso de muerte y resurrecciòn de los hombres en Cristo, para integrarse en el camino de su muerte, para resucitar con él (desde Dios) a la vida eterna (que es Dios Todo en todos). Ese es el principio de purgatorio, la afirmación de que la “vida” de los creyentes no termina con la muerte, sino que se abre en y por ella al despliegue de la luz/amor de Dios

1. Reflexión básica. Una historia de las religiones

1977380_705858582770832_824648911_nEl purgatorio puede vincularse con las “pruebas de purificación” que aparecen en diversas religiones: ellas son como pasos que el novicio o candidato a la madurez debe superar, a fin de alcanzar la perfección y adquirir de esa manera el conocimiento perfecto del misterio y la integración en el grupo de los purificados.

a. Cárcel penitencial. El purgatorio tras la muerte se ha comparado con una cárcel temporal, donde los delincuentes expían por los pecados que han cometido y se purifican, con el fin de integrarse de nuevo en la sociedad, viviendo en ella en una situación de limpieza. Entendida así, la cárcel responde no sólo a la justicia del “talión” (cada uno debe “pagar” por lo que ha hecho), sino también a una exigencia de maduración personal. Los hombres, especialmente aquellos que son reos de una determinada culpa, tienen que compensar por el mal que han realizado y alcanzar de esa manera la madurez personal que se necesita para vivir en situación de libertad; no es una cuestión de justicia exterior, sino de plenitud interna.

b. Purgatorio tras la muerte. Aparece básicamente como una interpretación teológica de la necesidad de purificación de aquellos que han muerto sin haber logrado una pacificación interior y una maduración personal. Las religiones de la interioridad (hinduismo, budismo) tienden a interpretar esta necesidad de purificación a través de la doctrina de las reencarnaciones: los espíritus que no han llegado a estar pacificados y no han alcanzado su nivel de perfección, tienen que volver a introducirse en los ciclos de la vida, para así purificarse, hasta alcanzar el estado de inmersión total en lo divino (o en lo nirvana).

Por el contrario, los cristianos católicos han desarrollado la doctrina del purgatorio como medio de purificación individual (para cada hombre o mujer) y lo han concebido como un estado de vida intermedia entre este mundo y el cielo. Los que mueren en estado de imperfección no nacen de nuevo en la tierra, ni van directamente al “cielo” (ni son destruidos para siempre, como los posibles condenados del → infierno), sino que han de ser “purificados” tras la muerte, en un tipo de vida intermedia, que tiene precisamente esa función purgativa de limpieza.

c. Culto a las almas del purgatorio. Es de doble tipo, conforme a la doctrina de la “comunión de los santos”, que vincula a las tres “iglesias”: militante (de la tierra), purgante (del purgatorio) y triunfante (de los que han alcanzado el cielo, culminando de esa forma su camino de lucha).La visión de esa iglesia purgante, cuyos miembros difuntos (almas del purgatorio) pueden orar por los vivos de la iglesia militante y recibir la ayuda que ellos les ofrezcan (especialmente a través del sacrificio de la misa) ha formado una parte esencial de la piedad católica de la Edad Media y Moderna. Ese culto por las almas del purgatorio se ha realizado, según eso, en una doble dirección: los vivos han rogado por los muertos (para que culmine su purificación y salgan del purgatorio, triunfando en la vida superior del cielo); los difuntos del purgatorio han rogado por los vivos, protegiéndoles en los diversos peligros de la vida.

2. Disputa sobre el purgatorio. Un poco de protesta.

Está vinculada, sobre todo, con las formas externas de culto a las almas del purgatorio y, en especial, con las indulgencias. Fue una disputa que nació en torno al siglo XIII y culminó en el siglo XVI, con la crítica de los protestantes y las declaraciones del Concilio de Trento. Una gran parte de los católicos medievales vivieron muy preocupados (incluso obsesionados) por la idea de la salvación eterna, vinculada a la superación del purgatorio donde se suponía que penaban las almas de gran parte de los hombre y mujeres que habían fallecido, como puso de relieve Dante (1265-1321), de manera impresionante, en la segunda parte de la Divina Comedia, dedicada en especial al Purgatorio. Conforme a la visión común de aquel tiempo, el poeta pudo imaginar las diversas formas y tiempos de purificación de los muertos, hasta alcanzar la salvación eterna.

En este contexto, ha tenido (y sigue teniendo) una importancia especial la celebración de la Eucaristía como “sacrificio” por los muertos. Podemos recordar que, al menos en la mente de muchos creyentes devotos, la eucaristía dejó de ser celebración comunitaria de la muerte y de la vida de Jesús (expresada en la comunión de plegaria y de comida de los creyentes), para convertirse en un medio de expiación y remisión de los pecados de los difuntos. Con esta finalidad se multiplicó la celebración de “misas” y muchos tuvieron la impresión de que la superación del purgatorio estaba vinculada al número de veces que pudieran celebrarse a favor los difuntos (con los aspectos económicos, sociales y litúrgicos que esa suponía). En esa misma línea ha venido a situarse la concesión de “indulgencias” que papas y obispos han decretado, con el fin de ayudar a los difuntos a través de la recitación de determinadas oraciones o de la realización de algunos ejercicios de piedad e, incluso, de prestaciones económicas.

En contra de esta doctrina de las indulgencias y de la celebración de misas por los difuntos se empezó elevando la Reforma de Lutero, con sus 95 tesis del año 1517. Estrictamente hablando, en su raíz, el protestantismo no ha negado la posibilidad (o la existencia) de un purgatorio, entendido como signo (¿estado?) de purificación y transformación de los hombres y mujeres a los que Dios llama a su Reino por Cristo. Pero esa purificación no es algo que se pueda medir ni cuantificar en tiempos específicos (¡diaz años de purgatorio!) a través de un tipo y tiempo de indulgencias (¡plenarias, de cien años…!) o de celebraciones rituales, sino que forma parte del misterio de la “comunión” de los santos, es decir, de la comunicación creyente (mesiánica) de todos los hombres y mujeres de la historia.

Pienso que, de alguna forma, todos los cristianos, incluidos los católicos, nos hemos hecho un poco protestantes.. Admitimos el misterio de la comunión de los santos y de la oración que nos vincula a todos los creyentes (a todos los hombres, vivos y muertos) en el misterio de Cristo, pero nos cuesta mucho entender el sacrificio en un sentido antiguo, y más el sacrificio de la misa en línea penitencial.


3. Reflexión de conjunto.

El purgatorio ha sido (y en parte sigue siendo) uno de los elementos fundamentales de la visión religiosa de muchos católicos, especialmente en los medios populares. A pesar de los excesos que se han podido cometer en este campo, el purgatorio constituye uno de los símbolos más importantes de la experiencia cristiana, pues nos sitúa ante la puerta de la muerte y de la resurección, con sus sus grandes paradojas, con su inmanesa esperanza.

(a) Por un lado, aquellos que mueren (¡todos los hombres!) quedan en manos de la misericordia de Dios, que les ofrece su salvación en Cristo.
(b) Pero, al mismo tiempo, ellos quedan ante todo aquello que han sido y son (en sí mismos y desde los otros), de manera que necesitan rehacer su vida, desde el don de Dios, en comunicación con todos los restantes hombres y mujeres de la tierra.
(c) El purgatorio nos sitúa en el lugar donde se distinguen y encuentra las dos “comunidades” de creyentes: los que caminan en este mundo y los que ya han muerto. De un modo lógico, el recuerdo y el culto a los muertos formas parte de la vida y esperanza de aquellos que viven.

Ésta es una doctrina que sigue siendo importante para el cristianismo. Desde ese fondo podemos citar algunos números que el Catecismo de la Iglesia Católica ha dedicado al tema:

«Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de la muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo. «La Iglesia llama purgatorio a esta purificación final de los elegidos, que es completamente distinta del castigo de los condenados. La Iglesia ha formulado la doctrina de la fe relativa al purgatorio sobre todo en los concilios de Florencia [1439] y de Trento [1563]. La tradición de la Iglesia, haciendo referencia a ciertos textos de la Escritura -por ejemplo, 1 Corintios 3,15; 1 Pedro 1,7-, habla de un fuego purificador. Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura: «Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado» (2 Mac 12, 46). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos, y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico, para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos» (CEC 1030-1032).

«La Iglesia peregrina, perfectamente consciente de esta comunión de todo el Cuerpo místico de Jesucristo, desde los primeros tiempos del cristianismo, honró con gran piedad el recuerdo de los difuntos, y también ofreció por ellos oraciones, «pues es una idea santa y provechosa orar por los difuntos, para que se vean libres de sus pecados» (2 Mac 12,45)». Nuestra oración por ellos puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor». «La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados ya perdonados, en cuento a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones, consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos» (CEC 958 y 1371).

Ésta es la doctrina oficial del catecismo. Ella refleja la tradición venerable de la Iglesia católica. Pero apartir de ella se puede avanzar, en la experiencia y en la teología.

Quizá se pueda decir que el “purgatorio” es el mismo amor de Dios que será capaz de hacer que todos los hombres amen; no será “penorio” (lugar de penas), sino amatorio (experiencia y camino de de felicidad y amor, porque sólo aquellos que aprenden a amar (se dejan transformar en amor y por amor para la felicidad) podrán vivir plenamente en Dios. En ese sentido, el purgatorio forma parte de la experiencia cristiana de un Dios que quiere ser amor total, todo en todos por gracia.

El purgatorio es la experiencia y certeza de un excedente de gracia; es la certeza de que el infierno no podrá dominar sobre la Vida de Dios. La forma de “orar” por las almas de purgatorio y de acompañarlas (y de dejarnos acompañar por ellas) en el camino de la vida eterna forma parte del misterio de la comunión de los santos. Pero hay un modo infalible de ayudar a las almas del purgatorio (almas son las “personas”, en cuerpo y alma: es ayudar a vivir en amor y solidaridad a los hombres y mujeres de este mundo; es procurar que ese infierno de mundo se vuelva lugar de purificación para la vida y la esperanza, en ese mundo en que habitamos los hijos de Dios.

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Dos malos ejemplos y uno bueno. Domingo 31. Ciclo A

Domingo, 2 de noviembre de 2014

a_burke_8Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Los protagonistas de las tres lecturas (hoy tendré también en cuenta la segunda) son las personas que deberían estar al servicio de la comunidad. Unos se portan mal con Dios y con el prójimo; Pablo se entrega por completo a sus cristianos.

 El mal ejemplo de los sacerdotes (1ª lectura)

 La primera lectura nos traslada a Judá en el siglo IV a.C. Por entonces, los judíos están sometidos al imperio persa. No tienen rey, sólo un gobernador, y los sacerdotes gozan cada vez de mayor poder y autoridad. Pero no lo ejercen como correspondería. Contra ellos se alza este profeta anónimo (Malaquías no es nombre propio sino título; significa “mi mensajero”). Las acusaciones que hace a los sacerdotes son muy duras, pero parecen muy genéricas: no dar gloria a Dios, no obedecerle, no guardar sus caminos, hacer tropezar a muchos. Si la liturgia no hubiese mutilado el texto, quedarían claras algunas de las cosas con las que los sacerdotes desprecian a Dios: ofreciendo sobre el altar pan manchado, animales ciegos, cojos, enfermos o incluso robados. En definitiva, no dan importancia al altar ni a lo que se ofrece a Dios.

 Lectura de la profecía de Malaquías 1, 14-2, 2b. 8-10

«Yo soy el Gran Rey, y mi nombre es respetado en las naciones -dice el Señor de los ejércitos. Y ahora os toca a vosotros, sacerdotes. Si no obedecéis y no os proponéis dar gloria a mi nombre -dice el Señor de los ejércitos-, os enviaré mi maldición. Os apartasteis del camino, habéis hecho tropezar a muchos en la ley, habéis invalidado mi alianza con Leví -dice el Señor de los ejércitos-. Pues yo os haré despreciables y viles ante el pueblo, por no haber guardado mis caminos, y porque os fijáis en las personas al aplicar la ley. ¿No tenemos todos un solo padre? ¿No nos creó el mismo Señor? ¿Por qué, pues, el hombre despoja a su prójimo, profanando la alianza de nuestros padres?»

 El mal ejemplo de los escribas y fariseos (evangelio)

 En los domingos anteriores leíamos diversos enfrentamientos de grupos religiosos judíos con Jesús. Ahora le toca a él contraatacar. Y lo hace con un discurso muy extenso, del que hoy sólo se lee la primera parte, dirigido contra los escribas y fariseos, los principales representantes religiosos de los judíos después del año 70 (cuando los romanos incendiaron el templo de Jerusalén, los sacerdotes pasaron a segundo plano porque no podían ejercer su función cultual).

Los escribas eran los especialistas en la Ley de Moisés, algo así como nuestros canonistas y moralistas. Los fariseos eran los seglares piadosos, que se esforzaban sobre todo por cumplir las normas de pureza y por pagar el diezmo incluso de lo más pequeño.

           Ni buen ejemplo ni buena enseñanza

 En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. 

 El discurso comienza con una afirmación llena de ironía. Aparentemente distingue entre lo que dicen y lo que hacen. Lo que dicen es bueno, lo que hacen… es que no hacen nada. Sin embargo, esta afirmación hay que matizarla teniendo en cuenta el resto del evangelio. Entonces se advierte que Jesús no está de acuerdo con la enseñanza de escribas y fariseos, porque en otras ocasiones ha mostrado su desacuerdo con ellos, e incluso ha puesto en guardia a los discípulos contra su doctrina («la levadura de los escribas y fariseos»). Así lo demuestra la referencia a su enseñanza: toda ella se resume en agobiar a la gente con cargas pesadas, que ellos no se molestan en empujar ni con el dedo. Por consiguiente, la única forma adecuada de interpretar las palabras iniciales es la ironía. Jesús está en desacuerdo con la conducta de escribas y fariseos, y también con su enseñanza.

 Filacterias y alzacuellos, borlas y colorines

 Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.

El discurso sigue con el mismo enfoque irónico. Después de afirmar que «no hacen», dice que hacen muchas cosas, pero todas para llamar la atención. Y se detiene en algo a lo que Jesús daba mucha importancia: la forma de vestir.

Las filacterias eran pequeñas cajas forradas de pergamino o de piel negra de vaca que contienen tiras de pergamino en las que están escritos cuatro textos bíblicos (Dt 11,13-22; 6,4-9; Ex 13,11-16; Ex 13,2-10). Desde los trece años, durante la oración de la mañana en los días laborables, el israelita varón se ponía una sobre la cabeza y otra en el brazo izquierdo, pronunciando estas palabras: «Bendito seas, Yahvé, Dios, Rey del Universo, que nos has santificado por tus mandamientos y que nos has ordenado llevar tus filacterias». Mateo alude a una costumbre de los judíos beatos, que llevaban las filacterias todo el día y agrandaban las borlas para hacerlas más visibles.

El origen de las borlas se remonta a Nm 15,38s: «Di a los israelitas: Haceos borlas y cosedlas con hilo violeta a la franja de vuestros vestidos. Cuando las veáis, os recordarán los mandamientos del Señor y os ayudarán a cumplirlos sin ceder a los caprichos del corazón y de los ojos, que os suelen seducir». Los judíos beatos agrandaban esas borlas que llamar la atención. Escribas y fariseos caen en estos defectos, a los que se añaden otros detalles de presunción.

            Ni maestro, ni padre

            Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

Mateo, que no quiere limitarse a ironizar, sino que desea evitar los mismos peligros en la comunidad cristiana, termina esta parte introductoria exhortando a evitar todo título honorí­fico: maes­tro, padre, consejero. En su opinión, no se trata de una cuestión secundaria: el uso de estos títulos equivale a introducir dife­rencias dentro de la comunidad, olvidando que todos somos igua­les: todos herma­nos, todos hijos del mismo Padre. Más aún, esos títulos signifi­can desposeer a Dios y al Mesías de la dignidad exclusiva que les pertenece, para atribuírsela a simples hombres. Por eso, frente al deseo de aparentar de escri­bas y fariseos, el principio que debe regir entre los cristianos es que «el más grande de vosotros será servidor vuestro». Y el que no esté dispuesto a aceptarlo, que se atenga a las consecuen­cias: «A quien se eleva, lo abajarán, y a quien se abaja, lo elevarán».

            Una anécdota que viene a cuento

 Me contaban hace poco que un compañero fue a visitar a un cardenal. Cometió el tremendo error de llamarle “Reverencia” (título de un obispo) en vez de “Eminencia”. Al interesado se le mudó la cara ante tamaña ofensa. Y mi compañero no consiguió lo que pedía. Lógico.

El buen ejemplo de Pablo (2ª lectura)

Por pura casualidad, y sin que sirva de precedente, la segunda lectura de hoy se puede relacionar con las otras dos. Frente al mal ejemplo de desinterés, autoritarismo, vanidad y presunción, Pablo ofrece un ejemplo de entrega absoluta a los cristianos de Tesalónica, como una madre, trabajando día y noche para no resultarles gravoso.

Hermanos:
Os tratamos con delicadeza, como una madre cuida de sus hijos. Os teníamos tanto cariño que deseábamos entregaros no sólo el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas, porque os habíais ganado nuestro amor. Recordad si no, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no serle gravoso a nadie, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios. Ésa es la razón por la que no cesamos de dar gracias a Dios, porque al recibir la palabra de Dios, que os predicamos, la acogisteis no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios, que permanece operante en vosotros los creyentes.

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“Las muchas caras de la muerte”, por Martín Gelabert Ballester, OP

Domingo, 2 de noviembre de 2014

02-angel--Montjuic-2007-02.jpg_1306973099Leído en su blog Nihil Obstat:

En cada Eucaristía la comunidad cristiana se solidariza con aquellos que nos han precedido en el signo de la fe y han sido ya acogidos en el seno de Dios. La fiesta del dos de noviembre nos invita a reavivar la esperanza que nos asegura que, si bien nuestros familiares y amigos han dejado ya este mundo, no nos han dejado a nosotros, ni nosotros a ellos.

Pero la fiesta del dos de noviembre también nos invita a pensar en la muerte. La muerte da que pensar. Nos hace caer en la cuenta de la finitud del ser humano, pero también plantea la pregunta por la posible trascendencia del humano. Esto se manifiesta en el hecho de que los humanos tratamos a los muertos con respeto, no los dejamos tirados. Cuando alguien muere, los suyos se encargan de celebrar alguna ceremonia o de repartir recordatorios. Aquel que ha muerto no es un cualquiera, es alguien único, irrepetible. Y en las ceremonias fúnebres, que son tan antiguas como los seres humanos, subyace la pregunta por la posible permanencia del difunto. Incluso en el mundo laico y secular se oye la expresión, refiriéndose al difunto: “allí donde esté” (¿pero en qué quedamos, está enterrado o “allí dónde esté”?).

Hay una relación perversa con la muerte. Por una parte, es objeto de repulsa y de miedo y hacemos cualquier cosa por evitarla. Pero, en la sociedad contemporánea la muerte ha adquirido nuevos rostros. La noche del 31 de octubre se celebra la fiesta de Halloween. De pronto, la muerte es motivo de risa, juerga y diversión. En muchas ciudades españolas aparecen adornos, puestos por las autoridades públicas, para divertirse a costa de la muerte. Los bares y discotecas ofrecen todo tipo de fiestas para atraer clientes deseosos de reír y jugar con la muerte, no sé si para olvidar otras muertes más reales y lacerantes que les acosan todos los días, y que se resumen en la fragilidad de la existencia.

Las imágenes de la televisión o del cine muestran otra vertiente en relación con la muerte. Los niños pasan el tiempo con videojuegos que son objeto de ejecuciones. Los adolescentes juegan con la muerte por el placer de la velocidad, de la competición o con el uso de estupefacientes que les estropean la vida. Los adultos recurren a las guerras, a la violencia conyugal, a las rivalidades étnicas. A los hombres les encanta pelearse. Hay personas religiosas que sitúan en el centro de sus prácticas el sacrificio, que es una especie de ejecución y de desprecio al cuerpo. Son muchas, demasiadas, las realidades que niegan el valor de la vida.

El cristiano cree en la vida. Por eso, espera la resurrección de los muertos. Esta consideración se fundamenta en el amor y el poder de Dios, el único que puede dar vida a un muerto, igual que puede hacer surgir las cosas de la nada. Esta fe debe hacernos críticos con todo lo que, de un modo u otro, atenta contra la vida y la dignidad de la persona. En positivo, esta fe nos hace vivir de otra manera, siguiendo los pasos de Cristo, el Viviente por excelencia.

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“Los invitados a la mesa del Señor”, por Óscar Fortín, Québec, Canadá

Domingo, 2 de noviembre de 2014

 

15088939370_b127e8a731Leído en la página web de Redes Cristianas:

Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. »

Hace poco, cinco cardenales, juntos a unos teólogos, escribieron un libro en contra de que los divorciados vueltos a casar puedan comulgar. Los comentarios no se hicieron esperar, la mayoría cuestionando las conclusiones de estos doctores de la ley. Yo hice un breve comentario que quiero desarrollar un poco mas en el presente articulo.

¿Qué decía mi comentario?

“Hay dos lógicas, la de la doctrina y la de la fe. Las lógicas de una y de la otra no son las mismas. La primera anda con la lógica cartesiana y la segunda con la lógica del corazón. La primera se pierde en las lógicas de la compasión, de la misericordia, de la acogida, de la reconciliación generada por el amor. Jesús no vino a sanar a los que se piensan y se dicen en salud, sino a los enfermos, a los que piensan y sientan que necesitan ser sanados. 

Estos cinco cardenales y los unos teólogos que les acompañan, ilustran muy bien la salida de Jesús en contra los fariseos y doctores de la ley que nos cuenta el evangelista Mateo en el capitulo 23. Estos cardenales no encontraron la lógica de la fe, de la salvación, tampoco la del juicio final de que nos habla también Mateo en el capitulo 25. 

En lo que nos corresponde, basta que sepamos que el corazón de Jesús nos dice a todos y a todas Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá jamás sed.”

La Fe no es una doctrina sino una vida

Me parece muy importante poner de relieve el hecho de que la fe no es una doctrina que se adquiere por conocimientos basados en razonamientos sino una gracia que nace de por adentro y que transforma nuestra vida. La fe es ante todo un principio de vida que se alimenta a una fuente que está encima de todos los conocimientos. En este sentido ella está accesible a todas las personas de buena voluntad poco importa el nivel de sus conocimientos.

En mi comentario yo hablo de las dos lógicas, la de la razón y la de la vida. La primera sirve a ordenar las doctrinas y las leyes, dándoles una coherencia interna. Los jueces del mundo se dejan guiar por ella para enjuiciar a los que no la respetan. La segunda lógica queda pendiente tanto de la vida que nos sorprende a cada paso que por la acogida que le damos. Se trata, en este ultimo caso, de la lógica del encuentro, del corazón, de la compasión, de la solidaridad, de la misericordia, de la verdad, de la justicia, del amor gratuito, del don absoluto y también de la esperanza.

A base de la lógica cartesiana es evidente que los doctores de las doctrinas no pueden entender esa lógica de la vida, del vivir. Su mundo en que se reconocen es mas el del saber que del ser. Todo tiene que encuadrarse en la coherencia de una lógica cartesiana.

Jesús se pone a la defensa de los pecadores

El discurso que dirige Jesús a los fariseos y doctores de la ley (Mt. 23) así que el juicio final (Mt.25) constituyen las referencias principales de su pensamiento sobre el uso de las dos lógicas.

Con los doctores de la ley que le buscan trampas Jesús les habla así:

Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que cierran a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entran ustedes, ni dejan entrar a los que quisieran.

Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que pagan el diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello

¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello!

Por eso, yo voy a enviarles profetas, sabios y escribas; ustedes matarán y crucificarán a unos, azotarán a otros en las sinagogas, y los perseguirán de ciudad en ciudad.

Con el juicio final nos dice lo que es mas importante

“Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo,
Tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver”

“Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo

A los otros dirá

Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron”.

Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo.

Conclusión

Ya vemos que el juicio final no se refiere a ningún pecado relacionado a la doctrina sino a los comportamientos humanos. Hay los que supieron responder a la solidaridad humana y los otros que se quedaron encerrados en sus doctrinas, en si mismos. La ley fundamental es la del amor fraternal. La lógica de esta ultima se encuentra en el dialogo de los unos con los otros y, fundamentalmente, con el Espíritu de Jesús que distribuye sus dones como bueno lo entiende. La lógica del Espíritu Santo supera todas las otras lógicas.

“No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. » Mc. 2:17

Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. » Jn. 6:35

El Jesús de la Ultima Cena no pone ni una condición a quien quiere acercarse para compartir en la fe el pan de la vida. Su pan lleva salud, animo, comprensión, humildad, confianza y amor renovado. No hay que cerrar la puerta a nadie. Jesús sabrá arreglárselo con sus visitantes.

Oscar Fortin

El 17 de septiembre 2014

http://blogs.periodistadigital.com/humanismo-de-jesus.php

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El papa Francisco: “El Big Bang no contradice a Dios, lo exige”

Domingo, 2 de noviembre de 2014

1414526839_541261_1414576075_noticia_fotogramaLeemos en El País:

El papa rechaza que el origen del mundo sea “obra del caos”, sino de “un poder supremo creador del amor

El Papa advierte del peligro de imaginar a Dios “como un mago, con una varita mágica”.

Jorge Mario Bergoglio: “Dios no tiene miedo a las novedades”

Hace tres años, el papa Benedicto XVI advirtió de que, al contrario de lo que sostenía el físico Stephen Hawking en su último libro, El gran diseño, Dios sigue siendo necesario para explicar el origen del universo. “No debemos dejar que nos limiten la mente”, dijo entonces Joseph Ratzinger, “con teorías que siempre llegan solo hasta cierto punto y que, si nos fijamos bien, no están en competencia con la fe, pero no pueden explicar el sentido último de la realidad”. Y ahora ha sido su sucesor, el papa Francisco, quien ha vuelto a insistir sobre aquella tesis: “El Big-Bang –la teoría científica que explica el origen del universo—no se contradice con la intervención creadora divina, al contrario, la exige”.

Jorge Mario Bergoglio pronunció estas palabras durante la inauguración, el lunes, de un busto del papa emérito realizado en bronce y colocado en la Casina Pío IV, sede de la Academia Pontificia de las Ciencias. Francisco glosó la figura de Ratzinger, quien tras su renuncia vive retirado en un monasterio del Vaticano, haciendo hincapié en su gran formación teológica, filosófica y también científica. “Su amor por la ciencia”, explicó Bergoglio, “se advierte en su preocupación por los científicos, sin distinciones de raza, nacionalidad, civilización, religión; preocupación por la Academia, desde cuando san Juan Pablo II lo nombró miembro. Él supo honrar la Academia con su presencia y con su palabra, y nombró a muchos de sus miembros. Y nunca se podrá decir que el estudio y la ciencia hayan secado su persona y su amor por Dios y por el prójimo, sino al contrario, que la ciencia, la sabiduría y la oración dilataron su corazón y su espíritu”.

En su intervención ante los académicos presentes, el papa Francisco subrayó la responsabilidad de los científicos, “sobre todo de los científicos cristianos”, de interrogarse sobre el porvenir de la humanidad y el mundo: “Ustedes están afrontando el tema altamente complejo de la evolución del concepto de naturaleza. No entraré, y ustedes comprenderán, en la complejidad científica de esta importante y decisiva cuestión. Quiero solamente subrayar que Dios y Cristo caminan con nosotros y están presentes también en la naturaleza, como afirmó el apóstol Pablo en el discurso en el Aerópago: “En Dios, efectivamente, vivimos, nos movemos y existimos”. Cuando leemos en el Génesis la narración de la Creación podemos caer en el peligro de imaginar que Dios era un mago, con una varita mágica capaz de hacer todas las cosas. Pero no es así. Él creó a todos los seres y los dejó desarrollarse según las leyes internas que Él dio a cada uno para que llegaran a su plenitud”. E insistió: “El principio del universo no es obra del caos, sino que deriva directamente de un poder supremo creador del amor”.

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“Lo que nos ha enseñado el Sínodo”, por José María Castillo, teólogo

Domingo, 2 de noviembre de 2014

papa-francisco1Leído en su blog Teología sin Censura:

1. El papado es necesario en la Iglesia. Ahora vemos, más claro que nunca, que la Iglesia necesita una autoridad suprema, que esté por encima de grupos, tendencias, divisiones y enfrentamientos. De no existir el papado, es posible (incluso probable) que en la Iglesia, después de lo ocurrido, se hubiera producido un cisma. Se sabe que cinco cardenales fueron a pedirle al dimitido Benedicto XVI que apoyara a los defensores de una Iglesia conservadora y tradicional, con una teología y una moral igualmente integrista. Pero el ex-papa Ratzinger les contestó a los cinco cardenales que en la Iglesia no hay más que un papa, que es Francisco. Es más, inmediatamente informó a Francisco de lo que estaba ocurriendo. El papado ha salvado la unidad de la Iglesia. Si un solo arzobispo, Lefebvre, pudo crear un cisma, ¿no habrían podido cinco cardenales ser origen de una fractura mayor?

2. Francisco está cambiando el papado. Lo está transformando más de lo que muchos se imaginan. Y con el papado, está transformado también a la Iglesia. Lo sagrado y lo ritual pierden fuerza. Y crece en importancia lo humano, la cercanía a la gente, la sencillez, la normalidad de la vida. Nace así un estilo nuevo de ejercer la autoridad en la Iglesia. Pierde importancia en ella la religión. Y gana presencia el Evangelio. Además, estamos viendo que este hombre es más fuerte y tiene más personalidad de lo que muchos decían. Una personalidad original, que no le ha llevado a subir, sino a bajar. No para alejarse de los últimos, sino para acercarse a ellos. El nuevo camino de la Iglesia está trazado.

3. El conservadurismo de la Curia pierde fuerza. En este Sínodo no ha ocurrido lo que pasó en el Concilio Vaticano II. Allí también los curiales integristas eran minoría. Pero eran una minoría más fuerte y determinante que la que ha participado en el Sínodo. De hecho, la minoría curial, en el Concilio, supo llevar las cosas a su terreno. Y fue determinante en las cuestiones determinantes para el futuro inmediato. Por eso el capítulo 3º de la Constitución sobre la Iglesia quedó redactado de forma que el papado y la curia han tenido incluso más poder después del Concilio que antes del Concilio. Por otra parte, los escándalos en asuntos de dinero y en abusos de menores han hundido la credibilidad del sistema curial de gobierno en la Iglesia.

4. Ya no son intocables determinados problemas morales que lo eran. ¿Se apela ahora, con la misma seguridad que antes del Sínodo, a la llamada “Ley Natural”? ¿Sigue siendo un tabú lo de la homosexualidad? ¿Alguien se atreve a decir que la Iglesia nunca podrá permitir que los sacerdotes se casen? ¿Es tan impensable, como antes, la posibilidad de que las mujeres lleguen a recibir el sacramento del Orden? ¿No es verdad que la familia tiene hoy problemas mucho más graves y apremiantes que los que se plantean en los confesionarios y en las sacristías? Si ahora nos hacemos estas preguntas – y otras similares -, esto nos viene a decir que en la Iglesia, sin que nos hayamos dado cuenta, el Sínodo nos ha cambiado (algo, por lo menos, o quizás mucho) en temas mucho más serios de lo que imaginamos.

5. La forma de ejercer el poder se está desplazando. El integrismo conservador pierde fuerza porque se empeña en seguir ejerciendo el poder de una forma que cada día tiene menos poder. Cada día tiene menos fuerza el poder que prohíbe, impone, amenaza y castiga. El “poder represivo” es cada día menos poder. Mientras que el “poder seductor” no se enfrenta al sujeto, le da facilidades, es amable y responde a lo que necesita la gente. Es verdad que este poder, cuando “se universaliza”, como ocurre con la informática y su incesante oferta universal de satisfacción inmediata, entonces se convierte en un poder que somete a los sujetos de forma que cada sujeto sometido no es ni siquiera consciente de su sometimiento. Pero cuando el “poder seductor” no “se universaliza, sino que “se humaniza”, entonces lo que hace es que responde a los anhelos más profundos de las personas. Y esto justamente es lo que el mundo está percibiendo en el papa Francisco. Lo que las multitudes de Galilea percibían en Jesús de Nazaret, cuando Jesús anda por el mundo.

 

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El Consejo Evangélico de Madrid no sigue las enseñanzas de Jesús. Entrevista con la pastora Esther Ruiz de Miguel

Domingo, 2 de noviembre de 2014

Esther R.Del blog Homoprotestantes:

Esther Ruiz, muchas gracias por acceder a esta entrevista para el blog Homoprotestantes. Eres pastora de la Iglesia Evangélica Española (IEE), concretamente de la Iglesia de Cristo en Madrid. ¿Cuándo se fundó esta iglesia y desde cuando forma parte del Consejo Evangélico de Madrid (CEM)?

La Iglesia de Cristo en Madrid se fundó en 1912 y fue uno de los miembros fundadores del CEM.

Según su página Web el CEM se fundó en 1993 para promover la comunión cristiana y la unión de las Iglesias Evangélicas e instituciones de confesionalidad protestante en la Comunidad de Madrid. ¿Crees que esta sigue siendo su función hoy en día?

No, en absoluto, según lo que yo he podido ver hoy no sigue las enseñanzas de Jesús, ni los principios de la no discriminación, ni de la libertad religiosa que está reconocida en nuestra Constitución y leyes. Hoy el CEM no tiene nada que ver con los propios estatutos sobre cuál es su función principal. Imagínate que de las 400 iglesias que pertenecen al CEM, 48 miembros fueron con una idea común de apoyo a esos dos anexos a esa asamblea extraordinaria.

Te refieres a los dos puntos que el CEM aprobó el pasado siete de octubre para ser incluidos en su Reglamento de Régimen Interno en una asamblea extraordinaria. Uno de ellos el que dice que no aprueba ni apoya las relaciones sexuales que no sean entre un hombre y una mujer dentro del matrimonio. ¿No crees que el CEM se extralimita en sus funciones?¿Se creó para esto?

Claro que no se creó para esto, yo creo que el sector más conservador ha tomado el CEM como si fuera suyo, y faltan al respeto al resto. No puede ignorarse que hay otras interpretaciones de la Biblia, ni se debe cerrar un organismo federativo de manera fundamentalista. El CEM no es una Iglesia, sólo da testimonio de lo que todas juntas confiesan. No saben nada de pluralidad, ni de comunión cristiana, ni de fraternidad. Pero sí saben de imposiciones.

Por tus respuestas entiendo que el CEM no es la casa común de las iglesias protestantes. Según tu percepción, una institución que nació para representar a los protestantes de Madrid se ha convertido en un lugar que pretende uniformizar e imponer el fundamentalismo. ¿Crees que se está intentando expulsar a las iglesias de la IEE de esta institución? ¿Es algo que se ha hecho conscientemente?

Sí, creo que se está intentando expulsar a la IEE del CEM porque entienden que nosotros no tenemos la misma línea que ellos y lógicamente saben que no nos van a imponer nada. Van diciendo que la IEE es una iglesia inclusiva sin dejarnos apenas expresarnos.

En la IEE hay personas que creen en una iglesia inclusiva y personas que no creen que la iglesia deba ser inclusiva, pero mantenemos el diálogo y el respeto. Además, no se si te has dado cuenta de que el voto era secreto y se han permitido concluir y hacer público que esos cuatro votos en contra eran de la IEE sin que nada lo pruebe, saltándose el más mínimo rigor democrático. Nada más terminar la asamblea se dedicaron a difundir la noticia. Lo que más me molestó fue ver al principal inquisidor, sentado en la primera fila y observando.

Por su puesto que lo que ha ocurrido ha sido premeditado. Ya llevaban tras la IEE varios años, pero nuestra participación en una celebración con Santa Cena en marzo de este año con ICM, fue el punto que provocó esta asamblea con la redacción de este anexo en el régimen interno del CEM.

¿Qué te hubiera gustado explicar en la asamblea respecto a la forma en la que la IEE está abordando la pastoral de las personas LGTB?

Algunas iglesias de la IEE, y una parte importante de la membresía de la IEE, no está de acuerdo con la iglesia inclusiva. Otras están totalmente a favor y defienden que esto no debería ni cuestionarse. Lo lógico es ir adelante juntos, en la enseñanza, en el acompañamiento mutuo y en la luchar y la búsqueda para llegar a ser una Iglesia que viva en el respeto.

El Sínodo de la IEE ha recomendado el trabajo bíblico y teológico para avanzar en el consenso y conocer mejor los unos la posición de los otros. En muchas iglesias se ha vivido la diversidad como una fuente exclusiva de división, nosotros hemos elegido abordar la cuestión desde la perspectiva pastoral, en el cuidado de las personas; y eso empieza por nuestra capacidad de diálogo.

Cuando hablamos de homosexualidad muchas veces nos centramos en las tensiones y enfrentamientos. Pero, ¿puedes hablarnos de tu experiencia con protestantes LGTB a quienes conoces? Después de la asamblea del otro día, ¿entiendes mejor la situación por la que han tenido que pasar?

Conozco personas tanto fuera como dentro de la IEE que son protestantes y del colectivo LGTB, y me cuesta hablar o decir algo como experiencia diferente a los que son heterosexuales. Para mí, la relación personal y la experiencia de fe no tiene que ver con el sexo, sino con la persona. Yo miro más la belleza de la amistad o el amor hacia todos. Además Jesús no habló al sexo, habló a las personas.

Después de la experiencia en la asamblea del CEM, pienso que lo que hemos vivido ha sido la discriminación como iglesia plural. No es nuevo que personas que defienden creer en el amor de Dios no acepten la verdad de los demás, ya tenemos experiencia de quienes se atribuyen ser la iglesia verdadera. He sentido una actitud de desprecio y entiendo a las personas a las que les hacen pasar por esa desagradable experiencia. Para nosotros siempre ha sido preocupante el sufrimiento de los excluidos, sean del tipo que sean.

¿Y ahora qué? Si el CEM no quiere seguir el ejemplo de la IEE de mantener en su seno a iglesias con diferente sensibilidad respecto a la aceptación de las personas LGTB en sus comunidades: ¿Qué pueden hacer las iglesias de la IEE? ¿Están obligadas a acatar el reglamento para no ser expulsadas?

Bueno, pues lo que nos han demostrado las iglesias que asistieron a esa asamblea, es que a la IEE no nos quieren tal como somos. Lo cierto es que esto tampoco es nuevo, nunca han aceptado nuestro ecumenismo ni nuestra perspectiva teológica. ¿Qué pintamos ahí, si ese no es nuestro sitio? Dios no hace acepción de personas y todos somos sus hijos. Para nosotros lo que es muy grave es que si se excluye a alguno como hijo de Dios, nos están excluyendo a los demás. Pienso que en esta manera de entender el CEM, como “Iglesia verdadera” y una “Conferencia Episcopal” inapelable, no tiene cabida la IEE.

Por el momento lo que si vamos a hacer es una nota de prensa aclaratoria en la que explicaremos el por qué no aceptamos ese tipo de enmiendas. Las iglesias de la IEE se van a reunir para decidir una postura común y actuar según el mejor testimonio de Jesucristo y de nuestra solidaridad con los excluidos.

¿No crees que la FEREDE debería mediar en todo esto?

Pues claro que sí, estoy segura que ya no les queda mucho tiempo para seguir mirando hacia otro lado. De aquí a nada tendrán que definirse.

¿Crees que su posición será otra?

Hasta ahora ha sido otra. Por ejemplo respecto del reconocimiento en el código civil del matrimonio entre personas del mismo sexo. En aquel momento se declaró la postura mayoritaria, pero no se modificó la normativa para hacerla excluyente. Lo que nos han manifestado es que la FEREDE tiene muy claro su carácter federativo y que no es una súper iglesia.

¿No ves posible crear otro tipo de instituciones formadas por iglesias que no estén envenenadas de fundamentalismo? En otros países las iglesias históricas como la IEE, no se relacionan con el Estado junto a las iglesias de corte fundamentalista. ¿Hay alguna posibilidad de crear una Federación de Iglesias Protestantes? ¿Sólo queda acatar o ir por libre?

Desde luego acatar no, e ir por libre tampoco. Aunque prefiero ir por libre si fuese necesario. Después de este episodio, creo que deberíamos plantearnos como seguir. Respecto a lo de hacer una Federación de Iglesias Protestantes habría que ver como hacerlo. Creo que se podría hacer.

¿Descartas la posibilidad de tomar acciones legales contra el CEM? Es difícil entender que una institución que recibe subvenciones de un Gobierno que está por la igualdad de todas y todos, ponga en su reglamento una cláusula de contenido homófobo tan explícito.

A pesar de todo, no lo descarto. Lo que ha ocurrido es intolerable.

Esther, muchas gracias por acceder a realizar esta entrevista y por contarnos de primera mano lo que ocurrió en la última Asamblea del CEM. Y muchas gracias por defender una Iglesia que es para todas y todos los que quieren seguir a Jesús desde lo que son, y no desde lo que les pretenden imponer.

Carlos Osma

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