Archivo

Entradas Etiquetadas ‘Creatividad’

Libertad y creatividad

Lunes, 19 de noviembre de 2018

Del blog de Henri Nouwen:

35759657_1937480786304814_4007548514048409600_n

“Me sorprende constantemente el hecho de que aquellos que están más desprendidos de las cosas de la vida, que al vivir han aprendido que no hay nada ni nadie a lo que aferrarse, son las personas realmente creativas. Son libres para moverse constantemente lejos de los lugares familiares y seguros para moverse hacia las áreas nuevas e inexploradas de la vida”.

*

Henri Nouwen,
Una carta de consuelo

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , ,

“Búsqueda creativa”. 19 de noviembre de 2017. 33 Tiempo ordinario(A). Mateo 25, 14-30

Domingo, 19 de noviembre de 2017

007-parable-talentsA pesar de su aparente inocencia, la parábola de los talentos encierra una carga explosiva.

Sorprendentemente, el “tercer siervo” es condenado sin haber cometido ninguna acción mala. Su único error consiste en “no hacer nada”: no arriesga su talento, no lo hace fructificar, lo conserva intacto en un lugar seguro.

El mensaje de Jesús es claro. No al conservadurismo, sí a la creatividad. No a una vida estéril, sí a la respuesta activa a Dios. No a la obsesión por la seguridad, sí al esfuerzo arriesgado por transformar el mundo. No a la fe enterrada bajo el conformismo, sí al trabajo comprometido en abrir caminos al reino de Dios.

El gran pecado de los seguidores de Jesús puede ser siempre el no arriesgarnos a seguirlo de manera creativa. Es significativo observar el lenguaje que se ha empleado entre los cristianos a lo largo de los años para ver en qué hemos centrado con frecuencia la atención: conservar el depósito de la fe; conservar la tradición; conservar las buenas costumbres; conservar; la gracia; conservar la vocación…

Esta tentación de conservadurismo es más fuerte en tiempos de crisis religiosa. Es fácil entonces invocar la necesidad de controlar la ortodoxia, reforzar la disciplina y la normativa; asegurar la pertenencia a la Iglesia… Todo puede ser explicable, pero ¿no es con frecuencia una manera de desvirtuar el evangelio y congelar la creatividad del Espíritu?

Para los dirigentes religiosos y los responsables de las comunidades cristianas puede ser más cómodo “repetir” de manera monótona los caminos heredados del pasado, ignorando los interrogantes, las contradicciones y los planteamientos del hombre moderno, pero ¿de qué sirve todo ello si no somos capaces de transmitir luz y esperanza a los problemas y sufrimientos que sacuden a los hombres y mujeres de nuestros días?

Las actitudes que hemos de cuidar hoy en el interior de la Iglesia no se llaman “prudencia”, “fidelidad al pasado”, “resignación”… Llevan más bien otro nombre: “búsqueda creativa”, “audacia”, “capacidad de riesgo”, “escucha al Espíritu” que todo lo hace nuevo.

Lo más grave puede ser que, lo mismo que le sucedió al tercer siervo de la parábola, también nosotros creamos que estamos respondiendo fielmente a Dios con nuestra actitud conservadora, cuando estamos defraudando sus expectativas. El principal quehacer de la Iglesia hoy no puede ser conservar el pasado, sino aprender a comunicar la Buena Noticia de Jesús en una sociedad sacudida por cambios socioculturales sin precedentes.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

“Amor: unión creativa”, por J. I. González Faus

Sábado, 7 de mayo de 2016

love-699480_640J. I. González Faus. Dicen los teólogos que Dios se revela a través de Su Palabra (el testimonio bíblico sobre Jesús) y de Su creación. Sobre la creación, lo único que pretende enseñar la Biblia es que todo es obra de Dios (y de ningún otro principio divino o diabólico); y que Dios crea “diciendo” (sin ninguna materia previa). Y más tarde, que Dios crea para acabar comunicándose a Sí mismo. El resto lo dice la creación por sí misma.

Pues bien: la ciencia ha ido descubriendo que la creación se lleva a cabo mediante un proceso de unión-creativa. Tras la  primera dispersión inicial (big-bang), aparece una fuerza de atracción, lenta pero potente, que va  produciendo uniones y unidades cada vez más serias: partículas que se convierten en átomos, en moléculas, en células, en organismos vivos…, hasta llegar a la atracción corporal y la atracción humana.

La unión ha ido generando así un proceso de crecimiento. Al constatar esto,  Teilhard de Chardin intuyó que ese proceso había de estar provocado por una meta final, que él llama Omega, y que es a la vez “aglutinante y atrayente”. Y creyó constatar que todo lo que se da en los estadios superiores se encontraba ya, “de una manera oscuramente primordial”, en los estadios inferiores más primitivos. Y Teilhard pone este ejemplo: la gravedad es como una prefiguración del amor: la fuerza misteriosa e inexplicable de la gravedad, acaba siendo la fuerza unitiva y creadora del amor.

La evolución creadora progresa entonces según un doble “parámetro de complejidad-conciencia”:  las cosas creadas son cada vez más complejas pero, con esa complejidad, aparece la posibilidad de la conciencia: la posibilidad de no ser sólo cosa inerte, sino sujeto (que sabe que es). Algo de eso se refleja en la casi infinita complejidad relacional de nuestro cerebro.

Luego volveremos a Teilhard.  Ahora dejémonos empapar un momento por el milagro y la maravilla de la atracción humana. Es quizá la realidad más bella de la vida y la más sorprendente. Intentamos justificarla por las grandezas que descubrimos en el otro polo: que nos parece “una persona, maravillosa”, genial, etc. Pero me resulta más exacto a la inversa: es la misma dinámica atractiva de la evolución la que nos hace descubrir esos valores. Con lo cual, la atracción humana deja de ser ciega.

Aquí aparece otra maravilla sobre la que hemos reflexionado demasiado poco: la sonrisa. Tan elemental, tan fácil, tan agradable. Expresión de que la presencia del otro me es gratificante, y de una acogida mía que quisiera también ser grata para él. Pero con el aviso de cómo puede ser falsificada en las mil sonrisas falsas, que sólo buscan seducirnos o colocarnos un producto. El crecimiento en calidad implica también el crecimiento de las posibilidades de falsificación.

Así, con la entrada en escena del hombre, la gravedad convertida en atracción se complica mucho. Al llegar al estadio personal, la evolución deja de ser ciega, y pasa a ser pilotada por el ser humano, responsable ahora de ella. De modo parecido, la atracción humana se vuelve infinitamente más compleja: si se la reduce a la mera atracción corporal (como hace la cultura moderna) la atracción pierde fuerza: podrá ser reproductora pero ya no será creadora. Si, aunque no excluya la atracción corporal, la trasciende, la atracción mantiene su calidad pero las cosas tampoco resultan fáciles: porque hay que evitar que la atracción se convierta en dominio, en autoafirmación, en dependencia… y hasta en choque. Pero si, evitando esos obstáculos, la “gravedad creadora” consigue ir por el camino recto, entonces Teilhard profetiza que la humanidad camina hacia formas inéditas de socialismo en comunión y en libertad. Y escribe esto desde la pura ciencia, al margen de las realidades políticas de su hora histórica.

La visión de la historia ahí anunciada responde sencillamente a lo que han sido muchos sueños de la humanidad: evoquemos “la tierra sin males”, el paraíso comunista o el triple paso, genial y hegelianamente formulado por Marx: “masa-persona-comunión”… Y responde también al esbozo que traza el Nuevo Testamento de una progresiva conquista de libertades hasta concluir en el “Dios-todo-en-todas-las-cosas”.

Pero lo que interesa ahora no son las profecías históricas sino aprender una doble lección: a) el amor es una asombrosa fuerza unitiva y, por eso, creativa: la creación es un proceso inacabado de unión creadora. Y b) La desastrosa situación actual del planeta tierra plantea la pregunta (y nos lanza la llamada) de si estamos en un momento de unión creativa o de desintegración destructiva. La falsificación del amor, y la corrupción de la atracción en “búsqueda del máximo beneficio”, nos han llevado a un planeta poblado de armamentos atroces, sobreabundantes y destructores, y a una tierra gravemente enferma, a la que no sé si lograremos salvar: porque eso nos exige hoy esfuerzos ingentes y universales. Por lo que preferimos cegarnos esperando que “ya se encontrará alguna solución”.

No sé si esto deja a mis sucesores en este “mester de teología”, una pregunta hasta ahora inédita en esta disciplina tan “celestial”: cuál sería el significado teológico de una tierra destruida antes de tiempo… Yo prefiero terminar con el último paso del amor creativo, en el que la atracción ya no es hacia cuerpos, ni hacia personas, sino hacia Dios. Y la gravedad ha llegado hasta el Amor con mayúscula. Ahí culmina la unión creadora.

Fuente Cristianismo y Justicia

Imagen extraída de: Pixabay

Espiritualidad , , , , ,

“Hijas e hijos de tres”, por José Arregi

Lunes, 9 de marzo de 2015

9d39be9a54Leído en su blog:

El Parlamento británico ha dado luz verde a la utilización de una novedosa técnica de reproducción asistida que permitirá que los hijos no hereden enfermedades mitocondriales graves de sus madres (ceguera, sordera, fallos cardíacos, daños cerebrales…). La mitocondria –¡qué sé yo de esto, pero es un milagro que exista!– es una especie de minúscula central energética de la célula viviente, todo un mundo infinito invisible a la vista, como el infinito grande y pequeño.

La técnica consiste en sustituir la mitocondria enferma del óvulo materno por la mitocondria sana del óvulo de una tercera persona, la mujer donante, para fecundarlo luego con el espermatozoide del padre e introducirlo en el útero de la madre. La misma operación puede realizarse con los óvulos recién fecundados de madre y donante. La ciencia prolonga el milagro de la naturaleza. En realidad, también la ciencia, como todo lo que somos y hacemos, forma parte de la naturaleza. Y del milagro de la Vida de la que somos hijos.

Pero no todos lo ven así, ni aprueban la nueva terapia. Entre otros, se han opuesto –como es normal, o cuando menos habitual– los altos dirigentes de la Iglesia anglicana y de la Iglesia católica de Gran Bretaña. Arguyen la inexistencia de suficientes garantías médicas y la posible destrucción de embriones. Advierten contra la injerencia en el orden de la naturaleza querida por Dios, y contra la tentación de crear seres humanos a nuestra conveniencia, o contra la disolución de la estructura misma filial-parental en una paternidad-maternidad de tres. Incluso el autor de la primera fecundación in vitro ha protestado, calificando la técnica como “bricolaje de la vida” y preguntando: “¿Es que vamos a crear todos los trozos del ser humano?”. ¿Y por qué no, si es para bien?

Comprendo las objeciones, pero creo que ninguna es suficiente para negarnos a este nuevo paso de la medicina. ¡Ojalá se den pronto muchos más! A condición, eso sí, de no sucumbir a la obsesión de la salud perfecta y de no someternos a los intereses desmedidos de las grandes multinacionales, farmacéuticas u otras, dos de los más graves trastornos de nuestro tiempo, cuyo remedio es mucho más urgente y difícil que el de las enfermedades mitocondriales. Pero eso excede la responsabilidad de los médicos. La vocación de la medicina –sublime profesión– es prevenir, curar, cuidar las heridas de la vida, y a ello contribuye la terapia mitocondrial. La humanidad se lo agradece.

¿Seguridad absoluta? Nunca la hay. El riesgo cero no existe. Hay que considerar cada vez los pros y los contras, medir la proporción entre los resultados y los medios, y decidirse no pocas veces por el bien mayor o el mal menor. No hay ningún principio absoluto, ninguno, aparte de hacer el mayor bien posible. Y la certeza absoluta no existe. ¿Destrucción de embriones? Es deseable evitar la destrucción de embriones o incluso pre-embriones humanos, aunque sean de unas horas, pero la terapia mitocondrial no la conlleva necesariamente, y en cualquier caso me parece abusivo identificar el cigoto inicial con un embrión desarrollado y no digamos con un feto. ¿Injerencia en el misterioso orden de la naturaleza? Toda medicina lo es, desde la aspirina a la nanomedicina. Cultivar la tierra es injerencia. Vivir es injerencia. La cuestión es si cuidamos la salud de la vida, de la vida universal, no solo de la humana.

¿Hijos de tres? Sí, y de muchas, de muchos más. De hecho, nunca somos solamente hijos de dos, ni somos solo los genes que nos dieron. Somos hijos e hijas de la Santa Trinidad, metáfora de la Comunidad de todos los vivientes y de todos los seres. Somos interser, polvo de estrellas extintas, partículas de estrellas aún por nacer.

Bendigo la comunión de la Vida que somos, y a la mujer que dona su óvulo fecundo, y la asombrosa mitocondria que guarda la memoria de nuestra ascendencia universal. Bendigo el Misterio que nos engendra y nutre, transformándonos sin cesar. Creatividad sagrada en el corazón infinito del átomo y del universo. Fondo Bueno de la realidad, Espíritu, Dios. Salud, Salvación, Cuidado. Y está en nuestras manos.

Joxe Arregi

Espiritualidad, General , , , , , , ,

“Búsqueda creativa”. 16 de noviembre de 2014. 33 Tiempo ordinario(A). Mateo 25, 14-30

Domingo, 16 de noviembre de 2014

56-OrdinarioA33A pesar de su aparente inocencia, la parábola de los talentos encierra una carga explosiva. Sorprendentemente, el “tercer siervo” es condenado sin haber cometido ninguna acción mala. Su único error consiste en “no hacer nada”: no arriesga su talento, no lo hace fructificar, lo conserva intacto en un lugar seguro.

El mensaje de Jesús es claro. No al conservadurismo, sí a la creatividad. No a una vida estéril, sí a la respuesta activa a Dios. No a la obsesión por la seguridad, sí al esfuerzo arriesgado por transformar el mundo. No a la fe enterrada bajo el conformismo, sí al trabajo comprometido en abrir caminos al reino de Dios.

El gran pecado de los seguidores de Jesús puede ser siempre el no arriesgarnos a seguirlo de manera creativa. Es significativo observar el lenguaje que se ha empleado entre los cristianos a lo largo de los años para ver en qué hemos centrado con frecuencia la atención: conservar el depósito de la fe; conservar la tradición; conservar las buenas costumbres; conservar; la gracia; conservar la vocación…

Esta tentación de conservadurismo es más fuerte en tiempos de crisis religiosa. Es fácil entonces invocar la necesidad de controlar la ortodoxia, reforzar la disciplina y la normativa; asegurar la pertenencia a la Iglesia… Todo puede ser explicable, pero ¿no es con frecuencia una manera de desvirtuar el evangelio y congelar la creatividad del Espíritu?

Para los dirigentes religiosos y los responsables de las comunidades cristianas puede ser más cómodo “repetir” de manera monótona los caminos heredados del pasado, ignorando los interrogantes, las contradicciones y los planteamientos del hombre moderno, pero ¿de qué sirve todo ello si no somos capaces de transmitir luz y esperanza a los problemas y sufrimientos que sacuden a los hombres y mujeres de nuestros días?

Las actitudes que hemos de cuidar hoy en el interior de la Iglesia no se llaman “prudencia”, “fidelidad al pasado”, “resignación”… Llevan más bien otro nombre: “búsqueda creativa”, “audacia”, “capacidad de riesgo”, “escucha al Espíritu” que todo lo hace nuevo.

Lo más grave puede ser que, lo mismo que le sucedió al tercer siervo de la parábola, también nosotros creamos que estamos respondiendo fielmente a Dios con nuestra actitud conservadora, cuando estamos defraudando sus expectativas. El principal quehacer de la Iglesia hoy no puede ser conservar el pasado, sino aprender a comunicar la Buena Noticia de Jesús en una sociedad sacudida por cambios socioculturales sin precedentes.

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Difunde la llamada de Jesús a la creatividad. Pásalo.

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Recordatorio

Las imágenes y fotografías presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Yo, por supuesto, a petición de los autores, eliminaré el contenido en cuestión inmediatamente o añadiré un enlace. Este sitio es gratuito y no genera ingresos.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un lugar de entretenimiento. La información puede contener errores e imprecisiones.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.