Archivo

Archivo para la categoría ‘Espiritualidad’

No descuidéis la vida. Apuntes para el camino.

domingo, 10 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en No descuidéis la vida. Apuntes para el camino.

Lc 12, 32-48

El relato evangélico que nos ocupa nos sumerge en una amplia enseñanza de Jesús a su discípulos/as que, quizá, en una primera lectura nos resulte difícil de entender. Pero, si vamos poco a poco escuchando, podemos descubrir algunos de los hilos que tejen el mensaje y encontrarnos, una vez más, con ese horizonte desafiante que es seguir a Jesús.

En esta sección del evangelio, Lucas, une diversas enseñanzas de Jesús con el propósito de ayudar a su comunidad a responderse algunas preguntas que iban surgiendo en su caminar creyente: ¿Cómo mantener viva la utopía del Reino? ¿Qué valores hemos de priorizar en la comunidad? ¿Cómo sostener la esperanza en un mundo a veces hostil y otras indiferente?

Confía y comparte

Lucas y su comunidad saben muy bien que ser discípulo/a de Jesús no consiste en aprender o aceptar una serie de verdades sino adoptar un estilo de vida. Un estilo de vida que, tampoco, se queda en meras prácticas ascéticas, sino que abarca todo lo que son y hacen desde lo más cotidiano hasta lo más excepcional.

Las palabras de Jesús que Lucas recuerda buscan sostener ese estilo y lo hacen invitando a estar atentos/as a no dejarse vencer por el miedo o el desánimo y a ser responsables de no dejar que se apague la esperanza.

Jesús comienza su enseñanza invitando a los discípulos/as a no tener miedo porque Dios-Abba está sosteniendo sus vidas en el camino de seguir encarnando la Buena Noticia del Reino como comunidad y como miembros de una sociedad que no siempre los acoge y los entiende.

Esa confianza en el Dios del Reino se refleja, de forma significativa, para Lucas, en el uso de los bienes. La llamada a desprenderse de lo que se tiene y a repartirlo con quien lo necesita es un imperativo del discipulado. No se trata de ser generoso/a con los pobres sino de vivirse liberado/o de las etiquetas de poder y estatus que suponen la riqueza.

Para la Lucas la gratuidad es un signo de pertenecía a la comunidad no un tema ascético. La llamada es a educar el corazón desde la gratuidad, a mirar al otro/a desde el vínculo que nace de sentirse hermano/a y compañero/a de camino.

Atentos/as y responsables

Seguir a Jesús supone, además, estar siempre atentos/as a la vida, cuidándola e impulsándola. No se trata simplemente de un mandato, aunque sea evangélico, sino de una invitación a hacerse corresponsable en la tarea del Reino.

En esta tarea la recompensa es la acogida mutua, la hospitalidad y la mesa compartida. La invitación es a reorganizar las partencias, a cambiar el honor por el servicio, el tu por el nosotros.  Permanecer ahí no es fácil porque es fácil dejarse arrastrar por el cansancio, el desencanto o el fracaso.

El desafío es permanecer alentados/as por la esperanza, no dejar que el tiempo haga rutinario el camino o vacío el deseo. El desafío es hacernos cargo de la Buena Noticia del Reino con gratuidad, responsabilidad y pasión.

Vivir el discipulado desde unos “mínimos aceptables” y no desde un horizonte de vida plena y plenificada empequeñecerá cualquier cosa que emprendamos, vaciará de aliento cualquier proyecto y sobre todo, pondrá freno a la Buena Noticia de Dios que es, en definitiva, la a misión que toda/o discípula/o de Jesús nos hemos comprometido.

Carme Soto Varela

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Buscadores/as del Tesoro.

domingo, 10 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en Buscadores/as del Tesoro.

Comentario al evangelio del domingo 10 agosto 2025

Lc 12, 32-48

La del buscador es una parábola sobre la existencia humana que se ha repetido en diversas tradiciones sapienciales. En síntesis, viene a decir que “algo” en nosotros sabe que hemos perdido o ignorado un tesoro -el tesoro por excelencia, que contiene nuestra plenitud-, por lo que todo nuestro recorrido vital no es sino un viaje para descubrirlo o recordarlo. “Conoce quién eres”, “recuerda quién eres”, repiten una y otra vez aquellas tradiciones.

De entrada, la aventura humana empieza como una búsqueda, en cuyo origen es posible rastrear una doble motivación, lo cual nos alerta del riesgo que encierra. Por un lado, nace de la necesidad; por otro, del Anhelo.

Al percibirnos como seres sumamente necesitados, frágiles y carenciados, se pone en marcha en nosotros un impulso que nos lanza a buscar algo que nos complete y nos sacie. Porque la experiencia de carencia nos resulta insoportable.

Pero ese no es el único motor que nos pone en marcha. En otro nivel más profundo, se activa un Anhelo, que nace del “recuerdo” (inconsciente) antes mencionado, y que tiene un sabor diferente al de la necesidad.

La necesidad termina confundiéndonos, al hacernos creer que aquello que habría de completarnos se encuentra fuera y en el futuro. De ese modo, no solo erramos el camino, sino que incrementamos la ansiedad, al no encontrar nunca aquello que habría de saciarnos.

El Anhelo, por el contrario, es la voz de nuestra profundidad, que nos llama a casa. Lo que anhelamos no se halla fuera ni un futuro lejano; es más íntimo que nuestra propia intimidad: es lo que somos. Únicamente lo habíamos olvidado.

Por ese motivo, en el camino de búsqueda, acertamos al comprender que no hay nada que buscar; hay, más bien, que dejarse encontrar. Cesamos de ser buscadores; en cuanto lo comprendemos, somos, sencillamente, “reconocedores”.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Vivir es un continuo acto de confianza.

domingo, 10 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en Vivir es un continuo acto de confianza.

Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01.- Fe – confianza.

        Habitualmente la homilía (conversación) versa sobre el Evangelio y así tiene que ser. Pero todos los textos del Nuevo Testamento (de la Biblia) son Palabra, expresión de Dios. Por eso hoy la homilía ´la centro en el pasaje de la carta a los Hebreos que, aunque no es de la pluma de San Pablo, sí recoge su tradición, su modo de pensar.

El texto que hemos escuchado hoy, es un canto a la fe, y pertenece a la más genuina tradición de San Pablo: el justo vive por la fe, (Rom 1,17).

Esta actitud de creyente, de fe, aparece hoy siete veces en el texto que hemos escuchado

02.- La fe como confianza y la fe como contenido.

        La fe tiene como dos vertientes:

        +      la fe con la que creo (fides qua)

        +      la fe en la que creo (fides quae).

La fe con la que creo: mi confianza en Dios

        Inicialmente la fe es poner nuestra confianza en Dios, me fío de Dios, confío en Dios. Podemos decir que tengo confianza en Dios, soy amigo de Dios, Es la fe fiducial, de confianza: es aquello que dice la tradición de San Pablo: sé de quién me he fiado. (2Tim 1,12). Es la fe con la que creo.

        En este sentido, por ejemplo un protestante luterano o un ortodoxo creen en JesuCristo con la misma confianza que nosotros católicos, si no más.

La fe en la que creo

        La fe tiene un contenido: creo en Dios, en JesuCristo, podríamos poner el  Credo entero…

        En este sentido podemos tener algunas diferencias en la fe de un evangélico, un ortodoxo, un anglicano  y nosotros, católicos.

        Pero la fe no es meramente una doctrina, unos dogmas, una ideología. La fe es la confianza que yo pongo en Dios. Creer es confiar.

        Pensemos y recapacitemos un poco si confiamos en Dios o, más bien, le tenemos miedo. ¿A Dios hay que tenerle calmado? ¿Dios no es de fiar?

03.- Vivir es un acto de confianza continuo.

        Inicialmente vivir en la fe, –el justo vive por la fe-, es vivir serenamente en una actitud de confianza en la vida, en la familia, en las personas con las que convivimos, con las que trabajamos, confiar en las instituciones, confiar en Dios.

  • Es sensato y bueno que la pareja confíe uno en el otro, que los hijos confíen en sus padres, los hermanos entre sí.

Los padres confían sus hijos a un colegio, a unos maestros que, se supone, tienen algunos criterios sanos. Confiamos en el médico que nos atiende. Es más que razonable confiar en los amigos. Confiamos en el sacerdote. Es razonable confiar en quien conduce el autobús o el avión. Confiamos en que los alimentos, los medicamentos son y están buenos. Vivir es un continuo acto de confianza.

  • Por otra parte confiamos en el testimonio que se nos ha transmitido: testimonios y tradiciones familiares, históricas, políticas, festivas, culturales. Por principio no dudo, sino que acepto de buen grado, serenamente la sabiduría que me han transmitido mis padres, la tradición eclesial en la que he nacido y vivo, la tradición popular de mis raíces.

04.- No es lo mismo fe (confianza) que doctrina o dogma

Las afirmaciones religiosas dogmáticas son siempre limitadas, porque son humanas y hemos de confiar, creer no en la materialidad de las palabras sino en lo que estas quieren decir.

¿Dios creó el mundo en siete días? ¿El hombre es realmente de barro? ¿El Éxodo fue como el desembarco de Normandía? ¿JesuCristo se puso en pie como un robot la mañana de Pascua? ¿María fue asunta a los cielos en cuerpo y alma?

A veces buscamos seguridad “matemática” en las palabras dogmáticas, pero más bien hemos de confiar en lo que significan

        Porque no es lo mismo confianza que seguridad. La confianza -la fe- es una actitud en la vida que construye personas amablemente, con sentido. La confianza es una actitud interior, ¿una virtud? que descansa en Dios

05.- No temas, pequeño rebaño.

        La primera afirmación del evangelio de hoy es: no temáis. “No temas pequeño rebaño”. ¡Cuántas veces repite Jesús esta actitud!

        El fundamento de la religión es el miedo. La religión es el esfuerzo titánico (imposible, por otra parte) para controlar y dominar a Dios.     El fundamento del cristianismo es la confianza, el amor de Dios, la bondad. No temáis, no perdáis la calma, confiad… El cristiano confía, se fía de Dios, de JesuCristo.

        La persona religiosa cumple con lo que la religión le manda. El cristiano confía en el Dios y Padre de nuestro Señor JesuCristo.

        Cuando uno confía, se fía de JesuCristo, principalmente en las cuestiones y situaciones límite halla una paz profunda en su alma, descansa. Me pase lo que me pase, que no me pase sin Ti, Señor.

¿No habéis experimentado en vuestra alma esa honda paz interior?

        En la vida nos puede pasar de todo. Nos van a pasar muchas cosas y vivencias: problemas, crisis, infidelidades, pecado, sufrimientos, enfermedades, muerte. No temas, pequeño rebaño.

        Podríamos terminar la Palabra de hoy con aquella oración de Teilhard de Chardin: cuando tengas y sientas en tu interior angustia, tristezas, culpabilidad, miedos en la vida y en la muerte:

Adora y confía.

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

“Mantener la fidelidad a la tarea encomendada”, por Consuelo Vélez

domingo, 10 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en “Mantener la fidelidad a la tarea encomendada”, por Consuelo Vélez

De su blog Fe y Vida:

XIX Domingo del Tiempo Ordinario 10-08-2025

Jesús se dirige a sus discípulos llamándolos “pequeño rebaño” e invitándolos a no tener miedo porque el reino prometido por el Padre será una realidad

Por esa confiaza les recomienda vender sus bienes para que el corazón esté del lado del verdadero tesoro que nadie podrá arrebatarles. Ese tesoro es el reino que se comienza a vivir aquí esperando su plenitud en el más allá

Han de estar vigilantes para la llegada del Señor, llegada que expresa con los símbolos del reino: la mesa compartida, el servicio del mismo Jesús a los suyos

Pidamos saber vivir en la vigilancia activa, conscientes de la responsabilidad que llevamos entre manos para hacer fructificar el reino de Dios en nuestra vida y en el mundo en el que vivimos, manteniendo la fidelidad a la tarea encomendada.

Consuelo Vélez

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

+ «No temas, pequeño rebaño, porque el Padre ha tenido a bien darles el reino. Vendan sus bienes y denlos en limosna; háganse bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está su tesoro, allí estará también su corazón. Tengan ceñida su cintura y encendidas las lámparas. Ustedes están como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad les digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos. Comprendan que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa. Lo mismo ustedes, estén preparados, porque a la hora que menos piensen viene el Hijo del hombre».

Pedro le dijo:

– «Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?».

Y el Señor dijo:

+ «¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas? Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles. El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos. Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá».

(Lucas 12, 32-48)

El evangelio de hoy continúa con un tema similar al evangelio del domingo pasado donde se invitaba a no atesorar riquezas en la tierra. En esta ocasión, Jesús dirige el mensaje a sus discípulos a quienes llama “pequeño rebaño”, invitándolos a no tener miedo porque el reino prometido por el Padre será una realidad. Esta confianza hace posible las peticiones que les hace: “vender los bienes y darlos en limosna, es decir, entrar en la dinámica del compartir que supone el reino de Dios. De esa manera el corazón estará del lado del verdadero tesoro que nadie puede arrebatarles. Ese tesoro es el reino que se comienza a vivir aquí esperando su plenitud en el más allá.

Continúa el evangelio invitando a la vigilancia con las expresiones “tengan ceñida la cintura y encendidas las lámparas. La vigilancia tiene un motivo: la llegada del Señor el cual, al encontrarlos en vela, él mismo se sentará a la mesa y se pondrá a servirles. Notemos que los símbolos empleados son los del reino: la mesa compartida, el servicio del mismo Jesús a los suyos. Jesús refuerza esta invitación con el ejemplo del hombre que si supiera a qué horas viene el ladrón, no dejaría que entrará. De la misma manera, los discípulos han de mantener la vigilancia para el momento definitivo que no se sabe cuándo será, pero frente al cual se ha de estar preparados.

Ante estas recomendaciones, Pedro le pregunta si esa parábola la dice por ellos o por todos y Jesús responde con una pregunta en la que podríamos decir nos incluye también a nosotros: todos aquellos a los que Dios les confía la administración de la buena noticia han de vivir con la diligencia que corresponde. Pone de nuevo un ejemplo, en esta ocasión, del administrador que reparte la ración de alimento a tiempo, es decir, que cumpla con todas sus obligaciones para que cuando llegue el dueño, pueda recompensarlo. Pero si hace lo contrario, pensando que el dueño no va a llegar todavía, tendrá la suerte de los que no cumplen con su responsabilidad. Jesús utiliza un lenguaje que todos pueden entender, hablando de ser recompensado o castigado, pero hemos de tener en cuenta que nuestro Dios no es un Dios de premios y castigos, sino un Dios misericordia y amor incondicional que siempre estará ofreciéndonos la salvación. Por eso, la última frase del texto hemos de entenderla desde nuestra propia responsabilidad: somos nosotros mismos quienes con nuestras obras habremos aprovechado las muchas bendiciones dadas o las habremos derrochado. En este último caso, seremos nosotros los que decidamos apartarnos del Señor, no aceptando su amor gratuito y total.

Pidamos saber vivir en la vigilancia activa, conscientes de la responsabilidad que llevamos entre manos para hacer fructificar el reino de Dios en nuestra vida y en el mundo en el que vivimos, manteniendo la fidelidad a la tarea encomendada.

(Foto tomada de: https://www.chimbotenlinea.com/evangelio-dominical/10/08/2014/es-en-el-partir-y-compartir-el-pan-donde-se-descubre-al-discipulo-y)

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

“Velemos – San Lucas 12, 32-48 – ”, por Joseba Kamiruaga Mieza

domingo, 10 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en “Velemos – San Lucas 12, 32-48 – ”, por Joseba Kamiruaga Mieza

De su blog Kristau Alternatiba (Alternativa Cristiana):

¡No temáis, pequeño rebaño!

La palabra fuerte y tranquilizadora de Jesús nos alcanza en este momento conflictivo y violento, quejumbroso y banal, resignado y despreocupado, y nos ayuda a orientar la vida, a devolverle sentido, vigor y esperanza.

¡No temáis, pequeño rebaño!

Sí, somos un pequeño rebaño, somos pocos, pero elegimos tener un solo pastor, el pastor hermoso que sabe adónde llevarnos, que, a diferencia de los mercenarios, se interesa por nosotros por lo que somos, no por lo que producimos. 

¡No temáis, pequeño rebaño!

No tengamos miedo, aunque nos cueste (¡cuánto!) no perder la esperanza. Pero confiamos, tenemos fe, como el padre Abraham, como Sara, porque nos hemos descubierto amados, y hemos elegido amar.

La confianza nace de la experiencia: hemos conocido cuánto nos ama el Señor Jesús.

Sabemos que ha dado su vida por nosotros. Porque Dios ama con un amor libre y liberador, vital y vivificante, concreto y cotidiano.

No debemos temer porque al Padre le ha complacido regalarnos el Reino.

Nos ha sido regalado, donado, sin condiciones, gratuitamente.

Porque Dios es así: da. Y se da a sí mismo.

El Reino está donde Dios reina, donde mora su presencia de luz y paz.

Pero para darnos cuenta de su presencia, para no dejarnos abrumar por el miedo, para descubrir realmente que el Reino está entre nosotros, que ya está aquí, debemos vivir como personas libres y debemos velar.

Buenos administradores

Hagamos cuentas, con serenidad y seriedad.

Veamos qué vale la pena vivir, dónde estamos invirtiendo tiempo y energía, recursos y cualidades en nuestra vida. Si el Evangelio es solo un apéndice (sano y santo) dentro de nuestra vida cotidiana o si, por el contrario, ha cambiado nuestra forma de ver las cosas.

El tiempo que estamos viviendo es un tiempo intermedio, en espera de que vuelva el Señor de la gloria.

A nosotros, aquí y ahora, Dios nos confía la gestión del Reino, para hacerlo presente, para vivir como hijos de Dios. Nuestras comunidades se convierten entonces en sucursales del Reino, páginas publicitarias de la nueva humanidad porque está reconciliada, profecía de un mundo nuevo.

Aunque no seamos capaces, aunque no seamos dignos, aunque cojeemos.

Por eso hacemos sinodalidad: para preguntarnos con franqueza evangélica si la forma en que anunciamos es la mejor forma, hoy, de hablar de Dios. 

Estad preparados 

Estad preparados, advierte Jesús.

Listos para viajar, listos para cuestionar todo resultado, toda certeza, más aún si proviene de la fe y la religiosidad. Si hemos comprendido que nuestro corazón está hecho para el infinito y buscamos el infinito, estemos dispuestos a buscarlo infinitamente.

Es la actitud saludable del discípulo, la conciencia del «ya sí y todavía no».

Ya conozco a Dios, pero todavía no lo poseo.

Ya he vivido una experiencia afectiva maravillosa, pero sé que ningún amor llena mi corazón definitivamente.

Ya he descubierto, a la luz del Evangelio, cuánta gracia y luz interior llenan el corazón, pero aún vivo momentos de desánimo y oscuridad.

Ya he comprendido quién soy, pero aún no sé quién seré.

Una tensión sana, hermosa, que nos lleva a lo esencial, que nos separa de la pesadez de la cotidianidad, que nos devuelve al realismo. 

Estad preparados, nos pide el Maestro. Y nosotros velamos en la noche.

Esta noche de la Historia. Cada noche. Escudriñando el Oriente, esperando la aurora.

¡Cuánta fe nos pides, Señor! 

Nómadas

Como Israel, cuyas hazañas, enfatizadas y mitificadas, leemos, también nosotros estamos llamados a salir de la esclavitud, de toda esclavitud, para aprender, en el desierto, a confiar en Dios. Esclavos de la idea que tenemos de nosotros mismos, esclavos y preocupados por la imagen que debemos dar a los demás, esclavos de las falsas necesidades que nos suscita la publicidad, podemos redescubrir, a la luz de la Palabra, que o el hombre es buscador o no es, o el hombre es mendigo o no es. O el hombre está en camino interior o no es.

Que la vida, que toda vida, es una liberación interior progresiva.

¡Cuánta fe nos pides, Señor!

Abraham escucha su voz interior.

No es un joven presa de delirios místicos: es un hombre realizado, no abrumado por pasiones impetuosas. Es un hombre probado por la vida, desilusionado y que, sin embargo, siente una llamada irrefrenable hacia la interioridad. «Ve», siente en su corazón, «ve a ti mismo».

¡Loco Abraham, que dejará todas sus certezas y su papel social para seguir un instinto interior, para reencontrarse a sí mismo! Y este gesto suyo será inmensamente fecundo: él es el padre de todos los que buscan a Dios.

Ve a ti mismo, amigo, hermano, descúbrete viajero, en serio.

Aunque pienses que has vivido lo suficiente, o que has sufrido demasiado, o que has tomado tus decisiones.

Todos somos extraordinariamente libres, capaces de emprender nuevos caminos incluso cuando todo parece decidido, erróneo, inamovible.

Ve a ti mismo. 

La espera

La vida se convierte entonces en una espera inquieta (y feliz), la espera del regreso, la espera del encuentro con el amo que vuelve de la boda.

Espera: mi vida, tu vida es espera.

De un sentido, de superar tu dolor, de la clave para comprender tu vida, de una persona a quien amar, de un hijo a quien abrazar y besar, de un mundo mejor, de la luz infinita que ilumine tus miedos, de Dios.

Espera.

El hombre es el único ser vivo capaz de esperar, de velar, de insistir, de creer.

Por la noche, a menudo, en el largo y denso silencio de la noche, sentimos crecer nuestra fe, abandonarse nuestro corazón, comprendemos lo que es esencial para nosotros. Por la noche, como centinelas que esperan el amanecer, nos convertimos en creyentes, en discípulos.

Cuando las rodillas tiemblan, cuando el cansancio es grande, cuando nos parece que no podemos esperar, cuando la desesperación presiona la puerta del corazón, podemos mirar a los testigos, mirar a los padres de la fe, a los muchos, a los muchísimos que, como nosotros, creyeron en la noche y vieron la luz, al fin.

La fe es este misterioso ya y todavía no, este silencio ensordecedor, esta noche luminosa.

Velemos, pues.

Amados. Amando.

Joseba Kamiruaga Mieza CMF

***

Comentarios Evangélicos y Reflexiones para el Domingo 10 de agosto de 2025

 

1.- El servicio es la clave para entrar en el Reino.

2.- Y el amo se pone a servirnos a nosotros, pobres siervos.

3.- Preparaos para el encuentro con un Dios que se inclina hacia el hombre.

4.- Dios está al servicio de nuestra felicidad.

5.- La belleza de un Dios que se hace siervo.

6.- Donde está tu tesoro, allí está tu corazón.

7.- Velemos – San Lucas 12, 32-48 –.

 ***

Joseba Kamiruaga Mieza CMF

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Bendice, Señor, el espíritu quebrantado de los que sufren.

sábado, 9 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en Bendice, Señor, el espíritu quebrantado de los que sufren.

Con Santa Teresa Benedicta de la Cruz  (Edith Stein), mártir en Auschwitz, recordemos a las víctimas de tantos genocidios que el ser humano ha sido y sigue siendo capaz de perpetrar… Y que, a pesar de no ver, de no entender, sigamos siendo instrumentos de Paz y de Misericordia…

 

Bendice, Señor
el espíritu quebrantado de los que sufren,
la pesada soledad de los hombres,
de aquél que no encuentra nunca reposo,
el sufrimiento que nunca se le confía a nadie…
Y bendice el cortejo de las gentes
que en la noche no se dejan amedrentar
por el espectro de los caminos desconocidos.
Bendice la miseria de los hombres que están muriendo ahora.
Dales, Señor, un buen fin.
Bendice los corazones, Señor, los corazones llenos de amargura.
Sobre todo, alivia a los enfermos,
concede el olvido a aquellos a quienes has privado
de su bien más querido.
No dejes que nadie en la tierra  viva angustiado
Bendice a los alegres, Señor y protégeles,
A mí nunca me has librado, hasta ahora, de la tristeza.
Y a veces me pesa demasiado;
pero Tú me das fuerza
y así puedo cargar con ella.

*

***

Edith Stein,
Extracto de La Ciencia de la Cruz.

***

https://www.youtube.com/watch?v=OqEtID-kArE

*

La séptima Morada, película sobre Edith Stein, video 1 de 8 en Youtube

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , ,

“María Magdalena, hermana de las que cruzan fronteras”, por Yolanda Chávez.

sábado, 9 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en “María Magdalena, hermana de las que cruzan fronteras”, por Yolanda Chávez.

Del blog Tras las huellas de Sophia:

Comentario al artículo de Juan José Tamayo: María Magdalena y Virginia Woolf: pioneras de la igualdad*

| Yolanda Chávez

El revelador artículo de Juan José Tamayo María Magdalena y Virginia Woolf: pioneras de la igualdad (*) no solo rescata a dos mujeres desfiguradas por los relatos patriarcales, sino que las hace dialogar para que juntas sigan abriendo caminos. Al leerlo, he sentido que María Magdalena se convierte en hermana espiritual de tantas mujeres que cruzan fronteras, geográficas y vitales, que buscan un lugar donde el alma descanse.

Yo también soy una mujer que ha vivido entre fronteras —la de un país y otro, la de la Iglesia y sus márgenes, la de las propias preguntas, la de la propia identidad, la de la propia existencia. Y mientras leía el artículo de Tamayo, sentí que la historia de María Magdalena se abría paso como una carta antigua, escrita para nosotras —las que todavía buscamos un lugar para nuestra voz.

La asociación con Virginia Woolf no es decorativa; es profundamente simbólica. Ambas —la una desde la mística pascual, la otra desde la lucidez literaria— representan una espiritualidad que no busca permiso para existir. Son mujeres que hablaron desde su herida, pero también desde su inteligencia, y que no aceptaron el lugar que les fue asignado. Leerlas juntas, como propone Tamayo, es comprender que la espiritualidad femenina no siempre toma forma de doctrina: a veces se manifiesta como un temblor, como un texto, como una certeza que no se puede callar. En esa línea, muchas de nosotras —teólogas, migrantes, maestras, biblistas, cuidadoras, escritoras— caminamos no detrás de ellas, sino junto a ellas, haciendo que la fe suene también en voz de mujer.

Me han resonado especialmente tres ideas que, creo, iluminan el presente:

La recuperación de la autoridad de María Magdalena. Tamayo —siguiendo la obra de Jane Schaberg (**)— la presenta no solo como “la que vio al Resucitado”, sino como maestra, consoladora y líder espiritual en igualdad de condiciones. Su voz, relegada por siglos, sigue siendo semilla de un cristianismo inclusivo que merece ser revivido. La conexión con Virginia Woolf y la frase “mi patria es el mundo entero”. Esa afirmación poderosa hace eco con el caminar de tantas mujeres migrantes de hoy —yo incluida— que vivimos entre geografías, idiomas y nostalgias, buscando una fe y una espiritualidad que nos abrace todas. La denuncia del cristianismo truncado por el patriarcado religioso y político. Más que una derrota definitiva, ese “fracaso” es una tarea pendiente: reinventar y reimaginar la Iglesia como comunidad de mujeres y hombres en igualdad, la Iglesia que los primeros siglos dejaron vislumbrar, pero que fue sofocada por las estructuras de poder.

Mientras leía el artículo, me sentí interpelada: cada una de nosotras, en su pequeño ámbito, está llamada a seguir “talando árboles y construyendo puentes” para que otras caminen. Porque eso hicieron Magdalena y Woolf, a su manera: abrir brechas para que otras pudiéramos pasar.

De esta lectura nacieron unas palabras breves —haikus— que no buscan “explicar” a María Magdalena, sino dejar que su presencia respire en versos cortos, como si fueran destellos, pausas para contemplar.

Seis haikus para María Magdalena

1 Llora la aurora, una mujer pronuncia la luz primera.

2 Voz temblorosa, levanta la noticia: La tumba vacía.

3 Los que dudaban callaron ante el paso de una mujer.

4 Patria sin bordes, ella abre los caminos que nadie abrió.

5 Cruzó el silencio, cargó con la esperanza, le dio voz nueva.

6 Nada la vence, ni tumba ni patriarca: la vida canta.

Tal vez esa sea la fuerza de María Magdalena hoy: recordarnos que la vida —y la fe— se sostienen en voces que se atreven a hablar aunque no sean escuchadas, en pasos que avanzan aunque no haya caminos trazados.

Ella sigue llamándonos a pronunciar, cada una desde su lugar, la luz primera de cada mañana.

Yolanda Chávez

Fuente Religión Digital

Nota de autora: Yolanda Chávez es teóloga pastoral, mujer migrante y acompañante de mujeres de fe. Su investigación doctoral explora la espiritualidad de mujeres migrantes, y su escritura busca tender puentes entre la teología, la poesía y la vida cotidiana.

(*) Tamayo, Juan José. «María Magdalena y Virginia Woolf, pioneras de la Igualdad«.

(**) Schaberg, Jane: “La resurrección de María Magdalena. Leyendas, Apócrifos y Testamento cristiano (EVD, Estella, 2008).

Espiritualidad , , ,

Domingo de Guzmán, un cristiano libre.

viernes, 8 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en Domingo de Guzmán, un cristiano libre.

En la Fiesta de Santo Domingo de Guzmán, recordemos a este hombre providencial, amante de la pobreza y de la libertad en el compromiso…

(imagen Saint Dominic of Guzman ora pro nobis by DCJBeeers)

***

Nació en Caleruega (Burgos), en España, en 1172. Hacia 1196 se convirtió en canónigo del capítulo de la catedral de El Burgo de Osma (Soria). Acompañó al obispo Diego en una importante misión por el norte de Europa. Al pasar por el sur de Francia, vio claramente el daño que la herejía cátara estaba haciendo entre los fieles y maduró el designio de reunir a algunas personas que se dedicaran a la evangelización a través de la predicación pobre, estable y organizada del Evangelio.

Este proyecto, aprobado por vez primera por Inocencio III, fue reconocido definitivamente por Honorio III el 22 de diciembre de 1216. Este último llamó «Hermanos Predicadores» a sus miembros. Domingo diseminó de inmediato a los hermanos que le siguieron por las regiones más remotas de Europa. Solía decir: «No es bueno que el grano se amontone y se pudra».

Precisó en dos congregaciones generales los fundamentos y los elementos arquitectónicos de su familia religiosa: vida en común pobre y obediente, la oración litúrgica, el estudio asiduo de la Verdad ordenado a la predicación, entendida como contemplación en voz alta, participación en la misión propia de la Iglesia, sobre todo en las tierras todavía no  evangelizadas.

Hombre genial, sabio, misericordioso, era «tierno como una madre y fuerte como el diamante» (Lacordaire). Murió en Bolonia el 6 de agosto de 1221. Gregorio IX lo canonizó el 3 de julio de 1234.

***

“¿Cómo podré yo seguir estudiando en pieles muertas, en pergaminos, cuando hermanos míos en carne viva se mueren de hambre?”

“Con los pies descalzos salgamos a predicar”.

“Si alguien enseña a los frailes que faltar a las observancias es pecado, yo mismo iré sin demora por los claustros raspando todas las reglas con su cuchillo”.

“El trigo amontonado se pudre”.

“Tened caridad, conservad la humildad, poseed la pobreza voluntaria”.

***

El primer modo de orar consistía en humillarse ante el altar como si Cristo, representado en él, estuviera allí real y personalmente, y no sólo a través del símbolo. Se comportaba así en conformidad al siguiente fragmento del libro de Judit: Te ha agradado siempre la oración de los mansos y humildes (Jdt 9,1 ó). Por la humildad obtuvo la cananea cuanto deseaba (Mt 15,21-28), y lo mismo el hijo pródigo (Le 15,11-32). También se inspiraba en estas palabras: Yo no soy digno de que entres en mi casa (Mt 8,8); Señor, ante ti me he humillado siempre (Sal 146,61). Y así, nuestro Padre, manteniendo el cuerpo erguido, inclinaba la cabeza y, mirando humildemente a Cristo, le reverenciaba con todo su ser, considerando su condición de siervo y la excelencia de Cristo. Enseñaba a hacerlo así a los frailes cuando pasaban delante del crucifijo, para que Cristo, humillado por nosotros hasta el extremo, nos viera humillados ante su majestad.

Mandaba también a los frailes que se humillaran de este modo ante el misterio de la Santísima Trinidad, cuando se cantara el Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. […]

Después de esto, santo Domingo, ante el altar de la iglesia o en la sala capitular, se volvía hacia el crucifijo, lo miraba con suma atención y se arrodillaba una y otra vez; hacía muchas genuflexiones, a veces, tras el rezo de completas y hasta la media noche, ora se levantaba, ora se arrodillaba, como hacía el apóstol Santiago, o el leproso del evangelio que decía, hincado de rodillas: Señor, si quieres, puedes curarme (Mt 8,2); o como Esteban, que, arrodillado, clamaba con fuerte voz: No les tengas en cuenta este pecado (Hcfi7,60). El padre santo Domingo tenía una gran confianza en l a misericordia de Dios, en favor suyo,  en bien de todos los pecadores y en el amparo de los frailes jóvenes que enviaba a predicar. […] Enseñaba a los frailes a orar de esta misma manera, más con el ejemplo que con las palabras.

*

I. Taurisano,
Las nueve formas de orar de Santo Domingo,
ASOP 1922, pp. 96ss.

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

El espíritu de la verdad es el espíritu de la no violencia

jueves, 7 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en El espíritu de la verdad es el espíritu de la no violencia

Del blog Amigos de Thomas Merton:

«Una de las reflexiones más profundas de Thomas Merton, que aparece en su libro Gandhi y la no violencia, es que el espíritu de la verdad es el espíritu de la no violencia. El espíritu de la verdad nos revela que nuestra actual situación no es definitiva, sino que lleva dentro de sí la posibilidad de la conversión al bien. Merton escribió:

«Por lo tanto, la no violencia implica una clase de valor muy diferente al de la violencia. En el uso de la fuerza, uno simplifica la situación al asumir que el mal que se derrota es conciso, definido e irreversible. De ese modo, sólo queda algo por hacer: eliminarlo. Cualquier diálogo con el pecador, cualquier pregunta acerca de la irreversibilidad de su acto, sólo significan falla y fracaso. El fracaso al eliminar el mal es una derrota en sí misma… La más grande tiranía se basa, por lo tanto, en el postulado de que no debe existir ningún pecado«.

Aquí Merton toca el núcleo de la no violencia. Esta se levanta o cae de acuerdo con la visión del mal. Si el mal se ve como un tumor irreversible, claramente visible y demarcado, entonces sólo hay una posibilidad: extirparlo. Pero si el mal es reversible y puede transformarse en bien a través del perdón, entonces la no violencia es una posibilidad. Ya que Merton experimentó en su propia vida que el perdón es posible en Cristo, la no violencia se convierte no sólo en una posibilidad sino en un requisito para ser cristiano«.

*

Henri Nouwen

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , ,

“¡No! en nombre De Dios“, por Joseba Kamiruaga Mieza CMF

jueves, 7 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en “¡No! en nombre De Dios“, por Joseba Kamiruaga Mieza CMF

De su blog Kristau Alternatiba (Alternativa Cristiana):

¿Qué clase de religión es esa que legitima, justifica y ofrece un fundamento teológico a guerras, genocidios, suspensión total de la ayuda humanitaria, exterminios y proyectos de aniquilación de poblaciones enteras perseguidos con lucidez y una ferocidad cada vez más violenta? 

No es una cómoda pregunta, y sí una provocación también teniendo en cuenta la inaceptable tragedia que se está consumiendo ante nuestros ojos en Gaza. Creo que somos conscientes de que en el conflicto de Palestina todas las partes en lucha también están sostenidas por razones religiosas fuertes y vinculantes. También los islamistas de Hamás. Pero si el judaísmo es la religión que promueve el shalom ¿cómo explicar que hoy en Israel sean precisamente los partidos religiosos los menos dispuestos a la paz y lleguen a proponer una suspensión total de la ayuda humanitaria a Gaza?

Estamos ante otro ejemplo de esa perversa conexión que une «Dios-guerra-violencia», presente en todas las religiones y que corre el riesgo de convertirse en indisociable cuando la religión y la política se funden en un único proyecto, condicionando las instituciones de la otra. Romper el escándalo entre «Dios-guerra-violencia» y mantener separado el plano religioso del político son los dos grandes retos a los que todos estamos llamados si queremos poner fin al escándalo de matar y hacer morir en nombre de Dios.

Fue David Hume (1711-1776) quien sostenía que los errores de la filosofía son siempre ridículos; los de la religión son siempre peligrosos. No estoy seguro de que los errores de la filosofía siempre hagan sonreír. Sin embargo, estoy seguro —y comparto la segunda parte de la máxima de David Hume— de que las interpretaciones religiosas erróneas no solo crean peligros para toda la humanidad, sino verdaderas tragedias, conflictos, sufrimientos e incluso guerras.

Somos testigos de ello: todas las religiones más importantes del mundo profesan esencialmente, además del amor por lo Absoluto —en cualquiera de sus formas—, también la paz y la fraternidad. Sin embargo, por miedo, por interpretaciones imprecisas y a veces falsas de los textos sagrados, por errores clamorosos sobre acontecimientos humanos o porque se quiere imponer el propio credo, las religiones acaban transformando la paz y la hermandad «predicadas» en guerras fratricidas infinitas e inhumanas.

Liberar a las confesiones religiosas de los componentes de maldad y violencia que se esconden en su interior es, por lo tanto, un ejercicio crítico indispensable y urgente para convivir en el signo de la fraternidad. Una tarea que incumbe tanto a quienes ejercen funciones de liderazgo y responsabilidad en las comunidades religiosas como a los fieles que se reconocen en ese credo. Pero liberar a las religiones de las cuotas de violencia y maldad que se esconden en ellas es también responsabilidad de la cultura, del mundo educativo, de los contextos formativos, para llegar luego a involucrar también a quienes ocupan cargos políticos y gubernamentales.

Esto significa que el administrador político debe comprometerse a que las actividades políticas, legislativas y administrativas realizadas por el bien común no solo sean «distintas» de la esfera religiosa, sino también «separadas», para evitar que los códigos de conducta religiosos se impongan con la fuerza de la ley (¡que es violencia!) a quienes no se reconocen en ese «credo».

Cuando en nombre de Dios se impone a todos un comportamiento derivado de la propia creencia religiosa o se considera al otro como enemigo por pertenecer a otras confesiones religiosas, por ser diferente, se entra inevitablemente no solo en el «peligro de las religiones» expuesto por David Hume, sino que se crean también las premisas para que el debate político degenere en un enfrentamiento y un conflicto difícilmente reconciliable.

El Dios que se hizo hombre en Jesús —dicen algunos teólogos cristianos— nos ha liberado de la religión. Y esta afirmación no pretende condenar en sí misma la experiencia religiosa, que sigue siendo fuente de vida y espiritualidad cuando se vive sin traicionar sus raíces. Sin embargo, quiere recordar a todos que ningún hombre en la Tierra está autorizado a utilizar el nombre de Dios para legitimar su poder o para someter y dominar a otros seres humanos.

Impedir que la religión como tal sea gestionada de manera despiadada o fanática hasta el punto de sembrar la muerte en quienes la adoptan y en quienes les rodean es el imperativo urgente al que todos estamos llamados. Como dice el Cardenal Ravasi: «Hay una religiosidad estrecha y mezquina que, paradójicamente, aleja de Dios y del aliento libre y gozoso de su Espíritu. Por eso debemos vigilar sin cesar nuestro interior, custodiar la pureza de la fe, verificarla con la medida del amor».

Y aquí está otro punto de vital importancia en la reflexión: «No tomarás el nombre de Dios en vano» (el texto se encuentra en el libro del Éxodo y es más articulado: «No tomarás en vano el nombre del Señor, tu Dios, porque el Señor no deja impune a quien toma en vano su nombre» -Éxodo 20, 7-). Es uno de los Diez Mandamientos que se estudiaban (¡de memoria!) en el Catecismo para aprender los Diez Mandamientos.

A nivel ético y popular, era el fundamento bíblico para condenar la mala costumbre del lenguaje vulgar que llega a la blasfemia. Sin embargo, en el texto no se prohíbe todo uso del nombre de Dios, sino cualquier forma de uso que tenga por objeto «apropiarse» de la fuerza divina que contiene. Cuando Dios revela su nombre —«Yo seré el que seré» (Éxodo 3,14)—, manifiesta al mismo tiempo que es una Presencia Fiel que nunca abandonará a su pueblo, y que es inaccesible, inasible e imposible de poseer.

Lo mismo ocurre con nosotros: el «nombre» es mucho más que la designación convencional que se da a las cosas, los animales o las personas. El conocimiento del nombre nos introduce en la confianza, la comunión y la intimidad. Pero el otro —con su nombre— sigue siendo un misterio inagotable e imposible de manipular y manejar para nuestro propio uso y consumo.

Si esto es así para las personas, aún más, dice el libro del Éxodo, para la realidad de Dios, cuyo nombre lo describe como una presencia misteriosa e inalcanzable.

El término «en vano», en cambio, en hebreo puede traducirse, según los especialistas, por «vano, falso o inútil», y es la palabra con la que se designa también al ídolo («Hablan contra ti con engaño, abusan de tu nombre» – Salmo 139,20-). Relacionado con la prohibición de esculpir imágenes de «ídolos», este precepto recuerda a Israel que no debe caer en la tentación de querer representar a Dios con la intención de «capturarlo» con un «nombre» pronunciado mágicamente y propiedad de quien puede nombrarlo.

¿Y si tomáramos al pie de la letra esta petición y dejáramos todos de usar el nombre de Dios de manera «falsa» para legitimar nuestros pequeños-grandes objetivos de afirmación, éxito, victoria, prestigio…?

Cuántas veces el nombre de Dios es un velo que cubre motivaciones —políticas, económicas…— de quienes creen no solo actuar en nombre de Dios, sino también que su Dios les permite cometer actos terribles, que no es descabellado llamar ‘genocidas’.

Esta es la verdadera blasfemia que Dios no absuelve: apropiarse del nombre de Dios para ejercer el poder, para iniciar guerras y para dominar o matar a seres humanos considerados arbitrariamente enemigos.

No hay otro camino: se nos pide que sigamos profundizando y poniendo en práctica esta laicidad severa, pero liberadora -«vivir como si Dios no existiera»- (Dietrich Bonhoeffer), que nos pide que no nos apropiemos —¡jamás!— del nombre de Dios, si queremos que las religiones no se alejen de los hombres y de la paz.

Finalizo reproduciendo la oración a Dios escrita por el ilustrado Voltaire, que se encuentra en su Tratado sobre la tolerancia (1765). Voltaire la compuso en un siglo marcado por fuertes contrastes ideológicos y religiosos. Su objetivo era oponerse con todas sus fuerzas (morales y racionales) al fanatismo intolerante que caracteriza a quienes se adhieren a una confesión religiosa de forma pasiva y acrítica. La Oración a Dios es una súplica a un Dios universal, no vinculado a religiones específicas, por la misericordia y la tolerancia entre los hombres.

Un texto que merece la pena conocer y que considero una buena lectura en este caluroso verano de 2025 ensuciado y vilipendiado por guerras inaceptables, intolerables y que, vergonzosamente, se llevan a cabo en nombre de Dios:

Ya no es por lo tanto a los hombres a los que me dirijo, es a ti, Dios de todos los seres, de todos los mundos y de todos los tiempos: si está permitido a unas débiles criaturas perdidas en la inmensidad e imperceptibles al resto del universo osar pedirte algo, a ti que lo has dado todo, a ti cuyos decretos son tan inmutables como eternos, dígnate mirar con piedad los errores inherentes a nuestra naturaleza; que esos errores no sean causantes de nuestras calamidades. 

Tú no nos has dado un corazón para que nos odiemos y manos para que nos degollemos; haz que nos ayudemos mutuamente a soportar el fardo de una vida penosa y pasajera; que las pequeñas diferencias entre los vestidos que cubren nuestros débiles cuerpos, entre todos nuestros idiomas insuficientes, entre todas nuestras costumbres ridículas, entre todas nuestras leyes imperfectas, entre todas nuestras opiniones insensatas, entre todas nuestras condiciones tan desproporcionadas a nuestros ojos y tan semejantes ante ti; que todos esos pequeños matices que distinguen a los átomos llamados hombres no sean señales de odio y persecución; que los que encienden cirios en pleno día para celebrarte soporten a los que se contentan con la luz de tu sol; que aquellos que cubren su traje con una tela blanca para decir que hay que amarte no detesten a los que dicen la misma cosa bajo una capa de lana negra; que dé lo mismo adorarte en una jerga formada de una antigua lengua o en una jerga más moderna; que aquellos cuyas vestiduras están teñidas de rojo o violeta, que mandan en una pequeña parcela de un pequeño montón de barro de este mundo y que poseen algunos fragmentos redondeados de cierto metal, gocen sin orgullo de lo que llaman grandeza y riqueza y que los demás los miren sin envidia: porque Tú sabes que no hay en estas vanidades ni nada que envidiar ni nada de que enorgullecerse.

¡Ojalá todos los hombres se acuerden de que son hermanos! ¡Que odien la tiranía ejercida sobre sus almas como odian el latrocinio que arrebata a la fuerza el fruto del trabajo y de la industria pacífica! Si los azotes de la guerra son inevitables, no nos odiemos, no nos destrocemos unos a otros en el seno de la paz y empleemos el instante de nuestra existencia en bendecir por igual, en mil lenguas diversas, desde Siam a California, tu bondad que nos ha concedido ese instante.

Joseba Kamiruaga Mieza CMF

Posdata:

Hasta puede ser que el documento internacional más importante de los últimos tiempos haya pasado dejado de la mano de Dios… y olvidado de la conciencia humana al ángulo oscuro del salón del olvido. Me refiero al acuerdo internacional más relevante de los últimos años y que fue firmado entre el Papa Francisco y el gran imán Imán de Al-Azhar, Ahmed Al-Tayeb, el 4 de febrero de 2019. Siento hasta un cierto punto de tristeza cuando ya no oigo aludir, mucho menos aún citar, aquel Documento sobre la Fraternidad Humana. Y, sin embargo, sospecho que ahí, precisamente ahí, reside la clave para promover la paz mundial y la convivencia común a través del diálogo interreligioso, la libertad religiosa, la ciudadanía y la fraternidad.

Budismo, Comunidad Bahá'í, Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , , , ,

Cristo es la Transparencia

miércoles, 6 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en Cristo es la Transparencia

 

Dios mismo vino sobre la tierra como un pobre,
como un humilde.
Vino a través de Cristo Jesús.
Dios permanecería lejos de nosotros si
Cristo no fuera la transparencia.
Desde el comienzo Cristo estaba en Dios.
Desde el nacimiento de la humanidad,
era palabra viva.
Vino sobre la tierra para hacer accesible
la confianza de la fe.
Resucitado, hace su morada en nosotros,
nos habita por el Espíritu Santo.
Y descubrimos que el amor de Cristo se expresa ante todo
por su perdón y por su presencia continua dentro de nosotros.

*

“15 días con el Hermano Roger de Taizé “
escrito por Sofía Laplane
Editorial Ciudad Nueva

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Juan y a Santiago y subió al monte para orar.

Mientras oraba, cambió el aspecto de su rostro y sus vestidos se volvieron de una blancura resplandeciente.

En esto aparecieron conversando con él dos hombres. Eran Moisés y Elías,  que, resplandecientes de gloria, hablaban del éxodo que Jesús había de consumar en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros, aunque estaban cargados de sueño, se mantuvieron despiertos y vieron la gloria de Jesús y a los dos que estaban con él.

Cuando éstos se retiraban, Pedro dijo a Jesús:

Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Vamos a hacer tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

Pedro no sabía lo que decía. Mientras estaba hablando, vino una nube y los cubrió, y se asustaron al entrar en la nube. De la nube salió una voz que decía:

Este es mi Hijo elegido; escuchadlo.

Mientras sonaba la voz, Jesús se quedó solo. Ellos guardaron silencio y no contaron a nadie por entonces nada de lo que habían visto.

*

Lucas 9,28b-36

***

Si supiéramos reconocer el don de Dios, si supiéramos experimentar estupor, como el pastor Moisés, ante todas las zarzas que arden en los bordes de nuestros caminos, comprenderíamos entonces que la transfiguración del Señor -la nuestra- empieza con un cierto cambio de nuestra mirada. Fue la mirada de los apóstoles la que fue transfigurada; el Señor permanece el mismo.

La cotidianidad de nuestra vida, trivial y extraordinaria, debería revelar entonces su deslumbrante profundidad. El mundo entero es una zarza ardiente, todo ser humano -sea cual sea la impresión que suscita en nosotros- es esta profundidad de Dios.

Todo acontecimiento lleva en él un rayo de su luz. Nosotros, que hemos aprendido a mirar hoy tantas cosas, ¿hemos aprendido los datos elementales de nuestro oficio de hombres? Se vive, en efecto, a la medida del amor, pero se ama a la medida de lo que se ve. Ahora, en la transfiguración, nuestra visión participa en el misterio, de ahí que el amor esté en condiciones de brotar de nuestros corazones como fuego que arde sin consumir, y así puede enseñarnos a vivir.

Debemos pasar de la somnolencia de la que habla el evangelio a la auténtica vela, a la vigilancia del corazón. Cuando despertemos se nos dará la alegría inagotable de la cruz. Al ver, por fin, en la fe, al hombre en Dios y a Dios en el hombre -Cristo- nos volveremos capaces de amar y el amor saldrá victorioso sobre toda muerte.

El Señor se transfiguró orando; también nosotros seremos transfigurados únicamente en la oración. Sin una oración continua, nuestra vida queda desfigurada. Ser transfigurados es aprender a ver la realidad, es decir, a nuestro Dios, a Cristo, con los ojos abiertos de par en par. Ciertamente, en este mundo de locos, siempre tendremos necesidad de cerrar los ojos y los oídos para recuperar un cierto silencio. Es necesario, es como una especie de ejercicio para la vida espiritual. Sin embargo, la vida, la que brota, la vida del Dios vivo, es contemplarlo con los ojos abiertos. Él está en el hombre, nosotros estamos en él. Toda la creación es la zarza ardiente de su parusía. Si nosotros «esperásemos con amor su venida» (2 Tim 4,8), daríamos un impulso muy diferente a nuestro servicio en este mundo .

*

J. Corbon,
La alegría del Padre, Magnano 1997

***

Durante el verano, vuestras hermanas y hermanos de Cristianos Gays rezan contigo y por tí. De hecho, nuestro deseo es vivir nuestra vida cotidiana, iluminados interiormente por medio de Jesucristo. Queremos estar cerca de los que pasan las pruebas.

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , ,

Transfiguración del Señor

miércoles, 6 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en Transfiguración del Señor

 

Del mismo modo que el episodio de la transfiguración prepara en el evangelio a los apóstoles para entrar en la comprensión del misterio de la pasión-muerte de Jesús, así también en la Iglesia, casi con el mismo propósito, se celebra la fiesta de la Transfiguración cuarenta días antes de la correspondiente a la Exaltación de la Cruz. La fiesta de la Transfiguración ya aparece desde el siglo V en el calendario de la liturgia oriental para recordar la subida de Jesús al monte Tabor con Pedro, Santiago y Juan, testigos privilegiados de su gloria. El episodio está atestiguado de manera concorde por los evangelios sinópticos. La fiesta se difundió rápidamente también en la Iglesia romana, pero no fue  introducida oficialmente hasta el año 1457, con ocasión de una victoria obtenida contra los turcos.

LECTIO

1ª lectura:

Su vestido era blanco como nieve

Lectura de la profecía de Daniel 7, 9-10. 13-14

Miré y vi que colocaban unos tronos. Un anciano se sentó. Su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas; un río impetuoso de fuego brotaba y corría ante él. Miles y miles lo servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros.

Seguí mirando. Y en mi visión nocturna vi venir una especie de hijo de hombre entre las nubes del cielo. Avanzó hacia el anciano y llegó hasta su presencia.

A él se le dio poder, honor y reino. Y todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieron. Su poder es un poder eterno, no cesará. Su reino no acabará.

*

Al profeta se le revela, en una visión nocturna, el designio de Dios sobre la historia. Ve la sucesión de los grandes imperios y de sus violentos dominadores (7,2-8), mas este espectáculo de la altivez humana se interrumpe: a Daniel se le ha concedido contemplar los acontecimientos desde el punto de vista del Señor de la historia. Él es el Juez omnipotente {cf. v. 10), que conoce y valorará definitivamente la obra de los hombres, pero es también alguien que interviene en el tiempo para rescatarlo: en efecto, a los reinos terrenos se contrapone el Reino que el «Anciano» confía a la obra de un misterioso «Hijo de hombre» que viene sobre las nubes (vv. 13ss). El autor sagrado indica así que este personaje es un hombre, aunque es de origen divino, celeste.

Ya no se trata del Mesías davídico esperado para restaurar con poder el Reino de Israel, sino de su transfiguración sobrenatural: el Hijo del hombre inaugurará un Reino que, aunque se inserta en el tiempo, «no es de este mundo» (Jn 18,36).

Éste triunfará al final sobre los imperialismos mundanos, llevando la historia a su cumplimiento escatológico. Entonces «los santos del Altísimo» participarán plenamente en la soberanía del Hijo del hombre y constituirán una sola cosa con él y en él (Dn 7,18.22.27). Con esta figura bíblica se identificará Jesús a menudo en su predicación y, en particular, en la hora decisiva del proceso ante el Sanedrín que le condenará a morir en la cruz.

***

Salmo

Sal 96, 1-2. 5-6. 9

R. El Señor reina, altísimo sobre toda la tierra.

El Señor reina,
la tierra goza, se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono. R.

Los montes se derriten como cera ante el Señor,
ante el Señor de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

Porque tú eres, Señor,
Altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre todos los dioses. R.

***

Segunda lectura:

2 Pedro 1,16-19

Queridos:

Cuando os dimos a conocer la venida del poder de nuestro Señor Jesucristo, no lo hicimos inspirados por fantásticas leyendas, sino porque fuimos testigos oculares de su grandeza.

Él recibió, en efecto, honor y gloria de Dios Padre cuando se escuchó sobre él aquella sublime voz de Dios: «Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco».

Y ésta es la voz, venida del cielo, que nosotros escuchamos cuando estábamos con él en el monte santo.

Tenemos también la palabra de los profetas, que es firmísima, y hacéis bien en dejaros iluminar por ella, pues es como una lámpara que alumbra en la oscuridad hasta que despunte el día y el lucero matutino se alce en vuestros corazones.

*

Pedro y sus compañeros han contemplado la grandeza de Jesús, han oído la voz celestial que le proclamaba Hijo predilecto, por eso se reconocen portadores de una gracia mayor que la de los profetas. En efecto, pueden confirmar por experiencia personal la veracidad de las profecías a las que Jesús da cumplimiento. La palabra del Antiguo Testamento, sin embargo, no ha agotado su tarea de «lámpara que alumbra en la oscuridad» (v. 19): deberá seguir siempre alumbrando los pasos de los creyentes que avanzan en medio de las tinieblas de la historia hasta el día sin ocaso de la venida de Cristo en la gloria {cf. v. 19). En este camino, la visión radiante de Jesús transfigurado, que los apóstoles nos atestiguan, sostiene nuestra fe y enciende de deseo nuestra esperanza: el «lucero de la mañana» se alza ya en el corazón de quien vela expectante.

***

Aleluya Mt 17, 5c
R. Aleluya, aleluya, aleluya
Este es mi Hijo, el amado,
en quien me complazco.
Escuchadlo
. R.

***

Evangelio:

Este es mi Hijo, el amado

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 9, 2-10

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.

Se les parecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús:

«Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

No sabía qué decir, pues estaban asustados.

Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube:

«Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo».

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.

Esto se les quedo grabado y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.

*

El relato de Marcos tiene una connotación particular de absolutidad que no admite matices de componendas. Absoluta es la exigencia de soledad, de separación del contexto habitual (v. 2b); absoluto es el contraste entre el aspecto de Jesús, contemplado por los tres apóstoles, y la experiencia común (v. 3). Las figuras de Moisés y Elías evocan asimismo una decisión neta y radical: en virtud de su excepcional experiencia en el Horeb/Sinaí y de la fe vivida integralmente, eran esperados, respectivamente, como el profeta (Moisés) que viene a introducir al Profeta definitivo, y como el precursor del Mesías (Elias, cf. v. 11).

El discípulo se da cuenta de su propia inadecuación. Las palabras de Pedro no son disparatadas: probablemente, el acontecimiento tuvo lugar el séptimo día de la fiesta de las Chozas, durante la cual vivía la gente en tiendas hechas con ramas; aunque, a buen seguro, la realidad de la que es testigo la supera infinitamente. El Maestro aparece como el cumplimiento de las expectativas de Israel, y mucho más: es el Hijo amado, como declara la voz que sale de la nube de la Presencia de YHWH. Y la invitación que sigue no deja lugar a la duda: «Escuchadlo» (v. 7). La palabra de Jesús tenía, por consiguiente, el peso de la autoridad divina cuando, pocos días antes, había predicho de manera abierta su  crucifixión y la había propuesto a los discípulos como camino necesario (8,31.34-37). Ahora bien, si esta exigencia de adhesión absoluta a la palabra y a la misma persona de Jesús trae consigo la perdición de nosotros mismos, ofrece también la promesa de la vida verdadera en el Reino de Dios (8,35). La promesa de algo cuya realización se entrevé en el monte de la transfiguración y de lo que Pedro, Santiago y Juan pregustan el cumplimiento en la belleza que irradia del rostro de Jesús.

***

MEDITATIO

Existe una llama interior que arde en las criaturas y canta su pertenencia a Dios, y gime por el deseo de él.

Existe un hilo de oro sutil que une los acontecimientos de la historia en la mano del Señor, a fin de que no caigan en la nada, y los conectará finalmente en un bordado maravilloso. El rostro de Cristo está impreso en el corazón de cada hombre y le constituye en amado de Dios desde la eternidad. Y están, a continuación, nuestros pobres ojos ofuscados…, acostumbrados a dispersarse en la curiosidad epidérmica e insaciable, trastornados por múltiples impresiones; nosotros no sabemos ya orientar la mirada al centro de cada realidad, a su fuente. Nos volvemos incapaces de asumir la mirada de Dios sobre las cosas, porque nuestra lógica y nuestra práctica se orientan en dirección opuesta a la suya, en su esfuerzo por no perder nuestra vida, por no tomar nuestra cruz. Sólo cuando Jesús nos deja entrever algo de su fulgurante misterio nos damos cuenta de nuestra habitual ceguera.

La luz de la transfiguración viene a hendir hoy, si lo queremos, nuestras tinieblas. Ahora bien, debemos acoger la invitación a retirarnos a un lugar apartado con Jesús subiendo a un monte elevado, es decir, aceptar la fatiga que supone dar los pasos concretos que nos alejan de un ritmo de vida agitado y nos obligan a prescindir de los fardos inútiles. Si fuéramos capaces de permanecer un poco en el silencio, percibiríamos su radiante Presencia. La luz de Jesús en el Tabor nos hace intuir que el dolor no tiene la última palabra. La última y única Palabra es este Hijo predilecto, hecho Siervo de YHWH por amor. Escuchémoslo mientras nos indica el camino de la vida: vida resucitada en cuanto dada. Escuchémoslo mientras nos indica con una claridad absoluta los pasos diarios. Escuchémoslo mientras nos invita a bajar con él hacia los hermanos. Entonces el lucero de la mañana se alzará en nuestros corazones e, iluminando nuestra mirada interior, nos hará vislumbrar -en la opacidad de las cosas, en la oscuridad de los acontecimientos, en el rostro de cada nombre- a Dios «todo en todos», eterna meta de nuestra peregrinación en el tiempo.

  ORATIO

Jesús, tú eres Dios de Dios, luz de luz. Nosotros lo creemos, pero nuestros ojos son incapaces de reconocer tu belleza en las humildes apariencias de que te revistes.

Purifica, oh Señor, nuestros corazones, porque sólo a los limpios de corazón has prometido la visión de Dios.

Concédenos la pobreza interior que nos hace atentos a su Presencia en la vida diaria, capaces de percibir un rayo de tu luz hasta en los lugares donde todo aparece oscuro e incomprensible. Haznos silenciosos y orantes, porque tú eres la Palabra salida del silencio que el Padre nos pide que escuchemos. Ayúdanos a ser tus verdaderos discípulos, dispuestos a perder la vida cada día por ti, por el Evangelio; haz crecer tu amor en nosotros para ser contigo siervos de los hermanos y ver en cada hombre la luz de tu rostro.

CONTEMPLATIO

Antes de tu cruz preciosa, antes de tu pasión, tomando contigo a los que habías elegido entre tus sagrados discípulos, subiste al monte Tabor, oh Soberano, queriendo mostrarles tu gloria. Y ellos, al verte transfigurado y más resplandeciente que el sol, caídos rostro en tierra, se quedaron atónitos frente a la soberanía, y aclamaban: «Tú eres, oh Cristo, la luz sin tiempo y la irradiación del Padre, aunque, voluntariamente, te hagas ver en la carne, permaneciendo inmutable».

Tú, Dios Verbo, que existes antes de los siglos, tú que te revistes de luz como de un manto, transfigurándote delante de tus discípulos, oh Verbo, refulgiste más que el sol. Estaban junto a ti Moisés y Elías, para indicar que eres el Señor de vivos y de muertos y para dar gloria a tu economía inefable, a tu misericordia y a tu gran condescendencia, por la que salvaste al mundo, que se perdía por el pecado.

Nacido de nube virginal y hecho carne, transfigurado en el monte Tabor,  Señor, y envuelto por la nube luminosa, mientras estaban contigo tus discípulos, la voz del Padre te manifestó distintamente como Hijo amado, consustancial y reinante con él. De ahí que Pedro, lleno de estupor, exclamara: «¡Qué bien estamos aquí!», sin saber lo que decía, oh misericordiosísimo Benefactor (Anthologhion di tutto l’anno, Roma 2000, IV, pp. 871ss).

ACTIO

Repite a menudo y vive hoy la Palabra: «A tu luz vemos la luz» (Sal 35,10).

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

Puedes leer de nuevo el texto que viene en la Migaja Espiritual precedente de J. Corbon, …

***

Biblia, Espiritualidad

La Transfiguración: Una lectura desde el pensamiento de Monseñor Romero

miércoles, 6 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en La Transfiguración: Una lectura desde el pensamiento de Monseñor Romero

Mauricio Manzano*

El viernes 05 de agosto se celebró la misa en el atrio de catedral en honor al Divino Salvador del Mundo. En la tarima principal se encontraban autoridades religiosas y políticas, muchas personas portaban poster y camisas con el rostro sonriente de Monseñor Romero. En este contexto litúrgico un amigo me pregunto ¿Cómo entendía Romero la Transfiguración? Algunas reflexiones.

En Teología, la transfiguración indica la transformación experimentada por Jesús en el Monte Tabor ante la presencia de Pedro, Juan y Santiago. Con la aparición de Elías y Moisés, el relato fue de gran importancia para las primeras comunidades cristianas que fue plasmando en tres evangelios: Mateo 17,1-9, Marcos 9, 2-10 y Lucas 9,28.36.

Este relato de la Trasfiguración de Jesús impactó profundamente a Romero, sus acciones se pueden leer a la luz de éste. Para él, la Teología de la Trasfiguración abarca y trasciende todo, de esta Gran Teología se derivan tres teologías que se vislumbran en sus escritos: la teología sobre Cristo, la teología antropológica y la teología eclesial. Para Romero la transfiguración es una transformación, implica un cambio de forma y de fondo de las personas, de la iglesia y de las estructuras sociales injustas.

Ciertamente, el principio y fundamento de la vida de Romero fue Jesús. Como el niño va formando su símbolo en base al juego y a la imitación, Romero fue configurándose con Jesús en base a la oración, al discernimiento y la contemplación. Tanto en su diario espiritual como en sus homilías, en el centro ubica la figura de Jesús quien fue su referencia de imitación y seguimiento. Para Romero, Jesús no era una divinidad abstracta alejada de la historia, en la humanidad de Jesús percibía su divinidad.

Sin una pizca de ingenuidad, Romero sabía que esta concepción, seguimiento e imitación de Jesús no estaban exentos de conflictos; en una homilía lo expreso:Cristo es piedra de escándalo, por eso a mí me hacen un inmenso honor cuando me rechazan porque me parezco un poquito a Jesucristo, que también fue piedra de escándalo…” (Hom. 12/08/1978). La teología cristológica de Romero consiste en hacer de Jesús el fundamento más profundo de su vida y, desde esa concepción cristológica, se logra comprender su amor por los pobres y su pasión por la justicia. Sabía que la transfiguración en Jesús, en ocasiones, pasa por el calvario de la cruz, y lo asumió.

También Romero tenía claro que no hay transformación auténtica sin conversión personal. Para Romero la fe en Jesús lleva implícito la exigencia de una transformación humana. Un cambio de estructura si no pasa por un cambio de la persona no sirve de nada, dice Romero, en una homilía, dejando claro que la trasfiguración social demanda un cambio personal:

Yo creo, queridos hermanos … que nosotros, los cristianos, somos los llamados a ofrecer a la historia del Continente latinoamericano, los hombres nuevos que los obispos señalaron allá en Medellín cuando dijeron: ‘De nada sirve cambiar estructuras económicas, sociales, políticas, de nada sirven estructuras nuevas si no hay hombres nuevos’. Y los hombres nuevos, los hombres renovados, son aquellos que con su fe en la resurrección de Jesucristo hacen suya toda esta grandiosa Teología de la Transfiguración (Hom. 02/03/ 1980).

Por último, la iglesia transfigurada de Romero es una iglesia encarnada e identificada con los más vulnerables.

Son cuatro cartas pastorales las que escribió, y es significativo que tres de ellas fueron publicadas en el contexto de la fiesta de la trasfiguración de Jesús. Y en las cuatro cartas aparece la convicción de una Iglesia encarnada e identificada con los sufrimientos de los pobres. Incluso, algunos testimonios afirman que adrede detuvo la construcción de la catedral, argumentando que una iglesia de lujo era una ofensa para muchos feligreses que vivían en casas de cartón y lámina.

La misión de la iglesia lleva implícita un mensaje de redención y trasformación de las estructuras injustas,el reto amoroso de la transfiguración de Cristo a los salvadoreños: la transfiguración de nuestro pueblo, afirmó el obispo mártir. Y la Iglesia debe ser imagen y testimonio de trasformación.

A Romero se le dio la gracia de entrar al corazón de su Referente y conocer la justicia que lo habitaba y con todos los riesgos que suponía se aferró a ello. Esto era peligroso, sin duda. Para Romero, Cristo fue su principio y fundamento. Una de las causas por las que asesinan a Jesús es por su pretensión de asimilarse a Dios (Marcos 15,2); podemos decir de Romero que una de las causas por lo que es asesinado es por su pretensión de asimilarse a Jesús.

Para Romero, la transfiguración es una transformación que implica un cambio de forma y de fondo de las personas, de la iglesia y de las estructuras sociales injustas. Estaba convencido que este mundo es posible pero transfigurado, es decir, si los que lo habitan, en unidad, se comprometen a realizar una trasformación estructural de la sociedad, más justa, solidaria e inclusiva, que ponga en el centro al ser humano de manera integral, especialmente a los más pobres.

Año con año, el pueblo salvadoreño sigue celebrando la transfiguración de Jesús como parte de su identidad religiosa y cultural. Romero llamó a comprometerse con la transformación. Sus palabras deben seguir inspirando esta tarea que hoy por hoy sigue siendo la mayor deuda de la sociedad salvadoreña, y sobre todo de aquellos y aquellas que un día la propugnaron como la razón de ser de sus vidas.

*Catedrático e investigador de la Universidad Luterana Salvadoreña

Fuente Universidad Luterana Salvadoreña

Biblia, Espiritualidad ,

“La libertad no es de ultraderecha”, por Carlos Osma

miércoles, 6 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en “La libertad no es de ultraderecha”, por Carlos Osma

De su blog Homoprotestantes:

Estamos en el mes del Orgullo, el mes de mayor visibilidad del colectivo LGTBIQ+ y cuando nos es más fácil hacer llegar nuestras reivindicaciones al resto de la sociedad. Pero hay que priorizar, por eso hace meses que las diferentes entidades que trabajan por los derechos de todes tratan de acordar cuál es el tema que este año quieren poner sobre la mesa. En la Ciudad Condal, el lema del Pride Barcelona 2025 será «La libertad de ser».

Cuando he visto la palabra libertad en el lema lo he interpretado como un acto de resistencia, que pretende evitar regalársela a una ultraderecha que desde hace tiempo la está vaciando de justicia para hacerla suya. Nosotres, las personas LGTBIQ+ nos  hemos enfrentado al odio y la injusticia que padecemos apelando a la libertad de cada persona para poder expresar quien es, para formar su familia, vivir su espiritualidad, o decidir sobre su propio cuerpo. Y es verdad que, a veces, en ese proceso ha podido parecer que pecábamos de individualistas, pero nada más lejos de la realidad. La mayoría de las personas LGTBIQ+ somos conscientes de que formamos parte de un colectivo —construido políticamente claro, aunque algunes se pierdan en esencialismos— y que la libertad la pedimos para las personas que lo forman, pero también para el resto de la sociedad. Derechos para todes, sin quitar derechos a nadie, partiendo siempre de la premisa de que odiar y oprimir no es un derecho.

Hace unos días, en un grupo de WhatsApp que servía como medio de comunicación entre varios directores y directoras de centros de educación secundaria, uno de ellos le dio buenas referencias a otro sobre una profesora a la que iba a hacer una entrevista. «¿Pero está buena o no? Alegrarse la vista todos los días también es importante», le respondió el segundo. Cuando una directora intervino en el grupo para denunciar el asqueroso comentario machista recibió el mansplaining del director, y tras replicarle ella, él se quejó de que le estaban coartando su libertad de expresión, que hoy en día los hombres tenían que ir con pies de plomo para que las feministas y gais  —entiendo que los gais no entraban en su categoría de hombre— no se volvieran locas, y que no iba a estar ni un minuto más en un grupo de WhatsApp en el que no podía expresarse libremente.

Esto podría ser una anécdota, claro, pero no lo es, mensajes como este, o similares respecto de otros temas, son replicados constantemente por la ultraderecha política, el fundamentalismo religioso, el feminismo transexcluyente, los lobbies que tienen muchos dólares que perder si se implementan medidas para frenar el cambio climático, las grandes empresas que se enriquecen más cada año gracias a migrantes indocumentados mal pagados y sin derechos… Es decir, por quienes sienten que la justicia amenaza sus privilegios. Y lo hacen apelando siempre a la libertad, oponiéndose a regulaciones y leyes que protejan a quienes tienen vidas precarizadas. Una libertad vacía de justicia, entendida como el derecho a hacer y decir lo que se quiera desde el lugar de privilegio que tienen.

Pero no es esa la libertad a la que nos referimos las personas LGTBIQ+, si es que lo otro merece ser llamado libertad. Las libertades que no tratan de protegernos a todes de las vulnerabilidades que nos amenazan, al final no nos sirven de nada, son más bien privilegios con piel de cordero, de ultraliberal, de cristiano, de demócrata. Tampoco hablamos de libertades teóricas, muy bien justificadas y formalizadas, pero que no tienen espacios reales donde poder ser, vivir, visibilizarse, fortalecerse. La libertad para todes, necesita de la construcción de mundos para todes. Por eso sabemos que quienes silencian la diversidad, restringen derechos, bombardean ciudades, ametrallan inocentes en zonas donde se reparten alimentos, desahucian familias de sus hogares, disparan a personas migrantes; quienes quieren proteger un mundo para unos pocos, no están hablando de libertad, sino de privilegios.

La libertad para todes necesita, como dice el lema del Pride Barcelona 2025, de la construcción de espacios donde poder ser, donde todas podamos ser, sin oprimir a las demás. No es fácil la construcción de esos espacios si pensamos únicamente en términos individualistas, o de búsqueda de privilegios de un grupo determinado. Es cierto que nos enfrentamos al mundo a partir de nuestra propia experiencia y de nuestras limitaciones, pero también es cierto que tenemos la capacidad de empatía —la obligación de empatía diría yo—, de abrirnos a las experiencias de los demás, y también de ser sensibles a las amenazas a las que sometemos hoy a la naturaleza. Hay poderes que nos hablan de otras libertades, que tratan de borrar cada pequeño espacio de libertad para todes que hemos logrado construir a base de mucho esfuerzo, y que pretenden que nos rindamos. Pero no tenemos alternativa, si queremos seguir manteniéndonos todas vivas, la libertad que buscamos es aquella que desde la justicia privilegia y construye mundos donde todes podemos ser.

Carlos Osma

Si quieres saber dónde conseguir el libro

El Discípulo Que[er] Jesús maba,

haz un click sobre el país en el que resides:
——
BRASIL –  CHILECOLOMBIAESTADOS UNIDOSESPAÑAFRANCIAGUATEMALAITALIAMÉXICOPERÚREINO UNIDOURUGUAY
——-
***

Espiritualidad, General , , , , ,

No menos importante

martes, 5 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en No menos importante

Del blog Pays de Zabulón:

Te leo,
y siento tus palabras
como si fueran latidos rotos
golpeando suave contra mi pecho.

Qué valiente es decir: “estoy cansada”,
cuando el mundo espera que sigas de pie,
con la espalda recta y el alma en silencio.

Qué valiente es confesar que te duele,
que fingir fuerza te está desgastando
la piel y el corazón.

No sé cómo sanar lo que llevas dentro,
pero sí puedo quedarme a tu lado,
en ese rincón donde las lágrimas
no necesitan permiso,
donde no hace falta explicar
por qué duele.

A veces ser fuerte no es resistir,
es permitirse caer un momento,
cerrar los ojos, y decir:
ya no puedo más”,
sin culpa.
Sin miedo.
Sin esconderte.

No eres menos por quebrarte.
No eres menos por sentirte vacía.

Eres humana…
y eso es tan inmenso
como el mar que ahora te ahoga.

Déjate abrazar por el silencio.
Por este poema.
Por quienes, sin saberlo, también
han sentido ese mismo peso.

No estás sola, aunque el mundo parezca tan lejos.

Respira.
Aquí estoy.

Y si tus palabras se apagan,
te presto las mías hasta que
las tuyas decidan volver.

*

Manuel Ignacio

***

Fuente del texto : Manuel Ignacio

Fuente de la  imagen : Vigil (2022) par Justin Liam O’Brien (américain, né en 1991)

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

“Aromas, rumores y vecinas”, por Dolores Aleixandre.

martes, 5 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en “Aromas, rumores y vecinas”, por Dolores Aleixandre.

De su blog Un grano de Mostaza:


Noticias inquietantes en Cafarnaúm

01.08.2025

 Me llamo Dina y desde que me quedé viuda muy joven, vendo hierbas aromáticas en una plaza de Séforis. Estoy orgullosa de que mis hierbas –  albahaca,  cilantro, sándalo, romero,  espliego… –  sean las mejores del mercado y  debo mi fama al apoyo de mis vecinas que me han ayudado siempre a salir adelante. Mi puestecillo de venta se ha convertido en un lugar en que compartimos confidencias,  alegrías, penas y noticias.

 A veces comentamos lo que hemos escuchado el sabat detrás de la celosía de la sinagoga: el rabino habla casi siempre para los hombres pero cuando se dirige a nosotras nos recuerda que,  como somos emotivas,  irracionales, parlanchinas y débiles, tenemos que procurar ser discretas y sumisas. Dice que somos un peligro para los hombres y que podemos contaminarlos con nuestra impureza: por eso no nos está permitido participar en el culto y nos quedamos aparte en otro espacio del Templo .

Me cuesta mucho escuchar eso y,  más aún,  no saber más de las Escrituras porque mi padre era escriba y en mi casa se hablaba mucho de ellas. Un día le pregunté por qué mis hermanos podían dedicarse a estudiar la Torah y yo no, y me respondió en tono severo: – “Las mujeres ocupáis los lugares que os están asignados según nuestras tradiciones y leyes. Vuestro espacio es el interior de la casa y no debéis salir sin ser acompañadas por alguno de nosotros. No os está permitido hablar en público, ni dedicaros a estudiar la ley y ningún rabino os aceptará nunca como discípulas”.

La imposición de esos límites me indignaba; me resultaba humillante que nuestra presencia no fuera necesaria a la hora de comenzar la oración y que estuviéramos exentas de la recitación diaria del Shema y de la peregrinación a Jerusalén en las fiestas. Mis hermanos se burlaban de mí: – “¿De qué te quejas,  Dina? Bastante tienes con poder encender las velas en la celebración del sabat …

Con el paso del tiempo mi rebeldía se había ido convirtiendo en amarga resignación,  aunque a veces reaparecía como el día en que escuché decir al rabino:  –  “¡Atentas a esto las mujeres! Cuando Dios se preguntó de dónde podría sacar a la mujer,  vio que no podía ser de la cabeza del ’Adam, para que no levantéis la cabeza por soberbia como las hijas de Sión;  ni del ojo, para que no seáis como lechuza; ni de la oreja, para que no seáis indiscretas  como Sara; ni de la boca, para que no seáis demasiado locuaces  como Miryam; ni del corazón, para que no seáis celosas como Raquel; ni de la mano, para que no seáis ávidas como Lía; ni del pie, para que no seáis vagabundas como Dina.  Por eso os ha hecho de una parte escondida del cuerpo, la costilla,  para que seáis modestas . Esa es la razón por la que los varones  rezamos tres veces al día al Santo, bendito sea,  diciendo: “Bendito seas Señor,  porque no me has creado pagano, ni ignorante, ni mujer”.

Eran palabras hirientes que nos relegaban a una situación de inferioridad e  irrelevancia.

 Un verano, inesperadamente, comenzaron a llegar desde la vecina Cafarnaúm rumores inquietantes: había llegado a la ciudad un galileo itinerante llamado Jesús y su predicación había alterando los ánimos. Se atrevía a proclamar que el tiempo de Dios se había cumplido y  se acercaba el Reino; anunciaba la buena noticia de la gracia de Dios y la posibilidad de vivir la vida como una ocasión sorprendente y única. Tenía seguidores entusiasmados que decían: “Se están cumpliendo las palabras del profeta: El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en sombras de muerte, una luz les brilló” (Is 8, 23‑9,1).

El revuelo llegó hasta mi puesto del mercado en forma de comentarios de desconcierto y de una curiosidad expectante. Esther, casada con un fariseo, decía: -“Mi marido está  escandalizado porque ese hombre hace curaciones en sabat, no da importancia a las cuestiones de pureza y se le ha visto comiendo con la peor gentuza”. – Rut que es comadrona  y había asistido al parto de una mujer de Cafarnaúm,  le había conocido y contaba asombro cómo trataba a las mujeres: – “Las mira de frente, les presta atención y dialoga con ellas, admite discípulas en su seguimiento,  no rehúye su contacto, ni sus perfumes,  ni su afecto”.

Me asaltó el presentimiento de que algo nuevo estaba llegando a mi vida, la promesa de que una energía poderosa iba a poner en pie mi esperanza.

Tomé una decisión arriesgada y,  juntando mis ahorros, viajé a Cafarnaúm para conocer por mí misma a aquel hombre.  Lo encontré subido en una barca predicando junto al mar  y, al escucharlo,  me di cuenta con emoción de que al hablar de Dios, incorporaba en sus ejemplos  las pequeñas cosas de la vida que nosotras conocemos tan bien: la levadura que hundimos en la masa para que fermente; el manto que se rompe si echamos un remiendo de tela nueva; el candil que encendemos para alumbrar la casa; el agua que vamos a buscar cada día a la fuente; la sal con la que condimentamos las comidas; el arcón en el que guardamos cosas nuevas y viejas; el aceite de nuestras alcuzas, el barrido cuidadoso si se nos pierde una moneda .

Sentí de pronto que el Reino del que hablaba era un espacio sin dominación en el que se anulaban las pretensiones de superioridad de los varones sobre nosotras. Ya no estábamos fuera,  sino incluidas en los relatos que trataban de cosas que nos ocurren en la vida de cada día:  una boda, una enfermedad, niños que juegan en la plaza, un hijo que se va  de casa, un parto difícil, una semilla de mostaza plantada en el huerto. Las realidades que vivíamos cada día dejaban de ser irrelevantes,  se convertían en la escala que Jacob había visto en sueños y por ellas bajaban y subían los mensajes de Dios; eran la arcilla con la que aquel  Maestro modelaba sus palabras, la zarza ardiente en la que Dios se revelaba.

Al llegar el sabat acudí a la sinagoga y,  cuando él acabó de predicar, me puse en pie y la fuerza de mi voz llegó hasta él atravesando la celosía: “¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!”.  Él se dio la vuelta buscándome y dijo: Dichosos más bien quienes escuchan la Palabra de Dios y la guardan

Estaba proclamando una bienaventuranza  que anunciaba un mundo de iguales y que abría ante las mujeres las puertas del discipulado.

(Noticias Obreras, Julio 2025)

Espiritualidad , , , , , , , , ,

“Torre Pacheco: Racismo, explotación agrícola y la urgencia de una respuesta ética”, por Evaristo Villar

martes, 5 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en “Torre Pacheco: Racismo, explotación agrícola y la urgencia de una respuesta ética”, por Evaristo Villar

Los recientes disturbios en Torre Pacheco, tras la agresión a un anciano por tres jóvenes, han vuelto a colocar en el centro del debate la relación entre inmigración, trabajo agrícola y racismo estructural. Lejos de ser un hecho aislado, este episodio revela un modelo económico que se sostiene en la precariedad y un relato social que criminaliza a quienes lo hacen posible.

Racismo estructural y discurso del odio

El incidente ocurrido en Torre Pacheco (Murcia) no puede entenderse de forma aislada. Los disturbios posteriores, alentados por grupos ultras como Deport Them Now, incluyeron auténticas “cacerías de inmigrantes” y consignas como “reunirlos con Alá”, acompañadas de bulos que vinculan inmigración y delincuencia.

Sin embargo, los datos desmienten ese discurso. Según Javier Guzmán en El Salto Diario, el 30% de la mano de obra agrícola en España es extranjera; en regiones como Murcia, ese porcentaje sube al 82%, y en Huelva al 89%.

Tras la agresión al vecino Domingo, circularon mensajes manipulados en Telegram, y partidos como Vox, que fue el más votado en Torre Pacheco en 2019, aprovechando la ocasión para reforzar el miedo social: hablaron de “invasión” y exigieron deportaciones masivas. Su líder regional, José Ángel Antelo, encabezó actos con el lema “Defiéndete de la inseguridad”.

Explotación laboral en el modelo agroindustrial

La base económica de Torre Pacheco es el trabajo agrario: el 83% de los contratos pertenecen a este sector. Pero se estima que 20.000 personas trabajan sin papeles, en condiciones que el relator de la ONU Philip Alston calificó de “explotación infrahumana” (Ibídem, 13 de julio de 2025).

Javier Guzmán denuncia que los jornaleros y jornaleras sobreviven en condiciones inhumanas, trabajan hasta 14 horas diarias y reciben sueldos de miseria. La agroindustria obtiene beneficios millonarios mientras externaliza los costes sociales al Estado.

Un caso emblemático ilustra esta situación: en 2020, un empresario de Torre Pacheco fue detenido por abusar sexualmente de cinco temporeras migrantes. Se aprovechó de su situación irregular para violentarlas (Elvira Swartch, afrofeminas.com, 13 de julio 2025). No obstante, a pesar de la gravedad de los hechos, no hubo protestas públicas.

El problema, por tanto, no es la migración, sino el racismo que permite justificar su explotación. En Almería, el 62% de los contratos irregulares afectan a migrantes. La raíz del conflicto es un modelo de producción que necesita mano de obra barata, pero no asume sus consecuencias sociales.

Hacia una respuesta ética y política

Mientras en el Congreso se debate la regularización de 500.000 migrantes que llegaron antes de 2021, la narrativa dominante insiste en el caos. Sin embargo, lejos de desestabilizar, esta medida busca integrar humana y justamente a quienes ya están sosteniendo sectores esenciales de la economía del país.

Frente al odio, emerge otra ética posible. La parábola del buen samaritano (Lucas 10, 25-37) recuerda que el prójimo no se define por el origen, sino por su capacidad de compasión. “El hombre es sagrado para el hombre”, escribió Séneca, una idea que el papa Francisco retoma en Fratelli Tutti: “la dignidad no depende del origen” (n.24).

Elvira Swartch resume la paradoja: “en el agro murciano se necesita la explotación para subsistir, pero no sus consecuencias sociales. Torre Pacheco es el espejo de una contradicción mayor: dependemos de los migrantes, pero los criminalizamos.

En definitiva, no estamos ante una crisis migratoria, sino ante una crisis de explotación, sostiene El Salto Diario. Como advirtió Kant, la solidaridad debe ser “universal”. Mientras no afrontemos esta realidad con políticas justas y una ética inclusiva, seguiremos abriendo una brecha social difícil de revertir.

Evaristo Villar

Fuente Fe Adulta

Espiritualidad, General , , , , , ,

Corazones y corazones.

lunes, 4 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en Corazones y corazones.

 

Señor, hay corazones
que son como castillos,
o como palacios,
o como cárceles,
o como ciudades inexpugnables,
o como cajas de caudales…
Todo lo guardan hasta que envejecen,
se desmoronan
y, yermos, mueren.

Y hay corazones
que son praderas,
casas solariegas,
oasis confortables,
cielos con estrellas…
y no tienen murallas ni llave.
Todo lo comparten y siembran
hasta que nace, florece y fructifica,
y se enriquecen.

*

Florentino Ulibarri

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad

¿Qué le importa a Dios y cómo podemos enriquecernos con ello?

lunes, 4 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en ¿Qué le importa a Dios y cómo podemos enriquecernos con ello?

La reflexión de hoy es de Jeromiah Taylor, coordinador de contenido digital de Bondings 2.0.

Las lecturas litúrgicas de hoy para el 18º Domingo del Tiempo Ordinario se pueden encontrar aquí.

“Así será para todos los que atesoran para sí mismos, pero no son ricos en lo que importa a Dios.”

Esta última línea del pasaje del Evangelio de hoy en la Misa plantea una pregunta más amplia: ¿qué le importa a Dios y cómo nos enriquecemos en ello?

Creo que las secciones del leccionario de hoy sugieren que las prioridades de Dios tienen algo que ver con el “nuevo ser” al que alude San Pablo en la segunda lectura de hoy. Parece verlo como algo que nos “revestimos” después de haber muerto, escondidos en Cristo. Algo renovado a imagen de su Creador.

Para los católicos queer, ser renovados a imagen de nuestro Creador podría significar vivir en honor a la vida que se nos ha dado. O aceptar nuestra dignidad, belleza y bondad como las huellas de las manos de nuestro Creador en la suave arcilla de nuestros cuerpos. San Pablo añade que las divisiones humanas que desgarran nuestro viejo ser son disueltas por Cristo, quien es todo y en todos.

Nacer en nuestro nuevo yo lleva tiempo y, creo, es probablemente un proceso recurrente. Desafortunadamente, también requiere que muramos muchas veces. Pero cada vez que lo hacemos, más de Él crece en nosotros y nosotros en Él. No debemos preocuparnos por hacerlo mal o por que nuestro nuevo yo nazca muerto. El salmo responsorial nos insta a no endurecer nuestros corazones al escuchar la voz de Dios. En otras palabras, cuando escuchamos un llamado a ser nuevos, es una invitación amorosa, hacia la cual solo debemos dar un paso a la vez.

Cada lectura de esta semana se refiere a la fragilidad humana. La primera lectura, del Eclesiastés, la llama vanidad. El salmista la llama un corazón endurecido. San Pablo la llama el viejo yo. Jesús la llama necedad. Todas estas definiciones equivalen a valorar las cosas equivocadas y también a falta de confianza o de disposición a la entrega. Nos advierten contra confiar en nuestros propios recursos para evitar amenazas a nuestra seguridad, especialmente si leemos los demás pasajes bíblicos que rodean la selección del Evangelio de hoy en Lucas 12. Estos incluyen varias parábolas que enfatizan una visión matizada del conocimiento, la culpabilidad y la responsabilidad: haber sabido más y haber elegido peor.

El mensaje principal es que las ansiedades humanas son fútiles y moralmente trágicas.

Nuestra tarea no es construir defensas, sino escuchar el llamado de Dios. Un Dios que nos llama a todos, incluyendo a los católicos queer, a una mayor confianza en Él, a una mayor intimidad con Él y a una fiel aceptación de nuestra condición de amados, del hecho de que Él tiene contados los cabellos de nuestra cabeza. La visión que Dios tiene del mundo nos mantiene en una gran red de la que todos somos miembros valiosos. Donde no estamos en un terreno hostil, un mundo que debe ser negociado o superado, sino más bien contenidos en una red de amor. Ser amados es nuestra identidad, nuestra naturaleza y nuestro destino.

Las escrituras litúrgicas de hoy nos instan a no aceptar nada menos que aquello para lo que fuimos creados: un ecosistema personal de amor perdurable, superior a su parte e imbuido de buena voluntad mutua. Las dos alternativas inferiores que se presentan en sus lecturas son la avaricia y la división.

Como católicos queer, no renunciemos a ninguno de estos identificadores. No renunciemos a ser «católicos» sucumbiendo a la mundanalidad espiritual, ni renunciemos a ser «queer» sometiéndonos a las divisiones que desgarran los límites de nuestro «viejo yo». En cambio, proclamemos el amor de Dios por todos celebrando su amor por nosotros.

Amén.

—Jeromiah Taylor, Ministerio New Ways, 3 de agosto de 2025

Fuente New Ways Ministry

Biblia, Espiritualidad , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Permitir que los padres excluyan a sus hijos de las clases no protege la libertad religiosa. La destruye.

lunes, 4 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en Permitir que los padres excluyan a sus hijos de las clases no protege la libertad religiosa. La destruye.

¿Cómo pueden los estadounidenses sentirse libres de practicar sus diversas religiones si nunca aprendemos a abordar respetuosamente las diferencias?

Reverendo Mark E. Fowler, director ejecutivo del Tanenbaum Center for Interreligious Understanding (Centro Tanenbaum para el Entendimiento Interreligioso)
24 de julio de 2025,

Imaginen a un padre cristiano protestante que retira a su hijo de una clase escolar sobre los fundamentos religiosos de la trata transatlántica de esclavos, alegando que el contenido no refleja fielmente su fe. Mi mente se acelera, preguntándome qué fragmentos cruciales y formativos de la historia podría perderse ese niño. ¿Cómo participaron las instituciones religiosas en la esclavitud? ¿Cómo los dueños de esclavos citaban a menudo la Biblia para justificar sus acciones? O, por el contrario, ¿cómo la teología contribuyó a dar forma a movimientos de resistencia como la abolición y la liberación negra?

Sin este conocimiento, los estudiantes no podrían comprender plenamente las complejas intersecciones de la fe, la raza y el poder que siguen moldeando nuestro mundo actual.

Esta es la peligrosa realidad a la que nos acerca la decisión Mahmoud v. Taylor, una realidad que permite que las exenciones religiosas minen el aprendizaje sobre temas críticos que crean ciudadanos comprometidos e informados.

En un fallo de 6 a 3, la Corte Suprema falló a favor de un grupo de padres religiosos que alegaron que se violaron sus derechos amparados por la Primera Enmienda cuando las escuelas no les permitieron excluir a sus hijos de las clases con libros con personajes LGBTQ+. La Corte otorgó una orden judicial preliminar, que permite a los padres del condado de Montgomery retirar a sus hijos de las clases con libros de cuentos LGBTQ+.

Este caso no se trata solo de los nueve libros en cuestión. Se trata de si las escuelas públicas seguirán siendo lugares donde todos los niños aprendan a interactuar respetuosamente con la diferencia.

Como ministro interreligioso e interespiritual, conozco de primera mano el profundo valor que la religión puede aportar a la vida de las personas. Como exprofesor negro, gay y exprofesor, también sé el daño que puede causar cuando se usa indebidamente para excluir a otros. Como director ejecutivo de Tanenbaum, una organización laica sin fines de lucro que trabaja para fomentar el respeto por la diferencia religiosa en espacios como las escuelas, mis valores personales y profesionales me impulsan a alertar sobre casos de la Corte Suprema como este; casos que, en última instancia, perjudican, en lugar de ayudar, la diversidad y la libertad religiosas.

Entonces, ¿qué tiene de peligroso el resultado de Mahmoud contra Taylor?

En primer lugar, sienta un precedente que permite a los padres excluir a sus hijos de las clases a las que se oponen por motivos religiosos. Esto abre la puerta a la exclusión de asignaturas como el Día de la Tierra, el pensamiento crítico y la lucha contra el consumo de drogas.

Esto también podría perjudicar significativamente la enseñanza sobre diversidad religiosa. En su argumento, uno de los padres solicitantes alegó que el currículo socavaba sus enseñanzas religiosas en casa. Ahora, imaginemos que un profesor de una escuela pública introduce una unidad sobre religiones del mundo en una clase de estudios sociales. Un padre se opone, argumentando que su hijo no debería tener que aprender sobre religiones que entran en conflicto con la suya. Bajo este precedente, la escuela podría otorgar una exención que permita a este estudiante saltarse toda la unidad, limitando su exposición a diversas creencias y prácticas.

Curiosamente, un estudio de 2011 en Modesto, California, descubrió que la enseñanza de religiones del mundo en las escuelas públicas no solo aumentaba la tolerancia de los estudiantes hacia las diferentes religiones, sino que también fortalecía su propia identidad religiosa.

También hemos visto esto en nuestro propio trabajo. Un estudiante que participó en el currículo de Tanenbaum compartió: «Al aprender sobre otras religiones, he notado cambios significativos, ya que mis compañeros se enorgullecen de sus creencias. [Me he] vuelto más comprensivo con personas que [tienen] creencias diferentes a las mías… podemos hablar de ellas abiertamente sin faltarles el respeto».

La necesidad de proteger el acceso a los conocimientos y valores fundamentales en la educación pública es crucial. En su opinión discrepante, la jueza Sotomayor escribió: «La decisión destruye nuestro precedente de libre ejercicio y ataca la premisa central de las escuelas públicas: que los niños pueden reunirse para aprender no las enseñanzas de una fe en particular, sino una gama de conceptos y puntos de vista que reflejan a toda nuestra sociedad. La exposición a nuevas ideas siempre ha sido una parte vital de ese proyecto, hasta ahora».

Otro resultado preocupante de este fallo es la creciente estigmatización de la comunidad LGBTQ+. Permitir la exclusión voluntaria envía a los jóvenes estudiantes el mensaje de que aprender sobre las personas que se identifican como LGBTQ+ es anormal, inadmisible y sin importancia. Sin embargo, más de 2,5 millones de adultos LGBTQ+ en EE. UU. son padres de hijos menores de 18 años.

Además de las posibles consecuencias, el caso plantea varias preguntas.

Los jueces disidentes en Mahmoud v. Taylor destacaron una distinción esencial entre exposición y coerción. La jueza Sotomayor escribió: «El simple hecho de estar expuesto a creencias contrarias a las propias no equivale a prohibir el libre ejercicio de la religión». Esto plantea la pregunta: ¿Son los libros instructivos o simplemente comparten identidades reales que existen a nuestro alrededor?

La incomodidad con los temas LGBTQ+ no es lo mismo que una violación de la libertad religiosa. Si aplicáramos a la vida cotidiana la interpretación de la Corte sobre la exposición, ¿cómo podríamos encontrarnos con comunidades de diferentes creencias y orígenes? La formación de ciudadanos informados, empáticos y activos comienza en nuestras aulas, por lo que la educación pública debe seguir siendo un espacio donde todos los estudiantes aprendan sobre sí mismos, sus compañeros y la diversidad que conforma nuestro mundo.

Depende de cada uno de nosotros comportarnos de manera que proteja la libertad religiosa y cree espacios para explorar la identidad con respeto. Nuestras decisiones pueden acercarnos a la sociedad pluralista por la que todos debemos trabajar, una que trascienda la mera tolerancia para acoger plenamente a personas de todas las religiones y orígenes. No es solo una obligación legal; es una obligación moral.

 

***

El reverendo Mark E. Fowler es el director ejecutivo del Centro Tanenbaum para el Entendimiento Interreligioso, una organización sin fines de lucro secular y no sectaria que trabaja para transformar a personas e instituciones para enfrentar el odio y fomentar el respeto por la diferencia religiosa. El reverendo Fowler también es ministro ordenado y graduado del Seminario Interreligioso One Spirit en Nueva York.

Fuente LGBTQNation

Budismo, Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, Hinduísmo, Homofobia/ Transfobia., Islam, Judaísmo , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.