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Entradas Etiquetadas ‘Cansancio’

Estoy cansado… y digo adiós.

martes, 16 de septiembre de 2025
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Estoy cansado, claro,
porque a estas alturas uno tiene que estar cansado.
De qué estoy cansado, no lo sé;
y de nada serviría saberlo,
porque el cansancio seguiría igual.
La herida duele porque duele,
no en función de la causa que la ha abierto.
Sí, estoy cansado
y un poco sonriente
de que el cansancio sea sólo esto:
ganas de dormir en el cuerpo,
deseo de no pensar en el alma
y por encima de todo una transparencia lúcida
del entendimiento retrospectivo…
¿Y la lujuria sin par de no tener ya esperanza?
Soy inteligente: esto es todo.
He visto mucho, y he entendido mucho de lo que he visto,
y hay un cierto placer, incluso, en el cansancio que eso da:
el de que, al fin, la cabeza siempre sirve para algo.

*

Fernando Pessoa

***

 

***

No, no es cansancio

No, no es cansancio…
Es una cantidad de desilusión
Que se me entraña en la especie del pensar,
Es un domingo al revés
del sentimiento,
una vacación pasada en el abismo.
No, cansancio no es…
Es que yo esté existiendo
Y también el mundo,
Con todo lo que contiene,
Con todo lo que en él se desdobla
Y que es por fin lo mismo variado en copias iguales.
No. Cansancio, ¿por qué?
Es una sensación abstracta
De la vida concreta
– algo así como un grito
por dar,
algo así como una angustia
por sufrir,
por sufrir completamente o por sufrir como…
Sí: o por sufrir como…
Eso mismo: como…
¿Como qué?
Si lo supiera, no habría en mí este falso cansancio.
(Ay ciegos que cantáis en la calle,
¡qué formidable realejo
es la guitarra de uno, la bandurria de otro y la voz de ella!)
Porque oigo, veo.
Lo confieso: es cansancio.

*

Fernando Pessoa

***

Gustave Caillebotte – Jeune homme à sa fenêtre (1875)

Desde la ventana más alta de mi casa…

Desde la ventana más alta de mi casa,
con un pañuelo blanco digo adiós
a mis versos, que viajan hacia la humanidad.
Y no estoy alegre ni triste.
Ése es el destino de los versos.

Los escribí y debo enseñárselos a todos
porque no puedo hacer lo contrario,
como la flor no puede esconder el color,
ni el río ocultar que corre,
ni el árbol ocultar que da frutos.

He aquí que ya van lejos, como si fuesen en la diligencia,
y yo siento pena sin querer,
igual que un dolor en el cuerpo.

¿Quién sabe quién los leerá?
¿Quién sabe a qué manos irán?

Flor, me cogió el destino para los ojos.
Árbol, me arrancaron los frutos para las bocas.
Río, el destino de mi agua era no quedarse en mí.
Me resigno y me siento casi alegre,
casi tan alegre como quien se cansa de estar triste.

¡Idos, idos de mí!
Pasa el árbol y se queda disperso por la Naturaleza.
Se marchita la flor y su polvo dura siempre.
Corre el río y entra en el mar y su agua es siempre la
que fue suya.

Paso y me quedo, como el Universo

*

Fernando Pessoa

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad ,

No menos importante

martes, 5 de agosto de 2025
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Del blog Pays de Zabulón:

Te leo,
y siento tus palabras
como si fueran latidos rotos
golpeando suave contra mi pecho.

Qué valiente es decir: “estoy cansada”,
cuando el mundo espera que sigas de pie,
con la espalda recta y el alma en silencio.

Qué valiente es confesar que te duele,
que fingir fuerza te está desgastando
la piel y el corazón.

No sé cómo sanar lo que llevas dentro,
pero sí puedo quedarme a tu lado,
en ese rincón donde las lágrimas
no necesitan permiso,
donde no hace falta explicar
por qué duele.

A veces ser fuerte no es resistir,
es permitirse caer un momento,
cerrar los ojos, y decir:
ya no puedo más”,
sin culpa.
Sin miedo.
Sin esconderte.

No eres menos por quebrarte.
No eres menos por sentirte vacía.

Eres humana…
y eso es tan inmenso
como el mar que ahora te ahoga.

Déjate abrazar por el silencio.
Por este poema.
Por quienes, sin saberlo, también
han sentido ese mismo peso.

No estás sola, aunque el mundo parezca tan lejos.

Respira.
Aquí estoy.

Y si tus palabras se apagan,
te presto las mías hasta que
las tuyas decidan volver.

*

Manuel Ignacio

***

Fuente del texto : Manuel Ignacio

Fuente de la  imagen : Vigil (2022) par Justin Liam O’Brien (américain, né en 1991)

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

“Espero que sea el amanecer»…

miércoles, 18 de junio de 2025
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Del blog Amigos de Thomas Merton:

«¿Me pregunta si estoy cansado? Claro. Quizá no tan cansado como usted, pero cansado del mismo modo, de las mismas cosas. En el cansancio se combina el hecho de que uno se siente tentado a pensar que no tiene derecho a cansarse de las acciones y afirmaciones de mucha buena gente sincera que también está cansada de alguna otra cosa que les resulta odiosa. Somos como una partida de borrachos al final de una larga reunión estúpida que se desploman sobre los muebles en la penumbra del amanecer. Espero que sea el amanecer«.

*

Thomas Merton,
A Catherine de Hueck Doherty

Semillas de destrucción

***

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Cansancio…

domingo, 13 de agosto de 2023
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un-abrazo-a-jesus


Del blog Fraternidad Monástica Virtual:

No hay duda de que quieres algo de mi, Señor Jesús. Todas esas puertas abiertas de un solo golpe. La vida entera delante de mí: no es un sueño.

Quieres algo de mí, Señor. Aquí estoy, al pie de la muralla: todo está abierto, no hay más que un camino, libre, hacia el infinito, el absoluto.

Pero yo me siento el mismo, a pesar de todo. Tendré que tomar contacto contigo, Señor; que te haga compañía, durante un buen rato. Para morir; pero entonces completamente.

Como esos heridos que sufren, Señor: yo te pido que acabes conmigo. Estoy cansado de no ser tuyo, de no ser tú.

*

L. Ploussard,
Carnet de route.
Seuil. Paris, 1964, 209

2001 --- Detail of Mosaic in Hagia Sophia --- Image by © Hanan Isachar/CORBIS

Detail of Mosaic in Hagia Sophia — Image by © Hanan Isachar/CORBIS

 

***

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.

De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida:

“¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!

Pedro le contestó:

“Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.”

Él le dijo:

“Ven.”

Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:

“Señor, sálvame.”

En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:

“¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?”

En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo:

“Realmente eres Hijo de Dios.”

*

Mateo 14,22-33

***

Dios mío, he nacido para contemplarte, para vivir en ti, para actuar por ti. Sólo la conciencia de servirte fielmente puede darme la paz. Tengo miedo de pensar que no soy digno de ti. Este es el verdadero “temor de Dios”, Dios mío, he crecido y he tenido que soportar que seas un desconocido no sólo de pensamientos, sino también de palabras y de obras… En mi interior me he propuesto resarcir esas ofensas, ser impecable y valiente caballero tuyo.

Me he equivocado, he pecado contra ti, no me he entregado a ti con todas mis fuerzas, me he distraído; también yo te he ofendido. He tenido miedo de cumplir tu voluntad; han surgido en mí prepotencias y villanías que de ningún modo quería sentir. Pero la violencia usada en tu nombre o —mejor- la resistencia al mal en tu nombre es santa, aunque resulte dolorosa a alguien. Y como alguien, Dios, quieres que esté yo, y estaré con el más fuerte para participar de su fuerza, si bien, pienso, después, que esto puede bloquearme de cara a uno más débil que yo, de cara a alguien que tengo más necesidad que yo. No obstante, ¿perderé la fuerza que tengo?, ¿se me comunicará la debilidad ajena? Quizá, el riesgo existe, pero la salvación consiste en neutralizar las influencias o, mejor dicho, en mantener un equilibrio tal para poder dar sin ser arrastrados.

*

Mario Finzi, un joven judío de Bolonia, el 23 de marzo de 1944, ocho días antes de su detención y deportación a Auschwitz.

***

 

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Lloré

jueves, 17 de diciembre de 2020
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Del blog Nova Bella:

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”El placer de vivir

me hizo olvidar el cansancio del viaje

y casi me hizo llorar.”

*

Basho

***

 

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Cansancio…

domingo, 9 de agosto de 2020
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un-abrazo-a-jesus

Del blog Fraternidad Monástica Virtual:

No hay duda de que quieres algo de mi, Señor Jesús. Todas esas puertas abiertas de un solo golpe. La vida entera delante de mí: no es un sueño.

Quieres algo de mí, Señor. Aquí estoy, al pie de la muralla: todo está abierto, no hay más que un camino, libre, hacia el infinito, el absoluto.

Pero yo me siento el mismo, a pesar de todo. Tendré que tomar contacto contigo, Señor; que te haga compañía, durante un buen rato. Para morir; pero entonces completamente.

Como esos heridos que sufren, Señor: yo te pido que acabes conmigo. Estoy cansado de no ser tuyo, de no ser tú.

*

L. Ploussard, Carnet de route. Seuil. Paris, 1964, 209

2001 --- Detail of Mosaic in Hagia Sophia --- Image by © Hanan Isachar/CORBIS

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.

De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida:

“¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!

Pedro le contestó:

“Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.”

Él le dijo:

“Ven.”

Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:

“Señor, sálvame.”

En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:

“¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?”

En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo:

“Realmente eres Hijo de Dios.”

*

Mateo 14,22-33

***

Dios mío, he nacido para contemplarte, para vivir en ti, para actuar por ti. Sólo la conciencia de servirte fielmente puede darme la paz. Tengo miedo de pensar que no soy digno de ti. Este es el verdadero «temor de Dios», Dios mío, he crecido y he tenido que soportar que seas un desconocido no sólo de pensamientos, sino también de palabras y de obras… En mi interior me he propuesto resarcir esas ofensas, ser impecable y valiente caballero tuyo.

Me he equivocado, he pecado contra ti, no me he entregado a ti con todas mis fuerzas, me he distraído; también yo te he ofendido. He tenido miedo de cumplir tu voluntad; han surgido en mí prepotencias y villanías que de ningún modo quería sentir. Pero la violencia usada en tu nombre o —mejor- la resistencia al mal en tu nombre es santa, aunque resulte dolorosa a alguien. Y como alguien, Dios, quieres que esté yo, y estaré con el más fuerte para participar de su fuerza, si bien, pienso, después, que esto puede bloquearme de cara a uno más débil que yo, de cara a alguien que tengo más necesidad que yo. No obstante, ¿perderé la fuerza que tengo?, ¿se me comunicará la debilidad ajena? Quizá, el riesgo existe, pero la salvación consiste en neutralizar las influencias o, mejor dicho, en mantener un equilibrio tal para poder dar sin ser arrastrados.

*

Mario Finzi, un joven judío de Bolonia, el 23 de marzo de 1944, ocho días antes de su detención y deportación a Auschwitz.

***

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Cansancio…

domingo, 13 de agosto de 2017
Comentarios desactivados en Cansancio…

un-abrazo-a-jesus

Del blog Fraternidad Monástica Virtual:

No hay duda de que quieres algo de mi, Señor Jesús. Todas esas puertas abiertas de un solo golpe. La vida entera delante de mí: no es un sueño.

Quieres algo de mí, Señor. Aquí estoy, al pie de la muralla: todo está abierto, no hay más que un camino, libre, hacia el infinito, el absoluto.

Pero yo me siento el mismo, a pesar de todo. Tendré que tomar contacto contigo, Señor; que te haga compañía, durante un buen rato. Para morir; pero entonces completamente.

Como esos heridos que sufren, Señor: yo te pido que acabes conmigo. Estoy cansado de no ser tuyo, de no ser tú.

*

L. Ploussard, Carnet de route. Seuil. Paris, 1964, 209

2001 --- Detail of Mosaic in Hagia Sophia --- Image by © Hanan Isachar/CORBIS

***

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.

De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida:

«¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!«

Pedro le contestó:

«Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.»

Él le dijo:

«Ven.»

Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:

«Señor, sálvame.»

En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:

«¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?»

En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo:

«Realmente eres Hijo de Dios.»

*

Mateo 14,22-33

***

*

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Cansancio

domingo, 10 de agosto de 2014
Comentarios desactivados en Cansancio

un-abrazo-a-jesus

Del blog Fraternidad Monástica Virtual:

No hay duda de que quieres algo de mi, Señor Jesús. Todas esas puertas abiertas de un solo golpe. La vida entera delante de mí: no es un sueño.

Quieres algo de mí, Señor. Aquí estoy, al pie de la muralla: todo está abierto, no hay más que un camino, libre, hacia el infinito, el absoluto.

Pero yo me siento el mismo, a pesar de todo. Tendré que tomar contacto contigo, Señor; que te haga compañía, durante un buen rato. Para morir; pero entonces completamente.

Como esos heridos que sufren, Señor: yo te pido que acabes conmigo. Estoy cansado de no ser tuyo, de no ser tú.

*

L. Ploussard, Carnet de route. Seuil. Paris, 1964, 209

Detail of  Mosaic in Hagia Sophia

***

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