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Archivo para Domingo, 16 de febrero de 2014

Camino en la esperanza.

Domingo, 16 de febrero de 2014

Del blog de la Communion Béthanie:

 redes

Mañana no será como ayer.
Pero contigo Señor,
miro hacia adelante con confianza.
Sé que el mundo que conozco
va a tener que cambiar.
Acabar el despilfarro, la contaminación, la explotación
significa menos opulencia
y menos exotismo.
Sé también que cambiar de vida,
cambiar de corazón,
es ir hacia más felicidad.

Tú me invitas a no ver el cambio
como una renuncia,
sino como una llamada a más vida,
una llamada a inventar un nuevo mundo,
un mundo compartido,
lejos de la esclavitud del haber y del poder.
Vuelto hacia el otro y la belleza del mundo.
Vuelto hacia Ti.
Señor, contigo,
camino en la Esperanza.

*

Élise Bancon revue Prier 11/2011

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , ,

“No a la guerra entre nosotros”. 16 de febrero de 2014. 6 Tiempo ordinario (A). Mateo 5, 17-37.

Domingo, 16 de febrero de 2014

ninos-judio-y-palestinoLos judíos hablaban con orgullo de la Ley de Moisés. Según la tradición, Dios mismo la había regalado a su pueblo. Era lo mejor que habían recibido de él. En esa Ley se encierra la voluntad del único Dios verdadero. Ahí pueden encontrar todo lo que necesitan para ser fieles a Dios.

También para Jesús la Ley es importante, pero ya no ocupa el lugar central. Él vive y comunica otra experiencia: está llegando el reino de Dios; el Padre está buscando abrirse camino entre nosotros para hacer un mundo más humano. No basta quedarnos con cumplir la Ley de Moisés. Es necesario abrirnos al Padre y colaborar con él en hacer una vida más justa y fraterna.

Por eso, según Jesús, no basta cumplir la ley que ordena “No matarás”. Es necesario, además, arrancar de nuestra vida la agresividad, el desprecio al otro, los insultos o las venganzas. Aquel que no mata, cumple la ley, pero si no se libera de la violencia, en su corazón no reina todavía ese Dios que busca construir con nosotros una
vida más humana.

Según algunos observadores, se está extendiendo en la sociedad actual un lenguaje que refleja el crecimiento de la agresividad. Cada vez son más frecuentes los insultos ofensivos proferidos solo para humillar, despreciar y herir. Palabras nacidas del rechazo, el resentimiento, el odio o la venganza.

Por otra parte, las conversaciones están a menudo tejidas de palabras injustas que reparten condenas y siembran sospechas. Palabras dichas sin amor y sin respeto, que envenenan la convivencia y hacen daño. Palabras nacidas casi siempre de la irritación, la mezquindad o la bajeza.

No es este un hecho que se da solo en la convivencia social. Es también un grave problema en la Iglesia actual. El Papa Francisco sufre al ver divisiones, conflictos y enfrentamientos de “cristianos en guerra contra otros cristianos”. Es un estado de cosas tan contrario al Evangelio que ha sentido la necesidad de dirigirnos una llamada urgente: “No a la guerra entre nosotros”.

Así habla el Papa: “Me duele comprobar cómo en algunas comunidades cristianas, y aún entre personas consagradas, consentimos diversas formas de odios, calumnias, difamaciones, venganzas, celos, deseos de imponer las propias ideas a costa de cualquier cosa, y hasta persecuciones que parecen una implacable caza de brujas. ¿A quién vamos a evangelizar con esos comportamientos?”. El Papa quiere trabajar por una Iglesia en la que “todos puedan admirar cómo os cuidáis unos a otros, cómo os dais aliento mutuamente y cómo os acompañáis”.

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Difunde la llamada de Jesús a construir una vida más humana. Pásalo.

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“Se dijo a los antiguos, pero yo les digo”. Domingo 16 de febrero de 2014. 6º domingo de tiempo ordinario.

Domingo, 16 de febrero de 2014

lectio divinaLeído en Koinonia:

Eclo 15,16-20: No mandó pecar al hombre
Salmo responsorial 118: Dichoso el que camina en la voluntad del Señor
1Cor 2,6-10: Dios predestinó la sabiduría antes de los siglos para nuestra gloria
Mt 5,17-37: Se dijo a los antiguos, pero yo les digo

Las lecturas de este domingo tienen como fin hacernos ver cómo Dios actúa en medio de la humanidad, nos permiten comprender la lógica de Dios, nos revelan la manera en que Dios salva al ser humano del pecado, entendiendo el pecado como esa tendencia presente en el interior de la persona que la lleva a encerrarse en sí misma, en sus propios límites humanos, sin poder abrirse a la experiencia infinita de salvación traída por el mismo Dios.

La primera lectura, del libro del Eclesiástico, desarrolla el tema de la libertad que posee el ser humano para elegir lo bueno o lo malo, la vida o la muerte. Somos libres, y «condenados a ser libres» de alguna manera. No podemos abdicar de nuestra responsabilidad. Ante nosotros tenemos las grandes opciones, las grandes Causas, esperando que nos decidamos. «Muerte y vida» están ante nosotros, al alcance de nuestra mano, por la vía de una opción ineludible.

Si en nuestra vida dominan el mal y la muerte, y con ellos el sinsentido y la desesperación, hemos sido advertidos: podemos hacer de nuestra vida una cosa u otra, gracias al poder de la libertad que se nos ha dado, la capacidad de elegir la muerte o la vida, y con ello, la capacidad de convertirnos en vida o en muerte. La capacidad de hacernos a nosotros mismos. Es uno de los misterios más grandes de nuestra existencia, el misterio de la libertad.

En el fragmento de la carta a los Corintios que hoy leemos, Pablo habla, de pasada, de «una sabiduría que no es de este mundo», que procede de otro mundo, que está en otro mundo, el mundo de Dios, que es un mundo «superior», situado literalmente encima del nuestro. Es el mundo superior que los filósofos y sabios del mundo cultural helenista han «imaginado» (no deja de ser una «imagen») para explicar la realidad, y que ha resultado ser una imagen genial, que parece expresar una explicación natural y obvia del mundo, que será acogida por casi todas las culturas subsiguientes (hasta la época moderna).

Y es un conocimiento escondido, inalcanzable, que nada tiene que ver con los saberes de este mundo, y que pertenece sólo a Dios y a quienes Él quiera revelarlo… Es la visión «gnóstica», de la «gnosis» o «conocimiento», un conocimiento divino que pasa a fungir como símbolo del principal bien salvífico: participar de ese conocimiento que salva es el objetivo de la vida humana, porque ese conocimiento es el que salva a la persona al hacerle tomar las decisiones adecuadas en su vida, las decisiones que le hacen caminar el camino de Dios. Es la misma tradición de «la Sabiduría», ya presente en el Primer Testamento, por influjo también helenista. Pablo se mueve en ese mismo ámbito de pensamiento y en esa misma cosmovisión griega de los dos mundos, o dos pisos, uno arriba (el de Dios y los suyos, o el de las Ideas, según Platón) y otro abajo (el de los humanos, o el de la materia corruptible según Platón).

Hoy continuamos leyendo el evangelio de Mateo, en secuencia consecutiva con los fragmentos proclamados en los domingos anteriores. Es el sermón de la Montaña, que comenzó con las Bienaventuranzas, y que continúa con la exposición de las exigencias de la Ley de Moisés (Torá), explicadas por Mateo, que está escribiendo para una comunidad de judíos que se han hecho cristianos, obviamente sin dejar de ser judíos, como ocurrió por lo demás con todos los cristianos. Tenemos pues que caer en la cuenta de que esta re-presentación de la Ley en el evangelio de Mateo está escrita para esa comunidad concreta, que difiere no poco de las nuestras. Obviamente, tiene también un valor universal, pero debe saberse la peculiaridad de esta comunidad, para no hacernos «judaizar» innecesariamente a todos los demás.

Pero, además de esa peculiaridad del evangelio de Mateo, todo el evangelio tiene otra peculiaridad significativa en este campo de lo moral, de la Ley, y es semejante a la que hacíamos notar respecto a la lectura anterior, la de Pablo sobre el conocimiento salvífico o gnosis. La moral vendría a ser también una especie de conocimiento gnóstico: es una voluntad, divina, superior, venida de fuera, desde arriba, desde «el segundo piso», que tenemos que tratar de escuchar en esa dirección. Es una moral «heteró-noma», una norma ajena, venida de fuera, y de arriba, a la que nos tenemos que someter. Someterse a esa ley es el sentido de la vida humana.

La moral, los preceptos, los mandamientos… con su constricción sobre la vida humana, y la consiguiente amenaza de pecado y de condenación, han sido uno de los frentes clásicos de fricción de la religión con el mundo moderno. Durante todo el mundo antiguo, configurado con los patrones del autoritarismo, los imperios, el feudalismo, las monarquías absolutas… el ser humano aceptaba «como lo más natural del mundo» que el «mundo de arriba» era estructuralmente como el de aquí abajo, es decir, un mundo donde está Dios sentado en su trono (como el emperador o el rey o el señor feudal aquí abajo), con su séquito de cortesanos y servidores de la «Corte celestial» (como en la Corte de cualquier rey humano), vigilando el mundo para que se cumplan las órdenes que desde allí se dictan.

San Ignacio de Loyola, como hombre todavía del medievo en su cosmovisión, lo refleja ejemplarmente en su explicación global del sentido de la vida humana, en su meditación central, la del Principio y fundamento (con su castellano medieval): «el hombre es criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor y, mediante esto, salvar su ánima; y las otras cosas sobre la haz de la tierra son criadas para el hombre, y para que le ayuden en la prosecución del fin para que es criado. De donde se sigue, que el hombre tanto ha de usar dellas, quanto le ayudan para su fin, y tanto debe quitarse dellas, quanto para ello le impiden. Por lo qual es menester hacernos indiferentes a todas las cosas criadas, en todo lo que es concedido a la libertad de nuestro libre albedrío, y no le está prohibido; en tal manera, que no queramos de nuestra parte más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y por consiguiente en todo lo demás; solamente deseando y eligiendo lo que más nos conduce para el fin que somos criados» (Ejercicios espirituales, 23).

No inventó nada nuevo ahí san Ignacio. Expresaba -antológicamente, eso sí- la visión medieval y premoderna de una cosmovisión salvífica estructurada en dos pisos, uno superior (no sólo porque está encima, sino porque es absolutamente superior en su naturaleza), y otro inferior (temporal, pasajero, corruptible, peligroso…). Del piso de arriba viene todo: el Ser, el Amor, la Verdad, la Belleza… y la moral. Una moral pues absolutamente heterónoma, indiscutible, abrumadoramente inapelable, y en ese sentido fácilmente perceptible como constringente y ciegamente obligatoria, ajena a toda explicación justificativa, y en ese sentido opresiva.

El mundo moderno cambió radicalmente. El Ancien Regime del autoritarismo, imperialismo, de la obediencia ciega, del sometimiento omnímodo y a-racional se acabó. Los imperios, reinos y monarquías se acabaron, y aparecieron las repúblicas y las democracias, y los derechos de los ciudadanos (que ya no súbditos). Una moral exterior, pre-establecida, superior, sin justificación, inapelable… es sentida ahora como sofocadoramente opresora.

Con el advenimiento de la modernidad, en todos los campos, el mundo de arriba -el segundo piso que genialmente configuraron los helenistas, con Platón a la cabeza- desaparece, como que se evapora. No hace falta que sea negado, sino que la ciencia, con sus avances, cada día lo desplaza hacia atrás, replegándose en favor del descubrimiento de que todo funciona «etsi Deus non daretur», como si Dios no existiese. El cristiano moderno -el que no sigue viviendo con su cabeza en el mundo premoderno medieval- no puede aceptar aquella visión escindida en dos mundos, por muy espiritual que se presente, sino que pasa a vivir en un mundo nuevo, un mundo único, en la única realidad, sin dos pisos superpuestos.

Esta transformación ya es una realidad en la cultura moderna -por más que muchos cristianos y no pocas religiones sigan viviendo escindidamente entre la vida real de la calle y la vida espiritual dualista de sus representaciones religiosas-. Por eso, muchos cristianos se sienten retrotraídos al mundo de sus abuelos cuando escuchan este tipo de discursos morales «heterónomos», como si continuaran existiendo unos preceptos caídos de lo alto, revelados, y por eso mismo indiscutibles, incuestionables, a los que sólo cabría someterse acríticamente como súbditos del Rey del cielo (de un segundo piso). Leer más…

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Dom 16 2 2014. Un Dios que se exige mucho (y mucho nos pide en amor).

Domingo, 16 de febrero de 2014

1653783_254809184696281_946588030_nDel blog de Xabier Pikaza:

Dom 6 tiempo ordinario, ciclo A. Mateo 5,17-37. El evangelio de Mateo, que ha crecido en diálogo interior con el judaísmo, ha presentado en seis antítesis (habéis oído que… pero yo os digo…) la novedad del evangelio, en contra de aquellos (judíos, cristianos, agnósticos…) que entienden la fe en Dios como pura estrategia de supervivencia propia (a costa de los otros).

En este contexto se plantean algunos de los elementos básicos de la vida cristiana, que empezaré exponiendo este domingo (de las dos últimas antítesis trata el evangelio del domingo que viene). El querido titular este post diciendo que “aquel que está peleado contra el prójimo ya le ha matado”.

Hay varias maneras de matar. Una de las más eficaces es oprimir al prójimo.

Para situar el tema (y adelantar los motivos del próximo domingo) he querido presentar a Dios ofreciendo su amor al mismo diablo. Parece evidente que este Dios del Sermón de la Montaña no está peleado con el Diablo, sino todo lo contrario… Es un Dios que se exige mucho a sí mismo, y que mucho nos pide a nosotros. Quien quiera ver más que siga leyendo. Buen domingo a todos.

a. Punto de partida, formulación general:

«No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir, porque en verdad os que el cielo y la tierra pasarán antes de que deje de cumplirse ni una «yota» o una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños y así se lo enseñe a los hombres será muy pequeño llamado en el reino de los cielos; pero cualquiera que los cumpla y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos. Por tanto, os digo que si vuestra justicia no fuera mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos» (Mt 5, 17-20)

Se trata por tanto de una antítesis (o de una oposición) en el cumplimiento de la ley. Hay un cumplimiento legal de la ley, que para Mateo no es radical, ni responde a la voluntad de Dios; y hay un cumplimiento evangélico de esa misma ley, que Jesús ha radicalizado. Este pasaje recoge una extensa y dura polémica. Muchos cristianos (especialmente Pablo) no estarían de acuerdo con el planteamiento exterior de Mateo, diciendo que la ley ha cumplido ya su función y ha terminado (cf. Rom 10, 4).

Mateo piensa que la ley antigua (habéis oido…) ha cumplido su función, pero debe superarse; sólo subiendo de nivel, superando el plano de la pura ley, la verdadera ley encuentra su sentido.

— Jesús no ha venido a abolir y abrogar, como algunos judíos y judeo-cristianos afirman, sino para cumplirla, es decir, para llevar a plenitud lo que está latente en la ley.

— Cumplir la ley significa superarla. La interpretación de Jesús no destruye la Ley, sino que le da una consistencia mayor que la que tienen cielo y tierra. Por medio de esa nueva interpretación de la Ley, los cristianos que están en el fondo de Mateo se fueron separando de los fariseos, no para abandonar el judaísmo, sino para fundar una nueva y más honda interpretación de sus leyes básicas.

Las seis antítesis concretas.

En este contexto se entienden las seis antítesis que desarrollan la formulación anterior, antítesis que son para Mateo una aportación específica de Jesús al judaísmo (y al despliegue de la verdad del hombre. Quizá más que antítesis se podrían llamar síntesis, porque en general no niegan la ley anterior, sino que la profundizan.

(a) Mt 5, 21-26. No matar.

Texto base. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado.
Añadido eclesial. [Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “renegado”, merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.]

Lo que se dijo a los antiguos (¡no matar!) es para Jesús insuficiente. No basta con evitar el asesinato externo, sino que es necesario que los hombres superen todo tipo de ira y violencia contra el prójimo. El Papa Francisco ha interpretado esta antítesis en su Exhortación Evagelii Gaudium diciendo que el mundo capitalista “está peleado con los pobres”, condenado a muerte a millones de personas.

(b) Mt 5, 27-30. No adulterar.

Texto base. Habéis oído el mandamiento “no cometerás adulterio”. Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior.
Añadido eclesial. [Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno.

Evidentemente, la ley condena el adulterio desde la perspectiva del esposo (porque a la mujer se le considera propiedad del varón), no por la posible maldad del placer erótico, sino para que sea posible un amor personal, permanente, entre el esposo y la esposa. Pues bien, Jesús no sólo se opone a un tipo de adulterio externo, sino que quiere que los esposos (varón y mujer) se quieran y deseen en plenitud, descubriendo y gozando en su deseo-amor la más honda riqueza de la vida. En amor en este plano es un compromiso de entrega total, de persona a persona, como Dios que se entrega en amor a los hombres

(c) Mt 5, 31-32. Ley de divorcio.

Texto base. Está mandado: “El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio.” Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.]
Añadido eclesial: Excepto en caso de impureza (porneia, infidelidad o prostitución).

Va en la misma línea de la anterior. La ley en cuanto tal sirve para restringir el derecho absoluto del varón, al que se le pide ofrecer un documento legal a la mujer a la que despide. Pues bien, Jesús va en contra de esa ley, para situar el matrimonio en el plano del compromiso definitivo de amor de un hombre y de una mujer. Amor del todo y para todo tiempo, eso quiere Jesús que sea el matrimonio. En este contexto introduce Mateo la cláusula restrictiva «a no ser en caso de fornicación [porneia]», que puede entenderse de diversas formas, pero que sirve para destacar el valor de la unión matrimonial por encima de una norma legal; el matrimonio en sí es indisoluble, pero en el caso de que esté roto irremisiblemente por porneia no tiene sentido mantenerlo.

(d) Mt 5, 33-37. No perjurarás.

Texto base. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus votos al Señor”. Pues yo os digo que no juréis en absoluto
Añadido eclesial: [ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo.] A vosotros os basta decir “si” o “no”. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.”

La ley exige mantener el juramento, como acto religioso (pues Dios mismo es quien avala los juramentos). La prohibición de Jesús (¡no jurarás!), matizada por el mismo Mt en otro contexto (Mt 23, 16-22), tiene un sentido básicamente religioso: Dios no está ahí para avalar los juramentos, sino que tiene valor en sí mismo, por encima de ese tipo de palabras sagradas. La verdad religiosa del hombre se sitúa en el plano de la vida profana, sin necesidad de introducir una palabra religiosa (de juramento) para ratificar por ella las relaciones humana.

Las dos siguientes antítesis aparecen el próximo domingo. Leer más…

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La letra mata, el espíritu da vida. Domingo 6 TO. Ciclo A. 16 de febrero 2014.

Domingo, 16 de febrero de 2014

864596401f1da4bf230bff26ae9f542563304aa674750873ffb5d084e9ea0958Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Las bienaventuranzas y las parábolas de la sal y la luz, leídas en los domingos anteriores, forman la Introducción al Sermón del Monte. Hablan de quiénes pueden entender el mensaje del Reino de Dios y de dos peligros que les acechan. A partir de este momento es cuando Mateo entra propiamente en materia. Va a presentar la oferta religiosa de Jesús, contraponiéndola a la de los escribas, los fariseos y los paganos. Y esto puede suscitar en el público o el lector la sospecha de una doctrina revolucionaria, en desa­cuerdo con la tradición de Israel.

Mateo lo tranquiliza. No ocurre nada de eso.

No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.

La Ley y los Profetas representan para un judío el mensaje de Dios, sus promesas, la alianza con él, la salvación. Jesús no viene a suprimir nada de esto, sino a darle plenitud. No hay que tener miedo a su doctrina.

Más aún. Su enseñanza es tan importante que quien se salte uno de sus preceptos mínimos será mínimo en el Reino de Dios; quien los cumpla será grande en ese Reino.

Estas palabras desconciertan a muchos lectores y comentaristas porque Jesús parece defender hasta las normas más pequeñas del AT, en contra de lo que ocurre a lo largo del Evangelio. Creo que esto se debe a un error de interpretación. Cuando Jesús condena «al que se salte uno de estos preceptos mínimos» no se refiere a los preceptos del AT sino a los que el va a indicar a continuación. Jesús no está defendiendo la letra del AT, sino su espíritu.

Ese espíritu del AT también intentaban vivirlo otros grupos de la época, como los escribas y fariseos. Pero Jesús está en desacuerdo con ellos y lo advierte claramente desde el principio:

Os lo aseguro: Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Es un desafío durísimo, que exige aclaración. A eso dedica el evangelista las secciones siguientes, donde habla de la actitud cristiana ante la ley (contra los escribas) y de la actitud cristiana ante las obras de piedad (contra los fariseos). En la liturgia de este domingo y del siguiente sólo se recoge el tema de la ley.

1. Los escribas

Sociológicamente, los escribas constituyen un grupo muy heterogé­neo, al que pertenecen sacerdotes de elevado rango, simples sacerdotes, miembros del clero bajo, de familias importantes y de todos los estratos del pueblo (comerciantes, carpinteros, constructores de tiendas, jornaleros). Incluso encontramos gente que no eran de ascendencia israelita pura, sino hijos de madre o padre convertidos al judaísmo. El poder de los escribas radica en exclusivamente en su ciencia. Quien deseaba ser admitido en la corporación debía hacer un ciclo de estudios de varios años. Generalmente, desde los 14 años de edad dominaba la exégesis de la Ley (Pentateuco). Pero la edad canónica para la ordenación eran los 40 años. A partir de entonces estaba capacitado para zanjar por sí mismo las cuestiones de legislación religiosa y ritual, para ser juez en procesos criminales y tomar decisiones en los civiles, bien como miembro de una corte de justicia, bien indivi­dualmente. Tenía derecho a ser llamado rabí. Y se les abrían los puestos claves del derecho, de la administración y de la enseñan­za.

2. El peligro del legalismo

A pesar de la gran estima de que gozan entre la gente, a Jesús no le resultan simpáticos. No quiere que sus seguidores se parezcan a los escribas, ni que los puedan confundir con ellos. Porque en su postura existe un peligro gravísimo de legalismo, es decir, de exaltación de la ley y de la norma por encima de todas las cosas. Al legalismo, se puede llegar por dos caminos muy parecidos:

a) Buscando seguridad humana. Una persona inmadura, con miedo a correr riesgos, prefiere que le indiquen en cada momento lo que debe hacer. Cuantas más normas, mejor, porque así no se siente insegura.

b) Buscando seguridad religiosa. Estas personas conciben la salvación como algo que se gana a pulso, a base de esfuerzo, cumpliendo en todo momento la voluntad de Dios. Esta voluntad de Dios no la conciben como una actitud global en la vida, sino concretada en una serie de actos. Cuantas más normas me dicten, mejor conoceré lo que Dios quiere y me resultará más fácil salvarme.

En lo anterior hay cosas buenas y malas. Pero lo más grave es que la persona amante de las normas corre el peligro de quedarse en la letra de la ley, sin profundizar en su espíritu, que es más exigente. Por ejemplo, la ley manda no comer carne los viernes de cuaresma. Y se queda tranquila con cumplir la letra de la ley, pero no le preocupa comer langosta o gambas. La ley manda ir a misa los domingos y días de fiesta, y la cumple a rajatabla; pero quizá no dedica ni un minuto a Dios durante el resto de la semana.

Otro grave riesgo de la mentalidad legalista es que, con la ley en la mano, se puede machacar al prójimo y amargarle la existen­cia. Se critica al que no vive como uno considera conveniente, se lo condena, incluso se lo persigue.

3. La crítica de Jesús al legalismo

Para combatir esta postura legalista y enseñar a sus discípulos a actuar cristianamente, Mateo pone en labios de Jesús seis casos concretos, referentes al asesinato, adulterio, divorcio, juramen­to, venganza y amor al prójimo (Mateo 5,21‑48). Este domingo se leen los cuatro primeros; los dos últimos, el domingo próximo.

En el primer caso, asesinato, Jesús lleva la ley a sus consecuencias más radicales.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil’, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “renegado”, merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.

El quinto mandamiento prohíbe matar. La mentalidad legalista, ateniéndose a la letra, se contenta con no hincarle un puñal al prójimo. Jesús dice que el espíritu del mandamiento va mucho más lejos. Lo importante no es sólo respetar la vida física del prójimo, sino también toda su persona. El mandamiento hay que interpretarlo en un sentido muy amplio, que prohíbe también el trato airado, el insulto y la calumnia. Este tema es para Jesús tan importante, que añade una consecuencia práctica: «Si yendo a presentar tu ofrenda al altar…»

En el segundo caso, adulterio, Jesús también interpreta el mandamiento de forma radical.

Habéis oído el mandamiento “no cometerás adulterio”. Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior.
Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno. Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno.

La letra de la ley sólo se fija en el hecho físico. Pero Jesús va a su espíritu profundo, teniendo en cuenta incluso el peligro remoto de caer. Por eso añade una de las frases más duras del evangelio: «Si tu ojo derecho te pone en peligro…» Estas palabras no hay que entenderlas literalmente, pero reflejan la importancia que tiene el tema para Jesús.

En el tercer caso, divorcio, Jesús anula la ley en vigor.

Está mandado: “El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio. “
Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.

El texto exigiría un comentario muy detenido y técnico. Conviene recordar que, en tiempos de Jesús, el divorcio era algo reservado casi exclusivamente al hombre. Por otra parte, la cuestión se había convertido en tema de disputa entre distintas escuelas rabínicas, unas de mentalidad muy amplia; otras, muy estricta. Para Jesús, el matrimonio es demasiado sagrado, y la situación de la mujer repudiada demasiado trágica, para que se convierta en tema de discusión. Y suprime de un plumazo la ley del divorcio, excep­tuando el caso de porneia (término que se presta a diversas traducciones: «impureza», «unión ilegal», «adulterio»).

En el cuarto caso, juramento, también anula la ley.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus votos al Señor”. Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir “sí” o “no”. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.

Jesús se mueve en una sociedad que usa y abusa del juramento. Continuamente, en la plaza, en la calle, en la casa, se jura invocando el nombre de Dios, el cielo, la tierra, Jerusalén… Jesús considera esto una falta de respeto y una estupidez. Porque el hombre, al jurar, está invocando algo que no le pertenece, de lo que no puede disponer.

Y, al mismo tiempo, puede encubrir con el juramento una mentira. El discípulo de Jesús tiene que moverse en una honradez y sinceridad tan absolutas que le baste decir sí y no. (Es curioso que, actualmente, los que se presentan como cristianos juran; y los que se presentan como laicos, prometen).

En resumen, Jesús combate la postura legalista llevando el mandamiento a sus últimas conse­cuencias o anulando la ley en vigor. El próximo domingo veremos otro recurso: cambiar la ley por una norma más exigente.

* * *

La primera lectura, del Eclesiástico, corrobora lo que dice el comienzo del evangelio sobre la alternativa de cumplir o no cumplir la voluntad de Dios.

Si quieres, guardarás los mandatos del Señor, porque es prudencia cumplir su voluntad; ante ti están puestos fuego y agua: echa mano a lo que quieras; delante del hombre están muerte y vida: le darán lo que él escoja. Es inmensa la sabiduría del Señor, es grande su poder y lo ve todo; los ojos de Dios ven las acciones, él conoce todas las obras del hombre; no mandó pecar al hombre, ni deja impunes a los mentirosos.

Todos tenemos la posibilidad de elegir entre el fuego y el agua, la muerte y la vida, ser pequeño o grande en el Reino de Dios. La última frase, Dios «no deja impunes a los mentirosos» puede aplicarse muy bien a lo que dice Jesús de los legalistas.

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“Dios nos libre de según qué cardenales”, por Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara.

Domingo, 16 de febrero de 2014

papa-Francisco-330x350Leído en la página web de Redes Cristianas

Con estos amigos, al Papa no le hacen falta enemigos. Los cardenales tienen, todos, un título de una iglesia romana. Son una especie de cabildo de la diócesis de Roma. Es decir, como consiliarios del Pontífice en su condición de Obispo de Roma. Pero tienen un problema: que envejecen. Y por muy cardenal que sea uno, no está exento de los achaques de la edad. Y el más benévolo de éstos es el chocheo. Yo no sé si no debería haber una especie de ITV cardenalicia, cada año, para retirarles esa condición pública de honor. Porque si fuera uno cualquiera, tomando una buena cerveza en una cervecería de Colonia, el que ha proferido una auténtica barbaridad, que más abajo aclaro, no se habría montado el revuelo que se ha organizado.

Pero es que ha sido el cardenal de Colonia, Joachim Meisner, el que ha soltado esta perla, en una reunión con una comunidad neo-catecumenal: “Cada una de vuestras familias vale fácilmente por tres familias musulmanas”. Este señor cardenal, de 80 años, no debe haber leído el Evangelio, o lo ha olvidado. Ni la Biblia, en la que, insistentemente, se recuerda que es Dios quien escruta el corazón, y los riñones, y la mente, y los entresijos de las personas. Alguien tendrá que advertir a sus eminencias, -otro título fantásticamente evangélico-, que no son quienes para juzgar a nadie, ni a título individual ni familiar. Y, de paso, repetirle aquello de que “las prostitutas os precederán en el Reino de Dios”.

Hace unos días fue en nonato cardenal Sebastián, a quien, por cierto, el parlamento de Navarra le ha dedicado una especie de moción de censura por sus palabras, el que despotricó, sin medida, y sin ápice de misericordia, contra las mujeres que abortaban, como si ese fuese un trago dulce y agradable, y contra los homosexuales, y el feminismo. O el cardenal de Lima, Juan Luis Cipriani Thorne, quien llegó a afirmar que los derechos humanos son una “cojudez”, (estupidez, idiotez, en el lenguaje coloquial peruano).

¡Ojalá que el papa Francisco pueda acabar con todo este escándalo de tanto príncipe y eminencia en su Iglesia! Alguno puede pensar, objetándome: ¿Es que los títulos y los honores son malos en la Iglesia? Malos, no sé. Pero antievangélicos, seguro, desde luego, con toda seguridad. Hablando de los poderes y gobernantes del mundo, criticándolos, por su abuso y su codicia, termina: “pero entre vosotros, no sea así. El que quiera ser el primero, sea el último, y el servidor de todos”. Es chocante, y nos debería extrañar a todos, que lo que más llama la atención, y a algunos molesta, y a otros escandaliza de Francisco, es que demuestre sin rubor que cree, confía, y quiere pautar su actuación eclesial por el Evangelio. Sin querer hacer de menos a sus antecesores en la sede romana, es preciso decir que si los papas, durante siglos, han creído en el Evangelio, han tenido serios problemas para demostrarlo, con esa sacralización que han permitido de su persona. Nunca debían permitir el tratamiento cotidiano de “Santo Padre”. Santo solo Dios, y, todos los bautizados, por participación en la santidad divina.

Y volviendo a los cardenales, el hecho de su elevación, por tradición, a alturas principescas y eminentes, ya es, de por sí, como he dicho, un tremendo hándicap para vivir la sencillez y el servicio que nos enseñó Jesús en el Evangelio. Pero la cosa se complica cuando, como hemos visto más arriba, esas alturas provocan una altivez y orgullo desmedidos, que los hace capaces, o se lo creen, de juzgar, condenar, y pontificar sobre cualquier aspecto de la vida, sobre todo de índole moral, social y político. Me recuerda, y me inclina, demasiadas veces, a da la razón, a un buen periodista, bueno como profesional, pero con tantas luces de análisis crítico como mala leche, cuando escribió: “Pero fulano, que es cardenal, ¿puede creer en Dios?”. Pero esta no es de las veces en que consienta que el agudo columnista me incline a esa duda temeraria.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

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El Papa expulsa a un sacerdote pederasta italiano.

Domingo, 16 de febrero de 2014

marco-mangiacasale-expulsion-130214-gLeemos en Religión Digital:

Se anticipó a la Justicia italiana

Culpable de haber abusado de cuatro menores

La sanción aplicada fue de “reducción al estado laical” que lo alejará definitivamente del sacerdocio

El Papa Francisco se anticipó a la justicia italiana y ordenó la expulsión del sacerdote Marco Mangiacasale, hallado culpable de abusos sexuales contra menores en un proceso eclesiástico.

El presbítero de la diócesis de Como, en el norte de Italia, se encuentra en espera de la sentencia definitiva en la justicia civil que ya lo encontró culpable de haber abusado de cuatro menores en dos grados distintos de juicio, condenándolo a tres años, cinco meses y 20 días de cárcel.

Normalmente los tribunales del Vaticano esperan el resultado final en la justicia civil, si existe un proceso en curso, antes de dictar sentencia. En este caso se obvió la espera, lo cual permite intuir que las pruebas contra el imputado eran contundentes.

La sanción aplicada fue de “reducción al estado laical” que lo alejará definitivamente del sacerdocio, prohibiéndole cualquier posibilidad de celebrar misa, administrar sacramentos o estar en contacto con menores en el ámbito eclesiástico.

El procedimiento contra el ahora expárroco y ecónomo de la iglesia de San Giuliano llegó firmado directamente por el Papa y el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Ludwig Mueller.

Ya el 5 de abril de 2013 Francisco había asegurado, con una nota pública, su decisión de continuar con la política de “tolerancia cero” emprendida por su predecesor, Benedicto XVI, que entre 2011 y 2012 dictaminó la expulsión de 400 sacerdotes culpables de estos delitos.

Esto no obstante las críticas de un comité para los derechos del niño de Naciones Unidas, que apenas unos días atrás emitió un duro reporte en el cual sugirió que la Santa Sede perpetuó una política de silencio que agravó el problema de los abusos en la Iglesia.(RD/Agencias)

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Juan Rubio, Director de Vida Nueva: “Es un drama que el rebaño de la Iglesia sea la bolsa de votantes del PP”

Domingo, 16 de febrero de 2014

1392415444193juanrubiodnEl periodista y sacerdote Juan Rubio.- RTVE

Leemos en Público:

ALEJANDRO TORRÚS

“Es un drama que la Iglesia sea identificada con un gobierno de derechas y conservador”

“La Iglesia negocia mejor con un gobierno de izquierdas que con una derecha sin dios”

El sacerdote y periodista Juan Rubio publica ‘El fin de la era Rouco’, un análisis de la labor desempañada por Rouco Varela como cardenal de Madrid durante los últimos veinte años y presidente de la Conferencia Episcopal Española durante los últimos quince.

Juan Rubio es una de esas personas que habla menos de lo que sabe e inicia frases que después prefiere callar. Quizá lo haga por precaución ante la prensa, mundo que él domina a la perfección como director de Vida Nueva, o quizá por respeto hacia su confidente. Sacerdote de la diócesis de Jaén, Rubio ha sido y es un magnífico espectador de todo lo que sucede en el mundo eclesiástico gracias a su papel periodístico y a través de las amistades que ha ido trabando a lo largo de una vida. Entre ellas, la de un argentino, que hace poco tiempo fue elegido papa y que se dio a conocer con el nombre de Francisco.

Rubio salta de un tema de conversación a otro. Lo mismo habla de Rouco Varela que salta a los crímenes de la Guerra Civil, que pasa a criticar lo lamentable que es el drama que viven miles de jóvenes que tienen que salir del país por falta de trabajo. “Eso también es un atentado a la vida“, denuncia. Entre respuesta y respuesta se cuelan chistes, gazapos y anécdotas de tipo personal. Entre ellas, nos permite contar una con su amigo Bergoglio cuando este sólo aspiraba al retiro. La anécdota arranca con Juan Rubio preguntando a su amigo cómo veía la Iglesia en la actualidad:

“Yo ya me voy a jubilar. La Iglesia la veo ahora mismo como el pibe que le dice a su padre y a su madre que se va de marcha. Y el padre y la madre le dictan la ley: A las 12 en casa. El pibe no llega a la una. El padre y la madre discuten. A las 2 tampoco llega y los padres siguen peleándose hasta que se van a dormir a dormitorios distintos y comienzan a recriminarse hasta problemas anteriores. La ley era que a las 12 el hijo tenía que estar en casa y la ley no se había cumplido. A las cuatro llega el pibe echando sangre. ¿Qué deben hacer los padres? ¿Regañarlo o llevarlo al hospital? Ahora misma la Iglesia los está regañando“.

Señala en la obra que la Iglesia está en un momento de cambio con la llegada del Papa Francisco. ¿Qué cambios está habiendo?

Yo creo que ya ha cambiado. El papa llegó a decir que él no entra a juzgar ciertas cosas. El papa tiene un estilo distinto de comunicación pero no es sólo marketing como alguien ha dicho. Él ya ha ido rompiendo por los niveles bajos. Como por ejemplo ha terminado con la injerencia del Vaticano en las cuestiones políticas italianas. El papa ya ha cortado todo. Está devolviendo a la Iglesia cierta lozanía que había perdido. Eso sí, a España todavía no ha llegado. En España hay que esperar a los nombramientos en Madrid y Barcelona y a que salga elegido el presidente de la Conferencia Episcopal.

Estos cambios supondrán el final de la etapa Rouco Varela. ¿Qué balance se puede hacer de los 20 años que estuvo como cardenal y los quince al frente de la Conferencia Episcopal?

Rouco Varela ha marcado una época en España. Pero hay que entender que hay personajes que marcan una época pero no por su personalidad si no porque hacen lo que se les ha pedido. En concreto, este cardenal ha marcado el ritmo que se le pedía de Roma. Juan Pablo II y Benedicto XVI son un mismo pontificado con dos caras. Este pontificado necesitaba en cada país obispos preparados intelectualmente y muy preocupados por el laicismo. En el ’94 pensaron que el arzobispo de Santiago, Rouco Varela, podía tener ese perfil. Era un hombre con la cabeza bien amueblada, era joven y España estaba en unas circunstancias que preocupaban mucho a Roma porque como puente con América Latina podía ser un laboratorio de laicismo. Eligieron a Rouco Varela no porque fuera agresivo, pero sí que es tozudo. Tiene las ideas muy claras y ha hecho lo indecible para cumplir con lo que le pidieron. Su mayor mérito ha sido cumplir lo que se le pidió.

¿Y sus grandes fracasos?

Rouco tiene tres grandes proyectos personales en su carrera y en los tres ha fracaso. El primero de ellos es impulsar un partido político o al menos impulsar una rama católica dentro del PP. Este objetivo se materializa, sobre todo, en el Congreso de Valencia con Eugenio Nasarre al frente. Lo ha intentado otra veces, pero siempre ha fracaso. Ahora bien, sí es cierto que puede tener alguna influencia en algunos diputados católicos. Pero poca cosa.

El segundo objetivo era tener un medio de comunicación potente. Creo que también ha fracasado. La COPE ha sido un desastre. No le salió lo que él quería. A Jiménez Losantos lo tuvo que echar y echarlo fue un fracaso. Ahora mismo 13 TV y la Cope se tienen que ir moderando porque los obispos ya no están dispuestos a tolerar ciertas cosas. Fue Roma quien pidió que se solucionara la situación Jimenez Losantos. No el papadirectamente pero sí fue desde Roma. Le dicen que hay que arreglarlo porque la Iglesia no puede estar en conflicto permanente con ningún Gobierno sea del color que sea. Leer más…

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Guerra abierta en la iglesia anglicana por el trato a los personas LGTB, mientras el azobispo de Canterbury eqipara homofobia y racismo. Justin Welby

Domingo, 16 de febrero de 2014

noticias_file_foto_721377_1391171083La Iglesia anglicana no está a favor de los matrimonios gays. Ni mucho menos. Se opusieron a su aprobación en Inglaterra y siguen defendiendo las parejas tradicionales. Pero la cabeza de la Iglesia Anglicana, el arzobispo de Canterbury Justin Welby, está abanderando, de manera parecida al Papa Francisco, una visión más cercana a los gays, hasta el punto de comprometerse a luchar contra la homofobia o de regañar a los obispos africanos por su actitud hacia la población LGBT. En muchos casos, como en Nigeria o Uganda, los líderes de esta confesión están apoyando la persecución legal a la homosexualidad. Welby va a ir de visita a África próximamente y ha recordado a estos religiosos sus compromisos contra la discriminación. Pero lejos de aceptar la reprimenda, los obispos africanos han amenazado con la secesión.

El primado de Uganda, Stanley Ntagali ha sido el primero en responder. “Esperamos sinceramente que los Arzobispos y los cuerpos de gobierno de la Iglesia de Inglaterra darán un paso atrás del camino en el que se han puesto, para que la Iglesia de Uganda pueda mantener la comunión con nuestra Madre Iglesia”, ha explicado el religioso, que recuerda que ellos abogaron por revisar las leyes antigay ugandesas y por eliminar la pena de muerte del texto. A los primados africanos les preocupa especialmente el debate abierto sobre el informe Pilling, un estudio realizado dentro de la Iglesia en Inglaterra que aboga por dar bendiciones a las parejas gays.

Un grupo de responsables de la Iglesia se ha reunido esta misma semana para decidir si podrían dar estas bendiciones (una propuesta que está lejos de aprobarse) y terminaron con un nuevo compromiso contra la homofobia. “Estamos unidos en reconocer la necesidad de que la Iglesia se arrepienta de las actitudes homófobas que a veces ha fallado en reprochar y en afirmar la necesidad de mostrarse firmes contra la homofobia en cualquier lugar o momento que se encuentre”.

Estas recomendaciones y la propia existencia del informe Pilling están siendo muy criticadas por los responsables religiosos africanos. El obispo kenyata Eliud Wabukala ha criticado la reunión alegando que las Escrituras ya dejan clara la postura de la Iglesia y consideran que el debate interno solo llevará a la confusión. “No podemos permitir que nuestro tiempo y nuestras energías se pierdan debatiendo lo que Dios ya ha revelado claramente en las Escrituras. (…) Esto es proyectar los problemas particulares de la Iglesia de Inglaterra sobre la Comunión como un todo. (…) Sin un entendimiento claro de la autoridad bíblica y su interpretación, ese diálogo solo crea confusión y abre la puerta a un falso evangelio porque las Escrituras ya no tendrán un significado como prueba de lo que es verdadero y falso”, ha señalado.

La carta enviada por Welby también iba firmada por el Arzobispo de York, el religioso de origen ugandés John Sentamu. Welby visitará Sudán del Sur, Ruanda, Burundi y la República del Congo, pero ha enviado la carta a las cabezas de la Iglesia en todos los países africanos de la Comunión Anglicana, destacando las críticas a la actitud de la iglesia en los lugares donde se han aprobado leyes antigay. El texto recuerda el compromiso de Dromantine, en 2005. En esa reunión en Irlanda los anglicanos trataron el tema de la posible ordenación de homosexuales como sacerdotes y todos aprobaron “el apoyo pastoral y el cuidado a la población homosexual”. “La victimización y el desprecio de los seres humanos cuyos afectos resultan estar dirigidos hacia personas del mismo sexo son un anatema para nosotros. Aseguramos a los homosexuales que son hijos de Dios, amados y valorados por Él, y merecedores del mejor cuidado pastoral y amistad que podamos ofrecer”, acordaron entonces. En la carta Welby y Sentamu llaman “a los líderes de las Iglesias en estos lugares a demostrar el amor de Cristo y la afirmación de la que habla el Comunicado de Dromantine”.

Y es que los matrimonios gays siguen trayendo de cabeza a los prelados anglicanos. El Informe Pilling, un documento que anima a la Iglesia Anglicana a bendecir las uniones gays, ya ha provocado una amenaza de secesión por parte de los obispos africanos, a los que el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, cabeza de esta confesión, llamó la atención por haber apoyado las leyes antigay en el continente. El debate no ha dado fruto por el momento tampoco en Inglaterra, pero Welby ha dejado claro que no apostará por una solución políticamente correcta y de compromiso y ha llamado a los prelados a posicionarse. Welby también ha advertido que muchos verían como algo parecido al racismo no apoyar las bendiciones gays y urge a encontrar respuestas que no se basen en el miedo a lo que otros piensen.

“Ya puedo oír los argumentos que se me imponen, acerca del compromiso, acerca del punto medio de la reconciliación. Pero esta clase de amor, y la reconciliación entre diferentes grupos que esto demanda e implica, no es cómoda, confortable y de medias tintas. Es excepcionalmente angulosa, extraordinariamente exigente y proclive a llevarnos en muchas partes del mundo alrededor nuestro a una profunda impopularidad o rechazo”, ha explicado el prelado en su discurso ante el Sínodo General de esta confesión.

Welby ha puesto sobre la mesa los argumentos enfrentados, recordando la misma comprensión que ya puso sobre la mesa sobre el choque entre la posición de la iglesia y lo que la mayoría de la gente encuentra aceptable y justo. “Hay un gran miedo entre algunos, aquí y alrededor del mundo, de que esto va a llevar a traicionar nuestras tradiciones, a negar la autoridad de las Escrituras, a la apostasía por no usar una palabra muy fuerte. También hay un gran miedo a que nuestras decisiones nos lleven al rechazo de las personas LGBT, a la irrelevancia en una sociedad cambiante, a un comportamiento que muchos verían parecido al racismo. Tenemos que encontrar un camino hacia delante. Esto no se puede hacer desde el miedo. Cómo vayamos hacia delante importa profundamente, así como adonde lleguemos”, ha señalado el arzobispo.

En una reunión anterior, los obispos reunidos para tomar una decisión no fueron capaces de aportar una solución al respecto y acabaron su encuentro renovando su compromiso genérico contra la homofobia. Pero el arzobispo de Canterbury quiere que esta cuestión siga estando en el centro del debate. La toma de una decisión no se ha cancelado, sino tan solo pospuesto hasta una nueva reunión.

Fuente Ragap (1, 2)

Foto: Welby y Wabukala en un acto anterior. (GAFCON)

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Se suceden los ataques contra homosexuales en Nigeria por parte de hordas homófobas.

Domingo, 16 de febrero de 2014

Nigeria_gay_sex_video_mobHabíamos recibido un durísimo video en el que se mostraba el asesinato de dos jóvenes sospechosos de ser homosexuales, ante las puertas de la misma comisaría y sin que nadie hiciera nada por impedirlo, ni tan siquiera la policía… No publicamos el video porque las imágenes son atroces pero para quien siga negando lo evidente, colocamos el enlace. Advierto, eso sí, de que son muy, muy duras.

Un grupo de exaltados apalea a los sospechosos de ser gays en la capital de Nigeria

Tras la promulgación por el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, de la ley que agrava el tratamiento penal para todo aquello relacionado con la homosexualidad en el país africano, no cesan de sucederse los actos de barbarie de la población civil contra las personas LGTB. En un barrio de la capital, Abuja, una horda enfurecida asaltó repetidamente los domicilios de doce homosexuales, a quienes terminaron por arrancar de sus casas y golpearles incluso ante las puertas de la comisaría local. Días atrás, en la localidad sureña de Port Harcourt, otros dos homosexuales fueron arrastrados fuera de su hogar y obligados a realizar actos sexuales ante una multitud agresiva.

Es evidente que la promulgación de la ley y las incendiarias declaraciones públicas de sus partidarios han avivado el clima de homofobia social en Nigeria. Si la nueva legislación ya castiga fuertemente cualquier comportamiento que revele la orientación homosexual, los fanáticos parecen haber decidido actuar, con total impunidad, contra un colectivo repetidamente vilipendiado y totalmente desprotegido. Todo ello con la aquiescencia de líderes religiosos tan relevantes como la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica nigeriana.

Incluso en las regiones del norte musulmán, donde la ley islámica establece la pena de muerte por lapidación para quienes mantengan relaciones homosexuales, las multitudes enfurecidas exigen la ejecución inmediata de quienes son acusados sin siquiera permitir la celebración de un juicio.

La conocida web de información LGTB Gay Star News daba a conocer dos nuevos hechos terribles que dan cuenta de la espantosa situación en que vive la comunidad homosexual en Nigeria.

Salvaje humillación en Port Harcourt

A finales de enero, una multitud arrancaba de su casa a una pareja homosexual en Port Harcourt, una localidad del sur del país de unos dos millones de habitantes. Amenazante, la horda de asaltantes exigía a los dos hombres que repitieran ante ellos lo mismo que estaban practicando en la intimidad de su hogar. Así, fueron obligados a masturbarse mutuamente y después realizar sexo anal, mientras la multitud les rodeaba y abucheaba aumentando la humillación pública a la que eran sometidos. Todo ello fue grabado con los teléfonos móviles y subido a las redes sociales, sin que se sepa el destino final de las víctimas. Gay Star News, que afirma haber visionado totalmente el vídeo, evitó reproducirlo para no aumentar su humillación ni exponerles a mayores peligros.

En declaraciones a la misma web, el activista nigeriano Bisi Alimi culpaba a la nueva ley de otorgar a las masas homófobas el derecho de detener a quienes sospechen que son homosexuales. La corrupción policial hace el resto. “No acuden a la Policía porque saben que la Policía simplemente se dedica a sacar dinero, así que administran el castigo ellos mismos, sin que ningún juez los haya declarado culpables”, afirmaba con contundencia.

Ataques en la capital, Abuja

Los hechos ocurridos en el barrio de Gishiri, situado en la capital nigeriana, parecen confirmar esa afirmación. Gishiri al parecer era conocido por su tolerancia con la comunidad homosexual. Sin embargo, a finales del pasado mes de enero los líderes de esa comunidad fueron avisados de que las fuerzas de la Seguridad del Estado iban a realizar una operación para arrestar y fichar a todos aquellos que fueran sospechosos de ser homosexuales.  Los miembros de la comunidad LGTB decidieron huir para no ser detenidos.

Días después, cuando comprobaron que las fuerzas policiales no actuaban, optaron por regresar, para comprobar que se había despertado un fuerte ambiente de hostilidad hacia ellos, al parecer alimentado por el hermano de un joven homosexual, a quien querían capturar. Durante dos noches, una hora de unos cuarenta hombres asaltó los hogares de doce de los miembros conocidos de la comunidad LGTB, a quienes exigían la entrega del joven. Varios fueron golpeados con palos llenos de clavos, uno de ellos incluso frente a las puertas de la comisaría local, sus hogares fueron arrasados, sus posesiones robadas.

La respuesta policial fue la detención de los homosexuales. Cuatro de ellos fueron conducidos a la cercana comisaría de Mabushi, donde fueron sometidos a un denigrante interrogatorio acerca de su sexualidad. La oficialía de la comisaría de Gishiri daba cuarenta y ocho horas a la comunidad LGTB para que abandonara el barrio “por su propia seguridad”.

Bisi Alimi declaraba al respecto: “Los crecientes ataques y la caza de brujas de las personas LGBTI en Nigeria es consecuencia del silencio de la comunidad internacional. Las personas LGBTI nigerianas viven en constante temor por sus vidas, propiedades y seres queridos. El ataque de Abuja, entre otros, es un efecto directo de la acción deliberada del Estado para criminalizar a una población muy indefensa y vulnerable. Hacemos un llamamiento a las Naciones Unidas, los Estados Unidos, el Gobierno británico, la Unión Europea, la Commonwealth y la Unión Africana para que se posicionen en defensa de las vulnerables personas LGBTI de Nigeria”.

Fuente Dosmanzanas.

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