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Los libros escolares en California contarán la Historia del Movimiento LGTB+

Jueves, 5 de octubre de 2017

california-libros-escolares-lgtb-696x522La FAIR Education Act obliga a los libros de texto de preescolar, primaria y secundaria a ser fieles a la realidad histórica del coletivo LGTB+

La Instructional Quality Commission está revisando 12 libros para determinar si cumplen con la ley.

En 2011 el gobernador por entonces de California, el demócrata Mark Leno, aprobó una ley que obligaba al estado a enseñar la historia LGTB+ en las escuelas e institutos, a alumnos que de preescolar, primaria y secundaria (el sistema K-12 -kindergarten y decimosegundo grado).

La FAIR Education Act fue una ley aprobada para, como explicó Leno en su momento, corregir “la exclusión históricamente incorrecta de los americanos LGTB+ en la enseñanza de ciencias sociales” y también para evitar que los estereotipos negativos sobre el colectivo se difundieran por los colegios, lo que provoca la creación de “entornos de discriminación y prejuicios.

California se convirtió entonces en el primer estado americano en aprobar este tipo de legislación, que ahora está llevando a la Instructional Quality Commission a trabajar mano a mano con la Our Family Coalition y la organización Equality California para revisar los libros de texto que no cumplan la ley. Por el momento, de 12 libros que se están revisando, esas organizaciones han recomendado que se excluyan del currículum escolar dos y se modifiquen algunas partes del resto.

“Esto es, literalmente, hacer historia” ha explicado Renata Moreira, directora ejectuvia de la OFC, “Hemos tenido figuras históricas que realmente tuvieron relaciones homosexuales y contribuyeron a la sociedad de forma muy positiva“; algo que muchos libros de texto ignoran totalmente.

Esta revisión de los textos está encontrando mucho apoyo en la comunidad estudiantil, especialmente entre los chavales LGTB+ que han pedido a las autoridades que sigan aplicando la ley para poder verse representados en la educación social.

Algunas de las cosas que se enseñarán en los centros educativos serán, por ejemplo, la persecución a las personas LGTB+ durante el Holocausto o el debate que hubo en el país alrededor de la política Don’t Ask Don’t Tell del ejército que permitía a las personas LGTB+ servir en el mismo siempre y cuando no hicieran pública su orientación sexual o identidad de género. Esa política fue derogada por el gobierno de Obama, lo que implicó una gran victoria para el colectivo.

Fuente | Gay Star News, vía EstoyBailando

General, Historia LGTBI, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , , , ,

Donald Trump anuncia en Twitter que prohibirá a las personas trans servir en el Ejército… según algunas fuentes, para poder pagar el muro con México

Viernes, 28 de julio de 2017

trumpCoincidiendo con EstoyBailando, queremos  mandar un afectuoso saludo a todos aquellos que apoyaron a Trump, votaron a Trump, pidieron el voto para Trump y a los que dijeron lo de que Hillary no era mucho mejor. Especialmente a los miembros de la comunidad LGTB+ como Caitlyn Jenner, Colby Keller, los del Log Cabin…

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado en Twitter que prohibirá que las personas transexuales puedan servir en el Ejército de su país. Trump revierte así las medidas antidiscriminatorias que la administración Obama anunció hace un año, y pone en peligro la carrera de todos aquellos militares trans que ya se habían atrevido a salir del armario, que se enfrentan ahora a su posible expulsión. La sorpresiva decisión de Trump supone un durísimo golpe a los derechos LGTB en Estados Unidos y avivará muy posiblemente la ola de transfobia que vive ese país.

Las personas trans constituyen el grupo más débil y vulnerable del colectivo LGTB. Cuando en diciembre de 2010 el Congreso de Estados Unidos derogó la política de “Don’t ask, don’t tell”(aunque no fue hasta septiembre de 2011 cuando la derogación entró en vigor) las personas transexuales quedaron fuera de la discusión. No fue hasta 2015 cuando el entonces secretario de Defensa anunciaba que por fin se ponía en marcha el proceso para acabar con la discriminación tránsfoba. “Tenemos soldados, marineros, aviadores y marines transexuales, verdaderos patriotas americanos, que sé que están sufriendo un gran daño debido a una política obsoleta, confusa e inconsistente, que es contraria a los valores del servicio y del mérito individual“, aseguraba entonces Ash Carter. El secretario de Defensa anunció entonces la creación de un grupo de trabajo encargado de revisar las regulaciones militares y de evaluar las implicaciones jurídicas, sanitarias y administrativas del cambio. El proceso culminó un año después. Y aunque se desconocía con exactitud a cuántas personas afectaba, algunas estimaciones situaban la cifra de personas trans que servían por entonces en el Ejército en unas 15.000, teniendo en cuenta tanto a militares en activo como reservistas.  Otros estiman que entre 2.500 y 7.000 personas transgénero sirven en las diversas ramas de las fuerzas armadas de Estados Unidos.

En junio de 2016, el entonces secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter, anunció en una rueda de prensa desde el Pentágono que “con efecto inmediato” las Fuerzas Armadas quedaban abiertas a las personas trans. Después, el Gobierno del expresidente Barack Obama fijó el 1 de julio de 2017 como la fecha para empezar a reclutar a transexuales para las tropas. Pero el Pentágono anunció apenas unas horas antes, el pasado 30 de junio, un aplazamiento de seis meses, hasta el 1 de enero de 2018, del reclutamiento de transexuales para servir en las Fuerzas Armadas. Durante este periodo iban a revisarse los planes de adhesión de transexuales y el posible “impacto” en la “preparación y poder letal” de las Fuerzas Armadas, según detalló entonces el Pentágono. Ese aplazamiento no afectaba a transexuales que ya se encuentran sirviendo en las Fuerzas Armadas y cuyo futuro es incierto con la decisión anunciada por Trump, que no precisó en sus tuits cuándo y cómo se aplicará su prohibición.

A diferencia del final de “Don’t ask, don’t tell”, que precisaba un cambio legislativo, el final de la prohibición de servir en el Ejército a las personas transexuales (teóricamente una causa de exclusión “médica”) fue, por tanto, una decisión administrativa, que la administración Obama pudo tomar sin necesidad de someterla a votación por el Congreso. Por desgracia, ello supone que el ahora presidente Donald Trump tiene capacidad de revertirla. Y así parece que va a ser, según ha anunciado en una serie de tres tuits hechos públicos  anteayer:

“Tras consultar con mis generales y con expertos militares, comunico que el Gobierno de Estados Unidos no aceptará ni permitirá personas transgénero en el Ejército. Nuestros militares deben estar centrados en la decisiva y arrolladora victoria [Trump no especifica contra quién ni contra qué] y no pueden asumir la carga que suponen los tremendos costes médicos y la perturbación que la presencia de transgéneros en el Ejército supondría. Gracias”, expresaba el republicano.

La decisión, una sorpresa

La decisión de Donald Trump, acogida con estusiasmo en redes sociales por sus seguidores más acérrimos, pillaba por sorpresa a colectivos LGTB y grupos de defensa de los derechos civiles. En los últimos días, de hecho, habían trascendido los esfuerzos del vicepresidente Mike Pence (un político marcadamente anti-LGTB) por evitar que el Congreso destinara una asignación presupuestaria a los gastos sanitarios derivados del proceso de reasignación de los militares transexuales. El sentimiento más extendido era que en etsos momentos el campo de batalla era el alcance de la financiación de estos gastos (que la administración Obama se había comprometido a asumir), pero nadie imaginaba que la mera existencia de personas trans en el Ejército estaba en la cuerda floja.

Habrá que ver cómo se articula el anuncio en Twitter de Donald Trump, dado que en este momento no se conoce documento alguno implementando la prohibición. La preocupación más inmediata es el destino de todos aquellos militares que a lo largo del último año se han atrevido a salir del armario y han hecho pública su condición de personas trans, y que si el presidente cumple su palabra se exponen a ser expulsadas del Ejército.

La decisión supone además un triunfo para la ofensiva tránsfoba que en estos momentos viven los Estados Unidos, que ya conoció una primera victoria cuando Trump, a los pocos días de jurar su cargo como presidente, revocaba las directrices emitidas en 2016 por el Departamento de Educación protegiendo a los estudiantes trans y permitía de nuevo a las escuelas que reciben fondos federales prohibirles el uso de las instalaciones que corresponden a su identidad de género. Por no hablar de los éxitos que los tránsfobos están cosechando a nivel de los estados, de los que hablaremos en una próxima entrada. En definitiva, una muy mala noticia y un peor presagio.

Durante la campaña electoral de 2016, Trump presumió de ser un “amigo” de la comunidad LGBT. Y en enero pasado, apenas unos días después de llegar a la Casa Blanca, Trump prometió la continuidad de una orden ejecutiva de Obama que prohíbe a las empresas que tengan contratos con el Gobierno federal discriminar a sus empleados LGBT.

Por su parte, Caitlyn Jenner defensora de Trump  se ha mostrado sorprendida por la decisión de prohibir a las personas trans servir en el ejército norteamericano:

Y  a su vez le han contestado en  twitter recordándole, entre otras cosas: Tía cállate. Nunca prometió luchar por ellos, solo escuchaste lo que querías oir. Te engañaste tu sola... Votaste por él. Es culpa tuya… Enhorabuena. Te engañaste a ti misma… Bienvenida a tu partido, Caitlyn. Esta es tu gente. Asúmelo.

Unas horas después escribió otro tweet donde enlazaba a un texto que ha publicado en su web criticando de forma muy suave la decisión de Trump:

A lo que alguno le ha contestado: Has deshonrado al colectivo LGTB al apoyarle. Debería darte vergüenza.

Varias fuentes republicanas confirman que Trump cedió ante el chantaje de varios congresistas republicanos y decidió prohibir a las personas trans en el ejército para asegurar la ley que financiara su muro con México.

El mismo informe que Trump utiliza para justificar el alto coste médico de los tratamientos de personas trans en el ejército revela que el Pentágono gasta 10 veces más en pastillas para la disfunción eréctil.

Donald Trump ha decidido prohibir a las personas trans servir en el ejército estadounidense argumentando que el coste de los tratamientos médicos de este colectivo es demasiado alto para que lo cubra el ejército. Gracias a un artículo publicado por la web Politico, sabemos que en realidad la decisión de Trump se ha tomado para asegurarse la financiación de una de las mayores promesas electorales del presidente: construir el muro con México.

Los congresistas republicanos están preparados para presentar en el Congreso una ley con la que asegurarse la financiación del muro, ley que peligraba porque algunos republicanos más extremistas querían condicionar su voto a esta ley a que el gobierno revirtiera la decisión de Obama y se prohibieran las operaciones de reasignación de sexo financiadas por el Pentágono para las personas trans que formaran parte del ejército. Ante ese problema los líderes republicanos acudieron al presidente, que no dudó en conceder a esos congresistas lo que pedían a cambio de asegurar que su mayor promesa electoral no caía en saco roto. Como explica una fuente del partido a Politico: “Es como si alguien le hubiera pedido a la Casa Blanca que encendieran una vela y la Casa Blanca hubiera prendido fuego a toda la mesa.

Para justificar la decisión de dejar fuera de servicio a 15.000 soldados trans y decir que ninguna persona trans es apta para servir en el ejército la Casa Blanca se ha basado en un informe de la corporación Rand que dictaminó que el coste anual de los tratamientos de las personas trans rondaba los 8,4 millones de dólares. Resulta curioso que Trump justifique ese ahorro diciendo que es un coste enorme para el ejército cuando, como han demostrado desde el New York Times, esos 8,4 millones son una nimiedad (entre un 0,0004% y un 0,017%) entre los los casi cincuenta mil millones de dólares con los que se financia la salud de los militares:


Para que te hagas una idea de lo absurdo que resulta justificar la transfobia de algunos republicanos con el coste de los tratamientos médicos (que en ese gráfico de ahí arriba directamente casi ni se ve), ese mismo informe de Rand señaló que en 2014 el Pentágono se gastó diez veces más dinero en medicamentos para tratar la disfunción eréctil de los soldados: 84 millones de dólares. Sólo en Viagra, uno de los medicamentos que receta el ejército para ese problema de salud, el Pentágono invirtió 41,6 millones de dólares.

Ya sean 8 u 84, está claro que ambos costes son totalmente asumibles en un presupuesto de cincuenta mil millones más que suficiente para garantizar la salud de todos los militares. Así que, con los datos en la mano, está claro que la decisión no se ha tomado en base a un criterio económico sino a la transfobia más evidente.

Fuente | TowleroadPinkNews/ Dosmanzanas/EstoyBailando/Cáscara Amarga

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Jeff Sessions, uno de los políticos en activo más claramente anti-LGTB de los Estados Unidos, confirmado por el Senado como nuevo fiscal general

Sábado, 11 de febrero de 2017

jeff-sessionsYa es oficial. Jeff Sessions, senador republicano por el estado de Alabama, es el nuevo fiscal general de los Estados Unidos, cargo de gran importancia en la administración de ese país (equivalente al de ministro de Justicia en otros gobiernos). Tras ser propuesto por el nuevo presidente, Donald Trump, este miércoles recibía la confirmación del Senado. Sessions, uno de los políticos en activo más abiertamente anti-LGTB, releva en el cargo a Loretta Lynch, que por el contrario demostró ser una activa defensora de la igualdad. Un cambio que simboliza lo profundo del viraje político que Estados Unidos ha experimentado. Para mal. 

Jeff Sessions no es precisamente un desconocido en la política estadounidense. Durante los ochenta fue fiscal en el sur de Alabama. Fue incluso propuesto como juez, pero tras ser acusado de realizar una serie de comentarios de tipo racista hacia los negros no logró ser confirmado. Ello no truncó su carrera política: en 1994 fue elegido fiscal general del estado de Alabama y desde 1996 es senador por ese estado, uno de los más socialmente conservadores de todo el país.

Ello hace que se conozcan perfectamente todos sus posicionamientos en materia LGTB durante las últimas tres décadas. Y aunque podrían resumirse en una sola frase (opuesto frontalmente a cualquier avance), no está de más repasarlos:

  • En primer lugar, la posición que posiblemente mejor define su homofobia: Jeff Sessions se ha opuesto públicamente y de forma reiterada a la célebre sentencia de 2003 del Tribunal Supremo de los Estados Unidos en el caso Lawrence vs. Texas. Para los que no la conozcan, se trata de la sentencia que despenalizó las relaciones homosexuales en Estados Unidos (hace ahora un año hablamos de ella con cierta extensión, al referirnos a la muerte de Antonin Scalia, uno de los jueces del Supremo que se opuso). No es de extrañar: siendo fiscal general de Alabama, el propio Sessions recurrió en 1996 a la legislación que castigaba las relaciones homosexuales en ese estado. Lo hizo con el objeto de impedir la celebración de una reunión de estudiantes LGTB (no lo consiguió: un juez federal acabó permitiendo que tuviera lugar).
  • Siendo senador, Jeff Sessions se opuso reiteradamente a la derogación de la política de “Don’t Ask, Don’t Tell”, que prohibía a las personas LGB ser miembros del Ejército a no ser que mantuviesen en secreto su orientación sexual.
  • Sessions también ha sido uno de los enemigos más encarnizados del matrimonio igualitario. Hasta el punto de que en 2004 fue uno de los promotores de una iniciativa de reforma constitucional para prohibirlo. De haber tenido éxito (hoy parece imposible, pero en aquel momento la opción estuvo realmente sobre la mesa) hoy día la Constitución de los Estados Unidos tendría una enmienda que hubiera definido el matrimonio como una institución estrictamente heterosexual. Por supuesto, en 2015, después de que el Tribunal Supremo declarase inconstitucional la prohibición a las parejas del mismo sexo de contraer matrimonio, Sessions criticó duramente la sentencia, que calificó como un acto de “suprema arrogancia” de los cinco jueces que votaron a favor por oponerse a las convicciones “que han definido el curso de la civilización occidental”.
  • Por supuesto, Sessions se ha opuesto sistemáticamente a cualquier iniciativa contra la discriminación de las personas LGTB, incluyendo la mera inclusión de los delitos por orientación sexual o identidad de género en la categoría de crímenes de odio a nivel federal (algo que no se consiguió hasta 2009, con la aprobación de la “Matthew Sephard Act”. A la que Sessions se opuso con su voto).
  • Jeff Sessions también se ha opuesto activamente a cualquier iniciativa de financiación con fondos federales de programas de educación sexual para prevenir la infección por VIH y otras ITS.

Todos los senadores republicanos y un demócrata votan a favor

Este es el nuevo fiscal general de los Estados Unidos, propuesto por Donald Trump (que incluso llegó a barajar su nombre como uno de los posibles candidatos a la vicepresidencia) y confirmado por el Senado, con el voto de todos los senadores republicanos (incluso los supuestamente “moderados”) y del senador por Virginia Occidental Joe Manchin, de convicciones conservadoras pese a su adscripción oficialmente demócrata.

Si ya el perfil de Sessions es fuertemente homófobo, su nombramiento adquiere un valor especialmente simbólico de la era Trump si se tiene en cuenta que su antecesora Loretta Lynch, primera mujer afroamericana en desempeñar ese cargo, trabajó activamente en favor de los derechos de las personas LGTB. La rotundidad de su posicionamiento frente a la ley anti-LGTB de Carolina del Norte marcó, en este sentido, un antes y un después. Lynch, de hecho, presentó una demanda federal por violación de los derechos civiles contra Carolina del Norte y su entonces gobernador, Pat McCrory, entre otras instituciones del estado. Una demanda a la que mucho nos tenemos espera un futuro oscuro con Sessions como fiscal general.

Fuente Dosmanzanas

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La administración Obama anunciará esta semana el fin de la prohibición de servir en el Ejército a las personas trans

Jueves, 30 de junio de 2016

175206-01_12_2012_13_10_55_289716084La administración Obama anunciará oficialmente esta misma semana el final a la prohibición de servir abiertamente en el Ejército de los Estados Unidos a las personas trans, según adelantaba el pasado viernes USA Today. La noticia llega cinco años después del final del “Don’t ask, don’t tell”, la ley que obligaba a los militares gais, lesbianas y bisexuales a mantener en secreto su orientación. Un retraso que muestra de nuevo que las personas trans constituyen el grupo más débil y vulnerable del colectivo LGTB.

La política de “Don’t ask, don’t tell” fue derogada por el Congreso de los Estados Unidos en diciembre de 2010, después de un complicado proceso de discusión, aunque no fue hasta septiembre de 2011 cuando la derogación entró en vigor. Quedaban fuera sin embargo las personas transexuales. De hecho, no fue hasta hace un año cuando el secretario de Defensa Ash Carter anunciaba que por fin se ponía en marcha el proceso para acabar con la discriminación tránsfoba. “En una época en la que la experiencia ha enseñado a nuestras tropas que la cualificación más importante es su disposición a cumplir son su trabajo, nuestros oficiales y personal alistado se enfrentan a regulaciones que les transmiten lo contrario. Es más, tenemos soldados, marineros, aviadores y marines transexuales, verdaderos patriotas americanos, que sé que están sufriendo un gran daño debido a una política obsoleta, confusa e inconsistente, que es contraria a los valores del servicio y del mérito individual“, aseguraba Carter.

El secretario de Defensa anunciaba entonces la creación de un grupo de trabajo, formado por civiles y militares y liderado por el subsecretario de Personal del Departamento de Defensa, Brad Carson, encargado de revisar las regulaciones militares y de evaluar las implicaciones jurídicas, sanitarias y administrativas del cambio. Entre ellas, cómo abordar el cambio en lo referido a uniformidad, alojamiento o uso de instalaciones, pero también, por ejemplo, hasta qué punto el Ejército estará obligado a sufragar el coste de eventuales procesos de reasignación de sexo de sus miembros transexuales, así como el entrenamiento y estándares físicos que se les exigirán durante el proceso de transición.

El proceso que se inició el año pasado debía culminar con el anuncio oficial del fin de la prohibición, aunque mientras tanto cualquier decisión sobre la expulsión de militares que ya formen parte del mismo debía ser evaluada por el propio Brad Carson, en lo que fue interpretado como una especie de “moratoria oficiosa”. Se desconoce cuantas personas transexuales sirven en la actualidad en el Ejército estadounidense, pero algunas estimaciones sitúan la cifra en unas 15.000, teniendo en cuenta tanto a militares en activo como reservistas.

El proceso por fin parece haber concluido. Según fuentes de USA Today, el anuncio se producirá oficialmente esta semana, antes de que concluya oficialmente el mes del Orgullo LGTB en la administración estadounidense (y que el Departamento de Defensa también celebra). El final de la prohibición estará vigente desde el primero de julio, aunque se abriría un periodo de transición de un año para que los diferentes cuerpos del Ejército hagan las modificaciones pertinentes.

A diferencia del final de “Don’t ask, don’t tell”, que precisaba un cambio legislativo, el final de la prohibición de servir en el Ejército a las personas transexuales (teóricamente una causa de exclusión “médica”) es una decisión administrativa. Ello no significa que no vaya a ser polémica, aunque la administración Obama se ha preocupado de trabajar internamente con los militares para minimizar la previsible oposición de muchos de ellos.

Otro elemento que habrá que tener en cuenta es la reacción de los republicanos, especialmente en un momento en que la oposición a los derechos de las personas trans parece haberse convertido en seña de identidad de su sector más reaccionario. No conviene olvidar que los republicanos controlan el Congreso, y bien podrían intentar promover iniciativas que obstaculicen el proceso.

En este sentido, habrá que ver cuáles son los detalles concretos. Mac Thornberry, representante republicano por Texas y presidente del Comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes, ya expresó en su momento su preocupación por los costes del proceso, así como por la cobertura sanitaria que el Ejército daría a sus miembros transexuales, y el pasado viernes, tras conocerse la noticia, expresó su desagrado porque “el secretario Carter haya puesto la agenda política de una administración saliente” por encima de las que a su juicio son verdaderas necesidades militares. Confiemos en que todo discurra por cauces razonables y se ponga por fin punto final a una discriminación intolerable.

Fuente Dosmanzanas

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Eric Fanning, abiertamente gay, confirmado por fin por el Senado como secretario del Ejército de los Estados Unidos

Sábado, 21 de mayo de 2016

150918-eric-fanning-430p_da65de2762cfa7dda20831d39469dc3a.nbcnews-ux-600-700Tras meses de espera, el Senado de los Estados Unidos ha confirmado a Eric Fanning, abiertamente gay, como secretario del Ejército de los Estados Unidos. Fanning, propuesto por el presidente Barack Obama en septiembre de 2015, es la primera persona abiertamente LGTB que alcanza dicho rango en la cúpula de defensa estadounidense.

The United States Army, en su denominación original, es la mayor de las divisiones de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos (que también se componen de la Marina, la Fuerza Aérea o el cuerpo de marines). Sería por tanto equivalente al Ejército de Tierra español. El secretario es nominado directamente por el presidente de los Estados Unidos, debiendo recibir la aprobación del Senado, y se sitúa en el escalón inmediatamente inferior al del secretario de Defensa de los Estados Unidos (el “ministro” de Defensa, en terminología europea).

Fanning, de 47 años, lleva más de dos décadas trabajando en seguridad nacional, y en los últimos años ha ocupado diversos cargos en el organigrama de Defensa de la administración Obama. Ha sido subsecretario de la Fuerza Aérea entre 2013 y 2015, asistente especial del actual secretario de Defensa, Ash Carter, y desde junio de 2015 ha ocupado la posición de subsecretario del Ejército, el mismo cuerpo del que ahora será secretario.

Por otra parte, Fanning no solo es abiertamente gay, sino que ha estado comprometido en el pasado con el activismo LGTB. Ha sido miembro del Gay & Lesbian Victory Fund, organización que da soporte y ayuda a promocionar a candidatos abiertamente LGTB que se presenten a las diferentes elecciones (con independencia de cual sea su partido, siempre que no defiendan políticas contrarias a los derechos LGTB).

La propuesta de nombramiento de Fanning llegó pocas semanas después de que el secretario de Defensa confirmase la intención de la administración Obama de poner punto final a la prohibición de servir abiertamente en el Ejército a las personas trans (pendiente aún de ser implementada por completo) y cuatro años después de que entrase en vigor la derogación de la política de “Don’t ask, don’t tell” (decidida por Congreso de los Estados Unidos en diciembre de 2010), que obligaba a los militares gais, lesbianas y bisexuales a mantener en secreto su orientación sexual. Y aunque Fanning es un civil y esta política no le hubiese afectado en cualquier caso, su nombramiento (y por fin su confirmación, una vez que la mayoría republicana en el Senado ha aceptado levantar el veto implícito que hasta ahora mantenía sobre él) supone sin duda un espaldarazo a la progresiva normalización de la realidad LGB. Esperemos que pronto se añada de forma plena la “T” en la vida militar de su país.

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Barack Obama propone a Eric Fanning, abiertamente gay, como nuevo secretario del Ejército de los Estados Unidos

Lunes, 21 de septiembre de 2015

150918-eric-fanning-430p_da65de2762cfa7dda20831d39469dc3a.nbcnews-ux-600-700El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ha anunciado la nominación de Eric Fanning, abiertamente gay, para ser secretario del Ejército de los Estados Unidos, el cargo civil que se sitúa al frente de dicho cuerpo. Si el Senado lo confirma, Eric Fanning, uno de los más cercanos asesores del secretario de Defensa, será la primera persona abiertamente LGTB que alcanza tal rango en la cúpula de defensa en ese país. 

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció este viernes la nominación a Eric Fanning como primer secretario del Ejército abiertamente homosexual y del hispano Ricardo Aguilera como secretario adjunto para Gestión Financiera de la Fuerza Aérea.

The United States Army, en su denominación original, es la mayor de las divisiones de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos (que también se componen de la Marina, la Fuerza Aérea o el cuerpo de marines). Sería por tanto equivalente al Ejército de Tierra español. El secretario es nominado directamente por el presidente de los Estados Unidos, debiendo recibir la aprobación del Senado, y se sitúa en el escalón inmediatamente inferior al del secretario de Defensa de los Estados Unidos.

Desde julio, Fanning había hecho las veces de subsecretario del Ejército en funciones, y este viernes Obama reconoció en un comunicado sus “años de probada experiencia y liderazgo excepcional”. “Eric aporta muchos años de probada experiencia y liderazgo excepcional a este nuevo papel”, ha declarado Barack Obama. “Estoy agradecido por su compromiso con nuestros hombres y mujeres de uniforme y confío en que ayudará a liderar a los soldados de Estados Unidos con distinción”, ha añadido. El secretario de Defensa felicitó a Fanning por su nominación y aseguró que “ha sido un placer trabajar con él y verle desarrollar su conocimiento, dedicación y experiencia como funcionario público”.

Fanning, de 47 años, lleva más de dos décadas trabajando en seguridad nacional, y en los últimos años ha ocupado diversos cargos en el organigrama de Defensa de la administración Obama. Ha sido subscretario de la Fuerza Aérea entre 2013 y 2015, asistente especial del actual secretario de Defensa, Ash Carter, y desde junio de este año es subsecretario del Ejército, el mismo cuerpo del que será secretario si como es de esperar recibe la confirmación del Senado. Fanning remplazará a John McHugh, que tiene previsto renunciar en las próximas semanas.

Por otra parte, Fanning no solo es abiertamente gay, sino que ha estado comprometido en el pasado con el activismo LGTB. Ha sido miembro del Gay & Lesbian Victory Fund, organización que da soporte y ayuda a promocionar a candidatos abiertamente LGTB que se presenten a las diferentes elecciones (con independencia de cual sea su partido, siempre que no defiendan políticas contrarias a los derechos LGTB).

La propuesta de nombramiento de Fanning llega poca semanas después de que el secretario de Defensa confirmase la intención de la administración Obama de poner punto final a la vigente prohibición de servir abiertamente en el Ejército a las personas trans y cuatro años después de que entrase en vigor la derogación de la política de “Don’t ask, don’t tell” (decidida por Congreso de los Estados Unidos en diciembre de 2010), que obligaba a los militares gais, lesbianas y bisexuales a mantener en secreto su orientación sexual. Y aunque Fanning es un civil (esta política no le hubiese afectado en cualquier caso), su nombramiento supone sin duda un espaldarazo de la administración Obama a la progresiva normalización de la realidad LGB (esperemos que pronto se añada la “T”) en la vida militar de su país.

Además, entre las nominaciones de este viernes destaca la del hispano Ricardo Aguilera, que hasta ahora era profesor de la Universidad de Defensa Nacional y había trabajado anteriormente en varios cargos de responsabilidad de gestión presupuestaria del Pentágono.

Asimismo, Obama ha elegido a dos mujeres para los puestos de subsecretarias de la Armada y de la Fuerza Aérea. Janine Davidson, experta del centro de estudios Council of Foreign Relations, ha sido nominada para el cargo de la Armada, mientras que Lisa Disbrow, subsecretaria en funciones de la Fuerza Aérea, pasaría a ocupar ese cargo de manera oficial y estable.

Fuente Agencias y Dosmanzanas

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La administración Obama anuncia el fin de la prohibición a las personas trans de servir abiertamente en el Ejército estadounidense

Sábado, 18 de julio de 2015

639x360_1413994432_000_Was8873581El Pentágono pretende levantar la prohibición a personas transexuales para ingresar en el Ejército

Según estudios, hasta 15.000 personas transexuales participan en el servicio activo del ejército, a veces con conocimiento de sus superiores.

El secretario de Defensa de los Estados Unidos, Ash Carter, ha confirmado la intención de la administración Obama de poner punto final a la prohibición de servir abiertamente en el Ejército de su país a las personas trans. Durante los próximos seis meses, el Pentágono estudiará las modificaciones regulatorias necesarias para hacer realidad en cambio a partir de 2016. Una buena noticia que llega sin embargo cuatro años después del final del “Don’t ask, don’t tell”, la ley que obligaba a los militares gais, lesbianas y bisexuales a mantener en secreto su orientación. Un retraso que muestra de nuevo que las personas trans constituyen el grupo más débil y vulnerable del colectivo LGTB.

Los líderes del Pentágono detallan los planes para levantar la prohibición a la participación de personas transexuales en el Ejército, dijeron funcionarios federales, quienes añadieron que se prevé un anuncio oficial esta semana y que el ejército tendría seis meses para determinar el impacto y trabajar los detalles y que durante esta transición, las personas transexuales aún no podrán enrolarse al ejército. Las decisiones sobre aquellos que ya están en servicio serían referidas al subsecretario de personal en el Pentágono, dijeron los funcionarios. Un funcionario de alto rango dijo que era para evitar que cualquier miembro transexual del servicio se fuera durante ese tiempo.

Varios funcionarios, bajo condición del anonimato porque no estaban autorizados a hablar del tema antes de que se finalicen los detalles, dijeron que el secretario de Defensa solicitó a su subsecretario organizar un grupo de trabajo con líderes militares y civiles para tener una visión objetiva del tema, identificar problemas y desarrollar reglas uniformes. Un funcionario de alto rango dijo que aunque el objetivo es retirar la prohibición, el secretario quiere que el grupo de trabajo analice los efectos prácticos, incluido el costo y el impacto, de haberlo, que tendría en la preparación militar.

La medida se conoce tras varias semanas de reuniones de alto nivel en el Pentágono entre altos directivos militares, secretarios y líderes del Departamento de Defensa, incluso una el lunes que involucró al secretario de Defensa y jefes de varios servicios.

La política de “Don’t ask, don’t tell” fue derogada por el Congreso de los Estados Unidos en diciembre de 2010, después de un complicado proceso de discusión, aunque no fue hasta septiembre de 2011 cuando la derogación entró en vigor. Quedaban fuera sin embargo las personas transexuales, un “olvido” que se quiere subsanar ahora. “Las actuales regulaciones del Departamento de Defensa sobre el servicio de sus miembros transexuales están obsoletas y  provocan una incertidumbre que distrae a los mandos de las que son sus misiones fundamentales”, reconocía el secretario de Defensa en un comunicado oficial hecho público el lunes. “En una época en la que la experiencia ha enseñado a nuestras tropas que la cualificación más importante es su disposición a cumplir son su trabajo, nuestros oficiales y personal alistado se enfrentan a regulaciones que les transmiten lo contrario. Es más, tenemos soldados, marineros, aviadores y marines transexuales, verdaderos patriotas americanos, que sé que están sufriendo un gran daño debido a una política obsoleta, confusa e inconsistente, que es contraria a los valores del servicio y del mérito individual“, añadía Carter.

El secretario de Defensa anunciaba la creación de un grupo de trabajo, formado por civiles y militares y liderado por el subsecretario de Personal del Departamento de Defensa, Brad Carson, encargado durante los próximos seis meses de revisar las regulaciones militares y de evaluar el impacto del cambio para permitir que los militares transexuales puedan servir abiertamente “sin impacto adverso en la efectividad y operatividad”. El grupo de trabajo evaluará las implicaciones jurídicas, sanitarias y administrativas del cambio, aunque la voluntad política de que este sea efectivo el año próximo parece clara. Algunos de los aspectos que deberá evaluar el grupo de trabajo serán, por ejemplo, hasta qué punto el Ejército estará obligado a sufragar el coste de eventuales procesos de reasignación de sexo de sus miembros transexuales, así como el entrenamiento y estándares físicos que se les exigirán durante el proceso de transición. También se valorará como abordar el cambio en lo referido a uniformidad, alojamiento o uso de instalaciones.

Hasta que el grupo de trabajo concluya su trabajo, permanecerá vigente la prohibición oficial a las personas transexuales de incorporarse al Ejército, aunque cualquier decisión sobre la expulsión de militares que ya formen parte del mismo deberá ser evaluada por el propio Brad Carson, en lo que ha sido interpretado como una especie de “moratoria oficiosa”. Se desconoce cuantas personas transexuales sirven en la actualidad en el Ejército estadounidense, pero algunas estimaciones sitúan la cifra en unas 15.000, teniendo en cuenta tanto a militares en activo como reservistas.

Las personas transexuales –aquellas que se identifican con un género diferente de aquel con el que nacieron y en ocasiones toman hormonas o se someten a cirugías para desarrollar las características físicas de su género de preferencia– están excluidas del servicio militar en Estados Unidos. Pero estudios y otras encuestas calculan que hasta 15.000 personas transexuales participan en el servicio activo del ejército o las reservas, a veces en secreto pero en muchos casos con el conocimiento de comandantes de unidades o colegas.

Fuente Dosmanzanas y Cáscara Amarga

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La FELGTB ha entregado los Premios Plumas y Látigos 2015.

Martes, 21 de abril de 2015

CCuuwYbWIAIQHG7La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) ha entregado los Premios Plumas y Látigos 2015, que reconocen a las personas y entidades que fomentan la igualdad del colectivo LGTB y penalizan a aquellos que atentan contra sus derechos. Si el año pasado se premió a José Luis Rodríguez Zapatero por la aprobación en 2005 de la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, ahora la FELGTB ha querido ensalzar la apuesta igualitaria de Marisa Castro, exdiputada de Izquierda Unida y primera parlamentaria española en defender en el Congreso el matrimonio entre personas del mismo sexo en 2001. Barack Obama, El Intermedio, las recientes leyes igualitarias de Cataluña y Extremadura, así como el reportaje El Sexo Sentido de Documentos TV completan la nomina de galardonados. El premio Látigo fue para Dolce & Gabbana, por sus declaraciones contra la diversidad familiar.

El centro cultural Casa del Reloj de Madrid acogió en la tarde del jueves 16 de abril la entrega de los Premios Plumas y Látigos 2015 de la FELGTB. El auditorio se puso en pie y ovacionó largamente a la exparlamentaria de IU Marisa Castro, que recibió un Premio Pluma por su defensa del matrimonio igualitario, cuatro años antes de su aprobación en 2005. Castro, ya jubilada, agradeció el galardón y aseguró que “siempre consideré que vivíamos en un déficit democrático hasta que la igualdad fuera posible”. Castro, que se autodefine como feminista y activista LGTB, fue ponente de la proposición de ley sobre el derecho a la identidad sexual y la primera en llevar al Congreso de los Diputados la defensa del matrimonio entre personas del mismo sexo.

En su discurso, Marisa Castro se ofreció a la FELGTB y al movimiento en general “para que contéis conmigo en todo aquello en lo que os pueda servir”. Según explicaba la exdiputada, “no hay que bajar la guardia”, porque aún con la aprobación de leyes igualitarias la sociedad no está exenta de “algunos” que atentan contra los derechos del colectivo LGTB o contra los de las mujeres. Asimismo, Castro aseguró que “hay que transversalizar la lucha LGTB” y puso como ejemplo la última campaña publicitaria de Coca-Cola. Emilio Menéndez y Carlos Baturín, la primera pareja homosexual que contrajo matrimonio en España fue la encargada de entregarle el Premio Pluma a Marisa Castro. La galardonada confesó que este reconocimiento la hacía “muy feliz” y quiso compartirlo “con todas las mujeres que forman parte del movimiento feminista, con Joaquín Álvarez y con Pedro Zerolo, una persona a la que amo y respeto”. Hay que decir que no todo el mundo coincidió con el discurso de Marisa Castro.

La “Pluma Internacional” se otorgó al presidente de los Estados Unidos Barack Obama, por sus decididas políticas a favor de la igualdad de las personas LGTB, como la supresión del “Don’t ask, don’t tell”, las medidas contra la discriminación laboral en la administración federal o su oposición al matrimonio excluyente. En este sentido, la FELGTB proyectó un vídeo en el que Obama defiende la igualdad y anima al colectivo LGTB, especialmente a los adolescentes que padecen la discriminación y el odio LGTBfóbico. Rubén López, responsable de hacer la entrega del galardón, ironizó sobre la posibilidad de que el propio Obama apareciera en el salón junto a su mujer para recoger su Pluma (no sucedió…). En todo caso, López comentó que Obama “ha conseguido los mayores avances en políticas LGTB” y alabó sus “decididas medidas a favor de las personas LGTB”.

Dos programas de televisión recibieron, respectivamente, sus Plumas. El Intermedio se alzó con la “Pluma Mediática” por haber “azotado con su humor a todo tipo de intolerancias, intransigencias e injusticias, también jugando con la ironía en contra de la LGTBfobia”. El Gran Wyoming, su presentador, envió un vídeo y excusó su presencia por la coincidencia con la preparación de la emisión en directo del programa.

Por su parte, Documentos TV de Televisión Española ha vuelto a ver reconocido su reportaje El Sexo Sentido, sobre seis menores transexuales, “por su contribución poderosa a la visibilidad de una realidad prácticamente desconocida en la sociedad española”. Recordemos que este reportaje ya fue galardonado en los Premios Triángulo de COGAM de 2014. Concha Inza, redactora del reportaje, arrancó entre el público un gran aplauso al defender contenidos audiovisuales “de calidad” como este, y más teniendo en cuenta que “la televisión de todos, sobre todo ahora, necesita todo el apoyo de los trabajadores y de la ciudadanía”. Además de la propia Inza, subieron al escenario el director del programa y otros miembros del equipo, así como una de las niñas protagonistas del reportaje.

Dado que este año que la FELGTB ha decidido trabajar con el lema “Leyes por la Igualdad Real, ¡ya!”, también se otorgó una Pluma ex aequo a las avanzadas leyes antidiscriminatorias de Cataluña y Extremadura. Miembros de dos de los colectivos que participaron en las respectivas legislaciones enviaron unos mensajes de vídeo. Durante la gala también se han entregado dos menciones especiales: al diario Marca, por una portada en apoyo a la campaña de la FELGTB #LaLigaArcoiris contra la LGTBfobia en el fútbol, y a la película Pride, de Matthew Warchus, “por la emocionante y divertida recuperación de la memoria histórica del movimiento LGTB británico, que sirve igualmente como memoria del movimiento LGTB español”.

El Látigo 2015 fue por último para Domenico Dolce y Stefano Gabbana “por su homofobia interiorizada, mostrada en unas impactantes declaraciones contra la diversidad familiar”. En una entrevista a una revista italiana publicada el pasado mes de marzo, los modistos de éxito internacional mostraban su rechazo hacia los “úteros de alquiler” y “niños sintéticos”. Unas declaraciones cuya homofobia provocaba una llamada al boicot iniciada por celebridades como el cantante Elton John y la marcha de Dolce & Gabbana de Giuliano Federico, hasta entonces director de Swide (revista de la marca).

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Una serie fotográfica refleja la doble vida de los soldados LGB estadounidenses antes de derogarse el “Don’t ask, don’t tell”

Miércoles, 4 de marzo de 2015

militaryleadx400La vida de miles de soldados estadounidenses, gais, lesbianas y bisexuales, cambió radicalmente con la derogación de la ley conocida como “No lo preguntes, no lo digas” (“Don’t ask, don’t tell”). Ahora una serie de fotos artísticas refleja la doble vida que llevaban hasta entonces, obligados a ocultar quiénes eran y a quiénes querían (doble vida que aún siguen llevando los militares transexuales). El proyecto aún está en curso y busca apoyos a través de internet.

Uno de los cambios más importantes de los Estados Unidos en materia LGTB fue el final de la política de “Don’t ask, don’t tell”, que prohibía a los militares gais, lesbianas y bisexuales vivir fuera del armario. La decisión -aprobada por el Congreso en diciembre de 2010 y definitivamente en vigor desde septiembre de 2011- cambió literalmente la vida a miles de personas que antes se veían forzadas a ocultar su vida e identidad. Ahora, un excelente trabajo fotográfico de Devin Mitchell ha querido reflejar cómo vivían mientras estaba vigente la prohibición de personas abiertamente no heterosexuales en el ejército.

La discriminación les obligaba a vivir una doble vida. Es precisamente esto lo que ha querido reflejar el trabajo. Para ello, nos pone ante escenas de vida íntima de diferentes veteranos y veteranas LGB. Junto a esta escena, aparece reflejada en un espejo la imagen de la persona con uniforme militar.

En palabras de Devin Mitchell: “Como hombre gay, puedo imaginarme lo que puede ser el estigma opresivo de la homosexualidad. La legislación es solo el principio de un largo proceso sociológico de aceptación. Las personas retratadas en este proyecto podrían ser un ejemplo de este desarrollo en nuestras comunidades. Imágenes como éstas no habrían tenido precedente antes de 2010. Quizás dentro de un siglo los estudiantes mirarán atrás y conmemorarán el cambio de corriente.

Las fotografías se inscriben en un proyecto que lleva por título Veteran Vision Project. Aún está en elaboración y se ha abierto una campaña de recogida de fondos en internet para continuar el proceso. Como señala el mismo autor, aún la mayoría son de hombres gais. Conforme avance el proyecto, incorporarán a personas de otros grupos del colectivo LGTB.

No debemos olvidar además que el ejército de los Estados Unidos sigue prohibiendo la incorporación de personas abiertamente transexuales, algo que quizá podría cambiar pronto, a la luz de unas recientes declaraciones del nuevo secretario estadounidense de Defensa, Ashton Carter (el cambio, en este caso, requeriría solo una modificación de las ordenanzas sanitarias militares). Con todo, las fotografías presentadas ya muestran a nuestro juicio una notable diversidad. Podéis verlas en la página web del proyecto, os lo recomendamos.

 

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Las elecciones de “medio término” en Estados Unidos, en clave LGTB: sombras, pero también algunas luces

Martes, 11 de noviembre de 2014

Manifestacion_gay_proximidades_Capitolio_2009El pasado martes Estados Unidos celebró de nuevo elecciones legislativas. Como cada dos años, los electores renovaron la Cámara de Representantes al completo y un tercio del Senado. Tuvieron lugar además elecciones locales de diversa índole en numerosos estados. El resultado, una victoria global republicana, que obviamente no puede interpretarse como una buena noticia en clave LGTB, pero cuyo análisis en profundidad arroja también algunos aspectos que pueden considerarse positivos.

Una reflexión general, en primer lugar. Curiosamente, pese a la acumulación de sentencias judiciales a favor del matrimonio igualitario, se ha tratado de la primera vez en muchos años que el tema ha quedado fuera del debate político a nivel nacional. Entre otras razones, por la propia voluntad de los republicanos de evitar una oposición frontal. Una decisión que parece haberles beneficiado electoralmente, y cuya lectura resulta positiva: los republicanos ya no necesitan hacer bandera de la oposición al matrimonio igualitario para ganar elecciones. De hecho, entre los analistas cada vez está más extendido el convencimiento de que el establishment republicano da por hecho que la vía judicial acabará por extender el matrimonio igualitario a todo el país y ha decidido pasar página. Otra cosa, por supuesto, es lo que opinen sus bases más extremistas.

Buen ejemplo de que la oposición al matrimonio igualitario y a otros derechos LGTB ya no es necesariamente definitoria de lo que significa ser republicano es que -como ha destacado los medios LGTB estadounidenses- por primera vez en la historia una legisladora republicana que durante su último mandato se ha mostrado abiertamente favorable al matrimonio igualitario y ha actuado en favor de los derechos LGTB ha sido reelegida. Se trata de Susan Collins, senadora por Maine, cuya participación fue decisiva en la derogación del “Don’ ask, don’ tell”, la ley que prohibía a los militares homo y bisexuales hacer visible su orientación sexual.

Otro dato interesante es que pese a la victoria republicana por primera vez en la historia las encuestas a pie de urna muestran que entre los que acudieron a votar hubo más partidarios del matrimonio igualitario (49 %) que opositores al mismo (48 %). Hace cuatro años, en las últimas elecciones legislativas de “medio término” (aquellas que no coinciden con elecciones presidenciales) los porcentajes fueron del 41 % (favorables) frente al 53 % (opositores). Este tipo de encuestas sobre preferencias paralelas de los votantes son habituales en Estados Unidos y permiten hacerse una idea ajustada de hasta qué punto cambia la importancia que los votantes dan a unos aspectos sobre otros. En este caso, parece confirmarse la idea de que el matrimonio igualitario ha dejado de marcar una línea divisoria clara entre los votantes demócratas y republicanos.

La misma encuesta muestra otro dato ya conocido: las nuevas generaciones han pasado ya la página de esta discusión. El 66 % de los votantes de menos de 30 años son ya favorables al matrimonio igualitario. Hace cuatro años este porcentaje, aunque ya mayoritario, solo llegaba al 52 %.

Lo malo…

El pleno control republicano del Congreso impedirá casi con total seguridad que durante los próximos dos años tengan lugar avances en materia LGTB por vía legislativa a nivel federal. En la práctica, sin embargo, la situación no será muy distinta a la de los últimos cuatro años, durante los cuales los republicanos ya han controlado la Cámara de Representantes y bloqueado iniciativas como la ENDA (Employment Non-Discrimination Act, Ley de No Discriminación en el Empleo), aprobada por el Senado hace ahora un año.

El nuevo Congreso contará además con varios legisladores republicanos fuertemente homófobos, como Glenn Grothman (nuevo representante por Wisconsin) o Jody Hice (nuevo representante por Georgia), que se unirán a otros ya presentes en Washington. En cualquier caso, parece previsible que durante los próximos dos años los republicanos dediquen su esfuerzo a horadar los logros legislativos de la presidencia Obama, y en este terreno -el estrictamente legislativo- lo cierto es  en materia LGTB poca marcha atrás puede haber porque pocos avances han tenido lugar. Y no parece probable que a estas alturas logros como la derogación del “Don’t ask, don’t tell” o la ”Matthew Shepard Act”, la ley que permitió la inclusión de la orientación sexual y la identidad de género en las categorías contempladas por la legislación federal de crímenes de odio, puedan tener marcha atrás (las dos contaron además con apoyo de una parte de los republicanos).

Más probable parece que, en el actual escenario político, la lucha contra los derechos LGTB se repliegue de nuevo al escenario de los estados, donde los republicanos más conservadores pueden considerarse más legitimados para promover “exenciones” de tipo discriminatorio.

El nombre propio: Maura Healey

Desde el punto de vista LGTB, si debe destacarse un nombre propio, y para bien, es el de la abogada demócrata Maura Healey, elegida nueva fiscal general del estado de Massachusetts con el 63 % de los votos. Healey, abiertamente lesbiana, se convierte en la primera persona LGTB en ocupar este cargo en cualquiera de los 50 estados del país.

Healey, que durante los últimos años ha trabajado como asistente de la anterior fiscal general, Martha Coakley, fue de hecho la persona que lideró el primer desafío legal de un estado (Massachusetts) contra la sección tercera de la DOMA (Defense of Marriage Act, la norma que impedía a la administración federal reconocer los matrimonios entre personas del mismo sexo). Fue en 2009. El desafío dio lugar a la que fue primera sentencia de inconstitucionalidad de la DOMA emitida por un juez federal.

Fuente Dosmanzanas

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