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Obligada por la justicia a mantener la integración de las personas trans en el Ejército, la administración Trump busca su exclusión con nuevas medidas

Jueves, 5 de abril de 2018

175206-01_12_2012_13_10_55_289716084Aunque la administración de Donald Trump no ceja en su empeño de excluir a cualquier coste a las personas transexuales del Ejército estadounidense, las decisiones de los tribunales están impidiendo que pueda llevarlo a cabo. Aun así, la presidencia ha emitido un nuevo memorándum auspiciado por el Departamento de Defensa, que amenaza con convertir en orden ejecutiva en cuanto se despeje la vía judicial, en el que se establecen todo tipo de cortapisas a las personas transexuales que quieran vivir de acuerdo con su identidad de género. Si bien por el momento, según comunicaba la portavoz del Pentágono, Dana White, los hombres y mujeres trans podrán seguir sirviendo o alistándose en las Fuerzas Armadas mientras resuelven los tribunales, la espada de Damocles de la exclusión sigue cerniéndose sobre sus cabezas.

El pasado 23 de marzo, la Casa Blanca anunciaba la emisión de un memorándum dirigido al secretario de Defensa, James Mattis, y a la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen. El memorándum ratificaba un informe firmado por el propio Mattis, en el que se estipulaban las nuevas condiciones para que las personas transexuales puedan alistarse o permanecer en las filas del ejército estadounidense. El documento, que consta de 48 páginas, detalla la propia recomendación del secretario de Defensa y las conclusiones de un supuesto «comité de expertos» que se habría establecido para que estudiase el efecto de la inclusión de personas transexuales en las fuerzas armadas.

mike-penceSegún numerosas fuentes, el informe fue diseñado especialmente a instancias de vicepresidente Mike Pence (un político marcadamente anti-LGTB), que habría contado con la colaboración de Ryan T. Anderson, perteneciente a la organización LGTBfoba Heritage Foundation, y Tony Perkins, presidente de la no menos intolerante Family Research Council (ambas organizaciones se apresuraron a felicitarse por la publicación del memorándum en cuanto se hizo público). Según dichas fuentes, James Mattis habría abogado por la integración de las personas transexuales en el ejército, pero el propio vicepresidente Pence le habría «invalidado» y obligado a firmar el documento. Las conclusiones firmadas por el secretario y respaldadas por el presidente Trump se resumen en los siguientes puntos:

  • Las personas transgénero con un historial o diagnóstico de disforia de género quedarán excluidas del servicio militar, excepto bajo las siguientes estrictas circunstancias: (1) si se han mantenido estables en su sexo biológico durante 36 meses consecutivos previos a su acceso; (2) los miembros en diagnosticados con disforia de género después de su entrada en servicio pueden permanecer si no requieren un cambio de género y cumplen con el resto de los requisitos para su permanencia; y (3) los miembros actualmente en servicio que han sido diagnosticados con disforia de género previamente a que la normativa de la administración tome efectos, podrán continuar en servicio con su género deseado y recibir el tratamiento necesario para su disforia de género.
  • Las personas transgénero que requieran o hayan pasado por una transición de género quedarán excluidas del servicio militar.
  • Las personas transgénero sin un historial o diagnóstico de disforia de género, que hayan sido cualificadas para el servicio, pueden servir, como el resto de los miembros, identificados por su sexo biológico.

Esta nueva normativa sustituiría a la anterior orden ejecutiva del presidente Trump, que recuperaba la prohibición de ingreso y permanencia en el ejército para las personas trans, revirtiendo las disposiciones de la administración de Barack Obama. Dicha orden está suspendida por varios tribunales federales y, por lo tanto, no puede ser ejecutada. Aunque trata de evitar el término «prohibición» en previsión de una futura vía judicial, la nueva propuesta dispone requisitos imposibles de cumplir para la personas transexuales que decidan vivir de acuerdo a su identidad de género.

dana-white-portavoz-del-pentagono-300x155Una vez dado a conocer el memorándum, se han pedido explicaciones sobre su alcance a los responsables de Defensa y Seguridad Nacional. La portavoz del Pentágono, Dana White, explicó el pasado jueves que el organismo continuaría con la decisión comunicada el pasado 1 de enero de seguir permitiendo el acceso y permanencia de las personas transexuales: «El Departamento de Defensa continuará cumpliendo con las decisiones de los tribunales, aceptando a los solicitantes transgénero en el servicio militar y manteniendo a los actuales miembros transgénero en servicio». White, sin embargo, rehusó hacer declaraciones sobre nuevas normativas, dado que «existen litigios en curso y se debe salvaguardar la integridad del proceso judicial», remitiendo a los interesados al Departamento de Justicia y explicando que toda la documentación es pública, de acceso libre y «habla por sí misma». Interrogado por los periodistas, el secretario de Defensa también los remitió a los responsables de Justicia, escudándose en el respeto a la integridad judicial.

kerri-kupec-portavoz-del-departamento-de-justicia-eeuu-300x155La portavoz del Departamento de Justicia, Kerri Kupec, emitió por su parte el siguiente comunicado: «Tras un estudio y análisis exhaustivos, el secretario de Defensa llegó a la conclusión de que se deben adoptar nuevas políticas con respecto a las personas con disforia de género que sean coherentes con la eficacia militar, las limitaciones presupuestarias y las leyes en vigor. El Departamento de Justicia continuará defendiendo la autoridad legal del Departamento de Defensa para crear e implementar las políticas de personal que determine como necesarias para defender mejor a nuestra nación. En consonancia con esta nueva política, pedimos a los tribunales que levanten todas las medidas cautelares preliminares para garantizar la seguridad del pueblo estadounidense y de la mejor fuerza de combate del mundo».

Con esta declaración, se hace evidente que la pretensión de la presidencia (o vicepresidencia en este caso) es influir en la decisión de los tribunales, tratando de disfrazar la evidente discriminación de las personas transexuales con torpes subterfugios técnicos. Esperemos que sea sin éxito.

El empeño en la discriminación de las personas transexuales

Recordemos, de nuevo, los antecedentes de las normativas tránsfobas: a diferencia de la derogación del «Don’t ask, don’t tell», que precisaba un cambio legislativo, el final de la prohibición de servir en el Ejército a las personas trans (teóricamente una causa de exclusión “médica”) fue una decisión administrativa, que Barack Obama pudo impulsar sin necesidad de someterla al Congreso. En 2015, el entonces secretario de Defensa de Obama anunciaba la puesta en marcha del proceso para acabar con la discriminación tránsfoba en el Ejército, mediante la creación de un grupo de trabajo encargado de revisar las regulaciones militares y de evaluar las implicaciones jurídicas, sanitarias y administrativas del cambio. Un año después, en junio de 2016, se anunciaba el fin de la prohibición, si bien el despliegue efectivo de la nueva normativa se fue retrasando hasta ya comenzada la era Trump y oficialmente nunca se llegó a implementar. Sin embargo, la prohibición se dio por derogada de facto y numerosos militares trans comenzaron a salir del armario. Se desconoce con exactitud a cuántas personas afectaba el cambio, aunque algunas estimaciones han situado la cifra de personas trans en el Ejército en unas 15.000 (entre militares en activo y reservistas).

Ya conquistada la Casa Blanca, los republicanos se lanzaron sin disimulos a implementar su agenda anti-LGTB, de la que las personas trans son en este momento su objetivo principal. El pasado julio Trump anunciaba en Twitter la reinstauración de la prohibición de servir en el Ejército, que pocas semanas después hacía efectiva mediante una orden transmitida a los departamentos de Defensa e Interior (ya que la Guardia Costera, aunque forma parte de las Fuerzas Armadas estadounidenses, depende de este departamento). El documento, al que puedes acceder aquí, ordenaba poner fin al proceso de despliegue de la normativa antidiscriminatoria, que debía culminar el mes de enero de 2018, y retomar la situación previa a junio de 2016. Se vetaba la incorporación de nuevas personas trans al Ejército y se interrumpía la financiación de sus tratamientos de reasignación, salvo aquellos casos que se encontrasen en pleno proceso.

trumpEl documento, no obstante, no despejaba todos los interrogantes. No aclaraba, por ejemplo, qué sucedería con los militares trans que ya servían en el Ejército. Fuentes de la Casa Blanca aseguraron entonces que serían los departamentos de Defensa e Interior los que deberían evaluar cada caso, en función de cómo afectase al servicio, de la «cohesión» de las unidades, de las limitaciones presupuestarias y de «todos aquellos factores que puedan ser relevantes». Inseguridad e incertidumbre, en definitiva, a la espera del despliegue de todas las órdenes contenidas en el documento de Trump.

La decisión de Trump, a todas luces discriminatoria, pilló por sorpresa a colectivos LGTB y grupos de defensa de los derechos civiles, que en realidad se estaban preparando para otra batalla: días antes del primer anuncio de Trump habían trascendido los esfuerzos del vicepresidente Mike Pence por evitar que el Congreso destinara una asignación presupuestaria a los gastos sanitarios derivados del proceso de reasignación de los militares transexuales. El sentimiento más extendido era que la batalla política se limitaría a la financiación de estos gastos, pero nadie imaginaba que la mera existencia de personas trans en el Ejército estaba en la cuerda floja. De hecho, no faltaron los políticos republicanos moderados, como John McCain (precisamente el presidente del comité militar del Senado), que se manifestaron en contra.

La respuesta de los jueces: primero, paralización parcial de la orden de Trump

Como era de esperar, rápidamente comenzaron a interponerse demandas judiciales. La primera de ellas, Doe v. Trump, fue interpuesta en representación de ocho personas trans que sirven en el Ejército y que ya se han visibilizado como tales. Su argumentación jurídica es que la prohibición viola la 5ª enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, que garantiza el derecho a un trato igualitario por la ley y al «debido proceso».

Argumento que la jueza federal Colleen Kollar-Kotelly, del distrito de Columbia, no solo estimó pertinente, sino que consideró que es muy probable que otorgue la victoria a los demandantes. Es por ello que a principios de noviembre emitió un fallo en el que suspendía cautelarmente la aplicación de la orden de Trump hasta que la justicia se pronunciara de forma definitiva (ver documento). Kollar-Kotelly, no obstante, no paralizó la aplicación de todas las disposiciones. En concreto, la suspensión de la financiación de los tratamientos de reasignación seguía vigente. La jueza no se consideró competente para paralizarla a la vista de los argumentos de la demanda.

Un segundo juez amplia los términos de la paralización

justicia-300x203-1-300x203-1-300x203Sí lo hizo, tres semanas después, el juez federal Marvin J. Garbis, en el estado de Maryland, en respuesta a otra demanda (Stone v. Trump) que había sido presentada en agosto en representación de seis personas trans que están en activo en el Ejército.

El juez Garbis sí que ordenó la paralización cautelar de la orden de Trump incluyendo la especificación referida a la suspensión de la financiación de los tratamientos de reasignación. Al igual que su homóloga Kollar-Kotelly, Garbis consideraba probable que los demandantes ganasen el caso basándose en la protección igualitaria recogida en la Constitución estadounidense (ver argumentos y orden cautelar).

Y una tercera jueza refuerza sus argumentos jurídicos

En diciembre, una tercera jueza federal, Marsha Pechman, del estado de Washington, se pronunciaba en el mismo sentido en el caso Karnoski v. Trump, una demanda interpuesta en nombre de dos personas trans que desean servir en el Ejército, de una tercera persona trans que ya forma parte del servicio activo y de las organizaciones Human Rights Campaign (HRC), Gender Justice League y  American Military Partner Association (AMPA).

En este caso, además, la jueza Pechman consideró que la prohibición de servir en el Ejército no solo violaría la 5ª enmienda, que garantiza el derecho a un trato igualitario, sino también la 1ª enmienda, que garantiza la libertad de expresión, al discriminar a las personas trans que sirven en el Ejército por hacer pública su identidad de género y obligarles a guardar el secreto para conservar sus puestos de trabajo (ver documento). Un argumento que hasta el momento no había sido considerado por los otros jueces. Pechman ordenó también la paralización cautelar de la prohibición y la vuelta al statu quo anterior a la orden de Trump.

Nueva denegación

militares-gays-pentagonoCasi al mismo tiempo que se conocía la decisión de la jueza Pechman en el estado de Washington, su colega del Distrito de Columbia Colleen Kollar-Kotelly (ver documento) denegaba la solicitud de la administración Trump de retrasar la suspensión cautelar de la orden del presidente que ella misma había ordenado. Una denegación que fue recurrida por la administración federal ante la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia, el «escalón intermedio» entre los jueces federales de distrito y el Tribunal Supremo.

En definitiva, la batalla jurídica continuará (posiblemente el asunto acabe dilucidándose en el Tribunal Supremo), pero por el momento la justicia parece decantada claramente del lado de los derechos de las personas trans, hasta el punto de obligar a la administración Trump a dejar en suspenso sus intenciones discriminatorias. Sin embargo, como hemos podido comprobar, desde la propia presidencia y vicepresidencia, con la implicación de los altos cargos de Defensa, se sigue intentando proseguir con la discriminación, utilizando todos los subterfugios posibles.

Fuente Dosmanzanas

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Encarnizada batalla por los derechos LGTB en Estados Unidos : sentencia judicial favorable en el ámbito laboral… y propuesta de ley discriminatoria de los republicanos

Viernes, 23 de marzo de 2018

historia-de-la-bandera-del-orgullo-gay-9En estos tiempos de regresión política en Estados Unidos, la protección legal contra la discriminación de las personas LGTB es una de las principales batallas que se están librando en ese país, tanto a nivel local y de los estados como en el nivel federal, en el que la administración Obama fue incapaz de consolidar una legislación garantista. Analizamos la situación al hilo de dos noticias contrapuestas. Una, procedente de la justicia federal, muy favorable: por segunda vez en la historia reciente, y a pesar de los esfuerzos de la administración Trump (que se personó en el proceso), una Corte de Apelaciones ha considerado que la orientación sexual es una categoría protegida por la Ley de Derechos Civiles por lo que la protección laboral se refiere. Otra, procedente de la política, desfavorable: 21 senadores republicanos han presentado un proyecto de ley que haría legal la discriminación homófoba. 

El contexto: ausencia de una ley contra la discriminación laboral LGTBfoba

Manifestacion_gay_proximidades_Capitolio_2009La aprobación de una ley que prohíba a nivel federal la discriminación laboral por razones de orientación sexual o identidad de género ha sido una de las reivindicaciones históricas del colectivo LGTB estadounidense. A día de hoy la legislación varía según los estados, e incluso hay normas distintas según el condado o la localidad de residencia, de manera que en muchos lugares sigue siendo legal negar un empleo a un candidato solo por ser gay, lesbiana, bisexual o transexual. Desde 1994, de hecho, diversas variantes de una propuesta de ley de no discriminación en el empleo (ENDA, por sus siglas inglesas) han sido presentada ante el Congreso, sin que ninguna haya prosperado. Ni siquiera en 2007, con un Congreso de mayoría demócrata: entonces solo pasó el filtro de la Cámara de Representantes y ello a cambio de retirar del proyecto la protección a las personas transexuales.

El último intento fue el que tuvo lugar en 2013. En noviembre de ese año el Senado, aún con mayoría demócrata, consiguió aprobar un proyecto presentado inicialmente por el senador Jeff Merkley con apoyo “bipartidista”, aspecto que es muy valorado en la política interna estadounidense: diez senadores republicanos se adhirieron al proyecto. Lamentablemente los republicanos no movieron un dedo por conseguir que el proyecto avanzase en la Cámara de Representantes, que controlaban de forma mayoritaria. El proyecto quedaba, una vez más, en vía muerta. La victoria de Donald Trump en las elecciones de 2016 y el tsunami republicano acabaron con cualquier esperanza de aprobación.

Obama y Trump: las órdenes ejecutivas de la discordia

barack-obamaPara compensar la no aprobación de la ENDA, Barack Obama dictó en 2014 una orden ejecutiva que de forma explícita prohibía a todas aquellas empresas que tengan o que aspiren a cerrar contratos con la administración federal discriminar a sus empleados por razones de orientación sexual o identidad de género (categoría esta última que antes no gozaba de ningún tipo de protección). Unos 14 millones de personas que trabajaban para empresas dependientes del gobierno federal vieron de esta forma reforzada su seguridad jurídica ante posibles acciones discriminatorias. Se trata, en cualquier caso, de una orden ejecutiva, no de una ley. Donald Trump puede revertirla al margen del Congreso, y de hecho esa fue una de las posibilidades que se barajó tras su victoria.

Finalmente la reversión no se materializó y Trump mantiene de momento la orden de Obama. Ahora bien, ya en varios momentos los medios estadounidenses han recogido su intención de emitir otra orden ejecutiva a favor de la “libertad religiosa” que la convertiría en papel mojado.

La batalla en los tribunales: el caso Zarda

Pero la posición de la administración Trump respecto a la discriminación de los trabajadores LGTB tiene más frentes, no solo el referido a las empresas que trabajan con la administración federal. De fondo, existe una larga discusión jurídica, que radica en si el Titulo VII de la Ley de Derechos Civiles, que prohibe la discriminación laboral por motivos de “raza, color, religión, sexo u origen nacional”, impide también la discriminación laboral por razones de orientación sexual. Tradicionalmente, la justicia estadounidense había adoptado en este punto una interpretación “literalista”, según la cual si “orientación sexual” no forma parte de la lista de circunstancias citadas en el texto de ley, no puede considerarse cubierta.

justicia-lgtb-grande-300x191Pero en abril de 2017, por primera vez desde que en 1964 Estados Unidos aprobase su histórica Ley de Derechos Civiles, la Corte de Apelaciones del 7º Circuito (con sede en Chicago y jurisdicción sobre los estados de Illinois, Indiana y Wisconsin), consideró que la discriminación laboral por razones de orientación sexual sí queda cubierta por la misma. Y hace solo unas pocas semanas otra Corte de Apelaciones, en este caso del 2º Circuito (con sede en Nueva York y jurisdicción sobre los estados de Nueva York, Connecticut y Vermont), emitía un fallo en el mismo sentido.

Una decisión, la del 2º Circuito de Apelaciones, que ha sido además toda una bofetada a la administración Trump, cuyo Departamento de Justicia llegó a personarse en el proceso judicial para argumentar que la legislación federal contra la discriminación laboral no debía aplicarse a la orientación sexual. El caso en litigio, Zarda v. Altitude Express, dirime una denuncia por discriminación interpuesta por Donald Zarda, un instructor de paracaidismo que fue despedido poco después de que su empresa supiese de su orientación sexual.

Estaremos atentos a cómo evoluciona el tema, aunque la cuestión tiene altas probabilidades de acabar siendo revisada antes o después por el Tribunal Supremo. Por lo pronto, el hecho de que el Departamento de Justicia decidiese personarse en Zarda v. Altitude Express para apoyar la causa homófoba dice mucho de la dirección que la administración Trump ha decidido escoger. Al frente del Departamento de Justicia, recordemos, está nada más y nada menos que Jeff Sessions, uno de los políticos estadounidenses con un historial más activamente anti-LGTB.

Los republicanos rescatan la FADA, una propuesta de ley discriminatoria

partido-republicanoEn este contexto, los republicanos han decidido reactivar una de sus propuestas: la de la llamada First Amendment Defense Act (FADA), una ley que prohibiría sancionar, con independencia de las regulaciones de los estados o de la administración federal, a personas y negocios que discriminen a parejas del mismo sexo en base a motivos religiosos. La FADA, que en cierto modo podría considerarse “el reverso tenebroso” de la ENDA, fue introducida por primera vez en el Congreso estadounidense en 2015 y recabó significativos apoyos entre los legisladores republicanos, aunque entonces no prosperó y ni siquiera llegó a ser votada en ninguna de las dos cámaras.

El Partido Republicano, sin embargo, la incluyó en su plataforma electoral de 2016, y ahora un grupo de 21 senadores de ese partido, liderados por Mike Lee (senador por Utah) ha decidido presentarla de nuevo. De acuerdo a su literalidad, la FADA persigue impedir “que el Gobierno federal tome cualquier medida discriminatoria” contra personas, negocios o instituciones por su “creencia religiosa o convicción moral de que el matrimonio es o debe ser reconocido como la unión de un hombre y una mujer” o de que “las relaciones sexuales fuera del matrimonio son inadecuadas”. En la práctica, de ser aprobada, la FADA haría prácticamente inservible cualquier tipo de medida antidiscriminatoria por razones de orientación sexual, y no solo a nivel laboral: también en materia de prestación de servicios, vivienda o cobertura sanitaria o de cualquier otro tipo de cónyuges del mismo sexo.

Veremos qué sucede finalmente. A día de hoy, teniendo en cuenta que faltan menos de ocho meses para las elecciones “de medio término”, en las que se renovarán la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, y dado los recientes reveses republicanos en elecciones parciales (como la derrota del LGTBfobo Roy Moore en Alabama), todo apunta a que la FADA cuenta con pocas posibilidades de salir adelante y constituye más un “postureo” hacia el electorado ultraconservador que otra cosa. Pero de lo que no cabe duda alguna es de que la discusión sobre cómo permitir la discriminación legal de las personas LGTB sigue muy viva entre los republicanos. En 2018.

Fuente Dosmanzanas

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El número de grupos de odio crece en los Estados Unidos por tercer año consecutivo

Viernes, 2 de marzo de 2018

splcUn informe realizado por Southern Poverty Law Center revela el incremento de los grupos de odio en los Estados Unidos en los últimos años. Si el año 2016 se contabilizaron 917 de estas formaciones, en 2017 han crecido hasta 954, siendo el tercer año consecutivo en experimentar esta tendencia alcista. En total, el crecimiento ha sido del 20 % desde el año 2014. Aunque la mayoría de los grupos se definen por su componente eminentemente racista o xenófobo, todos ellos tienen también en común la LGTBfobia.

Southern Poverty Law Center (SPLC) es una organización estadounidense de defensa de los derechos civiles, cuyo objetivo es luchar contra la intolerancia y el fanatismo. Hace unos días, ha publicado un informe titulado «El 2017 en odio», en el que detalla las formaciones pertenecientes a grupos de odio presentes en los Estados Unidos y las actividades que han llevado a cabo el pasado año.

El número de formaciones integradas en los distintos grupos de odio asciende en 2017 a 954, y, por primera vez, hay alguna de ellas en cada uno de los 50 estados que componen los Estados Unidos. La cifra ha crecido un 4 % respecto a las 912 del año 2016, y lo hace por tercer año consecutivo. En total, el incremento de formaciones desde el año 2014 es del 20 %.

Aquí tenéis un mapa con los distintos grupos diseminados por todo el país (podéis pinchar en él para verlo a mayor tamaño):

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Entre los grupos de odio analizados por SPLC se encuentran los supremacistas blancos, que entre todos suman más de 600 formaciones, entre los que se cuentan los neonazis, con 121 formaciones, los islamófobos, con 114 formaciones, o los antiinmigrantes, con 22 formaciones. Grupos como el Ku Klus Klan están en declive y han experimentado un descenso de afiliados, pero han surgido otros nuevos como los neo-Völkisch, que se consideran descendientes de los pueblos pangermánicos y promulgan la superioridad de la raza blanca. También crecen los grupos de carácter militar de extrema derecha racista que se autodenominan antigubernamentales. Los nacionalistas negros también han incrementado sus formaciones, hasta alcanzar las 233. Si bien este crecimiento se puede valorar como una reacción contra la extensión del racismo blanco, lo cierto es que en su discurso también se encuentra un fuerte antisemitismo y una beligerante LGTBfobia.

Los grupos específicamente LGTBfobos suman 51, aunque el odio hacia las personas homosexuales, bisexuales y transexuales es difundido por la inmensa mayoría de los 954 grupos. Además, el informe de SPLC detalla cómo las personas LGTB han sido las grandes perdedoras con la administración presidida por Donald Trump:

Tal vez quienes más hayan ganado, en términos de política, con la elección de Trump hayan sido los grupos antiLGBT de línea dura, que ahora tienen acceso casi sin restricciones, y toda la simpatía, a la administración Trump. Aunque Trump prometiera durante la campaña que sería un «sincero amigo» de la comunidad LGTB, su administración ha implementado una amplia gama de políticas discriminatorias, incluidas algunas que reducen las protecciones establecidas por Obama.

Recientemente, SPLC ha dado a conocer que más de 100 personas han sido asesinadas o gravemente heridas por miembros de estos grupos de odio en los últimos cuatro años. La Liga Antidifamación comunicó, por su parte, que durante 2017 fueron asesinadas 17 personas por grupos supremacistas. New York City Anti-Violence Project informaba que el pasado año se cometieron 52 ataques contra personas LGTB con víctimas mortales, un 86 % más que en 2016.

Fuente Dosmanzanas

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Una mujer trans es asesinada a tiros en Búfalo y se convierte en la tercera víctima mortal por su identidad de género de 2018 en Estados Unidos

Jueves, 15 de febrero de 2018

facebook-tonya-harvey-7-507x900Tonya Harvey, de 35 años, fallecía el martes pasado tras ser tiroteada en plena calle en la ciudad de Búfalo (la segunda más grande del estado de Nueva York). Harvey, conocida por sus allegados como “Kita”, es la tercera mujer trans asesinada en lo que llevamos de 2018 en los Estados Unidos y la primera víctima de homicidio de Búfalo de este año. Una portavoz de la Fiscalía del Condado de Erie ha expresado que la oficina está “extremadamente preocupada por un aumento en los homicidios de personas transgénero en todo el país y que, como parte de esta investigación, esclarecerá si este es un posible delito de odio”. Por su parte, la activista local trans Ari Moore se lamenta de que “el odio, el fanatismo y los ataques agresivos contra las personas trans son casi un suceso cotidiano en nuestras vidas”.

Tras los asesinatos de Christa Leigh Steele-Knudslien, fundadora del concurso de Miss Trans América, y de Viccky Gutiérrez, de Los Ángeles, cuyo cuerpo fue quemado, Tonya Harvey se convierte en la tercera víctima trans de los Estados Unidos de este 2018. “Kita” fallecía el pasado martes, a última hora de la tarde, tras ser el blanco de un tiroteo. Todo apunta a que se trata de un nuevo caso de delito de odio motivado por la transfobia. Su amiga Ashley Breathe ha explicado a través de su cuenta de Facebook que “la conocí desde que comencé la transición, ella era muy dulce y cariñosa, siempre le dije que ella era la negra Cameron Díaz”.

La Oficina del Fiscal de Distrito del Condado de Erie, encabezada por John Flynn, está investigando la muerte de Harvey junto con la Policía de Búfalo. “Las personas trans se enfrentan a una cantidad desproporcionada de violencia física y sexual”, según el Centro Nacional para la Igualdad Transgénero, un grupo de defensa de la justicia social con sede en Washington DC. Una de cada cuatro personas trans en EE UU ha sido víctima de algún delito por odio, con tasas incluso más altas para las mujeres trans y las personas trans negras.

Por su parte, el director ejecutivo del centro Damian Mordecai denuncia que “hay una epidemia de violencia muy real dirigida a la comunidad transgénero, particularmente por aquellos que viven en la intersección de la transfobia, el racismo y la misoginia”. En este sentido, cabe recordar que de las 52 víctimas LGTB en EE UU durante 2017, 22 de ellas fueron mujeres transexuales (la mayoría de ellas de raza negra). Sirva de ejemplo de esta violencia tránsfoba el caso de Ally Steinfeld, una adolescente de 17 años a la que sus asesinos quemaron y le sacaron los ojos, como recogía dosmanzanas el pasado mes de septiembre.

Las políticas de Trump perjudican al colectivo LGTB de Estados Unidos

Hace solo unas semanas nos hacíamos eco de que en el primer año de Trump se ha producido un preocupante incremento del 86 % en los homicidios con víctimas LGTB y un descenso de la aceptación del colectivo entre la población estadounidense. Los datos y las encuestas muestran cómo los ataques a la comunidad LGTB por parte de la Administración Trump han tenido consecuencias nefastas a lo largo del año 2017.

La aceptación de las personas LGTB por parte de la población estadounidense ha disminuido por primera vez desde que se realiza este tipo de sondeos, situándose en un preocupante 49 %. Las cifras demuestran que tanto las legislaciones, como la difusión de mensajes LGTBfobos por parte de los medios afines al Gobierno de Donald Trump, están haciendo mella en lo conseguido en años de lucha contra la discriminación.

Por lo que se refiere a las víctimas de homicidio relacionado con su orientación sexual o identidad de género, de las 52 muertes registradas en 2017 en Estados Unidos 22 lo fueron de mujeres transexuales (la mayoría de ellas de raza negra), 20 fueron hombres cisgénero homosexuales o bisexuales, 5 mujeres cisgénero lesbianas o bisexuales, 1 hombre transexual y 4 personas de género no binario. En el año 2016, el total de víctimas fue de 28, de las que 17 fueron mujeres transexuales y 4 eran hombres cisgénero homosexuales o bisexuales.

Fuente Dosmanzanas
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Un año de Trump: incremento del 86 % en los homicidios con víctimas LGTB y descenso de la aceptación del colectivo entre la población estadounidense

Martes, 30 de enero de 2018

trumpLos datos y las encuestas muestran cómo los ataques a la comunidad LGTB por parte de la Administración Trump han tenido consecuencias nefastas a lo largo del año 2017. Los homicidios causados por la orientación sexual o identidad de género de las víctimas se han incrementado en un 86 % respecto al año anterior en los Estados Unidos (si se exceptúa la brutal masacre de The Pulse). La aceptación de las personas LGTB por parte de la población estadounidense ha disminuido por primera vez desde que se realiza este tipo de sondeos, situándose en un preocupante 49 %. Las cifras demuestran que tanto las legislaciones, como la difusión de mensajes LGTBfobos por parte de los medios afines al Gobierno de Donald Trump, están haciendo mella en lo conseguido en años de lucha contra la discriminación.

Según el informe anual titulado «Una crisis de odio», que elabora el New York City Anti-Violence Project, el número total de homicidios causados por la orientación sexual o identidad de género de las víctimas en los Estados Unidos ha sido de 52 durante el año 2017, un 86 % mayor que en el año anterior. El informe, como es su costumbre, solo tiene en cuenta asesinatos y homicidios producidos en un ataque individual, por lo que excluye la masacre de The Pulse, ocurrida a comienzos de 2016, en la que fueron asesinadas 49 personas.

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De las 52 víctimas, 22 fueron mujeres transexuales (la mayoría de ellas de raza negra), 20 fueron hombres cisgénero homosexuales o bisexuales, 5 mujeres cisgénero lesbianas o bisexuales, 1 hombre transexual y 4 personas de género no binario.

una-crisis-de-odio-232x300En el año 2016, el total de víctimas fue de 28, de las que 17 fueron mujeres transexuales y 4 eran hombres cisgénero homosexuales o bisexuales, colectivo en el que el número de víctimas ha experimentado un incremento abrumador.

Según Beverly Tillery, directora de la Coalición Nacional de Programas Antiviolencia, que reúne a más de 40 organizaciones, el incremento de estos crímenes coincide con el fin de un período presidencial (el de Barack Obama) y el comienzo de otro (el de Donald Trump) durante el cual las cifras se siguen incrementando aceleradamente.

Tillery opina que «Trump ganó las elecciones diciendo que era hora de recuperar América para las personas que se sentían oprimidas por las personas LGTB, los inmigrantes y las personas de color. Fue un movimiento táctico para atacar a esas comunidades. Funcionó, y hay más casos de violencia porque el clima en el país ha cambiado. Ha dado una oportunidad para que las personas sientan que pueden cometer actos de violencia basada en el odio sin demasiada repercusión».

Menor aceptación de las personas LGTB en los Estados Unidos

Por su parte, GLAAD (Alianza Gay y Lésbica Contra la Difamación) ha publicado su encuesta anual titulada «Acelerar la aceptación», en la que se interroga a los ciudadanos estadounidenses no LGTB sobre su interacción con las personas homosexuales, bisexuales y transexuales. Realizado en los últimos meses del pasado año, el sondeo muestra, por primera vez desde que se efectúa, que el número de estadounidenses que afirma sentirse cómodo con personas LGTB en determinadas situaciones cotidianas ha disminuido hasta el 49 %, frente al 53 % del año anterior.

glaad-acceleratin-acceptance-2018-300x112Lo que sí que ha crecido es el número de personas LGTB que se han sentido discriminadas por razón de su orientación sexual o identidad de género, que ha subido hasta el 55 %, mientras que en el 2016 lo afirmaba un 44 %.

También se incrementa el número de estadounidenses que se sienten incómodos con la presencia de personas LGTB en algunos ámbitos o en determinadas situaciones:

    • Al saber que un compañero de trabajo es LGTB:  el 24 % (22 % en 2016).
    • Que lo es un familiar: el 30 % (27 % en 2016).
    • Que lo es el médico de la familia: el 31 % (28 % en 2016).
    • Que lo es el profesor de los hijos: el 31 % (28 % en 2016).
    • Viendo fotografías de una boda de una pareja del mismo sexo: el 27 % (25 % en 2016).
    • Viendo a una pareja del mismo sexo pasear dada de la mano: el 31 % (29 % en 2016).

Como dato positivo, sigue siendo estable el porcentaje de estadounidenses que opina que las personas LGTB no deben ser discriminadas legalmente (un 79 %).

John Gerzema, director ejecutivo de The Harris Poll, empresa elaboradora de la encuesta, opina que «una víctima invisible de un año tumultuoso ha sido la comunidad LGTB. En un solo año, hemos visto disminuciones significativas de lo que había sido una aceptación cada vez mayor en los Estados Unidos, a una sociedad que ahora es menos comprensiva. Y este terreno perdido en la aceptación afecta a muchos en la sociedad estadounidense.».

Fuente Dosmanzanas

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“Jonás, Donald Trump y Jesús”. Domingo 3º del Tiempo Ordinario. Ciclo B

Domingo, 21 de enero de 2018

vocacion-apostoles-2Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El domingo pasado, el evangelio de Juan nos contó cómo Jesús entró en contacto con algunos de los que más tarde serían sus discípulos. Este domingo volvemos al evangelio de Marcos, que será el usado básicamente durante el Ciclo B. En tres escenas, las dos últimas estrechamente relacionadas, nos cuenta la forma sorprendente en que comienza a actuar Jesús.

1ª escena: Actividad inicial de Jesús.

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:

̶  Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.

Marcos ofrece tres datos: 1) momento en que comienza a actuar; 2) lugar de su actividad; 3) contenido de su predicación.

Momento. Cuando encarcelan a Juan Bautista. Como si ese acontecimiento despertase en él la conciencia de que debe continuar la obra de Juan. Nosotros estamos acostumbrados a ver a Jesús de manera demasiado divina, como si supiese perfectamente lo que debe hacer en cada instante. Pero es muy probable que Dios Padre le hablase igual que a nosotros, a través de los acontecimientos. En este caso, el acontecimiento es la desaparición de Juan Bautista y la necesidad de llenar su vacío.

Lugar de actividad. A diferencia de Juan, Jesús no se instala en un sitio concreto, esperando que la gente venga a su encuentro. Como el pastor que busca la oveja perdida, se dedica a recorrer los pueblecillos y aldeas de Galilea, 204 según Flavio Josefo. Galilea era una región de 70 km de largo por 40 de ancho, con desniveles que van de los 300 a los 1200 ms. En tiempos de Jesús era una zona rica, importante y famosa, como afirma el libro tercero de la Guerra Judía de Flavio Josefo (BJ III, 41-43), aunque su riqueza estaba muy mal repartida, igual que en todo el Imperio romano.

Los judíos de Judá y Jerusalén no estimaban mucho a los galileos: “Si alguien quiere enriquecerse, que vaya al norte; si desea adquirir sabiduría, que venga al sur”, comentaba un rabino orgulloso. Y el evangelio de Juan recoge una idea parecida, cuando los sumos sacerdotes y los fariseos dicen a Nicodemo: “Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta” (Jn 7,52).

Mensaje. ¿Qué dice Jesús a esa pobre gente, campesinos de las montañas y pescadores del lago? Su mensaje lo resume Marcos en un anuncio (“Se ha cumplido el plazo, el reinado de Dios está cerca”) y una invitación (“convertíos y creed en la buena noticia”).

El anuncio encaja en la mentalidad apocalíptica, bastante difundida por entonces en algunos grupos religiosos judíos. Ante las desgracias que ocurren en el mundo, y a las que no encuentran solución, esperan un mundo nuevo, maravilloso: el reino de Dios. Para estos autores era fundamental calcular el momento en el que irrumpiría ese reinado de Dios y qué señales lo anunciarían. Jesús no cae en esa trampa: no habla del momento concreto ni de las señales. Se limita a decir que “está cerca”.

Pero lo más importante es que vincula ese anuncio con una invitación a convertirse y a creer en la buena noticia.

Convertirse implica dos cosas: volver a Dios y mejorar la conducta. La imagen que mejor lo explica es la del hijo pródigo: abandonó la casa paterna y terminó dilapidando su fortuna; debe volver a su padre y cambiar de vida. Esta llamada a la conversión es típica de los profetas y no extrañaría a ninguno de los oyentes de Jesús (la 1ª lectura, del libro de Jonás, se centra en ese tema).

Pero Jesús invita también a “creer en la buena noticia” del reinado de Dios, aunque los romanos les cobren toda clase de tributos, aunque la situación económica y política sea muy dura, aunque se sientan marginados y despreciados. Esa buena noticia se concretará pronto en la curación de enfermos, que devuelve la salud física, y el perdón de los pecados, que devuelve la paz y la alegría interior.

2ª y 3ª escenas: llamamientos de Simón y Andrés, Santiago y Juan

Pasando junto al lado de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo:

̶  Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. 

Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Jesús ha pasado unas semanas, quizá meses, recorriendo él solo Galilea. Hasta que decide buscar unos discípulos que lo acompañen y continúen su obra. No los busca en Jerusalén, entre los alumnos de los grandes rabinos. Los busca entre los pescadores. Económicamente no son unos miserables, tienen barca e incluso les ayudan unos jornaleros. Pero en una sociedad agraria, como la del Imperio romano, el obrero manual estaba por debajo del campesino, y sólo por encima de las clases de la gente impura y de los despreciables (en la clasificación de Gerhard Lenski).

El relato de Marcos resulta desconcertante. ¿Es posible que cuatro muchachos sigan a Jesús sin conocerlo, abandonando su familia y su trabajo? El lector moderno, buscando una respuesta, acude al cuarto evangelio, donde se dice que Jesús ya los conoció cuando el bautismo. Pero el lector antiguo, que sólo tenía a su disposición el evangelio de Marcos, se queda admirado del poder de atracción que ejerce Jesús y de la disponibilidad absoluta de los discípulos.

Estos cuatro discípulos representan el primer fruto de la predicación de Jesús: muchachos que creen en la buena noticia del Reinado de Dios, siguen a Jesús y cambian radicalmente de vida.

Donald Trump y Jonás (1ª lectura)

La primera lectura ha sido elegida porque los ninivitas, al convertirse gracias a la predicación de Jonás, nos sirven de modelo, ya que mucho más motivo tenemos nosotros para convertirnos al escuchar la predicación de Jesús.

En aquellos días, vino la palabra del Señor sobre Jonás:
«Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo.»

               Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando:

               – «¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!»

               Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños.

               Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.

Sin embargo, los motivos que aducen Jesús y Jonás son muy distintos: Jesús anima anunciando la cercanía del reinado de Dios; Jonás asusta anunciando que «dentro de cuarenta días, Nínive será destruida».

Donald Trump no podría haber calificado a los ninivitas y al imperio asirio de «pueblos de mierda». Eran la gran potencia militar de la época, dominadora desde Mesopotamia hasta Egipto. Trump le habría dirigido sus típicas bravatas e insultos, pero no habría hecho nada.

Jonás recuerda en parte a Trump. Él sí considera a los ninivitas «unos paganos de mierda», aunque no lo diga expresamente. Los odia por todas las canalladas que han cometido durante más de un siglo. Por eso, cuando Dios lo manda a Nínive, se embarca en dirección contraria, hacia Cádiz. Hará falta una tormenta y un pez grande para obligarlo a cumplir su misión. (Esta primera parte del relato ha sido suprimida en la liturgia).

Cuando Dios vuelve a enviarlo, Jonás no tiene más remedio que obedecer, pero no quiere que Nínive se convierta, quiere que Dios la destruya. Y eso es lo que anuncia cuando recorre la ciudad: «Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida». Pero los ninivitas se convierten, Dios los perdona, y Jonás agarra un terrible cabreo (con perdón), porque considera intolerable que Dios se muestre tan bueno y perdonador con «esos paganos de mierda».

La lección es clara. Nadie puede decir: «Yo no me convierto porque Dios no me va a perdonar». Como los ninivitas, todos podemos convertirnos de nuestra mala vida.

Nota sobre el librito de Jonás:

Es una pena que un relato tan espléndido, lleno de humor y autocrítica por parte de un autor judío, quede limitado a las pocas frases de la liturgia. Y es más penoso todavía que lo único que recuerda la gente, si lo recuerda, es «la ballena que se tragó a Jonás». Se trata de un cuento, no es una historia real. Pero su mensaje es tan verdadero como el de otras historias que contaba Jesús: la del hijo pródigo y la del buen samaritano.

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Donald Trump aprovecha el Día de la Libertad Religiosa para comprometerse con la discriminación

Viernes, 19 de enero de 2018

trumpEn su declaración del Día de la Libertad Religiosa, Donald Trump se compromete abierta y claramente con la discriminación al colectivo LGTB. 

El Día de la Libertad Religiosa supone la conmemoración de la Asamblea General de Virginia en la que Thomas Jefferson aprueba el Estatuto de Libertad Religiosa, que sirve de base para establecer la Primera Enmienda de la constitución estadounidense. La libertad religiosa a la que se refiere es la que se otorga para profesar la fe católica, musulmana, budista o cualquier otra que cada persona escoja. Sin embargo, en una declaración emitida por Donald Trump en el 232º aniversario de este día, el 16 de enero, se desata la polémica al considerar que constituye una declaración de principios contra el colectivo LGBT al hacer referencia explícita a conflictos judiciales a la espera de sentencia en estos momentos.

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Howeasyweforget en Twitter – Foto: Uso permitido

«Desafortunadamente, no todos han reconocido la importancia de la libertad religiosa, ya sea amenazando las consecuencias impositivas para determinadas formas de discurso religioso o forzando a las personas a cumplir leyes que violan sus creencias religiosas básicas sin una justificación suficiente (…). Estas incursiones, poco a poco, pueden destruir la libertad fundamental que subyace a nuestra democracia», afirma Trump en su polémica declaración, que ha desatado todo tipo de respuestas en las redes sociales.

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James Harmon en Twitter – Foto: Uso permitido

« Los extremistas cristianos no entienden lo que significa la libertad religiosa. Parecen querer que el cristianismo gobierne el día en todas partes: los tribunales, las escuelas, la cultura. Eso es lo opuesto a la libertad religiosa», «¡Sí! Y ningún estadounidense debería tener la fe de otra persona impuesta sobre ellos. Elegir no tener fe también debería estar protegido», «perseguir a las personas LGBT bajo el disfraz de la religión no es un ejercicio de fe; es pura e inalterada disriminación», «El gobierno de los Estados unidos no es, en ningún caso, fundador de la religión Cristiana», son algunas de las respuestas a la delcaración por el Día de la Libertad Religiosa de Donald J. Trump.

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Gloria Miele en Twitter – Foto: Uso permitido

Mientras que el Tribunal de Apelaciones de Oregon falla el pasado 28 de diciembre contra Sweet Cakes by Melissa en un caso de discriminación por orientación sexual, se espera que el Tribunal Supremo se pronuncie en junio en el caso de Masterpiece Cakeshop LTD contra la Comisión de Derechos Civiles de Colorado en un conflicto similar ante el que el Departamento de Justicia ya se habría pronunciado a favor de que los ciudadanos tengan la autorización legal de violar las leyes contra la discriminación de las personas homosexuales, bisexuales y transexuales debido a sus creencias religiosas.

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Brent S en Twitter – Foto: Uso permitido

«Ningún estadounidense, ya sea monja, enfermera, repostero o propietario de una empresa, debería verse obligado a elegir entre los principios de la fe o la adhesión a la ley», dice la proclamación, en lo que supone una referencia explícita al propietario de Masterpiece Cakeshop LTD, que rechazó hacer una tarta de bodas a una pareja del mismo sexo. Muchas personas han criticado que su presidente aproveche su religión, la católica, para discriminar otras como la musulmana, además de arremeter abierta y claramente contra el colectivo LGBT.

Fuente Universogay

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La Administración de los Estados Unidos prohíbe, entre otras, la palabra “transgénero” en los informes de su principal agencia sanitaria

Martes, 19 de diciembre de 2017

trumpLa Administración del presidente Donald Trump ha ordenado a los investigadores y personal de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC en sus siglas en inglés) que no utilicen determinadas palabras y términos en sus informes e investigaciones. No podrán utilizar las palabras “transgénero”, “diversidad”, “vulnerable”, “feto”, “derecho”, ni las expresiones “basado en las pruebas” y “basado en los datos científicos”. Se teme que lo que persiga la Administración sea la desaparición de las investigaciones y recursos sanitarios para las personas LGTB y otras minorías, así como llevar hasta los organismos encargados de la Salud Pública sus sesgos ideológicos respecto a los derechos de las mujeres y las minorías.

En una reunión de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, que tuvo lugar el pasado jueves 14 en Atlanta, el personal fue instruido de que una serie de términos y palabras quedaban vetados en los informes oficiales del organismo. Las instrucciones, que llegaron desde el Departamento de Servicios Financieros de la agencia, se referían a la utilización de las palabras transgender (transgénero*), diversity (diversidad), vulnerablefetus (feto) y entitlement (derechos). Todas ellas quedaban prohibidas, así como los términos evidence-based (basado en las pruebas o evidencias) y science-based(basado en los datos científicos).

Los CDC forman parte del Departamento de Salud y Servicios Humanos, actúan a nivel federal y su función es el desarrollo y la aplicación de la prevención y control de las enfermedades y salud ambiental, así como la realización de actividades de educación y promoción de la salud. Conforman una de las agencias más importantes del Sistema de Salud de los Estados Unidos, y sus recomendaciones son además una importantísima referencia a nivel internacional.

A los investigadores y resto de personal de los CDC no se les han ofrecido términos alternativos para la mayoría de los ahora prohibidos, excepto para las expresiones “basado en las pruebas o evidencias” y “basado en los datos científicos”. A partir de ahora, deberá afirmarse que “los CDC basan sus recomendaciones en los datos científicos, así como en la consideración de los estándares y deseos de la comunidad”.

La noticia, como no puede ser menos, ha sido recibida con estupor por parte de la comunidad científica. Los investigadores y educadores sanitarios tienen claro que la intención de la Administración es mediatizar la investigación científica y el acceso a los medios sanitarios con sesgos ideológicos. Para las personas transexuales supone su invisibilización, tanto en lo que respecta a la investigación como al acceso a tratamientos y programas de uso específico para su comunidad. También el resto de la población LGTB se ve afectada, pues no podrá hacerse mención de sus necesidades como colectivo diverso y vulnerable. Por poner un ejemplo, no podrá mencionarse ningún programa de prevención del VIH y otras ETS dirigido a gais, lesbianas, bisexuales y transexuales.

La repercusión que puede tener esta medida es grande, dado que esos informes deben acompañar a los presupuestos en materia de salud que presentan ante el Congreso para su aprobación. Se estima que los presupuestos sanitarios para el 2019 estarán en manos del presidente Trump a principios del próximo mes de febrero, y que ya deberían estar adaptados a los nuevos vetos.

El doctor Dr. Loren Schechter, miembro de la Asociación Profesional Mundial para la Salud de las Personas Transgénero declaraba que “no estoy seguro de cuál es la razón fundamental para hacer esto, aparte de intentar borrar del mapa a ciertos tipos de personas”, en referencia a la prohibición de las palabras “transgénero” y “diversidad”. Ciertamente, la invisibilización de las personas transgénero, su expulsión de los ámbitos donde el Gobierno tiene responsabilidades, parece una obsesión del presidente. No hay que olvidar la orden, firmada por Trump, que prohíbe a las personas transexuales servir en el Ejército, repetidamente paralizada por decisiones judiciales.

Desde Planned Parenthood, una organización de apoyo a la planificación familiar, afirmaban que “está más claro que nunca: esta Administración ha dado de lado la salud de las mujeres, las personas LGTBQ y la Ciencia desde el primer día”.


*En referencia a transgender, conviene precisar que en inglés este término es de uso más extendido que transgénero en castellano, y se utiliza además en numerosas situaciones en las que en castellano se usa el adjetivo transexual.

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Un hijo, un padre y el colectivo LGBT celebran la elección de Doug Jones como gobernador de Alabama

Lunes, 18 de diciembre de 2017

171212223429-doug-jones-1-large-169Doug Jones celebra su victoria y detrás su hijo gay Carson

Como publicábamos hace unos días, el candidato demócrata, Doug Jones, se impone al republicano, Roy Moore, como gobernador de Alabama en una campaña que ha girado en torno a los derechos del colectivo LGBT, en la que ha sido crucial la intervención de un padre cuya hija se suicidó tras ser víctima de la misma discriminación que hace gala Moore, mientras que el hijo de Jones, abiertamente homosexual, no ha querido intervenir confiando en la habilidad de su padre.

A pesar que el estado de Alabama está ubicado entre otros marcadamente homofóbicos, como Georgia, Tennessee y Misisipi, el colectivo LGBT celebra la victoria del candidato demócrata para gobernador, Doug Jones, que vence este miércoles, 13 de diciembre, al republicano Roy Moore, quien en su campaña había defendido que la homosexualidad debería ser considerada una enfermedad. Mientras Jones se muestra orgulloso de su hijo, Carson Jones, abiertamente homosexual, muchos aplauden la intervención en campaña de William Nathan Mathis, cuya hija se suicida tras ser víctima de la misma discriminación que proclama Moore.

«Estoy realmente abrumado (…). Al final del día, toda esta carrera ha sido sobre dignidad y respeto. Esta campaña ha sido sobre el estado de derecho. Esta campaña ha sido sobre educación y decencia», declara Jones al ganar por un porcentaje muy ajustado pero que permite la elección de un demócrata después de 25 años. La gran ventaja de Moore se reduce en el momento en que varias mujeres le acusan de agresión sexual cuando tenía alrededor de 30 años, antes de convertirse en juez del Tribunal Supremo de Justicia de Alabama. Según el candidato estas acusaciones proceden de «liberales, lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y socialistas», a los que culpa de liderar una «conspiración» para destrozar su carrera política.

https://www.youtube.com/watch?v=cYIz9VeuNX4

Durante su campaña, Moore llega a pedir al Congreso que impugne a la juez federal responsable del bloqueo al veto a las personas transexuales en las Fuerzas Armadas de Donald Trump, así como a los miembros del Tribunal Supremo a hacer lo mismo con el juez que había firmado la sentencia que permite la legalización del matrimonio igualitario en los Estados Unidos, llegando a afirmar que «las personas transexuales no tienen derechos». De hecho, Moore habría sido destituido en dos ocasiones como presidente del Tribunal Supremo de Alabama tras desafiar sentencias del Tribunal Federal que entraban en conflicto con sus creencias religiosas, siendo el fundador de un grupo radical como Fundación para el Derecho Moral, que se opone recientemente a que Kristin Goodwon dirija la Academia de la USAF.

«El pueblo de Alabama eligió a Doug Jones, un aliado con un historial de lucha frontal contra el odio», declara Ben Needham, director del Proyecto Uno América de Human Rights Campaign, mientras que Masen David, director ejecutivo de Freedom for All Americans añade que «las personas LGBT de todo el país estarán felices celebrando los resultados de las elecciones de hoy en Alabama, donde Roy Moore, una de las fuerzas más fervientemente anti-LGBT del país, ha sido derrotado. Moore demostró un abrumador desprecio por las personas LGBT y la incapacidad de tratarnos con el respeto y dignidad básicas. Los resultados de las elecciones de esta noche demuestran que la discriminación no gana las carreras políticas».

Pro, con toda seguridad, quien más orgulloso está de la victoria de Jones es su propio hijo, Carson Jones, abiertamente homosexual. «Obviamente estoy emocionado con la victoria de mi padre. Nos ha abrumado el apoyo de tanta gente que ha hecho posible que esto sucediera. Alabama ha hecho una gran declaración de que la unidad gana. ¡No podría estar más orgulloso de él ni de mi estado natal!», afirma Carson, que no ha querido pronunciarse antes al considerar que su padre es lo suficientemente hábil para para silenciar a quienes se manifiestan contra sus posturas liberales en cuestiones como el aborto y los derechos de los homosexuales, «una necesidad en uno de los estados más conservadores del sur».

Como abogado, Jones encabezó en 1963 la persecución de los miembros del Ku Klux Klan responsables del atentado con bombas en la iglesia de Birmingham y la clínica abortista de Eric Rudolph. En la página web del candidato demócrata queda clara su postura al afirmar que cree «que todos somos creados iguales ante los ojos del Señor y la ley. Si bien hemos progresado en derechos civiles como nación, no podemos ser complacientes con las continuas amenazas a la igualdad y la justicia. La masacre de la iglesia de Charleston motivada por motivos raciales y Charlottesville son claros recordatorios de esa continua amenaza. Creo que los Estados Unidos de América son una tierra de leyes, justicia, libertad, igualdad y oportunidad».

Pero quien sí se ha manifestado en campaña, favoreciendo la oposición a Moore, ha sido William Nathan Mathis, quien explicaba cómo su nieta de había suicidado con sólo 23 años de edad, tras ser víctima de discriminación como la que defiende el candidato republicano. «El juez Roy Moore la llamó una pervertida por una razón: porque era homosexual», declara Mathis, que es lo que el candidato pensaría de los hijos de sus votantes que fueran igualmente gays o lesbianas, indicando que es algo que la gente debe saber porque, siendo candidato se supone que debe defender que todas las personas tienen los mismos derechos, haciendo referencia por error a la Constitución, dado que tal derecho se defiende en la Declaración de Independencia. Mathis llega a afirmar que no considera responsable a Moore del suicidio de su nieta, revelando que él mismo era contrario a las personas homosexuales, siendo una persona religiosa, lo que le llevó a decirle cosas horribles, que ahora lamenta. Si bien no puede rectificar con respecto a su nieta, afirma que los ciudadanos de Alabama, «no necesitamos una persona así que nos represente en Washington».

Fuente Universogay

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El LGTBfobo Roy Moore pierde las elecciones al Senado de los Estados Unidos por Alabama, tras una campaña plagada de fanatismo

Sábado, 16 de diciembre de 2017

Roy Moore, former chief justice of Alabama supreme courtEl conocido LGTBfobo Roy Moore ha perdido las elecciones al Senado de los Estados Unidos por Alabama. Su contrincante, el demócrata Doug Jones, ha conseguido una ajustada victoria en uno de los estados más conservadores del país. Moore (a quien podemos ver en la imagen acudiendo a votar montado a caballo) ha abogado por la penalización de la homosexualidad, la prohibición de ejercer cargos públicos para los ciudadanos de religión musulmana y se ha referido a los tiempos de la esclavitud como la última vez que los Estados Unidos fueron grandes. También ha sido acusado de haber abusado de mujeres cuando aún eran menores de edad. A pesar de todo ello, ha recibido el apoyo incondicional de los grupos evangélicos y del presidente Donald Trump. Su derrota es la derrota del fundamentalismo religioso más reaccionario y de la más abyecta hipocresía.

El pasado 12 de diciembre se celebró en Alabama una elección extraordinaria de su representante en el Senado de los Estados Unidos. Se trataba de elegir al sucesor del exsenador Jeff Session, que ocupaba el cargo desde 1997, tras su dimisión el pasado mes de febrero al ser designado por Donald Trump como fiscal general del Estado.

En un principio, Luther Strange, fiscal general de Alabama, fue designado senador provisional hasta la elección, siendo el candidato preferido por el Partido Republicano y por el propio presidente Donald Trump. Sin embargo, Roy Moore, antiguo presidente de la Corte Suprema de Alabama, consiguió arrebatarle la candidatura por un ajustado margen.

La campaña de Moore se basó en lo que él denominaba la defensa “valores familiares”contra un “ellos” difuso que trataban de mermarlos. En uno de sus discursos, describió a esos “ellos” contra quienes luchaba: “Cuando digo ‘ellos’, ¿quiénes son? Son los liberales. Los que no tienen valores conservadores. Son las lesbianas, gais, bisexuales y transexuales que quieren cambiar nuestra cultura. Son los socialistas que quieren cambiar nuestra forma de vida y poner al hombre por encima de Dios y que el Gobierno sea nuestro Dios. Son los miembros de la clase dirigente de Washington, que quieren mantener todo igual para no perder su posición, su poder, su prestigio”.

La escalada de fanatismo de su discurso fue incrementándose a lo largo del proceso electoral. Llegó a afirmar que la última vez que los Estados Unidos fueron una gran nación ocurrió durante la época de la esclavitud, también declaró que los estadounidenses de filiación religiosa musulmana no deberían poder acceder a cargos públicos. Si el racismo y la intolerancia no fueran suficientes, salieron a la luz denuncias de varias mujeres, que afirmaron que habían sido acosadas por Moore cuando aún eran menores de edad —alguna de ella contaba tan solo catorce años— y el candidato republicano ya andaba por la treintena.

Nada de esto hizo mella en sus partidarios, sobre todo entre la comunidad evangelista, que le siguió ofreciendo todo su apoyo y le defendió denodadamente. Según sus líderes religiosos“el juez Moore tiene un historial probado de lucha por políticas públicas basadas en valores bíblicos y no en la perversión, y por eso que es un objetivo. Se mantiene fiel a las líneas de combate contra el enemigo interior. Se ha convertido en un baluarte para combatir a aquellos que buscan victimizar a niños y adultos a través de leyes de baño transgénero, adoctrinamiento LGBT en las escuelas, y mucho más”. Tampoco preocupó al presidente Donald Trump, que le apoyó hasta el último momentocon su habitual estilo deslenguado.

alabama-election-results-doug-jones-defeats-roy-moore-in-u-s-senate-raceEn quienes sí que pareció hacer efecto el exceso de fanatismo fue entre las minorías raciales y sexuales, que se movilizaron para votar a favor del candidato demócrata. Finalmente, Doug Jones consiguió el 49,9 % de los votos, frente al 48,4 % obtenido por Roy Moore. Un resultado que desmentía casi todas las encuestas, que daban al candidato republicano por seguro vencedor.

El mapa de votos por condado ofrecía otro dato: el voto urbano se volcaba mayoritariamente por Jones, mientras que el voto rural era incondicional de Moore.

La elección de Doug Jones deja a los representantes del Partido Demócrata con 47 escaños en el Senado, frente a los 51 del Partido Republicano y 2 independientes. Esa exigua mayoría hacía especialmente relevante esta elección, pues en cuestiones como inmigración o derechos civiles, algunos de los senadores republicanos de los estados menos conservadores podrían vetar leyes y dictámenes presidenciales, uno de los mayores temores de Donald Trump.

23532130-mmmainDoug Jones es conocido por su labor como fiscal general del distrito norte de Alabama, durante el mandato presidencial de Bill Clinton.

Su caso más conocido fue la reactivación del procedimiento contra dos miembros del Ku Klux Klan, que atentaron con dinamita contra una iglesia baptista de feligresía negra en 1963, causando la muerte de cuatro niñas y decenas de heridos. El empeño del entonces fiscal Jones consiguió la condena a cadena perpetua para los asesinos.

Roy Moore: una larga historia de fanatismo LGTBfobo

Los ciudados de Alabama pertenecientes a minorías sexuales, raciales o religiosas se han librado de que les representara en el Senado uno de los políticos más fanáticos e intolerantes de la actualidad estadounidense. De su beligerancia contra los derechos LGTB habla su propio historial.

Roy Moore fue suspendido por segunda vez como presidente de la Corte Suprema de Alabama en septiembre de 2016, y en esta ocasión lo fue a perpetuidad. El magistrado fue hallado culpable de seis cargos de violación de los cánones de ética judicial, todos ellos relacionados con su oposición al matrimonio igualitario. Moore emitió una orden administrativa en enero de 2016, en la que ordenaba a los jueces de familia del estado que cesasen de proporcionar licencias de matrimonio a las parejas del mismo sexo. El mandato se emitía seis meses después de que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos declarase que la prohibición del matrimonio igualitario era inconstitucional, y derogase, por tanto, todas las leyes estatales que la contemplaban.

Lo mismo había hecho anteriormente, cuando la juez federal Callie V. S. Granade dictaminó en enero de 2015 que la prohibición del matrimonio igualitario en Alabama violaba la Constitución de los Estados Unidos. Moore ordenó a los jueces de familia que no acatasen el fallo de la juez federal y les prohibió que facilitasen licencias de matrimonio a las parejas del mismo sexo por contravenir la Constitución de Alabama, creando un auténtico galimatías legal que produjo indefensión tanto en las parejas del mismo sexo como en los propios funcionarios del estado.

roy-moore-mandamientos-300x216Tal muestra de auténtica insumisión judicial le acarreó la separación definitiva del cargo, si bien no era la primera vez que se enfrentaba a una sanción semejante. Ya en 2003 fue cesado de su cargo de presidente de la Corte Suprema, que retomó en 2012, por oponerse a que se retirara del edificio del alto tribunal un monumento dedicado a los Diez Mandamientos de la religión cristiana, que él mismo había ordenado instalar subrepticiamente una noche. Y es que Moore es conocido no solo por su implacable oposición a la igualdad de derechos de las personas LGTB, sino también por su fundamentalismo cristiano. En 2014, declaraba en una conferencia ante un grupo antiabortista que la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que protege el derecho a la libertad religiosa y de expresión, solo debe aplicarse a los cristianos. En el mismo discurso afirmó que el matrimonio entre personas del mismo sexo ocasionará “la destrucción definitiva de nuestro país”.

Moore ha apoyado a quienes proponen que se apruebe en los Estados Unidos una legislación semejante a la rusa contra la llamada “propaganda homosexual”. Aún más allá, en 2015 declaraba ante las cámaras que “la homosexualidad debía ser castigada”, recordando que la Biblia condena la sodomía con la pena de muerte.

 

La beligerancia del juez Moore contra los derechos LGTB ha sido aclamada por organizaciones fuertemente LGTBfobas como National Organization for Marriage (NOM), Focus On The Family o el Ku Klux Klan, que han calificado las acciones del magistrado de “alzamiento contra la tiranía judicial”.

Fuente Dosmanzanas

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Un juez federal ordena que se reinstaure la financiación de los tratamientos de reasignación para las personas trans en el Ejército estadounidense

Martes, 5 de diciembre de 2017

ejercito-trans-contra-trump-696x522El juez federal Marvin J. Garbis ha ordenado la paralización cautelar de la orden del presidente Donald Trump que prohíbe incorporar a personas transexuales para servir en el Ejército de los Estados Unidos y desfinancia los tratamientos de reasignación de los militares trans. En respuesta a una de las demandas interpuestas por diferentes personas y organizaciones, y considerando que sus argumentos tienen altas probabilidades de ganar, el juez considera oportuno mantener la situación previa a la orden de Trump hasta que la justicia aclare todas las dudas. Amplía así el alcance con respecto a un fallo similar adoptado por otra juez federal hace tres semanas.

La orden de Donald Trump

Recordamos brevemente los antecedentes. A diferencia de la derogación del “Don’t ask, don’t tell, que precisaba un cambio legislativo, el final de la prohibición de servir en el Ejército a las personas transexuales (teóricamente una causa de exclusión “médica”) fue una decisión administrativa, que Barack Obama pudo impulsar sin necesidad de someterla al Congreso. En 2015, el entonces secretario de Defensa de Obama, Ash Carter, anunciaba la puesta en marcha del proceso para acabar con la discriminación tránsfoba en el Ejército, mediante la creación de un grupo de trabajo encargado de revisar las regulaciones militares y de evaluar las implicaciones jurídicas, sanitarias y administrativas del cambio. Un año después, en junio de 2016, se anunciaba el fin de la prohibición, si bien el despliegue efectivo de la nueva normativa se fue retrasando hasta ya comenzada la era Trump y oficialmente nunca se llegó a implementar. En la práctica, sin embargo, la prohibición se dio por derogada y numerosos militares trans comenzaron a salir del armario y a dar a conocer su realidad a mandos, compañeros y subordinados sin temor a ser expulsados. Se desconoce con exactitud a cuántas personas afectaba el cambio, aunque algunas estimaciones han situado la cifra de personas trans en el Ejército en unas 15.000, teniendo en cuenta tanto a militares en activo como reservistas.

Conquistada la Casa Blanca, y olvidados ya los coqueteos de Donald Trump con el colectivo LGTB durante la campaña electoral, los republicanos se lanzaron sin disimulos a implementar su agenda anti-LGTB, de la que las personas trans son a día de hoy su objetivo principal. El pasado mes de julio Trump anunciaba en Twitter la reinstauración de la prohibición de servir en el Ejército, que pocas semanas después hacía efectiva mediante una orden transmitida a los departamentos de Defensa e Interior (ya que la Guardia Costera, aunque forma parte de las Fuerzas Armadas estaodunidenses, depende de este departamento). El documento, al que puedes acceder aquí, critica expresamente a la administración Obama por su decisión de permitir a las personas trans servir en el Ejército y ordena poner fin al proceso de despliegue de la normativa antidiscriminatoria, retomando la situación previa a junio de 2016, vetando la incorporación de nuevas personas trans al Ejército e interrumpiendo la financiación de sus tratamientos de reasignación, salvo aquellos casos que se encuentren en estos momentos en pleno proceso.

El documento, no obstante, no despejaba ni mucho menos todos los interrogantes. No aclaraba, por ejemplo, que sucedería con los militares trans que ya sirven en en Ejército. Fuentes de la Casa Blanca aseguraron entonces que serían los departamentos de Defensa e Interior los que deberían evaluar cada caso, en función de cómo afectase al servicio, de la “cohesión” de las unidades, de las limitaciones presupuestarias y de “todos aquellos factores que puedan ser relevantes”. Inseguridad e incertidumbre, en definitiva, a la espera de que se produzca el despliegue de todas las órdenes contenidas en el documento de Trump para conocer el alcance real del daño y saber cómo se procederá respecto a la reubicación/expulsión de los militares trans. La fecha estipulada para ello es el 23 de marzo de 2018, después de que el secretario de Defensa, Jim Mattis, haya presentado un plan detallado y acordado con el departamento de Interior antes del 21 de febrero.

La respuesta de la Justicia

La decisión de Trump, a todas luces discriminatoria, pilló por sorpresa a colectivos LGTB y grupos de defensa de los derechos civiles, que en realidad se estaban preparando para otra batalla. Días antes del primer anuncio de Trump, de hecho, habían trascendido los esfuerzos del vicepresidente Mike Pence (un político marcadamente anti-LGTB) por evitar que el Congreso destinara una asignación presupuestaria a los gastos sanitarios derivados del proceso de reasignación de los militares transexuales. El sentimiento más extendido era que la batalla política se limitaría a la financiación de estos gastos, pero nadie imaginaba que la mera existencia de personas trans en el Ejército estaba en la cuerda floja.

Quizá por eso se encontró con una inesperada oposición. De hecho, no faltaron los políticos republicanos moderados, como John McCain (precisamente el presidente del comité militar del Senado), que se manifestaron abiertamente en contra. Y sobre todo, y más importante: rápidamente comenzaron a anunciarse demandas judiciales. La primera de ellas, Doe v. Trump, fue interpuesta, en representación de ocho personas trans que sirven en el Ejército y que ya se han visibilizado como tales, por dos organizaciones de defensa de los derechos civiles de las personas LGTB. Su argumentación jurídica es que la prohibición viola la 5ª enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, que garantiza el derecho a un trato igualitario por la ley y al “debido proceso”.

Argumento que la jueza federal Colleen Kollar-Kotelly, del distrito de Columbia, no solo estimó pertinente, sino que consideró que es muy probable que otorgue la victoria a los demandantes. Es por ello que a principios de noviembre emitió un fallo en el que suspende cautelarmente la aplicación de la orden de Trump hasta que la justicia se pronuncie de forma definitiva. Kollar-Kotelly, no obstante, no paralizaba la aplicación de todas las disposiciones. En concreto, la suspensión de la financiación de los tratamientos de reasignación de los militares trans (salvo aquellos casos que se encuentren en estos momentos en pleno proceso) seguía vigente. La jueza no se consideró competente para paralizarla a la vista de los argumentos de la demanda.

Sí lo ha hecho, tres semanas después, el juez federal Marvin J. Garbis de Baltimore, en respuesta a otra demanda (Stone v. Trump). La presentó la American Civil Liberties Union (ACLU) en Maryland el pasado mes de agosto, en representación de seis personas trans que están en activo en el Ejército. El juez federal ordena que se reinstaure la financiación de los tratamientos de reasignación de los militares trans, porque al igual que su homóloga Kollar-Kotelly, considera probable que los demandantes ganen el caso basándose en la protección igualitaria recogida en la Constitución estadounidense.

Garbis rechaza que su orden cautelar sea prematura y argumenta que las personas trans que sirven en el Ejército ya están sufriendo las consecuencias de la medida. A pesar de que por ahora no se han anunciado despidos, viven con el miedo a un futuro despido y el estigma de ser señalados como incapaces de servir. El juez carga contra el presidente Trump, al que acusa de actuar a golpe de tuit en lugar de escuchar un análisis fundamentado de los representantes militares sobre las consecuencias de la decisión. El abogado de la ACLU Joshua Block ha celebrado el fallo, que calificó de “victoria para el personal militar trans en todo el país” y mostró su satisfacción por la decisión del tribunal de “asegurar que se trate a los militares trans con la dignidad y el respeto que se merecen”. Veremos si la decisión final de los tribunales es favorable.

Fuente Dosmanzanas

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El líder de la campaña de Trump en Oklahoma se declara culpable de prostitución de menores

Lunes, 4 de diciembre de 2017

58cb61b8592cf-imageEl ex-senador republicano Ralph Shortey, que fue jefe de campaña en Oklahoma de Trump durante las presidenciales de 2016, se declara culpable de un delito de prostitución de menores.

Shortey esquiva así otros cargos que le acusaban también de poseer pornografía infantil.

Ya hace tiempo te contamos la historia de Ralph Shortey, un senador republicano tremendamente LGTBfóbico al que pillaron en un motel de carretera junto a un chaval de 17 años al que había ofrecido dinero a cambio de “cosas sexuales“.

Shortey, de 35 años, dimitió de su cargo como senador republicano por el estado de Oklahoma. Su largo historial de defensa de la familia tradicional (como la suya, que está casado con su novia del instituto y tiene cuatro hijas) le llevó a ser elegido como director de la campaña electoral de Trump para las elecciones de 2016.

La policía pilló a Shortey en la habitación de un motel Super 8 en compañía de un chico de 17 años y junto a una caja de preservativos abierta y un montón de lubricante. Entre las pruebas recolectadas y presentadas por los agentes había varios anuncios en Craigslists en los que, según la policía, “intentaba contactar con hombres jóvenes para mantener relaciones sexuales“. En un anuncio buscaba, por ejemplo, a chicos blancos o mestizos “cuanto más jóvenes (legal) mejor“.

En la conversación que Shortey mantuvo con el chico con el que le pillaron descubrieron que le había ofrecido dinero para hacer “cosas sexuales” y el ex-senador se refería a él como su “Baby Boy“, en referencia al sexo bareback. Eso llevó a la fiscalía a acusarle de varios delitos entre los que estaban el de prostitución de menores, el de cometer prostitución de menores a menos de 300 metros de una iglesia y el de ser poseedor de pornografía infantil.

Shortey se enfrentaba a una condena de 25 años de prisión, pero acaba de llegar a un acuerdo con la Fiscalía para declararse culpable del cargo de prostitución de menores a cambio de que se retiren el resto de cargos. El delito por el que se ha declarado culpable contempla una pena de un mínimo de 10 años de cárcel y un máximo de cadena perpetua.

Fuente | Queerty, vía EstoyBailando

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Cada vez hay más personajes LGBT en TV de Estados Unidos pese a Trump

Lunes, 13 de noviembre de 2017

personaje_gayProtagonista de ‘Bojack Horseman’, comedia de humor negro de Netflix

En su reporte anual sobre diversidad en la televisión, GLAAD halló 329 personajes LGBT regulares y recurrentes en programas de canales abiertos, de cable y plataformas de streaming. 

El número de personajes LGTB en las series de televisión de Estados Unidos alcanzó máximos históricos.

La diversidad sexual se ha abierto paso en la televisión estadounidense pese a las políticas adversas impulsadas por el presidente Donald Trump.

En este marco, el grupo activista GLAAD advirtió este jueves que sus historias eran más importantes que nunca debido a medidas en el país para reducir la aceptación de la comunidad LGBT (lésbico-gay-bisexual-transgénero).

En su reporte anual sobre diversidad en la televisión, GLAAD halló 329 personajes LGBT regulares y recurrentes en programas de canales abiertos, de cable y plataformas de streaming, incluidos los primeros personajes asexuados y no binarios.

La presidenta de GLAAD, Sarah Kate Ellis, dijo que la televisión era un lugar clave para la representación de personajes LGBT y sus vidas.

“En momentos en que el gobierno de Trump está intentando volver a las personas LGBT invisibles, representar a personajes LGBT en toda nuestra diversidad en programas de televisión es un contrapeso esencial que le brinda a personas LGBT historias con las que identificarse”, expresó Ellis en un comunicado.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en julio que prohibiría que personas transgénero sirvan en las Fuerzas Armadas. La Casa Blanca revocó directivas sobre permitir a estudiantes transgénero usar el baño que elijan en institutos educativos públicos y el gobierno dijo que la ley federal no prohíbe la discriminación contra empleados gay.

El reporte de GLAAD halló que los personajes LGBT regulares en los principales canales del país en series como “Riverdale”, “Empire” y “Designated Survivor” representaban 6.5% de todos los personajes, el porcentaje mayor en 22 años.

La comedia de humor negro de Netflix “Bojack Horseman” y la serie de Freeform “Shadowhunters” presentó a los primeros personajes asexuados de la televisión.

Además, el drama financiero de Showtime “Billions”, el drama adolescente de Netflix y Family Channel “Degrassi: The Next Class” y la comedia “Heathers” de Spike TV incluyen personajes no binarios, un término usado para describir a personas cuyo género no se identifica con las categorías de hombre y mujer, según el reporte de GLAAD.

Fuente Cáscara Amarga

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Revés judicial para Donald Trump: una jueza federal paraliza la orden que reinstauró la prohibición a las personas trans de servir en el Ejército

Sábado, 4 de noviembre de 2017

ejercito-trans-contra-trump-696x522La jueza federal Colleen Kollar-Kotelly ha ordenado la paralización parcial de la orden del presidente Donald Trump que prohíbe a las personas transexuales servir en el Ejército de los Estados Unidos. En respuesta a una de las demandas interpuestas por diferentes personas y organizaciones, y considerando que sus argumentos tienen altas probabilidades de ganar, la jueza considera oportuno mantener la situación previa a la orden de Trump hasta que la justicia aclare todas las dudas. La supensión de la orden es parcial, ya que no incluye la desfinanciación de los tratamientos de reasignación de los militares trans.

La orden de Donald Trump

Recordamos brevemente los antecedentes. A diferencia de la derogación del “Don’t ask, don’t tell, que precisaba un cambio legislativo, el final de la prohibición de servir en el Ejército a las personas transexuales (teóricamente una causa de exclusión “médica”) fue una decisión administrativa, que Barack Obama pudo impulsar sin necesidad de someterla al Congreso. En 2015, el entonces secretario de Defensa de Obama, Ash Carter, anunciaba la puesta en marcha del proceso para acabar con la discriminación tránsfoba en el Ejército, mediante la creación de un grupo de trabajo encargado de revisar las regulaciones militares y de evaluar las implicaciones jurídicas, sanitarias y administrativas del cambio. Un año después, en junio de 2016, se anunciaba el fin de la prohibición, si bien el despliegue efectivo de la nueva normativa se fue retrasando hasta ya comenzada la era Trump y oficialmente nunca se llegó a implementar. En la práctica, sin embargo, la prohibición se dio por derogada y numerosos militares trans comenzaron a salir del armario y a dar a conocer su realidad a mandos, compañeros y subordinados sin temor a ser expulsados. Se desconoce con exactitud a cuántas personas afectaba el cambio, aunque algunas estimaciones han situado la cifra de personas trans en el Ejército en unas 15.000, teniendo en cuenta tanto a militares en activo como reservistas.

Conquistada la Casa Blanca, y olvidados ya los coqueteos de Donald Trump con el colectivo LGTB durante la campaña electoral, los republicanos se lanzaron sin disimulos a implementar su agenda anti-LGTB, de la que las personas trans son a día de hoy su objetivo principal. El pasado mes de julio Trump anunciaba en Twitter la reinstauración de la prohibición de servir en el Ejército, que pocas semanas después hacía efectiva mediante una orden transmitida a los departamentos de Defensa e Interior (ya que la Guardia Costera, aunque forma parte de las Fuerzas Armadas estaodunidenses, depende de este departamento). El documento, al que puedes acceder aquí, critica expresamente a la administración Obama por su decisión de permitir a las personas trans servir en el Ejército y ordena poner fin al proceso de despliegue de la normativa antidiscriminatoria, retomando la situación previa a junio de 2016, vetando la incorporación de nuevas personas trans al Ejército e interrumpiendo la financiación de sus tratamientos de reasignación, salvo aquellos casos que se encuentren en estos momentos en pleno proceso.

El documento, no obstante, no despejaba ni mucho menos todos los interrogantes. No aclaraba, por ejemplo, que sucedería con los militares trans que ya sirven en en Ejército. Fuentes de la Casa Blanca aseguraron entonces que serían los departamentos de Defensa e Interior los que deberían evaluar cada caso, en función de cómo afectase al servicio, de la “cohesión” de las unidades, de las limitaciones presupuestarias y de “todos aquellos factores que puedan ser relevantes”. Inseguridad e incertidumbre, en definitiva, a la espera de que se produzca el despliegue de todas las órdenes contenidas en el documento de Trump para conocer el alcance real del daño y saber cómo se procederá respecto a la reubicación/expulsión de los militares trans. La fecha estipulada para ello es el 23 de marzo de 2018, después de que el secretario de Defensa, Jim Mattis, haya presentado un plan detallado y acordado con el departamento de Interior antes del 21 de febrero.

La respuesta de la justicia

La decisión de Trump, a todas luces discriminatoria, pilló por sorpresa a colectivos LGTB y grupos de defensa de los derechos civiles, que en realidad se estaban preparando para otra batalla. Días antes del primer anuncio de Trump, de hecho, habían trascendido los esfuerzos del vicepresidente Mike Pence (un político marcadamente anti-LGTB) por evitar que el Congreso destinara una asignación presupuestaria a los gastos sanitarios derivados del proceso de reasignación de los militares transexuales. El sentimiento más extendido era que la batalla política tendría lugar en torno a la financiación de estos gastos, pero nadie imaginaba que la mera existencia de personas trans en el Ejército estaba en la cuerda floja.

Quizá por eso se encontró con una inesperada oposición. De hecho, no faltaron los políticos republicanos moderados, como John McCain (precisamente el presidente del comité militar del Senado), que se manifestaron abiertamente en contra. Y sobre todo, y más importante: rápidamente comenzaron a anunciarse demandas judiciales. La primera de ellas, Doe v. Trump, fue interpuesta, en representación de ocho personas trans que sirven en el Ejército y que ya se han visibilizado como tales, por dos organizaciones de defensa de los derechos civiles de las personas LGTB: NCLR (National Center for Lesbian Rights) y GLAD (GLBTQ Legal Advocates & Defenders). Su argumentación jurídica es que la prohibición viola la 5ª enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, que garantiza el derecho a un trato igualitario por la ley y al “debido proceso”.

Argumento que la jueza federal Colleen Kollar-Kotelly, del distrito de Columbia, no solo estima pertinente, sino que considera que es muy probable que otorgue la victoria a los demandantes. Es por ello que en su fallo suspende cautelarmente la aplicación de la orden de Trump hasta que la justicia se pronuncie de forma definitiva. Kollar-Kotelly, no obstante, no paraliza la aplicación de todas las disposiciones. En concreto, la suspensión de la financiación de los tratamientos de reasignación de los militares trans (salvo aquellos casos que se encuentren en estos momentos en pleno proceso) sigue vigente. No se trata, en cualquier caso, de una decisión de fondo: la jueza Kollar-Kotelly argumenta que, a diferencia de la amenaza de expulsión de los militares representados en la demanda, esta no contempla por qué la suspensión de los tratamientos de reasignación les afectaría, razón por la cual no se considera competente para paralizarla.

El fallo judicial ha sido recibido con optimismo por las organizaciones de defensa de los derechos LGTB, que lo consideran una importante primera victoria en la que se adivina larga lucha contra las disposiciones tránsfobas de la administración Trump. “Esta es la primera decisión que tumba la prohibición del presidente Trump, pero no será la última. Los tribunales federales reconocen lo que todo el mundo ya sabe: que la decisión impulsiva del presidente Trump de prohibir a las personas transexuales servir en el Ejército es manifiestamente inconstitucional”, ha declarado Joshua Block, abogado de ACLU (American Civil Liberties Union). Veremos si es así, y sobre todo si finalmente la decisión de los tribunales es favorable.

Fuente Dosmanzanas

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Un predicador radiofónico radical atribuye la matanza de Las Vegas a un escuadrón «nazi gay»

Jueves, 26 de octubre de 2017

imagesEl fundamentalista radical religioso de extrema derecha, Rick Wiles, afrima en su propio programa de radio, TruNews, que el tiroteo de Las Vegas fue producido por un escuadrón «nazi gay» como resultado de la influencia de un «régimen nazi gay/lésbico» en el que asegura viven hoy en día en los Estados Unidos de América.

Rick Wiles es un fundamentalistas radical religioso de extrema derecha que difunde su posverdad a través de las ondas a través del programa TruNews, que él mismo presenta. En una de sus habituales demostraciones de su prodigiosa capacidad para desarrollar teorías conspiranóides afirma que el tiroteo de Las Vegas fue producido por un escuadrón «nazi gay» como resultado de un «régimen nazi gay/lésbico».

«Tenemos escuadrones de la muerte en este país y está dirigido por una agencia súper secreta, pero hay participación a nivel estatal y local (…). Habrá un día en que le dirán a los agentes de la ley que ejecuten a sus hijos frente a usted y lo harán», sostiene Wiles en su programa, explicando su teoría de que el guardia de seguridad del Hotel Mandalay Bay, Jesús Campos, de 25 años de edad, quien localiza la habitación de la planta 32 desde la que el tirador estaba perpetrando su masacre, concede su primera entrevista a Ellen DeGeneres. «Cuando iba por el pasillo, creo que llamé la atención del atacante. Escuché ráfagas de disparos. Al principio me cubrí, sentí una sensación de ardor. Fui a levantar el pantalón de una pierna y vi la sangre », declara Campos en The Ellen DeGeneres Show emitido el miércoles, 18 de octubre, explicando que con el objetivo de no bloquear la señal de radio, decide alertar a sus compañeros por teléfono en lugar de utilizar su radio.

Se trata de la única aparición pública en la que Campos tiene previsto hablar sobre lo que sucedió la noche del 1 de octubre, en la que Stephen Paddock consigue asesinar a 58 personas, hiriendo a más de 500, que se encuentran disfrutando del festival de anual de música country, Route 91, para suicidarse en el momento en que es acorralado por la policía. La investigación no ha conseguido determinar los motivos que llevaron a este ingeniero retirado de 64 años de edad a perpetrar una matanza por la que grupos LGBT instaban al gobierno de los Estados Unidos a incrementar los controles de acceso a las armas de fuego.

«Estados Unidos se ha convertido en un estado nazi (…). Por eso Campos aparece en un programa diurno de entrevistas conducido por una elocuente ‘comedianta’ danzarina y, permítanme agregar, lesbiana, porque este régimen nazi es un régimen nazi gay/lésbico, como los nazis en la época de Hitler. Hitler era bisexual, los principales líderes nazis del partido nazi eran homosexuales. La toma de poder nazi de Alemania fue una toma fascista homosexual militante; eso es lo que está ocurriendo hoy en los Estados Unidos», proclama Wiles sacando del armario al mismísimo führer y a sus seguidores y convencido de que las razones que han llevado a Campos ha conceder la entrevista a Ellen DeGeneres se deben a una estrategia dirigida por ese «escuadrón nazi» para no correr el riesgo de que desvele información sensible a «periodistas reales».

Es obvio que el señor Wiles puede hacer uso de su libertad de expresión porque vive en una sociedad democrática, aunque no queda claro si pretende conseguir adeptos a sus teorías o reírse de ellos. Si el problema radica no tanto en que alguien pueda llegar a creer sus falacias al convertirse en verdad por repetición, según uno de los pilares de la estrategia propagandística de Joseph Goebbels, sino que lo que predica sea en el fondo lo que a él le gustaría realmente hacer con el colectivo LGBT; la contradicción se manifiesta en el momento en que alude a los «rusos para derrocar a Sodoma y Gomorra si no hay arrepentimiento en esta tierra (…). Todos vamos a morir en una guerra nuclear gracias a los sodomitas que están en control de esta nación en este momento», en lo que nuevamente, no se sabe si está aludiendo a ese «escuadrón nazi» o a la propia administración de Donald Trump, contra la que se ha manifestado en algunas ocasiones a pesar de que claramente sigue una agenda para mermar progresivamente los derechos del colectivo LGBT.

Fuente Universogay

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Roy Moore, el LGTBfobo expresidente de la Corte Suprema de Alabama, será el candidato republicano al Senado por ese estado

Martes, 10 de octubre de 2017

Roy Moore, former chief justice of Alabama supreme courtEl expresidente de la Corte Suprema de Alabama, Roy Moore, que fue apartado del cargo por desobedecer el dictamen del Tribunal Supremo de los Estados Unidos favorable al matrimonio igualitario, será el candidato republicano al Senado por el estado de Alabama. Moore ha vencido al aspirante Luther Strange, que basó su campaña en postularse como el preferido tanto del establishment republicano como del propio presidente Trump. Roy Moore ha hecho gala repetidamente de su LGTBfobia, con declaraciones a favor de leyes contra la “propaganda homosexual” al estilo ruso, e incluso de penar las relaciones entre personas del mismo sexo.

El próximo mes de diciembre, se celebrará en Alabama una elección extraordinaria de su representante en el Senado de los Estados Unidos. Se trata de elegir al sucesor del exsenador Jeff Session, que ocupaba el cargo desde 1997, que dimitió el pasado mes de febrero tras ser designado por Donald Trump como fiscal general del Estado. En el intervalo, Luther Strange fue nombrado senador provisional por el gobernador de Alabama Robert J. Bentley.

Strange ocupaba anteriormente el cargo de fiscal general de Alabama, y se postuló como un ferviente y radical conservador, que además era el candidato preferido del presidente Trump, a quien ha ofrecido persistentemente su apoyo en cuestiones como inmigración o recorte de derechos de las minorías, entre ellas la LGTB. Durante su ejercicio como senador suplente, fue uno de los que instó al presidente a abandonar los acuerdos de París sobre cambio climático. Durante la campaña, alardeó repetidamente de sus conversaciones directas con el presidente, de quien recibía apoyo constante a través de las redes sociales. Strange era considerado por el entorno presidencial como un senador que apoyaría cualquier medida que tomara el ejecutivo.

Sin embargo, en las primarias celebradas el 15 de agosto, Strange obtuvo el 32,83 % de los votos, sobrepasado por el 38,87 % obtenido por Roy Moore, antiguo presidente de la Corte Suprema de Alabama. Al ser los dos candidatos más votados, se enfrentaron en la elección definitiva, que tuvo lugar el pasado 26 de septiembre. Moore se declaró vencedor con el 54,89 % de los votos, frente al 45,11 % de Strange.

La campaña de Moore se centró en dos puntos fundamentales: la más feroz LGTBfobia y la defensa de la libertad religiosa, entendida como la imposición de unas determinadas creencias al conjunto de la población. Un discurso demasiado extremista incluso para los más conservadores. En las proclamas de Moore efectuadas durante sus mítines se pudieron escuchar frases como que “el ejército ha sido dañado por las tropas transgénero que invaden nuestros baños y por la inclusividad”, o que “Dios debe ser la fuente de todas las leyes”. Se daba la circunstancia, además, de que su jefe de campaña era Steve Bannon, antiguo consejero del presidente Trump, hasta su cese en agosto de este año.

Sin embargo, tras el triunfo de Moore, el presidente Trump inmediatamente le expresó su apoyo en las redes sociales. Según fuentes cercanas a la presidencia, Trump se habría mostrado furioso por su apoyo al candidato perdedor, achacando su fracaso a la falta de carisma del propio Strange. Roy Moore se enfrentará el próximo mes de diciembre al candidato demócrata Doug Jones.

El candidato republicano más contrario a los derechos LGTB

De obtener el cargo en las futuras elecciones, es de temer que por su parte haga ostentación del mayor de los fanatismos e impulse las propuestas más exacerbadas en contra de los derechos de las minorías sexuales. De su beligerancia contra los derechos LGTB habla su propio historial.

Roy Moore fue suspendido por segunda vez como presidente de la Corte Suprema de Alabama en septiembre de 2016, y en esta ocasión lo fue a perpetuidad. El magistrado fue hallado culpable de seis cargos de violación de los cánones de ética judicial, todos ellos relacionados con su oposición al matrimonio igualitario. Moore emitió una orden administrativa en enero de 2016, en la que ordenaba a los jueces de familia del estado que cesasen de proporcionar licencias de matrimonio a las parejas del mismo sexo. El mandato se emitía seis meses después de que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos declarase que la prohibición del matrimonio igualitario era inconstitucional, y derogase, por tanto, todas las leyes estatales que la contemplaban.

Lo mismo había hecho anteriormente, cuando la juez federal Callie V. S. Granade dictaminó en enero de 2015 que la prohibición del matrimonio igualitario en Alabama violaba la Constitución de los Estados Unidos. Moore ordenó a los jueces de familia que no acatasen el fallo de la juez federal y les prohibió que facilitasen licencias de matrimonio a las parejas del mismo sexo por contravenir la Constitución de Alabama, creando un auténtico galimatías legal que produjo indefensión tanto en las parejas del mismo sexo como en los propios funcionarios del estado.

roy-moore-mandamientos-300x216Tal muestra de auténtica insumisión judicial le acarreó la separación definitiva del cargo, si bien no era la primera vez que se enfrentaba a una sanción semejante. Ya en 2003 fue cesado de su cargo de presidente de la Corte Suprema, que retomó en 2012, por oponerse a que se retirara del edificio del alto tribunal un monumento dedicado a los Diez Mandamientos de la religión cristiana, que él mismo había ordenado instalar subrepticiamente una noche. Y es que Moore es conocido no solo por su implacable oposición a la igualdad de derechos de las personas LGTB, sino también por su fundamentalismo cristiano. En 2014, declaraba en una conferencia ante un grupo antiabortista que la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que protege el derecho a la libertad religiosa y de expresión, solo debe aplicarse a los cristianos. En el mismo discurso afirmó que el matrimonio entre personas del mismo sexo ocasionará “la destrucción definitiva de nuestro país”.

Moore ha apoyado a quienes proponen que se apruebe en los Estados Unidos una legislación semejante a la rusa contra la llamada “propaganda homosexual”. Aún más allá, en 2015 declaraba ante las cámaras que “la homosexualidad debía ser castigada”, recordando que la Biblia condena la sodomía con la pena de muerte.

La beligerancia del juez Moore contra los derechos LGTB ha sido aclamada por organizaciones fuertemente LGTBfobas como National Organization for Marriage (NOM), Focus On The Family o el Ku Klux Klan, que han calificado las acciones del magistrado de “alzamiento contra la tiranía judicial”.

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Estados Unidos se ve forzado a aclarar que se opone a la aplicación de la pena de muerte para castigar las relaciones homosexuales

Viernes, 6 de octubre de 2017

historia-de-la-bandera-del-orgullo-gay-9Estados Unidos se ha visto forzado a salir al paso de las informaciones que le acusaban de haberse opuesto a una resolución del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas que condenaba la aplicación de la pena de muerte por mantener relaciones homosexuales. Lo cierto, como explicábamos hace dos días, es que ese titular descontextualizado puede ser malinterpretado. La resolución era un texto globalmente crítico con la pena de muerte, y de ahí deriva la oposición estadounidense, que no es nueva (textos similares se han votado en ocasiones anteriores y Estados Unidos también ha votado en contra). Lo importante, en este caso, es que por primera vez se incluía una mención a la aplicación de la pena de muerte a las personas que mantienen relaciones homosexuales, a la que Estados Unidos, según ha confirmado ahora, se opone. Una clarificación que colectivos en defensa de los derechos LGTB consideran oportuna, aunque no ha despejado todas las críticas.

Lo explicamos en nuestra anterior entrada (en la que detallamos además el voto de los diferentes países). La resolución A/HRC/36/L.6 del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas aborda la pena de muerte y condena su aplicación cuando no es garantista y supone una violación de derechos humanos fundamentales. Condena, por ejemplo, la pena de muerte contra personas con discapacidad mental o intelectual, contra quienes eran menores de 18 años en el momento de la comisión del delito o contra mujeres embarazadas. También “deplora” que las personas pobres o económicamente vulnerables y los extranjeros sean condenados a muerte de manera desproporcionada. Por lo que se refiere al ámbito LGTB, lo interesante de esta resolución es que por primera vez incluye la cuestión LGTB entre sus considerandos y recomendaciones. Lo hace, en concreto, en tres ocasiones:

  • La primera, en su parte introductoria, al tomar nota de los informes del secretario general de Naciones Unidas sobre la cuestión de la pena de muerte, en el último de los cuales “examinó los efectos desproporcionados de la aplicación de la pena de muerte a personas pobres o económicamente vulnerables, los extranjeros, las personas que ejercen el derecho a la libertad de religión o de creencias y la libertad de expresión, y la aplicación discriminatoria de la pena de muerte contra las minorías raciales y étnicas, su aplicación discriminatoria por motivos de género u orientación sexual, y su aplicación a personas con discapacidad mental e intelectual”.
  • La segunda, cuando expresamente condena “la imposición de la pena de muerte como sanción por determinadas formas de conducta, como la apostasía, la blasfemia, el adulterio y las relaciones homosexuales consentidas, y expresando profunda preocupación por el hecho de que la pena de muerte por adulterio se imponga de manera desproporcionada a las mujeres”.
  • Finalmente, la tercera mención tiene lugar cuando insta “a los Estados que todavía no han abolido la pena de muerte a velar por que esta no se imponga como sanción por determinadas formas de conducta, como la apostasía, la blasfemia, el adulterio y las relaciones homosexuales consentidas”.

Se trata, en este sentido, de un avance importante, que la propia ILGA (Asociación Internacional de Gais, Lesbianas, Bisexuales, Trans e Intersexuales) saludaba como “histórico”. Sin embargo, mediáticamente quedó ensombrecido por el voto contrario de los Estados Unidos, que hizo que numerosos medios de comunicación señalasen en sus titulares a este país como opuesto a una condena a la pena de muerte por mantener relaciones homosexuales. También fue criticado por organizaciones defensoras de los derechos LGTB. “La embajadora Haley [en referencia a Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas] ha fallado a la comunidad LGBTQ al no pronunciarse contra el uso bárbaro de la pena de muerte para castigar a personas que tienen relaciones homosexuales”, declaró Ty Cobb, responsable del área internacional de Human Rights Campaign (la mayor organización de defensa de los derechos LGTB en Estados Unidos). “El desprecio flagrante de esta administración hacia los derechos humanos y las vidas de las personas LGBTQ en el mundo es más que vergonzoso”, añadió.

Tal ha sido el alcance de la noticia que el Departamento de Estado se ha visto obligado a desmentir que Estados Unidos apoye de alguna manera la aplicación de la pena de muerte a las personas homosexuales. lo ha hecho con una breve intervención de su portavoz Heather Nauert, ante la prensa, en la que explicó que su país votó contra la resolución debido “a más amplias reservas hacia la forma en la que la resolución condenaba la pena de muerte en todas las circunstancias”. Conviene recordar, en este punto, que Estados Unidos aplica la pena de muerte en 31 de sus 50 estados, y de hecho en 2016 se situó entre los diez países del mundo con más personas ejecutadas. “Los Estados Unidos condenan de forma inequívoca la aplicación de la pena de muerte para conductas tales como la homosexualidad, la blasfemia, el adulterio o la apostasía. No consideramos que tales conductas deban ser objeto de criminalización”, añadió:

La propia embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Nikki Haley, quiso explicar en Twitter que el voto estadounidense no podía entenderse como un refrendo a la aplicación de la pena de muerte para castigar las relaciones homosexuales. “Siempre hemos luchado en favor de la justicia para la comunidad LGBT”, afirmaba Haley, que insistía en que su voto era el mismo que el que en su momento ejerció la administración Obama contra una resolución similar (si bien aquella no incluía referencia alguna a las personas homosexuales):

Las aclaraciones de la administración Trump han sido bienvenidas, por ejemplo, Por Jessica Stern, directora ejecutiva de OutRight Action International, que ha querido echar en esta ocasión echarle un guante. “Sería un error interpretar su oposición a la resolución contra la pena de muerte como un cambio en sus políticas”, ha asegurado Stern, insistiendo en que su organización segurá denunciando a la administración Trump por cada uno de los pasos que dé en contra de los derechos LGTB. Desde Human Rights Campaign, por su parte, y tras la condena inicial a la que antes hacíamos mención, han agradecido la clarificación aunque siguen mostrando su preocupación por el abandono del compromiso de Estados Unidos con los derechos LGTB a nivel global.

No faltan, en cualquier caso, los activistas que consideran ingenuo pensar que no oponerse con firmeza a la pena de muerte no afecta a los derechos LGTB. “La pena de muerte es también un asunto LGTBQ. Uno puede verlo en el modo en el que se aplica en Arabia Saudí, Yemen, Sudán y otros lugares”, ha afirmado por ejemplo Ryan Thoreson, investigador en el programa de derechos LGTB de Human Rights Watch. “Cuando los Estados Unidos no están dispuestos a denunciarlo, incluso en una relsoución irreprochable como esta, envía una señal de tolerancia hacia la pena de muerte que debería preocupar mucho a las personas LGTBQ”, ha añadido.

Países que castigan la homosexualidad con la muerte

De acuerdo al último informe de ILGA sobre Homofobia de Estado, publicado en mayo, la pena de muerte para los actos sexuales entre personas del mismo sexo se aplica en 8 estados miembros de Naciones Unidas. En 4 de ellos (Arabia Saudí, Irán, Sudán y Yemen) se aplica en todo el estado; en 2 (Nigeria y Somalia) se aplica solo en provincias específicas. En zonas de otros 2 países (Irak y Siria), es implementado por tribunales locales, vigilantes o actores no formalmente estatales (es el caso del Estado Islámico).

Hay otros 5 estados (Afganistán, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, Catar y Mauritania) donde la interpretación de la sharía permite la pena de muerte, aunque ILGA no tiene conocimiento de que se esté invocando en estos momentos. Brunéi, un país que aprobó en 2014 una ley que debía implementarse en tres fases y que castigaba también con pena de muerte las relaciones homosexuales, queda por el momento fuera de la lista de ILGA al no haberse avanzado todavía hacia la segunda y tercera fase de implantación.

 Fuente Dosmanzanas

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La modelo internacional Teddy Quinlivan sale del armario como mujer trans y reivindica que también “lo personal es político”

Jueves, 21 de septiembre de 2017

mgid-ao-image-logotv-com-248328Teddy Quinlivan, una modelo con una carrera fulgurante, ha hecho pública su verdadera identidad de género como mujer trans. “He decidido revelar mi identidad trans debido al clima político en el mundo en este momento, particularmente en Estados Unidos”, asevera Quinlivan. En este sentido, la modelo critica que mientras que “hicimos una progresión increíble bajo la administración de Obama”, desde que Donald Trump asumió el cargo, “ha habido una especie de reacción hacia atrás”. Por otra parte, admite que “tengo mucha suerte de estar en una posición en la que nunca pensé que estaría”. “Es muy importante aprovechar un momento como este” para explicar que las decisiones que puedan contribuir al bienestar de los demás tienen sentido, ya que “lo personal es político”.

Como se dice en la jerga de la moda, Teddy Quinlivan fue “descubierta” en 2015 por Nicolas Ghesquière, director creativo de Louis Vuitton. Desde entonces su vida profesional tomó un rumbo ascendente en popularidad. A sus 23 años, ha desfilado en la pasada “New York Fashion Week”, llevando los modelos de Jeremy Scott, Carolina Herrera y Diane Von Furstenberg. Anteriormente, también ha trabajado para otras firmas como Óscar de la Renta o Coach.

Aunque es cierto que el mundo de la moda ha evolucionado, Quinlivan expresa cierto temor a que la industria la mire de otra forma a partir de su salida del armario como mujer trans. En cualquier caso, defiende que si ser una mujer trans “es algo que se relaciona con mi nombre durante mi carrera, entonces esto ha sido por una buena causa, pero espero con ganas al día en el que no importe”.

La modelo, que admite que durante su infancia no tuvo referentes trans, quiere “ayudar a romper el estigma de lo que significa ser transgénero”. Para lograr este objetivo, Quinlivan alega que “necesitamos más y más voces trans para hablar y compartir nuestra humanidad y que el mundo deje de vernos como ‘otro’”. También ha aprovechado el anuncio de su identidad de género para criticar la falta de compromiso del gobierno de Donald Trump en políticas igualitarias. Ha llegado a denunciar la “amenaza constante” de la administración estadounidense y ha criticado con contundencia “la cruel propuesta de legislación en todo el país que está diseñada para ponernos en peligro”.

Sarah Kate Ellis, presidenta de GLAAD, ha dicho a través de en un comunicado que Teddy “está enviando un mensaje fenomenal a la juventud transgénero usando su historia personal para demostrar que las mujeres transexuales pueden y deben aspirar a ser lo que quieran ser”.

Fuente Dosmanzanas

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Rabinos boicotean una conferencia en protesta contra Trump por “incitar las voces del odio”

Miércoles, 30 de agosto de 2017

estrella-david-judaismotrump-y-los-supremacistasTras los sucesos supremacistas en Charlottesville

Importantes organizaciones de rabinos de los Estados Unidos anunciaron que boicotearán una conferencia telefónica con el presidente, que marca cada año el inicio de las fiestas judías, acusando a Donald Trump de “incitar a las voces del odio” en sus declaraciones tras una reciente protesta neonazi.

Los grupos rabínicos anunciaron que no tendrá lugar la cita telefónica después de las declaraciones ambiguas de Trump tras una marcha de supremacistas blancos y neonazis a mediados de agosto en la sureña ciudad de Charlottesville, que derivó en violentos disturbios con quienes se oponían a la manifestación.

El predecesor de Trump, Barack Obama, solía hablar con los rabinos antes de Rosh Hashaná y Yom Kipur, en lo que se consideraba una tradición no partidista.

Pero la rabina Elyse Wechterman, directora ejecutiva de la Asociación Rabínica Reconstruccionista, dijo a CNN que la llamada de este año no se hará por “un tema de liderazgo moral”. “El antisemitismo presenciado en Charlottesville fue aterrador“, dijo el jueves, al destacar que “desde la elección del presidente Trump ha habido un alza en este tipo de acciones”. “Desde su campaña se negó a aclarar y distanciarse de los antisemitas, de los racistas de toda clase”, añadió Wechterman.

Trump ha sido duramente criticado por evocar una equivalencia moral entre los supremacistas blancos y los contra-manifestantes, diciendo que la culpa de la violencia estaba “en muchos lados”.

Una mujer, Heather Heyer, fue asesinada durante los disturbios, cuando un simpatizante neonazi atropelló con su vehículo a una multitud de manifestantes antirracistas. “Las palabras del presidente han dado apoyo a quienes defienden el antisemitismo, el racismo y la xenofobia”, indicó una declaración difundida el miércoles por los rabinos, que representan a varias denominaciones del judaísmo de diferentes afiliaciones políticas.

“La responsabilidad por la violencia en Charlottesville, incluyendo la muerte de Heather Heyer, no está en muchos lados, sino en un lado: los supremacistas blancos nazis y de la ‘alt-right’ (extrema derecha), que llevaron su odio a una comunidad pacífica”, dijeron.

Rezamos para que el presidente Trump reconozca y remedie el grave error que ha cometido al incitar a las voces del odio”, agregaron en su declaración.

A su vez, algunos judíos prominentes del gobierno de Trump -incluyendo su hija Ivanka y su esposo Jared Kushner- se han abstenido de hacer declaraciones públicas sobre las afirmaciones del presidente. Algunos de los que hablaron del tema, incluido el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, lo han defendido.

(RD/Agencias)

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Donald Trump firma la orden que prohíbe a las personas trans servir en el Ejército

Lunes, 28 de agosto de 2017

ejercito-trans-contra-trump-696x522Ya ha pasado. Tras varias semanas de escuchar de todo, Trump firmó ayer el memorándum que impedirá que las personas trans puedan servir en las fuerzas armadas norteamericanas.

La agenda anti-LGTB del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se consolida. Medios estadounidenses de primera línea, como The Wall Street Journal o The New York Times, han adelantado que en próximos días el presidente hará llegar por fin al secretario de Defensa, Jim Mattis, la orden por escrito detallando la prohibición a las personas transexuales de servir en el Ejército de su país. El anuncio, que Trump hizo en Twitter hace varias semanas, había sido recibido con sorpresa tanto por los colectivos LGTB como por buena parte de la clase política estadounidense, legisladores republicanos incluidos, así como por la propia cúpula militar. Pero el presidente está absolutamente dispuesto a implementar la prohibición, que ha sido bienvenida por la derecha religiosa, un sector que se consolida como uno de los apoyos más sólidos de Trump.

Recordemos que no fue hasta 2015 cuando el entonces secretario de Defensa, Ash Carter, anunciaba que por fin se ponía en marcha el proceso para acabar con la discriminación tránsfoba en el Ejército estadounidense. “Tenemos soldados, marineros, aviadores y marines transexuales, verdaderos patriotas americanos, que sé que están sufriendo un gran daño debido a una política obsoleta, confusa e inconsistente, que es contraria a los valores del servicio y del mérito individual“, aseguraba entonces Carter. El secretario de Defensa de Obama anunció la creación de un grupo de trabajo encargado de revisar las regulaciones militares y de evaluar las implicaciones jurídicas, sanitarias y administrativas del cambio. El proceso culminó un año después. Y aunque se desconocía con exactitud a cuántas personas afectaba, algunas estimaciones situaban la cifra de personas trans que servían por entonces en el Ejército en unas 15.000, teniendo en cuenta tanto a militares en activo como reservistas.

Es importante destacar que, a diferencia de la derogación del “Don’t ask, don’t tell, que precisaba un cambio legislativo, el final de la prohibición de servir en el Ejército a las personas transexuales (teóricamente una causa de exclusión “médica”) fue una decisión administrativa, que Barack Obama pudo impulsar sin necesidad de someterla a votación por el Congreso. Por desgracia, ello supone que el ahora presidente Donald Trump tiene capacidad de revertirla, propósito que anunciaba en Twitter hace ahora un mes:

“Tras consultar con mis generales y con expertos militares, comunico que el Gobierno de Estados Unidos no aceptará ni permitirá personas transgénero en el Ejército. Nuestros militares deben estar centrados en la decisiva y arrolladora victoria [Trump no especificaba contra quién ni contra qué] y no pueden asumir la carga que suponen los tremendos costes médicos y la perturbación que la presencia de transgéneros en el Ejército supondría. Gracias”, expresaba el presidente.

Decisión sorprendente… 

La decisión pillaba por sorpresa a colectivos LGTB y grupos de defensa de los derechos civiles, que en realidad se estaban preparando para otra batalla. Días antes, de hecho, habían trascendido los esfuerzos del vicepresidente Mike Pence (un político marcadamente anti-LGTB) por evitar que el Congreso destinara una asignación presupuestaria a los gastos sanitarios derivados del proceso de reasignación de los militares transexuales. El sentimiento más extendido era que la batalla política tendría lugar en torno a la financiación de estos gastos, pero nadie imaginaba que la mera existencia de personas trans en el Ejército estaba en la cuerda floja.

De hecho, no faltaron los políticos republicanos moderados, como John McCain (precisamente el presidente del comité militar del Senado), a los que el anuncio de Trump sorprendió y que se manifestaron abiertamente en contra. El anuncio también fue recibido con indisimulado estupor por la Junta de Jefes del Estado Mayor, que transmitieron públicamente que en tanto no recibieran instrucciones seguirían sin modificar sus políticas de personal. Las reacciones en contra de la transfobia de Trump iban sucediéndose día tras día, no sólo en forma de carta abierta firmada por un numeroso grupo de veteranos que alabaron a las personas trans que formaron parte del ejército sino también la de algunos miembros en activo del ejército, como el almirante de la Guardia Costera, que ha dicho que no aplicará la prohibición.

Trump tiene ahora que justificar un movimiento que sólo puede explicarse como un claro ataque a los derechos de las personas trans, y en una rueda de prensa ofrecida en su club de golf respondió a varias preguntas de los periodistas y dijo esto sobre la prohibición:

Tengo un gran respeto por la comunidad. Creo que he tenido un gran apoyo, o he tenido un gran apoyo por parte de esa comunidad. Tuve muchos votos. Pero los transgénero, los militares están trabajando en eso ahora. Ha sido una situación muy difícil y creo que le estoy haciendo un favor a mucha gente al salir a la palestra y decirlo. Como ya sabéis, ha sido un tema muy complicado para el ejército, ha sido un tema muy confuso para el ejército, y creo que le estoy haciendo al ejército un gran favor.

… pero firme

Pese al escepticismo de algunos ilusos, que pensaban que todo quedaría en un arrebato tuitero, lo cierto es que la orden de Trump estaría ya recibiendo sus últimos retoques y será transmitida al Pentágono en próximos días. Según se ha adelantado, se trata de un memorándum de dos páginas y media que da un plazo de seis meses al secretario de Defensa, el general Jim Mattis, para desarrollar los detalles y armar la implementación. Por un lado, se prohibiría la incorporación de nuevas personas trans al Ejército. Por otro, se interrumpiría la financiación de los tratamientos hormonales de aquellos militares trans que en estos momentos se encuentran en servicio activo, y por último dejaría en manos de Mattis cómo proceder respecto a su reubicación (e incluso expulsión), que se decidiría caso por caso según cada puesto.

Habrá que esperar a conocer tanto el documento como la forma de implementarlo por parte del Pentágono para estimar el alcance real del daño, pero de lo que no cabe ya duda es de que la decisión supone una segunda gran victoria a nivel federal para la ofensiva tránsfoba que viven los Estados Unidos. La primera de ellas tuvo ya lugar a los pocos días de jurar Trump su cargo como presidente, cuando revocó las directrices emitidas en 2016 por el Departamento de Educación de Obama protegiendo a los estudiantes trans y permitía de nuevo a las escuelas que reciben fondos federales prohibirles el uso de las instalaciones que corresponden a su identidad de género.

Pocos dudan de que la ofensiva tránsfoba de Trump, un político que antes de ser elegido presidente no dudó en presentarse como un aliado de las personas LGTB (con ayuda, todo hay que decirlo, de medios de comunicación y de algunos personajes abiertamente LGTB, como el empresario gay Peter Thiel o la celebrity trans Caitlyn Jenner) no es más que una decisión táctica que tiene como objeto consolidar el apoyo de la influyente derecha religiosa, un sector que durante su campaña electoral mantuvo sus reticencias pero que con Trump en la Casa Blanca y tras sus más recientes polémicas se ha convertido en uno de sus más sólidos apoyos. Ello no evita que sea todo un desastre, para las personas trans en particular y para el colectivo LGTB en general.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

 

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