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«Y mirándole le amó»

domingo, 11 de octubre de 2015
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jovenRico

El Joven Rico

Rico y apuesto heredero,
alto de alcurnia y de talla,
se llega a Jesús pidiendo:
-Maestro bueno, ¿qué hace falta
para que la vida eterna
posea para mi alma?

-Los mandamientos conoces:
No toques mujer extraña,
no mates, hurtes ni engañes,
sea veraz tu palabra,
respeta de tus mayores
la dignidad de las canas…

-Maestro, todo he guardado.
Dime qué otra cosa falta.

Una muy simple: ve y vende
cuanto a la tierra te ata,
dalo a los pobres, que cubran
su miseria por tu gracia,
y echando tu cruz al hombro
ven a seguir mis pisadas.

Perdió el joven su apostura,
bajó al suelo su mirada
y se encaminó afligido
hacia sus riquezas vanas.

A Jesús le va corriendo
por la mejilla una lágrima
que a contraluz pareciera
de sangre tornasolada.

-¡Pudo y no quiso salvarse,
por su riqueza malvada!
¡Cuán difícil es que un rico
entre en mi eterna morada!
¡Un camello por el ojo
de una aguja, mal se pasa!

*

Santos García Rituerto

***

 

Yendo Jesús de camino, corriendo vino uno y se le inclinó, y le pidió diciendo:

Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

Jesús le dijo:

Lee la Escritura ¿sabes lo que dice?…: No matarás, no adulterarás, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tus padres. Vete y cúmplelo.

Él replicó:

Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud.

Y Jesús mirándole le amó, y le dijo:

Una cosa te falta: vete, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, tendrás un tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme.

Pero él, entristecido por esta palabra, suspirando profundamente se fue. Era muy rico

*

Marcos 10, 17 – 30

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

«Una cosa nos falta». 28 Tiempo Ordinario – B (Marcos 10,17-30)

domingo, 11 de octubre de 2015
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28-852864El episodio está narrado con intensidad especial. Jesús se pone en camino hacia Jerusalén, pero antes de que se aleje de aquel lugar, llega «corriendo» un desconocido que «cae de rodillas» ante él para retenerlo. Necesita urgentemente a Jesús.

No es un enfermo que pide curación. No es un leproso que, desde el suelo, implora compasión. Su petición es de otro orden. Lo que él busca en aquel maestro bueno es luz para orientar su vida: «¿Qué haré para heredar la vida eterna?». No es una cuestión teórica, sino existencial. No habla en general; quiere saber qué ha de hacer él personalmente.

Antes que nada, Jesús le recuerda que «no hay nadie bueno más que Dios». Antes de plantearnos qué hay que «hacer», hemos de saber que vivimos ante un Dios Bueno como nadie: en su bondad insondable hemos de apoyar nuestra vida. Luego, le recuerda «los mandamientos» de ese Dios Bueno. Según la tradición bíblica, ese es el camino para la vida eterna.

La respuesta del hombre es admirable. Todo eso lo ha cumplido desde pequeño, pero siente dentro de sí una aspiración más honda. Está buscando algo más. «Jesús se le queda mirando con cariño». Su mirada está ya expresando la relación personal e intensa que quiere establecer con él.

Jesús entiende muy bien su insatisfacción: «una cosa te falta». Siguiendo esa lógica de «hacer» lo mandado para «poseer» la vida eterna, aunque viva de manera intachable, no quedará plenamente satisfecho. En el ser humano hay una aspiración más profunda.

Por eso, Jesús le invita a orientar su vida desde una lógica nueva. Lo primero es no vivir agarrado a sus posesiones: «vende lo que tienes». Lo segundo, ayudar a los pobres: «dales tu dinero». Por último, «ven y sígueme». Los dos podrán recorrer juntos el camino hacia el reino de Dios.

El hombre se levanta y se aleja de Jesús. Olvida su mirada cariñosa y se va triste. Sabe que nunca podrá conocer la alegría y la libertad de quienes siguen a Jesús. Marcos nos explica que «era muy rico».

  • ¿No es esta nuestra experiencia de cristianos satisfechos de los países ricos?
  • ¿No vivimos atrapados por el bienestar material?
  • ¿No le falta a nuestra religión el amor práctico a los pobres?
  • ¿No nos falta la alegría y libertad de los seguidores de Jesús?

José Antonio Pagola

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«Vende lo que tienes y sígueme». Domingo 11 de octubre de 2015. Domingo 28º ordinario

domingo, 11 de octubre de 2015
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55-ordinarioB28 cerezoDe Koinonia:

Sabiduría 7, 7-11: En comparación de la sabiduría, tuve en nada la riqueza.
Salmo responsorial: 89
Sácianos de tu misericordia, Señor. Y toda nuestra vida será alegría.
Hebreos 4, 12-13: La palabra de Dios juzga los deseos e intenciones del corazón.
Marcos 10, 17 – 30: Vende lo que tienes y sígueme.

La primera lectura, tomada del libro de la Sabiduría, expresa la preferencia de la Sabiduría frente a todos los bienes de la tierra. El sabio pone en la plegaria de Salomón la superioridad de los valores espirituales sobre los materiales, supeditándolos todos al don de la sabiduría y la prudencia para el gobierno de su pueblo.

En el texto de la carta a los hebreos, el autor, al describir la fuerza transformadora de la Palabra de Dios, se hace eco de hondas raíces veterotestamentarias. En efecto, ya Isaías 42,9 había comparado la Palabra de Dios con la espada, y Jeremías la había presentado como una realidad operante por sí misma ( Jer 23,29).

La íntima acción salvadora de la Palabra en la persona oyente es descrita en el texto diciendo que es “penetrante… hasta el punto donde se dividen alma y espíritu”. Allí, en el santuario de la intimidad del corazón de la persona, de la comunidad oyente activa de esa voz salvadora que le muestra caminos de liberación, allí, donde reside la voluntad y la decisión de aceptarla o de rechazarla, donde anida lo más denso del ser humano: sus intereses, sus afectos, su libertad, es hasta donde la Palabra llega cuestionante, incisiva, liberadora, transformante. Por eso, el autor de la carta coloca intencionadamente las palabras “corazón, deseos, intenciones”, como abarcando en estas categorías la integralidad humana. Dios y su Palabra, “más íntimo que yo mismo” en expresión de San Agustín, conoce hasta los secretos más recónditos del corazón. El más absoluto misterio humano está patente ante sus ojos. Por eso, la Palabra es juez densamente imparcial, que conoce amando lo que ocurre en la conducta humana y en el corazón de hombres y mujeres.

La imagen del camino es central en el evangelio de Marcos (cf Mc 10, 17). Estamos ante el tema del seguimiento de Jesús. En ese sentido va la pregunta de aquel que únicamente Mateo llama «el joven rico» (19, 22); para Marcos (y Lucas) parece tratarse más bien de una persona mayor que pregunta: ¿cómo heredar la vida? (cf Mc 10,17). Jesús comienza por remitir a Dios; su bondad está al inicio de todo. Esto equivale a resumir la primera tabla de los mandamientos. En seguida enuncia explícitamente los correspondientes a la segunda tabla, con un añadido importante (que sólo se encuentra en Marcos): «no seas injusto» (v. 19). La frase es algo así como un sumario del listado que se recuerda. Se trata de la condición mínima que se plantea al creyente. Con sencillez el rico dice que todo eso lo ha observado (cf v. 20), no hay nada de arrogante en esta afirmación. Ésa era la convicción de los sabios de la época: la ley puede ser cumplida plenamente.

Pero seguir a Jesús es algo más exigente. Con afecto lo invita Jesús a ser uno de los suyos. No sólo debe abandonar la riqueza, hay que entregarla a los pobres, a los necesitados. Esto lo pondrá en condiciones de seguirlo (cf v. 21). No basta respetar la justicia en nuestras actitudes personales, hay que ir a la raíz del mal, al fundamento de la injusticia: el ansia de acumular riqueza. Pero, dejar sus posesiones, le resultó una exigencia muy dura al preguntante; como muchos de nosotros prefirió una vida creyente resignada a una cómoda mediocridad (cf v. 22). «Creer sí, pero no tanto». Profesar la fe en Dios, aunque negándonos a poner en práctica su voluntad. Jesús aprovecha la ocasión para poner las cosas en claro con sus discípulos: el apego al dinero y al poder que él otorga es una dificultad mayor para entrar en el Reino (cf v. 23). La comparación que sigue es severa; algunos han querido suavizarla, pretendiendo -por ejemplo- que había en la ciudad unas puertas pequeñas llamadas «agujas»… y que bastaba entonces al camello agacharse para poder entrar por ese ojo de aguja…

Los discípulos, en cambio, entendieron bien el mensaje. El asunto se les presenta poco menos que imposible. Pasar por el ojo de una aguja significa poner su confianza en Dios y no en las riquezas. No es fácil ni personalmente ni como Iglesia aceptar este planteamiento, siguiendo a los discípulos nos preguntamos -con pretendido realismo-: “entonces, ¿quién se podrá salvar?» (cf v. 26). El dinero da seguridad, nos permite ser eficaces, decimos. El Señor recuerda que nuestra capacidad de creer solamente en Dios es una gracia (cf v. 27).

Como comunidad de discípulos, como Iglesia, debemos renunciar a la seguridad que da el dinero y el poder. Eso es tener el «espíritu de sabiduría» (Sab 7,7), aceptar que ella sea nuestra luz (cf v. 10). A la sabiduría nos lleva la palabra de Dios, cuyo filo corta nuestras ataduras a todo prestigio mundano. Ante ella nada queda oculto, todas nuestras complicidades aparecen con claridad (cf Hb 4,12-13). Como creyentes, como Iglesia, ¿seremos capaces de pasar por el ojo de una aguja?

Una lectura ecológica del evangelio de hoy

El mundo, la humanidad, se encuentra hoy, también, ante el desafío de tener pasar «por el ojo de una aguja» si quiere conseguir… no ya la vida eterna celestial, sino simplemente la supervivencia terrestre.

Es un «ojo de aguja» nuevo. Nunca nos habíamos visto en esta situación. Siempre, desde siempre –es decir, desde que el homo et mulier sapientes aparecimos sobre esta tierra–, el ser humano percibió la tierra como ilimitada, inagotable, cuasi infinita, capaz de absorber impasible nuestro proyecto de desarrollo continuo, infinito.

Pero hace sólo cinco siglos (Magallanes, 1522) se dio cuenta de que la tierra no era una superficie plana infinita, sino una superficie esférica, cerrada sobre sí misma, y por tanto, limitada. Y ha sido sólo al final del pasado siglo XX cuando ha descubierto que su proyecto humano de desarrollo podría topar con los límites de la Tierra. Así lo proclamó proféticamente, en solitario, el famoso libro del Club de Roma «Los límites del crecimiento», de 1972, que no fue escuchado. Pero su profecía fue confirmada y ratificada al filo del cambio del siglo (1992, «Más allá de los límites del crecimiento»), al denunciar que estábamos en peligro de sobrepasarnos («overshot») más allá de la capacidad del planeta para absorber y regenerar los recursos que consumimos. Ese peligro ya se hizo realidad oficialmente el 23 de septiembre de 2008: los científicos que siguen el estado del Planeta, especialmente la Global Foot Print Network han hablado del «Día del sobrepasamiento», el «Earth Overshoot Day», día en el que calculan que hemos sobrepasado en un 30% su capacidad de reposición de los recursos necesarios para las demandas humanas. En este momento estamos necesitando más de una Tierra para atender a nuestra subsistencia…

El Informe de Desarrollo Humano del PNUD 2007-2008 confirmó la denuncia, y, de otra manera y con otros datos, confirmó que si toda la humanidad adoptara un nivel de vida como el de EEUU o Europa, necesitaríamos 9 planetas (pág. 48 de la edición en español).

Despidámonos pues de la «vida eterna» para la Humanidad. El planeta seguirá, sí, pues ha pasado crisis semejantes, y aunque la vida terrestre sea diezmada, el planeta seguirá, pero seguirá… sin nosotros. Ésta en la que estamos ya hace tiempo es la «sexta extinción». La anterior, la quinta, hace 65 millones de años, por efecto de un meteorito según las actuales hipótesis, causó la desaparición de los dinosaurios. La sexta, la presente, actualmente en curso acelerado, está causada concretamente por una especie biológica que ha llegado a convertirse en fuerza geológica. Parece que va a ser una crisis profunda, que se llevará consigo a dos tercios de las especies actuales (entre ellas la causante). Nada de «vida eterna», pues, sino la condena a «una muerte anunciada», y con carácter de inminencia.

Pero… «sólo una cosa tienes que hacer si quieres todavía alcanzar»… una prolongación de la vida: abandona el «sistema» que te lleva a la muerte, centrado obsesivamente en el enriquecimiento material, ciego a los costes ecológicos, y pasa a adoptar un nuevo estilo de vida, un nuevo paradigma, una nueva forma de mirar al planeta, comprendiendo que eres Tierra y dependes de ella, y que en vez de vivir de espaldas a ella y en guerra contra ella, debes vivir en amistad y en relación cariñosa y simbiótica con ella.

Se ha dicho muy frecuentemente en los últimos tiempos que el cristianismo tenía, ha tenido un «punto ciego» en el aspecto ecológico, que todo nuestro patrimonio simbólico de los tres grandes monoteísmos está construido no sólo «de espaldas a la naturaleza» (nos consideramos no naturales sino sobrenaturales), sino en buena parte «contra la naturaleza», como sus dueños y dominadores, por derecho divino incluso… Afortunadamente, la encíclica del Papa Francisco, de este año, Laudato sii’, acaba de dar un buen paso en sentido contrario. No podemos borrar nuestra historia pasada, ni nuestra realidad actual, pero al menos acabamos de dar un primer signo de conversión desde la cúpula misma de la institución. Como dice la encíclica, no se trata sólo de cuidar la naturaleza, sino de toda otra forma de pensar, una nueva cultura, una revolución mental.

Y también una revolución teológica: la de dejar de pensar que la ecología no tiene que ver con la vida cristiana, ni con la vida espiritual… y pasar a pensar que respetar la vida, cultivarla, reverenciarla, sentirla como nuestra placenta, nuestro hogar, nuestra hermana madre Tierra… tiene que formar parte, por derecho propio, del hecho de ser cristiano, como forma parte del hecho de ser ser humano.

La Agenda Latinoamericana’2010 (latinoamericana.org/index2010.html) ya planteó la necesidad de afrontar a fondo el tema de nuestra «conversión ecológica», y el de la «re-conversión ecológica» del cristianismo (incluida nuestra teología, nuestras creencias y nuestra espiritualidad). Todos los cristianos/as deberíamos insistir en nuestras comunidades en tocar, en hacer presente, en estudiar este tema, el tema «planetariamente más urgente»… Sus textos y materiales pastorales pueden ser tomados de su archivo (servicioskoinonia.org/agenda/archivo); ofrece también sugerencias para organizar grupos de estudio, materiales para la educación popular, textos y reflexiones para organizar en nuestras comunidades una reflexión profunda sobre el tema en su página complementaria: latinoamericana.org/2010/info Leer más…

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Dom 11.10.15. «Y mirándole le amó». De hombre a hombre

domingo, 11 de octubre de 2015
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115181Del blog de Xabier Pikaza:

Dom 28. Mc 10, 17-22. Fue el año 1990, en la Cátedra Domingo de Soto, en el edificio histórico de la Universidad de Salamanca (Aula Unamuno, junto a la de Fray Luis de León). Ofrecí una lectura contextual de Mc 10, con el hombre que buscó a Jesús para “heredar la vida eterna”, y con la respuesta de Jesús que “mirándole le amó y le dijo: Vende lo que tienes, dáselo a los pobres… y luego ven y sígueme” (es decir, el texto de este domingo 28 de la liturgia).

Presenté ese texto como una declaración de amor, o así lo sintieron al menos algunos de los presentes, entre ellos el sacerdote de un pueblo de Castilla y un joven artista, que me llamaron y vinieron a mi casa el día siguiente, para precisar el sentido y alcance de aquellas palabras del evangelio: “y mirándole le amó”, en el sentido fuerte del término (con agapaô).

Pasamos la tarde en torno a un café, hablando ellos sobre el (su) amor, yo sobre el texto de Marcos. Era evidente que se querían y que su tendencia afectiva iba en línea homoerótica. No convivían, pero se miraban y veían. Querían ser cristianos y lo eran, siendo uno además un buen sacerdote.

Ni ellos entraron en los detalles de sus manifestaciones de amor, ni yo se lo pregunté. Eran adultos y consecuentes con el evangelio y con la Iglesia. Simplemente les fui explicando el entorno del pasaje, pues querían ser fieles a Jesús: servicio a los pobres, cuidado exquisito por los niños, fidelidad, un ancho campo de evangelio…, sin convertirse inútilmente en “piedra de escándalo” para los demás.

imagesAsí se fueron, comprometidos a ser mejores cristianos, según el evangelio, queriéndose más entre sí. Tristemente, ambos han muerto (¡han pasado 25 años desde aquello!), pero su presencia y conversación, su fidelidad humana… y su manera de entender a Marcos me emocionó y me sigue alumbrando todavía.

Antes yo no había caído en la cuenta de lo que decía el texto, me deslizaga por la superficie sin fijarme, aunque en la conferencia debí decir cosas para que ellos lo entendieran como lo hicieron. Desde entonces he comprendido algo mejor el tema.

Ahora (año 2015) ya no voy por la Cátedra D. de Soto, de la Universidad de Salamanca, pero he escrito dos comentarios extensos de Marcos (uno en Clíe, otro en Verbo Divino), y en ambos me detengo sobe el tema, y así podrá leerlo en su versión académica quien quiere.

En esta postal no tomo ni un texto ni el otro, sino una parte transcrita de aquella conferencia, hace 25 años, un texto que me remitió el Prof. Corzo ,y que aún conservo en mi PC, con el título: “Y mirándole le amó”.

He pensado que este recuerdo y comentario podrá ofrecer compañía a mis amigos nuevos virtuales, en este fin de semana de Sínodo de la Familia. Un saludo a todos.

Mc 10, 17-22

Yendo Jesús de camino, corriendo vino uno y se le inclinó, y le pidió diciendo: – Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo:
– Lee la Escritura ¿sabes lo que dice?…: No matarás, no adulterarás, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tus padres. Vete y cúmplelo. Él replicó: – Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud.

(Tras esto sigue un texto asombroso, que a mí me resultaría difícil transcribir; no suelo hacerlo así, no me sale, no es mi lenguaje, amor de hombre a hombe).

Y Jesús mirándole le amó, y le dijo: – Una cosa te falta: vete, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, tendrás un tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme.
Pero él, entristecido por esta palabra, suspirando profundamente se fue. Era muy rico (10, 17-22).

Éste es un texto sorprendente.

Aquí tenemos un hombre perfecto, alguien que cumple perfectamente todo lo mandado, desde la juventud: es fiel a la ley del Antiguo Testamento, a la moral israelita. Este es un hombre ideal, un ser completo, alguien que no ha tenido problemas de conciencia, un inocente.

Ha cumplido todos los mandamientos sociales, pero viene a buscar a Jesús y le dice: Oye ¿qué puedo hacer?. Jesús le ofrece le recuerda los mandamientos de la Ley, él responde que la cumple. Entonces, Jesús, mirándole le amó.

La escena está compuesta en forma de cruce de miradas. Al traducir el texto, he dicho que a mi me cuesta emplear ese lenguaje: no es mi estilo, se me hace muy difícil hablar de un cruce de miradas que sean creadoras o descubridoras de amor, entre un hombre y otro hombre.

Ya sé, a veces se habla del flechazo inmediato, pero solemos tomarlo como figura literaria. Por eso, me pregunto ¿es posible en dos miradas sentir un amor fuerte, como el que aparece aquí, para dejarlo todo y seguir al amigo? Se trata de la mirada de Jesús, que responde al hombre rico (aquí no aparece como joven, a diferencia de lo que se dice en el evangelio de Mateo). Jesús que mira con amor y ama con la mirada a un hombre que viene a preguntarle sobre la vida.

Aquí se habla de un amor absolutamente real y fuerte, entre dos varones. Así lo dice el texto, utilizando para ello la palabra sagrada del amor en el Nuevo Testamento: ágape. Permitidme que lo lea en griego, no me lo toméis a pedantería: ho de Iesous ….êgapêsen auton: y Jesús, mirándole, le amó (10, 21). Esta es la única vez que Marcos utiliza en un sentido fuerte la palabra amor, refiriéndose a relaciones interhumanas. En las otras dos es el mismo Dios el que llama a Jesús su “querido”, en el bautismo y en la transfiguración (Mc 1, 11; 9, 7)

Jesús y el hombre rico

Dios le ha llamado “querido”. Jesús dice ahora que ama a ese hombre que viene… y lo hace sin palabras, a través de la mirada… y con la invitación siguiente: Vende todo, dáselo a los pobres, ven y sígueme.

Marcos no habla en su evangelio del amor de Jesús hacia una mujer sino de su amor hacia un hombre que ha venido para preguntarle ¿qué puedo hacer? Es le ve por dentro, le mira y le dice algo así, con su mirada:

Eres muy rico, pero no quiero tus riquezas, te quiero a ti, )por qué no dejar todo y te vienes conmigo?. Véndelo todo, no me traigas nada, no me des ninguna cosa, ven tú mismo, a tí te quiero, Ven tú conmigo y haremos el camino juntos.

Platón definía ya el amor, la amistad, como un caminar dos juntos, dos personas, hombre y mujer, dos hombres, dos mujeres, en una misma dirección, haciendo en comunión la experiencia de la vida. Pero éste hombre de Jesús tiene muchas riquezas que le impiden caminar con él, en camino de evangelio humano y divino. Las riquezas son para él más importantes que el amor. Quiere amar pero no puede, no tiene libertad para hacerlo, ha puesto otra cosa por encima del amor: sus riquezas.

El evangelio de Marcos ha venido diciendo que Jesús era especialista en amor a los niños, a quienes acogía en la calle, a quienes quería ofrecer amor respetuoso, profundo, creador… Ahora, aquí, Jesús aparece como especialista en amor a un hombre maduro.

Jesús es un gran especialista en amor y, sin embargo, aparece como amante fracasado, pues el amigo se le va: prefiere entristecido las riquezas. Es hermosísimo que el Evangelio le presente así, como fracasado, alguien que ha dicho al amigo te quiero ven conmigo, para descubrir que el otro se le marcha.

En el judaísmo de aquel tiempo (y en el cristianismo del nuestro) da la impresión de que la riqueza está por encima del amor. Por eso se dice: primero asegura la riqueza y luego podrás amar. Pues bien, Jesús dice lo contrario: ¿eres capaz de desprenderte absolutamente de todo y de poner el amor en el centro total y absoluto de la vida, confiando así que ella tiene sentido?

Me diréis que Jesús pide al hombre rico una locura, evidentemente es locura su petición: ¡vende todo!. El refrán castellano decía: contigo pan y cebolla. Desde ahí se puede interpretar nuestro pasaje. Jesús mira a este hombre con amor y le dice: Vende lo que tienes, ven y sígueme.

Sólo porque le ha mirado con amor puede pedirle que lo deje todo. Pero, bueno, ¿qué significa que Jesús mire con este amor a un hombre rico? No lo sé del todo, aunque puedo presentirlo, entendiendo el pasaje como texto abierto a los cristianos de todos los tiempos, en camino que debemos traducir, haciendo del mutuo amor experiencia de vida compartida.

Un momento central del evangelio

Algunos darían un paso más. Se ha dicho que al fondo del evangelio actual de Marcos puede haber un capítulo perdido, un Evangelio Secreto, del que quedan huellas, según dicen, en algunos Santos Padres. Ese Evangelio Secreto de Marcos hablaría de un amigo íntimo de Jesús, no en plano homosexual, pero sí en plano de intimidad profunda. Un copista posterior habría encontrado el texto un poco duro, haciéndolo desapareció del Evangelio.

Como restos de ese Evangelio Secreto, centrado en el amor misterioso de Jesús quedaría un pequeño resto en aquella preciosa escena de cuando prenden a Jesús en el huerto: alguien, un joven, se escapa desnudo dejando la sábana en manos de aquellos que le apresan (cf. Mc 14, 51). Hay una inmensa literatura sobre ese texto y sobre los posibles misterios del amor de Jesús. Personalmente, creo que ese Evangelio Secreto no ha existido, es una invención de algunos exegetas. Por otra parte, el Evangelio de San Marcos está bien como está, habla bastante de amor.

Marcos no ha tenido miedo a que alguien elabore una interpretación homosexual del amor de Jesús. Por eso ha presentado con toda fuerza la escena que hemos comentado, la del hombre rico, diciendo que Jesús, mirándole le amó. De esa forma deja la puerta abierta a un desarrollo de amor que luego encontraremos en San Juan, cuando habla de discípulo amado de Jesús.

Evidentemente, Marcos no niega el amor de Jesús hacia las mujeres, pues su evangelio transmite el más impresionante relato de cariño intersexual, cuando habla de la unción de Betania. Difícilmente se puede escribir una historia más bella que la de esta mujer desconocida que vino un día, cuando Jesús estaba comiendo, para ungirle en la cabeza con perfume y decirle, de esa forma, con perfume: Sé tú mismo, vive, camina, yo te quiero, no tengas miedo (Mc 14, 3-9). Leer más…

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Salomón, el joven rico y los discípulos. Domingo 28 Ciclo B

domingo, 11 de octubre de 2015
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Joven-Rico-600x708Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

  Las lecturas de este domingo enfrentan tres posturas: la de Salomón, que pone la sabiduría por encima del oro, la plata y las piedras preciosas; la del rico, que pone su riqueza por encima de Jesús; la de los discípulos, que renuncian a todo para seguirlo.

1. Salomón: la sabiduría vale más que el oro

El libro de la Sabiduría se escribió en el siglo I a.C., probablemente en Alejandría, en griego (por eso los judíos no lo consideran inspirado). No sabemos quién lo escribió, pero el autor finge ser Salomón. Un recurso muy habitual en la época para dar mayor prestigio al libro. Recordaréis que Salomón, al comienzo de su reinado, tuvo un sueño en el que Dios le dijo que pidiese lo que quisiera. En vez de pedir oro, plata, la derrota de sus enemigos, etc., pidió sabiduría para gobernar al pueblo. Inspirándose en ese relato, el autor del libro de la Sabiduría pone estas palabras en boca del rey:

Supliqué y se me concedió la prudencia,
invoqué y vino a mí el espíritu de sabiduría.
La preferí a cetros y tronos,
y en su comparación tuve en nada la riqueza;
no le equiparé la piedra más preciosa,
porque todo el oro a su lado es un poco de arena,
y, junto a ella, la plata vale lo que el barro;
la quise más que a la salud y la belleza
y me propuse tenerla por luz,
porque su resplandor no tiene ocaso.
Con ella me vinieron todos los bienes juntos,
en sus manos había riquezas incontables.

2. El joven rico: la riqueza vale más que Jesús

El evangelio contiene dos escenas: en la primera, los protagonistas son el rico y Jesús.

Cuando se puso en camino, llegó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
‒ Maestro bueno, ¿qué he de hacer para heredar vida eterna?
Jesús le respondió:
‒ ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno fuera de Dios. Conoces los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no perjurarás, no defraudarás, honra a tu padre y a tu madre.
Él le contestó:
‒ Maestro, todo eso lo he cumplido desde la adolescencia.
Jesús lo miró con cariño y le dijo:
‒ Una cosa te falta: anda, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo. Después vente conmigo.
A estas palabras, el otro frunció el ceño y se marchó triste; pues era muy rico.

El protagonista, antes de formular su pregunta, pretende captarse la benevolencia de Jesús o, quizá también, justificar por qué acude a él: lo llama «maestro bueno», título que no se aplica en Israel a ningún maestro (solo conocemos un ejemplo del siglo IV d.C.).

La pregunta

El problema que le angustia es «qué he de hacer para heredad vida eterna», algo fundamental para entender todo el pasaje. Lo que pretende el protagonista es, dicho con otra expresión judía de la época, «formar parte de la vida futura» o «del mundo futuro»; lo que muchos entre nosotros entienden por «salvarse». Este deseo sitúa al protagonista en un ambiento distinto del normal: admite un mundo futuro, distinto del presente, mejor que éste, y desea participar en él. Por otra parte, su pregunta no es tan rara como podemos imaginar. Si nos preguntasen qué hay que hacer para «salvarse«, las respuestas es probable que variasen bastante. Una pregunta parecida la encontramos hecha al rabí Eliezer (hacia el año 90) por sus discípulos. Y responde: «Procu­raos la estima de vuestros vecinos; impedid que vuestros hijos lean la Escritura a la ligera y haced que se sienten entre las rodillas de los discípulos de los sabios; y, cuando oréis, sed conscientes de quién tenéis delante. Así conseguiréis la vida del mundo futuro».

La respuesta de Jesús

Jesús, antes de responder, aborda el saludo y da un toque de atención sobre el uso precipitado de las palabras. El único bueno es Dios. (Afortunadamente, por entonces no existía la Congregación para la Doctrina de la Fe, que lo habría condenado por error cristológico).

Luego responde a la pregunta haciendo referencia a cinco mandamientos mosaicos, todos ellos de la segunda tabla, aunque cambiando el orden y añadiendo «no defraudarás», que no está en el decálogo.

Lo curioso es que Jesús no dice nada de los mandamientos de la primera tabla, que podríamos considerar los más importantes: no tener otros dioses rivales de Dios, no pronunciar el nombre de Dios en falso y santificar el sábado. Para Jesús, de forma bastante escandalosa para nuestra sensibilidad, para «salvarse» basta portarse bien con el prójimo.

Cuando el protagonista le responde que eso lo ha cumplido desde joven, Jesús lo mira con cariño y le propone algo nuevo: que deje de pensar en la otra vida y piense en esta vida, dándole un sentido nuevo. Ese sentido consistirá en seguir a Jesús, de forma real, física, pero antes es preciso que venda todo y lo dé a los pobres. El programa de Jesús se limita a tres verbos: vender, dar y seguir.

La reacción del rico

Entonces es cuando el personaje frunce el ceño y se aleja, «pues era muy rico». Con esta actitud, no pierde la vida eterna (que depende de los mandamientos observados), pero sí pierde el seguir a Jesús, dar plenitud a su vida ahora, en la tierra.

No es lo mismo salvarse que entrar en el reino de Dios

Mientras el rico se aleja, Jesús completa su enseñanza sobre el peligro de la riqueza y el problema de los ricos.

Jesús miró en torno y dijo a sus discípulos:
‒ Qué difícil es que los ricos entren en el reino de Dios.
Los discípulos se asombraron de lo que decía. Pero Jesús insistió:
‒ ¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el reino de Dios.
Ellos quedaron espantados y se decían:
‒ Entonces ¿quién puede salvarse?
Jesús se les quedó mirando y les dice:
‒ Para los hombres es imposible, no para Dios; todo es posible para Dios.

Las palabras «¡Qué difícil es que los ricos entren en el reino de Dios!» requieren una aclaración. Entrar en el reino de Dios no significa salvarse en la otra vida. Eso ya ha quedado claro que se consigue mediante la observancia de los mandamientos, sea uno rico o pobre. Entrar en el Reino de Dios significa entrar en la comunidad cristiana, comprometerse de forma seria y permanente con la persona de Jesús en esta vida.

Ante el asombro de los discípulos, Jesús repite su enseñanza añadiendo la famosa comparación del camello por el ojo de la aguja. Ya en la alta Edad Media comenzó a interpretarse el ojo de la aguja como una puerta pequeña que habría en la muralla de Jerusalén; pero esa puerta nunca ha existido y la explicación sólo pretende suavizar las palabras de Jesús de manera un tanto ridícula. Jesús expresa con imaginación oriental la dificultad de que un rico entre en la comunidad cristiana.

¿Por qué se espantan los discípulos? Su reacción podemos interpretarla de dos formas: 1) ¿quién puede salvarse?; 2) ¿quién puede subsistir?

En el primer caso, los discípulos refle­jarían la mentalidad de que la riqueza es una bendición de Dios; si los ricos no se salvan, ¿quién podrá salvarse?

En el segundo caso, los discípulos pensarían que la comunidad no puede subsis­tir si no entran ricos en ella que pongan sus bienes a disposi­ción de todos.

En cualquier hipótesis, la respuesta de Jesús (“para Dios todo es posible”) da por terminado el tema.

3. Los discípulos: Jesús vale más que todo

Pedro entonces le dijo:
‒ Mira, nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido.
Contestó Jesús:
‒ Todo el que deje casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o campos por mí y por la buena noticia ha de recibir en esta vida cien veces más en casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y campos, con persecuciones, y en el mundo futuro vida eterna.

La intervención de Pedro no empalma con lo anterior, sino que contrasta la actitud de los discípulos con la del rico: «nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido». Ahora quiere saber qué les tocará.

La respuesta de Jesús enumera siete objetos de renuncia, como símbolo de renuncia total: casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos, campos. Todo ello tendrá su recompensa en esta vida (cien veces más en todo lo anterior, menos en padres) y, en la otra, vida eterna. Pero, al hablar de la recompensa en esta vida, Marcos añade «con persecuciones».

Decía Salomón que, con la sabiduría “me vinieron todos los bienes juntos”. A los discípulos, la abundancia de bienes se la proporciona el seguimiento de Jesús.

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«Florecillas de San Francisco», por José Arregi, teólogo

viernes, 9 de octubre de 2015
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18benLeído en su blog:

Si nunca has leído las “Florecillas de San Francisco”, hoy (04/10/2015), fiesta entrañable del Poverello de Asís, te animo a leerlas. Descubrirás una joya literaria, escrita hace 750 años a la luz de la Toscana y del recuerdo de Francisco. En seductores relatos sueltos, describen un mundo transfigurado en el que también tú puedes habitar, en el que ya habita y sueña despierto el niño mejor que llevas dentro de ti.

“Este libro contiene –así reza el encabezado– ciertas florecillas, milagros y ejemplos devotos del glorioso pobrecillo de Cristo messer San Francisco y de algunos de sus santos compañeros”.

Cómo un día, por ejemplo, predicó a los pájaros. Y cómo a un joven que llevaba al mercado unas tórtolas silvestres se las pidió, librándolas de una muerte cruel, y las domesticó y vivieron en familia con los frailes en Santa María de los Ángeles.
O cómo, en Gubbio, amansó a un lobo ferocísimo, con solo que la gente le diera de comer, porque la violencia nunca convierte al violento. Y cómo en cierta ocasión, yendo de camino con el hermano Maseo, al llegar a un cruce de caminos le hizo dar vueltas sobre sí y parar en seco, para saber la dirección que hacían de tomar.

Y cómo al hermano Rufino, noble de Asís y muy tímido, le envió una vez a predicar en calzones en una iglesia de Asís, y Francisco, apenado por haber puesto a su hermano en semejante aprieto, le siguió detrás igualmente desnudo y así predicó, y la gente pensó que estaban locos, pero al final todos quedaron muy edificados y consolados.

Hoy no estamos, dirás, para cándidas florecillas, para fábulas milagreras ni cuentos moralistas. Tienes razón, no estamos para eso, pero las Florecillas son otra cosa, lo verás. Rezuman frescura, sencillez, libertad. Irradian, sobre todo, alegría y bondad. Y también mucho inconformismo. Las Florecillas son menos cándidas y más subversivas de lo que parece, pero no hallarás en ellas ni pizca de amargura. Son como el Evangelio de Jesús.

Eso quiso Francisco: vivir el Evangelio de Jesús, junto con los hermanos que se le fueron uniendo (nunca se le ocurrió, por cierto, hacer eso que hoy llaman “Pastoral vocacional”). Quiso vivir el Evangelio sin glosas y sin reglas complicadas, sin conventos ni moradas estables, sin nada, sin nada, caminando de aldea en aldea, conviviendo con los últimos y trabajando con sus manos, pidiendo limosna solo cuando el trabajo no les daba para comer, e invitando a todos a perdonarse a sí mismos y a los otros, a vivir en paz con todas las criaturas, a ser hermanos y menores, a cuidarse los unos a los otros, a ser felices con poco, y a no querer más. Eso es todo.

De eso hablan las Florecillas, Bienaventuranzas plasmadas en retazos de vida. Son retazos imaginarios, pero de vida muy real. Fueron en su origen y siguen siendo todavía una clara protesta, una provocación profética y pacífica, pacífica y enérgica, contra el poder, la riqueza y todas las convenciones sociales, contra el mundo de los poderosos de entonces y de hoy, contra la Iglesia establecida de entonces y de hoy con sus muchos cánones, catecismos y jerarquías clericales.

Y contra la propia Orden franciscana, que se había vuelto tan numerosa, culta y admirada, y se había establecido dentro de las ciudades en grandes conventos y habían convertido la pobreza en virtud ascética y la mendicidad en forma de vida a costa de los pobres. Las Florecillas protestan.

En cierta ocasión, Francisco iba de camino con el hermano Maseo y, al llegar hambrientos a una aldea, fueron a pedir limosna cada uno por un barrio. A Francisco, que era pequeño y feo, solo le dieron sino mendrugos y desperdicios de pan seco. A Maseo, que era gallardo y de buena presencia, le dieron buenos y grandes trozos. Y se juntaron ambos a la salida del pueblo, junto a una fuente, y sobre una piedra colocaron cada uno la limosna recibida.

Al ver Francisco que los trozos del hermano Maseo eran más numeroso y hermosos que los suyos, no cabía de gozo y exclamó: “Oh hermano Maseo, no somos dignos de un tesoro como éste”. Y como lo repetía una y otra vez, el hermano Maseo le dijo: “Hermano carísimo, ¿cómo se puede hablar de tesoro donde hay tanta pobreza y donde falta lo necesario? Aquí no hay ni mantel, ni cuchillo, ni tajadores, ni platos, ni casa, ni mesa, ni criado, ni criada”.

Y Francisco le repuso: “Esto es precisamente lo que yo considero gran tesoro: estos trozos de pan, esta mesa de piedra, esta fuente tan clara. Es el tesoro de la santa pobreza que al despojarnos de todo nos hace hermanos de los pobres y libres del todo”.

En alabanza de la Vida más plena. Amén.

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El ex obispo de Limburg continúa viviendo a todo lujo, ahora en Roma

jueves, 17 de septiembre de 2015
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Papst-Franziskus-Bischof-Franz-Peter-Tebartz-van-Elst¿Dónde está la autoridad de Francisco?

Van Elst reside en un piso de 200 metros cuadrados en Piazza Navona

El religioso fue apartado del episcopado tras gastar 40 millones de euros en su residencia

El obispo católico alemán Franz-Peter Tebartz-van Elst, vuelve a estar en el centro de la polémica debido a la lujosa vivienda que habita en Roma, informa ‘The Independent’.

El obispo alemán Tebartz-van Elst, apodado por la prensa alemana como ‘el obispo del lujo’, disfruta de un alojamiento otorgado por la Iglesia de unos 200 metros cuadrados cerca de la plaza central más famoso de Roma, la Piazza Navona, informa ‘The Independent‘.

El sacerdote, que ya fue objeto de críticas en su país por una reforma millonaria de su vivienda, ocupa desde primeros de año un nuevo cargo en el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización en Roma, lo que también es motivo de críticas.

«Es por eso que la corrupción en la jerarquía de la Iglesia continúa«, se indigna el grupo Red de Sobrevivientes de Abusados por Sacerdotes (SNAP por sus siglas en inglés). «Es por eso que las supuestas nuevas políticas para hacer frente a los obispos irresponsables no funcionarán. Porque, prácticamente, ningún agresor nunca ha sido seriamente castigado», indicó el grupo. Según SNAP, incluso cuando el Vaticano debe actuar para resolver problemas, la disciplina es temporal.

En octubre de 2013 Franz-Peter Tebartz-van Elst fue despedido de su cargo en Limburg por el Vaticano tras gastar 31 millones de dólares, que pertenecían a Iglesia para renovar su vivienda.

(RD/Agencias)

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«La desigualdad programada» por José M. Castillo, teólogo

martes, 21 de julio de 2015
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desigualdad jodidaLeído en su blog Teología sin censura:

No pretendo descubrir nada oculto. Ni permitamos que nos lo pretendan ocultar. Lo sabemos de sobra. ¿Es que se puede poner en duda la desigualdad aterradora que existe entre África y Europa? Y si nos atenemos a lo que pasa entre nosotros, ¿hay alguien en España que, a estas alturas, no se ha enterado de que la desigualdad entre los más ricos y los más pobres se hace cada día más profunda y más devastadora?

Pero, antes de seguir, debo hacer una precisión importante. No es lo mismo la “diferencia” que la “desigualdad”. La diferencia es un hecho. La igualdad es un derecho. La diferencia es un término descriptivo: quiere decir que de hecho, entre las personas hay diferencias. La igualdad es un término normativo: quiere decir que los “diferentes” deben ser tratados y respetados como iguales (L. Ferrajoli). Por eso, al hablar de la “desigualdad programada”, lo que estoy diciendo es que se ha proyectado respetar y asegurar los derechos de unos pocos (los mejor situados en esta sociedad nuestra), sobre la base de quitarles derechos a los demás. De ahí que, con todo derecho, unos pocos se están forrando, al tiempo que los demás nos sentimos cada día más inseguros. Y los últimos, ya desesperados, huyen de España, se quedan sin trabajo, sin casa, sin futuro y hasta hay quienes se quitan la vida.

Lo peor de esta situación no es lo que está pasando, sino lo que se ve venir. Y lo que se ve venir – si a esto no se le pone pronto remedio – es la quiebra interna del sistema a base de indecibles sufrimientos. Hace más de 60 años, el profesor E. R. Dodds pronuncio unas conferencias en la Universidad de Berkeley, en las que explicó la relación de la antigua Grecia con “lo irracional”. ¿Por qué se hundió aquella civilización que todavía nos alimenta y nos impresiona? La respuesta más razonable es ésta: en el hundimiento de aquella civilización, intervino un factor decisivo: no se desarrolló aquel proyecto porque no existió una tecnología seria; no existió una tecnología seria porque la mano de obra era barata; la mano de obra era barata porque abundaban los esclavos. Por eso se hundió la civilización griega. Y después se hundió también el imperio romano. Hasta que terminó por imponerse la concepción medieval del mundo. Una concepción que fue posible porque resultó devastadora la abundancia de esclavos.

Cuando el peso de la sociedad se carga sobre las espaldas de esos esclavos, es evidente que los señores triunfan y se divierten. Pero tan cierto como eso es que una sociedad así, no tiene futuro. ¿Por qué? Lo diré sirviéndome, de nuevo, del pensamiento del profesor Dodds: los elementos irracionales de la naturaleza humana, que gobiernan nuestro conocimiento, determinan una parte enorme de nuestra conducta. Y también, en gran medida, determinan igualmente lo que pensamos. Pero si esto es así, confieso que, a mí por lo menos, me da miedo. Mucho miedo.

Es verdad que ya no hay “esclavos”. Pero, ¿es que no lo son quienes se ven privados de los derechos que habíamos conquistado con sangre, sudor y lágrimas? Y me permito recordar que, en este país nuestro, cuando se nos calienta la sangre, lo irracional se impone con un furor imprevisible. Mucho me temo que por ahí puede ir nuestro futuro.

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«El sueño imposible de Martin Luther King», por Germán Gorráiz López, analista

martes, 30 de junio de 2015
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Martin-Luther-King-I-have-a-dreamLeído en la página web de Redes Cristianas

El 3 de abril de 1.968, víspera de su asesinato, el Premio Noble de la Paz y activista de los derechos civiles, reverendo Martin Luther King , declaró a su seguidores “ … He visto la tierra prometida. Quizá no pueda llegar con vosotros pero deseo que sepáis que nosotros, como pueblo, conseguiremos la tierra prometida”, con lo que se adelantaría casi medio siglo a la elección de un Presidente afroamericano. Así, por primera vez en la Historia de EEUU, en 2008 es elegido como Presidente de la Nación un negro debido al voto de las minorías latina y afroamericana, con lo que los partidos tradicionales del establishment habrían cambiado su estrategia electoral para captar un voto que en el horizonte del 2050 será mayoritario.

Así, según la Oficina del Censo de EEUU, hacia el 2043 los blancos dejarán de ser la mayoría de la población estadounidense y serán desplazados por la suma de la población hispana que aumentaría de 53,3 millones en la actualidad a 128,8 millones en 2060 y la afroamericana, que pasaría los 41,2 millones actuales a los 61,8 millones previstos por las proyecciones.

Sin embargo, según un artículo de la publicación canadiense Global Research, 47,8 millones de estadounidenses vivirían bajo el umbral de la pobreza y deberían utilizar los cupones de alimentación (SNAP por sus siglas en inglés), para satisfacer sus necesidades alimenticias, lo que se traduce en un aumento del 70 por ciento desde 2008 debido a la elevada tasa de desempleo y pobreza que se habría ensañado con las minorías latina y afroamericana. Así, desde el inicio de la recesión en 2008, 28,2 millones de personas se inscribieron en el SNAP y unos 10 millones de niños vivirían en la pobreza extrema, según dicha publicación. Por otra parte, la reducción en el Presupuesto del 2015 de cerca de 85.000 millones de dólares, ha obligado al Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Infantes y Niños (WIC) a eliminar beneficios a casi 600.000 madres, lactantes y niños, según la publicación canadiense.

Además, la tasa de paro de EEUU en el mes de Mayo subió hasta el 5,5 % y continúa el endemismo crónico de altas tasas de desempleo en la población afroamericana (17%), cifra que se triplicaría en cuanto atañe a la población joven negra (51%), con los consiguientes efectos colaterales de marginalidad, economía sumergida e incremento de los índices de delincuencia. que se elevaría hasta cifras ionosféricas en lo que respecta a la población joven pues seguiríamos hablando de 8,7 millones de desempleados (superior a la población de Chicago), a lo que habría que sumar los 6,7 millones que trabajan a tiempo parcial por las condiciones de sus empresas o por motivos económicos (comparable al total de vecinos de Detroit y Baltimore) y los 2,2 millones que no buscan empleo (equivalente a Baltimore), con lo que la frase icónica de Luther King “I have a dream” (Tengo un sueño) continúa como una utopía inalcanzable en la distópica sociedad estadounidense del siglo XXI.

La distopía afroamericana y la vigencia de las ideas de Jeremiah Wright

Una distopía sería “ una utopía negativa donde la realidad transcurre en términos antagónicos a los de una sociedad ideal” y se ubican en ambientes cerrados o claustrofóbicos. Así, Detroit sería un escenario distópico de naturaleza real (no ficitica) y el paradigma del mayor éxodo masivo de población sufrido por una ciudad moderna durante los los últimos 70 años , éxodo motivado por la conjunción de razones económicas (la corrupción generalizada de las autoridades municipales y el hecho de que los altos impuestos por vivir dentro del área metropolitana se reducían drásticamente en el extrarradio) y raciales. Así, Detroit habría pasado de tener en el área metropolitana 1, 8 millones de habitantes en 1960 ( 90 % de raza blanca) a 700.000 en el 2012 (84% de raza afroamericana), movimiento migratorio centrífugo conocido coloquialmente como “white fligt “ (vuelo blanco) ya que la mayoría de la población que emigraba a los extrarradios era de raza blanca y de clase media y alta, quedando la población de color confinada al este de la ciudad en una zona irónicamente denominada “Paradise Valley” (Valle paraíso).

Nos encontraríamos pues ante un escenario distópico, donde el 36% de la población viviría por debajo del umbral de la pobreza y con la tasa de delincuencia más alta de todo EEUU, favorecido por la lacerante falta de inversiones en los servicios públicos y la existencia de miles de solares y viviendas abandonados vacíos que deberán ser derruidos por el Ayuntamiento. Además, la drástica recaudación de impuestos obligará a recortar todavía más los programas de asistencia social, subir los impuestos y privatizar la mayoría de servicios públicos debido al déficit acumulado y al nivel de los bonos emitidos ya que no pueden imprimir dinero para financiar sus déficits como lo hace la nación, situación extrapolable a otras muchas ciudades de mayoría afroamericana. Así, la ciudad de Camden, en Nueva Jersey, la segunda ciudad con mayor tasa de criminalidad de Estados Unidos, se vio abocada a despedir al 45% de sus fuerzas del orden, con lo que la conjunción de tasas de paro estratosféricas ( superiores al 15 %), drástica reducción de los programas de asistencia social para una población de facto subsidiada y la actuación desmesurada y con claros tintes racistas de las fuerzas de orden público,

El reverendo Wright en un sermón pronunciado en el 2001 en la parroquia de la United Church of Christ de Chicago expresó la necesidad de una metanoia colectiva de la sociedad estadounidense “que transforme las guerras militares imperiales en guerras políticas internas contra el racismo y las injusticias de clase”, para lo que propuso una redistribución fundamental de la riqueza a través de la reasignación del presupuesto público. Citando el “regalo de la Administración de George W. Bush de 1.300 billones de dólares en exenciones de impuestos para los ricos”, replicó con una propuesta de financiación pública de asistencia médica universal y de reconstrucción del sistema educativo para ponerlo al servicio de los pobres.

Asimismo, en una conferencia pronunciada en la Universidad Howard (Washington) en el 2006 afirmó: “Este país se fundó y está dirigido según un principio racista (…) Creemos en la superioridad blanca y en la inferioridad negra (…) más que en el propio Dios”, según un extracto publicado por The Wall Street Journal. Obama, hijo espiritual del Reverendo Wright y deudor del título de su libro “La Audacia de la Esperanza,”, se vio forzado a renegar de su paternidad ideológica y no dudó en desmarcarse de la influencia de su mentor religioso ante los ataques recibidos siendo todavía senador, pero en su libro “Los Sueños de mi padre” , habla sobre la actitud vital de la población afroamericana , marcada por el estigma generacional de “una segregación racial que ha caracterizado el devenir norteamericano” según sus palabras, herida sin cicatrizar que posiblemente vuelva a abrirse y estallar en el final de su segundo mandato.

El racismo policial y el papel de las Fraternidades

Tras la muerte del adolescente afroamericano Trayvon Martin por el vigilante George Zimmerman ( absuelto de los cargos de asesinato), el profesor de Estudios Culturales y Negros en la Universidad Duke, Mark Anthony Neal afirmó:”Lo primero que aprendimos es que no hemos superado el asunto de la raza. En la elección de 2008 se tenía la esperanza de que haber elegido a Obama nos permitiría trascender las cuestiones de raza”, pero la deriva totalitaria sufrida por EEUU durante el mandato de George W. Bush provocó que en nombre de la sacro-santa seguridad del Estado se llegara en la práctica a anular el principio de inviolabilidad ( habeas corpus) de las personas, instaurando de facto el principio de “presunción de culpabilidad” en lugar del primigenio de “presunción de inocencia”, lo que habría quedado como estigma imborrable en las fuerzas de seguridad de los EEUU y tendría su reflejo en la prepotencia, brutalidad y el desprecio racial que destilan las intervenciones policiales en las grandes ciudades de EEUU, elementos constituyentes de la llamada “perfección negativa”, término empleado por el novelista Martín Amis para designar “la obscena justificación del uso de la crueldad extrema, masiva y premeditada por un supuesto Estado ideal”. Así, tras la muerte todavía sin aclarar del joven afroamericano de 18 años Mike Brown por disparos de un policía blanco en Ferguson (Missouri) , la población afroamericana volvió a rememorar la década de los 60 y la lucha por las libertades civiles encabezada por el reverendo Martin Luther King, Premio Nobel de la Paz (“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”).

Según elinformador.com.mx, casi la totalidad de las nueve hermandades históricamente negras, (conocidas como ”Las Nueve Divinas”), nacieron del conflicto racial en el país y fueron fundadas en los campus universitarios a principios de la década de 1900 cuando los estudiantes negros se enfrentaban a prejuicios raciales y a la exclusión. Así, según Gregory Parques, profesor asistente en la Escuela de Derecho de la Universidad Wake Forest y miembro de la fraternidad Alpha Phi Alpha. “hubo un momento en que las fraternidades negras estaban en la vanguardia de la lucha por los derechos civiles, pero esos días se han perdido en la memoria” pues la mayoría de sus dirigentes estarían sedados y adormecidos debido a las cuantiosas aportaciones que reciben de los fondos federales.

Sin embargo, la persistencia de la violencia policial contra la población afroamericana y la práctica impunidad de la policía (cuyo penúltimo exponente sería el asesinato de 9 personas en la iglesia metodista afroamericana de Charleston (Carolina del Sur) entre los que se incluye el senador demócrata Pinckney), hará oscilar en sus valores la otrora monolítica actitud de las Fraternidades de permanecer al margen de las protestas violentas. Así, fraternidades negras como Omega Psi Phi, Alpha Phi Alpha y Beta Phi Sigma y las hermandades Zeta Phi Beta y Gamma Sigma Rho han hecho un llamamiento a sus miembros para que se unan a las protestas contra las actuaciones policiales, con lo que podríamos asistir al agigantamiento mediático del líder activista pro-derechos civiles Jesse Jackson y a una nueva gran marcha pacífica sobre Washington (Martin Luther King, 1.963), no siendo descartable una posterior reedición de los violentos disturbios raciales del verano de 1963 que podría hacer que las áreas metropolitanas con altas tasas de población afroamericana ( New Orleans, Washington, St-Louis, Los Ángeles, Atlanta, Cleveland y Chicago) estallen en violentos disturbios callejeros donde se entremezclarán las demandas sociales con las de segregación racial, olvidando las enseñanzas de Martin Luther King (“La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve”) y quedando postergado “sine die” su sueño utópico de ver sentados en la misma mesa a los hijos de blancos y negros en las praderas de Georgia.

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Cáritas Europa denuncia la «incapacidad» de la UE para sacar a la ciudadanía de la miseria

domingo, 22 de febrero de 2015
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informe-de-caritas-europaHabla de «impacto devastador» en Chipre, Grecia, Irlanda, Italia, Portugal, Rumanía… y España «Las políticas de priorizar la austeridad no funcionan para Europa» subraya el informe

(Cáritas Europa).- «Pobreza y desiguladades al alza: la única solución que se necesita son sistemas sociales» es el título del nuevo informe de Cáritas Europa sobre el impacto de la crisis, que se ha presentado esta mañana. El estudio revela preocupantes niveles de pobreza y privaciones en los siete países de la UE más duramente golpeados por la crisis económica: Chipre, Grecia, Irlanda, Italia, Portugal, Rumania y España.

La UE y sus Estados miembros siguen abordando la crisis centrándose, principalmente, en las políticas económicas y, sobre todo, en los gastos de las políticas sociales. Como resultado de ello, a puesta en marcha de estas políticas está teniendo un impacto devastador en la población europea, en particular en esos siete países más afectados.

La incapacidad de la UE y de sus Estados miembros a la hora de prestar apoyo concreto y con el alcance necesario a las personas con dificultades, de proteger los servicios públicos esenciales y de crear empleo contribuirá a una prolongación de la crisis.

El informe es la tercera edición anual de una serie de análisis en profundidad realizados por Cáritas Europa sobre las repercusiones que las políticas de austeridad están teniendo en los ciudadanos de la UE, en los que también se constata el creciente número de personas que luchan contra pobreza y la exclusión social.

El Informe describe una Europa injusta, en la que el riesgo social va en aumento, los sistemas sociales están siendo reducidos, y las personas y las familias están bajo presión. Muestra una Europa donde la cohesión social está desvaneciéndose y donde la confianza de las personas en las instituciones políticas se está debilitando cada vez más. Esto genera, a largo plazo, un riesgo cada vez mayor para Europa.

Con este Informe, Cáritas Europa cuestiona duramente el discurso oficial, que sugiere que lo peor de la crisis económica ha terminado. Pero la crisis no ha remitido y las opciones políticas actuales están teniendo un impacto extremadamente negativo en las personas vulnerables.

 PRINCIPALES CONCLUSIONES

El Informe muestra claramente cómo –después de 6 años de crisis económica– los pobres siguen pagando por una crisis que no causaron. Los pobres son más pobres.

Sus conclusiones se basan en los testimonios de vida de los que son testigos las distintas Cáritas europeas a través de su trabajo con los pobres. Entre estas constataciones cabe destacar:

Las políticas de priorizar la austeridad no funcionan para Europa. Cáritas Europa propone adoptar varias soluciones alternativas.

• Existen graves deficiencias en los sistemas de bienestar social de muchos países europeos, entre ellos los países examinados en este informe.

• El nuevo enfoque debe ser multisectorial para situar a Europa en un nuevo rumbo y cumplir las promesas de la Europa Social.

• Sigue siendo necesario encontrar una solución justa a la crisis de la deuda, reconociendo que la conversión de la deuda bancaria en deuda soberana ha sido injusto para los países afectados.

Las autoridades tienen otras opciones y pueden decidir qué política utilizar y cuál es más conveniente, basando sus decisiones en la equidad y la justicia.

 El Informe concluye con una serie de recomendaciones claras tanto para quienes son los principales responsables de la toma de decisiones como para las partes interesadas, junto con las instituciones comunitarias, las autoridades nacionales y regionales, y las organizaciones de la sociedad civil. Entre estas se incluyen:

 Garantizar unos ingresos mínimos para todos: cada Gobierno nacional debe dotarse de un mecanismo para garantizar que todas las personas reciban ingresos suficientes para vivir con dignidad.

 Evasión fiscal: es necesario abordar la evasión fiscal e introducir sistemas justos de fiscalidad para que todos los sectores de la sociedad, incluido el sector empresarial, contribuyan con una cuota justa y para que, quienes puedan hacerlo, paguen más.

Como señala el español Jorge Nuño Mayer, secretario general de Cáritas Europa, «creemos que este Informe contribuye a tomar una mayor conciencia sobre el impacto de la crisis en los grupos vulnerables. Hace una llamada a adoptar soluciones políticas alternativas y recuerda que los políticos tienen varias posibilidades cuando deciden qué medidas adoptar para paliar los peores efectos de la crisis. El mundo que documenta este informe no es justo. Y constata, además, que haber dado prioridad a las medidas de austeridad no ha solucionado la crisis, sino que ha causado problemas sociales que tendrán un impacto duradero».

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Proverbio árabe

lunes, 26 de enero de 2015
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Del blog À Corps… À Coeur:

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Si tienes numerosas riquezas, da de tus bienes;

si posees poco, da tu corazón.

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , ,

La esclavitud del tercer sexo

miércoles, 14 de enero de 2015
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1420458432_855858_1420461406_noticia_normalVeena S., primera transexual que se presenta a unas elecciones en India. / Z. A.

Interesante reportaje que hemos podido leer en El País:

Aunque la legislación india los reconoce desde abril como ‘tercer género’, los transexuales todavía viven segregados y condenados a una grave discriminación

La estimación del PNUD es que en India hay entre 200.000 y dos millones de personas transgénero

La mayoría de los transexuales de India se ven obligados a la prostitución o la mendicidad

La operación de cambio de sexo está cercana a los 4.000 euros, algo inalcanzable para la inmensa mayoría

FOTOGALERÍA Transexuales indios: una vida de miseria y discriminación

 India reconoce a los transexuales como un “tercer género

Letras contra la homofobia y los prejuicios

Probar la homosexualidad

Zigor Aldama Bangalore / Nueva Delhi 5 ENE 2015

Teena Sen sabe perfectamente que le espera un amargo futuro, pero está dispuesta a hacer lo que haga falta para que su cuerpo y su mente estén en consonancia. Porque nació varón, pero se siente mujer. “Ya en los primeros años del colegio supe que algo no cuadraba. Me sentía mucho más cercano a las niñas que a los niños, pero era demasiado pequeño para entender por qué”. Tuvo que esperar hasta llegar al instituto para comenzar a cuadrar las piezas de su sexualidad. “Me sentía atraído a los chicos, y, como todos me llamaban maricón, pensé que era homosexual”. Pero en la universidad confirmó que no. “Con mis primeras relaciones sexuales comprendí que era una mujer. Así que comencé a pintarme los labios y a vestir de forma más afeminada. Decidí no esconderme más. Hasta que en diciembre de 2011 mi padre me preguntó qué me pasaba. Le conté la verdad y me sorprendió la calma con la que respondió y el apoyo que me dio”.

1420461722_471390_1420461985_album_normalTeena con su madre

Ahora, con 23 años, Teena —el nombre de mujer que ha adoptado— está a la espera de que le den cita para iniciar las operaciones quirúrgicas de cambio de sexo. A pesar de que algunos estados ofrecen subvenciones, son muy caras. Así que irá paso a paso. “He ahorrado lo suficiente para la castración, que cuesta unas 15.000 rupias (200 euros) y supone el punto de partida”. La reconstrucción de los pechos multiplica por cuatro esa factura, mientras que el mayor desembolso —100.000 rupias, 1.300 euros— corresponde a la neovaginoplastia para formar su nuevo aparato genital. “Mi vida ya es muy diferente de la del resto, pero sé que cuando me opere ya nada volverá a ser lo mismo. Es posible que jamás me den un trabajo acorde con mis cualificaciones, y sé que posiblemente me vea condenada a la mendicidad o la prostitución”.

No en vano, esas son las dos actividades que más se relacionan con las hijra, un término ampliamente utilizado en el subcontinente indio y que engloba a todos los colectivos transgénero. “La sociedad nos da la espalda y nos discrimina, de forma que son las dos únicas salidas que nos quedan”, se lamenta Teena. No importa que en abril el Tribunal Supremo diese un paso de gigante al sentenciar que “todo ser humano tiene derecho a elegir su sexo” y exigir que los hijra sean reconocidos como tercer género. “Las leyes son un importante primer paso, pero tardan en calar en la sociedad. Y, aunque miembros del tercer sexo aparecen incluso en las ancestrales historias hindúes del Ramayana y el Mahabharata, algo que demuestra su existencia desde hace siglos, lo cierto es que son tratados peor incluso que los intocables”, afirma Tajuddin Khan, director de la organización local Deepshikha, que, con financiación parcial de la ONG española Ayuda en Acción, lucha contra el estigma de gais y transexuales.

Un detallado informe publicado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) confirma el drama que sufren las personas transgénero, cuyo número en India se estima entre 200.000 y dos millones. Las estadísticas son contundentes a la hora de mostrar la vulnerabilidad de las hijra, en gran medida relacionada con la exposición a prácticas sexuales de riesgo. De hecho, una encuesta llevada a cabo en el estado de Tamil Nadu descubrió que el 81% de las hijras que se prostituyen no utilizaba preservativo durante el sexo anal con clientes, y el porcentaje crecía hasta el 85% en el caso de sexo sin fines lucrativos. Así, la prevalencia del VIH (68%) y de la sífilis (57%) es muy superior a la media nacional entre los transgénero. Además, su acceso a la Sanidad es también menor, y se han dado casos incluso de gente a la que se ha dejado morir sin recibir tratamiento.

Otros elementos ligados a la marginación, como son el uso de estupefacientes y de alcohol, también se disparan entre las hijra, cuya tasa de suicidios multiplica por cinco la media de India. Además, los trastornos mentales severos son habituales. El informe del PNUD enumera algunos de los elementos que los provocan: “Vergüenza, miedo y una transfobia subyacente en la fase de confusión inicial; inadaptación social y presión del círculo más cercano en el momento de afirmación sexual —conocido como salir del armario—; y miedo a la pérdida de relaciones y una limitación autoimpuesta en las aspiraciones personales, después”.

No obstante, lo que se menciona en pocas ocasiones es la violencia interna de la propia comunidad, que se rige en muchas ocasiones por los dictados de una hijra gurú cuyo poder es casi total. Lo sabe Tamana, a quien su hermano violó cuando solo tenía 10 años y todavía era varón. “Fue a partir de entonces cuando comencé a sentir atracción hacia los hombres. Mis padres se enteraron y tuve que abandonar mi casa a los 15 años”. Encontró consuelo y comida en la comunidad hijra de la ciudad de Hyderabad, pero no fueron gratuitos. “Comenzaron a presionarme para que mendigase y me prostituyera, y los gurús terminaron forzándome a la castración porque dijeron que así ganaría más dinero. De lo contrario, me dijeron, no podría continuar recibiendo su protección. Yo habría preferido seguir siendo un hombre, pero no me quedó más remedio”.

1420461722_471390_1420462024_album_normalSamjana

Actualmente, Tamana se prostituye en unos baños públicos en los que también vive, ubicados en la periferia de Bangalore. “Cada día puedo ganar entre 500 y 1.000 rupias (entre 6,5 y 13 euros), pero la mitad de mis ingresos se los tengo que entregar a los gurús. Además, tengo que pagar el alquiler de mi parte del baño, y siempre cabe la posibilidad de que aparezca la Policía pidiendo su tajada a cambio de no arrestarme. Como en comisaría las palizas y las violaciones son habituales, saben que pagaremos”, asegura incapaz de contener las lágrimas. “Si no nos condena la sociedad, nos condenamos nosotras mismas con las mafias que creamos. En cualquier caso, somos esclavos”.

Afortunadamente, hay quienes trabajan con ahínco para darle un vuelco a la situación. Como el caso de Madhu Kinnar, de 35 años y primer alcalde transgénero del país. O el de Veena S., que fue primera transexual candidata a unas elecciones en el sur de India. Fue la única de cinco hermanos que nació varón en el seno de una familia “que nunca comía tres veces al día”. El padre, que trabajaba en el sector de la construcción, murió cuando ella tenía 12 años, una edad a la que comenzó a sentirse diferente. “Me gustaban particularmente las actividades extraescolares como el baile o el canto, y sentía que prefería estar entre chicas. Los niños me insultaban, pero pronto comencé a sentirme atraída por ellos”.

La muerte del padre supuso un punto de inflexión en su vida. Tuvo que dejar los estudios y ponerse a trabajar, como el resto de hermanas. Poco más tarde, comenzó a cuestionarse su identidad. “No entendía por qué había nacido varón y me sentía mujer”. Los vecinos no tardaron en darse cuenta de su carácter afeminado y la discriminación dio un salto cualitativo. “Empezaron a abusar físicamente de mí, algunos incluso me dieron una paliza”. Sus padres la terminaron echando de casa, avergonzados, y, después de perder el trabajo en una fábrica, comenzó a prostituirse. “Curiosamente, cuando vieron que empezaba a ganar más dinero que ellos, mis padres decidieron aceptar mi sexualidad y permitieron que regresara”, recuerda. Con lo que le reportaba el sexo pagó las dotes de sus hermanas y consiguió respeto y seguridad en sí misma. Tras haberse castrado en 1997, en 2005 comenzó a tramitar su reconocimiento como mujer.

“Comencé pidiendo un cambio de nombre. Tuve que publicar en diferentes periódicos que renunciaba a Vittala para llamarme Veena, un proceso largo y costoso que dio resultado. Ahora en el certificado de sexo obligatorio se me considera mujer transexual, porque carezco de útero y tengo próstata, pero en el pasaporte que me acaban de dar, después de dos años y medio intentándolo, mi sexo ya consta como mujer. Creo que es el primero que se expide así, y ahora quiero que mi lucha sirva para muchas otras personas como yo”.

Veena decidió presentarse a las elecciones municipales de 2010 como adalid de los derechos de los transgénero y para evitar las mafias que los explotan. “Tenemos que utilizar las armas que nos da la democracia para combatir una sociedad retrógrada que nos condena a la mendicidad y a la prostitución solo por nuestra orientación sexual. Los transexuales no nos organizamos porque, generalmente, pertenecemos a castas bajas y se nos ha negado la formación necesaria para entender cómo funciona el poder político. Nos han infravalorado tanto que ni siquiera nos creemos con el derecho a participar en las elecciones”. Quizá por eso, Veena solo obtuvo 671 votos de un censo de 16.000, pero continúa con su lucha.

1420461722_471390_1420462137_album_normalNaaz con su marido Arian

El objetivo es conseguir que casos como el de Naaz sean lo habitual y no la excepción. A sus 23 años, es una de las pocas transexuales que ha encontrado marido en India. Y el pequeño apartamento que comparten es un oasis de color en un barrio gris de la capital, Delhi. Igual que su historia, que representa un rayo de esperanza en el negro panorama que sufren quienes deciden cambiar de sexo. “Conocí a Arian cuando yo tenía 18 años. Desde el principio, yo le advertí de que había nacido hombre y que no tenía todavía los atributos de mujer”. A pesar de ello, él lo aceptó. “No voy a negar que en un primer momento no me sorprendiese, pero decidí seguir viéndola”, reconoce Arian. Hasta que se enamoró. No fue una relación fácil, ya que tuvo que aguantar la burla de casi todos sus conocidos. Y un día reventó: tras la discusión por los insultos que ella tenía que aguantar en la calle, Arian decidió comprometerse con ella. “Se hizo un corte en la mano y me puso su sangre entre las cejas”. Sin duda, fue una conmovedora forma de dibujar el punto rojo del bindi, una marca que distingue a las mujeres casadas en el subcontinente indio.

Sus respectivas familias accedieron a la unión, y Naaz comenzó a reunir el dinero necesario para convertirse en mujer. 100.000 rupias (1.300 euros) para los pechos, y casi otras 200.000 (2.600 euros) para la vaginoplastia por inversión peneana. “Era mucho dinero, pero conseguimos reunirlo con la ayuda de familiares y amigos. Curiosamente, después de haber sufrido tanto, nos sorprendió la ayuda que recibimos: incluso algunos vecinos donaron algo”. Un año después, Naaz fue reconocida oficialmente como mujer, y se casaron. “Ahora estamos pensando en adoptar hijos”, reconoce ella. Su objetivo es “tener una familia normal”. Y nadie diría que no lo vaya a conseguir. A diferencia de otras parejas indias, ellos no tienen problema en mostrar afecto frente a la cámara. Hay miradas cómplices, y las manos buscan zonas prohibidas. “Nuestro caso demuestra que algo está cambiando en India”, sentencia ella. Afortunadamente, no es el único ejemplo de apertura. Ya hay ciudades que incluso celebran concursos de mises trans y en septiembre Padmini Prakash dio la campanada al convertirse en la primera presentadora de televisión transexual.

A Teena le gustaría ser como Naaz o como Prakash, pero quizá no haya escogido el camino más adecuado para conseguirlo. Porque ahora es una de las dos chelas —nombre que dan a quienes aspiran a entrar en la comunidad hijra— de Samjana, un discreto hombre de familia de día y prostituta travesti de noche. Pronto será gurú en la comunidad hijra a pesar de que no se ha castrado, porque tiene que “mantener a la familia y cumplir con los deberes del marido”, y ofrece protección a Teena a cambio de parte de sus ingresos. “No me considero un proxeneta. Ella me ayuda económicamente, y yo hago lo propio en todo lo que puedo”, zanja. No obstante, reconoce que los gurús con mayor número de chelas gozan de una vida mucho más cómoda.

Kangana tiene 20, pero ni las prostituye ni las obliga a mendigar. Como gurú importante, considera que es su responsabilidad mejorar la imagen que los transgénero tienen en India. “Nos quejamos mucho de la discriminación que sufrimos, y no se puede negar que sea real, pero luego entramos en una peligrosa rueda de la que es casi imposible salir, porque terminamos explotando a nuestros propios allegados”. Ella, que hace unos años completó la cirugía para ser considerada mujer, busca otras vías “decentes” para obtener ingresos: aprovecha la extraña dualidad con la que son vistas las hijra por una sociedad, que, “como sucede con los gitanos en otros países”, les concede poderes cercanos a lo sobrenatural. “Lo mismo que cuando damos palmas creen que lanzamos una maldición y nos pagan para que no lo hagamos, también nos contratan para bendecir a recién nacidos y a novios que van a casar. Es un buen negocio alternativo hasta que en India podamos acceder a trabajos de todo tipo como cualquier otro ser humano. Pero, a pesar de los cambios, eso no sucederá hasta dentro de muchos años”.

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El expolio.

domingo, 31 de agosto de 2014
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Esto lo explica todo… El Colonialismo, el dolor, el hambre, la Guerra… y nuestra vergüenza. ¿Puede quien se denomina cristianos, quien dice seguir a Jesús; sí, ese Jesús que nos pregunta: «¿Y vosotros quién decís que soy yo?«, mirar para otro lado?

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«Un Papa contra la pobreza», por Daniel Izuzquiza sj.

domingo, 17 de agosto de 2014
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6a00d8341bfb1653ef01a51183c0c9970c-500wiFoto: El País/Ettore Ferrari (EFE).

Leemos en El País:

Esta entrada ha sido escrita por Daniel Izuzquiza, jesuita, director del Centro de Reflexión Alberto Hurtado de Madrid. Hoy se cumple un año desde la llegada de Franciso al papado.

Si nos preguntamos qué puede hacer el papa Francisco en la lucha contra la pobreza, quizá recordemos la pregunta escéptica que Josef Stalin solía formular, para despreciar el poder de la Iglesia en el mundo: ¿cuántas divisiones tiene el Papa? Pero es posible que también recordemos la intensa iniciativa diplomática vaticana y la exitosa jornada de oración por la paz en Siria, en septiembre de 2013, que jugó un papel no despreciable a la hora de frenar el ataque militar estadounidense contra el régimen de Bashar Al-Assad.

Así pues, ¿se trata de puros gestos, mera retórica, simple poder espiritual o simbólico… o realmente cabe esperar un efecto real en la vida real de tantas personas que sufren la injusticia? En mi opinión, hay varias acciones que el papa Francisco está haciendo y puede hacer para impulsar la lucha contra la pobreza en el mundo.

En primer lugar, visibilizar las víctimas de la injusticia, gritar ante el sufrimiento, no rehuir el dolor y su incomodidad, llorar junto a quienes lloran. Puede parecer un enfoque demasiado sensible o emotivo, pero se trata de un primer paso imprescindible, más aún en un mundo que tiende a ocultar el dolor, a “naturalizar” la injusticia y a anestesiar el sufrimiento. En este año, el papa Francisco ha situado a las personas empobrecidas en el centro de la escena global: recordemos su primer viaje fuera de Roma, a la isla de Lampedusa, con su grito desgarrador “¡Vergüenza!” ante el drama de las personas migrantes en situación irregular. Pero, entre otros ejemplos, también hay que recordar su visita el día de Jueves Santo al centro de menores infractores, a la favela Varguinha en Rio de Janeiro o el encuentro con el mundo obrero en Cagliari.

En segundo lugar, el papa Francisco ha denunciado con claridad y contundencia la situación de injusticia estructural en que vivimos. Por ejemplo, en su documento programático, la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, critica la economía de la exclusión y la inequidad, se enfrenta a las teorías neoliberales del “derrame”, combate la globalización de la indiferencia, reivindica la centralidad de la persona humana frente a la idolatría del dinero, subraya que la inequidad es una forma de violencia y apuesta por una política que, anclada en la ética, sea capaz de embridar a la economía del capitalismo global. Una economía que mata, denuncia con dureza el papa que, por tanto, reclama soluciones estructurales.

Un tercer rasgo es vivir con coherencia. La credibilidad del papa Francisco no viene sólo de la claridad de su mensaje, del carisma y cercanía personal, o de la nitidez de sus múltiples gestos de auténtica com-pasión ante los sufrientes y las víctimas de la injusticia. Además de todo eso, el mundo ha percibido su sencillez y ha valorado su estilo de vida sobrio. Ejemplos como el uso de sus viejos zapatos negros, el abandono del Palacio Vaticano o del papa móvil blindado, son otras tantas señales de que la lucha contra la pobreza y a favor de las personas excluidas exige también (al menos desde la óptica cristiana) un estilo de vida basado en la sobriedad compartida y solidaria.

papa-Lampedusa-3-GFrancisco en Lampedusa

Finalmente, la propia elección del nombre de Francisco, como modelo e inspiración, sitúa en el centro de su pontificado la preocupación por los pobres, el anhelo de paz, la armonía con toda la creación y la renovación evangélica de la Iglesia. No sólo ha dicho el papa, “¡cuánto deseo una Iglesia pobre y para los pobres!”, sino que al mismo tiempo ha dado pasos efectivos en esa dirección, mejorando la gestión y la transparencia de las finanzas vaticanas, e impulsando que estén cada vez más al servicio de los pobres y excluidos.

En definitiva, este primer año del pontificado de Francisco como obispo de Roma hacen ver la verdad de las palabras de Jeffrey Sachs, asesor especial del secretario general de la ONU sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, quien afirma que la Iglesia católica “ofrece un camino único y crucial hacia una ética global del desarrollo sostenible”.

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Víctor Codina sj: «La solidaridad es mucho más que generosidad esporádica».

viernes, 15 de agosto de 2014
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pobrezaPobres y pobreza en Evangelii Gaudium

(Víctor Codina, sj)- El Papa Francisco, antes de pronunciar muchos discursos y de escribir encíclicas, ha ido realizado una serie de gestos simbólicos de gran carga significativa que han sido fácilmente captados por todo el mundo y ampliamente difundidos por los medios de comunicación social.

Estos gestos han ido cambiando el ambiente eclesial dominante hasta ahora: besar a un niño discapacitado y abrazar a un hombre con la cara totalmente deformada, lavar los pies a una joven musulmana, comer en Asís con niños con síndrome de Down, ir a la isla de Lampedusa en su primer viaje fuera de Roma, y lanzar una corona de flores amarillas y blancas en memoria de los emigrantes fallecidos, convocar una jornada mundial de oración de ayuno para la paz en Siria porque le interpelan fuertemente los rostros de los niños muertos por armas químicas, usar sus zapatos viejos de antes en vez de los zapatos rojos de su antecesor, no vivir en los Palacios Apostólicos Vaticanos sino en la residencia de Santa Marta, viajar por Roma en un sencillo y pequeño coche utilitario para no escandalizar a la gente de los barrios periféricos populares, contestar a las preguntas de un periodista no creyente, invitar a Santa Marta a  rabinos de Argentina, regalar unos zapatitos al nieto de Cristina Fernández de Kirschner, recibir a Gustavo Gutiérrez el padre de la teología de la liberación, llevar un ramo de flores a la tumba del P. Pedro Arrupe, invitar para su cumpleaños a cuatro mendigos…Estas «florecillas del Papa Francisco», como las «florecillas de Juan XXIII» han sido fácilmente inteligibles por el pueblo.

Pero poco a poco ha ido lanzando mensajes de gran contenido pastoral y su Exhortación apostólica Evangelii gaudium, Sobre el anuncio del evangelio en el mundo actual, presenta todo el programa de su pontificado, su hoja de ruta pastoral. De esta exhortación vamos a señalar lo que Francisco afirma en torno a los pobres y a la pobreza.

La realidad es superior a la idea (231-233)

Esta afirmación, sorprendente en escritos del Magisterio que muchas veces parecían anteponer la idea a la realidad, afirma la prioridad de la realidad antes que la elaboración de la idea; de lo contrario la realidad queda oculta
en angelismos, totalitarismos de lo relativo, nominalismos, proyectos más formales que reales, fundamentalismos ahistóricos, eticismos sin bondad, intelectualismos sin sabiduría. La idea ha de estar conectada con la realidad, La encarnación de la Palabra es el criterio, que nos lleva a valorar la historia de la Iglesia como historia de salvación, a recordar a nuestros santos que inculturaron el evangelio en la vida de nuestros pueblos, no pretender elaborar un pensamiento desconectado de la realidad. Por otro lado, esta prioridad de la realidad nos lleva a llevar la Palabra a la práctica, a no edificar sobre arena.

¿No estamos ante el método latinoamericano de partir de la realidad, de articular el ver, el juzgar y el actuar? Esta metodología defendida y empleada es la que condicionará positivamente todo el tema de la pobreza y los pobres.

Denuncia profética de un sistema injusto (53-59)

De acuerdo a lo anterior no nos puede sorprender que la Exhortación comience denunciando los grandes males de la sociedad actual y lance duras críticas al modelo de sociedad que prevalece: no a una economía de exclusión e inequidad, que es una economía que mata, que valora más una caída de dos puntos en la bolsa que la muerte de frío de un anciano; no a la nueva idolatría del dinero; no a la dictadura de una economía sin rostro basada en un afán de poder y de tener que no conoce límites; no a un dinero que gobierna en lugar de servir y que amenaza con degradar a las personas que están fuera de la categoría del mercado y que quedan reducidas a desechos y sobrantes; no a la inequidad que genera violencia, porque brota de un sistema económico injusto de raíz; no a la exacerbación del consumo, no al cáncer social de la corrupción, a la cultura de la anestesia social que nos impide compadecernos de los que sufren.

Frente a esta situación se exhorta a la solidaridad desinteresada, a crear un orden social más humano, a una vuelta de la economía y de las finanzas a una ética en favor del ser humano, recordar que no compartir con los pobres nuestros bienes es robarles y quitarles la vida. En nombre de Cristo se recuerda la obligación que los ricos tienen de ayudar, respetar y promocionar a los pobres.

Nuevos rostros de pobres (210-216).

Se señalan nuevas formas de pobreza y de fragilidad, nuevos rostros de pobres en los que estamos llamados a reconocer a Cristo: los sin techo, los tóxico-dependientes, los refugiados, los pueblos indígenas, los ancianos cada vez más solos y abandonados, los migrantes, las víctimas de la trata de personas, las mujeres doblemente pobres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, los niños por nacer.

En todos estos casos se trata de defender la vida y los derechos humanos.

A esto se añade la fragilidad de la creación a merced de intereses económicos o de un uso indiscriminado, que llevan a la desertificación de los suelos, a una enfermedad ecológica, convirtiendo incluso el maravilloso mundo marino en cementerios subacuáticos despojados de vida y de color.

Los cristianos, como San Francisco, estamos llamados a cuidar la fragilidad del pueblo y del mundo que vivimos.

Seguramente esta sensibilidad del Papa Francisco ante los pobres y nuevos rostros de pobreza, no es algo reciente, no es improvisación, es fruto de sus largos años de contacto y contemplación de los pobres, de las villas miseria y del apoyo pastoral a los curas villeros de Buenos Aires. Esta actitud es consecuencia de tomar en serio la dimensión social de la fe.

Dimensión social de la fe (175-186).

Lo social forma parte esencial de la fe y del kerigma cristiano, en el corazón mismo del evangelio está la vida comunitaria y el compromiso con los otros. La aceptación del amor de Dios implica desear, buscar y cuidar el bien de los demás. Lo que hagamos con los demás tiene una dimensión trascendente, el hermano prolonga la Encarnación de Jesús (Mt 25,40). La lectura de las Escrituras nos cerciora de que la fe no es solo una relación puramente personal con Dios y que nuestra respuesta al amor no puede reducirse a pequeños gestos personales para con los necesitados, una especie de «caridad a la carta».

La propuesta de Jesús es el Reino de Dios, que Dios reine en nosotros y en la vida social a través de la justicia, la fraternidad, la paz y la dignidad para todos, para todo el hombre y para todos los hombres. El mandato de la caridad abraza a todas las dimensiones de la existencia, a todas las personas, a todos lo ambientes de la convivencia y a todos los pueblos. Nada humano le puede resultar extraño.

La religión no puede recluirse en el ámbito privado, solo para preparar almas al cielo. Dios quiere la felicidad de sus hijos también aquí en la tierra, aunque estén llamados a la plenitud eterna. Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia en la vida social y nacional, sin preocuparnos por las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos.

Una fe auténtica siempre implica el compromiso por cambiar el mundo, trasformar valores, dejar algo mejor detrás de nuestro paso por esta tierra.
Incumbe a las comunidades cristianas el analizar con objetividad la situación de su país y sacar las consecuencias prácticas de los principios sociales.

Escuchar el clamor de los pobres (186-191).

Una consecuencia de lo anterior es que los cristianos somos invitados a escuchar el clamor de los pobres, como Dios escuchó el clamor de los israelitas en Egipto (Ex 3, 7-8.10), como el Nuevo Testamento nos exhorta a escuchar el grito de los obreros a quienes se les ha negado el salario (Sant 5,4). El que cierra sus entrañas al hermano necesitado, ¿cómo puede permanecer en el amor de Dios? (1 Jn 3, 17). La Iglesia, guiada por el evangelio, escucha el clamor por de la justicia, lo cual implica resolver las causas estructurales de la pobreza, promover el desarrollo integral de los pobres, ofrecer los gestos más cotidianos de solidaridad y ayuda.

Pero la solidaridad es mucho más que una generosidad esporádica, es crear una nueva mentalidad que oriente en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos, es reconocer la función social de la propiedad y el destino universal de los bienes como realidades primeras anteriores a la propiedad privada. Esta solidaridad ha de generar actitudes nuevas, sin las cuales incluso los cambios estructurales no resultan a la larga viables.

Esta doctrina de Francisco, pura actualización y reflejo de la Doctrina social de la tradición eclesial, puede resultar a muchos nueva e incluso escandalosa. ¿No será que hemos olvidado los datos más esenciales del evangelio de Jesús como el amor fraterno y la comunión de bienes?

Una Iglesia pobre y para los pobres (192-209).

El escuchar el clamor de los pobres se nos hace carne propia cuando se nos estremecen las entrañas ante el dolor ajeno. Toda la Escritura es un llamado a la compasión y a la misericordia, al amor fraterno, a la justicia, al servicio humilde al pobre. No nos preocupemos solo de no caer en errores doctrinales, preocupémonos también de si nuestra defensa de la ortodoxia doctrinal se vuelve pasiva, insensible y cómplice de situaciones intolerables de injusticia y de regímenes políticos que las mantienen.

El corazón de Dios tiene un lugar preferencial para los pobres, la salvación vino a través de pobres como María y Jesús de Nazaret, el evangelio se anuncia a los pobres y Jesús se identifica con ellos (Mt 25,35). Por esto la opción por los pobres de la Iglesia es una categoría teológica más que sociológica, filosófica, cultural o política. Los cristianos somos llamados a tener los mismos sentimientos de Cristo (Fl 2 5). La opción por los pobres está implícita en nuestra fe cristológica en aquel Dios que se hizo pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza (Benedicto XVI en Aparecida). Por esto el Papa Francisco quiere «una Iglesia pobre y para los pobres»( 198).

Los pobres además tienen mucho que enseñarnos y su sentido de la fe nos evangeliza, hemos de dejarnos evangelizar por ellos. Hemos de tener una mirada contemplativa hacia el pobre, lo hemos de valorar en su cultura, en su forma de ser, en su bondad, en su fe, no como un instrumento de ideología política. Los hemos de acompañar desde la cercanía en su camino de liberación, así será posible que los pobres se sientan en la Iglesia como en su casa. Esta opción por los pobres debe traducirse sobre todo en una atención religiosa privilegiada y prioritaria hacia ellos.

Sin la opción preferencial por los pobres el anuncio del evangelio puede ser incomprendido y convertirse en simple palabrería, como a la que la sociedad de la comunicación nos tiene acostumbrados. Nadie, ningún cristiano, debería decir que se mantiene lejos de los pobres porque sus opciones de vida le ocupan en otros asuntos, empresariales, profesionales, académicos o incluso eclesiales: nadie puede sentirse exceptuado de la preocupación por los pobres y por la justicia social. El amor a Dios y al prójimo, el celo por la justicia y la paz, el sentido evangélico de la pobreza y de los pobres son requeridos a todos.

Al llegar a este punto Francisco teme que estas palabras solo sean objeto de algunos comentarios, sin incidencia práctica. Pero confía en la apertura y buenas disposiciones de los cristianos para comunitariamente acoger esta nueva propuesta.

La piedad popular como lugar teológico

Cuando un pueblo ha inculturado el evangelio en su cultura, transmite la fe siempre de forma nueva y dinámica. De este modo el pueblo se evangeliza continuamente a sí mismo y por esto la piedad popular tiene gran importancia como expresión de la acción misionera del Pueblo de Dios, siempre bajo la acción del Espíritu.

La piedad popular, en algún tiempo mirada con desconfianza, en realidad refleja la sed de Dios de los pobres y pequeños, es capaz de manifestar la fe con generosidad y sacrificio, y en América Latina es un precioso tesoro donde se manifiesta el alma de los pueblos latinoamericanos, una espiritualidad y una mística popular encarnada en la cultura de los sencillos: expresa la fe de forma más simbólica que intelectual, acentúa más el modo de creer en Dios (credere in Deum) que los contenidos de la fe (credere Deum), pero es una forma legítima de vivir la fe y de sentirse parte de la Iglesia.

Para entender esta realidad de la piedad popular hay que acercarse a ella con la mirada del Buen Pastor, con una connaturalidad afectiva. Así podremos comprender la fe de los pobres: de la madre que reza el rosario junto al hijo enfermo, de una humilde vela encendida en el hogar para pedir la protección de María, de la mirada amorosa al Cristo crucificado. No son sólo una búsqueda natural de la divinidad, son expresión de una fe teologal animada por el Espíritu Santo. Las expresiones de la fe popular tienen mucho que enseñarnos, son un verdadero lugar teológico al que debemos prestar atención en la hora de pensar en una nueva evangelización.

La pobreza no puede esperar (202-208).

Hay que resolver las causas estructurales de la pobreza, no basta la asistencia en situaciones urgentes. La inequidad es la raíz de los males sociales y no se resuelven los problemas del mundo sin atacar la autonomía de los mercados y la especulación financiera. La actividad económica debe orientarse a la dignidad de las personas y al bien común y no hay que sentirse molesto si se habla de ética, de solidaridad mundial, de la dignidad de los débiles, de un Dios que exige el compromiso con la justicia.

No podemos confiar en las fuerzas ciegas ni en la mano invisible del mercado, se requiere algo más que el crecimiento económico, aunque se suponga: se requieren decisiones, programas, mecanismos y procesos orientados a una mejor distribución del ingreso, a una creación de fuentes de trabajo, a una promoción social de los pobres.

Necesitamos empresarios que se dejen interpelar por un sentido más amplio de la vida, necesitamos políticos capaces de sanar las raíces profundas de los males de nuestro mundo, políticos a los que les duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres. Los gobernantes y poderes financieros han de elevar la mirada y ampliar sus perspectivas, procurar que haya trabajo digno, educación y cuidado de la salud para todos los ciudadanos. ¿Por qué no acudir a Dios para que les inspire sus planes y les abra no solo a la caridad de las micro- relaciones (amistades, familia, pequeños grupos) sino también a las macro- relaciones sociales, económicas y políticas, a la altísima vocación política de buscar el bien común?

Las comunidades de la Iglesia que quieran vivir tranquilas sin cooperar a que los pobres vivan con dignidad, acabarán sumidas en la mundanidad espiritual, aunque se disimule con prácticas religiosas, reuniones infecundas o discursos vacíos aunque hablen de temas sociales o critiquen al gobierno…

El Papa no quiere ofender a nadie, sino ayudar a los que están esclavizados por una mentalidad egoísta, individualista e indiferente para que puedan liberarse de estas cadenas indignas y alcancen un estilo de vida y de pensamiento más humano, más noble, más fecundo, que dignifique su paso por la tierra.

Bajo la acción del Resucitado y de su Espíritu (275-280).

La falta de espiritualidad profunda produce pesimismo, desconfianza y fatalismo en muchos. Muchos creen que nada puede cambiar, que es inútil esforzarse. Pero si pensamos que las cosas no van a cambiar, recordemos que Jesucristo ha triunfado sobre el pecado y la muerte. Jesucristo vive y tiene poder, Cristo resucitado y glorioso es la fuente profunda de nuestra esperanza, no nos faltará su ayuda.

Su resurrección entraña una fuerza que ha penetrado el mundo, hay brotes de resurrección donde todo parecía muerto; hay cosas negras pero el bien y los valores tienden a volver a brotar y a difundirse, cada día renace la belleza en el mundo, que resucita transformada a través de las tormentas de la historia.

Ciertamente hay dificultades y experiencias de fracaso, no todo sucede como desearíamos en la evangelización, pero no hay que bajar los brazos dominados por una desconfianza crónica y por una acedia espiritual; no hemos de buscar nuestros éxitos ni el carrerismo, pues entonces el evangelio, que es lo más hermoso que tiene el mundo, queda sepultado debajo de muchas excusas.

Por la fe hemos de creer que Él marcha victorioso por la historia en unión con los suyos, el Reino está presente en la historia como pequeña semilla, como levadura, como trigo que crece en medio de la cizaña y que siempre puede sorprendernos gratamente. Y todo ello porque el Señor ha penetrado ya la trama oculta de la historia y Jesús no ha resucitado en vano.

Ningún esfuerzo se pierde, ningún acto de amor a Dios se pierde. Nuestra misión no es un negocio ni un proyecto empresarial, ni una organización humanitaria, ni un espectáculo exitoso, fruto de nuestra propaganda. El Espíritu obra cuando, donde y como quiere. Hemos de confiar en el Espíritu que viene en ayuda nuestra, hemos de invocarlo, Él puede sanar todo lo que nos debilita, nos sumerge en un mar donde a veces incluso sentimos vértigo porque no sabemos lo que nos vamos a encontrar. Pero hay que dejarse llevar por Él, dejar de calcular y querer controlarlo todo, permitir que Él nos ilumine, nos guíe, nos oriente, nos impulse hacia donde Él quiera. Él sabe lo que hace falta en cada época y en cada momento. Esto es ser misteriosamente fecundos.

* * *

En síntesis, tanto la denuncia de la injusta pobreza como la opción por los pobres y por una Iglesia pobre y para los pobres, brotan necesariamente de nuestra fe alegre en Cristo y en su Espíritu que llena el universo y renueva la faz de la tierra.

Fuente Religión Digital

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Amar es darlo todo y darse uno mismo.

domingo, 29 de junio de 2014
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Del blog À Corps… À Coeur:

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Ed Knippers, «El lavatorio de pies» (Cristo y sus discipulos)

Tan pronto como se olvida la  divina pobreza, tan pronto como se deja de ve en Dios el amor que se da, que no  puede sino darse, tan pronto como se deja de vivir este amor dándose, se acabó. Esta luz se desvanece, todo el dogma se convierteb en una fórmula y se materializa, todos los sacramentos se transforman en rito externo, toda la jerarquía se hace una tiranía, toda la Iglesia se convierte en una pérdida de tiempo y un absurdo, toda la Biblia, un tejido de mitos.

*
Maurice Zundel
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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , , , , , , , ,

«Un Corpus más coherente», por José Sánchez Luque.

domingo, 22 de junio de 2014
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solidaridad3El día del Corpus celebramos el día de Cáritas. Porque Jesús resucitado es un sol de misericordia y de ternura que ilumina y enciende nuestras calles, nuestros templos y nuestros corazones. Sería bueno que la procesión del Corpus pasara por los hospitales, asilos y cárceles, por los barrios de las periferias, por los sectores marginados. Allí está Jesús más presente y real. Desde allí nos invita a preocuparnos y ocuparnos más por las victimas de nuestra injusta sociedad.

Con palabras del célebre orador y obispo francés Bossuet, el Águila de Meaux; hemos de defender lo que él llamaba «la eminente dignidad de los pobres en la Iglesia».

En su discurso afirmaba:

«Jesús vino al mundo para cambiar todo el orden establecido y, por eso, si en el orden actual los ricos tienen todas las ventajas y ocupan los primeros puestos, en el reino de Jesucristo los pobres tienen la preeminencia porque son los primogénitos de la Iglesia. En ella solo se admiten a los ricos más que a condición de servir a los pobres».

«En su origen la Iglesia fue construida solo para los pobres y que Jesús no tiene necesidad de los ricos en su santa Iglesia».

San Juan Pablo II remachó estas afirmaciones del obispo francés proclamando que «en la fidelidad a los pobres se juega la Iglesia su fidelidad a Cristo» (LE. 8).

Lo que significa que una Iglesia que no defiende y que no lucha por la liberación del pobre está siendo infiel a Jesucristo. Nuestras celebraciones eucarísticas pueden estar totalmente viciadas si no nos llevan al amor y a la promoción de los más débiles.

El papa Francisco quiere una Iglesia pobre y para los pobres.

Seamos sinceros: hoy en nuestra Iglesia católica los que más cuentan son los ricos. A los pobres se les admite con la condición de que no molesten a los ricos. La distancia entre el Evangelio y el catolicismo actual, en todo lo referente al tema de ricos y pobres no es solo un escándalo (como puede ser la pederastia), sino una visión teológica que puede desfigurar nada menos que la identidad del Dios bíblico, revelado en Jesucristo.

Dios es el Dios de los pobres. Conocerle no es especular mucho sino «practicar la justicia» como dijo el profeta Jeremías y Jesús vivió plenamente.

Resulta muy triste, por no decir escandaloso, que la gran mayoría de los dirigentes de la Iglesia española, en este tiempo de crisis crónica y creciente, no hayan tenido una voz profética clara, contundente y repetida, ni un gesto solidario y global a favor de las víctimas, que suponga una fuerte sacudida de las conciencias de políticos y ciudadanos, causantes de la ruina de tantas personas. Denuncia que es perfectamente compatible con el respeto y la educación.

El catolicismo hispano solo se siente llamado a levantar la voz cuando está por medio el tema sexual. Tema complejo e importante. Pero no podemos dar a entender que la moral se reduce solo a lo sexual, mientras al dinero lo dejamos correr pecaminosamente sin molestarlo. Por eso, la Iglesia que cree de verdad en el Dios de Jesús no puede sentirse cómoda y muda en una situación como ésta. Seamos coherentes, abramos los oídos al clamor de los que sufren (EG 190).

Fuente Fe Adulta

 

José Sánchez Luque

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Relación de Comunión

domingo, 15 de junio de 2014
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Del blog À Corps… À Coeur:

relationdecommunion

Maurice Zundel escribió páginas emocionantes sobre el corazón humano, este espacio donde la conciencia que se despierta accede en el sentido de su dignidad de su inviolabilidad, y que se revela, detrás del mí prefabricado y condicionado que lo recubre, como un espacio de pura acogida del otro, el espacio que no puede ser violado por principios autoritarios, ni siquiera divinos, sino que vive de la apertura y de la comunión con el Otro, a la imagen del Dios de Pobreza que  se desposee de él mismo perpetuamente en la relación de ofrenda que mantienen entre ellas las tres Personas de la Trinidad.

» (…) La Trinidad es la liberación de una pesadilla en la que la humanidad se debate cuando se sitúa frente a una divinidad de la que depende y a la que es sometida: ¿Por qué Él bastante más que yo? ¿ Por qué soy la criatura, y Él el Creador? ¿ Por qué, si es mi creador, me puso en esta situación de saber que yo soy su esclavo? ¿ Por qué me dio justo bastante inteligencia para comprender que dependo de Él? ¡ Hay una rebelión sorda e implacable qué sube del corazón del hombre en esta confrontación de su espíritu con esta especie de Dios que aparece en él como la apisonadora del espíritu!

En la apertura del Corazón de Dios a través del Corazón del Cristo, hay justamente esta manifestación increíble y maravillosa que Dios es Dios porque se comunica, que es Dios porque se da todo, porque el es la desapropiación infinita y eterna, porque tiene la transparencia de un niño, la transparencia en la que toda especie de apropiación es imposible, donde la mirada siempre es dirigida hacia «El Otro», donde la personalidad, donde el yo, es sólo un altruismo puro e infinito. ¡ Allí está la gran confidencia qué resplandece en el Evangelio de Cristo! ¡ La perla del reino, es para que Dios sea este Dios!

¡Jesús, revelándonos la Trinidad, nos libró de Dios! Nos libró de este Dios pesadilla, exterior a nosotros, límite y amenaza para nosotros: ¡ nos libró de aquel Dios! Nos libró de nosotros mismos que necesariamente estábamos, y sordamente, aunque no nos atrevíamos a reconocerlo, en rebelión contra este Dios.

Con la Trinidad, entramos en el mundo de la relación. (…)

Subsistir en forma de don, subsistir como una relación con los demás otro, subsistir en una respiración pura de amor, tenemos ahí el Dios que se transparenta y se revela personalmente en Jesucristo. (…)

Lo que justamente es tan patético, y lo que nos hace sensible la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, y el paso que trasciende que hay que obrar del uno al otro, es que, mientras que en el Antiguo Testamento el pecado supremo, el pecado original, es querer ser como Dios, en el Nuevo,  es esto mismo lo único que es necesario. (…)

¡ Se trata de ser como Dios! Y, en el fondo, esta intuición nietzscheana, esta voluntad de ser Dios, de no sostener a ningún Dios aparte de sí mísmo, es el bosquejo de una vocación auténtica. ¡ Pero atención! ¡ Sí, ser como Dios, pero después de haber reconocido en Dios justamente  la desapropiación infinita, la pobreza suprema, el despojo translúcido!

Si Dios es aquel Dios, si hay en nuestro corazón una espera infinita, ser como Dios, ahora esto quiere decir desapropiarnos fundamentalmente de nosotros mismos para que nuestra vida se cumpla como la suya en un don sin reserva

*

Maurice Zundel, «Le Problème que nous sommes«, Le Sarment, Fayard, 2000, pp 39-42

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«Inmatriculaciones», por José Arregi.

domingo, 1 de junio de 2014
Comentarios desactivados en «Inmatriculaciones», por José Arregi.

noticia414Leído en su blog:

Ni siquiera sabía lo que significa “inmatricular”, pero la Iglesia católica me lo ha enseñado en los últimos años. Significa registrar por primera vez algún bien en el registro de propiedad, y es lo que han hecho y siguen haciendo muchos obispos –el arzobispo de Pamplona a la cabeza–, al amparo de una ley franquista de 1946 ampliada con una cláusula introducida ad hoc por un Gobierno de Aznar en 1998.

Es muy fácil: basta que un obispo cualquiera, con los atributos de “fedatario” o notario que la mencionada ley le reconoce, acuda al registro de propiedad –con mucho sigilo, eso sí– y declare: “Esta catedral y esas iglesias, este palacio y aquellas casas curales con sus fincas, y aquel cementerio e incluso el frontón… declaro que todo eso es propiedad de la Iglesia”. Y no hay más que decir. Y el registrador lo registrará. Y si algún colectivo de la ciudad o del pueblo, enterado del fraude eclesiástico, fuera a reclamar la propiedad inmatriculada, le dirán: “Lo inscrito inscrito está”, como dijo Pilato. Y no les quedará más que recurrir a los tribunales, pero no lo tendrán fácil, pues la ley es la ley, aunque venga de Franco.

He ahí nuestra Iglesia, la que predica a Jesús. Pero ¿puede una Iglesia que inmatricula ser Iglesia de Jesús? Siento decirlo, pero lo digo rotundamente: Jesús no la reconocería como suya ni se reconocería en ella. Una Iglesia que se apropia de todo lo que usa o usó en el pasado no es Iglesia de Jesús, que dijo: “No llevéis oro, ni plata ni dinero en el bolsillo; ni zurrón para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni cayado”.

Una Iglesia que se adueña de lo que algún rey le donó –¿quién era el rey para donárselo?– o de lo que el pueblo entero construyó cuando todo el pueblo era cristiano, de buena o de mala gana; una Iglesia que se apropia de los bienes de los pobres para especular con ellos o vendérselos a algún especulador no es Iglesia de Jesús, que expulsó a los mercaderes del templo y que dijo:“Gratis lo recibisteis, dadlo gratis”.

Una Iglesia que se apodera de las casas y bienes que la hospitalidad de la gente le cedió en otros tiempos no puede ser Iglesia de Jesús, que dijo: “Cuando lleguéis a un pueblo o aldea, buscad a alguien digno de confianza y quedaos en su casa hasta que marchéis”. Lo que es muy distinto de «Quedaos con sus casas cuando os marchéis…”, como vemos que sucede hoy.

Una Iglesia que se incauta de mezquitas convertidas en catedrales –azares de la historia– y pretende que sea solamente suyo lo que ha sido y debiera ser de todas las religiones, más aun, de toda la sociedad, no puede ser Iglesia de Jesús, que dijo: “Ha llegado la hora en que no se adore a Dios en templos, sino en espíritu y en verdad”.

Una Iglesia que litiga en los tribunales, hasta el Tribunal Constitucional, por bienes inmuebles ajenos –y aunque fueran propios– no es Iglesia de Jesús, que dijo: “Al que quiere pleitear contigo para quitarte la túnica, dale también el manto”.

Una Iglesia incapaz de reconocer o de aceptar que el mundo ha cambiado, que la sociedad ya no es cristiana, una Iglesia que sigue valiéndose de leyes y privilegios confesionales, una Iglesia aliada con el poder y el dinero, una Iglesia que resulta ser la mayor propietaria particular de bienes inmuebles de todo el Estado… no es Iglesia de Jesús, el profeta galileo marginado e itinerante, carismático y revolucionario, que vivió sin casa y sin bienes y dijo: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar su cabeza”.

Una Iglesia que se instala en palacios, que busca privilegios, que se apropia de iglesias e inmatricula bienes que fueron de todos no es Iglesia de Jesús, pues envió a sus discípulas y discípulas a promover la liberación y a curar, a nada más. Jesús no fundó ninguna Iglesia, pero solo una Iglesia itinerante, siempre en camino, una Iglesia sanadora, una Iglesia desapropiada, una Iglesia desinstalada de edificios de piedra, doctrinas, ritos y normas, puede ser Iglesia de Jesús.

En nombre de Jesús y de su Buena Noticia, tan buena también para hoy, pedimos, pues, a la Iglesia que se desprenda de tanta posesión, piedra y letra, y sea testigo humilde del único tesoro, de la perla preciosa: la Salud, la Gracia, la Vida.

José Arregi

Para orar

DEJA LA CURIA, PEDRO

Deja la curia, Pedro,
desmantela el sinedrio y la muralla,
ordena que se cambien todas las filacterias impecables
por palabras de vida, temblorosas.
Vamos al Huerto de las bananeras,
revestidos de noche, a todo riesgo,
que allí el Maestro suda la sangre de los Pobres.
La túnica inconsútil es esta humilde carne destrozada,
el llanto de los niños sin respuesta,
la memoria bordada de los muertos anónimos.
Legión de mercenarios acosan la frontera de la aurora naciente
y el César los bendice desde su prepotencia.
En la pulcra jofaina Pilatos se abluciona, legalista y cobarde.
El Pueblo es sólo un «resto»,
un resto de Esperanza.
No Lo dejemos sólo entre guardias y príncipes.
Es hora de sudar con Su agonía,
es hora de beber el cáliz de los Pobres
y erguir la Cruz, desnuda de certezas,
y quebrantar la losa—ley y sello— del sepulcro romano,
y amanecer
de Pascua.
Diles, dinos a todos,
que siguen en vigencia indeclinable
la gruta de Belén,
las Bienaventuranzas
y el Juicio del amor dado en comida.
¡No nos conturbes más!
Como Lo amas,
ámanos,
simplemente,
de igual a igual, hermano.
Danos, con tus sonrisas, con tus lágrimas nuevas,
el pez de la Alegría,
el pan de la Palabra,
las rosas del rescoldo…
…la claridad del horizonte libre,
el Mar de Galilea ecuménicamente abierto al Mundo.

*

(Pedro Casaldáliga)

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