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Domingo II después de Navidad.
3 enero 2021
Jn 1, 1-18
El “prólogo” del cuarto evangelio parece recoger un himno comunitario de algunos de los primeros grupos cristianos, en el que expresaban dos núcleos centrales de su fe: la preexistencia del Logos (Verbo, Palabra, “Hijo de Dios”) y la encarnación.
Tal fe afirma que Jesús es el “Hijo eterno y único de Dios” que, en un momento histórico, “acampó entre nosotros” para revelarnos el misterio de Dios.
Tales afirmaciones, absolutamente nucleares, incuestionables e incluso entrañables para quienes profesan ese credo, resultan extrañas, lejanas e incluso artificiales para quienes las escuchan desde una cierta distancia cultural. Tan extrañas, al menos, como suenan a los oídos de un occidental moderno todas las mitologías orientales.
Sin embargo, entre ambas posturas –de adhesión literal o de rechazo displicente–, se abre paso una actitud de comprensión que lee ese texto como una metáfora de lo que somos: no-nacidos y encarnados, a la vez.
Habitualmente, nuestros antepasados fueron proyectando fuera –en un Dios y un cielo separados– lo que intuían como Verdad, Bondad y Belleza. En ese proceso, se crea una realidad “paralela” a la vez que se reduce el ser humano a su personalidad separada. Todo lo demás surge como consecuencia de ese paradigma concreto.
Sin embargo, tal modo de ver es solo eso: un paradigma nacido en un momento de la historia humana, un “mapa” para tratar de balizar el “territorio” que escapa a nuestra mente.
La comprensión no-dual –más allá de la propia experiencia de quien la ha experimentado– constituye otro paradigma bien diferente, otro “mapa” que parece más ajustado para dar razón de lo real.
Desde él, preexistencia y encarnación se aplican a nuestra realidad “completa” en su doble dimensión: consciencia ilimitada que “toma cuerpo” en una persona concreta: no-nacidos y encarnados, a la vez.
Tal lectura no nace ahora, sino que se halla presente en diferentes tradiciones sapienciales desde tiempos muy remotos. Si acaso, en la actualidad, está cobrando mayor atención y espacio en la propia auto-comprensión humana.
Con esta clave, se puede releer el “prólogo” en cuestión, refiriéndolo a todos nosotros. En nuestra verdadera identidad, somos Vida y Luz –todo es Vida– y somos, a la vez, seres encarnados y, por tanto, frágiles, vulnerables e impermanentes.
¿Cómo articular esa doble dimensión en nuestra vida cotidiana? Ahí radica el secreto de la sabiduría y eso es lo que marca el camino del aprendizaje: vivir el día a día desde la comprensión de lo que somos en profundidad.
¿Qué lectura hago de nuestra realidad? ¿Qué “paradigma” me resulta más adecuado?
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Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:
Prólogo de san Juan.
Por segunda vez en Navidad escuchamos el comienzo del evangelio de san Juan: en el principio existía la Palabra y la Palabra era luz, vida y creación.
Este prólogo de San Juan es un himno solemne en el que se encuentran ya los temas -la cristología- que el evangelio va a desarrollar: luz – tinieblas, vida, creación…
Esta es una de las páginas más profundas que se hayan escrito para decir algo de lo que es Dios, de lo que es Jesucristo, y de lo que es el hecho de la Encarnación, en esa expresión: el “Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”.
Conocer la Palabra no coincide con estudiar la Biblia.
Conocer la Palabra no es ser un experto en Biblia o conocer de memoria textos de la Biblia. Conocer tiene implicaciones más personales: sobre todo ser creyente. Conocer la Palabra es conocer a Cristo.
Todos conocemos intelectualmente cosas, ideologías, personas, actitudes con las que no comulgamos, no porque sean malas, sino porque no van con nuestra mentalidad o esquema de vida.
Conocer la Palabra, conocer a Cristo significa que a mí ese “asunto” me dice, me llena y quiero vivir en el tono vital cristiano, con mis tinieblas y mi pecado a cuestas. La Palabra se conoce y se acoge en la fe.
Hay personas que están convencidas de la nada: no existe Dios, no hay valores. Eso es también fe, fe en la nada. El nihilismo y pasotismo son también una fe: estar convencido firmemente de la nada.
Conocer la Palabra es acoger a Cristo como piedra angular y sentido de nuestra vida.
A quienes conocen y asumen la Palabra Dios da la capacidad de ser hijos de Dios.
Es decir, pensar y vivir conforme a la Palabra posibilita vivir humanamente, que significa vivir como seres humanos, y si vivimos como personas humanas no estamos lejos de vivir como hijos de Dios.
La Palabra de Dios, que es JesuCristo, es decir: la Luz, la Vida y la creatividad, suponen una llamada a crear personas y comunidades.
La Palabra, lo razonable, la cultura, la Luz, el diálogo en la vida encaminan hacia ser hijos de Dios. La irracionalidad, el vivir en la mera biología, en la pulsionalidad, en la carne y en la sangre, eso no crea humanismo, ni hijos de Dios.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. ¿No será que no acogemos la Palabra, el diálogo y la sensatez y por ello la historia de la humanidad es una historia de guerras, odios, enfrentamientos, etc.? ¿No viviremos en tinieblas, porque hemos descartado la luz?
Cuando en la vida personal, profesional, eclesiástica, política no se admite la Palabra, -la luz y la vida, el pensamiento y el diálogo-, significa que no hemos acogido la Palabra y hemos renunciado a ser y vivir como personas y como hijos de Dios.
Por ejemplo: cuando nace un niño, ha nacido -alguien- muy valioso, pero hasta ese momento ha nacido conforme a carne y sangre. Nadie nace cristiano, ni sabio, ni probablemente bueno: queda un largo camino para construir una persona: educación, valores. Y ese camino lo hemos de estructurar con la Palabra. ¿Qué otra cosa es acoger la Palabra sino un largo proceso de educación personal, familiar, escolar, universitaria, social, política?
El ser humano vive de carne y sangre (de pan vive el hombre), pero si vivimos solamente de carne y sangre, morimos.
La Ilustración y la Revolución francesa tuvieron otros graves defectos y tienen grandes lagunas, pero abrieron al ser humano hacia la palabra y hacia la razón.
Quizás el encuentro entre razón y fe, ciencia y fe, Iglesia y mundo, progreso humano y escatología no se ha producido o se ha producido muy esporádicamente y en muchos casos a regañadientes. Pero guste o no guste a políticos y eclesiásticos, es verdad aquello que dijo santo Tomás: la verdad venga de donde venga, viene del Espíritu Santo. Si nacemos de carne y sangre y renacemos de agua y Espíritu, estaremos en camino de ser hijos de Dios, es decir: personas humanas. Él, la palabra nos bautizará en Espíritu.
La Palabra, la fe capacita al ser humano para ser hijos de Dios.
Cuando se acoge la Palabra, ésta cambia el modo de ver y entender la complejidad de la vida. Cuando uno está convencido de un pensamiento, de una ideología, de la fe, esos convencimientos cambian la forma de vivir. No es lo mismo vivir la sexualidad, el trabajo, la raza, la economía-dinero, el poder, las ansias de dominio, la enfermedad, la muerte, etc. siendo cristiano-creyente, que no siéndolo.
La persona razonable, la persona creyente hace y vive las mismas realidades que los demás, lo que ocurre es que las vive de una manera y con un sentido diferentes.
El perdón, la igualdad de hombre y mujer, el respeto a las personas y los pueblos, la no explotación de los más débiles, la generosidad, son valores que no han nacido de la biología (de la carne y de la sangre), sino de la Palabra.
Estas cosas no van ni por votos, ni por poder, ni por nombramientos, ni por ordenamientos jurídicos, sino por acogida de la Palabra, por convencimiento y acogida personal. Cuando la Palabra se encarna en nosotros, entonces comienza a atisbarse un rayo luz, de esperanza de humanismo y de vida.
Que la Palabra, la razón vaya haciéndose un poco carne en nuestra historia por medio de nuestras vidas.
Comentarios desactivados en Un mismo amor… San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno
Si es verdad que cada santo es una ilustración viva del Evangelio, esto vale de modo particular en el caso de los amigos capadocios Basilio y Gregorio, testigos de la fidelidad y de la belleza del ideal cristiano vivido y realizado en plenitud.
Basilio, con su fuerte personalidad de líder, de hombre de acción, y Gregorio, elevadísimo poeta y teólogo, nos muestran con su vida qué significa asistir a la escuela de la verdadera sabiduría y recibir como don el Espíritu, que escruta también las profundidades de Dios. “El mundo tiene necesidad de santos dotados de genio” (Simone Weil): los dos grandes amigos, a los que veneramos en esta memoria como obispos y doctores de la Iglesia, han alcanzado por la caridad de Cristo lo que les ha hecho obradores del bien al servicio de los hermanos y cantores admirados de la belleza de Dios.
Desde su juventud habían afirmado: “Para nosotros era una cosa grande y un gran nombre ser cristianos y ser llamados cristianos”, y mantuvieron durante toda su vida la fe en su amistad porque vivieron “acrecentando el misterio santo y nuevo de Cristo, de quien habían recibido el nombre con que eran llamados”. Esto les convirtió de verdad en sal y luz no sólo para su tiempo, sino para toda la Iglesia, en todos los tiempos.
***
Como si una misma alma sustentase dos cuerpos.
Nos habíamos encontrado en Atenas, como la corriente de un mismo río que, desde el manantial patrio, nos había dispersado por las diversas regiones, arrastrados por el afán de aprender, y que, de nuevo, como si nos hubiésemos puesto de acuerdo, volvió a unirnos, sin duda porque así lo dispuso Dios.
En aquellas circunstancias, no me contentaba yo sólo con venerar y seguir a mi gran amigo Basilio, al advertir en él la gravedad de sus costumbres y la madurez y seriedad de sus palabras, sino que trataba de persuadir a los demás, que todavía no lo conocían, a que le tuviesen esta misma admiración. En seguida empezó a ser tenido en gran estima por quienes conocían su fama y lo habían oído.
En consecuencia, ¿qué sucedió? Que fue casi el único, entre todos los estudiantes que se encontraban en Atenas, que sobrepasaba el nivel común y el único que había conseguido un honor mayor que el que parece corresponder a un principiante. Éste fue el preludio de nuestra amistad; ésta la chispa de nuestra intimidad; así fue como el mutuo amor prendió en nosotros.
Con el paso del tiempo, nos confesamos mutuamente nuestras ilusiones y que nuestro más profundo deseo era alcanzar la filosofía, y, ya para entonces, éramos el uno para el otro todo lo compañeros y amigos que nos era posible ser, de acuerdo siempre, aspirando a idénticos bienes y cultivando cada día más ferviente y más íntimamente nuestro recíproco deseo.
Nos movía un mismo deseo de saber, actitud que suele ocasionar profundas envidias, y, sin embargo, carecíamos de envidia; en cambio, teníamos en gran aprecio la emulación. Contendíamos entre nosotros, no para ver quién era el primero, sino para averiguar quién cedía al otro la primacía; cada uno de nosotros consideraba la gloria del otro como propia.
Parecía que teníamos una misma alma que sustentaba dos cuerpos. Y, si no hay que dar crédito en absoluto a quienes dicen que todo se encuentra en todas las cosas, a nosotros hay que hacernos caso si decimos que cada uno se encontraba en el otro y junto al otro.
Una sola tarea y afán había para ambos, y era la virtud, así como vivir para las esperanzas futuras de tal modo que, aun antes de haber partido de esta vida, pudiese decirse que habíamos emigrado ya de ella. Ése fue el ideal que nos propusimos, y así tratábamos de dirigir nuestra vida y todas nuestras acciones, dóciles a la dirección del mandato divino, acuciándonos mutuamente en el empeño por la virtud; y, a no ser que decir esto vaya a parecer arrogante en exceso, éramos el uno para el otro la norma y regla con la que se discierne lo recto de lo torcido.
Y, así como otros tienen sobrenombres, o bien recibidos de sus padres, o bien suyos propios, o sea, adquiridos con los esfuerzos y orientación de su misma vida, para nosotros era maravilloso ser cristianos, y glorioso recibir este nombre.
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De los sermones de san Gregorio Nacianceno, obispo.
Comentarios desactivados en Juan Zapatero Ballesteros: Feliz 2021 en un mundo al revés.
“Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra”. (Isaías 2,4).
“Érase una vez un lobito bueno, al que maltrataban todos los corderos. Y había también un príncipe malo, una bruja hermosa y un pirata honrado. Todas estas cosas había una vez, cuando yo soñaba un mundo al revés” (José Agustín Goytisolo).
Por deseos que no quede; y, además por mi parte, los más abundantes y mejores: ¡Feliz año 2021! No hace falta ser muy avisado para darse cuenta de que, en ningún principio de año como este, nos hemos deseado tanta felicidad y con tanta fuerza. Es verdad que razones no nos faltan después de lo vivido durante prácticamente todo el año que acaba de finalizar. ¡Y lo que nos queda, a pesar de la llegada de los tan ansiados remedios farmacéuticos! Sí; porque los males “epidérmicos” tienen solución de manera rápida, una vez descubierta la “pócima milagrosa”. Pero en este caso el mal que nos acecha es de muy profundo calado. Hemos llegado tan lejos que ya no sirven ni valen los paños calientes ni los apaños.
El deseo de felicidad personal y mutua, sobre todo para las personas más allegadas, es algo que el ser humano ha tenido desde siempre, pero de manera especial cuando la situación se ha convertido en crítica o rayando con ello debido a que las cosas parece que no funcionaban ni funcionan como fuera o es de esperar. Dos ejemplos muy claros separados por veintiocho siglos en el tiempo son el profeta Isaías y el escritor José Agustín Goytisolo. ¡Qué mejor y mayor deseo que transformar armas destructoras en instrumentos capaces de producir alimentos! O, ¿se puede soñar algo más inverosímil que la maldad más cruel convertida en bondad e inocencia? ¿O la fealdad más horrenda en la hermosura más bella? ¿Y qué decir de quien habiendo hecho del atropello el objetivo de su vida decide convertirse en una persona pulcra y decente?
Como podemos ver, tanto Isaías como Goytisolo lo dejan muy claro: no valen los remiendos ni los barnices que adornan y lo dejan aparentemente muy bonito, pero que siguen procrastinando la verdadera solución del problema. Las medias tintas, según puede deducirse de sus palabras, deben ser descartadas de manera definitiva. Aunque pueda sonar duro, cabe decir que hace falta ese cambio radical y profundo que tan bien expresado y definido viene dado por las palabras “metamorfosis” y “metanoia”. “El mundo al revés” de Goytisolo y la gran utopía de Isaías “No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra” son el claro paradigma de lo que nuestro planeta y nuestra sociedad están esperando con una urgencia inaplazable.
Esperar, esperar… Claro que sí; esperar con fuerza y entusiasmo hasta pulir esta virtud de toda actitud pasiva o conformista ante los retos con los que podemos ir encontrándonos. Pues, si es verdad que la esperanza exige siempre compromiso y apuesta sin condiciones, lo es mucho más y de manera radical al comenzar un nuevo año, cuando parece que los buenos propósitos, los mejores deseos y los óptimos augurios solamente van a continuar haciendo imposible que se convierta en realidad la utopía más inverosímil. El planeta, el mundo y todas y cada una de las personas no podemos seguir esperando a que todo se vaya sucediendo a nivel de pequeños cambios; necesitamos un “mundo al revés”; de ello debemos convencernos a pie juntillas, porque en ello, valga la redundancia, nos va todo al planeta, a la sociedad y a cada uno de nosotros. Hablar, pues, de esperanza en estos momentos es hablar del pleno convencimiento por nuestra parte, desde el que únicamente será posible pensar en una transformación profunda y radical. Convencidos de mente, por supuesto; pero además y sobre todo apostando de manera decidida desde la voluntad.
Pero ¡ojo!, porque no es cuestión de salir en tromba y comenzar a dar sin más, a diestro y siniestro. Pues, si es verdad que nada de lo que nos rodea nos puede ni nos debe ser ajeno, no lo es menos el hecho de tomar conciencia de que la primera y gran proximidad comienza por cada una de nuestras propias vidas. Intentando evitar con ello “ver la paja en el ojo ajeno y no ver la biga en el propio”, llegando a convertirnos en prácticamente ciegos a nosotros o, como mínimo, distorsionando la realidad que consideramos que debe ser transformada de manera urgente. Esto nos está indicando que la radicalidad del compromiso debe comenzar por el yo, el tú y el nosotros a la hora de provocar esa transformación profunda que tan urgente nos parece y que, sin duda, debe ser realizada cuanto antes respecto a nuestro entorno. Coherencia, esa palabra vieja y bastante en desuso, sería la que mejor definiría esa actitud inaplazable por nuestra parte. No pensemos, pues, en pequeños retoques, en pequeños cambios de vida o algo por el estilo. Pienso que se hace necesario encentar un nuevo paradigma en cuanto a valores; o, a lo mejor, vivir los que en su momento tuvimos, pero que, por vete tú a saber qué intereses o caprichos, quedaron guardados entonces a buen recaudo.
Comentarios desactivados en Nació sin parto, vestido y hablando, bajo la palmera. Navidad, Islam y Cristianismo
Del blog de Xabier Pikaza:
La Navidad es un buen motivo y argumento para comparar el Islam y el Cristianismo. No se trata de que una religión sea verdadero y otro falsa, sino de mostrar sus profundas diferencias:
Según el Evangelio, Navidad es la encarnación de Dios. No hace falta ningún “milagro material” (externo); todo es divino siendo todo humano, concepción de Jesús, nacimiento, infancia… Hay “signos/símbolos” que evocan el misterio de Dios, pero todo se explica de modo “natural”, en un plano humano. Éste es el “milagro”: Que todo sea humano siendo en sí divino.
Según el Corán no hay “encarnación” de Dios, sino milagros externos, muchos milagros: Concepción sin varón (eso es lo esencial), nacimiento sin parto (Jesús no “entra” en el mundo “rompiendo” aguas ni a través del conducto genital de María), infancia sin infancia (sin saber cómo ha sido, María ve a Jesús que le llama desde el pie de una palmera), violencia infantil sin ternura (Jesús recién aparecido habla y defiende a su madre, matando a los que sospechan de su virginidad…).
Biblia y Corán nos sitúan ante dos mundos religiosos con muchos parecidos externos, pero con una diferencia radical, como seguiré indicando. En el Islam hay virginidad milagrosa de María, pero ella no es Madre de Dios; hay mucho milagro de nacimiento, pero no hay encarnación. En el Islam no se puede hablar de Navidad
| X. Pikaza
(Las tres primera imágenes son de la tradición musulmana, explicadas en el texto. Pongo alternativamente Mahoma o Muhammad para insistir en la identidad del nombre. El tema está tomado básicamente de un Diccionario de las 3 religiones)
1) Concepción y nacimiento virginal: Muhammad y María (el Corán y Cristo)
Mahoma/ Muhammad amó a Jesús e insistió en varios rasgos “apócrifos” de su vida, tomados del Proto-evangelio de Santiago, la Infancia del Salvador o el Evangelio Árabe de Mateo, pero sin “comprender” ni aceptar su encarnación: Siendo y por ser totalmente divino, Dios se hace del todo humano en Jesús, y así lo narran simbólicamente los evangelios “canónicos” de Mateo y Lucas. Esto es algo de lo que dice el Corán de María, madre de Jesús, y de la Navidad.
− Jesús es el hijo de María, elegida por Dios como madre-virgen. Por eso se le dice «Te ha escogido y purificado. Te ha escogido entre todas las mujeres del universo» (Corán 3, 42). Dios expresa por ella su más potencia creadora, de forma que ella es “totalmente sometida” y pasiva, por su virginidad y su maternidad milagrosa (cf. Corán 3, 33-37).
− María Virgen engendró a Jesús un modo que puede compararse al de la tierra primera de la que Dios hizo que surgiera Adán. Dios actúa por Gabriel, su ángel varón, y por la obediencia sumisa de María, que acoge la Palabra, siendo verdadera musulmana (como Muhammad, que recibió el Corán por medio del mismo Gabriel). En esa línea, la concepción y nacimiento virginal deberían haber servido de prueba para los judíos, pero ellos no creyeron, ni aceptaron el signo divino del nacimiento de Jesús (Corán 3, 42-48; 19, 16-26).
− Jesús-niño defendió la virginidad de su madre, proclamando la grandeza de Dios, y actuó después como su enviado, realizando milagros y anunciando el evangelio para los judíos. El Corán ha dado mucha importancia al Jesús niño, a quien presenta como portador de un mensaje de Dios, de manera que él conoce los misterios sin necesidad de aprender como hacen otros, y en esa línea realiza milagros antes de haber madurado en edad, haciéndose mayor, y actuando de esa forma como signo de Dios para los judíos, que tampoco le creyeron (Corán 3, 49-53; 19, 27-36).
Estos son algunos rasgos del “nacimiento” de Jesús. (a) María concibió a Jesús por el anuncio-palabra de Gabriel (sin que intervenga para nada José). (b) Los “judíos” acusan a María de adúltera… de forma que ella tiene que alejarse de su casa y de su pueblo, lamentándose y llorando bajo la palmera (aquí no hay gruta, pesebre, ni pastores. (c) Sin saber que ha pasado, ella ve a Jesús ya nacido que le llama que le llama, le consuele y alimenta de un modo milagroso. (d) María vuelve al pueblo con Jesús en brazos; los vecinos le siguen acusando de adúltera, pero Jesús recién nacido le defiende y condena, de forma milagrosa, a sus acusadores (Corán 19, 22-32). (e) En el centro de la Navidad de Jesús está por tanto el anuncio de los ángeles a María (C 3, 46), el nacimiento “virginal” sin parto, bajo la palmera, y la forma en que él defiende a su madre desde la misma cuna (C 5, 110).
Sura 19. Extracto: 23. Entonces los dolores de parto la empujaron hacia el tronco de la
palmera. Dijo: «¡Ojalá hubiera muerto antes y se me hubiera olvidado del todo…!»
24. Entonces, de sus pies, le llamó:«¡No estés triste! Tu Señor ha puesto a tus pies un arroyuelo. 25. ¡Sacude hacia ti el tronco de la palmera y ésta hará caer sobre ti
dátiles frescos, maduros!
27. Y vino con él a los suyos, llevándolo. Dijeron: «¡María! ¡Has hecho algo inaudito!28. ¡Hermana de Aarón! Tu padre no era un hombre malo, ni tu madre una
ramera». 29. Entonces ella se lo indicó. Dijeron:«¿Cómo vamos a hablar a uno que
aún está en la cuna, a un niño?» 30. Dijo él: «Soy el siervo de Alá. Él me ha dado la Escritura y ha hecho de mí un profeta. 31. Me ha bendecido dondequiera que
me encuentre y me ha ordenado la azalá y el azaque mientras viva,32. y que sea piadoso con mi madre.
− Jesús-adulto ha sido realizador de milagros y profeta del evangelio para los judíos: curó a ciegos y leprosos, resucitó a muertos, ofreció pan a los hambrientos etc., pero lo hizo siempre como enviado de Dios y profeta, sin presentarse nunca como Dios en persona (en la línea en que parecen entenderle después los cristianos, a partir de los concilios del siglo IV d. C.). En sentido radical, el único que actúa de verdad y realiza su obra es Dios, pero lo hace por medio Jesús, con milagros para convertir a los judíos (cf. 5, 110-111). Pero los judíos no se convirtieron, sino que quisieron matarle. Este Jesús rechazado aparece así como paradigma para Muhammad, también rechazado por los judíos de Medina. Pero: Muhammad triunfó, instaurando la comunidad de sometidos; Jesús, en cambio, fue crucificado. Leer más…
Comentarios desactivados en Doritos lanza un anuncio LGTB
No hay mejor regalo que te quieran por lo que tú eres.
Estamos hablando de una de las razones por la que más niños y jóvenes sufren el repudio de sus familias, la orientación sexual. Que parece que en muchos hogares eres un hijo maravilloso hasta que descubren que te gustan los chicos, o eres la hija modelo hasta que de pronto saben que eres lesbiana.
En muchos hogares parece que ese simple hecho, el sexo de la persona que eliges para amar o disfrutar de tu sexualidad es razón suficiente como para dejar de hablarte, enviarte a terapia, e incluso echarte de casa y de sus vidas.
Conscientes de ello, Doritos ha lanzado en México, un país donde la homofobia sigue siendo bastante alta, así como los crímenes de odio a nuestra comunidad.
Un padre intuye que su hijo es gay, y que ese amigo que trae a casa por Navidad es su pareja… y mira lo que sucede a continuación:
Un entorno rural, que es donde más discriminación suelen encontrar las personas LGTB, más que en las grandes ciudades y un hermoso mensaje final, el mejor regalo es que te quieran por quién eres.
Comentarios desactivados en Presentan demanda internacional contra el Estado de Chile por permitir que se acuse falsamente al movimento LGBTI de abuso de menores
Corte Suprema de Chile
La demanda fue presentada por el Movilh ante la CIDH con los patrocinios de los abogados Ciro Colombara y Branislav Marelic, luego de de que la Corte Suprema reafirmara un fallo de la Corte de Apelaciones que no considera discriminatorio o injurioso señalar que el activismo LGBTI abusa de niños y promueve la prostitución infantil, pues ello es parte de la libertad de expresión
El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) demandó hoy al Estado de Chile ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por considerar inofensivo y no discriminatorio que se asocie falsamente las demandas y luchas del activismo LGBTIQ+ con el abuso de niños y la prostitución infantil.
La demanda contra el Estado fue redactada y patrocinada por los abogados Ciro Colombara y Branislav Marelic luego de que la Primera Sala de la Corte Suprema confirmara este año un fallo de la Octava Sala de la Corte de Apelaciones que había anulado una histórica sentencia de primera instancia del 25 Juzgado Civil de Santiago, el cual había condenado a la Catedral Evangélica por daño moral al Movilh.
En concreto, la iglesia había sido condenada luego de que el entonces director del del Concilio Nacional de Iglesias Evangélicas de Chile, Cristián Nieto, señalara en la Catedral que con la derogación “del artículo 365 del Código Penal se pretende despenalizar la ley conocida como la ley sodomítica. El Movilh está pidiendo que una relación sexual entre un adulto y un niño menor de 14 años sea consentida, sea consentida, ¿y qué significa ser consentida?, que un niño diga `sí, yo tengo ganas de estar con este señor”. (..) Se imaginan lo que es un niño abandonado en una calle, debajo de un puente, que le ofrezcan un par de zapatillas Nike o un polerón que él desea, por mantener una relación sexual con ese adúltero, o ese pecador, comprándose a ese niño”.
Las declaraciones fueron luego reproducidas por la Catedral Evangélica a través de su canal oficial de Youtube.
En la demanda presentada ahora contra el Estado de Chile los abogados Colombara y Marelic, calificaron de “sorprendente” el fallo de la Suprema, en tanto, “viene a considerar que cualquier discurso en el marco de la Libertad de Expresión brinda inmunidad a la homofobia”. Así se tergiversa el sentido de la Libertad de Expresión, en el marco de un caso donde los “dichos homofóbicos no son negados” por el Poder Judicial y, pese a ello, no adopta medidas.
Acto seguido, se precisó que el fallo de la Suprema vulneró “las normas contenidas en los artículos 1.1, 8, 12, 24 y 25 de la Convención Americana de Derechos Humanos”, los cuales garantizan la no discriminación, las garantías de un juicio justo, la igualdad ante la ley y la protección judicial, en forma respectiva.
La demanda, señalaron Colombara y Marelic “debe abordar una pregunta jurídica central. ¿Puede el Poder Judicial desestimar de plano una demanda civil por expresión homofóbica considerándola un discurso protegido? Y la respuesta es no, no puede”
“Si el Poder Judicial pretende desestimar una demanda civil, debe hacerlo en base a la ponderación de los elementos y no considerar un rechazo a nivel teórico, en el entendido que presuntamente la Libertad de Expresión otorga inmunidad para decir lo que se quiera causando el daño que se quiera”, puntualizó la demanda.
El encargado de Derechos Humanos del Movilh, Ramón Gómez, apuntó que “esperamos en el extranjero alcanzar la justicia negada en nuestro país. La violencia en redes sociales y el frontis de nuestra sede contra nuestros/as activistas tras el fallo de la Suprema incrementó a lo largo de este año, con más de 5 mil insultos donde se nos trata de abusadores, de peligrosos para la infancia, solo por exigir la derogación del artículo 365 del Código Penal. Este es uno de los fallos más funestos y homofóbicos de la Suprema, que retrocedió mil pasos en todo lo avanzando en derechos LGBTI en el Poder Judicial desde el 2015. Esperamos que el Estado no salga impune de este abuso.”
Comentarios desactivados en Una mujer borracha, violenta y homofóbica provocó un aterrizaje imprevisto en Canarias
(Getty / Robert Smith / MI News / NurPhoto)
Un vuelo de Jet2 de las Islas Canarias a Manchester tuvo que ser desviado después de que una mujer se emborrachara y se volviera tan homofóbica que el piloto temía que los pasajeros estuvieran en peligro.
Según el Irish Times, Gemma Campbell estaba a bordo del Jet2 Flight LS910 procedente de Fuertaventura en las Islas Canarias y volaba de regreso a Manchester el 27 de diciembre.
El Tribunal de Distrito de Cork escuchó el lunes (28 de diciembre) que Campbell, después de una discusión con su pareja, se había vuelto extremadamente abusiva con la tripulación de cabina y había llamado «maricón» a un asistente en repetidas ocasiones.
La tripulación la trasladó a un asiento diferente, pero su perorata homofóbica continuó de una manera tan abusiva que el piloto sintió que no era seguro continuar hasta Manchester.
El vuelo fue desviado por la seguridad de todos a bordo, y Garda Gearoid Whelton arrestó a Campbell en el aeropuerto de Cork.
Fue acusada de estar tan intoxicada que dio lugar a temores de que pudiera ponerse en peligro a sí misma oa otras personas a bordo del vuelo, en contra de la Sección 2A (1) y la Sección 2A (4) de la Ley de Transporte y Navegación Aérea de 1973, y con participar en un comportamiento amenazante, abusivo o insultante con la intención de causar o ser imprudente para causar una ruptura del orden público, en contra de la Sección 2A (3) y la Sección 2A (4) de la Ley de Transporte de Banda de Navegación Aérea de 1973.
Defendiendo a Campbell, el abogado Emmet Boyle dijo que su cliente estaba arrepentida y avergonzada y que se declaró culpable de los cargos.
Boyle dijo que había comenzado a beber en su hotel en Fuerteventura, antes de consumir más alcohol en el aeropuerto. La tripulación de vuelo encontró una botella de vodka vacía junto a su asiento en el avión.
Insistió en que la perorata homofóbica estaba fuera de lugar para Campbell y que solo había sucedido porque ella estaba muy ebria en el vuelo.
El juez Colm Roberts dijo que el que Campbell pronunciara «insultos homofóbicos» a la tripulación de cabina era un «comportamiento atroz», y agregó que había causado molestias a más de 100 pasajeros.
Fue multada con 500 euros por su primera infracción y 1.000 euros por la segunda.
Comentarios desactivados en Cristianos Gays os desea un Feliz Año Nuevo 2021
“Cuidado hemos de tener, no sea que por confiados en los auxilios humanos, perdamos algo de la confianza que debemos tener en Dios.”
(San Fco. Javier)
Al comenzar el 2021 queremos felicitaros este año nuevo con la alegría propia de los hijos de Dios y con la confianza de que las vacunas contra el COVID-19 puedan llegar a todos los confines de este mundo sufriente…
Tenemos 365 días por delante para llevar a cabo esos propósitos nacidos a la luz de Navidad y que, con el impulso del Espíritu, nos ayudara a madurar en nuestra vida cristiana.
Estamos llamados a llevar la alegría del Evangelio a tantos y tantos hermanos y hermanas nuestros que sienten la soledad espiritual y física de estar escuchando constantemente que la forma de amar que Dios hizo nacer en nuestro corazón, por pura gracia, es pecado abominable. Debemos llevar la alegría de quien se sabe querido por Dios, se sabe hijo de Dios, a todos nuestros rincones cotidianos. No seamos nunca hombres y mujeres tristes: un cristiano jamás puede serlo. Nunca nos dejemos vencer por el desánimo. Nuestra alegría no es algo que nace de tener tantas cosas, sino de haber encontrado a una persona, Jesús; que está entre nosotros; nace del saber que, con Él, nunca estamos solos, incluso en los momentos difíciles, aun cuando el camino de la vida tropieza con problemas y obstáculos que parecen insuperables, ¡y hay tantos!… Sigamos a Jesús en este año nuevo. Nosotros acompañamos, seguimos a Jesús, pero sobre todo sabemos que Él nos acompaña y nos carga sobre sus hombros: en esto reside nuestra alegría, la esperanza que hemos de llevar a todos en este mundo nuestro. Y, por favor, no os dejéis robar la esperanza. Esa que nos da Jesús.
Ojalá los pastores de todas las confesiones, de todas, sean capaces de transmitir esa esperanza y alegría propia de Dios, solo de Dios.
Desde Cristianos Gays os deseamos a todos un feliz año nuevo 2021 lleno de momentos preciosos e íntimos con el Señor.
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Feliz Año Nuevo, Urte berri on, Bon any nou, Feliz aninovo, Bon añu nuevu, Bon annada
Comentarios desactivados en 2021, bajo el signo de la confianza
El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
Él me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,
por amor de su Nombre.
Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.
*
Salmo 22 (23)
***
Que al comenzar este año sintamos, una vez más,
cómo Dios nos mira con ternura
y nos envía con gozo y amor a la vida.
Que nos veamos envueltas en su manto
y seguras bajo sus alas protectoras.
Que alumbre nuestros días monótonos y grises
y sea nuestra fuerza en las horas débiles.
Que nos dé tiempo y sabiduría
para conocerlo, saborearlo y vivirlo sin rutina.
Que nos llene de sensibilidad y silencio
para leer los susurros de los corazones.
Que nos colme de paz y alegría
para vivir entregadas a todas las personas.
Que cure y sane nuestras heridas,
sobre todo, las que nos encierran en nosotras mismas.
Que sea en todo momento nuestro horizonte y fuente
para que nosotras podamos ser signos de vida nueva.
Que nos empape de su amor, como rocío mañanero,
para que destilemos esperanza por todos los senderos.
Que nos limpie del barro y costra, el cuerpo y el espíritu,
para que brillemos como estrellas en el firmamento.
Que nos tienda su mano protectora y amiga
para que el cansancio no detenga nuestros pasos.
Que a lo largo de este año
nuestros deseos se hagan realidad,
pues duermen y despiertan en el regazo de Dios,
Comentarios desactivados en Santa María Madre de Dios. Viernes 01 de Enero de 2021
De Koinonia:
*
Números 6,22-27
Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré
El Señor habló a Moisés:
“Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas:
“El Señor te bendiga y te proteja,
ilumine su rostro sobre ti
y te conceda su favor.
El Señor se fije en ti
y te conceda la paz”.
Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.”
*
Salmo responsorial: 66
El Señor tenga piedad y nos bendiga.
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R.
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe. R.
*
Gálatas 4,4-7
Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer
Hermanos:
Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones al Espíritu de su Hijo que clama: “¡Abbá! (Padre).” Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
*
Aleluya Heb 1, 1-2
R. Aleluya, aleluya, aleluya.
V. En muchas ocasiones habló Dios antiguamente
a los padres por los profetas.
En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo. R.
*
Lucas 2,16-21
Encontraron a María y a José, y al niño.
A los ocho días, le pusieron por nombre Jesús
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.
Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
Con el saludo bíblico que Dios mandaba cuando se dirigía a su pueblo, ya que los cristianos hoy somos el Israel espiritual de Dios, somos el pueblo de Dios, y para nosotros es este precioso augurio de Año Nuevo: “El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz”, no podía hacerse un saludo más oportuno y espléndido para el año nuevo que estas palabras que la Biblia pone a nuestra consideración esta mañana, y al mismo tiempo unir a esta buena voluntad de Dios la presencia de María, la Virgen Madre.
Hay una fiesta oficial de la Iglesia en honor de María y es hoy, 1º de enero. Ocho días después de dar a luz al Redentor del mundo la Iglesia quiere llamar la atención de todos sus hijos para celebrar la solemnidad de Santa María, Madre de Dios. Así se inicia el año bajo la bendición directa de Dios y bajo este título que es toda una inspiración de confianza en el poder de la Virgen, por ser de Dios. Leer más…
Comentarios desactivados en “Ante un año nuevo”. Santa María, Madre de Dios – B (Lucas 2,16-21)
Dice el teólogo Ladislao Boros en alguno de sus escritos que uno de los principios cardinales de la vida cristiana consiste en que «Dios comienza siempre de nuevo». Con él nada hay definitivamente perdido. En El todo es comienzo y renovación.
Por decirlo de manera sencilla, Dios no se deja desalentar por nuestra mediocridad. La fuerza renovadora de su perdón y de su gracia es más vigorosa que nuestros errores y nuestro pecado. Con El, todo puede comenzar de nuevo.
Por eso, es bueno comenzar el año con voluntad de renovación. Cada año que se nos ofrece de vida es un tiempo abierto a nuevas posibilidades, un tiempo de gracia y de salvación en el que se nos invita a vivir de manera nueva. Por ello, es importante escuchar las preguntas que pueden brotar de nuestro interior.
¿Qué espero yo del nuevo año? ¿Será un año dedicado a «hacer cosas», resolver asuntos, acumular tensión, nerviosismo y malhumor o será un año en que aprenderé a vivir de manera más humana?
¿Qué es lo que realmente quiero yo este año? ¿A qué dedicaré el tiempo más precioso e importante? ¿Será, una vez más, un año vacío, superficial y rutinario, o un año en que amaré la vida con gozo y gratitud?
¿Qué tiempo reservaré para el descanso, el silencio, la música, la oración, el encuentro con Dios? ¿Alimentaré mi vida interior o viviré de manera agitada, en permanente actividad, corriendo de una ocupación a otra, sin saber exactamente qué quiero ni para qué vivo?
¿Qué tiempo dedicaré al disfrute íntimo con mi pareja y a la convivencia gozosa con los hijos? ¿Viviré fuera de mi hogar organizándome la vida a mi aire o sabré amar con más dedicación y ternura a los míos?
¿Con quiénes me encontraré este año? ¿A qué personas me acercaré? ¿Pondré en ellas alegría, vida, esperanza, o contagiaré desaliento, tristeza y muerte? Por donde yo pase, ¿será la vida más gozosa y llevadera o más dura y penosa?
¿Viviré este año preocupado solo por mi pequeño bienestar o me interesaré también por hacer felices a los demás? ¿Me encerraré en mi viejo egoísmo de siempre o viviré de manera creativa, tratando de hacer a mi alrededor un mundo más humano y habitable?
¿Seguiré viviendo de espaldas a Dios o me atreveré a creer que es mi mejor Amigo? ¿Permaneceré mudo ante El, sin abrir mis labios ni mi corazón, o brotará por fin desde mi interior una invocación humilde pero sincera?
Comentarios desactivados en 2021: Perdón y nuevo nacimiento (Un programa con H. Arendt)
Del blog de Xabier Pikaza:
2021 una apuesta por la paz y nuevo nacimiento
En la línea de postales anteriores, ofrezco este programa de Navidad y Año Nuevo 2021, con Hanna Arendt (1906-1975),la más aguda analista política y socióloga del siglo XX, experta en violencias y totalitarismos, abierta a un futuro de natalidad y perdón universal desde el judaísmo.
Natalidad. El hombre es Navidad, no está condenado a repetir eternamente el ritmo de la naturaleza (como el año solar), sino que puede y debe renacer desde sí mismo, como indica el signo de Jesús-Navidad.
Perdón: No está condenado a llevar para siempre la culpa a sus espaldas, en un eterno retorno de odio y venganza, sino que puede y debe romper su pasado de lucha y violencia, a través del perdón.
Sólo así podemos superar el destino de un tipo de nazismo y de capitalismo,que nos siguen dominando el siglo XXI y que no sólo llevan a la muerte, sino que son en sí la muerte.
H. Arendt, que era judía de “raza” y amante joven de M. Heidegger (cristiano des-castado y mal-paganizado), sigue ofreciendo a mi juicio la mejor pre-teología de la Navidad, como he desarrollado en La Palabra se hizo carne y en Cristianismo y construcción de la paz
| X. Pikaza
Empezar con el Perdón.
El pensamiento de H. Arendt ha crecido desde el fondo del nazismo (con M. Heidegger, heraldo de la violencia infinita de los poderosos), para descubrir desde su raíz judía la esencia de la Navidad cristiana, que es el perdón. Ella dice así que el primer requisito para alcanzar la paz, en las condiciones de una humanidad violenta, entre fascismo y capitalismo, dividida por la imposición de unos, la revancha de otros y la angustia de todos ante la muerte, es el perdón, el único poder que rompe el círculo del eterno retorno de la muerte.
El descubridor del papel del perdón en la esfera de los asuntos humanos fue Jesús de Nazaret. El hecho de que hiciera este descubrimiento en un contexto religioso y lo articulara en un lenguaje religioso no es razón para tomarlo con menos seriedad en un sentido estrictamente secular (La condición humana, Paidós, Barcelona 1993, 258).
El perdón rompe la “lógica” de la venganza (del talión que siempre se repite: ojo por ojo, diente por diente); de esa forma libera al hombre del automatismo de la violencia y permite que su vida trascienda el nivel de la ley, donde nada se crea ni destruye, sino que sólo se transforma. Sólo el perdón nos sitúa en un nivel de gratuidad creadora. El perdón es gracia (novedad creadora) y de esa forma supera el pasado y abre un comienzo de vida allí donde la vida se cerraba en sus contradicciones y luchas de poder[1].
H. Aredt con M. Heidegger
El perdón, un nuevo nacimiento
Sólo el perdón capacita a los hombres para superar la fatalidad de aquello que vuelve siempre de forma necesaria (como puro destino), haciéndoles responsables y creadores de un futuro que, por un lado, les desborda (es don de Dios) y que, por otro, ellos mismos puedan realizar de una manera humana, renunciando a la imposición y a la arbitrariedad.
Nietzsche entendió la capacidad de prometer como el carácter específico de un hombre, que (en contra del animal, prendido a un antes y después que no son suyos), puede asumir de manera personal su futuro, dándole un sentido; pero él no supo sacar las consecuencias, y siguió condenando al hombre al eterno retorno de una voluntad de poder que desemboca en la muerte de todos.
En contra de eso, H. Arendt ha mostrado que, más que voluntad de poder y eterno retorno de lo mismo, el hombre es persona porque puede prometer y nacer de esas forma de nuevo, trazando un futuro de vida, que puede y debe ser presencia de paz[2].
Los hombres pueden liberarse de la esclavitud del pasado (perdón), abriendo un camino de futuro distinto (promesa, pacto) porque son creados y nacen: no están hechos desde siempre o fabricados (como cosas), definidos de antemano. Ellos se definan, más bien, a sí mismos como seres natales, que no están fijados de antemano, sino que pueden trazar su trayectoria y ser distintos, lo que ellos mismos quieran:
Sin la articulación de la natalidad estaríamos condenados a girar para siempre en el repetido ciclo del llegar a ser, sin la facultad para deshacer lo que hemos hechos y controlar parcialmente los procesos que hemos desencadenado[3](La condición humana 262-264.)
Nacer significa ser creado y vivir por encima de una ley de eterno retorno de la ira y la venganza, que nos ata a lo que ha sido y debe ser, definiéndonos desde fuera, en un todo que nos determina. Todo nacimiento se define como creación: Es el surgimiento de un ser autónomo, que puede asumir su propia realidad (su destino) y realizarse de esa forma, de manera distinta, autónoma. Por eso, cada nacimiento es una promesa de vida
Arendt ha conducido así las tradiciones de Israel hasta el lugar donde ellas pueden volverse más fecundas, de un modo mesiánico, vinculadas de manera intensa con la raíz del cristianismo (es decir, con el nacimiento de Dios en la vida de los hombres). Ella piensa que el futuro de la paz, es decir, de vida humana (porque una nueva guerra mundial puede llevarnos a la destrucción de todos), sólo es posible en coordenadas de gracia, esto es, allí donde los hombres superan el nivel de la pura ley y de la guerra del sistema, abriéndose al milagro de una vida que es don de Dios y que puede ser distinta de aquello que ha sido en las eras pasadas y en el nazismo y capitalismo actual.
La paz es posible si brota, según eso, del milagro del perdón y de la palabra de promesa de los hombres, que sitúan su vida en un nivel donde los gestos primordiales son la fe y la esperanza.
En un plano de sistema económico-social hay un tipo de violencia necesaria para mantener el orden del conjunto. Pero en sí misma ella resulta insuficiente y al final destructora, porque cierra a los hombres en aquello que siempre es lo mismo, en la batalla incesantemente repetida por los poderes de la vida, dentro de un todo de violencia. Esto significa que los hombres no viven sólo de lucha por el poder (nazismo) o por el dinero (capitalismo) ni pueden resolver recrear su vida en ese plano, que en si mismo (sin nuevo nacimiento de perdón) nos lleva a la muerte.
Más allá de la imposición del poder (nazismo antiguo o nuevo) y del capital ha de abrirse por la “navidad” (nuevo nacimiento) espacio de comunicación superior,vinculada al perdón, a la palabra de promesa, a la natalidad. Éste es el sentido de la nueva humanidad, que los judíos antiguos buscaron y que los cristianos siguen formulando en su signo de la Navidad (nacer de nuevo en amor originario, al servicio del amor abierto a todos).
Por eso, para que sea posible la vida de los hombres como tales, para que exista un futuro para ellos, tenemos que pasar del plano del puro poder (simbolizado en el nazismo de fondo en que seguimos viviendo, en un tipo de falsa derecha o izquierda) y del tener de la idolatría del Dios capital. Sólo en ese contexto (de fe y esperanza personal), es posible el despliegue del perdón, que capacita a los hombres para regalarse gratuitamente la vida, superando el orden del destino, abriéndose a la promesa de una vida que puede y debe ser diferente, como evoca el mesianismo judío (Isaías) y como confiesa el símbolo cristiano (Nacimiento de Dios en los hombres).
Nacimiento de Dios: La paz del hombre, sobre el puro poder y el capital
Los viejos y nuevos imperios del año 2020 (un nazismo omnipresente y un capitalismo opresor) están encerrando al hombre en la “caja de hierro” en sus pretendidas conquistas sociales y económicas, que acaban destruyendo su existencia. En contra de esos imperios, la esperanza mesiánica (vinculada al Jesús que es Dios naciendo al descampado) nos abre a la paz de la vida compartida (del don de la vida) se expresa y despliega en un nivel más alto de vida compartida en amor, de nuevo nacimiento perdón.
Esa paz mesiánica no puede establecerse ni asentarse sobre bases de imposición, sobre un tipo de racionalismo ontológico, como el que ha venido dominando en Occidente sobre claves de poder político y económico. La paz mesiánica de la Navidad sólo es posible allí donde los hombres, superando la racionalidad instrumental del sistema, con la pura ley de acción y reacción, dejan que su vida se ilumine y se vuelva creadora en claves de perdón y de promesa, es decir, de fe y de esperanza.
Esta fe y esperanza en el mundo encontró tal vez su más gloriosa y sucinta expresión en las pocas palabras que en los evangelios anuncian la gran alegría: «Os ha nacido hoy un Salvador»[4]. Leer más…
Seis peticiones para el nuevo año (Números 6.22-27)
El Señor habló a Moisés:
Di a Aarón y a sus hijos: Esta es la fórmula con que bendeciréis a los hijos de Israel: «El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor te muestre su rostro y te conceda la paz». Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel y yo los bendeciré.
Muchas personas piensan que esta bendición es de san Francisco de Asís. La escribió muchos siglos antes un autor bíblico para que la pronunciaran los sacerdotes sobre los israelitas. Aunque es muy breve, pide al Señor seis cosas.
«El Señor te bendiga». Es lo que hace Dios después de crear a la primera pareja humana, asegurándoles la fecundidad, el dominio de la tierra y el sustento (Gn 1,28-30) y lo que hace un padre antes de morir. La bendición de Isaac implica riqueza material y dominio sobre sus hermanos y otros pueblos (Gn 27,27-29).
«Te proteja». El mejor comentario se encuentra en el salmo 121, que repite a menudo este verbo, presentando a Dios como protector o guardián de Israel. « No duerme ni reposa, está a tu derecha, te guarda de todo mal, guarda tus entradas y salidas».
«Ilumine su rostro» no es una metáfora usual entre nosotros; pero sí hablamos de lo contrario: un rostro sombrío. Un rostro radiante inspira alegría y confianza; Sal 67,2 relaciona el rostro radiante de Dios con su bendición. El salmo 80 lo relaciona con la liberación de los enemigos (Sal 80,4.8.20), igual que Sal 31,16.
«Te conceda su favor». Se puede referir al don de los hijos (Gn 33,5), a dones materiales, la liberación de los enemigos y del pecado.
«Te muestre su rostro» es una petición extraña, porque nadie puede ver el rostro de Dios. En realidad, el texto hebreo dice: «levante su rostro hacia ti», se muestre benévolo, «se fije en ti».
«Te conceda La Paz», que no es solo la ausencia de guerra, sino el conjunto de todos los bienes.
En el contexto de la Navidad, recordemos que todo esto que pedimos nos lo ha concedido Dios en Cristo, en quien nos ha proporcionado toda clase de bendiciones espirituales y celestiales.
La única referencia paulina a María (Gálatas 4,4-7)
En la fiesta de Santa María, la liturgia ha querido incluir esta única referencia de Pablo a la madre de Jesús, de suma importancia cuando la celebramos como madre del Hijo de Dios.
El texto habla de dos envíos del Padre: en el primero nos envía a su Hijo, para rescatarnos y recibir la adopción filial; en el segundo, nos envía al Espíritu de su Hijo, que completa la obra impulsándonos a llamar a Dios «Padre» y nos convierte en herederos. Nos ha tocado la lotería de Navidad. Pero este regalo ha necesitado de la colaboración imprescindible de una mujer.
Hermanos: Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción filial. Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abba, Padre!». Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.
Tres actitudes para el nuevo año y un nombre para toda la vida (Lucas 2,16-21)
El texto relaciona dos acontecimientos muy distintos, separados por ocho días de distancia: la visita de los pastores y la circuncisión de Jesús.
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores.
María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
La visita de los pastores la leímos el 25 de diciembre, en la misa de la aurora. De ese relato podemos deducir tres actitudes fundamentales para el nuevo año: los pastores nos enseñan a responder al anuncio del ángel y a alabar y dar gloria a Dios; los presentes, a admirarnos de lo que nos cuentan; María, a guardar y meditar todo lo ocurrido. En el comentario a la misa de la aurora desarrollé estas ideas.
La circuncisión tiene lugar ocho días más tarde. Aunque la práctica es anterior a los israelitas, el libro del Génesis la relaciona con una orden expresa de Dios a Abrahán: «Circuncidad a todos vuestros varones, y será una señal de mi pacto con vosotros» (Gn 17,10-11). De ese modo, el varón israelita lleva en su carne un signo de su unión con el pueblo de Dios (en Israel no existe la circuncisión femenina, lo cual no significa que la mujer no esté en relación con el pueblo de Dios). Al principio, la imposición de un nombre al recién nacido no estaba vinculada con la circuncisión. El nombre se ponía en el momento de nacer, como lo demuestra el ejemplo de Moisés con su hijo Guersón (Éx 2,22) o el de Obed, nieto de Rut (Rut 4,17). Más tarde se introdujo la costumbre de unir ambos hechos, como recoge Lucas en los casos de Juan Bautista (Lc 1,59) y Jesús.
Lucas y Mateo, que ofrecen dos relatos muy distintos de la infancia, coinciden sin embargo en que el nombre de Jesús («Salvador») fue impuesto por un ángel, cuando se apareció a José (Mt 1,21) o a María (Lc 1,31). Solo Mateo explica su sentido: «porque él salvará a su pueblo de sus pecados».
Pero esta salvación a través de la muerte hará que el nombre de Jesús sea interpretado, más tarde, como título de gloria. La carta a los Filipenses, después de recordar su humillación, añade: «Por eso Dios lo exaltó y le concedió un nombre superior a todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo, la tierra y el abismo» (Fil 2,9-10).
A las ideas de salvación y gloria se añadió más tarde un aspecto íntimo, cordial, que refleja muy bien el himno «Iesudulcis memoria»:
Es dulce el recuerdo de Jesús,
que da verdadero gozo al corazón
cuya presencia es más dulce que la miel
y que todas las cosas.
Nada se canta más suave,
nada se oye más alegre,
nada se piensa más dulce
que Jesús el Hijo de Dios.
En vez de propósitos y buenos deseos, una buena compañía
El comienzo de año es un momento ideal para hacer promesas que casi nunca se cumplen. También se formulan deseos de felicidad, generalmente centrados en la clásica fórmula: salud, dinero y amor. La liturgia nos traslada a un mundo muy distinto. Abre el año ofreciéndonos la compañía de Dios Padre, que nos bendice y protege; de Jesús, que nos salva y concede ser hijos de Dios; del Espíritu, que nos convierte en herederos; de María, que medita en todo lo ocurrido.
Comentarios desactivados en Vive en el tiempo la eternidad.
Lc 2, 16-21
El texto de Lucas que acabamos de leer, aunque es solo un relato, está en línea con lo que venimos diciendo estos días: total inserción de Jesús en este mundo y en las tradiciones judías. Al decirnos que María rumiaba todo esto, está haciéndonos ver la importancia de lo que estaba pasando dentro de ella y de los demás protagonistas. Importante el nombre: Jesús=Dios salva, lo dice todo. Desvelado el misterio.
El tema de María Madre merecería más aclaración de la que permite este pequeño comentario. ¡Claro que la maternidad de María es un dogma! Pero no se discutió en el concilio como un tema mariológico, sino cristológico. Fue definido en Éfeso en el 431. Inmediatamente fue mal entendido (hay que tener en cuenta que, en aquella ciudad, se veneraba a la «Magna Mater», diosa virgen Artemisa o Diana) y tuvo que ser aclarado veinte años después por el concilio de Calcedonia (451) matizando lo formulado en Éfeso, concretando que María era madre de Dios «en cuanto a su humanidad».
Debemos tener en cuenta el contexto en que fue formulado este dogma. Se definió como un intento de confirmar, contra la herejía nestoriana que afirmaba dos personas en Jesús, que el fruto del parto de María fue una única persona. No olvidemos que el concilio de Éfeso lo promovió Nestóreo para condenar como hereje a Cirilo, que proclamaba una sola persona en Cristo; y por lo tanto que María era, con pleno sentido, madre de Dios. A Nestóreo le salió el tiro por la culata, pero faltó el canto de un duro para que se condenara como herejía lo que se definió como dogma.
En efecto, en una primera sesión, sin la asistencia de Nestóreo, que no quería que se celebrara antes de que llegara su amigo el patriarca de Antioquía, se definió el dogma condenando a Nestóreo. Cuando a los pocos días llegó su amigo Juan de Antioquia, se celebró una sesión paralela y definieron lo contrario, condenando como hereje a Cirilo. Visto lo cual, el Emperador Teodosio depone a los dos, (Cirilo y Nestóreo) y los encarcela. Unos días más tarde, cuando llegan los delegados del Papa, convencen al emperador para que acepte lo definido en la primera sesión y libere a Cirilo. A Nestóreo le obligó a retirarse a un monasterio. Teodosio decidió qué era dogma y qué era herejía.
Este dogma es el mejor ejemplo de cómo conservando las palabras, tergiversamos el sentido. Cuando se definió el dogma, se tenía una idea completamente distinta de la maternidad. Se creía entonces que la madre era solo el recipiente donde el varón depositaba la semilla del nuevo ser, en el que la madre no tenía mas misión que la de acogerle y alimentarle. De hecho la traducción correcta del termino griego «theotokos», sería «la que pare a Dios». Solo desde esa concepción de la maternidad, se pudieron desarrollar las mitologías sobre seres humanos que se consideraron hijos de Dios.
Lo que estamos celebrando es que María hace presente a Dios alumbrando a Jesús. S. Agustín dice que María fue madre de Dios, no por su relación biológica, sino por haber aceptado el proyecto de Dios. El evangelio deja claro lo que es importante en María. Cuando le dicen a Jesús, que su Madre y sus hermanos están fuera, contesta: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? El que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre. Seguimos empeñados en tergiversar el evangelio.
Año Nuevo.- Estamos en el tiempo para darme cuenta de mi verdadero ser y descubrir que estoy ya en la eternidad, que mi verdadero ser no está en el chronos sino en el kairos. Seré cada año más joven si soy cada día más libre. Mi verdadero ser lo constituye lo que de divino hay en mí, y eso es eterno. No tengo que esperar nada. Soy ya la plenitud y estoy en la eternidad. Mi singularidad e individualidad es apariencia. No debemos empeñarnos en meter a Dios en el tiempo, sino en salir nosotros de él. Soy la ola que aún no se ha dado cuenta de que es océano. El océano aún no se ha reflejado en mí. Tengo que darme cuenta de que soy océano y entonces el océano me dirá que él es ola. Cuando Jesús dice “Yo y el padre somos uno», no lo dice desde el falso yo, sino desde su verdadero ser. Es lo que hay en mí de Dios quien dice: Yo y Dios somos uno.
El tiempo en el que se desarrolla nuestra existencia tiene mucha importancia, pero solo como medio para conseguir esa toma de conciencia que me hará trascender. Nuestra reflexión de hoy tiene que estar encaminada a descubrir qué estoy haciendo yo con mi tiempo. Puedo estar malgastando o perdiendo lo que se me ha dado para que lo aproveche. Van pasando mis años y con ellos las oportunidades de dar verdadero sentido a mi vida. Esta tiene que ser mi preocupación cuando estamos pasando de un año a otro.
Día de la paz.- Creo que merece la pena hacer una denuncia de las circunstancias en las que nos encontramos y tratar de poner un poco de luz en la maraña de informaciones e intereses que nos envuelven. En nombre de la libertad, no se puede defender todo. En nombre de la libertad religiosa no se puede propugnar ideas que vayan contra los más elementales derechos de las personas ni siquiera de una sola persona. En nombre de la libertad política no se pueden defender ideas que no respeten los derechos fundamentales de los demás. Tengo la obligación de defender mis derechos; pero mis derechos terminan donde empiezan los derechos del otro, que se convierte en obligaciones para mí.
Debemos desenmascarar el fariseísmo de nuestro mundo occidental, que se atreve a celebrar un día mundial de la paz, mientras está sosteniendo, por acción o por omisión, situaciones de injusticia que claman al cielo. Nos hemos arrogado el derecho de decidir quién es el bueno y quién es el malo. Nos hemos colocado en estadios éticos anteriores a la ley del talión. En ella se decía que si te rompen un diente, tienes derecho a romperle un diente al agresor, no toda la dentadura. Hoy estamos oyendo, todos los días, que hay que romperle todos los dientes al otro, porque si no, el día de mañana me puede morder.
No es deseable la paz a cualquier precio. A nadie le interesa la paz de los cementerios. Tampoco debía interesarnos la paz sobre la que se fundaron todos los imperios, desde el egipcio hasta el que padecemos hoy. La paz que se basa en la fuerza no es verdadera paz. No se trata solo de la fuerza física; también la fuerza de una legalidad que hemos construido los poderosos basados en la ley del embudo. La norma debe ser la verdadera justicia. Hemos pasado milenios predicando la guerra justa. No he encontrado esa idea en ninguna parte del evangelio. Toda violencia es inhumana.
La paz no se puede conseguir directamente. Es un fruto y, como tal, si quiero recogerlo, tengo que plantar primero el árbol y cuidarlo. El mínimo indispensable para que surja la paz es la justicia. La paz, para el que tiene el poder, es que nadie se mueva. Para el que está sometido a la injusticia será algo muy distinto. Si nos interesa la paz, debemos luchar cada día por abandonar toda opresión (el pecado del mundo) y entrar en la dinámica del amor. Si de verdad queremos la paz, tendríamos que dar voz a los que sufren la violencia injustificada. Ellos nos indicarían como alcanzar la verdadera justicia.
Meditación
María no entiende nada de lo que está pasando,
pero hace un esfuerzo de penetración del misterio.
Tanto las cosas como los acontecimientos tienen varias lecturas.
Podemos quedarnos en una comprensión superficial,
o podemos profundizar en el mensaje que toda realidad
aporta, más allá de sí misma.
En la Biblia, “bendecir” se emplea en dos sentidos: en primer lugar, Dios bendice al ser humano dándole la vida, la fecundidad, el éxito. Después, a su vez, éste bendice a Dios por la gracia de sus dones, le da las gracias. La palabra «bendecir» procede del verbo latino bene-dicere, «decir bien».
En la primera lectura de hoy esa bendición es todavía más explícita:
Dios nos aconseja que pidamos no sólo la bendición sino también su protección
Nada es más propio de un padre y de una madre que el proteger. Ellos, no sólo comunican la vida sino que acompañan la vida del retoño en todo momento: cuidándolo, aconsejándole, enseñándole…sobre todo con el ejemplo de sus propias vidas.
En algunos países de Latinoamérica todavía se guarda una bonita costumbre de “pedir la bendición” a uno de los progenitores, antes de salir de casa y al irse a dormir… “Padre, madre, bendición”-dicen-y se colocan a sus pies, agachan la cabeza y esperan esa oración con la mano extendida sobre su cabeza, que es un gesto de la bendición misma de Dios.
¿Pedimos entonces una protección para que nada malo nos ocurra? ¿Y qué pasa cuando están ocurriendo tantas cosas malas como la pandemia, los desastres naturales, las guerras con todas sus consecuencias?
La imagen de un Dios “intervencionista” que todo lo ve, que todo lo juzga y a quien debemos implorar todavía está presente en algunos ambientes y si nos descuidamos nos atrapa a nosotrxs también. Dios no nos envía calamidades para que cambiemos de actitud; nosotrxs nos buscamos nuestra propia ruina cuando pisoteamos a los demás pensando sólo en nuestro propio bienestar.
El problema de entender la bendición de Dios como el éxito, la abundancia, el progreso es que quien no participa de estos bienes puede ser considerado como objeto de maldición; esa imagen que nos presentaron en el catecismo de un Dios que premia a los buenos y castiga a los malos.
Nuestras decisiones, nuestras opciones y también nuestras omisiones van decidiendo el curso de la historia. En este momento tan coyuntural tenemos más información de la que necesitamos para cambiar nuestros estilos de vida para proteger la vida en la Tierra y así cambiar la suerte de los más débiles y desprotegidos.
La bendición, el bien-decir de Dios es creador y protector. Su bien-decir sobre nosotrxs, sobre toda la creación, nos va convirtiendo en criaturas a su imagen y semejanza, pero sólo si nosotrxs lo queremos.
Por eso, en un día como hoy, al comienzo de un nuevo año que quisiéramos que fuera diferente al año pasado, podemos tomar algunas decisiones que nos harán cambiar la perspectiva de los acontecimientos que vayan sucediendo. Por ejemplo: puedo decidir pensar más lo que voy a decir y cómo lo voy a decir para no descalificar al otrx, escuchar más para entender su punto de vista, ben-decir con mi palabra, mis actitudes, mi compromiso; intentar construir más que destruir.
Hoy, primer día del año celebramos esa vida que se nos regala y de una manera especial a María, como madre que no solo gesta y da a luz a Cristo sino que bendice y es bendecida por Dios.
Ella, a través de lo que vive y observa va creciendo en conciencia de su papel en la historia, de la manera de actuar de Dios en su vida: “bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre”…, y lo hace “conservando y meditando todas estas cosas en su corazón”. En unas pocas palabras Lucas nos describe la actitud de quien está atenta a los acontecimientos, los escucha, los rumia y actúa en consecuencia.
Una invitación a “ponderar”, a saborear para alcanzar la verdadera sabiduría que no viene de los grandes conocimientos sino de la experiencia de nutrir el misterio en nuestro interior.
Se irá revelando nuestro auténtico yo y más que luchar contra nuestro “ego”, éste irá desapareciendo para dar paso al hijx de Dios que somos.
El fruto será la paz.
Una paz que no es sólo ausencia de conflictos interpersonales, familiares, entre países. Tampoco una paz ñoña, una sensación placentera de bienestar. SHALOM, es un deseo mucho más profundo: “que seas una persona completa, acabada” y que eso lo podamos extender a todas las áreas de nuestra vida.
Lo mismo que deseo para mí te lo deseo a ti, y me comprometo a hacer todo lo que esté en mi mano para que lo logremos.
Ese el verdadero “rostro” de Dios. Ojalá lo veamos.
Cuando el ángel se le apareció a María para decirle que tendría un hijo, primero la saludó con la palabra “salve” o “Dios te guarde”, bueno en realidad Lucas utiliza la palabra χαῖρε, que parece ser era un saludo bastante habitual en la época en la que se escribió el evangelio. Fue después cuando añadió lo de “llena eres de gracia”, una expresión que al leerla me ha parecido tan protestante que me he preguntado si el ángel Gabriel no era amigo íntimo de Lutero.
Tendría que haber ido al griego para saber cuál es la palabra exacta que utiliza el evangelista, pero en vez de hacer eso, he cometido el error de ir a Google para intentar entender que significa lo de “llena eres de gracia”. Y en la primera entrada he encontrado la siguiente explicación: “al tener el privilegio de nacer inmune al pecado, la plenitud de gracia verifica la parte positiva de esa admirable limpieza original del alma de María”. ¡Qué maravillosa la María de esta interpretación! Pero qué poco practica para el resto de Marías que vivimos hoy en el mundo y no hemos sido bendecidas con su limpieza original. Sobre todo para las bolleras, maricas o trans, que en los entornos donde esta interpretación es mayoritaria, hemos tenido más bien la mala fortuna de ser unas desviadas alejadas de la gracia innata de María.
Pero bueno, en vez de tirar la toalla y cerrar mi Biblia, he decidido seguir leyendo el relato para ver que puede aportar esta María llena de gracia a pecadoras como nosotras, y me he topado con que, al escuchar lo que el ángel le decía, se “turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta”. O como lo dirían algunas de mis alumnas adolescentes que tienen aproximadamente la misma edad que ella en el relato: “se quedó rayada con lo que le había dicho”. A María le asustó escuchar que era llena de gracia, que había sido favorecida por dios. Y es importante este matiz, porque creo que esa gracia de la que nos habla el relato, no pertenece a ninguna María, sino que tiene su único origen en dios. Además no hace perfecta a nadie, sino que nos muestra el amor de dios por todas las Marías, aquellas que no poseemos ninguna limpieza original. Ese es uno de los elementos más relevantes que encuentro en el texto, que en palabras de Pablo se expresaría de la siguiente forma: “lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es”. [1] Por eso la vil María del evangelio de Lucas, sobre la que dios puso su gracia, tiene algo que decirnos a quienes no llegamos a los estándares religiosos, sociales o familiares que se nos imponen.
La gracia que recibió María fue una gracia cara, no como las gracias baratas y sensibleras que regalan muchos iluminados, porque la gracia divina no le ha salido gratis a nadie que se deja invadir por ella. “Has hallado gracia delante de Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús” [2]. Si aceptaba la gracia, se haría evidente, no habría forma de esconderla ante los demás. Y esa gracia no la situaría encima de ningún altar, sino en un lugar marginal que no solo ponía en peligro su matrimonio, sino su propia vida. Y he dicho conscientemente “si la aceptaba” porque aunque el texto parece dar por hecho que aquello ocurriría, María podía decir sí o no, podía escoger llevar adelante el embarazo o rechazarlo. El dios de Lucas no escogió una vasija, sino una mujer, y le reconoció el derecho a decir sí o no. Y siempre funciona así cuando hablamos de la gracia de dios, de la gracia cara de dios, que podemos aceptarla o rechazarla libremente. Hay personas, instituciones y legislaciones que coartan el derecho de las mujeres sobre su cuerpo, su ministerio, su responsabilidad… pero el dios de María lo respetó. De la misma forma, también creo que dios respeta el derecho de las personas LGTBIQ a mostrar, o a no mostrar, la identidad con la que dios nos ha dado su gracia. De decir sí o no a trabajar para que el reino de dios se haga presente en nuestras vidas, visibilizando la riqueza de la diversidad con la que nos ha bendecido, aunque eso nos sitúe en los márgenes de nuestras familias, iglesias o amistades. Cuando no hay decisión, cuando no hay libertad de elección, no hay presencia de Dios, sino dogma e imposición, porque “Dios respeta absolutamente la libertad del hombre. Él la crea, y no para petrificarla o violarla. Por eso Dios no grita ni se impone nunca”. [3]
María aceptó, le dijo que sí a dios, “hágase conmigo conforme a tu palabra”. Estos días recordamos y celebramos lo que la valentía de María ha supuesto para la vida de cristianas y cristianos de todos los tiempos: la irrupción de la salvación, la llegada de la vida de dios para todos los seres humanos. Sabemos también por el evangelista, que esa salvación no fue como ella esperaba, que pareció fracasar en más de una ocasión, pero la gracia de dios no se alejó nunca más de ella. A veces confundimos la gracia con la alienación, con la dependencia ciega respecto a un dogma o una institución, y muchas machorras, mariconas y travelos cristianas creemos que hemos perdido la gracia porque hemos sido expulsadas de nuestras comunidades. Pero lo que hemos perdido ha sido solo la gracia barata, la gracia cara de la que nos habla Lucas tiene que ver con asumir el riesgo que supone poder respirar, gritar, vivir, tal y como Dios nos ha pensado y amado. Y es un riesgo que, aunque no lo percibamos, no tiene solo que ver con nuestra vida, ya que en cada una de nuestras acciones por vivir de verdad, ayudamos a que muchas otras personas se atrevan también a hacerlo. En cada pluma gay que dejamos caer al movernos, la salvación de dios se hace presente para quienes están a nuestro alrededor.
Dietrich Bonhoeffer escribió que “la gracia barata es la negación de la palabra viva de Dios, es la negación de la encarnación del Verbo de Dios” [4], y me permito añadir yo a esto: la negación de la encarnación por medio de una mujer que libremente aceptó la gracia cara de dios. Porque María representa otra gracia, una que no puede ser entregada a los perros, una que va indisolublemente unida al seguimiento, a la valentía, aunque quede a la intemperie de las teologías de la gracia barata. Y las personas LGTBIQ estos días de Navidad somos interpeladas por esta María, y por la gracia que recibió. Y debemos responder como ella, sí o no a la vida que dios pone dentro de nosotros, si o no a la gracia cara. Porque “la gracia cara es la encarnación de Dios”. [5]
Comentarios desactivados en AÑO NUEVO: El tiempo acontece en el alma / en la memoria, en la intimidad de la propia persona.
Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:
Feliz año nuevo. consideraciones sobre el tiempo.
En primer lugar feliz año nuevo, feliz vida.
No es fácil saber y definir lo que sea el tiempo. Decía San Agustín: Si no me preguntas, sé lo que es; en cuanto me peguntas, no sé lo que es.
“Ayer” ya pasó; “mañana” todavía no es. Vivimos entre lo que “ya no es” porque pasó y lo que “todavía no es”, porque “no ha llegado”. El “presente” es algo muy fugaz, rápido, se nos escapa como el agua en las manos. Nuestra existencia transcurre y la vamos llenando de vivencias, acontecimientos, “historia e historias”. Vivimos entre el pasado y el futuro.
Pasado
Recordamos nuestro pasado: fragmentos de nuestra más lejana infancia: los abuelos, el pueblo, el caserío, las fiestas, personas, tal vez una enfermedad que sufrimos, un accidente, una muerte. Más adelante en la adolescencia hicimos las primeras opciones en los estudios, en la vida religiosa, en los primeros balbuceos afectivos. Más tarde trabajamos, estudiamos, tomamos otras opciones de hondo calado: matrimonio, hijos, sacerdocio, vida religiosa, opciones también políticas, sindicales, culturales, etc. En el transcurrir de la vida hemos vivido acontecimientos densos: la muerte de nuestros padres, de alguno de nuestros hermanos, quizás la vida nos ha deparado enfermedades, hemos asistido a acontecimientos políticos notables: la dictadura, la transición, conflictos culturales en el euskera (Arázanzu por los años 1950-1960), en la teología, hemos vivido el Concilio Vaticano II.
El tiempo no son los calendarios y agendas que con una cierta ilusión estrenamos cada año, cada curso. Decía San Agustín (354-430) que
El tiempo acontece en el alma / memoria, en la intimidad de la propia persona. El tiempo de la existencia humana es la distensión, el transcurrir del alma humana.[1]
Podemos pensar que el tiempo son todas las vivencias que hemos tenido en nuestro transcurrir, que, aunque ya pasaron en el tiempo, sin embargo hoy están muy presentes en nosotros. En cierto sentido somos hoy lo que fuimos. Nuestro pasado personal y colectivo (pueblo – Iglesia) están presentes hoy en nuestra vida. El preconcilio, aquella educación moral férrea, el hambre que pasamos en la larga postguerra, la educación, la escuela a la que fuimos en cierto sentido están hoy presentes en nuestra alma (memoria), en nuestro modo de pensar e interpretarnos e interpretar la historia.
Somos hoy nuestro propio pasado.
Futuro
Al mismo tiempo, y en cierto sentido, somos lo que queremos ser: somos futuro. El futuro condiciona nuestro presente. Las opciones de vida que tomamos hoy respecto del futuro, condicionan nuestro presente. Si somos creyentes o menos, nuestra ideología política, nuestras aspiraciones, etc. condicionan el modo de vida presente.
Somos futuro.
Presente
El presente, que parece lo más consistente que tenemos, se nos escurre como el agua entre las manos.
El presente es una síntesis del pasado, de lo ya vivido y del futuro, de lo que deseamos ser.
Si hacemos una lectura de las etapas de la vida:
ü el niño es puro presente: todavía “no tiene” pasado, su memoria personal es muy pequeña, su futuro, visto desde el niño, le queda muy lejano.
ü El joven es puro futuro: Tiene toda la vida por delante, todo está por hacer: los estudios, el trabajo, la afectividad, las amistades, el deporte, etc.
ü El anciano es más bien pasado: vive de lo que ha vivido, recuerda: en aquellos tiempos… Por eso el anciano recuerda siempre y se “refugia” en el pasado: “entonces había, éramos, se vivía…”
Del cronómetro al tiempo vivido: kronos y kairós.
El tiempo medido, el calendario es algo distinto al tiempo vivido, o como dice Francisco en la Fratelli tutti: la vida no es tiempo que pasa, sino tiempo de encuentro (n 66).
Cuando estamos enfermos, una noche se nos hace “eterna” y no pasa nunca. Cuando estamos sumidos en un problema, un conflicto, el tiempo es infinitamente más largo a cuando estamos en una situación amable, más o menos feliz.
Muy tempranamente en la iglesia al tiempo vivido serenamente como salvación le comenzaron a denominar kairós: tiempo de gracia, salvifico.
El nuestro no es un mero transcurrir, sino que estamos en un tiempo, en una historia de salvación. Cristo es el centro del tiempo: principio y fin. Nuestro tiempo y nuestra historia, como la de Cristo, termina en la eternidad de Dios.
Ex memoria, spes: La esperanza nace de nuestra memoria, de nuestro recuerdo.
Esto es algo que los hijos de la ilustración no aceptamos de buen grado, porque pensamos que la salida a la vida está en el progreso y en el futuro de la ciencia, en estos momentos nuestra esperanza está en la vacuna. Pero en realidad la salida al tiempo, a la vida (y a la muerte) está en el pasado vivido por Cristo. La salida al problema de la vida -y de la muerte- está en la resurrección, no en el hospital.
El tiempo es la duración del ser humano, la eternidad es la duración de Dios. La salida al tiempo está en la eternidad.
Como María.
En este día de año nuevo, celebramos la fiesta de María, la como Madre del Señor. En el transcurrir de nuestra vida, tengamos la actitud de María, que meditaba todas estas cosas, guardándolas en su corazón.
[1] San AGUSTÍN, Las confesiones, libro XI, cp 26, n 33
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