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Archivo para febrero, 2021

Este es mi Hijo amado

Domingo, 28 de febrero de 2021

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 ¡Quiero verte, Señor!

Quiero cerrar los ojos
y mirar hacia dentro
para verte, Señor.

Quiero también abrirlos
y contemplar lo creado
para verte, Señor.

Quiero subir a l monte
siguiendo tus huellas y camino
para verte, Señor

Quiero permanecer acá
y salir de mí mismo
para verte, Señor.

Quiero silencio y paz
y entrar en el misterio
para verte; Señor.

Quiero oír esa voz
que hoy rasga el cielo
y me habla de ti, Señor.

Quiero vivir este momento
con los ojos fijos en ti
para verte, Señor.

Quiero bajar del monte
y hacer tu querer
para verte, Señor.

Quiero recorrer los caminos
y detenerme junto al que sufre
para verte, Señor.

Quiero escuchar y ver,
gozar de este instante,
y decirte quién eres para mí, Señor.

*

 Florentino Ulibarri

***

Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador… Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:

“Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.”

Estaban asustados, y no sabían lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube:

“Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.

Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:

– “No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.”

Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de “resucitar de entre los muertos”.

*

(Marcos 9,2-10)

***

La transfiguración no es la revelación impasible de la luz del Verbo a los ojos de los apóstoles, sino el momento intenso en el que Jesús aparece unificado en todo su ser con la compasión del Padre. En aquellos días decisivos, él es más que nunca transparente a la luz de amor de aquel que lo entrega a los hombres por su salvación. Por consiguiente, si Jesús se transfiguró, es porque el Padre hace resplandecer en él su gozo. El irradiar su luz en su cuerpo de compasión es como el estremecimiento del Padre por la total entrega de su Unigénito. De ahí la voz que atraviesa la nube: “Éste es mi Hijo amado; en él están todas mis complacencias… escuchadle”.

En cuanto a los tres discípulos, son inundados durante unos segundos por lo que se les concederá recibir, comprender y vivir a partir de Pentecostés: la luz deífica que emana del cuerpo de Cristo, las energías multiformes del Espíritu dador de Vida. Y entonces cayeron a tierra, porque “Aquel” no sólo es “Dios con los hombres” sino Dios-hombre: nada puede pasar de Dios al hombre ni del hombre a Dios si no es a través de su cuerpo. Ya no hay distancias entre la materia y la divinidad: en el cuerpo de Cristo nuestra carne está en comunión con el Príncipe de la Vida, sin confusión ni separación.

Lo que el Verbo inauguró en su encarnación y manifestó a partir de su bautismo con sus milagros nos lo deja entrever en plenitud la transfiguración: el cuerpo del Señor Jesús es el sacramento que concede la vida de Dios a los hombres. Cuando nuestra humanidad consienta unirse a la humanidad de Jesús, participará en la naturaleza divina, será deificada.

*

J. Corbon,
Liturgia alia sorgente, Roma 1982, 81s.

***

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“Nueva identidad cristiana”. 2º Cuaresma – B (Marcos 9,2-10)

Domingo, 28 de febrero de 2021

808110Para ser cristiano, lo más decisivo no es qué cosas cree una persona, sino qué relación vive con Jesús. Las creencias, por lo general, no cambian nuestra vida. Uno puede creer que existe Dios, que Jesús ha resucitado y muchas cosas más, pero no ser un buen cristiano. Es la adhesión a Jesús y el contacto con él lo que nos puede transformar.

En los evangelios se puede leer una escena que, tradicionalmente, se ha venido en llamar la «transfiguración» de Jesús. Ya no es posible reconstruir la experiencia histórica que dio origen al relato. Solo sabemos que era un texto muy querido entre los primeros cristianos, pues, entre otras cosas, los animaba a creer solo en Jesús.

La escena se sitúa en una «montaña alta». Jesús está acompañado de dos personajes legendarios en la historia judía: Moisés, representante de la Ley, y Elías, el profeta más querido en Galilea. Solo Jesús aparece con el rostro transfigurado. Desde el interior de una nube se escucha una voz: «Este es mi hijo querido. Escuchadlo a él».

Lo importante no es creer en Moisés ni en Elías, sino escuchar a Jesús y oír su voz, la del Hijo amado. Lo más decisivo no es creer en la tradición ni en las instituciones, sino centrar nuestra vida en Jesús. Vivir una relación consciente y cada vez más comprometida con Jesucristo. Solo entonces se puede escuchar su voz en medio de la vida, en la tradición cristiana y en la Iglesia.

Solo esta comunión creciente con Jesús va transformando nuestra identidad y nuestros criterios, va curando nuestra manera de ver la vida, nos va liberando de esclavitudes, va haciendo crecer nuestra responsabilidad evangélica.

Desde Jesús podemos vivir de manera diferente. Ya las personas no son simplemente atractivas o desagradables, interesantes o sin interés. Los problemas no son asunto de cada cual. El mundo no es un campo de batalla donde cada uno se defiende como puede. Nos empieza a doler el sufrimiento de los más indefensos. Nos atrevemos a trabajar por un mundo un poco más humano. Nos podemos parecer más a Jesús.

José Antonio Pagola

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“Éste es mi Hijo amado”. Domingo 28 de Febrero de 2021. Domingo segundo de Cuaresma

Domingo, 28 de febrero de 2021

20-cuaresma B2 cerezoLeído en Koinonia:

Génesis 22,1-2.9-13.15-18: El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.
Salmo responsorial: 115: Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida.
Romanos 8,31b-34: Dios no perdonó a su propio Hijo.
Marcos 9,2-10: Éste e mi Hijo amado.

Después del anuncio de la pasión y del llamado al seguimiento, Marcos introduce el relato de la transfiguración (Mc 9,2-8). Algo así como una “Pascua anticipada”, junto a una crucifixión igualmente “anticipada”. Después viene la discusión sobre la resurrección y el retorno de Elías (Mc 9,9-13) y la historia de la sanación del niño mudo (Mc 9,14-29). Según Xavier Pikaza, los tres relatos tejen un tríptico eclesial que vincula la experiencia de oración, la fe sanadora y el anuncio de la pasión y la resurrección. Así la experiencia pascual (transfiguración) está unida a la acción liberadora.

Veamos en primer lugar la fuerza simbólica del relato, y después “ataremos cabos” para resaltar el mensaje para nuestro HOY:

“Seis días” que evocan los “seis días” de la creación, o los “seis años” de trabajo antes del “año sabático”. Es pues, tiempo productivo, de siembra, de actividad, de preparación. En este ambiente sucede la transfiguración. Pudiéramos decir que la transfiguración pertenece a “otro tiempo”, que irrumpe en el “tiempo ordinario”, con el fin de producir un contraste, un desequilibrio, un llamado de atención, una corrección.

“Tres discípulos”: Pedro, Santiago y Juan, en representación de la comunidad discipular conducida por Jesús. La humanidad masculina en camino al encuentro transformador con la divinidad. Quizá por ello más necesitada de la corrección que va a desarrollarse en lo alto del monte.

“Vestidos resplandecientes” para resaltar la transformación, en donde el resplandor y la blancura expresan la profundidad y la integridad del cambio operado. Las primeras comunidades cristianas usaron vestidos blancos recién lavados para simbolizar la nueva vida que se proponían vivir. Los vestidos exteriores son expresión de los profundos cambios en el interior de las personas.

“Tres seres resplandecientes”: Jesús, Moisés y Elías, en representación de la “comunidad celestial” en comunión. También masculina. Quizá por ello, el encuentro de las dos comunidades sólo suman “seis”. La plenitud del “siete” tendrá lugar mediante la inclusión de la comunidad femenina.

“Tres tiendas”, simbolismo del éxodo y del Dios del éxodo, experiencia tribal originaria y fundacional de Israel. El tiempo de las tiendas es también tiempo de alianza tribal, de solidaridad, de igualdad. En la fiesta de las tiendas sukkot cada familia hacía una choza y habitaba en ella, recordando la salida de Egipto.

Tenemos un énfasis en el simbolismo trinitario: 3 seres celestiales (Jesús, Moisés, Elías), 3 discípulos (Pedro, Juan, Santiago), 3 chozas (éxodo); tres veces tres junto con la gloria de Dios. Tres significa comunidad, perfección, plenitud. Es la propuesta comunitaria de Dios para la humanidad a partir del mismo ser trinitario de Dios. Es el proyecto a construir una vez que se regrese a la llanura.

“Nube”, para los pueblos del desierto significa sombra, lluvia, vida, alegría, bendición. Por eso, siempre está relacionada con Dios. Es un signo visible de la presencia y la compañía gratificante de Dios. Así lo fue durante la travesía del pueblo por el desierto, Dios caminaba delante de él señalando el camino. La voz y la nube van junto al pueblo, cuando este decide construir el proyecto de Dios.

“Subir el monte alto”: evocando Horeb-Sión, lugar donde Moisés y Elías se vieron “cara-a-cara” con Dios. Epifanía que revela el proyecto de Dios y que da fuerza y sabiduría para llevarlo a cabo. Ascenso humanizador, en cuanto capacidad y decisión para realizar lo revelado por Dios.

“Descender del monte”: a la llanura, para el encuentro y la transformación humana y social. En el descenso, quienes experimentaron la resurrección, discuten sobre la “resurrección de los muertos”. El monte está relacionado con la resurrección y la llanura con la muerte. Evocación de los orígenes de Israel en las montañas tribales en contraste con las llanuras tributarias e idolátricas. Producir tal contraste es la tarea permanente de quienes “descienden del monte”. De ahí el imperativo a descender.

En el camino a Jerusalén era necesaria la transfiguración. Galilea había mostrado el “éxito” del reino de Dios. La comunidad discipular identificó allí la realización de los tiempos mesiánicos relacionados con los milagros de Jesús y con las multitudes necesitadas. La expectativa judía de un Mesías liberador de la opresión romana estaba siendo respondida. La comunidad discipular aún no salía de estos moldes mesiánicos. Cuando Jesús anuncia su pasión y crucifixión, hay alarma y desconcierto. No se entiende un mesianismo que pase por la cruz. Para “corregir” esta situación vivida por la comunidad post-pascual de Marcos, el relato introduce la transfiguración.

No sabemos cuál sea el contenido materialmente histórico de este relato teológico, ni es importante conocerlo; este relato, como todo el evangelio, no está escrito tanto “para que sepamos” un dato material de la vida de Jesús, sino “para que creamos”, para alimentar nuestra fe subrayando un aspecto de una verdad salvífica (no una verdad física). Para comunicarnos un mensaje espiritual (una verdad profunda), sin que importe la veracidad fáctica del hecho que sirve de símbolo-vehículo para la transmisión de ese mensaje (o sea, aunque como verdad superficial no fuera cierto tal hecho).

Lo que en el sentido profundo se trasmite en el texto es una vivencia fundamental para toda persona humana, que lo fue sin duda también para Jesús: la necesidad de transcender la superficie de las cosas para captar su sentido profundo. En un momento privilegiado de gracia, los discípulos pudieron acceder a una visión más honda de lo que significaba aquél Jesús humilde que les acompañaba “como uno de tantos”. Y eso les dio ánimos y les fortaleció para continuar la “subida a Jerusalén”.

La fe es la que opera esa “transfiguración”; por ella la vida real, tantas veces chata y sin relieve, rutinaria o hasta decepcionante, se “trasfigura”, mostrándonos sus riquezas de sentido, su trasfondo de dimensiones transcendentes, hasta hacernos experimentar incluso que “todo es gracia”, como dijo Bernanos. Ante esa visión transfigurada de la realidad, uno se extasía, sentimos el deseo de detener el tiempo para contemplar y saborear… Pero esos momentos privilegiados, transfigurados, son excepciones; a lo largo del camino hacia Jerusalén hay pocos montes Tabor…

La fe es la que debe suplir y hacer posible en el fondo del corazón la fuerza para subir al monte Tabor, incluso cuando podamos estar más cerca del otro monte, el Calvario… La fe nos puede dar “una visión contemplativa de la realidad”, una visión mayor, penetrante, transfiguradora, anticipadamente escatológica incluso. Este poema de Casaldáliga que les ofrecemos parece expresar algo semejante.

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva”

Entonces veré el sol con ojos nuevos
y la noche y su aldea reunida;
la garza blanca y sus ocultos huevos,
la piel del río y su secreta vida.

Veré el alma gemela de cada hombre
en la entera verdad de su querencia;
y cada cosa en su primero nombre
y cada nombre en su lograda esencia.

Confluyendo en la paz de Tu mirada,
veré, por fin, la cierta encrucijada
de todos los caminos de la Historia

el reverso de fiesta de la muerte.
Y saciaré mis ojos en Tu gloria,
para ya siempre más ver, verme y verte.

El evangelio de hoy es dramatizado Leer más…

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Dom 2º Cuaresma, Mc 9, 2-9. Transfiguración: Camino judío, mutación cristiana

Domingo, 28 de febrero de 2021

xtabor2_israeltourism-flickr3.jpg.pagespeed.ic.tjUjjFGDjUsy272YGejF Del blog de Xabier Pikaza:

Presenté ayer una reflexión sobre la (im-)posible transfiguración del hombre, conforme al pensamiento de  M. Weber que puede condensarse así:  La “ciencia” moderna nos ha encerrado en una cárcel de hierro en la que estamos presos, bajo el poder de una razón absolutizada y el orden de un dinero/capital esclavizante. Para salir de esa cárcel necesitamos que venga otro Dios y que sea distinto del que ahora nos domina:  O viene y nos saca de esta cárcel o moriremos todos (dejaremos de ser humanos) en unas pocas generaciones.

En ese contexto recuerdo que un judío argentino, oficial de Guerra del Estado de Israel, me dijo un día: Ese Dios del que hablas está viniendo y yo le veo cuando subo al Tabor de Galilea, para reparar mi espíritu cansado o a preparar el futuro de la guerra final de Israel.

‒  Dios viene allí con Moisés, hombre de Ley, y con Elías, el profeta. Se me aparecen con toda claridad, los veo con ojos cerrados, les siento con ojos abiertos, se apoderaban de mi espíritu y escucho la gran voz de la Altura Infinita, lo mismo que Jesús: ¡Yo soy, tú eres, libera de la mano de los enemigos, como quiso hacerlo Jesús, tu Jesús, pero no pudo!

‒  Jesús descubrió en el Tabor el  buen camino de la Transfiguración, pero que no lo supo culminar… o no lo habéis culminado sus seguidores, los cristianos. Por eso, nosotros, los buenos judíos, herederos de Jesús,en la línea de Moisés y Elías, estamos llamado a transfigurar la tierra, a ser signo de Dios sobre el mundo.

Transfiguración judía

    Así seguimos, hace algún tiempo, aquel soldado judeo-argentino y un servidor, leyendo junto el evangelio de Marcos: 

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.” Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: “Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.” De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos (Mc 9, 8) Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: “No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.” Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de “resucitar de entre los muertos” (Mc 8, 2-11).

 Transfiguración militar. Tras un silencio, el judío añadió:

‒ Es un texto hermoso, pero ustedes los cristianos olvidan que  el Tabor es el monte de Barac, el Rayo, el guerrero de Israel, con Débora, la Abeja, la profetisa más grande. Allí subieron los soldados escogidos, como sabe el libro de los Jueces 4, y de allí bajaron, con la ayuda del Dios   para vencer en la llanura encharcada por la gran tormenta a los los cananeos y palestinos enemigos, que no pudieron manejar sobre el barro sus carros de combate.

No hace falta que se lo recuerde, Usted lee la Biblia, y sabe que este monte, antes de lo que llaman Transfiguración de Jesús, era y sigue siendo la Montaña de la Transfiguración militar y victoriosa de Israel, con Barac y Débora.

             No quise argumentar, guardé silencio, a pesar de que estaba comentado por entonces el salmo 69, que habla de esa transfiguración. Pero, al poco rato, poniéndose en un el plano personal, el judío y me preguntó:

– Y usted, cristiano ¿ve a Jesús?  Yo veo a Dios en la guerra final victoriosa de Israel  contra los enemigos de la humanidad. Pero usted: ¿Ve a Jesús de verdad como liberador final, como hombre transfigurado? ¿No habrá espiritualizado a Jesús, no le habrá convertido en una evocación evanescente, “sin carne” y sin historia? Tengo la impresión de que ustedes los cristianos ya no creen en la transfiguración; parece que han convertido la religión en un sistema de poder espiritual cerrado, sin capacidad transformadoras. Tengo la impresión de que ustedes no creen ya en nada.

  No dije nada al buen porteño-israelita, que interpretaba con armas de guerra el relato de la Transfiguración y que subía a Tabor para retomar la experiencia de Jesús, con signos de Barac/Débora y para así cumplirla liberando toda la tierra de Israel, el mundo entero, e iniciando la era mesiánica anunciada por Moisés y Elías.

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La anticipación del triunfo de Jesús. Domingo 2º de Cuaresma. Ciclo B

Domingo, 28 de febrero de 2021

Ecce Homo +Elisabeth Ohlson Wallin+1998Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El domingo 1º de Cuaresma se dedica siempre a las tentaciones de Jesús, y el 2º a la transfiguración. El motivo es fácil de entender: la Cuaresma es etapa de preparación a la Pascua; no sólo a la Semana Santa, entendida como recuerdo de la pasión y muerte de Jesús, sino también a su resurrección. Este episodio, que anticipa su triunfo final, nos ayuda a enfocar adecuadamente estas semanas.

            La primera lectura recuerda otro episodio clave de la historia de la salvación: el sacrificio de Abrahán, en el que siempre se vio prefigurada la muerte de Jesús. La segunda lectura saca las consecuencias de esta entrega: si Dios no se reservó a su propio Hijo, ¿cómo no nos dará todo con él?

 Dos padres, dos hijos, dos escándalos

 Las dos primeras lecturas de este domingo se relacionan por oposición. En la primera, Abrahán está dispuesto a sacrificar a su único hijo si Dios se lo pide, cosa que no ocurre. En la segunda, Dios entrega a su hijo para demostrarnos que está dispuesto a concedernos todo. Los dos textos extrañan, incluso escandalizan, a muchos cristianos.

 Primer escándalo: el sacrificio de Abrahán (Génesis 22,1-2. 9-13.15-18)

 En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán. Le dijo: 

̶ ¡Abrahán!

Él respondió:

̶ Aquí estoy.

Dios dijo:

̶ Toma a tu hijo único, al que amas, a Isaac, y vete a la tierra de Moria y ofrécemelo allí en holocausto en uno de los montes que yo te indicaré.

Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña. Entonces Abrahán alargó la mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:

̶ ¡Abrahán! Abrahán!

Él contestó:

̶ Aquí estoy.

El ángel le ordenó:

̶ No alargues la mano contra el muchacho ni le hagas nada. Ahora he comprobado que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, a tu único hijo.

Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.

El ángel del Señor llamó a Abrahán por segunda vez desde el cielo y le dijo:

̶ Juro por mí mismo, oráculo del Señor, por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo, tu hijo único, te colmaré de bendiciones y multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de sus enemigos. Todas las naciones de la tierra se bendecirán con tu descendencia, porque has escuchado mi voz.

La práctica de los sacrificios humanos estaba muy extendida en los más diversos pueblos y culturas, desde Escandinavia al Japón. Pero el Antiguo Testamento nos informa también de algo más terrible: el sacrificio del primogénito. En casos de extrema necesidad, el rey, o el jefe militar, ofrecía en sacrificio a los dioses lo más valioso que poseía: el hijo o la hija primogénito. No sabemos si esta práctica estaba difundida también a nivel privado. Si lo que dice el profeta Jeremías no es exageración, cabe pensar que sí.

En esa práctica, desde la óptica de aquellos siglos, hay algo muy valioso: se reconoce el derecho de Dios a lo más querido para cualquier persona. Pero en Israel intuyeron pronto que Dios no quiere esa forma de piedad. Había que compaginar dos cosas aparentemente contradictorias: Dios tiene derecho a la vida del primogénito, pero no quiere ejercer ese derecho.

El relato del sacrificio de Abrahán cumple perfectamente este objetivo: el patriarca reconoce el derecho de Dios, pero Dios no quiere que lo ponga en práctica. Cuando se conocen las circunstancias históricas y culturales, el relato no escandaliza, sino que alegra.

Segundo escándalo: el sacrificio de Jesús (Romanos 8, 31b-34)

Hermanos: Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, que murió, todavía, resucitó y está a la derecha de Dios, y que además intercede por nosotros?

Más difícil de explicar es este segundo escándalo. Porque nadie comprende que Dios sacrifique a su hijo para salvar a gente como nosotros. Lo curioso es que los primeros autores cristianos (los evangelistas y los apóstoles en sus cartas) nunca se escandalizaban de este hecho. Se admiraban, pero no se escandalizaban. Por un motivo muy sencillo: no se quedaban en la muerte de Jesús, todo lo pensaban a partir de la resurrección. La historia había terminado maravillosamente bien. Y eso les capacitaba para ver de forma positiva incluso los aspectos más escandalosos. Las palabras de Pablo en esta lectura no pueden ser más duras: Dios «no perdonó a su propio Hijo». Sin embargo, Pablo no deduce de ahí que Dios es cruel, sino que está dispuesto a darnos todo con él.

Ya que la idea del juicio final se ha utilizado a menudo para angustiar a la gente, conviene advertir cómo lo enfoca Pablo. El fiscal es Dios; pero no el Dios justiciero, sino un fiscal que se pone de parte de los culpables. Y el juez es Jesús, que ha muerto y sigue intercediendo por nosotros. Es el caso más escandaloso de corrupción de la justicia. Afortunadamente para nosotros.

La mejor forma de ser agradecidos con este fiscal y este juez es vivir de acuerdo con sus palabras en el evangelio: «Este es mi Hijo amado, escuchadlo».

La anticipación del triunfo de Jesús: la Transfiguración (Marcos 9,2-10)

Jesús ha anunciado que debe padecer mucho, ser rechazado, morir y resucitar. Pedro, que no quiere oír hablar de sufrimiento y muerte, lo lleva aparte y lo reprende, provocando la respuesta airada de Jesús: «Retírate, Satanás». Luego llama a toda la gente junto con los discípulos, y les dice algo más duro todavía: no solo él sufrirá y morirá; los que quieran seguirle también tendrán que negarse a sí mismos y cargar con la cruz. Pero tendrán su recompensa cuando él vuelva triunfante. Y añade: «Algunos de los aquí presentes no morirán antes de ver llegar el reinado de Dios con poder». ¿Se cumplirá esa extraña promesa? ¿Hay que hacerle caso a uno que pone condiciones tan duras para seguirle? Seis días después tiene lugar este extraño episodio.

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.

Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: 

-Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. 

No sabía qué decir, pues estaban asustados. Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube: «Éste es mi Hijo, el amado; escuchadlo».

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Esto se les quedó grabado y discutían qué quería decir aquello de «resucitar de entre los muertos.

El relato podemos dividirlo en tres partes: la subida a la montaña, la visión, la bajada. Desde el punto de vista litera­rio es una teofanía, una manifestación de Dios, y Marcos utiliza los mismos elementos que empleaban los autores del Antiguo Testamento para describirla. Por eso, antes de analizar cada una de las partes, recordaré brevemente algunos datos de la famosa teofanía del Sinaí, cuando Dios se revela a Moisés.

En primer lugar, Dios no se manifiesta en un espacio cualquiera, sino en un sitio especial, la montaña, que por su altura se concibe como la morada de Dios. A esa montaña no tiene acceso todo el pueblo, sino solo Moisés, al que a veces puede acompañar su hermano Aarón (Ex 19,24), o Aarón, Nadab y Abihú junto con los setenta dirigentes de Israel (Ex 24,1). La presen­cia de Dios se expresa mediante la imagen de una nube espesa, desde la que Dios habla (Ex 19,9). Es también frecuente que se mencione en este contexto el fuego, el humo y el temblor de la montaña, como símbolos de la gloria y el poder de Dios que se acerca a la tierra. Estos elementos, sobre los que volveremos al comentar el relato, demuestran que los evangelistas no pretenden ofrecer un informe objetivo, «histórico», de lo ocurrido, sino crear un clima semejante al de las teofanías del Antiguo Testa­mento.

La subida a la montaña

Es significativo el hecho de que Jesús solo elige a tres discípu­los, Pedro, Santiago y Juan. La exclusión de los otros nueve no debemos interpretarla solo como un privilegio; la idea principal es que va a ocurrir algo tan importante que no puede ser presen­ciado por todos. Por otra parte, se dice que subieron «a un monte alto». Mc usa el frecuente simbolismo de la montaña como morada o lugar de revelación de Dios. Entre los antiguos cananeos, el monte Safón era la morada del panteón divino. Para los griegos se trataba del Olimpo. Para los israelitas, el monte sagrado era el Sinaí. También el Carmelo tuvo un prestigio especial entre ellos, igual que el monte Sión en Jerusalén.

La visión

En la visión hay cuatro elementos que la hacen avanzar hasta su plenitud.

1) La transformación de las vestiduras de Jesús, que se vuelven «de un blanco deslumbrador, como no es capaz de blanquearlos ningún batanero del mundo». Mc parece sugerir que del interior de Jesús brota una luz deslumbradora que transforma sus vestidos. Esa luz simboliza la gloria de Jesús, que los discípulos no habían percibido hasta ahora de forma tan sorprendente.

2) Elías y Moisés. Curiosamente, el primer plano lo ocupa Elías, considerado en el judaísmo el precursor del Mesías (Eclesiástico 48,10); el puesto secundario que ocupa Moisés resulta difícil de explicar. Moisés es el gran mediador entre Dios y su pueblo, el profeta con el que Dios hablaba cara a cara. Sin Moisés, humana­mente hablando, no habría existido el pueblo de Israel ni su religión. Elías es el profeta que salva a esa religión en su mayor momento de crisis, hacia el siglo IX a.C., cuando está a punto de sucumbir por el influjo de la religión cananea. Sin él, habría caído por tierra toda la obra de Moisés. Por eso los judíos concedían especial importancia a estos dos personajes. El hecho de que se aparezcan ahora a los discípu­los (no a Jesús), es una manera de confirmarles la importancia del personaje al que están siguiendo. No es un hereje ni un loco, no está destruyendo la labor religiosa de los siglos pasados, se encuentra en la línea de los antiguos profetas, llevando su obra a plenitud.

3) En este contexto, las palabras de Pedro proponiendo hacer tres tiendas suenan a simple despropósito. Mc lo justifica aduciendo que estaban espantados y no sabía lo que decía. Generalmente nos fijamos en las tres tiendas. Pero esto es simple conse­cuencia de lo anterior: «qué bien se está aquí». Pedro no quiere que Jesús sufra. Mejor quedarse en lo alto del monte con Jesús, Moisés y Elías que tener que seguirle con la cruz.

4) La nube y la voz. Como en el Sinaí, Dios se manifiesta en la nube y habla desde ella. Sus primeras palabras repiten exactamente las que se escucharon en el momento del bautismo de Jesús, cuando Dios lo presentaba como su siervo. Pero aquí se añade un imperativo: «¡Escuchadlo!». La orden se relaciona con las anteriores palabras de Jesús, que han provocado tanto escán­dalo en Pedro, y con la dura alternativa entre vida y muerte que ha planteado a sus discípulos. Ese mensaje no puede ser eludido ni trivializado. «¡Escuchadlo!»

Este episodio está contado como experiencia positiva para los apóstoles y para todos nosotros. Después de haber escuchado a Jesús hablar de su pasión y muerte, de las duras condiciones que impone a sus seguidores, tienen tres experiencias complementarias: 1) ven a Jesús transfigurado de forma gloriosa; 2) se les aparecen Moisés y Elías; 3) escuchan la voz del cielo.

Lo cual supone una enseñanza creciente: 1) al ver transformados sus vesti­dos tienen la expe­riencia de que su destino final no es el fracaso, sino la gloria; 2) al aparecérseles Moisés y Elías, se confirman en que Jesús es el culmen de la historia religiosa de Israel y de la revela­ción de Dios; 3) al escuchar la voz del cielo saben que seguir a Jesús no es una locura, sino lo más conforme al plan de Dios.

El descenso de la montaña: necesidad del sufrimiento (vv.9-13).

Dos hechos se cuentan en este momento. La orden de Jesús de que no hablen de la visión hasta que él resucite (v.9-10) y la pregunta de los discípulos sobre la vuelta de Elías (vv.11-13).

Lo primero se inserta en la línea de la prohibición de decir que él es el Mesías (16,20). No es momento ahora de hablar del poder y la gloria, suscitando falsas ideas y esperanzas. Después de la resurrección, cuando para creer en Cristo sea preciso aceptar el escándalo de su pasión y cruz, se podrá hablar con toda libertad también de su gloria. Es interesante la indicación de que los discípulos ignoran qué significa resucitar de los muertos.

El segundo dato, la pregunta sobre Elías, no es simple anécdota. Según la teología tradicional, basada en un texto de Malaquías (3,23) y otro del Eclesiás­tico (48,10), antes de que llegue el Mesías debe volver el profeta Elías para renovarlo todo. Lo que dicen los escribas constituye una objeción muy seria para aceptar que Jesús es el Mesías. Si Elías no ha vuelto, Jesús no puede ser el Mesías. Y si ha vuelto, y ha arreglado todo, el Mesías no puede sufrir.

Jesús resuelve el problema de un plumazo. Elías ya ha vuelto, era Juan Bautista, y lo trataron a su antojo. La respuesta de Jesús demuestra una autoridad asombrosa, porque es totalmente desmiti­ficadora. Frente a una interpretación mítica de la revelación, Jesús propone una interpretación realista y simbólica al mismo tiempo.

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Segundo Domingo de Cuaresma. La Transfiguración. 28 de febrero, 2021

Domingo, 28 de febrero de 2021

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«Mientras bajaba de la montaña, Jesús les mandó que no explicaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado de entre los muertos. Ellos retuvieron estas palabras, pero discutían entre ellos qué quería decir eso de «resucitar de entre los muertos».
(Mc 9, 2-10)

En el camino de preparación hacia la Pascua, hoy leemos en el Evangelio el texto de la Transfiguración de Jesús. Se trata de un episodio que prepara a los apóstoles para lo que se acerca: la pasión, muerte y resurrección de su Maestro.

Desde que Jesús comenzó a predicar y a sanar, sus acciones y palabras han ido mostrando quién es. Los apóstoles han sido testigos de lo que ha dicho y hecho. Sin embargo, Jesús es muy cauteloso a la hora de revelar su identidad, porque sabe que puede ser fácilmente malinterpretada. Él es el Mesías, sí, pero no un Mesías poderoso y triunfador, sino uno que será rechazado y abandonado por todos, que sufrirá y hasta morirá violentamente, pero que después resucitará. Jesús trata de hacer comprender a sus discípulos esto tan chocante.

En este contexto, la Transfiguración es una confirmación por parte de Dios Padre de quién es Jesús verdaderamente. Nos encontramos en un ambiente de intimidad y propicio para la manifestación de Dios. Solo los tres apóstoles más cercanos suben con Jesús a una montaña; allí, la ropa de Jesús se vuelve resplandeciente, aparecen Moisés y Elías, los envuelve una nube y la propia voz del Padre confirma que aquél es su Hijo, y que todo se hará como él dice.

Tal experiencia tiene que dar fuerza y certeza a Pedro, Santiago y Juan para todo lo que seguirá, que no será fácil. En efecto, no acaban de entender que Jesús resucitará porque no se creen que morirá realmente. La verdadera transformación de Jesús no será esta transfiguración, que parece tan agradable, delante de tres de sus amigos. Sino que será la resurrección desde la muerte para liberar de ésta a toda la humanidad. O, en otras palabras: se transformará en Vida sin ningún rasguño de muerte para dar Vida plena a cada persona.

Como los apóstoles, sentimos la tentación de quedarnos en la montaña. De rehuir lo que pide una entrega de nosotras. Pero nosotros sabemos cómo sigue la historia. Recibimos de Dios fuerza y certeza de lo que somos y de lo que estamos llamados a ser. Entregamos lo que somos y en este desprendimiento encontramos la vida verdadera. La Vida con mayúsculas, la vida en Dios. Tenerlo presente nos da fuerza, serenidad, esperanza y coraje.

Oración

«Danos valor, Padre, para atrevernos a vivir recordando que tú llevas vida nueva a todas la cosas. Renuévanos para que seamos testigos de tu fidelidad hasta el final.»

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Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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Lo que hay de divino en Jesús está en su humanidad, no viene de fuera.

Domingo, 28 de febrero de 2021

transfiguracion-fondo1Mc 9, 1-9

En los tres ciclos litúrgicos leemos, el segundo domingo de cuaresma, el relato de la transfiguración. Hoy leemos el de Marcos que es el más breve, aunque hay muy pocas diferencias con los demás sinópticos. Lo difícil para nosotros es dar sentido a este relato. Marcos coloca este episodio entre el primer anuncio de la pasión y el segundo. Parece que hay una intención clara de contrarrestar ese lenguaje duro y difícil de la cruz.

Es descabellado que Jesús se dedicara hacer una puesta en escena particular. Mucho menos que tratara de dar un caramelo a los más íntimos para ayudarles a soportar el trago de la cruz (cosa que no consiguió). Con ello estaría fomentando lo que tanto critica Marcos en todo su evangelio: El poner como objetivo último la gloria; aceptar que lo verdaderamente importante es el triunfo personal, aunque sea a través de la cruz.

La estructura del relato a base de datos del AT nos advierte de que no se trata de un hecho histórico, sino de teología. No quiere decir que Dios en un momento determinado realice un espectáculo de luz y sonido. Son solo experiencias subjetivas que, en un momento determinado, atestiguan la presencia de lo divino en un individuo concreto. La presencia de lo divino es constante en toda la realidad creada, pero el hombre puede descubrir esa cercanía y vivirla de una manera experimental en un momento determinado de su vida.

A Dios nunca podemos acceder por los sentidos. Si en esa experiencia se dan percepciones aparentemente sensoriales, se trata de fenómenos paranormales o psicológicos. Dios está en cada ser acomodándose a lo que es como criatura, no cambiando o violentando nada de ese ser. Es más, la llegada a la existencia de todo ser es la consecuencia de la presencia divina en él. Esto no quiere decir que la experiencia de Dios no sea real. Quiere decir que Dios no está nunca en el fenómeno, sino en la esencia. “Si te encuentras al Buda, mátalo”.

Jesús, plenamente humano, tuvo que luchar en la vida por descubrir su ser. El relato de hoy quiere decir que, aun siendo hombre, habitaba en él lo divino. Seguramente se trate de un relato pascual que, en un momento determinado, se consideró oportuno retrotraer a la vida de Jesús. En los relatos pascuales se insiste en que ese Jesús Vivo es el mismo que anduvo con ellos por las tierras de Galilea. En la trasfiguración se dice lo mismo, pero desde el punto de vista contrario. El Jesús que vive con ellos es ya el Cristo glorificado.

La manera de construir el relato quiere demostrar que lo que descubrieron de Jesús después de su muerte, ya estaba en él durante su vida, solo que no fueron capaces de apreciarlo. Jesús fue siempre lo que se quiere contar en este relato, antes de la muerte y después de ella. Lo que hay de divino en Jesús está en su humanidad, no está añadido a ella en un momento determinado. Este mensaje es muy importante a la hora de superar visiones demasiado maniqueas de Jesús con el fin de manifestar de manera apodíctica su divinidad.

Pedro, Santiago y Juan, los únicos a los que Jesús cambió el nombre. Era buena gente, pero un poco duros de mollera. Necesitaron clases de apoyo para poder llegar al nivel de comprensión de los demás. Los tres acompañan a Jesús en el huerto. Los tres son testigos de la resurrección de la hija de Jairo. Pedro acaba de decir a Jesús que, de pasión y muerte, ni hablar. Santiago y Juan van a pedir a Jesús, en el capítulo siguiente, que quieren ser los primeros en su reino. Los tres demuestran que no entendieron el mensaje de su Maestro.

La montaña alta, la nube, la luz, la voz, el miedo, son todos elementos que aparecen en las teofanías del AT. El monte es una clara referencia al Sinaí. La nube fue signo de que Dios los acompañaba, sobre todo en el desierto. La nube trae agua, sombra, vida. Los vestidos blancos son signo de la divinidad. El hecho de que todos sean símbolos no disminuye en nada la profundidad del mensaje que nos quieren transmitir, al contrario, el lenguaje bíblico asegura la comprensión de los destinatarios que eran todos judíos.

Moisés y Elías, además de ser los testigos de grandes teofanías, representan todo el AT, la Ley y los profetas. Significa que Jesús no se sacó su mensaje de la manga, sino que está en total acuerdo con el AT. Está claro que lo que se intenta es manifestar el traspaso del testigo a Jesús. Hasta ahora, La Ley y los profetas eran la clave para descubrir la voluntad de Dios. Desde ahora, la clave de acceso a Dios será Jesús.

¡Qué bien se está aquí! Para Pedro era mucho mejor lo que estaba viendo y disfrutando que la pasión y muerte, que les había anunciado unos versículos antes Jesús para dentro de muy poco. Cuando les anuncia por primera vez la pasión, Pedro había dicho a Jesús: ¡Ni hablar! Ahora se encuentra a sus anchas. El mismo afán de gloria que a todos nos acecha.

Vamos a hacer tres chozas. Pedro está en la “gloria”, y pretende retener el momento. Pedro, diciendo lo que piensa, manifiesta su falta total de comprensión del mensaje de Jesús. Le ha costado subir, pero ahora no quieren bajar, porque se habían acercado a Jesús con buena voluntad, pero sin descartar la posibilidad de medrar. Al poner al mismo nivel a los tres personajes, Pedro niega la originalidad de Jesús. No acepta que la Ley y los profetas han cumplido su papel y están ya superados. La voz corrige esta visión de Pedro.

¡Escuchadlo! En griego, “akouete autou” significa escuchadle a él solo. A Moisés y Elías los habéis escuchado hasta ahora. Llega el momento de escucharle a él. El AT es el mayor obstáculo para escuchar a Jesús. Hoy lo son los prejuicios que nos han inculcado sobre Jesús. Escuchar es la actitud del discípulo. En el Éxodo, escuchar a Dios no es aprender de Él, sino obedecerle. La Palabra que escuchamos nos compromete y nos arranca de nosotros mismos.

No contéis a nadie… Es la referencia más clara a la experiencia pascual. No tiene sentido hablar de lo que ellos ni estaban buscando ni habían descubierto. No solo no contaron nada, sino que a ellos mismos se les olvidó. En el capítulo siguiente nos narra la petición de los primeros puestos por parte de Santiago y Juan. Pedro termina negándolo ante una criada. Hechos que hubieran sido impensables después de una experiencia como la transfiguración.

Lo importante no es que Jesús sea el Hijo amado. Lo determinante es que, cada uno de nosotros somos el hijo amado como si fuéramos únicos. Dios nos está comunicando en cada instante su misma Vida y habla en lo hondo de nuestro ser en todo momento. Esa voz es la que tenemos que escuchar. No tenemos que aceptar la cruz como camino para la gloria. No llegamos a la vida a través de la muerte. En la “muerte” está ya la Vida.

Con relación al AT, tenemos un mensaje muy claro en el relato de hoy: Hay que escuchar a Jesús para poder comprender La Ley y Los Profetas, no al revés. Seguimos demasiado apegados al Dios del AT. El mensaje de Jesús nos viene demasiado grande. Como Pedro, lo más que nos hemos atrevido a hacer es ponerlo al mismo nivel que la Ley y Los Profetas. El afán de interpretar a Jesús desde el AT nos ha jugado una mala pasada.

Meditación

En Marcos, Jesús nos habla con sus hechos.
El mayor atractivo de Jesús es su coherencia.
En él, lo que pensaba, lo que decía y lo que hacía era todo uno.
Esa autenticidad es la clave de un verdadero ser humano.
Jesús era verdad, modelo de humanidad y divinidad.
Ahí tenemos la divinidad, manifestada.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Estar en compañía de Jesús.

Domingo, 28 de febrero de 2021

transfiguracion011DOMINGO II DE CUARESMA

Mc 9-2-10. De pronto miraron entorno y no vieron más que a Jesús con ellos

Seis después del primer anuncio de la pasión, Jesús se transfiguró. La presencia de Moisés y Elías representan la Ley y los Profetas respectivamente.

La propuesta de Pedro para quedarse a vivir en la montaña responde al miedo de ir a Jerusalén, por eso intenta impedir a toda costa que Jesús baje de la montaña. Como Pedro, son muchos los que prefieren la comodidad de lo idílico antes que enfrentar los riesgos de la vida cotidiana.

De los tres personajes que se presentan, solamente permanece Jesús, el mal llamado hijo de Dios, pues realmente lo fue de José y su mujer María, dos jóvenes galileos, y de esta manera Jesús inaugura el Nuevo Testamento en continuidad con el Antiguo.

El mandato de no contar a nadie lo sucedido forma parte de lo que se conoce como secreto mesiánico de Jesús después de su resurrección, hecho este último que corresponde a la mitología, ya que Jesús se quedó en el lugar donde le enterraron (posiblemente en una fosa común, que es lo que solían hacer les romanos en estas circunstancias) si bien la historia igualmente mitológica del entierro y aparición de Jesús a su amada María Magdalena y demás relatos de los evangélicos canónicos y apócrifos, personalmente me parecen bien y me agrada escucharlos en la misa los domingos de Pascua.

Como ya expusimos hace algún tiempo comentando este mismo domingo cuaresmal, la trasfiguración de Jesús no es único en el evangelio de Marcos. Una transfiguración similar sucedió dos veces en la vida de Buda, justamente antes de su muerte y en la que se relatan hechos similares: “su cuerpo brilló tanto, que los nuevos mantos dorados que estaba portando, parecían haber perdido su lustre”

En Jesús se repite la historia con el episodio del Monte Tabor: “Delante de ellos se transfiguró y su rostro resplandeció como el sol, sus vestidos se volvieron blancos como la luz”

El relato de todos estos hechos está en la historia de diferentes religiones: en la cristiana en arameo, en la budista en sánscrito.

El deseo de una realidad trascendente ha tomado formas muy diversas desde que el ser humano habita la Tierra. Copio un poema de mi libro “El legendario reino de los sentimientos”:

notas-musica

MÚSICA DIVINA

Un cielo sin música,
para mí no es un cielo
a menos que su Dios sea música
con notas y libreto,
y en él hagan sonar trompetas
celestiales coros arcangélicos.
No quiero un Dios de Truenos en las nubes
que a los niños asusta
y en los abuelos origina miedos.

 Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

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Mª Luisa Paret: Una subida desconcertante en la que tú estás implicado/a.

Domingo, 28 de febrero de 2021

la transfiguracionDOMINGO 2º CUARESMA (B) Mc 9, 1-9

Una de las características del mundo moderno es la transformación, la evolución, el cambio. El evangelio de este segundo domingo nos sugiere que es posible transfigurarse si somos capaces de descubrir la Presencia transformadora de Jesús en nosotros/as en el camino que nos toca vivir, en la subida al monte (Sinaí, Hermón o Tabor), símbolo de lo Divino. Es el ascenso de la conciencia, del conocimiento interior, a un nivel más hondo y profundo, más allá de los signos externos con que se nos narra este desconcertante relato.

Todos estos símbolos, el monte, los vestidos blancos, el miedo, la nube, la voz, aparecen en las teofanías del Antiguo Testamento que, por otra parte, a los jóvenes de hoy ya no les dice nada. Pero es quizá, el evangelio de Marcos el más idóneo para mostrar a alguien que está alejado de lo religioso o indiferente. La lectura de este pasaje suscita la pregunta: ¿Quién es este hombre para mí?, y nos lleva a responder desde la propia experiencia de vida. Es un evangelio muy vivo, concreto y puede ayudar a un cristiano encerrado en sus ideas, a preguntarse: ¿soy capaz de reconocer a Jesús en esta situación tan desconcertante de pandemia en que vivimos?

Ya sabemos que no es un relato histórico. Es probable que se trate de un relato pos-pascual con el fin de hacer ver a la comunidad de Marcos, y a nosotros, que Aquel que recorrió Galilea y “se abajó haciéndose uno de tantos”, es el mismo Cristo glorificado, transfigurado. Recurso que utilizan con frecuencia los autores bíblicos para dar autoridad o reforzar su mensaje.

Dice el texto que acompañan a Jesús, Pedro, Santiago y Juan, uno, duro de mollera, los otros dos le siguen con buena voluntad para sacar alguna ventajilla. Como todo hijo de vecino.

¿Qué fue lo que vieron? Algo tan natural como darse cuenta, en un momento concreto de la existencia, de un chispazo, una sensación que va más allá de los signos superficiales: la percepción de la presencia de lo divino en uno/a mismo/a y a raíz de la cual se experimenta un antes y un después. Podríamos llamarlo una experiencia fundante, gozosa o dolorosa, casi nunca espectacular e incluso, ni siquiera asumida en ese mismo momento sino poco después. En esa situación, puede surgir una expresión tan humana como la de Pedro: ¡qué bien se está aquí!, o por el contrario, si ha sido dolorosa: ¿por qué a mí?

Marcos sitúa este relato entre el primer anuncio de la pasión y el segundo. Se vislumbra, pues, la muerte biológica, inevitable, pero el horizonte es la Vida. En cualquier caso, Jesús, hoy, sube contigo para que seas testigo del encuentro con Dios. En su bautismo, y ahora, aquí, acontece el hecho esencial de su vida: se experimenta como Hijo amado. ¿Te has parado a pensar lo que realmente significa para ti ser Hijo/a Amado/a? ¿Cómo vivir hoy de ese modo?

Jesús conoce nuestras necesidades, nuestros anhelos, nos ofrece la oportunidad de re-nacer, de transfigurarnos. En todo momento nos comunica su misma Vida, la Única. Llevamos dentro lo divino. En lo más íntimo de nuestro ser, oímos su voz: ¡Escuchadlo a Él!

No a las voces que aturden, confunden o violentan, a las palabras falsas, vacías, cargadas de promesas y mentiras que, lamentablemente, son pronunciadas sin pudor.

La escena de la transfiguración representa la experiencia anticipada del reino que ha de llegar si sabemos acoger la simiente de Verdad inserta en el ADN de nuestro ser. Con frecuencia, lo establecido, las viejas fórmulas ahogan la posibilidad de transformación. Moisés y Elías representan el Antiguo Testamento, la Ley y los profetas. Eran la clave para descubrir la voluntad de Dios.

Con Jesús todo se transforma, se renueva. Nos invita a acompañar y dar testimonio entre los hombres y mujeres de hoy, poner en el centro la Palabra de Dios, escucharla, vivirla, practicar la autenticidad y la verdad. No es una mercancía que se compra o se vende. La veracidad está ligada a la conciencia, a la persona. Somos veraces en la medida que nos revelamos, nos entregamos. Jesús nos insta a bajar a la realidad de nuestro entorno, de lo cotidiano y traducirlo en hechos. ¡Esta es la clave!

Decía más arriba, que es natural darse cuenta de lo que acontece en el corazón de cada ser humano, lo cual no significa que sea fácil. Me fijo en las familias, jóvenes y adultos en estos momentos de gran dificultad. Algunos han dejado de escuchar la Palabra de Dios que aprendieron, ¿y vivieron?, si no es de forma casual. La vivencia de la Comunidad es cada vez más escasa, e incluso dentro de ésta, la “fuerza liberadora del Evangelio queda a veces bloqueada por lenguajes y comentarios ajenos a su espíritu” (J. A. Pagola).

Sin embargo, jóvenes, adultos, mayores, aun estando alejados, como hijos/as amados/as, seguimos sosteniendo y realizando cambios con creatividad y pasión. Enseñamos, oramos, predicamos, celebramos, asumiendo nuestro compromiso profético en la sociedad y en la iglesia para quienes buscan verdad y vida en los caminos que surcan la vida transfigurada de quienes se dejan encontrar por Él.

El papa Francisco dice con valentía en su encíclica Laudato si: “Vivimos en una cultura de la mentira y de la ocultación que dificulta la toma de conciencia de la gravedad de la situación actual (LS 25, 30, 49). Los poderes económicos, junto a la débil reacción política internacional, nos distraen para no tomar conciencia de nuestras acciones inmorales y vicios autodestructivos (LS 56) intentando no verlos, luchando para no reconocerlos, postergando las decisiones importantes, actuando como si nada ocurriera” (LS 59). La Iglesia en salida de Francisco es una “Iglesia-pueblo de Dios que hace de todos hermanos y hermanas: una inmensa comunidad fraternal”, “que toma partido a favor de las víctimas y que llama por su nombre a los causantes de las injusticias”.

Somos vida transfigurada en la que todos/as estamos implicados.

¡Shalom!

Mª Luisa Paret

Fuente Fe Adulta

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Ser y hacer.

Domingo, 28 de febrero de 2021

Silencio.2Domingo II de Cuaresma

28 febrero 2021

Mc 9, 2-10

Con imágenes que resultaban familiares al judaísmo, se relata aquí la condición “transfigurada” de Jesús. Sin embargo, la lectura habitual del texto ha estado condicionada por dos claves que no parecen muy acertadas: la separatividad y la desconfianza hacia nuestra realidad profunda.

  Por un lado, la condición de ser “transfigurado” parece que se restringía a Jesús, de acuerdo con la creencia en su divinidad separada y exclusiva. Por otro, se insistía en la “necesidad” de bajar rápidamente en el monte, como si la comprensión de aquella realidad vislumbrada pudiera adormecernos y nos hiciera obviar nuestra acción y compromiso en el mundo.

  Ambas claves definen bien el modo de funcionar de la mente y del ego. Aquella es, por su propia naturaleza, separadora; este se autoafirma en la acción tanto como teme al silencio, en el que se diluye.

  Desnudando el engaño oculto en esa lectura, en la comprensión se hace manifiesto que la realidad “contemplada” en Jesús es una realidad compartida: todos somos seres “transfigurados”; más allá de la apariencia de las formas diferentes, somos Aquello que las transciende, luminosidad y gozo. Y de esta misma comprensión brota la acción y el compromiso, como su expresión natural, ahora caracterizados por la desapropiación. Si el ego exige “hacer” para poder sentirse vivo, en la comprensión la acción fluye sin que haya alguien que se la apropie: el compromiso sabio no viene firmado.

  Todo encaja de manera admirable: lo que somos y lo que hacemos son las dos caras de la misma realidad. Sin comprensión no salimos del engaño de una “identidad pensada” (el yo), aunque nos empeñemos en un activismo desbordante, siempre sospechoso porque aparece marcado por la resistencia –como si la vida debiera responder a nuestra expectativas– y la apropiación.

  La comprensión nos conduce a la aceptación lúcida –superando las trampas de la resistencia y de la resignación– y a la desapropiación en todo lo que emprendemos.

¿Cómo vivo la aceptación y la desapropiación?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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La humanidad de Jesús a transfigurar hoy son los pobres

Domingo, 28 de febrero de 2021

9436bede23a1fc8bf3fe09f59a072ec5_1Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

  1. Un recuerdo cercano.

         Al leer este relato de la Transfiguración me gusta evocar la muerte de Pablo VI.

         El papa Montini, Pablo VI, estaba agonizando. Era el sábado 5 de agosto de 1978 por la noche serena de Castelgandolfo, víspera del día de la Transfiguración. Dom Macchi, secretario de Pablo VI, le leyó algunos párrafos de un pequeño catecismo, que Jean Guitton, amigo personal de Pablo VI, había escrito en forma de diálogo con un niño. Terminada la lectura, el papa Montini dijo unas palabras premonitorias: adesso viene la notte, la notte trasfigurata: ahora llega la noche, la noche transfigurada.

El 6 de agosto de 1978, fiesta de la Transfiguración, fallecía Pablo VI.

         La noche, la muerte se transfiguraba en amanecer.

         Las últimas palabras del testamento de Pablo VI, fueron: Cierro los ojos a esta tierra dolorosa, dramática y magnífica tierra.

El creyente acoge con gozo la transformación, la transfiguración de la muerte en vida, en resurrección.

¿Recuerdo yo los tiempos, personas, contenidos estilo y vivencias conciliares?

  1. Un relato teológico.

         El relato de la Trasfiguración no es un alarde –“moda-fashion”-, de prepotencia de Jesús que en el monte Tambor dejó deslumbrado de luz al personal con su rostro y vestidos relucientes.

Este relato es una catequesis, quizás un poema, un modo de expresar el camino que hubieron de recorrer los discípulos de Jesús para llegar a ver en él, en Jesús, a Cristo. Los evangelistas ofrecen una compresión más profunda de Jesús, del Hijo del hombre y terminaron viendo y creyendo en Jesús a Cristo.

  1. Mundo de símbolos

Muchos vieron y conocieron físicamente a Jesús en Nazaret, en Jerusalén, Betania, junto al lago, etc., pero no fueron tantos los que vieron en Jesús, el hijo de María, a Cristo, hijo de Dios.

Apenas un puñado de discípulos, hombres y mujeres, vieron en Jesús a Cristo. “Para andar por casa”: Jesús es el hijo de María, que es Cristo: hijo, expresión de Dios (logos).

¿Cómo iban a ver en Jesús al hijo de Dios (Cristo) si comía con pecadores y pecadoras, publicanos, se saltaba la ley a la torera en beneficio y curación del ser humano, discutía a brazo partido con fariseos, publicanos y eclesiásticos de turno, que volcaba las mesas de los vendedores del Templo?

La Transfiguración es un relato compuesto de elementos simbólicos que recogen el paso, el proceso a la fe de aquellos primeros discípulos, que pasan de ver en Jesús a ver y creer en Cristo. No les fue tarea sencilla pasar de Jesús, un hombre como ellos, a Cristo expresión, hijo de Dios.

         Los creyentes de la iglesia naciente, los evangelios sinópticos (Mc 9, 2-8; Mt 17, 1-8; Lc 9, 28-36) componen este relato para expresar cómo ellos llegaron a la fe en JesuCristo, transfigurando, traspasando de Jesús a Cristo.

         Y este paso lo realizaron y lo expresaron con un “universo” de símbolos”:

+       La montaña es el lugar cercano al cielo donde vive Dios. Jesús está cercano a Dios, es Dios. (Los montes son de gran significado en el mundo bíblico: Sinaí, monte Tabor, monte de las bienaventuranzas, Gólgota, etc.).

+       La nube es la protección de Dios. La nube protegía al pueblo en su marcha por el desierto. La nube es la que “ocultó” a Jesús de la vista de los primeros creyentes (discípulos) en el relato de la Ascensión. Las nubes se rasgaron en el Bautismo de Jesús y se oyó la voz: Este es mi hijo amado… La nube, Dios protege a Jesús. La nube es también símbolo del día final (Parusía): El Hijo del hombre vendrá sobre las nubes… (Mt 24,30).

+       La luz, los vestidos refulgentes son característica (en lenguaje apocalíptico) de Dios, del mismo modo que en el monte Sinaí resplandeció el rostro de Moisés por su cercanía a Dios.

+       Los cielos se abren y se escucha: este es mi hijo amado: escuchadle, como en el bautismo de Jesús.

+       Hagamos tres tiendas: evoca la fiesta judía de las tiendas (Sucot: cabaña). Esta fiesta recuerda a los judíos el Éxodo, los 40 años caminando por el desierto tras la liberación de la esclavitud de Egipto.

Con todo esto, lo que se nos está diciendo en los relatos de la Transfiguración es que Jesús está en Dios, es Dios, protegido por Dios, querido por Dios.

La dimensión histórica de este relato queda absorbida completamente por su significado teológico.

Entre paréntesis y aunque resulte un poco volteriano, muchas personas del mundo del deporte, de la moda, de la política, de la cultura, de la iglesia lo más brillante y espectacular que tienen es la camisa o el uniforme, porque dentro no tienen nada o, si tienen algo, no vale la pena.

         El relato de la Transfiguración es, pues, un mosaico de símbolos de gran significado teológico.

  1. Este es mi hijo amado: escuchadle

Jesús subió al monte con tres discípulos nada más: Pedro, Santiago y Juan, los mismos que le acompañarán en la otra “transfiguración” de Jesús: en el huerto de Getsemaní horas antes de su muerte.

En esa montaña, en la cercanía de Dios, en un clima de oración y contemplación es donde podemos “ver” la manifestación luminosa de Dios en Jesús.

Por otra parte, el relato de la Transfiguración es muy semejante al del Bautismo de Jesús: Este es mi hijo amado: escuchadle.

La experiencia de Cristo es libre. En nuestro pueblo y sociedad posiblemente hoy en día la experiencia de Cristo es minoritaria.

¿A qué puede ser debido que en los dos últimos siglos se haya producido una fuga tan grande de miembros de la Iglesia?

Es un infantilismo más bien fanático pensar que el catolicismo volverá a ser masivo, al menos en los años que nosotros podamos conocer. Quizás podrá darse un catolicismo sociológico y cargado de ritos, pero creyentes en el Señor resucitado no parece que tengamos coraje ni audacia para escuchar y transmitir a Jesús, el Evangelio de Jesús.

En mi opinión habríamos de cambiar una pastoral de sociología religiosa, masiva y de grande números y concentraciones, por una evangelización personal del encuentro con Cristo. (Las masas son siempre muy pasionales y pulsionales, pero inconsistentes y “peligrosas”). Quizás hayamos de vivir a lo “Nicodemo”, al modo de la “samaritana”, de Zaqueo, uno a uno, en el diálogo personal con el Señor, más que en las grandes masas.

Por otra parte, a quien hemos de escuchar es a Cristo el hijo amado.

  1. Vivir es transfigurar la vida

Si somos un poco observadores, nos daremos cuenta de que en la vida cotidiana hay personas e instituciones que “todo lo convierten en algo”, lo transforman o transfiguran. Hay personas que todo lo que tocan, lo transforman en nervios, lo problematizan y lo imponen “manu militari”: sea en la vida familiar, comunitaria, laboral, eclesiástica, etc. Otros, más bien trasfiguran la vida y los problemas en un clima de paz; hay quien transforma la vida, la enfermedad, los problemas en armonía y serenidad.

  • o Hay quien transfigura la guerra en paz, el pecado en gracia, el odio en respeto y, tal vez, amor, la enfermedad en fuente de reflexión y aceptación de la propia finitud, la desesperación en esperanza.
  • o Es también el caso del arte, de la estética: en el fondo es una transfiguración del hierro, de la madera, de la piedra, del lenguaje, de los sonidos y nos transportan un “paso más allá”.
  • o Cuando escuchamos una misa de réquiem, quizás evocando la muerte de los seres queridos, nos transporta, nos transfigura, nos lleva a otras realidades de esperanza, casa del Padre, del cielo, etc.
  • o Un atardecer, un encuentro, una oración pueden transfigurar nuestro ser, nuestra existencia hacia la verdad, la bondad o la belleza.
  • o Nos llegará la noche, la noche de la transfiguración, que decía -y vivió- Pablo VI en sus últimos momentos

         Vivir es transfigurar la existencia, transcenderla.

¿Soy persona que transfigura un nacimiento en la familia, un sufrimiento, que transforma el trabajo, la convivencia? ¿Estaré abierto a la transfiguración de la gran noche de la vida?

Lo contrario de transfigurar, de transcender es la intranscendencia.

  1. Ver a Cristo en la humanidad de Jesús

         Resulta curioso cómo los sectores más conservadores del catolicismo actual van “desempolvando” en la liturgia altares y candelabros dorados, custodias igualmente brillantes, casullas y ornamentos no tridentinos, sino rancios. Y parece que en esos elementos quieren ver a Cristo. Pero eso, en gran parte de los casos es mera quincallería utilizada para afirmar una ideología religiosa ultramontana. En esos brillos no vemos a Cristo.

         ¿Cuándo te vimos hambriento o sediento, enfermos, en la cárcel, etc.?

         Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mi hermanos más débiles. Nosotros vemos, transfiguramos a Cristo para nuestras vidas, cada vez que lo hacemos con uno que sufre coronavirus, o pasan necesidad por el paro, o cada vez que damos de comer a un niño hambriento (misiones). La humanidad de Cristo hoy son los pobres, los marginados, los enfermos, los encarcelados y en ellos veremos a Cristo.

  1. Conocimiento y contemplación

Probablemente los grandes conocimientos que iluminan y guían la existencia no sean los científicos, sino los que provienen de la simbolización de la vida: de los afectos, de la intimidad, de la experiencia estética, del pueblo, de la fe, la contemplación.

Las prisas, el consumismo exacerbado, los fanatismos no crean espacios ni momentos para la contemplación. La tecnología es el queroseno de la ansiedad y angustia. Las cuestiones penúltimas impiden poner la atención, contemplar, en la realidad que nos lleva hacia el infinito.

La superficialidad y la intranscendencia son caminos hacia la nada. La contemplación de lo luminoso del monte Tabor abre vías hacia el ser.

Quien ama la luz y la profundidad de la vida, es alguien cercano a la Transfiguración.

Cuando las cosas no van bien en el ámbito eclesiástico o en el ámbito personal propio, volvamos a los pobres que son la humanidad de Jesús hoy.

Este es mi Hijo amado, escuchadle.

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Hablar desde la eternidad al tiempo real…

Sábado, 27 de febrero de 2021

Del blog de Henri Nouwen:

Hijo-Pródigo-J.-J.-Tissot

La primera vez que vi el cuadro de Rembrandt no estaba tan familiarizado con la morada de Dios dentro de mí como lo estoy ahora. Sin embargo, mi reacción profunda ante el abrazo del padre a su hijo me hizo ver que estaba buscando desesperadamente ese lugar interior donde yo también pudiera ser abrazado como el joven del cuadro. Al mismo tiempo, no podía prever lo que iba a suponer el acercarme más y más a ese lugar. Estoy muy agradecido por no haber sabido de antemano lo que Dios me tenía preparado. Y también agradezco el nuevo sitio que se me ha abierto a través de todo el sufrimiento interior. Ahora tengo una vocación nueva. Es la vocación de hablar y escribir desde ese lugar profundo hacia las otras dimensiones de mí mismo y de dirigirme a las vidas llenas de inquietud de otras personas. Tengo que arrodillarme ante el Padre, apoyar mi oído en su pecho y escuchar sin interrupción los latidos de su corazón. Entonces, y sólo entonces, puedo decir con sumo cuidado y muy amablemente lo que oigo.

Ahora sé que debo hablar desde la eternidad al tiempo real, desde la alegría duradera a las realidades pasajeras de nuestra corta existencia en este mundo, desde la morada del amor a las moradas del miedo, desde la casa de Dios a las casas de los seres humanos. Soy plenamente consciente de la grandeza de esta vocación. Más aún, estoy totalmente seguro de que éste es el único camino para mí. Podría llamársele visión «profética»: mirar a la gente y a este mundo con los ojos de Dios. ¿Es ésta una posibilidad real para un ser humano? Más importante aún: ¿es ésta una opción verdadera para mí? No se trata de una cuestión intelectual. Es una cuestión de vocación. Estoy llamado a entrar en mi propio santuario interior donde Dios ha elegido hacer su morada. La única forma de llegar a ese lugar es rezando, rezando constantemente. El dolor y las luchas pueden aclarar el camino, pero estoy seguro de que es únicamente la oración continua la que me permite entrar allí.

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Henri Nouwen

El regreso del hijo pródigo

hijo-prodigo

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

“El canto del gallo”, por José Arregi

Sábado, 27 de febrero de 2021

9788491096535De su blog Umbrales de luz:

He leído con asombro y pena el ensayo Oilarra kukuruka (El canto del gallo) (Erein 2020), que acaba de publicar Xipri Arbelbide, sacerdote vasco amigo de Heleta (Baja Navarra). Gira en torno a la agonía de la Iglesia católica en nuestro país, y me asombra que el autor le haya puesto ese título, un tanto provocador y desafiante. Xipri, genio y figura hasta el fin. Con 86 años en sus espaldas, ha subido a lo alto de la aguda torre campanil de la catedral de Bayona, a lanzar su kikiriki. Hace falta energía y valor.

Más aun que el asombro, sin embargo, me ha invadido la tristeza desde la primera línea hasta la última, viendo cómo el sonoro canto matutino se transforma en lamento amargo y confuso, en queja sombría, desgarrada. Lo entiendo. Para quien ha soñado con una Iglesia hermosa y triunfal, directiva y multitudinaria, madre y maestra, dueña suprema del bien y conocedora única de la verdad, para quien ha derrochado todas sus fuerzas y capacidades –que no son pocas– en favor de esa Iglesia tanto en el País Vasco como en África, ha de resultar muy doloroso ver cómo, al final de su vida, el edificio que ha querido levantar se resquebraja y se derrumba sin vuelta atrás.

Reconoce Arbelbide que ha escrito el libro con dolores de tripa, y su desorden y contorsiones así lo delatan. ¿Qué es lo que tanto le hiere y revuelve las entrañas? Es la decadencia de la Iglesia, su agonía en este su querido País Vasco y en todas las sociedades modernas: iglesias vacías o cerradas, iglesias sin misas y misas sin fieles, progresiva desaparición del catecismo infantil –¡Ay, el querido catecismo de antaño, donde las verdades de siempre se aprendían para siempre de un modo tan sencillo!–. Todo se fue, se va yendo ante su mirada atónita y amarga. No puede negarlo, pero tampoco puede entenderlo ni aceptarlo, y busca culpables. No es culpa de nadie, amigo Xipri, créemelo. La gente ha abandonado las creencias y prácticas religiosas por la misma razón por la que ya no recurre a las témporas para prever el tiempo ni a las rogativas para remediar la sequía: porque estudian ciencias en la escuela y sobre todo en la Universidad. Y no son por ello ni mejores ni peores. Se les ha cambiado la mente y la visión del mundo, sin más. Tan simple como eso.

Solo que Xipri no lo ve con esos ojos, y es comprensibles sus dolores de tripa. Pero él querría que todos lo padeciésemos como él (p. 136), y eso ya no es correcto. A Jesús de Nazaret jamás le dolieron las tripas –¡Dios nos guarde también a nosotros!– por el éxito o por la decadencia de la institución eclesiástica, por la sencilla razón de que nunca se le pasó por la cabeza institución eclesiástica de ningún tipo.

“¿Cómo es que sucumbe la Iglesia en medio de un pueblo de oro como el País Vasco?”, se pregunta el sacerdote de Heleta, dando rienda suelta a su lamento. “¡Algo hay que no ha ido bien!” (p. 213). Y lleno de confusión e inquietud se interroga: “¿En qué hemos fallado?” (p. 221). Claro que el “hemos” es retórico, pues Xipri no muestra conciencia alguna de haber fallado en nada. El canto del gallo es un largo “Tú pecador”.

Sea como fuere, Arbelbide afirma y reafirma que la Iglesia no decae sino en las sociedades ricas como la nuestra, arruinadas por el consumismo: “Decae en una sociedad que decae” (p. 144). A lo largo y ancho del mundo, en cambio, “ahí la tenemos, más fuerte que nunca” (p. 140), como atestiguan los números, al parecer: “A nivel mundial, el número de católicos va en aumento año tras año, trece millones por año” (p. 153). Pero no dice todo: por ejemplo, que el crecimiento de la población mundial es mucho mayor que el de los adeptos de la Iglesia, y que los musulmanes aumentan más que los cristianos, de donde resulta que, proporcionalmente, la Iglesia en general desciende. A nadie le debiera importar, pero a Xipri sí que le importa, demasiado.

Por eso quiere dejar bien claro –cuanto más lo intenta, menos lo consigue– que el problema no es de la Iglesia, sino de la sociedad que se está muriendo. Que por estar ella misma enferma es por lo que la sociedad rechaza la religión. Por lo tanto, son la sociedad y la cultura las que han de cambiar, no la Iglesia. No sé si él se lo cree de verdad, pero casi nadie se lo creerá.

Arbelbide sabe, además, o cree saber, dónde se hallan las perniciosas raíces del mal que padecen nuestra sociedad y nuestra cultura: el comunismo por un lado, Mayo del 68 por otro. El primer culpable es el comunismo: “¿No será que hemos creído más en la política y en el marxismo que en Jesús”? (p. 221). Cuando tantas comunidades cristianas tomaron en serio el análisis y la utopía marxista, “la religión comenzó a convertirse en política” (p. 167), dice Xipri, como si pudiera haber una religión que no fuese política en el mejor o en el peor sentido. ¿Cómo puede pensarlo un discípulo del rebelde Jesús? Xipri va más allá y asegura: “no fue la Iglesia la que se apoderó del marxismo, sino el marxismo el que se apoderó de la Iglesia” (p. 138). ¿El marxismo se habría apoderado también de Jesús? ¿Acaso sus Bienaventuranzas no están más cerca de la utopía de Marx que de los dogmas, cultos y códigos canónicos de la Iglesia?

Mayo de 68 es el segundo gran culpable. “Prohibido prohibir”, proclamó en las calles de París. Todo es libre. Los Diez Mandamientos, rígidos y desfasados, se resumen ahora en tres placenteros paraísos de libertad: sea, sex and sun (p. 212) (mar, sexo y sol), y en tales paraísos no cabe obviamente la Iglesia, como si los humildes feligreses y los grandes clérigos vivieran, como ángeles, sin mar ni sexo ni sol. Consumismo, sexismo, libertinaje… son las graves enfermedades de nuestro mundo poscomunista y poscristiano. La Iglesia, en cambio, es impoluta y limpia dondequiera que se encuentra. Pero vamos a ver: ¿acaso esos males y tantos otros no se han desarrollado precisamente en el seno de una sociedad milenariamente cristiana bajo la guía segura de la jerarquía? No nos lavemos ahora las manos, como Pilato.

“De contestación en contestación, quita esto, quita aquello, [la Iglesia] se quedó vacía” (p. 58): así resume Arbelbide su particular análisis histórico, olvidando por completo al contestatario Jesús. Por eso no puede tolerar que, en la diócesis de Bayona, muchos cristianos y sacerdotes se hayan mostrado críticos con su obispo Marc Aillet, reconocido ultraderechista tanto religiosa como políticamente. En la primera línea del primer párrafo del primer capítulo del libro empieza la confesión del “Tú pecador”: dura e injustamente, denuncia a 60 sacerdotes vascos y bearneses de su diócesis, hasta el punto de calificarlos de intolerantes, por la declaración crítica (“documento de Mourenx”) que publicaron en 2017 sobre su obispo. Se queja Xipri de que no hayan firmado ninguna declaración para denunciar la decadencia de la Iglesia, “siendo éste el problema fundamental” (p. 135). Si estuviera en el lugar del obispo, nos asegura, respondería al sacerdote contestatario con la siguiente pregunta: “¿A dónde has traído a la Iglesia con ese tu método? ¿Acaso quieres que sigamos tu mismo camino y que siga cayendo todavía más bajo?” (p. 116). En efecto, hacer que la Iglesia caiga y se vacíe: “Ese ha sido el sueño de algunos hace medio siglo” (p. 117). Una puñalada cruel e injusta al corazón de quienes tan fielmente han dedicado su larga vida al servicio de las comunidades cristianas.

Dolores de tripa, búsqueda de culpables y denuncias, en todo se trasluce el deseo obsesivo de Xipri: que se llenen las iglesias y aumenten los sacerdotes. “La iglesia sin sacerdote no es sana”, escribió una vez en la revista HEMEN. De modo que el número de sacerdotes reflejaría el nivel de salud de la Iglesia. Habríamos, pues, de felicitarnos de que, tras décadas de descenso, los sacerdotes vuelven a aumentar de la mano del obispo Aillet. A Xipri le gusta ofrecer cifras y comparaciones para consolidar su modelo de Iglesia extremadamente clerical. Basten dos ejemplos: cuando Aillet se hizo cargo del obispado de Bayona en 2008, había un único seminarista en la diócesis; diez años después (2018), eran 30 (la mitad procedentes de África, eso sí; solo que no dice que hoy no quedan más que 4 seminaristas en toda la diócesis…); en los últimos 8 años se han ordenado 11, frente a los 5 de la década anterior. Ese es, dice el sacerdote de Heleta, “el lado optimista”. Su mejor esperanza está en el aumento del número de sacerdotes.

Tal esperanza fundada en la Iglesia clerical le era absolutamente ajena a Jesús de Nazaret, el profeta laico, el profeta herético revolucionario, que fue condenado y muerto por haber hecho frente al templo y al clero. Pero su aliento vital, hecho uno con el aliento de todo viviente que renueva todas las cosas, sigue vivo más allá de todas las religiones, iglesias y dogmas. El movimiento de Jesús surgió de una transformación, para vivir en permanente transformación y ser transformadora, para perderse como la semilla en la tierra y la levadura en la masa, para ser del todo en todo perdiéndose por el bien de todo. Esto merecería otro canto de gallo, pero no sé si están los tiempos para ello.

Aizarna, 14 de febrero de 2021

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad , ,

El discurso transfóbico, el verdadero caballo de Troya del feminismo

Sábado, 27 de febrero de 2021

LAS-PERSONAS-TRANS-NO-SON-PELIGROSAS_DSC_2507-1000x500Este artículo fue publicado y luego censurado en el medio mexicano Milenio por la presión transfóbica.

Por Laurel Miranda

Si eres feminista y no plantas cara a quienes en nombre de este movimiento político violentan a personas trans y no binarias, temo decirte que se llama complicidad. Del mismo modo en que hablamos del pacto patriarcal para denunciar la complicidad entre hombres, así como su silencio o pasividad ante los actos misóginos de sus congéneres, podemos y debemos hablar también de aquellas mujeres cisgénero feministas que deciden pasar de largo los actos transfóbicos de sus presuntas compañeras de lucha.

Qué tan lejos hemos dejado avanzar la transfobia en México que ahora se convoca a “marchas feministas” ya no para luchar a favor de los derechos de las mujeres, sino para impedir que las poblaciones trans accedan a ellos. Esto es precisamente lo que está ocurriendo en lugares como Puebla, donde un colectivo de feministas radicales ha tomado como su principal objetivo impedir que se apruebe la Ley Agnes, una iniciativa con la que las personas trans podrían ver reconocida su identidad sexogenérica mediante un trámite administrativo. En el Estado de México ocurre algo similar, pues otro colectivo ha hecho un llamado para que la marcha del 8 de marzo sea “contra el borrado de las mujeres”.

¿Cuáles mujeres?

¿A qué se refiere este presunto borrado de mujeres?, ¿cuáles mujeres?, ¿blancas, racializadas, pobres, trabajadoras sexuales, trans…?, ¿cómo podría borrarse a más de la mitad de la población mundial? Bien, pues del mismo modo en que construcciones discursivas como “ideología de género” o “lobby gay” llegaron con fuerza desde los sectores más conservadores de la sociedad para reprimir a la diversidad sexogenérica, ahora nos enfrentamos al presunto “borrado de mujeres”, una idea que (aparentemente) no es impulsada ni por la iglesia ni por la ultraderecha, sino por voces feministas de periodistas, escritoras e intelectuales, tales como la ex diputada del partido español PSOE Ángeles Álvarez, la antropóloga y académica mexicana Marcela Lagarde o la creadora de Harry Potter, J.K. Rowling.

La lucha contra el “borrado de mujeres” se ha erigido para impedir que en países como España, Reino Unido (y ahora México) entren en vigor leyes que permitan el reconocimiento de las identidades sexogenéricas de las personas trans y no binarias mediante trámites administrativos y ya no a través de juicios o certificaciones de género, para las que se necesitan acompañamientos psicológicos o psiquiátricos, así como tratamientos hormonales, los cuales han contribuido históricamente con la patologización de las personas trans.

En España, por ejemplo, Ángeles Álvarez y el sector transexcluyente del feminismo español, consideran que de aprobarse la Ley Trans, ésta pondría en peligro la representación de las mujeres –de nuevo: ¿qué mujeres?– en los distintos ámbitos de la vida pública como la política, deportes, espectáculos, etcétera. El argumento de Álvarez se desbarata cuando constatamos en las estadísticas que las poblaciones trans somos minoría en el mundo, y sin embargo con un alto índice de crímenes de odio en nuestra contra, una alta tasa de suicidios y una esperanza de vida reducida. En contraste, son contados los casos de personas trans en las esferas antes descritas, y aún así se emplean de forma sensacionalista, particularmente en el mundo de los deportes, para acusar que su presencia pone en peligro la posibilidad de victoria de las “mujeres biológicas” (sic).

Me parece increíble que en pleno 2021, luego de décadas y décadas de feminismos y estudios de género, frases como “mujeres biológicas” y “hombres biológicos” (sic) sigan siendo empleadas como argumentos para descartar la legitimidad de las identidades trans y para enarbolar abiertamente una lucha en contra de nuestros derechos más básicos: identidad, libre desarrollo de la personalidad, a la no discriminación, acceso a la educación y a un trabajo digno.

TransRights

Y es que más que estar en contra del “borrado de las mujeres”, las voces transexcluyentes están en contra de la categoría género y a favor de la reivindicación de la realidad material del sexo como factor único y decisivo para determinar quién sí y quién no es mujer; se trata, pues, de una postura esencialista contra la que, de hecho, el feminismo lleva años luchando. Consideran, además, que de su realidad sexuada deriva una “opresión primaria”, con lo que universalizan las experiencias de todas las mujeres y dejan de lado aspectos de la identidad como raza, clase u orientación sexual, que en el caso de algunas mujeres se trata del factor principal de la opresión en que viven.

”Hay mujeres que son negras, mujeres que son lesbianas, mujeres que son trans y mujeres pobres. No sólo sufren discriminación por ser mujeres, sino por su raza, su género o su situación socioeconómica (…) El feminismo está en contra de la opresión de género y la explotación, si hay mujeres afectadas por el racismo o por la homofobia o por la transfobia, luchar contra eso es parte de la liberación”, señala Reni Eddo-Lodge, feminista y periodista británica.

Es debido a la particularidad de nuestras realidades y las distintas violencias que nos atraviesan, que me parece necesario ser sincera y señalar que en esta ocasión hablo de lo peligroso que es el discurso transexcluyente para las mujeres trans; sin embargo, me gustaría subrayar que éste atenta también contra otras posibilidades de vida: hombres trans, por ejemplo, a quienes llaman “hermanas” si deciden detransicionar, o traidorAs y “lesbofóbicas” si deciden mantenerse firmes en su transición de género. Basta con ver la violencia con que se lanzan contra hombres trans que, en tanto tienen también la capacidad de gestar, han acudido a marchas a favor de la despenalización del aborto.

Como señalan Gracia Trujillo y Moira Pérez, “con frecuencia se resalta del feminismo TERF su oposición a incorporar a las mujeres trans dentro del movimiento de mujeres (o del colectivo mismo). Sin embargo, se trata en realidad de un feminismo excluyente en términos amplios, que se opone, desde el privilegio, a distintas formas de autonomía decisional, autonomía corporal, al derecho a la identidad, al derecho a una vida libre de violencia… El movimiento feminista excluyente es contrario a muchas formas de existencia: no solo de todo el espectro de personas trans y no binarias, sino también de las trabajadoras y trabajadores sexuales o de cualquier persona que recurra a la gestación por sustitución, entre otros. En el caso de estos dos últimos, el trabajo sexual y la gestación por sustitución se entienden en todos los casos como violencias contra las mujeres. Este análisis no se ajusta a la realidad, obtura el avance de derechos para las personas directamente involucradas en estas prácticas y las sitúa en posiciones de víctimas pasivas sin, por otra parte, escucharlas”.

El peligro de este discurso no radica únicamente en su lucha por restringir derechos, sino también en su función como caldo de cultivo para reforzar estigmas y prejuicios en contra de nuestra comunidad. Ahí tenemos, por ejemplo, el caso reciente de las pintas que manifestantes transfóbicas realizaron para posicionarse en contra de la Ley de Identidad de Género y que, sin embargo, fueron atribuidas por medios locales a personas trans. Al final del día la construcción discursiva y mediática que se hace de nuestras identidades, que nos asocia con lo anormal, lo fuera de lugar, lo iracundo, alimenta también los crímenes de odio en nuestra contra, particularmente los transfeminicidios.

En el contexto actual, no suscribir el discurso transfóbico o desmarcarse de él no es suficiente: también hay que posicionarse en su contra. Por ello aplaudo a la colectiva Dignas Hijas, que desde agosto del año pasado y luego de visualizar la forma en que el feminismo está siendo instrumentalizado con fines transfóbicos lanzaron la iniciativa #NoEnNuestroNombre para subrayar que “los derechos de las personas trans son derechos humanos, no una amenaza”.

Queridas aliadas, queridas feministas cisgénero, si desean identificar cuál es el caballo de Troya en su movimiento, les invito a analizar qué discurso se aproxima más al de la ultraderecha. ¿Es acaso el que lucha por los derechos y digna existencia de las personas trans o el de sus “hermanas” abolicionistas, que ven un peligro en la otredad? No nos equivoquemos, que se frenen las leyes que permiten el reconocimiento de las identidades sexogenéricas no va a lograr que haya menos personas trans, sólo repercute en que nuestras vidas sean más difíciles y tengamos un acceso limitado a nuestros derechos.

En este momento la avanzada va contra personas trans y trabajadoras sexuales, pero de continuar con la tibieza, la factura también les alcanzará a ustedes. No al pacto (cis)patriarcal.

Fuente Agencia Presentes

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La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprueba la histórica ley de igualdad, que prohíbe discriminar a las personas LGTBI. Es ahora el turno del Senado

Sábado, 27 de febrero de 2021

Manifestacion_gay_proximidades_Capitolio_2009La Cámara de Representantes de Estados Unidos ha aprobado, por 224 votos a favor (tres de ellos de representantes republicanos, el resto demócratas) y 206 en contra (todos republicanos) la Ley de Igualdad («Equality Act»), una ley que consagra el principio de no discriminación por razones de orientación sexual e identidad de género en ese país, y lo que es más importante, modifica una serie de importantes leyes para garantizar su implementación práctica en materia de empleo, vivienda, crédito, educación o servicios públicos. La ley, cuya aprobación definitiva se consideraría histórica, queda pendiente de lo que suceda ahora en el Senado, donde los demócratas disponen de una mayoría muy justa, lo que les obligará, si realmente quieren aprobar la ley, a activar la denominada «opción nuclear» en materia legislativa para permitir la aprobación por un solo voto de diferencia.

Hacía años que la situación política en Estados Unidos no era tan favorable a la aprobación de leyes en favor de los derechos LGTBI: con un presidente y una vicepresidenta recién elegidos dispuestos a promoverlas (y sobre todo a no vetarlas) y una mayoría demócrata en las dos cámaras del Congreso. Hay que remontarse a los dos primeros años de presidencia de Barack Obama para encontrar un escenario así, con la diferencia que  por aquel entonces Obama no estaba tan comprometido con los derechos LGTBI como sí lo están ahora Joe Biden y Kamala Harris. De hecho, bajo la presidencia de Obama el primer intento de sacar adelante una ley de este tipo no tuvo lugar hasta 2015, año en el que los republicanos controlaban las dos cámaras del Congreso. No fue, de hecho, hasta mayo de 2019 cuando la Equality Act obtuvo por primera vez el respaldo de la Cámara de Representantes, ya bajo control demócrata, pero el dominio republicano del Senado hizo imposible su aprobación definitiva. Sobra decir que el proyecto contaba además con la oposición del entonces presidente, Donald Trump.

Una situación que ha dado un giro de 180 grados tras las elecciones presidenciales y legislativas del pasado noviembre. Sin embargo, solo hay garantías de un escenario favorable durante dos años más: en noviembre de 2022 volverán a celebrarse elecciones legislativas y se renovarán la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. En ese momento, los republicanos pueden hacerse de nuevo con el control de alguna o de las dos cámaras, cerrando de nuevo la vía legislativa en lo que al avance de los derechos LGTBI se refiere.

Por eso es tan importante que la Equality Act se apruebe cuanto antes. Una ley que consagrará el principio de no discriminación por razones de orientación sexual e identidad de género en todos aquellos aspectos que dependen del nivel federal de la administración, algo que hasta la fecha ha sido imposible por vía legislativa, siendo los tribunales los que de una forma u otra han impulsado (o frenado) dicho principio. El ejemplo más reciente, en esta ocasión en un sentido favorable, tuvo lugar el pasado mes de junio, cuando el Tribunal Supremo de los Estados Unidos declaró ilegal la discriminación en el trabajo por orientación sexual o identidad de género por 6 votos contra 3.

Si la Equality Act es aprobada por el Senado y el presidente Joe Biden la rubrica, este principio se hará extensivo no solo al trabajo, sino a otros aspectos fundamentales de la vida cotidiana, como el acceso a la vivienda, el crédito bancario, la educación, el uso de espacios públicos, la prestación de servicios públicos, el desarrollo de programas financiados con fondos federales o la institución del jurado. Para ello, la ley detalla en su articulado una serie de reformas a leyes ya vigentes, incluida la Ley de Derechos Civiles de 1964, la Ley de Vivienda Justa, la Ley de Igualdad de Oportunidades de Crédito, la Ley de Selección y Servicios de Jurado y varias leyes relacionadas con el empleo dependiente o relacionado con la administración federal. La ley también será de aplicación en aspectos relacionados con el servicio prestado por tiendas minoristas y otros servicios privados regulados por la reglamentación federal. Puedes acceder al texto del proyecto de ley en este enlace.

¿De qué depende la aprobación por el Senado?

Una vez que la Equality Act ha sido aprobada por la Cámara de Representantes, es ahora el turno del Senado, donde demócratas y republicanos están empatados a 50 senadores cada uno. Los demócratas cuentan, eso sí, con el voto de calidad de la presidenta del Senado, capaz de deshacer el empate, y que no es otra que la vicepresidenta, Kamala Harris. Sin embargo, no es todo tan sencillo. La actual reglamentación del Senado obliga a que, para cerrar el trámite de una nueva ley, el proyecto en discusión cuente con una mayoría de 60 votos, no de 50+1. Mientras no se disponga de dicha mayoría, los que se oponen a la ley pueden prolongar sine die la discusión (mecanismo conocido como «filibusterismo»). El Senado puede modificar dicha reglamentación por 50+1 votos, pero en este caso sería necesario el voto unánime de todos los demócratas, algo que hoy por hoy no parece asegurado (hay al menos dos senadores demócratas, el senador por Virginia Occidental Joe Manchin y la senadora por Arizona Kyrsten Sinema, que se oponen a derogar la norma procedimental que permitiría a los republicanos ejercer el filibusterismo.

En próximas semanas veremos hasta qué punto las convicciones de los demócratas son suficientemente sólidas en materia de igualdad como para poner fin al filibusterismo legislativo, dado que parece altamente improbable que diez senadores republicanos se unan a los demócratas para aprobar la Equality Act por 60 votos. Cabe recordar, en este sentido, que los republicanos no tuvieron problema alguno en activar en 2017 la «opción nuclear» y poner fin a la posibilidad de filibusterismo cuando de elegir a los jueces del Tribunal Supremo propuestos por Donald Trump se trató. Y ya antes, en 2013, los propios demócratas habían hecho lo mismo con la confirmación por el Senado de otros nombramientos judiciales.

De lo que no cabe duda es de que si la Equality Act es aprobada por el Congreso, Joe Biden la firmará. Así lo dejaba muy claro en su perfil de Twitter, en el que el presidente de Estados Unidos animaba a los senadores a aprobar la ley haciendo alusión al aspecto sobre el que más ruido están haciendo sus opositores: los derechos de las personas trans (¿nos suena en España, verdad?). «Los derechos trans son derechos humanos, y la Cámara de Representantes lo ha dejado claro hoy aprobando la Equality Act. Es la hora de que el Senado haga lo mismo», tuiteaba Biden:

Fuente Dosmanzanas

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Ataque homo-odiante a un activista de Dolores (Provincia de Buenos Aires): “Te pegamos por puto”

Sábado, 27 de febrero de 2021

herido-934x467Por Verónica Stewart

El pasado domingo 14 de febrero, Cristian Leonardo Guevara (33) fue víctima de un ataque homoodiante en la ciudad de Dolores, en la Provincia de Buenos Aires. Tras ser arrojado al suelo y golpeado repetidas veces, Cristian fue al Hospital San Roque, donde los médicos determinaron que había sufrido lesiones leves. Por lo tanto, esa fue la carátula – la de lesiones leves – que recibió la causa cuando se acercó a la comisaría a hacer la denuncia. La misma se encuentra radicada en la fiscalía N° 5 – UDT, especializada en violencia de género.

Cristian había acompañado a la prima a buscar a su hija a un cumpleaños. Lo primero que les llamó la atención fue la cantidad de gente. Cuando llegamos al lugar, nos encontramos con que había más de 150 personas”, explicó a Agencia Presentes. “Era una fiesta clandestina”. Cristian se acercó a la casa para buscar a Ludmila, la hija de su prima. Sin embargo, lo detuvieron a los pocos pasos; “vos no podés estar acá, vos sos puto”, le dijo el dueño de casa junto a su familia y un grupo de invitados. Cristian contestó que no venía con intenciones de pelear, y salió a esperar a Ludmila afuera.

No fue suficiente. Por más que Cristian intentara alejarse, sus agresores, A. N. y J. G. lo persiguieron. Finalmente, le pusieron la traba y lo arrojaron al piso. “Lo primero que hicieron fue darme una patada en la cabeza que me torció los anteojos”, contó Cristian. “Me golpearon en el piso y me gritaron ‘puto’. Les dije ‘¿qué pasa, por qué me pegan? Por favor, no me peguen, yo no soy violento’ y me contestaron ‘por puto’”. La golpiza continuó hasta que se acercaron su prima y un par de invitados más de la fiesta a tratar de detenerla, entre ellos una ex alumna de Cristian. Cuando logró levantarse, corrió hacia su auto. Uno de sus agresores lo persiguió y le dijo “tomatelas ya porque rompemos el auto.” Cristian se subió y arrancó.

“Di la vuelta a la manzana, estacioné el auto y llamé al 911. Pasaron diez, quince minutos. Volví a llamar, pasaron otros diez, quince minutos. Volví a llamar por tercera vez”, explicó Cristian. El patrullero nunca apareció. Tras reencontrarse con su prima y la hija de ella, fue al hospital y luego a la Comisaría de la Mujer y la Familia a hacer la denuncia. “La subcomisaria me dijo que no quería que el caso tuviera tanta visibilidad porque la fiesta clandestina nunca fue clausurada”, dijo Cristian. “Siguieron hasta las ocho, nueve de la mañana, siguieron mientras me habían golpeado y yo me había ido muy mal”. Ahora, la subcomisaria lo llama todos los días para ver cómo está y para preguntar si los agresores pasaron por su domicilio.

Desde la policía de Dolores, le ofrecieron un botón antipánico y se acercaron a su casa con un patrullero, pero con el paso de los días, dejó de contar con cuidado policial constante. “Ahí empecé con los ataques de pánico. Llevo cuatro, cinco días sin comer porque rechazo la comida, y siento desgano. Siento que incomodo a los demás y que no puedo ser yo”, dijo. En el trabajo, le otorgaron una licencia por diez días debido a las secuelas que dejó el ataque.

LGBT Dolores: Red de contención

Cristian es el fundador de la agrupación LGBT Dolores, que lo acompañó en todo momento. “Decidimos apoyarlo en nuestras redes sociales, tanto en las de la organización como en nuestras cuentas personales” contó Joaquín Caimi, miembro de la organización desde el año pasado, a Presentes. Además de esta difusión y del acompañamiento tanto físico como virtual que puedan hacer, la agrupación no tiene herramientas para hacer mucho más. “No contamos con ayuda de ningún lado. Todo lo que podemos llegar a dar, si es material, sale de nuestras casas. Lamentablemente, tampoco contamos con un espacio para albergar a chicxs que sufren todo tipo de violencias”, explicó Joaquín.

Sin embargo, la visibilización no es poca cosa. Joaquín asegura que en una ciudad como Dolores, donde sigue siendo difícil para el colectivo LGBT vivir tranquilo, la difusión de casos como los de Cristian es la clave para cambiar esa mentalidad. “Dolores es una ciudad muy cerrada, conservadora y que discrimina muchísimo”, dijo. “Se dan a conocer muy pocos hechos de discriminación, pero si no los visibilizamos siguen pasando desapercibidos. Visibilización es igual a importancia. Y si la gente no quiere adaptarse, les vamos a ganar por cansancio y se van a acostumbrar a ver los colores del orgullo por todos lados”, agregó.

Por su parte, Cecilia Coronel, integrante de la organización Mujeres y Diversidades Dolorenses, que también se hizo presente durante el acompañamiento a Cristian, destaca la importancia de la organización colectiva, transversal y horizontal. “Las acciones en la calle y las redes sirven para decirle al Estado que lxs estamos observando, que tenemos propuestas y que vamos por todo”, dijo a Presentes.

Crímenes de odio

Según el informe semestral publicado por el Observatorio de Crímenes de Odio LGBT de los 69 crímenes de odio perpetrados desde el 1 de enero hasta el 30 de junio de 2020, el 16% fueron contra varones gays cis, mientras que el 54% del total corresponden a “lesiones al derecho a la integridad física, es decir violencia física que no terminó en muerte.” Dentro de estas lesiones, el 28% tienen como modalidad a los golpes. Es la segunda modalidad más común, precedida solo por la manifestación de la ausencia estatal (35%).

El informe también destaca que “en cuanto al vínculo de las víctimas de los crímenes de odio con los agresores particulares, en el 29% de los casos los agresores son vecinos/as o personas conocidas por ellas. En segundo lugar, el 26% corresponde a personas desconocidas por las víctimas”. Esto quiere decir que tanto como un cuarto de las víctimas fueron agredidas por desconocidos exclusivamente por su orientación sexual o su identidad de género.

El crimen homoodiante que sufrió Cristian se engloba dentro de la mayoría en tres características: la localidad geográfica, el lugar físico donde ocurrió el ataque y la edad de la víctima. Tanto como el 42,3% de las víctimas tiene entre 30 y 39 años. Además, la provincia de Buenos Aires fue el escenario de la mayor cantidad de crímenes de odio LGBT en la primera mitad del 2020 con el 35% de los mismos. Por último, el ataque fue llevado a cabo en la vía pública, como sucedió en el 49% de los casos.

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Fuente Agencia Presentes

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , ,

La Fiscalía Provincial de Madrid y la jueza se oponen a reabrir el caso de la muerte de Cristina La Veneno

Sábado, 27 de febrero de 2021

1362740_1Tanto la Fiscalía como la titular del juzgado de instrucción número 53 de Madrid se oponen a reabrir la causa por la muerte de Cristina Ortiz «La Veneno», que falleció a principios de noviembre de 2016 tras sufrir una caída en su domicilio que le ocasionó un grave traumatismo craneal. Aunque el informe de la autopsia practicada en su día a Cristina concluyó que la fatal caída se debió a un accidente doméstico, sus familiares nunca creyeron esta versión, y aún hoy siguen tratando de reunir pruebas que demuestren que su muerte pudo producirse de forma violenta, ya que su cuerpo presentaba numerosos hematomas y golpes, y sosteniendo que la investigación policial fue chapucera y que su entonces compañero sentimental pudo tener algo que ver con lo ocurrido.

Allá por la primavera de 1996, la almeriense Cristina La Veneno se convertía en todo un fenómeno televisivo (y un ejemplo de visibilidad trans en tiempos difíciles) tras ser descubierta por una reportera del programa Esta noche cruzamos el Mississippi en el madrileño Parque del Oeste —donde entonces ejercía la prostitución—. Pero su personalidad arrolladora se apagó para siempre el 9 de noviembre de 2016, cuando Cristina fallecía, a los 52 años de edad, debido a una caída en su domicilio del madrileño barrio de Tetuán, y tras permanecer algo más de tres días en coma en la UCI del Hospital Universitario La Paz de Madrid.

La primera autopsia, realizada a los pocos días de su fallecimiento por el médico forense adscrito al juzgado de guardia que investigó su muerte, concluyó que la fatal caída se debió a un accidente doméstico. Asimismo, el informe forense recogía que Cristina murió «por un fracaso visceral multiórganico con septicemia y hemorragia menigo-encefálica», y que no existía en su cuerpo ninguna lesión de lucha o defensa que pudiera hacer pensar en un escenario violento como causa del fallecimiento.

Desde un primer momento, se barajaron distintas hipótesis sobre lo ocurrido. Algunos apuntaban a un posible suicidio, pues aunque poco a poco estaba volviendo al ruedo mediático, la existencia cotidiana de Cristina era bastante desdichada y la artista había intentado quitarse la vida en varias ocasiones —en el informe policial constaba que la artista podría haber ingerido alcohol y medicamentos poco antes de la caída, y que ese hecho podría guardar relación con el posterior golpe—. Otros, hablaban de un posible ajuste de cuentas por los detalles que habría revelado en su libro de memorias, ¡Digo! Ni puta ni santa: las memorias de La Veneno, escrito por la periodista Valeria Vegas. Y hay quien incluso ponía en el punto de mira a la persona que encontró su cuerpo malherido: Alín Bogdan, un joven chapero rumano con quien La Veneno mantenía una complicada relación desde 2014 —curiosamente, el día anterior a la caída, Cristina llamó a la Policía, acusándole de amenazas de muerte—.

Sea como fuere, las conclusiones del forense que realizó la autopsia de Cristina no convencieron nunca a su familia, que sospechaba que la causa de la muerte había sido violenta, pues el cuerpo de la almeriense presentaba diversos hematomas y golpes por las piernas, los pies y la cabeza. No en vano, aquellas dudas les llevaron a solicitar un nuevo examen visual del cuerpo, que acabó permaneciendo en la morgue del Tanatorio Norte de Madrid durante más de cuarenta días. Finalmente, en diciembre de 2016, la madre de Cristina, apoyada por varios de sus hijos, dio la orden de realizar la incineración de sus restos. A continuación, las cenizas de la artista —que se convirtió en la personalidad patria más buscada en Google en 2016 por los españoles y hoy cuenta con una placa en homenaje a su figura— fueron repartidas entre el madrileño Parque del Oeste, tal y como ella quería, y Adra, su localidad natal.

Desde entonces, algunos de los familiares de La Veneno no han cejado en su empeño por aclarar las circunstancias en que se produjo su muerte. Les parecía, cuando menos, sospechoso el hecho de que el cuerpo de Cristina —que fue encontrada en su domicilio con un fuerte golpe en la cabeza e inmediatamente perdió la consciencia y fue trasladada al hospital, donde fue intervenida de inmediato por una hemorragia cerebral secundaria al traumatismo— presentase tantos hematomas. También les escamaba que el caso de su muerte se cerrase tan solo nueve días después de su fallecimiento —amén de una investigación policial algo chapucera— y que su pareja en ese momento no fuese debidamente interrogado.

Según la versión ofrecida por Alín, Cristina «se caía muchas veces», lo que justificaría aquellos moretones. «Se había tomado unas pastillas y estaba durmiendo en el sofá. Estaba tranquila. Yo me fui a la calle. Cuando volvía a subir tenía un paquete de tabaco comprado y una botella de whisky vacía. Se la había tomado entera de un golpe. Volví a bajar a la calle porque pensé que estaba dormida. Cuando subí me la encontré sangrando», contaba Alín en una entrevista concedida a El Español.

La Fiscalía descarta ahora el homicidio

Hace apenas unos días, la Fiscalía Provincial de Madrid impugnaba el recurso presentado por la representación legal de la familia de La Veneno contra el auto que denegaba la apertura de nuevas actuaciones para investigar la causa de su fallecimiento. «En el último informe aportado por un perito de parte no se desprendía ningún indicio nuevo acerca de la presunta muerte violenta de la actriz que no se hubiera valorado antes», rezaba el comunicado emitido por la Fiscalía.

Además, el ministerio público alega que tanto el informe de la autopsia de Cristina como la investigación policial que se realizó «ya descartaron la existencia de un presunto delito de homicidio». Asimismo, señala que la petición de reapertura se basa en un informe pericial aportado por la acusación particular que se basa en el análisis de unas fotos «tomadas sin consentimiento en el hospital» y que constituyen una «reinterpretación de datos ya existentes sobre un suceso acaecido hace más de cuatro años». Al poco, la titular del juzgado de instrucción número 53 de Madrid, Mónica Aguirre de la Cuesta, rechazaba igualmente el recurso de reforma interpuesto por la familia de Cristina contra el cierre de la causa por el fallecimiento de la artista, emitiendo para ello un auto que se apoya en el informe de la Fiscalía de Madrid.

Aun así, Óscar Tarruella —criminólogo contratado por la familia de La Veneno para investigar su muerte— ya ha comentado a través de las redes sociales que no piensan darse por vencidos. «La resolución será objeto de Recurso de Apelación ante la Ilustrísima Audiencia Provincial de Madrid por cuanto a nuestro juicio existen testimonios y documentos que acreditan que Cristina tenía diferentes lesiones en su cuerpo compatibles con agresión previa, además de constar que el piso de Cristina había sido alterado a la llegada de los Agentes policiales, pues se les avisó con varias horas de retraso de lo ocurrido, tiempo durante el cual el piso estuvo abierto. Entendemos, dentro del absoluto respeto a las resoluciones judiciales, que un Informe Forense puede ser rebatido con posterioridad, igual que es rebatida una resolución judicial», rezaba un comunicado compartido en su perfil en Twitter.

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De la cabeza al corazón

Viernes, 26 de febrero de 2021

Del blog Amigos de Thomas Merton:

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“Nosotros racionalizamos y verbalizamos en exceso. Estamos acostumbrados a hacerlo por el tipo de educación que hemos recibido. Tarde o temprano, en la vida que llevamos, cada uno de nosotros comprende que debe explorar a fondo, más allá de la superficie de las cosas. Pero hay quienes nunca lo hacen, quienes se quedan estancados en el nivel de lo racional. Se aferran a esa forma de meditación racional y no se sueltan de ella porque de otro modo no se sienten seguros.

 Las cosas tienen necesariamente que descender «de la cabeza al corazón». Esta es una expresión más o menos consagrada. Si para ti una cosa no se convierte realmente en una segunda naturaleza, esa cosa sigue siendo solo una idea. Esto es aplicable también a las cosas que vienen del exterior. Adoptar las normas sociales, o las normas ajenas, o las normas de la autoridad, es alienante. Se puede hacer y está bien. Pero no nace del corazón. Es el caso de muchos buenos religiosos que observan todas las reglas, pero esta observancia nunca tiene demasiado valor. Ellos están convencidos y son sinceros. Sin embargo, dales una oportunidad, y harán algo completamente contrario, siempre y cuando no esté previsto por una regla particular.

Es como tocar el piano. Cuando nace de lo profundo del ser, la persona se sienta y toca. Otros se preocuparán por el estilo y la técnica y lo que pueda opinar el maestro. También en esto se trata, simplemente, de hacer lo que se está haciendo“.

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Thomas Merton

Los manantiales de la contemplación

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Aprender en la pandemia

Viernes, 26 de febrero de 2021

_114212396_gettyimages-1214557360Pedro Zabala
Logroño.

ECLESALIA, 15/02/21.- Estas reflexiones me han brotado después de participar en una tertulia virtual con un grupo de nuestra Comunidad de la Esperanza y de escuchar una videoconferencia del jesuíta Rodríguez Olaizola. No podemos evitarlo. Vivimos, oímos, vemos, hasta tocamos esta atmósfera provocada por ese bichito, procedente de China, que domina el planeta. Pandemias ha habido siempre, más o menos globales, que han asolado a la humanidad.

¿Qué ha ocurrido para que ésta alcance tal magnitud en nuestra conciencia? Primero: Está afectando a nuestro orgulloso Occidente. Segundo: La globalización económica, con el trasiego constante y rápido de mercancías y personas de unos países a otros. Y tercero: Las interconexiones mediáticas instantáneas, las tradicionales más las redes sociales, que han hecho del globo terráqueo una aldea global.

Frente a esta situación, se están dando dos respuestas opuestas, igualmente perniciosas en sus efectos. La primera, la de los negacionistas: la pandemia no existe, es un bulo creado por ciertos poderes ocultos para aumentar su dominio sobre nosotros. La segunda es la de quienes se han hundido en un pavor extremo, en el que piensan que no hay nada que hacer; por lo que o disfrutamos a lo loco cada minuto de la existencia que nos quede o nos encerramos en la depresión más amarga.

Claro que cabe un respuesta más humana y esperanzada. Ver la crisis como una oportunidad. Para ello, aprovechando el confinamiento de tantas horas en nuestras casas, hemos de empezar por frenar. Iniciar un proceso de pensamiento sobre nuestra propia existencia y el sentido de nuestra vida.

Hemos de reconocer que, a pesar de los avances tecnocientíficos, somos seres frágiles, extremadamente vulnerables. Y que la muerte, la mía y la de los míos, forma parte de la existencia humana. Tenemos fecha de caducidad, aunque ignoremos cuál sea.

Nuestra inmovilidad no ha de impedirnos ser peregrinos de nuestro interior. Ahondar dentro de nosotros con preguntas claves: ¿Somos personas líquidas, a merced de vaivenes exteriores o personas sólidas con anclajes firmes, pero flexibles? ¿Hemos desarrollado un pensamiento crítico, capaz de evolucionar, sin caer en gregarismos fáciles? ¿Estoy abierto a la escucha leal, aceptando que me lleven la contraria, para irme acercando a la verdad desde otras perspectivas?

Este análisis ¿me permite ver qué cambios debo realizar en mis actitudes vitales? ¿No debo empezarlos ya, en el hoy en que me encuentro? Sé que no parto de cero, mi vida tiene su historia, aunque seguro que debo cambiar el relato que hago de ella. Y desde ese ayer, con los pies anclados en el presente, es el momento de abrime a un mañana esperanzado.

Mi actitud debe ser de una humildad agradecida. A esos tús cuyos encuentros me han ído modelando. ¿No puedo resumir la lección de la pandemia en tres verbos: Buscar, Esperar, Agradecer?

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Eduard Stapel, pastor gay.

Viernes, 26 de febrero de 2021

Eu2fwWcXYAAzGsYRecuperando nuestra memoria…

Eduard Stapel Pastor protestante, activista LGTBI y actor. Defendió los derechos LGTBI en la RDA, fundando clandestinamente grupos LGTBI en parroquias de la Iglesia Evangélica Alemana. La Stasi lo tuvo en su punto de mira, afirmando que era un “peligro social”.

Durante la RDA, la única manera de hacer activismo LGTBI fue de forma clandestina, siendo la Iglesia Evangélica Alemana (EKD) un refugio para los homosexuales, bisexuales y transexuales en la Alemania comunista. Actualmente, la EKD celebra matrimonios cristianos homosexuales

Eduard Stapel (nacido el 30 de mayo de 1953 en Bismark (Altmark);  y fallecido el 3 de septiembre de 2017 allí) fue uno de los fundadores del movimiento gay de la iglesia en la RDA y de 1990 a 2006 portavoz de la Asociación de Lesbianas y Gays en Alemania (LSVD).

Periodista y teólogo vivió en Leipzig durante muchos años y fue miembro del movimiento de oposición de la iglesia en la RDA. Fue uno de los fundadores y la principal fuente de ideas para la LSVD, que fue fundada bajo el nombre de SVD en febrero de 1990 en Leipzig.

Entre 1959 y1971, Stapel asistió a POS y EOS hasta graduarse de la escuela secundaria. De 1971 a 1972 fue voluntario en el periódico de distrito de la CDU de la RDA “Der Neue Weg” en Halle / Saale. De 1972 a 1976 estudió periodismo en la Universidad Karl Marx de Leipzig con una licenciatura en periodismo. De 1975 a 1982 estudió teología evangélica luterana en el Seminario Teológico de Leipzig, la más grande de las tres universidades no estatales de la RDA. Después de completar con éxito sus estudios, Eduard Stapel no pudo ser aceptado en el vicariato como teólogo homosexual declarado; el Seminario Teológico de Leipzig lo contrató temporalmente como Konviktsinspektor.

En 1982 fundó el primer “Grupo de trabajo sobre homosexualidad” con Christian Pulz y Matthias Kittlitz en la comunidad estudiantil protestante de Leipzig. A través de campañas publicitarias en varios días de la iglesia en el año de Lutero 1983, se establecieron grupos de trabajo similares en muchas ciudades más grandes de la RDA. [3] De 1985 a 1990, Stapel coordinó las actividades de los grupos de trabajo en la RDA como empleado para el trabajo gay para Evangelical City Mission Magdeburg.

Stapel completó su vicariato en 1984 en la Iglesia Evangélica de la provincia eclesiástica de Sajonia. Sin embargo, su solicitud para la ordenación y la asunción del puesto de pastor no fue concedida. La razón fue su compromiso con los derechos de lesbianas y gays en la Iglesia Evangélica. En cambio, Stapel recibió un puesto en Evangelical City Mission Magdeburg. Stapel no recibió ninguna compensación por el rechazo del puesto de pastor.

En 1985 fue uno de los cofundadores del “Grupo de Trabajo de la Iglesia Solidaria” (con Marianne Birthler y Freya Klier, entre otros). Stack fue uno de los oradores durante mucho tiempo.

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En 1990 fundó la Asociación Gay en la RDA / en Alemania (SVD) e. V. (LSVD desde 1999), de la cual fue miembro de la junta ejecutiva federal hasta 2006. A partir de entonces fue presidente honorario de la LSVD. En las elecciones de Volkskammer en 1990 fue candidato para el Nuevo Foro, y de 1990 a 1991 RDA y gerente federal de la SVD e. V. y de 1995 a 1997 empleado del centro de investigación de la Society for Sexual Science en Leipzig.

Stapel formó numerosos grupos homosexuales dentro de la Iglesia Evangélica en la RDA. La Seguridad del Estado vio en él al “principal organizador” de un movimiento de derechos civiles de los homosexuales alejado del Estado. Su procedimiento quirúrgico se llamó “After Shave”. Tales alias sugestivos (después) eran típicos de las víctimas homosexuales de la Stasi.

Stapel era miembro de Bündnis 90 / Die Grünen y formó parte del comité ejecutivo estatal del partido en Sajonia-Anhalt. En las elecciones federales de 2005 y 2009, se presentó como candidato directo de su partido en el distrito electoral de Altmark.

Stapel murió en septiembre de 2017 a la edad de 64 años en su lugar de nacimiento, Bismark, en Sajonia-Anhalt.  Fue enterrado el 30 de septiembre de 2017 en el cementerio de Bismark.

Sobre la muerte de Eduard Stapel, el presidente estatal Christian Franke afirmó: “Estamos profundamente entristecidos por la repentina muerte de Eduard Stapel. Fue el campeón de los derechos de los gays y lesbianas en la RDA y en la Alemania reunificada. Nunca olvidaremos su valentía y sus méritos. Arriesgó su propia libertad para lograr la libertad y la autodeterminación para todos nosotros. Muchos jóvenes gays y lesbianas de hoy solo pueden adivinar a qué represalias estatales y sociales estuvieron expuestos los homosexuales hace solo unas décadas en nuestro país. Tenemos que agradecerle a Eddi Stapel el hecho de que las cosas sean diferentes hoy. Creó una red de activistas en la RDA y también inició el movimiento político de gays y lesbianas en la Alemania reunificada. No estoy seguro de si hoy tendríamos matrimonio para todos en Alemania sin él “.

“Eddi asumió la responsabilidad en BÜNDNIS 90 / DIE GRÜNEN hasta el final. Fue alcalde de su ciudad natal, Bismark, en Altmark y también participó activamente en el consejo local y el consejo de distrito. De 1998 a 2000 fue presidente estatal de BÜNDNIS 90 / DIE GRÜNEN en Sajonia-Anhalt. La asociación regional pronto será un recordatorio apropiado de su trabajo “.

rz_stapeleddy05Volker Beck, miembro del Bundestag y partidario de Eduard Stapel desde hace mucho tiempo: “Le debemos mucho a Eddi Stapel. Con un coraje sin precedentes y un compromiso incansable, luchó por la democracia, los derechos humanos y los problemas de lesbianas y gays en la RDA, contra la opresión de la Stasi, en la iglesia y en la Alemania unificada. La iglesia gay obra de la iglesia en la RDA, eso fue Eddi. Impaciente y con un sentido inquebrantable de la justicia, fue un verdadero modelo a seguir para el compromiso social. Sin él, la LSVD no hubiera existido, si el § 175 StGB quizás no hubiera caído como resultado de la unidad, no hubiéramos podido pelear la lucha por el matrimonio para todos tan temprano con tanto éxito.

Le debemos mucho a Eddi. Por eso le di el 30 de junio. También agradecido expresamente en el Bundestag. Espero que esto le haya dado algo de fuerza y satisfacción. No tuvo una vida fácil, fue genial. No lo olvidaré “.

Honores

1996: Otorgado la Medalla al Mérito de la Orden del Mérito de la República Federal de Alemania por el presidente federal Roman Herzog.
2003: Entrega del premio a la valentía moral del CSD Berlin el 28 de junio de 2003 en Berlín por lo anterior Logros en la construcción de un movimiento de gays y lesbianas orientado a los derechos civiles en la ex RDA
2006: presidente honorario de la LSVD

Fuente Wikipedia/Agencias

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