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Archivo para Domingo, 31 de agosto de 2014

Que todos sean uno.

Domingo, 31 de agosto de 2014

Del blog de la Communion Béthanie:

Caminemos todo el verano con el papa Juan XXIII

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Que la oración divina de Cristo obtenga satisfacción y realización en esta esperanza y con estos deseos :

” Padre santo, cuida en tu nombre a aquellos a los que  tú me has dado
para que sean uno como nosotros comos uno…
Santifícalos en la verdad: tu palabra es la verdad…
No ruego sólamente por ellos, sino también por los que,
gracias a su palabra, creerán en mí…;
para que perfectamente sean uno…

Ven.

De esta armonía tan deseada y de esta unidad que la caridad fraterna

debe alimentar y mantener nacerá una gran paz que sobrepasa

todo sentimiento porque viene del cielo.

*

Su Santidad Juan XXIII

***

 

 

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , ,

“Aprender a perder”. 31 de agosto de 2014. 22 Tiempo ordinario (A). Mateo 16, 21-27.

Domingo, 31 de agosto de 2014

45-OrdinarioA22El dicho está recogido en todos los evangelios y se repite hasta seis veces: “Si uno quiere salvar su vida, la perderá, pero el que la pierde por mí, la encontrará”. Jesús no está hablando de un tema religioso. Está planteando a sus discípulos cuál es el verdadero valor de la vida.

El dicho está expresado de manera paradójica y provocativa. Hay dos maneras muy diferentes de orientar la vida: una conduce a la salvación, la otra a la perdición. Jesús invita a todos a seguir el camino que parece más duro y menos atractivo, pues conduce al ser humano a la salvación definitiva.

El primer camino consiste en aferrarse a la vida viviendo exclusivamente para uno mismo: hacer del propio “yo” la razón última y el objetivo supremo de la existencia. Este modo de vivir, buscando siempre la propia ganancia o ventaja, conduce al ser humano a la perdición.

El segundo camino consiste en saber perder, viviendo como Jesús, abiertos al objetivo último del proyecto humanizador del Padre: saber renunciar a la propia seguridad o ganancia, buscando no solo el propio bien sino también el bien de los demás. Este modo generoso de vivir conduce al ser humano a su salvación.

Jesús está hablando desde su fe en un Dios Salvador, pero sus palabras son una grave advertencia para todos. ¿Qué futuro le espera a una Humanidad dividida y fragmentada, donde los poderes económicos buscan su propio beneficio; los países, su propio bienestar; los individuos, su propio interés?

La lógica que dirige en estos momentos la marcha del mundo es irracional. Los pueblos y los individuos estamos cayendo poco a poco en la esclavitud del “tener siempre más”. Todo es poco para sentirnos satisfechos. Para vivir bien, necesitamos siempre más productividad, más consumo, más bienestar material, más poder sobre los demás.

Buscamos insaciablemente bienestar, pero ¿no nos estamos deshumanizando siempre un poco más? Queremos “progresar” cada vez más, pero, ¿qué progreso es este que nos lleva a abandonar a millones de seres humano en la miseria, el hambre y la desnutrición? ¿Cuántos años podremos disfrutar de nuestro bienestar, cerrando nuestras fronteras a los hambrientos?

Si los países privilegiados solo buscamos “salvar” nuestro nivel de bienestar, si no queremos perder nuestro potencial económico, jamás daremos pasos hacia una solidaridad a nivel mundial. Pero no nos engañemos. El mundo será cada vez más inseguro y más inhabitable para todos, también para nosotros. Para salvar la vida humana en el mundo, hemos de aprender a perder.

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Difunde el mensaje liberador de Jesús. Pásalo

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“El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo”. Domingo 31 de agosto de 2014. 22º domingo de tiempo ordinario.

Domingo, 31 de agosto de 2014

Take_Up_Your_Cross_by_Angry_EyesLeído en Koinonia:

Jeremías 20,7-9: La Palabra del Señor se volvió oprobio para mí
Salmo responsorial 62: Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
Romanos 12,1-2: Presentad vuestros cuerpos como hostia viva
Mateo 16,21-27: El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo

La liturgia de hoy centra la atención sobre las consecuencias dolorosas del ministerio profético y del seguimiento de Jesús. Tanto Jeremías como Mateo, llaman la atención sobre el conflicto que tienen que afrontar tanto el profeta como Jesús.

La experiencia del exilio marcó la vida del pueblo de Israel. Fue un momento muy doloroso que le exigió replantear su fe en el Dios de la Alianza. En este marco histórico se ubica el Profeta Jeremías.

Este pasaje pone de relieve el clamor del profeta porque Dios le ha seducido y le ha forzado, ha sido objeto de burla de todos y la palabra ha sido motivo de dolor y desprecio. Por eso el profeta ha querido desentenderse de la misión pero la Palabra ha sido más fuerte y, prácticamente, lo ha vencido.

La mayoría de los profetas bíblicos han sufrido experiencias similares a las de Jeremías. Son rechazados por sus propios hermanos y por las autoridades correspondientes. Muchos de ellos tuvieron que sufrir la muerte o el destierro. Pero pudo más la fidelidad a Dios y a su Pueblo que su propia seguridad y bienestar. La Palabra de Dios actúa en el profeta como un fuego abrasador que no lo deja tranquilo y lo mantiene siempre alerta en el cumplimiento de su misión.

La segunda lectura de la carta de Pablo a los cristianos de Roma utiliza un lenguaje imperativo. Estos versículos sirven de enlace entre la parte anterior de orden más indicativo. El lenguaje es exhortativo. Les habla no sólo como hermano en la fe sino con la autoridad del Apóstol. Les invita a hacer de su cuerpo una ofrenda permanente a Dios. El verdadero culto no se reduce a ritos externos sino que procede de una vida recta. El cuerpo, vehículo de la vida interior, debe ser un canto de alabanza y gratitud a Dios. En esto consiste la conversión para Pablo: en una vida totalmente transformada por el Espíritu de Dios, en el cambio de mentalidad, de valores, de horizonte. Sólo así se podrán tener los criterios de discernimiento para buscar, encontrar y realizar la voluntad de Dios.

En el evangelio nos encontramos con un bello esquema catequético «sobre el discipulado como seguimiento de Jesús hasta la cruz». Jesús pone de manifiesto a sus discípulos que el camino de la resurrección está estrechamente vinculado a la experiencia dolorosa de la cruz. El núcleo principal es el primer anuncio de la pasión. Pero los discípulos, simbolizados en la persona de Pedro, no han comprendido esta realidad. Ellos están convencidos del mesianismo glorioso de Jesús que se enmarca dentro de las expectativas mesiánicas del momento. Jesús rechaza enfáticamente esta propuesta, pues la voluntad del Padre no coincide con la expectativa de Pedro y los discípulos. Por eso Pedro aparece como instrumento de Satanás delante de Jesús para obstaculizar su misión.

El maestro invita al discípulo a continuar su camino detrás de él porque aún no ha alcanzado la madurez del discípulo. Luego Jesús se dirige a todos los discípulos para señalarles que el camino del seguimiento por parte del discípulo también comporta la cruz. No hay verdadero discipulado si no se asume el mismo camino del Maestro. El anuncio del evangelio trae consigo persecución y sufrimiento. Tomar la cruz significa participar en la muerte y resurrección de Jesús. La pérdida de la vida por la Causa de Jesús habilita al discípulo para alcanzarla en plenitud junto a Dios.

En el Bautismo hemos sido consagrados sacerdotes profetas y reyes. Por lo tanto la dimensión profética de nuestra fe es intrínseca a la consagración bautismal. Hoy no podemos prescindir del profetismo en el seguimiento de Jesús. Y sabemos que las consecuencias del profetismo, vinculado estrechamente a la misión evangelizadora, son la oposición, la persecución, el rechazo y el martirio. Muchos hombres y mujeres en distintas partes del mundo se han jugado la vida por la fe y la defensa de los valores evangélicos. Si se quiere seguir a Jesús en fidelidad tendremos que enfrentar muchas contradicciones, caminar a contravía de lo que propone el orden establecido, la cultura imperante y la globalización del mercado –que no es otra cosa que la globalización de la exclusión–.

Quisiéramos vivir un cristianismo cómodo, sin sobresaltos, sin conflictos. Pero Jesús es claro en su invitación: hay que tomar la cruz, hay que arriesgar la vida, hay que perder los privilegios y seguridades que nos ofrece la sociedad si queremos ser fieles al evangelio. ¿Cómo vivimos en la familia y en la comunidad cristiana la dimensión profética de nuestro bautismo? ¿Estamos dispuestos/as a correr los riesgos que implica el seguimiento de Jesús? ¿Conocemos personas que han vivido la experiencia del martirio por el evangelio? ¿Ya no es tiempo para mártires, o lo es para mártires de otra manera? Leer más…

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Dom 31 8 1. Pedro quiere vencer para instaurar el Reino

Domingo, 31 de agosto de 2014

10569071_317227545121111_8094684761863658643_nDel blog de Xabier Pikaza:

Domingo 22 tiempo ordinario. Ciclo A. Mt 16, 21-27. Presenté el domingo pasado un primer comentario de este texto, oponiendo la estrategia de Jesús y de Mahoma, con ocasión de las pretendidas guerras santas de nuestro tiempo. Queda pendiente mi visión positiva de Pedro como “piedra” mesiánica de Jesús.

Pues bien, el mismo Simón que aparecía como Piedra de Cimiento (Papa, portador de las llaves) aparece ahora como Piedra de Tropiezo (Satanás), tentador/tentación, en el sentido original de “skandalon”: lo que hace caer).

Estamos pues ante dos “pedros” que son uno:

— Piedra base de la Iglesia, signo de comunión de las restantes piedras
— Piedra escándalo (Satán), riesgo de que toda la Iglesia se hunda.

Marcos 8 sólo citaba el primer rasgo, como si Pedro no hubiera cumplido todavía sus “deberes” de Piedra (cf. Mc 16, 7-8). Mateo 16 los une de forma sorprendente: Entre lo más alto (ser piedra de cimiento) y lo más bajo (ser escándalo satánico, riesgo de caída para el edificio) se ha dado y sigue dándose una intensa conexión que nos sitúa ante el principio, la historia y la actualidad de la Iglesia.

Desde ese fondo quiero evocar hoy el tema de un pedro-iglesia que resiste a Jesús, desde la perspectiva de las postales anteriores, que han tratado de la estrategia de violencia y de no violencia de Israel. Buen domingo.

Punto de partida

a. Principio. Tanto en la historia de Jesús como al principio de la Iglesia Pedro ha sido una figura ambivalente. Histórica ha sido su destino de “piedra”, histórico el “escándalo satánico” asociado a su figura. A pesar de (o quizá por) esa misma ambivalencia Pedro ha sido venerado en principio de la Iglesia, como signo de humanidad cristiana.

b. Historia. A lo largo de los tiempos, la Iglesia de Roma (no así la ortodoxa ni la protestante) ha tendido a silenciar el rasgo satánico de Pedro, vinculado al deseo de Poder Religioso (es decir de “no sufrir”). Por eso, ella ha destacado la función de Piedra Firme y Poderosa… olvidando a veces que la misma firmeza de esa Piedra puede convertirse en “escándalo”, haciendo tropezar y caer al mismo Cristo eclesial (¡eres escándalo para mí, dice Jesús!).

c. Actualidad. Nos hallamos hoy, como siempre, ante los dos rasgos de Pedro, tal como suele “encarnarse” en el Papa (su Vicario o Sucesor): es Piedra firme que une a la Iglesia; es Satanás-Escándalo, que pone en riesgo de caída el edificio de Jesús.

El mismo Pedro/piedra es dos cosas a la vez:

a. Piedra cimiento que sostiene todo el edificio (piedra de Dios)
b. Piedra escándalo que hace tropezar y caer (piedra de Satán)
Ambas cosas a la vez es Pedro (ha sido Pedro) según el evangelio que vamos a leer. Ambas funciones van unidas en la historia, aunque una debería desaparecer.

Texto: Mateo 16,21-27

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: “¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.” Jesús se volvió y dijo a Pedro: “Quítate de mi vista, Satanás, porque eres “escándalo” para mí (me haces tropezar); tú piensas como los hombres, no como Dios.” Entonces dijo a sus discípulos: “El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.”

1. El Hijo de Hombre tiene que sufrir.

Después de aceptar la respuesta de Simón (¡Tú eres el Cristo!) y de llamarle Pedro (¡Piedra de la Iglesia!), Jesús profundiza en el tema y entiende (interpreta) su mesianismo (su tarea de Reino) en una línea de entrega (hasta la muerte, si hace falta) a favor de los demás. No es Mesías el que gana y se impone, sino aquel que quiere y puede dar la vida (como indicado su mensaje de no-juicio, de perdón y amor al enemigo).

El tema no es ya sólo cómo viene el Reino de Dios, sino qué hace él (Jesús) y que hace Pedro para que venga. En un momento dado, Jesús ha descubierto que él debe encarnar y cumplir en su vida la verdad de su mensaje:

Ha de entregarse en amor, no para sufrir sin más (en gesto masoquista), sino para amar, regalando su vida hasta el final en Jerusalén y ratificando de esa forma su tarea, pues sólo así podrá hacer que llegue el Reino (de un modo distinto al que querían Pedro y los demás discípulos).

En esa línea, Jesús no aparece ya como Cristo sin más, sino como Hijo de hombre, en un sentido personal. No ha venido para instaurar un Reino por la fuerza, sino para encarnar en su vida la verdad y tarea del Reino, precisamente en Jerusalén, como quiere Pedro, pero subiendo allí sin armas, no para triunfar sin para amar (es decir, para encarnar y cumplir en su vida su propio mensaje).

Disputa con Pedro: Quítate de mi vista Satanás, pues eres escándalo para mí.

Pedro no acepta esa visión y ese proyecto de Jesús y así sigue pensando en aquello que el Reino ha de darle, atreviéndose a corregir a Jesús, en nombre de una buena tradición israelita. Pues bien, Jesús rechaza a Pedro y su manera de entender el mesianismo como triunfo propio.
En ese contexto, el evangelio recoge un duro enfrentamiento que ha debido darse al interior del grupo de Jesús, en el comienzo de la Iglesia: su proyecto de Reino resultaba discutible y ha sido discutido de hecho (en el tiempo de Jesús o en el tiempo de sus primeros discípulos). En el fondo de esa discusión se halla, sin duda, la forma en que Jesús y sus discípulos han interpretado la subida a Jerusalén y la llegada (implantación) del Reino.

Todo nos permite suponer que el texto actual de Mateo recoge controversias mesiánicas que debieron darse más tarde en la comunidad cristiana, pero en su base hay un fondo histórico: El mismo Jesús ha debido ir precisando el sentido de su envío y su tarea mesiánica, al servicio del Reino, presentándose en un momento dado como Hijo de hombre que entrega la vida por el Reino.

Este pasaje de Mateo (y de Mc 8, 27-33) actúa como bisagra, recogiendo, por un lado, la experiencia anterior del proyecto de Jesús (lo que él ha pretendido) y, abriendo, por otro, un camino que sólo se entenderá en Jerusalén y Roma, en el despliegue de la Iglesia primitiva, cuando se plantea la gran alternativa entre el poder para conseguir el Reino sin tener que morir (Pedro), o el amor que está dispuesto a morir por el Reino (en la línea de Jesús). Leer más…

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Pedro, portavoz de Satanás, y la parábola del maletín y el joyero. Domingo 22. Ciclo A

Domingo, 31 de agosto de 2014

22-TOA-evDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

En el evangelio del domingo anterior, Pedro, inspirado por Dios, confiesa a Jesús como Mesías. Inmediatamente después, dejándose llevar por su propia inspiración, intenta apartarlo del plan que Dios le ha encomendado. El relato lo podemos dividir en tres escenas.

1ª escena: Jesús y los discípulos (primer anuncio de la pasión y resurrección)

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.

Pedro acaba de confesar a Jesús como Mesías. Él piensa en un Mesías glorioso, triunfante. Por eso, Jesús considera esencial aclarar las ideas a sus discípulos. Se dirigen a Jerusalén, pero él no será bien recibido. Al contrario, todas las personas importantes, los políticos (“ancianos”), el clero alto (“sumos sacerdotes”) y los teólogos (“escribas”) se pondrán en contra suya, le harán sufrir mucho, y lo matarán. Es difícil poner de acuerdo a estas tres clases sociales. Sin embargo, aquí coinciden en el deseo de hacer sufrir y eliminar a Jesús. Pero todo esto, que parece una simple conjura humana, Jesús lo interpreta como parte del plan de Dios. Por eso, no dice a los discípulos: «Vamos a Jerusalén, y allí una panda de canallas me va a perseguir y matar», sino «tengo que ir» a Jerusalén a cumplir la misión que Dios me encomienda, que implicará el sufrimiento y la muerte, pero que terminará en la resurrección.

Para la concepción popular del Mesías, como la que podían tener Pedro y los otros, esto resulta inaudito. Sin embargo, la idea de un personaje que salva a su pueblo y triunfa a través del sufrimien­to y la muerte no es desconocida al pueblo de Israel. La expresó un profeta anónimo, y su mensaje ha quedado en el c.53 de Isaías sobre el Siervo de Dios.

2ª escena: Pedro y Jesús (vuelven las tentaciones)

Jesús termina hablando de resurrección, pero lo que llama la atención a Pedro es el «padecer mucho» y el «ser ejecutado». Según Mc 8,32, Pedro se puso entonces a reprender a Jesús, pero no se recogen las palabras que dijo. Mateo describe su reacción con más crudeza:

Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo:

― ¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.

Jesús se volvió y dijo a Pedro:

― Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.

         Ahora no es Dios quien habla a través de Pedro, es Pedro quien se deja llevar por su propio impulso. Está dispuesto a aceptar a Jesús como Mesías victorioso, no como Siervo de Dios. Y Jesús, que un momento antes lo ha llamado «bienaventurado», le responde con enorme dureza: «¡Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar!»

Estas palabras traen a la memoria el episodio de las tentaciones a las que Satanás sometió a Jesús después del bautismo. El puesto del demonio lo ocupa ahora Pedro, el discípulo que más quiere a Jesús, el que más confía en él, el más entusiasmado con su persona y su mensaje. Y Jesús, que no vio especial peligro en las tentaciones de Satanás, ve aquí un grave peligro para él. Por eso, su reacción no es serena, como ante el demonio; no aduce tranquilamente argumentos de Escritura para rechazar al tentador, sino que está llena de violencia: «tú piensas como los hombres, no como Dios.» Los hombres tendemos a rechazar el sufrimiento y la muerte, no los vemos espontáneamente como algo de lo que se pueda sacar algún bien. Dios, en cambio, sabe que eso tan negativo puede producir gran fruto.

Esta función de tentador que desempeña Pedro en el pasaje y la reacción tan enérgica de Jesús nos recuerdan que las mayores tentaciones para nuestra vida cristiana no proceden del demonio, sino de las personas que están a nuestro lado y nos quieren. Frente a una mentalidad que mitifica y exagera el peligro del demonio en nuestra vida, es interesante recordar este episodio evangélico y unas palabras de santa Teresa que van en la misma línea. Después de contar las dudas e incerti­dumbres por las que atravesó en muchos momentos de su vida, causadas a veces por confesores que le hacían ver el demonio en todas partes, resume su experiencia final: «…tengo yo más miedo a los que tan grande le tienen al demonio que a él mismo; porque él no me puede hacer nada, y estotros, en especial si son confe­sores, inquietan mucho, y he pasado algunos años de tan gran trabajo, que ahora me espanto cómo lo he podido sufrir» (Vida, cap. 25, nn.20-22).

3ª escena: Jesús y los discípulos (parábola del maletín y el joyero)

Entonces dijo Jesús a sus discípulos:

― El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.

            No se conocían de nada, sólo les unió compartir dos asientos de primera clase. Ella colocó en el compartimento un elegante estuche con sus joyas. Él, un pesado maletín con su portátil y documentos de sumo interés. El pánico fue común al cabo de unas horas, cuando vieron arder uno de los motores y oyeron el aviso de prepararse para un aterrizaje de emergencia. Tras el terrible impacto contra el suelo, ella renunció a sus joyas y corrió hacia la salida. Él se retrasó intentando salvar sus documentos. El cadáver y el maletín los encontraron al día siguiente, cuando los bomberos consiguieron apagar el incendio. Extrañamente, ella recuperó intacto el estuche de sus joyas.

En tiempos de Jesús no había aviones, y él no pudo contar esta parábola. Pero le habría servido para explicar la enseñanza final de este evangelio. Para entender esta tercera parte conviene comenzar por el final, el momento en el que el Hijo del Hombre vendrá a pagar a cada uno según su conducta. En realidad, sólo hay dos conductas: seguir a Jesús (salvar la vida, renunciando al joyero) o seguirse a uno mismo (salvar el maletín a costa de la vida). Seguir a Jesús supone un gran sacrificio, incluso se puede tener la impresión de que uno pierde lo que más quiere. Seguirse a uno mismo resulta más importante, salvar la vida y el maletín. Pero el avión está ya ardiendo y no caben dilaciones. El que quiera salvar el maletín, perderá la vida. Paradójicamente, el que renuncia al joyero salva la vida y recupera las joyas.

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El expolio.

Domingo, 31 de agosto de 2014

Esto lo explica todo… El Colonialismo, el dolor, el hambre, la Guerra… y nuestra vergüenza. ¿Puede quien se denomina cristianos, quien dice seguir a Jesús; sí, ese Jesús que nos pregunta: “¿Y vosotros quién decís que soy yo?“, mirar para otro lado?

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Monseñor Ramón Buxarrais: “Quiero morir aquí y que mis cenizas vayan a la fosa común, sin nombre ni epitafio”

Domingo, 31 de agosto de 2014

ramon-buxarrais-venturaEl obispo emérito es ahora capellán en Melilla, en un centro para mayores que no tienen dónde vivir

“La cárcel es dura porque ves la pobreza de las personas en todos los sentidos”

“Jesús es Dios hecho hombre que comprende al hombre. Que consuela al hombre “

(Diócesis de Málaga)- El obispo emérito D. Ramón Buxarrais Ventura celebrará su onomástica este domingo, 31 de agosto, rodeado del cariño de fieles y de vecinos de Melilla, donde vive desde hace 22 años como capellán del centro asistencial de mayores ‘La Gota de Leche‘.

-Pronto se cumplirán 23 años desde que usted llegó a Melilla, en el mes de septiembre. ¿Cuál es su balance en esta ciudad, D. Ramón?

-Muy positivo. Yo creo que he vivido una etapa de mi vida bonita, una etapa que es la de ser capellán de un centro asistencial. Cuando yo llegué, había 13 religiosas Hijas de la Caridad. Después se fue disminuyendo la comunidad por falta de vocaciones y quedaron cinco. Yo continué siendo el capellán, hasta que hace dos años y medio ellas decidieron dejar esto. Entonces recuerdo que el gerente me dijo: “¿Y usted también se irá?” Yo le dije: “No, si ustedes quieren yo me quedo“.

-¿Cuál es su labor pastoral como capellán de este centro?

-Cada día celebro la misa en la capilla y visito los cinco pabellones que hay en esta casa donde viven 115 ancianos. Les leo el Evangelio del día y hacemos una pequeña oración. Cantamos alguna cosa, hacemos alguna broma, un chiste…Y después doy la mano a todos. A Carmen, a María Asunción, a Paquita, a todas, todas. Y a los hombres también. Y entonces, ésta es mi labor pastoral aquí.

-¿A quiénes se atiende en ‘La Gota de leche’?

-A personas mayores que no tienen dónde vivir se las acoge aquí. El requisito es ser español con carné de residencia en Melilla. Entre ellos, musulmanes que son españoles. Se les acoge y se les hace la vida lo más agradable posible. El gerente es un hombre de mucha valía que conoce mucho esta casa y le pone mucho interés.

-También fue usted capellán de la prisión de Melilla ¿cómo recuerda esta etapa?

-Yo vi que me sobraban horas para hacer. Así que, cuando llegué, pregunté al anterior vicario, José Carretero, quién iba a la cárcel. Me dijo que no iba nadie. Entonces le pregunté: “¿Y puedo ir yo?” Me dijo “¡Claro!”. He estado 17 años yendo tres y cuatro veces a la semana a la cárcel. Era capellán de la cárcel, junto a Darío, un padre franciscano, párroco de Nador, la capital marroquí que está más cerca de Melilla. Recuerdo muy bien la experiencia, aunque es dura porque ves la pobreza de las personas en todos los sentidos. Yo intenté ayudarles en lo que podía. Cada mes repartía 300 euros que me llegaban como capellán de la cárcel. Esta cantidad no me la quedaba, sino que los daba a la administración para que diera diez euros a cada uno de los presos que no tenían ingresos. Hay muchos así, que llegan de Marruecos y caen aquí. Ellos se mostraban muy agradecidos con ese dinero. Era poco. Pero algo era. Se podía ayudar a 30 presos. Todavía vienen y me saludan por la calle. Me une cierta amistad con ellos. Tengo 84 años, estoy cumpliendo poco a poco los 85. Y hasta que Dios quiera.

-¿Y así fue como fundó el actual Voluntariado Cristiano de Prisiones?

-Sí, así es. Venía un seglar conmigo a tocar la guitarra. Se llama Adolfo y ahora está en Málaga. Venía conmigo. A partir de él quedó el Voluntario Cristiano de Prisiones. Está ahí. Funciona bien.

-¿Le marcó la experiencia de visitar a los reclusos en la prisión?

-Sí, sobre todo me marcó por ser comprensivo. Aún con la persona que hubiera cometido los mayores errores. Esto, al fin y al cabo, es la actitud de Jesús en el Evangelio. Jesús es Dios hecho hombre que comprende al hombre. Que consuela al hombre. Y entonces, esto es una actitud muy evangélica. La comprensión. Nunca negarse a comprender. Y ayudar a la otra persona.

-A usted también le preocupa el acceso a la cultura del pueblo marroquí. Por eso creó la ONG Insona, Iniciativas Sociales Nador. ¿Por qué surge y cuál es su cometido?

-Es una ONG marroquí aprobada por el Reino de Marruecos. Esta iniciativa surge cuando yo le dije al padre Darío: “Padre: ¿qué podemos hacer por el pueblo marroquí, por el pueblo musulmán?“. Y él me dice: “cultura, padre, cultura. Dales cultura a esta gente”. Porque la cultura puede ser el inicio de una nueva visión de la vida y de otras posibilidades. Cuando no tienen cultura, están muy encerrados en sí mismos. Y no ven más allá. Con esta idea, se crea una escuela profesional al lado de la parroquia de Nador, que costó entre la construcción y el mantenimiento durante dos años 83 millones de pesetas, que lo dio la Embajada Española en Marruecos. Ahora yo ya me he desentendido de esto y hemos pasado a hacer otra cosa. Ahora tenemos entre manos el Centro Al-Morafaka, un centro de promoción de la mujer, para que la mujer de Marruecos esté más desarrollada, tenga más cultura, más capacidad, sea tenida en cuenta y… ¡a ver si se consigue lo que se ha conseguido en Túnez! Ahora, la nueva constitución equipara a hombres y a mujeres. ¡Ojalá los demás países musulmanes también puedan copiar eso y hacerlo! Ahora estamos con este proyecto, pero si no hay ayuda exterior no podemos llevarlo a cabo. Hemos recurrido a Manos Unidas y hecho un dossier inmenso de 1.200 páginas con todas las necesidades del lugar. Esto se llevaría a cabo en el Cabo de Agua, situado a unos 70 kilómetros de Melilla. “Morafaka” es una palabra árabe que significa “acompañar”. Nosotros queremos acompañar a estas mujeres, que salgan de la postración y que puedan vivir y desarrollarse como personas en este centro.

-En Melilla son testigos día a día del drama que supone ver a muchas personas intentar saltar la valla en busca de un futuro mejor. ¿Cómo se puede afrontar esta circunstancia?

-El Señor Obispo de Málaga, Don Jesús Catalá, dijo una palabra que a mí me pareció oportuna: “El problema de la inmigración es un problema político”. Ojalá llegue el día en que no haya fronteras en el mundo entero y las personas se puedan trasladar adonde quieran. Porque yo comprendo que los emigrantes vienen de naciones donde se vive con dificultad, con muchas limitaciones, a veces con claras injusticias. Y buscan donde vivir mejor. Y vienen porque saben que en Europa se vive mejor que en muchas naciones africanas. Llegará el día en el que en África se viva tan bien o mejor que en Europa. ¡Entonces los europeos iremos buscando los países africanos! A mí me parece que es un problema político. El problema está ahí. Esos mil y pico musulmanes que están en el Monte Gurugú esperando cruzar la frontera. Eso hace pensar, hace temer…Pero, por un lado, uno tiene que comprender que el Estado español tiene que regular. Yo pienso que el mundo irá mejorando y que llegará un día en el que cada uno podrá ir donde quiera y con facilidad. Ahora, a esto… ¡échale muchos años para llegar a esto!

-Ahora que comparte su día a día con los abuelos, ¿aprende cosas de ellos?

-Yo aprendo, con ellos, a saber estar. A veces, cuando estamos en la mesa pienso: “¿Qué haces tú aquí?”. Yo comparto todos los días la comida con Gabriel, que tiene demencia senil absoluta, con Carmelo, al que tengo que ayudar un poco. El que está frente a mí está muy bien. Bromeamos y hablamos. Pero Gabriel, creo que no sabe ni dónde está. A veces come el postre antes que la comida. Entonces yo pienso: “Bueno, les han dejado aquí, para que les cuiden”. Mi final es éste. Y quiero morir en Melilla. Roberto es el capellán del hospital y entonces vendrá a verme (sonríe) y dirá: “¡Don Ramón, que ya le ha llegado la hora!“. Lo aceptaremos con serenidad.

-Vive de forma austera ¿no siente que le falte nada?

-Necesito poco para vivir. Yo soy de una familia pobre. Yo era el pequeño de cinco hijos. Viví las privaciones de una familia que no tenía a veces para vivir. Recuerdo noches sin cena. Y pasar hambre. Alpargatas rotas. Quizá esto me preparó para que yo viviera con sencillez y que no aspirara a más que lo que el Señor me iba ofreciendo en la vida. Y nada más.

-El papa Francisco hace continuas referencias a la pobreza ¿sigue sus mensajes?

-Soy seguidor como todo cristiano. Dice mensajes sencillos que la gente capta y que la gente sabe interpretar y sabe vivir. Doy las gracias a Dios por este Papa. Faltaría más.

“La vocación es un fruto que madura en el campo bien cultivado del amor recíproco que se hace servicio mutuo”, dijo el papa Francisco el pasado mes de enero en la 51ª Jornada Mundial de la Oración. ¿Le preocupa a usted también la falta de pastores en la Iglesia?

-Cada día rezo a San José para que haya aumento de vocaciones consagradas y militantes seglares. Que haya más vocaciones. Tenemos, todos los jueves, una Hora Santa para pedir por las vocaciones sacerdotales y religiosas. Vienen grupos. El otro día había 15 o 17 personas. Creo que esta oración constante ante el Santísimo Sacramento, que lo exponemos, para pedir al Señor que nos envíe vocaciones sacerdotales y militantes seglares parece que es significativo. Es una cosa que demuestra nuestro interés por las vocaciones.

-¿Qué puede hacerse desde la Iglesia para alimentar las vocaciones?

-Vivir el Evangelio, los que estamos ya dentro, con alegría y con ilusión. El Papa lo subraya mucho: vivir el Evangelio con alegría. Eso también infundirá interrogantes en la juventud. La juventud está muy distraída por la sociedad del consumo. Quizá llegue un día en que las cosas cambien a mejor. Tenemos que confiar y tener esperanza.

-¿Echa de menos algo ahora mismo?

-No, no echo de menos nada. Lo vivido, vivido está. Pero no echo nada de menos de lo que he vivido. Nunca volvería al día anterior. Hoy no volveré al día de ayer. Y espero que el día de mañana sea mejor. Como dicen los enamorados en el Día de San Valentín: “te quiero más que ayer pero menos que mañana”. Creo que el mundo está hoy mejor que ayer, pero peor que mañana. Y esto a pesar de las guerras, de los odios y de las personas malas que puede haber.

-¿Piensa a veces en la muerte?

-Pienso mucho en la muerte, es curioso. Es una de las cosas en las que más pienso. Casi cada día. Tengo a mucha gente alrededor. Después de reunirles para leer el Evangelio, paso por las habitaciones de los inválidos y las inválidas, que no pueden moverse. Les dirijo unas palabritas, rezamos el Ave María con los enfermos. A uno, por ejemplo, le digo: “José Serrano, tú tienes 82 años, yo tengo 84 y voy para los 85 y espero llegar a los 90“. Me dicen: “Gracias por habérmelo dicho, mañana me lo dices también” (ríe). Ésta es mi vida. Aprendo y me siento acogido aquí. Como en casa, estoy muy bien.

-¿Cómo le gustaría que se le recordara?

-Diré una cosa. Quisiera que no se me recordara. Esto sería para mí, que se pensara: “Pasó una persona, que se llamó Ramón Buxarrais Ventura”. Y nada más. No deseo que nadie me recuerde. Quiero morir aquí y que me incineren y que mis cenizas vayan a la fosa común. Sin nombre ni epitafio. Quisiera que no se me recordara.

Fuente Religión Digital

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Cárceles para evangélicos

Domingo, 31 de agosto de 2014

evangelicos-en-la-carcel_260x174Evangélicos en la cárcel

En algunos países los protestantes tienen módulos aparte

Con parquet y televisión de plasma, financiados por la Iglesia

Cuando alguno de los “hermanos” no sigue las normas, es expulsado del pabellón evangélico y vuelve con los demás reos

Mario Ibáñez cumple su condena de traje, corbata y Biblia en mano. Es uno de los reos evangélicos que están revolucionando las cárceles chilenas, donde obtienen seguridad y comodidades a cambio de disciplina y devoción.

El fenómeno comenzó en Brasil y siguió en Argentina, que incluso cuenta con una cárcel -la Unidad 25- exclusiva para evangélicos. Éste es el próximo objetivo de los religiosos chilenos, que ya han pedido a Gendarmería que les ceda un penal.

En la exPenitenciaría de Santiago, los portones con rejas chorrean líquidos oscuros. Un vaho de humedad reina en el ambiente y la pintura descascarada evidencia la dejadez del sitio, maltratado por los propios internos, según Gendarmería.

Pero en la denominada Calle 4 se aprecia un mundo aparte: 252 reos de pie y ordenados en filas rezan y cantan con las manos alzadas en un largo corredor con celdas a cada lado. Se han levantado a las 06H00 locales, aseado y lavado su ropa por turnos; luego han trabajado en talleres en el mismo pasillo con olor a desodorante ambiental durante toda la mañana. Las paredes están recién pintadas, los baños nuevos y el suelo es de cerámica o parqué flotante. Son todas reformas hechas por ellos mismos.

Aquí hay principios, buenas costumbres. En los módulos que no son de ‘hermanos’, es una vida donde se baten a muerte día a día“, explica a la AFP Mario Ibáñez, un reo evangélico con 15 años de condena por robo con intimidación proveniente de la cárcel Colina, donde también existe una torre exclusiva para evangélicos.

Para los gendarmes, sobrepasados por la presión de su trabajo en un sistema que sufre un hacinamiento del 70%, los evangélicos son una solución para la convivencia interna. Para el resto de los reos, son los “que se esconden detrás de la Biblia”.

Los pastores que llegan a evangelizarlos son en su mayoría exreos como ellos, como Guillermo Cáceres: media vida perdida en la cárcel por asesinar a un joven, y hoy capellán de la exPenitenciaría, respetado y aclamado en el patio.

Sé lo que es estar aquí, pasar hambre, explica. “La población penal que nos conoció a nosotros en la vida pasada, y nos ve cómo estamos ahora, creen. Y se van sumando cada día más”, agrega.

En su corredor los religiosos cuentan con equipos de música de alta fidelidad, un televisor de 52 pulgadas y lavadoras. Todo es propiedad de la Iglesia Evangélica, financiado con donaciones de sus fieles.

Cuando alguno de ellos no sigue las normas, es expulsado del pabellón evangélico por el pastor y los reos.

La misma Gendarmería ha pedido el traslado de pequeños grupos de reos evangélicos a otras cárceles del sur para crear otras comunidades. “Son los más pacíficos y sirven como neutralizador de problemas en el penal”, explica el obispo de la Catedral Evangélica de Chile, Eduardo Durán.

Según Clemir Fernandes, sociólogo del Instituto de Estudios de la Religión (ISER) brasileño, “con las actividades y el lenguaje que usan (los evangélicos), parece que atendieran más la realidad del preso.

Para el obispo, “el Estado ha fracasado en muchas de estas áreas“, mientras la iglesia evangélica ofrece recursos, atención y reinserción social.

El seguimiento a los reos sigue fuera de la cárcel, con una red de empresarios practicantes que les dan trabajo y ayudan a limpiar sus antecedentes, siempre que exista voluntad de su parte.

Ocho de cada diez reclusos evangélicos no vuelve a delinquir según datos de la iglesia, que no han sido confirmados de forma oficial.

Un reciente informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) alaba la labor y logros de los evangélicos, pero se pregunta por el riesgo de coerción y la necesidad de que todos los presos aspiren a esas condiciones de bienestar, no únicamente por ser fieles.

En las cárceles chilenas esos fieles representan un 39% de los internos, según el INDH, en un país de tradición católica con creciente secularización, donde los evangélicos suman una décima parte de la población.

En los últimos diez años, los evangélicos se han triplicado en América Latina.

¿Pero cómo logran convivir con los “gentiles”, como llaman a los no creyentes? “Es complicadísimo, pero hay estrategias. Como atenderlos cuando llueve o hace frío, abrirles las puertas de la Iglesia”, explica Hernán Romero, un reo evangélico que se puso la primera corbata de su vida en la cárcel.

La comunidad es un refugio. No todos queríamos llegar aquí, pero cuando uno llega termina por caer vencido“, sonríe. (RD/Agencias)

Fuente Religión Digital:

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La Iglesia Menonita investigará a uno de sus pastores por oficiar un matrimonio homosexual

Domingo, 31 de agosto de 2014

6a00d8341c730253ef01a511fa703c970c-800wiLa Iglesia Menonita de Estados Unidos ha anunciado que investigará las credenciales del pastor Karl Shelly (en la fotografía) después de que el mismo ignorara el pasado mes de mayo la postura oficial de la organización religiosa respecto al matrimonio entre personas del mismo sexo y oficiara un matrimonio homosexual.

La Iglesia Menonita de Estados Unidos ha anunciado que llevará a cabo una investigación interna a uno de sus pastores para dictaminar si debe ser sancionado.

La investigación se llevará a cabo en contra del pastor menonita Karl Shelly, el cual llevó a cabo el pasado mes de mayo un matrimonio entre personas del mismo sexo, dado su apoyo a la igualdad en el matrimonio.

La Iglesia Menonita quiere esclarecer si debe emprender medidas en contra de Shelly, dado que el mismo, oficiando una boda homosexual, incumplió la política oficial de la organización religiosa respecto al matrimonio homosexual.

El pastor investigado envió una carta a los responsables de la organización religiosa para indicar quenacer con una orientación sexual homosexual y entrar en un pacto de por vida prometiendo fidelidad y amor con otro ser humano no es un pecado.

Nancy Kauffman, perteneciente a la Iglesia Menonita de Estados Unidos, ha indicado a la prensa que es posible que el tema del matrimonio entre personas del mismo sexo comience a ser tratado con mayor seriedad por parte de los responsables de la organización religiosa a lo largo del próximo año 2015.

Fuente Universogay

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La actriz Jessica Alba dejó la Iglesia por homofóbica

Domingo, 31 de agosto de 2014

jessica-alba1APLa actriz Jessica Alba ha explicado que se alejó de la Iglesia por los mensajes homofóbicos.

En una entrevista para The Daily Beast la protagonista de ‘Los 4 Fantásticos’ y Sin City‘ habla de su distanciamiento de la Iglesia.

Me enamoré cuando tenía 16 años y estuve pilladísima de… imagino que era una ¿drag queen? Era un bisexual y bailarina… Solíamos ir a un bar gay y bailábamos toda la noche, cuatro noches a la semana. Estaba tan enamorada de él que pensaba ‘de ninguna manera este tío va a ir al infierno’ porque en mi Iglesia era como ‘cualquiera que es gay va a ir al infierno’ y ‘el sexo prematrimonial es el demonio’ y pensé ‘¡Ni de coña! ¡Este tío es increíble!’. Así que salí de ahí pitando.

Si todo el mundo que critica la homosexualidad se dignara a conocer a una persona no hetero, seguramente cambiarían de idea y se acabaría la homofobia.

Fuente | The Daily Beast, vía AmbienteG

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