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El Papa se la juega: Francisco trata de abrir la Iglesia a las nuevas formas de familia

Domingo, 5 de octubre de 2014

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Arranca un Sínodo de la Familia con fuertes críticas de los sectores ultraconservadores

Se debatirá sobre divorciados, matrimonios gay, anticonceptivos, aborto, violencia machista o pobreza

Los críticos son los mismos que atacan al Papa por ser inflexible contra los curas pederastas (…) Los mismos ‘lobos’ que denunció el Papa Benedicto antes de renunciar

Francisco pide a los padres sinodales “no frustrar el sueño de Dios”

Leemos en Religión Digital:

(Jesús Bastante).- ¿Cambio o ruptura? ¿Revolución o cisma? Francisco se la juega a partir de este domingo, con la celebración de un inédito Sínodo sobre la Familia, en la que obispos, laicos y matrimonios debatirán, sin límites, sobre temas que hasta ahora eran considerados tabú en la Iglesia católica. No ha quedado ningún tema sin tocar: divorciados vueltos a casar, anticonceptivos, matrimonios gay, parejas interreligiosas, aborto, relaciones fuera del matrimonio, violencia doméstica, abusos a menores en el seno de la familia, la inmigración, la globalización, los distintos tipos de pobreza…

“Hay una puerta que hasta ahora estuvo cerrada y el Papa quiere que se abra. El Papa quiere que el pueblo de Dios se exprese y diga lo que piensa, afirma Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo, que por primera vez en la historia reciente de la Iglesia católica ha contado con la opinión de laicos, mujeres y matrimonios, y que también se ha encontrado con una dura contestación por parte de los sectores más radicalmente conservadores, que han llegado a acusar a Francisco de ser un Papa ilegítimo.

Las puertas abiertas del Papa pretenden que entre el aire en la Iglesia, que se cree una nueva conciencia, basada en la misericordia y la apertura, y no en la condena y la persecución de aquellos que no comulgan al cien por cien con la Tradición, y que ha provocado la huida de millones de creyentes que no han visto reflejada su fe en Jesús en la institución vaticana. No es el Evangelio el que hay que interpretar según el Código de Derecho Canónico sino el Código según el Evangelio de la paz y del perdón, señala a este diario el prestigioso canonista jesuita José María Díaz Moreno.

Y, sin embargo, el órdago lanzado por Francisco no ha sido bien recibido por buena parte de la Curia romana. Los mismos cardenales que, desde el comienzo de su pontificado, han organizado una “silenciosa oposición” a las reformas del Papa, ahora dan la cara y arremeten directamente contra algunos de los puntos más polémicos -y que se van a abordar en el Sínodo-, como la atención a los menores de familias rotas, los matrimonios entre creyentes y no creyentes y, especialmente, el caso de los divorciados vueltos a casar.

Después de que, por encargo de Francisco, el cardenal Kasper hablara de la necesidad de buscar soluciones para permitir que aquellos que han fracasado en su primer matrimonio puedan tener la oportunidad de rehacer su vida y seguir formando parte de la Iglesia a todos los niveles, algunos cardenales han abierto la caja de los truenos. Cinco de ellos, entre los que se cuenta el mismísimo prefecto de Doctrina de la Fe, cardenal Müller, contraatacaron atacando las tesis de Kasper, quien abundó -en un discurso que Francisco alabó públicamente- en que “todo pecado puede ser absuelto, todo pecado puede ser perdonado. También el divorcio“.

Algunos han ido más allá. Sectores ultraconservadores en Italia o España han llegado a dudar de la legitimidad de Bergoglio como Papa, aduciendo a una supuesta duplicidad de votos en una de las elecciones del cónclave y, sobre todo, a una “pérdida de legitimidad” por sus actuaciones, desde su decisión de abandonar el Palacio y vivir en Casa Santa Marta hasta su cercanía a los inmigrantes, el hecho de que lavara los pies en Jueves Santo a mujeres, una de ellas musulmanas -el rito exigía que sólo fueran hombres, como los doce Apóstoles-, o se mostrara a favor de una mayor presencia de mujeres en puestos de responsabilidad en la Iglesia.

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Los críticos son los mismos que atacan al Papa por ser inflexible contra los curas pederastas, por haber procesado, por primera vez en la historia de la Iglesia, a un arzobispo que abusó de niños, y quienes cuestionan su capacidad porque se arrodilla ante los musulmanes y pide construir juntos una sociedad mejor. No ven con buenos ojos sus palabras al diálogo y por la paz en Siria, Israel, Palestina, Irak, que le han hecho ser uno de los favoritos a recibir este año el Premio Nobel de la Paz, algo que jamás consiguió el Papa de Roma. Son los mismos “lobos” que denunció el Papa Benedicto antes de tener que renunciar.

Francisco también ha declarado que el celibato sacerdotal “no es un dogma de fe”, y que, por tanto, se puede discutir. Como la acogida a divorciados, o la participación de todos en el gobierno de la Iglesia. De hecho, la importancia de este Sínodo -más allá de que se tomen unas u otras decisiones en cuanto a la doctrina- es la recuperación de la sinodalidad” como modo de gobierno.

Francisco no es un papa que gobierne a golpe de preceptos -podría hacerlo, y declararse “infalible”-, sino que se ha dotado de un grupo de nueve cardenales que le asesora y ha convocado este Sínodo, en el que participan cardenales, obispos, laicos -y hasta 14 matrimonios-. No podemos soñar con que la Iglesia se convierta en una institución democrática pero sí que al menos escuche y tenga en cuenta la opinión de todos.

Ahora, del 5 al 19 de octubre, el Vaticano abre un período de reflexión y debate, con el objetivo de actualizar su doctrina sobre temas que afectan, y mucho, a millones de fieles en todo el mundo. Y que podrían servir para hacer de la Iglesia católica una institución más accesible, menos oscura y en consonancia con un mundo en cambio. O también para provocar un cisma, si los ultraconservadores continúan poniendo palos en la rueda del carro que, con dificultades, quiere seguir conduciendo Francisco.

Y leemos en  El País:
Pablo Ordaz

Ya hay un alto prelado en la cárcel por blanqueo de dinero y un arzobispo en arresto domiciliario por abuso de menores. El papa Francisco no ha ido todavía ni a Milán ni a Lourdes ni a Madrid, pero sí a Corea, a Albania y a la isla de Lampedusa, lugares donde ni el catolicismo ni la vida misma han navegado nunca con el viento a favor. La agenda que se marcó Jorge Mario Bergoglio cuando, según sus propias palabras, llegó al Vaticano “desde el fin del mundo” se va cumpliendo. Un plan de transparencia para el dinero del IOR (el Instituto para las Obras de Religión), tolerancia cero con los pederastas y un viaje continuo hacia las periferias del mundo. La siguiente etapa, que empieza hoy con el Sínodo sobre la Familia, es tal vez más difícil aún, porque consiste en abrir las puertas de la Iglesia a quienes se fueron alejando por azares de la vida –divorciados vueltos a casar— o a quienes siempre las encontraron cerradas –parejas de hecho, nuevas familias surgidas de relaciones rotas, hijos adoptados por parejas del mismo sexo–. Y es precisamente aquí, en las distancias cortas entre el dogma y la tradición, donde un papa como Francisco se la juega.

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Padre nuestro

Domingo, 5 de octubre de 2014

Del blog de la Communion Béthanie:

Para aquellos/as que en algún momento de sus vidas ya no son capaces de llamar a Dios Padre, y que no quieren imágenes de omnipotencia

 

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Padre nuestro que estás en los cielos
Tú, el Totalmente Otro, al que algunos pueden nombrar Padre
Tú que vives en otra parte,

Santificado sea tu nombre …
Enséñame a reconocerte bajo tus diferentes nombres, bajo tus diferentes rotros y hablar bien de, reconociéndote como algo separado, diferente,  incognoscible pero presente.

Venga tu reino
Que la humanidad pueda un día reconocerte como el creador de este mundo y de otros mundos, y desear que  Tú aparezcas.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo
Enséñame a reconocer lo que es de Tí y a  hacerlo que tu deseo se desvele para que yo lo reconozca y te responda, que tus deseos se cumplan en todos los lugares en los que Tú moras.

Danos hoy nuestro pan de cada día
Dame algo para vivir, y dame también el pan que  hace vivir tu vida.

Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden
Si hago voluntariamente lo que no te agrada, perdóname,
Y enséñame a tratar de perdonar a los que me han herido.

No nos dejes caer en la tentación
No me confrontes demasiado a menudo y demasiado tiempo con pruebas que me hacen dudar de su existencia.

Y líbranos del mal
Ayúdame a no dejar que la división se apodere de mi.

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad

“Crisis religiosa”. 5 de octubre de 2014. 27 Tiempo ordinario (A). Mateo 21, 33-43

Domingo, 5 de octubre de 2014

50-OrdinarioA27La parábola de los “viñadores homicidas” es un relato en el que Jesús va descubriendo con acentos alegóricos la historia de Dios con su pueblo elegido. Es una historia triste. Dios lo había cuidado desde el comienzo con todo cariño. Era su “viña preferida”. Esperaba hacer de ellos un pueblo ejemplar por su justicia y su fidelidad. Serían una “gran luz” para todos los pueblos.

Sin embargo aquel pueblo fue rechazando y matando uno tras otro a los profetas que Dios les iba enviando para recoger los frutos de una vida más justa. Por último, en un gesto increíble de amor, les envío a su propio Hijo. Pero los dirigentes de aquel pueblo terminaron con él. ¿Qué puede hacer Dios con un pueblo que defrauda de manera tan ciega y obstinada sus expectativas?

Los dirigentes religiosos que están escuchando atentamente el relato responden espontáneamente en los mismos términos de la parábola: el señor de la viña no puede hacer otra cosa que dar muerte a aquellos labradores y poner su viña en manos de otros. Jesús saca rápidamente una conclusión que no esperan: “Por eso yo os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca frutos”.

Comentaristas y predicadores han interpretado con frecuencia la parábola de Jesús como la reafirmación de la Iglesia cristiana como “el nuevo Israel” después del pueblo judío que, después de la destrucción de Jerusalén el año setenta, se ha dispersado por todo el mundo.

Sin embargo, la parábola está hablando también de nosotros. Una lectura honesta del texto nos obliga a hacernos graves preguntas: ¿Estamos produciendo en nuestros tiempos “los frutos” que Dios espera de su pueblo: justicia para los excluidos, solidaridad, compasión hacia el que sufre, perdón…?

Dios no tiene por qué bendecir un cristianismo estéril del que no recibe los frutos que espera. No tiene por qué identificarse con nuestra mediocridad, nuestras incoherencias, desviaciones y poca fidelidad. Si no respondemos a sus expectativas, Dios seguirá abriendo caminos nuevos a su proyecto de salvación con otras gentes que produzcan frutos de justicia.

Nosotros hablamos de “crisis religiosa”, “descristianización”, “abandono de la práctica religiosa”… ¿No estará Dios preparando el camino que haga posible el nacimiento de una Iglesia más fiel al proyecto del reino de Dios? ¿No es necesaria esta crisis para que nazca una Iglesia menos poderosa pero más evangélica, menos numerosa pero más entregada a hacer un mundo más humano? ¿No vendrán nuevas generaciones más fieles a Dios?

José antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Trabaja por una Iglesia más fiel a Dios. Pásalo.

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“Arrendará la viña a otros labradores”. Domingo 5 de octubre de 2014. 27º domingo de tiempo ordinario.

Domingo, 5 de octubre de 2014

vineyard parableLeído en Koinonia:

Isaías 5,1-7: La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel
Salmo responsorial: 79La viña del Señor es la casa de Israel.
Filipenses 4,6-9: Poned esto por obra, y el Dios de la paz estará con vosotros.
Mateo 21,33-43: Arrendará la viña a otros labradores

Algunos seguimos aferrados a un «servicio de la palabra» más apto para generaciones pasadas que para la sociedad actual. Pretendemos hacer oír una «palabra» alejada de la realidad que vivimos, expresada en un lenguaje teórico, con poco sabor de la vida y la problemática de la gente… La inculturación sigue siendo una «materia pendiente» para demasiados predicadores cristianos. Nos preguntamos cómo lograr que nuestro «servicio de la palabra» se inspire y se haga carne en compromisos concretos por la Vida, la Justicia y la Solidaridad concretas, tal como se viven en el día a día…

Miremos a los profetas, que pueden orientarnos en este sentido. Ellos siempre mantuvieron una actitud crítica frente a las instancias de poder y, simultáneamente, vivían en medio del pueblo. Isaías, por ejemplo, no duda en utilizar una vieja canción romántica, sobre una viña, para comunicar con eficacia su mensaje. No teme que lo tilden de coplero de amoríos, o que la gente piense que sus recursos didácticos no están a la altura requerida. Para Isaías lo importante era hacer captar al decadente reino de Judá los peligros evidentes de una política interna ejercida mediante el autoritarismo, la represión y el inmediatismo. Y la maestría de su «servicio de la palabra», comprometido y vital, accesible y a la vez profundo, quedó reflejado en la «Canción de la viña» que hoy escuchamos como primera lectura.

Ocurre otro tanto con la predicación de Jesús, como podemos ver en el evangelio de hoy. Jesús se vale del mismo tema de la viña para expresar su mensaje.

Muchos grupos fanáticos consideraban que la salvación de Israel era la única meta de la historia. Jesús cuestionó duramente esta manera de pensar, por superficial y excluyente. Por eso, muchos líderes sectarios, tanto de derecha como de izquierda, consideraron que Jesús era una amenaza.

Para Jesús el Reino de Dios estaba abierto a todos los seres humanos «de buena voluntad», o sea, todas las personas que tengan como valor primero de su vida el Amor y la Justicia. Porque, como dice esa maravillosa canción litúrgica (el salmo 71), el Reino es «Vida, Verdad, Justicia, Paz, Gratuidad, Amor». Por eso es por lo que no eran importantes para Jesús las diferencias raciales, de género o de cualquier otro tipo: todas las personas «de buena voluntad», todas las que estén dispuestas a vivir la solidaridad fraterna, están invitadas. Y Jesús no sólo propuso esto como un ideal, sino que lo realizó con su práctica.

Esta manera de actuar y de pensar le acarreó agudos y profundos conflictos con los grupos religiosos y políticos de la época, incluso con sus propios discípulos. Para los hombres ortodoxos, esta apertura del Reino de Dios a los extranjeros, enfermos y pecadoras era absolutamente impensable. Más aún, ellos consideraban que fuera de Israel y de su particular religión no había salvación para nadie. Se consideraban «propietarios» del Reino de Dios.

Jesús los desafía abiertamente, y por medio de esa comparación con la viña, les muestra que la ortodoxia recalcitrante no conduce a la salvación. El profeta de Galilea se burla de las pretensiones privatizadoras de los ortodoxos, y les muestra que Dios entrega el Reino a aquellas comunidades que viven el amor y la justicia. El Reino no es propiedad privada de nadie ni de ningún grupo en particular. Nadie lo tiene asegurado a título de una raza o religión concreta.

Toda la vida y ministerio de Jesús es compromiso con la vida. Sus acciones y palabras convocan a todos a compartir su vida en la nueva realidad humana y mundana que la construcción del Reino va provocando: sus obras poderosas, su acogida hacia los excluidos, el anuncio de la utopía de Dios que abre nuevos horizontes de esperanza en el corazón de los pobres. Éstos y otros signos son manifestaciones de la voluntad del Padre que envía a Jesús para que los hijos e hijas «tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10,10) y que, por ello, invita a celebrar el retorno del hijo «que estaba muerto y ha vuelto a la vida» (cf. Lc 15,32).

La denuncias de Jesús, por otra parte, nos indican que el mensajero del Dios de la Vida no puede permitir que el ser humano esté permanentemente torturado por experiencias de muerte. Queremos que nuestra vida y nuestro ministerio sean una confesión y un testimonio de nuestra fe en el Dios «que ama la vida» (Sab 11,26). Como seguidores de Jesús sabemos que esta vida se manifiesta y goza en plenitud cuando se pone totalmente al servicio del Reino (cf Mt 10,39).

Jesús, el Hijo del hombre, está dispuesto a dar su vida en rescate por todos (cf Mt 20,28). Nadie le quitó la vida; él la entregó libremente. De él hemos aprendido que ser buen pastor es desvivirse por el rebaño, dar la vida por los hermanos (cf Jn 10,11). En este momento debemos sumarnos a tantos cristianos y cristianas que en los últimos años han optado por servir a la vida, aun a riesgo de perder o complicar la suya propia. Al hacerlo, prolongamos la mejor tradición cristiana, confiados en la intercesión de nuestros hermanos y hermanas mártires. Leer más…

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Dom 5. X. 14. Os quitarán el reino ¿Quién lo hará, y a quiénes se lo quitará?

Domingo, 5 de octubre de 2014

15427_St_Michael_defeats_the_Devil_fDel blog de Xabier Pikaza:

Domingo 27, tiempo ordinario, ciclo A. Mt 21, 33-43.La parábola de los renteros homicidas, que Mateo ha tomado de Mc 12, 1-12,es una de las más significativas del Nuevo Testamento, una durísima narración que entiende la historia actual como lucha a muerte por la herencia… anunciando su fin (os quitarán el reino) y prometiendo la llegada de un pueblo nuevo, que dará frutos de humanidad.

Tiene muchos elementos, que iré desarrollando en lo que sigue, pero quiero empezar insistiendo en la amenaza de Jesús, que proclama el fin de la gente asesina: ¿De quienes?

— ¿Del mundo rico en su conjunto…? ¿De los falsos cristianos?
— ¿De los poderosos y los ricos, como supone el Magnificat?

¿Quién les/nos quitará el Reino?

— ¿El arcángel Miguel, como en la foto?
— ¿La misma dinámica de la historia?
— ¿Un nuevo y más hondo tipo de revolución?

–Se quitaré al reino a los que viven de matar a otros, terminará por tanto este sistema político-social y religioso fundado en la muerte.
— Surgirá un pueblo nuevo, que recibirá y compartirá la herencia de la vida, en la línea de Jesús.

Los dueños actuales del mundo (llamados aquí «sacerdotes y senadores», poder religioso y civil: Mt 21, 23), han querido apoderarse de la “herencia” de la vida, matando para ello al Hijo (es decir, a los seres humanos, en especial, a los pobres). Son los poderes ideológicos y militares, económicos y políticos, que viven a costa de la muerte.

El tema no necesita mucho comentario, en tiempos de dura recesión, como la nuestra, cuando cada mueren más de 40.000 hijos de Dios por hambre, por la codicia (el deseo de herencia) de otros, que engordan (como decía Amós) con la muerte de los pobres. Pero la parábola sabe y amenaza: “se les quitará el Reino y se dará a otro pueblo que reparta (comparta) los frutos”. Eso significa que este mundo (este mal “orden” actual) tiene los días contados.

Ésta es una palabra de juicio y condena contra aquellos que defienden para sí, matando, la herencia de todos (y en esepcial de los pobres). Pero es también una palabra de esperanza para los asesinados y explotados de la actualidad, porque “Dios” quitará el Reino a los asesinos y se lo dará a ellos. Hondo es el mensaje de este día. Leamos, sintamos, temamos, gocemos.

(El tema de la parábola es en el fondo el mismo del Magnificat de María, representado en la imagen final de Maximino Cerezo, a quien agradezco su gentileza de cedérmela)

Mateo 21, 33-43

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo: “Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje.

Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: “Tendrán respeto a mi hijo.”

Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: “Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia.” Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?”
(a) Le contestaron: “Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.”
(b) Y Jesús les dice: “¿No habéis leído nunca en la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”?
(c) por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.”

Una viña al servicio de los hombres

Esta parábola se encuentra entrelazada con la vida-muerte de Jesús y ha crecido con ella, hasta tomar la forma actual. Es una gran metáfora: no quiere ofrecer informaciones neutrales sino hacemos penetrar en el sentido de la muerte de Jesús, utilizando para algunos elementos simbólicos bien conocidos del Antiguo Testamento: Un hombre plantó una viña, la rodeó con un cercado… (Mc 21, 33). Es clara la referencia al canto de Is 5, 1-7 y puede haber una alusión a Gen 2-3: Dios ha puesto a los hombres en el jardín del Edén, que aparece así como una viña, para que la cultiven y consigan frutos.

Ésta es una parábola dirigida a los “dueños” que eran en tiempos de Jesús los sacerdotes y senadores del pueblo, los dueños que son siempre los ricos (los jefes del judaísmo del tiempo de Jesús, los reyes y señores…), aquellos que engordan matando, aquellos que viven comiendo la herencia de los otros, es decir, de todos.

Es una parábola que les recuerda (y nos recuerda) que no son (no somos) “dueños” de su riqueza (del reino, del sacerdocio, del rabinato, de la economía). No son dueños, sino administradores al servicio de la “empresa” de Dios, cuyos beneficiarios son los pobres, los necesitados.

El drama. Unos asesinos. Matar para conseguir la herencia

La parábola cuenta la historia de unos “viñadores” (administradores, renteros) que se creen dueños absolutos de su finca/viña (de su negocio, dinero), que lo cultivan todo al servicio de sus intereses y que “matan” a los enviados del dueño. Éste es el tema de la historia humana, la gran tragedia: administradores de unos bienes que no son suyos (los han recibido como préstamo, al servicio de todos), los renteros quieren hacer “propietarios”, dueños de una “propiedad privada”, para sí mismo, para el crecimiento de sus intereses. Por eso, lógicamente, para que la viña produzca y produzca, para ellos, tienen que matar a los enviados y criados del dueño (es decir, a los más pobres).

La parábola supone que el dueño (Dios, el amo/amigo de los pobres) ha enviado a sus servidores para que recuerden los viñadores que no son dueños absolutos, que no pueden hacer lo que se les antoja con su finca (con su dinero, con su vino, con su imperio…); que ellos son renteros y que, por tanto, deben administrar su tierra y bienes al servicio de las prioridades de del dueño (de Dios), que son los pobres y los necesitados.

Tenía el dueño un hijo querido, todos los asesinados…

Es muy normal que los oyentes de la parábola se hayan puesto a cavilar. ¿Por qué no ha mandado el amo (Dios) a sus soldados (marines o legionarios) para proteger a sus siervos, para defender sus intereses? ¿Cómo los deja morir, uno tras otro, en manos de los renteros violentos? ¿Por no ha tomado medidas ese amo…? Leer más…

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De canción de amor a canción de muerte. Domingo 27 Ciclo A.

Domingo, 5 de octubre de 2014

Jerez-TV-Ashton-Kurcher-vendimiandoDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Acto I: Explanada del templo de Jerusalén. Hacia 735 a.C.

El murmullo se apaga lentamente. Cuando se hace silencio, Isaías se dirige a la gente congregada: «Voy a cantar una canción de amor. Del amor de mi amigo a su viña». El público sonríe incrédulo. No imagina al profeta cantando una canción de amor. Lo más frecuente en él son denuncias y elegías.

            La canción habla del trabajo entusiasta que dedica su amigo a una hermosa viña: entrecava el terreno, lo descanta, plata buenas cepas, construye una atalaya y, esperando una magnífica cosecha, cava un lagar. Pero, al cabo del tiempo, la viña, en vez de dar uvas hermosas y dulces, da ácidos agrazones.

            Isaías aparta la cítara y mira fijamente al público: «Ahora os toca a vosotros hacer de jueces entre mi amigo y su viña. ¿Podía hacer por ella más de lo que hizo».

La gente guarda silencio e Isaías continúa: «Voy a deciros lo que hará mi amigo: derribará su valla para que sirva de pasto a ovejas y cabras, para que la pisoteen mulos y toros; la arrasará para que crezcan en ella zarzas y cardos, y prohibirá a las nubes que lluevan sobre ella».

El profeta se interrumpe y pregunta de nuevo: «¿Quién es mi amigo y cuál es su viña?» Pero no da tiempo a que nadie intervenga: «La viña del Señor sois vosotros, los hombres de Israel y de Judá. Dios ha hecho mucho por vosotros, y esperó a cambio que practicarais el derecho y la justicia, que os portarais bien con el prójimo. Pero sólo habéis producido asesinatos y provocado lamentos».

            El texto de la canción es la 1ª lectura de hoy:

Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña. 

Mi amigo tenía una viña en fértil collado. 

La entrecavó, la descantó, y plantó buenas cepas;

construyó en medio una atalaya y cavó un lagar. 

Y esperó que diese uvas, pero dio agrazones. 

Pues ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá,

por favor, sed jueces entre mí y mi viña. 

¿Qué más cabía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? 

¿Por qué, esperando que diera uvas, dio agrazones? 

Pues ahora os diré a vosotros lo que voy a hacer con mi viña:

quitar su valla para que sirva de pasto,

derruir su tapia para que la pisoteen. 

La dejaré arrasada:

no la podarán ni la escardarán, crecerán zarzas y cardos;

prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella. 

La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel;

son los hombres de Judá su plantel preferido.

Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis: asesinatos; 

esperó justicia, y ahí tenéis: lamentos.

Acto II: Explanada del templo de Jerusalén. Hacia año 29 de nuestra era.

Jesús acaba de contar a los sacerdotes y senadores la parábola de los dos hermanos, advirtiéndoles que las prostitutas y los publicanos les llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Inmediatamente, sin darles tiempo a reaccionar ni responder, les dice:

― Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar…

― Ésa ya la sabemos, comenta uno en voz alta. Ésa no es tuya, es de Isaías.

Jesús no se inmuta. Y la parábola toma de repente un rumbo imprevisible. A diferencia de la viña de Isaías, ésta sí da fruto. El problema no radica en la viña, sino en los viñadores, que se niegan a entregar los frutos a su legítimo propietario.

El drama se desarrolla en tres etapas. En las dos primeras, el dueño envía unos criados, y los viñadores los apalean, matan o apedrean. En la tercera, envía a su propio hijo. Cuando lo matan, Jesús, igual que Isaías, se encara con los oyentes, pidiéndoles su opinión: «¿Qué hará con aquellos labrado­res?»

A diferencia de lo que ocurre en Isaías, los oyentes intervienen, emitiendo una sentencia tremendamente dura: los viñadores merecen la muerte y la viña será entregada a otros más honrados.

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: “Tendrán respeto a mi hijo.”Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: “Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia.” Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»

Le contestaron:

Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.

Y Jesús les dice: 

¿No habéis leído nunca en la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”?  Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»

Tres grandes enseñanzas

            1. La canción de la viña de Isaías insiste en una idea que a muchos cristianos todavía les resulta extraña: el amor de Dios se paga con amor al prójimo. Dios ha hecho mucho por los israelitas, pero lo que pide de ellos no es actos de culto sino la práctica de la justicia y el derecho. Jesús dirá que el segundo mandamiento (amar al prójimo) es tan importante como el primero (amar a Dios). Y la 1ª carta de Juan afirma: «Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amar… a nuestros hermanos».

            2. Para Jesús, a diferencia de Isaías, el pueblo no es una viña mala e improductiva. Al contra­rio, da frutos a su tiempo. El mal radica en las autoridades religiosas, que consideran la viña propiedad privada y no recono­cen a su auténtico propietario. Por eso Mateo termina con un comentario incomprensiblemente suprimido por la liturgia: «Al oír sus parábolas, los sumos sacerdotes y los fariseos se dieron cuenta de que iban por ellos» (v.45). Sería completamente equivocado utilizar la homilía de este domingo para atacar al público presente, que bastante hace con soportarnos. Quienes debemos sentirnos especialmente interpelados somos los que tenemos una responsabilidad dentro de la comunidad cristiana.

            3. En su versión final (véase “Una cuestión discutida”), la parábola subraya la importancia y triunfo de Jesús. Después de todos los profetas (los criados), él es “el hijo”, lo más valioso que Dios puede mandar. Y aunque las autoridades religiosas lo infravaloren y desprecien, él termina convertido en la piedra angular del nuevo edificio de la Iglesia.

Una cuestión discutida

Muchos comentaristas piensan que la parábola primitiva contada por Jesús hablaba sólo del envío de los criados, los profetas, a los que los viñadores apalean, matan o apedrean. Y terminaría con las palabras: «Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.» Es pueblo eran los seguidores de Jesús.

Cuando lo mataron, los primeros cristianos pensaron que este era el mayor crimen, y se habrían añadido las palabras referentes al envío y la muerte del hijo. En la misma línea de subrayar la importancia de Jesús habría añadido las palabras del Salmo 118,22: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente». Es un cambio fuerte de metáfora. Los viñadores se convierten en arquitectos, y el hijo en una piedra. Los constructo­res la desechan, porque no la consideran válida como piedra angular, la que soporta el peso de todo el arco. Sin embargo, Dios la coloca en un puesto de privilegio. Con este añadido, la parábola pierde en clari­dad, pero advierte a las autoridades religiosas que su crimen no ha servido de nada, y alegra a los cristianos con la certeza del triunfo de Jesús.

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“¡Hambre!”, por José María Castillo, teólogo

Domingo, 5 de octubre de 2014

hambre_canariasLeído en su blog Teología sin censura:

El último informe de Cáritas afirma que en España hay ahora mismo dos millones y medio de ciudadanos “en riesgo de exclusión social”. Es decir, hay dos millones y medio de personas que pasan hambre. O se ven abocados a pasarla. Y lo peor de todo es que esta situación dramática se va agravando de día en día. Digan lo que digan los políticos, el crecimiento económico, que ellos anuncian a bombo y platillo, estará beneficiando a banqueros, empresarios importantes y propietarios de grandes fortunas. Pero, lo que es a la clase media y de ahí para abajo, realmente lo que está ocurriendo da miedo. Mucho miedo. Sobre todo, lo que están teniendo que soportar los que se ven más castigados por esta maldita crisis: las familias numerosas y las madres que solas, ellas solas, tienen que sacar una casa adelante. Así lo dice Cáritas, que sin duda sabe de esto más que el ministro de economía. Y bastante más que el de hacienda.

De hambre saben los que la padecen
. Los que nunca hemos vivido en la miseria, no tenemos ni idea de lo que es eso. Porque pasar hambre debe ser, tiene que ser, la crueldad más canalla que hay en la vida. El hambre es la fuerza apremiante que brota del instinto más básico que tenemos todos los vivientes en las entrañas mismas de la vida y para la vida. Pero el hambre no es sólo carencia. Además de eso, es también amenaza. El hambriento – sin necesidad de ponerse a pensarlo – se tiene que sentir amenazado. Amenazado por la falta de fuerzas, por la depresión y la tristeza, la desgana de todo lo que no sea quitarse el hambre. Amenazado por el peligro de las no pocas enfermedades que sobrevienen a quienes carecen de lo indispensable para seguir viviendo. Y amenazado, además, por la vergüenza. Es demasiado humillante no tener ni para comer o tener que vivir de limosna. Eso le roba la dignidad a cualquiera. Y el que se ve forzado a convivir en esas condiciones, pierde la poca autoridad que pueda tener hasta en su propia casa y ante su familia. Incluso llegará a ser un “don nadie”. O más simplemente, un “nadie”, como bien dijo Eduardo Galeano. Los incontables “hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos”. Los “que no son, aunque sean. Los que no son seres humanos, sino recursos humanos. Los que no tienen cara, sino brazos. Los que no tienen nombre, sino número”. Los que no figuran en ninguna parte, a no ser en la página de sucesos de la prensa local. “Los nadies, los que cuestan menos que la bala que los mata”. Y ahora también, los que representan menos que la patera en la que mueren ahogados, huyendo del hambre y de la muerte.

El hambre es un sufrimiento físico. Y además es también una humillación social. Hay familias que nunca pasaron hambre. Y ahora, por no decir que la están pasando, prefieren quedarse en casa, para que nadie se entere que se ven obligados a vivir de la caridad. Por eso yo estoy seguro de que el número de personas que pasan necesidad es, en este momento, bastante mayor del que nos dicen las estadísticas oficiales. Y es que, en los tiempos que corren, las cosas se han puesto de forma que, en las familias educadas en la “cultura del orden y de la religión”, la presión que ejerce en ellas la “cultura de la vergüenza” puede llegar a ser más determinante que la “cultura de la culpa”. Y prefieren morirse de hambre en un rincón de su casa, antes que ir a ponerse en la cola de Cáritas para que la ayuda de los necesitados les alcance.

Muchas veces he pensado que Jesús debió pasar hambre. Tuvo que pasarla y sufrirla. Y verse humillado, como uno más entre los muchos “lázaros” de todos los tiempos. Si no, ¿cómo se explica que el tema del hambre y la escasez esté tan presente en los evangelios (Lc 15, 14. 17; 4, 25; Mc 13, 8 par; Mt 24, 7; Lc 21, 11)?. ¿Por qué a Jesús se le conmovían las entrañas cuando veía a la gente hambrienta (Mc 8, 3 par; Mt 15, 32)? ¿A qué viene que el verbo griego peinaô, “sentir hambre”, se repita tantas veces en el Evangelio, hasta el extremo de que, para Jesús, saciar el hambre es más importante que cumplir con la religión (Mc 2, 25; Mt 12, 3; Lc 6, 3)? En la parábola del llamado “hijo pródigo, el muchacho aquél, que tiró una fortuna “viviendo como un perdido”, volvió a la casa de su padre porque se moría de hambre (Lc 15, 14 ss). Y en el juicio final, el criterio de Dios será premiar, no al que fue fiel observante de ritos sagrados y ceremonias santas, sino al que dio de comer a los que pasan hambre, dio de beber a los que tienen sed, se puso de parte de los que están enfermos, acogió a los extranjeros…. (Mt 25, 31-46).

En este momento tenemos en España, y en Europa entera, muchos problemas apremiantes. Los políticos tienen demasiadas cosas que les urgen antes de que se les echen encima las próximas elecciones (las que sean). Pero, ¡por lo que más quieran!, como dijo el Nobel de Economía, Paul Krugman, “Acabad ya con esta CRISIS”. Que se podría terminar, si es que hubiera voluntad política de acabar con ella. Cosa que se puede hacer. Sencillamente, repartiendo mejor lo que tenemos. Los derechos fundamentales son los mismos para todos. Y el derecho más fundamental de todos es el derecho a comer. Y comer con dignidad. Teniendo muy presente que cuando los gobernantes no gestionan las cosas de forma que este derecho quede garantizado y satisfecho, tales gobernantes no pueden tener derecho a gobernarnos, por muchas mayorías absolutas que les amparen. El derecho a vivir tiene que estar siempre por encima del derecho a mandar. La vida está antes que el poder. No sé cómo se puede resolver este dilema. Pero, al menos, que me dejen decir lo que siento cuando veo que el poder se ha superpuesto al hambre y a la dignidad. Y, por tanto, ya vemos como la cosa más natural del mundo que el derecho a mandar esté por encima del derecho a vivir como personas que merecen un respeto.

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“Discutir el aborto por amor a la vida”, por Leonardo Boff, teólogo y escritor

Domingo, 5 de octubre de 2014

1Leído en la página web de Redes Cristianas

Carta al Papa Francisco
Red latinoamericana de católicas por el derecho a decidir

Me cuesta creer que haya personas que defiendan el aborto por el aborto. Implica eliminar la vida o interferir en un proceso vital que culmina con la aparición de la vida humana. Yo personalmente estoy en contra del aborto pues amo la vida en cada una de sus fases y en todas sus formas.

Pero esta afirmación no me vuelve ciego a una realidad macabra que no puede ser ignorada y que desafía el buen sentido y a los poderes públicos. Cada año se hacen en Brasil cerca de 800 mil abortos clandestinos. Cada dos días muere una mujer víctima de un aborto clandestino mal asistido.

Esta realidad debe ser enfrentada no con la policía sino con una salud pública responsable y con sentido realista. Considero farisaica la actitud de aquellos que de forma intransigente defienden la vida embrionaria y no adoptan la misma actitud ante los miles de niños lanzados a la miseria, sin comida y sin cariño, deambulando por las calles de nuestras ciudades. La vida debe ser amada en todas sus formas y edades y no solo en su primer despertar en el seno de la madre. Corresponde al Estado y a toda la sociedad crear las condiciones para que las madres no necesiten abortar.

Yo mismo asistí, en las gradas de la catedral de Fortaleza, a una madre famélica, pidiendo limosna y amamantando a su hijo con sangre de su pecho. Era la figura del pelícano. Perplejo y lleno de compasión la llevé hasta la casa del Cardenal Dom Aloisio Lorscheider donde le dimos toda la asistencia posible. Incluso así ocurren abortos, siempre dolorosos y que afectan profundamente a la psique de la madre. Narro lo que escribió un eminente psicoanalista de la escuela junguiana de São Paulo, Léon Bonaventure, narrado en la introducción que escribió a un libro de otra psicoanalista junguiana italiana, Eva Pattis, titulado: Aborto, pérdida y renovación: paradoja en la búsqueda de la identidad femenina (Paulus 2001).

Cuenta Léon Bonaventure, con la sutileza de un fino psicoanalista para quien la espiritualidad constituye una fuente de integración y de cura de heridas del alma.

«Un sacerdote confesaba a una mujer que en el pasado había abortado. Después de oír la confesión, le preguntó: “¿Qué nombre le diste a tu hijo?” La mujer, sorprendida, quedó callada largo rato pues no había dado nombre a su hijo.

“Entonces” –dijo el cura–, “vamos darle un nombre y si está usted de acuerdo vamos a bautizarlo”. La mujer asintió con la cabeza y así lo hicieron simbólicamente.

Después el cura hizo algunas consideraciones sobre el misterio de la vida: “existe la vida” –dijo–, “que viene a la luz del día para ser para vivida en la Tierra, durante 10, 50, 100 años. Otras vidas nunca van a ver la luz del sol. En el calendario litúrgico católico existe, el día 28 de diciembre, la fiesta de los santos inocentes, los recién nacidos que murieron gratuitamente cuando nació el Niño divino en Belén. Que ese día sea también el día de la fiesta de tu hijo”.

Y siguió diciendo: “en la tradición cristiana el nacimiento de un hijo es siempre un regalo de Dios, una bendición. En el pasado era costumbre ir al templo para ofrecer el niño a Dios. Nunca es demasiado tarde para que ofrezcas tu hijo a Dios”.

Terminó diciendo: “como ser humano no puedo juzgarte, si pecaste contra la vida, el propio Dios de la vida puede reconciliarte con ella. Vete en paz y vive”» (p. 9).

El Papa Francisco recomienda siempre misericordia, comprensión y ternura en la relación de los sacerdotes con los fieles. Ese sacerdote vivió avant la lettre esos valores profundamente humanos y que pertenecen a la práctica del Jesús histórico. Que ellos puedan inspirar a otros sacerdotes a tener la misma humanidad.

Traducción de Mª José Gavito Milano

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Queremos estar presentes. Ichthys, cristianas y cristianos LGTBH, Sevilla (España)

Domingo, 5 de octubre de 2014

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El Sínodo extraordinario de los Obispos católicos sobre la familia, convocado en el Vaticano desde el 5 al 19 de Octubre de 2014, se interrogará sobre numerosos temas, desde las uniones «de parejas que viven juntas sin matrimonio religioso o civil», al acompañamiento de los divorciados de nuevo casados, a las uniones de personas del mismo sexo, al problema de la educación de sus hijos. Temas sobre los cuales la Iglesia Católica vuelve por fin a reflexionar y a interrogarse.

Varios grupos y movimientos católicos italianos e internacionales, a pocas horas del comienzo del Sínodo de los Obispos, han decidido organizar en Roma (Italia) para el próximo Viernes 3 de Octubre de 2014 la conferencia internacional “Los caminos del Amor” que quiere proponer a algunos teólogos, procedentes de varias partes del mundo, un tema desafiante: «Qué pastoral con las personas homosexuales y transexuales». Porque en efecto no se puede hablar de familia sin hablar de todas las familias, incluyendo a aquellas que han tenido, que tienen y que tendrán que enfrentarse con la homosexualidad.

Queremos estar presentes en “Los caminos del Amor”

Ichthys, cristianas y cristianos LGTBH, Sevilla (España)
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piex111Ichthys nace en octubre del año 2003 en Sevilla, España. Cuatro amigos deciden reunirse cada cierto tiempo para orar y compartir la fe sin dejar a un lado su identidad sexual, habitualmente rechazada o malentendida en sus respectivos grupos cristianos. Durante un tiempo se ven casi a escondidas. Pronto deciden llamar al Grupo con el nombre de Ichthys.

Ichthys es el acróstico del término griego Jesucristo, hijo de Dios, Salvador, ΙΧΘΥΣ, que significa “pez”. Su dibujo lo empleaban las primeras personas cristianas para identificarse de forma secreta entre ellas, pues eran perseguidas y despreciadas y temían ser capturadas o excluidas. Ichthys confía en la Iglesia santa, heredera del mensaje de Jesús. Somos Iglesia. La Iglesia de Cristo no rechaza a ningún hijo o hija de Dios por su color de piel, por su estatura, por su lengua, ni por su identidad sexual. Reclamamos una Iglesia auténtica, cercana a todas y todos, sin distinción y sin condiciones.

Elegimos este nombre porque también nos sentimos, de alguna forma, en parecida situación: por un lado, las personas creyentes en Dios no aceptan fácilmente nuestra identidad sexual por lo que se dan continuas muestras de desprecio y se cuestiona nuestro sentimiento de ser hijas e hijos del Padre; por otro lado, las no creyentes nos señalan con el dedo invitándonos a abandonar la fe y más explícitamente a la Iglesia Católica, puesto que tantas veces se muestra tan poco acogedora.

Un pez dibujado en la arena nos unifica, al igual que Dios es uno.

Ichthys actualmente está formado por unas 30 personas, entre las que hay homosexuales, lesbianas, bisexuales, transexuales y heterosexuales. Desde el año 2006 nos reunimos en una Parroquia católica de Sevilla. Esta circunstancia nos permite mantener vivo nuestro sentimiento de Iglesia, por encima del dolor que puedan producirnos expresiones, actitudes y hechos que siempre interpretamos a la luz de la oración.

Somos un grupo de acogida para todas aquellas personas que se encuentran alejadas de Dios a causa de su identidad sexual. Esto nos lleva a encontrar nuestra misión a partir de la Palabra y, desde la oración, a descubrir de qué forma ser sal y luz, anuncio que Cristo ama a todas las mujeres y a todos los hombres sin establecer distinciones por las diversas formas de manifestarse en ellos y ellas el amor que, de todas maneras, es también expresión de su Voluntad Creadora.

Queremos estar presentes en “Los caminos del Amor”, Conferencia internacional para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales, y lo estaremos. Deseamos unir nuestra voz a la de cuantos participen en este Encuentro en Roma. Un Encuentro arriesgado, porque nunca antes se elevó de forma tan nítida el sentir de las personas creyentes LGTB ante la Iglesia. Pero arriesgado es también vivir el Evangelio, más aún si por ser un Grupo LGTB se nos prohíbe celebrar una oración en un templo, o por ser transexual te retiran la comunión en la Eucaristía, o por ser una pareja del mismo sexo te ponen mil problemas para bautizar a tu hija o hijo.

Apoyamos esta iniciativa valiente, nacida del dolor que provoca el rechazo a las personas que sólo por amar de manera diferente, sienten el desprecio de un sector eclesial que con sus actitudes hacia nuestro colectivo, se posicionan al otro lado del Evangelio. Conscientes del empeño vital que se implica en este encuentro, anhelamos el resultado del mismo y sus documentos para poder profundizar en los mismos como comunidad cristiana LGTB, y por este motivo os agradecemos de antemano el hacer visible nuestra realidad dentro de nuestra Iglesia, y luchar por nuestros intereses.

Es hora de hacer realidad las palabras del papa Francisco: que los pastores lo sean de todo el rebaño, sin distinción. Queremos pastores que huelan a oveja..

Ichthys, cristianas y cristianos LGTBH,
Sevilla, España

“Los caminos del Amor”. Conferencia internacional para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales (Roma, 3 de Octubre de 2014)

Conferencia patrocinada por el European Forum of LGBT Christians (Forum Europeo de Cristianos LGBT) y realizada con la contribución del Ministerio de Instrucción, Ciencia y Cultura de los Países Bajos

Sitio web: http://waysoflove.wordpress.com/

Facebook https://www.facebook.com/waysoflove2014

Email lestradedellamore@gmail.com

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Sínodo sobre la familia en Roma. ¡Seamos honestos con la realidad!

Domingo, 5 de octubre de 2014

Dios es FamiliaEditorial de Redes Cristianas:

Comunicado de redes Cristianos ante el Sínodo sobre la Familia

El 5 de octubre va a comenzar en Roma la primera fase del Sínodo de la familia. Un encuentro mundial que, en línea con los nuevos aires que están llegando desde la ciudad eterna, ha venido precedido de algunas novedades interesantes.

En primer lugar, se ha hecho preceder de un amplio cuestionario, enviado a todas las diócesis del mundo, con el fin de recoger la situación y posicionamiento que los cristianos y cristianas de hoy tienen sobre la que se considera célula básica de la sociedad y de la misma Iglesia. A pesar de su larguísima introducción —fiel reflejo de un estilo y doctrina hoy ampliamente superados—, el cuestionario quiere ser fiel a las distintas situaciones de la familia que hoy son conflictivas en la Iglesia, resultando particularmente interesante el espacio dedicado a pulsar el conocimiento que el pueblo católico tiene en este tema sobre la doctrina de su propia Iglesia. La difusión del cuestionario ha sido ciertamente muy desigual y tampoco la que cabía esperar. No obstante, es para celebrar el gesto y animar a los responsables de la Iglesia a repetirlo en otros temas también importantes. —A la luz de esta experiencia, queda meridianamente claro que la Iglesia católica en España sigue necesitando alguna explicación sobre los motivos que han obligado a la Conferencia Episcopal a mantener largo tiempo en suspenso el cuestionario, hasta el punto de que alguna diócesis, como la de Madrid, que viene organizando todos los años la “Misa de la Familia” en diciembre, lo ofreciera a última hora sin mucho entusiasmo y reformado.

Son de destacar también otros gestos alentadores, como la difusión del llamado Instrumentum laboris o síntesis de las aportaciones recibidas en Roma desde todo el mundo y que pretende ser el punto de partida de los trabajos del sínodo. —Nuevamente se echa en falta la aportación específica de la Iglesia española. ¿Tan seguros estamos de nuestra actual situación?, ¿tan poco tenemos que comunicar con el resto de la Iglesia en este tema?

No se puede pasar tampoco por alto el nombramiento reciente por parte del papa de una comisión, presidida por el decano del Tribunal de la Rota, Pio Vito Pinto, con el fin específico de aclarar los procedimientos de nulidad, frecuentemente escandalosos, de los matrimonios católicos. ¿Es esta comisión la respuesta del papa Francisco a la oposición de los siete cardenales, liderados por el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Müller, ante la posibilidad de una apertura legislativa y sacramental a los matrimonios en situación irregular, expuesta, con conocimiento del papa, por el cardenal Kasper?

A Redes Cristianas, que valora positivamente estos pasos democratizadores en la Iglesia, no dejan de sorprenderle algunos otros que parecen ir en dirección contraria. Nos sorprende que, ante un problema que afecta por igual a hombres y mujeres, se convoque al Sínodo predominantemente a hombres y en su mayoría célibes. ¿Qué pasa con las mujeres cristianas, no son ellas en gran medida las mantenedoras de la familia, las educadoras y activas participantes en la Iglesia? Este patriarcalismo manifiesto nos sume en la perplejidad. Como también nos llena de sorpresa el nombramiento para el sínodo de personas que, como en cardenal Fernando Sebastián, han demostrado suficientemente su incapacidad para entender las distintas formas que asume hoy la convivencia o la familia en nuestro país. Nos resulta muy difícil esperar alguna respuesta positiva a este problema desde personas que nunca han llegado a entenderlo.

Nos preocupa también el límite que oficialmente se ha marcado al Sínodo: conocimiento de la realidad, sí, compadecimiento ante las situaciones familiares dolorosas, también; pero sin tocar la doctrina actual de la Iglesia sobre la familia, sin mover el tema de la indisolubilidad. A estas alturas de la investigación y de la ciencia bíblica nos llena de perplejidad que se sigan interpretando los textos bíblicos como si se tratara de definiciones dogmáticas, como si el Dios de hoy fuera un Dios mudo y no tuviera nada que seguir revelando o dejándose descubrir en la historia. Nos gustaría que nuestra Iglesia mantuviera los oídos abiertos a sus teólogos y místicos: reconocimiento y honestidad para no caer en la indiferencia. Nos gustaría que en cuestiones de moralidad no prescindiera nunca de la conciencia, para que la apuesta por la compasión no se convierta en mera veleidad.

Nos preocupa sobre todo la ausencia en el sujeto sinodal de la realidad más hiriente del mundo de hoy: la división de clases y el empobrecimiento. Todo esto tiene un peso determinante en la convivencia y agrupación familiar: desde la falta de trabajo a las migraciones, etc.

Desde esta sección de Iglesia que somos Redes Cristianas queremos enviar al Sínodo de Roma sobre la familia cristiana dos mensajes a cual más importante. Primero, sed honestos con la realidad, reconociéndola en todas sus múltiples dimensiones. Y, segundo, sed capaces de poner el Evangelio, siempre Buena Noticia, por delante de la actual doctrina que, por ideológica, es parcial y excluyente.

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“Amarás al prójimo” , de Malgorzata Szumowska

Domingo, 5 de octubre de 2014

amarasEl próximo 3 de Octubre, Abordar Casa de Películas estrenará en los cines españoles la producción polaca “Amarás al prójimo”. Yo ya la he visto y la recomiendo.

La trama de la película gira en torno al padre Adam, un sacerdote católico que ejerce en la Polonia rural donde también trabaja ayudando a jóvenes inadaptados con problemas de conducta. Es muy querido y respetado por la comunidad, aunque nadie sospecha que guarda un secreto. Cree que allí podrá reprimir sus íntimos deseos, pero conoce a Lukasz y toda su fortaleza se viene abajo. Es entonces cuando las sospechas de los miembros de la comunidad se ven confirmadas y el padre Adam se convertirá en su peor enemigo.

La película está interpretada por Andrezej Chyra uno de los más importantes y premiados actores en la historia de Polonia. Ha protagonizado cientos de películas y producciones de TV y trabajado con los mejores realizadores polacos como Andrzej Wajda. Entre sus películas encontramos “Elles” o “Katin”. Como compañero de reparto tendrá a Mateusz Koaciukiewicz, joven actor polaco que ha participado en films como “Walesa” de Andrzej Wajda o “Nightwatching” de Peter Greenaway.

La encargada de dirigir “Amarás al prójimo” es Małgośka Szumowska, realizadora de “33 Scenes from life“, ganadora de el Leopardo de Plata en el Festival de Locarno y “Elles“, protagonizada por Juliette Binoche que participó en el Festival de Berlín.

La cinta fue galardonada en el Festival de Berlín con el Premio LGTB Teddy

Ficha técnica:

País: Polonia; Año: 2013; Director: Malgorzata Szumowska; ; Director de fotografía: Michal Englert. Música: Pawel Mykietyn, Adam Walicki; Duración: 102 min. Reparto: Andrzej Chyra, Mateusz Kosciukieiwcz, Maja Ostaszewska, Lukasz Simlat, Tomasz Schuchardt, Maria Maj, Olgierd Lukaszewicz

Interesante entrevista a la  directora:

Una película sobre el amor

 La polaca Malgorzata Szumowska habla de la historia del sacerdote homosexual de Amarás al prójimo, presentada a concurso en la Berlinale

Fabien Lemercier

PPF-03978755085La directora polaca Malgorzata Szumowska dio una rueda de prensa internacional al final de la proyección en la competición oficial de la 63ª Berlinale de Amarás al prójimo [+], una controvertida película sobre la Iglesia católica y la homosexualidad. A continuación figuran extractos de la conferencia de prensa.

¿Qué razones tenía para optar por un tema tan polémico como este?

Malgorzata Szumowska: Mi intención principal era hacer una película sobre el amor. Quería comprender la personalidad del sacerdote, sus deseos y sus pensamientos, sin juzgarlo. Sin embargo, era crucial distinguir la homosexualidad de la pedofilia, de la que la película no habla. Partí de un principio totalmente individual. Nunca pienso en las posibles reacciones a lo largo del proceso creativo: no soy calculadora y a veces me sorprende cómo percibe las cosas el público. En cualquier caso, no tenía ninguna intención política y no hice esta película tendiendo a un extremo o al otro.

Usted debe de ser consciente, en cualquier caso, que tratar el tema de la homosexualidad en la Iglesia católica no iba a pasar desapercibido.

32721Es evidente que al ala conservadora de la sociedad no le iba a gustar y reaccionaría ante esta película. Creo que este tema es una difícil cuestión de poder y de una larga tradición que ya no casa con la sociedad moderna pero que desencadena reacciones intolerantes a veces. Sin embargo, tal vez algunos curas, aunque no tengan derecho a decirlo, se sientan identificados con la película. De todas formas, es necesario hablar de estos asuntos en Polonia, aunque tengo un poco de miedo de que me identifiquen forzosamente con una ideología y cuelguen a la cinta la etiqueta de “película gay con sacerdote”. No hay vez que no me incomode (y eso que ocurre a menudo en Polonia) que la gente vea las cosas negras o blancas y no perciba la cantidad de ocasiones que la realidad es gris. Dicho lo cual, sí podríamos clasificar la película dentro del “cine gay” [risas].

¿Cómo dio con todos estos jóvenes que interpretan sus papeles secundarios con maestría?

INO7-600x265Los encontramos en los alrededores del plató de rodaje, en pequeños pueblos. Me resultó muy complicado al principio porque se mostraban muy agresivos, juraban mucho y me desafiaban. Pasé tiempo con ellos y los observaba antes de elegir, y una semana antes de empezar a rodar, ya eran dóciles como corderos.

¿Por qué ese final tan duro?

Nos influyó un buen número de hechos. A veces ocurre que los curas meten a sus amantes en el seminario. En cierto sentido, es un poco dramático porque a menudo son jóvenes sin apenas perspectivas de futuro. Sin embargo, si uno es cura en Polonia, tiene dinero, una educación y cierto rango en la sociedad. La película no podía tener un final feliz. Es una conclusión un poco irónica pero realista y un tanto perturbadora.

¿Fue difícil lograr financiación?

INO5-600x255No, y todo gracias al Polish Film Institute, que no tiene miedo de los temas controvertidos. Otra gente sí se muestra recelosa ante las polémicas. La cuestión primordial para la película era: “¿tenemos el valor de abordar temas políticos?”. No obstante, el presupuesto fue muy bajo: no necesitábamos mucho. La producción, además, nos dejó todo el tiempo que necesitamos.

¿Le parece que el cine europeo esté experimentando un cambio total?

Tenemos una historia totalmente distinta, bastante especial. En cierto modo, todo lo tenemos fresco: el capitalismo, la democracia… Polonia es muy dinámica, muchas cosas están cambiando, los debates son animados y hablamos para comprender quiénes somos. En cierto sentido, es algo muy creativo, aunque no siempre resulte agradable. Por esta razón, sin duda, las películas de Europa del este tienen un color especial.

(Traducción del francés)

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