Comentarios desactivados en Padres protestan por la exclusión de hijos de pareja del mismo sexo en escuela católica
El “reverendo”… pero poco cristiano, Luan Tran el día de su ordenación.
Una escuela católica de Oregón ha dejado a la comunidad conmocionada tras decidir retirar la admisión a los hijos de una pareja del mismo sexo. Otros padres amenazan con retirar a sus hijos de la escuela y suspenderles el apoyo financiero debido al rechazo.
La St. Agatha Catholic School, una escuela católica de kínder a octavo grado en Portland, retiró a principios de este mes una oferta de inscripción a los niños cuyos padres del mismo sexo decidieron permanecer en el anonimato durante este ciclo de noticias por razones de seguridad.
Oregon Live informa que el reverendo Luan Tran, párroco de la parroquia Santa Ágata, les negó la admisión a los hijos de la pareja. Los padres solicitaron admisión a la escuela en mayo después de que un niño pasara un día de observación en la escuela, acompañando a otro estudiante durante el programa diario.
“Nuestro hijo lo pasó genial allí [en su día de observación]”, comentó uno de los padres. “Después de recogerlo, fuimos al parque, y al regresar, me dijo: ‘Ahí está mi escuela’”.
El 17 de julio, la familia asistió a una reunión con la directora, la Dra. Trista Casey, cuyo objetivo era “comprender mejor sus expectativas al elegir una educación católica para sus hijos” y compartir más sobre las “enseñanzas de la Iglesia católica, especialmente en lo que se refiere a la misión y los valores que guían a nuestra escuela”. En esta reunión, les informaron que sus hijos no podían asistir y les entregaron un cheque para reembolsarles la cuota de inscripción.
Según los padres, el padre Tran, quien estuvo presente en la reunión, dijo que la presencia de su familia podría «percibirse como un escándalo» y que «en el catolicismo, el matrimonio es entre un hombre y una mujer, ¿y qué les sucedería a los demás niños de la clase al descubrir que nuestros hijos tienen dos padres del mismo sexo?«.
La noticia del rechazo se extendió rápidamente por la comunidad de Santa Águeda, provocando indignación y dolor. Muchas familias expresaron su decepción por la exclusión de niños de una escuela católica debido a la orientación sexual de sus padres.
En un mensaje a la comunidad escolar, el Padre Tran se atribuyó la responsabilidad de la decisión, escribiendo que se tomó «únicamente bajo mi autoridad pastoral y discernimiento«.
Sin embargo, padres y feligreses se oponen. Algunos se han puesto en contacto directamente con el Padre Tran, solo para enterarse de que él cree que admitir a los niños entraría en conflicto con la misión de la escuela. Una madre que lleva mucho tiempo conviviendo con ella informó que, cuando preguntó si existía alguna posibilidad de que la familia pudiera ser admitida, no recibió respuesta.
La Arquidiócesis de Portland ha ofrecido poca claridad. Se dirigieron preguntas a Elias Moo, director de la Oficina para la Misión de la Educación Católica, pero los medios locales no lograron contactarlo.
Kari Kamper, madre de dos graduados de Santa Ágata, afirmó que dejaría de donar a la escuela «hasta que se restablezca un enfoque más inclusivo y compasivo«.
«Excluir a una familia por su orientación sexual contradice las enseñanzas de Jesús, quien acogió a los marginados y los amó incondicionalmente. Transmite un mensaje dañino a los estudiantes y a la comunidad en general: que algunas personas no merecen pertenecer. Esta no es la lección que nuestros hijos deberían aprender de una escuela católica«.
Anne Smeraglio, otra madre, está considerando retirar a su hijo de la escuela a menos que se revierta la decisión de excluirlo. Al menos otras ocho familias están considerando hacer lo mismo, afirmó.
En un momento en que las personas LGBTQ+ se enfrentan a una mayor hostilidad, las instituciones católicas deberían mostrar aún más amor y aceptación, como lo demostró el Papa Francisco. Si bien Santa Águeda hizo lo contrario en este caso, es esperanzador que miembros de la comunidad escolar se manifestaran contra la injusticia que enfrentaba la familia LGBTQ+.
—Elsie Carson-Holt, Ministerio New Ways, 30 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en Encontrando el Reino de Dios en un bar gay
La publicación de hoy (31 de agosto) es de Jim McDermott, escritor independiente de Nueva York.
Las lecturas litúrgicas de hoy para el 22º Domingo del Tiempo Ordinario se pueden leer aquí.
Como sacerdote, nunca fui a bares gay. Aunque mi orden, los jesuitas, aceptaba muy bien a los hombres gay, ir a bares siempre me parecía ir demasiado lejos. Aunque solo iba a tomar algo, y no a ligar, ¿qué pasaría si alguien me veía allí? Conocía a hombres que habían sido ignorados para trabajos o tratados como objeto de escándalo simplemente porque los habían visto en algún sitio.
En retrospectiva, sin embargo, desearía haber salido como sacerdote. Cuando lo hice, a los 50, después de tomarme una excedencia de los jesuitas, con tanta inquietud tuve que obligarme a cruzar las puertas, obligarme a pedir una bebida, obligarme a hablar con alguien. El miedo era enorme. Las primeras veces que alguien coqueteó conmigo, me asusté tanto que prácticamente salí corriendo del bar.
Luego fui a Marie’s Crisis, un piano bar donde cantaban a coro en el West Village de Manhattan. Había descubierto el lugar en Facebook durante la pandemia, así que al entrar reconocía a la gente, al menos por su nombre, por haberlos visto en línea. El pianista a cuyos conciertos asistí durante el confinamiento se detuvo a abrazarme. Toda la experiencia fue como ese momento: yo en un lugar nuevo y, sin embargo, inmediatamente sintiéndome como en casa.
Marie’s y los amigos que hice allí me brindaron un espacio donde pude enfrentar algunas de mis propias ansiedades y homofobia internalizada, y me ayudaron a entender ser gay como motivo de celebración, una aventura feliz y, a menudo, divertidísima. Irónicamente, también me ayudó a encontrar una paz interior que me permitió escuchar y apoyar mejor a los demás, precisamente las habilidades que se buscan en un sacerdote.
Un piano bar gay en Londres.
Tanto la primera lectura como el Evangelio de la liturgia de hoy hablan de buscar la humildad en lugar de la autopromoción. En el Evangelio, Jesús, de hecho, anima a sus oyentes a ocupar siempre el último lugar en la mesa de una fiesta. Pero su objetivo no es la autohumillación. No dice que debamos aceptar que tenemos algo malo, como las personas LGBTQ han escuchado tan a menudo en la iglesia. Más bien, quiere que estemos en la mejor posición para experimentar la bienvenida e invitación de Dios. «Ve y siéntate en el último lugar», dice Jesús, «para que cuando el anfitrión venga a ti, te diga: “Amigo, sube a un lugar más alto”».
Consideramos la Misa y otros sacramentos como lugares donde podemos experimentar ese tipo de aceptación y revelación, donde Dios nos llama y nos eleva. Pero podemos saborear los frutos de Sión en muchas otras mesas de nuestra vida, y también en bares, incluyendo algunos que otros podrían no entender o apreciar.
Dios no está atado por nosotros. El Espíritu se mueve donde quiere. Pero lo que está claro es que Dios quiere que nos coloquemos en posiciones y lugares donde podamos ser encontrados, bienvenidos y llamados a la fiesta.
Comentarios desactivados en «¿Esperanza para la juventud LGTBI+?», por Gema Segoviano.
Marcha del Orgullo redcam
¿Qué sucederá cuando en unos años decidan formalizar su relación legalmente? ¿Serán apartadas de la Eucaristía y de la Hermandad o Cofradía a la que tantos años han acudido? ¿Qué mensaje le harán llegar a sus familiares cuando se empeñen en bautizar a los hijos e hijas que tuvieran y descubran que no son bien recibidos?
Aprendamos a mirar más allá de los genitales, de la biología, de la sociedad tan rígida en la que nos educaron y nos movemos, y dejemos que el Espíritu siga soplando y animando a abrir nuevos caminos que amplíen la mirada y la experiencia de un Jesús que nos legó un mensaje de Amor
| Por Gema Segoviano, vocal de Segoentiende, asociación LGTBH de Segovia
Este verano se ha producido uno de esos eventos que solo ocurren cada 25 años como son los grandes encuentros de la juventud católica en el marco de un año de jubileo. El de este año gira en torno a la esperanza, pero yo me pregunto: ¿existe esperanza para las mujeres en general y para los jóvenes LGTBI+ dentro de la iglesia católica?
El mensaje tradicional que se seguirá vertiendo en esas reuniones será la de que las mujeres pueden apoyar, sostener o catequizar, entre otras funciones relacionadas con “los cuidados”, pero no liderar una comunidad parroquial. Por otro lado, una parte importante de esa juventud LGTBI+ ha recibido mensajes en su contra por parte de la jerarquía y de la doctrina oficial; las más afortunadas de esa juventud habrán encontrado apoyo en su entorno familiar y cierto grado de tolerancia en su comunidad religiosa siempre y cuando sean discretas en sus afectos y relaciones. Ante este panorama, ¿querrá esa juventud seguir formando parte de esa Comunidad u optará por vivir el mensaje del Evangelio en soledad y buscará, y no siempre encontrará, un entorno en el que poder ser y vivir su fe sin miedo al señalamiento? ¿Qué sucederá cuando en unos años decidan formalizar su relación legalmente? ¿Serán apartadas de la Eucaristía y de la Hermandad o Cofradía a la que tantos años han acudido? ¿Qué mensaje le harán llegar a sus familiares cuando se empeñen en bautizar a los hijos e hijas que tuvieran y descubran que no son bien recibidos?
Un mensaje que contrasta con el apoyo que varias de las Iglesias de la Reforma y parte de la Comunión Anglicana han ido ofreciendo a mujeres y personas LGTBI+ en sus comunidades parroquiales. Aunque de una manera lenta para algunos sectores, ya en la década de los ´80 del siglo pasado se podían encontrar diáconas, las cuales un poco más tarde eran ordenadas para ejercer las tareas del ministerio sacerdotal. Y en no pocos lugares se debatía abiertamente sobre la situación de las personas LGTBI+ en esos entornos eclesiales y a finales de la década de los ´90 y principios de los años 2000, la presencia de ministros ordenados e incluso obispos abiertamente gays, supusieron un avance en la aceptación e inclusión de estas personas dentro de la comunidad de fe. Ahora, la iglesia de Gales, perteneciente a la Comunión Anglicana, nombra a una mujer abiertamente lesbiana como Arzobispa. Por supuesto que la apertura del ministerio sacerdotal a las mujeres ya supuso debates intensos en estas Iglesias, al igual que lo ha supuesto la incorporación de personas LGTBI+ a estos ministerios. Y no por estas admisiones las comunidades de fe han desaparecido o se han producido más desastres naturales como anticipo del Anticristo.
Aprendamos a mirar más allá de los genitales, de la biología, de la sociedad tan rígida en la que nos educaron y nos movemos, y dejemos que el Espíritu siga soplando y animando a abrir nuevos caminos que amplíen la mirada y la experiencia de un Jesús que nos legó un mensaje de Amor.
Comentarios desactivados en Munilla y sus obsesiones: Dice que se vulnera la libertad de la Iglesia para proclamar su doctrina moral
Lo de este esperpento, que da más pena que rabia, roza ya lo delictivo… No sé a qué espera la Fiscalía. Discursos de odio que luego tienen consecuencias:
En el duodécimo episodio de su serie “Sexo con alma y cuerpo”, que parece más bien una secuela del Club de la Comedia, producida junto a la ultraderechista EWTN, José Ignacio Munilla perpetró sus obsesiones acerca de la Homosexualidad y la Transexualidad asegurando que sólo expone la “doctrina de la Iglesia”, arremetiendo contra los desafíos actuales y las supuestas manipulaciones culturales y legislativas que afectan, según él a la libertad religiosa y de educación.
José Ignacio Munilla, para desgracia de sus fieles, aún obispo de Orihuela-Alicante, continúa desarrollando su serie de programas titulada “Sexo con alma y cuerpo”, emitida por la cadena ultracatólica EWTN. En el capítulo número doce, dedicó su intervención a su obsesión particular: la homosexualidad y la transexualidad, dos cuestiones que, según expresó, son de “máxima actualidad”, tanta y que a él le pone tanto, que no puede aguantarse en desbarrar afirmando que han generado “una profunda confusión cultural y legislativa”. Para confusión la tuya… José Ignacio.
El de la mitra comenzó su reflexión recordando la conocida expresión del Papa Francisco: “Si una persona es gay, busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarle?”. Con su proverbial desparpajo, tuvo el valor de afirmar que estas palabras, pronunciadas durante una rueda de prensa a bordo del avión papal, fueron objeto de numerosas tergiversaciones por parte de los medios de comunicación. Munilla explicó que en aquella ocasión, el Santo Padre hizo referencia explícita al Catecismo de la Iglesia Católica y distinguió entre la orientación homosexual y la pertenencia a un lobby con intereses ideológicos concretos.
A partir de esta distinción, el obispo denunció la existencia de un “lobby gay” que, en sus palabras, “impone una ideología de género como pensamiento único” y que ha conseguido convertir a los grandes medios de comunicación en una “policía ideológica” que reprime cualquier forma de disidencia. “Se intenta impedir la libertad de la Iglesia para predicar con claridad el mensaje moral”, afirmó, añadiendo con el victimismo ñoño que le caracteriza, que esta situación configura un “cierto martirio de la verdad moral” en la actualidad. Hay que tener poca vergüenza para que esto lo diga quien se dedicó en San Sebastián a laminar, discriminar y expulsar a quien no opinara como él o simplemente fuera homosexual. De las “terapias de conversión” y los sacerdotes “renacidos”, mejor ni hablamos…
A lo largo de su miserable exposición, Munilla analizó los crueles números 2357, 2358 y 2359 del Catecismo de la Iglesia Católica, donde se expone la discriminación doctrinal sobre la homosexualidad. Cursi com9 él solo, subrayó que la Iglesia no utiliza los términos LGTB, que considera representativos de una ideología concreta, sino que habla de “personas con tendencias homosexuales”. Según él, esta distinción, explicó, es fundamental para no caer en la trampa de identificar al individuo con un colectivo que promueve una visión alternativa del ser humano, por no atreverse a decir que así, están orgullosos de su LGTBIfobia.
Respecto al número 2357, el obispo recalcó la machacona idea de que la doctrina católica distingue entre la tendencia y los actos homosexuales, siendo estos últimos intrínsecamente desordenados. Aclaró que el origen psíquico de la atracción homosexual permanece en gran parte inexplicado, aunque muchos testimonios personales y estudios psicológicos apuntan a heridas afectivas como factor determinante, especialmente en la relación con la figura paterna. Señaló que no existe evidencia de un origen genético de la homosexualidad, y que en la actualidad ya no se sostiene científicamente tal hipótesis. Una manera de justificar el envío de sus neosacerdotes a terapias en tierras valencianas…
Respecto al número 2358, donde el Catecismo llama a acoger con respeto, compasión y delicadeza a las personas con tendencias homosexuales, rechazando toda forma de discriminación injusta, es donde Munilla supura su mayor cinismo. En este punto, con una cara más dura que el cemento armado, dijo que la Iglesia condena la homofobia, entendida como desprecio o violencia hacia estas personas. No obstante, advirtió del uso manipulado del término “homofobia” para etiquetar de forma injusta a quienes no aceptan la ideología de género: “Se fomenta el odio cuando se califica de fóbico un pensamiento que simplemente disiente”, afirmó.
Dando suelta a su victimismo de sacristía, denunció la supuesta “creciente persecución legislativa” contra defensores de las delictivas “terapias de conversión”, a los que califica de “profesionales de la psicología y el acompañamiento espiritual que ofrecen ayuda a quienes desean vivir en coherencia con su fe”. En muchos países, lloriqueó, estos recursos están siendo restringidos o prohibidos, vulnerando la libertad de conciencia y el derecho al acompañamiento. También arremetió contra los “falsos recursos de misericordia” que, bajo una apariencia pastoral, justifican comportamientos contrarios a la enseñanza moral de la Iglesia: “No se puede negar la verdad moral en nombre de la caridad”, vomitó, desconociendo que Jesús le fustigaría con la parábola del Buen Samaritano, donde la Caridad del “impuro” samaritano se impone a la supuesta verdad moral de la Ley del Doctor y del sacerdote .
Y para terminar el salivazo, en relación con el número 2359, que propone la castidad como camino de santidad para las personas homosexuales, el obispo aseguró que “la Iglesia les orienta hacia la felicidad y la santidad”. La vivencia de la castidad, afirmó, es un camino de “aceptación de la cruz” y de integración de las propias heridas en un proceso de crecimiento espiritual sostenido por la gracia de Dios. Munilla insistió en que “se puede ser gay y santo”, siempre que se viva en fidelidad al Evangelio y en búsqueda sincera de la voluntad de Dios. Lo que está claro es que se puede ser obispo sin ser cristiano…
En la segunda parte del programa, el obispo se lanzó a condenar la cuestión de la transexualidad, haciendo una feroz crítica a la legislación vigente en España. Sin datos que lo corrobores, porque es falso y mintiendo como un bellaco, afirmó que la Ley Trans ha generado una “auténtica epidemia de disforia de género”, especialmente entre menores, alimentada por una enseñanza ideológica en los colegios que introduce a los niños en cuestiones de identidad sexual desde edades tempranas. Calificó esta práctica de “violencia psicológica” contra la infancia.
Haciendo causa común con el TERFismo patrio, citó el caso de un grupo de madres transexcluyentes pertenecientes a la asociación Amanda, que protestaron públicamente contra los intentos de hormonación de sus hijas, utilizando el lema “Contra las hormonas, aquí están las leonas”. Munilla denunció la “intromisión del Estado” en la patria potestad de los padres, señalando que en algunos casos se amenaza incluso con retirarla a quienes no acepten el proceso de cambio de sexo en sus hijos.
Mentira, tras mentira, advirtió del daño irreversible que pueden causar las intervenciones hormonales y quirúrgicas en menores, cuando muchas veces los problemas de identidad se resuelven de forma natural con el paso del tiempo. Mencionó además la alta incidencia de trastornos como el autismo entre quienes sufren disforia de género, y criticó la falta de evaluación médica rigurosa antes de iniciar tratamientos de cambio de sexo.
Munilla afirmó que en España se está viviendo una intromisión especialmente grave en el ámbito educativo, y tergiversó maliciosamente la frase pronunciada por quien la ministra de Educación del Gobierno socialista Isabel Celáa: “De ninguna de las maneras cabe decir que los hijos son de sus padres”, contraponiendo que, “Obviamente, los hijos son de Dios, no son propiedad de los padres, pero, ciertamente, de quien no son es del Estado” y criticó que, según su enfermiza desmemoria asistimos al creciente intervencionismo estatal que limita el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones, exactamente lo que hizo el Franquismo con el aplauso y la necesaria connivencia cómplice De la Iglesia Católica…
Finalmente, mencionó el infumable y transexcluyente libro Nadie nace en un cuerpo equivocado, escrito por los catedráticos José Errasti y Marino Pérez Álvarez, como ejemplo de crítica académica a la supuesta actual deriva ideológica. Aunque considera que no es una obra de carácter religioso, destacó su relevancia en la denuncia de la instrumentalización de ciertas heridas personales o desequilibrios psicológicos, como el autismo, para justificar una ingeniería social de gran alcance.
El señor Munilla concluyó su intervención instando a los fieles a leer los números 2357, 2358 y 2359 del Catecismo, si quieren r3forzar su LGTBIfobia y agradeció la “claridad” con la que la Iglesia, especialmente a través del “magisterio” de Juan Pablo II ( el que bendecía al delincuente abusador, drogadicto pero financiador vaticano Marcial Maciel, del que no vio ninguno de sus crímenes), ha proclamado “la verdad antropológica y el sentido del amor humano” frente a las ideologías contemporáneas.
Lo terrible es que no se pida la verificación de la edad para ver estos vídeos…
Comentarios desactivados en “Poder y exceso: Maciel, el Lobo de Dios”, por Mariana Beltrán del Río Yakovelv
Detalle del cartel de la serie Maciel, el Lobo de Dios
La importancia de erradicar los abusos en la Iglesia
La serie Marcial Maciel, el Lobo de Dios revela cómo el fundador de los Legionarios de Cristo ejerció abusos de poder, conciencia y sexualidad
Marcial Maciel no es un caso aislado como individuo, y los abusos cometidos dentro de la institución de los Legionarios de Cristo no son los primeros, ni los últimos, ni los únicos
Por eso, este documental nos ofrece una oportunidad de analizar un patrón de conducta sistemático; cuestionarnos y examinar cómo se ejerce el poder, cómo se generan dinámicas de encubrimiento y qué responsabilidades tenemos como individuos y como comunidad
(Desde la Fe).- La reciente serie estrenada el 14 de agosto en HBO Max, titulada “Marcial Maciel, el Lobo de Dios“, nos invita a abrir un espacio de diálogo y reflexión. Marcial Maciel no es un caso aislado como individuo, y los abusos cometidos dentro de la institución de los Legionarios de Cristo no son los primeros, ni los últimos, ni los únicos. Por eso, más allá de centrarnos únicamente en la figura de Maciel o en la institución, este documental nos ofrece una oportunidad de analizar, cuestionarnos y examinar cómo se ejerce el poder, cómo se generan dinámicas de encubrimiento y qué responsabilidades tenemos como individuos y como comunidad.
Lo que revelan los primeros episodios
En sus dos primeros capítulos, Marcial Maciel, el Lobo de Dios presenta los orígenes del fundador de los Legionarios: un joven ambicioso que, valiéndose de su carisma y de una habilidad manipuladora extraordinaria, logra abrirse paso en la Iglesia, primero en México y luego en España, para cimentar su congregación. Desde esos inicios se muestran abusos que revelan un patrón de conducta sistemático.
El segundo episodio profundiza en la expansión de la Legión hacia Roma y la construcción de una red educativa y eclesial que le otorga a Maciel un poder sin precedentes. Paralelamente, surgen más denuncias y sospechas sobre su conducta, así como sobre su dependencia a la morfina. La muerte del Papa Pío XII —figura clave en el proceso que enfrentaba— abre una nueva etapa que le permite maniobrar para sostener su influencia y encubrir sus crímenes.
Lo atractivo de un abusador
Los episodios muestran a un hombre con una personalidad sumamente hábil y atractiva, que generaba confianza, con grandes habilidades para conectar con personas con autoridad y lograr que confiaran en él, al punto de hacer excepciones en su favor. Por ejemplo, se le permitió realizar su formación sacerdotal “a domicilio” como seminarista, después de haber sido expulsado y de haberle sido negada la reentrada al seminario.
También, vemos que comenzaba a reclutar niños sin haber sido ordenado. Preguntémonos: ¿qué tenía Maciel que, siendo apenas mayor de edad, lograba ganarse la confianza de padres de familia hasta el punto de que le permitieran llevarse a sus hijos? Y ya en una etapa más avanzada de su vida, se hace evidente su habilidad para seducir a viudas con gran poder económico, logrando que voluntariamente le cedieran sus herencias, bajo la aparente justificación de “ponerlas al servicio de Dios y de la Iglesia”.
Cabe mencionar que, cuando una víctima de abuso habla por primera vez, la respuesta común de quienes la escuchamos suele ser la negación, el rechazo y la invalidación. Esto ocurre porque resulta inconcebible pensar que una persona “tan buena” sea capaz de semejante atrocidad.
Pero, justamente, son personas sumamente encantadoras, capaces de ganarse la confianza de muchos, acercarse a personas de poder, y capaces de realizar actos admirables: fundar instituciones, congregaciones o producir obras artísticas y espirituales valiosas (en el caso de Rupnik). Por eso, a menudo, “nunca hubiéramos pensado” que podían hacerlo.
Los abusos son, ante todo, un atentado contra la confianza. Y si logran atentar contra ella es porque primero la han ganado para luego hacer un mal uso de ella.
La triada de los abusos
“El primer abuso no es el sexual. El primer abuso es el de poder y de conciencia […] El abuso sexual es la consecuencia del abuso de poder y de conciencia” –Papa Francisco con los Jesuitas de Irlanda, 2018.
En estos episodios también se hace evidente la dinámica que Maciel generó para cometer abusos a más de 60 menores de edad. Es fundamental entender que existen otros tipos de abuso que también devastan vidas y que preparan el ambiente necesario para que pueda producirse el abuso sexual. Estos tres tipos de abuso, abuso de poder, abuso de conciencia y abuso sexual, están estrechamente relacionados entre sí.
El abuso de poder ocurre cuando una persona con autoridad ejerce su poder más allá de los límites éticos y morales, controlando, intimidando o manipulando a otros para satisfacer sus propios fines o los de la institución.
El abuso de conciencia es una forma de manipulación emocional y psicológica en un entorno religioso que se caracteriza por un comportamiento coercitivo y controlador sistemático que incluye la manipulación, explotación, obligación de rendir cuentas, censura de las decisiones personales, exigencia de silencio o secreto, coacción justificando con contextos bíblicos o enseñanzas sagradas, obediencia absoluta y uso de la autoridad divina para justificar acciones abusivas. Este tipo de abuso se destaca sobre todo por la identificación del líder espiritual con Dios, la pérdida de libertad de la víctima y la búsqueda de un beneficio propio.
Por último, el abuso sexual, como lo define José Andrés Murillo, “todo acto y proceso de actos, en que se expone o involucra [a una persona] en cualquier actividad sexualizada, utilizando la asimetría que da la autoridad, la confianza, la dependencia (afectiva, social o económica), el poder, la fuerza, el miedo, la cultura, la capacidad comprensiva, la necesidad u otras vulnerabilidades, manipulando, confundiendo, eliminando o viciando el consentimiento”.
La relación entre estos tres tipos de abuso radica en que todos implican dominio sobre la persona. El abuso de conciencia es un dominio sobre la interioridad, en el que un externo toma el lugar de Dios en la vida de la persona y la manipula psicológicamente, justificándolo espiritualmente para fines personales o institucionales. El abuso de poder es un dominio sobre lo que la persona hace o deja de hacer, anulando su libertad. El abuso sexual es la máxima expresión de dominio, ejerciendo control sobre el cuerpo y la dignidad de una persona.
La cultura del abuso se instala lentamente y se arraiga en ciertas instituciones, como en la metáfora de la rana en agua que se calienta poco a poco: la rana muere cocida sin darse cuenta del peligro. Lo mismo sucede con la manipulación espiritual, que gradualmente impone un control absoluto sobre la interioridad, las acciones, el cuerpo y la libertad de la persona.
Elementos sistémicos del abuso
Esto es un problema estructural. Las jerarquías eclesiales pueden propiciar sistemas que protegen y encubren estas conductas. En la serie se muestran varios elementos que favorecen el abuso:
– Una víctima menciona la “mordaza psicológica” que impedía hablar.
– El “cuarto voto” de nunca criticar a un superior y denunciar a quien lo hiciera.
– La exigencia de guardar secreto incluso durante la visita apostólica del Vaticano, con el argumento de “proteger la integridad del fundador.”
– El aislamiento emocional, cortando lazos con la familia o amigos, o evitando relaciones horizontales dentro de la institución.
– Se menciona que desde niños estaban “lavados desde el cerebro”.
Cuando Maciel se lleva a los seminaristas a España comenzó a tener control absoluto sobre ellos: les daba alimento, casa, estudio, dirección espiritual y tenía en sus manos la decisión de su ordenación. Lo describen como una figura paterna, le decían “mon père”, lo que significa mi padre en francés. La arbitrariedad en el ejercicio del poder es uno de los elementos que facilitan los abusos en contextos eclesiales.
Cabe recordar que el derecho canónico prohíbe explícitamente que los superiores induzcan o sugieran a los miembros que revelen su conciencia.
“Los miembros deben acudir con confianza a sus Superiores, a quienes pueden abrir su corazón libre y espontáneamente. Sin embargo, se prohíbe a los Superiores inducir de cualquier modo a los miembros para que les manifiesten su conciencia (C.630-5 )”.
El acompañamiento espiritual y el sacramento de la reconciliación no debe ser impuesto por un superior, formador o fundador. Sin embargo, prácticas contrarias a este principio se han normalizado.
La divinización del fundador también favorece el abuso. En el documental se muestra a Maciel diciendo: “Dios va dando los pasos en la realización de su obra a través de los instrumentos que Él escogió, que soy yo”. Si se asume que el fundador es un instrumento elegido directamente por Dios, ¿cómo cuestionar su autoridad?
Esta lógica le permitía incluso justificar abusos sexuales como “actos de caridad” para aliviar su dolor, otorgando después la absolución a los menores. Otro elemento presente en sistemas abusivos, el justificar espiritualmente o divinizar las dinámicas abusivas dentro de la institución, manipulando la sagrada escritura o justificándolo como una obra de caridad, acto de sacrificio o manera de unirse a la cruz.
El elitismo eclesial es otro elemento presente que propicia el abuso: pensar que “somos la élite” o el “pueblo elegido” lo que lleva a ver al resto de cristianos como de segunda categoría. En la serie se hace evidente este elemento al tomar la orden del vaticano de remover al padre Maciel de la institución como un atentado: “Los líderes querían destruir la élite de la iglesia que eran los Legionarios de Cristo”.
Cabe recalcar que este pensamiento sobre la persecución de la iglesia ha sido un elemento que ayuda a encubrir las dinámicas abusivas y desacreditar a las víctimas. Además fue una creencia que ayudó a que Maciel fuera juzgado como un santo en vida hasta el día de su muerte, pues toda acusación contra él fue tomada como un ataque del demonio hacia la iglesia y hacia el fundador.
“Toda la Iglesia está en crisis a causa del asunto de los abusos; más aún, la Iglesia hoy no puede dar un paso adelante sin asumir esta crisis. La política del avestruz no lleva a nada […] No todos quieren aceptar esta realidad, pero es el único camino, porque hacer “propósitos” de cambio de vida sin “poner la carne sobre el asador” no conduce a nada […] la realidad debe ser siempre asumida y discernida […] Es urgente “ventilar” esta realidad de los abusos”.
Una oportunidad para mirar hacia adentro
Quiero recalcar la apertura que han mostrado los Legionarios de Cristo para escuchar, sanar, reparar su oscuro pasado y colaborar incluso en la realización de la serie. Hubo un comunicado interno que invitaba a los miembros a ver la serie y demostraba su apertura al diálogo y disposición para responder las inquietudes de los miembros, incluso se creó una página web para consultar información sobre la figura del fundador y las acciones que ha llevado a cabo el Regnum Cristi (RC).
Es triste ver la realidad del pasado y los orígenes de los legionarios, pero hay que reconocer el esfuerzo por reparar y generar cambios estructurales después de años de encubrimiento.
El camino es largo, pero quizás su propio origen, marcado por las atrocidades cometidas por su fundador y sus miembros, les ha dado mayor apertura para transformarse desde dentro. En cambio, otras instituciones con fundadores canonizados enfrentan mayor dificultad para cambiar, por la tendencia a imitar estilos de vida y arraigarse a tradiciones que generan dinámicas abusivas.
Más allá de señalar a otros, debemos tomar esto como una oportunidad para mirarnos a nosotros mismos y a nuestras instituciones y preguntarnos:
– ¿Soy consciente de la autoridad y poder que tengo? ¿De qué manera lo estoy ejerciendo?
– ¿Me siento con la libertad de cuestionar algunas realidades de mi comunidad? O ¿Estoy abierto a generar un espíritu crítico dentro de mi comunidad?
– ¿Puedo decir que no y ser respetado? O ¿Respeto a los demás cuando ponen un límite hacia alguna petición mía?
– ¿Cuáles son las señales de alarma de abuso de poder, de conciencia o sexual en mi vida o comunidad?
– ¿He sido testigo de algún abuso en mi entorno y he hecho algo al respecto?
– ¿Qué tradiciones o prácticas que, aunque se consideran “neutras” o “inofensivas”, podrían generar vulnerabilidad a abusos? ¿Cómo las puedo cambiar?
– ¿Qué prácticas normalizadas dentro de mi institución obran en contra del derecho canónico, de la ética, o no respetan la dignidad y libertad de la persona?
– ¿Cómo podemos fomentar una cultura de transparencia, confianza y protección dentro de nuestra comunidad?
– ¿Cómo se puede apoyar a las víctimas y reparar el daño dentro de la comunidad? ¿Cuando escuchemos algo que nos parece imposible, preguntarnos: “¿qué pasaría si fuera verdad?”.
Mantener un espíritu de sana sospecha ante aquello que parece inconcebible y comenzar a cuestionarnos la realidad que vivimos es el primer paso para comenzar a transformar la cultura del abuso hacia una cultura del cuidado.
Comentarios desactivados en Teólogo austriaco reflexiona sobre la postura del Papa León XIV respecto a las cuestiones LGBTQ+
Andreas Batlogg, S.J.
El teólogo austriaco Padre Andreas Batlogg, S.J., coeditor de las Obras Completas de Karl Rahner y autor de la primera biografía en alemán del Papa León XIV, fue entrevistado recientemente por Matthias Altmann, editor de Katholisch.de, el medio de comunicación católico nacional alemán. Hablaron sobre las expectativas del Papa León XIV, centrándose especialmente en cuánto podemos esperar que el nuevo pontífice siga los pasos de su predecesor, el Papa Francisco. En un momento de la entrevista, abordaron las cuestiones LGBTQ+. Los siguientes párrafos resumen esa conversación:
Pregunta: Además de la sinodalidad, existen numerosos problemas dentro de la Iglesia. ¿Hasta qué punto considera que León XIV es el hombre adecuado para afrontar estos desafíos?
Batlogg: Mucho de lo que se abordó o inició bajo el gobierno de Francisco necesita ser reflexionado con mayor profundidad y posteriormente completado. La cuestión de cómo abordar el Antiguo Rito y la cuestión de género: nada de esto puede evitarse indefinidamente. Cuando el cardenal Fridolin Ambongo Besungu dice que la homosexualidad no es un problema en África, es un disparate. El Papa necesitará unos meses más para reflexionar. Entiendo que ahora se están desenterrando todas las declaraciones que hizo como Prior General de los Agustinos o como obispo, sobre cualquier tema. Incluso tuiteó contradiciendo a J. D. Vance. Solo que ahora desempeña un papel diferente. Considerará cuidadosamente cómo se acerca a la gente. Algunos ya dicen que guardará silencio y evitará problemas. No lo creo. Pero la pregunta sigue en pie: ¿Quiere complacer a todos? En otras palabras: ¿Cuándo y cómo mostrará el león sus colmillos?
Pregunta: Ya que lo mencionas: Hay una declaración anterior suya en la que critica el «estilo de vida» homosexual.
Batlogg: Las personas son personas y no eligen su orientación sexual por sí mismas. Sean hombres o mujeres, no buscan un acto de gracia ni ser tolerados. Quieren ser aceptados. La moral sexual está en constante cambio; un abogado canónico podría verlo de forma diferente a un ex provincial jesuita. La agresividad, la militancia y la tenacidad con que a veces se tratan las cuestiones LGBTQ+ en la Iglesia generan nuevo sufrimiento.
Pregunta: ¿Cómo cree que el Papa León lidiará con esto?
Batlogg: Sospecho que no dirá algo como «¿Quién soy yo para juzgar?«. Pero creo que alguien elegido como Papa también se desarrolla en su rol. Si nos guiamos por Jesús: ¿Qué significa una acción misericordiosa, no una condescendiente, sino una que acepte la dignidad y la libertad humanas? Al mismo tiempo, la doctrina no es tan inmutable como algunos afirman. La Iglesia ha renunciado a muchas cosas a lo largo de su historia.
El reconocimiento de Batlogg de cómo «la agresividad, la militancia y la tenacidad» que algunos líderes de la iglesia muestran hacia las cuestiones LGBTQ+ es claramente excesivo, sobre todo porque estos mensajes se traducen en sufrimiento real de las personas. Creo que la mayor contribución del Papa Francisco a las personas LGBTQ+ fue su intento de ser un modelo de lenguaje y comportamiento amable y acogedor para otros líderes católicos. Tuvo un gran impacto, pero lamentablemente, aún queda mucho por hacer, aunque solo sea en este sentido.
Las dos últimas frases del teólogo citadas nos recuerdan que nunca debemos aceptar que la doctrina de la Iglesia sobre temas LGBTQ+ pueda cambiarse. En un mundo donde los hechos son cada vez menos fiables, debemos aferrarnos a la realidad histórica de que la Iglesia sí cambia.
—Francis DeBernardo, New Ways Ministry, 25 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en “Pedro Casaldáliga. Morir de pie como árboles”, por Evaristo Villar.
Pedro Casaldáliga
«Pedro Casaldáliga no cabía en las fronteras. Ni en las geográficas ni en las del miedo. Catalán de nacimiento, amazónico por opción, dejó la comodidad para vivir al límite: allí donde la tierra se disputa a tiros, donde el río Araguaia es a la vez bautismo y cementerio, donde la selva es refugio y amenaza»
«Su vida fue un Evangelio escrito con barro, sudor y versos. Profeta descalzo, obispo sin anillo ni mitra, pastor que olía a pueblo. En su cuerpo cargó amenazas de muerte, en su voz llevó palabras que incomodaban a reyes y a prelados»
«A cinco años de su partida, su memoria sigue siendo semilla y estandarte. Porque Pedro no fue sólo un hombre que denunció; fue un hombre que amó hasta el escándalo. Y ese amor, radical y tierno, le dio la fuerza para vivir y, llegado el momento, morir de pie como los árboles»
| Evaristo Villar.
Orilla de eternidad
Ocho de agosto. Cinco años sin su voz, y sin embargo, más presente que nunca. Pedro Casaldáliga duerme junto al Araguaia, en la pura tierra, territorio de los indios Karajá, en el Mato Grosso amazónico. No hay mausoleo, no hay mármol: sólo una cruz de madera clavada como un verso que la lluvia lee despacio.
El río, testigo de fugas y bautismos, arrulla su tumba. Allí la tierra guarda, como un secreto fértil, la memoria de un hombre que fue raíz y viento. Poeta, profeta, místico y pastor, caminó sin más escolta que la fe, defendiendo a los posseiros, a los sin-poder, a los que no figuran en ningún censo.
Cuando las balas y las amenazas llegaron, el papa Pablo VI habló desde Roma con decisión y contundencia: «Quien toca a Pedro, toca a Pablo». No era protocolo: tocar a Pedro era herir a la Iglesia más comprometida que late en el corazón de los que sufren.
Casaldáliga en su casa
Evangelio del reverso
Pedro abría la Biblia como quien abre una herida. “El Espíritu del Señor está sobre mí… me ha enviado a anunciar la buena noticia a los pobres, a liberar a los oprimidos” (Lc 4,18). No lo interpretaba desde la comodidad: lo vivía a pie descalzo, bajo el sol y la amenaza.
Su Evangelio no cabía en los altares dorados: se rezaba en los campamentos de lona negra, en las chozas de barro, en las asambleas a la orilla del río. Allí aprendió que la cruz no es un adorno, sino el peso real de la historia sobre los hombros de los pueblos crucificados.
Pensar desde el reverso de la historia es mirar el mundo desde abajo, desde la última fila, donde los títulos no valen y la palabra “hermano” es más fuerte que cualquier decreto. Allí descubrió que el poder fabrica mentiras, que la ley se vende, y que la verdad, si no incomoda, no sirve.
«En las aldeas lo llamaban hermano; en los despachos, agitador»
En las aldeas lo llamaban hermano; en los despachos, agitador. Él sabía que ambas cosas eran ciertas. Su táctica: ternura con filo. Amor que incomoda, amor que desobedece.
Fraterna y subversiva
Su vida fue “fraterna y subversiva”: fraterna, porque nadie quedaba fuera de su abrazo; subversiva, porque ese abrazo desobedecía las fronteras y las jerarquías. Denunció desalojos como si fueran crucifixiones de hoy, y a cada expulsión le respondió con campamentos de dignidad.
Sus cartas pastorales eran evangelios insurrectos, poemas de combate, salmos escritos con barro y sudor. Hablaba de la tierra como sacramento, y de la lucha como liturgia.
“No teman a los que matan el cuerpo” (Mt 10,28), repetía. Y él mismo no temió. Morir de pie como los árboles era para Pedro un modo de vida: con raíces profundas en la tierra y ramas abiertas al cielo. Sabía que la coherencia sangra, pero la mentira mata.
Reino en la frontera
Su último viaje fue ligero: llevaba sólo la certeza de que la injusticia y la muerte no tienen la última palabra. El Araguaia, testigo de sus lágrimas y sus carcajadas, lo recibió como un hijo que regresa.
Hoy su nombre navega en las canoas de los Karajá, arde en las marchas campesinas, se pronuncia en las oraciones comunitarias. Pedro sabía —y ahora lo sabe para siempre— que el Reino comienza en la orilla, en el reverso, en la última fila… donde el amor es siempre un acto de rebelión.
«Hoy su nombre navega en las canoas de los Karajá, arde en las marchas campesinas, se pronuncia en las oraciones comunitarias»
Y allí, en la Amazonía que lo adoptó, Pedro sigue siendo árbol: raíz que resiste, sombra que acoge, fruto que alimenta, viento que susurra al oído de los vivos: no calléis, no os rindáis, no temáis.
Epílogo
No dejó herencias, dejó caminos. No construyó templos, construyó comunidad. No firmó tratados, firmó vidas con su presencia. La suya fue una santidad sin escaparates, una profecía que nunca se rindió al aplauso.
Pedro vive en cada gesto de justicia que germina en el barro, en cada voz que se alza contra el miedo, en cada abrazo que atraviesa fronteras. Y como los árboles que mueren de pie, Pedro sigue de pie en la memoria de los pueblos de América Latina.
Comentarios desactivados en ‘A Prince of a Boy’ es un homenaje a la fe de los católicos queer.
‘A Prince of a Boy’: Cómo un católico gay ayudó a cambiar el mundo.
Por Brian McNaught (Cascade Books, 2025).
Las nuevas memorias de Brian McNaught destacan la valiente fe de las personas LGBTQ+ que permanecen en la Iglesia a pesar de la queerfobia.
La autobiografía del pionero católico LGBTQ+ Brian McNaught recibió una reseña favorable en U.S. Catholic de Emma Cieslik, en la que capturó parte del misterio espiritual de la vida:
Cuando Brian McNaught afirmó públicamente su homosexualidad, fue despedido de Michigan Catholic. Criado en una familia católica irlandesa conservadora del Medio Oeste y estudiando para el sacerdocio, McNaught encontró la experiencia catastrófica, pero no fue el final de la historia. Su despido marcó el comienzo de una trayectoria de más de 50 años en la que McNaught fue pionero en la inclusión LGBTQ+ en entornos religiosos y seculares como escritor, orador y educador. Su nuevo libro, «A Prince of a Boy» (Cascade Books), es una reflexión autobiográfica sobre su propio legado y el impacto que ha tenido en la comunidad LGBTQ+ y en la comunidad católica en general.
En capítulos semi-cronológicos, McNaught recorre su historia como católico gay. Recuerda momentos de amor y alegría, como el alivio que sintió cuando sus padres abrazaron a su actual pareja, Ray, también de una familia católica conservadora del Medio Oeste. También documenta la pérdida y el duelo, incluyendo un intento de suicidio y aquel día que le cambió la vida en la oficina del editor de Michigan Catholic.
En aquel entonces, era un escritor que luchaba por llegar a fin de mes y sabía que decidir afirmar su identidad sería arriesgado. Pero sentía que, tras haber recorrido el «viaje del héroe» hacia la liberación y vivir con autenticidad, se debía a sí mismo y a sus comunidades compartir su historia. Décadas después, «A Prince of a Boy» se erige como la culminación de ese objetivo. Además, gracias a su participación en la fundación y el fomento de la comunidad Dignity/Detroit, el libro constituye un registro histórico vital de muchas otras personas que emprendieron la «travesía del héroe«, pero cuyas historias pasan desapercibidas.
La historia de la organización católica LGBTQ+ permanece en gran medida sin registrar, escribe McNaught, debido a la continua separación entre las comunidades LGBTQ+ y las religiosas, y a la queerfobia sistémica que estas últimas a menudo facilitan o promueven. Las personas queer y trans de fe existen y lideran sus comunidades —como afirma la historia de McNaught—, pero «el valiente y firme servicio profético de las personas gays y lesbianas que se han mantenido en sus denominaciones para influir en la comprensión de la sexualidad en su iglesia suele ser ignorado por los historiadores gays», escribe McNaught.
McNaught también observa que «las personas que deben examinar su fe como personas externas suelen profundizar mucho más que quienes no tienen que reflexionar sobre ella». Como resultado, aunque nunca fue ordenado por la Iglesia, McNaught se considera abiertamente sacerdote y ministro de las comunidades LGBTQ+ y católica en general.
Muchas personas LGBTQ+ experimentan la sacralidad no solo en la Iglesia, sino también en espacios de afirmación. Para McNaught, estos espacios sagrados incluían su apartamento, donde celebraba misas de Dignity/Detroit, y los talleres de sexualidad humana que codirigía en Thornfield, la casa que comparte hoy con Ray. Al escribir sobre su experiencia en un famoso bar queer-friendly de Detroit, McNaught escribe: «Fui al Woodward, con su familiar olor a colonia y cerveza. Me dio la bienvenida, al igual que el olor a incienso y velas de la iglesia».
Esta conversación sobre los espacios sagrados queer, especialmente desde una perspectiva católica, me recordó cómo encontré la belleza sagrada en Trade, un bar queer en Washington, D.C. El bar organiza eventos explícitamente llamados Iglesia: celebraciones que consagran nuestras comunidades como divinas e integrales, a pesar de la falta de aprobación de las instituciones religiosas.
El libro de McNaught me resultó espiritualmente refrescante por muchas razones, pero en particular porque no rehúye cómo su fe trasciende la práctica y el dogma católicos tradicionales. Considera las lecturas budistas y taoístas vitales para profundizar su relación íntima con Jesús. También denuncia abiertamente los sistemas de explotación y abuso que, en su opinión, tergiversan al Jesús que conoce y con el que mantiene una estrecha amistad.
En una de mis líneas favoritas del libro, McNaught escribe: «Mi amigo Jesús fue secuestrado por telepredicadores y políticos conservadores». Esto también es relevante para la forma en que los líderes católicos de finales del siglo XX y de la actualidad a veces utilizan su poder para apoyar movimientos políticos y sociales contrarios al amor y la aceptación cristianos; movimientos que niegan los derechos de las personas LGBTQ+, incluidos los católicos LGBTQ+.
Al mismo tiempo, McNaught afirma ser católico «por la misma razón por la que me llamo McNaught. Es el nombre con el que crecí, es donde encuentro mis recuerdos más felices de la infancia, y no veo razón para cambiarme el nombre solo porque rara vez estoy de acuerdo con mi padre«.
McNaught supo que era católico antes de saber que era gay. Sin embargo, al aceptar esto último, se acercó a Dios y respondió a su llamado a servir a las personas LGBTQ+, invitando a otros a vivir y amar como ellos mismos y a luchar por su reconocimiento, como él lo hizo. «A Prince of a Boy» celebra una vida que no terminó cuando McNaught se atrevió a declararse gay; apenas estaba comenzando.
Imagen: Portada de «A Prince of a Boy«, Cascade Books
Comentarios desactivados en No está Allí, Sigue Aquí: La Fe LGBTQ+ Fuera del Jubileo de la Juventud
Edoardo Zenone, de 38 años, es un católico gay italiano y consultor de comunicación que reside en Roma, Italia. Durante años formó parte del Movimiento de los Focolares, un movimiento laico católico internacional fundado en Italia en 1943 por Chiara Lubich. Con raíces en el retorno al Evangelio como forma de vida concreta, el movimiento enfatiza la práctica diaria de la fe para que se convierta en una fuerza de transformación personal y social. Actualmente, forma parte del comité de PAC (Progetto Adultə Cristianə LGBT+), una red nacional que reúne a personas queer de fe en toda Italia para orar, reflexionar y crecer juntas.
En la siguiente entrevista con Elisa Belotti, colaboradora de Bondings 2.0, Edoardo recuerda algunas de las principales reuniones de la Iglesia a las que ha asistido en su vida y comparte sus reflexiones tras seguir de cerca los eventos del Año Jubilar de este año. Su perspectiva nos desafía a mirar no solo a quienes participan en tales eventos, sino también a quienes, aunque anhelen estar allí, permanecen al margen debido a las heridas, la exclusión o un lenguaje hostil.
Asististe al Jubileo de la Juventud en el año 2000 en Roma y a la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia en 2005. ¿Qué recuerdos guardas de esas experiencias?
En el año 2000, tenía solo 13 años y estaba alojado con unos familiares en Roma, durante el Jubileo de la Juventud. ¿Cómo no iba a encontrar la manera de ir y participar de alguna manera? Recuerdo el calor sofocante, pero también al Papa Juan Pablo II en la Basílica de San Juan de Letrán respondiendo a nuestro canto de «¡Resta con no-o-i!» [Quédate con nosotros] con la misma entonación: «¡De-vo an-da-re!» [Tengo que irme].
En la vigilia vespertina en Tor Vergata, un espacio recreativo a las afueras de Roma donde el Vaticano acogió una gran reunión de jóvenes, recuerdo que estaba tan lejos del Papa que solo podía verlo en una pantalla gigante. Al final, un monseñor subió al escenario para acompañar al Papa de vuelta al Vaticano, pero Juan Pablo II, agitando las manos, bailó con nosotros y respondió: «¡Dos minutos más!«. Esta escena se repitió tres o cuatro veces y fue a la vez divertida y conmovedora. ¡Se lo estaba pasando genial! Quería quedarse con nosotros y no queríamos soltarlo.
En 2005, tenía 18 años y quería vivir la experiencia completa: los 10 días. Desafortunadamente, el movimiento eclesial al que pertenecía decidió que sería buena idea que nuestros miembros asistieran a la JMJ con un grupo parroquial. Tímido como era, terminé en una comunidad donde no conocía a nadie y viví el evento casi exclusivamente en soledad.
Para entonces ya conocía mi orientación sexual gay, pero no estaba listo para revelarlo públicamente. ¡Y mucho menos en un lugar así! Sin embargo, durante un servicio de oración, me di cuenta de que no quería vivir con la cabeza enterrada en la arena. Llevaba un arcoíris dentro que quería brillar. Solo tenía que descubrir cómo hacerlo y cómo ayudar a otros a comprender.
¿Cuándo saliste del armario? ¿Cómo fue la experiencia?
A lo largo de los años, he salido del armario muchas veces. Para una persona queer, nunca terminan. No puedo decir con certeza cuándo fue la primera porque, afortunadamente, nunca fue un problema en mi familia ni en mi parroquia. Mis padres lo sabían, mi grupo parroquial lo sabía, mi grupo de los Focolares lo sabía. Y nadie tenía nada de qué quejarse.
Solo cuando tenía 28 años y vivía en Loppiano, un pueblo del Movimiento de los Focolares cerca de Florencia, más de una persona me dijo que la homosexualidad y la fe no pueden ir de la mano. ¡Como si Dios no hubiera sabido durante 28 años que era gay! Ese evento se convirtió en el motor de una salida pública, a mayor escala. Perdí a algunas personas por el camino y sabía que no tardaría en ser expulsada del Movimiento de los Focolares.
Mirando atrás hoy, diría que no pasó nada malo. Si no me hubieran expulsado, sino que me hubieran pedido que viviera escondido, nunca habría tenido las experiencias que me mantuvieron en la Iglesia y me llevaron a intentar cambiarla.
¿Por qué decidiste no asistir al Jubileo de la Juventud de este año?
Simplemente porque sentía que ya no tenía edad para ello. Ya tengo 38 años. No soy viejo, por supuesto, pero tampoco soy de la generación Z. Este es su momento y es justo que tengan la oportunidad de vivirlo entre ellos, sin que la nostalgia se interponga en su camino. Aun así, seguí todo en línea, especialmente la vigilia: de 4 a 10 p. m., no podía apartar la vista de la transmisión en vivo de Vatican News en YouTube.
¿Por qué fue importante para ti seguir la vigilia en línea? ¿Cuáles fueron tus impresiones?
Debo decir que con el Papa León, esperaba que algo sucediera. Claro que, dado que se encontraba presidiendo un evento jubilar, se centró en continuar la tradición de este tipo de eventos sin grandes cambios. Seguí la vigilia en Tor Vergata con algo de nostalgia: quería estar allí, aunque solo fuera por la transmisión en directo, para sentirme joven de nuevo. Tenía cierta expectativa: pensé que ese momento mostraba la verdadera importancia de este Papa. Todo me pareció tradicional, tranquilizador, como si se dirigiera más a los sacerdotes que a los jóvenes. Me recordaba mucho a Benedicto XVI.
No oí el rugido del león, salvo en los pocos momentos en que improvisaba o cuando la cámara lo grabó extraoficialmente, como cuando el papamóvil se detuvo y, con aspecto ligeramente sorprendido y molesto, preguntó a los de seguridad por qué no iban a los sectores que aún no había visitado.
Quizás nos hemos acostumbrado demasiado a Francisco y a sus decisiones audaces e inesperadas. O quizás León es más bien un estratega. Sigo dándole el beneficio de la duda. En fin, respecto al Jubileo de la Juventud, creo que es importante hablar no solo de quiénes estuvieron presentes, sino también de quiénes estuvieron ausentes.
¿Por qué dice que es importante hablar de quiénes estuvieron ausentes?
Si la Iglesia quiere ser fiel a su misión, no puede fijarse solo en quienes ya asisten a sus eventos. También debe tener presentes a quienes están más lejos. Si tomamos el Evangelio en serio, la salvación no es para un pequeño círculo de creyentes perfectos. Y quienes se alejan no siempre lo hacen por elección: a veces la distancia es impuesta, otras veces es resultado de heridas, exclusiones o un lenguaje que aleja en lugar de acoger.
La Iglesia se define como sinodal, pero corre el riesgo de ser sinodal solo para unos pocos si excluye a quienes tienen un pensamiento, una identidad o una orientación sexual diferentes a los de la mayoría. Así que deberíamos preguntarnos: ¿sigue siendo Iglesia si no puede caminar junto a quienes son diferentes, a quienes dudan, a quienes no encajan en el modelo? Porque una Iglesia que no está abierta a todos, especialmente a los más alejados, no solo no cumple el Evangelio, sino que deja de ser Iglesia en el verdadero sentido de la palabra.
A pesar de los desafíos, ¿qué te impulsa a seguir siendo un miembro activo de la Iglesia? ¿Qué significa para ti ser católico?
Como mencioné antes, formé parte del Movimiento de los Focolares durante mucho tiempo. En cierto modo, sigo involucrado, pero esa es una larga historia para otro momento. Lo que siempre me ha fascinado es la practicidad de lo que proponen. El Evangelio debe vivirse; de lo contrario, son solo palabras vacías. Si vives el Evangelio lo más plenamente posible, el mundo realmente cambia. Primero, tu propio mundo, y luego, como una ola, se expande lentamente en círculos concéntricos.
Sigo siendo un miembro activo de la Iglesia porque recibí esta enseñanza y experimenté su eficacia. Sin ella, me costaría mucho más identificarme como católico. Ha habido momentos y experiencias que me han ayudado a crecer en la fe, enseñándome a abordar la espiritualidad de forma personal y responsable, sin miedo a preguntar. El PGC (Progetto Giovani Cristianə LGBT+/Proyecto Juvenil Cristiano LGBT+) y el PAC (Progetto Adultə Cristianə LGBT+/Proyecto Adulto Cristiano LGBT+) han desempeñado un papel importante en este camino. Se trata de redes nacionales en toda Italia que reúnen a personas queer de fe para crecer, dialogar, orar y profundizar en nuestra espiritualidad. Hoy formo parte del comité del PAC y ayudo a organizar actividades.
Ahora me veo como un hombre gay adulto dentro de la Iglesia. No es una posición fácil. A menudo hay tensiones y búsquedas, pero también oportunidades. Mi esperanza para el futuro es ver una comunidad más acogedora, y también pienso en la comunidad LGBTQ+ en general, que a menudo excluye a los creyentes. Sueño con una comunidad que sepa escuchar y valorar las diferencias, donde el diálogo pueda darse sin vergüenza y donde todos puedan sentirse a gusto con su fe y su identidad. Puede parecer utópico ahora mismo, ¡pero sueño en grande!
—Elisa Belotti, Ministerio New Ways, 22 de agosto de 2025
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Comunicado final de la Asamblea de la Red Global de Católicos ArcoIris
Una renovada llamada a seguir trabajando juntas, juntos y juntes por una Iglesia más inclusiva, justa y centrada en el Evangelio
Nuestra misión común de construir una Iglesia que acoja verdaderamente a todas las personas está dando fruto
Como parte de nuestro compromiso continuo, reafirmamos nuestro apoyo al proceso sinodal en curso en la Iglesia católica
Continuaremos trabajando por las estructuras inclusivas, una atención pastoral adecuada y una participación auténtica de las personas y familias LGTBIQ+ en todos los ámbitos de la Iglesia
| Red Global de Católicos ArcoIris
En el marco de la 5ª Asamblea de la Red Global de Católicos Arcoíris (GNRC), celebrada en Madrid bajo el lema “Caminar juntos/as/es: Retos arcoíris después del Sínodo”, CRISMHOM, Ichthys y GNRC queremos expresar nuestra profunda gratitud y alegría por todo lo compartido, vivido y construido durante estos días.
Esta Asamblea no sólo ha sido el encuentro más numeroso en la historia de la GNRC —con más de 160 participantes en representación de más de 35 grupos católicos LGTBIQ+ de África, Asia, Australia, Europa, América Latina y América del Norte—, sino también un espacio profundo de oración, aprendizaje, diálogo y celebración. Ha supuesto además la conmemoración del 10º aniversario de la GNRC y una renovada llamada a seguir trabajando juntas, juntos y juntes por una Iglesia más inclusiva, justa y centrada en el Evangelio.
A lo largo de estos días hemos reconocido cuánto hemos crecido y aprendido trabajando en alianza. Juntas hemos tejido lazos de fraternidad, apoyo y esperanza que trascienden fronteras, confirmando que nuestra misión común de construir una Iglesia que acoja verdaderamente a todas las personas está dando fruto. También hemos experimentado la fuerza transformadora de la oración compartida, el diálogo sincero y la diversidad que enriquece a nuestras comunidades.
Un regalo de despedida
Como parte de nuestro compromiso continuo, reafirmamos nuestro apoyo al proceso sinodal en curso en la Iglesia católica. GNRC, junto a comunidades locales como CRISMHOM e Ichthys, ha organizado sesiones de escucha para católicos LGTBIQ+ en todo el mundo, presentado informes a la Secretaría del Sínodo y pedido reiteradamente la presencia visible de personas abiertamente LGTBIQ+ en las reuniones oficiales. Continuaremos trabajando por las estructuras inclusivas, una atención pastoral adecuada y una participación auténtica de las personas y familias LGTBIQ+ en todos los ámbitos de la Iglesia.
Foto de familia del evento
Con gratitud y esperanza, nos volvemos a comprometer con esta misión, confiando en que lo que hemos vivido juntas, juntos y juntes en Madrid será semilla de nuevas iniciativas, colaboraciones y testimonios. Conjuntamente, fortaleceremos nuestra fe y nuestro servicio a la comunidad cristiana LGTBIQ+ global, contribuyendo a construir una Iglesia que encarne los valores de la sinodalidad, la escucha, la justicia y el amor.
Comentarios desactivados en «Todos, todas y todes formamos parte de la Iglesia»: El colectivo LGTBI+ cristiano se empodera en Madrid
James Allison presidió la Eucaristía en la Asamblea Mundial del GNRC
Seis sacerdotes concelebraron en la Eucaristía final de la Asamblea de GNRC
Niurka: «Las personas trans no estamos en cuerpos equivocados y nuestra experiencia de ser personas trans creyentes también es válida dentro de esta Iglesia»
Ana reclama a Prevost «que haga vida del Sínodo, y que pueda realmente no solo abrir la ventana que nos dejó Francisco, sino abrirnos las puertas, porque hay muchos que se han ido, y que necesitan regresar a casa«
«Las personas LGTBI también tenemos que ser conscientes de que este camino es para nosotros, nosotras y nosotres«, destacaron desde la organización, que valoraron la «sensibilidad y emoción» de la ceremonia, que se desarrolló en cuatro idiomas distintos
Pío: «Todas las iglesias deberían abrir sus puertas, abrir sus corazones a nuestras comunidades, a nuestra comunidad LGTBIQ+»
«Podemos ir en paz«. Un aplauso emocionado cerró la Eucaristía que, presidida por el teólogo James Allison y concelebrada por seis sacerdotes, se celebró en el Colegio Mayor Miguel Antonio Caro, como colofón de la Asamblea Mundial de los Católicos ArcoIris (GNRC), que ha convertido a Madrid en la capital mundial de la diversidad en cristiano. Una misa largamente esperada, y que finalmente no pudo celebrarse en un templo católico de la diócesis. No hizo falta. Tras las palabras del cardenal Cobo en la vigilia del sábado, tod@s se sintieron acogidos por la Iglesia de Madrid. Aunque queda mucho por hacer.
En la Eucaristía de ayer, el mensaje se centró en el Evangelio de Lucas y el camino para alcanzar el Reino de Dios, «que no puede ser un camino cómodo o fácil» y que exige «integrar a otras personas no por comodidad«. «Las personas LGTBI también tenemos que ser conscientes de que este camino es para nosotros, nosotras y nosotres«, destacaron desde la organización, que valoraron la «sensibilidad y emoción» de la ceremonia, que se desarrolló en cuatro idiomas distintos.
Voces diversas
A falta de las conclusiones finales, ¿qué piensan algunos de los participantes? Ana Flavia, Nurka y Pío se juntaron para compartir sus experiencias en Madrid. «Como mujer trans y heterosexual«, así se define Ana, «también formo parte de una iglesia,en la que todos somos hermanos, aunque a veces los ‘hermanos mayores no nos ven con una sonrisa, pero sí me convoca el mismo Padre. Por eso esto y aquí«.
Pío, Niurka y Ana Flavia
«Yo vengo a este encuentro porquesoy parte de esta iglesia, pertenezco a ella y la iglesia me pertenece. Por lo tanto, creo que el que tengamos un encuentro en el que podamos reflexionar acerca de nuestra realidad y de nuestra experiencia como personas, LGTBI y creyentes, es muy importante dentro de la iglesia«, añadía Nurka, mientras que Pío asumió que su presencia tenía como objetivo «visibilizar nuestras identidades y el poner sobre la mesa que más allá de la diversidad de género que tengamos, todos y todas somos llamados a este espacio de encuentro con Dios«.
Ana valoró especialmente los testimonios de María Luisa Berzosa y Cristina Inogés. «Siento que sus palabras han sido un punto de esperanza, que si Dios ha podido escoger estas mujeres sabias, pero a la vez también tan pequeñitas en comparación de tantos hombres poderosos y hermanos mayores, obispos, siento que esa puerta se va abriendo más y que se puede abrir para nosotros, para todos«.
Foto de familia del evento
Pío, por su parte, destacó la ponencia de Renato Lings sobre la Biblia, más allá del arco iris. «Me hizo recordar el esfuerzo, la lucha, el hecho de que si estoy cansado, tengo alguna situación, puedo recurrir a Dios y puedo usar esa fuerza para poder continuar el mensaje del Evangelio dentro de nuestras comunidades, dentro de la comunidad LGTBI«.
Las dificultades de los cristianos trans
Niurka quedó impresionada por un taller sobre una mirada trans a Dignitas Infinita, uno de los últimos documentos de Francisco donde se habla de la dignidad humana pero que, lamentablemente, «hace unas terribles declaraciones sobre la realidad de las personas trans«. «Cuando habla de la teoría de género, como aquello que nos invisibiliza y que hay que borrar, cuando se habla también del cambio de sexo, como aquel demonio en el que queremos jugar a ser dioses, etcétera…. Me ha tocado reflexionar sobre esta realidad y creo que para mí ha sido uno de los puntos muy importantes, que toquemos la realidad de las personas trans en un documento que pone en juego nuestra posibilidad de ser creyentes, también válidos y válidas«, reflexionó.
«Cuando habla de la teoría de género, como aquello que nos invisibiliza y que hay que borrar, cuando se habla también del cambio de sexo, como aquel demonio en el que queremos jugar a ser dioses, etcétera…»
«Las personas trans no estamos en cuerpos equivocados y nuestra experiencia de ser personas trans creyentes también es válida dentro de esta Iglesia«, concluyó.
Sobre el futuro, Pío insiste en que «todos, todas y todes, somos llamados a ser parte de la Iglesia y todos somos útiles«. A partir de estas palabras de Bergoglio «todas las iglesias deberían abrir sus puertas, abrir sus corazones a nuestras comunidades, a nuestra comunidad LGTBIQ+«. Por su parte, Niurka insta a la Iglesia a que «tenga mayor presencia«.
Eucaristía en el encuentro
«Somos Iglesia, no tenemos duda de eso, pero creo que la presencia de la Iglesia jerárquica oficial hacía falta aquí, ¿no?«, cuestiona. «Tendríamos que habernos acogido como una iglesia local para empezar, y esto ha faltado, y esto es una señal de decir cuánto camino nos queda por recorrer, y de vivir la realidad de esa iglesia inclusiva, y por otro lado se acerca el jubileo, donde también le pido, a ver, quiero esta expectativa de decir cuál va a ser la postura, la imagen, las palabras, el gesto del Papa León«.
Finalmente, Ana reclama a Prevost «que haga vida del Sínodo, y que pueda realmente no solo abrir la ventana que nos dejó Francisco, sino abrirnos las puertas, porque hay muchos que se han ido, y que necesitan regresar a casa«.
Comentarios desactivados en El cardenal de Madrid envía un «saludo afectuoso» a la Asamblea Mundial de la Red ArcoIris
Asamblea Mundial de la Red Arco Iris en Madrid
Cobo apuesta por «una Iglesia de puertas abiertas, capaz de caminar desde el respeto, la compasión y la delicadeza»
«Estamos abriendo puertas nuevas y nuevas actitudes pastorales que posibiliten el entendimiento, y nos haga a todos sentirnos caminantes de esperanza»
«Las comunidades cristianas, también en camino y deseosos de evitar todo tipo de discriminaciones injustas y procesos que nos deshumanizan, además de la acogida, debemos promover una cultura del diálogo, del acompañamiento y la efectiva inclusión de quien desea caminar en la iglesia»
«Pedimos al Señor que nos dé sabiduría y prudencia parapropiciar una Iglesia donde nos escuchemos unos a otros, de puertas abiertas, acogedora y fraterna, capaz de caminar desde el respeto, la compasión y la delicadeza«, sabiendo que «nunca haremos suficiente para alcanzar la calidad y la calidez de las acogidas de Jesús«. El cardenal de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal, José Cobo, quiso hacerse presente en la celebración de la Asamblea de la Red Mundial de Católicos ArcoIris (GNRC), que esta semana ha convertido a la Villa en capital mundial de los cristianos LGTBIQ+, con un «saludo afectuoso» en modo de carta, que se leyó ayer, durante la celebración de una emotiva vigilia de oración ecuménica en los Jardines de la Ermita de la Virgen del Puerto.
En su escrito, el purpurado subraya cómo «en sus encuentros, Cristo sabía desvelar la humanidad de cada persona, descubría incluso las heridas y el sufrimiento, pasando a segundo plano cualquier otra consideración«, algo que todavía resta por hacer en la Iglesia con respecto al colectivo LGTBIQ+. En este sentido, tanto el encuentro mantenido por Cobo con los responsables del evento hace unas semanas, como su intención de hacerse presente en el evento, es un paso adelante. Al igual que el «Jubileo de las personas con orientación sexual diversa y sus familiares« que tendrá lugar en Roma en octubre, y que Cobo también saluda. O la participación en el evento, entre otros, de las teólogas María Luisa Berzosa y Cristina Inogés.
Algunos de los sueños del colectivo lgtbiq+ cristiano
«En el marco de este año jubilar, donde la Iglesia abre sus puertas a quienes se ponen a caminar juntos y en esperanza, deseo que este evento que habéis preparado os sirva para disponeros con intensidad para ‘entrar por la puerta Santa’, y que ello redunde en un encuentro más profundo con Cristo«, escribe el cardenal de Madrid. «Él es el quien acompaña y sostiene incondicionalmente nuestra vida. Él nos conoce mucho mejor que nosotros mismos. A Él os encomiendo y pido que esta Asamblea regale frutos abundantes al servicio del anuncio de la alegría del evangelio en todos los contextos«, añade.
«Con independencia de la complejidad de las situaciones y de nuestro mundo, la centralidad de la persona y su dignidad debería ser normativo para todos los cristianos«, apunta Cobo, quien hace un llamamiento a que «las comunidades cristianas, también en camino y deseosos de evitar todo tipo de discriminaciones injustas y procesos que nos deshumanizan, además de la acogida, debemos promover una cultura del diálogo, del acompañamiento y la efectiva inclusión de quien desea caminar en la iglesia«.
«Para eso estamos abriendo puertas nuevas y nuevas actitudes pastorales que posibiliten el entendimiento, y nos haga a todos sentirnos caminantes de esperanza«, concluye el cardenal de Madrid, quien desea a los participantes en el encuentro «una fecunda asamblea y un diálogo iluminado por el Espíritu Santo«.
Carta a la Asamblea de la Red Mundial de Católicos ArcoIris
Comentarios desactivados en Periodista católico: Un enfoque interreligioso puede apoyar a la comunidad LGBTQ+ de Malasia
Joseph Masilamany
Un periodista católico malasio ha defendido públicamente los derechos civiles de las personas LGBTQ+ en su país, argumentando que los principios religiosos compartidos por cristianos y musulmanes exigen “misericordia, justicia e inclusión” para las personas LGBTQ+.
En su artículo article “Malaysia’s LGBT citizens and their struggle for dignity,” (“Los ciudadanos LGBT de Malasia y su lucha por la dignidad”), publicado en la Union of Catholic Asian News (UCAN), (Unión de Noticias Católicas Asiáticas), Joseph Masilamany comenzó describiendo la opresión que enfrentan las personas LGBTQ+ de Malasia.
Por ejemplo, describió el caso de Nur Sajat, una mujer transgénero que ahora vive exiliada en Australia. Sajat es una mujer musulmana que finalmente huyó de Malasia tras años de persecución, cuando fue acusada de “insultar al islam” por vestir la vestimenta tradicional de las mujeres malasias durante un evento religioso.
Masilamany observó que en Malasia, una nación de mayoría musulmana, la política y la religión se confabulan para oprimir gravemente a las personas LGBTQ+. Sin embargo, considera que la religión ofrece un antídoto contra la opresión, en particular a través de las contundentes expresiones de la Doctrina Social Católica. Escribió:
“La enseñanza de la Iglesia Católica es inequívoca: todo ser humano, independientemente de su identidad u orientación sexual, posee una dignidad inherente, al haber sido creado a imagen y semejanza de Dios.
“El Catecismo de la Iglesia Católica (2358) afirma que las personas con atracción hacia el mismo sexo “deben ser acogidas con respeto, compasión y delicadeza”, y que “debe evitarse todo signo de discriminación injusta hacia ellas…”
“El Papa Francisco, en su encíclica Fratelli Tutti, enfatizó la dignidad inherente de toda persona humana como fundamento de la fraternidad y la amistad social.”
Habló a menudo de la misericordia de Dios, instando a la Iglesia a ser un hospital de campaña para los heridos, no un tribunal para los condenados. Esto no implica abandonar la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad. Pero sí exige que sigamos el ejemplo de Cristo, quien cenó con los excluidos, defendió a los acusados y amó a quienes la sociedad había rechazado.”
Si bien el 61 % de los malasios se identifica como musulmán, el país también cuenta con una gran población de cristianos y budistas, por lo que Masilamany aboga por una afirmación interreligiosa de la comunidad LGBTQ+. Tanto el cristianismo como el islam comparten una poderosa ética: estamos llamados a proteger a los vulnerables, no a perseguirlos, afirmó.
Además, el periodista insiste en que el silencio no es una opción, que corresponde a las personas de fe y buena voluntad desafiar la usurpación de sus religiones como armas contra las personas LGBTQ+:
“Cuando un líder dice que ‘no hay lugar’ para un grupo de personas en la sociedad, no se trata solo de una postura política. Es un fracaso espiritual. Indica que la exclusión es aceptable, incluso sagrada. Deforma la religión en una herramienta para la superioridad moral en lugar de un reflejo del amor de Dios…
“La medida de la salud moral de una nación es cómo trata a sus más vulnerables. Si la comunidad LGBT de Malasia vive con miedo, no solo al rechazo social, sino también al castigo institucional, estamos fracasando como nación arraigada en la fe, la familia y la justicia.
No se trata de promover ninguna ideología. Se trata de proteger vidas humanas. Se trata de garantizar que, cuando alguien busca ayuda médica, no sea objeto de redadas. Cuando alguien busca comunidad, no se le avergüence. Cuando alguien viste colores, no se le criminalice.”
—Jeromiah Taylor, Ministerio New Ways, 21 de agosto de 2025
Las lecturas litúrgicas de hoy para el domingo 21 del tiempo ordinario se puedenencontrar aquí.
Probablemente solo unos pocos entre nosotros encuentren consuelo en las palabras iniciales de Jesús en el Evangelio de hoy: «Cuando le preguntaron si solo unos pocos se salvarían, respondió: “Esfuércense por entrar por la puerta estrecha, porque les digo que muchos intentarán entrar, pero no serán lo suficientemente fuertes”» (Lucas 13:24).
Como católicos LGBTQ+ y quienes los acompañan en su ministerio, nos repugna la idea de que nos excluyan y nos digan: “¡Apártense de mí todos ustedes, los que hacen el mal!”. El v. 27 ciertamente no es una imagen cómoda ni parece alinearse con la comprensión de Dios como aquel que abraza a todas las personas con el amor incondicional de un padre. Conozco personalmente a muchos que han tenido dificultades con este pasaje y la forma en que se ha usado como justificación para decirles a las personas que no son dignas o bienvenidas en el reino de Dios.
¿Cómo debemos interpretarlo, entonces? ¿Qué hacemos con este encuentro con Jesús donde dice que no todos serán lo suficientemente fuertes para entrar por la puerta estrecha, que habrá algunos que insistan en conocer a Jesús, pero se encontrarán con una reprimenda para alejarse de él?
Quizás nuestra respuesta se encuentre al final de la lectura de hoy: la desconcertante revelación de que «algunos son últimos que serán primeros, y algunos son primeros que serán últimos(v. 30)». Una inversión de roles, una inversión de expectativas: un sello distintivo de la predicación de Jesús. Jesús a menudo usaba parábolas para socavar y desafiar las expectativas, y con frecuencia se acercaba a lo improbable e inesperado. transeúnte, y también tomó decisiones que desconcertaron tanto a sus compañeros más cercanos como a sus adversarios. Al parecer, sus enseñanzas no estaban destinadas a ser aceptadas ciegamente. Más bien, invitan a la reflexión.
Quizás sea incomodidad lo que este pasaje pretende causar. Las palabras de Jesús no pretenden infundir un miedo abyecto ni hacernos dudar del deseo de Dios para nosotros. En cambio, buscan acercarnos más a nuestro interior, a un contacto más profundo con Dios que mora en nosotros, al pedirnos que consideremos: ¿qué llevaría a Dios a decirnos: «No sé de dónde eres»? (v. 27).
Si nos sentimos seguros, confiados de que, aunque muchos serán rechazados, sin duda nos sentaremos a la mesa del Señor, Jesús nos responde como a quien le pregunta en el Evangelio: nos sorprenderemos al ver a tantos entrar en el reino, pero a nosotros no. Si nos consideramos los primeros, tan seguros de nuestra salvación que nos alegramos de que algunos sean excluidos, de que los parámetros del reino hagan que solo entren quienes piensan, se parecen y actúan como nosotros, entonces, de hecho, somos nosotros quienes nos hemos cerrado la puerta.
Si nosotros, la Iglesia, tenemos la costumbre de cerrar nuestras puertas y rechazar a quienes no conocemos —especialmente al extranjero, especialmente al inmigrante, especialmente a la persona queer marginada—, ¿podemos realmente sorprendernos cuando Dios dice que debemos esperar el mismo trato del Juez Divino?
Entonces, ¿quiénes serán bienvenidos al banquete de Dios? Encontramos la respuesta, una vez más, inesperada: «Vendrán personas de oriente y occidente y Del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios” (v. 29). Es decir: todos los pueblos se reunirán y serán acogidos. No hay una sola dirección desde la cual las personas no sean llamadas, acogidas y abrazadas por Dios.
Si esto es cierto, si la mesa del Señor está en constante expansión y siempre llena de todas las personas, entonces este pasaje, en última instancia, tiene el propósito de animarnos. Cuando tomamos en serio la aleccionadora idea de ser rechazados (como a muchos de nosotros en la comunidad LGBTQ+ se nos ha dicho que nos sucederá), nos damos cuenta de que no debemos rechazar a nadie. Cuando consideramos lo que significaría ser excluido, aprendemos que no podemos excluir a ninguno de nuestros hermanos. Cuando sentimos el dolor de escuchar que Dios puede decirnos que nos vayamos, nos damos cuenta de la crueldad de infligir ese dolor a alguien más. Aprendemos que estas no son las formas de construir el reino de Dios.
En cambio, cuando presenciamos la presencia de Dios dentro de nosotros mismos y dentro de nuestras comunidades e insistimos en abrir la puerta para Si todos nos reunimos, entonces también se nos abrirá la puerta. La mesa estará llena y todos serán bienvenidos.
–Phoebe Carstens, Ministerio New Ways, 24 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en Un cardenal de blanco… Timothy Radcliffe, el cardenal LGTBI+ friendly cumple 80 años…
El cardenal Timothy Radcliffe, nombrado miembro del Colegio Cardenalicio en 2024, cumplió 80 años este mes, edad a partir de la cual los cardenales ya no pueden votar por el próximo papa (aunque siguen activos como cardenales en todos los demás aspectos). Para conmemorar esta ocasión, Mario Trifunovic, de Katholisch.de, escribió un homenaje a este prelado, destacando el firme y prolongado apoyo de Radcliffe a las personas LGBTQ+:
Entre el púrpura cardenalicio, Timothy Radcliffe le pidió al papa Francisco que pudiera vestir siempre su hábito dominico blanco, símbolo de independencia y humildad. A sus 80 años, se retira de las filas de los electores papales, pero sigue siendo muy solicitado como una voz llena de humor, claridad y valentía.
El Colegio Cardenalicio cuenta actualmente con 248 miembros, de los cuales 129 tienen derecho a voto. Radcliffe fue el único elector papal en el cónclave de mayo sin ordenación episcopal. Ya en el año 2000, el teólogo, clérigo y publicista londinense fue considerado un posible sucesor del cardenal Basil Hume como arzobispo de Westminster, pero esto no sucedió. Veinticuatro años después, finalmente llegó su ascenso: aunque no fue nombrado obispo, el papa Francisco decidió crear nuevos cardenales durante el Sínodo Mundial del otoño pasado, incluyendo a Radcliffe y a su compañero monje Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel. Regreso tras una cirugía de cáncer
De 1992 a 2001, el inglés Radcliffe fue Maestro General de la Orden Dominicana y viajó por todos los continentes en este cargo. Publicó sus experiencias y reflexiones en numerosos libros y conferencias, por lo que se le considera un orador y predicador muy solicitado. Sin embargo, un cáncer interrumpió sus diversas actividades. Pero tras una importante cirugía oncológica en 2021, regresó con más fuerza, más solicitado que nunca. Posteriormente, Francisco lo nombró predicador para las jornadas de reflexión previas al Sínodo Mundial de 2024. Allí, Radcliffe habló con humor británico sobre las tensiones en la Iglesia y preparó a los participantes —obispos, sacerdotes, religiosos y laicos— para grandes cosas: «No estamos aquí para comer una comida pobre, sino para disfrutar de la alta cocina del Reino de Dios».
Su claridad fue evidente no solo durante estos días de reflexión, sino también al inicio de la segunda sesión del Sínodo Mundial: «No debemos temer las diferencias de opinión, porque el Espíritu Santo está obrando en ellas«. También exigió que nadie tiene derecho a permanecer en silencio durante un sínodo como este. Pero, al mismo tiempo, todos deben escuchar, de lo contrario, «redoblaremos los tambores de la ideología, ya sea de izquierda o de derecha«. Sin embargo, tiene poca fe en meras trivialidades. Cualquiera que confíe únicamente en la providencia de Dios sin aportar sus propias convicciones está actuando de manera irresponsable e inmadura.
Al igual que con la cuestión del diálogo, Radcliffe también expresó su postura sobre el papel de la mujer. Enfatizó repetidamente que se debe dar mayor importancia a las mujeres dentro de la Iglesia. «Hay tantas teólogas, incluso en el Vaticano. ¡Es maravilloso!«, dijo una vez. Las mujeres y los laicos necesitan un papel más activo en la vida de la Iglesia. Si bien pudo confirmar que el clericalismo está envenenando la Iglesia, también abogó por una «teología atractiva y positiva del sacerdocio ordenado«. Porque sin el apoyo activo del clero, nada puede avanzar; sin embargo, este a menudo falta.
Radcliffe tampoco eludió temas delicados. Rindió homenaje a los católicos homosexuales en relaciones estables, escribiendo en el periódico vaticano “L’Osservatore Romano” que el desafío para los homosexuales, como el de todos los amantes, es aprender a expresar el amor adecuadamente y respetar la dignidad de los demás. En este contexto, habló de un desarrollo en la enseñanza de la Iglesia que se renueva a través de la “experiencia vivida”. “Los homosexuales ya no son vistos únicamente en términos de actos sexuales, sino como nuestros hermanos y hermanas que, según el Papa Francisco, pueden ser bendecidos”.
Radcliffe es más que un simple nombre: representa una Iglesia que dialoga abiertamente, admite las diferencias de opinión y fomenta el debate. Combina todo esto con un toque de humor. Él mismo sigue asombrado por su nombramiento como cardenal, y bromea: “Hace tres años y medio, estaba gravemente enfermo de cáncer y ni siquiera sabía si sobreviviría a una operación. Después de la operación, pensé que podría disfrutar de una jubilación tranquila y placentera. Pero de repente estoy de nuevo en el meollo del asunto. No tengo ni idea de qué significa eso para el futuro. Serviré al Papa, sea lo que sea que quiera de mí”.
Para otras declaraciones pro-LGBTQ+ de Radcliffe, haga clic aquí.
Comentarios desactivados en María Luisa Berzosa: «Estamos en casa, somos miembros adultos en la fe, la puerta está abierta»
María Luisa Berzosa, y Cristina Inogés, durante su ponencia
La jesuitina y Cristina Inogés, ‘estrellas‘ de la Asamblea de la Red Global de Católicos ArcoIris
Inogés: “Tenemos que estar dispuestos a aceptar el diálogo, la escucha, el encuentro con quien se acerca”
«Aquí se respira a Dios, un ambiente de Evangelio, de fraternidad, de acogida. Yo sí siento que estoy en casa«, destacó la jesuitina
Prosigue la Asamblea Mundial de la Red Global de Católicos ArcoIris, reunida este fin de semana en Madrid, y que esta tarde celebra su vigilia de oración ecuménica en los jardines de la Ermita de la Virgen del Puerto
“Estamos en casa. Somos miembros adultos en la fe, la puerta está abierta”. Esta fue una de las conclusiones que sacó la jesuitina María Luisa Berzosa después de compartir una mañana de reflexiones y vida con la Asamblea Mundial de la Red Global de Católicos ArcoIris, reunida este fin de semana en Madrid, y que esta tarde celebra su vigilia de oración ecuménica en los jardines de la Ermita de la Virgen del Puerto.
Tanto ella como la teóloga Cristina Inogés fueron las ponentes ‘estrella’ de este sábado, y posteriormente compartieron sus reflexiones con los organizadores. ‘Emaús, después del Sínodo’ fue el título de la charla.
“El Sínodo continúa, estamos en camino, camino de Emaús, con todas sus dificultades, bajadas, luces y sombras, de decepciones y gozos… La realidad, al vida, con el hilo conductor de la esperanza, de estar convencidos de que estamos en camino, y comprometidos a continuarlo”, destacó Berzosa.
Berzosa e Inogés, durante su charla
Por su parte, Cristina Inogés destacó “el camino de la frustración” como algo necesario en ocasiones, “siempre y cuando no nos quedemos como en una cinta de gimnasio, caminando pero sin avanzar”. “Tenemos que estar dispuestos a aceptar el diálogo, la escucha, el encuentro con quien se acerca”, avanzó la teóloga.
Berzosa, además, resaltó el interés y el compromiso de los participantes, y su sentido de pertenencia. “La invitación está universalmente hecha, no nos dejemos atrapar por los miedos, por las cosas que pueden pasar por el camino”, apuntó. Mientras, Inogés valoró las preguntas de los asistentes, sus intervenciones “encaminadas a seguir avanzando, a no tener miedo a caminar por un sendero que a lo mejor no tenemos claro qué tiene a la vuelta. Caminar es lo importante, no quedarse quietos nunca”.
Berzosa e Inogés, durante su charla
La jesuitina admitió que el encuentro “ha desbordado mis expectativas”, tanto por la procedencia de los participantes, sus situaciones, edades y circunstancias vitales. “Ha sido muy enriquecedor, muy universal”, valoró, destacando “la profundidad y creatividad” de los momentos de oración, así como “la alegría y la gratitud”. “Aquí se respira a Dios, un ambiente de Evangelio, de fraternidad, de acogida. Yo sí siento que estoy en casa”.
De igual modo, Cristina Inogés valoró la acogida, “la alegría y la vivencia de que nadie se siente fuera de lugar”.
Comentarios desactivados en Ser gay en un mundo católico: el reencuentro del periodista de ABC News James Longman.
James Longman
En una entrevista con la revistaInstinct, este hombre gay nacido en Gran Bretaña afirmó que se alejó de la fe al aceptar su sexualidad, pero que aún conserva algunas tradiciones:
El reportero de ABC News, James Longman da fe de la compleja intersección entre identidad, fe y familia. Su trayectoria es una exploración, no solo de los acontecimientos noticiosos del mundo, sino también de su propia identidad, el legado de su abuela y la a menudo complicada relación entre ser gay y ser católico. Pero como todos sabemos, ninguna historia es tan simple como parece.
Los recuerdos de James Longman de su abuela libanesa, «Grandmaman«, son una mezcla de cultura, tradición y la inquebrantable fuerza de la fe. “Mi abuela siempre vestía de azul en mayo, en honor a la Virgen María”, recuerda, detallando la esencia de una mujer que vivió una vida llena de rituales católicos, devoción y el inconfundible aroma del agua de rosas. “Nunca faltaba a misa los domingos y rezaba el rosario la mayor parte del resto del tiempo”. Para Longman, este fue su primer encuentro con la fe, uno que moldearía su comprensión de la espiritualidad durante años.
La formación religiosa de su familia es como un mosaico o un patchwork : catolicismo por parte de su madre y un protestantismo más discreto por parte de su padre. Pero a pesar de este equilibrio, la fuerza abrumadora de la fe católica de su madre era innegable, envolviéndolo en su abrazo, al menos hasta que aceptó su propia identidad sexual.
Como muchas personas LGTBIQ+ católicas, crecer siendo gay en un mundo católico profundamente arraigado presentó un dilema con el que Longman estaba familiarizado. «A medida que crecí y me di cuenta de que era gay, mis sentimientos sobre ser católico se volvieron más ambivalentes«, admite. «Quería ser parte del club. Simplemente no estaba seguro de poder serlo«. Longman reflexionó sobre su experiencia de salir del armario en un ensayo personal con motivo del Día Nacional de la Salida del Armario en octubre de 2019. Dijo que empezó a confesárselo a sus amigos a los 16 años y que finalmente compartió la noticia con su madre por correo electrónico a los 24.
Esta tensión entre el mundo en el que creció y el mundo en el que intentaba desenvolverse como adulto resuena profundamente en muchos católicos LGBTIQ+que aún anhelan una conexión con su fe a pesar de sus enseñanzas a menudo contradictorias.
James Longman, corresponsal extranjero de ABC News en EE. UU., se describió a sí mismo como «católico cultural«. «Siempre me he considerado católico cultural, si es que eso existe. Enciendo velas por mi abuela cada vez que estoy en una iglesia. Hago la señal de la cruz al entrar. Pero nunca he ido más allá«.
Eso fue hasta que llegó el papa Francisco, cuya apertura hacia las personas LGBTQ+ contribuyó a reavivar la llama de la fe en Longman. Como el primer pontífice en la historia reciente en ofrecer un enfoque más inclusivo hacia los católicos homosexuales, las palabras del Papa Francisco «¿Quién soy yo para juzgar?» despertaron un rayo de esperanza en Longman. Por primera vez, se sintió visto, aunque solo fuera a través de una pequeña ventana abierta por la inclusividad de Francisco. Pero cuando el Papa falleció, también falleció esa ventana, y Longman se encontró cuestionando una vez más si su lugar dentro de la Iglesia era un regalo temporal o algo mucho más efímero. «Cinco simples palabras: ‘¿Quién soy yo para juzgar?’, parecieron ofrecerme una nueva oportunidad», dice Longman. Pero la muerte del Papa Francisco lo dejó preguntándose: «¿Se cerraría de nuevo la puerta que se había entreabierto para mí?».
Pero no fue hasta el funeral del Papa cuando ocurrió una extraña «coincidencia» mientras él y otros periodistas cubrían el evento desde un edificio cerca de la Plaza de San Pedro: “El camino de Longman hacia la reconciliación con su fe dio un giro inesperado cuando conoció al Padre James Martin, un destacado sacerdote jesuita y defensor de los católicos LGBTQ. Ambos se encontraron en la azotea del seminario de San Agustín en Roma, donde Longman cubría el funeral del Papa. Sus conversaciones fueron un antídoto a los años de ambivalencia de Longman, ofreciéndole un consuelo que no había encontrado en años”.
Longman dijo que el encuentro fue muy significativo para él, y que unas semanas después, cuando tuvo la oportunidad de saludar al Papa León XIV tras una reunión que el pontífice tuvo con periodistas, tuvo otra epifanía:
“»Me conmovieron tanto nuestras conversaciones que aproveché los pocos segundos que estuve con el Papa León para decirle: ‘El Padre Jim te manda saludos'». Esto fue más que un simple saludo casual. Fue una silenciosa recuperación de la fe que siempre había estado entrelazada con su identidad, aunque tuviera que luchar para encontrarle espacio. Y, en ese momento, Longman volvió a sentirse católico, no por la pompa ni el ritual, sino por las relaciones, la compasión y el tierno reconocimiento de que, sí, él también tenía un lugar.
La inesperada sincronicidad en su vida continuó cuando supo que su esposo, Alex Brannan (con quien se casó en julio de 2024) había estado asistiendo a la misma iglesia católica que el padre Martin le había recomendado, a la vuelta de la esquina de su casa. Es un momento que se siente casi ordenado, una sutil señal de que tal vez, solo tal vez, la fe —y el amor— tienen una forma de trabajar. Averiguando las cosas de maneras que no podemos predecir.
“Inmediatamente le escribí un mensaje al Padre Martin. De todas las iglesias de Londres, esta era la que Alex ya había estado visitando”, relata Longman. “No podía creerlo”. Y en ese momento de sorpresa y conexión, las palabras del Padre Martin: “Espero que veas la mano de Dios en todo esto”, le brindaron una sensación de paz que se le había escapado por mucho tiempo.
James y su esposo Alex. Credit : James Longman/Instagram
Relaciones. Compasión. Que le ofrecieran un lugar.
Estos tres conceptos deberían ser memorizados por todos los ministros pastorales y obispos católicos para recordarles que son los fuertes fertilizantes que ayudan a que las semillas de la fe crezcan y florezcan plenamente.
El reportero de Instinct, Eugene Sun, cerró el artículo con un recordatorio que los líderes de la iglesia y los católicos LGBTQ+ deberían tener presente: que el camino de la fe es un encuentro de nuestras vidas con las sorpresas de Dios:
“Quizás ese sea el punto de la historia de Longman: la fe, como el amor, no siempre es lineal. No siempre encaja en cajas o categorías fáciles. Pero al final, se trata de encontrar tu propio camino, reconciliar tu historia con tu presente y dar espacio a la gracia, como sea que la encuentres.El camino de Longman nos recuerda que la fe, al igual que la identidad, no es algo que se te entrega, sino algo que encuentras en tus propios términos. Y a veces, cuando menos lo esperas, el mundo te ofrece pequeños milagros en el camino.
Al final, James Longman encuentra consuelo en la idea de que Dios, o al menos lo divino, tiene una forma curiosa de guiarnos, incluso cuando no estamos seguros de ser bienvenidos.”
Comentarios desactivados en Dos obispos alemanes critican duramente la postura negativa de la Iglesia hacia las cuestiones LGBTQ+
Obispo Heinrich Timmerevers
Dos obispos alemanes hicieron fuertes declaraciones criticando el enfoque tradicional de la Iglesia Católica sobre las cuestiones LGBTQ+ en una entrevista reciente publicada en una revista teológica alemana.
Katholische.de informa que los obispos Heinrich Timmerevers, de Dresde, y Ludger Schepers, de Essen, concedieron una entrevista conjunta titulada «La realidad es más importante que la idea» en un número de Herder Therma, centrada en el tema «Visiblemente reconocida: Diversidad de identidades sexuales«.
Timmerevers reconoció que las posturas de la Iglesia sobre la orientación sexual y la identidad de género no tienen en cuenta el conocimiento científico del desarrollo humano. Relató cómo una conversación con un reconocido experto cambió su comprensión de la orientación sexual:
«Hay una cierta edad —habló de los 13 a los 16 años— en la que la orientación es esencialmente fija. Y no se puede cambiar. Es así, un hecho«. El obispo se preguntó cómo, entonces, si acaso, la Iglesia podría abordar el pecado grave en relación con la orientación sexual. En cuanto al género, el obispo de Dresde afirmó que la categorización generalizada que la Iglesia hace de la experiencia transgénero y la transición de género como algo completamente ideológico era una respuesta inadecuada a un fenómeno antropológico. De nuevo, Timmerevers enfatizó la importancia de que la Iglesia tenga en cuenta la comprensión científica:
“Esto requiere que participemos en un debate científico. Esto también significa que este debate no es una ciencia impulsada por la ideología, sino una auténtica lucha por el conocimiento y la verdad. Debemos afrontar este proceso de lucha. Me resulta difícil cuando, con respecto a la cuestión del género, la respuesta inmediata es: Eso es ideología”.
En el contexto eclesiástico, Timmerevers identificó desafíos únicos para la afirmación LGBTQ+, enfatizando que la Iglesia necesita un enfoque más integral de la sexualidad y el género. Planteó las siguientes preguntas:
“¿Cómo se puede integrar todo esto? ¿Cómo puede un solo magisterio lograr esto para todos? ¿Cómo se puede seguir desarrollando la doctrina de la Iglesia de forma que incorpore las nuevas perspectivas científicas humanas y no ignore la perspectiva cultural?”
La solución preliminar del obispo a estos desafíos fue citar la última frase del derecho canónico, que denomina a la salvación de las almas la «ley suprema de la Iglesia«, como posible «clave para una hermenéutica teológica adecuada«.
Obispo Ludger Schepers
El obispo Schepers, quien también es el enlace de la conferencia episcopal alemana con la comunidad LGBTQ+, criticó los parámetros negativos de la ética sexual católica, así como la interpretación fundamentalista de las Escrituras, que constituye la base de la antropología católica. En lugar de simplemente proporcionar listas de lo que no se debe hacer sexualmente, la teología debería «decirnos también cómo hacerlo; cómo puede ser una sexualidad exitosa antes del matrimonio, no solo con prohibiciones«.
Si bien concedió la debida deferencia al relato bíblico de la creación, por ser revelado y esencial, el obispo de Essen advirtió contra su aplicación errónea:
«La afirmación histórica fundamental y perdurable es: Dios creó todo; verdaderamente creó todo: el cielo y la tierra«. Esa es la constante en estas declaraciones bíblicas. Y todos los seres humanos pertenecen a esto: hombres, mujeres y todo lo que está entre ambos, lo que aún desconocemos, lo que revelan los nuevos descubrimientos.
Tanto los obispos Timmerevers como Schepers tienen una larga trayectoria a favor de la comunidad LGBTQ+, que se describe en detalle en el archivo de Bondings 2.0. Lea sobre el papel de Timmerevers en las políticas escolares católicas pro-LGBTQ+, su coautoría de un libro positivo titulado «Católicos y Queer» y su compromiso con la bendición de las parejas del mismo sexo. Lea sobre la audaz crítica de Schepper al cardenal Gerhard Müller, quien fue prefecto de la Congregación para la Fe del Vaticano bajo el papado de Benedicto XVI, su crítica a las políticas antitrans del presidente Donald Trump y su defensa de los empleados LGBTQ+ de instituciones católicas.
—Jeromiah Taylor, New Ways Ministry, 19 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en Grupos católicos alemanes protestaron por la concesión de un prestigioso premio a un obispo estadounidense con un historial anti-LGBTQ+
Obispo Robert Barron
Católicos alemanes protestaron por la concesión de un prestigioso premio a un obispo estadounidense, alegando que algunas de sus opiniones, incluyendo su historial anti-LGBTQ+, contradicen los ideales del premio.
El obispo Robert Barron, de Winona-Rochester, Minnesota, recibió el premio Josef Pieper en julio. Barron es el fundador de Word on Fire Ministries, una popular iniciativa estadounidense de evangelización católica digital. El premio Josef Pieper, que lleva el nombre del destacado filósofo católico alemán del siglo XX, se otorga cada cinco años en reconocimiento a «publicaciones y obras ejemplares sobre la visión cristiana de la humanidad que cumplen con los estándares académicos y suscitan un amplio interés«.
La fundación que otorga el premio atribuyó la selección de Barron a su condición de erudito que, como pocos, utilizó los medios digitales para promover la predicación cristiana. Sin embargo, las críticas entre los grupos católicos alemanes no se hicieron esperar. En la Diócesis de Münster, donde se celebra la ceremonia de entrega de premios, la sección diocesana de la Federación de la Juventud Católica Alemana se opuso a la selección de Barron para el premio, alegando que el obispo «representa posiciones contradictorias con los valores democráticos y la identidad cristiana«, según Katholische.de. El grupo citó el respaldo de Barron a la orden ejecutiva del presidente Donald Trump que prohíbe la atención de afirmación de género para jóvenes como ejemplo de su incompetencia para el premio.
Además, un amplio sector de grupos católicos, ecuménicos y políticos se opuso a la concesión del premio a Barron debido a su tendencia general al autoritarismo y su partidismo apenas disimulado. Citaron su creciente cercanía con el presidente Donald Trump y sus críticas desiguales a las acciones del bloque demócrata en el discurso de Trump sobre las elecciones de 2025 ante una sesión conjunta del Congreso.
Sus opiniones negativas sobre las cuestiones LGBTQ+ fueron señaladas por el Comité Diocesano de Münster y la Facultad de Teología Católica de la Universidad de Münster en sus protestas contra la concesión del premio a Barron. El comité diocesano se opuso al premio debido a que el obispo había hecho reiteradas declaraciones anti-queer y a su apoyo a las políticas de Donald Trump contra las personas transgénero. La facultad de teología emitió un comunicado el 21 de julio en el que detalla su oposición académica y ética a la selección de Barron para el Premio Pieper, incluyendo aspectos relacionados con el bienestar de la comunidad LGBTQ+. El comunicado decía, en parte:
“La confesión de este Dios [Jesucristo] nos obliga a una interpretación del mundo y a una ética que respeta la dignidad de todo ser humano como criatura de Dios, independientemente de su origen, género y condición social…
“Con el pretexto de defender una verdad religiosa atemporal, [la enseñanza de Barron] se apropia del ‘catolicismo’ para una política identitaria excluyente que exacerba las divisiones ideológicas y excluye a personas que no encajan en el molde, como las personas queer y los migrantes. Supuestamente con intereses puramente religiosos, se une a un movimiento global en crecimiento que utiliza la religión y la teología para dividir el mundo en amigos y enemigos”.
En su blog Word On Fire, el obispo Barron respondió a algunas de las acusaciones de los manifestantes, aunque no mencionó ninguno de sus comentarios sobre posturas anti-queer.
Bondings 2.0 ha seguido desde hace tiempo el historial LGBTQ+ de Barron, incluyendo sus declaraciones despectivas sobre la transición de género, su presión para que la Conferencia Episcopal Católica de Estados Unidos implementara las restricciones a la identidad de género estipuladas en el controvertido documento del Vaticano, Dignitas Infinita, y su reacción exagerada a un cuadro con drag queens que apareció en la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de París 2024. También enfatizó que la bienvenida a las personas lesbianas y gays debe incluir recordarles que no están siguiendo las enseñanzas de la Iglesia. Para ver todos los artículos de Bondings 2.0 que tratan o mencionan al obispo Barron, haga clic aquí.
—Jeromiah Taylor, New Ways Ministry, 15 de agosto de 2025
Fuente New Ways Ministry
Con la soberbia que le caracteriza, este señor se refirió, en su página Word on fire a las críticas en estos términos: «…justo antes de llegar a Münster, me informaron de que me recibirían manifestantes descontentos con el hecho de que me hubieran concedido el Premio Pieper. Su principal queja parecía ser mi participación, por invitación del presidente Trump, en una comisión dedicada a formular políticas en materia de libertad religiosa en nuestro país. Como representaba la perspectiva católica en la mesa donde se debatía un asunto de gran importancia, ¡me acusaron de fomentar el imperialismo estadounidense y de descuidar los derechos humanos de los inmigrantes! Es decir, era una auténtica tontería. El nivel intelectual de los manifestantes quedó patente en las burdas consignas que pintaron con spray en las paredes del salón donde yo daba mi discurso y en la fachada de la iglesia. Que consideraran que la mejor manera de expresar su descontento era mediante un acto de profanación demuestra lo corruptos que son. Pero debo decir que las objeciones expresadas por ciertos miembros de la facultad de teología de la Universidad de Münster no fueron mucho mejores. Ellos también me acusaron de trumpismo y, por supuesto, de no ser lo suficientemente «inclusivo», aunque sus cartas no revelaban ningún conocimiento de mi trabajo. Y eso que he publicado treinta libros, más de cien artículos y miles de vídeos. Cuando era joven, los estudiantes estadounidenses de teología buscaban con entusiasmo la inspiración en los académicos alemanes. Si estos profesores de Münster son un indicio del estado de la academia alemana, yo diría a los estudiantes estadounidenses de hoy que busquen en cualquier otro sitio.«
Comentarios desactivados en La inclusión LGBTQ+ puede erradicar la masculinidad tóxica en los grupos parroquiales
La publicación de hoy es de Ariell Watson Simon, colaboradora de Bondings 2.0.
¿Es el grupo de hombres de la parroquia local una fuerza para el bien o un foco de chovinismo? ¿Cuál es el papel de los católicos LGBTQ+ en estos ministerios? ¿Acaso existe alguno? Estas preguntas me rondaban la mente al leer el análisis de Don Clemmer sobre la omnipresencia de la masculinidad tóxica en los espacios parroquiales masculinos, publicado en un número reciente de U.S. Catholic. En la publicación de hoy, me gustaría repasar algunos puntos importantes del ensayo de Clemmer y luego mostrar cómo la inclusión de personas LGBTQ+ en estos grupos parroquiales de un solo género puede ser beneficiosa para toda la parroquia.
Clemmer observa que los grupos «solo para hombres» pueden tener un lado negativo peligroso. Una de sus observaciones es que las ideas machistas que se celebran en la «manosfera» virtual contribuyen a generar «propuestas políticas represivas contra mujeres, personas homosexuales, personas transgénero, inmigrantes y otros grupos vulnerables«. Desafortunadamente, los grupos parroquiales de hombres suelen trasladar estas ideas de las discusiones en línea a la vida católica estadounidense. Si bien estos grupos tienen el poder de brindar a los hombres un sentido de comunidad e involucrarlos en el servicio a los demás, afirma Hoon Choi, profesor adjunto de teología y estudios religiosos en la Universidad de Bellarmine, «también son vehículos a través de los cuales se impulsan numerosas agendas políticas«.
Para que el catolicismo estadounidense se libere de la masculinidad tóxica y sus consecuencias políticas, las parroquias deberán implementar cambios en sus ministerios locales para hombres. Esto comienza por oponerse a las rígidas normas de género que a menudo refuerzan.
Clemmer señala que estos grupos contribuyen a los «estereotipos de lo que se considera masculino: jugar al golf, beber whisky, fumar puros, comer barbacoa, levantar pesas, dejarse crecer la barba«. Si bien no hay nada intrínsecamente malo en que un grupo de hombres participe en estas actividades juntos, se vuelve problemático cuando el disfrute de estas actividades se convierte en una prueba de fuego para la masculinidad. La masculinidad se vuelve tóxica cuando estas actividades se convierten en normas rígidas. Choi afirma que la insistencia de la masculinidad tóxica en un modelo único de hombría contradice la comprensión cristiana de la masculinidad. Cree que una perspectiva cristiana sobre la masculinidad se enriquece con la variedad de experiencias a través de la edad y la cultura. «En todas las maneras en que somos hombres, Dios puede hacerse visible«, afirma. «Diferentes rayos de masculinidad nos iluminarán«.
Estoy de acuerdo con el punto de Choi y me pregunto cómo la falta de inclusión LGBTQ+ en estos grupos contribuye a su problema de masculinidad tóxica. Si los grupos de hombres de las parroquias carecen de conciencia sobre la masculinidad sana y cristiana, quizás se deba en parte a la falta de representaciones queer de la masculinidad entre ellos. Las voces LGBTQ+ complementan la conversación sobre la masculinidad de maneras que invitan incluso a los hombres heterosexuales y cisgénero a profundizar en la comprensión de su propia identidad de género.
Una mentalidad de «solo nosotros» puede hacer que un grupo se convierta en una manifestación de los peores elementos del machismo. Varios participantes de grupos de hombres me han comentado que se sienten incómodos con las ideas machistas que se expresan allí, cosas que no se atreverían a decir si hubiera una mujer presente. Uno de ellos, un hombre gay, me contó que estaba harto de que otros vilipendiaran a las mujeres que habían roto con él o rechazado sus insinuaciones. Habló abiertamente y contó al grupo que él también había experimentado rechazo y dolor a manos de sus parejas masculinas. «No hagan que esto sea una cuestión de mujeres contra hombres«, les dijo. «El problema somos nosotros«.
La representación queer en los espacios masculinos es importante, no solo para promover la igualdad LGBTQ+, sino también para los hombres heterosexuales y cisgénero atrapados en las garras de la masculinidad tóxica. Cuando la hombría se define de forma limitada, por atributos físicos o destreza sexual, la masculinidad se convierte en algo frágil que debe demostrarse o lograrse, a menudo en contra de las mujeres.
Las voces de los hombres gay pueden servir como un importante recordatorio de que la masculinidad no se define en contra de las parejas femeninas. Esta perspectiva es otro «rayo de masculinidad que nos ilumina«, como dijo Choi. De igual manera, las experiencias de los hombres trans demuestran que la hombría no se define por genitales, hormonas ni cromosomas. Las experiencias de los hombres asexuales desmienten el mito de que la masculinidad se equipara con la libido. La lista podría continuar, ya que la expresión de género única de cada persona matiza nuestra comprensión de la masculinidad como algo mucho más rico y expansivo que la versión reduccionista que se promociona en la «manosfera«.
Las perspectivas no binarias también contribuyen a esta conversación al invitarnos a mirar más allá de las simples divisiones entre hombre y mujer. La masculinidad tóxica se nutre de la idea de las guerras de género que enfrentan a hombres y mujeres. La perspectiva queer nos muestra que esta es una falsa dicotomía y crea un espacio para que tanto hombres como mujeres se sientan atrapados en grupos de género rígidos. Clemmer cita a Megan McCabe, profesora adjunta de estudios religiosos en la Universidad de Gonzaga: «El valor de los hombres como seres humanos no puede contradecirse con… los éxitos y el valor de las mujeres como seres humanos». Si la masculinidad y la feminidad no son fuerzas opuestas, entonces hombres y mujeres ya no están atrapados en un juego de suma cero.
Entonces, ¿deberían existir los grupos de género como modelo para los ministerios parroquiales? ¿Deberíamos, en cambio, agruparnos por etapa de la vida o intereses comunes? Claro: todo lo anterior, si estos grupos facilitan el crecimiento espiritual. Los grupos de género han cumplido una función desde hace mucho tiempo en muchas parroquias. Mi parroquia está en pleno proceso de creación de un ministerio de mujeres, con la esperanza de que reúna a mujeres de diferentes sectores de la parroquia: edades, culturas, idiomas y ámbitos sociales. Esta mezcla intergeneracional e intercultural sería improbable que se diera en cualquier otro ministerio parroquial. Los ministerios de hombres también podrían estructurarse de manera similar para promover la diversidad.
Los grupos de género no deberían ser las únicas opciones de confraternidad dentro de la vida parroquial, pero pueden albergar conversaciones importantes sobre cómo experimentamos el amor de Dios en la particularidad de nuestras vidas. Para ello, deben ser verdaderamente «católicos«, es decir, diversos. Los ministerios de hombres y mujeres de la parroquia tienen la oportunidad de hacer que nuestra Iglesia sea menos tóxica y más católica. Priorizar la acogida de miembros LGBTQ+ en estos grupos ayudaría a mitigar los efectos secundarios potencialmente dañinos causados por las rígidas normas de género.
Para ser sinceros, mi esposa y yo no asistimos a la primera reunión del ministerio de mujeres de nuestra parroquia. No estábamos seguros de si seríamos bienvenidos. Somos conscientes de que la idea de acoger a personas LGBTQ+ en grupos parroquiales católicos con enfoque de género puede parecer absurda, o incluso peligrosa, para algunos. Y ahí radica el problema: si la idea de que una persona queer forme parte del grupo parece imposible, entonces el grupo no es realmente católico.
Los católicos son de todas las formas y tamaños, edades y capacidades, sexualidades y vocaciones. Quizás un primer paso hacia ministerios más inclusivos para hombres y mujeres sería celebrar reuniones conjuntas con un grupo parroquial LGBTQ+. En las reflexiones que surjan de esas conversaciones, podríamos encontrar una comprensión menos tóxica y más católica del género.
—Ariell Watson Simon, New Ways Ministry, 12 de agosto de 2025
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