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Los nadies

jueves, 14 de mayo de 2015
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800px-Vincent_van_Gogh_-_The_State_Lottery_Office_F970Leído en Cristianismo y Justicia:

Victor Codina. El periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, recientemente fallecido, escribió el poema Los nadies, verdadera pieza antológica de literatura crítica, accesible en la web, del que transcribimos un fragmento:

Los nadies: los hijos de nadie,
los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos,
rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones,
sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos,
sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies,
que cuestan menos
que la bala que los mata.

Este  poema, típico de una época en algunos aspectos ya lejana, sigue siendo actual pues su contenido profundo sigue  inspirando hoy movimientos sociales, movimientos de indignados, movimientos indígenas, movimientos feministas, de minorías sexuales, de ecologistas e impulsa a los participantes del Foro social mundial a proclamar que otro mundo es posible.

Más aún, los nadies actualizan la tradición bíblica del Éxodo, de los profetas de Israel que denunciaban la injusticia, de las bienaventuranzas de Jesús de Nazaret, de sus parábolas del buen samaritano, de Lázaro y el rico comilón, y del juicio final en el que Jesús se identifica con los pobres y los constituye jueces de la humanidad.

Y aunque esta tradición bíblica muchas veces fue olvidada y se exhortaba a los nadies a la resignación y se les consolaba con el cielo futuro… siempre se mantuvo en la Iglesia  una línea profética que llamaba a los pobres vicarios de Cristo  y que inspiró a numerosos movimientos religiosos, de mujeres y de hombres, que desde Francisco de Asís a Charles de Foucauld fueron sensibles a los pobres. Los nadies están presentes en la opción de la Iglesia latinoamericana por los pobres y en las teologías liberadoras. Los nadies subyacen en la formulación de Juan XXIII que deseaba que la Iglesia fuese ante todo Iglesia de los pobres, en el sueño del Papa Francisco de una Iglesia pobre y de los pobres y en su revolución de la misericordia y la ternura.

Los nadies hoy son no solo los oprimidos, sino los excluidos, los desechables, las masas sobrantes, son los emigrantes de Lampedusa, las víctimas del terrorismo yihadista, los niños muertos en Siria por armas químicas. Los nadies son aquellos de los que Bartolomé de las Casas decía que Dios siempre tiene memoria de ellos, son los que conmueven el corazón misericordioso del Padre, los que el Espíritu, llamado padre de los pobres, alienta en sus luchas por la vida y por un mundo mejor.

El anciano obispo poeta del Brasil, Pedro Casaldàliga afirma que solo hay dos absolutos, Dios y el hambre, es decir, parafraseado el poema de Eduardo Galeano, Dios y los nadies.

Imagen extraída de: Wikicommons

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Mi Cuerpo es Comida

jueves, 2 de abril de 2015
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Mis manos, esas manos y Tus manos

hacemos este Gesto, compartida

la mesa y el destino, como hermanos.

Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.

Unidos en el pan los muchos granos,

iremos aprendiendo a ser la unida

Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.

Comiéndote sabremos ser comida,

EI vino de sus venas nos provoca.

El pan que ellos no tienen nos convoca

a ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de Tu memoria,

marchamos hacia el Reino haciendo Historia,

fraterna y subversiva Eucaristía.

*

Pedro Casaldáliga

***

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«La Mística de los ojos abiertos», por Xavier Melloni s.j.

miércoles, 25 de marzo de 2015
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9898c83e257b522e6e894e32eede5197La mística tiene que ver con el desplegarse de todos los sentidos en una creciente captación y entrega a lo real. Por ello no deja de ser una redundancia hablar de una mística de ojos abiertos, porque una mística que los cerrara y llevara al retraimiento no sería ningún camino verdadero. Pero también es cierto, que comprendemos lo que se desea acentuar cuando así se especifica., porque no todas las místicas tienen la misma orientación.

Johann Baptista Metz presentó precisamente su último libro bajo este título: “Por una Mística de Ojos Abiertos” (Herder, 2013). En esta obra recoge cuanto podía esperarse de una voz que durante décadas ha recordado lo ineludible del compromiso histórico, particularmente con los más desfavorecidos, para quien quiera seguir el camino cristiano. En las últimas décadas son muchos los que han encarnado y siguen encarnando un modo de estar presentes en la realidad política y social nutrida por la mirada interior: Gandhi se entregó a la lucha no violenta por la emancipación de su país y de los descastados; Dag Hanmarskhöld creó una nueva conciencia en la cooperación internacional desde su cargo como Secretario general de las Naciones Unidas; Martin Luther King dio su vida por lograr la igualdad de derechos entre blancos y negros norteamericanos; Ignacio Ellacuría y compañeros cargaron con la responsabilidad de hacer de mediadores en la realidad de Centroamérica; la comunidad trapense de Tibhirine permaneció hasta el final en la tierra islámica apostando por el diálogo interreligioso; Pedro Casaldáliga sigue siendo bardo y profeta en la selva de la Amazonía; Leonardo Boff y todo el grupo brasileño (Frei Betto, etcetc.) siguen inspirándonos con sus mensajes comprometidos con el cuidado de la tierra. Todos ellos son ejemplos visibles de la fecundidad de tener ojos abiertos hacia dentro y hacia afuera al mismo tiempo, poniendo los acentos que a cada cual le tocan vivir.

El reto que se presenta a nuestro tiempo es que la mirada hacia lo interior no se evada de la complejidad de nuestro mundo, así como la mirada hacia lo exterior no suponga un descuido del cultivo de lo interior. Nuestra tendencia hacia uno de los polos hace que tengamos desconfianza y reticencias respecto a los que están decantados por el otro. Acabamos de mencionar algunos de los referentes que ilustran lo fecunda que es una vida cuando está iluminada por esta doble visión.

Por otro lado, hablar de una mística de ojos abiertos en el contexto del centenario del nacimiento de Teresa de Jesús es hablar de ella misma, porque fue una mujer ciertamente despierta. Pero fue despierta porque despertó a algo mayor que sí misma. No bastaba con que tuviera un carácter vivaz, que lo tenía, sino que se le abrió una mirada interior que le permitió ver y vivir de otro modo. La reforma del Carmelo brota de una hondura y apertura que potenciaron lo mejor de su personalidad. La lucidez, libertad y valentía que nacieron de ahí la llevaron a la reforma de su orden religiosa. Cada cual ha de escuchar a qué reforma se le convoca. Colectivamente lo que está en juego es la transformación de una sociedad entera, hacia ese otro mundo posible que se hace real cuando hay suficientes miradas lúcidas y comprometidas para cambiar el estado actual de las cosas.

Cultivar la mirada interior para disponer la mirada exterior.

Antes de referirme a lo que conviene mirar, me gustaría aclarar que el cerrar los ojos de la práctica meditativa es para abrir el ojo interior. El caer de los párpados indica el necesario apartamiento dela inmediatez para poder mirar la realidad desde mayor perspectiva. Es inadecuada la comparación que se hace a veces de Cristo muriendo en la cruz con los ojos y brazos abiertos ante el dolor del mundo y el Buda con los ojos cerrados y meditando como si se quisiese evadir del sufrimiento y del mundo. En verdad, son dos modos de estar presente en y para el mundo: uno solidarizándose con el dolor y clamando junto con los que sufren, mientras que el otro enseña a transformarlo mediante el estado meditativo. El episodio del Éxodo en que Moisés ora desde lo alto con las manos extendidas mientras Josué lucha en el llano (Ex, 17, 8-12) es otra expresión de cómo estos dos modos de estar presentes son necesarios y que es importante saber cuándo es tiempo para cada uno: estar codo a codo en la trinchera y tomar distancia para poder mirar con perspectiva.

Hace algunos años un compañero jesuita que llevaba mucho tiempo en el altiplano boliviano entre los aymaras me comunicó una experiencia que vale la pena transmitir. Una mañana se acercó a uno de los poblados para consultar a un anciano un asunto de importancia. Le dijeron que don Genaro estaba ausente pero que regresaría más tarde. Al cabo de unas horas mi compañero volvió a preguntar por él y le dijeron que todavía no había regresado. Volvió por tercera vez al final del día, y todavía no había regresado. MI compañero preguntó esta vez con impaciencia:

– ¿Se puede saber dónde esta?

Uno de los ancianos que estaba presente le indicó una pequeña figura blanca que estaba en el cerro.

– Ahí esta don Genaro.

– ¿y qué hace?

– Está llenándose de luz.

Difícilmente podría decirse mejor lo que está en juego: llenarse de luz para iluminar con esa luz la realidad que se ve. ¿Qué es lo que ven unos ojos abiertos por la experiencia interior? Perciben presencia donde la mirada ordinaria sólo vive la ausencia y captan la interconexión de todo donde la mirada ordinaria sólo ve fragmentación y caos. En lenguaje clásico, “ve a Dios en todas las cosas y a todas las cosas en Dios”.

Esta fue precisamente una de las experiencias que tuvo Teresa de Jesús al inicio de su conversión. Explica ella misma en su autobiografía: ” Estando una vez en oración, se me presentó en breve, sin ver cosa formada, más fue una representación con toda claridad, cómo se ven en Dios todas las cosas y cómo las tiene todas en sí. Saber escribir esto, yo no lo sé, más quedó muy imprimido en mi alma. Es una de las mercedes que el Señor me ha hecho y de las que más me ha hecho confundir y avergonzar, acordándome de los pecados que he hecho. Creo que si el Señor fuera servido viera esto en otro tiempo y si lo viesen los que le ofenden, que no tendrían corazón y atrevimiento para hacerlo” (Vida, 49,9)

La relación que hace Teresa entre la gracia recibida y la confusión por su pecado no es secundaria. Al haber percibido que Dios está en todo, le confunde que el ser humano pueda ensuciar la sacralidad de lo existente. Si Dios está en todo, todo es sagrado, y estamos llamados a vivir de forma sagrada todos nuestros actos y relaciones. La apertura de los ojos tiene que ver con la capacidad de percibir la sacralidad de lo real, la cual otorga a cada ser un valor infinito.

La interrelacionalidad de todas las dimensiones.

Después de los movimientos pendulares que nos han decantado por un polo a costa de descuidar el otro, el reto del momento actual es que seamos capaces de integrar las diferentes dimensiones de la realidad. Simplificadamente podemos distinguir cuatro ámbitos: el personal, el interrelacional, el político social, y el ecológico. Hemos de aprender a cultivar esta cuádruple dimensión desde la mirada interior para percibir su interdependencia y circularidad. Esta interconexión de todo con todo y de todos con todos ha adquirido hoy escala planetaria, lo cual hace todavía más necesaria una visión profunda para poder abarcar tanta amplitud. Es necesario conjugar las oposiciones y hacerlas fecundas: conjuntar la liberación interior y el cambio de las estructuras, la reconciliación de las relaciones humanas y la reconciliación con la naturaleza, con la convicción de que las cuatro dimensiones crecen a la vez y que ninguna de ellas se puede posponer. Trabajar el conocimiento de uno mismo, fomenta la cultura de la paz para posibilitar la convivencia entre identidades culturales y religiosas, luchar por la igualdad y la justicia, y cuidar de la tierra son aspectos de una misma y única tarea: vivir en estado de apertura, de veracidad y de venerabilidad ante todo lo que existe porque se percibe que emana de una fuente común.

ACERCAMIENTO A LAS CUATRO DIMENSIONES

Decía santa Teresa que tenía por más un minuto de verdadero autoconocimiento que muchas horas de oración. Cuando se abren verdaderamente los ojos, uno se ve en lo que ve. No de un modo narcisista, ya que eso nos impide cualquier ver, ahogados en el propio ensimismamiento. El verse así mismo en lo que se ve permite captar que uno no está separado de lo demás ni de los demás. En este camino integral es necsario darse cuenta de que cuánto más honda es la transformación interior, mayor es la captación de lo exterior. Y es que no vemos la realidad tal como es sino tal como somos. Caundo no somos conscientes de esto, proyectamos sobre los demás los propios conflictos y este mutuo arrojarse los demonios crea mas infierno porque nadie comienza por responsabilizarse de sus asuntos no resueltos. Todos tenemos heridas que nos producen un sufrimiento permanente que, sin saberlo condiciona nuestras reacciones y percepciones sobre los demás los demás. El trabajo sobre uno mismo como condición de posibilidad para actuar sobre el mundo ha sido urgido de muchas maneras, no para posponer el compromiso con el mundo, sino para ser consciente de que ambos cambios caminan juntos en todo momento. Ghandi dijo:” Sé tu el cambio que quieres ver en el mundo”

La comprensión del sufrimiento ajeno.

Cuando este trabajo está presente se tiene mayor claridad de lo que sucede en los demás. Se puede captar el sufrimeinto ajeno porque uno está en contacto con el propio, sin eludirlo ni proyectarlo. Uno de los contemporáneos que mas ha colaborado en esta toma de conciencia es Thich Nhat Hanh, monje budista vietnamita que estuvo comprometido desde la no-violencia en la guerra civil de su pais, tratando de hacer de mediador entre ambos bandos. Ante la fuerza debastadora de la ira, se percato que tras ella había un gran sufrimiento, que al no saberse liberar de otro modo generaba todavía más violencia, la cual provocaba todavía un sufrimiento mayor. De la comprensión surge el perdón y la compasión, entendiendo esta en sentido budista: amor consciente. En tal tradición, sabiduría y compasión van de la misma mano. Son las dos caras del mismo despertar. Cuando se comprende se ama. Sólo podemos amar lo que comprendemos, a la vez que amar nos ayuda a comprender. Tal es la base de la reconciliación y del perdón. Una reconciliación y un perdón no sólo dirigidos a los agresores de la propia biografía, sino también a los agresores de la biografía de la humanidad. Pertenece a la misma llegar a comprender que todos somos verdugos y víctimas, que no hay un nosotros y ellos, sino un único nosotros. Esta percepción no desresponsabiliza a nadie ni justifica nada, sino al contrario, hace más corresponsable.

La comprensión de los procesoso sociales.

Los sistemas económico-políticos son la expresión y el resultado de un determinado estado de consciencia colectivo. El grado de depredación y de vandalismo que legitiman depende del avance o regresión de las pulsiones, de toda una sociedad, incluso de una civilización. Determinadas estructuras legitiman, refuerzan tales pulsiones o las contienen y son capaces de canalizarlas hasta llegar a transformarlas. La actuación individual se inserta en un complejo sistema que refuerza o atenúa las desigualdades sociales. Captar la interrlación intrínseca entre el estado interior, la acción local, y la repercusión global requiere gran capacidad de análisis, de información y de ecuanimidad tanto mental como emocional. La glocalidad es una visión nueva de las cosas que incluye también la perspectiva temporal, es decir, las actuaciones de efectos inmediatos y a largo plazo. La mirada depredadora, en cambio, es fragmentaria e inmediata. Estrecha la franja del tiempo, pierde la memoria y olvida el relevo generacional.

El respeto y la gratitud por las cosas

Todo lo que nos rodea es don de la tierra pero nos comportamos como depredadores incapaces de darnos cuenta de las consecuencias de nuestra compulsión. El daño al planeta y a los que viven junto a los lugares que codiciamos es un mismo y único daño que nos estamos infigiendo todos.. Una mísitca de los ojos abiertos tiene que darse cuenta de los efectos de nuestra codicia y del complejo recorrido de los productos que utilizamos despreocupadamente cada día. Ya no podemos ignorar que los 100-150 gramos de cada móvil generan 80Kg de mochila ecológica, además del trastorno que causa a los países africanos la extracción del coltán necesario para nuestros aparatos. El respeto por las cosas es inseparable de las personas que están junto a ellas y tras ellas. Capatr esta relación forma parte de una mirada integrada, iluminada y absolutamente necesaria. Todo ello ha de llevar a un cambio de vida. “Tener menos, para tenerse más” Dejó dicho Facundo Cabral. O como se está difundiendo entre ciertos movimientos alternativos: “Menos es mas”. Dar este giro es todavía un gran avance civilizatorio que todavía es contracultural. Saber ver es saber agradecer. Sólo una mirada agradecida es capaz de darse cuenta del don de cada cosa, de cada objeto que llega a nuestras manos, lo cual lleva al mismo tiempo a restituír lo que tomamos a aquellos a los que les pertenece.

Todo ello son sólo atisbos de un mirar capaz de captar el todo en la parte y la parte en el todo. Si bien la m´sitica había sido en el pasado un cima, hoy urge que se convierta en un punto de partida, en un modo de vivir que lleve a ver a Dios en todas las cosas y todas las cosas en Dios. Dios significa aquí ese Fondo de lo real que es inseparable de las mismas cosas y que al percibirse inseparablemente en ellas, transforma nuestra forma de relacionarnos y de comportarnos con todo. Disponemos del legado de las tradiciones religiosas y espirituales de la humanidad para adiestranos en ello. Tradiciones que también ellas están llamadas a mirarse y venerarse mutuamente con la luz que se recibe de una mirada abierta sobre la realidad.

Revista Éxodo, núm. 127, Febrero 2015

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«Carisma y carismáticos: ¿qué energía es esa?», por Leonardo Boff, teólogo

martes, 3 de febrero de 2015
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mg_2992Leído en la página web de Redes Cristianas

Carisma, carma, Crishna, Cristo, crisma y caritas poseen la misma raíz sánscrita kri o kir. Significa la energía cósmica que acrisola y vitaliza, penetra y rejuvenece todo, fuerza que atrae y fascina los espíritus. La persona no posee un carisma, es poseída por él. La persona, sin ningún mérito personal, se ve tomada por una fuerza que irradia sobre otras, haciendo que queden estupefactas: si están hablando, se callan; si están entretenidas en alguna cosa, pasan a prestar atención a la persona carismática. El carisma es algo sorprendente. Está en los seres humanos, pero no viene de ellos. Viene de algo más alto y superior. Nietzsche cuenta que cuando paseaba por los Alpes se sentía poseído por una fuerza que le hacía escribir. Era otro que se servía de él. Tomaba su cuaderno y en él escribía lo mejor de sus intuiciones.

Los antropólogos introdujeron una palabra sacada de la cultura de Melanesia: mana. La personalidad-mana irradia un poder extraordinario e irresistible que, sin violencia, se impone a los demás. Atrae, entusiasma, fascina, arrastra. Es el equivalente de carisma en nuestra tradición occidental.

¿Quiénes son los carismáticos? En el fondo, todos. A nadie le es negada esa fuerza cósmica de presencia y de atracción. Todos cargamos con algo de las estrellas de donde venimos. La vida de cada persona está llamada a brillar, según dice un cantor, a ser carismática de una u otra forma. Bien decía José Martí, pensador cubano de los más agudos de América Latina: hay seres humanos que son como las estrellas, generan su propia luz, mientras otros reflejan el brillo que reciben de ellas. Algunos son sol, otros, luna. Nadie está fuera de la luz, propia o reflejada. En fin, estamos todos en la luz para brillar.

Pero hay carismáticos y carismáticos. Hay algunos en los cuales esta fuerza de irradiación implosiona y explosiona. Son como una luz que se enciende en la noche. Atraen todas las miradas me valen las dos. Se podía hacer desfilar a todos los obispos y cardenales delante de los fieles reunidos, podía haber figuras impresionantes en inteligencia, capacidad de administración y celo apostólico, pero todas las miradas se fijaban en Dom Hélder Câmara cuando todavía estaba entre nosotros, portador eminente de carisma. Su figura era insignificante. Parecía el siervo sufriente sin belleza ni adorno. Pero de él salía una fuerza de ternura que unida al vigor de su palabra se imponía suavemente a todos.

Muchos pueden hablar, y hay buenos oradores que atraen la atención. Pero dejen hablar al obispo emérito de São Félix do Araguaia. Su voz es ronca y a veces casi desaparece. Pero en ella hay tanta fuerza y tanto convencimiento que la gente queda boquiabierta. Es la irrupción del carisma que hace que un obispo frágil y débil parezca un gigante. Hoy sin casi poder hablar a causa de un fuerte Parkinson, sus escritos y poemas tienen la fuerza del fuego. Es un eximio poeta.

Hay políticos hábiles y grandes administradores. La mayoría maneja el verbo con maestría. Pero hagan subir a Lula en la tribuna delante de las multitudes. Empieza hablando bajo, asume un tono narrativo, va buscando el mejor camino para comunicarse. Y lentamente adquiere fuerza, irrumpen conexiones sorprendentes, la argumentación adquiere su armazón adecuada, el volumen de voz alcanza altura, los ojos se incendian, los gestos modulan el habla, en un momento dado todo el cuerpo es comunicación, argumentación y comunión con la multitud que de bulliciosa pasa a silenciosa y de silenciosa a petrificada, para, en el punto culminante, irrumpir en gritos de aplauso y entusiasmo. Es el carisma haciendo irrupción. Poco importa la opinión que podamos tener de sus ocho años de gobierno. En él no se puede negar la presencia del carisma.

No sin razón Max Weber, estudioso del poder carismático, lo llama «estado naciente». El carisma parece que hace nacer, cada vez que irrumpe, la creación del mundo en la persona carismática o personalidad-mana. La función de los carismáticos es la de ser parteros del carisma latente dentro de las personas. Su misión no es la de dominarlas con su brillo, ni seducirlas para que los sigan ciegamente, sino despertarlas del letargo de lo cotidiano. Y, despiertos, descubrir que lo cotidiano guarda en su interior secretos, novedades, energías ocultas que siempre pueden despertar y dar un nuevo sentido de brillo a la vida, a nuestro corto paso por este universo.

Que cada cual descubra la estrella que dejó su luz y su rastro dentro de él. Y si fuera fiel a la luz, brillará y otros lo percibirán con entusiasmo.

Página de Leonardo Boff en Koinonía

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«Teología de la liberación: ayer maldita y perseguida, hoy bendita y elogiada», por Benjamín Forcano

sábado, 17 de enero de 2015
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pag10_iglesia_web-15-aa01bLeído en Cristianismo y justicia:

Voces. Benjamín Forcano. [Cuarto poder] No me interesaría la Teología de la Liberación si no fuera por tres razones: primera, porque hubo muchísima gente que, sin informarse, desconfiaron de  ella y la condenaron  siguiendo el dictamen de la jerarquía eclesiástica;  segunda, porque esa gente no llegó a conocer la novedad de la Teología de la Liberación y lo que supuso  de represión y sufrimiento  para muchos teólogos; y tercera, porque sin ella se privó  a la Iglesia de un nuevo modo de anunciar el Evangelio, que le hizo perder credibilidad y la distanció aún más del mundo moderno.

Nunca en la historia de la Iglesia se suscitó  tanta preocupación sobre un tema que, a primera vista, parecía  irrelevante. Algo inesperado saltó a la sociedad con la Teología de la Liberación, pues puso en alarma a los centros más sensibles del Poder civil y religioso. Estamos en los años  posteriores al concilio Vaticano II y al primer Encuentro del Episcopado Latinoamericano en Medellín año 1968, y ya pudimos leer: “Si la Iglesia latinoamericana  cumple los acuerdos de Medellín , los intereses de Estados Unidos están en peligro en América latina” (Rockefeller). La política exterior de Estados Unidos debe comenzar a enfrentar (y no simplemente a reaccionar con posterioridad) la Teología de la Liberación tal como es utilizada en América latina  por el clero de la Teología de la Liberación” (Documento de Santa Fe, siendo presidente Reagan).

Vieja novedad de la Teología de la Liberación: recuperar a Jesús

La Teología de la Liberación traía a primer plano la vida de Jesús de Nazaret, con todo el escenario sociocultural y político de su tiempo. Era imposible comprender al Jesús de la fe, al Jesús resucitado, si se lo desposeía de su condición humana histórica. La suerte de Jesús, su calvario y crucifixión, no habían sido efecto del azar, del fatalismo o de la voluntad divina, sino del hecho de haber vivido una opción radical por la verdad, por  la justicia y por la liberación de los oprimidos. Su proyecto, –el anuncio del reino de Dios–, era incompatible con el proyecto imperial romano y con  el  proyecto religioso de Jerusalén. Y por ello ambos –imperio y sinagoga- se unirían para eliminar a Jesús y su proyecto.

La Teología de la Liberación no buscaba sino aplicar a nuestro tiempo lo que Jesús hizo en el suyo: denunciar la opresión que, en nombre del emperador y de Dios, se sigue ejerciendo sobre las personas y los pueblos. Era, así, la Teología de la Liberación una teología nueva, que reivindicaba la dignidad y derechos de toda persona, sacudía la alianza de la religión con el poder dominante, devolvía dignidad y esperanza a los despreciados y excluidos, soliviantaba a quienes veían en ella una amenaza para su seguridad e intereses y todo ello porque bebía de la fuente del Evangelio.

Sonaron falsas las alarmas, pero fue calumniada y perseguida

Comenzando por el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez (iniciador y llamado “padre” de la teología de la liberación) han sido luego centenares los teólogos que la cultivaron y defendieron, miles  los libros y artículos que sobre ella se han escrito, miles las iniciativas y actividades  pastorales que en ella se han inspirado, miles las comunidades de base que en ella se han fraguado y miles y aun millones los cristianos (políticos, sindicalistas, maestros, catequistas, sacerdotes, religiosos y religiosas, etc.) que la generaron y recibieron de ella luz y fuerza para su caminar comprometido.

Pero surgieron pronto las alarmas que la  señalaban como heterodoxa y reclamaban para ella controles y sanciones. Había  grupos eclesiales donde mencionar la Teología de la Liberación era tabú. Aún recuerdo el comentario que un amigo hacía de otra persona al enterarse que un teólogo iba a hablar de este tema,  – Es la peste, dijo.  Y ayudé a una joven que, interesada por el tema, escuchó de su directora estas palabras: – ¡Pero si los teólogos de la liberación son como los masones dentro de la Iglesia!

Y los prejuicios y la hostilidad se hicieron irreversibles después que el mismo cardenal Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe, expresara que los grandes males de la Iglesia actual se deben sobre todo al pos concilio, pero también al Concilio mismo. Y, refiriéndose a la Teología de la liberación, sentenció  ver en ella “un error sobre un núcleo de verdad”, elaborada por teólogos que “han hecho  propia la opción  fundamental marxista” y que “se ha dejado sugestionar por el punto de vista inmanentista, meramente terrenal, de los programas  de liberación secularizados”.

Ratzinger fue recibiendo contestación adecuada a sus infundadas  afirmaciones. Cito por lúcida y contundente la dada por el obispo Pedro Casaldáliga: “Siempre lo hemos dicho, la Teología de la Liberación es teología y es de liberación no porque optó por Marx sino por el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, por su Reino y sus pobres. Nuestro Dios quiere la liberación de toda esclavitud. La situación de los 2/3  de la humanidad es contraria a la voluntad de Dios y la Teología de la Liberación asume el compromiso de transformar esa situación. Sólo a los enemigos del pueblo irrita la Teología de la Liberación. Y por eso la han calumniado y la han  perseguido”.

Se entenderá fácilmente que, a partir de esta posición oficial, fueran creciendo las falsedades sobre la Teología de la Liberación y  sus teólogos:

– Los teólogos de la liberación hacen suya la filosofía marxista.

– Reducen el Cristo del Evangelio  al Cristo de la “sola liberación temporal”.

– La Buena Noticia del Evangelio es sólo para los pobres, pero entendidos  “como una opción de clase” y según criterios puramente políticos e ideológicos y con sentimientos de odio y lucha  entre hermanos.

– Presentan una  “iglesia popular” en contra de “una iglesia burguesa” reintroduciendo de esta manera los conflictos de clase en el interior  mismo de la Iglesia.

– Se someten a  ideologías extrañas y olvida la “doctrina social de la Iglesia” por  considerarla inviable.

Estas calumnias, que no se encuentran en ningún teólogo de la liberación, fueron difundidas desde muchas plataformas de la Iglesia oficial.

La novedad de la teología de Liberación 

Es ahora cuando, después de lo mucho que se la difamó, considero esencial señalar lo más básico de la Teología de la Liberación.

– La Teología de la Liberación surge de las necesidades de un mundo mayoritariamente pobre y oprimido y al que quiere liberar desde la fe. Incluye negativamente una liberación del pecado, de la esclavitud y de la muerte y positivamente una liberación centrada en el Reino de Dios, en la creación de un hombre nuevo y en la consumación de la historia. Liberar es la finalidad última de la teología de la Liberación, con lo que deslegitima el  ataque que la Ilustración siempre lanzó contra la teología de ser esclavizadora de la subjetividad y libertad humanas y legitimadora de la opresión histórica. La Teología de la Liberación se mueve sobre la necesidad absoluta de liberar a la realidad oprimida, a los pueblos que mueren lentamente o son crucificados, a las personas y pueblos que  son oprimidos. Y tiene como destinatario a esa gran mayoría en cuanto no-hombres y en cuanto no-pueblos.

– La Teología de la Liberación hace hincapié en la liberación del otro y de lo otro, a diferencia de la teología europea que se centra en el propio sujeto creyente; habla del Reino de Dios como referente y medida de la transformación que hay que realizar en este mundo y afirma además que tal Reino es para implantarlo ya en este mundo y lograr así que la vida de los pobres llegue a ser realidad.

– La Teología de la Liberación tiene como fuente de conocimiento la revelación de Dios en la  Escritura, la Tradición eclesial y el Magisterio de la Iglesia. Pero, también y  previo a la revelación de Dios en los textos, existe la real revelación de Dios en la historia, del pasado y del presente. Dios sigue manifestándose en los llamados signos de los tiempos: “La miseria colectiva que clama al cielo y el anhelo de liberación de todas la esclavitudes”,  fue sancionado por el Episcopado Latinoamericano (Medellín 1968) como uno de esos signos.

– En esta línea, la revelación de Dios se halla sobre todo en la respuesta que los fieles, con su praxis , dan a esa revelación a través del seguimiento de Jesús, de la misericordia, la defensa de la vida, etc. Hacer todo esto, “Significa asumir dentro del conocimiento la dialéctica del mismo Dios  en cuanto encarnado en la historia, privilegiadamente en Jesucristo; significa que Dios no es puramente alteridad trascendente con respeto a la historia sino que se da él mismo a la historia” (J. Sobrino).

 La Teología de la Liberación no se contenta con que la inteligencia se reduzca a la captación del sentido del ser:  “La inteligencia en este quehacer teológico tienen una triple dimensión: el hacerse cargo de la realidad, el cargar con la realidad y el encargarse de la realidad” (Ignacio Ellacuría).

Conocer es estar en la verdad de las cosas y para estar en la verdad de las cosas hay que encarnarse en la verdad de la realidad, dejar que hable y dejarse afectar por ella, lo cual lleva a utilizar los conocimientos necesarios: científicos, filosóficos, ético-sociales, etc.

Pero,  y además, encarnarse en la realidad es encarnarse en el  mundo de los pobres, lo que exige ser parcial. Y si  es cierto que ningún lugar parcial es la totalidad,  cada vez se demuestra con mayor claridad que desde los pobres, desde el Tercer Mundo, se conoce mejor la totalidad que desde su contrario: “Desde el Tercer Mundo se conoce la verdad de éste y se descubre mejor la verdad del primero; lo cual no acaece a la inversa” (J. Sobrino). Convéncete, me decía Casáldaliga en una entrevista: “Sólo en la medida  en que el Primer Mundo deje de ser Primer Mundo podrá ayudar al Tercer Mundo. Para mí esto es dogma de fe. Si el Primer Mundo no se suicida como Primer Mundo, no puede existir “humanamente” el Tercer Mundo. Mientras haya un Primer Mundo habrá privilegio, exclusión, dominación, lujo y marginación. Si vosotros en el Primer Mundo no resolvéis ser un Mundo humano, nosotros no podemos serlo”.

– La Teología de la Liberación confiere un determinado talante a quienes se guían por ella y no debiera faltar en ningún otro tipo de teología. Este tipo de teología está siempre dispuesta a verificar si se hace con fidelidad a lo revelado por Dios y si produce en el pueblo de Dios lucidez y ánimo para la construcción de su Reino. Si una teología produce desinterés por el Evangelio y se hace incomprensible a las mayorías debe cambiar. Nunca un método del quehacer teológico puede absolutizarse, sino que debe estar abierto al cambio.

La Teología de la Liberación debe ser servicio para la liberación histórica y transcendente, y esto le hace convertirse en práctica de amor, como debe serlo todo quehacer cristiano. La teología debe ser compasiva y desde la compasión descubrir las causas que a tantos empobrecen y los hace sufrir, y buscar creativamente soluciones, por lo que, introducida en los conflictos de la historia, se enfrentará a las falsas divinidades y difícilmente podrá escapar a la persecución de los poderes de este mundo.

Esta teología debe hacerse dentro del pueblo de Dios, en relación y solidaridad con todos sus estamentos, de él recibirá ayuda y con él, y en medio de él, podrá  responder a los problemas reales. Si la Iglesia es Pueblo de Dios y es una Iglesia de los pobres debe ejercer su responsabilidad en medio de ella.

La teología de la Liberación, poseída por el espíritu de las Bienaventuranzas, será profundamente espiritual, misericordiosa, limpia de corazón, creativa, motivadora de oración, de confianza y disponibilidad, hasta adentrarse en el misterio de Dios.

Y, finalmente, junto al rigor de su método, avanza con esos ojos nuevos, que recibe del compartir con los pobres. Sólo así puede tocar lo más sagrado que es experimentar a Dios, su Reino y a Jesús como buenos, buenos para el hombre y la historia, buenos porque humanizan  y salvan, buenos sobre todo para los pobres y su liberación.

La Teología de la Liberación de la Periferia, contra la Teología del Centro.

Se había establecido un Orden socioeconómico y político mundial de acuerdo a las leyes del más fuerte, consagrado éticamente y bendecido  por la voluntad de Dios. De esa manera, ese Orden quedaba consolidado en países tradicionalmente cristianos y obtenía legitimidad de la teología oficial. Cualquier intento de cambio era considerado sacrílego.

Externamente los centros financieros y políticos no dudaban en apropiarse de esta Teología que en nada los cuestionaba, fomentaba la resignación y mostraba  las desigualdades sociales y los males como pruebas mandadas por Dios para santificarse y acumular méritos para el cielo. Una teología ésta, indiferente, que enaltecía la gloria de  Dios y, a la par, justificaba la conculcación de los derechos humanos y en especial de los más pobres.

En 1984, 32 teólogos de la revista europea Concilium, escribieron: “La Teología de la Liberación busca afrontar el problema de los oprimidos a la luz de la fe y promover su liberación integral. Sabemos que existen grupos integristas o neoconservadores que al rechazar un cambio social y pregonar una religión que pretende ser apolítica, luchan contra los movimientos de liberación y defienden una línea que es, de hecho, una ofensa contra los pobres y oprimidos. Un signo de fecundidad del Evangelio es hoy el hecho de que  el mensaje cristiano sea vivido en contextos diferentes y de diversas maneras. Nuestra revista Concilium se manifiesta solidaria con los teólogos de la liberación no sólo en cuanto a su pensamiento teológico sino en cuanto a sus compromisos concretos. Creemos que en los movimientos y teólogos de la liberación se decide de alguna manera el futuro de la Iglesia, la llegada del Reino de Dios y el juicio de Dios sobre el mundo.

En el mismo año 1984, 40 teólogos españoles de la Asociación Juan XXIII escribían: “Compartimos con los teólogos de la liberación la tarea de elaborar en la “óptica del pobre” una reflexión cristiana rigurosa, una espiritualidad del seguimiento de Jesús , una Iglesia comunitaria y una acción pastoral solidaria con los desheredados de la tierra en el interior de un pluralismo de opciones que no rompe con la comunión eclesial”.

Por supuesto, de estos movimientos de liberación y de sus comunidades de base surgía un nuevo impulso de reforma y una nueva teología que ponía en cuestión el quehacer teológico tradicional. “La teología que se forma dentro de este impulso y que los sustenta no se presenta en contra de la autoridad de la Iglesia, sino bajo la autoridad del Espíritu… En el seguimiento al Hijo del Hombre, aquellos que han vivido hasta ahora  “como si fueran hijos de nadie” se convierten en sujetos en el resplandor de Dios” (Johann Baptist Metz).

El ensimismamiento de la Iglesia en sí misma, acompañado de una teología indiferente ante el dolor y esclavitud de mayorías, desarrollaba continuas y pomposas ceremonias religiosas, orientadas a asegurar el negocio de la propia salvación; enarbolaba preceptos, doctrinas, leyes y dogmas que se habían de saber de memoria; promovía rezos y misas interminables, pero todo a la postre quedaba como obras piadosas, sin plantear para nada lo que la vida de Jesús pedía denunciar y hacer en cada lugar y momento de la sociedad.

Esperamos que cuantos por ignorancia u otras causas abominaron de la teología de la liberación, se abran a ella y se dejen convertir como lo hizo el actual Prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, Gerhard Müller: “La teología de la liberación está unida para mí al rostro de Gustavo Gutiérrez, a su enseñanza y al encuentro vivo con los pobres; con él experimenté un giro decisivo en mi enfoque teológico. El nos enseñó que aquí se trata de teología y no de política, de un programa práctico y teórico que pretende comprender el mundo, la historia y la sociedad y transformarlos a la luz de la propia revelación sobrenatural de Dios como salvador y liberador del Hombre. La teología de Gustavo Gutiérrez, independiente del ángulo desde el que se mire, es ortodoxa porque es ortopráctica y nos enseña el adecuado actuar cristiano porque procede de la verdadera fe”.

Imagen extraída de: alandar

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«Hay que nacer de nuevo, hermanos Nicodemos»: Casaldáliga felicita las Navidades

sábado, 27 de diciembre de 2014
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«De esperanza en esperanza, de pesebre en pesebre, todavía hay Navidad»

«Con los pobres de la tierra, confesamos que Él nos ha amado hasta el extremo de entregarnos su propio Hijo»

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Sube a nacer conmigo,
dice el poeta Neruda.
Baja a nacer conmigo,
dice el Dios de Jesús.
Hay que nacer de nuevo,
hermanos Nicodemos
y hay que nacer subiendo desde abajo.

De esperanza en esperanza,
de pesebre en pesebre,
todavía hay Navidad.
Desconcertados por el viento del desierto
que no sabemos de donde viene
ni adonde va.
Encharcados en sangre y en codicia,
prohibidos de vivir
con dignidad,
sólo este Niño puede salvarnos.

De esperanza en esperanza,
de pesebre en pesebre,
de Navidad en Navidad.
Siempre de noche
naciendo de nuevo,
Nicodemos.

“Desde las periferias existenciales;”
con la fe de Maria
y los silencios de José
y todo el Misterio del Niño,
hay Navidad.

Con los pobres de la tierra,
confesamos
que Él nos ha amado hasta el extremo
de entregarnos su propio Hijo,
hecho Dios venido a menos,
en una Kenosis total.
Y es Navidad.
Y es Tiempo Nuevo.

Y la consigna es
que todo es Gracia,
todo es Pascua,
todo es Reino.

*

Pedro Casaldàliga

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Santa María de nuestra Liberación

lunes, 8 de diciembre de 2014
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2006_the_nativity_story_0045María de Nazaret, esposa prematura de José el carpintero,
aldeana de una colonia siempre sospechosa,
campesina anónima de un valle del Pirineo,
rezadora sobresaltada de la Lituania prohibida, indiecita masacrado de El Quiché,
favelada de Río de Janeiro,
negra segregada en el Apartheid,
harijan de la India,
gitanilla del mundo;
obrera sin cualificación, madre soltera, monjita de clausura;
niña, novia, madre, viuda, mujer.

Cantadora de la Gracia que se ofrece a los pequeños,
porque sólo los pequeños saben acogerla;
profetisa de la Liberación que solamente los pobres conquistan,
porque sólo los pobres pueden ser libres:
queremos crecer como tú,
queremos orar contigo,
queremos cantar tu mismo Magníficat.

Enséñanos a leer la Biblia -leyendo a Dios-
como tu corazón la sabía leer,
más allá de la rutina de las sinagogas
y a pesar de la hipocresía de los fariseos.

Enséñanos a leer la Historia
-leyendo a Dios, leyendo al hombre-
como la intuía tu fe,
bajo el bochorno de Israel oprimido,
frente a los alardes del Imperio Romano.

Enséñanos a leer la Vida
-leyendo a Dios, leyéndonos-
como la iban descubriendo tus ojos, tus manos, tus dolores, tu esperanza.

Enséñanos aquel Jesús verdadero,
carne de tu vientre, raza de tu pueblo, Verbo de tu Dios;
más nuestro que tuyo, más del pueblo que de casa,
más del mundo que de Israel, más del Reino que de la Iglesia.
Aquel Jesús que, por el Reino del Padre, se arrancó de tus brazos de madre
y se entregó a la muchedumbre,
solo y compasivo, poderoso y servidor, amado y traicionado,
fiel ante los sueños del Pueblo,
fiel contra los intereses del Templo,
fiel bajo las lanzas del Pretorio,
fiel hasta la soledad de la muerte

Enséñanos a llevar ese Jesús verdadero
por los callados caminos del día a día,
en la montaña exultante de las celebraciones,
junto a la prima Isabel,
y a la faz de nuestros pueblos abatidos que, a pesar de todo, Lo esperan.

María nuestra del Magníficat,
queremos cantar contigo,
¡María de nuestra Liberación!

Contigo proclamamos la grandeza del Señor, que es el único grande,
y en ti nos alegramos contigo, porque, a pesar de todo, Él nos salva.

Contigo cantamos, María, exultantes de gratuidad,
porque Él se fija en los insignificantes;
porque su poder se derrama sobre nosotros en forma de amor;
porque Él es siempre fiel,
igual en nuestras diversidades,
único para nuestra comunión,
de siglo en siglo, de cultura en cultura, de persona en persona;
porque su brazo interviene históricamente
-por intermedio de nuestros brazos, inseguros pero libres-
y porque un día intervendrá, definitivamente Él;
porque es Él quien desbarata los proyectos de las transnacionales
y sostiene la fe de los pequeños
que se organizan para sobrevivir humanamente;
porque vacía de lucros los cofres de los capitalistas
y abre espacios comunitarios
para el plantío, la educación y la fiesta
en favor de los desheredados;
porque derriba de su trono a todos los dictadores
y sostiene la marcha de los oprimidos
que rompen estructuras en busca de la Liberación;
porque sabe personar a su sierva, la Iglesia,
siempre infiel creyéndose señora,
siempre amada escogida, sin embargo,
por causa de la Alianza que El hizo un día con la sangre de Jesús.

María de Nazaret, cantadora del Magníficat, servidora de Isabel:
¡quédate también con nosotros, que está por llegar el Reino!;
quédate con nosotros, María,
con la humildad de tu fe, capaz de acoger la Gracia;
quédate con nosotros,
con el Verbo que iba creciendo en ti,
humano y Salvador, judío y Mesías, Hijo de Dios e hijo tuyo,
nuestro Hermano,
Jesús.

*

Pedro Casaldáliga

Virgen de Guadalupe 58

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La Asociación de Teólogos «Juan XXIII» reivindica «el respeto a la laicidad y la denuncia del neoliberalismo»

martes, 9 de septiembre de 2014
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iglesia«Si la reforma de la Iglesia se hace de espaldas a los marginados, estará siendo infiel a sus orígenes y a los pobres»

«Dicha Reforma requiere la práctica de la democracia, el reconocimiento y ejercicio de los derechos humanos, entre ellos los derechos sexuales y reproductivos, así como el gobierno sinodal»

Condena el terrorismo del Estado Islámico, la masacre de Israel en Gaza, y la violencia contra los cristianos

(Jesús Bastante).- «Si la Reforma de la Iglesia no se lleva a cabo, ella misma se estará haciendo el harakiri, y no podrá responsabilizar a otros de su crisis y gradual pérdida de credibilidad. Si se hace de espaldas a los marginados, estará siendo infiel a sus orígenes y a los pobres. Si no es paritaria, inclusiva, intercultural e interreligiosa se alejará del movimiento de Jesús». Estas son las claves del cambio en la Iglesia, según la Asociación de Teólogos y Teólogas «Juan XXIII», que este fin de semana celebró en Madrid su XXXIV congreso, centrado en la reforma de la Iglesia sobre la opción por los pobres.

En su declaración final, los teólogos progresistas -que este año han contado con el apoyo visible de tres obispos: Joan Godayol, Pedro Casaldáliga y Santiago Agrelo– constatan que «Jesús puso en marcha una comunidad de iguales, un movimiento de hombres y de mujeres, que le acompañaron y se comprometieron en la construcción del Reino de Dios como Buena Noticia para los Empobrecidos». Un idea que «fue desdibujándose hasta desembocar en una Iglesia aliada con el poder, clerical, piramidal y patriarcal«.

«Hoy consideramos necesaria una Reforma radical de la Iglesia«, incide el mensaje que reclama «la práctica de la democracia, el reconocimiento y ejercicio de los derechos humanos, entre ellos los derechos sexuales y reproductivos, así como el gobierno sinodal», así como superar la «incoherencia vaticana».

la-foto_560x280La reforma de la Iglesia, en opinión del congreso de Teología, ha de trazarse en «el respeto de la laicidad», la «denuncia del neoliberalismo» y «en el apoyo a alternativas políticas y económicas«. Y requiere «el respeto a la diversidad cultural y religiosa, Lo contrario sería imperialismo».

Una reforma que «ha de hacerse desde abajo, desde la base social y eclesial, y exige una nueva ubicación: situarse en el lugar y del lado de los excluidos del sistema» y sobre la base de «la opción por los pobres», con el fin de «crear una comunidad acogedora, solidaria y samaritana, donde quepamos todas y todos».

«Si la Reforma de la Iglesia no se lleva a cabo, ella misma se estará haciendo el harakiri, y no podrá responsabilizar a otros de su crisis y gradual pérdida de credibilidad», añade el mensaje final, que concluye denunciando «el terrorismo del Estado Islámico, la masacre de Israel en Gaza, así como la violencia contra los cristianos y otros grupos religiosos. Nos solidarizamos con las víctimas y exigimos responsabilidades, reparación, rehabilitación y justicia».

MENSAJE DEL 34 CONGRESO DE TEOLOGÍA SOBRE LA REFORMA DE LA IGLESIA DESDE LA OPCIÓN POR LOS POBRES

Del 4 al 7 de septiembre de 2014 hemos celebrado en Madrid el 34 Congreso de Teología sobre «LA REFORMA DE LA IGLESIA DESDE LA OPCIÓN POR LOS POBRES», que ha reunido a personas procedentes de los diferentes países y continentes, culturas y religiones, en un clima de reflexión, convivencia fraterno-sororal, diálogo e intercambio de experiencias.

1. Comenzamos nuestra reflexión con la pregunta «¿fundó Jesús la Iglesia?». La respuesta es que puso en marcha una comunidad de iguales, un movimiento de hombres y de mujeres, que le acompañaron y se comprometieron en la construcción del Reino de Dios como Buena Noticia para los Empobrecidos. Dicho movimiento continuó en las comunidades cristianas con responsabilidades compartidas y especial protagonismo de las mujeres. En ellas se tomaban las decisiones con la deliberación de todos sus miembros y se tenía como ideal la comunidad de bienes. Con el paso del tiempo este ideal fue desdibujándose hasta desembocar en una Iglesia aliada con el poder, clerical, piramidal y patriarcal, si bien hubo siempre colectivos que trabajaron por la reforma y y el retorno al ideal evangélico de vida.

2. Hoy consideramos necesaria una Reforma radical de la Iglesia, conforme al movimiento de Jesús y como respuesta a los desafíos de nuestro tiempo. Dicha Reforma requiere la práctica de la democracia, el reconocimiento y ejercicio de los derechos humanos, entre ellos los derechos sexuales y reproductivos, así como el gobierno sinodal, vigente durante los primeros diez siglos del cristianismo, con la participación del laicado, que es la base de la Iglesia, para así superar la «incoherencia vaticana», que consiste en defender los derechos humanos y la democracia en la sociedad y no aplicarlos en su seno.

3. Creemos que la Reforma de la Iglesia ha de traducirse:

-en el respeto a la laicidad, la crítica del poder y el compromiso con los sectores más vulnerables;
– en la denuncia del neoliberalismo, que el papa Francisco ha calificado de «injusto en su raíz» ya que fomenta «una economía de exclusión», «una globalización de la indiferencia», «una nueva idolatría del dinero», un medio ambiente «indefenso ante los intereses del mercado divinizado,» y una incapacidad para «compadecernos ante los clamores de los otros»;
– y en el apoyo a alternativas políticas y económicas, propuestas por los Foros Sociales.

4. La Reforma de la Iglesia requiere el respeto a la diversidad cultural y religiosa, Lo contrario sería imperialismo. Consecuente con esa actitud el Congreso de Teología ha escuchado las voces, los testimonios y las interpelaciones de las iglesias del Sur, sobre todo las procedentes de África y de América Latina, que reflejan su riqueza cultural, sus potencialidad liberadora y sus propuestas de Reforma. Escucha que implica cambiar la manera de pensar, de vivir, de producir, de relacionarse el Norte con el Sur, una relación no opresora sino co-operadora, no arrogante sino servicial, no colonizadora, sino decolonial. .

5. La Reforma ha de hacerse desde abajo, desde la base social y eclesial, y exige una nueva ubicación: situarse en el lugar y del lado de los excluidos del sistema, que son escandalosamente mayoría en la población mundial y que están creciendo por mor de la crisis. Requiere, asimismo, un horizonte que la oriente: la Iglesia de los pobres, y un principio ético-evangélico a seguir: la opción por los pobres.

6. La Reforma de la Iglesia debe ser inclusiva, ha de superar las discriminaciones y exclusiones todavía vigentes y operantes por razones de género, religión, cultura, etnia, clase social, orientación y opción sexual, opción política, procedencia geográfica, relaciones de pareja, y crear una comunidad acogedora, solidaria y samaritana, donde quepamos todas y todos.

7. Esta Reforma ya está haciéndose realidad en los diferentes ámbitos religiosos, eclesiales y sociales, como han mostrado las enriquecedoras experiencias narradas por los propios protagonistas: en el mundo rural compartiendo las luchas por la dignidad del campesinado, el reparto equitativo de la tierra y las relaciones eco-humanas; en la inmigración luchando por la liberación de las mujeres indígenas; en las cárceles ayudando a las presas y los presos a recuperar la libertad y la alegría de vivir; en las comunidades de base viviendo la fe cristiana en el horizonte de la laicidad; en la lucha solidaria contra los desahucios; en el ministerio episcopal y sacerdotal construyendo la Iglesia de los pobres bajo la guía de la teología de la liberación; entre los jóvenes indignados con el modelo de Iglesia autoritaria y de sociedad que los margina.

8. Si la Reforma de la Iglesia no se lleva a cabo, ella misma se estará haciendo el harakiri, y no podrá responsabilizar a otros de su crisis y gradual pérdida de credibilidad. Si se hace de espaldas a los marginados, estará siendo infiel a sus orígenes y a los pobres. Si no es paritaria, inclusiva, intercultural e interreligiosa se alejará del movimiento de Jesús y del principio igualitario formulado nítidamente por Pablo de Tarso: «Ya no hay más judío ni griego, esclavo ni libre, hombre o mujer» (Gálatas 3,26).

9. Amigas y amigos, estamos llamados a la tarea de la Transformación de la Iglesia, pero no aisladamente, sino en sintonía los movimientos sociales, ecológicos, religiosos y de espiritualidad liberadora. Para ello necesitamos, como dice la canción, todas las manos, las negras y las blancas, y extenderla lo más posible, desde la playa hasta el monte, desde el monte hasta la playa, con la mirada puesta en el horizonte, camino hacia la utopía.

10. No podemos terminar este Mensaje sin denunciar el terrorismo del Estado Islámico, la masacre de Israel en Gaza, así como la violencia contra los cristianos y otros grupos religiosos. Nos solidarizamos con las víctimas y exigimos responsabilidades, reparación, rehabilitación y justicia.

Madrid, 7 de septiembre de 2014

Fuente Religión Digital

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Agrelo, a los teólogos de la Juan XXIII: «Necesitamos romper con la ideología y dar la palabra al Evangelio»

viernes, 5 de septiembre de 2014
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congreso-de-teologiaLeemos en Religión Digital:

El arzobispo de Tánger y Pedro Casaldáliga envían mensajes al Congreso

«La reforma, siempre necesaria y pedida, no se podrá hacer si no es junto a los pobres»

«Si hoy se percibe alguna reforma en el Papado, no nos quepa duda que es por el trabajo de todas estas personas que nos han precedido y también por el nuestro»

(Jesús Bastante).- Las cosas están cambiando. Y mucho. Hacía décadas que un obispo español en ejercicio no participaba en el Congreso de la Asociación de Teólogos y Teólogas «Juan XXIII», y hoy sucedió. Un auditorio emocionado, en cierto modo reconocido al fin como parte de esta Iglesia que quiere seguir siendo «partera» de la primavera, escuchó la larga carta, «una confesión», enviada por el arzobispo de Tánger, el franciscano Santiago Agrelo. Un texto emocionante y emocionado que se unió al de otro profeta, también obispo, Pedro Casaldáliga.

En su mensaje («la forma es la de una carta, pero el fondo es el de una confesión«), Agrelo confiesa que «me movía el deseo -arriesgado- de dejarme ver -obispo en un Congreso de la Asociación Juan XXIII«. «Estar ahí, sólo eso, hubiera sido un mensaje elocuente, sugerente, eficaz».

«Quería estar ahí porque entiendo que todos somos del Señor, que trabajamos todos por el Reino de Dios, y que todos amamos a Cristo», añade la carta, que incide que » para mí, estar entre vosotros hubiese significado romper con la ideología y dar la palabra al evangelio, a Cristo Jesús».

«Podemos caminar juntos, podemos buscar juntos«, añadió el arzobispo de Tánger, quien subraya que la «tarea urgente de la renovación eclesial». «Hacerme presente en el Congreso, era un modo de decir que contaba con vosotros para recorrer mi camino«.

«La reforma de la Iglesia, siempre necesaria, siempre buscada, siempre pedida, no se podrá hacer si no es junto a los pobres, si no es con los pobres, si no es en humildad y pobreza, si no es recorriendo el camino del que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza», apunta el prelado.

Por su parte, Casaldáliga animó a los participantes a «continuar con lucidez y serenidad, con libertad de espíritu haciendo Congreso del cada día». «El Congreso es una buena ocasión para confirmar nuestra opción por los pobres en una dimensión comunitaria. Nos congrega a proseguir como Iglesia, con espíritu ecuménico y macro-ecuménico. Nos provoca a la misión de ser portadores de esperanza», subraya.

Tras los saludos, la teóloga Margarita Pintos fue la encargada de presentar el XXIV Congreso, subrayando que «si hoy se percibe alguna reforma en el Papado, no nos quepa duda que es por el trabajo de todas estas personas que nos han precedido y también por el nuestro«.

«La reforma de la iglesia no se puede quedar en el ámbito eclesial, sino que tiene que traducirse en la esfera pública -política, social económica- lo que exige cuestionar el modelo económico liberal y apoyar alternativas que plantean los movimientos sociales y los Foros Mundiales», añadió Pintos, quien insistió en que «nuestra comunidad es el fundamento de la iglesia en la que creemos y que las reformas las hemos empezado desde abajo y por eso empezamos a ver algunos frutos. Una reforma que tiene que ser paritaria».

santiago-agrelo

Ésta es la carta de Agrelo al Congreso de Teología

Tánger, 26 de agosto de 2014
A mi hermano Juan José Tamayo,
Secretario general de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII.

Querido Juan José: Paz y Bien.
En su día me invitaste a participar en el XXXIV Congreso de la Asociación. El tema, «La reforma de la Iglesia desde la opción por los pobres», resultaba apasionante; pero la agenda no entiende de pasiones y la participación no fue posible. Te prometí entonces hacerme presente entre vosotros de otra manera; y eso es lo que ahora intento cumplir.

La forma es la de una carta, pero el fondo es el de una confesión.

Más que el tema -apasionante-, me movía el deseo -arriesgado- de dejarme ver -obispo- en un Congreso de la Asociación Juan XXIII. Aunque nada entendiese de lo que ahí se exponga, aunque en mi ignorancia nada tuviese que aportar a la reflexión teológica, estar con vosotros, sólo eso, hubiera sido un mensaje elocuente, sugerente, eficaz.

Quería estar ahí porque entiendo que todos somos del Señor, que trabajamos todos por el Reino de Dios, y que todos amamos a Cristo en su palabra, en su eucaristía, en su Iglesia, en sus pobres.

Estoy convencido de que nadie en la Iglesia ignora la verdad expresada en el dicho: «Ecclesia semper reformanda». Y no creo que a nadie se le oculte cuánto sea urgente la tarea de una renovación eclesial. Temo, sin embargo, que, antes de comenzar siquiera el necesario proceso de reforma, unos y otros, desde dentro, podemos abortarlo con las tenazas implacables de nuestras ideologías.

Para mí, estar entre vosotros hubiese significado romper con la ideología y dar la palabra al evangelio, a Cristo Jesús, al Señor de nuestras vidas. Estar ahí era una opción de vida -lo digo con pudor-, era obediencia a la palabra del Señor: quería sencillamente significar que nos amamos unos a otros como él nos ha amado y nos ha mandado.

Desde esa línea de salida, podemos caminar juntos, podemos buscar juntos… Me pregunto, sin embargo, si no nos hemos negado a caminar, si, atrapados en la violencia de nuestras certezas, no hemos menospreciado la sencillez humilde y pacífica de la búsqueda. Para mí, hacerme presente en el Congreso, era un modo de decir que contaba con vosotros para recorrer mi camino.

Intuyo que la reforma de la Iglesia no vendrá de la reflexión teológica, aunque ésta sea necesaria, ni de la programación pastoral, aunque sea ambiciosa; la reforma vendrá sobre todo de la vida de las comunidades eclesiales, de su eucaristía y de su compromiso con los pobres.

Cada vez que la comunidad se reúne para la celebración y los fieles abren las puertas de la propia vida a la gracia del evangelio, puede que lo sepan, puede que no, pero están poniendo esa vida en manos del Espíritu para ser congregados en la unidad, para ser de Cristo, para hacerse Cristo, para formar en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu; puede que lo sepan y puede que no, pero siempre serán Iglesia en transformación.

No me voy a acusar de haber actuado con mala voluntad a lo largo de mi vida, pero constato que, no obstante los buenos deseos y los muchos esfuerzos, la eucaristía diaria en la que he participado desde que a los once años entré en el seminario -ahora voy para setenta y dos- no habría hecho de mí un aprendiz de Cristo si pobrezas y pobres no hubiesen sacudido mi conciencia con la fuerza de su dolor.

A lo largo de la vida, el Señor me llevó entre ellos con el mismo amor con que me llevaba a la eucaristía. Y junto a los pobres, con ellos, el Espíritu de Dios ha ido trabajando esta arcilla hasta darle un aire con Cristo.

Con lo cual ya dejo dicho, hermano mío, que la reforma de la Iglesia, siempre necesaria, siempre buscada, siempre pedida, no se podrá hacer si no es junto a los pobres, si no es con los pobres, si no es en humildad y pobreza, si no es recorriendo el camino del que, siendo rico, se hizo pobre por nosotros para enriquecernos con su pobreza.

Una y otra vez necesito recordar el pasaje que Jesús leyó en la sinagoga de Nazaret: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor». Aquel día, cuando Jesús dijo: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír», el mundo se estremeció de esperanza. Se me ha dado un evangelio para los pobres; si olvidase a los pobres, no sabría qué hacer con el evangelio. Se me ha dado un evangelio de luz para los ciegos; si me olvidase de los ciegos, olvidaría también que el evangelio es luz. Se me ha dado un evangelio de libertad para los oprimidos; si me olvido de los oprimidos, olvidaré que el evangelio es libertad. Se me ha dado un evangelio de gracia para los pecadores; si me olvido de los pecadores, olvidaré que el evangelio es gracia. Y yo necesito recordarlo, para saber quién está sobre ti y sobre mí porque nos ha ungido, quién nos ha enviado, a quién hemos sido enviados.

Os deseo, hermano Juan José, un sereno, esperanzado, confiado, apasionado y humilde trabajo. Lo harán portador de esperanza el amor a la Iglesia y a los pobres. Os acompañará en vuestro trabajo mi cariño y mi oración.

Tu hermano menor,
Fr. Santiago Agrelo Martínez
Arzobispo de Tánger

CASALDALIGA

 

Y éste, el mensaje de Pedro Casaldáliga:

Querido Juan José,
envío este pequeño mensaje con un abrazo de solidaridad en las causas del Reino. Continuad con lucidez y serenidad, con libertad de espíritu haciendo Congreso del cada día.

Pedro Casaldàliga

Un Congreso de Teología que merezca ese nombre solo puede ser un compromiso renovado de actuación evangélica en las causas de los pobres. Ellos juzgan en primera y en última instancia la verdad de nuestra praxis; cuánto tiene de teologal  nuestra teología; cuánto nuestro Dios es el Dios de Jesús de Nazaret; cuánto de testimonio y cuánto de profecía.

El Congreso es una buena ocasión para confirmar nuestra opción por los pobres en una dimensión comunitaria. Nos congrega a proseguir como Iglesia, con espíritu ecuménico y macro-ecuménico. Nos provoca a la misión de ser portadores de esperanza.

La consigna es: Todo es Gracia, Todo es Pascua, Todo es Reino.

Pedro Casaldàliga

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«Asunción», de Pedro Casaldáliga

viernes, 15 de agosto de 2014
Comentarios desactivados en «Asunción», de Pedro Casaldáliga

ASUNCIÓN

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Plenitud de agosto,
vuelo de Asunción.
Bodega con mosto
de tu Corazón.

Rutas de Araguaia,
con mi pueblo en cruz.
Mi «seca» y tu playa:
la Paz de Jesús.

Lograda María,
llegada Asunción,
que reclama y guía
nuestra romería
de Liberación.

*

Pedro Casaldáliga

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Mercedes Budallés: «La institucionalización de la Iglesia impide vivir la transparencia del Evangelio»

jueves, 7 de agosto de 2014
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budalles1_560x280Leemos en Religión Digital:

Misionera y biblista española, asesora nacional de las CEBS

«La Biblia es el instrumento más revolucionario que se puede usar en la vida de las comunidades»

» Pedro Casaldáliga es una persona muy inteligente, poeta, lo que le ayuda mucho, con una visión a largo plazo, profeta»

(Luis Miguel Modino, corresponsal de RD en Brasil).- Mercedes Budallés se define como misionera en medio de la gente. Realiza su trabajo misionero teniendo como base un antiguo monasterio cisterciense en la ciudad de Goiás, desde donde a partir de su gran conocimiento bíblico, imparte clases de teología bíblica en diferentes centros de estudios, colabora con el CEBI (Centro de Estudios Bíblicos) y es Asesora Nacional de las Comunidades Eclesiales de Base, entre otras cosas.

Llegó a Brasil hace 38 años formando parte de una congregación religiosa, que posteriormente abandonó junto con gran parte de sus compañeras. En su opinión, la motivación vino de la falta de adaptación de la congregación a la cultura y a la situación brasileña. Esto aconteció en 1986, en que el país iniciaba una nueva etapa democrática, después de más de veinte años de dictadura militar. Fue en ese momento en que se unió a un nuevo grupo que estaba surgiendo, quienes bajo el amparo de Carlos Mesters, Leonardo Boff, Oscar Beozzo, José Comblin, entre otros, querían que apareciese un nuevo estilo de vida religiosa. Este nuevo proceso no resultó fácil, pues no respondía a los criterios que pide el Derecho Canónico.

En esta entrevista nos habla de la figura de Pedro Casaldáliga y su convivencia durante diez años, de su visión de la Biblia, a partir de la lectura popular en las comunidades eclesiales de base. Pero sobre todo, deja traslucir en sus palabras el testimonio apasionado de alguien que ha conseguido asumir como experiencia vital el proyecto de Jesús.

Durante diez años, Mercedes vivió en la Prelatura de San Félix do Araguaia, donde Pedro Casaldáliga fue obispo más de 30 años. ¿Qué significa Pedro Casaldáliga en su vida?

Lo que marcó mi vida después de esos diez años, no fue la persona ni la figura de Pedro, a quien valoro, y sí la Iglesia de San Félix do Araguia. No soy muy partidaria de crear ídolos, y sabiendo de su importancia a la hora de conducir la Iglesia, si no fuese por el equipo que le rodeaba, la prelatura no sería la Prelatura de San Félix do Araguaia.

Él es una persona muy inteligente, poeta, lo que le ayuda mucho, con una visión a largo plazo, profeta, aunque él ya me dijo: «yo no soy profeta, ni santo, ni nada de lo que vosotros decís, yo soy poeta».

mercedes-budallesLo que marcó mi vida fue la libertad personal de Pedro, pues dejaba que las decisiones fuesen tomadas en la reunión de todos los agentes, donde todo era votado y discutido, todo era encaminado, buscando quien iría a hacer cada cosa, mostrando lo que debe ser la Iglesia.

Fue una experiencia muy rica y cuando nos encontramos los que vivimos allí durante un tiempo recordamos estos momentos. Mi preocupación cuando salí fue la formación. Allí, todo mundo tenía los mismos derechos y obligaciones, desde el obispo hasta el último que llegaba, todos con el mismo sueldo, un salario mínimo, y esto nos daba una libertad muy grande, pero al mismo tiempo los que entraban, que eran gente de la región, no entendían esto, pues los conocimientos y motivaciones eran diferentes.

Ahí un grupo optamos por llevar a esta gente a estudiar en la universidad, pero el problema era que no volvían, pues la vida en Goiania, Cuiabá o São Paulo (grandes ciudades brasileñas) era más fácil, más atractiva para los jóvenes. Delante de esta problemática decidimos que la formación fuese a partir de un grupo, con la misma mística de la prelatura, con visitas de Pedro en las que celebrábamos juntos, resultando una bonita experiencia. De hecho, continúo unida San Félix do Araguaia hasta hoy.

En su opinión, ¿qué ha significado Pedro Casaldáliga para la historia de la Iglesia de Brasil?

Pedro, como ya dije, es una persona con una visión muy amplia. La capilla de su casa es abierta, las paredes tienen poco más de un metro de altura. Recuerdo que el día de la inauguración, pues antes nuestra capilla era debajo de un gran árbol, en la que estaba presente Don Tomás Balduino (el obispo de los indios y los sin tierra, recientemente fallecido), fue recordado que la capilla era abierta al mundo, abierta a la Patria Grande, a América Latina.

Pedro fue un hombre muy abierto, socio-políticamente hablando muy avanzado, lo que motivó que todos nos sintiésemos libres, con espontaneidad, vivíamos sin secretos. En la entrada de la casa, una casa muy pobre, había una piedra y debajo de la piedra estaban las cartas, los documentos de la CNBB (Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, por sus siglas en portugués), del Vaticano. Todos los agentes de pastoral teníamos derecho a leer todo lo que llegaba, lo discutíamos, no se guardaban las cosas, era una libertad muy grande, cada uno podía decirle lo que pensaba. Pero al mismo tiempo cuando Pedro hablaba, influenciaba a la gente, pues su sabiduría y capacidad llegaba lejos. Pero al final todo era votado, en la pequeña comunidad y en la prelatura que se reunía tres veces por año, para encuentros de formación teológica y socio-política y un momento de retiro en los que participan todos los agentes de pastoral.

Usted también trabaja en el CEBI, ¿qué es el CEBI?

la-misionera-mercedes-budallesEl Centro de Estudios Bíblicos lo conocí a partir de los libros de los círculos bíblicos de Carlos Mesters y un curso de un mes. Yo había estudiado teología en España y me sorprendían las interpretaciones bíblicas de la gente, porque parecía que eso respondía a algo que tenía dentro de mí. Cuando hice ese curso intensivo en São Mateus, en el estado de Espírito Santo, con Carlos Mesters y Marcelo Barros, mi reacción fue, encontré el firme que estaba buscando. Después hice el curso intensivo de seis meses del CEBI, siempre leyendo la Biblia con las comunidades, para después de un tiempo de mucho compromiso y trabajo pastoral, ir a Jerusalén durante dos años y especializarme en Biblia. Pero fue siempre a partir de la lectura popular de la Biblia.

¿El CEBI es ecuménico?

El CEBI nació ecuménico y continúan formando parte de él todas las personas que tienen una lectura de la Biblia a partir de la Teología de la Liberación. Es difícil ese camino ecuménico, pues normalmente los católicos somos más. En nuestros encuentros, eso hace que en la preparación de los momentos de oración, culto, esa mayoría católica haga que los hermanos y hermanas de otras confesiones tengan que rezar, en vez de orar, aunque eso no impide mostrar la gran preocupación que tenemos por dar valor al diferente, que es lo importante.

¿El hecho del CEBI ser ecuménico crea dificultades?

Hubo un momento en que cuando llegaban Don Pedro y Don Tomás Balduino de las reuniones de la CNBB, les preguntábamos, ¿cuál fue el problema esta vez?, pues había un obispo que perseguía mucho al CEBI. El foco del problema era la liturgia, pero fuera de eso, en la relación entre los participantes del CEBI no tuvimos problemas. Los problemas están en la vida del día a día, pues quien tiene familiares de otras iglesias y empiezan a querer convertir unos a otros, ahí es diferente. Pero entre los participantes nunca hay problema, al contrario. De hecho mis títulos académicos fueron revalidados en la Universidad de la Iglesia Metodista, donde había profesores luteranos, anglicanos y de otras confesiones.

En ese sentido, ¿podemos decir que tiene ventajas el hecho de ser un espacio ecuménico?

Sí, porque uno encuentra gente que, siendo de otras iglesias, piensan y suman con nosotros y esto da una libertad y una alegría muy grande. Nosotros acabamos pensando que somos los dueños de la verdad y eso no está escrito en ningún lugar, ni en la Biblia.

Hablando de la Biblia, ¿cuál es el papel de la Biblia en las comunidades eclesiales de base?

Yo soy sospechosa cuando hablo de esto, pues soy biblista, pero es el instrumento más revolucionario que se puede usar en la vida de las comunidades, pues el pueblo brasileño y latinoamericano es profundamente religioso y que el Libro Sagrado dé una respuesta al problema que tú estás viviendo hoy es muy importante para ellos.

Tenemos un esquema, que empezó a ser construido a partir de la lectura feminista de la Biblia, en la que se destaca que el centro de la lectura bíblica es la vida. Ahora bien, se puede comenzar por la lectura del texto o por la sospecha del texto, pues las traducciones no siempre muestran la idea del texto original. Que una persona se dé cuenta que las traducciones son diferentes y que esto es fruto de una cuestión ideológica abre los ojos. A partir de ahí, tú tienes el derecho de sospechar, de desconstruir, construir y actualizar el texto. Se puede comenzar por donde quieras.

El otro día un señor me preguntó, Mercedes, ¿cuándo se cambia de obispo o de padre, tenemos que cambiar de Dios? Él hace una lectura a partir de un hecho que sucede en su vida. La motivación venía del hecho de que el obispo anterior decía que Dios es misericordioso y perdonaba con compasión y el obispo actual habla de indulgencia. Él fue a preguntar al padre, qué era eso de indulgencia, y buscando en el Catecismo, le respondió que era el perdón de la pena perdonada. Cuando contó esto en casa, el hijo dijo que Dios cobraba con intereses y corrección monetaria. La vida y la interpretación religiosa bíblica en el caso del texto bíblico van unidas y tú sientes que con el instrumento bíblico descubres lo que está escrito en la Biblia. «Yo vine para traer vida y vida en abundancia», pero ¿qué es vida en abundancia?

Tengo muchos ejemplos, como el de un niño en la catequesis, que después de estudiar, dibujar, teatralizar el texto del hijo pródigo, preguntó, ¿Mercedes, dónde estaba la madre del joven gamberro?, pregunta normal para él, que muestra el ambiente cultural, la edad y otras cosas…

Ante esto, yo les devolví la pregunta, ¿tenía madre o no tenía? No tenía, tonta, no ves que no está allí. A lo que otro respondió: tiene que tener, todos tenemos. Y les dejé hablar. De repente uno dijo, sí que está, porque en casa, siempre que un padre está esperando a un hijo que hizo lo que no debía, la madre está al lado.

En un instante, un niño me dio tres claves de lectura, lenguaje, mujer que está presente, pero que no aparece, porque en casa es así. En ese sentido digo que me convertí, a partir de las lecturas que la gente, hasta un niño, es capaz de hacer. Y esto ayuda a transformar la vida, ayuda a transformar la lucha por la tierra, ¡cuántos textos hemos usado y han animado la lucha por la tierra! Por eso, continúo pensando que es un instrumento revolucionario, porque nos abre los ojos de que Dios, el Dios de la Vida, es al que buscamos para construir el Reino.

Alguien que vino de Europa, de una realidad social y eclesial diferente, ¿vivir en Brasil hizo que cambiase la forma de entender la vida? ¿Qué ha aportado la Iglesia brasileña en su vivencia de la fe?

Llegué a Brasil en 1976, en la época de la dictadura militar, con una posición bien firme por parte de la Iglesia a partir de la teología de la liberación. Ya había leído algunos textos, no entendía bien, pero respondían a mis aspiraciones como misionera.

Cuando conocí los primeros momentos de las comunidades eclesiales de base en la región de Tocantins, donde yo viví, empecé a darme cuenta de que respondía a mis aspiraciones personales, este tipo de iglesia, de pastoral, de preocupación con los más pobres.

Por mi propia experiencia, siento que Europa retrocedió mucho, cuando nosotros aquí avanzábamos en el camino de las primeras comunidades cristianas, de los primeros seguidores de Jesús. La institucionalización de la Iglesia romana fue algo que ha impedido vivir la transparencia del Evangelio, en cuanto en países del mal llamado Tercer Mundo esto se vive en el día a día. La fe que el pueblo tiene va transformando nuestra propia fe.

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«Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida». Domingo 22 de junio de 2014. Cuerpo y Sangre de Cristo.

domingo, 22 de junio de 2014
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corpus-christi-2007-2Leído en Koinonia:

Deuteronomio 8,2-3.14b-16a: Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres
Salmo responsorial: 147:
Glorifica al Señor, Jerusalén.
1Corintios 10,16-17:
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo
Juan 6,51-58:
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida

El Deuteronomio pone en boca de Moisés tres grandes y solemnes discursos ante el pueblo, antes de entrar en la tierra prometida. Algunos han catalogado el Deuteronomio como el «testamento de Moisés», refiriéndose a sus últimas palabras, llenas de unción y de una honda espiritualidad. Moisés hace memoria del pasado, para dar sentido al hoy de cada generación. La primera palabra de nuestro texto es «recuerda». Recordar, hacer memoria, conectar con el pasado glorioso, es parte de la historia de fe, o de la salvación. Dios no sólo ha irrumpido en un momento dado en la historia de este pueblo, sino que ha estado presente en todos los momentos alegres y tristes. Nunca le ha abandonado. Más aún las pruebas sufridas en el desierto, fueron necesarias para madurar, para confiar, para vivir exclusivamente de Yahvé, sin apoyos humanos. El desierto es símbolo de la fe pura. El hambre, necesidad básica y urgente se convirtió en prueba para medir la fe-confianza en el Dios que sacia plenamente. Más tarde en una sociedad próspera y consumista el pueblo se olvidó de Yahveh. Fue entonces cuando estos discursos de Moisés adquirieron plena actualidad. Se les recuerda que: «no sólo de pan vive el ser humano sino de cuanto sale de la boca de Dios«. Desde esta perspectiva el ayuno adquiere su sentido profundo. Recuérdese que Mateo retomará este verso para enfrentar las tentaciones de Jesús. En la fiesta de hoy proclamamos a Jesús, Pan de vida, ante las hambres de nuestros desiertos. El es el verdadero maná que Dios da a la humanidad. Todos los demás panes (el dinero, el sexo, el consumismo, la fama, el poder…) no logran saciar plenamente las ansias de hambre del corazón humano, más aún dejan un hambre mayor… Viene entonces Jesús con su palabra y sus gestos, con su propuesta de Reino y Alianza y hace posible un mundo lleno de posibilidades en donde todo se comparte y nadie pasa necesidad.

Pablo orienta a una comunidad de los peligros de división. Aprovecha el contexto comunitario de la Eucaristía para hacer algunas aplicaciones prácticas a este respecto. La palabra clave es: el Cáliz, el Pan… ¿no nos «une» a todos, en la sangre, en el cuerpo de Cristo?. El tema es: La unión de todos en el cuerpo y la sangre de Cristo. De este modo revela el grave compromiso de unidad (común – unión) entre todos. Beber el Cáliz, comer el Pan…expresan el hondo sentido de una fe comprometida por la unidad, la fraternidad, el amor, la solidaridad, la entrega, a los hermanos en Cristo. Si esto no está claro, nuestras Eucaristías están vacías de sentido, o son un mero rito religioso intimista, muy lejos de lo que lo que Pablo quiso inculcar a su comunidad. Acto seguido el Apóstol de los gentiles remacha el tema con la comparación «el Pan es uno… nosotros somos muchos»… para concluir que al comulgar «formamos un solo cuerpo». La unidad en la universalidad, es un tema de gran actualidad. Pero también «el cuerpo» expresa la dimensión sacramental de la Iglesia que en la diversidad de razas y culturas visibiliza al Cristo total.

El capítulo 6 del evangelio según San Juan está consagrado al llamado «discurso eucarístico». Los versos del 51-59 revelan una unidad en la expresión: «vivirá para siempre«, con la que comienza y termina nuestro texto. Jesús mediante una fórmula de auto revelación se declara: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo«. Los judíos no entendían. Sucede lo mismo en nuestros días. Sin fe es imposible entender este gran misterio. Aunque lo explique el mismo Jesús, sin fe es imposible captar el sentido que encierran estas palabras y su alcance en la vida. Partiendo entonces de la fe, podemos afirmar con propiedad que Jesús es el Pan de Vida. Es decir, es aquel que ha venido, no de este mundo limitado e insaciable, sino de arriba, de Dios, para saciar definitivamente las hambrunas enraizadas en el corazón humano. Las profundas insatisfacciones, que son muchas, el cansancio de la vida, el sin sentido, los anhelos del corazón… encuentran en este Pan de vida un remedio saludable. La terrible soledad se transforma en habitación de comunión de vida. El creyente ya no vive para sí, es un consagrado, un poseído por una presencia transformadora que le eterniza y da pleno sentido a su existencia. Un dato interesante de este Evangelio es la relación que hace de esta comida (única y sin precedentes), con el sacrificio de Jesús: se trata de comer su cuerpo, beber su sangre. Al comulgar el cuerpo y la sangre de Cristo el creyente no solo recibe, se identifica, se une a… sino que es capacitado para dar, ofrecer, entregar una vida digna… a semejanza de aquel a quien comulga.

  «Mi Cuerpo es Comida«

Mis manos, esas manos y Tus manos
hacemos este Gesto, compartida
la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.

Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida,

El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

(Pedro CASALDÁLIGA)

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 058 de la serie «Un tal Jesús» (http://radialistas.net/category/un-tal-jesus/), de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «El gemido del viento». Leer más…

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«Camino de Pentecostés. 1ª Etapa del viaje con María e Isabel», por Arnaldo Zenteno- CEB Nicaragua

domingo, 18 de mayo de 2014
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Maria+-+IsabelLeído en la página web de Redes Cristianas:

Nota previa. Como ando de viaje, no puedo hacer unas fichas o temas completos. Simplemente les comparto unas pistas para este caminar hacia Pentecostés.

INTRODUCCIÓN. ENFOQUE.

Cuando celebramos Pentecostés muchas veces podemos quedarnos en cosas buenas pero secundarias por ejemplo a veces nos centramos en los dones del Espíritu Santo y al hacer esto pensamos más en los dones que en la acción del Espíritu Santo a nivel personal, familiar, eclesial y social. Y qué sentido tiene reflexionar en los Dones, si los desligamos de Jesús, su Caminar Histórico y nuestro Seguimiento.

También podemos tener una muy bonita celebración de Pentecostés y nos alegramos y decimos que es el principio de la Iglesia, pero puede quedar en segundo lugar la transformación de los Apóstoles y discípulos. De encerrados y con miedo, por la Acción del Espíritu Santo, se vuelven valientes Profetas, y lo que anuncian con parresia- palabra griega que le gusta mucho a Dom Pedro Casaldáliga,quiere decir audacia, valentía. Y hacía falta mucha valentía para Anunciar que el Resucitado-Jesús, es el que crucificaron, el que mandaron matar, el que entregaron a las autoridades romanas para que lo mataran. Era mucha audacia decir esto como denuncia contra las autoridades politico-religiosas(Sanedrín y Sumos Sacerdotes)y ante las Autoridades Romanas ( Pilatos y sus soldados)

Pienso que algo central en el camino de Pentecostés es centrarnos en Jesús y cómo Jesús actuó consagrado (Lucas 4, 17) y que en toda su vida se dejó guiar por el Espíritu Santo (Lucas 4, 1). Nosotros y nosotras como seguidores de Jesús deberíamos también dejarnos guiar por el Espíritu Santo para seguir fielmente el camino de Jesús.
Y esto vale a nivel personal y también muy especialmente a nivel comunidad y debería valer a nivel Iglesia toda.

En estos días estamos con alegría reconociendo los cambios que esta impulsando el Papa Francisco. Pero no sé si pensemos en él de que su actuar es por la inspiración del Espíritu Santo.

En estos breves como chispazos o etapas de la preparación de Pentecostés quiero fijarme en el Evangelio, en la vida de Jesús y también recordando como dice Pablo Richard, que los hechos de los Apóstoles más que Hechos de los Apóstoles podrían llamarse los Hechos de la acción del Espíritu Santo en la Iglesia primitiva en particular en los primeros Apóstoles y en los primeros discípulos y discípulas.

Que en esta preparación nos dejemos iluminar, guiar e impulsar por el Espíritu Santo que guió e inspiró a Jesús. Y que mejor que comenzar esta preparación con María llena del Espíritu Santo desde la Anunciación y la Encarnación de Jesús ,y fiel hasta la Cruz, y compañera de los Apóstoles y Discípulas-os en la Oración y clamor deseando y esperando la Venida del Espíritu Santo, prometido por Jesús.

PRIMERA ETAPA DE ESTE CAMINAR A PENTECOSTÉS CON MARÍA E ISABEL Y LOS PRIMEROS QUE RECONOCEN A JESÚS COMO EL SALVADOR.

1 María llena del Espíritu Santo es la Madre de Jesús

VER. Solemos pensar en María de muchas maneras y le tenemos mucha devoción. Podemos platicar un poco sobre nuestras principales devociones a María como la Purísima, la Virgen de Guadalupe, la Dolorosa, etcétera. Pero es bueno que reflexiones si al ver a María y practicar esas Devociones, pensamos en cómo esta llena del Espíritu Santo y cómo es guiada por el Espíritu Santo y así es fiel al proyecto de Dios sobre su vida.

JUZGAR.

A) MARÍA Y LA ENCARNACIÓN. En el Evangelio nos aparece muy claramente que María es madre de Jesús porque escucha la voz de Dios nuestro Padre y porque llena del Espíritu Santo se transforma en mamá de Jesús y servidora del proyecto de Jesús (Lucas 1, 34-38). Ella es libre y responsablemente la primera colaboradora en la Encarnación de Jesús.

Nosotros procuramos llevar la Buena Noticia de Jesús y procuramos también ahora especialmente que nazcan nuevas comunidades, pero al hacer esto ¿pensamos más en nuestro propio esfuerzo y en nuestras iniciativas o dejamos llevarnos por el Espíritu Santo para que nazca de Jesús en esas nuevas comunidades y en todo el actuar de nuestras Comunidades?¿Sommos con María y como ella somos colaboradores y engendradores de la vida de Jesús en nuestro medio ambiente y en nuestras Comunidades?

B) MARIA DILIGENTE SERVIDORA. Lo primero que hace María llena del Espíritu Santo es partir apresuradamente a ver a Isabel y acompañarla en su embrazo pues era un a mujer mayor. Y nosotros fieles a la acción del Espíritu Santo, ¿somos presurosos en servir a los demás y en especial a las mujeres mayores o somos lentos y remolones y esperamos que otros les acompañen y apoyen?

ISABEL LLENA DE LA ALEGRIA DEL ESPIRITU SANTO. Nosotros cuando saludamos a la gente y cuando la visitamos y cuando predicamos ¿vamos llenos del Espíritu Santo y trasmitimos la alegría de Jesús el Salvador y se puede decir de nosotros como de Isabel que hablamos llenos del Espíritu Santo al anunciar a Jesús o al reconocer a María como la madre del Salvador?

D) SIMEÓN Y ZACARÍAS Y ANA LA PROFETIZA. El Evangelio nos presenta a estos dos ancianos llenos del Espíritu Santo anunciando a Jesús el Salvador. Zacarías primero dudó, estuvo mudo en crisis, pero después lleno del Espíritu Santo proclamó Ese Cantico-Oración sobre la inmensa Misericordia de Dios bondadoso que nos ha dado al Salvador (Lucas 1,67 y siguientes)

Simeón por una revelación del Espíritu Santo que no moriría sin ver al Salvador, al Cristo, al Mesìas,y vino al Templo inspirado por el Espíritu Santo cuando María y José iban a presentar al Niño, y lo bendijo como al Salvador, Luz para todos los Pueblos(Lc.2,27-35) Además Simeón le anuncia a María las contradicciones, la espada de dolor que atravesará su corazón, pues Jesús y su mensaje serán conflictivos y contradictorios.

Nosotros asumimos esto en nuestra vida, o ¿es tan débil, tenue y poco interpelante nuestro Mensaje que no crea conflictos y contradicciones con los que se oponen al Mensaje de Jesús a su Anuncio del Reino de Dios?¿ Estamos dispuestos de corazón a asumir la contradicción y aun la persecución por el Anuncio-Denuncia fiel del Reino de Dios?

Igualmente Ana la Profetisa, Mujer también muy mayor también alabó a Dios, por este Niño, Liberador.¿Nosotros sabemos escuchar a las Mujeres Profetizas de nuestras Comunidades?

Quizá muchas veces hemos meditado en estos 3 personajes del Evangelio, 3 personas mayores, como lo son muchas personas de nuestras cEB, especialmente de las CEB antiguas, pero ¿cuántas veces reconocemos en ellas la acción del Espíritu Santo y reconocemos con alegría y gratitud como son las Mensajeras de Jesús, con sus palabras y con el Testimonio de su vida? Además de organizar con ellas Retiros y Convivencias que tienen muy merecidas y además de tenerles tanto cariño ¿sabemos recoger su Sabiduría? En esto tenemos mucho que aprender de nuestros Pueblos Indígenas.

ACTUAR. A la luz de lo que venimos reflexionando cómo actuaremos para prepararnos a la venida de Pentecostés junto con estos testigos fieles del Evangelio empapados del Espíritu

Santo para vivir plenamente como discípulas-os de Jesús portadores de su Buena Noticia.

Y qué mejor que hacerlo con María llena del Espíritu Santo que lo acompañó fielmente aun en las obscuridades de la vida, como cuando queda Jesús en el Templo sin avisarles, y cuando no comprende el caminar de Jesús con tantos conflictos guardando todo en su corazón queriendo descubrir la voluntad de Dios, y sobre todo cuando fielmente le acompaña al pie de la Cruz.

Los Hechos de los Apóstoles nos dicen claramente que María acompañó a los Discípulos y Discípulas con la Oración en la espera y el anhelo de recibir el Espíritu Santo prometido por Jesús (Hechos 1,14)

Que ella nos acompañe en esta preparación como nuestra Piadosa Madre- así se expresó al hablar con Juan Diego, su mensajero, y que nosotras y nosotros nos dejemos acompañar por ella.

Mayo 2014.

Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales

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«Volver a galilea». 20 de abril de 2014. Pascua de Resurrección (A). Mateo 28, 1- 10.

domingo, 20 de abril de 2014
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23-PascuaA1Los evangelios han recogido el recuerdo de tres mujeres admirables que, al amanecer del sábado, se han acercado al sepulcro donde ha sido enterrado Jesús. No lo pueden olvidar. Lo siguen amando más que a nadie. Mientras tanto, los varones han huido y permanecen tal vez escondidos.

El mensaje, que escuchan al llegar, es de una importancia excepcional. El evangelio más antiguo dice así: “¿Buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado”. Es un error buscar a Jesús en el mundo de la muerte. Está vivo para siempre. Nunca lo podremos encontrar donde la vida está muerta.

No lo hemos de olvidar. Si queremos encontrar a Cristo resucitado, lleno de vida y fuerza creadora, no lo hemos de buscar en una religión muerta, reducida al cumplimiento externo de preceptos y ritos rutinarios, o en una fe apagada, que se sostiene en tópicos y fórmulas gastadas, vacías de amor vivo a Jesús.

Entonces, ¿dónde lo podemos encontrar? Las mujeres reciben este encargo: “Ahora id a decir a sus discípulos y a Pedro: Él va delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis”. ¿Por qué hay que volver a Galilea para ver al Resucitado? ¿Qué sentido profundo se encierra en esta invitación? ¿Qué se nos está diciendo a los cristianos de hoy?

En Galilea se escuchó, por vez primera y en toda su pureza, la Buena Noticia de Dios y el proyecto humanizador del Padre. Si no volvemos a escucharlos hoy con corazón sencillo y abierto, nos alimentaremos de doctrinas venerables, pero no conoceremos la alegría del Evangelio de Jesús, capaz de “resucitar” nuestra fe.

A orillas del lago de Galilea, empezó Jesús a llamar a sus primeros seguidores para enseñarles a vivir con su estilo de vida, y a colaborar con él en la gran tarea de hacer la vida más humana. Hoy Jesús sigue llamando. Si no escuchamos su llamada y él no “va delante de nosotros”, ¿hacia dónde se dirigirá el cristianismo?

Por los caminos de Galilea se fue gestando la primera comunidad de Jesús. Sus seguidores viven junto a él una experiencia única. Su presencia lo llena todo. Él es el centro. Con él aprenden a vivir acogiendo, perdonando, curando la vida y despertando la confianza en el amor insondable de Dios. Si no ponemos, cuanto antes, a Jesús en el centro de nuestras comunidades, nunca experimentaremos su presencia en medio de nosotros.

Si volvemos a Galilea, la “presencia invisible” de Jesús resucitado adquirirá rasgos humanos al leer los relatos evangélicos, y su “presencia silenciosa” recobrará voz concreta al escuchar sus palabras de aliento.

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Volvamos a Galilea a ver al Resucitado. Pásalo.

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«Él había de resucitar de entre los muertos». Domingo 20 de abril de 2014. Domingo de Pascua.

domingo, 20 de abril de 2014
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5610_159130280184_684985184_3801385_7704869_nLeído en Koinonia:

A) Primer comentario

Para este domingo de Pascua nos ofrece la liturgia como primera lectura uno de los discursos de Pedro una vez transformado por la fuerza de Pentecostés: aquél que pronunció en casa del centurión Cornelio, a propósito del consumo de alimentos puros e impuros, lo que estaba en íntima relación con el tema del anuncio del Evangelio a los no judíos y de su ingreso a la naciente comunidad cristiana. El discurso de Pedro es un resumen de la proclamación típica del Evangelio que contiene los elementos esenciales de la historia de la salvación y de las promesas de Dios cumplidas en Jesús. Pedro y los demás apóstoles predican la muerte de Jesús a manos de los judíos, pero también su resurrección por obra del Padre, porque “Dios estaba con él”. De modo que la muerte y resurrección de Jesús son la vía de acceso de todos los hombres y mujeres, judíos y no judíos, a la gran familia surgida de la fe en su persona como Hijo y Enviado de Dios, y como Salvador universal; una familia donde no hay exclusiones de ningún tipo. Ese es uno de los principales signos de la resurrección de Jesús y el medio más efectivo para comprobar al mundo que él se mantiene vivo en la comunidad.

Una comunidad, un pueblo, una sociedad donde hay excluidos o marginados, donde el rigor de las leyes divide y aparta a unos de otros, es la antítesis del efecto primordial de la Resurrección; y en mucho mayor medida si se trata de una comunidad o de un pueblo que dice llamarse cristiano.

El evangelio de Juan nos presenta a María Magdalena madrugando para ir al sepulcro de Jesús. “Todavía estaba oscuro”, subraya el evangelista. Es preciso tener en cuenta ese detalle, porque a Juan le gusta jugar con esos símbolos en contraste: luz-tinieblas, mundo-espíritu, verdad-falsedad, etc. María, pues, permanece todavía a oscuras; no ha experimentado aún la realidad de la Resurrección. Al ver que la piedra con que habían tapado el sepulcro se halla corrida, no entra, como lo hacen las mujeres en el relato lucano, sino que se devuelve para buscar a Pedro y al “otro discípulo”. Ella permanece sometida todavía a la figura masculina; su reacción natural es dejar que sean ellos quienes vean y comprueben, y que luego digan ellos mismos qué fue lo que vieron. Este es otro contraste con el relato lucano. Pero incluso entre Pedro y el otro discípulo al que el Señor “quería mucho”, existe en el relato de Juan un cierto rezago de relación jerárquica: pese a que el “otro discípulo” corrió más, debía ser Pedro, el de mayor edad, quien entrase primero a mirar. Y en efecto, en la tumba sólo están las vendas y el sudario; el cuerpo de Jesús ha desaparecido. Viendo esto creyeron, entendieron que la Escritura decía que él tenía que resucitar, y partieron a comunicar tan trascendental noticia a los demás discípulos. La estructura simbólica del relato queda perfectamente construida.

La acción transformadora más palpable de la resurrección de Jesús fue a partir de entonces su capacidad de transformar el interior de los discípulos -antes disgregados, egoístas, divididos y atemorizados- para volver a convocarlos o reunirlos en torno a la causa del Evangelio y llenarlos de su espíritu de perdón.

La pequeña comunidad de los discípulos no sólo había sido disuelta por el «ajusticiamiento» de Jesús, sino también por el miedo a sus enemigos y por la inseguridad que deja en un grupo la traición de uno de sus integrantes.

Los corazones de todos estaban heridos. A la hora de la verdad, todos eran dignos de reproche: nadie había entendido correctamente la propuesta del Maestro. Por eso, quien no lo había traicionado lo había abandonado a su suerte. Y si todos eran dignos de reproche, todos estaban necesitados de perdón. Volver a dar cohesión a la comunidad de seguidores, darles unidad interna en el perdón mutuo, en la solidaridad, en la fraternidad y en la igualdad, era humanamente un imposible. Sin embargo, la presencia y la fuerza interior del «Resucitado» lo logró.

Cuando los discípulos de esta primera comunidad sienten interiormente esta presencia transformadora de Jesús, y cuando la comunican, es cuando realmente experimentan su resurrección. Y es entonces cuando ya les sobran todas las pruebas exteriores de la misma. El contenido simbólico de los relatos del Resucitado actuante que presentan a la comunidad, revela el proceso renovador que opera el Resucitado en el interior de las personas y del grupo.

Magnífico ejemplo de lo que el efecto de la Resurrección puede producir también hoy entre nosotros, en el ámbito personal y comunitario. La capacidad del perdón; de la reconciliación con nosotros mismos, con Dios y con los demás; la capacidad de reunificación; la de transformarse en proclamadores eficientes de la presencia viva del Resucitado, puede operarse también entre nosotros como en aquel puñado de hombres tristes, cobardes y desperdigados a quienes transformó el milagro de la Resurrección.

El evangelio de hoy está recogido en la serie «Un tal Jesús» de los hermanos López Vigil, en el capítulo 125 ó 126, Sus audios, así como los guiones de literarios de los episodios y sus correspondientes comentarios teológicos se pueden encontrar y tomar en http://www.untaljesus.net

B) Segundo comentario: «El Resucitado es el Crucificado»

Como otros años, incluimos aquí un segundo guión de homilía, netamente en la línea de la espiritualidad latinoamericana de la liberación, que titulamos con ese conocido lema de la cristología de la liberación que encabeza este apartado.

Lo que no es la resurrección de Jesús

Se suele decir en teología que la resurrección de Jesús no es un hecho «histórico», con lo cual se quiere decir no que sea un hecho irreal, sino que su realidad está más allá de lo físico. La resurrección de Jesús no es un hecho realmente registrable en la historia; nadie hubiera podido fotografiar aquella resurrección. La resurrección de Jesús objeto de nuestra fe es más que un fenómeno físico. De hecho, los evangelios no nos narran la resurrección: nadie la vio. Los testimonios que nos aportan son de experiencias de creyentes que, después, «sienten vivo» al resucitado, pero no son testimonios del hecho mismo de la resurrección.

La resurrección de Jesús no tiene parecido alguno con la «reviviscencia» de Lázaro. La de Jesús no consistió en la vuelta a esta vida, ni en la reanimación de un cadáver (de hecho, en teoría, no repugnaría creer en la resurrección de Jesús aunque hubiera quedado su cadáver entre nosotros, porque el cuerpo resucitado no es, sin más, el cadáver). La resurrección (tanto la de Jesús como la nuestra) no es una vuelta hacia atrás, sino un paso adelante, un paso hacia otra forma de vida, la de Dios.

Importa recalcar este aspecto para darnos cuenta de que nuestra fe en la resurrección no es la adhesión a un «mito», como ocurre en tantas religiones, que tienen mitos de resurrección. Nuestra afirmación de la resurrección no tiene por objeto un hecho físico sino una verdad de fe con un sentido muy profundo, que es el que queremos desentrañar.

La «buena noticia» de la resurrección fue conflictiva

Una primera lectura de los Hechos de los Apóstoles suscita una cierta extrañeza: ¿por qué la noticia de la resurrección suscitó la ira y la persecución por parte de los judíos? Noticias de resurrecciones eran en aquel mundo religioso menos infrecuentes y extrañas que entre nosotros. A nadie hubiera tenido que ofender en principio la noticia de que alguien hubiera tenido la suerte de ser resucitado por Dios. Sin embargo, la resurrección de Jesús fue recibida con una agresividad extrema por parte de las autoridades judías. Hace pensar el fuerte contraste con la situación actual: hoy día nadie se irrita al escuchar esa noticia. ¿La resurrección de Jesús ahora suscita indiferencia? ¿Por qué esa diferencia? ¿Será que no anunciamos la misma resurrección, o que no anunciamos lo mismo en el anuncio de la resurrección de Jesús?

Leyendo más atentamente los Hechos de los Apóstoles ya se da uno cuenta de que el anuncio mismo que hacían los apóstoles tenía un aire polémico: anunciaban la resurrección «de ese Jesús a quien ustedes crucificaron». Es decir, no anunciaban la resurrección en abstracto, como si la resurrección de Jesús fuese simplemente la afirmación de la prolongación de la vida humana tras la muerte. Tampoco estaban anunciando la resurrección de un alguien cualquiera, como si lo que importara fuera simplemente que un ser humano, cualquiera que fuese, había traspasado las puertas de la muerte.

El crucificado es el resucitado

Los apóstoles no anunciaban una resurrección muy concreta: la de aquel hombre llamado Jesús, a quien las autoridades civiles y religiosas habían rechazado, excomulgado y condenado.

Cuando Jesús fue atacado por las autoridades, se encontró solo. Sus discípulos lo abandonaron, y Dios mismo guardó silencio, como si estuviera de acuerdo. Todo pareció concluir con su crucifixión. Todos se dispersaron y quisieron olvidar.

Pero ahí ocurrió algo. Una experiencia nueva y poderosa se les impuso: sintieron que estaba vivo. Les invadió una certeza extraña: que Dios sacaba la cara por Jesús, y se empeñaba en reivindicar su nombre y su honra. «Jesús está vivo, no pudieron hundirlo en la muerte. Dios lo ha resucitado, lo ha sentado a su derecha misma, confirmando la veracidad y el valor de su vida, de su palabra, de su Causa. Jesús tenía razón, y no la tenían los que lo expulsaron de este mundo y despreciaron su Causa. Dios está de parte de Jesús, Dios respalda la Causa del Crucificado. El Crucificado ha resucitado, !vive!

Y esto era lo que verdaderamente irritó a las autoridades judías: Jesús les irritó estando vivo, y les irritó igualmente estando resucitado. También a ellas, lo que les irritaba no era el hecho físico mismo de una resurrección, que un ser humano muera o resucite; lo que no podían tolerar era pensar que la Causa de Jesús, su proyecto, su utopía, que tan peligrosa habían considerado en vida de Jesús y que ya creían enterrada, volviera a ponerse en pie, resucitara. Y no podían aceptar que Dios estuviera sacando la cara por aquel crucificado condenado y excomulgado. Ellos creían en otro Dios.

Creer con la fe de Jesús

Pero los discípulos, que redescubrieron en Jesús el rostro de Dios (como Dios de Jesús) comprendieron que Jesús era el Hijo, el Señor, la Verdad, el Camino, la Vida, el Alfa, la Omega. La muerte no tenía ningún poder sobre él. Estaba vivo. Había resucitado. Y no podían sino confesarlo y «seguirlo», «persiguiendo su Causa», obedeciendo a Dios antes que a los hombres, aunque costase la muerte. Leer más…

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«El drama de una Iglesia dividida», por Juan Arias.

jueves, 13 de febrero de 2014
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1391918793_517096_1391918909_noticia_normalEl papa Francisco, el miércoles en El Vaticano. / ALESSANDRO DI MEO (EFE)

Un buen análisis a raíz de la macroencuesta de Univisión… Leemos en El País:

¿Por qué el cuestionario del Papa no llega a los católicos?

El problema para el nuevo Papa es que las ideas de los fieles sobre la doctrina varían mucho de un continente a otro

 Algo extraño está ocurriendo entre los católicos del mundo que mientras aprueban y aplauden casi a la unanimidad al papa Francisco, rechazan buena parte de la doctrina de su Iglesia.

Ello crea una gran responsabilidad al nuevo papado recién instaurado. Si el Vaticano tomara como plausibles los resultados de esta encuesta, ¿cómo debería comportarse el papa Francisco con esas imposiciones actuales de la Iglesia en las que ya no creen sus fieles, sobre todo los más jóvenes?

Entre los temas como aborto, uso del condón, celibato obligatorio, matrimonio de homosexuales, sacramentos a los divorciados o sacerdocio femenino, algunos resultados no dejan de ser sorprendentes.

Las iglesias católicas «nuevas», las alejadas de Europa, son las que tienen más contradicciones

Por ejemplo, el hecho de que la Iglesia del futuro, es decir la de los jóvenes católicos de hoy, estará formada por los más críticos a esas enseñanzas de la Iglesia en materia de sexualidad y costumbres. En la medida en que los católicos suben de edad, sus posiciones parecen más conservadoras. Y esa es la Iglesia que menos contará en el futuro.

Hay más. Si para este Papa, llegado de la periferia del mundo, la Iglesia que más parece interesarle es justamente la de los suburbios del planeta, son estas iglesias llamadas “nuevas” en contraposición a la vieja iglesia europea, las que presentan mayores contradicciones.

Por ejemplo, las iglesias de África y Asia aparecen a las antípodas de las europeas y americanas presentándose rotundamente más conservadoras. Sorprende, por ejemplo, la mayoría aplastante de católicos que en África se dicen contrarios a la abolición del celibato sacerdotal o del sacerdocio de la mujer.

Ello llevaría a pensar medidas diferentes para iglesias también diferentes sin pretender legislar para la Iglesia universal. Recuerdo que durante el Concilio Vaticano II entrevisté al único cardenal negro entonces, Mons. Rugambwa. Le pregunté cuales eran los problemas más graves de la Iglesia en aquel momento y me respondió con una punta de ironía: “¿En qué tribu de mi diócesis?”. Fue toda una lección que nunca olvidé, porque me comentó después: “Ese es el problema de vosotros los europeos que queréis legislar para la Iglesia Universal cuando hasta en mi diócesis los problemas pueden ser diferentes en cada etnia».

Otro dato que deberá ser analizado es que los católicos que más van a la Iglesia, es decir, los más practicantes son también los más conservadores. ¿A quienes escuchará el Papa? ¿A esos fieles más devotos o a las ovejas más alejadas que aparecen al mismo tiempo más sintonizadas con los tiempos actuales? Los que menos frecuentan son los más abiertos y por tanto los más cercanos a los jóvenes.

Los católicos que viven en regiones secularizadas como Europa o Estados Unidos son los que más rechazan la doctrina tradicional de la Iglesia en materia de sexo. Son, al revés, los católicos de países menos secularizados, para quienes la religión supone aún un factor importante en la sociedad, los que mejor aceptan ciertos preceptos conservadores.

Choca, sin embargo, cómo la Iglesia está dividida en varios planos. Mientras la mayoría rechaza la condena del aborto, quizás el tema al que la Iglesia jamás renunciará porque choca con el principio fundamental del derecho a la vida, está a favor de otros temas a los que la Iglesia podría renunciar como el celibato obligatorio que no es ningún dogma y que el papa podría abolir de un plumazo. O incluso el rechazo de que la mujer pueda acceder al sacerdocio que se advierte en las Iglesias de América Latina, África y Ásia, mientras sería admitido en Europa.

Al contrario, la unión estable entre personas del mismo sexo es rechazado casi masivamente en la secularizada Europa y con un porcentaje menor, por ejemplo, en América Latina.

No lo sería fácil al papa Francisco, con estos resultados en la mano, tomar decisiones para todas las Iglesias, sobre todo porque se advierte también en materia de doctrina tradicional la influencia de los diferentes episcopados en las decisiones de los católicos. Dos ejemplos clásicos son México y Brasil. Mientras el primero aparece muy tradicional en temas como la aceptación de curas casados (65% en contra) y hasta el más crítico con la figura del nuevo papa, o el 61% se opone al matrimonio gay, Brasil, aparece mucho más liberal en todo. Ello depende en parte a que Brasil tuvo en el pasado un episcopado que se destacó por su apertura social y su acercamiento a los problemas reales de la gente con figuras conocidas mundialmente como Helder Camara, Evaristo Arns, Aloisio Lorsheider o Mons. Pedro Casaldaliga, que actuaron desafiando tantas veces las directrices conservadoras llegadas desde El Vaticano.

Queda claro que la Iglesia Católica no es unánime en su pensamiento, a veces aparece hasta contradictoria y con diferencias profundas dentro de un mismo continente como, por ejemplo, en América Latina. Ello dificultará, sin duda las decisiones del nuevo papa Francisco.

Aplaudido personalmente por unanimidad planetaria por los católicos que rechazan en cambio varios puntos de la doctrina de la Iglesia, ello podría significar que los católicos confían en que este Papa estará a favor de abrir nuevos caminos de diálogo, que dejará arrinconadas nuevos anatemas y que caminará por los senderos evangélicos de la comprensión y de la misericordia.

Es, en efecto, el primer papa que ha admitido públicamente: “Yo también peco”. Paradójicamente con él pueden identificarse hoy sea los aún conservadores que los que desean abrir caminos nuevos.

Ahí reside la responsabilidad de Francisco de haber recibido un sobresaliente tanto por parte de unos como de otros. Ahora su desafío será cómo, en las materias controvertidas, podrá contentar a todos a la vez.

General, Iglesia Católica , , , , , , , ,

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