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Adviento, Puerta de futuro (30.11.14): Despertad, han pasado las bestias

domingo, 30 de noviembre de 2014
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DHRYTDel blog de Xabier Pikaza:

Mc 13, 33-36. El domingo pasado terminaba el año litúrgico 2014 con una llamada de juicio y vigilancia. Empieza hoy el nuevo año 2015 con otra llamada, pero no de juicio sino de esperanza: Despertaos .

Por esperanza vivimos, pues si no fuera así nos habríamos matado hace milenios. Hemos vivido y seguimos avanzando sobre un abismo de amenazas,pero tenemos que despertar un año más y superar las tempestades, como puede evocar esa puerta sobre la playa del poniente, en As Catedrais, Ribadeo.

Ha pasado el tiempo de las tres bestias

1. El año 1848 lanzaron Marx y Engels su Manifiesto Comunista, anunciando que un gran fantasma recorre ya los caminos de Europa, y avanza imparable sobre el mundo, el fantasma comunista. Casi doscientos años han pasado y el fantasma con sus rasgos visionarios verdaderos no ha logrado no logra tomar un rostro humano, en plenitud y justicia. El “fantasma rojo” del comunismo (1ª Bestia)sigue aleteando en diversos lugares, pero no logra dar un sentido a la historia.

2. El año 1933 (27.5) proclamó Heidegger, en el discurso rectoral de Freiburg i.B., su ploclama platónico-nazi, diciendo que había que estar decididos» (con Entschlossenheit), en medio de la gran tormenta, citando y deformando una gran frase de Platón, (República, 497 d,9).«Todo lo grande está en medio de la tempestad» («Alles Grosse steht in Sturm»). La suya, no la de Platón, era la Sturm o tormenta (Sturm und Drang: Asalto e ímpetu) de las Fuerzas de Asalto del Nazismo, que intentaba recrear el universo mundo partiendo de los arios alemanes, los “animales rubios” de la historia (2ª Bestia). Han pasado cien años, y la decepción de esa “filosofía” sigue siendo más grande que nunca.

3. En tono ya muy menor, con rasgos de cinismo narcisista, el año 1992, F. Fukuyama proclamaba por fin la llegada del “último hombre”, con el fin de la historia (The End of History and the Last Man). Tras la impotencia del comunismo y la tragedia del nazismo había llegado ya el hombre definitivo, capitalista y liberal, al servicio de un mercado controlado por una élite de especuladores encabezados por la bestia blanca del Gran CVapital y sus aliados. Casi veinticinco años han pasado. La injusticia y ruindad de ese programa es más evidente que nunca.

Despertaos

Pues bien, tras esas tres bestias, dignas del Apocalipsis de Juan (donde hay también 3 o 4 avanzando por la historia), podemos detenernos una vez más y escuchar la palabra de la llegada (el Adviento) del Hombre de Dios, conforme a la esperanza profética, recreada por Jesús, de manera que podemos y debemos despertar. Es el tiempo de la gran palabra: Despertaos.

Empieza así otra vez el Adviento y vamos a celebrar de nuevo la esperanza, marcada por la Venida de Dios en quien creemos, Dios del sol y de la tarde huidiza sobre el agua de la vida. Así lo proclama este evangelio, que extiende ante nosotros una vía de esperanza. La palabra de este tiempo es “velad”, es decir, despertaos (agrhypneite: salid del sueño), mantened vuestra esperanza ante la llegado del Hombre Nuevo, no dejéis que el miedo o el sueño os domine. Buen día a todos, buen Adviento. Llega Dios, es decir, llegamos nosotros mismos.

Texto litúrgico ampliado: Mc 13, 28-36

No me quiero limitar al texto reducido de la liturgia (Mc 13, 33-36). Prefiero verlo en su entorno (Mc 13, 28-26), mirado desde todo Mc 13, el más duro y más consolador de todos los textos de esperanza cristiana, un pasaje lleno de guerras y enfrentamientos, de hambres y terrores, pero también de caminos abiertos y presencias activas.

Este capítulo recoge la palabra que Jesús dirigió a sus cuatro discípulos primeros (Pedro y Andrés, Santiago y Juan), sobre el Monte de los Olivos, abriendo sus ojos, para que vieran el misterio de los tiempos (cf. Mc 13, 3-4).

(El material de este comentario lo tomo de mi Evangelio de Marcos, Verbo Divino, Estella 2010)

a. (Está a las puertas)….

28 Fijaos en lo que sucede con la higuera. Cuando sus ramas se ponen tiernas y brotan las hojas, conocéis que se acerca el verano. 29 Pues lo mismo vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que ya está cerca, a las puertas.

b. (En esta generación, ya ha llegado)

30 Os aseguro que no pasará esta generación sin que todo esto suceda. 31 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

b’ (Ni Cristo sabe, ni lo sabe el Hijo)

32 En cuanto al día y la hora, nadie sabe nada, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre.

a’ (despertad)

¡Cuidado! Despertaos (agrhypneite: salid del sueño), porque no sabéis cuándo llegará el momento. 34 Sucederá lo mismo que con aquel que se ausentó de su casa, encomendó a cada uno de los siervos su tarea y encargó al portero que velase. 35 Así que velad, porque no sabéis cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a media noche, al canto del gallo o al amanecer. 36 No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos. 37 Lo que a vosotros os digo, lo digo a todos: ¡Velad!

Éste es el final del final

El evangelio de Marcos ha dicho lo importante sobre la crisis de los tiempos, con la llegada del Hijo del Hombre, es decir, de la humanidad verdadera (Mc 13,24-27). Pero a fin de completar ese mensaje (¡viene el Hijo del Hombre!) en forma positiva, en clave de advertencia eclesial, este pasaje recoge dos palabras distintas complementarias.

Este mensaje tiene dos elementos, lo mismo que la gran palabra de Mc 1, 14-15 (convertíos…). (a) Por un lado la certeza de que hay Dios, y Dios mismo nos despierta, desde dentro, para que podamos asumir nuestra más honda realidad de humanos/divinos. (b) Por otro lado la exigencia de que nosotros mismos salgamos del sueño en que estamos hundidos, un sueño de fantasías (Marx), de violencias (Heidegger), de impotencias aprovechadas por los “listos de turno” (Fukuyama).

Esta es nuestra definición más honda: Somos seres que podemos despertar…

— (b) Todas estas cosas han de suceder en esta generación (13, 30). Ésta es una palabra que se puede atribuir al Jesús histórico: en esta misma generación (en este tiempo que es el nuestro) se cumple ya todo. Estamos al fin de los tiempos, ante la Hora decisivo. El Evangelio de Marcos dirige esta palabra de Jesús a los lectores/oyentes de su evangelio. Ahora, cuando se proclama esta palabra, sucederán estas cosas. Leer más…

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Súplica, realidad, vigilancia. Domingo 1º de Adviento. Ciclo B.

domingo, 30 de noviembre de 2014
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OLYMPUS DIGITAL CAMERADel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

¿Cuatro semanas para prepararnos a recordar el nacimiento de Jesús? No. El Adviento es más que eso. No se trata de recordar románticamente un hecho pasado, se trata de comprender a fondo lo ocurrido y prepararnos para el encuentro definitivo con el Señor.

Suplica (Isaías 63, 16b-17. 19b; 64, 2b-7)

La primera lectura nos sitúa siglos antes de la venida de Jesús. El pueblo de Israel se ve como un trapo sucio, como árbol de ramas secas y hojas marchitas. La situación no sería muy distinta de la nuestra. Pero el pueblo, en vez de culpar a los políticos, a los banqueros, al FMI y a la Sra. Merkel, piensa que todo se debe a que Dios le oculta su rostro por culpa de sus pecados, porque nadie invoca su nombre ni se aferra a Él. Lo lógico sería que el pueblo prometiese cambiar de conducta, interesarse por Dios. Sin embargo, en vez de prometer un cambio le pide a Dios que sea él quien cambie: que recuerde que es nuestro Padre (la idea aparece al comienzo y al final de la lectura), que vuelva, rasgue el cielo y baje. ¿Cómo responderá Dios a esta petición?

Tú, Señor, eres nuestro padre, tu nombre de siempre es Nuestro redentor. Señor, ¿por qué nos extravías de tus caminos y endureces nuestro corazón para que no te tema? Vuélvete, por amor a tus siervos y a las tribus de tu heredad. iOjalá rasgases el cielo y bajases, derritiendo los montes con tu presencia! Bajaste, y los montes se derritieron con tu presencia. Jamás oído oyó ni ojo vio un Dios, fuera de ti, que hiciera tanto por el que espera en e1. Sales al encuentro del que practica la justicia y se acuerda de tus caminos. Estabas airado, y nosotros fracasamos: aparta nuestras culpas, y seremos salvos. Todos éramos impuros, nuestra justicia era un paño manchado; todos nos marchitábamos como follaje, nuestras culpas nos arrebataban como el viento. Nadie invocaba tu nombre ni se esforzaba por aferrarse a ti; pues nos ocultabas tu rostro y nos entregabas en poder de nuestra culpa. Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre, nosotros la arcilla y tú el alfarero: somos todos obra de tu mano.

Realidad (1 Corintios 1,3-9)

La respuesta de Dios supera con creces lo que pedía el pueblo en la lectura de Isaías, aunque de modo distinto. Dios Padre no rasga el cielo, no sale a nuestro encuentro personalmente. Envía a Jesús, y mediante él nos ha enriquecido en todo y nos llama a participar en la vida de su Hijo. Por consiguiente, añade Pablo, “No carecéis de ningún don”. En una época de crisis, en la que tanta gente se lamenta, a veces con razón, de las muchas cosas de que carece, estas palabras pueden resultar casi hirientes: “No carecéis de ningún don”. Buen momento el Adviento para pensar en qué cosas valoramos: si las materiales, que a menudo faltan, o las que proporciona Jesús: la certeza de que Dios es fiel, está de nuestra parte y nos mantendrá firmes hasta el encuentro final con Él.

Hermanos: La gracia y la Paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros. En mi acción de gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús. Pues por él habéis sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado, el testimonio de Cristo. De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. El os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de que acusaros en el día de Jesucristo, Señor nuestro. Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo, Señor nuestro. ¡Y él es fiel!

Vigilancia (Marcos 13, 33-37)

No deja de ser irónico que precisamente el evangelio no hable de Dios Padre ni de Jesús. Se centra por completo en nosotros, en la actitud que debemos tener: “vigilad”, “velad”, “velad”. Tres veces la misma orden en pocas líneas. Porque el Adviento no es sólo recordar la venida del Señor, es también prepararse para el encuentro final con Él.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Mirad, vigilad: pues no sabéis cuando es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejo su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: !Velad!»

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Comunicado final de la XVII Semana andaluza de Teología: “Seguir a Jesús desde las víctimas”

domingo, 30 de noviembre de 2014
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015_3De la página web de Redes Cristianas:

Procedentes de Andalucía y de otras partes del país, 350 personas hemos compartido esta XVII Semana Andaluza de Teología como espacio cristiano, vivo y comunitario, donde se estimula y celebra nuestra fe en Jesús de Nazaret y se refuerzan con entusiasmo nuestras esperanzas y compromisos por otra sociedad más justa y otra institución-Iglesia más evangélica. Ante la crueldad y sinrazón del lucro insaciable de unas minorías, seguimos creyendo en la razón y justicia de los derechos de las víctimas. En estos dias nos hemos comunicado compromisos personales o locales, pequeños pero transformadores, germen de un modelo alternativo de vivir, de creer en la Sabiduría Divina y de seguir a Jesús. Compromisos que ponen en su eje la compasión solidaria con las víctimas heridas, expoliadas y excluidas.

Sabemos que creer en Dios no es la cuestión clave, sino en qué Dios creemos. Como personas seguidoras de Jesús damos nuestra adhesión-confianza al Dios de Jesús y también al Jesús de Dios. Para ser fieles en esa fe-seguimiento precisamos “volver a Jesús” siempre, para ir por sus caminos con libertad y creatividad, atentos a las sugerencias de su Espíritu, que trasciende y desborda el marco religioso-institucional y se hace sentir en el clamor de los empobrecidos y de las víctimas sociales.

La prioridad de la vida sobre la religión es la consecuencia más radical que brota de las propuestas de Jesús sobre el Reino y también su exigencia más urgente. La mediación esencial entre los seres humanos y Dios es la vida, pues a El lo encontramos en hacer que todas las personas vivan con dignidad y sean respetadas en sus derechos; lo hallamos en el gozo y la alegría de vivir compartidos en igualdad. Siguiendo a Jesús, la orientación esencial de la espiritualidad cristiana consiste en el compromiso con la vida humana: su seguridad, su dignidad, sus derechos y su felicidad. Porque no puede captarse el alcance y la hondura de la fe cristiana si no la vivimos desde el lugar social de las víctimas de la exclusión. Esta opción de seguimiento de Jesús así puede incluso llevarnos a vivirlo al margen de los marcos religiosos instituidos, esos que tantas veces desfiguran, ocultan y dificultan el acceso a su Vida y Mensaje a muchas personas.

Cuando se margina el Evangelio y se avivan la religión, lo sagrado, los ritos, la pertenencia confesional, etc. la institución-Iglesia aparece como netamente religiosa, aliada con los poderes sociales y económicos y también poco o nada evangélica, de modo que se incapacita para mantener viva la memoria subversiva y la propuesta de Jesús y cuanto representa de liberador para las personas. Así pues, el compromiso con las víctimas es expresión ineludible del seguimiento de Jesús.

Nuestra talla ética a nivel colectivo no vendrá medida por el PIB, sino por nuestra radicalidad democrática y comprometida con los prójimos-víctimas. Si observamos solamente nuestra realidad española, continúa la caída de los ingresos familiares y crece el aumento de la desigualdad en el reparto, con hundimiento de las rentas más bajas. El número de hogares sin ingresos en nuestro país supera los 700.000 y de ellos 334.000 hogares andaluces, viven en pobreza severa. Se agudizan sin cesar los procesos que limitan el acceso a derechos y servicios básicos (alimentación, educación, sanidad, vivienda) y la tasa de paro llega a más del 27% de la población activa y entre los jóvenes supera el 50%. La situación laboral es así: menos empleo y más paro, la mayoría de empleos nuevos son de carácter temporal o precarios y con salarios bajos o muy bajos. En síntesis: pobreza creciente y derechos menguantes.

Entre las incontables víctimas del sistema socio-económico imperante tenemos presentes las vidas segadas, prohibidas, perseguidas o expulsadas de miles de personas inmigrantes que no hallan en nuestras sociedades opulentas la acogida hospitalaria y la debida justicia ante sus situaciones de emergencia.

“Hoy tenemos que decir “no a una economía de la exclusión y la desigualdad”. Esa economía mata. Grandes masas de población son excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida. Se considera al ser humano como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar. Vivimos en la cultura del “descarte”: los excluidos no son “explotados”, sino desechos, “sobrantes”. Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la desigualdad, no se resolverán los problemas del mundo. La desigualdad es la raíz de los males sociales” (Papa Francisco).

Confesamos que seguir a Jesús nos mueve a llevar consigo la esperanza y el impulso de una nueva sociedad con unos valores alternativos a los dominantes. Estamos convencidos/as de que la fe cristiana tiene una irrenunciable dimensión social y pública de la que brota un ineludible impulso hacia el compromiso ético sociopolítico. Nuestra fe cristiana nos da Vida y queremos vivirla como una fe atravesada por el clamor de la justicia, la igualdad y la liberación. “Ahí queremos estar. La llama de la esperanza subversiva sigue viva, a pesar de todo. Queremos cuidar el fuego de indignación y de paz para hacer frente a la codicia insaciable del Mercado –el peor de los terrorismos, la peor de las epidemias- para cuidar mejor de nosotros/as, para cuidar de las hermanas/os que perecen, para cuidar la tierra y la vida amenazada de todos los vivientes, para curar y salvar la Vida. Jesús nos inspira y nos impulsa” (José Arregi).

El Morche-Torrox (Málaga) 21-22-23 Noviembre 2014

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Que no esté ausente en tí

sábado, 29 de noviembre de 2014
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Del blog Pays de Zabulon:

Junayd-01

¡Que no esté «ausente», en ti,
la presencia qué está en ti,
y pueda la presencia en ti
no estar ausente, en ti, de ti!

¡ Que puedas no ser un obstáculo en tu estado espiritual
por el cambio que operas en ti,
y pueda tu estado espiritual no ser un obstáculo en ti mismo
por el cambio que tu obras en ti!

¡Que puedas no separarte de la realidad
de las revelaciones qué te son hechas,
y que tus revelaciones no puedan separarse de ti
por la ausencia que provocan!

¡Que puedas no dejar de ser, en la preeternidad,
el testigo de la preeternidad en tu preexistencia,
y pueda la preeternidad no dejar de confirmar
lo que ha cesado en ti!

Que puedas entonces estar allí dónde estabas,
como tú no estabas
antes de ser devuelto al mundo por tu singularidad
y confirmado en tu unicidad,
sin ninguna prueba para hacerte tomar conciencia de ti mismo.

¡Que tú mismo puedas no estar ausente
del Misterio divino por tu ausencia de tí mismo!

*

JUNYAD
(Carta a Yahyâ Ibn Mu’âdh Râzi)

***

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Una Iglesia mixta: Ovejas y Cabras (Sigue Mt 25, 31-46)

viernes, 28 de noviembre de 2014
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imagesDel blog de Xabier Pikaza:

Dije ayer que el gran pasaje del juicio (Mt 25, 31-45) se refiere más al presente de la historia que al “tiempo final» del más allá . Jesús (el evangelista Mateo) sitúa nuestra vida ante el telón de fondo de esta parábola que no se limita a decir lo que será, sino más bien lo que somos y debemos ser.

‒ Ésta es una parábola “individual”, y Jesús la cuenta para que cada uno “avive el seso y despierte, contemplando…”, como diría J. Manrique. De esa forma nos sitúa así ante la verdad de nuestra existencia, uno a uno, ante aquello lo que somos (hermanos de Jesús) y que debemos ser (hermanos y servidores unos de los otros).

‒ Pero ésta es también una parábola social, que trata de pueblos y naciones, es decir, de la humanidad en su conjunto, a lo largo de los siglos. Aquí viene a definirse el sentido y meta de la historia, en forma de reto (tarea) y promesa, una gran promesa (¡venid benditos de mi Padre!), una gran amenaza (¡apartaos de mí, maldecidos…!.

‒ Ésta es finalmente una parábola de Iglesia, como todo el evangelio de Mateo. Aquí aparece el sentido y verdad de la Iglesia de Jesús, que al final (en el fondo) deja de ser protagonista (un grupo especial, sobre los otros) para convertirse en un grupo más entre los otros, entre todos los pueblos y naciones, en el conjunto de la humanidad.

Sobre ese tema de iglesia quiero detenerme ahora, conforme al evangelio de Mateo, destacando sus dos rasgos esenciales: (a) La llamada a la perfección más honda (en la línea del Sermón de la Montaña: “Sed perfectos, como Dios…): ¡Todos los cristianos tendrían que ser santos, santas ovejas”. (b) La debilidad y pecado de la iglesia (compuesta de peces buenos y malos, de trigo y cizaña).

En la misma raíz de la iglesia encontramos por tanto un rasgo de separación… Sería conveniente dividir ya a los hombres y mujeres para siempre, poniendo a un lado los buenos, a otro los malos, para que todos sepan donde están (como han querido inquisiciones, purismos a lo Robespierre y guerras religiosas…). Pero, al mismo tiempo, Jesús nos recuerda que estamos rodeados de lo malo, que nosotros mismos (todos) tenemos un rasgo de maldad. Desde aquí se entienden los dos rasgos del evangelio de Mateo:

‒ Fuerte es en Mateo (en el Jesús de Mateo) la exigencia de separar, de distinguir, como indica de un modo especial esta parábola del juicio (M 25, 31-46): Separará a unos de otros como el pastor separa a las ovejas de las cabras… De algún modo, la Iglesia debería separarse, centrarse sólo en los buenos (las ovejas, echando de ella a las cabras).

‒ Pues bien, Mateo sabe que esa separación no puede trazarse (imponerse) en este mundo, como han intentado siempre los “puristas puros”, los que han querido arrancar desde ahora la cizaña, la parte mala. Jesús les responde que no pueden hacerlo, que estamos en un mundo mezclado, que sólo Dios podrá separar al fin, como él sabe, al trigo de la cizaña (Mt 13), a las ovejas de las cabras (Mt 25).

Nos hallamos, pues, irremisiblemente, en un mundo dividido, ante una iglesia de ovejas y cabras mezcladas. Ciertamente, debemos tender a la perfección (hacernos ovejas buenas…), pero todos tenemos también un tufillo de cabra, y nadie (en este mundo, hasta el final) es pura cabra mala. Algunos tienden más a oveja, otros a cabra, pues la división pasa por dentro de nosotros mismos, de forma que somos de algún mudo ovi-caprinos, o capro-ovejas (si valen estos neologismos).

La división ovejas-cabras… es parabólica por tanto. Es para entendernos, pues el mundo y la iglesia es un campo mezclado, con cientos cientos de matices intermedios (como entre el blanco y el negro…).
Pero hay algo que vincula y separa a todos: la necesidad de los necesitados, el gesto concreto de ayuda entre unos y otros. Las mismas ovejas-cabras han de ayudarse entre sí, para superar la oposición que tiende a dominar sobre todos.

Quiero seguir hablando de este tema en próximas entregas, refiriéndome incluso a los curas pederastas (¿hay que arrancarlos de la Iglesia y expulsarlos a las tinieblas exteriores?, a quienes algunos quieren simplemente “condenar” (cortar la parte podrida de la manzana…). Pero de eso trataré otro día. Hoy quiero fijarme sólo en la comparación hermosa de las ovejas y las cabras, siguiendo el hilo de mi libro sobre Mt 25 y los pasajes correspondientes del Diccionario de la Biblia.

((A modo de aviso, he tomado las imágenes del pueblo de Rodén, Fuentes de Ebro (Zaragoza) donde en la guerra del 1936-1939 lucharon rojos y azules, creyéndose unos buenos contra otros. No se entendieron ovejas y cabras, lucharon entre sí, hasta destruirse (casi todos( y destruir el pueblo, que así ha quedado. Por allí anduvo de un lado mi tío Andoni (uno de los sobrevivientes), y le llevé por allí, años más tarde, para ver las ruinas, muchos años más tarde. ¡Fueron como unos fuegos artificiales de muerte, me decía! No entendíamos el evangelio, ni la justicia social… Suba a la colina quien quiera entender mejor esta parábola).

.

De ovejas y cabras trata lo que sigue, en línea histórico-cultural. Recojo aquí unas páginas de mi tesis de Biblia… tal como las he reelaborado para el Diccionario de la Biblia (Verbo Divino, Estella 2001)

Como el pastor… (separará a unos de otros como el pastor…)

La figura del pastor y su rebaño pertenece al mundo cotidiano del antiguo oriente mediterráneo. Nada impide que Mt 25, 32 la haya tomado del ambiente. Sin embargo, dado el simbolismo del conjunto, es difícil que esté libre de otras alusiones.
Pastor es en oriente (Sumeria, Babilonia, Asiria…) el rey: como tal reúne a los dispersos, protege a los enfermos, ayuda a los débiles. Pastor es en el cielo Dios, aquel que cuida del rebaño grande de los hombres. El Antiguo Testamento sabe que Dios es pastor de Israel (Gen 48, 15; Sal 23, 1; 80, 2): dirige a su pueblo, lo lleva a las fuentes y pastos, lo reúne y lo protege (Sal 23, 3: Jer 23, 3; Ez 34, 11-12, etc.). También los jefes de Israel reciben rasgos de pastor (cf. 2 Sam 7, 7; Jer 13, 20; Sal 78, 72), aunque parece que nunca se les atribuye di¬rectamente ese título, que será propio del mesías: «les daré un pastor único que los pastoree: mi siervo David; él les apacentará, él será su pastor. Yo, el Señor, seré su Dios y mi siervo David será príncipe en medio de ellos» (Ez 34, 23-24; cf. 37, 22.24; Jer 3, 15; 23, 4).

La certeza de que Dios cuida a las ovejas y la promesa del nuevo pastor mesiánico de Ez 34, 11-14; 23, 23 s forman el punto de par¬tida de una visión teológico-simbólica que llega hasta Mt 25, 32. En el fondo está igualmente la imagen de 1 Hen 89-90: el camino de Israel, desde el diluvio hasta el mesías, aparece como historia de un rebaño; los miembros del pueblo son ta próbata (ovejas); Dios las guía, superando los peligros, los rechazos y rupturas hasta el tiempo en que llegue el salvador- mesías. A1 referirse a Jesús-Hijo de Hombre en la fi¬gura del pastor que separa a su rebaño, Mt 25, 32 se encuentra en la línea de ese viejo simbolismo. Las funciones pastorales de Dios y del mesías se han centrado aquí y culminan en el juicio. No es ex¬traño que suceda así, porque la imagen del pastor emerge con fre¬cuencia a través del evangelio, siendo signo del cuidado que Dios tiene por los hombres, signo del sentido de la acción del Cristo .

Ovejas y cabras.

Mt 25, 31-46 compara el juicio final con la acción de un pastor que, al terminar el día, separa ovejas y cabras (probata y eriphia). Su gesto es normal: llegada la noche, los pastores de rebaños mixtos suelen separa su ganado para ofrecer mejor refugio a las cabras, más sensibles al frío, y para que las ovejas puedan descansar más tranquilas .

Suelen aducirse varias pruebas para indicar que las ovejas repre¬sentan el costado bueno (salvados) mientras que las cabras reflejan lo perverso (condenados). Leer más…

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Locos

miércoles, 26 de noviembre de 2014
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Del blog de la Communion Béthanie:

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O Dios, envíanos locos,
que se comprometan a fondo,
que amen de otro modo que con palabras,
que se dan de verdad y hasta el final.
Nos hacen falta locos,
poco razonables,
apasionados,
capaces de saltar a la inseguridad:
el desconocido siempre más abierto a la pobreza.
Nos hacen falta locos del presente,
enamorados de la vida sencilla, amantes de la paz,
compromiso puro, decididos a no traicionar jamás
despreciando su propia vida,
capaces de aceptar cualquier tarea,
de partir no pimporta dónde,
a la vez libres y obedientes,
espontáneos y tenaces,
suaves y fuertes.
¡Oh Dieu, envíanos locos!

*

Padre Louis-Joseph Lebret

Frank White, Dayton Moore, David DeJesus, Kevin Uhlich and Royals staff serve Thanksgiving lunch at City Union Mission

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Duelo entre Dios y la ciencia en un monasterio. En el 155 aniversario de ‘El origen de las especies’

miércoles, 26 de noviembre de 2014
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14166927202786El prior Lluc Torcal y el físico Carles Urdina, en el Monasterio de Poblet. RAMÓN ORGA

POLÉMICA HISTÓRICA En el 155 aniversario de ‘El origen de las especies

ESTHER PANIAGUAPoblet (Tarragona)

Cuando Charles Darwin publicó El origen de las especies el 24 de noviembre de 1859, las reacciones a favor y en contra de su pionera teoría evolucionista no se hicieron esperar. Tan sólo unos meses después, el fiel darwinista Thomas Huxley y el entonces obispo de Oxford Samuel Wilbesforce se batieron en duelo en un debate multitudinario entre ciencia y fe del que la prensa dio como ganadores a los darwinistas frente a los creacionistas.

A falta de una verdad absoluta, la discusión sigue viva a día de hoy. Hace poco más de dos años el evolucionista ateo Richard Dawkins y el obispo de Canterbury Rowan Williams revivieron ese debate entre Huxley y Wilbesforce con la misma vehemencia que los protagonistas originales. La expectación fue tal que tuvieron que habilitar dos espacios adicionales en teatros para dar cabida a todos los asistentes, y la retransmisión online congregó a decenas de miles de personas. Ayer, la historia se repetía de nuevo, coincidiendo con el 155 aniversario de la publicación de la biblia evolutiva de Darwin, que se celebra mañana.

Esta vez el lugar escogido fue el monasterio catalán de Poblet. El propio prior del monasterio, que además es físico y hombre de ciencia, instó este duelo a raíz de una provocación vía e-mail de un físico alarmado por las recientes declaraciones del Papa Francisco, en las que aseguró que el Big Bang no contradice a Dios, sino que lo exige. El prior, Lluc Torcal, respondió en seguida a este mensaje para justificar la postura del Papa y retó al físico -Carles Udina- a defender su postura en cara a cara en suelo sagrado, en el mismísimo monasterio de Poblet.

¿Creación o inicio?

Ante el sí de Udina, menos de un mes después llegaba el día de la batalla dialéctica entre el prior científico y el físico ateo. En este caso contaron con un número reducido de espectadores -aproximadamente 50-, en un encuentro privado reservado solo a miembros de la comunidad IP, presidida por el pionero de internet Andreu Veà y compuesta por expertos de ámbitos muy diversos.

El primer dardo del cara a cara lo lanzaba Torcal, sacando a la palestra desde el primer momento el debate entre Dios y la ciencia: «Estas cosas pasan cuando se meten con el Papa: a uno le tocan la fibra y contesta», comenzaba Torcal con visible excitación. Acto seguido, el prior entraba en materia. En opinión de Torcal, conciliar razón y fe no es una cuestión material sino «de sentido, del porqué de todo esto». Desde su punto de vista «crear significa dar la existencia, y no es lo mismo que dar inicio a las cosas».

Esta existencia -según Torcal- o nos viene dada [punto de vista científico] o es una emanación de algo que está en el origen de todo [punto de vista religioso]. «La segunda concepción implica una unidad de todas las cosas en la que no hay diferencia entre lo que yo soy y el mundo que descubrimos o se nos va dando a conocer, ya que desde el origen estaba todo allí», explicaba Torcal.

El problema es cómo llamar a ese «todo». Para la religión, es un Dios con conciencia y entidad propia que se presenta fundido en el maremágnum del universo; para la ciencia es simplemente la realidad. Udina va más allá y lo define como «un nivel de información desconocido para la física, un mecanismo que calcula todas las informaciones». Según su teoría, «el éter que siempre han buscado los físicos no es material sino información independiente de la materia».

Udina aseguró que la acción de ese nivel de información inicial -desconocido y anterior a la materialización del universo- es lo que propicia «el mal llamado Big Bang» y esa creación que los religiosos atribuyen a Dios.

Higgs, Hawking y Dawkins

En este punto del duelo, la conocida física y divulgadora científica Sonia Fernández-Vidal, presente entre el público, afirmó que está de acuerdo con la explicación del origen del universo que proporciona el modelo de la física actual y que deposita su confianza en el incansablemente buscado bosón de Higgs. La confirmación en 2012 de la existencia de este bosón con un margen de error del 1% fue «extremadamente excitante», en opinión de la física, debido a que validaba la teoría dada ya por válida por la comunidad científica pero aún sin demostrar.

Tal y como explica Fernández-Vidal, la importancia del descubrimiento de la llamada «partícula de Dios» radica en que confirma la teoría de Higgs que explica por qué unas partículas fundamentales tienen masa y otras no, en función de si interaccionan o no con el denominado «campo de Higgs», un campo cuántico invisible presente en todo el universo.

Al prior del monasterio de Poblet no le hace ninguna gracia la denominación de «partícula de Dios», ya que esta partícula «nada tiene que ver» con el Creador. Coincide en esto con Udina, aunque por motivos diferentes. Este último califica el descubrimiento del bosón de Higgs como «un fraude científico orquestado por el CERN [la Organización Europea para la Investigación Nuclear] para conseguir financiación».

En realidad, Udina y Torcal están de acuerdo en más cosas de las que parece. Incluso Fernández-Vidal opina que ciencia y religión no son incompatibles. Además, los tres coinciden en su desacuerdo con Stephen Hawking y Richard Dawkins, que no creen en una posible concordancia entre razón y fe. «Estos científicos reduccionistas defienden que la única verdad que hay es la experimentable», explica Torcal. El prior concluía el encuentro con su justificación de por qué esto es «insostenible» y «contradictorio»: «La ciencia no puede tener las raíces en sí misma porque no cumpliría las premisas para ser una verdad científica».

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Los benditos de mi Padre

domingo, 23 de noviembre de 2014
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Del blog Pays de Zabulon:

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Jesús hablaba a sus discípulos de su regreso:

(…) Entonces dirá el rey a los de su derecha:

“Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.

Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.”

Entonces los justos le contestarán:

“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”

Y el rey les dirá:

“Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.” (…)

*

(Mt 25, 34-36)

***

 

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , ,

«Un juicio extraño». 23 de noviembre de 2014. Solemnidad de Cristo Rey. Mateo 25, 31 – 46

domingo, 23 de noviembre de 2014
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57-OrdinarioA34Las fuentes no admiten dudas. Jesús vive volcado hacia aquellos que ve necesitados de ayuda. Es incapaz de pasar de largo. Ningún sufrimiento le es ajeno. Se identifica con los más pequeños y desvalidos y hace por ellos todo lo que puede. Para él la compasión es lo primero. El único modo de parecernos a Dios: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo».

¿Cómo nos va a extrañar que, al hablar del Juicio final, Jesús presente la compasión como el criterio último y decisivo que juzgará nuestras vidas y nuestra identificación con él? ¿Cómo nos va a extrañar que se presente identificado con todos los pobres y desgraciados de la historia?

Según el relato de Mateo, comparecen ante el Hijo del Hombre, es decir, ante Jesús, el compasivo, «todas las naciones». No se hacen diferencias entre «pueblo elegido» y «pueblo pagano». Nada se dice de las diferentes religiones y cultos. Se habla de algo muy humano y que todos entienden: ¿Qué hemos hecho con todos los que han vivido sufriendo?

El evangelista no se detiene propiamente a describir los detalles de un juicio. Lo que destaca es un doble diálogo que arroja una luz inmensa sobre nuestro presente, y nos abre los ojos para ver que, en definitiva, hay dos maneras de reaccionar ante los que sufren: nos compadecemos y les ayudamos, o nos desentendemos y los abandonamos.

El que habla es un Juez que está identificado con todos los pobres y necesitados: «Cada vez que ayudasteis a uno de estos mis pequeños hermanos, lo hicisteis conmigo». Quienes se han acercado a ayudar a un necesitado, se han acercado a él. Por eso han de estar junto a él en el reino: «Venid, benditos de mi Padre».

Luego se dirige a quienes han vivido sin compasión: «Cada vez que no ayudasteis a uno de estos pequeños, lo dejasteis de hacer conmigo». Quienes se han apartado de los que sufren, se han apartado de Jesús. Es lógico que ahora les diga: «Apartaos de mí». Seguid vuestro camino…

Nuestra vida se está jugando ahora mismo. No hay que esperar ningún juicio. Ahora nos estamos acercando o alejando de los que sufren. Ahora nos estamos acercando o alejando de Cristo. Ahora estamos decidiendo nuestra vida.

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Difunde en el mundo la compasión. Pásalo

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«Se sentará en el trono de su gloria». Semana del 23 al 29 de Noviembre de 2014. Ciclo A. Jesucristo Rey del universo

domingo, 23 de noviembre de 2014
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01_ultimate_exterface(Imagen Exterface)

Leído en Koinonia:

Ezequiel 34,11-12.15-17: A vosotras, mis ovejas, voy a juzgar entre oveja y oveja.
Salmo responsorial: 22: El Señor es mi pastor, nada me falta.
1Corintios 15,20-26.28:Devolverá a Dios Padre su reino, y así Dios lo será todo para todos.
Mateo 25,31-46:Se sentará en el trono de su gloria y separará a unos de otros.

Problemática pastoral concreta de la festividad de Cristo Rey

Vamos a comenzar removiendo obstáculos, porque hay problemas respecto a los posibles significados de esta fiesta. Veamos algunos:

a) El origen de esta fiesta y su contexto original. Esta fiesta fue establecida en un contexto anterior al Vaticano II, en 1925, por Pío XI, y con un espíritu muy cercano al de cristiandad, cuando el Vaticano expresaba claramente su deseo de que el cristianismo fuera la religión oficial, la religión de los Estados cristianos. Al confesar a Cristo como Rey universal se quería con ello vehicular el deseo de que también la Iglesia fuese testigo y participante ya aquí en la tierra de esa realeza: una realeza de Cristo reconocida, redundaba inevitablemente en una Iglesia respetada, favorecida por el Estado, con alto estatus en la sociedad, fuerte y organizada, que aunque no podía ya revestirse de poder político temporal, al menos podía participar de él por una relación estrecha y armoniosa con los poderes sociales. Durante mucho tiempo, el título de «Cristo Rey», el «reinado social del Corazón de Jesús»… incluyeron esos aspectos de autoencumbramiento de la Iglesia, olvidando que la práctica de Jesús de Nazaret fue muy distinta, incluso totalmente contraria.

b) El concepto de Reino-monárquico. El Reino no es hoy día la forma más frecuente de organización sociopolítica. La mayor parte de los países son repúblicas, de diferentes rostros, y los reinos que persisten, ya no lo son en su forma clásica, sino en adaptaciones a la cultura política actual (por ejemplo las monarquías «parlamentarias») que, al superarla, niegan en el fondo la esencia misma de lo que era un «reino».

Aun siendo conscientes de la limitación inevitable que todo lenguaje teológico tiene por su misma naturaleza analógica, figurada, simbólica, apofática… cada vez más se viene insistiendo en que la palabra «reino» no sería la más adecuada para expresar la utopía bíblico-mesiánica del Reino de Dios, porque en esta altura de la historia la palabra «Reino» ya no expresa una forma de organización sociopolítica deseable para los humanos. Cada vez se evidencia más la dificultad de hablar de Dios (y de Cristo) como «rey», y de su proyecto escatológico como un «reino». ¿Estamos seguros de que un reino, una monarquía, podría ser una analogía del “Reino de Dios” realizado? La realización del reino de Dios, ¿no exigiría la superación de muchos aspectos de lo que es una monarquía, un “reino”? Acaso una comunidad, ¿puede ser comparada con un «reino», con una «monarquía»? ¿Y una familia?

Pablo Suess viene proponiendo la expresión «democracia participativa del RD» para corregir la evocación que el término clásico conlleva. Ya sabemos que no se puede simplemente sustituir una expresión por otra, pero es bueno aludir con frecuencia a esa insuficiencia de la expresión clásica, para hacer caer en la cuenta a los oyentes, y para liberar al contenido (el Reino mismo, el significado), de las limitaciones del significante (una palabra no completamente adecuada).

Para hablar del Reino puede ser mejor hablar del Proyecto, de la Utopía de Dios… que hacemos nuestra: queremos «construir la Democracia de Dios, cósmica, pluralista, inclusiva, y por eso, amorosa, encarnación viva del Dios de los mil rostros, colores, géneros, culturas, etnias, sentidos…».

c) Connotación de género en la palabra «Reino».

Es útil saber que en el ámbito de la teología feminista angloparlante se rechaza también la expresión (God’s Kingdom), a causa de su machismo larvado (kingdom alude directamente a king, no a queen…). En castellano no tenemos ese problema en esta expresión, pero el saber que existe en otras lenguas invita a prevenirlo en su uso consciente.

Los grandes temas de la fiesta de hoy y de la semana

Hay varios grandes temas que podrían servir para orientar la reflexión de la homilía o la reflexión del círculo bíblico o la comunidad cristiana en torno a los textos de este domingo. Habrá que elegir entre ellos. Aquí sólo los apuntamos:

a) El Reino de Dios, como contenido del mensaje de Jesús. Jesús nunca se proclamó Rey: nada más lejos de Él. Lo que Jesús hizo fue ponerse al servicio total del Reino, de forma que éste fue el centro mismo de su predicación y de su vida, la Causa por la que dio la vida. Importa pues hacer honor a la identidad verdadera de Jesús: Él no fue rey, ni lo quiso ser nunca, por mucho que algunos cristianos crean que llamándolo así lo honran… La intención puede ser buena, pero el título que de hecho se le atribuye no podría ser de su agrado.

Jesús habló del Reino, fue su servidor y su mensajero, pero sus seguidores se olvidaron del Reino. y lo constituyeron a él como el Reino mismo, como el Rey… El mensaje fue sustituido por el mensajero. Jesús nos indicaba el Reino, como la Causa por la que estaba apasionado y por la que dio su vida, y un buen grupo de seguidores se olvidaron de esa causa, y se enamoraron de Jesús. Es preciso volver a Jesús, y su Causa…

Para hablar concretamente del Reino es bueno reparar en el texto del prefacio de esta fiesta, que da una «descripción» muy plástica de su contenido. Esa idea fue recogida en el conocido estribillo del Salmo 71 del compositor Manzano, que dice: «Tu Reino es Vida, tu Reino es Verdad, tu Reino es Justicia… es Paz… es Gracia… es amor, ¡venga a nosotros tu Reino, Señor». Bien glosada, y debidamente justificada esa perspectiva teológica, puede ser un buen guión para la homilía. Y no debería faltar ese canto en la celebración de hoy.

b) La relación entre cristocentrismo y reinocentrismo. Una cierta interpretación de esta fiesta –muy común por lo demás en el cristianismo en general– propicia un cristocentrismo exagerado, absoluto, que no hace justicia a la verdad de la revelación, al mensaje real de Jesús, a lo que Jesús realmente dijo, no a lo que después dijeron que había dicho. Importa pues pastoralmente discernir una «correcta jerarquía de valores», que la teología de la liberación fue la primera que dio en llamar «reinocentrismo», con tal fuerza de persuasión, que no hay teología ni espiritualidad honesta que se puedan resistir.

c) El mesianismo de Jesús. La aclamación o la espera de Jesús como Rey se dio en el contexto del mesianismo: se esperaba un liberador. Hoy la postración es tal que ni siquiera se espera nada, pudiendo hacer de la aclamación de Jesús como Rey algo bien alejado de lo que el mesías supuso realmente para los que lo esperaron.

d) La dimensión escatológica: el final de los tiempos, nuestro ineludible caminar en la historia, el «juicio final»… El final del año litúrgico nos hace tematizar en nuestra reflexión el final mismo de la historia, y el final también de nuestras vidas personales. Pero ya en un contexto mental diferente, en el que sabemos que nuestra aventura humana no es la razón del cosmos, que el mundo no acabará el día que Dios decida acabar el ciclo de la humanidad y pasar a la vida eterna, y que no se trata de que estemos aquí para una prueba que se verificará en el día del juicio final, tras lo cual iríamos al cielo o al infierno…

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Mt 25, 31-46: Programa de Iglesia, tarea de Humanidad (Dom 23.11.14)

domingo, 23 de noviembre de 2014
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memlingDel blog de Xabier Pikaza:

Ofrecí ayer un pequeño comentario del evangelio del Domingo de Cristo Rey (Mt 25, 31-46). Pero más que de Cristo Rey Celeste este evangelio (y esta fiesta final del año litúrgico) trata del Cristo Servidor, del Cristo Hermano, Cristo Obispo, la Gran Inversión de la historia de los hombres, Cristo hecho Iglesia o comunión humana.

Por eso añado nueve notas de la Iglesia que está al fondo de esta parábola y de todo el evangelio de Mateo. Esta parábola es judía y es cristiana, es universal, cuenta el sentido y tarea de los hombres en el mundo, desde una perspectiva de cumplimiento.

Mt 25 es un texto de juicio, como bien saben expertos y eruditos, el texto quizá más influyente de la historia espiritual (de los ideales y terrores) de la iglesia. Un texto “esculpido” en el pórtico de las iglesias románicas, el texto de fondo del Juicio Final de Miguel Ángel (Capilla Sixtina…), el texto de las obras de misericordia, del cielo y del infierno.

Sin embargo, bien leído, éste es un texto de iglesia, el texto clave de la iglesia de Mateo, como iré indicando quizá en los próximos días. Aquí ofrezco algunos de los elementos de su eclesiología, para desarrollar después, en resumen, sus implicaciones exegéticas, partiendo de un Congreso de la Fundación March del año 1977

Sigan leyendo quienes quieran saber de Iglesia, ser Iglesia, con Mt 25, en un campo mezclado de ovejas y cabras, menores y mayores, con machos cabríos de fondo. Buen día a todos.

1. LA IGLESIA SEGÚN MT 25, 31-46. NUEVE NOTAS

1. Mt 25 nos sitúa ante la Iglesia del Cristo encarnado en la necesidad y el hambre de todos los hombres y mujeres del mundo. Es el texto de una Iglesia que sale de sus límites y abarca al conjunto de todas la humanidad, todos los pueblos, “juzgados” (medidos) desde la perspectiva de la acogida y del servicio mutuo; la Iglesia ha de entenderse según eso desde el trasfondo de un mundo que vaga entre el hambre y la cárcel, por injusticia de algunos.

2. Mt 25, 31-46 es el texto de una iglesia servidora, que no puede ponerse simplemente al servicio de una transformación espiritualista del mundo, sino de la vida compartido. No se trata simplemente de no tener, sino de tener para dar y enriquecer a otros: Tener pan (haberlo trabajado…) para darlo y compartir. Compartir el agua, la patria (acoger a los exilados), la dignidad (ofrecer vestido a los desnudos), abrir espacios de salud y de libertad. Eso es la Iglesia. Eso es la Iglesia: germen de comunión integral humana, abierta en especial a los necesiados.

3. No son obras de misericordia lo que pide Jesús en Mt 25, sino obras de servicio (en texto dice “diakonía”), es decir “de humanidad”. Más tarde se ha dicho que son obras de misericordia corporal (a las que se añade enterrar a los muertos, para que sean siete)… diciendo que después vienen las obras de misericordia espirituales, que ser´´ian más importantes. Pero el evangelio no distingue entre obras de misericordia corporales y espirituales, pues la seis del texto son, al mismo tiempo, espirituales y corporales (dar de comer, dar de beber, acoger al exilado, visitar al enfermo y encarcelado). Lo que define a la iglesia no es una misericordia espiritualista sino un servicio humano, es decir, una diakonía (=sólo si hay diakonía puede haber eucaristía).

5. Esas obras de misericordia-servicio son obras de justicia… Según Mt 25, los que las cumplen se llaman simplemente “dikaioi” (los justos). Ésta es la justicia de la Iglesia (no la de un Estado político sin más): Compartir comida y bebida, vestido y patria… ofrecer ayuda a los enfermos y encarcelados. No se trata de añadir a la iglesia un toque social, sino de identificar la Iglesia con un servicio social de justicia fundado en la comida y en la acogida, como signo y presencia de Cristo.

6. La Iglesia de Mt 25 es una iglesia «pastoral», fundada en el Cristo Pastor, que se hace presente en todas las «ovejas» (en todos los necesitados»… Éste es el principio de toda pastoral cristiana, iglesia de servicio y justicia, a favor de los excluidos sociales, no por victimismo, sino por afirmación activa (dar de comer, visitar, hacer justicia).

7. Ésta es una iglesia de choque, en medio de la gran disputa del mundo. No es una iglesia que se aísla en su desierto, sino que penetra en las calles y plazas, basureros y suburbios del mando, ofreciendo un testimonio fuerte y provocador de solidaridad. Ésta es una iglesia que levanta ampollas con su crítica fuerte, en contra de todos los que oprimen… pero no por guerra (las guerras militares suelen crear nuevas opresiones), sino en milicia de humanidad, al servicio de los excluidos, sin buscarse nunca a sí misma. En este contexto se puede y debe decir la gran palabra «apartaos al fuego…». Todos los que oprimen a los demás (los que no dan de comer, no visitan y liberan) se destruyen a sí mismos.

8. Los obispos de esta iglesia de Mt 25, 31-46 son los que “visitan” compartiendo humanidad, los que presiden en amor a las iglesia (como dice en otro contexto el mismo Ignacio de Antioquía, que tenía algunos rasgos cercanos a Mateo). En esta iglesia de Mt 25 no había, al parecer, obispos como los actuales… pero los que visitan y ayudan a enfermos y encarcelados se llaman obispos, pues ejercen una función de “episkopein”, de actuar como obispos, visitando, asistiendo, acogiendo (es decir, animando una comunidad que da de comer y de beber, que acoge y viste, que cura y libera).

9. Esta Iglesia de Mt 25, 31-46 es una Iglesia arriesgada, que se introduce en la masa del mundo, de manera humanamente poderosa, pero sin hacerse notar por el poder… Forman parte de esta iglesia todos los que aman y sirven, y crean justicia, y realizan labores episcopales acogiendo, visitando y animando a los hombres en la dura y fuerte travesía de la vida.

2. INTERMEDIO. UNA PARÁBOLA EN MI VIDA

Juicio-Final-MartindeVos-Amberes1570Con ese evangelio a cuestas corrí los caminos de la vida académica y humana a lo largo de diez años, desde el 1974 (en que empecé a trabajar una tesis doctoral en Biblia sobre el tema, bajo la dirección del hoy cardenal Albert Vanhoye) hasta que, acabada y aprobada ya formalmente la tesis (julio del 1984), fui “privado” (por primera vez) de la docencia en la Universidad Pontificia de Salamanca, por mantener (decían) doctrinas al parecer poco ortodoxas (es decir, las de Mt 25, 31-46).

Cuando me preguntaban por entonces “qué haces”, solía responder “me dedico a los cabritos” (los de Mt 25, como sabrá quien ha leído el texto). A ellos me dediqué, y quizá acabé poniéndome quizá muy cerca de ellos, y me echaron. Y tuve que dejar docencia y tesis, a lo largo de 4 años de exilio, a pan y agua.

No quise por esa razón defender la tesis, para no convertir el acto académico en posible ocasión de juicio de doctrinas (ovejas y cabritos), y por eso publique la obra, sin obtener la nota de Doctor en Biblia (era ya doctor en Filosofía y en Teología), con el título Hermanos de Jesús y servidores de los más pequeños (Sígueme, Salamanca 1984). La obra se agotó a los pocos años, y está descatalogada… Con la distancia que ofrece el tiempo, hoy hubiera defendido la tesis ya escrita, acabada y aprobada básicamente en el Instituto Bíblico de Roma.
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Por eso, si Dios me concede años de vida, quiero seguir trabajando sobre el tema, recogiendo las aportaciones de aquel libro… y de los 12 o trece trabajos de investigación que publiqué sobre el tema en varias revistas (Estudios, Salmanticensis, Naturaleza y Gracia…). Así lo empiezo haciendo en mi blog, con una breve reflexión sobre la iglesia, para añadir después un breve anejo que había presentado en la Semana Internacional de Teología que patrocinó la Fundación March, en Madrid, el año 1977, con la participación de grandes teólogos como Pannenberg y el hoy Cardenal Kasper, Käsemann y L. Boff, Ch.Duquoc, y J. Gómez Caffarera.

((Texto publicado en A. Vargas-Machuca (ed), Jesucristo en la Historia y en la fe, F. March y Ed. Sígueme, Madrid/Salamanca 1979, pags. 220-228. Texto on line del libro en: ///C:/Users/Equipo/Documents/Libros%20pendientes/Mateo%20coment/HH%20Madrid%201977,%20March.pdf No se arrepentirán quienes lo descarguen. Son fundamentales las ponencias Boff y Kasper, de Käsemman y otros)

(En este contexto he querido añadir a modo de ejercicio escolar las palabras fundamentales que presenté en aquel l Congreso de Teología de Madrid, año 1977. Han pasado los tiempos, la savia del evangelio de Mt 25, 31-45 permanece).

MATEO 25, 31-46: CRISTOLOGÍA Y LIBERACIÓN
XABIER PIKAZA

A. Vargas-Machuca (ed.), Jesucristo en la historia y en la fe,
Fundación Juan March-Sígueme, Madrid/Salamanca 1978, Madrid (págs. 220-228).

Mt 25, 31-46 es uno de los textos más complejos e importantes del nuevo testamento. Literariamente ofrece elementos de parábola, alegoría, juicio moral y visión apocalíptica. En una perspectiva cristológica presenta los títulos de Hijo del hombre, Señor, Rey, Pastor y la referencia a Hijo de Dios. Su mensaje teológico es central para Mateo: muestra el juicio de Dios (bendición o maldición) y alude al sentido (éxito o fracaso) de la vida de los hombres . Leer más…

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Dom 23. XI. 14. Cristo Rey: «Tuve hambre y… El juicio del hambriento».

domingo, 23 de noviembre de 2014
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TUVE HAMBRE 4Del blog de Xabier Pikaza:

Domingo final del Año Litúrgico. Cristo Rey: Mateo 25, 31-46 . Este evangelio de Mateo retoma y culmina el motivo de los domingos anteriores: es el pasaje de Cristo Rey, domingo del Juicio Final, según Mateo 25, 31-46, que aquí presento como juicio del hambriento: tuve hambre y no me disteis de comer…

Ante esa palabra tuve/tengo hambre, no tenía dignidad (ropa), estuve enfermo… hay muchas respuestas

— ¿Tienes hambre? Pues trabaja,produce, no te hagas el vago…

— ¿No tienes dignidad, estás desnudo…? Pues esfuérzate por cambiar tu destino…
— Según Gen 2, antes de «dar de comer» (esperar que otros te den la comida) está el trabajar, para ganar el pan con «el sudor de tu frente»
— No te quedes en manos de otros (¡que te den de comer, que te ayuden…!). No esperes el cielo por compasión, remángate y conquístalo, que esto de la vida es una lucha…

Este es el tema, planteado desde la cultura moderna:

— Hemos aprendido a producir (tenemos pan, medicinas, espacios para vivir…)
— No hemos aprendido a compartir o, mejor dicho, no queremos aprender a compartir, creamos de esa forma hambrientos, sedientos, exilados…

imagesEn ese contexto se mueve la parábola. El texto (Jesús) sabe, que el hambre y desnudez, el exilio y la enfermedad con la cárcel… son consecuencia de la injusticia de otros hombres, por eso apela a ellos (a los que tienen pan y libertad), para que ayuden a los otros, para que haya concordia, convirtiendo al hambriento, exilado, efermo… en juez y sentido de la historia.

Pero todo lo que digamos de este pasaje corre el riesgo de volverse retórica, de un lado o de otro, a no ser que entremos en su dinámica. Así lo hice en un antiguo texto de tesis de Biblia… Así quiero resumirlo y aplicarlo ahora.

Texto

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha: «Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.» Entonces los justos le contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?» Y el rey les dirá: «Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.»

Y entonces dirá a los de su izquierda: «Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de deber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.» Entonces también éstos contestarán: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?» Y él replicará: «Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.» Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

(1) Presentación. Juicio del Hijo del hombre.

Mt 25, 31-46 ha situado el tema del hambre y del exilio, de la opresión y enfermedad, en un contexto de juicio final, que el mismo Jesús proclamará cuando acaben los tiempos. Como es normal, diversos elementos y normas de ese juicio pueden encontrarse en otros pueblos y culturas (en Israel y Mesopotamia, Egipto y China…), que también se han preocupado por los excluidos de la sociedad y han buscado la justicia. Muchos pueblos han «soñado» (buscado) la liberación final, queriendo superar las estructuras de violencia de a tierra. Pero ninguno (que sepamos) ha llevado hasta este límite mesiánico (cristiano) la experiencia y exigencia de comunicación y gratuidad que aquí encontramos.

En este contexto podemos distinguir dos líneas de acción.

(a) Lc 4, 18-30 puede aparecer como programa de mesianismo activo… Si quieres libertad libérate, «toma el cielo por asalto», transforma con tu impulso decidido las condiciones de la historia. Así dice Jesús «He venido a liberar a los encarcelados, a dar de comer a los hambrientos, a ofrecer dignidad a los excluidos…». Así tendríamos que interpretar nosotros el mensaje de Jesús como principio de liberación activa (aunque podamos fracasar en el intento, como fracasó Jesús).

(b) Mt 25, 31-46 empieza ofreciendo, sin embargo, un mesianismo receptivo, mirado desde la perspectiva de los vencidos, de los derrotados (los hambrientos, exilados, desnudos, enfermos, oprimidos…). Este pasaje mira la historia de los hombres desde la meta final e interpreta a Jesús como Mesías que ha tomado sobre sí el dolor de los hombres. No es mesías el que libera a los demás, sino el que sufre con ellos, el que se identifica con la inmensa historia de pasión del mundo.

Desde ese fondo, Mt 25, 31-46 entiende la acción liberadora como gesto de asistencia (visita y servicio) hacia aquellos que se encuentran oprimidos. Se reúnen ante el Hijo del Humano todos los pueblos de la tierra, culmina el juicio de la historia y se descubre, por Jesús, la verdad de lo que ha sido: lo que Dios ha realizado, lo que han hecho o padecido los humanos. Desde ese fondo se entienden las necesidades del hombre y el «juicio» del enviado de Dios, que consiste en identificarse con los necesitados de la historia, suscitando un movimiento de solidaridad creadora.

(2) Necesidades humanas: del hambre a la cárcel.

Leído en perspectiva social, Mt 25, 31-46 sintetiza las necesidades de la humanidad en tres niveles: material (hambre y sed), social (exilio y desnudez), abarcador (enfermedad y cárcel). No existe, que sepamos, ningún texto judío o pagano (egipcio, mesopotamios, chino…) que recoja de ese modo todos los males de la historia, aunque esos males, lo mismo que la necesidad de ayudar a quienes los padecen son un tema corriente en las mejores éticas de la antigüedad.

El texto no discute el origen o razón de esos males. Supone que están ahí y busca una forma de solucionarlos, no en clave de ley, sino de más alta gratuidad. Frente al posible riesgo del intimismo religioso (cf. budismo), del refugio en la contemplación divina (hinduismo) o de la aceptación de un destino más o menos trágico (taoísmo, pensamiento griego), Mt 25, 31-46 pone de relieve la exigencia concreta y activa de ayudar a los necesitados.

(3) Dolores mesiánicos: el sufrimiento del Hijo del hombre.

Jesús, Mesías de Dios, no es un superhombre que libera a los humanos desde arriba. Por el contrario, él asume como propios los dolores de la historia, incluyendo en su yo necesitado (muerto por los otros) los dolores de todos los hombres. Leer más…

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Dos regalos, con una condición. Fiesta de Cristo Rey. Domingo 34 Ciclo A.

domingo, 23 de noviembre de 2014
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a_7Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj: 

El último domingo del año litúrgico se dedica a celebrar la victoria del Señor, después de haber recordado los momentos difíciles y duros de su vida. Pero las lecturas no nos hablan de una celebración de campanas al vuelo y ceremonias deslumbrantes. Hablan de lo bien que se porta Cristo Rey con nosotros y de la respuesta que espera de nuestra parte.

Primer regalo: su preocupación por nosotros (lectura de Ezequiel)

                En el Antiguo Oriente, la imagen habitual para hablar del rey era la del pastor. Simbolizaba la preocupación y el sacrificio por su pueblo, como la de un pastor por su rebaño. En la práctica, no siempre era así. El c. 34 de Ezequiel habla de los reyes judíos como malos pastores que han abusado de su pueblo y luego se han desinteresado de él y lo han abandonado cuando se produjo la caída de Jerusalén y la deportación a Babilonia.

Pero Dios no va a permanecer impasible: eliminará a esos malos reyes y ocupará su puesto haciendo dos cosas: 1) como Rey-pastor, buscará a sus ovejas, las cuidará, etc. 2) como Rey-juez, juzgará a su rebaño, defendiendo a las ovejas y salvándolas de los machos cabríos (por eso llamamos en España «cabrones» a los que se portan mal con otros).

                El texto del evangelio (el Juicio Final) empalma con el segundo tema. Pero la liturgia se ha centrado en el primero, que subraya la preocupación de Dios por su pueblo. Es interesante advertir la cantidad de acciones que subrayan su amor e interés: «seguiré el rastro de mis ovejas, las libraré, apacentaré, las haré sestear, buscaré, recogeré, vendaré a las heridas, curaré a las enfermas». En el contexto de la fiesta de hoy, estas frases habría que aplicarlas a Jesús y ofrecen una imagen muy distinta de Cristo Rey: no lo caracterizan el esplendor y la gloria sino su cercanía y entrega plena a todos nosotros. Buen momento para recordar cómo se ha comportado con cada uno, buscándonos, librándonos, curando…

Así dice el Señor Dios: «Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro.  Como sigue el pastor el rastro de su rebaño, cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré, sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones. Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear -oráculo del Señor Dios-. Buscaré las ovejas perdidas, recogeré a las descarriadas; vendaré a las heridas; curaré a las enfermas: a las gordas y fuertes las guardaré y las apacentaré« como es debido.  Y a vosotras, mis ovejas, así dice el Señor: Voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío.»

Segundo regalo: victoria sobre la muerte (lectura la 1ª carta a los Corintios)

Pablo, influido sin duda por las campañas romanas de su tiempo, presenta a Dios Padre como el gran emperador que termina triunfando y sometiendo todo. Pero quien guerrea en su nombre es Cristo, que debe enfrentarse a numerosos enemigos. El último de ellos, el más peligroso, es la muerte, a la que Jesús vence en el momento de resucitar. De esa victoria sobre la muerte participamos también todos nosotros. El fin del año litúrgico, que recuerda el fin de la vida, es un momento adecuado para superar la incertidumbre y la angustia ante la muerte y agradecer la esperanza de la resurrección.

Hermanos:
Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza. Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Y, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos.

Una condición (evangelio)

El evangelio no se centra en el triunfo de Cristo, cosa que da por supuesta, sino en la conducta que debemos tener para participar de su Reino.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha:

̶  Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme. 

Entonces los justos le contestarán:

̶  Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? 

Y el rey les dirá: 

̶  Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis. 

Y entonces dirá a los de su izquierda:

̶  Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.

Entonces también éstos contestarán:

̶  Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?

Y él replicará:

̶  Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.

Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

La parábola es tan famosa y clara que no precisa comentario, sino intentar vivirla. Pero indico algunos datos de interés.

                1. A diferencia de otras presentaciones del Juicio Final en la Apocalíptica judía, quien lo lleva a cabo no es Dios, sino el Hijo del Hombre, Jesús. Es él quien se sienta en el trono real y el que actúa como rey, premiando y castigando.

                2. Los criterios para premiar o condenar se orientan exclusivamente en la línea de preocupación por los más débiles: los que tienen hambre, sed, son extranjeros, están desnudos, enfer­mos o en la cárcel. Estas fórmulas tienen un origen muy antiguo. En Egipto, en el capítulo 125 del Libro de los Muertos, encontramos algo pareci­do: «Yo di pan al hambriento y agua al que padecía sed; di vestido al hombre desnudo y una barca al náufrago». Dentro del AT, la formulación más parecida es la del c.58 de Isaías: «El ayuno que yo quiero es éste: partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo y no cerrarte a tu propia carne.» Lo único que Jesús tendrá en cuenta a la hora de juzgarnos será si en nuestra vida se han dado o no estas acciones capitales. Otras cosas a las que a veces damos tanta importancia (creencias, prácti­cas religiosas, vida de oración…) ni siquiera se mencionan.

                3. La novedad absoluta del planteamiento de Jesús es que lo que se ha hecho con estas personas débiles se ha hecho con El. Algo tan sorprendente que extraña por igual a los condenados y a los salvados. Ninguno de ellos ha actuado o dejado de actuar pensando en Jesús; pero esto es secundario.

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Cuando el mundo se quiebra

jueves, 20 de noviembre de 2014
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a_1

Cuando tu propio mundo se quiebra,
aunmenta tu conocimiento de Dios.
Eso generará la paz interior.

Cuando el mundo exterior se quiebra,
promueve la búsquedad de la verdad.
Eso generará la paz universal.

*

Rabí Nachman de Breslau (LM, I, 27)

***

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Antonietta Potente: “Desde el exilio a la inclusión, desde la espera a la participación: … y nos quedaremos voluntariamente en el exilio”

lunes, 17 de noviembre de 2014
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cristo9i9u867uyIntervención de la teóloga y hermana dominica Antonietta Potente* en la Conferencia internacional Los caminos del Amor”, para una pastoral con las personas homosexuales y transexuales (Roma, Italia, 3 de Octubre de 2014)
, traducido del italiano por Carola y Carmen del grupo Ichthys (Espana)

Releamos la larga historia de exclusión; recojamos las narraciones individuales de quien ha atravesado con sus sueños los muros culturales y religiosos construidos por el imaginario colectivo sobre el género.

Hoy, sin embargo, participamos en un camino de rescate y dignidad, pero no obstante todo, continuaremos recorriendo los caminos del exilio, si esto significa parresía evangélica y vida según el Espíritu, en el ámbito político-social donde se juega nuestra fe.

Quisiera empezar dando algunos flashes que más que ser luces que brillen a nuestros ojos, quisiera fueran de verdad sonidos fuertes para nuestros oídos, o bien inquietudes apremiantes para nuestra reflexión y para nuestras conciencias.

De hecho, todas y todos sabemos que hay palabras que no solo emiten sonidos, sino que permiten la visión de algo totalmente nuevo; palabras que despiertan la vista y hechos que despiertan la audición.

Además, debiendo elegir un lenguaje para comunicar algo que de verdad me importa y llevo en el corazón, elijo el lenguaje místico-poético, el que cada uno conoce, porque no pertenece a los sabios, a los dogmáticos, a los letrados, sino al alma-animus y a la esencia de la naturaleza.

En caso que alguien lo encuentre difícil o piense que no sirva para nada, que no se vaya sino, ascéticamente, se quede y luego se tome un poco de tiempo para reflexionar. Él o ella, descubrirá que aquel lenguaje que a primera vista parece difícil, es en realidad familiar. Pero lo mismo hagan también los que piensan pillarlo todo al vuelo: permanezcan en silencio.

Puerta de entrada

Empiezo entonces e intento hacer brillar y resonar estos flashes. Estos sonidos y estas imágenes simbólicos, no los inventé yo sino que los tomé de una antigua tradición que forma también parte de la tradición cristiana y, pienso yo, no cristiana sino  simplemente humana.
Son extraídas del texto profético de la historia del profeta Ezequiel. El texto escrito al que hago referencia, sin leerlo todo es: Ez 12, 1-12. Sólo recojo algunos elementos de esta dulcísima y a la vez laboriosa composición místico-poética que relata la experiencia del profeta.

La palabra de Iahveh me fue dirigida en estos términos: hijo del hombre, tú vives en medio de una casa de rebeldes: tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyen, porque son una casa de rebeldes…Ahora, pues, hijo del hombre, prepárate un equipaje de deportado y sal deportado en pleno día, ante sus propios ojos… Saldrás del lugar en que te encuentras hacia otro lugar, ante sus ojos. Acaso vean que son una casa de rebeldes. Arreglarás tu equipaje como un equipaje de deportado, de día, ante sus ojos. Y saldrás por la tarde, ante sus ojos, como salen los deportados.

Haz a vista de ellos un agujero en la pared, por donde saldrás. Ante sus ojos, cargarás con tu equipaje a la espalda y saldrás en la oscuridad; te cubrirás el rostro para no ver la tierra, porque yo he hecho de ti un símbolo para la casa de Israel.

Yo hice como se me había ordenado; preparé de día mi equipaje, como un equipaje de deportado, y por la tarde hice un agujero en la pared con la mano. Y salí en la oscuridad, cargando con el equipaje a mis espaldas, ante sus ojos.

Por la mañana la palabra de Iahveh me fue dirigida en estos términos: Hijo del hombre, ¿no te ha preguntado la casa de Israel, esta casa de rebeldes: «Qué es lo que haces»? …Diles: Yo soy un símbolo para vosotros… Ahora intentaré retraducir lo que significa para mí esta narración, pero dejemos por un instante, allí, estas palabras o flashes.

A lo largo de toda la historia, parece que haya un movimiento como el del mar que podemos observar cuando estamos en la orilla. Un movimiento de ir y venir; la historia de hecho está llena de intentos, de búsqueda, de proyectos realizados y de otros que no.

Creo que en este momento histórico sean muchas las personas que quisieran decir que sus historias han pasado de la exclusión a la inclusión; otras que quisieran contarnos cómo lo consiguieron, cuántos mártires han tenido en estos recorridos; cuántos hijos e hijas desaparecidos, cuántas casas abandonadas, cuántos desiertos atravesados. Asimismo cuántas “ocupaciones” de plazas; cuántas marchas, cuántos cortes de calles, huelgas de hambre, etc. etc.

Esos procesos parecerían concluidos hoy en día, sin embargo no lo están, porqué todavía hay olas que traspasan la orilla, como si tuvieran que recordarnos que todavía hay que “atreverse”.

La exclusión es de hecho como una sombra que amenaza la posibilidad de una vida juntos; junto con otras y otros, junto con sus propios pueblos y con pueblos distintos; junto con el ambiente; junto con nosotros mismos, con nuestra conciencia y responsabilidad, dos aspectos no vendibles, porque no chantajeables.

Aún son demasiadas las personas, los grupos humanos, las realidades sociales, que continúan padeciendo procesos de exclusión, y es que la exclusión genera cada vez más ausentes: millones y millones de mujeres y de hombres excluidos, es como si no existieran más, aunque todos los días veamos sus rostros en los periódicos, en el mundo virtual de internet y en los monótonos telediarios. La exclusión sólo genera ausencia. Leer más…

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Respóndeme pronto, Señor (Salmo 142)

domingo, 16 de noviembre de 2014
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Del blog Pays de Zabulon:

Psaume142-a

Señor, respóndeme pronto,

¡Estoy sin aliento!

¡No me ocultes tu rostro,

porque sería yo como los muertos!

Anúnciame tu amor por la mañana,

porque en ti confío;

Muéstrame el camino que debo tomar:

¡ hacia ti, elevo mi alma!

*

Salmo 142

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«Búsqueda creativa». 16 de noviembre de 2014. 33 Tiempo ordinario(A). Mateo 25, 14-30

domingo, 16 de noviembre de 2014
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56-OrdinarioA33A pesar de su aparente inocencia, la parábola de los talentos encierra una carga explosiva. Sorprendentemente, el “tercer siervo” es condenado sin haber cometido ninguna acción mala. Su único error consiste en “no hacer nada”: no arriesga su talento, no lo hace fructificar, lo conserva intacto en un lugar seguro.

El mensaje de Jesús es claro. No al conservadurismo, sí a la creatividad. No a una vida estéril, sí a la respuesta activa a Dios. No a la obsesión por la seguridad, sí al esfuerzo arriesgado por transformar el mundo. No a la fe enterrada bajo el conformismo, sí al trabajo comprometido en abrir caminos al reino de Dios.

El gran pecado de los seguidores de Jesús puede ser siempre el no arriesgarnos a seguirlo de manera creativa. Es significativo observar el lenguaje que se ha empleado entre los cristianos a lo largo de los años para ver en qué hemos centrado con frecuencia la atención: conservar el depósito de la fe; conservar la tradición; conservar las buenas costumbres; conservar; la gracia; conservar la vocación…

Esta tentación de conservadurismo es más fuerte en tiempos de crisis religiosa. Es fácil entonces invocar la necesidad de controlar la ortodoxia, reforzar la disciplina y la normativa; asegurar la pertenencia a la Iglesia… Todo puede ser explicable, pero ¿no es con frecuencia una manera de desvirtuar el evangelio y congelar la creatividad del Espíritu?

Para los dirigentes religiosos y los responsables de las comunidades cristianas puede ser más cómodo “repetir” de manera monótona los caminos heredados del pasado, ignorando los interrogantes, las contradicciones y los planteamientos del hombre moderno, pero ¿de qué sirve todo ello si no somos capaces de transmitir luz y esperanza a los problemas y sufrimientos que sacuden a los hombres y mujeres de nuestros días?

Las actitudes que hemos de cuidar hoy en el interior de la Iglesia no se llaman “prudencia”, “fidelidad al pasado”, “resignación”… Llevan más bien otro nombre: “búsqueda creativa”, “audacia”, “capacidad de riesgo”, “escucha al Espíritu” que todo lo hace nuevo.

Lo más grave puede ser que, lo mismo que le sucedió al tercer siervo de la parábola, también nosotros creamos que estamos respondiendo fielmente a Dios con nuestra actitud conservadora, cuando estamos defraudando sus expectativas. El principal quehacer de la Iglesia hoy no puede ser conservar el pasado, sino aprender a comunicar la Buena Noticia de Jesús en una sociedad sacudida por cambios socioculturales sin precedentes.

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Difunde la llamada de Jesús a la creatividad. Pásalo.

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«Has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu señor.» Domingo 16 de noviembre de 2014. 33º domingo de tiempo ordinario

domingo, 16 de noviembre de 2014
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007-parable-talentsLeído en Koinonia:

Proverbios 31,10-13.19-20.30-31: Trabaja con la destreza de sus manos.
Salmo responsorial: 127: Dichoso el que teme al Señor.
1Tesalonicenses 5,1-6: Que el día del Señor no os sorprenda como un ladrón.
Mateo 25,14-30: Has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu señor.

La «parábola de los talentos» es sin duda el texto capital entre los tres de hoy. Un comentario pastoral a esta lectura podrá ir por la senda usual con este texto: Mateo acaba de hablar de la venida futura del Hijo del Hombre para el juicio, y a continuación nos dice cuáles son las actitudes adecuadas ante esa venida, a saber, la vigilancia (parábola de las diez vírgenes) y el compromiso de la caridad (parábolas de los talentos y del juicio de las naciones). La parábola de los talentos es, en este contexto interpretativo, un elogio del compromiso, de la efectividad, del trabajo, del rendimiento. Podrá ser aplicada fructuosamente al trabajo, la profesión, las realidades terrestres, el compromiso secular…

Sin embargo, el contexto de la hora histórica que vivimos es tal, que este mensaje, en sí mismo bueno y hasta naif, ingenuo, se puede resultar funcional respecto a la ideología actualmente dominante, el neoliberalismo. Éste, en efecto, predica, como grandes valores suyos, la eficacia, la competitividad, la creación de riqueza, el aumento de la productividad, el crecimiento económico (si tenemos un crecimiento bajo o no crecemos nos declaramos en crisis), los altos rendimientos de interés bancario, la inversión en valores, etc. Son nombres modernos bien adecuados para lo que se presenta en la parábola, aunque si se los utiliza en la homilía, no pocos oyentes pensarán que el orador sagrado se salió de su competencia (o peor: «se metió en política»). Por una casualidad del destino, esta parábola se hizo bien actual, y los teólogos neoconservadores (también hay «neocons» en teología) la valoran altamente. Algunas de sus frases, sin necesidad siquiera de interpretaciones rebuscadas, avalan directamente principios neoliberales. Pensemos, por ejemplo en el enigmático versículo de Mt 25, 29: «Al que produce se le dará y tendrá en abundancia, pero al que no produce, se le quitará hasta lo que tiene». No será fácil hacer una predicación aplicada que no haga el juego a un sistema que, para muchos cristianos de hoy, está en los antípodas de los principios cristianos.

La eficacia, la productividad, la eficiencia… no son malas en principio. Diríamos que no son valores en sí mismas, sino «cuantificaciones» que pueden ser aplicadas a unos u otros valores. Se puede ser eficiente en muchas dimensiones, muy distintas (unas buenas y otras malas) y con unas intenciones muy diversas (malas y buenas también). La eficacia en sí misma, abstraída de su aplicación y de su intención… no existe, o no nos interesa ahora. El juicio que hagamos sobre la eficacia dependerá de la materia a la que apliquemos esa eficiencia, así como del objetivo al que se oriente.

Cabe entonces imaginar una «eficiencia» cristiana (agrupando en este símbolo varios otros valores semejantes). El mismo evangelio la presenta en otros lugares, en su célebre inclinación hacia la praxis: No todo el que dice ‘Señor, Señor’, sino el que hace…, la parábola de los dos hermanos (el que dice pero no hace y el que hace aunque había dicho que no), bienaventurados más bien los que escuchan la palabra y la ponen en práctica… y más paradigmáticamente, el texto que continúa al de hoy, el que meditaremos el domingo próximo, Mt 25,31ss, en el que el criterio del juicio escatológico que allí aparece será precisamente lo que hayamos «hecho» efectivamente a los pobres…

La eficiencia aceptada y hasta encomiada por el evangelio es la eficiencia «por-el-Reino», la que está puesta al servicio de la causa de la solidaridad y del amor. No es la eficiencia del que logra aumentar la rentabilidad (reduciendo empleos por la adopción de tecnologías nuevas), o la del que logra conquistar mercados por su competitividad (reduciendo la capacidad de auto-subsistencia de los países pequeños, o pobres, sin tecnología), o la del que logra ingresos fantásticos por inversiones especulativas del capital «golondrina» en este gran casino mundial financiero…

La «eficiencia por la eficiencia» no es un valor cristiano, ni siquiera es un valor verdaderamente humano (no parece que nos humanice, más bien parece que lo heredamos de nuestro pasado como depredadores). Quizá sea cierto que el capitalismo, sobre todo en su expresión salvaje actual, sea «el sistema económico que más riqueza crea»; pero no es menos cierto que lo hace aumentando simultáneamente el abismo entre pobres y ricos, la concentración de la riqueza a costa de la expulsión del mercado de masas crecientes de excluidos. El criterio supremo, para nosotros, no es una eficiencia económica que produce riqueza y distorsiona la sociedad y la hace más desequilibrada e injusta. No sólo de pan vive el ser humano. Cristianamente no podemos aceptar un sistema que en favor del (o en culto al) crecimiento de la riqueza, sacrifica idolátricamente la justicia, la fraternidad y la participación de masas humanas. Poner la eficiencia por encima de todo esto, es una idolatría, es la idolatría del culto del dinero, verdadero dios neoliberal. Y sobre la «idolatría del mercado» y el carácter sacrificial de la ideología neoliberal, ya se ha escrito mucho…

No, no es pues que nosotros no queramos ser eficientes, competentes (más que competitivos), o que no seamos partidarios de la «calidad total», ni mucho menos… Somos partidarios de la mayor «eficacia en el servicio al Reino», así como de «la competencia y la calidad total en el servicio al Evangelio». (In ordinariis non ordinarius, decía un viejo adagio de la ascética clásica, queriendo llevar la calidad total a los detalles más pequeños de la vida ordinaria u oculta).

Y no es que no haya que reconocer que con frecuencia los más «religiosos» hayan estado ajenos a las implicaciones económicas de la vida real, predicando fácilmente una generosa distribución donde no se consigue una producción suficiente, esperándolo todo de la limosna o los piadosos mecenas. También en el campo de la economía teórica –sobre todo en esta hora– necesitamos un renovado compromiso de los cristianos.

Si Jesús se lamentó de que los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz, ello significa que la «astucia» (otro tipo de eficacia) no es mala; lo malo es ponerla al servicio de las tinieblas y no de la luz. Leer más…

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Dom 16. IX. 14. Talentos para Dios, el talento de la vida

domingo, 16 de noviembre de 2014
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imagesDel blog de Xabier Pikaza:

Domingo 33. Ciclo ordinario. Mateo 25, 14-30.

Expuse ayer el trasfondo y sentido de la primera lectura de este domingo, con la mujer como «talento» supremo para el hombre, en perspectiva de trabajo y de fecundidad sexual, según Prov 30-31.

Hoy vuelvo a la parábola de Mt 25, 14-30, paralela de Lc 19, 11-27, leída desde el trasfondo de las tres parábolas de Mateo sobre el dinero, es decir, sobre la capacidad humana de «producir» y la exigencia más alta de compartir, en línea de humanidad, de vida.

De nuevo, como ayer, deseo a todos mis lectores buen evangelio… y, al mismo tiempo, deseo que todos puedan tener un buen fin de semana. Les dejo con Mateo que, según la tradición, sabía de estas cosas, pues había sido alcabalero.

Tres parábolas de Mateo sobre el dinero

Mt 18, 23-35 Primera parábola: el perdón.

Nada debemos a Dios, nada tenemos que pagarle en plano religioso, pues es Padre y nos perdona todo, si algo le debiéramos. Pero en un nivel social, en nuestras relaciones con el prójimo, debemos expresar ese perdón en forma de gratuidad interhumana. Así lo expresa este pasaje, donde culmina el capítulo eclesial (17, 24-18, 35), centrado en la discusión sobre el valor de los pequeños y la exigencia de una ley comunitaria, con una parábola del perdón que se expresa en claves económicas.

El primer protagonista de la parábola es un rey perdona la deuda incalculable de su ministro injusto y ladrón, porque este se lo pide, revelando de esa forma el poder de la misericordia que está por encima de toda ley del mundo. Pero este ministro no quiere perdonar a un consiervo que le debe una pequeña suma de dinero ¿Que hará al rey? ¿Seguirá ofreciendo perdón a quien lo ha recibido sólo para aprovecharse de él y no quiere expandirlo en su entorno?

La parábola nos sitúa en el lugar donde se cruzan y fecundan dos lenguajes: la gratuidad fundante del rey, reflejada en el perdón de una suma incalculable de dinero (diez mil talentos) y la justicia inmisericorde del «ministro» que no quiere perdonar a quien le debe una modesta suma económica (cien denarios).

Esta parábola nos sitúa ante el tema Padrenuestro (Mt 6, 12), entendido en claves económica: le decimos a Dios que nos perdone todo (los 10.000 talentos) pues nosotros perdonamos a los otros (los 100 denarios).

Esta parábola (lo mismo que el Padrenuestro) supone que podemos emplear dinero, pues el problema no es el dinero material, sino el perdón y gratuidad, con la justicia, no sólo en plano espiritual sino también económico. El evangelio apuesta por una economía convertida en signo de perdón y reconciliación interhumana. Por eso ha tenido que contar esta parábola del perdón en claves monetarias, porque es a ese nivel (antaño como hogaño) donde el perdón resulta más difícil en el mundo.

Mt 20, 1-16. Segunda parábola: el dinero (=denario) de la gratuidad.

Conforme a la simbología bíblica, un denario es el jornal del día… Desde ese fondo se teja esta parábola ejemplar sobre el salario:

Por un día ha comenzado a contratar el amo a los primeros jornaleros, ajustándose con ellos a un denario. Pero el amo ha vuelto a salir a la plaza, una y otra vez, a lo largo del día, contratando nuevos jornaleros, hasta la hora undécima, cercano ya el fin del trabajo. Evidentemente, los trabajadores han calculado el jornal en términos de salario: recibirá más dinero quién más ha trabajado. Pues bien, con gran escándalo de los sufridos obreros de la mañana, el amo paga a todos el mismo jornal: un denario.

– Salario y gratuidad. En el fondo del relato está el problema del salario y la justicia. Quizá hay también una disputa entre judeocristianos (obreros del día entero) y paganocristianos (de la última hora) ¿Es justo que todos reciben lo mismo? En términos de salario no es justo. Pero Jesús, con esta parábola y con toda su conducta, ha superado el nivel de la justicia legal, para situarnos en un plano de pura gratuidad, donde la vida es don para todos.

– Más allá del salario… El denario, que ha empezado siendo un dinero material, viene a convertirse en signo de gratuidad. Es la expresión de don de Dios su gracia soberana, en clave de salvación. Hemos pasado del nivel de la obras de la ley al de la gracia (por utilizar una terminología paulina). Este es el nivel donde se sitúa y cobra su sentido la pobreza/riqueza de la vida cristiana, hecha expresión de gratuidad.

Más allá de los cálculos y salarios del mundo, Jesús ha revelado el más hondo principio de la gracia que iguala en amor (en promesa de salvación) a todos los humanos.

25, 14-30. Última parábola: talentos y servicio interhumano. El contexto.

Esta parábola final sobre el dinero en Mateo, está incluida en el texto de las tres parábolas famosas de Mt 25, que sitúan al hombre (al creyente) ante el misterio de su vida. Por eso será bueno mirarlas en su unidad

1. El dinero para ser y alumbrar en amor, el aceite de las diez vírgenes necias (25, 1-13).

La riqueza máxima de las muchachas que esperan al esposo es el aceite de la lámpara: es la fe, las buenas obras. Con ella pueden entrar en las bodas las vírgenes sabias, tras la noche larga de la muerte y de la historia. Pues bien, en contra de ellas, las vírgenes necias han dejado gastar el aceite y no tienen dispuesta la lámpara en la hora de las bodas.

Irónicamente se les dice que «vayan a comprar» el aceite, pero llegan tarde: este es un aceite que no puede comprarse en las tiendas de la tierra y de la historia. Supone la parábola que ellas tienen dinero del mundo, que puedan salir en la noche y buscar en las tiendas… Pero ese aceite así comprado no les vale; el reino de Dios no puede adquirirse de esa forma.

2. El «dinero» de la vida para producir: los talentos (25, 14-30).

imagessDe la luz de la lámpara que Dios ha ofrecido a los humanos para que la cuiden pasamos a los talentos que recibe cada uno, para administrarlos, al servicio del amo. Culminan así las parábolas monetarias del evangelio. Las anteriores (18, 21-35; 20, 1-16: propias de Mt) destacaban paradójicamente la gratuidad y el perdón, en términos económicos.

Esta parábola de los talentos, tomada de la tradición del Q (cf. Lc 19, 11-27) pone de relieve la responsabilidad del humano ante el juicio de Dios. La vida es como un capital (un dinero) que se nos ha confiado y debemos ponerlo en rendimiento. Es válido el tema en clave de responsabilidad, pero el simbolismo del dinero resulta duro, poco abierto a la ternura y a la misericordia de Dios que ha revelado Cristo. Este Dios de los talentos (Dios del dinero) no parece salvador, sino dueño duro de un duro negocio que pasa revista a sus siervos.

3. Parábola final, resumen de todas: el dinero para dar de comer: Tuve hambre y me distéis de comer (Mt 25, 31-46). .

Las parábolas anteriores culminan y quedan asumidas en ésta, que no habla de dinero sino de solidaridad interhumana. Ciertamente no condena la riqueza y posesiones (es bueno tener pan y casa, libertad y salud), sino el utilizarlas para el egoísmo propio, dejando en necesidad (con hambre, sin casa) a los que están viviendo a nuestro lado.

El dinero material, tomado en sí, resulta secundario, secundaria es también la riqueza en cuanto tal… Lo que importa es la solidaridad: el hecho de que hombres y mujeres puedan ayudarse, alimentarse, acogerse, visitarse… El dinero es medio que puede servir para el encuentro interhumano y en ese aspecto es bueno. Pero también puede convertirse en signo de poder, en expresión de egoísmo de algunos, y en ese aspecto es malo

De nuevo la parábola de hoy: Los talentos de Mateo 25,14-30

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno; a cada cual según su capacidad; luego se marchó. [El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.]

Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: «Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco.» Su señor le dijo: «Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.»
[Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: «Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos.» Su señor le dijo: «Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.»
Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: «Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.»

El señor le respondió: «Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Conque sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.»]


Reflexiones para seguir pensando:

a. Ésta es una parábola… no un texto de teoría, una doctrina. Es una parábola para pensar y comprometerse, para descubrir la vida como una fuerte tarea, o como un “don” que debemos recibir agradecidos, queriendo que “produzca fruto”, sin miedo. . En un primer momento, podemos pensar que el amo no es Dios (sobre todo por el final, cuando “castiga” al siervo holgazán de una forma extrema). Repito, el texto es una parábola, un espejo de la vida… Y para situarnos ante la tarea de nuestra “administración”, Jesús acude a la imagen de un “rico” (aspirante a reyezuelo) que deja su tesoro en manos de administradores, para que le produzcan más dinero. Leer más…

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Dom 16.11.14 Mujer fuerte. El camino de varón por la doncella

domingo, 16 de noviembre de 2014
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amistad-hombre-mujerDel blog de Xabier Pikaza:

Dom 33, tiempo ordinario ciclo A. Este es el domingo de los talentos (Mateo 25,14-30) y, conforme al esquema de las tres lecturas de la misa el mayor talento del hombre varón es la mujer fuerte (Proverbios 31), que mantiene su casa y trabaja para él, siendo, al mismo, el “camino” por el que pasa su vida (su miembro masculino y su descendencia, conforme al mismo libro de los Proverbios (30, 18-19).

Varias veces he desarrollado en este blog el tema de los talentos del hombre, en línea económico-social, según el evangelio (cinco, dos, uno). Hoy quiero desarrollar el tema de la lectura de Proverbios, que presenta a la mujer como talento o riqueza económica, sexual y engendradora del varón, que encuentra en ella su casa (vive de ella).

Éste es un tema riquísimo y ambiguo (ambivalente) que puede y debe ser recordado. El canto de la Mujer Fuerte ha sido por siglos inspiración y modelo de “feminismo de hogar” para cristianos y judíos (y musulmanes), con los valores y riesgos que ello implica. El enigma de la mujer “camino” del sexo y descendencia de varón es menos conocido, pero quizá más importante, como verá quien siga leyendo. Buen fin de semana, para mujeres fuertes, mujeres, camino, hombres y mujeres “persona”.

1. Mujer fuerte y hacendosa, la casa del varón.

Significativamente, el libro de los Proverbios, que empieza con la imagen ideal de la Dama-Sabiduría (presencia divina), termina con un canto a la esposa real buena, trabajadora, hacendosa (Prov 30, 10-31), que ha sido referencia constante para la mujer casada (y rica) entre judíos y cristianos. Aquí recojo algunos de sus versos, según la primera lectura de este domingo:

Mujer fuerte (hacendosa) ¿quién la hallará? Porque su valor sobrepasa a las perlas. Confía en ella el corazón de su marido, y no carecerá de riquezas, pues le trae ganancias y no pérdidas, todos los días de su vida. Busca lana y lino y con gusto teje con sus manos. Es como un barco mercante que trae su pan de lejos. Se levanta siendo aún de noche, y da de comer a su familia y su diaria ración a sus criadas. Evalúa un campo y lo compra, y con sus propias manos planta una viña… Vigila su negocio, para que le vaya bien, y no se apaga su lámpara en la noche. Su mano se aplica a la rueca, y sus dedos toman el huso. Extiende sus manos al pobre y tiende sus brazos al necesitado… Respetan a su marido en las puertas de la ciudad, cuando se sienta con los ancianos del país. Ella teje telas y las vende, fabrica cinturones para los comerciantes…Vigila las andanzas de sus criados y no come pan de ociosidad. Se levantan sus hijos y le llaman bienaventurada. Y su marido la alaba también: «Muchas mujeres reunieron riquezas, pero tú sobrepasas a todas. Engañosa es la gracia y vana es la hermosura; la mujer que teme a Yahvé, ella será alabada» (cf. Prov 31, 10-31).

Ésta es la mujer fuerte, que dirige con esfuerzo y tino la hacienda (una gran familia, con criados y criadas), esposa diligente al servicio de la casa, para alimentar a los hijos, con los siervos los obreros, mientras el marido acude a las “puertas” de la ciudad, para tratar de “cuestiones sociales”. Es una mujer rica, económicamente autónoma (aunque la propiedad sea por derecho del marido), capaz de administrar los negocios de la casa/familia, tanto la labranza (¡dirige la agricultura, cuida la viña!), como los talleres familiares, para confeccionar prendas de lana y de cuero.

Es hábil y emprendedora, gerente de la empresa del marido, en el interior de una familia rica, y así gestiona la hacienda familiar, desde el interior de la misma casa, de manera que le alaban hijos y marido. Apareciendo como representante de la sabiduría práctica, que sostiene y dirige la familia, la mejor ayuda que Dios ofrece al hombre (cf. Gen 2, 20). Ésta es una imagen digna de la mujer, pero en ella falta (desde la perspectiva moderna) algo importante: su vida personal: (¿cómo siente ella misma, cómo se relaciona con su marido), cómo es su relación con Dios, su libertad en el conjunto social, sus ideas (¿qué es lo que ella querría de verdad?).

Lógicamente, un pasaje como éste no se puede aplicar sin más en nuestro tiempo (aunque lo claven a la puerta de muchas casas judía y cristianas), pues la división de espacios que supone (ella en la casa, el marido en el mundo exterior) ya no está vigente. Por otro lado, la mujer no es mero talento (y riesgo) para el varón, sino que ella es persona en sí misma, de forma que se puede y debe invertir la comparación y decir también que el varón es talento para la mujer.

El paso de la mujer talento para el varón a la mujer persona con el varón marca una línea bíblica que aún no ha sido plenamente desarrollada.

2. Mujer camino, el paso sexual del varón por la doncella.

voy a ir tomando notaQuizá el texto más enigmático de Proverbios, en línea de familia, sea aquel que habla de tres caminos misteriosos (águila en el cielo, serpiente en la peña, nave en el mar) y de un cuarto, que es específicamente humano: el paso del varón por la doncella, entendido en un plano biológico y personal:

Hay tres cosas que me rebasan, y una cuarta que no entiendo:
El camino del águila por el cielo,
el camino de la serpiente por la peña,
el camino de la nave por el mar,
el camino del varón por la doncella (Prov 30, 18-19).

La vida empieza así como un recorrido, un deslizarse en los tres grandes espacios de la realidad cósmica: cielo, tierra/roca, mar… Los tres son distintos, pero se vinculan pues tienen un mismo sentido de fondo, pues volar en el cielo, deslizarse por la tierra, navegar por las aguas forman parte del enigma de una creación que sigue siendo misteriosa para quienes saben contemplarla. Pero especial interés y transcendencia tiene el cuarto, que es el “paso” del varón por la doncella.

‒ Al varón se llama aquí geber, palabra que se refiere en general a un hombre adulto, pero que se aplica, de un modo simbólico al miembro masculino, entendido como expresión compendiada del hombre entero en cuanto engendrador: En ese sentido, el paso del geber es la entrada de su miembro sexual en la vagina de la doncella, un tema aquí evocado con crudeza. De todas maneras ese paso podría aludir también al niño/geber (varón) cuando nace, saliendo (pasando) igualmente por la vagina.

‒ La doncella en cambio es almah, palabra que puede traducirse por “virgen”, pero que en general significa mujer joven, capaz de engendrar, cuando el varón pasa por ella. Pues bien, este paso del hombre por la “virgen” aparece aquí en Proverbios (y en el Antiguo Testamento) como el mayor de los enigmas, en contra del gesto de la adúltera (prostituta) del verso siguiente (Prov 30, 20), que actúa y dice “no ha pasado nada”, esto es, “no he hecho nada malo”.

En sentido estricto ese paso parece referirse a la generación-concepción: Se desliza el miembro masculino del varón por la mujer y deja en ella el germen o semen de la vida, evocando así la concepción estrictamente dicha. Como he dicho, en un sentido más amplio, ese paso podría referirse al nacimiento al niño varón (geber), pero esta segunda interpretación parece derivada, y además no se puede aplicar al nacimiento de la mujer-niña, pues ella no es “geber”.

Pienso, según eso, que el texto ha de entenderse en clave de unión sexual, que contrapone y vincula al hombre-geber (miembro masculino deslizante) y a la mujer-útero que acoge y permite que madure el semen masculino (conforme a la visión genética de entonces). Es como si la mujer fuera un espacio estable, la gran naturaleza (como el cielo para el águila, el mar para la nave, la roca para la serpiente…), mientras el hombre aparece como un “paso” incesante, desde el varón/geber que se introduce en la mujer hasta el niño que proviene de ella.

Este paso del hombre por la mujer, que expresa el sentido de la unión sexual y del engendramiento, es sin duda un tema importante de familia, vinculado con la “conversación” sexual. Pero cerrado en sí y entendido en un plano biológico corre el riesgo de dejarnos en el nivel de la generación biológica, como si el origen y sentido de la familia se centrara en el acto sexual y no en toda la acogida y educación posterior.

El paso del hombre geber-sexo por la doncella entendida como útero ha de estar subordinado o vincularse a un paso mucho más profundo del hombre como persona en la mujer como persona (y viceversa), en gesto de amor, de comunión dialogal, de vida compartida. No sólo la mujer es “paso” para el varón, sino que el varón es también “paso” para la mujer, y ambos pueden convertirse en casa de amor mutuo, como sabe el libro del Cantar de los Cantares.

No se puede entender al hombre como alguien que pasa, ni a la mujer como espacio de paso para el hombre, pues tanto uno como el otro son personas, y se definen por su capacidad de autonomía y comunicación. Sólo en un contexto de comunicación personal se sitúa y emerge la familia, superando el nivel de “paso” del águila en el cielo, de la serpiente en la roca (¡imagen sexual!) y de la nave en el mar. El hombre no es un géber/sexo saliente que pasa por la mujer útero/redondo que acoge, sino persona en comunicación y palabra, en libertad creadora y vida compartida. Leer más…

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