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III Domingo del Tiempo Ordinario
22 enero 2023
Mt 4, 12-17
El profeta y poeta Isaías anhelaba la luz que disipara las tinieblas de su pueblo. Y los seguidores de Jesús identifican esa luz con la persona de su Maestro.
Durante mucho tiempo, los humanos pensaban que la luz, como la salvación, habría de llegarnos desde “fuera”. Lo cual casa bien con el nivel mítico de consciencia e incluso con nuestras primeras experiencias infantiles: al niño no le cabe otra cosa que esperar todo de los demás.
Sin embargo, ni la luz ni la salvación nos llegarán desde fuera. Esto no niega que haya personas, del presente y del pasado, que nos ayuden a “abrir los ojos”, gracias a la verdad, bondad y belleza que supieron encarnar en sus personas. Pero la luz no se halla fuera, por cuanto constituye la esencia última de todo lo que es. El fondo de lo real y nuestro propio fondo es luz. Acertaron, por tanto, aquellos sabios que designaron lo realmente real como “Dios” (de “dev” = luz o luminosidad). Y lo expresa admirablemente el Jesús del cuarto evangelio cuando proclama: “Yo soy la luz del mundo” (Jn 8,12).
Porque la luz no es “algo” que tengamos; es lo que somos, o mejor aún, aquello que nos está haciendo ser, aquello que se despliega en nosotros. Lo que ocurre es que, con demasiada frecuencia, la luz se ve cegada para nosotros mismos, como consecuencia de nuestro sufrimiento no resuelto -que nos encierra en nosotros mismos- y de nuestra ignorancia -que nos impide ver-.
Ignorancia no es falta de inteligencia. Ignorancia es no saber qué somos. Por eso, equivale a oscuridad, confusión y sufrimiento. Solo la comprensión -el comprender vivencialmente, no el mero entender- hace posible que podamos “ver”. No habrá cambiado nada, pero todo se ve de modo nuevo.
Por más que nos resulte paradójico, el camino hacia la comprensión no pasa por el pensamiento ni por las creencias, sino por el silencio de la mente. Necesitamos entrenarnos en acallar la mente para poder ver más allá de ella, en definitiva, para percibir la luz que somos y así caminar dejándonos iluminar por ella.
Tenía razón el profeta Isaías: tal vez no exista experiencia más gratificante y plena que la de pasar de las tinieblas a la luz.
Comentarios desactivados en ¿Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Munilla, yo soy de Müller, yo soy de Francisco? Lo que hace hace es que seamos de Cristo: YO SOY DE CRISTO
Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:
Ecumenismo: es una palabra que viene del griego: oikos significa “hogar”. (Eco-nomía significa la ley del hogar, eco-logía es el tratado sobre el hogar, etc. Ecumenismo es “el hogar habitado”, que en aquellos tiempos eran –más o menos- los países en torno al mar Mediterráneo. Modernamente el Ecumenismo es el movimiento que trata de reconciliar en el mismo hogar a los cristianos e Iglesias separadas).
01.- Creo en la Iglesia una.
En el credo decimos: creo en la Iglesia una. Por otra parte, evocando a San Pablo cantamos también: un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo… (Efe 4,5-7). Y recordando el evangelio de San Juan deseamos que todos sean uno, (Jn 17,21).—
Ahora bien, la unidad no requiere uniformidad. Las “unas formas”, los “uniformes” pertenecen más bien a otros ámbitos, militares, deportivos, etc…
La Iglesia nació plural. Ya en el NT, desde los primeros momentos surgieron comunidades cristianas (iglesias) unidas pero plurales: las comunidades de Pablo eran carismáticas, diversas de la tradición eclesial judeo-cristiana más unidas a la mentalidad del AT, otro estilo configuraba las comunidades de Juan mucho más reducidas y más centradas en Cristo (en el “Yo soy” del evangelio de Juan).
Y es que la verdad no cabe en una fórmula, en una definición dogmática, en una liturgia… (Si tú sabes qué es la verdad, esa no es la verdad)
Hans Küng expresaba muy bien esta realidad plural:
La Iglesia de Cristo, según el Nuevo Testamento, no es una Iglesia de unitarismo centralista e igualitarismo –y menos totalitario-. No conoce la uniformidad, sin alegría ni libertad, de una organización única o de tipo único de unidad. No entra en la esencia de la Iglesia ni el culto uniforme, ni la disciplina uniforme, ni la teología uniforme. Apoyándose en Efe 4,4-6 se podría más bien afirmar lo contrario.
Pluralidad en el culto: un solo Dios, un solo Bautismo, una sola Eucaristía, pero pueblos distintos, comunidades distintas, lenguas distintas, ritos y formas de piedad distintas, cantos y ornamentos distintos, distintas oraciones y, en este sentido, iglesias distintas. Pluralidad también en la teología: Un solo Dios, un solo Señor, una sola fe y una sola esperanza, pero distintas teologías, distintos sistemas, distintos estilos de pensar, aparatos conceptuales y terminologías, distintas escuelas, tradición y tendencias en la investigación, distintas universidades y distintos teólogos y, en este sentido, una vez más, distintas iglesias. Pluralidad finalmente también en el orden eclesiástico: un solo Dios, un solo Señor, un solo Espíritu, un solo cuerpo, pero diversas ordenaciones de vida, diversas estructuras de derecho, diversas naciones y tradiciones, diversos usos y costumbres y sistemas de administración y así finalmente, también en este sentido, distintas iglesias. [1]
02.- Unidad de todas las Iglesias.
A lo largo de la historia y por “mil” motivos religioso.políticos, la unidad de la Iglesia se fue fragmentando:
+ En el año 1054 se produjo la gran ruptura entre Constantinopla y Roma de la que surgiría la gran tradición Ortodoxa.
+ En el siglo XVI se escindieron la Reforma luterana (protestantismo) y el anglicanismo. Posteriormente fueron surgiendo muchas subdivisiones en las iglesias reformadas.
Movimiento ecuménico por la unidad de los cristianos
En 1910 en Edimburgo, en el ámbito anglicano (y protestante) nació el movimiento Ecuménico con la nostalgia de volver a la unidad originaria. La Iglesia católico romana no sintonizará con estos nuevos vientos (Espíritu) de reconciliación hasta Juan XXIII, Pablo VI, el cardenal Bea y algunos teólogos: Congar entre ellos, quienes a mediados del siglo XX y con el Concilio Vaticano II simpatizaron con el movimiento Ecuménico.
¿Se logrará la unidad?
Vamos a pensar y orar para que así sea.
Cuando se produzca el acercamiento de las Iglesias esta vuelta a la unidad no será por sometimiento de nadie a nadie, sino que será también una “vuelta plural a la unidad”.
Todos somos y seremos cristianos desde nuestra tradición cristiana. Los ortodoxos seguirán siendo cristianos desde su venerable tradición litúrgica, desde su concepción de iglesias locales, etc… Los hermanos protestantes vivirán su cristianismo desde su amor la Palabra (Biblia) y desde una honda comprensión de la justificación (redención), los católicos romanos seremos siempre más dogmáticos.
Será una unidad en una hermosa pluralidad.
03.- Unidad y pluralismo hacia dentro de la Iglesia católica.
Dentro de nuestra misma Iglesia católico romana hay tensiones, cuando no enfrentamientos y rupturas. Lo estamos viviendo en nuestra propia diócesis de San Sebastián.
Nosotros nos podemos aplicar lo que hemos escuchado en la 2ª lectura (1ª Corintios): hay discordias entre vosotros. Y os digo esto porque cada cual anda diciendo: «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo». Nosotros decimos: “Yo soy de Munilla, yo de Rouco, yo de Francisco…”Lo que hace falta es que seamos de Cristo: “Yo soy de Cristo”.
Necesitamos volver no tanto a un obispo que sea buena gente y competente: necesitamos volver a Cristo. Hemos sido bautizados en Cristo, no en un obispo.
Y la vuelta a la unidad intraeclesial e intradiocesana será también en un respeto a la pluralidad de expresiones de la fe
Esta unidad no se conseguirá por sometimiento a las tendencias teológico-morales férreas, ni por recuperación de liturgias coreográficas más que celebraciones de la Eucaristía que se parezca a las “comidas con pecadores y publicanos” de Jesús. La unidad no se conseguirá por normativas de castigo, que no sirven de nada, sino de sufrimiento, fracaso y frustración como hemos vivido durante estos últimos doce años.
La unidad en nuestra iglesia local y en la Iglesia se producirá desde un sereno y respetuoso pluralismo no desde el linchamiento de quien no piensa como yo.
Podremos rezar y cantar: Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo pero con estilos de pensar diversos, aparatos conceptuales varios, teologías, celebraciones y encuentros plurales.
Comentarios desactivados en Penetrar en las grietas de la vida.
Del blog de José Arregi Umbrales de Luz:
La vida es un ir abriendo brechas hasta finalmente comprender que aquél era el camino. Y entonces vuelve a sorprenderme la capacidad de la vida para encontrar resquicios donde seguir creando. Esto es algo que siempre me deja anonadado, como quien bien comprende que la vida nos rebasa, y sobrepasa todo lo que sobre ella podamos pensar. Desde su raíz oscura, la vida busca un lugar donde volver a nacer.
Y en tiempos de catástrofes como es el nuestro, los hombres se ven obligados a demostrar cuántos de ellos conservan aún su pertenencia a lo genuino, a lo humano. Solo el que lleve en sí al menos una mínima parte de la raíz primordial será capaz de guardar aquel manantial oculto del que surge el coraje para seguir luchando. Como afirma Jünger: “En los grandes peligros se buscará lo que salva a mayor profundidad”.
Nuestra esperanza hoy se apoya en que al menos una de estas raíces vuelva a ponernos en contacto con aquel reino telúrico del que se nutre la vida de los pueblos y de los hombres. Necesitamos el valor de penetrar en las grietas para que pueda volver a filtrarse el torrente de la vida.
En medio del miedo y la depresión que prevalece en este tiempo, irán surgiendo, por debajo, imperceptiblemente, atisbos de otra manera de vivir que busque, en medio del abismo, la recuperación de una humanidad que se siente a sí misma desfallecer.” (Ernesto Sábato, España en los diarios de mi vejez, 2004)
Comentarios desactivados en «A Dios, la iglesia le ha salido rana», por Pepe Mallo.
Los “consumidores” de Dios defienden a ultranza los derechos divinos, pero se olvidan por entero de los derechos humanos
En la plenitud de la Historia, Dios se humaniza en Jesús de Nazaret
| Pepe Mallo
En el estudio del Dibujo, según su punto de fuga correspondiente, se definen dos perspectivas: “a vista de rana” (de abajo arriba) y “a vista de pájaro” (de arriba abajo). Términos que expresan fielmente la trayectoria de la mirada del espectador. Este concepto artístico se puede aplicar a infinidad de situaciones. Yo lo escojo para mi reflexión navideña.
Las religiones, especialmente las llamadas “del Libro”, cultivan metódicamente la perspectiva “a vista de rana”. Su mirada se eleva hasta el mismísimo Dios, ese ser mayor que el cual no puede existir otro, “id quo maius nihil cogitari potest”. Lo encumbran hasta el Olimpo, el Sinaí, Jerusalén o el Séptimo cielo y le atribuyen características soberanas. Se moldea su esencia:ser supremo, omnipotente, omnipresente y omnisciente; creador, juez, protector y providente, salvador del universo y de la humanidad. Una realidad eterna, trascendente, inmutable y última… Esta fascinante visión teológica provoca, sin perseguirlo conscientemente, una oposición entre Dios y el hombre. Origina dos jurisdicciones, dos soberanías. ¿Dios o el hombre?
El autor o autores del relato del Génesis, pertenecientes a la casta sacerdotal judía, nos presentan ya enfrentados a los dos competidores. Según el mítico relato, Dios concedió al hombre el dominio sobre todos los seres creados y le había dotado de razón y de libertad. Sin embargo, cuando el hombre intenta ser libre, tomar sus propias decisiones, ahí está su creador para cortarle las alas. No admite desobediencias. Es como decirle: “Puedes ser libre, pero no te librarás de mí”. Y de hecho, a lo largo y ancho de los relatos bíblicos, vemos a un Dios intolerante y castigador del hombre. Incluso “se arrepiente” de haberlo creado. El hombre, que fue concebido como “dominador” de la Naturaleza, debe vivir bajo la dependencia de su creador. Su destino queda ligado a la “fidelidad y acatamiento” de los mandatos divinos: Hágase tu voluntad “en la tierra” como en el cielo.
Esta dependencia, además, convierte a Dios en objeto único de adoración. Según las religiones, El se arroga el homenaje feudal y exclusivo frente a otros dioses: “No tendrás otro Dios más que a mí”, “Solo hay una divinidad, Alá”. Para centralizar este culto adorador, se erigen lugares sagrados (“Sancta sanctorum”) donde mora la divinidad: monumentales templos, majestuosas catedrales, santuarios grandiosos y modestos, vistosos sagrarios, deslumbrantes y fastuosos ostensorios que procesionan por calles y plazas… En ellos, y solo en ellos, debe recibir Dios adoración perenne, incluida la “adoración nocturna” para que Dios no se sienta aislado en su sagrado confinamiento.
Como este Dios es insondable e inaccesible para el hombre, se instituye una casta sagrada, los “elegidos” por Dios mismo como sus representantes en la Tierra e intermediarios. Ellos, y solo ellos, hacen de puente y establecen, ordenan y coordinan la relación de lo humano con lo divino, protegiendo los derechos de adoración y culto a Dios y exigiendo los deberes de sumisión y acatamiento del hombre, bajo condenación eterna. Así, dan a Dios lo que es de Dios: pleitesía y adoración. Secuestran la verdadera cara de Dios a los hombres porque ellos son quienes la dibujan con su perspectiva de renacuajo.
En contraste con esta terrestre visión de batracio, nos topamos con la divina mirada “a vista de pájaro”. Si expurgamos y tamizamos los escritos bíblicos, sin caer en una manipuladora ingeniería teológica, encontraremos que Dios jamás considera al ser humano como enemigo ni antagonista. Al contrario. Lo crea como el “alter ego”: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, como semejanza nuestra” (Gen.2,26). La cuestión fundamental sobre el hombre en la Biblia es ¿quién es el hombre?, ¿qué piensa Dios del hombre? Por eso, el salmista se pregunta extasiado ante tanta grandeza: “¿Quién es el hombre para que te acuerdes de él, el hijo de Adán para que reciba tus cuidados? Lo has concebido apenas inferior a un dios, y has puesto en las suyas las obras de tus manos” (Sal.8,5-7).
La Biblia arroja una luz nada despreciable para entender el misterio del hombre. En los escritos bíblicos, el ser humano constituye una identidad propia ya que toda la manifestación bíblica es una historia entre un “yo” y un “tú”. La creación del hombre constituyó un enternecedor gesto de Dios que le configuró como padre-madre de su criatura. Le dio vida no para que fuera su esclavo, sino su hijo con quien establece una relación directa y cercana. Son numerosos los pasajes veterotestamentarios, sobre todo en los profetas, en que Dios usa esta expresión filial para evocar su relación con el pueblo. Y en el Nuevo Testamento no son pocas las afirmaciones categóricas en este sentido. Y como amoroso padre, se preocupa de los hijos más débiles e indefensos. Cuando reprocha a Caín su culpa, no le echa en cara que le ha ofendido a Él, sino que le increpa: “La voz de la sangre de tu hermano grita desde la tierra hasta mi.” (Gen. 5,10) Y ante la esclavitud del pueblo judío, se sincera con Moisés: “He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto, he escuchado su clamor ante sus opresores” (Ex. 3,7).
En el desempeño de su quehacer paterno-filial, le encomienda el cuidado de “nuestra casa común” que hay que mimar, como dice el papa Francisco. La Naturaleza es la “obra de Dios”. Dios ama su propia obra, y se la encomienda a su “otro yo” para que, en ella, se identifique con su Padre-Madre. (La primera deidad que veneró el hombre primitivo fue la “Madre Tierra”, la diosa Naturaleza). Y en la plenitud de la Historia, Dios se humaniza en Jesús de Nazaret. Dios se ha hecho un “selfie”, se ha autorretratado en el hombre Jesús. No solo se encarna, se “humaniza”. (Existen personas “encarnadas”, que viven en carne mortal, pero están “deshumanizadas”). Su identificación y solidaridad con los hombres y mujeres de su tiempo, le llevan a hacer la “opción por los pobres”, a establecer causa común con los indigentes, los postergados, lo apartados de la sociedad privilegiada, social y religiosamente: publicanos, pecadores, prostitutas, enfermos… Por eso fue incomprendido y perseguido por las autoridades religiosas, y por cuestionar la utilidad del templo, afirmando que a Dios hay que darle culto no en la mentira ni en el cumplimiento de la Ley vacío de contenido, sino en “el espíritu y en la verdad”. Los “usuarios” de de la religión proclaman el “temor de Dios”, Jesús nos habla del “amor de Dios”. No excluye a nadie ni margina a la mujer, a los curas casados, al colectivo “diferente”… Y fue repartiendo perdón, sin condena: “Yo tampoco te condeno”, “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Lo fundamental para él es devolverle al hombre su verdadero rostro. Cuando se niega esta identificación de lo divino con lo humano, se está poniendo en juego la verdad del hombre, el ser humano se estaría autodestruyendo.
¿Quién no percibe esta perspectiva de Dios en las parábolas del Hijo pródigo y del Samaritano? Y para más inri, a la hora de “juzgar” la conducta humana respecto a Dios, no reivindica “porque amaste mucho a Dios y le adoraste sin cesar, de día y de noche, y le rendiste solemne culto y ostentosas celebraciones públicas”, sino “porque diste (o no) de comer, de beber, visitaste, acompañaste al hombre…” Los “consumidores” de Dios defienden a ultranza los derechos divinos, pero se olvidan por entero de los derechos humanos. Deshumanizan a Jesús. Nos señalan a Dios para que nosotros miremos a su dedo.
Tras mi reflexión sobre los dos respectivos puntos de vista, me invade el reconcomio de que, verdaderamente, a Dios, la Iglesia le ha salido “rana”.
Comentarios desactivados en San Sebastián: El primer icono gay de la historia
Recordábamos ayer que hace ya 14 años que este blog comenzaba su andadura… Han pasado muchas vicisitudes, a su calor han nacido grupos de cristianos LGTBI y… tantas cosas, tantas historias… Y estamos convencidos de que el Santo ha estado a nuestro lado. Por eso, retomamos este artículo del blog Santos Queer:
San Sebastián ha sido llamado el primer ícono gay de la historia y el santo patrono de las personas queer. Su festividad se celebra el día de hoy (20 de enero).
Sebastián fue un antiguo mártir cristiano asesinado en en año 288 por orden del emperador romano Diocleciano. Ha sido sujeto de innumerables obras de arte que muestran como las tropas le dispararon flechas. Poco se sabe sobre su vida amorosa, por lo que su antigua popularidad entre los varones gay se basa, principalmente, en el aspecto como ha sido tradicionalmente pintado.
A partir del Renacimiento, Sebastián ha sido pintado la mayor parte de las veces como un joven casi desnudo en una mezcla de placer y dolor. El homoerotismo de estas pinturas es obvio.
Debido a que otros blogs han comentado sobre las obras maestras que muestran a San Sebastián a través de la historia del arte, aquí me limitaré a poner un ejemplo y remitir a las y los lectores a la mejor colección de arte sobre Sebastián que he encontrado:
San Sebastián es el tema favorito del artista gay contemporáneo Tony De Carlo, cuya obra se encuentra en la parte superior de este post. Este artista comenzó su Serie sobre San Sebastián en la década de 1980 en respuesta a la crisis del VIH/SIDA. Desde entonces, la colleccion ha crecido a más de 40 imágenes.
“Lo elegí porque era conocido como el santo patrono y protector contra la peste que se extendía por Europa“, declaró De Carlo en una entrevista para el blos Jesus in Love [Jesús enamorado]. “No fue hasta el año 2001, cuando entré en una santería católico-romana de Nuevo México [EE.UU], que tomé una estatua de peltre de San Sebastián, y vi una etiqueta en la parte inferior que dicía ‘Patrono de los homosexuales’”.
El histórico Sebastián en realidad sobrevivió al ataque de las flechas y fue cuidado por la Santa Irene de Roma hasta que se sanó, sólo para ser “martirizado dos veces“, pues luego fue ejecutado por el emperador Diocleciano.
Sebastián también aparece a menudo en el mundo de la literatura gay. Por ejemplo el dramaturgo Tennessee Williams llamó a su personaje gay martirizado Sebastián en “De repente, el último verano,” y Oscar Wilde utilizó el nombre Sebastián como su propio alias después de su liberación de la prisión.
El cuadro de arriba fue pintado por el artista gay de California Rick Herold, quien coloca a San Sebastián contra un colorido telón de fondo con dibujos animados, como una reminiscencia del artista y activista gay Keith Haring. “A lo largo de mis años como pintor siempre he estado interesado en la idea de que el espíritu y la carne son uno. Comencé por las influencias del arte tántrico y luego usé mi formación católicarromana”, afirma Herold para el blog Jesus in love [Jesús enamorado]. Herold pinta sus cuadros con esmalte en el reverso de plexiglás transparente.
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“San Sebastián y Matt Shepard yuxtapuestos” por el pintor JR Leveroni
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La obra “San Sebastián y Matt Shepard yuxtapuestos” del artista JR Leveroni compara el martirio de Sebastián con la muerte de un mártir gay contemporáneo, Matthew Shepard (1976-1998). Shepard era un estudiante en la Universidad de Wyoming cuando fue brutalmente golpeado y abandonado a su suerte por dos hombres que más tarde afirmaron haberse vuelto “temporalmente locos” por su “pánico gay.” El asesinato de Sheppard condujo a la ampliación de la ley contra los crímenes de odio en Estados Unidos de Norteamérica para juzgar la violencia basada en la orientación sexual y la identidad de género.
Leveroni es un artista visual emergente que vive en el sur del estado de Florida, Estados Unidos de Norteamérica. Su obra se basa en pinturas en un estilo cubista, las cuales retratan a mártires homosexuales que sufren de una manera tenue con apenas un rastro de sangre. Una variedad de cuadros con desnudos masculinos y pinturas religiosas se puede ver en la página web de Leveroni.
Esta entrada es parte de la Serie Santos GLBTI por Kittredge Cherry en el blog Jesus in Love [Jesús enamorado]. Ese blog presenta en las fechas adecuadas durante todo el año tanto santas y santos como mártires, héroes, heroinas y personas consagradas de especial interés para las personas gays, lesbianas, bisexuales, transexuales e intersexuales (GLBTI) y sus aliadas y aliados.
Comentarios desactivados en «En la Iglesia tiene más fuerza y es más determinante el machismo que el Evangelio», por José María Castillo.
De su blog Teología sin censura:
«Esta mentalidad machista esté privando de sus derechos a millones de fieles cristianos»
«Sabemos de sobra que “la ley del más débil” no se ha impuesto en nuestro mundo. Sabemos, por tanto, que, en la sociedad moderna y posmoderna, no se ha impuesto la igualdad»
«Las Religiones – entre ellas, la cristiana – han sido (y siguen siendo) responsables de las mil desigualdades que siguen causando tanto y tan enorme sufrimiento»
«Pasan los años y los siglos, al tiempo que la Iglesia sigue firme en su decisión de mantener la desigualdad de las mujeres respecto a los hombres»
Como es bien sabido, la “diferencia” no es lo mismo que la “desigualdad”. La diferencia es un “hecho”. La igualdad es un “derecho” (cf. Luigi Ferrajoli, Derechos y garantías, Madrid, Trotta, 2001, pg. 77-80). Por esto, si es que de verdad queremos que, en este mundo, se imponga la mayor igualdad posible, para alcanzar semejante ideal, no hay más camino – ni más remedio – que fomentar y potenciar “la ley del más débil”, que se hace realidad en los “derechos fundamentales”, proclamados en la Declaración de derechos de 1789 (L. Ferrajoli, o. c., pg. 76-78).
Por supuesto, sabemos de sobra que “la ley del más débil” no se ha impuesto en nuestro mundo. Sabemos, por tanto, que, en la sociedad moderna y posmoderna, no se ha impuesto la igualdad. Las desigualdades son asombrosas y crueles. Y los responsables somos los que no hemos tomado en serio ni hemos luchado, de corazón y de veras, por hacer realidad los derechos de los más débiles.
En estas condiciones y sin miedo a exagerar, se puede afirmar que las Religiones – entre ellas, la cristiana – han sido (y siguen siendo) responsables de las mil desigualdades que siguen causando tanto y tan enorme sufrimiento. No es posible – ni pretendo – describir y analizar las muchas desigualdades que la Iglesia mantiene y justifica. Desigualdades en la sociedad. Y desigualdades en la misma Iglesia. Con el agravante de los incontables silencios de la Iglesia ante las leyes de los más fuertes, en política, en economía, en Derecho, en tantas y tantas cosas, que serían muy distintas si los obispos (y el clero en general) levantaran su voz, como la levantan cuando se sienten amenazados en los intereses y libertades que favorecen o amenazan a la Iglesia y lo que importa de verdad al mundo clerical.
Esto supuesto, se comprende perfectamente cómo y por qué pasan los años y los siglos, al tiempo que la Iglesia sigue firme en su decisión de mantener la desigualdad de las mujeres respecto a los hombres. Una decisión intocable, que se mantiene al precio de miles y miles de parroquias que no pueden celebrar la eucaristía, ni atender a los fieles que necesitan un consejo, una ayuda y, sobre todo, no tienen quien les explique el Evangelio y les aporte luz en sus problemas de conciencia.
El Concilio Vaticano II, en su constitución sobre la Iglesia (LG, nº 37), dijo que “los fieles cristianos tienen derecho de recibir con abundancia … los auxilios de la palabra de Dios y de los sacramentos…”. Pero está visto que, para una notable mayoría de obispos, teólogos y gobernantes de la Iglesia, es más importante tener a las mujeres marginadas, que cumplir con los derechos que tienen los fieles cristianos.
Además, esto se hace a sabiendas de que, como consta en los Evangelios, el colectivo humano, con el que Jesús no tuvo el más mínimo roce o problema, fue precisamente el de las mujeres. Jesús las defendió siempre, aunque no siempre eran mujeres ejemplares. En su misión de anuncio del Evangelio, le acompañaron, no sólo “los Doce”, sino además “muchas mujeres”, no todas ellas precisamente ejemplares (Lc 8, 1-3). Es más, sabemos que, según los Evangelios de Marcos (10, 1-12) y Mateo (19, 1-12), Jesús antepuso el derecho de la mujer a lo establecido en favor del hombre, según se indica en Deut. 24, 1 (cf. Joel Marcus, (El Evangelio según Marcos, pg. 809; Cf. Ulrich Luz, El Evangelio según Mateo, vol. III, pg. 140-142).
Sin duda alguna, una notable mayoría de hombres del clero no están dispuestos a admitir la igualdad de derechos de las mujeres con los derechos del hombre. Aunque esto no se pueda demostrar con el Evangelio en la mano. Y – lo que es más grave – por más que esta mentalidad machista esté privando de sus derechos a millones de fieles cristianos. Incluso en detrimento grave de la misma Iglesia, que se está quedando si clero y con un futuro cada día más preocupante.
Sin duda alguna, en la Iglesia tiene más fuerza y es más determinante el machismo que el Evangelio. ¿Qué futuro nos espera a quienes seguimos queriendo lo mejor para la Iglesia y para la sociedad?
Comentarios desactivados en Cristianos Gays cumple 14 años
Era un 19 de enero del año 2009 cuando iniciábamos esta aventura… y lo hacíamos explicando el por qué y para qué…
En estos catorce años, han ocurrido muchas cosas, desde los dos hackeos por los intolerantes con la desaparición de buena parte de los post y archivos, la muerte de quien construyó su formato y seguimiento… pero también el encuentro con tantos y tantos amigos y amigas que han ido construyendo comunidades inclusivas que aspiran a peregrinae en este mundo hacia la consecución del Reino de Dios… Un espacio donde podamos encontrarnos y continuar esta lucha contra la Intolerancia, y la Homofobia y hacer posible que este mundo y las distintas confesiones religiosas en particular, sean espacios abiertos e inclusivos.
Desde entonces y hasta ayer, 4.148.104 personas de todos los países del mundo han entrado en el blog, en 4.900.245 sesiones… Toda una alegría que agradecemos…
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Pero hoy, víspera de San Sebastián, santo al que nos encomendamos desde el principio, traemos su recuerdo y compañía en este camino…
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
-«No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones.
Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»
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Mateo 10, 28-33
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Oración
Padre todo misericordioso, que concediste al mártir San Sebastián pelear el combate de la fe hasta el derramamiento de su sangre; te rogamos que su intercesión nos ayude a soportar por tu amor la adversidad y a caminar con valentía hacia ti, fuente de toda vida. Por nuestro Señor Jesucristo…
Comentarios desactivados en Juan Pablo II y Benedicto XVI frente a la Teología de la Liberación: Encarnizamiento y hostilidad
«La Teología de la Liberación no es una ideología o una teoría. Es una manera de vivir el Evangelio»
«El 6 de agosto de 1984 la Curia Vaticana dio a conocer la ‘Instrucción sobre algunos aspectos de la teología de la liberación’, firmada por Ratzinger que señalaba graves errores en la Teología de la Liberación. Se trataba de una interpretación subjetiva y equivocada de la misma»
«La Teología de la Liberación no es una ideología o una teoría. Es una manera de vivir el Evangelio en la proximidad y solidaridad con las personas excluidas y empobrecidas que tiene tres elemntos claves: la opción por los pobres y desvalidos, la memoria viva de los mártires y la esperanza de que otro mundo es posible»
«La Teología de la Liberación nació en las periferias sociales cristianas. Recoge el clamor de millones de pobres, de pueblos enteros oprimidos y excluidos»
«La liberación comienza por la transformación personal: Hasta que no hayamos derrotado el egoísmo, no habremos todavía realizado la liberación del ser humano»
«Los nuevos sujetos no nacen espontáneamente con las nuevas estructuras, sino que habrá que forjarlos al ritmo de la resistencia y de la lucha. La revolución ética es todavía una asignatura pendiente»
El 6 de agosto de 1984 la Curia Vaticana dio a conocer la “Instrucción sobre algunos aspectos de la teología de la liberación”, firmada por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y ratificada por el papa Juan Pablo II.
Este documento señalaba graves errores en la Teología de la Liberación. Pocos días después un grupo de teólogos y teólogas (laicos y laicas, sacerdotes y religiosas) nos reunimos en la ciudad de México. Leímos y analizamos la Instrucción y llegamos a la conclusión que era un documento injusto, ajeno a la realidad, porque lo que ahí se condenaba no era realmente lo que es en sí la Teología de la Liberación sino una interpretación subjetiva y equivocada de la misma.
«No comprendemos este encarnizamiento y hostilidad de Juan Pablo II y del cardenal Ratzinger con respecto a la teología de la liberación. Tal vez viene bien recordar aquellas palabras de Nietzsche “no se piensa igual de Dios en un palacio que en una choza»
Consideramos que es indecente condenar a los creyentes que han consagrado su vida —y somos decenas de miles de laicos y laicas, religiosas y religiosos, obispos, sacerdotes y misioneros de todas partes— los que hemos seguido el mismo camino. Ser discípulos de Jesús es imitarlo, seguirlo y actuar como él vivió. No comprendemos este encarnizamiento y hostilidad de Juan Pablo II y del cardenal Ratzinger con respecto a la teología de la liberación. Tal vez viene bien recordar aquellas palabras de Nietzsche “no se piensa igual de Dios en un palacio que en una choza”.
Ese día se encontraba entre nosotros un catequista refugiado guatemalteco y animador de una comunidad cristiana. Escuchaba en silencio. Al finalizar el análisis que hicimos, expresó: “Como el papa Juan Pablo II y el cardenal Ratzinger no sufren lo que nosotros los campesinos sufrimos, por eso no nos entienden”.
En verdad no hemos necesitado leer a Karl Marx para descubrir la opción para los pobres. Es el mensaje y la práctica de Jesús de Nazaret quien nos ha revelado que los pobres son un lugar teológico. Todo el Evangelio refleja la opción preferencial de Jesús por los pobres, los débiles y su oposición a los que abusan de ellos y los oprimen.
Un catequista refugiado guatemalteco: «En verdad no hemos necesitado leer a Karl Marx para descubrir la opción para los pobres. Es el mensaje y la práctica de Jesús de Nazaret quien nos ha revelado que los pobres son un lugar teológico»
La Teología de la Liberación no es una ideología o una teoría. Es una manera de vivir el Evangelio en la proximidad y solidaridad con las personas excluidas y empobrecidas. Esta teología tiene dos fuentes. Una es la experiencia de fe en el Dios de la vida, Padre y Madre de todos los hombres y mujeres, revelado en Jesús; y otra, el análisis de la realidad socioeconómica y política. Ha llevado a cabo una verdadera revolución metodológica al “incorporar las ciencias sociales y humanas en la epistemología teológica”, en palabras de Juan José Tamayo. Se mueve por el hambre y sed de Dios que hay en el pueblo y por el hambre de pan y de justicia. Es una teología que nace en el corazón del pueblo de Dios.
Juan Pablo II y José Ratzinger
Hay tres elementos claves de la Teología de la Liberación:
*La opción por los pobres y desvalidos, siguiendo la práctica y el mensaje de Jesús. La parábola del buen samaritano (Lc 10, 30-23) ilumina esta opción, que es una exigencia evangélica: “Haz tú lo mismo”. Consecuentemente, existe siempre para el creyente una pregunta referencial: ¿Qué posición tomó Jesús frente a la realidad socioeconómica de su tiempo?
*La memoria viva de los mártires que nos desafía a continuar con la lucha y sueños por los que ellos dieron la vida. América Latina es tierra de mártires, tierra regada con la sangre de numerosos hombres y mujeres, laicos y laicas, religiosas y religiosos, sacerdotes y obispos, comprometidos con la justicia.
*La esperanza de que otro mundo es posible. Las comunidades cristianas son conscientes de que su causa es invencible porque es el sueño de Dios para la humanidad. Dios quiere hijos e hijas no esclavos, quiere hermanos y hermanas, no enemigos unos de otros. A veces las comunidades que han optado por la liberación integral de los pobres se sienten golpeadas, derrotadas e incomprendidas, pero siguen firmes en la esperanza. Como bien señalaba Pedro Casaldáliga, se sienten como soldados derrotados de una causa invencible. Es por eso que la esperanza es una característica fundamental del cristianismo liberador. La Teología de la Liberación manifiesta que el cambio que el mundo necesita exige hombres nuevos y mujeres nuevas que viven lo que proclaman y proclaman lo que viven.
La Teología de la Liberación nació en las periferias sociales cristianas. Recoge el clamor de millones de pobres, de pueblos enteros oprimidos y excluidos, indígenas, afroamericanos, campesinos, mujeres, pobladores de las barriadas marginales de las grandes ciudades…
El movimiento de la Teología de la Liberación cobró impulso con Juan XXIII y el Concilio Vaticano II y recibió reconocimiento oficial en la reunión del episcopado latinoamericano en Medellín, cuyo documento comienza diciendo que “No hay historia de la salvación sin salvación de la historia”.
Los teólogos de la liberación no han hecho sino sistematizar la experiencia de fe del pueblo creyente. Recordamos entre estos, con especial admiración y respeto, a Gustavo Gutiérrez, padre de la Teología de la Liberación; a Leonardo Boff, a Ivone Guevara, Ignacio Ellacuría, Jon Sobrino, Carlos Bravo, Pablo Richard, Carlos Mesters, Giulio Girardi, José Comblin, Frei Beto, Oscar Beoso, Teófilo Cabestrero, Raquel Saravia, José Marins, Marcelo Barros, Benjamín Forcano, Juan José Tamayo…Y muchos más. Sería interminable mencionarlos a todos. Entre los teólogos y teólogas de la liberación los hay también de las iglesias protestantes, como Jorge Pisley, Elsa Támez, Julia Esquivel, Montiner… La teología de la liberación es de carácter ecuménico
El cristianismo liberador no tiene un proyecto socioeconómico propio, sino que analiza y descubre los signos del Espíritu de Dios en las distintas expresiones que buscan otro modelo económico alternativo y las apoya críticamente. Es consciente de que el mundo no necesita parches ni una refundación del capitalismo, sino que se requiere un cambio profundo y revolucionario, que comienza por uno mismo.
Al hablar de revolución muchos piensan en violencia. Las comunidades cristianas de América Latina entienden que la revolución es esencialmente defensora y promotora de la vida y la paz. No quieren la muerte. Quieren la vida, una vida digna para todos los hombres y mujeres. Si en una revolución hay violencia, ésta viene de los de arriba, de los que se resisten a que haya cambios. Por eso que defienden a capa y espada sus privilegios. La revolución hoy en América Latina apunta a cambios estructurales del sistema socioeconómico, que son interpretados como signos de la presencia del reino de Dios, cuya plenitud está más allá de la historia.
«Al hablar de revolución muchos piensan en violencia. Las comunidades cristianas de América Latina entienden que la revolución es esencialmente defensora y promotora de la vida y la paz. No quieren la muerte. Quieren la vida, una vida digna para todos los hombres y mujeres»
La conquista de una sociedad justa, libre y equitativa, sin explotados ni explotadores, no es el reino de Dios. El Reino es mucho más, infinitamente más. Pero el Reino exige pasar por ahí. Los procesos históricos de liberación son signos de la presencia del Reino. No puede haber reino de Dios si unos pocos acaparan los bienes de la tierra dejando en la pobreza a la mayoría, si hay gente que muere de hambre, si hay hombres y mujeres que son marginados por su condición social, étnica, cultural o religiosa.
Todo cambio sociopolítico exige transformaciones profundas en la conciencia de las personas. La liberación comienza por la transformación personal. Giulio Girardi se plantea: “¿Cuál es el objetivo fundamental de todo proceso liberador? Es conseguir la liberación humana. Que el rico se libere de la codicia que lo tiene alienado y que el pobre se libere de su indigencia y los egoísmos que pueda tener. La liberación del ser humano no significa sólo realizar la justicia social, no significa sólo derrotar la ignorancia. No podemos limitarnos a construir carreteras, viviendas, hospitales…
«Hasta que no hayamos derrotado el egoísmo, no habremos todavía realizado la liberación del ser humano»
Ciertamente, un día haremos posible el viejo sueño de construir casas para todo el pueblo… Esto, sin embargo, es sólo un aspecto de la liberación del hombre. Pero, hasta que no hayamos derrotado el egoísmo, no habremos todavía realizado la liberación del ser humano. Los sueños revolucionarios serán realidad cuando el ser humano viva para la comunidad, cuando no viva para sí mismo, sino que será capaz de abrir las puertas de su corazón y entregarlo a los demás.
Sólo los hombres y mujeres impregnados de actitudes éticas, serán capaces de aportar a la construcción de una nueva sociedad. Sólo los hombres y mujeres justos y libres podrán ser agentes de un mundo de justicia y libertad. Los nuevos sujetos no nacen espontáneamente con las nuevas estructuras, como bien señalaba Pablo Richard, sino que habrá que forjarlos al ritmo de la resistencia y de la lucha. La revolución ética es todavía una asignatura pendiente.
Esta semana se nos pide que oremos por la unidad de todos los cristianos y cristianas.
Del 18 al 25 de enero de 2023 tendrá lugar la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. El programa de esta semana consiste en celebraciones presididas por líderes y en iglesias de diferentes confesiones cristianas. El único objeto de esta semana es orar por la unidad de las distintas confesiones cristianas.
“No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí.
Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplan mi gloria, la que ma has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado. Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos.”
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(Juan 17, 20-26)
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Y por eso, destacamos este párrafo del libro de Javier Melloni , “El Cristo interior”
“El Cristo total es mucho más que el cristianismo. Tal como lo conocemos actualmente, el cristianismo es el resultado de tres conjunciones: la espiritualidad hebrea, la formulación griega y, en el caso del catolicismo, la organización romana. Al salir al encuentro de otras culturas y tradiciones en un planeta irreversiblemente global, descubrimos que el cristianismo puede adquirir otras formas que no somos capaces de imaginar en este momento. Asistimos a una crisis de lo que hemos conocido hasta ahora, pero ello no implica una crisis o un acabamiento de lo crístico.”
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Además, leíamos hace tiempo en el desaparecido blog À Corps… À Coeur:
“¿Que es lo que, en las Tradiciones de cada Iglesia depende del Evangelio o depende sólo de los azares de la historia, de la política, de la cultura, las costumbres y a veces de los resentimientos acumulados?“
¿Cuándo pues cada Iglesia tendrá la fuerza y el coraje de volver a lo que es propio del Evangelio y a echar todo lo que depende de azares de la historia, de la política, de la cultura, las costumbres y los resentimientos acumulados?
“La unidad en la diversidad, sin fusión, sin confusión.” Hay numerosas moradas en la casa del Padre.
¡Si la búsqueda teológica me parece importante en tanto que instrumento intelectual para el investigador de Dios que soy, puede ser un verdadero problem como instrumento para asir a Dios!
” ¿Los cristianos son capaces de reconocer que han podido equivocarse, que han podido desviarse de “La Buena Noticia”, sin quererlo y hasta sin percibírse de ello? ” Lo desearía, pero no estoy seguro de que tengan la voluntad, la honradez y la audacia ya que parecen prisioneros de la historia, del poder, del tener y del orgullo.
Gustave Thibon decía: ““No es la luz la que falta a nuestra mirada, sino nuestra mirada la que falta a la luz”
Así…, sueño con el día en que podré comulgar plenamente con los sacramentos de la Iglesia Universal, Unidad de todas las iglesias particulares, protestantes, romanas, ortodoxas, orientales y occidentales, etc…, cantar sin hipocresía: “Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo “ y profesar: “Creo en la Iglesia, una santa, universal y apostólica. Reconozco un solo bautismo … “
Esto me parece tan simple … ¿Pero ciertamente soy demasiado ingenuo?
Ingenuo: “Quien simplemente vuelve a trazar la verdad, la naturaleza sin artificio y sin esfuerzo ” (Émile Littré)
Al menos una vez al año, se invita a los cristianos a evocar la oración de Jesús para sus discípulos: «para que todos sean uno; […]; para que el mundo crea […]» (véase Juan 17,21). Los corazones se conmueven y los cristianos se reúnen para orar por su unidad. Las congregaciones y parroquias de todo el mundo organizan intercambios de predicadores o celebraciones y cultos ecuménicos especiales. El evento en el que tiene su origen esta experiencia única es la Semana de oración por la unidad de los cristianos.
Esta semana de oración se celebra tradicionalmente del 18 al 25 de enero, entre las festividades de la confesión de San Pedro y la de la conversión de San Pablo. En el hemisferio sur, en el que el mes de enero es un mes de vacaciones, las iglesias encuentran en muchas ocasiones otros momentos para celebrarla, por ejemplo en torno a Pentecostés, que también es una fecha simbólica para la unidad.
Para preparar esta celebración anual, los asociados ecuménicos de una región en particular son invitados cada año a elaborar un texto litúrgico de base sobre un tema bíblico. A continuación, un equipo internacional de editores formado por representantes del CMI y de la Iglesia católica romana pule el texto para asegurarse de que puede ser utilizado como oración en todo el mundo y de que está relacionado con la búsqueda de la unidad visible de la Iglesia.
El texto es publicado conjuntamente por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y el CMI, a través de su Comisión de Fe y Constitución, que también acompaña todo el proceso de producción del texto. El resultado final se envía a las iglesias miembros del CMI y a las conferencias episcopales católicas romanas, a las que se invita a que traduzcan y contextualicen o adapten el texto para su propio uso.
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Mensaje del Coordinador de la Comunidad Apostólica Fronteras Abiertas (CAFA)
Haz el bien; busca la justicia Is 1, 17
Con este lema estamos convocados, desde hoy hasta el próximo 25 de enero, todos los cristianos a orar por la tan deseada unidad, la que nos hará creíbles, discípulos de Jesús nuestro Señor.
Este año se nos va a insistir en la lucha unidos por el bien del prójimo, por la justicia, por lo derechos de todo ser humano sea de la confesión que sea. La Iglesia (Comunidad de bautizados) no puede dejarse arrebatar, por ninguna ideología o corriente política, la bandera de la justicia, que es una de las primeras exigencias subrayadas por el Evangelio y el núcleo central de su actuar. El discurso sobre la justicia abre, consecuentemente, el discurso sobre los derechos. Derechos de todo ser humano, cuya dignidad, cuya libertad, deben ser tuteladas y definidas. Y derechos de todos los pueblos, cuya soberanía e independencia, en cuanto naciones, deben ser respetadas, aunque siempre dentro del circuito de la solidaridad con los otros pueblos que forman la comunidad internacional.
Seamos testigos de este Evangelio que no deja al margen a nadie.
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Dios todopoderoso y eterno, que reúnes lo que esta disperso y conservas lo que has unido, mira con amor al pueblo de tu Hijo, para que, cuantos han recibido un mismo bautismo, vivan unidos por la misma fe y por el mismo amor.
Por Jesucristo nuestro Señor
Amén
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La historia
El libro de Rut nos ha sido transmitido por la Biblia judía y la cristiana, fue escrito probablemente en el siglo IV a C sobre un episodio acaecido en el s. IX. Por su género literario, Pikaza lo incluye entre las historias noveladas o ejemplares (como los libros de Ester, Judit, y Tobías). Su estilo es ameno y su fondo ofrece situaciones profundamente humanas y universales, de personas sencillas.
Obligados por el hambre, Noemí emigra con su marido y sus dos hijos desde Belén a Moab (territorio pagano). Allí mueren su marido y sus dos hijos, que se habían casado con mujeres moabitas, Rut y Orfá.
Noemí decide volver a Judá, que está en época de prosperidad, para buscar alguna protección entre sus parientes. Caminó con sus nueras hasta aproximarse a Belén y les dijo “Andad y volveos a vuestra casa materna… las besó y ellas se echaron a llorar y le dijeron: ¡No! Volveremos contigo a tu pueblo. Pero Noemí insistió: Volveos, hijas mías. ¿A qué vais a venir conmigo…?”.
Rut y Orfá se encuentran en la misma situación; Orfá cede ante las razones de su suegra, y Rut se niega a abandonarla.
Ya en Belén, Rut va a un campo y pide que le dejen recoger las espigas que se le caen a los segadores. “Casualmente” el propietario es Boaz, pariente de Noemí, que según la ley del Levirato debe procurar descendencia a su sobrino difunto.
Esta feliz historia no solo acaba en boda, sino que se prolonga de generación en generación hasta su tataranieto Jesús de Nazaret. En el evangelio de Mateo (1,5) leemos: “… Boaz fue el padre de Obed, la madre fue Rut. Obed fue el padre de Jesé, y Jesé lo fue del rey David…”.
Reflexión
Dos mujeres en una misma situación toman decisiones opuestas. Orfá toma la decisión más razonable. Tres mujeres mendigando tienen difícil acogida. Noemí puede ser acogida por su parentela, pero ella es extranjera, inmigrante; sus dioses no son el Dios de Judá, sus costumbres y sus leyes son distintas. Toda su vida tendrá que cambiar, si es que logra sobrevivir.
Rut decidió quedarse, “iré a donde vayas y viviré donde vivas, que tu pueblo es mi pueblo, y tu Dios es mi Dios”. No parece razonable renunciar a su pueblo y a su Dios. Rut no decide con la cabeza sino con el corazón.
Si nos ponemos en la situación de un lector del s. IV a C (fecha en que se escribe este libro), esta decisión de Rut tenía que resultarle escandalosa y sacrílega. Esdras había emprendido la reforma religiosa para dar cohesión y fuerza al nacionalismo judío; y había expulsado a las mujeres paganas para que no contaminaran a sus maridos.
En este sentido, se trata por tanto de un libro rebelde en su tiempo; pero este escrito supera su tiempo y su geografía, y nos da un ejemplo de la supremacía del amor sobre nuestras costumbres, nuestras patrias, y nuestros dioses. “Las personas, antes que las creencias” nos dice el Papa Francisco.
El amor es una experiencia personal, concreta e innegable: las creencias son interpretaciones abstractas, elaboradas con conceptos y tendencias de regiones y épocas diversas. Dios es amor, “Ubi caritas et amor, deus ibi est”, donde hay amor verdadero allí está Dios”.
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Juan Zapatero Ballesteros
Sant Feliú de Llobregat (Barcelona).
ECLESALIA, 02/01/23.- “La felicidad está dentro de uno mismo, no al lado de nadie”. He tenido muy claro siempre que el ser humano es un buscador, por naturaleza, de la felicidad. Creo, sin embargo, que los caminos no siempre han sido los más acertados; y, lo peor de todo, es que en la actualidad lo sigue haciendo de manera errónea. De entre las diversas preguntas, adverbios exactamente, que se podrían plantear en torno a esta realidad fundamental de la vida de la persona, yo me centraría en dos: “dónde” y “cómo”.
Respecto al “donde”, las divergencias son abismales, por la sencilla razón de que las opciones son totalmente opuestas respecto a las diversas posibilidades entre las cuales escoger, como pueden ser entre otras, aquí, allí, arriba, abajo, adentro, afuera, etc.
Para la sociedad actuales “afuera” donde se nos dice de manera insistente que está y puede encontrarse la felicidad. “Afuera” como opuesto al “adentro”.
Un “afuera” como sinónimo de tener, de consumir, de lo materialmente medible y contable, del porte exterior, de la belleza (que no de la estética fruto de la ética; cuidado no confundir las dos cosas) física, por tanto; de la juerga y de la risa (no confundirlo tampoco con la alegría y la satisfacción, fruto de la paz interior); del hedonismo egoísta (que no tiene nada que ver con el goce compartido), del placer abusivo (todo lo contrario precisamente del disfrute respetuoso y solidario), etc.
Este es el “donde” que, sobre todo desde hace ya un tiempo, nos están imponiendo, que no ofreciendo, aunque quieran hacernos creer esto último, de manera enloquecida quienes mandan y nos dirigen (que no son quienes dicen ostentar el poder político y quienes se creen que nos gobiernan: ¡qué más quisieran ellos!). Un “donde” cargado de atontamiento general y aborregamiento comunitario a base de slogans preciosos que no se cansan de prostituir palabras que designan valores tan nobles, sublimes y sagrados como amor y libertad principalmente. Un “donde” en el que ya no queda margen para decidir personalmente, pues “alguien” se encarga de hacerlo por todos, no como respuesta a la felicidad tan deseada por estos, sino para obtener pingües réditos por parte de aquellos.
Mientras tanto, “otros alguien”, con menos medios, pero con una gran coherencia, se esfuerzan por demostrar que la felicidad se encuentra “dentro”. Que es desde el silencio y la reflexión desde donde se conoce uno verdaderamente y se da cuenta de lo que de verdad le hace feliz. Por eso precisamente los primeros no pierden ocasión para desprestigiar el “adentro” de los segundos, como sinónimo de aburrimiento y de no estar al día; al suyo, claro. Amenazando además, ¡y de qué manera!, de que corren el riesgo de quedarse al margen de lo que mola, de lo guay, de lo que los puede convertir en atractivos, envidiables y merecedores del aplauso de los suyos, que no son otros que los borregos que los siguen sin rechistar después de haber sido narcotizados con sobredosis de atontamiento.
Así las cosas, se hace urgente escoger, optar o decidir. Algo, por otra parte, muy difícil, imposible, más bien, para la inmensa mayoría, si tenemos en cuenta la manipulación feroz que pende sobre nosotros.
Comentarios desactivados en Inicio de un tiempo evangélico.
Son tantas y tantas las veces
que has pasado a mi vera
silbando tus canciones,
rozándome con tu brisa,
haciéndome guiños y risas,
deteniendo tu presencia…,
que me siento sin respuesta.
Y son tantas y tantas las veces
que he visto bajar al Espíritu
y posarse en personas anónimas
que caminan por este mundo
buscando la verdad a tientas,
a solas o en compañía fraterna…,
que me avergüenzo de mi inercia.
Por eso, al escuchar de nuevo
esa voz que anuncia tu presencia,
hago un alto en mis sendas,
abro mis entrañas yermas,
me despojo de toda pertenencia
y permanezco atento por si llegas…
y quieres hacerme de tu cuadrilla nazarena.
Comentarios desactivados en Ser LGBTQ+ y glorioso a los ojos de Dios
Hna. Donna McGartland
La publicación de hoy es de la colaboradora invitada Sr. Donna McGartland. La Hna. Donna está en el Equipo de Liderazgo de las Hermanas de San Francisco de las Comunidades Neumann. También es una de las autoras de Love Tenderly: Sacred Stories of Lesbian and Queer Religious publicado por New Ways Ministry.
Las lecturas litúrgicas de hoy para el segundo domingo del tiempo ordinario se pueden encontrar aquí.
Dios habla a través del profeta Isaías: “Te formé desde el vientre para que seas mi siervo. Te llamo de vuelta a mí y te recojo en mi abrazo”. Y yo respondo: “¡Soy glorioso a los ojos de Dios y Dios es ahora mi fuerza!” (Is 49:5, parafraseado)
“Es muy poco,” dice Dios, “que tú seas mi siervo, para levantar y restaurar a los sobrevivientes; Te pondré por luz de las naciones, para que mi salvación llegue hasta los confines de la tierra”. (Is 49:6, parafraseado)
Estas son palabras que todos nosotros siempre queremos escuchar, especialmente aquellos que han sido heridos o excluidos por otros debido a quienes fuimos creados para ser, como los que somos parte de la comunidad LGBTQ+.
Vale la pena repetir el mensaje: Dios nos formó en el vientre y nos hizo quienes somos. ¡¡Somos gloriosos a los ojos de Dios!! Nadie puede llamarnos menos porque estamos invitados a habitar en el abrazo de Dios. Nos fortalece esta realidad.
Muchas veces a lo largo de nuestra vida escuchamos otro mensaje que dice que no somos suficientes. Nos avergonzamos al creer que somos defectuosos. Esto no es de Dios. Isaías es claro al respecto y nos llama a reconocer que:
1. ¡Somos hechos gloriosos! Dios nos formó como somos. ¡Pablo dice que somos santos! Nuestra misma existencia es preciosa a los ojos de Dios.
2. ¡La fuerza de Dios está siempre dentro de nosotros! Esta fuerza nos llama a levantar a otros ya restaurar su relación con Dios. Antes de que podamos hacer eso, debemos creer que la fuerza de Dios nos sanará, nos levantará y nos restaurará a una relación correcta con Dios y con nosotros mismos.
3. Estamos llamados a ser luz para los demás y permitirles abrazar esta misma realidad del inmenso amor de Dios por cada uno de nosotros.
¡¡GUAU!! Dios nos amó desde nuestra concepción. Isaías no puede ser más claro. Somos hechos Gloriosos a los ojos de Dios.
Siéntate en esa realidad ahora. Siente el poder y el amor de Dios formándote en el útero y creándote para ser la persona que eres. Escucha a Dios llamarte por tu nombre.
“(Inserta el nombre de Dios para ti), ¡Eres glorioso!
Soy yo quien te ha hecho como eres.
Tu eres mi amado. ¡Eres Santo!
Estoy contigo y siempre lo estaré.
te fortaleceré. ¡Te amo!»
Siente el amor de Dios fluir sobre ti y transforma todas las voces internas que son contrarias a la presencia amorosa de Dios.
Eres el Amado de Dios, hecho a imagen y semejanza de Dios.
Que seáis fortalecidos en esta Verdad. Que irradien esta Luz a los demás.
Comentarios desactivados en Éste es el Cordero de Dios.
El Cordero
Oh Corderillo, ¿quién te ha hecho?
¿Aún no sabes quién te ha hecho?
Te ha dado vida y alimento
junto al arrollo y sobre el prado;
te ha dado ropas deliciosas,
suavísima lana brillante;
y te ha dado una voz tan tierna
que el valle todo se alboroza.
Oh Corderillo, ¿quién te ha hecho?
¿Aún no sabes quién te ha hecho?
Oh Cordero, yo he de decirlo,
Oh Cordero, yo he de decirlo:
se llama por tu mismo nombre,
pues que Cordero a sí se llama:
es apacible y bondadoso,
de un niño tuvo la apariencia:
a nosotros, niño y cordero,
por su nombre nos llaman todos.
Cordero que Dios te bendiga.
Cordero que Dios te bendiga.
*
William Blake
The Lamb
*
*
Hambre de ti
«Amor de Ti nos quema, blanco Cuerpo».
Unamuno
Hambre de Ti nos quema, Muerto vivo,
Cordero degollado en pie de Pascua.
Sin alas y sin áloes testigos,
somos llamados a palpar tus llagas.
En todos los recodos del camino
nos sobrarán Tus pies para besarlas.
Tantos sepulcros por doquier, vacíos
de compasión, sellados de amenazas.
Callados, a su entrada, los amigos,
con miedo del poder o de la nada.
Pero nos quema aun tu hambre, Cristo,
y en Ti podremos encender el alba.
*
Pedro Casaldáliga El Tiempo y la espera.
Editorial Sal Terrae, Santander 1986
***
En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó:
– “Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo.” Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.”
Y Juan dio testimonio diciendo:
– “He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.” Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.”
*
Juan 1, 29-34
***
Con cada hombre viene al mundo un ser nuevo que no ha existido nunca, alguien original y único. «Cada israelita esta obligado a reconocer y considerar que es único en el mundo, que jamás ha existido nunca ningún hombre idéntico a él: si ya hubiera existido un hombre idéntico, no tendría sentido su existencia. Cada persona es diferente y debe realizar su propio ser. Que esto no suceda es lo que retrasa la llegada del «Mesías». Todos están llamados a desarrollar y realizar personalmente esta unicidad e irrepetibilidad, y a no volver a repetir mas lo ya realizado por otro, por muy grande que fuese ésta persona.
Ya viejo, el sabio Rabí Bunam dijo un día: «No me cambiaría por el padre Abrahán ¿Qué le reportaría a Dios si el patriarca Abrahán se convirtiera en el ciego Bunam y el ciego Bunam en Abrahán?.» La misma idea ha sido expresada con mayor agudeza por el Rabí Sussja, quien a punto de morir exclamó: «”En la vida Futura no me preguntaran: ”¿Por qué no has sido Moisés?”; me preguntarán; “¿Porque no has sido Sussia?”».
Estamos ante una enseñanza basada en la inigualdad natural de las personas y la imposibilidad, por tanto, de hacerlos iguales. Todos los hombres tienen acceso a Dios, pero cada uno tiene una senda diferente. La diversidad humana, la diferenciación de sus cualidades y tendencias, es la grandeza del género humano. La universalidad de Dios consiste en la multiplicidad infinita de caminos que conducen hasta él, y cada uno de ellos está reservado a un hombre […]. Así, el camino a través del cual cada hombre tiene acceso a Dios le viene indicado únicamente por la conciencia de su propio sen; por el conocimiento de su especificidad y la singularidad de su existencia. “En cada persona hay algo único que no existe en ninguna otra”.
*
Martin Buber, El camino del hombre.
Magnano 199o, 27-29
Comentarios desactivados en “Dejarnos bautizar por el espíritu de Jesús”. 2 Tiempo ordinario – A (Juan 1,29-34)
Los evangelistas se esfuerzan por diferenciar bien el bautismo de Jesús del bautismo de Juan. No hay que confundirlos. El bautismo de Jesús no consiste en sumergir a sus seguidores en las aguas de un río. Jesús sumerge a los suyos en el Espíritu Santo. El evangelio de Juan lo dice de manera clara. Jesús posee la plenitud del Espíritu de Dios, y por eso puede comunicar a los suyos esa plenitud. La gran novedad de Jesús consiste en que Jesús es «el Hijo de Dios» que puede «bautizar con Espíritu Santo».
Este bautismo de Jesús no es un baño externo, parecido al que algunos han podido conocer tal vez en las aguas del Jordán. Es un «baño interior». La metáfora sugiere que Jesús comunica su Espíritu para penetrar, empapar y transformar el corazón de la persona.
Este Espíritu Santo es considerado por los evangelistas como «Espíritu de vida». Por eso, dejarnos bautizar por Jesús significa acoger su Espíritu como fuente de vida nueva. Su Espíritu puede potenciar en nosotros una relación más vital con él. Nos puede llevar a un nuevo nivel de existencia cristiana, a una nueva etapa de cristianismo más fiel a Jesús.
El Espíritu de Jesús es «Espíritu de verdad». Dejarnos bautizar por él es poner verdad en nuestro cristianismo. No dejarnos engañar por falsas seguridades. Recuperar una y otra vez nuestra identidad irrenunciable de seguidores de Jesús. Abandonar caminos que nos desvían del evangelio.
El Espíritu de Jesús es «Espíritu de amor», capaz de liberarnos de la cobardía y del egoísmo de vivir pensando solo en nuestros intereses y nuestro bienestar. Dejarnos bautizar por él es abrirnos al amor solidario, gratuito y compasivo.
El Espíritu de Jesús es «Espíritu de conversión» a Dios. Dejarnos bautizar por él significa dejarnos transformar lentamente por él. Aprender a vivir con sus criterios, sus actitudes, su corazón y su sensibilidad hacia quienes viven sufriendo.
El Espíritu de Jesús es «Espíritu de renovación». Dejarnos bautizar por él es dejarnos atraer por su novedad creadora. Él puede despertar lo mejor que hay en la Iglesia y darle un «corazón nuevo», con mayor capacidad de ser fiel al evangelio.
Comentarios desactivados en “Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Domingo 15 de enero de 2023. Domingo 2º del Tiempo Ordinario, ciclo A
Leído en Koinonia:
Isaías 49,3.5-6: Te hago luz de las naciones, para que seas mi salvación. Salmo responsorial: 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. 1Corintios 1,1-3: La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesús sean con vosotros. Juan 1,29-34: Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
Las lecturas de este domingo tienen como eje transversal la invitación de Dios a toda la humanidad a asumir como propio el proyecto del Reino, de retarle, en libertad y sinceridad, a una manera nueva ser hombre y mujer, de ser creación y sociedad. El texto que leemos en la primera lectura forma parte del segundo Cántico del Siervo (Is 49,1 – 50,7) en el que se identifica al pueblo de Israel como el servidor de Dios; este Israel mencionado aquí no representa la totalidad del pueblo de Dios, sino que, tal vez, se refiera a aquella pequeña comunidad creyente desterrada en Babilonia, a ese grupo reducido que mantiene viva la esperanza y la fe. Ese grupo que, a pesar de estar lejos de su tierra, mantiene su confianza en Yahvé es el que traerá la salvación a todo el pueblo de Israel y al mundo entero, pues Dios ha puesto sus ojos en él y le ha asignado la misión de expresar a toda la creación su deseo más profundo: salvar a todos sin excepción. El profeta que escribe este cántico marca una gran diferencia en cuanto a la comprensión de la salvación prometida por Yahvé; siendo el tiempo del exilio, el profeta anuncia una salvación para todas las naciones, no únicamente para el pueblo de Israel.
Pablo inicia su carta confirmando la universalidad del Reino de Dios; expresando que el mensaje de salvación es para todos los que en cualquier lugar -y tiempo- invocan el nombre de Jesucristo. Este saludo es dirigido a los cristianos de Corinto; sin embargo, por la manera solemne en que Pablo escribe (a la Iglesia de Dios de Corinto), se puede afirmar que el apóstol se está refiriendo a la única y universal Iglesia de Cristo, que se hace presente históricamente en los creyentes de Corinto. Es decir, que aunque Pablo escriba de manera particular a esta comunidad, su mensaje desborda los límites de espacio y tiempo, adquiriendo en todo momento actualidad y relevancia, pues es una Palabra dirigida a la humanidad entera. Hombres y mujeres hemos recibido la gracia de ser hijos de Dios, por medio de Jesús; hemos sido consagrados por Dios para realizar en nuestras vidas la “vocación santa”, que en nuestro lenguaje correspondería a la “misión” de hacer presente, aquí y ahora, el reino de Dios: hacer de este mundo un lugar más justo y solidario, menos violento y destructor, más libre y fraterno. Quien asume como modo normal de vida este horizonte liberador está invocando el nombre de Jesús.
El evangelio de Juan manifiesta la universalidad de la salvación de Dios por medio de la vida y misión de Jesús de Nazaret, visto éste como cordero de Dios, que se sacrifica, se entrega obedientemente a la voluntad del Padre para salvar de la muerte (del pecado) a toda la Humanidad… Jesús es el enviado del Padre, el ungido por el Espíritu de Dios, el servidor de Yahvé del profeta Isaías (49,3) que tiene como especial misión establecer en el mundo la justicia del reino; es quien verdaderamente trae la salvación de Dios a la humanidad. Juan el Bautista ya había comprendido su propia misión y la misión de Jesús; por tal razón el profeta del desierto dice que detrás de él viene alguien más importante que él, pues el que viene es el Mesías, una Palabra nueva de Dios para el mundo. El Bautista reconoce a Jesús como el Hijo de Dios, y por eso da testimonio de él. Y lo hace -lo recoge así el evangelio de Juan-, con las imágenes de aquel tiempo, unas imágenes que hace mucho tiempo se quedaron sin base y que han perdido incluso parte de su inteligibilidad.
En efecto, hablar de Cordero de Dios, sacrificado, que expía nuestros pecados, que quita «el pecado del mundo» con su sangre, que nos «redime»… es hablar en unas categorías que hoy sólo podemos conocerlas por estudio histórico-bíblico, por cultura especializada religiosa, pero que no se pueden captar en nuestra vida diaria por simple sentido común, por una evidencia que se respira en subconsciente colectivo social, como han de ser captadas las buenas imágenes, las imágenes que están vivas, no las que ya murieron aunque sigan siendo leídas o repetidas. Una tarea pendiente de la comunidad creyente hoy es testimoniar ese encuentro profundo con Jesús con unas metáforas nuevas, para que expresen y comuniquen ese encuentro, que sólo de esa manera se concretizará en una vida fundada entregada al amor, a la Justicia y a la comunión con Naturaleza.
(Recordemos que el lenguaje religioso es siempre metafórico, y que las metáforas no describen la realidad, sino que la aluden simbólicamente, con frecuencia de un modo inexpresable en conceptos. El lenguaje religioso no es de ideas «claras y distintas», como tantas veces ha confundido la teología dogmática, pensando que está describiendo una realidad religiosa ontológica que está ahí como un ob-jeto que puede ser descrito objetivamente… El lenguaje religioso es más bien como la poesía: nos habla con metáforas, imágenes, símbolos… que muchas veces evocan nuestro subconsciente, personal y colectivo. Jesús no puede ser el cordero de Dios, porque no es, en absoluto, un cordero… Sin embargo, para los cristianos de aquel tiempo, decir que lo era, resultaba una afirmación religiosa conmovedora, porque evocaba un gran conjunto de sentimientos, tradiciones, doctrinas, imágenes, etc. Traducir aquella expresión no es traducirla a nuestro idioma actual, sino encontrar genialmente una correspondencia válida con otra imagen o imágenes que pudieran expresar una vivencia religiosa semejante a la que suscitaba esa expresión en aquel tiempo. Pero esto no es fácil hacerlo –si es que es realmente posible–. Mientras, lo que podemos/debemos hacer es no «»idolatrar aquellas expresiones antiguas, no sentirnos atados, y ser suficientemente creativos para aportar nuestro granito de arena al desarrollo del lenguaje religioso, que también es nuestra responsabilidad). Leer más…
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