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Archivo para Domingo, 28 de junio de 2015

Contigo hablo… ¡levántate!

Domingo, 28 de junio de 2015

Hoy es el día en el que celebramos el Día Internacional del Orgullo Gay, en recuerdo del levantamiento dela comunidad LGTBI frente a la opresión social y el acoso policial en The Stonewal Inn ubicado en el barrio neoyorquino de Greenwich Village. Se cita a estos disturbios como la primera ocasión, en la historia de Estados Unidos, en que la comunidad LGBTI luchó contra un sistema que perseguía a los homosexuales con el beneplácito del gobierno, y son generalmente reconocidos como el catalizador del movimiento moderno pro-derechos LGBTI en Estados Unidos y en todo el mundo.

Pues bien, en la liturgia de este día, Jesús nos invita a despojarnos del miedo, a levantar la cabeza, a dejar las opresiones y decir alto y claro a los que detentan el poder en las distintas iglesias: ¡Somos  creyentes, somos cristianos, somos personas LGTBI, somos Hijos e Hijas de Dios! ¡Nada ni nadie nos va a parar!

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Esquirlas afiebradas de aguacero, ululando,

desataron la muerte sobre yerba y hormiga.

Fusilada la rosa, decapitado el nardo,

¿que anegado colapso sufrió la Sensitiva?

Dolorosa de nichos y aterida de llanto,

su congelado espectro sueña savias de vida.

Oh Sol, tanto cadáver merecería un milagro…

¡Realízalo, dorada pupila matutina!”

*

Rogelio Sinán
La hija de Jairo

***

 “No tengas miedo

tú no te rindas

no pierdas la esperanza.

No tengas miedo,

yo estoy contigo en lo que venga…

y nada.

No puede ni podrá el desconsuelo

retando a la esperanza.

Anda…

levántate y anda”

*

Álvaro Fraile,
Levántate y anda

***

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia:

“Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.”

Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente [que lo apretujaba.

Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando:

– “¿Quién me ha tocado el manto?”

Los discípulos le contestaron:

“Ves como te apretuja la gente y preguntas “

– “¿Quién me ha tocado?

Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. Él le dijo:

“Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.”

Todavía estaba hablando, cuando] llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle:

– “Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?”

Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:

– “No temas; basta que tengas fe.”

No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo:

“¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.”

Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y dijo:

“Talitha qumi” (que significa: “Contigo hablo, niña, levántate“).

La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

*

Marcos 5,21-43

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“Heridas secretas”. 13 Tiempo Ordinario – B (Marcos 5,21-43).

Domingo, 28 de junio de 2015

13-852849-195x300No conocemos su nombre. Es una mujer insignificante, perdida en medio del gentío que sigue a Jesús. No se atreve a hablar con él como Jairo, el jefe de la sinagoga, que ha conseguido que Jesús se dirija hacia su casa. Ella no podrá tener nunca esa suerte.

Nadie sabe que es una mujer marcada por una enfermedad secreta. Los maestros de la Ley le han enseñado a mirarse como una mujer «impura», mientras tenga pérdidas de sangre. Se ha pasado muchos años buscando un curador, pero nadie ha logrado sanarla. ¿Dónde podrá encontrar la salud que necesita para vivir con dignidad?

Muchas personas viven entre nosotros experiencias parecidas. Humilladas por heridas secretas que nadie conoce, sin fuerzas para confiar a alguien su «enfermedad», buscan ayuda, paz y consuelo sin saber dónde encontrarlos. Se sienten culpables cuando muchas veces solo son víctimas.

Personas buenas que se sienten indignas de acercarse a recibir a Cristo en la comunión; cristianos piadosos que han vivido sufriendo de manera insana porque se les enseñó a ver como sucio, humillante y pecaminoso todo lo relacionado con el sexo; creyentes que, al final de su vida, no saben cómo romper la cadena de confesiones y comuniones supuestamente sacrílegas… ¿No podrán conocer nunca la paz?

Según el relato, la mujer enferma «oye hablar de Jesús» e intuye que está ante alguien que puede arrancar la «impureza» de su cuerpo y de su vida entera. Jesús no habla de dignidad o indignidad. Su mensaje habla de amor. Su persona irradia fuerza curadora.

La mujer busca su propio camino para encontrarse con Jesús. No se siente con fuerzas para mirarle a los ojos: se acercará por detrás. Le da vergüenza hablarle de su enfermedad: actuará calladamente. No puede tocarlo físicamente: le tocará solo el manto. No importa. No importa nada. Para sentirse limpia basta esa confianza grande en Jesús.

Lo dice él mismo. Esta mujer no se ha de avergonzar ante nadie. Lo que ha hecho no es malo. Es un gesto de fe. Jesús tiene sus caminos para curar heridas secretas, y decir a quienes lo buscan:

«Hija, hijo, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.»

José Antonio Pagola

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“Contigo hablo, niña, levántate”. Domingo 28 de junio de 2015. Domingo 13º ordinario.

Domingo, 28 de junio de 2015

38-ordinarioB13 cerezoLeído en Koinonia:

Sabiduría 1,13-15;2,23-24: La muerte entró en el mundo por la envidia del diablo.
Salmo responsorial: 29. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
2Corintios 8,7.9.13-15: Vuestra abundancia remedia la falta que tienen los hermanos pobres.
Marcos 5,21-43: Contigo hablo, niña, levántate

Jairo viene de vuelta de la sinagoga. A pesar de ser jefe de esa institución no ha encontrado en ella la salvación para su hija; el judaísmo, representado por la institución más importante después del templo, no conduce a la vida; la hija de Jairo, imagen del pueblo, está abocada a una muerte irremediable. Por eso Jairo, tal vez desesperado y desilusionado con aquel viejo sistema, acude a Jesús, buscando vida para su hija. Y estando con él se entera de que su hija ha muerto: ¿Para qué molestar más al maestro?, le dicen. La gente piensa que se molesta al maestro pidiéndole que dé vida. No saben que “el ha venido para que tengan vida y vida abundante”, como dice el evangelista Juan. Jesús, en estas circunstancias extremas, no se arredra: “No temas, ten fe y basta…” Para quien cree –y Jairo ha comenzado ya a adherirse a Jesús, a creer en él, en la medida en que se ha distanciado de la sinagoga-, la muerte es un sueño del que se puede despertar. Los primeros cristianos lo entendieron así cuando comenzaron a llamar a la necrópolis (= ciudad de los muertos) cementerio (= dormitorio). No lo ve así la gente que, al enterarse de la muerte de la hija de Jairo, lloraba gritando sin parar –gesto de desesperanza total-, y que, cuando Jesús dice que la niña “no está muerta, sino dormida”, se reía de él considerando la situación irreversible. Ante tanta incredulidad no hay nada que hacer. Por eso, Jesús echa fuera a la gente –para quien no cree, la muerte es el final- y entra adonde está la niña con sus padres junto con tres de sus discípulos a quienes quiere mostrar especialmente la fuerza de vida que hay en él.

Curiosamente estos tres discípulos están presentes también en la transfiguración y en el Huerto y, en ambas escenas, se duermen. Este sueño es todo un símbolo. En la Transfiguración, Jesús habla con Moisés y Elías de su éxodo –esto es, de su paso de la muerte a la vida-; en el Huerto, Jesús pide a Dios fuerzas para aceptar el camino que le lleva a la muerte, como paso para la vida definitiva. Pedro, Santiago y Juan no tienen interés en aceptar este camino del maestro hacia la muerte, porque –al igual que los judíos- no creen que sea un paso hacia la vida definitiva. Tal vez, por esto, para que aprendan que Jesús es la imagen de un Dios que da vida, Jesús se los lleva consigo. Sorprende, no obstante, que, cuando Jesús devuelve la vida a la niña, insista vivamente a los discípulos para que no digan nada a nadie. Orden lógica, pues todavía no están capacitados para digerir y asimilar y proclamar este mensaje de vida.

Se asemeja a veces la sinagoga, de la que Jairo es jefe, a nuestra vieja iglesia y a algunos de sus jefes, que no son capaces de sanar los males del mundo por estar centrados en mantener unas estructuras que no dan vida. Al igual que Jairo, nuestra iglesia, si quiere seguir siendo la iglesia de Jesús, tendrá que salir al encuentro del maestro, rompiendo viejas estructuras que la mantienen cerrada al mundo. Y en ese encuentro con Jesús y su evangelio, oirá las mismas palabras que Jesús le dirigió a Jairo: “No temas, ten fe y basta”. Tal vez sea este el mal de nuestra iglesia: tiene demasiado miedo y poca fe, y este miedo a perder seguridades, prestigio y poder le impide lanzarse a la aventura de remediar los males de un mundo abocado a la muerte; tal vez tenga que adherirse más al mensaje de Jesús y a su estilo de vida pobre, libre, solidario y entregado a los que viven en las márgenes del mundo. Sólo así podrá devolver la vida a tanto muerto que hay vivo, a tantos que gritan llorando sin parar, lamentándose de que no es posible luchar contra este injusto sistema mundano que ha marginado a tanta gente, llevándola a las puertas de la muerte.

Pablo, en su carta a los corintios, invita a resolver el problema de la injusticia y la desigualdad con generosidad. Y para ello pone el ejemplo de Jesús que, siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza” y hacer un mundo más igualitario donde “la abundancia de unos remedie la carencia de otros”, y brote la igualdad. Un verdadero milagro que está en nuestras manos realizar para devolver la vida a cuantos carecen de las mínimas condiciones de vida, para hacer de nuevo el milagro del maná por el que Dios impedía que unos acumulasen lo que era necesario para otros: “al que recogía mucho no le sobraba y al que recogía poco no le faltaba” (Ex 16,18). Un mundo de iguales, un mundo regido por un Dios que, como dice el libro de la Sabiduría, “no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera.. Dios creó al ser humano para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser”…

Añadamos una «nota crítica» de precaución. Una lectura no crítica de la primera lectura evoca espontáneamente el tema del «pecado original» y deja claramente la idea de que la muerte sería consecuencia del pecado original, y que éste habría sido consecuencia de «la envidia del diablo» (Sb 2,24). Es todo un conjunto teológico y simbólico lo que es evocado aquí, como de paso, el pecado original. Es importante no caer en la facilidad de apoyarse acríticamente en ese supuesto, y hablar del mal o de la muerte, con toda naturalidad, como fruto del pecado o -peor aún- como introducida en el mundo por el diablo envidioso. Somos personas de hoy, y los oyentes de las homilías también lo son. Y aunque en alguna comunidad hubiera bastantes personas con una visión mítica atrasada, aun ellas merecen ser tratadas con dignidad, con una pedagogía crítica que le ayude a reconciliar su atrasada visión mítica con una religiosidad apta para los tiempos de hoy.

Todos, los predicadores de las homilías, y también los oyentes, tenemos la obligación de reivindicar un discurso «para hoy», que no repita -con frecuencia simplemente por pereza, o por miedo- las afirmaciones manidas afirmaciones míticas, y, más importante aún, que no las repita como si de afirmaciones reales (descriptivas de algo que realmente hubiera sucedido) se tratara. Se puede evocar el mundo simbólico del pasado para explicarlo y discernirlo, pero siempre con la obligación de dejar explícitamente claro que se trata de afirmaciones «simbólicas», que en otro tiempo fueron tomadas como literalmente reales (así fue, y hasta hace bien poco tiempo), pero que hoy sabemos que sólo son simbólicas, es decir, que tienen un valor para nuestra vida espiritual, pero que en su sentido literal no son históricas, o que incluso pueden ser contrarias a la verdad histórica.

En el caso que nos ocupa en concreto -aunque aquí no debamos justificarlo- la verdad original profunda es contraria a lo que tradicionalmente nos ha sido dicho: lo «original», lo que se dio en el principio, no fue un «pecado original», sino una «bendición original». [Matthew Fox es el teólogo que más emblemáticamente ha desarrollado esta afirmación, en su libro «La bendición original. Una nueva espiritualidad para el hombre del siglo XXI», Ediciones Obelisco, Barcelona – Buenos Aires 2002]. Leer más…

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Dom 28.6.15. Una mujer que toca, una mujer que dice (la hemorroísa)

Domingo, 28 de junio de 2015

11071121_459757214201476_1819303381447838761_nDom 13, tiempo ordinario. Marcos 5,21-43. Este evangelio nos sitúa ante dos mujeres, víctimas de opresión personal y familiar:

una es joven, hija del archisingogo, y al parecer no tiene más remedio que morir, habiendo cumplido doce años (pues la vida mayor no le ofrece ningún aliciente);
la otra es ya madura, pero lleva sufriendo doce años de mal flujo de sangre, y las autoridades sanitarias y sociales no le dejan tocan, ni dicer.

Ambas están vinculadas por una enfermedad que es parecida, la enfermedad de ser mujer en aquel contexto y circunstancia. Pero Jesús deja que le toquen; les da la mano y les cura, no para que vuelvan al orden antiguo, sino para iniciar con ellas un camino de humanidad.

Hoy comentaré el tema de la hemorroísa. Dejo para mañana el de la hija del archisinagogo. Retomo así un motivo usual en este blog, y lo haré siguiendo básicamente mi Evangelio de Marcos (Verbo Divino, Estella 1012), sin notas críticas, que el lector interesado deberá buscar en el libro impreso.

big_stcatherine-sightseeing-tours-from-sharm-marina-by-sunray-tours01Ese pasaje de la hemorroísa ofrece dos mensajes antiguos, dos enseñanzas que siguen siendo nuevas también en nuestro tiempo, para hombres y mujeres:

a. Que la mujer pueda “tocar”, que pueda relacionarse corporal y humanamente con la vida, es decir, con los otros sin cortapisas ni limitaciones externas de género… Que no le impongan otros (sacerdotes y escribas) aquello que ha de hacer y sentir, cómo ha de vivir, aceptándose a sí misma, y así “tocar” al hombre, si ella quiere, como quiera, siempre que sea en respeto, para ser así persona.

b. Que la mujer pueda “contar”, decir lo que ha sentido; que recobra de esa forma la palabra, y diga lo que siente ante el corro de hombres que parecían dispuestos a imponer sobre ella su visión del mundo y de la vida. La verdad (toda la verdad, como en los juicios leales) es lo que ella tiene que decir, como verá quien siga leyendo.

Se trata de devolver la palabra a la mujer, dejar que ella diga y se diga, escucharla, y compartir con ella la trama de la vida.

La imagen 1 evoca el relato de la hemorroísa, en un fondo de sangre de vida.
La mujer de la imagen 2 es Catalina de Siena, que dice al papa y a la iglesia de su tiempo lo que ha de ser un papa y una iglesia.

Buen fin de semana a todos.

Texto: Mt 5, 24-34

(a. Una mujer quiere tocar…). 24 Y mucha gente lo seguía y lo estrujaba, 25 y una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años, 26 y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todo lo que tenía, sin provecho alguno, yendo más bien a peor, 27 habiendo oído hablar de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto. 28 Pues se decía: Si logro tocar aunque sólo sea su manto, quedaré curada. 29 E inmediatamente se secó la fuente de su sangre y supo por su cuerpo que estaba curada del flagelo.

(b. Esa mujer tiene que decir) 30 E inmediatamente, Jesús, conociendo en sí mismo la fuerza que había salido de él, volviéndose a la muchedumbre, preguntó: ¿Quién ha tocado mi manto? 31 Y sus discípulos le replicaron: Ves que la gente te está estrujando ¿y preguntas quién me ha tocado? 32 Pero él miraba alrededor para ver quién lo había hecho. 33 Pero la mujer, temerosa y temblorosa, conociendo lo que le había pasado, vino y se postró ante él y le dijo toda la verdad 34. Él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu flagelo.

1. Una mujer quiere tocar, esta mujer quiere vivir

Es una hemorroísa, mujer que los hombres declaran maldita, por su “menstruación irregular”… Fuente y foco de impureza para los hombres es esta mujer que avanza escondida y miedosa, en medio del gentío, pues si la reconocen deben hacer un hueco en torno a ella, expulsándola del grupo. Nadie puede ponerse en contacto con ella, ni tocar sus cosas.

Es una muerta viviente, expulsada de la sociedad y condenada a su propia soledad impura, por causa de una ley religiosa, defendida con celo por las «sinagogas» (por los archisinagogos, como éste al que Jesús acompaña). Pues bien, esta mujer, que no ha podido ser curada por la medicina (5,26), no se ha resignado a vivir como lo manda la ley israelita.

Es persona sin familia. Conforme a la ley sacral judía, su condición de hemorroísa (mujer con hemorragia menstrual permanente) la expulsa de la sociedad: no puede tener relaciones sexuales ni casarse; no puede convivir con sus parientes ni tocar a los amigos, pues todo lo que toca se vuelve impuro a su contacto: la silla en que se sienta, el plato del que come… Es mujer condenada a soledad, maldición social y religiosa. El milagro de Jesús consiste en dejarse tocar por ella, ofreciéndole un contacto purificador. En el fondo del relato hay un recuerdo histórico (forma de actuar de Jesús) y una experiencia eclesial (la comunidad cristiana ha superado las normas de pureza humana y sexual del judaísmo) .

Jesús no la ayuda para llevarla después a su grupo, ni le dice que venga a sumarse a la familia de sus seguidores, sino que hace algo previo: La valora como mujer, aceptando el roce de su mano en el manto y ofreciéndole el más fuerte testimonio de su intimidad personal; le anima a vivir y le cura, para que sea sencillamente humana, persona con dignidad, y para que construya el tipo de familia que ella misma decida. No la quiere convertir a nada (en nada) sino capacitarla para que ella sea, al fin y para siempre, humana. Socialmente impura era esta hemorroísa: rescatarla para la humanidad, para las relaciones personales, para la familia, esta ha sido una conquista capital del evangelio .

— Era hemorroísa desde hace 12 años (5, 25). Nadie podía acercarse a su cuerpo, compartir su mesa, convivir con ella. Como solitaria, aislada tras el cordón sanitario y sacral de su enfermedad, vivirá en la cárcel de su impureza femenina. No puede curarla la ley, pues la misma ley social y sacral la ratifica como enferma. Por eso no puede acudir a los escribas ni a los sacerdotes para curarse. Vive sin esperanza de curación humana, pues tampoco los muchos médicos (pollôn iatrôn; 5, 26) fueron incapaces de curarla. Lo ha gastado todo en sanidad y no ha sanado, como dice con ironía el texto . Leer más…

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“En busca de la mejor medicina”. Domingo 13. Ciclo B.

Domingo, 28 de junio de 2015
B13h09 Del blog El Evangelio del Domingo de José Luis Sicre sj:

La muñeca rusa (Mc 5,21-43)

En los evangelios, los relatos de milagros son como contenedores bien cerrados, unos juntos a otros, sin que se mezcle su contenido. El pasaje de Marcos que leemos hoy recuerda, en cambio, a las muñecas rusas: un milagro dentro de otro. Jesús va a curar a una niña y se cuela por medio una enferma con flujo de sangre. Esa mezcla da gran dramatismo e interés al conjunto. Indico los dos relatos con distintos colores.

En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en barca a la otra orilla, se reunió con él mucha gente, y se quedó junto al lago. Llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y, al ver a Jesús, se echó a sus pies rogándole con insistencia:

̶  «Mi hijita se está muriendo; ven a poner tus manos sobre ella para que se cure y viva».

Jesús fue con él.

Lo seguía mucha gente, que lo apretujaba. Y una mujer que padecía hemorragias desde hacía doce años, que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado toda su fortuna sin obtener ninguna mejoría, e incluso había empeorado, al oír hablar de Jesús, se acercó a él por detrás entre la gente y le tocó el manto, pues se decía: «Con sólo tocar sus vestidos, me curo». Inmediatamente, la fuente de las hemorragias se secó y sintió que su cuerpo estaba curado de la enfermedad. Jesús, al sentir que había salido de él aquella fuerza, se volvió a la gente y dijo:

̶  «¿Quién me ha tocado?».

Sus discípulos le contestaron:

̶  «Ves que la multitud te apretuja, ¿y dices que quién te ha tocado?».

Él seguía mirando alrededor para ver a la que lo había hecho. Entonces la mujer, que sabía lo que había ocurrido en ella, se acercó asustada y temblorosa, se postró ante Jesús y le dijo toda la verdad. Él dijo a la mujer:

̶  «Hija, tu fe te ha curado; vete en paz, libre ya de tu enfermedad».

Todavía estaba hablando, cuando llegaron algunos de casa del jefe de la sinagoga diciendo:

̶  «Tu hija ha muerto. No molestes ya al maestro».

Pero Jesús, sin hacer caso de ellos, dijo al jefe de la sinagoga:

̶  «No tengas miedo; tú ten fe, y basta».

Y no dejó que le acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, Jesús vio el alboroto y a la gente que no dejaba de llorar y gritar. Entró y dijo:

̶  «¿Por qué lloráis y alborotáis así? La niña no está muerta, está dormida».

Y se reían de él. Jesús echó a todos fuera; se quedó sólo con los padres de la niña y los que habían ido con él, y entró donde estaba la niña. La agarró de la mano y le dijo:

̶  «Talitha kumi», que significa: «Muchacha, yo te digo: ¡Levántate!».

Inmediatamente la niña se levantó y echó a andar, pues tenía doce años. La gente se quedó asombrada. Y Jesús les recomendó vivamente que nadie se enterara. Luego mandó que diesen de comer a la niña.

La medicina tradicional: imposición de manos

talita kumEl comienzo parece normal: un padre preocupado por su hija gravemente enferma. Lo que no es normal es su convencimiento de que Jesús puede curarla con sólo ponerle la mano encima. En nuestra cultura, el enfermo agradece que el médico no le hable a distancia; que lo ausculte y lo papel si es preciso. En la cultura antigua, el hombre santo y el curandero ejerce su poder mediante el contacto físico. En el evangelio de Lucas se dice que «toda la gente intentaba tocarlo, porque salía de él una fuerza que curaba a todos» (Lc 6,19). En efecto, Jesús cura a la suegra de Pedro tomándola de la mano; imponiendo las manos cura a diversos enfermos (Mc 6,5; Lc 4,40), a un sordomudo (Mc 7,32), a un ciego (Mc 8,23.25), a la mujer tullida (Lc 13,13); poniendo barro en los ojos del ciego de nacimiento le devuelve la vista (Jn 9,15); y a los discípulos les concede el poder de curar enfermos imponiendo las manos (Mc 16,18). Quien se haya fijado en las citas, habrá visto que casi todas son de Marcos y Lucas. Parece que a Mateo y Juan no les entusiasmaba el procedimiento, podría causar la impresión de un poder mágico.

Una nueva receta: tocar el manto

Si Jairo está convencido de que la imposición de manos de Jesús basta para salvar a su hija, la mujer con flujo de sangre va mucho más lejos: le bastaría tocar su manto. El relato acentúa la gravedad y persistencia de la enfermedad (¡doce años!), el fracaso de los médicos y el dineral gastado en buscarle solución. De repente, a la mujer le basta oír hablar de Jesús para depositar en él toda su confianza; ni siquiera en él, en su manto. ¿Fe o desesperación? Algunos de los primeros cristianos, amantes de aplicarse los relatos evangélicos, podrían identificarse fácilmente con la mujer. «Yo también estaba desesperado, oí hablar de Jesús, y todo cambió.»

La verdadera medicina: la fe

La mujer se cura al punto. Pero el relato toma un sesgo dramático. Jesús nota que una fuerza especial ha salido de él y quiere saber quién la ha provocado. Pregunta, rechaza la excusa de los discípulos, mira con atención a su alrededor, hasta que la mujer se presenta temblorosa y asustada. (Marcos describe a Jesús de forma tan humana, tan poco ortodoxa, que a Mateo por poco le dio un infarto y suprimió toda esa parte de su evangelio: Jesús sabe perfectamente lo que ha pasado.)

El lector termina poniéndose en contra de Jesús y a favor de la mujer. ¿Por qué le está haciendo pasar un rato tan malo? Es un recurso genial de Marcos, el mismo que utiliza en la curación de la hija de la mujer cananea: poner al lector en contra de Jesús y a favor del quien le suplica. ¿Para qué? Para que Jesús ofrezca al final la verdadera enseñanza.

Imaginemos que la mujer se cura y Jesús no pregunta nada. El lector se dice: «Llevaba razón la mujer. Bastaba con tocarle el manto.» Quizá añadiría: «En realidad, quien cura es Jesús, no el manto.» Pero todo el teatro montado por Jesús sirve para llegar a una conclusión muy distinta: «Hija, tu fe te ha curado.» Ni Jesús ni el manto, «tu fe». Esta afirmación podrá parecer atrevida, casi herética, a algunos teólogos. Pero, en este caso, Mateo y Lucas coincidieron con Marcos al pie de la letra: «Hija, tu fe te ha curado

Una medicina que, además de curar, resucita

La acción vuelve a su origen, pero de forma trágica: la niña ha muerto. No hay que molestar al Maestro. Pero Jesús le recomienda al padre la medicina usada por la hemorroisa: «No tengas miedo; tú ten fe, y basta». Siguen hasta la casa y se sumergen en un mundo de llantos y lamentos.

La gente es lista, no se deja engañar por Jesús

Cuando yo era joven, me indignaba leer que la gente se ríe de Jesús cuando dice que la niña no está muerta, sino dormida. Me parecía una tremenda falta de respeto. Pero estaba equivocado. La risa de la gente demuestra que Jesús no puede engañarlos. Él quiere pasar desapercibido, presentar lo que hace como algo normal, sin importancia; pero la gente sabe muy bien que la niña ha muerto, que Jesús ha realizado un gran milagro. El detalle final de darle a la niña de comer sirve para demostrar la realidad de la resurrección.

Resurrecciones en esta vida y fe en la vida futura

La resurrección de la hija de Jairo (contada por Marcos, Mateo y Lucas) trae a la memoria otros relatos parecidos, pero peculiares: la resurrección del hijo de la viuda de Naín, que sólo cuenta Lucas; y la resurrección de Lázaro, que sólo cuenta Juan. ¿Cómo es posible que estos dos hechos tan famosos no se encuentren en los cuatro evangelios? Es cierto que la tradición oral olvida a menudo cosas y detalles. Pero resulta extraño que un evangelista no los conozca. Como un biógrafo de Beethoven que no ha oído hablar de la 9ª Sinfonía.

A los evangelistas no les preocupaba, como a nosotros, el hecho histórico en cuanto tal, sino la realidad de lo que contaban. Lo importante no es que Jesús resucitara a Lázaro (que al cabo de los años volvería a morirse), sino que nos resucitará a todos a una vida sin fin. «Yo soy la resurrección y la vida» es también el gran mensaje de la resurrección de la hija de Jairo.

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Dios, un espacio múltiple: No al terror anti-religioso (26.6.15)

Domingo, 28 de junio de 2015

david-haines-decapitado--644x362Del blog de Xabier Pikaza

En nombre de Dios, ha vuelto a derramarse sangre humana: Grupos de falsos musulmanes han asesinado a docenas de inocentes en varios países, para que así triunfe el orden inhumano de su religión.

En contra de eso, desde tiempo antiguo, los amigos de la vida, los fieles de Dios, han sabido que la verdad propia no consiste en destruir al otro, al que piensa y es distinto, sino en abrir caminos y espacios para que puedan caber todos:

La Cábala judía afirmaba que Dios se “encoge” para que puedan ser las cosas que son diferentes, que existamos nosotros; pero no todos los judíos han seguido esa enseñanza, y hay algunos que imponen un tipo de visión exclusivista de la vida donde están primero ellos, ellos, ellos.

El Dios del Islam dejaba espacio para los pobres y excluidos de la Meca y de la tierra entera; pero algunos musulmanes, de ISIS y otros grupos ser únicos, uniendo el “sólo Dios” (falsamente interpretado) al “sólo nosotros”, no dejando que a su lado existan otros, con formas distintas de vida, y matándoles por tanto, como ayer lo han hecho de nuevo.

El Dios Cristiano abre un espacio para los distintos, dejándose incluso expulsar de su tierra en Jesucristo, pero no todos los cristianos han entendido y seguido a Jesús de verdad, y entre ellos (los cristianos) ha crecido un tipo de imperialismo económico-militar que quiere dominarlo todo sobre el mundo.

Pues bien, eso que hace Dios han de hacerlo sus “creyentes”: dejar espacio, alegrarse de que vivan otros:

que los judíos abran abran campos de vida para musulmanes y distintos;que no se piensen los únicos, que no se apoderen de una tierra que es de todos, que no empleen el dinero al servicio de sus intereses.

que los musulmanes busquen el bien los judíos, no en teoría o en discursos oficiales, sino en la vida concreta (que no quieran echarles al mar); que exijan la disolución de ISIS y de todos los grupos terroristas, para que pueda darse una verdad universal sobre la tierra, pues de lo contrario acabarán matándose ellos mismos y matando su religión milenaria.

que los cristianos sepan lo que significa “amar a los enemigos y distintos”, querer que les vaya bien, orar por ellos; que desliguen su experiencia religiosa de un tipo de imperialismo de la razón económica y política de algunas de sus instituciones.

Un camino, un proyecto

papa-jerusalen_642x428Se trata de pasar del imperialismo de la desconfianza (de un Dios absoluto que no deja lugar para los otros) a la tolerancia activa de un Dios cuya esencia consiste en hacer que los otros sean, que sean distinto, un Dios que no ocupa espacio, porque su espacio son todos.

Este es el baile de la verdad que suscita otras verdades, la danza de Dios, es decir, el baile de aquellos que giran y giran para compartir lños frutos de la tierra, los amores de la vida para disfrutar de esa manera unidos en comunión.

Por eso quiero hablar de la razón plural de Dios, que sólo es única siendo múltiple, siendo dialogada. Quiero hablar del baile de Dios que los teólogos cristianos llaman perijóresis: cada persona vive en la medida en que da mano a otra y bailan juntas y así se relacionan.

Eso es Dios, el giro creador del gozo compartido. O, si alguien prefiere, no hablemos de Dios, sino del baile y camino de la vida.

Que todos podamos compartir la danza creadora de la vida: niños judíos y musulmanes… Chicas y chicos, de oriente y occidente, cristianos, budistas, musulmanes… Empecemos bailando, sigamos bailando, es decir, dándonos la mano, para ser en común y alimentarnos uno de (con) los otros.

Aquí no hay sillón fijo ni siquiera para Dios,

conforme a esa experiencia de la perijóresis de Dios, que los viejos teólogos latinos tradujeron con dos palabras fuerte.

— Dios es circumincessio, un camino en el que cada una va hacia el otro, para verle y sentirle, para gozar juntos.

— Dios es circuminsessio: cada uno se sienta en el lugar del otro, no para ocupar su sillón y dominarle, sino para ver las cosas desde allí.

El judío tiene que ponerse en la “piel” de árabe de Gaza y viceversa; el musulmán de ISIS al que llaman fundamentalista y asesino, por imponer su visión equivocada del Islam, tiene que ponerse en el lugar del judío y del cristiano…

Sólo así, poniéndonos cada uno en el lugar del otro, estaremos todos en el lugar de Dios y Dios y en el de todos. Sólo así veremos que hay sitio para todos en la pequeña Palestina, tierra de filisteos, judíos y cristianos, con musulmanes… Y que hay lugar para todos en las viejas tierras de Sirio y Mesopotamia, de Túnez y Kuweit, donde ayer (26, 6, 15) han vuelto a estar llar las bombas.

No se gana nada por la fuerza de las armas, por el terror de las bombas, por la imposición económica. Sólo se gana vida y humanidad compartiendo, abriendo espacios para los otros?

— ¿Podrán hacer eso los judíos y los musulmanes del entorno de la tierra de Palestina, en la costa oriental del Mediterráneo, en Siria y en Irak?

— ¿Podrán cambiar en esa línea los musulmanes violentos del Estado Islámico, que nos están ofreciendo la caricatura más horrible del auténtico Islam?

— ¿Podrán cambiar en esa línea los poderosos de oriente y occidente, con religión o sin religión, pero siempre con un dios de violencia y de poder, que suele llamarse dinero (Mamona)?

Pero no se lo podemos pedir a ellos solos: debemos comenzar creando espacio de baile de vida compartida en España y Alemania, en Congo y en Siberia…, en cada uno de los pequeños y los grandes lugares de la tierra. En esa línea debe situarse el cristianismo, en esa línea deen situarse las tradiciones religioesa y sociales de nuestro tiempo, como seguiré indicando.

Una reflexión final

Originalmente, las religiones son una experiencia integral y abierta de comunicación, por la que los miembros del grupo comparten experiencias, ideales y caminos. En ese sentido, las grandes religiones son anti-imperialistas (y anti-terroristas), de manera que han nacido o se han reformado cuando ciertas personas carismáticas (fundadores o reformadores) han criticado a la jerarquía anterior y han ofrecido la experiencia sagrada a todos los miembros de la sociedad:

— así hicieron los hebreos, saliendo del sistema imperial de Egipto,
— así hizo Jesús criticando a los escribas de un judaísmo jerárquico,
— así hizo Buda separándose de los grandes jerarcas de la mística hindú,
— así hizo Muhammad rompiendo con la oligaría comercial e ideológica de la Meca…

Por eso queremos que las religiones vuelvan a su origen, viniendo a presentarse como experiencias de comunicación…

— La verdad del judaísmo no está en el triunfo del pueblo judío, sino en la vida de todos los pobres “hebreos” del mundo.
— La verdad del cristianismo no está en la victoria del Dios de los cristianos, sino en la llegada del Reino de Dios para todos los pobres y excluídos de la tierra, sean o no cristianos.
— Finalmente, el triunfo del Islam no está en la victoria de una determinada comunidad musulmana, sino en la revelación de la Verdad y de la Vida de Dios para todos los hombres.

Un buen cristiano debe querer el triunfo del auténtico Islam y un buen musulmán el triunfo del auténtico cristiano… y un buen judía el triunfo de todos, es decir, la llegada del tiempo mesiánico de la reconciliación y del diálogo, es decir, del baile de Dios.

Cristianismo (Iglesias), General, Islam, Judaísmo , , , , ,

“Vida y espiritualidad ecológicas”, por Martín Gelabert Ballester, OP

Domingo, 28 de junio de 2015

tumblr_mxuo74ciV21shi23mo1_500De su blog Nihil Obstat

La encíclica del Papa Francisco termina con un canto a la esperanza. El Papa confía en el ser humano y en su capacidad de conversión y de mejora, pues “no hay sistemas que anulen por completo la apertura al bien, a la verdad y a la belleza, ni la capacidad de reacción que Dios sigue alentando desde lo profundo de los corazones humanos”.

A veces, ante los graves desafíos que se plantean a nuestras sociedades, y a la vista de la inoperancia y hasta la corrupción de los políticos, de aquellos que deberían tomar iniciativas e impulsar soluciones, las personas adoptamos actitudes pasivas y nos desanimamos. A lo sumo, nos quedamos en una queja impotente. Pero el Papa, al final de su encíclica, propone una serie de actitudes humanas y cristianas que cada uno de nosotros estamos en condiciones de adoptar. Estas actitudes contribuyen decisivamente a la protección de la naturaleza y a una mejor calidad de vida, aunque a veces no seamos conscientes y no veamos resultados inmediatos.

Es necesario cambiar nuestros hábitos consumistas. “Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir”, escribe el Papa. De ahí la necesidad urgente de una educación ecológica y de cobrar conciencia de nuestra responsabilidad como consumidores: cuando dejamos de adquirir ciertos productos, obligamos a modificar el comportamiento de las empresas, forzándolas a considerar el impacto ambiental. Hay que educar a nuestros jóvenes para que asimilen que el consumismo no da la felicidad. Hay que evitar el uso de plásticos y de papel, reducir el consumo del agua, separar los residuos, cocinar solo lo que se puede comer, tratar con cuidado a los demás seres vivos, utilizar el transporte público. La familia es el lugar para cultivar los primeros hábitos del amor y del cuidado de la vida.

Y para los cristianos una espiritualidad ecológica. Una denuncia: “tenemos que reconocer, dice el Papa, que algunos cristianos comprometidos y orantes, bajo una excusa de realismo y pragmatismo, suelen burlarse de las preocupaciones por el medio ambiente”. Un recordatorio: la espiritualidad no está desconectada del propio cuerpo, ni de la naturaleza, ni de las realidades de este mundo. Una propuesta: la espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco; no apegarnos a lo que tenemos ni entristecernos con lo que no poseemos. Una referencia a Jesús: cuando habla de los pájaros y dice que ninguno de ellos está olvidado ante Dios, ¿seremos capaces de maltratarlos o de hacerles daño?

Espiritualidad , , , ,

Entrevista del Jornal do Brasil a Leonardo Boff sobre la encícica “Laudato Si”

Domingo, 28 de junio de 2015

codigonuevoart1Leído en la página web de Redes Cristianas

Entrevista del Jornal do Brasil a Leonardo Boff el 21 de junio de 2015.

El teólogo y ecólogo Leonardo Boff, columnista del Jornal do Brasil, es una de las voces que ayudaron a elaborar la encíclica del Papa Francisco dedicada al medio ambiente.

“Veo pocos avances porque los intereses económicos se superponen a la preocupación por salvaguardar la única casa común que tenemos para vivir. Hay una inconsciencia irresponsable y culposa acerca de las amenazas que pesan sobre nuestro futuro. Si se escuchase lo que la comunidad científica mundial dice, otros serían los resultados de los encuentros organizados por la ONU sobre el calentamiento global y la creciente erosión de la biodiversidad”, alertó Boff. “Mi sentimiento oscila entre la catástrofe y la crisis”, continuó.

El Papa Francisco ha establecido una “relación íntima entre los pobres y la fragilidad del planeta” en la encíclica Laudato Si [Alabado sea] sobre el cuidado de la casa común, divulgada este viernes 18 y publicada por la editorial san Pablo. En enero, durante su visita a Filipinas, Francisco demostró su preocupación por la ecología, afirmando la “necesidad de ver con los ojos de la fe la belleza del plan de salvación de Dios, la ligazón entre el ambiente natural y la dignidad de la persona humana”.

Para Boff, “el escándalo de la pobreza mundial en un mundo de altísimo consumo, la devastación de los ecosistemas y las amenazas que pesan sobre la casa común, descuidada y maltratada” preocupan permanentemente al papa Francisco.

Lea la entrevista completa a Leonardo Boff:

JORNAL DO BRASIL – ¿Cómo han sido sus conversaciones con el Papa durante la elaboración de la encíclica? ¿Hubo un encuentro personal?

Leonardo Boff.- Respondo con cierta contención a las preguntas de esta entrevista, para no dar la impresión de atribuirme una importancia que no tengo. Si me preguntasen: ¿usted ayudó a escribir la encíclica? Tengo que decir: no. Solamente ofrecí unos ladrillos, con los cuales, si él quería, podría construir algo. Nunca tuve un encuentro personal con el Papa Francisco, solamente indirecto. Primero a través de una amiga común, Clélia Luro, a la cual él llamaba desde Roma todos los domingos hacia las 10 h.

A través de ella él me mandaba los recados y me pedía textos. Primeramente, me pidió un texto que el ex-Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas (gestión 2008-2009), Miguel d’Escoto y yo habíamos elaborado como marco teórico de la nueva ONU que está siendo pensada: “Declaración Universal del Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad”. El texto está elaborado dentro del nuevo paradigma según el cual todas las cosas están interconectadas, formando un inconmensurable sistema en evolución. En ese texto usábamos mucho el término “casa común” para referirnos a la Tierra.

Después, cuando el Papa estuvo en Brasil, nuevamente por mediación de una persona, don Demétrio Valentini, obispo de Jales (SP), le pedí que le entregase el libro que había escrito con motivo de su venida a Brasil: Francisco de Asís – Francisco de Roma: una nueva primavera para la Iglesia. Le pedí además que le entregase en español Francisco de Asís: ternura y vigor, en el cual abordaba ampliamente la cuestión ecológica, pues él lo había solicitado a través de Clélia Luro. Junto con ellos le mandé en español la “Carta de la Tierra”, con recomendaciones mías para que la utilizase, pues me parecía el documento sobre ecología más importante de principios del siglo XXI, fruto de una vasta consulta a más de doscientas mil personas de todas las orientaciones, bajo la dirección de Mijaíl Gorbachov. Yo había participado en su redacción y había conseguido incluir el tema del cuidado, “el lazo de parentesco con toda la vida” y la espiritualidad.

Escribí al Papa que la Carta de la Tierra afirmaba la interdependencia entre todos los seres y el valor intrínseco de cada uno, en contra del antropocentrismo tradicional. En otra ocasión le hice un envío a través del obispo de Altamira en Xingú, don Erwin Kräutler, que ganó en 2014 el premio Nobel alternativo de la Paz del Parlamento sueco, y que al pasar por Roma fue invitado por el Papa a redactar algo sobre la Amazonia. Con él le mandé en español mi libro más completo sobre ecología, Ecología: grito de la Tierra-grito de los pobres, expresión asumida por la encíclica. Le mandé también otro libro en español, Cuidar la Tierra: hacia una ética universal, publicado en México.

Lo principal fue un libreto con un DVD sobre las cuatro ecologías, con bellísimas imágenes donde abordo también la ecología integral. Otros materiales fueron enviados al embajador argentino en la Santa Sede, Eduardo Valdés, amigo de Bergoglio, pues enviando directamente al Vaticano nunca se tiene la seguridad de que las cosas lleguen a las manos del papa. A través de él le envié un libro que consideraba importante: Proteger la Tierra – cuidar la vida: cómo evitar el fin del mundo.

Por medio del mismo embajador le mandé varios artículos en español sobre cuestiones ecológicas publicados en el Jornal do Brasil online, donde colaboro desde hace varios años. Recuerdo que escribí una nota para entregar al Papa donde decía que había una cita de la Carta de la Tierra que consideraba que debía constar en la encíclica, como de hecho consta en el número 207: “Como nunca antes en la historia, el destino común nos obliga a buscar un nuevo comienzo… que nuestro tiempo se recuerde por despertar a una nueva reverencia ante la vida, por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad, por acelerar la lucha por la justicia y la paz, y por la alegre celebración de la vida” (palabras finales de la Carta de la Tierra).

Ni el embajador ni yo recibimos respuesta alguna. Cual no sería la sorpresa del embajador cuando el 17 de junio, el día anterior a la publicación de la encíclica, Monseñor Fernández del Vaticano se comunicó con él para agradecerle todos los materiales míos que había hecho llegar al Papa Francisco. Para terminar: hice lo que el Papa Francisco me pedía sin la menor pretensión de influenciarlo. La encíclica es de él, él es su autor. Habitualmente el Papa trabaja con un cuerpo de peritos y con otros especialistas invitados. Lo que puedo decir es que siento resonancias de mis pensamientos y modos de decir en la encíclica que no son solo míos, sino de cuantos trabajan a partir del nuevo paradigma de una ecología integral. Yo he sido solo un simple siervo, como se dice en el Evangelio.

Jornal do Brasil – ¿Qué podría usted decir respecto al Papa y a la forma como está llevando cuestiones delicadas en la Iglesia?

Considero al Papa Francisco uno de los mayores líderes mundiales, ya sea en el campo religioso o en el campo político. En el campo religioso usa la ternura de San Francisco para tratar a las personas, particularmente a los más pobres. Pero ha tratado con la firmeza de un jesuita a quienes macharon la imagen de la Iglesia cristiana con abusos sexuales y crímenes financieros. En este punto, ha actuado como un médico. Ha limpiado el Vaticano y tal vez tenga mucho que limpiar todavía.

El hecho más visible es que ha traído una primavera a la Iglesia después de tiempos de regreso a la grande y vieja disciplina. Los cristianos sienten la Iglesia como un hogar espiritual y no como una pesadilla a ser soportada con desaliento. Políticamente ha promovido el diálogo entre los pueblos, aproximado Cuba a los Estados Unidos y viceversa y ha predicado insistentemente el encuentro como forma de superar prejuicios y fundamentalismos y de crear espacio para la paz. Y lo hace con tanta dulzura y convicción que difícilmente alguien puede dejar de prestarle atención.

El escándalo de la pobreza mundial en un mundo de altísimo consumo, la devastación de los ecosistemas y las amenazas que pesan sobre la casa común, descuidada y maltratada lo preocupan permanentemente, pues presiente situaciones de trazos apocalípticos, si no hacemos nada serio para contener el calentamiento global. Creo que la encíclica va a reforzar una visión más amplia, sistémica, integral de la ecología, al incluir especialmente la cuestión social, mental y profunda. Espero que la discusión resulte ahora más enriquecida y no solo reducida al ambientalismo.

JB – ¿En esta cuestión ha visto usted avances significativos entre las principales potencias mundiales?

Hay una inconsciencia irresponsable y culposa acerca de las amenazas que pesan sobre nuestro futuro.

Si lo que la comunidad científica mundial dice fuese escuchado, otros serían los resultados de los encuentros organizados por la ONU sobre el calentamiento global y la creciente erosión de la biodiversidad”, que, según el conocido biólogo Edward O. Wilson, oscila de 27 a 100 mil especies que desaparecen definitivamente de la evolución cada año.

Vivimos como en los tiempos de Noé: las personas comen y beben, se casan y se dan en casamiento sin darse cuenta del anuncio de un tsunami. Y esta vez será diferente. No habrá un Arca de Noé que salve a algunos y deje perecer a los demás. Todos podremos tener el mismo destino trágico. El Papa habla de estas cuestiones, pero como hombre de fe recuerda que Dios es “el Señor amante de la vida”, texto que usa más de una vez y que concede la última palabra a la esperanza y no al desastre.

JB – ¿Cómo ve usted el futuro de la Tierra? ¿Hay esperanza?

Mi sentimiento oscila entre la catástrofe y la crisis. Como estudioso del tema desde hace ya más de 30 años y leyendo los últimos datos científicos tengo la impresión de que nuestro turno ha llegado. Hemos hecho tantas y tan graves agresiones contra la madre Tierra que ya no merecemos vivir sobre ella. Además, cada año son más de tres mil las especies que llegan a su clímax y naturalmente desaparecen del proceso de la evolución. ¿No podría haber llegado nuestro turno? Por otro lado la crisis conserva, siempre purifica y hace crecer.

Desde otra perspectiva, como hombre de fe, sé que el designio del Creador, inscrito en las circunvoluciones del proceso cosmogénico, puede llevar nuestra pequeña nave a puerto teniendo incluso vientos contrarios. Aunque ocurra una catástrofe que liquide la vida visible de nuestro planeta (sólo el 5% es visible, el 95% restante es invisible, como las bacterias, virus y hongos) creo que la última palabra la tendrá la vida. Como no sé, hago una apuesta positiva: creo y espero.

Traducción de Mª José Gavito Milano

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El Vaticano abre la puerta a los divorciados, acepta la unión de hecho y da un portazo a los matrimonios entre personas del mismo sexo

Domingo, 28 de junio de 2015

soy-homosexual-tengo-hijos-soy-catolico1Lo venimos diciendo… mal, muy mal… Se fueron los obreros, se fueron la inmensa mayoría de mujeres, se van los jóvenes a chorros… Y nos iremos los cada vez menos homosexuales que nos seguimos considerando católicos pero sí cristianos… El bluff de Francisco. ¿Cuándo se van a enterar de que ya no basta eso de la supuesta acogida misericordiosa y no sé que delicadeza que te dice te acojo pero eres un desviado… que lo que exijimos es RESPETO A NUESTROS DERECHOS CIVILES, RESPETO A NUESTRA CONDICIÓN DE HIJOS E HIJAS LIBRES DE DIOS.

Jesús Bastante.

Un paso hacia adelante, y un par de ellos hacia atrás. Este puede ser el resumen acelerado del “Instrumentum Laboris”, o documento de trabajo para el Sínodo de la Familia, que el próximo mes de octubre debatirá acerca de la doctrina de la Iglesia católica respecto al aborto, la eutanasia, la procreación, las adopciones, los matrimonios gay o los divorciados vueltos a casar. Así, el texto, presentado en el Vaticano, asegura que existe un “acuerdo común” para que los divorciados vueltos a casar puedan acceder a la comunión y, por primera vez, acepta a la vida en pareja como un paso previo -por tanto, no condenable- al matrimonio. Sin embargo, las esperanzas de una acogida completa a las personas homosexuales sufrieron un fuerte revés, al negar el documento “analogías entre las uniones homosexuales y las heterosexuales” y reivindicando la diferencia padre-madre a la hora de la adopción.

Resulta evidente que, pese al impulso del Papa Francisco, la Iglesia católica no está preparada para aceptar según qué cosas. De todos modos, el tono utilizado en el “Instrumentum Laboris” en sus 80 páginas -147 puntos- se encuentra muy alejado del lenguaje rotundo, prohibitivo y oscuro al que nos tiene acostumbrada la Iglesia cuando habla de homosexualidad, divorcio, aborto o eutanasia. La intención, según declaró este martes el secretario general del Sínodo de la Familia, Lorenzo Baldisseri, era presentar “un texto de tono sereno, frente a las intervenciones alarmistas o catastrofistas de otros documentos eclesiásticos”.

 El gran avance del documento vaticano se encuentra en lo tocante a la situación de los divorciados vueltos a casar, uno de los puntos que más discusiones planteó durante la pasada reunión del Sínodo de la Familia. El “Instrumentum Laboris” da un paso adelante y proclama que existe un “consenso” para que aquellas personas que, tras un fracaso matrimonial, reorganizaran su vida, puedan volver a la Iglesia. Hasta la fecha, los divorciados vueltos a casar estaban, en la práctica, excomulgados.

Acceso a la comunión dependiendo del obispo

Ahora, estas personas podrán comulgar siempre que lleven a cabo una “reflexión” sobre su situación a través de “itinerarios de reconciliación o un camino penitencial y si el obispo correspondiente así lo determina en último término”. Dicho “camino penitencial” conllevará un acompañamiento por parte de un sacerdote que explicará a esas personas las consecuencias del divorcio y que les hará reflexionar sobre su estado.

El texto precisa que se aplicaría “bajo la autoridad del Obispo, para los fieles divorciados vueltos a casar por lo civil, que se encuentran en una situación de convivencia irreversible”. La última palabra, con todo, la tendrá cada obispo en su diócesis, lo que puede provocar, por ejemplo, que los divorciados alemanes estén en comunión con la Iglesia, mientras que los españoles sigan anatemizados.

 Las reformas vaticanas apuntan a crear un “ministerio” del medio ambiente

También se da una apertura al considerar a las parejas que conviven sin haberse casado como una instancia previa (“un paso adelante”) al matrimonio, para las que habría que considerar un “acompañamiento de gran respeto” y proponer un “camino de crecimiento abierto a la posibilidad del matrimonio sacramental” a dichas parejas, pero teniendo en cuenta que su modelo ya constituye, en buena medida, una realidad familiar. Incluso a los ojos de la Iglesia.

“Firmeza” en contra del matrimonio igualitario

boda_de_Francisco_Gerard3Sin embargo, el gran paso atrás del Sínodo de la Familia se encuentra en el tratamiento dado a los homosexuales en la Iglesia. Así, el documento resalta la “firme posición de la Iglesia, contraria al matrimonio entre personas con tendencias homosexuales”, aunque reitera que “toda persona, independientemente de su tendencia sexual debe ser respetada en su dignidad y acogida con respeto y delicadeza, en la Iglesia y en la sociedad”.

El Sínodo considera “inaceptable” que los obispos sufran “presiones de los organismos internacionales” que “condicionan las ayudas financieras a los países pobres a la introducción de leyes que instituyan el matrimonio entre personas del mismo sexo”. “No existe fundamento alguno para asimilar o establecer analogías entre las uniones homosexuales” y las heterosexuales, incide con dureza el documento vaticano, quien no obstante sugiere que las diócesis reserven “una atención específica al acompañamiento de las familias” que cuentan con miembros homosexuales.

 El Papa llama a la responsabilidad ante un planeta que “se está destrozando”

El texto también es muy duro en lo tocante a la adopción. “Para dar una familia a tantos niños abandonados, muchos han pedido que se destaque la importancia de la adopción. A este respecto se ha señalado la importancia de afirmar que la educación de un hijo debe basarse en la diferencia sexual, así como la procreación”, señala.

Aborto y eutanasia

En relación con la eutanasia y el aborto, el Instrumentum Laboris insiste, de modo tajante, en que “la vida es un regalo de Dios y, por eso, no se pueden descartar ni su comienzo ni su estado terminal”. “Al contrario, es necesario asegurar a estas fases una atención especial. Hoy, demasiado fácilmente, se considera al ser humano como un bien de consumo que se puede usar y tirar”, incide el documento.

El Sínodo de la Familia tendrá sus próximas reuniones durante el mes de octubre y, al término del mismo, los padres sinodales presentarán un documento de propuestas al Papa, que será quien tome la decisión definitiva. Cualquier norma que emane del mismo pasará a formar parte de la doctrina de la Iglesia, que puede dar un salto de calidad respecto a su presencia en el mundo de hoy o, nuevamente, perder una oportunidad de sintonizar con la sociedad contemporánea. Una oportunidad que podría ser la última.

Fuente El Diario

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , ,

Joseph Kurtz presidente de los obispos de EE.UU. ve las bodas gay “un error trágico que daña el bien común”

Domingo, 28 de junio de 2015

AP2938394_LancioGrandegay_marriage_usa_2Lo profundamente inmoral es la actitud homófoba, excluyente y antievangélica de esta jerarquía anclada en la Edad Media… Preocupense del daño que han hecho ustedes a mujeres, personas LGTB, nilos y niñas…

“Es profundamente inmoral e injusto”, señala Joseph Kurtz

“Independientemente de lo que una mayoría estrecha de la Corte Suprema puede declarar en este momento en la historia, la naturaleza de la persona humana y el matrimonio permanecen inalterable e inmutable”

La Corte Suprema de Justicia reconoció el matrimonio igualitario

La decisión del 26 de Junio, de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos, que interpreta que la Constitución de los Estados Unidos exige a todos los estados proveer licencias y reconocer el “matrimonio” de personas del mismo sexo es un “error trágico que daña el bien común y a los más vulnerables entre nosotros,” dijo Monseñor Joseph E. Kurtz, Arzobispo de Louisville, Kentucky, y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los EE.UU.

La declaración completa a continuación:

Independientemente de lo que una mayoría estrecha de la Corte Suprema puede declarar en este momento en la historia, la naturaleza de la persona humana y el matrimonio permanecen inalterable e inmutable. Así como Roe v. Wade no resolvió el asunto del aborto hace más de cuarenta años, Obergefell v. Hodges no resuelve hoy el asunto del matrimonio. Ninguna decisión se arraiga en la verdad, y como resultado, ambas eventualmente fallarán. Hoy la Corte se ha equivocado nuevamente. Es profundamente inmoral e injusto que el gobierno declare que dos personas del mismo sexo pueden constituir un matrimonio.

El significado único del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer está marcado en nuestros cuerpos como hombre y mujer. La protección de este significado es una dimensión esencial de la “ecología integral” que el Papa Francisco nos ha llamado a promover. Ordenar la redefinición de matrimonio en todo el país es un error trágico que perjudica el bien común y a los más vulnerables entre nosotros, especialmente a los niños. La ley tiene el deber de apoyar el derecho básico de todo niño a ser criados, donde sea posible, por su madre y padre casados y en un hogar estable.

Jesucristo, con gran amor, enseñó inequívocamente que desde el principio el matrimonio es la unión permanente de un hombre y una mujer. Como obispos católicos, seguimos a nuestro Señor y continuaremos enseñando y actuando de acuerdo con esta verdad.

Exhorto a los católicos a seguir adelante con fe, esperanza y amor: fe en la verdad inmutable sobre el matrimonio, arraigada en la naturaleza inmutable de la persona humana y confirmada por la revelación divina; esperanza de que estas verdades una vez más prevalezcan en nuestra sociedad, no sólo por su lógica, sino por su gran belleza y servicio manifiesto al bien común; y el amor a todos nuestros vecinos, incluso aquellos que nos odian o nos castigarían por nuestra fe y convicciones morales.

Por último, hago un llamado a todas las personas de buena voluntad a unirse a nosotros en la proclamación de la bondad, la verdad y la belleza del matrimonio como se ha entendido correctamente desde hace milenios, y pido a todos en posiciones de poder y autoridad que respeten la libertad dada por Dios a buscar, vivir y dar testimonio de la verdad.

Fuente Religión Digital

General, Homofobia/ Transfobia., Iglesia Católica , , , , , , ,

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