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Hacia un idolatría de la Eucaristía.

Domingo, 22 de junio de 2014

Del blog À Corps… À Coeur:

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[…] El mismo Cristo  debe asfixiarse en nuestros ostensorios de oro, en nuestros cálices incomparables, en nuestros copones incrustados de joyas, Él quiso sólo la paja del Pesebre o la madera de la cruz. El culto exagerado de la Eucaristía tiende a hacer de nuestras iglesias templos paganos.

Louis Evely
*

Condúceme de lo irreal a lo real, condúceme de las tinieblas a la luz, condúceme de la muerte a la inmortalidad.

Brihadaranyaka Upanishad
*

Una liturgia sin compromiso místico

Los faraones de Egipto han sido divinizados y los monumentos no dejan de representar su investidura divina. Cuando, más tarde, Alejandro el Grande conquistó Egipto, no creyó que pudiera asegurar su dominación sobre las colonias sin hacerse reconocer como Dios. Del mismo modo los emperadores romanos, para consolidarr la unidad de su imperio, aceptaron, luego finalmente impusieron, esta divinización de Roma y de su persona.

Pero esta divinización del faraón provocaba también, casi necesariamente, la “faraonización” de dios. Había una simbiosis, una suerte de comunidad de vida en la que las reacciones eran recíprocas y, finalmente, la imagen de la divinidad se amoldaba a la del faraón divinizado.

¿Hasta qué punto esta situación ha sido reproducida a lo largo de los siglos, incluso en el pensamiento de Israel? ¿En qué medida nuestra liturgia no guarda vestigios de este intercambio ambiguo entre la realeza terrestre y la realeza divina? ¿Hasta qué punto incluso el concepto de la realeza divina no es simplemente una emanación de la realeza humana?

¿En qué medida, en Bizancio, la liturgia de Palacio y la liturgia de Santa Sofía no coincidían en una misma imagen, donde la realeza divina y la realeza humana se confundían de nuevo?

Y en qué medida nuestra liturgia no es todavía una supervivencia de las liturgias reales que no comprometennunca el fondo del alma? ¿No podemos pensar, a veces, que en nuestra misma liturgia, se trata de rendir homenaje a un soberano, de procesiónar alrededor de su altar, de erigirle un santuario dedicado a él, y una vez hecho esto, queda con Dios, todo esto que puede realizarse y celebrar sin ninguna especie de compromiso místico?

Algo extremadamente peligroso

Es evidente que, si el hombre de la calle es tan a menudo completamente extraño a lo que pasa en nuestras iglesias, es porque no pasa allí ningún acontecimiento susceptible de tocarlo aunque sea un poco. El no se siente allí de ninguna manera alcanzado y concernido a lo más íntimo de él mismo.

Hay una religión aparente que  no asume compromiso profundo. Esto es extremadamente grave, y podemos preguntarnos hasta qué punto esto no es a causa de la Eucaristía que llegamos a una confusión tan radical sobre la esencia misma del mensaje de Jesús.

Una especie de materialismo religioso, el peor de todos; puede trágicamente establecerse alrededor de la Eucaristía; tenemos un catalizador de paladio, un pararrayos celeste, sobre la casa, podemos dormir tranquilo, Dios está allí en su cajita y lo tenemos constantemente a nuestra disposición.

¿Nos hemos cuestionado suficientemente sobre  el valor de nuestras comuniones? ¿sobre ell valor de esos niños? ¿Qué producen? ¿Qué cambian?

En las comuniones sin compromiso, donde se cuenta con el opus operatum (un efecto producido infaliblemente por el hecho de que se recibe el sacramento), en las comuniones donde mecánicamente se debe ser santificado porque se abrió la boca o se tendió la mano para recibir la hostia: hay allí algo extremadamente peligroso porque no se ve en absoluto toda la exigencia que está en la base de una conversión verdadera, y que supone a un nuevo nacimiento; no vemosen absoluto la exigencia de la comunión que implica esta transformación radical donde se pasa del mí posesivo al mi oblativo. ¿ Incluso, cuántos sacerdotes  que celebran la misa cada día todavía puede, quizá, estar todavía allí?

Resituar la Eucaristía en la perspectiva evangélica

Debemos pues resituar la Eucaristía, hay que situarla allí dónde la vida de la Iglesia debe encontrar su unidad, hay que situarla en su sitio, es decir en la perspectiva evangélica que se nos impone en los últimos encuentros del Señor con sus discípulos.

La última consigna que resuena en todas las páginas delrelato joánico, es que os améis unos a otros como yo os he amado. Y esta consigna es también el criterio que hace reconocer a los discípulos de Jesús: ” en esto os reconocerán que sois mis discípulos, si os amais los unos a los otros.

Y para dar una lección a sus discípulos, Jesús les lavó los pies. “Esto es lo que es amar a tu prójimo: lo que he hecho es para que hagáis vosotros lo mismo los unos a los otros.

Por extraño que pueda parecer, la Eucaristía parece haber desaparecido, ni siquiera se nombra en este lugar, ¿por qué? Debido a que está implícita en esta mandato (lavatorio de los pies). Está implícitamente contenida en el mandato y en la consigna final del Señor: “Amaos los unos a los otros”, ya que es exactamente la misma cosa.

“Os conviene que yo me vaya “

Recordemos las trágicas palabras de Jesús en el discurso después de la Última Cena: “Es bueno que yo me vaya porque, si no me voy, el Paráclito, el Espíritu Santo, no vendrá a a vosotros”. ¿Cómo no ver en estas palabras la confesión de un fracaso? Jesús nunca convirtió a nadie … ¡a nadie! Ni la muchedumbre, ni los sacerdotes, ni las autoridades, ni Herodes ni sus discípulos, ni incluso el discípulo amado que se dormirá como los otros enseguida en el Jardín de la Agonía: no ha convertido a nadie.

Y la llamada suprema que lesdirige  a sus discípulos en el lavamiento de los pies se quedará sin eco: no comprenden que el reino de Dios está dentro de ellos mismos.

No comprenderán que es para hacer nacer este reino interior que Jesús se arrodilla delante de ellos para lavarles los pies, y no comprenden  que es para arrancar la piedra de nuestros corazones que Jesús muere sobre la cruz. Y la última pregunta que le harán a Jesús justo antes de la Ascensión será significativa de estatotal  incomprensión.

¡La humanidad de Jesús debe pues desaparecer! Y es sólo en lo invisible, en el fuego del Pentecostes, como encontrarán a su Maestro como una presencia interior, no lo verán en lo sucesivo ya más delante de ellos sino dentro de ellos, y es en aquel momento cuando lo reconocerán. ¿Podemos desde entonces imaginar un solo instante que Nuestro Señor nos haya dado la Eucaristía para que refabriquemos con este sacramento un culto idolátrico, para que pudiéramos poseerlo allí, al alcance de nuestra mano, encerrándole en una caja para que nos pertenezca? ¿ Podemos concebir un materialismo igual por parte del Señor? ¿Cómo podemos imaginar que les hubiera robado su presencia visible a los Apóstoles para restituirnos en la hostia un foco de idolatría, como si pudiéramos disponer de Dios como el resultado de un objeto? Es absolutamente imposible, es exactamente lo contrario que sucede cuando Jesús nos da la Eucaristía.

*

Maurice Zundel

La Rochette, 1963

(Fuente)

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , ,

“Estancados”. 22 de junio de 2014. Cuerpo y Sangre de Cristo. Juan 6, 51-58.

Domingo, 22 de junio de 2014

34-CorpuschristiAEl Papa Francisco está repitiendo que los miedos, las dudas, la falta de audacia… pueden impedir de raíz impulsar la renovación que necesita hoy la Iglesia. En su Exhortación “La alegría del Evangelio” llega a decir que, si quedamos paralizados por el miedo, una vez más podemos quedarnos simplemente en “espectadores de un estancamiento infecundo de la Iglesia”.

Sus palabras hacen pensar. ¿Qué podemos percibir entre nosotros? ¿ Nos estamos movilizando para reavivar la fe de nuestras comunidades cristianas, o seguimos instalados en ese “estancamiento infecundo” del que habla Francisco? ¿Dónde podemos encontrar fuerzas para reaccionar?

Una de las grandes aportaciones del Concilio fue impulsar el paso desde la “misa”, entendida como una obligación individual para cumplir un precepto sagrado, hacia la “eucaristía” vivida como celebración gozosa de toda la comunidad para alimentar su fe, crecer en fraternidad y reavivar su esperanza en Cristo.

Sin duda, a lo largo de estos años, hemos dado pasos muy importantes. Quedan muy lejos aquellas misas celebradas en latín en las que el sacerdote “decía” la misa y el pueblo cristiano venía a “oír” la misa o “asistir” a la celebración. Pero, ¿no estamos celebrando la eucaristía de manera rutinaria y aburrida?

Hay un hecho innegable. La gente se está alejando de manera imparable de la práctica dominical porque no encuentra en nuestras celebraciones el clima, la palabra clara, el rito expresivo, la acogida estimulante que necesita para alimentar su fe débil y vacilante.

Sin duda, todos, pastores y creyentes, nos hemos de preguntar qué estamos haciendo para que la eucaristía sea, como quiere el Concilio, “centro y cumbre de toda la vida de la comunidad cristiana”. Pero, ¿basta la buena voluntad de las parroquias o la creatividad aislada de algunos, sin más criterios de renovación?

La Cena del Señor es demasiado importante para que dejemos que se siga “perdiendo”, como “espectadores de un estancamiento infecundo” ¿No es la eucaristía el centro de la vida cristiana”. ¿Cómo permanece tan callada e inmóvil la jerarquía? ¿Por qué los creyentes no manifestamos nuestra preocupación y nuestro dolor con más fuerza?

El problema es grave. ¿Hemos de seguir “estancados” en un modo de celebración eucarística, tan poco atractivo para los hombres y mujeres de hoy? ¿Es esta liturgia que venimos repitiendo desde hace siglos la que mejor puede ayudarnos a actualizar aquella cena memorable de Jesús donde se concentra de modo admirable el núcleo de nuestra fe?

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Contribuye a impulsar la renovación de la Iglesia. Pásalo.

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“Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida”. Domingo 22 de junio de 2014. Cuerpo y Sangre de Cristo.

Domingo, 22 de junio de 2014

corpus-christi-2007-2Leído en Koinonia:

Deuteronomio 8,2-3.14b-16a: Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres
Salmo responsorial: 147:
Glorifica al Señor, Jerusalén.
1Corintios 10,16-17:
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo
Juan 6,51-58:
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida

El Deuteronomio pone en boca de Moisés tres grandes y solemnes discursos ante el pueblo, antes de entrar en la tierra prometida. Algunos han catalogado el Deuteronomio como el “testamento de Moisés”, refiriéndose a sus últimas palabras, llenas de unción y de una honda espiritualidad. Moisés hace memoria del pasado, para dar sentido al hoy de cada generación. La primera palabra de nuestro texto es “recuerda”. Recordar, hacer memoria, conectar con el pasado glorioso, es parte de la historia de fe, o de la salvación. Dios no sólo ha irrumpido en un momento dado en la historia de este pueblo, sino que ha estado presente en todos los momentos alegres y tristes. Nunca le ha abandonado. Más aún las pruebas sufridas en el desierto, fueron necesarias para madurar, para confiar, para vivir exclusivamente de Yahvé, sin apoyos humanos. El desierto es símbolo de la fe pura. El hambre, necesidad básica y urgente se convirtió en prueba para medir la fe-confianza en el Dios que sacia plenamente. Más tarde en una sociedad próspera y consumista el pueblo se olvidó de Yahveh. Fue entonces cuando estos discursos de Moisés adquirieron plena actualidad. Se les recuerda que: “no sólo de pan vive el ser humano sino de cuanto sale de la boca de Dios“. Desde esta perspectiva el ayuno adquiere su sentido profundo. Recuérdese que Mateo retomará este verso para enfrentar las tentaciones de Jesús. En la fiesta de hoy proclamamos a Jesús, Pan de vida, ante las hambres de nuestros desiertos. El es el verdadero maná que Dios da a la humanidad. Todos los demás panes (el dinero, el sexo, el consumismo, la fama, el poder…) no logran saciar plenamente las ansias de hambre del corazón humano, más aún dejan un hambre mayor… Viene entonces Jesús con su palabra y sus gestos, con su propuesta de Reino y Alianza y hace posible un mundo lleno de posibilidades en donde todo se comparte y nadie pasa necesidad.

Pablo orienta a una comunidad de los peligros de división. Aprovecha el contexto comunitario de la Eucaristía para hacer algunas aplicaciones prácticas a este respecto. La palabra clave es: el Cáliz, el Pan… ¿no nos “une” a todos, en la sangre, en el cuerpo de Cristo?. El tema es: La unión de todos en el cuerpo y la sangre de Cristo. De este modo revela el grave compromiso de unidad (común – unión) entre todos. Beber el Cáliz, comer el Pan…expresan el hondo sentido de una fe comprometida por la unidad, la fraternidad, el amor, la solidaridad, la entrega, a los hermanos en Cristo. Si esto no está claro, nuestras Eucaristías están vacías de sentido, o son un mero rito religioso intimista, muy lejos de lo que lo que Pablo quiso inculcar a su comunidad. Acto seguido el Apóstol de los gentiles remacha el tema con la comparación “el Pan es uno… nosotros somos muchos”… para concluir que al comulgar “formamos un solo cuerpo”. La unidad en la universalidad, es un tema de gran actualidad. Pero también “el cuerpo” expresa la dimensión sacramental de la Iglesia que en la diversidad de razas y culturas visibiliza al Cristo total.

El capítulo 6 del evangelio según San Juan está consagrado al llamado “discurso eucarístico”. Los versos del 51-59 revelan una unidad en la expresión: “vivirá para siempre“, con la que comienza y termina nuestro texto. Jesús mediante una fórmula de auto revelación se declara: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo“. Los judíos no entendían. Sucede lo mismo en nuestros días. Sin fe es imposible entender este gran misterio. Aunque lo explique el mismo Jesús, sin fe es imposible captar el sentido que encierran estas palabras y su alcance en la vida. Partiendo entonces de la fe, podemos afirmar con propiedad que Jesús es el Pan de Vida. Es decir, es aquel que ha venido, no de este mundo limitado e insaciable, sino de arriba, de Dios, para saciar definitivamente las hambrunas enraizadas en el corazón humano. Las profundas insatisfacciones, que son muchas, el cansancio de la vida, el sin sentido, los anhelos del corazón… encuentran en este Pan de vida un remedio saludable. La terrible soledad se transforma en habitación de comunión de vida. El creyente ya no vive para sí, es un consagrado, un poseído por una presencia transformadora que le eterniza y da pleno sentido a su existencia. Un dato interesante de este Evangelio es la relación que hace de esta comida (única y sin precedentes), con el sacrificio de Jesús: se trata de comer su cuerpo, beber su sangre. Al comulgar el cuerpo y la sangre de Cristo el creyente no solo recibe, se identifica, se une a… sino que es capacitado para dar, ofrecer, entregar una vida digna… a semejanza de aquel a quien comulga.

 Mi Cuerpo es Comida

Mis manos, esas manos y Tus manos
hacemos este Gesto, compartida
la mesa y el destino, como hermanos.
Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.

Unidos en el pan los muchos granos,
iremos aprendiendo a ser la unida
Ciudad de Dios, Ciudad de los humanos.
Comiéndote sabremos ser comida,

El vino de sus venas nos provoca.
El pan que ellos no tienen nos convoca
a ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la luz de Tu memoria,
marchamos hacia el Reino haciendo Historia,
fraterna y subversiva Eucaristía.

(Pedro CASALDÁLIGA)

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 058 de la serie «Un tal Jesús» (http://radialistas.net/category/un-tal-jesus/), de los hermanos LÓPEZ VIGIL, titulado «El gemido del viento». Leer más…

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Corpus Christi: Carne de Cristo, la Fiesta de Dios

Domingo, 22 de junio de 2014

Palloza en O CebreiroDel blog de Xabier Pikaza:

Se celebra (22, 06. 14) la fiesta del Cuerpo Mesiánico de Jesús, que es la Iglesia, simbolizada por la eucaristía, el pan bendecido y compartido, en recuerdo de su vida y de su muerte.

Así culmina el ciclo de la Pascua, en esta fiesta final de Jesús, culminación de su obra, herencia de su “cuerpo”, la Fiesta de Dios, como se llama justamemente en otras lenguas:

Fête de Dieu, Fiesta de Dios,
Dios Fiesta de (para) los hombres,
que son un mismo Cuerpo, comen una carne.

‒ Cuerpo del Cristo son todos los hombres y mujeres, la humanidad entera, pues en ella se ha encarnado el Hijo de Dios. Que todos coman y que beban en amor solidario y concreto (físico) el pan de cada día, el vino de la fiesta de la vida, ésa es la verdad cristiana. Así lo entienden aquellos que en Caritas o en otros organismos ponen su vida al servicio del pan universal de cada día.

‒ Cuerpo del Cristo quiere ser en especial la Iglesia, comunión de aquellos que celebran expresamente su fiesta y comparten su pan y su vino eucarístico, recordando la Palabra: ¡el Verbo se hizo carne! Jn 1, 14. Hacerse carne compartida, superando un misticismo desencarnado o un miedoso egoísmo que evada o separa a unos de los otros: Ésa es la fiesta del Cuerpo Eucarístico del Cristo: ser en amor, dando gracias por vida compartida.

images‒ Ésa fue la fiesta de los primeros cristianos, en el comienzo de su historia, cuando le descubrieron y celebraron como Cuerpo Compartido, Dios mismo hecho Cuerpo, comunión real… Ésa fue la fiesta de la Estirpe de Jesús: Hermanos suyos, hijos de Dios, se supieron aquellos hombres, mujeres y niños que comían y bebían cada semana el pan y el vino solidario de todos, recordando la suerte del Crucificado que vive y les hace vivir, en un mundo adverso, mientras va cayendo día a día, año tras año la Estirpe del Cesar de Roma.

photo_fetedieu2‒ Ésta fue la gran Fiesta de Dios de la Edad Media (siglo XIII), cuando estaba muriendo un tipo de Iglesia tradicional porque los símbolos antiguos perdían su sentido y la eucaristía dejaba de ser fuente y principio de comunión real entre los hombres (estaba naciendo un descarnado materialismo social, hecho de puro dinero). Así en diversos lugares de la cristiandad, desde Bolsena en Italia hasta O Cebreiro Galicia surgieron movimientos “eucarísticos” santuarios y fiestas a favor del Cuerpo Real de Cristo, que es el Cuerpo Común de los creyentes. En ese contexto, el Papa Urbano IV instauró la fiesta del Corpus (1264). En las imágenes, dos visas del poblado medieval del Santuario del Cebreiro, el más importante templo Eucarístico de Hispania, donde los peregrinos paran un momento antes de seguir hacia el sol poniente (en busca de la Fiesta del Pan Compartido).

‒ Ahora (2014), pasados 750 de la instauración de la fiesta, acabado un ciclo cristiano y social, estamos llamados a reinventar la fiesta, por fidelidad a Cristo, por identidad de su Iglesia, por exigencia de esta nueva era de puro materialismo sin fin en que está culminando aquello que nació en el siglo XIII.

O somos capaces de actualizar la Fiesta de Dios, que es el Cuerpo Mesiánico, o corre el riesgo de perderse no sólo la Iglesia, sino la humanidad. Buen día a todos.

Un momento, una tarea

El Papa Urbano IV y luego el conjunto de la Cristiandad hicieron algo que ha durado más de siete siglos, pero el ciclo del viejo Corpus parece estar pasando. Vivimos en un momento histórico en el que la eucaristía real se encuentra amenazada, hipotecada, por varias razones:

(1) Por falta de de fe real, histórica, corporal. Son muchos los que, siguiendo el ejemplo del clérigo medieval del Cebreiro no “creen”, no creemos de verdad en el Cuerpo de Cristo, mientas avanza la nieve fría de la total indiferencia ante el hombre que muere. Recrear la fe en el Cristo-Cuerpo, eso es lo primero.

(2) Por falta de estructuras de Iglesia. Miles y miles de comunidades quedan sin eucaristía, sin poder celebrar la vida de Jesús, porque no hay ministros “que presidan” la fiesta de la vida, mortalmente hipotecada hipotecada por una visión restrictiva, legalista (quizá jerarquicista) de los ministerios. Hemos puesto el carro delante de los bueyes, un tipo de ministros clericales por encima del Cuerpo de Cristo. La Eucaristía del Cuerpo de Cristo es lo que de verdad importa; todo lo demás ha de ponerse a su servicio (cambiando, si hace falta, y hace falta, las normas canónicas de los ministerios). Aquí ha de meter mano el Papa Francisco, con un gesto más importante y duradero que el de su predecesor Urbano.

(3) En este contexto quiero ofrecer un breve esquema de la Eucaristía, que es Cuerpo mesiánico del Cristo, al servicio de la estirpe mesiánica de los hijos de Dios.

1. La Cena de Jesús. Un apunte histórico

Jesús no ha sido un profeta de ayunos, sino que ha sabido beber y ha bebido, compartiendo con los marginados de su pueblo, el pan y los peces, como han destacado los evangelios en los diversos relatos de las “multiplicaciones” (cf Mc 6,30-44; (, 1-10 par). En ese fondo se sitúa mejor su manera de asumir la muerte. Sintiéndose amenazado, Jesús quiso beber con sus amigos el vino de la fiesta final, compartiendo con ellos el pan de la vida. Así lo recuerda la liturgia cristiana, recreando lo que pudo ser (lo que fue en su verdad más honda) la última cena. Éstos son los datos básicos.

(a) Los defensores del sistema religioso y político le condenaron como socialmente peligroso. Los sanedritas pueden acusarle de blasfemo, diciendo que ha querido colocarse en el lugar más alto, como Dios para su pueblo (cf. Mc 14, 64); en realidad le han rechazado por a-social o antisocial: no encaja dentro del orden de su “templo” (cf. Mc 12, 10-11). Los romanos le condenan a muerte porque quiere hacerse Rey de los judíos (Mc 15, 12), ocupando así un lugar que estaba ya ocupado por el César, rey de Roma y portador de un “orden sagrado” sobre el mundo.

(b) Jesús ha muerto como representante mesiánico de Dios, amigo de los pobres y de todos los hombres. Profundizando en esa experiencia, los cristianos han comprendido que la última razón de su condena no ha sido la dureza de aquellos sus jueces y verdugos, sino el modo de actuar del mismo Jesús. Su forma de vida, su proyecto de reino, le ha convertido en un hombre peligroso. Por portarse como se ha portado, por defender lo que ha defendido, ha tenido que estar dispuesto a morir.

(c) Ciertamente, le han matado. Pero ha sido él quien ha dado la vida, la ha puesto en manos de Dios Padre. Pues bien, precisamente allí donde los poderes de este mundo le condenan como hombre peligroso, quitándole la vida, se eleva Jesús en la mesa de la despedida y ofrece a los suyos el pan y vino de su reino. Este recuerdo está en el fondo del relato litúrgico de la fundación de la eucaristía, que sirve para interpretar el sentido de la muerte de Jesús y de su presencia en la comida de la comunidad: «Y estando ellos comiendo, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió, se lo dio y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo. Tomó luego un cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y bebieron todo de él. Y les dijo: Ésta es la sangre de mi alianza que se derrama por muchos» (Mc 14, 24).

2. La estirpe de Jesús

Así aparece Jesús como iniciador de estirpe, fundador de la nueva familia de aquellos que comparten su cuerpo y su forma de vida (sangre). Un tipo de judaísmo rabínico era era en aquel tiempo un grupo de solidaridad de sangre (descendencia, vida) y de cuerpo (vinculado en torno al pan y la casa). Pues bien, el mismo Jesús que ha superado (ha roto) la estructura de familia antigua, fundada en el poder del los padres y de una genealogía clasista, fundamenta en su entrega la nueva familia de los hijos de Dios, vinculados en carne y sangre. Desde aquí queremos evocar los dos signos. Leer más…

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Dom 22. 06.14. Cuerpo de Cristo, el cuerpo-a-cuerpo de la Eucaristía.

Domingo, 22 de junio de 2014

images (2)Del blog de Xabier Pikaza:

Fiesta del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, que es la Eucaristía. Juan 6, 51-58. Nos hemos acostumbrado al gesto de Jesús que dice “esto es mi cuerpo”, dándonos su pan, para que lo compartamos, de manera apenas nos causa extrañeza, porque lo entendemos en forma puramente teológica, como palabra que el Hijo de Dios ha pronunciado, desde arriba, desde fuera de la trama de la vida.

Pues bien, esta palabra y el gesto de Jesús (al decir “éste es mi Cuerpo” y partir/compartir el pan) constituyen la esencia afectiva y social (de amor y justicia) del cristianismo, la verdad del evangelio. Ciertamente, respetamos el misterio y, en un nivel, podemos decir: Es así porque Dios así lo quiso. Pero en otro plano debemos añadir: Es así porque así es la vida, la unión de los hombres y mujeres para formar un cuerpo.

En este gesto y palabra de Jesús (partir el pan concreto, el de cada día, el de los pobres, y decir ¡es mi cuerpo!) se anuda todo el evangelio, centrado en la creación de un “cuerpo mesiánico” bien visible, que no es un tipo de fraternidad puramente espiritual, ni un club de ricos y sabios empeñados en lograr el dominio sobre el mundo… ni una institución dedicada al control sagrado del mundo, sino un cuerpo concreto, de personas siempre concretas.

Un cuerpo, donde todos se relacionan de un modo directo, mano a mano, beso a beso, respeto a respeto, en el nivel concreto de la vida y del pan, bendiciendo al Dios de quien lo recibimos… Eso es la Iglesia, eso es la eucaristía de la vida, tal como ha sido ratificada por Jesús, como sentido y permanencia de su vida.

Algunos cristianos posteriores han querido construir una institución “sabia”, con libros importantes y buenas genealogías, pero han corrido el riesgo de perder el “cuerpo a cuerpo” de Jesús, que eso su Iglesia, un encuentro concreto de personas, mujeres y hombres, que se dan la vida y la comparten, formando de esa forma una comunión visible, simbolizada y expresada en el pan compartido, que es el signo supremo de Jesús “cuerpo”, un lugar donde son privilegiados los pobres y excluidos, en contra de los “cuervos” (fondos-cuervos) que viven a costa de los otros.

jesus comparte mesa- cerezoLa Iglesia aparece así cómo “cuerpo” real, es decir, como unión cercana de (entre) personas.Un cuerpo, eso es, algo visible y concreto, una forma de comunión entre hombres, mujeres y niños, abierta a todos, en torno al pan que comparten, en nombre de Jesús, recordando y expresando su entrega… sin poderes ni jerarquías de dominio, porque “el Cristo es cuerpo” (cf. 1 Cor 12, 27), un cuerpo donde, en este contexto radical, ni él mismo es Cabeza, pues todos miembros unos de (y con) los otros.

(El tema está tomado de mi libro: Fiesta del pan, fiesta del vino Mesa común y eucaristía, Verbo Divino, Estella 2005). Buen Corpus, amigos.

Texto. Juan 6,51-58

En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.” Disputaban los judíos entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”

Entonces Jesús les dijo: “Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.”

10416965_296579797185886_4815025130495230993_nNo voy a comentar el texto en forma exegética, ni compararlo a los textos de la fundación de la eucaristía en la Última Cena, según los sinópticos. Sólo quiero evocar el sentido del “cuerpo” ¿Quién y cómo puede decir: esto es mi cuerpo? ¿De qué forma se puede dar y compartir el cuerpo, la vida concreta formando así un “cuerpo” humano?

– El signo de Jesús es el pan compartido. No el alimento de las purificaciones y los ázimos rituales (que comen separados los buenos judíos), sino el pan de cada día, al que alude el Padrenuestro: la comida que se ofrece a los pobres, se comparte con los pecadores y se expande en forma universal. Este es su signo: todo lo que ha dicho, todo lo que ha hecho se condensa y expresa en forma de alimento que sustenta y vincula a los humanos. Sin justicia social y comunicación económica no existe de verdad eucaristía.

– El pan suscita y crea Cuerpo… Jesús no anuncia una verdad abstracta, separada de la vida, una pura ley social, un principio religioso… Al contrario, mesías de Dios, Jesús es cuerpo, esto es, vida expandida, sentida, compartida. El evangelio nos sitúa de esta forma en el nivel de la corporalidad cercana, que la mujer del vaso de alabastro (Mc 14, 3-9) expresaba en forma de perfume y que Jesús ofrece como pan (comida). Sin comunión personal (de cuerpo y sangre) no existe eucaristía, ni existe sociedad humana.

– El pan hecho Cuerpo expresa la vida mesiánica, que se da y acoge, se goza y comparte, en comida de solidaridad y de justicia, de comunión mutua y de fiesta. Una tradición del cristianismo ha entendido esa experiencia de dar y compartir el cuerpo en término de “liturgia sacrificial”, es decir de cuerpo en cruz, de expiación. Pero antes que eso, el pan compartido es regalo (que se da y disfruta), la unión de un cuerpo es un gozo de vivir y compartir en compañía.

ESTO ES MI CUERPO, PALABRA DE…

‒ Palabra amante y de madre… Al principio de la historia está el cuerpo que se admira y comparte, en gozosa compañía, como dijo Adán cuando descubrió a su lado a Eva: “Ésta es carne de mi carne, hueso de mis huesos…” (Gen 2, 24-25). Al principio está igualmente la madre que dice a hijo/a eres mi cuerpo… En el origen de la vida está la eucaristía de novio/novio y de madre/padre, que consiste en dar el cuerpo, a fin de que otro viva, en proceso de amor y de generación, que ha descubierto y cantado el libro del Apocalipsis cuanta el gozo de las bodas finales, cuando todos formarán un cuerpo de amor y de vida. (cf. Ap 12 y Ap 21-22).

‒ Palabra de identidad y comunión, individualidad y comunicación, la vida entera alimentada por el pan. La antropología de Jesús no es dualista, en el sentido posterior, que separaba el cuerpo (que se debe al rey) y alma (que es de Dios), según el drama hispano del siglo XVII. En esa línea de dualismo se sitúan algunos pasaje del evangelio como aquel que dice “no temáis a los que pueden matar el cuerpo, sino a quien puede mandar cuerpo y alma a la gehena” (cf. Mt 10, 28). Pero aquí, en esta fiesta del pan de Jesús, cuerpo no es aquello que se opone al alma, exterioridad de la persona, sino la persona y vida entera, la comunión mesiánica.

‒ Palabra de la vida…
 Cuerpo es el mismo ser humano en cuanto comunicación y crecimiento, exigencia de comida y posibilidad de muerte: fragilidad y grandeza de alguien que puede enfrentarse a los demás, en violencia homicida, para defender su identidad individual o social, pero que puede regalar también su vida a los demás, creando así un cuerpo más alto (comunión) con ellos. Leer más…

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“Un Corpus más coherente”, por José Sánchez Luque.

Domingo, 22 de junio de 2014

solidaridad3El día del Corpus celebramos el día de Cáritas. Porque Jesús resucitado es un sol de misericordia y de ternura que ilumina y enciende nuestras calles, nuestros templos y nuestros corazones. Sería bueno que la procesión del Corpus pasara por los hospitales, asilos y cárceles, por los barrios de las periferias, por los sectores marginados. Allí está Jesús más presente y real. Desde allí nos invita a preocuparnos y ocuparnos más por las victimas de nuestra injusta sociedad.

Con palabras del célebre orador y obispo francés Bossuet, el Águila de Meaux; hemos de defender lo que él llamaba “la eminente dignidad de los pobres en la Iglesia”.

En su discurso afirmaba:

“Jesús vino al mundo para cambiar todo el orden establecido y, por eso, si en el orden actual los ricos tienen todas las ventajas y ocupan los primeros puestos, en el reino de Jesucristo los pobres tienen la preeminencia porque son los primogénitos de la Iglesia. En ella solo se admiten a los ricos más que a condición de servir a los pobres”.

“En su origen la Iglesia fue construida solo para los pobres y que Jesús no tiene necesidad de los ricos en su santa Iglesia”.

San Juan Pablo II remachó estas afirmaciones del obispo francés proclamando que “en la fidelidad a los pobres se juega la Iglesia su fidelidad a Cristo” (LE. 8).

Lo que significa que una Iglesia que no defiende y que no lucha por la liberación del pobre está siendo infiel a Jesucristo. Nuestras celebraciones eucarísticas pueden estar totalmente viciadas si no nos llevan al amor y a la promoción de los más débiles.

El papa Francisco quiere una Iglesia pobre y para los pobres.

Seamos sinceros: hoy en nuestra Iglesia católica los que más cuentan son los ricos. A los pobres se les admite con la condición de que no molesten a los ricos. La distancia entre el Evangelio y el catolicismo actual, en todo lo referente al tema de ricos y pobres no es solo un escándalo (como puede ser la pederastia), sino una visión teológica que puede desfigurar nada menos que la identidad del Dios bíblico, revelado en Jesucristo.

Dios es el Dios de los pobres. Conocerle no es especular mucho sino “practicar la justicia” como dijo el profeta Jeremías y Jesús vivió plenamente.

Resulta muy triste, por no decir escandaloso, que la gran mayoría de los dirigentes de la Iglesia española, en este tiempo de crisis crónica y creciente, no hayan tenido una voz profética clara, contundente y repetida, ni un gesto solidario y global a favor de las víctimas, que suponga una fuerte sacudida de las conciencias de políticos y ciudadanos, causantes de la ruina de tantas personas. Denuncia que es perfectamente compatible con el respeto y la educación.

El catolicismo hispano solo se siente llamado a levantar la voz cuando está por medio el tema sexual. Tema complejo e importante. Pero no podemos dar a entender que la moral se reduce solo a lo sexual, mientras al dinero lo dejamos correr pecaminosamente sin molestarlo. Por eso, la Iglesia que cree de verdad en el Dios de Jesús no puede sentirse cómoda y muda en una situación como ésta. Seamos coherentes, abramos los oídos al clamor de los que sufren (EG 190).

Fuente Fe Adulta

 

José Sánchez Luque

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“El problema no es el Papa, ni el papado”, por José María Castillo.

Domingo, 22 de junio de 2014

pope1-870x1024Leído en su blog Teología sin Censura:

Hace tiempo no paro de darle vueltas a este asunto. Más de una vez he dicho que el problema no es el papa, sino el papado. Ahora caigo en la cuenta, después de estar unos días en Roma, de que estamos ante un problema mucho más grave. Un problema que – a mi modesto entender – muchísima gente no imagina. Lo digo ya. Y lo digo claramente. El problema no es ni el papa, ni el papado. El problema es la religión, que el papa y el papado representan.

Es verdad que el papa actual, el papa Francisco, es en este momento uno de los hombres más importantes del mundo. Es cierto también que este papa ha tenido (y tiene) tanta resonancia, en amplios sectores de la opinión pública mundial, porque la gente palpa en él una cercanía, una humanidad y una bondad que no es frecuente encontrar en los hombres importantes que gobiernan este mundo. Esto es así. Y nadie lo pone en duda.

Sin embargo, esto que está tan claro es precisamente lo que nos enfrenta al problema de fondo. Porque es evidente la preocupación del papa Francisco por los que sufren en el mundo. Pero, tan evidente como esa preocupación bondadosa del papa, está patente también la fidelidad religiosa del papa a la institución que representa, la Iglesia Católica Romana, regida y controlada por la Curia Vaticana.

El papa Francisco quiere, sin duda alguna, estar cerca de los que sufren. Pero quiere estar cerca de ellos desde la lejanía que representa para ellos la grandeza, la solemnidad, el enigma de la Ciudad del Vaticano, la ciudad sagrada, la ciudad por excelencia de la religión. La religión que seduce a la gente. Pero que, al mismo tiempo, es generalmente aceptada como un sistema de rangos, que implica dependencia, sumisión y subordinación a superiores invisibles.

El papa Francisco sabe estas cosas. Y sufre con estas cosas. Porque en sus carnes soporta la contradicción que lleva en sí mismo el cargo que ocupa. La contradicción que implica recibir a los pobres en la plaza de san Pedro, y a continuación recibir a los que oprimen a los pobres en el palacio papal. Lo que, en última instancia, equivale a potenciar la estabilidad del sistema establecido. La estabilidad que encuentra su garantía última en la autoridad invisible del poder más alto. Y es evidente que, para muchos ciudadanos del mundo, el representante visible de ese poder invisible es el papa.

¿Puede un papa, este papa, darle un giro tan radical y tan fuerte al papado, que no sólo modifique el gobierno de la Iglesia, sino que, sobre todo, el mundo entero pueda ver la coherencia y la armonía entre lo que el papa dice y lo que el papa hace? Reconozcamos que eso no está al alcance de un solo hombre. Sobre todo, si sabemos que ese hombre – el jesuita Jorge M. Bergoglio – está teniendo resistencias muy fuertes dentro de su propia casa. Por eso yo no paro de preguntarme: ¿será posible desalojar del Vaticano los interminables y detallados rituales, que legitiman y justifican tantos cargos, tantas codicias, tantos puestos de mando, ocupados (no pocas veces) por gente mediocre, y poner en su lugar el Evangelio de Jesús, que es tanto como poner, en el centro mismo de la Iglesia, la bondad de Jesús como sistema de gobierno?

Yo sé que todo esto es una utopía. Pero, ¿no fue también una utopía el Sermón del Monte (Mt 5-7), el juicio final que anunció el evangelio de Mateo (Mt 25), la vida entera de Jesús? Es cierto. Aquello fue una asombrosa utopía. Y sin embargo, es aquella utopía la que (sea como sea) guía los pasos del papa Francisco, en este momento, tan dramático como decisivo para el futuro de la Iglesia. Y quizá del mundo.

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Ecologismo y religión.

Domingo, 22 de junio de 2014

125Leído en la página web de Redes Cristianas:

¿Una oportunidad para reencontrarse con valores alternativos?

Religión viene de religar, de vincular los seres humanos con su entorno, y por tanto, reconoce la interdependencia de unos seres con otros

La relación entre el ecologismo y religión desde perspectivas como el ecosocialismo, el cristianismo de liberación, el ecofeminismo o los pueblos indígenas

En la actualidad existen 10.000 religiones en nuestro planeta. Y cuatro de cada cinco personas en el mundo se definen a sí mismas como religiosas. En este número 125 de la revista PAPELES de relaciones ecosociales y cambio global, se analizan las teologías que vinculan lo ambiental y lo social y se intenta comprender cómo esa ética ecológica ha propiciado, en algunas ocasiones, cierta acción social al respecto.

Según Santiago Álvarez, director de FUHEM Ecosocial, entidad que publica esta revista, la religión nunca ha abandonado el espacio público: “para mal, porque ha servido para naturalizar muchas de las injusticias y desigualdades de las principales estructuras de poder; para bien, porque ha sido fuente de inspiración de quienes han luchado contra la opresión a lo largo de la historia”.

Apoyándose en los escritos de varios autores que ya calificaban al sistema capitalista de ser una religión, Santiago Álvarez apunta en la Introducción que sería más propio hablar de idolatría porque en el capitalismo, el dinero y el capital se convierten en ídolos. Finalmente, concluye que hay que aprovechar el potencial de las religiones para construir una visión contrahegemónica que vincule lo humano y la naturaleza y que desmitifique los ídolos que dominan la actualidad.

Ecologismo y religión

En el Especial titulado “Ecologismo y religión”, destacan algunos artículos como el de “Ecosocialismo: espiritualidad y sostenibilidad” escrito por Frei Betto, dominico brasileño, escritor y asesor de movimientos sociales, y Michael Löwy, sociólogo francobrasileño, director de investigación emérito en el CNRS.

En su artículo recuerdan al campesino Chico Mendes y a la misionera Dorothy Stang, ambos asesinados por defender la Amazonia y los Pueblos del Bosque. En sus respectivas biografías se destaca la fe religiosa que cada uno desarrolló a su manera pero siempre comprometidos con la causa de los oprimidos que a la vez es la defensa de la naturaleza.

Jesús proclamaba una “vida en plenitud”, al igual que el principio supremo de la ciudadanía mundial es el derecho de todas las personas a la vida. Por eso, mientras que el libre mercado no sea regulado y la burocracia esté centralizada, la economía seguirá sin estar al servicio de las necesidades de las personas y, por tanto, el objetivo de la vida plena no será viable.

Las religiones: una herramienta para la sostenibilidad

Por su parte, Gary Gardner, colaborador senior de Worldwatch Institute se pregunta cómo involucrar a las religiones en la construcción de civilizaciones sostenibles, aprovechando un recuso clave para influir a escala global: su número de seguidores. Las principales religiones –cristianismo, islamismo e hinduismo- aglutinan dos tercios de la población mundial actual.

Muchas de sus enseñanzas religiosas tienen que ver con construir economías sostenibles: crítica al consumismo, prohibición del uso excesivo de la tierra, contrarios a la búsqueda de la riqueza como fin en sí mismo, etc.

Y señala que mientras el ecologismo laico ha sido incapaz de apelar a los corazones de la ciudadanía para concienciarla, las religiones tienen la capacidad de llegar al fondo de las personas y movilizarlas. Sin embargo, el autor destaca que a pesar de la lógica del compromiso que desprenden, en muchas causas como la del consumismo, sus reivindicaciones han sido más esporádicas y retóricas que fruto de una acción prolongada y bien planificada.

Ecofeminismos y teologías de la liberación

La filósofa y teóloga, Lucía Ramón Carbonell, aborda en su artículo el desencuentro entre la teología feminista y la teología de la liberación, pues esta última ha sido elaborada por varones y no contemplan la realidad de las mujeres pobres, ni sus necesidades en lo relativo a la salud y la sexualidad. Por eso, desde las teologías feministas críticas con la liberación se plantean la necesidad revisar el discurso patriarcal que justifica la explotación de las mujeres y de la Tierra.

A lo largo de la historia y aún hoy, numerosas activistas e intelectuales han desarrollado esta visión ética y espiritual en cuanto a reconocer la interdependencia entre todos los seres vivos que habitamos el planeta, y lo han hecho, tanto desde una concepción creyente como laica.

En este nuevo número se intenta trasladar la idea de que es necesario un cambio de paradigma, no sólo en cuestiones técnicas sino también en lo que se refiere a los valores y la cosmovisión que impera en las sociedades occidentales. No se trata tampoco de instrumentalizar las religiones para propiciar un cambio ecosocial, sino de aprender de las distintas ecosofías que a lo largo de la historia se han dedicado a vincular al ser humano con su entorno y sus semejantes.

Más información:

http://www.fuhem.es/revistapapeles/

Para solicitar un ejemplar y/o entrevistas a los autores:
Dpto. de Comunicación
Ana Belén Martín Vázquez, anamartin@fuhem.es
Mariola Olcina Alvarado, molcina@fuhem.es
Tel. 91 431 02 80. Extensiones: 161/162

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“Al igual que la pederastia, El Yunque ya le ha estallado a la Iglesia Católica”

Domingo, 22 de junio de 2014

roucomaniRouco Varela en una manifestación contra la legalización de los matrimonios homosexuales

Los obispos españoles, preocupados ante la proliferación de testimonios sobre la sociedad secreta y paramilitar que busca el reinado de Dios en la tierra

JOSÉ MARÍA GARRIDO | 13/06/2014

“Lo de El Yunque le estallará a la Iglesia igual que la pederastia”. Esta frase, que fue pronunciada en febrero de 2012, ha caído como una losa a los dirigentes de la Conferencia Episcopal tras conocer este jueves que el todopoderoso Rouco Varela tendrá que explicar en sede judicial sus conocimientos sobre la sociedad secreta y paramilitar que lleva actuando en España desde hace más de diez años.

“La bomba de relojería”

Fue el exportavoz de Hazte Oír, Alejandro Campoy, quien advirtió que, de no tomar medidas, a la jerarquía católica le acabaría “estallando” esta “bomba de relojería”. Por aquel entonces, Campoy –que saltó a la fama tras colocar unas rosas blancas manchadas con mercromina y la foto de Miguel Ángel Blanco en el escaño de José Luis Rodríguez Zapatero-, ya había abandonado la asociación ultraconservadora que lideró las manifestaciones contra el aborto o la ley de matrimonio homosexual.

Rouco optó por la prudencia

Pese a que en los medios de comunicación aparecían los primeras informaciones sobre la presunta relación entre El Yunque con colectivos como Hazte Oír o Derecho a Vivir, Rouco Varela optó por la prudencia. Según confirman desde su entorno, el por aquel entonces presidente de la Conferencia Episcopal estaba esperanzado en que el asunto quedase diluido con el tiempo. Eso sí, aconsejó a sus fieles más afines que fueran distanciándose paulatinamente de determinadas asociaciones para las que el fin podría llegar a justificar los medios.

Los obispos conocían de la existencia de El Yunque

Una estrategia, la de Rouco Varela, con la que no coincidían muchos de los obispos españoles. Todos ellos conocían de la existencia de El Yunque en España al menos desde mediados de 2010 gracias a unos informes que el obispo auxiliar de Getafe y director del Secretariado para la Doctrina de la Fe, José Rico Pavés, encargó al filosofo y activista católico Fernando López Luengos. Esos informes, en los que se hablaba de una secta capaz de utilizar “métodos de control, infiltración y ocultación”, fueron discutidos en la Comisión Especial para la Doctrina de la Fe en dos reuniones celebradas el 21 de junio de 2010 y el 27 de septiembre de 2010”.

organizacion-nacional-de-el-yunque“La ley del silencio”

Frente a los prelados que pedían llegar al fondo del asunto, Rouco Varela impuso lo que en círculos eclesiales califican como “la ley del silencio”. Y todo ello a pesar  que en dichos informes –a los que la propia Fiscalía acabaría otorgando “credibilidad”– incluso se acusaba a los integrantes de El Yunque de haber espiado a los obispos y parroquias españolas.

Enfrentamientos judiciales

Lo que Rouco no podía esperar es que serían los enfrentamientos judiciales entre destacados activistas y colectivos ultracatólicos –y no los medios de comunicación-, los que acabarían por destapar la caja de los truenos. Y es que ha sido Victoria Uroz -la exmujer de Luis Losada Pescador, expresentador del telediario de Intereconomía- quien ha dicho en sede judicial que Hazte Oír, como parte de El Yunque, adoctrinaba a “menores de edad”.

Católicos contra Hazte Oír

Ha sido Inmaculada García -hija del director del Foro de la Familia-, quien ha  relatado a la Justicia el “infierno” de su paso por Hazte Oír y El Yunque. Y han sido, en definitiva, personalidades de reconocido prestigio en el mundo católico como Fernando López Luengos, Pedro Leblic, Ignacio García-Julía, o Santiago Mata, los que han alzado la voz denunciar el supuesto proceder que tendrían asociaciones como Hazte Oír.

Suma y sigue

De momento, una sentencia ya ha dado por acreditada la relación de miembros de Hazte Oír con la sociedad secreta y paramilitar El Yunque. Pero aún quedan varios litigios judiciales por resolver. En uno de ellos, fijado para el próximo 21 de mayo, Rouco Varela deberá declarar como testigo. Hasta entonces, es de prever que sigan produciéndose declaraciones como las efectuadas por Teresa de Jesús Fernández, ex miembro del comité de expertos de Derecho a Vivir, quien ya ha anunciado que “por fidelidad a La Iglesia Católica abandona sin más dilación Hazte Oír.

El Yunque ya ha estallado

A la par, cada vez cobran más fuerza páginas web como Conozca El Yunque,  elaborada por el activista católico José Luis N. Quijada. Y todo esto a un año vista de que Rouco se enfrente a la Justicia. “No cabe duda de que nuestros peores presagios se han producido. Al igual que la pederastia, El Yunque ya ha estallado a la Iglesia Católica. Nos ha pillado desprevenidos y sólo es cuestión de días que  las noticias salten a las primeras páginas de los periódicos”, lamenta a ELPLURAL.COM una personalidad de reconocido prestigio dentro de la Conferencia Episcopal.

Pese a las advertencias del Papa Francisco

Y todo ello a pesar de que fuentes dignas de toda credibilidad aseguran a este periódico que el propio Papa Francisco se interesó sobre El Yunque y pidió estar alerta a los 83 obispos españoles con los que se reunió en Roma el pasado mes de marzo.

Fuente El Plural

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“No estoy en venta”, campaña de los salesianos contra la trata de niños

Domingo, 22 de junio de 2014

campana-de-los-salesianos_560x280Presentación y proyección de documental en el CaixaForum

Habrá una mesa redonda sobre tráfico de seres humanos en África

La Iglesia católica de Honduras pide parar la deportación de niños migrantes desde EEUU

(Salesianos)- Más de un millón de niños y niñas en el mundo son víctimas de la trata de menores. “Una cifra que aumenta si tenemos en cuenta las adopciones ilegales, el tráfico de órganos y los matrimonios forzosos”, explica Ana Muñoz, portavoz de Misiones Salesianas. Para denunciar esta práctica y recaudar fondos para la lucha contra el tráfico infantil, Misiones Salesianas lanzará la campaña ‘No estoy en venta’ el próximo 24 de junio.

El Auditorio CaixaForum de Madrid (Paseo del Prado, 36) acogerá ese mismo día, a las 18:00 horas, la mesa redonda ‘Tráfico de seres humanos en África del Oeste’. En el debate participarán Jesús Díez Alcalde, teniente coronel y analista del Instituo Español de Estudios Estratégicos; Nicolás Castellano, periodista de la Cadena SER y experto en inmigración; y Juan José Gómez, misionero salesiano y director del Centro Don Bosco Porto Novo (Benín).

Misiones Salesianas también presentará en esta jornada el documental ‘No estoy en venta’, que presenta en primera persona las historias de Rachidi y Jules, dos niños benineses víctimas del tráfico infantil. Además, se muestra el trabajo de los misioneros salesianos para recuperar a los niños y niñas traficados y para atajar este problema. El director del documental es Raúl de la Fuente, ganador del Premio Goya 2014 al Mejor Corto Documental por ‘Minerita’.

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