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Archivo para Domingo, 11 de mayo de 2014

La mesa.

Domingo, 11 de mayo de 2014

Del blog de la Communion Béthanie:

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Hay  días en que la mesa es sagrada,
porque el pan que partimos
tiene el gusto maravilloso
del encuentro y del amor.
Ese día, Dios está en el umbral de tu casa.

Hay días en que el vino es sagrado,
porque provoca la embriaguez,
no la que vuelve loco el espíritu
sino la embriaguez que te coge el corazón.
Ese día, Dios está muy cerca de ti.

Hay días en que la acogida es sagrada,
porque tu hermano está en la puerta,
busca su lugar,
tiene hambre de pan y sed de vino y posiblemente más…
Ese día, Dios está de rodillas para servir .

Hay días en que el pueblo es sagrado,
porque es llamado a compartir en memoria de Jesús…
Y, si tú también, te unes a ellos
para recibir y para dar,
Ese día, Dios, eso es seguro,
está sentado a tu lado.

*

Robert Riber
Mil Textos, Fenêtres Ouvertes

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , ,

“Nueva relación con Jesús”. 11 de mayo de 2014. 4 Pascua (A). Juan 1, 1-10.

Domingo, 11 de mayo de 2014

26-PascuaA4 cerezoEn las comunidades cristianas necesitamos vivir una experiencia nueva de Jesús reavivando nuestra relación con él. Ponerlo decididamente en el centro de nuestra vida. Pasar de un Jesús confesado de manera rutinaria a un Jesús acogido vitalmente. El evangelio de Juan hace algunas sugerencias importantes al hablar de la relación de las ovejas con su Pastor.

Lo primero es “escuchar su voz” en toda su frescura y originalidad. No con fundirla con el respeto a las tradiciones ni con la novedad de las modas. No dejarnos distraer ni aturdir por otras voces extrañas que, aunque se escuchen en el interior de la Iglesia, no comunican su Buena Noticia.

Es importante sentirnos llamados por Jesús “por nuestro nombre”. Dejarnos atraer por él personalmente. Descubrir poco a poco, y cada vez con más alegría, que nadie responde como él a nuestras preguntas más decisivas, nuestros anhelos más profundos y nuestras necesidades últimas.

Es decisivo “seguir“ a Jesús. La fe cristiana no consiste en creer cosas sobre Jesús, sino en creerle a él: vivir confiando en su persona. Inspirarnos en su estilo de vida para orientar nuestra propia existencia con lucidez y responsabilidad.

Es vital caminar teniendo a Jesús “delante de nosotros”. No hacer el recorrido de nuestra vida en solitario. Experimentar en algún momento, aunque sea de manera torpe, que es posible vivir la vida desde su raíz: desde ese Dios que se nos ofrece en Jesús, más humano, más amigo, más cercano y salvador que todas nuestras teorías.

Esta relación viva con Jesús no nace en nosotros de manera automática. Se va despertando en nuestro interior de forma frágil y humilde. Al comienzo, es casi solo un deseo. Por lo general, crece rodeada de dudas, interrogantes y resistencias. Pero, no sé cómo, llega un momento en el que el contacto con Jesús empieza a marcar decisivamente nuestra vida.

Estoy convencido de que el futuro de la fe entre nosotros se está decidiendo, en buena parte, en la conciencia de quienes en estos momentos nos sentimos cristianos. Ahora mismo, la fe se está reavivando o se va extinguiendo en nuestras parroquias y comunidades, en el corazón de los sacerdotes y fieles que las formamos.

La increencia empieza a penetrar en nosotros desde el mismo momento en que nuestra relación con Jesús pierde fuerza, o queda adormecida por la rutina, la indiferencia y la despreocupación. Por eso, el Papa Francisco ha reconocido que “necesitamos crear espacios motivadores y sanadores… lugares donde regenerar la fe en Jesús”. Hemos de escuchar su llamada.

José Antonio Pagola

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Contribuye a reavivar la relación con Jesús. Pásalo.

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“Yo soy la puerta de las ovejas”. Domingo 11 de mayo de 2014. 4º Domingo de Pascua.

Domingo, 11 de mayo de 2014

Other-Sheep-logoLeído en Koinonia:

Hch 2,14a.36-41: Dios lo ha constituido Señor y Mesías
Salmo responsorial 22: El Señor es mi pastor, nada me falta.
1Pedro 2,20b-25: Habéis vuelto al pastor de vuestras vidas
Juan 10,1-10: Yo soy la puerta de las ovejas

La 1ª lectura, tomada del libro de los Hechos, pertenece al discurso de Pedro, ante el pueblo reunido en Jerusalén, a raíz del hecho de Pentecostés. Después de interpretarles el fenómeno de las lenguas diversas en que hablaban los discípulos invadidos por el Espíritu Divino, Pedro les evoca la vida y la obra de Jesús, les anuncia el “Kerygma”, la proclamación solemne de la Buena Nueva, del Evangelio: Cristo ha muerto por nuestros pecados, ha sido sepultado y al tercer día Dios lo hizo levantarse de la muerte librándolo de la corrupción del sepulcro y sentándolo a su derecha, como habían anunciado los profetas. Se trata ya, evidentemente, de una primera elaboración teológica del llamado «kerigma», o síntesis o núcleo de la predicación.

Lógicamente, esa formulación del kerigma está condicionada por su contexto social e histórico. No es que porque aparezca en el Nuevo Testamento ya haya de ser tenida como intocable e ininterpretable. Las palabras, las fórmulas, los elementos mismos que componen ese kerigma, hoy nos pueden parecer extraños, ininteligibles para nuestra mentalidad actual. Es normal, y por eso es también normal que la comunidad cristiana tiene el deber de evolucionar, de recrear los símbolos. La fe no es un «depósito» donde es retenida y guardada, sino una fuente, un manantial, que se mantiene idéntico a sí mismo precisamente entregando siempre agua nueva.

En muchos países tropicales son casi desconocidos los rebaños de ovejas cuidadas por su pastor. Eran y son muy comunes en el mundo antiguo de toda la cuenca del Mediterráneo. Muy probablemente Jesús fue pastor de los rebaños comunales en Nazaret, o acompañó al pastoreo a los muchachos de su edad. Por eso en su predicación abundan las imágenes tomadas de esa práctica de la vida rural de Palestina. En el evangelio de Juan la sencilla parábola sinóptica de la oveja perdida (Mt 18,12-14; Lc 15,3-7) se convierte en una bella y larga alegoría en la que Jesús se presenta como el Buen Pastor, dueño del rebaño por el cual se interesa, no como los ladrones y salteadores que escalan las paredes del redil para matar y robar. Él entra por la puerta del redil, el portero le abre, El saca a las ovejas a pastar y ellas conocen su voz. La alegoría llega a un punto culminante cuando Jesús dice ser “la puerta de las ovejas”, por donde ellas entran y salen del redil a los pastos y al agua abundante. Por supuesto que en la alegoría el rebaño, las ovejas, somos los discípulos, los miembros de la comunidad cristiana. La alegoría del Buen Pastor está inspirada en el largo capítulo 34 del profeta Ezequiel en el que se reprocha a las autoridades judías no haber sabido pastorear al pueblo y Dios promete asumir Él mismo este papel enviando a un descendiente de David.

La imagen del Buen Pastor tuvo un éxito notable entre los cristianos quienes, ya desde los primeros siglos de la iglesia, representaron a Jesús como Buen Pastor cargando sobre sus hombros un cordero o una oveja. Tales representaciones se conservan en las catacumbas romanas y en numerosos sarcófagos de distinta procedencia. La imagen sugiere la ternura de Cristo y su amor solícito por los miembros de su comunidad, su mansedumbre y paciencia, cualidades que se asignan convencionalmente a los pastores, incluso su entrega hasta la muerte pues, como dice en el evangelio de hoy “el buen pastor da la vida por sus ovejas”.

La imagen de «ovejas y pastores» ha de ser manejada con cuidado, porque puede justificar la dualidad de clases en la Iglesia. Esta dualidad no es un temor utópico, sino que ha sido una realidad pesada y dominante. El Concilio Vaticano I declaró: «La Iglesia de Cristo no es una comunidad de iguales, en la que todos los fieles tuvieran los mismos derechos, sino que es una sociedad de desiguales, no sólo porque entre los fieles unos son clérigos y otros laicos, sino, de una manera especial, porque en la Iglesia reside el poder que viene de Dios, por el que a unos es dado santificar, enseñar y gobernar, y a otros no» (Constitución sobre la Iglesia, 1870). Pío XI, por su parte, decía: «La Iglesia es, por la fuerza misma de su naturaleza, una sociedad desigual. Comprende dos categorías de personas: los pastores y el rebaño, los que están colocados en los distintos grados de la jerarquía, y la multitud de los fieles. Y estas categorías, hasta tal punto son distintas entre sí, que sólo en la jerarquía residen el derecho y la autoridad necesarios para promover y dirigir a todos los miembros hacia el fin de la sociedad. En cuanto a la multitud, no tiene otro derecho que el de dejarse conducir y seguir dócilmente a sus pastores» (Vehementer Nos, 1906). La verdad es que estas categorías de «pastores y rebaño», a lo largo de la historia de la Iglesia han funcionado casi siempre -al menos en el segundo milenio- de una forma que hoy nos resulta sencillamente inaceptable. Hay que tener mucho cuidado de que nuestra forma de utilizarlas no vehicule una justificación inconsciente de las clases en la Iglesia.

El Concilio Vaticano II supuso un cambio radical en este sentido, con aquella su insistencia en que más importante que las diferencias de ministerio o servicio en la Iglesia es la común dignidad de los miembros del Pueblo de Dios (el lugar más simbólico a este respecto es el capítulo segundo de la Lumen Gentium del Vaticano II).

Como es sabido, en las últimas décadas se ha dado un retroceso claro hacia una centralización y falta de democracia. La queja de que Roma no valora la «colegialidad episcopal» es un clamor universal. La práctica de los Sínodos episcopales que se puso en marcha tras el concilio, fue rebajada a reuniones meramente consultivas. Las Conferencias Episcopales Nacionales, verdadero símbolo de la renovación conciliar, fueron declaradas por el cardenal Ratzinger como carentes de base teológica. Los «consejos pastorales» y los «consejos presbiterales» establecidos por la práctica posconciliar como instrumentos de participación y democratización, casi han sido abandonados, por falta de ambiente. La feligresía de una parroquia, o de una diócesis, puede tener unánimemente una opinión, pero si el párroco o el obispo piensa lo contrario, no hay nada que discutir en la actual estructura canónica clerical y autoritaria. «La voz del Pueblo, es la voz de Dios»… en todas partes menos en la Iglesia, pues en ésta, para el pueblo la única voz segura de Dios es la de la Jerarquía. Así la Iglesia se ha convertido -como gusta de decir Hans Küng- en «la última monarquía absoluta de Occidente». A quien no está de acuerdo se le responde que «la Iglesia no es una democracia», y es cierto, porque es mucho más que eso: es una comunidad, en la que todos los métodos participativos democráticos deberían quedarse cortos ante el ejercicio efectivo de la «comunión y participación». En semejante contexto eclesial, ¿se puede hablar ingenuamente de «el buen pastor y del rebaño a él confiado» con toda inocencia e ingenuidad? El Concilio Vaticano II lo dijo con máxima autoridad: «Debemos tener conciencia de las deficiencias de la Iglesia y combatirlas con la máxima energía» (Gaudium et Spes 43).

En la Iglesia de Aquel que dijo que quien quisiera ser el primero fuese el último y el servidor de todos, en algún sentido, todos somos pastores de todos, todos somos responsables y todos podemos aportar. No se niega el papel de la coordinación y del gobierno. Lo que se niega es su sacralización, la teología que justifica ideológicamente el poder autoritario que no se somete al discernimiento comunitario ni a la crítica democrática. ¿Qué la Iglesia no es una democracia? Debe ser mucho más que una democracia. Y, desde luego: no ha de ser un rebaño. Leer más…

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Señor, Mesías, modelo, puerta del aprisco. Domingo 4º de Pascua.

Domingo, 11 de mayo de 2014

Young ShepherdDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Estos cuatro títulos resumen lo que afirman de Jesús las lecturas del próximo domingo: que es Señor y Mesías lo dice Pedro en el libro de los Hechos (1ª lectura); como modelo a la hora de soportar el sufrimiento lo propone la Primera carta de Pedro (2ª lectura); puerta del aprisco es la imagen que se aplica a sí mismo Jesús en el evangelio de Juan. En resumen, las lecturas nos proponen una catequesis sobre Jesús, lo que significó para los primeros cristianos y lo que debe seguir significando para nosotros.

No quedarnos en el próximo domingo, mirar hasta el 7º

Cabe el peligro de vivir la liturgia de las próximas semanas sin advertir el mensaje global que intentan transmitirnos las lecturas dominicales. Pretenden prepararnos a las dos grandes fiestas de la Ascensión y Pentecostés, y lo hacen tratando tres temas a partir de tres escritos del Nuevo Testamento.

1. La iglesia (1ª lectura, de los Hechos de los Apóstoles). Se describe el aumento de la comunidad (4º domingo), la institución de los diáconos (5º), el don del Espíritu en Samaria (6º), y cómo la comunidad se prepara para Pentecostés (7º). Adviértase la enorme importancia del Espíritu en estas lecturas.

2. Vivir cristianamente en un mundo hostil (2ª lectura, de la Primera carta de Pedro). Los primeros cristianos sufrieron persecuciones de todo tipo, como las que padecen algunas comunidades actuales. La primera carta de Pedro nos recuerda el ejemplo de Jesús, que debemos imitar (4º); la propia dignidad, a pesar de lo que digan de nosotros (5º); la actitud que debemos adoptar ante las calumnias (6º), y los ultrajes (7º).

3. Jesús (evangelio: Juan). Los pasajes elegidos constituyen una gran catequesis sobre la persona de Jesús: es el pastor y la puerta (4º); camino, verdad y vida (5º); el que vive junto al Padre y con nosotros (6º); el que ora e intercede por nosotros (7º).

Jesús, puerta del aprisco

En aquel tiempo, dijo Jesús:

-«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:

-«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

El autor del cuarto evangelio disfruta tendiendo trampas al lector. Al principio, todo parece muy sencillo. Un redil, con su cerca y su guarda. Se aproxima uno que no entra por la puerta ni habla con el guarda, sino que salta la valla: es un ladrón. En cambio, el pastor llega al rebaño, habla con el guarda, le abre la puerta, llama a las ovejas, ellas lo siguen y las saca a pastar. Lo entienden hasta los niños.

Sin embargo, inmediatamente después añade el evangelista: “ellos no entendieron de qué les hablaba”. Muchos lectores actuales pensarán: “son tontos, está clarísimo, habla de Jesús como buen pastor”. Y se equivocan. Eso es verdad a partir del versículo 11, donde Jesús dice expresamente: “Yo soy el buen pastor”. Pero en el texto que se lee hoy, el inmediatamente anterior (Juan 10,1-10), Jesús se aplica una imagen muy distinta: no se presenta como el buen pastor sino como la puerta por la que deben entrar todos los pastores (“yo soy la puerta del redil”).

Con ese radicalismo típico del cuarto evangelio, se afirma que todos los personajes anteriores a Jesús, al no entrar por él, que es la puerta, no eran en realidad pastores, sino ladrones y bandidos, que sólo pretenden “robar y matar y hacer estrago”.

Resuenan en estas duras palabras un eco de lo que denunciaba el profeta Ezequiel en los pastores (los reyes) de Israel: en vez de apacentar a las ovejas (al pueblo) se apacienta a sí mismos, se comen su enjundia, se visten con su lana, no curan las enfermas, no vendan las heridas, no recogen las descarriadas ni buscan las perdidas; por culpa de esos malos pastores que no cumplían con su deber, Israel terminó en el destierro (Ez 34).

La consecuencia lógica sería presentar a Jesús como buen pastor que da la vida por su ovejas. Pero eso vendrá más adelante, no se lee hoy. En lo que sigue, Jesús se presenta como la puerta por la que el rebaño puede salir para tener buenos pastos y vida abundante.

En este momento cabría esperar una referencia a la obligación de los pastores, los responsables de la comunidad cristiana, a entrar y salir por la puerta del rebaño: Jesús. Todo contacto que no se establezca a través de él es propio de bandidos y está condenado al fracaso (“las ovejas no les hicieron caso”). Aunque el texto no formula de manera expresa esta obligación, se deduce de él fácilmente.

En realidad, esta parte del discurso termina dirigiéndose no a los pastores sino al rebaño, recordándole que “quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos”.

Ya que es frecuente echarle la culpa a los pastores de los males de la iglesia, al rebaño le conviene recordar que siempre dispone de una puerta por la que salvarse y tener vida abundantes.

La segunda lectura recuerda a los cristianos perseguidos y condenados injustamente que ese mismo fue el destino de Jesús, y que lo aceptó sin devolver insultos ni amenazas. En ese contexto lo presenta como modelo con unas palabras espléndidas: “Cristo padeció su pasión por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas”. Al final de esta lectura encontramos la imagen de Jesús como buen pastor (“Andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas”.). Como he indicado, no es la esencial del evangelio.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 2, 20b-25

Queridos hermanos: Si, obrando el bien, soportáis el sufrimiento, hacéis una cosa hermosa ante Dios. Pues para esto habéis sido llamados, ya que también Cristo padeció su pasión por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas. Él no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca; cuando lo insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profería amenazas; al contrario, se ponía en manos del que juzga justamente. Cargado con nuestros pecados subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas os han curado. Andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas.

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Dom 11. V. 14. Buen Pastor, la puerta de la Libertad.

Domingo, 11 de mayo de 2014

imagesDel blog de Xabier Pikaza:

El Buen Pastor, 4º Domingo de Pascua (Jn 10). Todos nosotros podemos y debemos ser pastores y puerta de libertad para los otros.

‒ La primera imagen pascual de este es el mismo Jesús-Pastor que dirige y guarda, anima y protege a sus amigos que, conforme a un símbolo usual del oriente, aparecen como ovejas.
‒ La segunda imagen pascual de este domingo es la Puerta de Libertad, por la que salen y entran las ovejas, es decir, todos nosotros, sin que nadie nos persiga ni domine. Es la puerta de la libertad, el mismo Cristo resucitado.

— La tercera imagen somos nosotros, convertidos por Jesús en pastores y puerta de libertad, en un mundo que tiende a quedar esclavizado, en manos de los primeros engañadores de turno (y en especial por un tipo de dinero que esclaviza a la gran mayoría).

10271620_282807718563094_178388889834788443_nEstamos ante el signo de un mundo inquietante, asesino, de ovejas encerradas, aterrorizadas, ante el riesgo de duros señores de engaño, guerra y muerte. En el tiempo de Jesús (del 30 al 70 d.C.) los falsos pastores, asaltantes de “apriscos” hicieron que más de medio Israel pereciera de engaño, de guerra y de muerte. Hoy, año 2014, puede suceder algo parecido pues sigue habiendo como entonces, y aún con más fuerza, pastores religiosos y civiles que saltan por las bardas del aprisco, que engañan y aterrorizan, que destruyen y matan.

Tres planos:

‒ Un filósofo pro-nazi llamado Heidegger hablaba del hombre como “pastor del Ser”, con un lenguaje de destino, dominación y muerte. Pues bien, en contra de eso, nosotros, los cristianos, celebramos a Jesús como pastor de libertad. Ciertamente, no somos ovejas en sentido literal, sino personas… Pero Jesús, buen pastor, abre la puerta de la Vida y nos permite salir al Espacio de la Libertad y de la Pascua.

Queremos “buenos pastores”, hombres y mujeres como Jesús, que nos ayuden a salir del aprisco donde estamos encerrados, para así buscar y celebrar la libertad, con él (Jesús), con todos los hombres y mujeres de la tierras.

Nosotros mismos podemos y debemos ser pastores y puerta de libertad para los otros… Todos nosotros (ovejas de Jesús) hemos de ser puerta de libertad para los demás, pastores que les ayudan a encontrar el camino y les acompañan. Buen domingo a todos.

Juan 10,1-10. La parábola de los malos pastores

En aquel tiempo, dijo Jesús “Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.”

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: “Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.

COMENTARIO BÁSICO

Hay un gran aprisco cerrado (y nosotros dentro)

Esta imagen puede tener varios sentidos. Ciertamente, el aprisco, redil o paridera es el lugar donde se reúnen muchas ovejas que pasan la noche (un tiempo largo) protegidas por muros o bardas… Puede haber allí miles de ovejas de dueños diversos, ovejas que responden a voces distintas y que parecen estar vigiladas por un misterioso “thyroros”, un ostiario que guarda la puerta, como el clavero o llavero de las ciudades amuralladas (pero que no puede impedir que vengan y asalten los muros los ladrones).

Este aprisco puede ser el templo de Jerusalén, donde quisieron encerrarse y guardarse las ovejas el año 67-70 d.C. muriendo casi todas a manos de bandidos y ladrones religiosos y civiles.

Este aprisco puede ser la sociedad cerrada de Israel en tiempos de Segundo Templo y años siguientes. Una sociedad donde quedaron muchos judíos cautivos de su propio miedo, de sus leyes mudas…

Este aprisco puede ser en fin un tipo de Iglesia que también se cierra en sí misma, incapaz de lograr que caminen sus “fieles ovejas”, que salgan y salgan como quiere el Papa Francisco (Evangelii Gaudium). Tiene que venir alguien para sacar a las ovejas al campo de la vida, para que caminen… par que amen, para que vivan en libertad.

Hay un thyroros, ostiario bueno pero impotente

Ese thyroros, ostiario, que guarda la puerta es en principio un buen vigilante… pues abre la puerta al buen pastor. En ese sentido podría ser Dios, o un tipo de Ángel de la Guarda del Templo-Ciudad-Aprisco… Quizá es un tipo de Papa/Padre que protege (quiere proteger a las ovejas…).

Pero hay algo inquietante en ese ostiario… que guarda la puerta, pero no vigila las “bardas” o muros del redil donde se hacinan las ovejas, de manera que los ladrones (que vienen a robar) y los bandidos/lêstai (que vienen a esclavizar) parecen campar a las anchas… Vivimos en medio de un mundo de ladrones (los dueños del gran capital) que destruyen a las ovejas.

El ostiario o guardián de las ovejas parece bueno (he dicho que parece un Sumo Sacerdote o Papa), pero no logra defender los muros… de manera que los ladrones/terroristas de un tipo o de otro vienen, sacrifican, matan…

Muchos ladrones/bandidos había en tiempos de Jesús y del evangelio de Juan, ladrones que entraban al aprisco por los huecos de las piedras… o que saltaban por los muros… Ellos llevaron a la gran catástrofe del 67-70, cuando perecieron casi todas las ovejas de Israel. Leer más…

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“Mis vivencias sobre la Resurrección”, por Juan Cejudo, miembro del MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

Domingo, 11 de mayo de 2014

Resurrección2Leído en El Blog de Juan Cejudo

Entiendo que para los no creyentes éste sea un asunto especialmente difícil de asumir por ellos. Pero para los que creemos, la Resurrección de Jesús es un asunto fundamental. Nuestra fe no es una fe de muertos, sino de vivos. No todo termina con la muerte de Jesús.

Él vence a la muerte. No sabremos explicar bien cómo ni de qué manera. Pero la lectura de los diversos pasajes de los evangelios lo dejan muy claro. En el de Mateo, quienes primero lo confirman son las mujeres: María la de Salomé y la otra María. ¡Curioso! Las mujeres son las primeras testigos de la resurrección de Jesús. Son ellas quienes lo comunican a los demás apóstoles que andaban dispersos y llenos de miedo…Se aparecerá a todos ellos, en presencia de Tomás, el incrédulo, a los discípulos de Emaús que se transforman llenos de ilusión con su presencia y en varias ocasiones más.

El Resucitado consigue reunir a los discípulos , darles de nuevo ilusión y, con la fuerza del Espíritu en Pentecostés, salir a todos los caminos, pueblos y ciudades para anunciar el Evangelio a los pobres, enfermos, tullidos, lisiados, para curarles y hacer el bien con ellos, anunciando el Reino de Dios.

Y ése es el mensaje para mí de la Resurrección: Jesús da fuerza para superar el mal y luchar contra él, para dar fuerza a los que sufren, para estar cerca de quienes nos necesitan.

Hoy las fuerzas del mal son muy poderosas. El capitalismo hace estragos como nunca dejando en la miseria a millones de personas en todo el mundo. También en España, también en Cádiz. Ahí están los millones de parados, los centenares de miles de desahuciados, los miles y miles de personas que viven en la calle tirados, como animales abandonados. A veces algunos mueren de frío en las calles.

No pocos desahuciados, se suicidan desesperados.

Ahí están los recortes que hacen estragos en la sanidad, en la educación, en la falta de atención social para los que lo necesitan…: familias sin ningún tipo de recursos, inmigrantes que mueren por intentar llegar a Europa o que se destrozan sus cuerpos con cuchillas suicidas que le cortan por todas partes de sus cuerpos… Ancianos abandonados a su suerte por falta de atención…

A nivel mundial: miseria, guerras, hambre en la mayoría de los países de África, latinoamérica o Asia por culpa de un sistema injusto que funciona a favor de las grandes multinacionales y los grandes grupos financieros mundiales…que son insaciables…
NOVECENTO

Para mí Resurrección es la lucha de los pueblos por su dignidad y sus derechos. Son los grupos que se organizan para luchar contra este sistema económico y político injusto: las marchas de la dignidad del 22M que se concentraron en Madrid, los grupos organizados para luchar contra los injustos desahucios; las mareas blancas , verdes, naranjas, violetas etc… que luchan por la sanidad pública, por la educación pública, por los derechos sociales, de las mujeres etc…las numerosas asambleas populares del 15M, los colectivos que luchan por los derechos humanos en todos sus frentes, por la dignidad de los inmigrantes y los muy numerosos grupos alternativos que buscan nuevas vías en otros muchos campos ….

La Resurrección de Jesús me aporta un mensaje cargado de esperanza, de utopía. Hay que seguir luchando con otros grupos y colectivos por esa Sociedad nueva, por esa Iglesia nueva, como la quería Jesús: donde exista igualdad, justicia, fraternidad…

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Vía Crucis del migrante.

Domingo, 11 de mayo de 2014

ARCHI_39488400x285Leído en la página web de Redes Cristianas

PRIMERA ESTACIÓN

JESÚS ES CONDENADO A MUERTE

“EL EMPOBRECIMIENTO OBLIGA A MIGRAR.”

Guía: Te adoramos, OH Cristo, y te bendecimos.
Pueblo: Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
Del Evangelio de San Marcos 15,15

“Pilatos, decidido a dejar contenta a la gente, les soltó a Barrabás y a Jesús lo entrego para que lo azotaran y lo crucificaran”.

MEDITACIÓN

La situación de pobreza por la que atraviesa nuestro país, provoca expulsión natural de nuestros hermanos por no encontrar espacios ni oportunidades para lograr el desarrollo personal, familiar o social. La violencia y la discriminación social, económica, política obligan las personas a abandonar su país de origen. Como ser humano, Jesús vivió el sufrimiento y la inestabilidad propios del vivir lejos de su tierra natal. Como personas de Fe tenemos que buscar formas concretas de transformar las realidades injustas de manera que ningún ser humano se sienta forzado a migrar. Desde la Fe luchemos unidos para cambiar las estructuras de las políticas neoliberales del siglo XXI.

Guía: recemos el Padre Nuestro y una ave María por todos los que se están preparando para migrar.

ORACIÓN:

Pedimos a Jesús, quien conoció la amargura de la emigración, que nos de un corazón solidario para acoger a los migrantes que caminan buscando un mejor porvenir.

Canto

SEGUNDA ESTACIÓN

JESÚS CARGA LA CRUZ Y SE DIRIGE AL CALVARIO

“El MIGRANTE SALE POR NECESIDAD: EL ÉXODO DEL CAMPO A LA CIUDAD POR FALTA DE TIERRA Y OPORTUNIDADES.”

Guía: te adoramos, OH Cristo, y te bendecimos.
Pueblo. Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo

Del Evangelio de San Juan 19,17

“Se lo llevaron; y Jesús salió cargando él mismo con la cruz, hacia un lugar llamado La Calavera, en hebreo Gólgota”.

MEDITACIÓN

Nuestros hermanos y hermanas migrantes repiten hoy este calvario, en busca de un trabajo y un futuro mejor para ellos y sus familias. La falta de una distribución equitativa de los bienes de la tierra arroja a miles de personas en la desesperación. En la migración interna y hacia el extranjero, el migrante se ve obligado a cargar la cruz del maltrato, la soledad, la discriminación, el racismo, la xenofobia, la explotación y de las políticas y leyes migratorias restrictivas. Los migrantes están profundamente lastimados por las fronteras, muros e impunidad. Así mismo, por la falta de políticas de desarrollo social para que puedan permanecer en el país de origen. Luchemos juntos por el derecho a no migrar.

Guía: recemos un Padre Nuestro y una Ave María por todos los migrantes que no consiguen trabajo digno.

ORACIÓN

Señor Jesús que nosotros juntos a nuestros hermanos migrantes sepamos llevar esta cruz con mucho amor, recordando que un día estaremos contigo en el paraíso.

Canto

TERCERA ESTACIÓN

JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
“LA FRAGILIDAD HACE CAER EL MIGRANTE”.

Guía: Te adoramos, OH Cristo, y te bendecimos.
Pueblo: que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.

Del libro del profeta Isaías 53,3-5

“Despreciado y evitado de la gente, un hombre habituado a sufrir, curtido en dolor; al verlo se tapaba la cara; despreciado, lo tuvimos por nada; a él, que soportó nuestros sufrimientos y cargo con nuestros dolores, lo tuvimos por un contagiado, herido de Dios y afligido. Él, en cambio, fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Sobre él descargó el castigo que nos sana y con sus cicatrices nos hemos sanado.”

MEDITACIÓN

No hay nada más cruel que ser traicionado por la gente en quien se confía. Los migrantes son traicionados y violados en sus derechos fundamentales, muchas veces por sus mismos paisanos y amigos. Resultan incontables los casos de violaciones a los derechos humanos en que a diario cae la población migrante. Se les somete a tratos crueles y degradantes, son arbitrariamente detenidos y encarcelados; no se respeta su derecho a circular con libertad ni a elegir el lugar de su residencia; no se les paga un salario justo dizque por falta de documentación. Todo ser humano es migrante y como tal, la sociedad debe unificar esfuerzos y hacer valer sus derechos en cualquier parte del mundo donde se encuentre. Los migrantes siguen siendo triturados por los crimines que se cometen en contra de ellos. Leer más…

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Francisco propone a Naciones Unidas “una movilización ética mundial contra las desigualdades”.

Domingo, 11 de mayo de 2014

francisco-con-ban-ki-moonEl Papa recibió en el Vaticano al secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon

Bergoglio instó a poner en marcha medidas “que incidan sobre las causas estructurales de la pobreza y del hambre”

El Vaticano condena el secuestro de más de 200 niñas en Nigeria y exige su liberación

El papa Francisco instó hoy a las Naciones Unidas a promover una “movilización ética mundial que acabe con las desigualdades y difunda “un ideal común de fraternidad y solidaridad”. Así lo dijo el pontífice al secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, a quien recibió en audiencia en el Vaticano.

Durante la reunión el papa Bergoglio instó a poner en marcha medidas “que incidan sobre las causas estructurales de la pobreza y del hambre.

El encuentro con el secretario general de la ONU se produjo después de la comparecencia esta semana de la Santa Sede ante un comité de la organización en Ginebra en relación con casos de pederastia.

Éste es el discurso de Francisco a Ban Ki-Moon:

Señor Secretario General,
Señoras y Señores,

Tengo el agrado de recibirles, Señor Secretario General y altos ejecutivos de los organismos, fondos y programas de las Naciones Unidas y de las Organizaciones especializadas, reunidos en Roma para el encuentro semestral de coordinación estratégica de la Junta de los jefes ejecutivos del sistema de las Naciones Unidas.

No deja de ser significativo que este encuentro se realice pocos días después de la solemne canonización de mis predecesores, los Papas santos Juan XXIII y Juan Pablo II. Ellos nos inspiran con su pasión por el desarrollo integral de la persona humana y por el entendimiento entre los pueblos, concretado también en las muchas visitas de Juan Pablo II a las Organizaciones de Roma y en sus viajes a Nueva York, Ginebra, Viena, Nairobi y La Haya.

Gracias, Señor Secretario General, por sus cordiales palabras de presentación. Gracias a todos ustedes, que son los principales responsables del sistema internacional, por los grandes esfuerzos realizados por la paz mundial, por el respeto de la dignidad humana, por la protección de las personas, especialmente de los más pobres o débiles, y por el desarrollo económico y social armonioso.

Los resultados positivos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, especialmente en términos de educación y disminución de la pobreza extrema, son también una confirmación de la validez del trabajo de coordinación de esta Junta de jefes ejecutivos, pero no se debe perder de vista que los pueblos merecen y esperan frutos aún mayores.
Es propio de la función directiva no conformarse nunca con los resultados obtenidos sino empeñarse cada vez más, porque lo conseguido solo se asegura buscando obtener lo que aún falta. Y, en el caso de la organización política y económica mundial, lo que falta es mucho, ya que una parte importante de la humanidad continúa excluída de los beneficios del progreso y relegada, de hecho, a seres de segunda categoría. Los futuros Objetivos de Desarrollo Sostenible, por tanto, deben ser formulados y ejecutados con magnanimidad y valentía, de modo que efectivamente lleguen a incidir sobre las causas estructurales de la pobreza y del hambre, consigan mejoras sustanciales en materia de preservación del ambiente, garanticen un trabajo decente y útil para todos y den una protección adecuada a la familia, elemento esencial de cualquier desarrollo económico y social sostenibles. Se trata, en particular, de desafiar todas las formas de injusticia, oponiéndose a la “economía de la exclusión”, a la “cultura del descarte” y a la “cultura de la muerte”, que, por desgracia, podrían convertirse en una mentalidad pasivamente aceptada .

Por esta razón, a ustedes, que representan las más altas instancias de cooperación mundial, quisiera recordarles un episodio de hace 2000 años contado por el Evangelio de san Lucas (19,1-10): el encuentro de Jesucristo con el rico publicano Zaqueo, que tomó una decisión radical de condivisión y de justicia cuando su conciencia fue despertada por la mirada de Jesús. Este es el espíritu que debería estar en el origen y en el fin de toda acción política y económica. La mirada, muchas veces sin voz, de esa parte de la humanidad descartada, dejada atrás, tiene que remover la conciencia de los operadores políticos y económicos y llevarles a decisiones magnánimas y valientes, que tengan resultados inmediatos, como aquella decisión de Zaqueo. Guía este espíritu de solidaridad y condivisión todos nuestros pensamientos y acciones?

Hoy, en concreto, la conciencia de la dignidad de cada hermano, cuya vida es sagrada e inviolable desde su concepción hasta su fin natural, debe llevarnos a compartir, con gratuidad total, los bienes que la providencia divina ha puesto en nuestras manos, tanto las riquezas materiales como las de la inteligencia y del espíritu, y a restituir con generosidad y abundancia lo que injustamente podemos haber antes negado a los demás.

El episodio de Jesucristo y de Zaqueo nos enseña que por encima de los sistemas y teorías económicas y sociales, se debe promover siempre una apertura generosa, eficaz y concreta a las necesidades de los demás. Jesús no pide a Zaqueo que cambie de trabajo ni denuncia su actividad comercial, solo lo mueve a poner todo, libremente, pero inmediatamente y sin discusiones, al servicio de los hombres. Por eso, me atrevo a afirmar, siguiendo a mis predecesores (cfr JUAN PABLO II, Enc. Sollicitudo rei socialis, 42-43; Enc. Centesimus annus, 43; BENEDICTO XVI, Enc. Caritas in veritate, 6; 24-40), que el progreso económico y social equitativo solo se puede obtener uniendo las capacidades científicas y técnicas con un empeño solidario constante, acompañado de una gratuidad generosa y desinteresada a todos los niveles. A este desarrollo equitativo contribuirán así tanto la acción internacional encaminada a conseguir un desarrollo humano integral en favor de todos los habitantes del planeta, como la legítima redistribución de los beneficios económicos por parte del Estado y la también indispensable colaboración de la actividad económica privada y de la sociedad civil.

Por eso, mientras les aliento a continuar en este trabajo de coordinación de la actividad de los Organismos internacionales, que es un servicio a todos los hombres, les invito a promover juntos una verdadera movilización ética mundial que, más allá de cualquier diferencia de credo o de opiniones políticas, difunda y aplique un ideal común de fraternidad y solidaridad, especialmente con los más pobres y excluidos.

Invocando la guía divina sobre los trabajos de vuestra Junta, pido también una especial bendición de Dios para Usted, Señor Secretario General, para todos los Presidentes, Directores y Secretarios Generales aquí reunidos, y para todo el personal de las Naciones Unidas y demás Agencias y Organismos internacionales y sus respectivas familias.

Fuente Religión Digital

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“Canonizaciones, una invitación a pensar”, por Ivone Gebara, Brasil.

Domingo, 11 de mayo de 2014

canonizacion-Juan-Pablo-II-y-Juan-XXIII-plaza-san-pedro-4Leído en Adital:

Muere la última testigo del asesinato de Romero

La multitud de fieles en la Plaza de San Pedro fue impresionante el pasado veinte de abril. La fuerza del catolicismo reapareció nuevamente públicamente con todo su vigor, particularmente, en su capacidad de proponer a los fieles vivos, su adhesión a algunos muertos como símbolos de un cristianismo/catolicismo bien vivido. Juan XXIII y Juan Pablo II fueron elevados a los altares y ahora son “sujetos” de veneración del pueblo católico de todo el mundo. Muchas dudas y críticas así como adhesiones y elogios circulan en los medios de comunicación social en relación a los nombres indicados. No es posible llegar a un consenso entre las opiniones, debido a la pluralidad del “Pueblo de Dios”. La jerarquía clerical responsable de las decisiones, juzgó las indicaciones y tomó la decisión final ejecutada por el papa en solemne misa. Desconozco si los jerarcas recordaron las devociones de los más pobres, poco aficionados a venerar papas muchas veces identificados como reyes o señores poderosos. Las devociones de los pobres son más vinculadas a la Virgen María, a Jesús y a los santos más tradicionales como San Francisco, San José, San Expedido, tipos de santos que piensan más capaces de entender su sufrida vida cotidiana.

La cuestiones sobre las que quiero reflexionar, hasta cierto punto van más allá de las personas canonizadas y pretenden abrirse a otra problemática. ¿Podemos imitar a los santos, a los mártires, a los héroes, a grandes líderes? ¿Cómo puede hacerse tal imitación? Es que ellos después de muertos, ¿serian poseedores de cualidades superiores y estarían exentos de los límites de su propia historia? ¿No estaríamos nosotros alienándonos de nuestra responsabilidad histórica o personal de reconocer que cada uno tiene que vivir su historia y opciones propias? ¿No estaríamos dejando de lado las opciones de mujeres y hombres en la construcción de nuestra historia actual, para seguir modelos que, aunque hayan tenido su valor, no podrán ser imitados? ¿Que imitar en ellos? Y ¿Cómo hacerlo de hecho? Las preguntas son existenciales, no abstractas, tomando en cuenta que van a exigir comportamientos personales en nuestra historia actual.

En la propuesta de imitación que presentan algunos grupos de la Iglesia Católica, ciertamente no entran consideraciones más críticas en relación a los escogidos para la santidad. ¿Por qué no llamar la atención también sobre los errores cometidos en el pasado que no deberían repetirse? Así percibiríamos, tal vez con mayor claridad la mezcla y contradicciones presentes en el ser humano y en sus acciones.

Pero, probablemente este procedimiento crítico y realista mancharía la figura del santo o del héroe y saldría del esquema de perfección dualista, presente en la Iglesia. Quedaría también fuera de la oposición, firmemente mantenida por la mayoría entre cielo y tierra, entre Dios y los hombres, entre el bien y el mal, entre ángeles y demonios. De hecho se admite en los medios de iglesia que el santo o el héroe no haya sido perfecto, pero no se habla directamente de lo que podría haber sido evitado, o de lo que puede parecer criticable, en la perspectiva del bien común, concretamente situado y fechado.

na21fo01Los escogidos para la santidad institucional aparecen como prototipos de bien, de valentía, de justicia, de tal forma que sus debilidades y cobardías no salen a luz. Una vez más, el “hombre ideal” o idealizado y “la mujer idealizada” según algunos parámetros establecidos, es presentado como modelo a los fieles. Este modelo pasa encima de lo ordinario de la vida y es capaz de acentuar sacrificios inútiles y neurosis de muchos tipos en los fieles. Conocemos, además, vidas de santos/as que se infligieron torturas y sacrificios corporales que ya no tiene sentido imitar.

Intuyo que muchas veces tenemos poca conciencia del significado alienante de las imitaciones. Al imitar a alguien, dejo de mostrar mis dones personales, dejo del lado mi propia manera de ser, dejo de reconocer mi capacidad personal y, de cierta forma, me disminuyo buscando en la persona ajena, mi realización personal. La imitación propuesta en el catolicismo no es como el arte del teatro, en que el actor o actriz interpretan a un romántico apasionado o un cruel dictador y después vuelven a ser ellos mismos, a la espera de nuevos papeles.

La imitación que la Iglesia propone es una especie de conformidad a un ideal de vida considerado más perfecto que otro y por eso digno de ser imitado. Sin duda muchos fieles saben que ciertas vivencias personales u opciones, no pueden ser imitadas. En ese caso se exaltan las virtudes que presumiblemente el santo/a habría vivido y esas virtudes comienzan a ser proclamadas porque fortalecen las convicciones de la institución religiosa. Es interesante notar que las virtudes de obediencia a un modelo de ser humano que la Iglesia considera más próximo a la voluntad divina, parece ser una constante en los modelos de santidad. Los santos son, salvo excepciones, sumisos a la Iglesia jerárquica y si no lo fueron durante su vida, pasan a serlo después de muertos. La vida del santo/a es reinterpretada de forma que pueda servir a los intereses y a los valores defendidos por la institución.

Otra cuestión es la de saber qué criterios seguir para elevar a los altares y decretar que la vida de esa persona es digna de imitación. ¿Que motiva a algunas personas a querer declarar santo/a a alguien? ¿Pensarían ellas que eso promovería y agregaría valor y gloria a los fieles difuntos? ¿Qué razones tiene el papado para escoger y decretar su santidad? ¿Cómo pueden los jueces de una causa de beatificación o de santificación, juzgar que aquel individuo fue agradable a Dios? ¿De qué Dios se está hablando? ¿Qué modelos de Dios, están en juego? ¿Qué implicaciones políticas y económicas tienen esas acciones que de repente ponen una aureola en la cabeza de un “muerto” y mandan imprimir estampas para ser vendidas o distribuidas a los fieles? Todo lo anterior sin hablar de los extraordinarios milagros muchas veces exigidos, como forma de probar la santidad de alguien.

¿Por qué no decir que las personas y en ellas se incluye ciertamente a quienes físicamente ya salieron de esta historia, nos inspiran, nos ayudan a llevar nuestras cargas, nos enseñan según nuestras necesidades? La inspiración parece un fenómeno que indica una mayor libertad que la imitación. Pero la canonización no va por ese camino. Tiene que ver con Canon, con leyes que se establecen para los fieles, aunque se diga que cada uno es libre de escoger o no la vida de este o de aquel santo como su modelo.
Soy consciente de tener más preguntas que respuestas y en las preguntas manifiesto mi inquietud por los rumbos que está tomando el Papa Francisco sobre el lugar de devoción en la vida de los católicos.

Si bien reconozco la calidad de su persona, sus discursos y acciones en relación con los pobres de este mundo, me inquieta la contradicción en su teología. Y esta contradicción, en mi opinión, disminuye el poder de su palabra, especialmente cuando se trata de la justicia en las relaciones humanas.

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“¿Está la Iglesia enfrentada con Dios?”, por Jesús Bastante

Domingo, 11 de mayo de 2014

diacres2Leído en su blog El Barón Rampante:

Kasper: El Papa me dijo que cree que 50% de los matrimonios no son válidos”

El cardenal sostiene la necesidad de una apertura a los divorciados vueltos a casar”

La Iglesia debería ser capaz de perdonar si Dios lo hace. De lo contrario habría una oposicion entre Dios y la Iglesia”

Ando toda la mañana dándole vueltas a una frase que me parece esencial. La ha formulado el cardenal Kasper en una entrevista a la revista Commonweal, en la que da cuenta de su postura -de la de Francisco, mal que les pese a los amantes del gélido invierno- sobre los divorciados vueltos a casar, la misericordia y una pastoral activa, realista y esperanzada. La Iglesia debería ser capaz de perdonar si Dios lo hace. De lo contrario habría una oposicion entre Dios y la Iglesia.

La frase se las trae, espero me lo reconozcan. Si Dios perdona, ¿por qué la Iglesia no? ¿Por qué tantos archivos guardados, esperando mejor ocasión, para recordar a tal o cual que “traicionó sus votos” o “no fue fiel”? Reconociendo -que ya es mucho reconocer- que detrás de muchas posturas vitales existió pecado -¿puede haberlo realmente en el caso de los cónyuges abandonados, las mujeres maltratadas, las convivencias insostenibles….?-, lo cierto es que el Dios en el que creemos es un Dios misericordioso y de acogida. De puertas abiertas y de renglones torcidos. No el Dios del carro de fuego y la condenación atronadora.

Por fortuna, los tiempos están cambiando, y la Iglesia debería adaptarse a ello, sin perder un ápice de su esencia. Porque Dios ya lo ha hecho. Quiero decir: Dios no tiene necesidad de cambiar, pero sí entiende la situación en la que viven sus hijos, sí está detrás de todas las cosas que suceden, pues en Él vivimos, nos movemos y existimos.

¿Está la Iglesia enfrentada con Dios?
¿Qué hacer cuando buena parte de sus responsables prefieren el poder frente al servicio, el castigo frente a la perdón, la espalda frente al abrazo? ¿Qué debemos hacer los que formamos parte de ese cuerpo? “Allá donde dos o más se reúnan en mi nombre, ahí estaré yo”, dijo el Señor. Los matices ya los fueron colocando los hombres -casi todos fueron hombres- de distintas épocas, más preocupados en construir sus edificios y estatuas de sal que por apuntalar los cimientos de la fe en el Hijo de Dios. Unos cimientos que son los ojos de los que sufren, las manos rotas, los llantos ahogados.

“La Iglesia debería ser capaz de perdonar si Dios lo hace. De lo contrario habría una oposicion entre Dios y la Iglesia”, dice Kasper. Si eso ocurre, mejor plantear una moción de censura a los que mandan. Y que todos sirvamos. También los que tienen rota alguna de sus costuras.

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