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El soplo de Dios.

domingo, 28 de mayo de 2023
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Jn 20, 19-23

«Recibid el Espíritu Santo»

Sabemos que la escala ontológica es como la ladera de una montaña, donde una piedra puede caer, pero nunca remontarse hacia arriba. Y lo sabemos porque existe la evidencia histórica de que nunca nadie ha sido capaz de construir una realidad ontológica superior partiendo de otra inferior, es decir, de que nadie ha sido capaz de dar vida a un objeto inanimado, o dotar de conciencia o inteligencia a un ser irracional. En lo más alto de esa escala están el amor, la libertad, la tolerancia, la compasión, la capacidad de Dios, la belleza… y sabemos que no pueden proceder de una realidad inferior, y cuyo “principio de la existencia” no hemos sido capaces de encontrar dentro del mundo.

Al parecer, a Stanley Kubrick (quien manifiesta no creer en Dios) le ocurría lo mismo que a nosotros: que le era imposible imaginar un mecanismo evolutivo capaz de convertir un animal irracional esclavo de sus instintos, en un ser humano libre y consciente. En su película “2001, odisea en el espacio”, Kubrick narra la historia de la evolución humana a lo largo de varios millones de años, y lo curioso es que imagina esa evolución dirigida por algún tipo de inteligencia o fuerza indeterminada representada por un monolito negro. El monolito aparece en los momentos clave, cuando el cambio es sustancial, y en cierto modo expresa su desconcierto ante la radicalidad de esa etapa evolutiva.

En cambio, hace tres mil años, el cronista bíblico lo tenía claro: «Modeló Yahvé al hombre de la arcilla y sopló en su rostro aliento de vida». Desde la cultura cientifista que nos empapa, desdeñamos su interpretación porque nos consta que no tenía ni idea de cosmología, ni selección natural, ni genética, ni biología… pero quizá nos convendría hacer un pequeño esfuerzo por comprenderle.

Nuestro cuerpo y nuestro cerebro proceden del barro, pero es evidente que somos más que barro. El cronista expresa este plus que hay en nosotros con una imagen preciosa: “el soplo de Dios; el espíritu de Dios”. Y desde esta imagen se puede entender por qué amamos, por qué nos compadecemos, por qué sabemos distinguir entre el bien y el mal, por qué nos estremecemos con la música… y es porque venían con el soplo de Dios. Dios nos ha trasmitido su espíritu, y su espíritu es amor, inteligencia, libertad, belleza…

El cronista se ocupa de lo fundamental, aunque ignore los detalles. Ignora que Dios tardó miles de millones de años en hacer el muñeco de barro, y que durante ese tiempo hemos recorrido toda la escala evolutiva. Ignora también que por esa razón nuestro código genético se parece tanto al de los animales y tenemos sus mismos instintos. Pero el cronista va mucho más allá, y dice a continuación que también estamos constituidos por soplo de Dios. Y a partir de esa información, podemos intuir que los genes nos arrastran hacia abajo, hacia el barro del que proceden, y que el soplo de Dios nos arrastra hacia arriba, hacia el amor, hacia la compasión…

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo en su momento, pinche aquí

Fuente Fe Adulta

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¿A qué experiencia me remite el Espíritu Santo, hoy?

domingo, 28 de mayo de 2023
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pentecostes-8DOMINGO DE PENTECOSTÉS (A)

(Jn 20,19-23)

Un signo de nuestro tiempo es la constatación de un espíritu universal. El ser humano actual se manifiesta ciudadano del mundo. Los medios de comunicación difunden tanta información (también basura), tantos acontecimientos relevantes en tiempo real que podríamos pensar que el entendimiento es posible. Sin embargo, este espíritu universal no se realiza sin graves tensiones y desencuentros. Es más, los motivos por los que los pueblos se ven abocados a reunirse no son, por lo general, el llegar a lograr una fraternidad sin fronteras. Uno de los objetivos prioritarios es la competitividad en el mercado internacional o la opresión secular de unos sobre los otros. La complejidad de estas dificultades son como los dolores de parto de un mundo que pugna por dar a luz lo universal, que va construyendo la unidad y la conciencia de que todos formamos parte de un mismo pueblo con un mismo destino.

La Iglesia, comunidad del Espíritu de Unidad, extendida entre todos los pueblos, trata de anunciar y testimoniar que somos un solo pueblo viviendo una comunión de hermanos y hermanas. El Espíritu Santo es aliento de vida, empuje creador, fuerza para reparar lo dañado, reunir lo separado, viento que barre la contaminación, fuego purificador, agua que limpia y fecunda…

El Espíritu de Dios es un poder infinito de amor. “Revoloteaba sobre las aguas” (Gn 1,2) desde la creación. Se revela constantemente en cada logro positivo del ser humano, en el coraje de cada persona y generación. Dios Espíritu-Ruah se ha embarcado en la misma historia y es para todos/as Sabiduría, Señora y Dadora de vida, Maestra, Defensora, Reveladora de la Palabra de Dios. El Espíritu de Dios es, a la vez, el Espíritu de Jesús, el que lo ha resucitado. Ello significa que el Espíritu que creó el mundo, el que lo sostiene y lo impulsa permanentemente con Amor le dará la plenitud haciendo posible la nueva creación en el universo. El acontecimiento pascual acontece simultáneamente: muerte-resurrección-ascensión-pentecostés.

Surge deslumbrante la certeza: creado para el amor y la alegría, el ser humano está llamado a la alegría y el amor –ésa es su verdadera naturaleza- y esto se cumplirá. Conocer ese fondo último que nos habita, es conocer a Dios; vivir ese amor, esa belleza y libertad que somos, es vivir a Dios y en Dios, que es el nombre de la vida. Ese es el mensaje que nos transmite Juliana de Norwich, beguina.

“Desde el momento en que esto me fue revelado, deseé muchas veces saber lo que nuestro Señor quería decir. Y años después me fue respondido en mi entendimiento: “Y bien, ¿deseas saber lo que nuestro Señor ha querido decir? Conócelo bien, amor era su significado. ¿Quién te lo revela? Amor. ¿Qué te reveló? Amor. ¿Por qué te lo reveló? Por amor. Permanece en ello y conocerás más y más el amor”. “Así me fue enseñado que el amor es el propósito último de nuestro Señor. Y vi con plena certeza que Dios, ya antes de crearnos, nos amaba. Su amor nunca disminuyó y nunca disminuirá. En nuestra creación, tuvimos un principio, pero el amor en el que nos creó estaba en Él desde toda la eternidad”.

Las tres lecturas de este domingo, confluyen en esta certeza. En Hechos 2,1-11, encontramos el significado de Pentecostés: el Espíritu-Ruah nos invita a hablar nuevos lenguajes, emplear metáforas femeninas, atrevernos a recrear formulaciones anacrónicas que no nos dicen nada. Nadie debería tener, ni siquiera la Iglesia, el monopolio de la evangelización, de la teología, del conocimiento. La liturgia actual clama una profunda renovación. La Divinidad es ternura, madre, compasión, efusión, matriz, presencia, fuente, brisa, vida, luz, bondad, fuego, misericordia, aliento… ¿lo expresamos así, hoy, en nuestras celebraciones?

El Salmo 103 proclama: “Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra” entendiendo que es presencia que ya nos habita. En la 1 Carta a los Corintios (12,3b-7.12-13) Pablo nos recuerda que “hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo”. La Iglesia no puede seguir siendo espacio de discriminación entre hombres y mujeres, entre clérigos y laicos, entre culturas privilegiadas y culturas arrinconadas o despreciadas. ¿Qué puertas mantiene todavía cerradas? ¿Y yo?

El primer día de la semana la comunidad se encuentra reunida, celebra la fracción del pan, la Eucaristía; es en la mesa compartida donde descubrimos al Resucitado. Porque creemos, “vemos”. Esa experiencia nos habla del Espíritu, de la misión a la que estamos llamados, de la paz y del perdón que debemos ejercitar cada día. “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo”. El núcleo central es, pues, comunicar y favorecer la vida ya que Él ha venido “para que tengan vida y la tengan abundante” (Jn 10,10). Sentirse enviado es reconocerse “cauce” a través del cual la Vida se manifiesta en mí, en nosotros, tal como somos. El Resucitado comunica su propio Espíritu y nos hace partícipes de su propio Dinamismo y de su propio Gozo, el mismo que lo acompañó durante toda su vida.

Dios Espíritu es el fundamento de nuestro ser y la fuerza de unión de la comunidad. Por eso las personas se entienden, porque la lengua del Espíritu es el Amor, que todo el mundo puede comprender. La vivencia de la fraternidad de las primeras comunidades, mediante la fe en Jesús presente en ellos por el Espíritu, pronto se convierte en estructura jerárquica donde unos pocos mandan y la mayoría obedece. ¿A quién? No es la voluntad de Dios lo que se busca, sino someter a los demás a la propia voluntad.

El “perdonar y retener los pecados” se halla vinculado a la tradición sinóptica de “atar y desatar”. La lectura que hizo el concilio de Trento, que vio en estas palabras la institución del sacramento de la penitencia, es una interpretación dogmática, que fuerza lo que el texto quiere expresar. La clave para salir de ese callejón sin salida es ponernos a la escucha del Misterio de Dios, aprender a percibirlo en lo más íntimo de nuestro ser, aun en medio de la mediocridad y la frivolidad del mundo que nos rodea. Se nos reconoce, pues, como sus discípulos/as en cuanto habitados por aquel mismo “Espíritu de verdad”, que nos capacita para discernir lo verdadero de lo falso.

¡Shalom!

Mª Luisa Paret

Fuente Fe Adulta

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Miedo y Paz

domingo, 28 de mayo de 2023
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28 mayo 2023

Juan 20, 19-23

Los “relatos de apariciones” -en realidad, catequesis orientadas a fortalecer la fe de las primeras comunidades- buscan transmitir paz y confianza a aquellos discípulos que, en un medio más o menos difícil en incluso hostil, debían verse atrapados en el miedo. De hecho, el contraste entre miedo y paz se repite en todo ese tipo de relatos.

Con frecuencia, los humanos tendemos a pensar que tanto los miedos como la paz se hallan fuera de nosotros. De se modo, aun sin ser conscientes de ello, terminamos más o menos alienados, implorando de alguien que nos libere del miedo y nos garantice la paz.

Se trata de una actitud comprensible, pero básicamente infantil: es el niño quien se siente dependiente y necesita que alguien desde “fuera” venga en su ayuda. La persona adulta sabe que tanto los miedos como la paz habitan dentro de ella misma. Es indudable que las circunstancias externas nos condicionan en un sentido u otro. Pero, en último término, la “llave” de nuestro mundo interior está en nosotros.

Aun aceptando que los condicionamientos de mi propia psicobiografía tienen su propio peso, hoy puedo cultivar conscientemente una actitud de paz interior o, por el contrario, alimentar miedos de todo tipo.

La clave para tomar una u otra dirección es la comprensión. Comprensión que no es necesariamente inteligencia ni erudición, sino consciencia lúcida de lo que realmente somos. En este sentido, me parece evidente que, detrás de todo miedo, hay ignorancia acerca de lo que somos, y que la paz solo puede nacer de la comprensión.

La ignorancia me lleva a identificarme con el yo particular y separado. Pero donde se da tal identificación, habrá irremediablemente soledad, miedo y ansiedad. La comprensión, por el contrario, me hace reconocerme como consciencia -o como vida: “Yo soy la vida”, dirá el Jesús del cuarto evangelio (Jn 11,25)-. Esa es la comprensión que nos muestra otro modo de vivir y nos regala paz.

¿Cómo ando en comprensión de lo que soy?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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Donde hay viento de libertad, hay Pentecostés

domingo, 28 de mayo de 2023
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índiceDel blog de Tomás Muro La Verdad es Libre:

PENTECOSTÉS: VIENTO DE LIBERTAD

01.-  Dos relatos muy distintos.

1.1.- Hechos de los Apóstoles.

San Lucas sitúa la venida del Espíritu (Pentecostés) a los cincuenta días de Pascua y en medio de una tormenta con viento, fuego y en un contexto de entendimiento: en Jerusalén había partos, medos, elamitas, del Ponto… y les entendían, se entendían.

La presencia del Espíritu de Jesús en las personas, comunidades, pueblos e iglesia confiere entendimiento.

De los siete dones que tradicionalmente se atribuyen al Espíritu: sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios, seis hacen referencia a la comprensión, entendimiento, acogida, etc.

Lo más parecido a la Torre de Babel (el no entendimiento) es una campaña electoral en la que no hay entendimiento porque no hay un buen espíritu que una a las personas y grupos humanos.

Y en la Iglesia, en nuestra misma diócesis no parece que haya entendimiento, lo cual puede significar que el Espíritu de Jesús no está entre nosotros…

    El Espíritu de Jesús es afable, comprensivo, bondadoso, acogedor, un tono vital de entendimiento:

(Lo que nos separa a los humanos no son los idiomas, sino el espíritu que tenemos)

1.2.- El espíritu de Jesús brota de su costado: de su amor.

    San Juan va por otros derroteros y narra Pentecostés como a dos tiempos:

  Juan 19,14: a la muerte de Jesús dice que: Al pie de la cruz estaba la iglesia naciente: María, algunas mujeres y el Discípulo Amado. La Iglesia nace del costado de Cristo del que brota agua y sangre: bautismo y Espíritu. Es el mismo simbolismo de las bodas de Caná: agua y vino. Del costado de Cristo brota su espíritu santo, espíritu bueno de amor.

Jesús al morir, entregó su espíritu a la Iglesia naciente.

(Leamos estas cosas desde la sensibilidad teológico-poética cristiana).

+   San Juan (cp 20) dice que la venida del Espíritu de Jesús aconteció la tarde del domingo de Pascua sobre una comunidad apagada, asustada y triste: (los Once), como la nuestra. Jesús exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo.

    Cuando Cristo está presente en una comunidad allí está su espíritu de vida, paz, serenidad-alegría, audacia, misión, perdón.

02.- ¿Qué es el Espíritu de Cristo, el Espíritu de Dios?

    Recordemos que a Dios nadie le ha visto nunca, (Jn 1,18 / 1Jn 4,12). Nos quedamos en que Jesús es expresión, Palabra (hijo) de Dios Padre y que ambos tienen un estilo, un modo de ser, un tono, un espíritu bueno.

No es lo mismo ser espiritual que ser religioso.

Que los humanos seamos espirituales no significa que tengamos un temperamento algo melifluo y dado a ciertas prácticas religiosas, cuando no mágicas o supersticiosas. Ser espiritual tampoco significa que una persona milite en una religión.

Ser espiritual significa que somos abiertos a todo lo que “se produce o se pueda dar en la historia”. [1]

En las lenguas románicas (provenientes del latín), las palabras que llevan la componente “sp”, “spc” ó “xpc” hacen referencia al futuro, a la apertura del ser humano hacia el futuro: espera, esperanza, expectativa, expectación, espíritu, etc. miran hacia el futuro.

    Somos seres siempre en búsqueda, en camino, abiertos al futuro. La persona espiritual está siempre abiertas.

Se puede ser muy religioso, pero muy poco o nada espiritual y se puede ser poco religioso pero de gran hondura espiritual. [2]

Estamos viendo y padeciendo fundamentalismos religiosos dentro y fuera del mundo eclesiástico. Eso no es ser espiritual, sino fanáticos de unos ritos, dogmas o costumbres religiosas, cuando no de un mundo supersticioso.

    Somos seres espirituales en la medida en miramos al futuro, al horizonte, siempre en búsqueda, en camino, abiertos… La persona espiritual está siempre abierta.

03.- El Espíritu Santo no es el “tío de América”.

    El Espíritu no es un señor que siempre está fuera, siempre está para llegar, pero nunca lo hace.

    El Espíritu del Señor estará en la iglesia, en los pueblos y en las personas en tanto en cuanto esté en nosotros. Si la bondad, la honradez, la libertad, el tono de conciliación están en nosotros habrá llegado el espíritu y será Pentecostés en nosotros, en nuestro pueblo, en las comunidades, en la Iglesia.

Ahora en nuestra diócesis parece como que se intenta llegar a alguna comprensión tras el “tsunami” de poder fanático que durante años hemos vivido. Nos hace falta el espíritu de Jesús: amor a la verdad, a la libertad, a la justicia, a los pobres. De lo contrario quizás sigamos sin entendernos, sin espíritu

04.- Exhaló su aliento sobre ellos

Jesús pronuncia sobre la comunidad las mismas palabras que Dios pronunció sobre el barro humano en el Génesis. El ser humano somos poco más que barro. Si el ser humano es algo o llega a ser algo, es porque tiene o cultiva un tono diverso del mundo animal y más humanitario.

Dios el Señor formó al hombre, de la tierra misma, sopló en su nariz y le dio vida (nefesh). Así el hombre comenzó a vivir. (Gn 2,8).

Hace unos días nos conmocionaba la noticia de que dos niñas gemelas se suicidaban en Asturias. El suicidio es un problema que va en aumento.

Enseguida echamos mano de la medicina y decimos que es una enfermedad mental, una enajenación… ¿No será una falta de sentido de la vida, una carencia de siembra de ganas de vivir, una falta de espíritu vital que mire al futuro? Si no sembramos aliento vital, esperanza, acogida, afecto, ¿qué podemos esperar y recoger?

En términos bíblicos habremos de exhalar aliento vital esperanza, ganas de vivir en la familia, en la educación, en la sociedad, en nosotros mismos y en las nuevas generaciones

Cuando acogemos en nosotros el universo de valores que forman el espíritu cristiano, llegamos a ser seres vivientes.

Recibid Espíritu Santo

[1] Decía K, Rahner que ser espíritu-espiritual significa que el hombre es absoluta apertura hacia toda “palabra” que se produce en la historia, (Oyente de la palabra, 73).

[2] Los fanatismos son muy religiosos pero nada espirituales.

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Tomás Muro: «Nuestro pequeño Pentecostés fue el Concilio Vaticano II»

domingo, 28 de mayo de 2023
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«Lo hemos olvidado y gran parte de la jerarquía lo ha ninguneado o marginado»

«En aquellos años 1960, en la Iglesia de Juan XXIII y Pablo VI había espíritu, viento de libertad, tono vital evangélico. Un “cantus firmus” nos decía que “había que cambiar”

«Nos entendíamos, nos sentíamos libres y creativos en la Iglesia»

Pentecostés y Vaticano II

Nuestro “pequeño Pentecostés” fue el Concilio Vaticano II, que lo hemos olvidado y gran parte de la jerarquía lo ha ninguneado o marginado.

 En aquellos años 1960, en la Iglesia de Juan XXIII y Pablo VI había espíritu, viento de libertad, tono vital evangélico. Un “cantus firmus” nos decía que “había que cambiar.

El concilio se celebró en cuatro sesiones de 1962 a 1965. El Espíritu soplaba con energía por medio de los obispos, teólogos, hermanos separados, laicado, etc…

 Nos entendíamos, nos sentíamos libres y creativos en la Iglesia.

Pablo VI murió en 1978. Quizás en ese momento comenzaron a arrinconar el Concilio y las brasas de Emaús se fueron apagando.

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Vigilia de Pentecostés

sábado, 27 de mayo de 2023
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1ª lectura:

Se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra.

Lectura del libro del Génesis 11, 1-9

Toda la tierra hablaba una misma lengua con las mismas palabras.

Al emigrar los hombres desde oriente, encontraron una llanura en la tierra de Senaar y se establecieron allí. Se dijeron unos a otros:

Vamos a preparar ladrillos y a cocerlos al fuego».

Y emplearon ladrillos en vez de piedras, y alquitrán en vez de argamasa. Después dijeron:

Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance al cielo, para hacernos un nombre, no sea quenos dispersemos por la superficie de la tierra».

El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres.

Y el Señor dijo:

Puesto que son un solo pueblo con una sola lengua y esto no es más que el comienzo de su actividad,ahora nada de lo que decidan hacer les resultará imposible. Bajemos, pues y confundamos allí su lengua, de modo que ninguno entienda la lengua del prójimo».

El Señor los dispersó de allí por la superficie de la tierra y cesaron de construir la ciudad.Por eso se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra, y desde allí los dispersó por la superficie de la tierra.

O bien:

Éxodo 19,3-8a.16-20b

El Señor bajó al monte Sinaí a la vista del pueblo

En aquellos días, Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde el monte, diciendo:

– “Así dirás a la casa de Jacob, y esto anunciarás a los israelitas: “Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.” Éstas son las palabras que has de decir a los israelitas.”

Moisés convocó a los ancianos del pueblo y les expuso todo lo que el Señor le había mandado. Todo el pueblo, a una, respondió:

“Haremos todo cuanto ha dicho el Señor.”

Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar. Moisés hizo salir al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios y se detuvieron al pie del monte. Todo el Sinaí humeaba, porque el Señor había descendido sobre él en forma de fuego. Subía humo como de un horno, y todo el monte retemblaba con violencia. El sonar de la trompeta se hacía cada vez más fuerte; Moisés hablaba, y Dios le respondía con el trueno. El Señor bajó al monte Sinaí, a la cumbre del monte, y llamó a Moisés a la cima de la montaña

***

Salmo responsorial: 103

Envía tu Espíritu, Señor,
y repuebla la faz de la tierra

Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto. R.

Cuántas son tus obras, Señor,
y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas. R.

Todos ellos aguardan
a que les eches comida a su tiempo;
se la echas, y la atrapan;
abres tu mano, y se sacian de bienes – R.

Les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra. R.

*

2ª lectura:

El Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 22-27

Hermanos:

Sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo y sufre dolores de parto.

Y no sólo eso, sino que también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestrointerior, aguardando la adopción filial, la redención de nuestro cuerpo. Pues hemos sido salvados. Y una esperanza que se ve ya no es esperanza; efectivamente, ¿cómo va a esperar uno algo que ve?

Pero si esperamos lo que no vemos, aguardamos con perseverancia.

Del mismo modo, el Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.

Y el que escruta los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

*

Aleluya

R. Aleluya, aleluya, aleluya

Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos la llama de tu amor. R.

*

Evangelio:

Manarán torrentes de agua viva.

Lectura del santo Evangelio según san Juan 7, 37-39

El último día, el más solemne de la fiesta, Jesús en pie, gritó:

«El que tenga sed, que venga a mí y beba el que cree en mí; como dice la Escritura: “de sus entrañas manarán ríos de agua viva».

Dijo esto refiriéndose al Espíritu, que habían de recibir los que creyeran en él.

Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado.

***

27-28 de mayo del 2023. Pentecostés con los once, las mujeres, María y los hermanos de Jesús: Eclosión de vida, ocultamiento de mujeres

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Homilía de Monseñor Romero sobre los textos litúrgicos de hoy
(14 de mayo de 1978)

Queridos hermanos:

Hoy es el cumpleaños de la Iglesia. Ese es el día fulgurante más hermoso de todo ese ciclo litúrgico que paso a paso hemos ido sirviendo. Hoy es Pentecostés. Hoy se corona la Pascua, hoy el Cristo glorificado se perpetúa en un pueblo que lo quiera seguir. Cristo vive hoy más que nunca en Pentecostés.

Este podía ser el título de esta homilía: Pentecostés, cumpleaños de la Iglesia. Y como buenos hijos de la Iglesia en el cumpleaños de nuestra Madre, alegrémonos con la alegría de un hogar donde se celebra festivo el cumpleaños de la reina del hogar. Hoy es el cumpleaños de la Iglesia.

Y voy a tratar de desarrollar mi pensamiento en estas tres ideas:

lº. La Iglesia es siempre acontecimiento.

2º. El espíritu de Dios es el que hace de la Iglesia una nueva creación.

3º. El Espíritu Santo, renovación del mundo actual.

lº. LA IGLESIA ES SIEMPRE ACONTECIMIENTO

LA IGLESIA ES NOTICIA

En primer lugar, digo que la Iglesia es acontecimiento, es noticia. Han pasado veinte siglos desde el hecho que se ha leído en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Y así como aquel primer día en que el ruido de un huracán y una lluvia de lenguas de fuego cayó sobre Jerusalén y atrajo a todos los peregrinos que en Jerusalén estaban para la fiesta de Pentecostés venidos de todos los rincones del mundo conocido, ahora también la Iglesia sigue siendo noticia, acontecimiento. Siempre es acontecimiento que atrae a los hombres a escuchar las maravillas del Señor; y a denunciar, desde su posición evangélica, seguidora fiel de Cristo, el pecado del mundo donde quiera que se encuentre.

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El sanador herido

sábado, 27 de mayo de 2023
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En un día especial para mí, esta realidad explica mi vida…

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Nadie escapa a la posibilidad de ser herido. Todos somos personas heridas, física, psicológica, mental, espiritualmente. La pregunta principal no es: “¿Cómo podemos esconder nuestras heridas?”, a fin de que no nos resulten embarazosas, sino: “¿Cómo podemos poner nuestras heridas al servicio de los demás?”.

Cuando las heridas dejan de ser una fuente de vergüenza y se vuelven fuente de curación, nos convertimos en curadores heridos. Jesús es el curador herido de Dios: por medio de sus heridas nos ha sanado de nuevo a nosotros. El sufrimiento y la muerte de Jesús han traído consigo alegría y vida; su humillación ha traído gloria; su rechazo ha traído una comunidad de amor. Como seguidores de Jesús, también nosotros podemos hacer que nuestras heridas traigan curación a los otros

*

Henri Nouwen,
Pan para el viaje, PPC, Madrid 1999.

***

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Te encuentras siempre ante la alternativa de dejar hablar a Dios o dejar gritar a tu “yo” herido. Aunque deba haber un lugar donde puedas dejar que la parte herida de ti obtenga la atención que necesita, tu vocación es hablar del lugar donde Dios habita en ti. Cuando permites que tu “yo” herido se exprese en forma de justificaciones, disputas o lamentos, sólo consigues frustrarte aún más y te sentirás cada vez más rechazado. Reclama a Dios en ti y deja que Dios pronuncie palabras de perdón, de curación y de reconciliación, palabras que llamen a la obediencia, al compromiso radical y al servicio. Se requiere mucho tiempo y mucha paciencia para distinguir entre la voz de tu “yo” herido y la voz de Dios, pero en la medida en que vayas siendo más fiel a tu vocación se volverá más fácil. No desesperes: has de prepararte para una misión que será difícil, pero fecunda.

*

Henri Nouwen

La voz interior del amor,
PPC, Madrid 1997.

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“Jonás, un profeta contracultural”, por Gonzalo Haya

sábado, 27 de mayo de 2023
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CU081219_002HR2 Y… hoy me dedico especialmente este texto, de hace algunos años, acerca del libro de Jonás

Invito a leer un simpático cuentecito del Antiguo Testamento que, con  una fina ironía teológica, nos da una imagen de Dios que muchos cristianos actuales todavía no han descubierto.

Es un cuentecito, dos páginas, que desarrolla la historieta de un profeta al que Dios envía a Nínive con tremendas amenazas si no se arrepienten de su inmoralidad. El profeta huye hacia el otro extremo del mundo para evitar esta ingrata tarea. En su travesía surge una tormenta, castigo de Dios por su desobediencia, y es arrojado al mar; se lo engulle un enorme pez, reza a Dios, y el pez lo devuelve a la playa. Ahora sí; va a Nínive (capital del Imperio asirio, enemigo tradicional de Israel y símbolo de crueldad y opresión), predica su amenaza, y Nínive se convierte desde el rey hasta el último habitante. Dios los perdona, el profeta se siente estafado, y Dios baja para apaciguarlo. Un cuentecito, conscientemente increíble como historia, pero literariamente excelente como apólogo.

Es contracultural. Parece que se escribió hacia el siglo V ó IV antes de Cristo, después de la vuelta de los cautivos de Babilonia, cuando Esdras y Nehemías habían impuesto una campaña para cimentar el nacionalismo judío entorno al Dios de Israel. Con este fin reescribieron la Torá y, para apartar a los judíos de los gentiles, exigieron el cumplimiento del descanso sabático y de los alimentos impuros,  y expulsaronn a las mujeres cananeas que se habían casado con los judíos. Contra este nacionalismo religioso, el profeta presenta a un Dios que ama también a los gentiles.

Es irónico. El profeta huye de Dios, se embarca hacia Tartesos (España) en dirección contraria a Nínive (Irak actual). Teme que va a arriesgarse en un país enemigo, para que luego Dios perdone a los malos, y su profecía no se cumpla. ¿Orgullo profesional herido? En aquellos tiempos existía la profesión de profetas, a los que se pagaba como a los videntes actuales, y ni el pueblo ni los reyes sabían distinguir entre los profesionales y los enviados por Dios. Nuestro profeta se enfada, Dios (al que ni siquiera los profetas podían mirar directamente) conversa aquí amigablemente con él tratando, con poco éxito, de calmarlo; pero Jonás le replica justificando su enfado: ¡Claro que me enfado! Y mortalmente.

Es profundamente teológico. No porque los evangelistas relacionaran la resurrección de Jesús con el episodio de la ballena, sino porque sabe que el Dios de Israel no es un Dios nacionalista, es el Dios de todos los pueblos, y no sólo para castigarles sino para amarlos, para compadecerse de sus sufrimientos. No es un Dios que premia a los buenos y castiga a los malos, sino que ama a los buenos y a los malos.

Yo sabía que eres un Dios compasivo y clemente, lento para enojarte y de gran misericordia; yo sabía que te arrepientes de las amenazas.

El enfado del profeta no es sólo por su desprestigio; deja ver un cierto resentimiento por ese amor que Dios muestra por unos gentiles, que además están ignorando los mandamientos que el pueblo de Dios trata de observar a regañadientes. También los cristianos sabemos de estos resentimientos al condenar tajantemente a los malos que no cumplen los mandamientos. ¿Creemos que Dios ama y perdona a Boko Haram? (Hoy podríamos decir, Vladimir Putin)

La teología de este profeta anticipa lo que más tarde mostrará Jesús en la parábola de la oveja perdida, la del jornalero de la última hora que cobra igual que los que echaron la jornada completa, y la del hermano mayor enfadado por el recibimiento del padre al hijo pródigo. Es irónico hasta el final:

Entonces le dijo el Señor. Tú te apiadas de un arbolito que no has plantado…

¿No voy yo a compadecerme de Nínive, esa gran ciudad en la que viven más de ciento vente mil ignorantes y en la que hay mucho ganado?

Gonzalo Haya

Fuente Atrio

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El Dios interior

viernes, 26 de mayo de 2023
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Del blog Pays de Zabulon:

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La Gracia, que es considerada por el hombre natural como un don que le viene de un Divino exterior, es para el hombre iniciático el acceso a la conciencia del Dios interior, de su propio ser.

*

Karlfried Graf Durckheim,
(1896 – 1988),
místico y filósofo alemán,
La experiencia de la trascendencia.

***

Foto: Rene Capone (n. 1978) Chico azul, luz amarilla (en pookiestheone.tumblr.com)

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Santiago Agrelo: «No nos quedemos plantados mirando al cielo. Volvamos con Cristo Jesús a los caminos de la vida»

viernes, 26 de mayo de 2023
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Contemplamos el destino. Aprendemos el camino

«Es siempre Pascua, Cristo resucitado está siempre con nosotros, pero hoy lo celebramos elevado más allá de nosotros, al cielo, a su Dios, a nuestro Dios»

«Hoy, la nube de la divinidad aparta a Jesús de nuestra vista, que no de nuestra vida. De ahí que no nos quedemos plantados mirando al cielo, sino que volvamos con Cristo Jesús a los caminos de la vida»

«Si quieres entender qué significa ‘ser levantado’, ‘ser enaltecido’, ‘subir’, has de aprender primero qué significa ‘bajar’, ‘descender’, ‘rebajarse a sí mismo’, ‘encarnarse'»

«Feliz ascensión desde la encarnación, Iglesia cuerpo de Cristo»

Es siempre Pascua, Cristo resucitado está siempre con nosotros, pero hoy lo celebramos elevado más allá de nosotros, al cielo, a su Dios, a nuestro Dios.

Hoy, la nube de la divinidad aparta a Jesús de nuestra vista, que no de nuestra vida. De ahí que no nos quedemos plantados mirando al cielo, sino que volvamos con Cristo Jesús a los caminos de la vida.

Hoy la Iglesia contempla a Jesús enaltecido en Dios y lo aclama con las palabras del salmista: “Dios asciende entre aclamaciones, el Señor al son de trompetas”.
Contempla lo que celebras e imita lo que contemplas: el que ahora asciende es el mismo que ha descendido; el que ahora es enaltecido es el que antes se ha rebajado a sí mismo; aquel de quien hoy celebras con gritos de júbilo la ascensión es el mismo de quien has celebrado junto con los ángeles la encarnación.

Si quieres entender qué significa “ser levantado”, “ser enaltecido”, “subir”, has de aprender primero qué significa “bajar”, “descender”, “rebajarse a sí mismo”, “encarnarse”.

Éste es el misterio de la fe: Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz”.

Ese camino hacia lo hondo, hacia “lo profundo de la tierra”, ese “despojarse”, “rebajarse”, “someterse”, es el camino que lleva al “enaltecimiento”, como si no hubiese otro modo de acceder a él, como si el “vaciamiento de sí” fuese el seno natural donde se genera el señorío de Cristo Jesús.

El cántico de la fe lo expresa así: “Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el nombre sobre todo nombre, de modo que, al nombre de Jesús, toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre”.

Cristo Jesús “fue levantado” porque “se abajó”; se le dio “un nombre sobre todo nombre” porque a sí mismo se dio un nombre bajo todo nombre; fue constituido Señor porque asumió la condición de esclavo.

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Hoy contemplas y celebras al que es primero porque se hizo último, al que es rico porque se hizo pobre, al que “es Señor” de todos porque se hizo “siervo” de todos.

Tú, Iglesia de Cristo, sabes y confiesas que él “no se ha ido para desentenderse de nuestra pobreza, sino que nos precede el primero como cabeza nuestra, para que nosotros, miembros de su cuerpo, vivamos con la ardiente esperanza de seguirlo en su reino”.

Tú sabes y confiesas que el destino de Cristo Jesús es tu destino.

Y no olvidas que el camino de quien es cabeza nuestra, es también el camino de los miembros de su cuerpo; no olvidas que has de bajar con Cristo Jesús hasta los hambrientos de pan y de justicia, hasta el peregrino, el forastero y el emigrante, hasta el enfermo, hasta el encarcelado y el okupa, hasta el que no es como tú, el que no es de los tuyos, el que está en lo más hondo. No olvidas que has de bajar con Cristo Jesús hasta Cristo Jesús.

Si bajas, él te llevará consigo a lo alto, más allá de la nube que lo apartó de tu vista.

Él te llevará hasta Dios.

Feliz ascensión desde la encarnación, Iglesia cuerpo de Cristo.

Fuente Religión Digital

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Conservar el amor

jueves, 25 de mayo de 2023
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Del blog Nova Bella:

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Si se trata de elegir entre no ser amado y ser vulnerable,

sensible y emocional,

entonces puedes conservar tu amor.

*

Chuck Palahniuk

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“Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?”

jueves, 25 de mayo de 2023
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magdalenaA propósito de Jn 20,1-18*

José Rafael Ruz Villamil Yucatán (México).

ECLESALIA, 05/05/23.- Los testimonios de los cuatro Evangelios son unánimes al relatar que los primeros testigos de la Resurrección de Jesús de Nazaret son las discípulas del propio Maestro. Así, Marcos: “pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago y Salomé compraron aromas para ir a embalsamarle.” (Mc 16,1); y luego Mateo: “pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro.” (Mt 28,1); Lucas, menciona que “las mujeres [… María Magdalena, Juana y María la de Santiago…] que habían venido con él desde Galilea […] el primer día de la semana, muy de mañana, fueron al sepulcro llevando los aromas que habían preparado” (Lc 23,55; 24,1.10); y Juan: “el primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro…” (Jn 21,1).

Vale notar que las listas de discípulas que recuerdan los sinópticos difieren entre sí, a excepción de María Magdalena, de la que el cuarto evangelio guarda memoria como la única visitante que del sepulcro del Maestro. Y es que, si se me permite la comparación, el evangelio de Juan es a los sinópticos lo que la pintura abstracta a la pintura figurativa, esto es, mientras los tres primero testimonios evangélicos buscan en la memoria histórica —con toda las salvedades de la historiografía del mundo del Nuevo Testamento—, los datos más rigurosos para transmitir la Buena Nueva de Jesús de Nazaret, el cuarto evangelio, a la distancia de muchos años de los hechos en cuestión, decanta, sintetiza y abstrae la realidad histórica en beneficio de la realidad teológica, pero guardando, empero y paradójicamente, valiosísimos datos históricos en el sentido más actual del término (así R. E. Brown, El Evangelio según san Juan, Madrid 1999).

Siendo, pues, María Magdalena el icono por antonomasia de las discípulas de Jesús en la tradición joánica, vale intentar una aproximación a la memoria conservada de ella en las doce veces que la mencionan los Evangelios. Así, Marcos (15,40-41.42-47; 16,1-8.9-13) y Mateo (27,55-56.57-61; 28,1-8) la recuerdan, de modo paralelo, entre las mujeres que permanecen en el Calvario, que, luego, observan cuidadosamente el lugar de la sepultura de Jesús, y, que, finalmente, visitan la tumba del Maestro. La memoria de Lucas es harto interesante: antes de recordarla en su visita al sepulcro (24,9-11), la menciona en el grupo de discípulas que acompañan a Jesús y patrocinan su trabajo: “Recorrió a continuación ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.” (8,1-3).

Y es, precisamente. esta mención la de “los siete demonios” —repetida en Mc 16,9-13—, la que ha dado pie el rol de prostituta redimida que una cierta tradición, fatalmente ignorante tanto de los evangelios como de su contexto histórico cultural, ha sostenido sin tener en cuenta que, en términos generales, éstos relacionan el término demonio con la enfermedad, ya física, ya psicológica: ¿habrá que suponer que los demonios de la sexualidad y de la prostitución atormentaban, más bien, a los detractores de quien el Evangelio presenta como una mujer social y económicamente acomodada?.

Finalmente, si bien el evangelio de Juan menciona a María Magdalena en el Calvario (19,25-27), la referencia cumbre a esta discípula es cuando, luego de encontrar el sepulcro vacío y llorando junto a él, mantiene con el Resucitado el primer diálogo que de él conserva el cuarto evangelio.

En efecto, María Magdalena acude en cuanto puede a cumplir el homenaje al difunto que las mujeres de entonces acostumbran: llorar y lamentarse por tres días ante su sepulcro. El horror de encontrarlo abierto y vacío la convierte en mensajera de la gran Buena Nueva que aún ignora: no será sino hasta después de la visita de Pedro y el discípulo amado a la tumba vacía, cuando de rienda suelta al llanto que, si bien ritual, lo provoca ya no sólo la muerte del Maestro sino el robo de su cuerpo. La visión de dos ángeles precede al encuentro: con el rasgo característico con que el evangelio de Juan describe al Resucitado —irreconocible, en un primer momento, por su nueva realidad existencial—, Jesús se dirige a su discípula con una frase de consuelo que no disipa su confusión sino hasta que la llama por su nombre: «María». La reacción de la mujer de aferrarse a quien le hubiera transformado la vida es detenida y cambiada por un envió que, convirtiéndola literalmente en apóstol, cumple a cabalidad: “Fue María Magdalena y dijo a los discípulos: «He visto al Señor»…”.

Es así que el primer anuncio de la Resurrección de Jesús de Nazaret se da en el contexto de la igualdad radical por él mismo generada en el grupo de sus seguidores: la supresión del status de inferioridad de la mujer en una dimensión entonces—y probablemente ahora— impensable (cf. H. Küng, La mujer en el cristianismo, Madrid 2002), y que, junto con otros grupos sociales marginados y sometidos, habrá de ser el rasgo característico del nuevo orden en todos, absolutamente todos los ámbitos de las relaciones humanas tal como lo iniciara el Jesús histórico en el arco de su tiempo y lo avalara de modo definitivo el Padre con su Resurrección.

*El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús quería y les dice:

– «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.»

Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio los lienzos en el suelo; pero no entró.Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve los lienzos en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a los lienzos, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos. Los discípulos, entonces, volvieron a casa.

Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos:

– «Mujer, ¿por qué lloras?»

Ella les respondió:

– «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.»

Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús:

– «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?»

Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice:

– «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.»

Jesús le dice:

– «María.»

Ella se vuelve y le dice en hebreo:

– «Rabbuní que quiere decir: «Maestro»—.

Dícele Jesús:

– «Deja de tocarme, que todavía no he subido al Padre. Pero vete a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.»

Fue María Magdalena y dijo a los discípulos:

«He visto al Señor»

y que había dicho estas palabras.

*

Juan 20,1-18

***

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedenciaPuedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).

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Paz interior

miércoles, 24 de mayo de 2023
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Del blog The Closet Professor:

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“Si alguna vez va a haber paz, no será auténtica hasta que cada individuo logre la paz dentro de [sí] mismo, expulse todos los sentimientos de odio hacia una raza o grupo de personas, o mejor, pueda dominar el odio y convertirlo en algo de lo contrario, tal vez incluso en el amor, ¿o es pedir demasiado? Es la única solución”.

*

Etty Hillesum

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“Escucharse a sí mismo”, por José Ignacio González Faus

miércoles, 24 de mayo de 2023
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Etty HillesumDe su blog Miradas Cristianas:

A propósitode Etty Hillesum

Sentada en el suelo, arrimada a la pared con las rodillas a la altura del rostro. Reclina la cara sobre esas rodillas, cierra los ojos y se escucha. Esa práctica se va convirtiendo en algo tan importante que, aunque escribe en holandés, recurre, para calificarla, a una palabra alemana muy expresiva: hineinhören: “escuchar hacia dentro”

El 27 de abril se inauguró en Ávila la cátedra “Etty Hillesum”, fundada entre la universidad javeriana de Bogotá y el Centro de Internacional de Estudios teresianos (Cites) de Ávila. Su objetivo es responder a las preguntas del ser humano desde la triple característica de Etty: vulnerabilidad, interioridad y alteridad. Y hace poco apareció también en castellano la traducción completa de su diario que hasta ahora circulaba reducido a la mitad, en más de veinte idiomas (Una vida conmocionada). Sorprende el influjo adquirido por aquella muchacha alocada y mártir, más allá de toda religión o confesión particular. Ello aconseja una mínima palabra sobre ella.

La versión completa del diario modifica algo la imagen anterior de Etty: impresiona, por ejemplo, su capacidad de introspección y de autocrítica.  Pero también aparece como más propensa a la neurosis: ella misma, con su intuición, escribe que no sabe si su obsesión por sintetizar las dualidades no provendrá del miedo a una esquizofrenia futura. Pueden resultar pesadas la segunda y cuarta libreta, por la obsesiva fijación de Etty en sí misma. Pero también ayudan a descubrir las infinitas complejidades del psiquismo humano…

Esta mayor negatividad vuelve más asombrosa la transformación de aquella muchacha. Pero no es cierta la versión apologética de una Etty transformada “por su encuentro con Dios”. Dios estará presente y muy vivo en la evolución de Etty y la irá transformando, a partir del décimo mes del diario. Pero antes, en los cuadernos anteriores, Dios es solo una vaga referencia, típica del lenguaje de una sociedad creyente y no laica. Y Etty hasta se permite escribir una vez, al comienzo, que no sabe si tiene algo de atea…

¿Cuál fue pues el factor que parece decisivo para la puesta en marcha de aquella transformación? Además de la lectura de Rilke, lo que ella misma llama (y se propone como tarea) “escucharse a sí misma”. En un momento del comienzo del diario se describe como sentada en el suelo, arrimada a la pared con las rodillas a la altura del rostro. Reclina la cara sobre esas rodillas, cierra los ojos y se escucha. Esa práctica se va convirtiendo en algo tan importante que, aunque escribe en holandés, recurre, para calificarla, a una palabra alemana muy expresiva: hineinhören:escuchar hacia dentro” (23 agosto, 4 y 5 septiembre, 12 diciembre de 1941, 20 febrero de 1942…).

Y lo que me gustaría comentar, confirmado con algo de experiencia propia es que, cuando se practica, esa forma de autoescucha acaba siendo real. Lo más profundo de nosotros va saliendo a la superficie y “nos habla”. Y se atisban posibles o reales motivaciones de nuestras conductas, que nuestro ego había procurado ignorar.

Etty fue descubriendo así lo peor y lo mejor de sí misma: las increíbles dimensiones de su ego, pero también las increíbles posibilidades positivas de su persona: tan increíbles que es en ellas donde descubre a Dios. Un Dios que no es el de la cosmología (que sirve para poco), ni tampoco exactamente el de la religión (casi siempre sutilmente modificado por nuestro ego), sino lo que cabría llamar el Dios de la interioridad.

Etty cumplió así, sin proponérselo, el viejo consejo de la sabiduría griega: “conócete a ti mismo” (inscrito en el templo de Apolo en Delfos y que algunos atribuyen a Sócrates). Y lo cumplió a unos niveles que aquella vieja sabiduría no pudo sospechar.

Nuestras relaciones humanas abundan, por lo general en consejos o recomendaciones de lo que a nosotros nos ha ido bien (y que hoy han degenerado en la mentira y la plaga de la publicidad que, además, genera pingües ingresos). Pues bien, sin ninguna autoridad por mi parte, me atrevo a dejar aquí esta sugerencia: escúchate a ti mismo, aprende a escucharte. Serás más crítico contigo, pero descubrirás también que lo más hondo y mejor de ti (cuando lo liberas de toda la hojarasca y las piedras que lo recubren) es de una calidad y una hondura que te puede devolver la fuerza y la esperanza en la vida, aunque no te ahorre sus malos ratos.

Quizás así encontrarás a Dios. Pero, aunque no lo encuentres explícitamente, si de veras te encuentras a ti mismo habrás hallado a Dios sin saberlo. Porque el detalle más sorprendente de ese “escuchar hacia dentro” de Etty es que eso no la encierra en sí misma, sino que le despierta el deseo de ser “bálsamo para tantas heridas”, solidaria hasta la muerte con su pueblo inmolado y “corazón pensante” para todos a quienes las urgencias inmediatas de su situación cautiva, les niegan tiempo para pensar.

 

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Víctor Codina, miembro de Cristianisme i Justícia «Nos deja un gran teólogo, discreto, humilde y entrañable, que sabía leer los signos de los tiempos»

miércoles, 24 de mayo de 2023
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1650775716_ztqv2jNfEste lunes 22 de mayo ha fallecido en Barcelona Víctor Codina, jesuita y doctor en Teología, miembro del equipo de Cristianisme i Justícia y uno de los colaboradores más activos de este centro de estudios

Jesuita, estudió Filosofía y Teología en Sant Cugat, Innsbruck y Roma. Desde 1982 y durante 35 años residió en Bolivia. Instalado en Barcelona, en los últimos años se ha dedicado a participar de forma intensa en las actividades de Cristianisme i Justícia a través de cursos, actas y publicaciones

Autor de numerosos libros y artículos, ha sido un teólogo muy reconocido, con extraordinaria capacidad para leer los signos de los tiempos e impregnado del contacto con la realidad, sobre todo a través de la presencia entre las comunidades eclesiales de base

«Nos ha dejado una gran huella intelectual pero sobre todo humana que nos sigue animando en esta labor de promover la fe y la justicia, labor a la que él dedicó toda su vida. Descanse en paz»

Cuatro años atrás insistía en la inculturación, intercuturalidad y diálogo intercultural, llamando a reflexionar sobre los elementos que deben estar presentes en el trabajo de la Iglesia con los diferentes pueblos

Codina siempre apostó por una Iglesia que no estuviese encerrada en sí misma, desafiada a descubrir que el Espíritu está también allá donde la Iglesia va. Lo contrario a estas actitudes es mostrar “una falta de fe en el Espíritu”

Que su continuo llamado a escuchar al Espíritu en la voz de los pueblos nos ayude a entender e imitar el actuar de Dios en la historia, a ser una Iglesia atenta a sus clamores, a dejar de ser una Iglesia que “todavía resulte distante, colonial, clerical, impositiva, ajena a sus lenguas, culturas y espiritualidad, más de visita que de presencia cercana”

Víctor Codina: «La Iglesia Latinoamericana convierte la dimensión de los pobres en algo esencial para el cristianismo»

La teología latinoamericana pierde a Víctor Codina, aquel que enseñó que “el Espíritu sopla desde abajo

Víctor Codina, sencillamente un teólogo

(Cristianisme i justícia).- Este lunes 22 de mayo ha fallecido en Barcelona Víctor Codina, jesuita y doctor en Teología, miembro del equipo de Cristianisme i Justícia y uno de los colaboradores más activos de este centro de estudios.

Nació en Barcelona en 1931, entró en la Compañía de Jesús en 1948 y se ordenó sacerdote en 1961. Estudió Filosofía y Teología en Sant Cugat, Innsbruck y Roma. Desde 1982 y durante 35 años residió en Bolivia, donde alternó su trabajo como profesor de Teología en la Universidad Católica Boliviana de Cochabamba con el acompañamiento pastoral en barrios populares. En 2018 regresó y se instaló en Barcelona. Estos últimos años se ha dedicado sobre todo a participar de forma intensa en las actividades de Cristianisme i Justícia a través de cursos, actas y publicaciones.

Es autor de numerosos libros y artículos. Entre sus últimos libros cabe destacar Sueños de un viejo teólogo, de 2017 o Ignacio ayer y hoy, de 2020, entre otros muchos. Con Cristianisme i Justícia ha publicado varios cuadernos, como ¿Ser cristiano en Europa? (2020), Espinal, un catalán mártir de justicia (1984), Acoger o rechazar el clamor del explotado (1988), o Sentirse iglesia en el invierno eclesial (2006). Además cabe destacar los artículos publicados en el blog del centro, el último el pasado 17 de mayo.

Víctor Codina ha sido un teólogo muy reconocido, con extraordinaria capacidad para leer los signos de los tiempos, buscando una teología que dé respuesta a los interrogantes de hoy y con un lenguaje comprensible. La solidez y el reconocimiento por su obra le viene sobre todo de su experiencia y trayectoria vital, que no se ha limitado a la actividad académica, sino que se ha impregnado del contacto con la realidad, sobre todo a través de la presencia entre las comunidades eclesiales de base, implicándose en barrios populares y luchas sociales. “Los teólogos necesitamos un contacto mucho más directo con el pueblo, y sobre todo con los pobres, entender que son un auténtico lugar teológico”, afirmaba con contundencia.

«Los teólogos necesitamos un contacto mucho más directo con el pueblo, y sobre todo con los pobres, entender que son un auténtico lugar teológico»

Ha sido testigo e incluso ha participado directamente en algunos de los eventos más destacados para la historia de la Iglesia de los últimos 90 años. Durante la celebración del Concilio Vaticano II, Codina preparaba su doctorado en Teología en Roma. Seguía de cerca su desarrollo e incluso pudo asistir a una sesión conciliar. Después, en América Latina, donde llega en 1982, encuentra una Iglesia latinoamericana que ha optado de forma clara por el seguimiento de Jesús y la opción por los pobres.

Años después y con toda la experiencia acumulada, recogía en el cuaderno Hace 50 años hubo un concilio (2012) sus impresiones sobre ese evento y su posterior aplicación. Reconocía que “la problemática del Vaticano II ha quedado de alguna forma desplazada o incluso superada» y mientras el Vaticano II se centró en la Iglesia, ahora «hay que concentrarse en lo esencial, volver a Jesús y al Evangelio e iniciar una experiencia espiritual de Dios y de profecía frente al mundo de los pobres y excluidos que son la mayor parte de la humanidad, y frente a la tierra, que está seriamente amenazada”.

Una amenaza de la que también se ha ocupado en su reflexión teológica, a partir de su conocimiento de los pueblos de la Amazonia. Precisamente en octubre de 2019 participa en el Sínodo de la Amazonia convocado por el Papa Francisco. «El horizonte del sínodo no es puramente eclesial, sino ecológico, e interpela a todo el mundo», explicaba tras esta experiencia. «Es una denuncia profética contra quienes están destruyendo la tierra y oprimen a los pueblos amazónicos, el horizonte del sínodo es la salvación del planeta».

«El horizonte del sínodo de Amazonia es la salvación del planeta»

Comprometido y esperanzado en una iglesia sin exclusiones de ningún tipo, con igualdad de derechos y obligaciones, donde la mujer ocupe el lugar y el rol que Dios le ha otorgado, en 2017 se animó a publicar Sueños de un viejo teólogo’, donde reflexiona sobre temas candentes de la Iglesia y de la teología. Los temas que le ocuparon a lo largo de su trayectoria y que, con la libertad y la serenidad que dan los años y la jubilación, decidió abordar en clave utópica.

“Cuando uno es grande, por no decir viejo, mira las cosas con cierta distancia y se centra en lo esencial. Esto hace también que uno tenga más libertad para decir lo que piensa y, por tanto, para soñar”, aseguraba al publicar este libro. Su intención era que estos sueños ayuden a vivir en la vida cristiana con mayor libertad y profundidad, y sobre todo que los jóvenes puedan pensar que otra Iglesia es posible.

Se mostró esperanzado con el papa Francisco, de quien fue maestro durante una de las etapas de su formación. Acogió favorablemente su liderazgo y sus documentos, como las encíclicas Laudato Si o Fratelli Tutti. «Francisco aparece en esta encíclica como una gran figura, un estadista y una voz profética para la humanidad de hoy», dijo.

El último libro que publicó, ‘Ignacio, ayer y hoy’ (2020), vuelve a su vocación como jesuita y nos habla de la propuesta espiritual de Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús. Lo hace relacionando el espacio y el tiempo en el que se desarrollaron la vida de Ignacio con la realidad actual.

Desde Cristianisme i Justícia le recordaremos participando activamente hasta el último momento en los seminarios del área teológica y del área espiritual. Fiel al café de media mañana del equipo de trabajo, siempre discreto, humilde y entrañable, atento y cercano. Nos ha dejado una gran huella intelectual pero sobre todo humana que nos sigue animando en esta labor de promover la fe y la justicia, labor a la que él dedicó toda su vida. Descanse en paz.

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Dolor

martes, 23 de mayo de 2023
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Del blog Nova Bella:

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A veces el mundo es tan hermoso que duele.

*

Tom Spanbauer

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Jesús Lozano Pino: El último Vattimo. ¿Puede un filósofo ser homosexual, de izquierdas, posmoderno y, a la vez, católico?

martes, 23 de mayo de 2023
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vattimoGianni Vattimo es conocido por ser el «padre» del llamado “Pensamiento débil” y uno de los filósofos de la Postmodernidad. Como sabemos, fue discípulo de Hans-Georg Gadamer y es un gran conocedor de la filosofía de F. Nietzsche y M. Heidegger. Ejerció varios años como eurodiputado sumergiéndose en los entresijos de las políticas europeas y sus reivindicaciones sociales como crítico comunista y anticapitalista han sido más que evidentes en las redes sociales.

Aunque se le den todos estos calificativos, es oportuno observar que no es Vattimo un autor que se deje atrapar fácilmente por clichés simplistas. Las cosas siempre son tan complejas que cuestan dejarse encerrar por definiciones excluyentes. Admirado por muchas personas con distintas sensibilidades e ideologías, se le ha querido encorsetar bajo el palio de un pensamiento arquetípico, por ejemplo, como un simple autor ateo, marxista, excluyendo otras posibilidades que, a priori, parecen contradictorias… No han faltado quienes han intentado mediante preguntas insidiosas dejar en evidencia y atrapar al filósofo cuando éste ha comunicado algo difícil de aceptar para una mente estereotipada y cerrada, especialmente cuando ofrecía interpretaciones occidentalizadas y cristianizadas. Pero hábilmente ha logrado escabullirse una y otra vez dando respuestas abiertas para que el que tenga oídos interprete, sin huir, pero tampoco dejándose reducir a meros esquemas preconcebidos.

Ahora bien, ¿cuál, dentro de su trayectoria como pensador, podríamos decir es el “último Vattimo”? Lo que muchos desconocen (y otros olvidan) es que Vattimo, que por supuesto incluye al comunista, al posmoderno, al debolista y hermeneuta y al activista por los derechos de los homosexuales fue un militante católico cristiano en su juventud. Llegó a ser presidente de Acción Católica, testigo que, curiosamente,  recogió de un tal Umberto Eco. Curiosidades de la vida, por más que alguno se sorprenda…

Gianni, siempre crítico ante toda estructura de poder y especialmente atento para desenmascarar cualquier restricción a una posible nueva pregunta que necesita ser respondida (lo que podríamos definir como “dogma”) fue distanciándose poco a poco de una praxis eclesial que proclamaba un mensaje institucional rancio, a base de adoctrinamientos huecos que no lograban ser buena noticia para el pueblo ni motivo de esperanza para los caídos. No comprendía la actitud no acogedora de la Iglesia hacia el diferente, especialmente hacia los homosexuales.

Pero ocurre que, tras unos años de separación y desconexión «religiosa», se produce un punto de inflexión en el pensamiento de nuestro autor: hacia el año dos mil, en concreto a finales de los años 90, la filosofía hermenéutica de Gianni Vattimo da un giro explícito hacia el cristianismo. Tal y como afirma Teresa Oñate en El retorno griego de lo divino en la Posmodernidad, a partir de Historia de salvación, historia de la interpretación Vattimo comienza a ir gestando «un paso que se opera sin titubeo- hacia un retorno de lo divino plural». A raíz de aquí, su posición será cada vez más sugerente y polémica, como se traduce en las mil y una discusiones filosófico-hermenéuticas que sostiene con teólogos y filósofos en gran parte de su obra. Podemos afirmar que estamos en una de las épocas más ricas de su pensamiento aunque la historia aún no se lo haya reconocido: Credere di credere (Creer que se cree),   Después de la cristiandad y –El futuro de la religión, esta última escrita junto a Richard Rorty, son un legado inmejorable para la postmodernidad y una nueva interpretación religiosa para el siglo XXI que no cierra respuestas sino que más bien propone y suscita preguntas.

Desde entonces Vattimo supo escarbar en lo más hondo de la cristiandad: la kénosis. Esta, en cierto modo, le vale de punto de partida para una filosofía política debolista: expuesta pero activamente encarnada, hecha de pequeños gestos pero universalmente posible. Vattimo plantea que la kénosis de Dios en la encarnación es la única manera de hablar de Dios en la posmodernidad, en la edad de la comunidad del espíritu.

Jesús es la encarnación tan esperada del amor, porque como reza el título de mi artículo publicado en 2018 en Pensamiento al margen (Revista sobre las ideas políticas) y en la pág. 2 de mi obra de 2015 El amor es el límite, si Dios existe, es amor (1 Jn 4,8) y, si no, merece que lo matemos…

Para el turinés el secreto está en saber leer los signos de los tiempos y el proceso de secularización, no necesariamente como una negación y oposición al verdadero espíritu de Dios que se contrapone al mundo (como si el mundo siempre fuera el enemigo), sino más bien como parte del proceso de la pedagogía divina –a través de la tradición occidental cristiana.

Es, precisamente, la oportunidad de la kénosis, de un Dios humano y débil y de una religión libre de dogmas que expone su máxima en el amor y servicio al hombre, la que se expresa como bandera en los nuevos tiempos como única y posible alternativa racional a la violencia metafísica. Sólo desde ahí tendrá futuro la religión. Sólo si es capaz de hacer de ella una verdadera historia de salvación humana.

Nuestro hábil pensador de izquierdas retoma, pues, la experiencia cristiana que andaba en él siempre  latente, pero incorporando una nueva perspectiva: la que proporciona interpretar y mirar desde el final de la metafísica y la caída de los grandes relatos. Esta pre comprensión, junto a su pasado en continua evolución como creyente, dan como resultado una interpretación del mundo y de la Palabra de Dios novedosa e impactante cuyos reflejos teológicos y políticos en el mundo actual mantienen una especial relación con el Concilio Vat. II, la teología de la liberación y, en los últimos años, con el nuevo e ilusionante Pontificado que ha abierto el Papa Francisco.

Pero aunque nuestro filósofo ha aportado muchos datos respecto a su posición cristiana y ha mostrado desde el principio cierta curiosidad y simpatía por el nuevo Papa argentino, no es hasta hace muy poco que Vattimo está mostrando claramente una postura en su pensamiento que podríamos aceptar, creo, reconocidamente cercana a Francisco en su dimensión teológico-política, que, bajo mi criterio, es definitoria del último proceso existencial del filósofo. Bergoglio ha rescatado al Vattimo cristiano y ha dado respuesta a la mayoría de las dudas que la Iglesia suscitaba en el  maestro. Recuerdo que, aunque tuve el honor de contar con él en mi tribunal de tesis, era quizá algo precipitado allá por el año 2013-14 conectar a Gianni Vattimo con el recién llegado por aquellas fechas a la Cátedra de Pedro y, por supuesto, hilvanar conexiones interpretativas teológicas, filosóficas y políticas.

Fue un atrevimiento por mi parte tomar cartas en este asunto pero cada día veo más claramente que fue una sabia intuición. Mi único mérito fue dejar hablar a cada uno de ellos y unir los puntos. Sabía que un día haría oficial Gianni su cristianismo débil, que no su débil cristianismo. Sabía que algún día podría decir en un único y distinto sentido “gracias a Dios soy (puedo ser, si quisiera,) ateo” (¿qué otra «religión» que no sea la del amor, la de Jesús, es capaz de ofrecer tanta libertad como para poner a la persona por delante de la institución?). Sabía que haría explícito lo que andaba implícito en su manera de concebir el mundo, porque para Vattimo – no podemos decirnos no cristianos. Y así se atreve a proclamar que “Francisco es una gran ocasión para la renovación y transformación de la Iglesia (…) es una amenaza para la Iglesia tradicionalista”, como afirmó en 2019 en Religión Digital. Jorge Mª Bergoglio «es uno que recorta, que purifica un poco, que hace cosas no necesariamente placenteras». No, señores, Gianni Vattimo no es ateo, es cato-comunista… Se sale de nuestros clichés, de nuestros esquemas, pero hoy por hoy vuelve a sentirse «católico«, a pesar de tantas cosas que no comprende o que haría de otro modo. Gianni Vattimo cree en una nueva Iglesia fuertemente débil que vuelva su mirada hacia la caridad y la misericordia. En gran medida, el mérito de Bergoglio está en dar respuesta a aquellos que andaban sin esperanza de encontrarla. Cuando ya parecía que los estamentos eclesiales se situaban en la estratosfera de Gianni Vattimo, de la teología de la liberación, y de tantos enfadados con la Institución, aparece el obispo argentino para tender una mano. Son muchos los que piensan que Francisco ha conseguido preservar a la Iglesia de su propio e imparable proceso de autoexclusión y desaparición.

Lo dije al comienzo, Vattimo no juega al despiste sino que no se deja fácilmente encasillar por estereotipos o clichés. Así pues, siendo consecuente con ello no puedo creer que mi conclusión sea definitiva y mucho menos que contente a tod@s. Pero, por ahora, hoy por hoy y hasta que alguien no muestre lo contrario, este es el “último Vattimo”. Este Vattimo no excluye a los anteriores pero propone un necesario andamiaje hermenéutico-cristiano que todo filósofo debe tener en cuenta, si quiere ser fiel en su acercamiento al maestro.

Así pues, si partimos de que cayeron los grandes relatos y decimos, con Nietzsche, que “no existen hechos, sólo interpretaciones”, ésta, la mía, será simple y débilmente eso: una interpretación. No esperes más. Como dice Vattimo, “nosotros somos únicamente intérpretes de un hilo conductor”.

Algunas fechas señaladas en la trayectoria de G. Vattimo: 

http://www.giannivattimo.es/crono/

Algunos datos y obras de Vattimo y sobre Vattimo: 

https://es.wikipedia.org/wiki/Gianni_Vattimo

 

Jesús Lozano Pino

Fuente Fe Adulta

Espiritualidad, General, Historia LGTBI, Iglesia Católica , , , , ,

Haced discípulos.

lunes, 22 de mayo de 2023
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Haced discípulos míos, no maestros;
haced personas, no esclavos;
haced caminantes, no gente asentada;
haced servidores, no jefes.
Haced hermanos.

Haced creyentes, no gente creída;
haced buscadores de verdad, no amos de certezas;
haced creadores, no plagistas;
haced ciudadanos, no extranjeros.
Haced hermanos.

Haced poetas, no pragmáticos;
haced gente de sueños y memoria,
no de títulos, arcas y mapas;
haced personas arriesgadas, no espectadores.
Haced hermanos.

Haced profetas, no cortesanos;
haced gente inquieta, no satisfecha;
haced personas libres, no leguleyas;
haced gente evangélica, no agorera.
Haced hermanos.

Haced sembradores, no coleccionistas;
haced artistas, no soldados;
haced testigos, no inquisidores;
haced amigos de camino, no enemigos.
Haced hermanos.

Haced personas de encuentro,
con entrañas y ternura,
con promesas y esperanzas,
con presencia y paciencia,
con misión y envío.
Haced hermanos.

Haced discípulos míos;
dadles todo lo que os he dado;
descargad vuestras espaldas
y sentíos hermanos.

*

Florentino Ulibarri

Fe Adulta

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

¿Qué tiene de raro la Ascensión?

lunes, 22 de mayo de 2023
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IMG_9730La reflexión de hoy es de Allison Connelly, colaboradora de Bondings 2.0, cuya biografía está disponible aquí.

Las lecturas litúrgicas de hoy para la Solemnidad de la Ascensión se pueden encontrar aquí. Tenga en cuenta que para algunas diócesis donde la solemnidad se celebró el jueves pasado, las lecturas de la misa de hoy pueden ser diferentes.

Hay algo increíblemente raro en la Ascensión. Esta antigua fiesta, observada ya en el siglo V E.C. y celebrada en algunos lugares el jueves pasado, también se celebra este domingo. ¿Qué historias cuentan las lecturas de hoy y por qué son tan extrañas? Dejame explicar.

En el Evangelio de Mateo, Jesús promete estar con los discípulos siempre, hasta el fin de los tiempos. En Hechos, Jesús les dice a sus discípulos que recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ellos, y luego una nube lo levanta y lo oculta de su vista. Aparecen dos extraños vestidos de blanco para decirles a los discípulos: “El mismo Jesús que ha sido tomado de entre vosotros y llevado al cielo, volverá como lo habéis visto marcharse al cielo”. una imagen de su resultado celestial – describe a Jesús sentado a la diestra de Dios, como cabeza sobre la iglesia, “que es su cuerpo”.

Así que para aclarar: Jesús estará siempre con los discípulos, pero no corporalmente, y Jesús también está corporalmente en el cielo, y volverá corporalmente del cielo. ¿Bien? De acuerdo. Pero espera: su cuerpo está en la tierra, porque su cuerpo es la iglesia. Y cuando Jesús se va, aparece el Espíritu Santo, cambiando una Persona de Dios por otra. Pero, de nuevo, Jesús no se va, porque dice que siempre estará con los discípulos. ¿Cómo damos sentido a tantas aparentes contradicciones?

Como dije, las lecturas de la Ascensión me parecen muy raras. Primero, el cuerpo de lecturas trata sobre la transición y la transformación: de la tierra al cielo, de Cristo al Espíritu, del cuerpo humano al cuerpo de la iglesia. ¿Quién entiende más esta trans-ición y trans-formación que las personas queer y trans? Cambiamos y transformamos constantemente: nuestro vestuario, nuestro maquillaje, nuestros pronombres, nuestros nombres, nuestras identidades, nuestra presentación de género, nuestra política, incluso nuestra autocomprensión fundamental. Jesús instruye a sus discípulos – y, por extensión, a todos nosotros – a dar testimonio de él, de lo Divino, y este es nuestro testimonio como personas LGBTQ+: que la transición y la transformación pueden, en su mejor momento, acercarnos a lo que es verdadero , lo que es auténtico, y lo que es humano.

Estas lecturas también son extrañas para mí de otra manera, en el sentido de “queer” como verbo. Cuando se usa como verbo, “to queer” significa subvertir o desafiar intencionalmente nuestras suposiciones y sistemas de operación normativos y binarios (incluidos, entre otros, nuestros valores predeterminados de hetero- o cis-normatividad), a menudo a través del absurdo o la exageración, abriendo nuevos posibilidades que desdibujan nuestros límites y dejan espacio para la fluidez.

Si la Ascensión no es “absurdo” y “exageración”, ¡no sé qué es! ¿Jesús está hablando con sus discípulos, luego de repente se eleva físicamente sobre ellos, luego se esconde detrás de una nube, y luego dos extraños aparecen de la nada y comienzan a sermonear a sus amigos? He visto espectáculos de drag con menos drama.

En la Ascensión, y en las historias que encontramos hoy, todo es «sí/y«, desafiando nuestra fijación humana normativa en «o esto o lo otro«. Jesús nos ha dejado y está siempre con nosotros. El cuerpo de Jesús está en el cielo y su cuerpo es la iglesia en la tierra. Jesús regresará físicamente del cielo y ahora está presente, misteriosamente, a través del Espíritu.

Queering también es «subversivo» y «abre nuevas posibilidades», lo cual encuentro muy claro en la Ascensión. Cuando Jesús asciende corporalmente al cielo, subvierte todas nuestras expectativas binarias sobre la separación de lo que es “humano” de lo que es “divino”. Con su cuerpo físico en el cielo y su cuerpo terrenal como Iglesia, abre nuevas posibilidades para que nuestros cuerpos humanos participen de la vida de Cristo a través del ritual y la comunidad. Se nos promete que Jesús volverá de la misma manera que se fue: en comunidad, subvirtiendo nuestra obsesión social con el individualismo y la realización personal. Mientras Jesús se despide físicamente de sus amigos, promete estar siempre con ellos a través del Espíritu de Dios, abriendo nuevas posibilidades de fluidez en la relación.

En la Ascensión, Jesús se pregunta qué significa estar presente con, para y entre nosotros. Él cuestiona nuestra comprensión de los cuerpos, la fisicalidad y la permanencia. Él extraña las distinciones que tratamos de hacer entre las muchas formas y rostros de Dios en nuestro mundo. Él queer los límites que hemos construido entre el cielo y la tierra.

Al hacer todo esto, Jesús nos invita a las personas LGTBIQ+ ritmos del acompañamiento divino, el extraño misterio de la encarnación divina y la extraña práctica de la vida en la Trinidad. Que aceptemos esta invitación a seguir el camino extraño de Jesús. Que siempre demos testimonio de su vida y amor como nuestro yo pleno en transición y transformación. Y que podamos sentir la presencia de Dios dentro de nosotros y alrededor de nosotros, en nuestra humanidad y nuestra chispa de divinidad, hasta el final de los tiempos.

—Allison Connelly-Vetter (ella/ella), 21 de mayo de 2023

Fuente New Ways Ministry

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El día en que Jesús “hizo las maletas” ¿Dónde estaban Mateo y Juan?

domingo, 21 de mayo de 2023
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La Ascensión del Cristo es el complemento lógico de su Resurrección y el preludio necesario para su divinización.

En posts anteriores he señalado que se suponía que el mítico fundador de Roma, Rómulo, había corrido la misma suerte .

Añadiré hoy un complemento sobre el valor histórico, desde el punto de vista de algunos, que convendría conceder a tal hecho, bajo el pretexto de que figuraría en documentos que son históricos y presentados como testimonios. Cuando digo “de”, entendamonos: el relato de la Ascensión figura bien en ciertos evangelios apócrifos; pero dejemos éstos de lado por hoy, ya que, según el punto de vista que acometo, es decir el de la historia infestada de teología, los llamados evangelios apócrifos no serían creíbles, de ningún modo; mientras que los cuatro canónicos lo serían. Veamoslos pues.

Primera observación: de los cuatro Evangelios decretados creíbles, sólo dos hablan de la Ascensión : Marcos y Lucas. El pasaje de Marcos es de una brevedad notable: “Entonces, el Señor Jesús, después de hablar con ellos, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. “ (Marcos 16 , 19 ) . Cada uno sacará las conclusiones que quiera. Lucas es un poco más largo, pero tiene una vaga mirada de la narración, ya que el lugar es mencionado como un gesto (bendición) : “Después los llevó Jesús hasta Betania; allí alzó las manos y los bendijo. Sucedió que, mientras los bendecía, se alejó de ellos y fue llevado al cielo”. (Lucas 24, 50-51) Esto es realmente corto , sobre todo teniendo en cuenta el hecho de que los Evangelios de Marcos y Lucas son muy abundantes en los detalles de género “vivido” y esto para cantidad de episodios que están lejos de tener la importancia de este último.

Los teólogos no tuvieron ningún problema para edificar un razonamiento para establecer que esta brevedad es querida y significativa; posiblemente veremos allí el signo tangible de la salida simultánea del tiempo y del espacio que debía tener su equivalente en el estilo del relato… ¿Por qué no? Pero los historiadores no pueden, evidentemente, seguirlo y se preguntarán más bien si no se trata, muy simplemente, de una interpolación, es decir de un añadido ulterior debido a un copista que encontraba sin duda que la Ascensión, que conocía por otro lado, sea por la tradición oral, sea por otros evangelios, verdaderamente faltaba en éste y que esto podía ser sólo como consecuencia de un error de uno de sus predecesores, un error que había que reparar.

¿Pero entonces, en este caso, por qué la Ascensión no figuraba en el Evangelio de Mateo y en el de Juan, ya que, de cerca o de lejos, no se encuentra en estos dos textos ninguna mención de tal acontecimiento? Pues bien, primero: nada permite afirmar que no hubieran existido evangelios, según Mateo y según Juan, que no hubieran contenido, precisamente, una mención breve, a manera de Marcos y Lucas, del último episodio de la Ascensión. Haré, un poco más tarde, un post sobre los primeros manuscritos íntegros de los evangelios que poseemos. Los manuscritos muy antiguos de los cuatro evangelios no están exentos de divergencias entre ellos con gran numero de variaciones en relacion a los más antiguos que se encuentra en nuestra posesión. Pero no hay ninguno, claro está, que se sepa que incluya una mención de la Ascensión. No obstante, la hipótesis de que haya existido alguno no es descabellada.

Desconfiemos, sin embargo, de hipótesis en historia y quedémonos con el hecho de que Mateo y Juan no mencionan la Ascensión. Pero recordamos también el hecho, porque está ahí, que Orígenes y Jerónimo se quejan de las variantes que observan en los diversos manuscritos que tienen en su disposición.

Para concluir sobre la Ascensión, la ausencia de este episodio en Mateo y Juan parece estar más cerca del hecho de que, – por lo menos teóricamente ¿debiera suscribirlo? Es otra la cuestión – Mateo y Juan son testigos directos de los acontecimientos que cuentan, contrariamente a Marcos y Lucas.

Suponiendo que Mateo y Juan hayan estado ocupados con otras cosas el día de la Ascensión – lo que sería poco menos que un desastre – por lo menos debían habernos dicho que sus compañeros habían visto …

¿Será que la importancia de la Ascensión se les había escapado? Pero, en este caso, habría sido necesario que el Espíritu Santo que los inspiraba, se hubiera también, el mismo, distraído…

*
Jean-Paul Yves le Goff

http://www.lelivrelibre.net

Publicado en fr.soc.religio

***

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, paro algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

“Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

*

Mateo 28,16-20

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Existe otro mundo. Su tiempo no es nuestro tiempo, su espacio no es nuestro espacio; pero existe. No es posible situarlo, ni asignarle una localización en ningún sitio de nuestro universo sensible: sus leyes no son nuestras leyes; pero existe.

Yo lo he visto lanzarse, con la mirada del espíritu, cual «fulguración silenciosa», como trascendencia que se entrega; en semejante circunstancia ve el espíritu, con deslumbrante claridad, lo que los ojos del cuerpo no ven, por muy dilatados que estén por la atención y a pesar de que subsista en ellos, después de todo, una especie de sensación residual.

Existe casi una contradicción permanente en hablar de este otro mundo, que está aquí y que está allí, como del «Reino de los Cielos» del evangelio, que puede hacerse inteligible sin palabras y visible sin figuras, que sorprende totalmente sin confundir; pero existe. Es más bello que lo que llamamos belleza, más luminoso que lo que llamamos luz; sería un grave error hacernos una representación fantasmal y descolorida del mismo, como si fuera menos concreto que nuestro mundo sensible.

Todos caminamos hacia este mundo donde se inserta la resurrección de los cuerpos; en él es donde se realizará, en un instante, esa parte esencial de nosotros mismos que se puso de manifiesto para unos por el bautismo, para otros por la intuición espiritual, para todos por la caridad; en él es donde volveremos a encontrar a los que creíamos haber perdido y están salvos. No entraremos en una forma etérea, sino en pleno corazón de la vida misma, y allí haremos la experiencia de aquella alegría inaudita que se multiplica por toda la felicidad que dispensa en torno a sí, y por el misterio central de la efusión divina.

*

André Frossard,
¿Hay otro mundo?
Rialp, Madrid 1981.

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