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Complicidad y autocuidado: niñez y mujeres migrantes (Ruth 2, 10-11b)

martes, 20 de junio de 2023
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#Sentipensares - 2023Del blog Por las huellas de Sophia

| Norma Esperanza Melara Méndez

“Las mujeres representan casi la mitad de los 244 millones de migrantes y la mitad de los 19,6 millones de personas refugiadas del mundo”

(Asamblea General de Naciones Unidas, 2016)

Rostros de mujeres, familias, hombres, niñas/os, se agolpan en mi mente.

Hay un canto que dice: “Un pueblo que camina por el mundo…”-

Cuando las mujeres deciden migrar, irse, salir, huir, escapar… de un lado de la balanza colocan la incertidumbre, el miedo y el riesgo de perder hasta la vida en el camino. Del otro lado de la balanza no tienen probablemente nada que colocar más que dos potentes anhelos: el de sobrevivir primero, y el de ser y estar con dignidad después.

1.Lo que nos dice el Índice global de la brecha de género 

Como podemos apreciar en Índice Global De Brecha de Género (Datosmacrom.com, 2022), El Salvador tiene una brecha de género del 72.7%. Con ese porcentaje El Salvador se sitúa en el puesto 59 del ranking mundial de brecha de género, luego deberían disminuir las diferencias entre hombres y mujeres. Y si comparamos dichos datos macro del 2016, El Salvador poseía en

2016 una brecha de género del 70.18%, ostentando el puesto 64. Por lo tanto, en El Salvador van disminuyendo las diferencias entre hombres y mujeres, observando la tendencia a situarse en la media global y de disminuir dichas brechas.

Por ejemplo, Irlanda tiene una brecha de género del 80.4%. Se encuentra entre los diez primeros lugares del ranking mundial, concretamente en la novena posición, lo que refleja el alto grado de igualdad que existe entre hombres y mujeres en dicho país.

El Índice de Brecha de Género analiza la división de los recursos existentes para ambos géneros y las oportunidades de las que disponen hombres y mujeres en 155 países. Este índice mide el tamaño de la brecha de la desigualdad de género en la participación en el ámbito económico y el mundo laboral, el acceso a la política, a la educación y la esperanza de vida.

2. Trabajo y cuidado 

Las mujeres dedicamos seis veces más tiempo al cuidado de los y las niñas (tiempo que se consume en ayudarles a hacer tareas, irlos a dejar o a recoger a la escuela, atender reuniones escolares, ir a citas médicas, por citar algunos ejemplos), de los y las ancianas, de las personas enfermas en el hogar, para preparar los alimentos, lavado y planchado de ropa, el aseo de la casa, pero este trabajo, incluido en la categoría de la economía del cuidado, no se valora, ni se reconoce como contribución importante a la economía de nuestro país. A pesar de toda la carga laboral que conlleva, somos las que tenemos salarios inferiores a los de los hombres y menores prestaciones sociales que nos garanticen cobertura en salud y jubilaciones dignas en nuestra vejez.

3. La violencia económica 

La diferencia salarial indica que, generalmente, las mujeres que tienen mayores años de escolaridad y mayor nivel de preparación académica están más

propensas a sufrir más discriminación de parte de los hombres, porque es evidente que la discriminación proviene del género y no se debe a la falta de preparación académica.

En la práctica, la discriminación se deriva de los estigmas y la desvalorización en perjuicio de las mujeres.

Si hojeamos uno de los periódicos de mayor circulación en el país, nos damos cuenta que en ellos hay discriminación sexual del trabajo, se observa la segregación ocupacional que existe y también la discriminación laboral, ya sea para la contratación o la obtención de salarios.

Si se ve la tasa de salarios de mujeres y hombres, es evidente que se piensa a las mujeres siempre para trabajos menos remunerados. A veces, dichos empleos son los que tienen más horas de trabajo, menores prestaciones y, por lo tanto, inferior remuneración.

4. La pensión alimenticia es preferencial

El Observatorio de Violencia contra las Mujeres de la Organización de Mujeres Salvadoreñas (ORMUSA) señala lo siguiente:

El Art. 264, del Código de Familia, establece la responsabilidad solidaria del empleador o quien paga a la persona demanda para descontar o retener el valor de la cuota alimenticia; en caso de desobediencia o incumplimiento, la empresa puede ser sancionada por no realizar el descuento; además, la pensión alimenticia es preferencial en la lista de descuentos de planilla de la persona demandada o con obligación de otorgarla (ORMUSA, 16 de diciembre de 2020).

Además, ORMUSA menciona que “en diciembre de 2015, la Asamblea Legislativa aprobó algunas reformas para castigar con cárcel de uno a tres años el incumplimiento de este deber de los padres” (ORMUSA, 16 de diciembre de 2020).

5. Mi niña recibe una cuota de $1.33 diarios para alimentos

Yesenia Olivares, madre soltera de una niña de tres años expresa lo siguiente: “Yo recibo poco de cuota alimentaria para la niña: 40 dólares al mes, que equivale a $1.33 diarios; aunque la niña está pequeña es difícil darle tres tiempos de comida con ese dinero; sin embargo, me ayuda un poquito para comprarle la leche y el cereal. Las medicinas, si se enferma, la ropa y otras cosas me toca ponerlos a mí” (Olivares, citada en ORMUSA, 16 de diciembre de 2020).

6. Mujer y pobreza

Según datos del Banco Mundial, indagando en la plataforma sobre pobreza y desigualdad. Si desean obtener mayor información pueden consultar https://data.worldbank.org/indicator/SI.POV.GINI.

Según el Índice GINI del 2019 es de 38.8, en relación a los años anteriores va decreciendo tal como señala la gráfica en el 1995 es de 49.9 y si nos remitimos al estudio universitario de la Universidad Francisco Gavidia, “los indicadores socioeconómicos de El Salvador muestran, en general, una recuperación en el primer semestre de 2021 tras el duro impacto del COVID-19 en 2020” (La Prensa Gráfica, 22 de julio de 2021). Dicho estudio indica que el 2020 cerró con 2.182.736 personas en pobreza.

ORMUSA plantea lo siguiente:

La condición de pobreza para las mujeres es significativamente mayor en el área urbana que en el área rural, con una brecha de 5.1% en lo referente a la extrema pobreza y con una brecha del 3.1% en la pobreza relativa (ORMUSA,19 de agosto de 2016).

Con lo anterior nos convertimos en un país que expulsa a las familias.

7. Violencia sexual 

Según cifras de 2022, El Salvador posee una población de 6.518.500 de habitantes. La población femenina es el 53,22%, y, por consiguiente, es numéricamente superior a la masculina, que es del 46,78%. Según la ONU (2021) “entre 2015 y 2020 se registraron en El Salvador 105.930 embarazos en niñas y adolescentes. De ellos, 5.104 fueron en niñas de 10 a 14 años” (Swissinfo, 15 de octubre de 2021).

Actualmente, el Estado Salvadoreño tiene el compromiso para apoyar todas las iniciativas que conduzcan a lograr que cada niña, adolescente, mujer y adulta mayor pueda gozar de su derecho a vivir libre de violencia. Se han experimentado avances en la atención a las mujeres, tal y como lo evidencian los 183,325 servicios brindados a las mujeres en las cuatro sedes de Ciudad Mujer durante los años 2011 y 2012. A través del Programa Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU) se han brindado 40,136 atenciones a nivel nacional.

8. Posibles causas de la migración de las mujeres 

El hecho que nuestras mujeres migren tiene una serie de raíces las cuales son multicausales, como puede verse en la descripción somera que se ha realizado de la realidad que bien la mujeres, niñas y adolescentes en El Salvador, la cual es una constante en las historias que les escuchamos contar. Es imposible encontrar una única respuesta válida cuando las mujeres enfrentan diferentes dinámicas de violencia.

9. Medidas a tomar en cuenta

Una medida que se puede tomar para combatir las brechas de género en El Salvador, será aumentando el presupuesto a Educación y enfocando las partidas presupuestarias con Enfoque de Género en los diferentes Ministerios y autónomas. Un ejemplo claro que tenemos en El Salvador se da cuando se promueve la autonomía e inclusión financiera de las mujeres, facilitándoles líneas de crédito, líneas de garantías y fortalecimientos de las capacidades emprendedoras a través de capacitaciones y asistencia técnica, tal y como lo está realizando actualmente instituciones financieras gubernamentales (BANDESAL, Banca Mujer CONAMYPE, CDMYPE, por ejemplo).

10. Una experiencia en clave de mujer 

Partiendo de esa realidad que les ha tocado vivir a nuestras mujeres y niñas, resulta importante leer el libro de Ruth en el Antiguo Testamento. La de Ruth es la historia de cualquiera de nuestras mujeres migrantes, en época de caudillos, de personas que solo se preocupan por el poder, por servirse a sí mismas… En tiempos así, el campo sufre, hay escasez y las familias migran.

Ruth nos presenta una radiografía de las mujeres migrantes y busca contribuir al empoderamiento de mujeres y niñez para el ejercicio de su autocuidado, formando una experiencia en clave de mujer para el desarrollo de propuestas pastorales transformadoras y de participación e incidencia social.

Iniciamos con una oración colectiva. Las espiritualidades de las mujeres constituyen una dimensión de la vida colectiva y comunitaria. La sanación es un acto personal y político que las mujeres también interpretan como una forma de proteger su cuerpo y la tierra.

Existen diversos símbolos que recrean el escenario de las personas migrantes (mujeres y niñez). Se sugiere utilizar los siguientes elementos: tierra, arena, chiriviscos (ramas secas) o vara, piedras, sandalias, huellas recortadas en papel de diversidad de colores representando las razas y la variedad de países que se ponen en camino. Agregamos los elementos sobre la tierra y/o arena. Además, podemos colocar en nuestro ceremonial (altar) un recipiente con agua, la Biblia u otra imagen que consideremos representativa de la mujer migrante.

¿Qué significado tienen los diversos elementos en lo cotidiano?

Escuchemos la canción de Silvio Rodríguez, “Canto arena”. A continuación, pongamos atención a las palabras claves de la letra: rumbo, señas, encrucijadas, cuerpo, palabra, arena, roca, agua, corazón, sueño, juramento, prisa, viajamos y canto.

Se sugiere que medites a solas sobre una historia de vida. Imagínate una familia parecida a la de Noemí: sin comida, sin tierra y sin fruto, obligada a vivir lejos de su casa, sin apoyo de sus parientes.

A manera de reflexión nos planteamos los siguientes cuestionamientos: ¿Cómo se llaman las mujeres protagonistas de este relato?, ¿Cuál es la realidad que viven? Podrías describir la situación de hambruna que vivió la familia de Noemí, ¿Qué leyes protegen a las mujeres de nuestra historia?, ¿Cómo es la relación que se da entre Rut y Noemí?, ¿Qué actividades realizan estas mujeres para salir airosas de la situación en la que viven? Y ¿Qué imagen de Dios encontramos en este relato?

En cada caminada, hay una oración, hay una plegaria que acompaña su paso y como dice la oración que presenta la organización Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC);

Tú que experimentaste el desplazamiento, la persecución, la emigración, Se compañero de camino y condúcelos a lugares de reposo donde puedan sentirse seguros. Mueve la mente y el corazón de los que gobiernan para que abran los ojos del corazón a esta dolorosa e inhumana realidad, reconozcan su dignidad y propicien políticas justas que favorezcan su reinserción e integración en otro lugar de manera digna y abierta a la esperanza (JPIC, 2021).

Te damos gracias por esta hermosa lectura que hemos ido tejiendo paso a paso, en la cual hemos recordado la complicidad que existió entre Rut y su suegra Noemí, a la vez hemos descubierto la preocupación auténtica que se generó entre ambas mujeres. Sabemos que la vida plena la logramos practicando la sororidad, siendo copartícipes de la mutua ayuda, el respeto, tejiendo de múltiples colores nuestros vínculos de relaciones de amistad, donde exista la verdadera justicia, donde no existan los diferentes tipos de violencia (psicológica, económica, física, verbal, sexual, simbólica), donde exista la complicidad entre nosotras las mujeres, ya que solas se nos dificulta salir airosas en estas experiencias de opresión. En cambio, siendo unidas podemos proteger y garantizar la vida. En nombre de la RUAJ, Amén

Referencias bibliográficas 

Asamblea General de las Naciones Unidas. (2016). Refugiados y migrantes. Informe del Secretario General. https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2016/10614.pdf

Carpio Pérez, A. (2013). “Todo rezo esconde un miedo”. Miedo y ritos en el proceso migratorio actual. Signos históricos, 15(30), 108-140. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-44202013000200004&lng=es&tlng=es.

Cienfuegos, R. (18 de abril de 2021). Mujer y migración, una historia de violencia que contar en El Salvador. Centro de Investigación para la Democracia, CIDEMO. https://cidemo.univo.edu.sv/mujer-y-migracion-una-historia-de-violencia-que-contar-en-el-salvador/

Datosmacro.com.Expansión. (2022). Expansión. Índice global de la brecha de género. https://datosmacro.expansion.com/demografia/indice-brecha-genero-global/el-salvador#:~:text=El%20Salvador%20tiene%20una%20brecha,al%20menos%20en%20la%20media.

JPIC. (2020). Oración por los Desplazados, Migrantes, Refugiados. https://jpic-assumpta.org/index.php/2020/06/09/oracion-por-los-desplazados-migrantes-refugiados/

ONU Mujeres. (s.f.). Mujeres refugiadas y migrantes. https://www.unwomen.org/es/news/in-focus/women-refugees-and-migrants#notes

ORMUSA. (2020, 16 de diciembre). Cárcel para padres que incumplen cuota alimenticia. https://observatoriodeviolenciaormusa.org/violencia-economica/carcel-para-padres-que-incumplen-cuota-alimenticia/

ORMUSA (19 de diciembre de 2016). Violencia institucional contra autonomía del cuerpo de las mujeres. https://observatoriodeviolenciaormusa.org/violencia-institucional/violencia-institucional-contra-autonomia-del-cuerpo-de-las-mujeres/

Ortiz, A. (s/f). Ruth, la mujer migrante. El Blog de Bernabé. https://www.elblogdebernabe.com/2018/04/ruth-la-mujer-migrante.html

Paniagua, L. (2016). Voces en movimiento: Latinoamérica migrante dibujada por la música. Revista Colombiana de Ciencias Sociales, s/f. https://www.redalyc.org/journal/4978/497860056010/html/

Rodriguez, S. (23 de junio de 2015). Canto arena. YOUTUBE (Video). https://www.youtube.com/watch?v=bwe5-FZr4no

Swissinfo (15 de octubre de 2021. ONU: El Salvador tiene que llegar a cero embarazos en niñas y adolescentes. https://www.swissinfo.ch/spa/el-salvador-embarazo-adolescente_onu–el-salvador-tiene-que-llegar-a-cero-embarazos-en-ni%C3%B1as-y-adolescentes/47031640

Maestra Norma Esperanza Melara Méndez

Centro de Liderazgo ADEKÚATE & AVANZA Fundadora

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Caminando por la vida.

lunes, 19 de junio de 2023
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Andar por la vida
portando tu mensaje y buena nueva;
andar erguido
a pesar de las inclemencias del camino;
andar de frente
sin temor a tormentas y huracanes;
andar tranquilos
aunque haya lobos escondidos.

Ir sin bolsa,
para aligerar la marcha;
sin monedas,
para que no hagan mella en el alma;
ligeros de equipaje,
sólo con túnica y sandalias;
pero llenos de paz
gozada y derramada.

Detener el paso
y descansar de agobios y penas;
saludar y dialogar
cada día con quienes van y vienen;
entrar en las casas
y compartir alimento y corazones;
lavarse el polvo
y cicatrizar las heridas.

Y de madrugada,
volver a salir a los caminos y a las plazas,
hacerse el encontradizo
y rozar con ternura
a los que pasan;
y agradecer el camino y sus historias
respetando
las costumbres y las sorpresas…

Cada día,
caminando por la vida
protegido por tu manto y sombra
me siento más hijo,
más discípulo, más enviado,
más ligero,
más lleno de alegría,
más encontrado.

Y regreso, muy contento,
a contarte mi aventura.

*

Florentino
Ulibarri Fe Adulta

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«Las cicatrices encarnan la liberación»: el llamado de un católico transgénero al autocuidado

lunes, 19 de junio de 2023
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IMG_9897La reflexión de hoy es del colaborador de Bondings 2.0 Michael Sennett, cuya biografía se puede encontrar haciendo clic aquí.

Las lecturas litúrgicas de hoy para el domingo 11 del tiempo ordinario se pueden encontrar aquí.

La transición al Tiempo Ordinario después de tiempos litúrgicos como Pascua o Adviento generalmente me inspira calma. Disfruto de las estaciones de anticipación, reflexión, alegría y misterio como el despertar de la Cuaresma y la Navidad. El Tiempo Ordinario, sin embargo, trae un período de descanso, y debido a esta quietud, gravito hacia él. Sin embargo, después de leer el evangelio de hoy, el primer domingo desde antes del comienzo de la Cuaresma, me sentí agotado y recuerdo la importancia de cuidar de uno mismo y ser cuidado por los demás.

En el pasaje del evangelio, Jesús observa que hay muy pocos trabajadores para la mies de Dios y llama a sus discípulos a la acción. Se les concede autoridad sobre los espíritus inmundos y se les envía a proclamar la Palabra del Señor. Jesús les instruye mientras parten para su misión: “Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad fuera demonios. Sin costo has recibido; sin costo has de dar.”

¡Cuánto trabajo! Tales múltiples responsabilidades parecen abrumadoras, y seguir a Cristo puede ser agotador. Como cristianos, se nos pide que demos libremente nuestro amor, nuestra atención, nuestro tiempo y nuestro tesoro. El ministerio requiere mucha energía y el agotamiento es muy común en él.

Los católicos queer están sintiendo esta presión quizás ahora más que nunca. Nos esforzamos por educar y abogar, mientras eliminamos las barreras que nos impiden vivir auténticamente. ¿Pero a qué precio? Hay mucho progreso que celebrar, pero no borra la marginación que aún experimentan las personas LGBTQ+. Ante la injusticia, el autocuidado es crucial.

Al desplazarme por mis recuerdos de Facebook el mes pasado, me saludó una foto que me recordaba mi aniversario de cirugía superior. (Si no está familiarizado con la cirugía superior, puede obtener más información al respecto aquí). No pude evitar mirar mi cofre recién reconstruido. Someterme a esta operación fue el último acto de autocuidado para mí en ese momento. Las cicatrices evidentes en la foto no simbolizan el dolor. Las cicatrices encarnan la liberación.

Desafortunadamente, no todas las personas transgénero que buscan la transición médica recibirán atención. El acceso a la atención de afirmación de género en muchos estados se está convirtiendo en un obstáculo o incluso en una imposibilidad. Estado tras estado está limitando el acceso a la terapia de reemplazo hormonal, la cirugía, los bloqueadores de la pubertad y otros aspectos de la atención médica transgénero. No todas las personas trans, no binarias o intersexuales desean cirugía u hormonas, pero para aquellos que sí lo hacen, obtener atención se está convirtiendo en una verdadera batalla, si es que es posible.

Algunos obispos empoderan a los políticos imponiendo leyes tan injustas. La nota doctrinal de la Conferencia de Obispos Católicos de EE. UU. de marzo pasado hace exactamente esto cuando su Comité de Doctrina combina el cuidado de afirmación de género con la mutilación. Ahora se desalienta a las instituciones católicas a brindar atención médica trans bajo el pretexto de que esto es lo mejor para los pacientes. Pero ese desánimo puede convertirse en una prohibición total ya que la conferencia de obispos votó la semana pasada para comenzar a revisar sus pautas médicas para los hospitales católicos, incluso sobre las transiciones de género. Pero continuar restringiendo o eliminando la atención médica trans solo aumentará la probabilidad de que las personas trans recurran a las autolesiones y al suicidio. Numerosos estudios científicos confirman este triste hecho.

Desde la publicación de la nota doctrinal, múltiples teólogos, mujeres y hombres religiosos, católicos laicos y aliados han señalado las muchas fallas en la lógica de los obispos. Muchos católicos LGBTQ+ y aliados proclamaron la simple verdad de que el cuidado de afirmación de género es cuidado propio.

Como mencioné, las demandas de seguir a Cristo son muchas y exigentes, aunque finalmente sean liberadoras. Los católicos LGBTQ+ y sus aliados continuarán este trabajo de educar a otros sobre el género y abogar por leyes y políticas justas. Debemos reconocer el autocuidado como un paso necesario en este trabajo para mejorar la salud mental y física.

Todos anhelamos cuidarnos a nosotros mismos, así como el cuidado de los demás, de alguna forma, incluidos aquellos de nosotros en la comunidad trans. ¿Qué significa ese cuidado específicamente para las personas transgénero católicas? Merecemos experimentar el cuidado propio y el cuidado de los demás en nuestros términos. Para las personas trans y no binarias, repito: el cuidado de afirmación de género es autocuidado.

Antes de que Jesús nos envíe en una misión para cuidar a los demás, también debemos cuidarnos a nosotros mismos. La quietud del Tiempo Ordinario es un momento perfecto para hacerlo.

—Michael Sennett, 18 de junio de 2023

Fuente New Ways Ministry

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Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.

domingo, 18 de junio de 2023
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1950784

No te he negado

Por causa de Tú causa me destrozo
como un navío, viejo de aventura,
pero arbolando ya el joven gozo
de quien corona fiel la singladura.

Fiel, fiel…, es un decir. El tiempo dura
y el puerto todavía es un esbozo
entre las brumas de esta Edad oscura
que anega el mar en sangre y en sollozo.

Siempre esperé Tú paz. No Te he negado,
aunque negué el amor de muchos modos
y zozobré teniéndote a mi lado.

No pagaré mis deudas; no me cobres.
Si no he sabido hallarte siempre en todos,
nunca dejé de amarte en los más pobres.

*

Pedro Casaldáliga
El Tiempo y la espera
Editorial Sal Terrae, Santander 1986

***

Scene 07/53 Exterior Galilee Riverside; Jesus (DIOGO MORCALDO) is going to die and tells Peter (DARWIN SHAW) and the other disciples this not the end.

 

En aquel tiempo, al ver Jesús a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor.

Entonces dijo a sus discípulos:

«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.»

Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.

Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judás Iscariote, el que lo entregó.

A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:

«No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.»

*

Mateo (9,36–10,8

***

Quien posee tu Espíritu irá. Nos imaginamos que para ir hacen falta calles, paradas y paisajes que cambien. Mas tu camino no va por ahí. Es la vida, sencillamente. La vida que corre y en la que nos movemos si hemos levantado anclas […]. <<Id…>>, repite abundantemente el evangelio. Para estar contigo en la misma senda hace falta andar, aun cuando la pereza nos empuje a pararnos. Nos has elegido para mantener un equilibrio extrańo. Un equilibrio que no puede establecerse ni mantenerse si no es en movilidad, en ejercicio. Un poco como una bicicleta sin cruceta, que no rueda; una bicicleta que queda abandonada contra un muro hasta que alguien la ensambla y la hace rodar velozmente por la calle. Nuestra condición es de una inseguridad vertiginosa, universal. En cuanto que somos conscientes, nuestra vida se hace oscilante y huidiza. No podemos estar erguidos, a no ser para caminar y zambullirnos de un salto en la caridad. Comienza otro día. Jesús quiere vivirlo conmigo. El no se ha retirado. Camina entre los hombres de hoy. Jesús, por todas partes, no ha dejado de ser enviado. No podemos eximirnos de ser en cada instante, los enviados de Dios en el mundo. Jesús, por medio de nosotros, no deja de ser enviado, durante este día que empieza, a toda la humanidad, de nuestro tiempo, de cualquier tiempo, de mi ciudad y del mundo. A través de los hermanos mas próximos, él nos hará servir; amar, salvar; las ondas de su caridad llegarán hasta el final del mundo, llegaran hasta el final de los tiempos.

*

Madeleine Delbrél,
El pequeño monje. Un cuaderno espiritual,

Turin i99o, 73.7787.88).

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«Introducir vida en la sociedad actual». 11 Tiempo ordinario – A (Mateo 9,36–10,8)

domingo, 18 de junio de 2023
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31_TO-11_A_1698197El reino de Dios no es solo una salvación que comienza después de la muerte. Es una irrupción de gracia y de vida ya en nuestra existencia actual. Más aún. El signo más claro de que el reino está cerca es precisamente esta corriente de vida que comienza a abrirse paso en la tierra. «Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios». Hoy más que nunca deberíamos escuchar los creyentes la invitación de Jesús a poner nueva vida en la sociedad.

Se está abriendo un abismo inquietante entre el progreso técnico y nuestro desarrollo espiritual. Se diría que el hombre no tiene fuerza espiritual para animar y dar sentido a su incesante progreso. Los resultados son palpables. A bastantes se les ve empobrecidos por su dinero y por las cosas que creen poseer. El cansancio de la vida y el aburrimiento se apoderan de muchos. La «contaminación interior» está ensuciando lo mejor de no pocas personas. Hay hombres y mujeres que viven perdidos, sin poder encontrar un sentido a su vida. Hay personas que viven corriendo, sumergidas en una nerviosa e intensa actividad, vaciándose por dentro, sin saber exactamente lo que quieren.

¿No estamos de nuevo ante hombres y mujeres «enfermos» que necesitan ser curados, «muertos» que necesitan resurrección, «poseídos» que esperan ser liberados de tantos demonios que les impiden vivir como seres humanos? Hay personas que, en el fondo, quieren volver a vivir. Quieren curarse y resucitar. Volver a reír y disfrutar de la vida, enfrentarse a cada día con alegría.

Y solo hay un camino: aprender a amar. Y aprender de nuevo cosas que exige el amor y que no están muy de moda: sencillez, acogida, amistad, solidaridad, atención gratuita al otro, fidelidad… Entre nosotros sigue faltando amor. Alguien lo tiene que despertar. A los hombres de hoy no los va a salvar ni el confort ni la electrónica, sino el amor. Si en nosotros hay capacidad de amar, la tenemos que contagiar. Se nos ha dado gratis y gratis lo tenemos que regalar de muchas maneras a quienes encontremos en nuestro camino.

José Antonio Pagola

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«Llamando a sus doce discípulos, los envió». Domingo 18 de junio de 2023. 11º del Tiempo Ordinario.

domingo, 18 de junio de 2023
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11-OrdinarioA3Koinonia:

Éxodo 19,2-6a: Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.
Salmo responsorial: 99: Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Romanos 5,6-11: Si fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón seremos salvados por su vida!
Mateo 9,36-10,8: Llamando a sus doce discípulos, los envió

COMENTARIO A LOS TEXTOS:

Comentamos los textos de este domingo. Aun sin aparente conexión entre ellos, podemos vertebrarlos en torno al concepto de la Alianza.

 Éxodo 19, 2-6a: Seréis para mí mi propiedad personal entre todos los pueblos.

El capítulo 19 del libro del éxodo da comienzo a lo relativo a la Alianza de Dios con su pueblo. Bien sabemos que «la Alianza» es uno de los temas capitales del Antiguo Testamento, de la religión judeo-israelita. Dios -el único Dios existente- ha establecido una alianza con este pueblo étnico, y sólo con él. Ello pone a Israel-Judá en una situación absolutamente única en el Universo: no hay siquiera un solo pueblo en el mundo que goce de ese estatuto y ese privilegio: ser el único pueblo que conoce al único Dios, y haber sido escogido por Él para pactar una Alianza mutua, salvadora en primer lugar para el propio pueblo, y salvadora para todos los pueblos, que serán llamados a venir a adorar a Dios al Monte Sión.

Aunque esta fe cayó como anillo al dedo al pueblo de Israel (no al «pasar» por el monte del Sinaí, sino cuando se redactó esta tradición, ocho siglos más tarde, ya bien avanzada la historia de Israel), y aunque como cristianos (que hemos seguido gustosa y convencidamente enclaustrados en la caja bíblica) también no ha hecho sentirnos orgullosamente pertenecientes a una religión que nos colocaba en un puesto tan privilegiado –el más privilegiado de toda la humanidad, habida y por haber–, hoy resulta obviamente desproporcionada en su formulación. En aquella época de un conocimiento de estrechísimos alcances (tanto históricos, cuanto geográficos como culturales), no les chirriaba, no dejaba de parecerles plausibles que a ellos, precisamente a ellos, su religión los pusiera en la cima religiosa de la Humanidad. Ellos eran el único pueblo de Dios, escogidos por el único Dios (todos los demás dioses eran «obra de manos humanas»).

Con la concepción mítica y mágica tradicional de la revelación, quien todavía la conserve es probable que siga manteniendo aquellos gratificantes sentimientos de autoestima que su religión otorgaba a los israelitas, y después a los cristianos -magnificados y elevados de dimensión los privilegios de éstos-. Para un cristianismo renovado –simplemente puesto a la altura del conocimiento de los tiempos actuales– se ha hecho necesario «repensar» esa Alianza del libro del Éxodo, y tantas consecuencias teológicas que allí echaban sus raíces: superación del exclusivismo, aceptación del pluralismo, replanteamiento del significado universal de Israel, repensamiento de los títulos cristológicos, etc.

 Rom 5,6-11: Se hizo fuerte en la fe, dando con ello gloria a Dios

Para Pablo, la Alianza veterotestamentaria se renovó y subió a un nivel muy superior en Jesús. Pablo interpreta su muerte como un sacrificio transcendental que aplacó la «ira de dios», y el castigo que esperaba a la Humanidad entera, y esa muerte fue «la nueva alianza en su sangre». Es decir: estamos en la misma visión de la Alianza veterotestamentaria, aunque proyectado a un plano muy superior. Los privilegios aquellos no sólo se mantienen, sino que se magnifican y se fortalecen.

 Mateo 9,36–10.8: Llamando a sus doce discípulos, los envió.

El fragmento de Mateo que leemos, pareciera estar ajeno a lo que dicen las otras dos lecturas. Jesús apenas habla de la Alianza: no es su tema. Ni se refiere a todos aquellos privilegios. Aunque sí le preocupa el estado del pueblo. Los siente como «ovejas sin pastor», extenuados, abandonados… y por eso envía a «los doce», de alguna manera representantes del Pueblo de la Alianza a través de sus doce tribus. Diríamos que Mateo nos da, de parte de Jesús una nueva visión más humilde, sin privilegios, de una misión apostólica, sobre todo de servicio, de atención a la gente, sin poner el acento en trasladarles una interpretación del estatuto religioso del pueblo de Israel.

¿Cómo entender, acoger, repensar y «pasar» a otros el tema de la Alianza? ¿Qué sentido puede tener hoy?

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Homilía de Monseñor Romero sobre los textos litúrgicos de hoy
(11 de junio de 1978)

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18.6.23 (Mt 9,36-10, 8). ¿Ovejas sin pastor, pastores sin ovejas? (Dom 11 T0). Un revuelto histórico

domingo, 18 de junio de 2023
Comentarios desactivados en 18.6.23 (Mt 9,36-10, 8). ¿Ovejas sin pastor, pastores sin ovejas? (Dom 11 T0). Un revuelto histórico

pastor-tareaDel blog de Xabier Pikaza:

— ¿Las ovejas han dejado a los pastores y se han ido (perdido), y andamos así errantes, confundidos, aplastados, extenuados, sin rumbo? ¿O nosotros, presuntos pastores, hemos dispersado a las ovejas, las hemos perdido y así  van extenuadas, sin rumbo?

Posiblemente hay en la Iglesia un complejo de pastores “sin olor a oveja” y de  ovejas que dicen que se han encontrado a sí mismas al perder de vista a los pastores de turno…

Sea como fuere parece haber  un divorcio en el que no es fácil discernir las responsabilidades. Habrá visto el lector que he colocado en las dos partes, entre los pastores y las ovejas, pues no fácil distinguir dónde está cada uno. Todos somos pastores, todos somos ovejas.

Pero ¿es verdad que las ovejas andan perdidas…? Algunos piensan que por vez primera en la historia las ovejas se han independidzado y están así mejor, sin pastores… aunque con riesgos.

Hay diversos tipos de pastores: Políticos y eclesiásticos, electrónicos… Con perro y sin perro. Con mitra y sin mitra. Y hay tambièn varios tipos de ovejas… y muchos no quieren ser ovejas, sino seres humanos, amigos (Jn 15, 15).

Seguiré hablando del tema. Hoy  me limito a tomar algunas ideas de mi comentario de Mateo sobre este evangelio.Es un evangelio para leer, para comentar… y quizá para recrear. algunas cosas

Leer el texto… Pensadlo. 

Posiblemente, este año 2023 no es tiempo de hablar de una iglesia de ovejas… ni de pastores al estilo antiguo… No quiero pastores con olor de oveja, ni con complejo de pastoreo Ni de «pastoral», ni de «pastoril», como sabe ya el Sal 23.

Pero es bueno empezar desde el principio, y para eso nos ayuda este evantelio de Mateo. Buen domingo a todos.

¿Tendremos que cambiar de lenguaje y de actitudes ? ¿Cambiar el mismo lenguaje de Jesús, el de la iglesia de hoy? ¿Dejar de ser ovejas? ¿Dejar de hacerse pastores? Sea como fuere, existe un largo, profundo divorcio entre pastores y «ovejas»… y no se ve solución fácil.

De todas formas,  el evangelio de este domingo puede ayudarnos a plantear el tema, que no es sólo ni ante todo el de  las mujeres sacerdotes (tema que debería estar resuelto positiva), sino el del tipo y función de los pastores «eangélico» que son (somos) al mismo tiempo ovejas: Hermanos, amigos, compañeros, mujeres, niños, varones…

Resulta curioso que los protestantes llamen a sus ministros «pastores», mientras que los católicos tendemos a llamarles «sacerdotes y/o padres». Pero no quiero seguir en ese plano, sino comentar sencillamante el texto de Mateo, que es importante, pero no en el único ni definitivo sobre el tema». Su «amigo» Pabl le habría corregido… Pero vengamos a Mateo. Habrá otros días para otras cosas…

Texto. Mt 9,36-10,8. Ovejas sin pastor, discurso de envío. 

En aquel tiempo, al ver Jesús a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor.

Entoces dijo a sus discípulos: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.» Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.

Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó.

A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: «No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.»

Nuevo impulso, el principio misericordia (9, 36-37).

 Era más fácil dejar las cosas como estaban, re-formar lo que había, desde sus principios anteriores, con ciertos ajustes legales, como quería el rabinismo. Era más difícil re-fundar el judaísmo en un plano universal, pasando así de la enseñanza al kerigma y del kerigma a la sanación, pues ello implicaba un cambio fuerte, de manera que para conservar lo anterior había que re-crearlo, desde las raíces del mensaje judío, como expresión radical del amor misericordioso de Dios que se abre a todos los hombres, reinventando de esa forma su auténtico camino.

9 36 Y viendo a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban oprimidos y aplastados como ovejas que no tienen pastor. 37 Entonces dijo a sus discípulos: La tarea de la siega es mucha y los obreros pocos. 38 Rogad, pues, al Dueño de la mies (=siega final) que envíe obreros a su siega [1].

  Este pasaje consta de dos partes.

(a) 9, 36 está tomada de Mc 5, 34 con algunos añadidos, que destacan la compasión fundante de Jesús, entendida como principio de su misión mesiánica, que empezará en Mt 10;

(b) 9, 37-38) proviene de la tradición misionera del Q (Lc 10, 2). Ambas partes unidas son la introducción al discurso misionero que sigue (Mt 10) y a todo el resto del evangelio.

‒ Oprimidos y aplastados como ovejas que no tienen pastor 9, 36).

Esta palabra (que Mateo ha recibido de Mc 6, 34) retoma una imagen de Num 27, 17, donde Moisés, a quien Dios ha anunciado su muerte, le pide que nombre tras él un buen pastos, para que los israelitas no queden indefensos, no sean aplastados. Más tarde, esa palabra (como ovejas sin pastor) ha venido a convertirse en elemento clave de la tradición escatológica de Israel que aparece una y otra vez como pueblo disperso, humillado, sometido (cf. Ez 34, 8; Zac 10, 2 y el Apocalipsis de las Semanas de 1 Henoc 83-90). Mc 6, 34 cita esta sentencia en el contexto de la muchedumbre que sigue a Jesús carente palabra ni comida (introducción al relato de la multiplicación de los panes). Mateo la sitúa aquí en la apertura de la gran misión, cuando Jesús descubre de un modo personal la miseria del pueblo, sin guías ni pastores, a merced de todos los engaños y peligros, mentiras y opresiones.

Ésta no es una sentencia espiritualista, de tipo exclusivamente religioso (en el sentido moderno del término), sino una palabra de tipo “social”. Lo que Jesús descubre y lo que ponen de relieve Marcos y Mateo, cada uno en su contexto, es la opresión “integral” de las muchedumbres (no de unas pequeñas élites de privilegiados. No estamos ante una miseria individual (por culpa de algunos hombres aislados), sino ante una miseria y opresión social, producida no sólo por falta de pastores, sino por la existencia de pastores pervertidos, que oprimen al pueblo. Ésta es, por tanto, una experiencia de protesta económica y política, que Jesús asume, compartiendo el lamento de la gente que viene a su encuentro, lo mismo que Moisés al comienzo de su misión, cuando descubre que Dios siente/comparte el dolor de su pueblo oprimido en Egipto (Ex 2, 23-25; 3, 7-10). Ésta es la experiencia desencadenante del evangelio [2].

Sintió compasión)  Mateo retoma la palabra clave de Mc 6,34 (evsplagcni,sqh), tomada del lenguaje teológico del Antiguo Testamento, donde Dios aparece como aquel que se apiada de su pueblo, no sólo en los textos antes citados (Ex 2, 23-25; 3, 7-10), sino en el pasaje de la revelación suprema, tras la ruptura del primer pacto, cuando Dios se presenta a Moisés pronunciado las palabras centrales de la teología bíblica (¡Dios clemente y misericordioso, rico en piedad…!: Ex 34, 6-7).

 Aquí aparece el Dios que tiene “entrañas de misericordia” (spla,gcna evle,ouj), y se compadece de los hombres, como ha destacado Lucas en el canto del Benedictus (Lc 1, 78). Pues bien, Mateo presenta así a Jesús como portador de esa misericordia de Dios, y de esa forma le mostrará también en 15, 32 compadeciéndose del pueblo hambriento que le sigue, lo mismo que de la muchedumbre necesitada (Mt 14, 14) o del ciego que le pide curación (cf. Mt 20, 34). Esta experiencia de Jesús, que siente compasión por el pueblo doliente al que encuentra arrojado y oprimido constituye el punto de partida de su acción mesiánica, y la raíz de su mensaje, como expresión de la misericordia de Dios que se revela a través de su evangelio [3].

 ‒ Porque estaban oprimidos y aplastados (evskulme,noi kai. evrrimme,noi), como ovejas sin pastor (9, 36). Estas palabras, que no aparecen en Marcos, indican el carácter “social” del pecado, es decir, de la situación de los hombres y mujeres de quienes Jesús se compadecer, como enviado de Dios. Todo este pasaje nos sitúa ante un nuevo camino de éxodo, y los oprimidos no son ya los hebreos cautivos de Egipto (Ex 2, 23-25), sino las muchedumbres de Galilea (en tiempo de Jesús), o del entorno de Antioquía (en tiempo del evangelista Mateo).

No se trata, pues, de una situación de miseria intimista (de pecado puramente privado), sino de injusticia social, que proviene de la falta de pastores verdaderos. Hombres y mujeres se encuentran vejados (evskulme,noi), es decir, maltratados, y en sentido general oprimidos. Se dice además que ellos se encuentran arrojados con violencia, pisados en el suelo, aplastados. Esta es la situación de los hombres y mujeres que Jesús descubre en su camino: No son sólo ignorantes religiosos, a los que debe enseñar (¡cosa también cierta!), sino oprimidos sociales a quienes se debe liberar, para que puedan recuperar su dignidad humana.

‒ La tarea de la siega es mucha, los obreros pocos… (9, 37). En el origen de la misión de Jesús se encuentra por tanto el descubrimiento de la miseria social de las multitudes, no sólo en el contexto galileo de su tiempo, sino en el entorno de la comunidad de Mateo. No se trata, pues, de un tema “sacral”, en el sentido de falta de pureza sagrada, un problema que podría resolverse cumpliendo mejor los ritos religiosos del buen pueblo, sino de un problema social en el sentido fuerte de ese término. La solución no es por tanto ser mejores israelitas (cumpliendo unos ritos nacionales, que separen a los judíos de los otros pueblos), sino vivir en libertad y dignidad, de manera que unos hombres no se encuentren vejados y arrojados (aplastados) por otros.

 Desde aquí se entiende esta sentencia final, tomada del Q (cf. Lc 10, 2), en la que Jesús dice a sus discípulos “la mies (=la tarea de la siega de Dios) es mucha, los obreros pocos”; pedid, pues, al dueño de la mies…

Esa palabra nos lleva de la imagen del cuidado por el rebaño (¡sintió piedad porque eran como ovejas sin pastor…!), a la gran tarea escatológica de “recoger” la mies ya madura, pues ha llegado el verano (qerismo,j, de qeri,zw), que evoca la siega, con todo lo que eso implica de segar y cosechar el grano (cf. Jn 4, 35). Este pasaje nos sitúa en el contexto de la primera gran llamada de 4, 18-22, donde Jesús convoca a los cuatro primeros pescadores para la pesca final. Aquí dice a los suyos que “pidan a Dios”, para que envíe obreros para la gran siega, ya preparada.

‒ Pedid, pues, al Dueño de la mies (siega final) que envíe obreros… . Este motivo nos sitúa ante la siega final, evocada en Ap 14,15, con tonos urgentes, de recolección final. En ese contexto de revelación y cumplimiento de la gran cosecha, que aparecía también en el mensaje del Bautista (Mt 3, 7-10) ha introducido el Q (cf. Lc 8, 2) la tarea de los “obreros de Dios” (evrga,taj, hacedores). Aquí no es ya Jesús el que envía, como hará en 10, 5 (cuando manda a los doce, para la misión de Israel) y en 28, 16-20 (cuando envía a los once al mundo entero), sino que es el mismo Dios el que ha de enviar a sus obreros para realizar la obra final.

Jesús puede llamar y enviar, en nombre de Dios, como ha hecho en 4, 18-22 y como hará en 10, 5 y 28,16-20: pero en el fondo la misión definitiva es de Dios, que quiere preparar y suscitar trabajadores para su viña. Ese envío forma parte de un misterio de gracia ante el que los hombres pueden y deben preparase en forma de oración.

Rogad a Dios (, pedid con mucha fuerza, en la línea de la oración fundamental (pedid y se os dará: 7, 7) y del Padrenuestro (venga tu reino: 6, 10). Dios mismo es quien envía (quien hace a los hombres cooperadores de su obra…), pero son los hombres y mujeres los que deben disponerse y prepararse para ser enviados [4].

Ciertamente, Jesús puede proponer y enviar él mismo (como veremos en Mt 10), pero, en el fondo, tanto su obra como la obra de sus discípulos está en las manos de Dios, quien aparece como dueño/señor de la siega (kurioj tou/ qerismou/), es decir, de la mies o cosecha de la historia. Juan Bautista (3, 7-10) presentaba esa cosecha de manera más amenazadora (cortar los árboles sin frutos), como acción que parecía exclusiva de Dios. Por el contrario, Jesús la presenta como algo que no es solamente propio de Dios, pues en ella han de colaborar los hombres (operarios, evrga,taj), iniciando así con ellos un camino de Reino [5].

 ‒ Una obra de hombres, no de ángeles. La novedad de esta oración (¡pedid al Dueño de la mies…! 9, 38) está en el hecho de que los trabajadores que Dios ha de enviar son hombres y/o mujeres, no ángeles de Dios, como supone en un contexto semejante la interpretación de la parábola del trigo y la cizaña (13, 36-43), donde Jesús dice taxativamente que los obreros (evrga,taj) del Reino son los ángeles apocalípticos de Dios: La siega de la mies (el qerismo.j de 13, 39) es la culminación del cosmos (sunte,leia aivw/noj), y los trabajadores finales, que ahora se llaman “segadores de la mies” (qeristai.), son los ángeles de alto, como si se tratara de una obra “superior” (de otro plano), donde los hombres y mujeres en concreto no son protagonistas, sino que están en manos de los poderes angélico-diabólicos, en medio de la gran lucha, entre principios angélicos y destructores, una batalla en otra dimensión, con los hombres como dependientes, manejados desde fuea en una especie de teatro cósmico/sacral de espíritus).

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Compasivo hasta la muerte. Domingo 11 del Tiempo Ordinario. Ciclo A

domingo, 18 de junio de 2023
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Jesús-y-sus-discípulos-Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Después del Tiempo de Pascua y las fiestas posteriores, continuamos leyendo el evangelio de Mateo, típico de este ciclo A. Jesús ha tenido un gran discurso en el monte y ha realizado luego diez milagros, demostrando su poder con la palabra y con la acción. Pero hará falta que otros continúen su labor.

Jesús, compasivo en la acción (Mateo 9,36-10,8),

En aquel tiempo, al ver Jesús a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos:

«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».

Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.

Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó.

A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:

«No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis».

Introducción

Cuando Mateo leyó por vez primera el evangelio de Marcos, hubo una frase que le impresionó: «Vio [Jesús] a mucha gente, y se conmovió por ellos, porque estaban como ovejas sin pastor» (Mc 6,34). Esa compasión lo impulsa a enseñarles y a alimentarlos multiplicando los panes y los peces.

Mateo piensa darle un sentido nuevo a esas palabras. La compasión de Jesús no le llevará a resolver el problema puntual y concreto de la gente que lo ha seguido ese día, sino a plantearse el problema presente y futuro de todas las multitudes. Y subraya su desgracia con el simple añadido de dos adjetivos: estaban «extenuados y abandonados».

Mateo abandona la metáfora del rebaño y habla de la mies y los segadores. A la visión del pueblo sin pastor corresponde la de la mies sin segadores. Esto no lleva a la acción inmediata, sino a la oración para que el Señor de la mies envíe obreros a su mies. Y ese «señor de la mies» no es Dios Padre, sino el mismo Jesús, que envía enseguida a sus discípulos.

Los Doce y su poder

Hasta ahora solo se ha contado la vocación de cinco discípulos: Simón, Andrés, Santiago y Juan, al comienzo (4,18-22) y luego la de Mateo (9,9). De repente, se habla de doce. ¿Cuándo llamó a los otro siete? Es imposible completar con datos de otros evangelios. El de Juan se limita a cinco: Andrés, ¿Juan?, Pedro, Felipe, Natanael (Jn 1,35-51).

La composición del grupo no puede ser más heterogénea: cuatro pescadores, un recaudador de impuestos, un mercader (o un celoso tendente al fanatismo) y uno nada de fiar, que terminará traicionándolo. Con esos individuos, y otros cuantos de los que no sabemos nada, pretende Jesús extender la buena noticia del reino de Dios. ¿Lo conseguirá, o está loco?

El número doce recuerda a los doce hijos de Jacob y las doce tribus de Israel: es una forma de indicar que va a comenzar un nuevo pueblo de Dios. Se ha discutido si el número de doce es original de Jesús o creación de la comunidad cristiana. El testimonio más antiguo, el de Pablo, ya cita este número como algo conocido e importante: Jesús «se apareció a Cefas y después a los Doce» (1 Cor 15,5). A finales del siglo I, el Apocalipsis sigue hablando de «las doce piedras que llevan los nombres de los doce apóstoles del cordero» (Ap 21,14). Sin embargo, el libro de los Hechos nos desconcierta un poco: al principio lo considera tan importante que, después de la traición de Judas, hay que restaurarlo con la elección de un sustituto: Matías (Hch 1,15-26). Pero cuando el rey Herodes manda degollar a Santiago, el hermano de Juan, no se habla de sustituirlo para recuperar el número de doce. Tenemos la impresión de que el número tuvo un valor real al comienzo, en tiempos de Jesús, y más tarde se convirtió en algo puramente simbólico.

Antes de dar sus nombres, Mateo indica que Jesús les trasmite su mismo poder: sobre los espíritus inmundos y para sanar todo tipo de enfermedades. Viene a la memoria el momento en el que Eliseo le pide a Elías «dos tercios de tu espíritu», y el maestro le responde: «¡No pides nada!» (2 Re 2,9-10). Los doce, sin pedir nada, reciben un poder mucho mayor que Eliseo.

Instrucciones

A continuación les tiene Jesús un largo discurso, del que la liturgia ha seleccionado el comienzo (para este domingo) y el final (para el siguiente). La primera parte del discurso habla de los destinatarios de la misión, la tarea que deben llevar a cabo, y la gratuidad con que hay que realizarla.

Destinatarios. La prohibición inicial de dirigirse a paganos y samaritanos resulta casi hiriente. Recuerda a los pasajes nacionalistas del Deuteronomio y al desprecio que sentía Jesús ben Sirá por los samaritanos, «el pueblo necio que habita en Siquén» (Eclo 50,26). Sin embargo, debemos recordar que la visión positiva de los paganos quedó muy clara cuando a los magos de oriente se revela el nacimiento del Mesías y vienen a adorarlo; y Jesús ya ha dicho que «vendrán muchos de oriente y occidente a sentarse a la mesa en el reino de Dios».

¿A qué puede deberse esta prohibición en boca de Jesús? Una de las acusaciones que los judíos harían a los cristianos es que se habían separado de Israel por culpa de Jesús, que se había desinteresado de su pueblo. Mateo insiste en que Jesús nunca rechazó a su pueblo. Al contrario, inicialmente prohibió a sus discípulos ir a tierra de paganos y a la provincia de Samaria; los envió a las ovejas descarriadas de Israel, a las mismas a las que él ha sido enviado (cf. 15,24). Los discípulos, como Jesús, deben atender a la gente que no es atendida por los dirigentes políti­cos y religiosos.

Tarea. La misión de los discípulos es idéntica a la de Jesús: hablar y actuar. El mensaje es el mismo de Juan Bautista y Jesús: «El reinado de Dios está cerca». Falta la exhortación inicial a convertirse, aunque esto se da más adelante por supuesto. Las obras serán las realizadas por Jesús en los capítulos anteriores: sanar enfermos, resucitar muertos, limpiar leprosos, expulsar demonios. Parece encargarles demasiado. Pero lo importante no es lo que se encarga, sino la idea de que los discípulos continúan plenamente la obra del Mesías.

En Lucas-Hechos ocurre algo curioso. Cuando Jesús envía a los setenta y dos discípulos (equivalente al envío de los doce en Mateo) solo les encarga «curar a los enfermos» que encuentren (Lc 10,9). No habla de resurrección ni de endemoniados. Sin embargo, en el libro de los Hechos, Pedro, Felipe y Pablo realizan milagros más parecidos a los que indica Mateo. De Pedro se cuenta que la gente sacaba a los enfermos a la calle para que, al pasar, «por lo menos su sombra cayera sobre alguno», con lo que se curaban enfermos y poseídos por espíritus inmundos (Hch 5,15-16); además, sana de su parálisis a Eneas (Hch 9,33-35) y resucita a Tabita (Hch 9,36-43). Felipe expulsa en Samaria a los espíritus inmundos y muchos paralíticos y lisiados se curan (Hch 8,7). En el caso de Pablo, «bastaba aplicar a los enfermos pañuelos o prendas que él llevaba encima, para ahuyentar las enfermedades y expulsar los espíritus malos» (Hch 19,12).

Gratuidad. En la antigüedad, como hoy día, una de las acusaciones más frecuentes a los predicadores religiosos era la de buscar el propio interés; un peligro del que Pablo fue muy consciente y procuró evitar en todo momento. Por eso, Mateo añade inmediatamente cuál debe ser la conducta del apóstol. Igual que Jesús, debe caracterizarse por su generosidad y desprendimiento. El principio general («gratis lo recibisteis, dadlo gratis») se refiere a no exigir recompensa.

Jesús, compasivo hasta la muerte (Romanos 5, 6-11)

Hermanos:

Cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos del castigo!

Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no sólo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.

Ante las numerosas desgracias que ocurren en nuestro mundo, a nivel individual, nacional y planetario, ante la difusión de problemas que parecen insolubles (droga, prostitución, carrera de armamentos, terrorismo) mucha gente se pregunta: ¿nos ama Dios? Algunos lo niegan expresamente. Hace me impresionó una frase del gran teólogo Romano Guardini: «Sólo en Jesucristo crucificado tenemos la seguridad de que Dios nos ama». Una paradoja: el amor demostrado en la muerte más cruel y vergonzosa. En realidad, las palabras de Guardini no deberían haberme llamado la atención porque dicen lo mismo que Pablo: «la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros». Y añade algo muy importante: «cuando todavía éramos pecadores». No cuando nos habíamos arrepentido y éramos buenos, sino cuando éramos malos. ¿Hay alguien dispuesto a morir por un terrorista, por un narco, por un político enemigo, por alguien que me amarga la vida…? Aunque nosotros seamos egoístas y mezquinos, podemos estar seguros de que Dios nos ama.

¿A qué viene la primera lectura (Éxodo 19, 2-6ª)

En aquellos días, los israelitas llegaron al desierto del Sinaí y acamparon allí, frente al monte. Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde el monte, diciendo:

«Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa»».

Me desconcierta un poco la elección de este pasaje. Se supone que debe tener relación con el evangelio. La única que encuentro es con la misión de los discípulos de dirigirse exclusivamente al pueblo de Israel, no a paganos ni samaritanos, porque los israelitas, como dice Dios a Moisés, son «mi propiedad personal entre todos los pueblos».

Una conclusión (entre otras posibles)

A veces me preguntan los amigos seglares cómo está el problema de las vocaciones. La respuesta no es muy optimista, prescindiendo de que las causas son muy complejas. Por eso todos estamos obligados a compadecernos de la mucha gente que necesita ayuda y pedirle al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.

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18 de Junio. Domingo XI Ciclo A

domingo, 18 de junio de 2023
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Copia de Sábado XXXI TO - 1

 

«En aquel tiempo, al ver Jesús a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas,»

(Mt 9,36-10,8)

Jesús es el ser humano compasivo. En este fragmento del evangelio de la comunidad de Mateo, nos encontramos con que la compasión, en el Maestro, no es una cosa meramente afectiva, del corazón, sino que le lleva a la acción.

Ante lo que percibe, con la finura espiritual que le caracteriza, Jesús decide actuar y envía a algunos de sus discípulos a anunciar el Reino a través de la liberación, la salud y la misericordia. Todo ello va precedido de una actitud de humildad, la oración. Jesús recuerda quién es el dueño de la mies y quienes son los empleados.

En el texto leemos los nombres de algunos de los seguidores de Jesús y esto hemos de entenderlo en la línea de la comunidad que está al servicio de la Buena Noticia, no en la de pensar que Jesús constituye un grupo de privilegiados.

«Dad gratis lo que recibís gratis». Esta máxima puesta en boca del Maestro nos orienta hacia la gratuidad y el reconocimiento de lo que es verdaderamente importante. No habla de dinero, de valores «terrenales», no, ampliemos nuestra mirada, de nuevo la compasión nos ha de empujar a entregar, a compartir, gratuitamente aquello que hemos recibido sin el menor esfuerzo. Los dones que Dios nos ha otorgado y que pueden ayudar a echar demonios, resucitar muertos y sanar enfermos, debemos ofrecerlos para que la puerta del Reino de Dios sea cada vez más grande y nadie se quede sin entrar.

Nuestros esfuerzos, nuestra compasión, nos conduce a entrar en ese Reino que YA está, que no es necesario crear, sino, sencillamente, entrar.

Oración

Gracias, Dios Trinidad, porque tu mirada acogedora, tu camino de compasión, nos conduce hacia aquel jardín de belleza, verdad y bondad del que un día decidimos salir.

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Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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Id y proclamad que el reino de Dios está cerca.

domingo, 18 de junio de 2023
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Scene 07/53 Exterior Galilee Riverside; Jesus (DIOGO MORCALDO) is going to die and tells Peter (DARWIN SHAW) and the other disciples this not the end. No veo a Jesús haciendo distinciones entre sus seguidores

En la nueva comunidad todos tienen su puesto y su valor.

Las lecturas de hoy tienen una gran variedad de temas: la elección, la salvación de Dios, el sacerdocio de los fieles, la salvación de Cristo, la penuria de la gente, la compasión, la vocación, la misión, la evangelización, el servicio, la curación, la gratuidad… Dios salva y quiere que su salvación llegue a todos a través de los ya salvados. Pero, ¿Qué salvación ofrece Jesús en el evangelio? Éste podía ser el resumen del mensaje de este domingo.

El relato del Éxodo fue para los israelitas la cima de su experiencia religiosa. Su Dios les había salvado de la esclavitud. En el desierto les libró de la sed, del hambre, de las serpientes. Después, en la tierra de Canaán sentían la presencia de Dios cada vez que vencían a los enemigos o superaban una desgracia. La experiencia de salvación de los israelitas no fue más que una interpretación de acontecimientos favorables. Cuando los aconteci­mientos eran adversos, los interpretaban como castigo del mismo Dios.

En tiempo de Jesús se sintieron liberados del demonio, de las enfermeda­des, de sus pecados. ¿Qué liberación esperamos nosotros hoy? ¿De qué nos tienen que salvar? Para la mayoría de los cristianos, salvarse es evitar la condenación, una idea negativa que resulta un poco ingenua. Salvación debe ser algo positivo y no de mínimos, sino de máximos. Podía ser “Plenificación”, alcanzar la plenitud de ser a la que estamos destinados. Esa plenitud tenía que dar sentido a mi vida, de la misma manera que el punto de destino da sentido a todos los pasos que doy para llegar a él.

Dios no tiene que hacer ningún acto para salvarme, porque me ha salvado de una vez por todas y desde siempre. Tal como se entiende normalmente la salvación, da la impresión de que a Dios le salió mal la creación y ahora sólo con parches y remiendos puede llevar a feliz término su obra. ¿No os parece un poco ridícula esta idea? La Biblia nos dice con toda claridad al final del relato de la creación que vio Dios todo lo que había hecho, y era bueno. Dios no tiene que cambiar, somos nosotros los que debemos cambiar.

Estamos en un error cuando pretendemos que Dios nos libere de nuestra condición de criaturas, de nuestra contingencia, de nuestras limitaciones, de la muerte. Todo eso es consecuencia de nuestra condición de criaturas, y por lo tanto es intrínseco a nuestro ser. Dios no puede evitarlo. La salvación hay que buscarla en otra parte. En una ocasión Jesús dijo «Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti único Dios verdadero y a tu enviado Jesucristo.» La salvación es pues, toma de conciencia, descubrimiento de una realidad que ya está ahí. El tesoro escondido en el campo.

Cuando habla de los doce no quiere decir que los apóstoles fueran exactamente doce, con nombres y apellidos, sino el nuevo Israel. También las doce tribus son un mito: El dios sol rodeado de los signos del zodiaco. Tomar hoy los doce como número de personas investidas por Jesús de un poder especial es seguir leyendo los evangelios de una manera fundamentalista. No sabemos en qué momento aparece la idea de “apóstol” (enviado), pero es impensable que antes de la separación del judaísmo hubiera un grupo especial que llevaran ese nombre.

Ni los apóstoles ni sus “sucesores” fueron el fundamento de la nueva comunidad. Es la comunidad la que necesita de representantes que sepan dar testimonio de Jesús siendo seguidores más fieles al Maestro. No podemos seguir manteniendo la idea de que lo importante en nuestra Iglesia es la jerarquía. La obligación de “proclamar” el evangelio es de todos los que forman la comunidad, no de unas personas separadas y elegidas especialmente para esa tarea. El Vaticano II habló alto y claro sobre la misión de los laicos en la Iglesia, pero no hemos sido capaces de llevar esta inquietud al grueso de la comunidad.

No debemos despistar a la gente, haciéndoles creer que la tarea de predicar no va con ellos. Tampoco debemos dar a entender que no tiene importancia la existencia de personas especialmente preparadas para dirigir y marcar pautas en esa tarea. Pero no se habla hoy de la vocación de cada persona sobre la base de sus aptitudes o preparación personal, sino de una misión a la que todos estamos llamados. No se trata de la vocación a especiales ministerios, (sacerdotes, obispos) sino de la consecuencia lógica del ser de cristiano: llevar a todos la salvación que él recibió.

No importa el lugar que ocupes en la comunidad sino desempeñar tu tarea como seguidor de Jesús con actitud de servicio. “Proclamar” no significa ir por ahí dando voces, o realizando acciones espectaculares con poderes divinos. Se trata de ayudar al que tengo cerca en todo lo que pueda. La misión no consiste en predicar y hacer prosélitos, sino en ayudar a los hombres a soportar sus penurias, pero dejándoles en libertad para que sigan siendo ellos mismos. Solo donde se libera a las personas, se está anunciando el evangelio. Jesús nos pone en guardia cuando dice: “Vosotros, que recorréis tierra y cielo para conseguir un prosélito…”

La misión no debía ser un ingente esfuerzo por acrecentar el número de los que pertenecen a la Iglesia, sino el aumentar el número de los que son objeto de nuestro cuidado. Lo que nos quiere decir el evangelio es que el seguidor de Jesús tiene que considerar a todo hombre como perteneciente a la comunidad, porque todos tienen que ser el objetivo de su servicio. Sólo la búsqueda del bien de los demás, o por lo menos la disminución de sus carencias, debía ser el motivo de nuestra predicación, sea de palabra o de obra.

Una comunidad no es cristiana si no está abierta a todos los hombres. Decir que ‘fuera de la Iglesia no hay salvación’ es dar por supuesto que es un coto cerrado que no tiene nada que ver con los que se niegan a entrar en él. A la comunidad cristiana pertenecen todos los hombres. Si dejamos fuera a uno sólo, se convertirá en un gueto y dejaría de ser la comunidad de Jesús. La Iglesia debe estar volcada sobre los demás, no replegada sobre sí misma.

Termina el evangelio de hoy con una frase tajante: “Gratis habéis recibido, dad gratis”. Sólo cuando doy lo que he recibido, lleno de sentido el don que se me ha regalado. Cuando quiero acaparar lo que soy y lo que tengo, lo convierto en algo estéril para mí y para los demás. Es fácil darse cuenta de que no estamos por esa labor. La gratuidad tenía que ser la característica de toda acción comunitaria. Si en mi servicio a los demás busco cualquier clase de interés, estoy fuera del evangelio. Aunque ese interés sea ir al cielo, ser más bueno, obedecer a Dios, etc.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Máximo compromiso, máxima confianza.

domingo, 18 de junio de 2023
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Duccio_di_Buoninsegna- Jesús aparece alos discipulosMt 9,36 – 10,8

«A estos doce envió Jesús»

Todo empezó con los doce. Luego fueron setenta y dos, luego muchos más, luego se fueron congregando en torno a los Testigos para sentirse “comunidad” y confortarse mutuamente. No tenían templos y se reunían en sus casas para celebrar “la cena del Señor”, para leer las recopilaciones que iban surgiendo en torno a los hechos y dichos de Jesús y atender las necesidades de los pobres: «Nadie consideraba lo que tenía como propio … de manera que no había entre ellos ningún indigente».

Y aunque eran perseguidos, encarcelados y martirizados, su forma de vivir resultaba contagiosa y no cesaban de crecer. Luego vino Constantino, el poder, el boato… y los que antes eran perseguidos se convirtieron en perseguidores. Mejor dicho, fueron sus prebostes los que se convirtieron en perseguidores y cometieron mil tropelías, pero la fuerza del Espíritu siguió actuando sobre la gente y suscitando personas dedicadas a hacer el bien; dispuestas a servir y a ayudar como nunca ninguna otra organización humana lo haya hecho. Y dieron (y siguen dando) fruto abundante.

Y así, a lo largo de los siglos, generación tras generación, se ha ido creando una larga cadena que ha mantenido vivo el espíritu de Jesús hasta nuestros días. A ella debemos su conocimiento, y ahora es nuestro turno de responder a lo recibido. De nosotros depende que su espíritu siga guiando la vida de los hombres o se convierta en algo del pasado. Porque si los cristianos renunciamos a nuestras señas de identidad, si dejamos de tirar del pelotón y nos situamos cómodamente a la cola del mismo, si dejamos todo a la acción del Espíritu y olvidamos que somos colaboradores necesarios del proyecto de Dios, nuestra razón de ser como cristianos habrá perdido todo su significado en el mundo.

Es habitual entender la condición de cristiano como privilegio, pero es mucho más raro entenderla como compromiso. Un compromiso difícil de entender sin calibrar la enorme trascendencia del proyecto en el que estamos embarcados; sin sentirse parte integrante del proyecto de Dios… Pero asumir el compromiso no nos resulta hoy nada sencillo, porque nuestro espíritu ilustrado nos empuja con fuerza a relativizar la importancia de Jesús en la historia de la humanidad; a reducir su papel al de un maestro de sabiduría como tantos otros que ha habido en el mundo.

Es ese mismo espíritu el que está también socavando nuestra fe; y sin fe, carecemos del estímulo necesario para comprometernos en mantener viva la cadena… No sé si somos conscientes de que estamos viviendo una época crucial, pues existe el riesgo evidente de que la cadena se rompa justamente por nuestro eslabón; de que Jesús se convierta en mera materia de estudio para gente iniciada y se pierda su espíritu de servicio y perdón; de que nuestros nietos no le conozcan ni signifique nada para ellos.

Como decía Ruiz de Galarreta, el lema del cristiano podría ser: «Máximo compromiso, máxima confianza»Máximo compromiso con la misión que tenemos encomendada, es decir, con la construcción del Reino… Máxima confianza, porque el compromiso es con nuestra Madre.

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Fuente Fe Adulta

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Ovejas descarriadas: una imagen que nos ayuda a mirar el mundo actual y a descubrir nuestra misión.

domingo, 18 de junio de 2023
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magdalena-jesus-640x480Mateo 9, 36-10,8

Poco a poco fue aumentando el grupo de personas que acompañábamos a Jesús. Incluso hombres y mujeres, considerados pecadores públicos, venían muchos días y se sentaban cerca para escucharle.

¿A qué vienen?, se preguntaban algunas personas. ¿Por qué han caminado durante horas o días, si Jesús no es médico, ni es rico, ni tiene nada que ofrecerles?

Pronto descubrieron la respuesta. Jesús, miró con calma a la multitud, deteniéndose en cada una de las personas enfermas, tullidas o con harapos, que eran la mayoría. Era una mirada que les devolvía la dignidad.

Después, comenzó a hablar. Recuerdo que dijo algo así: Sois como ovejas que no tienen pastor. Estáis abandonadas a vuestra suerte y extenuadas. Camináis de un sitio a otro, buscando trabajo, seguridad, y reconocimiento, pero el pueblo os señala con el dedo, os culpabiliza y os empuja lejos, para no veros ni oíros. Yo soy el buen pastor. Os envío a las ovejas descarriadas de Israel.

No nos explicó quiénes eran esas ovejas a las que nos enviaba. Se oyó un murmullo de gente que, por aquí y por allá, fue nombrando en voz alta a quienes consideraban descarriados: ¡Los que no cumplen la Ley! ¡Los extranjeros! ¡Pecadores! ¡Prostitutas! ¡Samaritanos!…

Yo pensé que se equivocaban. Que las ovejas descarriadas son las autoridades romanas, que vienen durante un tiempo a gobernar Israel, gozan de todos los privilegios, se enriquecen y se vuelven a Roma, sin preocuparse por la situación en la que queda el pueblo judío.  Algo semejante ocurre con las legiones que traen.

Pensé que también está descarriada la casta de sacerdotes que se ha apoderado del Templo y somete al pueblo con el temor a Yahvé y el cumplimiento estricto e inhumano de la Torá. Por eso, los sacerdotes se enfrentan a Jesús, una y otra vez, cuando les habla del Abbá, y les recuerda que tiene entrañas de misericordia.

Los cobradores de impuestos también son ovejas descarriadas. La riqueza que obtienen sin trabajar apenas, clama al cielo. No oyen el grito de los que se empobrecen, porque tienen el oído atento al sonido de las monedas que van llenando su bolsa.

También los saduceos están descarriados, porque se venden al mejor postor. Siempre se ponen al lado de quienes detentan el poder, para sacar algún beneficio.

Jesús continuó diciendo: En mi nombre, podéis expulsar los espíritus inmundos que se apoderan de la mente y del cuerpo. En mi nombre, podéis curar toda enfermedad y toda dolencia.

¿Jesús nos enviaba a una misión imposible? ¿Qué podíamos hacer con tantas ovejas descarriadas? ¿Por qué nos enviaba a sanarlas, si esa gente tenía dinero para acudir al médico?

Pero, esa tarde comprendí que las ovejas descarriadas están enfermas de avaricia, viven alejadas del pueblo, y muchos demonios han anidado en su corazón; por ejemplo, el ansia de poder, y la soberbia.

Estábamos acostumbrados a ver cómo, al amanecer, los dueños de los campos enviaban a sus obreros a trabajar en sus tierras: sembraban, quitaban malas hierbas o cosechaban. Jesús nos invitó a trabajar en sus campos, a ser obreros y obreras que cuidaran su mies.

Y nos pidió que trabajáramos gratis.

De nuevo, hubo un murmullo. Se oyó una voz que dijo:

– Nadie trabaja gratis, ¿por qué íbamos a hacerlo nosotros?

Y Jesús respondió:

– Porque todo lo habéis recibido gratis.

Fui mirado a la multitud, observando con atención los rostros y los cuerpos de las personas que le escuchaban. Era evidente que el Maestro se compadecía de esos hombres y mujeres. Me di cuenta, con claridad, que Jesús me enviaba a trabajar gratuitamente, con compasión y misericordia. Que nos enviaba a cada persona que estábamos escuchándole, sentados en torno suyo: hombres y mujeres, mayores y jóvenes, discípul@s y apóstoles.

Solo deseo que el eco de sus palabras atraviese el tiempo y llegue a todas las personas de buena voluntad, hasta los confines del mundo.

María, discípula amada.

 

Marifé Ramos

Fuente Fe Adulta

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El proyecto de Jesús

domingo, 18 de junio de 2023
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IMG_9881Domingo XI del Tiempo Ordinario

18 junio 2023

Mt 9,36-10,8

La creencia ortodoxa cristiana afirmó durante siglos que “el cristianismo es la única religión verdadera” o que “fuera de la iglesia no hay salvación”, sobre la base de que el uno y la otra habían nacido directamente de Jesús, materializando con ello la “voluntad salvífica” de Dios.

Fue particularmente en el siglo XX cuando, en el campo teológico, se puso sobre la mesa esa cuestión: ¿Realmente Jesús fundó la iglesia? ¿O no fue, más bien -como afirmara en 1902 Alfred Loisy-, que “Jesús predicó el Reino y lo que vino fue la iglesia?”.

El texto del evangelio de Mateo que se lee este domingo no deja lugar a dudas, al afirmar enfáticamente que no vayan a “tierra de gentiles”, sino solo a las “ovejas descarriadas de Israel”.

Esas palabras, como el hecho simbólico de la elección de los Doce -alusión clara a las doce tribus que conformaban el pueblo judío-, parecen mostrar claramente que el proyecto de Jesús se concentraba en lo que podría denominarse la “reconstrucción” de Israel.

Su propuesta parece reflejar su anhelo de reconstruir de nuevo el pueblo, sobre una doble base que quiere ir hasta la raíz misma de la fe bíblica, en consonancia con la mejor tradición profética: la entrega radical a Dios (“Abba”) y el amor servicial a los hermanos. Así se explica que, tanto en su propia existencia cotidiana como en su mensaje, Jesús enfatizara una confianza absoluta y un amor compasivo e incondicional “hasta el extremo”.

Jesús no fundó la iglesia ni quiso iniciar ninguna religión nueva -en cuyo nacimiento tuvo mucho que ver el “genio” religioso de Saulo de Tarso-, sino renovar a su propio pueblo, sobre los fundamentos de la filiación divina y la fraternidad que habría de derivarse de la misma.

Esto no significa, sin embargo, que el mensaje y la misma práctica de Jesús queden encerrados en los límites del judaísmo. Su mensaje -piénsese en las parábolas, el sermón de la montaña y tantos otros dichos- contiene y expresa una sabiduría atemporal, en línea con las más nobles tradiciones sapienciales o espirituales. Y su vida entera es una manifestación nítida de coherencia y autenticidad hasta el final. Todo esto es lo que me hace ver a Jesús como un hombre excepcionalmente sabio, en el sentido más hondo del término: por lo que dice, por lo que vive y porque no hay distancia en él entre lo uno y lo otro.


Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

 

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Cristiano es sentir compasión

domingo, 18 de junio de 2023
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jesus-y-el-ciegoDel blog de Tomás Muro La Verdad es Libre:

01.- Jesús mira al pueblo, a las gentes y las ve extenuadas y abandonadas: «como ovejas sin pastor».

¿Cómo están –estamos- hoy nuestras gentes, las grandes masas de población? ¿Qué voces escuchamos? ¿Qué pastores conducen nuestros pasos, los planes de educación de los niños, adolescentes, qué criterios rigen la formación de nuestros jóvenes en la universidad? ¿Qué líderes, qué ideologías orientan nuestra sociedad? ¿Qué locutores, presentadores y «tertulianos» crean opinión, ética y movimientos de comportamientos a través de los medios de comunicación?

Tal vez hoy en día también vivimos extenuados y abandonados: «como ovejas sin pastor» o, lo que sería peor, guiados por falsos pastores, por asalariados, que cuando «las cosas vienen mal dadas», abandonan el rebaño, (Jn 10).

Por desgracia hoy las masas somos conducidas (“duce”) por la dictadura de los “tertulianos”, las “ideologías” y los “wasaps”.

Los políticos no sienten compasión del pueblo, quieren su voto.

La «tertulia» como «lugar teológico» o epistemológico habla y habla sin parar como exhibición de los que intervienen en ella.

La escuela y la universidad se han degradado hasta ser una mera transmisión de datos más o menos científicos.

En muchos momentos se apela a un supuesto personalismo individualista, que en el fondo no es sino una manipulación solapada de las gentes. «Yo pienso como quiero, yo hago lo que me parece, yo me visto como me da la gana», cuando en realidad, pienso, hago, me visto, compro y actúo como me dictan desde los medios de comunicación, desde la moda, desde la ideología a la que pertenezco.

02.- Jesús siente lástima

    Jesús no va de pueblo en pueblo con la pancarta y la megafonía “mitinera” puesta. Jesús no busca los votos y el poder del pueblo. Jesús siente lástima y compasión de las gentes, del pueblo. ¡Cuántas veces se ve a Jesús en los evangelios sintiendo compasión.

Cristo en el evangelio de hoy y en otros momentos  se presenta como Buen Pastor, (Jn 10). Él ama a sus ovejas, él quiere y cuida de sus ovejas de modo que, aunque pasemos por valles oscuros en la vida, vamos tranquilos, su cayado nos sostiene (salmo 22). Finalmente él da su vida por sus ovejas: él no huye.

Una imagen de esto es el jesuita de la película «La misión«: permaneció en aquella reserva de indios paraguayos hasta el final: murió al frente de su rebaño. Buen pastor fueron Maximilian Kolbe, con gran entrega dio su vida por los suyos. Buenos pastores son los misioneros que van muriendo en sus propias comunidades, buen pastor fue Mons Oscar Romero, Ignacio Ellacuría y sus compañeros, que han dado su vida en medio y por sus comunidades.

O3. Curar enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios.

    Jesús envía a los suyos a ser pastores de la comunidad y anunciar el evangelio del Reino.

Evangelizar es anunciar, sembrar el Reino de los Cielos. Evangelizar es curar enfermos, resucitar muertos por la droga y el odio, limpiar leprosos, arrojar mil demonios ínsitos en nuestra personalidad, luchar contra el tráfico de armas, etc.

Evangelizar es la mediación entre Rusia y Ucrania que en estos momentos está intentando llevar a cabo Matteo Zuppi.

    Es curioso que en esta crisis de sacerdotes actual, los obispos –y muchos laicos- se preocupen de que haya misa aquí o allá, pero no nos interesa si nos preocupamos por los enfermos, por la paz y la pacificación, si damos limosna, limpiamos la lepra de la droga, etc.

    A un obispo le interesa que el cura diga Misa y haga funerales y alguna que otra boda. Si ese cura siente compasión y visita a los enfermos de su parroquia, o a un encarcelado, o acoge a un emigrante, eso no cuenta, eso lo pueden hacer hasta los laicos.

    Pero Jesús no les manda a los doce como vicarios episcopales para tal cargo o como párrocos de determinadas parroquias.

Jesús dice: Sentid compasión, curad, sanad.

    Y además hagámoslo gratis. Lo que hemos recibido gratis, démoslo gratis: gracia: como don de Dios.

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María…

sábado, 17 de junio de 2023
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En la narración evangélica relativa a María hemos de señalar una circunstancia muy importante: ella fue, a buen seguro, iluminada interiormente por un carisma de luz extraordinario, como su inocencia y su misión debían asegurarle; en el evangelio se manifiesta la limpidez cognoscitiva y la intuición profética de las cosas divinas que inundaban su privilegiada alma. Y, sin embargo, la Señora tuvo fe, la cual supone no la evidencia directa del conocimiento, sino la aceptación de la verdad a causa de la palabra reveladora de Dios. «También la Bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe», dice el Concilio (LG 58). Es el evangelio el que indica su meritorio camino, que nosotros recordaremos y celebraremos con el único elogio de Isabel, elogio estupendo y revelador de la psicología y de la virtud de María: «¡Dichosa tú, que has creído!» (Lc 1,45).

Y podremos encontrar la confirmación de esta virtud fundamental de la Señora en todas las páginas del evangelio donde aparece lo que ella era, lo que dijo, lo que hizo, de suerte que nos sintamos obligados a sentarnos en la escuela de su ejemplo y a encontrar en las actitudes que definen la incomparable figura de María ante el misterio de Cristo, que en ella se realiza, las formas típicas para los espíritus que quieren ser religiosos según el plan divino de nuestra salvación; son formas de escucha, de exploración, de aceptación, de sacrificio; y, a continuación, también de meditación, de espera y de interrogación, de posesión interior, de seguridad calma y soberana en el juicio y en la acción, y, por último, de plenitud de oración y de comunión, propias, ciertamente, de aquella alma única llena de gracia y envuelta por el Espíritu Santo, pero formas también de re, y por eso próximas a nosotros, no sólo admirables por nosotros, sino imitables.

*

Pablo VI,
Audiencia general del 10 de mayo de 1967,

la-virgen-de-pasolini

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«Cómo surge Dios dentro de la nueva visión del universo», por Leonardo Boff

sábado, 17 de junio de 2023
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Silhouette People Against Start Field«Ante el Misterio de Dios y de todas las cosas, continúa nuestro preguntar»

«Esta cuestión surge cuando nos interrogamos: ¿qué había antes de antes y antes del big-bang? Lo que podemos decir sensatamente, antes de formular inmediatamente una respuesta teológica, es: antes del big bang existía lo Incognoscible y estaba en vigor el Misterio»

«Sucede que el Misterio y lo Incognoscible son precisamente los nombres con los que las religiones, incluido el judeocristianismo, designan a Dios»

«Al mismo tiempo surge otra pregunta importante: ¿por qué existe exactamente este universo y no otro y por qué nosotros hemos sido puestos en él? ¿Qué quiso expresar Dios con la creación?»

«Como dice Stephen Hawking, ‘si encontramos la respuesta a por qué existimos nosotros y el universo, tendremos el triunfo definitivo de la razón humana; porque entonces habremos alcanzado el conocimiento de la mente de Dios'»

Esta cuestión de Dios dentro de la moderna visión del mundo (cosmogénesis) surge cuando nos interrogamos: ¿qué había antes de antes y antes del big-bang? ¿Quién dio el impulso inicial para que apareciese aquel puntito, menor que la cabeza de un alfiler que después explotó? ¿Quién sustenta el universo como un todo para que siga existiendo y expandiéndose así  como cada uno de los seres que existen en él, ser humano incluido?

¿La nada? Pero de la nada nunca sale nada. Si a pesar de eso aparecieron seres es señal de que Alguien o Algo los llamó a la existencia y los sustenta permanentemente.

Lo que podemos decir sensatamente, antes de formular inmediatamente una respuesta teológica, es: antes del big bang existía lo Incognoscible y estaba en vigor el Misterio. Sobre el Misterio y lo Incognoscible, por definición, nada puede decirse literalmente. Por su naturaleza, el Misterio y lo Incognoscible son anteriores a las palabras, a la energía, a la materia, al espacio, al tiempo y al pensamiento.

Pues bien, sucede que el Misterio y lo Incognoscible son precisamente los nombres con los que las religiones, incluido el judeocristianismo, designan a Dios. Dios es siempre Misterio e Incognoscible. Ante Él, vale más el silencio que las palabras. Sin embargo, puede ser intuido por la razón reverente y sentido por el corazón inflamado. Siguiendo a Pascal, yo diría: creer en Dios no es pensar a Dios, sino sentirlo desde la totalidad de nuestro ser. Él emerge como una Presencia que llena el universo, se muestra como entusiasmo (en griego: tener un Dios dentro) dentro de nosotros y hace surgir en nosotros el sentimiento de grandeza, de majestad, de respeto y de veneración.

Esta percepción es típica de los seres humanos. Es innegable, poco importa que sea religioso o no.

Situados entre el cielo y la tierra, al mirar los millares de estrellas, contenemos la respiración y nos llenamos de reverencia. Y surgen naturalmente las preguntas:

¿Quién hizo todo esto? ¿Quién se esconde detrás de la Vía Láctea y dirige la expansión aún en curso del universo? En nuestros despachos refrigerados o entre las cuatro paredes blancas de un aula o en un círculo de conversación informal, podemos decir cualquier cosa y dudar de todo. Pero inmersos en la complejidad de la naturaleza e imbuidos de su belleza, no podemos permanecer callados. Es imposible despreciar el irrumpir de la aurora, permanecer indiferente ante el brotar de una flor o no contemplar con asombro a un recién nacido. Cada vez que nace un niño nos convence de que Dios sigue creyendo en la humanidad. Casi espontáneamente decimos: es Dios quien puso todo en movimiento y es Dios quien lo sostiene todo. Él es la Fuente originaria y el Abismo que todo alimenta, como dicen algunos cosmólogos. Yo diría: Él es el Ser que hace ser a todos los seres.

«Él es la Fuente originaria y el Abismo que todo alimenta, como dicen algunos cosmólogos. Yo diría: Él es el Ser que hace ser a todos los seres»

Al mismo tiempo surge otra pregunta importante: ¿por qué existe exactamente este universo y no otro y por qué nosotros hemos sido puestos en él?¿Qué quiso expresar Dios con la creación? Responder a esta pregunta no es sólo una preocupación de la conciencia religiosa, sino de la ciencia misma.

Como dice Stephen Hawking, uno de los más grandes físicos y matemáticos, en su conocido libro Breve historia del tiempo (1992): «Si encontramos la respuesta a por qué existimos nosotros y el universo, tendremos el triunfo definitivo de la razón humana; porque entonces habremos alcanzado el conocimiento de la mente de Dios» (p. 238). Pero hasta el día de hoy, científicos y sabios siguen todavía  preguntándose y buscando el designio oculto de Dios.

Las religiones y el judeocristianismo se han atrevido a dar una respuesta dando reverentemente un nombre al Misterio,  llamándolo con mil nombres, todos insuficientes: Yavé, Alá, Tao, Olorum y principalmente Dios.

El universo y toda la creación constituyen una especie de espejo en el que Dios se ve a sí mismo. Son  expansión de su amor, pues quiso  compañeros y compañeras a su lado. Él no es soledad, sino comunión de los Tres divinos –Padre, Hijo  y Espíritu Santo– y quiere incluir en esta comunión a toda la naturaleza y al hombre y a la mujer, creados a su imagen y semejanza.

Al decir esto, descansa nuestro preguntar cansado, pero ante el Misterio de Dios y de todas las cosas, continúa nuestro preguntar, siempre abierto a nuevas respuestas.

*Leonardo Boff ha escrito junto con el cosmólogo canadiense Mark Hathaway, El Tao de la liberación: explorando la ecología de la trasformación, Trotta 2012; La nueva visión del universo, Petrópolis 2022.

Fuente Religión Digital

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Sagrado Corazón de Jesús

viernes, 16 de junio de 2023
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Andrei....

 

EN TU CORAZÓN

Señor, enciérrame

en lo más profundo de tu Corazón.

Y, cuando me tengas ahí,

quémame, purifícame,

inflámame, sublímame,

hasta la satisfacción perfecta

de tus gustos,

hasta la

más completa aniquilación de mí mismo.

*

Pedro Arrupe

*
Orar con el Padre Arrupe. José García, S. J.

04 de mayo de 1974.

***

La adoración amorosa y filial habita en el corazón de Jesús durante todo el misterio de la cruz. Esta adoración intenta expresarse, de la manera más realista posible, en su propio cuerpo ofrecido como víctima de holocausto y, de manera definitiva, en su corazón. Al aceptar que su propio cuerpo fuera flagelado y crucificado, pudo ofrecerlo al Padre como holocausto de adoración. Su cuerpo es lo más precioso, noble y excelente que existe en todo el universo, y al ofrecerlo a Dios proclama Jesús oficialmente sus derechos absolutos sobre toda la humanidad y sobre todo el universo.

Este sacrificio de adoración es, al mismo tiempo, un sacrificio de reparación por los pecados de la humanidad, porque Cristo en la cruz redime los pecados de los hombres. Todas las miserias de los hombres pecadores, todas las consecuencias del pecado, las hizo suyas asumiéndolas libremente. Ninguna miseria humana quedó extraña para su corazón. Las conoció todas y a todas las llevó en lo más íntimo de su corazón. Se sufre en la medida en que se ama. Por eso su misericordia con nosotros es tan maravillosa. Jesús sabía lo que hacía. Como buen pastor que conoce a sus ovejas, con sus debilidades y necesidades, sabía que ser hasta el extremo buen pastor de los hombres significaba amar la vida de sus ovejas más que la suya propia, aceptar ser el que se pone en lugar de los pecadores, aceptar ser anatema por sus hermanos y ser reducido a nada, a ser el más miserable, el más despreciado, el más rechazado. Aceptar ser «como uno ante el que se vuelve el rostro» y que tras su muerte no se respete su cadáver, se le abra el costado y le hieran el corazón. Hay, por consiguiente, en el sacrificio de la cruz un máximo de adoración y un máximo de misericordia. En el corazón de Jesús crucificado, la adoración, lejos de impedir a su corazón estar atento a sus hermanos y mostrarse deseoso de ayudarles, le permite ser verdaderamente el que salva a sus propios hermanos llevando sobre sí sus culpas, reparando por ellos y dándoles una vida nueva.

*

M. D. Philippe,
Adorerai il Signore Dio tuo,
Catania 1959, 68-76, passim).

***

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Los obispos deberían condenar la violencia anti-LGBTQ+, no a las drag queens caritativas

viernes, 16 de junio de 2023
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62Sacred-HeartOfJesus2

Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo:

– «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen.

Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas.

Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas,  que se les salude en las plazas y que la gente les llame «Rabbí«.

Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar «Rabbí», porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos.

Ni llaméis a nadie «Padre« vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo.

Ni tampoco os dejéis llamar «Maestros», porque uno solo es vuestro Maestro: el Cristo.

El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! Vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando no les dejáis entrar.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros!

¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: «Si uno jura por el Santuario, eso no es nada; mas si jura por el oro del Santuario, queda obligado!» ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro, o el Santuario que hace sagrado el oro?

Y también: «Si uno jura por el altar, eso no es nada; mas si jura por la ofrenda que está sobre él, queda obligado.» ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda, o el altar que hace sagrada la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el Santuario, jura por él y por Aquel que lo habita.Y quien jura por el cielo, jura por el tr ono de Dios y por Aquel que está sentado en él.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe! Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello.

¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello!

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña e intemperancia! ¡Fariseo ciego, purifica primero por dentro la copa, para que también por fuera quede pura!

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia!Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad.

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: «Si nosotros hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido parte con ellos en la sangre de los profetas!» Con lo cual atestiguáis contra vosotros mismos que sois hijos de los que mataron a los profetas.  ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres! ¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a escapar a la condenación de la gehenna?

Por eso, he aquí que yo envío a vosotros profetas, sabios y escribas: a unos los mataréis y los crucificaréis, a otros los azotaréis en vuestras sinagogas y los perseguiréis de ciudad en ciudad, para que caiga sobre vosotros toda la sangre inocente derramada sobre la tierra, desde la sangre del inocente Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, a quien matasteis entre el Santuario y el altar. Yo os aseguro: todo esto recaerá sobre esta generación.

¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina reúne a sus pollos bajo las alas, y no habéis querido! Pues bien, se os va a dejar desierta vuestra casa.

Porque os digo que ya no me volveréis a ver hasta que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!»

 (Mateo 23)

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Un millón de dólares gastados por la Jerarquía de la Iglesia para atacar a un grupo de Drags que se dedican a la Caridad y el compromiso con los más desfavorecidos y salvar «el honor» del sagrado Corazón de Jesús… En un país de millones de parados, de personas sin cobertura médica pública y personas bajo el umbral de la pobreza y donde las personas LGTBIQ+ son acosadas, perseguidas por fanáticos supremacistas e instituciones públicas y religiosas, cuando no asesinadas o abocadas a vivir en la calle o el suicidio, los obispos claman por no sábemos que Corazón de jesús que, de estar con alguien, desde luego no está con esos fariseos, sino con las personas vulnerables y vulneradas. ¡Guías ciegos!…

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Sin título

Antes de la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús de hoy, los líderes de los líderes de la Conferencia de Obispos Católicos de EE. UU. pidió a los fieles que hicieran un «acto de reparación» centrado en las personas LGBTQ rezando la letanía del Sagrado Corazón.

La ira de los obispos está dirigida al equipo de béisbol Los Angeles Dodgers por honrar a algunas activistas drag, las Hermanas de la Perpetua Indulgencia (SPI), en el partido de hoy de la Pride Night del equipo. Los grupos de derecha han fomentado esta controversia para promover su agenda anti-LGBTQ+, emitiendo comunicados de prensa y anunciando una campaña publicitaria de un millón de dólares para boicotear al equipo de béisbol. Enmarcan a los Dodgers que honran a SPI como un ataque a la Iglesia Católica y un ejemplo de intolerancia anticatólica contemporánea.

Esta máquina de ultrajes está a toda velocidad, y muchos de sus líderes están invocando al Sagrado Corazón de Jesús para “proteger” a la iglesia. En los últimos años, los católicos anti-LGBTQ+ se han apoderado de esta devoción para simbolizar su oposición al Orgullo. Dicen que están tratando de «recuperar» junio del Orgullo. Aunque la devoción al Sagrado Corazón puede ser significativa para los católicos LGBTQ, ahora es una herramienta de derecha utilizada para señalar la oposición a la igualdad LGBTQ+. Es el último y triste ejemplo de un aspecto de la fe católica que se utiliza como arma contra las personas marginadas.

Esta armamentización se intensificó esta semana cuando los líderes de la USCCB agregaron su propia condena de los Dodgers liderada por el Sagrado Corazón. En una declaración conjunta, el Arzobispo del Servicio Militar Timothy Broglio, presidente de la USCCB, el Cardenal Timothy Dolan de Nueva York, presidente del Comité para la Libertad Religiosa de la USCCB, y el Arzobispo de Los Ángeles José Gómez, expresidente de la USCCB, enfatizaron la devoción al Sagrado Corazón como un respuesta a la decisión de los Dodgers de honrar a SPI. Su declaración dice, en parte:

“Este año, el 16 de junio, el día de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, un equipo de béisbol profesional eligió de manera sorprendente honrar a un grupo cuya lascivia y vulgaridad al burlarse de nuestro Señor, Su Madre y las mujeres consagradas no pueden ser exageradas. Esto no es solo ofensivo y doloroso para los cristianos en todas partes; es una blasfemia. . .Hacemos un llamado a los católicos a rezar las Letanías del Sagrado Corazón el 16 de junio, ofreciendo esta oración como un acto de reparación por las blasfemias contra nuestro Señor que vemos en nuestra cultura hoy”.

La declaración de la USCCB se hace eco de la propia declaración de la Arquidiócesis de Los Ángeles que pide a los católicos que recen la Letanía del Sagrado Corazón específicamente contra las Hermanas de la Perpetua Indulgencia, que supuestamente “profanan la Cruz, profanan la Eucaristía e interrumpen la Santa Misa”. Obispos en otros lugares de los EE. UU. han condenado a los Dodgers, como Robert Barron de Winona-Rochester, quien usó su plataforma como personalidad de los medios católicos para pedir un boicot al equipo.

Pero estos obispos se equivocan. Dios no es blasfemado por las  drag. (Si lo encuentran desagradable, deben recordar las palabras de la Hna. Jeannine Gramick: “La elección de la ropa, aunque sea ofensiva para algunos, nunca puede triunfar sobre las obras de misericordia”). Dios no es blasfemado por el Orgullo. Dios no es blasfemado cuando las personas queer se aman o las personas trans y no binarias viven auténticamente.

dzki_5wwkaezikyLas víctimas reales son trabajadores de la iglesia LGBTQ+ despedidos de sus trabajos. Las víctimas reales son personas LGBTQ+ criminalizadas por gobiernos de todo el mundo. Las víctimas reales son personas trans que son golpeadas y, a menudo, asesinadas por tratar de vivir sus vidas. Las verdaderas víctimas son las parejas queer a las que se les niega la comunión o el bautismo de sus hijos. Las víctimas reales son los jóvenes LGBTQ+ que se autolesionan o mueren por suicidio debido a los mensajes negativos que escuchan de los líderes de la iglesia.

La semana pasada, en la ciudad de Glendale, California, extremistas de extrema derecha agredieron físicamente a defensores LGBTQ+ fuera de una reunión de la junta escolar. Los horribles videos muestran a personas homosexuales y aliados siendo golpeados en las calles. Verlos es surrealista: todos los crímenes de odio son gravemente malvados, pero verlos suceder en masa en los EE. UU. en 2023 es repugnante.

La violencia en Glendale—y los crímenes de odio que ocurren con creciente regularidad en todo el país, acompañados por el aumento de la “violencia lenta de la discriminación” (como los obispos estadounidenses de la década de 1990 describieron las actitudes y políticas perjudiciales)—son los actos reales que necesitan reparación . Y, sin embargo, ¿dónde está la declaración de la USCCB que condena tal violencia anti-LGBTQ+?

Este Orgullo, los líderes de la iglesia no deberían centrarse en controversias falsas, sino en apoyar a las personas LGBTQ+, en particular a aquellas que no son binarias o transgénero, ya que enfrentamos crecientes amenazas a nuestros derechos y vidas. La Iglesia Católica en los EE.UU. no está bajo ataque y no necesita protección. Las personas LGBTQ+ sí.

—Robert Shine (él/él), New Ways Ministry, 16 de junio de 2023

Fuente New Ways Ministry

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Sueños

jueves, 15 de junio de 2023
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Del blog Nova Bella:

sonar

«Cuando no podemos seguir soñando,

morimos»–

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Emma Goldman

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

José María Vigil: El cristianismo y la verdad. Una nueva conversión: la epistemológica.

jueves, 15 de junio de 2023
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5F78727D-8556-4A97-ABC4-E344DC5B8FD6Como teólogo latinoamericano, José María Vigil es conocido en los campos de la teología y de la espiritualidad de la liberación, la teología del pluralismo religioso y los nuevos paradigmas, así como por su actividad editorial y cibernética, desde la Asociación de Teólogos/as del Tercer Mundo (EATWOT), la revista VOICES, la colección «Tiempo Axial», su coordinación de la Agenda Latinoamericana Mundial junto con Pedro Casaldáliga, y los Servicios Koinonía 1, 2 y 3.

La relación de las religiones con la Verdad ha sido un capítulo doloroso de la historia –y sigue siéndolo–. Sin generalizar demasiado, porque diríamos que casi cada religión es un caso; y son casos bien diferentes. Por eso, hablemos desde el principio de nuestro propio caso, el de la relación del cristianismo con la Verdad. Claro, para la religión, la verdad… es la VERDAD, o sea, la Verdad última, la Verdad total, la Verdad Absoluta, que viene de Dios, la Verdad que nos juzgará, la que llegaremos a contemplar en el cielo por toda la eternidad, o nos acusará en nuestra condena sempiterna en el infierno: es la Verdad de Dios, o el Dios de la Verdad. Las demás son verdades pequeñas, de andar por casa, de quita y pon, por las que no hay que acalorarse. Pero la Verdad de la religión, es lo más serio que hay en este mundo, por lo que merece la pena vivir, morir… y tal vez incluso matar. Para el cristianismo, la verdad lo ha sido sencillamente todo: la razón de su existencia y de su vocación misionera universal, porque su Verdad era el relato fiel del mundo desde el principio de los tiempos, a saber: la creación del mundo, Adán y Eva, su descendencia, los Patriarcas, la historia del pueblo hebreo, los 400 años de José en Egipto, la liberación de Moisés, ¡la Pascua!, el desierto, el Sinaí, la Alianza, los Mandamientos… La Conquista de la Tierra Prometida, los Jueces, la Monarquía, David y Salomón… Imposible citarlo todo, ni por sus solos nombres. El judeocristianismo ha sido ante todo un relato, una verdad narrada (luego, al helenizarse, se estructuraría filosóficamente…). El cristianismo puede presumir de gozar de una relación absolutamente privilegiada con la verdad: es la única religión de la Tierra fundada por Dios mismo en persona… ¿Qué otra puede decir lo mismo? Y si fue así, ¿qué puede faltarle al cristianismo? ¿Quién puede contradecirle? ¿Qué puede no saber? (quizá solo lo que sean secretos de Dios mismo, sus asuntos particulares que nunca nos quitarán el sueño). La cosa no fue tan así desde el principio, como yo la estoy aquí contando, porque, de hecho, Jesús no apareció bajando del cielo –una buena escena para comenzar la presentación de la Verdad–, ni como hijo del jefe, ni viniendo a tomar posesión del cargo, ni exhibiendo ninguna relación pretenciosa con la Verdad. Más bien apareció entre los pobres, los don nadie, los ignorantes, los trabajadores… Y de hecho, así le fue por la vida, hasta acabar en una cruz. Poco poder le proporcionó aquella Verdad que debía llevar en su mismo ADN… Después de su muerte pasó un tiempo: grupos de amigos cultivando su recuerdo, sus hechos y sus dichos… pero como una memoria y una reflexión desde abajo, no –para nada– como un dictado recibido de lo alto. Y así pasó bastante tiempo –sin que lo podamos detallar aquí (¡varios siglos!)–, hasta que, estando dispersos en comunidades en medio de la gente de los barrios, casi sin organización, fueron sorprendidos por el llamado del emperador, urgido por reunirse con sus supervisores (episcopos) para hacerles una propuesta organizativa. No iba con “chiquitas” Constantino; quería reunirse con «todos los obispos del mundo». No fueron muchos: 318 dicen los números legendarios; y aunque hubieran llegado a ser tantos, ¿qué son 300 personas para decidir «la Verdad del mundo», que es para lo que de hecho los convocaba Constantino? Él personalmente se encargó de todo, de traer a todos los obispos en la posta real, de alojarlos en su palacio de verano de Nicea, de establecer la agenda, marcar las reglas del debate… y sobre todo de dejar clara la autoridad suprema de la asamblea, que quedaba en sus manos, claro está.

Los obispos nunca se habían visto en tal aprieto. Alguno de ellos, como san Silvestre, el obispo de Roma, ni sabía que era «el obispo de Roma», con todo lo que eso después vendría a significar: ni siquiera se sabía el jefe de la Iglesia y por tanto el único que podría convocar a la Iglesia a un Concilio de verdad, y el único que podría haberse puesto por encima del mismo; pues ni se enteró. La iniciativa y la autoridad quedaron sin problema en manos de Constantino, tal como él lo había programado. El problema era la unidad del Imperio, que se estaba cayendo a pedazos, porque su religión, alma de todo un pueblo, ya solo inspiraba lástima. Constantino tenía las ideas claras: necesitaba que la joven religión cristiana trasmitiera su alma a la sociedad romana, le insuflara vida y vitalidad; sólo que aquellos obispos no sabían nada de política. Constantino les dio las instrucciones previas: una religión de Estado no es como una inspiración entusiasta de unos campesinos; no funciona sin unas ideas claras, y bien unidas, e indiscutidas. Nadie puede ir por libre, o por original (ay de los herejes). Todos deben colocarse bajo una única verdad, que ahora es la Verdad Suprema, la que quedó aprobada por el propio Imperio: la raison de l’Empire, más todavía que raison d’État…

La «epistemología imperial» es clara: la verdad la dicta el emperador, porque la Verdad es lo que interesa al Imperio –o a la Iglesia, cuando ésta lo sustituya–. Nicea fue el matrimonio obligado de la Iglesia con el Imperio, con las arras de la verdad del dogma imperial. En rigor fue nulo, porque fallaron las condiciones esenciales de un matrimonio libre y consciente. No fue tampoco un concilio de la Iglesia, pues ésta ni sabía que existía algo llamado «concilio ecuménico» como una posibilidad jurídico-canónica de la que echar mano, ni lo convocó el Papa, que tampoco sabía que era Papa; fue una acción netamente imperial, y su identificación posterior como el «primer concilio ecuménico» ha sido una de las confusiones más desastrosas para la relación del cristianismo con la Verdad. Porque, tras un «primer concilio», vendría el segundo, el tercero, y una larga serie de ellos, ecuménicos, regionales y locales, a su imagen y semejanza, siempre para «decidir la verdad», por votación episcopal; la verdad religiosa sería como la política: se hace campaña, se establecen alianzas, y cuando se consigue mayoría, se vota. A partir de ese momento, lo que los concilios atan en la tierra, queda atado para siempre en el cielo; lo que Dios quizá todavía no había acabado de pensar, o no nos había querido revelar todavía, pasa a ser pensado por Dios para toda la eternidad, transcrito en los anales celestes de la Verdad del Mundo, y revelado a la Tierra por vía de ese Concilio. Así los concilios van haciendo poco a poco la Verdad. No importa el tema: de omni re scibili, de cualquier cosa de la que se pueda debatir. La prevalencia de los concilios sobre la verdad, ha sido total. Creamos verdad, la hacemos, la decidimos, después de debatir imperialmente sobre lo que nos interesa como Iglesia. Con el desarrollo de los concilios, el corpus theologicum y doctrinal fue creciendo hasta hacerse inabarcable. La Iglesia católica –el sector luterano se libró gracias a la protesta de Lutero– llegó a gozar de uno de los cuerpos doctrinales mayores del mundo occidental, prácticamente inabarcable aún tras una larga carrera de estudios, que lógicamente se centró en los estudios filosóficos y teológicos. Pero la Verdad en cuestión no era una verdad abstracta, como si transcurriera en un mundo paralelo o fuera del mundo. Fue con la Verdad como se realizaron las grandes hazañas de dominación de este mundo. Veamos: Es claro que Dios es el creador del mundo, y es claro que Jesucristo era, como Hijo de Dios, el dueño de la Tierra a la que descendió. Tras su muerte dejó un sucesor, llamado Pedro, a quien hizo su representante y encargado de las llaves, y a cuya muerte siempre fue elegido otro sucesor. De forma que el Papa del momento era siempre el representante de Jesús, el Hijo del Dueño del mundo. Fue con esta sagrada Verdad de fondo con la que se redactó el «Requerimiento» para que los indígenas americanos depusieran espontáneamente la posesión de sus tierras al llegar a conocer la Verdad: que la tierra que ancestralmente habitaban no era de ellos, sino del Dios creador que ellos no conocían, y que ahora les hacía el favor de enviarles a su representante con algunas reclamaciones  jurídicas respecto a su titularidad. Con aquella Verdad, las tierras del continente fueron confiadas por los Papas a los cristianísimos reyes y reinas de las Coronas de España y de Portugal, como las tierras africanas habían pasado antes a la Corona de Portugal. Aquella verdad religiosa no era inocua ni gratuita, sino una Verdad que hizo de las Iglesias cristianas, de la raza blanca, de la raza europea, y también del varón, los seres privilegiados de la Tierra. Aquella Verdad, que aun siendo software al fin y al cabo, era una poderosísima arma de dominación, sometió e instauró imperios, entronizó razas, destruyó culturas y religiones, justificó esclavitudes, sometió a la mujer. Un último capítulo que va detrás de toda esta historia, soplando como viento de popa, es la teología de la misión, elaborada con toda esta verdad. Como hemos dicho, para algo había fundado Dios mismo personalmente el cristianismo en la Tierra: precisamente para revelar su Verdad, desconocida hasta entonces, y para difundirla por toda el orbe. Los cristianos fuimos los encargados de la difusión. Dios tuvo que esperar a la invención de los grandes medios de transporte transoceánicos medievales, las carabelas, y al desarrollo de nuestra progresiva capacidad de llegada a los lugares más alejados, para ver cómo comenzaba a realizarse esa misión universal. La misión trataba de dar a conocer la Verdad, lo que conllevaba la implantación de una extensión de la Iglesia cristiana, medio universal de salvación. Con esta «salvación universal», en el mismo paquete, venían también, como en un inocente caballo de Troya, la lengua, la cultura, el derecho occidentales. La Verdad fue el fundamento de la apoteosis de los «siglos misioneros cristianos», que llegaron hasta bien entrado el siglo XX, cuando en algún momento los misionólogos expertos llegaron a debatir concretamente la estrategia para efectivar la posibilidad de convertir todo el mundo para Cristo, que se veía muy cercana. Todo ello gracias a que la Iglesia era la depositaria, elegida por Dios, de la Verdad de la Salvación. Quizá no sea exageración decir que el cristianismo, convencido de estar en posesión de la Verdad Absoluta, revelada por Dios y manifestada en exclusiva a ella, ha sido la religión que ha guardado una relación más estrecha, laboriosa y efectiva con la verdad religiosa. Puede haber sido la religión que con la bandera de la Verdad haya conquistado para la fe más tierras y más pueblos, en aquellos tiempos apoteósicos en los que «en sus cristianísimos reinos no se llegaba a poner el Sol»... Pero aquella apoteosis coincidió con el comienzo de una nueva época, radicalmente diferente, la de la modernidad, que deconstruiría poco a poco, hasta el final, aquella epistemología medieval. Por ejemplo, tradicionalmente resultaba evidente para todo el mundo el objetivismo: la realidad existe, y está fuera del conocimiento. La verdad consistía, precisamente –en la acepción aristotélica por antonomasia– en la adecuatio rei et intellectus: la adecuación entre lo que pensamos y la cosa, la realidad objetiva. Se trata de una concepción de verdad bien gratificante (para lo religioso sobre todo): nos da la seguridad de que lo que pensamos no es una imaginación, sino algo que está en algún lugar, fuera de nosotros; por eso estamos en la verdad. La verdad no es un mero pensamiento, ni una imaginación, o una ilusión; se corresponde con la realidad objetiva. Pero pronto vino Kant y nos hizo comprender que debíamos despertar de ese «sueño dogmático»; las cosas no son como las pensamos, ni sabemos siquiera cómo son, ya que están estructuradas según las «condiciones a priori» del pensamiento, de las que hasta ahora éramos inconscientes. No podemos imaginar las cosas sin tiempo ni espacio, y nos parece algo indubitable que las cosas son espaciotemporales… Kant mostró que esa seguridad era un espejismo, y que, por más que nos costase, debíamos salir de ella; debíamos despertar de ese «sueño dogmático»… Pues bien, del mismo modo, podríamos decir que debemos despertar de nuestro sueño dogmático-religioso, porque, sin duda, también éste existe: las cosas religiosas eran como eran, como siempre nos habían dicho que eran, y no podían dejar de ser así; todo lo religioso parecía dogmático. Aceptar «despertar del sueño dogmático religioso» ha sido mucho más difícil. Muchas personas, de hecho, no han llegado siquiera aceptarlo, acabando por vivir sus vidas en un paralelismo de dos epistemologías paralelas: la de la razón profana, y la de la razón religiosa, una especie de esquizofrenia, con no poco sufrimiento. Hay una imagen sencilla que se ha hecho célebre: nuestros conocimientos son como unos mapas, pero tendemos a pensar sobre ellos ya como los territorios que representan. Sobre todo en lo religioso. Por ejemplo, estamos en oración, enfervorizados quizá, y casi sin darnos cuenta nos sentimos ya como en la presencia de Dios, en medio de su corte celestial… Pero nos resulta difícil pensar que esa presencia y el imaginario con el que viene revestida, es sólo un mapa, una representación, un interfaz, no la realidad misma. El territorio divino nos es totalmente inaccesible, y ningún mapa tiene validez objetiva; sólo es un servicio subjetivo para el sujeto, válido, con tal de que no se le dé valor de objetividad a lo que es simbólico. Igualmente, con todas las doctrinas, religiones, teologías, afirmaciones que hacemos en torno a Dios, debemos caer en la cuenta de que no son más que “mapas”, apuntes, sugerencias balbucientes sobre una realidad que nos sobrepasa totalmente… y que nos resulta sencillamente inasequible. ¿Dónde va quedando la “Verdad Absoluta Religiosa” que hasta hace bien poco nos hacía sentirnos tan seguros? ¿Será que la modernidad destruye la religión? Ésta fue la respuesta oficial de la Iglesia durante varios siglos, en un antimodernismo oficial, pleno y declarado, un vivir de espaldas a la ciencia y a la epistemología moderna. Sólo con el Concilio Vaticano II comenzó el deshielo, no todavía el afrontamiento real del problema, y mucho menos la solución del mismo.

castilla_y_leon_445968753_207219029_696x986Scriptorium. Foto: Ayto de Tábara

Veamos, por partes. La crisis de los estudios bíblicos comenzada en el siglo XVII en el mundo alemán protestante –cien años después en el campo católico–, hoy no ofrece ninguna novedad; los catequistas mínimamente preparados la conocen. Pero sabemos que implicó una cantidad inimaginable de crisis personales de fe. Clérigos, religiosos, seminaristas, llenos de fe, de generosidad y de entusiasmo religioso, abandonaron su vida religiosa eclesiástica recién iniciada cuando descubrieron con aquellos estudios racionalistas ilustrados alemanes, que gran parte de lo que habían escuchado sobre Jesús –lo que se venía diciendo de Él desde tiempos inmemoriales– no respondía a la verdad. No nos vayamos muy lejos; no hace todavía 50 años que los católicos, que oían el Evangelio de Jesús, entendían literalmente las palabras dichas por Jesús que el evangelista ponía en su boca; de forma que creer a Jesús consistía en creer lo que Él literalmente nos había dejado dicho de parte del Padre: “Yo y el Padre somos una misma cosa”. Y no es verdad que Jesús dijera eso nunca, ni siquiera que lo pensara. Hoy sabemos que no hay en la Biblia nada «directamente dictado» por Dios. ¿Dónde está la Verdad Absoluta que nos acompañó en todas nuestras misiones? Hace poco más de 50 años de aquel otro famoso libro Y la Biblia tenía razón, que con pruebas supuestamente científicas venía supuestamente a demostrar que el relato bíblico era literalmente histórico… Era la lucha desesperada de la «epistemología mítica» bíblica tradicional, ante los embates de la epistemología moderna. El Antiguo Testamento lleva muchos más años siendo objeto de un estudio detallista y minucioso. Hoy sabemos de dónde viene casi cada una de los relatos que lo componen. No ha salido muy bien parado: muchas de sus leyendas y tradiciones vienen de pueblos ajenos, del Levante; textos hoy suyos fueron primero babilónicos, sumerios, arcádicos, de Ugarit… de cualquier parte del medio Oriente. Pensábamos que la Biblia, como Verdad dictada y finalmente captada y registrada, habría venido directamente del Dios del cielo; después hemos sabido que sí, que muchas verdades nos han venido de Él, pero pasando por otros pueblos a los que tuvo el capricho de manifestárselas primero. Mucho de lo que el pueblo de la Biblia aprendió de Dios, le llegó por tradiciones y textos recibidos por otros pueblos… Hoy nos puede parecer, incluso, un detalle de macroecumenismo, de elegancia, de gran estilo por parte de Dios, pero no podemos olvidar que cuando comenzamos a descubrirlo fue una fuente continua de sorpresas y decepciones. Los últimos desafíos a la verdad bíblica vienen del llamado nuevo paradigma arqueológico bíblico. Como su nombre indica, se trata de una escuela nueva arqueológica que renuncia a ser «arqueología bíblica», aquella que se hacía «con la Biblia en una mano y la piqueta en la otra», y que se proponía consciente y expresamente «demostrar la verdad de la Biblia». La arqueología actual, de nuevo paradigma, ya no busca justificar la Biblia, sino –curiosamente– descubrir la verdad, caiga lo que caiga. Y sí, han caído cosas inimaginables: los Patriarcas, los israelitas en Egipto, el paso del Mar Rojo (y con él la Pascua), el paso por el desierto, Moisés y el monte Sinaí (y con ello la Alianza y los diez mandamientos…), continuando por David y Salomón, de quien, aunque fuera tan famoso que hasta la Reina de Saba vino a oír su sabiduría desde los confines del mundo, no aparece su nombre en ningún documento extrabíblico, absolutamente en ninguno. No seguiremos citando las sorpresas del nuevo paradigma arqueológico-bíblico, para no desanimar a nadie de su lectura obligada (en eatwot.net/VOICES hay un número monográfico amplio sobre el tema, muy accesible y completo). La antropología religiosa también nos ha llevado poco a poco a un cambio de mentalidad. Durante milenios hemos estado pensando el mundo religioso como un «segundo piso paralelo» que, en momentos determinados, irrumpía en nuestro mundo, con alguna intervención controlatoria, o introduciendo algún don, como podía ser la revelación sobrenatural de una verdad. Esta revelación podía ocurrir allí donde los dioses lo quisieran. La antropología nos ha descubierto que la atribución de una verdad a una revelación divina es un mecanismo natural y muy frecuente de nuestro desarrollo religioso humano bio-evolutivo. Desde el principio este primate ha necesitado «poner su vida en contextos mentales y espirituales más amplios» (Karen Armstrong); su búsqueda de conocimiento y la construcción de la verdad, son las dos caras de un mismo proceso evolutivo. Por eso, todas las religiones son manifestaciones distintas, peculiares, condicionadas por su contexto, de los distintos desarrollos de cada pueblo, todos respetables, todos distintos, muy distintos, y, a la vez, todos, en el fondo, paralelos (y por tanto, convergentes en el infinito). Una novedad destacable es la excepción de las “religiones” que no se han enrumbado por el mundo de la Verdad, ni de las doctrinas. Gandhi reconoce que el hinduismo no tiene ningún credo oficial, ningún dogma obligatorio, ninguna doctrina distintiva que deba marcar la vida de los discípulos… Esta característica “a-doctrinal” del hinduismo es un gran desafío para las demás religiones, y en concreto para el cristianismo, que debido a su herencia griega y a su pasado imperial, ha hecho de la doctrina, del credo, del dogma… una de sus dimensiones esenciales, indebidamente. La afirmación integral de la doctrina, de todos y cada uno de sus artículos, y la negación de las herejías, ha sido más importante y decisivo que la fe y el amor. Hoy, con la nueva epistemología, el hinduismo se ve confirmado en su tarea de acompañar al ser humano por los derroteros de su humanización, dejándole en libertad para buscar, con la simple razón, las explicaciones que necesite, mientras el cristianismo se ve abocado a la necesidad de pedir disculpas por el excesivo celo teórico, por la sobre carga de acento intelectual, doctrinario, teológico, dialéctico, polemizador, buscador de criptoherejías, que lo han apartado gravemente de ser una religión del amor y de la libertad ante el Misterio que está más allá de todas las formulaciones de la verdad. Todavía hoy, en su propia página web, la Congregación para la Doctrina de la Fe, sin ningún rubor, reivindica su nombre original de «Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición», fundada por Pablo II en 1542, la más antigua de las nueve congregaciones del Vaticano. Y estamos en 2018. El concepto renovado de religión se vuelve a centrar hoy día en la espiritualidad, y todos los demás componentes son complementos no estructuralmente esenciales; lo único esencial es la espiritualidad. Todos los pueblos han percibido, intuido, sintonizado, buscado… el Misterio. Cada uno lo ha explicado a su manera, con sus categorías culturales, sus filosofías, sus prejuicios y defectos… y también con ello han rasgado muchas veces, lamentablemente, la unidad de sus familias espirituales… Sólo el quehacer espiritual era, es, la esencia de la religión. Todo lo demás son todavía rasgos arrastrados de estadios inferiores, que no necesitan siquiera resolverse, sino que simplemente pueden ser abandonados. Por no hablar sino dentro del cristianismo, ¿no bastan 500 años para tirar por la borda ya debates que nos han separado inútilmente durante medio milenio contra toda razón y todo amor entre católicos y protestantes? ¿Todavía tiene sentido debatir sobre la Sola Scriptura, la Sola Gratia, el Solus Christus, la Sola Fides? 

Jesús Misionero 0001¿Hasta cuándo? Nos basta el recorrido esquemático que acabamos de realizar en la deconstrucción de aquellas seguridades que hasta el siglo XVII tuvimos sobre la verdad y el cristianismo. Estamos ante la nueva epistemología, quizá la «última conversión» que tendrá que afrontar el cristianismo, en el que, muchos creyentes, todavía no se han enterado de esta la transformación epistemológica cultural que está en curso, y siguen como si no hubiera pasado nada, tanto en el catolicismo como en el protestantismo –no digamos en el islam–. Decía Jung que los cambios religiosos, por su propia naturaleza, son de los más lentos. En muchos sentidos, en religión sólo avanzamos “de funeral en funeral”... Es cierto que la única pedagogía que las religiones no han ensayado nunca, ha sido la pedagogía de los cambios, especialmente la de los cambios culturales rápidos. No tenemos ninguna experiencia, y al Vaticano, por ejemplo, ni le ha pasado por la cabeza que tan importante como “una Iglesia en salida” lo es “una Iglesia con otra epistemología”. Y ya sabemos, mientras no cambiemos de urgencias, el tiempo corre en contra de la suervivencia del Titánic. Pero quienes, aun entre dificultades, hemos intuido la necesidad perentoria de una deconstrucción, –aun a riesgo de ser incomprendidos, de ser considerados “ateos” en el sentido negativo de la palabra (porque tiene también un sentido positivo)–, estamos intentando escrutar el abismal cambio cultural de estos cincuenta últimos años, y las muchas reformas que habrían de ser puestas en marcha. Sabemos que pueden parecer locuras a quienes las escuchen o las lean desde los viejos paradigmas, pero quisiéramos ofrecer un gesto sonriente y cariñoso, lleno de fraternidad. Les aseguramos que estamos en el mismo camino, que no hemos renunciado a nada, que, simplemente, pensamos que el viejo cristianismo se está acabando –o ya se acabó, en algunas latitudes– y que creemos que continúa por aquí. Este número de Spiritus, En búsqueda de la verdad, como reza su título, se plantea cuestiones capitales, difíciles, urgentes… de nuestra sociedad actual posmoderna. La confrontación de las religiones, y del cristianismo en concreto, con la “nueva epistemología” surgida de la modernidad, implica un cambio tan radical, que mientras las religiones no lo afronten, están condenadas a continuar en trance de desaparición. Seguirán en el mundo de siempre, el mundo del Titanic que se hunde. Pero de aquí a poco tiempo, sólo quedarán en pie las nuevas realizaciones espirituales que cuenten con una nueva epistemología, la única posible hoy día, ésa que ya está en la calle, en la sociedad civil, en el hombre y la mujer modernos. Entre el cristianismo y la verdad, los desafíos son realmente grandes; pero hay uno que para la Iglesia es el decisivo: afrontar la última conversión pendiente, la conversión epistemológica.

Revista «Spíritus», edición hispanoamericana, 19/1-230 (marzo 2018) 85-98. Quito, Ecuador.

José María Vigil

Fuente eatwot.academia.edu/JoséMaríaVIGIL

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Recordatorio

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