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“Vivir sin culpa”, de Enrique Martínez Lozano.

martes, 9 de septiembre de 2025
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A Ana, inocencia transparente, generadora de confianza.

«¿Quién es ese yo que, en nuestro interior, es un crítico severo, que es capaz de aterrorizarnos e impulsarnos a una actividad fútil y que, al final, nos juzga todavía más severamente por los errores a los que sus reproches nos condujeron?» (Thomas S. Eliot).

«La confianza es la base de la vida. Hay que tener un suelo por el que andar porque a veces la tierra física, la tierra psíquica, la tierra material se hunde bajo los árboles. Hay un suelo debajo del suelo, y este subsuelo es la confianza….
La confianza está siempre aquí, incluso cuando la pierdo no está muy lejos de mí. Cuando la pierdo sé que está en la habitación de al lado y que, tarde o temprano, la encontraré. Tener confianza en la vida es tener la intuición de que no se dañará a lo más querido y a aquello que no conseguimos ni nombrar. Hay que comprender que en lo profundo no estamos en peligro
La confianza es la madre de todas las raíces: si la tienes, darás con todo el resto» (Christian Bobin).

«El pecado es necesario, pero todo acabará bien, y todo acabará bien, y cualquier cosa, sea cual sea, acabará bien» (Juliana de Norwich).

CONTRAPORTADA

La culpa es una creencia errónea de efectos devastadores. De manera oculta e insidiosa envenena la existencia y sumerge a la persona en un pozo de apatía y en una dinámica perversa en la que ve saboteados sus mejores propósitos y bloqueada su confianza. La culpa encierra a la persona en una espiral de miedo que fácilmente trunca la confianza y agosta la alegría: la culpa cercena de raíz la alegría de vivir. Y con la culpa, el castigo: otra creencia generalizada que contamina y envenena, bloqueando la capacidad de amar.

Liberarse de ellas requiere, a la vez, un trabajo psicológico que traduce la culpabilidad en responsabilidad, y un trabajo espiritual que desvela su error radical. El resultado es la liberación del miedo y la recuperación de la confianza: el regreso a la inocencia.

Desenmascarar la mentira de aquellas creencias amplía el horizonte, ensancha el corazón, hace saltar las barreras del laberinto mental que constriñe y nos permite reconocernos como vida que fluye y juega en libertad. El miedo y el egocentrismo, sostenidos antes por la culpa y el castigo, dan paso a la confianza y al amor. Y una vez más constatamos, por experiencia propia, que solo la comprensión libera.

Editorial Desclée De Brouwer.

ÍNDICE

Introducción: Bajo el peso de la culpa

  1. La génesis: ¿cómo nace la culpa?

En la especie humana
Una creencia culpabilizadora: la doctrina del “pecado original”
En el individuo particular

  1. Los efectos: desolación y hundimiento

Autorreproche, miedo y castigo
Hundimiento
Adictos a la culpa, adictos al castigo

  1. La trampa: la culpa es una creencia errónea

Una convención cultural basada en creencias erróneas
El punto decisivo: ¿un yo libre y hacedor?
El testimonio de los sabios
Salir de la creencia errónea

  1. La comprensión: de la culpabilidad a la responsabilidad y al reconocimiento de lo que somos

Desde la psicología: de la culpabilidad a la responsabilidad
Desde la espiritualidad: la culpa no existe
¿No hay nada que hacer?
La comprensión: donde todo encaja

  1. El camino sabio o espiritual: confiar siempre

Resistencias a confiar
Invitación a confiar
Confiar es amar lo que es
Confiar es vivir diciendo “sí”
Confianza, aceptación y responsabilidad

INTRODUCCIÓN
BAJO EL PESO DE LA CULPA

La culpa es una creencia errónea, de efectos devastadores.

Pocas cosas han hecho (hacen) tanto daño a la humanidad como la creencia generalizada en la culpa y en el castigo como medio de expiación de aquella. Pareciera como si, de forma premeditada, se hubieran conjugado factores de tipo psicológico, sociocultural y religioso para abonar, sostener y reforzar ambas creencias que, asumidas acríticamente, cumplen la función de sustentar y nutrir un sistema social radicalmente centrado en el ego.

Como resultado, la vida humana, tanto en su dimensión personal como en su dimensión social, queda envenenada de raíz, mientras las personas se ven introducidas en un laberinto de angustia, que se plasma y se proyecta en forma de juicio, condena, reproche, enfrentamiento…: castigo. Solo la liberación de aquella doble creencia hace posible reconocer nuestra inocencia original y vivir en confianza y en amor, hacia sí mismo y hacia todos y todo lo demás. La culpa y el castigo buscan sostener el sistema egoico en el que la humanidad se halla atrapada. Desenmascarar la mentira de esas creencias libera del miedo y de la angustia, amplía el horizonte, ensancha el corazón, recupera la confianza, hace saltar las barreras del laberinto mental que constriñe y nos permite reconocernos como vida que fluye y juega en libertad, como amor que encuentra plenitud y gozo en el hecho mismo de amar. Una vez más constatamos, por experiencia propia, que solo la comprensión libera.

Pocas cosas producen efectos tan devastadores en la vida de las personas como el mal llamado “sentimiento” de culpa. Digo mal llamado porque, hablando con rigor, la culpa no es un sentimiento sino una creencia mental que acusa constantemente con mensajes del tipo: “eres malo, en ti hay algo inadecuado o incorrecto, no estás a la altura, no mereces, has actuado mal y debes ser castigado, eres culpable”…

Como ha escrito Richard Schwartz, “la vergüenza [o culpa visual] es la carga más primitiva, aterradora, tóxica y motivadora de todas. ¿Por qué la vergüenza es tan poderosa? Porque cuando nos sentimos avergonzados [culpabilizados], creemos, en algún nivel, que no valemos nada[1].

Detrás de cualquier peso que lastra la existencia de las personas es fácil encontrar siempre esa creencia culpabilizadora, que se experimenta en forma de sentimientos de pesadumbre, hundimiento y apatía, y que requiere, de un modo u otro, expiación y, por tanto, castigo.

Aunque con frecuencia resulte inconsciente al propio sujeto, me parece claro que, en la base de la depresión y del sufrimiento mental, habita siempre, aunque oculta, alguna creencia culposa.

Partimos, pues, de esta primera constatación: la culpa es una creencia errónea que conduce inexorablemente a la paralización y al hundimiento, al tiempo que instala a la persona en el autorreproche y la introduce en un peligroso bucle de escrúpulos. Y, sin embargo, a pesar de los efectos funestos que produce, solemos vivir culpándonos y culpando a los otros, repitiendo un programa o patrón mental, tempranamente aprendido y poderosamente grabado en nuestro psiquismo.

Analizaremos la génesis de esta creencia, los factores –educacionales, culturales y religiosos, así como la ignorancia espiritual– que la refuerzan, los efectos que produce y la trampa en la que se asienta, desde la comprensión de lo que somos, como camino para transitar el camino de la sabiduría –de la liberación–, que no es otro que el de la confianza radical que es expresión de la inocencia que somos.

Siempre que trato el tema de la culpa, me viene el recuerdo de una niña –convengamos en llamarla Silvia– que, con apenas siete años, se sentía, sin saberlo aún expresar, culpable de existir. No se me ocurre otro motivo que pese y agobie más a una persona que el sentimiento de que su existencia ha sido y sigue siendo un error.

Mis papás serían más felices si yo no hubiera nacido”, me compartía aquella niña, presa del llanto y sin entender el motivo de su agobio y pesadumbre. En los niños ocurre así: al no entender las causas de su sufrimiento, leen su malestar en clave de culpa. Y las consecuencias aparecen de inmediato, envenenando su existencia. En el caso de Silvia se manifestaban en un marcado auto-rechazo y un exagerado perfeccionismo, que corrían a la par con un sentimiento sordo de tristeza, así como de enfado y hostilidad latentes, siempre a punto de estallar [2].

De hecho, son síntomas característicos que nos permiten descubrir la culpabilidad inconsciente: una actitud hostil hacia sí mismo y hacia los otros –hacia el mundo– y una sobre-exigencia desmedida que nunca alcanza –ni puede alcanzar– su objetivo. Por una parte, el auto-rechazo es el castigo que la culpa conlleva: en la medida en que me atribuyo la causa de mi sufrimiento me estoy convirtiendo en mi propio enemigo, por lo que viviré hostilidad hacia mí. Por otra, la sobre-exigencia o el perfeccionismo aparecen como la única salida posible para “reparar” la culpa y demostrar que me gano el derecho a existir, lo cual explica que culpa y perfeccionismo sean las dos caras de la misma moneda. Finalmente, el enfado o incluso la hostilidad hacia todo no es sino expresión automática del estado interior de frustración y del sufrimiento escondido.

Dado que, con frecuencia, el llamado sentimiento de culpa se inoculó en algún momento que ya escapa a nuestro recuerdo, no es extraño que la propia persona no sea consciente del mismo. Se sienten sus síntomas, en forma de pesadumbre y hundimiento, agobio y falta de ganas de vivir, perfeccionismo y sobreexigencia, escrúpulos y duda exagerada, pero la raíz permanece oculta. En ese caso, tal vez sea útil preguntarse cómo descubrir si se alberga algún sentimiento de culpa. Y, sin duda, la respuesta vendrá dada por el hecho de detectar –o no– los síntomas mencionados: cuando se prolonga el malestar interior acompañado de la falta de amor incondicional hacia sí, cuando se percibe enfado o reproche hacia uno mismo, cuando se mantiene una exigencia desproporcionada o un perfeccionismo que se manifiesta hasta en detalles insignificantes, así como cuando se vive una exigencia –en formas, a veces, sutiles– hacia los demás y una tendencia a culpabilizarlos siempre que –nos parece– no responden a lo que consideramos adecuado o correcto, cuando detectamos un movimiento interno a castigarnos o castigar a los otros, sin duda nos hallamos ante un sentimiento de culpabilidad no resuelto o incluso ni siquiera reconocido.

En un correo reciente, una mujer me comentaba su sorpresa al descubrir que, oculta de mil maneras, la culpa, sin embargo, se hallaba presente en prácticamente todo lo que vivía: “A veces -escribía- he sido consciente del trasfondo de culpa que yo añadía en algunas situaciones. Sin embargo, en este momento, me estoy haciendo consciente de que la culpa empaña prácticamente toda mi forma de actuar y vivir, lo cual para mí ha sido revelador: toda mi vida me he avergonzado de haber sentido que no fui una niña feliz y he ocultado esa vergüenza, sin ser consciente de que ahí estaba la culpa; me he sentido indigna y  poco querida en mi familia, sin darme cuenta de que eso era culpa; he experimentado miedo a mostrarme, sobre todo, a mostrarme sensible y vulnerable; he vivido exigiéndome al máximo en todo, creyendo que así estaba dando lo mejor de mí…, y ahora atisbo que eso también tiene que ver con la culpa; he mantenido una gran exigencia hacia los que me rodean, en concreto hacia mi marido y mis dos hijos, sin ser consciente de que también está empañado por la culpa…”.

En ocasiones el sujeto percibe la culpa como un peso que lo asfixia y paraliza, asociándola incluso a un hecho concreto y bien delimitado. En otras, sin embargo, la culpabilidad adopta unos matices más imprecisos e incluso nebulosos, si bien no por ello menos angustiantes, en forma de sensación difusa que permea toda la existencia, a la que tiñe de tonos oscuros. Y en otras, finalmente, ni siquiera se ha hecho consciente el habitualmente llamado sentimiento de culpa; sin embargo, resultan patentes los síntomas, mencionados anteriormente, que lo delatan. Se trata de una mezcla de tristeza y pesadumbre que con frecuencia desemboca en la apatía y la depresión.

El sentimiento de culpa, reconocido o no, supone un peso que fácilmente lastra toda la existencia, a la que colorea de tonos grises e incluso tenebrosos. La tristeza, el abatimiento y el autocastigo, cualquiera que sea la forma que adopten, muestran hasta dónde llega su poder destructor.

No es extraño que, ante el malestar experimentado, se activen mecanismos de defensa que intenten paliar aquellas sensaciones desagradables. Entre ellos, suelen ser habituales la sobre-exigencia, el perfeccionismo, el activismo –incluso en forma de compromiso social o político–, la compensación, el aturdimiento, la huida en forma de adicciones, la rigidez, la exigencia hacia los demás, la culpabilización de los otros…

A través de esos mecanismos se busca, consciente o inconscientemente, aliviar el peso de una culpa que llega a resultar insoportable. Eso explica que la persona se embarque en un perfeccionismo extenuante y pueda vivir una desmesurada exigencia como reparación inconsciente de no sabe bien qué. O que se lance a un activismo exagerado que, a la vez que la distrae del malestar interior, pareciera otorgarle “méritos” que le garantizarían el reconocimiento de su valor ante sí misma y ante los demás; en concreto, en este campo, la pasión por el compromiso puede constituir un terreno especialmente adecuado para obtener aquel doble objetivo: expiación y reconocimiento. Lo cual explicaría la presencia de la rigidez, tanto en el perfeccionismo como en el activismo y, en concreto, en la forma de vivir el compromiso. La rigidez, en efecto, es un síntoma que delata dolor e inseguridad, signos ambos de culpabilidad oculta.

En una dirección diferente, pero con la misma finalidad, tal vez la persona entre en un camino de búsqueda de compensaciones de todo tipo, como placebos que pretenden calmar la ansiedad, o de comportamientos que distraigan e incluso aturdan como si buscara que el “ruido”, de cualquier tipo que fuese, silenciara aquella insistente y perturbadora voz interior que origina y mantiene tanto sufrimiento.

Si bien los mecanismos nombrados se centran en el propio sujeto, con frecuencia se activan otros que ponen el foco en los demás, en forma de exigencia desmedida o de culpabilización. Tales actitudes se explican fácilmente si se tiene en cuenta que una persona no puede vivir un “peso” interior no resuelto –y mientras sea inconsciente le será imposible resolverlo– sin proyectarlo, de un modo u otro, a quienes encuentre a su lado. Así, la autoexigencia generará exigencia desmedida hacia los demás y la (oculta) culpabilidad se proyectará culpabilizando a otros, aun sin ser conscientes de lo que se busca con ello, que no es otra cosa que aliviar la carga o el peso que se mantiene en uno mismo por la creencia, tan escondida como errónea, de ser inadecuado.

Ahora bien, a pesar de lo que prometen, los diferentes mecanismos que pueden llegar a activarse terminan complicando la vivencia de la persona, al dar lugar a actitudes y comportamientos igualmente desajustados y, por tanto, generadores de más confusión y más sufrimiento. Pero no se hallará salida de semejante laberinto sino por el único camino que conduce a la liberación: el reconocimiento de la propia verdad. O, con más precisión, la comprensión de lo que se vive y de la trampa en que se permanece atrapado.

Me parece evidente que, dado que la culpabilidad es una creencia errónea, la liberación de la misma solo puede venir de la mano de la comprensión, al poner luz en el engaño. Ahora bien, afirmar el lugar decisivo de la comprensión no niega la necesidad de un trabajo psicológico o incluso terapéutico, según los casos, para sanar aquella herida antigua en la que germinó la creencia culpabilizadora o para desanudar los bloqueos donde pudimos quedar atrapados.

Todo ello forma parte de la comprensión que necesitamos para liberarnos de una de las peores losas que, lastrando con el miedo toda la existencia de la persona, impide vivir con libertad, confianza y gozo. Y a ello quiere contribuir este escrito, ofreciendo pistas que permitan comprender el fenómeno de la culpa, desde su génesis hasta sus efectos, para desenmascarar su engaño y poner luz en la oscuridad que le sirve de coartada. Deseo de corazón que el desenmascaramiento de la doble creencia -en la culpa y en el castigo- permita abrirnos a la inocencia que somos, para reconocernos y vivir en ella.

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[1] R. SCHWARTZ, en el Prólogo al libro de Martha SWEEZY, Internal Family Systems Therapy for Shame and Guilt, Guilford Press, New York 2023, p. IX. En ese libro, la autora distingue entre culpa (siempre referida a una acción: “he hecho algo malo”) y vergüenza (como estado de ser: “soy malo”). Tal vez, en la práctica, la diferencia no sea tan importante: culpa y vergüenza, que otros definen como “culpa visual”, se dan entrelazadas y requieren el mismo tratamiento.

[2] He relatado con detenimiento el caso de Silvia en Psicología transpersonal para la vida cotidiana. Claves y recursos, Desclée De Brouwer, Bilbao 2020, pp. 72-74.

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“Amados, creados y soñados prodigiosamente”, de Cristóbal Rodríguez Fernández

lunes, 8 de septiembre de 2025
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En búsqueda de una pastoral LGBT inclusiva.

Con esta publicación de la Editorial San Pablo, se busca dar visibilidad a la presencia y la legitimidad de la experiencia espiritual de los cristianos LGBT y sus familias para dar respuestas inculturadas.

Este ejercicio de justicia brota de la experiencia de la indignidad ética de constatar una exclusión real y una inserción débil en la comunión eclesial.

Este libro es una versión divulgativa de los materiales de su tesis doctoral titulada ¿Cristianos de segunda categoría? Presencia de los creyentes LGTB en la iglesia: acompañamiento e itinerarios de vida cristiana, que fue defendida en el Instituto de Espiritualidad de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma el 31 de mayo de 2024.

Partiendo del capítulo VIII de Amoris laetitia, del papa Francisco, y de la mano de la espiritualidad ignaciana, se quieren dar pistas para el discernimiento personal y el acompañamiento espiritual (personal y comunitario) de las personas LGBT.

En esta obra Cristóbal Rodríguez, al que ya conocemos en esta página,  hace un recorrido exhaustivo de las causas, consecuencias y salidas hacia una pastoral que apuesta por la persona, en toda su realidad humano-cristiana, e insiste en que las respuestas de integración deben darse desde los lugares y situaciones concretas con hechos que muestren una acogida inclusiva.

Esto significará que la comunidad eclesial, en una respuesta creyente de inclusión y comunión, acepta la diversidad como un auténtico don de Dios, regalo para su Iglesia y para el mundo. Los AMADOS son parte de este proceso de inclusión y reconocimiento.

En palabras del autor en entrevista con RTVC, “En el caso de las personas LGBTI no hay nada que excluya oficialmente de su participación a pleno derecho de la comunidad cristiana. Así lo ha manifestado el sacerdote tinerfeño Cristóbal Rodríguez Hernández, que ha estudiado en su tesis doctoral la relación de la iglesia con las personas LGTBI y ha escrito este libro con el que busca “ayudar a la persona cristiana LGTBI, dar visibilidad a la presencia y la legitimidad de la experiencia espiritual de los cristianos LGBTI y sus familias”.

Pero todavía las parejas gay o lesbianas no pueden contraer matrimonio por la iglesia. ”Por el momento, la Iglesia nos permite la bendición”, apunta Rodríguez, que concreta  cómo “ayudar a la persona cristiana LGTBI. Acompañar no es nunca tutelar a la persona. Acompañar es ponernos al lado de la persona para que la persona sea capaz de hacer su propio proceso”. Pero, también, intenta reeducar a quienes van a misa para que asuman que sí, de verdad, la diversidad puede ser un don.

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Cristóbal Rodríguez: natural de Tenerife, es Bachiller en Teología por la Facultad de Teología del Norte de España (Burgos), posgrado en Cultura de la Paz, Cohesión Social y Diálogo Intercultural por la universidad de Barcelona, licenciado y doctor en Teología Espiritual por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. También ha hecho estudios específicos de terapia, coaching y acompañamiento espiritual específico de la diversidad sexual. Pertenece al grupo de acompañantes de CRISMHOM desde su fundación en febrero de 2017.

 

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‘A Prince of a Boy’ es un homenaje a la fe de los católicos queer.

viernes, 29 de agosto de 2025
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A Prince of a Boy’: Cómo un católico gay ayudó a cambiar el mundo.
Por Brian McNaught (Cascade Books, 2025).

Las nuevas memorias de Brian McNaught destacan la valiente fe de las personas LGBTQ+ que permanecen en la Iglesia a pesar de la queerfobia.

La autobiografía del pionero católico LGBTQ+ Brian McNaught recibió una reseña favorable en U.S. Catholic de Emma Cieslik, en la que capturó parte del misterio espiritual de la vida:

Cuando Brian McNaught afirmó públicamente su homosexualidad, fue despedido de Michigan Catholic. Criado en una familia católica irlandesa conservadora del Medio Oeste y estudiando para el sacerdocio, McNaught encontró la experiencia catastrófica, pero no fue el final de la historia. Su despido marcó el comienzo de una trayectoria de más de 50 años en la que McNaught fue pionero en la inclusión LGBTQ+ en entornos religiosos y seculares como escritor, orador y educador. Su nuevo libro, «A Prince of a Boy» (Cascade Books), es una reflexión autobiográfica sobre su propio legado y el impacto que ha tenido en la comunidad LGBTQ+ y en la comunidad católica en general.

En capítulos semi-cronológicos, McNaught recorre su historia como católico gay. Recuerda momentos de amor y alegría, como el alivio que sintió cuando sus padres abrazaron a su actual pareja, Ray, también de una familia católica conservadora del Medio Oeste. También documenta la pérdida y el duelo, incluyendo un intento de suicidio y aquel día que le cambió la vida en la oficina del editor de Michigan Catholic.

En aquel entonces, era un escritor que luchaba por llegar a fin de mes y sabía que decidir afirmar su identidad sería arriesgado. Pero sentía que, tras haber recorrido el «viaje del héroe» hacia la liberación y vivir con autenticidad, se debía a sí mismo y a sus comunidades compartir su historia. Décadas después, «A Prince of a Boy» se erige como la culminación de ese objetivo. Además, gracias a su participación en la fundación y el fomento de la comunidad Dignity/Detroit, el libro constituye un registro histórico vital de muchas otras personas que emprendieron la «travesía del héroe«, pero cuyas historias pasan desapercibidas.

La historia de la organización católica LGBTQ+ permanece en gran medida sin registrar, escribe McNaught, debido a la continua separación entre las comunidades LGBTQ+ y las religiosas, y a la queerfobia sistémica que estas últimas a menudo facilitan o promueven. Las personas queer y trans de fe existen y lideran sus comunidades —como afirma la historia de McNaught—, pero «el valiente y firme servicio profético de las personas gays y lesbianas que se han mantenido en sus denominaciones para influir en la comprensión de la sexualidad en su iglesia suele ser ignorado por los historiadores gays», escribe McNaught.

McNaught también observa que «las personas que deben examinar su fe como personas externas suelen profundizar mucho más que quienes no tienen que reflexionar sobre ella». Como resultado, aunque nunca fue ordenado por la Iglesia, McNaught se considera abiertamente sacerdote y ministro de las comunidades LGBTQ+ y católica en general.

Muchas personas LGBTQ+ experimentan la sacralidad no solo en la Iglesia, sino también en espacios de afirmación. Para McNaught, estos espacios sagrados incluían su apartamento, donde celebraba misas de Dignity/Detroit, y los talleres de sexualidad humana que codirigía en Thornfield, la casa que comparte hoy con Ray. Al escribir sobre su experiencia en un famoso bar queer-friendly de Detroit, McNaught escribe: «Fui al Woodward, con su familiar olor a colonia y cerveza. Me dio la bienvenida, al igual que el olor a incienso y velas de la iglesia».

Esta conversación sobre los espacios sagrados queer, especialmente desde una perspectiva católica, me recordó cómo encontré la belleza sagrada en Trade, un bar queer en Washington, D.C. El bar organiza eventos explícitamente llamados Iglesia: celebraciones que consagran nuestras comunidades como divinas e integrales, a pesar de la falta de aprobación de las instituciones religiosas.

El libro de McNaught me resultó espiritualmente refrescante por muchas razones, pero en particular porque no rehúye cómo su fe trasciende la práctica y el dogma católicos tradicionales. Considera las lecturas budistas y taoístas vitales para profundizar su relación íntima con Jesús. También denuncia abiertamente los sistemas de explotación y abuso que, en su opinión, tergiversan al Jesús que conoce y con el que mantiene una estrecha amistad.

En una de mis líneas favoritas del libro, McNaught escribe: «Mi amigo Jesús fue secuestrado por telepredicadores y políticos conservadores». Esto también es relevante para la forma en que los líderes católicos de finales del siglo XX y de la actualidad a veces utilizan su poder para apoyar movimientos políticos y sociales contrarios al amor y la aceptación cristianos; movimientos que niegan los derechos de las personas LGBTQ+, incluidos los católicos LGBTQ+.

Al mismo tiempo, McNaught afirma ser católico «por la misma razón por la que me llamo McNaught. Es el nombre con el que crecí, es donde encuentro mis recuerdos más felices de la infancia, y no veo razón para cambiarme el nombre solo porque rara vez estoy de acuerdo con mi padre«.

McNaught supo que era católico antes de saber que era gay. Sin embargo, al aceptar esto último, se acercó a Dios y respondió a su llamado a servir a las personas LGBTQ+, invitando a otros a vivir y amar como ellos mismos y a luchar por su reconocimiento, como él lo hizo. «A Prince of a Boy» celebra una vida que no terminó cuando McNaught se atrevió a declararse gay; apenas estaba comenzando.

Imagen: Portada de «A Prince of a Boy«, Cascade Books

Fuente U.S. Catholic

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Un nuevo libro cuenta la historia de vida de un pionero católico gay

sábado, 14 de junio de 2025
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La reseña del libro de hoy es del Padre Paul Morrissey, uno de los primeros impulsores del movimiento católico LGBTQ+ y autor de su propia autobiografía, Why I Remain a Gay Catholic: A Spiritual-Sexual Journey,Por qué sigo siendo un católico gay: Un viaje espiritual-sexual«), publicada este mes por Paulist Press. Use el código promocional «MORRIS» al finalizar la compra para obtener un 20% de descuento.

Todo católico, especialmente sacerdotes y padres, debería leer A Prince of a Boy: How One Gay Catholic Helped Change the World  («Un príncipe de niño: Cómo un católico gay ayudó a cambiar el mundo«) de Brian McNaught, uno de los pioneros del movimiento católico LGBTQ+. Este libro les ayudará a comprender el diálogo entre «gay» y «católico«. Es profundo en su honestidad, humor, matices y conocimiento experiencial de la espiritualidad y la sexualidad. En particular, describe la vida de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero y queer, contada principalmente a través de historias personales. El prólogo de este libro es de la cofundadora de New Ways Ministry, la Hermana Jeannine Gramick, SL, amiga personal de Brian desde hace mucho tiempo.

De joven, Brian fue despedido de su trabajo en el periódico de la Arquidiócesis de Detroit en 1974 cuando sus empleadores descubrieron que era gay. Esa injusticia lo impulsó a convertirse en defensor y educador para ayudar a las personas a comprender la vida de las personas LGBTQ+. Su trabajo como docente, principalmente para personas heterosexuales, en empresas y corporaciones de Estados Unidos y del mundo, es la base de estas memorias. Sus relatos de sus viajes a través de una vasta red de contactos corporativos y presentaciones educativas incluyen maravillosas anécdotas sobre cómo aderezaba sus programas con humor y preguntas y respuestas provocativas.

Uno de los aspectos singulares de estas memorias es que Brian comparte la evolución de su vida espiritual. Por ejemplo, pasa de un enfoque inicial en Dios como Padre a Jesús como amigo y hermano. Más adelante, completa este viaje trinitario para experimentarse guiado por el Espíritu Santo. ¿No sería fantástico que las iglesias pudieran explorar esta evolución hacia la madurez, incluyendo el papel a menudo ignorado de la conciencia a medida que avanzamos?

Brian es un hombre valiente, vulnerable y cariñoso. Su relación de 48 años con su esposo, Ray, me dio celos a veces porque su camino no fue el que yo, un sacerdote católico gay, tomé. Se me saltaron las lágrimas al darme cuenta de esto al leer esta frase: «…lo sagrado de mis relaciones sexuales con Ray». Soy unos diez años mayor que Brian, y su historia y sus recuerdos se fusionan con los míos. Piensen en: Anita Bryant, los orígenes de Dignity, las primeras marchas del Orgullo Gay, el sida, los pronunciamientos tortuosos de la Iglesia Católica sobre la homosexualidad, los «trastornos intrínsecos», el matrimonio igualitario y el género. ¡Qué experiencia escuchar tu vida a través de los ojos de un hermano católico gay!

Sin embargo, con todo esto, su rechazo a la Eucaristía como «no el Cuerpo y la Sangre de Cristo» me pareció demasiado superficial, y me hubiera gustado que pudiera profundizar en esta negación simplista. Sin duda, él conoce y ama el ámbito simbólico (en contraste con su «no bebo sangre cuando bebo del cáliz«). El acto sexual también es profundamente simbólico. Los amantes no solo se interpenetran entre carne y sangre, sino que son el Cuerpo de Dios, ¿verdad? Las parejas gay y heterosexuales podrían compartir mucho sobre esto y aprender a reverenciar nuestras diferencias. Esta conversación podría ser una gran continuación de sus memorias.

Brian es increíblemente honesto. Nos cuenta cómo podemos crecer a partir de nuestras vergüenzas. Una confesión conmovedora es la de su primer intento de beber trementina, con el deseo de desaparecer él mismo y su dolor. Gracias a Dios, se salvó de esto en un hospital. No conozco a ningún otro orador público que se sincere con tanta honestidad sobre un episodio como este, y sobre otros temas: su despido de periodista a temprana edad al declararse homosexual; el rechazo de algunos sectores de la comunidad gay por ser «demasiado moderado«; el préstamo de sus ahorros y los de Ray a un amigo que no puede devolverlos; y la descripción de su envejecimiento (y el de su pareja) y cómo lidian con ello. ¡Menuda proeza de cómo convertirse en un Príncipe de Hombre «…con las cicatrices que lo demuestran«, como dice el dicho!

Una y otra vez cuenta, y muestra, cómo sus programas educativos ayudan a comprender la situación de las personas LGBTQ+. Por ejemplo, le dice al público: «El horror de crecer siendo gay es tener un secreto que no entiendes y que temes contarles a tus padres por miedo a que ya no te quieran«. Luego interactúa con este público, animándolos a comprender sus prejuicios inconscientes respecto a la orientación sexual en el ámbito laboral. La generosidad de Brian al revelar su historia desde temprana edad, como un joven y apuesto «Príncipe de un Niño«, marca el tono de sus memorias y de su vida. Por ejemplo, en un apéndice, ofrece una lista de recursos en su sitio web que permiten acceder a todos sus videos y otros materiales para compartir con otros. ¿Quién hace esto, excepto un hombre que, en sus propias palabras, dice: «Hace mucho que creo que estoy haciendo la voluntad de Dios«?

Se pregunta a sí mismo, y a quienes lean esto: «¿Estoy cantando la canción que Dios me enseñó?«. La vida y las acciones de Jesús al servir y amar, resumidas en Mateo 25:36 («Cuando lo hagan por uno de estos pequeños, lo hacen por mí«), son el modelo de vida de Brian.

Siempre maestro y príncipe juguetón, en un capítulo final, Brian también se pregunta en voz alta por el mundo que tanto lucha con las cuestiones binarias y no binarias hoy en día:

Algo curioso sucedió en mi camino hacia la conciencia espiritual:

Ahora celebro ser hombre y mujer.

Tengo un cuerpo masculino, hormonas masculinas, privilegios masculinos, etc.

pero también puedo conectar con la mujer en mi mente y en mi alma.

Estoy muy agradecido por este regalo. (pág. 174)

¡Esa sí que es una imagen con la que jugar!

Gracias, Brian McNaught, por el regalo de tus memorias.

—Padre Paul Morrissey, OSA, 7 de junio de 2025

Fuente New Ways Ministry

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La historia de Annie, una infancia trans: “Somos niñas, niños y niñes y ya”

sábado, 7 de junio de 2025
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Annie es una niña trans de 10 años. En base a entrevistas con ella y su familia nació este cómic. Una historia acerca de cómo es crecer siendo una infancia diversa.

Fuente Agencia Presentes

29 de mayo de 2025

Geo González
Dibujos de Camilo
Edición: María Eugenia Ludueña, Milena Pafundi

Este cómic se basa en la historia de Annie, una niña trans de 10 años. Como cualquier infancia, tiene sueños, amigues, gustos y anhelos. A través de su voz conocemos un viaje de autodescubrimiento que cuenta con apoyo familiar. Pero convive también con episodios de exclusión sólo por ser una niña trans. 

 

 

 

Quién es Annie

Annie es una niña trans no visible. Lo han decidido así ella y su familia como una forma de protección y cuidados en entornos como la escuela, principalmente. Si Annie al crecer decide ser visible, tendrá el apoyo de su familia.

Cuando Annie tenía 6 años y era tiempo de pandemia de Covid-19, jugaba con una sábana y la convertía en un vestido que amarraba en su cabeza con un moño. También hablaba de ella misma en femenino. Hacía todo esto a escondidas, hasta que una noche su mamá la encontró con la sábana de vestido y la llamó a su habitación para preguntarle. Tras escucharla, Vanessa le dijo a su hija que necesitaba saber más.

Vanessa buscó en internet y se contactó con la Asociación por las Infancias Trans. Envió un mensaje por Instagram: “Mi hijo me dice que se identifica como una niña, ¿me pueden ayudar?”. Tania Morales, entonces directora de la Asociación, brindó apoyo e información a la familia.

Así, tiempo después, Annie y su familia viajaron hasta Jalisco —único estado en ese momento en garantizar el reconocimiento de identidad de género a infancias trans en todo México— para que Annie tuviera su acta de nacimiento con su nombre y género.

Hoy Annie crece como cualquier niña. Quiere ser diseñadora de modas o modelo. Le gustan el fútbol, las matemáticas y las ciencias. Su película favorita es Cruella. Su banda preferida, Black Pink. Y Demon Slayer, su anime adorado.

Su outfit favorito: short azul claro y playera de tirantes a rayas inclinadas rosa con blanco. ¿Será casualidad que son los colores de la bandera trans?.

La historia de Annie es un reflejo de tantas infancias que transitan su identidad con dignidad. Y da testimonio de la importancia crucial del apoyo familiar, el acceso a información y las redes para que niñas, niños y niñez trans y no binaries crezcan libres y segures. Lo urgente no es debatir su existencia. Es garantizarles un presente y futuro libres de violencias y exclusión.

Juntes Narramos es un proyecto de Malvestida, Volcánicas, GirlUp, Balance y Presentes para fortalecer y amplificar las voces de las juventudes desde narrativas de la diversidad.

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“Testimonios de un Dios que no extraña”,  Cuaderno número 241 de Cristianismo y Justicia.

viernes, 6 de junio de 2025
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Cuaderno número 241

Fecha de publicación: Mayo 2025

El centro de estudios Cristianisme i Justícia acaba de publicar el cuaderno Testimonios de un Dios que no extraña, en el que recoge el testimonio de fe de seis personas LGTBIQ+ que, con mucha generosidad, comparten historias de vidas marcadas por el sufrimiento y la resistencia, la exclusión y el encuentro, la relación conflictiva con Dios y el descubrimiento de su amor infinito.

La escucha de estas personas pone de relieve el sufrimiento causado por un marco eclesial que las ha excluido, que ha generado en ellas sentimientos de culpa y de miedo, y las ha llevado a vivir un conflicto entre fe y vida. “Durante muchos años, viví mi orientación con miedo, con un gran sentimiento de culpa y en silencio”, dice una de las personas que da testimonio. A menudo, explican, han sufrido dificultades de aceptación y una encarnizada lucha interna “entre quienes se supone que deberíamos ser y quienes éramos de verdad”. Como describe otra de las participantes en el cuaderno, “las personas LGTBIQ+ cristianas vivimos desde que tenemos conciencia en un continuo proceso de discernimiento, entre aceptarnos tal como somos o renunciar y vivir en la mentira, entre creer o no creer, entre odiar o perdonar”.

Sus historias, sin embargo, también nos hablan de resistencia, de encuentro con un Dios que ama incondicionalmente y no excluye, y de la existencia de comunidades cristianas abiertas a la diversidad. “Con la certeza de que Dios ama incondicionalmente, la fe se ha fortalecido”, afirma una de las personas que da testimonio.

Sus relatos muestran que este camino recorrido ha hecho crecer una firme voluntad de abrir nuevos caminos, de ofrecer su testimonio para dar visibilidad y normalizar la realidad de las personas LGTBIQ+ y ayudar a comunidades cristianas y religiosas. Hay, en definitiva, una llamada que, como reivindican los testimonios del cuaderno, va más allá de la acogida o la compasión, y apela a una Iglesia que “tiene la gran responsabilidad de caminar unida y escuchar a todas las personas creyentes”.

Cristianisme i Justícia da continuidad con esta publicación al cuaderno El reconocimiento de las personas LGTBIQ+ en la Iglesia (Cuaderno CJ n.º 229), publicado en 2022 y pretende tirar del hilo de lo apuntado allí por James Martin SJ: «el acercamiento pastoral a los católicos LGTBIQ+ no es simplemente una moda, ni una tendencia pasajera, ni siquiera algo que responda a las “presiones” de la cultura, sino una labor constitutiva de la Iglesia y una misión que encuentra sus raíces últimas en los Evangelios».

Desde el reconocimiento de que las realidades de estas personas han sido durante demasiado tiempo negadas, castigadas o excluidas, el centro de estudios Cristianisme i Justícia quiere escucharlas. Lo hace abriendo con este cuaderno un espacio de reflexión alejado de los prejuicios, que muestra que en la Iglesia hay personas con creencias y vivencias de la realidad, de sus propios cuerpos y de sus identidades sexuales y de género muy diversas. Es un ejercicio de escucha que pone de relieve que “la fe que recorre y sostiene las vidas de estas personas está profundamente enraizada y nos ilumina”.

El cuaderno Testimonios de un Dios que no extraña se puede descargar gratuitamente en la web de Cristianisme i Justícia.

Ampliación:

  • Testimonios de un Dios que no extraña – CAT  [descarregar] –  ESP  [descargar]
  • Reseña en el blog de CJ – CAT [veure]  –  ESP  [ver]
  • Entrevista a Juanjo Peris, autor del epílogo [ver]

 

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“ La muerte desde la vida”, por Gabriel María Otalora

jueves, 5 de junio de 2025
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El pasado día 28 de mayo, se presentaba este nuevo libro de un buen amigo de esta página, Gabriel María Otalora. El libro ha sido prologado por Jacinto Bátiz, médico que fue Jefe del servicio de paliativos de San Juan de Dios (Santurtzi, Bizkaia), quien afirma en su perfil de X, que “El recorrido que el autor hace de la muerte en este libro me parece muy acertado y también muy atrevido. Es de agradecer que Gabriel Otalora haya abordado este tema tan rechazado por la sociedad”.

#haciaunaculturapaliativa #ParaTiPaliativos.

Para conocer más, traemos el artículo que el autor publica en su blog de Religión Digital Punto de Encuentro:

Una visión compasiva y esperanzada

| Gabriel Mª Otalora

La muerte y la vida son dos partes de la misma realidad. El problema de la finitud es que la negamos para evitar el dolor de su presencia. Esto dificulta la aceptación de nuestra realidad y asumir lo positivo de la vida, en donde se entremezclan muchas situaciones que no dependen de nosotros. Aun así, queda un amplio margen para tomar decisiones que influyen poderosamente en cada ser humano. A. Schopenhauer lo expresó muy bien cuando dijo que el azar reparte las cartas, pero nosotros las jugamos. Vivir es algo más que cumplir calendarios. Es un proceso que nos enfrenta a la vulnerabilidad, pero con herramientas para aceptarla y encararla de la manera más humana y humanizadora.

Desde luego que esto no es fácil en una sociedad que transmite la sensación de seguridad impostada para no pensar demasiado, refugiados en el materialismo que impide conectar con el fondo de cada persona y con el sentido que tiene su vida. La sociedad consumista es capaz de hacer negocio de todo, incluida la muerte, pero sin aceptarla como una parte de la existencia, algo que provoca no pocas neurosis.

Ya lo dijo el poeta mexicano Octavio Paz: una sociedad que niega la muerte, niega también la vida. En ello estamos, preocupados por las expectativas del posthumanismo cientifista que se mueve a sus anchas con los avances de la Inteligencia Artificial buscando la amortalidad sin pasar por la ética.

Sin embargo, no hay manera de que semejante dormidera aplaste el anhelo infinito de pasar por este mundo sin objetivos más profundos. Quizá por eso, durante milenios, la humanidad ha elaborado múltiples formas de mantener la memoria desde el culto a los muertos y el recuerdo para perpetuar la memoria todo lo posible. El reconocimiento póstumo acredita nuestro deseo de alargar la vida más allá de lo terrenal. Y el ansia de perdurar es una señal universal del anhelo de plenitud eterna.

Ese punto de rebelión que anhela la plenitud ha dejado muchísimas páginas escritas desde todos los ángulos posibles, especialmente desde la filosofía y la religión. Si turbación genera la muerte, al menos podemos crecer como personas hasta el final. Los humanos lo demostramos en múltiples ocasiones cuando la vida nos pone al límite, y nadie puede decidir por nosotros.

Los humanos buscamos significados a la existencia que la ciencia no puede proporcionar. Pero el hecho de que no existan respuestas en el plano científico, no significa que no haya respuestas inteligentes con plenitud de sentido, más allá del plano racional. Todos anhelamos respuestas a las preguntas más existenciales, a pesar de que vamos a morir algún día: ¿quién soy?, ¿qué hacemos aquí?, ¿qué sentido profundo tiene la vida?

Llama la atención lo capaces que somos de dialogar con la muerte a nivel colectivo a través de los medios de comunicación, cuando muestran obsesivamente guerras y accidentes mortales todos los días, pero sin que exista diálogo sobre la muerte entre familiares o amigos, si acaso de una manera superficial. Sin embargo, cuidándonos unos a otros aprendemos a vivir en verdadera humanidad, sobre todo en la fragilidad. La sanación es algo más que curación; es facilitar la paz, el consuelo y el significado en medio del sufrimiento. Los médicos no siempre pueden curar, pero sí pueden y deben cuidar. De hecho, cuidar es anterior a curar. Y los profesionales de los cuidados paliativos más que expertos en el bien morir, lo son en el bien vivir hasta el final.

Nuestra inteligencia espiritual o existencial permite acceder a los significados profundos, plantearse los fines de la existencia para acceder a los significados últimos. Frente a esto, la radical autonomía personal que enarboló la Ilustración al sustituir a Dios por el Hombre como fin último de todas las acciones humanas, llevó a vivir peligrosamente en la medida que se instaló la soberbia desde la Razón convertida ésta en el supremo bien. Libertad, Igualdad… pero sin espacio para la Fraternidad.

Es decir, quedó aparcada la verdadera compasión en forma de actitud de empatía que busca aliviar a un semejante que posee la misma dignidad que yo, pero cuya vulnerabilidad la esconde. La ética exigible y la experiencia religiosa ofertable, aportan madurez humana dando sentido pleno a la existencia. Es lo que se llama liderar desde el servicio, algo revolucionario por lo que tiene de transformador, convertido en Buena Noticia para todos con el ejemplo de Jesús de Nazaret, especialmente para los más débiles, pobres, enfermos y fracasados, todos los sufridores por la precariedad en sus múltiples formas. Es decir, para todos en algún momento de nuestra vida.

Pedro Casaldáliga decía que los cristianos somos soldados derrotados… de una causa invencible. Esta es la gran noticia, que no estamos hechos para morir, sino para colmar nuestra ansia de plenitud para siempre. No fuimos creados para morir, sino para crecer hasta vivir en plenitud. Solo desde esta experiencia, el apóstol Pablo hablaba de alegría a los cristianos de Filipo mientras se encontraba encadenado, preso, y los destinatarios de su carta eran igualmente perseguidos.

Esta profundidad vital es parte de la inteligencia innata universal, llamada Inteligencia Espiritual o Existencial. Creo que el binomio miedo-esperanza resume todo lo que concita el fenómeno de la muerte como una parte de la vida. Ambas están entrelazadas entre la turbamulta de acontecimientos, pensamientos, sentimientos, dudas y creencias que apuntan a que la vida humana tiene un sentido, y a que la trascendencia es anhelo universal que se repite siglo a siglo, incluso más fuerte que la realidad mortal. Cuando apostamos por la esperanza, es cuando brota la verdadera alegría de vivir.

De todo esto reflexiona este libro que cierra con testimonios de personas en contacto cercano con la muerte.

Gabriel Mª Otalora

Autor del libro

La muerte desde la vida.

Una visión compasiva y esperanzada.

Ediciones Fe adulta. 2025

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Del podcast en Radio Popular sabemos más acerca del libro y su autor:

Gabriel Mª Otalora explica que «es un libro un poco especial porque lo tenía escrito de un doctorado que empecé a hacer porque siempre he tenido las ganas de saber un poco qué piensa la gente cuando tiene la sensación de que está enfermo grave o de que tiene la cercanía hacia la muerte pero aquello se truncó por una circunstancia personal de salud y lo dejé. Lo he ido haciendo poco a poco, como que no escribía y lo tenía terminado. Entonces un día hablando con una persona sobre este tema que está enferma precisamente se me despertó el tema. Coincidió que hablé con la editorial FeAdulta y me lo han publicado».

Gabriel Mª Otalora señala que «la esperanza y la compasión son un poco las raíces de la humanidad. Me refiero del ser humano más estupendo, en su mejor cara. Quizá en nuestra sociedad hedonista hemos dado un poco la espalda a todo esto. Los que nos enseñan a morir aprendemos a vivir con ellos. Creo que esto es muy importante. Hay una cultura milenaria que a mí me da mucha satisfacción poder compartir en el libro en un capítulo en el cual desde siempre esto ha sido importantísimo».

«La compasión y la esperanza son dos elementos clave en un momento difícil, cuando es cuando te acercas a la muerte. O cuando alguien muy querido muere. Esto es un muy importante, sobre todo en esta época de la conspiración del silencio, que nadie habla de esto».

Gabriel Mª Otalora recuerda que «a mí me impresionó cuando trabajaba en la Asociación Contra el Cáncer. Estas asociaciones que han abierto la lata, la Asociación Contra el Cáncer, ELA, Parkinson, la gente que está discapacitada con graves lesiones medulares, esta gente que te rompe el esquema para bien».

«Cuando te das cuenta que hay gente que está feliz o que tiene una enorme fortaleza en su fragilidad y que son capaces de disfrutar y de valorar la vida mucho más que gente que a lo mejor está supersana, con edades estupendas, sin enfermedades. Quizá porque estamos demasiado orientados a la ganancia y no a la pérdida».

«No aceptamos la finitud, no hablamos de ella y a partir de ahí he hecho un pequeño desplegable sobre los cuidados paliativos versus la eutanasia. No hay esta posibilidad de cuidados paliativos en todas partes. Somos seres espirituales. Entonces, ahí la razón tiene poco que decir en este punto concreto y, sin embargo, hemos hecho de la razón un absoluto».

Gabriel Mª Otalora afirma que «muestro mi agradecimiento al Dr. Jacinto Bátiz porque desde su experiencia profesional tiene una visión maravillosa de lo que estamos hablando, y a Fernando Marcos, presbítero, un sanador de la parte espiritual humana».

«Que valoremos a aquellas personas que nos encontramos en la vida y con muchas dificultades sonríen, tienen esperanza, son solidarios y escuchan», concluye Gabriel Mª Otalora.

El Dr. Jacinto Bátiz, con un amplio currículum, es un destacado profesional de la asistencia en Atención Primaria, experto en Ética y Deontología. Director durante 24 años de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi. Desde 2017 cabeza visible del Instituto para Cuidar Mejor, perteneciente al mismo centro sanitario. Y presidente de la Sección de Cuidados Paliativos de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao.

«¡Cuidadme así! Decálogo para morir bien», Dr. Jacinto Bátiz. Editorial San Pablo. Libro reciente.

Gabriel Mª Otalora es un laico de la Diócesis de Bilbao, licenciado en Derecho y asiduo colaborador en prensa escrita, en Fe adulta, redes cristianas y en su blog Punto de Encuentro de Religión Digital. En 2010 obtuvo el Premio Periodismo Solidario de Manos Unidas. Actualmente imparte conferencias sobre temas éticos y cristianos y es autor en San Pablo de varios libros entre los que destacan La revolución pendiente, 2028, La cruz, 2022, El evangelio de las actitudes. Decálogo para cristianos perplejos, 2023 y «Radiografía del amor y algunos ejemplos», 2025.

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“Sentires y pensares de una creyente liminal”, de Carmiña Navia Velasco

jueves, 15 de mayo de 2025
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Se trata de un libro inmerso en una gran com-pasión (en el sentido de sentir-con) por todos los oprimidos de la tierra, e igual erudición, tanto sobre las Escrituras como en cuanto a las visiones modernas de las feministas sobre todos los temas de la fe. Así, Navia nos llama a ampliar nuestros horizontes en relación con la vivencia de Dios, desde la pregunta de “qué nos dice Jesús de Nazaret hoy a las mujeres… a los y las pobres del continente latino americano”. En primer lugar, examina el contexto religioso que alimenta a Jesús en su inicio terrenal, con sus antecedentes en la tradición judaica, a la vez que en su experiencia de Dios, a quien Jesús percibe desde claves tanto masculinas como femeninas.

Recordemos que ya desde el Antiguo Testamento Dios aparece en un texto como una madre que amamanta a los fieles, una madre que vela por el hijo que alimenta (Isaías 49: 15-23). Pero Navia plantea enfoques originales al examinar los Evangelios. En la parábola del Hijo Pródigo, que ella re-nombra como la parábola del Hijo Menor, por ejemplo, descubre las huellas de una ruptura con el orden patriarcal, mediante la dádiva y el perdón del padre hacia su hijo menor más allá de las reglas establecidas, y una prédica de un amor como el que une a la madre con sus hijos e hijas. Partiendo de una crítica antropológica, la autora lamenta que la experiencia de Dios paterno-materno transmitida por Jesús haya sido interpretada por las autoridades de la Iglesia desde una “imagen monolítica patriarcal”, advirtiendo que Jesús habla de su relación con Dios con “cercanía y ternura”, y le llama abbá, palabra aramea que nombra al padre de forma cariñosa e íntima.

Leemos también cómo, a lo largo de los siglos, una serie de evangelios que claramente recogieron lo que podría llamarse las tendencias feministas de Jesús, como el Evangelio Copto de Tomás o el de María de Magdala, fueron censurados por la Iglesia, declarándolos apócrifos. Sin embargo, estas tendencias permanecen en muchos pasajes del Nuevo Testamento canónico, por ejemplo, en los relatos de Lucas 14 y 15, o Lucas 21, sobre una Gran Cena, y la conminación a entregar bienes a los pobres, a quienes “andan por los caminos”. Aparecen también en la generosidad de Jesús hacia múltiples mujeres que lo rodean y piden ayuda, en la respuesta a la mujer sirio-fenicia, cuya hija Jesús sana por la gran fe de la madre (Marcos 7:24-30 y Mateo 15:21-28), en su relación de amistad amorosa con Marta y María en Betania, u obedeciendo a su madre en las bodas de Caná, para citar solo unos pocos ejemplos. Todo lo cual apunta a un Dios que exige “reconocer al extranjero, a la mujer, al diferente”.

En otro momento del libro, nos encontramos con una reinterpretación novedosa del libro de Job, desde la religiosidad de mujeres populares de medios urbanos de latino América, mujeres que sufren distintos tipos de violencias. La imagen de Dios a la que Job accede al final del texto bíblico, reconociendo la sabiduría y el amor de Dios en medio del infortunio, es comparada con la fe inquebrantable, la aceptación de Dios en todos los momentos de la vida cotidiana que la autora encuentra en las mujeres del barrio donde vive. No se trata de una resignación semejante a un opio adormecedor, sino por el contrario, una cercanía íntima con la deidad, una energía que las “motiva e impulsa en sus luchas cotidianas”: una relación con un Dios padre y madre que “nutre, fecunda y da vida”, según la frase de Ethel Barylka.

Navia, al recoger brevemente las historias de vida del algunas de estas mujeres, para ilustrar el fenómeno del desplazamiento interno y reflexionar sobre él a la luz de la Biblia, nos invita a considerar este fenómeno social sin afán sensacionalista, sino compartiendo la profundidad del sufrimiento de colombianos y colombianas. Adicionalmente, un gran aporte de este ensayo es recordarnos algo que poco o nada aparece en otros estudios sobre el tema: Desde el Antiguo Testamento nos encontramos con la experiencia del pueblo hebreo de su despojo y exilio en Babilonia, recogida en los bellos textos de las Lamentaciones y del Salmo 137: “A orillas de los ríos de Babilonia, nos sentábamos y llorábamos acordándonos de Sion”. Tenemos también el libro de Rut, la moabita, donde “se reivindica la acogida a migrantes como una característica del pueblo de Yahweh”. En las escrituras cristianas, la experiencia del destierro aparece en el éxodo de José y María desde Nazaret hasta Belén, y en el posterior exilio en Egipto, ya nacido Jesús, para escapar a la masacre de niños proyectada y realizada por Herodes. La reflexión sobre estos antecedentes bíblicos culmina en una invitación a “guardar a los y las desplazadas en nuestro corazón”.

De gran interés es el capítulo sobre María de Magdala, figura que ha sido sujeto de múltiples leyendas, al ser vista como cortesana arrepentida o esposa de Jesús y madre de su hija. De la evidencia de la Biblia y en los textos extra canónicos, en cambio, surge una Magdalena que Navia reinterpreta no solo como una discípula destacada del Maestro de Nazaret, sino también, citando el Evangelio de Valentino, como una privilegiada entre los apóstoles, por ser su corazón “más enderezado que el de todos hacia el Reino de los Cielos”. Por otra parte, la autora señala que el papel de María Magdalena en los mismos evangelios canónicos, como primer testigo de la Resurrección, es tan segura, que el Papa Francisco la ha honrado designándola “Apóstol de los Apóstoles” en la liturgia del 22 de julio, y se ha referido a ella como “Apóstol de la esperanza”.

Ahora bien, Navia nos brinda una perspectiva original, al analizar el papel desempeñado por María de Magdala en la vida de Jesús de Nazaret a la luz de la ética del cuidado, ética caracterizada como esa “voz diferente” de las mujeres que ha planteado la psicóloga estadounidense Carol Gilligan, una actitud femenina en la que prima la preocupación por las relaciones y por el bienestar de otros y otras. María Magdalena es una de las mujeres que acuden a sepulcro a “cuidar el cuerpo” del crucificado embalsamándolo. En distintos momento, a Jesús acuden mujeres a cuidarlo; una de ellas lo prepara para su próximo entierro derramando un costoso perfume sobre sus pies (Lucas 7 y Mateo 26). Tales cuidados implican “conocimiento de hierbas naturales, de esencias” que en la historia de la Edad Media vemos que conduciría a que se persiguiera a las “brujas”. De modo similar, ya en el Evangelio de Valentino se advierte el “terror de Pedro” hacia las mujeres, y la rivalidad de otros apóstoles hacia María Magdalena, que llevaría a reducir la importancia de su papel en las primeras comunidades cristianas. Sin embargo, el Evangelio de María de Magdala la presenta “como una visionaria y una líder de la comunidad”.

En un capítulo memorable, Navia se acerca a la problemática de la mujer que aborta, “con las entrañas de misericordia que tuvo siempre Jesús de Nazaret”. Las circunstancias que llevan al aborto son analizadas como una situación liminal, donde la mujer se debate entre su tendencia al cuidado de la vida y las circunstancias difíciles para ejercer ese cuidado; por eso se reclama que escuchemos la voz de la mujer, a menudo radicalmente silenciada en los debates teológicos. Y se señala que el maestro tuvo siempre “un compromiso claro, cotidiano y permanente con la vida en los límites, con la vida cercada…, nunca unido a condenas morales hacia personas situadas en los límites”.

Esta capacidad de acogida, de piedad y clemencia, no es incompatible con una exigencia en otro contexto, de rechazar la solicitud de perdón de los victimarios del conflicto interno en Colombia ante la JEP, actores de delitos sexuales, cuando esta aparente expresión de arrepentimiento se hace por conveniencia, para evadir el castigo, y no con base en una verdadera contrición.  Esta debería ir aunada a un esfuerzo de transformación social y cultural; se requeriría reconocer que nuestra sociedad en parte se cimenta en profundas estructuras simbólicas de irrespeto a la mujer que dan pie a la misoginia y a los crímenes sexuales, como arguye Rita Segato en La guerra contra las mujeres. Solo transformando estas estructuras podemos hablar de un perdón plenamente sanador. Aun así, reconozcamos que para las víctimas perdonar es requisito para liberarse del lastre del odio, de la sujeción a la amargura.

A lo largo de este libro, Navia nos invita a “entender a la mujer como un lugar teológico y lugar privilegiado de leer la voluntad de Dios y los signos de los tiempos”, aprendiendo de “nuestras maestras en el espíritu, abriendo los ojos a tradiciones distintas a las que siempre han regido en las búsquedas espirituales en la iglesia”. Se trata de escuchar sus voces, desde las de las místicas como Clara de Asís o Hildegarda de Bingen, hasta las de todas las teólogas feministas que hoy dialogan en diferentes colectivos de América latina. Otros temas tratados por Navia en este libro, siempre con los mismos aciertos, incluyen la lectura de textos literarios a la luz de sus vivencias de la fe, los feminismos de la Iglesia católica en América latina, miradas liberadoras a la conjunción entre democracia, paz y cristianismo.

Para apreciar todas estas perspectivas en la complejidad de nuestro siglo, se hace imperativa una apertura epistemológica que nos permita un conocimiento renovado, que nos aparte de la rapaz concepción de la tierra como oportunidad de explotación, que reciba las enseñanzas del ecofeminismo, a la vez que nos permita “mirar y comprender con ojos de mujer, de negros, de mestizos o pobladores de barrios populares y marginales”. Esta mirada solo es posible con una teología que vea “la experiencia de los oprimidos” como “un terreno hermenéutico privilegiado”, en las palabras de Paul Kitter.

Por ello Navia nos invita a concebir la revelación no como la transmisión de dogmas sino como la capacidad de un conocimiento amoroso. Se trata de un llamado no solo a abrazar el pluralismo, sino también a abocarnos a “un hermanamiento” entre distintas religiones. Es más, la autora nos llama a pasar “de la religión a la espiritualidad”, donde el reconocimiento de las distintas formas de acercarse al Dios de cristianos y de no cristianos, e incluso la apertura a respetar la espiritualidad de agnósticos y ateos, nos permitan apartarnos de “dogmas, verdades, privilegios, razones … que cuidar”, para así “acercarnos y generar comunión”.

Gabriela Castellanos Llanos

[1] Estado de tránsito, fase en la cual se está en el umbral, entre un estado anterior y las nuevas posibilidades de lo que puede estar por llegar.

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“El cristianismo, o es radical o no es cristianismo“, por Prof. Dr. Antonio J. Mialdea

jueves, 1 de mayo de 2025
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«Cristianismo Radical (Madrid, Trotta, 2025) quiere ser una guía para comprender, de una vez por todas, qué es ser cristiano en un momento en que Evangelio y Religión, como recordaba nuestro querido y añorado Pepe Castillo, están más separados de lo que jamás habían estado»

«En su nuevo libro, Juanjo Tamayo nos propone un camino seguro para el retorno al evangelio teniendo siempre presentes las características particulares del espacio y el tiempo en que vivimos»

«Insiste en la propuesta de un pensamiento ecológico que comprenda que la Salvación es Salvación de todo el Cosmos y que tiene que comenzar por respetar la dignidad y los derechos del planeta que habitamos»

«Creo que se trata de un libro que llega en el momento oportuno y en una etapa de madurez de Juan José Tamayo. Uno de los libros más originales y creativos del profesor, cuya lectura abre nuevos horizontes para el cristianismo del futuro»

El famoso aforismo de Alfred Loisy, “Jesús predicó el Reino de Dios y vino la Iglesia”, es hoy de absoluta actualidad. Y por ello, la pertinencia y necesidad de un libro como el de Juanjo Tamayo es evidente.

Cristianismo Radical (Madrid, Trotta, 2025) quiere ser una guía para comprender, de una vez por todas, qué es ser cristiano en un momento en que Evangelio y Religión, como recordaba nuestro querido y añorado Pepe Castillo, están más separados de lo que jamás habían estado. Fue precisamente Alejandro Sierra, ex-editor de Trotta, quien propuso al teólogo de Amusco (Palencia) la escritura de un libro sobre el cristianismo “liberado de las interpretaciones mitológicas y manipulaciones históricas posteriores y recuperando las dimensiones éticas del mismo más allá de las propias dimensiones religiosas”, y precisamente a él, como Maestro de Editores, le dedica Tamayo estas páginas.

En el prólogo, Leonardo Boff deja clara la voz autorizada de Juanjo Tamayo dentro del espectro de la cultura española como filósofo y teólogo, no sólo porque está libre de los controles doctrinales, sino porque siempre se muestra abierto al diálogo reflexivo y maduro con otros saberes y otras confesiones religiosas. Dice el teólogo brasileño que este autor “considera el acontecimiento cristiano no como una cisterna de aguas estancadas, sino como una fuente de aguas vivas de la que fluyen continuamente nuevas formas para afrontar los desafíos que se presentan actualmente en nuestro mundo extremadamente complejo. Tamayo comparece como el promotor más activo de la teología de la liberación en el marco de la situación europea”.

Afirma Tamayo, parafraseando a Karl Rahner, quien dijo que los cristianos del siglo XXI serán místicos o no serán cristianos, que el cristianismo, igualmente, o es radical o no será tal; pero con el término ‘radical‘ no se refiere, en modo alguno, a fundamentalista, extremo o violento, sino que toma el término en su sentido originario: raíz. Por tanto, o esta tradición religiosa vuelve a su fuente originaria, que es la buena noticia de Jesús, o será una cosa bien distinta y, como decíamos antes, muy alejada de lo que hoy denominamos Iglesia Católica, que más bien se ha convertido, desde muchos sectores de la misma, en la aliada más fiel del poder político y económico, creando hasta una nueva forma de ser en la Iglesia, a la que Tamayo ha bautizado como Cristoneofascismo. Por eso, en este nuevo libro de este filósofo y teólogo, que hace ya el número noventa de su abundantísima bibliografía, nos propone un camino seguro para el retorno al evangelio teniendo siempre presentes las características particulares del espacio y el tiempo en que vivimos y que presentan, tanto en la actualidad como para el futuro, unos desafíos a los que tenemos que hacer frente sin dilación alguna.

Algunos de estos desafíos son los siguientes: erradicar la pobreza estructural y la creciente desigualdad reinante en nuestro mundo, la defensa de una verdadera Democracia participativa en la sociedad y particularmente en el interior de la propia Iglesia, la necesidad de un cristianismo contrahegemónico que se aleje definitivamente de la globalización neoliberal,  la defensa de un cristianismo feminista que deje de ser un oxímoron para la Iglesia católica y que elimine, de una vez por todas, el heteropatriarcado eclesial y que sobre todo, deje de decir idioteces como que la mujer no ha recibido el don del sacerdocio. Dios no es varón.

Insiste también en la propuesta de un pensamiento ecológico que comprenda que la Salvación es Salvación de todo el Cosmos y que tiene que comenzar por respetar la dignidad y los derechos del planeta que habitamos, la construcción de un cristianismo que critique severamente el crecimiento armamentístico y que se comprometa con una Paz duradera y que jamás legitime sistema de dominación alguno, la defensa de un espacio de diálogo intercultural de liberación junto a la legitimidad de las identidades étnicas en absoluta igualdad, el alejamiento del consumismo mercantilista que nos tiene esclavizados y que nos impide la comunicación con la dimensión espiritual que pertenece a nuestro ser más íntimo, un cristianismo que implemente la hermenéutica interreligiosa de la Liberación.

Esta tradición debe estar en la cabeza de la defensa de los Derechos Humanos y, por tanto, volver a ser un cristianismo evangélico y no dogmático y a la cabeza también del diálogo con la diferentes manifestaciones de increencia religiosa. Insiste también Tamayo en la necesidad de que sea hospitalario y samaritano, de la alteridad, que reconozca la pluralidad de los saberes y las diferentes formas de vivir. En definitiva, un cristianismo que proponga al ser humano de hoy la utopía firme de que otro mundo, mucho mejor que el que tenemos, es posible.

Tamayo afirma que tenemos que recuperar urgentemente los valores de Jesús el Galileo que son los que nos deben conducir a una plena humanidad en comunión con todo el cosmos. La radicalidad del Evangelio se encuentra en una buena noticia para los marginados y excluidos pero también en una mala noticia, como encontramos en el texto de Lucas, para aquellos que generan el sufrimiento, la injusticia y la insolidaridad. ¡Ay de vosotros…! dice Lucas, si ejercéis el poder para hacer crecer la desigualdad entre los seres humanos. Por cierto que la palabra ‘poder‘, con la que una buena parte del pueblo de Dios identifica hoy a la Iglesia, sólo se pronuncia en los evangelios (y cito aquí a Jesús Peláez, ex-Catedrático de Filología Griega de la Universidad de Córdoba) cuando Jesús realiza alguna curación y para ello emplea los sentidos (mira, toca, escucha…). El poder, así, tiene que ser un poder salvífico y no un poder represivo como el que ejerce buena parte de la jerarquía católica actual.

Creo, como señalaba al principio, que se trata de un libro que llega en el momento oportuno y en una etapa de madurez de Juan José Tamayo. Jesús sólo nos llama, como escribió Bonhoeffer, a la Vida y no a poner los ojos en un nuevo sistema religioso dogmático y rígido que cierra toda posibilidad de pensamiento y que no tenga en cuenta el devenir de la historia. San Pablo ya afirmaba que convenía que hubiera disensiones para que el diálogo en busca de la Verdad no deje nunca de respetar el Misterio.

Estamos, sin duda, ante uno de los libros más originales y creativos del profesor Tamayo. Su lectura abre nuevos horizontes para el cristianismo del futuro.

Fuente Religión Digital

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Todo lo que la Biblia enseña sobre sexualidad y género… en «100 cápsulas»

lunes, 14 de abril de 2025
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IMG_0725Presentación en Madrid del libro del exegeta danés Renato Lings

El sábado, 5 de abril, tuvo lugar en la Iglesia Evangélica del Salvador, en Madrid, el acto de presentación del nuevo libro del exégeta bíblico y traductor danés Renato Lings, titulado «Biblia, género y sexualidad en 100 palabras»

«¿Será cierto que la Biblia, desde sus primeros libros hasta los textos del Nuevo Testamento, condena cualquier forma de relación sexual y afectiva que no sea entre hombre y mujer, unidos en matrimonio

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José Chacón:  Sobre la portada de “Biblia, Género y Sexualidad en 100 palabras

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El sábado, 5 de abril, tuvo lugar en la Iglesia Evangélica del Salvador, en Madrid, el acto de presentación del nuevo libro del exégeta bíblico y traductor danés Renato Lings, titulado «Biblia, género y sexualidad en 100 palabras«.

Presentadores fueron Cristina Alcalá y Luis Mariano González, amigos de Renato, lectores de sus anteriores obras y versados en teología pastoral y acompañamiento espiritual. Esta obra recién publicada es un compendio en 100 palabras, un diccionario con “cápsulas, como las definió Cristina, que en una página y media repasa términos como Adulterio, Carne, Celibato, Desnudez, Eunuco, Intersexual, Homosexualidad y homoafectividad, Pederastia y pedofilia, Sodoma y Gomorra, Sodomía, Transgénero y travestismo, Virginidad, etc.

El reto que presenta la lectura de las obras de Renato Lings es afrontar aquella polarización histórica entre la sexualidad humana y las Sagradas Escrituras, entre experiencia creyente judeocristiana y expresión sexoafectiva e identidad de género. En el mismo lugar donde tuvo lugar la presentación de este libro, hubo hace pocos meses una conferencia de formación a cargo del propio Renato. En aquella ocasión afirmó que detrás de la gestación de su tesis doctoral (centrada en el estudio exegético del relato hebreo de Sodoma y Gomorra, ubicado en el libro del Génesis), además de todos los textos bíblicos e históricos relacionados con este relato sagrado, yacía una experiencia de dolor y asombro: ¿Será cierto que la Biblia, desde sus primeros libros hasta los textos del Nuevo Testamento, condena cualquier forma de relación sexual y afectiva que no sea entre hombre y mujer, unidos en matrimonio?

Visión mística sobrecogedora

Perteneciente a la tradición espiritual cristiana del cuaquerismo, Renato tuvo hace varias décadas una especie de visión mística sobrecogedora. Escuchó y contempló el clamor de tantas personas perseguidas a lo largo de la historia del cristianismo por las distintas Iglesias que han utilizado estos textos bíblicos relativos a la diversidad sexual y las identidades de género disidentes para oprimir, maltratar e incluso exterminar físicamente a quienes no encajaban en la cultura heteropatriarcal.

Textos del Génesis, del Levítico, las cartas de Pablo, y algunas otras perícopas bíblicas que tratan sobre estos temas, según nos explica Renato en sus obras, han sido traducidas de forma errónea desde los textos originales en hebreo y griego al latín, y de ahí posteriormente a todas las lenguas modernas. Debido a la visión negativa de la sexualidad humana iniciada por los Padres de la Iglesia, incluida una creciente homofobia, la tradición errónea se perpetuó a lo largo de los siglos hasta influir poderosamente en todas las versiones de la Biblia hasta nuestros días.

Esta utilización de los textos bíblicos para cimentar una exclusión y persecución de las personas percibidas como “diversas” en su orientación e identidad sexual surgió primero en el mundo eclesiástico. El concepto de “sodomía” como pecado denunciable aparece por primera vez en el Libro de Gomorra, obra del monje benedictino italiano Pedro Damián, en el siglo XI. Desde los ambientes monásticos la estigmatización de la sodomía se extiende a la legislación civil, pasando a ser considerada como delito y merecedora de castigo penal en una serie de países hasta fechas muy recientes. Por ejemplo, en España la ley de peligrosidad social se derogó muy entrado el siglo XX, concretamente el 26 de diciembre de 1978.

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Presentación del libro «Biblia, género y sexualidad en 100 palabras» de Renato Lings

En el acto de presentación del pasado 5 de abril, Cristina y Luis Mariano destacaron cómo Renato Lings, a través de su riguroso trabajo como traductor, exégeta y biblista, desde su tesis doctoral y sus demás obras derivadas de este análisis, ha revisado y profundizado en el estudio filológico de los textos originales que en la Biblia contienen elementos de género y sexualidad. Ha logrado poner de relieve algo muy importante para todas las personas cristianas del siglo XXI, una noticia verdaderamente buena y liberadora. Las traducciones actuales, con una serie de errores y tergiversaciones de los textos originales debido a la tradición ideológica, siguen viendo a las personas con diversidad sexo-afectiva como amenaza peligrosa. Sin embargo, por encima de todo está el Dios de la Biblia, que es también Dios de la Vida. En Jesucristo se ha revelado como el “Dios que tanto amó al mundo” (Jn 3.16) y, por boca del Apóstol, ha decretado que “Ya no hay condenación alguna para quienes están en Cristo Jesús” (Rm 8.1).

Un mensaje de reconciliación

Cristina y Luis Mariano se refirieron a Renato Lings como una voz profética, un intelectual que ha mirado de frente aquellos textos bíblicos que desafiaban a su experiencia humana y creyente como hombre cis gay. Con su maravilloso y riguroso trabajo filológico ha hecho posible que muchas lectoras y lectores nos acerquemos de nuevo a las Escrituras, a su eterna frescura y vitalidad, a su realidad de Palabra de amor y de interpelación a las nuevas generaciones. Los textos sagrados, en la literalidad de sus lenguas originales, nos ofrecen una perspectiva diferente y sorprendente de la realidad de la sexualidad humana, la identidad de género y las relaciones homoafectivas. Este estudio profundo y riguroso trae un mensaje de reconciliación a las personas del colectivo LGTBIQ+ del siglo XXI. Nos conecta con las Escrituras y con el amor de Dios que nos ama tal como somos, llamándonos a un proyecto de vida fiel a la gracia divina y al mensaje liberador y evangélico de Jesucristo.

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La presentación del libro el pasado sábado nos hizo ver que las obras de Renato, siendo proféticas, son también una voz que clama en el desierto. En numerosos casos, los teólogos y biblistas y el magisterio de la diversas Iglesias, incluida la católica, parecen preferir hacer oídos sordos al planteamiento filológico de Renato Lings y otros biblistas y teólogos en su misma línea, como Xabier Pikaza, Elizabeth Stuart, Javier de la Torre, James Alison, Marcella Althaus-Reid, John Boswell y un largo etcétera. En la mesa redonda y en diálogo con Renato, Cristina y Luis Mariano pusieron de relieve la necesidad de que los pastores de las diversas Iglesias escuchen estas voces que traen interpretaciones de la Biblia repletas de rigor, seriedad y pasión.

Todas estas voces proféticas nos ayudan a redescubrirla para las nuevas generaciones, especialmente aquellos jóvenes que van tomando consciencia de su identidad y orientación, y pueden encontrar en los textos sagrados una presencia aliada para construirse desde valores religiosos y espirituales. En la meditación y acogida de esta Palabra y de la presencia de Cristo que salva la vida experimentarán que ciertamente el mensaje de la Biblia no rechaza la belleza y dignidad de sus sexualidades e identidades de género diversas, recién descubiertas en sus procesos de crecimiento. De hecho, gracias a Renato Lings y a esta estela de teólogas y teólogos que nos abren una visión nueva, podemos percibir que el mundo queer es también abrazado y querido por Dios, acompañado y cuidado por su Amor infinito, que nos pensó y nos creó para ser nosotres mismes y crecer y desarrollar nuestra humanidad por medio de su proyecto salvador y liberador.

Fuente Religión Digital

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Las cartas de amor lésbico de Gabriela son parte del legado mistraliano

sábado, 12 de abril de 2025
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La siguiente es una declaración pública del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh):

«Recientemente, la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana, anunció que en el marco de la conmemoración de los 80 años del Premio Nobel de Literatura otorgado a Gabriela Mistral, se haría referencia a la orientación sexual lésbica de la poetisa. Un acto de justicia, igualdad y respeto a la dignidad humana.

De inmediato, la lesbofobia afloró de manera disfrazada, hipócrita y mezquina, impulsada en buena parte por intereses partidarios y electorales.

Diputados de RN, como Miguel Mellado y Carla Morales, y de la UDI, como Gustavo Benavente y Sergio Bobadilla, salieron a desinformar. Acusaron a Orellana y al Gobierno de «centrar» la conmemoración en el lesbianismo de Mistral, calificando esto de imprudente porque el aporte de la maestra no guarda relación con su orientación sexual y, además, su vínculo con otra mujer pertenecía a su vida privada.

Sin embargo, nadie ha afirmado que Mistral sea un referente literario por ser lesbiana, ni que su reconocimiento provenga de su orientación sexual. Las personas no trascienden por ello, sino por su obra y contribuciones a la sociedad. Tampoco nadie del Gobierno ha dicho que la conmemoración del Premio Nobel pondrá el énfasis en la orientación sexual, sino solo que se mencionara tal aspecto, sin censurarlo.

Cuando se recuerda a figuras célebres, es habitual que se amplíe el conocimiento biográfico. Nadie cuestiona cuando se menciona que un escritor se casó con determinada persona o tuvo hijos. Si existen cartas de amor, estas suelen ser analizadas y publicadas como parte de su legado.

La diferencia es que Gabriela no era heterosexual, sino lesbiana. Esto parece ser suficiente para abrir el debate sobre si corresponde o no mencionarlo.

Quienes intentan ocultar la orientación sexual de Mistral ignoran la brutal discriminación que ella debió sufrir en una época en que el Estado tipificaba la homosexualidad como delito, las iglesias la consideraban inmoral y perversa, y la ciencia la clasificaba como enfermedad mental. «Tal vez fue locura muy grande entrar en esta pasión», escribió Gabriela Mistral a Doris Dana.

Mistral vivió entre 1889 y 1957, en un contexto donde  mantener en la vida privada la orientación sexual no era una opción, sino una imposición para sobrevivir.

A pesar de la discriminación, la pobreza, el clasismo y la centralización del desarrollo, Mistral superó todos esos obstáculos, lo que hace su figura aún más admirable. Fue resiliente y alcanzó lo más alto, enfrentando adversidades por desigualdades en razón de la orientación sexual, el lugar de residencia, el sexo y la posición socioeconómica.

Mientras muchas personas lesbianas de su generación sublimaron su orientación sexual, Mistral la vivió con pasión junto a su gran amor, Doris Dana. De esta relación también surgió parte de su legado literario: las cartas de amor que escribió a Doris.

No hay razón alguna, salvo la hipocresía, la lesbofobia o los intereses político-electorales, para no reconocer este aspecto de la vida de Mistral en la conmemoración del Premio Nobel. Es parte de su biografía y de su legado literario.

Felicitamos a la ministra Orellana por esta gestión que hace justicia frente a la discriminación sufrida por Mistral. Asimismo, instamos a la ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Carolina Arredondo Marzán, a dejar de esquivar el debate y a reconocer que el legado mistraliano también incluye sus cartas de amor lésbico y que esto debe ser parte de las conmemoraciones»

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Lanzan campaña para levantar un monumento en honor a Gabriela Mistral en Plaza Italia

Firma aquí

En el marco del 136 natalicio de Gabriela Mistral y del inicio de las conmemoraciones por los 80 años desde que recibió el Premio Nobel de Literatura, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) inició hoy una campaña de recolección de firmas para que instale en Plaza Italia un monumento a la maestra.

En la petición, que puede firmarse aquí, se señala que Mistral “no solo representa un ícono de nuestra cultura, sino también un símbolo de resiliencia y esfuerzo, valores fundamentales que inspiran a nuestra sociedad”

“Maestra, poetisa y defensora incansable de los derechos de niños, niñas y adolescentes, Mistral encarna el espíritu de una nación que valora la educación, la justicia social y el reconocimiento a sus mujeres. Su historia, marcada por orígenes rurales y modestos, es un reflejo de la capacidad de superación que caracteriza al pueblo chileno”, añade la petición.

Al mismo tiempo, el Movilh recuerda que “pese a su legado y al de muchas otras mujeres destacadas, la representación femenina en los monumentos públicos sigue siendo notoriamente baja

En efecto, un estudio elaborado por el Consejo de Monumentos Nacionales en 2021 reveló que, de los 621 monumentos públicos ubicados en las capitales regionales, solo 29 están dedicados a mujeres, lo que representa apenas un 4,7%. En la Región Metropolitana, la situación no es diferente: de los 126 monumentos, solo 6 honran a mujeres, lo que equivale al 4,8%. Además, mientras en todas las capitales regionales existen monumentos a hombres, solo en 12 de ellas hay alguno dedicado a mujeres.

“La instalación de un monumento a Gabriela Mistral en un lugar tan emblemático como Plaza Italia no solo sería un justo y merecido homenaje a su figura, sino también un acto simbólico de reparación histórica para todas las mujeres de nuestro país, cuyo aporte ha sido injustamente invisibilizado o relegado a un segundo plano”, finaliza la petición.

Firma aquí:

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Fuente MOVILH (1, 2)

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El libro “Homosexualidad. Las razones de Dios” de Miguel Sánchez Zambrano se publica en México

viernes, 28 de marzo de 2025
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29058Es un placer poder anunciar que el libro “Homosexualidad. Las Razones de Dios” de Miguel Sánchez Zambrano, del que hemos dado noticia en esta página y cuyo autor, buen amigo de esta página, alguien fiel a la misma y que generosamente ha ayudado a mantenerla viva y que tuvo la gentileza de publicar varios resúmenes del mismo, ya es una realidad al otro lado del charco, pues la Editorial mejicana DABAR ha comprado los derechos del libro a la Editorial San Pablo para publicarlo allí.

Es una muy buena noticia pues muchas personas se nos habían dirigido preguntando por el libro con el deseo de poder adquirirlo en varios países de la América hispana y, ahora, es una posibilidad más cercana.

El autor de este libro, Miguel Sánchez Zambrano, terapeuta familiar, escribe en defensa de las personas LGTBI+ discriminadas por lo que debería ser lo más inviolable del ser humano, el hecho y el derecho de amar. Lo hace desde el respeto y un profundo amor a la Iglesia, sin rencor, sin pudor y desde el perdón. En su libro nos desgrana cómo posicionarnos ante el rechazo y la discriminación que han sufrido y sufren las personas homosexuales.

A lo largo de las numerosas páginas, que quieren contribuir al diálogo sereno e incentivar la profundización sobre el tema, propone un cambio real en las esferas políticas, culturales, sociales, familiares y religiosas, para que todos nos aceptemos unos a otros como seres humanos, sin importar la orientación e identidad sexual. Como afirma el autor, «antes que ninguna otra identidad (incluida la sexual) debería prevalecer la de hijos de Dios, la que nos iguala y nos hace hermanos».

En la nota para la edición española, se dice: «Cada vez se habla más del modo en la Iglesia aborda y profundiza el tema de la homosexualidad. Sin duda, es una cuestión que levanta pasiones encontradas, discusiones en ocasiones violentas, intolerancia, rechazos y también profundo dolor y sufrimiento a muchas personas. Por eso es importante afrontar el tema con serenidad, con la mirada limpia y con los oídos atentos a las voces de todos«.

Pues este libro, escrito en primera persona, aborda el tema con hondura y altura interior y sus reflexiones, sin duda alguna, son una aportación significativa y un aliciente para que la realidad de las personas homosexuales sea tratada en espacios amables como el que se han id9 suscitando en las sucesivas presentaciones que se han ido realizando a lo largo de la geografía española  en las reuniones y talleres que lo han abordado.

Como nos comentan desde su  entorno más cercano, una nueva edición “con la esperanza de que llegue a más personas y con la ilusión de lograr que se nos haga más visibles, que se nos escuche con la perenne esperanza de poder acercar posturas, para llegar a dialogar con la Iglesia y que esta logre ser más inclusiva y acepte nuestra fe sin otros sesgos, ni discriminaciones”.

Finalmente, como hemos dicho en varias ocasiones, es un libro que puede resultar una buena sugerencia para regalar en cualquier ocasión… ¿por ejemplo el próximo día 23 de abril en que se celebra el Día del Libro? Y si lo acompañamos con una rosa y un beso… miel sobre hojuelas.

Aquí os dejamos con el vídeo trailer sobre el libro, realizado por la editorial de DABAR de México.

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Pedro Zerolo. Vida y legado de un pionero por los derechos civiles

jueves, 20 de febrero de 2025
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71Rv5kX81gL._SL1500_En el décimo aniversario de la muerte del referente LGTBIQ+, se publica un libro sobre su vida y trayectoria, que también narra la lucha del colectivo desde los noventa hasta la primera década del siglo XXI. Este relato es además,  una memoria compartida por el autor en primera persona, una lectura para muchos imprescindible en este veinte aniversario de la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo.

El legado de Pedro Zerolo frente a la ola reaccionaria

El legado de Pedro Zerolo frente al odio, 10 años después de su muerte: “Convirtió utopías en derechos

Miquel Fernández: «Pedro Zerolo fue mucho más que un santo laico«

«Lloro cada vez que lo oigo»: el director de la Fundación Pedro Zerolo se sincera sobre este histórico discurso de Zapatero

Pedro Zerolo narra la vida y legado de uno de los activistas más influyentes y queridos en la historia de España. Pedro, es un referente absoluto de la lucha por los derechos LGTBIQ+. Este año, el 9 de junio, se cumplirá una década de su muerte, a los 54 años, consecuencia de un cáncer de páncreas, y su legado es reivindicado ante la oleada reaccionaria que se extiende por España, Europa y América…

Pedro Zerolo desafió las normas de su tiempo, como político,  y como pionero en la lucha por los derechos LGTBIQ+, la igualdad y la justicia social. Por eso, Ángel Gabilondo, actual Defensor del Pueblo, afirma que «No le bastaba la incidencia, buscaba la transformación. Sus palabras y su vida siguen resonando exigentes y convocadoras”.

A través de un recorrido por su vida, su activismo en la defensa de los derechos civiles y su compromiso político como militante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) este libro nos descubre a un hombre extraordinario que, con coraje y pasión, transformó la realidad de miles de personas.

Desde la presidencia de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+), hasta su papel crucial en la aprobación del matrimonio igualitario y su incansable defensa de los colectivos más vulnerables, Pedro Zerolo dejó una huella indeleble en la historia de España, contribuyendo a crear un país más inclusivo y justo: una sociedad mejor en la que, por fin, cabíamos todas y todos. Este relato biográfico es una memoria compartida en primera persona por Miquel A. Fernández, quien le acompañó en su emocionante aventura hacia la igualdad durante más de veinte años, convirtiéndose en un testimonio inigualable de su lucha por la igualdad, su pensamiento progresista y su legado como defensor de los derechos humanos y civiles.

El pasado miércoles 12 de febrero, se presentaba el libro en Madrid. Cuatro ministros asistieron a la presentación del libro del libro de Miquel A. Fernández, quien le acompañó en su compromiso hacia la igualdad y los derechos humanos durante más de dos décadas. El ministro de Transformación Digital y de la Función Pública, Oscar López; el de Interior, Fernando Grande-Marlaska; la de Igualdad, Ana Redondo; y el de Política Territorial y Memoria Democrática, Víctor Torres,

En 408 páginas narra la vida de uno de los activistas de los derechos civiles más influyentes en la historia reciente y todos los asistentes le han escuchado con atención. «Todos estamos muy necesitados de los valores que defendió Pedro Zerolo«, ha dicho el autor en el acto que ha tenido lugar en el Instituto Cervantes al referirse a este político al que han recordado emocionados la presidenta de la fundación que lleva su nombre y el defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo.

Estamos aquí por él, por este libro que, a juicio de Gabilondo, es una «manifestación elocuente en pro de los derechos civiles». Un libro que «no es una simple biografía», sino un retrato de este «activador de los derechos y de su concreción legislativa«, que «buscaba la transformación».

De una forma «intensa y amable, con cercanía», según ha señalado, en el libro se rememora a este político que lo fue siempre «en activo», y que quería «una sociedad plural, mestiza, laica donde quepamos todos desde la diferencia de cada cual«, tal y como dijo en alguna ocasión.

Él sabía que el relato era muy importante, y también que había que mantener la memoria de la lucha”, cuenta el autor. Zerolo le pidió a Fernández que escribiera cómo había sido la lucha para conseguir que España diese un paso de gigante en el avance de derechos para las personas LGTBI+. Lo hizo pocos años después de que se legalizara el matrimonio igualitario, cuya aprobación este 3 de julio cumplirá 20 años: Y es que, como recuerda Fernández, “Lo consideraba de vital importancia”.

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Aprobación del matrimonio igualitario

Por su parte, el presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, recuerda el legado de «tolerancia» del que fuera activista y secretario de Movimientos Sociales del PSOE, Pedro Zerolo, «frente al ascenso de la ultraderecha en tantos lugares«.

Pedro Sánchez reivindica ese legado en el prólogo del libro que evoca el nombre del activista en su título -‘Pedro Zerolo. Vida y legado de un pionero por los derechos civiles-,

El presidente del Gobierno afirma que España ha «dado pasos decisivos» en la lucha LGTBI que la hacen «un referente global«, por lo que «ahora, cuando desde la estupefacción máxima contemplamos el ascenso de la ultraderecha en tantos lugares, debemos reivindicar los sueños de Zerolo» y «los aprendizajes que se derivan de su valiente labor nos animan a emular su trayectoria y rescatan lecciones valiosas«.

Para el Presidente del Gobierno y Secretario General del  PSOE, la memoria de Zerolo «invita a celebrar que somos un país mejor gracias a él y a quienes lo acompañaron en las luchas, y nos vacuna frente a las sacudidas políticas que hoy amenazan con arrebatarnos conquistas históricas por las que es necesario seguir luchando«.

Pedro Sánchez recuerda que «Zerolo, mi tocayo y amigo, con quien viví momentos inolvidables y a quien tuve en mi equipo como secretario de Movimientos Sociales en el verano de 2014, ya gravemente enfermo, es hoy una referencia ineludible de la historia de España en la lucha por la igualdad».

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El Presidente del Gobierno de España Pedro Sánchez abrazando a Pedro Zerolo

En ese sentido, el secretario general de los socialistas afirma que Zerolo «convirtió lo imposible en posible» y recalca que «sin su empuje y determinación constantes, España jamás habría alcanzado el estatus que hoy ostenta como país pionero en el respeto y avance de los derechos de un colectivo que tanto había sufrido la discriminación«, dejando claro que sin él «jamás habríamos alcanzado el hito de ser el tercer país en todo el mundo en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo, solo por detrás de Holanda y Bélgica».

Para el presidente del Gobierno, el autor de esta obra recoge «bien el espíritu que caracterizó a quien insistió en no darse por vencido ni cuando más deteriorada se encontraba su salud«. Sánchez explica que «el franquismo perpetuó la criminalización de la homosexualidad mediante la ampliación de la Ley de Vagos y Maleantes» y que tras la implementación del nuevo Código Penal hubo un cambio de paradigma, «jalonado de primeros pasos hacia la igualdad dados por gobiernos socialistas», lo que le permite subrayar que «los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero permitieron reactivar una agenda transformadora en este ámbito. Y en ella, como impulsor o colaborador, emerge con brillo la figura de Pedro».

Asimismo, destaca el compromiso y activismo de Pedro Zerolo «en favor de la memoria democrática, la revitalización del movimiento vecinal o su defensa del colectivo migrante«, lo que constituye “ejemplos de una labor incansable en terrenos aparentemente diversos pero atravesados, todos ellos y radicalmente, por la defensa de la dignidad».

«Con la misma pena que nos embargó conocer la noticia de su temprana muerte, reivindicamos hoy la vigencia de su obra y la luz de una vida que abrió espacios de libertad para millones de vidas en una España mejor«, concluye Sánchez el prólogo de esta obra sobre la figura de Pedro Zerolo.

 

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Una lectura imprescindible en el 20 aniversario de la aprobación del matrimonio igualitario.

Fuente Editorial/El País/Agencias

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“Radiografía del amor. Y algunos ejemplos”, por Gabriel Mª Otalora.

jueves, 13 de febrero de 2025
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IMG_9884Recien “salido del horno”, me encuentro entre las novedades de la librería diocesana este nuevo libro de Gabriel Mª Otalora, bien conocido en esta página por las reflexiones que, gracias a su generosidad, podemos leer, meditar y rumiar en nuestros momentos de oración…

Un libro para profundizar en eso que, a menudo de forma banal, llamamos amor. Amor que constituye lo esencial del ser humano y que, algunos de entre nosotros descubrieron felizmente, como nos muestran los ejemplos que el autor elige como modelos.

Os animamos a pasear, ojear y hojear entre sus páginas, y a leer esta interesante entrevista en Religión Digital:

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 Gabriel Mª Otalora: «Ser buena persona es una característica de las personas inteligentes de verdad»

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¡Qué bello libro este de La radiografía del amor! ¡Qué agradable de leer! ¡Cuánto he gozado con su lectura! Amor, esa palabra extraña que evoca y es tantas cosas. Y es que adentrándose en esta radiografía uno aprende antropología, psicología, historia, teología, espiritualidad, hagiografía...

De la presentación, escrita por 

Joxe Mari Arregi, Ministro provincial franciscano de Arantzazu, 

Con un estilo claro y cercano, el autor reivindica, frente a los significados poliédricos, superficiales o alejados de lo que significa el amor verdadero, la actitud de amar en su mejor versión. Que por algo es nuestra principal necesidad: amar y que nos amen. En este recorrido visualizaremos a fondo esta realidad tan radicalmente humana y tan desvalorizada, la de amar de verdad, por eso, el ensayo no se olvida de que no todo lo que llamamos amor lo es, su incidencia en la salud, así como la evidente conexión que existe entre Psicología y EvangelioLa superficialidad con la que muy a menudo vivimos se confronta con las diferentes variables, incluido el verdadero amor a uno mismo: la pareja, el amor a los animales, a la Naturaleza, a Dios…

Como refuerzo de lo anterior, se incluyen nueve testimonios biográficos, verdaderos arquetipos del amor sacados de diferentes parcelas de la vida real:trabajo, pareja, política, amistad, amor en la exclusión, personas que, como Francisco de Asís, Concepción Arenal, Dag Hammarskjöld, la madre de Niestzche o Florence Nightingale, hicieron del amor el motor principal de sus vidas.

Nada importante resulta fácil, y tampoco lo es ejercitarse en la actitud de amar como la fortaleza humana transformadora más importante.

El mensaje esencial, en definitiva, es vivir centrados en nuestro verdadero fundamento en la vida cotidiana, tal como se apunta al final del libro, lejos de imposturas y sucedáneos que solo conducen al sinsentido y a la desesperanza. Nada importante resulta fácil, y tampoco lo es ejercitarse en la actitud de amar; pero vale la pena porque solo amando somos capaces de crecer como personas y amar mejor. Esta es nuestra fuerza transformadora principal.

El libro de Gabriel Mª Otalora acaba con el necesario mensaje de que tenemos que vivir despiertos en lo cotidiano, que es donde se fragua lo esencial de cada día y siempre es un regalo lleno de dones, da igual que nos parezca una jornada exitosa o insignificante, si estamos saturados de actividades o necesitados de humilde paciencia. La vida toda es un regalo de amor y desde el Amor debe ser vivida. El mensaje es claro: ser buena persona es cosa de inteligentes.

Finalmente, acostumbrados como estamos a que sean siempre religiosos “especializados” los que nos muestren los caminos de la espiritualidad, uno de los atractivos del libro es que quien lo escribe es un laico comprometido en su comunidad eclesial, casado y padre. ¿Quién si no podría hablar con conocimiento del  amor y sus formas?

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Radiografía del amor. Y algunos ejemplos

Editorial:SAN PABLO COMUNICACION SSP
Año de edición:2025
MateriaEspiritualidad
ISBN:978-84-285-7250-7
Páginas:208
Encuadernación:Rústica
Colección:CAMINOS

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En su nuevo libro, el Papa Francisco repite su mensaje de bienvenida a las personas LGBTQ+

viernes, 24 de enero de 2025
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IMG_9528La portada del libro

El nuevo libro del Papa Francisco, Esperanza: La Autobiografía, publicado esta semana en Estados Unidos y en España el 14 de enero, aborda directamente el historial del pontífice en cuestiones LGBTQ+, informa America.

En Hope, el Santo Padre reafirma su apoyo a la Fiducia Supplicans, el documento del Vaticano de 2023 que permite las bendiciones pastorales de las personas en relaciones del mismo sexo, al afirmar una vez más:

Son las personas las que son bendecidas, no las relaciones. Surge del deseo de no atribuir una situación o una condición a toda la vida de quienes buscan ser iluminados y acompañados con una bendición. Agrega que “todos en la Iglesia están invitados, incluidas las personas divorciadas, incluidas las personas homosexuales, incluidas las personas transgénero”.

En alusión a la recepción hostil de Fiducia por parte de varios obispos de todo el mundo, Francisco repitió una frustración suya expresada con frecuencia: los católicos reservan una animosidad especial para los pecados sexuales, mientras que hipócritamente complacen a otros:

Es extraño que nadie se preocupe por la bendición de un empresario que explota a las personas, y esto es un pecado grave, o por alguien que contamina nuestra casa común, mientras que hay un escándalo público si el Papa bendice a una mujer divorciada o a un homosexual.

“La oposición a la apertura pastoral a menudo descubre estas hipocresías”.

El Santo Padre recordó a los fieles que efectivamente existe una “jerarquía”(art. 90) de verdades católicas, diciendo que “los pecados sexuales tienden a causar más protestas de algunas personas”, pero que “realmente no son los (pecados) más graves. Son pecados humanos, de la carne. Los más graves, por el contrario, son los pecados que tienen más ‘angelicidad’, que se visten de otro modo: el orgullo, el odio, la mentira, el fraude, el abuso de poder”.

Francisco también abordó su historial en materia de transexualidad, que algunos han calificado de ambivalente. Evita los tratamientos filosóficos del tema, como los contenidos en Dignitas Infinita, el documento vaticano de 2024 que condena la transición médica de género. En cambio, se orientó pastoralmente, compartiendo con los lectores su recuerdo de la “primera vez” que se encontró con católicos transexuales en el Vaticano:

Se fueron llorando, conmovidos porque les había tomado las manos, les había besado. Como si hubiera hecho algo excepcional por ellas. ¡Pero son hijas de Dios! Pueden recibir el bautismo en las mismas condiciones que los demás creyentes y pueden ejercer las responsabilidades de padrinos en las mismas condiciones que los demás, e igualmente ser testigos de un matrimonio. Ninguna disposición del derecho canónico lo prohíbe”.

Finalmente, sobre el tema de las relaciones entre personas del mismo sexo, el Papa Francisco escribió:

La homosexualidad no es un crimen, es un hecho humano. [Las personas LGBTQ+] no son ‘hijos de un dios menor’. Dios Padre los ama con el mismo amor incondicional, los ama como son y los acompaña de la misma manera que lo hace con todos nosotros: siendo cercano, misericordioso y tierno”.

También reiteró su mensaje general de que la iglesia debe acoger a todas las personas:

Todos están invitados. Todos. Y así: todos dentro. Buenos y malos, jóvenes y viejos, sanos y enfermos. Porque este es el plan del Señor.

“Es nuestra tarea como pastores tomar a los demás de la mano, acompañarlos, ayudarlos a discernir y no excluirlos. Y perdonar: tratar a los demás con la misma misericordia que el Señor nos reserva”.

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–Jeromiah Taylor, New Ways Ministry, 27 de enero de 2025

Fuente New Ways Ministry

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Un nuevo libro sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo puede alterar la doctrina, afirma un crítico

jueves, 16 de enero de 2025
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IMG_5650IMG_9366En una reseña reciente del nuevo libro de Bridget Burke Ravizza, The Sacrament of Same-Sex Marriage: An Inclusive Vision for the Catholic Church, el teólogo Jason Steidl Jack señala que este nuevo trabajo de investigación “desestabiliza la doctrina supuestamente establecida” sobre las relaciones entre personas del mismo sexo y el matrimonio sacramental.

El libro de Ravizza, que ya se presentó en Bondings 2.0, se basa en el estudio previo de la académica, Project Holiness: Marriage as a Workshop for Everyday Saints (en coautoría con Julie Donovan Massey), que consistía en reflexiones etnográficas y teológicas sobre las experiencias de las parejas heterosexuales. Steidl Jack señala en su reseña para The National Catholic Reporter que la mayoría de los especialistas en ética y teólogos tienden a considerar a las parejas del mismo sexo sólo como cuestiones teológicas abstractas, sin prestar atención a sus vidas diarias, mientras que el libro de Burke Ravizza “remedia esta brecha en la investigación” al realizar 22 entrevistas en profundidad con parejas gays y lesbianas con conexiones significativas con el catolicismo.

Utilizando el conocimiento obtenido de la experiencia vivida de las vidas de las parejas gays y lesbianas como base de su trabajo, Burke Ravizza finalmente concluye que los matrimonios del mismo sexo “construyen familias y comunidades que son estables y se caracterizan por la virtud, contribuyendo al bien común, a la iglesia y a la sociedad. Reconocen y celebran experiencias de gracia en sus vidas diarias… De hecho, son sacramentales”.

Bridget Burke Ravizza

Steidl Jack sostiene que el método científico-social del libro es “completamente católico”, incorporando temas de sinodalidad, sacramentalidad y santuario. En consecuencia, “…podría servir como una introducción bien sustentada a la evolución de la comprensión cristiana de la iglesia, el matrimonio y la sexualidad”.

Además de su sólida base teológica, el libro también sirve como un ejemplo de un verdadero encuentro católico. “La teología de Burke Ravizza… depende de escuchar atentamente, dialogar y construir relaciones, habilidades de las que se beneficiaría el resto de la iglesia”, dice Stedil Jack. “Su objetivo es amplificar y reflexionar sobre las historias de las parejas del mismo sexo, no desafiarlas ni negarlas”.

Para Stedil Jack, este es un cambio bienvenido con respecto a las formas en que se habla típicamente de las parejas del mismo sexo dentro del catolicismo:

Burke Ravizza le da al libro su marco, pero utiliza las experiencias de las parejas homosexuales casadas como su base. Este método teológico es un útil contrapunto para el dogmatismo del Vaticano, que a menudo hace teología desde arriba y presume la pecaminosidad de las parejas del mismo sexo sin molestarse en preguntar dónde se está moviendo Dios en las vidas LGBTQ”.

El libro se centra principalmente en parejas blancas y con un buen nivel educativo, una limitación que Burke Ravizza reconoce, lo que incita a Steidl Jack a una mayor reflexión:

Podríamos preguntarnos qué significan el matrimonio y la Iglesia Católica para aquellos que están aún más marginados por la sociedad y la Iglesia, o si estas instituciones son significativas para ellos en absoluto”.

En última instancia, Stedil Jack señala que la longevidad de las parejas entrevistadas puede servir como “una señal de esperanza para las personas LGBTQ que pueden tener dificultades para encontrar y permanecer en parejas saludables”, y que las reflexiones ofrecidas por las parejas entrevistadas son convincentes y significativas.

Stedil Jack recomienda el libro a varios públicos: a los jóvenes católicos LGBTQ y sus familias, “que pueden necesitar la seguridad de que ser gay no es una sentencia de muerte espiritual o relacional”; a las parejas que están discerniendo el matrimonio; a todos aquellos que están considerando el ministerio con la comunidad LGBTQ; y, más firmemente, a aquellos que niegan la posibilidad del matrimonio entre personas del mismo sexo. Él observa:

Al igual que las uniones que destaca, la obra de Burke Ravizza es conmovedora, llena de gracia y seguramente provocará un mayor diálogo sobre uno de los temas más tabú de la iglesia. Al leerla, los oponentes podrían descubrir que el verdadero escándalo es su negativa a reconocer el sacramento que es tan evidente para todos los demás”.

—Phoebe Carstens (they/them), New Ways Ministry, 6 de enero de 2025

Fuente New Ways Ministry

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Sobre Elphaba y crecer como católico gay: reflexiona el autor de ‘Wicked’

jueves, 26 de diciembre de 2024
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gm c helen newman (1)_0Gregory Maguire (Foto de Helen Maguire Newman)

La publicación invitada de hoy es de Gregory Maguire, autor de más de 40 libros para adultos y niños, el más famoso Wicked: The Life and Times of the Wicked Witch of the West, un éxito de ventas de 1993 que se convirtió en la base del musical Wicked. , uno de los espectáculos de mayor duración en la historia de Broadway. La obra se transformó recientemente en una película de gran éxito, protagonizada por Cynthia Erivo y Ariana Grande, que se proyecta en cines de todo el mundo.

Gregory, un católico gay que, con su esposo, Andrew Newman, crió a tres niños adoptados hasta la edad adulta, dirigió un taller durante el Sexto Simposio Nacional del Ministerio New Ways en 2007 sobre familias encabezadas por gays y lesbianas. También habló sobre la vida de su familia en un evento de prensa titulado “Cinco minutos con el Papa”, durante la visita del Papa Benedicto XVI a Estados Unidos en 2008.

Llegué a escribir la novela que llamé Wicked: The Life and Times of the Wicked Witch of the West en 1993. Había estado pensando en ello durante varios años, pero estaba esperando hasta que sentí que mi confianza en mis habilidades podía Acompáñame a través de la tarea. Comencé la novela en Londres, el día que cumplí 39 años.

Mi madre biológica había muerto en el hospital una semana después de que yo naciera, por complicaciones derivadas de traerme al mundo. Si bien tuve una segunda madre que me apoyó totalmente (la mejor amiga de mi madre biológica desde la infancia, da la casualidad de que) el gran peso de la historia narrativa de mi nacimiento pesaba sobre mí hasta entonces. Francamente, todavía me pesa. Yo no pedí nacer y mi primera madre no pidió morir. Pero ocurrió la tragedia y tuve que vivir con cierto inevitable sentimiento de culpa.

MV5BOWMwYjYzYmMtMWQ2Ni00NWUwLTg2MzAtYzkzMDBiZDIwOTMwXkEyXkFqcGc@._V1_FMjpg_UX1000_Cartel de la película “Wicked”

Nací en un hogar católico, en un vecindario católico; al parecer, la mayoría de los vecindarios de mediados de siglo en Albany, Nueva York, eran católicos. Así que caminé con dificultad durante la infancia, jadeando: respirando los conceptos de obligación, de deuda moral, de responsabilidades que asumir en cada admisión; y exhalando el miedo de no estar a la altura de la tarea que parecía que Dios me había encomendado. ¿Qué tarea? De vivir una vida de suficiente virtud y de beneficio para los demás, como para poder rectificar de alguna manera el costo de mi existencia. Sentí, y cuando tenía unos doce años pude afirmar, que mi vida tenía que ser el doble de fructífera, para compensar el espíritu y el alma de mi madre muerta, quien creía que velaba por mí y por mis tres hermanos mayores. .

Pero cuando tenía unos dieciséis años y las primeras punzadas de atracción por otros chicos comenzaron a hacerse sentir, caí en un tormento de culpa. ¿Fue por eso que mi madre había muerto, por lo que yo crecí de forma extraña, retorcida y defectuosa? Que broma tan cruel. Las tres ies, lo consideré entonces: ilegal. Inmoral. Enfermo.

Reprimí la creciente sensación de horror tanto como pude. Yo estaba en negación, supuse; No podía estar seguro. Y en mi generación, al menos en mi ambiente provinciano irlandés-católico, el concepto de “experimentación” apenas se discutía, y mucho menos se abordaba. Quiero decir, si los padres no mencionaban a los adolescentes la práctica sexual entre los heterosexuales, entonces, la posibilidad o incluso la existencia de la homosexualidad ni siquiera se susurraba en los vestuarios. Creo que muchos jóvenes que crecen ahora en una era de accesibilidad y de políticas de identidad no pueden imaginar lo abandonado, náufrago que podría sentirse un chico gay en una escuela secundaria católica. Tan solo como Elphaba de piel verde, aislado sin igual en un mundo de ciudadanos comunes y corrientes y seguros.

Si bien podía leer bastante bien y entendía la historia de Oscar Wilde y lo que algunos (pocos) niños estaban haciendo cuando se burlaban de los niños más sensibles o queer entre nosotros (rara vez era el objetivo, afortunadamente para mí), la realidad Lo que realmente significaba todo aquello (cuando se trataba de amor, cuando se trataba de pasión o de promesa) parecía una gran pizarra negra en la que nadie, jamás, había escrito una palabra legible. Sabía sobre Miguel Ángel y tal vez sobre Shakespeare y Oscar Wilde. Pero no conocí personalmente a nadie que fuera gay y fuera gay hasta después de graduarme de la universidad, aunque sí encontré personas que actuaban por afecto e incluso por romance, incluidos algunos hombres que de alguna manera me amaban.

Lo que me ayudó a sobrevivir a esta extraña tormenta de ignorancia fue precisamente lo que más me amenazaba: mi fe e identidad católicas.

No voy a intentar defender ni siquiera definir lo que mi fe significa para mí ahora. Hace mucho que llegué a la conclusión de que es una tarea que está más allá de mi capacidad de articulación. De todos modos, mi comprensión de cuán piadoso o cuán escéptico soy se agita con toda la geolocalización de un electrón imposible de rastrear, de acuerdo con lo que afirma el Principio de Incertidumbre de Heisenberg. Pero lo que puedo afirmar es que ser bueno me parecía al menos dos veces más necesario que lo que requerían las enseñanzas de la iglesia, como requería Jesús, ya que tenía que ser bueno para mí y también para mi madre muerta.

9780060987107_p0_v5_s600x595Diseño de portada de libro original de los años 90. 

 Consideré el suicidio, aunque no con mucho fervor. La iglesia enseñaba que el suicidio era un pecado mortal. No poder reunirme finalmente con mi madre en el cielo hizo que esa solución fuera imposible. También leí Death by Choice de Daniel C. Maguire (sin relación). Un teólogo respetado, no me proporcionó una manera de tomar esa decisión. En el lado positivo, crecí en una época en la que las oficinas de los consejeros académicos católicos tenían carteles edificantes que decían que «Dios no hace basura», un eslogan del orgullo negro que fue útilmente adoptado para casi cualquier crisis moral de la escuela secundaria católica. . Creía en la bondad de Dios y en el misterio del plan de Dios y en la sagrada gracia del discernimiento. Pensé que no tenía más opción que aguantar, resolverlo y aprender lo que Dios tenía reservado para mí, algo que ninguna amada monja o sacerdote podía nombrar, y ningún padre se atrevería a plantear en una conversación.

Entonces sublimé mi dolor y mi sensación de aislamiento. Por supuesto que lo hice. La mayoría de nosotros lo hacemos. Pero como crecí en un hogar en el que disfrutaba escribir y leer, y contar historias divertidas durante la cena, un hogar cuyo único beneficio real era la abundancia de tarjetas de biblioteca entre nueve de nosotros, leí para sobrevivir. Sí; No fueron las buenas monjas y los sacerdotes dignos, los padres trabajadores y emocionalmente tímidos quienes me rescataron. Era la biblioteca.

Leí sobre Aslan y las sufrientes criaturas de Narnia, congeladas en el interminable invierno de la Bruja Blanca. Vi el perdón de Aslan hacia el pecador Edmond, lloré por cómo Meg Murray, en Una arruga en el tiempo, pudo salvar a su hermanito a través del poder del amor (con mucho simbolismo cristiano para recordarle lo que estaba haciendo). .

Y seguí las indicaciones de Harriet la espía de Louise Fitzhugh sobre cómo llevar un diario podría fortalecer el corazón y la mente de un escritor. Compré un cuaderno espía, comencé a observar el mundo y así (eventualmente) a comprenderme y desenvolverme a mí mismo. Aprendí a ser honesto y a honrar la honestidad, incluso si me parecía cruel expresar algunos pensamientos en voz alta (a la página secreta).

Y así, a mi ser católico romano y mi ser gay, un par de características aparentemente intratables, se les unió una tercera identidad: la de ser escritor.

Lo que nos lleva, a través de Narnia y a través del amor, a mi vida en Inglaterra cuando cumplí 39 años y comencé a sentir que había llegado mi momento. Si yo era un día mayor que mi madre (ella murió a la edad de 38 años), entonces era, por definición, un adulto. (Nadie cuenta nunca con ser mayor que su madre). Al comenzar como escritora para niños, sentí que ahora tenía que tener edad suficiente para escribir una novela para adultos. Dejé de lado mis miedos y dudas, compré un cuaderno nuevo y comencé a escribir Wicked a mano. Fue publicado cuando yo tenía 41 años, hace casi treinta años.

BB1ibwIiFoto fija de la película “Wicked”: Cynthia Erivo como Elphaba y Ariana Grande como Galinda

¿Wicked se trata de ser gay, se trata de ser cristiano de alguna manera? No explícitamente. Pero sí intenté poner en el tejido de mi mirada antropológica a la alegre tierra original de cartón, tonterías y vodevil de L. Frank Baum algo de la seriedad moral de la Tierra Media y de Narnia. Por un lado, reclamé fe para Oz, fe en el extranjero en Oz. No una fe mágica, como en Narnia, no una fe de milagros e intervenciones, sino una fe humana, practicada y a menudo abusada. Y más de una fe, porque mi Oz pretendía emular nuestro propio mundo real con sus cruzadas y credos, sus fricciones y sus paradojas.

También afirmé posibilidades románticas más amplias para el pueblo de Oz, aunque lo indiqué en gran medida de forma indirecta. El hijo de Elphaba, Liir, tiene un romance masculino (en la secuela Hijo de una bruja), y cuando lo volvemos a encontrar a mitad de La bruja de Maracoor, cinco libros más adelante en mi serie, él y Trism son de mediana edad. y amas de casa. Cuando la gente me pregunta si Elphaba se basa en mí, digo que cada fortaleza de Elphaba es mi ambición y casi cada debilidad es un autorretrato. Pero Liir, que es inepto, confuso, quejoso, romántico, un soldado de infantería en el camino hacia su propio Calvario, probablemente, Liir soy definitivamente yo.

Al igual que Tolkien, cuyo cristianismo llegó a la Tierra Media de forma sesgada, traté de indicar la fuerza, el valor y el peligro del fervor religioso en Oz sin ponerme del lado de un sistema de creencias u otro. Intenté ser honesto. Una de las principales motivaciones de Elphaba en la segunda mitad de la novela es la búsqueda del perdón, un proyecto complicado por el hecho de que no está segura de tener alma. Además, les di a los ciudadanos de Oz más variedad de preferencias afectivas y traté de evitar patologizar a mis queridos personajes, evitar asignar causas obvias o directas de por qué las personas son como son.

Si preguntas: «¿Existe un elemento tan romántico como Gelphie, un enamoramiento de Galinda y Elphaba?», encuentro que no puedo responder eso. Si puede, respóndala lo mejor que pueda. Tu suposición es tan buena como la mía.

20090327-tows-maguire-640x360Dentro de la vida familiar de Gregory Maguire y Andy Newman – Vídeo de Oprah Winfrey show

La mayoría de las cosas son incognoscibles, como la trayectoria de los electrones alrededor del núcleo de un átomo. Por el bien de la conversación, y para darnos una falsa sensación de estabilidad en un universo cuyos planetas se balancean tan salvajemente como los electrones, hacemos declaraciones generales de seguridad sobre esto o aquello. Nos da un asidero tentativo y temporal. Es probable que cambiemos de opinión tarde o temprano. Al final, el verdadero desafío es aceptar el misterio del desconocimiento y rechazar nuestro instinto de compartimentar, de dividir el mundo entre nosotros y ellos, los buenos y los malos, tú y yo. (Heterosexual y gay, incluso. Piadoso y caído.) Si ni siquiera puedo conocerme muy bien a mí mismo, ¿cómo puedo afirmar que te conozco? Si no puedo estar seguro de si soy una persona de fe o una persona de fe vacilante, o sin fe, ¿cómo puedo estar seguro de quién eres y de lo que crees, quieres o eres capaz de hacer?

Lo que Wicked se esfuerza por hacer es pedir paciencia con la ambigüedad. En palabras del título del libro del filósofo Alan Watts, La sabiduría de la inseguridad, otra obra literaria que sirvió para mantenerme funcional cuando comenzaba la universidad. Yo podría hacer esto. Podría mantener el equilibrio en el aire. Podría hacer algo por mí mismo y saldar mi deuda moral. Quizás podría desafiar un poco la gravedad. Por un tiempo. Y al escribir Wicked y mis otros cuarenta y tantos libros, podría tratar de consolar a otros que se aferran a la barandilla en la que han sido criados para confiar y descubren que falta.

Nos convertimos en pasamanos unos de otros.

En los primeros párrafos de Wicked, que hace poco tuve motivos para volver a leer, veo que cuando describo a la Bruja volando, Elphaba no se monta a horcajadas en su escoba como un jugador de polo lo haría con un caballo, ni se sienta a lomos de un caballo como una dama. en la caza del zorro. No. Utiliza la escoba como balaustrada. Esta forma de volar se replica tanto en la obra de teatro como en la película, imitando mi descripción en la novela. Elphaba en pleno vuelo utiliza la escoba como barandilla. Por un momento, ha inventado su propia barandilla.

Y pronto llegará el momento de que ella sirva de pasamanos a otra persona. Como creo que todos anhelamos hacer.

–Gregory Maguire, 17 de diciembre de 2024

Fuente New Ways Ministry

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Nuevo libro, “Remaking Humanity”, ofrece una crítica de las enseñanzas papales sobre género

jueves, 19 de diciembre de 2024
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IMG_3951IMG_8921Lo que sigue es una entrevista entre el teólogo Adam Beyt y Brian Flanagan, miembro senior de New Ways Ministry, sobre el nuevo libro de Beyt, Remaking Humanity: Embodiment and Hope in Catholic Theology. Beyt es profesor asistente visitante de teología y estudios religiosos en Saint Norbert College, Wisconsin. Para ver sus contribuciones anteriores a Bondings 2.0, haga clic aquí.

Brian Flanagan: Adam, es genial hablar contigo sobre tu libro recién publicado. Es un trabajo asombroso de erudición teológica, que incluye la lectura y relectura de académicos como Edward Schillebeeckx, M. Shawn Copeland, Judith Butler y Tomás de Aquino, entre muchos otros. Pero como es un texto académico complicado, quería hacer algunas preguntas para que nuestros lectores puedan tener una idea de por qué tu trabajo es importante para avanzar en las cuestiones LGBTQ+ en la Iglesia Católica. Así que una gran primera pregunta: ¿de qué trata este libro, brevemente y en términos sencillos?

Adam Beyt: ¡Muchas gracias por la amable introducción y por ofrecerme la oportunidad de hablar sobre este trabajo! Remaking Humanity explora cómo podemos hablar sobre los cuerpos en un contexto teológico católico sin lastimar a las personas, una tarea que, según yo, también requiere el trabajo lleno de esperanza de construir mundos más justos para diferentes tipos de seres humanos.

Flanagan: Esa es una tarea muy importante, y su libro ayuda a proporcionar algunas de las bases teóricas de por qué los católicos no solo pueden, sino que deben, pensar y hablar sobre los cuerpos de manera diferente. Sé que su trabajo aquí proviene, en parte, de sus estudios de doctorado en la Universidad de Fordham. ¿Por qué decidió centrarse en este tema y en estas preguntas sobre la encarnación humana para su investigación?

Beyt: Si bien crecí yendo a escuelas católicas locales, no me involucré más en la teología católica hasta que fui estudiante de grado de estudios religiosos en la Universidad Northwestern. Fue entonces cuando pude leer a algunos de los más grandes pensadores de la Iglesia y, como muchos católicos, llegué a apreciar este rico patrimonio intelectual que tenía la capacidad de hablar de las injusticias contemporáneas de hoy, como las relacionadas con el racismo o la inmigración. Sin embargo, la enseñanza autorizada de la Iglesia sobre género, sexo y sexualidad me parecía muy incoherente. Todo esto también ocurrió durante mi propio proceso de salir del armario y navegar por mi sexualidad como alguien queer, específicamente gay.

En la escuela de posgrado, me interesé en la teoría queer, un término famosamente difícil de definir que, entendido en sentido amplio, se refiere a reflexiones críticas de y/o sobre las experiencias de las personas LGBTQ+. Cuando fui a la escuela de posgrado, me interesé en la antropología teológica, el subcampo de la teología que se centra en lo que significa ser humano. Me di cuenta de que la «encarnación«, como campo de investigación, ofrecía un gran terreno para explorar una posible solución teológica a la frustración y la insatisfacción intelectual que sentí al principio con respecto a la enseñanza autorizada de la Iglesia sobre género, sexo y sexualidad.

Flanagan: Usted escribe que Juan Pablo II, especialmente en “Teología del cuerpo”, su serie de conferencias sobre la sexualidad humana, promueve una idea de género, sexo y sexualidad que define el género como una realidad estática y binaria que intenta controlar cómo pensamos sobre el género y nuestra propia humanidad. En su libro, usted critica la “Teología del cuerpo” de Juan Pablo II, su serie de conferencias sobre la sexualidad humana. ¿Puede decirnos qué encuentra perjudicial en las ideas de este papa anterior para las personas LGBTQ?

Beyt: Para responder a esta pregunta, me baso en el trabajo del teólogo Adrian Thatcher, que ayuda a diagnosticar este problema. Juan Pablo II plantea una especie de argumento de ley natural al afirmar “afirmaciones de verdad” sobre los cuerpos humanos. Entiende que los cuerpos humanos son relacionales y sexualmente dimórficos. Este último término significa que los cuerpos humanos solo pueden existir como lo que muchos etiquetarían como mujeres cisgénero y hombres cisgénero. En su opinión, las mujeres y los hombres deben “complementarse” mutuamente en el sacramento del matrimonio, convirtiéndose en “cocreadores” a través de su unidad y apertura a la generación de vida. Pero las “afirmaciones de verdad” de Juan Pablo II provienen de modelos defectuosos e inconsistentes de los cuerpos humanos en relación con el sexo y el género. El Papa supone que la “verdad” sobre los cuerpos humanos son las ideas culturales y los modelos limitados de humanidad que lo formaron mientras crecía en la Europa del siglo XX.

Según este modelo de la persona humana, cualquier expresión de género no conforme, cambio corporal (como la atención de afirmación de género para las personas transgénero) o actividad sexual no procreativa se desvía de esta explicación de la “verdad” y niega la libertad humana genuina.

Flanagan: ¿En qué medida cree que las ideas de Juan Pablo II sobre el género son similares o diferentes a las del Papa Francisco sobre lo que él llama “ideología de género”?

Beyt: En cuanto al contenido, Juan Pablo II y Francisco tienen las mismas opiniones sobre el género. En cuanto al estilo, Francisco ofrece una mayor apertura y receptividad hacia las personas queer cuando se encuentra con ellas, especialmente en persona. Sin embargo, utiliza el término “ideología de género” como una especie de garrote retórico, una frase que abarca todo y delimita cualquier desviación de la “verdad” del argumento del cuerpo que mencioné antes. El reciente libro de Judith Butler, el que reseñé para New Ways Ministry a principios de este año, aborda este tema directamente.

Flanagan: Su propuesta concreta sobre cómo podríamos repensar y reimaginar los cuerpos en la teología católica se basa en los académicos Schillebeeckx y Butler. ¿Cómo podría manifestarse ese replanteamiento y reimaginación en prácticas o ideas concretas?

Beyt: Tanto Schillebeeckx como Butler nos ayudan a afirmar que los términos que utilizamos para categorizar y definir ciertos tipos de cuerpos son siempre “provisionales”, lo que significa que estas “etiquetas” son todo lo que tenemos para usar por ahora, en su utilidad limitada para algunas personas. Se pueden seguir desarrollando y se seguirán desarrollando nuevos entendimientos. Siempre creo que es útil describir el género como un “proyecto grupal local” en este sentido.

Creo que la gracia de Dios nos recrea para convertirnos en algo más grande y más expansivo como humanos de lo que podemos imaginar. Una mirada breve a la asombrosa variedad de formas de ser humano que se encuentran en las vidas de los santos confirmará esto. San Francisco de Asís vivió una vida de pobreza radical y amor por toda la creación. Tomás de Aquino revolucionó la teología católica. Catalina de Siena exigió proféticamente la unidad en medio de la división de la Iglesia. Flora Tang tiene un gran ensayo sobre este tema específicamente para personas queer. Por eso, animo a otros a adoptar un tipo similar de apertura a nuevas formas decididamente queer/transformadoras de afirmar la novedad de vida que ofrece el Evangelio de Cristo.

En términos pastorales más católicos, creo que esta idea ayuda a enriquecer las reflexiones sobre términos como “discernimiento” y “vocación”. Nos invita a acompañar a aquellos de nosotros cuyo género y experiencias corporales exceden los límites de nuestras actuales concepciones aceptadas de género y sexualidad. Nuestra iglesia puede ayudarlos a atravesar su proceso de discernimiento de sus vocaciones.

Flanagan: Como eclesiólogo, alguien que estudia las estructuras y el gobierno de la iglesia, presté especial atención a lo que usted ha denominado “asambleas de esperanza”, que describe como “comunidades que actúan como signos anticipatorios del Reino de Dios al desmantelar la necropolítica”. Usted utiliza ese último término para describir cómo se construyen comunidades para dañar o matar ciertos tipos de cuerpos, de ahí el “necro” agregado a la política. ¿Ve alguna de esas comunidades ya existentes o en vías de creación, ya sea dentro de la Iglesia Católica o más allá?

Beyt: El ejemplo que utilizo en mi libro es Out at Saint Paul, que es un famoso ministerio parroquial católico LGBTQ+ que muchos lectores de New Ways Ministry probablemente ya conozcan. Otras organizaciones como DignityUSAOutreach también son buenos ejemplos. Por supuesto, no todas las parroquias pueden existir en un epicentro LGBTQ+ y/o una gran ciudad estadounidense como la ciudad de Nueva York ni pueden tener tantos recursos como James Martin. Creo que estas asambleas de esperanza se pueden encontrar en comunidades en las que su trabajo no es ni tan visible ni tan fácil: el desafío de tratar de anticipar un mundo más amoroso en una parroquia o diócesis hostil. Pienso específicamente en aquellos que viven en las partes del mundo en las que la actividad visible de afirmación LGBTQ+ es punible por ley. Esas personas son las que están haciendo el cambio genuinamente radical y transformador de encarnar los nuevos mundos de vida del Reino de Dios dentro de la historia.

Flanagan: Exactamente. Se está haciendo mucho trabajo, especialmente por parte de tantos lectores aquí en New Ways Ministry, para ayudar a que ese Reino de Dios se haga realidad. Gracias por su trabajo en este libro para ayudarnos a todos a empezar a imaginar cómo podrían ser las comunidades que piensan sobre la corporeidad de manera diferente.

—Brian Flanagan (él), New Ways Ministry, 4 de diciembre de 2024

Fuente New Ways Ministry

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Obispo de Kentucky defiende celebración de misa con grupo de apoyo LGBTQ+

miércoles, 18 de diciembre de 2024
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IMG_8936Obispo John C. Iffert

Cuando el obispo John Iffert de Covington, Kentucky, decidió celebrar la misa con Catholics Embracing All God’s Children (CEAGC), un grupo de apoyo para familias LGBTQ+, se enfrentó al rechazo de otros fieles. Dos docenas de personas enviaron cartas y correos electrónicos instándolo a no asistir a la misa, citando cuestiones morales relacionadas con el género y la sexualidad.

El obispo Iffert no se dejó intimidar. Fue a la misa y luego escribió sobre su experiencia en el sitio web diocesano, defendiendo su participación y el trabajo del grupo de apoyo. La iglesia de San José, en Cold Spring, se llenó por completo para la misa, y el obispo reconoció a muchos de los asistentes como personas que asistían regularmente a sus misas. En su homilía, Iffert contó la historia de un hombre gay que le habló de su amor por Cristo. La interacción fue significativa para Iffert y tuvo un “efecto duradero” en su vida.

Iffert también observa que muchos creen que “los actos homosexuales —como todo acto sexual fuera del matrimonio, y todo acto sexual entre cónyuges que separa las dimensiones unitiva y procreativa de la sexualidad— son materia grave de pecado”. Sin embargo, señala que todas las personas, incluida la comunidad LGBTQ+, son “hijos de Dios” que merecen amor y respeto, independientemente de su orientación o acciones sexuales. Afirma:

“En primer lugar, la Iglesia afirma firmemente que todos los individuos, sin importar su orientación, deben ser aceptados con “respeto, compasión y delicadeza” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2358). El Papa Francisco enseña: “La Iglesia hace suya la actitud del Señor Jesús, que ofrece su amor sin límites a cada persona sin excepción” (Amoris Laetitia, 250). Esta debe ser la actitud de los ministros de la Iglesia y de todos los católicos fieles. El principio tiene sus raíces en la creencia de que cada persona está hecha a imagen de Dios y posee una dignidad inherente.

“La Iglesia reconoce especialmente las complejidades que enfrentan las familias cuyos miembros se identifican como gays, lesbianas o transgénero. ‘Esas familias deben recibir una orientación pastoral respetuosa, de modo que quienes manifiestan una orientación homosexual puedan recibir la ayuda que necesitan para comprender y llevar a cabo plenamente la voluntad de Dios en sus vidas’ (AL, 250). Esto es precisamente lo que esperaba lograr al ofrecer esta Misa con y para estas familias de la CEAGC y sus vecinos…

La presunción de que nuestros hermanos y hermanas gays o lesbianas son culpables de un pecado no confesado que les impediría recibir la Eucaristía es discriminatoria y nunca justa”.

Iffert dio un paso necesario para llevar a la Iglesia hacia una forma de pensar más inclusiva. Su reflexión nos recuerda que el catolicismo tiene sus raíces en el amor de todas las personas. Él espera que la Iglesia pueda algún día lograr la paz y la unidad al reconocer esta realidad. Concluye:

“Aunque me alegró orar con esta comunidad y aprecié su invitación a caminar con ellos, me perturbó que una respuesta pastoral tan simple y natural haya resultado en un conflicto en esta Iglesia local. Pedí a todos los presentes que oraran con amor unos por otros, para que Dios haga surgir de este momento una mayor comprensión de lo que enseña la Iglesia y el don divino de la paz y la unidad. Sigue siendo mi oración”.

—Sarah Cassidy (ella), New Ways Ministry, 5 de diciembre de 2024

Fuente New Ways Ministry

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“El recuerdo del padre: Una figura inaccesible e inolvidable”, por Felisa Elizondo, teóloga

miércoles, 20 de noviembre de 2024
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IMG_8150«Hay ataduras que vinculan de por vida a un hijo con su padre»

«El de un hijo con el padre es un vínculo único y universal, tan profundo que resulta imposible de ignorar»

«El padre de Erri de Luca volvió de América lamentando no haberse unido a algún grupo de la Resistencia y que trabajó para dar a los suyos comida, educación y zapatos»

«En distintas páginas y con alusiones siempre breves, pudorosas, a modo de confidencias, Erri de Luca nos deja entrever la silenciosa figura de su propio padre: un hombre dado al trabajo y llevando la vida honrada de tantos buenos vecinos»

Si en la literatura –desde los despertares del feminismo– muchas páginas han tratado de la relación, tantas veces conflictiva, de hijas y madres, también la paterno filial ha encontrado un espacio considerable que deja advertir que es éste un lazo fundamental en la experiencia humana. Así, aunque en los años sesenta oímos hablar hasta el cansancio de un “corte generacional” y alguien a quien citaremos más abajo llega a decir que “el 1900 ha excavado abismos entre padres e hijos”, son bastantes las firmas de autores conocidos que se vienen interesando por esa figura que dejó marcas en la memoria de su infancia que es algo así como una patria. A pesar de que “una generación se levantó contra los padres” –como señala ese mismo autor– la ligadura ata a padres e hijos con un lazo que el olvido no llega a difuminar.

Ya hace unos pocos años, el escritor mejicano Héctor Aguilar Camín en Adiós a los padres, un libro dedicado a la historia familiar, aunque el suyo fue un padre ausente, dejó escrito que “los padres son inaccesibles al conocimiento de los hijos pero no a su imaginación” y que se da la paradoja de que siendo “los dioses cotidianos” de nuestra infancia pasan a resultarnos rutinarios en los años siguientes para ser, al fin, “nuevamente esenciales al final de la vida”. Una constatación que encontramos en otras historias personales, incluidas las de la generación que se levantó contra los padres en el emblemático 68.

El tema se repropone una y más veces porque el de un hijo con el padre es un vínculo único y universal, tan profundo que resulta imposible de ignorar. En este espacio nos ceñiremos a su aparición en las páginas de un escritor al que no faltan frescura y originalidad: Erri de Luca.

Recuerdos y lecturas que se entrelazan

IMG_8148A partir de entrevistas y de anotaciones que se encuentran en las solapas de su veintena de libros, se puede saber que Erri de Luca tiene sesenta y dos años, que nació y creció en la Nápoles del bullicio y la miseria de la postguerra.

Sabíamos que su padre volvió de América lamentando no haberse unido a algún grupo de la Resistencia y que trabajó para dar a los suyos comida, educación y zapatos. Algo que el muchacho sintió como un privilegio respecto a los niños de la calle cuyas penurias le hicieron sentir vergüenza y rabia. Sentimientos que ahora, en su madurez, quiere expresar con palabras a modo de “un ramo de flores sobre la fosa común de su infancia”. Aquella pobreza callejera le empujó a una rebeldía juvenil que comportó desoír a su padre y dejar la casa “para ir a ninguna parte”. A dejar de lado otros posibles y canalizar sus energías en la adscripción a Lotta continua, un grupo que ensayó el lanzamiento de los adoquines romanos en las manifestaciones callejeras del final de los sesenta.

De Luca trabajó como obrero en oficios que encallecen las manos y como camionero en ayuda de la maltrecha Bosnia durante la guerra de los Balcanes. Con la dignidad de quien vive de la fatiga y no del éxito, ha mantenido siempre una vida sobria aprendida de su madre que daba cinco liras (de las de entonces) a las manos vacías y no como mera limosna. Empeñado en gastar su tiempo y sus energías en el lado de los vencidos, en causas casi perdidas. Un empeño que se trasluce en su mismo modo de escribir. Así, en años recientes ha alzado la voz para que no queden sin nombre los que en un viaje de “sólo ida” encuentran su tumba en el Mediterráneo, sin tiempo de arribar siquiera a la pequeña isla de Lampedusa, y se ha sumado a la protesta popular por la apertura de un túnel bajo la cadena alpina.

Como en su recorrido, en su escritura y en párrafos cortos, casi entrecortados, asoma un fondo de convicciones firmes, la ética que ha sostenido sus peripecias, y que explica su estima de los gestos mínimos, los de las gentes que pasan sin ser notadas: “si quieres ser invisible, hazte pobre”, escribió la inteligente Simone Weil, y Erri no lo discutiría. Basta releer su poema sobre lo que considera valioso: Considero valore…

En el reciente A tamaño natural (Seix Barral 2022) ha reunido varias estampas con trazos que dibujan a su modo la relación de padres e hijos en relatos que saltan el tiempo desde el lejano Israel hasta los últimos meses de la Shoà. Son relatos y menciones que se entrelazan. Y en la trama se cruza su memoria personal, textos leídos y releídos, historias oídas y mirada detenida ante un cuadro excepcional de un pintor judío exiliado en París a comienzos del siglo XX.

En distintas páginas y con alusiones siempre breves, pudorosas, a modo de confidencias, Erri de Luca nos deja entrever la silenciosa figura de su propio padre: un hombre dado al trabajo y llevando la vida honrada de tantos buenos vecinos. Y el retrato de un hijo desobediente: “No por una colisión frontal, fue una lenta deserción, me fui dando bandazos sin dirección alguna […] a mí me alcanzó la llamada de una generación”.

Un padre nunca olvidado, aunque apenas habló con él más que del trabajo manual pero que le enseñó a encontrar agua bajo tierra con su bastón de fresno. Que no llegó a leer ninguno de sus libros aunque tampoco dejó de tenderle una mano sin preguntarle por sus andanzas y convicciones políticas cuando volvieron a darse momentos de cercanía.

Un padre al que –sin decirlo expresamente– parece dedicar la frase que el autor pone en boca de su admirado poeta Chagall y que suena como su propia confesión: “en la deuda de la gratitud se halla el remordimiento de haber dejado indefenso al padre árbol”. En más ocasiones, Erri ha repetido con acento que suena sincero que, de por vida, sigue siendo hijo.

Releyendo la akedà de Isaac

IMG_8146El sacrificio de Isaac, de Andrea Mantegna

Sin considerarse creyente, aprendió el hebreo antiguo, además del yidish, para leer las Escrituras en su lengua original: tanto aprecia su “sabiduría antigua” y aquellos relatos que se pierden en el tiempo. De ahí que entre los textos aparezcan unos cuantos nombres y episodios bíblicos.

Ya en Hora prima anotó su manera de leer el Libro: «Cada mañana, con la cabeza despejada y serena, acojo las palabras sagradas. He llegado a entender que acogerlas no significa aferrarlas, sino ser alcanzado por ellas, estar tan tranquilo que me deje agitar por ellas, tan indiferente y sin planes personales previos que pueda recibirlos de ellas, tan soso que me deje salar por ellas. Así he hospedado en mi casa las palabras de la Escritura sagrada”.

De ahí también que su “exégesis” resulte tan original como la que desplegó hace unos años en En el nombre de la madre releyendo el Evangelio de Lucas. En A tamaño natural nos sorprende al traducir y detenerse en el relato tradicionalmente conocido como “El sacrificio de Isaac” –que prefiere titular akedà siguiendo el original hebreo– en el que encuentra “la más severa historia entre padre e hijo” que narra la “atadura” irrompible que liga a un hijo con su padre. El traductor y lector que es Erri advierte que la Voz que arrojó a Abraham fuera de su tierra, pide ahora que “tome” nada menos que al hijo único y habido en la vejez de Sara: “la Divinidad –escribe– quiere verificar si basta con una invitación para desencadenar la obediencia de su oyente”.

En la lectura del extraño pasaje, con ayuda del Talmud, nuestro autor compara la enemistad y ruptura de Abraham con su propio padre, Teràn, con la sumisión máxima de Isaac, que no huye ni se defiende del suyo, aunque al caminar hacia el monte donde espera su final llore lágrimas que no brotan precisamente de “los manantiales de alegría” y “los pasos pesen plomo en la cuesta del Moria”.

Con este gesto extremo, Isaac, que ni se rebela ni defiende, “da peso a su padre”, que es como decir que le honra al máximo. Así supera a sus mayores por el extremo de la obediencia. Lo hace –cuida de anotar también De Luca– antes de que la Voz dicte en el Sinaí el mandato/deber de honrar al padre. Y para nuestro exégeta, este antiquísimo relato viene a mostrar que el nudo con que el hijo está atado al padre no es desatable, por lo que le resulta mucho más conforme con el original hablar no ya de “sacrificio” sino de “ligadura de Isaac.

Un cuadro de Chagall

IMG_8139En París, en el Museo de Arte e Historia del judaísmo, Erri de Luca descubrió el impresionante retrato a tamaño natural que en 1910 Marc Chagall hizo de su padre, al que había dejado en las lejanas orillas del Daugava, en Bielorrusia, donde levantaba cargas pesadas y removía arenques en salmuera con sus manos heladas.

Pocas descripciones conmueven como ésta, que se alarga saltando páginas y enlazando con otras, en la que Erri se detiene en el pincel de Marc Chagall, el hijo pintor que en la noche honra con un cerco rojo los ojos quemados del padre. Y con capas superpuestas de pintura negra sus ropas viejas oliendo a pescado y a sal:Para Marek –nombre original de Marc– el futuro está sobre el lienzo. Para un artista el futuro es terreno ya sembrado […] Marek en París absorbe, filtra, apesta a pintura […] Es el amanecer, el cuadro está terminado. Su padre está allí, frente a él ¿Puede un retrato equilibrar la brecha entre la obra del padre y la noche de gratitud de un hijo?”.

Y De Luca no olvida recordar que, en el siglo de promesas y masacres, el hijo, ahora asentado en las orillas del Sena, como quien nada río arriba, cumple con el deber imperioso de pintar el lugar donde llegó al mundo. Y vuelve con la memoria a la ribera de otro río para retratar a una figura que reúne toda su gratitud: la de un hombre vestido de negro, dibujado a tamaño natural. Se trata de Zakhar Chagall, su lejanísimo padre, el de las manos heladas y olientes: “es la culminación que alcanza la nostalgia”.

Las manos heladas no besadas –observa Erri– no están presentes: Marek/Marc no se atrevió a representarlas porque de aquel olor había huido y representaban algo de lo que no se enorgullecía. Las capas de color responden –añade el escritor que contempla en el museo la impresionante figura del padre lejano– “a un remordimiento y a una gratitud tardía”.

No es atrevido pensar que esos sentimientos que encontramos en esta cadena de recuerdos son los de muchos más hijos que reconocen, pese a todo lo pasado o silenciado en sus historias personales, que hay ataduras que vinculan de por vida a un hijo con su padre.

Fuente Religión Digital

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