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Invitados e invitadas a la vida.

domingo, 15 de octubre de 2023
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FiestaDomingo XXVIII del Tiempo Ordinario

15 octubre 2023

Mt 22, 1-14

Es frecuente que muchos grupos, en sus inicios, adopten ciertos tics más o menos sectarios. Y eso ocurrió también con aquellas primeras comunidades que seguían a Jesús (y que son quienes escribieron ese final de la parábola): pretendían que, para participar en la fiesta de la vida, toda persona debía vestir el «traje» que ellos mismos vestían, so pena de graves castigos o condenas para quien se negara a ello.

Pero no. Para participar en la fiesta de la vida no se requiere ningún traje especial: todos y todas, sin excepción, estamos invitados. Cada cual con su propio traje y su propia situación. O como dice Jesús, “malos y buenos”.

La parábola original solo insiste en un punto: que nadie quede fuera. Y esa es la gran tragedia de nuestro mundo: que dejamos a muchas personas “en los cruces de los caminos”. Son muchos los hombres y mujeres que se ven excluidos por un sistema injusto y son también muchos quienes se autoexcluyen, encerrados en su ignorancia y girando en torno a su propio ego. En realidad, quien excluye a los otros de la fiesta de la vida también se ha autoexcluido a sí mismo. Se trata de un círculo vicioso que se retroalimenta constantemente.

Con lo cual, la parábola parece lanzar un doble cuestionamiento: ¿me siento personalmente invitado/a a la fiesta de la vida?; ¿soy consciente de que todo ser humano es invitado exactamente igual que yo?

Y las preguntas pueden seguir: si no me siento invitado, ¿a qué se debe?, ¿cómo veo la vida?, ¿qué actitudes me están ofuscando?; si no considero a cada persona en igualdad radical conmigo, ¿a qué se debe?, ¿qué relato ignorante me estoy contando?, ¿en qué burbuja narcisista sigo encerrado?

Queriendo ir más a la raíz, antes o después, nos toparemos con la pregunta en cuya respuesta se ventila todo: ¿cómo me veo a mí mismo?, ¿qué soy yo? Porque si me reduzco al yo y me veo separado de la vida, mucho me temo que, por más trabajo psicológico que haga, me resultará muy difícil, no solo sentirme invitado, sino sentir la vida como una fiesta. Solo cuando comprendo de manera experiencial que, en nuestra identidad última, somos vida, seremos capaces de verlo de otro modo. Solo cuando entregas «tu» vida a la Vida, comprendes.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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Todos tenemos un sitio en la mesa del Señor.

domingo, 15 de octubre de 2023
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eucaristia-720_270x250Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01.- La Mesa.

La Palabra de este domingo gira en torno a la Mesa. Dios prepara una mesa, un banquete de bodas para la humanidad … Tú preparas ante mí una mesa… El Reino de los cielos se parece a un banquete -una mesa- de bodas.

En torno a una mesa vivimos y acontecen muchas cosas a lo largo de nuestra vida, en la sociedad y en la Iglesia.

En la vida nos sentamos a muchas mesas por mil motivos.

O2.- La mesa familiar.

    Desde niños, incluso todavía en brazos de nuestros padres, abuelos o hermanos mayores, nos hemos o nos han sentado a la mesa familiar.

    En torno a la mesa familiar todos somos iguales.

En la mesa familiar nos alimentamos y no solamente del alimento material, que ya es mucho, sino del alimento de la fraternidad-familiaridad. En la mesa familiar hemos recibido y compartido la acogida a la vida, el afecto, el amor, la cultura, el idioma, la fe, las tradiciones, las costumbres, los valores, el alimento. En la mesa familiar hemos celebrado, hemos cantado de alegría y de fiesta; en otros momentos hemos sufrido juntos.

En la mesa familiar de la cocina de casa hemos nacido a la vida y a la convivencia.

03.- La mesa de la palabra y cultura.

    Hemos pasado y pasamos muchas horas en la mesa de estudio, e búsqueda de la verdad. De niños nos sentamos en  aquella mesa-pupitre de la escuela muchos de nosotros con la pizarra y con aquel viejo tintero de porcelana, hasta nuestra mesa de trabajo actual con ordenador. Hemos ido aprendiendo las letras, las diversas asignaturas, hemos ido creciendo en el pensamiento, hemos leído y leemos la Palabra.

    Quizás en la pequeña mesa de nuestra habitación o en la mesa de la biblioteca hemos pensado mucho las cosas y hemos ido creciendo, evolucionando y cambiando de mentalidad: cambios en el pensamiento político, teológico, cultural, etc.

En la mesa hemos buscado la verdad.

04.- Mesa de trabajo.

    Cuántas horas pasan muchas personas sentados a la mesa de trabajo: la mesa-banco  del carpintero, la mesa de la oficina, la mesa del relojero, del dibujante, de los sastres, de los químicos, de la panadería, la mesa del profesor, etc.

    La mesa es lugar de trabajo y de ganarse el pan.

05.- Mesas de diálogo.

    Según los momentos y etapas de la vida y al ritmo de los problemas nos hemos sentado a algunas mesas de diálogo: reuniones de padres en los colegios, reuniones de vecinos, reuniones culturales o de orden deportivo en el barrio, en la parroquia.

06.- Mesas políticas.

No tienen muy buena fama las mesas de los políticos, pero son necesarias.

Sentarse a la mesa y hablar, negociar, buscar salidas a los problemas es necesario y sano. Buscar la pacificación es noble.

Mejor sería que Moscú y Kiev, Palestina e Israel se sentaran a la mesa del diálogo.

Nos queda la Palabra, que decía Blas de Otero (1916-1979).

En la mesa se buscan soluciones.

07.- Mesa del quirófano (enfermedad).

    Quizás en algún momento de la vida nos ha tocado pasar por la mesa del quirófano, mesa de dolor pero de curación…

    Una intervención quirúrgica es pasar por valles de tinieblas, que hemos rezado en el salmo 22. Para el enfermo esta mesa es una difícil amalgama de angustia y esperanza. El que lo ha vivido, lo sabe.

    En la mesa hemos sufrido y nos hemos curado.

08.- Mesas eclesiales.

    A decir verdad  no son muchas las mesas eclesiales en las que se dialogue, se comparta. En estos momentos se está celebrando el sínodo el Roma, que hasta cierto punto es como una mesa de diálogo. Quiera Dios que sea una mesa eficaz.

09.- Aterpe / comedores sociales: (la mensa de la Caridad).

    No sé si los que estamos aquí reunidos nos hemos sentado a este tipo de mensas. (Aunque aquellos lejanos años 1940-50 no fueron precisamente de banquetes mesiánicos para muchos de nosotros). Pero estas “mesas sociales”, los bancos de alimentos existen. Son muchas las personas que se sientan a estas mesas de la caridad. Si la mensa de Aterpe es algo, es caridad.

    En la mesa compartimos. La mesa es caridad.

10.- La mesa de la Eucaristía.

La Eucaristía es también una mesa. Una mesa abierta en la que nos alimentamos de la palabra y del pan de vida. El altar es una mesa.

Muchas veces en nuestra vida nos hemos sentado a la mesa de la Eucaristía. Las más de las veces con los problemas, crisis y alegrías del transcurrir de la vida cotidiana. Otros han sido momentos de una densidad existencial más profunda: cuando os casasteis o cuando accedimos al ministerio o a la vida religiosa. La Eucaristía a la muerte de nuestros padres o seres cercanos adquiere una gran profundidad.

11.- La mesa del banquete del Reino

* La mesa del Señor está abierta a todos: Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos.

El papa Francisco decía hace unos días a los cardenales que se le han enfrentado con sus ‘dubia’: «No podemos constituirnos en jueces que sólo niegan, rechazan, excluyen«. La mesa del Señor está abierta a todos.

* A la mesa del Señor estamos invitados todos y no por nuestra condición moral: todos, buenos y malos. Dios no hace acepción de personas.

La Mesa del Señor es gratuita: gratis: gracia: Eu – Xaris: buen regalo, don. A los restaurantes de lujo van los que van, los que tienen para poder pagar tal comida. La mesa del Señor es gratis y para todos.

12.- La mesa de amor.

    El Señor habla de un banquete de bodas. Un banquete de bodas es encuentro y amor.

    Las mesas de la vida y la Eucaristía nos abren a la mesa definitiva del Señor. Es una mesa gratuita (gracia). Nosotros no podemos darnos la plenitud a nosotros mismos: es una gracia, un regalo de Dios. Es el amor de Dios.

Que nuestra mesa, nuestras capacidades, nuestro alimento material o espiritual esté abierto a todos, como lo está la mesa del Señor.

Prepara tu mesa, Señor para nuestro pueblo, para todos los pueblos, para todas las iglesias, para toda la humanidad.

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“Juntos andemos, Señor”… de la mano de Teresa de Jesús

sábado, 14 de octubre de 2023
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Esta tarde, con las primeras vísperas de su fiesta, el Carmelo Teresiano, la Iglesia Católica y muchos creyentes del mundo entero, recordaremos a esta genial mística castellana y española, Teresa de Jesús… Yo os recomiendo vivamente leer sus Obras completas, acercarse a alguna de las buenas biografías que hay en el mercado. Caminemos de la mano de esta mística de la Humanidad de Cristo, maestra de oración que en el capítulo ocho de su autobiografía nos recuerda que, “No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama” (V 8, 5).

 

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“Estando en la Encarnación el segundo año que tenía el priorato, octava de San Martín, estando comulgando, partió la Forma el Padre fray Juan de la Cruz, que me daba el Santísimo Sacramento, para otra hermana. Yo pensé que no era falta de Forma, sino que me quería mortificar, porque yo le había dicho que gustaba mucho cuando eran grandes las Formas (no porque no entendía no importaba para dejar de estar el Señor entero, aunque fuese muy pequeño pedacico). Díjome Su Majestad: «No hayas miedo, hija, que nadie sea parte para quitarte de Mí»; dándome a entender que no importaba. Entonces representóseme por visión imaginaria, como otras veces, muy en lo interior, y dióme su mano derecha, y díjome: «Mira este clavo, que es señal que serás mi esposa desde hoy. Hasta ahora no lo habías merecido; de aquí adelante, no sólo como Criador y como Rey y tu Dios mirarás mi honra, sino como verdadera esposa mía: mi honra es ya tuya y la tuya mía». Hízome tanta operación esta merced, que no podía caber en mí, y quedé como desatinada, y dije al Señor que o ensanchase mi bajeza o no me hiciese tanta merced; porque, cierto, no me parecía lo podía sufrir el natural. Estuve así todo el día muy embebida. He sentido después gran provecho, y mayor confusión y afligimiento de ver que no sirvo en nada tan grandes mercedes.”

*

Rel 35;Cfr 7M 2, 1).

***

“Lo que pasa en la unión del matrimonio espiritual es muy diferente: aparécese el Señor en este centro del alma sin visión imaginaria sino intelectual, aunque más delicada que las dichas , como se apareció a los Apóstoles sin entrar por la puerta, cuando les dijo: «Pax vobis»“. Continúa diciendo sobre esta unión de Dios y el alma: “Es un secreto tan grande y una merced tan subida lo que comunica Dios allí al alma en un instante, y el grandísimo deleite que siente el alma, que no sé a qué lo comparar, sino a que quiere el Señor manifestarle por aquel momento la gloria que hay en el cielo, por más subida manera que por ninguna visión ni gusto espiritual“. *

*

 Moradas. 7, capítulo 2, núm 2,3

***

Acaecióme que, entrando un día en el oratorio, vi una imagen que habían traído allá a guardar, que se había buscado para cierta fiesta que se hacía en casa. Era de Cristo muy llagado y tan devota que, en mirándola, toda me turbó de verle tal, porque representaba bien lo que pasó por nosotros. Fue tanto lo que sentí de lo mal que había agradecido aquellas llagas, que el corazón me parece se me partía, y arrojéme cabe El con grandísimo derramamiento de lágrimas, suplicándole me fortaleciese ya de una vez para no ofenderle.”

*

(Libro de la Vida, capítulo 9,1)

***

“Bendito seáis por siempre, que aunque os dejara yo a Vos, no me dejasteis Vos a mí tan del todo, que no me tornase a levantar, con darme Vos siempre la mano; y muchas veces, Señor, no la quería, ni quería entender cómo muchas veces me llamabais de nuevo.

*

(Libro de la Vida, capítulo 6,9)

*

“Juntos andemos Señor.

Por donde vayas tengo que ir,

por donde pases tengo que pasar.”

*

(Camino de Perfección 21, 26)

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Entre los pucheros anda el Señor…

 

“No es sola esta persona, que otras he conocido de la misma suerte, que no las había visto algunos años había y hartos; y preguntándoles en qué se habían pasado, era todo en ocupaciones de obediencia y caridad. Por otra parte, veíalos tan medrados en cosas espirituales, que me espantaban. Pues ¡ea, hijas mías!, no haya desconsuelo cuando la obediencia os trajere empleadas en cosas exteriores; entended que, si es en la cocina, entre los pucheros anda el Señor ayudándoos en lo interior y exterior.”

*

Fundaciones 5, 8

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Teresa de Jesús, hoy.

sábado, 14 de octubre de 2023
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1572630141_4139682b84Leído en la página web de Redes Cristianas

Si la máxima de Ortega, “yo soy yo y mis circunstancias”fuera cierta, no lo sería menos referida a la espiritualidad del ser humano. En cualquier circunstancia, una espiritualidad que diera la espalda a la realidad histórica estaría renunciando a un componente muy sustancial de su propia identidad, y, por eso mismo, estaría acumulando sobrados motivos para ser tachada de engañabobos. Pero, a su vez, una espiritualidad religiosa, cristiana, que renunciara a la tras”-des”-cendencia”y “calidez” del misterio, sería, cuando menos, imperfecta y difícil de entender. Uniendo ambas dimensiones, el papa Francisco, desde su llegada al obispado de Roma, no cesa de clamar contra la “cultura de la indiferencia” y de proponer como revulsivo “la revolución de la ternura”.

La espiritualidad en las religiones siempre ha estado tentada por el escapismo o la huida de la realidad, y por refugiarse en mundos imaginarios y fantásticos frecuentemente aberrantes. La historia, como se irá evidenciando en estas páginas, está cuajada de ejemplos en este sentido. Pero simultáneamente se ha venido desarrollando otro tipo de espiritualidad, generalmente incomprendida por las instituciones, que, desde tiempos inmemoriales, se ha ido haciendo cargo de las irritaciones y desafíos de la realidad. Las tradiciones bíblicas —desde los primeros capítulos del libro del Éxodo, pasando por los Salmos, Job y los profetas hasta Jesús de Nazaret— no han cesado de preguntarse, desde el lado oscuro de la historia, “¿dónde está tu Dios?”. Porque el Dios bíblico, descubierto como amor, es también Dios de justicia; siendo la justicia la mejor imagen que representa al Dios que es amor.

Desde el último cuarto del pasado siglo, el teólogo J. B. Metz ha venido calificando este tipo de espiritualidad, profundamente bíblico, como “Mística de ojos abiertos” (cfr. Por una Mística de los ojos abiertos. Cuando irrumpe la espiritualidad). Una espiritualidad samaritana que, en la terminología del mártir Ignacio Ellacuría, se hace cargo de, carga con, y se encarga de la realidad doliente. A juicio de este eminente teólogo de Münster, cofundador de la revista Concilium, se trata de una espiritualidad que, mirando de reojo al juicio evangélico de las naciones (Mt 25), asume como imperativo ético y político la centralidad y autoridad de las víctimas.

Pues la búsqueda incesante del ser humano por un más allá —que la teodicea reasume en la pregunta por Dios— solo se justifica plenamente desde el sufrimiento y la justicia debida a las personas que sufren y a las empobrecidas. Se trata entonces de una espiritualidad que sitúa en la encrucijada de la historia humana el conflicto entre la injusticia reinante (que proyecta el ser humano a una tarea mesiánica, liberadora) y la plenitud de la justicia que se espera del futuro.

Dedicamos estas páginas a Teresa de Ávila en el quinto centenario de su nacimiento. Es nuestro pequeño homenaje a esta mujer tan entrañablemente nuestra. Fue la suya una espiritualidad de “ojos abiertos”. Nos sigue cautivando aquel gracejo del que es ejemplo su disgusto ante el único retrato en su vida, que le hizo fray Juan de la Miseria: “Me habéis hecho fea y legañosa, fray Miseria, ¡Que Dios os lo perdone!”.

Nos sigue sorprendiendo la profundidad que una mujer “sin letras” —como ella misma se dice en el Libro de su Vida— llegó a cultivar su propio “huerto” y alcanzar una tal experiencia del ser humano y de la divinidad. Nos sobrecoge, sobre todo, su gran habilidad para moverse al filo de la censura doctrinaria de la institución y sortear las siempre amenazantes llamas de la Inquisición. La riqueza personal, de la que Teresa es plenamente consciente, la empuja a moverse con serenidad y sabiduría entre aquellas aguas turbulentas de la religión de su tiempo. El extraordinario temple de esta mujer singular se refleja plenamente en la confesión que le hizo a un fraile carmelita cuando ya rondaba los cincuenta años: “Sabed, padre, que en mi juventud me dirigían tres clases de cumplidos; decían que era inteligente, que era una santa y que era hermosa; en cuanto a hermosa, a la vista está; en cuanto a discreta, nunca me tuve por boba, en cuanto a santa, solo Dios sabe”.

Editorial del nº 127 de EXODO, espiritualidad: Teresa de Jesús, hoy

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“Santa Teresa: mujer, andariega, inquieta, doctora de la Iglesia…”, por Consuelo Vélez

sábado, 14 de octubre de 2023
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santa-teresa-avilaDe su blog Fe y Vida:

Cada 15 de octubre se recuerda en la Iglesia a Santa Teresa de Jesús (1515-1582), monja carmelita, reformadora de su orden, fundadora de 16 conventos, escritora, mística, maestra de oración. En 1970, Pablo VI, la reconoce como la primera mujer, Doctora de la Iglesia. Es muy importante este título porque solo se ha otorgado a 4 mujeres (Santa Catalina de Siena, Santa Teresita del Niño Jesús e Hildegarda de Bingen, frente a más de 30 varones) pero, sobre todo, porque esa proclamación supone reconocer que puede ser maestra de fe para todo el Pueblo de Dios.

Santa Teresa de Jesús supo enseñar sobre la vida de oración con la bella imagen de “Las moradas o Castillo Interior” y también con el huerto regado por el agua de cuatro maneras distintas -que ella reconoce como los cuatro grados de oración-. En los dos casos, la oración no supone un rezo convencional de repetir palabras, sin saber lo que se dice, o de pedir favores convirtiendo a Dios en un dispensador de milagros, sino en un diálogo “con quien sabemos nos ama”, más aún, con el mismo Jesús, tan humano, como el Jesús de la historia, con el que ella puede conversar y experimentar que “Solo Dios Basta”.

 Pero esa doctrina sencilla sobre la oración como diálogo, como encuentro, como conocimiento personal, como donación mutua, algunos pretenden identificarla con prácticas de meditación más al estilo oriental -válidas para quien encuentre en ello dominio de sí y vaciamiento de toda distracción- pero que no tienen que ver con la enseñanza de Teresa. Los cuatro grados de oración no son una escala ascendente que la persona puede alcanzar por medio de prácticas de respiración u otro tipo de ascesis corporal, tampoco las moradas son una línea recta de habitaciones a la que se va subiendo paso a paso. En los dos casos, Teresa avisa que todo es gracia divina y la persona no deja de experimentar su humanidad con las faltas de amor que vive -y esa es la humildad que brota del conocimiento propio que da la oración- y tampoco puede, por sus propios méritos, alcanzar la gracia de regar el jardín sin el más mínimo esfuerzo de su parte, porque el encuentro con Dios es pura gracia, puro don, puro regalo.

Para Teresa la oración no se queda en el acto mismo de orar sino en los frutos que produce en la persona: “la oración no es tanto pensar mucho, sino amar mucho”, de ahí que decía a las religiosas que, aquello que más las llevara a amar, eso es lo que debían hacer. Otra manera de explicarlo era decir que “Dios estaba entre los pucheros”. Es decir, la oración no es solamente el momento explícito en que la persona se dispone a orar, sino que toda la vida ha de ser oración, incluidas las cosas más pequeñas, más básicas, más cotidianas.

Asombra también de Teresa que en tiempos en que el acceso a la Biblia era prácticamente imposible y menos por parte de las mujeres, ella aprovecha los libros de espiritualidad que podía leer para tener contacto con los pasajes de los evangelios que allí encontraba. Ella, sin tener demasiada formación, es capaz de ir a las fuentes de la revelación y nutrirse de ellas. Claro que, ante la dificultad de acercarse mucho más al texto sagrado, también entiende que el mismo Jesús con el que conversa en la oración, es la Palabra Viva a la que puede tener acceso. Y, efectivamente, el cristocentrismo de su experiencia de fe la lleva a decir que Teresa es de Jesús y Jesús de Teresa”, usando sus propias palabras en lugar de las de Pablo en la carta a los Gálatas: “Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí” (2, 20).

Finalmente, Teresa muestra que el feminismo no es cosa de algunas mujeres desadaptadas -como algunos lo catalogan en el presente-, sino que es un movimiento que, sin haber tenido ese nombre en épocas anteriores, si denuncia la discriminación que han sufrido las mujeres y la forma como se les niegan sus derechos. Santa Teresa así lo expresaba quejándose ante Jesús del clero de su tiempo: “Confío yo, Señor mío, en estas siervas tuyas que aquí están, que veo y sé no quieren otra cosa ni la pretenden sino contentarte (…). Pues tu no eres, Creador mío, desagradecido para que yo piense que les darás menos de lo que te piden, sino mucho más, porque no aborreciste a las mujeres cuando andabas por el mundo, antes las favoreciste siempre con piedad y hallaste en ellas tanto amor y más fe que en los hombres (…) ¿No basta Señor, que nos tiene el mundo acorraladas (…) que no hagamos cosa que valga nada por ti en público, ni osemos hablar de algunas verdades que lloramos en secreto, para que no vayas a oír petición tan justa? No lo creo yo, Señor, de tu bondad y justicia, que eres justo juez y no como los jueces del mundo, que como hijos de Adán y, en fin, todos varones, no hay virtud de mujer que no tengan por sospechosa (…) porque veo los tiempos de manera, que no hay razón para desechar ánimos virtuosos y fuertes, aunque sean de mujeres”. Teresa vive en el contexto donde las cosas de mujeres no se valoran y se desechan, pero ella no puede imaginar, de ninguna manera que Dios se porte igual que los jueces de este mundo, a los que con una fina ironía describe como “hijos de Adán y, en fin, todos varones”. Este párrafo fue borrado del manuscrito original y descubierto hace relativamente poco, porque en su época la censura no podía permitir una acusación tan directa, como hoy tampoco se acepta fácilmente prefiriendo desacreditar cualquier voz que se levanta denunciando este mundo patriarcal en el que todavía vivimos.

Celebrar a Santa Teresa no es solo recordar su memoria sino recibir su legado y llevarlo a la práctica. Efectivamente, en estos tiempos recios, como los que ella vivió, sigue siendo urgente que las mujeres de fe trabajemos por la igualdad fundamental de mujeres y varones en la sociedad y en la iglesia y por vivir una espiritualidad transformadora, por fidelidad al reino de Dios anunciado por Jesús, donde la oración sea fuente de vida y compromiso y, en ningún momento, alienante y desentendida del mundo que vivimos.

(Foto tomada: https://alfayomega.es/la-santa-andariega-que-fascino-al-papa-caminante/)

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La cara feminista de Santa Teresa

sábado, 14 de octubre de 2023
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poster-mediano-11-731x1024Recuperamos este texto que ya publicamos al comienzo del V Centenario de su nacimiento y de mucha actualidad ahora que partidos negacionistas como la entente PP/VOX están retrocediendo, allí donde gobiernan juntos, en derechos de las mujeres y la defensa contra la Violencia de Género

El V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús muestra la imagen más revolucionaria de la fundadora de las carmelitas descalzas.

“El mundo nos tiene acorraladas”, escribió Santa Teresa de Jesús refiriéndose a las mujeres

Ana Flotats

Santa Teresa de Jesús fue probablemente la primera mujer feminista de la Iglesia Católica. En pleno siglo XVI, la fundadora de las carmelitas descalzas se despachó en diversos libros contra la desigualdad que observaba en las decisiones de la jerarquía eclesiástica. “El mundo nos tiene acorraladas”, “aunque las mujeres no somos buenas para consejo, alguna vez acertamos” o “no son tiempos de desechar ánimos fuertes, aunque sean de mujeres” son algunas de las afirmaciones que esta religiosa, doctora de la Iglesia Católica, dejó escritas en un momento en que las mujeres eran prácticamente invisibles, tanto en esta religión como en la sociedad civil.

Santa Teresa fue una mujer libre, independiente y con una fuerte determinación para emprender grandes reformas. Pero esa no es la imagen que se tiene de ella. Ni siquiera la serie que protagonizó Concha Velasco en los ochenta mostró, según los expertos, la verdadera cara de Teresa de Ávila. El V Centenario del nacimiento de Santa Teresa Jesús, que se conmemora a partir del año que viene, busca precisamente actualizar su figura. “Teresa apostó por la mujer en su condición de dignidad, para ser oída y no sólo oyente“, explica a Público Máximo Herraiz, ex vicario general, doctor en Teología y uno de los mayores expertos en el estudio de Teresa como mujer y escritora.

De hecho, precisamente para que su voz fuera escuchada, en el libro Camino de perfección la religiosa critica a los inquisidores por prohibir libros y, a su vez, a los sacerdotes que lo toleran, a quienes llama “falsos profetas” y “medios letrados”. En este texto dedicado a 12 mujeres que inician la fundación del nuevo Carmelo —llevado a cabo por Teresa—, la religiosa escribe: “No son tiempos de creer a todos, sino a los que viereis van conforme a la vida de Cristo” (…)”. Y exhorta a sus hermanas: “No hagan caso de la opinión del vulgo [el gremio sacerdotal].

Santa Teresa no quiere que ningún hombre ejerza de superior en los conventos. “Desea que las monjas sean independientes, autónomas, y de hecho, acaban eligiendo a sus superioras cada tres años, lo que supone una auténtica revolución“, insiste Herraiz. Después de la primera asamblea electiva y legislativa de los carmelitas, en marzo de 1581, Teresa insta a sus comunidades de carmelitas a que envíen su opinión sobre las constituciones que quieren y ella escribe: En nuestras cosas no hay que dar parte a los frailes”.

Santa Teresa quiere que sus monjas intervengan activamente en la elaboración de sus leyes. La clausura, explica Herraiz, “no es para que no puedan salir, sino para que nadie entre a gobernarlas”. “Esto es lo que temen mis monjas: que han de venir prelados pesados que las abrumen mucho”, escribe. La religiosa acusa a los sacerdotes de “malos cristianos” y “negros devotos” que “destruyen los conventos femeninos” por prohibir libros a las mujeres.

De hecho, sus obras fueron ampliamente censuradas y en 1559, cuando se publica el Índice de libros prohibidos del inquisidor Fernando de Valdés, los inquisidores —siguiendo sus instrucciones— desvalijan la pequeña biblioteca que Santa Teresa tenía en el monasterio de la Encarnación. La Inquisición mandó requisar su obra El libro de la Vida, pero Santa Teresa se quedó con una copia del manuscrito. “No se paró ni ante la Inquisición”, remarca Herraiz, “y se enfrentó también al arzobispo de Toledo y al de Burgos“.

Como dice el director del Centro Internacional de Estudios Teresianos de Ávila y vicepresidente de la Fundación V Centenario, Javier Sancho, “la fe cristiana ayudó a Santa Teresa a ser más mujer”. La religiosa, que creó 17 convenios en España y dos colegios para la formación de las niñas, defendió siempre su dignidad como mujer. Herraiz recuerda una anécdota: “Un día que Teresa fue a visitar las obras del primer monasterio, en Ávila, un albañil dijo a un compañero al ver pasar a Teresa: “¡Qué lástima, una mujer tan guapa y que sea monja!“. Teresa lo oyó, volvió sobre sus pasos y le dijo al piropeador: “A ti te da igual porque nunca me hubiera casado contigo”.

Parte de los pensamientos de Teresa de Jesús, además, pueden leerse ahora en el libro Estudios Teresianos. Autógrafos de Santa Teresa de Jesús en Europa y América, que supone una fotografía global de la existencia de las 500 cartas recuperadas en España, Italia, Portugal y América Latina. Sus autores, Tomás Álvarez y Rafael Pascual, han tardado cinco años en publicar esta obra, dadas las dificultades por encontrar a los depositarios de las cartas.

Fuente Público

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«Al andar se hace camino»

viernes, 13 de octubre de 2023
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Del blog de Miguel Ángel Mesa Otro mundo es posible:

camino

«Caminante, no hay camino, se hace camino al andar» (Antonio Machado)

Dice el magnífico escritor Eduardo Galeano, defensor de las pequeñas causas que no salen en los libros de historia, de los olvidados de todas las edades, en un texto que se ha hecho célebre:

«La utopía está en el horizonte.

Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos

y el horizonte se corre diez pasos más allá.

¿Entonces para qué sirve la utopía?

Para eso, sirve para caminar».

Para recorrer el sendero de la vida es necesario detenerse de vez en cuando para respirar, para descansar durante unos instantes y recobrar el aliento, para contemplar el entorno que nos rodea y seguir caminando con las fuerzas renovadas.

Cualquier camino siempre nos lleva hacia algún destino. Dicen quienes recorren el Camino de Santiago que lo importante no es llegar al final del recorrido, sino que lo importante es el camino mismo, quienes te acompañan, los paisajes que vas descubriendo, las dificultades que has logrado superar… Durante buena parte del recorrido se va mirando al suelo, para saber por dónde se pisa, para no tropezar. Pero conviene levantar de vez en cuando la mirada para fijarla en el horizonte, y no perder así de vista el destino de nuestro peregrinaje, aunque el momento a momento lo marque el sendero.

El camino se hace mucho más llevadero si lo recorremos junto a otros, si nos ayudamos a ir solucionando los problemas que vayan surgiendo, si nos animamos mutuamente cuando nos alcance el desánimo.

Como dice también Antonio Machado: «Caminante no hay camino, sino estelas en la mar». Estelas, rastros, señales, huellas… que nos han dejado marcadas tantas personas que han recorrido el mismo sendero antes que nosotros. Ningún hecho de la historia nos debe resultar ajeno, aprendiendo de algunos para no repetirlos, bebiendo de otros sucesos para recrearlos en las circunstancias actuales que estamos viviendo. Hay miles de hombres y mujeres que nos han dejado testimonios maravillosos, que pueden ayudarnos a valorar la cotidianidad, a entregarnos con gratuidad a los demás, a hacer todo lo posible por construir nuevos caminos que lleven a un futuro mejor para la humanidad y para la naturaleza de nuestra tierra en su conjunto.

En el camino de la vida lo más sorprendente son los encuentros fortuitos, inesperados, que nos deslumbran y nos ayudan a creer en el género humano. Hombres y mujeres, que no deben resbalar por nuestra existencia, sino que su testimonio y honestidad nos deben ayudar a dejarnos empapar por ellos e intentar seguir su ejemplo. En esto podemos servirnos de lo que descubrimos en las distintas redes sociales, aunque no hay nada que se le pueda comparar a una conversación tranquila, sosegada, preguntando, dejándose cuestionar, gozando de la presencia física, cercana del otro.

Sabiendo además que los mejores paisajes, los encuentros más fascinantes, las experiencias inolvidables, son las que acontecen en nuestro interior, en la reelaboración posterior, en la decantación del néctar más genuino, de la miel más pura, de la savia más vivificante. No hay viaje más embriagador que el que realizamos al hondón más íntimo de nuestro corazón.

«Felices a quienes el camino les parece siempre nuevo, cuando lo miran con los ojos curiosos del niño que llevan dentro».

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(Espiritualidad para tiempos de crisis, coed. Desclée y RD)

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“La Madre Tierra posee sorpresas desagradables”, por Leonardo Boff.

viernes, 13 de octubre de 2023
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IMG_0664De su blog La fuerza de los pequeños:

«Como es un Super Ente vivo, reacciona»

«Desde la más remota antigüedad la Tierra ha sido considerada siempre como Madre que, junto con otras energías cósmicas, nos proporciona todo lo que necesita la vida sobre el planeta»

«Solamente en la modernidad europea, a partir del siglo XVII, la Tierra fue considerada como una ‘mera cosa extensa’, sin propósito»

«Dejemos de lado este modo fúnebre de habitar la Tierra ecocida y geocida, por más amenazador que pueda ser en cualquier momento. Dejémonos desafiar (sin la pretensión de explicarlos) por los últimos eventos extremos ocurridos»

«De todo debemos sacar lecciones… Si el peligro es grande, decía un poeta alemán, también es grande la posibilidad de salvación. En ella espero y confío, no obstante las calamidades antes descritas»

Desde la más remota antigüedad la Tierra ha sido considerada siempre como Madre que, junto con otras energías cósmicas, nos proporciona todo lo que necesita la vida sobre el planeta. Los griegos la llamaron Gaia o Demeter, los romanos Magna Mater, los orientales Nana, los andinos Pachamama. Todas las culturas la consideraban como un Super Ente vivo que, por ser vivo, produce y reproduce vida.

Solamente en la modernidad europea, a partir del siglo XVII, la Tierra fue considerada como una “mera cosa extensa”, sin propósito. La naturaleza que la cubre, no posee valor en sí, solo en la medida en que es  útil al ser humano. Este, no se considera parte de la naturaleza, sino “su dueño y señor”. Han hecho de todo con ella, sin el menor respeto, unas cosas buenas y otras letales. Esa modernidad atrevida creó el principio de su propia autodestrucción con armas que pueden destruirla totalmente, a ella misma y a la vida.

Dejemos de lado este modo fúnebre de habitar la Tierra ecocida y geocida, por más amenazador que pueda ser en cualquier momento. Dejémonos desafiar (sin la pretensión de explicarlos) por los últimos eventos extremos ocurridos: grandes inundaciones en el sur del país y en Libia, un terremoto arrasador en Marruecos, fuegos incontrolables en Canadá, en Filipinas y otros lugares.

Mayoritariamente se está creando un consenso entre la comunidad científica (menos en la política y en los grandes oligopolios económicos dominantes) de que la causaprincipal de aquellos, no la única, se debe al cambio del régimen climático de la Tierra y a los límites de insostenibilidad del planeta. Es la conocida Sobrecarga de la Tierra (Earth Overshoot Day): consumimos más de lo que nos puede ofrecer. Y ella ya no aguanta más.

Como es un Super Ente vivo, reacciona enviándonos calentamiento global, oleadas de eventos extremos, terremotos, huracanes, virus letales etc. Hemos llegado al punto de que si no cambiamos este modo de devastar los ecosistemas, podemos ir al encuentro de nuestro exterminio como especie humana. Los últimos hechos son preavisos.

«Hemos llegado al punto de que si no cambiamos este modo de devastar los ecosistemas, podemos ir al encuentro de nuestro exterminio como especie humana. Los últimos hechos son preavisos»

De todo debemos sacar lecciones. Hoy conocemos, lo que les era negado a las generaciones anteriores: cómo funcionan las placas tectónicas que componen el suelo de la Tierra. Conocemos sus grietas peligrosas, qué placas pueden estar moviéndose. La consecuencia es que si construimos nuestras ciudades y casas sobre estas grietas puede llegar un día en que ocurra un desplazamiento o entrechoque de grietas y se produzca un terremoto con sacrificios humanos y culturales incalculables. Por ahí se destruyen obras de la genialidad humana. La consecuencia que debemos sacar hoy es que no podemos construir nuestras casas  y ciudades sobre esos lugares. O debemos desarrollar tecnologías, como hicieron los japoneses, de edificios basados en materiales que equilibran todo el conjunto hasta el punto de soportar los movimientos de terremotos.

Algo semejante vale para las grandes inundaciones de magnitud avasalladora.Sabemos que todo río tiene su lecho por donde corren las aguas. Pero la naturaleza prevé  que a lo largo de sus orillas haya espacios suficientemente amplios para soportar las inundaciones. Estos espacios forman parte de su lecho ensanchado. En vano se construyen edificios y ciudades enteras sobre ellos. Cuando llega la crecida, el agua reclama el espacio por el que discurre y se producen las grandes calamidades. Conscientes de estos hechos, se impone tomar medidas de contención o simplemente no permitir que en esos sitios se construyan casas, fábricas y barrios. En términos más radicales, estas partes de la ciudad deben encontrar otro lugar, seguro, para no sufrir daños o destrucción.

Estos son conocimientos que los gobernantes y operadores del poder público deben tener en cuenta. De lo contrario, por una falta de conocimiento rayana en irresponsabilidad, tendrán que hacer frente cada cierto tiempo a catástrofes que matan personas, destruyen casas y hacen una región inhabitable.

Estas catástrofes son parte de la historia de la Tierra. Hemos conocido 15 grandes extinciones masivas. Una de las más importantes ocurrió hace 245 millones de años durante la formación de los continentes (a partir de la única Pangea). Desapareció el 90% de la vida animal, marina y terrestre. La Tierra necesitó unos cuantos millones de años para reconstruir su biodiversidad.

La segunda mayor extinción masiva ocurrió hace 65 millones de años cuando un asteroide de casi 10 km de extensión cayó en Yucatán, al sur de México. Provocó un inmenso maremoto, con gran volumen de gas venenoso y una tiniebla inmensa que oscureció el sol, impidiendo así la fotosíntesis, y el 50% de todas las especies perecieron. Los dinosaurios que durante 130 millones de años habían vagado por parte de la Tierra fueron las principales víctimas.

Curiosamente, después de cada extinción masiva, la Tierra conoció una floración fantástica de nuevas especies. Después de la última, aparecieron especialmente los mamíferos, de los cuales nosotros descendemos. Pero misteriosamente comenzó también una tercera extinción masiva. La actual no es como las otras dos que ocurrieron de golpe; se va haciendo lentamente, por diversas fases, empezando en la era glacial hace 2,5 millones de años. En los últimos tiempos se constata la aceleración de esta extinción. El régimen climático está aumentando día a día y los eventos extremos se multiplican, como hemos descrito. Hemos entrado en alarma ecológica, pues como dice muy seriamente el Papa en la Fratelli Tutti: «Estamos en el mismo barco, o nos salvamos todos o no se salva nadie».

Como dice Peter Ward en su libro O fim da evolução (Campus 1997): «Hace 100 mil años, otro gran asteroide alcanzó la Tierra, esta vez en África. Este asteroide se llama Homo sapiens». En otras palabras, es el ser humano moderno que ha inaugurado el antropoceno, el necroceno y el piroceno.

Si el peligro es grande, decía un poeta alemán, también es grande la posibilidad de salvación. En ella espero y confío, no obstante las calamidades antes descritas.

*Leonardo Boff ha escrito El doloroso parto de la Madre Tierra, Vozes 2021; Habitar la Tierra 2022.

Traducción de María José Gavito Milano

Espiritualidad ,

¿Éstos no son hombres?

jueves, 12 de octubre de 2023
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Hace ya ocho años que cuatro hermanos recibíamos el sacramento del orden sacerdotal. Nos vinculábamos así y por medio de la promesa de obediencia a las Comunidades en las que Dios nos había sembrado convirtiéndonos en servidores de las mismas. Ojalá también seamos capaces de vivir, como Jesús,  la denuncia profética ante la injusticia:

Del blog Nova Bella:

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Para daros a conocer estas verdades me he subido aquí yo, que soy la voz de Cristo en el desierto de esta isla. Y, por tanto, conviene que con atención no cualquiera, sino con todo vuestro corazón y con todos vuestros sentidos, la oigáis; la cual voz os será la más nueva que nunca oísteis, la más áspera y dura y espantable y peligrosa que jamás no pensasteis oír.

Esta voz os dice que todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes.

 

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Decid: ¿Con qué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes, que estaban en sus tierras mansas y pacíficas donde tan infinitas de ellas, con muerte y estragos nunca oídos habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades en que, de los excesivos trabajos que les dais, incurren y se os mueren y, por mejor decir, los matáis por sacar y adquirir oro cada día? Y ¿qué cuidado tenéis de quien los adoctrine y que conozcan a su Dios y creador, sean bautizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos?

¿Éstos no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened por cierto que en el estado en que estáis no os podéis más salvar que los que carecen y no quieren la fe de Jesucristo.

Fr. Antón de Montesinos O.P.

21 de diciembre de 1511

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Refugiados a las puertas cerradas de Europa

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Deseamos, además,  que se cumplan en ellos y sean capaces de transmitir estas bienaventuranzas leídas en la página web de Redes Cristianas:

Bienaventurados los que creen en las bienaventuranzas.
Bienaventurados los que no recitan como papagayos las bienaventuranzas.
Bienaventurados los que se aventuran a navegar en el mar de la pobreza.
Bienaventurados los que no venden palabras hueras.
Bienaventurados los que construyen amor y no lo infectan.
Bienaventurados los que se arriesgan en el fuego de la humildad.
Bienaventurados los que amasan pan y pescan peces para repartirlos.
Bienaventurados los que enseñan a amasar pan y pescar a los que no saben.
Bienaventurados los que ven a Dios donde no se espera a Dios.

Bienaventurados los que abrazan con abrazos, tocan a los intocables.
Bienaventurados los que osan pisar la tierra que nunca estuvo prometida.
Bienaventurados los que conquistan corazones sin amenazar.
Bienaventurados los que piden perdón y no exigen que se lo pidan.

Bienaventurados los que piensan que todos cabemos en esta inmensa isla.
Bienaventurados los que cambian la espada por el arado, el látigo por la sonrisa.
Bienaventurados los que abren puertas y dejan entrar sin salvoconducto.
Bienaventurados los que dan de comer y rezan a los postres, y no al revés.
Bienaventurados los que no ven pajas ni vigas, sino miradas, en los ojos ajenos.
Bienaventurados los que encuentran el evangelio en las pústulas de los miserables.
Bienaventurados los que se confunden entre los corderos en vez de pastorearlos.
Bienaventurados los que caminan por los caminos de los que están aprendiendo a caminar.

Bienaventurados los que derrochan alegría en los páramos de la tristeza.
Bienaventurados los que van para que los últimos de los últimos vengan.
Bienaventurados los que se postran ante los postrados.
Bienaventurados los que huyen de los pedestales.
Bienaventurados los que redimen a los culpables que jamás tuvieron culpa.
Bienaventurados los que resucitan a los moribundos.
Bienaventurados los que regalan niñez a los niños que no la tienen.
Bienaventurados los que no muestran el cielo con una mano y con la otra el infierno.

Bienaventurados los que nunca se alían con los ganadores.
Bienaventurados los que no prohíben sin prohibirse.
Bienaventurados los que luchan en la guerra de la paz.
Bienaventurados los que juzgan desde el corazón de los desheredados.
Bienaventurados los que se atreven a predicar a las víboras en el desierto.
Bienaventurados los que se dejan prostituir con la ternura.
Bienaventurados los que ofrecen trigo y no incienso a los hambrientos.
Bienaventurados los que fabrican muletas y no resignaciones para los tullidos.
Bienaventurados los que salvan del dolor antes que salvar por el dolor.
Bienaventurados los que se arrodillan ante los arrodillados.
Bienaventurados los que ayudan a encontrar el alma desde el cuerpo.
Bienaventurados los que rezan con obras.

Bienaventurados los que aman al Señor que no exige ser glorificado.
Bienaventurados los que aman al Señor que ama y ama que nos amemos.
Bienaventurados los que aprenden a volar pisando las inmundas ciénagas.
Bienaventurados los que se ganan a sí mismos perdiéndose con los perdedores.
Bienaventurados los que no esperan recompensa cuando compensan.
Bienaventurados los que buscan la Verdad durante toda la vida.
Bienaventurados los que jamás se jactan de haber encontrado la Verdad.
Bienaventurados los que derrumban fronteras.
Bienaventurados los que anteponen justicia a caridad.

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Nuestra Señora del Pilar, Patrona de Aragón y Zaragoza

jueves, 12 de octubre de 2023
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136f9095482933f8074b8befdc0fed89El origen de la devoción a la Virgen del Pilar se remonta al siglo I. Cuenta le leyenda que, desde Jerusalén, donde aún vivía la Virgen María, vino a España para confortar al apóstol Santiago el Mayor en las tareas de evangelización. La tradición afirma que lo visitó milagrosamente a las orillas del río Ebro, donde Santiago estaba reunido con los primeros hispanos convertidos al cristianismo.

Como recuerdo de aquel acontecimiento se levantó más tarde en aquel lugar una capillita en honor de María, venerando su imagen en un pilar. Documentos monacales del siglo IX dan testimonio del templo dedicado en la ciudad de Zaragoza a María.

La advocación de nuestra Señora del Pilar ha sido objeto de un especial culto por parte de los españoles. En pocos templos de los pueblos de España falta la imagen de la Virgen del Pilar.

Su basílica, a las orillas del Ebro a su paso por Zaragoza, es un lugar privilegiado de oración, donde sopla con fuerza el Espíritu.

Esta devoción a la Virgen del Pilar fue llevada también en las carabelas de Colón hasta los pueblos hermanos de América. Desde el año 1908, en el interior de la gran basílica que hoy existe en Zaragoza, junto al altar de la Virgen están presentes las banderas de los países hispanoamericanos.

El papa Inocencio XIII, en 1723, concedió oficio litúrgico propio de la Virgen del Pilar para el día 12 de octubre.

***

LECTIO

Primera lectura:

Primer libro de las Crónicas 15,3-4.15-16; 16,1-2

David reunió en Jerusalén a todo Israel para trasladar el arca del Señor al lugar que le había preparado. Reunió a los hijos de Aarón y a los levitas.

Los levitas transportaron el arca apoyando las barras sobre sus hombros, como lo había prescrito Moisés, por orden del Señor.

David ordenó a los jefes de los levitas que dispusieran a sus hermanos los cantores con todos los instrumentos musicales de acompañamiento, arpas, cítaras y címbalos, e hicieron resonar bellas melodías en señal de regocijo.

Metieron el arca de Dios y la colocaron en medio de la tienda que David había levantado para ella. Ofrecieron luego al Señor holocaustos y sacrificios de reconciliación.

Cuando David terminó de ofrecer los holocaustos y los sacrificios de reconciliación, bendijo al pueblo en nombre del Señor.

Estos versículos de los capítulo 15 y 16 del libro de las Crónicas, que presenta la liturgia en la fiesta de la Virgen del Pilar, hacen referencia a la gran fiesta que celebró David el día que trasladó el arca de Dios desde Baalá a Jerusalén. Dice el texto del libro de Samuel que en esa fiesta «David danzaba ante el Señor frenéticamente… entre gritos de júbilo y al son de trompetas» (2 Sm 6,14-15). Jerusalén se convierte, por la presencia del arca, en ciudad santa, ciudad bendecida por Dios. En aquella fiesta, David convocó a todo Israel: era una fiesta nacional de bombo y platillo.

En las letanías de nuestra Señora invocamos a María como Arca de la Nueva Alianza y Templo del Espíritu Santo. Aquel regocijo de David con todo su pueblo, las ofrendas y oraciones que hicieron y la bendición que recibieron eran imágenes de esta fiesta en la que el arca de la Nueva Alianza vino de Jerusalén a Zaragoza para bendecir a los nuevos cristianos y para asentar su trono en el gran templo de nuestros corazones.

***

Segunda lectura:

Hechos de los apóstoles 1,12-14

Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte de los Olivos, que dista poco de Jerusalén, lo que se permitía andar en sábado.

Y así que entraron, subieron a la estancia de arriba, donde se alojaban habitualmente. Eran Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Zelota y Judas el de Santiago.

Todos ellos hacían constantemente oración en común con las mujeres, con María, la madre de Jesús, y con sus hermanos.

 Después de la ascensión de Jesús a los cielos, el libro de los Hechos de los apóstoles se centra en la constitución de la comunidad cristiana. Los que le habían seguido por el camino son convocados por el Espíritu para seguir con la misión de Jesús. En el grupo de los que acompañaban a Jesús en su vida pública estaban María, su madre, y otras mujeres. El evangelio de Lucas, en el capítulo 8, dice que junto con los Doce le seguían María Magdalena, Juana, Susana y otras muchas.  En estos versículos que leemos en la fiesta de la Virgen del Pilar, se resalta la presencia de María en esta primera comunidad pospascual. Ella, los apóstoles y algunas mujeres perseveraban en la oración común.

Esta oración entre hombres y mujeres da un tono peculiar a la primera comunidad cristiana, muy distinto a lo que se hacía en la sinagoga judía. Jesús había roto la separación, y la primera comunidad sigue acorde con el estilo de Jesús. Podemos pensar en la importancia de María en la formación de esa primera comunidad de Jerusalén y trasladar, sin esfuerzo, esa misma importancia en el apoyo a Santiago en la formación de la primera comunidad de España.

*

Evangelio:

Lucas 11,27-28

Mientras decía esto, una mujer de entre la gente gritó:

– «Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron».

Pero él le dijo:

«Dichosos más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica».

Arrebatada por la emoción del momento, una mujer del pueblo, corazón en mano, alaba a Jesús y le dice cuan orgullosa tenía que estar su madre por haberlo llevado en su seno. Las palabras de la mujer son un cumplimiento de la profecía sobre María de Lc 1,28: «Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones».

Pero Jesús, humilde y sencillo como su madre, traslada la atención de él mismo y de su madre a una insistencia más central: realmente, es más dichoso el que escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica. La grandeza personal de María está en haber escuchado a Dios y haber dado un «» incondicional.

María escuchó y puso en práctica la Palabra de Dios al responder en la anunciación: «He aquí la esclava del Señor». Es una actitud humilde, valiente, libre y auténtica.

María, que meditó en su corazón las palabras y los gestos de Jesús, hace pensar en aquellos que «escuchan la Palabra con un corazón noble y generoso» (Lc 8,15).

*

MEDITATIO

Del libro del Eclesiástico 24,3-15:

Yo salí de la boca del altísimo y cubrí la tierra como una niebla. Habité en las alturas, y mi trono fue columna de nube. Sola recorrí el círculo celeste, y por las profundidades del abismo me paseé. En las olas del mar, en toda la tierra, en todo el pueblo y nación yo imperé. En todos ellos busqué el reposo, y en qué territorio instalarme. Entonces me ordenó el creador de todas las cosas, mi hacedor fijó el lugar de mi habitación, y me dijo: «Pon tu tienda en Jacob, y en Israel ten tu heredad».

Desde el principio y antes de los siglos me creó, y existiré eternamente. En su santa tienda, en su presencia, ejercí el ministerio, y así en Sión me instalé. En la ciudad amada establecí mi residencia, y en Jerusalén tuve la sede de mi imperio. En el pueblo glorioso eché raíces, en la porción del Señor, en su heredad. Crecí como el cedro en el Líbano, como el ciprés en las montañas del Hermón. Crecí como palmera en Engadí, cual brote de rosa en Jericó; como magnífico olivo en la llanura, crecí como el plátano. Como el cinamomo y el espliego he dado mi aroma, como mirra escogida exhalé mi perfume; como gálbano, ónix y estacte, y como perfume de incienso en el tabernáculo. Yo extendí como terebinto mis ramas, y mis ramas están llenas de gracia y de majestad. Como vid eché hermosos sarmientos, y mis flores dan frutos de gloria y de riqueza. Venid a mí los que me deseáis, y saciaos de mis frutos.

*

ORATIO

Virgen santa del Pilar:

Desde este lugar sagrado

alienta a los mensajeros del Evangelio,

conforta a sus familiares

y acompaña maternalmente

nuestro camino hacia el Padre,

con Cristo, en el Espíritu Santo. Amén.

(Oración de Juan Pablo II ante el altar de la Virgen del Pilar en Zaragoza.)

 

*

CONTEMPLATIO

La piedad de la Iglesia a la santísima Virgen María es un elemento intrínseco del culto cristiano. La veneración que la Iglesia ha dado a la Madre del Señor en todo tiempo y lugar -desde el saludo y la bendición de Isabel hasta las expresiones de alabanza y súplica en nuestro tiempo- constituye un sólido testimonio de que la lex orandi de la Iglesia es una invitación a reavivar en las conciencias su lex credendi. Y viceversa: la fe viva de la Iglesia requiere que por todas partes florezca lozana su oración fervorosa a la Madre de Cristo. Culto a la Virgen de raíces profundas en la palabra revelada y de sólidos fundamentos dogmáticos.

La misión maternal de la Virgen empuja al pueblo de Dios a dirigirse con filial confianza a aquella que está siempre dispuesta a acogerlo con afecto de madre y con eficaz ayuda de auxiliadora; por eso el pueblo de Dios la invoca como consoladora de los afligidos, salud de los enfermos, refugio de los pecadores, para obtener consuelo en la tribulación, alivio en la enfermedad, fuerza liberadora en el pecado; porque ella, la libre de todo pecado, conduce a sus hijos a esto: a vencer con enérgica determinación el pecado. Y -hay que afirmarlo nuevamente- dicha liberación del pecado es la condición necesaria para toda renovación de las costumbres cristianas.

La santidad ejemplar de la Virgen mueve a los fieles a levantar «los ojos a María, la cual brilla como modelo de virtud ante toda la comunidad de los elegidos». Virtudes sólidas, evangélicas: la fe y la dócil aceptación de la Palabra de Dios (cf. Lc 1,26-38; 1,45; 11,27-28; Jn 2,5); la obediencia generosa (cf. Lc 1,38); la humildad sencilla (cf. Lc 1,48); la caridad solícita (cf. Lc 1,39-56); la sabiduría reflexiva (cf. Lc 1,29.34; 2,19.33.51); la piedad hacia Dios, pronta al cumplimiento de los deberes religiosos (cf. Lc 2,21.22-40.41), agradecida por los bienes recibidos (Lc 1,46-49); la fortaleza en el destierro (cf. Mt 2,13-23), en el dolor (cf. Lc 2,34-35.49; Jn 19,25); la pobreza llevada con dignidad y confianza en el Señor (cf. Lc 1,48; 2,24); el vigilante cuidado hacia el Hijo desde la humildad de la cuna hasta la ignominia de la cruz (cf. Lc 2,1-7; Jn 19,25-27); la delicadeza provisoria (cf. Jn 2,1-11); la pureza virginal (cf. Mt 1,18-25; Lc 1,26-38); el fuerte y casto amor esponsal.

De estas virtudes de la Madre se adornarán los hijos que con tenaz propósito contemplan sus ejemplos para reproducirlos en la propia vida. Y tal progreso en la virtud aparecerá como consecuencia y fruto maduro de aquella fuerza pastoral que brota del culto tributado a la Virgen.

La piedad hacia la Madre del Señor se convierte para el fiel en ocasión de crecimiento en la gracia divina: finalidad última de toda acción pastoral. Porque es imposible honrar a la «llena de gracia» (Le 1,28) sin honrar en sí mismo el estado de gracia, es decir, la amistad con Dios, la comunión en Él, la inhabitación del Espíritu. Esta gracia divina alcanza a todo el hombre y lo hace conforme a la imagen del Hijo (cf. Rom 2,29; Col 1,18).

La Iglesia católica, basándose en su experiencia secular, reconoce en la devoción a la Virgen una poderosa ayuda para el hombre hacia la conquista de su plenitud. (De la exhortación del papa Pablo VI Marialis cultus.)

*

ACTIO

Reunirme hoy en oración con otros, como María con otras mujeres y los apóstoles, y pedir al Espíritu Santo fortaleza para los evangelizadores que están en tierra de misión.

*

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

El milagro de Calanda

Una curiosidad de la religiosidad popular:

Como en otros santuarios marianos, los fieles han recibido en el de nuestra Señora del Pilar favores extraordinarios que han atribuido a su intercesión ante la omnipotencia divina. Desde el siglo XIII se habla en los documentos que conserva su archivo de «los mytos et innumerabiles miraglos que Nuestro Seynor Jesucristo feitos a et cada día facer non cesa en los ovientes devoción en la gloriosa et bienaventurada Virgen María suya Santa María del Pilar».

Un manuscrito del siglo XV recogió algunos de ellos. Y en 1680 el canónigo Félix de Amada dio a la imprenta una colección de milagros obrados por intercesión de la Virgen del Pilar. Entre ellos, es universalmente conocido el llamado milagro de Calando, por su evidente superación de las fuerzas de la naturaleza y por su innegable verdad histórica. Tuvo lugar entre las diez y las once de la noche del jueves 29 de marzo de 1640, en la villa aragonesa de Calanda y en la persona del ¡oven de 23 años Miguel Juan Pellicer, al cual, debido a un accidente, hubo que amputársele la pierna derecha en octubre de 1637 en el hospital de Gracia, de Zaragoza, por el cirujano Juan Estanca, siendo enterrada por el practicante Juan Lorenzo García.

Tras su convalecencia, durante dos años, fue mendigo en la puerta del templo de nuestra Señora del Pilar, de la que era muy devoto desde su niñez, por existir una ermita de esta advocación en Calando, y a la que se había encomendado antes y después de su operación, confesando y comulgando en su santuario.

Vuelto a la casa de sus padres en Calanda a primeros de marzo de 1640, el citado día 29 de ese mes, habiéndose acostado en la misma habitación de sus padres, por haber un soldado alojado en su casa, lo encontraron éstos dormido media hora más tarde con dos piernas, notándosele en la restituida las mismas señales de un grano y unas cicatrices que tenía la amputada.

A instancias del Ayuntamiento de Zaragoza, adonde acudió Miguel Juan tras su curación a dar gracias a la Virgen del Pilar, se incoó en el Arzobispado un proceso el 5 de junio de 1640, pronunciando sentencia afirmativa de calificación milagrosa el arzobispo Pedro Apaolaza, asesorado por nueve teólogos y canonistas, el 27 de abril de 1641. Se conserva íntegro el texto de este proceso con las declaraciones de los 25 testigos.

El milagro se divulgó rápidamente por todas partes. El mismo papa Urbano VIII fue informado personalmente por el jesuíta aragonés F. Franco en 1642. Entre los milagros, que por definición son todos excepciones de la naturaleza, el de Calanda es a su vez excepcional; por eso las relaciones coetáneas lo calificaron de «milagro inaudito en todos los tiempos». (Por Tomás Domingo Pérez, en el Libro de la Virgen, C.B.C.)

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Temblor

miércoles, 11 de octubre de 2023
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«No en el oleaje
ni en las rompientes
donde el mar
nos ensordece,

es al borde del arroyo
donde se aprende
a escuchar lo que en la vida
es solo temblor, lo que apenas
se susurra.»

*
H. Mujica

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(Tumba de Pedro Casaldáliga)

***

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“Una caravana de yaks”, por Dolores Aleixandre.

miércoles, 11 de octubre de 2023
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IMG_0661De su blog Un grano de Mostaza:

La caravana yaks me persigue sin que encuentre manera de abandonarla

Thomas Merton cuenta esta anécdota en su Diario de Asia:

Trungpa Rimpoche, un lama tibetano, tuvo que huir a la India y el monje que lo acompañaba llevaba una caravana de cerca de 25 yaks cargados con todo tipo de provisiones. El lama le dijo:

– No vamos a ser capaces de llevar todos esos yaks: tendremos que vadear y atravesar ríos a nado y necesitamos viajar ligeros.

El otro repuso:

– Tenemos que llevarlos, tenemos que comer.  Emprendieron el viaje y, cuando los comunistas chinos vieron la caravana de yaks por el camino, los requisaron. Pero el lama ya no estaba allí: se había adelantado,  se encontraba nadando en un río y escapó”.

Me viene a la memoria esta historia precisamente en los días en que estoy mudándome de una comunidad  a otra  y dándome cuenta de lo difícil que me está resultando soltar lo superfluo y desprenderme de  cosas que había ido  acumulando. Por un lado me digo que menuda insensatez  acarrear a otro lugar cosas  inservibles: apuntes que en su momento consideré  valiosísimos y que  he guardado celosamente durante años sin encontrar nunca tiempo para releerlos; conchas, pequeñas piedras  o palos de forma rara encontrados en lugares que me son significativos; flores o plantas  recogidas  del campo en momentos especiales que,  torpemente disecadas y puestas entre cristales,  han decorado las paredes de mi habitación; telas exóticas recuerdo de algunos viajes, de colores alegres en su tiempo y hoy descoloridas; zapatos deformados y algún jersey con zurcidos – soy de la generación que aprendía a zurcir…- con los que siento comodísima y me resisto a tirar;  la caja de costura de mi madre, absolutamente cochambrosa y desvencijada; libros desportillados por el uso que seguramente van a estar también en la biblioteca de la casa a la que me traslado, pero que carecerán de esa marca que los hace únicos: por ej. las manchas de una  miel indígena que me regalaron  a última hora en el aeropuerto de Mexico, metí en la maleta y tuvo a bien reventarse en el viaje embadurnando con su dulzura todos los libros que llevaba.

En momentos de exaltación sublime, imagino mi despedida de la comunidad llevando solamente una maletita pequeña en una mano y, en la otra, un icono grande del descendimiento de Cristo del claustro de Silos que me acompaña hace años en la oración de cada día. Una fantasía, sin duda alguna, porque la caravana de yaks me rodea y persigue sin que encuentre manera de abandonarla y deshacerme de ella. Si a algún lector/a de estas confesiones dispone de alguna experiencia positiva de soltar yaks, que no dude en compartirla conmigo. Se lo voy a agradecer mucho.

 ALANDAR, Septiembre 2023

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Hacia lo bello

martes, 10 de octubre de 2023
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Del blog Nova Bella:

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Omitimos siempre el camino hacia lo bello, que es otro trascendental: la belleza desde los sueños

*

Francisco

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“¿Por qué sufrimos? ¿Podemos liberarnos?”, por José Arregi

martes, 10 de octubre de 2023
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hombre-llorandoDe su blog Umbrales de Luz:

Buena parte de los animales –desde gusanos a mamíferos, pasando por insectos, moluscos, anfibios, peces, reptiles y aves– sienten dolor. Y no solo sienten un dolor concreto y aislado, sino un malestar general del organismo. En modos y grados diversos, pero sufren. Los seres humanos formamos parte de una inmensa comunidad planetaria de vida sufriente, que de solo mirarla sobrecoge y turba.

Y hay razones para pensar que los seres humanos sufrimos más que ningún otro viviente conocido. Nuestra extraordinaria complejidad neuronal nos hace ser física y psíquicamente más sensibles a todo tipo de accidentes y enfermedades, conflictos, hambres y guerras, miedos y angustias, que ninguna otra especie conocida, incluidas otras especies humanas del pasado. Sufrimos consciente o inconscientemente. Sufrimos por lo que sentimos y lo que pensamos, lo que recordamos y lo que tememos, lo que nos duele y lo que imaginamos. Sufrimos por un dolor de muelas y por la derrota de un equipo de fútbol. Lo físico, lo emocional, lo mental y lo social: todo se funde y se traduce en fuente inagotable de placer y de alegría de vivir, pero también de malestar y de sufrimiento.

Y hoy, cuando hemos alcanzado un nivel de conocimiento científico y de poder tecnológico nunca alcanzado hasta ahora, cuando se avista la posibilidad de que la inteligencia artificial, las neurociencias y la biotecnología puedan superar todas las enfermedades e incluso la muerte, sufrimos y hacemos sufrir más que nunca. Sufrimos demasiado. Hasta, no pocas veces, preferir la muerte a la vida. Y hasta preguntarnos si valió la pena que, hace 300.000 años, en este maravilloso planeta azul y verde, surgiera este Homo Sapiens tan dotado y tan vulnerable. Y si algún día esta especie se supera a sí misma y cumple sus sueños de poder supremo, ¿será para bien? ¿Habrá desaparecido el sufrimiento de todos o será el colapso total de lo humano?

Una doble pregunta es, pues, más apremiante e inexcusable que nunca: ¿Por qué sufrimos y hacemos sufrir tanto? ¿Cómo podremos aliviar tanto dolor, personal y colectivo, físico o psíquico, real o imaginario, sufrimiento al cabo? Todas las grandes tradiciones espirituales de la humanidad Sapiens han querido ofrecer respuestas creíbles y eficaces a esas preguntas esenciales, en coherencia con su cosmovisión y sus posibilidades en cada época y lugar. No nos sirven sus mitos entendidos como relatos históricos, ni nos valen sus categorías explicativas y propuestas liberadoras tomadas a la letra, pero las intuiciones de fondo que sugieren pueden inspirarnos todavía. Me referiré a tres tradiciones: las sabidurías de la India, el monoteísmo profético judío y Jesús de Nazaret.

1. Los sabios de la India, desde hace seis milenios, enseñaron que sufrimos por ignorancia o por error, por identificarnos mental y emocionalmente con nuestro ego irreal, separado, hecho de sensaciones, emociones, ideas, recuerdos, aspiraciones, temores… Buda (s. VI a.C.) resumió lo esencial de la sabiduría védica y upanishádica en su tercera “noble verdad”: la raíz del sufrimiento es el deseo, el apego al ego físico-psíquico, superficial y pasajero. A diferencia del mero dolor físico, el sufrimiento sería un constructo mental-emocional equivocado.

Del diagnóstico se deduce el tratamiento: el camino decisivo para liberarnos del sufrimiento es el viaje interior –eminentemente personal e individual– para despertar al conocimiento auténtico, a la conciencia profunda de nuestra naturaleza real, a la unidad (yoga) con nuestro verdadero Ser originario, llámesele la Nada o el Vacío, el Uno o el Todo, o Dios o Brahman.

Este camino interior místico es imprescindible, pero ¿bastará por sí solo? ¿Nuestra interioridad no es acaso projimidad? ¿La conciencia de nuestro Ser profundo sin forma no emerge acaso de la estructura concreta –físico-química, biológica, social, cultural, política…– que nos sustenta y nos constituye? Aun siendo verdad que sufrimos por no conocernos, ¿no es verdad igualmente que la conciencia de nuestro Ser profundo depende del aire que respiramos, del agua que bebemos, del pan que comemos, de las relaciones que nos engendran, de la educación que recibimos, de la cultura que nos conforma, del sistema económico y político que nos configura? ¿Cómo liberarnos de nuestra falsa conciencia sin transformar las estructuras que nos condicionan o determinan?

2. La tradición monoteísta hebrea, estrechamente relacionada con las religiones teístas del Creciente Fértil que se extendía desde Mesopotamia a Canaán, propuso un diagnóstico y un camino de liberación diferente: la ética profética de la justicia personal y política. No es un camino contradictorio con la sabiduría mística oriental, ni siquiera complementario. Todos los caminos en su fondo auténtico se exigen y se incluyen mutuamente. La Tanaj o “Biblia hebrea”, escrita durante cerca de mil años entre los siglos X-II a.C., no es revelación divina de verdades sobre el comienzo y el fin o sobre los últimos porqués del sufrimiento. Es expresión multiforme, cultural, de la experiencia humana de siempre: de la Presencia oculta que la habita y de la Ausencia que padece, de la Promesa que la mueve y del Drama que sufre.

Cuenta el Génesis que Dios, al crear el mundo, dispuso para el ser humano –Adán, que significa “tierra”, y “Eva”, que significa “viviente”– un jardín paradisíaco sin sufrimiento ni daño ni muerte, en el que podían comer del árbol de la vida y de todos los demás salvo del “árbol del conocimiento del Bien y del Mal”. Pero Adán y Eva quisieron “ser como Dios”: omnipotentes, inmortales y señores absolutos del Bien y del Mal. Por haber “desobedecido a Dios”, por haberse convertido en criterio y centro del bien y del mal, “fueron expulsados” del paraíso: nacemos y vivimos en el dolor, trabajamos y penamos, matamos y morimos, ambicionamos poder y saber y con ello añadimos sufrimiento sobre sufrimiento.

Ya no podemos creer en un “Dios” Ente Supremo, que en un pasado remoto creó el mundo de la nada, que impuso mandamientos, que premia y castiga, exige obediencia, culto y ritos expiatorios. Ya no podemos creer en un Dios que tendría la respuesta a nuestra pregunta lacerante: “¿por qué sufrimos?”. Pero todo eso no es lo esencial de la Biblia. Lo esencial es que la vida sigue, que hay sufrimiento y debemos combatirlo, y que el paraíso, la Tierra sin males, está ante nosotros. “Otro mundo en este mundo es posible”, dice en el fondo toda la Biblia. “Tú puedes”, dice el Infinito incluso a Caín, el asesino de su hermano, y lo marca en la frente con una señal de protección “para que no lo mate quien lo encuentre” (Gn 4,7.15). Entre todos, viene a decir, podéis aliviar e incluso eliminar el sufrimiento que os aflige, transformar las estructuras –biológicas, psíquicas, sociales, económicas– que hacen que la vida sufra y gima. Escoged la vida buena y feliz para todos, empezando por el pobre, el huérfano, la viuda y el extranjero. Escoged la justicia y la paz. Descansad y dejad descansar al prójimo, a los animales y a todos los seres. Cuidad la Tierra, pues eres tierra viviente. Cumplid los mandamientos de la Vida y de la Bienaventuranza universal, de la Comunión de todos los seres, del Aliento del universo y de tu propio Aliento profundo.

3. Hace 2000 años surgió un profeta, Jesús de Nazaret, en quien reconozco de manera muy particular el Aliento transformador, el icono de la Compasión subversiva. Miro a Jesús a través de los diversos e incluso contradictorios relatos que nos han llegado de él, lo miro más allá de su historicidad concreta y de los dogmas con que lo revistieron siglos más tarde y que hoy nos resultan incomprensibles y ya no nos mueven a la compasión subversiva. No creo que fue perfecto, ni siquiera me importa si fue el mejor. En él reconozco la bondad que nos habita y nos puede liberar, se le llame “Dios” o de otra manera. En él me reconozco. Lo miro como figura del mundo liberado que debemos y podemos recrear.

Se dejó inspirar en lo más profundo por el Espíritu que mueve a todas las profetisas y profetas, religiosos o no. Vivió y murió fiel a su religión judía, pero quiso renovarla profundamente, pues se había convertido en sistema opresor y patógeno, en religión clerical del templo y del sacrificio, aliada de los grandes ídolos: el Dinero y el Imperio. Jesús creía en Dios y lo imaginaba de acuerdo a la religión judía de su época, pero no le importaban tanto las doctrinas, los ritos y las normas cultuales, cuanto la confianza profunda, la misericordia entrañable, la fraternidad universal subversiva de todas las estructuras inhumanas. Eso es en el fondo la divinidad que Jesús me inspira, no ligada a ningún sistema religioso.

Se ocupó del sufrimiento, no de culpas, pecados y sacrificios expiatorios. Miró de cerca el sufrimiento de los pobres, enfermos y marginados, y vio cuál era su causa principal: la injusticia estructurada, los poderes que empobrecen, enferman y matan. Y se le removieron las entrañas de compasión, se indignó y actuó. Proclamó el Jubileo, la liberación de la opresión, la Paz fruto de la justicia. Contó parábolas conmovedoras y provocadoras como la del Buen Samaritana, durísima crítica de la religión centrada en la ortodoxia, el culto y la pureza, interpelante relato de la violencia que hiere al mundo y del único remedio posible: la compasión personal y política. Se retiraba a orar en soledad: a respirar, a encontrarse consigo mismo, con su Aliento vital más hondo o con Dios, y a sentirse más unido con las multitudes desamparadas. Y practicaba la comensalía abierta con los impuros y mal mirados. Así devolvía la autoestima y la esperanza a muchas personas sufrientes, y recuperaban la salud, que –como la enfermedad y como toda dolencia– es inseparablemente física, psíquica y socio-política.

He ahí el camino: la contemplación mística y el conocimiento científico, la interioridad y la projimidad, la transformación espiritual y estructural, la compasión subversiva y la política inspirada… Solo articulando sabiamente los diversos caminos y solo recorriéndolos conjuntamente a nivel planetario podremos vencer al sufrimiento. Si no, el sufrimiento nos habrá vencido. El reto de la Vida es urgente.

José Arregi

(Publicado en italiano: “Perché soffriamo? Possiamo liberarci?”, en Paolo Scquizato [coord.], Del male, di Dio e del nostro amore, Gabrielli Editori, 2023, p. 13-17)

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La viña de mi amigo.

lunes, 9 de octubre de 2023
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(The Son of the Vineyard (Le fils de la vigne) – James Tissot – Brooklyn Museum)

Mi amigo tenía una viña en fértil collado.
Como hábil labrador la entrecavó, la despedró,
y plantó buenas cepas;
la rodeó con una cerca,
construyó en medio una atalaya
y un lagar para recoger el fruto de la cosecha.

Mi amigo amaba su viña
tanto como su casa solariega,
pero tuvo que ausentarse por sus múltiples tareas.
Antes de irse nos eligió e hizo de su cuadrilla
y nos dejó al frente de su viña;
nos marcó nuestro trabajo,
llenó nuestra existencia de tiempo y riqueza,
y nos regaló sus propias herramientas.

Él, que tan bien nos conoce,
creía que estando solos,
sin dioses que nos miren y controlen,
trabajaríamos mejor.

Pasaron años y cosechas,
pero mi amigo no olvidaba su viña
y quiso probar los frutos de su heredad predilecta.

Envió a sabios criados que no lograron nada;
envió a criados dialogantes que volvieron al instante;
envió a criados fuertes que volvieron con las espaldas marcadas;
envió a profetas que nadie escuchaba;
envió a su hijo, el que había sido camarada
y elegido a los labradores…

Pero éstos lo mataron con saña,
se creyeron dueños de la viña
y se dieron a la buena vida.
Olvidaron su tarea,
y la viña, en vez de olorosa uva,
empezó a dar agrazones en toda circunstancia.

¿Qué hará mi amigo ahora con su viña y los labradores?

¡Pues contarles, una y otra vez, la historia,
para ver si la entienden y se convierten,
y logra un final feliz, que es lo que él quiere!

Señor, estén mis oídos atentos
a escuchar tu palabra.

*

Florentino Ulibarri

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Acercándose al Sínodo desde 30.000 pies

lunes, 9 de octubre de 2023
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B5B594F3-3944-46C6-B096-E63A2AC7BD33Esta publicación es la primera de la serie de reflexiones teológicas de Bondings 2.0 sobre cuestiones LGBTQ+ y el Sínodo sobre la Sinodalidad, que se publicará cuando la Asamblea General del Sínodo se reúna en el Vaticano este mes. Para conocer toda la cobertura del Sínodo de Bondings 2.0, incluidos los informes de Roma, haga clic aquí.

La publicación de hoy es de Mark Guevarra (él/él). Mark es candidato a doctorado en la Graduate Theological Union en Berkeley, California, y colaborador de Bondings 2.0. Tiene interés en cómo las prácticas de justicia restaurativa son necesarias en el camino hacia una iglesia sinodal, especialmente en la restauración de las relaciones entre las personas LGBTQ+ y la iglesia católica. Su interés es personal, ya que fue despedido como asociado pastoral por tener una relación del mismo sexo. La fe de Mark, moldeada por su identidad filipino-canadiense y gay, es algo que le apasiona testificar, compartir y nutrir en un mundo de gracia y quebrantamiento.

Mientras escribo esto, estoy en pleno vuelo camino a Roma. Es más de medianoche, la cabaña está a oscuras y todos a mi alrededor están profundamente dormidos, aunque el sueño se me escapa. El sínodo será dentro de unos días y tengo en mente eso. En verdad, mi mente ha estado en el sínodo desde que comenzó hace dos años, y más en los últimos meses desde que decidí ir.

Mi mente está en la energía del sínodo, que mis contactos en Roma han descrito como palpable. Mi mente está en hacer una presentación en una conferencia de defensores de la reforma de la iglesia y en todos los presentadores y participantes que tienen anhelos sagrados por la iglesia. Mi mente está en conectarme con mis colegas de Católicos Laicos Preocupados (Canadá) mientras estamos presentes en Roma.

Mientras escribo esto, mi avión sobrevuela Iqaluit, una pequeña comunidad en el Ártico de Canadá donde hace dos veranos, el Papa Francisco se reunió con el pueblo inuit y les ofreció palabras de reconciliación y sanación. Mi mente está en ellos y en todos los pueblos indígenas de Canadá que han sobrevivido al sistema de escuelas residenciales administrado predominantemente por la Iglesia Católica. Mi mente está en lo que significará el sínodo para ellos.

Al sureste se encuentra Terranova, a la que Gemma Hickey considera su hogar. Es un sobreviviente de abuso sexual que en septiembre viajó a Roma para solicitar una política de tolerancia cero para el abuso del clero. Mi mente está en él, en todos los sobrevivientes de abusos y en lo que el sínodo significa para ellos. Mi mente está en una antigua compañera de escuela, Barb Kozee, y en las muchas mujeres que anhelan un papel más importante para las mujeres en la iglesia. A principios de esta semana, ofreció una hermosa reflexión en una liturgia dirigida por mujeres en la Basílica de Santa Práxedes en Roma, donde un antiguo mosaico representa a una mujer en el liderazgo de la iglesia. Mi mente está en lo que significará el sínodo para las mujeres.

Mi mente está en Frank DeBernardo y Bob Shine del Ministerio New Ways, quienes están informando sobre el terreno. Mi mente está en el P. James Martin, los otros delegados de apoyo LGBTQ+ y todos los delegados que entran en un período de discernimiento. El Espíritu Santo está en todas partes, pero de manera única, está en los corazones sagrados de los más de 300 delegados llamados a representar nuestra inmensa iglesia.

Claramente mi mente está en muchas cosas y como si fuera poco, mi corazón se llena de emoción. Estoy emocionado por una nueva forma de ser iglesia que está surgiendo. La iglesia sinodal emergente escuchará con empatía, especialmente a aquellos que se han desconectado de la iglesia y a aquellos en las periferias. La iglesia sinodal emergente se reconciliará activamente con aquellos a quienes ha excluido, dañado y abusado.

La iglesia sinodal emergente se mirará humildemente a sí misma para poner fin al clericalismo por el bien del Evangelio. La iglesia sinodal emergente construirá caminos de inclusión. La iglesia sinodal emergente caminará de nuevo con nuestros hermanos cristianos de otras tradiciones listos para aprender de ellos y listos para abrirles nuestras puertas. La iglesia sinodal emergente no tendrá miedo de enfrentar preguntas difíciles y responder con “Sí y…” en lugar de “no”, como desafió el padre dominico Timothy Radcliffe a los delegados sinodales en el retiro.

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Dicho todo esto, yo también tengo mis dudas. Me criaron ancianos católicos queer que llevan las cicatrices de que les cerraran las puertas de la iglesia en la cara. Me criaron mujeres sacerdotisas católicas pioneras que conocen el dolor de la excomunión automática y, sin embargo, ministran con amor radical. Conozco el dolor de los seres queridos a quienes se les ha negado la Comunión porque no son católicos.

Conozco el trauma generacional cuando tomo la mano de mi sobrino y reconozco a sus antepasados indígenas que asistieron al internado donde se encontraron restos de niños. Conozco el odio de feroces oponentes que pondrían en duda al Papa y a todo este sínodo. Conozco la apatía y el resentimiento de innumerables personas que han abandonado la iglesia. Conozco estas cosas y despiertan dudas.

Parece que nuestro viaje en la vida incluirá inevitablemente compañeros de viaje de emoción y duda. Siempre nos entusiasmarán las perspectivas que revelen lo lejos que hemos llegado y cuánto más nos queda por recorrer. Y siempre tendremos nuestras dudas sobre si lo lograremos o no. Pero las peregrinaciones no son un viaje cualquiera.

Como nos recordó el Papa Francisco hace días en su homilía de apertura del sínodo, como Jesús, debemos mantener la mirada en Dios que nos revela los misterios del reino. Como Jesús, debemos bendecir a Dios “que acoge a los cansados y oprimidos”. Para Francisco, “ésta es la tarea principal del Sínodo: volver a centrar nuestra mirada en Dios, para ser una Iglesia que mira con misericordia a la humanidad”. Con los ojos fijos en Dios, tal vez ahora pueda dormir, pero ay, veo el amanecer fuera de mi ventana. Por ahora, cerraré la ventana y usaré mi máscara para dormir. Veremos que pasa.

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Guevarra con su pareja, el reverendo Mark Chiang (derecha), ministro de la Iglesia Presbiteriana de St. Andrew en Edmonton. (Proporcionada)

—Mark Guevarra (él/él), 8 de octubre de 2023

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Obispo John Stowe: Bendecir a las parejas LGBTQ+ “casi significa la aprobación de Dios”

Al comenzar el Sínodo, los muros se derrumban

Cardenal: Dios proporcionará dirección al Sínodo sobre cuestiones LGBTQ+

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Fuente New Ways Ministry

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Ahora te amo a Ti sólo, a Ti sólo sigo y busco…

domingo, 8 de octubre de 2023
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Ahora te amo a Ti sólo, a Ti sólo sigo y busco, a Ti sólo estoy dispuesto a servir; porque Tú sólo justamente señoreas; quiero pertenecer o tu jurisdicción. Manda y ordena, te ruego, lo que quieras, pero sana mis oídos para oír tu voz; sana y abre mis ojos para ver tus designios; destierra de mi todo ignorancia para que te reconozca a Ti. Dime adónde debo dirigir la mirada para verte a Ti, y espero hacer todo lo que mandes.

Recibe, te pido, a tu fugitivo, Señor, clementísimo Padre; basta ya con lo que he sufrido; basta con mis servicios a tu enemigo, hoy puesto bajo tus pies, basta ya de ser juguete de las apariencias falaces. Recíbeme ya siervo tuyo, que vengo huyendo de tus contrarios, que me retuvieron sin pertenecerles, cuando vivía lejos de Ti. Ahora comprendo la necesidad de volver a ti; ábreme la puerta, porque estoy llamando; enséñame el camino para llegar hasta ti.

Solo tengo voluntad; sé que lo caduco y transitorio debe despreciarse para ir en pos de lo seguro y eterno. Esto hago, Padre, porque esto sólo sé, y todavía no conozco el camino que lleva hasta Ti. Enséñamelo Tú, muéstramelo tú, dame la fuerza para el viaje. Si con la fe llegan a ti los que te buscan, no me niegues la fe; si con la virtud, dame la virtud; si con la ciencia, dame la ciencia. Aumenta en mi la fe, aumenta la esperanza, aumenta la caridad. ¡Oh, cuan admirable y singular es tu bondad!

*

Agustín de Hipona,
“Soliloquios”, 1,1,5,
en Obras de san Agustín, I, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1979, 440.

***

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo:

“Escuchad otra parábola:

Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje.

Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose:

-“Tendrán respeto a mi hijo.

Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron:

“Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia.” Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron.

Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?”

Le contestaron:

-“Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.”

Y Jesús les dice:

-“¿No habéis leído nunca en la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.

*

Mateo 21,33-43

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“Dura crítica a los dirigentes religiosos”. 27 Tiempo ordinario – A (Mateo 21,33-43)

domingo, 8 de octubre de 2023
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vineyard parableLa parábola de los «viñadores homicidas» es, sin duda, la más dura que Jesús pronunció contra los dirigentes religiosos de su pueblo. No es fácil remontarse hasta el relato original, pero, probablemente, no era muy diferente del que podemos leer hoy en la tradición evangélica.

Los protagonistas de mayor relieve son, sin duda, los labradores encargados de trabajar la viña. Su actuación es siniestra. No se parecen en absoluto al dueño que cuida la viña con solicitud y amor para que no carezca de nada.

No aceptan al señor al que pertenece la viña. Quieren ser ellos los únicos dueños. Uno tras otro, van eliminando a los siervos que él les envía con paciencia increíble. No respetan ni a su hijo. Cuando llega, lo «echan fuera de la viña» y lo matan. Su única obsesión es «quedarse con la herencia».

¿Qué puede hacer el dueño? Terminar con estos viñadores y entregar su viña a otros «que le entreguen los frutos». La conclusión de Jesús es trágica: «Yo os aseguro que a vosotros se os quitará el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

A partir de la destrucción de Jerusalén el año 70, la parábola fue leída como una confirmación de que la Iglesia había tomado el relevo de Israel, pero nunca fue interpretada como si en el «nuevo Israel» estuviera garantizada la fidelidad al dueño de la viña.

El reino de Dios no es de la Iglesia. No pertenece a la jerarquía. No es propiedad de estos teólogos o de aquellos. Su único dueño es el Padre. Nadie se ha de sentir propietario de su verdad ni de su espíritu. El reino de Dios está en «el pueblo que produce sus frutos» de justicia, compasión y defensa de los últimos.

La mayor tragedia que puede sucederle al cristianismo de hoy y de siempre es que mate la voz de los profetas, que los sumos sacerdotes se sientan dueños de la «viña del Señor» y que, entre todos, echemos al Hijo «fuera», ahogando su Espíritu. Si la Iglesia no responde a las esperanzas que ha puesto en ella su Señor, Dios abrirá nuevos caminos de salvación en pueblos que produzcan frutos.

José Antonio Pagola

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“Arrendará la viña a otros labradores”. Domingo 08 de octubre de 2023. 27º domingo de tiempo ordinario.

domingo, 8 de octubre de 2023
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50-OrdinarioA27Leído en Koinonia:

Isaías 5,1-7: La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel
Salmo responsorial: 79 La viña del Señor es la casa de Israel.
Filipenses 4,6-9: Poned esto por obra, y el Dios de la paz estará con vosotros.
Mateo 21,33-43: Arrendará la viña a otros labradores

Algunos seguimos aferrados a un «servicio de la palabra» más apto para generaciones pasadas que para la sociedad actual. Pretendemos hacer oír una «palabra» alejada de la realidad que vivimos, expresada en un lenguaje teórico, con poco sabor de la vida y la problemática de la gente… La inculturación sigue siendo una «materia pendiente» para demasiados predicadores cristianos. Nos preguntamos cómo lograr que nuestro «servicio de la palabra» se inspire y se haga carne en compromisos concretos por la Vida, la Justicia y la Solidaridad concretas, tal como se viven en el día a día…

Miremos a los profetas, que pueden orientarnos en este sentido. Ellos siempre mantuvieron una actitud crítica frente a las instancias de poder y, simultáneamente, vivían en medio del pueblo. Isaías, por ejemplo, no duda en utilizar una vieja canción romántica, sobre una viña, para comunicar con eficacia su mensaje. No teme que lo tilden de coplero de amoríos, o que la gente piense que sus recursos didácticos no están a la altura requerida. Para Isaías lo importante era hacer captar al decadente reino de Judá los peligros evidentes de una política interna ejercida mediante el autoritarismo, la represión y el inmediatismo. Y la maestría de su «servicio de la palabra», comprometido y vital, accesible y a la vez profundo, quedó reflejado en la «Canción de la viña» que hoy escuchamos como primera lectura.

Ocurre otro tanto con la predicación de Jesús, como podemos ver en el evangelio de hoy. Jesús se vale del mismo tema de la viña para expresar su mensaje.

Muchos grupos fanáticos consideraban que la salvación de Israel era la única meta de la historia. Jesús cuestionó duramente esta manera de pensar, por superficial y excluyente. Por eso, muchos líderes sectarios, tanto de derecha como de izquierda, consideraron que Jesús era una amenaza.

Para Jesús el Reino de Dios estaba abierto a todos los seres humanos «de buena voluntad», o sea, todas las personas que tengan como valor primero de su vida el Amor y la Justicia. Porque, como dice esa maravillosa canción litúrgica (el salmo 71), el Reino es «Vida, Verdad, Justicia, Paz, Gratuidad, Amor». Por eso es por lo que no eran importantes para Jesús las diferencias raciales, de género o de cualquier otro tipo: todas las personas «de buena voluntad», todas las que estén dispuestas a vivir la solidaridad fraterna, están invitadas. Y Jesús no sólo propuso esto como un ideal, sino que lo realizó con su práctica.

Esta manera de actuar y de pensar le acarreó agudos y profundos conflictos con los grupos religiosos y políticos de la época, incluso con sus propios discípulos. Para los hombres ortodoxos, esta apertura del Reino de Dios a los extranjeros, enfermos y pecadoras era absolutamente impensable. Más aún, ellos consideraban que fuera de Israel y de su particular religión no había salvación para nadie. Se consideraban «propietarios» del Reino de Dios.

Jesús los desafía abiertamente, y por medio de esa comparación con la viña, les muestra que la ortodoxia recalcitrante no conduce a la salvación. El profeta de Galilea se burla de las pretensiones privatizadoras de los ortodoxos, y les muestra que Dios entrega el Reino a aquellas comunidades que viven el amor y la justicia. El Reino no es propiedad privada de nadie ni de ningún grupo en particular. Nadie lo tiene asegurado a título de una raza o religión concreta.

Toda la vida y ministerio de Jesús es compromiso con la vida. Sus acciones y palabras convocan a todos a compartir su vida en la nueva realidad humana y mundana que la construcción del Reino va provocando: sus obras poderosas, su acogida hacia los excluidos, el anuncio de la utopía de Dios que abre nuevos horizontes de esperanza en el corazón de los pobres. Éstos y otros signos son manifestaciones de la voluntad del Padre que envía a Jesús para que los hijos e hijas «tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10,10) y que, por ello, invita a celebrar el retorno del hijo «que estaba muerto y ha vuelto a la vida» (cf. Lc 15,32).

La denuncias de Jesús, por otra parte, nos indican que el mensajero del Dios de la Vida no puede permitir que el ser humano esté permanentemente torturado por experiencias de muerte. Queremos que nuestra vida y nuestro ministerio sean una confesión y un testimonio de nuestra fe en el Dios «que ama la vida» (Sab 11,26). Como seguidores de Jesús sabemos que esta vida se manifiesta y goza en plenitud cuando se pone totalmente al servicio del Reino (cf Mt 10,39).

Jesús, el Hijo del hombre, está dispuesto a dar su vida en rescate por todos (cf Mt 20,28). Nadie le quitó la vida; él la entregó libremente. De él hemos aprendido que ser buen pastor es desvivirse por el rebaño, dar la vida por los hermanos (cf Jn 10,11). En este momento debemos sumarnos a tantos cristianos y cristianas que en los últimos años han optado por servir a la vida, aun a riesgo de perder o complicar la suya propia. Al hacerlo, prolongamos la mejor tradición cristiana, confiados en la intercesión de nuestros hermanos y hermanas mártires. Leer más…

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8.10.23 (Dom 27 TO )La piedra que desecharon los arquitectos. Mt 21, 40-44

domingo, 8 de octubre de 2023
Comentarios desactivados en 8.10.23 (Dom 27 TO )La piedra que desecharon los arquitectos. Mt 21, 40-44

IMG_0832Del blog de Xabier Pikaza:

El evangelio de hoy (Mt 21, 23-34) ha de verse desde el tema de domingo pasado (publicanos y prostitutas os preceden…) y desde  la oración Teresa de Lisieux (3 Octubre: Jn 17), cuando proclama, con Jesús, que todos somos sacerdotes del nuevo reino de Dios. A Teresa de Lisieux le hicieron santa y doctora para que la veneremos, pero pocos siguen su camino.

Este evangelio  retoma los motivos anteriores desde la imagen de los viñadores poderosos (sacerdotes y senadores) que para apoderarse de la viña matan al auténtico heredero: echan fuera la auténtica piedra, para hacerse ellos mismos piedra y templo. Esta es una historia plenamente actual. Sigue siendo la historia de la iglesia del mundo del siglo XXI.

Piedra angular. Que “cuadre la construcción”.

 He comentado extensamente ese motivo (viñadores homicidas) en mi Historia de Jesús y en comentarios a Marcos y Mateo Suponiendo conocido ese motivo me centro en los últimos versos del pasaje, que nos sitúan ante una de las claves del evangelio y de la vida de la iglesia: Sobre la piedra desechada por la sociedad civil y por la iglesia edifica Jesús su reino, hoy siglo XXI como entonces, siglo I.

Reunidos en Granada los políticos/arquitectos de Europa occidental se empeñaron ayer (6.10.23) en Granada en crear un “mercado”, expulsando a los de siempre (la piedra que desecharon…). Reunidos hoy (8.20.23) en Roma muchos “grandes” de la Iglesia buscan igualmente piedras buenas para edificar su “templo”. Entre los desechados, en los basureros de la humanidad triunfante,  sigue buscando Jesús las piedras vivas de du Reino.  Podría decirse quizá con más retórica, pero no con más contundencia.

Leamos la parábola. Sacerdotes y senadores han matado al hijo, heredero de la viña.   La “historia” de Dios podía haber terminado de esa manera, con la muerte del Hijo… y con la revancha/venganza del amo. Pero vengamos al texto, sigamos leyendo:

21 40 Pues bien, cuando vuelva el dueño de la viña ¿qué hará con aquellos agricultores? 41 Le contestaron: Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros agricultores, que le entreguen los frutos a sus tiempos. 42 Y Jesús les dice: ¿No habéis leído nunca en la Escritura: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular?. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente? ¿Qué hará el amor de la viña? Jesús pregunte. Le responden “lógicamente” que les mate

 La respuesta de los interlocutores de Jesús indica que ellos han entendido la parábola en clave de talión (en contra de lo que él mismo Jesús había proclamado en Mt 5, 38-48). Que les mate, que les maten. Esa sigue siendo la respuesta de la gente Mc 12, 8(¡hará morir de mala muerte…!), pero indicando con una diferencia.  Esa es la respuesta, que con tonos diversos sale hoy en los periódicos: Que maten a los rusos o a los catalanes, a los sicarios de Colombia o a los emigrantes de pateras (que los maten, que los dejen morir en campos de batalla, en parlamentos o en pateras y cárceles.

Pero Mateo indica aquí (en su evangelio) que esa no es la respuesta de Jesús, sino la de la gente. Esa es la respuesta de un tipo e democracia de muerte… Matar a los que estorban, a todos los demás… creando así una historia infinita de chivos emisarios y chivos expiatorios… Esta es la respuesta del talión de sangre,  que sigue sonando en la historia desde el tiempo de Caín (Gen 4 Esa respuesta (matará… ) nos línea se sitúa en una línea de legalidad punitiva, que sigue condenando (aplastando) a los hombres, suponiendo que un pecado sólo se resuelve y limpia con otro pecado,  conforme al dictado de una espiral de violencia infinita, porque supone que Dios mismo es violento y que, tras un tiempo de paciencia, en que ha dejado a los violentos que asesinen y maten a los justos, vendrá a manifestarse como vengador incontenible, respondiendo en su mismo plano a los asesinos, destruyendo (asesinando) de un modo implacable a los renteros asesinos, como suponen muchos libros apocalípticos e incluso una teología de línea sapiencial [1].

Conforme a esta respuesta (hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros agricultores, que le entreguen los frutos a sus tiempos…), el des-orden anterior se mantendría como estaba, porque los nuevos viñadores seguirían sometidos a la misma presión de violencia de los ajusticiados.

´Mateo ha dejado claro que esta respuesta no es de Jesús, ni de los cristianos, sino de algunos oyentes, pues ella va en contra del Sermón de la Montaña (5, 38-48) y del mensaje universal de Pascua (28, 16-20). Dios no ha querido matar a los asesinos de su Hijo, sino al contrario: les ha ofrecido la gracia del perdón a través del mismo Jesús resucitado.

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Respuesta de “masones”. Jesús el arquitecto: La piedra desechada

En este fondo introduce Mateo el pensamiento de Jesús (¿no habéis leído: la piedra que desecharon los arquitectos…?). Esa es la respuesta que Jesús presenta como clave de interpretación de la historia humana, una respuesta que  que estaba ya en el AT (Sal 118), pero que sólo ahora puede entenderse plenamente.

Según Mc 6, 4, Jesús es el tekton, un simple obrero de la construcción (albañil, cantero…). Pues bien, aquí aparece no como simple tekton sino como el arquitecto, el arquitecto de la nueva humanidad, el verdadero “masón” de las imágenes ilustradas de los masones del siglo XIX. Se trata de construir una nueva humanidad, pero no desde las “piedras” de los arquitectos oficiales (armas, dinero, superioridad, excelencia…), sino desde las piedras desechadas de la historia humana, desde los desechados del mundo. ¿No habéis leído? Así dice Jesús, como en Mc 13, 14. El sepa leer la historia que aprenda, que entiende, pues la lección viene de atrás, como dice el salmo.

Salmo de la piedra desechada:

  • 20 esta es la puerta de Jehová; ¡por ella entrarán los justos!
  • 21 Te alabaré porque me has oído y me fuiste por salvación.
  • 22 La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser la cabeza del ángulo.
  • 23 De parte de Jehová es esto y es cosa maravillosa a nuestros ojos.
  • 24 Éste es el día que hizo Jehová; ¡nos gozaremos y alegraremos en él! (cf. Sal 118, 22-23).

Éste es el canto de unos fieles judíos que, habiendo sido rechazados tras la vuelta del exilio de Babilonia, entre el V-III a.C., vinieron a presentarse ante Dios como piedra angular del nuevo edificio del templo (la comunidad restaurada). Así muestran que Dios consigue su victoria a través de personas descartadas, marginadas por los constructores oficiales  a quienes habían querido eliminar. Éste es el salmo que Jesús asume como principio de interpretación de la historia. El verdadero edificio del templo de Dios se construye con piedras desechadas.

Jesús no habla  así simplemente condenar sin más a los sacerdotes y senadora (como ellos supondrán: 21, 45), sino para que reflexionen y respondan (=cambien de actitud), y lo hace con ese salmo, que cuenta la historia de un hombre que da gracias a Dios porque le ha liberado de una gran crisis o prueba, de manera que aquellos que le acompañan en la oración proclaman “la piedra que desecharon los arquitectos…”.

Éste es el salmo/canto de los publicanos y las prostitutas, de los expulsados de todos los caminos, de los encarcelados y emigrantes, de los condenados de las cárceles de la historia humana (Mt 25, 31-46). Sólo a partir de ellos se puede  crear la historia de la nueva humanidad.

Sentencia de Jesús, piedra de escándalo (Mt 21, 43-46).

 La sentencia de 21, 43 es propia de Mateo (no se incluye en Mc 12, 1-12 ni en Lc 20, 11-18), y parece ratificar la respuesta de los primeros oyentes (hará morir a esos malvados: 21, 41)… pero lo hace en forma de inversión… Los que condenan y matan a los demás se condenan y matan a sí mismos. Al rechazar a publicanos y prostitutas, al condenar a los trabajadores de la viña, al matar a los pobres (hijos de Dios), los senadores y sacerdotes del mundo se matan a sí mismo.

21 43 Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos. (44 Y el que caiga sobre esta piedra será hecho pedazos; y aquel sobre el que caiga esta piedra quedará desmenuzado). 45 Y los sumos sacerdotes y los fariseos, oyendo sus parábolas, comprendieron que estaba refiriéndose a ellos.  

 Esta sentencia no dice que las autoridades de Jerusalén (sacerdotes, ancianos, fariseos…) serán ajusticiadas (que morirán en este mundo, o que se condenarán después para siempre), sino sólo que se les quitará su autoridad. Esta es la misma sentencia del Magnificar: Derriba del trono a los potentados y eleva a los humillados (Lc 1, 46.55). El mayor bien que Dios puede hacer a los grandes arquitectos (ricos, senadores, sacerdotes…) es que pierdan el poder, poder,  que bajen de sus tronos, que pierdan sus privilegios de muerte… que vivan al ras de la vida, al ras de la gente, en diálogo de respeto, de amor, como  han puesto de relieve los comentaristas de salmos (Cf. H.-J. Kraus, Los Salmos I-II, Sígueme Salamanca 1993; L. Alonso Schökel, Salmos I-II, Verbo Divino, Estella 1992), como yo mismo he destacado últimamente en mi Lectura cristiana de los salmos ( VD, Estella 2023)..

IMG_0834  Jesús condena a los agricultores y arquitectos antiguos (sacerdotes, senadores…), pero no para colocar en su lugar a otros quizá mejores, sino para ofrecer el reino, la vida a un pueblo nuevo que produzca y comparte la frutos verdaderos…

Conforme a la visión de Mateo, este nuevo pueblo es la Iglesia mesiánica, es la nueva humanidad que no se opone a Israel en cuanto tal (Mateo supone que los judíos pueden formar y forman parte de ese pueblo), sino a sus autoridades (sacerdotes, ancianos…). Esta es la gran promesa, la esperanza de la nueva humanidad.

La piedra del juicio. Una glosa de Mateo:

Y el que caiga sobre esta piedra será hecho pedazos; y aquel sobre el que caiga esta piedra quedará desmenuzado) (Mt 21, 44, cf Is. 8, 14-15; Dan 2 34-44).

            Ésta es una glosa, pero una glosa muy significativa, como explico en la nota 2 [2]. Posiblemente no viene de Jesús. Marcos no la introduce. Lucas la introduce en un contexto distinto… Aquí aparece en algunos manuscritos de Mateo, en otros no aparece. Posiblemente es un texto que solía aducirse en algunas discusiones entre cristianos y cristianos, cristianos y judíos sobre el sentido de la Piedra-Jesús,

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