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“El hermano de Asís al hermano de Roma”, por José Arregi

sábado, 21 de octubre de 2023
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 francisco-reparaDe su blog Umbrales de Luz:

Nunca quise ser importante, sino el hermano menor de los más pequeños y de todos los olvidados. Pero, por circunstancias de la historia, el día en que pasé de esta vida mortal a la Vida plena se convirtió en un día señalado para muchas hermanas y hermanos de sueños evangélicos.

El tránsito –que quise consumar “desnudo en la tierra desnuda”– tuvo lugar tal día como hoy, 3 de octubre de 1226, hace casi 800 años, en aquella celdita de ramas y tierra en la Porciúncula de Asís, el lugar de mis amores y de mis sueños. En el atardecer del aniversario de aquel día os escribo, hermanas y hermanos todos de la Tierra. Al día siguiente me enterraron en la iglesia de San Jorge de Asís, fundida mi tierra con toda la tierra hermana y madre. ¡Qué descanso! ¡Qué libertad! ¡Qué plenitud! Uno con la tierra, el agua y el aire, con las alondras, las aves y todos los animales, uno con todos los seres humanos, sobre todo con los últimos y todos los desconocidos. Uno con Dios.

Desde niño fui soñador. Soñé con otro mundo en este mundo, donde no hubiera señores y siervos, ricos y pobres, palacios y tugurios, ejércitos y guerras y tanta miseria. Incluso antes de conocer de verdad a Jesús y antes de creer en las llamadas verdades del Credo, soñé vagamente con otra Iglesia sin papas con ejércitos y en guerra, sin clérigos poderosos, sin ambiciones ni riquezas ni monopolio de la verdad.

Luego, cuando aprendí a mirar a Jesús en aquel misterioso crucificado lleno de paz y de luz en la penumbra de la ermita de San Damián –¡aquellos atardeceres de Asís!–, entonces todo encajó en lo profundo de mí. Quería ser como aquel Jesús. Sentía a veces una irresistible rebelión y una paz invencible. Y quise ser rebelde y pacífico. Quise ser hermano de todos, incluso de los grandes señores, y transformar de raíz aquel mundo desgarrado. Y fui sintiendo un impulso intenso por reformar aquella Iglesia de señores de las conciencias y de la verdad, aliados con señores de las tierras y del comercio. Pero decidí no dedicarme a proclamar y promover directamente la reforma irrenunciable de la Iglesia, sino vivir la reforma que soñaba. Por eso no quise ser clérigo ni monje, sino peregrino y compañero de vida de los más pobres, como Jesús. Y todo me decía que la transformación del mundo y de la Iglesia eran inseparables.

Han pasado los siglos, y veo con pasmo que el mundo está más desgarrado que nunca y amenazado por peligros inminentes jamás sospechados. Y veo con tristeza que la institución que se presenta como Iglesia católica de Jesús, en tiempos de tanta gravedad, sigue aferrada al pasado en sus creencias e instituciones, dedica casi todas sus energías a asuntos internos, y limita sus proyectos de reforma a triviales cuestiones de fachada y de aseo. Por eso me permito dirigirme a mi hermano Francisco de Roma con respeto y libertad, como el más pequeño de sus hermanos:

Te deseo Paz y Bien, hermano Francisco de Roma y de las pampas argentinas. Hace 8 siglos, en mi Umbría medieval, me dirigí a “mi señor papa”, pero los tiempos han cambiado. La Vida nos lleva de transformación en transformación. La Vida es permanente novedad en su Fuente indecible y en todas sus formas visibles. El Soplo vital originario, que es también el Espíritu universal de Pentecostés, nos llama a transformar radicalmente la institución de la Iglesia para contribuir con la inspiración de Jesús a la urgente transformación del mundo.

Reconozco, hermano Francisco de Roma, tus esfuerzos, tu valentía y generosidad en medio de tantas resistencias políticas y episcopales. Tu voz resuena en todos los países en favor de la justicia y de la paz, en favor de la vida de todos los empobrecidos, de los pueblos oprimidos, de la comunidad de los vivientes sin respiro. Y me inclino ante ti. Pero déjame que, de Asís a Roma, de corazón a corazón, de hermano a hermano, te diga con humildad y libertad: no percibo la misma claridad y determinación en tu programa de reforma de la Iglesia católico-romana que presides. Los tres sínodos generales celebrados, con todo su fasto y su derroche excesivo, no han traído ninguna novedad de fondo, ningún avance decisivo, y nada anuncia que el cuarto, el “sínodo de la sinodalidad” cuya última fase se inaugura el día de mi tránsito a la plena liberad, vaya a arrancar la raíz principal de los males de la Iglesia: el clericalismo. El clericalismo que relega a la mujer, que reprime el cuerpo y la sexualidad en general y la homosexualidad y las diferencias de género en particular. El clericalismo que se traduce en dominación y en abusos y agresiones. El clericalismo que divide y separa, el clericalismo que se opone a las palabras de Jesús: “No haya entre vosotros ni padres, ni maestros ni señores, pues todos sois hermanas y hermanos”.

La Iglesia no podrá ser presencia inspiradora, sanadora, liberadora en este mundo en grave peligro, mientras no erradique de su seno la raíz clerical, ligada a la ambición de poder. Y, para erradicar esa raíz dañina, no bastará con dar la voz y el voto en el sínodo a dos o tres mujeres, ni con ordenar como sacerdotes a varones casados de virtud probada, ni con ordenar diaconisas de segundo orden. Es necesario derogar la idea misma del “orden sagrado” con el papado en su base, y la ideología patriarcal y la lógica del poder sagrado sobre las que descansa. Y la imagen de Dios que la sostiene.

Hermano Francisco, volvamos al camino y al espíritu de Jesús. Volvamos a la Fuente de toda fraterno-sororidad. Que la Vida te bendiga y te dé la paz.

Aizarna, 3 de octubre de 2023

 

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‘De los Ríos. La construcción del Estado laico’: Una mirada profunda al derecho constitucional, al derecho eclesiástico, a las ciencias políticas y a la teología

sábado, 21 de octubre de 2023
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IMG_0917D.Fernando de los Ríos en un Mitin en Granada (1933). Archivo fotográfico de la Fundación Fernando de los Ríos.

Presentación en la Embajada de España ante la Santa Sede del libro de Carlos García de Andoin

El pasado jueves 5 de octubre, con el foco informativo puesto en el Sínodo de la Sinodalidad, pasó desapercibido en Roma un significativo acto, la presentación en la Embajada de España ante la Santa Sede del libro de Carlos García de Andoin, Fernando de los Ríos. La construcción del Estado laico’

Con la Embajadora Isabel Celáa como anfitriona del acto y el salón lleno tomaron la palabra el cardenal de Barcelona Juan José Omella, el profesor de La Sapienza, Stefano Cecanti, y el autor del libro, Carlos García de Andoin

La Embajadora resaltó el perfil político de Fernando de los Ríos y de la idoneidad del lugar para presentar un libro que trataba sobre las relaciones entre el Estado y la Iglesia. Destacó  la cercanía y amistad del ministro con el escritor y dramaturgo Federico García Lorca.

«Este político socialista republicano, atribuye a la religión su propia orientación política»

14.10.2023

El pasado jueves 5 de octubre, con el foco informativo puesto en el Sínodo de la Sinodalidad, pasó desapercibido en Roma un significativo acto, la presentación en la Embajada de España ante la Santa Sede del libro de Carlos García de Andoin, ‘Fernando de los Ríos. La construcción del Estado laico’.

Con la Embajadora Isabel Celáa como anfitriona del acto y el salón lleno tomaron la palabra el cardenal de Barcelona Juan José Omella, el profesor de La Sapienza, Stefano Cecanti, y el autor del libro, Carlos García de Andoin.

La Embajadora resaltó el perfil político de Fernando de los Ríos, su procedencia de la Institución Libre de Enseñanza y la importante obra educadora llevada a cabo por la Segunda República. La idoneidad del lugar para presentar un libro que trataba sobre las relaciones entre el Estado y la Iglesia. Por último, también destacó la cercanía y amistad del ministro con el escritor y dramaturgo Federico García Lorca, alumno suyo a quien siempre protegió y apoyó. Ensalzando el valor de la obra que se presentaba, dio la palabra a los intervinientes en la mesa.

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De izda a dcha:La embajadora Isabel Celáa, el cardenal arzobispo de Barcelona y Presidente de la CEE, Juan José Omella, el autor Carlos García de Andoin y el profesor de la Universidad de La Sapienza Stefano Cecanti

Tomó la palabra el cardenal Juan José Omella, quien destacó el perfil religioso de Fernando de los Ríos.

De los Ríos, cristiano erasmista, por el cardenal Omella.

Su autodenominación comocristiano erasmista. Parece ser una anécdota socorrida, que, De los Ríos, tras la guerra civil, al rellenar el formulario ante las autoridades de inmigración, al preguntársele por su religión, se identifica como “cristiano erasmista”. Pero parece más que un sucedido. Muchos amigos le identifican públicamente así (Prieto, García Lorca, Jiménez de Asúa…) y él mismo escribe y reflexiona sobre el erasmismo en España. Parece ser expresión de su admiración hacia un movimiento seguidor de Erasmo y de su cristianismo evangélico, culto, ético y espiritual.

De izda a decha: Stefano Cecanti, Isabel Celáa, Juan José Omella y Carlos García de Andoin.

La importancia de lo que llama la “emoción religiosa”. Refleja lo que para él es principalmente la religión, una visión antiintelectual y antidogmática. En el libro se cita un artículo de la Semana Santa de 1917, “En torno a la emoción religiosa” donde escribe que, para él, “el acto religioso nace en la máxima intimidad y recato; con él vienen a la vida las emociones que fecundizan los más hondos deseos del ideal” (1997c: 19). Es una visión que une experiencia religiosa y moral: “la sed de lo infinito es una llama que va quemando todo cuanto halla en el interior tocado de mancilla y se quema, además, a sí misma; antes de hacerlo influye en la vida, exaltando el amor a la virtud, a la perfección concreta” (1997c: 20). Va a mencionar expresamente la oración con bellas palabras en las que resuena la religiosidad popular andaluza: “la oración es el momento lírico supremo, por esto es lo individual por excelencia y el plano en que vive la emoción religiosa. La oración es el vehículo verbal de nuestra sed de lo absoluto, la saeta construida por la razón para calmar las solicitaciones angustiosas del sentimiento; la oración es antidogmática precisamente por ser lírica” (1997c: 20).

IMG_0916Fernando de los Ríos con su hija Laura, que casaría con Francisco García Lorca, hermano de Federico.

Me ha llamado la atención también la influencia de su educación religiosa familiar. Su madre, Doña Fernanda Urruti, que rezaba a diario el Kempis, llevaba a sus hijos con un “sentido de cristianismo primitivo” a visitar y ayudar a las familias pobres de Ronda. Así lo expresa el propio De los Ríos: “desde niño nos enseñó a mis hermanos y a mí que teníamos que ocuparnos de la vida de la familia de unos cuantos pobres; y me recuerdo a mí mismo visitando la casa de esos pobres, preguntándoles por sus necesidades y yendo a mi casa muchas veces compungido y dolorido y sin poder contener los sollozos por la miseria que había visto, y a la que yo procuraba poner remedio mediante la dadivosa actitud de mi madre” (1997d: 222-223). El libro recoge que cuando en 1980 traen los restos de De los Ríos de Nueva York, donde sufrió el exilio, al cementerio civil de Madrid, su hija Laura se refirió al “fondo profundamente religioso” de su padre y a la influencia en él de su madre “esencia de cristiana vieja”.

Asimismo, la centralidad que da a la educación cristiana de su hija. Escribiendo en 1926 una carta desde Nueva York a su mujer Gloria, le dice “Di a mi hija de mi alma que no deje de escribirme […] que no olvide mis ruegos, que cultive su corazón y su alma religiosa meditando el Evangelio, que lea el Padre Nuestro y el sermón de la montaña y haga todas las noches su examen de conciencia; que piense en Dios como el ser perfecto a quien debemos imitar embelleciendo moralmente todos los días nuestra propia vida y llevando el bien a cuantos podamos”.

«Este político socialista republicano, atribuye a la religión su propia orientación política»

No puedo dejar de anotar el papel que este político socialista republicano, atribuye a la religión su propia orientación política. Dice que el contacto con la miseria por solidaridad con familias jornaleras pobres en la Ronda de abajo “me ha hecho tanto bien en la vida –perdóneseme esta pública confesión por vez primera- que creo que ha sido lo que determinó incluso mi posición socialista una vez que llegué a la edad adulta” (De los Ríos, 1997d: 223).

IMG_0925Fernando de los Ríos, Pablo Iglesias (fundador del Partido Socialista Obrero Español y de la Unión General de Trabajadores) y Julián Besteiro, en Celorio, Asturias (1921)

El cardenal Omella se detuvo en la relación que mantuvieron De los Ríos y el cardenal de Tarragona, Vidal i Barraquer, en aras a un acuerdo de conciliación entre el Gobierno repubñicano y la Iglesia que finalmente fracasó con el articulado de la Constitución, de carácter eliminatorio para con la Iglesia.

Finalmente recordó que la Constitución de 1978 había conseguido llegar a los acuerdos que no fueron posibles en la II República, principalmente en materia de educación y de financiación.

Fernando de los Ríos: un vencedor póstumo, por el profesor Ceccanti

En este volumen tan extenso, el politólogo y teólogo vasco Carlos García de Andoin describe esencialmente al humanista y socialista reformista Fernando de los Ríos (1879-1949) como precursor del equilibrio entre libertad religiosa y laicidad que se ha logrado con la Constitución de 1978, superando el confesionalismo tradicional que había tenido su última expresión en el franquismo pero también la postura unilateral de separación hostil de la Constitución de la Segunda República de 1931, respecto a la que luego había sucumbido.

De los Ríos se unió al PSOE en 1919 y, por tanto, estuvo involucrado en las difíciles consecuencias políticas de la Revolución Rusa con respecto a las orientaciones de los Partidos Socialistas, atrapado entre el llamado al nuevo movimiento comunista y los impulsos maximalistas y reformistas. Contribuyó a evitar que la mayoría se deslizara hacia posiciones comunistas, también gracias a un revelador encuentro directo con Lenin, quien devaluó radicalmente el valor de la libertad en su presencia, «Libertad, ¿para qué?» (pág. 50 del volumen que retoma la historia autobiográfica y que deja claro hasta qué punto los bolcheviques deseaban ab initio el resultado autocrático). Ya fue elegido diputado en 1920 y 1923, y luego nuevamente en 1931. Fue uno de los líderes socialistas que, coherentemente con su propio reformismo, en un partido muy dividido (ver pág. 55), lucharon exitosamente a favor de una colaboración gubernamental con los republicanos contra el aislamiento identitario, llegando a ser ministro de Justicia en el gobierno provisional de Alcalà Zamora y luego nuevamente en el posterior gobierno de Azaña, antes de pasar a Instrucción pública en 1932.

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El punto clave de su acción política, que describe el volumen, es su papel como Ministro en la elaboración de los artículos sobre laicidad y libertad religiosa de la Constitución de 1931. De los Ríos, quien personalmente tenía una actitud compleja de laicismo, por así decirlo, religioso , separado de la Iglesia católica, pero con un cristianismo con rasgos modernistas, fascinado sobre todo por las minorías religiosas (se define como «cristiano erasmista«) y, por un lado, muy firme en la libertad de culto y en la separación entre Estado y religiones, a favor del concepto de «Estado aconfesional«, que rompía decisivamente con el pasado, pero al mismo tiempo era partidario de una forma de reconocimiento de la personalidad jurídica de la Iglesia católica, también en nombre de la necesidad de que la nueva República “incorpore a los católicos ante el riesgo de explosión” de aquella experiencia democrática, como señala en la introducción el constitucionalista y político Gustavo Suárez Pertierra (p. 29).

La tesis de De Andoin, resumida en el Prólogo, es la que ve a De los Ríos como un precursor de la combinación laicismo-libertad (y por tanto cooperación) que se estableció en la Constitución de 1978 frente a la de libertad-coacción (y por tanto hostilidad). que se afirmó a pesar de sí mismo en 1931 (p. 30) y que no fue la menor causa del fracaso de la República (p. 58). Leer más…

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Innumerable

viernes, 20 de octubre de 2023
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Del blog Nova Bella:

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El existir innumerable me brota del corazón


*

Rilke

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“Lavarse con silencio”, por Pedro Miguel Lamet.

viernes, 20 de octubre de 2023
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IMG_0580Leído en su blog:

Vivimos dentro de una nube de ruidos, por dentro y por fuera

Vivimos más que nunca ensordecidos por el ruido. Hay un ruido exterior que no para: en el bar, en el coche, en casa, en la calle.

Hay otro ruido interior más peligroso, el de la mente, que runrunea dentro de nosotros desde un personaje que creemos ser y no somos.

La mente siempre nos contamina con sus ruidos, alejándonos de lo que es. Sólo el silencio nos libera. Pero le tenemos pavor, porque lo identificamos con soledad y vacío, sin apreciar que es una soledad acompañada del Universo y un vacío lleno.

El silencio interior es la mejor terapia que existe. Dice Ana María Schlutter que “el silencio es regresar a casa”, es decir, recuperar nuestra identidad

Se trata de sortear ese “loro interior” e ir conectando con el fondo de nuestro ser, donde estamos bien; quizás porque salimos así de fábrica y poco a poco nos hemos ido estropeando con palizas mentales e identificaciones absurdas

La tristeza mayor del hombre proviene de sentirse separado, en definitiva, solo en medio de una multitud, solicitado por millones de signos y sonidos. El silencio cura porque nos conecta con lo que somos,

Contaba una joven monja que muy agobiada fue a consultar a su director espiritual: “Mire, padre, estoy muy preocupada. Es que, cuando estoy mejor en la capilla, es cuando no hago nada, ni pienso en nada; simplemente estoy”. El sacerdote sonrió: “No se preocupe, hermana, acaba de descubrir el silencio”. La religiosa no se fue muy convencida. ¿Cómo podía alcanzar aquella paz interior sin pensar, reflexionar, sin leer algo? Y sin embargo, estando así simplemente, saboreaba una quietud y una alegría que nunca hasta entonces había disfrutado.

Vivimos más que nunca ensordecidos por el ruido. Hay un ruido exterior que no para: en el bar, en el coche, en casa, en la calle. La radio, la tele, el móvil, mensajes, publicidad nos embotan los sentidos.

Pero hay otro ruido interior más peligroso, el de la mente, que runrunea dentro de nosotros desde un personaje que creemos ser y no somos. Te da la tabarra con la culpabilidad del pasado, que ya no existe, y, por tanto, se convierte en una tortura inútil. O con las preocupaciones de lo que va a venir, un futuro lleno de miedos que nos adelantamos también inútilmente de forma masoquista, porque aún no sabemos realmente cómo será. La mente siempre nos contamina con sus ruidos, alejándonos de lo que es.

Sólo el silencio nos libera. Pero le tenemos pavor, porque lo identificamos con soledad y vacío, sin apreciar que es una soledad acompañada del Universo y un vacío lleno. Escribe Benedetti:

Qué espléndida laguna es el silencio
allá en la orilla una campana espera
pero nadie se anima a hundir un remo
en el espejo de las aguas quietas.

Si nada más levantarnos, se enciende la tele en casa, y se apaga al irnos a la cama; si las noticias, en su mayoría negativas, nos bombardean día y noche; si el teléfono móvil, la publicidad y las redes sociales se han convertido en nuestro cordón umbilical con la vida, vivimos dentro de una nube de ruidos.

Un autor anónimo medieval del siglo XIV escribió un libro titulado La nube del no saber. Es curioso lo moderno que resulta este viejo tratado en rechazo de toda conceptualización, en lo que coincide con el interés que despierta hoy en Occidente la meditación oriental del Yoga y el Zen. Quizás porque se ha convertido en una urgente necesidad de subsistir. Se trata de un hecho que va más allá de las religiones e incluso de la fe y la increencia. El silencio interior es la mejor terapia que existe. Dice Ana María Schlutter que “el silencio es regresar a casa”, es decir, recuperar nuestra identidad que está en el fondo de nuestro ser, sobre el cual hemos echado mucha hojarasca, mucho ruido.

A la gente le da miedo el silencio porque cree que cuando se queda sola consigo misma le van a morder todos sus monstruos interiores. O que no va a conseguirlo por las distracciones y pensamientos que reaparecen. Hay métodos sencillos como contar respiraciones de diez en diez o repetir una frase o una palabra. Pero el objetivo es intentar, sin tensiones, sortear ese “loro interior” e ir conectando con el fondo de nuestro ser, donde estamos bien; quizás porque salimos así de fábrica y poco a poco nos hemos ido estropeando con palizas mentales e identificaciones absurdas: nos centramos en el papel que representamos en la comedia de la vida más que en lo que en el fondo somos.

No deja de ser paradójico en un mundo hipercomunicado como el nuestro, que la tristeza mayor del hombre provenga de sentirse separado, en definitiva, solo en medio de una multitud, solicitado por millones de signos y sonidos. El silencio cura porque nos conecta con lo que somos, nos devuelve a la unidad con todo. Mejor lo sintetiza esta hermosa frase de Tagore: “Pues que se prende en ti el polvo de las palabras muertas, lava tu alma en el silencio”.

Espiritualidad

Hay un lugar llamado Evangelio.

jueves, 19 de octubre de 2023
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Del blog de Alfonso J. Olaz El Rincón del Peregrino:

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Muy cerca de tu corazón
En el mapa del amor
Frente a tu aldea llamada Alma
Junto a la casita del hortelano
Allí está…

Ser rostro del Maestro
Creer en Él y verle por haber creído
Al verle, pedirle de su misericordia
Y al recibirla por esta, ser compañía suya.
Y en su compañía ser ya su compañero y amigo.

¡Hay un lugar llamado Evangelio!

Dónde en lo cotidiano de cada día
se hace el milagro de lo imposible.
Amar como su hijo, reír como su espíritu.

Dónde el Amor nace en el pozo blanco, y el agua no se agota
y la sed del hombre es saciada.

Donde la humildad se viste de sencillez
como las azucenas y los lirios del campo

Dónde la sencillez es pura y cristalina
como los ríos del evangelio

Donde
la hermana muerte es una bendición
en el jardín del hortelano
recogiendo los más bellos esquejes de la Misericordia de Jesús.

Dónde la confianza se renueva constantemente
en la espiral del amor inacabado y su fraternidad universal.

Dónde el amado y la amada
se aman sin cesar y-
renuevan sus votos en la casa del hortelano

Dónde los amados y las amadas
se desposan en el jardín del Señor
Y beben y comen de sus uvas e higos, y esto les basta.

Venid todos al Jardín del Señor, Todos, todos…
A sus bodas de amores estáis invitados,
se tornan multitudes debajo de los parterres
de los rosales del jardín blanco

Venid, venid todos al banquete del Señor,
en el día que no cesa de su fraternidad Universal.

*

Alfonso Olaz

30.09.2023

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Gabriel Cifermann: Intercreencialidad como Pluralidad en Relación.

jueves, 19 de octubre de 2023
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9713576-principales-religiones-del-mundo--cristianismo-islam-el-judaismo-el-budismo-y-el-hinduismo_560x280Hoy no se puede ser religioso, sin ser interreligioso, intereclesial e intercultural y en diálogo con los no creyentes. En consecuencia, hay que acuñar otros conceptos que integren esta realidad, tanto en la ley de libertad religiosa y de cultos de los diversos países y regiones, como en el lenguaje ecuménico o de encuentro entre distintas creencias.

Todo es creencia, pues, ¿qué es realmente lo que decimos que es? Estamos de acuerdo en nombrar, creer e interpretar el mundo en general. La realidad se torna en la verificación de lo que creemos es verdad. No nacemos con creencias, sino que crecemos con creencias. Las creencias son todo aquello que tomamos como verdad en nuestra vida. Sentencias que escuchamos alguna vez y adoptamos como ciertas. Y como tal, no las cuestionamos, por lo que podrían acompañarnos hasta el último día de nuestra existencia y limitarnos o potenciarnos.

Cuando esa creencia no se va verificando en el tiempo, se torna como creencia verdadera y nos va dando una dirección en la vida. Todo eso se convierte en tradición, que en el fondo son un grupo de verdades que no han sido verificables en el tiempo. Luego lo tradicional queda instalado como creencia que se va transmitiendo a las próximas generaciones que la reciben como verdad. Por ello, podemos afirmar con Robert Bolt que “una creencia no es simplemente una idea que la mente posee, sino una idea que posee a la mente”.

Cuando el mundo político no gobierna CON las creencias de su pueblo, es más difícil gobernar, porque las creencias nos gobiernan. Ante esta realidad el concepto de “intercreencialidad” es fundamental, ya que desde ese ámbito podemos decir que hay personas con una opción creyente religiosa, indigenista, ecológica, espiritual… otros con una opción creyente eclesial y otros de fe sin iglesia institucional, y agruparlos en los que creen que creen. Y las personas con una opción no-creyente, atea o agnóstica, agruparlos en los que creen que no creen. De ese modo, el concepto de Intercreencialidad es incluyente de todas esas opciones de creencia e increencia. Proponemos aquí ese concepto para la formulación y redacción de las leyes relacionadas con la libertad religiosa, de cultos, entidades religiosas y organizaciones basadas en la fe.

Tal intercreencialidad ha de traducirse en una práctica de encuentros de Pluralidad de creencias en relación.

– Para lograr una intercreencialidad de Pluralidad en relación es necesaria la fraternidad

– Porque no hay conocimiento real de pluralidad en relación, sin la experiencia concreta de fraternidad

– Y es esa experiencia de amor fraterno lo que impide iniciar el conflicto, y lo que debe estar a la base para construir la paz, en que las creencias no se absoluticen ni se usen en contra de los otros, sino que nos hagan ser mejores personas.

Somos todos seres humanos en búsqueda, ninguno de nosotros tiene el monopolio de la verdad. Esa búsqueda nos hermana y podemos ir juntos en relación, aunque no sea de la mano. Busquemos cada uno desde su creencia e interpretación de la realidad ser hermanos con los otros. Ser fraterno es querer ser cercano al que lo necesita.

Ciertamente las creencias nos gobiernan, ¡pero es una locura dividirnos por creencias!, si todo lo que existe, existe en relación. Pluralidad de creencias en relación, no es para fusionar ni confundir creencias, sino para vivir una experiencia.

El amor como entrega o donación de sí mismo es la experiencia humana que nos lleva a mayor plenitud, aunque muchas veces sea dolorosa. El amor está en todas las religiones y en todas las culturas, pero el amor no tiene religión ni cultura. La religión verdadera, la iglesia verdadera, la creencia verdadera y el lugar verdadero es el que nos hace ser mejor persona humana.

Para lograr Pluralidad en relación es fundamental que nos ayudemos a enfrentar dos tentaciones permanentes:

La primera es buscar la diversidad sin relación, donde la tentación es polarizarnos.

La segunda es buscar la relación sin diversidad, donde la tentación es uniformarnos.

Tampoco se trata de buscar la Unidad por la unidad y sentirnos bien cuando atraemos al otro a nuestra vereda. Se trata de desarrollar el espíritu humano que es conscienciavoluntad- libertad-capacidad de amar y ser amado, a fin de lograr una espiritualidad humana real con o sin fe. Por eso, más que liderarnos la unidad, nos debe liderar la Relación.

En tal sentido, la intercreencialidad debe cultivar más que una inteligencia racional y emocional, una inteligencia relacional, que considere la consciencia de que todo lo que existe, existe en relación; que tenga la voluntad de no dejar la relación, sino mantenerla a pesar que no encontremos muchas cosas que nos unan; que haya libertad en la fe y fe en la libertad; y que la capacidad de amar y ser amados no nos haga salir de la relación nunca más.

No elegimos la época en que vivimos. La única elección que tenemos es cómo responder.

Estamos en el momento histórico donde lo importante no es solo de dónde venimos ni hacia dónde vamos, sino con quién vamos; para construir el futuro, y no ser cómplices con nuestras creencias al mal contra los indefensos e inocentes de este mundo. Es necesario encontrarnos en intercreencialidad.

Para que tenga sentido el diálogo interreligioso, intercultural y ateo debe ser siempre un encuentro concreto, visible, de pluralidad en relación, centrado principalmente en el COMPARTIR, porque, aunque muchas veces la vida no tenga un sentido, podemos descubrir que COMPARTIR ese sin-sentido de la vida, es el sentido. Es compartir el hecho de la norespuesta ante el sufrimiento de los inocentes, para hacer algo entre todos y que no vuelva a ocurrir.

Nadie tiene el monopolio del sentido de la vida, pero entre todos tenemos el monopolio humano de su búsqueda. Compartir el sin-sentido nos hermana y gatilla la necesidad de fraternizar y mantener la relación. También desde nuestras creencias interpretamos el mal en el mundo y nuestros padecimientos físicos, pérdidas y sufrimientos. Y no existe una única respuesta a las no-respuestas o sin-sentidos de la vida. Los otros y sus creencias nos pueden aportar sabiduría a nuestros peores momentos.

Hay una búsqueda intercreencial de sentido, a fin de que no se nos vaya el tiempo vital regateando sentidos. Estando en relación, podemos descubrir finalmente que el sentido es el COMPARTIR, aunque nunca hallemos una respuesta definitiva.

Pluralidad en Relación con lo Interreligioso:

No estamos aquí para gobernarnos, sino para aprender a cuidarnos a pesar de nuestras diferencias y opciones. Las creencias también fueron cómplices de injusticias en diferentes países o regiones y de diferentes maneras. También en el caso de las entidades religiosas, el hecho de llegar a miles de personas por semana para orientarlos, los hace responsables ante la crisis nacional, climática, económica y de crisis de sentidos. Una creencia que no cuide la Casa Común y los DDHH coopera al Antropoceno y descuida lo antropológico.

La intercreencialidad es una invitación a dudar de nuestras dudas sobre el otro o la otra y creer en ellos como personas, aunque no adhiramos a sus creencias. Siempre ha de estar primero el valor de la persona capaz de espiritualidad porque en ella acontece el espíritu humano.

Pluralidad en Relación con la salud, lo estatal y lo Intercultural:

La creencia en el papel dinero, se sustenta en la creencia que la Economía es lo que hay que salvar a como dé lugar. La salud física y espiritual se ignora, pero puede ser la base sobre la cual construir la economía personal, social y nacional.

Sin salud, no hay economía. Porque la salud física te permite Estar y la salud espiritual te hace querer estar con un sentido o saber Estar. Y sin ese Estar no se construye la economía.

Si primero no se está, no hay economía que pueda construirse. La inversión construye la economía, pero la salud física y espiritual merece inversión, aún sin la posibilidad de retorno económico. Porque significa la fortaleza ante la crisis de los cambios y los cambios en crisis.

La salud física y espiritual no es un objeto del capital, sino que es lo social, sin lo cual, no es posible que acontezca un mundo relacional. Y sin ese mundo, imposible construir una economía que se sostenga. Pero la salud física y espiritual se ha entregado a manos privadas y no del Estado que debería Estar. Hemos de volver al estar del Estado y recuperar lo social, a pesar del capital. Los que lideran creencias deberían tener una opción intercreencial para que los que gobiernan no hagan creer engaños al pueblo, que mermen la pluralidad en relación digna de alcanzar.

La intercreencialidad determina a la inclusión como criterio de la verdad, porque la verdad no excluye a nadie. Lo auténticamente humano es la voluntad de ver al otro como un hermano que debo cuidar. El amor fraterno nos puede relacionar en pluralidad. La única acreditación válida, que sirve tanto a creyentes como agnósticos o ateos, es la dedicación a hacer justa y digna la vida de los otros, para que nos graduemos en humanidad.

Mientras nos vamos conociendo y descubriendo entre nosotros, descubrimos un destino.

Somos todos distintos y necesitados de relación, y en ella validamos eso único que somos.

Ya no hay que tratar de…, ni luchar por…, sino, construir CON… Ese es el método de la intercreencialidad como pluralidad en relación; es construir todo aquello que mantenga la esperanza en nosotros mismos y en el otro.

Todos distintos (pluralidad) en el Todo (relación). En el nombre de la Fuente, del Camino y de la Energía, descubramos la opción que nos hace ser mejor persona. Fraternidad es amor dentro de la diversidad. No se trata de saber de fraternidad, sino convertirnos en fraternidad; no se trata solo de creerlo, sino de verificarlo. Al crearnos momentos de fraternidad matamos por un momento a la muerte y resucitan nuestras esperanzas.

Hay un calentamiento social porque la voluntad de unos pocos precede a la de muchos.

Caminemos hacia una opción-intercreencial. Si todos nosotros que creemos, incluyendo los que creen que no creen, no somos cercanos a las necesidades existenciales de los otros, descuidando la fraternidad, no seremos creíbles; y seremos responsables de procesos anárquicos, porque ya la gente no creerá en nada. Por ello, deben asegurarse por ley encuentros concretos de intercreencialidad en los colegios, municipios, regiones, departamentos, al menos una vez al año, pues, con dichos encuentros se va formando una sociedad más acogedora, culta, informada, responsable, menos materialista, y por ende, menos indiferente e indolente con los más abandonados. Así, se va instalando, ante una paz y DDHH politizados, una experiencia de fraternidad, que tiene como base el único amor que no está regulado por ley: la relación de amistad.

Hay un decaimiento de la verdad si nos basamos más en lo que queremos que en lo que sabemos. Estamos para saber más del otro y cómo el otro aporta a la verdad de todos. Esa verdad de todos es la fraternidad entre todos. ¿Cómo lograrlo? Con encuentros intercreenciales que manifiesten públicamente una pluralidad en relación, y que al mismo tiempo hagan pedagogía de que otra relación es posible, a las mismas instituciones, entidades, organizaciones basadas en la fe, grupos de libres pensadores, ateos y agnósticos.

El hecho de que existen los que creen que no creen y los que creen que creen, da fundamento a la intercreencialidad, para alcanzar un sentido en lo social.

Pluralidad en Relación con lo Ateo y agnóstico:

Propongo una libertad en la fe y una fe en la libertad de pensamiento, para lograr una Pluralidad de creencias en relación. Se puede ser un «creyente intachable» y, al mismo tiempo, ser también un «ciudadano indeseable». No se trata de calificar la fe, las ideas, las creencias o las prácticas religiosas, sino «el comportamiento de una persona» o la conducta tan profundamente humana.

Desde el occidente cristiano, se trata de la salvación de situaciones humanas de sufrimiento.

Lo cual quiere decir que, para Jesús, la fe no estaba vinculada a unas verdades que se creen o a unas prácticas religiosas que se observan. La fe, para los evangelios, se relaciona directamente con una forma de vivir, que puede no tener relación directa con la religión, sino con la ejemplaridad de la persona.

El cristianismo fue creado por Pablo. Y la predicación cristiana por siglos se ha basado en él, entendiendo a Jesús según Pablo y no a Pablo según Jesús. Para Pablo no se trata, como en los evangelios, de la salvación del sufrimiento humano en esta vida o vivificar la vida, sino de la salvación del pecado y de la condenación en la otra vida. Es ese Jesús según Pablo el que al final es rechazado, por ser obediente a un Padre que pide su sacrificio o su mortificación para darle después su vivificación. Para Pablo la pasión de Jesús son sus padecimientos, pero para Jesús es su Abba. Desde el cristianismo la opción debe ser ir al original y llegar a la fe de Jesús y al Dios de Jesús, para efectivamente poder vivir en una intercreencialidad fraterna, que renuncie a la soberbia histórica de lo logrado y a creer tener un poder sagrado. La intercreencialidad no es el amor a un poder de creencias sagradas, sino el poder del amor y del servicio a través de las creencias a las que adherimos.

Hay que poner en evidencia que la fe cristiana, tal como se nos presenta y se nos enseña, es una «fe hipotecada» por problemas de fondo muy serios. Problemas que la cultura de nuestro tiempo no acepta ni soporta. Lo cual quiere decir que, mientras no levantemos esa hipoteca, seguirá habiendo personas que se ven como ateos, pero que tienen tanta fe como el centurión romano de Cafarnaúm.

Nuestras creencias son nuestras convicciones. Y nuestras convicciones se verifican en lo que hacemos o dejamos de hacer. El ateísmo y el agnosticismo de buena voluntad, pueden ayudarnos a liberar a Dios de la religión manipuladora y que no le importa que sus adherentes sean mejores personas, abiertas y libres.

La tolerancia y la libertad religiosa exigen que se respeten la creencia o la increencia de cada persona. Por tanto, es válido defender el derecho al ateísmo y al agnosticismo. La dificultad reside en aceptar cualquier especie de fundamentalismo, sea religioso o ateo.

Creo que hemos de ser contrarios a la confesionalidad del Estado, sea él católico, como el Vaticano; judío, como Israel; islámico, como Arabia Saudita; o ateo, como la ex Unión Soviética. El Estado debe ser laico, fundado sobre principios constitucionales y no religiosos.

El dios que niegan muchos también yo lo niego. Creo en el Dios liberado de cualquier Estado y de todas las religiones existentes y por existir.

El careo no es entre creyentes y no creyentes, sino sobre el modo de creer y el modo de no creer. Un creyente, aunque lo sea, no deja nunca de buscar. No sabemos qué buscamos, ni dónde buscarlo. Ni encontramos lo que buscamos, pero seguimos buscando. Dicha acción de buscar nos hermana a todos, aunque no vayamos de la mano.

Pongamos en relación nuestra pluralidad, ante el mundo con “AI” (inteligencia artificial) que vendrá. Enfermemos de humanidad, bebiendo luz en la oscuridad, para conocer lo humano, comprender lo humano, aceptar lo humano, perdonar lo humano. ¡¡Vivificar lo humano!!

Esa es la capacidad que nos quedará para darle al mundo. Con la intercreencialidad mantenemos la atención en lo específicamente humano: el espíritu, contenido en la realidad de la consciencia-voluntad-libertad-capacidad de amar y ser amado.

Gracias a la intercreencialidad, podemos animarnos constantemente a que nuestro lugar en el reino de Dios, o en la Vida o en la realidad, sea amar radicalmente y hasta las últimas consecuencias a las personas, sean cuáles fueran sus pecados, sean cuáles fueran sus realidades, sean cuáles fueran sus diferencias. Así será creíble una Pluralidad en Relación donde nuestra salvación sea decidir mantener una vida entregada, y en donde en nuestra vida diaria, la Relación nos lidere.

Gabriel Cifermann – Teólogo – Director Corporación FRATECE (Fraternidad Teológica Católica y Ecuménica)

©GABRIEL CIFERMANN N° 214.956 Registro Propiedad Intelectual

DPI – Gobierno de Chile

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Meditar (Espíritu de principiante)

miércoles, 18 de octubre de 2023
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Del blog Amigos de Thomas Merton:

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«Comencé a sentarme a meditar en silencio y quietud por mi cuenta y riesgo, sin nadie que me diera algunas nociones básicas o que me acompañara en el proceso. La simplicidad del método —sentarse, respirar, acallar los pensamientos…— y, sobre todo, la simplicidad de su pretensión —reconciliar al hombre con lo que es— me sedujeron desde el principio. Como soy de temperamento tenaz, me he mantenido fiel durante varios años a esta disciplina de, sencillamente, sentarse y recogerse; y enseguida comprendí que se trataba de aceptar con buen talante lo que viniera, fuera lo que fuese.

Durante los primeros meses meditaba mal, muy mal; tener la espalda recta y las rodillas dobladas no me resultaba nada fácil y, por si esto fuera poco, respiraba con cierta agitación. Me daba perfecta cuenta de que eso de sentarse sin hacer nada más era algo tan ajeno a mi formación y experiencia como, por contradictorio que parezca, connatural a lo que en el fondo yo era. Sin embargo, había algo muy poderoso que tiraba de mí: la intuición de que el camino de la meditación silenciosa me conduciría al encuentro conmigo mismo tanto o más que la literatura, a la que siempre he sido muy aficionado.

Para bien o para mal, desde mi más temprana adolescencia he sido alguien muy interesado en profundizar en mi propia identidad. Por eso he sido un ávido lector. Por eso cursé Filosofía y Teología en mi juventud. El peligro de una inclinación de este género es, por supuesto, el egocentrismo; pero gracias al sentarse, respirar y nada más, comencé a percatarme de que esta tendencia podía erradicarse no ya por la vía de la lucha y la renuncia, como se me había enseñado en la tradición cristiana, a la que pertenezco, sino por la del ridículo y la extenuación. Porque todo egocentrismo, también el mío, llevado a su extremo más radical, muestra su ridiculez e inviabilidad. De pronto, gracias a la meditación, incluso el narcisismo mostraba un lado positivo: gracias a él, podía perseverar yo en la práctica del silencio y de la quietud. Y es que hasta para el progreso espiritual es preciso tener una buena imagen de sí mismo«.

***

Es el primer capítulo de Biografía del silencio, de Pablo de Ors; disposición exterior e interior para iniciar la meditación.

***

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“El duelo por los famosos”, por Isabel Gómez Acebo

miércoles, 18 de octubre de 2023
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IMG_0724Leído en su blog:

Estuve leyendo que, a la muerte de Alexander Pushkin, fallecido en un duelo en 1837, miles de personas se movilizaron para su entierro. Fue tan grande la masa que las autoridades rusas tuvieron que cambiar el lugar de los funerales y estacionaron 60.000 militares para su custodia. Al llegar a la estación de Pskov, donde su cuerpo iba a ser sepultado, una entusiasta multitud intentó desenganchar los caballos hasta conseguir empujar el carruaje

            Años más tarde, en 1926 pasó algo parecido con la muerte de Rodolfo Valentino, un ídolo de la pantalla. Unos policías a caballo tuvieron que sujetar a la masa para que no invadieran el tanatorio neoyorquino donde su cuerpo estaba expuesto. Cuenta la historia o la leyenda que muchas personas se suicidaron. En 1975, aunque han pasado años, se dio el mismo fenómeno en El Cairo pues millones de egipcios querían pagar sus últimos respetos a Um Kaltoum, un famosísimo cantante.

En nuestros días, aunque vivimos en un mundo digital, y sólo conocemos a muchas personas por sus imágenes en las redes, vemos a una masa derramar lágrimas y hacer largas colas por ver el cadáver de un muerto famoso. Con suerte firmó un libro con su nombre o mantuvieron una mirada por unos segundos en la cola de un evento. Sus libros o canciones pueden ser emotivos, pero pensar que son biográficos es una falacia. No niego que puedan ser personas estupendas, pero también cabe la posibilidad de que no sintieran lo que escribieron y solo les moviera el dinero

            Aunque es verdad que cuando mueren los artistas no podrán escribir más libros ni canciones, la nostalgia que produce su muerte aumenta las ventas. Y si han muerto jóvenes, como Amadeo Modigliani a los 35 años por una meningitis tuberculosa, mucho más, ya que si hubiera tenido una vida más larga hubiera dejado más obras. Pero ¿Qué mueve a las personas a demostrar emoción por la muerte de personas que no han conocido personalmente?

            Una de las interpretaciones es que estos fallecimientos son solo el mensajero de la muerte que nos llega a todos, tarde o temprano. Como cantaba James Morrison “no one here gets out alive”, nadie sale vivo de este mundo. Otra posibilidad es que se mueran con ellos años felices de nuestra vida y acompañarlos en su último viaje es una forma de gratitud. Pero, sobre todo, en un mundo tan atomizado como el nuestro, estas señales externas en las que abandonamos nuestros ordenadores o teléfonos, son marcas de comunión pues demostramos sentimientos y emociones semejantes. Es el último beneficio que pueden hacer a sus ídolos

            Termino este post con las mismas dudas con la que empecé ya que no llego a entender a las masas que asaltaron el matrimonio de Lola Flores o las lágrimas que derraman la gente en los funerales de personas célebres que no han conocido. Aunque me gusta pensar que les reconocen momentos felices de sus vidas y que estos actos generan comunión. Me permito recordar, en estos momentos, nuestras maravillosas Semanas Santas que generan gratitud y comunión

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El bien

martes, 17 de octubre de 2023
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Del blog Nova Bella:

 

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Cojo el bien allí donde lo encuentro

*

Marcel Proust

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Venid a la fiesta.

lunes, 16 de octubre de 2023
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Hoy has preparado un banquete,
en tu amplia tienda de la alianza
levantada en esta tierra tuya y nuestra,
para que tu presencia no nos resultara extraña.
Es tu hijo quien se casa,
y la ocasión es única
para hacernos presente
tu generosidad y gracia.

Ya está la entrada engalanada,
los jardines adornados,
las farolas y antorchas alumbrando
caminos, rincones y plazas,
las habitaciones dispuestas
y la sala del banquete preparada
con todo lo necesario para la fiesta,
porque la ocasión es única.

La mesa lista para el banquete
con los mejores manjares que se conocen
y un vino reserva excelente,
para alegrar a los reticentes,
traído de tu viña predilecta.
Todo en abundancia,
que a ti te gusta que sobre y no falte
cuando se va o se pasa por tu casa.

Los criados han partido
para invitar a tus amigos,
que son muchos y muy distintos
y están dispersos por el amplio mundo.
¡Venid a la fiesta! ¡Venid a la fiesta!,
se oye en pueblos y casas,
y como un eco resuena setenta veces siete
y llega a todos los corazones.

Atardece, y tu tienda está vacía.
Tus amigos, muy ocupados
en sus cosas y haciendas,
declinan la invitación
como si fuese una oferta cualquiera.
Te hacen pasar un mal trago
aduciendo motivos, disculpas y excusas
que suenan a justificar sus conciencias.

Sin embargo, hoy, la fiesta se hará;
es tu querer y voluntad decidida.
Tu generosidad y riqueza
no pueden terminar en la basura.
De la calle, de las plazas,
de los rincones más olvidados
y del reverso de la historia
llegarán tus invitados.

Serán cojos, ciegos y sordos,
hambrientos, pobres y presos,
ciudadanos y extranjeros,
emigrantes sin papeles,
hombres y mujeres, ancianos y niños
de toda raza, color y oficio,
que oyen a tus mensajeros
y se sienten sorprendidos.

Los que a nada sois invitados…
¡Venid a la fiesta!
Los que estáis solos y sin futuro…

¡Venid a la fiesta!

Los que tenéis hambre y no trabajo…

¡Venid a la fiesta!

Todos los despreciados y humillados…
¡Venid a la fiesta!
Los sin nombre y sin historia…
¡Venid a la fiesta!
Los que no sois sino recursos humanos…
¡Venid a la fiesta!
Los que sufrís la risa y la miseria…
¡Venid a la fiesta!
Los nadie de ahora y siempre…
¡Venid a la fiesta!

¡Vamos a tu fiesta, Señor

*

Florentino Ulibarri
Fuente Fe Adulta

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La inclusión trans no es suficiente para una verdadera sinodalidad

lunes, 16 de octubre de 2023
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IMG_0939 La publicación de hoy es parte de la serie de reflexiones teológicas de Bondings 2.0 sobre cuestiones LGBTQ+ y el Sínodo sobre la Sinodalidad, que se publicará cuando la Asamblea General del Sínodo se reúna en el Vaticano este mes. Para conocer toda la cobertura del Sínodo de Bondings 2.0, incluidos los informes de Roma, haga clic aquí.

La publicación de hoy es de la Dra. Nicolete Burbach, líder de justicia social y ambiental en el Centro Jesuita de Londres. Su investigación se centra en utilizar las enseñanzas del Papa Francisco para superar las dificultades en el encuentro de la Iglesia con la transidad.

El proceso sinodal ha galvanizado un movimiento para que los grupos marginados sean incluidos activamente en la vida deliberativa de la Iglesia. El objetivo es que todos puedan contribuir con las diversas riquezas de su fe y sus ideas. Y esto también se extiende a nosotras las personas trans.

En contra de esta idea, algunos católicos afirman que aquellos de nosotros que somos trans deberíamos encontrar nuestra identidad en Cristo por encima de nuestras otras identidades. Según este punto de vista, deberíamos participar en la sinodalidad no sobre la base de la diversidad como “personas trans”, sino simplemente como “católicos”.

Sin embargo, ninguno de estos enfoques contextualiza adecuadamente la transidad. Como resultado, no abordan las verdaderas complejidades de la inclusión trans. Estas deficiencias se destacan desde una tercera perspectiva: la liberación trans.

Hay muchas formas diferentes de ser trans, pero lo que une a todas las personas trans es que nuestras vidas no cumplen con ciertas normas en torno al sexo y el género. Estas normas sustentan culturas e instituciones que directa o indirectamente nos penalizan por vivir nuestras vidas; algo conocido como “castigo social”. Esto puede significar discriminación directa, como cuando es menos probable que los empleadores contraten a personas trans. También puede significar discriminación indirecta, como cuando la pobreza trans resultante dificulta el alquiler de alojamiento. Y puede significar una desventaja sistémica, por ejemplo, cuando la falta de vivienda dificulta el registro con un proveedor de atención médica. Finalmente, también puede significar exclusiones, incluidas las activas, como que se te niegue la Comunión, o las más pasivas, como el efecto de que las personas de tu comunidad te vean como engañados (incluso si son amables al respecto).

Estas dinámicas son un punto de distinción dentro de la sociedad, que nos distingue como un grupo con una identidad compartida; uno definido por nuestro estar sujetos a estos castigos. Esto es, al menos en parte, lo que significa ser trans; así es como se “produce” la transidad como una “cosa” distintiva en la sociedad. El liberacionismo trans se basa en esta idea para argumentar que la inclusión en la sociedad o en instituciones como la Iglesia no es suficiente para las personas trans. Si bien la sociedad y las instituciones que la gobiernan y reflejan castigan la vida trans, nunca podremos florecer verdaderamente dentro de ellas. En lugar de una simple inclusión, deberíamos buscar transformar la sociedad y sus instituciones para liberar a las personas del castigo social que las señala como trans.

Un enfoque de liberación trans también cuestiona la idea de que las personas trans deberían ocupar nuestro lugar en la vida de la Iglesia simplemente como católicos, sin hacer referencia a nuestra transidad. ‘Trans‘ es el nombre que le damos al colectivo que es señalado por estos castigos sociales. Esto es algo objetivo, no una etiqueta que simplemente desechamos por aspiración a un modelo particular de pertenencia a la Iglesia. Para que podamos participar en la Iglesia simplemente como “católicos”, nuestras comunidades tendrían que arrepentirse de los castigos sociales que nos definen como personas “trans”. Tendría que convertirse en el tipo de sociedad que busca la liberación trans: una que esté libre de los castigos sociales que producen la transidad como tal.

También creo que esta perspectiva liberacionista es la mejor para la sinodalidad. La vida sinodal de la Iglesia se enriquece con las diferencias en la Iglesia. Pero para enriquecer, estas diferencias deben ser vivificantes, en lugar de girar en torno al castigo. De ahí que el Instrumentum Laboris para el Sínodo en curso establezca que la sinodalidad:

…reconstituye la Iglesia en la unidad: cura sus heridas y reconcilia su memoria, acoge las diferencias que lleva y la redime de divisiones enconadas, permitiéndole así encarnar más plenamente su vocación de ser ‘en Cristo como un sacramento o como un signo’. e instrumento a la vez de una unión muy íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano’ (LG 1)”. (IL 28)

La dinámica del castigo que produce la transidad produce tal “división enconada”. Es la división entre el grupo que castiga y el grupo que es castigado. Deberíamos estar libres de estas divisiones y así poder ser simplemente católicos.

De hecho, la liberación trans en la Iglesia también puede ser la única manera para que las personas trans sean verdaderamente parte de la vida sinodal de la Iglesia. El Instrumentum Laboris identifica sinodalidad con comunión, afirmando que:

“La comunión no es un encuentro sociológico como miembros de un grupo identitario sino que es ante todo un don del Dios Trino, y al mismo tiempo una tarea… de construcción del nosotros del Pueblo de Dios” (46).

En otras palabras, la comunión, y por tanto la sinodalidad, no es simplemente una cuestión de procesos sociales como la identificación. Más bien, tiene sus raíces en una realidad espiritual. El documento identifica esto con la unidad de la humanidad en Dios, algo que todavía tenemos que lograr, pero de lo cual “recibimos una anticipación” en la Eucaristía (47).

El documento también enseña que ocupamos nuestro lugar dentro de esta comunión a través de la “participación”. Esto, entre otras cosas, es “una manera de alimentar las relaciones de hospitalidad, acogida y bienestar humano que unen en el corazón de… la comunión” (56). La verdadera “inclusión” en el proceso sinodal significa esta participación, por la cual entramos en la comunión sinodal.

Cuesta ver cómo las relaciones de “hospitalidad, acogida y bienestar humano” que lo caracterizan son compatibles con el castigo social que define a las personas trans como grupo. Tampoco pertenece a la paz que vislumbramos en la Eucaristía.

En este contexto, necesitamos ir más allá de nuestra inclusión en la vida sinodal de la Iglesia, ya sea específicamente como personas trans o sin tener en cuenta nuestra transidad. Necesitamos lograr la participación trans. Y esto no puede suceder mientras seamos rechazados en el altar, mientras seamos rechazados y condenados (o incluso simplemente compadecidos por engañados), o mientras los miembros de nuestras comunidades continúan apoyando políticas que buscan eliminar la trans de la esfera pública. A menos que superemos estas cosas, nuestra comunión siempre se verá empañada por la división enconada del castigo social. La mera inclusión no es suficiente. Para vivir verdaderamente a la altura de nuestra vocación eucarística a la sinodalidad, lo que necesitamos es liberación trans.

—Nicolete Burbach, 15 de octubre de 2023

Fuente New Ways Ministry

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Celebra La Vida

domingo, 15 de octubre de 2023
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 Celebra La Vida

No sé si soñaba, no sé si dormía, y la voz de un ángel dijo que te diga: celebra la vida.

Piensa libremente, ayuda a la gente y por lo que quieras lucha y sé paciente. Lleva poca carga, y a nada te aferres porque en este mundo, nada es para siempre. Búscate una estrella que sea tu guía, no hieras a nadie reparte alegría.

Celebra la vida, celebra la vida, que nada se guarda, que todo se brinda. Celebra la vida, celebra la vida, segundo a segundo y día tras día.

Y si alguien te engaña al decir “te quiero”, pon más leña al fuego y empieza de nuevo. No dejes que caigan tus sueños al suelo, que mientras más amas, más cerca está el cielo. Grita contra el odio, contra la mentira, que la guerra es muerte, y la paz es vida.

No sé si soñaba, no sé si dormía, y la voz de un ángel dijo que te diga: Celebra la vida, celebra la vida y deja en la tierra tu mejor semilla; celebra la vida, celebra la vida, que es mucho más vida cuando tú la cuidas.

*

Axel Fernando

***

Jesús tomó de nuevo la palabra y dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola:

“Con el Reino de los Cielos sucede lo que con aquel rey que celebraba la boda de su hijo.

Envió a sus criados para llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir.

 De nuevo envió otros criados encargándoles que dijeran a los invitados:

“Mi banquete esta preparado; he matado becerros y cebones, y todo esta a punto; venid a la boda”.

 Pero ellos no hicieron caso y se fueron unos a su campo y otros a su negocio. Los demás, echando mano a los criados, los maltrataron y los mataron.

El rey entonces se enojó y envió sus tropas para que acabasen con aquellos asesinos e incendiasen su ciudad.

Después dijo a sus criados:

“El banquete de boda esta preparado, pero los invitados no eran dignos. Id, pues, a los cruces de los caminos y convidad a la boda a todos los que encontréis”,

 Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala se llenó de invitados.

Al entrar el rey para ver a los comensales, observó que uno de ellos no llevaba traje de boda,

Le dijo:

“Amigo, ¿como has entrado aquí sin traje de boda?”,

El se quedó callado.

Entonces el rey dijo a los servidores:

“Atadlo de pies y manos y echadlo fuera a las tinieblas; allí llorará y le rechinarán los dientes”.

Porque son muchos los llamados, pero pocos los escogidos”.

*
Mateo 22,1-14
***

Ven, Señor Jesús, y busca o tu siervo, busca o tu oveja perdida.

Ven, pastor, busca, como José buscaba a las ovejas. Se ha extraviado tu oveja mientras tardabas deambulando por los montes. Deja las noventa y nueve y ven a buscar a la oveja que esta perdida. Ven sin perros, sin siervos ni asalariados, que no entrón por la puerta. Ven sin zagal y sin mensajero. Desde hace tiempo espero tu llegada. Sé que vendrás, pues “no he olvidado tus mandamientos”. Ven no con vara, sino con caridad y Espíritu de mansedumbre.

No titubees en dejar por los cerros a las noventa nueve ovejas; los lobos feroces no atacarán hasta que no lleguen a los montes. La serpiente, en el paraíso, solo consiguió hacer daño una vez; sin embargo, después de la expulsión de Adán, ha perdido el gancho de la seducción y sin él no puede dañar. Ven, que esta atormentado por el ataque de lobos peligrosos. Ven, que me han expulsado del paraíso y mi infortunio está mordido con el veneno de la serpiente. Ven, que me encuentro errando lejos del rebaño por estos collados. Yo también era de tu rebaño, pero el lobo nocturno me ha alejado de tu redil. Búscame, pues yo te busco; búscame y encuéntrame, tómame y llévame. Tu encuentras al que buscas, tomas al que encuentras, y cargas sobre tus hombros al que has tomado. No sientes molestia por un peso que te inspira piedad, no te pesa una carga que consideras justa. Ven, pues, Señor, que aunque estoy extraviado, sin embargo “no he olvidado tus mandamientos” y conservo la esperanza de la medicina.

Ven, Señor, porque sólo tu eres capaz de hacer volver a la oveja perdida. No entristezcas a quienes se han alejado de ti. También ellos se alegrarán por la vuelta del pecador. Ven y trae la salvación a la tierra y la alegría al cielo. Acógeme no como a Sara, sino como a Maria, para que sea no solo virgen intacta, sino virgen inmaculada, por efecto de tu gracia, de cualquier mancha de pecado. Ponme bajo la cruz que da la salvación a los extraviados donde encuentran reposo los cansados y vivirán todos los que mueren

*

Ambrosio de Milán,
Comentario al salmo 128», XXII, 28-30,
en S. Pricoco – M. Simanehi [eds.], La oración de los cristianos, MiIan 2000, 169.

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“También hoy es posible escuchar a Dios”. 28 Tiempo ordinario – A (Mateo 22,1-14)

domingo, 15 de octubre de 2023
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IMG_0856Lo dicen todos los estudios. La religión está en crisis en las sociedades desarrolladas de Occidente. Son cada vez menos los que se interesan por las creencias religiosas. Las elaboraciones de los teólogos no tienen apenas eco. Los jóvenes abandonan las prácticas religiosas. La sociedad se desliza hacia una indiferencia creciente.

Hay, sin embargo, algo que nunca hemos de olvidar los creyentes. Dios no está en crisis. Esa Realidad suprema hacia la que apuntan las religiones con nombres diferentes sigue viva y operante. Dios está también hoy en contacto inmediato con cada ser humano. La crisis de lo religioso no puede impedir que Dios se siga ofreciendo a cada persona en el fondo misterioso de su conciencia.

Desde esta perspectiva, es un error «demonizar» en exceso la actual crisis religiosa, como si fuera una situación imposible para la acción salvadora de Dios. No es así. Cada contexto sociocultural tiene sus condiciones más o menos favorables para el desarrollo de una determinada religión, pero el ser humano mantiene intactas sus posibilidades de abrirse al Misterio último de la vida, que le interpela desde lo íntimo de su conciencia.

La parábola de «los invitados a la boda» lo recuerda de manera expresiva. Dios no excluye a nadie. Su único anhelo es que la historia humana termine en una fiesta gozosa. Su único deseo, que la sala espaciosa del banquete se llene de invitados. Todo está ya preparado. Nadie puede impedir a Dios que haga llegar a todos su invitación.

Es cierto que la llamada religiosa encuentra rechazo en no pocos, pero la invitación de Dios no se detiene. La pueden escuchar todos, «buenos y malos», los que viven en «la ciudad» y los que andan perdidos «por los cruces de los caminos». Toda persona que escucha la llamada del bien, del amor y de la justicia está acogiendo a Dios.

Pienso en tantas personas que lo ignoran casi todo de Dios. Solo conocen una caricatura de lo religioso. Nunca podrán sospechar «la alegría de creer». Estoy seguro de que Dios está vivo y operante en lo más íntimo de su ser. Estoy convencido de que muchos de ellos acogen su invitación por caminos que a mí se me escapan.

José Antonio Pagola

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“A todos los que encontréis, convidadlos a la boda”. Domingo 15 de octubre de 2023. 28º domingo de tiempo ordinario

domingo, 15 de octubre de 2023
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51-OrdinarioA28Leído en Koinonia:

Isaías 25,6-10a: El Señor preparará un festín, y enjugará las lágrimas de todos los rostros.
Salmo responsorial: 22: Habitaré en la casa del Señor por años sin término.
Filipenses 4,12-14.19-20: Todo lo puedo en aquel que me conforta.
Mateo 22,1-14: A todos los que encontréis, convidadlos a la boda.

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: “Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.” Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: “La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.” Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. [Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?” El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: “Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.” Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.”]

El Salmo interleccional y la epístola de Pablo a los cristianos de Filipos ponen de relieve el cuidado y protección de Dios. El primero recurre a las imágenes de pastor y anfitrión señalando el significado del “tú conmigo” (v. 4) en el camino y en el descanso. Por su parte la epístola señala la compañía divina en la vida del apóstol y la seguridad que ella se hará extensiva a los cristianos de la comunidad.

El pasaje del evangelio recurre a la misma imagen y comparte el horizonte universalista. En él podemos distinguir dos partes. En la primera, se presenta el Reino de Dios con ayuda de las acciones de un rey que quiere celebrar la boda de su hijo. Los símbolos de autoridad están expresamente seleccionados ya que esta sección, que tiene lugar en Jerusalén, gira en torno de la autoridad de Jesús.

Para la celebración el rey envía a sus “sirvientes”, en dos oportunidades, a notificar a los que han sido previamente invitados que el banquete está pronto. La reacción es de una violencia creciente.

Ante este fracaso, el rey ordena a los sirvientes de extender la invitación a la gente que está “al extremo de la calle” sin distinción de comportamiento ético, ya que entran al banquete “malos y buenos” (v. 10). La invitación ahora surte efecto ya que la sala se llena de invitados. Se trata de una llamada universal que supera todas las diferencias humanas y que reúne a todos en un mismo banquete.

Esta perspectiva universal, aunque ocasionada por el rechazo de los invitados, va mucho más allá de lo que puede, en el rey, motivar ese rechazo. Se trata de una voluntad salvífica sin límites que aprovecha un momento de hostilidad para manifestarse.

Los vv. 11-14 cambian bruscamente la perspectiva: viene la segunda parte. Aquí se trata de un caso particular de la participación al banquete. El ámbito universal continúa estando presente, pero se subraya la reacción de uno de los comensales.

El cambio de perspectiva toma su punto de partida en la entrada del rey en la sala del banquete. Con esa entrada se señala un acontecimiento decisivo, un juicio que se opera en cada uno de los invitados.

Haber entrado no da derecho automático a permanecer. Para participar plenamente al banquete es necesario haber aceptado el “vestido de fiesta”, el don de la fe. Uno de los presentes, aunque también llamado, no ha endosado el ropaje adecuado, no ha sido capaz del compromiso ético que acompaña a la llamada.

La mudez ante la pregunta del rey, indica la ineficacia de la llamada en tal convidado y motiva la sentencia condenatoria que el rey pronuncia en un juicio instantáneo y decisivo que lo arroja a las tinieblas exteriores, donde reinan el llanto y el rechinar de dientes (v. 13). La tristeza ante Israel por no haber aceptado la invitación puede transferirse a los miembros de la comunidad eclesial que no sean capaces de las exigencias que dimanan de la fiesta. Este destino reservado a los miembros “mudos” de la comunidad, incapaces de producir fruto coherente con su confesión de fe, pretende hacer un llamado concreto a cada uno de los integrantes comunitarios a tomar en serio la invitación que en principio han aceptado.

La advertencia se hace más urgente gracias a la mención del mayor número de los llamados que de los escogidos (v. 14) que no busca determinar número sino fundamentar la seriedad con que se debe tomar la decisión frente al Reino.

El banquete del Reino es un don gratuito de Dios pero exige que cada hombre sea capaz de aceptar la invitación que se le dirige y, llevar una vida coherente con el significado de la invitación. Sólo con esas dos actitudes es posible mantenerse en el ámbito de la gracia divina que aunque ilimitada jamás avasalla la libertad humana.

A pesar de todo lo dicho, no podemos menos de hacernos cargo de la «objeción a la totalidad» que muchos oyentes, personas cultas y con verdadera sensibilidad de hoy, van a sentir ante este texto del evangelio y toda la cosmovisión teológica a la que echamos mano para tratar de explicarla y aplicarla. La sensación cierta, aun en muchos que no acaban de poder expresarla con nitidez, es que este tipo de metáforas globales son profundamente inadecuadas, están gastadas y sobrepasadas, y no sólo no dicen ya nada (por eso necesitan de tanta explicación), sino que resultan ininteligibles, y hasta producen rechazo. Como afirma la teóloga Sally McFague, son metáforas no sólo obsoletas, sino dañinas. Con toda probabilidad Jesús ya no las usaría hoy, y se pasmaría de vernos muchos domingos dando vueltas en torno a ellas, queriendo dar vida a una simbología y una doctrina que está muerta. Es otro tema, muy importante, que tenemos que acostumbrarnos a plantear más y más. Cfr «Hacen falta nuevas imágenes religiosas», Agenda Latinoamericana’2011, p. 228, accesible también en el Archivo digital de la Agenda: servicioskoinonia.org/agenda/archivo Leer más…

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15.10.23. Endyma Gamou: Mt 22, 1-14. O nos revestimos de Paz/Cristo o nos mataremos/moriremos todos. Con Gaza al fondo (Dom 29 TO)

domingo, 15 de octubre de 2023
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IMG_0935Del blog de Xabier Pikaza:

La postal anterior trataba de las mesas redondas del sínodo de Roma y las interpretaba como mesas de comida, desde la perspectiva de la “multiplicación  de los panes. El evangelio de hoy (15.10.23) interpreta esa comida  como banquete de bodas del Hijo del Rey e insiste en la necesidad de llevar traje adecuado, vestirse de boda (=hacerse boda).

Está al fondo la parábola de Lc 14, 16-24, en la que Jesús invita al Reino a todos  los hombres y mujeres de Israel y el mundo entero, un texto que, según  J.P. Meir (Judío Marginal 5), forma parte del mensaje original de Cristo, pero Mateo lo ha cambiado, dividiendo el texto en dos partes e insistiendo en la necesidad de llevar un  endyma gamou, vestirse de bodas.

  He desarrollado el tema en varias entradas del Gran diccionario de la Biblia, en comentario de Mateo y algunas postales de RD y FB. Aquí insisto en la urgencia de la hora y el vestido de paz de Jesús crucificado, conforme a la teología de san Pablo: Revestíos de Cristo, (endysasthe Kriston: Rom 3, 14)

Primera parte del texto

 22 1 Y respondiendo Jesús de nuevo, les habló en parábolas diciendo: 2 El reino de los cielos se parece a un hombre rey que hizo las bodas para su hijo. 3 Y mandó a sus siervos para que llamaran a los invitados a las bodas, pero no quisieron venir. 4 Volvió a mandar otros siervos, encargándoles que les dijeran: He aquí que tengo el banquete preparado, he matado terneros y reses cebadas, y todo está dispuesto. Venid a las bodas. 5 Pero ellos, no haciendo caso, se fueron: uno a su propio campo; otro a su negocio; 6 y los restantes, echando mano a los siervos, les maltrataron hasta matarles.‒ 7 Pero el rey montó en cólera, y, enviando a su ejército, destruyó a aquellos asesinos y prendió fuego a su ciudad. 8 Entonces dijo a sus siervos: Las bodas están preparada, pero los convidados no eran dignos. 9 Id pues a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda. 10 Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. Y la sala de bodas se llenó de comensales(Mt 22, 1-10) [1].

  Lucas ha situado esta parábola en el contexto general de la llamada de Jesús (Lc 14, 16-24), en el principio del camino que conduce a Jerusalén (cf 13, 22. 31-35), sin referencia al rechazo de los sacerdotes y escribas, y sin juicio sobre Jerusalén. Mateo, en cambio, la presenta como alegoría de la llamada al Reino, dirigida primero a los invitados (judíos) y luego a todos (en la línea de EvTom 64), dándole al mismo tiempo un tinte apocalíptico: destrucción para aquellos que rehúsan la llamada (22, 7) y para aquellos que aceptándola no se mantienen fieles (añadido de 22, 11-14).

Releo a contrapelo esta parábola/alegoría de Mt 22. Insisto en su dureza, pongo de relieve su amenaza. Para entenderla bien debemos transponer y recrear sus rasgos, cambiar nuestra visión de Dios, revestirnos de la paz de Cristo. De lo contrario puede llegar el gran Apocalipsis. Quien lea entienda, decía ante este mismo motivo el evangelio de Marcos (Mc 13, 14). Quien sea aplique este evangelio (anti-evangelio) a su propia vida. Este mundo no tiene garantía de vida, tal como ahora existe. Ciertamente, hay Dios Pero el Dios de Cristo nos dice cosas como éstas, a fin de que cambiemos y vivamos.

‒  Primera invitación (22, 1-5 y rechazo de la invitación

 Jesús llama a todos, pero los invitados no quieren su banquete, hacerse como él, compartir el Reino de Dios, revestirse de su vida. Los invitados no aceptan la llamada del rey porque están ocupados en sus campos y negocios, en problemas de trabajo y dinero, como Mateo supone desde 19, 16 ss (joven rico) y desde 6, 24 (mamona). En esa línea, el conjunto de Israel (en especial los galileos, luego los jerosolimitanos) no han aceptado el banquete de bodas del hijo del Rey, sino que han preferido quedarse en sus negocios (mejor especificados por Lucas y Ev.Tomas).

‒   Respuesta del rey… (22, 6-7). Quemar la ciudad rebeldes,  duro talión

 ‒ El rey arruinó a aquellos asesinos… (23, 7). Mateo emplea aquí una lógica de “talión”, de forma que parece situar en el mismo plano el asesinato de los enviados de Jesús (los que anuncian su banquete) y la “venganza” de Dios que arruina (apôlesen) a aquellos asesinos. Aquí se utiliza, según eso, una lógica de retribución histórica, que parece contraria al mensaje de Reino (y a las últimas antítesis de 5, 38-48, donde Jesús superaba el talión y la venganza).

IMG_0936Y prendió fuego su ciudad. Sigue en línea de talión. Esa frase parece calcada de la historia actual de la lucha entre judíos y gazatíes (15.10.23). Los gazatíes no quieren el banquete de los judíos; los judíos quieren prender fuego, hacer que estalle la ciudad de los gazatías…Esa ciudad es Jerusalén, y el texto evoca su destino trágico, cuando los romanos la tomaron y quemaron tras dura guerra del 67-70 dC. Pues bien, conforme al estilo de la apocalíptica, el texto atribuye esa destrucción a Dios (como hacen los apocalípticos judíos del siglo II dC y el mismo Flavio Josefo).

Desde la perspectiva actual, hubiéramos querido que Mateo formulara de otra forma esa caída, pero él utiliza el género que emplearon los profetas (Jeremías…), 2 Reyes y el libro de Lamentaciones al hablar de la destrucción de Jerusalén por los babilonios, el 587 aC. De esa forma indica que la caída de Jerusalén forma parte del misterio de la revelación de Dios, que será al final revelación de gracia [2].

‒ Segunda parte, Misión universal (22, 8-10).  Estamos de nuevo invitados, pero…

 La primera misión ha fracasado, no sólo porque muchos invitados prefirieron sus negocios (campos, empresas), sino porque otros rechazaron y mataron a los siervos de Dios, encendiendo la ira del Rey, que destruyó a los homicidas e incendió su ciudad (22, 7). Como he dicho, todo nos permite suponer que Mateo está evocando la caída de Jerusalén (70 dC), sabiendo bien que ella fue realizada en un plano militar por los romanos.

Pero el rey insiste en el banquete y llama a todos los hombres y mujeres de los campos y caminos de la vida para que compartan su banquete, el banquete de la vida… ¿Merece la pena esta nueva invitación universal al banquete después de la destrucción de “gaza” (Jerusalén). No haría mejor el rey dejando que cada uno campara a sus anchas,  sin invitaciones, ni reinos… Es evidente que el texto es una alegoría y que ha de entenderse en forma simbólica….

Última oportunidad (Mt 22, 11-13). Vestirse de bodas, hacerse Cristo

22 11 Pero entrando el rey para ver a los reclinados, vio allí a un hombre que no llevaba puesto el vestido de bodas; 12 y le dijo: Amigo ¿cómo has entrado aquí sin llevar puesto el vestido de boda? Pero él quedó callado. 13 Entonces dijo el rey a los servidores: Atándolo de pies y manos, arrojadlo fuera, a las tinieblas exteriores, donde será el llanto y el crujir de dientes.

 IMG_0937En un primer momento, este durísimo añadido texto, comparable a 22, 8, que mandaba matar a los homicidas y destruir la ciudad, no parece palabra de Jesús, que invitaba a todos, para que vinieran con el traje que tuvieran, sin vestido especial, cojos, mancos, ciegos, judíos y gentiles,  gazatíes y cisjordanos…. Pero es muy importante y necesario, pues exige que todos cambiemos de traje, pongamos un traje de boda,  aprendamos a comer y beber juntos, sobre las ruinas antiguas, creando una humanidad de bodas

 ‒ Venir a las bodas de Dios, que son bodas de todos los hombres  mujeres de la tierra, revestirse de bodas, de amor mutuo… Cambiar el traje antiguo, de guerras y enfrentamientos,  revestirse de utopía de nueva humanidad…

El tema es claro: O nos vestimos de bodas de amor… y moriremos expulsados en las tinieblas exteriores.  No se trata de que unos cambien y otros no, sino de que todos nos revistamos de nueva humanidad. Ciertamente, no todos son (somos) iguales…Pero en la misma barca (arca de Noe, en medio del diluvio, Gen 6-8) estamos todos, con plantas y animales… Tenemos que pensar todos en todos. Si seguimos en plan de enfrentamiento moriremos.

Dejo el tema así, en toda su crudeza… Ha sido una guerra, ha sido una segunda, ha venido la tercera… Pero nos empeñamos en seguir con el viejo traje de guerra, unos y otros, sin revestirnos de humanidad, sin abandonar las armas de guerra.

Tema de fondo: endyma gamou, traje de bodas.

Tanto en el At como en el NT se habla mucho de vestidos de diverso tipo, pero sólo aquí se habla de un vestido específico de bodas…. El texto es simbólico y la exigencia de llevar un “traje de bodas” resulta paradójica,  pues los enviados del rey han corrido a los campos y a los cruces de caminos para invitar a todos al banquete. ¿De dónde pueden sacar un vestido de boda?

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Un banquete que termina mal. Domingo 28. Ciclo A

domingo, 15 de octubre de 2023
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IMG_0881Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El domingo pasado, la parábola de los viñadores homicidas terminaba diciendo que la viña sería consignada «a un pueblo que produzca sus frutos» (v.43). Algo parecido afirma la parábola de hoy, la de los invitados al banquete, que nos ha llegado a través de Mateo y Lucas. Para comprender el enfoque de Mateo considero esencial tener en cuenta no solo la primera lectura (Isaías) sino también la versión de Lucas.

El punto de partida: un festín de manjares suculentos (Is 25,6-10a)

            La parábola de los invitados a la boda se inspira en un poema del libro de Isaías a propósito del gran banquete que Dios organizará “en este monte”, Jerusalén, que supondrá la alegría, la salvación y la victoria sobre la muerte para todos los pueblos.

            Aquel día,

            el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos,

            en este monte,

            un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera;

            manjares enjundiosos, vinos generosos.

            Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos,

            el paño que tapa a todas las naciones. 

            Aniquilará la muerte para siempre.

            El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros,

            y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país.

            Aquel día se dirá:

            «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara;

            celebremos y gocemos con su salvación.

            La mano del Señor se posará sobre este monte».

La reinterpretación irónica de Lucas (Lc 14,15-24)

            El texto de Isaías podía provocar en cualquiera el sentimiento que pone Lucas en boca de un oyente de Jesús: «¡Dichoso el que coma en el Reino de Dios!». Entonces Jesús, con gran dosis de ironía y realismo, cuenta una parábola que podemos dividir en dos actos:

            Acto I:

                         un hombre organiza un gran banquete;

                         envía a un criado a llamar a los invitados;

                         los invitados se excusan de buena manera.

            Acto II:

                    El hombre, irritado, manda al criado a invitar al banquete a pobres, lisiados,  ciegos y cojos;

                          el criado obedece, pero todavía sobra sitio;

                          el hombre vuelve a enviarlo «hasta que se llene la casa».

            Moraleja:

                           «Ninguno de aquellos invitados probará mi banquete».

            En la versión de Lucas, la parábola contada por Jesús explica por qué en la comunidad cristiana (el banquete) no están los que cabría esperar (los judíos), sino otros (los paganos). Del optimismo exagerado de Isaías pasamos al terrible realismo con que Jesús enfoca siempre las cuestiones.

La reinterpretación más dura y crítica de Mateo (Mt 22,1-14)

            La versión de Lucas podía suscitar en las comunidades cristianas un sentimiento de satisfacción y de falsa seguridad. Para evitarlo, Mateo añade una última escena e introduce también interesantes cambios; los dos actos se convierten cuatro:

            «El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: «Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda. » Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: «La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.» Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales.

            Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?» El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: «Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.» Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»

            Acto I:

                        Un rey invita a la boda de su hijo;

                        envía criados (en plural);

                        los invitados no quieren ir.

            Acto II:

                         El rey vuelve a enviar criados;

                         los invitados no hacen caso a los criados e incluso matan a algunos de ellos;

                         el rey mata a los asesinos y prende fuego a su ciudad.

            Acto III:

                           El rey manda a recoger por las calles a todos, malos y buenos;

                           La sala se llena de comensales.

            Acto IV:

                           El rey descubre a un comensal sin traje de fiesta;

                           manda expulsarlo del banquete.

            Moraleja:

                            «Hay más llamados que escogidos».

            Mateo ha reinterpretado la parábola a la luz de los acontecimientos posteriores y en clara polémica con las autoridades religiosas judías.

            En el Acto I, el protagonista no es un hombre cualquiera, sino un rey (Dios), que celebra la boda de su hijo (Jesús). Y no envía a un solo criado, sino a muchos (referencia a los antiguos profetas y a los misioneros cristianos). Los invitados, en vez de excusarse de buena manera, como en Lucas, simplemente no quieren ir.

            Entonces introduce Mateo un acto nuevo (II), donde la invitación del rey encuentra una oposición mucho mayor (incluso llegan a matar a algunos criados) y la reacción del monarca es terrible, porque manda su ejército a acabar con los asesinos y a prender fuego a la ciudad (destrucción de Jerusalén por los romanos en el año 70).

            El Acto III también representa una novedad con respecto a Lucas: no se invita a pobres, lisiados, ciegos y cojos, sino a todos, buenos y malos. El enfoque socioeconómico de Lucas (en el banquete entran los marginados sociales) lo sustituye Mateo por el moral (todo tipo de personas).

            Pero Mateo añade un nuevo Acto, el IV, que es la que más le interesa: un invitado se presenta sin vestido de boda y es echado fuera.

            Con estos cambios, la parábola explica por qué la comunidad cristiana está compuesta de personas tan imprevisibles y, al mismo tiempo, contiene un toque de atención para todas ellas. En el Reino de Dios puede entrar cualquiera, bueno o malo. Pero, si se acepta la invitación, hay que presen­tarse dignamente vestido.

Ni frac ni maxifalda

            Para entrar en una mezquita hay que descalzarse. Para entrar en una sinagoga hay que cubrirse la cabeza. Para entrar en cualquier iglesia se aconseja o exige un vestido digno. Pero el vestido del que habla la parábola no se mide en centímetros ni se debe caracterizar por su elegancia. Es una forma de comportarse con Dios y con el prójimo. O, utilizando una metáfora de san Pablo, hay que vestirse de nuestro Señor Jesucristo. No es un disfraz. Es un modo de vivir y de actuar que recuerde a los demás, dentro de lo posible, como él vivió y actuó.

La generosidad de los filipenses y los mejicanos que esperan a La Bestia (Fil 4,12-14.19-20)

            Pablo no quería ser gravoso a las comunidades que fundaba. No aceptaba que le ayudasen económicamente, prefería ganarse de vivir trabajando con sus manos. Pero hay ocasiones en las que no puede hacerlo, como ocurre cuando está preso en la cárcel de Éfeso. Entonces acepta y agradece la ayuda que le envían los filipenses, y les asegura que Dios se lo recompensará con creces.

            En Méjico hay una red de trenes de carga conocida como La Bestia, o El tren de la muerte. Son los trenes escogidos por muchos migrantes de Venezuela, Colombia, Honduras, etc., para llegar a la frontera de Estados Unidos, montándose en el techo y jugándose la vida. Cuando pasa por algunas estaciones, gente muy pobre y sencilla lo espera para lanzarles bolsas con comida y bebida. Un ejemplo maravilloso, que recuerda la generosidad de los filipenses.

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15 Octubre. Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario.

domingo, 15 de octubre de 2023
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Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis convidadlos a la boda. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales.”

(Mt 22, 1-14)

Leyendo este evangelio surge una pregunta: ¿no le pasa lo mismo a nuestras eucaristías dominicales? ¡Nuestras fiestas están vacías! Las invitadas no quieren venir, pero de momento no nos hemos atrevido a salir a los caminos y llenar nuestras iglesias de “malos y buenos”.

Todo está preparado, pero sin invitadas no hay fiesta. Las invitadas no quieren venir y demasiadas veces simplemente nos quedamos cada vez más solas con nuestras tristes quejas.

No, las cosas ya no son como eran. La sociedad cristiana del siglo pasado pasó. Y no volverá. Ahora hay que buscar nuevas invitadas que harán nueva nuestra fiesta. Hay que salir a los caminos y a los cruces. Es urgente saber de qué tiene hambre y sed nuestra sociedad de hoy.

El cristianismo. El seguimiento de Jesús es mucho más versátil de lo que nos quieren hacer creer. Hay infinidad de maneras de vivirlo con fidelidad y coherencia. Y ha sido precisamente su capacidad de adaptación la que le ha permitido atravesar siglos de historia y fronteras culturales. La esencia de nuestro mensaje cristiano todavía tiene algo que decir. Pero para proclamarlo primero tendremos que sentarnos a escucharlo pacientemente.Para contagiar a otras gentes primero tendremos que estar convencidas.

Tendremos que habernos implicado con esfuerzo en la preparación de esa fiesta para poder salir al camino y convencer a otras para que vengan. Cuando de verdad veamos que hay comida, bebida y espacio para todas, nuestros pies nos conducirán a quienes tiene hambre, sed y soledad. Quien tiene un porqué en la vida siempre encuentra un cómo.

Oración

Trinidad Santa, esperanza activa, despierta nuestra ilusión. Haznos conectar con el amor primero. Que nuestra mirada diga aquello que ninguna palabra puede pronunciar: Que el amor nos mueve.

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Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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Preferimos los placeres y las seguridades al Reino.

domingo, 15 de octubre de 2023
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banquete-de-bodas-brueghelDOMINGO 28 (A)

Mt 22,1-14

El domingo pasado el simbolismo se tomaba de la viña, hoy la imagen es el banquete. También es un relato polémico que acusa a los dirigentes judíos de haber rechazado la oferta de salvación que Dios les hace por medio de Jesús. El relato intenta superar el trauma de la separación de la religión judía y advertir del peligro de repetir los mismos errores en la comunidad. Insiste en el tema de la universalidad, que tantos quebraderos de cabeza produjeron a los primeros cristianos. No es fácil renunciar a los privilegios.

El texto de Is es una joya. El profeta tiene que hablar a un pueblo que atraviesa la peor crisis de su historia. Lo hace con una visión de futuro muy lúcida. Creo que hoy el texto del AT supera al evangelio, en belleza formal y en mensaje teológico. Naturalmente es un lenguaje simbólico. Habla de manjares enjundiosos y vinos generosos, de quitar el luto de todos los pueblos, de alejar el oprobio y enjugar las lágrimas de todos los rostros, de aniquilar la muerte para siempre. Bella oferta para un pueblo hundido en la miseria.

Se trata de una salvación total por parte de un Dios en quien confía el profeta a pesar de las circunstancias adversas. El intento de Is es que todo el pueblo soporte la dura prueba, confiando en su Dios, en cuyas manos está su futuro. Lo verdaderamente importante del relato de Is es el chispazo apuntado que tenemos que descubrir; es éste: Dios salva a todos. Y digo apuntado, porque también allí se ponen condiciones: los que no son judíos se ven obligados a venir a “este” monte (Jerusalén) para encontrar salvación.

Como la viña, el banquete es una imagen repetida en el AT. Para Jesús significa el Reino de Dios. Para los que pasan hambre diariamente, es una ocasión única para quitar las penas. En concreto, el banquete de boda era la única ocasión que tenía el pueblo sencillo de celebrar una fiesta y olvidarse de la dura realidad de una vida cuyo primer objetivo era llenar el estómago. Naturalmente no se trata más que de una metáfora para indicar que Dios está dispuesto a saciar los anhelos del ser humano.

También hoy, Mt alegoriza el relato y lo completa con la segunda parte (ausencia del vestido de boda) que no está en Lc. Es el Padre el que invita a la boda de su Hijo. Los primeros invitados son los jefes religiosos judíos que se negaron a aceptar el mensaje de Jesús. El prender fuego a la ciudad hace una alusión clara a la destrucción de Jerusalén. Los nuevos invitados son todos los seres humanos, sin importar ni raza ni condición social y, lo que es más escandaloso, sin importar si son buenos o malos.

Podemos pensar que en el relato, leído literalmente, existe una distorsión del mensaje de Jesús. El Dios de Jesús no es un señor que monta en cólera y manda acabar con aquellos asesinos. Esto no tiene nada que ver con la idea que Jesús tiene de Dios, pero responde muy bien al Dios del AT que a su vez refleja la manera de ser del hombre, proyectada sobre Dios. Es una pena que sigamos insistiendo hoy en esa idea de Dios. Nos sentimos más a gusto con el Dios que premia y castiga que con el de Jesús.

Tampoco el añadido del individuo que no llevaba traje de fiesta, tiene mucho que ver con el evangelio. Si salen a los cruces de los caminos para obligar a toda la gente que encuentren, ¿qué sentido tiene que se le exija un vestido de boda? ¿Es que la gente va por los caminos vestidos de boda? Puede hacer referencia a la túnica blanca que se entregaba a los recién bautizados. Claro que la intención del evangelista es buena, pero se ha entendido literalmente y nos ha metido por callejones sin salida.

El texto quiere evitar malas interpretaciones de la pertenencia a la comunidad. Era muy fácil entrar a formar parte de la comunidad y aprovechar todas las ventajas sin vivir de acuerdo con el evangelio. No basta pertenecer a una comunidad. Solo el que de verdad se revista de Cristo (Pablo), puede estar seguro de entrar en el Reino. Dios no toma represalias contra nadie. Solo se queda fuera el que no acepta el don.

El mensaje de las lecturas de hoy tiene una acuciante actualidad. Dios llama a todos, hoy como ayer. La respuesta vital de cada uno puede ser sí o no. Esa respuesta es la que marca la diferencia entre unos y otros. Si preferimos las tierras o los negocios, quiere decir que es eso lo que de verdad nos interesa. El banquete es el mismo para todos, pero a los que valoran más los bienes materiales, no les interesa. Todo el evangelio es una invitación; si no respondemos que sí con nuestra vida, estamos diciendo que no.

Cuando el texto dice que los primeros invitados no se lo merecían, tiene razón, pero existe el peligro grave de creer que los llamados en segunda convocatoria lo merecían. El centro del mensaje del evangelio está en que invitan a todos: malos y buenos. Esto es lo que no terminamos de comprender y aceptar. Seguimos creyéndonos los elegidos, los privilegiados, los buenos con derecho a excluir: “fuera de la Iglesia no hay salvación”.

Como parábola, el punto de inflexión está en rechazar la oferta. Nadie rechaza un banquete. Ojo a los motivos de los primeros invitados para rechazar la oferta. La llamada a una vida en profundidad queda ofuscada, entonces y ahora, por el hedonismo superficial. El peligro está en tener oídos para los cantos de sirenas, y no para la invitación que viene de lo hondo de nuestro ser que nos invita a una plenitud humana. La clave está en descubrir lo que es bueno y separarlo de lo que es aparentemente bueno.

No puede haber banquete, no puede haber alegría, si alguno de los invitados tiene motivos para llorar. Solamente cuando hayan desaparecido las lágrimas de todos los rostros, podremos sentarnos a celebrar la gran fiesta. La realidad de nuestro mundo nos muestra muchas lágrimas y sufrimiento causados por nuestro egoísmo. Seguimos empeñados en el pequeño negocio de nuestra salvación individual, sin darnos cuenta de que una salvación que no incorpora la salvación del otro, no es cristiana ni humana.

Dios no nos puede prometer nada, porque ya nos lo ha dado todo. Nuestra existencia es el primer don. Ese regalo está demasiado envuelto, podemos pasar toda la vida sin descubrirlo. Esta es la cuestión que tenemos que dilucidar como cristianos. El problema de los creyentes es que presentamos un regalo excelente en una envoltura que da asco. No presentamos un cristianismo que lleve a la felicidad humana más allá del hedonismo.

Efectivamente, es la mejor noticia: Dios me invita a su mesa. Pero el no invitar a mi propia mesa a los que pasan hambre, es la prueba de que no he aceptado su invitación. La invitación no aceptada se volverá contra mí. Sigue siendo una trampa el proyectar la fiesta, la alegría, la felicidad para el más allá. Nuestra obligación es hacer de la vida, aquí y ahora, una fiesta para todos. Si no es para todos, ¿quién puede alegrarse de verdad?

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Ciencia y Religión (La Vida)

domingo, 15 de octubre de 2023
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Continuamos el relato iniciado la semana pasada; entonces hablábamos del cosmos, ahora, de la vida.

Según nos dice la ciencia, el proceso que dio lugar a la vida pudo haberse producido a partir de los elementos químicos inorgánicos disponibles en algún entorno favorable. No sabemos cuál puede haber sido ese entorno ni la probabilidad de que todos los elementos precisos se hallasen en él, pero sabemos que su combinación espontánea pudo haber dado lugar a moléculas orgánicas cada vez más complejas, luego a agregados caóticos de moléculas poliméricas (protobiontes), y finalmente a la primera célula viva: una bacteria considerada el ancestro común de todos los seres vivos que pueblan la Tierra.

El problema es que en el transcurso de este breve relato hemos dado un salto que quizás haya pasado desapercibido, pues hemos comenzado hablando de materia y en un momento determinado hemos pasado a hablar de vida; como si la materia tuviese la facultad de generar vida.

Lo que no cabe duda es que al final del proceso se formó una estructura celular capaz de albergar la vida, pero no sabemos si esa estructura estaba dotada de vida. Y el origen de nuestra duda es triple. Por una parte, está el argumento ontológico que determina que lo inferior (la materia) no puede dar lugar a lo superior (la vida). Por otra, la evidencia empírica de que en laboratorio nunca se ha podido reproducir la vida ni hacer funcionar a una célula muerta (a pesar de los infinitos intentos de lograrlo). Finalmente, la evidencia histórica de que cada célula transmite a su descendencia la vida, y que no se conoce otro mecanismo capaz de trasmitirla.

En la Naturaleza nada puede ser origen de algo que está más alto que ella en la escala ontológica, aunque puede degenerar en lo que está por debajo. Cuando muere un ser vivo desciende en la escala ontológica, pero los muertos no pueden resucitar; no pueden ascender. Por eso, para que esa primera estructura celular se pusiese en funcionamiento tuvo que haber recibido un “principio vital”; un soplo de vida proveniente que de una realidad superior a todo lo conocido por nuestra mente.

En el mundo que conocemos, la vida debe estar soportada en la materia, pero es una realidad muy superior a la materia (al igual que la música se soporta en la flauta, pero es una realidad muy superior a la flauta). Las culturas primitivas creen en ese “principio vital” al que nos referimos, mientras que el judaísmo nos habla del “soplo de Dios”, y ambas nos aportan una explicación ontológica mucho más coherente de la realidad vital que la que aportan las hipótesis científicas.

En la Grecia clásica, ese principio vital recibe el nombre de “alma” (“ánemos” en griego y “ánima” en latín; que significan, viento, soplo, aliento). Por tanto, la vida se concibe como soplo, como aliento que anima lo inanimado. Un ser vivo está animado, y cuando el alma, el ánima, le abandona, se convierte en un ser inanimado. Ese hálito, soplo o principio vital se encuentra en todos los seres vivos y desaparece cuando el individuo muere.

Para que algo exista hace falta un “principio de su existencia”. Para que ese algo viva, hace falta además un “principio vital”; un alma.

El misterio de la vida no está por tanto en saber cómo los elementos químicos se convirtieron en nucleótidos o aminoácidos, ni en cómo estos polimerizaron, ni en cómo llegaron a convertirse en estructuras celulares, sino en cómo ese “principio vital” se coló en la Tierra dando lugar a la vida… Antes no había vida; en aquel mundo inerte ni siquiera el concepto “vida” tenía algún significado; era imposible concebir una idea tan distinta a la única realidad existente que era la materia. Pero en un momento dado ésta aparece… ¿En base a qué?… Desde luego no a la materia, porque la materia es un mero soporte biológico de la vida que no posee en sí ningún “principio vital”

Una última consideración. La vida de aquella primera bacteria se limitaba a la nutrición, la reproducción y poco más, lo que nada tiene que ver con las formas superiores de vida que hoy conocemos. Aquel evento crucial para nuestra propia existencia no supuso singularidad alguna; podríamos decir que pasó desapercibido. En apariencia todo seguía igual, pero todo había cambiado. Es como una semilla “insignificante” que se siembra en el campo y al principio ni siquiera se ve, pero luego se convierte en árbol majestuoso que se yergue sobre todo lo demás.

Aquella primera forma de vida “insignificante” tenía la potencialidad de crear nueva vida, y ésta, la de ir conformando seres cada vez más complejos en los que el concepto “vida” iba teniendo un significado más rotundo, más pleno. La vida, al principio vegetativa, se convirtió en sensitiva, aparecieron los sentidos, el aparato locomotor, el cerebro, los instintos… Luego se convirtió en intelectiva, y no solo apareció la razón, sino la conciencia, la libertad, el amor…

Con tres partículas “insignificantes” Dios formó el cosmos, y con una bacteria “insignificante”llenó nuestro planeta de vida… ¡Fascinante! …

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Fuente Fe Adulta

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Si te llama a la fiesta.

domingo, 15 de octubre de 2023
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il-regno-dei-cieli-e-simile-a-un-re-che-fece-una-festa-di-nozze-per-suo-figlioMt 22, 1-14

(Mt 22, 1-14)

“En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo”.

El primer grupo de “convidados” son los que se da por hecho que se sentirán alagados de recibir la invitación, son los más cercanos a quien invita: familia, amigos, compañeros de trabajo, algún vecino, gente con la que sigue compartiendo vida. Pero en la parábola parece que no hicieron ningún aprecio a la invitación.

Aun así fueron requeridos por segunda vez, haciendo de nuevo caso omiso con pegas y excusas. Se dieron media vuelta creando, incluso, violencia contra los enviados. Invitación fallida a la fiesta del reino de los cielos.

El segundo grupo de “convidados” fue convocado en “los cruces de caminos” sin importar ni el número ni si eran buenos o malos. Con muy buen resultado, “la sala del banquete se llenó de comensales”.

Sorprendente esta última convocatoria al banquete del reino de los cielos que llama con toda libertad a quienes no se reconocen merecedores de semejante invitación. Seguro que sintieron alegría, agradecimiento y emoción al ser saludados como invitados de primera.

Pero algo no cuadraba en el grupo de los que llegaron sin invitación previa: había uno que “no llevaba traje de fiesta”. “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda? El otro no abrió la boca”.

Me he preguntado en qué consiste ese vestido de boda que unifica a los que lo aceptan. Debe tratarse de un vestido diseñado con agradecimiento, teñido de agradecimiento y cosido con puntadas de ilusión por participar en la boda del hijo y en la celebración del Amor.

Sobresalía mucho a la vista el que había entrado sin el vestido de boda. ¡Pobre!… quizás es el prototipo de quien pasa de todo, se deja llevar por la marea humana sin hacerse preguntas, critica los buenos momentos de los otros, pone cara de circunstancias y de estar de vuelta de todo, y no aporta más que una triste sombra de negatividad.

En este tiempo Jesús sigue llamando y convidando al banquete de la fiesta del reino de los cielos a los cercanos, a los lejanos, a los que una vez le siguieron, los que tienen una cierta curiosidad, los cansados y los que creen que esa llamada no es para ellos. Jesús sigue llamando a la fiesta a muchos… ¿muchos? Más que muchos, a todos.

Si te llama párate y piensa a qué tipo de fiesta te está invitando; quién eres tú para ser invitado. Mira a ver si te alegras de participar en el convite; si rechazas la invitación porque tienes otros temas de más interés, provecho o rentabilidad o, sencillamente, vas porque total ya si eso, que dicen ahora, o te da igual ocho que ochenta, que se decía antes.

Sigue llamando, lo hemos escuchado recientemente: “En la Iglesia caben todos, todos, todos«, de boca del Papa Francisco.

Si cabemos todos, todos, todos… es la fiesta de los encuentros. ¿Quién se anima?

Mari Paz López Santos

Domingo, 15 octubre 2023

Fuente Fe Adulta

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