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La diócesis de San Sebastián aboga por el celibato opcional, la ‘bendición’ de los gays y el acceso de la mujer al sacerdocio

Miércoles, 15 de junio de 2022

unnamedTras los 12 años de Munilla, la diócesis quiere pasar página y mira al futuro con ganas de recoser su tejido herido

“El documento final, en sintonía con otras diocesis, es absolutamente disruptivo con monseñor Munilla. Ha habido mucha participación de comunidades, que, durante 12 años tuvieron que estar calladas”

También se denuncia la “crisis espiritual” que vive la diócesis y que se plasma “en la acedia, el cansancio y la desilusión” que se instala en muchos fieles

“Restablecer la comunión rota, en sus diferentes niveles y ámbitos, sanando las heridas de desencuentro y división existentes”

“Para muchos es motivo de preocupación el que el celibato sacerdotal no sea opcional. El hecho de que la persona que acceda al sacramento del orden no se pueda casar si ella así lo desea es, para muchos, algo que no es bueno para Iglesia”

“El que la mujer, por el hecho de ser mujer, no pueda acceder al ministerio ordenado se vive por muchos fieles como una gran injusticia antievangélica que impide el testimonio en medio de esta sociedad en la que la igualdad de género es un compromiso ineludible, incuestionable e irreversible”

San Sebastián ha presentado su informe sobre las conclusiones del proceso sinodal en la diócesis. Y las propuestas son tan abiertas y tan en línea de la primavera de Francisco que parece que por allí no hubiese pasado durante 12 años Atila-Munilla. Y es que, en las conclusiones no queda rastro ni de su doctrina, de de su eclesiología ni de su forma de entender y vivir la fe. Lo que sí queda es una diócesis con profundas heridas, una gran división en el clero y una profunda polarización. Pero que mira al futuro con esperanza y ganas de recoser las costuras.

Por ahora al menos, el clima entre los participantes en la consulta sinodal es francamente positivo, teniendo en cuenta que el inicio y casi la mitad del proceso se vivió con monseñor Munilla al frente de la diócesis, de la que se despidió en el mes de febrero. De hecho, uno de los participantes resume así el camino sinodal recorrido en San Sebastián:

 “El documento final, en sintonía con otras diócesis, es absolutamente disruptivo con monseñor Munilla. Ha habido mucha participación de comunidades, que, durante 12 años tuvieron que estar calladas. Y, en cambio, nula participación de los curas identificados con el anterior pastor, lo que deja patente cuál es el tipo de Iglesia por el que abogan y que quisieron imponer aquí por las buenas y por las malas”.

En el “Cuerpo de la síntesis’, el documento, bien escrito y bien trabado, recoge las principales contribuciones hechas al proceso sinodal y, además, hace un discernimiento sobre las mismas. En primer lugar señala que “se vive como un obstáculo el que algunos sectores de la Iglesia quieran anular el espíritu del Vaticano II, impidiendo así la renovación a la que dicho espíritu llama”. Y se pide abiertamente: “Retomar y/o retornar al espíritu del Concilio Vaticano II”.

Sentada esta premisa, se asegura que “muchos fieles no están contentos con la actual configuración eclesial y con algunas de sus posiciones doctrinales. Esta insatisfacción se traduce en una gran demanda de reformas y cambios. Muchos piensan y sienten que si la Iglesia no se transforma-reforma, cada vez va a ser más difícil la evangelización y el caminar juntos con quienes piensan y sienten que en la Iglesia no se tienen que dar grandes cambios”.

También se denuncia la “crisis espiritual” que vive la diócesis y que se plasma “en la acedia, el cansancio y la desilusión” que se instala en muchos fieles, la “incertidumbre y desconfianza ante un futuro incierto”, así como “la desafección de muchos fieles con la jerarquía de la Iglesia y con la misma institución” o la vivencia del cristianismo “de manera acomplejada”.

Hecha la autocrítica, los fieles señalan otros ‘culpables’ de la penosa situación actual. Por ejemplo, “el clericalismo de los sacerdotes” o “la pasividad de cierto laicado, con un relación clientelar y consumista ante la comunidad cristiana”. Otro obstáculo para los fieles estriba en el “modelo de gobernanza” eclesial, que convierte a la institución en “una realidad autoritaria y nada democrática, que genera rechazo entre los fieles”.

Y el informe añade: Para muchos es motivo de preocupación el que el celibato sacerdotal no sea opcional. El hecho de que la persona que acceda al sacramento del orden no se pueda casar si ella así lo desea es, para muchos, algo que no es bueno para Iglesia”. Además, consideran que “es una gran pérdida para la Iglesia el que los sacerdotes secularizados y casados no tengan un protagonismo más activo en la Iglesia”.

Y no sólo se muestran partidarios del celibato opcional y de recuperar a los curas casados que deseen regresar al ministerio, sino que consideran que la actual situación de la mujer en la Iglesia, privada del acceso al sacerdocio, es “una gran injusticia antievangélica”.

“El que la mujer, por el hecho de ser mujer, no pueda acceder al ministerio ordenado se vive por muchos fieles como una gran injusticia antievangélica que impide el testimonio en medio de esta sociedad en la que la igualdad de género es un compromiso ineludible, incuestionable e irreversible. Es un obstáculo el que no haya una mayor presencia de mujeres en los verdaderos ámbitos de decisión y de gobierno de la Iglesia”.

Más aún, invitan reiteradamente a “ser una Iglesia donde la mujer no sea marginada, donde su voz sea escuchada y respetada, donde sus servicios sean valorados, su participación abierta a los ministerios litúrgicos. Las aportaciones se preguntan: ¿Ha llegado el tiempo de recuperar el diaconado de las mujeres? ¿Porqué no explorar caminos para que la mujer tenga acceso a los ministerios? Se pide que la Iglesia asuma la realidad y el valor de la mujer, normalizando su función en igualdad en todos los ámbitos de la Iglesia”.

También denuncian el que muchas personas homosexuales, bisexuales y transexuales se sientan marginadas, juzgadas y excluidas de la Iglesia a causa de su doctrina”. Y, asimismo, les preocupa que “muchas familias que no responden al modelo de la familia de la Iglesia se sientan marginadas, juzgadas y excluidas”.

Por eso, invitan a “revisar y replantear ciertos aspectos de la moral cristiana o temas sociales, como por ejemplo la homosexualidad, los modelos de familia, los divorciados vueltos a casar, la eutanasia… para que sea más acorde con el momento actual y no se discrimine a nadie por su condición”.

Por todo ello, los fieles donostiarras quieren una Iglesia cada vez más pobre, sencilla y humilde, más despegada de los bienes materiales”. Por eso, cree que “el patrimonio de la Iglesia es una gran dificultad para anunciar un cristianismo más pobre, sobrio y sencillo”.

También se opta por una Iglesia más transparente en todos los campos, incluido el de los abusos sexuales en el interior de la Iglesia, que “se vive por una gran parte de la comunidad cristiana con preocupación, por todo lo que implica de descrédito social y de falta de ejemplaridad”.

En definitiva, el proceso sinodal de San Sebastián aboga por un cambio de modelo y de “actitudes desde la que vivir el camino juntos”, que pasarían por conjugar estros cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar.

Entre las aportaciones más disruptivas, señalan “la necesidad de un cambio estructural de funcionamiento de las comunidades, cristianas, donde el líder no tenga que ser necesariamente un sacerdote”. Un cambio, incluso, a nivel general, con “una mayor independencia entre Iglesia y Estado, renunciando al concordato y a privilegios, incidiendo en la devolución de aquello que no se haya inmatriculado de manera correcta”.

De hecho, se pide una mayor implicación eclesial en el ámbito social, “Acogiendo e incluso proponiendo transformaciones en los ámbitos económico-sociales. Profundizando en la Doctrina Social de la Iglesia de cara al Desarrollo Humano Integral y Agenda 2030: erradicación de la pobreza, hambre cero, reducción de las desigualdades, acción por el clima, trabajo digno y economía sostenible, consumo responsable y justicia y paz”.

Y, por último y mirando hacia la diócesis, los participantes en el camino sinodal abogan por la comunión-unidad. “Restablecer la comunión rota, en sus diferentes niveles y ámbitos, sanando las heridas de desencuentro y división existentes. Trabajar en favor de la unidad y comunión en la diversidad y multiformidad. Cultivar la confianza”. Y para ello, piden corresponsabilidad real y efectiva de los laicos, simplificar las estructuras y que “los fieles puedan tomar parte en la elección de su obispo, mediante alguna consulta o incluso con poder electivo”.

Con todo, tras la autocrítica, los fieles terminan reconociendo que “la Iglesia católica en Gipuzkoa es una realidad con una presencia social importante…y mantiene cierto reconocimiento social”. Para recobrar la credibilidad perdida, la Iglesia guipuzcoana debe “reconstruir puentes para poder restablecer la comunión rota, sin la cual no se puede vivir la sinodalidad”. ¿Doce años de baculazos para esto?, se preguntará el actual obispo de Alicante.

Fuente Religión Digital

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El Papa Francisco da la bienvenida a las personas LGBTQ. Pero, ¿qué pasa con los obispos que él nombra y que no aceptan?

Viernes, 4 de febrero de 2022

1639672206298Monseñor José Ignacio Munilla con el Papa Francisco

La Fiscalía de Tenerife investigará a Bernardo Álvarez por un delito de odio a los homosexuales

A pesar del estilo más acogedor del Papa Francisco hacia las personas LGBTQ, ha nombrado obispos a varios eclesiásticos LGBTQ negativos. En al menos dos casos, estos obispos problemáticos han atraído críticas públicas recientemente.

En España, los residentes de la ciudad de Orihuela están pidiendo a su alcalde que cancele una ceremonia histórica utilizada para dar la bienvenida a los nuevos obispos cuando el obispo José Ignacio Munilla asuma el cargo el próximo mes.

El obispo entrante de la Diócesis de Orihuela-Alicante, que es una figura mediática de alto perfil, ha admitido estar involucrado personalmente en los esfuerzos de terapia de conversión con al menos tres personas. En 2010, mientras dirigía la Diócesis de San Sebastián, dijo que ser gay es un “trastorno”, sugiriendo que la homosexualidad se debe a un trauma infantil o al uso de pornografía.

Información informó además que comentó sobre el tema de los padres LGBTQ que adoptan niños diciendo que “los experimentos se hacen con refrescos, no con niños”. También ha dicho que el feminismo es un “suicidio” para la dignidad de la mujer, ha caracterizado la masturbación como una forma de violencia, entre otras declaraciones extremas.

Debido a estos comentarios, los residentes de la ciudad se oponen a que el obispo entrante sea honrado en una ceremonia que se lleva a cabo durante cientos de años. Una petición de Change.org dice, en parte:

“Las teorías homofóbicas y antifeministas [de Munilla] no se corresponden con la realidad de España, ni con la realidad de Orihuela, donde la religión, los derechos LGTB+ y la dignidad conviven en una sociedad cambiante y respetuosa entre todos sus conciudadanos.

“Por ello, como ciudadanos, queremos pedir al alcalde de Orihuela, Emilio Bascuñana Galiano, que cancele el acto de bienvenida del nuevo obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, siempre que éste, públicamente, no se retracte de sus palabras. o mostrar su respeto por aquellos ciudadanos (y creyentes) que hayan podido sentirse ofendidos por su orientación sexual.

“Un acto con honores y de esta tradición, no debe teñirse de radicalismo y falta de respeto. Este hombre no es digno de Orihuela. Y nosotros, como ciudadanos de Orihuela, no asistiremos a este evento”.

Bishop-SsemogererePaul Ssemogerere

En otro nombramiento, el Papa nombró al obispo Paul Ssemogerere como nuevo arzobispo de Kampala, Uganda, donde se había desempeñado como administrador apostólico desde principios de 2021. El grupo de derechos humanos 76 Crimes informó parte del historial de Ssemogerere:

“Como destacado líder de la Iglesia, Ssemwogerere hizo campaña en 2016 contra un programa de educación sexual propuesto que se iba a introducir en las escuelas de Uganda, alegando que el programa promovía la homosexualidad, que según él era contrario a la naturaleza y a las enseñanzas de la Iglesia.

“Los donantes traen dinero, ahora ese programa que trajeron está enseñando a nuestros niños la homosexualidad. Ahora está en 100 escuelas. Por favor padres; es su responsabilidad enseñar correctamente a los niños la educación sexual”, se le cita diciendo en el Uganda Observer”.

Las críticas a Ssemwogerere también provienen de Kikonyogo Kivumbi, director ejecutivo de la Asociación de Prensa de Salud y Ciencia de Uganda, quien escribe sobre el impacto negativo que tiene tener figuras anti-gay como el nuevo arzobispo en el poder:

“La Iglesia Católica en Uganda es una institución importante en el bienestar de la gente, con muchos servicios de salud, educación y otros servicios vitales bajo la iglesia. Algunos activistas LGBT temen que los servicios basados en la fe que discriminan a las personas queer puedan ponerlos en mayor riesgo de problemas de salud”.

¿Qué deben hacer los católicos LGBTQ y sus aliados con esta disonancia entre el propio estilo del Papa y sus nombramientos episcopales?

Primero, establecer expectativas siempre es útil en las discusiones católicas: estamos tratando con un ser humano encargado del cuidado de 1.340 millones de personas. El Papa Francisco no puede involucrarse personalmente en el nombramiento de cada obispo, de los cuales hay más de 5.000 en todo el mundo. Las culturas tardan años en cambiar, e incluso con el tiempo que ha tenido Francisco, la Curia se resiste fuertemente en algunos lugares. Se harán malas citas. Incluso con el mejor Papa, bajo el esquema actual, esta realidad es inevitable. Y a pesar de algunas malas decisiones, el Papa Francisco ha hecho muchos nombramientos de eclesiásticos con antecedentes LGBTQ positivos.

Pero en segundo lugar, y lo que es más importante, estos dos incidentes en España y Uganda muestran por qué los católicos y los defensores LGBTQ deben involucrarse localmente con los líderes de sus iglesias. Necesitamos ser conscientes de quién está siendo designado, cuál es su historial y dónde pueden surgir desafíos, o nuevas oportunidades para el diálogo, que requieran acción de nuestra parte. Depende del Pueblo de Dios, no solo del Papa Francisco, garantizar que nuestros pastores brinden la atención que merecemos.

—Robert Shine (él/él), New Ways Ministry, 26 de enero de 2022

Fuente New Ways Ministry

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José Ignacio Munilla, nuevo obispo de Orihuela-Alicante dice que la pederastia en la Iglesia ocurre al “colarse” curas homosexuales

Jueves, 16 de diciembre de 2021

f.elconfidencial.com_original_248_106_41d_24810641dd0e51004ceb935a10e85a4dEn San Sebastián ya nos hemos librado de este personaje nefasto, ultrafundamentalista y homófobo, pero es incomprensible que otras personas hayan sido condenadas a aguantarle… Pobre díocesis de Orihuela-Alicante… Mi solidaridad con sus diocesanos y diocesanas por lo que les espera.

Patxi Azpitarte, ante la salida de Munilla: “Comparto la expresión más repetida por la gente de mí alrededor: ya era hora”

Félix Azurmendi: “José Ignacio Munilla carece de la capacidad de escucha y acompañamiento que ha de caracterizar al pastor”

Jesús Martínez Gordo: “La falta de transparencia es algo inherente al actual sistema de nombramientos episcopales”

José Ignacio Munilla, que da la receta para “prevenir” la homosexualidad, afirma que los gais son más promiscuos e incapaces de controlar sus impulsos, y que por eso la Iglesia les niega el sacerdocio

“A los problemas psicopedagógicos que han llegado a formar la homosexualidad o esa tendencia desviada se les puede dar la vuelta como a un calcetín”

El nuevo obispo de Orihuela-Alicante: “A la enfermedad de la homosexualidad se llega muchas veces a través de la pornografía”

 

 

G. C.

El nuevo obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, que tomará posesión del cargo el próximo 22 de febrero, cree que la homosexualidad se puede “prevenir”. En el turno de preguntas que siguió a una charla que impartió hace unos tres años sobre este tema, el prelado de San Sebastián se atrevió incluso a dar unas “pautas de prevención”.

Según explica Munilla textualmente: “no es difícil deducir un poco, por sentido común, según los psicólogos te dicen, ¿no? de cuáles han sido los problemas psicopedagógicos que han llegado a formar la homosexualidad o esa tendencia desviada, y darles la vuelta, como darle la vuelta a un calcetín, y precisamente, pues hacer un tipo de relación psicológica en el seno de la familia que dé la vuelta a ese tipo de situación insana que fue la que la creó”.

“A los problemas psicopedagógicos que han llegado a formar la homosexualidad o esa tendencia desviada se les puede dar la vuelta como a un calcetín”

El obispo ahonda más en sus argumentos: “las pautas que creo que se deben dar en el seno de una familia para que esa tendencia homosexual no se pueda llegar a producir son una relación padre-hijo o madre-hija, iba a decir yo, muy directa y muy de complicidad entre ellos dos. El hecho, por ejemplo, de que en una familia el padre, por el hecho de ser padre, tenga una relación especial, no digo discriminatoria de que este es mi favorito, porque siempre existe el riesgo de una relación preferencial discriminatoria. No, no voy por ahí. Pero el hecho de que un padre tenga un tipo de relación diferenciada con un hijo por el hecho de ser hijo y es varón, y tenga con él un nivel de comunicación y de complicidad… Digo complicidad, que es una palabra muy ambigua, pero bueno. Un nivel de relación muy estrecha y directa entre varón y varón, o entre mujer y mujer, eso es muy sano”.

También considera muy sano Munilla evitar “ciertos apegos afectivos excesivos, del chico con la madre o de la chica con el padre. A veces, cuando uno está buscando una relación afectiva que le compense del disgusto del otro, es que es insano. Eso busca un tipo de relaciones que al final… Cuando uno huye de una situación, no sabe qué tipo de trastorno le está generando. Los problemas hay que afrontarlos, no se escapa de ellos, porque emocionalmente se van creando una serie de conmociones interiores que luego ni se sabe cómo se van a somatizar”.

“Hay que evitar ciertos apegos afectivos excesivos, del chico con la madre o de la chica con el padre”

El sacerdote continúa diciendo que “lo último que puede pasar en un matrimonio es que uno intente compensar en los hijos los problemas entre marido y mujer. Buscar al hijo como confidente al que expresarle la angustia es lo último que se puede hacer. A veces afectivamente se está buscando en un hijo unas compensaciones que llegan a pedirle a un niño, pues un tipo de identificación incorrecta. Jamás se deberían transmitir a un hijo los problemas que existen en el matrimonio. Esa sería una buena pauta pedagógica preventiva”.

De este modo, Munilla resume sus tres claves para la “prevención” de la homosexualidad: “una relación directa y especial entre padre-hijo y madre-hija; prevenir frente a una especie de relación excesivamente cariñosa o posesiva compensatoria de la otra; y que el matrimonio tenga mucho cuidado de no pretender que el hijo sea un colchón afectivo del problema que tengo con mi marido o mi mujer”.

 Los casos de pederastia en la Iglesia fueron porque “se colaron” curas homosexuales

Contestando a otra pregunta tras la charla, el cura afirma que la homosexualidad “puede ser causa de nulidad matrimonial”, pero expresa matices: “Puede ser que una persona haya tenido una tendencia homosexual, se haya tratado de ella con un éxito de terapia bueno, y esa persona se lo ha comunicado a su pareja”. En ese caso no sería motivo, pero sí “ocultar un dato tan importante como que yo tuve una tendencia homosexual y tuve una terapia de ella, eso debe ser comunicado en una relación de un noviazgo bien llevado. Y con esas premisas, eso permite un matrimonio perfectamente válido ante los ojos de la Iglesia y de la sociedad civil y no puede ser anulado por ello”.

“La homosexualidad es causa de nulidad matrimonial si se oculta a la pareja, pero no si se comunica y se trata”

Otro tema distinto, añade Munilla, es que una tendencia homosexual no haya sido sanada, incluso igual no ha habido ni una terapia para sanarla, o que ha sido ocultada dentro de la pareja, que suele ser lo más frecuente en estos casos, y evidentemente es un motivo de nulidad matrimonial porque no hay una consciencia por parte de la persona que se ha casado con ella de con quién me he casado, ni hay tampoco una libertad suficiente para poder vivir y mantener las exigencias de unión complementaria que exige un matrimonio”.

Aunque no lo preguntó la persona que le formuló la consulta, el obispo añade una cosa más: “la tendencia homosexual es una causa que impide que una persona pueda acceder al sacerdocio, aunque sienta que tiene vocación”. Abunda Munilla: “tener vocación no es únicamente lo que uno siente sino el discernimiento que la Iglesia hace sobre sobre esos supuestos sentimientos de vocación. Porque la Iglesia considera imprudente que una persona con tendencia homosexual, aunque él quiera vivir en castidad, sea sacerdote. En teoría sería posible, ¿verdad? Sería posible, pero corre unos riesgos que la Iglesia estima que es más oportuno no permitir. Primero, que va a ir a un seminario, con más chicos, empezando por ahí; segundo porque no sé qué, ¿sabes? Es decir, que hay una serie de riesgos. ¿Y tenía vocación? No, no tenía vocación y la prueba es que la Iglesia, discerniendo la llamada de Dios, ha dicho ‘es más prudente que no accedas'”.

“La tendencia homosexual es una causa que impide que una persona pueda acceder al sacerdocio, aunque sienta que tiene vocación”

El obispo más allá: “el gran disgusto que hemos tenido todos los católicos por lo que ha ocurrido en Estados Unidos con todo ese follón de los sacerdotes pederastas que han abusado de niños, no recientemente, pero de todos estos casos que han estado saliendo y eran de los años 60, 70, 80 etcétera, una cosa que no se está diciendo es la siguiente: de esos casos tan terribles que hemos sufrido al enterarnos, no sé si la gente ha caído en la cuenta de un pequeño detalle, y es que esos habían abusado de niños, no de niñas, o de jóvenes masculinos, no de jóvenes femeninas. Es decir, que estamos hablando de que se habían colado en la Iglesia católica candidatos con tendencia homosexual, que según la Iglesia no debían de haber sido aceptados. Y precisamente ahora uno entiende por qué la Iglesia, en su prudencia, entiende que a una persona con tendencia homosexual no se le debe aceptar al sacerdocio. Esos sacerdotes que teóricamente pasaron por el seminario sin que nadie supiese que tenían tendencia homosexual, finalmente se ordenaron y ese riesgo latente, que estaba ahí, se manifestó y fíjate tú de qué forma: que no abusaron de chicas, ¿eh? No, abusaron de chicos. Lo cual también pone por encima de la mesa eso de que la persona con tendencia homosexual tiene mucha mayor tendencia a la promiscuidad que la persona heterosexual. Mucha mayor tendencia a la promiscuidad”, recalca el prelado.

“La persona con tendencia homosexual tiene mucha mayor tendencia a la promiscuidad que la persona heterosexual”

“El tanto por ciento de inestabilidad en parejas homosexuales es muy superior que en parejas heterosexuales”, remata, para luego hacer hincapié en que la unión heterosexual “es complementaria y la homosexual no lo es. Es mucho más difícil que una persona con tendencia homosexual viva su castidad. Para él es un esfuerzo mucho más heroico que para una persona heterosexual”. Así, Munilla se felicita por la “coherencia” de la Iglesia al “mantener su norma” de solamente aceptar a “candidatos evidentemente sin esa neurosis homosexual”. Porque, de lo contrario, apostilla “estamos añadiendo una dificultad muy grande a la vivencia de la castidad que, traducido al celibato, pues no veas tú lo que pasa ahí”.

El obispo electo de Orihuela-Alicante se refirió al caso de José Mantero, quien protagonizó en el año 2002 la portada de la revista ‘Zero’ anunciando que era homosexual: “Salir del armario, salir del armario… Al famoso Mantero hay que decirle: oiga, le recuerdo a usted que si habla tanto de equiparación absoluta entre homosexuales y heterosexuales, ¿por qué no ha vivido el celibato? ¿O es que el ser homosexual a usted le dispensa el celibato? Me está demostrando la incapacidad que tiene, por su tendencia homosexual, de ser dueño de sus impulsos. Luego esa especie de reivindicación del cura que sale del armario y no sé qué historias, me está demostrando que es incapaz de mantener el compromiso que libre y voluntariamente adquirió del celibato. Porque tiene una neurosis de un impulso sexual no libre sino de alguna manera totalmente desequilibrado que le hace incapaz de vivir el celibato. ¿Ve como no es igual? Si hubiese salido del armario diciendo ‘soy homosexual pero vivo perfectamente la castidad y el celibato’, bueno, hubiese hecho una aportación al colectivo gay, pero si sale del armario diciendo que ha tenido relaciones homosexuales con todo pichichi nos ha demostrado que lo pensamos de usted era cierto, ¿me entiende? Es así, y es que hay que decir eso”.

Cabe destacar que José Mantero falleció en agosto de 2018, unos días antes de la publicación del vídeo en el que Munilla se refiere a sucaso.

“La Iglesia es coherente al mantener su norma de aceptar a candidatos sin esa neurosis homosexual”

En la misma charla, Munilla afea a los Testigos de Jehová su postura contraria a los homosexuales, tras recordar que le llegaron a reprochar que había algunos que entraban en su iglesia. “Lo primero es que por mí que vinieran todos”, dice, porque les dispensa “la acogida preferencial y cariñosa” que merecequien tiene un problema“.

“Tenemos una obligación especial de arropamiento a esas personas sabiendo, además, el peligro que van a tener de una serie de colectivos gais a su alrededor. Si no encuentran una respuesta cariñosa y respetuosa por parte de un cristiano van a ser esos colectivos gais los que les capten en su entorno y le van a deformar los criterios y, de alguna manera, le van a consolidar esa tendencia homosexual. Le van a condenar a que sea esclavo de ellos”.

Sobre los colectivos gais a los que alude, señala que son “tremendos en su capacidad de presión” y tienden al gueto siempre, eso es algo patente y evidente”. “Allí en San Sebastián está la zona de los pubs de los gais. ¿Y eso por qué, por qué eso es así? A nosotros no se nos ocurre decir: ‘este pub es heterosexual’, ¿verdad? El gay tiene una tendencia al gueto muy manifiesta, y es que es un ambiente que se retroalimenta e impide salir de él. Por eso es importante ayudar a esa persona a salir de ahí y a que se integre en algún grupo de movimiento apostólico donde tenga la opción de oxigenarse y que no sea siempre más de lo mismo, más de lo mismo. También el colectivo gay se alimenta de un victimismo, estar siempre quejándose de que no me comprenden, y hay que sacarles de ese ambiente”.

“Los colectivos gais tienden al gueto siempre y se alimentan del victimismo”

La “solución” de Munilla es “ofertarle escucha, ambientes alternativos y hacerle ver que comprendemos ese sufrimiento, y que acepte que se trata su neurosis, palabra que asusta un poco pero no es nada. Yo usaría la palabra contradicción. Habría que decirle que hay posibilidades de esperanza en esa contradicción. Y mientras tanto, tú como yo, tenemos que luchar por la castidad cristiana. Porque a mí también me cuesta la castidad, aunque no tenga tendencia homosexual, ¿eh? Y lucho por ella. Y tú lo mismo. Porque es que parece aquí que la tendencia homosexual es carta verde en materia de… ¿sabes? No sé por qué. Aquí qué pasa, ¿que hay dispensa o qué? ¿Hay dispensa del sexto mandamiento para el homosexual? ¿Eso desde cuándo?”.

En resumen, la fórmula del cura vasco es presentar al homosexual a “un Jesús que acoge, que escucha y que sana. Y que esas contradicciones que tenemos Jesús nos las sanará, con paciencia, entendiendo que eso es una batalla a largo plazo. Esas tendencias no desaparecen así por las buenas. Jesús acoge, abraza y sana”.

Munilla anima incluso a acompañar a los homosexuales a un psicólogo: “Yo hasta le acompañaría y le haría de introductor adonde alguien que le pueda ayudar. Eso es importante y no hay que olvidar que en un tanto por ciento muy alto de los casos la homosexualidad ha tenido origen en un contexto de pecados concatenados contra la pureza”.

“Que a un niño de cuatro años le enseñen a jugar con muñecas no le ayuda a una aceptación y configuración de su propia sexualidad”

En este punto, en clara contradicción con otra de las tesis expresadas por él mismo al inicio de la charla, asegura que “no es por un problema psicológico de la pubertad o de la adolescencia, no, no, sino que en esa espiral de pornografía e impureza, pues la homosexualidad es un pasito más en esa espiral de sensaciones fuertes que a veces se están buscando”.

Para acabar la charla, tras alguna cita bíblica, Munilla dijo: “La sexualidad no es solo una esfera biológica, sino que es espiritual y por lo tanto, pretender que la igualdad de dignidad entre el hombre y la mujer se convierta en un igualitarismo como si no tuviesen desde el punto de vista psicológico una diferenciación, que es la que por cierto permite la complementariedad, se puede llegar a hacer daño en la psicología de los niños. Porque eso que he dicho yo antes de esa complicidad del padre con el hijo de que va un domingo y le lleva al monte y le enseña a no sé qué; esa complicidad es bastante incompatible con que a un niño de cuatro años le enseñen a jugar con muñecas, macho, ¿eh? Es quizás no ayudarle a una aceptación y configuración de su propia sexualidad”.

“Pretender que la igualdad de dignidad entre el hombre y la mujer se convierta en un igualitarismo como si no tuviesen desde el punto de vista psicológico una diferenciación puede llegar a hacer daño en la psicología de los niños”

“Se está haciendo daño pero aquí todo el mundo calla. Estas leyes de parejas de hecho, etcétera, etcétera, que se están llevando a efecto están siendo posibles por el hecho de que hay mucho, mucho católico cobarde, sostiene Munilla, quien pone como ejemplo la denuncia que el Gobierno vasco hizo de un libro de religión que propugnaba las terapias para curar la homosexualidad. Un libro, asegura, que es “conforme a la doctrina católica”. “¿La Iglesia católica va a ser denunciada entonces por su doctrina? Es que es ya el colmo, vamos”.

“Todo esto llega a ocurrir por el pecado del silencio de muchos católicos que no dicen ni pío”, concluye el obispo.

Fuente Información.es

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¿Es José Ignacio Munilla un “obispo restaurado”?

Sábado, 25 de septiembre de 2021

libro-de-munillaEl obispo es promotor activo de las terapias de ‘restauración homosexual’, a las que también se sometió Xabier Novell

Los curas de la diócesis hablan, en un informe remitido a la jerarquía, de “la obsesión por el sexo y extraña relación con el mundo homosexual” del obispo Munilla.

“Nuestro obispo ha orientado y acompañado a varios sacerdotes de nuestra diócesis a dichas terapias”, dicen los curas

“Recientemente ha nombrado párroco de un pueblo de cuatro mil habitantes a un presbítero que hace trece años abandonó el ejercicio sacerdotal, hizo pública su condición homosexual y ha vivido con su pareja en una localidad situada a pocos kilómetros del lugar donde hoy es párroco”, explican

Los curas creen que la realización de las terapias serían, para el obispo Munilla, como una especie de “peaje a pagar por todos los homosexuales que quieran ejercer como sacerdotes” en la diócesis donostiarra

¿Es José Ignacio Munilla, el prelado de San Sebastián, un “obispo restaurado”? En terminología de ‘Verdad y Libertad’, la especie de secta que se dedica a impartir terapias de reversión gay en España con ayuda de varios obispos, el ‘restaurado’ es una persona con tendencia homosexuales que, tras pasar por sus cursos, se ‘revierte’ o ‘se convierte’ y vuelve a su ser heterosexual, abandonando para siempre las tendencias gays.

 Jordi (nombre ficticio), la víctima que contó a RD que monseñor Novell se sometió a tales terapias, también asegura que monseñor Munilla estaba muy cercano a la organización:Tanto Novell como el arzobispo de Granada están de la mano de ‘Verdad y Libertad’. Munilla se hace presente en algunas convivencias”.

Las sospechas sobre monseñor Munilla aparecen ya en 2017, nada menos que en un informe secreto (al que ha tenido acceso RD) de un numeroso grupo de curas donostiarras. En el informe, enviado a la jerarquía española y vaticana, los sacerdotes dedican un epígrafe a lo que llaman “la obsesión por el sexo y extraña relación con el mundo homosexual” del obispo Munilla.

 En el escrito, los curas comienzan advirtiendo que se trata de “un tema delicado y grave, que escandaliza a nuestros fieles y que tendría que ser analizado por personas expertas”. Dada esa gravedad, ellos se limitan a señalar algunos hechos.

El primero es que “ya antes de ser obispo, D. José Ignacio Munilla se presentaba como ‘curador de homosexuales’ y hoy aparece en las redes sociales como ‘Munilla, el obispo que cura a los gays’: la gente se pregunta dónde ha aprendido esa ciencia”.

De hecho, Munilla aparece en dos videos de Youtube de hace 10 años. En el primero reconoce que acompaña a sacerdotes en este proceso exitoso y que, por lo tanto, “contra facta” no valen argumentos. Y, en el segundo, cita el caso del famoso cantante Richard Cohen, abanderado de la reversión. El que le rebate en los videos es un médico que, en la actualidad, es consejero del Gobierno de Navarra.

Los sacerdotes añaden en su informe que, ya en 2017, monseñor Munilla “mantiene relación con la plataforma ‘Verdad y Libertad’, que, al parecer, se dedica a realizar terapias con personas que sienten una ¡atracción por el mismo sexo’, considerando que la homosexualidad es una disposición psicológica que puede ser curada”.

“De hecho -concluyen los curas en este primer apartado- nuestro obispo ha orientado y acompañado a varios sacerdotes de nuestra diócesis a dichas terapias”.

El segundo hecho que aducen los sacerdotes en su informe es el siguiente: “Recientemente ha nombrado párroco de un pueblo de cuatro mil habitantes a un presbítero que hace trece años abandonó el ejercicio sacerdotal, hizo pública su condición homosexual y ha vivido con su pareja en una localidad situada a pocos kilómetros del lugar donde hoy es párroco”.

Y añaden: “Los fieles se muestran desconcertados; los presbíteros no sabemos qué decirles”.

Porque, además, los curas creen que la realización de las terapias serían, para el obispo Munilla, como una especie de “peaje a pagar por todos los homosexuales que quieran ejercer como sacerdotes” en la diócesis donostiarra. Un ‘peaje’ impuesto por el prelado, que confía a fondo perdido en el método de reversión de ‘Verdad y Libertad’.

 Más aún, los sacerdotes aseguran en su escrito que hay personas que dicen que el mismo obispo puede ser un ‘homosexual restaurado’ (lenguaje empleado, al parecer, en ‘Verdad y Libertad’)”.

El tercer hecho que reseñan los curas se refiere a un libro, titulado Sexo con alma y cuerpo‘, escrito en 2015 por monseñor Munilla en colaboración con la virgen consagrada Begoña Ruiz Pereda. La obra “debería ser conocida por la jerarquía, porque, vendido en nuestra librería diocesana, ha sido motivo de escándalo y de toda clase de comentarios jocosos”, concluyen los sacerdotes donostiarras, que ya no aguantan más, tras estar sufriendo durante 11 años, a un prelado de estas características.

¿Se decidirá, por fin, Roma a aceptar su renuncia o, al menos, a enviarle a una pequeña diócesis o se arriesgará a la repetición de un nuevo caso Novell en Donosti?

Fuente Religión Digital

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La desafección de la diócesis de San Sebastián al obispo Munilla está llegando a límites insospechados

Jueves, 31 de diciembre de 2020

munilla-1--644x362La verdad es que no publicaríamos esta noticia que remite al ámbito local, si no fuera porque un párrafo nos ha puesto los pelos de punta y refleja como ninguna otra noticia, la profunda homofobia que se destila en la  cúpula diocesana, con un obispo, José Ignacio Munilla, que se jactaba en la televisión vasca de haber “curado” homosexuales…, Pero es importante ver  cómo la reacción de la gente puede poner a estos obispos en su sitio y darles donde más les duele: en el dinero…

En fin… creemos que ya es hora de que lo retiren a un monasterio y no enviarlo a otra diócesis donde la gente no tiene por qué sufrirlo…

“(Munilla) cuenta con una especie de guardia de corps clerical, integrada por un puñado de curas ‘revertidos’, así llamados por sus compañeros de presbiterio, porque muchos de ellos se sometieron, al parecer con éxito, a las técnicas de reversión de la homosexualidad.”

“Haría un gran servicio a la Iglesia española si dimitiera de su condición de obispo”

Es uno de los obispos malqueridos de España. Lleva 11 años en la diócesis y ni siquiera el paso de una década ha permitido a José Ignacio Munilla hacerse con las riendas y, mucho menos, con el corazón de la diócesis de San Sebastián. Laicos y hasta sus propios curas llevan años movilizados públicamente contra él (algo inédito en el mundo) y, ahora, la puntilla se la viene a dar la cruz de la renta en la casilla de la Iglesia, que coloca a su diócesis en el último lugar del pelotón de cola de la contribución a las arcas eclesiásticas.

Y eso que el número de declaraciones a favor de la Iglesia en la última campaña de la renta aumentó hasta los 8,5 millones de contribuyentes y la recaudación creció un 6,19% con respecto al ejercicio anterior, alcanzando el máximo histórico (desde 2007, que se aprobó el actual sistema de asignación) de 284,4 millones de euros.

 Los buenos datos en el Estado no se han replicado en Gipuzkoa, que se ha convertido en el territorio donde más contribuyentes han dejado de marcar la casilla de la Iglesia católica (la caída ha sido del 2,90%, lo que ha supuesto dejar de ingresar casi 331.000 euros).

Gipuzkoa es también el lugar del Estado donde menos contribuyentes han optado por dar su aportación solidaria a la Iglesia: solo un 17,28%. Y eso que la situación en el resto de Euskal Herria se asemeja más a la media estatal (32,32%), donde prácticamente se duplican los datos guipuzcoanos: 33,18% en Álava, 29,3% en Bizkaia y 32,56% en Navarra.

Aunque también se han experimentado descensos en otras latitudes: En Bizkaia, del 0,82%, en Álava del 1,26% y en Navarra del 1,31%. En el Estado, las declaraciones de la renta que marcan la equis de la Iglesia han caído casi un punto (0,98%) en un año, lo que no ha evitado que se recauden 260.937 euros más que el ejercicio anterior.

Una realidad bien distinta a la de Euskal Herria, donde la caída en Álava se ha traducido en una pérdida para las arcas de la Iglesia de casi 219.000 euros en el último año, una rebaja de 261.000 euros en el caso de Navarra y donde Bizkaia, pese a la caída de contribuyentes solidarios con la Iglesia católica, ha conseguido mantener el nivel de recaudación con un discreto incremento de 7.000 euros.

Es llamativo, sin duda, que, en Gipúzcoa el porcentaje haya caído tres puntos en el último año. Comparado con Vizcaya y Alava, que siguen la tónica del resto de España, la caída de Gipúzcoa es muy significativa: casi un 10% menos que en las provincias vecinas.

Tanto en Madrid como en Roma, este descalabro se lo achacan, en parte, a monseñor Munilla y sus tensas relaciones con amplios sectores de la sociedad donostiarra.Y es que no hay sector social significativo alguno que se lleve bien con el obispo donostiarra. En efecto, la escasez de cruces en la casilla de la Iglesia es signo evidente de la desafección de la gente. Y si los fieles no lo quieren, las élites políticas, sociales y culturales de la provincia hace tiempo que le han dado la espalda.

Y hasta sus propios curas están deseando que se lo lleven, tras más de una década de pronunciamientos públicos en su contra. Sin éxito alguno, al menos hasta ahora. La gente y los curas no sólo señalan por haber sido un obispo ‘impuesto’ desde fuera por mandato del entonces vicepapa español, cardenal Rouco Varela, sino que, además, le reprochan faltas graves en su desempeño episcopal.

En primer lugar, una ruptura evidente de la comunión afectiva y efectiva con sus sacerdotes. En segundo lugar, el clero asegura que no gobierna. Y lo demuestran con dos ejemplos: No cumple con el deber episcopal de hacer la visita pastoral a la diócesis y tampoco escribe cartas pastorales.

Munilla se contenta, según sus curas, con haberse convertido en un obispo ‘influencer’ en Internet, pero hasta en la Red se nota la desafección de su gente, porque el 80% de sus seguidores proceden de Latinoamérica. Eso sí, cuenta con una especie de guardia de corps clerical, integrada por un puñado de curas ‘revertidos’, así llamados por sus compañeros de presbiterio, porque muchos de ellos se sometieron, al parecer con éxito, a las técnicas de reversión de la homosexualidad. Y, por último, sigue contando con el apoyo incondicional del cardenal Rouco, al que los curas donostiarras siguen llamando ‘el Padrino’.

A pesar de sus contados apoyos, ¿cómo es posible que un obispo malquerido por el pueblo y por el clero permanezca al frente de su diócesis después de más de una década? Primero, porque monseñor Munilla vive la mística del ‘elegido’ y, en base a ella, se siente designado por el mismo Dios para pastorear a su pueblo, aunque las ovejas se le escapen del redil y huyan de su rebaño.

Y segundo, porque el episcopado ha funcionado (y, al parecer, sigue funcionando, incluso en el pontificado de Francisco) como una auténtica casta de altos funcionarios de lo sagrado, a la que nadie pide cuentas y que goza de total impunidad. Es la plaga del clericalismo, a la que tanto vapulea el propio Papa.

Desde hace años, el caso Munilla está en los despachos de Roma y de la Nunciatura apostólica española. ¿Se atreverá a cambiarlo de sede el Nuncio Auza, una vez que ha abierto el melón episcopal del País Vasco, con el gtraslado de Mario Iceta a Burgos? Dicen que podría salir a una pequeña diócesis de Castilla, donde puedan quererlo un poco más que en San Sebastián.

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Y publicitando el libro del falsario Richard Cohen, un “ex” homosexual que no lo “ex”, porque lo que no puede ser, no lo es……

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Las últimas noticias acerca de este esperpento de las falsas “terapias” fue que Cientos de líderes religiosos declaran que todas las personas LGBT + son “valiosas” en una llamada a la prohibición global de la terapia de conversión.  Un mes antes, la diputada ultraderechista de Vox, Macarena Olona, al negarse a apoyar en el Congreso de los Diputados de España la Ley presentada para prohibir las terapias de conversión para gays, lesbianas y bisexuales, y que se sancione drásticamente a cualquier persona u organismo que ofrezca «curarnos» de nuestra orientación sexual afirmó:Cualquier persona, sea o no homosexual, tiene que acudir a un especialista a que le ayude a encontrar su identidad”. Antes, la Subsecretaria de DDHH de Chile Lorena Recabarren quería que la Ley Zamudio permitiese en ciertos casos las terapias para “curar” la homosexualidad o la transexualidad, lo que provocó las protestas del MOVILH. Antes, que la asociación española Abogados Cristianos se querella contra Ignacio Aguado por hacer pública la multa a la coach de terapias para personas LGTBI, y que, ante la protesta ciudadana, el Ministro de Educación de Israel se retractaba de su apoyo a las terapias de “curación” para gays. Y Canadá prohibirá las «terapias de conversión» a nivel nacional.

Una tendencia creciente a la prohibición

En Europa la pionera fue Malta, que aprobó una ley en 2016. Irlanda y el Reino Unido también están dando pasos en esta dirección. En España, mientras tanto, la prohibición de este tipo de intervenciones ha sido ya contemplada en varias normas autonómicas y es una de las disposiciones que prevé la prometida ley en favor de la igualdad y no discriminación de las personas LGTBI, que se discutió en el Congreso de los Diputados (aunque el PP intentó «colar»una proposición alternativa, en forma de enmienda a la totalidad, que no contemplaba este aspecto). Un proyecto que naufragó con la convocatoria de elecciones anticipadas.

En cualquier caso, conviene recordar que el Consejo General de la Psicología, órgano coordinador y representativo de los Colegios Oficiales de Psicólogos de toda España, emitió ya en 2017 un comunicado en el que recordaba que las intervenciones que prometen «curar» la homosexualidad carecen de fundamento. No es ninguna novedad, pero en estos momentos en los que la promoción de este tipo de intervenciones parece reverdecer en nuestro país (casos recientes como el de la “terapeuta” Elena Lorenzo o las charlas de Jokin de Irala o de Richard Cohen así parecen indicarlo) toda aclaración es bienvenida. Mientras, el año pasado sufrimos un seminario sobre ayudar a cambiar sentimientos homosexuales. En todos casos, nuestros amigos de HazteOir estuvieron ahí apoyando a los homófobos…

Mientras tanto, el Parlamento Europeo ha exigido la prohibición de estas terapias.

En EE.UU., gran aliado de Israel, California fue el primero en hacerlo en 2012, no sin controversia. Le siguieron el también estado de Nueva Jersey (varios meses después), Washington D.C. (cuyo Consejo legislativo aprobó la norma por unanimidad en 2014) y más tarde se sumaron los estados de  OregonIllinoisVermont,  Nuevo MéxicoRhode Island, Nevada, Connecticut, Washington,  Hawái, MarylandDelaware y New HampshireNueva York, Colorado y Massachusetts, cuyo texto entró en vigor el pasado 8 de abril tras la firma del gobernador republicano Charlie Baker.

En abril se les unía Puerto Rico, estado asociado a los Estados Unidos, aunque en este caso lo hacía mediante una orden ejecutiva firmada por su gobernador, Ricardo Roselló, después de que la Cámara de Representantes puertorriqueña rechazara tramitar un proyecto de ley aprobado por el Senado. Y el pasado 8 de mayo, la Cámara de Representantes de Maine aprobó el proyecto de ley 1025 por 91 votos a favor (de demócratas, independientes y cinco republicanos) frente a 46 en contra (todos ellos republicanos). Su tramitación continuó en el Senado, donde salió adelante el día 21 de mayo por 25 votos afirmativos (de los demócratas y cinco republicanos), frente a 9 contrarios (todos republicanos).

Hay además numerosos condados y ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares. Denver, precisamente la capital de Colorado, lo aprobó por ejemplo el pasado enero por decisión unánime de sus concejales.

En abril se les unía Puerto Rico, estado asociado a los Estados Unidos, aunque en este caso lo hacía mediante una orden ejecutiva firmada por su gobernador, Ricardo Roselló, después de que la Cámara de Representantes puertorriqueña rechazara tramitar un proyecto de ley aprobado por el Senado. Hay además numerosos condados y ciudades que haciendo uso de sus competencias locales han promulgado normas similares. Denver, precisamente la capital de Colorado, lo aprobó por ejemplo el pasado enero por decisión unánime de sus concejales, así como el estado de Utah.

Y en julio, era Ciudad de México quien prohibía las «terapias» de conversión de la orientación sexual y la identidad de género. Y en octubre de 2020, en el Estado de México.

No” rotundo de los especialistas a las “terapias” reparadoras.

“Terapias” reparadoras: no solo inútiles, también peligrosas

La comunidad médica mundial en su inmensa mayoría condena estas prácticas y lucha para que los gobiernos las prohíban. Precisamente en marzo de 2016 tenía lugar un histórico pronunciamiento de la Asociación Mundial de Psiquiatría en contra de las “terapias” reparadoras, intervenciones que no solo se han mostrado ineficaces para cambiar la orientación sexual de una persona, sino que resultan muy peligrosas. Prácticas contra las que ya antes se habían pronunciado numerosas organizaciones profesionales. La Asociación Americana de Psicología, por ejemplo, hizo ya en 2009 un llamamiento a los psicólogos para que las abandonasen definitivamente tras revisar la evidencia científica disponible y concluir que ya no resulta posible sostener que un paciente puede cambiar su orientación sexual a través de terapia, mientras que los daños potenciales de tales intervenciones pueden ser graves, incluyendo depresión y tendencias suicidas. Otras organizaciones que han alertado contra los riesgos de estas intervenciones son la Asociación Médica Británica, las más importantes organizaciones de psicoterapeutas del Reino Unido o, en España, el Colegio de Psicólogos de Madrid. Los testimonios de algunas de las personas atrapadas por las redes que promueven este tipo de prácticas (“ex-gais”) y que años después han conseguido liberarse son un buen ejemplo del daño que pueden llegar a sufrir.

En definitiva, la aplicación o recomendación de este tipo de prácticas van, hoy en día, en contra del conocimiento médico actual y de la lex artis que obliga a todo profesional sanitario.

Respecto al reto que suponen aquellas personas adultas que movidas por su fe religiosa conservadora acuden por voluntad propia a las consultas para cambiar su orientación sexual, ya desde hace años la Asociación Americana de Psicología recomienda ser “honestos” con ellos respecto a su eficacia, considerando que el objetivo en estos casos debe ser favorecer, sin imposiciones, la aceptación de la propia realidad. Posibles estrategias que sugería Judith Glasshold, la presidenta del comité que en 2009 revisó la evidencia disponible hasta esa fecha, eran insistir en determinados aspectos de la fe religiosa, como la esperanza y el perdón, frente a la condena de la homosexualidad, sugerir el acercamiento a confesiones religiosas que sí aceptan la realidad LGTB o, los casos más recalcitrantes, valorar la adopción del celibato como estilo de vida sin pretender cambiar la orientación.

«Nada que Curar», la guía que ayuda a combatir con información científica las denominadas terapias de conversión

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Fuente Religión Digital/Cristianos Gays

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Condenado el hombre que chantajeó a un cura de Gipuzkoa

Lunes, 22 de mayo de 2017

curas-gays-7Amenazó con revelar sus relaciones sexuales

No se ejecutará la pena de año y medio de cárcel al no tener antecedentes

El hombre que chantajeó a un sacerdote al que pidió dinero para no dar a conocer las relaciones sexuales consentidas que ambos hombres habían mantenido en una localidad del interior de Gipuzkoa ha reconocido este miércoles la extorsión y se ha conformado con una pena de un año y medio de cárcel.

Estaba previsto que el juicio por estos hechos tuviera lugar ayer en el Juzgado de lo Penal número 2 de San Sebastián, aunque finalmente la vista no ha llegado a celebrarse, después de que la Fiscalía, la acusación particular, que ejerce la víctima, y la defensa hayan alcanzado un acuerdo por el que el procesado ha admitido los hechos.

De esta manera, la fiscal y la acusación particular han rebajado su petición de condena desde los tres años que solicitaban inicialmente hasta los 18 meses por un delito de amenazas, tras constatar que el imputado no recibió los 14.000 euros que reclamaba al sacerdote para no hacer públicas sus relaciones.

La vistilla en la que las partes han llegado a este acuerdo, que le ha sido comunicado con posterioridad al inculpado, se ha celebrado a puerta cerrada en atención a los derechos de la víctima y la particularidad de los hechos enjuiciados, según han explicado a Efe fuentes del caso.

Además de declarar firme la condena, en este acto el titular del juzgado ha acordado la suspensión de la pena, al no contar el inculpado con antecedentes penales y con la condición de que no vuelva a delinquir durante un plazo de dos años.

Los hechos por los que ahora ha sido condenado tuvieron lugar, desde finales de 2014 hasta principios de 2015, período durante el que, según el escrito de acusación del Ministerio Público, el ciudadano rumano y su víctima mantuvieron una serie de encuentros de carácter sexual “en la más absoluta clandestinidad”, debido a la “condición” de sacerdote del perjudicado.

No obstante, el cura ignoraba que estos actos eran grabados o fotografiados por el inculpado quien, a partir de marzo de 2015, “con ánimo de atentar contra la libertad” del cura, comenzó a exigirle “en numerosas ocasiones y de forma insistente” la entrega de “diferentes cantidades de dinero” hasta que la cifra llegó a “elevarse” a 14.000 euros.

El encausado amenazaba al sacerdote diciéndole que si no le daba el dinero “difundiría las imágenes que tenía”, en las que “aparecía manteniendo relaciones sexuales”, y que “colocaría pasquines” con ellas en los alrededores de su residencia.

“Todo ello -prosigue el texto de la Fiscalía-, con la finalidad de hacer pública la relación habida entre las partes que era, hasta entonces y por razones obvias, mantenida en secreto”.

Fuente Religión Digital/Agencias

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Piden tres años de cárcel por extorsionar a un cura de la diócesis de San Sebastián con el que mantuvo relaciones

Sábado, 1 de abril de 2017

curas-gays-7Tres años de cárcel. Esta es la petición de la Fiscalía de Gipúzkoa para un hombre acusado de chantajear a un sacerdote con el que mantuvo relaciones sexuales consentidas.

Según el escrito de la acusación, el cura ignoraba “que los diversos encuentros sexuales eran grabados o fotografiados” por el inculpado quien, a partir de marzo de 2015, “con ánimo de atentar contra la libertad del perjudicado”, comenzó a exigirle “en numerosas ocasiones y de forma insistente” la entrega de “diferentes cantidades de dinero” hasta que la cifra llegó a “elevarse” a 14.000 euros.

Presuntamente, el encausado amenazaba al sacerdote diciéndole que si no le daba el dinero “difundiría las imágenes que tenía“, en las que “aparecía manteniendo relaciones sexuales”, y que “colocaría pasquines” con ellas en los alrededores de su residencia.

“Todo ello -prosigue el texto de la Fiscalía-, con la finalidad de hacer pública la relación habida entre las partes que era, hasta entonces y por razones obvias, mantenida en secreto”.

El hombre, continúa el documento, “no dudaba en personarse incluso en la propia residencia del perjudicado quien, movido por el temor a que el acusado hiciera realidad sus amenazas, llegó a entregarle 40 euros, así como una cámara fotográfica de su propiedad”.

Fuente Religión Digital/Agencias)

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“Lo que se esconde bajo la sotana” por José Ramón Blázquez, víctima de abusos: “Munilla mintió”…

Jueves, 19 de enero de 2017

kruz-mendizabal-con-munilla_560x280Juan Kruz Mendizábal con el obispo José Ignacio Munilla

Pederastia y “la vieja ley del silencio”

“Mendizábal pensaba que sus acciones de depredador sexual permanecerían ocultas”

“Un sacerdote que abusa de un menor es un delincuente. Y un sinvergüenza”

Juan Kruz Mendizábal, hace un mes: “La Iglesia ha pasado por encima del tema de la pederastia”

No hay pederastas “progres” o “carcas”

(José Ramón Blázquez, en Deia).- Se creía impune. Como todos quienes han vivido amparados por poderes absolutos como la Iglesia católica, Juan Kruz Mendizabal, el cura pederasta puesto al descubierto en la diócesis de San Sebastián, pensaba que sus acciones de depredador sexual permanecerían ocultas.

Por eso, encadenó varias, tres, de las que de momento se tienen noticia cierta. Se sabe que los tipos como él, con conciencia de su inmunidad, no tienen freno. Son insaciables, mienten, manipulan y suelen ser encantadores en su entorno. Y, lo peor de todo, carecen de empatía y dejan un rastro de sufrimiento infinito en las vidas de sus víctimas, a quienes consideran objetos de su deseo. Bajo la sotana de este sujeto había una historia desconocida de maldades infringidas a los seres humanos más indefensos, los niños, y la vieja ley del silencio que, finalmente, le ha dado patente de corso para sus fechorías, envuelto en una leyenda de carisma y admiración popular. Ese silencio cómplice hizo que Mendizabal llegara a ser el número dos en el escalafón del obispado.

¿Qué nos enseña este suceso? Incontables lecciones. La primera es la perenne ingenuidad de la sociedad vasca. La sensación de sorpresa con que los medios de comunicación locales han narrado este brutal episodio pone de manifiesto una enorme carencia de información sobre la naturaleza de la pederastia y de hasta qué punto el sector profesional de la fe está atravesado por su práctica. ¿Qué tiene de raro un cura que abusa sexualmente de los niños en Euskadi? Contándose por miles los hombres y las mujeres que siendo menores fueron violentados por sacerdotes, ¿cómo se entiende la enfurecida extrañeza de la gente? ¿Tan potente es el olvido y tan indigna es la justificación de lo que ocurrió durante décadas en parroquias, colegios, seminarios e instituciones benéficas?

El caso Mendizabal pone en evidencia que el miedo reverencial que suscita la Iglesia sigue instalado entre nosotros, a pesar de la marginalidad del catolicismo real en Euskadi. Es una herencia cultural, y no sé si genética, para cuya superación necesitaríamos mucho más que el conocimiento de escándalos como este y la valentía de examinar lo que fue aquí la tragedia de la pederastia eclesiástica y sus devastadores efectos. Es como si haber sido creyentes alguna vez nos hubiera proporcionado la negación de la verdad humana a cambio de la divina. No comprendo esta flojera moral en una Euskadi crítica.

La estrategia Munilla El espectáculo de la prelatura de San Sebastián en este asunto, coherente con la personalidad de Munilla, es digno de análisis. Tenemos al obispo oficial, el indignado y justiciero, que castiga al depredador y dice apartarlo de la comunidad cristiana, obligándole a “un proceso terapéutico psicológico y espiritual, colaborando en la reparación de lo ocurrido”. Y tenemos al obispo real, el auténtico Munilla, desde cuyo despacho se comunicó que Mendizabal, una vez destituido como vicario general y párroco de San Vicente, se tomaba “un año sabático”. Munilla mintió. Lo de menos es el octavo mandamiento y su quebranto; lo que importa es la falsa estrategia del prelado, que consiste en aparentar una cosa -la indignación, el perdón y el castigo- y hacer otra, dejando a Mendizabal seguir ejerciendo como sacerdote, casi sin control, hasta que se conoció el tercer caso de pederastia de quien fuera su mano derecha. Lejos de ser un obispo identificado con el Papa Francisco, Munilla está tratando de apagar el incendio de su diócesis con mentiras y una actuación permisiva con el depredador sexual, bajo el disfraz de la contundencia verbal y el semblante sombrío. En ningún caso el sacerdote abusador de niños debería haber seguido como cura ni un día más después de conocerse tan miserables hechos.

Lo peor no han sido las mentiras de Munilla y sus dobleces. Es que se ha hurtado a la justicia civil lo que le corresponde al amparo de la ley de enjuiciamiento criminal española, que data de 1882, ¡y aún vigente!, el año en que nacieron Igor Stravinski y James Joyce, que excluye de la obligación de la denuncia de delitos cometidos por eclesiásticos que hubieran sido relevados en el ejercicio de sus funciones. Este privilegio, absolutamente inconstitucional, es en el que se ha amparado Munilla para no cumplir su obligación de acudir a la justicia ordinaria en cuanto conoció estos delitos, ni siquiera presuntos, puesto que han sido reconocidos por su mismo autor.

Por mucho que los chicos, víctimas de Mendizabal, hubieran decidido no comunicar a la Ertzaintza o al juzgado los abusos sexuales a los que fueron sometidos y que optaran por la vía eclesiástica, ello no quita a Munilla su responsabilidad por haber ocultado a la justicia civil estos delitos. ¿Cuál era el propósito del obispo? Aplicar la ley del silencio y negar la verdad a la sociedad conforme a la creencia de que la Iglesia no es de este mundo. ¿Qué grado de libertad real dispusieron las víctimas para que el cura fuera juzgado exclusivamente en el ámbito de la comunidad religiosa? ¿Por qué han tenido que transcurrir más de veinte años en un caso y más de diez en los otros dos para que se denunciaran los hechos? Por el mismo motivo por el que miles de adultos ocultan hoy la humillación sufrida en colegios y parroquias: por vergüenza y sentimiento de culpa, poderosas emociones, aliadas de los pederastas para encubrir su carrera delictiva. Cuando se entienda que la vergüenza y la culpabilidad son formas de cobardía, quizá podamos emprender una regeneración histórica, largamente aplazada.

Victimismo sin compasión Cualquiera que haya leído Instrumental, del pianista y escritor británico James Rhodes, violado por su profesor de boxeo entre los 5 y 10 años en un colegio de élite, quien visitó Bilbao en septiembre pasado y volverá en junio al Arriaga, puede hacerse una idea de las secuelas psicológicas y emocionales, prácticamente incurables, que dejan los abusos sexuales sufridos en la infancia. Si la sociedad tuviera conciencia de esta tragedia, no la escondería bajo un manto de silencio y, por qué no decirlo también, envuelta en la disculpa tácita hacia los sacerdotes católicos. Es mucho más grave si el autor es un cura, porque su delito aumenta por su posición de confianza y autoridad sobre los menores.

No, Euskadi tampoco hace justicia a las víctimas de la pederastia. Aquí somos mucho de callar y sentir vergüenza de lo que nos han hecho. Somos muy de sentimientos de culpa. El peso específico de la Iglesia en nuestras vidas ha sido demoledor, con su prédica de la resignación y su perverso sentido del perdón universal. En medio del escándalo Mendizabal, hemos oído que la información sobre el caso está inspirada y motivada por la irreligiosidad y el odio a la Iglesia. La intocabilidad de esta institución antes estaba garantizada por el silencio impuesto por su rígido sistema de valores y su vínculo con la autoridad civil, por dos miedos que se complementaban. Y ahora, cuando una gran parte de la sociedad se ha liberado del yugo de la fe y la tutela eclesiástica, el argumento de defensa es el victimismo. Vuelve la persecución religiosa, dicen.

¿Y quién ha pensado en las víctimas de verdad, esos niños, todos los niños cuya inocencia fue profanada? ¿Quién se ha preocupado de cómo se encuentran, de cuáles son sus necesidades, de qué se puede hacer por ellas? Sí, el fiscal de Gipuzkoa va a intervenir ahora, una vez que los hechos han transcendido a los medios. Dicen desde la Fiscalía que se ha iniciado una investigación contra Mendizabal, aun sabiendo que los delitos han prescrito. Una justicia que prescribe en una organización lenta y perezosa: esa es la justicia en España. La Iglesia exhibe su victimismo para salir impune. Sin compasión. La compasión es el mínimo ético que cabe en una sociedad humana digna de tal nombre. Sí, la compasión, el último vestigio de Dios en el mundo.

N. de la R.: José Ramón Blázquez fue víctima de abusos en los años sesenta en un internado en Euskadi

Fuente Religión Digital

 

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