Archivo

Archivo para abril, 2025

Viernes Santo 2025. Aprender a morir, una iglesia de perdedores

viernes, 18 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Viernes Santo 2025. Aprender a morir, una iglesia de perdedores

IMG_0862Del blog de Xabier Pikaza:

Acabamos de celebrar la  Pasión en San Morales,  en hondo silencio, un grupo pequeño de creyentes, ante una Cruz y  una pila bautismal antigua como las tres marías con el Discípulo Amado:

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena…

Así hemos estado, más mujeres que varones.  Hemos vuelto en silencio, cada uno a su casa.  Yo he revisado estos folios que tenía preparados y los subo a este blog de RD y de FB, como reflexión de Viernes Santo 2025. Esta liturgia de Vienes Santo de pueblo me ha mostrado una vez más que somos iglesia de perdedores, aunque algunos sigan empeñados en negarlo

– Y salió Jesús con sus discípulos hacia las aldeas de Cesárea de Felipe, y por el camino les pregunto: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? Ellos le dijeron: Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas.

– Y él les preguntaba: Y vosotros ¿Quién decís que soy yo? Pedro le contestó: Tú eres el Cristo. Y él les mandó enérgicamente que no hablaran a nadie acerca de él.

– Y comenzó a enseñarles Dei, era necesario que el Hijo del Hombre sufriera mucho y fuera reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes ylos escribas, que le matarían, pero que resucitaría a los tres días… y tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle. Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: ¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son de Dios, sino de los hombres (Mc 8, 27-33). Pedro somos todos.

Crisis de Pedro. Querer ganar. En nombre de todos, dice a Jesús: Tú eres el Cristo. En un primer momento, esa respuesta es valiosa y abre un camino de iluminación y compromiso del Reino: Pedro se atreve a recordar a Jesús que no es un profeta más, sino el Cristo y que debe actuar en consecuencia, liderando un movimiento del Reino, que lógicamente ha de culminar en Jerusalén. Esta confesión desencadena los acontecimientos. Hasta ahora, el proyecto de Jesús podía interpretarse y aplicarse de varias formas; en contra de eso, Pedro quiere que Jesús asuma claramente las exigencias de su proyecto mesiánico

Jesús acepta la confesión de Pedro (tú eres el Cristo), , pero la reinterpreta en línea de entrega  entrega de amor, de regalo de vida: No irán a Jerusalén para triunfar, sino para morir por los demás No es un mesías de poder como el Hijo de Hombre de Dan 7, 14, dominando sobre otros, sino entregando su vida a favor de los excluidos y oprimidos. Ha mandado a sus amigos que anuncien el Reino Así sube a Jerusalén quedando en manos de las autoridades y del pueblo, con riesgo de ser condenado a muerte.

IMG_0864    Esta decisión desencadena el conflicto de Jesús con sus compañeros y especialmente con Pedro, un conflicto que irá definiendo las relaciones del grupo, hasta culminar en la crisis y abandono de los Doce, con la muerte de Jesús y el nuevo comienzo pascual, a partir de las mujeres. Jesús no es un profeta solitario, sino en comunión (diálogo y conflicto) con sus compañeros. En ese contexto, Pedro sigue calculando aquello que el Reino ha de darle, no aquello que él debe hacer por el Reino, situándose así en una línea más cercana a la promesa de Dan 7, 14 que al mensaje de Jesús a quien él quiere corregir, en nombre de una tradición que interpreta la revelación del Hijo de Hombre como triunfo sobre todos los otros poderes (cf. Mt 4, 1-1; Lc 4, 1-11).

En este contexto no se puede oponer la maldad de Pedro a la bondad de Jesús, sino trazar mejor la novedad y consecuencias del nuevo mesianismo de Jesús, que le lleva de Galilea a Jerusalén por caminos nuevos, aún no recorridos. Tanto Jesús como Pedro están al servicio del Reino, pero de modos distintos:

Pedro quiere “mando” con (por) Jesús,buscando un tipo de autoridad que a su juicio es buena (limpia, legal), para realizar así, desde el poder, una serie de cambios, para trasformar la vida de los hombres, en clave de justicia y conseguir de esa manera el triunfo nacional israelita. Pero Jesús rechaza a Pedro, le llama Satanás (tentador) y sitúa su propuesta en la línea del Diablo de Mt 4 y Lc 4). La estrategia mesiánica de Pedro es coherente en una línea de liberación eclesial (humana) por la fuerza, desde la perspectiva de un Dios de Poder. Pero, Jesús dice que esa estrategia forma parte de una toma de poder humano, que no responde a la intención más profunda del Reino («tus pensamientos son de los hombres, no de Dios»: Mc 8, 33).

Jesús no proclama el Reino (ni edifica su Iglesia) tomando el poder, sino sirviendo a los demás (en perdón y regalo de amor), sin imposición, jerarquía y dominio, sino en comunión por la palabra, en gesto de encarnación y servicio, desde abajo, a partir de los pobres (con ellos). El Reino vendrá, pero no puede instaurarse a la fuerza, porque su principio no es la fuerza, sino el engendramiento de amor, por la Palabra (parábolas), de forma que no puede imponerse, sino sembrarse en amor, como hace Jesús, dando su vida y muriendo, conforme a una dinámica que él, Jesús, ha ido descubriendo en la experiencia de su propia vida. Por eso, se opone se opone a la dinámica de Pedro, que también puede fundarse en la Escritura, pero conforme en una interpretación que a juicio de Jesús es falta.

 – Contra la lógica del poder. No se puede hablar de heroicidad y cobardía (Jesús héroe, Pedro un villano). En la línea de Pedro se puede ser héroe, como fue Judas Macabeo, un famoso guerrero judío que murió matando, en clave de poder, mientras Jesús aparece como anti-héroe, un cobarde, que no se atreve a luchar y vencer, sino que se deja derrotar como los cobardes.

Pedro quiere ser del partido de los vencedores mesiánicos, que se oponen por la fuerza a los enemigos, incluso con riesgo de perder la vida en la batalla, como Judas Macabeo… pero muriendo cono héroe.

IMG_0863Jesús se opone a ese partido de los héroes… No muere como héroe, sino como perdedor vencido, porque “ama” a los enemigos, quedándose en sus manos, dejando incluso que le maten, porque sólo así, en camino de no violencia activa puede llegar y llega el reino de Dios, como simiente sembrada en tierra, que tiene que morir para dar fruto.

Un proyecto social al estilo de Pedro requiere jerarquías militares (como las de Roma) o socio-eclesiales como las del templo de Jerusalén. En contra de eso, el proyecto de Jesús triunfa y se instaura a través de la palabra y la vida compartida). Jesús no espera la llegada de un Reino futuro más poderoso y más justo, en la línea de los sacerdotes de Jerusalén y de los soldados de Roma, sino que proclama e instaura un reino de servicio mutuo, en gratuidad y entrega de la vida, sin imposición de unos sobre otros.

Por eso, tras haber dicho a Pedro y a sus compañeros que se sentarán sobre doce tronos juzgando a las tribus de Israel (cf. Mt 19, 28), Jesús añade que no son tronos de poder como los de Dan 7, sino de entrega de la vida a favor de los demás. Un sistema de poder como quiere Pedro exige expertos, conforme a principios de poder militar, económico o jurídico y religioso (de templo), especialistas, que ocupen los puestos de mando de un organigrama de guerra, con poder económico, militar y religioso. Pues bien, en contra de eso, Jesús invita a sus compañeros a subir a Jerusalén sin soldados de imperio o sacerdotes del templo.

Biblia, Espiritualidad , , , ,

Dios está en el dolor igual que en las alegrías.

viernes, 18 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Dios está en el dolor igual que en las alegrías.

Georges-Rouault-CrucifixionVIERNES SANTO (C)

Jn 18-9

Las tres partes de la liturgia del Viernes Santo expresan el sentido de la celebración. La liturgia de la palabra nos pone en contacto con una realidad que queremos vivir. La adoración de la cruz nos lleva al reconocimiento de un hecho que tenemos que tratar de asimilar. La comunión nos recuerda que debemos comprometemos en la entrega.

No es nada fácil hacer una reflexión sencilla y coherente sobre el significado de la muerte de Jesús. Se ha insistido tanto en lo externo, en lo sentimental, que es imposible ir al meollo de la cuestión. No debemos seguir insistiendo en el dolor. El amor, manifestado en el servicio, es lo que demuestra su verdadera humanidad y, a la vez, su plena divinidad.

La muerte aporta una increíble dosis de autenticidad. Sin esa muerte y las circunstancias que la envolvieron, hubiera sido mucho más difícil para los discípulos dar el salto a la experiencia pascual. La muerte de Jesús es sobre todo un argumento definitivo a favor del amor. En la muerte, Jesús dejó claro que el amor era más importante que la vida.

La muerte en la cruz, analizada en profundidad, nos dice todo sobre la personalidad de Jesús. Pero también lo dice todo sobre nosotros mismos, si nuestro modelo de ser humano es el mismo que tuvo él. Nuestra tarea es descubrir en lo hondo de nuestro ser ese modelo.

La muerte no fue un mal trago que tuvo que pasar Jesús para alcanzar la gloria sino la suprema gloria de un hombre al hacer presente a Dios con el don total de sí mismo, viviendo para los demás. Dios está siempre y solo donde hay amor. Si el amor se da en el gozo, allí está Dios. Si el amor se da en el sufrimiento, allí está también Dios.

El hecho de que no dejara de decir lo que tenía que decir, ni de hacer lo que tenía que hacer, aunque sabía que eso ponía en peligro su vida, es la clave para compren­der que la muerte no fue un accidente, sino algo fundamental en su vida. La muerte no tenía importancia; pero el que le mataran por ser fiel a sí mismo y a Dios, es la clave.

La buena noticia de Jesús es que Dios es amor. Como no aceptamos un Dios que se da infinitamente y sin condiciones, no acabamos de entrar en la dinámica de relación con Él que nos enseñó Jesús. El tipo de relaciones de toma y da acá, que seguimos desplegando nosotros con relación a Dios, no puede servir para aplicarlas al Dios de Jesús.

Un Dios que nos exige deshacernos, disolvernos, aniquilarnos en beneficio de los demás, no para tener en el más allá un “ego” más potente, sino para quedar incorporados a su SER, que es nuestro verdadero ser, no puede ser atrayente para nuestra conciencia de personas individuales. Este es el nudo gordiano y es el Rubicón que no nos atrevemos a cruzar.

La muerte de Jesús deja claro que el objetivo de su vida fue manifestar a Dios. Si Él es Padre, nuestra obligación es la de ser hijos. Ser hijo es salir al padre, imitar al padre. Esto es lo que hizo Jesús, y esta es la tarea que nos dejó, si de verdad somos sus seguidores.

Al adorar la cruz esta tarde debemos ver en ella el signo de lo que Jesús quiso trasmitirnos. Ningún otro signo abarca tanto, ni llega tan a lo hondo como el crucifijo. Pero no podemos tratarlo a la ligera y como simple adorno. Tener como signo religioso la cruz, y vivir en el hedonismo más hiriente, indica una falta de coherencia que nos tenía que avergonzar.

 Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , ,

“Y dio un fuerte grito” A propósito del relato de la pasión de Jesús (Lucas 22, 14 –23,56)

viernes, 18 de abril de 2025
Comentarios desactivados en “Y dio un fuerte grito” A propósito del relato de la pasión de Jesús (Lucas 22, 14 –23,56)

la pasion de jesusBernardo Baldeón.

Madrid

ECLESALIA, 15/04/19.- No tenía dinero, ni armas ni poder. No tenía autoridad religiosa. No era sacerdote ni escriba. No era nadie. Pero llevaba en su corazón el fuego del amor a los crucificados. Sabía que para Dios eran los primeros. Esto marcó para siempre la vida de Jesús.

Se acercó a los últimos y se hizo uno de ellos. También él viviría sin familia, sin techo y sin trabajo fijo. Curó a los que encontró enfermos, abrazó a sus hijos, tocó a los que nadie tocaba, se sentó a la mesa con ellos y a todos les devolvió la dignidad. Su mensaje siempre era el mismo: “Éstos que excluís de vuestra sociedad son los predilectos de Dios”.

Bastó para convertirse en un hombre peligroso. Había que eliminarlo. Su ejecución no fue un error ni una desgraciada coincidencia de circunstancias. Todo estuvo bien calculado. Un hombre así siempre es una amenaza en una sociedad que ignora a los últimos.

Según la fuente cristiana más antigua, al morir, Jesús “dio un fuerte grito”. No era sólo el grito final de un moribundo. En aquel grito estaban gritando todos los crucificados de la historia. Era un grito de indignación y de protesta. Era, al mismo tiempo, un grito de esperanza.

Nunca olvidaron los primeros cristianos ese grito final de Jesús. En el grito de ese hombre deshonrado, torturado y ejecutado, pero abierto a todos sin excluir a nadie, está la verdad última de la vida. En el amor impotente de ese crucificado está Dios mismo, identificado con todos los que sufren y gritando contra las injusticias, abusos y torturas de todos los tiempos.

En este Dios se puede creer o no creer, pero nadie se puede burlar de él. Este Dios no es una caricatura de Ser supremo y omnipotente, dedicado a exigir a sus criaturas sacrificios que aumenten aún más su honor y su gloria. Es un Dios que sufre con los que sufren, que grita y protesta con las víctimas, y que busca con nosotros y para nosotros la Vida.

Para creer en este Dios, no basta ser piadoso; es necesario, además, tener compasión. Para adorar el misterio de un Dios crucificado, no basta celebrar la semana santa; es necesario, además, mirar la vida desde los que sufren e identificarnos un poco más con ellos.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

Biblia, Espiritualidad , , , ,

La Pasión del Señor. Ciclo C

viernes, 18 de abril de 2025
Comentarios desactivados en La Pasión del Señor. Ciclo C

Pasión-del-Señor

 

“Jesús gustó el vinagre y dijo: «Todo está cumplido.» E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.”

(Jn 19,30)

En la celebración de hoy proclamamos un largo texto del Evangelio de Juan, dos capítulos enteros. En ellos vemos todo lo que le sucede a Jesús desde la última vez que cena con sus discípulos hasta su muerte: la detención, los interrogatorios de Anás y de Pilato, la negación de Pedro, la crucifixión.

Son unos momentos que solamente Jesús vive con serenidad, con la confianza de estar cumpliendo la voluntad de su Padre. Jesús no pierde la vida, no se la quitan, sino que la entrega, y al hacerlo da su Espíritu a la humanidad. Si durante su vida había vivido en Dios y para los demás, su muerte también es entrega, porque es confianza en un proyecto más grande que su propia vida, el de su Padre, y porque da vida a los demás.

Jesús en la cruz es más vulnerable que nadie. La imagen de él crucificado es la expresión más clara de cómo ha vivido: con los brazos abiertos porque ya no hay nada que proteger, que poseer, que guardar, que retener; ya no hay temor a perder; ya no hay huida.

Hasta el último momento se preocupa de que no se pierda nadie de quienes Dios le ha confiado, y crea una nueva familia, su familia, al poner juntos a su madre y al discípulo amado.

En la muerte de Jesús, que es entrega de su vida, nosotros ya comenzamos a recibir Vida. Y todo esto se acabará de cumplir a primera hora del domingo, cuando Jesús recuperará su vida transformada y para siempre.

Oración

Padre, que la contemplación de Jesús en la cruz nos haga personas más entregadas y confiadas en ti. Que sintamos que a los pies de la cruz, con los ojos fijos en él, todos somos hermanos y hermanas, familia por tu Espíritu Santo.

*

Fuente: Monasterio Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , ,

Reflexión de Viernes Santo

viernes, 18 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Reflexión de Viernes Santo

viernes-santo

 

¿Y quiénes somos?

Somos personas “capaces de Dios”, que decía san Agustín, es decir, capaces de asumir y aceptar, de encarnar al propio Dios.

No hay ni un solo trazo de la huella humana que no esté traspasado por la presencia de Dios. Ni un solo espacio, ni el más mínimo momento existen sin que Dios los haya “perforado” por su presencia. Es más, nada existe fuera de su presencia.

Dicho esto, y visto al Jesús humano capaz de pronunciar hágase  día tras día desde aquel hágase a dos voces de María, podemos deducir que somos expresión de Dios, semillas de su existencia, semillas buenas, claro, que a veces caemos en tierra no tan buena.

Cada una de las que estamos aquí somos personas llamadas a entregar la vida, a abrir los brazos en la cruz de la fidelidad y de la coherencia.

“Echarse en los brazos de Dios”.

Así con esto, con este reto que resulta de descubrir quién ese hombre tan increíblemente apasionado por la vida que fue capaz de entregar la suya para hacer eterna la nuestra, con este reto producido por la sorpresa al saber que somos parte de Dios… ¿qué hacemos con Cristo muerto, colgado de la cruz?

El Cristo de los brazos abiertos, que acoge en su gesto todo el dolor de la historia, el pasado y el futuro.

Cristo muere abrazando, de nuevo, el hágase del comienzo de su vida, cuando se reconoció como Hijo de Dios.

Desde la cruz, Jesús, desnudo como cuando nació, no oculta su debilidad, su fracaso; su sed es expresión de vulnerabilidad, de necesidad.

¿En los brazos de este hombre es donde queremos echarnos?

Sí, son los brazos de la libertad, de la acogida y del perdón. Los brazos que muestran un hueco infinito de reconciliación, de oportunidad y de vida eterna. En ellos cabemos todas y todos, sin fricciones ni negatividades. En sus brazos caben nuestros sueños, nuestras pequeñeces,… porque ocupamos un espacio de confianza, de sabernos en casa.

 

  Si quieres leer la reflexión entera pincha aquí.

*

Fuente: Monasterio Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , ,

Viernes Santo: tres meditaciones sobre el Evangelio de San Juan 18, 1—19,42.

viernes, 18 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Viernes Santo: tres meditaciones sobre el Evangelio de San Juan 18, 1—19,42.

imageDe su blog Kristau Alternatiba (Alternativa Cristiana):

Ecce Homo! 

En Jesucristo, Dios vivió la experiencia de la humanidad desde dentro, haciendo que la alteridad del hombre acontezca dentro de sí mismo. Hipólito de Roma escribe: «Sabemos que el Verbo se hizo hombre, de la misma materia que nosotros (¡hombre en cuanto hombres somos!)». Jesús de Nazaret interpretó, narró e hizo visible a Dios en el espacio humano: “Ecce homo! ¡Aquí está el hombre!” (Jn 19,5). Él dio sentidos humanos a Dios, permitiendo a Dios experimentar el mundo y la alteridad humana, y permitiendo al mundo y al hombre experimentar la alteridad de Dios.

La corporeidad es el lugar esencial de esta narración que hace de la humanidad de Jesús de Nazaret el sacramento primordial de Dios. El lenguaje de Jesús, y en particular la palabra, pero también los sentidos, las emociones, los gestos, los abrazos y las miradas, las palabras impregnadas de ternura y las invectivas proféticas, las instrucciones pacientes y las duras reprimendas a los discípulos, el cansancio y la fuerza, la debilidad y las lágrimas, la alegría y el júbilo, los silencios y los retiros en soledad, sus relaciones y sus encuentros, su libertad y su parresía,…, son destellos de la humanidad de Jesús que los Evangelios nos permiten vislumbrar a través de la ventana reveladora y opaca de la palabra escrita. Y son reflejos luminosos que permiten al hombre contemplar algo de la luz divina.

La alteridad y la trascendencia de Dios fueron “evangelizadas” por Jesús y traducidas al lenguaje y a la práctica humana. Es la práctica de la humanidad de Jesús quien narra a Dios y abre un camino para que el hombre se acerque a Él. «A Dios nadie le ha visto jamás; el Hijo Unigénito… lo ha declarado (exeghésato)» (Jn 1,18), revelado de una vez por todas, de manera definitiva.

Por eso el cristianismo exige que Jesús sea conocido a través de su vida narrada y testimoniada en los Evangelios por aquellos que estuvieron implicados en su historia, los discípulos, hechos «servidores de la Palabra» (Lc 1,2). Sólo a través de este conocimiento podremos también creer en Él hasta amarlo, hasta confesarlo como «Señor», «Hijo de Dios», «Salvador», y llegar así a la fe en Dios, al conocimiento del Dios vivo y verdadero.

Por eso creo que es un grave riesgo para los cristianos deificar a Jesús antes de conocer su existencia humana concreta. De hecho, si no conocemos la humanidad de Jesús, a través de los Evangelios, terminamos creyendo en él como una realidad imaginada y construida por nosotros.

En el hombre Jesús, la condición de Dios sufrió una kénosis, un vaciamiento: Él, que tenía la forma de Dios, se despojó de su igualdad con Dios (cf. Flp 2, 6-7), y esto sucedió de tal manera que en la vida de Jesús no se vio nada más que su humanidad, una humanidad en condición de siervo «hasta la muerte, y muerte de cruz» (Flp 2, 8). Su condición de Dios quedó, por así decirlo, “entre paréntesis”, y Jesús era hombre, un hombre como nosotros, sujeto a nuestra limitada condición mortal.

Sí, Jesús vivió su existencia terrena como un hombre pobre y frágil, exactamente como los hombres con los que entró en relación. El Hijo entró en la historia como hombre, plenamente hombre: un hombre capaz de hacer de su vida una obra maestra de amor.

En respuesta a esta humanización de Dios en Jesucristo, la fe es un acto humano. Es un acto de libertad humana, un acto vital de toda la persona, un acto que implica entrar en una relación y es un acto en progreso, que se produce y se desarrolla en el tiempo.

Es ante todo confianza, confianza en la vida, confianza en los demás. Confianza en lo humano que hay en cada ser humano y en lo cual consiste la imagen y semejanza de Dios. Humanidad que, como imagen de Dios en el hombre, es un don, y como semejanza, es responsabilidad del hombre.

En su práctica de humanidad, Jesús fue capaz de despertar, crear confianza y así generar vida y dar vida. En sus encuentros despertaba la subjetividad de las personas que conocía y valoraba su humanidad, su rostro y su nombre, es decir, las manifestaciones de su singularidad e irrepetibilidad. ¡Cuántas veces decía: «¡Tu fe-confianza te ha salvado!» (Mc 5,34 y par.; 10,52; Lc 7,50; 17,19; 18,42; cf. también Mt 8,13; 15,28)!

Hoy en día, la tarea que se les pide a los cristianos es abrazar la fe como camino de humanización y como camino de confianza y de sentido. Una tarea nueva y antigua al mismo tiempo: decir Dios a los seres humanos a través de una práctica de humanidad inspirada en la humanidad de Jesús de Nazaret.

Joseba Kamiruaga Mieza CMF

***

Jesús dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre» (Jn 19,25-27)

Y Jesús dijo al discípulo: He ahí tu madre. Pero las palabras exactas del Evangelio son: «Mira: ¡es tu madre!» Y este verbo, este imperativo, se dirige a cada discípulo: «Mira, vuelve tus ojos, mantén tu mirada fija en María».

Es el último mandamiento que el Señor moribundo nos deja a cada uno de nosotros: “Si quieres ser discípulo, mira a María, aprende de Ella, de sus gestos, de sus palabras, de sus silencios; déjate educar y formar por Ella, como lo hace toda madre con sus hijos. Y repetir su escucha, su alabanza, su cuidado, su fuerza, su capacidad de seguir siendo madre cuando un hijo muere y le es dado otro hijo”.

El Viernes Santo nos invita a la contemplación de María, la Mujer, la Madre, la Señora del Dolor. Pero no es en el dolor de María donde fijamos nuestra atención, sino en el dolor del mundo, en el peso inmenso de las lágrimas que pesa sobre la tierra y en la esperanza que parece mortalmente herida.

El Calvario no es sólo una colina a las afueras de Jerusalén, sino el mundo entero es una colina de grandes y pequeñas cruces plantadas.

Pero cuando todo muere, cuando todo se vuelve negro en el Gólgota, Jesús habla palabras de vida. Él dice «Madre». Él dice «Hijo». Habla de generación y cariño y vida que vuelve a fluir.

En el Calvario, Jesús ora a un hombre y a una mujer para que reconectan el hilo roto de la vida. En el colmo del dolor, no son los hombres los que rezan a Dios, sino que es Dios quien reza al hombre y le dice: «Conquista los ojos de una madre, mira con los ojos de un hijo: ¡son ellos, ojos de madre y ojos de hijo, los únicos que ven verdaderamente!». Dios llama al hombre en el Calvario, para que el hombre convierta su modo de ver el mundo y el corazón con el que vive en el mundo. Porque cambia las manos con las que toma y da la vida y la muerte.

En el día del gran dolor nos aferramos a Dios. En cambio, en el Calvario, es Dios quien se aferra a nosotros, a esa parte sana y buena, a esa parte cariñosa y fuerte, a esa porción de confianza, sí, a lo más fuerte —el instinto, la energía, el amor—, a lo más fuerte que existe en la tierra: la relación madre-hijo. Para reconstruir desde allí un camino que vaya más allá de las infinitas cruces.

Leemos en la Biblia que Dios originalmente «creó al hombre a su imagen y semejanza«. Pero si buscamos la semejanza con Dios entre los hombres y su conducta, regresaremos con el corazón vacío. Tal vez deberíamos decir que Dios creó en el hombre sólo un esbozo de su imagen, apenas unas líneas, pronto interrumpidas, inmediatamente asediadas por el mysterium iniquitatis, el misterio de la iniquidad. Es algo que nos sobrepasa, que viene de antes de nosotros, pero que después nos encuentra y nos envuelve, porque el gran misterio de la iniquidad es que los malvados creen que hacen el bien. El terror cree que está destruyendo al gran Satanás, la fuente de la iniquidad de la historia. Éste es el gran misterio.

Pero retomemos ese esbozo de imagen, tomándolo del Calvario y buscando los rasgos de Dios en el misterio de la cruz. Y admiremos a la Madre si queremos crecer. Entonces creemos en nuestra contribución al mundo. Aportaremos una pequeña piedra a la construcción de algo. No queremos destruir ni derribar, sino construir y plantar. Queremos plantar olivos y viñas que den fruto mañana o dentro de cinco o diez años, incluso cuando los escombros parezcan cubrir todo a nuestro alrededor y sigan soplando vientos de hambre, de guerra,…, de dolor y de injusticia.

Debemos discernir los rasgos del rostro de Dios, incluido ciertamente el Dios justo, el Dios que nos libera del mal. Pero sobre todo el mysterium salutis debe oponerse al mysterium iniquitatis. La respuesta es Jesucristo.

Volvamos pues al Calvario, a Jesús, que nos confía una vocación. Al pie de la cruz se encuentra la primera célula de la Iglesia, María y Juan. Lo que se les dice a ellos se dice a toda la Iglesia. Jesús también nos dice: «He ahí a tu hijo». Nos lo dice cada uno de nosotros, señalando a quien camina junto a nosotros en la existencia: «He ahí a tu hijo».

A cada uno le repite: «Aquí está tu madre», indicando a toda aquella que un día nos ayudó a vivir, a innumerables madres en nuestra existencia, a toda aquella que todavía hoy nos sostiene en la vida.

Hijo y madre de toda criatura, éste es el hombre de Dios. Hijo y madre de toda vida, éste es el discípulo de Jesús. Y nuestra vocación es custodiar, proteger, cuidar, amar, “llevar a María” y a todos aquellos que fueron nuestra Madre “entre nuestras cosas queridas”. Como lo hizo Juan.

Todos tenemos una tarea suprema: proteger con nuestra vida la vida, especialmente allí donde la vida languidece y está a punto de extinguirse. Esto nos permite ser, allí donde vivimos, rescatadores de heridos, pero también sanadores, al menos sanadores del mal de vivir que es el odio. El odio desgasta por dentro y luego incluso corrompe el cuerpo. El odio que se lleva dentro siempre acaba aplastando.

Nuestra vocación es la maternidad. Es estar con María junto a las infinitas cruces de la tierra, donde Jesús está todavía crucificado en sus hermanos, para llevar consuelo y trabajar por la redención, y luchar contra el mal. “La creación todavía está en dolores de parto” (Rom 8,22).

El mundo es un grito inmenso, pero también un nacimiento inmenso.

Sin embargo la conciencia de ser portadores de energías que liberarán a la creación de la esclavitud de la iniquidad para introducirla en la libertad de los hijos de Dios, nos da la esperanza y la alegría prometida por Jesús y que nadie nos puede quitar.

Joseba Kamiruaga Mieza CMF

***

Todo está cumplido

En este día del Viernes Santo, los cristianos de toda la tierra escuchan la historia de la Pasión y muerte de Jesús, su Kýrios, el Señor. Son los cuatro Evangelios los que nos ofrecen esta larga narración, desproporcionadamente larga en comparación con la historia de la vida de Jesús.

Hoy escuchamos el testimonio del cuarto Evangelio (Jn 18,1-19,37), el testimonio del discípulo amado que siguió a Jesús desde su captura en Getsemaní hasta su crucifixión. Es un testimonio en el que el recuerdo de los acontecimientos ha pasado por una profunda meditación y contemplación, gracias a la fe en el Crucificado-Resucitado, gracias a una práctica litúrgica en la que el Resucitado se mostró siempre con los signos de esta Pasión: las llagas en las manos y el pecho traspasado (cf. Jn 20,20). Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Paréntesis de las mujeres

viernes, 18 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Paréntesis de las mujeres

95_Maria-y-las-santas-mujeres-junto-a-la-cruz_350Viernes Santo-2018

Jn 18, 1 -19,42

Cuando el sentido común desaparece y el ambiente se crispa hasta el punto de ir contra la esencia de lo bueno, lo amable, lo respetuoso y lo empático, es cuando la espada se esgrime y comienza la bacanal de la violencia. En ese punto se desboca por dentro el deseo profundo de ser invisible.

Es el tiempo de los que aparecen, sin dar la cara, de los que manipulan desde el poder religioso: “Conviene que muera un solo hombre por el pueblo”. Es el tiempo de la política religiosa manejando desde las tinieblas.

Cuando la violencia campa a sus anchas, surge la sensación interior de esfumarse sibilinamente: “No eres tú también de los discípulos de ese hombre”. ¡Ay, Pedro, querías que te tragara la tierra! ¡Tú, que levantaste la espada!: “No lo soy… no lo soy…”. Dos negaciones y una más, hasta que el gallo te despertó y viste de qué estabas hecho.

Quizás Jesús te vio cuando le llevaban de un lado a otro y sus ojos quisieron establecer contacto con los tuyos, buscando esa íntima comunicación de los que han vivido conversaciones sin palabras y complicidades a distancia que no necesitan sonidos. Pero tu cara debía ser una máscara desfigurada por el terror. Sin luz, sin vida… no pudiste aguantar su mirada y tus ojos tocaron el suelo.

A Jesús se le debió helar la sangre y una escarcha gélida oprimiría su corazón: ¡Pedro, hermano, tres veces me dijiste: “Señor, tú sabes que te quiero”!

Cuando la certeza de haber traicionado invade el corazón, éste se hace trizas y chorros de lágrimas brotan intentando lavar el miedo que llevó a negar a quien más se ama.

Cuando el poder político se asusta a la hora de impartir justicia, la de verdad, la que no se deja manipular poniendo oídos a los oportunistas… “si sueltas a ese, no eres amigo del César (…) no tenemos más rey que el César, es fácil matar a un Inocente y a millones.

Es entonces cuando se instaura el régimen del miedo y muchos desaparecen viendo que si al Maestro le hacen lo que le hacen, los que le siguen tendrán problemas. Eclipse de discípulos.

Cuando la injusticia, la sinrazón, la negación, la traición y la tortura llegan al culmen, se corona el monte Calvario.

Poca gente acompaña en la cima. Poca gente se deja ver en el espacio de las muertes injustas. Poca gente quiere salir en la foto de los miles de Calvarios que hoy hay activos en nuestro mundo. Son pocos los que no se ponen el disfraz de invisibilidad ante el sufrimiento humano y dan un paso hacia delante acompañando, ayudando, intentando salvar y denunciando situaciones, mientras asumen el gran peligro que corren.

¿Quiénes acompañaron a Jesús en el Vía Crucis y en el Calvario?

Un colectivo que no tuvo el impulso de pasar a la invisibilidad por miedo a lo que estaba ocurriendo. No tenían protagonismo alguno, ni derechos… eran invisibles todos los días.

¿Quién es ese colectivo que, en el orden social, sólo tenía a los niños detrás?: las mujeres. Y allí estaban “junto a la cruz de Jesús su madre, la hermana de su madre, María de Cleofás, y María, la Magdalena”.

Ellas abren un paréntesis desde lo que parecía el final de una maravillosa historia de Amor de Dios a la humanidad convertida en suplicio y muerte, que se cierra en poco después, en un extraño principio que parte de un oscuro y tenebroso sepulcro.

En ese paréntesis están las que, seguro, segurísimo, prepararon la Cena del Jueves y se quedaron recogiendo. Las que le siguieron en el Vía Crucis… mujeres anónimas que escucharon sus palabras a lo largo de los tres años de misión, mujeres que se sintieron consoladas, que recobraron su autoestima, que comprendieron que el Dios de Jesús, era el Padre del que hablaba.

Pero no olvidamos que “Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba…”. Sí, el más joven, según dicen, el que no tendría tantos planes y expectativas en el futuro Reino, ni tanta voz y voto como los mayores; ese eligió el amor y llegó a pie de cruz, recibiendo el bello encargo de cuidar en su casa a María, madre de Jesús.

Juan se insertó en ese paréntesis donde todo parece trastocado, que sólo entra quien vive desde el Amor y la Fe, y al que muchos… ¿muchos?… todos estamos invitados.

Mari Paz López Santos

www.pazsantos.com

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , ,

Trágico, oscuro y violento.

viernes, 18 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Trágico, oscuro y violento.

Durango_-_Museo_Kurutzesantu_(antigua_Ernita_de_la_Vera_Cruz)_y_Cruz_de_Kurutziaga_14

Traer a la memoria a un hombre que es torturado y llevado a su muerte violenta, contemplar a una madre que sufre por su hijo… son recuerdos del pasado que bien reflejan algunos de los dolores más profundos de este mundo. Mirar con ojos compasivos y amorosos las situaciones de dolor más angustiantes nos abren a una realidad cósmica y universal: el dolor, el sufrimiento, la violencia, la muerte…. forman parte de la vida. No es posible minimizar su impacto.

La celebración del Viernes Santo nos adentra en esta profundidad del mal y del sufrimiento de una manera cruda y hasta desencarnada: los inocentes sufren y cargan con esta realidad. No hay culpa ni responsabilidad. Solo hay un hacerse cargo, en toda su hondura, de la realidad con todo lo que tiene de bello, bueno y verdadero y con todo lo que tiene de trágico, oscuro y violento. No hay palabras de consuelo. Hay abandono incluso de lo que parecía estar siempre allí.

Las últimas palabras de Jesús antes de su muerte, según el cuarto evangelio, son “Todo se ha cumplido” (Jn 19,30). La vida de Jesús se orientaba a “su hora”, pero esta llegaría una vez que se cumpliera todo lo que él deseaba realizar. La hora llega en el instante justo, momento de realización y plenitud de su vida como acontecimiento salvífico. Es un cierre, en su caso sumamente violento y violentado, de una vida realizada y completa (ya que todo lo deseado se cumplió). Incluso su cuerpo muerto, en el evangelio de Juan, sigue siendo fecundo: ofrece sangre y agua de su costado.

Todo se ha cumplido”. Esta frase es un ejemplo de que, incluso frente a situaciones extrañas y extremadamente oscuras, nada detiene el devenir de una misión. Todo lo contrario, sea cual sea la realidad, el lugar propio de una misión se encuentra en la profundidad de la vida, sea esta resplandeciente u oscura, pacífica o violenta, alegre o trágica. Porque “la vida era la luz de los hombres; la luz resplandece en la oscuridad, y la oscuridad no pudo sofocarla” (Jn 1, 4-5).

Paula Depalma

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , ,

Inclinando la cabeza entregó su ESPÍRITU a la iglesia naciente: la madre y el Discípulo Amado

viernes, 18 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Inclinando la cabeza entregó su ESPÍRITU a la iglesia naciente: la madre y el Discípulo Amado

cristo_crucificadoDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

18.04.2025 Tomás Muro Ugalde

Inclinando la cabeza, entregó el espíritu. (Jn 19,30)

Al pie de la cruz de Jesús estaban su madre, algunas mujeres y el Discípulo Amado. Es la comunidad cristiana naciente, la iglesia.

Jesús inclinando la cabeza entregó su espíritu, que no es entregar el alma a Dios, sino que Jesús entrega su Espíritu a la comunidad cristiana.

Podemos pensar que Pentecostés en la tradición de S Juan acontece a la muerte de Jesús en la cruz, al pie de la cruz. Jesús nos entrega su aliento vital, su espíritu.

Es el mismo Espíritu Santo, espíritu bueno por el que nació de María. Es el mismo Espíritu que le impulsó al desierto de la vida a vencer las fuerzas del mal. El mismo Espíritu que le envió a la misión para sanar, curar, liberar: El Espíritu está sobre mí, (Lc 4). El mismo Espíritu en el que hay que adorar a Dios como le dijo a la mujer samaritana, (Jn 4): no en templos de piedra: Garizin o Jerusalén, sino en Espíritu y verdad. El mismo Espíritu presente en las bodas de Caná (Jn 2). El pueblo se había quedado sin vino, sin amor, solamente tenían agua y piedra (tinajas): las leyes de las piedras del Sinaí. Normas y ritos. Jesús transmite a su pueblo un nuevo vino de amor, un nuevo Espíritu. Agua (bautismo: nueva vida) y sangre (amor y redención)

 A la muerte de Jesús, de su costado brota agua y sangre, podemos ver el mismo simbolismo de las bodas de Caná: Jesús inclinando la cabeza, nos entrega su Espíritu.

¿Quién será el que condene, si Cristo Jesús ha muerto, más aún, ha resucitado y está a la derecha de  Dios intercediendo por nosotros? ¿Quién nos separará del amor de Cristo? (Rom 8).

Contemplemos al que traspasaron.

Biblia, Espiritualidad , , , ,

“Vía crucis de los pobres y migrantes”, por Juan Simarro Fernández

viernes, 18 de abril de 2025
Comentarios desactivados en “Vía crucis de los pobres y migrantes”, por Juan Simarro Fernández

A man sleeps on a sculpture of a figure called 'Homeless Jesus' in front of the Archdiocese of Washington Catholic Charities offices in Washington, on September 16, 2015. Photo courtesy of REUTERS/Jonathan Ernst *Editors: This photo may only be republished with RNS-POPE-HOMELESS, originally transmitted on Sept. 24, 2015. Foto Jonathan Ernst

Inmigrantes: El multiforme rostro de Dios

Vivimos en un país en donde hay personas que, en esta Semana Santa, se van a centrar más en el dolor que en la alegría de la resurrección. Parece que a la gente le gusta en España la celebración del dolor y del sufrimiento. Muchos cofrades celebrarán en España las catorce estaciones del Vía Crucis. Pasean en procesión todo el sufrimiento de Jesús. Es más, muchos quieren participar de él: se dan latigazos, cargan cruces pesadas pero a veces se olvidan del dolor y sufrimiento del hermano.

Primera estación: Huerto de los Olivos. Ellos, los pobres, también se han angustiado en su Huerto de los Olivos, quizás muchos han tenido su alma triste hasta la muerte antes de tomar la decisión de subirse a una patera o a un cayuco… o a un avión. Es la primera estación del vía crucis de los pobres.

Segunda estación: El Beso de Judas. Muchos de los pobres del mundo aguantan su soledad al haber sido traicionado por el Judas de nuestro tiempo, adorador del dios Mammón, dios que acumula capitales desequilibrando el mundo. Seguidores de Mammón que, a veces, dicen que no se olvidan de los pobres y que rezan u oran en las iglesias. Rezan u oran también ante sus opulentas comidas diciendo que se acuerdan de los pobres. Es el Beso de Judas. La 2ª estación

Tercera estación: La condena del Sanedrín. Los pobres, tanto los países como las personas, han sido condenados por el Sanedrín acumulador contemporáneo de los países ricos. Estos usan sus materias primas, aseguran su bienestar con los cobros de la deuda externa. Los pobres han sido condenados a ser los excluidos de la tierra, un remanente sobrante que llega a estorbar a los que detentan el capital. La condena dictada por el Sanedrín opulento es la tercera estación de su vía crucis.

Cuarta estación: La negación del pobre. Cuando el hambre acucia, cuando no se tiene una vivienda digna, cuando no se tiene acceso a un trabajo capaz de sustentar a la familia, se sale de los países de origen y se emigra. Llegan a las sociedades ricas y éstas les reciben. Los necesitan, los usan… los explotan o se les rechaza con brotes xenófobos o racistas. Se les niega. Es la negación de Pedro, pero sin arrepentimiento. Es la cuarta estación de los sufrientes del mundo.

Quinta estación: El juicio. Los pobres son juzgados por los políticos, por los Pilatos de nuestro tiempo. Juzgan, condenan y, después, se lavan las manos. Hay políticos que hablan de los peligros de la inmigración, de la inseguridad, de expulsiones, de controles. Son los resultados de un juicio político… juzgados por el Pilatos de nuestro tiempo. Es la quinta estación. El juicio a los pobres y migrantes del mundo.

Sexta estación: La flagelación. Jesús fue flagelado, pero muchos pobres también. Apaleados y pateados en el Metro como vimos en los telediarios. ¡Cuántos apaleados que no graban las cámaras de seguridad! Flagelados de mil formas, con las miradas, con las palabras, con las exclusiones… Es la sexta estación del vía crucis de los pobres. Tienen que soportar durante esta estación, su pesada y dolorosa corona de espinas.

Séptima estación: Tienen que cargar con la cruz, con la pesada carga que no quieren llevar los ricos del mundo, con trabajos que ellos, los satisfechos y ahítos, no quieren hacer ni encuentran quienes los hagan. Hoy muchos pobres tienen que cargar con la cruz, por un poco de dinero y, quizás, sin seguridad social, ni vacaciones, ni pagas extra. Es la séptima estación del vía crucis de los pobres cargando con la pesada cruz. Espaldas cansadas, brazos agotados, cansancio, mala alimentación. Triste estación.

Octava estación: Cirineo. Un punto de descanso, de solidaridad. También hay Cirineos en el mundo que intentan ayudar a llevar la cruz. Las ONGs, algunas iglesias, algunos creyentes… algunos ateos y humanistas del mundo. Es la mano tendida en medio del vía crucis. Hoy también, afortunadamente, Cirineo se mueve por el mundo, siendo las manos del crucificado, siendo los pies del Siervo Sufriente. Es la octava y bendita estación dentro del vía crucis de los pobres.

Novena estación: El llanto. Las mujeres de Jerusalén llorando ante Jesús que carga con la cruz. Coro de mujeres que se lamentan y dejan correr sus lágrimas por sus mejillas. Yo no sé si hoy falta este coro de mujeres que lloren por el mundo. Necesitamos esta novena estación. Es la estación del llanto, la del grupo que une sus lágrimas a las de los sufrientes del mundo. No lloréis sólo por los sufrientes, llorad por vosotras mismas. Cuando un niño se muere de hambre en el mundo, algo de vuestros hijos perdéis. Llorad por vuestros propios hijos, los coetáneos de los que mueren por el hambre o la desnutrición. Que no falten las lágrimas de esta estación novena

Décima estación: Es el momento del Jesús crucificado. Jesús en su agonía. ¿Cuántos de los pobres del mundo estarán pasando ya por esta estación? Los clavos ya clavados, las manos y los pies ya sangrantes. ¡Cirineo, ayúdanos! Pero hasta ahí ya no puede llegar el Cirineo. Es la estación de la ejecución de la condena. La décima estación. El niño va a morir, el adulto no va a llegar a los cuarenta años, ha envejecido prematuramente y ya está en la cruz esperando la muerte. ¿Dónde está la justicia?

Décimo primera estación: El buen ladrón tiene premio. Apelemos a la conversión de los ladrones del mundo, que se conviertan y compartan.

Décimo segunda estación: A los pies de la cruz. La madre y el discípulo amado al pie de la cruz. La necesidad de los que aman. El discipulado, el seguimiento de Jesús. No dejemos solos a los que sufren. Pongámonos a los pies de su cruz particular.

Décimo tercera estación: La muerte. Jesús muere. Su figura crucificada nos anima a no permitir que mueran impunemente más inocentes. ¿Cuántos pobres y migrantes han muerto hoy? ¿A cuántos se les ha matado su dignidad o su autoestima en este día?

Décimo cuarta estación: La tumba. Jesús es depositado en un sepulcro nuevo. Con los ricos fue en su muerte. Muchos pobres no tienen ni siquiera esta estación. Son lanzados al mar desde las pateras o los cuervos se comen sus carnes. Hoy los abismos del mar sienten nauseas por tanta muerte. Fin del vía crucis.

¿Marca el fin este vía crucis? ¡No! El vía crucis no marca el fin. Sigamos andando hasta la resurrección. Sería un error quedarse ahí. ¡Hay esperanza! Jesús resucitó y nos llama a ser sus discípulos en medio de un mundo de dolor.

El vía crucis debe ser derrotado, el Reino de Dios ya está entre nosotros y puede tener su acción en el mundo a través de sus hijos solidarios, activos y comprometidos. Señor, ayúdanos a eliminar el vía crucis de los pobres del mundo. Lo queremos hacer por ti, Señor. Que la memoria del crucificado nos lance al amor y a la solidaridad, que nos sintamos movidos a misericordia. Estamos en tiempos de resurrección. Tu muerte es la que puede dar vida al mundo, pero mientras no terminemos con el vía crucis de los pobres, no seremos nosotros tampoco felices. La primavera no habrá llegado. Tendremos nuestro personal vía crucis ¡Ven, Señor Jesús!

Fuente Redes Cristianas

Biblia, Espiritualidad , ,

Viernes Santo. Oración universal.

viernes, 18 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Viernes Santo. Oración universal.

cristo-crucificado-con-hombre-con-cruz-2Hermanos y hermanas, en Jesús crucificado queremos contemplar a todos y todas las crucificadas de nuestro mundo. Este día es para poner en el corazón del Padre y en nuestro corazón toda expresión de sufrimiento, injusticia y muerte. Respondemos:

Queremos ser misericordia, esperanza y vida

Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.

Nos ponemos en el corazón de nuestro Padre Madre cuando preferimos vivir en nuestra zona de confort siendo cómplices del mal vivir de tantos y tantas. Cuando suplicamos tu perdón y no perdonamos a quienes necesitan o esperan una palabra o un gesto reconciliador por nuestra parte. Que la paz de nuestro Padre Madre llegue a cada corazón atormentado por la culpa, por las heridas en el alma… Que acertemos a reconciliarnos con nuestras torpezas, con nuestros intentos fallidos, con nuestro servicio interesado, con nuestro amor egoísta….

(Breve silencio)

Queremos ser misericordia, esperanza y vida

Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Ponemos en el corazón de nuestro Padre Madre a todos los hombres y mujeres que están agonizando en un hospital, en una residencia, en su casa o en algún rincón sin techo en nuestro mundo. A cada uno y cada una que vive sin horizonte ni esperanza a causa del maltrato de su pareja; a los que arriesgan su vida subiéndose a un cayuco en busca de una vida un poco mejor; a quienes tienen por único cobijo el cielo en el campamento de refugiados; a los que padecen dolores insufribles por enfermedad; a los que no esperan ni tienen a nadie que esperar…

(Breve silencio)

Queremos ser misericordia, esperanza y vida

Mujer, ahí tienes a tu hijo.

Ponemos en el corazón de nuestro Padre Madre a todas las madres que sufre a causa de la enfermedad de sus hijos; a las que han hipotecado su vida para cuidar del hijo discapacitado; a las que ven morir a sus hijos sin poder amamantarles; a las que lloran sin consuelo porque sienten sus vidas injustamente sentenciadas. A las que pierden al esposo y se sienten perdidas sin saber cómo vivir. A las mujeres explotadas sexualmente, a las que luchan por salir del infierno del maltrato y a las que no se atreven a denunciar y siguen sufriendo en silencio. A cada mujer que ha perdido la vida en nombre del falso amor. A tantas mujeres invisibles en sus puestos de trabajo, a las no reconocidas en su entrega silenciosa y generosa en favor de los demás; a las mujeres apartadas de los cargos en la Iglesia; a las que no tienen ni voz, ni voto, ni derechos ni futuro.

(Breve silencio)

Queremos ser misericordia, esperanza y vida

Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?

Ponemos en el corazón de nuestro Padre Madre a los hijos e hijas abandonadas a su suerte a causa de las adicciones de sus padres; a los niños y niñas abandonadas en los orfanatos de medio mundo; a los que son explotados sexualmente o terminan como mercancía en el oscuro comercio de órganos. A los hombres y mujeres abandonadas en las calles de nuestras ciudades, condenadas a la exclusión por falta de recursos económicos, intelectuales, afectivos o sociales. A los hombres y mujeres mayores abandonados en las residencias que esperan sin recibir la visita y el cariño de los suyos.

(Breve silencio)

Queremos ser misericordia, esperanza y vida

Tengo sed.

Ponemos en el corazón de nuestro Padre Madre esa parte de nuestro mundo que muere por falta de agua. También a aquellos que tienen sed de justicia mientras están privados de libertad en las cárceles; a los que tienen sed de igualdad porque sufren discriminación por sexo, religión o color de la piel. A los que tienen sed de amor porque nadie les ha amado y sueñan con sentirse alguien para alguien algún día. A los que tienen sed y necesidad de paz porque el ruido de la violencia es su música de fondo. A las víctimas de las guerras, a los que han muerto, a los que lloran su ausencia …

(Breve silencio)

Queremos ser misericordia, esperanza y vida

Todo está cumplido.

Ponemos en el corazón de nuestro Padre Madre a cuantos necesitan experimentar la vida más allá del cumplir con la ley, con las normas o con lo considerado como correctamente establecido. También a todos y todas las que buscan en el cumplimiento su seguridad, la aprobación del otro. A los que anhelan una vida con anchura de mente y corazón, más allá de cualquier ley de orden social, político o religioso. A los que han entendido que la ley es para el ser humano y no el ser humano para la ley. A los que dictan y legislan las leyes que no buscan el bien de los más desfavorecidos.

(Breve silencio)

Queremos ser misericordia, esperanza y vida

Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

Ponemos en el corazón de nuestro Padre Madre a nuestra querida comunidad eclesial, en tantas ocasiones, atrapada en sus propias estructuras, rituales, lenguaje y formas. Al Papa Francisco en estos momentos de especial fragilidad. A cuantos anhelamos vivir bajo el soplo del Espíritu. A los que nos encomendamos con confianza al corazón de Dios. A los que hemos tenido la inmensa fortuna de conocer a Jesús y nos sentimos hoy desconcertados al verle en la Cruz. A los que día a día somos conscientes de nuestra fragilidad y buscamos la fuerza del soplo del Espíritu para crecer en humanidad.

(Breve silencio)

Queremos ser misericordia, esperanza y vid

Vicky Irigaray

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , ,

Insoportable: Asesinato de hombre gay en Chigorodó, Colombia, hace el número 30 en este año…

viernes, 18 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Insoportable: Asesinato de hombre gay en Chigorodó, Colombia, hace el número 30 en este año…

IMG_0950Caribe afirmativo comunica en su perfil de X :

Lamentamos profundamente el asesinato de Ángel Miro, un hombre gay, en Chigorodó, municipio ubicado en el Urabá Antioqueño. Autoridades confirman que su cuerpo fue hallado en su vivienda acompañado de una nota amenazante.

En la noche del martes 16 de abril fue asesinado un hombre gay identificado como Ángel Miró Guisao en el municipio de Chigorodó, Urabá antioqueño. De acuerdo con información preliminar, el crimen fue perpetrado con un arma punzante que fue encontrada en la escena, y las autoridades ya tendrían identificado al presunto agresor.

Desde el Observatorio de Derechos Humanos de Caribe Afirmativo hemos registrado 30 casos de asesinatos de personas LGBTIQ+ durante el 2025. De esa cifra, más de la mitad de crímenes han ocurrido en el departamento de #Antioquia.

Hacemos un llamado a la @GobAntioquia a poner en marcha acciones urgentes y contundentes de prevención de violencias contra personas LGBTIQ+, pues hay una alta ocurrencia de homicidios y feminicidios contra personas sexo-género diversas en el departamento.

Los hechos están siendo investigados por las autoridades locales y la Fiscalía, mientras defensores de derechos humanos insisten en la urgencia de proteger a liderazgos sociales y poblaciones en riesgo en Chigorodó y otros municipios en Urabá. Se exige que se realice la investigación aplicando los lineamientos de la directiva 006 de 2023, dónde se parte de la premisa que el crimen está motivado por violencia por prejuicio.

En este contexto, se hace necesaria una alerta temprana de la @DefensoriaCol que inste la activación de políticas nacionales y locales para prevenir las violencias contra personas LGBTIQ+ en el territorio nacional.

A pesar de que en febrero la Fiscalía General de la Nación expidió la Directiva 006 de 2024, que ordena a fiscales y personal investigador aplicar un enfoque diferencial en los casos de violencia por prejuicio contra personas LGBTIQ+, organizaciones sociales denuncian que persisten la impunidad, la falta de protección a personas amenazadas y la ausencia de medidas preventivas eficaces en territorios con alta conflictividad.

Hasta el momento, no se ha emitido un pronunciamiento oficial por parte de la Alcaldía de Chigorodó ni de la Gobernación de Antioquia. Pero evidentemente, se requiere que las entidades territoriales inicien acciones de prevención de violencias contra personas LGBTIQ+.

IMG_0853

Fuente Caribe Afirmativo

***

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , ,

Getsemaní…

jueves, 17 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Getsemaní…

 

1350641040508125908ffc7_passion03

I
GETSEMANÍ
I
SOLEDAD EN GETSEMANÍ

Llegó Jesús con ellos a un huerto llamado Getsemaní y dijo a sus discípulos:
“Sentaos aquí, mientras yo voy más allá a orar”. Y llevándose a Pedro
y a los dos hijos del Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia.
(Mt. 26, 36-37)

En la piedra del miedo
se habían afilado las traiciones
y la noche de Jerusalén ya no escondía
la densidad del abandono.
El Maestro lo supo,
y no un presentimiento, una certeza
comenzó a golpearle contra la soledad.
Ahora la soledad no era
aquella extensión dulce donde encontrar al Padre,
ni era
el campo de batalla donde el Hijo
de Dios fuera tentado como Hijo
de Dios.
La soledad era una fuerza
incontenible: vaciaba de luz
todas las casas del espíritu, dolía
como el frío
cuando hiela la sangre.
La soledad mordiendo
el corazón del hombre,
la soledad poniendo al descubierto
al hombre, solo al hombre.
(La soledad es una calle larga
que lleva a la tristeza).
Quiso salir de la ciudad. Bajo la luna
la espalda de los que se volvían era un incendio
que le abrasaba la memoria.
Acaso
fueran piadosos los olivos con su óleo
de intimidad donde resuena
la palabra del Padre.
¡Oh paradoja del ascenso
donde los pies se hunden
en el lodo del hombre!
¡Oh paradoja del conocimiento
donde todo es maraña de raíces!
Getsemaní no es una zarza ardiendo,
es la espesura sin piedad
donde el hombre está solo,
desnudamente solo, sin asilo,
despojado del hombre,
despojado de Dios.
Getsemaní no es óleo, es agonía,
es otra vez un campo de batalla donde el Hijo
del Hombre ha de enfrentarse
con todos los demonios del hombre:
el tedio, la amargura, la angustia, los peldaños
que van a dar al morir.
Getsemaní no es óleo. Es agonía:
y en el centro del huerto queda solo
un verdadero hombre verdadero
abrazado al silencio de Dios, pero obediente.
Fiat, Señor, digo hoy contigo,
fiat, Señor, aunque me duela.

II

NO ERA EL SUEÑO, SEÑOR…

Bajo la luna llena encanecían los olivos.
La quietud era sólida y destilaba
un plomo ardiente que invadía los cuerpos.
El silencio
se había vuelto mineral
y en la sangre aún rompían las palabras
anunciadoras y terribles
que se habían mezclado con el vino.

Regresó y volvió a encontrarlos dormidos,
pues sus ojos estaban cargados
(Mt. 26, 43)

No era el sueño, Señor, era el espanto
lo que subía
río arriba del alma hasta los ojos:
era el espanto
de ver luchar a Dios y no hacer nada.

III

 EL BESO

Entonces todos los discípulos
lo abandonaron y huyeron.
(Mt. 26, 56)

En la piedra del miedo
se habían afilado las traiciones
y ahora
iban subiendo entre las luces,
ensayando
el más turbio, el más falso
de los besos.
¿Quién dijo que el amor era un abrazo?
Este beso no es beso, es un cuchillo
que asesina de lejos y empozoña
el corazón de muchos y lo cubre
de la callosidad del abandono.
En el puente del beso se ha cumplido
lo que dijeron los profetas, pero
Señor te pido ahora que me quites
esa suerte de puente y que me dejes
del lado del amor, en tus orillas.

IV

ORACIÓN PARA NO DORMIR

 Pedro lo siguió de lejos
(Mt., 26, 58)

Oh, Señor, en esta hora
en que también se confunde
la distancia con el miedo,
si Tú me ves que me aparto
de tu agonía y que duermo
para no ver al que sufre
ni ver mi interior desierto,
mírame, que yo te sigo,
aun como Pedro de lejos.
Mírame y en tu mirada
sostenme para que el fuego
de tanto amor me despierte
siempre que me venza el sueño.

*

Mercedes Marcos Sánchez,

Poeta ante la Cruz (Meditación en Mateo)

***

El día de Jueves Santo se celebra la memoria de la primera vez que Nuestro Señor tomó el pan y lo convirtió en su cuerpo, tomó el vino y lo transformó en su sangre. Esta verdad requiere de nosotros una gran humildad, que sólo puede ser un don suyo. Me refiero a esa humildad de mente por la que conocemos la verdad de que lo que antes era pan ahora es su cuerpo y lo que antes era vino ahora es su sangre. Por eso nos arrodillamos para honrar a Jesús en el Santísimo Sacramento. Sucesivamente, cuando se ora ante el altar de la Reserva, nos damos cuenta de cómo estamos unidos a él en el sufrimiento del huerto de Getsemaní, tan cercanos a él como María Magdalena cuando lo encontró en el huerto el primer domingo de pascua: este hecho es el que nos causa más extrañeza.

El día de Jueves Santo […] evocamos también cómo nuestro Señor, durante la última cena, se levantó y se puso a lavar los pies de sus apóstoles y, con este gesto, nos mostró algo de la divina bondad.

Jesús nos revela en qué consiste lo divino. Jesús lavó los pies de sus discípulos para mostrar las atenciones y la gran bondad que Dios tiene con nosotros. Es un pensamiento maravilloso que podría ocupar nuestra mente y nuestras plegarias.

Si esta bondad divina puede manifestársenos, ¿qué podremos hacer nosotros a cambio? ¿No deberíamos igualar esta dulce bondad suya, que rebosa amor por nosotros, y brindar la misma bondad y el mismo amor? Esto demostraría que el amor, la caridad cristiana, no es sólo una palabra fácil, sino algo que nos lleva a la acción y al servicio, especialmente al de los pobres y al de cuantos pasan necesidad.

*
Basil Hume,
El Misterio y lo absurdo,,
Cásale Monf. 1999, 107s

***

***

"Migajas" de espiritualidad, Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

«El lector de salmos», por Dolores Aleixandre

jueves, 17 de abril de 2025
Comentarios desactivados en «El lector de salmos», por Dolores Aleixandre

cda24_expo_musee_national_marc_chagall_chagall_politique_triptyque_resurrection-tt-width-653-height-999-fill-0-crop-0-bgcolor-eeeeeeCada judío nace con el libro de los salmos grabado en el corazón y sus palabras forman parte del tejido relacional que los vincula con su Dios. El judío Jesús pertenecía a ese pueblo de orantes que acudían a los salmos para expresar su alabanza, sus súplicas, sus temores, sus sufrimientos o sus alegrías.

Una breve frase al final del relato de la última cena, antes de salir hacia Getsemaní, es significativa: Cantaron el himno y salieron hacia el monte de los Olivos (Mt 26,30). Alude al salmo 136 con el que terminaba el ritual de la cena pascual y Jesús recitó (¿cantó?) aquella noche estas palabras: Me cercaban y me acorralaban, me rodeaban como avispas, empujaban para derribarme; (…) me envolvían redes de muerte, me alcanzaban los lazos del abismo….

Los escenarios que recreaban aquellas imágenes eran estremecedores y Jesús debió intuir oscuramente que también él iba a sentirse cercado, atacado por un enjambre peor que de avispas, atrapado entre redes, empujado y derribado por una muchedumbre hostil.

No es de extrañar que se identificara con la confesión del salmista: Caí en tristeza y angustia, pero que, al pronunciar la continuación del salmo, se contagiara también de la certidumbre de otras palabras: Alma mía, recobra tu calma, que el Señor fue bueno contigo, arrancó mi vida de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis pies de la caída…, el Señor fue mi auxilio…”.

También él se sentía habitado por una confianza que ni en los peores momentos iba a quebrarse, y aquella noche sintió que le alcanzaba la seguridad de una promesa: La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular”.

Al terminar la oración en el huerto, dijo a sus discípulos: “Está hecho. Llega la hora” y esa expresión está hecho” anticipa el está consumado de la cruz. Es el anuncio del término de una carrera, de la rendición después de un combate, de un ceder, soltar, abandonar la resistencia, entregarse sin condiciones como exhortaba un salmo: Rendíos y reconoced que yo soy Dios (Sal 46,11).

En la cruz va a ser el rendido y su gesto de inclinar la cabezaevoca una actitud de consentimiento absoluto al Padre, el final coherente de su apuesta arriesgada de confiar por encima de todo. No se había protegido antes y tampoco podía hacerlo ahora, porque no hay nada tan vulnerable como el costado de un hombre crucificado.

Un salmista había dicho: “Al atravesar el valle de las lágrimas, alumbrarán un manantial” (Sal 84,7). Jesús había atravesado ese valle, confiando en que su muerte alumbraría un manantial. Había perdido su vida vaciándola como un cántaro, pero la había ganado y moría convertido en fuente.

DAleixandreDolores Aleixandre

Jubilada feliz. Encajando el envejecer con cierto garbo (de momento). Convencida de la fuerza de la Palabra y de la bondad última de las personas. Adicta a la Biblia y a contársela a otros. Agradecida a la vida, al cariño de tantos amigos y al sentido del humor. Aficionada al cine, a la música polifónica y a Gomaespuma. Lectora desordenada y escritora de vuelo corto. Orgullosa de ser columnista de alandar. Tratando de callarme más, rezar más y vivir más atenta al latido del corazón de Dios en el corazón del mundo.

Fuente Alandar

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

“A esta última cena los ha convocado”

jueves, 17 de abril de 2025
Comentarios desactivados en “A esta última cena los ha convocado”

IMG_0847

«Última Cena» de Leonardo da Vinci

 La Última Cena

[Al ver la «Última Cena» de Leonardo da Vinci, Milán, 1904.]
de Rainer Maria Rilke

Se reúnen, asombrados y perturbados,
en torno a él, quien, como un sabio, resolvió su destino,
y ahora abandona a quienes más amaba,
dejándolos y pasándolos de largo como un extraño.
La antigua soledad le invade,
que le ayudó a madurar para sus actos más profundos;
ahora volverá a caminar por el olivar,
y quienes lo aman aún huirán ante su vista.

*
A esta última cena los ha convocado,
y (como un disparo que espanta a los pájaros de los árboles)
sus manos se apartan de alcanzar los panes
a su orden: vuelan hacia él;
revolotean, asustados, alrededor de la mesa,
buscando una salida. Pero él está presente
en todas partes como un crepúsculo que todo lo impregna.

***

—Francis DeBernardo, New Ways Ministry, 17 de abril de 2025

Fuente New Ways Ministry

***

Nota: En el mural de 1498 de Leonardo da Vinci – como en la «copia» de 1520 de Gianpietrino – el pintor ha elegido de las escrituras bíblicas el momento inmediatamente después de que Jesús dice: “En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros, que está comiendo conmigo, me va a entregartraicionarme«]”. La pintura representa las reacciones de los discípulos a las palabras de Jesús.

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , ,

Jueves Santo: “Los amó hasta el extremo”

jueves, 17 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Jueves Santo: “Los amó hasta el extremo”
13506410035081256bea18c_passion02
(Robert Recker gay Passion of Christ)
***

Éxodo 12,1-8.11-14

Prescripciones sobre la cena pascual

En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto:

“Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: “El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito. Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido.

Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, comeréis panes sin fermentar y verduras amargas. Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor. Esta noche pasaré por todo el país de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos, de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre será vuestra señal en las casas donde estéis: cuando vea la sangre, pasaré de largo; no os tocará la plaga exterminadora, cuando yo pase hiriendo a Egipto. Este día será para vosotros memorable, en él celebraréis la fiesta del Señor, ley perpetua para todas las generaciones.“”

*

Salmo responsorial: 115

El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo.

¿Como pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R.

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
hijo de tu esclava;
rompiste mis cadenas. R.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R.

*

1Corintios 11,23-26

Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor

Hermanos:

Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido:

Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo:

– “Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.”

Lo mismo hizo con él cáliz, después de cenar, diciendo:

“Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.”

Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

*

Juan 13,1-15

Los amó hasta el extremo

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo:

“Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?”

Jesús le replicó:

“Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.”

Pedro le dijo:

“No me lavarás los pies jamás.

Jesús le contestó:

“Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.

Simón Pedro le dijo:

“Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.”

Jesús le dijo:

“Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos.”

Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: “No todos estáis limpios.

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:

“¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.”

***

13506409715081254be7c61_passion01

 

Homilía de Monseñor Romero sobre los textos litúrgicos de hoy (23 de marzo de 1978)

***

Queridos hermanos:

Con esta ceremonia en honor de la institución de la Eucaristía se inicia lo que litúrgicamente se llama el Solemne Triduo Pascual. Tres días para celebrar el acontecimiento religioso cristiano más grande de la historia y naturalmente, del año litúrgico. San Agustín llamaba a este triduo: la fiesta de la Pasión, la muerte y la resurrección del Señor. Esta noche, pues, es como una síntesis, como un resumen de toda la Pascua que estamos celebrando. Para comprenderlo, las lecturas de hoy nos han colocado en una historia vieja de Israel que desemboca en Cristo Nuestro Señor y que El, Cristo, la encarga a su Iglesia para que la lleve hasta la consumación de los siglos.

He aquí tres pensamientos de esta noche santísima del jueves Santo: una historia de Israel.

Un Cristo que la encarna

Y una prolongación eucarística hasta la consumación de los siglos.

1 º UNA HISTORIA DE ISRAEL

La vieja historia nos la ha contado el libro del Exodo que se acaba de leer. Los judíos celebraban en esta luna llena del mes de Nisan, un mes hebreo que coincide con nuestro marzo-abril. “Este será el primer mes del año -les había dicho- celebraréis la Pascua”. La Pascua era la celebración de dos grandes ministerios del Viejo Testamento: la liberación de Egipto y la Alianza con el Señor. Pascua y Alianza. La Pascua era aquel momento en que los israelitas esclavizados por el Faraón en Egipto no podían salir hasta en la décima plaga terrible, que consistió en que todos los primogénitos de Egipto iban a morir esa noche. Y para que se libraran las familias hebreas Dios les dijo, por medio de Moisés, que mataran un cordero y que con su sangre marcaran los dinteles de las puertas porque esa noche iba a pasar el ángel. El paso del ángel, eso quiere decir la Pascua: el paso de Dios que para los egipcios va a ser castigo y para Israel va a ser liberación. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , ,

Jueves Santo. Todos sacerdotes con Jesús: Éste es mi Cuerpo, ésta es mi sangre

jueves, 17 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Jueves Santo. Todos sacerdotes con Jesús: Éste es mi Cuerpo, ésta es mi sangre

IMG_1775Del blog de Xabier Pikaza:

Todos, varones y mujeres, son  hoy “sacerdotes” de Jesús y así proclaman: ¡esto es mi cuerpo, ésta es mi sangre!, pues Jesús les (nos) dijo: Haced esto en conmemoración mía.

Quizá nadie lo ha sabido y lo ha dicho como Teresa de Lisieux. Por eso quiero empezar recordando su oración sacerdotal ante la muerte.

En un segundo momento trataré de la última Cena de Jesús según el evangelio de Marcos. El sacerdocio del Jueves Santo no es de honor y ordenación clerical, sino de comunión de vida: Esto es mi cuerpo.

TERESA DE LISIEUX.  TODOS   SACERDOTES

 No sólo el dirigente litúrgico, sino todos los participantes de la eucaristía, mujeres y varones, comparten la Cena del Señor y dicen con Jesús (=han de decir) tomad, esto es mi cuerpo, tomad ésta es mi sangre, uniéndose a Jesús  que les dijo (nos dijo) “haced esto en memoria de mí”, haciéndose y siendo así carne y sangre de vida unos de otros,

Estas son palabras de Jesús, el Cristo, asumida por todos los cristianos, pues en ellos vive Cristo (Gal 2, 20) y viven ellos unos en los otros, como eucaristía. Por eso, una eucaristía que observamos desde lejos no es verdadera celebración del Señor, una eucaristía en la que no compartimos unos con los otros nuestro cuerpo y sangre, como cuerpo-sangre de Jesús,  no es celebración de su cena, no es fiesta de Jueves santo. Por eso, un celebrante aislado  no es tampoco eucaristía.

La palabra central de la celebración suena siempre así: ¡esto es mi cuerpo, ésta es mi sangre!, un cuerpo y sangre que comparto con mis hermanos y que ofrezco a todos los hombres y mujeres, para que así todos podamos ser eucaristía, presencia de Dios en nuestra vida compartida, pues  Cristo, Hijo de Dios, se ha encarnado, para que seamos carne/sangre unos de otros, cuerpo mesiánico.

El pan es cuerpo porque se comparte; el vino es sangre porque todos beben de la misma copa. En esa línea, la memoria de Jesús, hecha la eucaristía, se convierte en eucaristía de todos los cristianos, en camino de entrega mutua y comunión  camino que conduce, por el don y entrega de vida, unos en otros, mutua, a la libertad y comunión de todos en Cristo.

 Éste es el más alto oficio, la tarea gozosa y salvadora de la historia: Aprender a ser y ser (hacerse) un cuerpo de amor en Cristo,  en comunión de vida, unos en otros, con el mismo Dios que por Jesús ha venido a convertirse en compañero nuestro, entregándonos su vida y sangre en el intento.

      Así lo vivió, de un modo intenso, Teresa de Lisieux, quizá la mayor cristiana de los dos últimos siglos. Por solidaridad personal y cuidado cristiana y por comunión de vida, con la humanidad entera, ella se sintió responsable de toda la iglesia, de la humanidad en su conjunto (incluso de los no creyentes, pues ella misma se siente con ellos no creyente, en la prueba fuerte de la noche y silencio de la fe).

Y de esa forma, como nuevo Cristo, se eleva al Padre, haciendo suyas las palabras sacerdotales de Jn 17, en un jueves santo, acercándose al Viernes Santo de su comunión completa en Cristo, con todos los seres humano:

Amado mío, yo no sé cuándo acabará mi destierro… Más de una noche me verá todavía cantar en el destierro tus misericordias. Pero, finalmente, también para mi llegará la última noche [Última cena de Jesús y de Teresa], y entonces quisiera poder decirte, Dios mío: «Yo te he glorificado en la tierra, he coronado la obra que me encomendaste.  He dado a conocer tu nombre a los que me diste. Tuyos eran y tú me los diste. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de tí, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido y han creído que tú me has enviado. Te ruego por éstos que tú me diste y que son tuyos»….

«Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo y que el mundo sepa que tú los has amado como me has amado a mi».

Sí, Señor, esto es lo que yo quisiera repetir contigo [con Jesús] antes de volar a tus brazos. ¿Es tal vez una temeridad? No, no. Hace ya mucho tiempo que tú me has permitido ser audaz contigo. Como el Padre del Hijo Pródigo cando hablaba con su Hijo mayor, tú me dijiste: «Todo lo mío es tuyo» (Lc 15, 31). Por tanto, tus palabras son mías y yo puedo servirme de ellas para atraer sobre las almas que están unidas a mí las gracias del Padre celestial… (Mc C, 34v y 35r, 323-324).

 Teresa de Lisieux se identifica con el Cristo del Jueves Santo, conforme a la oración sacerdotal de Jesús en Jn 17 La historia de la entrega de Jesús se vuelve así su historia, las palabras de Jesús son su palabra. Sin duda, ella se siente dentro de la iglesia católica y el acepta el ministerio parcial de sus sacerdotes. Pero, estrictamente hablando, ella actúa como Sacerdote de la humanidad entera. Por eso, asume la palabra de Jesús y, en una especie de Eucaristía universal,  ella se presenta en amor ante Dios Padre, llevando en sus manos y en su corazón el sufrimiento y búsqueda de todos los humanos.

Sus palabras son muy conocidas: las saben de memoria y las repiten muchísimos cristianos. Pero Teresa de Lisieux las hace suyas y las proclama de nuevo, en la noche de su vida (como  noche de  Jueves Santo de Jesús), sin comentario alguno, tal como son: palabras de entusiasmo amante y de amorosa entrega de la vida en favor de los demás.

Estas palabras de la gran Consagración Sacerdotal de Teresa pueden y deben conservarse en el centro de la iglesia, no como simple «intimidad privada«, exageración perdonable de un alma piadosa, sino como verdad profunda y sentido de la vida todos los creyentes,  todos sacerdotes cristianos unidos al Cristo del Jueves Santo que dice “esto es mi cuerpo, esta es mi sangre” de la gran misa de Semana Santa..

COMENTARIO. LA EUCARISTÍA EN  MARCOS 14, 18-21

2014_72947_302967

La investigación exegética ha discutido intensamente el tema, desde la perspectiva del judaísmo de su tiempo, fijándose especialmente en el día en que ella pudo celebrarse. De todas formas, pienso que, más que la fijación del día de su celebración, a Marcos le interesa el hecho de que Jesús ha pasado de la vieja pascua nacional (celebrada con cordero sacrificado en el templo) a la nueva experiencia de su muerte y de su pascua (celebrada con pan y vino). Pero ese tema sigue siendo discutido. Por eso, para situarlo mejor, podemos empezar distinguiendo tres opiniones:

– Cena pascual.  Algunos exegetas, tomando la anotación de Mc 14, 12 par en sentido historicista, suponen que la Última Cena tuvo lugar la misma Vigilia de Pascua, el día en que la celebraba los judíos en conjunto, con los corderos que habían sido sacrificados unas horas antes en el templo. Según eso, Jesús habría empezado comiendo la carne del cordero sacrificado por los sacerdotes, con el resto de los fieles judíos, pero después transformó de un modo significativo el rito antiguo, rechazando probablemente el cordero (¡no aceptaba los sacrificios del templo!) y poniendo en primer plano los signos del pan y del vino, a los que confirió un sentido nuevo, vinculado a su propia entrega por el reino.

Pero en ese caso habría que decir que (según el relato de Marcos) el juicio de Jesús ante Pilato y la crucifixión tuvo que realizarse la mañana siguiente, cosa bien extraña (y casi imposible) pues era el día de gran fiesta y en ella los judíos no podían realizar ningún trabajo (ni un juicio con condena a muerte) ( J. Jeremias, La última Cena. Palabras de Jesús, Cristiandad, Madrid 1980).

– Cena no pascual. Otros, siguiendo a Jn 19, 31-37, suponen que Jesús fue crucificado la víspera de pascua, por la tarde, es decir, en el momento en que se estaban matando en el templo los corderos, que se comerían unas horas después, esa misma noche, como alimento y signo de libertad para Israel. Conforme a esta visión, que parece hallarse al fondo de 1 Cor 5, 7b, Jesús habría muerto en el momento en que la mayoría del pueblo estaba preparando la pascua judía, de manera que su Última Cena aconteció la noche anterior (es decir, antes de la pascua judía).

De esa forma se podría decir que la muerte sería una especie de antítesis de la pascua tradicional judía. Lógicamente, la Última Cena tendría que haberse celebrado la noche anterior, de manera que no pudo ser cena pascual (en sentido judío), sino cena especial de despedida (sin cordero) (Cf. E. Nodet y J. Taylor, The Origins of Christianity, Liturgical Po, Collegeville MI 1998).

− ¿Una pascua heterodoxa… o menos ortodoxa, tipo esenio? Finalmente, otros investigadores piensan que en tiempo de Jesús había, al menos, dos fechas de celebración de la pascua, según las diferencias entre el calendario solar o el lunar, por el que se habían separado, por ejemplo, los esenios de Qumrán y algunos otros, entre los que se hallaría el grupo de Jesús. En esa línea, además, habría grupos de tendencia casi vegetariana que rechazaban no sólo la comida de carne (cf. Dan 1, 12.16), sino incluso los sacrificios de animales, de manera que celebraran su fiesta con pan y con vino (como hará Jesús) (El tema ha sido tratado ya en este blog por Ariel Álvarez. Cf. también su trabajo Cuándo fue la última cena, en Por qué murió Jesús, Paulinas, Buenos Aires 2010. Sigue siendo clásico el libro de. A. Jaubert, La date de la cène. Calendrier biblique et liturgique chrétienne, Aubert, Paris 1957.

Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , ,

Yo me parto y me reparto, mi vida se derrama por todos

jueves, 17 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Yo me parto y me reparto, mi vida se derrama por todos

índiceJUEVES SANTO (C)

Jn 13,1-15

Repartir el pan y la copa de vino se hacía en todas las comidas importantes. Sabemos el sentido exacto que quiso dar Jesús a aquellos gestos y palabras. El mismo Jesús le dice a Pedro que no lo puede entender “por ahora”. Me mosquea que la Didaje, un escrito de finales del s. I no diga nada de la consagración. Dice: “después, los que entre nosotros se llaman diáconos reparten entres los asistentes el pan y el vino eucaristizados”. Y me mosquea aún más que Juan en el relato no diga nada de la institución de la eucaristía.

Creo firmemente que en la aparición de la eucaristía en la primera comunidad ha tenido mucha más influencia el recuerdo de las comidas de Jesús que la última cena. La eucaristía fue, en un principio, un hacer presente a Jesús en el compartir con los demás lo que cada uno tiene y es. En aquella sociedad lo más perentorio era la comida.

El relato de Juan muestra la importancia del lavado de los pies. “¿Entendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis el “Maestro” y el “Señor”; y decís bien, porque lo soy. Si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, sabed que también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros”. Aquí está la clave de la celebración de hoy.

En el gesto del lavatorio de los pies, Cristo está tan presente como en la celebración de la eucaristía. Si entendemos esta equiparación, estaremos en condiciones de ahondar en el significado de los dos hechos. Lavar los pies era un servicio de esclavos. Jesús manifiesta que él está entre ellos como el que sirve. Es lo que había hecho Jesús durante su vida.

Si yo os he lavado los pies, sabed que también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros. Desde aquí debemos entender el final de relato del pan y el vino: haced esto recordándome a mí. No se refiere a partir el pan y pronunciar unas palabras mágicas sino a partirnos y repartirnos como él se partió en beneficio de todos.

Juan, el que más profundizó en la comprensión de Jesús, ni siquiera menciona la eucaristía. Esto debía hacernos pensar en la importancia del signo de lavar los pies. Sospecho que Juan quiso recuperar para la última cena el carácter de recuerdo de Jesús como servicio. La verdadera grandeza está en parecerse a Dios que se da sin reservas.

Poco después del texto que hemos leído, dice Jesús: “Os doy un mandamiento nuevo, que os améis unos a otros como yo os he amado”. Esta es la explicación que da Jesús a lo que acaba de hacer. Celebrar la eucaristía es aceptar el compromiso de darse totalmente. La eucaristía es signo de la entrega. Si solo es signo, se queda en garabato.

El lavatorio dice lo mismo que el partir el pan, pero evita el peligro de quedarnos en el aspecto ritual de la celebración. El signifi­cado de la eucaristía lo percibiremos mejor a la luz del lavatorio de los pies. Jesús toma un pan y, mientras lo parte y lo reparte, les dice: esto soy yo. Yo estoy aquí para partirme y repartirme, para dejarme comer.

Lo que los evangelios nos dicen con estos gestos es que Jesús era un ser para los demás, que el objetivo de su vida era darse; que había venido para servir. Muestra de esta manera que su meta, su fin, su plenitud humana solo la alcanzaría cuando se diera totalmente, cuando llegara al sacrificio total con la muerte asumida y aceptada. De ahí la profunda relación que tienen los acontecimientos del Jueves Santo con los del viernes.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , ,

Una iglesia que viva en dialéctica de poder no es la de Jesús

jueves, 17 de abril de 2025
Comentarios desactivados en Una iglesia que viva en dialéctica de poder no es la de Jesús

671DF691-AC2E-4492-8AE3-D0AD9229C170Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

Decía el padre Arrupe que: Mientras exista hambre en el mundo, la Eucaristía no será plena

        Todo el evangelio de S Juan está atravesado por una tensión reflejada en la “hora:

  •  En las bodas de Caná todavía no había llegado su hora, (Jn 2,4).
  • Jesús se encuentra con la samaritana a la hora sexta (Jn 4,6) que es la misma hora de la muerte de Jesús.
  • Llegará la hora en que a Dios se le adorará en espíritu y en verdad (Jn 4, 21.23).
  • Está llegando la hora de la vida: quienes escuchen su voz vivirán (Jn 5,25-28).
  • Por más que procuraban detenerle no podían, porque no había llegado su hora, (Jn 7,30; 8,20).
  • En alguna ocasión Jesús les recuerda a los suyos que no ha llegado su hora (Jn 12,23).
  • En algún momento siente un cierto miedo y angustia ante la hora que se acerca, (Jn 12,27).
  • Ahora, antes de la fiesta de la Pascua de los judíos, Jesús sabe que ha llegado su hora (Jn 13,1).
  1. Ha llegado la hora (Jn 17,1). La hora es la hora sexta (crucifixión).

        En nuestra vida también hay muchas “horas”, momentos cruciales, “valles de tinieblas”.

        Desde el Jueves Santo, podemos pensar y vivir nuestra vida como un Éxodo libertador.

Jesús salió del Padre y vuelve a Él. También nosotros hemos sido creados por Dios Padre y volvemos a Él.

        La hora final, nuestra propia muerte vivida desde JesuCristo, se torna de gran esperanza.

02.- Jesús se reúne con los suyos.

        Los “suyos” somos todos: en la misma mesa están Jesús, los discípulos, Pedro: hombre de poder, Judas: traidor, el Discípulo Amado por Jesús…

        Probablemente también nosotros hemos vivido, vivimos, momentos de todos esos “personajes”. Como a Pedro, también a nosotros nos gusta el poder, tal vez hemos sido algo “Judas” en la vida, en todo caso, todos y siempre somos amados por JesuCristo, el Discípulo amado.

        Jesús se reúne siempre con los suyos, que somos nosotros.

Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios permanece en él. (Jn 4,8)

        Jesús es expresión (sacramento) del amor de Dios.

03.- Lavar los pies.

Con esa “ironía” que emplea el evangelista san Juan, enmarca de gran solemnidad un gesto tan pobre y cotidiano como lavar los pies de los suyos. Jesús se quita el manto de Señor… (Al día siguiente, el viernes, se lo pondrán tras la flagelación).

 El lavatorio no tiene lugar al comienzo de la Cena. No es un rito de purificación judío, sino que es un momento central en la cena. Es una actitud de servicio y ayuda para con los demás. El servicio es una actitud fundante de la Iglesia. Una iglesia que no sirva a la comunidad no es la iglesia de Jesús: no tenéis nada que ver conmigo

Una Iglesia que viva en una dialéctica de poder no es la Iglesia de Jesús.

“Extrañamente” en la Última Cena del evangelio de san Juan no hay Eucaristía. El pan de vida lo ha resuelto S Juan en el cp 6, en la multiplicación de los panes: Yo soy el pan de Vida.

Decía el padre Arrupe que: Mientras exista hambre en el mundo, la Eucaristía no será plena.

A lo largo del tiempo de su vida pública, Jesús había comido frecuente con pecadores y publicanos, que eran auténticas eucaristías, comidas, encuentros salvíficos.

La Eucaristía que hemos escuchado en la segunda lectura (1ª Corintios) no es una ceremonia plagada de ritos es una asamblea de creyentes en el servicio como pauta de vida.

En la última Cena del evangelio de San Juan, el centro lo ocupa Jesús servidor, esclavo, que lava los pies a los suyos y un Jesús que ama hasta el final: servicio y amor.

04.- Servicio en la iglesia.

Estamos viviendo la ancianidad y enfermedad del Papa.

Que sea lo que Dios quiera y cuando Dios quiera. Nosotros oramos por él, le respetamos y le queremos en su condición de anciano y enfermo.

Francisco ha vivido y ha predicado una iglesia de los pobres, una iglesia que fuese un “hospital de campaña”, una iglesia al estilo del “buen samaritano”.

 Sin embargo muchos eclesiásticos y laicos, no pocos movimientos religiosos siguen una línea más bien legalista, judaizante.

La Eucaristía tiene mucho que ver con los comedores sociales, con los bancos de alimentos, con las personas y movimientos que trabajan por la paz, con los voluntarios que ayudan a los ancianos, enfermos, a los niños, a los encarcelados…

Servicio_2770532922_17670916_660x371

Os he dado ejemplo: haced vosotros lo mismo

 

Biblia, Espiritualidad , , ,

La Cena del Señor. Ciclo C

jueves, 17 de abril de 2025
Comentarios desactivados en La Cena del Señor. Ciclo C

Cena-del-Señor

 

“¿Comprendéis lo que acabo de hacer con vosotros?”

(Jn 13, 1-15)

Hemos visto muchas veces el gesto del lavatorio de los pies, a veces siendo sacerdotes quienes se ponen en el lugar de Jesús, otras veces personas consagradas o seglares. Pero… si nos preguntara Jesús, como hizo a sus discípulos: ¿comprendéis lo que acabo de hacer con vosotras?… ¿Qué responderíamos? Quizás que podemos describir lo que hemos visto, pero comprender su sentido…

¿Cómo vivir hoy en día ese quitarse el manto, tomar una toalla, ceñírsela a la cintura y lavar unos pies que han caminado descalzos o con sandalias? Hay que ser una persona muy libre para hacerlo.

Este es un símbolo de entrega muy concreto: hacer lo que nadie quiere hacer (por eso lo hacían los esclavos). Y de eso seguro que tenemos ejemplos que se nos vienen a la mente, vivamos solos, en familia o en comunidad. Ya trabajemos o estudiemos o en las diferentes actividades en las que participemos… Siempre hay cosas que nos cuestan más, que se dejan para el final para ver si las hace otra… Parece que es ahí donde nos jugamos la vida, donde el seguimiento a Cristo se hace realidad y no se queda en un ideal.

¿Y si nos cambiamos de rol y nos ponemos en la piel de Pedro y los demás discípulos? ¿Cómo aceptamos ser ayudadas? Más aún, ¿cómo acojo que otra persona a quien admiro, “gaste” su tiempo, se desgaste, se abaje haciendo algo por mí? ¿Me dejo? ¿Me abandono? La verdad es que nos llama más el hacer que el dejarnos hacer… El sabernos fuertes y capaces de dar, más que sencillas y humildes para recibir.

Jesús nos pide hacer lo mismo las unas por las otras: entregar la vida y aceptar ser sujetos receptores de esa vida entregada de otras personas.

Oración

Trinidad Santa, danos tu humildad para entregar la vida las unas por las otras.

*

Fuente: Monasterio Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.