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Hacia un idolatría de la Eucaristía.

Domingo, 29 de mayo de 2016

lidolatrie-de-leucharisrie[…] El mismo Cristo  debe asfixiarse en nuestros ostensorios de oro, en nuestros cálices incomparables, en nuestros copones incrustados de joyas, Él quiso sólo la paja del Pesebre o la madera de la cruz. El culto exagerado de la Eucaristía tiende a hacer de nuestras iglesias templos paganos.

Louis Evely
*

Condúceme de lo irreal a lo real, condúceme de las tinieblas a la luz, condúceme de la muerte a la inmortalidad.

Brihadaranyaka Upanishad
*

Una liturgia sin compromiso místico

Los faraones de Egipto han sido divinizados y los monumentos no dejan de representar su investidura divina. Cuando, más tarde, Alejandro el Grande conquistó Egipto, no creyó que pudiera asegurar su dominación sobre las colonias sin hacerse reconocer como Dios. Del mismo modo los emperadores romanos, para consolidar la unidad de su imperio, aceptaron, luego finalmente impusieron, esta divinización de Roma y de su persona.

Pero esta divinización del faraón provocaba también, casi necesariamente, la “faraonización” de dios. Había una simbiosis, una suerte de comunidad de vida en la que las reacciones eran recíprocas y, finalmente, la imagen de la divinidad se amoldaba a la del faraón divinizado.

¿Hasta qué punto esta situación ha sido reproducida a lo largo de los siglos, incluso en el pensamiento de Israel? ¿En qué medida nuestra liturgia no guarda vestigios de este intercambio ambiguo entre la realeza terrestre y la realeza divina? ¿Hasta qué punto incluso el concepto de la realeza divina no es simplemente una emanación de la realeza humana?

¿En qué medida, en Bizancio, la liturgia de Palacio y la liturgia de Santa Sofía no coincidían en una misma imagen, donde la realeza divina y la realeza humana se confundían de nuevo?

Y en qué medida nuestra liturgia no es todavía una supervivencia de las liturgias reales que no comprometen nunca el fondo del alma? ¿No podemos pensar, a veces, que en nuestra misma liturgia, se trata de rendir homenaje a un soberano, de procesiónar alrededor de su altar, de erigirle un santuario dedicado a él, y una vez hecho esto, queda con Dios, todo esto que puede realizarse y celebrar sin ninguna especie de compromiso místico?

Algo extremadamente peligroso

Es evidente que, si el hombre de la calle es tan a menudo completamente extraño a lo que pasa en nuestras iglesias, es porque no pasa allí ningún acontecimiento susceptible de tocarlo aunque sea un poco. El no se siente allí de ninguna manera alcanzado y concernido a lo más íntimo de él mismo.

Hay una religión aparente que  no asume compromiso profundo. Esto es extremadamente grave, y podemos preguntarnos hasta qué punto esto no es a causa de la Eucaristía que llegamos a una confusión tan radical sobre la esencia misma del mensaje de Jesús.

Una especie de materialismo religioso, el peor de todos; puede trágicamente establecerse alrededor de la Eucaristía; tenemos un catalizador de paladio, un pararrayos celeste, sobre la casa, podemos dormir tranquilo, Dios está allí en su cajita y lo tenemos constantemente a nuestra disposición.

¿Nos hemos cuestionado suficientemente sobre  el valor de nuestras comuniones? ¿sobre el valor de esos niños? ¿Qué producen? ¿Qué cambian?

En las comuniones sin compromiso, donde se cuenta con el opus operatum (un efecto producido infaliblemente por el hecho de que se recibe el sacramento), en las comuniones donde mecánicamente se debe ser santificado porque se abrió la boca o se tendió la mano para recibir la hostia: hay allí algo extremadamente peligroso porque no se ve en absoluto toda la exigencia que está en la base de una conversión verdadera, y que supone a un nuevo nacimiento; no vemosen absoluto la exigencia de la comunión que implica esta transformación radical donde se pasa del mí posesivo al mi oblativo. Incluso, ¿cuántos sacerdotes  que celebran la misa cada día todavía pueden, quizá, estar todavía allí?

Resituar la Eucaristía en la perspectiva evangélica

Debemos pues resituar la Eucaristía, hay que situarla allí dónde la vida de la Iglesia debe encontrar su unidad, hay que situarla en su sitio, es decir en la perspectiva evangélica que se nos impone en los últimos encuentros del Señor con sus discípulos.

La última consigna que resuena en todas las páginas delrelato joánico, es que os améis unos a otros como yo os he amado. Y esta consigna es también el criterio que hace reconocer a los discípulos de Jesús: ” en esto os reconocerán que sois mis discípulos, si os amais los unos a los otros.

Y para dar una lección a sus discípulos, Jesús les lavó los pies. “Esto es lo que es amar a tu prójimo: lo que he hecho es para que hagáis vosotros lo mismo los unos a los otros”.

Por extraño que pueda parecer, la Eucaristía parece haber desaparecido, ni siquiera se nombra en este lugar, ¿por qué? Debido a que está implícita en esta mandato (lavatorio de los pies). Está implícitamente contenida en el mandato y en la consigna final del Señor: “Amaos los unos a los otros”, ya que es exactamente la misma cosa.

“Os conviene que yo me vaya “

Recordemos las trágicas palabras de Jesús en el discurso después de la Última Cena: “Es bueno que yo me vaya porque, si no me voy, el Paráclito, el Espíritu Santo, no vendrá a a vosotros”. ¿Cómo no ver en estas palabras la confesión de un fracaso? Jesús nunca convirtió a nadie … ¡a nadie! Ni la muchedumbre, ni los sacerdotes, ni las autoridades, ni Herodes ni sus discípulos, ni incluso el discípulo amado que se dormirá como los otros enseguida en el Jardín de la Agonía: no ha convertido a nadie.

Y la llamada suprema que les dirige  a sus discípulos en el lavamiento de los pies se quedará sin eco: no comprenden que el reino de Dios está dentro de ellos mismos.

No comprenderán que es para hacer nacer este reino interior que Jesús se arrodilla delante de ellos para lavarles los pies, y no comprenden  que es para arrancar la piedra de nuestros corazones que Jesús muere sobre la cruz. Y la última pregunta que le harán a Jesús justo antes de la Ascensión será significativa de esta total  incomprensión.

¡La humanidad de Jesús debe pues desaparecer! Y es sólo en lo invisible, en el fuego del Pentecostes, como encontrarán a su Maestro como una presencia interior, no lo verán en lo sucesivo ya más delante de ellos sino dentro de ellos, y es en aquel momento cuando lo reconocerán. ¿Podemos desde entonces imaginar un solo instante que Nuestro Señor nos haya dado la Eucaristía para que refabriquemos con este sacramento un culto idolátrico, para que pudiéramos poseerlo allí, al alcance de nuestra mano, encerrándole en una caja para que nos pertenezca? ¿ Podemos concebir un materialismo igual por parte del Señor? ¿Cómo podemos imaginar que les hubiera robado su presencia visible a los Apóstoles para restituirnos en la hostia un foco de idolatría, como si pudiéramos disponer de Dios como el resultado de un objeto? Es absolutamente imposible, es exactamente lo contrario que sucede cuando Jesús nos da la Eucaristía.

*

Maurice Zundel

La Rochette, 1963

(Fuente)

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***

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban.

Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle:

“Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado.”

Él les contestó:

“Dadles vosotros de comer.”

Ellos replicaron:

“No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío.”

Porque eran unos cinco mil hombres.

Jesús dijo a sus discípulos:

“Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.”

Lo hicieron así, y todos se echaron.

Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.

*

Lucas 9, 11b-17

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“Hacer memoria de Jesús”. Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo – C (1 Corintios 11,23-26)

Domingo, 29 de mayo de 2016

10-CORPUS-256x300Al narrar la última Cena de Jesús con sus discípulos, las primeras generaciones cristianas recordaban el deseo expresado de manera solemne por su Maestro: «Haced esto en memoria mía». Así lo recogen el evangelista Lucas y Pablo, el evangelizador de los gentiles.

Desde su origen, la Cena del Señor ha sido celebrada por los cristianos para hacer memoria de Jesús, actualizar su presencia viva en medio de nosotros y alimentar nuestra fe en él, en su mensaje y en su vida entregada por nosotros hasta la muerte. Recordemos cuatro momentos significativos en la estructura actual de la misa. Los hemos de vivir desde dentro y en comunidad.

La escucha del Evangelio

Hacemos memoria de Jesús cuando escuchamos en los evangelios el relato de su vida y su mensaje. Los evangelios han sido escritos, precisamente, para guardar el recuerdo de Jesús alimentando así la fe y el seguimiento de sus discípulos.

Del relato evangélico no aprendemos doctrina sino, sobre todo, la manera de ser y de actuar de Jesús, que ha de inspirar y modelar nuestra vida. Por eso, lo hemos de escuchar en actitud de discípulos que quieren aprender a pensar, sentir, amar y vivir como él.

La memoria de la Cena

Hacemos memoria de la acción salvadora de Jesús escuchando con fe sus palabras: «Esto es mi cuerpo. Vedme en estos trozos de pan entregándome por vosotros hasta la muerte… Este es el cáliz de mi sangre. La he derramado para el perdón de vuestros pecados. Así me recordaréis siempre. Os he amado hasta el extremo».

En este momento confesamos nuestra fe en Jesucristo haciendo una síntesis del misterio de nuestra salvación: «Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven, Señor Jesús». Nos sentimos salvados por Cristo, nuestro Señor.

La oración de Jesús

Antes de comulgar, pronunciamos la oración que nos enseñó Jesús. Primero, nos identificamos con los tres grandes deseos que llevaba en su corazón: el respeto absoluto a Dios, la venida de su reino de justicia y el cumplimiento de su voluntad de Padre. Luego, con sus cuatro peticiones al Padre: pan para todos, perdón y misericordia, superación de la tentación y liberación de todo mal.

La comunión con Jesús

Nos acercamos como pobres, con la mano tendida; tomamos el Pan de la vida; comulgamos haciendo un acto de fe; acogemos en silencio a Jesús en nuestro corazón y en nuestra vida: «Señor, quiero comulgar contigo, seguir tus pasos, vivir animado con tu espíritu y colaborar en tu proyecto de hacer un mundo más humano».

José Antonio Pagola

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“Comieron todos y se saciaron”. Domingo 29 de mayo de 2016. Festividad del cuerpo de Cristo

Domingo, 29 de mayo de 2016

35-CorpusC cerezoLeído en Koinonia:

Génesis 14, 18-20: Sacó pan y vino:
Salmo responsorial: 109, 1. 2. 3. 4: Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.
1Corintios 11, 23-26: Cada vez que coméis y bebéis, proclamáis la muerte del Señor.
Lucas 9, 11b-17: Comieron todos y se saciaron.

La primera lectura (Gen 14,18-20) es un antiguo texto legendario, originalmente quizás de naturaleza política-militar, en el que el misterioso personaje Melquisedec rey de Salem ofrece a Abraham un poco de pan y vino. Se trata de un gesto de solidaridad: a través de aquel alimento, Abraham y sus hombres pueden reponerse después de volver de la batalla contra cuatro reyes (Gen 14,17). El pasaje, sin embargo, parece contener una escena de carácter religioso, siendo Melquisedec un sacerdote según la praxis teológica oriental.

El gesto podría contener un matiz de sacrificio o de rito de acción de gracias por la victoria. El v. 19, en efecto, conserva las palabras de una bendición. Las palabras de Melquisedec y su gesto ofrecen una nueva luz sobre la vida de Abraham: sus enemigos han sido derrotados y su nombre es ensalzado por un rey-sacerdote. El capítulo 7 de la Carta a los Hebreos ha construido una reflexión en torno a Cristo Sacerdote a la luz de este misterioso texto del Génesis, según la línea teológica ya presente en las palabras que el Sal 110,4 dirige al rey-mesías: “Tú eres sacerdote para siempre al modo de Melquisedec”.

La segunda lectura (1Cor 11,23-26) pertenece a la catequesis que Pablo dirige a la comunidad de Corinto en relación con la celebración de las asambleas cristianas, donde los más poderosos y ricos humillaban y despreciaban a los más pobres. Pablo aprovecha la oportunidad para recordar una antigua tradición que ha recibido sobre la cena eucarística, ya que el desprecio, la humillación y la falta de atención a los pobres en las asambleas estaban destruyendo de raíz el sentido más profundo de la Cena del Señor.

Se coloca así en sintonía con los profetas del Antiguo Testamento que habían condenado con fuerza el culto hipócrita que no iba acompañado de una vida de caridad y de justicia (cf. Am 5,21-25; Is 1,10-20), como también lo hizo Jesús (cf. Mt 5,23-24; Mc 7,9-13). La Eucaristía, memorial de la entrega de amor de Jesús, debe ser vivida por los creyentes con el mismo espíritu de donación y de caridad con que el Señor “entregó” su cuerpo y su sangre en la cruz por “vosotros”.

Esta lectura paulina nos recuerda las palabras de Jesús en la última cena, con las que cuales el Señor interpretó su futura pasión y muerte como “alianza sellada con su sangre” (1 Cor 11,25) y “cuerpo entregado por vosotros” (1 Cor 11,24), misterio de amor que se actualiza y se hace presente “cada vez que coman de este pan y beban de este cáliz” (1 Cor 11,26). La fórmula del cáliz eucarístico, semejante a la fórmula de la última cena en Lucas (Mateo y Marcos reflejan una tradición diversa), está centrada en el tema de la nueva alianza, que recuerda el célebre paso de Jer 31,31-33. Cristo establece una verdadera alianza que se realiza no a través de la sangre de animales derramada sobre el pueblo (Ex 24), sino con su propia sangre, instrumento perfecto de comunión entre Dios y los hombres.

La celebración eucarística abraza y llena toda la historia dándole un nuevo sentido: hace presente realmente a Jesús en su misterio de amor y de donación en la cruz (pasado); la comunidad, obediente al mandato de su Señor, deberá repetir el gesto de la cena continuamente mientras dure la historia “en memoria mía” (1Cor 11,24) (presente); y lo hará siempre con la expectativa de su regreso glorioso, “hasta que él venga” (1 Cor 11,26) (futuro). El misterio de la institución de la Eucaristía nace del amor de Cristo que se entrega por nosotros y, por tanto, deberá siempre ser vivido y celebrado en el amor y la entrega generosa, a imagen del Señor, sin divisiones ni hipocresías.

El evangelio de hoy relata el episodio de la multiplicación de los panes, que aparece con diversos matices también en los otros evangelios (¡dos veces en Marcos!), lo que demuestra no sólo que el evento posee un cierta base histórica (no necesariamente milagrosa), sino que también es fundamental para comprender la misión de Jesús.

Jesús está cerca de Betsaida y tiene delante a una gran muchedumbre de gente pobre, enferma, hambrienta. Es a este pueblo marginado y oprimido al que Jesús se dirige, “hablándoles del reino de Dios y sanando a los que lo necesitaban” (v. 11). A continuación Lucas añade un dato importante con el que se introduce el diálogo entre Jesús y los Doce: comienza a atardecer (v. 12). El momento recuerda la invitación de los dos peregrinos que caminaban hacia Emaús precisamente al caer de la tarde: “Quédate con nosotros porque es tarde y está anocheciendo” (Lc 24,29). En los dos episodios la bendición del pan acaece al caer el día.

El diálogo entre Jesús y los Doce pone en evidencia dos perspectivas. Por una parte los apóstoles que quieren enviar a la gente a los pueblos vecinos para que se compren comida, proponen una solución “realista”. En el fondo piensan que está bien dar gratis la predicación pero que es justo que cada cual se preocupe de lo material. La perspectiva de Jesús, en cambio, representa la iniciativa del amor, la gratuidad total y la prueba incuestionable de que el anuncio del reino abarca también la solución a las necesidades materiales de la gente.

Al final del v. 12 nos damos cuenta que todo está ocurriendo en un lugar desértico. Esto recuerda sin duda el camino del pueblo elegido a través del desierto desde Egipto hacia la tierra prometida, época en la que Israel experimentó la misericordia de Dios a través de grandes prodigios, como por ejemplo el don del maná. La actitud de los discípulos recuerda las resistencias y la incredulidad de Israel delante del poder de Dios que se concretiza a través de obras salvadoras en favor del pueblo (Ex 16,3-4).

La respuesta de Jesús: “dadles vosotros de comer” (v. 13) es un recurso literario para poner en destaque la misión de los discípulos. Éstos, aquella tarde cerca de Betsaida y a lo largo de toda la historia de la Iglesia, están llamados a colaborar con Jesús, preocupándose por conseguir el pan para sus hermanos. Después de que los discípulos acomodan a la gente, Jesús “tomó los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, los partió y se los iba dando a los discípulos para los distribuyeran entre la gente” (v. 16).

Al final todos quedan saciados y sobran doce canastas (v. 17). El tema de la “saciedad” es típico del tiempo mesiánico. La saciedad es la consecuencia de la acción poderosa de Dios en el tiempo mesiánico (Ex 16,12; Sal 22,27; 78,29; Jer 31,14). Jesús es el gran profeta de los últimos tiempos, que recapitula en sí las grandes acciones de Dios que alimentó a su pueblo en el pasado (Ex 16; 2Re 4,42-44). Los doce canastos que sobran no sólo subraya el exceso del don, sino que también pone en evidencia el papel de “los Doce” como mediadores en la obra de la salvación. Los Doce representan el fundamento de la Iglesia, son como la síntesis y la raíz de la comunidad cristiana, llamada a colaborar activamente a fin de que el don de Jesús pueda alcanzar a todos los seres humanos. Leer más…

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Dom 29.5.16. Corpus, fiesta de la Misericordia

Domingo, 29 de mayo de 2016

pan-y-vinoDel blog de Xabier Pikaza:

 Este domingo celebramos el Corpus de la Misericordia, como ha querido el Papa Francisco, y es buena ocasión para poner de relieve la relación que existe entre la Misericordia de Dios (entre los hombres) y Cuerpo de Cristo.

Como bien sabemos, Jesús ha rechazado (superado) un tipo sacralidad fundada en el sacrificio de animales y en el cumplimiento de unas leyes de pureza, para centrar su fiesta y su presencia en el pan compartido, como dicen dos textos famosos (Mt 9, 13; 12, 7: “misericordia quiero y no sacrificio”).

Así lo han puesto también de relieve los relatos de las “multiplicaciones”, que, en sentido estricto deberían llamarse “alimentaciones”, es decir, fiestas del pan compartido, abiertas a todos los hombres y mujeres del entorno, tanto a un lado del río y del lago de Galilea, como al otro, en la zona de los paganos y/o gentiles (Decápolis).

Marcos 6, 35-44 y 8, 1-10 (con los paralelos de Mateo, Lucas y Juan) han contado cuidadosamente esa “alimentaciones eucarísticas”, que son las primeras y más importantes de todas las fiestas del Corpus, es decir, del Cuerpo Mesiánico de Cristo.

Ciertamente, no están mal las procesiones de Toledo o Ledesma del Tormes, pero en sí mismas ellas se parecen menos a las fiestas del pan de Jesús en Galilea o Decápolis.

eucharist-adorationCorpus de verdad sería una fiesta del pan compartido en Ceuta o Idoumene (si es que queda allí alguien, si es que alguno logra superar las vallas de la policía “católica”), sin interesarse demasiado por la identidad personal y social de cada uno (soltero, casado, divorciado), para poner de relieve su hambre y su deseo de libertad y comunión. Sería bueno celebrar este año el Corpus de la Misericordia, como tiempo de comunión y presencia real de Cristo, en la eucaristía real de la comunión con los necesitados.

En este contexto quiero evocar y situar la fiesta del Corpus, que Jesús fue ensayando y preparando no sólo en sus “multiplicaciones” (alimentaciones) a campo abierto, sino también en otras comidas que compartió con hombres y mujeres de diversa condición, hasta la Última Cena, cuando le iban a matar por eso mismo (por dar de comer a y por comer con todos), con sus discípulos y amigos, en Jerusalén, diciéndoles que de esta dificultad ya no salía en este mundo, pues la policía le estaba persiguiendo los talones.

Fue cuando les dijo que la más honda comida termina siendo la de dar el propio cuerpo, compartir la vida y sangre con todos. Ésta es la fiesta del Corpus, es decir, de mi cuerpo entregado, compartido, al servicio de todos los cuerpos del mundo

13244690_594855500691646_4224160837643405285_nLos cristianos tenemos buena memoria y hemos conservado el recuerdo de las eucaristías de Jesús, en el campo y en las casas, hasta la última de Jerusalén, pero las hemos transformado tanto que ya casi nadie las conoce (¡iba a decir “ni la madre de Jesús”!).

Ciertamente, entre las comidas/corpus de Jesús en Galilea, Decápolis, Jerusalén… y la Eucaristía/Corpus de Toledo o Ponteareas hay una continuidad… pues aquellas llevan a estas, pero hace falta mucha imaginación y buena voluntad para descubrirlo.

Para trazar mejor ese argumento he querido escribir lo que sigue.

Imágenes: 1. “Especies”. 2. Adoración. 3 (y final): Mercedarios de Sevilla en una procesión del Corpus.

Comidas mesiánicas, Corpus: Cristo es el pan compartido.

La verdad del Dios de Jesús se expresa en la comida, se vuelve comida compartida, anunciada ya por la profecía:

El Señor de los de Ejércitos prepara sobre este monte (Jerusalén, el mundo entero), un festín de manjares suculentos para todos los pueblos, (Is 25, 6).

Sólo podemos decir que Jesús es Mesías si se expresa y se despliega en forma de pan compartido. Ciertamente, no sólo de pan vive el ser humano, como sabe Mt 4, 4. Por eso, siendo pan “material” (=comida) el Pan del Corpus de Jesús es comida (banquete) de perdón y gratuidad, de comunicación entre los hombres:

1. La comida de Jesús es comida es perdón y fraternidad.

Así se dice que él ha compartido el pan con los pecadores (Mc 2,13-17), aceptando su hospitalidad y sentándose a su mesa. Lógicamente, ese gesto le lleva a superar el ritual judío de comidas (7, 1-23), centrado en la separación de puros e impuros, iniciando un proceso que culmina en la apertura a los gentiles (7, 24-30), es decir, a los llamados impuros, como indica el relato de la siro-fenicia.

Ésta es quizá la comida más importante de Jesús, cuando ofrece el “pan de los hijos”, de los buenos judíos puros… a la madre y a la hija que son siro-fenicias. También ellas, las “gentiles impuras” pueden comulgar, compartir el pan concreto de Jesús, en sentido material y religioso. Leer más…

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26.5.16. Corpus. Cuerpo y Sangre de Cristo, vida humana

Domingo, 29 de mayo de 2016

eucaristiaLeído en el blog de Xabier Pikaza:

El día del Corpus, que tradicionalmente se celebra el jueves después de la Trinidad, la Fiesta de Dios hecho carne y sangre humana, es la fiesta cristiana de la humanidad de Dios, de la divinidad del hombre

El conjunto de la iglesia la celebra ahora esta fiesta el próximo domingo, pero hay multitud de lugares (desde Toledo a Ledesma de Salamanca) en los que se sigue celebrando este jueves, mañana 26-5.16.

Por eso quiero ofrecer una reflexión eucarística fundamental, en la línea de lo que he venido haciendo otros años, desde 2007.

Esta fiesta tiene cien matices, mil riquezas que deben ponerse de relieve en diálogo con la humanidad (el cuerpo de Dios es por Cristo el ser humano entero, la humanidad completa)y en especial con otras confesiones cristianas, que han matizado el sentido de la Eucaristía, en otras perspectivas.

para-celebrar-fiesta-del-pan,-fiesta-del-vinoÉsta es una fiesta religiosa y social, es cristiana y quiere ser universal, la fiesta de todos aquellos que quieren vincularse entre sí, de un modo concreto, compartiendo pan, bebiendo juntos el vino de la vida, en alegría y esperanza, dispuestos a entregar su propia vida, unos por los otros.

Hoy quiero ofrecer simplemente un resumen de lo que significa esta fiesta, este día, desde una vertiente bíblica, católica, en la línea de lo que escribí en un libro titulado: Fiesta del Pan, Fiesta del Vino. Mesa común y Eucaristía. También he desarrollado el tema en el Gran Diccionario De la Bibía (entradas: Última Cena, Eucaristía).

Buen Corpus a todos, feliz día de mañana, feliz próximo domingo.

1. La Cena de Jesús.

Contexto histórico Jesús no ha sido un profeta de ayunos, sino que ha sabido beber y ha bebido, compartiendo con los marginados de su pueblo, el pan y los peces, como han destacado los evangelios en los diversos relatos de las “multiplicaciones”, que debemos entender como comidas mesiánicas de Jesús, a cielo abierto, con todos los que vienen (cf Mc 6,30-44; (, 1-10 par). En ese fondo se sitúa mejor su manera de asumir la muerte.

Sintiéndose amenazado, Jesús quiso beber con sus amigos el vino de fiesta final, prometiendo que la próxima vez lo bebería con ellos en el Reino. Por eso, es normal que las iglesias de Jerusalén y Antioquía (representadas por los textos de la institución eucarística) y luego todas las iglesias hayan conservado las palabras de la última cena sobre el vino como expresión radical de la entrega y esperanza de Jesús (uniéndolas a la palabra sobre el pan), como seguiremos indicando.

a. Mc 14, 25a par. Voto de abstinencia:

«En verdad os digo, que ya no volveré a beber del fruto de la vid…». Este pasaje vincula dos elementos:

(1) Voto de renuncia: Jesús se compromete a no tomar más vino mientras siga existiendo el mundo actual.

(2) Promesa de abundancia: Jesús anuncia a sus amigos el vino del Reino. El texto comienza de un modo elevado (en verdad os digo…), y sigue con una triple negación (no, no, no: ouketi ou mê…), que debe interpretarse como juramento o voto sagrado, en el que el mismo Dios actúa como testigo, en fórmula que podría traducirse: «así me haga Dios en el caso de que…».

En el momento más solemne de su vida, rodeado por sus discípulos, tomando con ellos la última copa, Jesús se compromete a no beber más hasta que llegue en plenitud el Reino que él ha prometido e iniciado (cf. Mc 9, 1; 13, 30), Este juramento puede interpretarse como voto de abstinencia escatológica, de tal manera que, de ahora en adelante, Jesús puede presentarse como nazareo del reino, renunciando al vino. Lógicamente, al acercarse el momento decisivo, Jesús proclama que ya no beberá más vino en este mundo viejo, en este orden de cosas, pero añade que llega (se está acercando de inmediato) el reino.

b. Mc 14, 25b. Vino nuevo del Reino.

Jesús promete abstenerse de beber vino “hasta que beba (con vosotros) el vino nuevo del Reino”. Eso significa que ha puesto su destino al servicio de la viña de Dios, es decir, de la plenitud escatológica. Con el “vino de este mundo”, en la fiesta de su despedida (entrega), ha prometido a sus amigos el “vino nuevo” (es decir, el vino de la nueva cosecha del Reino).

Este juramento escatológico deriva de todo su camino de evangelio: Jesús ha ofrecido su mesa (pan y peces) a los marginados y pobres, a los publicanos y multitudes. Ahora, en el momento final, asumiendo y recreando la mejor tradición israelita, él declara y proclama delante de sus amigos que ha cumplido su camino, ha terminado su tarea: sólo queda pendiente la respuesta de Dios, el vino del “año nuevo”, la fiesta del Reino.

Así pasa del “vino viejo” de esta fiesta de despedida (que el ritual de la institución eucarística interpreta como sangre de alianza: Mc 14, 23-24) al “vino nuevo” de la promesa de culminación mesiánica: al beber la última copa (copa vieja), en compañía de sus discípulos, Jesús les está invitando a tomar la “nueva copa” en el Reino, es decir, en la vida compartida para siempre. Entendido de esta forma, este logion desborda el nivel de los elementos centrales de la pascua judía (pan sin levadura, hierbas amargas o cordero sacrificado), abriéndose a la nueva tierra y vino del Reino.

2. Cena de Jesús.

Fundación de la Eucaristía. Podemos recordar los datos básicos

(a) Los defensores del sistema han condenado a Jesús como socialmente peligroso. Los sanedritas pueden acusarle de blasfemo, diciendo que ha querido colocarse en el lugar más alto, como Dios para su pueblo (cf. Mc 14, 64); en realidad le han rechazado por a-social o antisocial: no encaja dentro del orden de su “templo” (cf. Mc 12, 10-11). Los romanos le condenan a muerte porque quiere hacerse Rey de los judíos (Mc 15, 12), ocupando así un lugar que estaba ya ocupado por el César, rey de Roma y portador de un “orden sagrado” sobre el mundo.

(b) Jesús ha muerto como representante mesiánico de Dios. Profundizando en esa experiencia, los cristianos han comprendido que la última razón de su condena no ha sido la dureza de aquellos sus jueces y verdugos, sino el modo de actuar del mismo Jesús. Su forma de vida, su proyecto de reino, le ha convertido en un hombre peligroso. Por portarse como se ha portado, por defender lo que ha defendido, ha tenido que estar dispuesto a morir. Ciertamente, le han matado. Leer más…

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Fiesta del Corpus Christi. Ciclo C.

Domingo, 29 de mayo de 2016

Panes y pecesDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre:

Las tres lecturas

La primera, del libro del Génesis, ha sido elegida porque habla del pan y del vino que el rey de Jerusalén ofreció a Abrán (no es una errata, el nombre se lo cambió más tarde Dios en el de Abrahán). Parece un poco traída por los pelos, pero los Padres de la Iglesia y los artistas han visto siempre en esta escena un anuncio de la eucaristía, como la mejor ofrenda que se nos puede hacer.

En aquellos días, Melquisedec, rey de Salén, sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino, y bendijo a Abrán, diciendo:

            ‒ «Bendito sea Abrán por el Dios altísimo, creador de cielo y tierra; bendito sea el Dios altísimo, que te ha entregado tus enemigos.»

            Y Abrán le dio un décimo de cada cosa.

La segunda, de la carta a los Corintios, cuenta lo ocurrido en la última cena. Lo más típico de Pablo es la advertencia final: cuando celebráis la cena del Señor, no estáis celebrando una comida normal y corriente, en la que algunos se emborrachan o se hartan de comer mientras otros pasan hambre (como ocurría de hecho en la comunidad); estáis recordando el momento último de la vida de Jesús, su entrega a la muerte por nosotros. Celebrar la eucaristía es recordar el mayor acto de generosidad y de amor, incompatible con una actitud egoísta.

Hermano: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó un pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.» Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.» Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

En el evangelio, Lucas, siguiendo a Marcos con pequeños cambios, describe una escena muy viva, en la que la iniciativa la toman los discípulos. Le indican a Jesús lo que conviene hacer y, cuando él ofrece otra alternativa, objetan que tienen poquísima comida. La orden de recostarse en grupos de cincuenta simplifica lo que dice Marcos, que divide a la gente en grupos de cien y de cincuenta. Esta orden tan extraña se comprende recordando la organización del pueblo de Israel durante la marcha por el desierto en grupos de mil, cien, cincuenta y veinte (Éx 18,21.25; Dt 1,15). También en Qumrán se organiza al pueblo por millares, centenas, cincuentenas y decenas (1QS 2,21; CD 13,1). Es una forma de indicar que la multitud que sigue a Jesús equivale al nuevo pueblo de Israel y a la comunidad definitiva de los esenios.

Jesús realiza los gestos típicos de la eucaristía: alza la mirada al cielo, bendice los panes, los parte y los reparte. Al final, las sobras se recogen en doce cestos.

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban. Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle:

            ‒ «Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado.»

            Él les contestó:

            «Dadles vosotros de comer.»

            Ellos replicaron:

            «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío.»

            Porque eran unos cinco mil hombres. Jesús dijo a sus discípulos:

            «Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.»

            Lo hicieron así, y todos se echaron. Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos.

¿Cómo hay que interpretar la multiplicación de los panes?

Podría entenderse como el recuerdo de un hecho histórico que nos enseña sobre el poder de Jesús, su preocupación no sólo por la formación espiritual de la gente, sino también por sus necesidades materiales.

Esta interpretación histórica encuentra grandes dificultades cuando intentamos imaginar la escena. Se trata de una multitud enorme, cinco mil personas, sin tener en cuenta que Lucas no habla de mujeres y niños, como hace Mateo. En aquella época, la “ciudad” más grande de Galilea era Cafarnaúm, con unos mil habitantes. Para reunir esa multitud tendrían que haberse quedados vacíos varios pueblos de aquella zona. Incluso la propuesta de los discípulos de ir a los pueblos cercanos a comprar comida resulta difícil de cumplir: harían falta varios Hipercor y Alcampo para alimentar de pronto a tanta gente.

Aun admitiendo que Jesús multiplicase los panes y peces, su reparto entre esa multitud, llevado a cabo por sólo doce personas (a unas mil por camarero, si incluimos mujeres y niños) plantea grandes problemas. Además, ¿cómo se multiplican los panes?, ¿en manos de Jesús, o en manos de Jesús y de cada apóstol?, ¿tienen que ir dando viajes de ida y vuelta para recibir nuevos trozos cada vez que se acaban? Después de repartir la comida a una multitud tan grande, ya casi de noche, ¿a quién se le ocurre ir a recoger las sobras en mitad del campo? ¿No resulta mucha casualidad que recojan precisamente doce cestos, uno por apóstol? ¿Y cómo es que los apóstoles no se extrañan lo más mínimo de lo sucedido?

Estas preguntas, que parecen ridículas, y que a algunos pueden molestar, son importantes para valorar rectamente lo que cuenta el evangelio. ¿Se basa el relato en un hecho histórico, y quiere recordarlo para dejar claro el poder y la misericordia de Jesús? ¿Se trata de algo puramente inventado por los evangelistas para transmitir una enseñanza?

El trasfondo del Antiguo Testamento

Lucas, muy buen conocedor del Antiguo Testamento vería en el relato la referencia clarísima a dos episodios bíblicos.

En primer lugar, la imagen de una gran multitud en el desierto, sin posibilidad de alimentarse, evoca la del antiguo Israel, en su marcha desde Egipto a Canaán, cuando es alimentado por Dios con el maná y las codornices gracias a la intercesión de Moisés. Pero hay también otro relato sobre Eliseo que le vendría espontáneo a la memoria. Este profeta, uno de los más famosos de los primeros tiempos, estaba rodeado de un grupo abundante de discípulos de origen bastante humilde y pobre. Un día ocurrió lo siguiente:

«Uno de Baal Salisá vino a traer al profeta el pan de las primicias, veinte panes de cebada y grano reciente en la alforja. Eliseo dijo:

― Dáselos a la gente, que coman.

El criado replicó:

― ¿Qué hago yo con esto para cien personas?

Eliseo insistió:

― Dáselos a la gente, que coman. Porque así dice el Señor: Comerán y sobrará.

Entonces el criado se los sirvió, comieron y sobró, como había dicho el Señor»

(2 Re 4,42-44).

Lucas podía extraer fácilmente una conclusión: Jesús se preocupa por las personas que le siguen, las alimenta en medio de las dificultades, igual que hicieron Moisés y Eliseo antiguamente. Al mismo tiempo, quedan claras ciertas diferencias. En comparación con Moisés, Jesús no tiene que pedirle a Dios que resuelva el problema, él mismo tiene capacidad de hacerlo. En comparación con Eliseo, su poder es mucho mayor: no alimenta a cien personas con veinte panes, sino a varios miles con solo cinco, y sobran doce cestos. La misericordia y el poder de Jesús quedan subrayados de forma absoluta.

¿Sigue saciando Jesús nuestra hambre?

Aquí entra en juego un aspecto del relato que parece evidente: su relación con la celebración eucarística en las primeras comunidades cristianas. Jesús la instituye antes de morir con el sentido expreso de alimento: “Tomad y comed… tomad y bebed”. Los cristianos saben que con ese alimento no se sacia el hambre física; pero también saben que ese alimento es esencial para sobrevivir espiritualmente. De la eucaristía, donde recuerdan la muerte y resurrección de Jesús, sacan fuerzas para amar a Dios y al prójimo, para superar las dificultades, para resistir en medio de las persecuciones e incluso entregarse a la muerte. Lucas volverá sobre este tema al final de su evangelio, en el episodio de los discípulos de Emaús, cuando reconocen a Jesús “al partir el pan” y recobran todo el entusiasmo que habían perdido.

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Corpus Christi. 29 mayo, 2016

Domingo, 29 de mayo de 2016

CorpusA

“Cuando los apóstoles regresaron, le contaron cuanto habían hecho. Y Jesús, tomándolos consigo, se retiró aparte, hacia una ciudad llamada Betsaida. Pero las gentes lo supieron y le siguieron. Y él, acogiéndolas, les hablaba del Reino de Dios y curaba a las que tenían necesidad de ser curadas.”

Este es el pórtico del pasaje evangélico que conocemos como “la multiplicación de los panes”, que es el que este año nos propone la Iglesia para celebrar el Corpus Christi. ¿Qué puede decirnos hoy esta fiesta, que surge en la Edad Media  como una celebración de la Presencia de Jesús en la Eucaristía? Con este evangelio, la Iglesia nos ofrece una respuesta: volvamos nuestra mirada aún más atrás, a la vida misma de Jesús y al tiempo de las primeras comunidades cristianas que nacen de su Resurrección.

Para estas primeras comunidades, esta escena debió de ser tan esencial que aparece recogida  en los cuatro evangelios como una profundísima catequesis sobre la Eucaristía. La Presencia de Jesús en la Eucaristía se nos presenta en estos relatos como indisolublemente unida a:

  • la Comunidad de discípulos y discípulas que se deja incorporar a Cristo (“tomándolos consigo”) y, así, es introducida en misterio de Dios Trinidad (“se retiró aparte”);
  • y a esta misma Comunidad que, desde esta profunda comunión, se entrega, en pobreza y humildad, a la humanidad más herida y necesitada (“dadles vosotros de comer”).

Es a través de este doble movimiento como Jesús se hace Eucaristía, presencia viva en el mundo.

Podemos, pues, acoger hoy este evangelio dejándonos “tomar” por Jesús, que, como a los primeros discípulos, nos incorpora a su propio cuerpo y “se retira aparte”,  es decir, se adentra en su relación con el Padre. Permitamos que, con nosotras en su corazón, Jesús “acoja a las gentes que lo buscan” y se les entregue anunciándoles el Reino (la presencia de Dios) y sanando sus corazones y sus vidas. Dejemos resonar en nuestro interior su poderosa invitación: “dadles vosotros de comer”. Pongamos en sus manos nuestra pobreza para que Él la llene de su Presencia y nos la devuelva convertida en alimento de Dios para ser entregado a nuestros hermanos y hermanas.

Oración:

Tómanos, Señor Jesús, en tu corazón y haznos Comunidad. Toma nuestra pobreza y devuélvenosla llena de tu Santo Espíritu, para que podamos entregarla a nuestros hermanos y hermanas como alimento del Reino de Dios.

Fuente: Monasterio Monjas Trinitarias de Suesa

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Nosotros hemos impartido la extrema unción

Domingo, 29 de mayo de 2016

uncion_560x280Emotivo artículo que hemos leído en su blog:

“Rasgaduras de vestiduras”

“Pensó que siendo todos laicos, nosotros teníamos más derecho a impartir la unción a nuestro hijo”

(Isabel Gómez Acebo).- Sonó el teléfono de mi marido, un domingo de invierno, cuando tomábamos café después de almorzar. Por la cara que puso, mientras hablaba, supe que algo malo había ocurrido.

En efecto, nos llamaba un amigo de nuestro hijo Jaime para decirnos que había tenido un accidente cuando esquiaba en Suiza y que estaba en un hospital de Berna, con pronóstico grave. Cogimos un avión y casi no hablábamos pues nos quedamos en shock.

Al llegar al hospital nos esperaba lo peor pues nos dijeron que a nuestro hijo le daban pocas horas de vida. Cuando se enteraron los médicos de que éramos católicos se acercó a vernos el capellán del hospital, un hombre maravilloso de mediana edad que nos propuso darle a Jaime la extremaunción, aceptamos y los tres entramos en la UVI. Seguimos sus instrucciones repitiendo sus palabras y haciendo las cruces preceptivas con los óleos sobre el cuerpo de nuestro hijo.

Yo, inmersa en una enorme pena, no me daba mucha cuenta de lo que estábamos haciendo pero me pareció raro que nosotros tomáramos tanta parte activa en el sacramento y le pregunté: Padre, ¿ha cambiado el rito? Su contestación me impactó, no era sacerdote y cuando el obispo le encomendó la capellanía del hospital, el servicio venía con los santos óleos incluidos y con las palabras: haz lo que puedas. Pensó que siendo todos laicos, nosotros teníamos más derecho a impartir la unción a nuestro hijo pues era el último servicio que le podíamos hacer en vida.

No se me olvidará nunca ese capellán que era empleado de un banco y venía a vernos a mediodía en su hora libre para almorzar y cuando salía del trabajo por la tarde. Buscó un sacerdote para que dijera una misa corpore insepulto y la verdad es que hubiéramos preferido una liturgia con el capellán que había pasado muchas horas con nosotros y nos conocía.

Cuento esta trágica historia, no me gusta hacerlo porque aunque han pasado muchos años todavía lloro, con motivo de las rasgaduras de vestiduras de algunos ante la propuesta del papa de ordenar diaconisas, mujeres que no podrán, en caso de ser ordenadas, administrar el sacramento de la unción. Una vez lo comenté en Roma, en un curso que estaba dando, y al terminar se me acercó una señora francesa para decirme si era consciente de la invalidez de ese sacramento que habíamos impartido ¿Válido para quién? Fue mi respuesta.

Comprendo que la Iglesia como institución tiene que tener unas normas pero también me parece que los obispos deben velar por el buen servicio a la feligresía y en estos momentos de escasez de sacerdotes en muchas diócesis, están en la obligación de tirar de lo que puedan. Eso hizo el obispo de Berna con nosotros hace unos años y le estamos muy agradecidos.

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Ahmad Al-Tayyib: “Islam y Cristianismo no tienen nada que ver con aquellos que asesinan”

Domingo, 29 de mayo de 2016

el-iman-con-el-papa(Sala Stampa).- Ayer, después de la audiencia en el Palacio Apostólico, el Gran Imán de al-Azhar, Ahmad Al-Tayyib, concedió a los medios de comunicación vaticanos una entrevista exclusiva en la residencia del embajador de Egipto ante la Santa Sede en la que participaron dos redactores de Radio Vaticana, el P. Jean-Pierre Yammine, Responsable de la Sección Árabe y Cyprien Viet, de la Sección Francesa, junto con Maurizio Fontana de L’Osservatore Romano. La entrevista fue grabada por Radio Vaticana y el Centro Televisivo Vaticano y se desarrolló totalmente en árabe.

1.-Juan Pablo II fue el primer Papa que visitó al Gran Imán de Al-Azhar, en su viaje a Egipto en el marco del Gran Jubileo del año 2000 . Hoy es el Gran Imán el primero que visita al Papa en el Vaticano con motivo del Jubileo de la Misericordia . ¿Qué significado tiene este evento tan importante?

En el nombre de Dios, Clemente y Misericordioso, me gustaría en primer lugar agradecer a Su Santidad el Papa Francisco haberme acogido en el Vaticano con mi delegación de Al-Azhar y la buena acogida y el caluroso afecto que me ha reservado. Nuestra visita de hoy obedece a una iniciativa de Al Azhar, de acuerdo con el Vaticano, para continuar nuestra misión sagrada, que es la misión de las religiones “hacer que los seres humanos sean felices en todas partes.” Al-Azhar cuenta con un diálogo o, mejor dicho, con un comité de diálogo interreligioso con el Vaticano que se había suspendido por circunstancias precisas, pero ahora que esas circunstancias ya no existen reanudamos el camino del diálogo y esperamos que sea mejor que cuanto era antes. Me agrada mucho ser el primer jeque de Al-Azhar que viene al Vaticano y se sienta con el Papa con el propósito de dialogar y entender.

2.-Hace poco el Gran Imán se ha encontrado con el Papa Francisco en el Vaticano. ¿Qué puede decirnos de este encuentro y de la atmósfera en que se ha desarrollado?

La primera impresión, muy fuerte, ha sido la de que es un hombre de paz, un hombre que sigue las enseñanzas del cristianismo, que es una religión de amor y de paz; y siguiendo a Su Santidad hemos visto que es un hombre que respeta a las demás religiones y muestra consideración por sus seguidores; es también un hombre que dedica su vida a servir a los pobres y los míseros, y que asume la responsabilidad de las personas. Es un hombre ascético, que ha renunciado a los placeres efímeros de la vida mundana. Todas estas son cualidades que compartimos con él y por eso deseamos conocerle para trabajar juntos en pro de la humanidad en este vasto campo común.

3- ¿Cuáles son los deberes de las grandes autoridades religiosas y de los líderes religiosos en el mundo de hoy?

Son responsabilidades, al mismo tiempo, pesadas y graves porque sabemos – como hemos afirmado con Su Santidad .- que todas las filosofías e ideologías sociales modernas que han tomado las riendas de la humanidad alejándose de la religión y del cielo han fracasado en el intento de hacer felices a las personas y alejarlas de la guerra y del derramamiento de sangre. Creo que ha llegado el momento de que los representantes de las religiones divinas participen con fuerza y concretamente en el intento de dar a la humanidad una nueva orientación hacia la misericordia y la paz, para que la humanidad salga de la gran crisis que padecemos. El hombre sin religión es un peligro para su semejante, y creo que la gente ahora, en este siglo XXI, ha comenzado a mirar a su alrededor y a buscar guías inteligentes que puedan llevarla por el camino adecuado. Todo esto nos ha llevado a este encuentro, a esta discusión y al acuerdo de dar el paso justo en la dirección justa.

4.- La Universidad de Al-Azhar se dedica a una importante obra de renovación de los libros de texto. ¿Nos puede decir algo al respecto?

Sí, los renovamos en el sentido de que aclaramos los conceptos musulmanes que han sido desviados por aquellos que se sirven de la violencia y del terrorismo y por los movimientos armados que presumen de trabajar por la paz. Hemos identificado estos conceptos erróneos, y los hemos ofrecido – dentro de un plan de estudios – a nuestros estudiantes de las escuelas intermedias y secundarias. Hemos mostrado la parte desviada y la comprensión errada y, al mismo tiempo hemos tratado de dejar claro a los estudiantes cuales eran los conceptos correctos, de los que estos extremistas y terroristas se han desviado. Hemos fundado un observatorio mundial que realiza el seguimiento en ocho idiomas del material difundido por estos movimientos extremistas y de las ideas venenosas que extravían a la juventud. Y ese material se corrige y luego se traduce a otros idiomas. Y a través de la “Casa de la Familia egipcia” – que agrupa a los musulmanes con todas las denominaciones cristianas en Egipto, y es un proyecto conjunto entre Al-Azhar y las iglesias – tratamos de responder a los que aprovechan las oportunidades y se emboscan para sembrar disturbios, divisiones y conflictos entre cristianos y musulmanes. También contamos con el Consejo de los Musulmanes Sabios, presidido por el jeque de Al-Azhar, que envía delegaciones de paz a las diversas capitales del mundo y desempeña una actividad importante en favor de la paz y de dar a conocer el Islam verdadero. Hace aproximadamente un año dimos una conferencia en Florencia, aquí en Italia, sobre el tema Oriente y Occidente, es decir sobre “La colaboración entre Oriente y Occidente.” También recibimos en Al-Azhar a los imanes de mezquitas europeas, como parte de un programa de dos meses de duración. para proporcionar formación al diálogo, revelar los conceptos erróneos y tratar de la integración de los musulmanes en sus sociedades y en las naciones europeas para que constituyan un recurso para la seguridad, la riqueza y la fuerza de esos países.

5- Oriente Medio está sujeto a grandes dificultades. ¿Qué mensaje quiere darnos al respecto en ocasión de su visita al Vaticano?

Es verdad. Vengo de Oriente Medio donde vivo y sufro, junto con los demás, las consecuencias de los ríos de sangre y de cadáveres y no existe una causa lógica para esta catástrofe que vivimos día y noche. Ciertamente, hay motivaciones internas y externas cuya convergencia ha inflamado estas guerras. Hoy estoy en el corazón de Europa y me gustaría aprovechar mi presencia en esta institución tan grande para los católicos – el Vaticano – para lanzar un llamamiento al mundo entero para que se una y cierre filas para enfrentarse al terrorismo y acabar con él porque creo que si el fenómeno del terrorismo se descuida, no pagarán el precio solo los orientales, sino que tanto los orientales como los occidentales- como hemos visto- sufrirán sus consecuencias. Por lo tanto, este es mi llamamiento al mundo y a los hombres libres del mundo: Ponéos de acuerdo inmediatamente e intervenid para acabar con la ríada de sangre. Permítame añadir unas palabras: Sí, el terrorismo existe, pero el Islam no tiene nada que ver con ese terrorismo y esto se aplica a los ulemas musulmanes y a los cristianos y musulmanes de Oriente. Y aquellos que asesinan a los musulmanes, y también a los cristianos, no han entendido los textos del Islam, sea intencionalmente o por negligencia. Al-Azhar convocó hace un año una Conferencia General de los ulemas musulmanes, suníes y chiíes, a la que fueron invitados los jefes de las Iglesias Orientales, de diferentes religiones y confesiones, e incluso los yazidís enviaron un representante a ese evento celebrado bajo los auspicios de al-Azhar. Y entre los puntos más salientes de la declaración conjunta se afirmaba que el Islam y el Cristianismo no tienen nada que ver con aquellos que asesinan, y pedimos a Occidente que no confundiera a este grupo desviado y errado con los musulmanes y también afirmamos, musulmanes y cristianos con una sola voz, que somos los dueños de esta tierra, que somos compañeros y que cada uno de nosotros tiene derecho a esta tierra. Rechazamos la emigración forzada, la esclavitud y la compraventa de mujeres en nombre del Islam. Aquí me gustaría decir que la cuestión no debe presentarse como una persecución contra los cristianos en Oriente; al contrario, hay más víctimas musulmanas que cristianas, y todos juntos sufrimos esta catástrofe. En resumen, me gustaría concluir esta cuestión diciendo que no podemos culpar a las religiones a causa de las desviaciones de algunos de sus seguidores, ya que en todas las religiones hay una facción desvíada que ha levantado el estandarte de la religión para matar en su nombre.

6- ¿Quisiera añadir algo antes de concluir?

Renuevo mi agradecimiento sincero, mi aprecio y la esperanza – que llevaré conmigo – de trabajar juntos, cristianos y musulmanes, Al-Azhar y el Vaticano para levantar al ser humano donde quiera que esté, sea cual sea su religión y su credo, y salvarlo de la crisis de las guerras destructivas, de la pobreza, de la ignorancia y de las enfermedades.

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13TV. ¿Un aire nuevo o una piedra de molino?

Domingo, 29 de mayo de 2016

13tv“Es una televisión eminentemente política con una marca definida en la derecha”

Tiene “una marcada ideología conservadora y una visión eclesial cerrada”

13TV es una televisión-muralla con un discurso político cerrado que no propone el Evangelio y convoca a un público cercano al PP y de edad elevada

(Peio Sánchez).- Puede ser un momento adecuado para realizar un análisis de la televisión de la iglesia en España. Como punto de partida hay que considerar que desde octubre del 2015 cuenta con canal digital terrestre propio y en este momento con una audiencia entre el 2 y el 2,5%, lo que supone una media en torno a unos 250.000 espectadores que ven la cadena.

Una televisión en clave católica entre la necesidad y la dificultad

Son muchas las iniciativas de televisiones católicas (en abierto, satélite, cable o internet) por todo el mundo aunque en general son pequeñas y locales mientras que los proyectos más generalistas son escasos y con suerte variada. Entre las europeas, KTO es la televisión por satélite de la iglesia francesa que se propone anunciar el Evangelio desde los medios (tv, internet, dispositivos móviles,…). El estilo es bastante cercano a la vida de las iglesias locales ofreciendo debates, formación, reportajes, actualidad, documentales, espiritualidad y liturgia.

La Conferencia Episcopal Italiana ofrece TV2000. Se anuncia como una televisión que cruza abiertamente amplias áreas de la cultura, que busca en el arte, en la música, en los libros, en el cine, en el teatro, en los viejos y los nuevos medios, los restos de una verdad mayor.

Más de la mitad de las televisiones católicas están en América Latina en sus más variadas formas. La más importante fue Canal 13 de la Universidad Católica de Chile pero tras el fracaso empresarial, desde el año 2010 pasó a ser controlada la propiedad mayoritaria por el grupo Luksic (67 %) que disolvió los contenidos católicos. EWTN, conocida por la televisión de la Madre Angélica nacida en EEUU y amplia difusión en América Latina es el canal de televisión de más amplia difusión marcada por un carácter estrictamente confesante de marcada orientación conservadora que le ha llevado a conflicto con los obispos de EEUU.

Tres dificultades de la iglesia española para contar con un canal televisivo

Primera. La fragmentación de la realidad eclesial que dificulta una televisión plural desde el punto de vista eclesial. Para una iglesia que ha vivido más volcada sobre lo doctrinal que lo pastoral, el problema de la falta de comunión hace que nos encontremos con difíciles confluencias entre los medios de inspiración católica, diócesis y comunidades religiosas, así universidades católicas de distintos signo y otras propuestas culturales. Sostener la trama empresarial de una televisión significa la confluencia y apuesta común de sensibilidades diversas para captar públicos, anunciantes y colaboradores.

Segunda. La ausencia de un proyecto cultural coherente de la iglesia española. Mantenemos un cortocircuito con la cultura que no se resuelve únicamente desde una televisión. Por este motivo la iglesia moviliza mal a sus feligreses hacia la participación y consumo cultural en libros, música, cine o arte. Si no existe la base de un proyecto cultural coherente es difícil dar a luz un medio de comunicación de calado y arraigo.

Tercera. La situación política del país, que desde la transición ha roto el diálogo tanto de los partidos entre sí como de las diferentes identidades culturales y sociales. Esta dificultad de diálogo también la ha tenido la iglesia con los partidos de izquierda, que en general han estado cerca de planteamientos laicistas. Esto ha llevado a la iglesia en el área de la comunicación, a una impropia identificación con la derecha política que lleva a una desafección de otros sectores de la población. En este momento de cambio social y político al que asistimos, la exigencia de neutralidad y a apertura a las distintas sensibilidades se convierte en una urgencia de diálogo.

13 TV una televisión política

No podía ser otro el lugar empresarial de una iniciativa de televisión generalista. La cadena COPE con la cadena 100 y últimamente Radio María es el gran grupo de comunicación de la iglesia española. Tras su nacimiento en los años 60 de la red de emisoras locales se consolida en los años 80 y se extiende en los 90 como radio generalista. Del 2003 al 2009 vive la etapa negra con los enfrentamientos con el Gobierno Zapatero y la Generalitat de Catalunya de la mano de Jiménez Losantos, César Vidal y Luis Herrero. Esta etapa supone un amplio crecimiento de la audiencia a cambio de una marcada identificación con las derechas políticas de las que la cadena se hace portavoz. El cambio episcopal propicia a partir del año 2012 una etapa de giro tímido e incompleto hacia el centro y la neutralidad, siendo este momento en el que se asume 13TV como la marca televisiva.

La herencia original del grupo mexicano KW TV y de la televisión popular de Alejandro Samames no puede ser peor con una marcada ideología conservadora y una visión eclesial cerrada. Con la llegada del control directo de la Conferencia Episcopal Española y la presencia de Fernando Giménez Barriocanal se procura también realizar un giro hacia la moderación.

Sin embargo, nos encontramos con una canal generalista donde la base de la programación tiene tras pilares el comentario político, el cine popular y series junto con la programación propiamente religiosa. En lo que afecta al contenido político a pesar de la introducción de un limitado pluralismo el canal televisivo se mueve directamente en la órbita política del PP con los programas estrella “El cascabel” de Antonio Jiménez que procedía de Intereconomía TV y “La marimorena” de Carlos Cuesta que procede de la órbita del diario “El mundo”. Así estos programas se sitúan en una audiencia de 400.000 espectadores mientras que la Santa Misa o Periferias en magacín de información religiosa reciben unos 50.000 espectadores.

13TV es así una televisión eminentemente política con una marca definida en la derecha. Esta opción condiciona claramente aspectos que afectan a la Doctrina Social de la Iglesia que en primera instancia señala las limitaciones de los proyectos políticos y la no identificación exclusiva con ningún proyecto concreto. Igualmente, como recientemente ha denunciado Mons. Agrelo obispo de Tánger, infringe claramente la opción por los pobres y por los que no tienen voz, esto claramente condicionado por las dependencias políticas.

13TV no es una canal donde se da especial espacio a la problemática social. Esta clave tan central en la Doctrina Social de la Iglesia ocupa una parte mínima en la programación y se enmarca más en el espectáculo asistencialista que en un verdadero análisis que da voz a los que no la tienen.

13 TV es un canal con un perfil culturalmente pobre y dirigido especialmente a un público de la tercera edad. La presencia de la cultura, en cuanto arte, libro, ciencia o cine, resulta enormemente limitada. No se acierta con los grandes ejes de novedad y no se atrae al espectador que buscar formar un criterio independiente y con valores evangélicos. No refleja ni de lejos la riqueza de la cercanía de la iglesia con la cultura.

13TV no es un canal plural desde el punto de vista religioso. Se trata de un medio enormemente concentrado en Madrid con una perspectiva unilateral. Las conexiones con el CTV para el Ángelus y la Audiencia de los miércoles no son suficientes para garantizar la marca católica. Que sea un medio de la Conferencia Episcopal no hace de él un medio de la iglesia.

Hacia un nuevo giro de guion

La televisión de la iglesia española no va por buen camino ni en el objetivo de la presencia de la iglesia en la sociedad ni en el diálogo con la cultura ni en la comunicación del Evangelio. La inversión económica que este medio necesario exige ha de implicar una mayor presencia de la iglesia de las periferias (en este caso más allá del centro), de las congregaciones religiosas y de los centros de producción cultural de la iglesia (universidades, editoriales, comunicación).

Esto supone una mayor sintonía con las apuestas de la iglesia universal y en este caso con la perspectiva comunicativa del papa Francisco. Estamos muy lejos de una televisión de hospital de campaña. 13TV es una televisión-muralla con un discurso político cerrado que no propone el Evangelio y convoca a un público cercano al PP y de edad elevada. Si vale la pena este esfuerzo es para llegar más allá, abrir las fronteras y mostrar el rostro sereno y comprometido de una iglesia que ofrece el Evangelio y no una política como alternativa. Esto es Doctrina Social de la Iglesia, lo actual una piedra de molino que nos conduce al fondo del estanque.

Fuente Religión Digital

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