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Archivo para Domingo, 8 de mayo de 2016

El día en que Jesús “hizo las maletas”. ¿Dónde estaban Mateo y Juan?

Domingo, 8 de mayo de 2016

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La Ascensión del Cristo es el complemento lógico de su Resurrección y el preludio necesario para su divinización.

En posts anteriores he señalado que se suponía que el mítico fundador de Roma, Rómulo, había corrido la misma suerte .

Añadiré hoy un complemento sobre el valor histórico, desde el punto de vista de algunos, que convendría conceder a tal hecho, bajo el pretexto de que figuraría en documentos que son históricos y presentados como testimonios. Cuando digo “de”, entendamosnos: el relato de la Ascensión figura bien en ciertos evangelios apócrifos; pero dejemos éstos de lado por hoy, ya que, según el punto de vista que adopto, es decir el de la historia infestada de teología, los llamados evangelios apócrifos no serían creíbles, de todo modo; mientras que los cuatro canónicos lo serían. Veamoslos pues.

Primera observación: de los cuatro Evangelios decretados creíbles, sólo dos hablan de la Ascensión : Marcos y Lucas. El pasaje de Marcos es de una brevedad notable: “Entonces, el Señor Jesús, después de hablar con ellos, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. “ (Marcos 16 , 19 ) . Cada uno sacará las conclusiones que quiera. Lucas es un poco más largo, pero tiene una vaga mirada de la narración, ya que el lugar es mencionado como un gesto (bendición) : “Después los llevó Jesús hasta Betania; allí alzó las manos y los bendijo. Sucedió que, mientras los bendecía, se alejó de ellos y fue llevado al cielo”. (Lucas 24, 50-51) Esto es realmente corto , sobre todo teniendo en cuenta el hecho de que los Evangelios de Marcos y Lucas son muy abundantes en los detalles de género “vivido” y esto para cantidad de episodios que están lejos de tener la importancia de este último.

Los teólogos no tuvieron ningún problema para edificar un razonamiento para establecer que esta brevedad es querida y significativa; posiblemente veremos allí el signo tangible de la salida simultánea del tiempo y del espacio que debía tener su equivalente en el estilo del relato… ¿Por qué no? Pero los historiadores no pueden, evidentemente, seguirlo y se preguntarán más bien si no se trata, muy tontamente, de una interpolación, es decir de un añadido ulterior debido a un copista que encontraba sin duda que la Ascensión, que conocía por otro lado, sea por la tradición oral, sea por otros evangelios, verdaderamente faltaba en éste y que esto podía ser sólo como consecuencia de un error de uno de sus predecesores, un error que había que reparar.

¿Pero entonces, en este caso, por qué la Ascensión no figuraba en el Evangelio de Mateo y en el de Juan, ya que, de cerca o de lejos, no se encuentra en estos dos textos ninguna mención de tal acontecimiento? Pues bien, primero: nada permite afirmar que no hubieran existido evangelios, según Mateo y según Juan, que no hubieran contenido, precisamente, una mención breve, a manera de Marcos y Lucas, del último episodio de la Ascensión. Haré, un poco más tarde, un post sobre los primeros manuscritos íntegros de los evangelios que poseemos. Los manuscritos muy antiguos de los cuatro evangelios no están exentos de divergencias entre ellos con gran numero de variaciones en relacion a los más antiguos que poseemos. Pero no hay ninguno, claro está, que se sepa que incluya una mención de la Ascensión. No obsante, la hipótesis de que haya existido alguno no es descabellada.

Desconfiemos, sin embargo, de hipótesis históricas y quedémonos con el hecho de que Mateo y Juan no mencionan la Ascensión. Pero recordamos también el hecho, porque está ahí, que Orígenes y Jerónimo se quejan de las variantes que observan en los diversos manuscritos que tienen a su disposición.

Para concluir sobre la Ascensión, la ausencia de este episodio en Mateo y Juan parece estar más cerca del hecho de que, – por lo menos teóricamente ¿debiera suscribirlo? Es otra la cuestión – Mateo y Juan son testigos directos de los acontecimientos que cuentan, contrariamente a Marcos y Lucas.

Suponiendo que Mateo y Juan hayan estado ocupados con otras cosas el día de la Ascensión – lo que sería poco menos que un desastre – por lo menos debían habernos dicho que sus compañeros habían visto … ¿Será que la importancia de la Ascensión se les había escapado? Pero, en este caso, habría sido necesario que el Espíritu Santo que los inspiraba, se hubiera, él mismo,  distraído…

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Jean-Paul Yves le Goff

http://www.lelivrelibre.net

Fuente:  fr.soc.religio

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En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

– “Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.

Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.”

Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo.

Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo.

Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

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Lucas 24, 46-53

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“Crecimiento y Creatividad”.Ascensión del Señor – C (Lucas 24,46-53)

Domingo, 8 de mayo de 2016

7-ASCENSION-297x300Los evangelios nos ofrecen diversas claves para entender cómo comenzaron su andadura histórica las primeras comunidades cristianas sin la presencia de Jesús al frente de sus seguidores. Tal vez, no fue todo tan sencillo como a veces lo imaginamos. ¿Cómo entendieron y vivieron su relación con él, una vez desaparecido de la tierra?

Mateo no dice una palabra de su ascensión al cielo. Termina su evangelio con una escena de despedida en una montaña de Galilea en la que Jesús les hace esta solemne promesa: «Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo». Los discípulos no han de sentir su ausencia. Jesús estará siempre con ellos. Pero ¿cómo?

Lucas ofrece una visión diferente. En la escena final de su evangelio, Jesús «se separa de ellos subiendo hacia el cielo». Los discípulos tienen que aceptar con todo realismo la separación: Jesús vive ya en el misterio de Dios. Pero sube al Padre «bendiciendo» a los suyos. Sus seguidores comienzan su andadura protegidos por aquella bendición con la que Jesús curaba a los enfermos, perdonaba a los pecadores y acariciaba a los pequeños.

El evangelista Juan pone en boca de Jesús unas palabras que proponen otra clave. Al despedirse de los suyos, Jesús les dice: «Yo me voy al Padre y vosotros estáis tristes… Sin embargo, os conviene que yo me vaya para que recibáis el Espíritu Santo». La tristeza de los discípulos es explicable. Desean la seguridad que les da tener a Jesús siempre junto a ellos. Es la tentación de vivir de manera infantil bajo la protección del Maestro.

La respuesta de Jesús muestra una sabia pedagogía. Su ausencia hará crecer la madurez de sus seguidores. Les deja la impronta de su Espíritu. Será él quien, en su ausencia, promoverá el crecimiento responsable y adulto de los suyos. Es bueno recordarlo en unos tiempos en que parece crecer entre nosotros el miedo a la creatividad, la tentación del inmovilismo o la nostalgia por un cristianismo pensado para otros tiempos y otra cultura.

Los cristianos hemos caído más de una vez a lo largo de la historia en la tentación de vivir el seguimiento a Jesús de manera infantil. La fiesta de la Ascensión del Señor nos recuerda que, terminada la presencia histórica de Jesús, vivimos «el tiempo del Espíritu», tiempo de creatividad y de crecimiento responsable. El Espíritu no proporciona a los seguidores de Jesús «recetas eternas». Nos da luz y aliento para ir buscando caminos siempre nuevos para reproducir hoy su actuación. Así nos conduce hacia la verdad completa de Jesús.

José Antonio Pagola

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“Mientras los bendecía, iba subiendo al cielo”. Domingo 8 de mayo de 2016. Ascensión del Señor

Domingo, 8 de mayo de 2016

32-AscensionC cerezoLeído en Koinonia:

Hechos de los apóstoles 1, 1-11: Lo vieron levantarse.
Salmo responsorial: 46: Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas.
Efesios 1, 17-23: Lo sentó a su derecha en el cielo.
O bien:
Hebreos 9, 24-28; 10, 19-23:
Cristo ha entrado en el mismo cielo.
Lucas 24, 46-53: Mientras los bendecía, iba subiendo al cielo.

En primer lugar recomendamos vivamente revisitar un excelente texto de Leonardo BOFF, tanto para quienes han de preparar una homilía, como para quienes quieran utilizarlo en la reunión de estudio bíblico, o incluso para el estudio personal; puede ser tomado de la biblioteca de los Servicios Koinonía, aquí: http://www.servicioskoinonia.org/biblico/textos/ascension.htm Además, les ofrecemos un comentario tradicional.

Lucas ha escrito dos libros: un evangelio y los Hechos de los apóstoles. En Hch 1,1-2 Lucas retoma la referencia a Teófilo que hizo al comienzo de su Evangelio (“oh ilustre Teófilo” Lc 1,3). «Teó–filo» significa “amigo de Dios”. El hecho de agregarlo aquí, después de separarse su obra en dos, refuerza la idea que Teófilo es una designación simbólica general. Todos los que leemos estos libros somos Teó-filos, amigos, buscadores de Dios.

Su evangelio termina con «Jesús llevado al cielo» (Lc 24,51). Los Hechos comienzan con el relato de «Jesús yéndose al cielo» (Hch 1,6-11). En el evangelio se presenta a Jesús con su cuerpo. En los Hechos ya no está corporalmente. Actúa por medio de su Espíritu. La orden que Jesús da a los apóstoles en Hch 1,4 exige pasividad total: no ausentarse de la ciudad y aguardar. En Lc 24,49 es semejante: permanecer en la ciudad (con la connotación de esperar sin hacer nada). La permanencia y espera pasiva debe durar “hasta que sean bautizados en el Espíritu Santo” (Hch 1,5) o “hasta que sean revestidos del poder de lo alto” (Lc 24,49). Lucas se está aquí refiriendo claramente a Pentecostés.

El misterio del resucitado se expresa de muchas maneras en el Nuevo Testamento: está vivo, se ha despertado, se ha levantado… En la Carta a los Efesios vemos un ejemplo de estas manifestaciones: Pablo hace un claro énfasis en la glorificación de Jesús a la derecha del Padre. Y es a partir de esa glorificación como nosotros y nosotras, sus discípulos, recibiremos la fuerza del Espíritu Santo, espíritu de sabiduría y de revelación, para conocerle perfectamente y conocer así su voluntad, asumiendo por completo el desafío de continuar su tarea a favor del Reino.

Lucas quiere mostramos también que Jesús ha sido «glorificado» por Dios: ha entrado en la gloria del Padre. Separa ambos eventos (resurrección y ascensión), para subrayar el carácter histórico que cada uno de ellos tiene. Jesús resucitado, antes de su ascensión-exaltación-glorificación, convive con sus discípulos: come con ellos y los instruye. La ascensión de Jesús señala, en Lucas, la tensión en la que entra la comunidad de los discípulos desde aquel momento, una vez que han terminado las apariciones del Resucitado: tensión entre la ausencia y al mismo tiempo la presencia del Señor. Jesús continúa su acción y enseñanza después de ser llevado al cielo; Jesús resucitado sigue actuando y enseñando en la comunidad después de su ascensión. Lucas (como también Pablo en el pasaje de la segunda lectura) une íntimamente la ausencia física con el Don del Espíritu Santo.

La insistencia de que los discípulos veían a Jesús subiendo hacia el cielo, podría considerarse alusiva a las escenas de asunción de Elías, cuando Eliseo tuvo asegurado el espíritu de profecía del maestro porque pudo verlo. Así, la comunidad de los discípulos queda configurada en la ascensión como la comunidad profética que hereda el Espíritu de Jesús para continuar su misión. En la ascensión Jesús no se va, sino que es exaltado, glorificado. La parusía no es el retorno de un Jesús ausente, sino la manifestación gloriosa de un Jesús que siempre ha estado presente en la comunidad. Esto aparece claramente en las últimas palabras de Jesús en Mt 28,19: “he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de este mundo”. La ascensión expresa el cambio en Jesús resucitado, una nueva manera de ser, gloriosa, glorificada, pero siempre histórica, pues Jesús glorificado sigue viviendo en la comunidad.

La narración de la ascensión es para Lucas, la culminación del itinerario de Jesús, y el tránsito entre el “tiempo de Jesús” y el “tiempo de la Iglesia”, inaugurada con el Espíritu Santo, prometido por Jesús. Al recibir el Espíritu la comunidad de los creyentes asume en sí la misión de continuar el trabajo inaugurado por Jesús, de manifestar el Reino del Padre. Leer más…

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Dom 8.5.15. Ascensión de Jesús: El Cielo, el Monte o las Maletas de Emigrante

Domingo, 8 de mayo de 2016

imagesDel blog de Xabier Pikaza:

El próximo domingo es la fiesta de la Ascensión que, hasta hace poco, se celebraba el jueves anterior, a los cuarenta días de la Pascua.

Estrictamente hablando, no es una fiesta nueva, sino otra versión de la Pascua, que aparece ahora como ascensión y triunfo: Jesús se ha sentado a la derecha de Dios, con sus amigos, los pobres y enfermos, las prostitutas y los pecadores y con aquellos que han aceptado y aceptan su camino.

Tomada en sentido estricto, esta es la fiesta del Cielo, de Lucas, y ha sido formuladas simbólicamente, para siempre, al final de su Evangelio (Lc 24) y al Principio de los Hechos (Hch), como seguiré indicando. Ésta es la versión “litúrgica”, que quiere representar las cosas del Cielo de Jesús con figuras visibles. Y ciertamente, en un sentido, podemos decir que Jesús está en el Cielo, Sentado a la Derecha del Padre. Pero tanto Mateo como Lucas, los evangelios anteriores, han formulado esta fiesta de otra forma.

— Según Mt 28, 16-20 no hay Ascensión al Cielo, sino presencia animadora de Jesús en el Monte de Galilea. Él no ha subido todavía al “cielo” de Dios, lo hará cuando llegue el momento y culmine su historia. Jesús está en pie “en el monte de Galilea”, es decir, en la tierra de su amor y su tarea, y desde allí nos envía diciendo: “id al mundo entero”, haced que todos los pueblos descubran el Camino de la Vida; ofrecedles el regalo de Dios (Padre, Hijo, Espíritu Santo), enseñadles a vivir según el evangelio (perdón, amor mutuo, comunión de alma y cuerpo). No asciende, no se va ni nos deja, sino que anima y dirige desde el monte nuestro camino.

imageseMc 16, 1-8 da un paso más y dice que Jesús no se ha marchado al Cielo, como en Lucas, ni le hemos encontrado todavía en la montaña, como Mateo., pues nosotros, sus discípulos miedosos, mujeres de la pascua en camino y varones del olvido, seguimos vacilando, no nos hemos decidido a encontrarla de verdad en Galilea…

Ésta es la versión más fuerte y hermosa de este día, según Marcos. Jesús nos ha dicho: “Yo os precedo a Galilea, allí me encontrareís, pues no hemos escuchado su palabra, no hemos ido todavía, no hemos estrenado su evangelio, ni siquiera Pedro (que sería el Papa, que está hoy, 2016, progresando adecuadamente), ni los otros discípulos (varones y mujeres).

Jesús se ha ido con sus maletas, que son las nuestras, pues él no las necesitas, como emigrante de Galilea (con los miles y millones de emigrantes de este año 2016), para que así podamos encontrarle a él, con los suyos, en la Nueva Galilea, para celebrar la Ascensión de la vida.

Seguimos dispersos, dudando, con miedo al evangelio. No hemos podido celebrar todavía la “ascensión”, no hemos sido transformado, recreados… Sólo cuando los seamos veremos a Jesús, nos dejaremos transformar, transformaremos la vida de los hombres.

Éstas son las tres versiones de la Ascensión. Este año 2016, ciclo C, toca litúrgicamene la versión de Lucas, como verá quien siga leyendo. Pero no olvidemos que son tan importantes (¡y quizá más bíblicas!) las versiones de Mateo (Jesús nos anima desde el Monte) y la de Marcos (él va con las maletas de los emigrantes, aún no le hemos encontrado…). Escoja cada uno su versión para celebrar con su vida esta fiesta.

A mi juicio (en medio de este lío de disputas de cardenales y teólogos contra el papa) sería mejor celebrar la fiesta según Marcos, pues me parece la más franciscana: Aún no hemos encontrado a Jesús en Galilea, debemos seguir buscando…, pues él ha ido allí con nuestras malestas.

JESUS-CON-MALETAS-2A pesar de ello, por seguir la liturgia comentaré los textos de Lc 24 y Hch 1. Con ellos os dejo, pues es tiempo de “subir” al Cielo de la Vida en Dios (que es la justicia y la misericordia), para culminar la obra del Reino y “sentarse” y descansar en plenitud con los marginados y excluidos de los reinos de la tierra. Es la fiesta del cielo que empieza en esta tierra… la fiesta del Jesús de la maleta.
((sigue)).

Tema y textos.

La experiencia pascual de la Iglesia se centra y despliega en tres afirmaciones que son inseparables, conforme al esquema trazado por Lucas-Hechos, que se ha vuelto “canónico” en la liturgia, no en la Biblia, ni en la vida de la Iglesia.

(a) Resurrección, pasado triunfante: Jesús ha vencido a la muerte y sus discípulos le han visto.

(b) Ascensión, presente de gloria: Jesús ha subido al cielo, esta sentado a la derecha del Padre.

(c) Esperanza futura: Jesús vendrá pronto, para culminar su obra, en la parusía.

De un modo especial suelen unirse las afirmaciones del pasado (resucitó al tercer día) y las del presente (está en la gloria del Padre), que tanto Pablo como Mateo y Juan han vinculado, viéndolas como dos momentos o aspectos del mismo triunfo pascual de Jesús, al servicio del Reino. Lucas, en cambio, tanto en su evangelio como en el libro de los Hechos, ha separado esos momentos, situando la Ascensión a los cuarenta días de la resurrección.

Hoy no he querido comentar los textos, tomados de Lucas y de Hechos. Por eso me limito a citarlos, para exponer después, con cierto detalle, el sentido de la Ascensión de Jesús, que está Sentado a la Derecha de Dios, con sus amigos los pobres y los marginados. Es la fiesta de la Gloria de Jesús, la fiesta de su gente, de su pueblo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.” Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios (Lc 24, 46-53).

Jesús…se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios. Una vez que comían juntos, les recomendó:

“No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.”

Ellos lo rodearon preguntándole:

“Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?” Jesús contestó: “No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.” Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: “Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.” (Hch 1, 111)

1. Introducción. El Señor Sentado.

No quiero hoy hacer un comentario exegético de los textos, sino ofrecer una visión general de la Asunción: de Jesús glorificado y sentado a la Derecha de Dios Padre. Sobre la glorificación de Jesús y su presencia salvadora entre los hombres, el Nuevo Testamento ofrece varias visiones:

Jesús asiste a sus enviados hasta el día de la consumación del mundo (Mt 28, 20);

Jesús es cabeza que sostiene y vitaliza el cuerpo de la iglesia (tradición paulina);

Jesús es vida y luz que alumbra a los creyentes (Juan)…

Pues bien, al lado de esas perspectivas, la dogmática cristiana ha resaltado de manera constante y uniforme una visión que, enraizada en el Antiguo Testamento (Sal 110, 1), supone que el Kyrios o Señor está sentado, a la Derecha de Dios Padre, en ámbito de cielo, culminada la historia, enviando su Espíritu:

– Sentado. Este es un gesto específicamente humano. Los animales se sostienen en sus patas, nadan, vuelan, caminan, se agazapan o se acuestan. Algunos pueden sentarse físicamente, pero sólo de manera material. No liberan las manos para la comunicación dialogada, no construyen una sede o trono como signo de su autoridad. Por el contrario, los humanos se definen como aquellos que pueden ponerse en pie (liberando las manos para el trabajo) y sentarse (para descanso, autoridad y/o convivencia). Leer más…

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El triunfo de Jesús y de los mártires de hoy Fiesta de la Ascensión. Domingo 7º de Pascua. Ciclo C.

Domingo, 8 de mayo de 2016
FontanadiTrevi_DanielIbanezACIPrensa_29042016Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El 29 de abril de 2016, a las 8 de la tarde, se iluminó la Fontana di Trevi, en Roma, como homenaje y recuerdo a los miles de cristianos martirizados y perseguidos en nuestro tiempo. Mientras escuchaba las diversas intervenciones, me preguntaba qué dirían las lecturas de la fiesta de hoy a esos hermanos y hermanas nuestras que se juegan la vida cada vez que acuden a la celebración de la eucaristía.

Ante todo, la Ascensión, fiesta que celebra el triunfo de Jesús, les puede recordar la ascensión de tantos familiares y amigos muertos, a los que ya no pueden ver, pero que han triunfado y siguen estando muy presentes. En segundo lugar, que la persecución y la muerte no pueden encerrarlos en sus casas muertos de miedo; deben animarse, recordando que a los primeros discípulos la pasión y muerte de Jesús los impulsó a predicar el evangelio al mundo entero. Por último, pedir esa “fuerza de lo alto”, la fuerza del Espíritu, que Jesús les promete.

Una sola cadena de televisión con dos visiones muy distintas

Los dos textos principales de la misa de hoy (Hechos de los Apóstoles y evangelio de Lucas) se prestan a una interpretación muy simplista, como si el monte de los Olivos fuese una especie de Cabo Cañaveral desde el que Jesús sube al cielo como un cohete. Cualquier cadena de televisión que hubiera filmado el acontecimiento habría ofrecido la misma noticia, aunque hubiera variado el encuadre de las cámaras.

En este caso solo hay presente una cadena de televisión: la de Lucas. A los otros evangelistas parece no haberles interesado la noticia. Pero Lucas ha elaborado dos programas sobre la Ascensión, uno en el evangelio y otro en los Hechos, y cuenta lo ocurrido de manera muy distinta, con notables diferencias. Eso demuestra que para él lo importante no es el hecho histórico sino el mensaje que desea transmitir. Tanto el evangelio como Hechos podemos dividirlos en dos partes: las palabras de despedida de Jesús y la ascensión. Para no alargarme, omito la introducción al libro de los Hechos.

Palabras de despedida de Jesús

En el evangelio, Jesús dice a los discípulos que su pasión, muerte y resurrección estaban anunciadas en las Escrituras (“Así estaba escrito” se refiere a los libros atribuidos a Moisés y los profetas). Por consiguiente, lo ocurrido no debe escandalizarlos ni hacerles perder la fe. Todo lo contrario: deben predicar la penitencia y el perdón a todos los pueblos. Para llevar a cabo esa misión necesitan la fuerza del Espíritu Santo, que deben esperar en Jerusalén.

            «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.»

En el libro de los Hechos se repite lo esencial, esperar al Espíritu Santo, pero se añaden dos temas: la preocupación política de los discípulos y la idea de ser testigos de Jesús en todo el mundo (cosa que en el evangelio sólo se insinuaba).

             Una vez que comían juntos, les recomendó:

            – «No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.» 

            Ellos lo rodearon preguntándole:

            – «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»

            Jesús contestó:

            – «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.»

La ascensión: dos relatos muy distintos

Versión del evangelio

            Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

Versión de Hechos

            Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: – «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse. » 

  •  En el Evangelio, Jesús bendice antes de subir al cielo (en Hch, no).
  •  En Hechos una nube oculta a Jesús (en el evangelio no se menciona la nube).
  •  En el evangelio, los discípulos se postran (en Hch se quedan mirando al cielo).
  •  En el evangelio vuelven a Jerusalén; en Hch se les aparecen dos personajes vestidos de blanco.

Dadas estas diferencias, ¿cuál es el mensaje que pretende transmitir Lucas?

La explicación hay que buscarla en la línea de la cultura clásica greco-romana, en la que se mueve Lucas y la comunidad para la que él escribe. También en ella hay casos de personajes que, después de su muerte, son glorificados de forma parecida a la de Jesús. Los ejemplos que suelen citarse son los de Hércules, Augusto, Drusila, Claudio, Alejandro Magno y Apolonio de Tiana. Estos ejemplos confirman que los relatos tan escuetos de Lucas no debemos interpretarlos al pie de la letra, como han hecho tantos pintores, sino como una forma de expresar la glorificación de Jesús. El final largo del evangelio de Marcos subraya este aspecto al añadir que, después de la ascensión, Jesús “se sentó a la derecha de Dios”.

La ascensión en la cultura greco-romana.

Por si a alguno le interesa, copio los textos clásicos.

A propósito de Hércules escribe Apolodoro en su Biblioteca Mitológica: “Hércules… se fue al monte Eta, que pertenece a los traquinios, y allí, luego de hacer una pira, subió y ordenó que la encendiesen (…) Mientras se consumía la pira cuenta que una nube se puso debajo, y tronando lo llevó al cielo. Desde entonces alcanzó la inmortalidad…” (II, 159-160).

Suetonio cuenta sobre Augusto: “No faltó tampoco en esta ocasión un expretor que declaró bajo juramento que había visto que la sombra de Augusto, después de la incineración, subía a los cielos” (Vida de los Doce Césares, Augusto, 100).

Drusila, hermana de Calígula, pero tomada por éste como esposa, murió hacia el año 40. Entonces Calígula consagró a su memoria una estatua de oro en el Foro; mandó que la adorasen con el nombre de Pantea y le tributasen los mismos honores que a Venus. El senador Livio Geminio, que afirmó haber presenciado la subida de Drusila al cielo, recibió en premio un millón de sestercios.

De Alejandro Magno escribe el Pseudo Calístenes: “Mientras decía estas y otras muchas cosas Alejandro, se extendió por el aire la tiniebla y apareció una gran estrella descendente del cielo hasta el mar acompañada por un águila, y la estatua de Babilonia, que llaman de Zeus, se movió. La estrella ascendió de nuevo al cielo y la acompañó el águila. Y al ocultarse la estrella en el cielo, en ese momento se durmió Alejandro en un sueño eterno” (Libro III, 33).

Con respecto a Apolonio de Tiana, cuenta Filóstrato que, según una tradición, fue encadenado en un templo por los guardianes. “Pero él, a medianoche se desató y, tras llamar a quienes lo habían atado, para que no quedara sin testigos su acción, echó a correr hacia las puertas del templo y éstas se abrieron y, al entrar él, las puertas volvieron a su sitio, como si las hubiesen cerrado, y que se oyó un griterío de muchachas que cantaban, y su canto era: Marcha de la tierra, marcha al cielo, marcha” (Vida de Apolonio de Tiana VIII, 30).

Sobre la nube véase también Dionisio de Halicarnaso, Historia antigua de Roma I,77,2: “Y después de decirle esto, [el dios] se envolvió en una nube y, elevándose de la tierra, fue transportado hacia arriba por el aire”.

Resumen

Ante la ascensión no debemos tener sentimientos de tristeza, de abandono o soledad. Como dice el evangelio, la marcha de Jesús debe provocar una gran alegría y el deseo de bendecir a Dios. Porque lo que celebramos es su triunfo, como demuestran los textos de la cultura greco-romana en los que se inspira Lucas. Me viene la imagen del acto de fin de carrera, cuando el estudiante recibe su diploma y la familia y amigos lo acompañan llenos de alegría.

Al mismo tiempo, las palabras de despedida de Jesús nos recuerdan dos temas capitales: el don del Espíritu Santo, que celebraremos de modo especial el próximo domingo, de Pentecostés, y la misión “hasta el fin del mundo”. Aunque estas palabras se refieren ante todo a la misión de los apóstoles y misioneros, todos nosotros debemos ser testigos de Jesús en cualquier parte del mundo. Para eso necesitamos la fuerza del Espíritu, y eso es lo que tenemos que pedir.

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La Ascensión

Domingo, 8 de mayo de 2016
Pascua16

Si me quedo embebida mirando fijamente el punto por el que te has ido…

Si mis ojos siguen el camino por el que te he visto marchar… entonces mi vida se quedará en lo mediocre de la melancolía.

El miedo creado por tu ausencia, la segunda tras la del sepulcro, es lo que, al final, me hará más fuerte. Yo guiaré mi camino, avanzaré temblorosa pero con esperanza, confiada en tu presencia. Llegaré al puerto de un vívido Pentecostés en el que ya no habrá soledad estéril.

Comienza el tiempo de la madurez, la etapa adulta del pensamiento, de la práctica.

No voy a quedarme quieta, absorta la mirada en una nube y una oscuridad.

Cuanto más arriba asciendas tú más firmes se anclarán mis pies en la tierra, porque la espera y la esperanza no revolotean por lo alto sino que se mueven a ras de suelo.

Envía, Señor, sobre cada una de nosotras un reguero largo y dulce de vida eterna.

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Los obispos paraguayos piden perdón por los casos de abusos a menores en sus diócesis

Domingo, 8 de mayo de 2016

obispos-paraguayosPrometen seguir “con las investigaciones (locales) hasta que se diluciden los casos”

“Estos hechos contradicen el mensaje cristiano y la misión de la Iglesia”

La Conferencia Episcopal Paraguaya pidió perdón el jueves por abusos de menores perpetrados por clérigos locales y en particular, dijo, por los cometidos por el sacerdote argentino Carlos Ibáñez.

En un comunicado, los obispos se comprometen “a luchar para evitar que hechos de esta naturaleza produzcan el incalculable daño a todos los que confían en la Iglesia y sus pastores”.

“Los obispos del Paraguay ante denuncias que involucran a eclesiásticos, en casos de abusos de menores y otros hechos punibles y, en particular del caso Carlos Ibáñez, manifestamos que sentimos un inmenso dolor, dijo el documento.

“Estos hechos no los aceptamos y los condenamos, porque contradicen el mensaje cristiano y la misión de la Iglesia, y pedimos perdón por todos ellos”, afirmaron los obispos.

El sacerdote Ibáñez, de 57 años, de acuerdo con una investigación del matutino local La Nación, llegó a Paraguay en 1994 tras haber sido suspendido en la provincia de Córdoba para ejercer funciones eclesiásticas. La justicia ordinaria de Córdoba lo imputó por el presunto delito de abuso de menores en la comunidad Villa María.

Aparentemente, Ibáñez ingresó a Paraguay en forma clandestina. Su caso está extinguido en Paraguay al rechazarse en 1995 en forma reiterada los exhortos de extradición por defectos de forma. Al parecer retornó a Argentina tras descubrirse que ejercía actividades docentes en el área del obispado de San Lorenzo, a unos 17 kilómetros de la capital.

El arzobispo de Asunción, monseñor Edmundo Valenzuela, en otra reunión de prensa dijo que “cuando se presenta una persona extranjera ante nosotros y dice ser sacerdote, nosotros no le pedimos documentos porque parecería ofensivo el requerimiento”.

“En el caso de Ibáñez, fuimos muy inocentes al no pedirle documentaciones. Debemos mejorar en ese aspecto pero como yo no soy policía, no puedo saber si cometió o no delitos en su país“, acotó. La Conferencia también se refirió a la suspensión eclesiástica de los sacerdotes paraguayos Francisco Javier Bareiro y Gustavo Ovelar, de la Congregación Oblatos de María, por abusar presuntamente de menores, en el pueblo Paso Yobai, a unos 190 kilómetros al este de Asunción.

Ambos rechazaron las acusaciones, en reunión de prensa, pero la fiscalía abrió un expediente a los dos. La Conferencia Episcopal prometió seguir “con las investigaciones (locales) hasta que se diluciden los casos y los que resulten culpables sean severamente sancionados como corresponde”.

Comunicado de los Obispos de Paraguay:

Los Obispos del Paraguay ante denuncias que involucran a eclesiásticos, en casos de abusos de menores y otros hechos punibles y, en particular del caso Carlos Ibáñez, manifestamos que:

1) Sentimos un inmenso dolor por el escándalo de quienes han causado graves consecuencias en personas vulnerables. Estos hechos no los aceptamos y los condenamos, porque contradicen el mensaje cristiano y la misión de la Iglesia, y pedimos perdón por todos ellos.

2) Rechazamos la acusación de encubrimiento de los hechos y reafirmamos nuestro compromiso con la verdad, la transparencia y la acción firme. Por eso, proseguiremos con las oportunas investigaciones, según las prescripciones previstas en el Protocolo para investigar denuncias contra clérigos sobre abuso sexual de menores (julio 2015) hasta que se diluciden los casos y los que resulten culpables sean severamente sancionados como corresponde.

3) Mientras aseguramos nuestro compromiso sincero y determinado en la búsqueda de la verdad, valoramos el papel que cumplen los medios de comunicación en la formación de la opinión pública y entendemos que la población tiene derecho a recibir información veraz, responsable y ecuánime.

4) Expresamos nuestra cercanía con los afectados por estos graves delitos y asumiendo nuestra responsabilidad de pastores nos comprometemos a luchar decididamente para evitar que hechos de esta naturaleza produzcan el incalculable daño a todos los que confían en la Iglesia y sus pastores.

Encomendamos a la ferviente oración de toda la comunidad eclesial la tarea evangelizadora que tenemos como Iglesia.

Obispos del Paraguay

Asunción, 5 de mayo de 2016

Fuente Religión Digital

 

 

 

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Los colegios cristianos catalanes piden perdón por los casos de abusos a menores

Domingo, 8 de mayo de 2016

director-maristas-conocimiento-protocolo-abusos-ediima20160211-0191-4_560x280“Nos avergüenza profundamente”, dice la Fundación Escola de Catalunya

“Las escuelas afectadas se han puesto a disposición de las víctimas para intentar reparar los daños”

La Fundación Escola Cristiana de Catalunya ha pedido perdón por los casos de abusos sexuales que se han destapado en algunos de sus centros educativos en los últimos meses. “Lo sentimos, nos avergüenza profundamente y pedimos perdón a las víctimas y a sus familias”, expresan en una carta publicada en el diario La Vanguardia , tres meses después de que varios exalumnos denunciaran haber sido víctimas de abusos en la escuela Maristas de Sants- Les Corts de Barcelona.

“Hemos vivido y vivimos con vergüenza, indignación y tristeza los casos de abusos a menores que se han denunciado en los últimos meses en diferentes escuelas de nuestro colectivo”, manifiestan. Las escuelas afectadas se han puesto a disposición de las víctimas para intentar reparar los daños y darles apoyo psicológico y jurídico necesario”, añaden.

Desde Escola Cristiana de Catalunya aseguran que velarán para que no se produzca ningún abuso más en cualquiera de sus centros, pero a la vez admiten que “ni la sociedad ni las escuelas podemos garantizar que no volverá a pasar”. “Los protocolos actuales permiten detectar y denunciar con agilidad casos de estas características y centrar los esfuerzos convenientes a generar y desarrollar una cultura de la prevención”, concluyen, pero alertan de que para erradicar esta lacra es necesario que se involucren todos los agentes sociales.

Escola Cristiana de Catalunya es una fundación que ejerce de patronal de los 434 colegios propiedad de órdenes religiosas que hay en Catalunya (con 264.000 alumnos). Entre ellos está el colegio Maristas de Barcelona, uno de cuyos profesores, Joaquín Benítez, confesó haber abusado sexualmente de varios de sus pupilos después de que ellos lo hayan denunciado años después.

Religión Digital/Agencias

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Una juez argentina reclama al Vaticano sus archivos sobre el papel de la Iglesia durante el Franquismo

Domingo, 8 de mayo de 2016

francocruz2También se pide información sobre los religiosos perseguidos o torturados por el régimen

La magistrada ha dirigido un exhorto a todos los arzobispados españoles

La jueza argentina María Servini de Cubría ha envaido un exhorto al Estado Vaticano reclamando toda la información disponible en sus archivos sobre el papel de la Iglesia, española y romana, durante el Franquismo.

La juez ha solicitado a la Santa Sede que aporte toda la información “relativa a las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado español entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977, el período que abarca la investigación de la jueza.

Al Vaticano también se le solicitan explicaciones sobre “los religiosos católicos que fueron objeto de persecución, sanciones, cárcel y torturas durante la dictadura del general Franco (1939-1975).

Ante la imposibilidad de que la justicia española investigara los crímenes del franquismo, familiares de las víctimas presentaron una querella ante tribunales argentinos alegando que esos delitos por ser de lesa humanidad pueden ser perseguidos por cualquier sistema judicial bajo el principio de la jurisdicción universal. La justicia argentina aceptó la querella el 14 de abril de 2010.

La magistrada siguió actuando y emitió los mismos requerimientos hechos al Vaticano a 14 arzobispados españoles, a través de los juzgados correspondientes: Barcelona, Burgos, Granada, Madrid, Badajoz, Oviedo, Pamplona, Santiago de Compostela, Sevilla, Tarragona, Toledo, Valencia, Valladolid y Zaragoza.

En consonancia con los pedidos de la querella, Servini libró exhortos a cuatro juzgados de Barcelona y Tarragona (noroeste del país) para que soliciten al Gobierno provincial de la Generalitat de Cataluña “que haga uso de todos los recursos disponibles para la identificación de los restos ya exhumados de posibles represaliados y cotejen las huellas genéticas obtenidas con los perfiles genéticos de las personas que buscan a sus familiares“.

franco-iglesia-2El dictamen de la jueza se basó en la denuncia de tres testigos sobre “la presencia de restos de seres humanos, presuntamente víctimas de asesinatos, que tuvieron lugar en Cataluña en escenarios diversos de la Guerra Civil Española y posterior dictadura, durante el período comprendido entre 1936 y 1977”.

La querella resalta que “ante los casos de desapariciones forzadas” que han denunciado familiares de las víctimas, la Generalitat “no ha procedido hasta ahora a establecer sistemáticamente la correspondencia entre los vivos y los muertos” aunque “cuenta con plenas competencias” para identificar a los desaparecidos.

Por ello, los abogados sugieren avanzar en la investigación a través del Laboratorio de Genética Forense en la Facultad de Medicina de la Universitat de Barcelona, que posee un banco de ADN con material genético de familias que buscan a sus seres queridos.

Los tres querellantes elaboraron un listado sobre los posibles emplazamientos de los restos de sus familiares en Cataluña,principalmente en dependencias diversas bajo la custodia del Gobierno catalán, que incluyen laboratorios de universidades catalanas y “diversas empresas privadas de antropología y arqueología, contratadas por la administración catalana”.

Fuente Religión Digital

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María Magdalena escribe cartas de amor a Jesús de Nazaret

Domingo, 8 de mayo de 2016

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“No sé cómo amarte”, nueva novela de Pedro Miguel Lamet

“Quiere ser una novela de amor, de un amor insólito”

“María era, junto a Juan, el discípulo amado, la mujer más querida y privilegiada por Jesús, porque si no, no se explicaría que la eligiera para su primera aparición y para anunciar la resurrección a los discípulos”

Las relaciones de María Magdalena y Jesús de Nazaret, que han despertado tantas interpretaciones, es el tema que el escritor y periodista Pedro Miguel Lamet aborda en su nueva novela, No sé cómo amarte, que acaba de publicar Ediciones Mensajero.

Después de la crucifixión y muerte de Jesús, su famosa discípula envía a María, la madre del Maestro, 23 cartas, que nunca se atrevió a entregarle en vida y que contienen, en tono intimista y apasionado, tanto el relato biográfico de su peripecia humana como su experiencia y mirada femenina sobre los hechos evangélicos.
Nacida en Magdala e hija de un rico comerciante en salazón de pescado, que maltrataba a su madre, se ve obligada, todavía adolescente, a huir y atravesar duras y arriesgadas situaciones: desde un lupanar en Cesarea Marítima a ser vendida como esclava, favorita del rey de los Nabateos y famosa bailarina en Tiberíades, pasando por el amor de un centurión romano, la explotación de una banda de beduinos en el desierto y la amistad de un sabio griego y un médico judío. Fascinada por Jesús, que la cura de sus dolencias, se convierte en su más fiel seguidora hasta su muerte y resurrección.

La novela pretende retratar la psicología de una mujer buscadora, libre y compleja, ante la trágica experiencia de un amor tan espiritualmente grande como humanamente imposible, que la supera y la sublima. “Después de la saturación propiciada por él éxito de El Código da Vinci, de ínfima calidad literaria -declara el autor-, creo que faltaba una obra de ficción, que, basada en los textos evangélicos y en los datos históricos del contexto de la época, se adentrara en el íter psicológico y espiritual de la Magdalena. Quiere ser una novela de amor, de un amor insólito“.

“Intento reconstruir, como lo haría un pintor renacentista -añade Lamet-, el retrato de una mujer inteligente, insatisfecha y buscadora, aunque maltratada por la vida, que descubre un amor tan grande, que por una parte le explica el sentido de la vida y que al mismo tiempo se convierte en tragedia por el drama de Jesús y las exigencias de su misión”.

El autor jesuita reconoce que se mueve entre dos aguas: la imagen tradicional de la “pecadora” y la que sostienen algunos biblistas actuales, para los que los famosos “siete demonios” eran meras enfermedades físicas o depresiones. Ser mujer en aquel medio judío equivalía a ser nada, aún menos, bazofia pisoteada. Sostiene que, según los evangelios, María era, junto a Juan, el discípulo amado, la mujer más querida y privilegiada por Jesús, porque si no, no se explicaría que la eligiera para su primera aparición y para anunciar la resurrección a los discípulos varones. “Hay otros muchos testimonios evangélicos sobre esta forma contracultural de tratar Jesús a las mujeres y en general a los pobres y marginados”. En el relato aparecen también los roces obvios con Pedro y los otros rudos pescadores, y no faltan los celos de algunas mujeres del grupo. “De ahí a que las rocambolescas tesis de que el Maestro la prefiriera como papisa o sobre una estirpe de Jesús, como defiende una literatura de consumo, hay un abismo”, declara el novelista.

Con esta nueva obra, Pedro Miguel Lamet quiere exponer además una visión trasversal del amor. “Al lado de Jesús esta mujer, bella y sensible, va aprendiendo que todo amor brota de un Amor total; que no hay diferencia, sino continuidad entre el amor humano y el amor divino, porque tienen una única fuente. Y que todo el amor está dentro de ella, aunque no obtenga toda la respuesta que desea, ya que el amor que siente, ese único amor, es humano y a la vez infinito, salta a la eternidad“.

Al mismo tiempo el escritor pretende, con sus hallazgos y respuestas, ofrecer una vía liberadora de ayuda, consuelo y crecimiento interior a cuantos, desde la soledad, el dolor y la marginación, se enfrentan hoy con los envites propios de un mundo cruel e injusto. El libro ha sido lanzado también en edición digital.

Fuente Religión Digital

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