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Archivo para Sábado, 1 de mayo de 2021

1º de Mayo: San José Obrero

Sábado, 1 de mayo de 2021

En la fiesta del 1º de Mayo, no podemos olvidarnos de que Jesús de Nazaret era un obrero, de estirpe de obreros, encallecidas sus manos con el trabajo diario, solidario con los que sufrían las injusticias y el desprecio, hermano de los “anawim“…

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Vivías del trabajo cotidiano,
fuiste un trabajador, un simple obrero;
¿tu fidelidad?: –“es José el carpintero”-,
un humilde currante, un artesano.

Trabajo en el que fuiste nuestro hermano;
un trabajo de honrado jornalero
que en todo cuanto hace pone esmero,
porque sabe que Dios usa su mano.

Patrono del trabajo y su salmista,
-manos callosas y dedo vendado-
enseña al hombre de hoy, tan derrotista,
a vivir su trabajo ilusionado,
más alegre, cristiano y optimista,
más solidario y más humanizado.

*

JESÚS ADOLESCENTE EN EL TALLER DE JOSÉ.-John Everett Millais

*

Y EL VERBO SE HIZO CLASE

En el vientre de María

Dios se hizo hombre.

Y en el taller de José

Dios se hizo también clase.

*

Pedro Casaldáliga,
“Fuego y ceniza al viento. Antología espiritual”,
Sal Terrae, 1984,

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Dios creó al hombre no para vivir aisladamente, sino para formar sociedad. De la misma manera, Dios «ha querido santificar y salvar a los hombres no aisladamente, sin conexión alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo que le confesara en verdad y le sirviera santamente».

Desde el comienzo de la historia de la salvación, Dios ha elegido a los hombres no solamente en cuanto individuos, sino también en cuanto miembros de una determinada comunidad. A los que eligió Dios manifestando su propósito, denominó pueblo suyo (Ex 3,7-12), con el que además estableció un pacto en el monte Sinaí.

Esta índole comunitaria se perfecciona y se consuma en la obra de Jesucristo. El propio Verbo encarnado quiso participar de la vida social humana.

Asistió a las bodas de Caná, bajó a la casa de Zaqueo, comió con publicanos y pecadores. Reveló el amor del Padre y la excelsa vocación del hombre evocando las relaciones más comunes de la vida social y sirviéndose del lenguaje y de las imágenes de la vida diaria corriente.

Sometiéndose voluntariamente a las leyes de su patria, santificó los vínculos humanos, sobre todo los de la familia, fuente de la vida social. Eligió la vida propia de un trabajador de su tiempo y de su tierra […].

Sabemos que, con la oblación de su trabajo a Dios, los hombres se asocian a la propia obra redentora de Jesucristo, quien dio al trabajo una dignidad sobreeminente laborando con sus propias manos en Nazaret.

De aquí se deriva para todo hombre el deber de trabajar fielmente, así como también ei derecho al trabajo. Y es deber de la sociedad, por su parte, ayudar, según sus propias circunstancias, a los ciudadanos para que puedan encontrar la oportunidad de un trabajo suficiente.

Por último, la remuneración del trabajo debe ser tal que permita al hombre y a su familia una vida digna en el plano material, social, cultural y espiritual, teniendo presentes el puesto de trabajo y la productividad de cada uno, así como las condiciones de la empresa y el bien común.

*

Gaudium et spes, 32 y 67

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , ,

“Pecado es: Llamar pecado al amor”, por Juan Sánchez Núñez

Sábado, 1 de mayo de 2021

matrimoniogay1 Pecado es, llamar pecado a la vida amorosa de un matrimonio homosexual.

Esto decía a mis hermanos protestantes españoles durante el tiempo que pasé dando estudios éticos, bíblicos, teológicos y pastorales, en distintas iglesias protestantes de España, cuando nos planteábamos si podíamos aceptar a las personas homosexuales como miembros de nuestra Iglesia, con los mismos derechos y deberes de cualquier miembro.

Pertenezco a la Iglesia Evangélica Española, de tradición metodista y presbiteriana, una Iglesia con más de 150 años de presencia en España, que en el Sínodo del año 2015 aprobó por una amplia mayoría la aceptación oficial, pues de hecho ya lo eran, de las personas homosexuales como miembros de nuestra Iglesia, y el compromiso de acompañarles pastoralmente en la superación de todo tipo de discriminación y homofobia.

Esto implica que tienen derecho a gozar institucionalmente de todos los beneficios y de todas las responsabilidades que tienen los demás miembros de la Iglesia, y por lo tanto, que sus vidas, dones y ministerios, son una bendición para la Iglesia y para la sociedad.

Damos testimonio de que también sus matrimonios son una bendición de Dios, y desde nuestra experiencia de fe nos entristece ver cómo la Iglesia Católica Romana se plantea si dispone “del poder para impartir la bendición a uniones de personas del mismo sexo”.

El entrecomillado del párrafo anterior está extraído de la pregunta que se formula a la Congregación para la Doctrina de la Fe, y que ésta responde negativamente. Un órgano institucional de máximo nivel de la Iglesia Católica Romana, considera que no dispone del poder de bendecir la vida amorosa de los matrimonios homosexuales.

Me entristeció empezar a leer esta comunicación y ver que la respuesta era negativa. Pero cuando llegué al final, y vi que se obviaba ese tono académico que iba calificando de “no acorde con la revelación de Dios” la vida amorosa de los matrimonios homosexuales, y de modo explícito, se calificaba de “pecado”  esa vida amorosa, ¡no me lo podía creer! La tristeza se tornó aflicción y tormento.

Volvía a sufrir el mismo tormento que supuso enfrentarme con mis hermanos evangélicos de otras Iglesias de España, y también con algunos de la mía, que utilizaban el mismo argumento que la Congregación para la Doctrina de la Fe, a saber, que la Iglesia puede bendecir a los pecadores, pero no el pecado.

Sólo desde premisas obsoletas, solo desde valores periclitados, solo desde una visión negativa de la sexualidad, solo desde actitudes no evangélicas (del Evangelio de Jesús), se puede calificar de “pecado” la vida amorosa de los matrimonios homosexuales de nuestra sociedad. Su vida amorosa es una bendición de Dios, y no necesitan de ninguna Iglesia que se lo diga; si son creyentes, lo viven diariamente.

Por lo tanto, hermanos: “Pecado es, llamar pecado al amor”.

Dedique más de un año, antes de ese Sínodo de 2015 que he mencionado, visitando nuestras iglesias, y haciendo estudios bíblico-teológicos, estudiando precisamente si en la Biblia, o en la revelación de Dios, como dice la Congregación para la Doctrina de la Fe, había alguna razón  que nos llevara a calificar de “pecado” la vida amorosa de los matrimonios homosexuales de nuestra sociedad.

Concluimos que no, que no hay ninguna razón en la revelación de Dios, ni en la Biblia, para calificar de “pecado” al amor de nuestros hermanos homosexuales, al contario, concluimos que su vida sexual y amorosa era una bendición de Dios para sus vidas.

Y es que la revelación de Dios que encontramos en la Biblia (norma normans tanto para católicos como para protestantes), es una revelación histórica fruto de la experiencia de fe del pueblo de Israel y de la Iglesia cristiana; una experiencia de fe conceptualizada con categorías culturales y religiosas de hace unos dos mil años.

Y esto hoy, es de una importancia radical, es decir, hoy sabemos que la revelación de Dios no ha “caído del cielo”, sino que es fruto de la experiencia de fe de unos hombres y mujeres, que experimentaron la salvación de Dios siendo lo que no podían ser de otro modo, hombres y mujeres de su época.

Lo central de esta experiencia de fe, lo central de esta revelación de Dios, que nos transmiten en la Biblia nuestros hermanos y hermanas de hace unos dos mil años, es la salvación que Dios es para la humanidad, tal y como lo hemos experimentado, nosotros cristianos, en la vida, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret.

Es en torno a este acontecimiento que es “Jesús el Cristo” que gira toda la revelación de Dios que encontramos en la Biblia.

Es obvio que no vamos a encontrar en la Biblia orientaciones éticas o teológicas explícitas sobre realidades que no pertenecen al mundo de la Biblia. Sería absurdo pretender encontrar en la Biblia orientaciones éticas explícitas acerca del uso de la energía atómica, o de la manipulación genética, por ejemplo.

Esto mismo vimos que sucedía, en los estudios que llevaba a cabo en mis iglesias, con la realidad del matrimonio homosexual de nuestra sociedad. Intentar trasladar a nuestros días las pocas valoraciones éticas que hay en la Biblia, no acerca del matrimonio homosexual, sino de las actividades homoeróticas de aquella sociedad, es un anacronismo que no se puede aceptar.

Pero no es cuestión de que sea inaceptable, el problema, como estamos viendo, es mucho más grave, pues tiene consecuencias deletéreas, ya que lleva a calificar de “pecado” al amor.

Y calificar de “pecado” el amor tiene una premisa mayor, que la Congregación para la Doctrina de la fe repite una y otra vez, a saber, que este amor no responde a “los designios de Dios inscritos en la Creación”.

Pues bien, esta premisa mayor no se sostiene desde la comprensión de la revelación a la que ha llegado la teología actual, y que he mencionado anteriormente, a saber, que toda revelación de Dios es humana, está mediada por la acogida de fe humana de esa revelación, una acogida de fe que por lo tanto está condicionada históricamente.

La comprensión del ser humano que encontramos en los primeros capítulos del Génesis tampoco “ha caído del cielo”, es decir, no es absoluta, no es “divina”; es la comprensión del ser humano a la que llegó el pueblo de Israel en su experiencia de fe en Dios, y que ellos proponen como “revelación de Dios” a todos aquellos que están dispuestos a acogerla con la misma fe.

Esto significa que no hay un designio de Dios absoluto acerca del ser humano que podamos encontrar en la Biblia. Es más, hoy sabemos que ese designio de Dios propuesto por la fe de Israel en los primeros capítulos del Génesis, es un designio que se realiza en un arco de intersexualidad  entre el hombre y la mujer.

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No podemos ignorar lo que nos dicen las ciencias actuales, que la realidad sexual de todas las personas tiene raíces biológicas, psicológicas y sociales en una compleja unidad e interrelación, y todas ellas, desde una experiencia de fe, son una bendición de Dios al servicio de la unión y reproducción de la humanidad.

Es evidente que no es este el espacio adecuado para exponer todos los estudios éticos, bíblicos, teológicos y pastorales que realicé en las iglesias de la Iglesia Evangélica Españolaantes del Sínodo de 2015. Están disponibles gratuitamente, en formato PDF, en la siguiente dirección web: https://www.bubok.es/libros/247002/etica-teologica-y-homosexualidad

Por desgracia, el ofrecimiento que la Iglesia Evangélica Española hizo a las demás iglesias evangélicas de España, no solo fue rechazado, sino que incluso se volvió contra nosotros y nos llevó a ser marginados dentro de FEREDE, organismo de representación de estas Iglesias ante el Estado español.

Por desgracia, tampoco abrigo mucha esperanza de que esta Nota, en la que invito a la Iglesia Católica Romana a recapacitar y revisar ese juicio que califica de “pecado” la vida amorosa de los matrimonios homosexuales de nuestra sociedad, tenga alguna acogida.

Hermanos católicos, es desde el más sincero amor cristiano que os hago este llamamiento. Está en juego nuestra credibilidad, está en juego “La alegría del Evangelio”, está en juego el futuro de la Iglesia en nuestro mundo: No podemos calificar de “pecado” la vida amorosa de los matrimonios homosexuales de nuestra sociedad. Por amor de Dios: ¡Recapacitad y rectificad!

Juan Sánchez: es profesor de Teología en la Facultad de Teologia SEUT. Es miembro de la Iglesia de la Resurrección – Iglesia Evangélica Española (Madrid)

Fuente Lupa Protestante

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“Frente a la exclusión social y la pobreza, políticas de integración”. Comunicado de cristianas/os de base ante las Elecciones del 4 de Mayo en Madrid

Sábado, 1 de mayo de 2021

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Comunicado de cristianas/os de base ante las Elecciones del 4 de Mayo en Madrid

“Si unimos la clemencia con la fuerza y la fuerza con la razón, el amor será nuestro legado, y el cambio, el patrimonio de nuestros hijos”
(Amanda Gorman)

Los colectivos y personas abajo firmantes, cristianas y cristianos de base, asumiendo como propia la ética que impregna el mensaje del evangelio y guiados por aquella máxima de “quien no ama a su hermano a quien está viendo, mucho menos va a amar a Dios, a quien no puede ver” nos identificamos con el sufrimiento de quienes están viviendo situaciones de exclusión social creciente en nuestra comunidad autónoma y, desde ahí, reclamamos soluciones políticas urgentes que erradiquen esas situaciones de marginación, violencia estructural e injusticia.

Unidos a cuantas personas y movimientos de base trabajan para hacer posible una sociedad más justa y más fraterna, sentimos la urgencia de denunciar las dinámicas de desigualdad, pobreza y marginación hoy dominantes en Madrid y reclamar procesos de integración y políticas de igualdad de oportunidades para todos y todas cuantas vivimos en esta Comunidad. Por ello, con ocasión del proceso electoral al que estamos convocados, levantamos públicamente nuestra voz, para llevar a la conciencia de toda la ciudadanía la necesidad imperiosa de participar y de transmitir a los futuros parlamentarios autonómicos que los principales objetivos a desarrollar en la Asamblea Regional y en el Gobierno de la Comunidad, durante la próxima legislatura, deben estar orientados a:

1. TERMINAR CON LA EXCLUSIÓN SOCIAL.

Este es el más grave problema de la sociedad madrileña. La Comunidad de Madrid es hoy en España el paradigma de la desigualdad. Así lo revelaba el último Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Madrid (2019), constatando que 1 millón de personas se encuentra en situación de exclusión social, y 269.000 sufren exclusión social extrema; que la pobreza severa se ha incrementado en los últimos cinco años un 23%, afectando ya a 243.000 personas y que la desigualdad entre el 20% más rico y el 20% más pobre es la más alta de España.

Según el citado Informe, los factores de exclusión social más determinantes en Madrid son la VIVIENDA, EL EMPLEO Y LA SALUD. Y algunos de sus indicadores más elocuentes:

-67.000 hogares presentan situaciones de hacinamiento.

-Casi 90.000 hogares se encuentran en situación de vivienda insegura (sin contrato de arrendamiento, o con notificación de desahucio); y 219.000 hogares no reúnen condiciones adecuadas de habitabilidad.

-La precariedad laboral afecta a 6 de cada 10 personas empleadas. El número de las que trabajan a jornada parcial duplican los de quienes trabajan a jornada completa.

-134.000 personas malviven con un empleo de exclusión (venta a domicilio, recogedores de cartón y otros residuos, reparto de propaganda, mendicidad);

– Alarmante nivel de paro entre los jóvenes (34,2%), abocados a seguir dependiendo de sus familias.

-El 45% de las personas con discapacidad o dependencia no recibe ayuda de ningún tipo; – En 161.000 hogares se ha dejado de comprar medicinas por dificultades económicas.

En resumen, según el VIII Informe FOESSA, la Comunidad de Madrid se ha convertido en una de las regiones con más desequilibrios socioeconómicos de Occidente en las últimas décadas. Ricos y pobres viven cada vez más separados, con condiciones de vida y de acceso a recursos y servicios crecientemente desiguales.

Las consecuencias están a la vista: cientos de desahucios, colas del hambre, niños sin medios para su educación, mayores y discapacitados desatendidos, desempleo creciente, dificultad para acceder a las ayudas, falta de atención psicológica y jurídica, etc., Por lo que resulta URGENTE que el gobierno de la Comunidad promueva un gran parque de vivienda social, que se potencie el empleo de calidad y que se mejoren los procedimientos de acceso a la Renta Mínima de Inserción.

2. REVERTIR EL DETERIORO DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS

Es otro de los factores de exclusión social, que perjudica de modo especial a las clases populares:

Lo hemos visto con total evidencia en el caso de la SANIDAD PÚBLICA que, como consecuencia de la desinversión y las políticas de privatización de las últimas décadas, ha mostrado su incapacidad para hacer frente a la pandemia del Covid-19, y ha originado desastres inimaginables entre los profesionales sanitarios. De otro lado, su saturación ha sido factor desencadenante de la muerte de cientos de personas mayores, recluidos en las Residencias por falta de atención médica y hospitalaria.

Se pueden comprobar igualmente los efectos de la reducción de recursos que ha sufrido la EDUCACIÓN PÚBLICA, recursos que sí se han concedido a la enseñanza privada-concertada. La Comunidad de Madrid es la única donde el índice de segregación escolar se sitúa por encima de la media nacional y la segunda región más segregadora en toda la UE. Un importante porcentaje de niños, niñas y adolescentes (NNA), que no cuentan con apoyos en sus familias, carecen de los medios necesarios para poder seguir el ritmo de las clases, lo que desemboca en un crecimiento diario del fracaso escolar.

Y no menos ocurre con los SERVICIOS SOCIALES de esta Comunidad, incapaces de atender la inseguridad y desprotección de personas sin recursos, y habiendo convertido la atención social en una carrera de obstáculos burocráticos que agravan más si cabe el empobrecimiento de gran parte de la sociedad. Son las organizaciones sociales y las plataformas vecinales quienes están dando respuesta a estos problemas, facilitando alimentación y educación.

Todo este conjunto de dinámicas desintegradoras y de políticas antisociales tienen diferentes niveles de impacto sobre la población madrileña. Pero hay grupos y/o sectores sociales en los que esas políticas adquieren niveles de escándalo, inexplicables ya a estas alturas de nuestra historia. Dos ejemplos paradigmáticos son: el de los Inmigrantes que llegan a nuestra ciudad, a quienes lejos de ofrecerles una acogida humanitaria e integradora, y de respetar sus derechos humanos, se les impide cualquier medio de actividad económica de supervivencia y se les persigue como sospechosos delincuentes y se les criminaliza con una política cada vez más dura, que impide su regularización o el derecho de asilo.
También nos resulta alarmante la situación de los niños y niñas que viajan solos, y que son fuertemente estigmatizados o bien “almacenados” en centros con poquísima atención personal y, cuando cumplen la mayoría de edad, son arrojados a la calle sin ningún tipo de apoyo que les ayude a imaginar un futuro posible que no sea la calle.

El otro ejemplo, el de 4.000 familias de la Cañada Real Galiana que durante todo el invierno se han visto privadas de energía eléctrica, situación que se mantiene en la actualidad, por la ambición de la compañía correspondiente, sin que las autoridades locales y autonómicas hayan sido capaces de garantizar un derecho humano tan fundamental.

Nos preocupa de forma alarmante los discursos de odio de determinados grupos políticos que legitiman y exaltan el supremacismo blanco y occidental, el racismo institucional, la aporofobia y la homofobia; a la vez que niegan y condenan los avances de las mujeres en la historia, representados por los feminismos.

Estamos convencidos que estos discursos y la desigualdad estructural que vivimos en la Comunidad de Madrid con sus políticas antisociales y privatizadoras quebrantan las posibilidades de convivencia armónica y violan la protección de derechos humanos fundamentales

PROPONEMOS E INVITAMOS a que en estos momentos en los que vamos a elegir un nuevo gobierno de la Comunidad de Madrid todas y todos tomemos conciencia de nuestra responsabilidad ciudadana para optar por un Programa político que identifique bien estos problemas y programe soluciones solidarias e integradoras. Las opciones políticas, pueden ser variadas, pero el objetivo general del cambio social, inaplazable y urgente.

Madrid, 21 de abril de 2021

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Este Comunicado tiene la adhesión de las siguientes organizaciones

Comunidad cristiana Santo Tomás de Aquino de Madrid; Coordinadora de Cristianas y cristianos de base de Madrid, Acción Cultural Cristiana (Madrid); Alcem la veu de Catalunya; Amigos del parque; Area de Espiritualidad y Derechos Humanos de Podemos de Madrid; Area de Espiritualidad y Derechos Humanos de Podemos de Sevilla; Asociación Educación, Cultura y Soildaridad de Villaverde (Madrid); Católicas por el derecho a decidir; Carta contra el Hambre; Colectivo Invisibles de Tetuán (Madrid); Comité Oscar Romero (Madrid); Comunidad interlavapies (Madrid); Comunidad Camerlita Vedruna; CP San Carlos Borromeo (Madrid); Comunidad Torrero III de Zaragoza; Coordinadora de Comunidades Cristianas Populares; Coordinadora de Barrios (Madrid); Cristianos por el Socialismo de Madrid; Cristianas y cristianos socialistas; Dones creients de Catalunya; Junta Directiva de la Asociación de Teólogas y Teólogos Juan XIII; Karibu: Mujeres y teología revuelta (Zaragoza); Observatorio Etuco Internacional –OBETI; Permanente del Foro de curas de Madrid; Red Interlavapies (Madrid); Redes Cristianas; Red Mirian de espiritualidad ignaciana femenina; Revista EXODO; – Revista UTOPIA; Revuelta de las mujeres en la iglesia (Madrid); Revuelta de mujeres en la iglesia (Granada); Revuelta de mujeres en la iglesia (Sevilla); Senda de cuidados; Territorio Doméstico.

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Una de cada 4 mujeres lesbianas, bisexuales o trans ha sufrido discriminación por LGTBIfobia en el trabajo

Sábado, 1 de mayo de 2021

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Con motivo del Día Internacional del Trabajo (1 de mayo), la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) denuncia que 1 de cada 4 mujeres lesbianas, trans o bisexuales (LTB) ha sufrido algún tipo de discriminación en el ámbito laboral derivada de su pertenencia a una familia LGTBI. Así se desprende de un estudio realizado por FELGTB, en el marco del año temático “Feminismos, Igualdad y Derechos Humanos”. También revela que a un 35% de las mujeres LTB aún le resulta difícil hablar sobre la realidad de su familia en su trabajo.

Además, según muestra esta investigación, elaborada con una muestra de 190 respuestas que, aunque no es representativa, sí desvela datos orientativos sobre la situación de las mujeres del colectivo en el entorno laboral, casi la mitad de las mujeres LTB (un 46%) ha sufrido bromas, críticas o murmuraciones en su espacio laboral sobre su familia.

En este sentido, la coordinadora del año temático “Feminismos, igualdad y derechos humanos” de FELGTB, Niurka Gibaja, denuncia que las mujeres LTB “no solo estamos expuestas a bromas o críticas, sino a una violencia implícita que nos impide visibilizar nuestra realidad ante la amenaza de ser rechazadas, de perder un trabajo o de no encontrar espacios seguros y respetuosos con la diversidad”.

Asimismo, alerta de que las mujeres LTB estamos expuestas a una doble discriminación laboral por machismo y LGTBIfobia”. Concretamente, “Las mujeres trans sufrimos la transfobia incluso antes de entrar en un trabajo y vemos directamente negado el acceso al mercado laboral”. Así, recuerda que “según otro informe de FELGTB, el 77% de las mujeres trans ha sufrido discriminación a la hora de buscar empleo.

Necesidad de generar espacios seguros

Por su parte, el coordinador del Grupo Laboral de FELGTB, David Senabre, incide en que “cuando hablamos de derechos LGTBI, hablamos de derechos humanos. Uno de los derechos de las personas LGTBI que con más frecuencia se ve vulnerado es el derecho a ser visible en el ámbito empresarial y a ver normalizada nuestra orientación sexual, identidad de género o pertenencia a una familia LGTBI”.

“No vemos reconocidas nuestras identidades, ni nuestra orientación en el entorno laboral. Tampoco tenemos reconocido el derecho a un trabajo digno en condiciones justas ya que no tenemos las mismas oportunidades laborales que el resto de la población”, denuncia. Y es que, según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA), el 30% de las personas LGTBI no se visibilizan como tal en su trabajo por miedo a la discriminación.

Así, defiende que “las personas LGTBI tenemos derecho a tener las mismas oportunidades laborales en un entorno que nos respete que el resto. Por ello, las empresas deben disponer de protocolos contra situaciones de LGTBIfobia y garantizar espacios seguros para la plantilla LGTBI”.

Además, añade que “es importante que las compañías se posicionen abiertamente contra cualquier tipo de discriminación para que, quien quiera, pueda visibilizarse. Deberían tener la garantía de que su condición de personas LGTBI no va a influir en su consideración como profesional o en las relaciones personales o profesionales que establezca en el entorno laboral”.

“Pasamos un tercio del día en el trabajo y un hecho tan cotidiano como tomar un café con tu equipo no puede suponer un momento de estrés. Sin embargo, lo es para muchas personas LGTBI que seguimos expuestas a la LGTBIfobia estructural que aún existe en las empresas”, denuncia. “No poder vivir nuestro día a día con naturalidad, ni poder hablar con tranquilidad de nuestra vida y nuestra familia merma nuestra autoestima. Es algo que provoca una presión añadida que reduce nuestra productividad, nuestra capacidad de hacer equipo y nuestro sentimiento de pertenencia a la empresa”, alerta.

La gestión de la diversidad LGTBI, tendencia en auge, pero insuficiente: el 40% de las personas LGTBI en España tiene dificultades para llegar a fin de mes

Niurka Gibaja informa de que, tal y como reveló Top Employers a comienzos de 2021, las políticas de inclusión de la diversidad LGTBI continúan una tendencia ascendente en las grandes empresas. “La gestión de la diversidad LGBTI está favoreciendo la creación de compañías inclusivas, referentes a nivel corporativo y social, que reconocen la diversidad como un valor añadido. Les ayuda a ser más competitivas, más creativas y a obtener mejores resultados”, explica.

Sin embargo, tal y como aclara Gibaja, “pese a esta tendencia en auge a trabajar la diversidad LGTBI de las compañías punteras y referentes, las personas LGTBI aún son discriminadas en los entornos laborales”. “De hecho, según la FRA, el 40% de las personas LGTBI en España tiene dificultades más o menos graves para llegar a fin de mes, un 53% si hablamos solo de personas trans”, revela.

“A veces no es cuestión de falta de voluntad sino de desconocimiento”, añade Gibaja. Y es que según expone, “aún son muchas las organizaciones que no saben cómo generar estos espacios seguros, contribuyen a retener y atraer el talento LGTBI. Favorecen que cada persona pueda aportar lo mejor de sí misma a la empresa”.

Por eso, FELGTB ofrece dos iniciativas dirigidas a formar, sensibilizar y acompañar a las empresas para ayudarlas a cumplir con su responsabilidad de garantizar la igualdad de oportunidades. Los programas EMIDIS, para gestionar con éxito la diversidad LGTBI en los entornos laborales y “Yes, we trans” para favorecer la incorporación del talento trans a la empresa.

Solo si el sector privado se implica en la erradicación de las discriminaciones por orientación sexual o identidad de género en sus espacios de trabajo, las personas LGTBI podrán tener las mismas oportunidades que el resto. En definitiva, para acceder al mercado laboral y desarrollar una carrera profesional que las proteja frente a discriminaciones y vulnerabilidades sobrevenidas”, asegura la coordinadora del año temático.

Fuente FELGTB

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El Jesus College, de la Universidad de Cambridge amenaza con desalojar a los estudiantes por colgar banderas del Orgullo y “carteles climáticos” en sus ventanas

Sábado, 1 de mayo de 2021

Jesus_College_(Cambridge)_shield.svg1024px-JesusCollegeChapelCourtEl Jesus College es uno de los colegios que constituyen la Universidad de Cambridge. Fue fundado por John Alcock, que era obispo de Ely en 1496, en el lugar que era ocupado por un convento de monjas benedictinas, y ha amenazado a sus estudiantes con el desalojo si se niegan a quitar las banderas, incluidas las banderas LGBT + Pride, de sus ventanas.

El Jesus College ordenó a los estudiantes que quitaran todas las banderas que queden colgadas dentro o fuera de las propiedades de la universidad después del Mes de la Historia LGBT + en marzo.

La advertencia también se aplica a otras decoraciones, incluidos los carteles laboristas y de “justicia climática”, pero se destacaron específicamente las “banderas y pancartas LGBTQ +”. Por lo general, a los estudiantes se les prohíbe enarbolar banderas por “razones de seguridad y mantenimiento”, pero esta regla no se aplicó en marzo. Sin embargo, la brusquedad se describió como dejar un “sabor amargo” en la boca de los estudiantes queer.

Posteriormente, los estudiantes recibieron un correo electrónico amenazándolos con el desalojo si no retiraban los artículos ofensivos. “Como usted sabe, es un incumplimiento de los términos de su contrato de licencia exhibir cualquier cartel, bandera o pancarta interna o externamente de la propiedad”, decía el correo electrónico, visto por el the Telegraph. “Debo pedirle que elimine este artículo antes del jueves 22 de abril. La universidad tomará más medidas si no corrige el incumplimiento, lo que en última instancia podría resultar en la rescisión del acuerdo de licencia “.

Aurelio Petrucci, ex presidente del Sindicato de Estudiantes Universitarios de Jesús, describió la medida como “verdaderamente espantosa” y cuestionó si era legal. “Al amenazar con desalojar a los estudiantes por ejercer su derecho básico a la autoexpresión, todo lo que esto hará es aumentar el estrés y la ansiedad que los estudiantes ya están sintiendo sobre la pandemia y sus exámenes”, dijo. “Ser capaz de criticar a las instituciones, expresar la propia identidad y las creencias políticas son las características centrales de la academia británica. [Esto] ahora está siendo pisoteado por la coacción y las amenazas de desamparo / desalojo por parte de una universidad de Cambridge “.

Dijo que la universidad debe reconsiderar su ultimátum de inmediato y disculparse por obligar a los estudiantes a ocupar esta posición. “Solo puedo esperar que comiencen a escuchar al sindicato estudiantil y dejen de intentar restringir nuestro derecho a la libertad de expresión y la libre expresión de nuestras identidades”, agregó.

Jesus College dijo que hizo la amenaza de desalojo después de advertir a los estudiantes sobre el tema dos veces este mes.

Un portavoz de la universidad señaló que las reglas sobre la exhibición de banderas, pancartas o carteles son “una cláusula de larga data en nuestro acuerdo de licencia. Alentamos a todos los miembros de la comunidad a que se expresen y expresen sus puntos de vista, siempre y cuando no infrinja su contrato de licencia o la ley”, dijeron. “Hemos pedido que todos los que vivan en un alojamiento universitario cumplan con el acuerdo que firmaron. Hemos informado a los estudiantes que realizaremos una consulta en profundidad este trimestre con los estudiantes, los becarios y el personal sobre las formas más ingeniosas y creativas de permitir esto en la universidad para el beneficio de toda la comunidad”.

Un portavoz de la universidad agregó: “Jesus College apoya mucho el Mes de la Historia LGBT + y otros eventos e iniciativas LGBTQ + durante todo el año. La bandera del arco iris se ha izado desde nuestro asta principal para señalar el comienzo del mes y mostrar la solidaridad pública durante varios años.

“The College ofrece una amplia gama de apoyo de bienestar LGBTQ +. El año pasado, Jesús tomó la iniciativa entre las universidades de Cambridge al establecer un Tutor de Bienestar LGBTQ + dedicado. Los tutores universitarios y los representantes de los estudiantes colaboran para resaltar el apoyo y los recursos para los estudiantes y aliados LGBTQ + en las ediciones de nuestro Boletín de Bienestar, que se envía a todos los estudiantes cada pocas semanas durante el período lectivo.

“También promovemos el excelente apoyo de bienestar LGBTQ + disponible a través de nuestros sindicatos de estudiantes, y esperamos participar en oportunidades de aprendizaje y colaboración a través de la campaña Care + del sindicato de estudiantes universitarios”.

Fuente Pink News

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Primer estudio estatal sobre LGBTIQ+: el 89% ha sufrido discriminación y el 62% delitos relacionados con su identidad

Sábado, 1 de mayo de 2021

Resultados-Encuesta-SPD-MovilhMás del 70%  experimentó problemas psicológicos debido a la discriminación o los delitos, a un punto que el 31,8% intentó suicidarse o tuvo ideas suicidas, al 20,6% le quedaron marcas en el cuerpo y el 33,9% vivió  problemas sexuales. Los dramáticos abusos; que en su casi totalidad no se denuncian;  son parte del primer estudio desarrollado por la Subsecretaría de Prevención del Delito junto al Movilh y otros colectivos.

La Subsecretaría de Prevención del Delito  (SPD), el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), Organización Trans de Rancagua e Iguales lanzaron hoy la primera encuesta estatal sobre la discriminación y violencia que afecta a las personas LGBTIQ+ en razón de su orientación sexual o identidad de género.

Se trata del sondeo “más grande y representativo emprendido por el Estado, en alianza con la sociedad civil, pues fueron encuestadas un total de 3.271 personas. Valoramos que la Subsecretaría de Prevención del Delito, con Katherine Martorell a la cabeza, impulsara esta iniciativa. Los resultados son dramáticos, pues reflejan de manera clara y contundente el drama y la vulnerabilidad de las personas LGBTIQ+ en Chile y la necesidad de implementar con urgencia medidas contra la discriminación”, dijo el vocero del Movilh, Óscar Rementería, cuya organización atiende en más del 92% de las denuncias por homofobia o transfobia conocidas en el país.

Añadió que “esperamos que todos los ministerios del Gobierno, así como los poderes Legislativo y Ejecutivo, tomen nota de estos tristes y dolorosos resultados e implementen políticas públicas y leyes para prevenir y erradicar la discriminación y los delitos. Aquí la reforma a la Ley Zamudio, que tramita el Senado, es de suma relevancia. Esperamos y exigimos  que esta reforma contemple una institucionalidad anti-discriminatoria”.

Del mismo modo “llamamos a las personas LGBTIQ+ a denunciar los atropellos, a perder el miedo. Esto porque apenas el 4,3% denuncia la discriminación y solo  el 9,2% reporta los delitos. Es decir, que la casi totalidad de quienes ven vulnerados sus derechos, no tienen ninguna posibilidad de alcanzar justicia, lo cual es gravísimo y preocupante”.

El “Estudio exploratorio de discriminación y violencia hacia las personas LGBTIQ+” fue aplicado entre los pasados 14 de octubre y 15 de diciembre, siendo el instrumento diseñado por la SPD y el Movilh, con el apoyo de la Organización Trans de Rancagua e Iguales.

Del total de personas encuestadas, el 57,5% tiene entre  18 y 30 años; el 23,1%, entre 15 y 17 años; el 11,4%, entre 31 y 40 años; y el 7,9%, más de 41 años.

El 41.9% de los encuestados es hombre; el 58%, mujer y  el 0,1%, intersex. En cuanto a la orientación sexual, el 31,5% se declaró gay; el 30,4%, bisexual; el 18,2%, lesbiana; el 11% heterosexual; y el 9%, bisexual. En tanto, la identidad de género del 57,6% es cisgénero; seguido por “otros” (17,7%); no binarios (17,4%) y trans (7,3%)

Discriminación a  personas LGBTIQ+

En torno a la percepción de la discriminación, el 71,8% cree que en Chile los derechos de las personas LGBTIQ+ se respetan “poco”; el 25%, “algo” y el 3,1%, “mucho”, cifras explicadas por los graves episodios de homo/transfobia vividos a nivel individual.

En efecto, el  89.3% ha sufrido discriminación al menos una vez en su vida y el 64,4% experimentó lo mismo en el último año. Al considerar exclusivamente a las personas trans, las cifras son de 94,1% y 85,5%, en forma respectiva.

A lo largo de su vida el 76.9% fue discriminado/a con insultos; seguido por gritos y hostigamientos (64,5%); imposiciones para cambiar de apariencia (48.7%); falta de respeto a la identidad de género (28.8%); sanciones por expresar la orientación sexual o identidad de género (22,9%); expulsión o negación de entrada a algún lugar (18.5%); obligación para someterse a pruebas o test de VIH  o ITS (7,3%);  negación o obstáculos para registrar la identidad de género (4,5%); negación de entrega de retrovirales (1,2%) y  dificultades para ejercer el derecho a voto (0.9%). Además, y al considerar exclusivamente a  personas trans, al 61,9% las ridiculizaron llamándolas  en voz alta por su nombre legal y al 9,2% le negaron la entrega de reemplazo hormonal.

En tanto, en el último año la discriminación se expresó en insultos (49,1%); gritos u hostigamientos (35%); obligación para cambiar de apariencia (26,2%); falta de respeto a la identidad de género (18,4%); sanciones por la expresión de la identidad de género o la orientación sexual (7,8%); expulsión o prohibición de entrada a algún lugar (6,6%); obligación para someterse a pruebas de VIH o ITS (2,9%); negación  o dificultad para el registro de la identidad  (2,4%);  negación para la entrega de retrovirales (0,7%); obstáculos para ejercer el derecho a voto (0,4%).  En el mismo período, al 45,2% de las personas trans las ridiculizaron llamándolas en voz alta por su nombre legal y al 5,9% le negaron la entrega de reemplazo hormonal.

Las diferentes formas de discriminación ocurrieron en espacios públicos como calles y parques (53,4%); en el hogar (44,7%); en redes sociales (41,2%); en espacios educativos (38%); en casa de familiares (29,8%); en el transporte público (21,7%); en el barrio (19,1%); en espacios religiosos o lugares de culto (18,7%); en espacios comerciales (18,4%); en instituciones públicas (12,6%); en el lugar de trabajo (12,3%); en carabineros (10,3%); en el servicio público de salud (8,5%); en un club, discoteca o bar (7.6%); en protestas o manifestaciones (6,5%);  en servicios o empresas privadas (5,6%); en servicios privado de salud (5,3%); al arrendar o comprar un producto o servicio (5,3%); en un servicio privado de transporte (4,2%); en gimnasios o centros deportivos (2,5%); en un evento LGBTIQ+ (1,9%); en club, pub o discoteca para LGBTIQ+ (1,8%); en instituciones financieras (1,7%); en la PDI (1,4%) y en instituciones penitenciarias (0,6%).

Los principales responsables de la discriminación en el último año fueron desconocidos (57.9%); familia nuclear (44,1%); familia extendida (30.6%); compañeros de estudios (25.7%); miembros de comunidades religiosas (25,7%); directores, docentes, auxiliares (23%); amigos o conocidos (19.6%); funcionarios de carabineros (11,7%);  grupos anti-LGBTIQ+ (11,2%); funcionarios públicos (11%), compañeros de trabajo (8.9%), personal de salud (8.7%), jefes/as (8.2%); pareja o ex pareja (7.2%); familiares de (ex) pareja (5,9%); funcionario privado (5,5%); clientes o pacientes (4.4%), personas LGBTIQ+ (3.9%), miembros de las Fuerzas Armadas (3,8%) y  funcionarios de la PDI (1,7%).

En concordancia, el 36% cree que donde más las personas LGBTIQ+ enfrentan discriminación es en los espacios públicos (calles o parques), seguidos por la familia nuclear (padre, padre, hermanos) con el 15.6%; el ámbito educacional (14,8%), lugares religiosos o de culto (9.8%); en la familia extendida (abuelos, tíos sobrinos) con el 8.6%; en el campo laboral (7,8%); en instituciones de seguridad pública (3,9%);  en servicios de salud pública (2,3%); en el barrio (0,4%); en medios de transporte (0,4%) y en comercio o servicios privados (0.4%).

Tras los episodios de la discriminación el 75% sintió miedo, ansiedad o angustia, seguido por auto-represión para expresarse libremente (70,5%); problemas para concentrarse, recordar detalles o tomar decisiones (32,5%); ideas suicidas o intento de suicidio (31,8%); problemas para dormir (30,7%); dejar de vestirse o maquillarse de la manera como gusta (30,1%); aislamiento del resto de la sociedad (29%); dejar de salir (29%);  dejar de ver a familiares o amigos (27.3%) y dejar de participar en actividades que gustan (27.1%).

Pese a todo, apenas el 4,3% reportó o denunció la discriminación. El 31,5% no denunció porque consideró que lo ocurrido no era “lo suficientemente grave”; el 22.9% porque estima que la policía no hubiera hecho nada; el 11% porque no cree que sirva de algo; el 9.3% porque desconocía cómo o donde denunciar; el 9,1% para mantener en reserva su orientación sexual o identidad de género; el 5,1% por miedo a más discriminación; el 4,1% porque no pudo identificar a los agresores, el 3.7% porque le daba vergüenza; y el 3,2% por miedo a represalias.

Victimización en personas LGBTIQ+

En torno a la victimización, el 62,3% ha sufrido de delitos al menos una vez en su vida y el 49,3% en el ultimo año. Al considerar exclusivamente a la población no binaria, las cifras son de 73.9% y 54,9%, en forma respectiva, mientras en el caso de las personas trans el 61,9% fue víctima de delitos al menos una vez en su vida y el 62,8% en el último año.

A lo largo de su vida el  38,2% fue víctima de delitos cibernéticos, como hostigamientos en redes sociales, seguido por amenazas físicas (33,7%);  amenazas sexuales (19,9%); ataques físicos (19,6%); ataque sexual (18,5%);  asalto con violencia, amenaza o intimidación (16,3%);  terapias o violaciones correctivas (8,8%), daños a la vivienda (2,6%) y  daños a vehículo (2%).

En tanto, en el último año el 22,2% sufrió delitos cibernéticos; el 10,9% recibió amenazas físicas y el 5,5%, amenazas sexuales; el 4,2% fue asaltado con violencia o intimidación; el 4% fue atacado físicamente; el 3,6% fue atacado sexualmente; el 2% fue víctima de terapias o violaciones correctivas; al  1,2% le dañaron su vivienda y al 0,8% su automóvil.

En el último año los delitos ocurrieron en espacios públicos (30,6%), seguido por redes sociales (17.2%); en el hogar (12,5%); en el barrio (12,5%); en el transporte público (12,4%); en recintos educativos (10%); en espacios comerciales (7%); en hogar de familiares (6,3%); en carabineros (5,7%); en espacios religiosos o de  culto (5,1%); en clubes, discotecas o bares (4,7%); en instituciones públicas (3,3%); en servicios públicos de salud (2,8%); en el trabajo (2,7%); en una protesta o manifestación (2,5%); en servicio privado de salud (1,6%); en servicios de transporte privado (1,6%); en club, discoteca o bares para LGBTQ+ (1,3%);  en servicios o empresas privadas  (1,2%); en la PDI (1,1%); en gimnasios o centros deportivos (1%); en un evento LGBTIQ+ (0.8%); al arrendar o comprar un producto o servicio (0.8%) y en instituciones penitenciarias (0,5%) y  financieras (0,4%).

Los responsables de estos abusos fueron desconocidos (75%), seguidos por amigos o conocidos (18,5%); grupos Anti-LGBTIQ+ (17.3%);  compañeros/as de estudio (17.2%); miembros de comunidades religiosas (11.5%), familia nuclear (10,2%); (ex) pareja (6,9%); familia extendida (6,8%), carabineros (6,8%); personas LGBTIQ+ (6%); familiares de (ex) pareja (4,2%); compañeros de trabajo (3,3%); funcionarios/as públicos (3,3%); directores, docentes o auxiliares (2,8%); miembros de las Fuerzas Armadas (2,7%);  personal de salud (2,4%); funcionarios de la PDI (1,3%); funcionario privado (1,3%); clientes o pacientes (1,2%) y jefes/as (1,2%).

Los/as encuestados/as reportaron además consecuencias psicológicas, físicas o sexuales debido a los delitos que sufrieron.

En el primer caso, el 78.1% sintió angustia, miedo o ansiedad; el 53,4% reprimió la expresión de su identidad en algunos lugares;  el 43% tuvo problemas para dormir; el 37,4% dejó de salir y el 36.9% se aisló del resto de la sociedad. En el segundo caso, al 20.6% le quedaron marcas visibles como moretones, rasguños o hematomas; al 11,7%, cicatrices; al 11% “otras lesiones” y el 4% torceduras, fracturas o dislocación. Por último, el 33,9% quedó con problemas sexuales, como dificultades para sentir placer o realizar el acto sexual; seguido por “heridas en los genitales” (8%); contagio de una ITS (6%) e infecciones del tracto urinario de manera frecuente (4%).

Con todo, solo el 9,2% reportó o denunció los delitos de los cuales fue víctima, El 28.6% no denunció porque le daba vergüenza; el 16,9% porque no sabía qué podía hacerlo o dónde; el 8,7% porque “la policía o los tribunales no hubieran hecho nada”; el 7,7% porque “me daba miedo ser discriminado/a”; el 7.1% porque “no pude identificar a mis agresores”; el 6,4% porque “no creo que denunciar sirva de algo”;  el 5.2% para mantener en reserva su orientación sexual o identidad de género y el 4.7% por “miedo a represalias”.

Apertura y visibilidad LGBTIQ+

 Finalmente la encuesta arrojó que el 71.5% acepta su orientación sexual o identidad de género, cifra que se eleva al 80,5% en el caso de los gays, seguido por lesbianas (76,5%); otros (69,2%), pansexuales (65,5%), no binarios (63,3%),  trans (63%) y bisexuales (61,7%).

Sin embargo, solo el 31,8% se siente libre de expresar su orientación sexual o identidad de género, cifra que es del 36,3% en el caso de los gays; seguidos por trans (33,9%),  lesbianas (33,7%); pansexuales (28.9%), no binarios (27,9%) y bisexuales (20,8%).

Con todo, el 58.6% se declara “algo” satisfecho con su vida;  el 30% “mucho” y el 11,4% “poco o nada”.

Fuente MOVILH

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