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Si me quieres…

Miércoles, 25 de noviembre de 2020

En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, también podemos decirlo con poesía…

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“Si me quieres, quiéreme entera,

no por zonas de luz y sombra…

Si me quieres, quiéreme negra

y blanca. Y gris, y verde y rubia,

y morena…

Quiéreme día,

quiéreme noche…

¡Y madrugada en la ventana abierta!…

Si me quieres, no me recortes:

¡Quiéreme toda… O no me quieras!”

*

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Dulce María Loynaz

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***

Foto Pikist

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

El comienzo del fin

Miércoles, 25 de noviembre de 2020

unnamed25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Miguel Ángel Mesa
Madrid

ECLESALIA, 23/11/20.- Mira a través del cristal y le hiere la luminosidad azul del cielo, la variedad de colores de los árboles en este otoño de su vida, las risas y los gritos de los niños y las niñas al lanzarse desde el tobogán y, sobre todo, los besos, las miradas acariciadoras de una pareja abrazada en un banco del parque…

Baja la mirada y se tapa los oídos, para no ver ni escuchar la llamada que siente para bajar a pasear, a tomar el sol del mediodía. Algo que tiene terminantemente prohibido. Recuerda cuando aún reía y salía a tomar una cerveza con sus amigas…

Por eso las tinieblas empapan aún más de angustia su corazón. Se le ha ido adentrando el silencio sumiso ante la altivez, el menosprecio y las palabras humillantes. Ante las miradas de fuego y la coacción de lo que un día saboreó con placer y hoy siente como un permanente abuso.

No sabe cómo pasó pero, en un rapto de locura, o de profunda lucidez, recordó el teléfono de su amiga íntima, a la que tenía prohibido ver o llamar, y marcó. No hubo disculpas ni lamentos, solo una súplica: “Ven, te necesito”. Y como contestación: “Estoy allí en 10 minutos”.

No hubo tampoco necesidad de más explicaciones. Sin tiempo que perder, recogieron lo imprescindible, bajaron las escaleras y salieron a la calle. En el parque, cruzando la calle, las niñas seguían riendo y columpiándose, los árboles mecían sus hojas de mil colores al compás del viento, la misma pareja que vio desde la ventana seguía besándose, como si solo existieran ellos dos en el universo, y el cielo límpido y azul iluminó de pronto su mirada.

“Por fin. Vámonos de aquí. Hoy es el comienzo del fin de tu infierno”, le dijo su amiga.

Y ella, con los ojos bañados en lágrimas, la abrazó y solo pudo añadir: “Gracias. Sabía que estarías a mi lado cuando tuviera la fortaleza de pedírtelo”.

Metieron la pequeña maleta en el coche. Sintió una calidez inusual al sentarse en su interior. Se abrazaron de nuevo. Su amiga lo puso en marcha y aquella celda de castigo se fue alejando. No quiso mirar atrás. Eran las 13,15 en una tibia mañana de un 25 de noviembre.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Manos Unidas denuncia que es intolerable que el 30 por ciento de las mujeres y niñas del mundo vivan con miedo a ser agredidas

Miércoles, 25 de noviembre de 2020

36519044-25E2-4E1F-9D2A-8052EBA72BD625 noviembre: Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

En 2013, la Organización Mundial de la Salud definió la violencia contra las mujeres como «un problema de salud global de proporciones epidémicas».

Manos Unidas reitera su compromiso constante para terminar con una lacra que causa un enorme dolor y sufrimiento a las mujeres que la padecen.

En Sierra Leona, las mujeres y niñas se enfrentan no solo a la violencia física sino a la violencia doméstica y a las privaciones económicas; una violencia que se ampara en la cultura del silencio.

En 2019, la ONG aprobó 69 proyectos por importe de 3.776.385,00 €, destinados a promover, específicamente, los derechos y oportunidades de más de 170.000 mujeres

En 2020, las consecuencias de la pandemia del coronavirus, y las medidas de confinamiento y reclusión adoptadas por los diferentes gobiernos para hacer frente a la expansión del virus, han incrementado sustancialmente los episodios de violencia contra las mujeres en todo el mundo.

Pero esta situación no es algo nuevo, sino un comportamiento arraigado en todas las sociedades, que afecta a una de cada tres mujeres en el mundo, hasta el punto de que, en 2013, la Organización Mundial de la Salud, definió la violencia contra las mujeres como «un problema de salud global de proporciones epidémicas».

En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, que se celebra el próximo 25 de noviembre, Manos Unidas reitera su compromiso constante para terminar con una lacra que causa un enorme dolor y sufrimiento a las mujeres que la padecen. «La sociedad no puede mostrarse indiferente ante el maltrato y la violencia. No podemos tolerar que el 30 % de las mujeres y niñas del mundo vivan con miedo a ser agredidas, a denunciar o a las reacciones en su entorno cercano tras las agresiones… Y todo ello ante la apatía de una gran parte de las sociedades», asegura Ricardo Loy, Secretario General de Manos Unidas y miembro del comité de género de la organización.

«La sociedad no puede mostrarse indiferente ante el maltrato y la violencia. No podemos tolerar que el 30 % de las mujeres y niñas del mundo vivan con miedo a ser agredidas, a denunciar o a las reacciones en su entorno cercano tras las agresiones… Y todo ello ante la apatía de una gran parte de las sociedades»

Si bien la violencia contra la mujer es algo extendido a nivel global, en algunos de los países en los que trabaja Manos Unidas los índices de violencia son mucho más elevados. Esto se debe, fundamentalmente, a la prevalencia de costumbres ancestrales, mantenidas y aceptadas por sociedades eminentemente patriarcales, en las que mujeres y niñas están minusvaloradas frente a los hombres. «Solo atendiendo a las diferentes experiencias de violencia contra la mujer que nuestros socios locales nos transmiten, podemos imaginar el infinito dolor que, seguro, se está produciendo en estos momentos en todo el mundo por esa causa», lamenta Loy.

La violencia contra las mujeres y las niñas presenta numerosas caras que van más allá de la mera violencia física. Esto, según el Secretario General de la Organización, lleva a Manos Unidas a trabajar desde diferentes campos y enfoques, compartiendo recursos y experiencias que aporten soluciones para combatir estos comportamientos que padecen las mujeres y las niñas en su entorno familiar y en sus comunidades.

«Con nuestro trabajo de formación y de sensibilización intentamos poner freno a actitudes que violentan y degradan a las mujeres, como la trata de personas para su explotación laboral o sexual o la utilización de las mujeres y niñas como arma de guerra. La educación, en el trabajo de sensibilización que llevamos a cabo, tiene como objetivo, asimismo, el hacer frente a esas costumbres religiosas o culturales que las violentan físicamente o las invisibilizan y excluyen», explica el Secretario General de Manos Unidas.

Sierra leona: combatir el silencio cómplice

En Sierra Leona, durante los años de guerra civil, que terminó formalmente en 2002, era común que las mujeres fueran utilizadas como arma de guerra y entregadas a los rebeldes como esclavas sexuales. Quizá este sea uno de los motivos por el que muchos hombres adultos siguen manteniendo este comportamiento casi veinte años después. «La violación es algo que en Sierra Leona se usa tan comúnmente contra las mujeres y las niñas, que en 2018 pasado el presidente del Gobierno tuvo que declarar la violencia sexual como una emergencia nacional. Además, creó una unidad de la policía para combatir las violaciones, sobre todo las cometidas contra menores», asegura el padre Peter Konteh, director de Cáritas Freetown, socio local de Manos Unidas en el país.

Según el religioso, en Sierra Leona, las mujeres y niñas se enfrentan no solo a la violencia física –las palizas a las esposas son algo generalizado–, sino a la violencia doméstica y a las privaciones económicas; una violencia que se ampara en la cultura del silencio, fuertemente arraigada. «Ahora, con las intervenciones que hemos llevado a cabo con apoyo de Manos Unidas, hemos conseguido dar un vuelco a esa cultura del silencio que impedía a las víctimas hablar, sobre todo cuando se trataba de violaciones, y hemos logrado situar estos temas en la mesa de discusión.  Ahora, las mujeres, las niñas y las familias están dispuestas a hablar sobre el abuso y los perpetradores están siendo llevados ante la justicia», explica Konteh.

En numerosas ocasiones, las víctimas de violación no denuncian porque desconocen cuáles son las vías para hacerlo y carecen de recursos para costearse un abogado, el transporte a los tribunales o, incluso, la manutención durante el tiempo que dure el juicio. Este tipo de acompañamiento es, según el padre Konteh, fundamental. «Con el proyecto, además, brindamos a las supervivientes apoyo para la comida y el transporte y damos seguimiento a los casos en el tribunal para ver cómo van los procedimientos y brindar apoyo psicosocial a las víctimas».

La sensibilización en las escuelas y en las comunidades es fundamental para hacer frente a esta lacra que condiciona la vida de las niñas y las adolescentes. Para ello, los 400 alumnos y profesores de las 40 escuelas en las que se está desarrollando el proyecto están recibiendo formación acerca de la prevención de los casos de violencia de género, matrimonios precoces, embarazos adolescentes y acceso a la justicia, y serán los encargados de ejercer como «embajadores» entre sus compañeros para sensibilizar y seguir los casos que puedan presentarse. Además, participarán en programas de radio y televisión.

Para el director de Cáritas Freetown, «el mayor éxito del proyecto es haber creado conciencia sobre el asunto y comprobar el impacto de nuestros programas en las comunidades. Un gran logro es saber que, con esto, se están enviando señales a los “aspirantes a perpetradores”, protegiendo así a las mujeres y niñas de nuevos abusos».

Aunque el enfoque de género es un eje transversal en todas la intervenciones y proyectos que lleva a cabo la organización, en el año 2019, la ONG de la Iglesia católica aprobó 69 proyectos, por importe de 3.776.385,00 €, destinados a promover, específicamente, los derechos y oportunidades de más de 170.000 mujeres.

Fuente Religión Digital

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Carla Antonelli, reconocida por el Gobierno de España por su compromiso vital por la igualdad

Miércoles, 25 de noviembre de 2020

carla-antonelliEl 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, y el Ministerio de Igualdad del Gobierno de España celebrará un acto online en donde se premiará a distintas personas e instituciones cuya labor en la erradicación de la violencia contra las mujeres ha destacado especialmente. Entre ellas, Carla Antonelli.

Dicho acto comenzará con un minuto de silencio a las 12h, en recuerdo de las víctimas. Acto seguido, se procederá a reconocer la labor de distintas instituciones y personas que han sido relevantes este año. Las menciones especiales serán para Jen Brockman, profesora de la universidad de Kansas, experta en violencia sexual, y para las delegadas y delegados de Gobierno contra la violencia de género anteriores.

En el ámbito cultural, se reconocerá el valor de la obra Prostitución, de Andrés Lima, protagonizada por Carmen Machi, Nathalie Poza y Carolina Yuste. Justa Montero recibirá la mención a toda una vida de activismo, y la diputada Carla Antonelli, reconocida activista trans de los derechos LGBTI, será reconocida por su compromiso vital por la igualdad.

Una nueva prueba del valor que se da al compromiso de Antonelli con la defensa de los derechos humanos, que lleva demostrando a lo largo de toda su trayectoria. Y un galardón más para ella, incansable activista que siempre visibiliza la lucha por la igualdad de los derechos LGTBI, y que en esta ocasión es reconocida de un modo más amplio, porque Antonelli es todo un referente que demuestra día a día su voluntad por que todes seamos reconocides como iguales.

Fuente Shangay

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“Cuando eres gay en Uganda, no se te considera una persona”: El colectivo LGTB+ en Uganda sufre un aislamiento continuo

Miércoles, 25 de noviembre de 2020

no-hay-donde-ir-los-jovenes-lgbt-ugandeses-salieron-durante-el-encierro“Ningún lugar adonde ir”: los jóvenes LGBT + ugandeses “denunciados” durante el confinamiento

Un estudiante cuenta cómo él y otros fueron arrestados por cargos relacionados con Covid, humillados públicamente y sin un lugar donde quedarse.

Raj Juuko: “Cuando eres gay en Uganda, no se te considera una persona”

En la foto tomada el jueves 11 de junio de 2020, el refugiado gay ugandés Martin Okello muestra las cicatrices que sufrió en un ataque en mayo, afuera de la casa que comparte con otros refugiados LGBT en Nairobi, Kenia. Su vida en Uganda se hizo añicos en 2014 cuando un trabajador sexual masculino trató de extorsionarlo por $ 10 y lo declaró gay. Okello fue despedido de la estación de radio cristiana donde trabajaba y sus padres católicos lo echaron de su casa. (Foto AP / Brian Inganga) Fotografía: Brian Inganga / AP

Cuando le preguntas a Ronald Ssenyonga, un ugandés de 21 años, que te cuente sobre su arresto, él pregunta: “¿Cuál?” Como muchas personas homosexuales que luchan por sobrevivir en un país que ha utilizado el Covid-19 como excusa para reprimir los derechos humanos, Ssenyonga está acostumbrado a arrestos y redadas.

Incluso antes de la pandemia, Uganda fue catalogada como el peor lugar para ser gay después de que su parlamento propusiera la pena de muerte para algunos actos homosexuales. La corte constitucional anuló la ley en 2014, pero las agencias de seguridad continúan acosando a los homosexuales, confiando en la información de los vigilantes comunitarios para atacarlos y sacarlos de lugares que creían seguros.

Ssenyonga acaba de regresar de su segundo período en prisión en tres meses. Él y su vecino, Tevin Haris Kifuba, fueron acusados de robar una televisión. Un malentendido, dicen, en comparación con el caso instigado por el estado que pesa sobre sus cabezas: se encuentran entre las 20 personas acusadas de llevar a cabo “actos negligentes que pueden propagar la infección” después de que las agencias de seguridad allanaron su albergue.

Todo comenzó un domingo por la mañana en el refugio administrado por una organización sin fines de lucro, Children of the Sun, dice Ssenyonga, mientras se sienta en su litera en una habitación pequeña. Se retuerce las manos, todavía mojadas y pálidas de lavar la ropa que acaba de colgar en el tendedero. Ha lavado toda la suciedad de la prisión. Pero los recuerdos no se borran tan fácilmente.

La primera señal de peligro, dice, fue ver botas verdes a través de un hueco debajo de la puerta. Algunas personas todavía estaban en la cama en el refugio, que les ha dado un hogar a los homosexuales de Uganda durante el cierre. Algunos estaban en la veranda lavándose la cara con agua salpicada de vasos de plástico de colores. Otros tenían sus cepillos de dientes en las manos mientras los hombres con botas verdes abrían la puerta de una patada. Todos empezaron a correr. Pero no había ningún lugar adonde ir. La policía los reunió a todos y les ordenó que se sentaran y se enfrentaran a los periodistas que habían sido llevados en la redada.

Nos ataron como esclavos y nos hicieron marchar por un centro comercial lleno de gente homofóbica. Ronald Ssenyonga. “Después de la ‘sesión de fotos’, nos ataron como esclavos y nos hicieron marchar por un centro comercial lleno de gente homofóbica. Algunas personas nos abofetearon. Otros nos golpean con piedras o lo que encuentran. Nos gritaron y nos condenaron ”.

Un video de la redada se difundió en las redes sociales. En él, Haji Abdul Kiyimba, alcalde del ayuntamiento donde se encuentra el refugio, exige que los jóvenes le digan los números de teléfono de sus padres mientras los azotan.

Luego, los hombres fueron llevados a prisión donde, según dicen, pasaron un mes siendo objeto de burlas y torturas. Se les impidió ver a sus abogados, una acción que los tribunales de Uganda dictaminaron que constituía una violación de su derecho a una audiencia imparcial. Su proveedor de asistencia legal, el Foro de Promoción y Concienciación de los Derechos Humanos, también demandó al gobierno por las torturas que los hombres dicen que sufrieron mientras estaban en prisión.

“Ellos pensaban que no éramos nadie y no teníamos a nadie de nuestro lado. Nos quemaron con leña y nos obligaron a confesar que somos homosexuales. Usaron palos de tamaño anormal y barras de hierro [para golpearnos], y pusieron a otros prisioneros en nuestra contra ”, dice Ssenyonga. En el momento de su arresto, estaba esperando sus resultados de nivel A y con ganas de ir a la universidad. “Pero después de que mostraron mi cara en el video, todos saben que soy gay. Estoy demasiado avergonzado para mostrar mi cara en la escuela. Así que no sé qué me depara el futuro cuando ni siquiera puedo salir a recoger mis resultados ”.

Kifuba solía editar videos en una pequeña tienda de medios. Cuando salió de la cárcel, escuchó que su jefe “movilizó a la gente para impulsar el video”. No pudo regresar a su trabajo ni a la casa de sus padres. “Tuve que aceptar que era gay porque es quien soy. Rompió el corazón de mi madre. El pueblo escupía fuego. Antes, al menos podía volver a casa. Pero tuve que dejar el pueblo y ahora no tengo adónde ir “.

Severus Hama-Owamparo es director ejecutivo de la Taala Foundation (Fundación Taala), que ha estado brindando apoyo de salud mental a las personas detenidas. La fundación  Children of the Sun Foundation están proporcionando comida, dinero de alquiler y otros elementos básicos durante seis meses a personas como Kifuba y Ssenyonga que no pueden volver a sus vidas después de ser arrestadas y expuestas. “Cuando el gobierno impuso las reglas de encierro, no pensó en personas que no tienen hogar. Se esperaba que todos regresaran a un hogar lleno de amor, y las personas que no pueden ser castigadas ”, dijo Owamparo.

Human Rights Watch dice que Uganda está usando la cobertura del coronavirus para marginar y atacar a las personas homosexuales. “En la raíz de las detenciones está la homofobia”.

Raj Juuko, uno de los ayudados por Children of the Sun y Taala para alquilar una casa, dice que es posible que no siempre tenga dinero para comida u otras necesidades, pero se siente aliviado de no tener que volver a casa. “Cuando eres gay en Uganda, no se te considera una persona. Cuando ocurre Covid-19 y su video se filtra, debe saber que está solo “.

Antes de la redada, Juuko era mesero en una importante cadena de restaurantes. “Después de regresar de la cárcel, mi jefe me dijo: ‘Somos musulmanes y no podemos tolerar a los homosexuales’. Antes del Covid-19, podía pagar el alquiler y cuidarme. Luego tuve que volver a cero, así como así “.

El compañero de casa de Juuko, Oketch Edward, dice que su mayor preocupación es que el alquiler solo dure hasta enero. Después de eso, no tendrán adónde ir.

La difícil situación del colectivo LGTB en Uganda

La homosexualidad ya es ilegal en Uganda. La situación de las personas LGTB en Uganda es muy complicada. El artículo 145 del Código Penal castiga con penas que pueden llegar hasta la cadena perpetua a aquellos que «tengan conocimiento carnal contra natura con otra persona». El mero intento de mantener relaciones homosexuales o lo que se denominan «prácticas indecentes» se castiga con hasta siete años de prisión.

Hace unos meses, el ministro de seguridad de Uganda había llamado “terroristas” a las personas LGBT+ en un visceral ataque contra un candidato presidencial y sus partidarios. Pero, en un paso màs de esta escalada homófoba, el gobierno de Uganda anuncio que las condenas con pena de muerte volverán a ser vigentes, cinco años después de que las anularan. Según fuentes, con esto quieren frenar el aumento de relaciones sexuales no naturales del país.

En agosto, una mujer LGTBI que buscó asilo en el Reino Unido y fue deportada a Uganda -donde el sexo gay es ilegal- ha contado cómo fue perseguida y violada en grupo a causa de su sexualidad. La mujer, conocida sólo como PN, regresó al Reino Unido el lunes 5 de agosto después de que el Tribunal Supremo dictaminara que la decisión de rechazar su solicitud de asilo era ilegal.

El año pasado el Orgullo LGTB de Uganda tuvo que ser cancelado tras amenazar el Gobierno de este país africano con detenciones masivas. Unas amenazas que, unidas al antecedente de 2016 (cuando la policía ugandesa interrumpió la celebración y detuvo a varios activistas), llevaban a los activistas LGTB ugandeses a dar prioridad a su seguridad.

Pero esta durísima normativa no parece satisfacer a los LGTBfobos. La presidenta del Parlamento, Rebecca Kadaga, insistía también en reintroducir un proyecto de ley que endurecía el trato penal a la homosexualidad, con la pretensión de establecer la pena de muerte en determinados casos, y a la cual ella misma llegó a llamar «un regalo de Navidad». El proyecto fue aprobado por el Parlamento en diciembre de 2013, pero finalmente fue invalidado por el Tribunal Constitucional a causa de una falta de procedimiento: se había votado sin el quórum necesario.

Y aunque por el momento parece que este proyecto ha quedado aparcado, lo que no dejan de sucederse son los ataques a la libertad de reunión y asociación. En 2015, de hecho, se aprobó una ley, y esa sí está en vigor, que permite al gobierno tener un control férreo sobre las ONG y asociaciones del país, pudiendo no autorizar sus actividades e incluso disolverlas si no se adecuan al «interés público» o si son «contrarias a la dignidad del pueblo de Uganda». Las asociaciones LGTB ya avisaron de su peligro, ya que los activistas que trabajen en una organización que no cuente con el visto bueno del gobierno pueden llegar a ser encarcelados. Ello supone llevar la lucha por los derechos LGTB a la ilegalidad.

Por fortuna,  el Tribunal Constitucional de Uganda aliviaba un poco la presión a finales de 2016, al declarar contraria a derecho la normativa que impedía a determinados grupos, marcados en la ley como «inmorales o socialmente inaceptables», la posibilidad de reclamar ante la Comisión de Igualdad de Oportunidades en los casos de discriminación. Entre los colectivos señalados tan ignominiosamente se encontraban el de las personas LGTBI (para quienes fue diseñada especialmente la norma), los trabajadores del sexo o las personas que viven con el VIH. Pero conviene tener en cuenta que no todo depende del marco jurídico: la sociedad civil ugandesa también es fuente de ataques homófobos. Un ejemplo es el intento de linchamiento a un grupo de hombres homosexuales o los ataques que reciben los activistas que intentan llevar adelante la lucha.

La valiente e importantísima labor del activismo LGTB de este país se veía reconocida, en todo caso, a finales de 2017, cuando el Gobierno Vasco reconocía con el Premio René Cassin 2017 el activismo LGTB de la asociación africana Sexual Minorities Uganda.

En fin, si ponemos en el buscador el nombre de Uganda… el horror es cotidiano.

Fuente The Guardian/Cristianos Gays

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Los jóvenes nativos americanos LGBT + corren un riesgo tremendamente alto de suicidio.

Miércoles, 25 de noviembre de 2020

57577388-F8CB-4F1D-94A7-8DE0932E5F9FLos jóvenes LGBT + nativos americanos tienen más probabilidades de estar en riesgo de suicidio, advirtieron nuevos datos.

Una nueva investigación del Proyecto Trevor muestra que los jóvenes LGBT + de origen indio americano y nativo de Alaska tienen 2,5 veces más probabilidades de reportar un intento de suicidio en el último año, en comparación con sus compañeros LGBT +.

Los jóvenes amerindios y nativos de Alaska que informaron haber sido víctimas de discriminación también tenían un mayor riesgo de suicidio, pero las familias que los apoyan y las escuelas que afirman LGBT pueden reducir el riesgo de suicidio en casi un 60 por ciento.

Los jóvenes LGBT + amerindios y nativos de Alaska también son significativamente más propensos a experimentar inestabilidad en la vivienda, inseguridad alimentaria y cuidado de crianza.

Casi la mitad de los jóvenes LGBT + amerindios y nativos de Alaska se identificaron como transgénero, no binarios o cuestionaron su género, mientras que el 20 por ciento se identificó como Two-Spirit.

Necesidad de “descolonizar” los sistemas para los jóvenes LGBT + amerindios. Amy Green, directora de investigación de The Trevor Project, dijo: “Es evidente que la exposición al estigma y al racismo basados en LGBTQ tiene efectos agravantes y coloca a los jóvenes indios americanos / nativos de Alaska que tienen dos espíritus / LGBTQ en mayor riesgo de suicidio .

“Además, la desproporcionalidad en los informes sobre el cuidado de crianza, la inestabilidad de la vivienda y la inseguridad alimentaria resalta el impacto devastador de la opresión histórica y el trauma en la juventud indígena estadounidense / nativa de Alaska.

“Existe una necesidad urgente de descolonizar los sistemas que perpetúan la opresión de los indígenas estadounidenses / nativos de Alaska.

“El Proyecto Trevor continuará abogando por programas y prácticas interseccionales y una mayor inversión en iniciativas e investigaciones de prevención del suicidio que consideren específicamente las necesidades únicas de los jóvenes amerindios / nativos de Alaska”.

Los programas de inclusión LGBT + deben abordar mejor las necesidades de las comunidades.

El Proyecto Trevor agregó: “Para reducir el suicidio, no solo es necesario hacer que los programas y prácticas existentes afirmen más las identidades AI / AN y Two-Spirit / LGBTQ, sino también incluir a personas clave en la vida de estos jóvenes, como líderes comunitarios, miembros de la familia y los propios jóvenes en el desarrollo de iniciativas de prevención del suicidio.

“Nuestro equipo de investigación está comprometido con la difusión continua de datos que permitan a Trevor y otros comprender y abordar mejor las necesidades de estos jóvenes.

“Además, nuestro equipo de servicios de crisis trabaja las 24 horas del día, los 7 días de la semana para brindar apoyo culturalmente informado y afirmativo a los jóvenes en crisis por teléfono, en línea y por mensaje de texto”.

El suicidio se puede prevenir. Se anima a los lectores afectados por los problemas planteados en esta historia a buscar apoyo.

En el Reino Unido e Irlanda, se puede contactar a los samaritanos llamando al 116 123 o enviando un correo electrónico a jo@samaritans.org o jo@samaritans.ie. En los EE. UU., La Línea Nacional de Prevención del Suicidio es 1-800-273-8255. En Australia, el servicio de apoyo en caso de crisis Lifeline es 13 11 14. Se pueden encontrar otras líneas de ayuda internacionales en www.befrienders.org.

Fuente Pink News

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