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Archivo para Martes, 10 de noviembre de 2020

Gritar el Evangelio con la vida.

Martes, 10 de noviembre de 2020

Carlos de Foucauld, este hombre, de vida agitada, de sueños imposibles… que sólo encontró la tranquilidad sumergiéndose en la vida oculta de Nazaret… Jesús, su Amado, lo acompañó en un itinerario de abandono absoluto, llegando a ser el “Hermano Universal“·

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Es preciso gritar el Evangelio con la vida: Toda nuestra vida, por más callada que sea, la vida de Nazaret, la vida del desierto, tanto como la vida pública, deben ser una predicación del evangelio mediante el ejemplo; toda nuestra existencia, todo nuestro ser debe gritar el Evangelio sobre los tejados; toda nuestra persona tiene que respirar Jesús, todos nuestros actos, toda nuestra vida, deben gritar que pertenecemos a Jesús, deben presentar la imagen de la vida evangélica, todo nuestro ser debe ser una predicación viva, un reflejo de Jesús, algo que grite “Jesús”, que haga ver a Jesús, que resplandezca como imagen de Jesús.”

*

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“…alabar a Dios es derretirse a sus pies

en palabras de admiración y de amor…

la alabanza forma parte esencial del amor.

Señor mío y Dios mío,

enséñame a encontrar toda mi alegría en alabarte,

es decir,

repetirte sin fin que te amo infinitamente .

*

Carlos de Foucauld

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***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Felisa Elizondo: “Charles de Foucauld o la bondad desarmada”

Martes, 10 de noviembre de 2020

Papa-canonizara-Charles-Foucauld-desierto_2235386478_14644892_660x371“A la puerta de su refugio de adobes, quedó el cuerpo del que quiso ser hermano de todos atravesado por un disparo”

“Charles contó hasta el final de sus días con el apoyo – también material – y el consejo de esta mujer, a la que confió en sus muchas cartas, con la mayor sinceridad, sus búsquedas y oscuridades”

“La que hoy es reconocida como una forma de vida típicamente suya: oculta, hecha de contemplación y de trabajo manual”

Este otoño, con motivo de su canonización, redescubriremos en la fachada de la Basílica de San Pedro la mirada del hermano Carlos, la que en las últimas fotografías trasparenta la ternura con que contempló a sus vecinos touareg  y el desierto pedregoso que rodea Tamanrasset, su también último paisaje. Allí, a la puerta de su refugio de adobes, quedo el cuerpo del que quiso ser hermano de todos atravesado por un disparo. Y semienterrado en la arena el ostensorio simple ante el que había pasado noches enteras. Era el 1 de diciembre de 1916.

Hemos empezado por hablar de su muerte a los 58 años en una soledad difícil de imaginar (que hoy por hoy los reportajes nos ayudan a sospechar) y es inevitable advertir el contraste entre la figura blanca de un ermitaño pobre, prematuramente envejecido, como es la del hermano Carlos, con el porte de un joven oficial del ejército francés con que aparece en retratos de juventud. Un militar al que los informes no siempre se referían con tonos elogiosos, dado que su conducta no fue siempre la esperada en un “hombre de honor”. Entre unas y otras imágenes median decisiones que siguen llamando la atención cuando se lee alguna de las excelentes biografías accesibles.

Porque en la vida de este explorador nato, subyugado por la inmensidad del desierto, no faltaron irregularidades al tiempo que realizaba auténticas proezas y se adentraba  en viajes aventurados por un Marruecos poco conocido, y una tormentosa Argelia, por entonces bajo dominio francés. Pero es inevitable también asombrarse ante lo radical de su conversión y su búsqueda sin descanso de lo que entendía requerido por el amor de Alguien cuyo nombre ha dejado escrito con trazos típicos: “Jesús-Cáritas”.

Nacido en Estrasburgo en 1858, Eugène-Charles de Foucauld, en una familia de nobleza antigua, perdió muy pronto a sus padres y quedó al cuidado de su abuelo que tuvo que trasladarse por causa de la guerra franco-prusiana pero se ocupó de que quien iba a heredar el título y las propiedades tuviera una educación adecuada a su rango, además de una cierta iniciación cristiana al estilo de su siglo. Secundando los deseos de su abuelo, ingresó en 1876 en la prestigiosa Academia de Saint Cyr. Era el comienzo de una carrera prometedora, aunque las calificaciones obtenidas en los años sucesivos no lo muestran precisamente como un alumno brillante sino más bien dado a formas de diversión en las que gastaba despreocupadamente con sus compañeros los bienes heredados a la muerte de su abuelo, por quien había sentido un gran afecto.

En su expediente han quedado registradas algunas dificultades que tuvo con la disciplina militar. Así, sabemos que, enviado como oficial en 1880 a Sétif (Argelia) fue despedido pronto por “notoria mala conducta”, aunque poco después reincorporado para participar en la guerra contra el jeque Bouamama. Pero también hay constancia de que el joven vizconde de Foucauld, de carácter inquieto, en 1882 se embarcó en la empresa de explorar el entonces poco conocido Marruecos haciéndose pasar por judío y no despertar la hostilidad de los nativos. Pero la calidad de su trabajo de reconocimiento de aquel territorio africano le valió nada menos que la medalla de oro de la Sociedad de Geografía de París y la publicación de su libro Reconnaissance au Maroc (1883-1884) que le valió un nombre entre los estudiosos.

Una conversión no tan repentina

En Marruecos quedó impactado por la fe de los musulmanes: “el Islam me produjo una impresión profunda. La vista de aquella fe, de aquellas almas que vivía en la presencia continua de Dios, me hizo entrever algo más grande y más verdadero que la ocupaciones mundanas: ad maiora nati sumus”, escribe al recordarlo.

De vuelta a París, reapareció en él la inquietud, que era un rasgo saliente de su espíritu aventurero y, sobre todo, le asaltó  la pregunta por el sentido de su vida: “Mi corazón y mi espíritu – anota en 1886– seguían lejos de vos (…) pero…vos habíais roto los obstáculos, reblandecido el alma y preparado la tierra, quemando las espinas y la maleza”. La soledad de un apartamento en aquella ciudad que ahora le resultaba “extraña”, y el reencuentro con su prima Marie de Bondy, una de las personas más apreciadas y admiradas por él desde que era un niño, fueron factores decisivos en su acercamiento a la iglesia. Sentía que, en contacto con ella, la fe de la infancia asomaba de algún modo, y empezó a repetir a modo de súplica espontánea: «Dios mío, si existís, haced  que yo os conozca», mientras entraba y salía de alguna iglesia. Charles contó hasta el final de sus días con el  apoyo – también material –  y el consejo de esta mujer, a la que confió en sus muchas cartas, con la mayor sinceridad, sus búsquedas y oscuridades. Fue Marie quien le presentó al abate Huvelin.

Entre los relatos de conversiones de finales del XIX y la primera mitad del siglo XX se suele colocar el encuentro en la iglesia de Saint-Augustin y la confesión de Charles de Foucauld con este sacerdote, que le dio también la comunión y fue en adelante un verdadero guía en su camino de fe. Era el 29 o 30 de octubre de 1886. El pasado quedó muy atrás cuando entendió que, “una vez conocida la existencia de Dios, ya no podría vivir sino para Él”, según sus propias palabras.

Oyó decir también al P. Huvelin una frase que se le grabó a fuego y marcó sus decisiones ulteriores: “Nuestro Señor tomo el último lugar, que nadie pudo arrebatárselo”. Así, desde el principio, conversión y vocación se sueldan. El desordenado lector de autores ajenos a la fe comenzó a dedicar toda su atención a la lectura y meditación de los Evangelios y a algunos  tratados de vida cristiana conocidos en la Francia de su tiempo.

Nazaret: punto de partida

En 1888 (el mismo año en que Teresa de Lisieux ingresa en el Carmelo) peregrinó a Tierra Santa para rastrear allí las huellas de Jesús de Nazaret. Hizo cesión del título y los bienes a favor de su hermana y, tras una dolorosa despedida de los suyos de la que en sus cartas habla como de un sacrificio terrible –”sacrificio que, a lo que parece, me costó todas mis lágrimas, pues desde entonces, desde aquel día ya no lloro…” –  entró en la Trapa de Notre-Dame des Neiges. De esta pasó, siempre en el intento de seguir al Nazareno en la mayor pobreza,  a la de Akbès, en Siria, entonces bajo el Imperio otomano, en la que vivió varios años.

Allí encontró la ayuda de buenos maestros de la vida monástica y leyó las obra de Santa Teresa, de las que ha dejado copiados cuidadosamente, con su letra diminuta, unos cuantos textos, Hasta el punto que  J. F. Six, uno de los que has estudiado con dedicación su itinerario, habla a este propósito de “una influencia directa y absolutamente predominante que envuelve toda la vida de espiritual de Charles de Foucauld”. Porque una y otro se muestran fuertemente atraídos por la presencia amiga de Jesucristo.

Pero estando en Akbés, a distancia de su país de origen y “bajo otro cielo”, la visión de la pobreza de las gentes que rodeaban a la ya de por sí austera Trapa, le lleva a soñar con otras posibilidades de seguir más radicalmente a Jesús, y compone incluso una Regla para una fundación que querría fuera de veras “socialmente pobre. Un sueño éste de imitar más de  cerca al Maestro  que duró tanto como su vida.

Así, sin cesar en una búsqueda que no parece cesar en su trayectoria, abandona su pertenencia a la Trapa, aunque la despedida le resultó nuevamente algo muy costoso. Y en 1897 vuelve a Tierra Santa donde, acogido al monasterio de clarisas de Nazaret, ensaya una forma de vida eremítica en la que era posible realizar su ideal de pobreza, que reúne el trabajo humilde y la adoración eucarística: la que hoy es reconocida como una forma de vida típicamente suya: oculta, hecha de contemplación y de trabajo manual. Una vida silenciosa que irradia con su testimonio.

En Nazaret redacta la Regla que desea para los que llamará “ermitaños del Sagrado Corazón” y él mismo se firma como “fray Carlos de Jesús”, consciente de lo que implica ese nuevo nombre. En el rincón que le ceden las religiosas, adora y medita largamente los pasajes bíblicos, y se detiene en los de la vida de Jesús. Lee autores de la tradición como el Crisóstomo y, sobre todo, los místicos. Allí, entre 1897 y 1900, escribió  muchas páginas con meditaciones que se consideran fundamentales para conocer su vivencia espiritual, como la reflexión en la que se inscribe la conocida Oración de abandono.

Padre me pongo en tus manos…

A propósito de esta oración, una de las más bellas del siglo XX y ampliamente divulgada, a veces en forma más breve, sabemos que  se encuadra en las meditaciones de los Evangelios que Carlos de Foucauld escribió en la Trapa de Akbés (Siria) (1890-1896).  Al comentar las últimas palabras de Jesús: “Padre mío, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23, 46), escribe: “Esta es la última oración de nuestro Maestro, de nuestro Bienamado… Pueda ser la nuestra… Y que ella sea, no solamente la de nuestro último instante, sino la de todos nuestros momentos”.

Y a continuación:

‘Padre mío, me entrego en vuestras manos;

Padre mío, me abandono a Vos;

Padre, Padre mío, haz de mí lo que os plazca;

sea lo que hagáis de mí, os lo agradezco;

gracias de todo, estoy dispuesto a todo;

lo acepto todo; os agradezco todo;

con tal que vuestra Voluntad se haga en mí, Dios mío;

con tal que vuestra Voluntad se haga en todas vuestras criaturas,

en todos vuestros hijos, en todos aquellos que vuestro Corazón ama,

no deseo nada más Dios mío;

en vuestras manos entrego mi alma;

os la doy, Dios mío, con todo el amor de mi corazón,

porque os amo y porque esto es para mí una necesidad de amor:

darme, entregarme en vuestras manos sin medida;

me entrego en vuestras manos con infinita confianza,

pues Vos sois mi Padre…”

(Escritos espirituales, Ed. Studium, Madrid 1958, 32).

En el Sahara y con los tuareg

Sólo después de superar una resistencia al cambio de estatus que implicaría ser sacerdote, aceptó realizar estudios de teología en Roma y ser ordenado sacerdote en la diócesis de Viviers (Francia) en junio de 1901. La voluntad de servir fue factor decisivo en la aceptación. Y comenzó esa tarea en Béni Abbès, un enclave del ejército francés en pleno Sahara argelino, donde pudo advertir y denunciar aspectos deplorables de la colonización como la que llamó “la monstruosidad de la esclavitud”. Semejante constatación le indujo a seguir nuevamente la llamada a estar entre “los últimos” y ocupar “el último lugar”. Sin contar con seguidores – su sueño de crear alguna forma de unión que compartiera su ideal misionero era persistente – desarrolló con los bereberes una forma de evangelización silenciosa, basado en el compartir su vida, en el despliegue de bondad y en el ejemplo de una vida humilde y desinteresa.

Si al entrar en la Trapa había hecho cesión de sus bienes, también presentó su cese en el ejército francés y en la Sociedad Geográfica que le había dado fama entre los especialistas. Despojado de todo y sin llegar a encontrar compañeros para sus proyectos, acometió una última travesía hasta alcanzar en 1906 las montañas de el Hoggar en donde encontró juntas la soledad del desierto y la posibilidad de “hacerse hermano” sirviendo a gentes endurecidas y difícilmente abordables como eran los tuaregs.

En medio de parajes desérticos, de una aridez extrema y asolados por un viento también extremo, estudió la cultura y la lengua targuí, la de aquellas tribus nómadas, durante más de doce años y compuso el primer diccionario tuareg-francés. Un obra de investigador que constituye hasta ahora mismo una referencia fundamental.

Sin otro éxito que el recuento de nombres franceses que simpatizan con su propuesta de una Unión que sostuviera una presencia misionera como la que él vive, atraviesa momentos de debilidad extrema, que se compensan con el poder celebrar alguna vez la eucaristía en Asekrem o Tamanrasset. Aunque para Foucauld, la presencia eucarística que irradia realmente si es llevada hasta lugares a donde casi nadie llega para percibirla, es inseparable de la de algunos cristianos que, también realmente, testimonien una amistad y una bondad a toda prueba que roturen el terreno del anuncio. Su forma de entender la tarea es la de abrir caminos, una preparación que seguramente requerirá de tiempos largos antes de que el evangelio pueda ser escuchado. Una presencia humilde en la que el respeto y el diálogo sean garantes de la buena noticia de Jesús que se ofrece en libertad.

Los estatutos de la Unión redactados por él pormenorizan esa forma de misión. En un pequeño cuaderno el hermano Carlos la resume en unas líneas: “Mi apostolado ha de ser el apostolado de la bondad… Si se me pregunta por qué soy dulce y bueno, tengo que responder que porque soy servidor de uno mucho mejor que yo”.

En 1915, por causa de la guerra, no pudo viajar a Francia donde había hallado entre otras adhesiones la acogida de un conocido arabista como Massignon, que mantuvo vivo su recuerdo tras su muerte. Y como adelantábamos, el 1 de diciembre de 1916, el hermano Carlos fue asesinado por un muchacho atemorizado ante un grupo de rebeldes que irrumpieron en la ermita levantada en pleno Sahara argelino.

Tenía 58 años y su nombre aparece encabezando los trabajos que realizó en campos como la geografía, la geología y la lexicografía. Pero, a distancia de un siglo de su muerte, le son reconocidas universalmente, sobre todo, una radical adhesión al evangelio, su búsqueda de los últimos y su sensibilidad para encuentro con el islam.

Y aquel final aparentemente sin sentido y en una soledad extrema se puede leer también hoy, a la vista de los numerosos grupos y los miles de seguidores de la espiritualidad del desierto que forman su Familia, como una ratificación de la verdad evangélica del grano de trigo que muere.

Fuente Religión Digital

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Así es la vida de Jhon Botia Miranda, pastor cristiano homosexual en Bogotá

Martes, 10 de noviembre de 2020

2BB69CEB-FD8E-4ADA-8853-757E5CB3E715Hace dos años su pareja Fabio Hernando Meneses nos contaba su itinerario espiritual como gay

Jhon Botia Miranda lleva más de un año cumpliendo esta labor. Esta es su historia.

Jhon lleva más de año y medio siendo pastor de la Iglesia Metodista de Bogotá.
Foto: Archivo particular

07 de noviembre 2020 , 09:07 a. m.

Cada domingo, sin falta, Jhon Botia Miranda enseña sobre Dios, pero también sobre respeto y tolerancia. Cada ocho días, sagradamente, abre las puertas de su comunidad (en la localidad de Chapinero, en Bogotá) para recibir a quienes se sienten señalados y defender una premisa clave en su vida: cada persona se gobierna a sí misma.

John es pastor cristiano. Es la cabeza de la Iglesia Colombiana Metodista de Bogotá. Y es abiertamente gay.

“El cristianismo se volvió una lista de chequeo en la que les dicen a las personas: ‘no tomes, no fumes, no tires, no te vistas’. Lo que queremos es dar la libertad que Jesús dio”, aseguró.

No tenemos miedo de perder o que nos humillen y persigan, creemos es en la justicia social

La ‘asunción’

Nunca pensó en convertirse en pastor. Siempre, desde pequeño, se imaginó construyendo casas, ayudando a recolectar agua, colaborando con las personas. Lo que quería era dedicarse a las misiones.

Jhon nació el 1 de julio de 1989 en Villavicencio. Aunque su madre era de tradición católica y romana, a los 13 se unió a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (los mormones), “mientras buscaba un hogar espiritual que me permitiera crecer y vivir mi fe”.

En el 2007, con menos de 20 años y con su espíritu aventurero a flor de piel, se trasladó a Bogotá. Seguía yendo a la Iglesia mormona, no obstante, nació en él un choque teológico fuerte: “Son muy conservadores y yo tenía una lucha interna complicada”.

B36084E5-F6ED-44AE-9E0D-AA03FB3880CBJhon (der.) asegura que en la Iglesia Metodista no juzgan y defienden que cada persona se debe gobernar así misma.
Foto: Archivo particular

Se empezó a cuestionar: ¿era el único gay que creía en Dios? Pero no se quedó en eso, buscó soluciones: creó un grupo de cristianos que se reunían en su casa y hablaban de sus vidas.

“Dentro de ellos había un amigo, que es mi pareja actual, quien conocía a más cristianos gays. Comenzamos a hablar con varios y uno asistía a la Iglesia Metodista y me invitó”.

De entrada, el nombre le sonó raro. Se imaginó a mujeres con faldas largas y a hombres con la Biblia debajo del brazo todo el tiempo. Se mesuró cuando le dijeron que eran inclusivos y que querían forjar diálogos honestos.

“La primera vez que fui, llegué de corbata y con mi morral de escritura. Me sorprendí cuando los vi en jean, con tenis, todos relajados. ¡El que desentonaba era yo!”.

Tenía 26 años (2015) y decidió dejar el Movimiento Mormón para entrar en el Metodista: se terminó de convencer después de ver el trabajo social que se allí se hacía (y se hace).

Dos años después de su llegada, recibió la Cena del Señor, que es un momento de compartir, de reunirse, “como cuando los católicos comen la hostia, sin todas esas implicaciones teológicas”.

Se demoró todo ese tiempo porque se sentía pecador por su condición sexual, pero cuando lo hizo se dio cuenta de que Dios “me amaba increíblemente”.

Con el tiempo y viendo su compromiso con la Iglesia, el pastor del momento lo invitó a unas capacitaciones. Por motivos laborales, ese líder fue trasladado y a Jhon lo llamó el obispo metodista. Le dijo que consideraban su nombre para ocupar la vacante.

El 18 de enero del 2018, hace ya un año y 8 meses, se convirtió en el primer pastor gay dentro de la Iglesia Metodista en Colombia y Latinoamérica.

A nivel general, “no soy el único, pues iniciativas como La Puerta, la Iglesia Casa Padre o el Ministerio Afírmanos han ordenado pastores de la comunidad LGBTI. Además hay muchos otros pastores y sacerdotes que no salen del closet”.

Jhon tiene una vida como la de cualquier otro: “No como Biblia todo el tiempo”. Así como tiene momentos en los que visita a los miembros de su comunidad, tiene otros en los que comparte con sus amigos, va a cine, se toma unas cervezas y sale de rumba.

“No me he casado con la institucionalidad y lo bonito de la Iglesia Metodista es que pensamos y dejamos pensar. Dios nos llama en diferentes contextos”.

Su labor la alterna con sus estudios de licenciatura en teología y tiene un técnico en mercadeo y publicidad, que es la forma en la que genera sus ganancias personales.

77177A13-7052-495D-A554-880F5604AE87Así es el espacio en el que Jhon se reúne, cada domingo, con su comunidad, en el norte de Bogotá.
Foto: Archivo particular

Los obstáculos

Cuando lo consagraron como pastor, desde la Conferencia Episcopal dijeron que su nombramiento no era válido. El obispo metodista respondió que agradecía la preocupación, pero que eran una denominación independiente.

Otras iglesias cristianas los señalaron como la ‘iglesia de los maricas’, utilizando ese calificativo para disminuirlos. “Hay gente muy casada con lo que piensa y lo que cree que es verdad”.

Su posición fue hacer oídos sordos y seguir con su trabajo. “Para que digan que soy una abominación tienen que usar la razón y argumentos bíblico-teológicos demostrando qué se dijo, por qué se dijo, cuándo se dijo y la palabra en su lengua original qué significa”.

No me he casado con la institucionalidad y lo bonito de la Iglesia Metodista es que pensamos y dejamos pensar. Dios nos llama en diferentes contextos

Con la comunidad también vivió otro proceso fuerte. Su llegada fue un ‘boom’ y, recordó, se empezaron a hacer comentarios: ‘¿Este man qué? ¿Será que nos mariquea a los niños?, es un pervertido’.

De nuevo apeló a la calma y a hacer en vez de argumentar: se dedicó a ayudarles y servirles a los niños en sus temas escolares, y abrió espacios para las mujeres.

“Les cambió el chip. Los vecinos no vienen al culto, pero me respetan mucho. Se creó una relación basada en el respeto”.

Siente que lo más difícil de su labor es tener a todo el mundo contento, pues, comentó, a veces no entienden su teología, su práctica, que se basa en no juzgar y en ser un punto que ayuda a que todo se equilibre.

En contraparte, lo más satisfactorio para Jhon es ver la sonrisa, los ojos, de los feligreses y saber que encuentran a Dios, la paz y una verdadera liberación.

“Nuestro mensaje es el amor y el de un Dios que no es el que nos venden, sino uno amoroso, que es padre, madre, tío, tía, amigo, amiga, y está siempre abierto para reconfortar. No tenemos miedo de perder o que nos humillen y persigan, creemos es en la justicia social”.

237F2783-4784-441D-A642-8E7855716D7CSegún cuenta el pastor, a su culto van 25 personas fijas. Sin embargo, “cada domingo se acercan 2 o 3 personas nuevas”.
Foto: Archivo particular

La Iglesia

Se estableció en Colombia en 1996 y se proclamó como profética, ecuménica e inclusiva. Se denominó así porque se trabajaría con desplazados, desmovilizados, reinsertados, con todas las poblaciones marginalizadas, pero no pensaron que llegarían a tocar el tema de la población LGBTI.

La sede de Jhon queda en la carrera 1a # 65-14, en Chapinero (Bogotá). A eso se le añade una misión que realizan en la localidad de Suba.

El grupo de su iglesia es 25 personas oficiales (“y entre 2 y 3 personas nuevas cada domingo). De ellos, 18 son de la comunidad LGBTI, pero también asiste población indígena y afro, entre otros.

“No creemos en iglesias para homosexuales o para heterosexuales, creemos que hay iglesias para personas. Somos una comunidad de creyentes, no nos distinguimos por raza, género ni nivel socioeconómico. Nos reunimos los creyentes como una manera de fe”.

Los cultos son todos los domingos a las 10:30 a.m., con una duración de una hora y media. La versión de la Biblia que usan es la Nueva Traducción Viviente.

Viernes y sábados hacen otros servicios, como refuerzo escolar para niños y programas de recreación.

Hablan de Dios como una metáfora: sin sexo, sin color de piel y que se hace sentir de diferentes formas, ya sea por la música, por la contemplación, por símbolos.“Es el dador y dadora de vida y Jesús, su hijo, mi guía. ¡Yo adoro a ese tipo”.

73EFC7A0-D53F-4C00-B243-093079618A25Jhon (der.), junto con su pareja, Fabio Hernando Meneses. Están juntos hace 3 años.
Foto: Archivo particular

En todo el país hay 30 iglesias y 1.500 feligreses. Las más grandes están en veredas, zonas apartadas del país, “porque llevamos salud y educación”. También hay en el Golfo de Morrosquillo, Buenaventura, Cali, Santa Marta y Cartagena.

La sede administrativa está en Medellín y tiene un modelo episcopal: lidera un obispo, le sigue una junta de presbíteros y después los pastores o ministros locales, quienes se agrupan en 4 zonas. Jhon pertenece a la zona Distrito Eje Cafetero.

“Quiero decirle a todas las personas de la población LGBT que Dios les ama y que cuando lo conozcan o la conozcan van a sentir una liberación y amor profundo. No se den látigo, no se atormenten, no vayan a terapias de conversión. Acéptense”.

Camilo Hernández M.
Tendencias EL TIEMPO

Fuente El Tiempo

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Movimiento trans de San Felipe (Chile) lanza panadería solidaria para ir en ayuda de las personas más pobres

Martes, 10 de noviembre de 2020

panmovilh3La Panadería Pan y Cariño, que impulsa la Corporación Trans Féminas Diversas en Acción, distribuirá gratuitamente alimentos entre quienes han visto mermada su calidad de vida tras el Covid-19. La iniciativa, cuenta con el apoyo de la Fundación Interamericana, la Cooperativa Popular de Alimentos y el Movilh.

La Corporación Trans Féminas Diversas en Acción inauguró la denominada Panadería Pan y Cariño, una iniciativa autosustentable que distribuirá gratuitamente alimentos entre las personas más pobres del Valle del Aconcagua, siendo uno de sus principales fines ir en ayuda de las familias y ciudadanos/as que quedaron cesantes o vieron mermada su calidad de vida tras la aparición del Covid-19.

“Hasta ahora hemos impulsado  ollas comunes que van en ayuda de vecinos y vecinas, hemos establecido diálogos con la autoridad municipal, pudiendo conseguir un terreno en comodato para funcionar,   y hemos orientado a personas lesbianas, gays,, bi otras que sufren discriminación. Hoy inauguramos la Panadería Pan y Cariño, fortaleciendo nuestros aportes para un país más justo”, señaló la presidenta de Corporación Trans Féminas Diversas en Acción, María del Pilar Pérez.

La panadería, la primera iniciativa de su tipo impulsada en Chile por el movimiento LGBTI, fue inaugurada en la sede social de la Corporación, ubicada en la calle Justo Estay #992, San Felipe, junto a representantes de la Cooperativa Popular de Alimentos.

La iniciativa cuenta con el aporte financiero de la Fundación Interamericana, así como con el apoyo en insumos y experticias  de la Cooperativa Popular de Alimentos que realiza diversas labores sociales en el Valle del Aconcagua, y el acompañamiento de Movilh.

Para el impulso de la panadería, las activistas Corporación Trans Féminas Diversas en Acción han recibido, y seguirán recibiendo, capacitaciones en temáticas de igualdad, no discriminación, y administración que son dictadas por profesionales de San Felipe como son Paola Leiva Fernández, Francisco Javier Morales, Alberto Molina, Arturo Pérez y Constanza Reinoso, entre otros/as.

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Fuente MOVILH

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Trump se va pero los grupos antiderechos se quedan

Martes, 10 de noviembre de 2020

PARAGUAY-FESTIVAL-IGUALDAD-CONMIS-HIJOS-NO-TE-METASPor Diana Cariboni*

Foto: Archivo Presentes/Paraguay

Más allá del resultado de las elecciones en EEUU, los sectores religiosos y conservadores que tejieron estrechas alianzas con el gobierno de Donald Trump seguirán empleando influencia y dinero en el exterior para modificar leyes y políticas que ven como amenazas a su idea del mundo.

“No podemos permitir que regiones como África, América Latina o Europa oriental se secularicen. Debemos asegurarnos… bastiones de la cultura de la vida, de la familia y de la libertad religiosa en esas regiones. No vivimos en un mundo aparte. Lo que hagamos en el exterior nos va a ayudar aquí en Estados Unidos”. Esto decía en marzo del año pasado un activista cristiano antiaborto, Alfonso Aguilar, en una reunión de hispanos ultraconservadores de EEUU.

Aguilar, ferviente seguidor de Trump, integraba por entonces la junta del poderoso grupo de abogados crístianos Alliance Defending Freedom (ADF), además de presidir el International Human Rights Group.

Esas son dos de las 28 entidades estadounidenses que, según una investigación que publicamos en openDemocracy la semana pasada, enviaron al menos 280 millones de dólares a distintas regiones del mundo en la última década para promover su visión estricta de la familia tradicional, contraria al aborto, la educación sexual y la igualdad de las personas LGBTI.

El abogado de Trump

En los últimos 10 días las mujeres polacas salieron masivamente a las calles a protestar por la decisión de la Corte Constitucional de prohibir el aborto incluso en casos de graves malformaciones fetales (causal de la vasta mayoría de los abortos legales que se realizaban hasta ahora en ese país).

Uno de los grupos que promovieron este fallo en Polonia es el American Center for Law and Justice (ACLJ), encabezado por el abogado personal de Trump, Jay Sekulow, que defendió al mandatario en el juicio político y está coordinando junto con Rudy Giuliani las denuncias judiciales para impugnar el resultado de la elección estadounidense.

¿Qué tiene que ver un abogado de Trump con los úteros de las mujeres polacas?

El brazo europeo del ACLJ intervino ante la Corte Constitucional y presentó argumentos legales para prohibir la interrupción del embarazo por anomalías fetales.

Mónika, una mujer polaca que nos pidió reserva de su nombre, comentó que si este fallo se hubiera adoptado seis meses atrás, la habría puesto en la “trágica situación” de llevar a término su embarazo, pese a un diagnóstico de anomalía fetal incompatible con la vida. Mónika tuvo un aborto legal en febrero.

La filial europea del ACLJ defiende al gobierno polaco ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) en otro proceso presentado por una ciudadana que denunció la denegación de un aborto, pese a un diagnóstico de graves problemas fetales. La mujer sostuvo que se la obligó a parir y presenciar el sufrimiento y la muerte de su hijo.

El grupo de Sekulow también ha defendido a numerosos municipios polacos que se declararon “zonas libres de ideología LGBTI” poniendo al país en conflicto con la Unión Europea, cuya carta de derechos fundamentales prohíbe discriminar a las personas por su orientación sexual.

ACLJ gastó más de 14 millones de dólares en Europa desde 2007, mientras ADF destinó al continente 15 millones de dólares, casi todos a partir de 2015.

ADF International, cuyos integrantes han ocupado lugares importantes en la administración Trump, se atribuye 18 victorias en el TEDH desde 2010. Entre los casos en los que intervino como aliado de otros grupos está la defensa de una médica de Noruega que se negó a suministrar dispositivos intrauterinos a sus pacientes para control de natalidad, alegando que eso violaba sus creencias religiosas.

Los dos grupos también participaron en la defensa del estado italiano, denunciado varias veces ante el TEDH por negar a las parejas homosexuales el derecho al matrimonio y a las uniones civiles.

Opacidad, desinformación y ataques

Esta es la primera vez que se revela la escala del gasto internacional de estos grupos, mediante la revisión de miles de páginas de declaraciones financieras realizadas desde 2007 al Servicio de Impuestos Internos de EEUU. Por regiones, el gasto en dólares se divide así:

  • Europa: 88,7 millones
  • África: 54 millones
  • Asia: 49,2 millones
  • América Latina: 44,2 millones
  • México y Canadá: 20,6 millones
  • Eurasia/Rusia: 12 millones
  • Medio Oriente y Norte de África: 9,1 millones.

Este análisis, sin embargo, subestima el verdadero músculo económico de estos grupos, por dos razones. Primero, ellos no divulgan cómo gastan este dinero, no identifican a sus destinatarios ni a sus donantes. Además, los fondos que se envían a través de iglesias o filiales de iglesias no están incluidos porque estas entidades no tienen obligación de declarar sus gastos.

La investigación periodística nos permitió rastrear las conexiones de ese dinero con las operaciones que estos grupos despliegan en el mundo.

En nuestra región, donde 20 grupos repartieron 22,4 millones de dólares, encontramos una red de desinformación y manipulación emocional de mujeres para que no aborten; ataques concertados con la Casa Blanca al sistema regional de derechos humanos, el recorte de fondos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y campañas contra comisionadas progresistas.

El personaje mencionado más arriba, Alfonso Aguilar, encabezó el año pasado un intento de grupos antiabortistas de EEUU de boicotear la reelección de Luis Almagro en la OEA, alegando que “usaba frecuentemente su cargo como secretario general para promover el aborto”.

La iniciativa no prosperó, pero sirvió de disuasivo. Almagro (que apenas un año atrás se declaraba feminista radical), se reunió con esos grupos gracias a gestiones del Departamento de Estado, les aclaró que no promovía el derecho al aborto y, en octubre, pronunció el discurso inaugural de un encuentro virtual de ADF y el Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia (la plataforma de pastores y políticos evangélicos que sesionó hace dos años en Punta del Este, Uruguay).

Ya con la pandemia tragándose a América Latina, seis de estos grupos divulgaron desinformación sobre el origen del virus, propaganda anti-China y acciones de descrédito contra la Organización Mundial de la Salud.

Descubrimos también operaciones más sofisticadas, como una app para control de la fertilidad que oculta evidencia médica sobre los anticonceptivos y trata de convencer a las usuarias de practicar la abstinencia sexual.

Poder que mata

El acceso a la Casa Blanca fue decisivo para que estos grupos rediseñaran una Corte Suprema de mayoría conservadora, que tendrá ante sí varios casos contra el aborto legal, presentados por organizaciones como ADF.

La derrota de Trump puede debilitar en cierto modo ese poder doméstico y modificar algunas posiciones de EEUU en Naciones Unidas y la OEA.

Pero puede ser también un acicate para intensificar operaciones internacionales.

En 2014, el parlamento de Uganda impuso la prisión perpetua para la “homosexualidad agravada”. El proyecto original, que establecía la pena de muerte, fue redactado por el representante ugandés de The Fellowship Foundation (retratada en la serie de Netflix “The Family”), David Bahati, actual ministro de Finanzas. La ley, que generó escándalo internacional, fue suspendida por la Corte Constitucional.

The Fellowship, de enorme influencia política en Washington desde hace décadas, es el grupo que más dinero envió a África en los últimos 10 años (34,5 millones de dólares). Una gran porción, más de 20 millones, fue exclusivamente a Uganda.

El mes pasado, el gobierno ugandés anunció que volverá a insistir con la pena de muerte porque “la homosexualidad no es natural para los ugandeses”. En los últimos tres meses hubo tres asesinatos de personas LGBTI.

*editora de openDemocracy

Fuente Agencia Presentes

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Homofobia y xenofobia en Mall Plaza Arauco de Maipú: “aparte de maricón, afuerino, que es lo peor”

Martes, 10 de noviembre de 2020

mujer-homofobia-maipu-mall-arauco-820x394Un joven colombiano fue  tratado de mugriento y asqueroso, además de ser pellizcado y golpeado en su cara solo por su orientación sexual y nacionalidad

El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) lamentó y repudió hoy un violento y grave episodio de homofobia y xenofobia que sufrió el pasado martes un joven de nacionalidad colombiana, Federico Gutiérrez, en el Mall Plaza Arauco de Maipú.

El vocero de Movilh, Óscar Rementería, precisó que “nos encontramos en presencia de acto brutal, de gravedad extrema, que refleja  la doble vulnerabilidad que afecta a las personas LGBTI cuando son migrantes. Los dichos de la  victimario, sumados a agresiones físicas, merecen la máxima sanción posible, por lo que desde ya nos ponemos a disposición de Federico para ayudarlo en lo que estime necesario”.

En efecto, el pasado martes Federico Gutiérrez estaba sentado en un terraza del  Mall Plaza Arauco de Maipú, esperando a dos amigos/as para comer. En eso, llegaron dos mujeres de manera prepotente a ocupar tales lugares.  “Yo simpáticamente les aviso que estaba ocupado, pero la respuesta de una de ellas fue “ándate altiro de acá”, tras lo cual se dio paso  a insultos xenofóbicos y homofóbicos, señaló la víctima.

En efecto, en videos grabados por la víctima, se aprecia como una de las agresoras le señala “ándate de aquí mugriento, asqueroso. ¿Te viniste a meter aquí porque somos peor que tú o mejores? Porque somos mejores”.

“Te  doy firmado que te vamos a sacar de la mesa. Grabando el maricón… soy un maricón entero, aparte de maricón afuerino, que es lo peor”, le dijo.

Gutiérrez precisó que “la señora no paraba de denigrarme, hasta que la otra señora que se encontraba a mi lado me pellizca un costado. Yo en mi defensa le saqué la mano con fuerza, a lo que otra señora me golpeó la cara de inmediato”.

Para el Movilh “aquí aplica perfectamente el agravante de la Ley Zamudio, pues estamos en presencia de abusos por orientación sexual y nacionalidad, ambos considerados delitos. Por tanto, animamos al afectado a presentar acciones legales y al Mall Plaza Arauco, a adoptar medidas para imepedir este tipo de atropellos al interior de sus dependencias

Fuente MOVILH

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