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Viernes, 8 de marzo de 2019

Consejos para la mujer fuerte

Viernes, 8 de marzo de 2019

Celebremos este 8 de Marzo con un poema de una mujer fuerte… Del Blog de Gioconda Belli:

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Consejos para la mujer fuerte

Si eres una mujer fuerte
protégete de las alimañas que querrán
almorzar tu corazón.
Ellas usan todos los disfraces de los carnavales de la tierra:
se visten como culpas, como oportunidades, como precios que hay que pagar.
Te hurgan el alma; meten el barreno de sus miradas o sus llantos
hasta lo más profundo del magma de tu esencia
no para alumbrarse con tu fuego
sino para apagar la pasión
la erudición de tus fantasías.

Si eres una mujer fuerte
tienes que saber que el aire que te nutre
acarrea también parásitos, moscardones,
menudos insectos que buscarán alojarse en tu sangre
y nutrirse de cuanto es sólido y grande en ti.

No pierdas la compasión, pero témele a cuanto conduzca
a negarte la palabra, a esconder quién eres,
lo que te obligue a ablandarte
y te prometa un reino terrestre a cambio
de la sonrisa complaciente.

Si eres una mujer fuerte
prepárate para la batalla:
aprende a estar sola
a dormir en la más absoluta oscuridad sin miedo
a que nadie te tire sogas cuando ruja la tormenta
a nadar contra corriente.

Entrénate en los oficios de la reflexión y el intelecto
Lee, hazte el amor a ti misma, construye tu castillo
rodealo de fosos profundos
pero hazle anchas puertas y ventanas.

Es menester que cultives enormes amistades
que quienes te rodean y quieran sepan lo que eres
que te hagas un círculo de hogueras y enciendas en el centro de tu habitación
una estufa siempre ardiente donde se mantenga el hervor de tus sueños.

Si eres una mujer fuerte
protégete con palabras y árboles
e invoca la memoria de mujeres antiguas.

Haz de saber que eres un campo magnético
hacia el que viajarán aullando los clavos herrumbados
y el óxido mortal de todos los naufragios.
Ampara, pero ampárate primero
Guarda las distancias
Constrúyete. Cuidate
Atesora tu poder
Defiéndelo
Hazlo por ti
Te lo pido en nombre de todas nosotras.

*

Gioconda Belli

belli

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

La HOAC y la JOC exigen “avanzar hacia la igualdad real en el seno de la Iglesia”

Viernes, 8 de marzo de 2019

joac-y-hoac-ante-el-dia-de-la-mujer-trabajadora_560x280Apuestan por “otra economía” capaz de respetar “el equilibrio con el planeta y las personas”

Llaman a avanzar hacia la igualdad real en el seno de la Iglesia

Piden cambios económicos y culturales, y “dar voz a tantas mujeres heridas”

La Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y la Juventud Obrera Cristiana (JOC), ante el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, han elaborado un manifiesto en el que denuncian las discriminaciones, las injusticias y la violencia que soportan las mujeres. Piden políticas contra los estereotipos de género, además de cambios en las relaciones para promover la igualdad real.

Los dos movimientos de Acción Católica especializada, cuya misión se desarrolla en el mundo obrero y del trabajo, entienden el 8 de marzo como “símbolo de la lucha pacífica en la que históricamente tantas mujeres trabajadoras se han organizado, y siguen haciéndolo, por el reconocimiento de su dignidad”.

Desigualdad en el trabajo y en los cuidados

La precariedad laboral afecta más a las mujeres, todavía atrapadas por los “techos de cristal”, la “brecha salarial” y el desigual reparto de las responsabilidades de cuidado. En demasiados casos, tienen “vidas desprotegidas frente al auge de políticas que atentan contra la seguridad e integridad de las mujeres, criminalizando a las víctimas”.

Por ello, la HOAC y la JOC defienden “un planteamiento nuevo de políticas sociales, de género y educativas”, que favorezca “formas nuevas de relacionarnos, asumir responsabilidades que son de todas las personas” y apuestan por “otra economía” capaz de respetar “el equilibrio tanto con el planeta como con las personas, especialmente las más empobrecidas, y entre ellas una mayoría de mujeres violentadas y cosificadas a causa de la explotación indiscriminada de recursos naturales, conflictos bélicos y los intereses del capital”.

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Reconocimiento en la Iglesia

Además de estas reivindicaciones, también hacen un llamamiento a avanzar hacia la igualdad real en el seno de nuestra Iglesia, donde se reconozca el papel y el protagonismo de las mujeres dentro de la comunidad eclesial y en la tarea de anunciar el Evangelio”, de modo que llegue hasta sus estructuras, en consonancia con “los principios y valores del Evangelio”.

De hecho, recuerdan que “Jesús eligió a las mujeres para ser las primeras en anunciar que había resucitado, mujeres valientes, que confiaron, permanecieron fieles hasta el final y que no tuvieron miedo a salir corriendo y anunciar que Jesús estaba vivo”.

Movilizaciones 8 de Marzo

Las dos entidades cristianas han querido sumarse a “las movilizaciones de las organizaciones que buscan visibilizar la discriminación que sufren las mujeres trabajadoras, tanto al intentar acceder al empleo como una vez que acceden a él” y dar voz a “tantas mujeres heridas” y han mostrado su disposición a colaborar para que “todas las mujeres y los hombres nos unamos para proteger y defender a todos los seres humanos, especialmente a los más desfavorecidos”.

Fuente Religión Digital

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“¿El Feminismo es un machismo con faldas? “, por Consuelo Vélez

Viernes, 8 de marzo de 2019

Teologia-feministaDe su blog Fe y Vida:

El próximo 8 de marzo celebraremos el Día internacional de la mujer, y, una vez más, surge la pregunta: ¿qué significa este día? Se pueden dar varias respuestas. Por una parte, hay avances. Se nota mayor conciencia sobre la realidad de subordinación, maltrato, invisibilización que las mujeres han vivido a lo largo de la historia y se hacen esfuerzos por superar esa situación. Las jóvenes comienzan a tener otra visión del mundo donde ellas tienen más cabida y no dudan en querer ocupar los lugares que antes estaban reservados exclusivamente a los varones. La conciencia feminista crece en muchos ambientes y se hace cada vez más difícil tolerar los abusos y discriminaciones que en razón de su sexo han sufrido. En según qué ambientes, hasta una cree que en verdad todo ha cambiado y estamos viviendo en un mundo inclusivo para las mujeres.

Pero, por otra parte, no todo es optimismo y aún se nota la necesidad de seguir trabajando por crecer en la conciencia feminista. Especialmente entre las clases más desfavorecidas, la realidad subordinada de las mujeres ha cambiado muy poco. Su acceso a la educación es muy deficiente y sus posibilidades de vida y desarrollo en iguales condiciones que los varones, no es nada promisorio. Capítulo aparte es la violencia que sigue atacando a las mujeres en tantos frentes. Cada día se tiene más conciencia de que lo que se creía que no era abuso, ¡sí lo es! Por eso los movimientos como por ejemplo, “#me too”, han visibilizado aquellos abusos que parecían hasta ‘normales’ en según qué medios (artísticos, deportivos, etc.) y han permitido que muchas mujeres digan lo que nunca creyeron iban a decir y levanten denuncias concretas de los abusos sufridos, sin importar que hayan pasado muchos años. Es que hasta ahora fueron capaces de romper ese silencio que se impone y que hace tan difícil reconocer que también ellas han sido abusadas.

Ahora bien, lo que todavía clama al cielo es la situación de las mujeres dentro de la Iglesia. Las palabras muy desafortunadas del Papa Francisco en la cumbre contra la pederastia, son un ejemplo muy claro de lo poco que se entiende esta realidad y de lo lejos que se está de superarla. En dicha cumbre, participó Linda Ghisoni, experta en Derecho Canónico y subsecretaria del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida. Una vez que terminó su intervención el Papa dijo queinvitar a hablar a una mujer no es entrar en la modalidad del feminismo eclesiástico, porque a fin de cuentas “todo feminismo termina siendo un machismo con faldas. No podemos entrar en lo que el papa tiene en su corazón, ni en su entendimiento sobre el tema de las mujeres. Nos fijamos solo en las palabras dichas sabiendo que se podrían hacer salvedades si se consideran otros aspectos. Pero, en primer lugar, el papa habla de invitar” a una mujer a hablar. O sea, es claro que en la iglesia y en sus grandes problemas (como es el de los abusos, que no solo afecta a los niños, sino también a las religiosas y a las mujeres en general, como ha ido saliendo cada vez con más fuerza), las mujeres solo son “invitadas”. No se tiene una palabra de autoridad qué decir, no se tiene derecho a intervenir por su propia iniciativa, sino cuando el clero crea que conviene escucharnos. Pero la cosa no termina ahí. Como si fuera un problema, un descrédito o una situación extraña (de hecho lo es porque este tipo de invitaciones a hablar al clero no es muy común) el papa deja claro que no se crea que eso es “feminismo eclesiástico”. Parece que abrir espacios a las mujeres es caer en el feminismo. ¿Habrán entendido los jerarcas qué es el feminismo? Por lo que sigue diciendo el papa sobre el machismo con falda, no se ha entendido.

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Cansa explicar una y otra vez lo obvio. Pero toca seguir haciéndolo. El Feminismo no es lo contrario del machismo. En estricto orden, no es machismo Vs feminismo. Es machismo Vs hembrismo. Esta última palabra es rara, poco conocida, pero es la que corresponde al machismo ejercido por las mujeres. El feminismo, por el contrario, es un movimiento social que ha permitido que las mujeres alcancen derechos civiles, sociales, culturales, sexuales, etc. Sin el feminismo no hubiera sido posible romper con esa visión limitada de la mujer, negándole su identidad igual que el varón. Pero aunque la afirmación de esa igual dignidad no se niega, las prácticas cambian lentamente y si en la sociedad han avanzado, en la iglesia, como acabamos de constatar, lo han hecho muy pero muy poco. Sí, en el vaticano y en otras instancias eclesiales va entrando el feminismo, el auténtico, el que inquieta la conciencia de los clérigos y les pregunta: ¿cuándo tendremos voz y voto en la instancia eclesial? ¿cuándo nuestra palabra será escuchada con todo respecto por nuestra condición de mujeres con igual dignidad que los varones? Pero más aún, ¿cuándo no seremos tratadas como una imagen decorativa para que la “feminidad” entre a la iglesia?

Y esto último es otro punto que tampoco logra entenderse y al que también el Papa hizo referencia: “Invitar a hablar a una mujer sobre las heridas de la Iglesia es invitar a la Iglesia a hablar sobre sí misma, sobre sus heridas”, y añadió que lo que se debe hacer es adoptar el estilo de una mujer, esposa y madre”. “Sin este estilo hablaremos del pueblo de Dios como organización, fuerza sindical, pero no como la familia nacida de la madre Iglesia”. Está bien que se reconozca que la Iglesia es madre pero sin olvidar que la iglesia somos todos, por lo tanto, varones y mujeres de iglesia hemos de tener las actitudes de la madre, no solamente la mujer. Y en estas expresiones esta la ambigüedad con la que la jerarquía trata a las mujeres. Al decirle que la iglesia es como una madre, está diciendo que no levantemos más la voz por espacios de participación porque a fin de cuentas la iglesia se identifica con la mujer. Es lo mismo que se ha hecho desde siempre cuando dicen que las mujeres somos imagen de la Virgen María y ella es la más importante en la Iglesia, por lo tanto, no hay lugar tampoco a ninguna otra petición especial, porque ya tenemos a quien imitar y eso debe ser suficiente para nosotras.

Nada de lo dicho es desconocido para las mujeres y varones que tienen conciencia feminista y están construyendo una sociedad y una iglesia distinta. Pero todo esto, tan obvio, es desconocido por muchos jerarcas en la iglesia y por eso, conmemorar el día internacional de la mujer, una vez más, no puede menos que volver a interpelar los ambientes eclesiales: ¿cuándo escucharán la voz de las mujeres? ¿cuándo cambiarán la estructura clerical, machista y patriarcal que hoy es claro, caracteriza a la iglesia? ¿cuándo podremos ser verdaderamente una iglesia inclusiva? Falta mucho en la sociedad pero falta mucho más en la iglesia. Por eso, volvamos a levantar la voz en este 8 de marzo y no dejemos de soñar y hacer todo lo posible porque algún día todo lo que falta se haga realidad.

Fuente Religión Digital

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Un nuevo momento para el feminismo”, por Justa Montero

Viernes, 8 de marzo de 2019

cms-image-000016912“El movimiento feminista está articulando una propuesta global y proponiendo un nuevo sentido común que impugna la lógica capitalista”

“Se trata de aterrizar la articulación entre el patriarcado y el capitalismo racializado en el contexto neoliberal”

“La interseccionalidad señala la relación entre los diversos modos de opresión y el ecofeminismo añade su relación con los procesos de explotación del medio ambiente”

El 8 de marzo siempre ha sido una fecha señalada. En el Estado español, desde 1978, año tras año, las calles se han teñido del morado feminista. La convocatoria de huelga de 2018 mostró un potente feminismo transversal, en el que millones de mujeres de todo el mundo se sintieron convocadas para expresar su hartazgo e indignación por las muy diversas formas en que el machismo y el patriarcado se expresan en sus vidas.

Las huelgas feministas, que se iniciaron en 2016 con el llamado del movimiento feminista argentino, al que se fue sumando el de muchos otros países, son el testimonio del nuevo momento de la interpelación feminista que se venía fraguando en la última década.

Varios elementos pueden ayudar a una lectura de este recorrido. Uno de ellos es el análisis feminista de la complejidad y profundidad de la crisis y su impacto en las vidas y cuerpos de las mujeres. Supone hablar de la profundización de la división sexual del trabajo, de la privatización del trabajo de cuidados en el marco de las familias, con el consiguiente aumento de la carga de trabajo para las mujeres y el deterioro de las condiciones laborales de quienes los realizan (desde las mujeres en los hogares, las trabajadoras de hogar a las de los servicios sociales). Producto todo ello de la inhibición del Estado y de los hombres de esta responsabilidad.

Este análisis trata de establecer la interrelación de la producción y la reproducción social como parte del mismo proceso económico, y abre alternativas para politizar la reproducción y poner sobre la mesa la centralidad de los cuidados, con el consiguiente cambio de paradigma económico.

En definitiva se trata de aterrizar la articulación entre el patriarcado y el capitalismo racializado en el contexto neoliberal. Algunos de sus efectos son la profundización de las desigualdades, el enfrentamiento a cualquier proyecto colectivo como el que representa el feminismo porque  impugna el sistema, la mercantilización de todos los aspectos y espacios de la vida. También supone el reforzamiento del Estado autoritario, que necesita mayor violencia institucional para imponer la salida a su propia crisis, que en esa lógica establece como respuesta a las violencias machistas la vía punitivista y el refuerzo de la lógica “securitaria” frente a la inseguridad que el propio sistema genera, y requiere cada vez más de la disciplina y moralización desde la sexualidad y los cuerpos de las mujeres, volviendo a establecer la distinción entre las buenas y malas mujeres, de la vida y de la propia sociedad.

Las mujeres en el cruce de relaciones de poder

Otro elemento que explica el actual transitar del feminismo es el proceso por el que se va armando el mapa de los conflictos que atraviesan la vida de las mujeres. Esto supone entrar de lleno en el debate sobre el sentido de la diversidad. Dar voz a la diversidad de las mujeres no se inscribe en la lógica de adaptación al mercado en su búsqueda de nuevos nichos de negocio, ni en constituirse en nuevas sujetas de consumo como busca el neoliberalismo, en hacer del feminismo una moda. Se trata de articular una propuesta inclusiva de cambio de las condiciones del 99% de las mujeres, y explica la profundidad social de la contestación feminista, su amplitud y transversalidad.

La interseccionalidad suena a palabro y sin embargo es una herramienta teórica muy útil para entender la dimensión política transformadora de la diversidad de las mujeres. La interseccionalidad señala la relación entre los diversos modos de opresión, patriarcal, capitalista, colonial, las estructuras sociales en que se apoya y las relaciones de desigualdad y poder que generan, a lo que el ecofeminismo añade su relación con los procesos de explotación de los recursos y el medio ambiente.

Es lo que permite hablar de un feminismo anticapitalista y antirracista que no entiende la diversidad como una suma de identidades particulares, ni como una excusa para establecer jerarquías de opresiones, sino que intenta comprender cómo operan esas jerarquías sociales sobre las condiciones materiales de vida y la subjetividad de las mujeres. La situación de las temporeras de la fresa de Huelva, atravesadas por su condición de mujeres, trabajadoras, “migrantes” y marroquíes, víctimas de la explotación, la violencia sexual y el racismo, es un claro ejemplo.

Esta perspectiva amplia da forma explícita al sujeto del feminismo y articula una agenda política atravesada por el reconocimiento de esta diversidad y del reconocimiento de la agencia de las mujeres, de su capacidad para tomar la palabra y expresar. Lo contrario supone mantener una situación de privilegio en el establecimiento de las necesidades, las reivindicaciones y la agenda feminista. Y como señala Chandra Mohanty, “situarse en el privilegio es lo que alimenta la incapacidad de ver a las que no lo comparten”; contra ese riesgo nos alertan las mujeres que el sistema excluye y criminaliza, las que sufren las nuevas formas de explotación, las trabajadoras del sexo que están organizadas, las mujeres racializadas, las mujeres que deciden ponerse el hiyab o las mujeres trans.

La diversidad y la perspectiva interseccional es lo que está dando un significado global al feminismo, el impacto social de la movilización y de la propuesta feminista.

El nuevo internacionalismo feminista

Un último elemento que explica esta nueva ola feminista es el nuevo internacionalismo. Conectadas por redes y encuentros, la política del contagio ha ampliado sus horizontes desde los feminismos locales. Traduce en clave feminista la relación que el capital establece entre el Norte y el Sur global. Son las cadenas globales de los cuidados por las que se transfieren los cuidados de las mujeres del Sur a sus familias, a las mujeres del Norte y las suyas. Son los efectos de las empresas extractivistas del Norte global para apropiarse de recursos y tierras en países como los centroamericanos, donde asesinan a defensoras de las tierras y de los derechos humanos, a feministas, o las expulsan de sus territorios y las obligan a migrar; como sucede con las mujeres que huyen de las guerras que provocan la lucha por apropiarse de esos recursos. Son las violencias que traspasan fronteras en la trata con fines de explotación sexual, mujeres que pueden acabar encerradas en un CIE sin que el Estado les ofrezca ninguna protección. Y son quienes sufren la violencia institucional que representa la negación de asilo a las mujeres que salen de sus países por ser trans o lesbianas.

El internacionalismo, tejido sobre prácticas feministas transnacionales, pone en relación estas situaciones y las salidas a las mismas, sin caer en las continuas trampas que desde el poder transnacional tratan de justificar, en nombre de la defensa de los derechos de las mujeres, políticas militaristas, invasiones a países, políticas antiinmigración e islamófobas.

Hoy inicia también los esfuerzos para articular las resistencias feministas a una extrema derecha que se presenta como solución a la crisis del propio sistema general, tratando de imponer una salida ultraliberal y ultrapatriarcal con los terribles efectos conocidos para las mujeres. Por eso los intentos de descalificar y deslegitimar el feminismo y su resistencia al proyecto capitalista patriarcal estarán a la orden del día.

El feminismo está articulando luchas desde las reivindicaciones más concretas, poniendo sobre la mesa una propuesta global, y proponiendo un nuevo sentido común que impugna al que rige la lógica capitalista y neoliberal.

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Justa Montero forma parte de la Asamblea Feminista de Madrid y de la Coordinadora estatal de organizaciones feministas.

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¿Quiénes son los “machistas con faldas”? ¡Los gerifaltes vaticanos! , por Victorino Pérez Prieto

Viernes, 8 de marzo de 2019

47217279941_3d1fa4b597_bDe su blog Armonía en la Diversidad:

El papa Francisco ha vuelto a meter la patareaccionando mal en la cumbre contra los abusossexuales, precisamente después del discurso de la primera mujerque habló allí, la experta en Derecho Canónico Linda Ghisoni, subsecretaria del Dicasterio Laicos, Familia y Vida. Han sido unas palabras graves y otra vez desilusionantes que empañan su pontificado: “Todo feminismo termina siendo un machismo con faldas”. Pero el machismo es peligroso, abusador, violento e incluso asesino; el machismo mata, como nos recuerdan los frecuentes asesinatos de género. No así el feminismo; ni siquiera el más radical.

“Invitar a hablar a una mujer no es entrar en la modalidad de un feminismo eclesiástico –dijo Francisco- porque, al final, cualquier feminismo termina siendo un machismo con falda. No”. Añadiendo:No se trata de dar más funciones a las mujeres en la Iglesia –sí, esto es bueno, pero así no se resuelve el problema– se trata de integrar a la mujer como figura de la Iglesia en nuestro pensamiento”. Aunque la frase repetidamente citada en días pasados se sitúe en su contexto, no deja de ser menos grave; pues coloca el pensamiento de Francisco en una concepción arcaica de la mujer en la Iglesia y la sociedad.

Además de la injusta descalificación que hace Francisco del feminismo, el “machismo con faldas” al que el papa debe dirigir sus ataques verbales y canónicos es al machismo con faldas de los curas y monseñores Vaticano; los que están allí y los acudieron de todo el mundo al encuentro sobre la pederastia. Ellos son los que han abusado y encubierto abusos durante décadas e, impunemente, en los siglos anteriores. Hasta el mismo papa reconoció los abusos sexuales por parte de curas y obispos que han sufrido y sufren muchas monjas. ¿Quiénes son los “machistas con faldas”? ¡Los gerifaltes vaticanos y otras jerarquías eclesiásticas! Y no se trata solamente de McCarrick, Pell o Barbarin, sabemos que son bastantes más los purpurados y muuuuchos más los curas y frailes abusadores y/o encubridores. Todos adolecen del mismo machismo de los que usan pantalones, aunque les guste ir vestidos como las mujeres.

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No es de extrañar que saltaran enseguida las voces de muchas mujeres conscientes de la gravedad de esta afirmación de Francisco. Solo un par de ellas:

Esa frase es asesina. Hermano Francisco, que no te enteras, acabas de perder la ocasión de tu vida de callar para no decir peligrosas tonterías, ofendiendo a más de la mitad de la que crees es tu iglesia, y es tan tuya como nuestra. Tú sí eres un machista con faldas. Y me da igual que salgan ahora dos millones de féminas aquejadas de síndrome de Estocolmo a defenderte. Estas frases en algunos países son delito de incitación al odio misógino, y ese odio mata” (Luz Galilea, facebook).

Y más contundentemente una periodista: “Francisco, que estaba llamado a ser el pontífice de mentalidad abierta, tan distinto de sus predecesores, no deja de ser lo que han sido siempre él y todos los que forman parte del régimen teocrático… Un machista con faldas”. “Es un Papa posmoderno… pero sigue diciendo las mismas tonterías de toda la vida:que la mujer es mujer en tanto que esposa y madre” (Najat El Hachmi, El Periódico).

Ya Isabel Gómez Acebo había comentado en su blog que “decir que las mujeres son más espirituales, maternales, permite justificar el hecho de que la autoridad sea dada a los hombres” (“El feminismo del Papa Francisco”).

En uno de los últimos post anteriores de este blog comenté las tristes palabras de otra de su frases desafortunadas: el no al celibato opcional de los sacerdotes católicos. Y podíamos nombrar otras, como  la necesidad de “curar” a los homosexuales de su “mal”; mucho más si quieren entrar en el seminario y ser curas. En este contexto, con respecto a la pederastia, el papa olvida, que la mayor parte de los abusos en la iglesia no son de homosexuales, sino de heterosexuales. El problema no está en la identidad sexual, sino en el abuso de poder de los presuntos célibes.

Los analistas vaticanos dirán que Francisco sigue sin sacar adelante cuatro de las grandes transformaciones que anunció a su llegada: las finanzas, la reforma de la curia, la comunicación y la lucha contra la pederastia. A pesar del sinfín de cambios en los dicasterios vaticanos, los fracasos de los nombramientos y las contradicciones se han multiplicado uno tras otros. Por eso, un alto cargo vaticano favorable al Papa ha llegado a decir: “El problema no es ya el sector conservador, al que enervó. Cunde cierta desilusión.

Se ha señalado la caída de popularidad de Francisco, pese a seguir siendo alta. No tengo datos del estado español, pero en el último año esta popularidad pasó en Italia de un 88% en 2013 a un 71%  en 2018 (empresa Demos). El bajón es más acentuado en Estados Unidos, donde solo el 51% lo valora favorablemente; un 19% menos que en enero de 2017 (Pew Research Center). ¿Terminó la euforia por la primavera de Francisco? Como siga por ese camino, sin una definición clara y unas tomas de postura más valientes, quizás sí.

Fuente Religión Digital

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Éxodo 147: “Aportaciones de las mujeres a la transformación de la Iglesia”

Viernes, 8 de marzo de 2019

4e36806613d049431e9e8084794b1c28Éxodo 147 con la colaboración de Isabel Gómez Acebo, Silvia Martínez Cano, Neus Forcano Aparicio, Paula Depalma, Pilar Yuste, Raquel Lara Agenjo, María Isabel Herrera Navarrete, Carmen Soto Varela, Montserrat Escribano Cárcel, María José Arana, Evaristo Villar, Juanjo Sánchez.

Escribir de forma crítica sobre la Iglesia católica, rebasando la apologética, siempre corre el riesgo de caer en el infierno. A la conciencia cristiana le será difícil olvidar etapas de especial oscurantismo contra la razón… censuras de libros, excomuniones,  suspensiones “a divinis”, etc. Todo el mundo solemos tener algún momento de locura en la vida. Y la Iglesia católica, en su larguísima historia, tampoco se ha visto libre de esta amenaza. No siempre ha tenido en cuenta el sabio aserto de Erns Bloch, forjado en el contexto del diálogo cristiano-marxista –surgido en el pasado siglo a raíz de las encíclicas Pacem in Terris (Juan XXIII), Ecclesiam Suam (Pablo VI) y, sobre todo, el Vaticano II y la Teología de la Liberación–. Dijo entonces Bloch, a la vista del discurso cristiano sobre el momento cultural que estaba atravesando el mundo occidental: “solo un ateo puede ser un buen cristiano”; (lo que el teólogo Moltmann completó en forma lapidaria: “solo un cristiano puede ser un buen ateo”). Bien entendido, separando adecuadamente la fe de su siempre frágil y liquido envoltorio, hubiera evitado muchos infiernos a tanto “hereje” y “heterodoxo” que, finalmente, suelen acabar siendo acreditados por la misma Iglesia que antes los condenó. ¿Se podría afirmar hoy, nos preguntamos,  algo semejante sobre la Iglesia católica a la vista de la situación que está atravesando? ¿Nos expondremos a caer una vez más en el infierno?

Viene a cuento esta reflexión por cuanto la Iglesia católica, como todo aquello en que los humanos ponemos nuestras manos, siempre ha tenido y sigue teniendo un haz y un envés. Su lado más brillante y positivo pegado al otro que ya no lo es tanto. Y con el agravante de que, en ocasiones como la actual y en este país,  su lado oscuro es el que más se quiere ver. Reconocerlo es un signo de salud mental y no tiene porqué demonizar la otra cara que, durante más de dos milenios –¡solo la eternidad de antes duraba tanto!–,  ha aportado talento y contenido de conciencia a la experiencia  humana.

Misterio y visibilidad, promesa e historia a la vez, a la Iglesia católica le resulta difícil evitar el drama que, como manifestación de su propia experiencia, dejó reflejado Unamuno en el mito de Prometeo y el buitre: ante el afán de inmortalidad, los picotazos del buitre en las entrañas que  sujetan a la historia y te impiden levantar el vuelo. ¿Se necesita ser crítico en la Iglesia de hoy para defender lo defendible de su historia y abrir brecha hacia el futuro?

Porque los picotazos del buitre en las entrañas están en el ambiente, no es preciso inventarlos. Pretender cerrar los ojos ante la pederastia y las inmatriculaciones, la subvención estatal y la clase de religión en la escuela pública, las vinculaciones con ideologías anacrónicas y éticas partidistas que rompen la dignidad de todos los seres humanos… sería una ceguera rayana en la locura. No querer ver el  vaciamiento de los templos, la ausencia de horizontalidad entre los fieles, la falta de igualdad con el varón  en las posibilidades de las mujeres y del sector LGTBI supondría un fideísmo eclesiástico que nada tiene que ver con la ética del Evangelio. Guardar silencio ante la corrupción y la mentira en que algunos líderes populistas están convirtiendo la política,  la defensa de la democracia y la Memoria Histórica es un signo de debilidad moral y una pérdida de credibilidad ante el pueblo.

Afortunadamente en este monográfico de Éxodo sobre “Las mujeres y su aportación a la transformación de la Iglesia”, hecho enteramente por ellas, sin dejar de lado los picotazos del buitre, van a presentarnos  otra imagen de Iglesia, la que podría haber sido y la que puede llegar a ser Iglesia de Jesús desde sus aportaciones de antes y de ahora; de su esfuerzo intelectual y práctico en la edificación de la comunidad cristiana, de la riqueza que supone la comprensión de género en la Iglesia; nos hablarán también de la necesidad del cambio en los símbolos y del mismo leguaje y hasta de su aportación a la economía responsable y participativa en la Iglesia. ¡Vamos a disfrutar con sus aportaciones!

Fuente Redes Cristianas

 

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“8M desafío y compromiso”, por Carmen Soto.

Viernes, 8 de marzo de 2019

ebed8e1ac03a951ba9b46a0ca66523c4Después de haber ido arrinconado y casi denostado, el feminismo vuelve a ser protagonista de nuestras conversaciones, en la calle y en los medios de comunicación. Los continuos casos de violencia de género, la brecha salarial, el techo de cristal son cuestiones que han adquirido un protagonismo renovado y las mujeres como colectivo nos sentimos hoy con más fuerza para alzar nuestra voz ante las desigualdades, los estereotipos y la violencia que seguimos sufriendo en todos los lugares del mundo.

El 8M está ya próximo y los diferentes grupos de mujeres reflexionamos, programamos, soñamos acciones que visibilicen una vez más nuestros anhelos, nuestras luchas, nuestras propuestas. Las iniciativas son variadas porque las mujeres también lo somos. Hay muchas cosas que nos unen, pero también otras en las que pensamos diferente. Por eso no hay una sola forma de ser feminista sino muchas.

En esta red de sororidad participamos también muchas mujeres que somos monjas o religiosas y lo hacemos porque somos mujeres, pero también porque nuestro compromiso con la causa de Jesús de Nazaret y nuestra fe en un Dios liberador que nos impulsa a llevar liberación y transformación allí donde existe injusticia, violencia o negación de la dignidad de cualquier ser humano. Sin embargo, somos un colectivo bastante invisible en los medios de comunicación y también en muchos espacios sociales y con frecuencia la mirada que la sociedad tiene hacia nosotras está cargada de estereotipos que apenas responden a lo que somos ni a lo que estamos haciendo.

Yo pertenezco a un grupo dentro de ese colectivo, la congregación de las Siervas de san José, nacida en el siglo XIX, quizá por eso el nombre para más de uno y una suena algo antiguo, pero lo importante es que desde sus inicios se comprometió con la promoción y dignificación de las mujeres trabajadoras pobres en el contexto de la naciente revolución industrial. Nuestro proyecto nació también de la mano de una mujer pionera y profundamente creyente, Bonifacia Rodríguez. Ella impulsó el comienzo y hoy seguimos empeñadas en esa misma causa buscando junto a las mujeres trabajadoras pobres respuestas que cambien su vida; por eso para nosotras el 8M es importante.

Como mujeres celebrar el 8 de marzo es un desafío porque, como muchas otras mujeres, experimentamos los muros invisibles que la cultura patriarcal ha levantado a lo largo de los siglos y que siguen impidiendo la igualdad y el desarrollo de todas las potencialidades de las mujeres en los diferentes ámbitos sociales, políticos, económicos y religiosos.

Como monjas, nos compromete a denunciar las desigualdades, la violencia, los abusos que afectan especialmente a las mujeres más pobres porque ellas llevan el doble peso de ser mujeres y pobres. Ellas siguen padeciendo la mayor precariedad laboral, porque ellas son las que han de asumir los cuidados, las dobles jornadas para sacar adelante la familia muchas veces rota, impotentes ante la injusticia y el desamparo.

En el 8M las monjas queremos alzar nuestra voz porque como ciudadanas reclamamos equidad y dignidad para todas las mujeres, porque queremos poder vivir sin miedo a padecer cualquier tipo de violencia y porque en nuestra sociedad la pobreza sigue teniendo nombre femenino. Pero también porque somos mujeres creyentes y vivimos nuestra vocación dentro de la gran familia que es la Iglesia, y deseamos que deje de ser una institución patriarcal y a veces machista y podamos sentirnos hermanas de nuestros hermanos en la fe, ofreciendo en igualdad nuestra palabra y nuestros dones.

El 8M es sin duda un símbolo, pero es también una oportunidad para tejer sororidad y visibilizar que las mujeres queremos cambiar el mundo.

Carmen Soto Varela, ssj

Fuente Fe Adulta

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Nosotras también nos unimos.

Viernes, 8 de marzo de 2019

58Lo que el Señor espera de ti es que:

Respetes la justicia, ames con ternura y camines humildemente con tu Dios (Miqueas 6,8).

Escucho con sinceridad esta Palabra y le pregunto al Amor ¿cómo  emplear lo recibido, el instrumento cedido el tiempo de mi vida, para que  viva sembrando igualdad, ame con ternura (con simpatía= “sufrir juntos”) y camine con sinceridad ante los ojos de Dios y de las personas?

En esta semana tan significativa y tan importante para la humanidad, nos queremos unir, desde esta página, al clamor de millones de personas que estos días,  tenemos un mismo sentimiento. Podemos expresar de muchas maneras nuestra radical disconformidad con todo lo que el patriarcado ha sembrado y sigue sembrando.

Nosotras, como mujeres consagradas, nos hemos comprometido de dos maneras muy radicales que han conllevado cambios también radicales y muy difíciles de asumir:

-dejar de pertenecer a una institución subordinada al poder institucional para pertenecer a una comunidad de iguales, no canónica, que con su vida y libertad de expresión, puede ser más libremente, parte del cambio.

-dedicar todo nuestro tiempo y talento, a educarnos y educar nuestra mente y corazón para que la rabia y el dolor por toda la injusticia se convierta en energía positiva, transformadora. Me viene la imagen de una catarata de agua potente, que canalizada, da energía para la vida a las personas que se conectan a esa corriente.

Este segundo compromiso está tomando forma, estos días, en la organización de un Seminario que ofreceremos en España a finales de octubre (fecha por confirmar): MUJERES QUE HACEN HISTORIA.

 

En el vídeo hay teólogas, escritoras, educadoras, activistas… nos unimos como predicadoras y blogueras: tenemos tres blogs que son nuestro altavoz, desde el silencio y la realidad.

Nuestra nueva comunidad es SFCC: Sisters For Christian Community. Y una referencia periodística, en inglés un periódico digital católico liberal: NCR (National Catholic Reporter) siempre al día, y muy especialmente una pestaña Global Sisters Report: información exhaustiva del trabajo de montones de comunidades religiosas de los cinco continentes.

Gracias hermanas por vuestras vidas de trabajo por la justicia desde vuestras capacidades, por canalizar vuestro celibato en un amor incondicional con tod@s y por caminar en la humildad del Reino: decir la verdad sin tregua.

Carmen Notario Ajuria y Magdalena Bennásar Oliver SFCC

 Fuente Fe Adulta

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La carta de una monja a la Iglesia ante el 8M: “Deje de ser una institución patriarcal y a veces machista”

Viernes, 8 de marzo de 2019

5960B268-602B-4CEF-A1D8-38006EDEB1D4Denuncia que las religiosas son un colectivo “bastante invisible” en los medios y en la sociedad

 En el 8M las monjas queremos alzar nuestra voz porque como ciudadanas reclamamos equidad y dignidad para todas las mujeres”

“El 8M es sin duda un símbolo, pero es también una oportunidad para tejer sonoridad y visibilizar que las mujeres queremos cambiar el mundo”

Asegura que las religiosas llevan “llevan el doble peso de ser mujeres y pobres”

No quieren que la llamen profetisa ni monja rebelde ni nada por el estilo. Porque, a su juicio, lo que Sor Carmen Soto Varela, de la congregación Siervas de San José de Salamanca, reclama es algo de sentido común, por muy asignatura pendiente que siga siendo en el seno de la Iglesia a la que pertenece y a la que quiere: una institución menos patriarcal y menos machista, para poder ofrecer “en igualdad” la palabra y los dones.

En una carta remitida a los medios de comunicación a través del Obispado de Salamanca, la monja asegura que son un colectivo “bastante invisible en los medios de comunicación y en muchos espacios sociales”.

“Con frecuencia la mirada que la sociedad tiene hacia nosotras está cargada de estereotipos que apenas responden a lo que somos ni a lo que estamos haciendo”, señala en su texto.

La monja vive en una vivienda del barrio de Buenos Aires de Salamanca, en una de las zonas más desfavorecidas de la capital salmantina. Soto Varela también apuesta por celebrar el 8 de marzo como “un desafío”, porque “como otras mujeres”, las monjas experimentan “los muros invisibles que la cultura patriarcal ha levantado a lo largo de los siglos y que siguen impidiendo la igualdad y el desarrollo de todas potencialidades de las mujeres en los diferentes ámbitos sociales, políticos, económicos y religiosos”.

También asegura que como monjas están comprometidas “a denunciar las desigualdades, la violencia, los abusos que afectan especialmente a las mujeres más pobres, porque ellas llevan el doble peso de ser mujeres y pobres“.

En el 8M las monjas queremos alzar nuestra voz porque como ciudadanas reclamamos equidad y dignidad para todas las mujeres, porque queremos poder vivir sin miedo a padecer cualquier tipo de violencia y porque en nuestra sociedad la pobreza sigue teniendo nombre femenino”, destaca.

Y añade que las monjas desean que la Iglesia “deje de ser una institución patriarcal y aveces machista” para poder sentirse “hermanas de nuestros hermanos en la fe, ofreciendo en igualdad la palabra y los dones”.

Carmen Soto Varela concluye su carta asegurando: “El 8M es sin duda un símbolo, pero es también una oportunidad para tejer sonoridad y visibilizar que las mujeres queremos cambiar el mundo”.

Texto íntegro de la carta de la religiosa salmantina

Después de haber ido arrinconado y casi denostado, el feminismo vuelve a ser protagonista de nuestras conversaciones, en la calle y en los medios de comunicación. Los continuos casos de violencia de género, la brecha salarial, el techo de cristal son cuestiones que han adquirido un protagonismo renovado y las mujeres como colectivo nos sentimos hoy con más fuerza para alzar nuestra voz ante las desigualdades, los estereotipos y la violencia que seguimos sufriendo en todos los lugares del mundo.

El 8M está ya próximo y los diferentes grupos de mujeres reflexionamos, programamos, soñamos acciones que visibilicen una vez más nuestros anhelos, nuestras luchas, nuestras propuestas. Las iniciativas son variadas porque las mujeres también lo somos. Hay muchas cosas que nos unen, pero también otras en las que pensamos diferente. Por eso no hay una sola forma de ser feminista sino muchas.

En esta red de sororidad participamos también muchas mujeres que somos monjas o religiosas y lo hacemos porque somos mujeres, pero también porque nuestro compromiso con la causa de Jesús de Nazaret y nuestra fe en un Dios liberador que nos impulsa a llevar liberación y transformación allí donde existe injusticia, violencia o negación de la dignidad de cualquier ser humano. Sin embargo, somos un colectivobastante invisible en los medios de comunicación y también en muchos espacios sociales y con frecuencia la mirada que la sociedad tiene hacia nosotras está cargada de estereotipos que apenas responden a lo que somos ni a lo que estamos haciendo.

Yo pertenezco a un grupo dentro de ese colectivo, la congregación de las Siervas de San José, nacida en el siglo XIX, quizá por eso el nombre para más de uno y una suena algo antiguo, pero lo importante es que desde sus inicios se comprometió con la promoción y dignificación de las mujeres trabajadoras pobres en el contexto de la naciente revolución industrial. Nuestro proyecto nació también de la mano de una mujer pionera y profundamente creyente, Bonifacia Rodríguez. Ella impulsó el comienzo y hoy seguimos empeñadas en esa misma causa buscando junto a las mujeres trabajadoras pobres respuestas que cambien su vida; por eso para nosotras el 8M es importante.

Como mujeres celebrar el 8 de marzo es un desafío porque, como muchas otras mujeres, experimentamos los muros invisibles que la cultura patriarcal ha levantado a lo largo de los siglos y que siguen impidiendo la igualdad y el desarrollo de todas las potencialidades de las mujeres en los diferentes ámbitos sociales, políticos, económicos y religiosos.

Como monjas, nos compromete a denunciar las desigualdades, la violencia, los abusos que afectan especialmente a las mujeres más pobres porque ellas llevan el doble peso de ser mujeres y pobres. Ellas siguen padeciendo la mayor precariedad laboral, porque ellas son las que han de asumir los cuidados, las dobles jornadas para sacar adelante la familia muchas veces rota, impotentes ante la injusticia y el desamparo.

En el 8M las monjas queremos alzar nuestra voz porque como ciudadanas reclamamos equidad y dignidad para todas las mujeres, porque queremos poder vivir sin miedo a padecer cualquier tipo de violencia y porque en nuestra sociedad la pobreza sigue teniendo nombre femenino. Pero también porque somos mujeres creyentes y vivimos nuestra vocación dentro de la gran familia que es la Iglesia, y deseamos que deje de ser una institución patriarcal y a veces machista y podamos sentirnos hermanas de nuestros hermanos en la fe, ofreciendo en igualdad nuestra palabra y nuestros dones.

El 8M es sin duda un símbolo, pero es también una oportunidad para tejer sororidad y visibilizar que las mujeres queremos cambiar el mundo.

Fuente Religión Digital

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#8M: Las mujeres LTB sufren discriminación sanitaria, laboral y jurídica

Viernes, 8 de marzo de 2019

Encuentro-de-mujeres-LTB-2-e1551796864338Así lo ha denunciado este lunes la FELGTB con motivo de Día Internacional de la Mujer

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se conmemora este viernes 8 de marzo, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) ha denunciado, en un acto celebrado en su sede, que las mujeres LTB sufren actualmente discriminación sanitaria, laboral y jurídica, además, de ser víctimas de delitos de odio.

Así, representantes de la Federación, han explicado cómo las mujeres lesbianas y bisexuales ven mermados sus derechos sexuales y reproductivos ante imposibilidad de acceder a las técnicas de reproducción asistida en el Servicio Nacional de Salud. Este fue un derecho que se perdió en 2013 cuando la por entonces ministra de Sanidad, Ana Mato, excluyó a mujeres lesbianas y sin pareja varón de este servicio público.

También en el ámbito sanitario, han denunciado el desconocimiento de la realidad trans por parte de la comunidad sanitaria, la falta de protocolos específicos en ginecología para la atención sanitaria de las mujeres lesbianas, bisexuales y trans y la carencia de información y de campañas de prevención en salud sexual para mujeres que mantienen relaciones sexuales con otras mujeres.

Por otra parte, la FELGTB ha puesto de manifiesto la cosificación a la que se ven sometidas las mujeres lesbianas, bisexuales y transexuales. Según Arantxa Miranda, vocal de delitos de odio de la Federación, “las mujeres lesbianas y bisexuales somos concebidas por un amplio sector masculino como objetos sexuales susceptibles de satisfacer todas sus fantasías, mientras que aproximadamente, el 80% de las mujeres transexuales tiene que recurrir al trabajo sexual debido a la discriminación laboral que sufre”.

Asimismo, Miranda ha explicado que las mujeres LTB siguen estando prácticamente invisibilizadas y no disponen de muchos referentes en la producción cultural, gráfica, musical, literaria, periodística y televisiva. Además, ha puesto de manifiesto que las mujeres mayores lesbianas o bisexuales, que han vivido en muchos casos dentro del armario debido al contexto político existente durante su juventud, siguen a día de hoy sin visibilizar su verdadera orientación sexual por miedo al rechazo o la exclusión, situación especialmente grave en las zonas rurales.

Igualmente, Miranda ha recordado que según el informe de delitos de odio elaborado y presentado por FELGTB en noviembre de 2018, entre un 60 y un 80% de los actos violentos que sufre el colectivo no se denuncian. “El 73% de los delitos de odio fueron denunciados por hombres gais, mientras que solo el 21% fueron denuncias realizadas por mujeres lesbianas. Sabemos que estos datos no demuestran que los hombres sufran mayor violencia que las mujeres, si no que están más empoderados para denunciar”, ha declarado.

Discriminación legislativa y laboral

Por otra parte, la representante de la Federación ha destacado que la mayor discriminación que sufren las mujeres transexuales es seguir sin ver reconocida la autodeterminación de su identidad. Desde octubre de 2018, las personas trans pueden cambiar su nombre, pero para cambiar su género a nivel registral siguen sujetas a las exigencias de la Ley 3/2007, es decir, deben de tener un diagnóstico médico de disforia de género, tener realizado dos años de tratamiento hormonal, ser español y mayor de edad. Esto incrementa la discriminación laboral que sufren ya que muchas empresas rechazan sistemáticamente a personas trans cuando existe una discrepancia entre su identidad sentida y su nombre registral.

En este sentido, la FELGTB ha denunciado la especial vulnerabilidad a la que se enfrentan las mujeres transexuales, ya que sufren una discriminación laboral tan alta que en muchas ocasiones acaban recurriendo al trabajo sexual (el 85% de las personas trans están desempleadas). Asimismo, la Federación ha puesto de manifiesto la situación de desigualdad que afrontan las parejas de mujeres que, como mujeres, tienen sueldos inferiores a los hombres.

Además, la Federación ha puesto en evidencia que las mujeres lesbianas o bisexuales tienen necesariamente que estar casadas antes de que nazcan sus bebés para poder inscribirlos en el registro civil, a diferencia de las parejas heterosexuales, a las que no se les pide prueba de paternidad. Asimismo, las parejas de mujeres no casadas no pueden inscribir conjuntamente a su bebé: la no gestante debe iniciar un proceso de adopción de su propio hijo.  

Reivindicaciones y movilizaciones 8M

Por todo lo anterior y con el objetivo de seguir caminando hacia la igualdad de derechos para las mujeres en general y para las mujeres LTB en particular, la FELGTB se suma a las movilizaciones convocadas para el 8 de marzo y reivindica:

 1.   La aprobación de la orden ministerial que garantizará el acceso a todas las personas con capacidad de gestar a las técnicas de reproducción asistida.

 2.   Que los bebés que nazcan en el seno de una pareja de mujeres puedan ser inscritos en el Registro Civil desde el centro hospitalario, en igualdad de condiciones que las parejas heterosexuales.

 3. La creación de protocolos y de formación específica al personal sanitario sobre el fomento y la protección de la salud sexual de las mujeres que tienen sexo con mujeres, así como que se incluya la realidad de este colectivo en las campañas de educación sexual.

 4.   Que se garantice la formación y sensibilización del personal de las instituciones geriátricas, así como de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado sobre la realidad y necesidades de las mujeres lesbianas, bisexuales y transexuales.

 5.  La modificación de la Ley 3/2007 que sigue considerando a las personas trans enfermas al mantener medidas como la obligatoriedad de disponer del diagnóstico médico de Disforia de género para cambiar el género asignado al nacer en todos los registros. Se trata de una normativa que contradice las directrices europeas que aplauden la actuación de algunos Estados miembros que están incluyendo en sus legislaciones el reconocimiento jurídico del género sobre la base de la autodeterminación.

 6.  La creación de medidas dirigidas a erradicar la discriminación machista, lesbofóbia, bifóbica y tránsfoba dentro del ámbito laboral y solicitamos la implementación de medidas e incentivos para organismos públicos y empresas privadas que favorezcan la integración e inserción laboral de las personas trans, por estar en situación de especial vulnerabilidad.

 7. El desarrollo de programas de información dirigidos a los centros educativos que les ayuden a incorporar la diversidad afectivo-sexual, de género y familiar de manera transversal en sus currículums formativos.

 Además, la Federación anima a artistas, guionistas, periodistas y profesionales del mundo de la cultura en general a que visibilicen a través de sus obras la realidad de la mujer LTB y a aquellas personalidades públicas miembro del colectivo a que visibilicen su orientación sexual con el objetivo de dotar a las mujeres LTB de referentes públicos.

Fuente FELGTB

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