Archivo

Archivo para la categoría ‘Biblia’

» Enseñaba con autoridad.» Domingo 1 de febrero de 2015. Domingo cuarto del tiempo ordinario

domingo, 1 de febrero de 2015
Comentarios desactivados en » Enseñaba con autoridad.» Domingo 1 de febrero de 2015. Domingo cuarto del tiempo ordinario

13-ordinarioB4 cerezoLeído en Koinonia:

Deuteronomio 18,15-20: Suscitaré un profeta y pondré mis palabras en su boca.
Salmo responsorial: 94: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón.».
1Corintios 7,32-35: La soltera se preocupa de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos.
Marcos 1,21-28: Enseñaba con autoridad.

La palabra Deuteronomio viene de Deuteros = segundo, y Nomos = ley. Es la segunda versión de la legislación mosaica. El Deuteronomio fue elaborado a partir de pequeños fragmentos que fueron compilados por el autor o los autores a lo largo de más de seiscientos años. El material que conocemos tuvo un origen muy diverso. Una parte pertenece a la gran tradición oral que la confederación de tribus empleó para regular la aplicación de la justicia al interior de la comunidad y entre las tribus durante el tiempo de los Jueces. Otra parte proviene de las tradiciones del reino del Norte, elaborada por grupos que se oponían a la monarquía y proponían legislaciones alternativas para tratar de cambiar el despótico gobierno instalado en Samaría. Otra parte, es elaboración de tradiciones orales del reino del Sur vigentes en tiempos del rey Josías. Esta diversidad fue re-elaborada después del destierro por los sacerdotes y los sabios, hasta alcanzar la forma que hoy conocemos.

El documento tuvo varias ediciones en las que fue sucesivamente ampliado. Insiste en la necesidad de vivir unas relaciones interhumanas justas. La ley no es, en este documento, un fárrago de decretos aislados. Cada precepto está en función de defender la vida y la dignidad de cada persona en la comunidad. La ley expresa la vida íntima de la comunidad, la necesidad de que cada persona tenga lo mínimo para sobrevivir y nadie viva en una situación oprobiosa y miserable. De este modo, la ley deja de ser una ominosa obligación y pasa a ser un «don» que otorga Dios a todo el pueblo. Este don o alianza se fundamenta en el derecho de cada familia a poseer lo mínimo necesario, esto es, un pedazo de tierra donde pueda cultivar y donde pueda vivir sin ser una carga para los demás: “Como Yavé ha hecho don de este país su pueblo, nadie puede apropiarse de la tierra” (Dt 15, 4).

Para este autor la alianza, la ley o «don» debe ser interiorizada. La convivencia en el país que Dios ha dado al Pueblo peregrino exige un cambio de mentalidad que se traduce en una organización social donde el derecho divino prevalece sobre todas las instituciones. Lo central de este derecho es la justicia interhumana, entendida como fundamento de la convivencia social. “El rey debe ser hermano y recortar ventajas e intereses personales. Este abrirse generosamente a los otros es lo que demuestra la pertenencia a Yavé y lo que permite la pertenencia a este pueblo”.

En esta misma línea se ubica la promesa acerca del profeta venidero. Ese profeta se compara con Moisés. No viene a recordar al pueblo una u otra cosa. Viene para indicar cuál es el rumbo que el pueblo debe seguir. El profeta se preocupará por mantener vivo el Espíritu de la Ley, tema en el que insiste el Deuteronomio, de modo que no se convierta en una mera formalidad, sino que exprese las necesidades vitales de la comunidad y de cada ser humano.

El Deuteronomio da inicio a una tendencia que Jesús llevará adelante. Para Jesús, y en general para todos los profetas, lo fundamental de la ley es preservar la dignidad, la intimidad y el valor de cada ser humano, el derecho a vivir en una comunidad donde sea valorado por lo que es y no por lo que tiene. De este modo, la legislación deja de ser un precepto que rige alguna cosa en particular, y se convierte en expresión de las necesidades vitales del ser humano. A esto llama la Biblia “llevar la Ley en el corazón”.

Esta nueva manera de ver la ley es la que aplica Pablo en la carta a los corintios. Él aconseja, sugiere, opina, exhorta y amonesta teniendo en cuenta la situación de la comunidad, en el marco social, y la situación de la persona, en el marco de la comunidad. No impone criterios rígidos que agobien la conciencia de las personas, sino que busca que cada persona esté a gusto con su situación.

La comunidad, preocupada por opiniones adversas al matrimonio, le pregunta al apóstol Pablo: ¿sería preferible no casarse? Para Pablo lo importante es que cada persona de la comunidad cristiana se sienta a gusto y motivada para servir. Por eso su mensaje no orienta a los que están casados, sino que se preocupa por los judíos y por los esclavos. Los judíos para que no renieguen de su cultura y tradiciones, pero para que tampoco se la impongan a los demás. A los esclavos los anima a no desanimarse por su condición y a buscar una oportunidad para liberarse. De este modo, ninguno se puede sentir ni inferior ni superior a los otros. Todos son iguales porque al interior de la comunidad se respeta la diferencia. Este es el principio de igualdad.

En todos los casos, situaciones, estados civiles, posiciones sociales… Pablo insiste en la urgencia de buscarse un camino para vivir la libertad que nos dejó Cristo y, siendo libres, preparar la irrupción del Reino. El Señor vuelve cuando la comunidad, libre ya de trabas sociales, culturales o ideológicas, da testimonio de un modo de vivir alternativo y liberador.

Esta capacidad, para discernir cada situación en particular, fue una de las cosas que más admiró la multitud en Jesús. Mientras otros maestros y líderes respondían con exhaustivas explicaciones y citando códigos, preceptos y doctrinas, Jesús respondía con la verdad simple y llana.

Jesús estaba interesado en la situación particular de cada ser humano: en sus sufrimientos, en las ideas que lo atormentaban, en aquellas cosas que le impedían ser libre y espontáneo. Este interés no obedecía a un interés político encubierto, sino a una genuina valoración de cada persona que encontraba en el camino. Muchos movimientos y grupos muestran interés por los individuos mientras estos sirven a sus intereses proselitistas, mientras son sus adeptos, luego, si disienten, los ignoran o los marginan. Jesús se manifestó abiertamente contra este modo de actuar y lo declaró abiertamente: el sábado, o sea la ley, las costumbres, todo lo prescrito, está al servicio de cada ser humano y no al contrario.

Precisamente, su lucha contra los demonios fue una lucha contra las ideologías instaladas en las sinagogas, que buscaban un mesías glorioso, un militar implacable, un reformador religioso. Jesús nunca se identificó con estos propósitos. Por esta razón, conmina a los “espíritus inmundos” o ideologías opresoras a guardar silencio y a no tratar de seducirlo con falsas aclamaciones y reconocimientos.

El pueblo sencillo reconocía esta lucha contra el formalismo de la ley la ideología que la sustentaba. La propuesta de Jesús los liberaba de la pesada carga moral, económica y cultural que suponía cumplir los más de seis mil preceptos que estaban vigentes para regular todos los aspectos de la vida personal y comunitaria. Mucha gente se preguntaba: ¿no será este hombre el nuevo legislador? ¿No será el hombre prometido como reemplazo del profeta Moisés? ¿No será la propuesta de Jesús, el Reinado de Dios, la “nueva Ley?” ¿Por qué sus acciones liberadoras y su lucha contra el mal es tan eficaz?

Hoy debemos preguntarnos: ¿hemos seguido la propuesta de Jesús de que cada ser humano tenga un valor inalienable? ¿Creemos que nuestra tarea, como anunciadores de la buena nueva, es ayudar a todos los seres humanos a liberarse de las trabas que nos les permiten crecer con libertad y espontaneidad? ¿Tiene carácter normativo la Buena Nueva de Jesús, o la tomamos a la ligera como las noticias de cada día? Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Dom 1. 2. 15. Jesús y el demonio de la “sinagoga” (iglesia, ayuntamiento)

domingo, 1 de febrero de 2015
Comentarios desactivados en Dom 1. 2. 15. Jesús y el demonio de la “sinagoga” (iglesia, ayuntamiento)

SINAGOGADel blog de Xabier Pikaza:

Domingo 4 tiempo ordinario. Ciclo b. Mc 1, 21-28. Lo primero que hizo Jesús al comenzar su tarea de Reino, según Marcos, fue acudir a la escuela/iglesia del lugar (la sinagoga), para expulsar de allí al demonio y ofrece así un espacio de pureza y libertad humana para los dolientes del entorno.

La sinagoga del pueblo era entonces escuela e iglesia, lugar de encuentro y sala del concejo (ayuntamiento), todo junto, como saben bien los expertos en historia judía. Pues bien, iniciado su camino mesiánico, Jesús fue a la escuela-iglesia-ayuntamiento para expulsar al “demonio” que campaba allí a sus anchas, un espíritu malo que curiosamente no estaba en un niño en edad escolar, sino en un hombre mayor (no sé sabe si cura o albañil, maestro o carpintero, rico o pobre) que se refugiaba y camuflaba en aquel entorno.

Este pasaje de evangelio que comentaré recoge un recuerdo histórico/simbólico de gran contenido. Léalo quien quiera trazar bien su ruta de evangelio. Con eso puede bastarle. Si quiere, siga evocando después su sentido. Buen domingo a todos.

Marcos 1, 21-28

21 Y fueron a Cafarnaum y de pronto, llegado un sábado, entró en la sinagoga y se puso a enseñar. 22 La gente estaba admirada de su enseñanza, porque los enseñaba con autoridad, y no como los escribas. 23

Había precisamente en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, que se puso a gritar:24 ¿Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quien eres: ¿El Santo de Dios!
25 Jesús lo increpó diciendo: ¡Cállate y sal de él!

26 El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un fuerte alarido, salió de él.

27 Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: ¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva con autoridad! ¡Manda incluso a los espíritus inmundos y éstos le obedecen!
28 Pronto se extendió su fama por todas partes, en toda la región de Galilea.

En el camino de Jesús

Mc 1,21-28Además del templo de Jerusalén (lugar de sacralidad máxima) había en Israel y en la diáspora judía sinagogas donde acudían los fieles para escuchar la Palabra de Dios (Biblia) y comentar (aplicar) sus enseñanzas, resolviendo en común los problemas de la comunidad.

La sinagoga debía ser por tanto como lugar de gran limpieza, espacio santo donde el pueblo cultivaba y mantenía su ideal sagrado. Todo allí tenía que ser santo, celebrantes y fieles comunes. Pues bien, lo primero que hizo Jesús al comenzar su movimiento fue acudir a la sinagoga, pues sabía que allí se refugiba un hombre impuro, precisamente un oprimido, en la casa de la pureza religiosa y social.

La ley sinagogal no ha podido curarle, la escuela no ha podido educarle, sino que han servido para ponerle peor, pues hay una institución que no solamente no vale para curar, sino que fabrica enfermos, porque le conviene. Eso pasaba en aquel tiempo con un tipo de sinagoga. Eso acontece en nuestros días con algunos tipos de iglesia y de ayuntamientos.

Composición de lugar

Ha venido Jesús a promover el Reino de Dios en la tierra. Para eso ha llamado a cuatro agentes de su “gran misión” (el evangelio del domingo pasado: Mc 1, 16-20). Pues bien, el primer lugar donde va con ellos para cumplir su tarea es una sinagoga: casa de enseñanza y oración de los judíos, como he dicho.

Lógicamente, el evangelio de Marcos está proyectando hacia la historia anterior de Jesús su propia experiencia de evangelio: está contando lo que tiene que pasar cuando llegan Jesús y los suyos a una escuela/capilla/ayuntamiento.

Jesús no ha comenzado ofreciendo su palabra en los lugares que parecen más contaminados. No se dice que empiece acudiendo a las casas públicas, cuarteles, mercados, caminos de “ladrones”; todo eso podrá hacerlo, pero empieza por la Sinagoga, es decir, por su propia Iglesia. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , ,

Dos reacciones opuestas ante Jesús. Domingo 4º. Ciclo B

domingo, 1 de febrero de 2015
Comentarios desactivados en Dos reacciones opuestas ante Jesús. Domingo 4º. Ciclo B

Healing_of_the_demon-possessedDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Marcos ha presentado a Jesús recorriendo Galilea para anunciar la buena noticia del reinado de Dios. Pero no ha dicho nada de cómo reaccionaba la gente. Sabemos que cuatro muchachos, atraídos por su persona, lo dejan todo para seguirle. ¿Y el resto? ¿Cómo reacciona? Este será el tema del primer relato extenso del evangelio.

El asombro del auditorio

            Marcos nos sitúa en uno de los pueblos más importantes de Galilea, Cafarnaúm, nudo de comunicaciones con Damasco. Un sábado, Jesús entra en la sinagoga y enseña. Pero Marcos no se detiene a concretar su enseñanza. Lo que le interesa es la reacción del auditorio.

            En aquel tiempo, Jesús y sus -discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.

            “No como los escribas, sino con autoridad”. La idea es curiosa, porque los escribas no eran gente impreparada e ignorante que decían cualquier tontería para salir del paso. Tenían una larga y profunda formación. Pero, en opinión de la gente, enseñaban sin autoridad, incapaces de tener una idea propia, de aportar algo nuevo. Jesús, en cambio, los asombra por esa autoridad. ¿Qué dijo para suscitar esa impresión? Marcos no lo concreta, porque su táctica consiste en despertar la curiosidad del lector y animarle a seguir leyendo el evangelio con interés.

El rechazo de un pobre diablo

            Sin embargo, no todos están de acuerdo con lo escuchado. Hay uno que reacciona en contra: un endemoniado. En realidad se trata de un pobre diablo. No opone resistencia. Sólo puede protestar, reconocer que los suyos están derrotados y abandonar, retorciéndose y huyendo, el campo de batalla.

            Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenla un espíritu inmundo, y se puso a gritar:

            ̶  ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.

            Jesús lo increpó:

            ̶  Cállate y sal de él.

            El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió.

            Las palabras que Marcos pone en su boca son esenciales: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.» En ellas se condensa el misterio de Jesús y de su actividad.

            El que aparentemente es sólo un hombre natural de Nazaret llamado Jesús, es en realidad “el Santo de Dios”. Este título es muy raro. Sólo se encuentra aquí, en el texto paralelo de Lucas, y en el evangelio de Juan, cuando Pedro, después de que muchos abandonen a Jesús, afirma: “Nosotros hemos creído y reconocemos que tú eres el Santo de Dios.” (Juan 6,69). Lo que Pedro y los demás discípulos han terminado creyendo, superando una gran prueba de fe, el endemoniado lo sabe de entrada. Descubrir el misterio de Jesús será una de las misiones del lector del evangelio.

            En cuanto a su actividad, la pregunta del endemoniado la deja claro: ha venido a acabar con los demonios y el poder de Satanás. Al lector moderno, puede resultarle un lenguaje extraño. Prefiere hablar de lucha contra el mal, de victoria del bien sobre las fuerzas del mal. Pero Marcos se mueve en otras coordenadas culturales y religiosas.

La guerra contra Satanás y los espíritu inmundos

            Marcos concibe su evangelio como una guerra entre el bien y el mal. Inmediatamente después del bautismo, Jesús es impulsado por el Espíritu al desierto, y allí es tentado por Satanás, mientras los ángeles le sirven. Marcos no cuenta ninguna de las famosas tentaciones. Se limita a presentar a los dos adversarios en lucha: Jesús y Satanás. Y esa guerra continúa con una batalla, vencida fácilmente por Jesús, contra un soldado de Satanás.

            Ya que nuestra idea del demonio está muy marcada por ideas posteriores, recuerdo que en el evangelio de Marcos los espíritus inmundos aparecen con dos rasgos principales:

  1. a) sirven para explicar casos muy complicados para la medicina de la época. En Mc hay dos episodios especialmente famosos: el del endemoniado gadareno (Mc 1,23.26; 5,2.8.13) y el del niño sordomudo que padece epilepsia (9,14-29), al que se presenta como poseído por un espíritu mudo (v.17), mudo y sordo (v. 25). En el caso de la hija de la cananea (7,25) no sabemos en qué consiste la enfermedad.
  2. b) expresan la oposición radical al plan de Dios. Lo esencial no es que hagan daño a las personas, sino que protestan de la actividad de Jesús. El endemoniado reconoce su poder, sabe quién es y la misión que tiene: destruirlo. Con este mismo aspecto se menciona a los espíritus inmundos en 3,11.

            Un aspecto esencial de la actividad de Jesús es expulsar demonios (1,34.39). Los discípulos reciben de Jesús ese poder contra ellos (6,7), pero algunos son muy difíciles de echar, hace falta oración (9,28-29).

            Pero Marcos dejará claro a lo largo de su evangelio que los enemigos más peligrosos de Jesús no son los demonios sino los hombres. Serán ellos quienes terminen matándolo.

La admiración final

            Todos se preguntaron estupefactos:

            ̶  ¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.

            Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

            Tras la huida del demonio, el protagonismo pasa a los presentes en la sinagoga. Antes se admiraron de la autoridad con la que enseña Jesús. Ahora se quedan estupefactos al ver que, además, tiene también poder sobre los espíritus inmundos. Y se preguntan: “¿Qué es esto?” ¿Qué está ocurriendo aquí?

¿Cuál será nuestra reacción?

            Marcos ha presentado dos reacciones muy opuestas ante la persona y la actividad de Jesús: admiración y rechazo. Con ello queda claro lo que espera de cada uno de sus lectores. Decía un pensador griego que “el asombro llevó a los hombres a filosofar”. Marcos, de forma parecida, sugiere que la admiración es el punto de partida para creer en Jesús. Poco a poco, la pregunta de la gente “¿qué es esto?” se convertirá en “¿quién es éste?”.

Nota sobre la primera lectura

            Dios promete que, tras la muerte de Moisés, suscitará a un profeta, más bien a una serie de profetas, que transmitirán al pueblo su palabra. Al situar este texto del Deuteronomio como primera lectura, la liturgia nos recuerda que ese profeta prometido es Jesús. De todos modos, el evangelio no pretende presentar a Jesús como profeta ni dice que la respuesta a su palabra sea la obediencia, sino el asombro. La lectura está bastante traída por los pelos.

            Moisés habló al pueblo, diciendo:

            ̶  Un profeta, de entre los tuyos, de entre tus hermanos, como yo, te suscitará el Señor, tu Dios. A él lo escucharéis. Es lo que pediste al Señor, tu Dios, en el Horeb, el día de la asamblea: «No quiero volver a escuchar la voz del Señor, mi Dios, ni quiero ver más ese terrible incendio; no quiero morir.» El Señor me respondió: «Tienen razón; suscitaré un profeta de entre sus hermanos, como tú. Pondré mis palabras en su boca, y les dirá lo que yo le mande. A quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas. Y el profeta que tenga la arrogancia de decir en mi nombre lo que yo no le haya mandado, o hable en nombre de dioses extranjeros, ese profeta morirá

Biblia, Espiritualidad , , , ,

«Ir detrás de Jesús». 3º Tiempo Ordinario – B (Marcos 1,14-20)

domingo, 25 de enero de 2015
Comentarios desactivados en «Ir detrás de Jesús». 3º Tiempo Ordinario – B (Marcos 1,14-20)

793781-300x201 Cuando el Bautista fue detenido, Jesús vino a Galilea y comenzó a «proclamar la Buena Noticia de Dios». Según Marcos, no enseña propiamente una doctrina para que sus discípulos la aprendan y difundan correctamente. Jesús anuncia un acontecimiento que está ya ocurriendo. Él lo está ya viviendo y quiere compartir su experiencia con todos.

Marcos resume así su mensaje: «Se ha cumplido el plazo»: ya no hay que mirar hacia atrás. «Está cerca el reino de Dios»: pues quiere construir un mundo más humano. «Convertíos»: no podéis seguir como si nada estuviera ocurriendo; cambiad vuestra manera de pensar y de actuar. «Creed en esta Buena Noticia». Este proyecto de Dios es la mejor noticia que podéis escuchar.

Después de este solemne resumen, la primera actuación de Jesús es buscar colaboradores para llevar adelante su proyecto. Jesús va «pasando junto al lago de Galilea». Ha comenzado su camino. Es un profeta itinerante que busca seguidores para hacer con ellos un recorrido apasionante: vivir abriendo caminos al reino de Dios. No es un rabino sentado en su cátedra, que busca alumnos para formar una escuela religiosa. Ser cristiano no es aprender doctrinas, sino seguirle a Jesús en su proyecto de vida.

El que toma la iniciativa es siempre Jesús. Se acerca, fija su mirada en aquellos cuatro pescadores y los llama a dar una orientación nueva a sus vidas. Sin su intervención, no nace nunca un verdadero cristiano. Los creyentes hemos de vivir con más fe la presencia viva de Cristo y su mirada sobre cada uno de nosotros. Si no es él, ¿quién puede dar una nueva orientación a nuestras vidas?

Pero lo más decisivo es escuchar desde dentro su llamada: «Venid detrás de mí». No es tarea de un día. Escuchar esta llamada significa despertar la confianza en Jesús, reavivar nuestra adhesión personal a él, tener fe en su proyecto, identificarnos con su programa, reproducir en nosotros sus actitudes… y, de esta manera, ganar más personas para su proyecto.

Este podría ser hoy un buen lema para una comunidad cristiana: Ir detrás de Jesús. Ponerlo al frente de todos. Recordarlo cada domingo como el líder que va por delante de nosotros. Generar una nueva dinámica. Centrarlo todo en seguir más de cerca a Jesucristo. Nuestras comunidades cristianas se transformarían. La Iglesia sería diferente.

José Antonio Pagola

Ver en la web

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

«Convertíos y creed en el Evangelio». Domingo 25 de enero de 2015. Domingo tercero del tiempo ordinario

domingo, 25 de enero de 2015
Comentarios desactivados en «Convertíos y creed en el Evangelio». Domingo 25 de enero de 2015. Domingo tercero del tiempo ordinario

12-ordinarioB3 cerezoLeído en Koinonia:

Jonás 3,1-5.10: Los ninivitas se convirtieron de su mala vida. Salmo responsorial: 24: Señor, enséñame tus caminos. 1Corintios 7,29-31: La representación de este mundo se termina. Marcos 1,14-20: Convertíos y creced en el Evangelio

Como es sabido, en las lecturas de la liturgia de los domingos, la primera y la tercera están siempre unidas temáticamente, mientras que la segunda suele ir por caminos independientes. Hoy la pareja de lecturas principales son la de la predicación de Jonás sobre la ciudad Nínive, y la predicación de Jesús al comenzar su ministerio, precisamente «cuando arrestaron a Juan», o sea, al faltar el profeta.

La lectura sobre Jonás hoy presenta un contenido positivo: el profeta atiende el mandato de Dios que le envía a predicar, va, predica, y además tiene éxito su predicación, pues la ciudad se arrepiente.

El comentario más simple a este texto puede ir por la línea de la importancia de la predicación profética para la conversión de los que están alejados de Dios. Es un tema conocido. Y, como decíamos, hace un paralelismo con el texto del evangelio: Jesús es un nuevo profeta, que empalma con la línea de los profetas clásicos, que también se lanza por los caminos para predicar un mensaje de conversión.

Para unos oyentes más críticos, esta segunda lectura es preocupante. Porque el conjunto entero de lo que en ella se expresa pertenece a un marco de comprensión hoy insostenible: un Dios arriba, directamente imaginado como un gran rey, que envía su mensajero para predicar un mensaje de conversión, mensaje que antes no pudo surtir efecto porque el profeta no quiso ir a predicar, pero que ahora es atendido y obedecido por los ninivitas. «Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció, y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó». Esta imagen de un Dios arriba, que toma decisiones, envía mensajeros, les insiste, se comunica con los seres humanos por medio de esos mensajeros profetas, y que «al ver» las obras de penitencia «se compadece y se arrepiente de la catástrofe con que había amenazado a la ciudad»… es, obviamente, humana, muy humana, demasiado humana, sin duda. Es, claramente, un «antropomorfismo». Dios no es un Señor que esté ahí «arriba, ahí afuera», ni que esté enviando mensajeros, ni es alguien que pueda amenazar, ni que se pueda arrepentir… Hoy sabemos que Dios no es así, que lo que llamamos «Dios» es en realidad un misterio que no puede ser reducido a una imagen o una imaginación antropomórfica semejante.

Sería bueno, incluso necesario, referirse a esta calidad de antropomorfismo que tiene esta lectura –como tantísimas otras–, y hacer caer en la cuenta a los oyentes que no los estamos tomando por niños, sino que, simplemente, estamos utilizando un texto compuesto hace más de veinticinco siglos, y que la imagen de Dios que aparece en él nos resulta hoy inviable. Es importante decirlo, y no es bueno darlo por sobreentendido, porque puede haber –con razón- personas que se sientan mal al escuchar estas imágenes, como si se sintieran retrotraídas al tiempo de la catequesis infantil. Y, desde luego, es recomendable abordar –en esta u otra ocasión– el tema de las imágenes de Dios, y aclarar que si somos personas de hoy, lo más probable es que no nos encaje bien el lenguaje clásico (o ancestral) sobre Dios, y que tenemos todo el derecho a ser críticos y a utilizar otro.

Éste podría ser, sin más, el buen tema de reflexión central para la homilía de hoy. Es más que suficientemente importante. Recomendamos el libro del obispo anglicano John Shelby SPONG, Un cristianismo nuevo para un mundo nuevo, colección «Tiempo axial», Abya Yala, Quito 2011, tiempoaxial.org).

La lectura de la 1ª carta de Pablo a los corintios también puede iluminarse hoy con la del evangelio de Marcos: ante el reinado de Dios que ha sido instaurado por la actuación de Jesús -su predicación, sus milagros, sus controversias, especialmente su muerte y resurrección-, todas las realidades humanas adquieren un nuevo sentido: comprar, vender, llorar, reírse, casarse o permanecer célibe, todo es diferente y su valor distinto. Lo absolutamente definitivo es el ejercicio de la voluntad salvífica de Dios que Jesús vino a poner en marcha. Por eso Pablo puede afirmar que «la presentación de este mundo se termina», es decir, que Dios hace nuevas todas las cosas realizando la utopía de su Reino en donde pobres y tristes, enfermos y condenados, excluidos y ofendidos de la tierra son rescatados y acogidos, y en donde los ricos y los poderosos son llamados urgentemente a la conversión.

Después de narrarnos los comienzos del evangelio con Juan Bautista, con la unción mesiánica de Jesús en el río Jordán y con sus tentaciones en el desierto, Marcos nos relata, en unas frases muy condensadas, los comienzos de la actividad pública de Jesús: es el humilde carpintero de Nazaret que ahora recorre su región, la próspera pero mal–afamada Galilea, predicando en las aldeas y ciudades, en los cruces de los caminos, en las sinagogas y en las plazas. Su voz llega a quien quiera oírlo, sin excluir a nadie, sin exigir nada a cambio. Una voz desnuda y vibrante como la de los antiguos profetas. Marcos resume el entero contenido de la predicación de Jesús en estos dos momentos: el reinado de Dios ha comenzado –es que se ha cumplido el plazo de su espera– y ante el reinado de Dios sólo cabe convertirse, acogerlo, aceptarlo con fe.

Muchos reinados recordaban los judíos que escuchaban a Jesús: el muy reciente reinado de Herodes el Grande, sanguinario y ambicioso; el reinado de los asmoneos, descendientes de los libertadores Macabeos, reyes que habían ejercido simultáneamente el sumo sacerdocio y habían oprimido al pueblo, tanto o más que los ocupadores griegos, los seléucidas. Recordaban también a los viejos reyes del remoto pasado, convertidos en figuras de leyendas doradas, David y su hijo Salomón, y la lista tan larga de sus descendientes que por casi 500 años habían ejercido sobre el pueblo un poder totalitario, casi siempre tiránico y explotador. ¿De qué rey hablaba ahora Jesús? Del anunciado por los profetas y anhelado por los justos. Un rey divino que garantizaría a los pobres y a los humildes la justicia y el derecho y excluiría de su vista a los violentos y a los opresores. Un rey universal que anularía las fronteras entre los pueblos y haría confluir a su monte santo a todas las naciones, incluso a las más bárbaras y sanguinarias, para instaurar en el mundo una era de paz y fraternidad, sólo comparable a la era paradisíaca de antes del pecado.

Este «reinado de Dios» que Jesús anunciaba hace 2000 años por Galilea, sigue siendo la esperanza de todos los pobres de la tierra. Ese reino que ya está en marcha desde que Jesús lo proclamara, porque lo siguen anunciando sus discípulos, los que Él llamó en su seguimiento para confiarles la tarea de pescar en las redes del Reino a los seres humanos de buena voluntad. Es el Reino que proclama la Iglesia y que todos los cristianos del mundo se afanan por construir de mil maneras, todas ellas reflejo de la voluntad amorosa de Dios: curando a los enfermos, dando pan a los hambrientos, calmando la sed de los sedientos, enseñando al que no sabe, perdonando a los pecadores y acogiéndolos en la mesa fraterna; denunciando, con palabras y actitudes, a los violentos, opresores e injustos.

A nosotros corresponde, como a Jonás, a Pablo y al mismo Jesús, retomar las banderas del reinado de Dios y anunciarlo en nuestros tiempos y en nuestras sociedades: a todos los que sufren y a todos los que oprimen y deben convertirse, para que la voluntad amorosa de Dios se cumpla para todos los seres del universo. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Dom 25 1 15. Jonás en Nínive, tierra de ISIS

domingo, 25 de enero de 2015
Comentarios desactivados en Dom 25 1 15. Jonás en Nínive, tierra de ISIS

mapa-isisDel blog de Xabier Pikaza:

Dom 3. Ciclo b. El evangelio del día lo he visto varias veces en este blog:

Habla de Jesús que llama a sus 4 primeros: Pedro, Andrés, Jacobo, Juan, para la tarea de su Reino (Mc 1, 14-20).

Hoy quiero fijarme en la primera lectura, tomada del libro de Jonás, a quien Dios llamó para predicar en Níniva, ciudad que era entonces y es hoy (con sus ruinas, al lado de Mosul, ver mapa) el centro del Estado de ISIS, uno de los lugares más difíciles y problemáticos del mundo.

Nínive era entonces la capital del imperio de Asiria, quizá el primero de todos los “estados mundiales”, que quiso conquistar el orbe a sangre y fuego, para entregarlo en manos de un Dios de venganza y violencia, que se impuso desde el desierto de Oriente hasta el mar Mediterráneo, dominando sobre israelitas y judíos, hacia el año 700 a.C. Contra Nínive dirigieron Isaías y otros profetas muy duras palabras de crítica y de sátira mordaz.

Las ruinas de Nínive se siguen alzando misteriosas, amenazantes y sagradas, muy cerca de Mosul, la capital de Isis, de donde están llegando las noticias más impactantes y duras de nuestro duro tiempo: Se queman iglesias, se crucifica a cristianos, se lanza al vacío a los homosexuales.

En otro tiempo, Dios mandó hasta Nínive a su profeta Jonás, como sigue contando de forma emocionada una de las más bellas historias de la Biblia.

El Dios de Cristianos y Musulmanes (y judíos) debería enviar hoy alguien a Nínive/Mosul, para anunciar el castigo de sus nuevos asesinos, con un resquicio abierto a la esperanza (y con una llamada de conversión, no sólo para Nínive/Mosul, sino para los buenos de Jerusalén y de las nuevas tierras de occidente, en la línea del mismo Jonás, que debió convertirse primero, en el vientre de la «ballena»).

En otro tiempo, Jonás fue a Nínive/Mosul, y logró la «conversión» no sólo de Nínive/Isis, pues él debió convertirse primero (como hoy, debemos convertirnos primero nosotros, antes de predicar a ISIS. ¿Podremos hacerlo, nosotros y los de ISIS, como sugiere este libro de JONÁS?

Quien quiera hacer hoy (esta semana) una “obra buena” busque en su Biblia, lea y aplique para nuestro tiempo el libro de Jonás, es pequeño, puede leerse en poco más de media hora. Quien tenga menos tiempo, puede leer mi comentario. No hago aplicaciones, que las haga el lector.

Nínive era entonces un lugar difícil. También es hoy difícil Nínive/Mosul. ¿Cómo ir, qué hacer allí? Estas son las preguntas que plantea el texto de hoy:

— ¿Cómo pueden prepararse los profetas para ir hasta allí, como Jonás, a cuerpo, superando el miedo, sin escaparse a las minas de Tarsis, la tierra del oro y la plata?

— Y nosotros ¿quiénes somos para criticar a Nínive/Isis, si no cambiamos como Jonás? ¿Somos falsos Jonás, llamados a la conversión, o somos ninivitas de Isis o de sus aliados?

— ¿Tendrán que convertirse ellos primero o también nosotros, quién empieza? ¿No nos queda más remedio que las bombas, de un lado o del otro?

Imágenes:
1. Mosul, en la vieja tierra de Nínive
2-3. Isis, matando lanzando homosexuales al vacío, matando cristianos
4.Mapa con las tierras irredentas de ISIS

1. Dios clemente y misericordioso: Nínive y Jonás (Jonás 3-4).

Jonás fue un resucitado, como aquellos de que habló Ezequiel . Quiso escapar a Tarsis, extremo legendario de la tierra, en A-Andalus, como ahora dicen muchos; pero en el mismo camino de evasión le alcanzó Dios con su voz y con su mano le introdujo en las entrañas del gran pez haciéndole pasar por la experiencia de la muerte (Jon 2-3).

Era un fugitivo resucitado. Dios quiso enviarle a la ciudad del crimen, a Nínive la inmensa, para anunciar allí en final de su paciencia (¡diles que su maldad ha llegado hasta mí! 1,2). Pero se negó,, tomando el barco en dirección de huida, hasta caer sepultado en un vientre de ballena, convertido en pura angustia. Pero Dios le ha liberó y así, como testigo de piedad suprema, expresión de un poder hecho perdón llegó hasta Nínive.

Son Jonás todos aquellos que, arrancados de la angustia, en experiencia liberada (perdonados) han de llevar mensaje de gracia a los demás. Por eso, contar la trama de Jonás significa contar su propia historia. Nínive es el mundo inmenso que nunca acabaremos de explorar, ciudad de duros contrastes, de admirable grandeza y de violencia que lleva hacia la muerte. Solemos pensar que Dios odia a la ciudad, por eso hemos querido escapar de ella; también nosotros la odiamos y deseamos a veces su muerte. Pero vengamos al profeta:

De nuevo vino la palabra de Yahvé sobre Jonás: -Levántate y vete a Nínive, la gran capital, y pregona allí el pregón que te diré. Se levantó Jonás y fue a Ninive, como le había mandado Yahvé. Ninive era una ciudad enorme (=¡de Dios!);hacían falta tres días para atravesarla.
Y comenzó Jonás a entrar en la ciudad y caminó durante un día pregonando: ¡Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada! Los ninivitas creyeron en Dios, pregonaron un ayuno y se vistieron de saco desde los grandes a los pequeños. Llegó la noticia al Rey de Nínive y se levantó de su trono, se quitó su manto y se vistió de saco y se sentó en tierra; y mandó proclamar a Nínive, de parte del rey y sus nobles:

-Que humanos animales, vacas y ovejas no prueben bocado, no pasten ni beban; que vistan de saco humanos y animales, que invoquen a Dios con toda fuerza; y que se convierta cada uno de su mala vida y de las injusticias que haya cometido. ¡Quizá Dios se convierta y arrepienta, y se vuelva de su ira, de manera que no perezcamos!

Y vió Dios sus obras y cómo se convertían de sus malas obras (= caminos) y se arrepintió de la catástrofe con que les había amenazado y no la ejecutó. Y Jonás sintió un disgusto enorme y estaba irritado. Y oró a Yahvé diciendo: ¡Ay Yahvé! ¿acaso no era eso lo que yo me dije cuando estaba en mi tierra? Por eso me adelanté a huir a Tarsis, porque yo sé que tú eres: Dios misericordioso y compasivo, lento a la ira y rico en clemencia y que te arrepientes del mal (de las amenazas). Por eso, Yahvé, quítame la vida: que más vale morir que vivir.

Introducción (3,1-4).

Como resucitado de Dios (=perdonado) viene Jonás a la ciudad perversa, metrópoli de toda la injusticia y la violencia, para proclamar allí el juicio divino. Nínive (cf Gen 11,1-9 y otros textos de la Biblia) es el signo de la maldad y la opresión suprema. Allí debe acudir el profeta revivido y pregonar su profecia: ¡vuestra maldad ha llegado hasta mí! (1,2). El Dios que oyó el lamento de los hebreos oprimidos (Ex 2,23-24;3,7) rechaza la maldad de los opresores: Jonás debe avisarles del peligro en que moran.

Islamico-edificio-hombres-homosexuales-Mosul_CLAIMA20150121_0064_27Pero Jonás no queda en el aviso. Reinterpreta la advertencia de Dios y la convierte en amenaza: ¡dentro de cuarenta días Nínive será arrasada! Este desfase entre encargo de Dios (1,2) y pregón de Jonás (3,4) determinará el sentido de la historia. Jonás no es profeta transparente: no deja que su vida se convierta en signo de la acción de Dios sino que actúa por su cuenta y convierte su antigua cobardía (huida) en gran resentimiento: quiere que Nínive sea destruida. Odia a la ciudad: odia a este mundo y quiere que en el fondo (y en la forma) se consume la ira de Dios sobre la tierra.

Reacción de Nínive (3,5-9).

Jonás pregona destrucción, pero Nínive conoce mejor a Dios y entiende su palabra como amenaza compasiva: anuncia Dios la ruina precisamente para que puedan descubrir su riesgo y evitarlo (convertirse). La conversión de Nínive se cuenta en forma simbólica, folclórica: los mismos animales dejan de comer y visten de sayal (saco). Es como si de pronto una ciudad y cultura centrada en el lujo (vestidos) y la satisfación (comida) invirtiera su conducta, en gesto de pobreza solidaria.

Es significativo el pregón. Conforme al mito usual, el Rey de Nínive podía interpretarse como un antidios: era el poder hecho opresión, la bestia que más tarde ha visto Dan 7. Pues bien, aquí la bestia cambia y reconoce la misericordia suma: ¡quizá Dios se convierta! (3,9). No vence al rey otro poder del mundo: no le humillan ni doblegan las armas de la tierra. ¡Le transforma la misericordia del Dios que se arrepiente (niham) y perdona.

– Jonás ha proyectado sobre la ciudad su cobardía airada, quizá resentida: quiere que Dios la destruya, muriendo si hace falta con ella. Le falta corazón para amar, para dejarse amar y colaborar con la misericordia de Dios.
– El rey pagano que podía parecer un antidios se ha vuelto más lúcido y humilde que el profeta, descubriendo algo que ignoran los israelitas: la fuerza creadora y universal de la misericordia de Dios, precisamente en medio de la crisis.

Respuesta de Dios (3,10) y solución de la crisis para la ciudad.

El mensaje de ruina de Jonás podía haber llevado al paroxismo universal: ¡quedan cuarenta días!, un tiempo breve en el que todos deben aprovecharse, multiplicando sus deseos, empeñados en saciar todas sus hambres. Es la solución que a veces triunfa dentro de la historia: ¡quedan pocos días! ¡comamos y bebamos! Pues bien, en contra de eso, pueblo y rey invierten el proceso de la destrucción e inician sobre el mundo un gesto de vida “arrepentida”, liberada de violencia.

hombres-crucificados-delito-ciudad-Mosul_CLAIMA20150121_0067_17Dios responde arrepintiéndose (vayynnahem) y perdonando según la previsión del rey. Es claro que, dentro del contexto del relato, ese arrepentimiento parece exclusivo de Dios: cambia de actitud, no descarga la fuerza de su ira. Pero, miradas las cosas en otra perspectiva, el perdón nace también de la propia conversión/cambio del pueblo. Lo que antes era cueva de ladrones, ciudad que se destruye a sí misma, se convierte en campo de fraternidad en el que existe futuro para todos, incluidos animales.

Por eso, conversión de la ciudad y perdón de Dios se unen. Posibilidad fundante de perdón, eso es Dios para Nínive. En el mismo lugar y momento en que culmina el pecado (injusticia que produce muerte) viene a revelarse un nuevo principio de vida. Dios no sanciona lo que existe: no acepta la volencia, no defiende al rey en su injusticia ni a Nínive en su fuerte carrera de opresiones, pero les permite cambiar y les perdona. Conversión recreadora: ese es el nombre que Dios viene a recibir en esta escena.

c) Conclusión y aplicación teológica

El relato de Jonás se encuentra dirigido al pueblo del profeta: a los judíos que no aciertan a entender su puesto ni a cumplir su tarea dentro de la historia. Mil veces resonaron los oráculos de ruina contra las naciones, como puede verse en Isaías, Jeremías, Amós… Daba la impresión de que Dios debería haber ya destruido a los pueblos opresores y malvados. ¿Por qué no lo hace? ¿Por qué siguen en vida los imperios? Por misericordia de Dios y arrepentimiento de los pueblos. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

«Un comienzo sorprendente». Domingo 3º del Tiempo Ordinario. Ciclo B

domingo, 25 de enero de 2015
Comentarios desactivados en «Un comienzo sorprendente». Domingo 3º del Tiempo Ordinario. Ciclo B

Jesús llamaJuan 1,35-42Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El domingo pasado, el evangelio de Juan nos contó cómo Jesús entró en contacto con algunos de los que más tarde serían sus discípulos. Este domingo volvemos al evangelio de Marcos, que será el usado básicamente durante el Ciclo B. En tres escenas, las dos últimas estrechamente relacionadas, nos cuenta la forma sorprendente en que comienza a actuar Jesús.

1ª escena: Actividad inicial de Jesús.

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:

̶  Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.

Marcos ofrece tres datos: 1) momento en que comienza a actuar; 2) lugar de su actividad; 3) contenido de su predicación.

Momento. Cuando encarcelan a Juan Bautista. Como si ese acontecimiento despertase en él la conciencia de que debe continuar la obra de Juan. Nosotros estamos acostumbrados a ver a Jesús de manera demasiado divina, como si supiese perfectamente lo que debe hacer en cada instante. Pero es muy probable que Dios Padre le hablase igual que a nosotros, a través de los acontecimientos. En este caso, el acontecimiento es la desaparición de Juan Bautista y la necesidad de llenar su vacío.

Lugar de actividad. A diferencia de Juan, Jesús no se instala en un sitio concreto, esperando que la gente venga a su encuentro. Como el pastor que busca la oveja perdida, se dedica a recorrer los pueblecillos y aldeas de Galilea, 204 según Flavio Josefo. Galilea era una región de 70 km de largo por 40 de ancho, con desniveles que van de los 300 a los 1200 ms. En tiempos de Jesús era una zona rica, importante y famosa, como afirma el libro tercero de la Guerra Judía de Flavio Josefo (BJ III, 41-43), aunque su riqueza estaba muy mal repartida, igual que en todo el Imperio romano.

Los judíos de Judá y Jerusalén no estimaban mucho a los galileos: “Si alguien quiere enriquecerse, que vaya al norte; si desea adquirir sabiduría, que venga al sur”, comentaba un rabino orgulloso. Y el evangelio de Juan recoge una idea parecida, cuando los sumos sacerdotes y los fariseos dicen a Nicodemo: “Indaga y verás que de Galilea no sale ningún profeta” (Jn 7,52).

Mensaje. ¿Qué dice Jesús a esa pobre gente, campesinos de las montañas y pescadores del lago? Su mensaje lo resume Marcos en un anuncio (“Se ha cumplido el plazo, el reinado de Dios está cerca”) y una invitación (“convertíos y creed en la buena noticia”).

El anuncio encaja en la mentalidad apocalíptica, bastante difundida por entonces en algunos grupos religiosos judíos. Ante las desgracias que ocurren en el mundo, y a las que no encuentran solución, esperan un mundo nuevo, maravilloso: el reino de Dios. Para estos autores era fundamental calcular el momento en el que irrumpiría ese reinado de Dios y qué señales lo anunciarían. Jesús no cae en esa trampa: no habla del momento concreto ni de las señales. Se limita a decir que “está cerca”.

Pero lo más importante es que vincula ese anuncio con una invitación a convertirse y a creer en la buena noticia.

Convertirse implica dos cosas: volver a Dios y mejorar la conducta. La imagen que mejor lo explica es la del hijo pródigo: abandonó la casa paterna y terminó dilapidando su fortuna; debe volver a su padre y cambiar de vida. Esta llamada a la conversión es típica de los profetas y no extrañaría a ninguno de los oyentes de Jesús (la 1ª lectura, del libro de Jonás, se centra en ese tema).

Pero Jesús invita también a “creer en la buena noticia” del reinado de Dios, aunque los romanos les cobren toda clase de tributos, aunque la situación económica y política sea muy dura, aunque se sientan marginados y despreciados. Esa buena noticia se concretará pronto en la curación de enfermos, que devuelve la salud física, y el perdón de los pecados, que devuelve la paz y la alegría interior.

2ª y 3ª escenas: llamamientos de Simón y Andrés, Santiago y Juan

Pasando junto al lado de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo:

̶  Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. 

Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Jesús ha pasado unas semanas, quizá meses, recorriendo él solo Galilea. Hasta que decide buscar unos discípulos que lo acompañen y continúen su obra. No los busca en Jerusalén, entre los alumnos de los grandes rabinos. Los busca entre los pescadores. Económicamente no son unos miserables, tienen barca e incluso les ayudan unos jornaleros. Pero en una sociedad agraria, como la del Imperio romano, el obrero manual estaba por debajo del campesino, y sólo por encima de las clases de la gente impura y de los despreciables (en la clasificación de Gerhard Lenski).

El relato de Marcos resulta desconcertante. ¿Es posible que cuatro muchachos sigan a Jesús sin conocerlo, abandonando su familia y su trabajo? El lector moderno, buscando una respuesta, acude al cuarto evangelio, donde se dice que Jesús ya los conoció cuando el bautismo. Pero el lector antiguo, que sólo tenía a su disposición el evangelio de Marcos, se queda admirado del poder de atracción que ejerce Jesús y de la disponibilidad absoluta de los discípulos.

Estos cuatro discípulos representan el primer fruto de la predicación de Jesús: muchachos que creen en la buena noticia del Reinado de Dios, siguen a Jesús y cambian radicalmente de vida.

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

«¿Quién es y quién no es protestante?», por Carlos Osma

domingo, 25 de enero de 2015
Comentarios desactivados en «¿Quién es y quién no es protestante?», por Carlos Osma

1262353657609Margot-KaessmanLeído en Homoprotestantes:

En principio es fácil responder a la pregunta sobre quién es y quién no es protestante si nos atenemos a lo que comúnmente se conoce como “las cinco solas”, que no es más que una doctrina de mínimos que comparten todas las iglesias que se consideran herederas de la Reforma, y que podríamos resumir así:

I) Sola Scriptura. La Biblia es la única fuente de doctrina cristiana.

II) Sola Fide. La justificación se alcanza por la fe.

III) Sola Gratia. La salvación se obtiene por la gracia divina.

IV) Solus Christus. Jesucristo es el único mediador.

V) Soli Deo gloria. Toda la gloria es sólo para Dios.

La realidad muestra que estos límites identitarios permiten una gran diversidad. Por esa razón en las relaciones entre diferentes iglesias protestantes hay veces que se descubren muchos puntos en común, otras únicamente las “solas”, y a veces, las menos, se cree que con una determinada iglesia se ha dejado de compartir incluso alguno de estos pilares básicos. Actualmente el principio de la Sola Scriptura es el que está generando una mayor controversia y debate, puesto que no todas las iglesias protestantes leen la Biblia de la misma forma ni desde el mismo lugar, y por tanto, llegan a conclusiones distintas.

Hasta no hace mucho tiempo, al menos en España, esto no había sido un problema de demasiada importancia y cada iglesia iba por su lado. Ya desde finales del siglo XIX, debido entre otras razones a los intereses de las diferentes iglesias extranjeras que habían enviado a sus misioneros, quedó claro que iba a ser imposible que la iglesia protestante en España fuera sólo una. La diversidad dentro del protestantismo español forma parte de su ADN, y jamás se ha logrado una postura común en su casi siglo y medio de existencia, más que la voluntad clara de hacer llegar el evangelio.

El protestantismo en España, desconozco la realidad en otras latitudes, ha sido y es una forma de entender el cristianismo que no ha sabido aglutinar toda esta diversidad que atesora, ni sacar partido de ella. Tampoco ha sabido construir una imagen unitaria, y un discurso en el que todas las sensibilidades se sintieran cómodas. Es posible que algunas personas crean que eso es imposible, pero colectivos como el LGTB, con una mayor diversidad, han mostrado que con una clara voluntad puede lograrse. Lo importante es donde poner los objetivos, las metas a alcanzar. Cuando se ponen en la defensa de los propios intereses o en remarcar aquellos puntos que aglutinan sólo a las mayorías, la unidad siempre se rompe. Si por el contrario se defiende la posibilidad de existir con sus singularidades a cualquier forma de reflejar la fe protestante, podamos estar de acuerdo o no con ella, la unidad puede convertirse en una fuerza que permita una mayor incidencia del evangelio en nuestro país.

Si a la imposibilidad de gestionar la diversidad, añadimos el desinterés por crear puentes entre diferentes sensibilidades o planteamientos teológicos, incapacidad para entrar en diálogo y participar con los distintos agentes sociales, y sobre todo una rigidez fundamentada en la ignorancia de quien cree poseer la verdad, podríamos hacer una foto bastante fidedigna del protestantismo español.

Pero que no haya la voluntad, ni quizás la capacidad, de poder preservar la unidad del protestantismo, no significa que no se le esté intentando dotar de una determinada identidad. Es evidente que hay un interés por crear una identidad protestante, una imagen que pueda ser más o menos reconocible de lo que es ser un buen evangélico. Pero lo triste de todo esto es que se confunde la identidad protestante con la identidad del propio grupo o familia protestante de la que se forma parte. En resumidas cuentas, una lucha fratricida por imponer como válidos únicamente los propios planteamientos teológicos.

Y para crear esta imagen ficticia que permita aglutinar, en vez de abrirse a la diversidad real, se ha decido apostar por cohesionar el grupo utilizando chivos expiatorios. Es decir, se está intentando crear una identidad protestante basada en negársela a las corrientes o planteamientos que se tachan de liberales y alejados de la ortodoxia de las mayorías. Se opta por sacrificar una parte para unir al todo, de acabar con las notas más discordantes del himno oficial. Algo que lo que hace, como siempre, es volver a atomizar al protestantismo y a radicalizarlo, convirtiéndolo en un discurso de extrema derecha en lo político y fundamentalista en lo religioso.

No hay otra salida para los chivos expiatorios que buscar el propio camino, es bastante estúpido quedarse donde no te quieren. Los homosexuales que hemos vivido durante años en iglesias donde no se nos quería podemos explicar lo que sucede cuando uno se empecina en lo imposible: que al final uno acaba construyendo un cristianismo basado más en justificarse ante quienes no aceptarán ninguna justificación, que buscando la propia forma de vivir y compartir el evangelio.

Y por otra parte no es malo que le digan a una iglesia que no encaja y que no se le quiera dentro de una manera opresiva de entender el evangelio. Que no se acepta su manera de interpretar la Sola Scriptura por no mantenerse dentro de unos principios teológicos protestantes del siglo XVIII. O que no se tolera su moral y pastoral basadas en la persona en vez de la Ley. Todo esto, en el fondo, no es más que la constatación de que en el fondo, hay cosas que se están haciendo bien. De que se está dentro de una iglesia protestante viva que no deja de reformarse, y que no está dispuesta a renunciar a la realidad para poder estar dentro de la ortodoxia.

Carlos Osma

Biblia, Cuáqueros, Espiritualidad, Iglesia Adventista del Séptimo Día, Iglesia Anglicana, Iglesia Bautista, Iglesia de la Comunidad Metropolitana, Iglesia Luterana, Iglesia Menonita, Iglesia Metodista, Iglesia Presbiteriana, Iglesias Evangélicas, Iglesias Pentecostales , ,

Evangelio de Marcos. El Manuscrito de la Momia

domingo, 25 de enero de 2015
Comentarios desactivados en Evangelio de Marcos. El Manuscrito de la Momia

CientA-ficos-encontrado-Andong-National-University_CYMIMA20150120_0007_13Del blog de Xabier Pikaza:

RD acaba de publicar una nota de agencia donde se afirma que han encontrado y que pronto publicarán “un fragmento” del Evangelio de Marcos, escrito ente el año 80 y el 90 de nuestra era”, en la máscara de una momia egipcia.

La noticia es de tipo sensacionalista, ha dado la vuelta al mundo, y RD ha hecho muy bien en publicarla quizá debía haber preguntado la opinión de algún especialista de su grupo, como podía ser en este caso el Prof. A. Piñero, pues mucho me temo que estemos ante una “serpiente de invierno boreal” (aunque parece cierto que en el fondo puede haber un núcleo de verdad).

(cf. http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2015/01/21/hallan-la-copia-del-evangelio-mas-antigua-del-mundo-en-la-mascara-de-una-momia-egipcia-religion-iglesia-egipto.shtml ).

No soy experto en papiros, pero algo estudié y algo sé de Marcos, y así puedo ofrecer unas anotaciones críticas, presentando después un trabajo autorizado sobre el tema (en inglés):

1. El texto formaría parte de una máscara de momia egipcia, de “segunda categoría”, del siglo II d.C., para la que se habría utilizado un papiro pre-escrito, con un pasaje del evangelio de Marcos. La momia parece haber sido “saqueada” por ladrones de tesoros, que habrían vendido la máscara (hecha de pobre papiro, no de oro, como en las momias de faraones y altos dignatarios). Eso indica que la procedencia del texto sería “ilegal” (en Egipto no se pueden saquear máscaras, ni venderlas al extranjero). No sabemos pues a ciencia cierta de dónde ha venido el texto.

2. El Prof. Craig Evans, de la Acadia Divinity College in Wolfville (un buen «escolar», como indico en la nota final de esta postal, afirma que ha investigado bien el texto y que, por la escritura y tinta, es del 80 al 90 d.C., y que contiene un texto de Marcos, pero nadie “neutral” ha visto el papiro manuscrito con el texto, ni ha ofrecido una foto auténtica de su contenido. Por otra parte, partiendo solo de un análisis de la tinta y escritura resulta difícil fijar la fecha en que ha sido escrito un texto.

3. Todo lo referente al descubrimiento y presentación de ese presunto “manuscrito de Marcos” resulta “poco científico”: No se puede hablar de un texto sin publicarlo, determinando modo y locación del descubrimiento, indicando el lugar dónde se encuentra, con “documentación fotográfica” o foto-mecánica. Mucho tememos que en el fondo haya un pequeño fraude quizá “bondadoso” (o una noticia que debe cernirse y decantarse entre los investigadores). Un caso famoso, de tipo semejante, fue y sigue siendo “memorable” evangelio secreto de Marcos, que nadie ha visto tampoco (al parecer). Lo cierto es que se siguen saqueando tumbas… y que en esas tumbas se encuentran a veces papiros y manuscritos (miles y miles se conservan aún en los museos e instituciones oficiales de Egipto y de fuera de Egipto, sin haberse catalogado del todo, pues ello exige mucho tiempo).

4. La antigüedad del texto griego de Marcos fue postulada por el difunto prof. Josep O’Callaghan Martínez SJ, catalán de Tortosa (1922-2001), gran papirólogo, que creyó haber descubierto fragmentos griegos de Marcos del 50-60 d. C. entre las ruinas de Qumrán. Su “descubrimiento” científicamente publicado y estudiado no ha logrado convencer a la comunidad científica, pues las letras griegas esparcidas en cuevas Qumran pueden recomponerse en palabras que se encuentran no sólo en Marcos, sino en diversos libros del AT griego (LXX). O’Callaghan presentó su “descubrimiento” con todas las garantías científicas, la comunidad de los investigadores no aceptó (ni acepta en general) su propuesta, aunque la sigue estudiando. En esa línea, la mayoría de los estudiosos creen (creemos) por análisis interno de su libreo, que Marcos escribió su evangelio en torno al año 70 d.C.

5. Los primeros papiros que tenemos por ahora del NT, bien catalogados y estudiados, son de Mateo (entre ellos el POzy 4404, con una docena más de finales del II y principios del III), lo que indica que fue un texto muy extendido. De Juan tenemos algunos papiros de la colección Bodmer (P.Bod II) y también de Oxirrinco. Los testimonios de Marcos son algo más tardíos. El primero parece el papiro Cherter Beatty delsiglo III (lo mismo que de Lucas). Sería sensacional que contáramos con un papiro antiguo de Marcos, lo que indicaría la rápida extensión de este evangelio.

6. Ciertamente, Marcos pudo escribir su libro entre 70/75 en Siria (o quizá en Roma, como dicen los “descubridores” de este manuscrito de momia)… un texto que viajó pronto y hallaba en Egipto hacia el año 80…, de manera que se escribió una copia, desechada y reciclada luego para “máscara de momia”… Eso no es imposible, aunque no nos parece probable. De todas formas, sabemos que hubo pronto textos de Marcos en Antioquía (donde Mateo los “recreó” en su evangelio, hacia el 89/90) y en Éfeso (donde Lucas hizo lo mismo, hacia el 90/100). Pero nos parece raro que hubiera ya textos u hojas volantes de Marcos “danzando” por Egipto para ser recicladas luego como papiro de momia. Imposible no es, raro me parece.

7. Quien quiera estudiar el tema de los papiros (y textos) más antiguos del evangelio de Marcos y del NT puede seguir leyendo el gran trabajo de L. W. Hurtado, Los primitivos papiros cristianos (Sígueme, Salamanca 2010). Quien siga estudiando e intente situar el tema dentro de la investigación y teología actual, puede leer la introducción de mi libro, El Evangelio de Marcos (Verbo Divino, Estella 2012, 120-138). No es necesario que diga más en esta rápida nota de prensa, sino sólo pedirles a los amigos de RD (que es también mi casa) que pongan un signo de interrogación sobre lo que han dicho este Marcos de momia.

Ofrezco a continuación una nota crítica del tema, escrita por Joel Baden and Candida Moss y enviada por A. Álvarez Valdés, a quien agradezco como siempre su bien hacer crítico.

(Imagen: Foto que acompaña al «lanzamiento de la noticia», con el texto de un papiro que no es precisamente el de Marcos).

Was oldest gospel really found in a mummy mask?
By Joel Baden and Candida Moss, special to CNN

(http://edition.cnn.com/2015/01/21/living/gospel-mummy-mask/ )

Media outlets have been abuzz this week with the news that the oldest fragment of a New Testament gospel — and thus the earliest witness of Jesus’ life and ministry — had been discovered hidden inside an Egyptian mummy mask and was going to be published.

The announcement of the papyrus’ discovery and impending publication was made by Craig Evans, professor of New Testament at Acadia Divinity College in Wolfville, Nova Scotia. Evans described the papyrus as a fragment of the Gospel of Mark. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , ,

Blasfemia y libertad: Entre el «humor» y el fusil

domingo, 25 de enero de 2015
Comentarios desactivados en Blasfemia y libertad: Entre el «humor» y el fusil

10933873_821201897953182_8657661431130705386_nDel blog de Xabier Pikaza:

Un famoso poeta evocaba la tragedia que forman tocando a muerto la “campaña y el cañón”. En este caso, en vez de la campaña tenemos un tipo humor (la revista Charlie-Hebdo). El cañón han sido en este caso los “fusiles” de los ejecutores de una muerte “sagrada” por venganza.

Presenté el 17.01 una postal sobre el tema (Entre “blasfemia y asesinato” ¿Todos somos Charlie? http://blogs.periodistadigital.com/xpikaza.php/2015/01/17/p363234#more363234) y en ella mostraba en ella mi perplejidad ante unos hechos que resultan difíciles de explicar y razonar:

a. Por una parte defendía y defiendo el derecho a la libertad, garantizada por la Ilustración racional y la democracia de occidente.

b. Por otra parte suponía que en otro plano las viñetas de Ch.H. me parecían al menos poco adecuadas en un contexto de diálogo de culturas y de religiones.

Sigo pensando lo mismo, aunque J. I. Calleja respondido en unos comentarios, y con toda razón, que debemos distinguir el plano legal, definido y delimitado por las leyes de los estados (que abren un espacio para que Ch.H. pueda publicar sus caricaturas, y el plano ético, en el que quizá ellas pueden y deber ser criticadas.

Admito gustoso la aclaración o rectificación de J. I Calleja, y así vuelvo a publicar los números centrales de mi “propuesta” de entonces, con sus valiosos comentarios, presentando a continuación algunos comentarios de los cientos que se cruzaron esos días en mi Facebook.

Para situar quizá mejor el tema, me atreve a presentar algunas consideraciones, que pueden ser marginales, pero que resultan importantes en esta discusión:

1. Acepto con J. I. Calleja el valor “vinculante” de las leyes, pero con dos anotaciones marginales. (a) Quiero que las leyes mejoren (¡mucho!) y se acerquen en lo posible al ideal ético, en contra de lo que sucede en muchos espacios de la actualidad. (b) Quiero que puedan pactarse unas leyes universales, por encima de los estados concretos (como ha puesto de relieve L.F, es decir, Lucio Florio, en mi facebook).

fotoint14db592744ad34_25042011_1125am2. Como heredero de una tradición cristiana e ilustrada, pienso que un tipo de caricaturas son no sólo “legales”, sino que hacen mucho bien, pues nos enseñan a ver el otro lado de las cosas. Sin un tipo de “humor” la vida sería inviable; sólo quien es capaz de aceptar caricaturas y chistes sobre sus propias creencias y formas de vida es en el fondo maduro.

3. Muchas caricaturas (como la del Asno/Cristo de los principios del cristianismo; volveré a presentar este «grafito» insultante y lo comentaré al fin de esta postal) nos han enseñado a ver las cosas… El mismo nombre de «cristianos» empezó siendo una caricatura ofensiva, pero los seguidores de Jesús la aceptaron, y aprendieron a verse mejor a sí mismos. Esto deberían aprenderlo los “fusileros” islamistas (pero no sólo ellos).

Seguiré hablando del tema, pues merece la pena. Hoy presento tres motivos, para que los lectores juzguen: Mis tres tesis centrales del pasado 17; la respuesta y aclaración de J. I. Calleja (¡gracias, José Ignacio!), y algunos comentarios del face.book.

Propuestas de X. Pikaza (de la postal del 17)

6. Dicho eso, y defendiendo de un modo radical la libertad, tenemos que añadir que sólo es auténtica una libertad que respeta la vida y sentimiento de los otros, en un plano ético. Ciertamente, los caricaturistas de Charlie-Hebdo tienen libertad de pluma y mente, han hecho lo que han creído bien (supongo que con buena intención, sin querer herir a nadie)…, pero ellos no deben despreciar las creencias de otros, que no son un bien privado, sino un “bien social”. En ese sentido les pedimos mucha mayor madurez y responsabilidad si quieren seguir siendo periodistas satíricos. En el fondo de alunas caricaturas de Charlie-Hebdo hay un desconocimiento del Islam y quizá una falta de sensibilidad ante sus más hondos sentimientos personales y religiosos.

7. Tengo la impresión de que los periodistas de Charlie-Hebdo (y otros muchos “cultos” occidentales ) tienden a ignorar los valores del Islam, en su historia, en su cultura de fondo de paz… En concreto, los de Harlie-Hebdo con sus caricaturas han herido sin causa a millones y millones de musulmanes. Podían hacerlo, y les defiendo. Lo han hecho para que todos sonriamos, y les aplaudo. Pero quizá se han creído superiores por pertenecer a un primer mundo que se piensa el ombligo de la razón cósmica, del pensamiento absoluto, y en ello se equivocan.

8. Por su parte, los musulmanes han de aceptar el “juego” de la libertad de occidente, que les permite vivir y practicar su religión (en contra de lo que hacen muchos “estados musulmanes” que no dejan libertad de hecho para los cristianos). Y en este mundo en que estamos (año 2015) han de responder con el pensamiento y la palabra, no con las bombas. Por eso, sigo condenando sin paliativos el asesinato de los periodistas de Paris.

Comentario por José Ignacio Calleja

A mí el punto seis, querido Xabier, me parece el más discutido fuera del mundo de los creyentes; nosotros creemos que la libertad de expresión es un derecho fundamental, -con el límite de los demás derechos humanos , según lo exige la ley democrática-, y también según lo exige un moral común y sensata al tratar las convicciones religiosas o metafísicas de los demás; por supuesto, si estas convicciones son dignas de la dignidad humana y la respetan. O sea, que mofarse por mofarse de las convicciones ajenas o propias, como una libertad total de hacer escarnio de ellas -salvo lo que prohíba la ley- nos parece que es un derecho legal, pero que no es de recibo éticamente. Lo cual no obvia que el terrorismo es condenable de forma absoluta y siempre, se justifique en lo que se justifique. Nos dicen que mezclamos el campo legal con el moral, y que este segundo, fuera de la ley, es opcional y privado. Decimos que separarlos es un tobogán hacia la nada, que puede serlo.

Por el contrario, los ilustrados franceses y contemporáneos creen que ese derecho de libertad de expresión –salvo lo que prohíba la ley- es absoluto, aunque su resultado suponga mofa o desprecio de las ideas y convicciones ajenas: las que sean. Estas tienen su defensa siempre y sólo en el mismo campo de las ideas. Las intenciones buenas, malas o regulares del crítico, no cuentan. La moralidad del dibujo y de su intención, tampoco. En su extremo, la gracia está en negar que haya religión alguna respetable y humanamente positiva. Son dos conceptos. Nosotros estamos por el primero.

Si lees tu texto, verás que mezclas el plano jurídico y el moral -punto 6-, y ellos los separan. Detrás está el debate de que para ellos, el bien es aquello que cabe en el procedimiento de la ley; lo bueno viene dado por cumplir el procedimiento legal común; todo lo demás es opinión, ideología y opción, aunque las religiones, y otros, le llamemos moral. Creo contigo que estamos obligados a cumplir el procedimiento democrático no violento, siempre, pero que no debemos callar sobre el valor moral que está en juego en el modo de ejercer un derecho fundamental y en su efecto final. Esto es lo propio de la lucha moral justa en una sociedad democrática, lucha moralizada por una moral civil justa en los fines y en los medios, en los objetivos y los procedimientos.

Diciendo esto les parecemos poco laicos y racionales, y nada demócratas; yo creo que cumplimos suficientemente los tres requisitos -deberíamos hacerlo, pues bien sabes que a la gente de religión se nos cuela enseguida el dogma y el derecho al castigo divino por mano humano-, y hasta evitamos el artificio de gozarnos de la libertad de expresión al margen del bien común intentado al menos -cuestión a discutir-, y cuestionamos un concepto de libertad de expresión demasiado absoluto por comparación con otros derechos más materiales, como los que nos dan de comer por el trabajo u oportunidades de vida para los niños.

Hay algo extraño en este debate de los derechos con una comprensión dogmática de su jerarquía y significado. Merece la pena ser críticos de los críticos que con razón y derecho nos critican ¿Qué le vamos a hacer, Xabier? Y otra vez, lo asesinatos de Charlie Hebdo, y los otros, hasta 17, son asesinatos sin paliativos ni disculpa ni explicación. Con fe y sin fe, son asesinatos.

Un tema de facebook

He publicado en el facebook (https://www.facebook.com/xabier.pikaza) tres fotos que han sido muy comentadas, los días 10, 11 y 18 de enero, con caricaturas que aquí no me atrevo a reproducir. Allí decía:

¿Os parece de buen gusto esta imagen de Charlie-Hebdo? ¿Te parecen ofensivas? Ciertamente, me parece horrible sin más, condenable del todo, la «respuesta» de los que quieren defender el honor de Muhammad /Mahoma matando a los caricaturistas… pero no me siento del todo feliz con las caricaturas (que no pongo aquí, para no sumarme a ellas). Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Poner a Jesús en su lugar: Una familia queer (H. Moxnes)

miércoles, 21 de enero de 2015
Comentarios desactivados en Poner a Jesús en su lugar: Una familia queer (H. Moxnes)

269Del blog de Xabier Pikaza:

He venido reflexionando sobre el tema en los días pasados, desde el 30 del pasado (XI, 2011), pasando por el 1 y el 5-6 del presente (en los que he tratado del matrimonio en la Biblia). También me he ocupado de María, la madre de Jesús, desde una perspectiva de género y de maternidad (10 y 12 de este mes), culminando el 15 y 17 con la visión de María-mujer y de Jesús-varón en la Iglesia primitiva, partiendo de una obra ejemplar de H. Cáceres (que se apoya en gran parte en las investigaciones sociales y exegéticas de H. Moxness).

Quiero seguir en esa línea, y para plantear mejor el tema citaré y comentaré (con la ayuda de un trabajo de B. Pérez Andreo) el libro de  Halvor Moxnes, Poner a Jesús en su lugar. Una visión radical del grupo familiar y el Reino de Dios (Verbo Divino, Estella 2005), que es el mejor trabajo que conozco sobre el tema. Evidentemente, no todos los lectores estarán siempre de acuerdo con las aportaciones de Moxness, pero es bueno que las conozcan y valoren antes de criticarlas.

H. Moxnes, profesor de teología en la Universidad de Oslo, Noruega, sitúa la figura y movimiento de Jesús en el contexto antropológico y social de su tiempo, descubriendo y destacando una serie de implicaciones personales y sociales que la teología tradicional no ha tenido en cuenta.Entre ellas destacan:

— La postura de Jesús está cerca de lo que actualmente suele llamarse el «modelo queer», es decir, raro, no oficial (no dominador).

— Jesús ha «roto» un tipo de familia tradicional (o ha descubierto que ella estaba rota, porque era opresora). En ese contexto ha puesto de relieve el valor de los «otros»: mujeres y niños, pobres, enfermos, excluidos, impuros, extranjeros etc., iniciando con (por) ellos la construcción de una nueva forma de familia.

— Provocadoramente, Jesús ha puesto como modelo a los «eunucos», que no son los célibes y castos por esfuerza ascético «varonil», sino los eunucos-eunucos (reales), los rechazados de la sociedad. Crear para ellos y por ellos una familia, en la que quepan todos (incluso los varones y padres no-machos), ese es el ideal de Jesús.

— La propuesta de familia de Jesús ha chocado con los intereses de los sacerdotes de Jerusalén y de los soldados de Roma, que le han condenado a muerte.

— La Iglesia cristiana posterior ha recuperado en gran parte los «ideales» de familia (la real-politik de la familia) que Jesús había rechazado y superado, sacralizando así (en un nuevo contexto) el modelo de vida de aquellos que le habían matado.

imagesEl problema es vital en un lugar como España, donde entre Navidades y Año Nuevo se viene celebrando una gran Misa y Manifestación a favor de un tipo especial de “familia cristiana”, una misa promovida por Mons. Rouco, obispo de Madrid, y patrocinada por el Movimiento Neocatecumenal, en alguna zona de la calle y plaza de la Castellana. Ciertamente, promotores y asistentes a esa misa tienen todo el derecho de hacerlo, pero, a mi humilde entender, la visión que ellos tienen de la familia cristiana no es la que tuvo Jesús.

Misas y manifestaciones como ésa quizá no hacen un favor al verdadero cristianismo del evangelio, sino al contrario, pues lo que Jesús quería (o lo que juzgaba prioritario) no parece ir en la línea del tipo de familia que promueven los promotores de ese evento. Se nos dice que este año esa misa se tendrá 30 de diciembre, aunque no estoy seguro de ello. Lo que me parece claro es que Jesús de Nazaret tendría dificultades para asistir a ella, pues (según Mooxness) solía andar con otra gente y buscaba otro tipo de familia.

Sea como fuere, el tema es muy complejo, y nos sitúa ante las prioridades de su proyecto de familia, ante su misa en el mundo, es decir, en la calle de la vida . La Plaza de Jesús era más amplia que un tipo de Castellana de Madrid, como verá quien siga leyendo el libro de Moxness.

Sin duda, Navidad es fiesta de Familia… Y así deseo que sea para todos, pero si es fiesta de familia cristiana ha de ser en la línea de Jesús, que tomó una opción muy precisa en las plazas de Galilea y Jerusalén.

Introducción, temas básicos del libro de Moxness

Normalmente, la figura ideal del varón es la del patriarca dueño de casa (en clave de poder sobre mujeres y niños). Para Moxnes, Jesús es el prototipo de no-dueño de casa, sin poder sobre mujeres y niños, viviendo itinerante, predicando el reino de Dios: “De esta manera, su masculinidad era amenazadora. No se comportaba como un “verdadero hombre”. Sus seguidores aparecen como eunucos, “construyendo una tierra de no-hombres”.

Jesús estaba fuera de lugar en la ideología masculina grecorromana y judía; rechaza el papel de “macho” en la masculinidad hegemónica de su cultura, y también un tipo de matrimonio que tenga como fin principal engendrar herederos varones. Sin herederos, su linaje no se continuaría. Abandonó nombre de familia, poder y estatus.

Jesús rompió el género patriarcal y procreador que era prototípico de su cultura, y llamó a los hombres (varones y mujeres), no para que vivieran en estructuras masculinas o anti-masculinas, sino en un espacio límite de género, que es el reino de Dios, un espacio de fidelidad y de amor, desde los más pequeños.

Desde ese fondo se entienden los varones de Jesús como portadores de una “masculinidad versátil”, de tal forma que tienen que aceptar voluntariamente la pobreza, superando las funciones de liderazgo, para abrirse a un tipo de hospitalidad inclusiva. Sus discípulos tienen que abandonar sus familias antiguas (sus esposas, sus hijos, sus tierras) para crear una nueva familia, según aquel dicho esencial: “En verdad, les digo, no hay nadie que haya dejado casa o esposa o hermanos o padres o hijos, por el reino de Dios, no reciba mucho más en este tiempo y en el tiempo futuro, de vida eterna” (Lc 18,29-30). Jesús llama a sus discípulos varones a un espacio “queer”, una dislocación de los papeles de género masculino en su sociedad.

(cf. El Evangelio de Lucas según la Biblia Queer – Entrega 7- / Robert E. Goss, EVANGELIO DE LUCAS, en The Queer Bible Commentary).

PARA TODO LO QUE SIGUE, CF.

Bernardo Pérez Andreo, Instituto Teológico de Murcia, Alternativa cristiana al (des)orden mundial: logos, imperio y cristianismo, publicado en Revista Iberoamericana de Teología 5 (2007) 69-90

1. La familia de Jesús, según H. Moxness

El primordial estriba en la marginalidad familiar de Jesus que le lleva a rechazar su propia familia para crear un vinculo familiar diferente, desde el celibato y la acogida de los excluidos sociales: mujeres rechazadas y niños abandonados.

La familia, en un sentido extenso o restringido es el ámbito de relación del ser humano, constituye el lugar desde el que se auto comprende y desde el que se relaciona. La personalidad diádica se ubica en el ámbito familiar e implica la referencia al grupo de manera constante, de modo que la consideración social se percibe desde la familia, el honor del ser humano esta en pertenecer a una familia y poseer la suya propia.

Sin embargo, es difícil encontrar en los Evangelios textos que dejen en buen lugar la pertenencia a la familia en el sentido antiguo (cf. Lc 14, 26-27; Mc 10, 29-30; Mt 19, 29; Mc 3, 31-35; Mt 12, 46-50; Lc 8, 19-21).

Según esos textos, Jesus se sale de la norma familiar, se margina, y ofrece una nueva imagen de familia, con nuevos criterios de pertenencia. Veamos esto de la mano de H. Moxnes en Poner a Jesús en su lugar. Una visión radical del grupo familiar y el Reino deDios, Verbo Divino, Estella 2005.

Jesus rompe con la casa propia

con el fin de dislocar la identidad y moverse a otra localización que es socialmente y espacialmente diferente, para ser resocializado en otra localización. Pero esta nueva localización es un tanto extraña porque es un “no-lugar”.

Jesus desubica a los que le siguen, y lo hace con la intención de dejarlos sin lugar fijo, sin centro de permanencia, al margen. Desde esta nueva situación pretende crear una nueva identidad basada en nuevos modelos familiares. El nuevo lugar de Jesus es un ámbito donde las relaciones ya no se establecen sobre el honor y la vergüenza, y donde él mismo es la causa de la división entre los integrantes de la familia y la destrucción de los vínculos tenidos por naturales.

Jesús mismo pretende destruir el ámbito familiar tal y como estaba organizado en su tiempo, hasta tal punto que, para los seguidores, los de su casa, son sus propios enemigos (Mt 10, 36). Además de sacar del grupo familiar propio y tradicional a sus discípulos, Jesus ofrece un nuevo grupo familiar donde las relaciones que se establecen son absolutamente diferentes.

Nueva familia de Jesús

Como leemos en Mc 3, 31-35, la nueva familia de Jesus son todos los que cumplen la voluntad de su Padre, esos son sus hermanos, hermanas y madre. Y es de significar que habiendo citado a su Padre celestial no cite ningún padre terreno para construir esa nueva familia, ni tampoco cite ninguna esposa ni hijos. Esa nueva familia no es como
las familias socialmente constituidas por vínculos de sangre y por generación sexual. Tampoco es una familia “moral”; es una familia unida por vínculos afectivo-prácticos.

Esta nueva familia se sitúa fuera de las estructuras biológicas, como vemos en el texto de Lc 11, 27-28, donde una mujer bendice el seno que lo llevó y los
pechos que lo criaron, mientras Jesus le corrige inmediatamente señalando que los dichosos son los que escuchan y cumplen la palabra
. No son las funciones biológicas de la mujer la que le hacen dichosa, como es creído socialmente en una cultura donde la procreación es entendida como un bien máximo en la mujer. La procreación y cuidado de los hijos reducen a la mujer a útil por el cual el marido consigue la descendencia y el honor social, porn ello las palabras de Jesus tienen una fuerza mayor si cabe.

El varón debe abandonar su espacio masculino, para acceder a este nuevo espacio social y familiar que propone Jesús. No serán ya sus valores masculinos los que le valdrán el reconocimiento, sino su disposición a renunciar a ellos como forma de entrar en la nueva familia. Debe renunciar a su sexualidad como medio de obtener su propia familia en la procreación, y debe renunciar a su condición de padre y esposo para convertirse en compañero dentro de un discipulado de iguales. Las estructuras patriarcales, machistas y autoritarias son abolidas en la nueva familia, como en Mt 23, 9:

“No llaméis a nadie padre vuestro en la tierra,
porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo”.

Eunucos (Mt 19, 12)

En este mismo sentido hay que entender el texto sobre los eunucos de Mt 19, 12. Los varones que entren a formar la nueva familia deben sentirse como eunucos, pero es necesario conocer que significado tenia esto en el contexto en que Jesus lo dijo. La interpretación tradicional de este dicho ha conseguido domesticarlo y devolverlo a un espacio fuertemente masculinizado con todas sus prerrogativas de poder y privilegio familiar. Leer más…

Biblia, Biblioteca, Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad , , , , , , , ,

«Aprender a vivir». 2º Tiempo Ordinario – B (Juan 1,35-42)- 18 de enero 2015

domingo, 18 de enero de 2015
Comentarios desactivados en «Aprender a vivir». 2º Tiempo Ordinario – B (Juan 1,35-42)- 18 de enero 2015

793780-300x232Venid y lo veréis

Los discípulos preguntan a Jesús: Maestro, ¿dónde vives? ¿Cuál es el secreto de tu vida? ¿Qué es vivir para ti?

Jesús les responde directamente: Venid y lo veréis. Haced vosotros mismos la experiencia. No busquéis información de fuera. Venid a vivir conmigo y descubriréis cómo vivo yo, desde dónde oriento mi vida, a qué me dedico y qué es lo que me hace vivir así.

Solo conviviendo con Jesús aprenderemos a vivir como él. Este es el paso decisivo que hemos de dar. Esto es entrar en el camino de Jesús.

***

El evangelista Juan ha puesto un interés especial en indicar a sus lectores cómo se inició el pequeño grupo de seguidores de Jesús. Todo parece casual. El Bautista se fija en Jesús que pasaba por allí y les dice a los discípulos que lo acompañan: «Este es el Cordero de Dios».

Probablemente, los discípulos no le han entendido gran cosa, pero comienzan a «seguir a Jesús». Durante un tiempo, caminan en silencio. No ha habido todavía un verdadero contacto con él. Están siguiendo a un desconocido y no saben exactamente por qué ni para qué.

Jesús rompe el silencio con una pregunta: «¿Qué buscáis?» ¿Qué esperáis de mí? ¿Queréis orientar vuestra vida en la dirección que llevo yo? Son cosas que es necesario aclarar bien. Los discípulos le dicen: «Maestro, ¿dónde vives?» ¿Cuál es el secreto de tu vida? ¿Qué es vivir para ti? Al parecer, no buscan conocer nuevas doctrinas. Quieren aprender de Jesús un modo diferente de vivir. Quieren vivir como él.

Jesús les responde directamente: «Venid y lo veréis». Haced vosotros mismos la experiencia. No busquéis información de fuera. Venid a vivir conmigo y descubriréis cómo vivo yo, desde dónde oriento mi vida, a quiénes me dedico, por qué vivo así.

Este es el paso decisivo que necesitamos dar hoy para inaugurar una fase nueva en la historia del cristianismo. Millones de personas se dicen cristianas, pero no han experimentado un verdadero contacto con Jesús. No saben cómo vivió, ignoran su proyecto. No aprenden nada especial de él.

Mientras tanto, en nuestras iglesias no tenemos capacidad para engendrar nuevos creyentes. Nuestra palabra ya no resulta atractiva ni creíble. Al parecer, el cristianismo, tal como nosotros lo entendemos y vivimos, interesa cada vez menos. Si alguien se nos acercara a preguntarnos: «dónde vivís», «qué hay de interesante en vuestras vidas», ¿cómo responderíamos?

Es urgente que los cristianos se reúnan en pequeños grupos para aprender a vivir al estilo de Jesús escuchando juntos el evangelio. Él es más atractivo y creíble que todos nosotros. Puede engendrar nuevos seguidores, pues enseña a vivir de manera diferente e interesante.

José Antonio Pagola

Ver en la web

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

«Vieron dónde vivía y se quedaron con él». Domingo 18 de enero de 2015. 2º domingo de tiempo ordinario

domingo, 18 de enero de 2015
Comentarios desactivados en «Vieron dónde vivía y se quedaron con él». Domingo 18 de enero de 2015. 2º domingo de tiempo ordinario

11-ordinario (B) cerezoLeído en Koinonia:

1Samuel 3,3b-10.19: Habla Señor, que tu siervo escucha.
Salmo responsorial: 39. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
1Corintios 6,13c-15a.17-20: Vuestros cuerpos son miembros de Cristo.
Juan 1,35-42: Vieron dónde vivía y se quedaron con él

La primera y la tercera lecturas se complementan presentándonos el tema de «la vocación»: la vocación del pequeño Samuel en la primera, y la vocación o el llamado de Jesús a sus primeros discípulos.

El libro de Samuel nos presenta la infancia del joven Samuel en el templo al cual fue consagrado por su madre en virtud de una promesa. El niño duerme, pero una voz lo llama. Creyendo que es la voz de su maestro Elí, con ingenua obediencia se levanta el niño tres veces en la noche acudiendo a su llamado. Samuel no conoce aún a Yahvé, pero sabe de la constancia en la obediencia, y sabe acudir al llamado, una vez más, aun cuando en las primeras ocasiones le parecía haberse despertado en vano. Elí comprendió que era Yahvé quien llamaba al niño y le enseñó entonces a crear la actitud de escucha: “Habla señor, que tu siervo escucha”.

La vida actual está llena de ruido, palabras que van y vienen, mensajes que se cruzan y con frecuencia los seres humanos perdemos la capacidad del silencio, la capacidad de escuchar en nuestra interioridad la voz de Dios que nos habita. Dios puede continuar siendo aquel desconocido de quien hablamos o a quien afirmamos, creer pero con quien pocas veces nos encontramos en la intimidad del corazón, para escuchar contemplativamente.

Este texto sobre Samuel niño se ha aplicado muchas veces al tema de la “vocación”, palabra que, obviamente, significa “llamado”. Toda persona, en el proceso de su maduración, llega un día –una noche- a percibir la seducción de unos valores que le llaman, que con una voz imprecisa al principio, le invitan a salir de sí y a consagrar su vida a una gran Causa. Esas voces vagas en la noche, difícilmente reconocibles, provienen con frecuencia de la fuente honda que será capaz más tarde de absorber y centrar toda nuestra vida. No hay mayor don en la vida que haber encontrado la vocación, que es tanto como haberse encontrado a sí mismo, haber encontrado la razón de la propia vida, el amor de la vida. No hay mayor infortunio que no encontrar la razón de la vida, no encontrar la Causa con la que uno vibra, la Causa por la que vivir (que siempre es, a la vez, una causa por la que incluso merece la pena morir).

Pablo, en su carta a los corintios, nos recuerda que el cuerpo es templo, y que toda nuestra vida está llamada a unirse a Cristo, por lo que es necesario discernir en todo momento, qué nos aleja y qué nos acerca al plan de Dios. Por que la relación con Dios, no hace referencia solamente a nuestra experiencia espiritual sino a toda la vida: el trabajo, las relaciones humanas, la política, el cuidado del cuerpo, la sexualidad… En todo momento en cualquier situación debemos preguntarnos si estamos actuando en unidad con Dios y en fidelidad a su plan de amor para con todo el mundo.

En el evangelio de hoy, Juan nos relata en encuentro de Jesús con los primeros discípulos que elige. Es un texto del evangelio, obviamente simbólico, no un relato periodístico o una “crónica” de aquellos encuentros. Todavía, algunos de los símbolos que contiene no sabemos interpretarlos: ¿qué quiso Juan aludir, al especificarnos que… “serían las cuatro de la tarde”? Hemos perdido el rastro de lo que pudo tener de especial aquella hora concreta como para que Juan la detalle.

Dos discípulos de Juan escuchan a su maestro expresarse sobre Jesús como el “cordero de Dios”, y sin preguntas ni vacilaciones, con la misma ingenuidad que el joven Samuel que hemos contemplado en la primera lectura, «siguen» a Jesús, es decir, se disponen a ser sus discípulos, lo que conllevará un cambio importante para sus vidas. El diálogo que se entabla entre ellos y Jesús es corto pero lleno de significado: “¿Qué buscan?”, “¿Maestro donde vives?”, ”Vengan y lo verán”. Estos buscadores desean entrar en la vida del Maestro, estar con él, formar parte de su grupo de vida. Y Jesús no se protege guardando las distancias, sino que los acoge sin trabas y los invita nada menos que a venir a su morada y quedarse con él.

Este gesto simbólico se ha comentado siempre como una de las condiciones de la evangelización: no basta dar palabras, son precisos también los hechos; no sólo teorías, sino también vivencias; no «hablar de» la buena noticia, sino mostrar cómo la vive uno mismo, en su propia carne estremecida de gozo. O sea: una evangelización completa debe incluir una visión teórica, pero sobre todo tiene que ser un testimonio. El evangelizador no es un profesor que da una lección, sino un testigo que ofrece su propio testimonio personal. El impacto del testimonio de vida del maestro, conmueve, transforma, convence a los discípulos, que se convierten en testigos mensajeros.

Seguir a Jesús, caminar con él, no puede hacerse sino por haber tenido una experiencia de encuentro con él. Las teorías habladas –incluidas las teologías–, por sí solas, no sirven. Nuestro corazón –y el de los demás– sólo se conmueve ante las teorías vividas, por la vivencia y el testimonio personal.

En la vida real el tema de la vocación no es tan fácil ni tan claro como lo solemos plantear. La mayor parte de las personas no pueden plantearse la pregunta por su vocación, no pueden «elegir su vida», sino que han de aceptar lo que la vida les presenta, y no pocas tienen que esforzarse mucho para sobrevivir apenas. El llamado de Dios es, ahí, el llamado de la vida, el misterio de la lucha por la sobrevivencia y por conseguirla del modo más humano posible. Este llamado, la «vocación» vivida en estas difíciles circunstancias de la vida, son también un verdadero llamado de Dios, que debemos valorar en toda su dignidad. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Dom 18. 1. 15. «Samuel, voz de juicio y cambio en la noche del templo»

domingo, 18 de enero de 2015
Comentarios desactivados en Dom 18. 1. 15. «Samuel, voz de juicio y cambio en la noche del templo»

samuelLeído en el blog de Xabier Pikaza:

Domingo 2, tiempo ordinario. Ciclo B. 1 Sam 13; Juan 1, 35-42. El texto del evangelio es muy bello, pero hoy quiero comentar la historia de la «vocación» de Samuel, con el juicio de Helí (=Elí), sacerdote.

La liturgia del día sólo cita una parte del texto (1 Sam 3,3b-10.19), y de esa forma mutila su sentido, entendiéndolo como escena piadosa de oración de un niño, pero el texto entero es más hondo y actual: ofrece, con la oración emocionada del niño/joven, el juicio y condena de una familia de “sacerdotes oficiales” que asumieron el poder para dominar al pueblo. Éstos son los dos o tres temas de nuestra historia:

Es la historia de Elí, con la caída de una fuerte dinastía de sacerdotes y políticos de Silo, que habían convertido su servicio en imposición sobre los pobres. En el fondo del pasaje hay otros matices, como el intento de explicar la «caída» sacral de Silo y la elevación de Jerusalén (que deberían matizarse históricamente), pero aquí sólo quiero recoger lo que dice actualmente el texto.

Es la historia de Samuel,el niño/joven que aprende a escuchar y actuar como profeta, para anunciar que Dios destruirá a los políticos/sacerdotes, iniciando un tiempo nuevo de palabra y salvación, precisamente desde ellos, desde los niños/jóvenes que escuchan de verdad la palabra de Dios. Volver a la Palabra de Dios, por encima de los poderes instituidos; éste es el mensaje del texto.

Este es un pasaje emocionante y durísimo; un idilio de ternura y un prodigio de dureza: Tiene que morir esta familia de antiguos sacerdotes de templo oficial (estos políticos, estos dictadores religiosos) para que empiece un tiempo de nuevos profetas, que escuchen de nuevo la gran Palabra de Dios.

Por eso quiero comentar el texto entero (1 Sam 3, 1-21). Evidentemente, tiene otros matices místicos, poéticos, sociales y religiosos, pero aquí me centro en la relación entre Elí/Samuel y Dios. No hará falta decir que este pasaje puede y debe aplicarse (sin gran esfuerzo) a nuestra situación, en la Iglesia y el mundo. Dejo las conclusiones para los lectores; buen fin de semana a todos ellos

Texto

2877909416_56d875841e1) Introducción:

El joven Samuel servía a Yahvé bajo el cuidado de Elí. En aquellos días la palabra de Yahvé era rara y no eran frecuentes las visiones.
Un día estaba Elí acostado en su habitación; se le iba apagando la vista y casi no podía ver. Aún ardía la lámpara de Dios y Samuel estaba acostado en el templo de Yahvé donde estaba el Arca de Dios.

2) Tres llamadas. Aprender a escuchar

a) Y Yahvé llamó a Samuel y él le respondió: – ¡Aquí estoy! Y corrió a donde esta Elí y le dijo: -¡Aquí estoy! (aquí vengo) porque me has llamado. Y le respondió:- No te he llamado. Vuelve, acuéstate. Y se acostó.

b) Y Yahvé volvió a llamar otra vez a Samuel; y Samuel se levantó y fue a adonde estaba Elí y le dijo: -(Aquí estoy! (Vengo) porque me has llamado. Y le respondió: -¡No te he llamado, hijo mío! Vuelve, acuéstate. Y Samuel no conocía aún a Yahvé, pues no se le había revelado la palabra de Yahvé.

c) Y por tercera vez llamó Yahvé a Samuel y se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo: -Aquí estoy! (Vengo) porque me has llamado. Y comprendió Elí que era Yahvé quien llamaba al joven. Y dijo Elí a Samuel;-Vete, acuéstate. Y si alguien te llama responde: ¡Habla, Yahvé, que tu siervo escucha!

3) Palabra de Yahvé.. Condena de Elí, sacerdote y político

Y vino Yahvé y haciéndose presente le llamó las otras veces:
-¡Samuel, Samuel!
Y Samuel respondió: -¡Habla, que tu siervo escucha! Y dijo Yahvé a Samuel: -Mira, yo voy a hacer en Israel una cosa (= un palabra) que a todos los que la oigan les retumbarán los oídos. Aquel día haré que venga contra Elí y contra su familia todo lo que he dicho sin que falte nada.
Comunícale a Elí que yo condeno a su familia para siempre, por el pecado de saber que sus hijos se estaban envileciendo y no habérselo impedido. Por eso juro a la familia de Eli que jamás se expiará su pecado, ni con sacrificios ni con ofrendas.

4. Diálogo con Elí y conclusión

Se acostó Samuel hasta la mañana y (entonces) abrió las puertas de la casa de Yahvé Tenía miedo de contar su visión a Elí. Y Elí le preguntó a Samuel: -Samuel, hijo mío! Y le respondió -¡Aquí estoy! Y le preguntó: – ¿Cuál es la palabra que te han dicho? No me ocultes nada. Así empiece a castigarte Dios y así prosiga si me ocultas una sola palabra de todas las que te han dicho!

Y Samuel le contó todas las cosas; nada le ocultó.
Y Elí dijo: ¡Es Yahvé! Que haga lo que le parece bien.
Samuel crecía y Yahvé estaba con él y no dejó de cumplirse ninguna de sus palabras. Y todo Israel supo, desde Dan hasta Berseba, que Samuel había sido acreditado como profetas de Yahvé.

El niño profeta en el templo.

Conforme a los textos de las vocaciones de Isaías (Is 6) y Jeremías (Jer 1), el profeta es un hombre o mujer que escucha y transmite la Palabra, para anunciar al pueblo un juicio destructor que, paradójicamente, acabará teniendo forma salvadora. Sobre ese modelo han compuesto y recreado los autores de la Biblia Hebrea otras llamadas como las de Abrahán (Gen 12) y Moisés (Ex 3-4) . Ahora evocamos la de Samuel que refleja de forma insuperable el proceso de escucha, educación y juicio del profeta. Estos son los personajes. Elí, sacerdote de Silo, y Samuel, un muchacho.

Con el título de el niño (o pequeño) Samuel se ha popularizado esta escena. Pero Samuel no es un niño sino un joven (na’ar: 1 Sam 3,1): ha entrado en la adolescencia, sin alcanzar aún la madurez (puede estar entre los 15 y 25 años) . El texto dice que sirve (mesaret) a Yahvé, como criado o ministro del sacerdote en las tareas del culto: duerme en el templo (hekal: 3,3) y cuida su lámpara hasta entrada la noche; a la mañana abre sus puertas (6,15); evidentemente vela por el orden de la Casa. Elí, el anciano sacerdote, liturgo de una vieja dinastía corrompida (cf 1Sam 2,11-36 ), casi ciego, y Samuel, el joven servidor que aprende a escuchar la voz de Dios educándose en el templo (3,2. 7), son protagonistas de la escena.

1) Introducción (1 Sam 3,1-3).

Comienza presentando a los personajes (3,1a) y añade: era rara la palabra (dabar) y la visión (hazon) de Yahvé. Silencio y oscuridad dominaban en el mundo del anciano sacerdote ciego. Es como si la lámpara de Dios fuera a extinguirse y todo el pueblo terminara a oscuras con Elí ya retirado en sus habitaciones. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Primer profeta y primeros discípulos. 2º domingo. Ciclo B

domingo, 18 de enero de 2015
Comentarios desactivados en Primer profeta y primeros discípulos. 2º domingo. Ciclo B

seguimiento2Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El domingo pasado leímos el relato del bautismo. Si hubiéramos seguido con el evangelio de Marcos, lo siguiente serían las tentaciones de Jesús. Pero, en un prodigio de zapping litúrgico, cambiamos de evangelio y leemos el próximo domingo un texto de Juan. El cuarto evangelio no cuenta el bautismo de Jesús. Pero sí dice que fue a donde estaba Juan bautizando, y allí entró en contacto con quienes más tarde serían sus discípulos. Para ambientar este episodio, y con fuerte contraste, la primera lectura cuenta la vocación de Samuel.

La vocación de un profeta

            Samuel no es el primer profeta. Antes de él se atribuye el título a Abrahán, y a dos mujeres: María, la hermana de Moisés, y Débora. Pero el primer gran profeta, con fuerte influjo en la vida religiosa y política del pueblo, es Samuel. Por eso, se ha concedido especial interés a contar su vocación, para darnos a conocer qué es un profeta y cómo se comporta Dios con él.

Lectura del primer libro de Samuel 3, 3b-10. 19

En aquellos días, Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde estaba el arca de Dios. El Señor llamó a Samuel, y él respondió:

̶  Aquí estoy.

Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo:

̶  Aquí estoy; vengo porque me has llamado.

Respondió Elí:

̶  No te he llamado; vuelve a acostarte.» 

Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel.  Él se levantó y fue a donde estaba Elí y le dijo: 

̶  Aquí estoy; vengo porque me has llamado. 

Respondió Elí:

̶  No te he llamado, hijo mío; vuelve a acostarte.

Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra del Señor.  Por tercera vez llamó el Señor a Samuel, y él se fue a donde estaba Elí y le dijo:

̶  Aquí estoy; vengo porque me has llamado.

El comprendió que era el Señor quien llamaba al muchacho, y dijo a Samuel:  

̶  Anda, acuéstate; y si te llama alguien, responde: «Habla, Señor, que tu siervo te escucha»

Samuel fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y le llamó como antes:

̶  ¡Samuel, Samuel!

Él respondió:

̶  Habla, Señor, que tu siervo te escucha.

Samuel crecía, y el Señor estaba con él; ninguna de sus palabras dejó de cumplirse.

            Quien sólo lea este episodio conocerá muy poco de Samuel: que es un niño, está al servicio del sumo sacerdote Elí, y duerme en la habitación de al lado. No sabe que su madre lo consagró al templo de Siló desde pequeño, y que, más tarde, en virtud de su vocación profética, jugará un papel capital en la introducción de la monarquía en Israel y en la elección de los primeros reyes, Saúl y David.

            Curiosamente, el relato nos ofrece más datos a propósito de Dios. Se revela como un Dios que elige a un tipo de hombre concreto, el profeta, para transmitir su voluntad. Al mismo tiempo, se revela como un ser extraño, desconcertante, que parece jugar al ratón y al gato, haciendo que el niño se levante tres veces de la cama antes de hablarle con claridad.

            Finalmente, ese Dios que se muestra cercano al profeta, que lo acompaña de por vida, se revela también como un ser exigente, casi cruel, que le encarga al niño una misión durísima para su edad: condenar al sacerdote con el que ha vivido desde pequeño y que ha sido para él como un padre. Esto no se advierte en la lectura de hoy porque la liturgia ha omitido esa sección para dejarnos con buen sabor de boca.

            En resumen, la vocación de un profeta no sólo le cambia la vida, también nos ayuda a conocer a Dios.

La vocación de los discípulos

            La liturgia vuelve a usar la tijera para mutilar el texto del cuarto evangelio. En él se cuenta cómo entran en contacto con Jesús cinco discípulos: Andrés y otro no mencionado (generalmente se piensa en Juan), Simón Pedro, Felipe y Natanael, Por desgracia, se ha suprimido lo referente a Felipe y Natanael.

Lectura del evangelio según san Juan 1, 35-42

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:

̶  Éste es el Cordero de Dios.

Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:

̶  ¿Qué buscáis?

Ellos le contestaron: 

̶  Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?

Él les dijo: 

̶  Venid y lo veréis.

Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde.

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:

̶  Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).

Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:

̶  Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).

            El contraste con la vocación de Samuel es enorme. Aquella ocurre en el santuario, de noche, con una voz misteriosa que se repite y un mensaje que sobrecoge. Aquí todo ocurre de forma muy humana, muy normal: un boca a boca que va centrando la atención en Jesús, cuando no es él mismo quien llama, como en el caso de Felipe. Y las reacciones abarcan desde la simple curiosidad de los dos primeros hasta el escepticismo irónico de Natanael, pasando por el entusiasmo de Andrés y Felipe.

Dos datos comunes

  1. En ambos relatos, la vocación cambia la vida. En adelante, “el Señor estaba con Samuel”, y los discípulos estarán con Jesús. Este cambio se subraya especialmente en el caso de Pedro, al que Jesús cambia el nombre en Cefas. Lo que significará este cambio no lo descubre el lector hasta que termina de leer el cuarto evangelio. Igual que Samuel quedaba plenamente al servicio de Dios, Pedro y los otros quedan al servicio de Jesús.
  2. La vocación revela a Dios en el caso de Samuel, y a Jesús en el caso de los discípulos. Cada vocación aporta un dato nuevo sobre la persona de Jesús, como distintas teselas que terminan formando un mosaico: Juan Bautista lo llama “Cordero de Dios”; los dos primeros se dirigen a él como Rabí, “maestro”; Andrés le habla a Pedro del Mesías; Felipe a Natanael de aquel al que describen Moisés y los profetas, Jesús, hijo de José, natural de Nazaret; y el escéptico Natanael terminará llamándolo “Hijo de Dios, rey de Israel”.

Un compromiso para nosotros

La liturgia nos sitúa al comienzo de la actividad de Jesús. Lo iremos conociendo cada vez más a través de las lecturas de cada domingo. Pero no podemos limitarnos a un puro conocimiento intelectual. Como Samuel, como los discípulos, tenemos que comprometernos con Dios, con Jesús.

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

¿El lugar donde Pilatos juzgó a Jesús?

domingo, 18 de enero de 2015
Comentarios desactivados en ¿El lugar donde Pilatos juzgó a Jesús?

1-jesus-before-caiaphasUn antiguo palacio de Herodes

Descubrimiento del arqueólogo estadounidense Shimon Gibson

(Valores Religiosos).- Un grupo de arqueólogos localizó una prisión en el lugar donde, según creen, pudo haber sido sometido a juicio y condenado a muerte Jesús. Se trata de un palacio en la zona oeste del centro histórico de Jerusalén donde, según se cree, se situaba el palacio del rey Herodes durante el siglo I, según publica el diario estadounidense The Washington Post.

Según el profesor de arqueología de la Universidad de Carolina del Norte Shimon Gibson, el lugar donde habría tenido el juicio conforme al relato del Evangelio de San Juan «estaría cerca de una de las puertas de la ciudad y pavimentado con losas de piedra», y añadió que «los detalles concuerdan con los descubrimientos arqueológicos que se realizaron cerca de la prisión».

En la actualidad, la tradición sitúa el lugar del juicio de Jesús en un lugar conocido como «El empedrado» situado en la fortaleza Antonia (donde antiguamente había un cuartel militar) y, según se cree, el «praetorio» del procurador romano de entonces, Poncio Pilato, y cuyo pavimento coincide también con la descripción.

De hecho, quienes recorren la Vía Dolorosa por la que, según la misma tradición, Jesucristo partió del praetorio por las calles de Jerusalén hacia el monte Golgota (a las afueras de la antigua muralla) para ser crucificado, lo hacen actualmente desde ese lugar.

Sin embargo, «algunos afirman que dicho praetorio podría estar en el cuartel militar y otros creen que el general romano debía ser huésped en el palacio de Herodes«, donde se produjo el descubrimiento arqueológico, según explica Gibson.

 A juicio del arqueólogo estadounidense, «hay pocas dudas de que el juicio tuvo lugar en algún punto del complejo del palacio de Herodes«, aunque reconoce que «no hay ninguna inscripción que declare que ocurrió ahí»

«Pero todo -las fuentes evangélicas, históricas y arqueológicas- encaja y tiene sentido», asegura. Aún así, los expertos consultados por el diario estadounidense consideran «poco probable» que se cambie la ruta de la actual Vía Dolorosa, pese a que, según el responsable de dirigir la excavación, el arqueólogo del distrito de Jerusalén Amit Reem, dicho recorrido varió a lo largo de la historia.

«En el período bizantino, por ejemplo, empezaba cerca del área donde ahora está el museo, en la parte oeste de la ciudad. No fue hasta el siglo XIII cuando se movió a la fortaleza Antonia, situada cerca de la mezquita de al-Aqsa y la cúpula dorada«, asegura Reem.

El hallazgo tuvo lugar durante las obras para expandir el Museo de la Torre de David, cerca de cual se sabe con certeza que se situaba el palacio del excéntrico rey judío, y que se alargó durante 15 años debido a la falta de financiación y las guerras.El hallazgo tuvo lugar durante las obras para expandir el Museo de la Torre de David, cerca de cual se sabe con certeza que se situaba el palacio del excéntrico rey judío, y que se alargó durante 15 años debido a la falta de financiación y las guerras.

Los arqueólogos localizaron el palacio y la prisión al derruir un edificio abandonado colindante con el museo y comenzar a extraer capas de suelo de un lugar donde antes se albergaban unas prisiones, durante la dominación del Imperio Otomano y, posteriormente, la del Británico.

Además de dicho palacio, las excavaciones sacaron a la luz otros descubrimientos como las inscripciones en las celdas de los judíos presos durante el conflicto en 1940 para crear el Estado de Israel, restos de industria textil de la época de los cruzados y un sistema de alcantarillado subterráneo que probablemente se situaba bajo el palacio de Herodes. «Es como una tarta que muestra todas las capas de Jerusalén», según la directora del museo, Eliat Lieber.

De hecho, los responsables de dicha institución ya indicaron que están trabajando en nuevas guías del museo que expliquen la historia cristiana que podría albergar el lugar y, según su directora, confían en que «se convierta en un lugar de visita» para los turistas y peregrinos de dicha confesión.

Fuente Religión Digital

Biblia, Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad , , , , , , , ,

«¿Jesús del Reino o Jesús de la religión?», por José M. Castillo, teólogo

viernes, 16 de enero de 2015
Comentarios desactivados en «¿Jesús del Reino o Jesús de la religión?», por José M. Castillo, teólogo

Vishal-Raj-Seduction-Burbujas-De-Deseo-02-533x800Leído en la página web de Redes Cristianas

Fe y laicidad en una sociedad que busca Espiritualidad y Justicia

1. El problema

La pregunta, que se propone como título de esta conferencia, nos sitúa de lleno ante un problema, que – según yo veo las cosas – es un asunto de enorme importancia y de consecuencias muy graves, pero que, al mismo tiempo, es un problema que no es fácil delimitar y cuyas consecuencias no son fáciles de precisar. De ahí – según creo -, la ambigüedad en que nos movemos. Una ambigüedad de la que difícilmente tomamos conciencia. Y precisamente por eso, porque vivimos siempre en esta especie de ambigüedad, por eso nunca podemos afrontar con claridad y firmeza el enorme problema de nuestra coherencia como creyentes en Jesús y como personas que tomamos en serio el Evangelio.

¿A qué me refiero al decir estas cosas? Es evidente que Jesús fue un hombre profundamente religioso. Pero, tan cierto como eso, es que la religiosidad de Jesús – la que él vivió y la que enseñó a la gente – no se ajustaba, ni coincidía, con la religiosidad establecida en su cultura y en su pueblo. Es más, no solamente no coincidía, sino que allí ocurrió algo enormemente significativo y que, por eso mismo, da mucho más que pensar. No se trata solamente de que la religiosidad “oficial” y la religiosidad de Jesús no coincidían, sino sobre todo se trata de que fueron dos religiosidades incompatibles la una con la otra. De forma que los dirigentes de la religión del templo vieron en Jesús una amenaza muy grave (de “ser o no ser”: cf. Jn 11, 47-53) para lo que ellos representaban y lo que ellos vivían. Como es igualmente cierto que, a la inversa, Jesús vio, en los sumos sacerdotes y maestros de la ley, a los responsables que, con seguridad, iban a ser los que acabarían torturando, humillando y asesinando cruelmente a Jesús (como consta por los anuncios de la pasión: Mc 8, 31 par; 9, 31 par; 10, 33-34 par).

Así las cosas, el problema está en que lo que Jesús y los sacerdotes de entonces vieron que era incompatible, nosotros lo hemos hecho compatible. Más aún, no solamente lo hemos hecho compatible, sino que además lo hemos hecho integrable. Peor todavía, necesariamente integrable. De manera que hemos llegado a la desfachatez de ir por la vida enseñando que tenemos que encontrar a Jesús y vivir su Evangelio en la religión del templo y con los sacerdotes del templo. La religión nos explica a Jesús. Y Jesús es un componente central de la religión. Con lo que, entre otras cosas, hemos logrado que el concepto tradicional de religión (según las palabras duras e irreverentes de Peter Sloterdijk) ha terminado por ser “aquel desgraciado espantajo que asoma en la escenografía de la Europa moderna” (Has de cambiar tu vida, Valencia, Pre-Textos, 2013, 18).

2. ¿Dónde está la dificultad?

La dificultad no está en Dios, que, al ser por definición “el Trascendente”, no nos es posible conocerlo, ni sabemos en qué consiste. Ser “trascendente” no significa ser “infinitamente superior”, sino simplemente ser “inconmensurable para” nosotros, ser “de un orden absolutamente distinto” del nuestro (S. Nordmann, Phénoménologie de la trascendance, Paris, Ed. D’écarts, 2012, 9-10). Por tanto, ya que Dios no está a nuestro alcance, la dificultad está en cómo nos relacionamos con Dios.

Ahora bien, en este intento de relacionarse con Dios, las religiones coinciden en dos elementos constitutivos que, de diferentes maneras, se repiten en todas las religiones que se han organizado como tales (excepto el Budismo y – después veremos en qué sentido – el Cristianismo). Estos dos elementos son los ritos y lo sagrado.

Por lo que se refiere a los ritos, es determinante saber que las ceremonias rituales son el elemento primero, el más primitivo, quela paleontología ha encontrado en los orígenes más remotos del fenómeno religioso. De manera que, desde el paleolítico superior hay huellas claras de prácticas religiosas que se pueden correlacionar con fenómenos religiosos documentados. Ya, desde los hombres de neanderthal, se practicaban entierros ceremoniales de los muertos. Y son muchos los especialistas convencidos de que tales actividades irían acompañadas de ideas religiosas desde hace unos cien mil años (Walter Burkert, La creación de lo sagrado, Barcelona, Acantilado, 2009, 33).
Lo que significa que lo más original, lo primero, en el hecho religioso, no es Dios, sino los rituales. Por tanto, lo primero no fue Dios, sino los ritos de la religión (cf. Para una información introductoria, J. M. Castillo, La laicidad del Evangelio, Bilbao, Desclée, 2014, 21-25). Por esto, sin duda, los niños aprenden antes los rituales que lo que es o lo que significa Dios. Y la gran mayoría de la gente religiosa tiene más claro lo de los rituales que lo de Dios. Hasta el punto de que la fe de muchas personas es, ante todo, fe en determinados rituales, no precisamente fe en Dios. Y las autoridades religiosas controlan con más exigencia la exactitud en la observancia de los ritos que la exactitud en la idea de Dios y la fe en ese Dios. Lo que hace pensar – o al menos sospechar – que, en la religión, son más importantes los ritos que Dios. Como ya dijo uno de los autores más reconocidos en todo este asunto, “Dios es un producto tardío en la historia de la religión” (G. Van der Leeuw). El “medio” (el rito) se ha sobrepuesto al “fin” (Dios).

En cuanto a lo sagrado, es el ámbito (de espacio, tiempo, personas y objetos) en el que se puede y se debe realizar el ritual. Lo característico de la religión es la “seriedad absoluta”, que deriva del trato con realidades superiores absolutas e invisibles, que son las prerrogativas de lo sagrado, que caracteriza a la religión.

Ahora bien, la dificultad con que tropezamos los cristianos es que, si “lo ritual” y “lo sagrado” son componentes esenciales de la religión, lo que encontramos en los evangelios es que lo central en la vida y el mensaje de Jesús no fue ni “lo ritual”, ni “lo sagrado”, sino “lo humano”. Jesús no centró sus preocupaciones, su mensaje y su actividad, ni en el templo, ni en los sacerdotes, ni en las observancias…., sino en la salud de los enfermos (curaciones), en la alimentación de toda clase de gentes (comidas) y en las buenas relaciones humanas (discursos). En cuanto a sus creencias, lo central para Jesús fue la relación con Dios (el Padre) y la oración (nunca en el templo o en la sinagoga, sino en la soledad de los montes y en el silencio de la noche.

El problema concreto que actualmente se nos plantea a nosotros está en que, por supuesto, somos sensibles a lo que fue central en la vida de Jesús (“lo humano”). Pero ocurre que, al mismo tiempo, “lo ritual” y “lo sagrado” (“lo religioso”) sigue teniendo en nuestras vidas más fuerza de lo que imaginamos. ¿Por qué nos siguen interesando tanto no pocas cuestiones relacionadas con templos, sacerdotes, obispos, misas, ordenación de mujeres o de hombres casados, leyes sobre el celibato o el divorcio, conductas del papado, etc, etc? Hemos nacido en una cultura religiosa, nos han educado en todo eso. Y todo eso sigue jugando un papel importante en nuestras vidas.

3. Consecuencias de este estado de cosas

La religión, es decir, los rituales y lo sagrado son realidades que están siempre asociadas a “jerarquías de poder”. Es decir, la religión es generalmente aceptada como un sistema de rangos, que implica dependencia, sumisión y subordinación a superiores invisibles, cuyos mediadores en la tierra y en la sociedad son los “jerarcas religiosos”.

De ahí que los rituales son, con frecuencia, “rituales de sumisión”: inclinarse, arrodillarse, descalzarse, bajar la voz, representar modestia, comportarse como humilde (humilis = cercano a la tierra, humus), descubrirse, tirarse al suelo…., todo esto no es, en el fondo, sino la representación ritual del sometimiento. Lo que, a la inversa, representa la exaltación ritual del poder. La relación “sometimiento-soberanía”, gestionada mediante el ritual, es constitutiva del hecho religioso.

Esto supuesto, nos encontramos con una consecuencia inevitable: la religión crea, por sus mismos constitutivos, “desigualdad” y “sometimiento”. Lo que equivale a crear las condiciones que hacen imposible la igualdad y la libertad. Los dos pilares básicos sobre los que se construye la dignidad y los derechos fundamentales de los seres humanos. Una sociedad profundamente religiosa es una sociedad desigual y es igualmente una sociedad sin libertad. Donde no hay igualdad para todos y libertad verdadera y generalizada no puede haber religión, como hecho social y público.

Ahora bien, en una persona en la que se ha integrado (en su mentalidad y en su vida) la desigualdad entre los humanos y el sometimiento a jerarquías invisibles, inevitablemente se produce un fenómeno del que mucha gente no tema conciencia, pero que es de unas consecuencias asombrosas. El fenómeno al que me refiero consiste en que, en la vida de esa persona, se rompe la conexión entre “lo ritual” y “lo ético”. ¿Por qué? Porque, como se ha dicho muy bien, “el ámbito del comportamiento primario de un mito religioso es el rito, no el ethos” (.G. Theissen, La religión de los primeros cristianos, Salamanca, Sigueme, 2002, 151). Y esto ocurre, en primer lugar, porque los ritos son acciones que, debido al rigor de la observancia de las normas y por la seriedad absoluta que eso lleva consigo, el rito se constituye en un fin en sí (B. Lang, “Ritual, Ritus”, en Handbuch religionswissenschaftlicher Grundbegriffe, Stuttgart 1988 ss, vol. IV, 442-458).

Pero el fenómeno que se produce, en nuestra intimidad, es mucho más profundo y llega al fondo más hondo de nuestro ser. Se trata de que los ritos, como los primeros actos religiosos que son, de los que tenemos constancia, aparecieron como ceremoniales relacionados con los sentimientos de culpa que se producían con ocasión de los sacrificios de animales, que hacían las tribus nómadas de cazadores antiguos. La función o finalidad del ritual era tranquilizar la conciencia del acto violento que obviamente había sido matar el animal. Por eso los etnólogos han podido observar que se destaca claramente el sentimiento de culpa para con el animal muerto. Y por eso el ritual entraña un simulacro de disculpa y reparación (K. Meuli, “Griegische Opferbräuche”, en Phyllobolia, Basilea, 1946, 224-252). De ahí, la experiencia que todos tenemos con frecuencia y que consiste en que la práctica religiosa tiene la extraña y eficaz capacidad de dejarnos con una extraña, profunda e inexplicable tranquilidad. Nos libera de sentimientos de culpa, nos devuelve el sosiego interior perdido y hace que nos sintamos mejor.

De lo cual resulta que la gente se siente más tranquila y mejor practicando rituales sagrados que intentando vivir el Evangelio. Por eso hay tantos católicos que van a misa, rezan rosarios, acuden a templos, cofradías, bodas, bautizos, entierros, procesiones, peregrinaciones, devociones a santos, peregrinaciones, reuniones religiosas más o menos ocultas y clandestinas, etc, etc. Hacemos todo eso con más claridad, más facilidad y más gratificación interior que unir nuestra vida y nuestro destino a la vida y al destino que sabemos vivió y sufrió Jesús de Nazaret.

Más aún. Seguramente lo más misterioso que ocurre, en todo este proceso interior, está en que, por una parte, el ritual fielmente observado, nos comunica paz, sosiego, una indefinible experiencia de sentirse mejor (que se agiganta cuando asistimos a una ceremonia estéticamente bella, solemne, quizá deslumbrante). Pero, por otra parte y además de lo dicho, ocurre que, sin darnos cuenta de lo que nos pasa, el ritual cumplido se erige y se constituye en un fin en sí mismo, de forma que desliga nuestra conciencia de componentes fundamentales – quizá los más fundamentales – de la conducta ética. Sobre todo, cuando lo que está en juego son comportamientos civiles, especialmente determinados comportamientos relacionados con la economía, con la política, con la postura personal que adoptamos ante los otros, sobre todo cuando se trata de relaciones humanas asociadas al poder, al prestigio, la estima, la autoridad y, de forma muy intensa, cuando vivimos relaciones que afectan a lo religioso, lo nacional o lo cultural. Por ejemplo, si se trata de relaciones inter-religiosas, inter-grupales o inter-nacionales.

Y queda todavía, un tema capital: la religión cuesta dinero. Normalmente, las religiones manejan mucho dinero. Templos, monasterios, conventos, personal sagrado, títulos y dignidades, propiedades, donaciones, herencias…. Con lo que, al componente de pacificación interior que produce lo ritual y lo sagrado, se suma el componente de interés económico, de seguridad y de un nivel especial en cuanto afecta a la “categoría social”. Con lo que terminamos en una conclusión que resulta ser – si pensamos todo esto desde el punto de vista del Evangelio – una conclusión aterradora: la religión, sobre todo cuando se trata de la religión “oficial”, es inevitablemente una institución y una realidad “privilegiada”. Por esto, se ha dicho con razón que “las religiones antiguas normalmente gravitan hacia las clases dominantes y los representantes del poder. Después del triunfo del cristianismo, durante muchos siglos de historia europea, ésa fue también la situación de las iglesias cristianas” (W. Burkert, La creación de lo sagrado, Barcelona, Acantilado, 2009, 36). Esto explica que, durante miles de años y en las más diversas culturas, los “hombres de la religión” han sido los “notables” y los “selectos”. ¿Qué queda aquí de los “pequeños”, de los “últimos”, de los “niños”, que son las imágenes (metáforas) preferidas por Jesús para indicar quiénes son los primeros en el “reinado de Dios”?

4. Jesús y la religión de los ritos y de lo sagrado

Fuera lo que fuera lo que aquel campesino galileo del s. I, Jesús de Nazaret, sabía de todo cuanto acabo de explicar, si leemos los evangelios como un proyecto de vida, seguramente lo que queda patente, en ese conjunto de relatos, es que Jesús vio claramente que la religión de los ritos y de lo sagrado (con sus poderes, privilegios y dignidades) es el impedimento más inmediato y más fuerte, que tenemos los seres humanos, para entender y para vivir lo que significa y lo que exige el “Reinado de Dios”.

Por esto, los evangelios son el gran relato de un conflicto. El conflicto de Jesús con los fariseos, los letrados, los sacerdotes, los sumos sacerdotes y senadores, el templo, las observancias rituales. A Jesús no lo persiguieron y mataron porque los dirigentes religiosos rechazaron la divinidad de Jesús. Es decir, porque los hombres más religiosos del s. I no quisieron aceptar los dogmas cristológicos de Nicea (325) y Calcedonia (451). El problema, para aquellos dirigentes religiosos del s. I, estaba en que Jesús no toleraba ni la desigualdad, ni la sumisión que inevitablemente se derivaba de la forma de entender y practicar la religión que consideraban intocable los “hombres del templo”.

¿Por qué esta intolerancia de Jesús hacia aquellos representantes religiosos? Porque lo primero y lo intocable, para aquellos representantes religiosos, era “lo ritual” y “lo sagrado” (con todas sus consecuencias). Mientras que, para Jesús, lo primero y lo intocable, era “lo humano” (la vida humana, el respeto a lo humano, la dignidad de todos los seres humanos por igual). De hecho, las preocupaciones de Jesús no fueron nunca: ni las observancias rituales del templo, ni la inviolabilidad de lo sagrado, ni la dignidad de los sacerdotes, ni los poderes de la religión…. Las preocupaciones de Jesús fueron: la salud de los humanos (relatos de curaciones), la comensalía de los humanos (relatos de comidas), las relaciones entre los humanos (las “bienaventuranzas” y Mt 25, 31-46).

Todo esto supuesto, repito mi pregunta de antes: por qué la Iglesia es tan detallista y exigente en materia de rituales religiosos, al tiempo que es tan escandalosamente permisiva en cuanto se refiere a tantas cuestiones de ética civil y laica? Aquí es de suma importancia recordar la prohibición terminante de Jesús: “No llaméis padre a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo” (Mt 23, 9). Como al discípulo para el que lo primero era enterrar a su padre, Jesús le respondió de manera tajante: “Tú, sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos” (Mt 8, 21-22). En última instancia, todo lo que detrás de esto es algo de lo que nunca acabamos de tomar conciencia: ¡Qué misterio tan profundo es tener un padre! ¿Por qué? Porque el padre es esa realidad, profunda y misteriosa, que nos socializa y nos integra en el Kosmos, el “orden establecido”. El orden que perpetúa el poder que nos somete, nos prohíbe, nos priva de la libertad y de la igualdad. Para Jesús, el Padre es la imagen de la bondad y de la igualdad con todos sin distinciones, buenos y malos, justos y pecadores (Mt 5, 45).

5. Conclusiones

1. Jesús desplazó el centro del hecho religioso: de “lo ritual” y “lo sagrado” a lo central y determinante de “la vida humana”. La defensa de la vida, la dignidad de la vida, el respeto a la vida, los derechos humanos que son centrales para perpetuar la vida humana.

2. La Iglesia tiene su razón de ser, su finalidad y su autoridad a partir de Jesús y en esta forma – revolucionaria y desconcertante – de entender y vivir el hecho religioso.

3. Por tanto, lo esencial y específico del cristianismo no es “el dogma” (las verdades que hay que creer), ni es “el ritual sagrado” (las prácticas y observancias propias de una religión). Lo esencial y determinante del cristianismo es “la ética”: la forma de vida que llevó Jesús, sus “obras” (“erga”) y los “frutos” (“karpoi”) que produjo. Creer en Jesús y seguir a Jesús es aceptar que, ante el Dios y Padre que se nos dio a conocer en Jesús, no podemos contar nada más que con la conducta que nos dejó descrita el mismo Jesús con su vida, sus enseñanzas y la consiguiente conflictividad que desencadenaron tal vida y tales enseñanzas. Ante el Dios de Jesús no podemos presentar nada más que nuestra forma de vida, especialmente nuestra forma de tratar a los demás.

Ponencia de José Mª Castillo en la XVII semana andaluza de Teología

Biblia, Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad , , , , ,

«Escuchar lo que dice el Espíritu». El Bautismo del Señor – B (Marcos 1,7-11)

domingo, 11 de enero de 2015
Comentarios desactivados en «Escuchar lo que dice el Espíritu». El Bautismo del Señor – B (Marcos 1,7-11)

10_Bautismo_BLos primeros cristianos vivían convencidos de que para seguir a Jesús es insuficiente un bautismo de agua o un rito parecido. Es necesario vivir empapados de su Espíritu Santo. Por eso en los evangelios se recogen de diversas maneras estas palabras del Bautista: «Yo os he bautizado con agua, pero él (Jesús) os bautizará con Espíritu Santo».

No es extraño que en los momentos de crisis recordaran de manera especial la necesidad de vivir guiados, sostenidos y fortalecidos por su Espíritu. El Apocalipsis, escrito en los momentos críticos que vive la Iglesia bajo el emperador Domiciano, repite una y otra vez a los cristianos: «El que tenga oídos, que escuche lo que el Espíritu dice a las Iglesias».

La mutación cultural sin precedentes que estamos viviendo, nos está pidiendo hoy a los cristianos una fidelidad sin precedentes al Espíritu de Jesús. Antes de pensar en estrategias y recetas pastorales ante la crisis, hemos de preguntarnos cómo estamos acogiendo nosotros el Espíritu de Jesús.

En vez de lamentarnos una y otra vez de la secularización creciente, hemos de preguntarnos qué caminos nuevos anda buscando hoy Dios para encontrarse con los hombres y mujeres de nuestro tiempo; cómo hemos de renovar nuestra manera de pensar, de decir y de vivir la fe para que su Palabra pueda llegar hasta los interrogantes, las dudas y los miedos que brotan en su corazón.

Antes de elaborar proyectos pensados hasta sus últimos detalles, necesitamos transformar nuestra mirada, nuestra actitud y nuestra relación con el mundo de hoy. Necesitamos parecernos más a Jesús. Dejarnos trabajar por su Espíritu. Solo Jesús puede darle a la Iglesia un rostro nuevo.

El Espíritu de Jesús sigue vivo y operante también hoy en el corazón de las personas, aunque nosotros ni nos preguntemos cómo se relaciona con quienes se han alejado definitivamente de la Iglesia. Ha llegado el momento de aprender a ser la «Iglesia de Jesús» para todos, y esto solo él nos lo puede enseñar.

No hemos de hablar solo en términos de crisis. Se están creando unas condiciones en las que lo esencial del evangelio puede resonar de manera nueva. Una Iglesia más frágil, débil y humilde puede hacer que el Espíritu de Jesús sea entendido y acogido con más verdad.

José Antonio Pagola

Ver en la página Web

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

«Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto». Domingo 11 de enero de 2015. Bautismo del Señor. Domingo primero ordinario-

domingo, 11 de enero de 2015
Comentarios desactivados en «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto». Domingo 11 de enero de 2015. Bautismo del Señor. Domingo primero ordinario-

20160WLeído en Koinonia:

Isaías 42,1-4.6-7: Mirad mi siervo, a quien prefiero.
Salmo responsorial: 28: El Señor bendice a su pueblo con la paz.
Hechos de los apóstoles 10, 34-38: Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo.
Marcos 1,7-11: Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.

 Hoy, como comunidad de creyentes, celebramos el bautismo de Jesús y, junto con él, nuestro bautismo. Así pues, las lecturas de este día nos ofrecen tres elementos que identifican el verdadero bautismo en el Señor.

Un primer elemento lo encontramos en el texto de Isaías, quien nos habla de la actitud del siervo de Dios; éste ha sido llamado y asistido por el Espíritu para llevar a cabo una especial misión en el pueblo de Israel: hacer presente con su vida la actitud misma de Dios para con la humanidad; es decir, evidenciar que Dios instaura su justicia y su luz por medio de la debilidad del ser humano. Por tanto, la tarea de todo bautizado es testimoniar que Dios está actuando en su vida; signo de ello es su manera de existir en medio de la comunidad; debe ser una existencia que promueva la solidaridad y la justicia con los más débiles, pues en ellos Dios actúa y salva; en ellos se hace presente la liberación querida por Dios.

El segundo elemento está presente en el relato de los Hechos de los Apóstoles. La intención central de este relato es afirmar que el mensaje de salvación, vivido y anunciado por Jesús de Nazaret, es para todos sin excepción. La única exigencia para ser partícipe de la obra de Dios es iniciar un proceso de cambio (respetar a Dios y practicar la justicia), que consiste en abrirse a Dios y abandonar toda clase de egoísmo para poder ir, en total libertad, al encuentro del otro, pues es en el otro donde se manifiesta Dios. A ejemplo de Jesús, todo bautizado tiene el deber de pasar por la vida “haciendo el bien”; tiene la tarea constante de cambiar, de despojarse de todo interés egoísta para poder así ser testigo de la salvación.

El evangelio de Mateo desarrolla el tercer elemento que identifica el verdadero bautismo: La obediencia a la voluntad del Padre. “La justicia plena” a la que se refiere Jesús en el diálogo con Juan el Bautista manifiesta la íntima relación existente entre el Hijo de Dios y el proyecto del Padre. Esto significa que el bautismo es la plenitud de la justicia de Dios, ya que las actitudes y comportamientos de Jesús tienen como fin hacer la voluntad de Dios. Esta obediencia y apertura a la acción de Dios afirma su condición de hijo; es hijo porque obedece y se identifica con el Padre. Esta identidad de Jesús con el Padre (ser Hijo de Dios) se corrobora en los sucesos que acompañan el bautismo: El cielo se abre, desciende el Espíritu y una voz comunica que Jesús es Hijo predilecto de Dios. Es «hijo» a la manera del siervo sufriente de Isaías (Is 42,1): hijo obediente que se encarna en la historia y participa completamente de la realidad humana. El bautismo, en consecuencia, provoca y muestra la actitud de toda persona abierta a la divinidad y voluntad de Dios; y hace asumir, como modo normal de vida, el llamado a ser hijos de Dios, identificándonos en todo con el Padre y procurando, con nuestro actuar, hacer presente la justicia y el amor de Dios. Por desgracia, en la actualidad el bautismo se ha limitado al mero rito religioso, desligándolo de la vida y la experiencia de fe de la persona creyente. Se ha olvidado que el bautismo es el hecho fundamental del ser cristiano, pues evoca la vida, la muerte y la resurrección de Cristo y la participación de todo cristiano en este misterio. El bautismo viene a significar en síntesis, y teniendo en cuenta los elementos descritos anteriormente, la entrega generosa a Dios y a los hermanos a ejemplo del mismo Cristo. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , ,

Dom 11. 1. 15. «Bautismo de Jesús, la primera Navidad cristiana»

domingo, 11 de enero de 2015
Comentarios desactivados en Dom 11. 1. 15. «Bautismo de Jesús, la primera Navidad cristiana»

theoph1Del blog de Xabier Pikaza:

Mc 1, 7-11. El primer evangelio que es Marcos no tiene un relato de Nacimiento de Jesús (como Lucas y Mateo), ni siquiera un discurso sobre el Origen Eterno del Logos de Dios (como Jn 1).

Si sólo hubiera Marcos no podría haberse celebrado la Navidad de Jesús Niño, porque a su juicio el verdadero Nacimiento mesiánico (divino y humano) aconteció más tarde, en el entorno de su experiencia bautismal .(cono seguiré indicando).

El evangelio de Marcos supone que Jesús nació a su “vida mesiánica” siendo ya adulto, al “convertirse” y asumir su propia llamada, por encuentro personal con Dios, tras el bautismo. En esa línea podemos añadir que la vida de cada ser humano no se encuentra “fijada y sellada” en el Primer Nacimiento (del que trataron de formas distintas Lucas y Mateo), sino en el Segundo, vinculado a la vocación y decisión de cada uno.

Esta experiencia nos sitúa ante la verdadera “navidad cristiana”, ante la forma de entender, asumir y promover nuestro “bautismo”, es decir, nuestro Nacimiento Mesiánico.

¿Bautismo de adultos?

Hasta hace poco en los países de tradición cristiana se daba por supuesto que los niños debían bautizarse pronto, poco después de haber nacido, para así se borrara su pecado original. Ahora son muchos los que no bautizan a sus hijos, quizá porque creen que merezca la pena (casi nadie entiende el pecado original, en el sentido antiguo), quizá porque no tienen buena “catequesis” (no saben o sienten lo que implica la pertenencia eclesial), quizá porque piensan que el bautismo implica un Re-Nadimiento de adultos.

El caso es que el bautismo se encuentra en fuerte crisis, que aquí no puedo plantear con detalle (ni mucho menos resolver). Pues buen, en esta situación es bueno “volver a la raíz”, retomar los rasgos principales del bautismo/nacimiento cristiano de Jesús, como podrá ver quien siga leyendo. Buen día del bautismo a todos.
(El texto está tomado básicamente de mi libro: Historia de Jesús).

Si nacemos de Dios ¿para qué bautizarnos?

Dios nos ha sellado con su ADN Personal, que es uno mismo para todos (es divino), y es distinto para cada uno con su nombre y apellido y con propia tarea o vocación, que es como un código de barras que debemos ir desarrollando a lo largo de la vida. Ese es el mensaje de fondo de Jn 1, 12-13 que he comentado al otro día.

Por eso, si nacemos de Dios (y en no en un tipo de estado ontológico de pecado, como a veces se ha dicho), en principio no necesitamos un bautismo o “sello” de pertenencia divina, pues estamos ya acuñados con sello de Dios, por el hecho de haber nacido, siendo cada uno “embajador” y plenipotenciario de ese mismo Dios sobre la tierra. No necesitamos que alguien venga y nos diga desde fuera lo que somos (como sabe 1 Juan).

No nacemos sin más en pecado, ni necesitamos que nos digan desde fuera lo que somos. Pero es bueno que nos lo recuerden, que nos ofrezcan un lugar de convivencia en la Iglesia, para que no olvidemos lo que somos, de manera que el “sello de Dios” se traduzca en la vida y compromiso “creyente” de cada uno, como el Jesús de Mateo, que nació a la vida mesiánica en el (después del) Bautismo.

Es bueno pues que la Iglesia nos bautice y confirme en el nombre de Dios (con Jesús, como a Jesús), para que seamos lo que somos, y así lo sepamos y podamos compartirlo. Éste es el primer “sacramento”, sello o símbolo cristiano, administrado por la Iglesia en cuanto tal, sin necesidad de ministros consagrados especiales (presbíteros u obispos), pues todos los cristianos en su comunidad sacerdotes o ministros del Bautismo.

Una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Cristo (Ef 4, 5), pero no al servicio de la separación (una secta más), sino de la vinculación de todos, pues a todos llama y enriquece Dios para la vida personal y para la experiencia de comunión, por medio del Espíritu de Dios (que es vida), en nombre de Jesús (signo y principio de una humanidad universal).

Este Bautismo de Jesús, que es signo y misión de vida universal (en riqueza interior, en apertura a todos) es la primera de todas las tareas de la Iglesia, como supo Pablo y como ha ratificado Jesús al final del evangelio de Mateo diciendo “Id y haced que todos compartan un mismo camino de humanidad (de discipulado), bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu” (Mt 28, 16-20), no por la fuerza, no por imposición, sino en libertad, por amor mutuo.

El bautismo ratifica por tanto eso que he llamado “el ADN de Dios”, y es principio de identidad de los cristianos, es distinto en cada uno, el mismo para todos. Este Domingo del Bautismo de Jesús nos lleva así de la Navidad (nacimiento de Dios) al nacimiento y vida de cada uno de los que creen en Jesús y forman parte de su comunidad, la Iglesia.

No es necesario el bautismo, como he dicho, por el sello de Dios lo llevamos (somos hijos suyos, con Jesús) por haber nacido. Pero es muy importante, porque expresa y ratifica la identidad mesiánico de los hijos de Dios. Somos hijos de Dios por nacimiento (antes de toda elección), pero somos cristianos de la Iglesia por opción, porque hemos querido bautizarnos (o hemos ratificado el bautismo que nos ofrecieron de niños en nombre de la Iglesia).

Entendido así, el bautismo es un don y una tarea. En general, nuestra Iglesia (y en un sentido extenso la sociedad occidental, que se llama cristiana) está bautizada, pero no ha recorrido el itinerario post-bautismal de Jesús, que hoy quiero presentar, con el evangelio del día, retomando algunos apuntes tomados de mi comentario a Marcos.

Texto: MARCOS 1, 7-11

(Entorno) En aquel tiempo proclamaba Juan: Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco ni agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero el os bautiza con Espíritu Santo.

(Presentación… y Bautismo) Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán.

(Post-bautismo) Y de pronto, saliendo del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: –Tú eres mi hijo amado, mi predilecto.

1. BAUTISMO. LO QUE JESÚS BUSCABA Y LO QUE HALLÓ

a. Lo que pudo buscar
historia jesús 45
No sabemos la razón interna por la que Jesús, nazoreo de Galilea, vino donde Juan, profeta del Jordán, pero fue, sin duda, porque aceptó su mensaje y porque tuvo la certeza de que el orden existente en Israel (y, en realidad, en todo el mundo) debía terminar y porque, en su forma actual (pecado general, imposición de la ciudad sobre el campo, de los ricos sobre los pobres, opresión…), este mundo resultaba inviable y no podía mantenerse. Sea como fuere, Jesús se hizo discípulo de Juan, con su terapia de choque, asumiendo un camino de conversión y recibiendo el bautismo, a la espera del juicio inminente (cf. Mt 3, 12 par.).

Jesús recibió sin duda el bautismo de Juan (cf. Mc 1, 9), a pesar del problema que ese dato pudo causar a la iglesia, como muestran las excusas del Bautista en Mateo (3, 14-15) y el hecho de que Lc 3, 21 y Jn 1, 29-34 no lo citen, pues decir que Juan le había bautizado suponía afirmar que dependía de él (que había sido su discípulo). Pues bien, en ese contexto, el evangelio de Marcos (1, 10) afirma que, después de haberse bautizado (¡no en el mismo bautismo!), Jesús recibió su nueva experiencia y llamada que le llevó a separarse del movimiento y escuela de Juan Bautista.

No podemos precisar el tiempo que pasó entre el bautismo (que selló la “conversión” de Jesús, es decir, su compromiso de Reino ) y su nueva experiencia de apertura del cielo, vinculada a la presencia del Espíritu Santo; ni sabemos si fue una experiencia especial y separada, que él tuvo en un único momento, como podría haber sido la de Pablo ante Damasco (cf. Gal 1, 15-17; Hch 9), o si se trató resultado de un proceso más largo de iluminación. Lo cierto es que el evangelio de Marcos (1, 10-11) la interpretó como experiencia de unión del cielo con la tierra y como descenso del Espíritu de Dios que le encargaba una tarea mesiánica de siembra y no de tala, de curación y no de ruina, quizá en la línea de lo que el mismo Juan habría prometido, anunciando la llegada del Más Fuerte: «Yo os he bautizado en agua; él os bautizará en Espíritu Santo» (Mc 1, 8).

Parece seguro que Jesús se sintió vinculado con ese Más Fuerte que iba a llegar, asumiendo su tarea y sintiéndose dispuesto a realizarla. Sólo así se explica el hecho de que, en un momento dato, tras haber sido discípulo de Juan, asumiera (de parte de Dios) una tarea distinta, que no era ya de anuncio y preparación del juicio, sino de siembra del Reino (cf. Mc 4, 3-9). Ésta ha sido la experiencia clave de Jesús que, cuando supone que el juicio de Juan ya se ha cumplido o se está cumpliendo, pero no en forma de condena, sino de nuevo nacimiento . Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.