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¿Dónde está Zelim Bakaev? Se cumplió un año de la desaparición del cantante checheno quien habría sido víctima de una “purga” gay

Martes, 14 de agosto de 2018

bez-nazvaniya-e1508762632279Chechenia forma parte de la república del Cáucaso, parte de la Federación Rusa, y ha sido denunciada internacionalmente por la aplicación de las denominadas “purgas” de homosexuales efectuadas por los aparatos del Estado. Según los informes, en el 2017 se produjeron redadas redadas y detenciones en prisiones secretas que algunos definen como “campos de concentración para homosexuales” donde personas gay -o simplemente percibidas como gay- son golpeadas, torturadas, en unos casos hasta muertas y desaparecidas.

Como un crimen de odio perpetrado por agentes de Estado debido a su orientación sexual ha sido calificado el caso del cantante Zelim Bakaev, desaparecido exactamente desde el 8 de agosto de 2017. El joven intérprete de 25 años fue visto por última vez el 8 de agosto de 2017 caminando en una calle de Grozny, la capital de Chechenia, cuando fue interceptado e introducido en un vehículo. Desde ese momento no se ha sabido más nada de él.

Esta semana se cumplió un año desde su detención, privación ilegal de la libertad y probable tortura y homicidio a manos de la policía de la República de Chechenia, informó The Huffington Post. Según reseña este medio, Zelim Bakaev, natural de Chechenia, era un famoso cantante que alcanzó reconocimiento desde pequeño en la radio y en la televisión de su ciudad y de Moscú, Rusia. Su carrera se desarrolló, principalmente, entre concursos para talentos jóvenes y reality shows. Para muchos, era una estrella en ascenso a quien el odio apagó.

El día que desapareció, Bakaev se encontraba caminando en las calles de Grozni, capital de Chechenia, ciudad a donde había llegado procedente de Rusia para asistir a la boda de su hermana. Según testigos, Zelim fue interceptado por un auto y empujado al interior del vehículo. Desde entonces, nadie lo ha vuelto a ver.

Para las organizaciones pro defensa de los derechos del colectivo LGBTQ, el intérprete fue llevado a uno de los campos de concentración para homosexuales que ilegalmente estarían instalados en Chechenia, donde se hacen violentas terapias de conversión que, en realidad, cometen actos de tortura que terminan en homicidios.

El cantante tenía prohibida cualquier aparición pública en Chechenia, debido a que había hecho pública su homosexualidad durante su estancia en Rusia, es por eso que los activistas LGBT han denunciado a la policía y a los organismos del Estado por su desaparición y de negarse a investigar.

Con ocasión del primer aniversario de su desaparición, las organizaciones invitaron a las personas a protestar frente a la embajada de Rusia en varias partes del mundo, sin embargo, la participación fue muy poca, explicaron los organizadores que las personas tienen miedo de que las autoridades rusas tomen represalias contra sus familiares que aún se encuentra en el país euroasiático.

El activista Tony Knight tuiteó sobre este caso que “hace un año Zelim Bakaev desapareció y no ha sido visto desde entonces. Se cree que él era parte de la purga anti-gay en Chechenia junto a docenas de otros. Debemos exigir justicia para todos los que fueron atacados tan cruelmente”.

Homofobia de Estado. La situación en Chechenia un año después…

Hace tan solo un año, las estremecedoras noticias sobre detenciones, torturas y asesinatos de personas homosexuales en la república rusa de Chechenia sacudían a la comunidad internacional. Según reportaba el diario Novaya Gazeta, al menos 100 personas habían sido detenidas y encarceladas por ser «sospechosas de homosexualidad». Más adelante, salía a la luz la posible existencia de auténticos campos de concentración para personas homosexuales cerca de Grozny, la capital chechena. En este tiempo, La homofobia del líder checheno, Ramzán Kadýrov, ha quedado sobradamente demostrada. Sofocada la crisis separatista, el Gobierno checheno ha encontrado en el colectivo LGTB un chivo expiatorio que encaja perfectamente con sus ideales retrógrados. Un año más tarde, sin embargo, las autoridades rusas han demostrado una ausencia total de voluntad política para investigar los posibles crímenes y llevar a los responsables ante la justicia. A fecha de hoy, nadie ha sido detenido ni imputado.

Según ha apuntado Denis Krivosheev, director de la sección de Europa del Este y Asia Central de Amnistía Internacional, «el Gobierno ruso ridiculizó y descartó estas noticias que llegaban de Chechenia hace un año. Desde entonces, hemos presenciado con estupefacción la negación, evasión e inacción de las autoridades respecto a este tema, llegando a denegar en repetidas ocasiones el lanzamiento de una investigación oficial en relación a los crímenes reportados, ignorando las pruebas aportadas por Novaya Gazeta».

En efecto, las investigaciones llevadas a cabo por las organizaciones de derechos humanos han conseguido recabar un elevado volumen de información, pero aún así no se ha incoado ningún procedimiento penal. Pese a las denuncias interpuestas relativas a asesinatos de personas homosexuales, las autoridades siguen afirmando que no hay relación entre esos crímenes y la persecución homófoba que alegan las organizaciones. Sin embargo, activistas LGTB afirman que en diferentes países del mundo hay refugiados chechenos dispuestos a testificar.

Igor Kochetkov, activista de la Russian LGBT Network, ha señalado que «en el pasado año, la Russian LGBT Network, junto a Novaya Gazeta, han hecho el trabajo que debía realizar el Estado». La organización ha velado por la seguridad de las víctimas, y ha recopilado y publicado sus experiencias para denunciar públicamente la persecución que sufrieron. Pero lo que no han podido conseguir es que las autoridades inicien una investigación oficial, ni asegurar que los responsables sean investigados penalmente.

Según Elena Milashina, la periodista de Novaya Gazeta que reveló por primera vez la situación en Chechenia, «sería muy fácil sacar adelante una investigación si las autoridades realmente quisieran». Como ejemplo, señala que las autoridades ni tan sólo han intentado averiguar las localizaciones GPS de los teléfonos móviles de las personas que habrían sido detenidas. Milashina asegura que muchos de esos teléfonos permanecieron encendidos durante las detenciones, y una simple investigación sobre los geolocalizadores de los dispositivos permitiría verificar que dichas personas permanecieron durante varios días en centros de detención ilegal.

Una de las víctimas de la purga homófoba, Maxim Lapunov, presentó una denuncia oficial el pasado mes de septiembre. A día de hoy, las autoridades rusas no han tomado ninguna acción al respecto. Inicialmente, utilizaban la excusa de la falta de denuncias por parte de las víctimas para justificar su inacción. No obstante, después del valiente paso de Lapunov, las autoridades ya no pueden justificar la ausencia de investigaciones.

Kochektov tiene claro cuál es el problema. El activista de la Russian LGBT Network considera que el principal obstáculo para sacar adelante dichas investigaciones es el hecho de que «la homofobia es la política oficial del Estado ruso». Tal es así que las autoridades han tachado de «burda mentira» las denuncias de las organizaciones LGTB, achacándolas a una «nueva campaña informativa contra Rusia».

La reacción internacional ha sido más bien tibia, y se han quedado en poco más de algunas declaraciones puntuales de políticos como Emmanuel Macron o Angela Merkel, que pidieron una respuesta de las autoridades rusas.

Así, el único amparo al que han podido acudir las víctimas del horror checheno han sido el que les han brindado las organizaciones de derechos humanos. El trabajo incansable de organizaciones como la Russian LGBT Network ha permitido que más de 100 personas hayan podido ser reubicadas de forma segura fuera de Chechenia. Francia había empezado a acoger refugiados chechenos perseguidos por su orientación sexual, al igual que Alemania y Canadá. Según Amnistía Internacional, al menos 98 habrían logrado salir de Rusia, mientras que los demás habrían sido reubicados en otras partes del territorio nacional. No todos ellos eran hombres: diez de las personas evacuadas eran mujeres lesbianas, y también se reubicó a dos personas trans. Asimismo, también se ha evacuado a familiares que temían ser objeto de represalias por parte de las autoridades.

Concidiendo con el aniversario de las primeras noticias que se publicaron sobre este escándalo, en diversas ciudades del mundo tuvieron lugar actos de protesta, exigiendo una investigación imparcial y el enjuiciamiento de las personas responsables, y poniendo en evidencia la falta de cobertura mediática de tal vulneración masiva de derechos humanos. También se reclamaba a gobiernos europeos y americanos que asegurasen el derecho de asilo de aquellos que han conseguido huir del infierno checheno.

Pese a la inacción de las autoridades, diversas organizaciones LGTB siguen observando la situación en Chechenia con lupa. «Os estamos observando», apuntaba Matt Beard, de la organización All Out«No descansaremos hasta que consigamos justicia para Maxim, Zelim y para las docenas de personas que fueron torturados y asesinados en Chechenia».

Fuente Universogay/Cristianos Gays

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Intento de secuestro de un joven refugiado homosexual checheno en San Petersburgo

Jueves, 2 de agosto de 2018

68aba33d-1fc4-4671-9adb-591729dafbd4Los activistas de Russian LGBT Network han denunciado el intento de secuestro de un joven homosexual checheno en San Petersburgo, con el objetivo de llevarlo de nuevo a su región de origen. Según los denunciantes, en la captura del joven participó activamente su propio padre, quien parece ser el principal inductor, y al menos un agente policial checheno. Russian LGBT Network afirma que este sería el quinto caso de secuestro de homosexuales para ser conducidos hasta Chechenia, una región donde se han denunciado detenciones por «sospecha de homosexualidad» e, incluso, la existencia de campos de concentración para homosexuales.

Desde la web activista Russian LGBT Network se ha denunciado el intento de secuestro el pasado 13 de julio del joven de origen checheo Zelimkhan Akhmadov, que actualmente reside en San Petersburgo. Cinco personas atacaron a Zelimkhan cuando se encontraba cerca del lugar donde vivía refugiado y le obligaron a introducirse en un coche. Un amigo del joven, que presenció el ataque, envió un mensaje a un miembro de Russian LGBT Network, que inmediatamente lo puso en conocimiento de la policía.

Agentes policiales acudieron al lugar de los hechos e interrogaron a diversos testigos. Entre ellos se encontraban los miembros de seguridad del refugio donde se alojaba Zelimkhan, quienes, como medida de precaución, anotan las matrículas de los vehículos que estacionan en las inmediaciones. Debido a ello, pudieron facilitar a la policía la del coche donde introdujeron al joven secuestrado, que, según su información, había permanecido aparcado en los alrededores los dos últimos días.

Con este dato pudieron localizar con prontitud el vehículo, donde en ese momento solo se encontraban Zelimkhan y un hombre que se identificó como su padre. También se halló un documento de identificación de un agente policial checheno. Conducidos a comisaría, el padre del joven Zelimkhan siguió amenazando a su hijo, acusándole de ser la vergüenza de la familia y culpándole de que toda ella se encuentre amenazada de muerte debido a su homosexualidad. Allí se esclareció también que el padre había intentado convencer a su hijo de que grabase un vídeo en el que afirmara que no sufría persecución alguna y que no era homosexual, algo a lo que Zelimkhan se negó taxativamente.

Ya por la tarde, Zelimkhan abandonó la comisaría y los miembros de Russian LGTB Network le condujeron a un lugar seguro, donde ahora ha encontrado nuevo refugio. También se ha presentado la correspondiente denuncia y se ha iniciado el procedimiento legal. Según el artículo 126 del Código Penal ruso, el secuestro cometido por un grupo de personas previo concierto es castigado con penas de 5 a 20 años de cárcel.

Para el activista de Russian LGTB Networl Igor Kochetkov, estos casos evidencian la falsedad del discurso oficial de que no existe ningún problema de discriminación o persecución de homosexuales en Chechenia. No solo existe, sino que los ciudadanos homosexuales chechenos son perseguidos incluso fuera de su región.

Recordemos que, hace poco más de un año, las estremecedoras noticias sobre detenciones, torturas y asesinatos de personas homosexuales en la república rusa de Chechenia sacudían a la comunidad internacional. Según reportaba el diario Novaya Gazeta, al menos 100 personas habían sido detenidas y encarceladas por ser «sospechosas de homosexualidad». Más adelante, salía a la luz la posible existencia de auténticos campos de concentración para personas homosexuales cerca de Grozny, la capital chechena. En este tiempo, La homofobia del líder checheno, Ramzán Kadýrov, ha quedado sobradamente demostrada. Sofocada la crisis separatista, el Gobierno checheno ha encontrado en el colectivo LGTB un chivo expiatorio que encaja perfectamente con sus ideales retrógrados. Un año después, sin embargo, las autoridades rusas siguen demostrando una ausencia total de voluntad política para investigar los posibles crímenes y llevar a los responsables ante la justicia. A fecha de hoy, nadie ha sido detenido ni imputado.

Fuenta Dosmanzanas

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El futbolista Mohamed Salah se pasea con Ramzan Kadyrov

Miércoles, 13 de junio de 2018

salah-kadyrov-2Foto: Karim Jaafar/AFP/Getty

El futbolista egipcio Mohamed Salah se  pasea y fotografía junto a Ramzan Kadyrov, el presidente de Chechenia que hace un año “purgó” su país de la presencia de homosexuales.

Ramzan Kadyrov secuestró, torturó y asesinó a más de 200 hombres gais y luego salió por la tele a decir que en su país no hay gais.

Suponíamos que en el Mundial de Rusia  se iban a dar episodios de repugnante  LGTBfobia  y  que los medios generalistas iban a ignorar totalmente el tema porque parece el fútbol es la esencia de la vida. Pero cuando ves a un jugador de primer nivel sonriendo y dándole la mano al presidente de Chechenia, hombre que hace un año aseguraba que en su país no hay homosexuales y que perdonará los “crímenes de honor” contra homosexuales cometidos por sus propias familias, que, según informaba El Novaya Gazeta, asesinó en campos de concentración, sin juicio previo a 56 personas en enero de 2017, entre las que  27 personas por ser homosexuales o bisexuales o al cantante Zelim Bakaev (aunque se supone que son muchos más), se te revuelve el estómago.

Mohamed Salah es un jugador del Liverpool que es una de las caras más conocidas del mundo del fútbol y uno de los jugadores más importantes y conocidos de la selección Egipcia, que curiosamente tiene su sede en Grozny, la capital de Chechenia.

Salah accedió a pasear junto a Kadyrov por el campo de entrenamiento de la selección egipcia y posó junto a él frente a la prensa, lo que ha encendido a muchas personas. Rachel Denber, subdirectora de la Human Rights Watch en Europa y Asia Central: “Era 100% previsible. Kadyrov intenta que la presencia de Egipto en Chechenia sirva para impulsar su ego. Se deleita en el punto de mira. Tiene un control despiadado sobre Chechenia e intenta eliminar todo tipo de oposición política en favor de los derechos humanos“.

Lo peor de todo esto es que el aficionado al fútbol medio no solo no ve el problema en las imágenes sino que alguno compara a Obama o Trump con Kadyrov. Esto es lo que comentan en la web de El Mundo Deportivo:

salah-kadyrov

¿Cuántos medios generalistas denunciaron la “purga gay” que se vivió en Chechenia el año pasado? ¿Qué periodista ha denunciado que Putin mira para otro lado, cuando no lo apoya, mientras su amigo Kadyrov asesina a personas homosexuales -o que le parecen homosexuales- sin que nadie haga nada?

El resultado: una figura de primer órden del mundo del fútbol dándose un paseo junto a un señor que asesina a homosexuales por ser homosexuales. Y la FIFA mirando para otro lado.

La situación en Chechenia un año después…

Como informábamos hace casi un mes, hace tan solo un año, las estremecedoras noticias sobre detenciones, torturas y asesinatos de personas homosexuales en la república rusa de Chechenia sacudían a la comunidad internacional. Según reportaba el diario Novaya Gazeta, al menos 100 personas habían sido detenidas y encarceladas por ser «sospechosas de homosexualidad». Más adelante, salía a la luz la posible existencia de auténticos campos de concentración para personas homosexuales cerca de Grozny, la capital chechena. En este tiempo, La homofobia del líder checheno, Ramzán Kadýrov, ha quedado sobradamente demostrada. Sofocada la crisis separatista, el Gobierno checheno ha encontrado en el colectivo LGTB un chivo expiatorio que encaja perfectamente con sus ideales retrógrados. Un año más tarde, sin embargo, las autoridades rusas han demostrado una ausencia total de voluntad política para investigar los posibles crímenes y llevar a los responsables ante la justicia. A fecha de hoy, nadie ha sido detenido ni imputado.

Según ha apuntado Denis Krivosheev, director de la sección de Europa del Este y Asia Central de Amnistía Internacional, «el Gobierno ruso ridiculizó y descartó estas noticias que llegaban de Chechenia hace un año. Desde entonces, hemos presenciado con estupefacción la negación, evasión e inacción de las autoridades respecto a este tema, llegando a denegar en repetidas ocasiones el lanzamiento de una investigación oficial en relación a los crímenes reportados, ignorando las pruebas aportadas por Novaya Gazeta».

En efecto, las investigaciones llevadas a cabo por las organizaciones de derechos humanos han conseguido recabar un elevado volumen de información, pero aún así no se ha incoado ningún procedimiento penal. Pese a las denuncias interpuestas relativas a asesinatos de personas homosexuales, las autoridades siguen afirmando que no hay relación entre esos crímenes y la persecución homófoba que alegan las organizaciones. Sin embargo, activistas LGTB afirman que en diferentes países del mundo hay refugiados chechenos dispuestos a testificar.

Igor Kochetkov, activista de la Russian LGBT Network, ha señalado que «en el pasado año, la Russian LGBT Network, junto a Novaya Gazeta, han hecho el trabajo que debía realizar el Estado». La organización ha velado por la seguridad de las víctimas, y ha recopilado y publicado sus experiencias para denunciar públicamente la persecución que sufrieron. Pero lo que no han podido conseguir es que las autoridades inicien una investigación oficial, ni asegurar que los responsables sean investigados penalmente.

Según Elena Milashina, la periodista de Novaya Gazeta que reveló por primera vez la situación en Chechenia, «sería muy fácil sacar adelante una investigación si las autoridades realmente quisieran». Como ejemplo, señala que las autoridades ni tan sólo han intentado averiguar las localizaciones GPS de los teléfonos móviles de las personas que habrían sido detenidas. Milashina asegura que muchos de esos teléfonos permanecieron encendidos durante las detenciones, y una simple investigación sobre los geolocalizadores de los dispositivos permitiría verificar que dichas personas permanecieron durante varios días en centros de detención ilegal.

Una de las víctimas de la purga homófoba, Maxim Lapunov, presentó una denuncia oficial el pasado mes de septiembre. A día de hoy, las autoridades rusas no han tomado ninguna acción al respecto. Inicialmente, utilizaban la excusa de la falta de denuncias por parte de las víctimas para justificar su inacción. No obstante, después del valiente paso de Lapunov, las autoridades ya no pueden justificar la ausencia de investigaciones.

Kochektov tiene claro cuál es el problema. El activista de la Russian LGBT Network considera que el principal obstáculo para sacar adelante dichas investigaciones es el hecho de que «la homofobia es la política oficial del Estado ruso». Tal es así que las autoridades han tachado de «burda mentira» las denuncias de las organizaciones LGTB, achacándolas a una «nueva campaña informativa contra Rusia».

La reacción internacional ha sido más bien tibia, y se han quedado en poco más de algunas declaraciones puntuales de políticos como Emmanuel Macron o Angela Merkel, que pidieron una respuesta de las autoridades rusas.

Así, el único amparo al que han podido acudir las víctimas del horror checheno han sido el que les han brindado las organizaciones de derechos humanos. El trabajo incansable de organizaciones como la Russian LGBT Network ha permitido que más de 100 personas hayan podido ser reubicadas de forma segura fuera de Chechenia. Francia había empezado a acoger refugiados chechenos perseguidos por su orientación sexual, al igual que Alemania y Canadá. Según Amnistía Internacional, al menos 98 habrían logrado salir de Rusia, mientras que los demás habrían sido reubicados en otras partes del territorio nacional. No todos ellos eran hombres: diez de las personas evacuadas eran mujeres lesbianas, y también se reubicó a dos personas trans. Asimismo, también se ha evacuado a familiares que temían ser objeto de represalias por parte de las autoridades.

Concidiendo con el aniversario de las primeras noticias que se publicaron sobre este escándalo, en diversas ciudades del mundo tuvieron lugar actos de protesta, exigiendo una investigación imparcial y el enjuiciamiento de las personas responsables, y poniendo en evidencia la falta de cobertura mediática de tal vulneración masiva de derechos humanos. También se reclamaba a gobiernos europeos y americanos que asegurasen el derecho de asilo de aquellos que han conseguido huir del infierno checheno.

Pese a la inacción de las autoridades, diversas organizaciones LGTB siguen observando la situación en Chechenia con lupa. «Os estamos observando», apuntaba Matt Beard, de la organización All Out«No descansaremos hasta que consigamos justicia para Maxim, Zelim y para las docenas de personas que fueron torturados y asesinados en Chechenia».

Fuente EstoyBailando/Cristianos Gays

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Chechenia: un año después, sin justicia para las víctimas

Martes, 15 de mayo de 2018

300x300_rusia-investiga-chechenia-gays_fb_thumbHace tan solo un año, las estremecedoras noticias sobre detenciones, torturas y asesinatos de personas homosexuales en la república rusa de Chechenia sacudían a la comunidad internacional. Según reportaba el diario Novaya Gazeta, al menos 100 personas habían sido detenidas y encarceladas por ser «sospechosas de homosexualidad». Más adelante, salía a la luz la posible existencia de auténticos campos de concentración para personas homosexuales cerca de Grozny, la capital chechena. En este tiempo, La homofobia del líder checheno, Ramzán Kadýrov, ha quedado sobradamente demostrada. Sofocada la crisis separatista, el Gobierno checheno ha encontrado en el colectivo LGTB un chivo expiatorio que encaja perfectamente con sus ideales retrógrados. Un año más tarde, sin embargo, las autoridades rusas han demostrado una ausencia total de voluntad política para investigar los posibles crímenes y llevar a los responsables ante la justicia. A fecha de hoy, nadie ha sido detenido ni imputado.

Según ha apuntado Denis Krivosheev, director de la sección de Europa del Este y Asia Central de Amnistía Internacional, «el Gobierno ruso ridiculizó y descartó estas noticias que llegaban de Chechenia hace un año. Desde entonces, hemos presenciado con estupefacción la negación, evasión e inacción de las autoridades respecto a este tema, llegando a denegar en repetidas ocasiones el lanzamiento de una investigación oficial en relación a los crímenes reportados, ignorando las pruebas aportadas por Novaya Gazeta».

En efecto, las investigaciones llevadas a cabo por las organizaciones de derechos humanos han conseguido recabar un elevado volumen de información, pero aún así no se ha incoado ningún procedimiento penal. Pese a las denuncias interpuestas relativas a asesinatos de personas homosexuales, las autoridades siguen afirmando que no hay relación entre esos crímenes y la persecución homófoba que alegan las organizaciones. Sin embargo, activistas LGTB afirman que en diferentes países del mundo hay refugiados chechenos dispuestos a testificar.

Igor Kochetkov, activista de la Russian LGBT Network, ha señalado que «en el pasado año, la Russian LGBT Network, junto a Novaya Gazeta, han hecho el trabajo que debía realizar el Estado». La organización ha velado por la seguridad de las víctimas, y ha recopilado y publicado sus experiencias para denunciar públicamente la persecución que sufrieron. Pero lo que no han podido conseguir es que las autoridades inicien una investigación oficial, ni asegurar que los responsables sean investigados penalmente.

Según Elena Milashina, la periodista de Novaya Gazeta que reveló por primera vez la situación en Chechenia, «sería muy fácil sacar adelante una investigación si las autoridades realmente quisieran». Como ejemplo, señala que las autoridades ni tan sólo han intentado averiguar las localizaciones GPS de los teléfonos móviles de las personas que habrían sido detenidas. Milashina asegura que muchos de esos teléfonos permanecieron encendidos durante las detenciones, y una simple investigación sobre los geolocalizadores de los dispositivos permitiría verificar que dichas personas permanecieron durante varios días en centros de detención ilegal.

Una de las víctimas de la purga homófoba, Maxim Lapunov, presentó una denuncia oficial el pasado mes de septiembre. A día de hoy, las autoridades rusas no han tomado ninguna acción al respecto. Inicialmente, utilizaban la excusa de la falta de denuncias por parte de las víctimas para justificar su inacción. No obstante, después del valiente paso de Lapunov, las autoridades ya no pueden justificar la ausencia de investigaciones.

Kochektov tiene claro cuál es el problema. El activista de la Russian LGBT Network considera que el principal obstáculo para sacar adelante dichas investigaciones es el hecho de que «la homofobia es la política oficial del Estado ruso». Tal es así que las autoridades han tachado de «burda mentira» las denuncias de las organizaciones LGTB, achacándolas a una «nueva campaña informativa contra Rusia».

El único amparo al que han podido acudir las víctimas del horror checheno han sido el que les han brindado las organizaciones de derechos humanos. El trabajo incansable de organizaciones como la Russian LGBT Network ha permitido que más de 100 personas hayan podido ser reubicadas de forma segura fuera de Chechenia. Según Amnistía Internacional, al menos 98 habrían logrado salir de Rusia, mientras que los demás habrían sido reubicados en otras partes del territorio nacional. No todos ellos eran hombres: diez de las personas evacuadas eran mujeres lesbianas, y también se reubicó a dos personas trans. Asimismo, también se ha evacuado a familiares que temían ser objeto de represalias por parte de las autoridades.

Concidiendo con el aniversario de las primeras noticias que se publicaron sobre este escándalo, en diversas ciudades del mundo tuvieron lugar actos de protesta, exigiendo una investigación imparcial y el enjuiciamiento de las personas responsables, y poniendo en evidencia la falta de cobertura mediática de tal vulneración masiva de derechos humanos. También se reclamaba a gobiernos europeos y americanos que asegurasen el derecho de asilo de aquellos que han conseguido huir del infierno checheno.

Pese a la inacción de las autoridades, diversas organizaciones LGTB siguen observando la situación en Chechenia con lupa. «Os estamos observando», apuntaba Matt Beard, de la organización All Out«No descansaremos hasta que consigamos justicia para Maxim, Zelim y para las docenas de personas que fueron torturados y asesinados en Chechenia».

 Fuente Dosmanzanas

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Tayikistán elabora un registro de personas sospechosas de ser homosexuales

Jueves, 19 de octubre de 2017

desconcierte-con-la-bandera-nacional-de-tayikistan-y-gay-99902442A través de una serie de operaciones denominadas «purga» y «moralidad», las autoridades de Kayikistán elaboran un registro de personas sospechosas de ser homosexuales con la intención de someterles a exámenes médicos por su bien. 

El fiscal general de Tayikistán alerta de que las autoridades de Tayikistán han elaborado un registro de 367 ciudadanos, supuestamente homosexuales, a los que se les exigirá someterse a unas pruebas médicas con el objetivo evitar «la propagación de enfermedades de transmisión sexual». Activistas de derechos del colectivo LGBT llevan tiempo alertando sobre la discriminación a la que se enfrentan las personas homosexuales, bisexuales y transexuales en esta exrepública soviética ubicada en Asia central. Con 8,5 millones de habitantes, la República de Tayikistán es un país muy conservador y mayoritariamente musulmán, aunque sus autoridades son seculares.

«Purga» y «moralidad», son los nombres de dos «operaciones» realizadas a nivel estatal que se habrían llevado a cabo el año pasado y a través de las que las autoridades han investigado la orientación sexual de sus ciudadanos hasta identificar a 319 hombres gays y 48 lesbianas, no habiendo encontrado ninguna persona transexual, según la información revelada por el fiscal general. Si bien no se ha especificado el tipo de exámenes a los que se sometería a estas personas, una fuente anónima confirma que se trata de «registros médicos estrictos» y que las personas sospechosas habrían sido incluidas en este «registro debido a su vulnerabilidad en la sociedad y por su seguridad y para prevenir la transmisión de transmisión sexual», dado que se trata de personas con «un alto riesgo de contraer infecciones», es dcir, que les persiguen por su bien.

La homosexualidad está despenalizada desde 1998 en Tiyikistán, aunque sigue siendo un tema tabú entre la sociedad. Una situación fomentada por discursos como el del clérigo más antiguo del país, quien en 2014 califica las relaciones entre personas del mismo sexo como «calamitosas» en un sermón en la mezquita principal de Dushanbe, capital del país. La homofobia parece ser realmente la enfermedad extendida en muchas de las regiones de mayoría musulmana que formaban parte de la ex Unión Sociética, como Chechenia o Azerbaiyán.

El activista Javid Nabiyev denunciaba el mes pasado la persecución de personas homosexuales y transexuales en la República de Azerbaiyán, donde se habría arrestado a un centenar de personas en lo que su gobierno denomina la lucha contra las drogas y la prostitución, que ya habría sido condenada por diferentes organizaciones de derechos internacionales, así como también por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Mientras tanto, en Chechenia, continúa sin avanzar al investigación sobre la purga de homosexuales realizada por Razam Kadyrov, que denunciaba abiertamente Maxim Lapunov, después de haber pasado 12 días retenido y sometido a amenazas y torturas para delatar a personas con las que había mantenido relaciones sexuales.

Fuente Universogay

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Víctima de la purga de homosexuales en Chechenia exige una investigación oficial en Rusia

Miércoles, 18 de octubre de 2017

780x580-noticias-maxim-lapunovCon el objetivo de exigir una investigación oficial a las autoridades rusas, Maxim Lapunov se convierte en la primera persona que habla sobre la purga de homosexuales en Chechenia sin ocultar su identidad. Asegura que estuvo retenido en un sótano «empapado de sangre» durante 12 días en los que es golpeado reiteradamente, mientras tratan de obligarle a delatar los nombres de las personas con las que había mantenido relaciones sexuales.

Seis meses han pasado desde que Novaya gazeta denunciara la purga de homosexuales en Chechenia, cinco desde que Vladimir Putin autorizara una investigación sobre lo que estaba ocurriendo en la pequeña república rusa, sin embargo nada parece haberse aclarado. Hemos escuchado los testimonios de los primeros refugiados en Francia y Alemania, aunque sin revelar su identidad por miedo a que los seguidores de Ramzan Kadyrov pudieran acosarles a ellos o a sus familiares en Chechenia. Pero este lunes, 16 de octubre, Maxim Lapunov, de 30 años de edad, da un paso adelante para alzar la voz y convertirse en la primera persona que comparte abiertamente su testimonio por las torturas de las que fue víctima durante 12 días, llegando a convencerse de que no iba a salir vivo de allí.

«Quiero pedirle al gobierno que investigue, porque todos somos personas y todos tenemos derecho, declara Lapunov en una rueda de prensa en Moscú, donde explica cómo llega a Chechenia desde Omsk, en Siberia, hace dos años para trabajar como organizador de eventos. A pesar de que, al menos en Chechenia, no lleva una forma de vida abiertamente gay, el 16 de marzo es detenido por una pareja de oficiales vestidos de civil para ser liberado el día 28 bajo la amenaza de que no revelara a nadie su experiencia y firmando una confesión admitiendo ser homosexual.

En lugar de llevarle a una comisaría de policía, le conducen a un edificio donde es duramente interrogado por un individuo de unos 50 años de edad que interviene su teléfono móvil mientras le pregunta por sus contactos personales y examinaba sus mensajes de texto. «Por los mensajes era evidente que soy gay (…). Me acusó de venir a Chechenia para ‘seducir a los muchachos chechenos’ e insistió bruscamente en que le dijera con qué hombres gays había tenido relaciones íntimas en el territorio checheno, cuáles eran sus nombres y detalles de contacto. Le dije que no conozco a nadie y que la transcripción que había leído era con amigos de otras regiones de Rusia», explica Lapunov.

En un momento dado, colapsa y llama por teléfono a un residente de Grozny para concertar una cita en su casa, mientras sus captores escuchan la conversación con el objetivo de tomar nota de su dirección. «Día tras día, me repetían con precisión cómo querían matarme (…). Cuando me desmayaba, me daban un respiro y luego me obligaban a levantarme y continuar», añade explicando cómo los guardias lo golpean con bastones durante las casi dos semanas que le retienen, forzándole a pelearse con su compañero, quien también había sido detenido, así como a presenciar cómo golpean a otras personas detenidas, siendo especialmente agresivos con aquellos que eran naturales de Chechenia.

Durante los 11 días que permaneció retenido estuvo confinado en un sótano que describe estaba «empapado de sangre» desde el primer día. Siendo «apenas capaz de arrastrase» por su cuenta cuando es por fin liberado con un permiso para abandonar la ciudad, lo que considera se produce únicamente porque hubo testigos de su arresto y su familia había denunciado su desaparición fuera de Chechenia. «Sigo teniendo pesadillas sobre lo que pasé allí (…). Esos gritos, gemidos y oraciones de piedad han dejado una huella (…). Quiero justicia, espero que llegue (…) No quiero sentirme desprotegido en mi propio país, para que cualquiera de Chechenia pueda perseguirme y matarme en cualquier momento», exige Ladurov, quien comparece acompañado de Igor Kalyapin, responsable del Comité contra la Tortura, una ONG rusa que le ha brindado asistencia jurídica, quien asegura que «no ha habido investigación», pero está convencido de que Tatyana Moskalkova, al mando de la oficina de Derechos Humanos del Kremlin tomará medidas tras escuchar la declaración de Lapunov.

«No ha habido una investigación oficial sobre la caza de homosexuales que se tradujo en detenciones extrajudiciales y torturas a docenas de personas durante la primavera (…). Y la persecución de los gays ha continuado en una escala menor», asegura Tanya Lokshina, directora del programa de Rusia para Human Rights Watch. El activista Igor Kochetkov manifiesta haber recopilado información sobre 15 personas que habrían desaparecido después de ser entregados a sus familiares, como consecuencia de las indicaciones de los propios funcionarios de Kadyrov, que les incitan «para matar a sus parientes». Según el activista, las acciones de las autoridades chechenas constituyen la definición legal de crimen contra la humanidad, llegando a afrimar que «en el continente europeo, nadie ha tratado de destruir a las personas en función de su orientación sexual desde la época de la Alemania nazi».

Fuente Universogay

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