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(l-ll) Predica el Evangelio con el ejemplo, y cuando te pregunten, háblales de Dios. (San Francisco de Asís) ¡Bienaventuranzas de los que caminan de tu mano!

miércoles, 27 de agosto de 2025
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Del blog de Alfonso J Olaz El Rincón del Peregrino:

05.08.2025 | Alfonso Olaz OFS

(I) Se anuncio de la mirada de Cristo
Peregrino de sus ojos, y verás en tus hermanos
los claroscuros en sus corazones.

Paso firme, tranquilo,
como el hermano de la confianza

Predicar sin nada, sin ambición, ni objetivos, ni metas, ni resultados.

Porque nada esperas, aprendiste a agradar a Dios.
Anunciando desde tu pobreza,
Dando gracias a Jesús por todo
que esto le agrada mucho.

Desde la confianza de ser, criatura muy amada,
Para que conozcan el rostro del Amado.

Predicar como vives; si no, no vivas para predicar el Evangelio que no tienes.

Primero ama
Ama a los hermanos
A los más próximos
A los de casa
A los que duelen cerca

Y así podrás amar a Cristo, el cercano
Porque sin los hermanos
No hay Cristo resucitado
sin el Cristo roto
que gime en el pobre
crucificado.

Porque Dios está cerca
pero no más que ellos.

Predica como si estuvieras con el mismo Jesús: Escuchando sin juzgar,
Mirando sin actuar, Consolando sin esperar ser consolado,
Amando sin esperar amor, Perdonando sin esperar perdón.

Porque es Él, el más pobre, el que perdona.
Ya que el que escucha sin juzgar, no será juzgado por su obrar,
Ni dejado de ser consolado, porque ha amado
Siendo su mirada sin fronteras, y así será perdonado con la desmesura de su Amor.

Porque ya lo has recibido todo,
Y así creerán en Dios, te tomarán por testigo,
imaginarán que lo viste con Tus propios ojos.

Del Evangelio a la vida,
de la vida al Evangelio.

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

«Mahoma y Jesús», por Xabier Pikaza

miércoles, 27 de agosto de 2025
Comentarios desactivados en «Mahoma y Jesús», por Xabier Pikaza

Mahoma guía a Abraham, Moisés y Jesús (manuscrito persa medieval)

Del blog de Xabier Pikaza:

No toca a los políticos juzgarles,  pero muchos lo están haciendo,  directa o indirectamente, con cara y desparpajo, como si tuvieran patente de corso y formación   decidiendo sobre todo lo decible en tierra y cielo.

Así he visto a más de cuatro pontificar sobre islam y cristianismo, sin haber pasado por la escuela de religiones, naciones e identidades.  No es mucho lo que sé, pero llevo 50 años en el tema y me atrevo a reflexionar (no juzgar) sobre uno y otro (Jesús y Mahoma), desde una perspectiva histórica y cultural.

Soy cristiano y opto con el corazón por Jesús, pero sin condenar en modo alguno a Mahoma (¡Dios le bendiga!), pues tiene muchas cosas que enseñarnos y aportar a cristianos y no cristianos. Sin Mahoma, nuestro cristianismo hispano sería mucho más  infeliz, más pobre.

Mahoma nació en torno  el 570 d.C.)  en La Meca, ciudad sagrada, con un santuario llamado Caaba, donde se mantenía la memoria de Abraham (patriarca del  Dios de los judíos y los árabes),  en la ruta comercial del  norte al sur de Arabia occidental (de Siria a Yemen ) y conocía las religiones del entorno (paganismo árabe, judaísmo,  cristianismo y quizá zoroastrismo). Era caravanero de oficio, poeta, vidente  y conocía  las tradiciones de los diversos pueblos de su entorno

Hacia al 610 sintió la llamada de Dios para anunciar el juicio a su ciudad, cuyos dirigentes se sintieron amenazados por sus denuncias y le condenaron a muerte. Sintiéndose en peligro, pero arropado por un grupo de seguidores, el nuevo profeta Mahoma “rompió” social y militarmente con la ciudad/santuario de la Meca y, saliendo de ella se refugió en Medina, con cuyos habitantes hizo un pacto de solidaridad (Hégira: 622 d. C.).

Tras unos años de exilio y guerras religioso-sociales, habiendo tomado el control de Medina, Mahoma  volvió a la Meca (630), como vencedor, creando entre las tribus árabes la Umma o nación de elegidos, vinculado no sólo por un pacto de fe, sino también de espada vencedora, con mucha prudencia y gran potencial armado, en nombre del Dios de la victoria.

Mahoma no entendió (no aceptó)  la separación que Jesús y Pablo habían establecido entre política imperial (espada, ley, dinero) y compromiso religioso a favor del Reino de Dios en la tierra. En ese sentido, Mahoma identificó el cristianismo con un tipo de estado romano (bizantino) de espada militar, ley judicial y dinero, presentándose así, de hecho, como testigo del fracaso real del cristianismo oficial de su tiempo, que tenía sin duda elementos fuertes de evangelio de Jesús y teología paulina, pero que en su forma externa se había convertido  en “religión de Estado” con una espada al servicio de la “santa iglesia””, con un derecho-ley militar (código de Justiniano) y con una economía/dinero  que no respondía al evangelio, ni a las necesidades reales de gran parte de la población del oriente (entre Egipto-Siria y Mesopotamia).

En ese contexto, lo más hábil e inteligente que pudo hacer Mahoma, desde el contexto religioso, social y militar de las tribus del entorno de la Meca, en el primer tercio del siglo VI d.C., era  vincular la religión profética con un pronunciamiento militar, pues eso era lo que se ha hecho en el contexto cristiano/bizantino y romano, como forma de imitar y seguir el camino de Jesús.

No se le puede acusar ni condenar por unir a Dios con la espada, porque lo mismo hacían los cristianos “romanos” (imperiales, bizantinos) de su entorno. Es normal que algunos pensadores  cristianos, , como Juan Damasceno (675-750), buenos conocedores de movimiento de Mahoma, siguieran considerando al Islam como fracción cristiana (judeo-cristiana).

Mahoma se sintió heredero del judaísmo y cristianismo y pensó que Dios le había elegido para ser profeta (nabi) y enviado (rasul) divino, heredero del profetismo y monoteísmo bíblico, ratificando la tradición religiosa de los monoteístas locales (hanif) y de los judíos y cristianos, cuyas tradiciones quiso vincular y vinculó en un camino sorprendente de  rigor personal, social y militar, jurídico y económica,  insistiendo en las tradiciones de Abraham con Ismael, su hijo (hijo de Agar)  que habrían sido constructores de la Caaba de la Meca, santuario abierto a los monoteístas árabes.

En esa línea, quizá sin quererlo, Mahoma rechazó (o no entendió), la novedad de Jesús  y su evangelio de cruz y presencia pascual (con una norma de vida que culmina en su triple rechazo  del adulterio, homicidio y robo: Rom 13, 8-10). En esa línea, como heredero del un cristianismo histórico, militarizado por los “nuevos romanos” de Bizancio y de un judaísmo tradicional, de tipo brahámico más que mosaico,  pudo optar por la guerra en contra de sus adversarios, para imponer así, desde la Meca, la religión “verdadera” que Dios le iba revelando y que él fue transmitiendo en sus oráculos  o suras que empezaron a ser recopiladas en forma de “Corán”, esto es, de recitación sagrada.

Pactó  con los que pudo pero al fin tuvo que huir de la Meca y, refugiándose en Medina/Yatrib, pudo luchar contra los que no aceptaban su proyecto (que a s juicio era el mismo de los profetas antiguos. Superó las dificultades, tomó primero el control de Medina y después el de la Meca (630 d.C.), y en el momento de su muerte (632) su Islam (religión de sometimiento universal a Dios) comenzaba a extenderse por convencimiento y guerra más allá de Arabia. No fue un dualista (Dios contra el hombre), pero introdujo una fuerte oposición entre  Allah, Dios absoluto de todo poder, y una humanidad que debe obedecerle, con sumisión completa.

Quiso ser profeta de los sometidos o musulmanes, empezando por los árabes del entorno de la Meca, que debían “convertirse” y superar su semi-paganismo semejante al del entorno cananeo de los judíos antiguo (siglos VIII-IV a.C), mientras bizantinos y persas luchaban en su tiempo (entre el siglo V-VII d.C.),  en el entorno de Arabia debilitándose mutuamente, en el momento en que los árabes islamizados se preparaban para una guerra de conquista militar, social y religiosa.

 Mahoma no quiso fundar otra religión, sino re-descubrir y propagar la que a su juicio había sido y era la religión eterna, revelada desde siempre a sus profetas, una religión de sumisión a Dios (como súbditos más que hijos) y de sometimiento humano (aceptar y obedecer el mandato de Dios interpretado  por las autoridades religiosas del Islam político). A su juicio, Dios no es libertad en amor de los hombres, sino sometimiento de todos bajo la autoridad de Dios, que ha revelado su “ley” por los profetas, culminando en el Corán, que ahora debemos aceptar como religión definitiva:

 Decid: Creemos en Dios y en lo que nos ha revelado  por Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus,  en aquello que Moisés, Jesús y los profetas recibieron de su Señor. No hacemos distinción entre ninguno de ellos y nos sometemos a Él (Corán 2, 136)

Creer no es confiar y dialogar con Dios en libertad (para transformarnos en amor como quería Jesús), sino someternos a Dios. Esa diferencia entre el evangelio (libertad en Dios encarnado) y el Islam (sometimiento bajo el dictado de Dios) puede parecer pequeña, pero es fundamental, pues indica que, según el Islam, el ser humano no es hijo (de la naturaleza de Dios) sino siervo y que ha de inclinarse bajo su dominio conforme a su revelación por el Corán. También los cristianos creen en la revelación de Dios, pero saben que Dios no se revela para tenernos sometidos a su voluntad, sino para encarnarse en nosotros, diciéndonos “sed libres”, vivid en amor mutuo.

Mahoma pensaba que Jesús había sido bueno y que había muerto en el fondo por no luchar, no vencer y no tener que imponerse a los enemigos de  Dios, siendo, por eso, condenado a muerte. Fue bueno pero “blandengue”, no quiso o no supo utilizar el poder de Dios, tuvo quizá miedo de utilizar la “santa violencia”, fue de aquellos a los que F. Nietzsche (1844-1900) llamará más tarde “santos idiotas” en la línea del Santo Idiota de F. Dostoievsky (1821-1881).

Mahoma pensó que Dios le había enviado como profeta final, para completar lo que Jesús no había conseguido realizar, para vencer y someter a todos los enemigos de Dios, transmitiendo sus más hondas “revelaciones”, esto es, a las palabras de Dios que él iba escuchando en su interior y dictando en forma de Corán.

De un modo consecuente, para  cumplir su obra profética, conforme a la voluntad de Dios que él escuchaba en sus revelaciones, Mahoma tuvo que apelar a sus amigos guerreros (Omar, Utman, Alí) y escogió la vía de las armas, para imponer la ley de Dios los enemigos de Dios, de forma que todos pudieran se sometieran a la ley del Islam cumpliera la voluntad de Dios, en contra de los cristianos que, según Pablo, tenían que someterse al “logos” o palabra de la Cruz de Cristo (cf. 1 Cor 1, 18: Ὁ λόγος γὰρ ὁ τοῦ σταυροῦ ), que es necedad para los que “se pierden” a sí mismo, pero que es autoridad o  fuerza de Dios para los que se salvan. Mahoma no buscó como colaboradores a unos “apóstoles o enviados pacíficos” como Jesús (los Doce, Magdalena y las mujeres, el Discípulo amado y los misioneros helsnistas, sino guerreros religiosos para imponer el islam sobre la tierra.

Mahoma y Jesús. Dos estrategias  de Dios

Conforme a la visión de Mahoma, creer no es vivir en libertad ante Dios y dialogar en amor entre los hombres, sino someterse bajo Dios, inclinándose hasta el suelo, en filas de solitarios sumisos, unos juntos otros, en filas inmensas, en esterillas, inclinados sobre la tierra en mezquitas o plazas públicas,   pero sin hablar entre sí, cada uno cerrado en sí mismo y todos juntos.

Esa fue conforme a Mahoma la esencia de la religión, tal como, a su juicio se había expresado según los profetas de Israel y especialmente según la voluntad que Jesucristo no pudo cumplir en su vida, pues antes de hacerlo le mataron. Así pensó, así propuso Mahoma, pero, en esa línea (conforme a mi visión de Cristiano), no logró captar el mensaje central de Israel (siervo de Yahvé, justo sufriente), ni menos el de Jesús, aunque él no fue ni sigue siendo responsable de ello,  porque aceptó y mantuvo un cristianismo común de su entorno, que seguía y sigue siendo, en una línea algo distinta un cristianismo guerrero.

 -Mahoma pensó y dijo que Jesús había sido precursor suyo, como insinúa un texto del Corán. «Jesús, Hijo de María, dijo: Hijos de Israel, yo soy el que Dios os ha enviado para confirmar la Torá anterior a mí y para anunciar la venida de un Mensajero que vendrá después de mí, llamado Ahmad» (Corán 61, 6).  En esa línea, en sentido profundo, Mahoma tiene razón cuando afirma que Jesús no pudo imponer por ley la voluntad de Dios y conquistar Jerusalén, ciudad sagrada, porque no creía en el Dios de las conquistas, ni convocó a un ejército para hacerlo, sino que vino a presentarse como signo y portavoz de un Dios que no conquista ni se impone, sino que ama y ofrece su vida en gratuidad hasta la muerte.

– A diferencia de  Jesús, que no subió a Jerusalén con un ejército, para conquistar la ciudad de David y sus promesas, sino que entró desarmado en ella,  Mahoma salió primero de la Meca, en gesto de protesta militar, para volver después como profeta de la sumisión a Dios,   con un ejército de fieles, creyentes y seguidores, para tomar la ciudad  e imponer en ella su dictado religioso. Pudo  pensar que en el fondo  estaba siguiendo el camino y mensaje de Jesús,  pero lo que hacía en realidad era muy distinto, aunque (como he dicho) no podemos criticarle, porque muchos cristianos bizantinos pensaban también que eran fieles a Jesús luchando contra persas  y otros tipos de  cristianos e infieles.

–  Mahoma fue justo, en línea de sumisión a Dios, imponiendo su Corán y formando con compañeros musulmanes una comunidad de sometidos a Dios. Supo organizarse bien,  tuvo a su lado un grupo de expertos  soldados, ganó por ellos la guerra  de reconquista de la Meca e inicio una gran campaña de islamización de la humanidad, pero su proyecto no iba en la línea de Jesús.   Pensaba así, y creía  que Dios mismo le había enviado para culminar la obra de Jesús, en la línea de Islam,  pero su camino era distinto,  aunque podía estar cerca de lo que creían muchos  cristianos imperiales (bizantinos y romanos) de aquel tiempo [1].

Mahoma pensó que su mensaje y camino era el mismo mensaje y camino de Jesús y que Dios le había confiado el  encargo de lograr que todos los hombres y mujeres se sometieran al único  Dios, que es Allah  (no hay otro).  Pero, en contra de lo que podía haber dicho Mahoma, Jesús no había querido que los hombres se sometieran, sino que vivieron en libertad de amor, unos con otros, conforme a la voluntad de Dios que es amor en libertad, por encima (en contra) de toda guerra (f. 1 Jn 4, 7-21).

Mahoma pudo creer que el Dios de Jesús había sido un Dios de, sometimiento, pero Jesús no vino con el fin de  que los hombres se sometieran a Dios, sino de que vivieran en libertad de amor en Dios, para amar al prójimo como a sí mismos (Rom 13, 8-10).

 –Jesús había ofrecido un mensaje de futuro, un camino de expansión mesiánica, que el Evangelio  de Juan 14-16 simbolizaba en el Espíritu Santo, que es libertad de amor en Dios y de amor entre los hombres. Conforme a la tradición musulmana, ese “Espíritu Santo”, prometido por Jesús se identifica con Mahoma, y no es Espíritu de libertad en Dios, sino de sometimiento a Dios para extender su religión a todo el mundo.

Mahoma pensó que Dios le enviaba para que todos los seres humanos se sometieran a Dios, conforme a una ley de acatamiento, que puede imponerse de algún modo a través de una guerra Santa, en la línea de un Antiguo Testamento que, como he puesto de relieve en cap. 1 había sido superada ya por los profetas, en especial por Isaías II (Siervo de Yahvé).

Mahoma rechazó la opción y experiencia de libertad de amor de Jesús (que se dejó matar por cumplir la voluntad de Dios, pues no subió a Jerusalén para triunfar, sino para ofrecer amor, aunque fracasar). Pues bien, en contra de Jesús,  como profeta y mensajero final de la voluntad triunfadora de Dios,  Mahoma estaba convencido de que él debía triunfar en la Meca, con guerra y pactos militares, para establecer su comunidad de sometidos  musulmanes (creando con ellos la ‘Umma).

Por eso (como he  dicho), a diferencia de Jesús, en el momento del riesgo, cuando vio que podían matarle, Mahoma planeó y cumplió una estrategia humanamente acertada (estrategia más propia de Pedro y de parte de la iglesia posterior  (cf. Mt 8, 17-31). En esa línea, quiso hizo que algunos de sus discípulos se refugiaran en Etiopía (hacia el 615 d.C.) y después, rompiendo los lazos tribales y sacrales que le unían con la Meca, «emigró» con muchos seguidores a Yatrib/Medina (Hégira, año 622), para fundar allí la primera comunidad estable de sometidos a Dios, políticamente independientes, militarmente poderosos.

Como era lógico, debió superar algunas dificultades de otros grupos de Medina y rechazar los ataques de sus adversarios de la Meca, hasta que, tras varios años de padecimientos, logró volver victorioso a la Meca (630), logrando imponer su visión de Dios y someter a la mayoría de los habitantes del entorno.

Mahoma entró en la Meca al mando del ejército de los sometidos a Dios para establecer su “ley” (que él identifica con, la voluntad de Dios, sobre el conjunto de la población). Jesús,  en cambio, quiso entrar en Jerusalén sin armas, quedándose en manos de sus sacerdotes y solcados, dejándose matar por aquellos que creían en el Dios de la  ley y el orden, no en la gracia.

-Los discípulos/compañeros de Mahoma confiaban en sus dotes militares  y en conjunto le siguieron y lucharon con él por conquistar la Meca, como ejército de fieles de Allah, Dios de guerra santa. Mahoma no quería un Reino interior (aunque destacó la necesidad de someterse a Dios), sino que “impuso” un “reino social”, una”umma” o comunidad o comunidad de sometidos a Dios en  la Meca) y, ciudad que “purificó” de la idolatría, para convertirla en santuario o mezquita universal para todos los creyentes.

– Los discípulos/amigos de Jesús querían también que él encabezara un movimiento mesiánico de guerra y conquista de Jerusalén,  Pero Jesús se opuso al deseo de sus discípulos, y subió a Jerusalén sin armas, dispuesto a que le mataran.  Desde ese fondo se entiende la dificultad que  Jesús tuvo para comunicar a los discípulos lo que él entendía y quería sobre el Reino, de manera que ellos le abandonaron cuando fue condenado a muerte [2].

 El evangelio muestra así la disonancia que hubo entre Jesús y sus discípulos, una incomprensión creciente, que se encuentra también motivada por el hecho de que ni siquiera Jesús podía saber y describir externamente la manera en que iban a desarrollarse los acontecimientos.  Jesús tenía un plan de Reino y conforme a su visión no podía subir a Jerusalén como soldado, para imponerse por la fuerza y tomar con armas la ciudad, sino que debía venir como amigo (representante y portavoz de un Reino de amigos de paz),  para quedar en manos de las “autoridades de Israel” (como sus discípulos itinerantes quedaban en manos de los sedentarios).

Jesús no podía compartir la estrategia de los sacerdotes de Jerusalén y de los políticos de Roma, pues ella se situaba en el plano de la racionalidad social y política, es decir, de “juicio” o talión: de medios y fines, es decir, de intereses, conforme a las guerras normales de este mundo.  Ciertamente, él confiaba en Dios, como poder de gratuidad, a quien llamaba Padre y a quien pedía “venga tu Reino”, pero sin obligarle a que respondiera de un modo o de otro.

 Si Jesús hubiera apelado a las armas, si hubiera “levantado” un ejército para conquistar Jerusalén (como Mahoma para tomar la Meca), si hubiera apoyado su empresa con pactos militares,  no hubiera sido el Cristo del Sermón de la Montaña, ni del conjunto del Nuevo Testamento y de la Iglesia universal del siglo II-III d.C., sino un personaje distinto, fundador de una religión diferente. La visión que Jesús tenía de Dios y de los hombres le impidió subir a Jerusalén con armas para conquistarla. Si hubiera entrado en ella con un ejército hubiera dejar de creer en el Dios de su evangelio y  de la fraternidad universal humana.  Mahoma, en cambio, creyó que Dios le impulsaba a conquistar La Meca y le ayudaría a conseguirlo:

 – Mahoma pensaba que Dios no puede permitir que su Profeta final muriera sin triunfar y  por eso él triunfó: Conquistó La Meca e impuso su paz por la fuerza.Dios es poder absoluto y por eso impone su paz sobre el mundo entero. Eso significa que la voluntad del hombre  es derivada,  pues de hecho sólo existe la de Dios. Por eso, el hombre tiene que abandonar su voluntad y aceptar sólo la de Dios,  ante quien todos deben someterse de manera mística y  social [3].

Jesús, en cambio, pensaba  que Dios es amor en libertad, que no tiene su destino decidido, sino que debe irlo trazando paso a paso,  en amor a los hombres a quienes no toma como sometidos, sino como libres, para que  cumplan su voluntad (la de amarse unos a otros), para que todos sean y compartan el camino, dándose la vida unos  otros. La voluntad de Dios no es el sometimiento, sino la libertad de los hombres Esa voluntad de Dios se expresa   por la voluntad y entendimiento de los hombres que sólo a través de un diálogo en libertad puede ponerse de acuerdo y vivir unos en otros.

 El Dios de Mahoma no habla a través del diálogo entre los hombres (es decir, en la comunicación libre entre ellos); sino como una verdad y destino revelado, impuesto, por encima de todos, a través de Mahoma, su profeta,  como un destino impuesto, decidido de antemano, por predestinación superior. En contra de eso, el Dios de Jesús está implicado en la vida de los hombres, en ellos, se revela y por ellos actúa.

A juicio de Mahoma,  Dios no se encarna, no camina en/con con los hombres y mujeres (como fuente de libertad gratuita, haciendo que ellos sean creadores, sino que permanece separado, decidiéndolo todo de antemano, desde arriba. Por eso, estrictamente hablando, los hombre “no se hacen· (no son libres), sino que es Dios quien hace en ellos. Por el contrario, el Dios de Jesús se encarna en la vida de los hombres, de forma que son los mismos hombres los que deciden lo que es y ha de ser la voluntad de Dios.

-El Dios cristiano se encarna en la historia y mensaje de Jesús, no en un libro dictado desde arriba), sino en un hombre que asume la historia de la humanidad, trazando en ella un camino de curación y diálogo entre todos los hombres en libertad de amor, esto es, en comunión personal, de forma  que la misma razón compartida y la historia de los hombres sea revelación y presencia del Espíritu divino (=Espíritu Santo). El signo máximo de la presencia de Dios no es un libro (Corán), ya escrito de antemano, como piensan los musulmanes, sino la vida/mensaje de Jesús, Hijo de Dios, y la vida/comunión de los creyentes, que son revelación y camino de Dios en la historia.

– Por el contrario, el Dios de Mahoma no tiene historia ni deja en libertad a los hombres, pues todo lo ha dicho y fijado ya en el Corán. Es un Dios que no necesita ni quiere que los hombres sean creadores de sí mismos. Los musulmanes creen en un Corán externo y eterno, con un Dios que ha trazado para ellos, para todos,  el camino de la vida (presencia de Dios) desde arriba. El Islam no es una religión de diálogo  racional y personal, de mesa redonda de comunicación, sino de sometimiento de todos y cada uno de los hombres a la voluntad de Dios. En ese sentido, los musulmanes dicen que los hombres son libres, pero añadiendo que ellos deben someterse a Dios, comprometiéndose a luchar, por obediencia a Dios, sometiéndose libremente ha de ofrecerse, pero que  implica, al mismo tiempo,  para conseguir, a través de esa yihad o guerra santa  que los seres humanos se sometan a Dios [4].

Guerra de Dios (Mahoma),  libertad en amor (Jesús)

  Mahoma y Jesús recorrieron un camino en parte semejante, pues, en un momento crucial, ambos se encontraron ante la opción definitiva: Cómo subir a Jerusalén (Jesús) y volver a la Meca (Mahoma) [5], y lo hicieron lo hicieron de maneras distintas:

–Llegado el momento decisivo,  Mahoma abandonó el camino de riesgo y sufrimiento (muerte) en la Meca, pensando que Dios le ofrecería una victoria social y religiosa, espiritual y militar  en este mismo mundo, si es que se separaba de la “falsa teocracia” de la Meca y creaba la “verdadera”, poder sumo de Allah y de sus sometidos,  según su Corán (lo que Dios le iba revelando) Con esa certeza emigró a Medina y conquistó después la Meca, estableciendo la sharía o ley del triunfo de la umma, pueblo de Dios. Muchas iglesias y naciones que se llaman cristianas han seguido un camino semejante: han creado una fuerza militar para defenderse en nombre de Jesús o imponer su reinado (a veces en nombre de la cruz, pero en contra el evangelio).

En contra de eso, para cumplir su evangelio (su inspiración interior, su experiencia de Dios, Jesús entró sin armas en Jerusalén, dejándose matar por aquellos que creían en el Dios de la violencia de la ley y de las armas, judíos de templo y romanos de imperio y legión. Entró mostrando   que creía en el Dios de la no violencia activa, en la comunión en liberad, en Dios como Padre de los hombres. Entró y murió (le mataron), pero dejó sobre la tierra una semilla de Reino (una espada de transformación personal y social sin guerra),con y un gesto de amor  que es principio de resurrección. Así podemos recordarle como mensajero y testigo de una libertad y camino de cruz, en esperanza, por encima de la guerra (c. 1 Cor 1, 18..

Mahoma pensaba que el auténtico profeta ha de ser siervo de Dios, capaz de padecer persecución, como Jesús, pero añadiendo que esa persecución sufrida puede vincularse con un  comportamiento militante, de guerra santa,  como la de Josué (Jos 5) y la de David matando a Goliat A diferencia de Jesús, Mahoma creyó que un profeta debe triunfar en el mundo, como él triunfó, tomando bajo su control la ciudad (La Meca, año 630 d.C), muriendo dos años después (632), de muerte natural, como triunfador glorioso, no crucificado   como Jesús

Jesús, en cambio, en la etapa decisiva de su vida, desde la “confesión de Cesarea de Felipe”, en contra de la opinión de Pedro y de los Doce, tras sularga misión en Galilea,  proclamó que esa necesario que el Hijo del Hombre padeciera y muriera (Mc 8, 31; 9, 31; 10, 32-34) [6].

-Los cristianos confiesan que Jesús puso su vida en manos de Dios, muriendo por el Reino y que Dios le resucitó de la muerte, instaurando la comunión universal del Reino sobre los poderes de violencia del mundo. El mismo Yahvé-Sin-Nombre (liberador de los hebreos) vino a revelarse por tanto como Padre que acoge a Jesús en su vida y le resucita en su muerte como salvador de los hombres.

–  Mahoma y los musulmanes en general piensan que Jesús debería haber luchado contra los adversarios en vez de dejarse matar por ellos, añadiendo  que no pudo culminar su obra (instaurar el Reino de Dios), pues murió como fracasado en una cruz. Algunos musulmanes añaden que el Dios que le había enviado no pudo  abandonarle al fin  y dejarle morir bajo el poder de “perversos” enemigos. Por eso le libró de la cruz,, llevándole de forma directa hasta su gloria, en resurrección sin muerte (como a Henoc o a Elías).

Según Mahoma, Jesús era bueno, era un musulmán de fondo verdadero,   pero no logró realizar la obra de Dios, ni culminar su promesa. No conquistó  Jerusalén para extender (imponer) desde allí la Ley de Dios sobre la tierra. Lógicamente, sus discípulos fracasaron también: no lograron extender su evangelio a todo el mundo. Jesús no pudo ser, por tanto, el profeta final que se esperaba¸ por eso tuvo que venir Mahoma, para culminar la obra anterior de los profetas y en especial la de Jesús, creando en este mundo una religión triunfadora, abierta a la culminación final de musulmanes, es decir, los sometidos al Dios verdadero. Desde ese fondo se entienden las palabras más fuertes del Corán, propias del “período ·de Medina (622-630), tiempo de guerra fundacional, para reconquistar la Meca y comenzar la implantación del Islam en Arabia y en todo el mundo

-Quienes crean, emigren y luchen por Allah con su hacienda y sus personas tendrán una categoría más elevada junto a Dios…Su Señor les anuncia su misericordia y satisfacción, así como Jardines en los que gozarán de delicias sin fin. Dios tiene junto a sí una magnífica recompensa. ¡Creyentes! No toméis como amigos a vuestros padres y hermanos si prefieren la incredulidad a la fe (Corán 9, 20-24).

 El musulmán debe someterse a Dios, dejando los ídolos, saliendo de la Meca  antigua (ciudad de injusticia) para luchar por Allah (esto es, por la nueva familia de Dios y por la expansión y triunfo del Islam. La fe implica así una ruptura familiar y económica una decisión y lucha militar por causa del Islam. Mahoma retoma  de esa desde una nueva perspectiva social y militar el programa de la nueva familia de Jesús, que hemos descrito al comienzo de este libro (cf. Mt 10, 34-39), que podrían traducirse así en perspectiva musulmana: “No penséis que he venido a traer paz, sino espada, separando al hombre de sus padres, hermanos e hijos, creando una nueva comunidad de militantes al servicio de Allah”. El programa de nueva familia de Allah, la de Mahoma, la Umma/Am o pueblo de Dios, retoma muchos elementos programa de Jesús, pero con una diferencia:

-Jesús sembraba el reino de Dios por la palabra y el contacto personal,  llamando a los pobres y excluidos, para regalarles su vida,  de forma que estuvieran  todos dispuestos a servirse unos a otros,  como simiente de trigo de paz que se introduce en la tierra (Mc 4; Mt 13), para que así produzca mucho fruto. El pueblo/familia de Jesús es la comunidad  de aquellos que se aman y comparten la palabra, viviendo y muriendo unos en otros  y por otros, resucitando así en la palabra de la vida, que es Dios, encarnándose en la historia de los hombres.

Mahoma quiso crear y creó un nuevo pueblo, saliendo de la Meca, antigua ciudad de las lealtades económicas y sociales, para crear desde Medina. en seis años de guerra (que pueden compararse con los los seis de los esenios de Qumrán: Milhama)  la nueva comunidad de los liberados de Dios, vencedores de la guerra de la Héjira, formando desde el centro la Meca la nueva comunidad universal de los creyentes [7]. La opción por Dios y su comunidad supera y en un sentido radical anula las restantes opciones y valores de la humanidad: La comunión entre padres e hijos, hermanos y esposos, tribu y hacienda, todos los posibles pactos y valores anteriores, han de transcenderse y ponerse al servicio del Islam.

 Así interpreta y así cumple Mahoma su programa de creación del  pueblo musulmán. Jesús inició y recorrió un camino de paz centrada en el amor mutuo, en la entrega de la vida de unos en (y por) otros, conforme al mandamiento central: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, Lev 19, 18; Mc 12, 31; Rom 13, 8-10. Mahoma, en cambio, apela a los principios y medios de la guerra santa.  Conforme a su mensaje  no hay encarnación de Dios  en la vida humana, pues el Dios del Islam no es amor, sino sometimiento universal,como supone una sura central sobre la guerra santa:

Cuando hayan transcurrido los meses sagrados (de la tregua):

−Matad a los asociadores (=politeístas que asocian otros dioses al único Dios). dondequiera que los encontréis. − ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! − Pero si se arrepienten, hacen la azalá (=oración) y dan el azaque (=tributo), dejadles en paz. Dios es indulgente, misericordioso (Cor 9, 5).

           La estrategia del Islam se concreta en la victoria militar sobre los enemigos… Luchar y vencer y matar a los   que puedan alzarse y responder con arma) para así imponer la paz armada, conforme al principio militar de la antigua Roma: Parcere subiectis, debellare superbos, perdonar a los que se someten, someter a los soberbios  (es decir, a los que rechazan s Roma o al Islam). Éste es el dios de poder, del talión militar y la victoria que se impone por la fuerza, un dios cuyas “proclamas” militares se siguen escuchando (2026).

Excurso. Aportación y riesgo del islam desde una perspectiva bíblica [8].

 En la base del mensaje de Mahoma y de la experiencia musulmana, desarrollada por la tradición posterior, late una mística radical de sometimiento a Dios, que así aparece como aquel que es (hace )Todo. Este Dios superior acoge de un modo especial a los humildes y pequeños pero de tal forma  que, en realidad, ante su Juicio superior, terminan siendo iguales ricos y pobres, opresores y oprimidos. (1) Por eso, el Islam es religión de suma tolerancia: Dios sólo exige que nos sometamos a él, pues posee toda justicia y derecho y nada de lo que hagamos le puede influir, ya que él es quien nos hace, actuando por nosotros. (2) Pero, en otro plano, es una religión  intolerante, pues piensa que la voluntad de Dios, revelada en el Corán, puede y debe aplicarse sobre todo el mundo, utilizando si es preciso métodos de fuerza. En ese fondo distinguimos dos momentos de la vida de Mahoma.

 ‒Período mecano: mensaje universal, sin guerra (612-622 d.C.). En las suras antiguas, que son la raíz del Corán, Mahoma se muestra más cercano a las tradiciones pacificas de judíos y cristianos. No apela a la Yihad o guerra santa, no establece una comunidad militante, sino que va construyendo una comunidad pacífica de sometidos a Dios, en medio de un entorno crecientemente hostil de politeísmo mercantilista. En ese momento, los signos primordiales de la revelación de Dios son la superación de la idolatría, la sumisión a la única divinidad y la justicia social, que se expresa en la ayuda a los pobres. Como prueba de su mensaje, Mahoma apela al juicio futuro de Dios. Éste es el Primer Corán o Islam, sin poder político ni sometimiento social.

Hégira y guerras de Medina: Sumisión a Dios y violencia militar (622-630). Cuando su grupo fue perseguido, Mahoma “recibió” de Dios un mensaje de ruptura y recreación social, que se tradujo en la creación de una comunidad liberada de creyentes (Hégira 622 d.C., año 1 de la era musulmana). En vez de dejarse matar o de seguir anunciando el Mensaje de un modo no violento, Mahoma y los suyos emigraron a Medina, donde respondieron con violencia a la violencia de los enviados del «sistema comercial» politeísta de la Meca. En este contexto se sitúa la intolerancia musulmana, proclamada el Yihad o guerra santa contra los paganos de la Meca, que se expresa en la muerte de los judíos de Medina que no aceptaban su mensaje y en la toma posterior de la Meca [9].

Un Islam fundado en suras del período mecano será tolerante, Islam de creyentes que pueden mantenerse y vivir en el exilio, sin tomar el poder, dialogando en paz con hombres y mujeres del entorno.  Un Islam centrado en las suras de Medina será impositivo, de manera que tenderá a defender (e incluso imponer) su religión ‘verdadera’ y su forma de vida social apelando a la guerra, no sólo contra los infieles o paganos exteriores, sino contra los disidentes interiores, defendiendo ante todo los pretendidos «derechos» de Dios. [10].

En los últimos siglos, muchos musulmanes se han sentido amenazados por una política y religión que ellos vinculan al cristianismo. Varios países de mayoría islámica fueron colonizados entre el siglo XVIII y XX por potencias “cristianas” de occidente (Rusia, Inglaterra, Francia, USA). Además, gran parte de la población de esos países de mayoría musulmana sigue  siendo pobre  y se siente  dominada por la cultura y organización del sistema neo-liberal, que ellos interpretan como propio del cristianismo de occidente. Algunos musulmanes se han dejado vencer por la inquietud (por el temor de que la marea de opresión de occidente les destruya) y, asumiendo interpretaciones extremas del Libro (Corán) y tradiciones de la ‘guerra santa’, parecen llamados a luchar contra un occidente “opresor”.

El sentimiento de fracaso ante el sistema ilustrado de la modernidad, la humillación colonial y la situación de pobreza, hace que algunos busquen la seguridad en una guerra santa, dirigida por líderes musulmanes semejantes a los antiguos  como Saladino, que reconquistó Jerusalén (1187 d.C.)  A pesar de eso, la mayoría de los musulmanes desean la paz y anhelan la concordia social, por razones y experiencias sociales, culturales y religiosas

Los musulmanes asumen expresamente la herencia de Abrahán (Ibrahim) que, acompañado de su hijo Ismael habría peregrinado hasta la Meca para orar ante la piedra sagrada de la Caaba. Ratificando el gesto del patriarca, para imitar su fe y expandir su herencia, los fieles musulmanes se comprometen a peregrinar también hasta la Meca, una vez en la vida, si es que pueden. En ese camino de fe y adoración, se confiesan herederos y garantes de la tradición de Abrahán, fijada en el monoteísmo musulmán y en la piedad que se centra en la Meca. Así se creen herederos del gran patriarca hanif, devoto de Dios, monoteísta, en la línea de una tradición religiosa que se había manifestado ya desde el principio (por Adán, Noé y el resto de los profetas).

  1. Los musulmanes mantienen un monoteísmo cercano al judío. Por eso rechazan la Trinidad cristiana lo mismo que la Encarnación de Dios en Cristo. Dios se presenta para ellos como el Señor siempre transcendente que dirige desde arriba el curso de la historia, de una forma que parece ya predestinada de antemano. De tal modo destacan el poder y acción de ese Dios que tienden a dejar en segundo plano la libertad del hombre. Jesús es para ellos un profeta excelso, hijo María, nacido de forma virginal, predicador del evangelio para los judíos que no le recibieron y por eso quisieron matarle, cayendo de esa forma en gran pecado. Posteriormente, traicionando su mensaje, los cristianos divinizaron a Jesús, cayendo en gran pecado, por introducir la división en Dios y por confesar que un hombre es divino.
  2. Los musulmanes defienden una pacificación intra-histórica de la humanidad, vinculada a la expansión del Islam (que es según ellos, la religión originaria y verdadera) y al establecimiento de la Umma o comunidad de los creyentes. En ese sentido, para ellos resulta esencial el triunfo histórico del Islam. Ciertamente, la unidad sagrada de la Umma se ha roto pronto y los musulmanes se han dividido en grupos a veces enfrentados. Pero la mayoría siguen añorando la unidad sacral islámica que debe extenderse a todos los pueblos (estados) de mayoría musulmana, expandiéndose luego al universo entero. En ese aspecto, la mayoría de los musulmanes esperan extenderse a todos los países, para establecer el Islam en la tierra entera a través de una nueva Yihad o guerra santa (aunque no todos la interpreten de igual forma.
  3. La misión musulmana se establece en forma de sumisión universal a través de un proceso de acatamiento de Dios, conforme se establece en la sharía o legislación sagrada que debe regular la vida de los creyentes. Más que una religión espiritual (una forma interiorizada de encuentro con Dios) y de comunión libre y amorosa entre los hombres, el Islam es un programa de vida social en el que (pareciendo que todo es secular) todo está en el fondo sacralizado. Religioso es el ejercicio del poder y religiosa es la forma de entender la propiedad y la justicia, igual que la manera de fundar y organizar la familia. Por eso resulta difícil una desacralización del Islam en el sentido occidental del término. Lo que Dios ha revelado a Mahoma debe mantenerse de un modo inmutable, de manera que los fieles ratifiquen su total sometimiento a Dios.

 En principio, los musulmanes quieren respetar a los creyentes de las religiones del Libro (judíos, cristianos) y piensan que sólo pueden convertir por fuerza a los paganos. Pero allí donde son mayoría ellos procuran adueñarse de los resortes de la administración judicial, política y económica de los diversos pueblos (como parece pedirlo la sharia), para así ofrecer a todos la «plenitud sagrada», que consiste en la sumisión a Dios, en la forma musulmana.  Por eso los mismos estados musulmanes se sienten obligados a proteger y expandir las normas del Islamn, de forma que la globalización de la humanidad se realice a través de la sharía o ley musulmana.

 Los musulmanes defienden en teoría la libertad de los hombres ante Dios, pero, al mismo tiempo, afirman que  Dios se manifiesta a través de una palabra dominadora (de sometimiento), dirigida a todos. Según el Islam, no hay un pueblo escogido, en el sentido judío del término. No hay tampoco encarnación de Dios (ni en Cristo ni en Mahoma, ni en María o un profeta de otro tiempo). Pero Dios ha revelado su Palabra por Mahoma a todos los pueblos de, suscitando así el Islam, término emparentado con shalam/shalom que significa, al mismo tiempo, sumisión (a la voluntad de Dios) y pacificación (culminación de la historia.

NOTAS

[1] Estos pasajes suponen que Ley y Evangelio habían anunciado a un Profeta Ahmad, Alabado, título incluido en Muhamad (=Mahoma), que sería el Paráclito de Juan. La tradición musulmana supone que Mahoma ha cumplido las promesas de Dt 18 y Jn 14-16. Cf. M. Muhamad Ali, El Sagrado Corán, Ahmadiyyah, Lahore 1986, 1181-1182.Cf. J. Cortés, El Corán, Herder, Barcelona 1995, 644-645.

[2] Así lo ha destacado, por ejemplo, R. M. Fowler, The Gospel of Mark, Fortress, Minneapolis 1991;  cf. M. Navarro, Marcos, Verbo Divino, Estella 2006.

[3] La tradición musulmana considera la muerte de Jesús (si es que murió de verdad) como fracaso (no pudo culminar su obra profética). A su juicio, los cristianos han recaído en un tipo de idolatría: Han divinizado a Jesús y han abandonado la sumisión a Dios y el cumplimiento de su ley, al menos en occidente. Jesús fue un perdedor: no extendió su mensaje, se dejó matar y sus discípulos dijeron que había resucitado. Mahoma, un vencedor: triunfó en su ciudad e inició un camino de cambio mundial. Cf. L. Gardet, L’Islam e i cristiani, Citta’ Nuova, Roma 1988; G. Rizzardi, Il problema della Cristologia Coranica, I. Propaganda, Milano 1982.

[4] La fe musulmana deja poco espacio para la oración como diálogo creador entre los hombres, pues Dios lo hace todo y los hombres sólo someterse a Dios. Por el contrario, los cristianos creen que Dios no obliga a los hombres a vivir de una manera determinada, no les impone una ley acabada que deben cumplir, sino que les abre un camino de fe en gratuidad, para que libremente busquen y pacten, en comunión creadora,  lo que han de ser.

[5] Cf. X. Pikaza, Globalización y monoteísmo, Verbo Divino, Estella 2002

[6] Éste fue, a mi juicio, el descubrimiento mesiánico (teológico) fundamental de Jesús. según Mc 8: “Es necesario” (dei) que el Hijo del Hombre (enviado mesiánico de Dios) asuma un camino de derrota, sufrimiento y muerte, como he puesto de relieve tanto en Historia de Jesús. Cf.S. Vidal, Los tres proyectos de Jesús Sígueme, Salamanca 2002, y Jesús el Galileo, Sal Terrae, Santander 2006.

[7] En este contexto Mahoma  pudo prometer el paraíso como descanso y triunfo del guerrero fiel «Y no digáis que quienes han caído por Allah que han muerto. No, sino que viven» (2, 154). Caídos por Allah son los fallecidos en la guerra contra los infieles de la Meca o los enemigos de la fe. «Allah ama a los que luchan en fila por su causa, como si fueran un sólido muro», edificio sellado con plomo (cf. 4, 94-96; 8, 59-66; 9, 5-6).

[8] Mahoma se sintió heredero de la tradición de Israel, vinculada a la tierra de Palestina, donde Abraham y los patriarcas, los profetas y Jesús habían desarrollado su misión. Pues bien, a los pocos años de su muerte, los guerreros musulmanes conquistaron Jerusalén y consideraron propio el lugar de su templo, donde alzaron su Mezquita Lejana y sagrada, que permanece hasta hoy (en gesto que muchos judíos entienden como imposición y violencia). Los musulmanes se extendieron pronto por gran parte del mundo. Desde su nueva perspectiva de expansión victoriosa, ellos  han dejado en segundo plano los rasgos más sufrientes de Israel (pueblo paria, comunidad de exilados) y del cristianismo, vinculado a la muerte de Jesús para destacar y universalizar un rasgo de unificación social y apertura hacia todos los pueblos. He presentado el  tema en diversas entradas de X. Pikaza y A. Aya, Diccionario de las tres religiones,  Verbo Divino, Estella  2008.

[9] De esa forma se consuma la paradoja musulmana. Mahoma mantiene, por un lado, la tolerancia superior, fundada en el sometimiento a Dios. Por otro, proclama la intolerancia y la guerra contra los enemigos del Islam, en gesto que culmina con la toma de la Meca (630).

[10] Desde nuestra perspectiva cristiana, sería conveniente que el mismo Islam se recreara, de manera que la Hégira se adapte a las nuevas condiciones de la humanidad y, sobre todo, a la experiencia fundante del Dios originario de Mahoma, en el período mecano, en dialogo con judíos y cristianos. Es bueno el recuerdo de la Meca, por historia, por fidelidad al legado de Abraham y de Mahoma. Pero,  al mismo tiempo,vsería importante separar el Islam de la ciudad concreta de la Meca, de manera que los creyentes puedan descubrir a Dios en todos los lugares de la tierra, en todas las comunidades de los hombres, en gesto de reconciliación universal. Sea como fuere, es claro que ese proceso de recreación lo han de realizar los mismos musulmanes, aunque los demás, judíos y cristianos, les podemos acompañar, asumiendo también una tarea paralela y convergente de refundación de nuestras tradiciones.

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Consejo Mundial de Iglesias (CMI): Estocolmo, capital del ecumenismo (cien años después): «En este tiempo, Dios nos llama a ser portadores de la paz».

miércoles, 27 de agosto de 2025
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El Consejo Mundial de las Iglesia (CMI) conmemora el centenario de la Conferencia Ecuménica de Estocolmo

 

 «Tenemos la obligación ante nuestra comunidad mundial de estar unidos en la fe y en la acción»

Durante una celebración ecuménica especial celebrada en Filadelfiakyrka, Suecia, el 22 de septiembre, líderes religiosos de todo el mundo se reunieron para conmemorar la historia del movimiento ecuménico y trazar un futuro con una unidad aún más profunda y una acción decidida

Pillay: «Cien años después de la Conferencia de Estocolmo, el testimonio del movimiento ecuménico por la unidad en medio de la división es una vez más un llamamiento urgente en un mundo que se encuentra en una trayectoria acelerada de fragmentación, confrontación y conflicto, y alejado de la justicia, la solidaridad y la paz»

Bartolomé: «Hoy podemos ver cómo se desarrolla ante nuestros ojos un mundo cada vez más dividido. Nunca antes había sido posible que un grupo de seres humanos exterminara a tantas personas al mismo tiempo»

La celebración formaba parte de una Semana Ecuménica que conmemora el centenario de la Conferencia Ecuménica de Estocolmo de 1925, un hito significativo para el movimiento ecuménico moderno. Los asistentes a la celebración en Estocolmo celebran el ecumenismo, la paz y la fraternidad.

El arzobispo Martin Modeus, arzobispo de la Iglesia de Suecia y moderador del Consejo Cristiano de Suecia, reflexionó sobre el legado de la reunión, en particular el del arzobispo Nathan Söderblom de Uppsala.

«Habló del Espíritu Santo invitando a encender una llama en los corazones de todos los asistentes, independientemente de su procedencia», dijo Modeus. «El amor no es mirarse unos a otros, sino mirar en la misma dirección. A nosotros, como cristianos, se nos pide que nos mantengamos al lado de Cristo para poder ver lo que él ve, decir lo que él dice y hacer lo que él hace».

La reverenda Karin Wiborn, líder de la Iglesia Unida de Suecia, presentó a la presidencia del Consejo Cristiano de Suecia, que representa a 27 iglesias diferentes. «Hemos soñado, hablado y caminado juntos para poder acogerles aquí», afirmó.

Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé pronunció una homilía titulada «Tiempo para la paz de Dios», en la que reflexionó sobre la evolución y las expectativas del movimiento ecuménico ante un mundo fracturado que busca en los líderes religiosos la reconciliación y la paz.

Cien años de la Conferencia de Estocolmo Albin Hillert/WCC

«Tenemos la obligación ante nuestra comunidad mundial de estar unidos en la fe y en la acción», afirmó el Patriarca Ecuménico. «Solo podemos ofrecer un testimonio creíble cuando nos unimos en oración para invocar la paz de Dios, que supera nuestro entendimiento y nuestros logros».

El patriarca ecuménico también señaló que el compromiso del Patriarcado Ecuménico con la visión y la misión del Consejo Mundial de las Iglesias (CMI) siempre ha sido inquebrantable y primordial. «Hoy podemos ver cómo se desarrolla ante nuestros ojos un mundo cada vez más dividido», afirmó. «Nunca antes había sido posible que un grupo de seres humanos exterminara a tantas personas al mismo tiempo».

Nunca antes la humanidad había estado en condiciones de destruir tantos recursos medioambientales del planeta, añadió el Patriarca Ecuménico. «Como cristianos unidos en nuestra fe y convicción de que este es el momento de la paz de Dios, tenemos la obligación ética de resistir la guerra como una necesidad política y nacional y, en su lugar, promover la paz como una exigencia existencial y espiritual», afirmó. «La amenaza a la estructura de la vida humana y a la supervivencia del medio ambiente natural hace que esta obligación sea la prioridad absoluta por encima de todas las demás».

Cumbre ecuménica en Estocolmo Albin Hillert/WCC

El secretario general del Consejo Mundial de Iglesias, el reverendo Prof. Dr. Jerry Pillay, compartió un discurso en el que conmemoró a quienes se reunieron en Estocolmo hace 100 años y alzaron su voz en favor de la justicia, la paz, la reconciliación y un nuevo orden social.

«La conferencia dio origen al movimiento Vida y Obra, en el que las iglesias buscaban responder a los desafíos sociales, políticos e internacionales, y fue una de las principales corrientes ecuménicas que condujeron a la creación del Consejo Mundial de Iglesias en 1948», dijo Pillay. «El delegado más joven de la Conferencia de Estocolmo fue Willem Visser ‘t Hooft, quien en 1948 se convirtió en el primer secretario general del CMI».

La participación ortodoxa en Estocolmo es significativa, tanto hace 100 años como hoy, señaló Pillay.

«Cien años después de la Conferencia de Estocolmo, el testimonio del movimiento ecuménico por la unidad en medio de la división es una vez más un llamamiento urgente en un mundo que se encuentra en una trayectoria acelerada de fragmentación, confrontación y conflicto, y alejado de la justicia, la solidaridad y la paz», afirmó.

 

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Estocolmo, capital del ecumenismo (cien años después): «En este tiempo, Dios nos llama a ser portadores de la paz«

Líderes eclesiásticos de todo el mundo, acompañados por el primer ministro sueco Ulf Kristersson y su esposa, la reverenda Birgitta Ed, posan para una foto de grupo Albin Hillert/WCC

«Una paz que no es simplemente la ausencia de guerra, sino que se caracteriza por la justicia y la reconciliación»

«Estamos juntos, diferentes en tradiciones, lenguas, contextos y expresiones, pero unidos en Cristo», reza el llamamiento. «Nuestra unidad no es uniformidad, sino una diversidad reconciliada que refleja el amor creador de Dios»

«No podemos permanecer en silencio cuando hay personas desplazadas, cuando el odio echa raíces, cuando el cambio climático provocado por el ser humano amenaza el futuro de la vida»

 

El servicio «Tiempo para la paz de Dios», celebrado el 24 de agosto en la catedral de Uppsala (Suecia), reunió a voces ecuménicas en conmemoración del centenario del servicio de clausura de la reunión «Vida y obra», celebrada en Estocolmo en 1925 y presidida por el entonces arzobispo Nathan Söderblom.

El Consejo Mundial de Iglesias (CMI)estuvo representado en el servicio por la obispa Ingeborg Mittömme, miembro de los comités central y ejecutivo del CMI. El servicio fue oficiado por el arzobispo Dr. Martin Modéus y la decana Matilda Helg. Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé recitó el Credo Niceno en griego durante el servicio, tal y como hizo el Patriarca de Alejandría en el servicio celebrado en la catedral en 1925.

La obispa Ingeborg Midttomme, de la Iglesia de Noruega, y otros líderes eclesiásticos de diferentes tradiciones se reúnen para presentar un llamamiento ecuménico sobre el tema «Tiempo para la paz de Dios» durante un servicio ecuménico de oración en la catedral de Uppsala.

Se presentó un llamamiento ecuménico en el que se reconocía que los líderes eclesiásticos se reunían en un momento que clama por la paz. «Una paz que no es simplemente la ausencia de guerra, sino que se caracteriza por la justicia y la reconciliación», reza el llamamiento. «En este momento, Dios nos llama —como iglesias, como hermanos en la fe, como seres humanos— a ser portadores de la paz de Dios».

Llamamiento ecuménico en Upsala Albin Hillert/CMI

El llamamiento recordó a los reunidos que la misión de la iglesia no es para nuestro propio bien, sino para el bien del mundo.

«Estamos juntos, diferentes en tradiciones, lenguas, contextos y expresiones, pero unidos en Cristo», reza el llamamiento. «Nuestra unidad no es uniformidad, sino una diversidad reconciliada que refleja el amor creador de Dios».

El llamamiento también hizo hincapié en la responsabilidad común de trabajar por la paz.

Nos exhortamos mutuamente a oponernos a la violencia, a promover el diálogo entre religiones y culturas, y a ser la voz de quienes no son escuchados

«La búsqueda de la paz y la posibilidad de la reconciliación son fundamentales para el testimonio común de las iglesias», reza el llamamiento. «Nos exhortamos mutuamente a oponernos a la violencia, a promover el diálogo entre religiones y culturas, y a ser la voz de quienes no son escuchados».

Su Santidad el Patriarca Ecuménico Bartolomé del Patriarcado Ecuménico (izquierda), el reverendísimo Stephen Cottrell, arzobispo de York (derecha) y, detrás de ellos, el arzobispo Dr. Martin Modéus, de la Iglesia de Suecia Albin Hillert/CMI

El llamamiento reflejaba que la paz de Dios no es pasiva. «Es activa. Busca la justicia. Tiende puentes. Cura las heridas y crea espacio para la reconciliación», reza el llamamiento. «Por lo tanto, no podemos permanecer en silencio cuando hay personas desplazadas, cuando el odio echa raíces, cuando el cambio climático provocado por el ser humano amenaza el futuro de la vida».

Muchas de las iglesias que estuvieron representadas con invitados en la reunión de 1925 están ahora establecidas en Suecia.

En 1925, el tema de la reunión de Estocolmo y del servicio religioso en Uppsala fue que la unidad de la iglesia es por el bien del mundo. La reunión formaba parte de los esfuerzos por la paz y el entendimiento tras la Primera Guerra Mundial, en una época tumultuosa en la que la iglesia buscaba su misión en relación con la modernidad, la industrialización y las nuevas formas sociales.

Fuente Religión Digital

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«Todos, todas y todes formamos parte de la Iglesia»: El colectivo LGTBI+ cristiano se empodera en Madrid

miércoles, 27 de agosto de 2025
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James Allison presidió la Eucaristía en la Asamblea Mundial del GNRC

Seis sacerdotes concelebraron en la Eucaristía final de la Asamblea de GNRC

Niurka: «Las personas trans no estamos en cuerpos equivocados y nuestra experiencia de ser personas trans creyentes también es válida dentro de esta Iglesia»

Ana reclama a Prevost «que haga vida del Sínodo, y que pueda realmente no solo abrir la ventana que nos dejó Francisco, sino abrirnos las puertas, porque hay muchos que se han ido, y que necesitan regresar a casa«

«Las personas LGTBI también tenemos que ser conscientes de que este camino es para nosotros, nosotras y nosotres«, destacaron desde la organización, que valoraron la «sensibilidad y emoción» de la ceremonia, que se desarrolló en cuatro idiomas distintos

Pío: «Todas las iglesias deberían abrir sus puertas, abrir sus corazones a nuestras comunidades, a nuestra comunidad LGTBIQ+»

 

«Podemos ir en paz«. Un aplauso emocionado cerró la Eucaristía que, presidida por el teólogo James Allison y concelebrada por seis sacerdotes, se celebró en el Colegio Mayor Miguel Antonio Caro, como colofón de la Asamblea Mundial de los Católicos ArcoIris (GNRC), que ha convertido a Madrid en la capital mundial de la diversidad en cristiano. Una misa largamente esperada, y que finalmente no pudo celebrarse en un templo católico de la diócesis. No hizo falta. Tras las palabras del cardenal Cobo en la vigilia del sábado, tod@s se sintieron acogidos por la Iglesia de Madrid. Aunque queda mucho por hacer.

En la Eucaristía de ayer, el mensaje se centró en el Evangelio de Lucas y el camino para alcanzar el Reino de Dios, «que no puede ser un camino cómodo o fácil» y que exige «integrar a otras personas no por comodidad«. «Las personas LGTBI también tenemos que ser conscientes de que este camino es para nosotros, nosotras y nosotres«, destacaron desde la organización, que valoraron la «sensibilidad y emoción» de la ceremonia, que se desarrolló en cuatro idiomas distintos.

Voces diversas

A falta de las conclusiones finales, ¿qué piensan algunos de los participantes? Ana Flavia, Nurka y Pío se juntaron para compartir sus experiencias en Madrid. «Como mujer trans y heterosexual«, así se define Ana, «también formo parte de una iglesia,en la que todos somos hermanos, aunque a veces los ‘hermanos mayores no nos ven con una sonrisa, pero sí me convoca el mismo Padre. Por eso esto y aquí«.

Pío, Niurka y Ana Flavia

«Yo vengo a este encuentro porque soy parte de esta iglesia, pertenezco a ella y la iglesia me pertenece. Por lo tanto, creo que el que tengamos un encuentro en el que podamos reflexionar acerca de nuestra realidad y de nuestra experiencia como personas, LGTBI y creyentes, es muy importante dentro de la iglesia«, añadía Nurka, mientras que Pío asumió que su presencia tenía como objetivo «visibilizar nuestras identidades y el poner sobre la mesa que más allá de la diversidad de género que tengamos, todos y todas somos llamados a este espacio de encuentro con Dios«.

Ana valoró especialmente los testimonios de María Luisa Berzosa y Cristina Inogés. «Siento que sus palabras han sido un punto de esperanza, que si Dios ha podido escoger estas mujeres sabias, pero a la vez también tan pequeñitas en comparación de tantos hombres poderosos y hermanos mayores, obispos, siento que esa puerta se va abriendo más y que se puede abrir para nosotros, para todos«.

Foto de familia del evento

Pío, por su parte, destacó la ponencia de Renato Lings sobre la Biblia, más allá del arco iris. «Me hizo recordar el esfuerzo, la lucha, el hecho de que si estoy cansado, tengo alguna situación, puedo recurrir a Dios y puedo usar esa fuerza para poder continuar el mensaje del Evangelio dentro de nuestras comunidades, dentro de la comunidad LGTBI«.

Las dificultades de los cristianos trans

Niurka quedó impresionada por un taller sobre una mirada trans a Dignitas Infinita, uno de los últimos documentos de Francisco donde se habla de la dignidad humana pero que, lamentablemente, «hace unas terribles declaraciones sobre la realidad de las personas trans«. «Cuando habla de la teoría de género, como aquello que nos invisibiliza y que hay que borrar, cuando se habla también del cambio de sexo, como aquel demonio en el que queremos jugar a ser dioses, etcétera…. Me ha tocado reflexionar sobre esta realidad y creo que para mí ha sido uno de los puntos muy importantes, que toquemos la realidad de las personas trans en un documento que pone en juego nuestra posibilidad de ser creyentes, también válidos y válidas«, reflexionó.

«Cuando habla de la teoría de género, como aquello que nos invisibiliza y que hay que borrar, cuando se habla también del cambio de sexo, como aquel demonio en el que queremos jugar a ser dioses, etcétera…»

«Las personas trans no estamos en cuerpos equivocados y nuestra experiencia de ser personas trans creyentes también es válida dentro de esta Iglesia«, concluyó.

Sobre el futuro, Pío insiste en que «todos, todas y todes, somos llamados a ser parte de la Iglesia y todos somos útiles«. A partir de estas palabras de Bergoglio «todas las iglesias deberían abrir sus puertas, abrir sus corazones a nuestras comunidades, a nuestra comunidad LGTBIQ+«. Por su parte, Niurka insta a la Iglesia a que «tenga mayor presencia«.

Eucaristía en el encuentro

«Somos Iglesia, no tenemos duda de eso, pero creo que la presencia de la Iglesia jerárquica oficial hacía falta aquí, ¿no?«, cuestiona. «Tendríamos que habernos acogido como una iglesia local para empezar, y esto ha faltado, y esto es una señal de decir cuánto camino nos queda por recorrer, y de vivir la realidad de esa iglesia inclusiva, y por otro lado se acerca el jubileo, donde también le pido, a ver, quiero esta expectativa de decir cuál va a ser la postura, la imagen, las palabras, el gesto del Papa León«.

Finalmente, Ana reclama a Prevost «que haga vida del Sínodo, y que pueda realmente no solo abrir la ventana que nos dejó Francisco, sino abrirnos las puertas, porque hay muchos que se han ido, y que necesitan regresar a casa«.

Fuente Religión Digital

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Muere el teniente coronel Sánchez Silva, el primer militar que reconoció públicamente su orientación homosexual en España.

miércoles, 27 de agosto de 2025
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José María Sánchez Silva en Madrid, el 4 de septiembre del 2000. MIGUEL GENER

Con gran pesar hemos conocido la noticia del fallecimiento de un hombre valiente, José María Sánchez Silva quien, con 49 años salió del armario en la desaparecida revista Zero,  para reivindicar los  derechos de las personas LGTBI. Años más tarde, abandonó el Ejército tal y como denunció en una entrevista para El País, ya que fue víctima de “ostracismo” después de hacer pública su orientación sexual. Desgraciadamente, su movimiento de vanguardia no tuvo tanto seguimiento como le habría gustado. Y supuso consecuencias para él. El ministro de Defensa del Gobierno del PP, Federico Trillo (de infausta memoria por su responsabilidad y actitud en la tragedia del Yak-42), dijo solo unos días después que su actitud, aunque no suponía una sanción disciplinaria, había sido «desafortunada». Y un alto cargo le advirtió de que muchos dentro del Ejército no le iban a perdonar jamás haber sido un verso suelto.

El teniente coronel José María Sánchez Silva ha fallecido este lunes tras convertirse en el año 2000 en un referente del colectivo LGTBIQ+ al ser considerado como el primer militar de alta graduación que reconoció públicamente su homosexualidad en España. Sánchez Silva decía que aunque la discriminación en el Ejército estuviese prohibida, “las represalias sutiles o las discriminaciones atávicas siguen pesando en las relaciones diarias”. “Me he decidido a declarar públicamente mi homosexualidad porque los derechos se han de ejercer y las leyes se han de adaptar a la realidad social. Así de claro

En ese momento, el Ministerio de Defensa calificó de “incomprensible” que hablase públicamente de su homosexualidad porque era una cuestión “puramente personal” e “intrascendente” en el plano laboral, como recogió ABC. Frente a ello, Sánchez Silva defendía que aunque “lo justo” fuese “la discreción”, callarse no era una opción: “Eso nos lleva a renunciar a nuestros derechos, a sufrir en silencio, a seguir enclaustrados”.

Y, en un sentido homenaje, Mario Suárez publicaba un artículo en El País, recordando su fundamental paso en la lucha por los derechos de nuestro colectivo y una semblanza entrañable de su carácter:

“Protagonizó la salida del armario más importante de la historia castrense en España. En septiembre de 2000, la revista Zero publicaba una portada con este titular: “El primer militar gay”. Era José María Sánchez Silva, teniente coronel del Cuerpo Jurídico de las Fuerzas Armadas, quien hablaba abiertamente de su vida como homosexual dentro del ejército. Al mismo tiempo también lo hizo en EL PAÍS. Un acto de valentía civil y heroico en un entorno castrense que cambió mentalidades y revolucionó un Ministerio de Defensa, entonces con Federico Trillo (PP) al frente. Casi nada.

Portada de la revista Zero con José María Sánchez Silva. ZERO

José María tenía 49 años cuando ofreció esa entrevista a la revista en la que yo trabajaba como redactor. Ver ese cuerpo frágil, esa voz solemne, esa disposición errática y esa generosidad por la redacción de la plaza Santa María Soledad Torres Acosta de Madrid era, cuanto menos, extraña en unos años en los que los gais y las lesbianas aún no podían ni casarse.

Sánchez Silva era un lector habitual de los estantes de la librería Berkana, en Chueca, cuando unos meses antes de ese verano comentó a su dueña, Mili Hernández, su condición de militar y su disposición a salir del armario. Ella llamó de inmediato al entonces redactor jefe de la revista Ricardo Llamas y a su director Miguel Ángel López, para que conocieran al militar.

Tras esa primera reunión, la vida de Sánchez Silva no sería la misma, tampoco la del ejército que representaba. “Para la comunidad LGTBIQ+, para la política, para lo que pasó después, esta es la portada más importante que ha tenido una revista en décadas”, explicó Hernández en la serie documental Zero, la revista que sacó del armario a un país (2023), poniendo en valor la figura de Sánchez Silva.

El militar pasó los siguientes meses reafirmándose en sus declaraciones por diferentes medios de comunicación: “Hay casos de ataques homofóbicos directos en las Fuerzas Armadas. Pero lo habitual es que en el Ejército, la homofobia agreda indirectamente, recubierta de una exquisita legalidad”.

Era su lucha, su audaz legado que comentaba en los círculos cercanos, pero también en charlas abiertas y, por supuesto, en su puesto de trabajo.Por eso recibió amenazas, insultos y ataques los meses posteriores, llevando incluso a juicio a otro compañero por injurias en 2003.

La justicia no le acompañó, y esto acabó con la carrera de José María, que fue a la reserva voluntariamente. “Si alguien me ha odiado, que sepa, desde ahora mismo, que no ha conseguido que el odio sea recíproco”, afirmó en la icónica revista a modo de despedida.

Los últimos años de Sánchez Silva fueron discretos, de su casa en Chamberí y sus comidas en el restaurante El Yate, hasta el barrio de Chueca, adonde caminaba para comprar libros en Berkana o para tomar algo en el desaparecido Café Figueroa. Después, vuelta en taxi a casa.

Del ejército solo le quedaba el recuerdo, porque ni las medallas ni el uniforme guardó tras su salida. Era un militar de izquierdas comprometido, conocedor de que su salida del armario traería consecuencias, aunque nunca imaginó que tantas y tan abruptas.

Este lunes 25 de agosto, a las siete de la tarde, falleció en una residencia militar de Guadarrama, en Madrid, 25 años después de ese valiente hito que cambió tantas cosas, y que el asociacionismo y la comunidad LGTBIQ+ apenas reconoció en vida, algo de lo que él se quejaba constantemente.

Pidió que sus cenizas descansaran junto a la de sus padres, en Cabo Enderrocat, en Mallorca, y recibir una misa funeral en una iglesia castrense, pese a haber apostatado años antes y retractarse después de la pandemia.

José María Sánchez Silva era de impulsos en apariencia, pero como buen militar, medía de manera estratégica cada movimiento, para evitar emboscadas. Ojalá su nombre ocupe ahora el lugar que siempre mereció, como peldaño necesario en la consecución de los derechos que hoy disfruta todo un colectivo.”

Con motivo de su fallecimiento la revista Shangay ha podido  hablar con Antonio José de Benito Pérez, familiar de José María, que ha transmitido el orgullo que siente hacia él: “Me gustaría que se le recordase por el papel tan importante que tuvo a la hora de visibilizar al colectivo y su gran lucha por nuestros derechos. Vivió como quiso, no se escondió y siempre luchó por ser él mismo y por la libertad, la suya y la de todos”, afirma.

Sánchez Silva guardaba enmarcada la página del BOE que reconoció el matrimonio igualitario en España hace justo 20 años, tal y como cuenta Antonio José que afirma que este era suobjeto más preciado”.

Numerosas personalidades han lamentado su fallecimiento, entre ellas el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien ha destacado del fallecido en un mensaje en la red social ‘X’, que fue un “referente de libertad y derechos”.

Con coraje, abrió camino hacia una España más justa e igualitaria. Siempre recordaremos su ejemplo. Un abrazo a sus seres queridos», ha escrito.

La noticia del fallecimiento de José María Sánchez Silva ha provocado numerosas reacciones, especialmente dentro del colectivo LGTBIQ+, donde se le considera una figura clave en la lucha por la igualdad y la visibilidad. Así lo ha manifestado, a través de su cuenta en X, Mili Hernández, quien ha destacado la importancia del gesto de Sánchez Silva afirmando que su «salida del armario» constituyó «un paso muy importante para nuestra comunidad«.

La relevancia histórica del gesto de Sánchez Silva radica en el contexto en el que se produjo. En el año 2000, aunque la sociedad española había avanzado en términos de aceptación de la diversidad sexual, las Fuerzas Armadas seguían siendo un entorno especialmente complejo para las personas LGTBIQ+. Su declaración pública supuso romper un techo de cristal en una institución tradicionalmente conservadora y abrir el camino para que otros militares pudieran vivir su orientación sexual con mayor libertad.

El objeto más preciado del teniente coronel Sánchez Silva.

Durante estos 25 años, se han producido importantes cambios legislativos y culturales que han permitido una mayor integración de las personas LGTBIQ+ en el Ejército. La aprobación del matrimonio igualitario en 2005 supuso un punto de inflexión en el reconocimiento de derechos para el colectivo, incluyendo a quienes servían en las Fuerzas Armadas. Posteriormente, se han implementado protocolos contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género en el ámbito militar.

En 2016, el Ministerio de Defensa comenzó a participar oficialmente en las celebraciones del Orgullo LGTBIQ+, un gesto simbólico pero significativo que reflejaba el cambio de mentalidad institucional. Actualmente, las Fuerzas Armadas españolas cuentan con políticas de diversidad e inclusión que buscan garantizar la igualdad de trato y oportunidades para todos sus miembros, independientemente de su orientación sexual o identidad de género.

Sin embargo, a día de hoy esta institución todavía debe derribar muchas barreras. Y como Sánchez Silva, existen otros referentes que ayudan a combatir la homofobia. Infobae España entrevistó el pasado mes de julio al cabo Carlos Francisco Antón, quien lleva más de dos décadas en el Ejército y durante años ocultó su orientación sexual por miedo a sufrir discriminación y ser rechazado. Contó a este diario como, harto de tener que dar explicaciones sobre su orientación sexual en sus círculos más cercanos, consideró que lo mejor era también “normalizarlo” en el trabajo. “Ser gay y militar no era algo incompatible”, declaró.

Fuente Agencias/El País/ Shangay/elDiario.es/Infobae

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James Dobson, influyente fanático cristiano, fallece a los 89 años.

miércoles, 27 de agosto de 2025
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James Dobson |  Focus on the Family

¡Buen viaje!

Daniel Villarreal
21 de agosto de 2025, 13:00 EDT

James Dobson, fundador de los grupos cristianos de odio anti-LGBTQ+ Focus on the Family (FOF) y del Family Research Council (FRC), falleció a los 89 años. Aclamado como uno de los líderes evangélicos más influyentes de Estados Unidos, consideraba el matrimonio igualitario peor que el terrorismo e incitaba a los hombres a asesinar a mujeres trans.

Nacido en 1936, hijo de un pastor fundamentalista en Shreveport, Luisiana, Dobson se doctoró en psicología por la Universidad del Sur de California en 1967 y alcanzó notoriedad en 1970 al escribir «Dare to Discipline” (“Atrévete a Disciplinar«), un libro que instaba a los padres a usar el castigo corporal para «quebrantar la voluntad» de sus hijos. Su libro también animaba a los padres a golpear más a sus hijos si lloraban durante más de cinco minutos después de la paliza inicial.

Fundó FOF en 1977 y el FRC en 1981, dos grupos que se dirigían específicamente a feministas y personas homosexuales. El FRC impulsó con éxito la aprobación en 1992 de la Enmienda 2 de Colorado, una medida electoral que prohibía a los municipios aprobar medidas antidiscriminatorias para proteger a las personas homosexuales y bisexuales.

Dobson también cofundó el grupo nacionalista cristiano de defensa legal Alliance Defending Freedom en 1993. Este grupo ha revocado con éxito el derecho nacional al aborto y se opone a cualquier ampliación de los derechos civiles de las personas LGBTQ+. A finales de la década de 1990 y principios de la de 2000, Dobson y su red de activistas conservadores evangélicos contribuyeron a la aprobación de numerosas prohibiciones estatales del matrimonio entre personas del mismo sexo.

En noviembre de 2004, Slate.com lo nombró «el líder evangélico más influyente de Estados Unidos«, comparándolo con los poderosos pastores anti-LGBTQ+ Jerry Falwell y Pat Robertson. En 2010, Dobson lanzó Family Talk Radio, que se transmitió en más de 1500 emisoras de todo el mundo. Dobson también asesoró a cinco presidentes republicanos, entre ellos Donald Trump.

Dobson afirmó que las mujeres tienen una predisposición hormonal a quedarse en casa y criar hijos. Afirmó que las mujeres deberían usar el sexo para obtener la protección de los hombres y usar el romance para civilizar los impulsos destructivos y lujuriosos de los hombres. También afirmó que las feministas amenazan a la sociedad porque cuestionan el liderazgo natural de los hombres.

Dobson y sus grupos promovieron la terapia de conversión, la práctica pseudocientífica, ampliamente desacreditada, que pretende cambiar la orientación sexual y la identidad de género de las personas.

Dobson se opuso a las leyes pro-trans en espacios públicos porque, según él, «toda mujer y niña pequeña tendrá que temer que un depredador, un hombre bisexual, travesti o incluso homosexual o heterosexual entre y haga sus necesidades en su presencia». Comparó a los defensores del matrimonio igualitario con los nazis que buscaban «la destrucción total de la familia». También afirmó que el matrimonio igualitario destruiría la Tierra.

En 2005, Dobson afirmó que la tolerancia y la diversidad son «palabras de moda» utilizadas con una «agenda oculta» para promover la propaganda homosexual dirigida a menores.

En 2015, Dobson afirmó que la «B» de LGBTQ+ significa «orgías» porque las personas bisexuales quieren tener sexo con todo el mundo. Dobson advirtió que legalizar el matrimonio igualitario provocaría una guerra civil, padres que se casarían con sus hijas y hombres que se casarían con burros.

En 2016, afirmó que los hombres deberían asesinar a las mujeres trans que usan los baños femeninos.

En 2017, firmó la Declaración de Nashville, una declaración evangélica sobre la sexualidad y el género que calificó de “pecaminoso” y anticristiano “aprobar la inmoralidad homosexual o el transgenerismo”.

En 2019, Dobson generó temor en torno a la Equality Act (Ley de Igualdad), un proyecto de ley federal para prohibir la discriminación contra las personas LGBTQ+. Dobson afirmó que la ley representa “uno de los ataques más atroces a la libertad religiosa jamás perpetrados contra la gente de esta gran nación” y afirmó que las personas LGBTQ+ y los demócratas “esclavizarían” a los cristianos si se aprobara.

Ese mismo año, afirmó que los tiroteos masivos en escuelas y negocios ocurren porque “el movimiento LGBTQ está cerrando el cerco a la institución de la familia, inspirada y establecida por Dios”.

En junio de 2020, Dobson declaró que el fallo de la Corte Suprema que protegía a las personas de la discriminación laboral por motivos de género y sexualidad era “una afrenta contra Dios” y “un ataque histórico contra el marco fundacional que gobierna nuestra nación”.

El grupo de Dobson, FOF, ha calificado el movimiento por los derechos LGBTQ+ como una «mentira particularmente maligna de Satanás«.

FOF afirmó que los objetivos del «movimiento homosexual» incluyen «universalizar el estilo de vida gay, desacreditar las Escrituras que condenan la homosexualidad, silenciar al clero y a los medios de comunicación cristianos, otorgar privilegios y derechos especiales ante la ley, derogar las leyes que prohíben la pedofilia, adoctrinar a niños y futuras generaciones mediante la educación pública, y garantizar todos los beneficios legales del matrimonio para dos o más personas que afirmen tener tendencias homosexuales«.

El FRC ha continuado afirmando que la sexualidad entre personas del mismo sexo debería ser legislada y declarada ilegal, y que deberían implementarse «sanciones penales contra la conducta homosexual«. El grupo ha argumentado que derogar la política militar de «Don’t Ask, Don’t Tell (“No preguntes, no digas«) fomenta el abuso sexual contra militares heterosexuales. El FRC también ha argumentado deshonestamente que “los hombres homosexuales son más propensos a abusar de menores que los hombres heterosexuales”, una retórica que incita a la violencia contra las personas LGBTQ+ y sus aliados. Los líderes del FRC han afirmado que la Biblia manda a los cristianos matar a personas homosexuales y que los cristianos deben orar contra cualquier expansión de los derechos civiles LGBTQ+.

Grupos y líderes evangélicos asociados con Dobson, el FRC y FOF han abogado por leyes anti-LGBTQ+ en África, Europa y Asia Oriental.

En su libro de 1997, James Dobson’s War on America (La guerra de James Dobson contra América), el exejecutivo de FoF, Gil Alexander-Moegerle, escribió: “James Dobson cree que ha sido completamente santificado, moralmente perfeccionado, que no peca ni puede pecar. Ahora saben por qué él y moralistas como él se dedican a condenar lo que él considera pecados ajenos. Él es perfecto”.

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Daniel Villarreal es un periodista y editor galardonado y con una larga trayectoria, que ha escrito para NBC News, Newsweek, Vox, Slate, Vice News, The Seattle Stranger, The Dallas Voice y numerosas otras publicaciones LGBTQ+. Ha sido ponente en SXSW, Creating Change, Netroots Nation, GaymerX y se graduó del programa Voces de Color de GLAAD y del seminario «El Poder de las Voces Diversas» de 2024 del Instituto Poynter. También es el fundador de QueerBomb Dallas, un evento anual no corporativo del Orgullo, y de CinéWilde, el ciclo mensual de cine LGBTQ+ más antiguo del país. Está disponible para entrevistas y charlas educativas.

Fuente LGBTQNation

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París: Ataque homofóbico de violencia poco común en un salón de belleza: Tras insultarle “Sucio Gay” le quemaron la cara y casi pierde la vista.

miércoles, 27 de agosto de 2025
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Seguimos creyendo que este tipo de escenas son cosa del pasado. Que París, una ciudad reconocida por su diversidad y tolerancia, es un espacio seguro para las personas LGBTQIA+. Sin embargo… en un salón de belleza del distrito 18, supuestamente un lugar de cuidado y superación personal, el odio se apoderó de él. Lo que se suponía que sería un momento de expresión personal para un joven se convirtió en una pesadilla.

En pleno corazón del 18° arrondissement de París, un joven de 27 años llamado Julien ingresó al salón de belleza Glow House con una simple intención: hacerse una manicura con uñas postizas. Lo que parecía un momento cotidiano, incluso un gesto de autoexpresión, se convirtió en una pesadilla vivida. Tras la discreta fachada del salón, se esconde uno de los episodios más impactantes de homofobia cotidiana, convertido en violencia extrema.

Julien, de 27 años, no imaginó ni por un segundo que su acercamiento provocaría algo más que una sonrisa educada. Entrar en un salón y solicitar un servicio clásico —una extensión de uñas—, ¿qué podría ser más normal? Pero, desde el primer instante, la situación escaló. Tras solicitar el servicio, la dueña del salón, Sandrine, respondió con burlas y un tono humillante y luego sus insultos devolvieron a Julien a una realidad brutal: una en la que su identidad y expresión de género se convierten en blanco de ataques. Al principio, recibe una mueca de desprecio. «¿En serio?», pregunta la mujer tras el mostrador.«Aquí, las manicuras son para mujeres, no para… ti.» La desaprobación se transformó pronto en insultos públicos: «sucio gay», «sidoso», «deberías sentir vergüenza», proferidos a alta voz frente a otros clientes. A pesar del brutal ataques verbal, Julien intentó mantener la calma y señalar que esos comentarios son ilegales.

Julien intenta mantener la calma. Explica que esos comentarios son ilegales, que la ley castiga la discriminación. Pero sus palabras parecen alterarla más. Ella da un paso al frente, lo señala con un dedo acusador y le dice: «Sal de aquí, esto no es para ti«. Las palabras ya no bastaban, el tono se intensificó, el odio se volvió más preciso, más cortante. La tensión aumentó hasta que Julien decidió sacar su celular y grabar la situación, quizás para documentar lo que estaba sucediendo. Fue entonces que la agresión alcanzó una violencia inimaginable.

La dueña, en un acto atroz, tomó un cucharón metálico de cera caliente (todavía conectado al calentador) y lo vertió directamente sobre el rostro de Julien. La cera, a más de 80 °C, impactó sus mejillas y párpados. El dolor fue inmediato, insoportable. El lugar se llenó de gritos, llantos y un olor penetrante a carne quemada y cera ardiente.

Algunos Testigos llamaron inmediatamente al 18 (servicio de emergencias francés). Los bomberos llegaron en minutos y Julien fue trasladado de urgencia al hospital. En el diagnóstico: quemaduras químicas y térmicas graves con riesgo casi total de pérdida de visión.

Desde su cama hospitalaria, Julien interpuso una denuncia por violencia agravada con arma (líquido caliente) y carácter homofóbico. Si se comprueba su responsabilidad, la agresora podría enfrentar varios años de prisión y una multa importante.

La noticia explotó en la comunidad LGBT+ parisina y más allá, provocando un torrente de indignación. En redes sociales se habló de un “acto bárbaro” y de un retorno al “oscurantismo”. Para muchos, no fue solo un hecho aislado, sino una señal roja.. Denunciaron no solo la brutalidad del acto, sino también la trivialización cotidiana de la discriminación homofóbica. «Esto no es un simple argumento que se intensifica, es la brutal expresión de un odio profundamente arraigado«, decían muchas publicaciones compartidas.

La comunidad reaccionó de inmediato. Los mensajes en línea describen una mezcla de miedo e ira. Algunos hablan de una «llamada de atención«, otros de un «punto sin retorno«. Se están organizando reuniones de activistas y se están planeando manifestaciones. Ya circulan llamadas a protestas frente al Glow House, así como vigilias con velas, pancartas y consignas, en defensa de Julien y contra la homofobia latente.

El caso resuena con tanta fuerza no solo por su violencia sin precedentes. Ilustra una profunda ansiedad compartida por muchas personas LGBTQIA+: la de no saber nunca dónde puede surgir el odio. En la calle, en una escuela, en un bar… o incluso en un salón de belleza, un lugar que asociamos con la relajación y la amabilidad.

Más allá del caso de Julien, esta tragedia plantea interrogantes más amplios. ¿Cómo podemos sentirnos seguros en un país donde, a pesar de sus leyes, los insultos homofóbicos y la violencia siguen aumentando?

Este sentimiento compartido ha transformado la tragedia individual en un símbolo colectivo. Para muchos, Julien se ha convertido, sin quererlo, en el rostro de una lucha más amplia: la lucha contra la homofobia persistente, que acecha en las grietas de la vida cotidiana, lista para resurgir con una violencia devastadora.

Para muchos activistas, este caso simboliza la hipocresía de la sociedad actual: por un lado, celebramos la diversidad y la igualdad de derechos, pero por otro, las personas todavía se sienten justificadas al insultar, humillar y golpear a otras personas simplemente por ser quienes son.

«Esto no es sólo un incidente, es un ataque motivado por el odio«, insiste un representante de la asociación. «Cuando se le arroja una sustancia inflamable a la cara a alguien por su orientación sexual, no se puede llamar un acto impulsivo: es un acto de violencia dirigido«.

El ataque de Julien no se interpretará como un incidente aislado, sino como un síntoma. Es un síntoma de un clima donde las diferencias, en lugar de celebrarse, se convierten en pretexto para la humillación y la agresión.

Lo impactante es lo obvio: este ataque no tuvo lugar en un callejón oscuro, sino en una tienda abierta, a plena luz del día, frente a testigos. Esto dice mucho sobre la impunidad de quienes se creen con derecho a despreciar, excluir y atacar.

Hoy hospitalizado, Julien lleva las cicatrices de este ataque en su carne. Pero ya, a su pesar, encarna un símbolo. Un símbolo de la fragilidad de lo logrado, un símbolo de una lucha que debe continuar, un símbolo de una lucha que no puede permitirse bajar la guardia.

La pregunta que sigue sin respuesta: ¿cuántas historias como esta harán falta para que la sociedad comprenda que la homofobia, incluso en 2025, sigue mutilando y destruyendo vidas?

El ataque de Julien no es solo una noticia: demuestra, una vez más, que la vigilancia y la movilización siguen siendo esenciales para que la igualdad y el respeto sean más que simples palabras.

Fuente GayVox Magazine/Mygayprides

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