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Archivo para Lunes, 30 de septiembre de 2019

Silencio

Lunes, 30 de septiembre de 2019

Del blog Nova bella:

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“El sonido más fuerte es el silencio”

Lao Tse

LaoTse

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“Silencio

una rana se sumerge

dentro de sí”

Basho

basho

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“Dios es silencio”

Eleazar de Worms

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Tú contemplas todo en silencio”

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La palabra es el órgano del mundo presente.

El silencio es el misterio del mundo que está por llegar.”

Isaac de Ninive

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“El silencio no es la ausencia de ruido sino la ausencia de ego”

Javier Melloni

sin-ego

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“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”

Ludwig Wittgenstein

wittgenstein

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , ,

“Rara vez la doctrina inspira la oración, y nunca la oración se atiene a la doctrina”, por José Arregi

Lunes, 30 de septiembre de 2019

48683937102_83139cec05_nLeído en su blog:

Lectura crítica de un documento de la CEE

” ¿Qué diría Jesús, el orante contemplativo, que no conoció ni previó organismo sacramental ni aparato eclesial alguno?”

La Conferencia Episcopal Española acaba de publicar unas “Orientaciones doctrinales sobre la oración cristiana”, según reza el subtítulo. Mal empieza, pues rara vez la doctrina inspira la oración, y nunca la oración se atiene a la doctrina. Pero en el Documento predomina la preocupación doctrinal. Pide a los fieles y a los sacerdotes que “no se dejen arrastrar por doctrinas complicadas y extrañas”.

Fiel a los criterios del papa Benedicto XVI y de su documento estrella Dominus Jesus cuando, como Cardenal Ratzinger, presidía la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, la Conferencia Episcopal Española enseña cuál es la verdadera oración cristiana e insisten en que ésta es la única oración verdadera. Y parte de que “la unión con Dios se realiza objetivamente en el organismo sacramental de la Iglesia”. Solo en la Iglesia católica. ¿Qué diría Jesús, el orante contemplativo, que no conoció ni previó organismo sacramental ni aparato eclesial alguno? Los obispos se proponen ayudar a “ofrecer caminos de espiritualidad con una identidad cristiana bien definida”, que solo ellos conocen y poseen en exclusiva. He ahí su clave teológica fundamental. Una clave poco espiritual, pues el Espíritu abre siempre más allá de todas las formas, y todas las instituciones y religiones no son más que eso: formas culturales de la experiencia universal del Misterio apenas vislumbrado entre velos.

El documento alerta sobre todo contra los graves errores que acechan a los cristianos que practican el mindfulness (ejercicio de plena atención) o la meditación zen. Por ejemplo: establecer paralelismos “entre el camino del zen y Jesús como camino”, o entre el “vaciamiento” de Jesús y el “desapego” budista, o eliminar “la diferencia entre lo divino y lo creado”, o confundir la “sensación de quietud” con las “consolaciones del Espíritu Santo”. En quienes practican el zen no ven más que peligros y confusiones, pero no advierten peligro ni confusión alguna en quienes creen mantener la “identidad cristiana bien definida”. Miden, definen, diseccionan la experiencia espiritual sin reparar en la compleja ambigüedad del espíritu humano, tan impenetrable en su fondo como el Espíritu divino que sopla donde quiere. Doble falta de lucidez y de respeto: de lucidez para observar en sí las sombras ajenas, y de respeto para reconocer en el otro la luz que nos ilumina.

Contra todo “relativismo” y pluralismo religioso, el texto insiste en que el hombre histórico Jesús es el “salvador único y universal”, la única revelación plena de Dios en el cosmos, el “único camino que nos conduce” a Dios. Se equivocan, pues, quienes “relativizan los aspectos concretos condicionados histórica y culturalmente de la persona de Jesús”. ¿Pero no fue acaso relativa, pongamos por caso, su lengua aramea? Y su imagen de Dios ¿no fue tan cultural y relativa como su lengua aramea? Todo indica que los obispos identifican abusivamente nuestras pobres ideas e imágenes con la realidad del Infinito. Afirman, por ejemplo: “La representación trinitaria se corresponde con el ser de Dios”. Pero el primer Mandamiento bíblico ordena: “No te harás ninguna imagen de Dios ni te postrarás ante ella”.

“¿La oración es un encuentro con uno mismo o con Dios?”, preguntan los prelados en tono polémico, como si cupiera tal disyuntiva. ¿Es que alguien puede conocer a Dios o el Fondo del Ser sin conocerse, o conocerse a fondo sin reconocer en él el “Yo Soy” de la Zarza Ardiente? No han leído o entendido aquello de San Agustín: “Si me conociera, Te conocería”, o aquello de San Juan de la Cruz: “La unión del alma es divina” y “La sustancia del alma es Dios por naturaleza”. O lo del poeta estoico Creanto a quien cita San Pablo en el Areópago de Atenas: “En Él vivimos, nos movemos y somos”. Y El/Ella/Ello en nosotros, en todo.

Señalan que la cuestión de fondo es si Dios es un “tú” personal o un “ser impersonal”, si “tiene un rostro concreto o estamos ante un ser indeterminado”… Como si la experiencia espiritual profunda, sea religiosa o laica, no nos llevara justamente a transcender radicalmente esas categorías – uno/dos, personal/impersonal, yo/tú– de nuestra mente, que da para lo que da.

Lean si no y reciten cada día aquella hermosa oración del obispo y teólogo místico San Gregorio Nacianceno, del siglo IV: “¡Oh Tú, el más allá de todo! / No hay palabra que te exprese ni espíritu que te comprenda. / Todos los seres te celebran. / El deseo universal, el gemido de todos, suspira por ti. / Todo cuanto existe te ora, / y hasta ti eleva un himno de silencio / todo ser capaz de leer tu universo. Eres todos y no eres nadie. / Ni eres un ser solo ni el conjunto de todos ellos. / ¿Cómo puedo llamarte, si tienes todos los nombres? / ¡Oh Tú, el único a quien no se puede nombrar!”. Sabía lo que decía: lo Indecible, el Uno sin dos, el Fuego y el Ser de todos los seres. Como lo supo Jesús en tantas noches de silencio y soledad, de Paz subversiva, y por eso nos dijo: “Cuando oréis, no os perdáis en palabras”.

Dejémonos de tanta palabra. Sumerjámonos, desnudos, en el Silencio, la Realidad o la Presencia. En Dios o el Infinito, a donde la sed profunda nos guía, más allá de esquemas, imágenes y rezos. Más allá de nuestras ideas, creencias y doctrinas.

Espiritualidad

Francisco, a James Alison: “Quiero que camines con plena libertad interior”

Lunes, 30 de septiembre de 2019

james-alisonEl sacerdote y teólogo cuenta cómo el Papa le restauró “el poder de las llaves”

En su libro Sodoma, éxito internacional de ventas, Frédéric Martel revela que hace un par de años el Papa Francisco llamó por teléfono a un destacado sacerdote y teólogo gay a quien le habían prohibido desde el Vaticano enseñar, predicar o presidir los sacramentos

Pedimos al sacerdote que nos diera su versión de los hechos

27. | James Alison, sacerdote y teólogo

La narrativa empieza en 1994. Ya con seis años de ordenación, me quedó claro que ya no podía seguir fingiendo que algo tenía de malo el amor por el mismo sexo. Por fin el niño aterrado que había aceptado la línea oficial de que era portador de algo objetivamente desordenado, y de que por eso el celibato le era una obligación, estaba comenzando a hacerse adulto.

A partir de darme cuenta de esto, se abrieron otras tantas ideas vinculadas entre sí. Lo primero, que todo voto o promesa hecho cuando una parte miente a la otra es nulo. Y en este caso la autoridad eclesiástica me había mentido a mi, como a otros tantos, con respecto a aquello que somos. Mientras los individuos como yo podemos arrepentirnos de haber permitido que aquella mentira nos formara el alma, desafortunadamente las congregaciones romanas no tienen la capacidad ni de contemplar ni de rectificar su falsedad, una de las que nos ha cooptado a tantos.

Al mismo tiempo, sabía que si quería ser teólogo (mi sueño era ser profesor de seminario, como mi adorado director de tesis, el recién fallecido Ulpiano Vázquez Moro SJ), no lo sería sin hacerme cómplice de la mentira. Y ¿qué valor tiene el ser teólogo que prepara a otros para el sacerdocio si tanto mi ejemplo como mi enseñanza estuviesen atados a la mentira y al silencio con respecto a una condición mayoritaria entre nosotros? Y por otro lado ¿qué valor tiene fuera de la estructura eclesiástica un teólogo confesional leal, pero que busca hablar la verdad en este campo? En ambos casos, el valor es cero.

De modo que la pérdida fue total. Y salté al vació, cayendo del mundo eclesiástico que amaba, y dentro del cual había esperado vivir, al mar de “buscarme la vida”.

Luché contra una descomposición psicológica y desempleo para salir del infantilismo económico en el cual tan fácilmente nos inician a los varones clericales. Consciente de haber sido huésped, y no miembro, de los dominicos (y no tengo sino gratitud por la hospitalidad, formación y ¡cuántas amistades duraderas! que me brindaron), escribí a la Congregación para los Sacramentos para contarle mi historia, explicándoles la nulidad de mis votos y promesas, y ofreciéndoles, si bien les pareciera, anular mi ordenación. Pasados los meses llegó una nota de tres líneas confirmando la validez de mi ordenación, pero pidiéndome que solicitara la laicización. Como la fórmula para pedirla también obligaba a mentir, y siguiendo el consejo de un canonista, no hice nada, y ellos tampoco me volvieron a escribir.

Mientras tanto, muy lentamente, en la medida en la cual superaba la parálisis depresiva en la cual caí, con continuo castañeteo de dientes, y gracias al ánimo de amigos laicos, comencé nuevamente a hacerme teológicamente productivo. Y con el tiempo, a atreverme a presidir y a predicar cuando me invitaban diferentes grupos, todos los cuales conocían lo suficiente como para no escandalizarse.

Fui aprendiendo cómo comportarme correctamente como cura: en caso de duda, no causar escándalo. Y que esto era más fácil de lo que se suponía, puesto que aquellos a los cuales podría escandalizar un sacerdote y teólogo abiertamente gay, era muy poco probable que me invitaran a presidir.

Intenté encontrarme con obispos o cardenales que pudieran resolver mi estatus canónico, pero invariablemente rechazaron reunirse conmigo. Más de uno alegó que sería imprudente para él dejarse ver en mi compañía. Muchas cartas quedaron sin respuesta. Algún que otro prelado más amable tuvo la bondad de charlar conmigo, siendo franco al reconocer que nada podía hacer.

Pasaron más de diez años. Llegó el momento de que un superior dominico algo escrupuloso me preguntara si yo me opusiera a que él buscase mi dispensación de pertenencia a la Orden. Claro, al resultado del proceso no me oponía en nada, pues hacía años que había explicado que mi pertenencia era nula.

Sin embargo, no podía participar del proceso, pues me obligaría a fingir que existía algo de lo que dispensar. Felizmente, esto no era un problema para el superior, pues sólo le hacía falta que yo recibiera notificación del proceso, y no mi consentimiento a ninguna parte de ello. Bondadosamente, él explicó a las autoridades vaticanas que yo aducía razones de conciencia. Después de unos meses llegó el documento, confirmando que ni los dominicos ni yo teníamos ninguna obligación entre nosotros. Y, sin embargo, que yo seguía siendo cura, en buen estado, pero sin estar incardinado; apto, no obstante, para ello en caso de que algún obispo tuviera la osadía de recibirme.

Unos años después estuve viviendo en Brasil, acompañando a un apostolado LGBT naciente. Un intento de correspondencia con el cardenal local no obtuvo respuesta. Más tarde me citó, irritado porque una entrevista que había dado yo a un periódico apareció muy cerca de un editorial algo desafortunado que él había escrito para coincidir con el Orgullo.

Aceptó que no había buscado eclipsarle, que había estado fuera del país, e ignoraba los planes del periódico. Sin embargo, era contundente en su deseo de que yo fuese laicizado, para lo cual necesitaba mi consentimiento, cosa que no le di. En una reunión posterior, confrontado por la misma demanda, le ofrecí que me incardinase en la archidiócesis si así lo quisiera – lo cual le daría un cierto control sobre mi. Esa oferta fue inmediatamente rechazada.

Poco después, y ya entrado el actual pontificado, el cardenal invocó un cambio reciente en el derecho canónico e inició un proceso de laicización forzosa. Según parece, este cambio fue diseñado para permitir a los obispos limpiar de sus listas a los sacerdotes que se hubieran marchado para casarse, sin arreglar papeles, y que no contestaban a las cartas que se les dirigiera al respecto. No fue mi caso.

Poco más de un año después, recibo una carta en latín, de la Congregación para el Clero, informándome que me habían laicizado forzosamente y que me estaba prohibido enseñar, predicar o presidir. Y que la sentencia era inapelable. Bueno, hasta para alguien como yo, predispuesto a atribuir un cierto aire kafkiano a los procedimientos vaticanos, fue chocante encontrarme tangencial a un proceso en el cual no era necesario informar al procesado de los cargos contra él.

Tampoco se contempla que haya intervención de un abogado para el procesado, y hasta la sentencia final no necesita que la firme el sentenciado. Algo de preparación tenía para enfrentarme a las veleidades legales, y sabía, por lo menos a nivel de cabeza, que no debía permitir que tamaña violencia me afectara. Sin embargo, el mensaje de la Congregación fue aplastante: “tu ministerio sacerdotal no vale nada”, y esto me llevó a una profunda depresión.

Algunos meses después, algo mareado aún, tuve la oportunidad de compartir el asunto con mi maestro de novicios, ahora un obispo. Y su reacción fue inmediata: “Es absurdo, eres el tipo de gente que más necesita la Iglesia en estos tiempos. No le escribas al Papa, pues nunca le llegará, por los filtros. Voy a solicitar una audiencia privada, y yo mismo le pido que lo resuelva”.

Año y medio más tarde, y el obispo fue recibido en audiencia privada. Llevaba consigo una carta mía apelando aquello que la Congregación había tildado de inapelable. La carta señaló que todo el proceso olía a aquel “curialismo autorreferencial” tantas veces criticado por Francisco. Y que yo había hecho exactamente aquello a lo que nos instaba: evangelizar en una periferia existencial y “¡hagan lío!”. En la carta le expuse mi conciencia: que no podía reconciliar aquello que él mismo decía en público con lo escrito en el documento en latín que me fue enviado en su nombre. Y me proponía tratar este último como nulo, y seguir adelante como hasta ahora.

Le pedí, si fuera posible, regularizar mi situación, no como favor personal para mi, sino como parte de abrir en la Iglesia las posibilidades para que los ministros LGBT podamos hablar, predicar, y evangelizar en primera persona. Ya no atado por el “ellos” engañoso de la mendacidad clerical. De modo que, en mayo del 2017 la carta llegó a sus manos. El obispo, mi amigo, me contó más tarde que la reunión había sido cálida, el Santo Padre comprensivo con mis circunstancias, y que él había salido con la confianza de que algo se haría al respecto.

Para mi, pues, sería difícil imaginar algo más impresionante: lo inapelable se había apelado a la corte más alta que existe. Aun en el caso de que nada aconteciera después, mi caso quedaría perpetuamente sub iudice. Imaginaba que tal vez, de aquí a unos años, recibiría de un edecán una notificación para decirme que el asunto habría recibido su debida atención. Y comencé a respirar. Imagine: Años después de nuestra convivencia, mi maestro de novicios consideró que valía la pena atravesar un océano y arriesgar su credibilidad ante el Santo Padre por mi caso. ¡Qué regalo más extraordinario!

Durante el mismo período, había explicado la laicización forzada a un par de amigos que me habían invitado a dar charlas y a presidir en diferentes países. Les ofrecí abstenerme de presidir para que no tuvieran problemas por mi culpa. Inmediatamente y sin preguntas, los dos insistieron en que presidiera. Uno me dijo que, de tomar yo en serio la laicización forzada y el proceso antecedente -por no decir dejar que el asunto se hiciera público- el escándalo dado por el comportamiento curialista sería mucho mayor que cualquier escándalo que yo mismo pudiera provocar.

Y luego la llamada. Domingo 2 de julio de 2017, alrededor de las 15h en Roma y Madrid. “Soy el papa Francisco” “¿en serio?” “no, en broma, hijo”. Pero era él mismo. El acento argentino, por supuesto. Pero sobre todo porque conociera el contenido de mi carta, a la cual se refería mientras me hablaba, me convenció de que no se trataba de una broma pesada.

Y luego esto: “Quiero que camines con plena libertad interior, siguiendo en el espíritu de Jesús. Y te doy el poder de las llaves, ¿me entiendes? Te doy el poder de las llaves.” Dije que sí, aunque pensándolo bien, ¿cómo cielos iba a entender el increíble don que me estaba dando? Siguió la conversación, con humor, y hasta con cierta picardía al hablar de amigos y conocidos en común. En el trasfondo, música de ópera lírica. Me esforcé por reconocerla, en vano. Después de que me instara a la discreción y a no causar problemas para los obispos buenos, terminó diciendo: “Rece por mí. Buscaré su dossier y me pondré nuevamente en contacto con usted”.

¿Cuál sería el significado de esta gracia extraordinaria? ¿Para mi, y para otros? Por lo menos, significa que la fuente del orden canónico no se encontró atada por la sentencia de su propia Congregación, pues me trató como sacerdote, dándome jurisdicción universal para escuchar confesiones (algo que hizo también, creo, para los misioneros enviados durante el Jubileo de la Misericordia). Es más, se estaba confiando en mí para actuar con libertad para hacerme, de manera responsable, el cura que ha estado en desarrollo durante todos estos años. Que, por primera vez en mi vida en la Iglesia, un adulto me había tratado como adulto, y ¡Santo Dios! ¡Tenía que ser el propio Papa quien actuara así!

 Más recientemente, tuve el privilegio de consultar a un muy distinguido canonista sobre el significado de esto: el acto inmediato del Ordinario Universal al enviarme como un tipo de sacerdote clandestino de la misericordia. Se carcajeó de la risa y me dijo “canónicamente no tiene sentido alguno, pero… él sí hace estas cosas”. Me dio de veras un gran gusto ver que, a este canonista de muy alto vuelo, más que preocuparle, le deleitaba la libertad del Santo Padre. Con la sugerencia añadida de que no soy, de manera alguna, el único en haber recibido una llamada liberadora de un número oculto.

Y, de hecho, ¿qué hay de los otros tantos hermanos, más merecedores que yo? ¿qué tal un Jubileo de la honestidad para el clero, inaugurado con amnistía para todos los que tengan una doble vida en tanto en cuanto que no sea ni abusiva ni criminal? ¿Que la formación clerical buscara, como eje principal, la capacidad de rendir cuentas de quien es honesto consigo mismo, y que lo practiquen primero los formadores? ¿Que el armario ya ni forma, ni refuerza, el armario? ¿Que a los obispos se les dé cinco años para aprender a superar su incapacidad para discernir y negociar con gente que tiene vidas reales, ministerios reales a favor de la gente real con quienes se han comprometido? Que ya se deje de hablar de crisis de vocaciones, y que se coloque el foco allí donde de veras se encuentra: una crisis de discernimiento avivada por aquellos que se han encerrado en un sistema de mendacidad que se retroalimenta en bucle y han tirado la llave.

Treinta años de sacerdocio, y siento que tan sólo ahora comienza a hacerse efectiva. Y al haber recibido, además, tamaña libertad ¿cómo ejercer el ministerio de aquí en adelante? ¿Con quiénes, y para quiénes? ¿Ante quién rendir cuentas de manera responsable?

El papa Francisco, entre otros, ha observado que no se trata de una época de cambios, sino de un cambio de época. ¿Cómo será el ministerio en la Iglesia que nace?¿Cómo será la manera y el estilo de enseñar? ¿Cuál será el paradigma básico de la fe y la vida compartida? Todo esto está en el aire en maneras que nunca lo podría haber imaginado el joven aterrado y de formación clásica prostrado en un suelo frío aquel julio de 1988. Estaba lleno de certezas, y esperaba algo de seguridad emocional en la vida, y en vez de esto me regaló el Espíritu Santo treinta años de salto hacia la adultez.

Fuente Religión Digital

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El Eurobarómetro destaca la enorme diferencia en la aceptación social de las personas LGTBI entre los países miembros de la Unión Europea

Lunes, 30 de septiembre de 2019

Eurobarometro-LGTBI-2019-1-290x150La Comisión Europea ha publicado el resultado de una encuesta, conocida como Eurobarómetro, realizada el pasado mes de mayo entre los ciudadanos de la Unión Europea respecto a los derechos y aceptación social de las personas LGTBI. Si bien el resultado medio es positivo, la encuesta hace evidente la enorme distancia que existe entre los distintos países en cuanto al respeto y defensa de los derechos LGTBI. Mientras que la aceptación es ampliamente mayoritaria entre los países de la Europa occidental, en la mayoría de los países del antiguo bloque del este la LGTBIfobia es generalizada. España ocupa el tercer puesto entre los países cuyos ciudadanos estiman que gais, lesbianas y bisexuales deben tener los mismos derechos que las personas heterosexuales, y el primer lugar entre quienes opinan que las personas trans deben tener derecho a cambiar su documentación legal en consonancia con su identidad de género.

Este 23 de septiembre se ha dado a conocer el Eurobarómetro efectuado por la Comisión Europea sobre la aceptación social de las personas LGTBI en los países de la Unión Europea, que forma parte del estudio más amplio sobre la discriminación de las minorías que se publicará el próximo mes de octubre. La encuesta se realizó el pasado mes de mayo entre ciudadanos de sus 28 países, y trata de dilucidar cuál es la opinión de la ciudadanía europea respecto a los derechos y la discriminación de gais, lesbianas, bisexuales, personas trans y personas intersexuales. También ofrece una comparativa entre las respuestas dadas en esta encuesta y otra semejante realizada en 2015.

Las preguntas se han agrupado en diferentes apartados que reflejan la actitud de los ciudadanos de los diferentes países de la Unión Europea ante la diversidad afectivo-sexual y de identidad de género. Se observa con claridad la existencia de dos bloques claramente diferenciados, el de la Europa occidental y el formado por los antiguos países del bloque del este. En cuanto a la aceptación social de gais, lesbianas y bisexuales, en el bloque occidental destacan Suecia, Holanda, Dinamarca, España y Luxemburgo; esa aceptación disminuye en Austria, Italia, Grecia y Chipre, cuyos porcentajes se encuentran por debajo de la media europea. En el bloque de los antiguos países del este, todos ellos se hallan en esa franja inferior a la media, si bien parece haber una mayor aceptación social en la República Checa y Polonia, mientras que el menor grado se da en Letonia, Rumanía, Eslovaquia y Bulgaria.

En cuanto al respeto a la identidad de género, los bloques son semejantes. Sin embargo, en este caso en el bloque occidental destacan España, Malta y Dinamarca; Italia, Austria, Grecia y Chipre vuelven a ser los únicos países occidentales en estar por debajo de la media europea. Todos los países del antiguo bloque del este se sitúan en la franja inferior a la media, si bien la República Checa es el único país que supera el 50 % de población respetuosa con la identidad de género. Letonia, Rumanía, Eslovaquia y Bulgaria son los países con mayor transfobia social.

Derechos de las parejas del mismo sexo

La primera pregunta formulada es la siguiente: «¿Está de acuerdo en que las personas gais, lesbianas o bisexuales deben tener los mismos derechos que las personas heterosexuales?». Ha contestado favorablemente el 76 % de los encuestados (cinco puntos por encima del resultado en 2015) y ha mostrado su desacuerdo el 20 %, el resto se ha abstenido de dar alguna respuesta. España ocupa el tercer lugar, con un 91 % de ciudadanos que aboga por la igualdad de derechos, mientras que tan solo un 6 % se ha declarado contrario.

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La siguiente pregunta es: «¿Está de acuerdo en que no hay nada malo en una relación sexual entre personas del mismo sexo?». El 72 % de los encuestados está de acuerdo con esa afirmación (también cinco puntos por encima del resultado de 2015), mientras que el 24 % considera que sí hay algo malo en ese tipo de relaciones. En España, el 89 % de los ciudadanos no ve nada malo en las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, y tan solo un 8 % opina lo contrario.

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La tercera pregunta formula lo siguiente: «¿Está de acuerdo en que el matrimonio entre personas del mismo sexo debería permitirse en toda Europa?». El 69 % de los encuestados ha afirmado estar de acuerdo (ocho puntos por encima del 2015), mientras que el 26 % se ha mostrado disconforme. El 86 % de los ciudadanos de España se ha mostrado favorable al matrimonio igualitario en toda Europa, mientras que tan solo un 9 % ha señalado su disconformidad. Cabe destacar que en la República Checa hay un empate entre los favorables y quienes se oponen, dato importante en un país donde la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo está en trámite parlamentario.

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Reconocimiento legal del género

El siguiente grupo de preguntas, que atañe a las personas trans, comienza con la siguiente: «¿Cree que las personas transgénero o transexuales deberían poder cambiar sus documentos civiles para que coincidan con su propia identidad de género?». En este caso el porcentaje de quienes han respondido afirmativamente es del 59 %, mientras que el 29 % ha contestado en contra y el 12 % se ha abstenido. España encabeza la lista de quienes defienden los derechos trans, con un 83 % de encuestados favorables y un exiguo 8 % en contra.

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La segunda pregunta dice así: «¿Cree que en los documentos públicos, como pasaportes y certificados de nacimiento, además de Mujer (M) y Varón (V), debería estar disponible una tercera opción como X u O (Otro) para aquellas personas que no se identifican como mujeres o varones?». En este caso, ninguna de las respuestas supera la mitad, pues se muestra favorable el 46 % de los encuestados, en contra el 42 % y un 12 % no da ninguna respuesta. En España, que ocupa el segundo puesto, sí hay una clara mayoría del 63 % a favor de una opción nueva en los documentos de identidad y un minoritario 21 % en contra.

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Muestras de afecto en público

Este apartado trata de comparar la distinta aceptación social que las muestras públicas de afecto tienen entre la población. Por ello, ha preguntado no solo por cómo se perciben esas muestras de afecto por parte de personas del mismo sexo, sino también las de las parejas de distinto sexo. La cuestión planteada era la siguiente: «Usando una escala del 1 al 10, díganos por favor cuán cómodo se sentiría con personas que muestran afecto romántico en público (por ejemplo, besándose o cogiéndose de la mano) en cada uno de los siguientes grupos. ‘1′ significa que no se sentiría «nada cómodo» y ’10’ que se sentiría «totalmente cómodo»».

En el conjunto de la Unión Europea, las respuestas han sido las siguientes:

  • Un hombre y una mujer: un 89% de los encuestados ha contestado que se siente totalmente cómodo (78 %) o moderadamente cómodo (11 %), mientras que el 8 % se siente totalmente incómodo.
  • Dos mujeres: un 68 % se siente totalmente cómodo (53 %) o moderadamente cómodo (15 %). El 29 % se siente totalmente incómodo.
  • Dos hombres: un 63 % se siente totalmente cómodo (49 %) o moderadamente cómodo (14 %). El 38 % se siente totalmente incómodo.

Como se puede comprobar, son las muestras de afecto entre dos hombres las que producen un mayor rechazo, hasta el punto de que son las únicas que no superan el 50 % de encuestados que se encuentren totalmente cómodos al observarlas. Aun así, la aceptación de las muestras de afecto en público ha subido desde el 2015 un 11 % en cuanto a las parejas masculinas y un 12 % respecto a las parejas femeninas.

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En España, los resultados son bastante más alentadores:

  • Un hombre y una mujer: un 93 % de los encuestados ha contestado que se siente totalmente cómodo (81 %) o moderadamente cómodo (12 %), mientras que el 6 % se siente totalmente incómodo.
  • Dos mujeres: un 81 % se siente totalmente cómodo (66 %) o moderadamente cómodo (15 %). El 17 % se siente totalmente incómodo.
  • Dos hombres: un 79 % se siente totalmente cómodo (63 %) o moderadamente cómodo (16 %). El 19 % se siente totalmente incómodo.

Cabe destacar que la total comodidad con las muestras de afecto en público entre dos mujeres o dos hombres se ha incrementado en España un 12% y un 10% respectivamente desde 2015. Aun así, es reseñable que las muestras de afecto en público entre dos hombres sean intolerables para casi la quinta parte de la población.

Personas LGTBI en ámbitos sociales

A continuación, la Comisión Europea pretende dilucidar cuál es la aceptación social de las personas LGTBI. Se preguntaba a los encuestados sobre qué grado de comodidad sentían al considerar la presencia de una persona LGTBI en distintos ámbitos. En el conjunto de la Unión Europea estas eran las respuestas:

  • En un alto cargo político.
    • Gay, lesbiana o bisexual: un 77 % se sentiría totalmente cómodo (64 %) o moderadamente cómodo (13 %). Un 18 % se sentiría incómodo.
    • Persona trans: un 68 % se sentiría totalmente cómodo (53 %) o moderadamente cómodo (15 %). Un 24 % se sentiría incómodo.
    • Persona intersexual: un 68 % se sentiría totalmente cómodo (54 %) o moderadamente cómodo (14 %). Un 21 % se sentiría incómodo.

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  • En el centro de trabajo.
    • Gay, lesbiana o bisexual: un 82 % se sentiría totalmente cómodo (72 %) o moderadamente cómodo (10 %). Un 12 % se sentiría incómodo.
    • Persona trans: un 76 % se sentiría totalmente cómodo (65 %) o moderadamente cómodo (11 %). Un 15 % se sentiría incómodo.
    • Persona intersexual: un 77 % se sentiría totalmente cómodo (66 %) o moderadamente cómodo (11 %). Un 14 % se sentiría incómodo.

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  • Como pareja sentimental de un hijo o hija.
    • Una persona de su mismo sexo: un 67 % se sentiría totalmente cómodo (55 %) o moderadamente cómodo (12 %). Un 27 % se sentiría incómodo.
    • Una persona trans: un 57 % se sentiría totalmente cómodo (43 %) o moderadamente cómodo (14 %). Un 34 % se sentiría incómodo.
    • Una persona intersexual: un 58 % se sentiría totalmente cómodo (44 %) o moderadamente cómodo (14 %). Un 31 % se sentiría incómodo.

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Los datos de España, mucho más positivos, son los siguientes:

  • En un alto cargo político.
    • Gay, lesbiana o bisexual: un 90 % se sentiría totalmente cómodo (81 %) o moderadamente cómodo (9 %). Un 4 % se sentiría incómodo.
    • Persona trans: un 85 % se sentiría totalmente cómodo (74 %) o moderadamente cómodo (11 %). Un 7 % se sentiría incómodo.
    • Persona intersexual: un 82 % se sentiría totalmente cómodo (72 %) o moderadamente cómodo (10 %). Un 6 % se sentiría incómodo.
  • En el centro de trabajo.
    • Gay, lesbiana o bisexual: un 92 % se sentiría totalmente cómodo (86 %) o moderadamente cómodo (6 %). Un 4 % se sentiría incómodo.
    • Persona trans: un 89 % se sentiría totalmente cómodo (81 %) o moderadamente cómodo (8 %). Un 3 % se sentiría incómodo.
    • Persona intersexual: un 86 % se sentiría totalmente cómodo (79 %) o moderadamente cómodo (7 %). Un 4 % se sentiría incómodo.
  • Como pareja sentimental de un hijo o hija.
    • Una persona de su mismo sexo: un 83 % se sentiría totalmente cómodo (71 %) o moderadamente cómodo (12 %). Un 12 % se sentiría incómodo.
    • Una persona trans: un 75 % se sentiría totalmente cómodo (61 %) o moderadamente cómodo (14 %). Un 15 % se sentiría incómodo.
    • Una persona intersexual: un 73 % se sentiría totalmente cómodo (61 %) o moderadamente cómodo (12 %). Un 14 % se sentiría incómodo.

Diversidad y educación

La Comisión Europea también quiere conocer la opinión de los ciudadanos respecto a la educación de la diversidad. Para ello, ha preguntado a los encuestados si están de acuerdo en que el temario y material escolar debe incluir información sobre la diversidad respecto a los distintos colectivos LGTBI.

  • Respecto a la orientación sexual (sobre gais, lesbianas y bisexuales): un 71 % está de acuerdo en que se incluya información y un 24 % se declara en desacuerdo.
  • Respecto a las personas trans: un 65 % está de acuerdo y un 28 % en desacuerdo.
  • Respecto a las personas intersexuales: un 65 % está de acuerdo y un 28 % en desacuerdo.

Eurobarometro-LGTBI-2019-11

Los datos de España son, de nuevo, más positivos:

  • Respecto a la orientación sexual (sobre gais, lesbianas y bisexuales): un 84 % está de acuerdo en que se incluya información y un 11 % se declara en desacuerdo.
  • Respecto a las personas trans: un 81 % está de acuerdo y un 13 % en desacuerdo.
  • Respecto a las personas intersexuales: un 80 % está de acuerdo y un 13 % en desacuerdo.

Discriminación de las personas LGTBI

Por último, se ha preguntado a los encuestados sobre su percepción de la discriminación que sufren las personas LGTBI en su propio país. A la pregunta de si estiman que la discriminación está muy o bastante extendida, o, si bien, creen que es muy o bastante infrecuente, han contestado de la siguiente manera:

  • Discriminación por razón de la orientación sexual (gais, lesbianas y bisexuales): un 53 % cree que está muy o bastante extendida y un 40 % que es muy o bastante infrecuente.
  • Discriminación de las personas trans: un 48 % cree que está muy o bastante extendida y un 35 % que es muy o bastante infrecuente.
  • Discriminación de las personas intersexuales: un 39 % cree que está muy o bastante extendida y un 39 % que es muy o bastante infrecuente.

Eurobarometro-LGTBI-2019-12

El resultado que ofrecen los datos de España son reflejo de lo que sucede en otros países. En aquellos en que la población muestra más LGTBIfobia, los encuestados rehúsan que haya discriminación; en aquellos donde hay una mayor aceptación de las personas LGTBI, los encuestados reconocen la discriminación que experimentan:

  • Respecto a la orientación sexual (sobre gais, lesbianas y bisexuales): un 54 % cree que la discriminación está muy o bastante extendida y un 43 % que es muy o bastante infrecuente.
  • Discriminación de las personas trans: un 58 % cree que está muy o bastante extendida y un 31 % que es muy o bastante infrecuente
  • Discriminación de las personas intersexuales: un 47 % cree que está muy o bastante extendida y un 35 % que es muy o bastante infrecuente

Fuente Dosmanzanas

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El Vaticano estudia revocar la identidad católica a un colegio de la Compañía de Jesús por no despedir a un profesor casado con otro hombre, pero suspende temporalmente la sanción impuesta por el arzobispo…

Lunes, 30 de septiembre de 2019

EscuelaJesuitaVaticano_BrebeufJesuit_240919La Congregación para la Educación Católica del Vaticano suspendió temporalmente un decreto del arzobispo de Indianápolis que revocó la identidad católica de una escuela secundaria jesuita.

La Arquidiócesis de Indianápolis anunció el pasado mes de junio que una escuela secundaria jesuita local ya no sería reconocida como una escuela católica, debido a un desacuerdo sobre el empleo de un maestro que contrajo matrimonio  con su marido, un hecho público y publicitado por el mismo colegio. Exigió al colegio de secundaria Brebeuf, de la Compañía de Jesus, después de un largo periodo de diálogo, que no renovase el contrato al maestro.

Según comunicado del del Arzobispo de Indianápolis, Mons. Charles Thompson:

«Todos los que ministran en instituciones educativas católicas llevan a cabo un ministerio importante para comunicar la plenitud de la enseñanza católica a los estudiantes, tanto por medio de la palabra como por la acción, dentro y fuera del aula.

En la Arquidiócesis de Indianápolis, todas las escuelas católicas diocesanas y escuelas católicas privadas han recibido instrucciones para establecer claramente en los contratos y descripciones de funciones ministeriales que todos los ministros deben transmitir y apoyar todas las enseñanzas de la Iglesia Católica».

Además añade que los maestros se consideran como ‘ministros’ porque

«es su deber y privilegio asegurar que los estudiantes reciban instrucción sobre la doctrina y la práctica católica. Para dar testimonio efectivo de Cristo, ya sea que enseñen religión o no, todos los ministros en sus vidas profesionales y privadas deben transmitir y apoyar la enseñanza de la Iglesia Católica».

«Lamentablemente, la Escuela Preparatoria Jesuita de Brebeuf ha optado libremente por no celebrar acuerdos que protejan el importante ministerio de comunicar la plenitud de la enseñanza católica a los estudiantes. Por lo tanto, la Arquidiócesis de Indianápolis ya no reconocerá a Brebeuf Jesuit Preparatory School como una institución católica»

Sin embargo, el Colegio sigue afirmando que «nuestra identidad como institución jesuita católica permanece sin cambios»

El tema viene de atrás. En 2017, con publicidad en las redes, el colegio daba a conocer que un profesor se había casado con una persona del mismo sexo, como la misma institución reconoce. El obispado solicitó que «la escuela Brebeuf de los Jesuitas no renueve el contrato de esta maestra porque el estado civil de este maestro no se ajusta a la doctrina de la Iglesia».

Los jesuitas han dicho que no tienen intención de hacerlo:

«Después de una consideración prolongada y orante, determinamos que seguir la directiva de la Arquidiócesis no solo violaría nuestra conciencia informada sobre este asunto en particular, sino que también sentaría un precedente relativo a la interferencia futura en las operaciones de la escuela y otros asuntos de gobierno que Brebeuf. La dirección jesuita ha tenido históricamente el único derecho y  privilegio de dirigirse y decidir»

«Respetan la primacía de una conciencia informada de los miembros de su comunidad al tomar decisiones morales.

Reconocemos que a veces algunas personas que están asociadas con nuestra misión toman decisiones morales personales en desacuerdo con la doctrina de la Iglesia; hacemos todo lo posible para ayudarlos a crecer en santidad, siendo todos nosotros amados pecadores que deseamos seguir a Jesús».

«Reconozco esta solicitud del arzobispo Charles Thompson para que sea su juicio prudencial en la aplicación del derecho canónico, reconociendo su responsabilidad en la supervisión de la fe y la moral, así como la educación católica en su archidiócesis»

«pero no estoy de acuerdo con la necesidad y prudencia de esta decisión», y expone la argumentación canónica anunciando que  que recurrirán al arzobispo y a Roma para defender su derecho y que «la intromisión directa de la Arquidiócesis de Indianápolis en un asunto laboral de una escuela gobernada por una orden religiosa no tiene precedentes».

La dirección de la escuela agregó que no renovar el contrato de la maestra lesbiana causaría «daño» a «nuestros maestros y personal altamente capacitados y calificados. Nuestra intención ha sido hacer lo correcto por las personas que empleamos, preservando nuestra autoridad como una escuela católica jesuita independiente». Los jesuitas sostienen que los asuntos administrativos internos de su escuela deben ser hechos por su propia dirección, en lugar de la Iglesia local.

El canon 803 dice:

§ 1. Se entiende por escuela católica aquella que dirige la autoridad eclesiástica competente o una persona jurídica eclesiástica pública, o que la autoridad eclesiástica reconoce como tal mediante documento escrito.

§ 2. La enseñanza y educación en una escuela católica debe fundarse en los principios de la doctrina católica; y han de destacar los profesores por su recta doctrina e integridad de vida.

§ 3. Ninguna escuela, aunque en realidad sea católica, puede adoptar el nombre de «escuela católica» sin el consentimiento de la autoridad eclesiástica competente.

En esta diócesis no es la primera vez. En agosto de 2018, Shelley Fitzgerald, consejera de orientación en Roncalli High School en Indianápolis, fue puesta en licencia administrativa remunerada como empleada de una escuela diocesana. Fitzgerald había intentado contraer matrimonio con su esposa en 2014. En ese momento, el arzobispo Thompson escribió que:

«las escuelas católicas de la diócesis son ministerios de la Iglesia. Los administradores escolares, los maestros y los orientadores son ministros de la fe que son llamados a compartir la misión de la Iglesia. Nadie tiene derecho a un puesto ministerial, pero una vez que están llamados a desempeñar una función ministerial, deben liderar con su palabra y su ejemplo. Como ministros, deben transmitir y apoyar las enseñanzas de la Iglesia Católica. Estas expectativas se explican claramente en las descripciones y los contratos de los ministerios escolares, para que todos comprendan sus obligaciones […] Cuando una persona no cumple con sus obligaciones como ministro de la fe dentro de una escuela, la Iglesia y los líderes escolares abordan la situación trabajando con la persona para encontrar un camino de acompañamiento que conduzca a una resolución de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia».

Según la decisión del arzobispo, el colegio jesuita, seguirá siendo jesuita según dice la dirección del centro y de la provincia, pero ya no sería una institución católica.

Dos días después, otra institución educativa de la archidiócesis, el colegio «Cathedral High School», se ha encontrado en las misma tesitura: o todos los maestros eran aptos o la diócesis no podía engañar a los padres diciendo que eso era un colegio católico. En esta tesitura, el centro ha declarado en una nota a la «familia» educativa que tras «22 meses de serios debates y amplio diálogo» han tomado la «decisión agonizante» de seguir siendo una institución católica y prescindir del profesor casado.

«Es responsabilidad del Arzobispo Thompson supervisar la fe y la moral en relación con la identidad católica dentro de la Arquidiócesis de Indianápolis.

El Arzobispo Thompson dejó en claro que continuar empleando a un maestro que contrajo matrimonio público entre personas del mismo sexo resultaría en la pérdida de nuestra identidad católica debido a que el individuo vive en contradicción con la enseñanza católica sobre el matrimonio»

La situación canónica del colegio es distinta a la de los jesuitas, pues está encomendada a los Hermanos de la Santa Cruz pero era propiedad de la diócesis. En el comunicado señalan que por eso no han podido actuar como los jesuitas y porque: Cathedral «perdería la capacidad de celebrar los Sacramentos como lo hemos hecho en los últimos 100 años con nuestros estudiantes y la comunidad, una celebración esencial para la Catedral», ya no podía referirse a sí misma como una escuela católica, sus sacerdotes diocesanos ya no podían formar parte de su junta directiva, perdería su afiliación con los Hermanos de Santa Cruz y perdería su estatus de organización sin fines de lucro independiente y, por lo tanto, no podría operar como una escuela sin fines de lucro.

Sin embargo, la Congregación para la Educación Católica del Vaticano suspendió temporalmente un decreto del arzobispo de Indianápolis que revocó la identidad católica de una escuela secundaria jesuita. La suspensión tendrá efecto mientras la congregación considere una apelación del decreto.

El decreto del arzobispo Charles Thompson del 21 de junio dijo que la arquidiócesis ya no reconocería a la Escuela Preparatoria Jesuita Brebeuf como católica, después de un desacuerdo sobre el empleo de la escuela de un maestro que intentó contraer un matrimonio entre personas del mismo sexo.

El p. Brian Paulson, SJ, jefe de la provincia de los jesuitas en el medio oeste, dirigió la apelación del decreto del arzobispo. Después de que Thompson declinó rescindir el decreto, Paulson recurrió a la Congregación para la Educación Católica para considerar el asunto.

El presidente de Brebeuf, p. Bill Verbryke, SJ, dijo el 23 de septiembre que la congregación “ha decidido suspender el decreto del arzobispo de manera interina, a la espera de la resolución final de nuestra apelación”.

Verbryke agregó que “Sin embargo, es muy importante entender lo que NO significa esta suspensión temporal del decreto del Arzobispo. No significa que el asunto se haya resuelto o que se haya tomado una decisión permanente. Tampoco significa que alguien deba inferir que la Congregación para la Educación Católica se está inclinando de una forma u otra sobre cualquiera de los temas en cuestión. La Congregación simplemente ha otorgado una suspensión temporal del decreto del arzobispo hasta que tome una decisión final”, explicó Verbryke en un mensaje a la comunidad escolar.

La ley canónica prevé la suspensión automática de decisiones judiciales y de decretos en casos penales cuando hay una apelación. En casos de recurso jerárquico, donde se apela un acto de gobierno de un obispo, la suspensión del decreto apelado no es automática, pero a menudo es otorgada por un departamento curial después de sopesar las circunstancias a favor y en contra de la suspensión, pero no los méritos de la suspensión. apelar a sí mismo.

Verbryke señaló que Thompson “me había informado muy amablemente que, como resultado de esta suspensión temporal de su decreto, Brebeuf es libre de reanudar nuestras celebraciones sacramentales normales de la Eucaristía”.

El arzobispo ya había otorgado permiso para que se celebraran Misas diarias en la capilla de la escuela, pero había negado el permiso para las Misas ofrecidas en ocasiones particulares, como una “Misa del Espíritu Santo” del 15 de agosto como una apertura tradicional de la escuela. -año- misa “.

El presidente de la escuela dijo que se desconoce cuánto tiempo durará el proceso de apelación, “pero tenga por seguro que somos sinceros en nuestro deseo de resolver nuestro desacuerdo con el Arzobispo y reanudar la fuerte relación que siempre habíamos tenido con la Arquidiócesis desde nuestra fundación en 1962. ” Hizo hincapié en que el “proceso está en curso en un entorno de no solo profundo amor por nuestra Iglesia, sino también, a pesar de nuestras diferencias en este asunto, un profundo respeto por el Arzobispo. En definitiva, nuestro deseo es permanecer en plena comunión con la Iglesia Católica, sin restricciones en nuestra celebración de la Eucaristía, y que nuestra identidad como escuela católica sea plenamente reconocida y apoyada por la Arquidiócesis “.

Kris Mackey, director de promoción y comunicaciones de la provincia de los jesuitas del medio oeste, le dijo a CNA que la carta de Verbryke “reflejaba la carta” recibida de la Congregación para la Educación Católica. Agregó que la suspensión de la congregación del decreto de Thompson se hizo a discreción de la congregación, y que junto a su apelación, la provincia “había solicitado la suspensión durante el tiempo en que se está tomando la decisión”.

Si bien la congregación “concedió sí a la suspensión”, reflexionó Mackey, “por supuesto que están discerniendo”, y se desconoce cuánto durará el proceso de apelaciones. “Los dos no están relacionados”, dijo. La suspensión no indica que la congregación tenga más probabilidades de gobernar de una forma u otra.

En una declaración, la Arquidiócesis de Indianápolis dijo que la suspensión temporal era “seguir los procedimientos estándar de derecho canónico” y que “esta es una medida común, temporal, que no afecta una determinación final”.

La Iglesia local agregó que espera una determinación final de la Congregación para la Educación Católica. La arquidiócesis anunció el 20 de junio que “todas las escuelas católicas arquidiocesanas y escuelas católicas privadas han recibido instrucciones de establecer claramente en sus contratos y descripciones de trabajo ministeriales que todos los ministros deben transmitir y apoyar todas las enseñanzas de la Iglesia Católica”.

Los maestros, dijo la arquidiócesis en junio, están clasificados como ministros porque “es su deber y privilegio asegurarse de que los estudiantes reciban instrucción en la doctrina y la práctica católica”. Para dar testimonio efectivo de Cristo, ya sea que enseñen religión o no, todos los ministros en su vida profesional y privada deben transmitir y apoyar a los católicos.

Fuente Agencias, Vida Nueva, Catholic News Agency

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Personas LGBTI preocupadas por acuerdo de asilo entre EEUU y El Salvador

Lunes, 30 de septiembre de 2019

Caravana-3-1024x512Por Paula Rosales

Activistas LGBTI rechazaron el acuerdo que suscribieron los gobiernos de Estados Unidos y El Salvador para convertir al país centroamericano en un “tercer país seguro” para tramitar solicitudes de asilo. Según las organizaciones de derechos humanos, en El Salvador no existen las condiciones para desarrollarlo. El acuerdo se firmó el viernes por presión del presidente estadounidense Donald Trump, después que miles de centroamericanos desbordaran la frontera sur buscando entrar al país del norte.

Karla Guevara, directora del Colectivo Alejandría, lamentó que el gobierno de El Salvador aduzca que tenga la capacidad de recibir a migrantes de diferentes países de la región y que intentan llegar a la frontera sur de Estados Unidos. Considera que no se les podrá brindar las protecciones mínimas, ni proveerles empleo y ni garantías básicas de supervivencia.

“Es una situación bastante grave como pasaría en cualquiera de los países del Triángulo Norte, especialmente a las poblaciones LGBTI y que es la población que mas sufre desplazamiento forzado porque no existen condiciones sociales y económicas en nuestros países de origen”, dijo Karla Guevara a Presentes.

De acuerdo a Bianka Rodríguez, directora de la asociación trans Comcavis, este acuerdo pone en riesgo a las personas trans que sufren desplazamiento forzoso en El Salvador por causa de la violencia.

“Las personas LGBTI se verán afectadas porque desde este momento las personas LGBTI no podrán visibilizar la persecución que sufren ni la falta de garantía a sus derechos”, expresó Bianka a Presentes.

Decenas de personas de la población LGBTI salvadoreña sufren a diario amenazas, discriminación y persecución por lo que se ven obligados a emigrar irregularmente o solicitar asilo en otras naciones, principalmente en los Estados Unidos.

Bianka considera que El Salvador no tiene la capacidad para recibir a migrantes que intentan obtener asilo en Estados Unidos.

“(El Salvador) no puede solucionar la problemática de migración y de desplazamiento forzado de sus mismos ciudadanos. Es inviable que se convierta en un tercer país seguro”, expresó.

Pese a que las autoridades no dieron detalles, este acuerdo obligará a la nación centroamericana a recibir a los inmigrantes que quieran solicitar asilo en Estados Unidos.

“Parte de este acuerdo es sobre asilo. Un potencial uso del acuerdo es que las personas que cruzan por El Salvador deberían poder pedir protecciones ahí. Queremos hacer cumplir la integridad de ese proceso en toda la región pero es una parte más amplia de nuestra alianza para tratar los lujos migratorios en Centroamérica”, dijo a la prensa el secretario de Seguridad Nacional en funciones de Estados Unidos, Kevin McAleenan.

Según datos oficiales, por el territorio salvadoreño transitan ciudadanos nicaragüenses, hondureños, colombianos, venezolanos, cubanos y africanos que buscan llegar a los Estados Unidos.

Unos 17.000 salvadoreños han sido deportados desde los Estados Unidos desde octubre de 2018 hasta la fecha, según cifras del gobierno norteamericano.

“Estados Unidos es el único país que nos ofrece a la población LGBTI condiciones que no nos ofrecen nuestros países de origen”, recalcó Karla.

Por su parte Charanya Krishnaswami, directora de defensa para las Américas de Amnistía Internacional Estados Unidos, condenó el pacto alcanzado y considera que es una “burla” del derecho de asilo.

“El Salvador tiene una de las tasas de violencia más altas del mundo, incluida la violencia de género, tan rampante que Amnistía Internacional lo declaró uno de los países más peligrosos del mundo para ser mujer. No es seguro para sus propios ciudadanos, y mucho menos para los solicitantes de asilo”, expresó Krishnaswami en un comunicado.

El Salvador registro una tasa de 51 por cada 100.000 en 2018, una de las más altas del mundo, según Naciones Unidas. Más de 600 mujeres trans han sido asesinadas desde 1992.

Fuente Agencia Presentes

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Lamentan vacíos que deja la jubilación del reconocido urólogo Guillermo Mac Millan

Lunes, 30 de septiembre de 2019

Imagen-GUILLERMO-MAC-MILLAN-4600Movilh-Valparaíso resaltó la importante el trabajo de reasignación de genitales realizado por el médico desde 1976 y llamó al Ministerio de Salud a implementar medidas para capacitar profesionales.

 El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh-Valparaíso) lamentó los vacíos que deja en el sistema público de salud la próxima jubilación del urólogo Guillermo Mac Millan, pionero en las cirugías de reasignación genital de las personas trans, al tiempo que llamó al Minsal a incrementar las capacitaciones de médicos en la materia.

Mac Millan, quien practica las genitoplastías femininizantes y masculinizantes desde 1976, dejará así de prestar servicios en el Hospital Carlos Van Buren, recinto pionero en este tipo de atenciones.

“En 2013 se creó un protocolo que regula a nivel nacional los procesos de readecuación corporal. Lamentamos que seis años después no se cuente aún con un profesional capacitado que pueda reemplazar a Mac Milan. Solo se tiene a la vista una sola sucesora en Valparaíso, la doctora Melissa Cifuentes, cuya capitación en la temática está en pleno proceso, pues recién finaliza en septiembre del 2020”, señaló el vocero de Movilh-Valparaíso, Diego Ríos.

El dirigente acusó una “evidente falta de preocupación del Ministerio de Salud en este tema. Contar a la fecha con un solo profesional en Valparaíso refleja que no se han implementado las medidas básicas para motivar y capacitar a médicos en esta especialidad, con el efecto nocivo que ello tiene en la calidad de vida de la población trans. Esperamos que esta situación se revierta y se implemente medidas en breve”.

Finalmente, Ríos valoró “el gran legado que deja el doctor Mac Millan. Su trabajo mejoró la calidad de vida de las personas trans y su aporte deja un huella imborrable para los derechos humanos”

Fuente MOVILH

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