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Archivo para Domingo, 10 de enero de 2016

“Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto”

Domingo, 10 de enero de 2016

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KÉNOSIS

Entra en picado
por aquella kenosis
que el Verbo aventuró
desnudamente,
de abismo en abismo,
hasta el foso fecundo de la muerte.

*

Pedro Casaldáliga
El Tiempo y la Espera, Sal Terrae, 1986

***

Así dice el Señor:

“Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto”

 (Lucas 3, 22)

.

Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero.

Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones.

No gritará, no clamará, no voceará por las calles.

La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará.

Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas.

Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones.

Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.”

*

(Isaías 42, 1-4. 6-7)

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , ,

“Nueva Espiritualidad”. Bautismo del Señor – C (Lucas 3,15-16.21.22)

Domingo, 10 de enero de 2016

10_Bautismo-del-Señor_C-286x300«Espiritualidad» es una palabra desafortunada. Para muchos solo puede significar algo inútil, alejado de la vida real. ¿Para qué puede servir? Lo que interesa es lo concreto y práctico, lo material, no lo espiritual.

Sin embargo, el «espíritu» de una persona es algo valorado en la sociedad moderna, pues indica lo más hondo y decisivo de su vida: la pasión que la anima, su inspiración última, lo que contagia a los demás, lo que esa persona va poniendo en el mundo.

El espíritu alienta nuestros proyectos y compromisos, configura nuestro horizonte de valores y nuestra esperanza. Según sea nuestro espíritu, así será nuestra espiritualidad. Y así será también nuestra religión y nuestra vida entera.

Los textos que nos han dejado los primeros cristianos nos muestran que viven su fe en Jesucristo como un fuerte «movimiento espiritual». Se sienten habitados por el Espíritu de Jesús. Solo es cristiano quien ha sido bautizado con ese Espíritu. «El que no tiene el Espíritu de Cristo no le pertenece». Animados por ese Espíritu, lo viven todo de manera nueva.

Lo primero que cambia radicalmente es su experiencia de Dios. No viven ya con «espíritu de esclavos», agobiados por el miedo a Dios, sino con «espíritu de hijos» que se sienten amados de manera incondicional y sin límites por un Padre. El Espíritu de Jesús les hace gritar en el fondo de su corazón: ¡Abbá, Padre! Esta experiencia es lo primero que todos deberían encontrar en las comunidades de Jesús.

Cambia también su manera de vivir la religión. Ya no se sienten «prisioneros de la ley», las normas y los preceptos, sino liberados por el amor. Ahora conocen lo que es vivir con «un espíritu nuevo», escuchando la llamada del amor y no con «la letra vieja», ocupados en cumplir obligaciones religiosas. Este es el clima que entre todos hemos de cuidar y promover en las comunidades cristianas, si queremos vivir como Jesús.

Descubren también el verdadero contenido del culto a Dios. Lo que agrada al Padre no son los ritos vacíos de amor, sino que vivamos «en espíritu y en verdad». Esa vida vivida con el espíritu de Jesús y la verdad de su evangelio es para los cristianos su auténtico «culto espiritual».

No hemos de olvidar lo que Pablo de Tarso decía a sus comunidades: «No apaguéis el Espíritu». Una iglesia apagada, vacía del espíritu de Cristo, no puede vivir ni comunicar su verdadera Novedad. No puede saborear ni contagiar su Buena Noticia. Cuidar la espiritualidad cristiana es reavivar nuestra religión.

José Antonio Pagola

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“Jesús se bautizó. Mientras oraba, se abrió el cielo”. Domingo 10 de enero de 2016. Bautismo del Señor

Domingo, 10 de enero de 2016

09-bautismodelsenor (C) cerezoLeído en Koinonia:

Isaías 42, 1-4. 6-7: Mirad a mi siervo, a quien prefiero.
Salmo responsorial: 28: El Señor bendice a su pueblo con la paz.
Hechos de los apóstoles 10, 34-38: Ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo.
Lucas 3, 15-16. 21-22: Jesús se bautizó. Mientras oraba, se abrió el cielo

Hoy celebra la liturgia el bautismo de Jesús. Las lecturas de este día nos ofrecen tres elementos para reflexionar sobre el bautismo en el Señor.

Un primer elemento lo encontramos en el texto de Isaías, quien nos habla de la actitud del siervo de Dios; éste ha sido llamado y asistido por el Espíritu para llevar a cabo una especial misión en el pueblo de Israel: hacer presente con su vida la actitud misma de Dios para con la humanidad; es decir, evidenciar que Dios instaura su justicia y su luz por medio de la debilidad del ser humano. Por tanto, es tarea de todo bautizado testimoniar que Dios está actuando en su vida; signo de ello es su manera de existir en medio de la comunidad; debe ser una existencia que promueva la solidaridad y la justicia con los más débiles, pues en ellos Dios actúa y salva; en ellos se hace presente la liberación querida por Dios.

El segundo elemento está presente en el relato de los Hechos de los Apóstoles. La intención central de este relato es afirmar que el mensaje de salvación, vivido y anunciado por Jesús de Nazaret, es para todos. La única exigencia para ser partícipe de la obra de Dios es iniciar un proceso de cambio (respetar a Dios y practicar la justicia), que consiste en abrirse a Dios y abandonar toda clase de egoísmo para poder ir, en total libertad, al encuentro del otro, pues es en el otro donde se manifiesta Dios. A ejemplo de Jesús, todo bautizado tiene el deber de «pasar por la vida haciendo el bien»; tiene la tarea constante de cambiar, de despojarse de todo interés egoísta para poder así ser testigo de la salvación.

El evangelio de Mateo desarrolla el tercer elemento que identifica el verdadero bautismo: La obediencia a la voluntad del Padre. “La justicia plena” a la que se refiere Jesús en el diálogo con Juan el Bautista manifiestamente la íntima relación existente entre el Hijo de Dios y el proyecto del Padre. Esto significa que el bautismo es la plenitud de la justicia de Dios, ya que las actitudes y comportamientos de Jesús tienen como fin hacer la voluntad de Dios. Esta obediencia y apertura a la acción de Dios afirma su condición de hijo; es hijo porque obedece y se identifica con el Padre. Esta identidad de Jesús con el Padre (ser Hijo de Dios) se corrobora en los sucesos que acompañan el bautismo: el cielo «se abre», desciende el Espíritu, y una voz comunica que Jesús es Hijo predilecto de Dios. Es «hijo» a la manera del siervo sufriente de Isaías (Is 42,1): hijo obediente que se encarna en la historia y participa completamente de la realidad humana. El bautismo, en consecuencia, provoca y muestra la actitud de toda persona abierta a la divinidad y voluntad de Dios; y hace asumir, como modo normal de vida, el llamado a ser hijos de Dios, identificándonos en todo con el Padre y procurando, con nuestro actuar, hacer presente la justicia y el amor de Dios.

Por desgracia, en la actualidad el bautismo se ha limitado al mero rito religioso, desligándolo de la vida y la experiencia de fe de la persona creyente. Se ha olvidado que el bautismo es un hecho fundamental del ser cristiano, pues tendría que ser la expresión de la opción fundamental de la persona, opción que toma a la luz del ejemplo de Jesús y por la que se compromete a ser cristiano. Leer más…

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Dom 10.1.16. Bautismo de Jesús, la Iglesia un Baptisterio

Domingo, 10 de enero de 2016

bautismo1Del blog de Xabier Pikaza:

De la Navidad (Nacimiento, Año Nuevo) pasamos por la Epifanía (revelación de Jesús a los “magos” ) a la Fiesta del Bautismo, que nos sitúa ya en un ámbito de Pascua, porque el verdadero Bautismo de Jesús es su Resurrección, es la vida de la Iglesia.

Ciertamente, Jesús comenzó su “ministerio” recibiendo el bautismo de Juan, como indica la lectura del evangelio:

En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías. Pero Juan tomó la palabra y dijo a todos: “Yo os bautizo con agua; pero viene Él y os bautizará con Espíritu Santo y fuego.”
En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto (Lucas 3, 15-16. 21-22)

Pero hoy no quiero comentar ese primer bautismo histórico de Jesús, que fue el comienzo de su actividad, sino su “segundo bautismo”, que se celebra en la Iglesia como fiesta de Pascua, vinculada a la gran palabra del envío misionero:

imagesHaced discípulos a todos los pueblos, bautizándoles
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (cf. Mt 28, 17-20)

Pasó el tiempo, Jesús realizó la tarea de Dios, pero le mataron y pareció fracasar su proyecto de Reino. Pero, en contra de lo que hubieran esperado casi todos, su Muerte fue principio de un nuevo nacimiento, es decir, de un Bautismo para la Vida Nuevo, es decir, para el Reino de Dios y no simplemente para el perdón de los pecados.

Imagen 1. Bautismo de Jesús, bautismo cristiano
Imagen 2. La iglesia es un baptisterio (Ravenna).
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Punto de partida, el origen de la Iglesia

A partir de la una Cruz ha empezado la gran transformación de algunos seguidores de Jesús, que no volvieron para juntarse ante un cadáver, lanzando proclamas de fidelidad o de venganza, sino para descubrir, más allá de su fracaso (en su mismo camino de entrega), un programa de vida universal, una luz de pascua, un nuevo Bautismo.

No tienen (ni necesitan) un monumento funerario donde reunirse, pues a Jesús le han enterrado en una tumba desconocida o su tumba ha quedado abierta y vacía, sin que se sepa donde se encuentra su cadáver… Pero ellos saben que no importa el cadáver, pues él está vivo y les hace vivir una manera nueva.

Ellos no necesitan la tumba de un Jesús Muerto pues van descubriendo y encuentran, cada vez con más fuerza, al Jesús Vivo, que se expresa en las palabras de amor que ellos recuerdan y en el amor de la comunidad en que se integran, esperando su vuelta, es decir, el cumplimiento de su obra. Y en eso seguimos esperando todavía, recibiendo su Bautismo.


De esa forma, el escándalo del fracaso de Jesús (¡no logró triunfar, todos le han matado!) se transforma en experiencia de nacimiento,
desde Dios, en gratuidad, para la vida compartida, tal como se expresa en el primero de los signos de la Iglesia, que es el Bautismo.

Bautismo, nacer en (a) la vida de Dios. La Iglesia como baptisterio

Así se entiende la Iglesia:es, ante todo, un baptisterio, un lugar donde hombres y mujeres pueden nacer a una vida más alta, de vinculación con Dios, de comunión humana, es decir, de bautismo, nuevo nacimiento.

Algunos en la iglesia actual (entre obispos famosos, de los que hablan los periódicos) se preocupan más de las leyes sociales del aborto y de la fecundación in vitro (preocupación necesaria) que de la experiencia y tarea del bautismo, que es la vida más alta, vida de Dios, ofrecida a los que nacen.

La iglesia existe en la medida en que es capaz de ofrecer un espacio de nacimiento (es decir, de bautismo) a los niños y a los mayores. En este contexto se sitúa la experiencia cristiana del bautismo, como sacramento que expresa el nacimiento desde Dios, una experiencia de filiación divina celebrada y compartida en comunión de iglesia.

Entendido así, como expresión de la gracia de Dios Padre de la que nacemos a la vida en libertad y amor, el bautismo no tiene por qué hallarse vinculado a la niñez, sino que puede y debe celebrarse también en situación de vida adulta.

Allí donde un nacimiento puramente humano pudiera interpretarse como expresión de fatalidad o de miedo, la iglesia lo celebra como presencia de Dios, experiencia y esperanza de gracia compartida.

La Iglesia no bautiza al niño en nombre del sistema, de un estado, de una patria o de una economía, sino para declararle Hijo de Dios (en nombre de la Trinidad) para la vida universal, en fraternidad humana, comprometiéndose a ofrecerle un lugar donde podrá crecer en esa fraternidad y para ella. De aquí brota, a mi juicio, el primero de los retos de la iglesia. ¿Debe bautizar todavía, en este tiempo (año 2016), garantizando al niño, en nombre de los padres y de la comunidad creyente, un espacio de crecimiento en libertad gratuita y gozosa, en el Padre, el Hijo y el Espíritu? ¿Puede hoy hacerlo en verdad y mantener su ofrecimiento a lo largo de la vida del niño?

Ciertamente, las afirmaciones tradicionales sobre un bautismo que borra el pecado original, y que permite que los niños vayan al cielo si mueren, siguen siendo válidas en un sentido, pero hay que entenderlas bien. Bautizados o no, los niños son hijos de Dios y pertenecen al misterio de su Vida, al camino de su cielo. La iglesia no les bautiza para quitarles un pecado de muerte (de manera que si no hubiera bautismo irían al limbo o al infierno), sino para celebrar de un modo solemne su nacimiento a la Vida, que es don del Padre, camino de gracia, que se abre a la fraternidad universal y nos permite superar los riesgos de ley y muerte del sistema.

Iglesia, hogar bautismal

Desde aquí surge, a mi juicio, la gran pregunta y tarea de la Iglesia: ¿Se atreverá a ofrecer a los niños y adultos un espacio de crecimiento en amor y en libertad?

El tema no es si los niños (o sus familiares inmediatos) están preparados para el bautismo, sino si la iglesia puede abrirse como pila bautismal de vida compartida para aquellos a quienes bautiza. La cuestión está en saber si las comunidades cristianas son hoy “madres y maestras de paz”. Desde este fondo el tema de la eugenesia recibe un sentido mucho más hondo. Leer más…

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“Bautismo de Jesús”. Ciclo C

Domingo, 10 de enero de 2016

20160WDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

La elocuencia del silencio

Acabamos de celebrar la fiesta de la Epifanía, con Jesús niño de menos de dos años, y de repente lo vemos ya adulto, en el momento del bautismo. De los años intermedios, si prescindimos de la visita al templo que cuenta Lucas, no se dice nada.

Este silencio resulta muy llamativo. Los evangelistas podían haber contado cosas interesantes de aquellos años: de Nazaret, con sus peculiares casas excavadas en la tierra; de la capital de la región, Séforis, a sólo 5 kms de distancia, atacada por los romanos cuando Jesús era niño, y cuya población terminó vendida como esclavos; de la construcción de la nueva capital de la región, Tiberias, en la orilla del lago de Galilea, empresa que se terminó cuando Jesús tenía poco más de veinte años. Nada de esto se cuenta; a los evangelistas no les interesa escribir la biografía de su protagonista.

Para explicar este silencio se aduce habitualmente la humildad de Dios, capaz de pasar desapercibido tanto tiempo, sin llamar la atención, sin prisas por cambiar al mundo, a pesar de todo lo que tiene que decir. Esta interpretación es válida, y deberíamos sacar de ellas consecuencias personales que frenasen nuestras prisas y deseos de notoriedad. Pero quien viene del Antiguo Testamento percibe también otro motivo. Los grandes personajes que en él aparecen nunca son importantes en sí mismos, sino por lo que contribuyen al progreso de la historia de la salvación. De Abrahán, Moisés, Josué, Isaías, Jeremías, Ezequiel… nos faltan infinidad de datos biográficos. A veces conocemos detalles pequeños sobre su familia o infancia. Pero, en general, su biografía comienza con el momento de la vocación, cuando el personaje queda al servicio de los planes de Dios.

En el caso de Jesús se aplica el mismo principio, para subrayar la importancia capital del bautismo como experiencia personal que transforma totalmente su vida. Todo lo anterior, aunque nos sorprenda, carece de interés. Es ahora, en el bautismo, cuando comienza la «buena noticia».

El bautismo de Jesús

Es uno de los momentos en que más duro se hace el silencio. ¿Por qué Jesús decide ir al Jordán? ¿Cómo se enteró de lo que hacía y decía Juan Bautista? ¿Por qué le interesa tanto? Ningún evangelista lo dice. La versión de Lucas es la siguiente:

En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: “Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.

En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.”

Lucas sigue muy de cerca al relato de Marcos, pero añade dos detalles de interés: 1) Jesús se bautiza, “en un bautismo general”; con ello sugiere la estrecha relación de Jesús con las demás personas; 2) la venida del Espíritu tiene lugar “mientras oraba”, porque Lucas tiene especial interés en presentar a Jesús rezando en los momentos fundamentales de su vida, para que nos sirva de ejemplo a los cristianos.

Por lo demás, Lucas se atiene a los dos elementos esenciales: el Espíritu y la voz del cielo.

La venida del Espíritu tiene especial importancia, porque entre algunos rabinos existía la idea de que el Espíritu había dejado de comunicarse después de Esdras (siglo V a.C.). Ahora, al venir sobre Jesús, se inaugura una etapa nueva en la historia de las relaciones de Dios con la humanidad. Porque ese Espíritu que viene sobre Jesús es el mismo con el que él nos bautizará, según las palabras de Juan Bautista.

La voz del cielo. A un oyente judío, las palabras «Tú eres mi Hijo querido, mi predilecto» le recuerdan dos textos con sentido muy distinto. El Sal 2,7: «Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy», e Isaías 42,1: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero». El primer texto habla del rey, que en el momento de su entronización recibía el título de hijo de Dios por su especial relación con él. El segundo se refiere a un personaje que salva al pueblo a través del sufrimiento y con enorme paciencia. Lucas quiere evocarnos las dos ideas: dignidad de Jesús y salvación a través del sufrimiento.

El lector del evangelio podrá sentirse en algún momento escandalizado por las cosas que hace y dice Jesús, que terminarán costándole la muerte, pero debe recordar que no es un blasfemo ni un hereje, sino el hijo de Dios guiado por el Espíritu.

El programa futuro de Jesús

Pero las palabras del cielo no sólo hablan de la dignidad de Jesús, le trazan también un programa. Es lo que indica la primera lectura de este domingo, tomada del libro de Isaías (42,1-4.6-7).

Así dice el Señor: Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas. Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.

El programa indica, ante todo, lo que no hará: gritar, clamar, vocear, que equivale a amenazar y condenar; quebrar la caña cascada y apagar el pabilo vacilante, símbolos de seres peligrosos o débiles, que es preferible eliminar (basta pensar en Leví, el recaudador de impuestos, la mujer sorprendida en adulterio, la prostituta…).

Dice luego lo que hará: promover e implantar el derecho, o, dicho de otra forma, abrir los ojos de los ciegos, sacar a los cautivos de la prisión; estas imágenes se refieren probablemente a la actividad del rey persa Ciro, del que espera el profeta la liberación de los pueblos sometidos por Babilonia; aplicadas a Jesús tienen un sentido distinto, más global y profundo, que incluye la liberación espiritual y personal.

El programa incluye también cómo se comportará: «no vacilará ni se quebrará». Su misión no será sencilla ni bien acogida por todos. Abundarán las críticas y las condenas, sobre todo por parte de las autoridades religiosas judías (escribas, fariseos, sumos sacerdotes). Pero en todo momento se mantendrá firme, hasta la muerte.

Misión cumplida: pasó haciendo el bien

La segunda lectura, de los Hechos de los Apóstoles, Pedro, dirigiéndose al centurión Cornelio y a su familia, resumen en estas pocas palabras la actividad de Jesús.

“Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.»

Un buen ejemplo para vivir nuestro bautismo.

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“¿Dónde está la fuente para que salga algo bueno?”, por Martín Gelabert Ballester, OP

Domingo, 10 de enero de 2016

aa_16De su blog Nihil Obstat:

En los días que preceden a la fiesta de la Epifanía, la liturgia eucarística propone unos evangelios que hablan de seguimiento de Cristo. Resultan muy oportunos para cerrar el ciclo del adviento y de la navidad. Adviento, o sea, venida; Navidad, o sea, aparición; Epifanía, o sea, manifestación. Todo es lo mismo. El Señor Jesús viene para manifestarnos quién es el Padre, para darnos a conocer que este Dios clemente y misericordioso del que hablaba Israel es un Dios cercano que nos ama como no se puede amar más. La lógica respuesta ante este anuncio y esta manifestación es ponerse en camino hacia el Dios que siempre viene. Y para ello nada mejor que seguir a su mensajero. De ahí la oportunidad de estos relatos de seguimiento.

El evangelio del día 4 fue particularmente interesante, pues el verbo griego que hay detrás del “se quedaron con él” (los discípulos se quedaron con él aquel día) es “menein”; verbo que el evangelio de Juan utiliza para decir que el Padre permanece en el Hijo y en Hijo permanece en el Padre; o que Jesús y su Palabra permanecen en nosotros y nosotros estamos llamados a permanecer en él. O sea, el sentido profundo de este permanecer no es físico, sino espiritual y teológico: Maestro, ¿dónde vives, o sea, dónde están tus raíces, qué es lo que te da la vida, qué es lo que te vivifica, dinos dónde está la fuente, para que nosotros podamos permancer, afincarnos, estar siempre bebiendo de ella? Y el relato de seguimiento del evangelio del día 5 también es de sumo interés: para saber lo bueno que es Jesús, para saber si de Nazaret puede salir algo bueno, ven y lo verás, o sea, incóporate a nuestro grupo, comparte tu vida con nosotros.

Estas son las preguntas que los cristianos debemos provocar y las respuestas que estamos llamados a dar: la pregunta de qué nos hace vivir y dónde está la fuente de nuestra vida. Una vez respondida, podemos pasar a otra pregunta: ¿de mí puede salir algo bueno, estoy en condiciones de ofrecer algo bueno? De entrada a lo mejor parece que no. De ahí la duda implícita en la pregunta. ¿Puede salir algo bueno de mi? Dependerá de dónde permanezco, dónde están los fundamentos que me sostienen, dónde mis verdaderos intereses. Hay otra pregunta que formula Natanael, una vez que ha ido a Jesús y se ha incorporado a la comunidad de discípulos: ¿de qué me conoces? ¿De qué me conoces, Señor, para haberme llamado? Jesús nos conoce y eso tiene que ser para cada uno de nosotros un motivo de alegría y de esperanza. Y un estímulo. Nos conoce y, por eso, no a pesar de eso, sino por eso, porque sabe de nuestras posibilidades y de nuestras capacidades, porque sabe de nuestras muchas bondades, por eso nos ha llamado para ser sus discípulos y testigos.

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Declaración Council50 y página web

Domingo, 10 de enero de 2016

StampaRedes Cristianas ha participado en el encuentro Council50 y seguimos vinculados a esta iniciativa de grupos de todo el mundo que quiere tener continuidad en los próximos años.

En la página web www.council50.org pueden verse fotos del encuentro y los principales documentos, pronto estarán también las traducciones al castellano.

El texto final de la Declaración Council50 es:

Hacia una Iglesia inspirada en el Evangelio para un mundo de paz, justicia y solidaridad Un pacto de los discípulos de Jesús

El reino de los cielos es como un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. Es la semilla más pequeña,  pero cuando crece es más grande que todas las plantas de un huerto y se convierte en un árbol, y  vienen las aves del cielo y anidan en sus ramas.  Mateo 13, 31-32

Nosotros, discípulos of Jesús, fieles miembros católicos del Pueblo de Dios, reunidos en Roma con ocasión del 50th aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, conscientes de los muchos retos que nos plantea nuestro mundo cambiante,

siendo sensibles a los “signos de los tiempos”, considerando la situación actual de nuestra Iglesia y sus dificultades para afrontar estos retos, conscientes de que cualquier conducta de los cristianos y de nuestra Iglesia que sean contrarias al mensaje evangélico , aleja al mundo del Espíritu de Jesús y lo previene de reconocer  la fuerza del Evangelio,

reconociendo nuestra propia debilidad y nuestras deficiencias, pero confiando en la fuerza que nos da la fe en Jesús, y además siendo receptivos a las llamadas del Papa Francisco, que está fortaleciendo los procesos de consulta en la Iglesia,

después de rezar al Espíritu Santo, siguiendo a Jesús y con el espíritu del Vaticano II y con el Pacto de las Catacumbas en mente,

nos comprometemos a

(a) trabajar para que avance la renovación de nuestra Iglesia de modo que sea testigo del Espíitu de Jesús y de la fuerza del Evangelio para afrontar los retos de nuestro tiempo, y

(b) contribuir a la reorientación de nuestro mundo especialmente dando voz a los pobres y a los marginados, de manera que llegue a ser un mundo de paz, justicia y solidaridad, un mundo que respeta nuestro planeta como la casa común, y permite a cada persona desarrollarse en su individualidad y profundizar en el valor acorde a su humanidad.

 1.1 PAZ Y GUERRA

Conscientes

  • de la actual proliferación de guerras y actos de violencia; de una situación de deterioro de las relaciones internacionales y los signos de una nueva Guerra fría; del rearme, especialmente en armas nucleares; de los desarrollos antagonistas sobre los fundamentalismos religiosos; y el conflicto de Oriente Medio en particular;
  • Animados
  • por un sentimiento creciente de consciencia sobre la igualdad humana, la solidaridad y la interconexión,
  • Nos comprometemos a
  • condenar cada acto de violencia inequívocamente
  • promover la no-violencia activa global y localmente en nuestras sociedades ; y
  • pedir que la Iglesia Católica ratifique y promueva los documentos aceptados internacionalmente sobre los derechos humanos (es decir, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, o la Convención Europea de los Derechos Humanos).
  • 1.2 JUSTICIA ECONÓMICA Y SOCIAL

Conscientes

  • de la creciente desigualdad global, y la concentración creciente de riqueza en manos de un número cada vez menor de personas.
  • de los sistemas económicos globales y locales y sus prácticas (incluyendo el capitalism neoliberal), que son indiferentes a los valores éticos y a los derechos humanos, que empobrecen a un gran número de personas, y degradan y destruyen el medioambiente
  • de las tomas de postura, actitudes y prácticas contrarias a los valores del Evangelio en muchas estructuras eclesiales, en concreto, en la falta de consideración de los derechos humanos y el espíritu de pobreza enseñado por Jesús,
  • Animados
  • por la nueva dirección que el papa Francisco está dando a la Iglesia de muchas maneras, especialmente en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio),

Nos comprometemos a

  • implicarnos activamente en cuestiones socio-éconómicas a la luz del Evangelio, no solamente en un nivel individual o de acciones caritativas, sino buscando el análisis, la comprensión y la transformación de las estructuras y sistemas injustos y opresivos
  • promover ‘un nuevo modelo de desarrollo ’, claramente mencionado por el Papa Francisco en Laudato Si a la luz del desarrollo integral humano interconectado       con la paz y la justicia ecológica
  • trabajar solidariamente con los pobres que están en los márgenes de la economía
  • implicarnos con todas las Iglesias cristianas y otras religiones para promover la paz basada en la justicia local y globalmente, y
  • trabajar en favour de la transformación de nuestra Iglesia en una iglesia pobre, para los pobres y de los probres

1.3 MEDIO AMBIENTE Y SOSTENIBILIDAD

Conscientes

  • de la necesidad urgente de construir una sociedad global medioambientalmente sostenible
  • de la sensibilidad insuficiente hacia las causas sociales y económicas que contribuyen a la crisis medioambiental, y
  • de la fragmentación de las iniciativas educativas y culturales respect a estas cuestiones;
  • Animados
  • por la creciente toma de conciencia sobre la crisis medioambiental entre los pueblos del mundo, y
  • por una nueva sensibilidad entre los cristianos sobre que debemos “cuidar de nuestra casa común”
  • Nos comprometemos a
  • vivir con un estilo de vida sobrio, sencillo y responsable
  • contribuir espiritualmente, ética y prácticamente, a la construcción de una sociedad que respeta la creación de Dios, y
  • participar en proyectos y movimientos que promuevan la sostenibilidad social y medioambiental.
  • 1.4 GÉNERO, SEXUALIDAD Y FAMILIA
  • Conscientes
  • de la demanda por, y el progreso hacia, la igualdad entre mujeres y hombres, junto a la prevalencia que aún existe de la dominación patriarcal sobre las mujeres en muchas sociedades y de muchas formas
  • de la necesidad de reconocer los derechos de las personas LGBTQI en la sociedad secular y en la Iglesia
  • de la marginación dentro de la Iglesia de las personas divorciadas que han vuelto a casarse, lo cual es contradictorio con el mensaje de amor del Evangelio
  • de la diversidad de estructuras familiares en las distintas culturas de todo el mundo, incluyendo la poligamia, las familias monoparentales y familias ampliadas, y el modelo de familia establecido por el magisterio de la Iglesia como un matrimonio para toda la vida entre un hombre y una mujer, con hijos;
  • Animados
  • por el creciente activismo y apoyo a las personas que han sido marginadas en sus sociedades y en la Iglesia
  • por la creciente visibilidad y aceptación social de las personas LGBTQI, y por las redes interculturales en todo el mundo que se están desarrollando, y
  • por el trabajo de los teólogos y teólogas progresistas y activistas de derechos humanos,
  • Nos comprometemos a
  • ayudar a dar a conocer las experiencias de aquellos cuyas voces no se oyen con frecuencia, y aquellos a quien la Iglesia tiene dificultades para oirlos, como las mujeres , personas LGTBTQI, y personas divorciadas que han vuelto a casarse
  • compartir las experiencias de las personas marginadas y rechazadas con miembros de la Iglesia, para que puedan comprenderlas mejor y sentir compasión
  • trabajar para que se descriminalice la homosexualidad en todos los países, y en favor de la abolición de otras formas de discriminación legal y social, y
  • presionar para que los cambios en la sociedad se reflejen en cambios en el derecho canónico en lo referente a cuestiones de género, sexualidad, estructuras familiares y matrimoniales, para sea más inclusivo del Pueblo de Dios.
  • 2.1 MINISTERIOS E IGUALDAD DE GÉNERO
  • Conscientes
  • de que cada persona, con independencia de su género, es reflejo de Dios y de que todos los bautizados miembros de la Iglesia deben tener voz en su gobierno;
  • Animados
  • por las demandas crecientes de un ministerio renovado para las mujeres que sirva a la Iglesia y a las necesidades de las personas,
  • Nos comprometemos a
  • desarrollar la idea de una constitución de la Iglesia basada en los derechos humanos y en los valores democráticos (que incluya una amplia participación en la toma de decisiones, la separación de poderes y los procesos correspondientes)
  • trabajar en favor de la renovación de los ministerios en la Iglesia, basada en la enseñanza del Evangelio sobre que todos los dones y vocaciones nosh an sido dados por el Espíritu, y por lo tanto que las mujeres son llamadas igualmente a la participación plena en el ministerio, y
  • en concreto, demandar la vuelta de las mujeres al diaconado.

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Cristianismo (Iglesias), General, Iglesia Católica , , ,

La repera… El arzobispo de Barcelona niega “homofobia” en la Iglesia

Domingo, 10 de enero de 2016

omella_560x280¿Pastor de quién? ¿De las ovejas “buenas“? Hay que tener valor para negar la homofobia descarada y vergonzosa de la jerarquía romana…

“El Papa me dijo: Sea pastor. Quiera mucho a la gente. Tiene el trabajo de amar y no haga otra cosa”

El nuevo arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, ha asegurado este viernes que “nunca” ha recibido instrucciones ni presiones sobre la situación política que vive Catalunya.

En declaraciones a Catalunya Ràdio recogidas a Europa Press, al preguntársele por si ha recibido instrucciones de la Conferencia Episcopal o ha recibido presiones, ha afirmado: “Nunca. Lo puedo decir con toda confianza y sinceridad”.

Omella ha explicado que, tras su nombramiento, habló con el papa Francisco para pedirle consejo para su ministerio en Barcelona, y éste le dijo: “Sea pastor. Quiera mucho a la gente. Tiene el trabajo de amar y no haga otra cosa”.

Ha afirmado que su ministerio es “procurar unir, que la gente trabaje por el bien común, e ir en la misma dirección de respeto al bien común y la dignidad de las personas”, y ha explicado que está conociendo la realidad catalana poco a poco.

Respecto a la crisis de refugiados, ha remarcado: “Tenemos que estar muy cercanos, ayudarlos a que no tengan que marchar. Que los países que tienen cerca, culturalmente idénticos, puedan acogerlos y nosotros ayudarlos porque muchas veces huyen, no pueden estar en los países vecinos y tienen que venir a Europa, otra cultura, otra lengua, otras costumbres. Es muy difícil adaptarse aquí”.

Ha explicado que el llamamiento que hizo el Papa a abrir las iglesias a estos refugiados “es una invitación a que cada uno haga lo mismo”.

El arzobispo ha afirmado que no hay homofobia en la Iglesia: “Lo que pasa es que una cosa es hacer ley de esta actitud de vida y otra cosa es el respeto a la persona. La persona siempre merece todo el respeto. Es un hijo de Dios”.

(RD/Ep)

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