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Bendecir y compartir.

domingo, 22 de junio de 2025
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Comentario al evangelio del domingo 22 junio 2025

Fiesta del Corpus

Lc 9, 11b-17

La persona feliz es buena: bendice y comparte. Parece claro, a pesar de no hacerlo consciente, que quien no bendice a los demás, tampoco sabe bendecirse a sí mismo; y quien no comparte con otros, tampoco sabe tenerse en cuenta a sí mismo.

Bendecir significa, literalmente, “decir bien”. Y se requiere haber aprendido a “decirse bien” a sí mismo para hacerlo con los demás. Quien dice mal de otros -en el extremo: maldecir- no se ama a sí mismo, por más que parezca lo contrario. Más que amarse limpia y humildemente, lo que hace es vivir acorazado en un caparazón narcisista, que utiliza como refugio. Solo cuando aprenda a amarse de manera genuina, estará en paz con él, podrá bendecirse y bendecirá a los demás.

Compartir requiere -sea de manera explícita o simplemente intuitiva- comprender lo que somos. Al comprender lo que soy, comprendo que soy no-otro de los demás, y empezaré a querer para ellos lo mismo que quiero para mí, y no les haré a ellos lo que no quisiera que me hicieran a mí.

Cuando no sabemos compartir -vivir empatía y compasión-, no sabemos qué somos. Lo que hacemos entonces es resguardarnos en el antes mencionado caparazón narcisista, con nuestros temores inconfesados y nuestras necesidades básicas no resueltas. Dado que no nos queremos bien, pensaremos que nunca tenemos bastante, por lo que viviremos acaparando y replegados sobre nosotros mismos.

La bendición y el amor nacen de la comprensión de lo que somos. Y, a su vez, constituyen un test cierto del nivel real de la misma.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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Corpus Christi: Dadles vosotros de comer. Gaza, hambre en el mundo

domingo, 22 de junio de 2025
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Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01.- Multiplicación de los panes

Celebramos hoy el día del Corpus Christi. Fiesta que data del siglo XIII.

Hemos escuchado el relato más antiguo de la Eucaristía del Nuevo Testamento. Nos los relata San Pablo (que no conoció a Jesús). En el evangelio hemos escuchado la multiplicación de los panes de San Lucas, en la que está inserta la Eucaristía.

Comienza el texto evangélico diciendo que era el atardecer del día. Lo mismo que con los dos de Emaús, atardecía y se sentaron a la mesa, después de haber escuchado la Palabra y le reconocieron al partir el pan.

(Si no se es liturgista de vía estrecha, podemos apreciar la Eucaristía tanto en Emaús como en la multiplicación de los panes).

Como sabemos, para los judíos el día comienza al atardecer. Tanto para aquellas cinco mil personas, como para los dos de Emaús, está comenzando el nuevo día, el día de Jesús.

La multiplicación de los panes no es una cuestión de magia, (Jesús no es un prestidigitador) sino de solidaridad.Es un milagro que el ser humano dé. Sin embargo, cuando Cristo está presente en nuestra mente y en nuestro corazón, cuando celebramos la Eucaristía, se reparte lo que hay: cinco panes y dos peces, se reparte. Nos  saciarnos todos e incluso llega a sobrar. La multiplicación de los panes es multiplicar la vida.

El milagro de la multiplicación de los panes y los peces es el milagro de la solidaridad y la generosidad. Es la multiplicación del trabajo, del alimento, es compartir la vida.

02.- Multiplicación de los panes y Eucaristía.

En el evangelio de San Lucas la multiplicación de los panes tiene sabor Eucarístico. San Lucas sitúa la Eucaristía en la multiplicación de los panes: Jesús toma el pan, alza los ojos al cielo, bendice, parte el pan, lo da, distribuye…

En el mundo hay bienes más que suficientes para que todos podamos comer.

La Eucaristía será cuando todo el mundo tenga un plato para comer, un techo bajo el que cobijarse, un libro (cultura), una medicina, respeto, acogida… Tenía mucha razón el padre Arrupe cuando decía que, mientras exista hambre en el mundo, la Eucaristía no será plena. Mientras exista hambre en tantas personas, niños, en Gaza, mientras existan las guerras ¿cómo podremos celebrar la Eucaristía?

¿Cómo celebrar la Eucaristía con tanto odio, racismo, patriotismo, egoísmo económico?

03.- La Eucaristía es vida.

Al mismo tiempo, la Eucaristía hemos de situarla en el contexto de las muchas comidas – cenas salvíficas que Jesús celebró con mucha gente: comidas de encuentro y de vida.

Recordemos:

  • El encuentro del hijo pródigo con el Padre se sella con un banquete, porque ese hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida (Lc 15, 11-32).
  • A Jesús le echaban en cara que comía con pecadores y publicanos, (Mc 2,16).
  • Recordemos el encuentro de Jesús con Zaqueo: hoy ha entrado la salvación a esta casa (Lc 19, 1-10).
  • Recordemos la infinidad de momentos en los que Jesús evoca el banquete, la comida como encuentro de salvación (Mt 22,1-14).
  • San Juan no sitúa la Eucaristía no tanto en la última Cena, sino también en la multiplicación de los panes, (Jn 6). El pueblo tiene hambre. Cristo es pan de vida: Yo soy el pan de vida (Jn 6).
  • El Reino de los cielos se parece a un banquete de bodas, (Mt 22,24)
  • Ofrece un banquete, llama a pobres, mancos, cojos, ciegos, (Lc y serás bienaventurado
  • Recordemos cómo Cristo resucitado come con sus compañeros y discípulos.
  • Los dos de Emaús reconocen la Vida al partir el pan (Lc 24, 13-35, v 30: Jesús tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio).
  • Junto al lago Jesús les dice a los suyos si tienen algo que comer, comen pan y pescado (Lc 24, 36-49) y cuando compartieron el pan, se les abrió la inteligencia y comprendieron (v 45).
  • La multiplicación de los panes, que hemos escuchado en el Evangelio es una Eucaristía (Lc 9, 11b-17: v 16: Jesús tomando los cinco panes, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio para que los sirvieran a la gente).

La Eucaristía no es un rito, una liturgia, mucho menos es una ley o precepto para cumplir con la Iglesia y salvar mi alma. La Eucaristía es más hermoso, más serio y  profundo: la eucaristía es  vida y redención, es asamblea. Impregnemos nuestra vida de Vida. Disfrutemos de la vida.

Da pena cuando del obispado llega una nota un tanto “jeroglífica” que dice, por ejemplo, que el día de San José es día de precepto, pero como no es fiesta laboral, quedamos dispensados de asistir a Misa, si bien los párrocos han de hacer lo posible para que los fieles puedan acudir a alguna misa.

Igualmente da pena cuando algunos preguntan si tal día es de “precepto”.

¿La vida es de precepto?

04.- La mesa del Señor está abierta a todos.

        Se hace extraño cómo el rigor litúrgico y moral ha ido reduciendo “los cubiertos de los comensales” de la mesa de JesuCristo. Para los que viven del entramado jurídico-moral-litúrgico la Eucaristía es un restaurante de no sé cuántas estrellas y que se ha de celebrar con  la “rigidez normativa litúrgica del desfile del día de la victoria”.

Pero para los que andamos como podemos en la vida, la Eucaristía es Emaús, es el banquete que el padre ofrece al hijo perdido. Somos pobres personas desilusionadas que tienen la fortuna de encontrarse con Cristo a la mesa para que “arda nuestro corazón”.

A veces pensamos en una Iglesia de perfectos, gente de élite, milimétricos en moral, puros y puritanos. Sin embargo la Iglesia nunca fue así y nunca lo será, porque estamos los que estamos: pecadores profundos, que amamos la vida, pero no acertamos.

Es de mucho consuelo saber que la mesa del Señor está abierta a todos, especialmente a los pecadores y publicanos.

        La mesa de los ricos y de los poderosos está cerrada a los pobres, probablemente “por razones de seguridad”.

Es profundamente inhumano interceptar, negar la ayuda que les pueda llegar a esos niños y gentes de Gaza. La mesa del Señor está abierta incluso a Judas.

        Da mucho alivio saber que todos tenemos sitio en la casa, en la mesa, en la fiesta del Padre. No importa nuestra condición moral, nuestro pecado. Somos hijos pródigos, publicanos, “magdalenas”, hemorroísas, pero Dios nos sienta encantado a su mesa.

05.- La Eucaristía crea la Iglesia.

        Cristo dijo a los suyos: “haced esto en memoria mía” Lo que Jesús nos dijo es: “quiero estar en medio de vosotros: en vuestro pensamiento, en vuestras opciones y decisiones, en vuestra vida. Se trata de que el Señor esté presente en nosotros”. Cuando Jesús dijo haced esto en memoria mía, guardad mi presencia entre vosotros no se refería al sagrario, sino a las personas, a las comunidades, a las gentes

        Cristo está en el sagrario, pero donde hace falta que esté es en nuestra vida, en nuestras parroquias y diócesis.

06.- Dadles vosotros de comer.

        Demos gracias a Dios, que eso es la Eucaristía: acción de gracias.

        Hay gente que se pregunta con un cierto escándalo progresista: ¿Y qué hace Dios que permite el hambre en el mundo, la guerra, que tantos niños mueran de paludismo?

        Pues la respuesta está en el evangelio de hoy: Dios nos ha hecho a nosotros

Dadles vosotros de comer

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“ Eucaristía y justicia social van de la mano”, por Consuelo Vélez

domingo, 22 de junio de 2025
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De su blog Fe y Vida:

CORPUS CHRISTI 22-05-2025

Del hecho histórico de la multiplicación de los panes, lo que interesa decir es que este relato se suma a los signos con los que Jesús predica el reinado de Dios y, en este caso, muestra la super abundancia de los frutos que el reino trae

La intencionalidad de Lucas es claramente eucarística: Jesús toma los cinco panes y peces, levanta los ojos al cielo, pronuncia sobre ellos la bendición, los parte y los entrega a los discípulos para que ellos lo entreguen a la gente

En esta fista del Corpus Christi, a veces se pone más énfasis en el encuentro de cada persona con Jesús y se olvida que el pan eucarístico es para dar y repartir, para que todos se sacien, para que nadie se quede sin los frutos del reino

El los recibió, les habló del Reino de Dios y devolvió la salud a los que tenían necesidad de ser curados. Al caer la tarde, se acercaron los Doce y le dijeron:

– «Despide a la multitud, para que vayan a los pueblos y caseríos de los alrededores en busca de albergue y alimento, porque estamos en un lugar desierto».

Él les respondió:

+ «Denles de comer ustedes mismos».

Pero ellos dijeron:

– «No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente».

Porque eran alrededor de cinco mil hombres. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos:

+ «Háganlos sentar en grupos de cincuenta».

Y ellos hicieron sentar a todos. Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que se los sirviera a la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas.

(Lucas 9, 11b-17)

Este texto de la multiplicación de los panes está en los cuatro evangelios. En Marcos y Mateo se cuenta dos veces, con muy pocas diferencias, haciendo pensar que debió existir un solo relato que luego, los evangelistas repiten. Lucas lo debió tomar de la fuente marcana, pero omitiendo muchos detalles. Y el evangelio de Juan lo cuenta en el contexto eucarístico que más adelante va a mostrarse más claramente con la afirmación de Jesús como pan de vida (Jn 6, 35). Del hecho histórico lo que interesa decir es que este relato se suma a los signos con los que Jesús predica el reinado de Dios y, en este caso, muestra la super abundancia de los frutos que el reino trae. Se alimentan cinco mil hombres. Como un dato curioso, Mateo añade “sin contar mujeres, ni niños”, mientras que los demás evangelistas no hacen ninguna referencia a las mujeres. En cualquier caso, vemos como las mujeres son un grupo que se relativiza o invisibiliza, muchas veces, en los evangelios.

Volviendo al texto de Lucas, su intencionalidad al narrar este pasaje es claramente eucarística. Esto se ve en las palabras y acciones que realiza Jesús: “toma los cinco panes y peces, levanta los ojos al cielo, pronuncia sobre ellos la bendición, los parte y los entrega a los discípulos para que ellos lo entreguen a la gente. En efecto, esta es la fiesta que celebramos hoy, la entrega de Jesús en el pan y vino, quedándose para siempre con nosotros.

Ahora bien, tener presente el pasaje de la multiplicación de los panes en la festividad de hoy nos puede ayudar a mantener esa dimensión comunitaria que es inherente a la eucaristía y que muchas veces se olvida. Se pone más énfasis en el encuentro de cada persona con Jesús en las especies del pan y el vino y se olvida que el pan eucarístico es para dar y repartir, para que todos se sacien, para que nadie se quede sin los frutos del reino. La eucaristía va de la mano de la solidaridad, de la justicia social, del bien común. Jesús nos deja su cuerpo y sangre para alimentar la vida comunitaria, para fortalecerla y sostenerla.

Que el conmemorar la entrega total de Jesús en la Eucaristía, renueve nuestra entrega a los demás para que ese pan llegue a muchos a través de nuestro compromiso solidario y se siga repitiendo el milagro de la abundancia en todas las situaciones de carencia, de pobreza, de injusticia, de falta de solidaridad.

(Foto tomada de: https://www.salesianos.edu/estudio-de-la-palabra-ciclo-b-corpus-christi/)

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“He recibido, he transmitido – Lucas 9, 11-17 -”, por Joseba Kamiruaga Mieza

domingo, 22 de junio de 2025
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De su blog Kristau Alternatiba (Alternativa Cristiana):

“Yo he recibido del Señor lo que a mi vez os he transmitido: El Señor Jesús, en la noche en que iba a ser entregado…

Pablo escribe a la comunidad de Corinto incluso antes de que Marcos se decidiera a escribir un Evangelio.

Y Él, Apóstol de reserva, que no conoció ni vivió con el Señor, se preocupa por tranquilizar a sus feligreses: cuenta con escrupulosidad, en primer lugar, como signo de autenticidad de su predicación, lo que Él mismo ha recibido. Lo esencial.

Relata la cena. Esa cena. No la última, sino la primera.

Evoca el mandato: haced esto, si queréis que yo esté con vosotros.

Y lo hacemos, en obediencia.

Creemos que, al repetir esa cena, ese Séder pascual, único y especial, celebramos un memorial, un ziqqaron. Cuando los hermanos judíos celebran la cena de Pesaj, no están recordando al difunto Moisés. Se preguntan de qué faraón deben huir.

Así, cuando repetimos la cena, esa cena, estamos reviviendo el don de Cristo a la humanidad.

El don de sí mismo.

Y hoy la Iglesia, consciente de tener la tarea de hablar de Dios, de anunciar al Dios de Jesús, el Dios feliz que nos hace felices en este tiempo intermedio entre su venida a la Historia y su regreso en la gloria, impulsada y motivada por el Espíritu, inmersa en la comunión trinitaria, señala el pan del camino, el pan del viaje en esta aventura vertiginosa. 

Pan partido

El Evangelio de hoy nos cuenta la multiplicación de los panes y los peces en el relato de Lucas.

Lucas lo estructura dejando entrever, en filigrana, la celebración de la Eucaristía que, probablemente, está viviendo con sus comunidades.

Por otra parte, Lucas conoció la fe gracias a la predicación de Pablo y es escrupuloso en transmitir a sus comunidades lo que Él mismo ha recibido. Porque no creemos en un Jesús que nos hemos construido, sino en el que nos han transmitido los Apóstoles: la nuestra es una fe apostólica.

Algunos detalles de su versión revelan este paralelismo: la multiplicación tiene lugar al atardecer y no podemos evitar pensar en el misterioso caminante de Emaús al que se le pide que se quede porque cae la noche; Lucas es el único que nos dice que Jesús hizo dividir a la multitud en grupos de cincuenta, probablemente el número de miembros de una comunidad, más, y lo vemos bien, se convierte en un grupo anónimo sin relaciones; no solo se partían los panes, sino también los peces, algo improbable, pero sabemos que el pescado, en las primeras comunidades, es símbolo de Cristo: es Él quien se parte.

Lucas, en definitiva, nos envía un mensaje claro: el mayor milagro que realizó Jesús no fue alimentar a las personas, sino sus almas, sus corazones.

Haciéndose Él mismo alimento en la Eucaristía. Porque solo Dios puede colmar nuestra infinita necesidad de infinito.

Enseñándonos a convertirnos en pan partido para la humanidad aturdida y agotada. 

Al final

Porque, al final, el significado de este Domingo del Corpus Domini está todo y solo aquí: durante la celebración de la Eucaristía, de cada Eucaristía, incluso extraña, coja, apresurada, Jesús se hace pan partido, se arriesga, se entrega.

Sin medida, sin condiciones, sin reservas.

Si es así, si tomamos conciencia de ello, si lo saboreamos, entonces no podemos dejar de estar ahí.

Y de alegrarnos, y de hacer todo lo posible para que nuestras celebraciones sean plenas, bellas, auténticas, solares, fuertes, dinámicas, orantes,  fuente y culmen de nuestra fe.

Y esta conciencia debe partir del que preside en nombre del Señor, y que se convierte, en ese momento, en pontefice, es decir, puente, instrumento, paso.

Quizás valga la pena, con serenidad, preguntarnos hoy si no deberíamos celebrar menos Misas y devolverle el espacio a Dios en nuestras Misas, que no son una buena costumbre, sino la realización aquí y ahora de la salvación del Señor.

Quizás debamos atrevernos y cuestionarnos, caminar juntos, hacer sínodo. Sin reducir la pastoral y el anuncio, como hemos hecho a menudo, a la multiplicación de ritos y celebraciones.

Hay menos gente en Misa, es cierto. Pero el problema no es que antes las Iglesias estuvieran llenas y ahora estén vacías, sino que debemos preguntarnos con qué las habíamos llenado. 

Todavía

Melquisedec, que ofrece (¿o recibe?) el pan y el vino como signo de bendición a Abraham, que regresa victorioso de la batalla contra la Alianza del Norte, siempre se ha interpretado como una prefiguración de Cristo. Y tiene sentido.

Pero cuando se escribió ese episodio, probablemente el mensaje era aún más fuerte: la primera vez que se habla de un gesto cultual realizado por un sacerdote en la Biblia es por la oración de un pagano, un cananeo.

Estamos llamados a reconocer en cada hombre el profundo deseo de Dios, porque todos buscan y dan bendición. Y nosotros, los discípulos, los amados, los agapetoi, ahora sabemos quién es Dios y cómo se hace pan para el camino.

Esta es la Eucaristía que celebra la presencia del Señor que bendice, que dice y hace el bien a cada uno de nosotros.

Que tengamos un buen Domingo. Y una buena Misa, dondequiera que estemos.

No dejemos caer al suelo el don más extraordinario que nos ha dejado el Maestro, que se hace pan y vino.

Nos espera, no faltemos.

Para recibirlo y transmitirlo a los que vendrán después de nosotros.

Joseba Kamiruaga Mieza CMF

***

Comentarios Evangélicos y Reflexiones para el Domingo del Corpus Christi, 22 de junio de 2025

1.- Bajo la guía del cuerpo.

2.- El compartir el pan.

3.- Cuerpo y Sangre de Cristo.

4.- Ese don del «pan» para todos y juntos.

5.- Compartir el juego divino al que el Señor invita a todos.

6.- El milagro del pan compartido, amar significa dar.

7.- Somos ricos en lo que damos de Buena Noticia.

8.- Y vino Aquél que cuida.

9.- La oferta, único camino hacia la amistad.

10.- He recibido, he transmitido – Lucas 9, 11-17 -.

P. Joseba Kamiruaga Mieza CMF

***

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¡Que soy yo sin el Espíritu de Dios, sino un pobre hombre, una pobre mujer!

sábado, 21 de junio de 2025
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Del blog de Alfonso J Olaz El Rincón del Peregrino:

 

Jesús
Si somos de ti, aceptamos todo de ti

Maestro nuestro de la verdad
Sin limitaciones, ni miedos

Maestro de la oración
Cada día, en la luz del mediodía,
en la noche oscura.

Maestro de la comprensión de la palabra
para volver a tu palabra, haciéndola vida.

¡Dios mío!
A tu Espíritu me abro sin mis miedos
Para amarte, conocerte
Para conocerte, aceptando tu Espíritu, porque soy tu hijo
Y de tu hijo
Dando testimonio para los que no te conocen

Espíritu Santo
Don para todos, para todo lo bueno
Para los que perdieron la fe en ti y su fe en la verdad de la vida.

Hermano, hermana
No es locura tener un encuentro con el Espíritu
Es posible con él
Lo tienes dentro de TI.

Solo déjalo actuar
Y habrás encontrado a la hermosura
siempre antigua y siempre nueva que estaba contigo.

Del espíritu a la verdad
De la Verdad a la Vida.

*

Alfonso Olaz OFS
06.06.2025

***

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“ El despertar de la fe (III)”, por Isabel Gómez Acebo

sábado, 21 de junio de 2025
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Leído en su blog:

En mis anteriores entradas hablé del despertar de la fe en Inglaterra y ahora le toca el turno a Francia, un país tradicionalmente secular que desde 1905 prohíbe los símbolos religiosos en los colegios, los ayuntamientos y edificios públicos. Alrededor del 5% de sus habitantes acuden a misa los domingos, una cifra que contrasta con el 20% en Italia y el 36% en la católica Polonia. A pesar de estas cifras el catolicismo ve con sorpresa un resurgir de su fe

En la Pascua pasada se bautizaron 10.384 adultos, un salto del 44% del año anterior y casi un doble de la cifra de bautizados en 2023, una novedad que también se ha dado en otros países europeos, aunque en menor medida, como Austria y Bélgica. Lo más curioso es que en Francia cerca del 25% son estudiantes y el resto se divide por igual entre trabajadores, blue y white collar (mono y corbata, aunque han pasado a la historia estas maneras de vestir), tres quintos eran mujeres y la mayoría provenía de unos hogares sin experiencias de fe.

Los expertos hablan de que el Covid impuso una soledad que vino acompañada por las preguntas sobre el sentido de la vida. En esos momentos también influyó, el abuso de la pantalla ya que la gente buscó relaciones más allá de las virtuales. Algunas personas descubrieron el yoga pero para otros la respuesta fue la fe con el consabido inicio del catecumenado

Este incremento francés también ha cuestionado a los sociólogos ya que la Iglesia se vio muy cuestionada por los abusos sexuales de su clero. La cima de la duda se rompió con el incendio de la catedral de París en el 2019 y los magnos intentos de su restauración. Fue como una resurrección de la fe y un convite a redescubrirla. Pudo también influir una respuesta al islam y a la tradicional cultura secular francesa.

En Francia no hay telepredicadores como en los Estados Unidos, aunque algunos sacerdotes se han convertido en mini estrellas en la red y sus entradas ayudan a despertar la fe. Este el caso de un barbudo dominico guitarrista, el padre Paul Adrien, que tiene 500.000 seguidores en YouTube. Este sacerdote ha dicho en una ocasión que en Pascua recibe una media de cinco llamadas diarias de personas que quieren bautizarse lo que le asombra y abruma a la vez

El caso español es sobradamente conocido, aunque partimos distintas realidades sociológicas de las francesas.

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“Los mártires iluminan el camino“, por Miguel Ángel Mesa

viernes, 20 de junio de 2025
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De su blog Otro Mundo es posible:

¿Cuántas personas han perdido la fe
en que todos unidos

podemos convertir esta Tierra
en un lugar más habitable?

¿Cuántos hombres y mujeres, buen Dios,
que han dejado en el camino su aliento y su vida
después de tantos esfuerzos y desvelos
por su barrio, su ciudad,
su país, este mundo?

Muchos dicen:
Ya no hay esperanza, carpe diem,
a vivir que son dos días.

Y lo cierto es que la historia
parece que les da la razón.

Todos los intentos por construir
una sociedad más justa y libre
caen lentamente en el fracaso.

Todos los esfuerzos han sido en vano,
la utopía parece ser solo eso,
algo inalcanzable y no
la que se construye en el día a día,
que crea futuro, juntos.

Hemos soñado, hemos mostrado
una infinita solidaridad,
y ahora parece que no queda nada.

Pero la realidad es obstinada
como tu misteriosa cercanía.

Los mártires no han ofrecido su vida,
su sangre para que se coagule
en el país del olvido y la desesperanza.

¡Esos santos y santas están vivos!
y tienen nombres y apellidos de
campesinos, obispos, sindicalistas,
estudiantes, sacerdotes, políticos,
guerrilleros, amas de casa,
religiosas, presidentes de gobierno,
niños, niñas, ancianos,
delegados de la Palabra,
cada uno con una fecha
que es promesa de vida y futuro.

Tú Señor has tenido que darles
mucho amor, tanto amor
que han regado los surcos
de nuestra tierra, abonándolos
con su entrega.

Cuando cierro los párpados
y los recuerdo, contemplo
un millón de rostros y a la vez
uno solo, ellos en Ti, Tú en ellos,
y solo entonces
mi corazón vuelve a renovarse
con la savia nueva de la fe en el mañana
y doy saltos de alegría
como exprimiendo las uvas del gozo,
sintiéndome tranquilo en su compañía,
que es como decir en tu Presencia.

*

Miguel Ángel Mesa

***

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«Cuestiones sobre el Credo de Nicea 1700 años después», por José Arregi

viernes, 20 de junio de 2025
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De su blog Umbrales de luz:

Amigo, amiga, tienes en tus manos un libro lúcido y atrevido, a la altura de su título provocador: Le Credo de Nicée est-il toujours croyable ? (¿Es creíble todavía el Credo de Nicea?). Paul Fleuret, “biblista descalzo” y “cristiano laico en éxodo” según sus palabras, nos ofrece un análisis documentado, conciso y límpido de la enmarañada evolución por la que el profeta Jesús de Nazaret se convirtió en divinidad celeste eterna encarnada en forma de hombre.

En el año 325, hace 1700 años, el emperador romano Constantino convocó un concilio en su palacio estival de Nicea, hoy Turquía. Los obispos allí reunidos solo representaban a las Iglesias cristianas derivadas de la tradición petrino-paulina, y de entre ellas casi exclusivamente a las de la parte oriental del imperio, presididas por los obispos de Alejandría y Constantinopla, de lengua y cultura griegas. La Iglesia judeo-cristiana había desaparecido prácticamente, y otras, como las Iglesias gnósticas, habían sido condenadas y marginadas por los obispos de la corriente mayoritaria. En Nicea, el emperador, recién “convertido” a la fe cristiana por razones más políticas que religiosas, impuso el dogma que habría de ser vinculante para todas las Iglesias, con el fin de garantizar mejor la unidad del imperio: “Jesús es el Hijo único y eterno de Dios encarnado, consustancial del Padre”. Quienes –como el sacerdote alejandrino Arrio– rechazaron el dogma fueron desterrados.

Muchos podrían preguntarse qué interesan esas cuestiones al mundo en que vivimos: cuando la especie que llamamos Sapiens es arrastrada por una asfixiante carrera global suicida; cuando la humanidad, por impotencia o inconsciencia, parece dispuesta a sacrificar la vida buena y feliz a la codicia inhumana de unos pocos; cuando grandes imperios dictatoriales vuelven a imponerse; cuando avanzamos sin rumbo ni freno hacia una tierra desconocida e inquietante donde el Homo Sapiens será sometido a la máquina; cuando los tecno-magnates que devastan la Tierra, en su loca huida adelante, ya proyectan colonizar la Luna y Marte; cuando los horrores sin fin de Gaza, de Haití o de Sudán reflejan cada día, urbi et orbi, el abismo que nos puede devorar a todos, incluidos los más poderosos…, ¿tiene sentido ocuparse todavía del dogma de Nicea?

Otros muchos, católicos observantes y cristianos en general, protestarán entre desconcertados e irritados: cuando el mundo naufraga, cuando los hombres y las mujeres necesitan más que nunca un suelo firme para seguir caminando, ¿no es este libro una provocación excesiva? Es más, ¿no constituye una alta traición? ¿No viene a socavar los fundamentos mismos no solo de la Iglesia Católica Romana, del Credo más antiguo de todas las Iglesias? Si dejamos de creer en el dogma de Nicea, ¿qué podremos ofrecer al mundo?, ¿dónde encontraremos palabras de vida eterna?, ¿en quién descansaremos?

Pero hay que advertir: las enormes amenazas que se ciernen sobre el mundo actual y estas preguntas e inquietudes formuladas por muchos católicos de la mejor voluntad tienen un punto en común: el miedo. El miedo era también el denominador común del mundo imperial y de la Iglesia de Nicea. No el miedo razonable, mecanismo fundamental de la vida que nos alerta ante un peligro real: el miedo a un salto en el vacío, a un depredador, a los grandes poderes que someten, a quienes se mueven por convicciones irracionales, a personas e instituciones que usan la imagen de un dios omnipotente y arbitrario para controlar y dominar… Sin esos miedos no podríamos sobrevivir ni un solo día. Hay también, sin embargo, muchos miedos irracionales que imaginan peligros y enemigos inexistentes: el miedo a perder prestigio, poder o riqueza, o la unidad del imperio o de la Iglesia, o el control de la verdad y de las conciencias, o la imagen de un dios omnipotente y providente, o la garantía del cielo eterno… O el miedo al otro, a lo diferente, a lo nuevo. Esos miedos irracionales nos encogen y nos encierran en nosotros mismos, nos incapacitan para confiar, imaginar y crear. Nos vuelven enemigos de nosotros mismos y de los demás, enemigos de la tolerancia y de la libertad fraterna, de la confianza creativa, de la vida inspirada.

El miedo a la división del imperio y a la pérdida de poder llevó al emperador a imponer los términos exactos del Símbolo o Credo común de todas las Iglesias. El miedo llevó a los obispos a identificar la fe creadora en Jesús con la adhesión mental a una idea filosófica, y a condenar a quienes lo rechazaban. El miedo inspiró excomuniones, destierros, quemas de herejes, cruzadas, inquisiciones y guerras de religión. El miedo irracional es el origen de los males del mundo y de la Iglesia de hoy. Es imprescindible, pues, la lucidez para detectar esos miedos y la osadía para delatarlos.

Este libro es un ejercicio singular de lucidez y de osadía. No era fácil reunir en tan pocas páginas toda la información esencial sobre una historia extremadamente compleja, en la frontera entre la historia, la exégesis bíblica, la filosofía y la teología, y ofrecer a la vez los criterios fundamentales para una relectura actual “creíble” de los dogmas cristológicos. El autor lo logra brillantemente en estas páginas concisas y profundas, claras y hondas. Mi más sincera enhorabuena a Paul Fleuret.

Como para él, también para nosotros el Símbolo o Credo que seguimos recitando y los dogmas cristológicos que siguen presentándose como líneas rojas de la “fe verdadera” se han vuelto increíbles e impredicables en su literalidad. Están ligados a una cosmovisión geocéntrica, jerárquica y patriarcal, y a una filosofía que distingue dos mundos (el físico y el metafísico). Ya no podemos concebir a Dios como entidad supramundana y extrínseca, substancia en sí, personal y antropomórfica, que interviene, se revela y se encarna en el mundo de manera puntual o definitiva cuando quiere. Necesitamos nuevas metáforas para decir el misterio indecible de cuanto es: Realidad fontal, Aliento cósmico, Creatividad universal, Eros que todo lo atrae, Amor que en todo se da y se crea sin cesar…

Tampoco, en consecuencia, podemos concebir a Jesús como Hijo único y eterno de Dios, de la misma substancia del Padre, sola encarnación plena de Dios en el cosmos. Tampoco podemos afirmar que sea el hombre perfecto –una contradicción en los términos–, ni siquiera el más perfecto –¿quién puede medirlo y de qué sirve comparar?–. Pero somos sus discípulos y es nuestro modelo de ser humano inspirado, bueno y feliz, libre, fraterno y sanador. Es para nosotros la figura de lo que somos y queremos ser. Todos los hombres y mujeres somos Cristos en camino, como el mismo Jesús, pero él es para nosotros, sus seguidores, el icono y la metáfora encarnada del Aliento vital, de la Creatividad universal, de lo humano o de lo divino, del mundo liberado hacia el que queremos caminar.

Queremos vivir y decir nuestra fe en coherencia con la visión de la realidad y de la vida que consideramos más razonable, justa y plenificante, feliz: una visión holística, ecológica, feminista, fraterno-sororal, a un tiempo mística y política. Queremos caminar, descalzos y en éxodo, con Jesús y con todos los hombres y mujeres inspiradas del pasado y del presente, más allá de Iglesias, dogmas y fronteras confesionales. Nos inspira en particular la figura de Jesús, más allá de su mera historia documentada y más allá de todo Credo cerrado. Nos inspiran su libertad profética, su compasión sanadora, su esperanza activa y liberadora, su fraternidad-sororidad universal y sus sabias enseñanzas, entendiéndolas y expresándolas de manera iluminadora y creativa para el mundo de hoy. “No tengáis miedo, nos dice. No os hace cristos humanos o divinos, El aliento vital, como el agua de la fuente, el sentido de las palabras o el espíritu de la letra nunca se repiten ni se dejan atrapar. No os hace Cristos lo que creéis, sino lo que confiáis y creáis. Levantaos y caminad. Inventad, cread. Osad”.

José Arregi, Aizarna, 10 de abril de 2025

(Publicado como prólogo del libro : Paul Fleuret, Le Credo de Nicée est-il toujours croyable ?, Karthala, 2025)

Cristianismo (Iglesias), Espiritualidad, General , , ,

Releed el Evangelio

jueves, 19 de junio de 2025
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       Que vuestra fe sea sencilla, confiada, incansablemente perseverante, animada en la oscuridad y anclada en Jesús. En él, a quien debe llegar nuestra fe por el Evangelio, en la realidad de su presencia junto a vosotros. Practicad vuestra fe en las palabras de Cristo…

        Releed el Evangelio proponiéndoos comprender lo que Jesús os dice. Ha hablado casi únicamente de esto, y si ha insistido tanto es porque sabia que no le escucharíamos; sabía que era lo esencial, que nos desanimaríamos, que nos faltaría perseverancia. Nada puede sustituir la fuerza de las palabras de Jesús: leedlas, releedlas y, sobre todo, vividlas: «¿Por qué me decís: Seńor, Seńor, y no hacéis lo que os digo?» (Le 6,46). No os perdáis en fantasías, en búsquedas retorcidas. Jesús está a vuestro alcance, si tenéis fe. Nada hay más concreto y cierto que la fe, porque es una realidad presente; es sólida, fuerte e indestructible. Jesús está aquí, y vosotros también, a condición de que os hagáis presentes cuando pasa.

        Vuestros gozos y tristezas, vuestro cansancio del trabajo y de los hombres, vuestro sufrimiento, vuestras rebeliones y vuestros disgustos no son sino oleaje de superficie, y no impide que Jesús esté allí, que os ame y os quiera a través de estas cosas por las que sufrís más cercano en ofrenda al Padre y en sacrificio por vuestros hermanos.

        Ésta es la realidad, la pura realidad; lo demás, si lo comparamos, es sólo apariencia. Lo sé: es más fácil decirlo que hacerlo. Pero el Espíritu de luz, el Espíritu de amor, actúa en vosotros. Es necesario, sin cansarse, abrirle el camino mediante la práctica de vuestra fe en Jesús.

*

R. Voillaume,
Como ellos,
Roma 1979, 212s, passim.

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“El despertar de la Fe (II)”, por Isabel Gómez Acebo

jueves, 19 de junio de 2025
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Leído en su blog:

En mi última entrada comentaba que las nuevas generaciones buscan una espiritualidad para lo que tantean en diversas fuentes. Es un movimiento contrario a las anteriores que vivían inmersas en relatos que hablaban de la muerte de Dios y, por ende, de la religión. Esta situación la analizaba el Financial Times en Inglaterra, pero presumo que se puede dar también en otros países por el tema de la globalización

El periódico hablaba de tres libros que analizaban la situación. Uno de ellos ya lo mencioné Don’t Forget We’re Here Forever, una obra de Lamorna Ash, una conocida escritora ganadora de muchos premios. Hoy nos toca analizar otras dos obras Why we Believe (por qué creemos) cuyo autor, Alister McGrath, es un profesor de matemáticas y The Möbius Book de la novelista Catherine Lacey, como manera de analizar los diferentes acercamientos al tema.

Alister McGrath, un joven inteligente y sin religión nacido en Belfast y convertido en un reconocido científico, que de pronto abandona la ciencia, abraza la filosofía y se hace sacerdote. Una lectura brillante que defiende “que sólo las verdades superficiales pueden probarse, no las profundas existenciales… y que creer es una necesidad existencial”. Sería muy interesante si nos mostrara el camino por el que transcurrió su ateísmo hasta llegar a una conclusión que desemboca en la fe.., pero no lo hace. Está convencido de que no sólo la razón pura revela la realidad, sino que también entran en juego las intuiciones tanto éticas como estéticas. Para el autor los hombres somos animales creyentes en busca de sentido, unas premisas de las que no se escapan los ateos

Es una obra que podemos clasificar en el género de las conversiones que se hacen públicas, una especie de confesión que nos remite al sacramento con este nombre y que nos abre a una serie de rituales perdidos

Nuestra tercera autora Catherine Lacey que fue educada en la religión se apoya en la tradición secular cristiana. Utiliza, por un lado, a dos amigas que reflexionan sobre relaciones pasadas y experiencias religiosas y, por otro, habla una mujer que tras una ruptura explora su fe durante el confinamiento. Los dos relatos paralelos tratan temas profundos y mezclan el arte en sus diálogos. El tema del sufrimiento (la autora está preocupada por la crucifixión y el martirio cristiano), la narración y la fe se encuentran en todas las líneas… Los caracteres encuentran y pierden amor, encuentran y pierden el sentido de la vida.

Es importante destacar la estructura narrativa que es muy innovadora y compromete al lector. Explora íntimamente la búsqueda de la fe y no proporciona respuestas sino preguntas profundas. Encuentra que la relación es un acto de fe, de amor, de intimidad con lo desconocido. Cuando una de las protagonistas es abandonada reencuentra la fe pero se convierte en anoréxica, una situación que compara con el ascetismo. Al final llega a la conclusión de que la realización personal y el sentido de la vida no se pueden conseguir fuera de los viejos paradigmas religiosos ya que Dios no está tan muerto como creyeron las generaciones anteriores

El denominador común de estos libros es su esperanza e interés por profundizar en la vida interior del individuo donde llegan a una conclusión ¿Cómo podemos vivir sin la existencia de Dios?

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“Espero que sea el amanecer»…

miércoles, 18 de junio de 2025
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Del blog Amigos de Thomas Merton:

«¿Me pregunta si estoy cansado? Claro. Quizá no tan cansado como usted, pero cansado del mismo modo, de las mismas cosas. En el cansancio se combina el hecho de que uno se siente tentado a pensar que no tiene derecho a cansarse de las acciones y afirmaciones de mucha buena gente sincera que también está cansada de alguna otra cosa que les resulta odiosa. Somos como una partida de borrachos al final de una larga reunión estúpida que se desploman sobre los muebles en la penumbra del amanecer. Espero que sea el amanecer«.

*

Thomas Merton,
A Catherine de Hueck Doherty

Semillas de destrucción

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“ Costumbres, tradiciones, sábados y otras adicciones”, por Dolores Aleixandre.

miércoles, 18 de junio de 2025
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De su blog Un grano de Mostaza:

Cuando vuelva el Hijo del Hombre, ¿le dejaremos ser Señor de nuestros “sábados”?

04.06.2025

Recordemos la escena de Mc 2, 23-27: Jesús y sus discípulos atraviesan unos sembrados en sábado,  arrancan espigas, las frotan y se las comen;  a los fariseos les parece mal y les acusan ante Jesús: “Mira lo que hacen en sábado: algo prohibido”. Sin embargo la reacción de Jesús es virulenta: se remonta nada menos que a los tiempos de David y el sumo sacerdote Abiatar y les recuerda lo que hizo el rey: tenía hambre, entró en el templo y se atrevió  a tomar, comer y repartir entre  los suyos unos panes superprohibidísimos  que estaban sobre el altar y que solo podían tocar y comer los sacerdotes. Y después de soltar esta parrafada solemne para “sentar jurisprudencia”, pronuncia una sentencia categórica y sin derecho a réplica: El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado. El Hijo del hombre es Señor del sábado.

¿No resulta todo un poco desproporcionado? ¿No podían ellos haberse defendido solos? ¿No está exagerando la defensa de sus discípulos  que, al fin y al cabo tampoco estaban amenazados de muerte? ¿Era necesario “sacar los tanques” (la historia, la monarquía, el culto, el quebrantamiento de una ley litúrgica…) para aplastar un ratón?

Resulta evidente que le exasperaban los mil preceptos y normas adicionales que asfixiaban el esplendor del sábado ¡el día para el Señor! Y me pregunto con cierto temor si no sentiría una exasperación parecida al visitarnos por sorpresa y vernos aferrados como percebes a la roca de rutinas anquilosadas,  viejas prácticas y  ritos inútiles.

Son “sábados” nuestros que no nos dejamos cuestionar porque nos resultan cómodos  y solo quien llega nuevo a la comunidad les pone internamente su verdadero nombre: manías que se camuflan bajo el disfraz de tradiciones respetables.

Anécdota reciente: un recién llegado a la comunidad, tira al cabo de pocos días  un montón de cajas de medicinas caducadas de años que estaban en el armario del comedor. Ceños fruncidos, caras de reproche y mensaje subliminal: “Deja-las-cosas-como-están”. Posiblemente se precipitó al no preguntar, pero quizá aquellas cajas caducadas desprendían el olor rancio de una inmovilidad mortecina y él necesitaba sentirse vivo.

Cuando vuelva el Hijo del Hombre, ¿le dejaremos en los conventos ser Señor de nuestros “sábados”?

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“Libertad”, por Miguel Ángel Mesa

martes, 17 de junio de 2025
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De su blog Otro Mundo es posible:

No se ha podido, ni por un fugaz instante,
detener su singladura a través de la memoria,
las brasas que crepitan bajo cenizas humeantes,
los destellos y su hálito vital a lo largo de la historia.

La palabra en vuelo ha horadado inexpugnables prisiones,
sus ideales se han alzado sobre estelas de querubes,
hasta dar a luz hermosas e íntimas revoluciones,
caminos abiertos hacia el mar, el alba y sus nubes.

Han pretendido detener sus ansias, su sinrazón,
la perturbadora sensación de haberse desvanecido su huella,
pero en cada esquina seguimos presintiendo su emoción.

Qué hermosa su aurora de tono púrpura y pasión,
qué dulce locura, delirio y arrebato, tras su estrella.

Hoy y siempre será la hora de estrenar su insumiso corazón.

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«El despertar de la Fe», por Isabel Gómez Acebo

martes, 17 de junio de 2025
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Leído en su blog:

             Si viajabas por Europa o lo largo del siglo XX te sorprendías de que las personas no reconocían sus creencias. No estaba de moda ser cristiano, judío o musulmán de forma que era mejor diluirse en la masa que se profesaba atea o agnóstica. Las posturas se hicieron más intransigentes a partir del ataque a las Torres Gemelas de New York y nació un nuevo ateísmo que culpaba del terrorismo y las intransigencias a las religiones

            Hoy percibo una nueva marea que trae diferentes aguas. Hablar de religión, un tema que era tabú hace poco, es normal. Incluso los no creyentes siguen con interés la muerte del Papa Francisco o la elección de León XIV. En muchos países europeos acuden a los templos generaciones jóvenes, sobre todo la que se ha dado en llamar la generación Z, que son los nacidos en los últimos años del siglo XX y principios del XXI. Son personas digitales que viven inmersas en Internet, estudian y leen online. En general tienen un estilo innovador y pragmático. Son éstos los que consideran que el secularismo no es una buena alternativa para incrementar la moral mundial y su acceso a los templos se ha quadriplicado en los últimos tiempos.

            Claro que venían de unos números insignificantes, pero creo es un fenómeno que merece la pena vigilar ya que es la primera generación, en largo tiempo, que está haciendo que el país, al menos Inglaterra, se esté convirtiendo en más religioso. Los tiktokers de turno se interesan por biblias y cantos cristianos, algo impensable para los millennials, los nacidos entre 1981-1996, que crecieron en medio de libros que hablaban de la muerte de la fe y de Dios

             Y hablando de libros religiosos el Financial Times cita tres obras que corroboran mis palabras y suministran diferentes ángulos de aproximación a la fe. Lamorna Ash ha escrito Don’t Forget We’re Here For Ever en el que hace un análisis del camino de la cristiandad británica y empieza analizando la ola de conversiones actuales.  Se encuentra con toda serie de creyentes y describe su fe, que como contracultural recuerda a los primeros cristianos. Lo más curioso es que considera nuestro fuerte individualismo una cualidad que permite al individuo vivir en los márgenes y afirmar que no piensa igual, que es diferente

           Parte de una previa concepción del cristianismo: misógino, homofóbico, colonial y proyectando un caldo de cultivo donde se multiplican los pedófilos, unas ideas que, al fin y al cabo, sostienen muchos jóvenes hoy día. Después de visitar a personas de múltiples creencias cambia su proyección, se convierte y describe una experiencia interior de oración, lo que demuestra que la brisa del Espíritu sopla donde quiere y sigue presente en el mundo.

          Creo que España ha seguido otro camino pero al final encuentro rasgos semejantes. De los otros dos libros que menciona el periódico hablaré más tarde para no alargar este blog

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Respirando a Dios.

lunes, 16 de junio de 2025
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En este mundo que sufre más que nunca
nuestros delirios de poder y grandeza,
porque en vez de jardineros responsables del mismo
nos hemos convertido en avaros comerciantes
que se creen dueños de su riqueza…
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

En esta sociedad tan contaminada
por tanta desigualdad y farsa,
que sufre males y plagas endémicas
y en la que no cicatrizan las heridas
porque, para algunos, son fuente de riqueza…
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

En esa Iglesia tan desacreditada
porque ha perdido ternura y gracia,
y quizá su verdad y buena noticia
al creerse dueña de tus dones y palabra,
y que anda triste, quejosa y desorientada…
respirar tu Espíritu es nuestros sueño y vida.

En esta cultura light y fragmentada,
con tantas palabras huecas y engañosas
y decisiones amañadas y egoístas,
en la que se ha enterrado la utopía
y suenan tan mal la pobreza y la renuncia…
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

En este tiempo tan triste y yermo,
en el que unos lo tienen casi todo
y otros se están quedando desnudos,
con hambre, frío y horizonte oscuro
porque lo igualdad no está al uso…
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

Ahora que estamos en honda crisis
de cultura, bienestar y valores,
de política, religión e instituciones;
ahora que la verdad no atrae,
queremos que él nos guíe y llene porque…
respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida.

Respirar tu Espíritu es nuestro sueño y vida,
pues necesitamos aire fresco y bueno
para seguir caminando contigo
y vivir al cobijo y sombra de tus alas
mientras aprendemos a ser hermanos
e hijos aquí, donde estamos.

*
Florentino Ulibarri
Fe Adulta

 

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Domingo de la Trinidad: “Dios es la danza misma”

lunes, 16 de junio de 2025
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La reflexión de hoy (15 de junio de 2025) es de Mark Guevarra, colaborador de Bondings 2.0. .

Las lecturas litúrgicas de la Solemnidad de la Santísima Trinidad se pueden encontrar haciendo clic aquí.

Me encanta bailar. Aunque no tenga formación profesional, y aunque parezca un tonto en la pista, me encanta bailar. Hay algo mágico en sentir un buen ritmo que me incita a soltar todas mis inhibiciones y dejarme llevar. Hay algo en la onda de un lugar: los olores, la iluminación, las bebidas que lo acompañan y estar con la gente adecuada, que me hace sentir conectada y trascendente. Hay algo en la música que puede evocar alegría y disipar la ansiedad. Bailar es personal y social, es físico y es espiritual. Es un acto de vulnerabilidad que nos ayuda a trascender.

Algunos de mis recuerdos más preciados son de baile. A mi difunta abuela le encantaba el baile del pollo, y su sonrisa, mientras movía los brazos como un pollo, era prueba de ello. Me encantaba bailar con mi hija cuando era pequeña. Una vez, ella iba vestida de la princesa Elsa de Frozen, y yo de príncipe con mi mejor blazer. Bailamos por mi sala de estar como si el tiempo se hubiera detenido. Tengo muchísimos otros recuerdos entrañables de baile: con mi expareja, con amigos en barrios gay, con feligreses en los salones parroquiales e incluso en la liturgia de la parroquia de San Gregorio en San Francisco. Bailar ha creado recuerdos imborrables.

Hoy celebramos la Santísima Trinidad. A lo largo de los siglos, los cristianos han intentado comprender este misterio central de la Iglesia con diversas fórmulas. A finales del siglo IV, San Gregorio Nacianceno, uno de los primeros Padres de la Iglesia, acuñó el término «Danza Divina» para describir la Trinidad. Lo que quería decir es que la Trinidad es dinámica, cada persona de los Tres se integra en la otra en un movimiento perpetuo, como en una danza. La interacción entre ellos ocurre constantemente, nunca es estática, y siempre se mueve en relación, como lo hacen las parejas de baile.

La Trinidad se describía así en la época de Gregorio: «Todo lo que ocurre en Dios fluye, es una conexión radical, una comunión perfecta entre Tres: una danza circular de amor. Y Dios no es solo un bailarín. Dios es la danza misma».

También usó la metáfora de la danza para explicar las dimensiones humana y divina de Jesús.

Como hombre gay que ama bailar, ver la Trinidad como una danza divina no es una metáfora esotérica, sino una encarnada: es sudorosa y emocionante, es vulnerable, íntima y sexual. La danza divina conmueve cada fibra de mi ser, desde mis penas y ansiedades hasta mis deseos y alegrías. Eso es lo que hace que la Trinidad sea sagrada para mí: la Trinidad se siente en cada sentido de mi cuerpo, dado por Dios.

La danza divina une todas las danzas que han sido y serán bailadas por cada tribu y criatura que se ha movido al ritmo de los tambores de la tierra. La danza divina se expresa incluso en las estrellas: los planetas giran alrededor de ellas, las galaxias alrededor de los agujeros negros y todo el universo en el corazón de Dios. La danza divina conduce al nacimiento, derrama energía, sana, crea, destruye y recrea.

Hace años, asistí a mi primer pow wow indígena, la Estampida de Calgary. Había docenas de hombres tocando un tambor y cantando a todo pulmón. El sonido se extendió kilómetros y reverberó por el suelo, los árboles y hasta mis huesos. Cientos de bailarines danzaban en círculo —hombres, mujeres, personas de dos espíritus—, cada uno vestido con magníficas galas adornadas con campanillas, cuentas y cintas de colores. Muchos llevaban tocados ornamentados con todo tipo de plumas, y algunos llevaban plumas en las manos. Para mí, la forma más apropiada de describir mi experiencia del pow wow es decir que fue divina. El tambor palpitante, los cánticos desgarradores, el tintineo de las piezas metálicas cosidas a las prendas, el movimiento constante en círculo, todo me distraía de lo cotidiano. Para mí, todo aquello era una apertura entre este mundo y el mundo espiritual. Era una apertura que revelaba a los ancestros —humanos y todas las demás criaturas— danzando al ritmo del tambor, el latido del universo.

Como colono canadiense en un viaje de generaciones de reconciliación con pueblos indígenas cuya cultura fue sistemáticamente borrada por el sistema de internados, el powwow fue un acto de sanación. Para mí, los gritos de los cantores simbolizaban el dolor de los ancestros. Para mí, el movimiento constante en círculo simbolizaba el movimiento constante del universo a través del tiempo y el espacio. Como cristiano, el powwow es una expresión del misterio pascual: nacimiento, vida, alegría, sufrimiento, muerte y resurrección, todo en una danza sagrada. Aunque quizás nunca tenga el privilegio de bailar en un powwow, creo que cualquier baile puede ser una oportunidad para trascender las limitaciones de la vida. Cualquier baile puede ser una fuente de profunda conexión y sanación, una fuente de intimidad y deleite corporal y espiritual. Cualquier baile puede ser un recordatorio de Dios que nos toma de las manos y las caderas y nos envuelve divinamente.

Al celebrar el Orgullo este mes, bailando en las calles, en los clubes y en las fiestas, que también experimentemos sanación y liberación, alegría desafiante y un llamado a la acción. Que experimentemos una solidaridad vivificante con quienes nos rodean: las personas LGBTQ+ de todo el mundo y nuestros antepasados. Que creemos recuerdos de danzar con lo divino que nos guíen de este mundo al siguiente.

—Mark Guevarra (él), 15 de junio de 2025


 

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Mark Guevarra es coeditor y colaborador de Cornerstones: Historias Sagradas de Empleados LGBTQ+ en Instituciones Católicas, una antología de 12 historias de fe, sacrificio, alegría y dolor de personas LGBTQ+ que han sido empleadas, y en ocasiones despedidas, por parroquias y escuelas católicas.

 

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Para más información, haga clic aquí.

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Fuente New Ways Ministry

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Relación de Comunión

domingo, 15 de junio de 2025
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Maurice Zundel escribió páginas emocionantes sobre el corazón humano, este espacio donde la conciencia que se despierta accede en el sentido de su dignidad de su inviolabilidad, y que se revela, detrás del mí prefabricado y condicionado que lo recubre, como un espacio de pura acogida del otro, el espacio que no puede ser violado por principios autoritarios, ni siquiera divinos, sino que vive de la apertura y de la comunión con el Otro, a la imagen del Dios de Pobreza que  se desposee de él mismo perpetuamente en la relación de ofrenda que mantienen entre ellas las tres Personas de la Trinidad.

” (…) La Trinidad es la liberación de una pesadilla en la que la humanidad se debate cuando se sitúa frente a una divinidad de la que depende y a la que es sometida: ¿Por qué Él bastante más que yo? ¿ Por qué soy la criatura, y Él el Creador? ¿ Por qué, si es mi creador, me puso en esta situación de saber que yo soy su esclavo? ¿ Por qué me dio justo bastante inteligencia para comprender que dependo de Él? ¡ Hay una rebelión sorda e implacable qué sube del corazón del hombre en esta confrontación de su espíritu con esta especie de Dios que aparece en él como la apisonadora del espíritu!

En la apertura del Corazón de Dios a través del Corazón del Cristo, hay justamente esta manifestación increíble y maravillosa que Dios es Dios porque se comunica, que es Dios porque se da todo, porque el es la desapropiación infinita y eterna, porque tiene la transparencia de un niño, la transparencia en la que toda especie de apropiación es imposible, donde la mirada siempre es dirigida hacia “El Otro”, donde la personalidad, donde el yo, es sólo un altruismo puro e infinito. ¡ Allí está la gran confidencia qué resplandece en el Evangelio de Cristo! ¡ La perla del reino, es para que Dios sea este Dios!

¡Jesús, revelándonos la Trinidad, nos libró de Dios! Nos libró de este Dios pesadilla, exterior a nosotros, límite y amenaza para nosotros: ¡ nos libró de aquel Dios! Nos libró de nosotros mismos que necesariamente estábamos, y sordamente, aunque no nos atrevíamos a reconocerlo, en rebelión contra este Dios.

Con la Trinidad, entramos en el mundo de la relación. (…)

Subsistir en forma de don, subsistir como una relación con los demás otro, subsistir en una respiración pura de amor, tenemos ahí el Dios que se transparenta y se revela personalmente en Jesucristo. (…)

Lo que justamente es tan patético, y lo que nos hace sensible la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, y el paso que trasciende que hay que obrar del uno al otro, es que, mientras que en el Antiguo Testamento el pecado supremo, el pecado original, es querer ser como Dios, en el Nuevo,  es esto mismo lo único que es necesario. (…)

¡ Se trata de ser como Dios! Y, en el fondo, esta intuición nietzscheana, esta voluntad de ser Dios, de no sostener a ningún Dios aparte de sí mísmo, es el bosquejo de una vocación auténtica. ¡ Pero atención! ¡ Sí, ser como Dios, pero después de haber reconocido en Dios justamente  la desapropiación infinita, la pobreza suprema, el despojo translúcido!

Si Dios es aquel Dios, si hay en nuestro corazón una espera infinita, ser como Dios, ahora esto quiere decir desapropiarnos fundamentalmente de nosotros mismos para que nuestra vida se cumpla como la suya en un don sin reserva.”

*

Maurice Zundel, “Le Problème que nous sommes“, Le Sarment, Fayard, 2000, pp 39-42

 

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

“Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.

Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.

Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.”

*

Juan 16, 12-15

***

 

Lentamente he empezado a darme cuenta de que en el gran circo, lleno de domadores de leones y de trapecistas que con sus maravillosas acrobacias reclaman nuestra atención, la historia verdadera y real la contaban los payasos. Los payasos no están en el centro de los acontecimientos. Aparecen entre una gran exhibición y otra, se mueven con torpeza, caen y nos hacen sonreír de nuevo tras la tensión creada por los héroes que veníamos a admirar. Los payasos no están coordinados entre ellos, no consiguen realizar las cosas que intentan hacer; son cómicos, se mueven con un equilibrio precario y son desmañados, pero… están de nuestra parte. No reaccionamos ante ellos con admiración, sino con simpatía; no con estupor, sino con comprensión; no con la tensión, sino con una sonrisa. De los acróbatas decimos: «¿Cómo conseguirán hacerlo?». De los payasos decimos: «Son como nosotros». Los payasos, con una lágrima y una sonrisa, nos recuerdan que compartimos las mismas debilidades humanas […].

Entre las acciones emocionantes de los héroes de este mundo, tenemos una constante necesidad del payaso, de personas que con su vida vacía y solitaria -de oración y de contemplación nos revelen la otra cara y nos ofrezcan así consuelo, alivio, esperanza y una sonrisa. En esta grande, ajetreada, fascinante y turbadora ciudad continuamos sintiendo la tentación de unirnos a los domadores de leones y a los trapecistas, que reciben la máxima atención. Pero cada vez que aparecen los payasos se nos recuerda que lo que cuenta realmente es algo diferente a lo espectacular y a lo sensacional: es lo que pasa entre una escena y otra. Los payasos, con su comportamiento «inútil», nos muestran no sólo que muchas de nuestras preocupaciones, de nuestros afanes, de nuestras ansias y tensiones tienen necesidad de una sonrisa, sino que también nosotros tenemos pintura blanca en nuestro rostro y estamos llamados a comportarnos como payasos.

*

H.J.M. Nouwen,
El payaso de Dios: una vida espiritual para nuestro tiempo,
Brescia 2000, pp. 7 y 162, passim.

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“¿Es necesario creer en la Trinidad?”. Fiesta de la Trinidad – C (Juan 16, 12-

domingo, 15 de junio de 2025
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¿Es necesario creer en la Trinidad?, ¿se puede?, ¿sirve para algo?, ¿no es una construcción intelectual innecesaria?, ¿cambia en algo nuestra fe si no creemos en el Dios trinitario? Hace dos siglos, el célebre filósofo Immanuel Kant escribía estas palabras: «Desde el punto de vista práctico, la doctrina de la Trinidad es perfectamente inútil».

Nada más lejos de la realidad. La fe en la Trinidad cambia no solo nuestra visión de Dios, sino también nuestra manera de entender la vida. Confesar la Trinidad de Dios es creer que Dios es un misterio de comunión y de amor. No un ser cerrado e impenetrable, inmóvil e indiferente. Su intimidad misteriosa es solo amor y comunicación. Consecuencia: en el fondo último de la realidad, dando sentido y existencia a todo, no hay sino Amor. Todo lo que existe viene del Amor.

El Padre es Amor originario, la fuente de todo amor. Él empieza el amor. «Solo él empieza a amar sin motivos; es más, es él quien desde siempre ha empezado a amar» (Eberhard Jüngel). El Padre ama desde siempre y para siempre, sin ser obligado ni motivado desde fuera. Es el «eterno Amante». Ama y seguirá amando siempre. Nunca nos retirará su amor y fidelidad. De él solo brota amor. Consecuencia: creados a su imagen, estamos hechos para amar. Solo amando acertamos en la existencia.

El ser del Hijo consiste en recibir el amor del Padre. Él es el «Amado eternamente», antes de la creación del mundo. El Hijo es el Amor que acoge, la respuesta eterna al amor del Padre. El misterio de Dios consiste, pues, en dar y también en recibir amor. En Dios, dejarse amar no es menos que amar. ¡Recibir amor es también divino! Consecuencia: creados a imagen de ese Dios, estamos hechos no solo para amar, sino para ser amados.

El Espíritu Santo es la comunión del Padre y del Hijo. Él es el Amor eterno entre el Padre amante y el Hijo amado, el que revela que el amor divino no es posesión celosa del Padre ni acaparamiento egoísta del Hijo. El amor verdadero es siempre apertura, don, comunicación desbordante. Por eso, el Amor de Dios no se queda en sí mismo, sino que se comunica y se extiende hasta sus criaturas. «El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado» (Romanos 5,5). Consecuencia: creados a imagen de ese Dios, estamos hechos para amarnos, sin acaparar y sin encerrarnos en amores ficticios y egoístas.

José Antonio Pagola

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“Todo lo que tiene el Padre es mío; el Espíritu tomará de lo mío y os lo anunciará”. Domingo 15 de junio de 2025. Santísima Trinidad

domingo, 15 de junio de 2025
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Leído en Koinonia:

Proverbios 8, 22-31: Antes de comenzar la tierra, la sabiduría fue engendrada.
Salmo responsorial: 8: Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!.
Romanos 5, 1-5: A Dios, por medio de Cristo, en el amor derramado con el Espíritu.
Juan 16, 12-15: Todo lo que tiene el Padre es mío; el Espíritu tomará de lo mío y os lo anunciará.

(Comentario homilético elaborado en un ciclo anterior por Mons. Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua)

La revelación de Dios como misterio trinitario constituye el núcleo fundamental y estructurante de todo el mensaje del Nuevo Testamento. El misterio de la Santísima Trinidad antes que doctrina ha sido evento salvador. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo han estado siempre presentes en la historia de la humanidad, donando la vida y comunicando su amor, introduciendo y transformando el devenir de la historia en la comunión divina de las Tres personas. Por eso se puede hablar de una preparación de la revelación de la Trinidad divina antes del cristianismo, tanto en la experiencia del pueblo de la antigua alianza tal como lo atestiguan los libros del Antiguo Testamento, como en las otras religiones y en los eventos de la historia universal.

El Nuevo Testamento, más que una doctrina elaborada sobre la Trinidad, nos muestra con claridad una estructura trinitaria de la salvación. La iniciativa corresponde al Padre, que envía, entrega y resucita a su Hijo Jesús; la realización histórica se identifica con la obediencia de Jesús al Padre, que por amor se entrega a la muerte; y la actualización perenne es obra del don del Espíritu, que después de la resurrección es enviado por Jesús de parte del Padre y que habita en el creyente como principio de vida nueva configurándolo con Jesús en su cuerpo que es la Iglesia.

La primera lectura (Prov 8,22-31) es un himno a la sabiduría divina considerada en su doble dimensión trascendente e inmanente. La Sabiduría es trascendente pues ella es el proyecto de Dios, su voluntad, sus designios, su Palabra, su Espíritu; pero también es encarnada ya que el proyecto divino se realiza en la creación y en la historia, la voluntad de Dios se manifiesta en la Escritura y a través de su Espíritu se convierte en una realidad interior al ser humano. De esta forma la reflexión sapiencial bíblica supera la simplificación panteísta o dualista en su visión de Dios.

En los vv. 22-25 el autor bíblico nos sitúa “antes” de la creación, en la eternidad de Dios, presentando la Sabiduría como una realidad divina y trascendente, anterior a todas las realidades cósmicas: “El Señor me creó al principio de sus tareas, antes de sus obras más antiguas… cuando no había océanos, fui engendrada, cuando no existían los manantiales ricos de agua”. En los vv. 26-31 la Sabiduría parecer ser una realidad creada pues aparece contemporánea a la creación. La Sabiduría está presente también en el ser humano, en su inteligencia, en su felicidad: “Cuando consolidaba los cielos allí estaba yo, cuando trazaba la bóveda sobre la superficie del océano, cuando señalaba al mar su límite… a su lado estaba yo como confidente, día tras día lo alegraba y jugaba sin cesar en su presencia; jugaba con el orbe de la tierra, y mi alegría era estar con los seres humanos”.

Este himno ha llegado a ser en la tradición cristiana un preanuncio de la encarnación de la Palabra (Jn 1), que “al principio estaba junto a Dios, todo fue hecho por ella y sin ella no se hizo nada de cuando llegó a existir” (Jn 1,2-3), y que al final de los tiempos “se hizo carne y habitó entre nosotros y hemos visto su gloria, la gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Jn 1,14).

La segunda lectura (Rom 5,1-5) es una especie de declaración paulina de sabor trinitario sobre la situación del ser humano que ha sido justificado gracias a la fe en Cristo: “Habiendo, pues, recibido de la fe nuestra justificación, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo… y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” (vv. 1.5). Pablo afirma la dimensión trinitaria de la vida creyente. Reconciliados con Dios por la fe, estamos en una situación de “paz” y de “esperanza”, paz que supera la tribulación y esperanza que transforma el presente.

El evangelio (Jn 16,12-15) constituye la quinta promesa del Espíritu en el evangelio de Juan. Se habla del Espíritu como defensor (“Paráclito”) y como maestro, llamándolo “Espíritu de la verdad”. La verdad es la palabra de Jesús y el Espíritu aparece con la misión de “llevar a la verdad completa”, es decir, ayudar a los discípulos a comprender todo lo dicho y enseñado por Jesús en el pasado, haciendo que su palabra sea siempre viva y eficaz, capaz de iluminar en cada situación histórica la vida y la misión de los discípulos.

El Espíritu tiene una función “didáctica” y “hermenéutica” con relación a la palabra de Jesús. El Espíritu Santo no propone una nueva revelación, sino que conduce a una total comprensión de la persona e del mensaje del Señor Resucitado. El Espíritu, por tanto, “guía” (v. 13) hacia la “Verdad” de Jesús, es decir, hacia su revelación, de tal forma que la podamos conocer en plenitud. Leer más…

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5.6.25. Domingo de la Trinidad. Si ves el amor, ves la Trinidad

domingo, 15 de junio de 2025
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Del blog de Xabier Pikaza:

Hay tres trinidades falsas: Una es la del sistema neo-liberal (capital, empresa, mercado); otra es la del Dragón del Apocalipsis (bestia militar, falsa inteligencia, prostituta económica), otr las de los tres deseos de -Rom 13 (adulterar el amor, matar, robar).

En contra de eso dijo Pablo y repitió  Agustín: -si viven en amor «ves» la Trinidad (si caritatem vides, vides Trinitatem). Buen día.

14.06.2025

1.TRINIDAD DEL SISTEMA. CAPITAL, EMPRESA, MERCDO

No es una Trinidad cualquiera, sino la del sistema neo-liberal que impera actualmente sobre el mundo. Muchos imperios han sido virtualmente ternarios o trinitarios (Dios, Rey, Pueblo), pero éste es quizá el más claro de todos[1].

Dice que es tolerante y que la adoración de todos los dioses posibles, pero en el fondo sólo diviniza a Dios: Dios-Padre capital; Dios-Hijo empresa productora de todo tipo de bienes de consumo; Dios Espíritu Santo o donde todo se comra y vende, incluíds religiones, estados y personas[2]. Externamente es tolerante, pues deja en libertad a otros dioses, e incluso se gloría de que existan, distinguiéndose así del comunismo duro, que quería destruirlos Pero de hecho ha impuesto sobre el mundo su falso «monoteísmo trinitario»:

  • B Dios Padre, el Capital. Parece providente, ofrece beneficios tangibles a sus siervos y devotos, pero, conforme a la acepción que judíos y cristianos daban a ese término, es un «ídolo»: No es fuente de gracia (creador), ni comunicación real, sino Mamonasobre todos los grupos y personas (cf. Mt 6, 24). Vale en sí: es el principio al que todo lo demás se subordina. En ese plano, contra los posibles ensueños politeístas post-modernos, parece que sólo hay un Dios imperante, que no es Yahvé, Allah, ni Padre, sino el Capital todopoderoso.
  • B Dios Hijo, la Empresa, al servicio del capital. Hombres y mujeres vivían antaño en contacto inmediato con la realidad, campo y mar, lluvia y cosecha, que eran signo de Dios (hierofanía); las nuevas religiones han destacado la importancia de los enviados de Dios (Cristo o Mahoma, Buda o Krisna). Pues bien, el sistema neo-liberal ha divinizado la empresa productora. Más que los bienes naturales o el trabajo personal, importa la «fábrica», que no crea vida, sino medios de consumo. Ella parece el Cristo actual y se eleva sobre grupos y pueblos, sin fronteras. Procede del Capital y le sirven, ofreciendo trabajo y consumo a sus beneficiados, como Mesías productor.
  • B Dios Espíritu Santo, el Mercado. Antes había naciones (unidades de generación), iglesias (castas, Shanga, pueblo, comunidad, Umma…) o estados, lugares de manifestación de Dios y encuentro humano. Ahora los hombres tienden a comunicarse de un modo indirecto, a través del mercado, donde van los devotos a ver, admirar y comprar. Su influjo se extiende por doquier, de forma que todo se logra pagando, si uno «dios» está en el otro: capital en empresa y mercado; mercado en empresa y capital… El mundo entero es un mercado, sin distinciones ni trabas, donde se compran incluso personas[3].

Esta trinidad dominante (Banco-Capital, Fábrica-Empresa, Comercio-Mercado) define la infra-estructura del sistema y crea una super-estructura ideológica, a su propio servicio. Así se expresa el Dios neo-liberal y monolátrico, que exige adoración suprema, aunque a su lado permita que existan otros dioses privados (menores), mientras no le estorben, ni impidan cumplir su cometido. Cada hombre puede cultivar sus sueños particulares de tipo estético o afectivo, familiar o religioso, de manera que el sistema parezca espacio de libertad formal, contra toda dictadura externa. Pero esa libertad acaba estando al servicio del capital (que las empresas produzcan, que el mercado se extienda), no de las personas y grupos marginados[4].

Este mundo del mercado es un peligro para todos. Los vencedores pueden perder sus valores personales. Los vencidos pierden incluso la vida, quedando marginados. Parece que nadie mata a nadie, todos pueden vivir, pero los que quedan fuera del campo de valores del (sin capital, sin producción de bienes de mercado, parece que no existen. Surge así una situación de gran riesgo, que no es la muerte de Dios (a quien nadie puede matar, si es que existe), sino la muerte del hombre, que nosotros mismos podemos provocar, por la bomba, la manipulación genética y la angustia[5]:

 2.TRINIDAD SATÁNICA, APOCALIPSIS 12-18: PODER MILITAR, IDEOLÓGICO, ECONÓMICO

mperio militar, Bestia del mar (Ap 13, 1-10). Encarna la perversión de los poderes político-militares que reciben su fuerza del Dragón (Ap 12), para combatir contra «el resto de la estirpe de la mujer», es decir, contra los que son como Jesús (pobres del mundo). Hasta el siglo I d.C. nadie había presentado con esta radicalidad el el primero de los males, que es el poder de destrucción de los imperios militarea, que adoran como Dios a su propias armas. El Apocalipsis lo hace, siguiendo en la línea de. Dan 2 y 7; 1 Henoc, 2 Baruc y 4 Esdras).

Bestia de la tierra, ideología dominadora, artificial, antihumana (Ap 13, 11-18). Este poder es la perversión profético-religiosa, encarnada en los sacerdotes y/o filósofos al servicio de la Primera Bestia, funcionarios de su violencia social e ideológica (religiosa). Ap 6, 15 citaba a reyes, nobles, comandantes militares, ricos y poderosos de la tierra. Todos aparecen ahora condensados en esta figura mentirosa al servicio de la violencia del sistema. La Primera Bestia era el Poder militar del imperio. Pues bien, al servicio de ese poder ha surgido esta Segunda, que es la religión y/o conocimiento pervertidos[6].

Tercer poder: Megápolis, Estado perverso, prostituta económica (Ap 17). Esta prostituta, “amada” de las bestias es la Ciudad del Imperio,¡ emporio central de todas las riquezas, mercado donde se compra y vende todo. Ella aparece así como expresión definitiva y cumplimiento del sistema de poder total que el Dragón intenta elevar sobre la tierra, la racionalidad político‒económica encarnada en la ciudad del Roma.

          Esta Mujer‒Ciudad Prostituta puede defenderse, diciendo que ella representa el orden social y garantiza la riqueza y comercio, la relación y unidad entre los pueblos. Muchos filósofos y sabios del imperio la llamaban Diosa y la veneraban, quemando en su honor el buen incienso. Incluso Jesús pudo haber dicho «dad al César lo que es del César…”, identificando de algún modo al César con la ciudad de Roma. Por su parte, Pablo (o el autor de la glosa de Rom 12, 1‒7) aceptó la autoridad de Roma, diciendo que es preciso someterse a su poder, pues Dios le ha dado su encargo, para mantener el equilibrio económico del mundo, de manera que puede llevar con derecho la espada y cobrar con razón los tributos.

          A pesar de eso, el autor del Apocalipsis la ha condenado, presentándola como aliada de las Bestias, encarnación socio‒económica del Dragón sobre la tierra. Es muy posible que este pasaje de condena sea exagerado en sus matices, pero su juicio profético resulta brecogedor y certero: el profeta ha visto y destacado algo que normalmente no vemos, el riesgo de un sistema que se diviniza a sí mismo sobre bases de imposición y engaño (bestias), encarnándose en un orden político que expulsa y niega a los disidentes y contrarios, condenando a muerte a los pobres, y actuando de esa forma como prostituta

 Revelación de la anti-diosa

Se me acercó entonces uno de los siete ángeles… y me habló diciendo:

Ven. Te mostraré el juicio de la Prostituta grande, sentada sobre aguas caudalosas, con la que se prostituyeron los reyes de la tierra y se emborracharon los habitantes de la tierra con el vino de su prostitución. Me llevó en espíritu a un desierto y vi una Mujer sentada sobre una Bestia color escarlata, llena de nombres blasfemos, que tenía siete cabezas y diez cuernos.

La Mujer iba vestida de púrpura y escarlata, y estaba adornada de oro, piedras preciosas y perlas. En su mano tenía una copa de oro llena de abominaciones y de la impureza de su prostitución. Escrito en su frente tenía un nombre: ¡Misterio! Babilonia, la grande, la Madre de los prostitutos y de todos los abominables de la tierra.Y  vi a la Mujer emborrachándose con la sangre de los santos y la sangre de los mártires de Jesús (Ap 17, 1-6)

           La maldad de las Bestias anteriores (Ap 13) desemboca y se condensa Roma Prostituta Comercial, que recibe de ellas su poder y quiere presentarse como Diosa (un tipo de esposa/prostituta del Dragón), siendo en realidad la madre de los prostitutos de la tierra, es decir, de todos los que, en un sentido u otro, se venden por influjo social o dinero (desde los grandes comerciantes a los que viven en su plano del engaño y la mentira)[7].

          Desde ese fondo se entiende el despliegue de sus rasgos, que evocaremos. Ciertamente, en sí misma no es varón ni mujer. Pero, significativamente, desde una antigua tradición israelita, el texto la presenta de manera femenina, como ciudad infiel o anti-esposa (con lo que eso supone de posible devaluación de la mujer). Culminando la maldad de las Bestias simbólicamente masculinas (aunque en griego sean neutras: ta theria), se eleva esta Ciudad representada como Mujer prostituida, al servicio del dinero:

  Es la Prostituta Imperial (Pornê: Ap 17, 1-2), que los lectores del apocalipsis identifican con la ciudad-estado de Roma, que ha convertido todo lo que existe en objeto de un mercado donde nada vale en sí, sino para el negocio: eso es ella. Es el Poder que se ha vuelto prostitución o, a la inversa, la prostitución hecha poder: así recibe el dinero que le ofrecen las Bestias y de esa forma domina a los Reyes de los pueblos, poniéndolos a su servicio; así emborracha a los habitantes del mundo, haciéndoles beber su vino de olvido y muerte (cf. Ap 17, 2).

  1. Es Reina sentada (=entronizada) sobre la Bestia escarlata (17, 3). Al principio del texto la vimos sentada sobre las Aguas caudalosas del mar satánico (17, 1; cf. Ap 13, 1), que son los pueblos, naciones y lenguas: la totalidad de poderes del mundo en los que se asienta y domina la Mujer. Pues bien, aquí se añade, en otra perspectiva, que ella ha subido y cabalga sobre el trono de la Bestia de violencia militar de Ap 13, 1-10: no tiene su sede junto a (en el) Trono de Dios, como el Hijo vencedor (12, 5), sino en la Bestia. Sobre sus lomos cabalga, sobre su poder de destrucción se sienta. Bestia y Mujer se vinculan de esa forma, pero no en abrazo matrimonial gozoso y gratuito, de enriquecimiento personal, sino en contrato de manipulación: la Bestia utiliza a la Mujer-Ciudad, para conquistar de esa manera el mundo, con apariencia de cultura y orden; la Mujer cabalga sobre la Bestia, vendiendo su amor como Prostituta, para engañar a los pueblos de la tierra.
  2. Es Diosa falsa (Ap 17, 4). El lector podía esperar el triunfo de Roma como un despliegue de jinetes victoriosos o como expresión de una Diosa de justicia que extiende un orden de paz sobre la tierra (cf. Ap 6, 1-6). Pues bien, el Apocalipsis responde que la Diosa Roma es una simple y perversa Prostituta, que se vende al poder del dinero y cabalga sobre lomos de la Bestia. Está vestida de honor sacerdotal, como Reina y Señora del mundo, de púrpura y escarlata, con oro y pedrería, sentada en seña de honor (Ap 18, 7.16), como si pudiera conceder sus favores a todos los habitantes de la tierra. Pero ella sólo busca placer y riqueza: con todos se vende, a todos utiliza, para elevarse a sí misma. Por eso puede alzarse mucho, pero es simple apariencia destructora, diosa falsa: expresión de maldad, pecado que se encarna en unas instituciones de opresión, en la Ciudad del mundo Ha logrado su poder engañando y matando a los demás. No es diosa, como quieren sus devotos, ni autoridad neutral, sino poder de muerte: ha creado una religión imperial al servicio de sí misma, matando a los pobres[8].

  Es Babilonia, Madre de los prostitutos y abominables de la tierra (Ap 17, 5).Babilonia la Grande, la Ciudad y Torre que quiso elevar su poder sobre los cielos, sufriendo así el gran rechazo de Dios (cf. Gen 11, 1-9); es la capital del imperio que en otro tiempo destruyó a Jerusalén y cautivó a sus hijos, los judíos (el 587 a. de C.). Evidentemente, esa Ciudad es ahora Roma, que quiere elevarse como Diosa y Madre, siendo simplemente prostituta. Se le puede llamar madre, pero no como dadora de vida, sino todo lo contrario, como signo y principio de muerte, al servicio del Dragón: así concede su semilla a todos los «prostitutos y abominables» de la tierra, es decir, a los que se imponen por la fuerza a los demás y les engañan.

  1. Es la asesina. Toda la gloria y el poder de Roma culminan en el asesinato… El poder militar, la falsa sabiduría profética, la religión, el dinero… Todo está al servicio de la muerte. Por eso, el texto dice que ella se ha embriagado con la sangre de los santos: está loca y borracha: vive de matar, bebe la vida de los fieles. Ella representan el riesgo definitivo de la humanidad: es el Sistema político‒ideológico que se diviniza a sí mismo de manera destructora, en clave económica, de comercio de muerte. Entendida así, ella puede identificarse con Mamón, el anti‒Dios (cf. Mt 6, 24). Es la humanidad que niega a Dios, negándose a sí misma, para terminar convirtiéndose en muerte.

           Esta mujer‒prostituta aparece como la forma suprema de opresión del mundo: no es una simple ciudad, un orden político objetivo y neutral, que regula para bien de todos el aspecto más externo de la vida y deja que cada uno ejerza luego su religión particular, sino que es la economía imperial como Sistema de vida absoluto, sociedad destructora de lo humano, que se opone a la experiencia de Jesús, de tal manera que en ella se expresa y culmina el pecado de homicidio y engaño del Dragón antiguo (cf. 12, 4.9, en relación con 18, 24).

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