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Entradas Etiquetadas ‘Australian Marriage Equality’

Australia: diputados conservadores plantean un referéndum por correo sobre el matrimonio igualitario

Viernes, 24 de marzo de 2017

auEl Gobierno liberal-conservador del primer ministro Malcolm Turnbull no ceja en su empeño de postergar la apertura del matrimonio para todas las parejas de Australia. Después de que la oposición tumbara en el Senado el proyecto de ley para permitir un referéndum sobre la cuestión, por considerarlo innecesario y divisivo, los de Turnbull plantean ahora que la consulta se realice por correo y de forma voluntaria. Pretenden así sortear la firme negativa de laboristas y verdes a que los derechos de una minoría se decidan en plebiscito.

Nueva vuelta de tuerca en el inacabable debate sobre la igualdad matrimonial en Australia. A la negativa de la oposición  a apoyar la convocatoria de un referéndum como quiere el primer ministro, siguió la rebelión de un grupo de sus propios diputados, harto de dilaciones, que no logró sin embargo ningún avance. La última propuesta de los liberal-conservadores es convertir el plebiscito en una consulta por correo, de carácter voluntario (el voto en Australia es obligatorio). Confían de esta manera en sortear el veto del Senado, donde carecen de mayoría. Esta forma de participación, aseguran, no necesitaría la aprobación de una ley para su puesta en marcha.

La oposición y los activistas LGTB rechazan de plano este plan, que por otra parte deja abiertos interrogantes como qué sectores se movilizarían en la votación postal o si el resultado sería vinculante también en el caso de que ganara el “no”. Para Alex Greenwich, de Australian Marriage Equality, se trata de una “estratagema desesperada” del partido de Turnbull para imponer su criterio, después de que la cámara alta tumbara el referéndum. Incluso el poder económico se ha puesto del lado de la igualdad. La semana pasada, veinte directivos de grandes empresas australianas pidieron en una carta la aprobación parlamentaria del matrimonio igualitario.

Nada de ello ha doblegado por ahora al Gobierno. El ministro de Inmigración, Peter Dutton, reaccionó airadamente instando a los empresarios a dejarse de “tonterías políticamente correctas”. Menos beligerante pero igual de firme, el primer ministro Turnbull se reafirmó en su empeño de impedir una votación libre en el Parlamento sin que previamente se haya celebrado un plebiscito, en la forma que sea. Un compromiso con el sector más reaccionario de su partido que pretende mantener a pesar de las crecientes voces dentro de su propia formación que le piden que dé un paso adelante.

En una situación de bloqueo como la actual, en la que la oposición rechaza el referéndum por innecesario y divisivo, estos críticos reclaman que el Partido Liberal deje de ser una barrera para la igualdad matrimonial. Pero los sectores más conservadores de la formación de Turnbull no piensan ceder fácilmente. El mes pasado, el ex primer ministro Tony Abbott instaba a su sucesor a mantener su promesa de campaña y no cambiar la ley sin antes celebrar un referéndum. Otros diputados de este sector inmovilista se sumaron a su petición de “no traicionar a los votantes” e intentar convencer a los laboristas de que la consulta es la mejor solución.

La oposición, sin embargo, insiste en reclamar una votación libre de disciplinas de partido en el Parlamento para aprobar por fin la medida, toda vez que existe una mayoría clara de diputados y senadores favorables a la misma. “Qué ‘traición’ tan justa y sensata sería, primer ministro”, tuiteaba hace unas semanas el senador Derryn Hinch. El líder laborista, Bill Shorten, también opina que “no hay razones para retrasar” la decisión que debe tomar Turnbull. El primer ministro llegó a amenazar en octubre del año pasado con dejar el asunto en vía muerta en lo que queda de legislatura.

Fuente Dosmanzanas

 

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La campaña Australian Marriage Equality logra un apoyo masivo

Viernes, 29 de julio de 2016

34267_australian-marriage-equalityLa principal campaña en pos de los derechos de la comunidad LGTB australiana sigue empujando a favor de la aprobación del matrimonio igualitario en el continente austral. Campaña a la que se siguen sumando empresas y que ya cuenta con un apoyo masivo.

Cuando la población de un país se muestra tan a favor del cambio, es que el cambio ya ha comenzado a suceder.

Esta situación que se vive en Australia ejemplifica a la perfección este proceso. A lo largo de esta década, la aceptación del matrimonio igualitario ha vivido un vertiginoso despegue que se ha confirmado con los espectaculares datos de las últimas encuestas: más del 75% de los australianos apoyan la unión de personas del mismo sexo.

De este modo, la campaña Australian Marriage Equality ha visto como su trabajo durante las últimas décadas está teniendo una grata recompensa en forma de apoyo masivo.

Apple ha sido la última empresa en añadirse a una interminable lista que cuenta con más de 900 nombres. Desde gigantes de la comunicación como Facebook o Twitter a negocios de ámbito más local y pasando por las principales referencias deportivas del país, el seguimiento de la campaña está siendo espectacular. Y lo mejor de todo es que esta lista no deja de crecer y crecer.

Un soporte popular y empresarial que puede resultar decisivo para desbloquear al Parlamento Australiano que ha ido postergando una votación que puede resultar histórica para la región.

Desde la campaña lo explican así con una carta abierta que han enviado a los medios:

 Las empresas, la industria y los líderes deportivos de Australia, escribimos para expresar nuestro apoyo a la igualdad de matrimonio. Apoyamos el derecho de todos nuestros empleados tengan igualdad de oportunidades en la vida. Por ello, apoyamos la igualdad de matrimonio”.

Fuente Redacción Chueca

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El Gobierno de Australia anuncia una costosa partida presupuestaria para el referéndum sobre matrimonio igualitario

Sábado, 7 de mayo de 2016

auContinúan los planes para llevar a cabo un referéndum sobre el matrimonio igualitario en Australia. El Gobierno ha anunciado una partida presupuestaria de 160 millones de dólares australianos (unos 104 millones de euros) para cubrir los costes de un plebiscito que los activistas consideran innecesario y divisivo. El primer ministro Malcolm Turnbull, favorable a la medida, se muestra optimista sobre el resultado.

La discusión sobre el matrimonio igualitario en Australia ha superado la pugna entre partidarios y detractores para centrarse en la conveniencia o no de celebrar un referéndum sobre el asunto. Un importante paso adelante en el que ha sido decisiva la sustitución, en septiembre del año pasado, del homófobo Tony Abbott por el actual primer ministro Turnbull, favorable a la igualdad. La situación, con todo, sigue siendo incierta: a pesar de que los representantes partidarios del matrimonio igualitario ya son mayoría en ambas cámaras del Parlamento, el jefe del Gobierno sigue apostando por la consulta no vinculante como paso previo para iniciar el trámite. El Senado, por su parte, ya hizo el año pasado una petición formal para no demorar más el tema.

El pasado mes de marzo, el fiscal general, George Brandis, afirmaba que el plebiscito se celebraría en este año, “al poco tiempo de iniciarse la andadura del nuevo Parlamento”. Si el resultado fuera afirmativo, como apuntan las encuestas, Brandis no tiene duda de que el legislativo aprobaría rápidamente el matrimonio igualitario. Solo un día después, la portavoz de Gobierno matizaba las palabras del fiscal general y aseguraba que el primer ministro mantiene sus planes de plantear el referéndum tan pronto como sea posible tras las elecciones, pero en cualquier caso ya en 2017.

Ahora, el Gobierno ha hecho pública la partida presupuestaria reservada a la celebración de la consulta en los ejercicios de 2016 y 2017: 160 millones de dólares australianos, unos 104 millones de euros. El anuncio despeja el camino hacia el plebiscito, que no tiene fecha aún y sigue sin convencer a la oposición y a los activistas. Rodney Croome, de Australian Marriage Equality, ha hecho el enésimo llamamiento a Turnbull para abandonar la costosa medida y aprobar el matrimonio igualitario por la vía legislativa, toda vez que tiene garantizada la mayoría del Parlamento.

Pero el primer ministro no tiene intención de variar el guion establecido y hace unos días defendió la celebración del referéndum por ser un compromiso adquirido por el anterior Gobierno. Turnbull reveló que votará a favor de la igualdad matrimonial y que espera que el resultado refleje un apoyo mayoritario a la medida. “No es probable que salgas decepcionada”, respondió cuando una periodista le preguntó si debería empezar a comprar regalos de boda…

Una sociedad favorable con líderes contrarios la igualdad

El debate sobre la aprobación del matrimonio igualitario en Australia viene de muy lejos. Ya antes de las elecciones de 2013, que dieron la victoria a Tony Abbott, fueron los laboristas, entonces al frente del Gobierno, los que actuaron como freno. La que hasta junio de ese año había sido primera ministra, Julia Gillard, se oponía, y  durante sus años de gobierno no dudó en maniobrar para impedir que los partidarios de la igualdad dentro del Partido Laborista trasladaran su criterio al Parlamento. Y ello pese a que ya en su congreso nacional de 2011 el partido incorporaba la defensa del matrimonio igualitario a su ideario. Ideario que Gillard se encargó de convertir en papel mojado al imponer que los legisladores laboristas –cuyos votos eran todos necesarios, debido a lo ajustado de su mayoría– tuvieran libertad de voto. Una libertad que Tony Abbott negó entonces a los suyos y que desembocó en el fracaso de la iniciativa. De la mano de Gillard, Australia perdía una primera oportunidad histórica.

La impopularidad de Gillard llevó a Kevin Rudd a arrebatarle el liderazgo del partido y el puesto de primer ministro (mediante una maniobra similar a la que luego destronó a Abbott, y que a su vez antes había utilizado Gillard para sustituir a Rudd). Ya por entonces Rudd se había convertido en defensor del matrimonio igualitario, pese a que su anterior etapa como primer ministro se caracterizó también por un rechazo frontal. Pero la sustitución de Gillard no evitó la derrota laborista, y, tras las elecciones, Abbott (un católico conservador fuertemente opuesto al matrimonio igualitario, pese a tener una hermana abiertamente lesbiana) se convertía en primer ministro. Su victoria alejó las expectativas de aprobación, pese a que un número no determinado de diputados de su partido son partidarios del matrimonio igualitario, y de hecho ya desde el principio el propio Abbott reconoció que en el futuro le resultaría complicado mantener la disciplina de voto en esta materia. Lo consiguió… pero el empeño contribuyó a la gran bajada de popularidad que finalmente acabó por costarle el puesto y ser sustituido por Malcolm Turnbull.

Fuente Dosmanzanas

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La mayoría de los diputados y senadores de Australia votaría a favor del matrimonio igualitario

Sábado, 6 de febrero de 2016

Australia-arcoiris-grande-2-300x267Según Australian Marriage Equality, los representantes políticos australianos partidarios del matrimonio igualitario ya superarían a los contrarios en ambas cámaras del Parlamento, por lo que, de instarse un proyecto de ley al respecto y permitir la libertad de voto, el matrimonio entre personas del mismo sexo sería aprobado por mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. El primer ministro, Malcolm Turnbull, insiste, sin embargo, en la fórmula del referéndum, que tendría lugar en 2017, aunque cada vez hay más críticas a ese procedimiento, que se contempla como inútilmente oneroso y divisorio entre la población. Entre los críticos, la mayoría de los votantes del distrito electoral que representa el propio Turnbull, que en un 63 % se declararan partidarios de la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo en vía parlamentaria.

Malcolm Turnbull, miembro del Partido Liberal y primer ministro de Australia desde septiembre de2015, parece hallarse atado, en lo que respecta al matrimonio igualitario, por los compromisos de su antecesor y correligionario, el claramente LGTBfobo Tony Abbott, que bloqueó una y otra vez cualquier intento por aprobarlo. Poco antes de su cese, Abbott planteó la celebración de un referéndum en 2017, tras las nuevas elecciones, propuesta que muchos vieron como un mecanismo más de dilación.

Esa es la medida que sigue defendiendo Turnbull, a pesar de que siempre se había mostrado partidario del derecho al matrimonio de las parejas del mismo sexo, apoyo que creó grandes expectativas dentro del colectivo LGTB tras su nombramiento. Por ello, la presión para que cambie su opinión y utilice la vía parlamentaria para aprobarlo se incrementa día a día. Por ejemplo, el pasado mes de noviembre de 2015, el Senado, cámara donde la oposición es mayoritaria, le hizo una petición formal al respecto.

La presión es tanto política como social. Australian Marriage Equality, grupo que lucha por la aprobación del matrimonio igualitario, comunicaba los resultados de un estudio, según el cual habría una mayoría de representantes políticos en ambas cámaras que votarían a favor de la igualdad de derechos para las parejas del mismo sexo. Siempre se había sospechado que, de darse libertad de voto, existiría esa mayoría, pero ahora se ofrecen datos concretos. Sumando las declaraciones públicas efectuadas por los representantes, más otras recogidas confidencialmente por Australian Marriage Equality, en la Cámara de Representantes votarían a favor del matrimonio igualitario 76 de los 150 diputados. En el Senado, lo harían 41 de los 76 senadores. Y estas serían las cifras más conservadoras.

Son cada vez más las voces que critican un plebiscito que sería oneroso para arcas públicas australianas, pues su coste se calcula en 160 millones de dólares australianos (104 millones de euros, 113 millones de dólares estadounidenses). También se estima que empañaría la próxima campaña electoral, en vez de ser un asunto ya zanjado y fuera del debate político. Además, se teme que se cree un innecesario clima de división, alentado por la minoría social LGTBfoba. Los propios votantes del distrito electoral del primer ministro Turnbull se muestran ampliamente partidarios no solo de la aprobación del matrimonio igualitario, sino de que se efectúe mediante trámite meramente parlamentario. Así lo consideraba el 63 % de los electores del distrito de Wentworth, donde concurre Turnbull, según las últimas encuestas.

Rodney Crome, director de Australian Marriage Equality, estima que “Malcolm Turnbull sabía desde el principio que el referéndum es un intento caro y divisivo de retrasar el matrimonio igualitario, y ahora está claro que sus propios electores están de acuerdo con eso. La postura actual del primer ministro de apoyar el plebiscito está fuera de sintonía con su electorado, y sus votantes quieren que dé un vuelco a la política de Tony Abbott de retrasar el matrimonio igualitario”.

El líder de la oposición, el laborista Bill Shorten, afirma con contundencia que Turnbull está simplemente dando largas al asunto, y que “a quien queremos en el tema del matrimonio igualitario es el viejo Malcolm Turnbull, no al nuevo Malcolm Turnbull”.

Desde el ala más conservadora del Partido Liberal, figuras como Eric Abetz y Cory Bernardi han afirmado que, dado que el referéndum no sería legalmente vinculante, no se debería legislar el matrimonio igualitario aunque los ciudadanos australianos lo votasen favorablemente. El propio ex primer ministro Tony Abbott ha viajado hasta los Estados Unidos para ofrecer una conferencia en defensa de la familia tradicional, invitado por Alliance Defending Freedom, un grupo fuertemente LGTBfobo que no solo aboga por la derogación del matrimonio igualitario en los Estados Unidos, sino que incluso propone que se vuelva a penalizar la homosexualidad.

El primer ministro Turnbull ha tenido que salir al paso de las declaraciones de Abetz y Bernardi, asegurando que “si la mayoría de las ciudadanos con derecho a voto votan a favor de ello en el referéndum, se legalizará el matrimonio entre personas del mismo sexo”.

Una sociedad favorable con líderes contrarios la igualdad

El debate sobre la aprobación del matrimonio igualitario en Australia viene de muy lejos. Ya antes de las elecciones de 2013, que dieron la victoria a Abbott, fueron los laboristas, entonces al frente del Gobierno, los que actuaron como freno. La que hasta junio de ese año había sido primera ministra, Julia Gillard, se oponía, y  durante sus años de gobierno no dudó en maniobrar para impedir que los partidarios de la igualdad dentro del Partido Laborista trasladaran su criterio al Parlamento. Y ello pese a que ya en su congreso nacional de 2011 el partido incorporaba la defensa del matrimonio igualitario a su ideario. Ideario que Gillard se encargó de convertir en papel mojado al imponer que los legisladores laboristas –cuyos votos eran todos necesarios, debido a lo ajustado de su mayoría– tuvieran libertad de voto. Una libertad que Tony Abbott negó entonces a los suyos y que desembocó en el fracaso de la iniciativa. De la mano de Gillard, Australia perdía una primera oportunidad histórica.

La impopularidad de Gillard llevó a Kevin Rudd a arrebatarle el liderazgo del partido y el puesto de primer ministro (mediante una maniobra similar a la que ahora ha destronado a Abbott, y que a su vez antes había utilizado Gillard para sustituir a Rudd). Ya por entonces Rudd se había convertido en defensor del matrimonio igualitario, pese a que su anterior etapa como primer ministro se caracterizó también por un rechazo frontal. Pero la sustitución de Gillard no evitó la derrota laborista, y tras las elecciones Abbott  (un católico conservador fuertemente opuesto al matrimonio igualitario, pese a tener una hermana abiertamente lesbiana) se convertía en primer ministro. Su victoria alejó las expectativas de aprobación, pese a que un número no determinado de diputados de su partido son partidarios del matrimonio igualitario, y de hecho ya desde el principio el propio Abbott reconoció que en el futuro le resultaría complicado mantener la disciplina de voto en esta materia. Lo consiguió… pero el empeño contribuyó a la gran bajada de popularidad que finalmente acabó por costarle el puesto.

Sin embargo, la parálisis en la tramitación del matrimonio igualitario en Australia continúa, y la oposición pierde la paciencia. El nuevo primer ministro Malcolm Turnbull, que había despertado esperanzas por su posición favorable, no ha cambiado sin embargo los planes de su predecesor de posponer la decisión hasta la celebración de un referéndum sobre la igualdad matrimonial en 2017. Por ello, el Senado australiano le pidió a finales del pasado 2015 que no se demore más y tramite ya un proyecto de ley en el Parlamento con libertad de voto para todos los diputados. Esperemos que el cada vez más claro y evidente apoyo de todos los sectores de la sociedad australiana a la tramitación inmediata de una ley de matrimonio igualitario dé sus frutos, y la igualdad de derechos de la población LGTB no sufra más dilaciones.

Fuente Dosmanzanas

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Muere durante la luna de miel y Australia no le reconoce el matrimonio a su viudo

Sábado, 23 de enero de 2016

enhanced-mid-17122-1453232192-5-e1453318102986David y Marco el día antes del accidente

Marco y David Bulmer-Rizzi , un matrimonio británico del mismo sexo, decidieron pasar su luna de miel en la lejana Australia. Marco tuvo que enfrentarse a la horrible tragedia de la muerte de David debido a un desgraciado accidente. Pero además, para las autoridades del estado de Australia Meridional, el matrimonio de Marco y David nunca había tenido lugar, porque no reconocen los enlaces legales de parejas del mismo sexo. Marco, por tanto “no era nadie” para el Gobierno australiano, y no pudo tomar ninguna decisión sobre los servicios que debían proporcionar a su marido.

Que el matrimonio gay no esté reconocido en todas partes puede dar muchos problemas, incluso en países del primer mundo, y lo que les ha sucedido a esta pareja de británicos es un ejemplo triste y muy injusto.

Marco Rizzi, de 38 años, y David Bulmer, de 32, contrajeron matrimonio en Wandsworth, al sur de Londres, en junio de 2015, acompañados únicamente de los testigos necesarios. La gran celebración de su enlace, a la que acudieron familiares y amigos, tuvo lugar más tarde, en Santorini, Grecia. Desde entonces ambos adoptaron el apellido Bulmer-Rizzi, tal como permite la legislación del Reino Unido. Eran un matrimonio en sus corazones, pero también ante la sociedad y ante la ley de su país.

Aplazaron su luna de miel para poder disfrutar del cálido invierno del hemisferio sur, haciendo un recorrido por los exóticos territorios de Australia. Aquel viaje soñado era la expresión y el símbolo de su felicidad como pareja amorosamente unida. Pero un trágico accidente vino a troncar su dicha. Se encontraban visitando a unos amigos en Adelaide cuando David tropezó y cayó por unas escaleras, golpeándose gravemente la cabeza. Bañado en sangre, fue conducido hasta un hospital, donde le indujeron un coma e informaron a Marco de que sería apropiado que avisase a su familia en el Reino Unido. Marco se puso inmediatamente en contacto con sus suegros, que tomaron el primer vuelo disponible.

Desafortunadamente, las intervenciones a que fue sometido no obtuvieron el resultado buscado, dada la gravedad de su lesión. Los médicos informaron a Marco de que David fallecería apenas en 24 horas. Marco tuvo la fortaleza de explicar que David deseaba donar sus órganos, dado que él mismo estaba en lista de espera para un trasplante de riñón. Tres de sus órganos fueron donados a tres personas necesitadas. Finalmente falleció. Tras la obligada investigación policial cuando ocurre un fallecimiento por accidente, el cuerpo de David fue conducido a los servicios funerarios.

El matrimonio gay no está legalizado en Australia y en el estado de Sud Australia, donde se encontraban, tampoco se reconocen legalmente los matrimonios del mismo sexo de otros países, así que en el certificado de defunción de David se podía leer: “nunca se casó”. Esto significó que el suegro de Marco, que acudió a Australia para apoyar a su yerno en momentos tan duros, tuvo que aprobar todas las decisiones a tomar alrededor de la muerte de su marido. El suegro y padre del fallecido, Nigel Bulmer, también sufrió esta situación ya que argumenta que “menosprecia la memoria de su hijo y lo convierte en un ciudadano de segunda”.

Al dolor por su pérdida, Marco tuvo entonces que sumar la frialdad y la discriminación de la burocracia australiana. En el estado de Australia Meridional, donde se encontraban, no se reconocen los matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados en otros países, por lo que, a los ojos de la administración, Marco no era el familiar más allegado de David. En realidad, oficialmente, “no era nadie”. El director de servicios funerarios, puesto en contacto con Marco, le facilitó el certificado de defunción. En la casilla correspondiente al estado civil, aparecía como “soltero” (never married). Eso significaba que Marco no podía tomar ninguna decisión sobre su funeral, el servicio que debía ofrecérsele o incluso el ataúd donde iba a ser depositado su cuerpo. Antes las protestas de Marco, la única respuesta fue que no “había otra opción”. No podían marcar que estaba casado, ni siquiera dejar la casilla en blanco.

A la llegada de los padres de David, los responsables de los servicios funerarios se dirigieron al suegro de Marco, Nigel Bulmer. Este les aclaró desde el principio: “Marco es el marido de David. Es el único que puede tomar esas decisiones. No deben dirigirse a mí”. Sin embargo, siguieron preguntándole exclusivamente a él. “Me ningunearon completamente”, explicaba Marco, “yo no era el pariente más cercano. Cada vez que preguntaban algo —como si quería que David fuere incinerado o no, si quería que hubiera un servicio religioso, o que lo lavasen, incluso el costo del ataúd que iban a utiliza— después de contestar yo, volvían a consultar al padre de David. También le preguntaron específicamente, ‘¿quiere revisarlo antes de firmarlo?’ Fue discriminación pura y dura. Si no hubieran estado mis suegros, no hubiera tenido ningún derecho”.

Nigel Bulmer, el suegro de Marco, también expresaba una profunda indignación, testimonio del cariño que siente por su yerno y del profundo amor y respeto hacia su hijo fallecido, sus decisiones y su vida. “No creo que me puedan herir más profundamente de lo que han lo han hecho”, afirmaba, “volé hasta aquí para apoyar a mi yerno. Soy un hombre de 60 años de edad, he estado en el cuerpo de bomberos durante muchos años, y pensaba que estaba hecho a prueba de golpes. Pero estoy horrorizado y profundamente dolido por las palabras que tuve que escuchar allí: pusieron en el certificado de defunción que estaba soltero. Eso no es aceptable. Ni tampoco es cierto. Yo estuve ahí. Las leyes deben arreglarse. Esto debe ser puesto en conocimiento de la opinión pública”.

Evidentemente Marco pidió ayuda a la embajada Inglesa para poder gestionar el fallecimiento de su marido bajo las leyes inglesas, pero parece que Australia está excluida de los tratados habituales del Reino Unido. Una situación que magnificó el sufrimiento del marido y el padre del fallecido que tuvieron que lidiar con la discriminación legal en una situación tan dura.

Marco se dirigió al consulado británico para explicar su situación y expresar su desacuerdo con la situación que estaba sufriendo. La respuesta oficial fue que “como usted sabe, la legislación varía en cada estado y en Australia Meridional, Australia Occidental y los Territorios del Norte no se reconocen los matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados en el extranjero, y cuando se registra un fallecimiento, las autoridades locales no pueden declarar al fallecido como casado. Siento que este haya sido el caso”.

Tras la respuesta, Marco decidió protestar ante el propio primer ministro británico David Cameron, el Ministerio de Asuntos Exteriores y varios parlamentarios. “Comprendo que no pueden cambiar la ley australiana”, explicaba, “pero no estoy pidiendo que lo hagan. Estoy pidiendo que mi propio país defienda sus propias leyes. Si el gobierno británico es consciente de que otros países no reconocen el matrimonio entre personas del mismo sexo, deberían tratar de defender lo que dice la ley”.

270084-jay-weatherillJay Weatherill,

De quien sí que obtuvo respuesta es del primer ministro del estado de Australia Meridional, Jay Weatherill, que se puso personalmente en contacto telefónico con él. En su conversación, además de disculparse por lo ocurrido, se comprometió con Marco a cambiar la legislación estatal en los próximos meses para que no vuelva a ocurrir algo semejante. Además, le prometió que, en cuanto eso suceda, volverá a expedir un certificado de defunción en el que conste correctamente el estado civil de David como “casado”.

Marco le hizo llegar su dolor por comportamientos como el de los policías que investigaron el trágico accidente de David, que se dirigieron a él persistentemente como su “compañero” en vez como su marido. Independientemente de la legalidad, esa falta de consideración humana era dolorosamente homófoba.

También se ha puesto en contacto con Marco el activista LGTB Rodney Croome, de la asociación Australian Marriage Equality, con quien habló durante más de una hora, y le informó de que han iniciado un petición para que cambien las leyes de los estados y territorios australianos que no reconocen los matrimonios entre personas del mismo sexo de otros países.

A Marco le sirve de cierto consuelo que todo lo ocurrido sirva para que haya un cambio legal positivo para el colectivo LGTB, en un país como Australia. “Probablemente él estaría orgulloso”, comentaba emocionado, “aunque no sé si David se lo creería siquiera. El hecho de que debido a él pueda que esto nunca le vaya a pasar a otras personas es algo bueno”. También le reconforta el que muchos australianos heterosexuales se hayan puesto en contacto con él, a través de las redes sociales, para manifestarle su apoyo y su indignación con lo ocurrido.

Pese a todo la situación ha tenido su parte positiva. Por un lado están todas las personas que han tenido una segunda oportunidad gracias a los órganos de David, y por otro está el anuncio de premier de Sud Austrália, Jay Weatherill, quien al enterarse de lo sucedido por la prensa, ha anunciado que presentará una ley antes de final de año para reconocer los matrimonios homosexuales extranjeros, además de pedir disculpas a la familia.

De quien no ha tenido queja Marco, tal y como le comentó al propio primer ministro de Australia Meridional, es del equipo médico que atendió a David y de los responsables de los trasplantes, que mostraron hacia él la deferencia debida. Le hicieron saber que entre los beneficiados por los órganos de David estaba un hombre de 40 años, padre de dos niños, o una persona que llevaba 1.250 días en lista de espera.

Para Marco, ese es el mayor legado de su difunto marido: “La vida de David ha servido de regalo para otras tres personas, tres familias que lo disfrutan. Hay dos niños que tienen a un padre, que no se va a despertar mañana pensando si David era o no gay. Se despertará sabiendo que tiene una oportunidad y que puede ver a sus hijos crecer”. Algo consecuente con alguien a quien describe de esta manera: “David era increíble, apasionado, honesto, cariñoso, le gustaba luchar por la justicia. Tenía un corazón de oro”.

De esta historia podemos sacar varias lecciones, probablemente la más importante es no dar nunca nada por hecho.

Fuente | Buzzfeed, vía AmbienteG y Dosmanzanas

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Australia: el Senado pide al nuevo primer ministro que no posponga más la aprobación del matrimonio igualitario

Viernes, 20 de noviembre de 2015

turnbullSigue la parálisis en la tramitación del matrimonio igualitario en Australia, y la oposición pierde la paciencia. El nuevo primer ministro Malcolm Turnbull, que había despertado esperanzas por su posición favorable, no ha cambiado sin embargo los planes de su predecesor de posponer la decisión hasta la celebración de un referéndum sobre la igualdad matrimonial en 2017. El Senado australiano le ha pedido que no se demore más y tramite ya un proyecto de ley en el Parlamento con libertad de voto para todos los diputados.

Ni la aprobación del matrimonio igualitario en la vecina Nueva Zelanda, con el consiguiente éxodo de parejas del mismo sexo australianas a ese país para casarse; ni su aprobación en tres de la naciones que componen el Reino Unido, con el que Australia comparte monarquía y sigue conservando fuertes lazos emocionales; ni el resultado del referéndum irlandés (Australia también cuenta con una importante población con ancestros de ese país) ni la decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos considerando inconstitucional la prohibición del matrimonio igualitario habían conseguido ablandar el corazón de Abbott. Pese a las repetidas insinuaciones de que finalmente permitiría a los suyos votar en conciencia, el pasado agosto el primer ministro liberal-conservador conseguía que los diputados y senadores de su coalición avalasen, por 66 votos contra 33, su decisión de oponerse en bloque a la aprobación del matrimonio igualitario en el Parlamento, pese a la existencia de un sector partidario del mismo entre sus filas.
Dado el juego de mayorías existente hoy en Australia, ello ponía fin a la esperanza de ver aprobado el matrimonio igualitario durante la presente legislatura. El anuncio de un proyecto de ley presentado por diputados de varios partidos, incluyendo por primera vez a la coalición liberal-conservadora, quedaba así en agua de borrajas. Abbott imponía además la tesis (contraria a la opinión que el mismo defendía meses atrás) de que todo cambio en la materia debería producirse mediante un referéndum, convocado en una fecha por definir pero en cualquier caso posterior a las próximas elecciones generales de 2017.

Apenas un mes después de aquello, el liderazgo de Abbott se desplomaba. En pocas horas, y prácticamente por sorpresa, Abbott se veía obligado a convocar una votación entre sus parlamentarios para decidir sobre su liderazgo. Malcolm Turnbull daba un paso adelante, dimitía como ministro y retaba a Abbott, con éxito: 54 parlamentarios le apoyaron, frente a 44 que permanecieron fieles a Abbott. El nuevo primer ministro, favorable a que los liberales tengan libertad de voto para apoyar el matrimonio igualitario, ha decidido sin embargo adherirse a la hoja de ruta de Abbott y mantener el referéndum como paso previo para aprobar la medida.

Mientras tanto, el Senado (controlado por la oposición) ha aprobado una moción para pedir a Turnbull que no posponga el proceso hasta 2017 e inicie ya la tramitación parlamentaria, toda vez que las encuestas dejan claro que una amplia mayoría de australianos es favorable al matrimonio igualitario. Los senadores de la oposición argumentan que no está justificado mantener a miles de parejas y familias en la incertidumbre legal, cuando la solución está en manos del primer ministro y prácticamente se reduce a que este otorgue libertad de voto a sus correligionarios.

Los australianos no quieren otra encuesta de opinión sobre este asunto, quieren que el Parlamento legisle”, afirmaba el senador de Los Verdes Robert Simms, que calificaba la opción del referéndum de “divisiva y costosa”. El activista Erin McCallum, de Australian Marriage Equality, aseguraba por su parte que si se permitiera un voto libre de disciplina partidista en la Cámara de Representantes, solo haría falta convencer a seis diputados para conseguir la mayoría necesaria. “Sabemos que es una meta alcanzable si nos unimos y alzamos nuestras voces”, aseguró.

Una sociedad favorable con líderes contrarios la igualdad

El debate sobre la aprobación del matrimonio igualitario en Australia viene de muy lejos. Ya antes de las elecciones de 2013, que dieron la victoria a Abbott, fueron los laboristas, entonces al frente del Gobierno, los que actuaron como freno. La que hasta junio de ese año había sido primera ministra, Julia Gillard, se oponía, y  durante sus años de gobierno no dudó en maniobrar para impedir que los partidarios de la igualdad dentro del Partido Laborista trasladaran su criterio al Parlamento. Y ello pese a que ya en su congreso nacional de 2011 el partido incorporaba la defensa del matrimonio igualitario a su ideario. Ideario que Gillard se encargó de convertir en papel mojado al imponer que los legisladores laboristas –cuyos votos eran todos necesarios, debido a lo ajustado de su mayoría– tuvieran libertad de voto. Una libertad que Tony Abbott negó entonces a los suyos y que desembocó en el fracaso de la iniciativa. De la mano de Gillard, Australia perdía una primera oportunidad histórica.

La impopularidad de Gillard llevó a Kevin Rudd a arrebatarle el liderazgo del partido y el puesto de primer ministro (mediante una maniobra similar a la que ahora ha destronado a Abbott, y que a su vez antes había utilizado Gillard para sustituir a Rudd). Ya por entonces Rudd se había convertido en defensor del matrimonio igualitario, pese a que su anterior etapa como primer ministro se caracterizó también por un rechazo frontal. Pero la sustitución de Gillard no evitó la derrota laborista, y tras las elecciones Abbott  (un católico conservador fuertemente opuesto al matrimonio igualitario, pese a tener una hermana abiertamente lesbiana) se convertía en primer ministro. Su victoria alejó las expectativas de aprobación, pese a que un número no determinado de diputados de su partido son partidarios del matrimonio igualitario, y de hecho ya desde el principio el propio Abbott reconoció que en el futuro le resultaría complicado mantener la disciplina de voto en esta materia. Lo consiguió… pero el empeño contribuyó a la gran bajada de popularidad que finalmente acabó por costarle el puesto.

Fuente Dosmanzanas

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Australia se moviliza por el matrimonio igualitario ante su posible tramitación parlamentaria en las próximas semanas

Miércoles, 12 de agosto de 2015

b7339_536816El pasado mes de julio,  avanzábamos la iniciativa parlamentaria para la aprobación del matrimonio igualitario en Australia. En las próximas semanas, se prevé que el Parlamento someta a debate y a votación el proyecto de ley, en el que han participado representantes liberales, laboristas, verdes e independientes. Un proyecto que, sin embargo, cuenta con la oposición del primer ministro, el liberal Tony Abbott. Ante este panorama político, miles de activistas y ciudadanos de todo el país han participado en distintas manifestaciones, a lo largo del fin de semana, para visibilizar el apoyo a la igualdad. El aeropuerto de Canberra, de capital privado, se ha iluminado con los colores del arcoíris y luce el lema de la campaña nacional de Australian Marriage Equality: #WeCanDoThis. El recinto aeroportuario recibe así a los diputados federales que llegan a la capital para debatir sobre el matrimonio entre personas homosexuales.

Las calles de Sídney, Hobart, Brisbane, Melbourne o Perth han acogido, entre otras ciudades, distintas marchas y acciones en favor del matrimonio igualitario. El activismo LGTB de Australia, consciente de lo mucho que se juega en estos momentos, se está movilizando para visibilizar sus reivindicaciones y concienciar a los parlamentarios de cara al debate y a la votación de la ley que permitiría las uniones entre personas del mismo sexo. En los últimos años, la sociedad australiana ha evolucionado, mayoritariamente, hacia posturas inclusivas e igualitarias. Si en 2004 solo un 33 % de la población era partidaria de las bodas entre personas homosexuales, en la actualidad el apoyo ha ascendido hasta el 72 %.

En declaraciones a ‘Same Same’, un medio LGTB australiano, los organizadores de la marcha de Sídney aseguraban que si “ganamos la igualdad de matrimonio en Irlanda y en los Estados Unidos, también podemos ganar aquí”. Por su parte, los activistas de Brisbane advierten de que “si todos los años de campaña nos han enseñado algo es que no hay garantías cuando se trata de los grandes partidos y tenemos que mantener la presión”. Precisamente, por este último motivo (ejercer presión) se han sucedido este fin de semana las marchas igualitarias en distintas ciudades del país. En todas ellas, se ha leído un manifiesto y los participantes han recorrido los centros de los cascos urbanos, elevando sus mensajes por la inclusión legislativa.

Antes de que finalice agosto, está previsto que la Cámara de Representantes de Australia (el equivalente al Congreso de los Diputados) aborde el proyecto de ley sobre el matrimonio igualitario, en el que han participado representantes de las distintas fuerzas políticas australianas (liberales, laboristas, verdes e independientes). Cabe recordar que el primer ministro, Tony Abbott, perteneciente a la Coalición Liberal-Nacional, no ha escondido su oposición a la ley igualitaria. Todavía está en el aire si su postura contraria condicionará el voto de los ministros del Gobierno o, si por el contrario, estos votarán en libertad de conciencia. Para que el texto legislativo obtenga la luz verde es necesario que sea aprobado por la Cámara de Representantes y ratificado, posteriormente, por el Senado. Si la propuesta de ley consigue llegar a la Cámara Alta (Senado), según los últimos cálculos de The Guardian, el resultado podría llegar a depender de tan solo dos votos.

Guiño del aeropuerto de Canberra

aeropuerto-de-Canberra-por-la-igualdadAl activismo LGTB de Australia también se ha sumado el respaldo de otros sectores sociales como el empresarial. Uno de los apoyos más sonados ha sido el del aeropuerto de la capital política del país. El recinto aeroportuario se ha engalanado con los colores de la bandera del arcoíris (emblema LGTB), en forma de luces nocturnas, y ha instalado, con grandes letras, el lema de la campaña nacional de Australian Marriage Equality: #WeCanDoThis. Es su forma de dar la bienvenida a los diputados que, en las próximas semanas, tendrán la posibilidad de conseguir una sociedad más justa e igualitaria.

El aeropuerto es una institución de capital privado, controlado por la familia Snow. Uno de los hermanos, Tom Snow, contrajo matrimonio el año pasado con su marido Brooke Horne en Nueva Zelanda. En la actualidad, la pareja tiene tres hijos. Stephen Byron, director gerente del aeropuerto, defiende que con estas acciones pretenden mostrar su rechazo a la discriminación “ridícula” en contra de las parejas del mismo sexo. Byron ha instado al parlamento a actuar y a que sea “cuanto antes, mejor”, ya que se trata de “un problema que trasciende a la política”.

El activismo LGTB, por su parte, ha alabado esta iniciativa. En palabras de Rodney Croome, uno de los integrantes de Australian Marriage Equality , “el respaldo de las empresas, que normalmente no se involucran en temas sociales, muestra la fuerza de la sensibilidad en la comunidad australiana en el apoyo de la igualdad de matrimonio”. Además, Croome ha añadido que empresas como esta “saben que el matrimonio igualitario no es solo lo que hay que hacer, sino que también es popular entre su personal y clientes”.

Batalla entre partidarios y detractores en TV

Como suele pasar en casi todas las sociedades que plantean avanzar en los derechos de las personas LGTB, en Australia no han faltado las voces representativas de los grupos más reaccionarios. En junio publicábamos la hilarante noticia de una pareja australiana que amenazaba con divorciarse en caso de aprobarse el matrimonio igualitario. Una historia que se convirtió en viral y que fue respondida con toca clase de memes y respuestas humorísticas. Incluso se creó un grupo de Facebook para celebrar su divorcio. No obstante, es digno de mención el hecho de que muchas parejas australianas se niegan a oír textos LGTBfobos en sus bodas, como recogimos hace una semana en dosmanzanas.

La última acción de los sectores conservadores ha sido la puesta en marcha de una campaña de televisión homófoba. Marriage Alliance asevera que “la aprobación no es tan simple como piensa”. Asimismo, plantean preguntas de la siguiente calaña: “¿cómo va a afectar a los niños?”, “¿cómo va a afectar a la educación sexual en las escuelas?” o “¿qué derechos puede perder usted?”. Dos canales, Chanel 7 y Chanel 10, se han negado a emitir el spot de Marriage Alliance, mientras que Foxtel y Chanel 9 la han aceptado en espacios muy selectivos. A continuación, podéis ver el vídeo del citado anuncio homófobo:

En el extremo contrario, Australian Marriage Equality también ha desarrollado una campaña de televisión, que no ha contado hasta el momento con el impedimento de ningún canal. Para mantener su continuidad, la organización LGTB ha abierto, en una página de financiación colectiva, una llamada a las donaciones ciudadanas. El objetivo es recaudar 20.000 dólares australianos (en el momento de publicar esta noticia se habían obtenido 9.575). En el spot en favor de la igualdad aparecen rostros populares en Australia tales como los de Hugo Weaving, Julia Morris, Julie Goodwin, o de jugadores del St Kilda y el Hawthorn, entre otros. Os dejamos con los spots de Australian Marriage Equality:

Fuente Dosmanzanas

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Envían más de un millón de correos electrónicos en Australia en favor del matrimonio igualitario

Sábado, 28 de marzo de 2015

australia gayMás de un millón de correos electrónicos han sido enviados a los parlamentarios australianos que sostienen al gobierno liberal-conservador para pedirles que voten en conciencia el proyecto de ley de matrimonio igualitario que promueve el senador liberal David Leyonhjelm.

Han sido cerca de un millón de correos electrónicos los recibidos por el portal Australian Marriage Equality dirigidos a los 134 miembros de la coalición exigiendo la libertad de voto en el matrimonio gay para los integrantes del gobierno australiano. Se trata de una gran reacción de la sociedad de Australia, que con este masivo envío de correos electrónicos, pide la libertad de voto para los matrimonios entre homosexuales.

Australian Marriage Equality asegura que han sido un total de 7,634 australianos los que redactaron correos a favor del matrimonio gay. Rodney Croome, coordinador nacional del sitio web Australian Marriage Equality, afirma que “la mayoría de los austriacos que han enviado correos a los miembros del gobierno federal reflejan un fuerte apoyo para un voto libre de igualdad en el matrimonio”. Mientras tanto, algunos ciudadanos austriacos que han enviado sus correos electrónicos argumentan que “es hora de que los partidos Liberal y Nacional estén a la altura de su principio de la libertad individual, al permitir a sus miembros parlamentarios la libertad de votar por la igualdad del matrimonio”. “Espero que los miembros de estos partidos sepan apreciar nuestra implicación y luchen por el reconocimiento de este oleaje de apoyo comunitario para una votación libre por el matrimonio gay”, ha manifestado otro ciudadano que ha participado en el envío de un millón de correos electrónicos en Australia.

La cuestión de la libertad de voto es la que está centrando en estos momentos el debate: todos los observadores dan por seguro que en el momento en que los parlamentarios liberales dispongan de libertad de voto, el matrimonio igualitario será una realidad en Australia.

Hace ahora una semana revisábamos precisamente el estado de la situación, a raíz de la aprobación por el Senado australiano de una moción de los Verdes a favor de la libertad de voto en esta materia. El debate viene de lejos: antes de las elecciones de septiembre de 2013 fueron los laboristas, entonces al frente del Gobierno, los que actuaron como freno al matrimonio igualitario. La que hasta junio de ese año había sido primera ministra, Julia Gillard, se oponía, y durante sus años de gobierno no dudó en maniobrar para impedir que los partidarios de la igualdad dentro del Partido Laborista -en teoría mayoritarios- trasladaran su criterio al Parlamento. Y ello pese a que en su congreso nacional de 2011 el partido lo incorporaba a su ideario. Ideario que Gillard se encargó de convertir en papel mojado al imponer que los legisladores laboristas tuvieran libertad de voto, política que hasta ahora el partido no ha modificado. Una libertad que el liberal Tony Abbott negó entonces a los suyos, obligándolos a acatar la disciplina de partido contraria a la igualdad, y que desembocó en el fracaso de la iniciativa.

La impopularidad de Gillard llevó a Kevin Rudd a arrebatarle el liderazgo del partido y el puesto de primer ministro. Ya por entonces Rudd se había convertido en defensor del matrimonio igualitario, pese a que su anterior etapa como primer ministro se caracterizó también por un rechazo frontal al mismo. Pero la sustitución de Gillard no fue suficiente para evitar la derrota laborista, y tras las elecciones el liberal Tony Abbott se convertía en primer ministro. Abbott es un católico conservador opuesto al matrimonio igualitario, pese a tener una hermana abiertamente lesbiana. Su victoria alejó las expectativas de aprobación a corto plazo, pese a que un número no determinado de diputados de su partido son partidarios del matrimonio igualitario, y de hecho el propio Abbott reconoció que resultaría complicado mantener la disciplina de voto en esta materia.

El verano pasado (invierno en Australia), el senador liberal David Leyonhjelm anunciaba por fin sus intenciones de presentar un proyecto de matrimonio igualitario y hacía un llamamiento a los “verdaderos liberales” a dar su apoyo al proyecto. El senador insistió entonces en que solo lo presentaría cuando tuviera la seguridad de que su partido permitiría votar en conciencia. Por ello, a pesar de que medios australianos daban por prácticamente seguro que Leyonhjelm presentaría la iniciativa pasadas unas pocas semanas, el senador se contuvo tras escuchar a los partidarios del matrimonio igualitario, que le pidieron esperar al momento idóneo. Finalmente, el pasado 26 de noviembre Leyonhjelm presentaba el proyecto. El senador revelaba además que el primer ministro Tony Abbott le había pedido que no lo hiciera. Según el senador, la intención del líder del Ejecutivo era retrasar indefinidamente la medida para no tener que permitir a sus diputados votar libremente. Es por ello que decidió iniciar la tramitación.

La presentación del proyecto y la aprobación de la moción de los Verdes precipitaron los acontecimientos. Partidarios y opositores al matrimonio igualitario se movilizaban, y la organización Australian Marriage Equality conseguía reunir más de un millón de correos electrónicos (enviados por casi 8.000 personas) para los parlamentarios del Partidos Liberal y de su socio minoritario, el Partido Nacional (con el que está coaligado a nivel federal), pidiéndoles un voto en conciencia. Eso sí, los activistas han tenido la cortesía de “empaquetar” todos los correos en un único archivo para no bloquear los correos electrónicos de los parlamentarios.

Una demanda, la del voto en conciencia, que a día de hoy sigue sin ser reconocida por Abbott, lo que ha motivado que Leyonhjelm decidiera no presentar al debate el proyecto este jueves 26 de marzo, tal y como en principio se esperaba.

Está por ver cuando volverá a intentarlo, aunque algunas informaciones lo retrasan a después de la discusión presupuestaria, que tiene lugar en mayo.

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