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Naciones Unidas expresa su respaldo al trabajo del KAICIID en el área del diálogo interreligioso

Sábado, 22 de diciembre de 2018

el-cardenal-rai-en-el-acto-de-kaiciid_560x280“Valiosas contribuciones” para el entendimiento mutuo, la tolerancia y el respeto

Áreas prioritarias en la región árabe, la República Centroafricana, Myanmar y Nigeria

(Kaiciid).- En una resolución que fomenta la promoción del diálogo interreligioso e intercultural para promover la cultura de paz, adoptada por consenso y con fecha del 10 de diciembre de 2018, la Asamblea General de las Naciones Unidas celebró el trabajo del Centro Internacional de Diálogo (KAICIID) en este campo.

La resolución reconoce las valiosas contribuciones del diálogo interreligioso e intercultural al entendimiento mutuo, la tolerancia y el respeto. También menciona su valor hacia el mejoramiento de las relaciones entre naciones y personas de diferentes culturas y orígenes religiosos. En particular, destaca su creciente importancia en el contexto de la migración global.

La Declaración del Foro sobre el Papel de los líderes religiosos en la prevención de la incitación a cometer crímenes atroces, celebrado en Fez, Marruecos, en 2015 y coorganizado por la Oficina de Prevención del Genocidio de las Naciones Unidas y el KAICIID también se mencionó en la resolución. El proceso de Fez concluyó con un Plan de Acción que fue presentado por el Secretario General de las Naciones Unidas en julio de 2017, luego de dos años de consultas apoyadas por el KAICIID y otros socios.

La resolución reconoce el importante papel de la sociedad civil, los medios de comunicación y la tecnología de las comunicaciones en la promoción del diálogo. Exhorta a los países miembros a trabajar con líderes religiosos y comunidades para promover la reconciliación, la paz sostenible y el desarrollo. También promueve las iniciativas y actividades de creación de capacidad que incluyan a todas las partes interesadas.

Desde su creación, el trabajo y los programas del KAICIID se han alineado con este enfoque, que involucra a jóvenes, mujeres, líderes religiosos y responsables políticos, y ofrece oportunidades para desarrollar su capacidad y apoyar su trabajo hacia la paz y la reconciliación a través del diálogo interreligioso. Los esfuerzos del KAICIID se han centrado en las áreas prioritarias de la región árabe, la República Centroafricana, Myanmar y Nigeria. El Centro trabaja con la ONU y otras organizaciones internacionalespara alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible a través de su experiencia en el diálogo interreligioso e intercultural.

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Budismo, Cristianismo (Iglesias), General, Hinduísmo, Islam, Judaísmo , , ,

“Desde hace 4 años los mismos violentos que te cosieron a latigazos, se ensañan sobre mi pueblo”

Martes, 21 de marzo de 2017

cristo-dde-ruteMonseñor Aguirre, obispo de Bangassou, ante el Cristo de Rute

“Nos juntamos para revivir la pasión de Jesús, porque ya no nos queda más que eso: rezar”

(Juan José Aguirre, obispo de Bangassou).- I.-Me paro a mirar de frente el Cristo flagelado de la Veracruz de Rute, provincia de Córdoba. Navego en sus ojos. ¿Qué estarás pensando, Cristo mío, con esa mirada perdida, el cuerpo cosido a verdugones y una silenciosa súplica saliendo como una burbuja de tus labios? Me quedo callado e intento descifrar ese lamento mudo. Dejo en blanco mi mente. Como dice El santo cura de Ars: “cierra tu mente, cierra tu boca y abre tu corazón”.

Esa mirada profundamente triste tiene mucho de memoria: ¿Qué estas recordando? Acabas de pasar la agonía del Huerto, el beso contaminado de Judas, el juicio inicuo de Pilatos y te han llevado al horrible suplicio de la flagelación. Es como si tus ojos se volvieran al pasado. Porque antes de la noche oscura hubo la Cena, la pascua, la Eucaristía, el gozo y el misterio compartido, tu mejor regalo. Tal vez tus ojos miren hacia atrás, algunas horas antes, memoria viva de pan roto y compartido, el milagro asombroso del Dios hecho pan para ser comido. Ya era noche.

Noche de alegría en la cena pascual, de cantos enraizados en la historia, de contemplación del pan del cielo… hasta que algo se rompió. Algo fue mal y rompió el encanto. Y la angustia emponzoñó esa noche única en la historia. ¿Estabas pensando en esto, Cristo de la Veracruz, la mirada desencajada y una súplica callada en tus labios yertos?

Recuerdo el principio de la segunda oración eucarística que leemos solo los curas: “La noche en que fue librado, tomó pan… lo partió y lo dio a sus discípulos…” Quizás pensabas en cómo en una sola frase pueden caber dos extremos tan alejados. Noche y pan. Traición y Eucaristía. Gozo y violencia salvaje. ¿En eso pensabas, Jesús? Cuando Juan vio salir a Judas del Cenáculo, vio “que era de noche”. La noche en que fuiste traicionado fue una noche de apostasía y de venganza, de un entorno que se degrada a trozos, de lazos de amor que se rompen, de descomposición subterránea, de una comunidad que salta en pedazos, de palabras de perjurio, de disimulos y gestos clandestinos. La noche de las 30 monedas, de la negación errática de Pedro. Noche donde todos se esconden y te dejan solo, noche de la sangre derramada sobre la piedra del Getsemaní. Noche de derrota como colofón de un maravilloso regalo del cielo. Noche y pan del cielo, la noche de la Eucaristía.

Como tu, Cristo mío, hemos vivido noches parecidas en Centroáfrica, país olvidado que, dicen, no aparece ni en los GPS, noches de cuchillos rotos y de hachas de guerra, noches de agresiones y de pagar con sangre falsas facturas que otros gastaron. Desde hace 4 años los mismos violentos que te cosieron a latigazos, se ensañan sobre mi pueblo. Entonces mi mirada se encuentra con la tuya, Cristo de la Veracruz y te entiende. Miro como tu, mi pasado reciente y veo noches sin luna, noches de ráfagas de metralleta y violaciones en masa, noches de expolio y asesinatos, noches de miedo. Y no solo en Centroáfrica.

Nunca hemos conocido tanta violencia diseminada por cientos de lugares del planeta, como un nuevo holocausto que se está librando en el 2017 en que vivimos. Un holocausto que toca mujeres y niños, adultos y ancianos, culpables e inocentes, en Siria, en Afganistan, en Yemen, en Lesbos, en Libia o en Nigeria. Miles de Inmigrantes indocumentados, que no clandestinos, familias enteras huyendo de la guerra, atravesando el Sahara o el mediterráneo para escapar de la miseria, golpeados por los mismos latigazos que entonces cruzaron tu espalda y derramaron la sangre de tu cuerpo sobre las losas del Pretorio.

II.- No te he quitado la vista de encima. Mis ojos siguen clavados en los tuyos. Y pienso entonces que tal vez, la zozobra que sigo viendo en ellos es porque también miras adelante, no solo para atrás, imaginando todo lo que aún te espera por vivir: amanecer teñido de rojo, Anas, Caifás y Herodes trío de infames vendidos al mejor postor, Ecce homo pantomima del payaso, y el terrible Via Crucis.

Como cada viernes de cuaresma, los fieles de la Catedral de Bangassou se reúnen a las 15’00h (más o menos, cuando el sol está a una cierta altura y declinando…) para empezar el viacrucis. De la 7ª a la 14ª estación, es subida continua, que algunos hacen de rodillas. Es un pueblo angustiado por la macabra presencia de la LRA (los asesinos de Joseph Kony) en toda la región, unos fieles asustados por la presencia de una rama Seleka muy radical y violenta (los Peuls Mbororos), extremistas islámicos que merodean por los pueblos y aldeas de toda la diócesis.

aguirreSe juntan para revivir la pasión de Jesús, porque ya no nos queda más que eso, rezar. Tus ojos ya imaginan el horror de la pasión, de la cruz a cuestas, el encuentro con tu madre, las tres caídas. La subida al Calvario ya se refleja en tu rostro después de la flagelación, antesala del viacrucis.

Un día conté como una comunidad cristiana, rezando el viacrucis, escapó de un atentado en el mercado, en un pueblo 40% cristiano al norte de Nigeria, Djakana. El Boko-Haram quiso destruirlos con una bomba atada al pecho de una niña kamikaze drogada, pero ellos estaban en la 7ª estación, “Jesús cae por segunda vez”, llegaron tarde al mercado y salvaron la vida.

A mí me gusta recitar el viacrucis todos los días del año (más o menos) porque me sintoniza al instante con el sufrimiento de tanta gente esparcida por todos los rincones de la tierra. Me decía mi padre Maestro hace 40 años: si estás contento piensa en Jesús multiplicando el pan y los peces; si estás triste piensa en el Jesús atado a la columna… No creo ser demasiado pesimista para pensar que hoy día, tal y cómo está el mundo, no hay mil razones para estar contentos. El mundo parece desgarrarse en cientos de pedazos y el volumen de sufrimiento del hombre de hoy, sobretodo en el África donde yo vivo y el Oriente Medio es para helar la sangre de las venas. Perlas de ternura fueron el Cirineo, la Verónica o las mujeres de Jerusalén. Gotas de cariño en un océano de acidez. Cristo atado a la columna, Cristo de la Veracruz: ¡lo que te queda aún por vivir!

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Los homosexuales africanos reclaman al Papa Francisco un mensaje de tolerancia

Miércoles, 25 de noviembre de 2015

africa_720x241En algunos rincones del continente son perseguidos y juzgados por su condición

Me gustaría que el Papa dijera al menos que ser LGTB no es una maldición

“La homosexualidad o el acto sexual gay está prohibida en la mayoría de los 54 estados africanos. Sudáfrica es el único país africano que permite el matrimonio homosexual “

Los homosexuales africanos, que a menudo se enfrentan a la persecución en las calles y en ocasiones son juzgados en los tribunales, han hecho una solicitud sencilla al Papa Francisco antes de su primera visita al continente: traiga un mensaje de tolerancia incluso aunque no bendiga nuestra sexualidad.

Francisco viaja a Kenia y Uganda, donde muchos cristianos conservadores se sienten incómodos con la idea de que Occidente ejerza presión sobre su moralidad, sobre todo cuando se habla de homosexuales y lesbianas. El Papa también visitará la conflictiva República Centroafricana en un viaje que comienza el 25 de noviembre.

A pesar de que Francisco no ha cambiado sus dogmas católicos en referencia a la homosexualidad, reafirmando la oposición de la Iglesia al matrimonio entre personas del mismo sexo, sí ha tenido un acercamiento más inclusivo, aplaudido por muchos católicos homosexuales, mientras que ha molestado a los católicos.

Me gustaría que el Papa dijera al menos que ser LGTB (lesbiana, gay, transexual o bisexual) no es una maldición, dijo Jackson Mukasa, un joven de 20 años que fue encarcelado el año pasado acusado de cometer actos homosexuales, aunque se le retiraron los cargos por falta de pruebas.

“Ser homosexual en Uganda es un desafío. Te enfrentas a la justicia popular, a ser asesinado o a ser arrestado”, dijo Mukasa, también conocido por el nombre de Princesa Rihanna.

La homosexualidad o el acto sexual gay está prohibida en la mayoría de los 54 estados africanos. Sudáfrica es el único país africano que permite el matrimonio homosexual. La Iglesia católica mantiene que ser gay no es pecado, pero sí lo son los actos homosexuales.

Uganda, del que un 40 por ciento de su población es católica, ha sido vista como bastión del sentimiento antihomosexual desde 2013, cuando decidió endurecer las penas, con algunos diputados presionando para establecer la pena de muerte o la cadena perpetua para algunos actos relacionados con el sexo homosexual.

La ley fue anulada por motivos de procedimiento, aunque no ocurrió hasta que el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, la comparase con la legislación antisemita de la Alemania Nazi. Hubo otros donantes occidentales que también mostraron su indignación.

Frank Mugisha, director de Minorías Sexuales de Uganda y uno de los defensores más activos en la defensa de los derechos de los homosexuales, dijo que esperaba que el Papa mandara el mensaje de que los homosexuales y lesbianas deberían “ser tratados como cualquier otro hijo de Dios”.

El portavoz del Gobierno Shaban Bantariza, dijo que esperaba que “el mensaje del Papa no difiera de las creencias fundamentales de los ugandeses”.

No vemos la homosexualidad como una forma de vida normal, pero también hemos decidido no perseguir a los que han caído víctimas de ello”, añadió.

Por otro lado, una iglesia pentecostal reconcilia a los homosexuales kenianos con su Dios.

david-ochar-el-predicador-keniata“Los hombres que aman a otro hombre arderán en el infierno”, advertían en la parroquia a la que David Ochar acudía cada domingo. Un día, siendo adolescente, se dio cuenta de que esas palabras iban dirigidas a él, un homosexual más que vive estigmatizado por la iglesia en Kenia.

Ochar no volvería a pisar una iglesia hasta 2013, cuando él mismo ayudó a levantar la Cosmopolitan Affirming Church en Nairobi, la única a la que los homosexuales son bienvenidos en Kenia, país que el papa Francisco visitará este miércoles.

El pontífice llegará el próximo día 25 a un país donde la homosexualidad se castiga con la cárcel y los políticos juegan “la carta gay y lesbiana” para ganar votos entre un electorado abrumadoramente homófobo, explica Ochar.

Convertido hoy en un popular activista y predicador gay de 26 años, y consciente de la importancia del catolicismo en Kenia, Ochar anima a Francisco a “decir a católicos y cristianos, que hasta cierto punto condenan a los homosexuales, que eso no está bien”.

Así lo creen en la Cosmopolitan Affirming Church, instalada en una casa conocida solo por sus feligreses, que ha cambiado los altares y las imágenes de santos por banderas arcoíris y manos multicolores en sus paredes.

Su credo también es insólito: Animamos a cada uno a tener una relación con Jesús y, si no cree en él, a tener una relación con el Dios que ellos consideren, explica Ochar. A las misas acuden fieles de todas las confesiones -protestantes, evangelistas, católicos o musulmanes- que comparten la necesidad de “expresarse libremente sin sentirse discriminados”.

Llegan guiados por un sentimiento que fue creciendo desde la niñez, el de ser “diferente” e incluso “un pecador”, azuzado por curas que expulsaban a los afeminados o sospechosos de sentirse atraídos por su mismo sexo.

“Un amigo fue expulsado de una iglesia adventista porque era sospechoso de ser homosexual. Una amiga se quedó embarazada antes del matrimonio. Ambos fueron excomulgados y me dieron una razón para no volver a la iglesia”.

Es domingo por la tarde y Ochar se coloca la estola sobre su ropa de calle para conducir al rebaño por un viaje de esparcimiento espiritual, que incluye el análisis de los textos de Sodoma y Gomorra y los cánticos de un coro gospel, momento estrella en cualquier misa keniana.

En la universidad me metí en esa vida de salir de fiesta. Salíamos los sábados y nos emborrachábamos. El domingo poníamos música gospel y a predicadores en Youtube, abríamos la Biblia y nos poníamos a leer”, recuerda el ahora padre Ochar.

Con el tiempo, el grupo de amigos que se quedaba a pasar la resaca los domingos era cada vez mayor. En realidad, lo hacían para seguir “el ministerio de Youtube”, bromea. En 2013, él y activistas como George Barasa conocieron al pastor estadounidense Joseph Talton, “que era gay, negro, amaba a Jesús y podía decirlo abiertamente, evoca orgulloso.

Talton bendijo el local donde hoy ofician en Nairobi, y varios fueron ordenados pastores por una iglesia metodista. “Nos hemos dado cuenta de que muchos de nosotros crecimos en la fe, de que y ésta se nos arrebató porque los curas condenaban a las minorías sexuales”, lamenta.

Ochar se consuela diciendo que en Kenia la situación no es tan mala como en Uganda, donde los gais son víctimas de graves abusos que les han forzado al éxodo en los últimos años. De hecho, muchos de sus parroquianos son refugiados ugandeses, a quienes han ofrecido alojamiento y ayudado a obtener el asilo en Kenia.

La visita del papa a Kenia y a Uganda, antes de ir a República Centroafricana, es una oportunidad para condenar la homofobia imperante en África, como hiciera el presidente de EEUU, Barack Obama, en un viaje el pasado julio. Francisco no parece tener “nada en contra de la homosexualidad”, opina Ochar, quien le lanza una última petición: “Olvida tu oficio y piensa qué haría Jesús. Jesús nunca diría acepto el pecado, pero no al pecador“.

Fuente Religión Digital

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Sacerdote en Centroáfrica recibe premio de Human Rights Watch

Martes, 23 de septiembre de 2014

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El sacerdote Bernard Kinvi ha sido galardonado con el Premio Alison Des Forges correspondiente al año 2014. Se trata de una distinción que concede la organización Human Rights Watch a personas que han destacado por su defensa de los derechos humanos. El padre Kinvi, religioso de la orden de los Camilos, es director del hospital de Bossembelé, en la República Centroafricana, y durante los primeros meses de este año salvó la vida a cientos de musulmanes jugándose de forma muy seria la suya.

“Soy religioso Camilo y he hecho un voto de socorrer a los enfermos y personas necesitadas aún a riesgo de perder mi vida”. Así se expresa en padre Kinvi en una reciente entrevista http://www.centrafrique-presse.info/site/info-droit_de_lhomme-6023.html
« Tengo que confesar que soy bastante miedoso… pero en la situación en la que nos encontrábamos sentí una fuerza excepcional que me empujaba a seguir adelante, a no abandonar a los herido, los refugiados, a ir a buscar a las personas que estaban en peligro. Y pude hacer todo esto gracias al apoyo de mis hermanos de comunidad, y la ayuda excepcional de las hermanas carmelitas de la zona. Es decir, nunca me sentí solo en esta obra y todo el grupo me dio la fuerza de continuar a pesar de las amenazas de muerte”.

Amenazas de muerte que venían de las milicias «anti-balaka», un grupo que a menudo se ha descrito erróneamente como “milicias cristianas, y que surgió el año pasado en Centroáfrica como un conglomerado de personas cuyo objetivo inmediato era combatir los rebeldes musulmanes de la Seleka, y por extensión, atacar a toda la población musulmana. En numerosos lugares del país los anti-balaka han cometido innumerables masacres contra barrios y poblados habitados por personas de esta religión. Se calcula que en Bangui había, antes de diciembre de 2013, unos 100.000 musulmanes y después del acoso que sufrieron por parte de estos milicianos, apenas quedan 5.000. El padre Kinvi llegó a ser detenido (o más bien secuestrado) por los milicianos anti-balaka, quienes se comportaron con él de forma muy agresiva y le amenazaron con matarle por proteger a cientos de musulmanes en el hospital del que es director en Bossembelé. A pesar de todo, los religiosos no cedieron a las amenazas y salvaron la vida a los musulmanes hasta que las fuerzas multinacionales de la MISCA llegaron y pudieron evacuarlos a Camerún.

desplazados-en-centroafricaEl caso del padre Kinvi no es el único en la República Centroafricana. En la parroquia de Boalí, su párroco, un joven de 28 años recién ordenado que se llama Xavier Arnauld Tagba, tuvo el coraje de presentarse en el barrio musulmán de esta ciudad un día de enero cuando acababa de oir que los anti-balaka habían planificado un ataque para matar a todos sus moradores. A toda prisa, consiguió convencerlos para que fueran con él a la iglesia y allí los tuvo cobijados durante varias semanas a pesar de las amenazas de muerte de los milicianos. Más al sur, el comboniano español Jesús Ruiz estuvo a punto de ser eliminado por los mismos anti-balaka cuando intentó evitar que destruyeran la mezquita y guardó en la parroquia los ejemplares del Corán que el Imán de Mongoumba, donde trabaja, le confió antes de huir. En otras ocasiones he hablado en este mismo blog del comboniano ugandés Moses Otti, quien en su parroquia de Fátima, en Bangui, salvó la vida a una joven musulmana a la que una muchedumbre quería linchar, y en medio de la trifulca recibió una cuchillada en la pierna que le tuvo dos meses hospitalizado.

En la ciudad de Carnot, al Oeste del país, el padre Justin Nary, párroco de la iglesia de Saints Martyrs de l’Ouganda tuvo que soportar durante todo el mes de febrero numerosas llamadas anónimas de teléfono amenazándole de muerte. Y cada vez que salía a la calle no podía dar cuatro pasos sin que alguno de los jóvenes fanáticos le apuntara con un fusil. ¿Su delito? Haber creado hace dos años un grupo de paz integrado por católicos, protestantes y musulmanes y haber acogido en su parroquia unos 1.400 musulmanes. Día y noche, él y su vicario soportaron día el acoso de los anti-balaka que exigían la entrega de los desplazados para matarlos. Un día se presentaron en la puerta de la iglesia con dos bidones con 40 litros de gasolina y amenazaron con reducir a cenizas la iglesia. “No tuvimos más remedio que darles dinero para que se marcharan y violencia-en-centroafricanos dejaran en paz”, explica el abbé Nary. Las cosas sólo se calmaron con la llegada de las tropas francesas y de la Unión Africana. En Berberati, también en el Oeste de Centroáfrica, el padre Thomas Isaie, párroco de la iglesia de Saint-Basile, cuenta una historia similiar. “Nuestra parroquia está en el principal barrio musulmán, Loumi. El 15 de febrero quisieron destruir la mezquita y yo me puse delante y les dije que era un lugar sagrado. En el obispado de esta ciudad unos 500 musulmanes salvaron la vida gracias a la intervención personal del obispo.

El padre Kinvi, en la citada entrevista, habla también que conoce casos en los que algunos musulmanes han salvado la vida a cristianos.Este premio –concluye- es un llamamiento a la unidad y la reconciliación para construir la paz en nuestro país”.

Por cierto, cada vez que veo casos heroicos como este – y en África son muchos, muchísimos- no puedo evitar acordarme de personas que escriben anunciando el fin de la vida religiosa, argumentando que hace 40 años en esta o aquella congregación eran tropecientos mil y ahora sólo quedan unos pocos cientos y que eso se debe a que han perdido el rumbo, a que no son fieles a la Iglesia y otro argumentos de pata de banco por el estilo. A estas personas les invitarían a que se dieran una vuelta por algunos de los lugares “calientes” de la República Centroafricana, del Kivu Norte en la República Democrática del Congo o de Sur Sudán –por poner los casos de tres países que conozco un poco mejor- y a que se quedaran en alguna de las comunidades de los religiosos a los que tanto critican. Antes de volver a verter su bilis contra ellos, que intenten pasar allí tres o cuatro días, si es que son capaces de aguantar lo que las personas a las que tanto critican soportan en silencio durante años por amor a su compromiso evangélico.

Fuente Religión Digital

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“Acompañar a Jesús (I)”, por Gema Juan OCD

Domingo, 13 de abril de 2014

13365843333_feaa2ec4ec_mDe su blog Juntos Andemos:

Dedicado a los hermanos carmelitas descalzos de la República Centroafricana:

A ellos, a cuantos acompañan a Jesús en tierras que sufren conflictos violentos, y a todos los refugiados. Con la esperanza de que entre todos logremos la paz.

Como un grito desde lo profundo, la voz de Teresa de Jesús se abre en algunos de sus escritos. Salen de sus entrañas palabras que queman. Quiere llegar a Dios, sin duda, pero desde su intimidad abierta está hablando también a las gentes, buscando incendiar a otros para no andar sola su camino de vida.

«¡Oh cristianos!». Cuántas veces, mientras escribe, sale de su pluma esa palabra rasgando el silencio, llamando para despertar las conciencias. Y cada vez que la repite en voz alta, parece resonar la palabra de Jesús: «Vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

Teresa se duele en ocasiones, cuando percibe que los «amigos de Dios» no saben responder a la pregunta de Jesús, y escribe: «¡Oh Señor, cómo os desconocemos los cristianos!». Sabe cuánto importa que quienes dicen ser cristianos, lo sean en verdad. Y no se cansa de insistir: «¡Oh cristianos, cristianos!, mirad la hermandad que tenéis con este gran Dios; conocedle».

Para ayudar a conocerle, Teresa tiene una infinidad de palabras vivas. Sobre todo, invita a ponerse «junto a la fuente». Como sea, dice, «como pudiere». Con palabras o sin ellas, apoyándose en meditaciones o recogiéndose en lo profundo. Pensar en Él y en su vida para «conocer la bondad del Señor por experiencia» y experimentar su amistad.

Dirá: «se esté allí con Él, acallado el entendimiento. Si pudiere, ocuparle en que mire que le mira, y le acompañe y hable y pida y se humille y regale con Él», porque así se va conociendo a Dios en verdad, «y de esta compañía tan continua nace un amor ternísimo con Su Majestad y unos deseos… de entregarse toda a su servicio».

Cuando Teresa habla de estar con Él, de «acompañarle», sabe que, a veces, es difícil. Y recordemos, una vez más, que Teresa no divide la amistad con Jesús en dos partes: el tiempo que se pasa con Él y el tiempo que se está con los demás. Basta recordar cómo explica la vida de quien está unido a Él: «nunca dejan de obrar casi juntas Marta y María». No se confunden Marta y María, pero tampoco se separan ni turnan.

Teresa sugiere, con frecuencia, meditar la vida de Jesús y, especialmente, su Pasión. No lo hace con dolorismo ni por afán de sufrimiento. Dos cosas la mueven: reconocer el increíble amor que se muestra ahí y, a la vez, la necesidad de actualizar esa Pasión, de hacer que signifique algo realmente, en cada presente, para los seguidores de Jesús.

Por eso, va a decir que, aunque «a los principios no os hallareis bien», o se dé algún «apretamiento de corazón y congoja» –sorprendente realismo de Teresa a la hora de acompañar a Cristo– «aquí probará el Señor lo que le queréis. Acordaos que hay pocas almas que le acompañen y le sigan en los trabajos… y acordaos también qué de personas habrá que no solo quieran no estar con Él, sino que con descomedimiento le echen de sí».

Es imposible no recordar, leyendo este texto, a quienes no echan de sí a Cristo, sino que lo acogen en los hermanos necesitados. Estos tales han comprendido «en qué está el amar de veras a Dios» y saben qué es acompañar a Jesús.

Acompañarle es fiarse de Él, que «nunca falta», dejar la vida en sus manos y ocuparse de sus cosas. Sabiendo que esas cosas no son otras sino las que dan vida a los seres humanos. Por eso, dirá: «¡Oh Jesús mío, quién pudiese dar a entender la ganancia que hay de arrojarnos en los brazos de este Señor nuestro y hacer un concierto con Su Majestad, que mire yo a mi Amado y mi Amado a mí; y que mire Él por mis cosas, y yo por las suyas!».

El Dios de los cristianos es un Dios con necesidad, que quiere concertarse con todos. «Nos da licencia para que pensemos que Él tiene necesidad de nosotros», dice Teresa. Y en seguida, añadirá: «Pues de aquí adelante Señor, quiérome olvidar de mí y mirar solo en qué os puedo servir y no tener voluntad sino la vuestra». Y su voluntad está siempre ligada a la «ganancia de los prójimos», es decir, al bien de todos.

Acompañar a Jesús es «estarse con Él» y «salir a aprovechar a otros». Es, sencillamente, como dijera de sus hermanas, y podría seguir diciendo hoy: vivir «ocupadas en su amor».

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