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14.10.18. Por el ojo de una aguja ¿Se puede salvar un mundo rico?

domingo, 14 de octubre de 2018
Comentarios desactivados en 14.10.18. Por el ojo de una aguja ¿Se puede salvar un mundo rico?

parabola-del-camello-negro-l-pjo4qrDel blog de Xabier Pikaza:

Tiempo ordinario, dom 28: Mc 10, 17-30. Es un evangelio largo, y sólo comentaré su parte final: ¿Pueden «salvarse» los ricos? Esto es: ¿tiene sentido y futuro una sociedad como la nuestra que sólo quiere riqueza y más riqueza?

‒ La riqueza es riesgo para quien la tiene, pues tiende a convertirle en un Dios falso, destruyendo así los más hondos valores de la vida (haciéndole cautivo de ella, incapaz de vivir en libertad y gozo). En esa línea se sitúa la mal-aventuranza de Lc 6: ¡Ay de vosotros los ricos…!. Difícilmente puede el rico alcanzar la felicidad, es decir, el Reino de Dios, si no comparte lo que tiene, no sólo en el futuro, sino aquí, en este tiempo.

‒ La riqueza es un riesgo para los pobres, que quedan así a merced de la riqueza de otros propensos también a la ira y venganza, con riesgo de morir de hambre. Nuestra sociedad suele hablar más del riesgo de los pobres. En ciertos momentos, el evangelio insiste más en el riesgo de los ricos a los que hay que salvar de su riqueza, como decían unos versos León Felipe que ahora recreo libremente:

Hay que salvar al rico, hay que salvarlo de la dictadura de su riqueza,porque debajo de su riqueza hay un hombreque tiene que entrar en el reino de los cielos…

camelloHay que salvar al rico y al pobre… El Hombre, el Hombre es lo que importa. Ni el rico, ni el pobre importan nada… Ni el proletario, ni el diplomático,ni el industrial, ni el arzobispo,ni el comerciante, ni el soldado, ni el artista, ni el poeta…

El tema de fondo es por tanto: ¿Se puede «salvar» una sociedad como la nuestra que parece que no quiere ya más que su riqueza? ¿Tiene futuro un mundo cuyo Dios principal es el dinero?

Según el evangelio es difícil, pero no imposible. Ante ese riesgo de la riqueza nos sitúa hoy San Marcos, cuyo texto sigo comentando con mi libro sobre su evangelio.

Imagen 1: Señal de tráfico en el desierto de Judea
Imagen 2: Camellos en fila hacia la tierra prometida por el ojo de la aguja.
Imagen 3: Investigad el evangelio de Marcos.
Buen fin de semana a todos

Marcos 10, 10, 23-28. ¡Hijos míos! El riesgo de la riqueza .

(a. Problema) 23 Jesús mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Qué difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

(b. Primera enseñanza) 24 Los discípulos quedaron asombrados ante estas palabras. Pero Jesús, respondiendo de nuevo, les dijo: Hijos (qué difícil es entrar en el reino de Dios! 25 Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios.

(c. Segunda enseñanza) 26 Ellos quedaron totalmente pasmados, diciendo entre sí: Entonces, ¿quién podrá salvarse? 27 Jesús mirándoles les dijo: es imposible para los hombres, pero no para Dios, porque todo es posible para Dios .

10, 23. Introducción. El riesgo de las riquezas

evangelio-de-marcosJesús mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¿Qué difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

La escena comienza evocando la mirada de Jesús y su comentario sobre riquezas y Reino (10, 23). Antes había mirado con amor en el postulante (10, 21). Ahora se fija en sus discípulos, que le rodean, y así les va mirando en círculo, como había hecho en 3, 34 (periblepsamenos), hablándoles de forma intensa, por los ojos, en gesto de cariñoso desahogo, diciendo que los ricos entrarán difícilmente (dyskolôs) en el Reino de Dios, es decir, en la nueva humanidad curada y reconciliada

Jesús opone así dos tipos de realidad fundamental.

(a) Por una parte alude a la posesión de riquezas (khrêmata), entendidas en sentido fuerte, en un contexto más bien monetario, pues esa palabra alude al dinero (cf. Hech 4, 37; 8, 18; 24, 26), más que a las posesiones agrarias, como parecía suceder en el caso del rico anterior, que tenía mucha ktêmata
(b). Por otra parte se refiere a la entrada en el Reino de Dios. Pues bien, lo que más se opone a la entrada en el Reino, es decir, a la nueva humanidad que Jesús quiere instaurar, en nombre de Dios, es la posesión de riquezas, pues ellas tienen su propia lógica, de manera que impiden al hombre vivir en libertad de amor, es decir, en desprendimiento creador.

Es evidente que para conquistar los reinos de este mundo hacen falta riquezas, es decir, medios económicos, políticos y militares. Pues bien, en contra de eso, para heredar el Reino, es decir, para alcanzar la bienaventuranza y descubrir el secreo de la vida hay que superar la lógica del dinero (que se centra en la posesión y disputa de bienes), para pasar de esa manera a la experiencia de la gratuidad. Aquel que le había preguntado qué debía hacer para heredar la Vida Eterna pensaba que lo había cumplido ya todo, sin advertir que le faltaba lo más importante, que es el desprendimiento radical para amar gratuitamente a los demás.

10, 24-25. Primera enseñanza: por el ojo de la aguja

24 Los discípulos quedaron asombrados ante estas palabras. Pero Jesús, respondiendo de nuevo, les dijo: Hijos ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! 25 Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios.

Incluye dos rasgos: consternación de los discípulos y enseñanza básica de Jesús sobre el Reino de Dios y el dinero. Esta escena ha de entenderse no sólo en un plano económico (lo que es evidente), sino también en un plano eligioso, es decir, de visión de Dios (de nueva humanidad). No se trata, pues, de un problema meramente material, sino de un misterio teológico, vinculado a la posibilidad de una “salvación” mesiánica (esto es, de la plenitud del hombre) que no se puede conseguir a través de las riquezas.

(1) Los discípulos quedan consternados (llenos de pavor: ethambounto; 10, 24a).
También otros escritos de aquel tiempo desde Test XII Pat a las Parábolas de Henoc, ponían de relieve el riesgo destructor de las riquezas. Pues bien, Jesús ha insistido en ese tema de un modo radical, en el contexto preciso de la búsqueda del reino. El ser humano tiende a pensar que puede conquistarlo todo por su esfuerzo, por medio de trabajos, riquezas e influjos materiales; pero Jesús ha dicho que, en vez de ser ayuda, como muchos piensan, las riquezas constituyen un estorbo para el Reino (pues encierran al hombre en sí mismo, en sus disputas económicas).

La consternación de los discípulos ante el dicho de Jesús responde a lo que Pablo ha llamado el escándalo y locura de la cruz (1 Cor 1, 23), que no puede entenderse en un sentido puramente intelectual (en línea de doctrina), sino que se expresa y expande en un nivel económico o, mejor dicho, de superación de la economía monetaria (representada por la khrêmata). Jesús sitúa a sus discípulos ante el escándalo de un Reino de Dios que no puede conseguirse con dinero, ante la “locura” de un tipo de riqueza concebida como máximo impedimento para alcanzar la Vida Eterna (lo que el postulante había pedido a Jesús) .

(2) En este contexto se entiende la enseñanza (10, 24b-25), que alude a la dificultad de la salvación de los ricos (¡y de aquellos que quieren ser ricos!), introduciendo el signo sorprendente de un camello ante el ojo de una aguja. Algunos han querido desactivar la extrañeza de ese signo diciendo que el “ojo de aguja” sería en realidad una puerta estrecha del cerco de Jerusalén, una especie de postigo por donde sólo podrían pasar uno a uno los hombres y mujeres, no los camellos más gordos. Pero esa interpretación carece de sentido, como seguirá diciendo 10, 27.

¡Humanamente hablando es imposible que un rico se “salve” (que sea feliz, que viva en paz, en amor gratuito), como es imposible que un camello pase por un ojo de aguja de coser!. En ocasiones semejantes, ante la incomprensión de sus discípulos, Jesús ha respondido de una forma dura, incluso hiriente (cf. 8, 14-21. 33; 9, 42-48). Pues bien, en este momento, Jesús les llama tekna, hijos, como si fueran niños, como si quisiera ofrecerles una enseñanza que ellos tienen dificultad en aprender, acudiendo para ello a la imagen paradójica (incluso irónica, quizá humorística) de un camello grande y del minúsculo agujero de una aguja de coser.

Esta dificultad no alude al “reino de los cielos-cielos” (es decir, a la salvación eterna, en el más allá), sino al Reino de Dios (basileia tou Theou: 10, 24. 25), que ha de empezar sobre la tierra, en este mismo mundo, en la nueva Jerusalén, hacia donde se dirigen, en la Iglesia, en la humanidad reconciliada. Lo que Jesús busca, lo que él quiere (la llegada del Reino en la tierra) no se consigue con dinero, es decir, con los medios normales que emplean los poderosos del mundo para conseguir unos objetivos de tipo social, político o religioso. El Reino de Dios no es resultado de algo que el hombre realiza y consigue (por la fuerza de las armas o el dinero), sino expresión y despliegue de la nueva humanidad que Jesús busca y promueve, esperando recibirla como don de Dios.

10, 26-27. Segunda enseñanza. Todo es posible para Dios

26 Ellos quedaron totalmente pasmados, diciendo entre sí: Entonces, ¿quién podrá salvarse? 27 Jesús mirándoles les dijo: es imposible para los hombres, pero no para Dios, porque todo es posible para Dios

Marcos vuelve a presentar el mismo tema, llevando hasta el final la paradoja de la salvación (de la plenitud humana, de la nueva humanidad), que se había iniciado con la pregunta del hombre rico de (10, 17), que ya se ha ido. Éste es el momento en que Jesús ofrece a los discípulos que no se han marchado (como el rico anterior) su última enseñanza, aunque quizá no la entiendan, en gesto que incluye también dos partes:

(1) Nueva admiración y pregunta de los discípulos (10, 26). Ellos se espantan aún más, llenos de pasmo (perissôs exeplêssonto; cf. 1, 22; 6, 2; 7, 37), pues Jesús no les ha aquietado, sino que les ha inquietado aún más, dejándoles fuera de sí. El hombre de 10, 17 venía con la confianza de que Jesús respondería a su deseo y le enseñaría a conseguir la vida eterna, sin desprenderse de sus riquezas. Pero se ha ido (¡quizá porque ha entendido bien y no quiere comprometerse con lo que Jesús le ha dicho!), mientras que los discípulos siguen con él, pero quedan sin comprender, diciendo entre sí: «En ese caso ¿quién podrá salvarse?» (ser salvado: sôthênai).

El rico preguntaba ¿qué haré?, como si la salvación dependiera de sus obras (en el fondo, de sus riquezas); los discípulos, en cambio, preguntan, en pasivo divino: ¿quién podrá ser salvado? No cuestionan ya lo que ellos pueden o deben hacer, sino lo que puede Dios, que es muy distinto? Ya no hablan de conseguir el Reino, sino de salvarse, en palabra que tiene un fondo más religioso (más espiritual), aunque es inseparable de la realización del Reino de Dios en este mundo. Estamos ante una iglesia que “sabe” (Marcos supone que Roca y los otros conocen el proyecto de Jesús), pero que “no entiende” las implicaciones de ese “saber”, en sentido general, y para la vida de la comunidad. Roca y sus compañeros han oído lo que dice Jesús, pero en el fondo no le “creen”, no confían en él, no se atreven a poner en marcha, de un modo tajante, el proyecto que él ha ofrecido al hombre rico, que se ha marcado de su lado.

(2) Nueva mirada de Jesús, que responde: (todo es posible para Dios! (10, 27). Jesús vuelve a mirar a sus discípulos (emblepsas autois) y al hacerlo parece llamarles al Reino, afirmando que Dios existe y puede manifestarse y realizar su obra por encima de la esclavitud de las riquezas. De esa forma, al menos implícitamente, Jesús rompe la oposición que el texto del rico (10, 17-22; cf. Mt 6, 24) parecía establecer entre Reino de Dios y riquezas de este mundo, como si ambas realidades pudieran situarse en un mismo plano. Ciertamente, el don de Dios (el Reino) supera el nivel de las riquezas. Leer más…

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Salomón, el joven rico y los discípulos. Domingo 28 Ciclo B

domingo, 14 de octubre de 2018
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Joven-Rico-600x708Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

  Las lecturas de este domingo enfrentan tres posturas: la de Salomón, que pone la sabiduría por encima del oro, la plata y las piedras preciosas; la del rico, que pone su riqueza por encima de Jesús; la de los discípulos, que renuncian a todo para seguirlo.

1. Salomón: la sabiduría vale más que el oro

El libro de la Sabiduría se escribió en el siglo I a.C., probablemente en Alejandría, en griego (por eso los judíos no lo consideran inspirado). No sabemos quién lo escribió, pero el autor finge ser Salomón. Un recurso muy habitual en la época para dar mayor prestigio al libro. Recordaréis que Salomón, al comienzo de su reinado, tuvo un sueño en el que Dios le dijo que pidiese lo que quisiera. En vez de pedir oro, plata, la derrota de sus enemigos, etc., pidió sabiduría para gobernar al pueblo. Inspirándose en ese relato, el autor del libro de la Sabiduría pone estas palabras en boca del rey:

Supliqué y se me concedió la prudencia,
invoqué y vino a mí el espíritu de sabiduría.
La preferí a cetros y tronos,
y en su comparación tuve en nada la riqueza;
no le equiparé la piedra más preciosa,
porque todo el oro a su lado es un poco de arena,
y, junto a ella, la plata vale lo que el barro;
la quise más que a la salud y la belleza
y me propuse tenerla por luz,
porque su resplandor no tiene ocaso.
Con ella me vinieron todos los bienes juntos,
en sus manos había riquezas incontables.

2. El joven rico: la riqueza vale más que Jesús

El evangelio contiene dos escenas: en la primera, los protagonistas son el rico y Jesús.

Cuando se puso en camino, llegó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
‒ Maestro bueno, ¿qué he de hacer para heredar vida eterna?
Jesús le respondió:
‒ ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno fuera de Dios. Conoces los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no perjurarás, no defraudarás, honra a tu padre y a tu madre.
Él le contestó:
‒ Maestro, todo eso lo he cumplido desde la adolescencia.
Jesús lo miró con cariño y le dijo:
‒ Una cosa te falta: anda, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo. Después vente conmigo.
A estas palabras, el otro frunció el ceño y se marchó triste; pues era muy rico.

El protagonista, antes de formular su pregunta, pretende captarse la benevolencia de Jesús o, quizá también, justificar por qué acude a él: lo llama «maestro bueno», título que no se aplica en Israel a ningún maestro (solo conocemos un ejemplo del siglo IV d.C.).

La pregunta

El problema que le angustia es «qué he de hacer para heredad vida eterna», algo fundamental para entender todo el pasaje. Lo que pretende el protagonista es, dicho con otra expresión judía de la época, “formar parte de la vida futura” o “del mundo futuro”; lo que muchos entre nosotros entienden por “salvarse”. Este deseo sitúa al protagonista en un ambiento distinto del normal: admite un mundo futuro, distinto del presente, mejor que éste, y desea participar en él. Por otra parte, su pregunta no es tan rara como podemos imaginar. Si nos preguntasen qué hay que hacer para “salvarse“, las respuestas es probable que variasen bastante. Una pregunta parecida la encontramos hecha al rabí Eliezer (hacia el año 90) por sus discípulos. Y responde: “Procu­raos la estima de vuestros vecinos; impedid que vuestros hijos lean la Escritura a la ligera y haced que se sienten entre las rodillas de los discípulos de los sabios; y, cuando oréis, sed conscientes de quién tenéis delante. Así conseguiréis la vida del mundo futuro”.

La respuesta de Jesús

Jesús, antes de responder, aborda el saludo y da un toque de atención sobre el uso precipitado de las palabras. El único bueno es Dios. (Afortunadamente, por entonces no existía la Congregación para la Doctrina de la Fe, que lo habría condenado por error cristológico).

Luego responde a la pregunta haciendo referencia a cinco mandamientos mosaicos, todos ellos de la segunda tabla, aunque cambiando el orden y añadiendo «no defraudarás», que no está en el decálogo.

Lo curioso es que Jesús no dice nada de los mandamientos de la primera tabla, que podríamos considerar los más importantes: no tener otros dioses rivales de Dios, no pronunciar el nombre de Dios en falso y santificar el sábado. Para Jesús, de forma bastante escandalosa para nuestra sensibilidad, para «salvarse» basta portarse bien con el prójimo.

Cuando el protagonista le responde que eso lo ha cumplido desde joven, Jesús lo mira con cariño y le propone algo nuevo: que deje de pensar en la otra vida y piense en esta vida, dándole un sentido nuevo. Ese sentido consistirá en seguir a Jesús, de forma real, física, pero antes es preciso que venda todo y lo dé a los pobres. El programa de Jesús se limita a tres verbos: vender, dar y seguir.

La reacción del rico

Entonces es cuando el personaje frunce el ceño y se aleja, «pues era muy rico». Con esta actitud, no pierde la vida eterna (que depende de los mandamientos observados), pero sí pierde el seguir a Jesús, dar plenitud a su vida ahora, en la tierra.

No es lo mismo salvarse que entrar en el reino de Dios

Mientras el rico se aleja, Jesús completa su enseñanza sobre el peligro de la riqueza y el problema de los ricos.

Jesús miró en torno y dijo a sus discípulos:
‒ Qué difícil es que los ricos entren en el reino de Dios.
Los discípulos se asombraron de lo que decía. Pero Jesús insistió:
‒ ¡Qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el reino de Dios.
Ellos quedaron espantados y se decían:
‒ Entonces ¿quién puede salvarse?
Jesús se les quedó mirando y les dice:
‒ Para los hombres es imposible, no para Dios; todo es posible para Dios.

Las palabras «¡Qué difícil es que los ricos entren en el reino de Dios!» requieren una aclaración. Entrar en el reino de Dios no significa salvarse en la otra vida. Eso ya ha quedado claro que se consigue mediante la observancia de los mandamientos, sea uno rico o pobre. Entrar en el Reino de Dios significa entrar en la comunidad cristiana, comprometerse de forma seria y permanente con la persona de Jesús en esta vida.

Ante el asombro de los discípulos, Jesús repite su enseñanza añadiendo la famosa comparación del camello por el ojo de la aguja. Ya en la alta Edad Media comenzó a interpretarse el ojo de la aguja como una puerta pequeña que habría en la muralla de Jerusalén; pero esa puerta nunca ha existido y la explicación sólo pretende suavizar las palabras de Jesús de manera un tanto ridícula. Jesús expresa con imaginación oriental la dificultad de que un rico entre en la comunidad cristiana.

¿Por qué se espantan los discípulos? Su reacción podemos interpretarla de dos formas: 1) ¿quién puede salvarse?; 2) ¿quién puede subsistir?

En el primer caso, los discípulos refle­jarían la mentalidad de que la riqueza es una bendición de Dios; si los ricos no se salvan, ¿quién podrá salvarse?

En el segundo caso, los discípulos pensarían que la comunidad no puede subsis­tir si no entran ricos en ella que pongan sus bienes a disposi­ción de todos.

En cualquier hipótesis, la respuesta de Jesús (“para Dios todo es posible”) da por terminado el tema.

3. Los discípulos: Jesús vale más que todo

Pedro entonces le dijo:
‒ Mira, nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido.
Contestó Jesús:
‒ Todo el que deje casa o hermanos o hermanas o madre o padre o hijos o campos por mí y por la buena noticia ha de recibir en esta vida cien veces más en casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y campos, con persecuciones, y en el mundo futuro vida eterna.

La intervención de Pedro no empalma con lo anterior, sino que contrasta la actitud de los discípulos con la del rico: «nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido». Ahora quiere saber qué les tocará.

La respuesta de Jesús enumera siete objetos de renuncia, como símbolo de renuncia total: casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos, campos. Todo ello tendrá su recompensa en esta vida (cien veces más en todo lo anterior, menos en padres) y, en la otra, vida eterna. Pero, al hablar de la recompensa en esta vida, Marcos añade «con persecuciones».

Decía Salomón que, con la sabiduría “me vinieron todos los bienes juntos”. A los discípulos, la abundancia de bienes se la proporciona el seguimiento de Jesús.

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Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario. 14 de octubre de 2018

domingo, 14 de octubre de 2018
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A estas palabras, él frunció el ceño, y se marchó pesaroso, porque era muy rico.

 (Mc 10, 17-30)

“¿Qué haré para heredar la vida eterna?” Esta es la inquietud de este personaje que se acerca corriendo a Jesús. Tiene prisa y también mucha seguridad en sí mismo.

Sabe lo que quiere. Lo ha sabido siempre. Cuenta en su haber con grandes fortunas: “Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.

Parece que no se ha acercado a Jesús para encontrarse con alguien sino para ser “reconocido”, para que se reconozca su bien hacer.

Sí, debía de ser muy rico, tanto que esperaba también heredar la vida eterna o quizá incluso pensaba que ya había hecho lo suficiente para recibirla. Como un niño cuando acaba lo deberes y viene corriendo a enseñártelos para que le dejes ir a jugar. Pero Jesús no lo felicita por todo lo que ha hecho sino que le dice: “Una cosa te falta.

Parece que el Reino tiene poco que ver con las seguridades. A Dios no le impresiona nuestra larga lista de méritos y renuncias. Tampoco las riquezas.

Por lo visto espera que nos acerquemos a Él con las manos vacías, con todo perdido y los zapatos gastados.

Parece que solo consigue vernos bien cuando no tenemos nada que mostrale, cuando estamos desnudas y vacías.

Ahí sí, nos ve y nos mira como a hijas amadas suyas. Mientras tanto no deja de mirarnos con cariño y compasión.

No deja de recordarnos que nos falta una cosa: dejar todo lo que nos sobra. Y nos ve marchar una y otra vez con el ceño fruncido y pesarosas. Dobladas bajo el peso de nuestras riquezas, de nuestros derechos y méritos.

¿Cómo podrás llenarnos sino queda sitio?

Oración

No dejes de mirarnos con cariño, sobre todo cuando nos alejamos pesarosas. Solo el cariño de tu mirada nos puede transformar.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa 

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El rico y el pobre están a la misma distancia del Reino.

domingo, 14 de octubre de 2018
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cristoy-jovenMc 10, 17-30

Es un episodio entrañable, pero es muy ambiguo en la redacción y desconcertante en el desenlace. El hombre rico no se decide a dar el paso. Aunque lo verdaderamente importante es el motivo por el que se niega a seguir a Jesús: las riquezas. Para los judíos, las riquezas habían sido siempre signo de la bendición de Dios. Jesús no puede arremeter contra ellas y hacernos ver que son la causa de todos los males. Sabemos que fue un tema muy discutido entre los primeros cristianos. El relato nos deja ya una muestra de esta controversia.

El llegar corriendo, indica gran interés y una urgente necesidad. El joven era rico, pero no las tenía todas consigo. Sin duda, el rico esperaba de Jesús algún precepto aún más difícil que los de Moisés, que estaría dispuesto a cumplir. Jesús no añade más preceptos sino una propuesta original. En vez de seguridades, confianza sin límites. En vez de cumplimiento de la Ley, seguimiento. Jesús sube a Jerusalén, va a la muerte. Seguir a Jesús supone estar dispuesto al fracaso. El arrodillarse, es un signo exagerado de respeto y admiración.

“Heredar vida definitiva”. No está nada claro el sentido de esa expresión. El texto dice “zoe aionion” que es una expresión muy ambigua. Al traducirla la Vulgata por ‘vida eterna’ condicionó su sentido durante demasiado tiempo. En tiempo de Jesús, significaba garantizar una existencia feliz más allá de la muerte. El rico ya tenía garantizada la existencia feliz en el más acá. Lo que busca en Jesús, es asegurar las misma felicidad para el más allá. No podemos mantener hoy este significado, pero tampoco tenemos claro un sustituto.

Los mandamientos que Jesús le recuerda son los de la segunda tabla, es decir los que se refieren al prójimo, no los que se refieren directamente a Dios. Esta enseñanza es original y exclusiva de Jesús. Para cualquier judío, los más importantes eran los de la primera tabla, que se refieren a Dios. Está clara la intención de hacernos pensar en una nueva manera de religiosidad: la humanidad se manifiesta en la relación con los demás, no con Dios. Es imposible tener acceso a Dios si me desentiendo del próximo que me necesita.

¿Por qué me llamas ‘bueno’? El texto griego dice “agazos” no “kalos” que él mismo se aplica. Jesús revela donde está la verdadera pobreza. Él se siente vacío hasta de la misma bondad. El hombre ni es nada ni tiene nada, porque ni siquiera hay un sujeto (ego) capaz de ser o tener. Es difícil no dejarse atrapar por las riquezas, pero es mucho más difícil superar el sentimiento de superioridad. Lo nefasto será creerme bueno y con derechos ante Dios.

Una cosa te falta. Es lo verdaderamente importante del relato. Jesús no da importancia al cumplimiento de la Ley. Lo que le falta no es vender lo que tiene sino seguirle. El desprenderse de todo es una exigencia del seguimiento. Para ‘heredar la vida’, basta cumplir la Ley; para entrar en el Reino hay que preocuparse de los demás. Con todo no está claro a qué se refiere Jesús. El joven le pregunta por una vida para el más allá y el texto sugiere que le responde con una invitación a seguir a Jesús en el grupo que le acompañaba.

¡Qué difícil será entrar en el Reino, al que pone su confianza en las riquezas! Las riquezas en sí ni son buenas ni son malas. Es absurdo pesar que Dios prefiere que pasemos necesidades. El apego a las posesiones sin tener en cuenta al pobre o, peor aún, a costa de él, es lo que impide al hombre alcanzar una meta verdaderamente humana. El desenlace es triste, pero el comentario que hace Jesús es aún más desolador. Los discípulos no están preparados para entender a Jesús y quedan hundidos en la miseria.

Entonces, ¿quién podrá ‘salvarse’? Los discípulos siguen pensando que es imposible subsistir sin seguridades. La pregunta no se refiere a quién podrá salvarse en el más allá, como la salvación tal como la entendemos hoy, sino quién podrá mantener una vida verdaderamente humana, si se desprende de todo lo que tiene y no asegura su futuro. Así cobra sentido la respuesta de Jesús, “para los hombres, imposible, no para Dios”.

Estamos ante uno de los textos más difíciles de comprender de todo el evangelio. Llevamos veinte siglos dando tumbos entre la demagogia barata y el espiritualismo tranquilizador pero estéril. No podemos sacar una norma general de una propuesta individual. Si vende los bienes, se supone que tiene que haber un comprador, que estará, de entrada, condenado. Jesús no puede dar una norma, que, para poder cumplirla, exige que otro no la cumpla.

Buscar la propia salvación individual aquí abajo o en el más allá, es la mejor señal de no haber superado el “ego”. El objetivo último de todo ser humano es la entrega incondicional al servicio del otro. El apego a las riquezas nace siempre del falso yo. Mientras exista la preocupación por uno mismo, no puede alcanzarse la meta. El obstáculo no son las riquezas sino la existencia del yo que me lleva a buscar seguridades para más acá o para el más allá.

Pensar que el rico está condenado y el pobre está salvado, es demagogia. El hecho de tener, o no tener bienes materiales, no es lo significativo. El que no tiene nada, puede estar más apegado a los bienes que ambiciona, que el rico a lo que posee. Lo difícil es mantener un equilibrio que nos permita cubrir las necesidades imprescindibles para mantener una sana biología y alcanzar una verdadera humanidad, dándose al otro. Tanto el pobre como el rico tendrán que dar un paso para entrar en la dinámica del evangelio.

Otra trampa frecuente es creer que el evangelio propone solo la pobreza de espíritu. Según esta interpretación, no importa lo que hayas acumulado, con tal de que tengas “espíritu cristiano”, lleves una vida “religiosa” y seas capaz de dar limosna y hacer “obras de caridad”. La Iglesia como institución ha caído en esta trampa. Bajo el pretexto de tener para dárselo a los pobres, no le ha importado acumular ingentes riquezas. No basta que la Iglesia atienda a los pobres. La Iglesia tiene que ser pobre y renunciar a las seguridades.

El relato no ofrece un cristianismo a dos velocidades. Los ‘consejos evangélicos’ serían un plus voluntario para los más decididos. Esto ha hecho mucho daño, porque ha dado motivo a la mayoría de cristianos para pensar que lo que dice el evangelio no va con ellos. Ha hecho daño también a los que optan por la vida religiosa, porque les ha hecho creer que son los perfectos y con más derechos ante Dios porque han renunciado a las posesiones materiales.

El fariseísmo que seguimos manteniendo en este tema es desconcertante. Seguimos buscando mil escusas para no vernos obligados a entrar en la dinámica del evangelio. Incluso cuando renunciamos al consumo o a las seguridades terrenas lo hacemos esperando que me lo paguen con creces en el más allá. Es un hecho que muchos de los puestos de la jerarquía se buscan expresamente para medrar y tener más dinero y más poder.

La propuesta de Jesús no conlleva ninguna renuncia. Si, al llevarla a la práctica, tenemos la sensación de perder algo, es que no hemos comprendido nada. Se trata de elegir el camino que me lleve a la plenitud de humanidad. Como seres limitados, elegir un camino lleva consigo el renunciar a otro. En contra del sentir común, el renunciar a tener más no es de tontos, sino de personas muy despiertas. La sabiduría consistiría en la libertad de elección.

Meditación

¿Qué sentido tiene emprender una carrera
si no tienes intención de llegar a la meta?
Es ridículo pensar que Dios nos exige renunciar a algo.
Tomar conciencia de lo que es mejor será el primer paso.
La plenitud de ser y los apegos son incompatibles.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Oprimir al pobre.

domingo, 14 de octubre de 2018
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jesus-e-o-jovem-rico“Mientras que la pobreza, la injusticia y la desigualdad existan en nuestro mundo, ninguno de nosotros podrá realmente descansar” (Nelson Mandela)

Mc 10, 17-30

Jesús lo miró con cariño y le dijo: Una cosa te falta: Anda, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; después sígueme

Un comentarista de este texto del evangelio de Marcos viene a decir que, al joven rico, aunque se esfuerza en ser bueno, su riqueza le convierte en constructor de una sociedad injusta y no en el reino de Dios. La opción por los pobres no excluye a los ricos; son los ricos los que se auto excluyen por no optar por los pobres. Al joven rico le distingue el verbo acumular: riqueza, prestigio, méritos, etc. Jesús le propone un cambio: el de “acumular” por el de “compartir” su vida y su riqueza con los pobres.

Los profetas del Antiguo Testamento denuncian la riqueza como un obstáculo para el reino: Isaías: “¡Ay de los que añaden casas a casas y juntan campos con campos, hasta no dejar sitio, y vivir ellos solos en medio del país! (Is 5, 8); Amós: “Así dice el Señor: A Israel no le perdonaré, porque venden al inocente por dinero y al pobre por un par de sandalias, y revuelcan en el polvo al desvalido y tuercen el proceso del indigente” (Am 2, 6-7).

Jesús, interpretando el AT en vertiente positiva, se preocupaba por satisfacer las necesidades espirituales de la gente, pero antes procuraba atender sus necesidades físicas, y respondía mediante actos de misericordia“Entonces el rey dirá a los de la derecha: Venid benditos de mi Padre, a heredar el reino que obtengo preparado desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, sed y me disteis de beber, era inmigrante y me acogisteis, estaba desnudo y me vestisteis, estaba enfermo y me visitasteis, estaba encarcelado y vinisteis a verme” (Mc 25, 34-36). Las obras de misericordia realizadas por amor aparecen libres de cualquier limitación que condicione su valor.

Interpretación, no sólo del Maestro, sino también de sus discípulos. En su primera Carta, 3, 18, dice: Hijitos, no hablemos de palabra y con la boca, sino con obras y de verdad. Así conoceremos que procedemos de la verdad y ante él tendremos la conciencia tranquila. Pues, aunque la conciencia nos acuse, Dios es más grande que nuestra conciencia y lo sabe todo”.

Ya seis siglos antes de Cristo, Confucio (551- 459), reconocido pensador chino dijo: “En un país bien gobernado, la pobreza es algo de lo que avergonzarse. En un país mal gobernado, la riqueza es algo de lo que avergonzarse”. Y Nelson Mandela en nuestros días: “En un país bien gobernado, la pobreza es algo de lo que avergonzarse. En un país mal gobernado, la riqueza es algo de lo que avergonzarse”.

Hay dos clases de Obras de Misericordia: Corporales y Espirituales. En Marcos 25 se mencionan las seis primeras de las corporales, como la razón por la cual los pobres heredan el reino. El himno del Magníficat, atribuido a María en su visita a su prima Isabel, pone en su boca estas palabras reconociendo la providencia de Dios en el mundo: “Él hizo proezas con su brazo: dispersó a los soberbios de corazón, derribó del trono a los poderosos y enalteció a los humildes, a los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada”.

Muchos compositores famosos: Tomás Luis de Victoria (1548-16-11), Claudio Monteverdi (1567-1643), Vivaldi (1678-1741), (Johann Sebastian Bach (1685-1750), Franz Schubert (1797-1818) y Anton Bruckner (1824-1896), entre otros.

“Mientras que la pobreza, la injusticia y la desigualdad existan en nuestro mundo, ninguno de nosotros podrá realmente descansar” (Nelson Mandela). Y Mc 10, 21 nos presenta a un Jesús que quiere remediar esa desigualdad e injusticia.

“Jesús lo miró con cariño y le dijo: Una cosa te fe falta: Anda, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; después sígueme. A estas palabras frunció el ceño y se marchó triste, pues era muy rico” (Mc 10, 21-22)

TESOROS EN EL CIELO

Yo los quiero en la tierra,
y no quiero tesoros en el cielo.
Quizás mañana es tarde. El banco cierra.

Yo no quiero “un tendrás”, yo quiero “un tengo”
que mantenga mi hacienda.

Quiero seguir tus pasos y consejos,
pero quiero también mis tierras,
legado de mis padres y mi esfuerzo.

No me place, Maestro de cosechas,
dejar mis campos y fruncir el ceño
únicamente por perder mi hacienda.

¿Seguirte sólo por un sueño?

(EVANGÉLICO CUARTETO.
Ediciones Feadulta)

 

Vicente Martínez

Fuente Fe Adulta

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Todo lo cumplo.

domingo, 14 de octubre de 2018
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los-jovenes-se-apartan-de-la-religionMc 10,17-30

Está claro que no hay una única respuesta a la pregunta: ¿Qué he de hacer? Resulta llamativo que Jesús, que conoce los corazones, diga primero al joven una cosa y que, al ver su respuesta, dé un paso más y endurezca las condiciones para adquirir el “tesoro en el cielo”.

El joven pretende “heredar” la vida eterna. Jesús le responde en su propio lenguaje: para tener un “tesoro”… Pero si el joven quiere adquirir algo, Jesús le dice que lo que tiene que hacer es soltar eso mismo que tanto anhela. En la lógica de Jesús, la manera de adquirir es dar. Porque la confianza no puede estar puesta en las cosas que nos dan una supuesta seguridad.

De hecho, los discípulos podrían esperar que, de acuerdo con la respuesta de Jesús, ellos sí deberían recibir la recompensa, pero, sin embargo, en un primer momento, se espantan por la dureza de Jesús para entrar en el Reino. ¡Qué difícil es para los ricos entrar en el Reino! Pero si ellos lo han dejado todo, ¿por qué se asustan y temen por su salvación? Tal vez porque comprenden que si ellos hicieran la misma pregunta: ¿qué tengo que hacer? las propuestas de Jesús serían cada vez más incisivas hasta llegar al núcleo del problema. ¿Dónde tenemos puesta nuestra confianza? ¿Dónde nuestra seguridad? Y cuando llegue Jesús allí, nos propondrá soltar.

Pero las palabras de Jesús son tranquilizadoras: no depende de ellos la salvación sino de Dios. Pedro se anima entonces y defiende su posición y la de los demás en cuanto a los bienes que han dejado. Y Jesús confirma que están en el buen camino.

Si leemos detenidamente el relato, hay varias cosas que llaman la atención. La primera es la denominación de Jesús como Maestro “bueno” y el rechazo por parte de Jesús. Él no acepta el apelativo bueno, ni siquiera para sí mismo: “Solo Dios es bueno”. El joven parece darse cuenta y, a continuación, solo lo llama “Maestro”.

Otra cosa que llama la atención es la actitud del joven. Este se acerca corriendo, con todas sus fuerzas puestas para conseguir su objetivo. Sabe que es un cumplidor de la ley que corre con ventaja. Cree que no habrá problemas para hacer y cumplir lo que Jesús le diga. Él siempre ha cumplido todo y ahora no será una excepción. Podemos pensar que él se considera a sí mismo bueno. Pero la respuesta de Jesús lo desconcierta. Y ya no podrá decir con tanta facilidad “todo lo cumplo”, “soy bueno”. La propuesta de Jesús le producirá tristeza hasta que no pueda desprenderse de todo aquello en lo que pone su confianza. Comprenderá, en fin, que la bondad no se consigue por cumplir lo mandado, sino que es don de Dios.

Sabemos que se fue triste. Sabemos que su conversión es posible desde la acción de Dios. ¿Se desprenderá al fin de su fuente de seguridad? Hay biblistas que afirman que no podemos decir qué fue de él. Otros ven la realización de esta vocación en Mc 14,51-52. Allí aparece un extraño muchacho siguiendo a Jesús hacia su muerte con solo una túnica. Lo intentan atrapar, pero él suelta la túnica y escapa. Ciertamente es la contracara de este joven que realiza la máxima expresión de libertad, desapego y seguimiento. Ya sea que se trate o no del mismo joven, el evangelista muestra la plenitud de este relato. Y demuestra que “Para los hombres es imposible, no para Dios. Dios lo puede todo”.

Paula Depalma

Fuente Fe Adulta

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Y ¿Cómo se vive bien?

domingo, 14 de octubre de 2018
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hqdefaultDel blog de Tomás Muro, La Verdad es libre:

01. SE TRATA DE VIVIR BIEN: VIDA ETERNA

Aquel hombre que se acerca a Jesús lo hace para preguntarle cómo se hace para vivir bien, para realizarse en la vida, para ser feliz: ¿Qué tengo que hacer para heredar la vida, para vivir bien? ¿Qué he de hacer para vivir feliz?

La vida definitiva, la calidad de vida, vida eterna no comienza después de la muerte, sino que comienza ya en este tramo de vida en el que estamos, en la historia, en el tiempo. Termina “allá”, pero esa vida ha comenzado ya aquí. (La tradición de San Juan habla no tanto de Reino, sino de vida: que tengan vida y la tengan en abundancia).

Ante la pregunta sobre cómo tener vida eterna, Jesús, -no sin alguna ironía-, le recuerda a aquel hombre lo que dicen siempre los sistemas religiosos y los eclesiásticos de turno: ya sabes lo que tienes que hacer: no mates ni robes, vete a Misa, cumple por Pascua, te confiesas de cuando en cuando, y al cielo, etc.

Aquel hombre, a su vez, le dice a Jesús: Todo eso ya lo he cumplido desde niño. Todo lo religioso ya me lo sé, pero ahí no hay vida.

Lo que no dice el texto, pero se supone, es que aquel joven no era feliz, “no vivía”, porque si no, no habría ido donde Jesús. Lo cual significa que el sistema religioso: esos ritos religiosos, dogmas y normas no hacen feliz al ser humano, “eso no es vida”·, solemos decir coloquialmente… (absténganse neuróticos y fanáticos religiosos).

La razón por la que no era feliz no era que fuese una mala persona, sino que era muy rico. Lo mismo que el rico epulón, no es que fuese mala gente, sino que era rico. Lázaro era pobre, (Lc 16,19-31).

¿El dinero hace feliz?

Según Jesús, no se puede ser rico y feliz, ni se puede ser rico y tener vida noble, honesta, honrada, plena.

02. TENER VIDA DEFINITIVA.

Es frecuente escuchar que “hoy vivimos mejor que antes”. Depende lo que se entienda y se quiera decir con esta afirmación, puede que contenga algo de certeza.

En muchos países y sociedades tenemos muchos más medios tecnológicos que hace cincuenta o cien años: alimentación, electrodomésticos, medicina, transporte, informática, etc. Ahora bien, ¿Tenemos vida eterna, vivimos bien, somos felices? ¿Somos más felices, más libres, más honrados, más pacíficos que nuestros mayores o que hace cien años?

Quizás -exagerando un poco- creo que la riqueza, el capitalismo, incluso las ciencias nos han hecho más gordos , pero no mejores ni más felices. Creo que la vida se ha alargado en años, pero no ha mejorado en cuanto a valores.

Por el mero desarrollo económico y científico probablemente no hemos mejorado mucho en valores: paz, libertad, felicidad. Tenemos más medios, pero no somos más honrados, ni mejores que los que pasan en pateras o viven en las recónditas tribus africanas.

¿Somos más felices que nuestros padres o que nuestros mayores? ¿Tenemos más vida que nuestros antepasados? Sí, la medicina, la higiene, etc. nos puede ayudar a cumplir 100 años de vida, pero eso no significa que sea vida definitiva, vida eterna. Tenemos vida más “larga”, pero no por eso una vida mejor.

03. MISERIA Y RIQUEZA

imagesLa miseria no es deseable, ni mucho menos, pero la riqueza tampoco.

Me imagino que estas cosas no nos las creemos, por eso somos religiosos, pero no probablemente no somos cristianos.

Es evidente que hay que luchar contra la miseria, contra la injusticia y el hambre, contra las enfermedades, etc. Pero el ideal de vida, no está en el dinero, en el capital, al menos la vida como realización humana, como vida eterna.

La pobreza no es miseria, sino que la pobreza es una experiencia, vivencia amable de desprendimiento, bondad, solidaridad, honradez, honestidad.

04. POBREZA Y LIBERTAD / CONFIANZA Y SEGURIDAD.

Supuestamente la riqueza, como el poder confieren seguridad de vida. Por eso pensamos que, siendo ricos, añadiendo un poco prestigio, de clase social, poder y cargos, estamos ya seguros.

¿Seguros de qué?: Insensato, esta noche te pedirán la vida, lo que has amontonado ¿para quién será?, (Lc 12,20). (No olvidemos que la mortaja no tiene bolsillos, ni que nunca se ha visto un camión de mudanza detrás de un coche fúnebre, -papa Francisco-).

La riqueza, el rico se siente seguro, por eso no sabe lo que es la confianza, ni la bondad.

La pobreza es fuente de grandes valores. La pobreza crea confianza y libertad, sabiduría, austeridad, solidaridad, generosidad:

o La pobreza, como el evangelio es una CONFIANZA infinita en Dios. El rico busca y cree hallar la seguridad en el dinero. El religioso se siente seguro en el cumplimiento y en la precisión dogmática. Quien es pobre confía en el Señor y así es feliz, así tiene vida eterna. En Ti he puesto mi confianza desde la juventud. (Salmo 71).

o El que es pobre, quien se siente pobre, se siente LIBRE ante las cosas, ante los bienes. Produce mucha cansera existencial soñar obsesivamente con tener, porque jamás el dinero es bastante. Naturalmente que todos necesitamos comer y vestirnos, pero de ahí a la obsesión paranoica por el tener hay mucha distancia. La riqueza crea ansiedad y neurosis. Quien opta por vivir pobremente, es libre ante todo y ante todos, ante el poder y ante el capitalismo, incluso quien es evangélicamente pobre, se siente libre ante los entramados de la religión. (Por eso los sistemas religiosos, políticos, las Iglesias tienen alergia a las personas libres).

o AUSTERIDAD: En la vida nos hace bien vivir austeramente. Una cosa es la celebración, la fiesta y otra la vida cotidiana de trabajo y sencillez. Austeridad en el estilo de vida, en la vestimenta, en la comida, en el consumismo, en el trabajo, etc.

o La pobreza crea SOLIDARIDAD y GENEROSIDAD. Quien es libremente pobre, ese tal es solidario y generoso. Habiendo tanta miseria en el mundo, lo que me sobra -y es mucho- no es mío. Espontáneamente la pobreza tiende a mirar a los demás.

Jesús fue pobre: nació pobre, no tuvo dónde reclinar la cabeza y murió marginado. Jesús fue libremente pobre y en el evangelio habla con frecuencia de la pobreza como fuente de bendición. Felices los pobres. Los sistemas religiosos esclavizan, el evangelio, Jesús libera.
Jesús habló muy poco de cuestiones matrimoniales y de sexualidad, y estas pocas veces con gran misericordia: Yo no te condeno, le dice a la mujer adúltera, (Jn 8,11).

Es exageradamente chocante cómo en la historia de los eclesiásticos, se puede ser rico, pero no se puede ser divorciado.

Aquel hombre fue al encuentro de Jesús para tener vida. Pobre es ser un agradecido (gracia) radical. El cristiano (no el religioso) no se apropia de los bienes materiales, de la riqueza porque se fundamenta en la gratuidad (gracia). Pobre, libre, sabio es quien se ha encontrado con Cristo en la vida: un encuentro de confianza y de gracia.

05. JESÚS LE MIRÓ CON AFECTO. PARA DIOS NO HAY NADA IMPOSIBLE.

sin-techoJesús mira siempre al ser humano con bondad. También a los ricos y también los ricos.

Que vamos a vivir bien el cielo es evidente, lo que hace falta es vivir bien, vida eterna desde ahora.

Y esto se solventa no desde nuestros méritos, sino desde la bondad de Dios: para Dios no hay nada imposible

Estas cosas se ventilan en la profundidad de la vida. Es difícil hablar de la pobreza y casi imposible tratar de convencer a nadie de que “Bienaventurados los pobres” es verdad; son experiencias que se tienen en el fondo de la vida. Solamente en Dios descansa mi vida, (Salmo 61).

Sin embargo es verdad que se es feliz y bienaventurado siendo pobre.

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Adela Cortina: «Salir de la pobreza es un derecho»

sábado, 8 de septiembre de 2018
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La catedrática de Ética abre el 38 Congreso de Asociación de Teólogos y Teólogas JUAN XXIII

Juan José Tamayo: «¿Tiene sentido seguir haciendo teología en un mundo de miseria y opresión?»

 (Jesús Bastante).- Mística y política, «¿pueden ir juntas o ser paralelas?». Esta fue la gran cuestón que trató de desentrañar la catedrática de Ética y Filosofía Adela Cortina. Cortina abrió de forma magistral la 38 edición del Congreso de la Asociación de Teólogos y Teólogas ‘Juan XXIII’, que como todos los años se celebra en el salón de actos de CCOO en Madrid.

«No se puede reducir la mística a la espiritualidad», trazó Cortina ante más de 700 personas, que se dieron cita en esta cita de la teología progresista de nuestro país. ‘Mística y liberación’ es el lema del congreso de este año. La mística es algo más, tiene que ver con el misterio, con aquello que no se puede alcanzar.

«Es una actividad humana espiritual que aspira a la unión con la divinidad», indicó la teóloga. Un conocimiento «intuitivo, y no a través de las mediaciones, que pueden ser la Iglesia, la política… Llegar directamente a Dios. Precisamente por eso, los místicos han sido muy críticos de las instituciones».

Lograr el éxtasis, salir de sí mismo, una constante en todas las culturas, religiones y filosofías. El místico es un fenómeno global. Entonces, preguntó, «¿os parece que los místicos deben gobernar el mundo?». La respuesta no se hizo esperar: «Dios nos libre», denunció Cortina, quien trazó los ejes de la mística: es inefable, insondable, pasiva… «una experiencia que cambia radicalmente la vida, y exige acción». Y «no nos deja indiferentes».

Lograr el éxtasis, salir de sí mismo, una constante en todas las culturas, religiones y filosofías. El místico es un fenómeno global. Entonces, preguntó, «¿os parece que los místicos deben gobernar el mundo?». La respuesta no se hizo esperar: «Dios nos libre», denunció Cortina, quien trazó los ejes de la mística: es inefable, insondable, pasiva… «una experiencia que cambia radicalmente la vida, y exige acción». Y «no nos deja indiferentes».

¿Ha influido la mística en la política? «Por supuesto, dando nuevos modelos, abriendo nuevas visiones del mundo», recalcó la catedrática, quien mencionó a varios místicos, comenzando por Jesús de Nazaret.

San Pablo y la Carta a los Corintios; Francisco de Asís y su Canto al hermano Sol; Teresa de Jesús, que «ha influido, y mucho, en la política», como Ignacio de Loyola o Bernardo de Claraval, como fundadores; Martin Luther King; Teresa de Calcuta y «la noche oscura», similar a la de san Juan de la Cruz; o Simone Weill, que «han ayudado a mirar la política y el mundo de otro modo».

 «No es lo mismo que haya habido unos místicos u otros», reseñó, defendiendo la experiencia de Dios como éxtasis, que «no es un fenómeno dedicado sólo a unos pocos, santos o neuróticos. Es salir de sí, encontrar al radicalmente Otro, al Dios viviente. Solo el encuentro con el Otro es capaz de destruir la tendencia a la violencia y la esclavitud».

¿Qué es la política? «Es lo que nos permite dialogar juntos sobre lo justo y lo injusto. No iluminados, sino hablándolo. Eso es la comunidad política: todos los ciudadanos, conjuntamente», trazó Cortina, quien negó que la política deba estar en manos de ‘místicos’. Por eso, «los ciudadanos y ciudadanas deberíamos tener algo de místicos, mucho más que el Gobierno o la oposición».

 Hay que bregar, «en la política y en la comunidad religiosa, por un contenido igualitario, exige eliminar la pobreza y corregir las desigualdades«, señaló la creadora del término ‘Aporofobia’. «¿Nos molestan los extranjeros, o los extranjeros pobres?». «Nos molestan los que vienen del otro lado, pero porque son pobres. Los otros extranjeros, los ricos, no nos molestan, al contrario». Frente a eso, una verdad radical, un derecho global: «Salir de la pobreza es un derecho«.

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Adela Cortina flanqueada por Juan José Tamayo y Federico Pastor

 La presentación del congreso corrió a cargo de Juan José Tamayo, quien quiso recordar a los grandes teólogos místicos de nuestro tiempo, desde Gustavo Gutiérrez a Johan Baptist Metz, pasando por Casaldáliga, Kung, Dorothe Sölle o Leonardo Boff. «todos ellos ellas han hecho realidad la afirmación de Karl Rahner que dice que el piadoso de mañana, bien será místico, o no será nada».

«¿Tiene sentido seguir haciendo teología en un mundo de miseria y opresión?» se preguntó el teólogo, citando a Gustavo Gutiérrez. «¿Tiene sentido dedicar un congreso de teología a «Mística y liberación» en tiempos de secularización, de crisis de Dios y de fundamentalismos? ¿Se trata de una búsqueda de una «nueva espiritualidad» o, más bien, de una especie de «tapa-agujeros» en una época post-religiosa?», asumió Tamayo.

La pregunta se torna más urgente y radical todavía tras las dramáticas imágenes que vemos a diario en televisión de personas migrantes, refugiadas y desplazadas que quieren llegan a nuestras costas o saltar las vallas con concertinas y mueren en el intento por la insolidaridad de la Europa llamada «cristiana».

Para Tamayo, «el cristianismo ha sido históricamente una religión más sensible al pecado que al dolor de las víctimas», pero abogó por luchar, desde la fe, contra esa «cultura del descarte de la que tanto habla el Papa Francisco». Una religión, el cristianismo, «mística no sólo como experiencia espiritual, sino como experiencia política».

«Es, por tanto, un Congreso abierto a las personas y colectivos interesados en la propuesta de un nuevo paradigma religioso que puede aportar horizontes liberadores a nuestra sociedad», concluyó el secretario de la ‘Juan XXIII’.

El programa del Congreso, aquí:

Fuente Religión Digital

Cristianismo (Iglesias), General , , , , , ,

Clara de Asís, la Dama pobre…

sábado, 11 de agosto de 2018
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Clara de Asís, mujer fuerte, fundadora de las Damas Pobres (Clarisas), espejo en el que Francisco de Asís se reflejaba como un igual… Que nos acompañe hoy en su fiesta y nos enseñe a vivir  siendo más humanos, con una mirada compasiva abierta al hermano sufriente…,

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(Helena Bonham Carter en la película Francesco, de Liliana Cavani)

Clara nació en Asís el año 1193 (o 1194). Hija de noble familia, fue educada por su madre en la fe cristiana, pero al escuchar y ver a su conciudadano Francisco en la nueva vida evangélica que éste había emprendido  comprendió que quería llevar la misma forma de seguimiento de Jesús. Con su hermana, que la seguirá quince días después de su huida del palacio, vive en el monasterio de San Damián, situado fuera de los muros de Asís, «según la forma del santo Evangelio», obteniendo de los papas el singular «privilegio de la pobreza». Fueron muchas las compañeras que la imitaron. Juntas constituyeron la primera comunidad de «Hermanas pobres», para las cuales, y ya en sus últimos años, escribió Clara -primera mujer que lo hizo en la historia de la Iglesia- una Regla. Esta fue aprobada por Inocencio IV en 1254, pocos días antes de la muerte de Clara. Se conserva el Proceso de su canonización, que tuvo lugar en 1255. Es un documento de excepcional valor para conocer la experiencia de la «plantita de Francisco».

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Tanto para Clara como para Francisco, el primado se lo lleva el señorío de Dios sobre toda la vida y todas las cosas; la centralidad de toda la vida, la voluntad y la acción está constituida por Cristo; la dinámica de la vida de penitencia o de conversión sólo la da y sólo hemos de buscarla en el Espíritu Santo; pero esto es más que suficiente para definir la contemplación auténticamente cristiana […].

Clara no hace coincidir nunca contemplación y clausura, la contemplación como conocimiento amoroso de Cristo y un hecho material como la clausura. Tanto para Clara como para Francisco (es cierto, no obstante, que los acentos de Clara son femeninos), la contemplación es asiduidad con la palabra leída en las sagradas Escrituras, aunque también escuchada y recibida por los hermanos como comida y alimento de la fe y del alma; la contemplación es oración continua atendiendo al Señor y a todas las criaturas.

Es propio y específico de Clara haber dado a la contemplación una dimensión propiamente evangélica: no era para ella una actividad extraordinaria, reservada a una élite, a los privilegiados de la cultura, sino una actitud cotidiana en el ámbito de la humilde realidad de las cosas, de las labores cotidianas. La contemplación, para Clara, es vida en Cristo, es sacrificio vivo y espiritual ofrecido al Señor. Es significativo que la única referencia que hace Clara a la página del encuentro de Jesús con María y Marta [cf. Lc 10,38-42), que se había convertido en su tiempo en un lugar clásico para afirmar el primado de la vida contemplativa sobre la activa, determina lo único necesario de este culto de la vida a Dios [cf. Rom 12,1) y no entrevé ninguna oposición entre acción y contemplación.

La contemplación, por tanto, para Clara y Francisco, no es sólo conocer a Dios, sino también ver a los hombres y a las criaturas como los ve Dios. Clara llama a Inés «alegría de los ángeles » [Carta tercera 3, 11) y registra de un modo nuevo las cosas de Dios, las criaturas de las que siempre ve brotar una alabanza, una acción de gracias al Dios altísimo y creador

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E. Bianchi,
La contenplazione in Francesco e Chiara d’Assisi,
Magnano 1995

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https://www.youtube.com/watch?v=i5KD15W2_PA

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Desarrollo y Justicia

sábado, 4 de agosto de 2018
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La Iglesia no es un organismo político. Ahora bien, el rechazo de una función específicamente política no puede hacer olvidar el ansia de justicia y de fraternidad y el estímulo encaminado a actuar de manera concreta: no podemos invocar a Dios como Padre si no intentamos construir de modo eficaz la fraternidad en medio de los hombres.

El discurso religioso se hace inevitablemente social. Y fue precisamente esta experiencia eclesial la que puso en marcha en mí la reflexión crítica sobre la situación social. que reina en el mundo y, de modo particular, en nuestro sistema democrático occidental, por lo menos tal como se ha venido realizando hasta ahora. Las enormes ciudades del Tercer Mundo, donde, en torno a una zona central de riqueza y dinamismo, crecen cinturones de miseria y de subdesarrollo, la situación de colonialismo económico (no menos grave quizás que el colonialismo político de otros tiempos) en el que son mantenidos los países en vías de desarrollo, hacen dudar de la sinceridad del interés y de la contribución que los pueblos más desarrollados desde el punto de vista industrial ofrecen a los otros pueblos. Y por encima de todo esto, las naciones de las grandes democracias que se sostienen sobre la explotación de otros pueblos son cristianas. Aparece así la paradoja de un cristianismo que parece alimentar la discriminación y la explotación de los pueblos, mientras que el anticristianismo se convierte en la bandera de las legítimas aspiraciones a la igualdad y a la participación. La realidad del mundo pobre, subdesarrollado, explotado, es una crítica viviente a la parcialidad y al egoísmo de nuestros proyectos de desarrollo y se convierte en una contestación dramática de nuestro cristianismo abstracto e individualista.

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Luigi Bettazzi,
Ser un hombre. Confesiones de un obispo.
Turín 1977

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¿Cuál es mi pobreza?

miércoles, 1 de agosto de 2018
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Del blog de Henri Nouwen:

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«¿Cómo abrazar la pobreza como un camino hacia Dios cuando todo el mundo a nuestro alrededor quiere que nos hagamos ricos? La pobreza adopta muchas formas. Debemos preguntarnos: ¿cuál es mi pobreza? ¿Es la falta de dinero, de estabilidad emocional, de un compañero que nos quiera, de seguridad, de confianza en nosotros mismos? Cada ser humano tiene un lugar de pobreza. Pues ese es el lugar en el que quiere morar Dios. ‘¡Bienaventurados los pobres!’, dice Jesús, (Mateo 5,3). Lo cual significa que nuestra bienaventuranza está en la pobreza.

Nos sentimos tan inclinados a ocultar nuestra pobreza y a ignorarla que a menudo perdemos la oportunidad de descubrir a Dios, que habita en ella.

Atrevámonos a ver nuestra pobreza como un lugar en el que se halla escondido nuestro tesoro.»

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Henri Nouwen
Pan para el viaje.
Ed. Obelisco 2001 pág. 251

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«¿Por qué emigran los africanos hacia Europa?», por Faustino Vilabrille

viernes, 13 de julio de 2018
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Querid@s amig@s colaboradores y cooperantes en la lucha por un mundo mejor

Aproximación a las causas de por qué emigran los africanos hacia Europa

El gran gesto de la acogida del Aquarius

“Fui extranjero y me acogisteis” (Mt 25,35)

La insoportable indecencia de la Cope de los Obispos

Solo es posible una solución eficaz actuando en origen.

Querid@s amig@s colaboradores y cooperantes en la lucha por un mundo mejor

Mientras siga vigente el modelo económico actual, por el que los países ricos del Norte explotan a los países pobres del Sur, la emigración del Sur hacia el Norte será imparable.

Los explotadores de África: Esa explotación, se realiza a través de las Multinacionales, que corrompen a los Gobiernos del Sur y sus Administraciones, que a su vez se dejan corromper, para usurparles sus tierras de cultivo y sus materias primas, los privan de sus derechos más básicos (alimentación, educación, sanidad…), y los avocan a una vida de miseria, de sufrimiento, de impotencia, de desesperación, de tristeza. Así no se puede vivir y por eso se marchan, sabiendo que en la huida se arriesgan incluso a perder la vida, porque allí ya la ven perdida a corto plazo.

La solución eficaz: Es por lo que la única solución eficaz es actuar en origen para que allí puedan tener una vida mínimamente digna. Mientras no se haga esto, hay que acogerlos, tratarlos bien, ayudarles a salir adelante, como hizo muy bien el Gobierno español con el Aquarius dando una lección a Europa, pero la verdadera solución está allí, no aquí. Si no resolvemos el problema en origen la emigración será cada vez mayor. No lo resolveremos con vallas, ni con concertinas, que son un escarnio sangrante, ni con permisos de 45 días, porque África, siendo un continente muy rico, está lleno de hambre, y al hambre no se le pueden poner fronteras.

Lluvias torrenciales: En los últimos correos hablamos de las consecuencias del Volcán de Fuego en Guatemala, que aquí se difundieron más o menos en TV. Paralelamente a la erupción del Volcán, en Ruanda y otros países de África estaban cayendo unas lluvias torrenciales intensísimas, que parece que cada año lo son más, pero aquí los medios apenas dijeron nada. Pasarán las tormentas y vendrá una sequía insoportable, que obligará a muchos miles de personas a no tener ni agua para beber, a tener que buscarla muy lejos y en todo caso no potable. Precisamente hoy nos escriben diciendo que hace un color enorme y ya escasea el agua.

Consecuencias: Los daños de las lluvias fueron: bastantes muertos, muchas casas derrumbadas, tierras de cultivo arrastradas, multitud de cosechas perdidas, y como consecuencia hambruna inevitable a corto plazo.

Las casas de los pobres en todas partes, siempre están construidas en los sitios peores y más inseguros. Y lo peor de Ruanda, por ejemplo, es que el gobierno ni les ayuda en nada a construir otra casa y además no les facilita terreno para hacerlo, incuso veces los expulsa de él sin ningún miramiento, sobre todo en las proximidades de la capital: “vete de aquí, que este sitio lo necesita el Gobierno”.

En Ruanda con un 80 % de población rural y una densidad demográfica de 452 habitantes por Km2., la carencia de tierra es un verdadero drama y perderla por una tormenta una gran desgracia. Además con una renta por habitante de 642 €, y un IDH (Índice de Desarrollo Humano) que no llega a 0,500, los ruandeses están entre los habitantes del mundo que tienen un nivel humano más bajo y peor calidad de vida, aunque algunos países de África aún están peor que ellos.

Índice de Fragilidad Estatal: Entre los índices que se manejan para conocer la situación de un país como el IDH, el PIB (producto Interior Bruto), o el Coeficiente de Gini (para medir la Desigualdad entre los ciudadanos), está también Índice de Fragilidad Estatal (que mide la incapacidad del Estado para hacer frente a los problemas y necesidades de sus Ciudadanos en general). Este índice tiene como límite 120, que sería la insolvencia total del Estado, que estaría al borde de la quiebra y su desaparición: supondría la claudicación de las leyes y el orden, la falta de respuesta a las necesidades básicas de los ciudadanos, la presencia de conflictos armados, cárteles organizados de la droga, la falta de credibilidad de su Gobierno, etc. Si comparamos el Índice de Fragilidad de África con Europa veremos con meridiana claridad por qué tantas personas emigran de África hacia Europa. El Índice de Fragilidad Estatal de Europa va de 18.3 de Noruega (el más bajo) hasta, por ejemplo, el de Grecia de 55,3: Fragilidad muy baja. En cambio el de África Subsahariana va desde 72.9 de África del Sur hasta el 110.7 de la Rep. Demo. del Congo, pasando por el 113,2 de Somalia, hasta el 113,4 de Sudán del Sur: Fragilidad muy alta.

Enorme diferencia: Como vemos, la diferencia es enorme. Sin reducir esa desigualdad no hay solución que valga. Si comparamos Ruanda con un Índice de 89,3 con España, con el 41,4, vemos que la de Ruanda es algo más del doble que la de España. Si a esto añadimos que el IDH de 29 países de África (más de la mitad del Continente) no llega a 0,500, ya tenemos servido el drama de más de 600 millones de personas, que pasan hambre a diario y mueren prematuramente, que carecen de una sanidad básica, que no tienen una enseñanza elemental para sus hijos, que sufren conflictos sociales o bélicos continuamente, huyendo sin parar a campos de refugiados, que albergan a millones de personas.

Gran escándalo: Es insoportable que los presidentes de los respectivos gobiernos de países tan pobres se enriquezcan tan escandalosamente como el de Guinea Ecuatorial, que con lo que saca del petróleo, se hizo dueño casi de la mitad del país, además de lo que tiene fuera del mismo en países de Europa; o el de Angola que vino recientemente a España y a otros países europeos en un avión de los más lujosos del mundo, alquilado por varios días, cuyo costo por hora pasaba de los 60.000 euros, mientras los angoleños tienen una esperanza de vida 52,4 años, un IDH de tan solo 0.526, casi dos tercios de los hogares rurales viven con menos de 1,75 dólares diarios, y el 20 % de los niños mueren antes de los 5 años.

Riqueza de África: Así pues, en África, se da el Índice de Fragilidad Estatal más alto del mundo. Es el Continente que refleja peores índices en todos los aspectos, a pesar de ser el más rico de la tierra. Por ejemplo, alberga el 65% de las tierras cultivables del planeta, pero utilizadas para producir alimentos para poblaciones de fuera del Continente africano; los africanos no tienen acceso a los alimentos que se producen en su propia tierra. También detenta, en porcentajes mundiales aproximados, un 20% de las reservas de uranio, un 90% de cobalto, un 80 % de coltán, un 40% de platino, un 65% de manganeso, entre un 6 y un 8% de las reservas de petróleo, un 50% del oro y diamantes, sus bosques húmedos albergan el 45% de la biodiversidad mundial, además de bauxita, níquel, germanio, litio, titanio, fosfatos, etc.

La República Democrática del Congo tiene el 80 % del Coltán que hay en el mundo, un producto usado en infinitas aplicaciones electrónicas: ordenadores, móviles, televisiones, etc., y sin embargo está entre los países más pobres del mundo.

Pobreza extrema: Los países ricos y sus multinacionales son verdaderas aves de rapiña para África, siendo los africanos verdaderas víctimas de su voracidad, hasta el punto de que más de 300 millones de sus habitantes viven con hambre crónica porque sus ingresos no pasan de 1 € al día, además de ser víctimas de conflictos y guerras permanentes entre ellos, azuzados desde fuera, y por eso sus Estados son muy frágiles.

La consecuencia inevitable es que se arriesgan a todo y marchan, víctimas a la vez de mafias que los engañan y explotan, a ellos y a sus familias.

Decimos más arriba que los países del norte explotan a los africanos. Exportan petróleo 24 países africanos, pero solo enriquece a sus políticos y allegados y a las Multinacionales, y en cambio perjudica al pueblo, pues los pozos de petróleo contaminan la tierra y la hacen inservible para la agricultura como pasó en el delta del Níger. Lo que pasa con el petróleo pasa con otros muchos productos africanos: minerales, agrícolas y forestales, todos en manos de Multinacionales, que enriquecen cada vez más a los más ricos y empobrecen cada vez más a los más pobres.

El gobierno de España, además del gesto del Aquarius, también habla de quitar las concertinas que son algo indigno de la humanidad, y de implicar a Europa en una operación conjunta para el tratamiento de la emigración africana.

También merecen todo el reconocimiento las instituciones que actúan con honestidad rescatando en el Mediterráneo a tantas personas que se ven en peligro inminente de naufragio, así como a otras muchas que se comprometen a acogerlos una vez llegados a tierra, mientras que es indecente e indigno que la Cope de los Obispos haya ridiculizado el gesto del Aquarius. Pedimos que el autor de semejante faena radiofónica sea cesado inmediatamente.

Un cordial abrazo a tod@s, a los inmigrantes y a la Madre Tierra.

Faustino Vilabrille

Fuente Periodista Digital

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«El abad, el obispo y la que vive con los pobres», por Mari Paz López Santos.

viernes, 16 de marzo de 2018
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elrinconcitodelahistoriadora-0059Mari Paz López Santos
Madrid

ECLESALIA, 23/02/18.- Ando en reflexión sobre las personas con las que me he ido encontrando a lo largo de mi vida. La mayoría se esfuman dejando algún recuerdo, unas veces es bueno y otras mejor olvidarlo, pero no forman parte de mi vida actual. Otras son mis amigos, con los que he transitado ya varias etapas del camino.

Pero mi reflexión viene por los tres reencuentros que tuve la suerte de disfrutar la pasada semana. ¡Tres en cinco días… una suerte y tres bendiciones!

El primer encuentro fue con el abad. Mi interés por la vida monástica y los mensajes que descubro para ser digeridos en la vida del mundo, hacen que esté expectante y abierta a la escucha del monje que vive dentro del monasterio. Sin darse cuenta, en la conversación, me deja regalos de sabiduría que me llevo puestos para salir al mundo. Luego los desenvuelvo y me ayudan a mirar la vida con una sana distancia aunque esté metida en el remolino del día a día, con toda su complejidad.

El segundo encuentro fue con el obispo que estaba de paso. Vino desde corazón de África y con África en su corazón. Ahora es obispo, pero es misionero casi desde que vino al mundo, sólo hay que restar el tiempo mínimo que necesito para darse cuenta de la misión que Dios le tenía preparada y que es su vocación. Delante de un café fuimos compartiendo palabras, recuerdos, experiencia de África, del país y las gentes africanas que tanto ama y que tantísimo sufren por la violencia y la injusticia; de las maravillas de amor y solidaridad que suceden en esa marabunta. Le pregunto cómo ve este mundo supuestamente rico, le cuento mis enfados con tantas situaciones que están dejando mucha gente en las cunetas. Nos despedimos y, aunque estaremos en contacto con los medios tecnológicos a nuestro alcance, nada es igual que el reencuentro en persona, con animada conversación y un café en una tarde muy fría de invierno. Vuelvo en el coche con más regalos de sabiduría para ir abriendo desde dentro y viendo como compartir hacia fuera.

Por último, el tercer encuentro fue con la que vive con los pobres. A ella la tengo muy cerca hablando en kilómetros, vivimos en la misma ciudad; pero su vida al cuidado de los que no tienen hogar, es complicada para poder estar un rato de sosegada charla. Sucedió la pasada semana después de varios meses. ¿Qué contar?… no conozco a nadie que disfrute tanto de las cosas pequeñas, las más mínimas: una palabra, una foto, contarle un proyecto, una experiencia de viaje, llevarle un escrito… todo es recibido como único, como novedad, haciéndose partícipe de la alegría, la preocupación o lo que traiga para compartir alrededor de su mesa. Le pregunto por los acogidos, por quienes ya no están, por las dificultades de la casa… la vida. Vida de los que no se ven y que es también su vida. Me despide con un abrazo de dos vueltas. Poniendo en marcha el coche me di cuenta de que he recibido más regalos de sabiduría que me ayudarán a no olvidar a los olvidados.

Estas tres personas, a las que quiero, respeto y me ayudan con el testimonio de sus vidas y vocaciones, tienen en común, además del amor a Dios y a los hermanos, que les mantiene vivos y comprometidos en sus respectivas vocaciones, el hecho de vivir en las fronteras. Fronteras diferentes fronteras, pero fronteras.

La vida monástica es una frontera que en estos tiempos parece que atrae a mucha gente necesitada de paz y sosiego, que anda en búsqueda, que quiere encontrar sentido a su propia vida, y en el monasterio encuentra cosas que están echadas a perder en el mundo, como el silencio, la soledad y tantas otras. La vida monástica tiene algo de frontera exótica que atrae, una rara avis que se contempla como una excepción y, dando media vuelta, nos alejamos pensando que los que la viven son raros.

La vida misionera es una frontera con socavón y trincheras donde algunos viven su vocación al lado de hermanos que son los olvidados de la Tierra; dando visibilidad a los que se invisibiliza, palabra a quienes no pueden hablar y amor a quienes continuamente son diana de la violencia. Escuchamos sus testimonios cuando vienen o aparecen en los medios de comunicación y, es verdad que generan admiración, pero para muchos están considerados como locos.

La vida de pobreza con los pobres, los “sin techo”, los que ya no pueden vivir solos ni siquiera en la calle, es la frontera con los vecinos, la tenemos ahí mismo en las grandes ciudades. No hay que viajar, están a nuestro lado. Pero son invisibles. Quienes viven con ellos como opción de vida, se les mira de reojo, con mirada incrédula.

Me siento muy afortunada por poder estar cerca del abad, del obispo y de la que vive con los pobres porque sus testimonios son de primera mano. No me cuentan estadísticas, me comparten la esencia de sus vidas y vocaciones, con pocas palabras; pero, si estoy atenta, descubro que quien vive desde su centro, desde lo hondo de su ser, la vocación a que han sido llamados, se destila por sus poros, sus sonrisas, su escucha y sus abrazos.

¡Ah… no quiero dejar de decir que ellos siempre quieren saber de mi vida, de los míos, de mis proyectos! Y les cuento, por supuesto, porque sé que vamos todos juntos y hemos de caminar unidos.

Doy gracias por los tres y por todos los que llevan en sus corazones.

Mari Paz López Santos

20 febrero 2018

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

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Un sagrario de plata de ley de 12.000 euros en el ‘Polígono San Pablo’ de Sevilla

viernes, 23 de febrero de 2018
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Es uno de los barrios más pobres de la capital andaluza y de todo el país

En la parroquia del Santísimo Cristo del Perdón y bendecido por el arzobispo, monseñor Asenjo

(José M. Vidal).- El sagrario mide dos metros, costó 12.000 euros, es de plata de ley y no pega en absoluto en una de las parroquias del ‘Polígono San Pablo’, uno de los barrios más pobres de Sevilla y de toda España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Con un paro endémico, que ronda el 70% de la población activa, en el tramo de edad de los 25 a los 55 años.

Pues precisamente en ese barrio, donde la gente a duras penas puede sobrevivir, al cura de la parroquia del Santísimo Cristo del Perdón, José Manuel Martínez Santana, se le metió entre ceja y ceja cambiar el pequeño sagrario de siempre por uno mucho más ostentoso. Con el tan manido y tan antiguo argumento de que «lo mejor tiene que ser para Dios».

antiguo-sagrarioEl antiguo sagrario de la parroquia del Cristo del Perdón

El nuevo sagrario, obra de Artesanía Santa María, es una imitación en plata de ley del antiguo monumento de la catedral de Sevilla para los oficios del Jueves Santo. Con una dimensiones espectaculares de dos metros de altura, 89 centímetros de ancho y 72 de profundidad.

Consta de cuatro cuerpos. La base, con ‘El Niño de las Conchas‘ y ‘el Buen Pastor‘ de Murillo. En el segundo cuerpo lucen algunos santos sevillanos, entre ellos San Fernando. En el tercero, el Papa Juan Pablo II arrodillado ante la imagen de la ‘Pura y Limpia del Postigo‘. Todo ello rematado en el cuatro cuerpo por la imagen del Santísimo Cristo del Perdón.

El cambio de sagrario está ocasionando un cierto escándalo en el barrio. Primero, por la ostentación. Y segundo, por el coste. El párroco, José Manuel Martínez, les ha dicho a los vecinos que ha costado 4.000 euros, conseguidos entre los vecinos, a través de una recogida de cucharas de plata entre la feligresía. Pero a los sacerdotes de la zona les confesó que el coste del sagrario fue de 12.000 euros.

el-parroco-del-sagrario-de-plata-de-sevillaLos vecinos están divididos ante el nuevo sagrario. Un sector está de acuerdo con la idea del cura, pero la mayoría lo considera un gasto superfluo e innecesario, en un barrio donde mucha gente no puede cubrir sus necesidades más básicas.

Incluso los curas de la zona no comparten la decisión de su compañero, que, además, es arcipreste. Quizás, consciente de eso o avergonzado por el escándalo popular, José Manuel Martínez invitó a sus compañeros a la bendición del nuevo sagrario por parte del arzobispo sevillano, Juan José Asenjo,  a través de un mensaje de móvil y media hora antes de que se celebrase el evento.

Sí le dio tiempo para invitar al rector del seminario, al delegado de turismo y peregrinaciones y a cuatro párrocos jubilados.

Según cuentan sus propios compañeros, José Manuel Martínez es un sacerdote con aspiraciones a mitra, al que definen como «poco pastor, excesivamente burócrata, que acaba de echar de la parroquia a 140 scouts». Y, sobre todo, lo que le reprochan es «el antitestimonio de un sagrario de tanto lujo en un barrio tan pobre como el nuestro y que, además, deje hipotecada la parroquia por muchos años».

asenjo-ante-el-sagrarioTampoco les ha gustado a los curas que el arzobispo de Sevilla se haya prestado al juego y haya acudido a bendecir el sagrario de plata de ley.

Religion Digital se puso en contacto con el párroco José Manuel Martínez, para hacerle unas preguntas y que pudiese dar su versión de los hechos, pero el sacerdote declinó nuestra consulta.

En la parroquia del Santísimo Cristo del Perdón luce en todos us esplendor el imponente sagrario de plata de ley de 12.000 euros. Fuera, en el barrio del Polígono San Pablo, los vecinos, carne sufriente de Cristo, a duras penas pueden comer, porque no tienen trabajo, para llevar a casa el pan de sus hijos, como dice el Papa Francisco. Pero, algunos curas y algunos obispos siguen con el antiguo chip y no quieren formatearse.

Fuente Religión Digital

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Dios

lunes, 29 de enero de 2018
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Del blog Nova Bella:

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Dios es pobre.

Dios no tiene nada.

Dios es Dios porque no tiene nada.

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Maurice Zundel

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(Imagen: Vestir al desnudo, en la serie de las obras de misericordia del Belén del Vaticano esta Navidad y que causó una gran polémica entre los sectores católicos más reacionarios y conservadores. ¿será que no soportan que Dios sea pobre? ¿o que Dios esté desnudo? ¿o las dos cosas?)

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Si quieres ser perfecto…

miércoles, 17 de enero de 2018
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Antonio nació el año 252 en Qeman, en el Medio Egipto, hijo de hacendados cristianos acomodados. Hacia los veinte años escuchó la proclamación del Evangelio: «Si quieres ser perfecto…». Fulminado por la invitación de Jesús, vendió los fértiles terrenos que recibió en herencia tras la muerte de sus padres y emprendió la vida ascética, primero, junto a su pueblo y, después, encerrándose en una necrópolis durante casi trece años. Tras diversos ataques demoníacos, se comprometió todavía más en la lucha ascética y se estableció en un fortín abandonado, donde se quedó durante otros veinte años.

El año 306 dejó su retiro y aceptó tener discípulos. Para huir de la notoriedad, se retiró a la «montaña interior» (el monte Kolzum). Murió el 17 de enero del año 356, a los ciento cinco años muchos de los cuales transcurrieron enseñando a los solitarios, curando a los enfermos, refutando a los herejes con un ministerio carismático y autorizado que le ha convertido para siempre en el padre de los monjes.

***

En aquel tiempo, se acercó uno y le preguntó:

Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para obtener la vida eterna?»

Jesús le contestó:

«¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno sólo es bueno. Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.»

Él le preguntó:

-«¿Cuáles?

Jesús contestó:

-«No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio;  honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo.»

El joven le dijo:

Todo eso ya lo he cumplido. ¿Qué me falta aún?«

Jesús le dijo:

Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes y dáselo a los pobres; así tendrás un tesoro en los cielos. Luego, ven y sígueme».

*

Mateo 19,16-21

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Al joven rico, que ya observa los mandamientos y desea saber qué debe hacer aún para obtener la vida eterna, Jesús le propone la «perfección», esto es, la renuncia a sus propios bienes en favor de los pobres, y seguirle de manera incondicional (v. 21). El joven se entristece porque su alegría estaba puesta precisamente en aquellos bienes que no deseaba abandonar, y se marchó. Le faltaba lo único necesario: un corazón libre y bien dispuesto para acoger aquella «vida eterna» que decía desear.

Es impensable seguir a Jesús sin estar dispuesto a romper con los vínculos que nos impiden tener una actitud dócil y obediente con el Maestro. Él quiere fijar  en todos su mirada de amor, pero ésta sólo es al atraída por quienes tienen el corazón humilde, pobre y libre.

***

«Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes y dáselo a los pobres» (Mt 19,21). Antonio escuchó estas palabras como pronunciadas por el Señor. Su generosa respuesta procuró vigor en la Iglesia a la maravillosa realidad del movimiento monástico… Lo esencial, por consiguiente, consiste precisamente en el radicalismo de este deseo. Antonio se dejó conducir dócilmente por el Espíritu… Su vigor aumentó a lo largo del camino. La primera respuesta que le liberó de los bienes terrenos le abrió el camino a un compromiso evangélico cada vez, más enérgico, que le permitió caminar humildemente con su Dios, lejos de las miradas de los hombres.

Sólo después de la gran lucha contra las pasiones, Antonio estuvo en condiciones de servir verdaderamente a los otros, convirtiéndose en amigo, hermano y padre de todos. Con una gran audacia, su itinerario pasó de la victoria sobre la tentación a la enseñanza y al cuidado de los hermanos, «inventando» -por así decirlo- un nuevo modelo de vida cristiana, que le convirtió en un maravilloso ejemplo de libertad, de ascesis viril, de fidelidad a la Palabra, de amor a Cristo y al prójimo. No en balde, la tradición ha reconocido siempre en él no sólo al padre de los monjes, sino, sobre todo, al «modelo» del cristiano.

***

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Ruego por vosotros, noche y día, a mi Dios que os conceda los mismos dones que me ha concedido a mí por su gracia, no porque yo fuera digno de ellos […]: el gran Espíritu de fuego que yo mismo he recibido. ¡Recibidlo, pues, también vosotros!

Y si queréis obtener que more en vosotros, presentad antes las fatigas del cuerpo y la humildad del corazón, elevando noche y día vuestros pensamientos al cielo.

Pedid con corazón sincero este Espíritu de fuego, y os será dado […]; cuando lo hayáis recibido, os revelará todos los misterios más altos […]. Os ruego que abandonéis vuestra voluntad carnal y mantengáis la serenidad en cada cosa, a fin de que, con el apoyo del Espíritu Santo, moren en vosotros las potencias celestes y os ayuden a cumplir la voluntad de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, a quien sea la alabanza eterna por los siglos de los siglos. Amén

*

Antonio Abad,
Carta 8,1.3, passim

***

Les aconsejaba, sobre todo, recordar siempre estas palabras del apóstol: «Que el sol no se ponga sobre tu ira» (Ef 4,26), y considerar estas palabras como dichas de todos los mandamientos: el sol no debe ponerse no sólo sobre la ira, sino sobre ningún otro pecado. Es enteramente necesario que el sol no condene por ningún pecado de día, ni la luna por ninguna falta o incluso pensamiento nocturno. Para asegurarnos de esto, es bueno escuchar y guardar lo que dice el apóstol: «Júzguense y pruébense ustedes mismos» (2 Cor 13,5). Por eso, cada uno debe hacer diariamente un examen de lo que ha hecho de día y de noche; si ha pecado, deje de pecar; si no ha pecado, no se jacte por ello. Persevere más bien en la practica de lo bueno y no deje de estar en guardia.

No juzgue a su prójimo ni se declare justo él mismo, como dice el santo apóstol Pablo, «hasta que venga el Señor y saque a luz lo que está escondido» (1 Cor 4,5; Rom 2,16). A menudo no tenemos conciencia de lo que hacemos; nosotros no lo sabemos, pero el Señor conoce todo. Por eso, dejémosle el juicio a él, compadezcámonos mutuamente y «llevemos los unos las cargas de los otros» (Gal 6,2). Juzguémonos a nosotros mismos y, si vemos que hemos disminuido, esforcémonos con toda seriedad para reparar nuestra deficiencia.

*

Atanasio,
Vita Antonii, 55).

***

El acontecimiento que supuso Antonio en la historia de la Iglesia tiene una función -casi de matriz- análoga al ciclo de Abrahán en la historia del pueblo judío. Aunque vivida por uno solo, a título de ejemplo, simboliza a la humanidad en camino hacia Dios, una humanidad cuya vanguardia puede decirse que está compuesta por los monjes.

En la vida de Antonio podemos divisar la actitud apasionada hacia la persona de Jesús. Antonio nos recuerda que el Reino de Dios está dentro de nosotros, es el tesoro escondido en el campo de nuestro corazón. ¿Lo ha encontrado un hombre? Se va de allí, ebrio de alegría, y vende todo lo que posee. La búsqueda de lo absoluto impulsa al monje al desierto y se esconde en él periódicamente para encontrar ahí recursos: es aquí donde se forma como en un crisol el hombre interior. El desierto, a pesar de esto, no es más que un lugar de paso, y, a menudo, el espíritu que conduce a los monjes a él los lleva de nuevo -transfigurados- a la ciudad de los hombres: revestidos de su poder, se hacen humildes servidores de sus hermanos. Se trata de una dialéctica fecunda, cuyo prototipo nos presenta la vida de Antonio, movimiento de sístole y de diástole que constituye el latido mismo del corazón humano.

No se trata de imitar materialmente esta vida, sino de dejarse penetrar por la luz que emana de ella .

*

E. Bianchi,
en N. Devilles, Antonio el Grande,
Milán 1973, pp. 1 lss.

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Desapego

jueves, 26 de octubre de 2017
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«No tenga otro deseo que el de entrar solo por amor a Cristo

en el desapego,

el vacío

y la pobreza de todo lo que existe en la tierra…

aquél cuyo corazón no desea nada

es siempre generoso

*

San Juan de la Cruz

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Clara de Asís, la Dama pobre…

viernes, 11 de agosto de 2017
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Clara de Asís, mujer fuerte, fundadora de las Damas Pobres (Clarisas), espejo en el que Francisco de Asís se reflejaba como un igual… Que nos acompañe hoy en su fiesta y nos enseñe a vivir  siendo más humanos, con una mirada compasiva abierta al hermano sufriente…,

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(Helena Bonham Carter en la película Francesco, de Liliana Cavani)

Tanto para Clara como para Francisco, el primado se lo lleva el señorío de Dios sobre toda la vida y todas las cosas; la centralidad de toda la vida, la voluntad y la acción está constituida por Cristo; la dinámica de la vida de penitencia o de conversión sólo la da y sólo hemos de buscarla en el Espíritu Santo; pero esto es más que suficiente para definir la contemplación auténticamente cristiana […].

Clara no hace coincidir nunca contemplación y clausura, la contemplación como conocimiento amoroso de Cristo y un hecho material como la clausura. Tanto para Clara como para Francisco (es cierto, no obstante, que los acentos de Clara son femeninos), la contemplación es asiduidad con la palabra leída en las sagradas Escrituras, aunque también escuchada y recibida por los hermanos como comida y alimento de la fe y del alma; la contemplación es oración continua atendiendo al Señor y a todas las criaturas.

Es propio y específico de Clara haber dado a la contemplación una dimensión propiamente evangélica: no era para ella una actividad extraordinaria, reservada a una élite, a los privilegiados de la cultura, sino una actitud cotidiana en el ámbito de la humilde realidad de las cosas, de las labores cotidianas. La contemplación, para Clara, es vida en Cristo, es sacrificio vivo y espiritual ofrecido al Señor. Es significativo que la única referencia que hace Clara a la página del encuentro de Jesús con María y Marta [cf. Lc 10,38-42), que se había convertido en su tiempo en un lugar clásico para afirmar el primado de la vida contemplativa sobre la activa, determina lo único necesario de este culto de la vida a Dios [cf. Rom 12,1) y no entrevé ninguna oposición entre acción y contemplación.

La contemplación, por tanto, para Clara y Francisco, no es sólo conocer a Dios, sino también ver a los hombres y a las criaturas como los ve Dios. Clara llama a Inés «alegría de los ángeles » [Carta tercera 3, 11) y registra de un modo nuevo las cosas de Dios, las criaturas de las que siempre ve brotar una alabanza, una acción de gracias al Dios altísimo y creador

*

E. Bianchi,
La contenplazione in Francesco e Chiara d’Assisi,
Magnano 1995

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https://www.youtube.com/watch?v=i5KD15W2_PA

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Leonardo Boff: Declaración de la ilegalidad de la pobreza ante la ONU.

jueves, 15 de junio de 2017
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pobreza-en-brasilEl 9 de mayo tuvo lugar un acto en la Universidad Nacional de Rosario promovido por la Cátedra del Agua, un departamento de la Facultad de Ciencias Sociales, coordinado por el prof. Anibal Faccendi, para llevar a cabo una Declaración sobre la ilegalidad de la pobreza. Tuve la oportunidad de participar y hacer la charla de motivación. La idea es conquistar apoyos del congreso nacional, de la sociedad y de personas de todo el continente para llevar esta demanda ante las instancias de la ONU con el fin de darle la más alta validación. Ya antes, el 17 de octubre de 1987 Joseph Wresinski había creado el Movimiento Internacional ATD (Actuar Todos para la Dignidad) que incluía el Día Internacional da Erradicación de la Pobreza. Este año será celebrado el día 17 de septiembre en muchos países que se han adherido al movimiento.

La Declaración de Rosario viene a reforzar este movimiento presionando a los organismos mundiales de la ONU para declarar efectivamente el hambre como ilegal. La Declaración no puede quedarse tan solo en su aspecto declaratorio. Su sentido es poder crear en las distintas instituciones, en los países, en los municipios, en los barrios, en las calles de las ciudades, en las escuelas, movilizaciones para identificar a las personas sea en situación de pobreza extrema (vivir con menos de dos dólares y sin acceso a los servicios básicos) o simplemente de pobreza, que sobreviven con poco más de dos dólares diarios y con acceso limitado a la infraestructura, vivienda, escuela y otros servicios mínimos humanitarios. Y organizar acciones solidarias que los ayuden a salir de esta urgencia, con la participación de ellos mismos.

En 2002 Kofi Annan, antiguo secretario da ONU declaraba con firmeza: «No es posible que la comunidad internacional tolere que prácticamente la mitad de la humanidad tenga que subsistir con dos dólares diarios o menos en un mundo con una riqueza sin precedentes».

Efectivamente, los datos son estremecedores. OXFAM que es una ONG que articula muchas otras en varios países y que se ha especializado en estudiar los niveles de desigualdad en el mundo, presenta todos los años sus resultados, cada vez más aterradores. Generalmente OXFAM suele ir a Davos, en Suiza, donde se encuentran los mayores ricos epulones del mundo. Presentan los datos que los dejan desenmascarados. Este año, en enero de 2017 revelaron que 8 personas (la mayoría estaba allí en Davos) poseen una riqueza equivalente a la de 3,6 mil millones de personas. Es decir, cerca de la mitad de la humanidad vive en situación de penuria sea como pobreza extrema, sea simplemente como pobreza, al lado de la más degradante riqueza.

Si leemos afectivamente, como debe ser, tales datos, nos damos cuenta del océano de sufrimiento, de enfermedades, de muerte de niños o de muerte de millones de adultos, estrictamente a consecuencia del hambre. Entonces nos preguntamos: ¿Dónde ha ido a parar la solidaridad mínima? ¿No somos crueles y sin misericordia con nuestros semejantes, ante aquellos que son humanos como nosotros, que desean un mínimo de alimentación saludable como nosotros? Se les remueven las entrañas viendo a sus hijos e hijas que no pueden dormir porque tienen hambre, y ellos mismos teniendo que tragar en seco trozos de comida recogidos en los grandes basureros de las ciudades, o recibidos de la caridad de la gente y de algunas instituciones (generalmente religiosas) que les ofrecen algo que les permite sobrevivir.

La pobreza generadora de hambre es asesina, una de las formas más violentas de humillar a las personas, arruinarles el cuerpo y herirles el alma. El hambre puede llevar al delirio, a la desesperación y a la violencia. Aquí cabe recordar la doctrina antigua: la extrema necesidad no conoce ley y el robo en función de la supervivencia no puede ser considerado crimen, porque la vida vale más que cualquier otro bien material.

Actualmente el hambre es sistémica. Thomas Piketty, famoso por su estudio sobre El Capitalismo en el siglo XXI, mostró como está presente y escondida en Estados Unidos: 50 millones de pobres. En los últimos 30 años, afirma Piketty, la renta de los más pobres permaneció inalterada mientras que en el 1% más rico creció 300%. Y concluye: «Si no se hace nada para superar esta desigualdad, podrá desintegrar toda la sociedad. Aumentará la criminalidad y la inseguridad. Las personas vivirán con más miedo que esperanza».

En Brasil hemos abolido la esclavitud, ¿pero cuándo haremos la abolición del hambre?

Leonardo Boff

Fuente Koinonía

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Relación de Comunión

domingo, 11 de junio de 2017
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Maurice Zundel escribió páginas emocionantes sobre el corazón humano, este espacio donde la conciencia que se despierta accede en el sentido de su dignidad de su inviolabilidad, y que se revela, detrás del mí prefabricado y condicionado que lo recubre, como un espacio de pura acogida del otro, el espacio que no puede ser violado por principios autoritarios, ni siquiera divinos, sino que vive de la apertura y de la comunión con el Otro, a la imagen del Dios de Pobreza que  se desposee de él mismo perpetuamente en la relación de ofrenda que mantienen entre ellas las tres Personas de la Trinidad.

” (…) La Trinidad es la liberación de una pesadilla en la que la humanidad se debate cuando se sitúa frente a una divinidad de la que depende y a la que es sometida: ¿Por qué Él bastante más que yo? ¿Por qué soy la criatura, y Él el Creador? ¿Por qué, si es mi creador, me puso en esta situación de saber que yo soy su esclavo? ¿Por qué me dio justo bastante inteligencia para comprender que dependo de Él? ¡Hay una rebelión sorda e implacable qué sube del corazón del hombre en esta confrontación de su espíritu con esta especie de Dios que aparece en él como la apisonadora del espíritu!

En la apertura del Corazón de Dios a través del Corazón del Cristo, hay justamente esta manifestación increíble y maravillosa que Dios es Dios porque se comunica, que es Dios porque se da todo, porque el es la desapropiación infinita y eterna, porque tiene la transparencia de un niño, la transparencia en la que toda especie de apropiación es imposible, donde la mirada siempre es dirigida hacia “El Otro”, donde la personalidad, donde el yo, es sólo un altruismo puro e infinito. ¡Allí está la gran confidencia qué resplandece en el Evangelio de Cristo! ¡La perla del reino, es para que Dios sea este Dios!

¡Jesús, revelándonos la Trinidad, nos libró de Dios! Nos libró de este Dios pesadilla, exterior a nosotros, límite y amenaza para nosotros: ¡nos libró de aquel Dios! Nos libró de nosotros mismos que necesariamente estábamos, y sordamente, aunque no nos atrevíamos a reconocerlo, en rebelión contra este Dios.

Con la Trinidad, entramos en el mundo de la relación. (…)

Subsistir en forma de don, subsistir como una relación con los demás otro, subsistir en una respiración pura de amor, tenemos ahí el Dios que se transparenta y se revela personalmente en Jesucristo. (…)

Lo que justamente es tan patético, y lo que nos hace sensible la diferencia entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, y el paso que trasciende que hay que obrar del uno al otro, es que, mientras que en el Antiguo Testamento el pecado supremo, el pecado original, es querer ser como Dios, en el Nuevo,  es esto mismo lo único que es necesario. (…)

¡Se trata de ser como Dios! Y, en el fondo, esta intuición nietzscheana, esta voluntad de ser Dios, de no sostener a ningún Dios aparte de sí mísmo, es el bosquejo de una vocación auténtica. ¡Pero atención! ¡Sí, ser como Dios, pero después de haber reconocido en Dios justamente  la desapropiación infinita, la pobreza suprema, el despojo translúcido!

Si Dios es aquel Dios, si hay en nuestro corazón una espera infinita, ser como Dios, ahora esto quiere decir desapropiarnos fundamentalmente de nosotros mismos para que nuestra vida se cumpla como la suya en un don sin reserva.”

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Maurice Zundel,
Le Problème que nous sommes“, Le Sarment, Fayard, 2000, pp 39-42

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Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito para que todo el que cree en él no perezca, sino que tengan vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

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Juan 3, 16-18

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Del desaparecido blog À Corps… À Coeur:

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , , , , , , , ,

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