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Forman el Ejército de Insurrección y Liberación Queer para luchar contra el Daesh en Siria

Lunes, 31 de julio de 2017

tqila-ejercito-queer-siria-696x522El IRPGF anuncia la formación del Ejército de Insurrección y Liberación Queer, que se une a las fuerzas kurdas en el norte de Siria para luchar contra el Estado Islámico.

El grupo armado “queer”, formado por combatientes anarquistas y kurdos, lleva la bandera arcoíris al corazón del Estado Islámico

La noticia está en medios de todo el mundo, desde Newsweek, que recoge declaraciones de su portavoz, hasta El Huffington Post, que en un interesante artículo de Nacho Esteban hace un repaso de lo que podríamos llamar “lucha armada LGTB”. En el norte de Siria, voluntarios internacionales y combatientes kurdos han creado TQILA (The Queer Insurrection and Liberation Army, o Ejército de Liberación e Insurrección Queer, como lo podríamos traducir), un grupo armado dispuesto a plantarle cara al Estado Islámico. A día de hoy, bien poco se sabe sobre su estructura y composición, y resulta imposible confirmar si el grupo está combatiendo sobre el terreno (como asegura su portavoz a Newsweek y ha difundido en redes sociales) o si por el momento se trata más bien de una acción propagandística. Incluso si así fuera, su mera existencia supone un duro golpe contra una estructura, la del Estado Islámico, que precisamente ha hecho de la persecución a los homosexuales un importante elemento de propaganda.

Se hacen llamar “The Queer Insurrection and Liberation Army” (sus siglas en inglés son TQILA, ahí es nada) y se trata de un grupo de voluntarios internacionales que luchan junto a las fuerzas kurdas en el norte de Siria para derrotar al Daesh. O Estado Islámico. O EI, ISIS… El TQILA (pronunciese “Tequila”, según el propio grupo explica en Twitter) sería en realidad una unidad del IRPGF (siglas de International Revolutionary People’s Guerrilla Forces, o Fuerzas Guerrilleras y Revolucionarias Internacionales del Pueblo), una guerrila anarquista de reciente creación conformada por combatientes de diferentes lugares partes del mundo y cuya actividad parece estar localizada básicamente en la región de Rojava, en el Kurdistán sirio. Y sí, los integrantes del TQILA son todo personas LGTB.

 El Estado Islámico lleva años sembrando el terror en todo el mundo, especialmente en países islámicos, y la comunidad LGTB sigue siendo una de las más perseguidas por estos terroristas radicales que consideran la homosexualidad un pecado que se ha de castigar con la muerte. Las imágenes de hombres y adolescentes lanzados desde azoteas o apedreados por ser homosexuales se han colado incluso en esas webs que normalmente sólo hablan de divas pop. Y son justo esas imágenes las que colmaron el vaso de este grupo de milicianos que, bajo el paraguas de las Fuerzas Guerrilleras Internacionales y Revolucionarias del Pueblo (IRPGF), acaben de declarar su formación como grupo anarquista:

Por ahora, evidentemente, no han revelado datos sobre quiénes forman el TQILA, pero la noticia ha sido tan sorprendente que el IRPGF ha tenido que publicar varias imágenes de la unidad para demostrar que van totalmente en serio. TQILA ha hecho público un manifiesto fundacional, publicado en inglés el 24 de julio en el perfil de Twitter del IRPGF. Un día después, este mismo perfil ha retuiteado una versión en español, que insertamos a continuación:

“Las compañeras del TQILA han visto con horror cómo las fuerzas fascistas y extremistas de todo el mundo han atacado a la comunidad queer y asesinado a innumerables miembros de nuestra comunidad alegando que somos ‘enfermos’, ‘pecadores’ y ‘antinaturales’. Las imágenes de varones gays que eran arrojados desde los techos y, otros, apedreados hasta la muerte por Daesh era algo que no podíamos vanamente mirar”, expresa el comunicado, que no se limita solo a criticar al Estado Islámico. “Los conservadores cristianos de todo el mundo occidental también han atacado a la comunidad LGBT*QI+ a lo largo de la historia en un intento de silenciar y borrar su existencia. Queremos enfatizar que queerfobia, homofobia, bifobia, lesbofobia y transobia no son inherentes al Islam ni a ninguna otra religión, sino producto de las construcciones sociales heteropatriarcales”, añade.

El comunicado, que puedes leer íntegro arriba, acaba con lemas como “¡Liberación Queer!”“¡Muerte al capitalismo rosa!” o “¡Estas maricas matan fascistas!”, entre otros. Este último lema, de hecho, es el que aparece en una pancarta que miembros del grupo sostienen en una fotografía difundida también en Twitter y que hemos puesto al principio, con el fondo de edificaciones dañadas por la guerra, supuestamente en la misma Raqqa (la que ha sido “capital” del Estado Islámico y que en estos momentos se encuentra en primera línea del frente). No es, de hecho, la única fotografía del grupo que ha sido difundida. En otro tuit, y delante de la pancarta, aparece además sosteniendo la bandera arcoíris Heval Mahir, que sería el actual comandante del IFB (International Freedom Battalion, o Brigada Internacional de Liberación), grupo paraguas de combatientes de izquierda en el Kurdistán sirio en el que se integra el IRPGF:

No es casual que el IRPGF y el TQILA estén luchando junto al ejército kurdo, que es uno de los más inclusivos en cuestiones de igualdad de género de toda la región. Se sabe, por ejemplo, que en el ejército kurdo hay unidades formadas únicamente por mujeres y que todos sus miembros, sean del género que sean, son tratados por igual.

Estado Islámico: régimen de terror contra los homosexuales

Siria e Irak, hace años estados de tradición laica en los que las personas LGTB podían encontrar pequeños espacios de libertad, acabaron por convertirse en un infierno. En Irak, la homosexualidad fue legal hasta 2001, cuando Sadam Hussein, para contentar a los sectores religiosos, decidió castigarla con cárcel y, en caso de reincidencia, con pena de muerte. Tras la invasión, la situación se sumió en un estado de confusión. La entonces autoridad administrativa estadounidense ordenó en 2003 retrotraer los códigos penal y civil a la situación vigente en los 70, pero la diversidad de autoridades existentes según la zona del país, así como el papel preponderante que los líderes religiosos alcanzaron, facilitó que la persecución de las personas LGTB fuera en aumento. En los años sucesivos la situación no hizo más que empeorar, y las denuncias sobre el secuestro, la tortura y el asesinato de homosexuales, involucrando además a las fuerzas de seguridad, no hacían sino aumentar en todas las zonas del país.

En el área suní de Irak, la situación de descontento con el régimen surgido de la invasión, unida a la difusión de las ideas religiosas más radicales, terminó por cristalizar en el surgimiento del Estado Islámico, que acabó también por controlar una parte importante de Siria. En este último país, la revuelta contra el régimen de Bashar al-Asad, alentada en sus inicios desde los países occidentales (y de la que ya en 2013 conocíamos sus consecuencias para los homosexuales sirios) acabó confluyendo en el mismo fenómeno. En este caso, además, el propio régimen de Asad utilizó la persecución de los homosexuales como un instrumento de propaganda contra los rebeldes.

El Estado Islámico, finalmente, hizo de la persecución de las personas LGTB, y muy singularmente de los varones que mantienen relaciones con otros hombres o que son percibidos como homosexuales, uno de sus principales elementos de propaganda. Quizá algún día, tras la derrota del Estado Islámico, sea posible conocer la verdadera extensión de la persecución, de las torturas y de los asesinatos, de los cuales posiblemente solo ha trascendido una pequeña parte (a lo largo de estos años hemos recogido algunas de las ejecuciones más horribles). En este contexto, no podemos sino ver con simpatía la creación de una fuerza como el TQILA.

Fuente EstoyBailando/Dosmanzanas

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Tras numerosas vicisitudes, una pareja de refugiados gais sirios consigue reunirse en Noruega

Miércoles, 21 de septiembre de 2016

nader-y-omar-refugiados-sirios-300x159Recogemos hoy una historia que en esta ocasión ha tenido final feliz, pero que sirve de muestra del horror al que se tienen que enfrentar los refugiados LGTB en numerosos países del mundo. Es la historia de Nader y de se pareja, dos refugiados sirios que se conocieron en Estambul, donde iniciaron una relación. Nader llegó a convertirse en un ilusionado activista LGTB, pero el grave deterioro de la situación en Turquía le llevó finalmente a Noruega, donde fue acogido. Ahora, meses después, tras grandes dificultades, Nader y Omar han podido reunirse por fin en el país nórdico, donde tienen por delante toda una vida.

La trayectoria de Nader es representativa de la de muchos otros refugiados LGTB. Es originario de Homs, una ciudad en la que desde 2011 se ha librado un largo enfrentamiento entre las fuerzas gubernamentales de Bashar al-Asad y los rebeldes suníes que han acabado por reducirla prácticamente a cenizas. Nader, de hecho, es suní, pero contemplar el horror que su propia gente estaba causando a la comunidad alauí (una minoría chiita) le hizo huir de Homs en agosto de 2011, poco después de iniciarse el conflicto, temeroso de que le obligaran a formar parte de las milicias o de que su homosexualidad, que hasta entonces no le había causado problema alguno, le condujese a él mismo a convertirse en víctima de los que hasta entonces habían sido sus amigos.

Nader huyó a la capital, Damasco, pero conforme las fuerzas rebeldes se acercaron a la ciudad, y sabedor de que su condición de gay ya había sido denunciada al imán de su comunidad y este le había condenado a muerte, decidió escapar del país. Su primer destino fue El Cairo, donde estuvo un año. Allí fue testigo de lo difícil que lo tiene hoy día la comunidad LGTB en Egipto, y de hecho él mismo sufrió un par de agresiones. Por eso voló a Ammán, en Jordania, un sitio que consideraba más seguro. Pero allí lo que encontró es que la capital jordana se había convertido precisamente en tierra de asilo para refugiados sirios que huían precisamente de al-Asad, entre los cuales había muchos de Homs que le conocían. Uno de ellos, de hecho, intentó matarlo al grito, entre otras lindezas, de “tú eres el maricón”.

Finalmente Nader huyó a Estambul, en Turquía, país musulmán pero no árabe, donde llegó en junio de 2014. Una gran ciudad, no olvidemos, que durante años ha sido refugio y tierra de relativo bienestar para la comunidad LGTB musulmana. Allí pudo comenzar a rehacer su vida. Conoció a su pareja, Omar, otro refugiado sirio, en una discoteca de ambiente, y comenzaron a vivir juntos. Y allí comenzó también una trayectoria como activista: fundó un grupo de autoayuda para refugiados LGTB de lengua árabe, “Tea and Talk” (con gente procedente de todo el mundo árabe, desde Marruecos hasta Irak) y llegó a organizar a un grupo de ellos para participar en las marchas del Orgullo LGTB de Estambul del año 2015. Marchas que, como bien sabemos, fueron duramente reprimidas por la policía turca. Y es que el régimen de Recep Tayyip Erdoğan había iniciado ya su preocupante deriva, mucho antes del fallido golpe de estado que ha acabado por precipitar a Turquía hacia el régimen autoritario que de facto es hoy, en el que los derechos de las personas LGTB corren grave peligro. “Pensaba que estaba a salvo, pero la policía nos atacaba, y la gente se limitaba a mirar. Aquello fue la puntilla a mis planes de quedarme”, ha contado.

Meses después Nader pudo ver reconocido, no sin dificultades, su estatus de refugiado por ACNUR (el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados), lo que le llevó finalmente a obtener asilo en Noruega. Pero se veía obligado a dejar en Estambul a Omar, su novio, al que ningún papel le vinculaba como familiar. Ello supuso un auténtico desgarro para la pareja, que se planteó diversas opciones: desde intentar volar a Brasil, donde alguien les había dicho que sería fácil para ellos casarse y poder optar a un visado conjunto, hasta planear que Omar se embarcase en un bote junto a otros refugiados e intentase llegar a Noruega por sus propios medios… En octubre de 2015, BuzzFeed dedicó un artículo a la pareja (del que de hecho hemos extraído la historia de Nader) mostrando lo dificultoso de la situación.

Afortunadamente, casi un año después la historia ha tenido un final feliz. Nader se instaló en Bergen (Noruega), donde ha iniciado su nueva vida. Y Omar ha podido por fin ver reconocida también su condición de refugiado y reunirse con su chico en el país nórdico (la pareja, en todo este tiempo, ha mantenido el contacto gracias a las nuevas tecnologías). El siguiente montaje de BuzzFeed, que cuenta la historia de Nader en imágenes, recoge algunas instantáneas del reencuentro:

En definitiva, una historia que en esta ocasión ha tenido final feliz, pero que ilustra las dificultades a las que los refugiados LGTB tienen que enfrentarse: no solo se ven obligados a escapar de la guerra, sino que en muchos casos se ven a su vez despreciados y acosados por sus propios compatriotas que huyen también del horror. Por no hablar del trato que reciben en muchos de los lugares a los que consiguen huir.

Y que muestra a su vez lo complicado del conflicto sirio, donde el espanto del Estado Islámico (que con frecuencia hemos denunciado) es solo un elemento más de una partida compleja, en la que las personas LGTB cuentan, en todos los casos, con muy malas cartas (en el caso de Nader, como hemos visto, la principal amenaza partió de los rebeldes antigubernamentales, que cuentan con las simpatías de muchos gobiernos occidentales).

Fuente Dosmanzanas

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El Daesh ejecuta a un adolescente de 15 años por mantener relaciones sexuales con uno de sus líderes al que le perdonan la vida

Martes, 5 de enero de 2016

noticias_file_foto_1026664_1451905886Las noticias que habitualmente nos llegan desde el territorio controlado por el Estado Islámico son espantosas, pero esta desde luego produce un especial asco. Terrible noticia la que hemos conocido recién iniciado este 2016. Un adolescente de 15 años ha sido arrojado al vacío desde lo alto de un edificio, acusado de homosexualidad, después de haber sufrido abusos sexuales (no podemos calificarlo de otra manera, dada la edad del muchacho y su posición de subordinación) a manos de Abu Zaid al-Jazrawi, prominente oficial del Estado Islámico. Al-Jazrawi habría sido degradado de su posición y enviado al frente

El Estado Islámico en Irak y Siria y su brazo armado, ISIS, continúa con su política de terror y exterminio de la población gay. Esta vez, nos hemos quedado estupefactos después de saber que han perdonado la vida a uno de los suyos al que supuestamente pillaron ‘in fraganti’ manteniendo relaciones sexuales con un menor. Sucedió en la ciudad oriental de Siria de Deir ez-Zor, en la que militantes de la organización terrorista ejecutaron al adolescente por su macabro método habitual: Arrojándole desde un tejado por ser gay, según informó la agencia de noticias independiente siria, ARA News, citando fuentes locales.  Pero, lo realmente dramático de este último caso es que la víctima, de 15 años de edad, fue arrestado y juzgado por los cargos de homosexualidad después de haber sido capturado ‘en la casa de un líder ISIS’ en la mañana del pasado jueves. Juzgado inmediatamente por un tribunal islámico fue condenado a muerte. ‘El niño fue acusado de estar involucrado en una relación homosexual con el oficial de ISIS, Abu Zaid al-Jazrawi’, según informó el activista Sarai al-Din a ARA News. . Partidarios de ISIS asesinaban a pedradas a dos hombres acusados de ser gays en Siria , sucedía a finales de octubre de 2015.

CX3VG6dWYAAchlTAbu Zaid Al-Jazrawi, oficial de ISIS

Según estas mismas fuentes, Al-Jazrawi también habría sido acusado de actividades homosexuales, pero en su caso habría esquivado la condena a muerte, a cambio de ver degradada su posición y ser enviado a luchar al frente, le han mandado al noroeste de Irak para unirse a los frentes de lucha ante la insistencia de los principales comandantes de la organización terrorista. Citando fuentes pro-ISIS, un Tribunal de la Sharia en Deir ez-Zor había exigido inicialmente la ejecución del líder ISIS por tener relaciones sexuales con una persona del mismo sexo.  Según diversos medios internacionales recogen, Abu Zaid al-Jazrawi es el dirigente que aparece en uno de los muchos “vídeos promocionales” del Estado Islámico, en este caso entrenando a niños, y que el periodista Zaid Benjamin recoge en su Twitter.

El activista de derechos civiles, Raed Ahmed, explicó a ARA News en una entrevista que, ‘Daesh [ISIS] acusa a la gente de ser gay sólo en base a una información superficial, sin ninguna investigación y sin contrastar los datos. Aunque la ley islámica prohíbe la homosexualidad, el castigo brutal infligido por Daesh del que nunca hasta ahora ha sido testigo la historia’.

El grupo terrorista que controla partes de Siria y de Irak ha ejecutado a decenas de hombres supuestamente homosexuales lanzándolos desde las azoteas de altos edificios y después publicaron las macabras fotos en los medios sociales. ISIS también ejecutó a nueve hombres y un niño acusados de ser gays en Siria en septiembre de 2015 y han reivindicado la autoría de los asesinatos de al menos otros 30 hombres homosexuales en el último año.

Como otras veces que hacemos referencia a las barbaridades cometidas contra las personas LGTB por el autodenominado Estado Islámico, resulta difícil asegurar su total veracidad, pero la noticia parece desde luego verosímil teniendo en cuenta los antecedentes. Ya ha quedado en el olvido el 24 de agosto, cuando el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas abordaba de forma expresa la situación. En una reunión informal convocada a petición de Chile y Estados Unidos, representantes de trece de los quince estados que en ese momento formaban parte del Consejo escucharon, entre otras voces, los testimonios de dos jóvenes, uno iraquí y otro sirio, víctimas de persecución por ser homosexuales, y que por fortuna han conseguido escapar del horror. Otra de las voces que pudieron escucharse fue la de Jessica Stern, directora ejecutiva de la International Gay and Lesbian Human Rights Commission (IGLHRC), que tras hacer un repaso de la situación de las personas LGTB en la región (aquí su intervención, en inglés) hizo cinco recomendaciones prácticas que deberían implementarse de forma inmediata: que todas las agencias de Naciones Unidas en Irak y Siria elaboren programas adaptados a la realidad LGTB; que Naciones Unidas y los gobiernos actúen con urgencia a la hora de acoger a las personas que lo soliciten; que el gobierno de Irak elimine las barreras en el acceso de las personas LGTB a los servicios y a la justicia; que este mismo gobierno de Irak respete la libertad de expresión y que se fomenten las donaciones a iniciativas en favor de las personas LGTB en Siria e Irak.

Han pasado más de cuatro meses desde aquella reunión, pero la realidad en Siria e Irak sigue siendo igual de espantosa. Ya casi hemos perdido la cuenta de los asesinatos que trascienden a la opinión pública. Los últimos a los que hicimos referencia ocurrieron en octubre y noviembre. Entonces dos hombres, acusados de ser una pareja gay, morían arrojados desde lo alto de un edificio en Mosul (Irak). El mismo día, en la cercana Nínive, otros dos hombres también acusados de ser homosexuales eran asesinados por el mismo método. Dos semanas antes otros diez hombres eran ejecutados en Siria, acusados de haber cometido sodomía. Pero no son ni mucho menos los únicos. En aquella misma entrada hacíamos recuento de varios de los asesinatos cometidos con anterioridad, pero además ha habido otros en este intervalo, casi todos ellos cometidos arrojando a las víctimas desde lo alto de un edificio y lapidándolas si todavía quedaban con vida tras la caída.

Un infierno para la comunidad LGTB

Siria e Irak, hace años estados de tradición laica (vinculada al baazismo) en los que las personas LGTB podían encontrar pequeños espacios de libertad, han acabado por convertirse para ellas en un infierno. En Irak, la homosexualidad fue legal hasta 2001, cuando Sadam Hussein, para contentar a los sectores religiosos, decidió castigarla con cárcel y, en caso de reincidencia, con pena de muerte. Tras la invasión, la situación se sumió en un estado de confusión. La entonces autoridad administrativa estadounidense ordenó en 2003 retrotraer los códigos penal y civil a la situación vigente en los 70, pero la diversidad de autoridades existentes según la zona del país, así como el papel preponderante que los líderes religiosos alcanzaron, facilitó que la persecución de las personas LGTB fuera en aumento. En los años sucesivos la situación no hizo más que empeorar, y las denuncias sobre el secuestro, la tortura y el asesinato de homosexuales, involucrando además a las fuerzas de seguridad, no hacían sino aumentar en todas las zonas del país.

En el área suní de Irak, la situación de descontento con el régimen surgido de la invasión, unida a la difusión de las ideas religiosas más radicales, terminó por cristalizar en el surgimiento del Estado Islámico, que también controla ya una parte importante de Siria. En este último país, la revuelta contra el régimen de Bashar al-Asad, alentada en sus inicios desde los países occidentales (y de la que ya en 2013 conocíamos sus consecuencias para los homosexuales sirios) ha confluido en el mismo fenómeno. En este caso, además, el propio régimen de Asad utilizó la persecución de los homosexuales como un instrumento de propaganda contra los rebeldes.

El Estado Islámico o Daesh, finalmente, ha hecho de la persecución de las personas LGTB, y muy singularmente de los varones que mantienen relaciones con otros hombres o que son percibidos como homosexuales, uno de sus principales elementos de propaganda. Cada cierto tiempo son difundidas imágenes de ejecuciones. A finales de julio, por ejemplo, era difundido un vídeo en el que se podía ver como dos jóvenes, supuestamente acusados de mantener relaciones homosexuales, eran arrojados desde lo alto de un edificio en Palmira (Siria) y posteriormente lapidados. A finales de junio, otros cuatro hombres eran arrojados también desde lo alto de un edificio en Deir ez-Zor, también en Siria, muertes que activistas islamistas aprovecharon para “celebrar” a su modo en redes sociales la sentencia del Tribunal Supremo de los Estados Unidos a favor del matrimonio igualitario.

Antes ya habíamos recogido la ejecución de dos hombres a los que además se les dijo, pocos segundos antes de ser lapidados hasta la muerte, que habían sido “perdonados”. Tras ser conducidos a una explanada con los ojos vendados y abrazarse a uno de sus verdugos, fueron lapidados hasta la muerte por una horda enfervorecida que continuó lanzándoles piedras incluso cuando era ya evidente que habían fallecido. Ocurrió en un lugar indeterminado de Siria. O el degollamiento de cuatro jóvenes en Mosul, ciudad iraquí en manos de los islamistas en la que semanas antes otros dos hombres eran arrojados desde lo alto de un edificio. O la muerte de otro joven arrojado al vacío en Raqqa (Siria); la muerte por lapidación de dos hombres, también en la provincia siria de Deir ez-Zor; el asesinato de otro hombre en un lugar indeterminado, arrojado también desde lo alto de un edificio, o el asesinato de otro hombre de unos cincuenta años arrojado al vacío en Tal Abyad (Siria), luego lapidado al sobrevivir a la caída.

Son solo algunas de las muertes que han trascendido. Por razones obvias, resulta imposible disponer de información contrastada sobre estos asesinatos y torturas. Como otras veces hemos destacado, resulta imposible disponer de información contrastada sobre estos asesinatos. En realidad es difícil saber si se trata de personas LGTB o simplemente de opositores al Estado Islámico a los que se acusa de serlo como pretexto para asesinarlos y utilizar sus muertes como propaganda. Organizaciones en favor de los derechos LGTB hacían en enero un llamamiento a la prudencia, con objeto de no exacerbar el miedo de las personas LGTB que viven en la zona y causar daños mayores. Sin embargo, cada vez resulta más difícil pensar que no asistimos simplemente a un proceso de exterminio, máxime cuando hay testimonios que aseguran que los islamistas se hacen pasar por homosexuales como “gancho” para así atrapar a sus víctimas.

Fuente Ragap y Dosmanzanas

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Naciones Unidas debatirá sobre la persecución a las personas LGTB por el Estado Islámico

Lunes, 17 de agosto de 2015

ONU-GAYY el papa Francisco no ha dicho aún ni una palabra…  ¿a qué espera? ¿a que nos exterminen?

Por primera vez en su historia el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tratará expresamente sobre la situación de las personas LGTB en una parte del mundo. Será el próximo 24 de agosto, a petición de Chile y Estados Unidos, que pondrán sobre la mesa la persecución de este colectivo en el territorio actualmente bajo control del denominado Estado Islámico. Los asistentes a la reunión, de carácter informal, escucharán los testimonios de dos víctimas que han conseguido escapar del horror. 

La reunión del Consejo de Seguridad será auspiciada por Cristián Barros y Samantha Power, embajadores ante las Naciones Unidas de Chile y Estados Unidos, respectivamente, y abordará qué tipo de protección deberían recibir las personas LGTB, así como definir las acciones que la comunidad internacional está dispuesta a adoptar para detener la sangría. Ante el Consejo intervendrán dos hombres, uno iraquí y otro sirio, que han sido víctimas de persecución por milicianos islamistas por ser homosexuales, y que por fortuna han conseguido escapar del horror.

Al tener un carácter informal, sin embargo, la asistencia de los países miembros del Consejo de Seguridad es voluntaria. Habrá que ver, por tanto, cuántos y cuáles asisten, dados los muy diferentes puntos de vista sobre los derechos LGTB entre sus actuales componentes. Además de los cinco permanentes (China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia) el Consejo de Seguridad está ahora compuesto por Angola, Chad, Chile, España, Jordania, Lituania, Malasia, Nigeria, Nueva Zelanda y Venezuela. Una composición que, honestamente, no nos hace ser especialmente optimistas.

El Estado Islámico (también conocido por las siglas ISIS o simplemente IS) ha hecho de la persecución de las personas LGTB, y muy singularmente de los varones que mantienen relaciones con otros hombres o que son percibidos como homosexuales, uno de sus principales elementos de propaganda. Cada cierto tiempo son difundidas imágenes de ejecuciones. A finales de julio, por ejemplo, era difundido un vídeo en el que se podía ver como dos jóvenes, supuestamente acusados de mantener relaciones homosexuales, eran arrojados desde lo alto de un edificio en Palmira (Siria) y posteriormente lapidados. A finales de junio, otros cuatro hombres eran arrojados también desde lo alto de un edificio en Deir ez-Zor, también en Siria, muertes que activistas islamistas aprovecharon para “celebrar” a su modo en redes sociales la sentencia del Tribunal Supremo de los Estados Unidos a favor del matrimonio igualitario.

Antes ya habíamos recogido la ejecución de dos hombres a los que además se les dijo, pocos segundos antes de ser lapidados hasta la muerte, que habían sido “perdonados”. Tras ser conducidos a una explanada con los ojos vendados y abrazarse a uno de sus verdugos, fueron lapidados hasta la muerte por una horda enfervorecida que continuó lanzándoles piedras incluso cuando era ya evidente que habían fallecido. Ocurrió en un lugar indeterminado de Siria. O el degollamiento de cuatro jóvenes en Mosul, ciudad iraquí en manos de los islamistas en la que semanas antes otros dos hombres eran arrojados desde lo alto de un edificio. O la muerte de otro joven arrojado al vacío en Raqqa (Siria); la muerte por lapidación de dos hombres, también en la provincia siria de Deir ez-Zor; el asesinato de otro hombre en un lugar indeterminado, arrojado también desde lo alto de un edificio, o el asesinato de otro hombre de unos cincuenta años arrojado al vacío en Tal Abyad (Siria), luego lapidado al sobrevivir a la caída.

Son solo algunas de las muertes que han trascendido. Como otras veces hemos destacado, resulta imposible disponer de información contrastada sobre estos asesinatos. En realidad es difícil saber si se trata de personas LGTB o simplemente de opositores al Estado Islámico a los que se acusa de serlo como pretexto para asesinarlos y utilizar sus muertes como propaganda. Organizaciones en favor de los derechos LGTB hacían en enero un llamamiento a la prudencia, con objeto de no exacerbar el miedo de las personas LGTB que viven en la zona y causar daños mayores. Sin embargo, cada vez resulta más difícil pensar que no asistimos simplemente a un proceso de exterminio, máxime cuando hay testimonios que aseguran que los islamistas se hacen pasar por homosexuales como “gancho” para así atrapar a sus víctimas.

Un infierno para la comunidad LGTB

Siria e Irak, hace unos años estados tradición laica (vinculada al baazismo) en los que las personas LGTB podían encontrar pequeños espacios de libertad, han acabado por convertirse para ellas en un auténtico infierno.

En Irak, la homosexualidad fue legal hasta 2001, cuando Sadam Hussein, para contentar a los sectores religiosos, decidió castigarla con cárcel y, en caso de reincidencia, con pena de muerte (aunque la legislación no llegó a ser aplicada). “Entonces teníamos clubes nocturnos, bares, áreas de encuentro y una red de asambleas sociales”, explicaban en su momento desde la organización Iraqi LGBT. Tras la invasión, la situación se sumió en un estado de confusión. La entonces autoridad administrativa estadounidense ordenó en 2003 retrotraer los códigos penal y civil a la situación vigente en los 70, pero la diversidad de autoridades existentes según la zona del país, así como el papel preponderante que los líderes religiosos alcanzaron, facilitó que la persecución de las personas LGTB fuera en aumento. En los años sucesivos la situación no hizo más que empeorar, y las denuncias sobre el secuestro, la tortura y el asesinato de homosexuales, involucrando además a las fuerzas de seguridad, no hacían sino aumentar en todas las zonas del país.

En el área suní, la situación de descontento con el régimen surgido de la invasión, unida a la difusión de las ideas religiosas más radicales, terminó por cristalizar en el surgimiento del Estado Islámico, que también controla ya una parte importante de Siria. En este país, la revuelta contra el régimen de Bashar al-Asad, alentada en sus inicios desde los países occidentales (y de la que ya en 2013 conocíamos sus consecuencias para los homosexuales sirios) ha confluido finalmente en el mismo fenómeno.

Fuente Dosmanzanas

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El Estado Islámico asesina a otro homosexual, el octavo desde noviembre y continúa difundiendo imágenes

Sábado, 7 de marzo de 2015

264E0ED900000578-2978890-image-a-1_1425461388165La multitud aguarda la ejecución gritando “Alá es grande”

No podemos cerrar los ojos ante el hecho de que los militantes del grupo yihadista autoproclamado Estado Islámico (ISIS) continúan asesinando a hombres, acusados -supuestamente- de ser homosexuales, y difundiendo las imágenes de sus muertes para contribuir a extender el terror. El último de los asesinatos que ha sido publicitado ha sido el de un muchacho arrojado al vacio desde lo más alto de un edificio en Raqqa (Siria) este miércoles (4 de marzo), bajo la acusación de “haber cometido actos indecentes con otro varón” en la provincia nororiental siria de Al Raqqa, su principal bastión en Siria. De nuevo aplicando una interpretación radical de la Sharía (o Ley Islámica) ejecutan a los homosexuales lanzándolos desde elevados edificios, para rematarlos en el suelo con grandes piedras ante un populacho exacerbado. Son escenas duras, siniestras, horripilantes. Escenas que no deberíamos ver jamás. Pero están ahí, son hechos que existen, hechos que tenemos que denunciar. En total, ya son ocho los homosexuales cuyos asesinatos han sido reportados por el ISIS.

El propio ISIS comparte las fotos en las que se aprecia como el varon, de entre 20 y 30 años, se precipita desde lo alto de un edificio y cae delante de la multitud, que espera para lapidar el cuerpo. El reo tiene los ojos vendados, esperando a que los milicianos encapuchados del Estados Islámico lo empujen, y abajo, en la calle, y en los edificios cercanos, una multitud aguarda la ejecución gritando ‘Alá es grande’. Una escena que nos deja sin palabras y que debería hacernos replantearnos muchas cosas. La primera, la barbarie a la que quieren someter al mundo desde esta organización islámica con su particular sentido de la justicia.

264E0EFD00000578-2978890-image-a-4_1425461418149Desde que el Estado Islámico comenzara su expansión, en todas aquellas zonas que han caído bajo su control ha pasado a estar vigente la interpretación más extremista de la sharía o ley islámica, que castiga con la muerte las relaciones homosexuales. Ya son múltiples los reportes de ejecuciones por esta causa. En noviembre, por ejemplo, nos hacíamos eco de la muerte por lapidación de dos hombres en la provincia siria de Deir ez-Zor. En diciembre se difundían fotografías que mostraban el asesinato de otro hombre en un lugar indeterminado, arrojado también desde lo alto de un edificio y luego lapidado.  En enero, otros dos hombres acusados de ser homosexuales eran asesinados por el mismo método en Mosul (Irak). Pocos días después otro hombre, de alrededor de unos cincuenta años, era arrojado también al vacío en Tal Abyad (Siria), siendo después lapidado al sobrevivir a la caída.

Resulta prácticamente imposible acceder a información contrastada sobre estos asesinatos. En realidad es difícil saber si se trata verdaderamente de homosexuales o de opositores al Estado Islámico a los que se acusa de serlo como pretexto para asesinarlos y cuyas muertes son utilizadas como propaganda. En este sentido, organizaciones en favor de los derechos LGTB hacían en enero un llamamiento a la prudencia, con objeto de no exacerbar el miedo de las personas LGTB que viven en la zona y causar daños mayores. Lo que resulta indiscutible es que el odio homófobo está en cualquier caso presente y es utilizado como herramienta aleccionadora.

264E0EDD00000578-2978890-image-a-2_1425461391463Ante todo, la extensión y consolidación del Estado Islámico supone la imposición de un régimen de terror a una parte muy importante de la propia población árabe que vive bajo su dominio. La comunidad LGTB, en este sentido, es una de las grandes perdedoras. No está de más repetir lo que ya hemos publicado en ocasiones anteriores: dos países como Siria e Irak, que al margen de otras consideraciones fueron en el pasado estados de tradición laica (vinculada al baazismo gobernante) en los que las personas LGTB podían encontrar pequeños espacios de libertad, han acabado por convertirse para ellas en un auténtico infierno del que no parece existir salida.

El caso de Irak es paradigmático. La homosexualidad fue allí legal hasta 2001, cuando Sadam Hussein, para contentar a los sectores religiosos, decidió castigar las relaciones homosexuales con cárcel y, en caso de reincidencia, con pena de muerte. No obstante, no se recuerda que dicha legislación llegara a ser aplicada. “Entonces teníamos clubes nocturnos, bares, áreas de encuentro y una red de asambleas sociales”, explicaban en su momento desde la organización Iraqi LGBT. De hecho, durante los años 80 y primeros 90, la vida nocturna de los homosexuales en Bagdad atraía a visitantes de países vecinos, como Kuwait o Arabia Saudí.

264E0EF000000578-2978890-image-a-3_1425461410786Tras la invasión, la situación legal de la homosexualidad se sumió en un estado de confusión. La entonces autoridad administrativa estadounidense ordenó en 2003 retrotraer los códigos penal y civil a la situación vigente en los 70, pero la diversidad de autoridades existentes según la zona del país, así como el papel preponderante que los líderes religiosos alcanzaron (especialmente en el área de mayoría chií) facilitó que la persecución de las personas LGTB fuera en aumento. En los años sucesivos la situación no hizo más que empeorar, y las denuncias sobre el secuestro, la tortura y el asesinato de homosexuales, involucrando además a las fuerzas de seguridad, no hacían sino aumentar en todas las zonas del país.

En el caso del área suní, la situación de profundo descontento con el régimen surgido de la invasión, unida a la difusión de las ideas religiosas más radicales, ha acabado además por cristalizar en un fenómeno como el del Estado Islámico, que también controla ya una parte importante del territorio sirio. Y es que en Siria la revuelta contra el régimen baazista de Bashar al-Asad, alentada en sus inicios desde los países occidentales, y de la cual ya en 2013 conocíamos sus terribles consecuencias para los homosexuales sirios, ha confluido finalmente en ese mismo fenómeno.

En España, COLEGAS solicita al Gobierno que condene públicamente los asesinatos que el Estado Islámico (ISIS) comete contra la población homosexual en Siria e Irak. La Confederación Española LGBT ha pedido en una carta al Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, que condene “el genocidio continuado y publicitado que está realizando el Estado Islámico contra los gays en Siria e Irak”.

“Desde COLEGAS solicitamos al Ministro de Exteriores a que condene oficialmente la atroz sangría de asesinatos públicos de hombres homosexuales mediante bárbaros metodos de ejecución como son el lanzamiento desde altos edificios para su posterior remate mediante lapidación. Esto constituye sin duda casi un genocidio y una limpieza social sin precedentes en el mundo desde el régimen nazi en Alemania”, afirma Paco Ramírez en la misiva remetida a García-Margallo. “El mundo occidental no debe continuar impasible ante esta masacre bárbara difundida además casi en tiempo real por las redes sociales de los yihadistas islámicos como amenaza del nuevo régimen del terror que quieren imponer y exportar al mundo entero, no sólo a los países islámicos. No volvamos a repetir los errores del pasado, paremos en cuanto antes a estos nuevos nazis islamistas que quieren imponer a sangre y fuego sus ideas y volvernos a la Edad Media”, añade.

Si queréis ver el vídeo, podéis acceder de la web de Cuatro. Pero avisamos que la escena es espantosa.

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El Estado Islámico lanza al vacío a un hombre gay y ahorca a 13 jóvenes por ver un partido de fútbol en Mosul

Miércoles, 21 de enero de 2015

estado_islamico_homosexualesTerribles imágenes las difundidas estos días en las que puede verse como dos hombres, acusados de ser homosexuales, son arrojados al vacío desde el ático de un edificio en Mosul (Irak) por militantes del autoproclamado Estado Islámico. Todo apunta a que los asesinatos se encuadran en el contexto de una operación más amplia de castigo a opositores al régimen implantado en el territorio que hoy día controla el Estado Islámico (buena parte de Irak y Siria).La organización terrorista publica sus crímenes en un foro de internet en el que anuncian sus acciones de forma habitual.

El joven gay fue arrojado desde una azotea ante la mirada de una multitud

Los 13 chicos fueron asesinados en un estadio repleto de personas

El Estado Islámico difunde en Internet las fotos de las ejecuciones

Las autoridades del califato recuerdan que el fútbol es considerado ilícito

A lo largo de estos últimos días, las actuaciones del estado islámico se han radicalizado hasta el punto de arrojar a un hombre desde la azotea de un edificio, por su presunta homosexualidad, ahorcar a trece jóvenes por ver un partido de fútbol y liquidar a dieciséis combatientes yihadistas por huir del campo de batalla.

La organización terrorista ha llevado a cabo estos asesinatos en la ciudad de Mosul –la segunda ciudad de Irak en manos de las huestes del califato desde el pasado junio–, y ha divulgado las imágenes de los crímenes en un foro en el que anuncian sus acciones.

Las instantáneas, que destacan por su dureza, muestran a dos encapuchados de la organización lanzando desde un edificio del centro de la ciudad al hombre, ante la mirada del público, además del momento en que la víctima cae al vacío y fotografías de su cuerpo inerte en el suelo de la plaza.

Uno de los pies de foto recalca que “los musulmanes acuden para ver la aplicación de la ‘sharia‘ (ley islámica)”, mientras que el texto que acompaña las fotos señala que la víctima es “una de las personas de Lot” en referencia a los habitantes de las ciudades bíblicas de Sodoma y Gomorra, castigados por Dios por cometer actos sexuales “desviados“.

El material hecho público también incluye las fotos de dos hombres –supuestamente exmiembros del IS– con los ojos vendados y atados a una estructura de metal a modo de crucifixión, ejecutados por ser considerados desertores de la organización. Varios yihadistas les asestan un tiro en la nunca en mitad de una plaza de Mosul. El último de los crímenes difundidos es la lapidación de una mujer sepultada bajo las telas de un niqab (una prenda negra que cubre todo el cuerpo salvo los ojos) en un parque de la ciudad.

Estos asesinatos se suman a otras cuatro ejecuciones que, según una denuncia de las Brigadas de Liberación de Nínive (un grupo detractor del IS de la provincia del norte de Irak cuya capital es Mosul), se produjeron en la tarde del sábado. Dos de ellas fueron lanzadas desde la sede de la Compañía Nacional de Seguros.

En lo que concierne a la homosexualidad, son ya muchas las víctimas ejecutadas brutalmente a manos del IS. A finales de noviembre, se lapidó en la localidad de Deir Ezzor (este) a dos jóvenes acusados de ser homosexuales, difundiendo también el vídeo a través de internet.

Además, testigos relataron al portal de noticias kurdo Basnews que 16 combatientes del IS fueron liquidados en Mosul por desertar de una de las escaramuzas que se registran aún en los alrededores del monte Sinyar, hogar de la minoría yazidí.

En los últimos días el IS ha redoblado su persecución en Mosul. 13 jóvenes de la urbe fueron arrestados recientemente por patrullas de la organización yihadista -que controla amplias zonas de Siria e Irak- por ver a través de televisión un partido de fútbol que enfrentaba a las selecciones de Irak y Jordania. Los detenidos fueron trasladados a un estadio de la ciudad donde fueron ahorcados en presencia de una multitud.

Tras el crimen, las autoridades del califato recordaron que el fútbol es considerado “haram” (ilícito) conforme a su fundamentalista versión del islam. Según la prensa local, los crímenes permanecen aún colgados, lo que ha impedido que sus familiares -temerosos de las represalias del IS- celebren sus sepelios.

Los yihadistas mantienen un estrecho cerco sobre Mosul. A principios de diciembre el IS anunció la interrupción de las comunicaciones telefónicas a través de sus medios de comunicación sin desvelar las razones. La prensa local sostiene que la suspensión -que incrementa el aislamiento de una urbe con más de millón y medio de almas– se debe a la negativa de las empresas de telecomunicaciones a seguir pagando extorsiones.

Algunos activistas, en cambio, aseguran que la medida trata de evitar que los detractores del IS que habitan Mosul puedan comunicarse con el exterior y proporcionar información para un eventual ataque. La resolución, en cualquier caso, está alimentando la ira popular y estrangulando más si cabe la actividad comercial y económica.

La comunidad LGTB, gran perdedora del proceso abierto con la invasión de Irak

Poco se puede añadir a este horror. Y es que con independencia de su contribución al terrorismo internacional, la extensión y consolidación del Estado Islámico supone en primer lugar la imposición de un régimen de terror a una parte muy importante de la propia población árabe que vive bajo su dominio. La comunidad LGTB, en este sentido, es una de las grandes perdedoras.

Dos países como Siria e Irak, que al margen de otras consideraciones geopolíticas fueron en el pasado estados de tradición laica (vinculada al baazismo gobernante), en los que las personas LGTB podían encontrar pequeños espacios de libertad, han acabado por convertirse para ellas en un auténtico infierno. El caso de Irak es paradigmático. La homosexualidad fue allí legal hasta 2001, cuando Sadam Hussein, para contentar a los sectores religiosos, decidió castigar las relaciones homosexuales con cárcel y, en caso de reincidencia, con pena de muerte. No obstante, no se recuerda que dicha legislación llegara a ser aplicada. “Entonces teníamos clubes nocturnos, bares, áreas de encuentro y una red de asambleas sociales”, explicaban en su momento desde la organización Iraqi LGBT. De hecho, durante los años 80 y primeros 90, la vida nocturna de los homosexuales en Bagdad atraía a visitantes de países vecinos, como Kuwait o Arabia Saudí.

Tras la invasión, la situación legal de la homosexualidad se sumió en un estado de confusión. La entonces autoridad administrativa estadounidense ordenó en 2003 retrotraer los códigos penal y civil a la situación vigente en los 70, pero la diversidad de autoridades existentes según la zona del país, así como el papel preponderante que los líderes religiosos alcanzaron (especialmente en el área de mayoría chií) facilitó que la persecución de las personas LGTB fuera en aumento. En los años sucesivos la situación no hizo más que empeorar, y las denuncias sobre el secuestro, la tortura y el asesinato de homosexuales, involucrando además a las fuerzas de seguridad, no hacían sino aumentar en todas las zonas del país.

En el caso del área suní, la situación de profundo descontento con el régimen surgido de la invasión, unida a la difusión de las ideas religiosas más radicales, ha acabado además por cristalizar en un fenómeno como el del Estado Islámico, que también controla ya una parte importante del territorio sirio. Y es que en Siria la revuelta contra el régimen baazista de Bashar al-Asad (alentada, dicho sea de paso, por occidente) ha confluido finalmente en ese mismo fenómeno.

Un infierno, en definitiva, para las personas LGTB, y del que no parece existir hoy día salida.

Fuente El Mundo y Dosmanzanas

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