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“El desamor a la vida”, por Gabriel María Otalora

viernes, 19 de julio de 2024
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IMG_6152De su blog Punto de Encuentro:

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, el suicidio es la primera causa de muerte violenta en el mundo. Aún así, no hay consenso sobre si es un problema social o lo es también de salud mental, como afirma la OMS. Sin olvidarnos que muchos accidentes pueden ser suicidios encubiertos, y que el estigma asociado al suicidio empuja a los familiares a ocultar la verdadera causa de la muerte. El problema es que el suicidio sigue siendo socialmente invisible. No se habla de ello, luego “no existe”.

Las motivaciones son recurrentes: acabar con un sufrimiento psíquico o físico insoportable, sentirse una carga para los demás, considerar que la vida ya no tiene sentido… Probablemente el aislamiento, la soledad y la falta de motivos para levantarse cada día, abrazar y ser abrazados, expliquen mejor este fenómeno. Sin olvidarnos de las personas relacionadas socialmente, pero que se sienten mortalmente solas. Y todo este colapso interior se vive generalmente en secreto.

La apuesta común de los especialistas es doble: lo primero, verbalizar, hablar de los sentimientos como medio de liberación y apoyo social. No vale reducir la información a cuando el suicida es famoso, tan cercano al sensacionalismo y al peligro de la conducta imitativa o ´efecto Werther´. Y a la vez socializar esta realidad sin refugiarse en el silencio informativo ante la vergüenza o la culpa a la hora de afrontar el problema. Ni silencio ni sensacionalismo. Mientras los suicidios no aparezcan machaconamente en los medios de comunicación y luego en estadísticas, no se logrará hablar desde un problema social abordado desde la solidaridad necesaria. El tabú y la vergüenza, la insuficiencia en la información y en el abordaje multidisciplinar, más allá de la psiquiatría, lastran los avances.

Algunos lo consideran un acto de valentía, pero ningún experto entiende que deba plantearse como una solución racional o inteligente.

Me parece interesante la reflexión del especialista C. A. Soper sobre el fondo de esta espinosa decisión, visualizando la muerte como una escapatoria: “puedo parar el dolor si me quito la vida”. Pero esto no explicaría por sí solo, dice Soper, el hecho de que una minoría toma esta decisión. Son muchísimos más quienes sufren dolores de desamor, psíquicos o/y físicos, y no se suicidan. La explicación está en nuestros mecanismos psicológicos que funcionan como defensas contra la tentación de quitarse la vida para acabar con un dolor insoportable, y sin expectativas de disminuirlo.

Si dichos mecanismos defensivos de la vida no existieran, probablemente la especie humana se habría extinguido. Personas con enormes padecimientos (campos de exterminio, por poner un ejemplo extremo) no quisieron suicidarse. Y al revés, sufrimientos aparentemente menores, acaban en el suicidio de quien los padece.

Se juntan muchas cosas: el dolor crónico, intenso y emocional por fracasos puntuales (económicos, rupturas familiares…), junto a problemas de autoestima y personalidad. Sin una válvula de escape, que muchos no tienen, la ideación suicida es la consecuencia de sentirse atrapado entre sentimientos muy negativos. Por eso el  silencio es el peor enemigo del suicidio; hay que hablar de ello y exteriorizarlo porque facilita la prevención y la petición de ayuda. Si logramos popularizar la magnitud del problema evitamos mucho dolor que ahora está en ciernes. Que por algo la solidaridad es medicina para todo lo importante.

El problema autolítico no es menor que en otras latitudes. Sobre todo con este empeño social de esforzarnos por dar la sensación de buen balance, en lugar de compartir aquello que nos machaca el ánimo. Tampoco existe todavía una visión socio solidaria cuando intuimos cerca este sufrimiento. Aún así, los avances existen porque somos conscientes al menos de que el dolor anímico acecha a todo el tejido social; al ser un problema global se ha convertido en acicate para crecer en comprensión y solidaridad, y para tomar mejores medidas preventivas y paliativas.

Queda camino por recorrer porque asusta acercarnos a esta realidad tan dolorosa como silente. En este tiempo de verano donde las vacaciones son noticia, quedan para la foto los desplazamientos y las imágenes de playas a rebosar que oculta a quienes no pueden cambiar de aires ni disfrutar de descanso. Algunas de esas personas sufren desamor por la vida. Estemos atentos, a la escucha, desde la sonrisa del corazón si se tercia dar de nuestro tiempo. Y en cualquier caso, pongamos nuestras oraciones en este colectivo pidiendo luz y fuerza para que amen la vida de nuevo. Hagamos valer nuestra apuesta interior para ser luz de quienes menos luz tienen.

PDTA – Nos encontramos de nuevo el 20 de julio.

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Estamos siempre viajando.

jueves, 18 de julio de 2024
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Del blog Amigos de Thomas Merton:

Thomas Merton fue, durante toda su vida, un viajero, un peregrino del Espíritu, siempre en camino:

Caminante

«En cierto sentido, estamos siempre viajando, y viajando como si no supiéramos adonde vamos. En otro sentido, ya hemos llegado. No podemos llegar a la perfecta posesión de Dios en esta vida, y por eso estamos siempre viajando y en tinieblas. Pero ya lo poseemos por la gracia, y por eso, en este sentido, ya hemos llegado y habitamos en la luz. ¡Pero cuan lejos tengo que ir para encontrarte a Ti, en quien ya he llegado!«.

*

Thomas Merton

La montaña de los siete círculos, p. 419 
(Diálogos con el Silencio, p. 13).

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“La polarización rigorista en la Iglesia”, por Jesús Martínez Gordo

jueves, 18 de julio de 2024
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«Centrada en la renovación de la moral sexual y de la pastoral familiar»

«La tarea a la que me enfrento en estas líneas -por invitación de la revista “Encrucillada”- es la de estudiar si lo que se entiende por ‘polarización’  es constatable en la Iglesia católica»

«Los debates sinodales y los posteriores acuerdos, facilitaron que el Papa Bergoglio, finalizado el primero de los encuentros sinodales, agilizara y facilitara todo lo referido a los matrimonios fallidos y, en concreto, a las nulidades y separaciones matrimoniales»

«La mayoría sinodal rebatió la posición minoritaria, poniendo en valor la perspectiva pastoral y la verdad evangélica que, primadas por Francisco, tenían en la misericordia su fundamento»

(Encrucillada).- Polarización ha sido la palabra del año 2023 para la Fundación del Español Urgente (FundéuRAE), una institución promovida tanto por la Real Academia Española como por la Agencia EFE.

 La tarea a la que me enfrento en estas líneas –por invitación de la revista “Encrucillada– es la de estudiar si lo que se entiende por “polarización”  es constatable en la Iglesia católica, habida cuenta de algunos discursos, actitudes e iniciativas que se promueven e impulsan, tanto desde el Vaticano como desde sus periferias y, más concretamente, en la Iglesia española, desde que Francisco fue elegido para presidir la comunidad católica en la unidad de fe y en la comunión eclesial. Como se puede apreciar, la invitación de los amigos de “Encrucillada” es muy genérica o -quizá, con más precisión- ambiciosa; en mi opinión, demasiado.

1.- Algunas, de las muchas extrapolaciones

IMG_6086Por eso, no me queda más remedio que centrarme en una iniciativa, debida al Papa Francisco: la renovación de la moral sexual y de la pastoral familiar.

 Quedan para otra ocasión y momento la implementación de la sinodalidad en su pontificado, así como -entre otras posibles- la decisión, igualmente papal, de negarse a abrir -al menos, durante su pontificado- un proceso que pudiera desembocar en la ordenación sacramental de las mujeres, algo que, al parecer, entiende compatible con otro de “desmasculinización” de la Iglesia, tal y como ha sostenido el pasado mes de diciembre de 2023 en el marco de la Comisión Teológica Internacional, celebrada en el Vaticano.

 También tienen que quedar para otra ocasión las diferenciadas eclesiologías y teologías ministeriales en juego en Europa -y, de manera particular, en la Iglesia española- cuando abordan la singular situación en la que se encuentran inmersas la gran mayoría de sus parroquias y que formulo -apoyado en la pregunta de Nicodemo a Jesús: “¿cómo es posible nacer de nuevo siendo viejo?” (Juan 3, 4).

 Puede haber quien crea que estos asuntos no sean los más importantes para el futuro de la Iglesia ni los más significativos para asomarse a las extrapolaciones eclesiales, pero entiendo que son algunos de los que más preocupan -y hasta irritan y desalientan- a muchos católicos de nuestros días; y no solo a ellos. O, en todo caso, son algunas de las urgencias que vengo siguiendo con particular interés desde hace unos cuantos años.

2.- La reforma de la moral sexual y de la pastoral familiar

IMG_6083 El año 2016 recogí en un libro la revisión de la moral sexual y de la pastoral familiar propiciada -e iniciada- por el Papa Bergoglio en los Sínodos Mundiales de obispos, el extraordinario de 2014 y el ordinario de 2015, tras sendas consultas previas a todo el pueblo de Dios: “Estuve divorciado y me acogisteis. Para comprender ‘Amoris laetitia’”, Ed. PPC, Madrid, 2016.

Si bien es cierto que tales consultas fueron, al menos en la Iglesia española, muy pobres y rozando la irrelevancia, no es menos cierto que en otras -por ejemplo, en la alemana, con un laicado muy consciente de su pertenencia eclesial, además de organizado- dichas consultas resultaron particularmente importantes, sobre todo, cuando se debatió en el aula sinodal la necesidad de agilizar los trámites de nulidad o de separación matrimonial y abaratar sus costes. O cuando se afrontó la improcedencia teológica y pastoral de seguir negando la comunión a los divorciados vueltos a casar civilmente, así como cuando se debatió la posible revisión de la doctrina y de la praxis canónica con los homosexuales.

 Los debates sinodales y los posteriores acuerdos, facilitaron que el Papa Bergoglio, finalizado el primero de los encuentros sinodales, agilizara y facilitara todo lo referido a los matrimonios fallidos y, en concreto, a las nulidades y separaciones matrimoniales. Esta era una reivindicación largamente esperada en la inmensa mayoría de las iglesias católicas de todo el mundo. Probablemente, por eso, no hubo particulares problemas con su acogida e implementación; al menos, en las iglesias de la Europa occidental.

2.1.- El rigorismo doctrinal, moral y jurídico

 Otro, bien diferente, fue el acuerdo sinodal (alcanzado -recurriendo a una expresión popular- “por los pelos”) sobre la acogida y plena reincorporación eucarística de los divorciados vueltos a casar civilmente. En este asunto, el debate fue más intenso y, a veces, hasta crispado. Y lo fue porque se desenvolvió en el marco de una rediviva polarización teológica que, desde los primeros tiempos de la Iglesia, la atraviesa hasta nuestros días: es la referida a cómo tratar a los llamados “pecadores públicos” que, en esta ocasión y en el discurso oficial de la Iglesia, son los divorciados vueltos a casar civilmente.

 En el tratamiento de este asunto se jugaba la recolocación de un paradigma -exclusivamente doctrinal, moral y jurídico, e imperante en los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI- en favor de otro que, pastoral y misericordioso, se mostraba más partidario de acoger que de perseguir y condenar.

Tal era la verdad -evangélica, por supuesto- que el Papa Francisco buscaba recuperar para la Iglesia y poner por encima de la favorecida por sus antecesores. Y tal es una de las  polarizaciones que, desde entonces, marca el presente papado y la marcha de la Iglesia católica en todo el mundo y, por supuesto, entre nosotros.

  1. Kasper abre el debate

 Correspondió al cardenal W. Kasper -por invitación del Papa Francisco- abrir este cambio de paradigma en el consistorio de cardenales del 20 febrero de 2014. En aquella ocasión, el cardenal alemán propuso que “un divorciado y vuelto a casar” pudiera participar, “tras un tiempo de reorientación (metanoia)”, en “el sacramento de la penitencia y de la comunión”. Era una propuesta que entendía fundada en la evangélica necesidad de articular la justicia y la misericordia, y sin necesidad de cambiar la doctrina sobre la indisolubilidad del matrimonio. Bastaba y era suficiente -propuso- con que estas personas estuvieran arrepentidas de su fracaso en el primer matrimonio y que éste resultara imposible de recomponer; que fueran responsables con las obligaciones derivadas del primer enlace y que se esforzaran -de manera contrastada- en vivir de la mejor manera posible el segundo matrimonio.

 En intervenciones posteriores, en otros foros, recordó, además, que la doctrina de la Iglesia, en contra de quienes entendían que la verdad estaba fijada para todos y para siempre en el pasado, no era un sistema cerrado. El Concilio Vaticano II había enseñado que era posible el progreso y un mejor conocimiento de la misma ya que existían “semillas del Verbo” fuera de las fronteras institucionales de la Iglesia. Por eso, había que empezar a pensar si, en ciertos casos, no habría que reconocer también en un matrimonio civil algunos elementos de la unión sacramental, tales como ”el compromiso definitivo, el amor y el cuidado recíproco, la vida cristiana, el compromiso público”. E, igualmente, siguió proponiendo en tales foros, evaluar la viabilidad, teniendo presente la praxis de los cristianos ortodoxos, de una segunda –y hasta una tercera– oportunidad, no sacramental, sin tocar, para nada, la doctrina sobre la indisolubilidad del matrimonio.

Las primeras reacciones criticas

IMG_6084 Las críticas no se hicieron esperar. Procedieron de cardenales que tenían o habían tenido -en la mayoría de los casos- peso específico en la curia vaticana y en el gobierno eclesial: G. L. Müller, prefecto, entonces, de la Congregación para la Doctrina de la Fe; Walter Brandmüller; Velasio de Paolis; Carlo Caffarra y Raymond Leo Burke. Sus argumentos fueron publicados, pocos días antes del inicio del Sínodo extraordinario de 2014, en un libro conjunto, con las de otros teólogos.

En ellas insistían en la imposibilidad de la propuesta formulada por W. Kasper a la luz del Evangelio, de la tradición y de los Santos Padres. No faltaron quienes sostuvieron que dicha propuesta -buscando adaptarse a la modernidad- era dogmáticamente inaceptable porque atentaba contra la ley divina de la indisolubilidad del matrimonio. Y todos ellos coincidieron en que el ingrediente mínimo y esencial de una respuesta pastoral desde la misericordia era el respeto a la verdad.

Los argumentos de la mayoría sinodal

 Afortunadamente, en el transcurso de los debates sinodales se fue evidenciando que esta posición era minoritaria y que la abanderada por W. Kasper -con dificultades de aceptación al principio- iba ganando terreno poco a poco hasta erigirse en mayoritaria, alcanzando los dos tercios, el porcentaje de voto requerido, para ser aprobada.

 Pero no fue solo cuestión de números y porcentajes, sino también de argumentos. La mayoría sinodal rebatió la posición minoritaria, poniendo en valor la perspectiva pastoral y la verdad evangélica que, primadas por Francisco, tenían en la misericordia su fundamento: un varón casado -hubo quien arguyó- que cayera en la tentación y se fuera con una prostituta podía recurrir al confesor, ser absuelto y comulgar. En cambio no lo podía hacer la mujer que, después de pocos años de matrimonio, hubiera sido abandonada por el marido y hubiera encontrado un nuevo compañero dispuesto a acogerla, juntamente con sus hijos, y que, como consecuencia de dicho amor, se hubiera vuelto a casar. Esta persona tenía prohibido, según la normativa canónica, vigente desde 1981, el acceso a la comunión, a no ser que se abstuviera de mantener relaciones sexuales; incluso en el caso de que no hubiera sido culpable de la ruptura del primer vínculo.

La “terapia teológica” de la empatía crítica

 Pero dicha mayoría sinodal no solo mostró algunas de las incoherencias y contradicciones en las que frecuentemente incurría la absolutización -y extrapolación- del paradigma doctrinal, moral y jurídico hasta entonces favorecido, sino que -practicando la empatía crítica- procedió a incorporar la parte de verdad en la que se fundaba dicho posicionamiento minoritario.

Por eso, defendió la radicación de su posición en una exégesis mejor contextualizada de los pasajes evangélicos en los que se aborda el matrimonio, aportó otra lectura de la tradición cristiana -más interesada en la acogida que en la condena- y reivindicó la necesidad de que los divorciados casados civilmente estuvieran “más integrados” en la comunidad, activando, para ello, un adecuado “acompañamiento pastoral” y resaltando la necesidad de que todos -también estas personas- pusieran al servicio de la Iglesia y de la sociedad los diferentes dones y carismas con los que habían sido agraciados como bautizados.

 Estas personas, concluyó la mayoría de los padres sinodales, no debían “sentirse excomulgadas. Es más: su “integración” era “necesaria”, en particular, cuando se interesaban por la educación y el cuidado de sus hijos.

 Procediendo de esta manera, fue posible que en la Relación final del Sínodo de 2015 quedara aprobada, por dos tercios, la comunión a los divorciados casados civilmente. Y que se aprobara porque los padres sinodales fueron conscientes de que, además de no debilitar la fe ni erosionar la doctrina de la indisolubilidad matrimonial, estaban procediendo en conformidad con lo mejor de la tradición católica, es decir, superando la polarización rigorista a la que, frecuentemente, se prestaba la interpretación sólo legal y doctrinal del magisterio de los pontificados anteriores.

La extrapolación -y condena- del rigorismo moral

 Como es sabido, en el siglo II, algunas comunidades -con Novaciano al frente (210-258)- se negaron a aceptar a los “lapsi”, es decir, a aquellas personas que, en los tiempos de las persecuciones, no habían tenido el coraje –como los mártires– de confesar la fe y entregar su vida y que, por ello, acabaron apostatando de una u otra manera. Fue entonces cuando se produjo la primera gran crisis con los “rigoristas” o, con un lenguaje más de nuestros días, entre los partidarios de absolutizar la verdad doctrinal, moral y jurídica y los más cuidadosos y esmerados en preservar siempre la verdad evangélica de la misericordia. Es una polarización que reaparecerá en los siglos IV y V con los donatistas y, luego, con los jansenistas.

La Iglesia de los primeros siglos -y, con ella, la de la posteridad- se desmarcó y condenó a quienes se negaban a acoger a los “lapsi”. Lo hizo porque no se autocomprendía integrada únicamente por cristianos “perfectos” y “puros”, sino porque tuvo conciencia de ser -en conformidad con la expresión que propondrá Agustín de Hipona- una “casta meretrix” (“casta prostituta”), es decir, un colectivo habitado, a la vez, por la presencia de Dios (el único perfecto y sin mancha) y de cristianos, a un tiempo, justos y pecadores.

 Estas son unas verdades no debidamente tenidas en cuenta por la minoría sinodal cuando pedía defender -en continuidad con el rigorismo del siglo II- de manera contundente y extrapolada, que entre la gracia y el pecado, entre “el todo (de la gracia) y la nada” (de la caída, de la falta o de la imperfección), entre los mártires y los apóstatas, no había ninguna gradualidad ni posibilidad de ella, no quedando más remedio que aplicar la ley y la doctrina sin contemplaciones: lo blanco siempre es blanco y lo negro, negro.

 Tal criterio teológico-pastoral -y el paradigma eclesial y jurídico en el que cuajaba- no solo fueron aparcados por la Iglesia de los primeros tiempos, sino también en los Sínodos mundiales de obispos de 2014 y 2015. Y, como resultado de ello, se evidenció la persistencia de la polarización rigorista en la Iglesia católica, a pesar de los argumentados posicionamientos doctrinales y de las reiteradas decisiones magisteriales en su contra.

Desde entonces, los líderes de tal extrapolación no se han cansado de denunciar la “ambigüedad” de Francisco “en cuestiones de fe y moral; la “confusión”, “división y conflicto” que -al parecer- provoca entre los fieles con tales ambigüedades. De ahí, que propongan la necesidad de recuperar y restablecer -a más tardar, en el siguiente pontificado- las verdades que -“inmutables sobre el mundo y la naturaleza humana” y accesibles “mediante la Divina Revelación y el ejercicio de la razón”- “se han ido lentamente oscureciendo o perdiendo entre muchos cristianos” [1].

 Argumentando de esta manera, además de extrapolar -ya sea por no articular o absolutizar uno de los lugares teológicos o por no atender a su actualización-, incurren, igualmente, en lo que, en nuestros días, se tipifica y reconoce como puro y duro tuciorismo, es decir, decantamiento por la interpretación más cercana a la literalidad de la ley, sin prestar atención alguna a la misericordia y a lo que se ha llegado gracias a las investigaciones sobre la sexualidad. Y eso, a pesar de que las razones y argumentos a favor de proceder en conformidad con la misericordia y la razón humana se encuentren en total sintonía con lo mejor del Evangelio, teniendo que ser, por eso, más determinante y referencial que la doctrina y la ley por ellos defendidas.

[1] Cf. https://www.katholisch.de/artikel/51535-angeblicher-kardinalsbrief-mit-scharfer-kritik-am-papst

Fuente Religión Digital

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️ Jesús, el primer Hombre y Hermano, muy Humano, Pobre y Resucitado (l-II)

miércoles, 17 de julio de 2024
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Del blog de Alfonso J. Olaz El Rincón del Peregrino:

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Jesús, el primer Hombre y Hermano, muy Humano, Pobre y Resucitado.(I-II)

¡Ah, sí, por fin entendiéramos al pobre!

Los Cristianos decimos que amamos a Jesús, al que no vemos,
Y mal amamos a Cristo Jesús Pobre,
al que invisibilizamos para no verle en nuestros hermanos.

El amor del pobre, no es un pobre amor, caricatura mal dibujada y sin colorear,
pero aun así, lo hacemos más pobre todavía.

El Amor no es pobre
Y es el primer amor de todos los pobres

Nosotros lo hacemos trizas cada día
No sea que recupere su dignidad, y algún día los pobres asalten nuestras conciencias

Nada o poco creemos en Jesús pobre y resucitado
Nada o poco creemos en nuestro hermano menor el pobre

Tú, hermano, naciste igual que el pobre,
Pero tienes todos los derechos, menos los del Pobre

¡Para ganarte los derechos del pobre…!
Ama como el pobre, como pobre, para ser pobre, como Jesús ama

Ese es el primer derecho del pobre, amar como Jesús ama cada día, siendo pobre

Si no eres pobre, no amarás como pobre,
Ni jamás entenderás el amor de Jesús,
que fue el primer Hombre Pobre y Resucitado.

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Jesús, el primer Hombre y Hermano, muy Humano, Pobre y Resucitado (ll)

¡Jesús, Hermano y pobre resucitado!

Que no te amemos como crucificado con los pobres
Y nos olvidémonos que fuiste resucitado
Para que con tu fuerza, toda tu fuerza, creamos y hagamos resucitar a todos,
A todos los crucificados de este mundo pobre y no resucitado.

Jesús,
Eres el amor verdadero de los pobres

El primer amor
Y debería ser también nuestro…

¡Si pudiéramos amar por un instante como los pobres!
Todo lo que pensaríamos
Sería de Dios.

¡Y con su Espíritu, si quisiéramos…!
Todo, todo sería posible.

El que no conoce el amor de los pobres,
no conocerá ni amará al amor, ni a otro amor; que es Jesús pobre y resucitado

El primer amor de todos los amores
El primero de los Amores.

Jesús,
Haz que veamos nuestra pobreza hasta que nos duela.

¡Que nos duela tanto, tanto, nuestra pobreza, !
Que ya no nos sea indiferente, hasta lo más profundo de nuestro vil corazón.

Que nos duela
en nuestra familia

Que nos duela
Con nuestros amigos

Que nos duela
En nuestras comunidades

Que nos duela
Con nuestros vecinos
En nuestros trabajos,
En nuestras responsabilidades,
En nuestro ocio,
En nuestra vida pública.
Que nos duela con la Iglesia de los Pobres, la de Jesús.

Jesús,
Que la Iglesia Tuya, vuelva a ser Iglesia tuya
Que tú, Espíritu Santo, te dejemos ser Espíritu.
Que nuestros pobres, dejen de serlo, para que solo haya amor estando tú.

Y no pobreza que no es de Ti,
Si no de todos, todos nosotros.

¡Porque si no Jesús!
Es imposible conocerte,
Y muy fácil falsificarte
dónde tú no estás.
Ni es posible amarte, si tu amor no está en tus amores.

¡Jesús!

Haz que hagamos posible lo increíble
Para haciendo lo imposible
Hacerlo creíble
en las pequeñas cosas de cada día…

Para hacerlo creíble
Y mostrar tu rostro, A Todos
A todos los pobres que no creen en Ti

¡Jesús!

Y en mi rostro, que vean el tuyo
Y viendo el tuyo, ¡Crean!

Que hay un gran tesoro para descubrir, muy cerca de nosotros, muy cerca
Que es para Todos…

¡Una gran causa para vivir!
La mejor oferta gratuita para donar tu vida
Que no está en el mercado de este mundo.
Y con la mayor recompensa, que supera a todas las de este mundo.

¡Hermano, amigo!
Serás pacificador y muy claro con tu Vida

Que no hay mayor convicción,
Que seguir a Jesús de Nazaret
Y mayor amor, que dejarse amar.

Quien lo experimentó,
sabe de todo esto

Y así, siendo ya humilde y sencillo
Nada me importará lo que digan de mí.
Y ni me extrañará todo lo que me ocurriera.

De la Vida al Evangelio
Del Evangelio a la Vida.

 

*

Alfonso Olaz

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“El verano de los que no se pueden ir de vacaciones”, por Alessandro Gisotti.

miércoles, 17 de julio de 2024
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Un sin techo en una calle de Roma John M. Bauan

El vicedirector editorial de Vatican News, Alessandro Gisotti, reflexiona sobre la realidad de tantos pobres y ancianos en nuestras vaciadas ciudades durante los calurosos meses de verano, cuando muchos de nosotros nos tomamos tiempo libre para irnos de vacaciones

En nuestras ciudades bañadas por el sol, empezando por Roma, hay toda una «población» que no se va de vacaciones porque incluso este derecho, entre muchos otros, les está negado: son los pobres. A ellos, que son invisibles, o tal vez simplemente vistos con indiferencia, no se les concederá esta oportunidad

(Alessandro Gisotti/Vatican News).- Las primeras palabras de una famosa canción italiana –Azzurro-, en la que Adriano Celentano canta: «Espero el verano todo el año y, de repente, ya está aquí», captan muy bien el espíritu con el que los italianos, en general, viven la llegada de las tan esperadas vacaciones de verano.

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L’Osservatore di Strada RRSS

En Italia, como en otros países occidentales, las vacaciones -el tiempo libre- se reconocen desde hace tiempo como un auténtico derecho. Incluso los Papas han subrayado la importancia de tomarse tiempo libre del trabajo para cultivar relaciones importantes, empezando por la familia, y poder saborear la Creación, que a cada uno se nos da gratuitamente. Así pues, «vacaciones» no es sinónimo de ociosidad, sino más bien un tiempo fructífero en el que centrarse en los valores de la vida y bajar el ritmo cuando el ajetreo de la sociedad nos impide comprender plenamente lo que sucede a nuestro alrededor cada día.

Al mismo tiempo, «irse de vacaciones» evoca inmediatamente la inclinación natural del ser humano a viajar. El ser humano siempre ha estado en movimiento. Como decía San Agustín: «El mundo es un libro. Quien no viaja sólo lee una página». No es casualidad que hoy digamos comúnmente «me voy de vacaciones«, utilizando un verbo que indica movimiento; de lo contrario, las vacaciones no se sentirían realmente como tales.

Sin embargo, en nuestras ciudades bañadas por el sol, empezando por Roma, que hace tiempo que no está tan llena de turistas, hay toda una «población» que no se va de vacaciones porque incluso este derecho, entre muchos otros, les está negado: son los pobres. A ellos, que son invisibles, o tal vez simplemente vistos con indiferencia, no se les concederá esta oportunidad.

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Konrad Krajewski con sin techo en la playa RRSS/La Stampa

Hace unos años, se prestó gran atención a la noticia de que el limosnero papal, el cardenal Konrad Krajewski, llevó a un grupo de personas sin hogar a pasar un día en la playa. Igualmente sorprendente fue la primera visita de un grupo de personas sin hogar a la Capilla Sixtina, ofrecida por el Papa. Estos dos gestos aparentemente pequeños fueron significativos porque pusieron de relieve cómo los pobres -como los que no viven en la pobreza, e incluso más que ellos- necesitan espacios y oportunidades para disfrutar y apreciar la belleza del arte, del que Italia es un tesoro inagotable.

Así que, ¿por qué no intentar imaginar, durante este verano de 2024, cómo cada ciudad, grande o pequeña, podría organizar iniciativas de este tipo? Al fin y al cabo, poner en el centro a los que están en la periferia, a los que están tan marginados que a menudo ni siquiera los vemos, es una forma de reparar nuestro tejido social y civil.

Al hacerlo, descubriríamos que entre los «descartados» hay una gran riqueza, no sólo de humanidad, sino también de experiencias profesionales, culturas e inteligencia, como puede verse en la lectura de «L’Osservatore di Strada» (el periódico mensual de L’Osservatore Romano producido en colaboración con los pobres), que pone en primer plano las historias de los últimos de la sociedad.

Junto a los pobres, hay otra «población» que sufre especialmente en verano y que está muy cerca del corazón del Papa Francisco: los ancianos. Para ellos, las ciudades vacías, la disminución de los servicios públicos y las familias que están lejos plantean retos difíciles. Como observó el arzobispo Vincenzo Paglia: «Nuestros ancianos no mueren de calor, sino de soledad y abandono». Sin embargo, son los abuelos quienes, durante el resto del año, asumen el papel de un verdadero «estado del bienestar«, especialmente con sus nietos.

IMG_6154Encuentro entre generaciones

Desde el comienzo de su pontificado, el Papa ha insistido mucho en la necesidad de una alianza entre jóvenes y mayores para abrir el futuro a una humanidad herida. Ha animado a los jóvenes a no dejar solos a los ancianos, siguiendo el ejemplo bíblico de Rut, que no abandonó a su anciana suegra Noemí. No hay alternativa válida a este apoyo mutuo entre generaciones si de verdad queremos hacer más humana la sociedad en la que vivimos. Al menos este principio, parece decirnos el Papa Francisco, no debería «irse nunca de vacaciones«.

Alessandro Gisotti / Vatican News

Fuente Religión Digital

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De los mares iris…

martes, 16 de julio de 2024
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Dedicado, en este día de la Virgen del Carmen, a todos los hombres y mujeres que, como lo hizo mi padre, y su padre y su abuelo… bregan en el Mar…

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En el mar de la duda en que bogo
ni aun sé lo que creo:
¡sin embargo, estas ansias me dicen
que llevo algo
divino aquí dentro!

*

Gustavo Adolfo Bécquer

***

En aquel tiempo, aún estaba Jesús hablando a la gente cuando llegaron su madre y sus hermanos. Se habían quedado fuera y trataban de hablar con él.

Alguien le dijo:

-¡Oye! Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que quieren hablar contigo.

Respondió Jesús al que se lo decía:

+ ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?

Y señalando con la mano a sus discípulos, dijo:

+ Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.

*

Mateo 12,46-50

***

El encuentro de María con Jesús en medio de su predicación es un momento importante de la revelación de la identidad del Maestro de Nazaret y de la de su madre, acompańada en este episodio por algunos parientes.

María aparece siempre en el evangelio en comunión con todos, y conduce a la comunión con el Hijo. Ahora bien, el paso desde la fraternidad-familiaridad puramente natural a la espiritual, que María vive ya (como Lucas ha demostrado en su evangelio de la infancia), se vuelve ahora evidente en las palabras del Hijo.

La pregunta retórica de Jesús, consciente de la presencia de su familia natural y de la necesidad de proclamar la novedad de su relación con él en otro ámbito, es por lo menos significativa. Se trata de poner de manifiesto el necesario paso que se ha dado ahora con la nueva familia que el mismo Jesús está formando con sus discípulos: ‘¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?’ (v. 48). Su respuesta, en una revelación que forma también parte constitutiva de la nueva fraternidad que acontece mediante la acogida de Jesús, de su Palabra, es claramente indicativa: ‘Éstos son mi madre y mis hermanos’ (v. 49). Se ensancha el círculo de los familiares de Jesús, porque supera las medidas del clan y de la familia natural. Y así se establece la nueva relación de consanguinidad que es la vida de la Palabra y, en concreto, el cumplimiento de la voluntad del Padre celestial.

María, la sierva, la discípula, la madre que se ofrece por completo a fin de que se cumpla la voluntad del Padre, es el ejemplo sumo de esta comunión familiar con Jesús, a través del vínculo de la Palabra escuchada y vivida, como con frecuencia subrayan los Padres de la Iglesia. También el cristiano engendra en sí mismo a Jesús mediante el cumplimiento de la Palabra. Corresponde muy bien a la espiritualidad del Carmelo, toda ella centrada en la escucha, meditación y contemplación de la Palabra, la visión de María que presenta a Jesús sus verdaderos hermanos e hijos suyos, instruidos por ella en el cumplimiento de la voluntad del Padre.

***

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Salve
Estrella de los mares
De los mares iris
De eterna ventura

Salve
O fénix de hermosura
Madre del divino amor

De tu pueblo
A los pesares
Tu clemencia de consuelo

Fervoroso llegue al cielo
Hasta a ti hasta ti
Nuetro clamor

Salve
Salve
Estrella de los mares
Salve estrella de los mares
Si, fervoroso llegue al cielo
Hasta ti hasta ti
Nuestro clamor.

Salve salve
Estrella de los mares
Estrella de los mares
Salve;
Salve,
Salve salve

***

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***

La devoción a la Virgen del Carmen hunde sus raíces en un lugar y en un tiempo bien precisos. El lugar es el monte Carmelo, cadena montańosa de Galilea, que se asoma al mar por un alto promontorio y por el otro lado da a la llanura de Esdrelón.

Karmel significa ‘jardín’ en hebreo. Es el monte santo, lugar de la oración y donde moró Elías, cantado en la Escritura por su belleza. En este monte – y más precisamente en uno de sus valles-, algunos de los cruzados venidos de Occidente dedicaron, a comienzos del siglo XIII, una iglesia a la Virgen María, poniendo bajo su protección la Regla de vida que les había dado Alberto, patriarca de Jerusalén y tomando el título de Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo.

Desde aquel momento, la figura de la Virgen, Madre y Hermana, acompańa a la historia del Carmelo, de sus santos y de sus santas. Se trata de una historia de favores de la Virgen y de santidad de los miembros de su orden. El Carmelo ha contemplado en María a la Virgen purísima, a la Madre espiritual, a la Estrella del mar. Ha recibido como don, para extenderlo a todos los devotos, el escapulario, signo de protección y de alianza, prenda de salvación eterna.

Se eligió la fecha del 16 de julio porque el 17 de julio del ańo 1274, el segundo Concilio de Lyon sancionó la permanencia de la orden (que debía ser suprimida). La conmemoración fue extendida a toda la Iglesia por Benedicto XIII en 1726.

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‘Gente Humilde’: un homenaje y una reflexión, por Leonardo Boff.

martes, 16 de julio de 2024
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Leído en su blog La fuerza de los pequeños:

Chico Buarque, humano, amante de la justicia y cantor del amor

‘Gente humilde’ es una canción de Chico Buarque hecha en colaboración con otros. De su vasta y compleja obra, esta canción es para mí la más hermosa y significativa

«Habla de los anhelos que animan a la teología de la liberación que da centralidad a la ‘gente humilde’ y reconoce en ellos una fuerza histórica, poco valorada por los analistas sociales»

«En mi oficio de teólogo, andando desde hace 50 años con un pie en la academia y el otro en los medios pobres, considero que esta obra de Chico es la más conmovedora y perfecta. Ella traduce de maravilla dos realidades·

«Quiero hacerle un homenaje por sus 80 años con una pequeña reflexión a partir de esta canción. En ella todo es verdadero»

Gente humilde es una canción de Chico Buarque hecha en colaboración con otros. De su vasta y compleja obra, esta canción es para mí la más hermosa y significativa. Ella habla de los anhelos que animan a la teología de la liberación que da centralidad a la “gente humilde y reconoce en ellos una fuerza histórica, poco valorada por los analistas IMG_5974sociales. Quiero hacerle un homenaje por sus 80 años con una pequeña reflexión a partir de esta canción. En ella todo es verdadero.

Las cosas verdaderas e identificadoras de las personas se realizan más allá de la conciencia refleja. Son fuerzas que actúan a partir de lo profundo de la vida y del universo, del inconsciente abismal y de arquetipos ancestrales que asoman a la conciencia de las personas y a través de ellas se anuncian y emergen en la historia. Digo esto para superar cierta interpretación que da valor absoluto al sujeto y al sentido consciente que él pretende conferir a su obra.

El sentido de la producción de Chico Buarque va más allá del sentido que él mismo haya querido tal vez darle. Seguramente él no pretende tener el monopolio del sentido de la realidad por él cantada y descrita. Hay múltiples facetas de sentido que pueden ser captadas por los oyentes y lectores, que entonces se hacen co-autores de la obra.

La letra de la canción dice así:

Hay ciertos días en que pienso en mi gente
Y siento así todo mi pecho apretado
Y es que sucede que me viene de repente
Como un deseo de vivir sin ser notado

Igual a ellos cuando voy por los suburbios
Y yo muy bien llegado en tren de algún lugar
Y ahí me da como una envidia de esa gente
Que va adelante sin tener con quien contar

Casas sencillas con sillas en las aceras
Y en la fachada escrito encima que es un hogar
En el balcón flores tristes y baldías
Como alegría que no tiene donde asentar

Y ahí me viene una tristeza en el pecho
Me siento inútil por no tener cómo luchar
Y yo que no creo, le pido a Dios por mi gente
Es gente humilde, ay qué ganas de llorar”

En mi oficio de teólogo, andando desde hace 50 años con un pie en la academia y el otro en los medios pobres, considero que esta obra de Chico es la más conmovedora y perfecta. Ella traduce de maravilla dos realidades.

La primera, la “de la gente humilde, su completo desamparo social. Nadie está de su parte. Van adelante con sus pocas fuerzas, sin poder contar con nadie, ni con el Estado, ni con la sociedad cerrada en sus intereses excluyentes de clase, a veces ni con las iglesias, aunque una parte de la Iglesia Católica hizo una opción por los pobres, contra su pobreza y por su liberación. Pero por lo general sólo cuentan con Dios y con ellos mismos. Las casas, cuando las tienen, son sencillas, con sillas en las aceras desde donde ven el mundo y comparten amistades. Tienen un elevado sentido ético y un sentido sagrado de familia. La casa es pobre, pero es “un hogar”. Flores tristes, raquíticas, semejantes a ellos, adornan la casa, pero reina una discreta alegría y serenidad.

La segunda realidad, que la canción traduce con fina percepción ética y psicológica, esla reacción de quien no es “gente simple” pero es sensible, humano y solidario con esta condition humaine, en este caso, Chico, Vinicius de Morais y Garoto, co-autores de la letra y de la música. El compositor piensa “en mi gente”, o sea, para Chico esa gente existe y está ahí, cuando para tantos no solo es invisible, sino que no existe o es vergonzosamente despreciada. Percibe la diferencia de estatuto social: él viene muy bien en tren; ellos, seguramente a pie, caminando mucho. Su “pecho se aprieta”, le gustaría vivir como ellos, anónimo, sin ser notado. Mas aún, tiene “envidia de esa gente” por su valor de enfrentar la vida sola, luchar y sobrevivir sin nadie que la ayude.

Y ahí irrumpe la solidaridad y la compasión en el sentido noble del término: ¿cómo ayudar y estar junto a ellos? Surge el sentimiento de impotencia, “la tristeza en el pecho […] por no tener cómo luchar”.

IMG_5976La Teología de la Liberación, que envuelve todavía a miles de cristianos en los distintos continentes, comenzó al enfrentarse con esta situación relatada por Chico. Esos cristianos asumieron un compromiso liberador, confiando en la “gente humilde” y en su fuerza histórica. Pero la llaga es demasiado grande. Tal vez ni nuestra generación ni la próxima consigan cerrarla. Nos asola un sentimiento de impotencia pero sin perder nunca la esperanza de que otro mundo es posible y necesario.

Entonces es cuando recurrimos a la Última referencia. Debe haber Alguien, señor del mundo y del curso de las cosas, que dé respuesta a esa humillación. Incluso alguien que no cree, pero que no ha perdido su sentido de humanidad, percibe el sentido liberador de la categoría “Dios”. Y ahí, con emoción incontenida, canta el poeta: “Y yo que no creo, le pido a Dios por mi gente/es gente humilde, ay qué ganas de llorar”.

«Incluso alguien que no cree, pero que no ha perdido su sentido de humanidad, percibe el sentido liberador de la categoría ‘Dios'»

La impotencia es superada porque triunfa la conmoción del corazón. Dios es invocado, desesperadamente, como última fuente de sentido. Delante de la gente humilde, sufrida, anónima, toda descreencia sería cinismo, toda indiferencia, inhumanidad. El efecto final es justamente ese:tengo ganas de llorar. Y lloramos o enjugamos discretamente lágrimas de conmoción, de indignación y de compasión.

Siempre que escucho esta canción me vienen lágrimas a los ojos, pues la verdad es tanta y el sentimiento tan verdadero que la única reacción digna son las lágrimas que, según san Pablo, son un don del Espíritu Santo. Esto es puro humanismo, testimoniado también por Jesús de Nazaret que se conmovió delante de su pueblo abandonado como ovejas sin pastor.

Y aquí cabe una reflexión de teólogo sobre “la no creencia” de Chico, mencionada en esta canción. Tenemos que discernir bien y rescatar la creencia verdadera de la falsa. Eso aparece claro cuando tomamos conciencia del sentido verdadero de “Dios” y dónde Él se deja encontrar bajo otros nombres.

Están los que dicen que no creen, pero se preocupan de la “gente sencilla, son sensibles a la justicia y se niegan a aceptar el mundo perverso que encuentran. Y están los que creen en Dios pero no ven a la “gente sencilla, son insensibles a la injusticia social y se introducen tranquilamente en el mundo perverso en el que se encuentran.

¿Dónde está Dios? ¿De qué lado se encuentra? De todo lo que aprendimos de los profetas y de la reflexión cristiana, Dios está infaliblemente del lado de quien se acerca a la “gente sencilla”, se compromete con la justicia y se llena de iracundia sagrada contra ese mundo perverso. Esto es porque el verdadero nombre de Dios es justicia, es solidaridad y es amor.

«Chico se situó, sin pretenderlo, al lado del Dios vivo y verdadero porque se puso al lado de la ‘gente humilde'»

Quien tiene a Dios continuamente en sus labios y Lo profesa en sus palabras pero se distancia de la “gente humilde”, se hace mudo a los reclamos de la justicia y se desentiende de la solidaridad, está lejos de Dios y falto de su gracia. El Dios en que cree no deja de ser un ídolo porque no hay amor, solidaridad ni justicia.

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Chico se situó, sin pretenderlo, al lado del Dios vivo y verdadero porque se puso al lado de la “gente humilde”. Su compromiso lo sitúa infaliblemente del lado de Dios y en el corazón de su proyecto de un Reino de amor, de justicia y de paz.

Más aún. En el atardecer de la vida, cuando se va a decidir todo, el criterio según Jesús (véase el evangelio de san Mateo 25, 41-46) será cuán sensibles hayamos sido a la “gente humilde”, a los hambrientos, a los sedientos, a los pobres y castigados de nuestra historia. Los que así lo hicieron, oirán las palabras de infinita bienaventuranza: “a mí me lo hicisteis”; “venid, pues, benditos de mi Padre y tomad posesión del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo”.

Para mí, bastaría “Gente humilde” para eternizar a Chico en el corazón de todos los que no pasan de largo ante los caídos en el camino, se detienen como samaritanos, sufren y lloran junto a ellos. Chico vivió la misma experiencia de su patrono Francisco de Asís. Esa experiencia lo convirtió de hijo de un rico comerciante en amigo y compañero de los más pobres de los pobres, los leprosos (hansenianos). Él hablaba de ellos como su “gente poverella”, gente humilde de la Toscana. De burgués y miembro de la “jeunesse dorée” que era, dejó todo y se hizo un pobrecillo como ellos. Era llamado sencillamente “el poverello de Asís”.

«Para mí, bastaría ‘Gente humilde’ para eternizar a Chico en el corazón de todos los que no pasan de largo ante los caídos en el camino»

Y ahora digo como teólogo: detrás de esta “gente humilde”, de todos los “poverellos” se esconde el Hijo de Dios. Dignificar a la “gente humilde”, como lo hizo Chico, es rescatar lo mejor de la herencia humanista de nuestra historia y del Jesús histórico que vio en los pobres los primeros herederos de su sueño. Siempre estuvo al lado del ciego, del cojo, del psicológicamente afectado (poseído, en el lenguaje de la época), y él se hizo también un pobre.

«Detrás de esta ‘gente humilde’ se esconde el Hijo de Dios. Dignificar a la “gente humilde”, como lo hizo Chico, es rescatar lo mejor de la herencia humanista de nuestra historia y del Jesús histórico … Para vivir esta dimensión no es necesario ser religioso ni creer en Dios»

Para vivir esta dimensión no es necesario ser religioso ni creer en Dios. Lógicamente quien es religioso y cree en Dios se ve reforzado, pero no es indispensable. Basta ser humano, amante de la justicia y cantor del amor. En eso se realiza la religión auténtica y ahí se encuentra el verdadero Dios.

Traducción de Mª José Gavito Milano

*Leonardo Boff es ecoteólogo, filósofo y escritor.

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Celibato de Jesús y misión LGBT, con Cristóbal RH y Fernando Cordero

martes, 16 de julio de 2024
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IMG_5736Fernando Cordero y Cristóbal Rodríguez

Del blog de Xabier Pikaza:

«La tesis de Cristóbal Rodríguez es digna de ser reseñada»

Cristóbal Rodríguez Hernández, presbítero de la Iglesia de Tenerife, buen amigo, ha defendido en la U. Gregoriana de Roma su tesis doctoral “¿Cristianos de segunda categoría? Presencia de los creyentes LGBT en la Iglesia: acompañamientos e itinerarios de vida cristiana”.

Fernando Cordero, del Gobierno General de la Congregación de los Sagrados Corazones, también amigo, ha publicado en su canal You Tube, Cruzando fronteras”, una  entrevista con Cristóbal RH sobre la comunidad LGBT y su presencia en la Iglesia.

Imagen 1: Fernando Cordero y Cristóbal R. H., entrevistado sobre la tesis y el tema. La reflexión que sigue  sirve para situar bíblicamente el tema de la tesis de Cristóbal RH y está tomado de mi libro la Familia en la Biblia. 

IMG_5737Los cristianos LGBT no son toda la iglesia, pero son muy significativos. Por su forma de articular la fe y dar testimonio del Reino en un contexto con frecuencia marginado, y por el aval de la Univ. Gregoriana, la tesis de Cristóbal es digna de ser reseñada y situada en este blog. Cristóbal conoce bien mi forma de ser y pensar en la iglesia.  Hace unos años me invitó a compartir su amistad y su mesa, con el apostolado  que realiza en la parroquia de la Braña Alta, de la isla de la Palma en Canarias. Fueron para mí unos días importantes de aprendizaje y encuentro, con  alumnos y colegas,  en un contexto único de  mar y tierra,  de lava, de volcán.  Gracias, Cristóbal por todo y en especial por tu amistad.

    No quiero comentar tu tesis, ellas se comenta por sí misma,  y viene con el aval de Gregoriana, la institución de estudio y enseñanza más significativa de la iglesia romana. Sirva, además, de introducción la entrevista de Fernando Cordero, periodista amigo y colega. En este contexto para mis amigos de RD y FB adjunto aquí las páginas que siguen, tomadas de mi libro La Familia en la Biblia y de una editorial de Madrid que me ha pedido unas páginas sobre el celibato y misticismo de Jesús.

JESÚS, MÍSTICA DE  FAMILIA EUNUCO POR EL REINO

Jesús de Nazaret no cursó estudios oficiales, pero tuvo una aguda conciencia de la identidad israelita y de su tarea al servicio del Reino de Dios, a cuya llegada dedicó su vida. Fue yahvista radical, asumió las promesas de Israel (Antiguo Testamento) y quiso cumplirlas de manera radical. No se educó en una escuela de rabinos, ni en el templo de Jerusalén, sino en su familia y trabajo (fue artesano, en tiempos de grandes dificultades de subsistencia, como supone Mc 6, 4), pero un día abandonó casa y trabajo, para hacerse discípulo de Juan Bautista, compartiendo su mensaje y anunciando el juicio de Dios y la conversión.

Después se separó de Juan y comenzó a proclamar la inminencia del Reino de Dios y a preparar su llegado, escogiendo un grupo de discípulos con los que inició una fuerte “campaña” mesiánica, que le llevó a Jerusalén, donde fue ajusticiado por las autoridades del Templo y la administración romana. En ese fondo se entienden los dos apartados de este capítulo, que retoman dos elementos importantes de la vida de Jesús, en línea de familia:

  1. Eunuco por el Reino, una familia mesiánica. Para entender su proyecto debemos empezar evocando su estado social en el momento en que anunciaba su mensaje. Los evangelios le presentan como célibe, no por ascesis o compromiso de separación del mundo, sino por opción evangélica de entrega al servicio del Reino de Dios.
  2. Ruptura de familia. Ésta fue quizá su mayor ruptura (novedad): Quiso superar un tipo de familia de poder qu definía la vida y pensamiento israelita, no por afán de destrucción, sino para anunciar e iniciar el surgimiento de un nuevo modelo y camino de familia, abierta a los expulsados de aquella sociedad patriarcal.

01.- Proyecto de Reino, familia mesiánica

IMG_5727Tras haber dejado a Juan, para anunciar, provocar e iniciar el Reino de Dios, Jesús no se ocupó de sí mismo, sino de los pobres, excluidos, enfermos y hambrientos de su entorno galileo. Probablemente, se consideraba nazoreo, descendiente de David, pero eso no le situaba en un plano de de superioridad, sino que le hacía ponerse al servicio los otros, especialmente de los pobres y marginados (sin familia), a quienes anunciaba y ofrecía el Reino. En este contexto se entiende su celibato.

 Invocó a Dios Padre, y se consideró su hijo (como verdadero israelita), pero eso no le distanció o separó, sino que le unió con otros hombres y mujeres, pues se sintió llamado a compartir con ellos su camino. Vivió para los demás, como hijo de Dios, siendo hermano y amigo de los carentes de familia, de forma que tras su muerte en cruz «aquellos que antes le habían amado, no dejaron de hacerlo…» (Josefo, Ant. XVIII, 63-64). En ese contexto se entiende su celibato, como forma de ser y vivir para el Reino,  en libertad de amor y en servicio de vida para crear una fraternidad universal, a partir de los marginados, apareciendo así como eunuco por el Reino de los cielos.

Parece que fue célibe. La tradición israelita suponía que tanto el varón como la mujer debían casarse y tener hijos, pero ya Sab 3, 13‒4, 6 había incluido una alabanza al eunuco y a la mujer soltera/estéril, si eran fieles a Dios (cf. Is 56, 3-5). En esa línea, algunos movimientos judíos de origen helenista y palestino (terapeutas y esenios), habrían podido aceptar e incluso apoyar un celibato, vinculado al descubrimiento de Dios o a motivos de pureza y cercanía escatológica, pero casi siempre en clave de ascetismo “varonil” y de “nobleza” espiritual.

Pero Jesús no ha sido célibe en esa línea, por pureza o espiritualismo (huída del mundo), ni para cultivar de esa manera una “virtud” más alta, como varón liberado para el servicio de los auténticos “valores”, sino para identificarse con los pobres, en especial con aquellos que no podían crear familia estable según ley, pues no contaban con medios materiales, sociales o personales que les permitieran casarse (=mantener una casa), y así pudieron vincularle con los “eunucos” a quienes en general se acusa de “falta de hombría”.

En principio pudo haberse casado antes de hacerse discípulo del Bautista, pero la tradición no ha conservado recuerdo de ello, en un contexto donde su matrimonio no hubiera creado dificultades para la Iglesia posterior, que tuvo, sin embargo, aprietos para situar y entender la función de su madre y sus hermanos, en un contexto donde podían haberle acusado de abandonar a su esposa (abandono que iba en contra de su opción de reino, en Mc 10, 1-9).

Un texto de tradición antigua (Mc 6, 4) le presenta como artesano (tektôn), pero no conocemos su estilo de vida anterior, y el conjunto del Nuevo Testamento (cuidadoso en situar a su madre y hermanos  en la Iglesia) no ha transmitido la memoria de su esposa o de sus posibles hijos, como haría si los hubiera tenido. Un pasaje muy significativo le presenta como “eunuco por el Reino” (Mt 19, 12), en un contexto donde esa palabra tiene un carácter peyorativo.

 Eso, y su modo de vida, está indicando a, mi entender, que era célibe, no por opción espiritual (intimista), sino  por experiencia y voluntad de comunión con miles de personas que no podían mantener un tipo de familia patriarcal   y porque buscó otro tipo de comunicación donde cupieran los excluidos, solitarios, enfermos, y de un modo especial los eunucos, con las prostitutas. Su celibato no se entiende, ni tiene importancia por aislado (¡los evangelios ni lo mencionan!), sino por la forma concreta en que Jesús debió vivirlo, como expansión y consecuencia de su opción de Reino. No fue un presupuesto ni expresión de una condena de los lazos familiares (o del sexo), sino una experiencia que le vinculaba con los más pobres. No era un tipo de vida que le liberaba de las “pasiones de la carne”, ni de las ataduras que supone un tipo de familia, sino una experiencia de solidaridad con grupos y personas despreciadas de su tiempo.

Jesús fue célibe por su vinculación con los pobres sin casa  posibilidad de casamiento  y familia (leprosos, prostitutas, enfermos, abandonados), que no podían mantener una relación de vida estable, socialmente reconocida como indica su respuesta sobre  de los eunucos  que los son desde el vientre de su madre y de aquellos que han sido castrados por los hombres, comparándose con ellos, y presentando a sus discípulos como “eunucos por el Reino de los cielos” (cf. Mt 19, 12).

En su forma actual (inserto en la disputa sobre el matrimonio) ese logion o palabra puede haber sido recreada por una comunidad posterior, con tendencias ascéticas (en la línea de un celibato honorable, que permite crear una “casta” de funcionarios eficientes al servicio de la Iglesia), y así se ha entendido en parte de la tradición cristiana. Pero, en su origen, conserva un recuerdo de Jesús y de su grupo, pues su celibato (eunucato) no nació por ascesis, sino por despliegue de una afectividad no patriarcal, que le permitió vivir en solidaridad con los marginados y pobres (y en especial con los eunucos). Leer más…

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Para el camino

lunes, 15 de julio de 2024
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15391206_1540965975920083_14272664080195668_n

Para el camino, Señor,
no llevo oro, ni plata,
ni dinero en el bolsillo
me fío de tu palabra.

Ni tengo alforja con provisiones y repuestos,
que me basta tu compañía
y el pan de cada día.

Túnica, la puesta, sin más,
que no tengo que ocultar nada,
y el frío y el calor se atemperan
cuando se comparten, en familia.

Tampoco llevo bastón,
aunque tú dijiste que podíamos,
pues mis hermanos me sostienen y dan la mano
cuando el camino se hace duro,
y sangro, tropiezo y caigo.

Y sandalias, unas de quita y pon,
abiertas y bien ajustadas,
para evitar callos y rozaduras
en el cuerpo y en el alma,
andar ligero
y no olvidarme del suelo que piso
cuando tu Espíritu me levanta,
me mece libre, al viento,
me lleva y me arrastra.

Eso sí, voy en compañía,
desbordando ternura y paz
regalando salud y buena noticia
y caminando con alegría.

Casi ligero de equipaje,
fiándome de tu palabra,
yo te sigo y…
eso me basta.

*

Florentino Ulibarri
Fe Adulta

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Amarillo, blanco, morado y negro son los colores de la bandera no binaria. En el Día de las Personas No Binarias: “Sé quien eres y sé así de bien”

lunes, 15 de julio de 2024
Comentarios desactivados en Amarillo, blanco, morado y negro son los colores de la bandera no binaria. En el Día de las Personas No Binarias: “Sé quien eres y sé así de bien”

9B1DB9FD-D2B5-43DB-BD55-A71F0D3B22A1La publicación de hoy es de M. Hakes (they/them), colaboradora de Bondings 2.0..

Las lecturas litúrgicas de hoy para el decimoquinto domingo del Tiempo Ordinario se pueden encontrar aquí.

Este domingo, 14 de julio, es un gran día para mí. Por supuesto, es el 15.º domingo del Tiempo Ordinario, y cada domingo es motivo de celebración. Pero este domingo cae el 14 de julio, que es tanto el Día Internacional de las Personas No Binarias (¡un saludo a mis otros enbies!) como mi cumpleaños.

Amarillo, blanco, morado y negro son los colores de la bandera no binaria.

Una tradición en mi comunidad de Catholic Worker en el cumpleaños de uno es compartir un poco de sabiduría que ha adquirido a lo largo del camino. Mi pedacito de sabiduría de hoy, en palabras de San Francisco de Sales, es este: «Sé quien eres y sé así de bien». Nuestro desafío entonces es hacer que sea más fácil para los demás ser quienes son, especialmente aquellos más marginados. Como escribe el teólogo de la liberación Gustavo Gutiérrez, «Estamos llamados a hacernos prójimos de todos, especialmente de los más pobres y vulnerables entre nosotros».

Las lecturas litúrgicas de este domingo sustentan mi pedacito de sabiduría de cumpleaños. En la primera lectura del Libro de Amós, nos encontramos con el profeta llamado por Dios para decir la verdad a los poderosos. Amós proviene de orígenes humildes, pastor y cultivador de sicomoros, pero Dios lo elige para entregar un mensaje de justicia y rectitud a Israel. En nuestro mundo, uno podría esperar que los líderes provengan de posiciones de poder y privilegio. El teólogo James Alison escribe: “Dios es un Dios que va repetidamente contra la corriente, hacia aquel que es considerado como nadie”.

La elección de Amós por parte de Dios nos recuerda que los caminos de Dios no son nuestros caminos y su camino poco convencional hacia la profecía nos invita a reflexionar sobre cómo Dios a menudo trabaja a través de individuos y comunidades inesperados. Esto nos desafía a ampliar nuestra comprensión de quién está llamado a participar en la misión de justicia y amor de Dios.

El salmo de hoy canta en respuesta: “Cerca está, en verdad, la salvación de Dios para los que le temen, la gloria habita en nuestra tierra”. Al hablar de la misericordia y el amor inquebrantable de Dios, que se extienden a todos los que buscan la justicia, el salmista resuena con el anhelo de un mundo donde la justicia y la paz se abrazan, haciéndose eco del llamado profético de Amós. En la segunda lectura, de la Carta a los Efesios, Pablo nos recuerda que somos amados y elegidos por Dios, colmados de sus bendiciones.

En la lectura del Evangelio de Marcos, Jesús envía a los doce apóstoles a proclamar el Reino de Dios, instruyéndolos a viajar ligeros de equipaje y confiar en la hospitalidad de los demás. Deben predicar el arrepentimiento, sanar a los enfermos y cuidar a los marginados. Las instrucciones de Jesús a los apóstoles son las mismas para nosotros hoy, como nos recuerda el Papa Benedicto XVI: “El Evangelio de Cristo nos llama constantemente a dejar atrás la comodidad y la seguridad y a embarcarnos en un camino de solidaridad con los que sufren y los marginados”. Verdaderamente, el Camino de Jesús es un camino radical que desafía las dinámicas de poder convencionales y exige una reorientación hacia el reino de justicia y compasión de Dios.

IMG_6182En este 15.º Domingo del Tiempo Ordinario y Día Internacional de las Personas No Binarias (¡y mi cumpleaños!), imaginemos lo que podríamos hacer como iglesia si encarnáramos la hospitalidad y la inclusión radicales de Cristo. Imaginemos por un momento una iglesia que abrazara plenamente a las personas LGBTQ+, donde las personas LGBTQ+ fueran totalmente bienvenidas y afirmadas en sus identidades, donde pudieran ser quienes son y serlo bien. Como escribe la teóloga queer Elizabeth Stuart: “La iglesia está llamada a ser un lugar donde todos sean bienvenidos y donde todos puedan encontrar un hogar”. El ministerio de sanación y liberación de Jesús nos invita a desmantelar las barreras que impiden que las personas LGBTQ+ participen plenamente en la vida de la iglesia, afirmando su dignidad inherente como hijos amados de Dios.

Las lecturas de hoy nos desafían a abrazar el llamado de Dios a la justicia, la inclusión y el amor radical: trabajar por el reino de Dios donde todos sean incluidos, valorados y amados, y desmantelar las estructuras de exclusión y discriminación. Al reflexionar sobre estas lecturas, que nos inspiremos para trabajar por un mundo donde todas las personas sean reconocidas y valoradas, donde la justicia y la misericordia florezcan, y donde el amor transformador de Dios se manifieste en medio de nosotros. Y que nuestras iglesias se conviertan en comunidades de amor, justicia y solidaridad, donde todos, incluso nuestros hermanos queer, puedan vivir plena y auténticamente quienes son y en quienes se están convirtiendo.

—M. Hakes (ellos/ellas), New Ways Ministry, 14 de julio de 2024

Nota del editor: ¡Feliz cumpleaños, M.!

Fuente New Ways Ministry

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«Las mujeres seguimos siendo ‘una piedra en el zapato eclesial'», por Consuelo Vélez.

lunes, 15 de julio de 2024
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De su blog Fe y Vida:

«Sin novedad, el Instrumentum laboris para la próxima Asamblea Sinodal»

«Las mujeres, como siempre, son el complemento: para presentar a los ponentes o para dar algún “testimonio”. Pero aquello que es central y fundamental, sigue en manos del clero»

«Sabemos que en el aula sinodal hay varias mujeres que afirman que no necesitan de más apertura de la que hay. Pero las preguntas son obvias: ¿Quiénes están allí? ¿por qué fueron invitadas?»

«Es demasiado difícil que quien está ejerciendo un cargo, repiense su cargo, reconozca que hay que transformarlo y se disponga a afrontar algo nuevo»

«La iglesia institución, se mantendrá al margen de este caminar y cuando se dé cuenta, no habrá muchos que estén esperando su respuesta. Pero los que nos dedicamos explícitamente a estas reflexiones, seguimos insistiendo y empujando a ver si algún día los pasos se acompasan»

Ya se intuía que el Instrumentum laborispara la próxima asamblea en Roma en octubre 2024, del sínodo sobre la sinodalidad, no tendría mucha novedad. Y, al leerlo, se confirma la intuición. En realidad, presenta la fundamentación eclesiológica de una iglesia sinodal ante lo cual nada que añadir, haciendo los énfasis que conocemos y que ha de ponerse en práctica: más participación laical por la dignidad bautismal y un ejercicio diferente del ministerio ordenado, incluido el papado para dar un testimonio más creíble de una iglesia con participación y corresponsabilidad de todos sus miembros.

Pero hagamos algunos comentarios para seguir pensando cuál es la realidad eclesial que pretendemos reformar y lo difícil que sigue siendo. A muchas personas les llamó la atención que el documento fuera presentado sólo por clérigos. Algún periodista en esa presentación, cuestionó ese hecho, pero la respuesta fue la justificación internalizada que tienen los que coordinan el sínodo, expresado más o menos así: somos los que dirigimos esto, por eso estamos aquí. Es decir, ni siquiera pasa por sus cabezas el comenzar a romper las formas de funcionar existentes para ir concretando la sinodalidad. Las mujeres, como siempre, son el complemento: para presentar a los ponentes o para dar algún “testimonio”. Pero aquello que es central y fundamental, sigue en manos del clero.

Algo rescatable del documento, es constatar que las mujeres seguimos siendo “una piedra en el zapato eclesial” y por eso hay bastantes referencias al papel de las mujeres en la Iglesia, pero siempre dando vueltas a lo mismo: abrir espacios a las mujeres, pero “lejos” del ministerio ordenado. Y pareciera que la iglesia es consciente de que, sin abrir espacios a las mujeres, la institución eclesial no puede ser “creíble, de ahí, que justifiquen, por un lado y por otro, tal vez para convencernos, de la importancia de las mujeres y de todos los espacios que podemos ocupar, sin que sigamos insistiendo en los ministerios ordenados.

Quien sabe si esta insistencia que no se está pudiendo ocultar, logre cambiar, ojalá más temprano que tarde, esa barrera frente a la participación plena de las mujeres en la Iglesia. Veremos cómo sigue este camino. Sabemos que en el aula sinodal hay varias mujeres que afirman que no necesitan de más apertura de la que hay. Pero las preguntas son obvias: ¿Quiénes están allí? ¿por qué fueron invitadas? ¿qué puesto ya “de hecho” ocupan en la instancia eclesial? Nada que ver con la multitud de escritos y conferencias que teólogas y mujeres comprometidas con la vida eclesial dan por el mundo pidiendo esa participación plena. Pero pocas de estas voces, consiguen asomarse en esos muros vaticanos.

El documento afirma que las asambleas continentales han sido una experiencia muy positiva para las conferencias episcopales que nunca se habían reunido de esa forma. Podrían haber recogido la rica y valiosa experiencia de la iglesia latinoamericana con sus cinco conferencias episcopales. Pero no pareciera que la iglesia de este continente fuera muy relevante. Más aún, si se revisa el nombre de los integrantes de los equipos y comisiones nombrados para el sínodo y para continuar con la reflexión de los temas que el Papa considera, necesitan más estudio, la presencia latinoamericana no es muy significativa. Nuestra iglesia sigue siendo muy eurocéntrica y lo periférico es solo una pequeña “muestra”.

Viendo la constitución de las diez comisiones y su referencia a los dicasterios romanos que Francisco propuso, recordé que en los inicios del Concilio Vaticano II se pensó en encomendar a cada dicasterio romano la temática que le correspondería, facilitando la reflexión y, de esa manera, el Concilio terminaría pronto. Cuando se determinó que no fuera así, -mirándolo desde el hoy-, se constata como esa desinstalación permitió dar los frutos de ese concilio.

 Haciendo analogía con el momento actual, me pregunto si algo nuevo podrá salir de allí. Es demasiado difícil que quien está ejerciendo un cargo, repiense su cargo, reconozca que hay que transformarlo y se disponga a afrontar algo nuevo. Sinceramente, aunque no es imposible, me parece muy difícil que estas estructuras logren movilizarse y veremos, si de aquí a junio del 2025 -fecha en la que dijeron, estas comisiones darían sus resultados- alguien recuerda que se estaba estudiando y celebra sus resultados.

El documento nombra cinco veces a los “pobres” y la necesidad de escucharlos. Se refiere una vez a los migrantes y una vez la “casa común”. Pero el grito de los pobres es un “tema” para estudiar en una de las comisiones y su rostro “múltiple” no se explicita. Dice que hay que incluir a todos, pero es incapaz de nombrar a la diversidad sexual que con tantos rechazos se encuentra en la vida eclesial. Refiriéndose a las mujeres señala que hay que prestar atención al lenguaje en las imágenes bíblicas, predicaciones, catequesis, etc. Esto es muy positivo, la lástima es no decir lenguaje “inclusivo, para responder a tantos, en la sociedad y en la iglesia, que rechazan este término.

Claramente se ha explicitado que el sínodo es sobre la sinodalidad y por eso las “particularidades” se dejan para los “expertos” que las estudien en otro momento. No parece la consecuencia lógica con la etapa de escucha en la que se expresaron todas las particularidades -que son más que eso, porque son estructuras de poder que desdicen de la Iglesia- y frente a las cuáles la gente se ilusionó que fueran tratadas y se dieran respuestas adecuadas.

En fin, en la práctica, la mayoría del Pueblo de Dios no tiene mucho interés en este proceso sinodal. Independiente de lo que se diga en el centro eclesial, la gente sigue viviendo su fe y abriendo nuevos caminos para entenderla, expresarla y celebrarla. Y una vez más, la iglesia institución, se mantendrá al margen de este caminar y cuando se dé cuenta, no habrá muchos que estén esperando su respuesta. Pero los que nos dedicamos explícitamente a estas reflexiones, seguimos insistiendo y empujando a ver si algún día los pasos se acompasan. De ahí este escrito, aunque sea para decir lo difícil que resulta la reforma de la Iglesia.

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Los fue enviando

domingo, 14 de julio de 2024
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Pedro-Camion-Logo

(Pedro Casaldáliga en un viaje por la región del Araguaia (más grande que todo Portugal) en camión.)

YO, PECADOR Y OBISPO, ME CONFIESO

Yo, pecador y obispo, me confieso
de haber llegado a Roma con un bordón agreste;
de sorprender el Viento entre las columnatas
y de ensayar la quena a las barbas del órgano;
de haber llegado a Asís,
cercado de amapolas.

Yo, pecador y obispo, me confieso
de soñar con la Iglesia
vestida solamente de Evangelio y sandalias,
de creer en la Iglesia,
a pesar de la Iglesia, algunas veces;
de creer en el Reino, en todo caso
-caminando en Iglesia-.

Yo, pecador y obispo, me confieso
de haber visto a Jesús de Nazaret
anunciando también la Buena Nueva
a los pobres de América Latina;
de decirle a María: «¡Comadre nuestra, salve!»;
de celebrar la sangre de los que han sido fieles;
de andar de romerías…

Yo, pecador y obispo, me confieso
de amar a Nicaragua, la niña de la honda.
Yo, pecador y obispo, me confieso
de abrir cada mañana la ventana del Tiempo;
de hablar como un hermano a otro hermano;
de no perder el sueño, ni el canto, ni la risa;
de cultivar la flor de la Esperanza
entre las llagas del Resucitado.

*

Pedro Casaldáliga,
Todavía estas palabras. 1994

*

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió:

– “Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.”

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

*

Marcos 6, 7-13

***

discipulo-amado

El mensaje y la actividad de los mensajeros no se distinguen en nada de la de Jesucristo. Han participado de su poder. Jesús ordena la predicación de la cercanía del Reino de los Cielos y dispone las señales que confirmarán este mensaje. Jesús manda curar a los heridos, limpiar a los leprosos, resucitar a los muertos, expulsar los demonios. La predicación se convierte en acontecimiento, y el acontecimiento da testimonio de la predicación.

Reino de Dios, Jesucristo, perdón de los pecados, justificación del pecador por la fe, todo esto no significa sino aniquilamiento del poder diabólico, curación, resurrección de los muertos. La Palabra del Dios todopoderoso es acción, suceso, milagro. El único Cristo marcha en sus doce mensajeros a través del país y hace su obra. La gracia real que se ha concedido a los discípulos es la Palabra creadora y redentora de Dios.

        Puesto que la misión y la fuerza de los mensajeros sólo radican en la Palabra de Jesús, no debe observarse en ellos nada que oscurezca o reste crédito a la misión regia. Con su grandiosa pobreza, los mensajeros deben dar testimonio de la riqueza de su Señor. Lo que han recibido de Jesús no constituye algo propio con lo que pueden ganarse otros beneficios. «Gratuitamente lo habéis recibido». Ser mensajeros de Jesús no proporciona ningún derecho personal, ningún fundamento de honra o poder. Aunque el mensajero libre de Jesús se haya convertido en párroco, esto no cambia las cosas. Los derechos de un hombre de estudios, las reivindicaciones de una clase social, no tienen valor para el que se ha convertido en mensajero de Jesús. «Gratuitamente lo habéis recibido». ¿No fue sólo el llamamiento de Jesús el que nos atrajo a su servicio sin que nosotros lo mereciéramos? «Dadlo gratuitamente». Dejad claro que con toda la riqueza que habéis recibido no buscáis nada para  vosotros mismos, ni posesiones, ni apariencia, ni reconocimiento, ni siquiera que os den las gracias. Además, ¿cómo podríais exigirlo? Toda la honra que recaiga sobre nosotros se la robamos al que en verdad le pertenece, al Señor que nos ha enviado. La libertad de los mensajeros de Jesús debe mostrarse en su pobreza.

El que Marcos y Lucas se diferencien de Mateo en la enumeración de las cosas que están prohibidas o permitidas llevar a los discípulos no permite sacar distintas conclusiones.

Jesús manda pobreza a los que parten confiados en el poder pleno de su Palabra. Conviene no olvidar que aquí se trata de un precepto. Las cosas que deben poseer los discípulos son reguladas hasta lo más concreto. No deben presentarse como mendigos, con los trajes destrozados, ni ser unos parásitos que constituyan una carga para los demás. Pero deben andar con el vestido de la pobreza. Deben tener tan pocas cosas como el que marcha por el campo y está cierto de que al anochecer encontrará una casa amiga, donde le proporcionarán techo y el alimento necesario.

Naturalmente, esta confianza no deben ponerla en los hombres, sino en el que los ha enviado y en el Padre celestial, que cuidará de ellos. De este modo conseguirán hacer digno de crédito el mensaje que predican sobre la inminencia del dominio de Dios en la tierra. Con la misma libertad con que realizan su servicio deben aceptar también el aposento y la comida, no como un pan que se mendiga, sino como el alimento que merece un obrero. Jesús llama «obreros» a sus apóstoles. El perezoso no merece ser alimentado. Pero ¿qué es el trabajo sino la lucha contra el poderío de Satanás, la lucha por conquistar los corazones de los hombres, la renuncia a la propia gloria, a los bienes y alegrías del mundo, para poder servir con amor a los pobres, los maltratados y los miserables? Dios mismo ha trabajado y se ha cansado con los hombres (Is 43, 24), el alma de Jesús trabajó hasta la muerte en la cruz por nuestra salvación (Is 53,11).

Los mensajeros participan de este trabajo en la predicación, en la superación de Satanás y en ¡a oración suplicante. Quien no acepta este trabajo, no ha comprendido aún el servicio del mensajero fiel de Jesús. Pueden aceptar sin avergonzarse la recompensa diaria de su trabajo, pero también sin avergonzarse deben permanecer pobres, por amor a su servicio.

*

Dietrich Bonhoeffer,
El precio de la gracia. El seguimiento,
Sígueme, Salamanca 1999, pp. 136-138.

*

***

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“¿Sin apoyo social?”. 15 Tiempo Ordinario – B (Marcos 6,7-13)

domingo, 14 de julio de 2024
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¿Cómo podría la Iglesia recuperar su prestigio social y ejercer de nuevo aquella influencia que tuvo en nuestra sociedad hace solamente algunos años? Sin confesarlo quizá en voz alta, son bastantes los que añoran aquellos tiempos en que la Iglesia podía anunciar su mensaje desde plataformas privilegiadas que contaban con el apoyo del poder político.

 ¿No hemos de luchar por recuperar otra vez ese poder perdido que nos permita hacer una «propaganda» religiosa y moral eficaz, capaz de superar otras ideologías y corrientes de opinión que se van imponiendo entre nosotros?

¿No hemos de desarrollar unas estructuras religiosas más poderosas, fortalecer nuestros organismos y hacer de la Iglesia una «empresa más competitiva y rentable»?

Sin duda, en el fondo de esta inquietud hay una voluntad sincera de llevar el evangelio a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, pero ¿es ese el camino a seguir? Las palabras de Jesús, al enviar a sus discípulos sin pan ni alforja, sin dinero ni túnica de repuesto, insisten más bien en «caminar» pobremente, con libertad, ligereza y disponibilidad total.

Lo importante no es un equipamiento que nos dé seguridad, sino la fuerza misma del evangelio vivido con sinceridad, pues el evangelio penetra en la sociedad no tanto a través de medios eficaces de propaganda, sino por medio de testigos que viven fielmente el seguimiento a Jesucristo.

Son necesarias en la Iglesia la organización y las estructuras, pero solo para sostener la vida evangélica de los creyentes. Una Iglesia cargada de excesivo equipaje corre el riesgo de hacerse sedentaria y conservadora. A la larga se preocupará más de abastecerse a sí misma que de caminar libremente al servicio del reino de Dios.

Una Iglesia más desguarnecida, más desprovista de privilegios y más empobrecida de poder sociopolítico será una Iglesia más libre y capaz de ofrecer el evangelio en su verdad más auténtica.

José Antonio Pagola

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“Los fue enviando”. Domingo 15 de julio de 2024. Domingo 15º de tiempo ordinario

domingo, 14 de julio de 2024
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40-ordinarioB15 cerezoLeído en Koinonia

Amós 7,12-15: Ve y profetiza a mi pueblo.
Salmo responsorial: 84: Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
Efesios 1,3-14: Nos eligió en la persona de Cristo, antes de Crear el mundo.
Marcos 6,7-13: Los fue enviando.

El santuario de Betel tenía también su significación política para el Reino del Norte. Por eso el sacerdote Amasías tiene que cuidar su puesto defendiendo los intereses del rey. Amós, en el comienzo de su misión profética, encuentra rechazo de parte de la estructura religiosa, esto le augura problemas y dificultades pero está dispuesto a enfrentarlos. Vive de lo que hace, su vida no depende de su labor profética, de ahí que puede actuar con libertad tanto frente a la estructura religiosa como a la estructura política. Yahvé mismo le ha pedido que vaya a profetizar a Betel, así que Amasías va a tener que escucharlo aunque se incomode y aunque él no sea del Reino del Norte.

El papel político e «ideológico» (justificativo) que toda religión juega –en un sentido o en otro- en el contexto sociológico en el que se mueve, es ya un descubrimiento de la conciencia moderna que a nadie se le escapa. Ya nadie es tan ingenuo como para pretender que su discurso o su práctica religiosa no hagan ninguna referencia a lo social, a lo político o a lo económico. El apoliticismo de la religión es simplemente imposible, o bien ilusorio o ingenuo. La religión hace política de alguna manera, inevitablemente, como Jesús asumió definidamente su postura social y política frente a la realidad de su momento. No se trata de negar las implicaciones sociales y políticas de nuestra práctica cristiana: lo que es necesario es que esa política sea secundum Marcum, secundum Matheum, secundum Lucam. O sea, «según el Evangelio». Es el Evangelio mismo el que nos obliga a hacer política. Pero no una política según los intereses del rey, o los intereses de los poderosos, o los intereses del sistema, o nuestros propios intereses, sino según el interés del amor, de la fraternidad, de la justicia, de la opción por los pobres, de la Utopía (del Reino, del «otro mundo posible» del Evangelio).

Aparte de los casos individuales locales (cada templo, cada comunidad cristiana…) ¿qué papel ideológico-político está jugando el cristianismo respecto al capitalismo occidental y su sistema explotador? La visión de «otros» puede ayudarnos: el mundo musulmán, por ejemplo, mira al sistema económico occidental como capitalista, explotador, invasor, imperialísticamente globalizador, fuera de todo derecho internacional y del mínimo respeto a la convivencia entre los pueblos, y como «el sistema cristiano», el de los actuales «cruzados»… Para muchos pensadores musulmanes, el cristianismo es el sistema religioso ideológico justificador del capitalismo mundial. El cristianismo como conjunto hace política y economía, y no precisamente «según el Evangelio».

Por su parte, los movimientos populares emancipatorios, la izquierda mundial, sabe que, excepto la gloriosa excepción de la teología de la liberación y sus comunidades eclesiales y sus mártires, en la gran mayoría de los casos el cristianismo ha «justificado» a -y se ha identificado con- la derecha, el capital, el patriarcalismo, el «orden», el poder… como sucesor del imperio romano, que es. Lo contrario ha sido –y sigue siendo- minoritario y excepcional dentro del cristianismo. Veinte siglos de historia están ahí para demostrarlo. El cristianismo como conjunto es un «santuario de Betel», en el que Amasías tiene como punto de referencia al Rey, y Amós no es acogido en él. Amós –que no era sacerdote, que ni siquiera era «profeta profesional»- es la personificación de los cristianos individuales y grupos de base de corazón sencillo, que sienten la exigencia de la Justicia de Yahvé y denuncian la complicidad del Santuario. Los representados aquí por Amós no son sólo los teólogos críticos, ni los obispos proféticos, sino todos los cristianos de a pie de corazón limpio de intereses y sensibles a las exigencias del Evangelio.

Ef 3, 1-14: El misterio que no fue dado a conocer en tiempos pasados…

Para Pablo es claro que no sólo los judíos sino también los gentiles están ahora en Cristo y participan de la bendición de Dios que tiene lugar también en Cristo.

La gran dificultad en el comienzo de la Iglesia fue aceptar a los gentiles. Pablo se esfuerza en esta alabanza de bendición a Dios por mostrar que quien se bautiza participa también de la elección, de la gracia o remisión de los pecados y de la iniciación en el misterio de Dios. Los miembros de la Iglesia somos, según el apóstol, los que hemos recibido la bendición: elegidos desde siempre y antes de todas las cosas, elegidos y destinados por Cristo para la condición santa de hijos y para que lleguemos a la plenitud de nuestro ser al transformarnos en imágenes de su Hijo, gracias a la acción del Espíritu y al haber sido agraciados en el Amado con el perdón de los pecados mediante la sangre de Cristo, elegidos para que mediante la sabiduría y la prudencia que, proceden del mismo Espíritu, penetremos en el misterio de Dios.

En el misterio de la voluntad de Dios, de su propósito y realización en Cristo, nos hallamos incluidos también nosotros los cristianos procedentes tanto del judaísmo como de la gentilidad, porque en él está definida nuestra esencia, en él experimentamos el perdón de los pecados.

Pablo siente que esta realidad terrena tiene que evolucionar, que el plan de Dios es recapitular todas las cosas en Cristo y que los cristianos no debemos permanecer al margen de las transformaciones sociales. Hemos sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo para ser sensibles a la acción transformadora de Dios, acción transformadora que tampoco es exclusiva de los cristianos. El compromiso del cristiano es hacer que este mundo de injusticia se transforme en una sociedad de hermanos pues se supone que entendemos cuál es la voluntad y el plan de Dios sobre la humanidad y el cosmos. Esta tarea no es fácil, porque no vivimos aislados de los demás y porque el mal ha sido institucionalizado por el ser humano.

Mc 6, 7-13: Jesús envía a los doce.

Comienza una nueva etapa en el proceso del seguimiento, la etapa de la misión. Ahora les corresponde a los Doce proclamar lo que han visto y oído. Jesús es consciente de que tendrán que enfrentar el mal en todas sus dimensiones por eso les da poder para hacerlo y les da algunas recomendaciones, les indica que es necesario un cierto estilo de pobreza, tener capacidad para acomodarse a las circunstancias y saber que van a ser aceptados o rechazados. La proclamación de la Buena Nueva debe hacerse en libertad, a nadie se puede obligar a aceptarla. Jesús les está hablando desde su propia vida, les está aportando desde su práctica pastoral.

Todos los comienzos tienen sus dificultades -así lo vemos también en la experiencia de Amós-, pero además están llenos de esperanza y de alegría porque se tiene la motivación de sacar a adelante un proceso. Jesús les advierte a los discípulos cómo son las cosas, para que nada los tome por sorpresa. Sin embargo, la experiencia para cada evangelizador será siempre diferente y a veces donde creemos que nos va a ir bien quizá no logramos nada. Quien evangeliza debe tener presente que es Dios quien hace que surja el fruto, pero también debe disponerse para que el mensaje que transmita motive, inquiete y sea más creíble.

Jesús sabe lo que les espera a los Doce. Los envía de dos en dos. La compañía es apoyo, fuerza y motivación para cumplir mejor con la misión y para resistir a las dificultades. La tarea que van a realizar es una tarea liberadora pero, ¿están capacitados para hacerla? Al final del texto se nos dice cómo los discípulos expulsaron muchos demonios y curaron muchos enfermos. De esta forma los Doce van adquiriendo autonomía y confianza en sí mismos, se dan cuenta de que son capaces de hacer lo mismo que hace Jesús.

El que es enviado sabe que debe permanecer en el lugar hasta que cumpla con su misión, así lo vemos en Amós y en las indicaciones que Jesús les da a los Doce. El enviado no va a nombre personal, va en nombre de quien lo envió. Además Jesús cuenta con la buena voluntad de muchos hombres y mujeres que son solidarios, que abren la puerta de su casa para compartir, de ahí que se atreva a decirles que se queden en la casa donde entren hasta que vayan a otro lugar. Pero también les dice que donde no los reciban ni los escuchen, al marcharse sacudan el polvo de los pies. El gesto de sacudir los pies se hacía públicamente y expresaba condena y separación. Este gesto lo podemos leer también como señal de intolerancia de parte del evangelizador que no soporta que lo rechacen y que no lo reciban. No se puede obligar al otro a que reciba la Buena Nueva, también los demás tienen derecho a disentir, a manifestar que no están de acuerdo y el evangelizador debe tener una actitud más tolerante y comprensiva, debe esperar una nueva oportunidad.

Contrariamente a lo que fue la práctica de Jesús, el anuncio del Evangelio, en la mayoría de los casos y de los tiempos, se ha impuesto a los demás, unas veces en forma violenta empleando la fuerza del poder o de las armas, otras veces con las leyes o con la presión social o la presión psicológica, manejando el miedo por la amenaza de la condenación. También ejercemos una cierta violencia cuando insistimos en la costumbre de bautizar a los niños en vez de arriesgarnos a que sean ellos quienes elijan hacerse cristianos libremente cuando sean adultos. Entre las grandes religiones, el cristianismo por lo menos tiene una historia que desacredita mucho la supremacía numérica mundial de la que está tan orgulloso. Su gran magnitud cuantitativa deja mucho que desear y suscita muchas dudas sobre su futuro en un mundo cada vez menos susceptible de coerción religiosa. Se adivina un futuro –que ya es presente en regiones de vieja cristiandad- de disminución y abandono, una situación que no debería interpretarse catastróficamente, sino como la oportunidad de recuperar la calidad que se sacrificó a la cantidad.

Jesús dice a sus enviados que si no es recibido el mensaje, sacudan el polvo de sus pies y se vayan, y es claro que no quiere que obliguen a nadie a aceptar el mensaje. Es más coherente con la «política de Dios» ser menos en número -por ser celosamente respetuosos de la libertad religiosa-, que ser más cuantitativamente a base de bajar el nivel de la calidad evangélica de los métodos evangelizadores. Leer más…

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Dom 14.7.24. Marginar el «instrumento» sinodal, retomar el evangelio (Mc 6, 6-12)

domingo, 14 de julio de 2024
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IMG_6177Del blog de Xabier Pikaza:

Dije  hace dos días en RD y FB que el “instrumento de trabajo” para el Sínodo  «estaba algo vacío de evangelio«.

La fortuna litúrgica ha querido que este domingo (14.7.24, Dom 15 TO, Ciclo B) toque un evangelio clave (Mc 6, 6-12) para plantear desde otra perspectiva,  como haré en la reflexión que sigue.

Mc 6, 6b-12 (+ 6, 30)

  • (a. Envío) 6b. Y recorría las aldeas del entorno enseñando. 7 y llamó a los doce y comenzó a enviarlos de dos en dos,
  • (b. Autoridad) dándoles poder sobre los espíritus impuros.
  • c. Equipamiento) 8 Les ordenó que no tomaran nada para el camino, excepto un bastón. Ni pan, ni alforja, ni dinero en la faja. 9 Que calzaran sandalias, pero que no llevaran dos túnicas. 10 Les dijo además:
  • (c Programa de Misión) Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta que os marchéis de aquel lugar. 11 Si en algún sitio no os reciben ni os escuchan, salid de allí y sacudid el polvo de la planta de vuestros pies, como testimonio contra ellos.
  • (b’. Cumplimiento de la misión) 12 Y, saliendo predicaban para que se convirtieran. 13 Expulsaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban. (a’ Retorno) [en Mc 6, 30-32]

Introducción

  Éste pasaje ofrece unas líneas básicas de la sinodalidad para la nueva misión siglo XXI (Sínodo 2024), desde una perspectiva de recreación de iglesia. Hay en el NT otros pasajes importantes para replantear el tema, empezando por las cartas originales de Pablo, siguiendo por Juan, pasando por Hechos y culminando en cartas deutero-paulinas, pero Mc 6, 6-13 par es el más significativo.

  1. Los misioneros van “de dos en dos”. No hay autoridad de un hombre aislado (obispo, presbítero) porque el evangelio se propone y expande como testimonio de vida-amor de varias personas (hermanos, amigos, esposos…). Las iglesias modernas en general no han tenido en cuenta este principio.
  2. Los misioneros no llevan ninguna riqueza (ni alforja), ni libros de ley, ni documentos de acreditación, porque su misma es testimonio y tema de evangelio). Muchos misioneros han ido y siguen yendo de esa forma pero las iglesias han apelado en general a organizaciones piramidales de poder sagrado.
  3. Los misioneros de Marcos son emigrantes en camino, y van desamparados, sin dinero (alforja), sin poder (sin bastón) y sin más organización que su vida compartida, de dos en dos. Así llegan como pobres e indefensos, emigrantes de evangelio y se asientan por un tiempo entre las gentes del pueblo, viviendo quizá en carpas (no se dice), bajo un árbol o en un cobertizo abandonado, como rostro compartido suplicante de evangelio y, si al cabo de unos días nadie les acoge siguen caminando dejan el lugar y siguen caminando.
  4. De esa manera ofrecen con su humanidad compartida y amenazada un testimonio evangelio. Así viven y se muestran en profunda paz de Dios, como mendicantes que no piden, no molestan ni amenazan a nadie, limitándose a mostrar con el amor que se tienen sí y que irradian que ellos forman parte de un “planeta” llamado evangelio. Asi responden, si es que les preguntan…
  5. Si les expulsan o no les reciben se van sin protestar, en silencio bondadoso, como han venido, sacudiéndose hasta el polvo de los pies para no llevar consigo nada…. Si alguna casa les invitan y acogen en alguna casa entran en alla, y reciben lo que les dan y dan lo que ellos tienen…
  6. De esa manera dan el testimonio de Jesús y ofrecen un camino posible “conversión”, una vida diferente, vida liberada, sana, libre de demonios, en clave de Reino de Dios, no de imperio del mundo… Así lo dicen,, sin presumir de ello, actuando como “terapeutas” de la buena nueva: Descubren pronto si hay “demonios” en la casa, en el ambiente y, de un modo muy simple, sin imposiciones ni grandes ceremonias los expulsan, de forma que los habitantes de la casa quedar liberados para el amor mutuo, para la esperanza de la vida paz…

 IMG_6176He escrito sobre este pasaje (Mc 6, 6-13 y par) largo comentario en Evangelio de Marcos. La Buena Noticia de Jesús (Verbo Divino, Estella 2012, 456-469) y también en Historia de Jesús, VD,  Estella 2013. Acuda allí quien quiera seguir mejor el hilo de mi exposición. Aquí ofrezco sólo algunas ideas iníciales, situándome en el lugar donde había querido situarme hace dos días en mi comentario al Instrumentum Laboris del Sínodo 2024..

Esquema del texto.

(a) Envío (6, 6b-7a). Jesús comienza a enseñar de nuevo en la aldeas del entorno (6, 6b), y para ampliar su misión llama y comienza a enviar a los Doce, de dos en dos, dándoles su misma autoridad (6, 7a).

(b) Autoridad sobre los espíritus impuros (6, 7b). Los enviados son básicamente exorcistas, pues Jesús les ofrece su poder de expulsar demonios, haciendo así lo mismo que él hacia (cf. Mc 1, 27; 3, 22-30). Expulsar demonios no es hacer exorcismos de películacomo en las series de “exorcistas” que parecen hechas con mala idea, para impedir que se entienda el evangelio. Expulsar demonios significa lograr (procurar) que este mundo concreto no esté dominado por demonios de dinero, de violencia, de envidia, de sometimiento y expulsión, de mentira organizada, de autosuficiencia… Es como ir desactivando bombas para que la fuerte no estalle, como en la oración de Francisco:

Señor, haz de nosotros instrumento de tu paz. Que donde hay odio, pongamos amor. Que allá donde hay ofensa, pongamos perdón. Que donde hay discordia, pongamos concordia pongamos concordia…  Oh Señor, que no  busquemos  tanto ser consolados, cuanto consolar, ser comprendidos, cuanto   comprender, ser amados, cuanto amar. Porque es dándose como se recibe, es olvidándose de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo, es perdonando, como se es perdonado,

(c) Equipamiento (6, 8-9). Más que lo que deben decir, Jesús les indica cómo deben “ser” (cómo deben), para realizar su misión: Sin llevar comida, ropa o dinero, en gesto de confianza mesiánica, pues ellos mismos son el evangelio, sin libros de ley, sin mandatos. En su mutuo amor, en su presencia generosa ellos son encarnación del evangelio.

(c’) Ser acogidos (6, 10-11). La misión no es lo que ellos hagan, sino lo que susciten y provoquen con su vida, con su ejemplo. Así van y se quedan, sobre el banco, en la ladera de parque, junto al río… sin pedir nada, pero ofreciendo todo, sino dispuestos a darse a sí mismo, como portadores compartidos de Jesús…Más que pregoneros de un mensaje externo, ellos mismos son mensaje, con su forma de estar ¿Cuánto tiempo pueden resistir así, en un pueblo, en una aldea…? Ellos mismos han de verlo, porque han sido templados al temple de Jesús, como germen de una vida liberada  sobre el mundo .

(b’): Acción (6, 12-13). Marcos resume al fin lo que han hecho en su tiempo lo que han hecho los discípulos, la forma en que han cumplido el envío de Jesús, incluyendo exorcismos (cf. 6, 7b), mensaje de conversión y curación de los enfermos.

(a’) Retorno (6,30-32). Los discípulos vuelven y cuentan a Jesús lo que han hecho, disponiéndose a pasar un tiempo de descanso juntos.

evangelio-de-marcos Marcos no ha concretado la relación que ha de existir entre los  dos o tres misioneros que formaban de cada grupo, ni cuántos grupos hubo,  aunque al formar los Doce, que según 3, 13-19 eran varones, se podría suponer que hubo al principio seis parejas de hombres/varones misioneros, pero no tenemos ninguna certeza de ellos, porque estos grupos de dos en dos no tienen por qué formar parte  de los representantes de las doce tribus de Israel

Donde dos o tres están o van en mi nombres estoy yo en medio de ellos (Mt 18, 20)

 Su misma relación es “evangelio”, testimonio y presencia del amor de Cristo. Las malas lenguas se preguntarán si  son hombre y mujer (¿qué hacen a oscuras?), o lo que es peor, dos hombres juntos… Jesús no dice aquí, no tiene que decir, si son varones o mujeres, si uno es superior a otros, si están bien ordenados… Dice simplemente que son dos testigos del evangelio con su misma vida de amor

Esta indicación (de dos en dos) puede entenderse de diversas maneras (pueden ser compañeros o hermanos, célibes o casados, varones o mujeres…), todas las variaciones posibles. La identidad sexual o individual de los misioneros es secundaria, Lo único definido es que vayan en pareja o en trío (dos o tres como en Mt 18, 20). No parece haber uno superior y otro inferior, uno que manda, otro que obedece, conforme al esquema jerárquico posterior de la Iglesia. Frente a la tendencia monárquica que ha triunfado después en algunas comunidades cristianas (quizá reforzada por personalidades como Pablo), aquí tenemos un modelo de ministerios duales, en la línea de lo que pudiera llamarse una “diarquía”.

Dándoles poder sobre los espíritus impuros. Estrictamente hablando, estos Doce enviados, de dos en dos, reciben y realizan su misión como exorcistas, pues el texto dice que Jesús les dio autoridad (exousia) sobre los espíritus impuros, de manera que así repiten y amplían la misma obra de Jesús, a quien el evangelio ha comenzado presentado  (Mc 1, 22-28), como alguien que tiene autoridad sobre los espíritus impuros.

Eso significa que estos dos o tres comparten su combate contra Satán, como Marcos ha desarrollado en 3, 22-30, en una línea solemnemente ratificada por Mt 18, 20: “donde estén dos o tres en mi nombre…”.Reciben la autoridad de Jesús y tienen poder sobre “aquello” que oprime y destruye a los hombres, pero caminando por doquier de dos en dos. No son exorcistas individuales, sino comunitarios… Son portadores de un amor mutuo que expulsa demonios, que vence opresiones, que supera depresiones, que anima caminos. Leer más…

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De discípulos a misioneros. Domingo 15. Ciclo B

domingo, 14 de julio de 2024
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jesus-marcos-6-7-13-aDel blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

El fracaso en Nazaret no desanima a Jesús. Al contrario. Además de continuar predicando, como veíamos el domingo pasado, envía también a los discípulos a realizar su misma misión. Los profetas del Antiguo Testamento tenían a veces discípulos; pero, que sepamos, solo Eliseo encargó a uno de ellos realizar una misión concreta: ungir rey a Jehú (2 Re 9,1-10); la función del discípulo del profeta consiste en servirle de apoyo social y espiritual, memorizar sus palabras y transmitirlas a la posteridad. El enfoque que tiene Jesús de sus discípulos es distinto, más dinámico: no se limitan a aprender, deben también poner en práctica lo aprendido, y ampliar desde ahora la actividad de Jesús.

Las instrucciones a los discípulos (Marcos 6,7-13)

En aquel tiempo Jesús llamó a los doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevaran sandalias, pero no una túnica de repuesto.

Y decía:

-Quedaos en la casa donde entréis hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies en testimonio contra ellos.

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

El texto de Marcos trata brevemente cinco puntos:

  1. La autoridad. Cualquier embajador o misionero debe estar investido de una autoridad. La que reciben los discípulos es sobre los espíritus inmundos. Esta idea, tan extraña a la cultura de nuestra época, debemos considerarla en el contexto del evangelio de Marcos. Jesús, desde el primer momento, en la sinagoga de Cafarnaúm, ha demostrado su autoridad sobre un espíritu inmundo. Sus discípulos reciben el mismo poder. Son embajadores plenipotenciarios.
  2. Equipaje y provisiones. Es interesante advertir lo que se permite y lo que se prohíbe: solo se permite llevar un bastón y sandalias; en cambio, se prohíbe llevar comida (ni pan, ni alforja) y túnica de repuesto. El permiso del bastón y las sandalias contrastan con lo que dice el evangelio de Mateo, donde se prohíben. Es un caso interesante de cómo los evangelistas adaptan el mensaje de Jesús a las circunstancias de su comunidad: Marcos tiene en cuenta el apostolado posterior de largos viajes, por terrenos difíciles, que requieren el bastón y las sandalias. En cambio, la prohibición de comida y vestido de repuesto demuestra la enorme preocupación de Jesús por dar ejemplo de pobreza en una época en la que los predicadores religiosos eran acusados con frecuencia de charlatanes en busca de dinero.
  3. Alojamiento. Para evitar tensiones y peleas entre las personas que quisieran acogerlos en sus casas, Jesús ordena que se alojen siempre en la misma.
  4. Rechazo. El apostolado no tendrá siempre éxito. Igual que Jesús fue rechazado en Nazaret, ellos pueden ser rechazados en cualquier lugar.
  5. La actividad. Curiosamente, lo que deben hacer los discípulos no aparece hasta el final: «Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.» Lo mismo que hacía Jesús, a excepción del uso de aceite para curar enfermos. Esta práctica parece haber entrado en la iglesia en un momento posterior y está atestiguada en la carta de Santiago: «¿Que uno de vosotros cae enfermo? Llame a los ancianos de la comunidad para que recen por él y lo unjan con aceite invocando el nombre del Señor.» (Snt 5,14).

El rechazo ((1ª lectura: Amós 7,12-15)

En las instrucciones de Jesús, este tema es el que ocupa menos espacio. Solo se menciona como posibilidad. En cambio, la primera lectura nos recuerda que esta posibilidad fue y sigue siendo muy real.

En aquellos días Amasías, sacerdote de Betel, dijo a Amós:

– Vidente, vete, huye al territorio de Judá. Allí podrás ganarte el pan y allí profetizarás. Pero en Betel no vuelvas a profetizar, porque es el santuario del rey y la casa del reino.

Pero Amós respondió a Amasías:

– Yo no soy profeta ni hijo de profeta; yo era un pastor y un cultivador de sicómoros. Pero el Señor me arrancó de mi rebaño y me dijo: «Ve, profetiza a mi pueblo Israel».

A mediados del siglo VIII a.C., el profeta Amós, originario del sur (Judá) fue enviado por Dios a predicar en el Reino Norte (Israel), para denunciar las injusticias terribles que se cometían, favorecidas por la corte y el clero. El enfrentamiento más fuerte tiene lugar en el santuario de Betel (= Casa de Dios), con el sumo sacerdote Amasías, que lo expulsa. En el fondo, Amós tuvo suerte. A otros les cortaron la cabeza.

Si el texto de Amós se hubiera leído completo (cosa que horroriza a los liturgistas), se habría advertido una diferencia capital entre la reacción del profeta y la que deben tener los discípulos de Jesús. Cuando el sacerdote Amasías expulsa a Amós de Betel, este le responde anunciándole que su mujer será violada, sus hijos e hijas morirán a espada, perderá sus tierras y será deportado. El discípulo de Jesús, si es rechazado, debe limitarse a sacudirse el polvo de los pies. Ni una palabra de amenaza o condena. El juicio corresponde a Dios.

Una síntesis del mensaje (Efesios 1,3-14)

 

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales y celestiales. Él nos ha elegido en Cristo antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables a sus ojos. Por puro amor nos ha predestinado a ser sus hijos adoptivos, por medio de Jesucristo y conforme al beneplácito de su voluntad, para hacer resplandecer la gracia maravillosa que nos ha concedido por medio de su querido Hijo. Él nos ha obtenido con su sangre la redención, el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia, que ha derramado sobre nosotros con una plenitud de sabiduría y de prudencia, dándonos a conocer el designio misterioso de su voluntad, según los planes que se propuso realizar por medio de Cristo cuando se cumpliera el tiempo: recapitular todas las cosas en Cristo, las de los cielos y las de la tierra. En Cristo también hemos sido hechos herederos, predestinados según el designio del que todo lo hace conforme a su libre voluntad, a fin de que nosotros, los que antes habíamos esperado en Cristo, seamos alabanza de su gloria; también vosotros los que habéis escuchado la palabra de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, en el que habéis creído, habéis sido sellados con el Espíritu Santo prometido, el cual es garantía de nuestra herencia, para la plena liberación del pueblo de Dios y alabanza de su gloria.

El evangelio no concreta lo que los discípulos deben predicar. Solo dice que «predicaban la conversión», igual que Jesús. Al pasar los años, especialmente después de su muerte y resurrección, el mensaje de los apóstoles se fue enriqueciendo con lo que Jesús hizo y dijo, y también con una elaboración teológica de lo que él supuso para nosotros.

La introducción de la carta a los Efesios es un excelente ejemplo de esto último. Pero su estilo tan denso, barroco y recargado se presta a que los asistentes a la misa no se enteren de nada. Una pena, porque las ideas son espléndidas.

Adviértase que el texto habla generalmente de «nosotros» («nos ha bendecido», «nos eligió», «nos ha destinado», «nos ha obtenido», «hemos heredado», «nosotros, los que ya esperábamos en Cristo»). Pero termina hablando de «vosotros»y también vosotros», «habéis escuchado», «habéis creído», «habéis sido sellados». Parece lógico aplicar el «nosotros» a los cristianos de origen judío; el «vosotros», a los efesios, de origen pagano.

Ante la persona y la obra de Jesús, la reacción de los primeros debe ser bendecir a Dios por todos los beneficios que nos ha concedido a través de Cristo, que se resumen en estos cinco puntos: nos eligió; nos destinó a ser hijos suyos; por su sangre, nos perdonó los pecados; nos dio a conocer su proyecto de recapitular en Cristo todas las cosas; nos convirtió en herederos.

¿Y los efesios? ¿Y nosotros? La carta toma un rumbo muy distinto. No comienza hablando de lo que Dios ha hecho por nosotros, sino de lo que nosotros hemos hecho al escuchar la extraordinaria noticia de que hemos sido salvados: «habéis creído». Y entonces, Cristo nos ha marcado con el Espíritu Santo, «prenda de nuestra herencia». Muy pocas palabras, en comparación con los párrafos dedicados al «nosotros», pero con la novedad de la acción de Cristo y el don del Espíritu.

En cualquier caso, al recapitular Dios todas las cosas en Cristo, todo lo que se dice es válido para todos. También nosotros podemos y debemos proclamar: «Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales y celestiales».

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Domingo XV del Tiempo Ordinario. 15 de julio de 2024

domingo, 14 de julio de 2024
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Les ordenó que no tomaran nada para el camino, excepto un bastón”

(Mc 6, 7-13)

Aquí estamos, en el domingo XV del tiempo ordinario que, además, coincide con el día 15 de julio: operación salida de vacaciones para unos, retorno para otros. ¿Es tu caso? Veamos, ¿a dónde te vas?, ¿en plan playa, monte, o tal vez algún circuito por Europa, Asia… al pueblo, o quizá a un monasterio? Mira tu maleta. Estas zapatillas para caminar, estas chanclas para la playa, la sombrilla…, este modelito para el paseo de la tarde, este otro para la terraza de la noche, esta chaqueta por si refresca, el chubasquero y el plegable por si llueve que con el cambio climático ya se sabe, crema solar, hidratante, repelente de mosquitos, el bastón de trecking, el portátil por si tienes asuntos pendientes del trabajo… Vuelve a mirar tu maleta. Si ya lo decía mi madre… “¡con el por si acaso se llena la maleta!”.

Resulta que hoy los discípulos de Jesús también están en operación salida. Párate a contemplarlos unos minutos. Observa sus maletas. ¿Qué ocurre?, ¿no las ves? ¡Ah! Es que Jesús les ha dicho que no lleven nada, solo un bastón. Ni pan, ni zurrón, ni dinero en la faja. Vaya tela, ¿te imaginas ir por ahí sin bolso, sin dinero, sin móvil…? También les ha dicho que calcen sandalias pero que no lleven dos túnicas. Vuelve a tu maleta y empieza a sacar la variedad de calzado que has metido, los modelitos de pasear, de la terraza de la noche… Vamos, quédate con lo puesto y el bastón de trecking. Entonces no necesitas maleta.

Como tampoco la necesitamos en el camino de la vida y sin embargo nos empeñamos en llevarla. Bien llena, hasta los topes, por si acaso: preocupaciones, miedos, ataduras, complejos, egoísmo, resentimientos, dudas, comparaciones… ¡Cuánto pesa y cuánto entorpece nuestra marcha!

Oración

Tú que también eres discípula del Maestro, escucha lo que te dice: “suelta todo eso, suelta, suelta… solamente un bastón”. ¿Quién es tu bastón?

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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La misión no es una obligación añadida a la llamada.

domingo, 14 de julio de 2024
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discipulosDOMINGO 15º (B)

Mc 6,7-13

El párrafo que acabamos de leer es continuación del que leíamos el domingo pasado, pero con él comienza una nueva etapa en el evangelio de Marcos. Los discípulos van a tomar parte en la tarea que desarrolla el Maestro. Después de la experiencia de fracaso en su pueblo, Jesús no solo no deja de anunciar la “buena noticia” del Reino, sino que compromete a sus discípulos en esa tarea. El rechazo de los dirigentes y familiares le obliga a buscar otros interlocutores que no estén maleados por la enseñanza oficial. Las tres lecturas no hablan de la elección, pero la elección lleva implícita siempre la misión.

Es poco probable que Jesús enviara a los apóstoles a predicar. En primer lugar, mientras se sintieron judíos no fue necesaria la institución de los doce apóstoles. Solo cuando fueron rechazados por los dirigentes judíos sintieron la necesidad de otro fundamento paralelo a las doce tribus de Israel. En segundo lugar, los evangelios dejan claro que mientras vivieron con Jesús no entendieron nada de su mensaje; no podían comunicarlo a los demás. Solo cuando se adentraron en la experiencia pascual pudo empezar la misión. En tercer lugar, en los evangelios no se percibe una organización suficiente para esa misión.

Es Jesús quien toma la iniciativa. Les llamó y les envió”. Si hacía ya mucho tiempo que estaban con él, no necesitaba llamarlos, pero el poner los dos verbos juntos tiene una intención especial. La llamada y la misión están siempre unidas. No se precisa ni a dónde van ni cuánto va a durar la misión. Con ello está precisando las características de todas las llamadas y de todos los envíos. Todo los que vayan en nombre de Jesús deben ir en las mismas condiciones, en todos los tiempos. El evangelista está retrotrayendo al tiempo de Jesús una práctica que comenzó muy pronto en las primeras comunidades.

De dos en dos”, apunta al sentido comunitario de toda misión. No se trata de actuar como francotiradores, sino de ir en nombre de la comunidad. Así se evita, cualquier clase de superioridad de uno sobre otro. Con demasiada frecuencia olvidamos que todos somos enviados por y desde una comunidad. Tenemos que superar la tendencia a actuar por nuestra propia cuenta. Tiene también un aspecto legal. En un juicio solo se admitía el testimonio que fuera atestiguado por dos. No se espera que sean maestros, sino testigos.

Les da autoridad sobre los espíritus inmundos. Hay que tener mucho cuidado. El texto griego no dice “dynamis” sino “exousia”. No es fácil apreciar la diferencia entre ‘poder’ y ‘autoridad’. Está claro que no se trata de un poder mágico, sino de una superioridad sobre el mal. Se trata de una fuerza para superar, no solo los demonios de los demás, sino también sus propios demonios; es decir La superación personal de toda ideología que les impediría comunicar el verdadero mensaje. Esta lucha de los apóstoles contra sus propios prejuicios nacionalistas está presente en todo el evangelio de Marcos.

Les encargó...” El verbo griego significa ordenó. Es curioso que el texto hace más hincapié en lo que no deben llevar. Lo importante es el espíritu de los enviados. El bastón y las sandalias eran imprescindibles; el primero ayuda a caminar y puede ser muy útil contra las alimañas. Las sandalias eran el calzado de los pobres. El pan era signo de todo alimento. No van como mendigos, solo deben aceptar lo que necesitan en cada momento. La alforja era propia de los mendigos, que aseguraban así las próximas comidas. El dinero es símbolo de las seguridades. En griego no dice “túnica de repuesto”, sino “no llevéis puestas dos túnicas, que era característica de la gente rica.

Los judíos nunca se hospedaban en casa de paganos. Para Jesús cualquier casa es buena para hospedarse, y cualquier alimento digno de comerse. Para quedarse basta que les acoja una casa”,para marcharse tiene que existir rechazo de un lugar”. Lo importante es que les acepten y ellos acepten. En todo caso, deja clara la posibilidad de rechazo que acaba de sufrir el mismo Jesús en su tierra. El sacudir el polvo de los pies, era una costumbre de los judíos cuando salían de un lugar de paganos. No se trata de maldición alguna, sino de dar testimonio del hecho de que no querían llevarse nada de allí.

“Predicaban la conversión, echaban demonios y curaban”. Es curioso que ninguna de esas acciones fue descrita en el envío. La conversión de la que nos habla el evangelio, no debe entenderse desde el punto de vista moral. Se trata de “metanoia”. Un cambio de mentalidad que llevaría consigo un cambio en la manera de vivir. Sin emprender ese nuevo camino, de nada servirán los arrepentimientos y los propósitos. Seguimos sin entenderlo hoy. El echar demonios y curar son signos de la preocupación por los demás. El signo de que ha llegado el Reino es la ayuda incondicional a los demás.

La primera lectura nos pone ya en guardia. Los profetas de Betel quieren convertir a Amós en un profeta “al uso”: alguien que vive de un oficio siguiendo las directrices oficiales. Muy poco han cambiado las cosas. La Iglesia sigue siendo un santuario de Betel. Estar de parte de los poderosos, y no denunciar la injusticia ha sido una apostasía del cristianismo desde Constantino. A nadie entusiasma hoy nuestra predicación, mucho menos nuestra trayectoria vital. La misión no puede ser una programación venida de fuera, sino una exigencia vital, consecuencia de la llamada interna de Dios.

La clave está en que, al depender de los demás, se elimina toda tentación de superioridad. No son normas de ascetismo sino de confianza. Se trata de aprender a confiar en los demás, esperándolo todo de ellos. Saber dar eficazmente, supone haber aprendido antes a recibir con humildad. No hay nada más humillante para un ser humano que el tener que recibir de otro algo sin reciprocidad. La realidad que más une   a los hombres es el saber que tienen algo que dar y algo que recibir. En la gratuidad se alcanza el máximo de humanidad, tanto por parte del que da, como del que recibe.

La confianza de la misión debe apoyarse en el mensaje, no en los medios desplegados. Supone prescindir de lo superfluo y ni siquiera querer asegurar lo necesario. Jesús quiere que lleven el Reino de Dios a todos los hombres. No son dueños ni propietarios. Ese Reino es la “buena noticia” que todos deben descubrir. Jesús quería purificar toda religión. Jesús, ni dejó de pertenecer a la religión judía, ni fundó una nueva. Él reducir la predicación de Jesús a una religión más ha impedido que sea fermento para todas.

La misión no es tarea de unos pocos, sino la consecuencia inevitable de la adhesión a Jesús. La misión no consiste en predicar sino en hacer un mundo cada vez más humano. No se trata de salvaguardar, a toda costa, doctrinas trasnochadas o normas morales que no humanizan. Menos aún en conservar unos ritos fosilizados que ya no dicen nada a nadie. El mensaje de Jesús no se puede meter en fórmulas. Todo el que atiende a la llamada, y vive lo que vivió Jesús, está cumpliendo la misión de hacer presente el Reino.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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Después de Jesús nosotros, la Iglesia.

domingo, 14 de julio de 2024
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Mc 6, 7-13

«Y llamó a los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos»

Enviados por Jesús con su misma misión; excelente definición de Iglesia. Jesús se siente enviado por el Padre para proclamar la buena Noticia y nos pide que le echemos una mano. Primero se lo pide a los doce, luego a los setenta y dos, y luego, tras su muerte, a los Testigos y, a través de ellos, a todos nosotros. Como decía Ruiz de Galarreta: «Después de Jesús, nosotros la Iglesia».

Al menos en teoría, todos los colectivos humanos —desde las órdenes religiosas a los partidos políticos— trabajan para mejorar la sociedad. Cada uno desde sus creencias, su ideología o su óptica, y cada uno esforzándose para que el mundo siga los derroteros que considera más adecuados. Unos lo hacen a través de la oración, otros promulgando leyes que fomenten la convivencia, otros promoviendo las artes y las letras, otros propiciando el desarrollo económico, otros trabajando en defensa de los más vulnerables o defendiendo los intereses de un determinado grupo social…

Y dentro de ese panorama general, los cristianos tenemos encomendada la misión de sembrar humanidad y hacerlo al estilo de Jesús, es decir, no por la fuerza del dinero ni el ejercicio del poder, sino desde dentro, como la semilla que en unos casos da abundante cosecha y en otros se convierte en árbol frondoso donde anidan las aves del cielo… o como la levadura que fermenta toda la masa.

Las parábolas vegetales nos muestran la fe que tenía Jesús en el poder de la semilla sembrada; su primacía sobre la ley. Si tratamos de lograr la convivencia a través de las leyes, fracasaremos, pero si la sembramos, dará el ciento por uno. Porque la Ley deja a la persona a sus fuerzas, le pone preceptos que ha de esforzarse en cumplir, le amenaza, le premia, le castiga… pero no cambia su corazón. El evangelio le coloca ante el don de Dios, le hace conocer a su Padre, le convierte en Hijo, lo cambia por dentro… y ya no tiene que mandarle nada.

La esencia de nuestra pertenencia a la Iglesia es aceptar la misión; considerar la vida como misión. Para eso sirve la vida, para eso fuimos engendrados por Dios, por eso cuenta con nosotros. Unos lo hacen de forma radical, dejándolo todo para dedicarse a los más necesitados allí donde se encuentren. Otros tenemos la oportunidad de hacerlo desde nuestras ocupaciones habituales, las de todos los días, sin necesidad de hacer cosas nuevas, pero esforzándonos en hacer bien lo que hacemos; tomando como guía de nuestra conducta los criterios de Jesús; sembrándolos en el mundo.

Jesús resumió la misión en una frase sencilla e interpelante: «Que los hombres vean en vuestras buenas obras el amor del Padre» … Y aunque parezca lo contrario, este tipo de comportamiento tiene un notable efecto contagioso (las primeras comunidades cristianas eran contagiosas y no dejaban de crecer), y Jesús contaba con ello para extender el Reino. Si una parte significativa de los cristianos nos tomásemos en serio la misión, la sociedad humana se convertiría, sin eufemismos, en el reino de Dios.

Miguel Ángel Munárriz Casajús 

Para leer un artículo de José E. Galarreta sobre un tema similar, pinche aquí

Fuente Fe Adulta

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Autoridad, austeridad, audacia.

domingo, 14 de julio de 2024
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envio-misioneroCOMENTARIO AL EVANGELIO Mc 6, 7-13

14 de julio de 2024

El Evangelio de este domingo es uno de los relatos que más perplejidad nos deja por su claridad y pragmatismo. Jesús pretende que sus discípulos vuelen solos, sean continuadores de su misión y les da unos últimos consejos para ser coherentes con el proyecto de Dios; una nueva manera de vivir como personas y creyentes con autoridad, austeridad y audacia.

Lo primero que pide Jesús a sus discípulos, a cada persona que hemos decidido vivir conectados a su proyecto, no es el reconocimiento de las miserias, la culpa, las carencias, las debilidades; no parece ser el primer paso; lo primero, según este texto, es el regalo de la AUTORIDAD sobre los espíritus impuros y un poder sanador.  Supongo que no hay que explicar mucho que esta autoridad para sanar a la que se refiere Jesús trasciende la dimensión biológica. Una vez más, usando este lenguaje metafórico, nos recuerda que todos poseemos una fuerza sanadora que nace de nuestra naturaleza esencial.

Casi diríamos que lo natural en el ser humano no es hacer daño sino sanar, liberar, una potencia que nos hace vivir con fuerza, luz, empoderad@s, escuchados, con significado y con sentido. Una autoridad que pueda doblegar los espíritus impuros, es decir, la insolidaridad, el autoritarismo, la manipulación de las conciencias, la compraventa de dignidad. Jesús quiere que sanemos y dejemos que lo esencial que somos se encarne en cada ser y en nuestra comunidad humana.

Jesús parece hacer referencia a otro valor profundamente evangélico: AUSTERIDAD. Aconseja no llevar más que un bastón y sandalias, lo demás parece considerarlo innecesario. Realmente es lo que necesitamos para caminar por la vida: sandalias que nos ayuden a dar pasos con firmeza, frescura, agilidad, y un bastón para apoyarnos en los tramos más complejos y donde la ruta es imposible seguirla en soledad. Así es nuestra vida, somos seres interdependientes, aunque el paso posible nadie lo va a dar por nosotros.

Es lo ideal, lograr un equilibrio entre la consciencia de nuestra vulnerabilidad que necesita un bastón y la sana autonomía para tomar las mejores decisiones y avanzar en sandalias por la vida. Y para dar coherencia evangélica a nuestro camino creyente, también es necesaria la austeridad que va más allá de la pobreza; la austeridad nos introduce en la búsqueda de una vida con dignidad, con lo necesario para vivir y con la mirada puesta en que todos también lo tengan. Si la austeridad no va acompañada de generosidad, solidaridad, es tacañería y poco o nada constructiva.

Y, por último, Jesús nos pide AUDACIA, valentía para vivir en coherencia e irnos con determinación de aquellos lugares, espacios, situaciones, estructuras, donde no somos bien recibidos por nuestras opciones personales y creyentes.  Valentía para denunciar aquello que no está alineado con lo esencial del evangelio; y no arrugarse ante las personas que no aceptan nuestra forma de vivir nuestra dimensión espiritual.

Ser creyentes, tomarse en serio el camino del discipulado no es un camino de buenismo, silencio, resignación, sometimiento, en absoluto, se trata de avanzar en una autenticidad personal, empoderamiento, libertad, como reza el título de este comentario: con audacia, autoridad y austeridad.

FELIZ DOMINGO

Rosario Ramos

Fuente Fe Adulta

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