Archivo

Archivo para la categoría ‘Espiritualidad’

“Fue, se lavó, y volvió con vista”. Domingo 19 de marzo de 2023. Domingo 4º de Cuaresma, ciclo A.

domingo, 19 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en “Fue, se lavó, y volvió con vista”. Domingo 19 de marzo de 2023. Domingo 4º de Cuaresma, ciclo A.

17-CuaresmaA4Leído en Koinonia:

1Sm 16,1b.6-7.10-13ª: David es ungido rey de Israel
Salmo responsorial 22: El señor es mi pastor, nada me falta
Ef 5,8-14: Levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz
Jn 9,1-41: Fue, se lavó, y volvió con vista

El pueblo de Dios se planteó desde antiguo un gran problema: ¿cómo saber quién es el enviado de Dios? Muchos aparecían haciendo alarde de sus habilidades físicas, de su astucia, de su sabiduría, incluso, de su profunda religiosidad, pero era muy difícil saber quien procedía de acuerdo con la voluntad del Señor y quien quería ser líder únicamente para obtener el poder.

En la época de Samuel la situación era realmente complicada. El profeta, movido por el Espíritu de Dios, buscó un líder que sacara al pueblo del difícil atolladero de la crisis interna de las instituciones tribales y de la amenaza de los filisteos. Surgió Saúl, un muchacho distinguido, de buena familia y de extraordinaria complexión física. Los hebreos más pudientes lo apoyaron de inmediato, esperando que el nuevo rey lograra controlar el avance de los filisteos. Sin embargo, el nuevo rey en poco tiempo se convirtió en un tirano insoportable que agravó el conflicto interno y que, por sus constantes cambios de comportamiento, comprometió seriamente la seguridad de las tierras cultivables. Samuel, entonces, pensó que la solución era ungir un nuevo rey, una persona que se pudiera hacer cargo de la situación. La unción profética se convirtió, en aquel momento, en el medio por el cual se legitimaba la acción de un nuevo líder ‘salvador’ del pueblo. Siglos más tarde, los profetas se dieron cuenta de que no bastaba cambiar el rey para cambiar la situación, sino que era necesario buscar un sistema social que respetara los ideales tribales, lo que luego se llamo ‘el derecho divino’. Sin embargo, subsistió la idea de que el ‘líder salvador’ tenía que ser designado por un profeta reconocido. De este modo, la unción de los caudillos de Israel pasó a ser un símbolo de esperanza en un futuro mejor, más acorde con los planes de Dios.

En la época del Nuevo Testamento, el pueblo de Dios que habitaba en Palestina enfrentó un gran reto: ¿cómo hacer reconocer a Jesús como ungido del Señor? Aunque Jesús había conocido a Juan Bautista y, luego, había retomado su predicación, se cernía aún sobre él la duda, debido a su origen humilde, a la manera tan diferente de interpretar la ley y a su poca vinculación con el templo y sus rituales. Muchos se oponían a reconocer que él era un profeta ungido por el Señor, movidos simplemente por prejuicios culturales y sociales. La comunidad cristiana tuvo que abrirse paso en medio de estos obstáculos y proclamar la legitimidad de la misión de Jesús. Solamente quien conociera la obra del Nazareno, su entrañable amor a la vida, su dedicación a los pobres, su predicación del reinado de Dios, podía reconocer que él era el “ungido”, el “Mesías” (como se dice en hebreo), o el “Cristo” (como se dice en griego).

Las ‘señales y prodigios’ que Jesús actuó en medio de la gente pobre causaron gran impacto y, por esto, fueron motivo de controversia. Los opositores del cristianismo veían en las sanaciones que Jesús obraba, simplemente la labor de un curandero. Sus discípulos, por el contrario, comprendían todo su valor liberador y salvífico. Pues, no se trataba sólo de poner remedio a las limitaciones humanas, sino de devolverle toda la dignidad al ser humano. La persona que recuperaba la visión podía descubrir que su problema no era un castigo de Dios por los pecados de sus antepasados, ni una terrible prueba del destino. Era una persona que pasana de la desesperación a la fe y descubría en Jesús al profeta, al ungido del Señor. Su problema, una limitación física, se le había convertido en una terrible marca social y religiosa. Pero, el problema no era su limitación visual, sino la terrible carga de desprecio que la cultura le había impuesto. Jesús lo libera del insufrible peso de la marginación social y lo conduce hacia una comunidad donde lo aceptan por lo que él es, sin importar las etiquetas que los prejuicios sociales le habían impuesto.

En el evangelio se nos relata una especie de drama entre los vecinos del lugar donde el ciego solía pedir limosna, los fariseos que eran un grupo de judíos piadosos y cumplidores de la ley y los “judíos” en general, una expresión genérica con la que el evangelista designa a las altas autoridades religiosas del pueblo judío de la época de Jesús. Hasta los padres del ciego son involucrados en el drama.

Se trata de un verdadero «drama teológico», simbólico, de una gran belleza literaria. De ninguna manera se trata de una narración cuasiperiodística de unos hechos históricos, o de un relato que nos describa ingenuamente cómo sucedieron las cosas. No olvidemos que es Juan quien escribe, y que su evangelio se mueve siempre en un alto nivel de sofisticación, de recurso al símbolo y a la insinuación indirecta. Si tenemos que dirigir la palabra en la homilía, conviene no «contar» las cosas como quien cuenta hechos históricos tal cual, como si estuviera entreteniendo a unos niños. Los oyentes son adultos y agradecen que se les trate como a tales, sin abusar de que se tiene la palabra en un ámbito litúrgico donde por respeto nadie va a levantar la mano ni menos a contradecir, y que por eso se puede decir cualquier cosa, que «todo cuela» en ese ambiente.

En el «drama teológico» que hoy leemos, de Juan, el ciego se convierte en el centro. Todos se preguntan cómo es posible que un ciego de nacimiento sea ahora capaz de ver. Sospechan que algo grande ha sucedido, preguntan por el que ha hecho ver al ciego, pero no llegan a creer que Jesús sea la causa de la luz de los ojos del ciego. Un simple hombre como Jesús no les parece capaz de obrar tales maravillas. Menos aún habiéndolas obrado en sábado, día sagrado de descanso que los fariseos se empeñaban en guardar de manera escrupulosa. Y menos aún siendo el ciego un pobretón que pedía limosna al pie de una de las puertas de la ciudad. Todos interrogan al pobre ciego que ahora ve: los vecinos, los fariseos, los jefes del templo. Jesús se hace encontradizo con él, solidariamente, al enterarse de que lo han expulsado de la sinagoga. Y en este nuevo encuentro con Jesús el ciego llega a «ver plenamente», a «ver» no sólo la luz, sino la «gloria» de Dios, reconociendo en él al enviado definitivo de Dios, el Hijo del hombre escatológico, el Señor digno de ser adorado… Es el mensaje que Juan nos quiere transmitir narrando un drama teológico -como es su estilo- más que afirmando proposiciones abstractas -como hubiera hecho si hubiera sido de formación filosófica griega-.

Al final del texto las palabras que Juan pone en labios de Jesús hacen explotar el mensaje teológico del drama: Jesús es un juicio, es el juicio del mundo, que viene a poner al mundo patas arriba: los que veían no ven, y los que no veían consiguen ver. ¿Y qué es lo que hay que ver? A Jesús. Él es la luz que ilumina.

No haría falta echarle metafísica y ontología griega a este drama… Es un lenguaje de «confesión de fe». La comunidad de Juan está «entusiasmada», llena de gozo y de amor, poseída realmente por el descubrimiento que ha hecho en Jesús. Sienten que Él les cambia el mundo, que ven las cosas al revés que antes, y que es en Él en quien Dios se les ha hecho patente. Y así lo confiesan. No hace falta más. La ontología de los siglos subsiguientes es cultural, occidental, griega. Para el caso, sobra.

¿Qué significa hoy para nosotros? Lo mismo, sólo que a 20 siglos de distancia. Con más perspectiva, con más sentido crítico, con más conciencia de la relatividad (no digamos “relativismo”) de nuestras afirmaciones, sin fanatismos ni exclusivismos, sabiendo que la misma manifestación de Dios se ha dado en tantos otros lugares, en tantas otras religiones, a través de tantos otros mediadores. Pero con la misma alegría, el mismo amor y el mismo convencimiento. Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

19.3.23. Dom 4 Cuaresma: Ciegos que no quieren ver, ni dejar que otros vean (Jn 9)

domingo, 19 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en 19.3.23. Dom 4 Cuaresma: Ciegos que no quieren ver, ni dejar que otros vean (Jn 9)

jesus-y-el-ciegoDel blog de Xabier Pikaza:

Éste pasaje  (Jn 9) es una catequesis de iluminación, como sabe la liturgia; pero es, al mismo tiempo, es un texto de rebelión contra aquellos que quieren mantener a los hombres ciegos, para dominarles.

Así dice Jesús  a este ciego de Jerusalén: que se rebele, que no siga mendigando,.. que vea, que decida, que confiese su nueva libertad, aunque eso le cueste el rechazo de las autoridades religiosas y civiles, incluso de sus mismos familiares.      

 Están los que no quieren ver y  los que no pueden ver porque otros se lo impiden…  (cf. Mc 4, 12 par). Pero según este evangelio han de estar, sobre todo, los que quieren ver y quieren que otros vean

Este evangelio es una protesta contra contra el pecado de los falsos profetas y el de aquellos que para mantener su poder engañan, manipulan y ciegan a otros…

Éste es el pecado de grandes poderes mediáticos, dedicados a engañar a los demas, al servicio de aquellos que les pagan. Puede ser el pecado de un tipo de iglesias que quieren mantener a sus ovejas ciegas, para así manipularlas, como dice la Biblia desde el AT (Ez).

Así lo cuenta de forma simbólica este largo pasaje de Jn 9. Léalo primero quien quiera. Le bastará con ello.Siga leyendo mi postal quien piensa que puede ajudarle. Buen día.

Un relato en seis escenas

  Así aparece dividido en muchos libros de catequesis bíblica. Invito a mis lectores a que lean primero el texto entero  (Jn 9) y luego lo dividan y comenten conforme a estas escenas:

 1ª escena: Pregunta y milagro: ¿quién pecó, éste o sus padres? (9, 1-7)

             Parece que la escena se realiza sucede la escalinata del templo de Jerusalén. Un ciego,parece relativamente joven, está sentado en el suelo, pidiendo limosna. La entrada en los patios del templo es un buen lugar para pedir limosna. Posiblemente, es un hombre de cierta “personalidad”, pues ha logrado colocarse en un lugur privilegiado para mendigar, impresionando con su ceguera a los piadosos.

            En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. [Y sus discípulos le preguntaron: «Maestro, ¿quien pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?» Jesús contestó: «Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.» Dicho esto,] escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo: «Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado”. Él fue, se lavó, y volvió con vista.

La obra de Dios es que los hombres puedan ver. La ceguera, en su amplio espectro de significados parece consecuencia del pecado, pero Jesús protesta en contra de esa interpretación.  Hay varias causas físicas y sociales de ceguera.. El pecado no es en general de los cieglos, sino de aquellos que no les dejan ver…  Jesús, en cambio quiere que los ciegos vean….  Ese ciego esta ahí para que le acompañemos y, si puede ser, para que le curemos.

            El tema clave es la afirmación de Jesús:   «Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo». Ésta es una afirmación que tiene un sentido doble. De iluminación en el sentido externo de la ceguera y, sobre todo, de iluminación  interior.

2ª escena: el ciego y los vecinos (9,8-12). Un hombre llamado Jesús

            Éste es un diálogo lleno de profunda ironía… El ciego curado va avanzando en el camino de la verdadera visión, de la fe.  Los vecinos viven del “negocio” del templo que  dice que cura sin curar… cura… Un tipo de templos necesitan de ciegos para vivir, para decir que ellos curan

8Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: «¿No es ese el que se sentaba a pedir?». 9Unos decían: «El mismo». Otros decían: «No es él, pero se le parece». Él respondía: «Soy yo». 10Y le preguntaban: «¿Y cómo se te han abierto los ojos?». 11Él contestó: «Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver». 12Le preguntaron: «¿Dónde está él?». Contestó: «No lo sé».

  Aqel templo estaba para ayudar a los ciegos. En contra de eseo, vivía y se aprovechaba de los cieglos

3ª escena: los fariseos y el ciego que responde: Es un profeta (9, 13-17) 

 13Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. 14Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. 15También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó: «Me puso barro en los ojos, me lavé y veo». 16Algunos de los fariseos comentaban: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros replicaban: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?». Y estaban divididos. 17Y volvieron a preguntarle al ciego: «Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?». Él contestó: «Que es un profeta». 

ciego             Una curación junto al templo. Es un problema socio-religioso. Este tipo de fariseos (judíos, cristianos o ateos) no pueden permitir que se cure al ciego… Necesitan ciegos para decir que les cuidan, para controlarles.

 

    Se plantea así una disputa entre los fariseos de ley… que viven de controlar a los cieglos y Jesús que quiere curar a los ciegos, en sábado o viernes, porque la visión de un ciego es mas imprtante que elt emplo. Así cicen.  «Este hombre no viene de Dios porque no guarda el sábado». Sin embargo, otros se sienten desconcertados, como le ocurrió a Nicodemo: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».

4ª escena: Los padres del ciego se desentienden: (9, 18-23: Es mayor, preguntádselo a él)

 Tienen miedo, en principio no pueden comprometerse ni a favor de su mismo hijo ciego.

18Pero los judíos no se creyeron que aquel había sido ciego y que había comenzado a ver, hasta que llamaron a sus padres 19y les preguntaron: «¿Es este vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?». 20Sus padres contestaron: «Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego; 21pero cómo ve ahora, no lo sabemos; y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse». 22Sus padres respondieron así porque tenían miedo a los judíos: porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. 23Por eso sus padres dijeron: «Ya es mayor, preguntádselo a él»

5ª escena: los fariseos y el ciego: Y lo expulsaron (de la sinagoga: 9, 24-35).

Siguen actuando “los judíos”,  que son los fariseos, los enemigos de los cristianos (o cristianos que ponen su propio poder por encima de la curación de los ciegos). Más que los cieglos les importa su ortoxia, su poder, su legalismo… Quieren una religión a su servicio, no a servicio de los ciegos

                   24Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: «Da gloria a Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador». 25Contestó él: «Si es un pecador, no lo sé; solo sé que yo era ciego y ahora veo». 26Le preguntan de nuevo: «¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?». 27Les contestó: «Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso: ¿para qué queréis oírlo otra vez?, ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?». 28Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron: «Discípulo de ese lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. 29Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ese no sabemos de dónde viene». 30Replicó él: «Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene, y, sin embargo, me ha abierto los ojos. 31Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es piadoso y hace su voluntad. 32Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; 33si este no viniera de Dios, no tendría ningún poder». 34Le replicaron: «Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?». Y lo expulsaron. 

  1. Los fariseos definen a Jesús como pecador porque va en contra de la ley de purezas del sábado… Es decir, porque pone al hombre por encima del sábado.
  2. El curado responde con ironía… Le preguntan por Jesús y él responde dudando del sentido y valor de su pregunta… El tema es que no se interesan por su curación, sino por un tipo de ley religiosa, que ellos defienden.
  3. No sabemos de dónde viene… Los fariseos oponen a Jesús y Moisés… Así afirman que Moisés viene de Dios, de Jesús no saben de donde viene… Están suponiendo que viene del diablo.
  4. El curado responde que tiene que venir de Dios… porque cura…
  5. Los fariseos le expulsan de la sinagoga… Le impiden ser cristiano y judío a la vez.

6ª escena: Jesús y el ciego. El ciego cree (9, 35-38)

35Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: «¿Crees tú en el Hijo del   hombre?». 36Él contestó: «¿Y quién es, Señor, para que crea en él?». 37Jesús le dijo: «Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es». 38Él dijo: «Creo, Señor». Y se postró ante él. 
Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

19.3.23 No tengas miedo, José. Vocación y conversión actual de la Iglesia

domingo, 19 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en 19.3.23 No tengas miedo, José. Vocación y conversión actual de la Iglesia

F89933C6-A3A9-4FFA-80D3-908B2EBCC460Del blog de Xabier Pikaza:

José era la Iglesia del AT: Hijo de David, patriarca justo (=Papa de Israel). El mismo Dios había fijado su agenda, ratificada en mil años  de historia  (desde el tiempo de David).

Pero en un momento dado, cuando todo estaba bien resuelto, desposado para siempre con María, descubrió que ella no era  como él pensaba, y decidió por compasión abandonarla.

Pero «en sueños» (¡he tenido esta noche un sueño! Luther King), escucho en su corazón la Voz que le decia: Al Tirá, Me Fobezes: No tengas miedo…Hay un camino de mujer y de vida que hasta ahora no habías comprendido, no tengas miedo, despierta.

Todo lo que digo aquí está tomado de Historia de Jesús y especialmente de Comentario a Mateo Pero, a modo de ayuda  para algunos más interesados, voy introduciendo más bibliografía erudita, que los lectores normales pueden pasar por alto. Buen día de José a todos.

En José estamos representados  todos, en especial los varones, y en especial los “servidores” de la Palabra, que son los que forman el clero, con el Papa a la cabeza. Aellos se le piden varias cosas:

a) Que escuche la Palabra de Dios, en fidelidad, superando el nivel normal de las razones, el nivel de leyes antiguas de Israel, de una iglesia ya pasado. Éstas la fiesta domingo de la “conversión” de José, una conversión de todos, pero en espelcial de los varones que aún no se ve clara en ciertos estamentos de la Iglesia, que son justos, como era José, pero en línea de AT.

b) Que acepten a María, es decir, es decir, a la nueva palabra de Dios por la mujer, que crean en ella, aunque no entiendan (no entendamos) todo lo que hay al fondo.

 Creer en Dios significa que creer en una mujer como María,en circunstancias duras y difíciles. Creer en lo que Dios hace por ella, a través de las mujeres,al servicio de la vida de Dios, superando un tipo de promesas de David (de jerarquía de varones).

c) José aceptó y creyo….pero una pare de Iglesia, y en especial su jerarquía, no ha realizado todavía el camino de José. No ha dejado un tipo de iglesias de patriarca, de poderes… Ciertamente, ha podido elevar María, para ponerla en una peana, pero no cree en ella, no cree en las mujeres, como portadoras de una palabra del Espíritu Santo. Hay un tipo de jerarquía del viejo José que no se ha convertido aún al evantelio de Dios por María.

d) Mil años esperando…y Dios pide a José se ponga al servicio de la Vida, que es Jesús, es decir, Dios con nosotros, Dios en los más pobres, en aquellos que nacen cada día. La conversión de Jesús es conversión de la Iglesia. Mil años ha estado José esperando este día: Que Dios confirme su paternidad de justo patriarca. Y Dios le dice ahora que deje de ser patriarca, que su tarea es más alta, la de ponerse al servicio de la vida, que viene de Dios por María.

d)Dos mil años esperando dormida un tipo de jerarquía de la iglesia, como el antiguo José… Es momento ds cambio. Seguimos formando un clero en la línea del antiguo José, para ser patriarca, para manda…Ahora, este 19.3.23., Dios no dice lo mismo que a José:  No tengas miedo de dejar tu oficio antiguos. Ponte al servicio de María, deja de ser patriarca, empieza a ser persona…

Texto. Mateo 1,18-24

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto.

Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa «Dios-con-nosotros».

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

 09383862-BA5D-4ACA-A650-AEC8604E451A

1. UN PROBLEMA PARA JOSÉ

El relato de la concepción y nacimiento de Cristo incluye aspectos de carácter teológico y antropológico, cristológico y sacral, que ahora no podemos estudiar con más detalle. Debemos, sin embargo, evocar desde el principio los tres más significativos, en perspectiva cristológica:

– Nacimiento irregular de Jesús. En clave de Ley israelita, desde el punto de vista de José, que es Hijo de David y portador de su promesa israelita, el surgimiento de Jesús resulta “contrario al orden patriarcal”, situándose en las fronteras del mayor “pecado” posible, que es el adulterio o ruptura del orden familiar. El esposo/padre José, que quiere abandonar a María, dejándola a su suerte, con el hijo en las entrañas, es el signo del mejor judaísmo (nacionalismo o legalismo religioso de cualquier tipo), que es capaz de abandonar a los humanos necesitados por extraños, impuros, diferentes, no queriendo acogerlos con su vida.

– Presencia superior de Dios. En contra de lo que podía esperar un tipo de judaísmo legal (¡hay otros judaísmos proféticos y místicos!), Dios mismo se expresa y actúa en la mujer “irregular” María, fecundándola por medio de su Espíritu Santo, introduciendo así su gracia creadora dentro de la humanidad. Ciertamente, el buen judaísmo de José es signo y lugar de acción sagrada, pero actúa por ley, dentro de unos esquemas de nación sacral y familia ya fijada: la fidelidad a su acción y presencia se identifica con la obediencia a las estructuras de legalidad que defiende al propio grupo. Pues bien, el Dios de María supera los esquemas de esa legalidad y viene a mostrarse, de un modo inmediato, en el proceso de surgimiento mesiánico de Jesús, por medio del Espíritu Santo.

– Vocación de José.   Allí donde parecía reinar el orden de los padres de familia, según buena ley (patriarcalismo de José), emerge la más alta función de María, mujer y madre, que aparece como signo de acogida universal humana, en línea de gratuidad. No se trata, por ahora, de obedecer a teorías, de creer verdades generales, sino de aceptar la vida que nace, desbordando los cauces que la ley quiere ponerle. Por eso, José (varón israelita) debe «convertirse», superando la ley de los varones, para aceptar la más alta acción y presencia creadora de Dios en María.

Los tres aspectos se encuentran vinculados: la presencia directa de Dios, expresada por la acción de Espíritu Santo en María, supera el nivel de paternidad humana (israelita, masculina) de José. Naciendo de María virgen, Jesús desborda el patriarcalismo legal en que se mueve la genealogía anterior de los varones (Mt 1,1-17), abriéndose a la universalidad de lo humano.

Por eso, debemos afirmar que origen de Jesús resulta legalmente irregular…  Por encima de la ley Dios se revela como graia de Vida. José tiene que dejar de ser patriarca, para empezar a ser amigo de Dios, amigo de María…al servicio del auténtico Jesús.

Por medio de José, Jesús será asumido en la familia israelita, pero no por sangre patriarcal, no por autoridad de oficio, sino por obediencia a Dios y decisión creyente, en la línea de aquello que Pablo ha llamado la descendencia según la promesa, y no según la carne (Rom 9, 8) ((Pablo sabe que no son Hijo de Dios los “hijos de la carne”, sino aquellos que nacen según la promesa (Rom 9, 8).

Eso significa que el verdadero esperma o descendencia de Dios se expresa y expande en línea de promesa universal, simbolizada por Abraham, en plano de fe o confianza universales, superando el nivel de la ley nacional que José, como varón y patriarca, debería haber garantizado. La conversión de José implica para Mt el cumplimiento y superación de todo patriarcalismo humano y religioso (como ratifica 23, 8-12).))

Siendo judío (como muestra su genealogía anterior de varones y su misión dirigida al pueblo de la alianza: cf. 1, 21), Jesús viene a presentarse desde ahora como más que un simple judío, como nuevo ser humano.

2. UNA PRESENCIA DE DIOS, MARÍA

Conforme a la visión israelita, el origen conforma a una persona. Es lógico que Mt quiere expresar la novedad de Jesús presentando el sentido más profundo de su nacimiento. Para ello ha proyectado sobre su concepción aquellos dos momentos que Pablo separaba en Rom 1,3-4 (Hijo de David según la carne, Hijo de Dios por la resurrección). Según Mt 1, 18-25, Jesús nace al mismo tiempo como Hijo de David israelita (por José) e Hijo de Dios universal (por la acción del Espíritu en María). Desde ese fondo podemos evocar su genealogía completa, destacando tres momentos:

1. María, su madre,

estaba encinta, por obra del Espíritu Santo (1, 18). No se dice cómo ha sido, no tiene que decirse, aunque por todo el contexto sabemos que la acción maternal de Dios sobrepasa el nivel legal-patriarcal de los varones, para inscribirse en el plano más hondo de la maternidad humana, representada por María.

Conforme a Lc 1, 26-38, María dialoga con Dios, en palabra de fidelidad y colaboración personal. Mt ha preferido dejar la función de María en un rico silencio apofático. ¿Cómo explicar la acción de en nuestra historia? ¿Cómo decir lo que es más hondo que todas las palabras? En el origen de la vida hay un silencio superior, que no es ausencia de voz sino lugar donde toda voz se funda y recibe su sentido. Este es el nivel del mito, que ha de entenderse no como irracionalidad, sino como proto-racionalidad: origen y fuente de donde brotan todas las palabras.

Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

El caso del testigo condenado. Domingo 4º de Cuaresma. Ciclo A.

domingo, 19 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en El caso del testigo condenado. Domingo 4º de Cuaresma. Ciclo A.

ciego_03Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

1. El domingo pasado (3º de Cuaresma), Jesús saciaba la sed de la samaritana. Este domingo (4º) da la vista a un ciego. El próximo (5º) resucitará a Lázaro. Agua, luz y vida son tres grandes símbolos del cuarto evangelio para expresar lo que Jesús nos da.

2. La primera lectura recoge otro de los momentos claves de la historia de la salvación: la elección de David como rey. Carece de relación con el evangelio.

De nuestro corresponsal en Jerusalén

            «A mi hijo lo citaron como testigo, lo estuvieron interrogando más de dos horas y, al final, lo condenaron como culpable. ¿Usted ha oído hablar de algo parecido?» Me lo dice el padre de un ciego de nacimiento, en voz baja, por miedo a las autoridades. Un caso que tiene conmocionada a Jerusalén en estos días de la gran fiesta.

            Todo comenzó el sábado pasado, cuando un muchacho ciego de nacimiento fue curado de su ceguera por un galileo llamado Jesús. Al parecer, entre sus discípulos se planteó la discusión de si era ciego por culpa propia o de sus padres. Jesús dijo que nadie tenía la culpa, se agachó a recoger un poco de polvo, escupió sobre él y untó el barro en los ojos del ciego. Luego le mandó lavarse en la piscina de Siloé. Lo hizo y comenzó a ver.

            Este corresponsal ha intentado ponerse en contacto con el ciego pero le ha resultado imposible. Tampoco hay noticias de Jesús, que parece haber abandonado la ciudad. Según algunos, este galileo se considera superior a Abrahán y Moisés y no se siente obligado a observar el sábado. Las autoridades, preocupadas por el escándalo que está provocando en la población, convocaron al ciego como testigo de cargo contra Jesús. Según su padre, se comportó de manera imprudente y de testigo terminó en acusado y condenado. No se extrañen. Jerusalén no es Alejandría. En Jerusalén todo es posible.

Un relato en seis escenas

            La curación del ciego de nacimiento en una joya literaria, por su dinamismo, diálogo, ironía. Podemos distinguir siete escenas: 1) Jesús, los discípulos y el ciego. 2) El ciego y sus vecinos. 3) El ciego y los fariseos. 4) Los judíos y los padres del ciego. 5) Los judíos y el ciego. 6) Jesús y el ciego. 7) Los fariseos y Jesús

1ª escena: Jesús, los discípulos y el ciego

            La relación entre pecado y castigo estaba muy difundida en el antiguo Israel (y también entre bastantes de nosotros). Jesús mismo ha dicho poco antes al paralítico: «no peques para que no te ocurra algo peor». Sin embargo, en este caso, niega cualquier relación de la enfermedad con un hipotético pecado del ciego o de sus padres. Nació ciego «para que se manifiesten en él las obras de Dios». Una respuesta que puede escandalizar a más de uno. ¿Es preciso que una persona sufra para que Dios manifieste su poder? Dejemos de momento este tema.

            En la respuesta de Jesús a los discípulos hay unas palabras esenciales, claves para entender todo el relato: «Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo». ¿Cómo ilumina Jesús? ¿En qué consiste esa luz? Lo descubriremos al final.

            La forma de realizar el milagro es desconcertante a primera vista. En el evangelio de Juan, igual que en los Sinópticos, la palabra de Jesús es poderosa. Lo demostrará sobre todo poco más tarde resucitando a Lázaro con la simple orden: «Lázaro, sal fuera». Sin embargo, para curar al ciego adopta un método muy distinto y complicado. Forma barro con la saliva, le unta los ojos y lo envía a la piscina del Enviado (Siloé). El barro en los ojos recuerda a la curación del ciego de Betsaida que cuenta Marcos, donde Jesús le aplica saliva en los ojos y luego le aplica las manos (Mc 8,22-25). La idea de lavarse en la piscina recuerda la orden de Eliseo a Naamán de bañarse siete veces en el Jordán.

            ¿Se trata de la reminiscencia de un gesto mágico? La clave está en la cuádruple referencia al barro, unida a la indicación: «era sábado el día que Jesús hizo barro». Una contravención expresa del descanso sabático, igual que ocurrió en la curación del paralítico de la piscina. Una de las acusaciones más fuertes que se hacen a Jesús en el cuarto evangelio.

            En esta primera escena el ciego no dice nada. Se limita a obedecer.

2ª escena: el ciego y los vecinos

            Diálogo cargado de ironía. En el conjunto, es importante advertir que el ciego sabe que el hombre que lo ha curado se llama Jesús, pero no sabe dónde está.

3ª escena: los fariseos y el ciego

            Plantea el problema del sábado. Comienza advirtiendo el evangelista que «era sábado el día que Jesús hizo barro», y algunos fariseos concluyen: «Este hombre no viene de Dios porque no guarda el sábado». Sin embargo, otros se sienten desconcertados, como le ocurrió a Nicodemo: «¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».

            El ciego habla poco. Repite la curación, pero con menos palabras que cuando la contó a sus vecinos. En cambio, su visión de Jesús ha mejorado notablemente. Ya no lo considera «un hombre» sino «un profeta». Lo mismo que dijo la samaritana, aunque por motivos distintos: ella, porque Jesús conocía toda su vida; el ciego, porque Jesús ha realizado un prodigio sorprendente.

4ª escena: los judíos y los padres del ciego

En el drama del ciego entran en juego nuevos personajes: los judíos, que en el cuarto evangelio no representan a todo el pueblo sino a las autoridades judías. Esta escena, que la liturgia permite suprimir, es esencial para comprender el mensaje del episodio a finales del siglo I. Es entonces, bastante después de la muerte de Jesús, cuando se dieron los mayores enfrentamientos entre judíos y cristianos, que terminaron expulsados de la sinagoga. El relato de Juan refleja muy bien, a través de los padres del ciego, el miedo de muchos judíos piadosos a sufrir ese castigo si reconocían a Jesús como Mesías. Y las tensiones dentro de la familia cuando uno de sus miembros se hacía cristiano.

5ª escena: los judíos y el ciego

El ciego terminó su declaración anterior diciendo que Jesús es «un profeta». Las autoridades judías le exigen ahora que reconozca que «ese hombre es un pecador». Ante esa acusación, el ciego no lo defiende con argumentos teológicos sino de orden práctico: «Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo.» Luego no teme recurrir a la ironía, cuando pregunta a los fariseos si también ellos quieren hacerse discípulos de Jesús. Y termina haciendo una apasionada defensa de Jesús: «si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder

La tensión entre cristianos y judíos a finales del siglo I queda clara en las palabras de las autoridades: ellos se consideran «discípulos de Moisés», al que Dios habló, no de Jesús, del que «no sabemos de dónde viene». Resuena aquí un tema típico del cuarto evangelio: ¿de dónde viene Jesús? Es una pregunta ambigua, porque no se refiere a un lugar físico (Nazaret, de donde no puede salir nada bueno, según Natanael; Belén, de donde algunos esperan al Mesías) sino a Dios. Jesús es el enviado de Dios, el que ha salido de Dios. Y esto las autoridades no pueden aceptarlo. Por eso, Jesús es para ellos un pecador, aunque realice un signo sorprendente. Dios no puede salirse de los estrictos cánones que ellos le imponen. Por eso, terminan expulsado al ciego de la sinagoga.

6ª escena: Jesús y el ciego

            Hasta ahora, el ciego sólo sabe que la persona que lo ha curado se llama Jesús. Él lo considera un profeta, está convencido de que no es un pecador y de que debe venir de Dios. El ciego ha empezado a ver. Pero la visión completa la recupera en la última escena, cuando se encuentra de nuevo con Jesús, cree en él y se postra a sus pies. Lo importante no es ver personas, árboles, nubes, muros, casas, el sol y la luna… La verdadera visión consiste en descubrir a Jesús, creer en él y adorarlo.

7ª escena: Jesús y los fariseos

            La reacción del ciego da paso a la enseñanza final de Jesús. Al principio dijo que él era la luz del mundo. Ahora aclara en qué consiste su misión: «que los que no ven, vean, y los que ven, se queden ciegos». Volviendo a la situación de finales del siglo I, «los que ve» son los fariseos, las autoridades religiosas de Israel, que no dudan de nada y niegan que Jesús sea el Mesías; «los que no ven» son los judíos y paganos de buena voluntad que pueden descubrir poco a poco la persona de Jesús y creer en él.

            Si tenemos en cuenta el valor simbólico de la figura del ciego, resulta más fácil entender las palabras iniciales de Jesús de que nació ciego «para que se manifiesten en él las obras de Dios». No se trata de ceguera física, sino de la ceguera espiritual de no conocer a Jesús.

La samaritana y el ciego

            Hay un gran parecido entre estas dos historias tan distintas del evangelio de Juan. En ambas, el protagonista va descubriendo cada vez más la persona de Jesús. Y en ambos casos el descubrimiento los lleva a la acción. La samaritana difunde la noticia en su pueblo. El ciego, entre sus conocidos y, sobre todo, ante los fariseos. En este caso, no se trata de una propagación serena y alegre de la fe sino de una defensa apasionada frente a quienes acusan a Jesús de pecador por no observar el sábado.

Relación con la segunda lectura (Efesios 5,8-14)

            La luz que recibimos de Jesús debe manifestarse en nuestra forma de vivir, «como hijos de la luz»: con bondad, justicia, verdad.

Hermanos: En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz -toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz-, buscando lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien denunciadlas. Pues hasta da vergüenza mencionar las cosas que ellos hacen a escondidas. Pero la luz, denunciándolas, las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz. Por eso dice: «Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz.»

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Cuarto Domingo de Cuaresma. 19 Marzo, 2023

domingo, 19 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Cuarto Domingo de Cuaresma. 19 Marzo, 2023

95DC0E5C-7E8A-429A-8D09-5A7CCD6AB6DC

“- Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y me lavase.

Entonces fui, me lavé y empecé a ver”.

(Jn 9, 1-41)

Para esta etapa del viaje que nos propone la Cuaresma tenemos un guía especial: el ciego de nacimiento.

El evangelio de este domingo es largo y muy rico en matices pero si nos fijamos en el ciego hay algo que llama poderosamente la atención: la fuerza de la experiencia personal.

No parece que este ciego estuviera interesado en la persona de Jesús, no es como aquel otro ciego (Mc 10, 46-52) que gritaba cuando supo que Jesús estaba cerca. Este ciego de nacimiento fue visto por Jesús.

La iniciativa fue toda de Jesús que sin preguntarle le puso barro en los ojos y lo mandó a lavarse. Él se dejó hacer y también hizo lo que le mandó Jesús. Y en ese intercambio de dejarse hacer y de hacer tuvo una profunda experiencia de la persona de Jesús. Tan honda y transformadora que le quitó todo el miedo (llega incluso a retar a los fariseos y parece que le trae sin cuidado que lo expulsen de la sinagoga).

Ciertamente no sabe quién es Jesús, no sabe nada de él pero su experiencia es irrefutable por eso cuando vuelve a encontrarse con Jesús cae de rodillas confesando: “-Creo, Señor.

Cuando Dios irrumpe en nuestras vidas, cuando hacemos experiencia de su gracia transformadora, hay muchas preguntas que seguimos sin saber responder. Pero hay una certeza tan intensa y personal que no logran empequeñecerla las dudas y menos aún las amenazas externas.

No, no sabemos explicarlo, no podemos dar detalles. Solo tenemos la evidencia de una luz que nos hace ver con claridad. Unos ojos recién estrenados que llenan nuestra vida de formas y colores.

Vayamos, de la mano de este guía que había sido ciego, a recobrar la mirada que descubre a Jesús como Señor.

Oración

Danos, Trinidad Santa, la valentía y la humildad necesarias para descubrir nuestras cegueras y para dejarnos curar por ti. Amén.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

El ciego pasó de la absoluta obscuridad y miseria a ser hombre cabal.

domingo, 19 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en El ciego pasó de la absoluta obscuridad y miseria a ser hombre cabal.

pictures-of-jesus-blind-man-thanks-1138184-galleryDOMINGO 4º DE CUARESMA 

Jn 9,1-41

El relato es simbólico, como la Samaritana del domingo pasado y la resurrección de Lázaro del próximo. Se propone un proceso catecumenal que lleva al hombre de las tinieblas a la luz; de la opresión a la libertad; de no ser nada a ser plenamente hombre. Jesús acaba de decir: “Yo soy la luz del mundo”. Lo repite y lo va a demostrar dando la vista al ciego. Jesús no le consulta, pero no suprime su libertad, le da la oportunidad, pero la decisión queda en sus manos. Tendrá que ir a lavarse. Los demás personajes siguen en su ceguera: fariseos, apóstoles, paisanos, padres.

Al mezclar la tierra con su saliva está simbolizando la creación del hombre nuevo, compuesto por la tierra-carne y la saliva-Espíritu. De ahí la frase que sigue: le untó su barro en los ojos. El barro, modelado por el Espíritu, es el proyecto de Dios realizado ya en Jesús, y con posibilidad de realizarse en todos los seres humanos. Jn usa dos verbos para indicar la aplicación del barro en los ojos: aquí untar-ungir, en relación con el apelativo de Jesús «Mesías». Más adelante dirá sencillamente aplicar.

Aquí está la clave del relato. El ciego es ahora un “ungido”, como Jesús. El hombre carnal ha sido transformado por el Espíritu. La duda de la gente sobre la identidad del ciego refleja la novedad que produce el Espíritu. Siendo el mismo, es otro. El hombre ciego ya era libre pero no lo había descubierto todavía. De ahí que el ciego utilice las mismas palabras que tantas veces, en Jn, utiliza Jesús para identificarse: «Soy yo». Esta fórmula refleja la identidad del hombre transformado por el Espíritu. Descubre la transformación que se ha operado en él y quiere que los demás la vean.

El ciego, que era solo carne, se dejó transformar por el Espíritu. Debemos tomar conciencia de que el relato no da ninguna importancia a la curación física. Lo despacha con media línea. Lo que importa es que este hombre estaba limitado y carecía de toda libertad antes de encontrarse con Jesús. Su vida era anodina y dependiente de los demás. Ahora está llena de sentido. Pierde todo miedo y comienza a ser él mismo, no solo en su interior sino ante los fariseos que le acosan.

La piscina de Siloé estaba fuera de los muros de la ciudad. Recogía el agua de la fuente de Guijón que llegaba a ella conducida por un canal-túnel (de ahí el nombre arameo de «siloah»=emisión-envío, agua emitida-enviada). Jn aplica el nombre a Jesús, el enviado. La doble mención de untar-ungir y la de la piscina, término que era utilizado para designar la fuente bautismal, nos muestra que se está construyendo este relato a partir de los ritos de iniciación de la primera comunidad.

No se había mencionado que era mendigo, incapacitado y dependiendo de los demás. El punto de partida es clave para resaltar el punto de llegada. Jesús le va a dar la independencia. Le hace hombre cabal. Tampoco se había mencionado que era sábado. Jesús no tiene en cuente esa circunstancia a la hora de hacer bien al hombre. Amasar barro estaba explícitamente prohibido por la Ley. El amasar el barro el día séptimo, prolonga el día sexto de la creación. Jesús completa la creación.

Los fariseos no se alegran del bien del hombre. Solo les interesa la Ley y creen que a Dios tampoco le importa el hombre. Acuden a los padres para desvirtuar el hecho que no pueden negar. Los padres son gente sometida. La pregunta es triple: ¿Es vuestro hijo? ¿Nació ciego? ¿Cómo recobró la vista? Responden a las dos primeras, pero a la tercera, la más importante, no se atreven a responder. El miedo les impide aceptar cualquier complicidad con el hecho. Podían ser expulsados de la institución.

Los fariseos intentan confundir al ciego. Quieren, por todos los medios, conseguir la lealtad del ciego aún en contra de la evidencia. Condenan a Jesús en nombre de la moral oficial y pretenden que le condene también el que ha sido curado. Ellos lo tienen claro, Dios no puede estar de parte del que no cumple la Ley. Dios no puede actuar contra el precepto ni siquiera en beneficio del hombre. Quieren hacerle ver que la vista de que ahora goza es contraria a la voluntad de Dios.

El ciego no tiene miedo. Expresa lo que piensa ante los jefes. A las teorías opone los hechos. Puede que se haya quebrantado la Ley, pero lo que ha sucedido es tan positivo para él, que se hace la pregunta: ¿No estará Jesús por encima del sábado? Ha experimentado el amor gratuito y liberador. Él sabe ahora lo que es ser un hombre y sabe también lo que es Dios. Él ahora ve, los maestros están ciegos. El hombre utiliza una teología admitida por todos. Dios no está de parte de un pecador.

Los fariseos están tan seguros de sí, que dudan de la misma realidad. El ciego no sabe nada, pero le es imposible negar lo que ha vivido. Por no negar su experiencia ni renunciar al bien que ha recibido, lo expulsan. Con su mentira han querido apagar la luz-vida. Al no conseguirlo, el hombre no puede permanecer dentro del ámbito de la muerte-tiniebla, que es la sinagoga. Lo mismo que Jesús tuvo que salir del templo, el ciego que ha recibido la luz, tiene que salir de la institución judía.

«Fue a buscarlo«. El (euron) griego no significa un encuentro fortuito, sino el fruto de una búsqueda. El contraste salta a la vista. Los fariseos lo expulsan, Jesús lo busca. No le dice, como al inválido de la piscina, que no vuelva a dejarse someter, porque ya se había mantenido firme ante los fariseos. Con su pregunta acaba la obra de iluminación. La acción de Jesús había hecho descubrir al ciego una nueva manera de ser hombre, cuyo modelo era Jesús. Jesús le hace tomar conciencia de ello.

El relato termina con la plena aceptación de Jesús por parte del ciego. «Se postró» (prosekinesen) es el mismo verbo con que se designa la adoración debida a Dios. El gesto de postrarse para adorar a Jesús no es infrecuente en los sinópticos, pero éste es el único pasaje de Jn en que aparece. Jesús, el Hombre, es el nuevo santuario donde se verifica la presencia de Dios. El ciego encuentra en Jesús el santuario, donde se puede rendir culto a Dios ‘en espíritu y verdad’, (Samaritana).

Para un juicio he venido yo a este mundo: para que los que no ven, vean y los que creen ver se queden ciegos. Era inconcebible que alguien pudiera tener por ciegos a los dirigentes de la época. No son palabras de Jesús sino de los cristianos de finales del s. I. Clara alusión a los fariseos que se habían erigido en guías del pueblo. ¿También nosotros estamos ciegos? Eran los conocedores de la Ley, que tenían por ciegos a los demás. Los que más cerca están de Dios, son los que menos le conocen.

Meditación

Creer en Jesús es creer en el Hombre.
Él es el modelo de hombre, el hombre acabado según el designio de Dios
Jesús es, a la vez, la manifestación de Dios y el modelo de hombre.
En su humanidad, se ha hecho presente lo divino.
Mi meta es también dejarme transformar en Espíritu.
Para ello hay que nacer de nuevo.

 

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

La luz y las tinieblas.

domingo, 19 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en La luz y las tinieblas.

el-gran-mirlagro

Jn 9, 1-41

«Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado; pero como decís que veis vuestro pecado persiste»

Necesitamos luz para vivir, pero la luz que desprende el evangelio ha dejado de tener para nosotros el brillo que siempre tuvo para los cristianos. Y esto supone un riesgo, y es caminar en la penumbra pensando que estamos caminando a plena luz del día. Juan nos dice en su prólogo solemne que «la Palabra es la luz verdadera que alumbra a todo hombre», pero nosotros no terminamos de creerlo, y preferimos dejarnos alumbrar, también, por otras luces que quizá nos dan más confianza que la de aquel carpintero de la antigua Nazaret a quien decimos seguir.

Y no es de extrañar que esto ocurra, porque lo de Jesús tiene muy poco que ver con la lógica y mucho con la fe. Para seguirle de verdad es necesario creer seriamente en él, pero hoy no está de moda creer; no está de moda fiarse de alguien hasta el punto de que esa fe nos condicione la vida. Pudo estar bien en otro tiempo, cuando la gente no tenía ni nuestra cultura ni nuestro conocimiento, pero a estas alturas de la historia tenemos criterio suficiente para cuestionar, y en su caso rechazar, lo que no vaya con nuestra idiosincrasia o nuestra forma de concebir la vida.

Nos hemos habituado a confiar más en nuestra razón que en nuestra fe, y si lo que dice la Palabra nos parece razonable, lo aceptamos; y si no, no. Si no afecta mucho a los criterios que hoy reinan en el mundo, lo aceptamos; y si no, no… Presumimos de interpretar los textos evangélicos a la luz de la exégesis, pero en muchas ocasiones los interpretamos a la luz de nuestra cultura consumista y “bienestarista” del siglo veintiuno. Esto significa que nos hemos adueñado de la Palabra para que diga lo que nos gustaría que dijese; que hemos puesto a Dios a nuestro servicio para reafirmarnos en nuestra luz… que quizá no sea luz, sino tinieblas.

Pero hay más. Decía Ruiz de Galarreta que es cristiano «quien escucha la palabra y responde a ella», es decir, que no basta con escuchar; que es necesario responder. Y aquí tenemos otra piedra de toque que nos hace dudar de si la luz que ilumina nuestra vida es la luz de Jesús, porque da la impresión de que estamos olvidando el verbo “hacer” —protagonista destacado de todo el evangelio— y lo estamos sustituyendo por el verbo “teorizar”: «Anda, y haz tú lo mismo», le dijo Jesús a aquel fariseo perdido en intelectualismos estériles que pretendía tentarle.

No se trata de pensar bien, o de conocer la exégesis más moderna e independiente, o de elucubrar sobre modelos metafísicos cultísimos, o de descalificar la fe de quienes no piensan como nosotros, o de criticar los errores y pecados de quienes mandan en la Iglesia. No. De lo que se trata, a la luz de la Palabra, es de dar fruto.

Y si no damos fruto; si nuestra vida de cristianos no se diferencia en nada de quienes no han aceptado el compromiso de trabajar (del verbo trabajar) por el Reino… ¿podemos pensar que no caminamos en tinieblas?… ¿Quién nos dice que no nos estamos perdiendo la buena Noticia sin enterarnos de que nos la estamos perdiendo?

¿A qué luz me arrimo para caminar por la vida? ¿De quién me fío? ¿Quién me da más confianza?: ¿Jesús… mi razón… mi psique…?

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo en su momento, pinche aquí

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

¿Ceguera? ¿cataratas? ¿miopía? ¿cómo miramos?

domingo, 19 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en ¿Ceguera? ¿cataratas? ¿miopía? ¿cómo miramos?

ojos-cremallera

Juan 9, 1-41

¿Tengo ceguera, cataratas, miopía o visión selectiva, cuando miro a mi alrededor? ¿A qué me invita hoy la Palabra?

Soy María, discípula de Jesús de Nazaret. Es de noche, ya he apagado la luz del candil y espero que llegue discretamente mi vecino Mateo. Si los fariseos nos sorprenden en mi casa, pueden apedrearnos, pero merece la pena el riesgo.

Mateo sabe que desde hace tiempo acompaño al Maestro, junto con un pequeño grupo de hombres y mujeres. Me ha pedido que hablemos, porque está desconcertado. Nació ciego, pero ayer su encuentro con Jesús de Nazaret le cambió la vida. Parece que llaman a la puerta.

– Gracias María, necesito que me ayudes. Desde ayer han ocurrido tantas cosas…

– Me alegra mucho que hayas venido Mateo. Dicen que te has vuelto loco, que todo es mentira, y que os van a impedir a toda la familia que entréis en la sinagoga. Pero yo creo que te ha pasado lo mismo que le pasó a Zaqueo, que al encontrarte con Jesús ha entrado la salvación en tu vida. ¿Cómo fue el encuentro?

– Me conoces desde niño, cuando pedía limosna a la salida del pueblo, en el cruce de caminos. Ayer estaba en ese mismo sitio, cuando oí un gran revuelo. Se notaba que había mucha gente. En el grupo venía Jesús de Nazaret. Me dolía no poder verle, pero no me atreví a decirle nada. Cuando pasaron a mi lado alguien le preguntó por qué yo había nacido ciego.
Sentí como si una espada me atravesara el corazón. Esa pregunta se la habían hecho mis padres muchas veces, y en cuento crecí, me lo preguntaba yo también, casi a diario. No podía jugar con los muchachos en la aldea, ni podía ir a trabajar con la cuadrilla de segadores, he vivido de la limosna. Algunos días volvía avergonzado a casa, porque solo podía entregar un mendrugo de pan a mis padres.

– Jesús le dijo a la gente algo que no entendí muy bien. Y añadió: “Yo soy la luz del mundo”. Luego noté que me untaba los ojos con algo húmedo, como si fuera lodo. No podía abrirlos. No entendía nada de lo que estaba pasando. Me dijo:

– Vete a lavarte a la piscina de Siloé.

– Pero Jesús – le dije- dicen que esa piscina está al final de un túnel. No puedo ir yo solo. Además, allí va la gente a purificarse antes de entrar en el Templo a orar, y no es hora de oración. ¿Para qué me mandas a Siloé? Jesús no respondió. Alguien me tomó del brazo, atravesamos el túnel y llegamos a la piscina.

– ¿Y nada más entrar en el agua recuperaste la vista?

– Poco a poco, despacio. Primero noté un resplandor que desconocía, luego formas borrosas, y cuando vi el agua, el cielo y a la gente que nos rodeaba, rompí a llorar. Pero lo más importante no ha sido recuperar la vista, sino que Jesús me ha abierto otros ojos, me ha curado otra ceguera.

– No te entiendo.

– ¿Te acuerdas que hace tiempo el Maestro le dijo a Nicodemo que podía nacer de nuevo, y ni tú ni yo lo no entendimos? Pues creo que ahora sí lo entiendo. Yo tenía dos cegueras: la de la vista y la del corazón. Y Jesús me ha curado las dos. Vivía lamentándome, me sentía desgraciado porque me comparaba con los demás y echaba de menos lo que me faltaba. Pensaba cómo podíamos librarnos de los romanos con violencia. Y escurría el bulto ante las necesidades ajenas. Iba al Templo para intentar contentar al Altísimo, y recibir a cambio sus bendiciones, pero mi corazón estaba en otro sitio. Mis días se parecían a esas conchas que mueve el mar en la orilla, de un lado hacia otro, pero están vacías por dentro.

– ¡Cómo te entiendo Mateo! Algo semejante me ocurría a mí. Y ahora ¿en qué vas a trabajar? ¿Irás a segar al campo?

– No. Le he pedido a Jesús que me admita en su grupo y ha accedido, con mucha alegría. Quiero ir con vosotros, de aldea en aldea, dando testimonio, contando lo que el Señor ha hecho conmigo. El pueblo está sorprendido y se hace muchas preguntas. Le diré que el Señor es nuestro pastor y nada nos falta y que soy testigo de que su misericordia nos acompaña todos los días de nuestra vida. Animaré a la gente a que, por la noche, en lugar de decir una larga lista de oraciones con rutina, pidan desde lo más hondo: ¡Señor, que vea! Y que con esa mirada contemplen lo que hay a su alrededor y se pongan en camino.

Y en el silencio de la noche, María y Mateo dan gracias al gracias al buen Dios porque han salido de las tinieblas y quieren vivir como hij@s de la luz.

María, discípula amada.

Marifé Ramos González

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Queremos ver.

domingo, 19 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Queremos ver.

B4F8B704-29E7-441A-B6E5-D2C3841A6304Domingo IV de Cuaresma 

19 marzo 2023

Jn 9, 1-41

Parece seguro que el autor del evangelio construyó este relato, en forma de catequesis, con el objeto de presentar a Jesús como “luz del mundo”, tal como lo había confesado en un párrafo anterior (Jn 8,12).

Esa intencionalidad del evangelista no niega, sin embargo, que -como ocurre con los textos sapienciales, susceptibles de diferentes lecturas no contradictorias entre sí- podamos captar otro simbolismo, referido a la búsqueda humana de luz, es decir, de sabiduría.

Con esta clave, el episodio del ciego de nacimiento sería una metáfora de nuestro propio proceso: nacemos “ciegos” y, aunque en algún momento nos parezca intuir la luz, son fuertes y numerosas las resistencias -simbolizadas en la figura de los “fariseos”- para aceptarla. Eso explica que, una y otra vez, nos veamos conducidos a rechazar la novedad y prefiramos volver a los caminos trillados en los que habitualmente nos hemos movido.

Nuestro anhelo de verdad es innegable: sepámoslo o no, queremos ver, tenemos hambre de comprender. No obstante, factores externos e internos pueden activarse para adormecerlo y mantenernos en una superficialidad que se conforma con lograr un cierto bienestar sensible. El anhelo queda así sofocado y -como los fariseos del relato- nos convertimos en ciegos que creen ver, pero que solo están encerrados en su dogma.

Al lector del texto que estoy comentando no se le escapa la obstinación de los fariseos en su ceguera, mientras se empeñan en pregonar que son ellos quienes están en la verdad. En un error semejante caemos cuando presumimos de estar en la verdad, justificando nuestros propios pensamientos, sin haber sido siquiera capaces de tomar distancia de la mente y situarnos en “otro lugar”.

La mente es una herramienta tan extraordinaria como imprescindible. Pero no será ella la que nos permita “ver”. La comprensión de la que hablamos no es, de entrada, mental o conceptual, sino experiencial o vivencial. Y esa siempre ocurre cuando, silenciando la mente, la trascendemos, situándonos en el lugar de la Consciencia-Testigo (Eso que es consciente).

Se trata de un camino accesible para todos nosotros. No se requiere estar esperando una experiencia “mística”. Todos sin excepción podemos entrenarnos en acallar la mente, observar sus movimientos, vivirnos a distancia de ella…, hasta llegar a la destreza de la persona sabia que -aun utilizándola cuando la necesita- vive cada vez más en el no-pensamiento, en la atención descansada y luminosa que nos mantiene en la consciencia de unidad.

Valorando la mente, ¿me ejercito en tomar distancia de ella?

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Yo soy la Luz del mundo. / El capitalismo nos ha hecho más lucidos, pero no más lúcidos

domingo, 19 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Yo soy la Luz del mundo. / El capitalismo nos ha hecho más lucidos, pero no más lúcidos

Jesus-Healed-the-Man-Born-BlindDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01.- Situaciones de ceguera.

En cierto sentido la ceguera de este hombre del evangelio de hoy, es nuestra propia oscuridad, son nuestras tinieblas, nuestras noches oscuras del alma, quizás también los silencios de Dios.

El ciego de nacimiento -como otros personajes en el evangelio de Juan-[1] son exponentes de la situación del pueblo, es decir, representan nuestras propias situaciones personales.

El “no ver físico” es imagen de la ceguera personal-espiritual.

Aquel hombre nació en un contexto, en un pueblo y situación religiosa de oscuridad y tinieblas. Ni tan siquiera conoció la luz. Ciego de nacimiento

¿No será también nuestro caso?

02.- ¿El siglo de las luces?

    Nosotros, -el mundo occidental- hemos nacido en un contexto de noche espesa. Curiosamente en la Europa que proviene del “Siglo de las luces”, (siglo XVIII: la Ilustración) no andamos muy sobrados de luz ni de luces.

Los criterios y esquemas de vida en los que vivimos (planes de educación, parlamentos, posiciones eclesiásticas, medios de comunicación, etc.), no iluminan mucho la vida, sobre todo en lo que hace referencia a las grandes cuestiones de la vida.

A veces también “Dios se oculta”, se nos hace ausente, el silencio de Dios nos embarga y no vemos. ¿Dónde está Dios en ciertas situaciones de catástrofes naturales, guerras, injusticias, enfermedades, muertes, etc.?

En el mundo occidental los intereses del capitalismo (tecnología, consumismo, dinero, etc.) nos han hecho más lucidos, pero no más lúcidos.

03.- Yo soy la luz del mundo.

Ante la situación de tinieblas, Jesús se presenta como la luz: Yo soy la luz del mundo.

    Jesús ilumina y confiere luz y vida a los grandes enigmas y problemas de la existencia humana: las cuestiones éticas, la culpa, la angustia, el sentido de la vida, la nada, el vacío, la muerte.

04.- Jesús escupió en tierra, hizo barro con la saliva, le untó los ojos al ciego. (¡era sábado!, v 13)

Es evidente que el barro material en modo alguno mejora la vista, más bien la empeorará. (No se puede leer este y otros muchos relatos al pie de la letra).

Una de las claves para leer el evangelio de San Juan es que está escrito teniendo como plantilla o telón de fondo, el AT.

El Génesis comienza diciendo que «en el principio existía el caos», San Juan comienza su evangelio diciendo: «En el principio existía la Palabra y la Palabra era Luz y Vida”. La Palabra era, es, el sentido de la vida.

  • Ante el ciego Jesús repite los símbolos de la creación: toma barro y le infunde algo muy íntimo suyo, su energía, su espíritu (élan vital, aliento vital), simbolizado en la saliva. Así surge de sus manos un nuevo ser humano. Estamos ante una nueva creación, es una vida nueva. Cristo crea una nueva humanidad. El profeta Isaías (64,7) oraba diciendo: «Señor, tú eres nuestro padre, nosotros somos barro y tú el alfarero: somos obra de tu mano».
  • En el texto de hoy se repite muchas veces la expresión: nacer: (vv 1.2.19.20.32.34). La luz de Cristo genera una nueva humanidad, su luz nos hace renacer, ilumina nuestra vida, nuestros pasos.
  • Un detalle que no pasa desapercibido es que Jesús, una vez más, cura en sábado, lo cual estaba prohibido por la ley, (¿pecado mortal?). Jesús era un pecador, un impostor para la religión judía. Suena fuerte, pero la mirada de Jesús se dirige a la debilidad y necesidad del ser humano.

Hagamos luz en la vida también en sábado, incluso cuando discrepemos o nos encontremos con personas que discrepan de la ley, o viven en tensión con la jerarquía. Muchas veces la vida está fuera de las religiones oficiales.

05.- Soy yo

Los fariseos (los del Obispado) siempre dando la barrila: ¿Es el ciego que se sentaba pedir o no? No es, pero se parece… Tú, ciego, y Jesús, qué lecciones nos vais a dar si sois vulgares pecadores, no es posible que te haya curado en sábado, etc…

  • El evangelista con una cierta ironía dice que “los del Templo” discutían si el que ahora veía era el mismo quien poco antes no veía. Pues sí, era “el mismo” si bien, gracias a Jesús no era “lo mismo”, ahora ve la vida de otra manera. Pero eso no se lo debe a la ley, sino a la cercanía de JesuCristo.
  • Yo no sé si es sábado o lunes, no sé si el que me ha orientado en la vida es pecador o no. Lo que sé es que antes no veía y ahora veo.

El ciego termina diciendo: soy yo. Cuando Cristo se acerca a nuestra vida, somos personas como Cristo.

  • Soy yo. Todo el que se acerca al “Yo soy”, a Cristo, termina siendo: “soy yo”, es decir, participa del mismo ser, de la misma vida de Cristo. El que se acerca a Cristo, termina siendo como Él, Yo soy.
  • Aquel hombre queda transformado porque ve la vida desde Cristo
  • Vivir desde Cristo supone ver y supone dignidad en la vida

En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz… caminad como hijos de la luz. Despiértate tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz. (Efesios 5, 8.14).

[1] Nicodemo, la samaritana, la adúltera, Lázaro, el Discípulo Amado, etc.

Contenido Relacionado

Iglesia en México pide dar más protección a menores migrante…
La Arquidiócesis Primada de México, externó su solidaridad…
Confirmada la condena al policía que asesinó hace 35 años en…
Un tribunal brasileño confirmó de forma definitiva la…
Gianfranco Rosi: «Francisco es el Papa más revolucionario qu…
Esta semana llega a los cines el documental «In viaggio:…
Francisco exige a las diócesis latinoamericanas «medidas de …
«El abuso sexual por parte del clero y su encubrimiento por…
El Vaticano confirma que el Papa recibirá el próximo sábado …
La presidenta de la Comunidad y el alcalde de Madrid irán…
Parolin, al Camino Sinodal alemán: «No puede tomar una decis…
El cardenal secretario de Estado habla con los periodistas…
Diez años del Papa Bergoglio: una década para coger impulso,…
La #SemanaFranciscoRD, celebrada en la iglesia ’24 horas’…
El Ateneo de Madrid abre sus puertas a la Escolástica
«La Escolástica ha sido desterrada de los claustros y…

Biblia, Espiritualidad , , , , , , ,

Nunca

sábado, 18 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Nunca

Del blog Nova Bella:

01FA49D7-C3C1-4E7F-AB3C-207F2F611F65

Nunca mengua el amor ni se desvía

*

William Shakespeare

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

Centenario de Lorenzo Milani

sábado, 18 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Centenario de Lorenzo Milani

C9A30760-E593-4189-9F36-A32A37C82006José Luis Corzo,
director de “Educar(NOS)”,
Madrid.

ECLESALIA, 20/02/23.- A los lectores de Eclesalia les gustará celebrar el centenario del nacimiento de don Milani (27 de mayo de 1923 – 26 de junio de 1967), el cura y maestro florentino que alentó Carta a una maestra (1967), traducida a más de 60 lenguas y nunca dejada de editar en España, pues aún denuncia un hecho actual:La escuela no tiene más que un problema. Los chicos que pierde”.

Su Iglesia diocesana no entendió a don Milani y le confinó en Barbiana, una perdida parroquia de montaña. Logró además del Santo Oficio – recién nombrado papa Juan XXIII – que retirara de las librerías y prohibiera traducir su único libro: Experiencias pastorales (1958), verdadero tratado de Teología Pastoral concreta. Está en castellano en la BAC desde 2004 y no tiene desperdicio [EP].

Este converso a los 20 años, de familia laica y madre hebrea, no creyó que la acción pastoral fuera seguir una normativa universal, sino analizar atentos la situación concreta de cada comunidad. Es decir, verdadera Teología (Pastoral): más que cumplir la voluntad de Dios (según las normas de su Iglesia), adivinarle con cuidado aquí, ahora, con estos (y con aquellos más alejados). Que no duerme ni reposa el Guardián de Israel y nos habla también por los acontecimientos históricos y por las situaciones que vivimos. Un verdadero dogma para Milani, que anulaba todo dualismo entre humano y divino. Así lo explicó en su libro bajo dos fotos del Corpus parroquial:

“Pasa el Señor: serenata de flores, velos blancos, fiesta del pueblo… El pensamiento de los dos curas es idéntico: el 93’2 % de las ovejas que quedan al margen. Pero sus plegarias son distintas… Perdónalos porque no están aquí Contigo. Y el coadjutor: Perdónanos porque no estamos allí con ellos”.

(EP, 42-43)

Si la misión central de la Iglesia es evangelizar, la cuestión pastoral pudo ser ¿cómo evangelizar a los analfabetos? Para Milani no: ¿Los querrá Dios analfabetos? ¿No deberíamos darles primero la palabra? Así se convirtió en maestro, poco a poco en su primera parroquia obrera y, luego, convirtió en escuela su diminuta parroquia de montaña. Igual que los misioneros fueron exploradores y cazadores, y sin camuflar la evangelización bajo una escuela aconfesional como la suya:

“En siete años de escuela popular nunca he considerado que hubiera necesidad de tener también catequesis allí. Y ni siquiera me he preocupado de decir cosas especialmente piadosas o edificantes (…) Cuando nos afanamos por encontrar aposta la ocasión de meter la fe en la conversación, se demuestra que tenemos poca, que creemos que la fe es algo artificial que se añade a la vida y no, por el contrario, un modo de vivir y de pensar.

Sin embargo, cuando esta ocasión no se busca, con tal de que se haga escuela y escuela seria, se presentará por sí misma, más aún, estará siempre presente y de la forma menos pensada y menos consciente”.

(EP, 170-171)

1BCD98F0-9322-41EB-A756-2903B46DD79F

“Con la escuela no podré hacerlos cristianos, pero podré hacerlos hombres (…) Por ahora no he predicado, solo lanzado palabras enigmáticas contra muros impenetrables, palabras que sabía que no iban a llegar y que no podían llegar”.

(EP, 135)

Por lo demás, dejó bien clara una cuestión pedagógica mucho más rara, que le vacunó contra todo proselitismo y contra la clonación mental que muchos intentan en la escuela:

Quien cree en la vocación histórica de los pobres (…) no querrá ofrecerles ninguna cultura, sino sólo el material técnico (lingüístico, léxico y lógico) necesario para fabricarse una cultura nueva que no tenga nada que ver con la otra”.

(P. 144)

Con los pobres, más que de enseñar, se trata de aprender. Nos lo dijo de otra manera el papa Francisco a miles de educadores reunidos en Roma en el 50º del Concilio:

“Dejad los sitios donde ya hay tantos educadores e id a las periferias. Buscad allí. O al menos dejad la mitad. Buscad a los necesitados, a los pobres. Tienen una cosa que no tienen los chicos de los barrios más ricos (…), tienen experiencia de supervivencia, de crueldad, del hambre y de las injusticias”.

DISCORSO DEL SANTO PADRE FRANCESCO AI PARTECIPANTI AL CONGRESSO MONDIALE PROMOSSO DALLA CONGREGAZIONE PER L’EDUCAZIONE CATTOLICA (DEGLI ISTITUTI DI STUDI)

Bastaría esta nota pedagógica tan poco frecuente para haber hecho de Milani uno de los once grandes maestros del siglo XX (según ilustró, por ejemplo, Cuadernos de Pedagogía el año 2000).

Ya sabíamos que a los profetas los apedrean, por tener razón antes de tiempo, pero no debemos ignorarlos cincuenta años después de muertos y, sin estudiarlos, alzarles un monumento cómplice.

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedenciaPuedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).”

Espiritualidad, General , , , , ,

Si supieras…

viernes, 17 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Si supieras…

E957C299-0298-4D2D-973B-659B1906777F

Antes de saber cómo hay que orar, importa mucho más saber cómo «no cansarse nunca«, no desanimarse nunca, ni deponer las armas ante el silencio aparente de Dios: «Les decía una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer» (Lc 18,1).

Que la intrepidez se adueńe de ti como de la viuda ante el juez. Vete a encontrar a Dios en plena noche, llama a la puerta, grita, suplica e intercede. Y si la puerta parece cerrada, vuelve a la cara, pide, pide hasta romperle los oídos. Será sensible a tu llamada desmesurada, pues ésta grita tu confianza total en él.

Déjate llevar por la fuerza de tu angustia y el asalto de tu impetuosidad. En algunos momentos, el Espíritu Santo formulará él mismo las peticiones en lo más íntimo de tu corazón con gemidos inefables. ¿Has oído gemir a un enfermo presa de un intenso sufrimiento? Nadie puede permanecer insensible a esta queja, a menos que tenga un corazón de piedra. En la oración, Dios espera que pongas esta nota de violencia, de vehemencia y de súplica para volcarse sobre ti, y escuchará tu petición. En el fondo, no haces más que dar alcance al amor infinito comprimido en su corazón, que espera tu oración para desencadenarse en respuesta de ternura y misericordia. Si supieses lo atento que está Dios al menor de tus clamores, no dejarías de suplicarle por tus hermanos y por ti. El se levantaría entonces y colmaría tu espera mucho más allá de tu Oración. Se puede esperar todo de una persona que ora sin cansarse y que ama a sus hermanos con la ternura misma de Dios.

*

Jean Lafrance,
Ora a tu Padre, Madrid 1981, 173-174.

61A56CC9-15BC-4DCA-8F13-E2C5318B959C

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

Desasosiego

jueves, 16 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Desasosiego

Del blog Nova Bella:

GERMAN. Munich. List Grandson Wasia von Sleptzow. 1968. Germán. Munich. List Grandson Wasia von Sleptzow. 1968.


Amor empieza por desasosiego

*

Sor Juana Inés de la Cruz

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

Jorge Costadoat sj : «El sacramento de la reconciliación no cumple con los estándares de humanidad de la época»

jueves, 16 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Jorge Costadoat sj : «El sacramento de la reconciliación no cumple con los estándares de humanidad de la época»

con-que-frecuencia-me-debo-confesar-padre-fortea-responde«En la cultura actual la intimidad de las personas es un aspecto de su dignidad humana»

«En la actualidad, especialmente cuando la Iglesia quiere avanzar en sinodalidad, se hace necesario evaluar el ejercicio de este sacramento; pero, sobre todo, es preciso revisar este instrumento en sí mismo»

«Es un dato ampliamente conocido por presbíteros y fieles que mediante la confesión se cometen abusos de diversa gravedad. Lo saben las/los laicos. Más de uno, en más de una ocasión ha tenido una pésima experiencia»

«¿Puede aún considerarse normal que se exija a una persona revelar a otra su intimidad? ¿A una persona conocida o desconocida? ¿No es, en realidad, una barbaridad que se espere de una cristiana/o que abra su corazón a cualquiera?»

«El proceso sinodal en curso exige superar las asimetrías eclesiásticas que impiden la eclesialidad como la que tiene en lugar en la confesión, originada a su vez por el sacramento del orden que ubica a los ministros en un grado jerárquico superior»

El cataclismo en la confianza de los fieles en los ministros consagrados a causa de sus abusos sexuales, de poder y de conciencia, y de su posterior encubrimiento, exige en la actualidad revisar los ámbitos del ejercicio del oficio del presbiterado. Las y los católicos con razón están airados. Se precisan conversiones de la mirada y del corazón. Pero sobre todo se requieren reformas de instituciones y de procedimientos.

Esto se aplica al sacramento de la reconciliación. La confesión es un instrumento peligroso. Siempre lo fue, solo que en otros tiempos a nadie le llamaba la atención que lo fuera. En la actualidad, especialmente cuando la Iglesia quiere avanzar en sinodalidad, se hace necesario evaluar el ejercicio de este sacramento; pero, sobre todo, es preciso revisar este instrumento en sí mismo.

Es un dato ampliamente conocido por presbíteros y fieles que mediante la confesión se cometen abusos de diversa gravedad. Lo saben las/los laicos. Más de uno, en más de una ocasión ha tenido una pésima experiencia. No me refiero a los casos más preocupantes como el de la solicitación (petición sexual). Ellas/os han podido ir de un cura a otro, dependiendo de los pecados que este acostumbra absolver o de la misericordia que tenga, hasta dar con quien le convenga. Es lo que han debido hacer muchas mujeres a causa de la píldora. Los sacerdotes, por nuestra parte, hemos tenido que reparar personas que algún cura diez, veinte o treinta años atrás maltrató con su dureza o alguna reprimenda. O “dar permisos” para que las personas comulguen en misa.

¿Cómo se puede evitar que estos hechos puedan seguir ocurriendo? Se dirá que no habría que preocuparse tanto. La gente ya casi no se confiesa. Pero, ¿habrá que dejar caer simplemente el sacramento por inútil? Antes que algo así ocurra, debe evitarse que haya personas que actualmente se sientan obligadas a confesarse. Debe indagarse cómo un modo de relación entre los ministros y los fieles impide su encuentro con Dios, lo daña incluso, en vez de facilitarlo.

El perdón es un aspecto clave en el cristianismo. Pero la Iglesia no tiene  una única manera de ofrecerlo. Por ejemplo, en la misma eucaristía hay por lo menos dos momentos de perdón, al comienzo de la misa y cuando los participantes se dan la paz. Las autoridades eclesiásticas cumplen bien su trabajo cuando exhortan a los y las católicas a pedirse perdón; o cuando llaman a una sociedad a reconciliarse. Pero, ¿puede aún considerarse normal que se exija a una persona revelar a otra su intimidad? ¿No es, en realidad, una barbaridad que se espere de una cristiana/o que abra su corazón a cualquiera? 

Esto fue normal años atrás. Hoy, no. En la cultura actual la intimidad de las personas es un aspecto de su dignidad humana. La intimidad solo ha de compartirse con plena libertad. Podrá decirse que en esta época se acude voluntariamente a psicólogos a quienes las personas les cuentan todo. Pero la naturaleza de la obligatoriedad en ambas instancias es muy distinta.

¿Y si la confesión fuera absolutamente voluntaria? En este caso la Iglesia tendría que justificar cómo autoriza la existencia de un instrumento religioso, como es el sacramento de la reconciliación, a sabiendas de los riesgos mencionados. En el mejor de los casos, ella tendría que capacitar a los ministros con conocimientos psicológicos y teológicos, además de establecer controles a esta actividad como sucede con el ejercicio de otras profesiones.

El proceso sinodal en curso exige superar las asimetrías eclesiásticas que impiden la eclesialidad como la que tiene lugar en la confesión, originada a su vez por el sacramento del orden que ubica a los ministros en un grado jerárquico superior. La triada de los sacramentos de la eucaristía, la reconciliación y del orden suele hacer de corral dentro del cual se menoscaba la libertad de los hijos e hijas de Dios. Su libertad, y su dignidad. Ha de recordarse, en cambio, que en la intimidad pidió Dios a María ser la madre de Jesús. Lo hizo sabiendo que su respuesta podía haber sido negativa. La libertad es uno de los nombres del cristianismo (Gál 5, 1).

Es preocupante lo que ocurre en la Iglesia a propósito del sacramento de la reconciliación. Este es un aspecto, un asunto o una dimensión de un distanciamiento muy profundo entre las prácticas sacramentales y la emergencia cultural de nuevos valores. Mucha gente hoy espera de su Iglesia instrumentos que le ayuden a desarrollar un cristianismo vivo. No están dispuestas/os a que su fe en Cristo pase obligatoriamente por un “hombre sagrado”, se llame sacerdote, cura u obispo. La “sacerdotalización” de la Iglesia, en muchas partes, llega a su fin. El sacramento de la reconciliación no cumple con los estándares de humanidad de la época.

Fuente Religión Digital

Espiritualidad, General, Iglesia Católica

“La cuerpa, les cuerpes, el cuerpo”, por Abigail Maritxu.

jueves, 16 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en “La cuerpa, les cuerpes, el cuerpo”, por Abigail Maritxu.

84832B05-BBB1-4341-A48E-0E3C957154FFDel blog Tras las huellas de Sophia: 

“Nacemos como respuesta, morimos como pregunta” escribe Edmond Jàbes

06.03.2023 | Abigail Maritxu

First-wave African-American feminist Sojourner Truth’s famous question, “Ain’t I a Woman?,” should serve as a powerful reminder that fighting for representation within the term “woman” has been as much a part of the feminist tradition as has asserting the value of womanhood and fighting for social equality between women and men. “Woman” typically has been mobilized in ways that advance the specific class, racial, national, religious, and ideological agendas of some feminists at the expense of other women; the fight over transgender inclusion within feminism is not significantly different, in many respects, from other fights involving working-class women, women of color, lesbian women, disabled women, women who produce or consume pornography, and women who practice consensual sadomasochism.

Susan Stryker

“(De)Subjugated Knowledges, An Introduction to Transgender Studies” [1]

“Nacemos como respuesta, morimos como pregunta” escribe Edmond Jàbes, el poeta del desierto y lo cierto es que nosotres somos varios cuerpos: el que pensamos que tenemos, el que tenemos y el que ven l@s otr@s. Entonces, siento envidia de las caimanas. Si antes de nacer pudiéramos escoger nuestro cuerpo, me hubiera gustado nacer caimana. Ágiles en el agua, rápidas en tierra, gran sentido del humor, dieta omnívora  y muy pacientes. Pero no se pudo. Tampoco pedí este cuerpo y aquí ese problema menudo en el que siempre nos quejamos de nuestro cuerpo. Yo no me quejo, solamente que en el cuarto de entregas de cuerpos y compatibilidades de alma, a mí me mandaron con tres etiquetas: cuerpo de niño, alma vieja y un espíritu muy femenino. ¿Qué quiero decir? Nací bajo circunstancias muy difíciles, yo no estaba planeada pero cuando fue inevitable, mi padre anheló tener una segunda hija y la tuvo con cuerpo de niño.

Nací y la epidemia de influenza devastó la ciudad de Oaxaca, murieron muchísimos bebés de extracción humilde porque no había medicinas y yo estuve encerrad@ en un hospital por un año y medio, después de lo cual me desahuciaron. Gulp. Mi naná se opuso a la muerte, se encerró conmigo en la cocina tres días y salí adelante, es decir, nos fuimos de Oaxaca a Mexicali, de una ciudad caliente a una ardiente, alguien huía. La naná se casó en los Estados Unidos. De pronto, “regresamos” a la Ciudad de México. Al fin un poco de normalidad y una televisión Philco blanco y negros de bulbos pero para tres niñ@s sin ninguna otra cosa que hacer, la televisión era un nuevo mundo. Me enfermé de todo lo que se tiene que enfermar un niñ@, excepto poliomielitis y cáncer en los huesos. Mi exitosa carrera deportiva se fue a la basura cuando me pusieron lentes por una miopía severa. Demonios, tenía 8 años, no era justo. Mis papás usaban lentes, mis herman@s mayores no. Mala lotería. Me quedaban pocas salidas: las chicas, el juego y mi verdadera vida.

A los 14 años, empezó la adolescencia más severa, dolores infernales de cabeza, cada vez que había luna llena. Alguien bromeó que a lo mejor era hombre – lobo, aullaba pero de migrañas, mal humor y sentirme mal con todo mi cuerpo. Hasta la fecha, temo cuando llega la luna llena, repto por las paredes, mi cabeza estalla, lloro y la peor parte, me quitaron uno de mis medicamentos naturales: el café exprés. Sufro, tal vez suba la voz, sudo como loc@, me da el bochorno y la ropa me aprisiona porque estoy hinchad@. Demonios. 48 años después sufro con dignidad la luna llena… en esa misma época, descubrí que era una mujer. Tenía el pelo hasta la cadera, mis herman@s y yo nos vestíamos igual: camisetas dye yourself, collares, pulseras, lentes estilo John Lennon, pantalones acampanados ajustados de mezclilla. ¿Quién es la chica, quién el chico? No había manera de distinguirnos. El ambiente en casa en 1971 es demasiado liberal, me fui a tomar clases de danza contemporánea, la maestra me dio instrucciones de llegar con mi payasito (mi leotardo) y mis mallas negras. Llegué con las prendas y al ir bailando, mi cuerpo era mío, era una chica bailando entre chicas.

Mi primer tutú se tradujo en mi primer orgasmo femenino. No hubo erección ni ese olor horrendo de lo que expiden los hombres, no, tenía mojadas las piernas desde el perineo hasta las nalgas y estaba feliz e incómoda por estar empapada. Luego, vendrían días monstruosos. Sentimientos de confusión, abuso sexual del adolescente masculino que mi cuerpo indicaba y aplausos para la bailarina que se esforzaba en clase y la misma persona ejercía esas actividades. Siempre me he preguntado, que hubiera pasado si le hubiera dicho a mi madre soltera que su hijo menor era / es una mujer. Hice teatro, danza, quise averiguar si era homosexual y tuve un novio brillantísimo y muy tímido pero solamente nos besábamos y nunca llegamos a más. Lo mataron junto con unas monjas católicas en la guerra civil de El Salvador. La presión social me obligó a ser alguien en la vida, estudiar una carrera, casarme, anhelar tener hijos (yo quería ser la mamá) y punto. Primer divorcio. Dos años de alcohol, sexo promiscuo y drogas. Bajé de 90 a 56 kilos, comía una vez al día porque no tenía empleo y cuando me empecé a vestir de mujer  a escondidas, me sentí en paz, mi alma, mi cuerpo, mi espíritu por fin se empataban en una sola caimana pero era fugaz y tenía que socializar como hombre para poder comer…

¿Qué cuerpo me imagino que soy? ¿Qué cuerpo real tengo? Mi tumblr refleja un diamante y una mujer esquizofrénica con personalidades múltiples: soy Big Mama Thornton, Madame Emma Bovary, Josephine Baker, Susan Sontag, Anna Wintour, Madame Chaosofia. Tengo 63 años, cuatro meses meses y 24 días con el cuerpo de Carlos pero soy una mujer trans de 62 años, 10 meses y 2 días, peso 64 kilos, mido 1.65 mts, un corazón que creció, tres operaciones inguinales, una retina derecha desprendida y reunida a pedazos en una red, dos ojos operados de cataratas, cambié de talla 40 de hombre a 28 de mujer en los pantalones y tallas S – M dependiendo de la hechura de la ropa, perdí las nalgas divinas que tenía y la talla de mi bra pasó de un 36B qué era decente a un magro 34A y los tacones del siete, siete y medio pasé a un seis – seis y medio, lo cual me permite comprar zapatos donde quiera. ¿Me gusta mi cuerpo? Mucho. Si mi cuerpo lo tolerase, me quitaría la extensión vegijal y los testículos que me estorban. Sería la única cirugía que le haría a mi cuerpo. Me casé dos veces más, viví con cinco mujeres distintas más y  una de ellas, me ponía su ropa para calmar mi angustia. Todo me quedaba, asumo que lo sabía porque preparaba su / la ropa para que me la pusiera, lo mismo que los zapatos…

Un día ya no pude más, se lo dije a mi hermana, a mi compañera y a la directora de la escuela, las tres me mostraron su cariño, su apoyo y entonces, pude ser yo, aquella adolescente que bailaba y era feliz y nací un 24 de agosto y en casi tres años he hecho lo que no hice en 45 años, ser ágil en el agua, rápida en tierra, tener gran sentido del humor, disfrutar una dieta omnívora limitada, ser muy paciente y sabia

***

[1]  La famosa pregunta de Sojourner Truth, feminista afroamericana de primera ola, «¿No soy una mujer?», debería servir como un poderoso recordatorio de que luchar por la representación dentro del término «mujer» ha sido una parte tan importante de la tradición feminista como lo ha sido reafirmar el valor de la feminidad y luchar por la igualdad social entre mujeres y hombres. La “mujer” generalmente se ha movilizado de maneras que promueven las agendas específicas de clase, raciales, nacionales, religiosas e ideológicas de algunas feministas a expensas de otras mujeres; La lucha por la inclusión transgénero dentro del feminismo no es significativamente diferente, en muchos aspectos, de otras luchas que involucran a mujeres de clase trabajadora, mujeres de color, mujeres lesbianas, mujeres discapacitadas, mujeres que producen o consumen pornografía y mujeres que practican el sadomasoquismo consensuado.

Susana Stryker

“Saberes (des)subyugados, una introducción a los estudios transgénero”

 

Espiritualidad, Espiritualidad Inclusiva, General , , ,

Cuaresma: Tiempo de alegría y entusiasmo.

miércoles, 15 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Cuaresma: Tiempo de alegría y entusiasmo.

pablo

Tiempo para ayunar de la desilusión,
emprendiendo caminos no hoyados,
abriendo mi hogar y mi corazón
a tantas personas cercadas por el desamparo.

Tiempo para difuminar el rostro de la soledad,
vislumbrar destellos en el horizonte,
unir voluntades y tejer redes de amistad,
solidaridad y acompañamiento.

Tiempo para abatir fronteras, defensas y muros,
abrir las puertas a quienes se juegan la existencia
para dejar atrás la violencia y el hambre,
y así empezar a construir un nuevo futuro.

Tiempo para una nueva primavera
donde rebroten de nuevo los sueños,
donde la esperanza se convierta en la fuerza
que reactive la audacia y el deseo.

Tiempo para escuchar tu voz, tantas voces,
en la brisa y también en el clamor del viento,
de sanar las heridas producidas por el odio y el desprecio,
de sembrar semillas de dignidad y consuelo.

Tiempo para abandonar la celada de la tristeza
y abrirme al gozoso lazo de la alegría,
al gozo de sentirme nuevamente entusiasmado,
la dicha de dejar en ti, en quienes me quieren, mi cuidado.

Cuarenta días para dejarme asombrar
por cada nuevo amanecer a tu lado,
cuarenta noches para dejarme transformar
por tu ternura, tu mirada y tu cálido abrazo.

Cuarenta días como símbolo y empeño de toda una vida.

*

Miguel Ángel Mesa

ECLESALIA,

13/03/23.

***

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia. Puedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

Adorar en espíritu y verdad: Religión de vivos, no de muertos

miércoles, 15 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Adorar en espíritu y verdad: Religión de vivos, no de muertos

Captura-de-pantalla-2020-03-15-10.04.08-1 (1)Del blog de Ramón Hernández Martín Espeza radical:

Obviamente, aunque toda religión se circunscriba o concrete en fomentar una forma de vida humana que tiende ineluctablemente a su mejora, hace forzosamente una referencia a la divinidad y nace precisamente de su relación con ella. Mientras trata de implantar la justicia y fomenta la solidaridad entre los seres humanos, toda religión que se precie establece lazos con la divinidad en que se apoya y de cuya benignidad se nutre. Para los cristianos, el viejo Dios de Israel, el que se hizo presente en la peña de Horeb de la que manaba agua (primera lectura de la liturgia de hoy), sigue siendo fuente de agua viva o manantial incluso del ser que somos, el compañero fiel de viaje que nos acompaña a lo largo de la peregrinación que es la vida, sobre todo cuando surgen problemas que nos desbordan, cuando nos llenamos de llagas que torturan o cuando nos dominan miedos que encogen el ánimo. Todo lo creado, incluso lo que nos parece negativo o contraproducente, emana de Dios y se nutre de él mientras dura y desempeña su función correctora o vivificadora.

El evangelio de hoy nos presenta a Jesús en Sicar, el pueblo samaritano en el que había un “manantial de Jacob”, pidiendo agua a una “pecadora” para saciar su sed de predicador itinerante, al tiempo que le ofrece a ella a cambio el “agua viva” que brota de la roca providente que es él mismo. Cuando el evangelio de Juan describe la escena y nos da cuenta de una conversación como grabada en un casete, la personalidad de Jesús ya había evolucionado en la mente y en el corazón de la mayoría de sus seguidores a la figura del Cristo de la fe al que se refiere san Pablo en la lectura de su Carta a los Romanos que se hace en la liturgia de hoy, el Señor que, habiendo dado muerte al pecado en su muerte, había consumado la magna obra de la redención.

La condición de profeta que Jesús manifiesta sin tapujos ante la mujer de Sicar la anima a aprovechar la oportunidad para preguntar si, al adorar a Dios, tienen razón los judíos que lo hacen en Jerusalén o los samaritanos, en el monte que ambos tenían delante. Jesús se muestra tan contundente como selectivo al establecer que, aunque se pueda adorar a Dios en ambos lugares o en cualquier otro, lo importante es hacerlo en espíritu y verdad. Sin duda, se refiere a una adoración sincera, seria y con fuerza, en la que se proclame que Dios es no solo la fuente de nuestro ser, sino también el manantial inagotable que alimenta y sacia nuestra vida. Adoración, en fin, que da cuenta real de lo que somos y de lo que debemos hacer.

La mirada que a partir de esa premisa o atalaya debemos dirigir al cristianismo que profesamos ha de ser vivificadora, creativa. Nunca el cristianismo podrá convertirse en “cosa hecha”, en elenco de dogmas excluyente y cerrado, en conjunto de ritos perfilados, ni siquiera en camino escalonado de sacramentos prefijados, que es lamentablemente la forma en que solemos enfocarlo. Como esperanza de que la implantación del reino de Dios avance poco a poco en la sociedad en que nos toca vivir, por muy descompuesta o podrida que nos parezca, el cristianismo es una forma de vida, una sociedad de fe dinámica, un esfuerzo sostenido en la realización de su propio ser y en la consecución de su objetivo de salvación.

De ahí que debamos cambiar por completo la perspectiva para ver en el cristianismo, ante todo, al hombre sufriente de nuestro tiempo a fin de prestarle el servicio o la sanación que le habría prestado Jesús en el suyo. Para situarse seriamente en la estela de Jesús, es decir, para ser cristiano de ley no basta un bautismo como gracia que nos injerta en una nueva dimensión, o profesar una serie de verdades como carnet de pertenencia a una ideología de tinte filosófico, o practicar una serie de ritos cargados de simbolismos circunstanciales poco menos que mágicos. El hecho de ser cristiano ni cambia la condición humana, ni afilia a un club selecto de intelectuales,  ni convoca a ningún tipo de aquelarre ritual, sino que nos encamina tras los pasos de Jesús y nos sitúa en las coordenadas de su propia vida. Nos referimos a pasar por este mundo haciendo el bien, a adorar a Dios como es debido, a tratarlo como padre providente en conversaciones frecuentes con él (oración) y a ocuparnos seriamente de los hermanos, justo lo mismo que hizo Jesús. La pregunta correcta para indagar sobre la condición de cristianos no debería ser la de si creemos que Jesús es Dios, que es la que normalmente nos hacemos, sino la de si vivimos a su estilo, si se caminamos tras huellas, si damos testimonio de su vida y si colaboramos en su magna obra de salvación de los hombres.

El auténtico adorador de Dios debe, por un lado, ser humilde de corazón y aceptar plenamente su condición de criatura, lo que lo lleva a la conciencia de que cuanto posee es don divino y de que lo correcto no es esforzarse por dominar a sus semejantes, sino por servirlos. Solo los humildes pueden adorar a otro. Lamentablemente, hay millones de seres humanos, entre ellos muchos que se consideran cristianos, que solo se adoran a sí mismos. La egolatría es una epidemia corrosiva que hace estragos en todos los estamentos de la vida, incluidos los más sagrados y también los más degradados. En todas partes abundan los diosecillos que se alzan con la vara mágica del mando y que se atreven a golpear con ella los baluartes de la vida en busca de sumisión.

Por otro, el auténtico adorador de Dios debe ser sumiso servidor de sus hermanos y desprenderse de cualquier posesión que apunte en otra dirección. Todos tenemos tiempo en abundancia y, aunque no sean muchos, algunos tienen además riquezas sobradas para costear varias vidas. Todos debemos compartir tiempo y, algunos, también riquezas. Si el poder no es capaz de sobreponerse a un tiempo que termina derrotándolo por completo, a las riquezas no se le puede buscar otra función legítima que la de proveer a las necesidades propias y ajenas. Solo quienes utilizan su poder como servicio a sus semejantes y comparten con ellos sus propios haberes, sean tiempos o riquezas, caminan tras las huellas de Jesús y adoran al Padre en espíritu y verdad, lo mismo da que lo hagan en Samaría, en Jerusalén o en cualquier parte del mundo donde se encuentren. Solo ellos son realmente cristianos, auténticos seguidores de Jesús.  Insistiré, como cierre de esta reflexión, en que el cristianismo no es un rosario de creencias ni un vademécum de prácticas religiosas, sino una religión de vida o, mejor, una forma de vida inspirada en el modelo de humanidad de un Jesús al que mantiene vivo en el seno de la comunidad de creyentes.

Espiritualidad , , , ,

Todo

martes, 14 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en Todo

Del blog Nova Bella:

4205546C-5BF2-401D-866D-86B3340CAF9F

Todo lo que sabemos del amor

es que el amor es todo lo que hay

*

Emily Dickinson

***

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , ,

La otra cuaresma

martes, 14 de marzo de 2023
Comentarios desactivados en La otra cuaresma

5B953921-334F-43FA-919A-7457CEB247B1Cuando ayunar no es una opción

Juan Zapatero Ballesteros
Sant Feliu de Llobregat (Barcelona).

ECLESALIA, 10/03/23.- Al llegar la Cuaresma, la Iglesia recuerda a sus fieles el deber de hacer penitencia, de manera más intensa, con el propósito de avanzar en el camino de la conversión y el obtener perdón de los pecados. Son, entre otros, el ayuno y la abstinencia dos instrumentos más que propicios para conseguirlo. Creo que no es necesario recordar el significado concreto que tienen estas dos prácticas; en todo caso, el diccionario de la Lengua lo explica de manera perfecta.

Es esta una práctica habitual que la Iglesia recomienda realizar a sus fieles durante el tiempo de Cuaresma. El objetivo concreto de hacerlo durante ese tiempo no es otro que llegar purificados a la celebración de la Pascua, la fiesta clave y fundamental de los cristianos. Se trata de cuarenta días, cronológicamente hablando, en recuerdo del tiempo que Jesús pasó en el desierto. Hago tal aclaración, porque, sobre todo, después de la última pandemia, eso de «cuaresma, cuarentena» no coincide con la realidad temporal de cuarenta.

Independientemente de cuántos puedan ser, numéricamente hablando, los que cumplen con esta práctica, lo que sí es cierto es que quienes deciden seguir la norma eclesiástica de privarse, durante la Cuaresma, de ciertas cantidades de alimentos en general y de abstenerse de comer otros, todos ellos deciden hacerlo libremente. Eso sí, a sabiendas de que, una vez acabada la celebración de la Pascua, podrán volver a las andadas, sin control en unos casos. Otros, en cambio, de manera más civilizada y habitual a como lo venían haciendo. Sin descartar que habrá unos terceros que acabarán convertidos de verdad; no lo vamos a negar. Lo que dicho en Román paladino significa que, en general, la mayoría acabará con muy poco o nulo propósito de enmienda de no volver a las andadas.

Si nos atenemos, dentro del mundo, a la sociedad rica, bien estante y opulenta, observamos que también se cumple con las exigencias de otra «cuaresma», asumidas libremente, claro,  que tiene como finalidad conseguir otros objetivos. Estarían, en primer lugar, quienes, siguiendo las recomendaciones del facultativo de turno, optan por poner freno a ciertos excesos de comida y de bebida, si es que de verdad quieren conseguir recuperar la salud, demasiado deteriorada en algunos casos.

En segundo lugar, estaría la «cuaresma» de quienes se abstienen de cuánto haga falta y más, con tal de conseguir los cánones de belleza física impuestos por la moda social del momento.  Para ello no escatiman ni las privaciones más dolorosas que les puedan llegar a imponer. A pesar, eso sí,  de que, la mayoría de las veces, todo ello no les hace más felices, ni mucho menos. Más bien, en muchos casos, todo lo contrario. Pero es igual; han conseguido lo que pretendían: ser admirados y envidiados por una sarta de «borregos», muy débiles mentalmente, que acabarán pagando el pato. ¡Y de qué manera!

Hay que decir, en honor a la verdad, que estos últimos no solo desconocen la abstinencia, sino que practican de manera devoradora lo contrario de lo que ella significa. Consumen hasta la saciedad cuantos productos, materiales o no, les proponen quienes han conseguido introducirlos en el canon de belleza que a ellos les interesa. Productos que, según les dicen, no van a destruir su belleza exterior, a pesar de que interiormente les conviertan en auténticos adefesios y en verdaderas marionetas manipulables.

Por último hay unos terceros, de aquí, de allí, del otro lado y de más allá, este es precisamente uno de los efectos secundarios de la globalización, que ya llevan ayunando desde hace tiempo. ¡Y lo que les queda! Pero no porque así lo hayan decidido ellos, sino porque otros, que sí que sabemos quiénes son, aunque ellos no den la cara, se lo imponen sin más. Y mejor no meternos a indagar, porque podríamos correr la suerte de salir muchos o todos salpicados. Algunos, no sé cuántos, pertenecientes probablemente al sector de los que ayunamos y practicamos la abstinencia tal y como manda la Santa Madre Iglesia. Otros, a los sumisos al canon de belleza. Otros también a quienes piensan que ayunar es saludable; pero en la casa del vecino, no en la propia, claro.

Y si se me apura, algunos más, unos cuantos o muchos, a quienes piensan que «la vida es así, que han tenido mala suerte y, por tanto, qué lo vamos a hacer. Que, dado que la vida tiene estas cosas, les ha tocado a ellos: aguantar, que es lo que toca».

No estaría mal que, en estos momentos, todos, unos como creyentes en el mensaje de Jesús, otros como personas que conservan o conservamos aún un poco de buena voluntad, recordáramos las palabras del profeta Isaías (58, 6-12): «Más bien, el ayuno que yo quiero es que se desaten las ataduras de la impiedad, que se suelten las cargas de la opresión, que se ponga en libertad a los oprimidos, ¡y que se rompa todo yugo! Ayunar es que compartas tu pan con quien tiene hambre, que recibas en tu casa a los pobres vagabundos, que cubras al que veas desnudo, ¡y que no le des la espalda a tu hermano!» .

64CD1B0B-9C93-462E-A6EC-47DF0B8A4120

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedenciaPuedes aportar tu escrito enviándolo a eclesalia@gmail.com).

Espiritualidad , ,

Recordatorio

Cristianos Gays es un blog sin fines comerciales ni empresariales. Todos los contenidos tienen la finalidad de compartir, noticias, reflexiones y experiencias respecto a diversos temas que busquen la unión de Espiritualidad y Orientación o identidad sexual. Los administradores no se hacen responsables de las conclusiones extraídas personalmente por los usuarios a partir de los textos incluidos en cada una de las entradas de este blog.

Las imágenes, fotografías y artículos presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Por supuesto, a petición de los autores, se eliminará el contenido en cuestión inmediatamente o se añadirá un enlace. Este sitio no tiene fines comerciales ni empresariales, es gratuito y no genera ingresos de ningún tipo.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un espacio de información y encuentro. La información puede contener errores e imprecisiones.

Los comentarios del blog estarán sujetos a moderación y aparecerán publicados una vez que los responsables del blog los haya aprobado, reservándose el derecho de suprimirlos en caso de incluir contenidos difamatorios, que contengan insultos, que se consideren racistas o discriminatorios, que resulten obscenos u ofensivos, en particular comentarios que puedan vulnerar derechos fundamentales y libertades públicas o que atenten contra el derecho al honor. Asimismo, se suprimirá aquellos comentarios que contengan “spam” o publicidad, así como cualquier comentario que no guarde relación con el tema de la entrada publicada. no se hace responsable de los contenidos, enlaces, comentarios, expresiones y opiniones vertidas por los usuarios del blog y publicados en el mismo, ni garantiza la veracidad de los mismos. El usuario es siempre el responsable de los comentarios publicados.

Cualquier usuario del blog puede ejercitar el derecho a rectificación o eliminación de un comentario hecho por él mismo, para lo cual basta con enviar la solicitud respectiva por correo electrónico al autor de este blog, quien accederá a sus deseos a la brevedad posible.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.