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Archivo para la categoría ‘Espiritualidad’

Él está adviniendo siempre.

domingo, 3 de diciembre de 2023
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jesus-meditando-600x400DOMIGO 1º DE ADVIENTO (B)

Mc 13,33-37

Estamos en el primer día del Nuevo Año litúrgico. El Adviento no es solamente un tiempo litúrgico, sino toda una filosofía de vida. Se trata de una actitud vital que tiene que atravesar toda nuestra existencia. Adviento viene de la palabra “adventum” del verbo “advenio” que no significa venir sin sobrevenir. Este matiz es muy importante, porque nos obliga a pensar en algo que se añade a lo que ya somos. Lo importante no es recordar la primera venida de Jesús; eso es solo el pretexto para descubrir que ya está aquí. Mucho menos prepararnos para la última, que solo es una gran metáfora.

Todo el AT está atravesado por la promesa y por la espera. Según el relato bíblico, Dios les va prometiendo lo que ellos más ansían. A Abrahán, descendencia; a los esclavos en Egipto, libertad; En el desierto, una tierra que mana leche y miel; cuando han conquistado Canaán, una nación fuerte y poderosa; cuando están en el Exilio, volver a su tierra; cuando destruyen el templo, reconstruirlo; en aquel momento librarles de los romanos. En el AT siempre les promete cosas terrenas porque es lo único que ellos esperan. Jesús promete algo muy distinto. «He venido para que tengan Vida y la tengan abundante.»

Según el AT Dios les puso la zanahoria delante de las narices o el palo en el trasero para hacerles caminar según su voluntad. Tomado al pie de la letra sería ridículo. Dios no puede hacer promesas para el futuro, porque ni tiene nada que dar ni tiene futuro. Las promesas de Dios son hechas por los profetas, para ayudar al pueblo a soportar momentos de adversidad. Nada de lo que anunciaron los profetas se cumplió en Jesús. Gracias a Dios, porque todos los textos están encaminados hacia una salvación material. Hoy podemos entender aquellas imágenes como metáforas de la verdadera salvación.

La clave del relato evangélico está en la actitud de los criados. Nos quiere decir que Dios está siempre viniendo. Él es “el que viene”. La humanidad vive un constante adviento, pero no por culpa de un Dios cicatero que se complace en hacer rabiar a la gente obligándola a infinitas esperas antes de darle lo que ansía. Estamos todavía en Adviento, porque estamos dormidos o soñando con logros superficiales, y no hemos afrontado con la debida seriedad la existencia. Todo lo que espero de Dios, lo tengo ya dentro de mí.

Vigilad. Para ver no solo se necesita tener los ojos abiertos, se necesita también luz. No se trata de contrarrestar el repentino y nefasto ataque de un ladrón. Se trata de estar despierto para afrontar la vida con una conciencia lúcida. Se trata de vivir a tope una vida que puede transcurrir sin pena ni gloria. Si consumes tu vida, dormido, no pasa nada. Esto es lo que tenía que aterrarte; que pueda transcurrir tu existencia sin desplegar las posibilidades de plenitud que te han dado. La alternativa no es salvación o condenación. Nadie te va a condenar. La alternativa es o plenitud humana o simple animalidad.

Pues no sabéis cuando es el ‘momento’. En griego hay dos palabras que traducimos al castellano por “tiempo”: “kairos” y “chronos”. Chronos significa el tiempo astronómico, relacionado con el movimiento de los cuerpos celestes. Kairos sería el tiempo psicológico, el momento oportuno para tomar una decisión. Por no tener en cuenta esta sencilla distinción, se han hecho interpretaciones descabelladas. En el evangelio que acabamos de leer, se habla de kairos. Naturalmente que el hombre, como criatura se encuentra siempre en el chronos, pero lo verdaderamente importante para él es vivir el kairos.

El punto clave de nuestra reflexión debe ser: ¿Esperamos nosotros la misma salvación que esperaban los judíos? Si es así, también nosotros hemos caído en la trampa. Jesús no puede ser nuestro salvador. La mejor prueba de que los primeros cristianos, verdaderos judíos, no estaban en la auténtica dinámica para entender a Jesús, es que no respondió a sus expectativas y creyeron necesaria una nueva venida. Esta vez sí, nos salvará de verdad, porque vendrá con “poder y gloria”. No os parece un poco ridículo. La médula de su mensaje es que la salvación que Dios nos ofrece está en la entrega y el don total.

Las primeras comunidades oraban: “Maranatha” (ven Señor). Vivieron la contradicción de una escatología realizada y otra futura. “Ya, pero todavía no”. “Ya” por parte de Dios, que nos ha dado ya la salvación. “Todavía no” porque seguimos esperando una salvación a nuestra medida y no hemos descubierto la verdadera salvación, que ya poseemos. Aquí radica el sentido del Adviento. Porque “todavía no” ha llegado la verdadera salvación, tenemos que tratar de adelantar el ya. Eso no lo conseguiremos si seguimos dormimos.

Luchar por un mayor consumismo y creyendo que en él está la verdadera salvación sería una trampa. Descubrir ese engaño sería estar despiertos. El ser humano sigue esperando una salvación que le venga de fuera, sea material, sea espiritual. Pero resulta que la verdadera salvación está dentro de cada uno. En realidad, Jesús nos dijo que no teníamos nada que esperar, que el Reino de Dios estaba ya dentro de nosotros. En este mismo instante está viniendo. Si estamos dormidos, seguiremos esperando.

La falta de encuentro se debe a que nuestras expectativas van en una dirección equivocada. Esperamos un Dios que llegue desde fuera. Esperamos actuaciones espectaculares por parte de Dios. Esperamos una salvación que se me conceda como un salvoconducto, y eso no puede funcionar. Da lo mismo que la espere aquí o para el más allá. Lo que depende de mí no lo puede hacer Jesús ni lo puede hacer Dios. Esta es la causa de nuestro fracaso. Seguimos esperando que otro haga lo que solo yo puedo hacer.

La religión me ofrece salvación, pero solo me salva de los lazos que ella misma me ha colocado. Dios es la salvación y ya está en mí. Lo que de Dios hay en mí es mi verdadero ser. No tengo que conseguir nada ni cambiar nada en mí auténtico ser, simplemente tengo que despertar y dejar de potenciar mi falso yo. Tengo que dejar de creer que soy lo que no soy. Esta vivencia me descentrará de mí mismo y me proyectará hacia los demás. Me identificaré con todo y con todos. Mi falso ser y mi individualidad serán disueltos.

El verdadero problema está en la división que encontramos en nuestro ser. En cada uno de nosotros hay dos fieras luchando a muerte: Una es mi verdadero ser que es amor, armonía y paz; otra es mi falso yo, que es egoísmo, soberbia, odio y venganza. ¿Cual de los dos vencerá? Muy sencillo y lógico. Vencerá aquella a quien tú mismo alimentes.

Como los judíos, seguimos esperando una tierra que mane leche y miel; es decir mayor bienestar material, más riquezas, más seguridades de todo tipo, poder consumir más… Seguimos pegados a lo caduco, a lo transitorio, a lo terreno. No necesitamos para nada la verdadera salvación o, a lo máximo, para un más allá. Si no sientes necesidad no habrá verdadero deseo, y sin deseo no hay esperanza. Hoy, ni los creyentes ni los ateos esperamos nada más allá de los bienes materiales. También Dios sigue esperando.

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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¡Viene el Señor!

domingo, 3 de diciembre de 2023
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Mc 13, 33-37

«Velad, por tanto, ya que no sabéis cuándo viene el dueño de la casa»

La Navidad es una de las dos cumbres del calendario litúrgico, y viene precedida de un tiempo de preparación para celebrarla mejor; el Adviento. Pero una celebración será importante para mí en la medida en que lo sea el hecho que se celebra, y cuanto más lo sea, más me afanaré en prepararla bien. Por tanto, me importará preparar bien la Navidad si lo que ocurre en ella es importante; y si no, no.

Pero ¿qué ocurre en Navidad?…

En Navidad celebramos el nacimiento de Jesús, su aniversario; podríamos decir que celebramos su cumpleaños, pero Jesús murió hace mucho tiempo y nadie celebra el cumpleaños de los muertos. Si lo seguimos celebrando es porque no está muerto, sino tan vivo en nosotros que lo consideramos parte de nuestra vida; porque la llegada de Jesús es algo que sucedió y que sigue sucediendo. Pero, ¿Quién es Jesús para mí? …  ¿Qué importancia tiene en mi vida?

Jesús es importante para mí porque es el que da sentido a mi vida. Porque en Jesús he descubierto que Dios no es un arcano inaccesible, sino que es Abbá, la madre que nos acompaña en esta vida y nos espera al otro lado de la muerte. En Jesús hemos aprendido que la forma de vivir es perdonando, compartiendo, compadeciendo, ayudando, sirviendo, trabajando por la paz y la justicia… y de Jesús hemos recibido una misión: ser sal, ser luz, ser semilla, ser levadura… para que el mundo tenga sabor, para que no camine en tinieblas, para que dé buena cosecha; para que de buenos frutos.

Jesús es para nosotros presencia de Dios salvador en el mundo, y al encontrarnos con él, nos estamos encontrando con Dios mismo. Y desde esta perspectiva, la Navidad cobra toda su importancia. Estamos celebrando que “Dios está con nosotros”, que ha apostado por nosotros, es decir, que la aventura humana —la mía en particular y la de del conjunto de la humanidad en general— tiene sentido, que nuestra vida es mucho más de lo que ven los ojos, que está pensada por Dios y que nuestro destino no es morir, sino Vivir.

La venida histórica de Jesús marcó una encrucijada para el pueblo de Israel, y también es una encrucijada para nosotros. Hay que elegir entre conformarse con esta vida, con sus valores y sus satisfacciones, y resignarse a morir… o no conformarse, fiarse de la Palabra de Jesús y aspirar a más, a más vida, a otros valores que el orín no puede corroer. Por eso, nosotros, la Iglesia, aprovechamos todos los años la Navidad para que Jesús vuelva a nacer con más fuerza en cada uno, para que conociéndole mejor, aceptándole más, creyendo más en él, nuestra vida se vaya trasformando todos los días y tenga sentido.

El Adviento es por tanto un tiempo de urgencia, de despertar si nos habíamos dormido, de avivar nuestra fe. ¡Viene el Señor! ¡Qué alegría! Dios está con nosotros, es nuestro aliado y nunca nos abandona.

Miguel Ángel Munárriz Casajús 

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo sobre este evangelio, pinche

Fuente Fe Adulta

 

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Mirada apocalíptica en tiempos coyunturales.

domingo, 3 de diciembre de 2023
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IMG_1321Mc 13, 33-37

El relato de Mc 13,33-37 se inserta al final de un discurso llamado de género apocalíptico. En él se ven reflejados momentos que pueden ser críticos en la historia o también que son propicios para el desenlace de determinados acontecimientos. Este capítulo 13 se enmarca en una etapa ciertamente decisiva: comienza con la plausible destrucción de Jerusalén y está ubicado justo antes del complot para arrestar a Jesús. ¿Cómo vivir estas situaciones que conmueven las mismas bases religiosas? La respuesta apunta en primer lugar a la atención, a la observación vigilante e incluso la aceptación, tanto de los acontecimientos globales (caída del templo, guerras, destrucción…) como de los individuales (los azotarán, los entregarán…). En segundo lugar, el texto da pistas espirituales para vivir en estos momentos: la constancia, el cuidado recíproco, la confianza… son algunas de las actitudes para sobrellevar las situaciones conflictivas. Y, en tercer lugar, el relato agrega unas “tareas” (cf. Mc 13,34: “asignó a cada uno una tarea”) que se deben realizar durante este tiempo que tiene un plazo determinado y concreto.

Como venimos describiendo, el género apocalíptico es muy sugerente sobre todo para leer en momentos difíciles, por ejemplo, durante una pandemia o una guerra, o incluso con la cercanía de la muerte de algún ser querido. Los relatos apocalípticos desarrollan, explican, y hasta dan detalles acerca del devenir de los acontecimientos que son ciertamente coyunturales. Y además proponen cómo vivir y afrontar este tipo de situaciones: con atención a la realidad -sin huir de ellas-, con la mirada atenta y conscientes de que el desenlace está próximo -no durará mucho-.

Este texto de género tan marcadamente apocalíptico se proclama en la liturgia del tiempo de Adviento. Probablemente se debe a que la tradición de la Iglesia asocia el Adviento a un momento sumamente decisivo en la historia: la esperanza de una próxima y radical venida de Jesús. La Iglesia trae al recuerdo cómo los primeros cristianos, pasada la muerte de su maestro y aun percibiendo las señales de su resurrección, lo esperan y desean apasionadamente que vuelva. En este tiempo de esperanza era posible ser radicales en todas las opciones y acciones porque era “por poco tiempo”. La motivación para vivir los principios del Reino era exigente entonces y el tiempo estrechamente limitado. Como dice el relato de Marcos, al igual que un señor que se va de viaje y deja tareas a sus empleados, así también cada uno tiene una misión que cumplir, durante este “corto tiempo intermedio”. Pasados los años y las primeras generaciones, la esperanza se alarga, el tiempo se prolonga, y se espera que el Señor venga “pronto”, que «no tarde» (como rezan muchos himnos).

El Adviento pretende entonces volver a acortar el tiempo y sugiere afrontar la realidad con una mirada clara y profunda, podríamos decir desde la proximidad de un devenir que lo transforma todo. Los acontecimientos, todos ellos, han de leerse con ojos atentos, confiados e incluso vivirse con la radicalidad de un desenlace próximo. Atención a cada instante, a cada momento. La hondura del presente, siempre y en toda circunstancia, se consolida como el tiempo propicio para acoger una presencia próxima y transformadora. ¡Que este Adviento nos encuentre alerta!

Paula Depalma

Fuente Fe Adulta

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Vivir en la atención

domingo, 3 de diciembre de 2023
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IMG_1320Domingo I de Adviento

03 Diciembre 2023

Mc 13, 33-37

Algunas parábolas, probablemente por influjo de los responsables de las primeras comunidades, acabaron tomando un tono, no ya solo moralizante, sino incluso amenazador: el “dueño de la casa” podría aparecer en el momento menos pensado, dispuesto a castigar el menor descuido.

Es una pena, porque el tono moralizante y amenazador, no solo desvirtúa la sabiduría que la parábola contiene, sino que hace que sea desechada por una mente adulta.

La sabiduría se mueve en otra dirección: no hay que “velar” para que no nos castiguen, sino para vivir cada vez más en plenitud, es decir, en coherencia con lo que realmente somos.

Velar significa estar despierto, por contraposición al sueño, que es sinónimo de despiste, ignorancia y confusión, que acaban en sufrimiento. Así entendida, la parábola plantea esta cuestión: ¿quieres vivir despierto, consciente de quien eres, acogiendo la vida y permitiendo que la vida se viva en ti, o prefieres seguir sobreviviendo en la superficie, a merced de lo que suceda, ignorante de tu referencia interna o brújula interior?

Pues bien, lo que marca la diferencia entre vivir despierto o sobrevivir adormilado es la atención: eso significa la invitación a “velar”. Atención no es tensión, como alguien parece entenderla, sino todo lo contrario: descanso consciente apoyado en la confianza.

Vivir en la atención -la única manera de vivir con gusto y sentido- significa vivir en presente. Desde ahí, podemos recordar el pasado e incluso preparar el futuro, utilizar la mente -como una herramienta- cuando la necesitamos y comprometernos en procesos de cambio individual o colectivo. Peri nada de eso tiene por qué sacarnos del presente y, en último término, de la presencia que somos.

Vivir en la atención significa vivir en conexión con nuestra verdadera identidad, en ese “lugar” donde, más allá de los movimientos mentales y emocionales, experimentamos de manera estable la paz y la vida.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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Nadie invocaba tu nombre, nadie salía del letargo (Isaías) … Como hoy

domingo, 3 de diciembre de 2023
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IMG_1560Del blog de Tomás Muro, La Verdad es libre:

Primer Domingo de Adviento (ciclo B)

01.- Adviento.

    Comencemos serena y esperanzadamente el Adviento. Es un tiempo de calma y de despertar la esperanza.

    Por mal que vayan las cosas, a pesar de nuestras propias limitaciones y debilidades, confiemos, “esperemos contra toda desesperanza” (S Pablo).

02.- Dios es nuestro Padre y nuestro libertador.

Es espléndida la primera lectura del libro de Isaías.

El pueblo de Israel se ha olvidado de Dios y vive a la deriva. Nadie invocaba tu nombre, nadie salía del letargo para adherirse a ti. Como siempre y como todos, como nuestro propio pueblo. Las Iglesias se van vaciando, nadie se acuerda de Dios…

Posiblemente muchos no estaréis de acuerdo, pero un pueblo que vive sin Dios, buscando simplemente crecer económicamente y subsistir, el “Friday black”, vegetar y porno en el móvil, no tiene futuro, porque no tiene esperanza en Dios Padre.

El profeta Isaías nos presenta un pensamiento y una forma de vida sana y liberadora: Dios es nuestro Padre y nuestro liberador.

Isaías tiene nostalgia y ora para que los cielos se rasguen  y Dios descienda sobre nosotros: que las nubes lluevan al justo. San Pablo, en la segunda lectura subraya la misma idea: aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo

La manifestación de JesuCristo ya ha acontecido: Jesús está ya en medio de nosotros y nos ha dicho que Dios es nuestro Padre y nuestro liberador.

03.- Esperamos a Cristo. Vivir en esperanza.

    El ser humano por naturaleza es un ser esperanzado.

     3.1. La esperanza es la materia de la que estamos hechos los seres humanos. El ser humano es esperanza.

Vivir es esperar. Esperanza es la relación de confianza que establezco con el futuro. Esperamos un futuro mejor del que actualmente somos y tenemos, sobre todo aguardamos un futuro absoluto y pleno, que es Dio: Padre y libertador.

Cuando no se confía en el futuro comienzan a abrirse brechas a la desesperanza, si no desesperación, lo cual comienza a ser más que problemático.

    El médico Laín Entralgo decía que el ser humano espera por naturaleza “algo” que no está en su naturaleza”. Estamos abiertos Dios, caminamos hacia Él fragmentariamente, con pequeños pasos, por lo que cualquier pequeño paso de verdad, de amabilidad, de ayuda, de esperanza, es enormemente valioso.

      3. 2. Segunda venida:

El Adviento (y toda la vida es un Adviento) es aguardar la “segunda” venida del Señor, es decir esperar  el encuentro personal y de toda la humanidad con quien ha dado sentido a la historia.

Este mundo y el hombre creado por Dios y redimido por Jesucristo no terminará en el vacío.

Somos barro, pero: Señor, tú eres nuestro padre, nosotros la arcilla y tú nuestro alfarero: todos somos obra de tu mano.

 En el Adviento de la vida Dios alentará en nosotros la esperanza cristiana, el aliento vital, el espíritu: todo acabará bien, en las manos de Dios.

       3.3. Velad, estad preparados:

Vivamos lúcidos y despiertos. ¡Alegres en la esperanza! La esperanza de lo que aguardamos es la alegría del presente. Lo decisivo en la vida no es lo que tenemos, sino lo que esperamos.

El Señor viene a concluir la historia. Él es nuestra fortaleza. Esperemos contra toda esperanza.

Señor, tú eres nuestro padre, nosotros la arcilla y tú nuestro alfarero: todos somos obra de tu mano.

Ven pronto, Señor.

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Ayudante del Maestro Pintor, que nada te inquiete!

sábado, 2 de diciembre de 2023
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Del blog de Alfonso J. Olaz El Rincón del Peregrino:

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( Mural de  Duncan Grant, Russell Chantry, catedral de Lincoln, Inglaterra )

Nada te inquiete hijo mío
Respira hondo y mira al Cielo
Y fíjate bien lo que contemplas
Y entenderás que nada puedes hacer.

Nada, nada, nada puedes hacer

Pero Todo, todo, todo es posible conmigo.

Nada es posible sin mi
Confía, confía, Créetelo.

Como todas las noches,
te dejaré un lienzo preparado

En la madrugada dibujaras con el lápiz de la confianza
lo que hoy deberás hacer.

Al salir el sol pintaras con tus pinceles.
y mis pinturas la historia de tu amor.

Déjate llevar,
Para ser amor

Déjate hacer
Para ser paz

Déjate amar
Para ser bien.

Donde no hay amor, Déjate llevar,
Para ser Amor y serás Amor.

Donde no hay Paz, Déjate hacer,
Para ser Paz y serás Paz.

Donde no hay Bien, Déjate amar,
Para ser bien y serás Bien.

Ayudante del Maestro,
Si hoy todos han visto tu obra
Habrás aprendido esta lección divina

*

Alfonso Olaz
05.11.2023

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“ Fake news en nuestros genes”, por Dolores Aleixandre

sábado, 2 de diciembre de 2023
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IMG_1385De su blog Un grano de Mostaza

Podemos convivir tan tranquilos con la mentira y ajenos a la verdad

15.11.2023

Salgo de una exposición sobre Fake News (que no se la pierda quien pueda…) pensando cuánta razón tenía Pablo al prevenir a los Romanos de ese riesgo: convivir tan tranquilos con la mentira mientras la verdad está aprisionada en una mazmorra. Un acierto de la exposición: el recorrido histórico demoledor que muestra cómo las fake news no son un invento de Trump, Putin o Munsk, sino que eran habituales en los emperadores romanos, hasta en el mismísimo Adriano que parecía tan virtuoso. Después de eso, ya no extraña el engaño de Hamas a los sistemas de inteligencia israelíes: han atacado a Israel por superficie, mientras simulaban estar tranquilos y entretenidos en excavar túneles.

Y ya que nombro a Israel, imposible no recordar a Jacob, ese ancestro nuestro, mentiroso compulsivo y experto en manejarse en las aguas movedizas de los engaños. Visitamos Gen 25-27 “en formato exposición”: Rebeca, mujer de Isaac, está pariendo gemelos y sale primero Esaú el peludo y detrás Jacob agarrado su talón. Ya apuntaba maneras el que iba a pasarse la vida trampeando para arrebatarle a su hermano sus derechos de primogénito. Pasamos a la “sala” siguiente: Isaac, viejo y ciego, tiene el capricho de un guiso de caza; Rebeca prepara un cabrito a toda prisa, Jacob se pone la ropa de Esaú y se acerca obsequioso con el plato: “¡Qué pronto has encontrado la caza, hijo mío!”- dice Isaac-. “Es que el Señor me la puso delante, padre mío”, miente él implicando a Dios en su trama. Consigue la bendición que le consagra como primogénito pero no le queda más remedio que escapar, huyendo de la venganza de su hermano. Todo muy actual, como se ve. Después de más aventuras y fraudes, al final asistimos a la reconciliación de los hermanos y a la rendición total de Jacob al Señor.

Y en medio de tanta desfachatez – la de Jacob, la de Hamas e Israel, la de cada uno de nosotros…-, la presencia fiel y perdonadora del Dios que no nos retira su amor. Dice mi Arzobispo José Cobo que hay que “descansar en Su paciencia”. Va a ser esa la única grieta por la que se cuele la luz en medio de esta noche del mundo.

(Vida Nueva, Noviembre 2023)

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In memoriam

viernes, 1 de diciembre de 2023
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En el Día Internacional de la lucha contra el VIH/SIDA, recordamos hoy a tantos hermanos y hermanas fallecidos por causa del VIH.

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Recordar es facil para el que tiene memoria.

Olvidar es difícil para el que tiene corazón.

*

Gabriel García Márquez

***

Bendito eres Tú, oh Señor,
que enjugarás toda lágrima de nuestros rostros;
quien mira hacia Ti resplandecerá,
libre de sombras y preocupación en el rostro.
Tú, Eterno Dios, Has venido a habitar entre nosotros,
y te damos gracias.
Hecho semejante a los hombres, Tú sabes bien
cómo la enfermedad carcome el cuerpo,
y como la vergüenza roe el espíritu.
No podemos sanar el cuerpo,
pero danos, Señor, por favor,
la actitud y la palabra adecuadas
  que ayudan a nuestros hermanos y hermanas que viven con el VIH
a no vivir más en la vergüenza:
que nuestra mirada sea limpia,
y nuestra acogida discreta y modesta,
sin “¿por qué? “ ni  “¿cómo?“;
porque Tú no miras el pasado de las personas,
y no haces preguntas.
Enséñanos, si Tú quieres,
simplemente “estar con”
como Tú estás
con cada uno y cada una de nosotros.
Te damos gracias, y te decimos gracias,
porque estamos contigo,
hijo e hijas de un mismo Padre,
y Tú acoges nuestra oración.
Amén. Aleluya.

+

Hermano Manuel de la Communion Béthanie

***

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“Leer la Biblia con perspectiva de género”, por Eliana Valzura

viernes, 1 de diciembre de 2023
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IMG_1382Soy plenamente consciente, al escribir este artículo, que muchos y muchas lectores y lectoras de esta publicación verán el título y seguirán de largo: hay mucho “run-run” fundamentalista alrededor de la palabra “género”. Inmediatamente se la asocia con temas que son demasiado irritantes para el “sentido común” (que de “común” no tiene nada) de la iglesia. Me refiero a: aborto y homosexualidad.

Pues bien, no voy a hablar ni de aborto ni de homosexualidad, pero sí voy a remarcar que el concepto de “género” es mucho más amplio que esos dos temas puntuales, y que los estudios de género no son parte de una conspiración mundial para instaurar un “nuevo orden”, ni una “agenda 2030”, ni para destruir la “familia occidental y cristiana”. Nadie puede obligar a nadie a ser lo que no es, a desear lo que no desea, a hacer lo que no quiere hacer. Me retracto (es una virtud mía, creo: puedo retractarme muy rápido cuando me equivoco): demasiadas veces la iglesia ha obligado a las personas a ser (o parecer) lo que no son, a hacer (cosas que naturalmente no harían) y a desear a quien no les sale de las tripas desear. Pero, al contrario, nunca: todos y todas nos podemos quedar tranquilos y tranquilas. Se es lo que se es, de la cuna a la tumba, por más esfuerzos que se hagan desde la heteronomía a adecuarse a lo que la sociedad, la iglesia, la familia o las instituciones prescriben como lo “normal”, o lo “natural”.

Vamos, pues, al punto, sin más rodeos.

¿Por qué es necesario e incluso imprescindible leer las Escrituras con perspectiva de género? Porque los estudios de género nos han venido a mostrar que hay una injusticia profunda enquistada en la sociedad, una inequidad de derechos, una asimetría de poder, un movimiento permanente de invisibilización, de discriminación y de exclusión de lo diferente, y porque la iglesia, como parte de esa sociedad, no está exenta de esos mecanismos y, lo que es peor, en sus discursos los ha propiciado, los ha alentado, los ha instalado y los ha sostenido, fundamentándolos con la Biblia. La misma Biblia con la que se habla sobre el amor irrestricto de Dios en Jesús, la misma Biblia con la que se habla de salvación, la misma Biblia con la que se habla de justicia y de un Dios bueno. ¿Y cómo puede ser?

Puede ser, porque apalancándonos en el concepto de “inspiración plenaria” y sin profundizar en la necesaria contextualización de esos textos que invocamos como sagrados, y de hecho lo son, leemos literalmente pasajes completos que responden a una coyuntura histórica, cultural, y social determinada, y no solamente eso: también tomamos como “normativos” textos que están culturalmente situados.

Pensemos juntxs: las sociedades antiguas eran profundamente patriarcales y desde ese paradigma se escribió la Biblia. Dejaré algunos ejemplos por aquí para que cada cual piense y reflexione:

– Dios es masculino, y así está descripto, salvo contadas excepciones como aquella de la “gallina y sus polluelos”.

– La Biblia, entonces, habla con voz de hombre.

– Primero ese Dios creó al hombre (¡obvio!), del que “salió” la mujer, y a él le dio la potestad de nombrar todo. La palabra del hombre es creadora y la de la mujer…. Bueno, se dice que “calle”, pero quizás es una casualidad.

– No hay libros en la Biblia escritos por mujeres.

– La historiografía registra solo hombres en los concilios que consagraron el canon del Antiguo (s.I) y del Nuevo Testamento (s.IV).

– No hay registros de mujeres en los concilios que fijaron los dogmas más importantes de la fe cristiana: Nicea, Constantinopla y Calcedonia (en los otros, tampoco ¿no?) y es a través de ese dogma que leemos la Biblia, y no al revés, como debería ser.

– Hay pasajes enteros que asustan porque describen a Dios como un “macho violento” que puede y quiere degradar a la mujer (¿No me creen? Lean Ezequiel 16)

– No hay “apóstolas” entre los 12… Bueno, yo creo que sí las hubo, solo que los escritores eran hombres y no consideraron importante mencionarlo.

– Si leemos Levítico, veremos que se habla mucho de “cosas de mujeres” o de “asuntos de mujeres”. Es verdad. Pero ese Dios que habla no les dice esas cosas a las mujeres. Se las dice a los hombres. No les habla a ellas, les habla a ellos, para que las hagan cumplir sobre ellas. Son prescripciones (cuando se casa, cuando da a luz, cuando menstrúa y por tanto es inmunda). Las mujeres son actoras secundarias de la historia entre Dios y los hombres (¿suena fuerte? Yo no digo que sea así en el amor de Dios. Digo que es así en el texto).

– En Números pasa algo semejante. Pero en el capítulo 5 se habla de una “ofrenda de celos”. Sí. Si el hombre se sentía ofendido por la mujer (si ella se “descarriaba”, así dice, de lo que suponemos que el carril de la mujer era el hombre), el hombre debía hacer una ofrenda y el sacerdote conjuraba a la mujer con “juramento de maldición”, y al hombre lo declaraba “libre de iniquidad”. ¿Y si la “ofendida” era la mujer? Te lo debo.

– Hay dos palabras en la Biblia que se atribuyen profusamente a las mujeres: “estéril” y “ramera”. ¿No me creen? Busquen en sus concordancias.

– A Eva se la recuerda por pecadora y causante del pecado de Adán, a Sara se la recuerda por incrédula (cuando recibió la noticia de su embarazo) y por mala (instó a Abraham a expulsar a Agar e Ismael), a Rebeca se la recuerda como engañadora, a Dalila como pérfida y traicionera, a la mujer de Potifar como “acosadora”.

– Cuando Proverbios dice “mujer virtuosa, ¿quién la hallará?” se entiende: después de describir a las mujeres con esas cualidades, es una obviedad que será difícil hallar a las virtuosas (ya sé, ya sé: tenemos a Rut, tenemos a Ester… Igualmente, las tenemos descriptas por hombres, así que el ejemplo no me sirve). Por otra parte: ¿en qué consiste el virtuosismo de esa mujer que busca el escritor de Proverbios? No hace falta que lo explique, ya lo hemos leído muchas veces.

Podría haber muchos ejemplos más, pero ¿es que, entonces, hay que “podar” la Biblia? ¡No! Solo probar a leerla con perspectiva de género. Es decir, una perspectiva que ponga en su lugar de cultural aquello que es cultural y haga visible ese mecanismo de poder opaco que circula por debajo de los textos y que hemos naturalizado como “divino”. Leer con perspectiva de género es desacoplarnos de la visión patriarcal, machista y misógina habitual en los tiempos en que se escribió la Biblia, pero inaceptable en estos tiempos. Leer con perspectiva de género es advertir que lo cultural no es “inspiración”, sino el “envase” o el “canal” por donde aquello que llamamos “inspiración” fue circulando.

Leer con perspectiva de género, entonces, es visibilizar lo que la Biblia invisibiliza y ponernos del lado de los vulnerables, como repetidamente la Biblia se pone: no solo mujeres, sino también colectivos minoritarios, tanto sexoafectivos como sexogenéricos, con sus múltiples intersecciones.

Afortunadamente tenemos a alguien que parece que ya aplicaba esta perspectiva antes de que los teóricos la formulen y de que los detractores la desprestigien. Acaso por eso mismo se maravilló de la fe del centurión, charló directamente con la mujer samaritana, reprendió a sus seguidores que no querían que la mujer con flujo de sangre (inmunda) lo tocara, se dejó acariciar en ritual por demás erótico por María, mientras llenaba de perfumes y besos sus pies, y acaso por eso mismo se les apareció resucitado primeramente a ellas, las invisibilizadas por los hagiógrafos.

IMG_1384Eliana Valzura

Eliana Valzura es Licenciada en Letras, Licenciada en Filosofía y Máster en Teología. Docente, expositora internacional, escritora, es autora,de “Sabactani. En el final era el verbo”, de Editorial Pronombre, y de «Teología indisciplinada. Una apuesta por la teología asistemática y liberadora» (ediciones Diapasón) y de diversos artículos y ensayos en publicaciones especializadas.

Fuente Lupa  Protestante

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Instante

jueves, 30 de noviembre de 2023
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Del blog Nova Bella:

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Es que habría que saber aceptar las cosas como se dan, y apreciar lo bueno que te pase, aunque no dure. Porque nada es para siempre

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Manuel Puig

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Conversando con NN en torno a Jesús.

jueves, 30 de noviembre de 2023
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OSSA-perfil-2-e1694195218257-400x533Vuelve Manuel Ossa, el teólogo chileno que ya había participado en ATRIO –traductor y presentador en 2008 del libro de Roger Lenaers Otro cristianismo es posible y, posteriormente, dos artículos. Hoy nos escribe, respondiendo a la llamada para construir entre todos ese nuevo ATRIO Lugar de Encuentro transfiriendo esperanza para el futuro. Y lo hace ofreciendo una especio de credo personal resumen de un largo itinerario de búsqueda, que nos resume. AD.

– Nací en Santiago, Chile, en noviembre 1931

– Hasta 1970 fui católico y jesuita. Me doctoré en teología en la Universidad Católica de París en 1964 con una tesis sobre Maurice Blondel, su filosofía de la acción y su espiritualidad, tesis patrocinada por Henri Bouillard.

– De vuelta a Chile, desde mediados de 1964 hasta fines del 69, fui miembro del equipo del Centro Bellarmino, subdirector de la  revista Mensaje y docente de teología fundamental en la  Universidad Católica de Chile.

– Entre 1970 y 1971 trabajé en formación de maestros de escuela en el Instituto Bernasconi, Ministerio de Educación, Buenos Aires. Entre 1971 y 1973 saqué un postgrado (Magister)  en Psicología Social en FLACSO.

– Después del golpe cívico militar de 1973 me trasladé con mi familia a Francfort en Alemania. En la década de los 70 trabajé como asistente del Prof. Dr. Hans Schmidt en la cátedra en la Fac. de Teología de la Universidad de Francfort. Entré a la iglesia evangélica de Hesse y Nassau, la que me ordenó como pastor y a la que serví primero en la comunidad de Massenheim, luego como capellán universitario en la ciudad de Giessen, después en una parroquia en Giessen y otra en Frankfurt.

– A fines de los 80, cerca de mi jubilación, volví a Chile para trabajar como investigador y animador de talleres teológico-políticos en el Centro Ecuménico Diego de Medellín.

Me preguntaste, N.N., si te podías llamar “cristiano” por el solo hecho de tratar de vivir lo que Jesús enseñó, aunque sin la exigencia de “adorar a Jesús”. Esta pregunta me conmovió, porque me la vengo planteando hace mucho tiempo y en ella se juega el sentido de la vida, la tuya, la mía, la de todos.

Hablar de sentido es hablar de una opción capaz de orientar la vida y de energizarla. Y esa opción se llama también fe. Con ella se afirma que lo único importante es comprometerse con una dinámica que nos haga salir de nosotros y despreocuparnos de muchos intereses egoístas, por intuir que no basta con vivir para sí mismo. Nuestra mente y nuestro afecto parecen estar movidos por el espíritu que bulle en la materia para hacernos pasar, evolutiva pero también conscientemente, hacia una realidad mayor que nosotros mismos, un Todo o un Misterio que nos sostiene y abarca, como se lo expresa tantas veces en los símbolos de la poesía, el arte, la religión y se lo ve realizado en la emergencia histórica de personas extraordinarias, como Buda, Lao-Tsé, Jesús, Mahoma, Mahatma Gandhi. Como si la vida nos ofreciera en ellos unas propuestas factibles de mejor humanidad.

Nuestra cultura occidental ha sido marcada por una de esas figuras históricas, la de Jesús de Nazaret, a quien se lo ha malinterpretado según las épocas y los intereses de los grupos dominantes. De su persona y su mensaje se ha hecho una religión organizada en diversas iglesias, que no siempre han interpretado bien a Jesús, quien nunca pensó en términos de iglesia, sino en una sociedad nueva de todos y para todos, comenzando por la de Israel. Él la soñó como el “reino de Dios”.

En las pocas noticias que contemporáneos y seguidores suyos dejaron por escrito, se puede entrever a Jesús, el aldeano de Nazaret, como un hombre abierto a todos, sin prejuicios religiosos ni temor del qué dirán; de una bondad y un talante compasivo que le hizo pasar por la vida mirando por el bien de los más desfavorecidos, devolviendo dignidad a quienes la sociedad descastaba y desclasaba. Jesús estaba por la vida en plenitud y no por la legalidad vigente, y por ello era crítico del ritualismo religioso y del rigorismo moral.

Era un gestor apasionado de la reconciliación entre hermanos, y no de sacerdocios ni sacrificios expiatorios. Por ello el Dios Padre del que hablaba y con el que se sentía entrañablemente unido no moraba en ningún templo, sino en cualquier parte donde hubiera que liberar a los caídos o a quienes se hallan confinados en los márgenes por el hambre, la cárcel y la enfermedad, o por ser migrantes, extranjeros y pobres.

Como Jesús fue consecuente hasta el final, lo mataron por proclamar el reino de Dios, acto considerado subversivo, porque abolía tendencialmente el poder político del Imperio Romano. ¿No había puesto en duda toda autoridad cuando cortó entre sus seguidores una disputa por el poder? Les dijo secamente: “¡no debe ser así entre vosotros!”. Su propuesta era el servicio fraternal recíproco, en vez del señorío, el mando y la explotación.

Jesús fue considerado e interpretado, en las categorías de la época, como el “ungido” y el “hijo de Dios”. En términos modernos más acordes con una visión evolutiva del universo, podríamos decir hoy que Jesús fue un hombre como nosotros en el que el espíritu que anima y moviliza la materia habría realizado por adelantado la mutación definitiva de lo humano individual hacia la solidaridad universal. Es hora de darle cancha al mismo espíritu para que nos inspire en la tarea de configurar una o muchas realizaciones históricas de una mejor humanidad. — ¡Que el “reino de Dios” venga a nosotros y nos active, reuniéndonos de veras!

Manuel Ossa B.

Pirque, 15 y 22/04/2021 y 05/09/202

09-septiembre-2023

atrio.org

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Vencer nuestros cambios de estado de ánimo

miércoles, 29 de noviembre de 2023
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Del blog de Henri Nouwen:

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«¿Estamos condenados a ser víctimas pasivas de nuestros estados de ánimo? ¿Debemos limitarnos a decir: Hoy me siento genial u Hoy tengo un mal día, y exigir de los demás que vivan con nuestros estados de ánimo?

 Aunque nuestras estados de ánimo son muy difíciles de controlar, podemos superarlos de manera gradual, viviendo una vida espiritual bien disciplinada. Esto nos evitará andar poniendo de manifiesto nuestros estados de ánimo. Podemos no sentirnos con ganas de levantarnos a la mañana, porque sentimos que la vida no vale la pena ser vivida, que nadie nos quiere, que nuestro trabajo es aburrido. Pero si de todos modos nos levantamos, pasamos un rato leyendo los Evangelios, rezando los salmos y dando gracias a Dios por un nuevo día, es posible que nuestros estados de ánimo pierdan su poder sobre nosotros«.

*

Henri Nouwen

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Juan Zapatero: Levadura y masa madre frente a aditivos químicos.

miércoles, 29 de noviembre de 2023
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IMG_1359El Reino de los cielos es semejante a la levadura que cogió una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó» (Lc 13, 20-21).

¿A quién no le gusta el aplauso, sobresalir por encima de los demás, que la gente le admire, etc.? Y, si se consigue de manera rápida, mejor que mejor. Sabía de sobra Jesús que esta era la gran tentación y el deseo urgente de la gente con la que se relacionaba, sobre todo de ciertos sectores concretos de la sociedad de su tiempo. También de sus discípulos, lógicamente. Estos, quizás, los que más y los primeros, para ser más exactos. Por eso salió al paso desde el primer momento para dejar claro que su proyecto no tenía nada que ver con eso, más bien lo contrario. Nada que ver con la prepotencia de los poderosos romanos ni con las apariencias ostentosas de los sacerdotes y maestros de la ley. Su proyecto tampoco tenía nada que ver con el ruido ni con la vistosidad. Al contrario, para Él lo primordial era ir trabajando desde el silencio y el anonimato, no para crear grandes estructuras de poder y de influencia, sino espacios de confraternización y de acogida.

Veinte siglos dan para mucho y también, como entonces, el aplauso y las concentraciones de fieles y seguidores han sido y continúan siendo la gran tentación de la mayoría de los jerarcas de la Iglesia de todos los tiempos. Aunque ellos piensan y dicen que no es justo hablar de tentación, sino de sagacidad para saber utilizar los medios e instrumentos de cada momento para el anuncio y la predicación del Evangelio a todos los pueblos.

Si ellos lo creen así, pues adelante. Ahora bien, eso no me quita el derecho a albergar cierta sospecha a la hora de pensar que dichos medios e instrumentos no son tal, sino que, con intención o sin ella, los han convertido en fines definitivos a conseguir. «Por sus frutos los conoceréis«, dijo Jesús a la gente, zanjando con ello que el nombre y la pertenencia no eran precisamente el criterio válido de bondad, sino las obras encaminadas a transformar estructuras injustas y a dignificar a toda persona, especialmente a las más marginadas.

Con ello dejaba claro que no valía todo: «No llevéis bolsa ni alforja ni calzado«, puesto que no se trataba de imponer, deslumbrar y, mucho menos, subyugar, sino liberar y dignificar desde el acompañamiento, codo con codo, con quienes se encontraban en los márgenes del camino. No era cuestión de levantar grandes edificios ni de crear nuevas estructuras, sino de decir a todos los hombres y mujeres que el Reino ya está presente «los ciegos ven, los cojos caminan, los sordos oyen, etc.». «Que ya no es el tiempo de Garizim ni de Jerusalén, sino del interior del corazón«.

Me preocupa que estemos volviendo a tiempos que personalmente creía que ya estaban superados. «Se agotaron las entradas en dos horas para el concierto de un nuevo movimiento, o como quieran llamarlo, en un lugar público de la capital del Reino». Y después, el viaje a Roma, el recibimiento del Papa a su fundador y a algunos de sus miembros, y suma y sigue. ¿Levadura que va transformando en silencio? O, por el contrario, ¿aditivos químicos de cara a levantar un proyecto de estructura, o estructura ya, con fines de conseguir aumentar “la parroquia”, reclutando nuevos adeptos, cuantos más, mejor y en el tiempo más rápido posible?

Tengo la sensación de que continúa privando, sobre todo dentro de la Jerarquía en general, más la visión de aquella Iglesia de poder y de dominio nacida en el siglo IV bajo la protección, el amparo y el favor de los emperadores del momento, que aquella otra de servicio del Maestro, siendo fermento silencioso, que produce poco a poco verdaderos efectos de liberación en toda persona y transformación del entorno, independientemente de cualquier condición y diferencia. La «ecclesía” en que tanto insistió Jesús frente a aquella otra visión de grandiosidad y multitud con la que, de manera insistente, soñaban los suyos y continúan soñando los “nuestros”.

Cuidado, porque la levadura y la masa-madre fermentan poco a poco, a veces muy despacio. Pero, por ello, producen un pan de calidad y verdaderamente saludable. Lo contrario, precisamente, del pan fermentado a base de aditivos químicos.

Juan Zapatero Ballesteros

Fuente Fe Adulta

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Sinceridad

martes, 28 de noviembre de 2023
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Del blog Nova Bella:

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En la última fase de la madurez, uno puede, debe, ser sincero consigo mismo.

*

Saul Bellow

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“¿Ecología teológica?”, por Isabel Gómez Acebo

martes, 28 de noviembre de 2023
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IMG_1313Leído en su blog:

Siempre estamos hablando de los problemas que ha producido en la naturaleza el ser humano, pero hacemos poco, al menos yo, para resolver la situación. Sólo recojo papeles y latas en la calle y reciclo los alimentos que se consumen en mi casa. Aunque nuestro Papa habla constantemente del cariño con el que se debe tratar el cosmos me ha sorprendido el libro de un amigo, Victorino Pérez Prieto, que ha publicado recientemente con el título Hacia una ecoteología. Me sorprendió el tema y me llamó la atención

            El autor sostiene que estamos ante el fin del pensamiento binario y que cuerpo y espíritu, naturaleza y hombre incluso el mismo Dios, navegamos en el mismo barco lo que nos introduce en un gran cuerpo muy complejo, una palabra que viene del latín complexus y que según el pensador francés Bruno Latour es “el tejido sin costuras de la Realidad”. Estamos hechos como el sudario de Jesucristo, de una tela única sin cortes

Si ya no estamos en condiciones de separar la materia del espíritu, el final de toda ciencia tendrá que tratar los temas espirituales lo que nos hace toparnos con los místicos de todas las religiones que se dan la mano con la moderna filosofía cuántica. El autor,  gran conocedor de la obra de Raimon Panikkar, nos sumerge en su pensamiento cuando hablaba de la ontonómica que contrapone tanto a la heteronomía- la sumisión del pensamiento o unas esferas determinadas – como a la autonomía, que es la independencia de una idea particular

Para hacernos ver que vivimos dentro de un círculo con un movimiento incesante sometido a una gran crisis cuya solución sólo está, nos sugiere el autor, en una espiritualidad nueva que no esté desconectada del Dios creador que es nuestra fuente común. Nos lleva a esta conclusión tras cinco capítulos que nos hablan de la complejidad del mundo actual, de la relación de la Biblia entre otras relaciones y culturas, de la fe cristiana “verde” haciendo especial hincapié en la encíclica el Papa Francisco Laudato Si para finalmente llevarnos a una conclusión que supone una nueva manera de concebir a Dios en nuestra relación con Él como hicieron en su momento místicos ecologistas como Francisco de Asís, San Juan de la Cruz y Teilhard de Chardin.

En una breve y humilde conclusión nos sugiere que intentemos situarnos en el mundo de una manera interrelacionada, vernos como parte inseparable del Todo para conseguir una armonía total de los humanos con el cosmos y con Dios. El libro termina con un pensamiento de Teilhard de Chardin “está claro a los ojos de todos que la cuestión vital del cristianismo hoy está en saber qué actitud adoptarán los creyentes ante la preocupación por el Todo ¿Le abrirán su corazón o lo rechazarán con un espíritu malo?

A pesar de la complejidad que puede tener algunos temas el libro se lee fácilmente y me ha supuesto un recuerdo de la encíclica papal Laudato Si por su compromiso con la tierra y la gente que vive en ella. Hoy estamos tocando con la mano las amenazas del cambio climático y si no hacemos nada por frenarlo terminará con el planeta tierra. Me he vuelto a convencer de que no basta con lo que hacía, con lo que hacemos la mayoría de nosotros, y tenemos que aportar nuestro granito de arena haciendo un esfuerzo mayor para no seguir bajando escalones en la escala de la degradación

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Nos mirará

lunes, 27 de noviembre de 2023
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No tenemos en nuestras manos
la solución a los problemas del mundo;
pero, frente a los problemas del mundo,
tenemos nuestras manos.
Cuando el Dios de la historia venga,
nos mirará las manos.

No tenemos en nuestro corazón
ternura para calmar tantos mares de violencia;
pero, frente a esos mares de violencia,
tenemos nuestro corazón.
Cuando el Dios de la historia venga,
nos mirará el corazón.

No tenemos en nuestras entrañas
consuelo para serenar este valle de lágrimas;
pero, frente a este valle de lágrimas,
tenemos nuestras entrañas.
Cuando el Dios de la historia venga,
nos mirará las entrañas.

No tenemos en nuestra cabeza
sabiduría e inteligencia suficiente
para cambiar las cosas que no funcionan
pero, frente a la realidad nos queda la dignidad.
Cuando el Dios de la historia venga,
nos preguntará por nuestra dignidad.

No tenemos en nuestro poder
la palabra con autoridad que manda
y, obedecida, cambia situaciones y circunstancias,
pero, frente a esas situaciones, tenemos palabra.
Cuando el Dios de la historia venga,
nos preguntará por nuestras palabras.

No tenemos en nuestra cartera
dinero suficiente para alegrar a los pobres;
pero a pesar de tanta pobreza y miseria
todavía ahorramos y nos sobra.
Cuando el Dios de la historia venga,
de nada nos servirán nuestros ahorros y monedas.

*

Florentino Ulibarri
Fe Adulta

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La Fiesta Antifascista de Cristo Rey

lunes, 27 de noviembre de 2023
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IMG_1524La reflexión de hoy es de Allison Connelly, colaboradora de Bondings 2.0, cuya biografía está disponible aquí.

Las lecturas litúrgicas de hoy para la Solemnidad de Cristo Rey se pueden encontrar aquí.

Hoy, último domingo del año litúrgico, se designa como Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. Este título me molesta, como suele suceder. Parte de mi desafío con la solemnidad de hoy es que las iglesias y los cristianos la utilizan con frecuencia para pontificar sobre el secularismo, el patriotismo y el liderazgo político. Los cristianos blancos con demasiada frecuencia han interpretado el concepto de “Cristo Rey” para justificar obligar a los Estados Unidos a “someterse a la realeza de Cristo”. Al preparar este ensayo, me encontré con demasiadas homilías, oraciones y canciones que expresaban los temores de los cristianos blancos conservadores de un “creciente secularismo” y una “hostilidad contra la iglesia”. En otras palabras, esta versión del “reino de Cristo” busca imponer un tipo estrecho y opresivo de “cristianismo”, practicado sólo por algunos, a toda la población de la nación.

Para muchos cristianos que suscriben tales puntos de vista, algunos de los cuales conozco personalmente, una queja clave sobre la “secularización” es que su homofobia es menos tolerada. Estos cristianos se alinean con instituciones religiosas homofóbicas y transfóbicas, afirmando que la “libertad de religión” significa que tienen derecho a discriminar a las personas LGBTQ+. Temen que una sociedad “secularizada” les niegue este derecho. ¿Cómo puedo encontrarle sentido a la celebración de una fiesta utilizada para justificar la supremacía cristiana e incluso la violencia?

Al luchar con el concepto de “Cristo Rey”, las reflexiones de la teóloga pública Rev. Elle Dowd me han resultado increíblemente útiles para proporcionar un contexto para el día festivo. Ella escribe:

“[L]a solemnidad de Cristo Rey fue establecida recientemente por el Papa Pío XI en 1925 en respuesta a la creciente amenaza del ascenso del fascismo en Europa que condujo a la Segunda Guerra Mundial. En ese momento, los líderes autoritarios de los regímenes fascistas estaban siendo elevados como semidioses todopoderosos, y la Iglesia Católica Romana creó este día santo en un intento de reclamar poder para la iglesia. Si esta fiesta nos dice algo es esto: el fascismo es diametralmente opuesto al Evangelio de Jesucristo. El Reino de Jesucristo se opone firmemente a las políticas mortíferas de tiranos y fascistas”.

Conocer esta historia me ayuda: la celebración de Cristo Rey comenzó no como una oportunidad para convertir el poder religioso en un arma, sino más bien como un recordatorio a las personas de buena fe de que el nacionalismo y el fascismo no son nuestras autoridades morales. Esta fiesta rechaza la idea de que tales ideologías deberían controlar la narrativa del mundo.

Aunque mucho ha cambiado en aproximadamente un siglo desde que se creó esta solemnidad, un recordatorio de los límites del fascismo y el nacionalismo parece tan necesario como siempre. Como persona queer, siento esto especialmente profundamente: grupos católicos en todo el país han estado encabezando esfuerzos para prohibir libros sobre personas LGBTQ+. El candidato presidencial Ron DeSantis ha defendido un proyecto de ley “No digas gay” en Florida y prohibió la atención médica que afirme el género para las personas transgénero. Y, apenas la semana pasada, muchos de nosotros honramos el Día del Recuerdo Trans, cuando recordamos a las 26 personas trans asesinadas en los EE. UU. debido a la violencia transfóbica, que está en aumento este año. Claramente, los temas que llevaron a la fundación de esta fiesta en 1925 son más relevantes que nunca en 2023.

Entonces, si el fascismo, el nacionalismo y el liderazgo político corrupto no son nuestra máxima autoridad moral, ¿cuál lo es? Nuestras lecturas de hoy ofrecen una alternativa. Escucho las palabras de Jesús:

“Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, forastero y me acogisteis, desnudo y me vestisteis, enfermo y me cuidasteis, en prisión y me visitasteis…Amén, yo Os digo que todo lo que hicisteis a uno de mis más pequeños, a mí lo hicisteis.”

Estas palabras contrastan marcadamente con el acaparamiento de poder y recursos, la xenofobia, la degradación de los pobres, la atención sanitaria inadecuada y los sistemas deshumanizantes de encarcelamiento y castigo, que fueron un sello distintivo de la época de Jesús tanto como lo son de la nuestra. Debemos recordar que, al igual que las personas LGBTQ+ de hoy, Jesús, un judío de Galilea, fue él mismo víctima del fascismo y el nacionalismo a manos del opresivo Imperio Romano. En el Evangelio de hoy, Jesús nos recuerda que su autoridad no es el camino de este mundo, no la forma en que nuestras mentes y espíritus muy humanos son llamados a alejarse de lo que es correcto y justo cuando son tentados por el poder y la comodidad. Más bien, la autoridad de Jesús, que también debería ser la nuestra, es el sueño de Dios de bondad, justicia y paz para todas las personas.

Cuando pienso en Cristo Rey en relación con mis propias fuentes de autoridad y sabiduría, esta fiesta se vuelve significativa, afirmativa e incluso liberadora. No dependo únicamente de mí mismo, ni de los sistemas imperfectos de la política y la sociedad, para encontrar mi base ética y moral. Si Cristo es Rey y la máxima autoridad moral, entonces yo no lo soy, como tampoco lo son las personas que prohíben los libros, la atención médica que afirma el género o las conversaciones honestas sobre sexualidad e identidad. Hoy y todos los días, recordemos que las fuerzas que guían nuestro universo no son el fascismo, el nacionalismo ni el odio, sino el amor, el cuidado y la justicia, y actuemos en consecuencia.

—Allison Connelly-Vetter (ella/ella), 26 de noviembre de 2023

Fuente New Ways Ministry

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Los benditos de mi Padre

domingo, 26 de noviembre de 2023
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Omnipotente, santísimo, altísimo y sumo Dios, Padre santo y justo, Señor rey de cielo y tierra (cf Mt 11,25), te damos gracias por ti mismo, pues por tu santa voluntad, y por medio de tu único Hijo con el Espíritu Santo, creaste todas las cosas Espirituales y corporales, y a nosotros, hechos a tu imagen y semejanza, nos colocaste en el paraíso (cf Gu 1,26; 2,15). Y nosotros caímos por nuestra culpa.

Y te damos gracias porque, al igual que nos creaste por tu Hijo, así, por el santo amor con que nos amaste (cf Jn 17,26), quisiste que él, verdadero Dios y verdadero hombre, naciera de la gloriosa siempre Virgen beatísima Santa Maria, y quisiste que nosotros, cautivos, fuéramos redimidos por su cruz, y sangre, y muerte (Francisco de Asís,

*

“Reglas para los hermanos menores”, XXIII, 2-3,
en San Francisco de Asís. Escritos. Biografías. Documentos de la época,
Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1978, 109-110).

*

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***

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

“Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha:

-“Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.”

Entonces los justos le contestarán:

-“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?

Y el rey les dirá:

“Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.”

Y entonces dirá a los de su izquierda:

-“Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de deber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis.

Entonces también éstos contestarán:

“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”

Y él replicará:

-“Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo.

Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.”

*

Mateo 25,31-46

***

Es importante saber lo que pasa a nuestro lado y tener conciencia de las personas y las situaciones. Es importante saber que Jesús es el Señor y que él representa la visita personal definitiva de Dios a la humanidad. Es importante saber que debemos ser sensibles a las necesidades urgentes de los otros, especialmente de los más pobres, sucios y malolientes. Pero el saber no es decisivo. Lo decisivo es el hacer efectivo. No se salva el que sabe y dice; “Señor, Señor…”, sino el que hace lo que Dios pide. La salvación tiene lugar cuando se da el salto de la teoría a la práctica verdadera. Lo que nos proporciona la salvación es el amar desinteresadamente, el perdonar con sinceridad y el extender la mano generosa.

Simón de Cirene fue el buen samaritano para Jesús que sufría en el camino. El no socorrió a un condenado y criminal a los ojos de la justicia romana y judía. Dio asistencia y ayuda al mismo Dios.

“Señor, ¿cuándo te vimos sufriendo y te servimos? ¿Cuándo te vimos caído y bañado en sangre te levantamos? ¿Cuándo te vimos llevando la cruz y te ayudamos llevándola nosotros mismos?”Y el Señor nos dirá: “En verdad os digo que cada vez que hagáis como Simón de Cirene, que cargó con la cruz de un condenado, conmigo lo hacéis”.

Verdaderamente, Dios se esconde y va de incógnito debajo de todo necesitado. Suplica compasión. Implora liberación. Quiere ser auxiliado. Es importante saberlo, Pero más importante, incluso decisivo, es ayudar, abajarse, tomar sobre sí la cruz y caminar junto al otro. Es la elección perenne que Simón de Cirene nos legó.

Al juzgar sobre nuestra salvación seremos juzgados de amor. Los pobres no constituyen un tema del Evangelio. Pertenecen a la esencia misma del Evangelio. Porque “evangelio” quiere decir “buena nueva”, alegría de la justicia mesiánica para quien se encuentra sometido a la injusticia, liberación para quien se ve oprimido y salvación para quien se halla perdido. Sólo a partir del lugar de los pobres se entiende la esperanza del Evangelio de Jesús. Y solo se salva quien asume la perspectiva de los pobres

El Evangelio, ciertamente, va destinado a todos. Todos son interpelados por él; los que poseen el control de los bienes de este mundo y los desposeídos; los que poseen el privilegio de saber y los ignorantes. No se restringe a una clase. Pero solo participa del Reino de Dios y se salva el que vive y trabaja, aun siendo rico, asumiendo los clamores de los pobres, suplicando justicia; quien en su proyecto de vida incluye el anhelo mayor de los pobres, que es el de la construcción y el logro de una convivencia equitativa y fraterna para todos, y ayuda a concretarlo .

*

Leonardo Boff,
Via crucis de la justicia,
Ediciones Paulinas, Madrid 1980, 58-64; traducción, Antonio Alonso.

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“Un juicio extraño”. 26 de noviembre de 2023. Jesucristo Rey del Universo. Mateo 25, 31 – 46

domingo, 26 de noviembre de 2023
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IMG_1436Las fuentes no admiten dudas. Jesús vive volcado hacia aquellos que ve necesitados de ayuda. Es incapaz de pasar de largo. Ningún sufrimiento le es ajeno. Se identifica con los más pequeños y desvalidos y hace por ellos todo lo que puede. Para él, la compasión es lo primero. El único modo de parecernos a Dios: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo».

No nos debería extrañar que, al hablar del Juicio final, Jesús presente la compasión como el criterio último y decisivo que juzgará nuestras vidas y nuestra identificación con él. ¿Cómo nos va a sorprender que se presente identificado con todos los pobres y desgraciados de la historia?

Según el relato de Mateo, «todas las naciones» comparecen ante el Hijo del hombre, es decir, ante Jesús el compasivo. No se hace diferencia alguna entre «pueblo elegido» y «pueblos paganos». Nada se dice de las diferentes religiones y cultos. Se habla de algo muy humano y que todos entienden: ¿qué hemos hecho con los que han vivido sufriendo junto a nosotros?

El evangelista no se detiene propiamente a describir los detalles de un juicio. Lo que destaca es un doble diálogo que arroja una luz inmensa sobre nuestro presente, y nos abre los ojos para ver que, en definitiva, hay dos maneras de reaccionar ante los que sufren: nos compadecemos y les ayudamos o nos desentendemos y los abandonamos.

El que habla es un juez que está identificado con todos los pobres y necesitados: «Cada vez que ayudasteis a uno de estos mis pequeños hermanos, conmigo lo hicisteis». Quienes se han acercado a ayudar a un necesitado se han acercado a él. Por eso han de estar junto a él en el reino: «Venid, benditos de mi Padre».

Luego se dirige a quienes han vivido sin compasión: «Cada vez que no ayudasteis a uno de estos pequeños, lo dejasteis de hacer conmigo». Quienes se han apartado de los que sufren se han apartado de Jesús. Es lógico que ahora les diga: «Apartaos de mí». Seguid vuestro camino.

Nuestra vida se está jugando ahora mismo. No hay que esperar ningún juicio. Ahora nos estamos acercando o alejando de los que sufren. Ahora nos estamos acercando o alejando de Cristo. Ahora estamos decidiendo nuestra vida

José Antonio Pagola

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“Se sentará en el trono de su gloria”. 26 de Noviembre de 2023. Ciclo A. Jesucristo Rey del universo

domingo, 26 de noviembre de 2023
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57-OrdinarioA34Leído en Koinonia:

Ezequiel 34,11-12.15-17: A vosotras, mis ovejas, voy a juzgar entre oveja y oveja.
Salmo responsorial: 22: El Señor es mi pastor, nada me falta.
1Corintios 15,20-26.28:Devolverá a Dios Padre su reino, y así Dios lo será todo para todos.
Mateo 25,31-46:Se sentará en el trono de su gloria y separará a unos de otros.

Problemática pastoral concreta de la festividad de Cristo Rey

Vamos a comenzar removiendo obstáculos, porque hay problemas respecto a los posibles significados de esta fiesta. Veamos algunos:

a) El origen de esta fiesta y su contexto original. Esta fiesta fue establecida en un contexto anterior al Vaticano II, en 1925, por Pío XI, y con un espíritu muy cercano al de cristiandad, cuando el Vaticano expresaba claramente su deseo de que el cristianismo fuera la religión oficial, la religión de los Estados cristianos. Al confesar a Cristo como Rey universal se quería con ello vehicular el deseo de que también la Iglesia fuese testigo y participante ya aquí en la tierra de esa realeza: una realeza de Cristo reconocida, redundaba inevitablemente en una Iglesia respetada, favorecida por el Estado, con alto estatus en la sociedad, fuerte y organizada, que aunque no podía ya revestirse de poder político temporal, al menos podía participar de él por una relación estrecha y armoniosa con los poderes sociales. Durante mucho tiempo, el título de “Cristo Rey”, el “reinado social del Corazón de Jesús”… incluyeron esos aspectos de autoencumbramiento de la Iglesia, olvidando que la práctica de Jesús de Nazaret fue muy distinta, incluso totalmente contraria.

b) El concepto de Reino-monárquico. El Reino no es hoy día la forma más frecuente de organización sociopolítica. La mayor parte de los países son repúblicas, de diferentes rostros, y los reinos que persisten, ya no lo son en su forma clásica, sino en adaptaciones a la cultura política actual (por ejemplo las monarquías “parlamentarias”) que, al superarla, niegan en el fondo la esencia misma de lo que era un “reino”.

Aun siendo conscientes de la limitación inevitable que todo lenguaje teológico tiene por su misma naturaleza analógica, figurada, simbólica, apofática… cada vez más se viene insistiendo en que la palabra “reino” no sería la más adecuada para expresar la utopía bíblico-mesiánica del Reino de Dios, porque en esta altura de la historia la palabra «Reino» ya no expresa una forma de organización sociopolítica deseable para los humanos. Cada vez se evidencia más la dificultad de hablar de Dios (y de Cristo) como “rey”, y de su proyecto escatológico como un “reino”. ¿Estamos seguros de que un reino, una monarquía, podría ser una analogía del “Reino de Dios” realizado? La realización del reino de Dios, ¿no exigiría la superación de muchos aspectos de lo que es una monarquía, un “reino”? Acaso una comunidad, ¿puede ser comparada con un «reino», con una «monarquía»? ¿Y una familia?

Pablo Suess viene proponiendo la expresión “democracia participativa del RD” para corregir la evocación que el término clásico conlleva. Ya sabemos que no se puede simplemente sustituir una expresión por otra, pero es bueno aludir con frecuencia a esa insuficiencia de la expresión clásica, para hacer caer en la cuenta a los oyentes, y para liberar al contenido (el Reino mismo, el significado), de las limitaciones del significante (una palabra no completamente adecuada).

Para hablar del Reino puede ser mejor hablar del Proyecto, de la Utopía de Dios… que hacemos nuestra: queremos «construir la Democracia de Dios, cósmica, pluralista, inclusiva, y por eso, amorosa, encarnación viva del Dios de los mil rostros, colores, géneros, culturas, etnias, sentidos…».

c) Connotación de género en la palabra “Reino”.

Es útil saber que en el ámbito de la teología feminista angloparlante se rechaza también la expresión (God’s Kingdom), a causa de su machismo larvado (kingdom alude directamente a king, no a queen…). En castellano no tenemos ese problema en esta expresión, pero el saber que existe en otras lenguas invita a prevenirlo en su uso consciente.

Los grandes temas de la fiesta de hoy y de la semana

Hay varios grandes temas que podrían servir para orientar la reflexión de la homilía o la reflexión del círculo bíblico o la comunidad cristiana en torno a los textos de este domingo. Habrá que elegir entre ellos. Aquí sólo los apuntamos:

a) El Reino de Dios, como contenido del mensaje de Jesús. Jesús nunca se proclamó Rey: nada más lejos de Él. Lo que Jesús hizo fue ponerse al servicio total del Reino, de forma que éste fue el centro mismo de su predicación y de su vida, la Causa por la que dio la vida. Importa pues hacer honor a la identidad verdadera de Jesús: Él no fue rey, ni lo quiso ser nunca, por mucho que algunos cristianos crean que llamándolo así lo honran… La intención puede ser buena, pero el título que de hecho se le atribuye no podría ser de su agrado.

Jesús habló del Reino, fue su servidor y su mensajero, pero sus seguidores se olvidaron del Reino. y lo constituyeron a él como el Reino mismo, como el Rey… El mensaje fue sustituido por el mensajero. Jesús nos indicaba el Reino, como la Causa por la que estaba apasionado y por la que dio su vida, y un buen grupo de seguidores se olvidaron de esa causa, y se enamoraron de Jesús. Es preciso volver a Jesús, y su Causa…

Para hablar concretamente del Reino es bueno reparar en el texto del prefacio de esta fiesta, que da una «descripción» muy plástica de su contenido. Esa idea fue recogida en el conocido estribillo del Salmo 71 del compositor Manzano, que dice: «Tu Reino es Vida, tu Reino es Verdad, tu Reino es Justicia… es Paz… es Gracia… es amor, ¡venga a nosotros tu Reino, Señor». Bien glosada, y debidamente justificada esa perspectiva teológica, puede ser un buen guión para la homilía. Y no debería faltar ese canto en la celebración de hoy.

b) La relación entre cristocentrismo y reinocentrismo. Una cierta interpretación de esta fiesta –muy común por lo demás en el cristianismo en general– propicia un cristocentrismo exagerado, absoluto, que no hace justicia a la verdad de la revelación, al mensaje real de Jesús, a lo que Jesús realmente dijo, no a lo que después dijeron que había dicho. Importa pues pastoralmente discernir una «correcta jerarquía de valores», que la teología de la liberación fue la primera que dio en llamar “reinocentrismo”, con tal fuerza de persuasión, que no hay teología ni espiritualidad honesta que se puedan resistir.

c) El mesianismo de Jesús. La aclamación o la espera de Jesús como Rey se dio en el contexto del mesianismo: se esperaba un liberador. Hoy la postración es tal que ni siquiera se espera nada, pudiendo hacer de la aclamación de Jesús como Rey algo bien alejado de lo que el mesías supuso realmente para los que lo esperaron.

d) La dimensión escatológica: el final de los tiempos, nuestro ineludible caminar en la historia, el “juicio final”… El final del año litúrgico nos hace tematizar en nuestra reflexión el final mismo de la historia, y el final también de nuestras vidas personales. Pero ya en un contexto mental diferente, en el que sabemos que nuestra aventura humana no es la razón del cosmos, que el mundo no acabará el día que Dios decida acabar el ciclo de la humanidad y pasar a la vida eterna, y que no se trata de que estemos aquí para una prueba que se verificará en el día del juicio final, tras lo cual iríamos al cielo o al infierno…

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