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El Territorio del Norte, última jurisdicción de Australia en abrir la adopción a las parejas del mismo sexo

Lunes, 19 de marzo de 2018

300px-Mapa_Australia.es.V3El Parlamento del Territorio del Norte australiano aprobó este martes un proyecto de ley para equiparar a todas las parejas, independientemente del género de sus integrantes y su estado civil, en el acceso a la adopción de menores. Se trata del último estado o territorio del país que abre esta posibilidad a las familias homoparentales. Hasta ahora solo podían adoptar las parejas que llevaran casadas al menos dos años. Esta restricción excluía a las del mismo sexo, que solo han podido contraer matrimonio desde el pasado diciembre.

Una nueva discriminación de las personas LGTB que cae en Australia. La Asamblea Legislativa del Territorio del Norte dio su visto bueno el martes pasado a un proyecto de ley para permitir la adopción de menores por parte de parejas no unidas en matrimonio que lleven al menos dos años conviviendo. Hasta la aprobación de esta norma, solo las casadas (también durante dos años como mínimo) eran elegibles.

El Territorio del Norte era la última jurisdicción australiana que impedía la adopción por parte de parejas que no estuvieran casadas. El requisito de dos años de matrimonio excluía además a las del mismo sexo, que ni siquiera podían adoptar a los menores que tuvieran en acogida. Australia abrió el matrimonio a todas las parejas en diciembre de 2017, tras años de discusión política. La regulación de la adopción, sin embargo, siguió siendo competencia de los estados y territorios que conforman el país.

Las primeras jurisdicciones en permitir a las parejas del mismo sexo acceder a la adopción conjunta fueron el estado de Australia Occidental en 2002 y el Territorio de la Capital Australiana (ACT) en 2004. Los demás se fueron uniendo y Australia Meridional fue la penúltima en 2017. Este estado y el Territorio del Norte son los únicos que impiden la adopción por parte de personas solteras, salvo circunstancias especiales sobre las que decide un tribunal.

Anna Brown, del Human Rights Legal Center, saludó la medida por “reconocer que lo más importante es que los niños crezcan en hogares llenos de amor y seguros, con independencia del género de las personas que los cuidan”. Añadió que “ahora que se ha aprobado a nivel nacional la igualdad matrimonial, es importante que adaptemos las leyes en cada estado a los valores modernos de la comunidad y eliminemos hasta el último reducto de discriminación contra las personas LGTBI de la legislación en todo el país”. Destacó la relevancia de la “estabilidad emocional y legal” que generará la nueva norma en las familias homoparentales.

Fuente Dosmanzanas

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Australia: un chico de 13 años se quita la vida en plena campaña ultraconservadora contra un plan de prevención del acoso homófobo

Lunes, 28 de noviembre de 2016

3ab7cd4600000578-0-image-a-67_1480001404779El odio homófobo se ha cobrado una nueva víctima. Tyrone Unsworth, un chico de 13 años, se ha quitado la vida después de sufrir acoso homófobo durante años por parte de otros chicos de su edad en Brisbane (Australia). La noticia resulta aún más terrible si se tiene en cuenta que sucede después de que grupos ultraconservadores hayan lanzado (y con bastante éxito) su propia campaña de acoso contra el programa Safe Schools, cuyo objetivo es combatir el bullying LGTBfóbico en las escuelas.

Con sólo 13 años de edad, Tyrone Unsworth, se quitaba la vida el lunes, 21 de noviembre, después de ser víctima del acoso y la intimidación desde que tenía 5 años de edad debido a su orientación sexual, según asegura su madre, Amanda Unsworth, afirmando que en los últimos años las presiones se habían vuelto más maliciosas.  La policía de Brisbane, en el estado australiano de Queensland, está investigando el incidente.

“Tyrone terminó siendo gay y mucha gente empezó a molestarle. Era un chico muy femenino, le encantaba la moda y el maquillaje, y los otros chicos no paraban de meterse con él, le llamaban gay-boy, maricón, mariquita; así ha sido, de forma constante, desde que iba a 5º curso”, declaraba su madre, Amanda Unsworth, a The Courier Mail (Tyrone se encontraba ahora en 7º curso, el último año de la educación primaria en el sistema educativo australiano). “Quería ser veterinario o diseñador cuando fuera mayor, y su frase favorita era ‘Los palos y las piedras romperán mis huesos, pero las palabras nunca podrán hacerme daño’. Pero sí pudieron con él”, añadía. Se trata, para los que no la conozcan, de una frase hecha en inglés (“sticks and stones may break my bones but words will never hurt me”), que se usa precisamente para advertir a los niños de que no hagan caso de los insultos que reciben. A algunos quizá les suene también porque ha sido utilizada en la letra de varias canciones.

La muerte de Tyrone llega apenas un mes después de que su madre denunciara que su hijo había sido agredido físicamente fuera del recinto escolar con la estaca de una valla por otro alumno del mismo centro. Un incidente por el que Tyrone tuvo que ser ingresado en el hospital, necesitando cirugía en el rostro. Después de este incidente, la señora Unsworth se persona en el centro de enseñanza secundario de su hijo, el Instituto Aspley State, para transmitir su preocupación por el acoso al que estaba siendo sometido.

Jacquinta Miller, la directora de la Aspley State High School, la escuela a la que acudía Tyrone, ha negado por su parte tener conocimiento de que el chico estuviera siendo acosado en la escuela, asegurando que si él o su familia se hubiesen quejado se habrían tomado medidas. “No tuvimos informes sobre el acoso, la verdad es que tratamos de trabajar con las familias para resolver estos complejos problemas. Me siento tan triste y lamento que no tuviéramos la oportunidad de ayudar a este joven”, asegura Miller, afirmando que habrían tomado cartas en el asunto si la familia hubiera acudido antes a ellos. “La seguridad y el bienestar de todos los alumnos de nuestra escuela es nuestra principal prioridad y por eso no toleramos el acoso en ninguna de sus formas”, se ha permitido incluso declarar. Palabras que se nos antojan hipócritas si se tiene en cuenta que Tyrone fue salvajemente agredido por un compañero (es cierto que fuera de los límites de la escuela) hace menos de un mes, requiriendo hospitalización y cirugía después de ser golpeado en la mandíbula con el tablón de una cerca.

“Cuando salió del hospital era un chico diferente. Repetía constantemente ‘No quiero ir a la escuela, no quiero terminar de vuelta al hospital'”, declara Twiggy Jones, la abuela de Tyrone, que asegura que su nieto siempre había sido un niño feliz. El funeral de Tyrone será el 1 de diciembre, para el que su madre ha pedido a todos los que tengan la intención de asistir que vayan con ropa de colores brillantes.

La Coalición para la Seguridad en las Escuelas de Australia extendió su pésame por la muerte de Tyrone Unsworth, señalando que su caso es una prueba del impacto de la intimidación y la discriminación a la que se enfrentan todos los jóvenes LGBT en Australia. Según un informe, el 75 % de los jóvenes homosexuales, de edades comprendidas entre los 14 y los 21 años, han experimentado alguna forma de intimidación o abuso homofóbico debido por su orientación sexual, de los que un 80 % asegura haberlos sufrido en el período escolar.

Campaña ultraconservadora contra el programa Safe Schools

No se trata, por desgracia, del primer suicidio de un niño o de un adolescente LGTB que recogemos en Cristianos Gayss. Hay además otros muchos que ni siquiera saltan la barrera de los medios. Pero si en este caso la noticia nos resulta especialmente estremecedora es porque el sucidio de Tyrone coincide con una feroz campaña que los grupos ultraconservadores australianos están llevando a cabo contra Safe Schools, un programa de prevención del acoso escolar por LGTBfobia. Una polémica que por otra parte no es posible desvincular de todo del enrarecido clima de discusión sobre la aprobación del matrimonio igualitario en Australia.

Safe Schools es un programa promovido por Safe Schools Coalition Australia que se puso en marcha en el estado de Victoria en 2010, y que se extendió a toda Australia en 2013. El programa provee de recursos sobre diversidad afectivo-sexual a las escuelas, con el objeto de garantizar un entorno seguro a los estudiantes LGTB. Sin embargo, pronto comenzó a suscitar críticas entre grupos ultraconservadores, como Australian Christian Lobby (una organización similar, por mencionar un ejemplo cercano, a la española HazteOír). Críticas que encontraron eco, por ejemplo, en The Australian, diario conservador propiedad del magnate Rupert Murdoch. Hace unos meses las críticas subieron de tono, e incluso el diputado conservador George Christensen llegó a acusar al programa en el Parlamento de Australia de exponer a los menores a material pornográfico y lo relacionó con la pederastia.

De hecho, el gobierno federal australiano, sometido a las presiones del sector más derechista de la coalición conservadora que lo sustenta, decidió finalmente someter al programa a importantes restricciones, como limitarlo a los cursos de secundaria, prohibir el uso de recursos externos y obligar a que los padres den su consentimiento firmado para que los alumnos participen. Medidas que en la práctica suponen el fin del programa tal y como fue concebido, y que ha hecho que al menos dos gobiernos, los del Territorio de la Capital Australiana (donde se localiza Canberra, la capital federal) y los del estado de Victoria, donde nació precisamente el programa, hayan decidido tomarlo bajo su control y financiarlo para asegurar su mantenimiento. Ambos territorios están gobernados por el Partido Laborista.

Fuente Dosmanzanas/Universogay

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El Senado de Australia pide que se otorgue libertad de voto sobre el matrimonio igualitario

Lunes, 23 de marzo de 2015

australia gayEl Senado de Australia (la cámara alta de su Parlamento) ha aprobado una moción de los Verdes que insta al Gobierno de Tony Abbott a que permita a sus correligionarios votar en conciencia sobre el futuro proyecto de ley de matrimonio entre personas del mismo sexo, sin que ello suponga ninguna sanción. La libertad de voto es, en la práctica, el último escollo para que el país oceánico instaure por fin la igualdad matrimonial.

El debate sobre la aprobación del matrimonio igualitario en Australia viene de lejos. Antes de las elecciones de septiembre de 2013 fueron los laboristas, entonces al frente del Gobierno, los que actuaron como freno. La que hasta junio de ese año había sido primera ministra, Julia Gillard, se oponía, y  durante sus años de gobierno no dudó en maniobrar para impedir que los partidarios de la igualdad dentro del Partido Laborista -en teoría mayoritarios- trasladaran su criterio al Parlamento. Y ello pese a que en su congreso nacional de 2011 el partido lo incorporaba a su ideario. Ideario que Gillard se encargó de convertir en papel mojado al imponer que los legisladores laboristas tuvieran libertad de voto, política que hasta ahora el partido no ha modificado. Una libertad que el liberal Tony Abbott negó entonces a los suyos, obligándolos a acatar la disciplina de partido contraria a la igualdad, y que desembocó en el fracaso de la iniciativa.

La impopularidad de Gillard llevó a Kevin Rudd a arrebatarle el liderazgo del partido y el puesto de primer ministro. Ya por entonces Rudd se había convertido en defensor del matrimonio igualitario, pese a que su anterior etapa como primer ministro se caracterizó también por un rechazo frontal al mismo. Pero la sustitución de Gillard no fue suficiente para evitar la derrota laborista, y tras las elecciones Tony Abbott se convertía en primer ministro. Abbott es un católico conservador opuesto al matrimonio igualitario, pese a tener una hermana abiertamente lesbiana. Su victoria alejó las expectativas de aprobación a corto plazo, pese a que un número no determinado de diputados de su partido son partidarios del matrimonio igualitario, y de hecho el propio Abbott reconoció que en el futuro le resultaría complicado mantener la disciplina de voto en esta materia.

El verano pasado, el senador demócrata liberal David Leyonhjelm anunciaba sus intenciones de presentar un proyecto de ley de matrimonio igualitario, al considerar que “no hay lugar en Australia para ciudadanos de segunda clase” e hizo un llamamiento a los que llamó “verdaderos liberales” a dar su apoyo al proyecto. El senador insistía entonces en que solo lo presentaría cuando tuviera la seguridad de que el Partido Liberal permitirá votar en conciencia. Por ello, a pesar de que medios australianos daban por prácticamente seguro que Leyonhjelm presentaría la iniciativa en otoño, el senador se contuvo tras escuchar a los partidarios del matrimonio igualitario, que le pidieron esperar al momento idóneo para no perder otra votación. “Políticos de ambos lados me han sugerido que el momento no es el óptimo, y si quiero ganar, en lugar de hacer algo meramente simbólico, necesito esperar. No me interesa el simbolismo”, remachaba Leyonhjelm en octubre del año pasado, “quiero ganar”. “Será una cuestión de semanas o meses, no años”, adelantaba además.

Y así fue: el pasado 26 de noviembre, el senador presentaba un proyecto de ley para garantizar el derecho al matrimonio de todos los australianos “con independencia del sexo, orientación sexual e identidad de género”. Leyonhjelm revelaba que el primer ministro Tony Abbott le había pedido que no presentara la iniciativa, porque causaría más división en un Gobierno con muchos frentes abiertos. Según el senador, sin embargo, la intención del líder del Ejecutivo era retrasar indefinidamente la medida para no tener que permitir a sus diputados votar libremente. Es por ello que decidió iniciar la tramitación y someterla al debate del Pleno en cuanto se asegure de que cuenta con votos suficientes para ser aprobada.

Ya entonces, los Verdes, que defienden la medida, exigieron al partido liberal-conservador de Abbott que permitiera a sus miembros el voto en conciencia sin represalias. Una reclamación que esta semana, ante la falta de respuesta del primer ministro, han elevado a petición parlamentaria. El Senado ha aprobado la moción de Sarah Hanson-Young para que caiga la que probablemente sea la última barrera al matrimonio igualitario en Australia. La moción ha sido aprobada con el voto en contra del partido de Abbott, en cuyas manos está ahora la decisión. Hanson-Young ha hecho un llamamiento a la bancada liberal para que su líder “se ponga al día” con la opinión pública australiana, que según todas las encuestas apoya el matrimonio igualitario de forma mayoritaria.

En este momento no es posible asegurar un resultado, pero todo apunta a que si a los liberales se les permite votar en conciencia una parte significativa de ellos apoyará el matrimonio igualitario. Junto al voto de la que en buena lógica debería ser la mayoría de los laboristas (y de los Verdes, que tienen solo un voto en la Cámara de Representantes pero disponen de 10 escaños en un Senado de 76 miembros) debería bastar para inclinar la balanza.

Hay que tener además en cuenta que desde septiembre de 2012, última vez que se votó el tema, la coyuntura internacional ha cambiado mucho en países con los que Australia mantiene estrechos vínculos. Además de los avances experimentados en Estados Unidos, el matrimonio igualitario ha sido aprobado con grandísimo consenso en la vecina Nueva Zelanda (que de hecho se ha convertido en destino preferente de las parejas australianas del mismo sexo) así como en Inglaterra y Gales Escocia. Irlanda celebrará un referéndum al respecto el próximo mes de mayo.

En Australia, la vía de los estados, que los partidarios del matrimonio igualitario también han intentado, está definitivamente cerrada. El Territorio de la Capital Australiana (ACT), donde se ubica Canberra, la capital federal, aprobó de hecho una ley de matrimonio igualitario en octubre de 2013, pero fue inmediatamente recurrida ante el Tribunal Supremo, que le dio la razón al Gobierno federal en diciembre de ese mismo año. El alto tribunal dejaba abierta eso sí la puerta a un posible cambio en la legislación matrimonial siempre que fuera a nivel federal.

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Australia volverá a votar el matrimonio igualitario: Tras años de disputas, el horizonte parece por fin despejarse

Miércoles, 6 de agosto de 2014

noticias_file_foto_835839_1407164699Segundo intento. El Parlamento australiano volverá a votar la legalización del matrimonio igualitario. En esta ocasión, es posible que los diputados de la Coalición Liberal Nacional voten individualmente y en consciencia.

El Parlamento de Australia podría por fin poner punto final al sinsentido que supone el que la mayor parte de la población apoye el matrimonio igualitario -así lo revelan las encuestas– pero su clase política se haya negado a aprobarlo hasta ahora. El gobernante Partido Liberal estaría dispuesto a que el asunto se vote de nuevo, tras el rechazo de septiembre de 2012, pero con una diferencia fundamental: los liberales concederían en esta ocasión libertad de voto a sus representantes.

El debate sobre la aprobación del matrimonio igualitario en Australia viene de lejos. Antes de las elecciones de septiembre de 2013 fueron los laboristas, entonces al frente del Gobierno, los que actuaron como freno. La que hasta junio de ese año había sido primera ministra, Julia Gillard, se oponía, y  durante sus años de gobierno no dudó en maniobrar para impedir que los partidarios de la igualdad dentro del Partido Laborista -en teoría mayoritarios- trasladaran su criterio al Parlamento. Y ello pese a que en su congreso nacional de 2011 el partido lo incorporaba a su ideario. Ideario que Gillard se encargó de convertir en papel mojado al imponer que los legisladores laboristas tuvieran libertad de voto, política que hasta ahora el partido no ha modificado. Una libertad que el liberal Tony Abbott negó entonces a los suyos y que desembocó en el fracaso de la iniciativa.

La impopularidad de Gillard llevó a Kevin Rudd a arrebatarle el liderazgo del partido y el puesto de primer ministro. Ya por entonces Rudd se había convertido en defensor del matrimonio igualitario, pese a que su anterior etapa como primer ministro se caracterizó también por un rechazo frontal al mismo. Pero la sustitución de Gillard no fue suficiente para evitar la derrota laborista, y tras las elecciones Tony Abbott se convertía en primer ministro. Abbott es un católico conservador opuesto al matrimonio igualitario, pese a tener una hermana abiertamente lesbiana. Su victoria alejó las expectativas de aprobación a corto plazo, pese a que un número no determinado de diputados de su partido son partidarios del matrimonio igualitario, y de hecho el propio Abbott reconoció que en el futuro le resultaría complicado mantener la disciplina de voto en esta materia.

La prensa del distrito de Fairfax (Queensland) ha publicado este fin de semana artículos en los que se aseguran que algunos diputados liberales creen que el partido permitirá el voto de consciencia en la Cámara, aunque sin citar los nombres. Parece pues que ese futuro ya ha llegado. Medios australianos dan ya como prácticamente seguro que este otoño (primavera en Australia) el senador liberal David Leyonhjelm presentará un proyecto de matrimonio igualitario que sus compañeros podrán votar en conciencia. Leyonhjelm ya anunció hace menos de un mes sus intenciones, al considerar que “no hay lugar en Australia para ciudadanos de segunda clase” e hizo un llamamiento a los que llamó “verdaderos liberales” a dar su apoyo al proyecto. Eso sí, el senador insistió en que solo lo presentará cuando tenga la seguridad de que el Partido Liberal permitirá votar en conciencia.

“No creo que Tony Abbott (Primer Ministro Australiano) se levante en el congreso de su partido y se posiciones contra el voto en consciencia”, asegura el diputado anónimo citado por el periódico. “Eso aparecería como ir en contra de los propios principios liberales. No creo que puedas encontrar a un solo compañero mío que opine que el voto en consciencia sea una mala idea”.

australia-canberra-matrimonio-gayDavid Leyonhjelm, senador del Partido Liberal Democrático recientemente elegido, asegura que los liberales veteranos le han pedido que presente su proyecto de legalización del matrimonio igualitario para que sea examinado durante las sesiones de agosto y septiembre en el parlamento. Leyonhjelm había dicho previamente que no iba a introducir el proyecto de ley hasta que estuviera seguro de que todos los diputados del gobierno tuvieran la posibilidad de votar en consciencia sobre este asunto. Queda saber si el Partido Laborista también dará posibilidad de voto en consciencia a sus diputados, aunque la postura del partido es a favor de la legalización.

Rodney Croome, director de la plataforma australiana Marriage Equality (Igualdad en el matrimonio), considera que el voto en consciencia mostrará quiénes están a favor y quiénes están en contra, ya que muchos diputados aún no se han posicionado públicamente. “Resulta imposible predecir si así el matrimonio igualitario se aprobaría en el Parlamento, porque aún hay demasiados diputados que no se han pronunciado”, señala. Marriage Equality Australia ha lanzado una campaña en Change para pedir al Primer Ministro libertad de voto para el proyecto de ley de matrimonio igualitario, con la imagen de Kylie Minogue.

En este momento no es posible asegurar un resultado, pero todo apunta a que si a los liberales se les permite votar en conciencia una parte significativa de ellos apoyará el matrimonio igualitario, más aún si la iniciativa proviene de un compañero de partido. Junto al voto de la que en buena lógica debería ser la mayoría de los laboristas (y de los Verdes, que tienen solo un voto en la Cámara de Representantes pero disponen de 10 escaños en un Senado de 76 miembros) debería bastar para inclinar la balanza.

Hay que tener además en cuenta que desde septiembre de 2012, última vez que se votó el tema, la coyuntura internacional ha cambiado mucho en países con los que Australia mantiene estrechos vínculos. Además de los avances experimentados en Estados Unidos, el matrimonio igualitario ha sido aprobado con un grandísimo consenso en la vecina Nueva Zelanda (que de hecho se ha convertido en destino preferente de las parejas australianas del mismo sexo) así como en Inglaterra y Gales y Escocia.

 También hay que considerar que en Australia la vía de los estados, que los partidarios del matrimonio igualitario también han intentado, está definitivamente cerrada. El Territorio de la Capital Australiana (ACT), donde se ubica Canberra, la capital federal, aprobó de hecho en octubre una ley de matrimonio igualitario, pero solo estuvo vigente durante unos días, ya que fue inmediatamente recurrida ante el Tribunal Supremo, que le dio la razón al Gobierno federal en diciembre que  invalidó los más de 50 enlaces ya celebradosEl alto tribunal dejaba abierta eso sí la puerta a un posible cambio en la legislación matrimonial siempre que fuera a nivel federal. .

Encuestas recientes apuntan que el 72% de los australianos apoya el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Fuente Ragap y Dosmanzanas

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Los alumnos de un instituto de Sydney se lo dejan claro a su primer ministro: la juventud australiana, por el matrimonio igualitario.

Martes, 18 de marzo de 2014

Tony_Abbott_-_2010Leemos en Dosmanzanas que los alumnos de la Newtown High School of the Performing Arts, un instituto cercano a Sydney especializado en artes escénicas, han dado toda una lección de tolerancia a Tony Abbott, el católico primer ministro de Australia, que se opone con fuerza a la aprobación del matrimonio igualitario pese a tener una hermana abiertamente lesbiana. Preguntado por la razón de tal oposición, Abbott tuvo dificultades para argumentar su oposición ante los estudiantes. Ante la abrumadora evidencia de que estos estaban a favor del matrimonio igualitario, el primer ministro no tuvo otro remedio que tomar nota y pasar a otra pregunta.

En el que por otra parte supone un ejemplar ejercicio de transparencia con el que ni soñamos en la España actual, el jefe del gobierno australiano se enfrentaba sin red a las preguntas de los estudiantes en un ambiente distendido. En un momento determinado, una estudiante le preguntó: “¿por qué se opone tanto a legalizar el matrimonio gay?”. La pregunta fue recibida con una gran ovación por el resto de los alumnos. “Bueno, mira…”, respondió Tony Abbott. “No estoy en contra de que las personas tengan una maravillosa relación, estoy totalmente a favor de que las personas tengan relaciones de amor permanentes, pero supongo que se trata de una cuestión de definición”, añadió el primer ministro, en un tono poco convincente.

“Hay un montón de gays en nuestra escuela. Tengo un montón de amigos gays, y es triste que no puedan casarse solo porque les gusta alguien de su mismo sexo”, le comentó en ese momento en voz alta otra estudiante. Una respuesta que fue recibida con alborozo por el resto de los alumnos, que la aplaudieron con fuerza.

“De acuerdo, he captado claramente el mensaje. Pasemos a otra pregunta”, concede Abbott.

Podeís ver las imágenes a continuación. El vídeo esta insertado de forma que comience en el momento en que la estudiante hace la pregunta:

Matrimonio igualitario en Australia: una carrera de fondo

El debate sobre la aprobación del matrimonio igualitario en Australia viene de lejos. Antes de las últimas elecciones fueron los laboristas, entonces al frente del Gobierno, los que actuaron como freno. La que hasta junio era primera ministra, Julia Gillard, era radicalmente opuesta, y  durante sus años de gobierno no dudó en maniobrar para impedir que los partidarios de dicho derecho dentro del Partido Laborista -en teoría mayoritarios- trasladaran su criterio al Parlamento. Y ello pese a que en su último congreso nacional, celebrado a finales de 2011, los laboristas decidían incorporarlo a su ideario. Pero Gillard se encargó de convertir ese ideario en papel mojado al imponer que los legisladores laboristas tuvieran libertad de voto. Una libertad que Tony Abbott negó a los suyos y que finalmente desembocó en el fracaso de la iniciativa a nivel federal.

El deterioro de popularidad de la primera ministra y las previsiones de una contundente derrota llevaron a Kevin Rudd a desafiar a Gillard y arrebatarle en junio el liderazgo del partido y el puesto de primer ministro (Rudd le devolvía la jugada a Gillard, que tres años antes hizo lo mismo con él). Rudd había hecho público su apoyo al matrimonio igualitario el pasado mayo, y eso pese a que su anterior etapa como primer ministro se caracterizó también por un rechazo frontal al mismo. Pero la sustitución de Gillard por Rudd no fue suficiente para evitar la derrota laborista, y tras las elecciones de septiembre Tony Abbott se convertía en el nuevo primer ministro al frente de un gobierno liberal-conservador. Abbott es conocido por ser católico conservador y por su clara oposición al matrimonio igualitario, pese a tener una hermana abiertamente lesbiana. Su victoria alejó las expectativas a corto plazo de la aprobación del matrimonio igualitario, pese a que un número no determinado de diputados de su partido son partidarios del mismo, y de hecho el propio Abbott ha reconocido que en el futuro le resultaría complicado mantener la disciplina de voto en esta materia.

En este escenario político a nivel nacional los partidarios de la igualdad LGTB intentaron dar la batalla a nivel de los estados y territorios de Australia. El Territorio de la Capital Australiana (ACT), donde se ubica Canberra, la capital federal, aprobó de hecho en octubre su ley de matrimonio igualitario, pero esta fue inmediatamente recurrida ante el Tribunal Supremo, que le dio la razón al Gobierno federal en diciembre. Se cerraba así la vía de los estados, aunque el alto tribunal dejaba abierta la puerta a un posible cambio en la legislación matrimonial siempre que fuera a nivel federal.

Las encuesta de opinión, por su parte, muestran en este aspecto un divorcio claro entre la opinión de los ciudadanos australianos (un 65% de los cuales son partidarios del matrimonio igualitario, cifra que es aún mayor entre los más jóvenes) y sus políticos, reacios a aprobar este derecho. Mientras ello no ocurra, por cierto, la vecina Nueva Zelanda se ha convertido en destino preferente de las parejas australianas del mismo sexo para contraer matrimonio.

Las estrellas de Modern Family, a favor

Terminamos esta entrada con un delicioso vídeo de apoyo al matrimonio igualitario en Australia, protagonizado por dos de los protagonistas de la comedia Modern Family, Jesse Tyler Ferguson y Eric Stonestreet. Tras referirse a lo poco elegante que supone inmiscuirse en la política interna de otros países, los actores que encarnan a la pareja gay de la exitosa serie se preguntan cómo es posible que no exista matrimonio igualitario en un lugar tan paradisiaco como Australia, el país que ha visto nacer a iconos gays como Kylie Minogue, Olivia Newton-John o “Sandy, de Grease”. Cuando Ferguson le recuerda a Stonestreet que habían quedado en que no era correcto inmiscuirse en la política australiana, Stonestreet replica: “no se trata de política, sino de amor y derechos humanos”.

La pareja (cuyos personajes, Mitch y Cam, están por cierto preparando su boda en la serie) acaba decidiendo cruzar el mar con destino a Nueva Zelanda, país en el que sí es legal el matrimonio igualitario:

Se da la circunstancia de que Jesse Tyler Ferguson, el actor que interpreta a Mitch, es gay en la vida real, y él mismo contrajo hace varios meses matrimonio con el abogado Justin Mikita. Ambos son fundadores de la organización Tie The Knot, que colabora en la financiación de diversos grupos de defensa de los derechos LGTB.

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Nueva Zelanda, destino para casarse de las parejas australianas del mismo sexo.

Viernes, 31 de enero de 2014

Nueva-Zelanda-mapa-y-banderaLos datos demográficos hechos públicos recientemente apuntan a que el 27% de las parejas del mismo sexo que se han casado en Nueva Zelanda, desde que entrara en vigor la apertura del matrimonio en agosto del año pasado, son ciudadanos australianos que no pueden ejercer este derecho en su país.

En abril de 2013, el país polinesio se convertía en el 13º del mundo y primero de Oceanía en aprobar el matrimonio igualitario, en un proceso reposado que contó con la participación de la ciudadanía y que fue, finalmente, fruto del acuerdo entre diputados de prácticamente todo el espectro político neozelandés. La definición ampliada de matrimonio fue redactada como la “unión de dos personas, independientemente de su sexo, orientación sexual o identidad de género”. La nueva normativa entró en vigor en verano, cuando se celebraron las primeras bodas.

Pues bien, según los datos revelados por el ministerio del Interior del país, 361 parejas del mismo sexo habían solicitado una licencia matrimonial hasta el final del año pasado. Un 28% de los enlaces fueron en realidad una actualización de uniones civiles preexistentes, y los matrimonios entre mujeres supusieron algo más de la mitad del total. Por nacionalidades, 202 de los mismos corresponden a ciudadanos neozelandeses, frente a 97 parejas de australianos (casi un 27%); 22 parejas procedían de otros países (China, Reino Unido y Tailandia).

En la vecina Australia, el debate sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo sigue abierto. El territorio de la capital Canberra (ACT) lo aprobó el pasado mes de octubre, y solo cinco días después, el Gobierno liberal-conservador de Tony Abbott recurría la norma ante el Tribunal Supremo, que le dio la razón en diciembre. Se cerraba así la vía de los estados, aunque el alto tribunal no declaró inconstitucional la medida y dejó abierta la puerta a un posible cambio en la legislación matrimonial, siempre que se aprobara a nivel federal para todo el país.

El registrador general Jeff Montgomery señaló el “interés continuo, nacional e internacional, de las parejas del mismo sexo por casarse en Nueva Zelanda” y afirmó que espera que crezca el número de bodas durante la temporada veraniega del país. Por el momento no podemos establecer, más allá de septiembre de 2013, la proporción de matrimonios celebrados gracias a la nueva norma sobre el total. A pesar de que los primeros de estos enlaces no se celebraron hasta finales de agosto, el 4,2% de las licencias concedidas a lo largo de todo el tercer trimestre del año pasado fueron a parejas del mismo sexo.

Fuente Dosmanzanas.

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