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09.06.2024. Jesús, Dios falsificado. Muchos le acusan de ser un demonio (Mc 3, 22-30)

domingo, 9 de junio de 2024
Comentarios desactivados en 09.06.2024. Jesús, Dios falsificado. Muchos le acusan de ser un demonio (Mc 3, 22-30)

IMG_7392Del blog de Xabier Pikaza:

Éste es quizá, con sus paralelos (Mt 12, 24-29; Lc 11, 15-23 y Ap 17-18),  el texto más inquietante del NT.  Los que acusan a Jesús de “demonio” no son gente de fuera, sino de su “iglesia”, incluso de sus “familiares” (argumento de Mc 3).

El tema no es que muchos dejen este cristianismo (esta iglesia), sino que una iglesia (sociedad) llamada cristiana diga estar con Jesús para hacer y decir lo contrario de lo que  él hacía y decía. El problema  no es nuevo. Había comenzado ya poco después de Jesús (e incluso en el tiempo de su vida) conforme a Marcos (y Mateo).

Éste es el argumento de fondo del libro de Th. Ruster (portada): Si no vales para cristiano como Jesús, intenta “dar el cambiazo”, diciendo que él estaba endemoniado A juicio de Ruster, uno que no falsificó/demonizó a Jesús fue Juan de la Cruz, recio cristiano del XVI.   

Un tema complejo

    Mil años de cristianismo de poder nos han enseñado a leer este pasaje al revés, de forma que es preciso un ejercicio de “inversión” para entenderlo a “las derechas”. Así he querido hacerlo en mis comentarios a Marcos y Mateo y especialmente al Apocalipsis (Ap 17-18). Aquí me limito a ofrecer unas simples reflexiones de “advertencia”. Siga quien quiera entrar en el tema o lea con cierta detención el evangelio:

Marcos 3,20-35

En aquel tiempo, Jesús fue a casa con sus discípulos y se juntó de nuevo tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales. También los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.»

Él los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa.

Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.» Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

  Los escribas acusan a Jesús llamándole endemoniado… porque no está de acuerdo con su forma de luchar contra Satán

Los escribas/dirigentes del pueblo quieren que Jesús defienda su sistema de poder, expulsando a los malvados, a los “endemoniados”, a los distintos.

Jesús, en cambio, defiende a los excluidos, en contra del sistema de poder… Por eso le acusan diciendo que está aliado con los enemigos, que no es buen “patriota”. — Jesús se defiende, insistiendo en el pecado contra el Espíritu Santo, que consiste en no dejar que Dios (su enviado mesiánico) libere a los pobres y posesos. Éste es el pecado de aquellos que negando a los otros se niegan y destruyen a sí mismos.  Los escribas le acusan de expulsar demonios con ayuda de Belcebú…Dicen que en el fondo (esta guerra)  el fondo está  contra los que quieren destruir la nación de Dios…., ayudando a gente de mala vida, excluidos, endemoniados.

La condena de los escribas resulta coherente: Sólo el Dios de Israel es para ellos el Señor de la Morada Buena y ejerce su reinado desde Jerusalén, salvando a los humanos a través del judaísmo; el Diablo, en cambio, es Señor de la Morada Mala y quiere destruir la obra de Dios por todos los medios a su alcance. Al servicio de ese Diablo obra Jesús: parece bueno lo que hace; como un hombre piadoso ayuda a posesos y enfermos, pero en realidad actúa así para engañar a los ingenuos, destruyendo al judaísmo y encerrando a los humanos bajo el reino implacable de Satán.

Ésta es la sentencia final de unos letrados oficiales que han venido de Jerusalén para observar a Jesús y definir con autoridad el sentido de su obra. Han verificado su conducta, han sopesado su intención de fondo y su manera de enfrentarse al poder de lo satánico en el mundo. Han visto claro y pueden emitir su veredicto. No se sientan en el aula de condenas capitales (como harán en 14, 53-66, con sacerdotes y ancianos), pero a nivel social y religioso ya han fijado la sentencia: ¡Culpable de magia diabólica o satanismo! Este tribunal se coloca en el lugar de Dios, en cuyo Nombre (viniendo de Jerusalén y apoyándose en su Ley) dicta sentencia. No se limita a rechazar algunos rasgos menores del mensaje de Jesús: no le acusa por desviaciones secundarias. Ha visto lo que hace y desde Dios emite sentencia:

— Es una sentencia teológico-social. El tema de discusión no es Dios, en plano de teoría o de experiencia individual sino saber cómo se expresa, a través de quién (de qué comunidad o iglesia) actúa, cómo se manifiesta en la vida social. El tema de fondo es el de saber cuáles son las mediaciones sociales de la manifestación y presencia de Dios.

— Es sentencia razonada y razonable. Los escribas no parecen envidiosos o engañado: piensan que el movimiento de Jesús es un peligro pues destruye la identidad social del pueblo israelita. Por eso su más hondo deber (cf. Dt 17) les obliga a dar sentencia: piensan que Jesús es emisario de Satán y así lo tienen que decir, en nombre de Jerusalén y el judaísmo.  La acusación en contra de Jesús sigue la lógica de los poderes del mundo, que se defienden a sí mismo (su visión de estado, diciendo que los que van en contra de ella (de su poder, de su autoridad, de su visión de Estado) son unos endemoniados.    Los escribas de Jerusalén han condenado el movimiento de Jesús, diciendo que es satánico. Marcos le defiende, poniendo en boca de Jesús unas palabras rítmicas, con una pregunta, tres frases condicionales y una afirmación conclusiva, que retoma el motivo de la pregunta. Éste es el núcleo de su argumento: a Pregunta de Jesús: ¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? (2, 23). ¿Cómo puede permitir Satanás que yo ayude a los marginados…? Si Satanás permite que yo ayude a los pobres, acoja a los sin casa, defienda a los expulsados… está luchando en contra de sí mismo. Este es el problema de fondo:

Los escribas nacionales… quieren el bien de la nación, el orden del estado, la autoridad establecida… Todo lo que debilite de algún modo el poder sagrado del templo y sus escribas, del poder del Estado y sus prerrogativas es diabólico… Por eso, ellos acusan a Jesús de estar endemoniado, de ir en contra del poder de Dios.

 Jesús, en cambio piensa que la autoridad de Dios son los pobres, los locos, los expulsados, los posesos, los enfermos… El bien de los pobres (expulsados, posesos, enfermos, extranjeros…) está por encima del Estado Sacral del templo y de sus instituciones…

El problema es dónde está Dios, cómo se defiende la obra de Dios… defendiendo al Estado-Poder-Sistema por encima de los pobres…. O defendiendo a los pobres, expulsados por encima del sistema…Entiéndase desde aquí las preguntas (parábolas) de Jess:

  1. Si un reino está dividido… (3, 24). Sirve como ejemplo o concreción del tema (por eso empieza kai ean, y si…), situándolo a la luz del símbolo del reino (basileia; cf. 1, 15). Ha venido Jesús a construir el Reino de Dios, pero los escribas dicen que de hecho está construyendo el de Satán. Jesús responde: ¿podría mantener su reino Satanás si estuviera dividido, permitiendo que Jesús cure a sus posesos? ¿no habrá que entender la acción sanadora de Jesús y de su iglesia como argumento en favor de la caída del reino de Satán? Así supone Marcos.
  2. Si una casa está dividida… (3, 25).Repite el comienzo anterior (kai ean) y la estructura de la frase, pero no desde la perspectiva del reino, sino de la casa, entendida como espacio (edificio) donde Dios y Satán disputan su dominio. Los escribas llaman a Jesús enviado de Satán, dicen que rompe la casa judía y destruye su verdad sagrada. Jesús responde adoptando el argumento anterior: si la casa de Satán estuviera dividida, si Jesús luchara en contra de sus habitantes (posesos), esa casa no podría mantenerse. Argumentando así, Marcos desea que el oyente (lector) responda de manera negativa: ¡No! Satán no deja que su casa se divida
  3. Si Satanás está dividido… (3, 26).Lo que decía sobre el reino y casa se aplica ahora a Satán, objeto de la controversia. Han acusado a Jesús de emisario suyo diciendo que en su nombre expulsa a los demonios. Jesús contesta otra vez en estilo condicional (kai ei…): ¿cómo podría mantenerse Satanás así escindido? La respuesta del lector ha de ser esta: Satanás no está escindido; Jesús ha conquistado el duro edificio de su reino y casa; no ha venido a destruir la casa de Israel sino a Satán que dominaba a los humanos; de esa forma construye la iglesia/casa de los liberados. b. Afirmación mesiánica conclusiva: nadie puede entrar en la casa del Fuerte sin atarle o vencerle primero (3, 27). De las condicionales pasamos a afirmación solemne de Jesús (encabezada por un alla, pero…), por las que él se presenta veladamente como triunfador de Satán. Fuerte (iskhyros) era Satán; dura su casa o familia (oikia), potente su reino. Pero Jesús es el Más Fuerte (cf. Iskhyroteros de 1, 7), conforme a una palabra de clara confesión mesiánica: él ha conquistado ya el reino/casa de Satán; le ha vencido, le ha atado, ha empezado a liberar a sus cautivos, cumpliendo así lo que latía en 1, 12-13. La iglesia de Jesús está constituida por aquellos que confiesan su victoria sobre el Diablo y continúan realizando su tarea sobre el mundo.
  4. Argumentación de Jesús sobre Satanás (3, 23-27). Jesús asume el reto de los escribas y responde, en palabras de gran dureza que expresan su mensaje. Recogiendo elementos prepascuales, su discurso (3, 23-30) forma parte de la polémica cristiana con el judaísmo. La respuesta de Jesús empieza siendo una llamada al pensamiento, para culminar en una de condena fuerte expresada a través de una intensa voz de alerta, que dirige a los que manipulan a los otros, manteniendo la propia religión (seguridad) a costa de oprimirles. No desarrollo la respuesta; me limito a presentar sus temas:

Reino o casa dividida. Siguiendo la terminología de aquel tiempo, Jesús supone que Satanás tiene su reino bien organizado y así pregunta: ¿Cómo podría mantenerse ese reino si está dividido? Si una casa se escinde en lucha interna, no puede mantenerse. Si, como dicen los escribas, luchara Satanás contra Satanás, esa sería una noticia buena. ¿Qué más podrían pedir los escribas? La propia división de Satanás ofrecería un signo de su ruina. Pero ¿es eso cierto? Así pregunta Jesús, introduciendo un tinte de ironía inquietante en el discurso que han trenzado los escribas (3,23-27).

• La casa del fuerte. Juan llamó a Jesús «más fuerte» (1,7). Pero en el lenguaje de los escribas el más fuerte es Satanás. Así lo emplea Jesús y pregunta: ¿quién puede entrar en su casa y atarle para apoderarse luego de su armamento? Pues bien, al venir y vencer a Satanás, el mismo Jesús cumple la palabra del Bautista y se presenta, de un modo implícito, pero bien claro, como aquel que es más fuerte que Satanás: es emisario de Dios. Sus enemigos, los escribas, no lo han entendido. Viene a luchar contra Satanás, liberando a los posesos-pecadores y ofreciendo a todos un camino de reino, y los escribas, enfrascados en sus discusiones eruditas y en su forma de entender los ritos de su pueblo, no le aceptan (3, 27).

• Profundización: Pecado contra el Espíritu Santo (3, 28-29). Son iglesia los que aceptan la acción liberadora de Jesús. Caen en pecado, según Marcos, aquellos que le condenan como emisario de Satán. De esa manera, Jesús invierte la razón de los escribas, diciendo que son ellos en el fondo los endemoniados (pues luchan contra el Espíritu de Dios), corriendo el riesgo de quedar prendidos, destruidos, bajo el poder diabólico de la opresión humana.

El argumento de Jesús: Los pobres, posesos, expulsados… por encima del sistema de poder el templo    Los escribas acusan a Jesús de traición contra la casa nacional del judaísmo, afirmando que es un “poseso”: no es hombre de Dios, sino del Diablo. Jesús les contra-acusa diciendo que son ellos los que en realidad destruyen la obra de Dios (del Espíritu Santo), corriendo así el riesgo de quedar prendidos bajo el poder de Satán (pecado contra el Espíritu Santo). La misma ayuda que Jesús ofrece a los proscritos, su forma de acoger a los posesos, pecadores, publicanos, viene a presentarse también (junto al tema de la comida con los pecadores y marginados, cf. 2, 16) como articulum stantis et cadentis Ecclesiae (es decir, como el “dogma práctico” que define la esencia de la iglesia).

Los escribas piensan que al abrir su comunión a los posesos, marginados, pecadores, Jesús destruye la estructura sagrada del judaísmo legal, actuando así como emisario satánico. Por el contrario, Jesús muestra que su acción expresa y despliega la más honda verdad del judaísmo universal (abierto desde ahora a todos los necesitados del mundo). En el fondo de esta disputa se vinculan el aspecto teológico y social. Hemos destacado hasta aquí más el rasgo social; ahora evocamos el teológico:

— Dios. Sólo rechazando a los escribas, Jesús puede ofrecer mensaje de Dios y acción liberadora en favor de los proscritos. Por eso emplea la fórmula de revelación solemne (amên legô hymin), mostrando (cf. pasivo divino) que Dios mismo perdona los pecados… (3, 28). En nombre de ese Dios actúa Jesús cuando ayuda a los endemoniados. Sin el descubrimiento fuerte y creativo de su gracia carece de sentido esta controversia. Sólo allí donde Dios se revela como amor, venciendo la opresión de los que intentan controlar a los demás con su legalismo, puede hablarse de evangelio.

— Espíritu Santo. Han acusado a Jesús de poseso, infiltrado de Satán, Espíritu impuro (3, 22), como muestra el aparte literario conclusivo: ¡Decían: tiene un Espíritu impuro! (3, 30). Pues bien, al hablar así, los escribas pecan en contra del Espíritu Santo, rechazan la acción salvadora universal que convoca por Jesús a los posesos y pobres (3, 28-29). De esta forma se oponen los espíritus: el impuro de la destrucción del ser humano, vinculado a Satán; y el santo que brota de Dios y se presenta por medio de Jesús como fuerza de liberación. El Espíritu Santo es el Poder de pureza que se opone a la impureza del demonio; es el amor y comunión que va creando familia desde los últimos (posesos). — Jesús. Aparece en el centro de la discusión como Fuerte (iskhyros, cf. 3, 27), en palabra que sitúa nuestra escena en el trasfondo del Bautismo (cf. iskhyroteros: 1, 7). Vino a vencer a Satanás, ya le está venciendo. Esa victoria no implica el fortalecimiento de la ley sino superación del Israel de los escribas. Jesús no es mensajero de renovación israelita; no ha venido a repetir u organizar en clave de ley lo que ya existe, para bien de la nación sagrada, como desean los escribas (cf. 1, 22), sino a vencer a Satanás y construir sobre el mundo la nueva familia de Dios, con autoridad sobre los espíritus impuros (cf. 1, 21-28). Leer más…

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“Desconfianza, condena, aceptación”. Domingo 10. Ciclo B

domingo, 9 de junio de 2024
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IMG_5121Del blog El Evangelio del Domingo, de José Luis Sicre sj:

Estos son mi madre y mis hermanos

Después de tantas fiestas (Pentecostés, Trinidad, Corpus Christi), volvemos al Tiempo Ordinario y a los comienzos de la actividad de Jesús. Ateniéndonos al relato de Marcos, después del Bautismo y las Tentaciones, Jesús ha predicado en la sinagoga de Cafarnaún y ha realizado diversos milagros. Sin embargo, su forma de actuar, sus ideas y sus pretensiones, provocan la oposición de los fariseos que, ya desde el principio, «se pusieron a planear con los herodianos la forma de acabar con él» (Mc 3,6). Pero todavía queda mucho para la pasión y muerte. Jesús sigue ganando popularidad en todas partes (3,7-12) y elige a los doce (3,13-19).

En este momento comienza el evangelio de hoy. Se compone de tres episodios que reflejan tres actitudes ante Jesús: 1) Desconfianza: la familia de Jesús desconfía de él y piensa que está loco. 2) Condena: los escribas lo acusan de endemoniado. 3) Aceptación: hay personas que se convierten en la verdadera familia de Jesús.

Desconfianza de la familia

En aquel tiempo, Jesús llegó a casa con sus discípulos y de nuevo se juntó tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí.

  Los escribas y fariseos se escandalizan de lo que hace y dice Jesús. La reacción de su familia es distinta. Cuando se entera de que no tiene tiempo ni para comer, piensan que está loco, «fuera de sí», y quieren llevárselo a la fuerza a Nazaret. [La traducción litúrgica deja mejor a la familia. No traduce: «porque decían», sino «porque se decía», como si la familia no compartiese del todo la opinión.] Al principio no queda claro quiénes son «los suyos». Al final, cuando lleguen a Cafarnaúm, sabremos que son «tu madre y tus hermanos y tus hermanas». Toda la familia.

Para Mateo y Lucas, la simple sospecha de que la familia de Jesús lo considerase «fuera de sí» resultaba inaceptable, y suprimieron estos versículos de su evangelio: la madre y los hermanos bajan a visitarlo, no porque desconfíen de él. Sin embargo, el evangelio de Juan confirma esta desconfianza de sus hermanos (no de María): «sus hermanos no creían en él» (Juan 7,5). Si queremos conocer bien a Jesús, este dato es fundamental. Las críticas de escribas y fariseos, el rechazo de los sacerdotes, el desinterés de muchos de sus oyentes, le resultarían dolorosos; pero la desconfianza de la propia familia sería algo más duro de lo que podemos imaginar. Sin embargo, el saberlo serviría de consuelo a tantos cristianos del siglo I para los que hacerse cristianos supondría un enfrentamiento a la familia.

Condena de los escribas

Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían:

Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios.

El los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas:

-¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido.

Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa.

En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre.

Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

  Los grandes conocedores de la Ley de Moisés, los escribas, emiten un juicio más radical: «Tiene dentro a Belcebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios». Lo peor que puede decirse de uno que pretende hablar y actuar en nombre de Dios. A nosotros puede extrañarnos que el evangelista dedique tanta atención a este tema, pero Jesús debía defenderse, y las comunidades cristianas saber responder a esta acusación gravísima. Curiosamente, Jesús no reacciona de forma airada. Se porta como un maestro que hace reflexionar a sus alumnos y los instruye. Su breve discurso contiene un argumento, una enseñanza y una amenaza.

  El argumento es de sensatez: si Satanás se introduce en Jesús para expulsar a los endemoniados, está luchando contra sí mismo, destruyéndose. Solo un estúpido puede decir que Jesús «expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios».

La enseñanza se centra en la victoria de Jesús sobre Satanás. Los discípulos, al ver los milagros de Jesús y las curaciones de endemoniados, pueden considerarlos hechos aislados, sin relación entre ellos. Para Jesús, demuestran que él ha vencido a Satanás, el aparentemente forzudo, y por eso puede arrebatarle todas sus víctimas. La primera lectura de hoy, tomada del Génesis, pienso que se ha elegido porque anuncia esta victoria de Jesús sobre el demonio.

La amenaza se dirige a los escribas y a quienes piensan como ellos: quien considere a Jesús un endemoniado, blasfema contra el Espíritu Santo y no tendrá perdón jamás. Es el famoso «pecado contra el Espíritu Santo»: cuando Jesús perdona los pecados lo hace con el poder del Espíritu; quien dice que ese espíritu es el demonio, se cierra el perdón, porque Satanás no puede perdonar.

Aceptación

Llegan su madre y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dice:

Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan.

Él les pregunta:

¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?

Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice:

Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre.

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  Estos son mi madre y mis hermanos

Jesús ha terminado su breve discurso y le avisan de su familia está fuera y lo busca. Una vez más comienza formulando una pregunta: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos»? Como Sócrates, quiere que la gente piense, aunque lo más probable es que nadie respondiera nada. Pero así adquiere más fuerza la solución: «El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre». Esas palabras las dirige a quienes los rodean y escuchan. Porque la condición indispensable para hacer la voluntad de Dios es escuchar a Jesús. Y ellos lo hacen. Ellos son la familia de Jesús.

En nuestra sociedad, muchos presumen de «conocer» a una familia importante, de haberla visto un día en directo, incluso de haber dado la mano a alguno de ellos. Tenemos un motivo de orgullo mucho mayor: ser la familia de Jesús… si lo escuchamos y cumplimos lo que nos dice.

Nota pastoral para la homilía

En el evangelio hay dos cuestiones que pueden resultar complicadas (por no mencionar la primera lectura, en la que todo es complicado):

1) La familia de Jesús. El mismo Marcos ofrecerá más tarde los hombres de los hermanos: Santiago, José, Judas y Simón. No creo que merezca la pena, en una homilía, perderse en las discusiones sobre este tema: si eran hijos de un primer matrimonio de José (cosa que ya rechazaba san Jerónimo), si se trata de primos hermanos (el concepto de «hermano» es muchísimo más amplio entre los pueblos semitas que entre nosotros), etc.

2) Quienes disfrutan hablando del demonio, como Marcos, tienen este domingo materia abundante. Pero otros pueden sentirse molestos de tener que abordar este tema. El ejemplo de Mateo y Lucas es muy instructivo. Cuando encontraban en Marcos algo que podía escandalizar o extrañar a sus lectores, lo omitían.

Algo me parece esencial en el evangelio de hoy: las actitudes tan distintas que provoca la persona de Jesús, que siguen dándose hoy día. No creo que nadie lo acuse de endemoniado (cada vez son menos los que creen en el demonio); pero el rechazo de su persona, o el rebajarlo a un simple iluso «fuera de sí», son reacciones muy frecuentes. Aunque su familia sea pequeña (cada vez más), aconsejaría centrar en ella la atención.

 

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Domingo X del Tiempo Ordinario. 10 de junio de 2018

domingo, 9 de junio de 2024
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“Y pasando la mirada por el corro, dijo: -Estos son mi madre y mis hermanos. Quien cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.”

(Mc 3, 20-35)

El evangelio de Marcos acaba de comenzar, nos encontramos en el tercer capítulo. Sin embargo, la incomprensión y la oposición a Jesús ya es bien palpable.

Por un lado, su familia lo busca porque piensa que “no está en su cabales”. Por otro lado, los letrados, las personas influyentes del tiempo de Jesús, andan diciendo que Jesús tiene un demonio dentro.

La verdad es que todo junto no se puede catalogar como un buen inicio. Se oye decir eso de que “si es de Dios saldrá”. Es una frase peligrosa.

¿Acaso todo lo que acaba “saliendo” es cosa de Dios? Porque es evidente que muchas veces prosperan cosas que son malas de raíz. Y también sucede que muchas veces hay cosas buenas que encuentran grandes obstáculos y acaban por no salir.

Nosotras, las personas cristianas, creemos que lo de Jesús venía todo de Dios, sin embargo no le salieron las cosas muy bien que digamos. La marca de Jesús es la marca del fracaso personal.

Es condenado a muerte como un criminal, se oponen a él tanto el poder religioso como el poder civil de su tiempo, su grupo de seguidores le abandona y de su familia no volvemos a saber nada, desaparece aquí, al principio del evangelio, y lo que sabemos es que pensaban que estaba loco.

Tendemos a relacionar lo bueno que nos pasa en la vida con la voluntad de Dios y eso está bien. Dios habita nuestras alegrías y, como nos recuerda el profeta Sofonías, ¡es el primero en danzar y saltar de alegría por nosotras! De esto no hay duda.

Pero de lo que no deberíamos dudar ni un solo instante es que Dios habita también nuestros fracasos. Dios también está en la adversidad, es más, nos lleva la delantera (Cfr. Mc 10, 32)

Dios en Jesús nos dice que Él ha querido ocupar esos lugares de desprecio y sin razón, de dolor y de sufrimiento. La muerte en cruz de Jesús es el grito de Dios por la humanidad sufriente. Es la compasión de Dios encarnada y doliente que acompaña a cada una de sus hijas.

Los cristianos deberíamos estar convencidos de que Dios está en cada fracaso humano, en toda adversidad y sufrimiento. No, Dios no nos envía el sufrimiento, no. Lo que hace Dios es sufrir con nosotros, arrimar el hombro, procurar que el peso de la adversidad no nos aplaste.

El sufrimiento forma parte de la existencia humana. Eso lo sabemos todos por propia experiencia. Desde el momento en que nacemos, antes incluso de respirar, experimentamos el sufrimiento. Dicen los expertos que el parto es doloroso tanto para la mujer que da a luz como para la criatura que nace.

Sí, el sufrimiento es un misterio que acompaña la existencia humana y Dios no ha querido desentenderse, al contrario, ha elegido pasarlo con nosotros. Ha querido ser hijo y hermano nuestro.

Oración

Regálanos, Trinidad Santa, esa hermosa mirada de Jesús, que nuestros ojos se encuentren con los suyos y podamos reconocernos como hermanas, y hermanos, y madre suyas.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

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Para Jesús fue más importante la familia de Dios que su familia.

domingo, 9 de junio de 2024
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imagesDOMINGO 10 (B)

Mc 3,20-35

Es frecuente en el evangelio de Marcos hacer relatos encerrados en otro relato. En este caso el acusarlo de poseído por Belcebú está colocado dentro de un episodio, más bien desagradable con sus familiares. No fue un hecho puntual ni anecdótico. Este enfrentamiento familiar se manifiesta de muchas maneras en los evangelios y debemos tenerlo en cuenta si queremos acercarnos a los hechos reales. No es ningún desdoro para ellos, porque lo que intentaban era evitar su marginación y un fatal desenlace.

El relato sobre el enfrentamiento de su familia tiene muchas posibilidades de ser histórico porque a nadie se le hubiera ocurrido añadir por su cuenta esta oposición de su familia a la predicación de Jesús. Encontramos en los evangelios otros claros indicios de que su familia se opuso a que Jesús sacara los pies del tiesto y se pusiera a predicar abandonando su estado social. Lo que su familia buscaba era que Jesús se acomodara a la manera normal de pertenecer a una familia, actuando como uno más de sus miembros.

Casi nunca se trata el tema de la relación de Jesús con su familia, porque plantea serios problemas. No encaja con el concepto que nos hemos hecho de la sagrada familia. Si somos capaces de superar los prejuicios, veremos como normal que incluso su madre se preocupara de las andanzas de Jesús que no podían acarrearle nada bueno. En los evangelios se ve con toda claridad el conflicto que Jesús tuvo con sus parientes; y eso a pesar de las matizaciones que hacen y la delicadeza con que tratan el tema.

A los doce años nos cuentan el primer problema; se queda en Jerusalén sin que lo supieran sus padres. En su pueblo, les echa en cara su falta de confianza: «solo desprecian a un profeta en su pueblo y entre sus parientes”. Su familia quiere apartarlo de la vida pública porque considera que esa manera de actuar es una locura. El tiempo les dio la razón. Ellos no tenían capacidad para comprender desde qué perspectiva actuaba Jesús. Desde su punto de vista humano, puramente humano, era lógico que su familia se preocupara por las acciones de Jesús que ponían en peligro su honor y su vida.

Este relato deja muy claro que todo lo que habían dicho Mateo y Lucas sobre la infancia de Jesús eran elucubraciones piadosas. Si hubieran tenido algún fundamento histórico, su madre y familiares hubieran aceptado desde el primer momento todo lo que Jesús hacía y enseñaba. Lo que hicieron su madre y sus hermanos (parece que José había muerto) fue cumplir con su obligación de preocuparse del futuro de la familia y de Jesús, evitándole una catástrofe como la que terminó sucediendo con su persecución y muerte.

Debemos dejar muy claro que esta actitud de la familia de Jesús lo que pretendía era salvar su honor. El honor era el principal valor de una familia, sin él no había posibilidad ninguna de mantener relaciones dignas con los demás. Por esta razón, la principal obligación de todo miembro de la familia era velar por ese honor familiar. Lo que veían los familiares de Jesús era que estaba poniendo en riesgo ese honor y por lo tanto había que hacer todo lo que estuviera en sus manos para evitar la catástrofe. Jesús ya había dado muestras suficientes de que le interesaba más el reino de Dios que su familia.

A pesar de todo Jesús sigue adelante en su empeño de comunicar a los demás su experiencia de Dios, a años luz de la de su religión. Esta postura de Jesús puede ilustrar el tema del desapego de su familia. Jesús no se conforma con lo que le enseñan de Dios, quiso ir más allá en el descubrimiento de lo que Dios es para el hombre y el hombre para Dios y para los demás. Se abre al Espíritu. No tiene inconveniente en cuestionarse hasta las verdades más sagradas. ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?

Esta enseñanza supone una cristología muy elaborada que supone una larga andadura de la comunidad. Desde muy pronto comenzaron a llamarse hermanos, lo que denota una conciencia de familia espiritual con lazos más fuertes que los de cualquier familia carnal. Con ello quería expresar su convicción de que sentirse unidos por lazos espirituales les daba mayor seguridad que los lazos puramente biológicos. De hecho, muchos cristianos tuvieron que elegir entre su familia y la pertenencia a la nueva comunidad.

Acusarle de endemoniado tiene mucho que ver con la locura de que le acusa su familia. En aquella época, toda enfermedad se creía que estaba causada por espíritus diabólicos. Tal vez esta idea es la que une el tema del endemoniado con el de su familia. En ambos casos se da por supuesto que Jesús está fuera de sí y que no actúa desde la libertad de una persona normal. Ni unos ni otros fueron capaces de admitir que Jesús no era una persona normal, pero no porque era menos, sino porque sobrepasaba toda expectativa.

No es fácil concretar lo que en el texto quiere decir ‘pecado contra el Espíritu Santo’. Podría referirse a estar cerrados a toda posible novedad, por miedo a lo nuevo o por creernos en la posesión de la verdad absoluta. La mente rechaza espontáneamente todo aquello que no encaja con lo que ya tiene adquirido. Es un mecanismo de defensa automático que le da seguridad. Podríamos recordar el dicho castellano: el que no se arriesga no pasa la mar. O aquel otro oriental que me habéis oído tantas veces: El que se empeña en cerrar la puerta a todos los errores, dejará inevitablemente fuera la verdad.

Siempre que nos aferramos a una verdad, dándole valor absoluto, estamos pecando contra el Espíritu Santo que siempre empuja hacia delante. La Verdad es inalcanzable para nuestra mente, por eso debemos estar siempre abiertos a ir más allá de la verdad que ya tenemos, por muy seguros que estemos de ella. Tampoco podemos apelar a la revelación para defender una verdad, porque ni el mismo Dios puede actuar por encima de nuestras limitaciones. La Verdad no puede ser formulada con nuestros conceptos racionales.

Nos ha tocado vivir una época de cambios drásticos en todos los órdenes, sobre todo en el orden de las verdades trascendentes. Estamos constatando que verdades que creíamos absolutas se están desvaneciendo como un azucarillo en un vaso de agua. Hace falta tener una gran valentía para superar las seguridades y abrirnos a lo que nos deja más a la intemperie. El principal reto de nuestro tiempo es aprender a vivir en constante búsqueda sin pretender tenerlo todo atado y bien atado como pretende la religión.

La verdadera salvación sólo puede venir por el camino del conocimiento. En la medida que tengamos conocimiento de lo que es bueno para nosotros, seremos capaces de actuar en consecuencia. No olvidemos la frase capital del evangelio: la verdad os hará libres. Solo la verdad tiene capacidad de liberar y de salvar del error y por lo tanto del pecado. Estar abiertos a la verdad es estar abiertos al Espíri­tu y viceversa.

 

Fray Marcos

Fuente Fe Adulta

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El dinero

domingo, 9 de junio de 2024
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20190110-Dios-o-el-dinero-mockup-final.1jpgMc 3, 20-35

«Está poseído por Belcebú»

El evangelio de hoy es muy instructivo para conocer el ambiente de incomprensión y acoso en que tuvo que moverse Jesús en Galilea, pero de él podemos sacar pocas enseñanzas útiles para vivir nuestra vida. Por ello, me van a permitir dedicar esta reflexión a un tema que nada tiene que ver con el texto de hoy, pero que es recurrente a lo largo de todo el evangelio y nos atañe muy directamente: el dinero.

El dinero es sin duda un talento que podemos poner a trabajar por el Reino, pero es un talento peligroso por el que Jesús muestra un gran recelo. Llama bienaventurados a los pobres, alerta sobre la dificultad de los ricos para entrar en el Reino, considera necio al hombre ufano de su riqueza que esa noche va a morir, en la parábola de Epulón y Lázaro muestra hasta qué punto se puede endurecer el corazón de un hombre por causa de su riqueza… «Aunque resucite un muerto» … y se entristece cuando el “joven rico” renuncia a seguirle porque tenía muchos bienes…

El dinero no es algo marginal en el evangelio, algo que se menciona de pasada, sino una línea clara y recurrente dentro del mensaje global y la concepción del Reino. Algo que nos interpela de manera especial, porque vivimos en una sociedad de ricos en la que el dinero ha dejado de ser un medio para convertirse en el fin por excelencia de nuestra vida. Y cuando esto sucede, el dinero se convierte en amo, en el peor amo que podemos tener, porque nos esclaviza, socava nuestra humanidad y nos arrebata la capacidad de compadecer, de ayudar, de perdonar, de servir…

La expresión que usa Jesús para alertarnos de la trampa mortal que encierra el dinero, es una de esas exageraciones geniales que empleaba para hacer especial énfasis en algo importante: «Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios».

Pero siendo realistas, en el mundo actual el dinero es necesario no solo para vivir el día a día, sino también para prevenir el futuro ante las infinitas incertidumbres que presenta la sociedad actual. Por eso, para nosotros, «vende lo que tienes y dalo a los pobres» no es una orden que podamos cumplir al pie de la letra, pero sí es un espíritu que puede marcar nuestra forma de poseer y de usar.

Y lo que es válido a nivel individual también lo es a nivel colectivo, porque las sociedades opulentas estamos llevando al mundo al desastre con nuestra forma de vivir. Sólo un cambio de mentalidad generalizado puede evitarlo, pero cuando más necesita la humanidad de un potente bagaje moral para hacer frente a la situación extrema a la que se ve abocada, mayor es su carencia; mayor es la dureza de su corazón. Quizá la única vía de salida que le queda a este mundo sean las palabras que Jon Sobrino repetía tan a menudo: «Debemos caminar hacia la cultura de la austeridad compartida».

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús 

Para leer un artículo de José E. Galarreta sobre un tema similar, pinche aquí

Fuente Fe Adulta

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La Buena Noticia que legitima el actuar de Jesús.

domingo, 9 de junio de 2024
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thebible_castMc 3,20-35

Marcos relata un episodio en el que encontramos a Jesús viviendo una situación muy difícil. Después de un tiempo proclamando la Buena Noticia de Dios por las tierras de Galilea se ve confrontado no solo por escribas y fariseos sino por su propia familia. La experiencia de liberación que acompañaba a sus curaciones, sus enseñanzas sobre un Dios amor y perdón que solo quería acoger y salvar se veían cuestionadas por el miedo, la vergüenza y las actitudes rigoristas de aquellos/as que no podían entender que Dios iba más allá de lo que esperaban de él (Mc 1).

Los/as pobres, los/as heridos/as, los/as marginados/as lo buscaban porque en él encontraban lo que nadie les había ofrecido nunca. Junto a él encontraban nuevas posibilidades de ser y de vivir, descubrían que Dios no los/as había abandonado, aunque la sociedad y la religión si lo hicieran. Sabían que solo necesitaban confiar en aquel hombre, que los/as miraba con ternura, los defendía y los/as acogía, para recuperar el camino perdido, el espacio robado y su voz silenciada (Mc 2, 1-3, 12). Pero había quien no entendía que esa alegría y esperanza recuperada pudiese venir de Dios sino pasaba por las normas, doctrinas o valores instituidos (Mc 2, 23-3,6).

Lo acusaban de blasfemo

Para los que se consideraban fieles observantes de ritos y normas establecidos siglos atrás para cumplir con la voluntad de Dios y honrarlo adecuadamente, la conducta y el mensaje de Jesús eran blasfemas porque hablaban mal de Dios y por lo tanto, la autoridad para hablar así y el poder para actuar del modo en que lo hacía no podía venir de Dios, sino que era obra de Satanás (Mc 3, 22-23).

Lo que más les molestaba era que Jesús dijese que los seres humanos tenían a su alcance el perdón de Dios de forma gratuita y sin condenas, que podían reincorporarse a la comunidad si confiaban y se dejaban sanar por el amor de Dios que los acogía sin límites y sin esperas. Para ellos Jesús no tenía autoridad para afirmar tal cosa de parte de Dios. Con esa actitud se imposibilitaban para acoger ellos mismo ese perdón que Dios también les ofrecía a ellos.

Jesús les responde con contundencia: ellos son los que blasfeman porque están negando la acción que Dios está realizando. El Espíritu de Dios es el que está haciendo nuevas las cosas, es el que trae vida y vida en abundancia, es que el que pone en nosotros/as la fuerza para construirnos desde lo mejor de nosotros/as mismos/as. No hay nada más triste y desesperanzador, más limitante y destructor que negar esa acción de Dios en todo ser humano. Nadie es más ciego que quien pretende limitar la misericordia y la bondad de Dios creyendo que cumple su voluntad. (Mc 3, 28-30)

Pensaban que estaba fuera de sí

El relato recuerda también que s u madre y sus hermanos van a buscarle para vuelva a casa y reoriente una conducta que no solo le afecta a él sino a sus familiares pues las críticas que está recibiendo ponen en entredicho la honorabilidad familiar.

En el mundo antiguo la familia designaba a un grupo amplío de parentesco a través del cual se transmitía el honor, las propiedades y la condición social. En ella se ofrecía apoyo y sustento y, salvo excepciones, nadie consideraba honorable abandonarla porque suponía la perdida de la identidad y pertenencia. El hecho de que Jesús abandonase su casa dejando a su madre viuda era difícil de entender. Sin embargo, Jesús dio a esta decisión un profundo significado y le permitió construir una nueva familia, la familia del Reino. Una familia que cuestionaba muchos de los valores tradicionales y posibilitaba relaciones circulares e inclusivas.

Ante las demandas familiares Jesús responde señalando que la Buena Noticia del Reino de Dios incluía la propuesta audaz de una comunidad alternativa. Por eso, cuando proclama que su familia es quien cumple la voluntad del Padre, no está rechazando a su familia biológica, sino que está proponiendo un nuevo modo de relaciones, una nueva forma de encuentro y de vida compartida en la que la única jerarquía era la paternidad/maternidad de Dios y el único poder era el servicio. Y era así como de verdad se podía encarnar la Buena Noticia.

Cumplir la voluntad de Dios

La voluntad del Padre era para Jesús liberar y sanar, perdonar e incluir y por eso quien decide vivir haciendo vida la voluntad de Dios es su hermano, su hermana y su madre (Mc 3, 35). Su nueva familia, su comunidad. Una comunidad llamada a ser inclusiva, generadora de vínculos sanadores y de sueños compartidos. Una comunidad que discierne la voluntad de Dios desde lo que genera vida y potencia lo mejor de cada miembro.

Una comunidad que libera la memoria del perdón, la misericordia y la acción salvadora de Dios y la ofrece allí donde hay heridas, sufrimiento, impotencia o miedo.  Una memoria que no quiere ser encerrada en los límites de nuestra justicia, de nuestras costumbres o ideas. Una memoria que reivindica la alegría, la pasión, la esperanza y el encuentro. Una memoria conflictiva y audaz. En definitiva, la memoria del Reino.

 

Carme Soto Varela

Fuente Fe Adulta

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Descalificaciones

domingo, 9 de junio de 2024
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IMG_5204Domingo 9 de junio de 2024

Mc 3, 20-35

Con demasiada frecuencia, el ser humano recurre a descalificaciones, utilizando recursos simplones, que consisten en imponer una etiqueta despectiva a quienes discrepan de sus propios planteamientos.

Como es lógico, las etiquetas varían, según el momento histórico y el ambiente cultural. Así, en tiempos de Jesús -en una cultura mítica y marcadamente religiosa-, una de las más graves acusaciones, con las que se pretendía descalificar a alguien de manera definitiva, era etiquetarlo como “endemoniado” o poseído por Satanás. En otros momentos, más cercanos a nosotros, a alguien se le descalifica de modo sumario colgándole otras etiquetas igualmente simplonas, según las modas y los propios prejuicios.

La descalificación degrada o incluso llega a imposibilitar la convivencia armoniosa, generando un ambiente de crispación, que tiende a retroalimentarse en un crescendo sin límites, donde cada cual busca la etiqueta más peyorativa con que descalificar al adversario. Encerrados en una mente dicotómica, cuesta reconocer que toda postura mental, por verdadera que parezca, contiene algún error, de la misma manera que toda postura errada contiene alguna verdad.

Bien mirado, el fenómeno de la descalificación esconde, al menos, estas características: pereza intelectual, autoafirmación del propio ego, desprecio del otro e inseguridad afectiva de base.

En primer lugar, resulta más sencillo colocar una etiqueta que entrar en un diálogo razonado y sereno que requiere inteligencia, lucidez, serenidad y empatía. En segundo lugar, quien descalifica no busca, aunque sea de manera inconsciente, sino autoafirmar su propio ego: es sabido que este vive únicamente gracias a la confrontación y a la creencia de separación; solo cuando me confronto con el otro, tengo la sensación de ser un “yo”. En tercer lugar, en esa confrontación afloran con facilidad actitudes de desprecio que buscan desvalorizar al otro como medio para autoafirmarse uno mismo. Y finalmente, en la base de ese tipo de comportamientos, yace, aunque no se advierta de manera consciente, un arraigado y quizás reprimido sentimiento de inseguridad afectiva: solo quien se siente inseguro intenta rebajar o anular al otro.

Frente a la tendencia a la descalificación, que con frecuencia suele ir acompañada de acritud, la convivencia sana requiere valoración del otro, respeto y empatía. Más brevemente, tal convivencia armoniosa únicamente es posible cuando, superando la falsa creencia de separatividad, que nos hace creernos yoes separados, se vive de manera expresa en la consciencia de unidad.

Enrique Martínez Lozano

Fuente Boletín Semanal

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La familia de Jesús sagrada, sí; tranquila, no.

domingo, 9 de junio de 2024
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IMG_5244Del blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

¿Quiénes son familia de Jesús?

01. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales

Llama la atención –y no es la primera vez en el NT- que la familia de Jesús se queda extrañada ante las actitudes y el comportamiento de Jesús.

La familia de Nazaret será santa, pero tranquila, no. La Sagrada familia fue sin duda santa, pero ciertamente no fue tranquila.

Tenemos una imagen muy distorsionada de la familia de Jesús: La Virgen vestida de manto celeste hilando lana, San José medio angelical trabajando la madera y “Jesús niño” rubio como un sueco, ojos azules, de color sonrosado,

¿Todo muy idílico? Pues no, de eso nada de nada.

La agitación, como en tantas familias, es causada por el hijo y no le comprenden.

        Bien es verdad que Jesús tampoco facilita mucho las cosas.

Los tres, Jesús, José y María son santos pero inquietos.

        Inquieto José porque no ve respetada su autoridad. Inquieta María, que no entiende a este Hijo. Inquieto Jesús, porque soporta mal las pretensiones de sus padres.

Jesús adolescente en el Templo

        Nos retrotraemos un poco en el tiempo, en la vida familiar de Jesús.

José y María, buenos creyentes, nunca faltaron a la celebración de la Pascua en la ciudad santa: Jerusalén. Esta vez llevan a su hijo todavía menor de edad.

        Después de haber celebrado la Pascua en Jerusalén con los paisanos de Nazaret y demás peregrinos, comienzan el viaje de vuelta, parten para Nazaret. Serán cuatro o cinco días para recorrer los 141 kms que separan Nazaret de Jerusalén.

        El ambiente de la caravana es festivo, caminan alegres como en las romerías a las ermitas de nuestros pueblos: saludos, encuentros, comidas de campaña,  música, cantos…

Los hijos van por su cuenta jugando.

        Pero Jesús permanece en Jerusalén cuando todos han partido.

María y José no se dan cuenta. (¿Seguro que no se dan cuenta?)

Tras un día de viaje, distantes ya de Jerusalén una treintena de kilómetros, comienzan a darse cuenta de que Jesús no está entre ellos.

No lo han visto en la comida … estará comiendo en cualquier grupo  de la caravana… llegará … Sin embargo Jesús no aparece.

Han de volver a Jerusalén para encontrarlo.

¿Dónde encontrarlo?

Tres días de angustia y de búsquedas inútiles.

Nada.

Finalmente es localizado Jesús. ¿Y dónde va a estar?  En el Templo.

María seguramente angustiada, aunque ya aliviada ve a Jesús en el centro de una polémica conversación teológica con los maestros de la Ley, en el Templo.

María le dice a Jesús: “Hijo” ¿por qué te has comportado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados, (Lc 2,48).

Jesús no acepta la reprensión.

Jesús conocía el cuarto mandamiento: padre y madre, pero se “salta” al primer mandamiento: Amarás a Dios ante todo (Ex 20, 1-12). Y es Jesús quien pasa a reprochar a sus padres. Y lo hace con palabras duras, que merecerían más que un “tirón de orejas” por parte de José.

¿Por qué me buscabais? ¿Todavía no habéis entendido que yo debo ocuparme en las cosas de mi Padre? (Lc 2,49). Y Jesús subraya ante José, mi Padre.

María está equivocada. Y Jesús se lo recuerda: su padre no es José (“tu padre y yo…”).  “Mi Padre es otro…”

“Le haría mucha gracia a José esta contestación…

Jesús les recuerda a María y José que no tiene ninguna obligación hacia su familia. Jesús, no ha venido para seguir el camino de los padres, sino del Padre.

Lo recordarán siempre, pero sin entenderlo. No entendieron aquellas palabras que les decía, (Lc 2,50).

¿Se trata de un arrebato o una bravuconada de un mocoso adolescente?

Vuelven juntos a Nazaret.

Jesús ha quedado decepcionado de cuanto ha visto lo que sucede en el Templo.

Actitudes de Jesús

Por otra parte y al mismo tiempo, Jesús estaba habituado al sereno culto familiar de Nazaret, a la lectura de la Palabra en la sinagoga de Nazaret, a cantar los salmos, a las bendiciones en armonía pacífica.

Y Jesús ha quedado desconcertado del culto sanguinario del Templo en Jerusalén. Por vez primera ha asistido a un sacrificio de animales: una carnicería. Se sacrificaban centenares de corderos, becerros, palomas, toros degollados en honor de Yahvé. Un río de sangre para satisfacer a Dios. Más que un santuario aquello parecía una carnicería, con el humo del incienso que se mezclaba el de la carne asada.

Algo ha cambiado en Jesús. Algo se ha roto.

El Jesús que vuelve a Nazaret no es el mismo que el de antes de subir a Jerusalén. “las cosas” del Padre le queman por dentro.: un fuego que ha llegado para incendiar la tierra, (Lc 12,49). Le entristece no logra transmitir esta llama a sus padres, del mismo modo que tampoco lo ha logrado con los maestros del Templo.

Es el comienzo de la ruptura radical con la familia, con la religión, con la patria.

        Por otra parte más adelante, ya como adulto, el comportamiento de Jesús no es especialmente ejemplar para el mundo judío, para sus paisanos, ni para su familia. Jesús se salta la ley, el sábado,  para curar enfermos, lo mismo toca leprosos que se deja toca por la hemorroísa (sangre). Parte de sus discípulos son medio zelotas si no zelotas enteros. Entre sus discípulos hay mujeres: Magdalena, la samaritana, sana a la suegra de Pedro, la hija de Jairo; tiene amistad con Marta y María. Jesús come con pecadores y publicamos, acoge a prostitutas. Para más inri vuelca las mesas de los mercaderes del Templo, finalmente es condenado a muerte en cruz.

¿Quién es, pues, para José y María, para su familia biológica y para sus paisanos Jesús?

        Es “natural” que su familia pensara que estaba loco y lo quisiera retirar de la vida pública.

02. – ¿Quiénes son familia de Jesús?

«Quiénes son mi madre y mis hermanos?»

Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice:

«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».

Dos aspectos:

03.- Una primera cuestión es que Jesús nos trata, nos llama y nos trata como familia.

        La relación de Dios con los seres humanos es de padre, y la relación de Jesús con nosotros es de hermanos.

        Nos podía llamar adeptos de su religión, pero no. Jesús nos convoca como hermanos: mi madre y mis hermanos sois los que tratáis de vivir conforme al Padre.

        La Iglesia no es una “agencia de seguros salvíficos” que ha de conseguir cuantos más clientes mejor. Más bien los cristianos somos hijos de Dios y hermanos de Jesús:

        Jesús nos enseñó a llamar a Dios: Padre: Padre nuestro…

Mujer, ahí tienes a tu hijo. Hijo, ahí tienes a tu madre.

San Mateo entenderá la iglesia como una comunidad de hermanos: todos vosotros sois hermanos, (Mateo 23,9)

        San Pablo comentará cómo Dios en Cristo nos ha destinado a ser hijos de Dios, (Efesios 1,5)

        Alivia mucho la existencia entendernos y vivir no como adeptos o clientes de un sistema religioso, sino como familia de Jesús y de Dios.

        En una familia sana y -más o menos normal-, se está bien, en paz, se está en casa.

03.- Mi madre y mis hermanos son los que viven conforme a Dios Padre.

Cumplir la voluntad de Dios es vivir conforme a la bondad de Dios expresada en Jesús: vivir en paz, servicio, amor, libertad nos hace familia de Dios.

Para saber lo que es vivir conforme a Dios miremos no al cumplimiento de la normativa vigente sino al evangelio de Jesús. ¿Qué pensaba y hacía Jesús? Pues aquello por lo que su familia biológica creía que Jesús no estaba en sus cabales: ser libre, curar en sábado, devolver la vista, sanar la lepra, tratar por igual a todos: hombres y mujeres, judíos, samaritanos y romanos…

        Salgamos hoy de la Eucaristía con la conciencia de que somos familia de Jesús y de Dios, que el amor preside nuestra vida y nuestra relación con Dios.

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“ Los “de la casa” son los discípulos que cumplen la voluntad de Dios”, por Consuelo Vélez

domingo, 9 de junio de 2024
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De su blog Fe y Vida:

Comentario al evangelio del domingo X del Tiempo Ordinario 09-06-2024

Lo que representa el diablo y los demonios son las fuerzas del anti reino, contra las que Jesús lucha. Pero no imaginemos fuerzas sobrenaturales sino toda la realidad de opresión y exclusión que viven los contemporáneos de Jesús y a quienes él les anuncia la Buena Noticia del Reino.

En realidad, los escriban están atacando al Espíritu Santo quien obra en Jesús y ellos se niegan a reconocerlo.

La familia del reino son los que entran a la casa, los que escuchan la palabra, los que reconocen el obrar del Espíritu de Jesús

Jesús llegó a una casa, y la multitud se juntó de nuevo, a tal punto que ellos ni siquiera podían comer. Cuando sus parientes oyeron esto, fueron para hacerse cargo de Él, porque decían: Está fuera de sí. Y los escribas que habían descendido de Jerusalén decían: Tiene a Belcebú; y expulsa los demonios por el príncipe de los demonios. Y llamándolos junto a sí, les hablaba en parábolas: ¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Y si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede perdurar. Y si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá permanecer. Y si Satanás se ha levantado contra sí mismo y está dividido, no puede permanecer, sino que ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes si primero no lo ata; entonces podrá saquear su casa. En verdad les digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias con que blasfemen, pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo no tiene jamás perdón, sino que es culpable de pecado eterno. Porque decían: Tiene un espíritu inmundo. Entonces llegaron su madre y sus hermanos, y quedándose afuera, le mandaron llamar. Y había una multitud sentada alrededor de Él, y le dijeron: He aquí, tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan. Respondiéndoles Él, dijo: ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Y mirando en torno a los que estaban sentados en círculo, a su alrededor, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque cualquiera que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre. (Marcos 3, 20-35)

Después de tantas festividades que hemos venido celebrando -Ascensión, Pentecostés, Trinidad, Corpus-, volvemos a retomar los domingos del tiempo ordinario y continuamos leyendo el evangelio de Marcos que es el que corresponde a este año del Ciclo B. Marcos ha venido presentando el ministerio de Jesús en Galilea, enseñando, curando y llamando a sus discípulos. En el evangelio de hoy, se nos presenta a un Jesús que llega a una casa y está rodeado, de nuevo, de una multitud. A partir de aquí, el texto va a tener tres partes: La primera, los parientes que van a buscarlo porque han oído decir que “esta fuera de sí”. La segunda, la discusión con los escribas que afirman que tiene a Belcebú o príncipe de los demonios y en su nombre expulsa los demonios y, la tercera, Jesús aprovecha la presencia de sus familiares para declarar quién es la verdadera familia del reino.

Expliquemos brevemente cada parte. El hecho que los familiares vayan a buscarlo se entiende mejor hoy, a partir de los aportes de las ciencias sociales a la hermenéutica bíblica, que nos ayuda a comprender la importancia del “honor” para la familia judía. El que critiquen a Jesús no lo mancha solo a él, sino a toda la familia. De ahí, que sea tan importante que ellos vayan a ocuparse de Jesús.

De la segunda parte, conviene decir una palabra sobre el diablo o príncipe de los demonios, los demonios y los exorcismos. Del diablo siempre se habla en singular y de los demonios en plural. Estos últimos son los que poseen a las personas, no el diablo. Y Jesús los expulsa, por la autoridad de su palabra y no por un exorcismo -lo cual implicaría seguir un ritual-. Con esto ya vemos que toda la cinematografía que se ha construido en torno a los exorcistas está muy lejos de corresponder a los datos bíblicos. Ahora bien, lo que representa el diablo y los demonios son las fuerzas del anti reino, contra las que Jesús lucha. Pero no imaginemos fuerzas sobrenaturales sino toda la realidad de opresión y exclusión que viven los contemporáneos de Jesús y a quienes él les anuncia la Buena Noticia del Reino. Es buena noticia porque supone la transformación de la realidad que viven. Pero precisamente los escribas lo acusan por su denuncia profética acusándole de actuar en nombre del diablo. Jesús les invita a entender que ni un reino, ni una casa, ni satanás, divididos contra sí mismos pueden subsistir. En realidad, los escriban están atacando al Espíritu Santo quien obra en Jesús y ellos se niegan a reconocerlo.

En la tercera parte, vuelven a aparecer los familiares de Jesús, encabezados por su madre y la respuesta de Jesús parece desconcertante. Pregunta quienes son su madre y sus hermanos y mirando a los que están en la casa, dice que ellos son su madre y sus hermanos. Hay que entender que no es un desprecio hacia su familia sino una aclaración de la familia que se está formando en torno suyo. La familia del reino son los que entran a la casa, los que escuchan la palabra, los que reconocen el obrar del Espíritu de Jesús. Es decir, la familia que se forma en torno a Jesús no es la familia biológica sino la de los discípulos.

Con todo lo anterior podríamos concluir que el mensaje de hoy para nosotros puede centrarse en algunas preguntas: ¿estamos formando parte de la familia de Jesús, es decir de los discípulos en torno suyo? ¿entramos a la casa, es decir, le escuchamos verdaderamente y nos dejamos conducir por su espíritu? ¿anunciamos la buena noticia del reino capaz de transformar las situaciones que esclavizan y excluyen a las personas?Son tiempos de comprometernos con la misión encomendada por Jesús a los suyos y no de alimentar historias de diablos, demonios y exorcismos que trasladan a fuerzas exteriores lo que no existe más que en el corazón humano y que con la fuerza del Espíritu estamos llamado a transformar.

(Foto tomada de: https://www.redentoristasdecolombia.com/24-de-enero-quienes-son-mi-madre-y-mis-hermanos/)

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La búsqueda infinita

sábado, 8 de junio de 2024
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Del blog Pays de Zabulon:

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La búsqueda infinita de uno mismo hacia uno mismo.
Una búsqueda que es un retorno a uno mismo.

Pero cómo encontrar el Ser
cuando aún no se ha enfrentado a sí mismo
a la diversidad y la diferencia
como fuera de uno mismo?

Entonces se experimenta el Ser
tanto allí como en todas partes,
en todas partes extranjero
e incompleto
a uno mismo.

Estar en todas partes y estar allí.
Vuelve a ti mismo,
estar aquí.
Esta es la forma.

*

Z – 20/05/2024

***

En la foto: Devin Moorman, modelo de la agencia DTM.

 

 

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“Entre el cielo y la tierra”, por Maria Sucarrat

sábado, 8 de junio de 2024
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Nacido en el seno de una familia aristocrática, cuando eligió el camino de la fe pronto conoció la realidad de los desposeídos y vio una afinidad del cristianismo con el peronismo. Fue de los primeros curas villeros e integró el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Su opción por los pobres y sus ideas a favor de la revolución le valieron la vida, que perdió a manos de un sicario de la Triple A, hace ya cincuenta años.

Carlos Sergio Francisco Mugica Echagüe nació tercero. Por parto natural, el 7 de octubre de 1930. Nació después de Carmen y de Bubby y antes de Alejandro, Teresa, Miguel y Marta. Fue criado entre niñeras, mucamas y cocineras. Entre fútbol, oraciones y colegios públicos. Todos los domingos, Adolfo y Carmen llevaban a sus siete hijos a misa. Alternaban entre la Parroquia del Santísimo Sacramento y la del Socorro. Comenzó la escuela secundaria en el Nacional de Buenos Aires, siempre con malas notas. Una suspensión hizo que sus padres lo cambiaran al ILSE. Decidió ser abogado, pero quiso sacarse una duda que le carcomía el alma: ¿y si había nacido para jugador de fútbol? Se probó en All Boys y quedó seleccionado por su juego, pero cuando los entrenadores vieron su documento, le dijeron que no daba para inferiores. La despedida del fútbol lo llevó directo a la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires mientras seguía con sus actividades religiosas.

La primera vez que pensó en ser sacerdote fue a la salida del confesionario. “Creo que la felicidad depende de cosas más profundas que una chica, Fangio campeón mundial, o la copa de Racing”, le había dicho el cura que lo confesó. Un año más tarde, se subió a un barco y viajó a Europa para recibir la bendición del papa Pío XII. En Roma tomó la decisión.

Yo a Carlitos lo conocí en la parroquia. Él tenía 12 años y era aspirante a la Acción Católica. Yo tenía 18, y ya era subdelegado. Unos meses después entré al seminario y por varios años dejamos de vernos”, dijo el padre Alberto Carbone, fallecido en noviembre de 2022.

Por la edad con la que ingresó al Seminario de Villa Devoto se ganó el apodo de “el Viudo”. En su clase convivía con adolescentes que acababan de terminar el primario. Allí no solamente encontró tiempo para la oración, sino que empezó a disfrutar de otra de sus pasiones: el cine.

Durante la década de 1950, la Iglesia mostraba al mundo sus primeros cambios, que culminarían con el Concilio Vaticano II. Perón escribía Conducción política mientras Mugica rezaba para ganarse el cielo y sus compañeros de otros años devoraban los textos de Charles de Foucauld y de René Voillaume que habían conseguido por izquierda. Todos los días eran más o menos iguales hasta que el cura José María Iriarte invitó a Carlos a hacer tareas sociales en los conventillos de la calle Catamarca, cercanos a la parroquia Santa Rosa de Lima. Ese fue su primer contacto con los pobres. El definitivo iba a ocurrir un tiempo después, cuando se sintió interpelado por una frase escrita en tiza en la pared de un conventillo, por esas mismas manos pobres tras el golpe que derrocó al peronismo en 1955: “Sin Perón no hay Patria ni Dios. Abajo los cuervos”.

LA LIBRETITA NEGRA

La libretita negra de Mugica está hoy en el archivo de la Universidad Católica de Córdoba. El jesuita José María “Pichi” Meisegeierse ocupó de guardar cada cosita de Carlos que pasó por sus manos. Cuadernos, papeles anotados, el pañuelo, las cintas de las coronas enviadas al sepelio, la libretita de tapas negras que siempre llevaba el cura en el bolsillo del pantalón.

Mugica escribía en la libreta casi todos sus pensamientos. Sus deseos y objetivos. Aquellos libros que debía leer, Psicología de la mujer, de Leibl, las películas que debía mirar. Allí dejó testimonio también del uso del cilicio, “durante la cuaresma, una hora por día”. También del ayuno y de la meditación.

Y escribía ejercicios: “Lunes 30 de junio. Nombro con letras las acciones para, al final del día, hacer el examen de conciencia. Oración es ‘o’. Estudio es ‘e’. Meditación, ‘m’. Conversación política ‘cp’. Humildad en conversación ‘h’, comida ‘c’ y diario ‘d’”. El 1 de agosto se autocalificó “Bien” en “o”, “e”, “c” y “d”. En “m” se puso regular. “Domingo en casa. Discusión con Teresa, me calenté un cachito. Me distraje pensando en el cine. Luché.”

“La primera función de Carlos como sacerdote fue la de secretario del cardenal Caggiano. Pero logró despegarse y fue a acompañar a monseñor Iriarte a Reconquista. Ese viaje hizo que fuera fuerte después en la villa”, recordó Carbone.

De la iglesia de Caggiano lo mandaron a la Escuela Paulina von Mallinckrodt, un liceo a orillas de la Villa 31. Fue entonces que pisó por primera vez la villa. La capilla Nuestra Señora del Puerto, en el Barrio YPF. Allí conoció a Lucía Cullen, quien se convirtió en su mejor y más querida amiga. En 1959, fue nombrado asesor de la Juventud Universitaria Católica en las facultades de Medicina y Ciencias Económicas de la UBA. Los sábados, en Alsina 830, se juntaban a hablar de política. Los domingos, junto a otros curas encargados de otras facultades, celebraban la “misa universitaria”. Mientras varios de los curas elegían vivir en la villa y se ganaban la vida con oficios, Carlos fue nombrado profesor de Teología en la Universidad del Salvador.

EL DESCENSO

El 11 de octubre de 1962 se inauguró el Concilio Vaticano II, que despertó un clima de expectativa. “La Iglesia no quiere condenar a nadie, prefiere usar la compasión y la misericordia, desea abrirse al mundo moderno… Quiero que entre aire, aunque algunos se resfríen”, dijo el papa Juan XXIII en la apertura.

Muchos sacerdotes se encontraban para hablar de la reforma de la Iglesia. Pero los movimientos socialistas, que ponían los ojos en los pobres, fueron permeando en las discusiones. “En ese momento, se comenzó a aplicar lo que podríamos llamar la teología de las realidades terrenas, una visión europea”, contó Carbone. “El proceso de los curitas de la villa es interesante. De una visión europea y teológica se pasó a una visión latinoamericana de la Iglesia. ¿Qué quiere decir eso? Que de los libros se pasó a las personas y a los hechos. Al hacerse sacerdotes de las villas, entraron en contacto con algo que era nuevo en la vida de muchísimos de ellos. Una visión distinta. Se aprende, se escucha. Los padrecitos se fueron a sus villas y disimularon su existencia, nadie sabía que eran sacerdotes. Pero la gente empezó a verlos en las capillas y a darse cuenta de quiénes eran. Y entraron en una relación que fue aleccionadora porque los curas empezaron a darse cuenta de lo que es el sentir popular. Ese sentir popular, en su gran mayoría, era peronista. Entró en el conocimiento de los padrecitos una profundización de la Biblia y al mismo tiempo una profundización de la realidad nacional. Comenzaron a vivir lo que se llamaría el sentir popular. Si tuviera que ponerle un título le diría ‘situación de descenso’, como descendió Jesús y se mezcló con los seres humanos, en especial con la gente necesitada, carenciada, o sea, aquellas que necesitan auxilio. Todo eso movió a Carlitos a profundizar su realidad en las villas. El conocimiento de los pobres hizo que se transformara en un referente interesante del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo cuyo objetivo central es ser sacerdote de los pueblos y de los pueblos pobres.”

El 7 de julio de 1963, en la elección de Arturo Illia, Mugica tuvo su primera expresión política frente a los fieles de la Iglesia del Socorro. Con el peronismo prohibido y Juan Perón exiliado, dijo: “Hoy es un día triste para el país; una parte importante del pueblo argentino ha sido marginado de los comicios y será dirigido por un hombre a quien solo votó el 18 por ciento de los electores”. Con Perón proscripto, los militantes de la resistencia peronista se convierten en los primeros acompañantes en sus recorridos por la Villa 31, en la que había dos capillas, ambas construidas con las manos y el esfuerzo de los trabajadores. Mugica se asentó en Cristo Obrero, ubicada en el Barrio Comunicaciones, y terminó de construirla con dinero que le pidió a su hermano Alejandro.

UN VIAJERO

En 1966, con un grupo de quince estudiantes secundarios de la Acción Misionera Argentina y de la Juventud Estudiantil Católica, Mugica partió al Chaco santafesino. Allí conoció a Fernando Abal Medina, Gustavo Ramus, Mario Firmenich, Graciela Daleo y Roberto Perdía, mayor que ellos, ya abogado. Allí supieron otra realidad, la de dolor y la injusticia que vivían cotidianamente los trabajadores rurales. Allí se enteraron de la muerte del sacerdote colombiano Camilo Torres y entre todos forjaron la premisa “Hacer algo, pero ya”. Ese año conoció a Hélder Câmara y meses después se acercó al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, una corriente que comenzó luego del Concilio Vaticano II.

A fines de 1967, ya con el dictador Juan Carlos Onganía en la presidencia tras derrocar a Illia hacía más de un año, Mugica viajó a Bolivia con la intención, sin éxito, de reclamar los restos de Ernesto “Che” Guevara. De allí se trasladó a Escocia para ver jugar a Racing contra el Celtic en el Hampden Park, y desde allí partió a París, desde donde firmó el Manifiesto de los 18 Obispos para el Tercer Mundo. Un sobre de papel madera que le llegó a su pensión en París enviado por John William Cooke le reveló una sorpresa. Días después, con pasaporte falso y vía Praga, Mugica se embarcaba hacia Cuba en un avión militar soviético para conocer “el único territorio libre de toda América”. De vuelta en Francia, recibió una invitación para visitar a Perón en Puerta de Hierro, donde cumplía su exilio. Manejó 1.300 kilómetros y lo logró. En París lo esperaba el Mayo francés mientras que, en Buenos Aires, el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, conformado por casi mil curas, lanzaba su primera acción: “Carta a los obispos de Medellín”. Mugica volvió a la Argentina en octubre. Para entonces en La Caña, a 120 kilómetros de Taco Ralo, la policía había detenido a trece personas a las que los diarios calificaban de guerrilleros. El grupo se
denominada Comando Montonero 17 de Octubre, de las Fuerzas Armadas Peronistas.

VELOCIDAD

En 1970 a Mugica no le alcanzaban las horas del día. Era capellán de la parroquia San Francisco Solano, celebraba misa en la Santa Elena, daba clases en la Universidad del Salvador y en el Instituto de Cultura Religiosa Superior, a lo que sumaba una fuerte presencia en el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. El cardenal Juan Carlos Aramburu había autorizado la creación del Plan Pastoral de Villas de Emergencia y nombrado un equipo sacerdotal y otro obrero. Nueve curas buscaron un empleo. Mugica decidió no hacerlo. La consigna “Transformemos las villas en barrios obreros” comenzó a sonar fuerte.

El clima se iba poniendo espeso. Montoneros, conformado por antiguos integrantes de la JEC, irrumpía en la escena política: mediante un comunicado se adjudicaba el secuestro y la ejecución de Pedro Eugenio Aramburu. Onganía implantaba la pena de muerte para actos terroristas y secuestro de personas. Mugica se agarraba la cabeza. En julio de 1970, la Secretaría de Informaciones del Estado, que dependía directamente de Presidencia de la Nación, emitió un informe titulado “Factor religioso (Tercer Mundo) en la Argentina”. Un trabajo mecanografiado encabezado con la frase “Estrictamente confidencial”. Allí se daba cuenta de los movimientos cotidianos de cada uno de los religiosos integrantes del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo.

Fernando Abal Medina y Gustavo Ramus estaban muertos, abatidos por la policía el 7 de septiembre de 1970, “sindicados como partícipes del secuestro y asesinato del general Aramburu”. Mugica realizó el oficio fúnebre de aquellos dos jóvenes que había conocido en el Nacional de Buenos Aires. El padre Carlos, que estaba siendo amenazado, recibió una bomba en el hall del edificio en el que vivía, en la calle Gelly y Obes 2230. Sus amigos y su familia le rogaron que se fuera del país. No accedió. En el IV Encuentro, el Movimiento de Sacerdotes se fracturó entre peronistas declarados y marxistas. La dinámica política de aquellos meses tomaba cada vez un vértigo mayor. Durante 1971 comenzó a escribir columnas en el novedoso diario La Opinión, dirigido por Jacobo Timerman. Al año siguiente, Mugica y su compañero del MSTM Jorge Vernazza integraron la comitiva de 153 personas que acompañó el vuelo 3584 de Alitalia, que en la mañana del 17 de noviembre trajo a Perón de regreso al país, luego de más de 17 años de exilio. El 6 de diciembre de 1972, Mugica fue uno de los encargados de organizar la visita de medio centenar de sacerdotes tercermundistas a la casa de Gaspar Campos, en Vicente López, donde el expresidente, junto a su tercera esposa, Isabel Martínez, y su secretario, el esotérico José López Rega, residiría tras su retorno a la Argentina.

ADIÓS Y LAS ARMAS

IMG_5076Con Perón de regreso, Mugica entendió que ya no era tiempo de resistencia armada, que el objetivo del “Luche y vuelve” se había alcanzado. Para 1973, su impronta personal y su participación en los medios lo habían convertido en una celebridad pública. Fue tentado a presentarse como candidato a diputado por la ciudad de Buenos Aires por la Tendencia Peronista. Se lo ofreció Perón. Lo rechazó. Pero aceptó sumarse como asesor ad honorem en el Ministerio de Bienestar Social que, tras el triunfo presidencial de Héctor Cámpora, había quedado en manos de López Rega. Duró pocos meses en el cargo. Las diferencias con el ministro eran insalvables. Mugica quería que la construcción de las villas en barrios obreros estuviese a cargo de la propia organización de los vecinos, de cooperativas creadas por los villeros. López Rega, que fuese realizado por empresas privadas. La relación ya estaba minada. El 28 de agosto, Carlos renunció al Ministerio. Quisieron ensuciarlo con una insustancial denuncia de gastos indebidos en su paso ministerial que se cayó de inmediato. Lo que sí continuaron fueron las amenazas a su domicilio. Una y otra vez. En distintos horarios. Para entonces, Mugica se había distanciado de las organizaciones armadas, de los jóvenes a los que había asesorado espiritualmente, a quienes convocó a “dejar las armas para empuñar el arado”. Con quienes además se enojó públicamente tras el asesinato del líder de la CGT José Ignacio Rucci, el 25 de septiembre de ese año, lo que representó un golpe casi terminal contra Juan Perón, que un par de días antes acababa de ser electo por tercera vez presidente de los argentinos. Mugica se alejó de la Tendencia y comenzó a referenciase en el grupo Lealtad, con el que marchó el 1o de mayo de 1974 en que el General fue enfrentado por Montoneros desde la Plaza de Mayo con cantos contra Isabel y “los gorilas” que había en el Gobierno nacional. Perón los calificó de “imberbes inútiles” y las organizaciones de la Tendencia abandonaron la Plaza.

Tan solo diez más tarde, el lluvioso sábado 11 de mayo, Mugica ofició misa en la iglesia San Francisco Solano del barrio porteño de Villa Luro. Ya había anochecido cuando su amigo Ricardo Capelli lo aguardaba ansioso a la salida de la parroquia junto a María del Carmen Artero de Jurkiewicz porque los esperaban en la 31 a comer un asado; el Drácula, un vecino del barrio, cumplía años.

Carlos se había demorado unos minutos adentro hablando con la gente. Cuando lo vio salir, Capelli avanzó hacia su auto. Un grito de Mugica lo detuvo: “La puta que te parió, hijo de puta”. Lo que siguió fueron detonaciones de una metralla que fusiló al padre Carlos a poca distancia. Cinco disparos. Capelli fue herido por otra descarga desde otro ángulo. Cuatro disparos. Fue como un latigazo seco que lo volteó y al caer vio cómo su amigo cura deslizaba su cuerpo malherido contra la pared.

El expolicía Edwin Duncan Farquharson, alias “el Inglés”, de la Unidad Especial del Ministerio de Bienestar Social, apoyó el operativo en la puerta de la iglesia sobre la calle Zelada. El subfusil Ingram MAC-10 que se descargó sobre Mugica lo empuñó Rodolfo Eduardo Almirón Sena, el esbirro y custodio de López Rega. Un arma similar también disparó Juan Ramón Morales, de la misma banda criminal, que semanas más tarde, el 31 de julio, con el asesinato del abogado Rodolfo Ortega Peña, se conocería públicamente como Alianza Anticomunista Argentina, la Triple A.

El sacerdote y Capelli fueron trasladados en el Citroën 2 CV de un vecino de la parroquia hasta el hospital Salaberry, en Mataderos.

Poco antes de las 22, las radios daban la noticia: el cura de los pobres, Carlos Mugica, estaba muerto. Lo habían asesinado.

Fuente Caras y Caretas

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Comunión

viernes, 7 de junio de 2024
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Qué bonita es la misa. Qué hermoso es saber que este pan que recibo, este pan que doy, es verdaderamente el Señor Jesús y es verdaderamente nuestro alimento. Él ya estaba en nosotros como un Dios inmenso. Él ahora está en nosotros a través de Su humanidad, dándonos Su Cuerpo para comer. Lo que también es genial es que la misa cubre todo el día. Todo se convierte en ofertorio. No paso el día con los brazos y las manos en alto, como en el altar: la gente no me entendería y pensaría que estoy loco. Pero espiritualmente así a través los encuentros del día, ofreciendo las alegrías y los sufrimientos, las esperanzas y los miedos, las virtudes y las debilidades, todo lo que se ve, se oye, se imagina, se sueña…

También es cierto que después de la consagración, fácilmente pensamos que todo lo que nos rodea proviene del Creador y cocreador, el hombre. No hay nada, absolutamente nada, que no esté vivo y santo.

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Y recibir la comunión no es sólo recibir a Cristo. Al recibir a Cristo, abrazamos a toda la humanidad. Si cuando comulgo digo: Señor, contigo recibo a todos menos a una persona, esa persona, ya sabes, ¡es realmente imposible! – esto no es verdadera comunión. La Comunión supone que nuestro corazón ha asumido verdaderamente las infinitas dimensiones del Corazón de Cristo. Hombres de todas las razas, de todos los tiempos, de todos los credos, de todas las esperanzas, de todos los pecados son asumidos por Cristo, hasta el final, y por el cristiano en comunión. Ésta es la alegría y la responsabilidad del cristiano y, de manera particular, del sacerdote.

*

Dom Helder Camara,

El evangelio con Dom Helder
– Entrevistas con Roger Bourgeon
(Desclée de Brouwer, 2009)

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“Un nuevo modo de ser Iglesia”, por Gabriel Mª Otalora

viernes, 7 de junio de 2024
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iglesia-puebloDe su blog Punto de Encuentro:

Mi amigo Juanjo Irala me recuerda y comparte una noticia que apareció en la revista diocesana de Bizkaia (Alkarren barri) en noviembre de 2021. ¿Y dónde está la novedad en mayo de 2024? Pues sencillamente, en que dicha noticia resulta más actual si cabe que entonces. Voy a explicarme:

Dicha reseña informaba del paso por Bilbao de Rafael Luciani, miembro de la Comisión Teológica del Sínodo de la Sinodalidad, invitado por el Instituto Diocesano de Teología y Pastoral de Bizkaia para la conferencia inaugural del curso pastoral 2021-2022. Lo que mantiene su actualidad es que centró su disertación en la necesaria “conversión personal de las mentalidades” junto a la necesaria “conversión de las estructuras” eclesiales “para que la participación y corresponsabilidad de todos pueda ser efectiva y no solamente afectiva”. Conversión necesaria de las actitudes y las instituciones.

Noticia es también que las dos páginas que trataban del tema han pasado más bien desapercibidas, en cuanto al avance en la construcción de ese nuevo modo de ser Iglesia. Luciani desgranó los principales significados que supone esta formidable apuesta del Papa Francisco por una Iglesia renovada, en medio de tantas reticencias y ausencia de liderazgo que el Papa pidió a los obispos en el interregno hasta octubre, cuando se celebre el Sínodo de la Sinodalidad. Se ha estancado la reforma principal, la del corazón, para que sea efectiva la reforma institucional consiguiente.

Ahí van las pistas sinodales que dejó entonces Rafael Luciani, que se me antojan más acuciantes ahora que en 2021:

  1. Renovada recepción del Concilio Vaticano II. La sinodalidad va más allá de una reorganización estructural. Apunta también a cómo queremos caminar, a la manera de comunicarnos, las dinámicas organizativas y repensar las estructuras eclesiales.
  2. Nuevo modelo institucional de Iglesia. En este reto debemos participar todos y todas.
  3. Otro modelo de ser, de vivir y de operar en la Iglesia: responde a una espiritualidad que debe calar en las actitudes en el modo de operar en la Iglesia. Lleva implícita una dinámica de reaprender.
  4. Reforma de las estructuras eclesiales: el modelo clerical institucional es un problema sistémico estructural. Estamos ante una patología del poder eclesial.
  5. La corresponsabiliad pasa a ser esencial, y no auxiliar. Se recupera el concepto de entender el Pueblo de Dios como totalidad. En consecuencia, todos tendremos deberes y derechos por el Bautismo a partir de consensos y de la mutua comprensión entre diferentes.
  6. La escucha recíproca. También aquítodos tenemos algo que aprender.
  7. Repensarnos desde nuestra realidad teológica y cultural local. Existen 3 maneras de construir sinodalidad en lo local: a) La escucha comunitaria de la palabra y la celebración de la Eucaristía. b) Adaptación de las estructuras para avanzar hacia la sinodalidad. c) Consulta en las parroquias para discernir y tomar decisiones.
  8. Tomarnos en serio que la Iglesia pertenece a todo el pueblo de Dios. La autoridad, pues, de servicio, que debe ser ejercida en el marco de la sinodalidad para una Iglesia fecunda y unida.

Releo los contenidos y, efectivamente, parece inexplicable que semejante llamada en 2021 parezca casi novedosa a mediados de 2024. Fue en Bizkaia, pero podía haber sido en cualquier otra diócesis. Pues que estas reflexiones sirvan para dar pasos hacia la sensibilización que propicie otro modo de ser y vivir eclesial. Nos jugamos la evangelización, también en lo local.

No hay mejor noticia, me parece, que podamos trabajar en el marco de la fiesta de Pentecostés.

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Calla

jueves, 6 de junio de 2024
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Del blog Nova Bella:

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Siéntate,

calla

y serena tus pensamientos

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Abba Arsenio

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“La gente como bálsamo”, por César Luis Caro

jueves, 6 de junio de 2024
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De su blog Diario de un misionero cura de pueblo:

En medio del dolor me ayuda ir fluyendo con el pueblo, en la naturalidad de la vida que continúa

Muchas veces en mi vida he experimentado el bien que me hace irme a estar con la gente sencilla, el pueblo menudo. Cuando me he sentido bajo de ánimo, afligido, mustio o desazonado, simplemente mezclarme con las personas, escuchar, mirar, quedarme a su lado, cerca, en sus cosas, me ha espabilado y entonado. No se pueden imaginar el efecto que me causa cada mano que estrecho, cada gesto cordial que reflejo. Desde luego no eliminan el pesar no, pero alivian, suavizan, como un lenitivo amable o una caricia certera.

Íbamos caminando hacia la parroquia de Mazan cuando nos agarró la lluvia, uno de esos aguaceros que te obliga a ponerte a cubierto si no quieres estar empapado en medio minuto. Nos metimos bajo la entrada de una casa; la señora, que estaba barriendo, nos sacó amablemente unas sillas. Y así sentados asistimos a la sesión de juegos acuáticos de este sonriente personaje en calzoncillos.

Muchas veces en mi vida he experimentado el bien que me hace irme a estar con la gente sencilla, el pueblo menudo. Cuando me he sentido cancamurrioso, o mantujo, en palabras de mi tierra (es decir: bajo de ánimo, afligido, mustio, desazonado), simplemente mezclarme con las personas, escuchar, mirar, quedarme a su lado, cerca, en sus cosas, me ha espabilado y entonado.

Claro que lo que siento este tiempo se encuentra en un territorio emocional nunca antes transitado por mí. No es mera tristeza, tiene medidas de desamparo, trazas de extrañeza y estupor, por momentos oleadas de desconsuelo… No acierto a encontrar el nombre de lo que me aqueja, sé lo que es, pero no cómo manejarlo, así que intento lo que tantas otras veces ha funcionado: “te tienes que ir con tu pueblo”.

Comienza la misa, me encuentro cómodo en este espacio celebrativo, veo los rostros y pienso que ellos no saben ni tienen por qué saber. De hecho, no hay tantos pésamescomo esperaba, y eso paradójicamente me descarga. “Ya soy caserito”, digo al principio, y se levantan las sonrisas. Ya soy conocido, acostumbrado, habitual. No es mi circunstancia el centro, es lo que celebramos, estamos juntos, la vida y la fe que compartimos.

Está programada una reunión del Consejo de Pastoral, pero en cambio pasamos a la maloka, y de pronto me veo con un gentío de niños, jóvenes y mayores. Es un momento nomás para acoger al vicario general, hay algunas palabras, y muchos aplausos antes del correspondiente plato de arroz con pollo. Hay instantes en que, confieso ahora que no me oye nadie, está mi lágrima al borde del precipicio.

No se pueden imaginar el efecto que me causa cada palmada, cada mano que estrecho, cada gesto cordial que reflejo. Desde luego no eliminan el pesar no, pero alivian, suavizan, como un lenitivo amable o una caricia certera. Tantos “gracias por venir” me suenan como “gracias por regresar, por obedecerla, por estar acá con nosotros”.

El día anterior, en el almuerzo de la minga en la que se afanaban un buen grupo de parroquianos, me tocó sentarme con Abel, con Teddy, con don Aurelio. La conversación, si se puede llamar así, fue una ristra interminable de bromas y carcajadas ante los platos de mazamorra de doncella y tallarín con pollo (por supuesto). El carácter de nuestro pueblo lindo, totalmente desprovisto de rigidez o solemnidad, me otorga ligereza para ir remontando.

Se trata no de evadirme, pensar en otra cosa o alejar la mente de forma ortopédica; es más bien ir fluyendo, dejarme llevar en esa corriente de calma, en la naturalidad de la vida que continúa para todos, en medio de los dramas cotidianos, a veces tremendos, que cada cual carga.

Y ahí encuentro mi lugar, y descubro que soy querido. Ese milagro que es lo que hace que el mundo gire. Caía el agua a raudales, la tarde declinaba, el niño chapoteaba feliz, su mamá le reconvenía con media sonrisa, y todo estaba bien.

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A la intemperie.

miércoles, 5 de junio de 2024
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Del blog Amigos de Thomas Merton:

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Uno quisiera crecer sensatamente, poco a poco, sin accidentes… Quisiéramos crecer sin tener que tropezarnos ni darnos de bruces. Sin sentirnos perdidos. Sin protestar. Sin mirar hacia atrás con nostalgia. Sin arrepentirse por haberse fiado de una voz de la que tantos te habían aconsejado no fiarte. Pero no. Definitivamente no es posible crecer sin error, aunque sí vivir ese error sin drama. O al menos sin enamorarse del drama, sin instalarse en él.

Sólo a la intemperie hacemos la experiencia del ser. Cuando no se puede regresar ni avanzar, sencillamente eres. Pero antes de todo eso hay, como no podía ser de otra forma, desconcierto, llanto, protesta, agotamiento, rendición y abandono al fin… Todo lo que sucede cuando ya no sabes qué más puede suceder es lo espiritualmente interesante«.

*

Pablo d’Ors,
Biografía de la luz

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“Junto al río seco”, por Gerardo Villar.

miércoles, 5 de junio de 2024
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IMG_4929Rambla de Valdelentisco, en Murcia (imagen Iagua)

Tente nublo, tente tú,
que más puede Dios que tú
guarda el pan, guarda el vino
para los hombres del camino;

En mi infancia tocaban a mediodía las campanas con esta musiquilla de fondo. Tiene mucho mensaje religioso y refleja toda una mentalidad. Pedir a Dios pensando que de Él depende que no haya tormenta. Dios —se pensaba— es quien puede detener las tormentas y los pedriscos. Lo mismo se intentaba con las rogativas para que lloviese. Y nos quedábamos todos contentos, porque estaba asegurada el agua. Normalmente no llovía. Tampoco la fe era muy grande pues no llevaban paraguas…

En el tema del campo hemos cambiado mucho de actitud. Como la maquinaria, los artilugios, han avanzado tanto, ya no recurrimos a Dios porque lo resolvemos con el regadío, las redes, los cohetes anti tormenta… Sin embargo, hay otros muchos campos en los que seguimos necesitando ayuda para resolver los problemas.

Pero ha cambiado tanto la mentalidad religiosa, que ni en la gran sequía hacemos rogativas. Y mucho menos usamos la plegaria contra el prójimo como hemos hecho a veces.

“María Magdalena, santa de gran poder
Si viene alguna tormenta y no la puedes detener
mándasela a los de (pueblo anejo), que son de mal proceder”.

Las personas del campo se encuentran en grave situación y parece de muy difícil solución. No hay agua, no llueve. ¿Qué podemos hacer?

Tres actitudes me parecen importantes:

1. Aprovechar el agua que ya hay y usarla con criterio. No desperdiciarla, No podemos regar las viñas y luego tener otras fincas que podamos en verde.

2. Descubrir nuevas alternativas —para eso tenemos la inteligencia que Dios nos ha dado

Me extraña que con tantos inventos, no hayamos descubierto aún los métodos para conseguir agua más allá de los pozos. ¿No tenemos agua en abundancia enorme en los mares?

3. Solidaridad y saber compartir el agua con generosidad.

Ahí van unos principios: Innovar en la gestión del agua… Alta tecnología en el sector agrícola… Consumir lo necesario… Reducir el agua no controlada… Aguas regeneradas… Agua subterránea… Evitar la quema de vegetación… Reforestación… Ojo a las piscinas…

Veo que hoy están de nuevo nuestros pantanos llenos. Pero no esperemos a momentos de sequía absoluta para lamentarnos y buscar soluciones. Es momento de trabajar esta realidad.

La fe auténtica me lleva a luchar por resolver los problemas: evitando las causas de la sequía, aprovechando razonablemente el agua que hay y no gastarla irracionalmente.

A Dios rogando y con el mazo dando.

Gerardo Villar
Fuente Fe Adulta

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“Quienes se dicen creyentes y rechazan al extranjero, se autoexcluyen de la Iglesia”

miércoles, 5 de junio de 2024
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IMG_4993Enrique Abad, consiliario de la HOAC y ponente en el III Seminario Monseñor Antonio Algora

El Departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal ha organizado para el sábado 25 de mayo el III Seminario Monseñor Antonio Algora sobre “La pastoral del Trabajo en el acompañamiento a las personas migrantes”

En este encuentro intervendrá Enrique Abad Domenech, consiliario de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), quien presentará la ponencia “Acoger, proteger, promover e integrar a la persona migrante y refugiada, un reto para la Iglesia

Preguntado por lo que siente al conocer noticias acerca de personas creyentes que rechazan al extranjero indica que “yo creo que se autoexcluyen de la propia Iglesia y, sobre todo, se excluyen del reino de Dios, porque Jesús tiene una actitud muy clara al respecto puesto abandona su condición y asume la humana. Su postura es diametralmente opuesta a lo que algunos creyentes asumen ahora como posición contra la migración y contra los migrante. No es propio de un cristiano”

(NoticiasObreras).- El Departamento de Pastoral del Trabajo de la Conferencia Episcopal ha organizado para el sábado 25 de mayo el III Seminario Monseñor Antonio Algora sobre “La pastoral del Trabajo en el acompañamiento a las personas migrantes”. En este encuentro intervendrá Enrique Abad Domenech, consiliario de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y durante más de diez años ha sido el director del Secretariado de Migraciones de Orihuela-Alicante, quien presentará la ponencia “Acoger, proteger, promover e integrar a la persona migrante y refugiada, un reto para la Iglesia”.

En declaraciones a Noticias Obreras destacó que buena parte de su intervención estará dedicada a reflexionar sobre la exhortación pastoral Comunidades acogedoras y misioneras. Identidad y marco de la pastoral con migrantes, aprobada por la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal en marzo y hecha pública el pasado 6 de mayo.

Es un documento muy interesante porque propone que las comunidades cristianas seamos no solo acogedoras, sino misioneras, por lo que debemos apostar y acertar en una pastoral con las personas migrantes y no, específicamente, para las personas migrantes”, indica este sacerdote alicantino.

Bulos contra los migrantes

Una de sus preocupaciones es que a veces damos por supuesto determinadas cuestiones, como que la migración es un fenómeno de hoy en día, “ya que ha sido una constante en la humanidad”, o que el rechazo a la persona migrante corresponde solamente a la derecha política, “cuando la actualidad nos dice lo contrario, como los movimientos que observamos entre sectores de la clase obrera ante las próximas elecciones al Parlamento Europeo”. Y muestra de ello “es que se expresa en bulos, en acciones y realidades en contra de la realidad migratoria, incluso de personas sensibles a los problemas sociales, por lo que eso no lo podemos obviar de ninguna manera”.

El reciente documento de la Conferencia Episcopal actualiza el del año 2007, La Iglesia en España y los migrantes, y Enrique Abad considera que ha habido un cambio sustancial en cómo se percibía en los ambientes eclesiales este fenómeno. “Creo la aportación del papa Francisco ha sido determinante, ya que habla de una pastoral con las personas migrantes, no para ellas, una realidad que hay que atender. Y esto tiene una fundamentación teológica, creo yo, fundamental. Y es que esta persona migrante es imagen de Dios, redimida por Jesucristo y, como cualquier persona humana, forma parte del reino de Dios. Un reino de Dios que ya ha comenzado y que ya está”.

A su juicio, “no tenemos que ir a decirles lo que tienen que hacer o cómo lo tienen que hacer, sino que debemos propiciar que sea desde ellos mismos, con una acogida bien hecha, no paternalista, sino gestora de la propia realidad. La acogida no tiene por qué ser un abrazo que constriñe, que aprieta, sino que debe ser siempre liberador y con una gran apertura, para que ellas mismas sean las que gestionen su propia realidad o su propio proyecto migratorio. Y creo que esto es novedoso en la pastoral de migraciones. Esta es una visión que asume el documento pero, a mi juicio, no lo termina de concretar muy bien, sobre todo en cuanto a las proposiciones, es decir, por dónde camino. Esto es, trabajar en procesos y por proyectos, sí, pero los proyectos ¿quién los tiene que definir? ¿Los tenemos que definir los secretariados de Migraciones, la Pastoral Obrera…? ¿Quién los tiene que definir? Se trata de un gran reto hacia dentro de la Iglesia y hacia fuera. Porque hay que escuchar más la voz de las personas migrantes, como en las campañas de regularización. Hay que abandonar esa visión paternalista que muchas veces tenemos con respecto a estas personas”.

Para Abad todo este debate se podría resumir en la afirmación de que las personas migrantes son sujetos de evangelización, autónomos y libres, no meramente objetos de ella, porque ya tenemos carta de nacionalidad. La persona migrante no es objeto de evangelización, porque sería incluso una aberración teológica”. Y para ello, este consiliario hoacista recuerda una oración de la liturgia del Adviento que dice “tú, Señor, vienes a nosotros en cada persona, en cada acontecimiento. O sea, los migrantes, los obreros, son personas que se dirigen a nosotros, que vienen a nosotros y con las que nos encontramos. Son sujetos de evangelización. Es decir, presencia viva del Señor para nosotros y, por tanto, tenemos que empezar a tener la conciencia de que el Señor nos está evangelizando y nos está diciendo cantidad de cosas a través de ellos. En definitiva, desde la realidad migratoria es desde donde podemos construir una pastoral sólida de migraciones, una pastoral acogedora y misionera.”

A su juicio, tiene que ser desde esa realidad, o sea, desde esa conciencia, la que adoptemos, para creer que el otro no es menos que yo, sino que siempre es más que yo. Reconoce que, últimamente, “estoy muy condicionado por un pensamiento que creo que en la Iglesia y en la sociedad necesitamos hacer, que no es otro que el de revisar la influencia de ciertos planteamientos del existencialismo en la realidad humana. Lo que nos dice Jean Paul Sartre es que el otro es mi enemigo. Que solo existe y solo piensa por y en contra de mí. Considero que esa idea hay que superarla”.

Por tanto, “el otro no puede ser mi enemigo, el otro no puede ser el que viene a robarme el trabajo. El otro es quien está sufriendo una guerra o una hambruna… El otro no es mi enemigo, no es mi depredador. Ese otro es mi hermano, el otro es el hijo de Dios, sea creyente o no… Es presencia viva de Dios. Esa es la mentalidad que tenemos los cristianos. Yo no sé si es ingenua pero, en todo caso, el más ingenuo de todos habría sido Jesucristo”.

Actitudes impropias de un creyente

Preguntado por lo que siente al conocer noticias acerca de personas creyentes que rechazan al extranjero indica que “yo creo que se autoexcluyen de la propia Iglesia y, sobre todo, se excluyen del reino de Dios, porque Jesús tiene una actitud muy clara al respecto puesto abandona su condición y asume la humana. Su postura es diametralmente opuesta a lo que algunos creyentes asumen ahora como posición contra la migración y contra los migrantes, incluso con consignas ofensivas. Eso no es propio del reino de Dios. No es propio de un cristiano. Esas actitudes no son propias de un creyente”.

Y frente a los mensajes simplistas, como decir que si regularizamos vamos a abrir las puertas a todo el mundo, Enrique Abad destaca la expresión que aparece en el documento episcopal acerca de la ciudadanía universal, un concepto que va más allá que el de la nacionalidad. “Que las fronteras, por fin, sean algo simbólico, que no sean un obstáculo para que las personas puedan vivir. Y esa carta de ciudadanía es algo muy importante. Yo la defendí tiempo atrás en un foro de cristianismo en Valencia, junto a Joaquín García Roca, en el que hicimos el planteamiento para que en el documento final se pidiera la ciudadanía universal”.

Fuente Religión Digital

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Dificultad

martes, 4 de junio de 2024
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Del blog Nova Bella:

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No hay nada tan difícil en este mundo como decir lo que se siente.

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Dostoyevski

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , ,

Corpus Christi : Saldrá a vuestro encuentro un «maricón», seguidle

martes, 4 de junio de 2024
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Del blog de Xabier Pikaza:

«Este homosexual del agua es el principio de la Fiesta»

Hablando a los obispos italianos, con su habitual desparpajo  porteño, el Papa les ha dicho que no quiere “mariconeos” entre curas.  Esa palabra (maricón) tiene cien usos,  muchos se  han escandalizado al escucharla y el mismo Francisco ha tenido que pedir  perdón por emplearla.

Pero no es suya, la dijo primero Jesucristo,  con más hondura y radicalidad: «cuando entréis en la Ciudad Jerusalén encontraréis al homosexual, con su cántaro de agua; seguidle, él os dirá donde y cómo celebrar la Fiesta«.

Toda la prensa ha comentado el tema. En RD aparecen hoy  (20.4.24) tres justificaciones sobre el tema,  una de A. F. Barrajón, otra de J. M. Gordo y otra de J. Kamiruaga.  No defienden al Papa, sino que defienden a Jesús, que quiso poner como parábola (dirigente y guía de su fiesta de Corpus/pascua) al homosexual del cántaro de agua de Jerusalén,  sin tener que pedir perdón por ello.

Este es uno de esos evangelios que parecen escondidos y, sin embargo, muy vivos en la memoria de la iglesia. Feliz jueves de Corpus. Este homosexual del agua es el principio de la Fiesta.

Evangelio del Corpus : Mc 14,12-16.22-26

 El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:
– «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?»
Él envió a dos discípulos, diciéndoles:

«Id a la ciudad saldrá a vuestro encuentro (apantêsei) encontraréis un hombre llevando un cántaro de agua; seguidle (akolouthêsate)  y, en la casa en que entre, decidle al dueño: «El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?» Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.»

Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua. Mientras comían. Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo:

+ «Tomad, esto es mi cuerpo.»

Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo:

+ «Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.»

Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

INTRODUCCIÓN

A la liturgia pascual en casa de Simón Leproso (Mc14, 3-9) sigue en Marcos la cena de pascua que los discípulos proponen a Jesús, ratificando la tradición judía (14, 12). Jesús acepta esa propuesta, pero sustituye la celebración de la Pascua antigua que le piden los discípulos por una fiesta de solidaridad mesiánica, iniciada por el homosexual marginado y despreciado del agua de Jerusalén.

− Historia. Este pasaje evoca un acontecimiento de la vida de Jesús, en el momento final de su camino, para indicar que él mantuvo su programa y esperanza de Reino, allí mismo, en Jerusalén (14, 25), celebrando con sus compañeros la fiesta judía, pero aceptando (y anunciando), al mismo tiempo, su entrega/muerte (el don de su cuerpo) al servicio de  Reino. Sus discípulos quieren manipularle. Pero hay un homosexual que no anda con «mariconeos» pero que le entiende y guía a sus discípulos a la fiesta del Corpus, el cuerpo de Cristo que somos todos.

− Iglesia. Éste es un texto de fe pascual, que asume y formula la comprensión que la iglesia de Marcos (y antes la de Pablo: cf. 1 Cor 11, 23-25) ha tenido de la Cena del Cuerpo de Jesús, centrada en los signos del pan y del vino que expresan su entrega y alianza a favor de todos (=muchos). Posiblemente, la formulación que ofrece Marcos sólo ha podido fijarse en un contexto helenista (judeo-cristiano) que interpreta de un modo sacramental el cuerpo y la sangre de Jesús, que se vinculan al despliegue total de su vida, abriendo un camino de agua/amor y de eucaristía (comunión) que es Jerusalén, la iglesia. Esta fiesta de corpus se inicia con el aguador/homosexual (afeminado, despreciado por los grandes «machos»)

Elementos  

IMG_5127(1) La iniciativa parte de los discípulos, que quieren celebrar la pascua (Mc 14, 12-17)… y para prepararla bien Jesús hace que encuentren y sigan a un aguador afeminado/homosexual, (con gestos de mariconeo) que les marca el camino. En la línea que lleva a la iglesia resulta esencial  este afeminado del Corpus, en Jerusalén, Roma y la ONU, por poner tres lugares.

(2) Al comienzo de la cena, Jesús anuncia que uno de ellos va a entregarle. A diferencia del afeminado, que les lleva por el buen camino, Jesús dice a sus discípulos que, queriendo ser muy machos, haciéndose importantes, ellos van atraicionarle. (14, 17-21). (3) A pesar de ello, Jesús les ofrece su cuerpo y sangre, diciéndoles que sigan al afeminado que les marcará el camino   (14, 22-24).

(3) En ese contexto, Jesús  ratifica su proyecto y promete a sus discípulos que tomará con ellos la próxima copa en el Reino (14, 25).  Todo acaba con el anuncio de la negación y escándalo de sus discípulos (14, 26-31). Pero el afeminado del agua sigue esperando a la entrada de Jerusalén

A la entrada de la ciudad, ante la fiesta del Corpus un “afeminado” Los discípulos quieren sacrificar (cf. ethyon: 14, 12) con Jesús la pascua, al modo tradicional. Son los Doce (14, 17) y representan la esperanza nacional israelita. No le preguntan si quiere celebrarla, sino dónde deben prepararla (ellos) para que él la coma. Desean que él celebre la pascua judía, según la costumbre. Ellos lo proponen y Jesús lo acepta, al menos en un primer momento, para decirles después, en el centro de la celebración judía, que van a rechazarle, a pesar de que él les ofrece su propio pan y vino, es decir, su propia comida (14, 18-21.27-31).

La cena del cuerpo de Jesús (tomad y comed, amaos unos a los otros) empieza con el signo de este afeminado del agua: Jesús entrega  su cuerpo  a los Doce fuertes discípulos. Han seguido al homosexual de la entrada, pero no han entendido,  no quieren entender,   El aguador cumple su tarea: Le lleva a la casa de la celebración… pero los discípulos terminan rechazando la eucaristía como don del cuerpo  y terminan buscando cada uno su propio poder.

De todas formas, el paso por Jerusalén no ha sido inútil, pues Jesús ha debido pronunciar allí el gran discurso sobre el fin del templo y el anuncio del evangelio a todas las naciones (Mc 13, 10). La subida a Jerusalén ha sido necesaria, no para quedarse allí (las estructuras israelitas han fracasado), sino para iniciar el nuevo camino de pascua en Galilea. Desde ese fondo seguiremos leyendo el texto.

La cena que quieren los discípulos

Lógicamente, la iniciativa ha partido de los Doce que siguen moviéndose a nivel israelita de comidas puras y de templo, de exclusión de los “afeminados” y de condena de los diferentes: Quieren celebrar así la solidaridad “eterna” de Israel, tanto en perspectiva de recuerdo (se identifican con los liberados de Egipto) como de compromiso actual: todos los judíos se vinculan en un cuerpo, especialmente aquellos que comparten la pascua del cordero. Pues bien, esa pascua judía del cordero introduce una profunda disonancia en la trama teológica de Marcos (Jesús no comerá el cordero santo del pueblo santo, sino que dará cu cuerpo en amor por todos, empezando por los expulsados de Israel..

Como parece normal, los discípulos quieren sacrificar la pascua al modo judío, es decir, formando con Jesús una comunidad limpia, de puros observantes de la Ley nacional, como si Jesús no hubiera traído ninguna novedad. Pues bien, ellos proponen y, de manera sorprendente, Jesús acepta, pero no para hacer lo que ellos quieren, sino algo muy distinto, en línea histórica y teológica.

Marcos ha querido resaltar de esa manera la novedad de Jesús frente a la pascua judía y lo hará, mostrando en ese escena, con traición y negaciones, el fracaso del mesianismo israelita de los Doce y de la función intra-judía de los discípulos (a quienes Jesús había elegido para “ser-con-él” y proclamar el reino; cf. 3, 13-19). Ellos le rechazan en el centro de la “pascua” que quieren ofrecerle en Jerusalén. Por eso, la misión universal de Jesús se iniciará de otra manera, no en Jerusalén sino en Galilea (Mc 14, 28; 16, 7-8), fundándose en la Cena de entrega Jesús y no en la pascua nacional judía que sus discípulos buscaban.

IMG_5128En nuestro caso, el hombre del cántaro de agua (14, 13) a quien los discípulos deben acudir para preparar la fiesta puede referirse a un disminuido psíquico (pues los varones “normales” no solían ir a la fuente por agua o un hombre de sexualidad “ambigua” (se decía que sólo los homosexuales realizaban trabajos de mujeres como éste).Sea como fuere, Jesús ofrece el signo del hombre del cántaro (que servirá) para poner de relieve el carácter concreto de la escena y de todo lo que sigue.

(a) Saldrá a vuestro encuentro un aguador (un hombre cargando con un cántaro de agua)… Todas las palabras son significativas:

Apantêsei hymin… No se dice que le encontraréis tras buscarle, sino que saldrá (vendrá) a vuestro encuentro. Está allí como esperándoos. No le encontráis vosotros,  viene él a vuestro encontento: Se pondrá ante vosotros, con dos partículas performativa: Ap y Anti…. Es como si quisiera ocupar vuestro camino, como si supiera que le necesitáis. No es uno «arrojado al borde» (como el herido de la parábola del buen samaritano). Viene él, porque quiere, porque os quiere, porque os necesita y le necesitáis… En ningún otro lugar del NT, que yo sepa, se habla de un hombre (anthropos, ser humano), varón o mujer, que sale a nuestro encuentro con esta urgencia…..

Un hombre (ser humano) cargado con un cántaro de agua… Bi se duce que lleva un cántaro…, sino que lo «soporta», que «carga con él», como si estuviera oprimido por su peso. Es «esclavo» del agua, con la que sube a hombros desde la fuente de Siloé (el enviado de Dios) hasta la altura de la ciudad…, un homosexual con la carga y peso de todos los hombres y mujeres… Bastadson, encorvado, aplastado…. por el agua para todos…

El cántaro de agua se llama keramion,  es decir, un recipiente de «cerámica», el cántaro propio de las mujeres. un ánfora, un jarrón, una vasija… Sabe lo que es estar todo el día aplastado bajo el peso del agua para otros, como mujer-esclava, como homosexual despreciado al servicio de los «grandes-puros…

Seguidlo. Jesús no dice «seguidme» como en otros casos, como casi siempre, sino seguirle a él, akolouthêsate autô, seguid al homosexual, al hombre del cántaro…  Los cristianos de pascua (es decir, del Corpus) somo seguidores de un homosexual, portador de un cántaro de agua, a la entrada de la ciudad.

Seguidle a él…akolouthêsate autô. En Mc 14, 3-9 Jesús había dicho que recordemos lo que había hecho la mujer de la unción (en todos los lugares donde se anuncie el evangelio se dirá y hará lo que ella ha hecho…). Pues bien, en este momento, Jesús nos dice a los buscadores de la pascua, a los celebrantes del Corpus, que sigamos al hombre del cántaro. se podría decir más alto, pero no más fuerte…

 Éste es un hecho insólito, ya que eran mujeres las que solían llevar el agua en recipientes en cántaros, jarras o tinajas. Además, el cántaro/ánfora es signo femenino, tanto en Grecia (Pandora) como en todo el oriente. El Antiguo Testamento vincula la traída de agua en cántaros con mujeres (Gn 24, 11-21; Ex 2, 16; 1 Sm 9, 11). Por otras parte, los artistas griegos y romanos presentan regularmente a esclavos portando jarras de vino o de agua (como muestra el signo del Acuario…).

Es un signo es extraño:. No esperaríamos a un hombre con cántaro a la entrada de Jerusalén. Menos podemos entender el hecho de que ese hombre deba “dirigir” la celebración de la pascua/corpus de los discípulos la iglesia actual (tema del que seguían discutiendo el otro día los obispos de Italia con el Papa porteño). Pues bien, diga lo que diga el Papa Francisco, Jesús nos sigue diciendo que sigamos al «amariconado» del cántaro de agua. Ése es el director de seminario de los dos «discípulos» oficiales de Jesús, que me parecen los zebedeos (aunque no puedo probarlo).

Ciertamente, ese «amariconado del puerto o fuente del agua (como sísifo eterno que lleva la roca-jarrón hasta la altura….) puede ser de un esclavo empleado en tareas domésticas, despreciado por todos, que «pasa» de todos. Pero es precisamente él el que se fija en los enviados de Jesús y descubre que están buscando un lugar y momento para la fiesta del cuerpo de Jesús…

  Este afeminado, esclavizado del agua, despreciado y utilizado por todos,  es el único que está atento y sabe lo que pasa en la ciudad y descubre que estos dos discípulos de Jesús necesitan ayuda, y sale a su encuentro con el agua a cuestas y les habla, y les dirige….Sin este «maricón dela agua», como dice el papa porteño a los obispos de Italia, es imposible la fiesta del cuerpo de Jesús.

 Éste es un esclavo/maricón atento a los discípulos de Jesús, hombre que sale a su encuentro y les ofrece un «servicio» especial, que parece de mujeres… pero que que es de seres humanos verdaderos, que saben servir, hacer cuerpo, hacerse cuerpo, varones y mujeres.

Este aguador, esclavo del agua, hombre o mujer, de tendencia quizá homosexual (no diferencia como varón de poder)  será el que guía a los discípulos de Jesús. El tema es que  los discípulos para cumplir la palabra de Jesús y celebrar el “corpus”.

El aguador les lleva a la casa donde está dueño (oikodespotê) que es en el fondo el mismo Dios, que les muestra el  katalyma el lugar de la fiesta del cuerpo de la Iglesia. Esta alternancia entre al aguador guía y el dueño divino de la casa para todos es una clave para entender y vivir el evangelio. Todo nos permite suponer que ese “portador de agua” ha recibido aquí un carácter simbólico: Es un signo, el signo, de los ministros de la iglesia, varones y/o mujeres, que se ponen al servicio de la vida, del agua del templo donde Jesús dirá: Venid y bebed todos….

Este hombre “afeminado”, del cántaro de agua, un siervo que realiza tareas secundarias, aparece así como guía de la cena familiar que Jesús celebrará con los Doce, es decir, con aquellos discípulos suyos que quieren que retorne a la “sacralidad judía”. Van sus discípulos, encuentran al hombre del cántaro y llegan hasta el dueño de casa que prepara la sala de la fiesta (el anagaion: 14, 15). Después, entrada ya la tarde, viene a cenar él con sus discípulos (14, 14), cuidadosamente presentados como los Doce (14, 17).

Esta cena constituye la última oportunidad para los Doce en cuanto tales. Sabemos que Jesús les ha elegido (3, 14.16) como señal del Israel escatológico. Ellos han podido conocer (con otros seguidores) el sentido más profundo de las parábolas del reino (4, 10) y han proclamado en Israel el mensaje mesiánico (6, 7). Jesús ha querido hacerles servidores de los otros (9, 35) y por eso les ha instruido en la enseñanza más secreta de su entrega por el reino (10, 32). Le han acompañado en la intimidad de los últimos días (11, 11), aunque sabemos ya que uno de ellos ha decidido traicionarle (14, 10). Pues bien, desde ese contexto, se nos dice que ellos “invitan” a Jesús y que Jesús acepta.

1ª INTERPRETACIÓN DEL AGUADOR  (MANUEL VILLALOBOS, HOMBRES ABYECTOS).

A mi juicio, el autor que mejor ha interpretado el tema del “hombre del cántaro”, iniciador de la fiesta de “corpus” de Cristo ha sido el biblista mexicano Manuel Villalobos Mendoza, en un tipo titulado, publicado en ingles, y en castellano, con el título  Cuerpos abyectos en el evangelio de Marcos (El Almendro, Córdoba y Herder, Barcelona. Villalobos ha mostrado va más allá de la diferencia e imposición de Género   buscando a una serie de personajes que no están definición por su función de género, sino por su humanidad, como son este aguador de la fiesta de Pascua/Corpus y el joven/neaniskos.

Villalobos ha mostrado que el  evangelio de Marcos traspasa todos los límites de género en su relato de la pasión. Los personajes que presenta, incluido Jesús, tienen en común que son del otro lado: transgreden todo tipo de fronteras y causan confusión en la unidad y el orden promovidos por los judíos de la época. Marcos describe algunos personajes del relato como excluidos de la sociedad y del templo debido a su género, enfermedad o afeminamiento. La abyección es lo que distingue lo totalmente humano de lo que no lo es.

El proceso de convertirse en humano o inhumano es un mecanismo de exclusión, rígido y bien orquestado. Jesús define un nuevo orden y unas nuevas fronteras gracias a su celo por anunciar buenas noticias para todos los cuerpos abyectos.

Este homosexual, aguador afeminado,  servidor de los que vienen a Jerusalén que es la Iglesia, nos sigue marcando el auténtico camino, nos lleva al katalyma   de la auténtica iglesia.

IMG_5130Si no encontramos al afeminado del agua, si no n os marca el camino, no entraremos en el misterio del cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Este afeminado del agua de la puerta de Jerusalén es signo de los los cuerpos abyectos, aquellos que son marginados, rechazados y humillados por la sociedad, y particularmente por la religión, pero que se sienten identificados con el cuerpo abyecto de Jesús (cuerpo traspasado por clavos, crucificado…)..

  Los hombres y mujeres de cuerpos abyectos ofrecen una nueva visión de la  vida y muerte muerte de Jesús, que nos abre el espacio y camino divino de su muerte, como  experiencia de amor y esperanza de resurrección.

Conclusiones que se deducen de la exébesis de M. Villalobos y del aguador del Corpus.

  1. La exégesis bíblica ha de ser biográfica, de testimonio personal.  La exégesis de la biblia ha estado dominada por un tipo de «filosofía intemporal» e impersonal, como si no importara la vida, la experiencia y testimonio de los lectores. En contra de eso, R. Villalobos propone una lectura «situada» de los textos. La verdadera lectura de la Biblia son los creyentes, como personas y como iglesia.
  2. La exégesis «bíblica ha de estar «marcada» desde la perspectiva de los «cuerpos», no de un tipo de almas separadas de los cuerpos, parcial para ser universal. Más que a salvar almas en el sentido posterior de la palabras, Jesús vino a «liberar» cuerpos, especialmente «cuerpo abyectos», de mujeres dominadas, de varones enfermos (conforme a la visión dominante». Vino ante todo para acompañar a muchos «del otro lado», que no cabían en la ortodoxia oficial del templo. Es una exégesis parcial, y sólo así puede ser universal.
  3. Debe ser una exégesis que reconstruya el texto de Marcos,  un evangelio «truncado», escrito para personas «truncadas», acortadas, en sentido integral (personal y social, sexual y económico…), superando la función  establecida y dominante de unos «géneros» impuestos desde la autoridad oficial del sistema.
  4. Debe ser una exégesis gozosamente liberadora, al servicio de la vida, en el sentido radical del término. Una exégesis eclesial y social, abierto a todos los hombres y mujeres, al servicio de Dios del amor y de la vida, de la libertad y el gozo de los cuerpos, en la línea de la «resurrección de la carne.»

2º EJEMPLO DE LECTURA DEL TEXTO DEL HOMBRE DEL CÁNTARO SALVADOR SANTOS: Un Paso, un Mundo (Almendro, Córdoba 2009, 742 páginas)

IMG_5133Más que un libro de pura exégesis es una novela escrita a la luz del comentario de mis coletas y amigos  J. Mateos y F. Camacho, El evangelio de Marcos. Análisis lingüístico y comentario exegético I-III, Almendro, Córdoba 1993-2000).

Juan Mateos SJ (1917-2003), fue mi profesor de Griego, luego colega y amigo, traductor de la Nueva Biblia Española.

Fernando Camacho (1946-20189 eramos colegas y amigo, vino a defender su tesis doctoral a Salamanca, formé parte del tribunal (año 1983); como es normal, discutimos y nos abrazamos. Nos dejó aún joven, el año 2018. Ha sido y sigue siendo una luz para la iglesia del entorno de Sevilla, con la ayuda de homosexuales de diverso tipo.

Del comentario de ambos (Juan Mateos y Fernando Camacho) toma Salvador la trama de su «novela» ejemplar, de la que entresaco unas ideas

De la novela de Salvador entresaco las páginas que siguen:

El hombre del cántaro quiebra el orden establecido como natural. Su sola presencia advierte a los enviados de la invalidez de sus códigos de conducta. Sin él, los discípulos carecen de rumbo y destino seguros.

El hombre del cántaro les saldrá al paso como la única garantía de hallar lo que buscan. Ellos habrán de trocar ante él sus esquemas mentales.El hombre invertido aparece en el texto como modelo de discípulo advirtiendo que la sociedad alternativa no se distinguirá por sus privilegios, sino por el insustituible servicio de marcar la ruta hasta el escenario donde se celebrará la definitiva libertad. La escueta consigna a los enviados no admite dudas: “Seguidlo”. La expresión formada por el verbo (ἀκολουθέω) acompañado de pronombre se usa casi siempre en Marcos para indicar el seguimiento a Jesús (1,18; 2,14.15; 6,1; 8,34; 9,38; 10,21.28.32.52; 11,9; 14,54; 15,41).

El hombre-mujer se convierte así en el guía ideal para los discípulos. Hace las veces de Jesús, que se ha identificado con él. Ha depositado en el afeminado su absoluta confianza. El hombre-mujer ocupará su lugar y dirigirá a los enviados hacia su destino. Gracias al Galileo, un personaje insignificante ha pasado a ocupar el papel de protagonista.

La imagen afeminada del hombre del cántaro en posición tan destacada pudo generar escándalo entre lectores de procedencia judía, lo que explicaría que, en su relato, Mateo suprimiera de un plumazo al hombre del cántaro y, con ello, su labor de encaminar a los discípulos hasta la casa: “Id a la ciudad, a casa de Fulano…” (Mt 26,18). Él tiene allí las puertas abiertas. El hombre del cántaro no necesita salvoconducto, pertenece a los de la casa. Una vez en ella, el “dueño” pasa a ser el interlocutor válido para los discípulos.

16. Salieron los discípulos, llegaron a la ciudad, encontraron las cosas como les había dicho y prepararon la cena de Pascua. El relato termina dando cuenta del cumplimiento del encargo por parte de los enviados, de la exactitud con que lo llevaron a efecto y de la preparación de la Cena de Pascua.

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