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Encarnizada batalla por los derechos LGTB en Estados Unidos : sentencia judicial favorable en el ámbito laboral… y propuesta de ley discriminatoria de los republicanos

Viernes, 23 de marzo de 2018

historia-de-la-bandera-del-orgullo-gay-9En estos tiempos de regresión política en Estados Unidos, la protección legal contra la discriminación de las personas LGTB es una de las principales batallas que se están librando en ese país, tanto a nivel local y de los estados como en el nivel federal, en el que la administración Obama fue incapaz de consolidar una legislación garantista. Analizamos la situación al hilo de dos noticias contrapuestas. Una, procedente de la justicia federal, muy favorable: por segunda vez en la historia reciente, y a pesar de los esfuerzos de la administración Trump (que se personó en el proceso), una Corte de Apelaciones ha considerado que la orientación sexual es una categoría protegida por la Ley de Derechos Civiles por lo que la protección laboral se refiere. Otra, procedente de la política, desfavorable: 21 senadores republicanos han presentado un proyecto de ley que haría legal la discriminación homófoba. 

El contexto: ausencia de una ley contra la discriminación laboral LGTBfoba

Manifestacion_gay_proximidades_Capitolio_2009La aprobación de una ley que prohíba a nivel federal la discriminación laboral por razones de orientación sexual o identidad de género ha sido una de las reivindicaciones históricas del colectivo LGTB estadounidense. A día de hoy la legislación varía según los estados, e incluso hay normas distintas según el condado o la localidad de residencia, de manera que en muchos lugares sigue siendo legal negar un empleo a un candidato solo por ser gay, lesbiana, bisexual o transexual. Desde 1994, de hecho, diversas variantes de una propuesta de ley de no discriminación en el empleo (ENDA, por sus siglas inglesas) han sido presentada ante el Congreso, sin que ninguna haya prosperado. Ni siquiera en 2007, con un Congreso de mayoría demócrata: entonces solo pasó el filtro de la Cámara de Representantes y ello a cambio de retirar del proyecto la protección a las personas transexuales.

El último intento fue el que tuvo lugar en 2013. En noviembre de ese año el Senado, aún con mayoría demócrata, consiguió aprobar un proyecto presentado inicialmente por el senador Jeff Merkley con apoyo “bipartidista”, aspecto que es muy valorado en la política interna estadounidense: diez senadores republicanos se adhirieron al proyecto. Lamentablemente los republicanos no movieron un dedo por conseguir que el proyecto avanzase en la Cámara de Representantes, que controlaban de forma mayoritaria. El proyecto quedaba, una vez más, en vía muerta. La victoria de Donald Trump en las elecciones de 2016 y el tsunami republicano acabaron con cualquier esperanza de aprobación.

Obama y Trump: las órdenes ejecutivas de la discordia

barack-obamaPara compensar la no aprobación de la ENDA, Barack Obama dictó en 2014 una orden ejecutiva que de forma explícita prohibía a todas aquellas empresas que tengan o que aspiren a cerrar contratos con la administración federal discriminar a sus empleados por razones de orientación sexual o identidad de género (categoría esta última que antes no gozaba de ningún tipo de protección). Unos 14 millones de personas que trabajaban para empresas dependientes del gobierno federal vieron de esta forma reforzada su seguridad jurídica ante posibles acciones discriminatorias. Se trata, en cualquier caso, de una orden ejecutiva, no de una ley. Donald Trump puede revertirla al margen del Congreso, y de hecho esa fue una de las posibilidades que se barajó tras su victoria.

Finalmente la reversión no se materializó y Trump mantiene de momento la orden de Obama. Ahora bien, ya en varios momentos los medios estadounidenses han recogido su intención de emitir otra orden ejecutiva a favor de la “libertad religiosa” que la convertiría en papel mojado.

La batalla en los tribunales: el caso Zarda

Pero la posición de la administración Trump respecto a la discriminación de los trabajadores LGTB tiene más frentes, no solo el referido a las empresas que trabajan con la administración federal. De fondo, existe una larga discusión jurídica, que radica en si el Titulo VII de la Ley de Derechos Civiles, que prohibe la discriminación laboral por motivos de “raza, color, religión, sexo u origen nacional”, impide también la discriminación laboral por razones de orientación sexual. Tradicionalmente, la justicia estadounidense había adoptado en este punto una interpretación “literalista”, según la cual si “orientación sexual” no forma parte de la lista de circunstancias citadas en el texto de ley, no puede considerarse cubierta.

justicia-lgtb-grande-300x191Pero en abril de 2017, por primera vez desde que en 1964 Estados Unidos aprobase su histórica Ley de Derechos Civiles, la Corte de Apelaciones del 7º Circuito (con sede en Chicago y jurisdicción sobre los estados de Illinois, Indiana y Wisconsin), consideró que la discriminación laboral por razones de orientación sexual sí queda cubierta por la misma. Y hace solo unas pocas semanas otra Corte de Apelaciones, en este caso del 2º Circuito (con sede en Nueva York y jurisdicción sobre los estados de Nueva York, Connecticut y Vermont), emitía un fallo en el mismo sentido.

Una decisión, la del 2º Circuito de Apelaciones, que ha sido además toda una bofetada a la administración Trump, cuyo Departamento de Justicia llegó a personarse en el proceso judicial para argumentar que la legislación federal contra la discriminación laboral no debía aplicarse a la orientación sexual. El caso en litigio, Zarda v. Altitude Express, dirime una denuncia por discriminación interpuesta por Donald Zarda, un instructor de paracaidismo que fue despedido poco después de que su empresa supiese de su orientación sexual.

Estaremos atentos a cómo evoluciona el tema, aunque la cuestión tiene altas probabilidades de acabar siendo revisada antes o después por el Tribunal Supremo. Por lo pronto, el hecho de que el Departamento de Justicia decidiese personarse en Zarda v. Altitude Express para apoyar la causa homófoba dice mucho de la dirección que la administración Trump ha decidido escoger. Al frente del Departamento de Justicia, recordemos, está nada más y nada menos que Jeff Sessions, uno de los políticos estadounidenses con un historial más activamente anti-LGTB.

Los republicanos rescatan la FADA, una propuesta de ley discriminatoria

partido-republicanoEn este contexto, los republicanos han decidido reactivar una de sus propuestas: la de la llamada First Amendment Defense Act (FADA), una ley que prohibiría sancionar, con independencia de las regulaciones de los estados o de la administración federal, a personas y negocios que discriminen a parejas del mismo sexo en base a motivos religiosos. La FADA, que en cierto modo podría considerarse “el reverso tenebroso” de la ENDA, fue introducida por primera vez en el Congreso estadounidense en 2015 y recabó significativos apoyos entre los legisladores republicanos, aunque entonces no prosperó y ni siquiera llegó a ser votada en ninguna de las dos cámaras.

El Partido Republicano, sin embargo, la incluyó en su plataforma electoral de 2016, y ahora un grupo de 21 senadores de ese partido, liderados por Mike Lee (senador por Utah) ha decidido presentarla de nuevo. De acuerdo a su literalidad, la FADA persigue impedir “que el Gobierno federal tome cualquier medida discriminatoria” contra personas, negocios o instituciones por su “creencia religiosa o convicción moral de que el matrimonio es o debe ser reconocido como la unión de un hombre y una mujer” o de que “las relaciones sexuales fuera del matrimonio son inadecuadas”. En la práctica, de ser aprobada, la FADA haría prácticamente inservible cualquier tipo de medida antidiscriminatoria por razones de orientación sexual, y no solo a nivel laboral: también en materia de prestación de servicios, vivienda o cobertura sanitaria o de cualquier otro tipo de cónyuges del mismo sexo.

Veremos qué sucede finalmente. A día de hoy, teniendo en cuenta que faltan menos de ocho meses para las elecciones “de medio término”, en las que se renovarán la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, y dado los recientes reveses republicanos en elecciones parciales (como la derrota del LGTBfobo Roy Moore en Alabama), todo apunta a que la FADA cuenta con pocas posibilidades de salir adelante y constituye más un “postureo” hacia el electorado ultraconservador que otra cosa. Pero de lo que no cabe duda alguna es de que la discusión sobre cómo permitir la discriminación legal de las personas LGTB sigue muy viva entre los republicanos. En 2018.

Fuente Dosmanzanas

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La administración Trump quiere legalizar la discriminación a las personas LGTBI

Sábado, 30 de septiembre de 2017

trumpEl gobierno de Trump se persona por sorpresa en los tribunales en dos casos de homofobia… para defender a los homófobos.

La Administración argumenta que las creencias religiosas y la Ley de Derechos Civiles deben permitr discriminar a las personas homosexuales.

Los republicanos están decididos a que las personas LGTB no tengamos los mismos derechos que los demás y parece que no van a parar hasta conseguirlo. De momento, y de forma totalmente absurda a la vez que sorprendente, la administración Trump ha decidido aparecer en dos procesos judiciales para defender la discriminación a personas LGTB con la más peregrinas excusas: por un lado, la libertad de creencias religiosas y por otro, que la Ley de Derechos Civiles no contempla en ningún caso la discriminación por orientación sexual (de la identidad de género ni hablamos, claro).

En representación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, un abogado sostiene en un juicio por discriminación laboral que los empresarios deberían tener derecho a despedir a sus trabajadores si son homosexuales.

De esta manera, el gobierno norteamericano contradice la política que había llevado a cabo Obama de ampliar la protección a las personas LGTB sin agarrarse al literal de la ley. Y es que la Ley de Derechos Civiles es de 1964 y podría necesitar alguna reforma para actualizarla, algo que nadie quiere hacer.

Los dos casos de homofobia defendidos por Trump.

El primero de ellos es el de Jack Philips, un pastelero de Colorado, que se negó en 2012 a hacer una tarta para una boda homosexual. Entonces los novios le demandaron y ganaron pero… el pastelero recurrió y ahora el caso ha vuelto a los juzgados y el Tribunal Supremo deberá decidir si la igualdad para personas LGTB entra en conflicto con la libertad a las creencias religiosas. Philips, que cuenta con el apoyo de la firma de abogados ultrareligiosos Alianza por la Defensa de la Libertad, asegura que su fe cristiana implica el rechazo a las personas homosexuales.

Y los republicanos han dicho que se presentarán en el proceso argumentado que la libertad religiosa y la libertad de expresión otorgan el derecho a discriminar a las personas LGTB. El senador Mike Lee ha asegurado que según la Primera Enmienda “no se puede obligar a que un ciudadano diga lo contrario de lo que piensa” y suponemos claro, que eso justifica cualquier barbaridad que se nos pase por la cabeza.

El otro caso que llega a los tribunales es el de Donald Zarda, La empresa de paracaidismo Altitude Express Inc, una empresa de paracaidismo, fue demandada por uno de sus empleados, Donald Zarda, tras despedirlo con la única excusa de su orientación sexual, violando de esta manera la Ley de Derechos Civiles de 1964. Debido a que Zarda fallece en un accidente en 2014, han sido sus representantes legales, su socio Bill Moore y su hermana Melissa Zarda, los que han apelado una primera sentencia que no les daba la razón, esperando ahora que los 13 jueces del Segundo Tribunal de Apelación de Nueva York tomen una decisión a su favor después de que un Tribunal de apelaciones de Chicago sentenciara que el Título VII sí protege a los trabajadores homosexuales. Sin embargo, un representante del Departamento de Justicia de Donald Trump ha defendido ante el tribunal este martes, 26 de septiembre, que los empresarios deberían tener el derecho de despedir a un empleado si es homosexual.

«Los empleadores están amparado bajo el Título VII que les autoriza a considerar la conducta sexual de sus empleado fuera del trabajo. Hay un sentido común, una diferencia intuitiva entre el sexo y la orientación sexual», argumenta Hashim Mooppan, abogado del Departamento de Justicia ante el tribunal, refiriéndose a que la Ley de Derechos Civiles establece la igualdad entre género, pero no se refiere específicamente a la orientación sexual, lo que sirve a algunos jueces para fallar en favor de las empresas y no de las personas discriminadas, como le sucede a Zarda en primera instancia.

A petición de los representantes de Zarda, la Comisión de Igualdad de Oportunidades de Empleo, que también es una organización gubernamental, comparecía también ante el tribunal, rebatiendo el punto de vista de Mooppan al alegar que el Título VII de la Ley de 1964 sí ampara a los empleados homosexuales. Si bien los jueces del Tribunal del Segundo Circuito no parecían impresionados por la postura del Departamento de Justicia en el caso, la juez Rosemary Pooler sí ha descrito su intervención como «un poco incómoda» al comprobar cómo dos agencias gubernamentales defienden posturas diametralmente opuestas.

Mooppan no ha considerado «apropiado» comentar si sus declaraciones habían sido consultadas por la división de discriminación del Departamento de Justicia, recalcando que la discriminación no se basa en la orientación sexual, sino en las diferencias «reales, físicas» entre un hombre y una mujer, llegando a firmar que los empresarios deberían estar autorizados a despedir a sus trabajadores por determinadas conductas fuera del trabajo, como la promiscuidad, y que el Congreso de los Estados Unidos nunca había amparado a las personas homosexuales con esta ley. El caso podría llegar finalmente ante el Tribunal Supremo, donde el gobierno estaría representado por el Departamento de Justicia.

CBS Corp, Google, Microsoft y Viacom Inc., son algunas de las cincuenta compañías que han suscrito un escrito ante un Tribunal de Apelaciones del Circuito Manhattan, solicitando una regulación que prohíba expresamente la discriminación por orientación sexual a nivel federal, refiriéndose específicamente al caso de Zarda. Una protección que estaba confirmada por la administración de Barack Obama, pero que era revocada por la de Donald Trump en marzo de este mismo año en una de sus acciones contra el colectivo LGBT, del que tan amigo era en campaña.

Fuentes | Towleroad y PinkNews , vía Universogay/EstoyBailando

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Trump endurece su agenda anti-LGTB y reaviva el temor a una orden que permita la discriminación laboral argumentando razones religiosas

Martes, 1 de agosto de 2017

a2Ampliamos la noticia que yer mismo pubicábamos: Gran preocupación entre los colectivos LGTB y de defensa de los derechos civiles estadounidenses ante la posibilidad que Donald Trump dé por fin vía libre a una orden ejecutiva permitiendo la discriminación de los ciudadanos LGTB por razones de “libertad religiosa”. Dos recientes decisiones han despertado las alarmas, y no nos referimos al anuncio en Twitter de que a las personas transexuales se les prohibirá servir en el Ejército.

La primera de las señales, la más directa e inquientante, ha sido el hecho de que el Departamento de Justicia se haya personado en un proceso judicial para argumentar, a través de un amicus curiae (figura legal que permite a personas u organizaciones que no son parte en el proceso aportar de forma voluntaria argumentos a favor o en contra para colaborar en su resolución) que la legislación federal contra la discriminación laboral no debe aplicarse a la orientación sexual. La administración Trump ha decidido en este caso personarse en el caso Zarda v. Altitude Express, que dirime una denuncia por discriminación en el caso de Donald Zarda, un instructor de paracaidismo que fue despedido poco después de que su empresa supiese de su orientación sexual.

Se trata, de una larga discusión jurídica, que radica en si el Titulo VII de la Ley de Derechos Civiles, que prohibe la discriminación laboral por motivos de “raza, color, religión, sexo u origen nacional”, impide también la discriminación laboral por razones de orientación sexual. Tradicionalmente, la justicia estadounidense había adoptado en este punto una interpretación “literalista”, según la cual si “orientación sexual” no forma parte de la lista de circunstancias citadas en el texto de ley, no puede considerarse cubierta. Y no hablamos, precisamente, de sentencias antiguas: dos recientes pronunciamientos de las Cortes de Apelaciones del 2º y del 11º Circuito (con sedes en Nueva York y Atlanta) han ido precisamente, en ese sentido. Pero recientemente, por primera vez desde que en 1964 Estados Unidos aprobase su histórica Ley de Derechos Civiles, la Corte de Apelaciones del 7º Circuito (con sede en Chicago y jurisdicción sobre los estados de Illinois, Indiana y Wisconsin), ha considerado que la discriminación laboral por razones de orientación sexual sí queda cubierta por la misma.

Aunque la cuestión tiene altas probabilidades de acabar siendo revisada en el futuro por el Tribunal Supremo, la discusión está sobre la mesa, y el hecho de que el Departamento de Justicia haya decidido personarse en Zarda v. Altitude Express sin ser parte del proceso para apoyar la causa homófoba dice mucho de la dirección que la administración Trump ha escogido. Al frente del Departamento de Justicia, recordemos, está nada más y nada menos que Jeff Sessions, uno de los políticos estadounidenses con un historial más activamente anti-LGTB.

Un político abiertamente anti-LGTB, embajador para la libertad religiosa

Sam-Brownback-gobernador-de-Kansas-300x245Otro de los políticos más abiertamente LGTB de los Estados Unidos es el gobernador de Kansas, el republicano Sam Brownback, que durante sus años de congresista en Washington (primero en la Cámara de Representantes y luego en el Senado) votó siempre en contra de cualquier medida en favor de los derechos LGTBI. En 2003 fue uno de los impulsores de una propuesta de enmienda para prohibir el matrimonio igualitario en la Constitución de los Estados Unidos (que no llegó a materializarse), mientras que en 2015, siendo ya gobernador de Kansas, emitió una orden ejecutiva retirando la protección contra la discriminación a los trabajadores LGTB implementada ocho años antes por Kathleen Sebelius, entonces gobernadora demócrata.

Pues bien, Sam Brownback ha sido nominado por Donald Trump como nuevo embajador del Departamento de Estado para la libertad religiosa, un cargo creado en 1998 y cuya función es la de  velar por la “libertad religiosa” en el mundo (aún debe ser ratificado por el Senado, pero nadie espera que en este caso haya sorpresas). Por mucho que su nominación sea vista por muchos como una forma de dar continuidad a la carrera política de Brownback (uno de los gobernadores con menor popularidad del país), el hecho de que una persona con un perfil tan marcadamente LGTBfobo sea considerada la más idónea para este puesto muestra que para la administración Trump “libertad religiosa” y oposición a los derechos LGTB van de la mano.

Rumores de una próxima orden ejecutiva anti-LGTB

trumpSi a estas decisiones y al historial de Trump (que en el tiempo que lleva en el despacho oval ya ha aprobado unas cuantas como una Ley de Libertad Religiosa o la derogación de la protección de personas trans en los centros educativos públicos, entre otras muchas), unimos el reciente (y sorpresivo) anuncio en Twitter de que las personas transexuales tendrán vetado el acceso al Ejército estadounidense, no es de extrañar que de nuevo se hayan reavivado los rumores de que Donald Trump podría emitir en breve la tan temida orden ejecutiva para revertir, en nombre de la “libertad religiosa”, la prohibición decidida por Barack Obama en 2014 de que aquellas empresas y negocios que tengan o que aspiren a firmar contratos con la administración federal discriminen a sus empleados por razones de orientación sexual o identidad de género.

A finales de enero, de hecho, numerosos medios recogieron la existencia de un borrador en ese sentido, aunque finalmente la Casa Blanca emitió un comunicado desmintiendo que en ese momento estuviese en la agenda de Trump la anulación de la orden de Obama. Fuentes cercanas a la Casa Blanca aseguraron entonces que la hija y el yerno de Donald Trump fueron los responsables de que el presidente no firmara la orden ejecutiva contra el colectivo LGTB. Semanas después, Donald Trump sí que emitió una orden ejecutiva sobre “libertad religiosa”, pero menos polémica de los previsto. Su objetivo no era otro que facilitar a los grupos religiosos intervenir en política sin perder por ello sus ventajes fiscales, pero dejaba fuera los aspectos relacionados con los derechos LGTB. Sin embargo, los recientes acontecimientos y el anuncio por parte de Tony Perkins, presidente del ultraconservador y LGTBfobo Family Research Council, de que Trump podría haber decidido rescatar la orden y firmarla en próximos días ha disparado de nuevo las alarmas. Veremos qué sucede.

Fuente Dosmanzanas/Cristianos Gays

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CBS, Google y Microsoft entre las compañías que demandan protección a empleados gays

Lunes, 31 de julio de 2017

780x580-noticias-bandera-usaprideCBS, Google, Viacom o Microsfot son algunas de las 50 empresas que demandan una regulación de ámbito estatal que proteja a los trabajadores de la discriminación en base a su orientación sexual.

CBS Corp, Google, Microsoft y Viacom Inc., son algunas de las cincuenta compañías que suscriben un escrito presentado ante un Tribunal de Apelaciones del Circuito Manhattan, demandando una regulación que prohíba la discriminación por orientación sexual en los lugares de trabajo, una protección que la comunidad LGBT tenía en la administración de Barack Obama, pero que Donald Trump revoca en marzo de este año. Se trata de la primera vez que un grupo tan grande de empresas respaldan una petición sobre discriminación laboral a empleados del colectivo LGBT.

Según estas compañías, los prejuicios contra los empleados homosexuales son generalizados, además que más del 40 % de los trabajadores gays han denunciado acoso y otras formas de discriminación en sus puestos laborales. La ausencia de una ley federal que prohíba claramente la discriminación por motivos de orientación sexual juega a favor de aquellos estados que no han querido adoptar ninguna medida en este sentido. «Reconocer que nuestra ley federal uniforme protegiera a los empleados LGBT beneficiaría a las empresas individuales y la economía en su conjunto, eliminando una barrera artificial para el reclutamiento, retención y libre flujo del talento», declaran los abogados de Quinn Emanuel Urquhart &Sullivan, que han redactado el escrito.

Las compañías demandan la revisión de una demanda interpuesta por Donald Zarda, instructor de paracaidismo en Long Island que afirmó haber sido despedido después de haber confirmado su orientación sexual a un cliente. Tras fallecer posteriormente en un accidente de salto, un grupo de tres jueces del Circuito II desestima su demanda alegando que cuando se trata de personas gays no se considera discriminación, según el Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964. Pero el mes pasado, el Tribunal de Apelaciones, con autoridad para revocar el fallo anterior, acuerda revisar este caso varias semanas después de que un Tribunal de apelaciones de Chicago sentenciara que el Título VII sí protege a los trabajadores homosexuales.

La empresa Altitude Express, para la que trabajaba Zarda, ha declarado que el Congreso de los Estados Unidos no pretendía que el Tïtulo VII se aplicara a los trabajadores gays cuando se aprobó la ley. Sin embargo, otro Tribunal de Apelaciones de Atlanta, en Georgia, está considerando actualmente la revisión de otra demanda, desestimada en marzo y presentada por una ex guardia de seguridad de un hospital que fue acosada y obligada a dejar de fumar en base a su orientación sexual.

Fuente Universogay

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