Archivo

Archivo para Martes, 25 de diciembre de 2018

Navidad ¿qué va a cambiar?

Martes, 25 de diciembre de 2018

noc3abl

 

¡Una vez más: NAVIDAD!

¿Qué va a cambiar?

Nada, excepto tú.

Hazte luz y verás la Luz …

Todo está ahí.

No busques en otra parte el significado de este  acontecimiento-advenimiento.

La humanidad fraterna de Jesús lleva el día que tiene que levantarse en ti.

El Dios vivo vuelve a ponerse en tus manos.

Por tí, para crear con Dios y a  su imagen, un mundo de alegría, luz, belleza.

*

Maurice Zundel

vierge-afrique

***

El sentido de la fiesta navideña es la Palabra, de la que el himno de Juan (cf. Jn 1) dice que al principio estaba ¡unto a Dios. De esta Palabra se dice también que se hizo carne y habitó entre nosotros.

        Este es el acontecimiento que celebramos cada año en Navidad: Dios ha venido a nosotros. El nos quita la falta de sentido y las monótonas repeticiones de nuestra vida cotidiana. El mismo es el sentido que da contenido a nuestra vida.

        Estamos acostumbrados a traducir así la primera frase del evangelio de Juan: «En el principio ya existía la Palabra». Pero el término griego logos que se encuentra en nuestro texto, es mucho más amplio. Logos no connota tanto a la pura palabra sino más bien el sentido que viene expresado mediante la palabra. En logos, sentido y palabra son inseparables: el sentido, pues, que captamos en cualquier acontecimiento, supera siempre el episodio concreto que puede ser expresado solamente con palabras. Si uno dice: «Te deseo muchas felicidades» o «Feliz Navidad», no se dirige cordialmente a otro solamente en este momento, sino que con estas palabras expresa algo que trasciende el momento. Así cada sentido supera el momento y el concreto evento en que se produce el encuentro.

        Cuando en Navidad oímos decir: «Nos ha nacido un niño», pensamos en el Niño del pesebre y en todos los demás niños, si bien diferenciándolo de todos, porque él no ha nacido sólo para sus padres, sino también para todos nosotros. También así el sentido del acontecimiento supera siempre el episodio particular, a través del cual ha entrado en nuestra vida. Quien ve sólo lo que tiene ante los ojos no capta el sentido, ni el de la Navidad ni el de la vida en general. El sentido, es decir, la profundidad de la realidad que constituye su contenido. Y porque el sentido de cada acontecimiento trasciende lo que está ante los ojos, para captarlo tenemos necesidad de la palabra.

        Si ahora decimos que: «En el principio era el Sentido», queremos expresar que en el principio era lo que da contenido y significado a toda vida. Ésta es la profundidad de la realidad, de la que se habla cuando se usa la Palabra de Dios. Este sentido último, que confiere contenido y significado a cualquier otro evento, ha sido participado al mundo en el acontecimiento de Navidad.

*

W. Pannenberg,
Presencia de Dios,
Brescia 1974, 119-120).

***

***

 

"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , , , ,

Natividad del Señor

Martes, 25 de diciembre de 2018

05-navidad (C) cerezo

Leído en Koinonia:

Misa del día

Isaías 52,7-10

Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios

¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: “Tu Dios es rey”! Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.

Salmo responsorial: 97

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.

Tañed la cítara para el Señor
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R.

Hebreos 1,1-6

Dios nos ha hablado por el Hijo

En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado que los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: “Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado”, o: “Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo”? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: “Adórenlo todos los ángeles de Dios.”

Juan 1,1-18

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros

En principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. [Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.] La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. [Juan da testimonio de él y grita diciendo: “Éste es de quien dije: “El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”” Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.]

 

Homilía de Monseñor Romero sobre los textos litúrgicos de hoy
(25 de diciembre de 1977)

Hoy llega a nosotros la noticia del nacimiento de Cristo a través de su Iglesia. Cómo María, como nos cuenta el evangelio, al irse los pastorcitos que vinieron invitados por los ángeles a adorar al Niño Jesús, María se quedó reflexionando todo esto en su corazón. Para una comunidad cristiana la Navidad no tiene sentido si no es a base de una profunda reflexión, por eso para muchos cristianos la Navidad no es más que una fiesta que se espera y que luego pasa efímera, como la pólvora que se quema, y no deja más que basura en las calles. Para el cristiano es algo más que un cohetillo, es la gran noticia que debe reflexionarse y comprometer al hombre con este episodio en que Dios se hace hombre, no en una forma transitoria, sino para siempre, y el hombre debe también reflexionar ante el Señor.

Ese Cristo en Belén lo podemos representar hoy en esta homilía con este título: Cristo manifestación de Dios, Cristo manifestación del hombre y en tercer lugar, la Iglesia manifestación de Cristo.

PROLONGAR LA ENCARNACIÓN

Por eso la Iglesia, que prolonga la encarnación, o sea el Dios hecho hombre, no puede prescindir de la historia. Desde aquel momento Dios ha asumido la humanidad y ha dejado ese encargo de seguir asumiendo hacia Dios a todos los hombres, a la Iglesia, la cual, por tanto, peregrina en la historia, va recogiendo, no puede dejar de vivir las circunstancias en las cuales ella va prolongando esa encarnación. Por eso hermanos, estas noticias en las cuales yo reflejo lo más sobresaliente de la semana, no es con el afán de hacer aquí un noticiero. Lo hace mucho mejor cualquier instrumento de comunicación social, sino que es simplemente decirles a todos mis queridos hermanos, que vivimos en esta semana, en esta hora, que esta Navidad de 1977, siendo la eterna Navidad de Cristo, se ha vivido aquí en El Salvador en estas circunstancias de las cuales no podemos prescindir.

NAVIDADES TRISTES

Así es como tienen un sentido profundo, en medio de tarjetas y telegramas de Navidad, me hayan llegado cartas que son lamentos profundos, por ejemplo de aquellas madres y esposas que “en esta celebración de Navidad que con júbilo espera todo el pueblo cristiano, nosotras expresemos no una Navidad sino el profundo dolor de un calvario al albergar en nuestro corazón esa separación insuperable de nuestros hijos y esposos”. En otra carta parecida dice: “Estamos angustiadas y tristes por el llanto de nuestros hijitos que a cada momento que se despiertan en la noche están llamando a sus padres y de ellos no nos dan ninguna razón en los cuerpos de seguridad”. Y cartas de expresión así dolorosa, pues, son muchas las que llegan. Por nuestra parte hemos tratado de hacer todo lo que está a nuestro alcance recurriendo a recursos jurídicos y estamos dispuestos siempre, pues, a ayudar el dolor de la humanidad.

Leer más…

Biblia, Espiritualidad , , ,

“Ante el misterio del niño”. Natividad del Señor – C (Lc 2,1-14 / Lc 2,15-20 / Jn 1,1-8)

Martes, 25 de diciembre de 2018

Natividad_CLos hombres terminamos por acostumbrarnos a casi todo. Con frecuencia, la costumbre y la rutina van vaciando de vida nuestra existencia. Decía Ch. Peguy que «hay algo peor que tener un alma perversa, y es tener un alma acostumbrada a casi todo». Por eso no nos puede extrañar demasiado que la celebración de la Navidad, envuelta en superficialidad y consumismo alocado, apenas diga ya nada nuevo ni gozoso a tantos hombres y mujeres de «alma acostumbrada».

Estamos acostumbrados a escuchar que «Dios ha nacido en un portal de Belén». Ya no nos sorprende ni conmueve un Dios que se ofrece como niño. Lo dice A. Saint-Exupéry en el prólogo de su delicioso Principito: «Todas las personas mayores han sido niños antes. Pero pocas lo recuerdan». Se nos olvida lo que es ser niños. Y se nos olvida que la primera mirada de Dios al acercarse al mundo ha sido una mirada de niño.

Pero esa es justamente la gran noticia de la Navidad. Dios es y sigue siendo Misterio. Pero ahora sabemos que no es un ser tenebroso, inquietante y temible, sino alguien que se nos ofrece cercano, indefenso, entrañable, desde la ternura y la transparencia de un niño.

Y este es el mensaje de la Navidad. Hay que salir al encuentro de ese Dios, hay que cambiar el corazón, hacernos niños, nacer de nuevo, recuperar la transparencia del corazón, abrirnos confiadamente a la gracia y el perdón.

A pesar de nuestra aterradora superficialidad, nuestros escepticismos y desencantos, y, sobre todo, nuestro inconfesable egoísmo y mezquindad de «adultos», siempre hay en nuestro corazón un rincón íntimo en el que todavía no hemos dejado de ser niños.

Atrevámonos siquiera una vez a mirarnos con sencillez y sin reservas. Hagamos un poco de silencio a nuestro alrededor. Apaguemos el televisor. Olvidemos nuestras prisas, nerviosismos, compras y compromisos.

Escuchemos dentro de nosotros ese «corazón de niño» que no se ha cerrado todavía a la posibilidad de una vida más sincera, bondadosa y confiada en Dios. Es posible que comencemos a ver nuestra vida de otra manera. «No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos» (A. Saint-Exupéry).

Y, sobre todo, es posible que escuchemos una llamada a renacer a una fe nueva. Una fe que no anquilosa sino que rejuvenece; que no nos encierra en nosotros mismos sino que nos abre; que no separa sino que une; que no recela sino confía; que no entristece sino ilumina; que no teme sino que ama.

José Antonio Pagola

Biblia, Espiritualidad , , , , , ,

La vida tiene sentido

Martes, 25 de diciembre de 2018

441581A2-0506-4530-9EB5-8B41367DFB5EDel blog de Tomás Muro La Verdad es libre:

01. ¡QUÉ BAJO HA CAÍDO DIOS! 

Parece ser que el evangelio y los escritos (tres breves cartas) de san Juan, escritos muy tardíos en el NT: hacia el año 90-100 dC, están escritas para comunidades de cristianos en las que se había infiltrado ya un gnosticismo de matiz griego, platónico. De manera que, pensaban, que si Jesús había sido hombre, no podía ser Dios

La razón fundamental reside en que la filosofía griega no podía comprender que Dios se hiciera cuerpo (sarx), así como tampoco que la salvación proviniera del cuerpo, de la carne. Para el mundo griego la salvación consistía precisamente en librarse del cuerpo. El cuerpo es la tumba del alma para los griegos, (Platón).

Dios (los dioses) no podía caer tan bajo como para hacerse hombre.

De ahí que san Juan desde el comienzo trata de decir que sí, que Dios ha caído muy bajo, LA PALABRA SE HA HECHO CARNE, SER HUMANO. Y esto es lo que celebramos en Navidad: que Dios es aquel, que menor no puede ser pensado: un débil y pobre niño.

El cristianismo no es una religión pseudomística, un éxtasis, un nirvana o un yoga, una vivencia espiritualoide. El Dios de Jesús, Jesús está en medio de la vida, de la humanidad: “En el corazón de las masas”, que decía aquel libro que R Voillaume publicó en 1968.

02. LAS COMUNIDADES DE JUAN HAN EXPERIMENTADO LA PRESENCIA DE JESÚS CORPÓREO.

Los cristianos de aquellas comunidades joánicas se sentían herederos de una tradición muy noble, santamente corpórea y materialista: el Discípulo Amado había recostado su cabeza en el corazón de Cristo: la cabeza había entendido lo que decía el amor. Habían experimentado el servicio en el lavatorio de sus pies. El ciego vio con sus ojos la luz de la nueva creación del barro y el espíritu (saliva) de Jesús. Esa comunidad cristiana nacía al pie de la cruz (María y el Discípulo Amado). Tomás había tocado el cuerpo resucitado del Señor metiendo su mano en el costado bautismal del Señor.

Ser cristiano no es perderse en la estratosfera del zen, del yoga, de la pseudomística, sino adentrarse en la vida, en la enfermedad, en los pobres, hambrientos, etc. Hoy también se nos ha colado un gnosticismo pseudo cristiano en esas modalidades de eneagramas, meditaciones transcendentales.

El cristianismo es humanismo, no angelismo.

Os transmitimos lo que hemos visto y oído, (1Jn 1,3).

03. LA CORPOREIDAD DE JESÚS TRANSPARENTA A DIOS.

El mismo san Juan es quien dice que: a Dios nadie le ha visto, (Jn 1,18). A Dios “le conocemos” en tanto en cuanto “le vemos” a Jesús. Cristo es sacramento de Dios. En Cristo se transparenta Dios y el ser humano es sacramento, signo y presencia de Cristo. Y el prójimo es sacramento de Cristo. ¿Cuándo te vimos hambriento, sediento, enfermos, desnudo, encarcelado…? Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis pequeños hermanos.

Pretender formular estas cosas es algo imposible. El misterio de Dios en Jesús no se nos ha dado para formularlo, sino para ser creído en nuestra casa: vino a los suyos… Es en la ortopraxis donde se revela nuestra ortodoxia. Es en la manera de cómo nos relacionamos con Jesús (y con las personas) donde se verifica si nuestra comprensión de la encarnación es correcta.

04. NAVIDAD: LA VIDA TIENE SENTIDO Y PAZ

El prólogo del evangelio de San Juan, que hemos escuchado, es solemne, tiene una cierta majestuosidad literaria y bíblica. Evoca el Génesis: en el principio la tierra era un caos, (Gn 1,1-2), ahora, en el evangelio de Juan,: en el principio existía el Logos: la razón, la Palabra, el sentido de la vida…

Es hermoso pensar y vivir en un arco existencial en el que todo está en orden, bien, todo tiene sentido.

En Navidad celebramos que la PALABRA se hizo uno de nosotros. La palabra distingue al ser humano del animal: la palabra es principio de entendimiento y comunicación, de trabajo, transformación, de amor y libertad.

PALABRA, (logos), tiene varios y densos significados: orden: sentido, razón, luz, verdad.

Es evidente que nuestra sociedad actual no es cristiana al menos en grandes sectores. Pero el problema principal no es la homosexualidad, la comunión o no de los divorciados, el aborto y cosas por el estilo. El problema de fondo es que hemos perdido el sentido de la vida, cuando no las ganas de vivir. Cada cual es muy libre de pensar y ojalá todos seamos libres y pensemos. Pero el orden en el universo, en el pueblo, el sentido, la razón, la luz, la verdad, etc. son cuestiones humanistas y cristianas con las que no podemos jugar. No sé si puede quitar o no la clase de religión, la filosofía, etc de nuestros centro de estudios. Lo que no se puede suprimir es la sensatez, el sentido, el horizonte y la ética. Muchas de las ideologías y muchos políticos se manifiestan ateos. Ya quisiéramos tener ateos como Dios manda. Para ser ateo hay que pensar un poco más de lo que piensan muchos de los políticos actuales. En la historia, incluso reciente, ha habido ateos o agnósticos de gran peso humanista e intelectual: Pío Baroja, Unamuno, Tierno Galván, etc. Lo que no se puede es ir de modernista por la vida arrasando con todo sentido, logos y esperanza y por obtener un puñado de votos

Todos habremos de poner manos a la obra y comenzar a dar pasos culturales, educativos, psicológicos, sociales para que los agitados fondos y profundidades de las personas, de las familias, de los pueblos vivamos con sentido y sensatez.

DESDE EL PRINCIPIO LA VIDA TIENE SENTIDO.

Biblia, Espiritualidad , , ,

Un Dios humano, un humano Dios: reflexión navideña “Jesús de Nazaret, la autopista que tenemos para acceder, entender y sentir a Dios”

Martes, 25 de diciembre de 2018

belen-negro(Javier Elzo, sociólogo).- El año 1985, el pensador francés Marcel Gauchet significó al cristianismo “como la religión de la salida de la religión”. Pero, ante la confusión creada, Gauchet explica que no se entienda la expresión como si “la gente ya no creyera en Dios. ¡Realmente no creían más en otros tiempos! (….) La salida de la religión es la salida de la organización religiosa del mundo”, esto es: la religión no dicta ya la organización de la sociedad, lo que es otra cosa bien distinta.

Esto, concluye Gauchet, es lo que permite hablar del advenimiento de la democracia, pero solamente en regiones de cultura y religión cristiana, y no en la musulmana o judía ortodoxa, apostillará.

Pues, añade:

“lo que es determinante en el caso cristiano, es el propio Cristo. La idea de la encarnación no brilla por su racionalidad. La idea de un solo Dios parece incompatible con la idea de un Dios delegado que ejerza de intermediario. Es posible que (Dios) necesite un mensajero, como Moisés en los judíos o Mahoma en el caso del islam, pero con Cristo se trata de otra cosa, un enviado que es, él mismo, Dios. Un Dios que toma la forma de hombre. Pero esta extraña idea tiene un efecto importante. La encarnación obliga a concebir una alteridad radical de Dios (del Dios extraterrestre de Yahvé y de Alá). ¿Qué (quién) es este Dios que nos habla desde el interior de nuestro mundo de los hombres y que, por lo tanto, aparece completamente exterior al Dios de Yahvé y de Alá?”.

A Marcel Gauchet el Dios de los cristianos le resulta incomprensible. En realidad, le es imposible de concebirlo cuando la idea de Dios, su idea de Dios, se limita a la de un extraterrestre, omnipotente, que todo lo ve y lo juzga, que dicta, soberanamente, lo bueno y lo malo, como la idea del Dios de los vascos antes de la cristianización de Euskadi: “Jaungoikoa”, el Señor de arriba.

Pero a Gauchet la idea de un Dios hombre, hombre y Dios, de un Dios humano, de un Dios que nos habla desde la entraña misma de nuestra humanidad, aunque extraño pues ese Dios no ha salido de la categoría del Dios extraterrestre, le permite dar el salto a la autonomía de las realidades terrestres, utilizando, yo aquí, la expresión de Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II, el Dios que no elimina la autonomía de la persona humana, mujer y hombre, y permite el advenimiento de la deliberación, de la discusión, incluso la posibilidad del NO a la religión, si esa es la opción de cada uno, el Dios que supera la teocracia para el advenimiento de la democracia.

Escribirá Gauchet en su blog que “Cristo viene simplemente para testimoniar el interés del Padre por la salvación de los hombres. No nos dice inmediatamente lo que hay que hacer, sino que hay que pensar en otro mundo. La encarnación de Cristo, continua Gauchet, es portador de toda una serie de desarrollos potenciales que necesitarán siglos y siglos para expresarse, pero que permitirán, paso a paso, la emergencia de un mundo humano autónomo a partir del mundo religioso. No hay nada sorprendente, para un cristiano convencido, pensar, sin dejar de ser perfectamente cristiano, que los hombres hacen su ley, que las relaciones entre ellos son un área y que lo que conecta a cada individuo a Dios, es otra”.

Es lo que, personalmente, siguiendo a Peter Berger, entiendo como la necesidad, y la virtud, de superar el dualismo entre lo sagrado y lo profano, como si de dos compartimentos estanco se tratara. Por ejemplo: si nos encontramos mal, rezamos, sí, pero vamos al médico, también,

Así descubrimos la autopista que, al menos los occidentales, tenemos para acceder a Dios, para entender a Dios, para sentir Dios: la persona humana de Jesús de Nazaret, que todas las navidades celebramos como hijo de José y de María, y que manifestaba tener una relación especial con Dios Padre al que, en su idioma, el arameo, denominaba Abba, expresión cariñosa de cercanía y consideración con el padre, con quien mantiene una particular proximidad que, en el lenguaje del siglo V, denominan consustancial al Padre en su divinidad.

Esta relación del hijo Dios con su padre Dios, conforma, junto al Espíritu Santo, Dios, el gran misterio de la divinidad de nuestro Dios. Sí, gran misterio, para el que las palabras se quedan cortas. Todas las palabras. Absolutamente todas. Como ante la música, permítaseme el salto en el vacío, que la definía Steiner como el ámbito a donde no llegan las palabras. Pero no por ello la música es menos real, menos perceptible, menos vibrante. Aunque algunos vibren más que otros ante la música, y según qué música. Como ante Dios y según qué Dios.

Hace más de un siglo un teólogo biblista dijo que nosotros creemos porque otros creyeron antes que nosotros. Pero hay más que eso. Otros, los compañeros de Jesus en su corta vida, tras el fiasco de su ejecución, al poco, tuvieron la experiencia vívida de que Jesús seguía con ellos de alguna manera. Seguían experimentando, vivo, al Jesus ejecutado. Decían que Dios le había resucitado. Así, no se dispersaron del todo, sino que conformaron núcleos de seguidores de Jesús, aquí y allá, y muy pronto, de boca en boca, se fueron pasando dichos y hechos de Jesús hasta que, ya muertos los compañeros de Jesús, decidieron poner por escrito esos hechos y dichos de Jesús. Y en esos textos, Jesús nos muestra donde podemos encontrarle, donde está Dios.

Por ejemplo, en la parábola del juicio final leemos en Mateo 25: “Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.” (…) “En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.

Este inmenso texto, que algunos denominan el evangelio de los ateos, es la otra autopista que nos lleva a Dios. Jesús, para los cristianos, es como nuestro hermano mayor y todo lo que hacemos a los necesitados, del tipo que sea, se lo estamos haciendo a sus hermanos menores, sobre todo a las mujeres y a los hombres en necesidad.

Dios no es el señor con barba blanca que está allá, tras las nubes en los cielos, representado a veces como un triángulo que encierra un ojo que todo lo ve. Dios, a los cristianos, se nos manifiesta en la persona de Jesús de Nazaret, en su experiencia vital con Abba, su Padre, que creó el mundo por Amor y que en la encarnación en Jesús, supera el Dios extraterrestre, autonomiza al género humano (que le puede decir NO) y nos dice que le amemos; que le amemos en nuestros hermanos, particularmente en los más necesitados, porque, –  lo vio bien Juan el evangelista, el discípulo amado, nos dicen los evangelios – no se puede amar a Dios a quien no se ve, a quien nadie ha visto nunca jamás, si no se ama al prójimo que está al lado.

Porque, decimos los cristianos, que Dios está en Jesús, sí, en la Trinidad, sí, y está también aquí cerca, al lado para el que quiera ver: en el que tiene hambre, está sediento, desnudo, expatriado, injustamente vituperado, en la cárcel, enfermo, solo…. Para descubrir ese Dios no es preciso ser cristiano. Pues es ahí, precisamente ahí, en la fraternidad universal, donde, nos dicen Schiller-Beethoven, que “todos los hombres vuelven a ser hermanos”.

En el curso de un debate el año 2007, entre el entonces Decano de la Facultad de Teología de Lyon, Henri Cazelle y el filósofo ateo, André Comte-Sponville, este último afirmó:

“Cazelle y yo no estamos separados más que por lo que ignoramos: ni él ni yo sabemos si Dios existe…aunque él crea en Dios y yo no. Pero estaríamos locos si concediéramos más importancia a lo que ignoramos, y nos separa, que a lo que ya sabemos, tanto él como yo, y que nos reúne (…) a saber, la fidelidad común a lo mejor que la humanidad ha producido o recibido”.

¡Eguberri On!, ¡Feliz Navidad, ¡Feliç Nadal!, ¡Joyeux Noël!

Donostia San Sebastián, Navidad de 2018

Fuente Religión Digital

Espiritualidad , , ,

25 Diciembre- Solemnidad de la Natividad del Señor

Martes, 25 de diciembre de 2018

Navidad-ciclo-C

“… y habitó entre nosotros”

(Jn 1, 1-18)

Te voy a contar una situación real. Una chica cristiana, no practicante, bastante indiferente ante la iglesia, empezó a trabajar en un centro de educación religioso. A comienzos de diciembre la directora le estuvo enseñando el belén, que ella misma había estado colocando durante el fin de semana con algunos familiares. Un belén muy grande, puesto con mucho cariño y gusto, a sabiendas de que lo iban a admirar los alumnos, los trabajadores del centro, las familias de los alumnos… Tenía un sinfín de detalles, hasta un huerto con calabazas. Esta chica, a pesar de su fe adormilada, estaba enamorada de las fiestas navideñas. Las comidas familiares, cenas con amigos, las luces de las calles, los adornos, villancicos, la cabalgata de los reyes magos, hasta del cortylandia; de todo ese ambientillo que se crea y respira estos días.

Ahí estaba ella, entusiasmada con el belén que tenía delante, cuando se dio cuenta de que faltaba el Niño. Dudó entre decírselo o no a la directora ya que pensaba que se le había olvidado. Al final le preguntó: “¿y el niño?”. La religiosa no disimuló su sorpresa ante la pregunta y tras unos momentos de silencio contestó: “Es que todavía no ha nacido Jesús, lo pondré el día 24 por la tarde”. Más sorprendida se quedó la chica por esa ocurrencia de esperar hasta el día de Nochebuena para poner al Niño en su pesebre, hasta entonces vacío.

Ya ha llegado el día, es Navidad. Y esto de caer en la cuenta de cuándo ponemos al Niño en el belén, puede ser un buen termómetro que nos indique desde dónde celebramos la Navidad: desde el dejarnos llevar por lo externo o desde la fe. Porque, ¿qué celebramos en realidad?, ¿el nacimiento de Jesús, sin más, o que esa Palabra que ya existía en el principio se hizo uno de los nuestros? Sí, uno de los nuestros, un ser humano con su proceso, como tú y yo; desde su nacimiento, hasta la muerte, y, mientras, habitando entre nosotros. Esa Palabra, que es Dios mismo, hoy vuelve a nacer con el deseo de vivir la realidad del mundo, la nuestra.

Oración

Bendita seas, Trinidad Santa.

La que eras en el principio, la que eres hoy y la que serás por todos los siglos. Amén.

*

Fuente Monasterio de Monjas Trinitarias de Suesa

***

Biblia, Espiritualidad , , ,

Belén

Martes, 25 de diciembre de 2018

liberan-a-jovenAcostumbrado a montar belenes en el pueblo, no sé si voy a acertar a representar la Natividad de Jesús aquí en la capital. Lo voy a intentar. Empezamos por los…

…antepasados. Tenemos muchos, Jeconías y Sorobábal y hasta Rut y Betsabé, Abuelos que unos viven en sus casas, otros en residencias y muchísimos que ya murieron y descansan sus cuerpos en el cementerio. Sus personas están en el belén del cielo.

El burro; Tenemos sillas de ruedas, motos eléctricas, taca taca, transeúntes, carrilanos… Un recuerdo agradecido a todas las personas que empujan las sillas de ruedas. Llevan a Jesús al portal de su casa o de su residencia.

Vamos hacia una cueva de Belén; Puede ser un hospital, una residencia, una casa de vivir, un albergue. Me hablan inmigrantes que viven 4 en la misma habitación. Hay muchos que han subalquilado su vivienda y ahí se encuentran juntos con derecho a cocina. Y hasta hay algunos que viven debajo del puente de cemento de San Millán.

Calefacción animal; Sacos de dormir, cajeros automáticos, ropa de los contenedores, algún albergue, algún portal.

Comida; Los vecinos, ollas comunales, bocadillos, algún alimento de las tiendas y del banco de alimentos y Caritas, Cocina económica. Y alguien que invita a un café caliente. El calor mayor lo tienen en un tetrabrik.

Música; Los que tocan y cantan en las calles, poniendo su caja para recibir, los que cantan villancicos por las calles.

Amigos; Los pastores, los sin techo, los voluntarios, los que no pueden pagar la luz, los que vivan fuera de casa, los desahuciados y los presos. Todos los que viven en las afueras de la ciudad, en centros o en casetas.

Ángeles: los hay a miles. Carteles anunciando actividades para estas fechas.

La estrella: no hace falta. Se saben ya dónde les van a poder dar acogida. Tantas luces eléctricas por las calles no les dejan ver las estrellas; no les facilitan el sueño de poder cenar y dormir bajo teja. No les dejan ver el corazón, ni a los vecinos les dejan ver a estas personas por las calles.

Mula y buey no tenemos, pero lo que son animales que le puedan dar calor, hay a miles, Son los perros Y cogemos las hojas que se van cayendo y bailan buscando la cueva para arropar al Niño

Castañeras: al natural. Para entrar en calor al pasar por las calles Poco negocio con estos calores.

Magos: hay muchísimas personas venidas de otras tierras en busca de la Vida, de trabajo, de paz. Son inmigrantes, refugiados, Muchas personas en búsqueda de la Verdad. Cantidad de personas en cursos, grupos, en estudio… Hasta llegan algunos carrilanos.

Niño: lo tenemos en el hospital y además viene con la asociación “Hospital Imaginario” que lleva a entretener y hacer fiesta. Y si lo buscamos en las afueras, como en Belén, los hay en casas, chabolas y como el belén es tan grande, podemos elegir a una persona adulta, pero con espíritu infantil. Está en la puerta de Palacio. Se llama también Jesús.

Se ven luces, muchas luces en las ventanas de todas las casas, ¿Encontraremos ahí a Jesús con María y José? ¿Hay lugar en esa posada para una mujer en estado, José y un Niño que va a nacer? Para eso he montado este belén. Bienvenido Jesús, que ya estás con nosotros. Gracias. El Belén ya está montado. Y Jesús habitando en él, especialmente en los rincones y en las periferias de la ciudad, hospitales, cárceles, psiquiátricos, residencias… Solo nos falta que nieve para disfrutar de ese manto de misericordia y bondad que Él nos ha traído.

Gerardo Villar

Fuente Fe Adulta

Biblia, Espiritualidad ,

Creo en las estrellas de Navidad.

Martes, 25 de diciembre de 2018

Meditar-en-el-universo-yoga-indaloCreo en la paz del corazón y en el esfuerzo por llevar esa paz al mundo en que vivimos.

Creo que Belén es la Casa del Pan, un pan partido, repartido, compartido, para que no haya más hambre en nuestro barrio, en nuestra ciudad, en nuestro mundo.

Creo en los pastores que escuchan la buena noticia y dónde se encuentra el «Dios con nosotros», que salen a su encuentro y, por lo tanto, comparten lo que son y tienen con los marginados y excluidos de nuestra sociedad.

Creo en las estrellas que ya murieron, pero que nos han dado vida y conducido a donde nos encontramos hoy, a lo que somos, a lo que anhelamos ser.

Creo en las estrellas que continúan naciendo y nos siguen abriendo nuevos caminos, inéditas sendas a recorrer, ilusiones que prender en nuestro ojal, destellos llenos de fulgor para nuestros ojos apagados.

Creo en la buena noticia de Jesús de Nazaret, la más profunda humanización del misterio del amor de Dios, en la alegría y la esperanza que nos infunde y, a través de nosotros, en los demás.

Creo en ese otro mundo posible que nos animó a construir, por la dignidad y la felicidad de los seres humanos, para eliminar la injusticia, el odio, el llanto, la desilusión.

Creo que la Navidad acontece cada día del año, cuando trabajamos por la paz y la justicia, por el amor encarnado, por una nueva humanidad más fraterna, libre, en paz. Junto a la naturaleza y el universo que nos rodean, nuestro verdadero hogar, en el que nacimos y al que volveremos, para ser de nuevo polvo de estrellas luminosas, ardientes.

Miguel Ángel Mesa Bouzas

Fuente Fe Adulta

Espiritualidad , ,

En Damasco, un pesebre sin techo representa a los 13 millones de refugiados sirios.

Martes, 25 de diciembre de 2018

5EC57970-C229-4240-9120-FA948A89EDE2El desamparo de la Sagrada Familia los simboliza.

Queríamos ser solidarios con nuestros compatriotas empobrecidos y olvidados”, dicen sus responsables.

Por primera vez en muchos años de guerra, la catedral maronita de la capital vuelve a ser centro de actividades

Este año muchos jóvenes cristianos han comenzado a reunirse de nuevo también en la catedral maronita de Damasco, después de años sin llevar a cabo ninguna actividad en común a causa de la guerra. Los jóvenes son los que esta Navidad se ocuparon de instalar el pesebre en el templo.

En esa escena de Natividad que los muchachos y muchachas han preparado las figuras de la Virgen María, San José y el Niño Jesús están al aire libre sin estar protegidas por un techo o dentro del establo, como habitualmente se presentan los pesebres en el mundo.

Y si los fieles y los peregrinos preguntan por esto a los jóvenes cristianos de Damasco, responden que la Sagrada Familia bajo las estrellas y sin un lugar a dónde ir simboliza la situación de 13 millones de refugiados sirios que no tienen techo.

E71515BB-5D7D-4ACF-8A35-1ABF2A3EEC86

“El Niño Jesús es uno de ellos. Queríamos ser solidarios con nuestros compatriotas refugiados, empobrecidos y olvidados, con este pesebre sin techo abandonado, como ellos, a cielo abierto, de donde proviene la única esperanza”, explica en un mensaje enviado a la Agencia Fides el arzobispo maronita Samir Nassar.

Fuente Fides/ Religión Digital

Espiritualidad , , , , , ,

Recordatorio

Las imágenes y fotografías presentadas en este blog son propiedad de sus respectivos autores o titulares de derechos de autor y se reproducen solamente para efectos informativos, ilustrativos y sin fines de lucro. Yo, por supuesto, a petición de los autores, eliminaré el contenido en cuestión inmediatamente o añadiré un enlace. Este sitio es gratuito y no genera ingresos.

El propietario del blog no garantiza la solidez y la fiabilidad de su contenido. Este blog es un lugar de entretenimiento. La información puede contener errores e imprecisiones.

Este blog no tiene ningún control sobre el contenido de los sitios a los que se proporciona un vínculo. Su dueño no puede ser considerado responsable.