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Archivo para Lunes, 24 de diciembre de 2018

Cristianos Gays os desea una Feliz Navidad

Lunes, 24 de diciembre de 2018

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“Como nos ama
hacese a nuestra medida”

Santa Teresa de Jesús

Los Administradores y Moderadores de Cristianos Gays queremos desearos a todos una muy feliz Navidad.

Deseamos que el Niño Dios se encarne no solo en nuestros corazones, sino también en nuestras obras.

Que sepamos reconocer a este Dios que se hace carne en una madre soltera, criado por un padre que no es el suyo en lo humano. Al margen de lo establecido. Por eso felicitamos la Navidad con el Niño que nace en el hogar con dos madres. El hogar con dos padres. El hogar con una sola madre o con un solo padre. Porque hogar es donde hay amor, no un numero y tipo de personas. Y si hay amor, ahí nace Jesús.

Hoy contemplamos en el relato del Evangelio cómo la Palabra se hizo carne (Jn 1, 1-18). Nos suele resultar complicado pensar en Jesús tal y como nos lo presenta hoy Juan: preexistente, divino, revelador del Padre… Es un misterio que desborda pero que llena de gozo desmesurado. Dios se nos muestra de una forma inauditamente cercana porque el amor tiende a abajarse y a hacerse próximo. También mi amor debe tender a encarnarse en gestos hacia los demás que muestren cómo es Dios.

Gracias por los que entráis, leéis, compartís y nos regaláis vuestra amistad y oraciones.

Que el Niño Dios colme de bendiciones todos vuestros nobles deseos y esperanzas.

¡Feliz Navidad!

*

***

Cerremos la puerta detrás de nosotros. Escuchemos con oído atento la inefable melodía que resuena en el silencio de esta noche. El alma silenciosa y solitaria canta al Dios del corazón su canto más suave y afectuoso. Y puede confiar que él le escucha. De hecho, este canto no debe ya buscar al Dios amado más allá de las estrellas, en una luz inaccesible, donde habita y ninguno puede verle.

Como es Navidad, como la Palabra se ha hecho carne, Dios está cerca, y la dulcísima palabra, la palabra del amor, encuentra su oído y su corazón en la sala más silenciosa del corazón. Y quien se ha detenido cerca de sí, aunque es de noche, en esta paz nocturna, en las honduras del corazón de Dios, percibe la dulce palabra del amor. Es preciso estar tranquilos, no temer la noche, hay que callar. De otro modo no se escucha nada.

De hecho, la última cosa se dice solamente en el silencio de la noche, cuando, por la llegada llena de gracia de la Palabra en la noche de nuestra vida, se ha hecho Navidad, noche santa, noche de silencio.

*

Karl Rahner,
Dios se ha hecho hombre,
Brescia 31990, 72-73).

***

Espiritualidad, General ,

¡Señor de la noche, Dios de luz, Visita mi establo oscuro!

Lunes, 24 de diciembre de 2018

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Para decir juntos nuestra fe.

¡Señor de la noche, Dios de luz,
Visita mi establo oscuro!
Prepara en mí una cuna
Para que la Navidad tenga lugar esta noche (…)

En tus tierna manos
deposito mi miedo de no ser …
Esta noche naceremos
de un mismo aliento;
Nacerás en mí
Para venir al mundo que me rodea,
Y yo naceré de ti,
Acogida como una reina
Acogido como un rey
Hasta en mis más sombríos rincones.

¡ Señor de la noche, Dios de luz,
Visita mi establo oscuro!
Prepara en mí una cuna
Para que Navidad se efectue esta noche (…)
Entonces, por fin, en mi desierto
habrá sitio para los otros,
Aquellos que te nombro ahora
En un silencio
Que implora tu compasión.

*

Lytta Basset

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"Migajas" de espiritualidad, Espiritualidad , , , , , , , ,

Natividad del Señor: Misa de medianoche

Lunes, 24 de diciembre de 2018

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LECTIO

 Isaías 9,1-3.5-6

El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en tierra de sombras una luz les ha brillado.

Acreciste la alegría, aumentaste el gozo: se alegran ante ti con la alegría de la siega, como se regocijan al repartirse un botín.

Porque, como hiciste el día de Madián, has roto el yugo que pesaba sobre ellos, la vara que castigaba sus espaldas, el bastón opresor que los hería.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Sobre sus hombros descansa el poder, Y es su nombre: «Consejero prudente, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de la paz».

Dilatará su soberanía n medio de una paz sin límites, asentará y afianzará el trono y el reino de David sobre el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El amor ardiente del Señor todopoderoso lo realizará.

*•• Todas las lecturas bíblicas de las misas de Navidad, si bien con perspectivas diversas, intentan responder a una pregunta: ¿cuál es el sentido de la Navidad? Iniciamos el recorrido desde los antiguos profetas. El oráculo de Isaías presupone una situación dramática para el país de Israel, porque el estrépito de las armas resuena por doquier. La invasión asiría (siglo VIII a.C.) comenzada en Galilea amenaza ya la misma Judea y Jerusalén, y el pueblo, bajo el terror enemigo, camina en la oscuridad y no sabe adonde dirigirse. A esta gente sin esperanza anuncia el profeta: «El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz». Luego, dirigiéndose a Dios, exclama: «Acreciste la alegría, aumentaste el gozo» (v. 2).

¿Qué es lo que permite a los hombres pasar de las tinieblas a la luz, de la tristeza a la alegría? La alusión de Isaías se refiere a la huida de los Asirios, pero el profeta de Dios habla también de fuga de todo enemigo.

Anuncia la alegría por el que será: «Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de la paz» (v. 5), el que, verdadero héroe de Israel, cumplirá todo esto. Pero ¿cómo será posible todo esto? Isaías responde: «El amor ardiente del Señor todopoderoso lo realizará» (v. 6). He aquí, pues, el sentido y el mensaje más antiguo de la Navidad: el fin del miedo, la liberación de la dominación enemiga y todo ello gracias a que: «un niño nos ha nacido» (v. 5: cf. Is 7,14; Miq 5,1- 3; 2 Sm 7,12-16), un descendiente de David que dará vida a una sociedad en la que habrá justicia, paz, alegría y que dará a todos el coraje de vivir.

 Tito 2,11-14

Porque se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres.

Ella nos enseña a renunciar a la vida sin religión y a los deseos del mundo, para que vivamos en el tiempo presente con moderación, justicia y religiosidad, aguardando la feliz esperanza: la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, el cual se entregó a sí mismo por nosotros para redimirnos de todo pecado y purificarnos, a fin de que seamos su pueblo escogido, siempre deseoso de practicar el bien.

*» Pablo escribe a Tito, su discípulo convertido del paganismo y ahora obispo de Creta, explicándole el sentido de la venida de Jesús a nosotros con palabras llenas de esperanza: «Se ha manifestado la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres» (v. 11). La universalidad de la salvación es una dimensión esencial de la Navidad, y su verdadero mensaje es el anuncio de salvación y de vida nueva para toda la humanidad sin distinciones de razas ni colores, de clases sociales, ni de dotes intelectuales ni ninguna otra cosa. El Salvador que nos ha sido dado no es sólo un niño que ha elegido nacer en un pobre establo, entre incomodidades y queridos silencios, es sobre todo la sonrisa de Dios que se ha hecho visible, porque no ha perdido su esperanza en los hombres. Ha venido para enseñarnos el camino del bien, de la sobriedad y de la justicia, el desprecio de los atractivos malos e ilusorios del mundo, a la espera del retorno glorioso del Señor (v. 13). Libremente, dirá Pablo, «se entregó a sí mismo por nosotros» (v. 14), primero habiéndonos del Padre y llamándonos amigos, y después, al final, muriendo en la cruz por amor, nos ha liberado de toda esclavitud para reconducir al Padre, de una vez para siempre, a la humanidad reconciliada con él. Sólo la fe ayuda a descubrir el poder de Dios en la vivencia de un pobre. Desde que el Hijo de Dios se ha hecho hombre, quiere ser acogido y reconocido como hombre: aquí es posible la búsqueda de Dios, porque él se ha quedado entre nosotros.

 Lucas 2,1-14

En aquellos días apareció un decreto del emperador Augusto ordenando que se empadronasen los habitantes del imperio. Este censo fue el primero que se hizo durante el mandato de Quirino, gobernador de Siria.

 Todos iban a inscribirse a su ciudad. También José, por ser de la estirpe y familia de David, subió desde Galilea, desde la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, para inscribirse con María, su esposa, que estaba encinta.

Mientras estaban en Belén le llegó a María el tiempo del parto, y dio a luz a su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada.

Había en aquellos campos unos pastores que pasaban la noche al raso velando sus rebaños. Un ángel del Señor se les apareció, y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Entonces les entró un gran miedo, pero el ángel les dijo:

“No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será también para todo el pueblo: Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

Y de repente se juntó al ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios diciendo: «¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que gozan de su amor!».

*

» Sobre el fondo de los anuncios proféticos (cf. Miq 5,1-4; 1 Sm 16,1-3), Lucas en el evangelio nos habla del nacimiento histórico de Jesús. El relato es simple, pero sugestivo, lleno de matices teológicos y construido sobre el modelo del anuncio misionero, que comprende tres momentos. Primero la narración del acontecimiento: el edicto de César Augusto en tiempos de Quirino, gobernador de Siria, y el nacimiento de Jesús en Belén, en la pobreza, en un país sometido a una potencia extranjera (w. 1-7); después el anuncio hecho por los ángeles a los pastores, primeros testigos del evento de la salvación (w. 8-14); y, por último, la acogida del anuncio, con los pastores que van a la gruta, encuentran a Jesús, y sucesivamente el relato de su experiencia a otros (w. 15-20).

El punto central del relato, sin embargo, son las palabras de los ángeles a los pastores, que consideran con respeto el sentido gozoso del acontecimiento y la fe en Jesús Salvador en la figura de un niño pobre, «envuelto en pañales, acostado en un pesebre» (v. 12). Dos motivos, pues, se iluminan uno a otro en el texto: la visible pobreza en la vivencia humana de Jesús y la gloria de Dios escondida en su presencia entre los hombres. Sólo unos cuantos pastores, representantes de gente pobre y humilde, reconocen al Mesías esperado: éste es el signo divino extraordinario del inicio de una época nueva en la historia de los hombres.

MEDITATIO

Para contemplar el misterio de Navidad necesitamos, sobre todo, simplicidad para asombrarnos ante su mensaje. Capacidad de asombro y mirada de niño son los medios necesarios para gustar el anuncio lleno de alegría de esta noche santa. Y esta alegría tiene una motivación clara: el nacimiento de un niño, Salvador universal, que trae motivos de esperanza para todos, que son paz, justicia y salvación. Y ¿qué signos cualifican a este niño? La debilidad, la pobreza, la impotencia y la humildad, cosas que el mundo ha rechazado siempre y que, por el contrario, ha hecho propias el Hijo de Dios.

Con la venida de Jesús las falsas seguridades de los hombres han zozobrado, porque Dios ha elegido no a los fuertes ni a los sabios, ni a los poderosos de este mundo, sino a los débiles, a los pequeños, a los necios, a los últimos: ha elegido «un niño acostado en un pesebre » (Le 2,7.12.16; cf. 1 Cor 1,27; Mt 11,26), pobre, marginado y desestimado. Precisamente sobre esta pobreza se despliega el esplendor del mundo del Espíritu, mientras nosotros estamos complicados en dramas de conciencia, porque nos tienta seguir principios de fuerza, de poder, de violencia. El niño de Belén nos dice que el milagro de la paz de la Navidad es posible para aquellos que acogen sus dones.

A esta luz el acontecimiento de esta noche no es sólo una fecha para conmemorar, sino evento capaz, también hoy, de contagio y de transformación. Cuatro son las noches históricas de la humanidad, según una antigua tradición rabínica: la noche de la creación (Gn 1,3), la de Abraham (Gn 15,1-6), la del Éxodo (Ex 12,1-13) y la de Belén, es decir, esta noche, que es la más importante, porque el Hijo de Dios ha traído su paz, distinta de la pax augusta, y es el fundamento de la «civilización del amor» (Pablo VI). ¿Somos capaces de vivir el misterio?

ORATIO

Te damos gracias, Señor del universo y de los hombres, porque en Jesús niño, que vino a la tierra portador de tus dones -la paz, la alegría, la justicia y la salvación-, se ha manifestado tu amor a todos. Queremos comprender, si bien con la pequeñez de nuestra mente, algo del misterio del Verbo encarnado, porque con ello se iluminará nuestro misterio humano.

Para los judíos era absurdo pensar que la Palabra definitiva de Dios apareciese en la debilidad del hombre Jesús. Para los paganos era escándalo aceptar la plena humanidad del Hijo de Dios, lugar indigno de la divinidad.

Nosotros, por el contrario, creemos que la Palabra, en un momento histórico muy preciso, «se hizo carne» en la fragilidad e impotencia como toda criatura, naciendo de una mujer, María (cf. 1 Jn 4,2-3), y creemos que en Cristo Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre, reside la revelación definitiva del Padre y el anuncio de la fe que nos salva.

El hombre del tercer milenio tiene necesidad de Jesús, revelador de tu amor de Padre, para escapar de su individualismo y de su superficialidad, que lo privan de los verdaderos valores en que se puede encontrar la esperanza de vivir. Señor, el nacimiento de tu Hijo nos revela que también nosotros en Jesús hemos sido hechos hijos tuyos y te podemos conocer.

Haz que toda nuestra vida, sobre el modelo de la de Cristo, se vuelva en actitud de docilidad filial hacia ti y, para ello, en la noche de Navidad nos ponemos de rodillas, en adoración ante el rostro humano del Jesús-Niño, tu Hijo unigénito, en el que resplandece e irradia tu rostro invisible de Padre, para ver nuestro rostro divino.

CONTEMPLATIO

Pero ¿quién soy yo? ¿Podré decir algo digno de lo que se ve? Me faltan las palabras: la lengua y la boca no son capaces de describir las maravillas de esta solemnidad divina. Por eso yo con los coros angélicos grito y gritaré siempre: «¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que gozan de su amor!».

Dios está en la tierra; ¿quién no será celeste? Dios viene a nosotros, nacido de una Virgen; ¿quién no se hará divino hoy y anhelará la santidad de la Virgen, y no buscará con celo la sabiduría, para hacerse más cercano a Dios? Dios está envuelto en pobres pañales; ¿quién no se hará rico de la divinidad de Dios si acoge algo humilde?

Exulto como los pastores y me sobresalto escuchando estas voces divinas: ansío ir al pesebre que acoge a Dios y deseo llegar a la celestial gruta: anhelo ver el misterio manifestado en ella y allí, en presencia del Engendrado, levantar la voz cantando: «¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que gozan de su amor!» (Sofronio de Jerusalén, Le Omelie, Roma 1991, 55-57).

ACTIO

Repite a menudo y vive hoy la Palabra: «Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado» (Is 9,5).

PARA LA LECTURA ESPIRITUAL

En aquella noche de Navidad una multitud del ejército celeste se apareció en Belén a los pastores, diciendo: «¡Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres que gozan de su amor!»; en este mismo momento nosotros celebramos ¡untos el nacimiento de nuestro Señor y su pasión y muerte. Según el mundo, este modo de comportarse es extraño. Porque ¿quién en el mundo puede llorar y alegrarse al mismo tiempo y por el mismo motivo? En efecto, o la alegría será dominada por la aflicción, o la aflicción será aniquilada por la alegría; solamente en nuestros misterios cristianos podemos alegrarnos y llorar al mismo tiempo y por la misma razón. Pero pensad un poco en el significado de la palabra «paz». ¿No os parece extraño que los ángeles hayan anunciado la paz mientras el mundo está incesantemente azotado por la guerra o por el miedo de la guerra? ¿No os parece que las voces angélicas se hayan equivocado y que la promesa fue una desilusión y un engaño?

Reflexionad ahora sobre cómo habló de la paz nuestro Señor mismo. Dijo a sus discípulos: «Mi paz os dejo, mi paz os doy». ¿Entendía Él la paz como nosotros la entendemos: el reino de Inglaterra está en paz con sus vecinos, los barones están en paz con el rey, el jefe de familia que cuenta sus pacíficas ganancias, la casa bien limpia, su mejor vino sobre la mesa para el amigo, su mujer que canta a sus hijos? Aquellos hombres que eran sus discípulos no conocían nada de esto: ellos salieron a hacer un largo viaje, a sufrir por tierra y por mar, a encontrar la tortura, la desilusión, a sufrir la muerte con el martirio. ¿Qué cosa quería, pues, decir Él? Si queréis saberlo, recordad que dijo también: «No os la doy como la da el mundo». Así pues, Él dio la paz a sus discípulos, pero no como la da el mundo

*

T. S. Eliot,
Asesinato en la catedral,
Madrid 1996.

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Biblia, Espiritualidad ,

Vigilia de Navidad: Romance del Dios Peregrino de Adviento

Lunes, 24 de diciembre de 2018

48952917_1137005066476684_1391946394658406400_nDel blog de Xabier Pikaza:

Hay cuatro peregrinaciones:

1. Peregrinación exterior, a santuarios como Jerusalén o Compostela
2. Peregrinación interior… Hombres que buscan dentro a Dios
3. Peregrinación de amor: La de unos hombres que buscan a otros hombres
4. Peregrinación de Dios… que buscan en amor a los hombres.

Esa 4ª peregrinación es la de Adviento, y sobre ella escribió Juan de la Cruz el más bello de todos los romances, que algunos llaman Romance de la Trinidad (porque empieza así hablando del Dios Trinidad) pero que en sentido estricto es el Romance el Dios peregrino de la Navidad.

A esa peregrinación de Dios dedico esta Vigilia. Si tienes prisa, deja el tema aquí. Si puedes parar un momento,deja que este Romance te anime y alumbre por dentro. Habrá merecido la pena.

Introducción. Romance del Dios peregrino

48413886_1136986239811900_468175444131184640_nDejo los preámbulos, las introducciones eruditas. Empiezo con texto. Así comienza la Vigilia del Dios de Navidad:

. Trinidad, Dios en sí, bodas del Padre (RTrin 1- 76)

a. Ser como donación y encuentro

SJC (=San Juan de la Cruz) comienza retomando el motivo de Jn 1,1, recreando desde esa perspectiva la frase originaria de la Biblia (Gen 1,1): en el principio, antes de la creación, se encuentra el Verbo (RTrin: Romance de la Triniadd 1-2). Conforme a la experiencia de la iglesia, que recoge y despliega la revelación de la Biblia (y de la historia de Jesús), SJC presenta al Verbo como Palabra personal, es decir como Persona, en comunión radical con Dios Padre:

En el principio moraba / el Verbo y en Dios vivía
en quien su felicidad / infinita poseía.
El mismo Verbo Dios era / que el principio se decía.
Él moraba en el principio y principio no tenía.
Él era el mismo principio / por eso de él carecía (RTrin 1-10)

El texto dice que el Verbo vivía (moraba) en Dios “en quien su felicidad infinita poseía” (Rom 1-4). Para SJC este Verbo es evidente¬mente el Hijo de la tradición dogmática cristiana, ratificada en e1 Concilio de Nicea (año 325), es el Hijo entendido como “palabra activa” de Dios, no como idea que puede existir en sí misma, es el Hijo es Verbo, acción comunicadora, es el mismo Dios que existe así al comunicarse, dándose a sí mismo.

Son significativas las primeras notas de este Verbo. Se dice que mora en Dios, indicando así que Dios no es un ser solitario, alguien que existe cerrado en sí mismo. De un modo consecuente, según eso, la nota primordial de la realidad no es la indepen¬dencia del ser que vive en sí (sustancia) y según eso se aísla de los otros, sino el gesto creador de aquel que sale de sí y puede (quiere) hacer que el otro sea (de tal manera que la realidad es según eso Padre, que se da y se entrega, dándose al Hijo, en quien vive, siendo de esa forma en sí al ser en el otro).

En esa línea se añade que el Verbo es feliz en palabra paradójica: posee infinita felicidad no “poseyéndose” a sí mismo, sino siendo en (por) el otro, pues la felicidad resulta inseparable del amor, es decir, de la comunión con otro. Y se dice también que Dios es principio total no teniendo principio, y dando todo su ser al Hijo (en quien tiene su ser y su gloria). Por su parte el Verbo es plenitud y es principio, pero siendo en el otro y desde el otro, es decir, en el Padre (RTrin 7-9).

En ese contexto se añade que ni el Padre es en sí (de manera que no puede decir “yo soy”, sino que dice que “sea el Hijo”), y el Hijo tampoco es en sí (sino en el Padre). De esa forma, el “ser” de Dios no se define como autonomía egoísta (dominio de sí mismo), sino como donación, de forma que en el principio de Dios se encuentra el Hijo, que es el mismo Dios “entregado”, saliendo de sí mismo y existiendo en el otro. Este misterio toma forma de paternidad y filiación:

El Verbo se llama Hijo, / que de el Principio nacía.
Hale siempre concebido, / y siempre le concebía.
Dale siempre su sustancia / y siempre se la tenía (RTrin 11-16).

En ese principio que siempre perdura encontramos ahora al Padre que concibe sin cesar al Hijo, en generosidad-fecundidad originaria, de manera que sólo tiene aquello que da o regala, dándose a sí mismo, plenamente (¡dale siempre su substancia y siempre se la tenía!). Lógicamente, según la tradición cristiana, el Dios primigenio se llama Padre, aunque presenta ras¬gos que recuerdan quizá más la imagen de la Madre (¡hale siempre concebido!). Pero más que el puro nombre importa la función del Padre (Madre) que solo puede tener su sustancia (poseerse) en la medida en que entrega (la “da”, dándose al Hijo).

b. Ser en sí, siendo en el otro

48387631_1136986699811854_2030076121348833280_nEn este principio trinitario (¡el Padre sólo tiene aquello que “da” y pierde, y el Hijo sólo tiene aquello que recibe y que nueva “da”, dándose al Padre) aparece ya en resumen (como en germen) todo el pensamiento y experiencia de SJC. El punto de partida de su pensamiento no es un tipo de “ontología cósmica” (como la de Aristóteles), ni es tampoco un pensamiento conceptual o discursivo. El principio y sentido de la realidad ha de entenderse, según eso, de forma trinitaria, desde el fondo de este símbolo de fe, que SJC presenta de forma narrativa en su romance. En el principio está el “don personal”, de manera que el “ser” de cada uno (empezando por el Padre) está en el otro (empezando por el Hijo), y así podemos hablar de una gloria (o esencia) compartida, pues cada uno la tiene sólo en la medida en que la pierde, es decir, en la medida en que se entrega, dándose a sí mismo, para quedar así en manos del otro (y ser el otro).

La gloria Padre es el Hijo y la del Hijo el Padre (RTrin 17-20), de manera que cada uno existe y es glorioso precisamente teniendo su gloria fuera de sí mismo (en el otro a quien la entrega, ofreciéndose a sí mismo). Ambos, Padre e Hijo, se vinculan, por lo tanto, al entregarse y ser uno en el otro, en una especie de unidad paterno-filial, que paradójicamente recibe y tiene rasgos nupciales, de manera que la realidad sólo existe (se despliega) allí donde cada uno la pierde, se pierde a sí mismo (dando lo que tiene), para ser y encontrarse a sí mismo en el otro.

Este ser-amor que se expresa y consiste en la entrega de cada uno aparece así como fundamento de todo lo que existe en cielo y tierra, en contra de la visión ontológica de una filosofía ontológica, donde cada uno es realidad en la medida en que se busca y se tiene a sí mismo, como substancia en sí (ontología griega) o como sujeto que se piensa a sí mismo (para sí mismo) y de esa forma se separa de los otros. En contra de eso, la realidad del Dios cristiano se define como alteridad, ser cada uno en la vida y ser del otro:

Como amado en el amante / uno en otro residía,
y aquese amor que los une, / en lo mismo convenía
con el uno y con el otro /en igualdad y valía (RTrin 21- 26).

Como amado en el amante… De esa forma, aquel que ama no reside o mora en sí, sino en el otro, pues para ser “en sí” es preciso salir de sí, ya que el ser es, según eso, donación y movimiento, alteridad y encuentro, de tal forma que el “en sí” y el “fuera de sí” se identifican. Ésta es la palabra decisiva que SJC ha formulado con toda precisión en la base de su relato creyente, llevando hasta el final rasgos y notas que encontramos ya en el evangelio de Juan.

De esa forma se define y completa el movimiento primero de la peregrinación de Dios (contrario al discurso ontológico normal de las religiones y las filosofías), pues cada uno sólo “es” (sólo se tiene) en la medida en que se da para que sea el otro, siendo así y teniéndose en el otro, no en sí mismo. Ser no es tenerse como substancia, ni pensarse como sujeto, sino darse para que exista el otro, siendo de esa forma en el otro.

El Padre Dios reside así en el Hijo, y el Verbo-Hijo en el Padre, de manera que no hay primero un “ser en sí” y luego “un ser en el otro”, pues cada uno sólo puede ser en sí siendo en el otro. En ese sentido no se puede hablar de Dios como “substancia”, ni como “sujeto”, sino sólo del Padre y del Hijo, que son Dios, dándose una al otro y compartiendo de esa forma la “esencia”. De esa manera, pudiéndose llamar en un sentido “padre” e “hijo”, ellos se muestran y aparecen de esa forma, al menos simbólicamente, como esposos, pero no en gesto de posesión (uno tiene al otro), sino de kénosis fundacional, de vaciamiento pleno, para que sea el otro.

La paternidad originaria (donación generosa de ser) se expresa así como pleno vaciamiento de Dios Padre, que es divino precisamente al no cerrarse en sí, sino al perderse y darlo todo (darse del todo) para hacer así que surja el otro. Sólo de esa forma, al dar y perderse totalmente en el otro (para encontrarse fuera de sí mismo) puede hablarse de paternidad-filiación y nupcialidad (de comunicación y pérdida de sí, con encuentro pleno del uno en el otro).

c. La paradoja de ser, comunión en gratuidad

SJC no intenta explicar la paradoja. Simplemente la rela¬ta, mostrando así que el Padre (al serlo en plenitud) se entrega totalmente a su Hijo, de tal manera que sólo en él (en el Hijo) puede encontrarse, pues sólo es en sí al ser en el otro. Eso significa que el Padre no impone su figura y su potencia desde arriba, pues no tiene un “ser previo” (absoluto) fuera de su donación, sino que sólo existe en sí al darse y ser en el otro (en el Hijo).

La realidad se entiende así como “vaciamiento amoroso”, es decir, como “donación de sí”, pues el Padre sólo existe al darse al Hijo, y el Hijo por su parte, al responderle y entregarle su existencia. De esa forma son en sí, pero sólo siendo en el otro, es decir, en la medida en que cada uno se entrega, existiendo uno en el otro, y los dos en comunión, de manera que el amor del Padre al Hijo es igual que el amor del Hijo al Padre, en donación mutua. Esa pérdida de sí y esa mutua donación, entendida como amor que les une precisamente al distinguirles (existiendo cada uno en el otro), recibe el nombre de Espíritu Santo. Por eso, con toda la tradición cristiana, SJC puede afirmar que ese amor (Espíritu Santo) «convenía con el uno y con el otro- en igualdad y valía», traduciendo así de un modo muy preciso la experiencia que está en el fondo del Concilio de Constantinopla (año 381). Leer más…

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“La Navidad, un hecho comprometido” por Pepe Mallo

Lunes, 24 de diciembre de 2018

navidad-maximino-cerezoLeído a la página web de Redes Cristianas:

Popular villancico, cargado de sutil ironía

El nacimiento de Jesús no fue registrado por las crónicas oficiales de los historiadores de su tiempo. Sin embargo, hoy día la evocación de tal suceso desborda los auténticos límites del acontecimiento histórico.

Unas fiestas mercantilizadas, consumistas, derrochadoras, diametralmente opuestas a lo que fue la Navidad evangélica. Me vienen a la mente las estrofas de un popular villancico. Su letrilla, cargada de sutil ironía, constata la deplorable realidad de la celebración actual de la fiesta:

“Si El es el “Dios con nosotros”/ es decir, el Emmanuel, /
¿por qué “adoramos” al otro, / o sea, a “Papá Noel”?
Si ese niño es salvador/ y en un pesebre ha nacido, /
¿por qué la gente ha metido/ el pavo en el asador?
Pandereta y almirez, / turrones y mazapanes / vinos, mariscos, champanes…/
Así celebran su fe / ¿creyentes o “zampapanes”?

La Navidad es la fiesta de la humanización de Dios

Separar la celebración de la Navidad de la realidad histórica de pobreza que la caracteriza supone negar a la historia su verdadero mensaje. Dios se hace presente en la historia, cómo, cuándo y dónde menos nos lo podíamos imaginar. Y de la manera menos sospechosa: “Nos ha nacido un niño”. El signo visible, el establo. En medio del estiércol maloliente de un pesebre; donde no es sitio para nadie y con la debilidad de los “donnadie”. No hay cunas palaciegas, ni altares sagrados, ni hoteles cinco estrellas, ni siquiera había sitio en la posada… Solo “había por allí unos pastores”, gente que guarda su pobre rebaño, que vela en la noche… Dios sólo encuentra un acogedor pesebre en el refugio de los pastores,… o bajo el puente de los vagabundos o en la choza de los indigentes o en la chabola de los pordioseros… y en tantos otros “oes” que podríamos añadir.

María, la madre de Jesús, cree en un “Dios” revolucionario

Estos días hemos venido recordando los diversos acontecimientos producidos en el entorno del nacimiento de Jesús, “nacido de mujer y sometido a la ley” (Gal. 4, 4). Destacamos el cántico del Magníficat (Lc.1,52-53). Se trata de un texto revolucionario porque trastorna por completo la candorosa y dulce imagen que muchos devotos de la Virgen tienen de cómo fue María, la madre de Jesús. Lucas presenta a María como pobre, marginal, socialmente poco valorada y que se consideraba a sí misma como una mujer que personificaba lo más bajo de la escala social y económica. En el Magníficat María afirma con fuerza los peligros que entrañan el poder y la propiedad egoísta. Dios tiene que derribar a los poderosos de sus tronos y acabar con las riquezas de los que acumulan lo que otros necesitan para no morirse de hambre. Dios se fija en los pobres e invierte la suerte de los oprimidos.

“La Palabra se hizo carne” (Jn.1,14)

El término “carne” significa debilidad y caducidad. Carne también significa “solidaridad”. El “Dios con nosotros”, al hacerse hombre, puede exclamar “esta sí que es carne de mi carne”, como Adán al encontrarse con Eva. El evangelio proclama la novedad de la encarnación: “la Palabra se hace carne”. La Palabra se hace cargo y carga de nuestra debilidad para avanzar con nosotros en el proceso de humanización. No sólo se encarna; se humaniza. Asume la humanidad en su pobreza, en su insuficiencia, en su limitación. “Se despojó de su rango”. Toda su vida fue un descenso: descendió al encarnarse, descendió al hacerse pobre y débil; descendió al verse rechazado, perseguido y hasta ejecutado, descendió al ponerse siempre en el último lugar. Dios se hace humano no tanto para acercar al hombre más a Dios como para arrimar al hombre más hacia el hombre, para que el hombre se haga más humano. Jesús en su humanidad no reivindica los derechos divinos sino los derechos humanos.

El establo y la cruz simbolizan la opción por los más débiles

Los protagonistas del nacimiento, María y José, eran gente humilde, sencilla, de pueblo, débiles económica, cultural y socialmente. La debilidad es, pues, el marco que preside la entrada de Jesús en este mundo; debilidad cuya manifestación se irá haciendo más firme día tras día hasta culminar en la cruz, símbolo de degradación, ignominia y marginación. El establo al comienzo de su vida y la cruz en el desenlace simbolizan vigorosamente esa opción por los más débiles. Hubo establo al principio y patíbulo al final; y en medio, la solidaridad con la gente humilde, con las víctimas de la desigualdad y del injusto reparto de los bienes de esta tierra. Jesús nació pobre, vivió pobre, murió como un desdichado, como un excluido, como un criminal, como un peligro para la sociedad. Al decir “pobre”, decimos mucho más que hombre o mujer carente de lo necesario para vivir: Decimos hombre, mujer, despreciados, excluidos, humillados, negados; decimos hombre o mujer, a quienes la iniquidad ha obligado a interiorizar que no tienen derechos, a vivir como si no los tuviesen, a ser como si no fuesen; decimos hombre o mujer, a quienes hemos llevado a dudar de su dignidad humana, de su condición de hijos de Dios.

La Navidad es una historia liberadora

Celebramos diversas “navidades”: representaciones populares, sociológicas, piadosas, poéticas, emotivas, humanitarias… que pueden ser válidas, pero no son primordiales; tanto más que algunas rayan en el folclore. Dios no se limita

Biblia, Espiritualidad ,

“Cómo salir del armario en Navidad”, por Carlos Osma

Lunes, 24 de diciembre de 2018

pexels-photo-283778De su blog Homoprotestantes:

Es posible que ya estés algo cansada de que todo el mundo crea que eres heterosexual y te estés planteando afrontar ese rito de inicio por el que, cual circuncisión judía, tenemos que pasar las personas gais: la salida del armario. Supongo que ya sabes que no hay momentos más o menos buenos para dar este paso, y que cualquiera que escojas será visto como inoportuno por quienes te quieren como ellos quieren. Pero como me imagino que lo que más te importa es la reacción de tu familia, y estamos justamente en época navideña, pues llámame tonta, pero yo diría que si no quieres ir haciendo salidas del armario todos los días, o que tu tía María se entere de “lo tuyo” por una llamada de tu primo Moisés; una estrella del cielo puede estar mostrándote que quizás el día de la comida de Navidad, con toda tu familia reunida alrededor de una mesa, es el mejor momento para hacerlo.

Si tu estrategia se resume en presentarte en tan señalada fecha con una botella de vino y tu guapísimo novio, yo no te lo aconsejaría. Mi amiga Elisabeth lo probó, apareció con su novia Agar en casa de sus padres el día de Navidad del año pasado, y a pesar de pasarse toda la comida enganchadas como lapas, y dándose más de un beso con lengua y todo, nadie pareció percatarse. De hecho, la madre de Elisabeth le dice de vez en cuando que vuelva a invitar a casa a esa amiga que tiene, que no recuerda como se llama, pero que le pareció muy maja. Algo parecido le pasó a Pablo, que trajo al novio que había conocido la semana anterior en un bar leather, y se le olvidó comentarle que para una comida tan importante era mejor que llevase puesto algo más que unos pantalones de cuero que dejaban al aire todo su trasero, unos tirantes que apenas tapaban las estrellas que llevaba en los pezones, y un látigo. Sorprendentemente toda la familia actúo como si el novio leather llevara puesto un esmoquin, menos el tío Santiago que de vez en cuando le daba una palmadita en el culo y le decía: “Tienes que venir a nuestra iglesia, yo puedo enseñarte lo que Dios quiere para ti”.

No se trata de algo personal, tu familia se aferrará a tu heterosexualidad hasta límites inverosímiles, y no vas a conseguir que abra los ojos a la realidad simplemente porque seas gay. Así que renuncia a las soluciones fáciles, no metas a nadie en algo que debes afrontar sola, y échale valor. Piensa que eres el Josué de la diversidad y que lo único que tienes a favor son las palabras de Dios que te dicen: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque el Señor, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas[1]. Si lo piensas bien, este versículo puede serte de mucha ayuda, y después de que tu padre haya bendecido durante diez minutos la cena de Navidad, y antes de hincarle el diente al pollo relleno (mientras tu hermana le echa un ojo a los bíceps del novio de tu prima), puedes coger la copa de cava, darle golpecitos con una cuchara, y cuando tengas la atención de todo el mundo, lees la cita, carraspeas, y anuncias que te has armado de valor para anunciarles algo muy importante. Te aseguro que menos tu tío Jonás que nunca se entera de nada, los demás van a poner una cara de terror que flipas.

Antes de entrar en materia, yo te recomendaría haber ensayado antes en casa o en tu habitación lo que vas a decir. En el caso de que tengas las llaves de la iglesia, puedes ir cuando no haya nadie, subir al púlpito y ensayar desde allí. Si tienes alguna amiga o amigo de la iglesia que sabe “lo tuyo”, que te acompañe en los ensayos, porque nosotras tenemos cierta tendencia al melodrama. De lo que se trata es de que digas con la convicción de la samaritana (que incluso hizo cambiar de opinión al mismo Jesús) lo que quieres decir. Ni más, ni menos. Nada de momentos lacrimógenos, por mucho que quieras a tu familia, no se lo merecen. Si al menos te hubieran echado un cable cuando tenías doce años y estabas más perdido que Marco buscando a su madre, se entendería, pero si decidieron callarse “el secretito” que sospechaban, y controlar toda emoción que pudiera delatarles, pues ahora sigue su ejemplo. Tú limítate a transmitirles quién eres.

Estaría bien ponerle algo de música de fondo, como en la iglesia. De algo te tiene que haber servido pasar en ella todas las mañanas de los domingos desde que naciste. Así que si tienes un teléfono móvil con conexión a algún altavoz cercano puedes llevar preparada una canción que refuerce lo que vas a decir, te ayude a no perderte, y permita entender a tu auditorio que estamos ante un momento divino. Si tu móvil es del paleolítico o no quieres estar pendiente de la logística del momento sino del contenido, necesitarás contar con la ayuda de algún familiar que sepa de tecnología. Si tienes un hermano o hermana entre 5 o 15 años, es la persona perfecta. Con esta edad controlan la tecnología como nadie. Yo pondría la canción “Ain’t no mountain high enough”, pero eso va a gustos, lo que sí que te diría es que no pongas ninguna de Marcos Vidal, porque si tu padre o tu madre se ponen a llorar, no vas a saber si lo han hecho por lo que has dicho, por que se sienten culpables, porque tu tía Abigail ha puesto demasiada cebolla al consomé, o porque no hay ser humano que pueda escuchar a este cantautor sin que se le salten las lágrimas.

Llegados a este punto, si estás convencida de que quieres salir del armario ante tu familia en la comida de Navidad, recapitulemos y situémonos de nuevo en la mesa. Estás de pie, con la copa en la mano, el discurso ensayado, el tono decidido y la música sonando por fin de fondo. Míralos entonces a todos y diles la verdad, que los quieres pero que te has callado hasta ahora quién eres porque son la mejor familia del mundo y tenías miedo de perderles. Repíteles que los quieres, que lo vuelvan a escuchar, pero que tú no te has sentido tan querida como crees que mereces. Que sabes que no lo han tenido fácil tampoco, que seguro que no han sabido como afrontarlo, pero que tú eras la niña o el niño que necesitaba su ayuda y no la tuviste. Explícales que estas más que agradecido por la educación cristiana que te han dado, que te ha aportado muchas cosas buenas, pero que también ha sido uno de los elementos que más difícil ha hecho que te quieras y te aceptes. Diles que has tenido tus problemas con ese dios al que te enseñaron a orar y cantar en la escuela dominical, que es un dios que no se ha portado bien contigo, que estás un poco perdido con todo eso de la fe, que ahora incluso dudas, pero que si con algo te has sentido siempre identificada es con el niño Jesús que nace en un pesebre porque todas las puertas de los hostales le fueron cerradas. Toma aire, y vuelve a decirles que los quieres, pero que solo puedes hacerlo como lesbiana, como gay, que te niegas a quererlos con mentiras. Que así eres tú, que lo tomen o lo dejen, pero que te aterra y siempre te ha aterrado perderles. Diles que estás decidida a ser feliz, a querer y que te quieran, a acertar y equivocarte, a vivir en definitiva. Diles que vengan contigo, y que tú quieres ir con ellos, pero que sabes que eso no depende ahora solo de ti. Mira a tu madre, a tu padre, a tus hermanos y hermanas, míralos a todos a los ojos, diles de nuevo que los quieres, bébete por fin la copa de cava (te la mereces), explícales que es la primera vez que en este día sientes que ha irrumpido de verdad la vida y la esperanza, y antes de sentarte agotada; deséales una feliz Navidad.

  1. El discurso final es solo una propuesta, no olvides adaptarlo a tus circunstancias… ¡Y una cosa más! Dales al menos dos o tres meses para que hagan la digestión de la comida, no mucho más, que si no se acomodan y volverás a estar en las mismas. A la valentía ahora necesitarás añadir paciencia y algo de suerte. Te deseo lo mejor. Feliz Navidad.

Carlos Osma

NOTAS:

[1] Jos 1,9

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“Noche de Paz”, el villancico más famoso del mundo, cumple 200 años

Lunes, 24 de diciembre de 2018

3B125550-79A9-4736-8A5C-CE0AD57F9B4AJoseph Mohr

Patrimonio de la humanidad, ha sido traducido a más de300 idiomas y dialectos

Más de mil millones de personas la cantarán, o al menos la escucharán, esta Nochebuena

(RD/EFE).- Nació una fría Nochebuena en los Alpes austríacos, recorrió el mundo conquistando generación tras generación, interrumpió batallas, fue manipulado por los nazis y adaptado a diversos estilos: el villancico “Noche de Paz, Noche de Amor” cumple 200 años.

Cuando el 24 de diciembre de 1818, en una pequeña iglesia de la localidad de Oberndorf, cerca de Salzburgo, fue cantada por primera vez por su letrista,Joseph Mohr (1792-1848), y su compositor Franz Xaver Gruber(1786-1863), nadie imaginaba que iba a convertirse en la canción de Navidad más famosa del planeta.

Doscientos años después, traducida a más de 300 idiomas y dialectos, “Noche de Paz, Noche de Amor” forma parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

Más de mil millones de personas la cantarán, o al menos la escucharán, esta próxima Nochebuena.

Austria recuerda este aniversario con más de 600 eventos, entre exposiciones, conciertos, películas, obras de teatro, conferencias, simposios y publicaciones, que reflejan su historia, mitos y leyendas.

La génesis de la obra empieza humilde, cuando el joven cura Mohr idea un poema de seis estrofas (hoy suelen cantarse tres) en 1816, llamado “el año sin verano”, debido a un severo frío anómalo que destruyó cosechas y propagó el hambre.

Los científicos lo atribuyen a una caída de la actividad solar sumada al oscurecimiento del cielo por millones de toneladas de polvo, cenizas y dióxido de azufre arrojadas a la atmósfera en fuertes erupciones volcánicas en 1815 en Indonesia.

Las causas del desastre climático, uno de los peores de la historia moderna, eran desconocidas para la gente de entonces, y en Europa central agravó la inseguridad sociopolítica y las penurias que ya habían dejado las guerras napoleónicas (1792-1815).

Los historiadores coinciden en que el texto de la canción expresa un profundo anhelo de paz, esperanza y consuelo.

Para Tina Breckwoldt, autora del libro “Ein Lied mit Geschichte” (Una canción con historia), el poema “tocó un nervio” altamente sensible en la Europa de entonces: “Todos deseaban la paz”.

Además, “Mohr, que había nacido y crecido en medio de la guerra”, expresa en tres de las estrofas, las menos cantadas hoy, el ideal de la unión de los pueblos, explica a Efe la experta, responsable de Dramaturgia del célebre coro infantil Niños Cantores de Viena.

“‘Noche de Paz’ es mucho más que una canción de Navidad”, afirma.

Según la leyenda, la sencilla melodía fue compuesta para guitarra y coro porque el órgano de la iglesia de Oberndorf estaba corroído por los ratones y no había medios para repararlo.

Mohr, nacido en la pobreza como hijo ilegítimo en Salzburgo, la ciudad natal del legendario Mozart, pudo hacer carrera gracias a la ayuda de un vicario que descubrió su talento y lo promovió.

Aparentemente, fue Mohr quien le pidió a Gruber, un maestro de escuela y organista, componer una melodía para su poema, y los dos entonaron juntos la canción en la Misa de Gallo de 1818 en Oberndorf, acompañados por una guitarra.

Poco después los caminos de los dos amigos se separaron, sin imaginar la gigantesca expansión de la audiencia que iba a tener su obra conjunta gracias, sobre todo, a familias tirolesas de vendedores ambulantes que la integraron en el repertorio de canciones que ofrecían en ferias y actuaciones por Europa.

El villancico entusiasmó así en Leipzig (Alemania), San Petersburgo, París, Londres o Nueva York y además fue impreso en numerosos cancioneros y los misioneros cristianos lo dieron a conocer en todos los continentes.

El 24 de diciembre de 1914 la entonaron cientos de miles de soldados de diversas naciones en su idioma natal, desde las trincheras de la Primera Guerra Mundial, en unas horas de tregua apodadas “milagro de hermandad”.

Años más tarde, en 1941, mientras la dictadura nazi intentaba imponer una versión de propaganda (cambiando la letra por “…todo duerme… Adolf Hitler vela por el destino de Alemania”), el presidente de EE.UU., Franklin D. Roosevelt, y el primer ministro británico, Winston Churchill, la cantaban en la Casa Blanca.

Bing Crosby, Simon y Garfunkel, Johnny Cash, Justin Bieber, Sinéad O’Connor son solo algunas de las estrellas de la música popular que han presentado versiones propias del villancico.

Fuente Religión Digital

Cristianismo (Iglesias), General ,

El obispo de Hildesheim lamenta que “el abuso de poder está en el ADN de la Iglesia”

Lunes, 24 de diciembre de 2018

p Heiner Wilmer-LMonseñor Heiner Wilmer

Tras la crisis de abusos, “tenemos que decirle adiós a la idea de que la Iglesia en sí es pura”

“Tenemos que aceptar que hay ‘estructuras del mal’ en la Iglesia como comunidad”

“Cualquier triunfalismo, cualquier pensamiento en términos de derechos, tiene que derribarse”

(Cameron Doody).- Desde al menos el siglo IV, tal y como se recoge en el Credo niceno-constantinopolitano, los cristianos han confesado su fe en “una” sola Iglesia “santa, católica y apostólica”. Pero entre estas cuatro “notas” de la Iglesia, hay una ahora que no aplica, la de “santa”, según el obispo de Hildesheim, en Alemania. La razón: la crisis de los abusos, a la luz de la cual “tenemos que aceptar hay ‘estructuras del mal’ en la Iglesia como comunidad”.

“En el futuro, solo podremos confesar la fe en una ‘Iglesia santa’ cuando confesemos a la vez: ‘esta Iglesia es también una Iglesia pecadora’, ha afirmado monseñor Heiner Wilmer en una entrevista con el periódico regional alemán Kölner Stadt-Anzeiger. A este propósito, el obispo de Hildesheim -en el cargo desde abril de este año- recordó que semejante idea ya existió en la teología de los Padres de la Iglesia en su planteamiento de la Iglesia como casta meretrix (‘casta meretriz’), pero que ésta resultó “insoportable” para la “doctrina dominante” de la Iglesia como inherentemente santa, con lo cual se perdió.

“A su vez, se afirmó que hay en la Iglesia individuos pecadores, pero que la Iglesia en sí es pura e inmaculada”, explicó Wilmer. “Tenemos que decirle adiós a esto” debido a las revelaciones de pederastia entre el clero, prosiguió, “y aceptar que hay ‘estructuras del mal’ en la Iglesia como comunidad”.

En otras declaraciones sobre la crisis de abusos, el otrora Superior General de la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón también declaró que ésta ha revelado que “el abuso de poder está en el ADN de la Iglesia”. “No podemos hacerle caso omiso a esto como si fuera algo menor, sino tenemos que replantear [la jerarquía] de una forma radical“, apuntó el prelado, si bien admitió que “aún no tenemos idea de cuáles deben ser las consecuencias para la teología“.

Pero aunque Wilmer no tiene claro los resultados teóricos de tal replanteamiento, sí intuye sus efectos en la práctica. Por un lado, que en la Iglesia “cualquier triunfalismo, cualquier pensamiento en términos de derechos, tiene que derribarse”.

“Mi sensación es que los obispos aún nos dedicamos a pontificar”, afirmó el prelado, cuando lo que hace falta es que “tenemos que convertirnos en receptores, oyentes… incluso con gente de otras confesiones y con aquellos que no creen”. “También necesitamos hoy hombres y mujeres” críticos con el statu quo “que nos den patadas, incluso cuando eso duele mucho”, recalcó Wilmer.

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En fin, lo que hace falta en la Iglesia, según el obispo, es un sistema de “contrapesos y controles” para vigilar el ejercicio de poder en el pueblo de Dios. Un sistema en el que, incluso, los obispos abandonen la idea de que son ellos los que determinan qué es “católico”, “como si a nosotros los obispos nos perteneciera en propiedad la etiqueta ‘católico’“. Según Wilmer, los obispos deben bajarse al nivel de los fieles, pero incluso “cara a cara no es suficiente. Necesitamos un ‘codo con codo’“.

Fuente Religión Digital

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Mahmud Abás, pide a los cristianos rezar en Navidad por la “paz y dignidad” de los palestinos

Lunes, 24 de diciembre de 2018

Palestinian_Christians_p-255x255Reitera su deseo de que Jerusalén sea urbe “abierta para todos los creyentes”, judíos, cristianos y musulmanes

El presidente palestino, Mahmud Abás, llamó hoy al mundo cristiano, con motivo de la Navidad, a rezar por la paz y dignidad de su pueblo y mostró su deseo de que 2019 vea el fin de la ocupación israelí.

Abás, que recientemente visitó en Roma al Papa Francisco, le comunicó su esperanza de que “2019 sea el año del fin de la ocupación y la consecución de las aspiraciones nacionales de un estado (palestino) en las fronteras de 1967 con Jerusalén Este como su capital, viviendo al lado de sus vecinos”.

“Llamo a todos los creyentes y a la gente de buena voluntad en el mundo a que rece y trabaje por la justicia, la paz, el amor y la igualdad entre todos, especialmente para nuestro pueblo, al que se le ha negado su derecho de vivir en libertad y dignidad durante décadas”, declaró en su mensaje navideño, difundido por la agencia pública de noticias palestina Wafa.

gaza-palestinian-christian-easterAbás aprovechó la ocasión para denunciar una “escalada de políticas racistas y actividades coloniales israelíes, especialmente en Jerusalén, a través de procedimientos sistemáticos para cambiar sus características, identidad y mensaje cultural”, y reiteró su deseo de que la ciudad sea una urbe abierta para todos los creyentes y seguidores de las religiones monoteístas: musulmanes, cristianos y judíos”.

En ese sentido, reclamó libertad de movimiento para los palestinos que no pueden orar en sus lugares sagrados “como resultado de la continua ocupación”.

Como muestra del deterioro de la situación de las comunidades cristianas en Tierra Santa por las políticas de Israel, Abás recordó el cierre sin precedentes recientes este año por unos días del Santo Sepulcro en protesta por políticas fiscales israelíes.

60074201602180615cathTambién criticó la “confiscación de tierras y propuestas legislativas para confiscar tierras y propiedades de iglesias, expandir asentamientos, demoler viviendas y revocar permisos de residencias de familias o negarles la reunificación familiar”.

“¿Celebrará el mundo cristiano la Navidad o Semana Santa en un momento en que nuestro pueblo cristiano, al que llamamos piedras vivas de Tierra Santa, es empujado a emigrar por la grave situación y dureza de la vida que experimentamos por las medidas opresivas y arbitrarias israelíes?”, se preguntó.

En los próximos días, unos 350 palestinos cristianos de Gaza podrán entrar en Jerusalén y Belén, excepcionalmente, para celebrar la Navidad, tras obtener permisos especiales para ello del Ejército israelí.

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Fuente Agencias/Religión Digital

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Un joven trabajador filipino se suicida en Dubái tras ser chantajeado por su homosexualidad

Lunes, 24 de diciembre de 2018

suicidioOtra terrible historia de soledad, acoso e impotencia. Un joven trabajador filipino de 23 años se quitó la vida en Dubái, en julio de 2017, ahorcándose en los baños de una empresa del emirato. Junto a él, una nota de suicidio en la que acusaba a otro trabajador pakistaní de chantajearlo, al haber descubierto que había mantenido relaciones sexuales con otro compañero de trabajo, también pakistaní, que ya había dejado el país. La imposibilidad de denunciarlo sin autoacusarse el mismo le llevó a tomar la que vio como única salida: su propia muerte.

El joven filipino trabajaba en Dubái, uno de los Emiratos Árabes Unidos. Un lugar que por su actividad económica atrae a numerosos trabajadores extranjeros. Muchos de ellos, los procedentes de países pobres, constituyen la mano de obra más barata y soportan condiciones laborales infames, teniendo incluso restringida su libertad de movimiento. El joven filipino era uno de ellos.

Ya en Dubái, el joven mantuvo una relación con otro trabajador, de origen pakistaní. Este acabó regresando a su país, y sin que esté claro el motivo, envió después por WhatsApp a un compatriota que seguía trabajando en el emirato imágenes comprometedoras del chico filipino, incluyendo fotografías en las que practicaba con él sexo oral. El pakistaní le hizo saber que tenía en su poder dichas imágenes y le amenazó con divulgarlas si no le conseguía un iPhone de última generación. El joven no encontró otra forma de escapar del callejón sin salida que quitarse la vida, dejando, eso sí, una nota en la que acusaba al chantajista.

El colectivo italiano Il Grande Colibrì ha rescatado y difundido la historia en su página web. «No sabemos qué pudo pasar por la mente de Jan [nombre inventado, ya que el nombre verdadero del muchacho no ha trascendido], pero ¿qué podía hacer? Tal vez aceptar el chantaje, pero probablemente no podía pagar el costo del teléfono. ¿Y a quién podía pedir ayuda? No a la policía, ya que las relaciones homosexuales están severamente castigadas en los Emiratos Árabes Unidos. ¿Y a dónde podía escapar? En Dubái, los trabajadores extranjeros deben entregar sus pasaportes a sus empleadores y no tienen libertad de movimiento. La única vía de escape tenía la forma y el sabor amargo de un nudo corredizo», se lamenta el colectivo italiano. «Jan está muerto, como otros miles de trabajadores asiáticos en los países del Golfo. Ahogado por una cuerda, pero sobre todo por un sistema que no protege a nadie, y menos aún a quien es homosexual. ¿Será otra muerte inútil?», añade.

Finalmente, el trabajador pakistaní ha sido acusado de chantaje. Sin embargo, no se presentó al juicio que debía haberse celebrado hace unos días en Dubái. Es por eso que se ha ordenado su detención y se ha fijado una segunda fecha de juicio, el próximo 13 de enero.

Cuando ser LGTB te deja en situación de absoluta desprotección

Lo que ha sucedido con Jan (utilizaremos el mismo nombre que Il Grande Colibrí) no es más que otro ejemplo de la situación de desprotección en la que te coloca el hecho de ser LGTB, cuando ni siquiera puedes denunciar un delito porque dicha denuncia supone que tu condición se hace pública ante las autoridades.

Por desgracia, no hay que remontarse a casos célebres del pasado, como el de Alan Turing, cuyo procesamiento por homosexualidad fue consecuencia de una denuncia que él mismo presentó por un robo que había sufrido en su propia casa. Es algo que sigue ocurriendo hoy día en numerosos lugares del mundo. Entre ellos en Dubái, ese paraíso de petróleo, finanzas y turismo de alto standing (diversos episodios que hemos recogido en el pasado así lo atestiguan) que sigue criminalizando las relaciones homosexuales, construido además sobre las cenizas del sufrimiento de miles de trabajadores que apenas si cuentan con derechos.

Jan, descansa en paz.

Fuente Dosmanzanas

General, Homofobia/ Transfobia. , , , , , , ,

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